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LA DETECCIÓN Y/O DETERMINACIÓN DE PROBLEMAS PARA LA ELECCIÓN DE UN TEMA DE INVESTIGACIÓN EN GEOGRAFÍA Y SU CORRELATO CON EL TRABAJO DE CAMPO

EL PROBLEMA DE LAS SEQUÍAS EN LA PAMPA DEPRIMIDA LIC. DIANA DURÁN

2006 UNIVERSIDAD DEL SALVADOR

“Aquí no hay sobrante. Si hoy nos ahogamos por excesiva abundancia de agua, mañana nos morimos de sed. El desagüe ilimitado o perpetuo de los campos anegadizos, no tan sólo no disminuirá los enormes perjuicios que sufren los hacendados en los años de seca, sino que los aumentará notablemente haciendo además que algunos de ellos se vuelvan de un carácter permanente. El verdadero problema a resolver sería entonces, tratar de evitar tan solo las inundaciones excesivas en las épocas normales de grandes lluvias y evitar las secas, pero esto no se obtendrá con los simples canales de desagüe, ni aunque se combinen con algunos grandes receptáculos de agua en los puntos bajos.” Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires. Florentino Ameghino. 1884.

La detección de un problema de investigación geográfica Un tema o problema de investigación se formula para indicar la necesidad de la indagación o pesquisa; e implica la posibilidad, entre otras, de exploración empírica, esto es, de la recolección, el análisis y la interpretación de datos cuantitativos o cualitativos para estudiar el problema y avanzar en los distintos pasos del método científico. Los problemas pueden expresarse como enunciados de investigación ya sea como preguntas o como hipótesis. De esta manera, las investigaciones utilizan enunciados formales del tema para orientar su desarrollo. Estos enunciados presentan la relevancia del problema, lo sitúan en un contexto y proporcionan el marco imprescindible para presentar los resultados obtenidos. Uno de los trabajos clásicos en Geografía acerca del tema es el artículo “Problemas de la geografía” de William Kirk1, escrito en 1951 para el “Indian Geographical Journal” que marca un hito en el planteo de esta cuestión en la ciencia geográfica. Este autor expone con aserto que existe una clase de problemas específicamente geográficos. Situaciones específicas “pueden constituirse en generadoras de problemas en los que las sociedades humanas están perpetuamente confrontadas con problemas concernientes a sus entornos particulares y obligadas a tomar decisiones que tienen consecuencias espaciales y ambientales” (Kirk, 1984). Para la consecución de este trabajo se plantea el problema de la alternancia de sequías e inundaciones en la Pampa Deprimida que hemos investigado para la concreción de la Tesis de Licenciatura en Geografía2 y una Beca de Iniciación en la Investigación Geográfica del CONICET3. A partir de ese problema desarrollado, se derivó la necesidad de estudiar en particular el problema de las sequías como riesgo natural en la misma subregión pampeana. Frente a recurrentes inundaciones consideradas noticias de primera plana sobre todo porque afectan a las áreas urbanas donde vive población de alto nivel socioeconómico –Ciudad Autónoma de Buenos Aires-, lo que no disminuye su importancia; en este trabajo se hará referencia a cómo, a partir del problema de las inundaciones, la investigación evolucionó hacia la detección del problema específico de otro de los riesgos naturales de ese espacio geográfico, quizás el más estático, silencioso y poco definible: la sequía.
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Kirk, William. (1984) Problemas de la geografía. En Patricio Randle (Editor). Teoría de la Geografía. Tomo II. OIKOS. Buenos Aires.

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Durán, Diana. (1981) La Pampa Deprimida. Balance Geográfico. Serie Estudios Geográficos Pampeanos. OIKOS. Buenos Aires. Durán, Diana. (1987) Sequías e inundaciones. Propuestas. OIKOS. Buenos Aires. Durán, Diana. (1982) La alternancia de sequías e inundaciones. Un problema clave de la Pampa Deprimida. Documento. OIKOS. Buenos Aires.

