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“ESTADO Y SOCIEDAD EN LA ARGENTINA DEL SIGLO XIX”. Waldo Ansaldi.

Cuestiones fundamentales de una historia compleja: La ruptura de la situación colonial en el Rio de la Plata desde 1806
(primera invasión inglesa) y 1810 (revolución de mayo) hasta 1880 marca un proceso histórico en el que tendrán lugar otros
procesos particulares en la sociedad argentina:
 Creación de la nación argentina.
 Construcción de un mercado interno.
 Formación del estado nacional.
Movimientos conectados con la formación de una clase dominante-dirigente de la sociedad argentina (clase fundamental), el
proceso de acumulación originaria del capitalismo dependiente y el desarrollo de una crisis de dirección política (crisis orgánica).

Las contradicciones regionales: Comienza una transición interna de la sociedad colonial a una sociedad capitalista dependiente,
que se da simultáneamente con la transición del sistema capitalista mundial, es decir, la transición interna forma parte de la
externa. Esta dependencia está caracterizada por la capacidad de organizar “relativamente” un estado jurídica y políticamente
autónomo; pero sin las fuerzas necesarias para una economía independiente, es decir, sin autonomía para el desarrollo económico,
ya que Argentina integrara a la división internacional del trabajo como productor y proveedor de materias primas.
Una de las características de la sociedad argentina a destacar es la heterogeneidad estructural. Dicha heterogeneidad puede ser
plasmada en las diferencias presentes en los dos grandes bloques: Litoral - Interior con estructuras sociales distintas y desiguales
ritmos de transformación.
 El Interior es donde persisten estructuras no capitalistas, relaciones de producción más bien coloniales, lo cual
dificulta su inserción en el nuevo contexto capitalista mundial.
 El Litoral, donde se desarrolla una forma de producción capitalista, articulada al mercado mundial, dinámico,
capaz de subordinar a las zonas más retrasadas, quedando la producción subordinada al mercado mundial.
Dentro de este heterogéneo panorama, se destaca otra de las características, lo que se presenta como un conflicto entre regiones es,
en realidad, muchas veces, un conflicto entre clases (interclases e intraclases), sobre todo conflictos entre clases dominantes por
cuestiones de índole económica y políticas. Según Ansaldi, será esta heterogeneidad estructural y la debilidad estructural de las
clases y grupos que obstaculizaran la formación de una nación, del mercado interno y del Estado nacional.

Nación y Estado Nacional: La ruptura de la situación colonial y las guerras de la independencia no implico presencia de una
sociedad integrada, con una identidad nacional, en contra de la española, sino que las acciones en pos de la independencia
argentina encuentran su razón más en la debilidad interna de España que en la fortaleza y cohesión de los revolucionarios y en la
participación popular. Los líderes del proceso revolucionario ubican como prioritario, la construcción de un Estado nacional. Unos
creen que la solución es un gobierno central, otros uno federal, pero ambos proyectos fracasaron. Es cuando el Estado aparece
como el único garante (e incluso el constructor) de la unidad.
El autor agrega que será la persistencia de elementos originados en el pasado colonial como la estructura jurídico-política y las
mentalidades como traba para la construcción de una nueva sociedad, donde persiste aun lo comarcal y lo particular que frenará el
proceso constructivo de un mercado nacional, situación agravada por los mecanismos de dependencia económica.

Acumulación originaria: Otro aspecto tomado por Ansaldi será la acumulación originaria del capitalismo argentino del capital
ganadero del litoral platense y fluvial, en situación de dependencia, condicionando la acumulación originaria interna, privativa del
capitalismo argentino. Lo que permite explicar la desigual conformación de clases, la construcción de la burguesía de alcance
nacional y la formación del Estado Nacional.
Esta acumulación parte de la concentración de propiedad y el despojo de tierras públicas, para la venta y posterior inversión en
producción industrial, es decir, dos fases de adquisición y realización o acabamiento. En donde la burguesía no compra tierras a
sus anteriores propietarios, sino al Estado (tierras públicas) obteniéndolas gratis o a un costo muy bajo, mediante un proceso de
expansión de las fronteras que desaloja a los indios y los gauchos y se consolida la propiedad terrateniente, así será como el
espacio de la frontera se irá ocupando con ganado. Los nuevos y viejos terratenientes las obtienen del Estado, al que controlan, es
decir, se auto adjudican tierras públicas, lo cual indica como el control del poder del Estado sirve para que la clase dominante
utilice sus mecanismos para acrecentar su propio capital.
La adquisición, por lo tanto, de tierras a bajo costo, la baja inversión inicial necesaria, sumados al desarrollo del comercio libre (a
nivel mundial) y las enormes ganancias que significaba el intercambio con el exterior, provocaron que la clase dominante, la del
Litoral, más “desarrollada”, que contaba con la ventaja del puerto, eligiera la ganadería como principal actividad productiva. Se
produce una división del trabajo, los comerciantes británicos el comercio exterior y los rioplatenses el interior (fluvial y terrestre).
La burguesía del Tucumán aparecerá entre los años 70-80 como una clase regional desarrollada, con fuerte poder económico y
político, pero sin poder imponer su hegemonía a la burguesía nacional en formación. Por otro lado, se encontrara la suboligarquía
financiera de Córdoba. Ambas establecerán una alianza política y de solidaridad de intereses con la burguesía del litoral de Bs. As.

