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AÑO II NÚMERO XX

EDICIÓN DE JULIO DEL 2010

LA SANTÍSIMA
TRINIDAD DE LAS 4 ESQUINAS
Editado en Arica- Chile 2010
Diseño: Daniel Rojas Pachas y Milvia Alata Tejedo
Cinosargo © Daniel Rojas Pachas y Milvia Alata 2000-2010
Contacto: carrollera@gmail.com
Web: www.cinosargo.cl.kz

Cinosargo by Daniel Rojas Pachas y Milvia Alata Tejedo
Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras
derivadas 2.0 Chile
LA PRESENTE EDICIÓN DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD, LA INAUGURAMOS CON UN POEMA DE
TOMÁS HARRIS...

OROMPELLO I

Un disco pare es un ojo; una sangrienta córnea de latón.
Orompello es un puro símbolo echado sobre la ciudad.
Y las putas no tienen la culpa. Sólo cumplían con su deber.
El otro día nomás esperaba micro en la esquina del
baldío y oí una voz que me decía: “Ven y mira”.
Miré, y no había más que un caballo amarillo al tranco
por sobre la calle adoquinada.
Y un espejismo las putas vestidas de ropas blancas,
y un espejismo los eriazos floreciendo.
Repito, mientras esperaba micro en la esquina del baldío.
No me van a venir ahora con que Orompello es un puro símbolo
echado sobre la ciudad
y la casas siete casas con puertas de oro
y las putas siete putas vestidas con ropas blancas.

...ESPERAMOS DISFRUTEN!!!!!!!!!!!!!!!!
LA SANTÍSIMA, SIEMPRE DEDICADA A LA LITERATURA NACIONAL...

MILVIA ALATA TEJEDO.
07/09/10
Afro-Antofagasta
P or R od r i g o R a m os Ba ñ a d os
Afro-Antofagasta
Introducción:

En 20 años, a lo mejor en el Club de Deportes
Antofagasta, jugará un antofagastino de color. Un negro.
En el CDA pasaron varios: el fallecido Liminha, Eloy Ortiz o
Carlos Mina. Todos recibieron los mismos garabatos
cuando por alguna razón se perdieron un gol. El público es
cruel, especialmente desde el anonimato de una tribuna.

Nuestra ciudad desde hace un tiempo ha cambiado,
también de color. Son varios los negros o morenos que se
ven principalmente en el sector centro. La mayoría
colombianos de Cali o el valle del Cauca. Algunos tienen
más suerte que otros. Se han integrado bien, a pesar del
hielo que pone Antofagasta. Cargan con un estigma social
pues un porcentaje de mujeres labora en la noche. No
todas. Los hombres, en tanto, acusan que son
considerados como narcotraficantes. Hoy, es difícil ser un
negro en Antofagasta. Las quejas son muchas.

Falta más tolerancia y aceptación. En tiempos donde la
frontera se deshace, el asunto es adaptar nuevas culturas
o extender un discurso xenófobo. Antofagasta está en el
limbo.

En este reportaje tratamos de entregar una mirada amplia
sobre esta situación en Antofagasta, con la opinión de
protagonistas y expertos. Sin embargo queda la duda en lo
que sucederá con un grupo de niños, mezcla entre
antofagastinos y afro americanos. Niños morenos a los
que les costará adaptarse a nuestra sociedad que
privilegia los rasgos europeos.

Texto:

Sus amigos le dicen Beausejour, por el futbolista. Parece de seis años, pero tiene cinco. De breve
pelo ensortijado y una sonrisa de marfil que evidencia que está cambiando sus dientes. Le faltan dos.
Nació en Calí, pero vive desde hace dos años, en Antofagasta. Sus dos hermanos, en cambio, son
antofagastinos. Afro antofagastinos. Morenos. Negritos, le llaman en la calle. También chocolatines.

En total son alrededor de 20 chicos, afro antofagastinos, según Verónica Espinoza, de edad en
promedio de dos años. Verónica representa a la comunidad colombiana en Antofagasta.
Es una nueva generación, dice la mujer, y dado el trato que reciben las personas de color en la
ciudad, esta situación de todos modos “genera incertidumbre. La gente nos grita en la calle.
Desgraciadamente por falta de oportunidades muchas chicas trabajan en la noche –aclara-. Algunas
tienen profesiones y son las que más sufren por los malos tratos. En el colegio también hay
problemas con los chicos”.

En total, Verónica Espinoza estima que son alrededor de 250 colombianos de color en la ciudad.
Vendrán más. Está claro, dice Verónica Espinoza.

