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Tema Redacción

La palabra redacción se define como el resultado que se obtiene después del proceso de
redactar el cual consiste en escribir, armar y/o construir un texto con intención de
comunicar a un público en específico.

El redactor es la persona que desarrolla un contenido escrito producto de un raciocinio; un


escritor, un profesional de este tema, que toma en cuenta todos los requisitos de la
escritura y de la composición correcta. En contextos periodos, es una categoría
profesional dentro de los medios de comunicación y de difusión.

Etimológicamente, redactar (del latín redactum, supino de redigĕre),12


significa compilar las ideas en un texto. En un sentido más preciso consiste
en expresar por escrito los pensamientos o conocimientos ordenados con anterioridad.

2.1. Conceptos básicos de redacción.

Los tres fundamentos de la redacción básicos son:

 Corrección.

 Adaptación.

 Eficacia.

La corrección asegura que un texto esté preparado para dar a entender su objetivo
principal. Procura que al finalizar esté correctamente escrito para la comprensión
del lector; existen 4 tipos de corrección:

 Ortográfica: Corrige errores de escritura, errores de dedo, falta de palabras o letras,


procura correcta escritura de la palabra y corrige puntuación.

 Morfológica: Corrige todo lo que tiene que ver con accidentes gramaticales (el tiempo,
el número y el género).

 Corrección sintáctica: Corrige la coherencia del texto y se asegura que


el lector comprenda el escrito según la intención del redactor.

 Corrección léxico-semántica: Procura que las palabras utilizadas en el texto


concuerden con el tema, la intención u objetivo de escritura.

La adaptación procura que el texto sea adecuado para el público según el medio de
comunicación a utilizar. El objetivo de redacción dependerá del nivel
socieconómico, edad y cultura de dichos públicos seleccionados.
La eficacia se asegura de que el texto funcione, cumpla su propósito y en el caso de la
redacción publicitaria: que venda. Este último elemento es el más importante en la
redacción puesto que si el texto no es eficaz no cumplirá su cometido.

2.2. Bases gramaticales

Enunciado

Un enunciado es una expresión que permite comunicar algo. Se trata de una sucesión de
palabras, formada generalmente por una o más oraciones, con pausas marcadas que
establecen sus límites.

En el terreno específico de la lingüística, un enunciado es una secuencia con entonación


propia, sentido global y valor de comunicación. Esto quiere decir que el enunciado por sí
mismo alcanza para transmitir aquello que se pretende expresar.

Un enunciado, en definitiva, es una expresión que apela a una cierta forma lingüística en
un contexto determinado. En distintos ámbitos, la misma forma lingüística puede adquirir
diversos significados (un sentido literal, un sentido irónico, etc.). De esta manera, una
misma oración puede constituir diferentes enunciados.

Sustantivo

Un sustantivo es una clase de palabras que puede funcionar como sujeto de una oración
y que designa o identifica a un ser animado o inanimado.

En las lenguas romances, como el español, los sustantivos varían según el género y el
número. En otros idiomas, como el chino, los sustantivos nunca varían. Hay lenguas
donde incluso no existen propiedades formales diferentes entre los sustantivos y los
verbos, como el náhuatl.

Adjetivo

El término adjetivo deriva de un vocablo latino y se trata de un tipo de palabra que califica
o determina al sustantivo. Los adjetivos expresan propiedades atribuidas a los
sustantivos, especificándolas o resaltándolas. Por ejemplo: “No encuentro ningún adjetivo
para calificar cómo te has comportado”, “La prensa no ahorró adjetivos para resaltar la
buena actuación del equipo catalán”, “Me han dicho muchos adjetivos, pero nunca linda”.

El adjetivo puede hacer referencia a una característica concreta del sustantivo. La


expresión “El pantalón es azul” incluye un adjetivo (“azul”) que expresa una propiedad
visible (el color) del sustantivo (“pantalón”). En cambio, una frase como “Es un partido
fácil” presenta un adjetivo (“fácil”) que resulta abstracto, ya que la facilidad no puede
captarse por los sentidos sino que es una cuestión subjetiva que nace de un pensamiento.
Antónimos

Antónimos son palabras que tienen un significado opuesto o contrario entre sí.1 Deben
pertenecer, al igual que los sinónimos, a la misma categoría gramatical. Por ejemplo,
antónimos de alegría son: tristeza, depresión, melancolía...; antónimos
de grande son pequeño o chico.

Existen al menos tres clases de antónimos:

 Graduales: Las dos palabras se oponen de forma gradual; hay otras palabras que
significan lo mismo con diferente grado. Ejemplos: blanco y negro (hay gris), frío y
caliente (hay templado, gélido, helado, tibio...).

 Complementarios: El significado de una elimina el de la otra, incompatibles entre sí.


