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DENUNCIA PÚBLICA

Creo que todos concordamos con que la educación es uno de los grandes motores
de transformación social, y una de las armas más poderosas contra la inequidad y
la opresión que vive el pueblo por quienes detentan el poder.

En este orden de ideas, las instituciones educativas deben ser referentes de paz,
convivencia, pensamiento crítico, entre otros valores que fortalecen la democracia
y la vida en comunidad.

Lamentablemente en nuestra querida institución, el despotismo ha marcado las
relaciones de poder, las cuales se ven desbordadas a tal punto de tener que
enfrentar constantemente en nuestras cabezas, la amenaza de ese frío y letal cañón
llamado “Evaluación de Desempeño”.

Y es ese miedo insuperable que domina y paraliza los corazones y mentes de los
que estamos debajo del poder, de los que no conocen sus derechos, de los que
tienen relaciones contractuales vulnerables al poder, o de los que simplemente
vemos la inoperancia de las Instituciones del Estado, incluyendo su aparato de
justicia, que muchas veces en su cojera muere en el camino.

Es eso lo que mantiene nuestras cabezas agachadas y nuestras voces acalladas,
nuestro espíritu quebrantado y nuestras energías dispuestas al simple cumplimiento
de las labores asignadas, sin permitirnos ir más allá y disfrutar nuestra hermosa
labor de formadores del futuro de nuestra nación.

Quiero denunciar pública y abiertamente ante los integrantes de la distinguida mesa
y mis queridos colegas, las situaciones irregulares que todos conocemos, esos
problemas que se hablan en los pasillos, pero que invadidos del temor que nos
genera dañar nuestras vidas laborales, mejor las reprimimos y las damos de
alimento a nuestra creciente frustración.

Los problemas de matoneo, abuso de poder, persecución y acoso laboral, violencia
de género bajo el chantaje de una mejor evaluación, la falta de transparencia en el
manejo de los recursos públicos, entre otros; son apenas, la punta del iceberg de
una gran problema estructural de nuestra institución.

Y que quede claro que no estoy hablando de nuestros estudiantes, me refiero
exclusivamente a las relaciones de poder entre la administración de la Institución y
el cuerpo docente.

Soy consciente de que a partir de estas denuncias voy a sufrir con mayor rigor el
peso del poder autoritario y arbitrario que administra esta institución que tanto
quiero, peso que vengo cargando en mis espaldas desde que me convertí en la
“piedra en el zapato” de un Consejo Directivo pasivo y sin sentido.

También soy consciente de que al hacer públicas mis denuncias, automáticamente
convierto a las autoridades que hoy nos acompañan en cómplices de las
irregularidades institucionales o en garantes de mis derechos y los derechos de mis
colegas, porque aún tengo fe en la ley y en las Instituciones del nuestro Estado
Social de Derecho que protege a los gremios y personas más vulnerables .

Para terminar quiero resaltar la excelente labor de nuestro Coordinador Jorge Mario
Restrepo, agradecer su profesionalismo, su sentido humano y apoyo en el quehacer
docente. Su compromiso y amor por la institución lo ha llevado a ser un puente
importantísimo entre la administración y el cuerpo docente, logrando de alguna
manera menguar el malestar institucional.

Agradezco la atención prestada y dejo esta denuncia a su disposición para que se
tomen las acciones pertinentes, en pro del mejoramiento del ambiente Institucional.

FARLEY EMILIO MEJÍA JARAMILLO
DOCENTE I.E.I.Y.Y.
CC. 98715145