El moreno James Caicedo, empresario –tiene un peluquería- y casado con chilena Damielle Amaya,
aclara que sus compatriotas emigraron de Colombia por tres razones como: estar amenazados por la
guerrilla, sacar adelante a la familia y lograr una mejor situación económica.

Historia

No debe desconocerse que Antofagasta es una ciudad armada por inmigrantes. Floreal Recabarren,
historiador, retrocede. Primero, dice que el extranjero siempre se interesó en Antofagasta por el éxito
que podía conseguir acá. Esto por la minería.

En cuanto a personas de raza negra en la ciudad, dice que siempre fueron pocos. No se notaban. Sin
embargo recuerda que un administrador del ferrocarril, trajo a la ciudad dos negros para que le
manejaran una calesa –o carruaje-. Ambos andaba de smoking por la calle. “No se recuerdan más
negros en la ciudad. Chinos sí”.

Hoy, sin embargo, dice Recabarren la situación cambio, es asunto de mirar la calle. “Todos san
bienvenidos –dice el historiador- mientras el extranjero no delinca en Antofagasta”.

Respecto a la xenofobia o la intolerancia hacia el extranjero –según denuncia ellos- en la ciudad,
surge un antecedente histórico: “la chilenización” que vivió el norte de Chile concluída la Guerra del
Pacífico. El esfuerzo fue del Estado en chilenizar a la gente por la gran cantidad de extranjeros que
habitaba la zona. Esto generó un resquemor, especialmente, contra los peruanos y bolivianos.
Rechazo

Paola Montaño, desde una juguería ubicada en el pasaje López, centro de Antofagasta, dice
–mientras sus pequeños hijos miran con cierta desconfianza la acción- que experimenta el rechazo
en la locomoción colectiva. No todos se sientan al lado de ella. Y lo peor, le han dicho que se vuelva
a su país junto a los de su color de piel.

A pesar de esto, dice que está cómoda en la ciudad, trabajando con su familia. A la vez le ha tocado
conocer gente generosa y que acepta a las personas sin importar el color de piel.
James Caicedo, desde su peluquería de calle Uribe, afirma que le molesta el maltrato que reciben
sus compatriotas, especialmente los varones. “Por cualquier motivo la policía los intimida,
especialmente en el centro y de noche. Hay muchos que no vinieron a hacer eso, la mayoría vino a
trabajar. El problema que nos achacan todo lo malo, cuando las cosas no son así”.

Respecto al temor que sienten los colombianos respecto a la policía chilena, el gobernador Pablo
Toloza aclaró que “el que nada hace, nada teme. Efectivamente se está realizando un mayor control
sobre el barrio rojo, prueba de ello son los operativos que se están llevando a cabo. Casi dos
operativos a la semana, por parte de la PDI, Carabineros y la municipalidad. Si ellos no cometen
delitos no tienen nada que temer, nosotros no tenemos ningún problema con que lleguen
inmigrantes que aporten a Antofagasta, más aún cuando la ciudad se hizo de inmigrantes, no
tenemos problema sobre ello y lo acogemos, pero igual como combatimos la delincuencia con los
nacionales también la hacemos con los extranjeros”.

Prejuicios

Otra discriminación con las personas de color, dice Caicedo, es respecto a los arriendos. “Hay
mucho prejuicio contra nosotros y redunda en lo mismo: las negras son prostitutas y los negros
narcotraficantes. Las cosas no son así, insistió. Hay muchas mujeres, negras, que trabajan bien
igualmente nosotros. Estamos en este país por mejor calidad de vida”, aclaró.

En efecto, Susan Yañez, directora del Centro de Atención Psicosocial a Inmigrantes Martín-Baró,
que funciona en la Universidad Católica del Norte (UCN) -instancia que desde el año pasado se
encuentra trabajando con inmigrantes y refugiados de diferentes nacionalidades para brindarles
apoyo e información para facilitar su integración- que el contexto, Antofagasta, es bastante
prejuicioso y que está muy alejado del concepto de acogida, más bien de recepción. “Hay una
distancia social sobre todo cuando el origen de quienes llegan es fronterizo. No es lo mismo cuando
arriba el europeo o estadounidense, que cuando llega el peruano o colombiano. A esto se suma el
desconocimiento y estigmatización como la asociación: delincuencia y origen”.

