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Pozzi capitalismo

«la hegemonía norteamericana está en crisis, pero lo que surge en su lugar no es una alternativa
anticapitalista sino más bien un reacomodo a la nueva realidad política – económica mundial. El
mundo capitalista unipolar norteamericano está cediendo ante un mundo multipolar, en el cual
Estados Unidos continuará ejerciendo un papel fundamental, sino dominante. En este sentido más
que hablar de una declinación de la hegemonía norteamericana habría que hablar de una
modificación y transformación en la misma»

Apenas finalizado el período de transformación estructural que fue la presidencia de Ronald


Reagan, la claridad en la interpretación de los fenómenos emergentes no resultaba tan
transparente como lo es ahora

El supuesto fundamental desde el que partimos es que en el capitalismo del siglo XX se han
producido dos cambios trascendentales a nivel estructural. Uno de ellos sucedió en 1929 y el otro
a partir de 1981.

. La consecuencia de ello fue que desde los sectores más lúcidos de la fracción dominante se
plantearon transformaciones de fondo, dentro del mismo sistema, a fin de mantenerlo y hacerlo
sobrevivir.

En este punto merece destacarse la capacidad interna del capitalismo como modo de producción
para refutar en forma recurrente las teorías del desastre. Se sostiene aquí que las contradicciones
dentro del mismo capitalismo, hasta el momento, no han garantizado su caída sino su
transformación mutante

e Estructura Social de Acumulación, concepto que busca ocuparse de «los efectos del entorno
político – econó- mico en las posibilidades de acumulación de capital de los capitalistas
individuales. Sin un entorno externo estable y favorable, no existirá inversión productiva
capitalista. Denominamos a este entorno externo la estructura social de acumulación».8

grosso modo se puede observar un hecho importante en el siglo XX: Dentro del marco del
capitalismo se han generado dos grandes formas de realizar el proceso de acumulación del capital
con beneficio, con dos grandes rupturas: 1929 y 1981. En ambos casos el modelo teórico de
reflexión alrededor de qué es lo correcto en términos de teoría económica cambió en función de
las contradicciones y crisis del desarrollo capitalista

A partir de la crisis, el «modelo keynesiano» sustentó las políticas económicas hasta su crisis
terminal de la década de 1970. Las situaciones de crisis generalizadas dentro del capitalismo
funcionan como límite último, como marca del fin del modelo

«La estructura social de acumulación está compuesta por todas las instituciones que influyen en el
proceso de acumulación. Existen instituciones que tienen un impacto general; otras están
relacionadas fundamentalmente con un eslabón específico del proceso. Comentemos por orden
cada uno de estos dos tipos de instituciones (. . . ) Entre las instituciones más importantes se
encuentran: el sistema que garantiza la existencia de dinero y crédito, el modelo de intervención
estatal en la economía y la estructura de la lucha de clases».15

la precedente obviedad apunta a recordar que el capitalismo es una fórmula a la que se arribó
gracias a procesos sociales, y no a fórmulas tecnológicas, religiosas o inevitabilidades mágicas;
fórmula que fue posible tal como aparece en la actualidad como consecuencia de que hubo grupos
humanos, ubicados en un lugar específico de la fórmula – cualquiera de ellas: esclavismo,
feudalismo, capitalismo – que pretendieron modificar condiciones reales, objetivas, de existencia,
con independencia de su ubicación específica – esto es, sean los que «tienen» o los que «no
tienen» – : a eso se llama aquí «lucha de clases» (contradicción entre hechos materiales que se
pueden denominar tesis y antítesis).19

a E.S.A. se sostiene en instituciones, sí, pero como construcciones derivadas de la lucha de clases,
entendida ésta como un sistema de relaciones entre clases y fracciones de clase en tensión
permanente por la distribución del ingreso (riqueza). En este sentido tal tensión lleva a un grado de
conflicto permanente por la apropiación de dicha riqueza, que es el producto del beneficio.

resulta válido aceptar que el desarrollo del modo de producción capitalista se despliega de forma
tal que en forma sistemática el norte que lo gobierna es el mantenimiento o mejora de la tasa de
beneficio, a fin de poder acrecentar la ganancia.

el siglo XX ha asistido a dos grandes modelos de acumulación, entendiendo esto como el


mecanismo gracias al cual se generan particulares instituciones (construcciones emanadas del
conflicto entre las clases sociales y sus fracciones derivadas por la apropiación de la riqueza
generada dentro del proceso) que entienden sobre el cré- dito y el dinero; mecanismos de
administración de la producción, y una particular forma de vincular al Estado25 con la sociedad
civil

, el conflicto social por la distribución del ingreso pauta el desarrollo de dicho patrón, al
entenderse tal lucha como el grado de organización y éxito relativo de las fracciones de clase y
clases sociales (partidos políticos, sindicatos, organizaciones civiles o sociales, organizaciones no
gubernamentales, pero también expresiones inorgánicas – para Estados Unidos, por ejemplo, los
homeless, etc. – ).

las resoluciones para reformular la E.S.A. no se salen del cauce del capitalismo, o los mecanismos
para el mantenimiento del patrón de acumulación capitalista; es decir, las dos grandes E.S.A.
existentes en forma efectiva en el siglo XX no han modificado la pauta estructural del capitalismo
para garantizar el beneficio, sino la forma en que lo hace. Esta forma es lo que podría llamarse la
manera de «pensar» el mecanismo de obtención del beneficio: neoclásico o keynesiano han sido
los nombres tras los que se elaboraron las herramientas conceptuales sobre las que a lo largo del
siglo se constituyeron las E.S.A.