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La necesidad de ocuparse de este tema surge de que, de acuerdo a los sondeos bibliográficos y las entrevistas realizadas; los estudios, investigaciones, toma de decisiones y acciones gubernamentales han puesto énfasis en las inundaciones, porque se tratan de eventos más perceptibles para la población y los gobernantes que, insertos en la coyuntura, han sostenido propuestas de solución más vinculadas a uno sólo de los dos términos del binomio sequía-inundación. Los planes y proyectos derivados han caído así en errores conceptuales que no han tenido en cuenta el funcionamiento del balance hídrico regional y la importancia de las sequías. La construcción de canales y de obras de rectificación del Salado que promueven el escurrimiento superficial rápido sin retener el agua para tiempos de sequía, son una muestra de tal situación. En definitiva, por las razones antes expuestas, una investigación sobre un riesgo natural como la alternancia de sequías e inundaciones en la Pampa Deprimida permitió plantear otro problema para indagar –las sequías- que se detectó como problema escasamente tratado en la mayoría de los trabajos preexistentes. La alternancia de sequías e inundaciones en la Pampa Deprimida y el planteo de una necesidad de investigación geográfica: las sequías. El contexto geográfico y la racionalidad ambiental Ciertas modificaciones de la naturaleza por parte de la sociedad provocan problemas de carácter ambiental, ya sean riesgos o impactos. La Cuenca del Salado y sus espacios geográficos adyacentes conforman la Pampa Deprimida en el seno de la región Pampeana, caracterizada por la falta de pendiente y la nivelación general del terreno. En realidad, puede señalarse que no existe en ese gran espacio una cuenca hidrográfica, en el sentido estricto de la palabra, porque las aguas drenan muy lentamente, en algunos casos hacia lagunas, en otros casos hacia arroyos, justamente por la falta de pendiente y la nivelación. Se dice, en términos técnicos, que se trata de un escurrimiento dificultoso de tipo difuso y poco concentrado. En consecuencia, para solucionar el problema de la alternancia de inundaciones y sequías (y no sólo las inundaciones), en la Pampa Deprimida hay que tener en cuenta las condiciones de su geografía. Espacio geográfico de detección del problema Mapa de localización geográfica de la Pampa Deprimida en la escala nacional

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Referencias Pampa Deprimida
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1- Cuenca del Salado 2- Zona de canales 3- Arroyo Vallimanca

Cartografía SIG de la Secretaría de Energía. Subcuencas de la Pampa Deprimida.

Imagen satelital Landsat. Inundación 2002 en la Pampa Deprimida.

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Imagen satelital de la Pampa Deprimida en época de sequía. (1997) La sequía como riesgo ambiental: planteo del problema geográfico El fenómeno de la sequía es, entre las incertidumbres geográficas, la que ocasiona mayores pérdidas de producción en las regiones sin riego y, en muchas ocasiones, también en las que cuentan con él. Estas consecuencias son muy bien conocidas por el productor; pero también por el técnico agropecuario que debe aconsejar sobre las medidas para mitigar sus efectos, y por el Estado que debe planificar en forma integrada los procesos de diagnóstico, evaluación y control de los riesgos. La sequía es uno de las anomalías ambientales más difícil de evaluar por su gran complejidad, pues a la vez que depende de las escasas o ausentes precipitaciones, también se relaciona con la capacidad de almacenamiento del suelo y la ocurrencia del fenómeno en relación con el ciclo vegetativo anual. En sentido más estricto, riesgo natural es la probabilidad de que un espacio geográfico sea afectado por las consecuencias de distinta vulnerabilidad de un proceso natural, que afectarán los asentamientos y las actividades humanas. Conceptualización de la sequía La sequía es un fenómeno poco definido e investigado y también escasamente percibido por la población urbana, no así por la rural que teme por sus consecuencias más que a las inundaciones. La sequía se define como la insuficiente disponibilidad de agua en una región, por un período prolongado para satisfacer las necesidades de los elementos bióticos locales. Estas necesidades dependen de la distribuciòn de las poblaciones de plantas, animales y seres humanos, de su modo de vida y del uso de la tierra. La sequía es un fenómeno temporario que se presenta en cualquier región, aunque se localiza en general en áreas de lluvias con régimen variable. La irregular distribución geográfica y la dificultad para definir su inicio son otras características esenciales de las sequías.

