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PROGRAMA DE MODIFICACIÓN DE CONDUCTA DE NUESTRO CENTRO DE DÍA:

Consideraciones generales de los profesionales a la hora de intervenir con los usuarios:

 El profesional ha de relacionarse con el usuario utilizando un lenguaje respetuoso y


correcto, un tono de voz afable y una conducta de respeto hacia la intimidad de la
persona.
 Ha de aportar seguridad psicológica al usuario, explicándole, en cada momento, el
proceso que se va seguir para que sepa qué se va hacer y así minimizar los posibles
miedos o ansiedad que pueda generar la intervención.
 Ha de aportar seguridad física en el momento de la intervención, a través de la
selección y buen manejo de los recursos.
 Se ha de adecuar a las necesidades de los usuarios y a las prescritas por los expertos
tales como los médicos o los psicólogos.
 Debe respetar las diferencias individuales, producto de costumbres y deseos o de
aspectos culturales, a la hora de atender este tipo de necesidades.
 Debe tener todos los recursos necesarios preparados antes de comenzar.
 Debe dedicar el tiempo necesario a cada intervención, evitando situaciones de prisa o
interrupciones.
 Debe potenciar al máximo la participación de los usuarios, aunque ello suponga
dedicarles más tiempo.

Fases del proceso de adquisición de las habilidades de autonomía personal y social (HAPS):

En cada situación de aprendizaje se deben dar las siguientes cuatro fases:

Primera fase: preparación = pretende motivar a la persona a fin de tener una predisposición
positiva para realizar un nuevo aprendizaje; para ello hay que establecer relaciones recíprocas
de comunicación afectiva que generen una disponibilidad en la persona. La comunicación
afectiva es el elemento clave en esta primera fase para garantizar en la persona la aceptación y
vivencia positiva de lo que se pretende. A través de esta comunicación, se espera la
implicación de la persona y su reflexión sobre las necesidades, las ventajas, la valoración y la
participación. Todo ello, para generar una respuesta comprensiva positiva que guíe el proceso
de aprendizaje hasta la consolidación del hábito. Además, se deberán analizar las habilidades
necesarias en los aspectos funcionales (recursos, lugar, organización…) implicados en ese
aprendizaje.

Segunda fase: aprendizaje= la persona que está realizando el proceso pasa de observador a
“actor” aumentando su grado de implicación. La persona podrá constatar las dificultades
reales que supone para ella el aprendizaje del hábito, por lo que hay que realizar una
valoración inicial de la situación de partida. Esta valoración va a permitir prevenir las posibles
dificultades que irán apareciendo y tener un referente para valorar el progreso que se va
adquiriendo.
El profesional deberá dar apoyo efectivo y verbal, facilitar la comprensión, posibilitar la toma
de decisiones pero también aceptar los errores y potenciar la reflexión para analizarlos y
mejorar su propia praxis. Otro factor es la comprensión de la secuencia de las actividades de
realización del hábito que deben hacerse de forma metódica (ej: para lavarse los dientes
primero hay que coger el cepillo, luego abrir el grifo, mojarlo, cerrar el grifo, coger la pasta,
abrirla, poner un poco el cepillo…)

Tercera fase: automatización= su objetivo es que la persona que está aprendiendo consiga la
autonomía real en la realización del hábito. La actitud del profesional debe continuar siendo la
de apoyo y aceptación aunque debe mantener pausas de análisis y referencia, facilitando así la
actuación autónoma de la persona. Es importante dar pautas que ayuden al control personal
para evitar situaciones de fracaso excesivo. También es importante realizar un análisis de la
realidad de la persona, de manera que los que tengan relación con ésta sigan unas pautas
similares, evitando contradicciones y formas de reacción conflictivas.

Cuarta fase: consolidación= su objetivo es la generalización de las actuaciones de la persona en


diferentes situaciones. La toma de conciencia por parte de la persona usuaria, de lo que se le
exige, es necesaria para que se consolide la necesidad de participar y la transferencia de la
actitud y el aprendizaje hacia diferentes campos de actuación. Consecuencia esta conciencia es
la autonomía la persona, de manera que ésta asuma sus propios actos.
Es imprescindible evitar que los profesionales sean los que resuelvan las situaciones que debe
resolver el propio usuario.

Técnicas de modificación a conducta:

Consiste básicamente, en la aplicación de los principios del aprendizaje al estudio y


tratamiento de los trastornos del comportamiento. La modificación de conducta presenta una
serie de características que es necesario tener en cuenta:

- La modificación de conducta parte de la idea de continuidad de la conducta. Todas las


conductas se aprenden y por ello pueden desaprenderse o aprender otras nuevas.
- Tiene como objetivos la eliminación de las conductas disruptivas sustituyéndolas por
otras.
- Se caracteriza por formular hipótesis que se pueden verificar empíricamente, de modo
que los efectos de su tratamiento se puedan evaluar objetivamente.
- El programa de intervención de la modificación de conductas se adapta a las
características de cada usuario (indefensión aprendida, hiperactividad…)

Se persiguen los objetivos en el campo de la modificación a conducta:

 El perfeccionamiento o incremento de una conducta que se posee:


- Refuerzo positivo.
- Refuerzo negativo.
- Control de estímulos.
- Preparación de la respuesta.
 La adquisición una nueva conducta:
- Modelamiento.
- Moldeamiento.
- Encadenamiento.