Ejemplo: vivo y muerto (no se puede estar vivo y muerto a la vez). Es decir, la
afirmación de uno implica la negación del otro. Por ejemplo, Si algo es legal, no puede
ser ilegal.

 Recíprocos: Designan una relación desde el punto de vista opuesto, no se puede dar
uno sin el otro. Ejemplo: comprar y vender (para que alguien venda una cosa otro
tiene que comprarla; si uno no compra, el otro no vende, pero no se puede comprar
algo si no lo vende alguien)

Existen diccionarios especializados en antónimos.

Verbos

El verbo es la parte de la oración o categoría léxica que expresa acción, movimiento,


existencia, consecución, condición o estado del sujeto. Sintácticamente representa una
predicación. En la oración, el verbo conjugado funciona como el núcleo sintáctico del
predicado (si el verbo está en una forma conjugada ocupará en general la posición del
núcleo del sintagma de tiempo, y si no de un sintagma verbal ordinario).

Los verbos, según su valencia o gramática, pueden ser clasificados en intransitivos,


transitivos, ditransitivos, etc. Son transitivos cuando el verbo requiere más de un
argumento obligatorio. Los intransitivos tienen un solo argumento obligatorio.

Adverbios

Un adverbio es una palabra que complementa a un verbo, un adjetivo, otros adverbios e


incluso oraciones. Los adverbios expresan circunstancias, como pueden ser modo, lugar,
tiempo, cantidad, afirmación, duda, etc., respondiendo a preguntas como ¿cuándo?,
¿dónde?, ¿cómo?, ¿de qué manera?, entre otras. Esta función es llamada función
adverbial, y puede ser llevada a cabo por palabras aisladas (adverbios) o por grupos de
dos o más palabras (locuciones adverbiales).
Algunas de las palabras consideradas por la gramática tradicional precientífica como
adverbios pueden considerarse en categorías independientes. Por ejemplo, los adverbios
de ubicación, modo y cantidad parecen formar una clase natural, pero otros adverbios
(«epistémicos», «adverbios de negación») parecen formar desde el punto de vista
sintáctico una clase aparte.

Pronombres personales

Los pronombres personales son morfemas gramaticales sin contenido léxico que
usualmente (aunque no siempre) se refieren a objetos, personas o animales. Su
referencia estará condicionada por el contexto lingüístico o por inferencias pragmáticas.
Sintácticamente un pronombre es siempre un sintagma nominal o sintagma adjetival (en
el caso de los pronombres personales posesivos). Si se acepta el análisis del sintagma
determinante los pronombres personales pueden considerarse como el núcleo de dicho
sintagma.

2.3. La palabra.

En gramática tradicional, una palabra (del latín parabŏla)1 es cada uno de los segmentos
limitados por delimitadores en la cadena hablada o escrita, que puede aparecer en otras
posiciones y que está dotado de una función. Es una unidad de la lengua que resulta muy
fácil de identificar, tanto en el habla como en la escritura.

Lingüísticamente, el concepto de palabra es mucho más problemático de lo que la


definición anterior sugiere. En efecto, determinar qué constituye fonéticamente o
morfosintácticamente una palabra es un problema abierto; así, por ejemplo, junto a los
morfemas ligados y las palabras léxicas existen los clíticos cuyo estatus de palabra es
discutido. En la cadena hablada ordinariamente no existen pausas y la segmentación de
palabras depende de factores prosódicos difíciles de precisar. La rama de la lingüística
que estudia la composición y estructura interna de las palabras es la morfología.

La palabra puede dividirse en otras unidades menores que también tienen significado,
como por ejemplo los morfemas, que son unidades lingüísticas más pequeñas con
significado. De la misma manera, los morfemas se pueden dividir en otras unidades aún
más menores, los fonemas, que son las unidades más pequeñas de la lengua, y a
diferencia de otras, no tienen significado.

En el habla y en la escritura se combinan unas palabras con otras, formando unidades


mayores y complejas denominadas grupos sintácticos, pero aún se puede ampliar más,
alcanzando las oraciones.
2.4. Estructura de la oración.

Las palabras se organizan

Para expresarnos en forma oral o escrita, utilizamos conjuntos de palabras que nuestra
mente organiza con el fin de que tengan sentido.

Leamos estas palabras:

a – juega – hermano – la – mi – pelota

Tal como están escritas, son sólo palabras sueltas, no tienen ningún significado.
Haciendo un orden a estas palabras, podemos formar un mensaje con sentido completo.
Así:

mi hermano juega a la pelota

Lo que hemos hecho, ha sido organizar las palabras, transmitiendo un mensaje con
sentido, mediante una oración.

Ahora, para escribir correctamente la oración, utilizaremos la mayúscula para la letra


inicial, y le pondremos punto al final.