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Factores condicionantes y determinantes La ocurrencia de una sequía depende de los siguientes factores determinantes que impulsan la emergencia del fenómeno: - la evapotranspiración, - el déficit de la precipitación. La sequía pertenece al esquema climático normal de las regiones semiáridas y, en consecuencia, está relacionada con la alta variabilidad de las precipitaciones. La variación de la precipitación en un lugar dado y entre épocas determinadas constituye el factor de impulso principal de las sequías. A su vez, dependen del condicionamiento impuesto por los cambios en la presión atmosférica con las consiguientes alteraciones en la circulación general de la atmósfera. Las sequías están asociadas a condiciones predominantemente anticiclónicas que persisten durante un cierto tiempo. Otro factor condicionante es la modificación de la cubierta vegetal y de las condiciones del suelo producidas por esos cambios en la circulación atmosférica que pueden constituir un proceso de realimentación para prolongar la sequía. Las sequías se pueden caracterizar por una carencia del factor de impulso que son las precipitaciones debido a valores de temperatura que hacen que la evapotranspiración potencial se mantenga alta, aunque la evapotranspiración real de ese momento sea pequeña por falta de agua. La sequía no es, como se ve, una entidad tan bien definida como la inundación, porque procede de un decrecimiento en los promedios de precipitación en relación a la necesidad de agua en un período particular y en un área particular. Las sequías resultan de condiciones hídricas en las que prevalece la escasez de agua como resultado de precipitaciones insuficientes en una serie de años sucesivos. La cantidad de lluvia disminuye el promedio y en consecuencia se empobrecen las pasturas, disminuye el rendimiento de los cultivos, falta agua para la gente y los animales. Riesgo de sequía

Una clasificación global permitirá diferenciar varias categorías de áreas geográficas de riesgo de sequía, pertenecientes al riesgo hídrico:
1. áreas de déficit en distintos eventos históricos y actuales, 2. áreas de déficit según el grado de permanencia o duración, 3. áreas de déficit según la frecuencia, 4. áreas de déficit según la magnitud areal, y 5. áreas de déficit hídrico según las poblaciones, infraestructura y equipamiento impactado. Otra clasificación en cinco categorías que combina los parámetros frecuencia y magnitud del riesgo hídrico es la de Fuschini Mejía (1989). De esta sistematización se han seleccionado las siguientes categorías que interesan para evaluar el riesgo de sequía:

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-a: época de equilibrio: con leves excesos y sequías agrícolas, según el registro histórico de la zona. -b: épocas de sequías anormales, pero que tienen carencias de baja frecuencia en el registro histórico. -c: épocas de sequías excepcionalmente anormales, que tienen carencias de muy baja frecuencia en el registro histórico. Esas carencias pueden ser anuales, plurianuales y tiene importancia la suceción de estados de épocas inmediatamente anteriores. En este caso tiene mucha importancia no sólo la duración sino la extensión del fenómeno. Tipos de sequía Debemos diferenciar entre la sequía hidrológica como permanencia del déficit hídrico de una sequía "aparente" o sequía agrícola cuando el agua no coincide con las épocas en que las necesidades agropecuarias lo exigen. La sequía agrícola es de corta duración y afecta el ciclo vegetativo de las pasturas y los cultivos. En general no altera demasiado los balances hidricos anuales y un indicador es la baja de la napa freática. La sequía hidrológica altera el balance hidrológico anual debido a su duración (permanencia de la carencia de lluvias) y los indicadores son: el descenso notable de la napa freática, la seca de las lagunas. Es extensa en superficie y no coexiste con la inundación. Puede morir la vegetación y comenzar la erosión eólica. El geosistema de la Pampa Deprimida y el problema de las sequías e inundaciones En primer lugar, es necesario considerar que la precipitación y la evapotranspiración (es decir, todas las transferencias verticales del ciclo hidrológico) predominan sobre el escurrimiento (transferencia horizontal del ciclo hidrológico). Éste es un concepto relevante de la geografía y la hidrología de las grandes llanuras. La Pampa Deprimida cuenta con un balance hídrico alternante, caracterizado por la sucesión y hasta simultaneidad de períodos secos y húmedos. La entrada de energía a la Pampa Deprimida es la proveniente de la energía solar, procedente de la esfera más exterior a la típicamente geográfica (la litosfera). Esa energía solar se relaciona con la atmósfera regional, dando como resultado una estructuración geográfica fundamental, el clima, que en este caso es semiárido y semihúmedo en forma alternante, con variaciones climáticas anuales e interanuales. En términos de balance hídrico los procesos resultantes son: las precipitaciones con exceso invernal, concentradas y en pulsos, y la evapotranspiración variable, con déficit estival. La energía solar es también el motor de la fotosíntesis que influye en el crecimiento vegetativo y, consecuentemente, en la evapotranspiración (que es función de la temperatura, de la radiación solar según la latitud, de la cobertura vegetal, etcétera). La esfera más relevante del medio geográfico es, en este caso, la litosfera, porque es allí, en esa capa superficial donde se constituye el relieve terrestre, donde se verifican los fenómenos de las inundaciones y sequías. Aquí es necesario advertir que el medio natural es "una interface litosfera-atmósfera" y que "su caracterización debe estar