 La reducción o eliminación de ciertas conductas:


- Tiempo fuera.
- Coste de respuesta.
- Refuerzo de otras conductas.
- Sobrecorrección.
- Estimulación contingente a la respuesta.
- Refuerzos diferenciales.
- Extinción.

Técnicas para incrementar o fortalecer conductas. Se utilizarán las siguientes técnicas:

Refuerzo positivo: consiste en recompensar a la persona cada vez que realice la conducta que
se desea. El estímulo sólo se considerará refuerzo positivo si la respuesta objetivo se
incrementa en la dirección deseada. Los recursos pueden ser naturales, es decir, que se dan
ligados a la conducta en ambiente natural (ejemplo: narrarle un cuento) o artificiales, es decir,
los manipulados por otros individuos (ejemplo: la promesa de un dulce)
Algunos tipos de refuerzo pueden ser: alimentos y otros consumibles, refuerzos sociales, usar
la economía de fichas (técnica deL coste de respuesta) etc.

Programas de refuerzos aplicación:


- Programa de refuerzo continuo: es aquel que refuerza cada emisión correcta de la conducta
deseada (para adquirir conductas).
- Programa de refuerzo intermitente en los que se refuerzan algunas emisiones de conductas
deseadas. (Para mantener conductas. Evita la saciación y la extinción que se provocan en el
programa de refuerzo continuo).

Los factores que contribuyen son: la inmediatez, la frecuencia, la consistencia, la magnitud y la


calidad refuerzo. Por ello se debe tener presente las siguientes estrategias para optimizar los
efectos del refuerzo: elegir acertadamente los refuerzos, sustituir refuerzos artificiales por
contingencias naturales, refuerzo vicario, contingencia de grupos, feedback explícito público y
controlar otras posibles fuentes de refuerzo.
Preparación de la respuesta:

Instigadores: son acontecimientos que ayudan a iniciar una respuesta.

Modelamiento: consiste en fortalecer la realización de conductas ya existentes a través del


aprendizaje por imitación.

Guía física: consiste en ayudar físicamente al sujeto a emitir la conducta. Se utiliza para
personas seriamente discapacitadas o para acabar de ajustar la respuesta adecuada.

Desvanecimiento de la ayuda: a medida que la respuesta asienta el proceso de refuerzo, las


ayudas de respuesta se deben ir retirando progresivamente para conseguir que se emita la
conducta cuando se vincule reportos naturales.
El procedimiento más útil para conseguir un desvanecimiento es la guía graduada. Como hay
un momento en que se tienen que eliminar los instigadores o guías pero esta situación es
difícil para algunos individuos, se intenta ofrecer toda la ayuda que haga falta para realizar la
conducta deseada, aunque, eso sí, siempre la mínima.
Otros métodos consisten en ampliar el intervalo (retrasando, de manera progresiva, el
instigador) utilizar, paulatinamente, menos instigadores o guías.

Procedimientos para adquirir conductas. Se utilizarán las técnicas siguientes:

Modelamiento:

fase de prueba o de sondeo: evalúa el nivel de ejecución actual del sujeto. Se presentan al
sujeto las conductas que se desean enseñarse comprobar su ejecución: se las ejecuta
correctamente después de cada presentación modelada, la conducta será por aprendida; en
caso contrario, se pasa incluir en la sesión de entrenamiento.

Ensayos entrenamiento: presentaciones consecutivas de la conducta modelada cuando sujeto


tiene dificultades imitación, se ayuda con instigadores que, progresivamente, han de
desvanecerse, de forma del sujeto sea capaz, al final del proceso, de emitir la conducta sin
ayuda. Se ejecute la conducta de forma adecuada cinco veces, se trabaja para asegurar su
mantenimiento: se lesionó las conductas a aprender y se alternan los ensayos de las nuevas
con el recuerdo las aprendidas anteriormente.

Moldeamiento: el funcionamiento es el siguiente, al principio se reforzó una conducta que se


parece parcialmente la conducta objetivo, posteriormente, se hace lo mismo pero con una
serie de conductas cada vez más parecidos a la final, a la vez que se dejan de reforzar las
menos semejantes.

Pasos a seguir: definir claramente la conducta final, definir la respuesta que sujeto puede
emitir, establecer la serie de conductas aproximadas, establecer los niveles de éxito que
conllevan refuerzo y el paso a la siguiente conducta seriada, proceder de forma gradual.
Encadenamiento: supone una identificación previa del orden de la cadena conductual y la
detección de las respuestas que se han de dar en cada paso en la secuencia. Aporta una doble
función: como estímulo discriminante para la siguiente conducta y como estímulo reforzador
del anterior.

Procedimientos para eliminar o reducir conductas.

No se trata de aprender comportamientos sino de reducir y si es posible, erradicar


determinadas conductas inaceptables, inadecuadas o disruptivas.
Para ello se utilizarán las siguientes técnicas:

Tiempo fuera: trata de la supresión de la oportunidad de obtener un refuerzo positivo durante


un periodo de tiempo, cuando se da una conducta inadecuada. Es eficaz, cuando el ambiente
original en el que se aplica es rico y apreciado por el sujeto. Es muy útil como alternativa al
castigo.

Sobre corrección: consiste en administrar consecuencias aversivas a una conducta inadecuada.


Implica el uso conjunto de dos elementos:
Corrección o restitución (el sujeto tiene que restaurar el ambiente desorganizado hasta dejarlo
como el inicio) y práctica positiva (posteriormente el sujeto ha de practicar una conducta
alternativa apropiada la situación).