Subrayó que en Chile existe un 1,8% de inmigrantes respecto a la población nacional, versus la
cantidad de chilenos que viven fuera del país que cuadriplica la cantidad de inmigrantes que
tenemos. “No estamos siendo concientes de esto. La inmigración no va a parar y pensar en
fronteras rígidas es casi imposible”.
Dijo que como sociedad más bien “estamos desaprovechando la diversidad como riqueza cultural. El
ser diverso y diferente y poder convivir no es incompatible, el problema no es ser diferente, sino ser
tratado diferente por tu origen

Historia

“Somos la ciudad que menos debería temer respecto a este fenómeno pues surgimos de éste”, afirmó
tajante el sociólogo y académico de la Universidad de Antofagasta, César Trabucco. “En el primer
censo la cantidad de inmigrantes extranjeros era mayor a la de nacionales”.

“Hoy, sin embargo, por las características económicas de este proceso inmigratorio se ha tendido a
estigmatizar a los inmigrantes, así se tiende a pensar que lo que todos sabemos de los colombianos.
Este solo punto es complejo porque indica que no se ha logrado instalar el concepto de asimilación.
En los procesos de inmigración sucede que la cultura que recibe genera mecanismos para asimilar, es
decir: facilita el acceso a los colegios y prestaciones básicos. Ese proceso en Antofagasta todavía no
se ha iniciado como se debería”.

En lo concreto, Susan Yáñez dijo que las mayores quejas de los inmigrantes pasan por arbitrariedad
en las atenciones, insultos porque son de otro país u otro color de piel o que se les hace trabajar una
cantidad de horas mayor al resto –esto por desconocimiento al sistema chileno-.
Racismo

La publicidad es buena medida para analizar los gustos de los chilenos. La multitienda Falabella, por
ejemplo, siempre exhibe adultos y niños de rasgos europeos. El sociólogo y académico de la
Universidad de Antofagasta, César Trabucco, explica que en Chile al rubio de ojos azules está
asimilado al estrato socioeconómico alto. “A gringo se le ve como positivo, versus al latinoamericano
que emigra. Eso es un prejuicio y mirada peyorativa, y tiene relación con los modelos con que crece la
historia de Chile. Primero fuimos los franceses, después los ingleses y ahora los gringos. En Chile
tener un apellido extranjero te ayuda mucho, lo mismo tener ciertas características raciales”.

“Ahora la gente ve con curiosidad la llegada de los negros, sin embargo antes estaba orgullosa de
que llegaran rubios de ojos azules, pues estos tenían un patrón de desarrollo europeo. El problema
ahora serán los Bousejour, pues cuando las nuevas generaciones eran rubicietas se le abrían las
puertas en todos lados y por ende ser rubio era considerado una virtud, sin embargo los nuevos
descendientes la tendrán más complicada.

Susan Yáñez destacó una experiencia positiva en el Liceo Mario Bahamonde, sobre el trato a
inmigrantes de color. “Una de las cosas que más nos gustó, fue que ellos dijeron –después que uno le
habla- que todos éramos iguales. Esto demuestra que los niños son capaces de convivir con la
diversidad de mejor forma que los adultos. Los adultos, en tanto, tenemos la amenaza de la alarma y
de pensar que nos están invadiendo”.

“Los niños más grandes, en tanto, generan asociaciones que pueden rayar en lo racista como si es
negro o afro latino es más atleta y no sirviera para más o que los estudiantes de otro país son más
sumisos y pueden recibir órdenes”.
Cultura

Trabucco dijo que como sociedad deberíamos enriquecernos culturalmente con el aporte de los
inmigrantes. “Sucede en el caso de los peruanos en la gastronomía”.

Otra base del rechazo, apunta Trabucco, es que la inmigración sobre todo de países
latinoamericanos ha significado una baja en los precios de ciertas actividades. “Una va a los
supermercados y negocios de comida rápida, estos están copados por peruanos y ecuatorianos.
En consecuencia, estamos en la etapa de resentir el proceso inmigratorio y en algún momento se
producirá el fenómeno de la asimilación y es cuando se valore lo cultural y laboral. Esto es un
proceso cultural que toma su tiempo”, afirmó.

A medida que este proceso avanza, habrá dos vías o somos xenófobos o los incorporamos, si lo
último sucede se produce el fenómeno de la transculturación. “Sin embargo si continuamos en la
línea de estigmatizar, seguiremos como xenófobos”.