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basada en la manera como cambia esta interface, es decir, su grado de estabilidad" (Tricart y Killian, 1982). La litosfera en esta porción de nuestro territorio se halla sobreimpuesta sobre un área de subsidencia horizontal y, por ello, la energía gravitatoria resultante es mínima, proceso causal de los fenómenos en estudio. La energía gravitatoria mínima deriva en geoformas que presentan una gran complejidad por su baja altura y pendiente mínima, causales de la baja energía morfogenética (proceso fundamental que condiciona la irrupción de los fenómenos aludidos). Por estas características, la dinámica hídrica actual es débil y morfogenéticamente poco activa. Las geoformas resultantes de esa baja morfogénesis (la loma, la media loma y el bajo, al decir de los productores) son los elementos de relieve fundamentales para controlar el manejo del agua en la región. Las lomas quedan generalmente libres de aguas durante las inundaciones, y en ellas es racional localizar las viviendas, instalaciones de producción, etc. Las medias lomas son las geoformas intermedias, que son los espacios en donde es posible sembrar y establecer pasturas. Los bajos son las geoformas que concentran las aguas y, por lo tanto, se anegan o inundan o están permanentemente ocupadas por aguas (lagunas, pantanos, etc.). En ellos hay que aprovechar la capacidad de retención para el manejo hidráulico. La energía gravitatoria mínima y el carácter de área sedimentaria condicionan los procesos pedogenéticos típicos de la Pampa Deprimida. Ellos resultan en edaformas -suelos- con excesos y déficit hídricos, según la variabilidad estacional del balance hídrico. Tanto la presencia de horizontes arcilloso, como sódicos o calcáreos, generan condiciones de baja permeabilidad que influyen notablemente en las situaciones de infiltración y almacenaje del balance hídrico. Hasta aquí hemos mencionado características que corresponden a la litosfera. Ella es la base que se interrelaciona con la atmósfera y la biosfera para dar como resultado en esta región las anomalías de la hidrosfera. Las hidroformas de la Pampa Deprimida son el resultado de la interacción entre la litosfera y la hidrosfera. Sus características esenciales conducen, en términos del proceso del balance hídrico, a un escurrimiento superficial dificultoso (mal drenaje) que favorece la irrupción de las inundaciones; y tomando en cuenta, además, la evapotranspiración potencial y el régimen pluviométrico se produce la irrupción de las sequías. Las características fundamentales de las hidroformas son: • una red de drenaje poco integrada y mal constituida, • cauces de anchos variables (que presentan angostamientos y ensanchamientos), • una barrera regional al escurrimiento superficial y subterráneo en las cercanías del litoral (depósitos del querandinense y platense), • una napa freática cercana a la superficie del terreno, • unas napas colgadas resultantes de la dificultad de infiltración de la napa freática de las aguas inundantes, • el dominio de los complejos acuitardos y acuicluidos en las aguas subterráneas, y • la presencia de ambientes lénticos. Es de destacar que las seis primeras características confluyen al mal drenaje y, por lo tanto, favorecen las inundaciones; en cambio, la presencia de ambientes lénticos es un factor moderador porque favorece la capacidad de retención de aguas de la Pampa Deprimida. Éste es el factor más importante que debe tenerse en cuenta para el mejoramiento hidráulico regional. Sin embargo, mal manejadas, las lagunas y otras cubetas pierden la capacidad dinámica de almacenamiento y de drenaje del área circundante. La biosfera es, también, un factor moderador. Cuando la superficie del suelo está cubierta por pasturas naturales, praderas artificiales, bosques y cultivos se mejoran las condiciones de infiltración de los suelos, también se favorece una adecuada evapotranspiración. En síntesis, la cobertura vegetal favorece la estabilidad del geosistema.
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"En la llanura se produce un acortamiento -shortage- del ciclo hidrológico, en forma tal que en estado natural el esquema es precipitación-acumulación-evaporación, con una muy pequeña y a veces inexistente escorrentía superficial. Con la acción humana conectando los bajos, o sea disminuyendo la capacidad de acumulación y la superficie areal de lo acumulado, al transferirla a un punto disminuye la tasa de evaporación y no se resuelve el problema, pues la permanencia del agua en la zona inundada será infinita.” (Fuschini Mejía, 1994). Una laguna que es una sola cuenca endorreica de deficiente funcionamiento, en lugar de la yuxtaposición de un sistema de microcuencas endorreicas de excelente funcionamiento abarcando una gran zona arreica y cuya suma de áreas de espejo de agua es notablemente mayor que el área del receptor final. Durante la inundación de 1980 precipitaron 60 km3 de agua en un mes y escurrieron o evaporaron sólo 5 km3, en tres meses, con lo cual el territorio quedó inundado por largo tiempo. Si se tiene en cuenta esta singularidad geográfica determinante, enseguida será posible advertir que hacer obras sustentadas sólo en el escurrimiento es un error de carácter conceptual. No sólo hay que hacer canales (porque éstos escurren poco caudal) y menos altos terraplenes, porque superada su capacidad de drenaje pueden producir inundaciones en manto, gravísimas inundaciones; sino que fundamentalmente hay que intentar que el agua se infiltre y se evapore (que es el dictado de la naturaleza.) Para ello, evidentemente las buenas prácticas agronómicas que mantengan porosos y permeables los suelos y la forestación que permita una mayor evaporación, son mucho más importantes que promover los escurrimientos (especialmente aquéllos que conectan formas de la naturaleza o geoformas que antes no estaban conectadas.) En segundo lugar, las grandes obras hidráulicas pueden concretarse en armonía con la naturaleza y en combinación, sin duda, con las pequeñas obras hidráulicas. Éste es un debate largamente superado en la Argentina por los científicos y profesionales altamente calificados en el tema. Así, por ejemplo, el INTA durante muchos años ha bregado por la pequeña hidráulica en combinación con buenas prácticas agronómicas para favorecer la cooperación entre los propietarios de las mismas microcuencas, tan típicas de la región. Sus