Mi hermano juega a la pelota.

Sujeto y predicado

Llamamos estructura a la base o lo fundamental de algo.

Por ejemplo, en un edificio, la estructura es la construcción más firme, ya que soporta a


todo el resto.
La estructura de la oración está conformada por dos elementos fundamentales, que son:
sujeto y predicado.

 El sujeto es la parte de la oración que nos indica de quién se habla.

 El predicado es la parte que se relaciona con lo que se dice del sujeto.

Volvamos a nuestra oración: Mi hermano juega a la pelota.

¿De quién se habla en esta oración?

Se habla de: mi hermano. Este es el sujeto.

¿Qué se dice de mi hermano?

Se dice que: juega a la pelota. Esta parte de la oración cumple con la función de
predicado.
Separando ambas partes, nuestro ejemplo queda así:

[Mi hermano] [juega a la pelota]

Sujeto Predicado

2.5. La oración compleja.

 Llamamos oración simple a la que está formada por un sintagma nominal en función de
sujeto y un sintagma verbal en función de predicado. Ej.: María estudia la lección.

 Llamamos oración compleja y oración compuesta a aquellas que constan de dos o más
proposiciones. La diferencia entra unas y otras radica en lo siguiente:

o En las oraciones complejas una de las proposiciones ejerce una función sintáctica dentro
de la proposición principal. Ej.: No me gusta que digas eso. (sujeto)

o En las oraciones compuestas ninguna de las proposiciones depende de otra, es decir, no


desempeña una función en otra proposición. Ej.: Unos cantaban, otros daban palmas.

2.6. El párrafo.

Un párrafo, también llamado parágrafo (del griego παράγραφος [parágraphos], y este de


παρα, «próximo, semejante», y γραφος, «escritura»), es una unidad comunicativa
formada por un conjunto de oraciones secuenciales que trata un mismo tema. Está
compuesto por un conjunto de oraciones que tienen cierta unidad temática o que, sin
tenerla, se enuncian juntas. Es un componente del texto que en su aspecto externo
comienza con una mayúscula y termina en un punto y aparte. Comprende varias
oraciones relacionadas sobre el mismo subtema; una de ellas expresa la idea principal.

En muchas obras cultas, en cuanto escritas, todo parágrafo o párrafo suele ser indicado
con el signo tipográfico llamado muchas veces calderón representado gráficamente de
este modo: ¶. En ocasiones es indicado con el signo de parágrafo, conocido también
como signo de sección: §.

Todo párrafo se caracteriza por ser dueño de un conjunto de oraciones que concatenadas
a través de la unidad y la coherencia, proyectan una idea sólida y consumada que cumple
así la exigencia entre lo que pensamos, lo que queremos decir, y lo que realmente
decimos.1

Oración principal

El párrafo está constituido por una oración principal que puede ser distinguida
fácilmente, ya que enuncia la parte esencial de la cual dependen los demás. Es
posible decir entonces que la oración principal posee un sentido esencial del
párrafo. La oración principal puede aparecer en el texto de
forma implícita o explícita. Cuando la oración principal está implícita, ésta no
aparece por escrito en el párrafo y es necesario deducirla. En cambio, la explícita,
sí la encontramos escrita y podemos encontrarla al principio, en el medio o al final
del párrafo.

Oraciones secundarias

Pueden ser de dos tipos: de coordinación y subordinación. Son coordinadas


aquellas que están unidas mediante conjunciones y posee en sí mismo un sentido
completo. Son subordinadas aquellas que solo adquieren sentido en función de
otra.

Unidad y coherencia

Consiste en la referencia común de cada una de sus partes, es decir, que la


oración principal como las secundarias se refieren a un solo hecho. La coherencia
es la organización apropiada de las oraciones de tal forma que el contenido del
párrafo sea lógico, claro y se entienda.

2.7. La sencillez.

Claridez o claridad

La característica primera de la buena redacción es la claridad. Si la intención de quienes


escribimos es que nos entienda un amplio público, esto nos exige claridad en las ideas y
transparencia expositiva;

La claridad mental o de ideas debe corresponder un lenguaje fácil, basado en palabras


transparentes y frases breves, con el firme propósito de que el pensamiento de quien
escribe llegue a la mente del lector desde la primera lectura del escrito}

Sencillez

La sencillez implica expresarse con naturalidad sin afectación, se alcanza con el empleo
de palabras y frases de comprensión fácil y evitando formas rebuscadas. El
rebuscamiento de un escrito se debe habitualmente a que el redactor esta más empeñado
en exhibir su originalidad o dotes de escritos que en dar fluidez y trasparencia al texto. En
el escrito deben evitarse los formalismos. La sencillez imprime a la redacción un tono de
veracidad expresiva que la hace efectiva y atractiva.