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dando lugar a un consenso entre las clases dominantes del Litoral, Tucumán y Córdoba. La fracción burguesa estará vinculada
estrechamente a la actividad política y económica: utiliza el aparato de Estado para su actividad especuladora lo cual le permite
afirmar su poder político.

El problema de la formación del Estado nacional: La revolución de 1810 trae aparejado la construcción de un Estado Nacional
que implica un proceso complejo; esa dificultad en la formación del Estado Nacional reside en la ausencia de una clase poderosa
capaz de imponer su proyecto al resto de la sociedad.
Será la burguesía de Bs. As. la primera en alcanzar la hegemonía que detenta el poder después de la reunificación de la república
en 1862. La burguesía bonaerense se construye como clase y como fracción hegemónica dentro de la burguesía argentina. La
burguesía bonaerense alcanza ese poder mediante el uso de la coacción, de la dictadura de Rosas y de la “Organización Nacional”,
pero también mediante el consenso entre las clases dominantes del Litoral, Tucumán y Córdoba. Para construir, reforzar y
mantener ese poder, ese bloque hegemónico alienta una economía liberal, pero, a la vez, el conservadurismo a nivel político. La
formación de ese bloque histórico de clases se da por la necesidad de establecer una legitimación jurídica a la dominación
económica y social, es decir, por conveniencia. El Estado se construye en el motor real de la unidad nacional, que es encabezada
por Bs. As. aun cuando requieran, para afirmarse, de alianzas de clases regionales.
“Hay un simultáneo y dialectico proceso en el cual la clase construye al Estado y el estado construye a la clase.”
Bs. As, se establecerá como cabeza de la nación, debido a la cuestión comercial y será la encargada de buscar las conveniencias de
la nación argentina, dar unidad al pensamiento político y gubernativo, crear y establecer el predominio de un solo partido, el
partido de la ley, en todas y cada una de las Provincias Unidas del Rio de la Plata.

Estado y clases: La revolución de mayo evidencia la construcción de un nuevo orden político, en reemplazo del colonial, lo cual
permite una reestructuración social. Aparecen la clase de los terratenientes bonaerenses. Luego la resistencia de las clases
dominantes de la región del interior a ser desplazados de sus posiciones de privilegio por la expansión bonaerense. Se da
una revolución pasiva ya que la burguesía no construye su bloque histórico a través de un proceso revolucionario sino mediante
ese proceso de revolución-restauración. La burguesía bonaerense termina por ejercer su dominio sobre el resto de las burguesías
del interior debido a que a estas no les queda otra opción que adaptarse a las nuevas condiciones para no sucumbir por completo
en el intento, ante el poder de Buenos Aires.
Frente a las clases subalternas, los propietarios plantean la represión de la vagancia, la deserción y el juego para asegurar el
dominio interno de clase a través del control del estado en construcción y del proceso productivo: servir al ejército, realizar
trabajos públicos, emplearse en labores productivos, con un mismo objetivo: mantener la dominación de una clase sobre otra. La
coincidencia se rompe cuando las oligarquías provinciales acuerdan con la clase hegemónica porteño-litoralense y las subalternas
sufren modificaciones al impulsarse una política de importación de fuerza de trabajo de origen europeo por parte del Estado.
Las desigualdades del desarrollo de la economía y de la sociedad acentuaron las diferencias regionales y con estas las dificultades
de las clases subalternas para construir una alternativa hegemónica capaz de englobar la dimensión nacional.