propuestas son racionales y sustentables y, sin embargo, poco se han difundido en la Pampa Deprimida, por múltiples razones, entre ellas el comportamiento de los actores sociales, la imprevisión de la política ambiental, la ausencia de espíritu cooperativo, el predominio de las propuestas a corto plazo también llamadas de “cirugía geomorfológica” –tan notoriamente políticas-, frente a las de largo plazo –fundamentales para la solución integral del problema y tan poco apreciadas por las políticas gubernamentales- y así podríamos enumerar muchas otras. En tercer lugar, el problema no es sólo hidráulico, no sólo requiere un Plan Maestro, sino también la consideración de muchos otros condicionantes como el manejo de los suelos, las prácticas agrícolas especulativas y la ganadería que por sobrepastoreo genera consecuencias negativas, el impacto hídrico de la construcción de terraplenes viales, de canales, etc., y otras múltiples modificaciones ambientales. En cuarto lugar, no es posible considerar un Plan Maestro sólo para la Cuenca del Salado, también habría que tener en cuenta la zona de canales al sur del río Salado (que no forman parte de la cuenca) y las cuencas de los arroyos del SE de la provincia de Buenos Aires. El manejo hídrico debe ser integral para todo el espacio geográfico regional y ocuparse de una parte de la región –la Pampa Deprimida-, no implicará la solución global al problema. Este espacio geográfico incluye un sistema ambiental complejo en el que todas sus partes componentes son más que la suma de cada una
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de ellas y, por lo tanto, un plan para una parte no mejorará el todo y, más aún, puede provocar consecuencias negativas. La "complejidad" del sistema es el rasgo dominante de la Pampa Deprimida. No está solamente determinada por la heterogeneidad de los elementos (o subsistemas) que lo componen y cuya naturaleza los sitúa normalmente dentro del dominio de diversas ramas de la ciencia y la tecnología. Además de la heterogeneidad, la característica determinante de un sistema complejo es la mutua dependencia de las funciones que cumplen dichos elementos dentro del sistema total. En quinto lugar, el manejo de las aguas debe ser integral, es decir, no se puede realizar una obra aquí, y otra más allá de distinto orden, sino, muy por el contrario, hay que planificar un complejo de obras y de acciones hidráulicas pero también actividades de educación ambiental y de participación ciudadana que abarquen todas las dimensiones involucradas (por ejemplo, planes de forestación, -para mejorar la capacidad de evapotranspiración, que es la bomba hidrológica, mucho más importante que el escurrimiento para mejorar las condiciones hídricas de este espacio geográfico) y, en consecuencia, solucionar el problema de las sequías e inundaciones. El manejo integrado de cuencas proporciona una filosofía que respalda el manejo de los recursos naturales, basándose en la consideración de los sistemas naturales completos, y en el reconocimiento de que los sistemas responden a los estímulos con esa dimensión de sistemas, y no como componentes individuales aislados. Ello dará lugar a un proceso por el cual se compromete a la comunidad y al gobierno, en un acuerdo orientado hacia la población, que intenta lograr un mejor manejo de los recursos naturales a nivel local de la cuenca. En sexto lugar, no es ambientalmente sustentable conectar arroyos o lagunas antes no integradas por la naturaleza, cortar médanos, etc. Todo esto puede provocar más problemas que soluciones, o por lo menos, sólo soluciones parciales y el agravamiento general del problema. Hay que pensar que el agua es un recurso natural demasiado precioso para ser despilfarrado en un mundo en el que la escasez de este recurso será uno de los problemas ambientales dominantes de los próximos tiempos para la humanidad, y también para La Argentina, si no se maneja de manera sustentable este aspecto del patrimonio natural. El desarrollo sustentable o sostenible es un concepto complejo que integra los siguientes criterios para mejorar la relación naturaleza-sociedad: • La sostenibilidad ecológica exige que el desarrollo sea compatible con el mantenimiento de los procesos ecológicos, la diversidad biológica y la base de los recursos. • La sostenibilidad social demanda que el desarrollo aspire a fortalecer la identidad de las comunidades. • La sostenibilidad económica requiere que el desarrollo sea no sólo económicamente eficiente, sino también equitativo dentro y entre generaciones. • Según nuestro criterio, la dimensión geográfica del desarrollo sustentable -sostenibilidad geográfica- implica el progreso armónico entre los distintos sistemas espaciales/ambientales, atenuando las disparidades y disfuncionalidades de los territorios, promoviendo sus potencialidades a la vez que limita sus vulnerabilidades. Para prevenir, disminuir y corregir los impactos del fenómeno de las sequías es necesaria la organización sustentable del manejo del agua. El manejo del agua en las grandes llanuras, debe tratarse en forma simultánea con las prácticas agrícolas y políticas ambientales, sociales y económicas en el marco de un desarrollo integrado y sostenible.
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En el caso de las prácticas agrícolas ello se debe a su influencia determinante en los términos del almacenamiento y la evaporación del balance hídrico. “Es decir, que las obras adecuadas al paisaje, son un compromiso entre la micro-hidráulica (puntual) que optimiza la disponibilidad del agua en calidad y cantidad suficiente para la vida vegetal y la macro-hidráulica (general) que resuelve el problema de los excesos y carencias” (Fuschini Mejía, 1987). En séptimo lugar, es imprescindible tener presente que el problema del agua en la Pampa Deprimida no es sólo la inundación sino también las sequías y que en muchas oportunidades, se verifica la alternancia de las sequías e inundaciones y hasta la simultaneidad del problema (en las partes altas de los terrenos domina la sequía y en las parte bajas, la inundación o los anegamientos.) Si a través de múltiples obras hidráulicas se fomentan los escurrimientos superficiales para que el agua drene con mayor fuerza y rapidez, menos agua quedará (se infiltrará) para los tiempos de sequía. Y los productores bien saben que “es preferible dos inundaciones a una sequía”, como ellos mismos expresan. Conclusiones

 El manejo del agua en una región supone poner en marcha la racionalidad
geográfica, considerar la multiplicidad de factores que intervienen frente al problema ambiental, en este caso la cuestión hídrica, que abarca no sólo a las inundaciones sino también a las sequías. Además, es fundamental considerar todo lo atinente a la participación ciudadana y, primordialmente, la educación ambiental para producir la eclosión de la conciencia cooperativa y solidaria de todos los actores sociales intervinientes (pobladores, productores, políticos, científicos, profesionales, empresarios y Estado relacionados con las inversiones extranjeras que requiere la obra hidráulica, entre otros.) Se trata, en definitiva, de promover el bien común y concretar obras, ni más ni menos, en armonía con la naturaleza atendiendo a las advertencias de aquéllos científicos, profesionales e instituciones argentinas que desde tiempos de Florentino Ameghino –el sabio naturalista, autor de “Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires”- ya señalaban con claridad la orientación de los enfoques necesarios para concretar las acciones para la solución del arduo problema de las sequías e inundaciones en la Pampa Deprimida.

 Con respecto al trabajo elaborado en función del tema planteado por la
cátedra, se definió un problema geográfico a estudiar: las sequías en la Pampa Deprimida. La detección de este problema se originó en la necesidad impuesta por el estado del arte de la cuestión, del notorio desbalance entre los estudios y acciones referidos a las inundaciones con respecto a las sequías y del conocimiento “de visu” del espacio geográfico de la Pampa Deprimida a través de los trabajos de campo realizados en la misma tanto en tiempos de sequía como de inundación.
Bibliografía

Durán, Diana. Editor (1998) La Argentina Ambiental. Naturaleza y Sociedad. Buenos Aires. Lugar Editorial.

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Fuschini Mejía, Mario (1987). Dry temperate flatlands. En UNESCO. Comparative hydrology. An ecological approach to land a water resources. Edited by Malin Falkenmar and Tom Chapman. Fuschini Mejía, Mario (1994) El fenómeno de las inundaciones en las zonas de llanura de la República Argentina. Soluciones para mitigar el efecto de las mismas. Inédito. Tricart, Jean. Killian, Jean. (1978). La eco-geografía y la ordenación del medio natural. Barcelona. Editorial Anagrama.

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