Como solución, Trabucco plantea integrar a los hijos de inmigrantes al sistema educación y que
los padres les enseñen a los hijos ser tolerantes. “No se trata de ser buena gente, sino que el
contexto de la globalización actual la inmigración es de todos modos. Uno podría limitarlo a través
de que alguien con malos antecedentes no pueda entrar al país, no obstante no se podrá detener
el flujo migratorio. Por esto hay que operar positivamente y dedicarse a integrar”, concluyó.

Rodrigo Ramos Bañados
Roberto Piva: Un extranjero en la legión [escrito por Leo Lobos]
La ciudad enfocada con su gran angular se parece más a São Paulo del siglo XXI de que a uno de
40 años atrás.

Como no reconocer este sistema urbano-industrial en versos como: “soñé que era un ángel y las
putas de São Paulo avanzaban en la densidad exasperante”. Publicó Paranoia el año 1963, su
primer libro el entonces joven poeta Roberto Piva, tenia 25 años. Sus versos de largo aliento abrirán
rumbos nuevos en la realidad con una contundencia jamás vislumbrada en la poesía brasileña.
Entrevistado por Ademir Assunção nos dice ante la pregunta ¿para qué escribir? El propio Kerouac
responde: continuar escribiendo para nada. Roberto Piva continua activo, curioso y critico de los
sistemas de represión, sean políticos o poéticos, que apartan al ser humano de la verdadera
experiencia. Es extremadamente erudito y detenta un repertorio de lecturas rarísimo entre los
intelectuales brasileños. En una reciente entrevista cita a Walter Benjamín, que define la poesía
como: “una historiografía del inconsciente”. Piva responde: Historiografía inconsciente. Es una visión
arquetípica de la poesía que estaría presente en todos los seres humanos y acentuadamente en los
poetas, que desenvuelven esa visión mediante técnicas arcaicas de éxtasis. De acuerdo con Jung,
los locos, los niños y los poetas son quienes tienen en su inconciente imágenes de las culturas
arcaicas.

Piva cree que el arte está próximo a la locura por el delirio de la imaginación. Que la poesía es un
arte de minoría y agrega que el siglo XX no será conocido como el siglo del marxismo, pero sí como
del surrealismo, pues este es la puerta de emergencia que se abre para salir de todas las pesadillas.
Las vanguardias industriales son prefreudianas porque desprecian el inconsciente. El surrealismo
aprende de Freud y una parte de los surrealistas ya habían desembarcado también en Jung. Piva
dialoga poéticamente con Murilo Mendes y Jorge de Lima, por aquel surrealismo ebrio de Murilo
Mendes y el libro Invención de Orfeo del poeta Jorge de Lima, en ambos identifica una tradición
visionaria en la poesía de Brasil. Del poeta Oswald de Andrade, nos dice que tiene una gran
importancia por su llamado de atención para las culturas indígenas brasileras, la unión con lo
sagrado, la llamada del sentido órfico, no puede ser perdido en el hombre. Citando a Nietzsche, nos
dice que para los que viven solitarios o en pares aún existen islas donde se respira el perfume de los
mares silenciosos.
Roberto Piva está de vuelta

Con libros agotados desde hace mucho Piva es de aquellos autores cuyos versos circulan no se sabe
bien cómo, resistiendo, en su inquietante extrañeza al desierto de conformismo y falta de imaginación
imperantes. El primer volumen de sus obras reunidas lleva por nombre Un extranjero en la legión,
libro que incluye su creación inicial: sus dos primeros libros -Paranoia de 1963 y Piazzas de 1964,
año del golpe militar en Brasil-, los Primeros manifiestos y el poema Oda a Fernando Pessoa,
publicado en 1961 bajo la forma de plaquete y nunca incluido en libros posteriores desde entonces.

Como destaca el organizador de estas obras reunidas, el crítico Alcir Pecora -que ha organizado
también para la Editora Globo la publicación de la obra, igualmente inusitada y transgresiva, de la
escritora Hilda Hilst (1930-2004)- el trazo predominante en los poemas de este período estaría dado
por su tono blasfemo, al que le seguiría una etapa psicodélica y un tercer momento más místico y
visionario que se extiende hasta los días de hoy.

Esta división ayudará a entender el recorrido creativo de Piva, y ciertas líneas de continuidad en el
conjunto de su obra. El vitalismo de extracción romántica, o el vínculo intenso con el surrealismo -que
en Piva, a diferencia de otros autores no se degrada en mera retórica sin sentido- y la intertextualidad
vertiginosa son algunos de los elementos que pueden ser movilizados para la comprensión de los
elementos que se funden en el horno de estos versos.

Un extranjero en la legión, primer volumen de estas obras reunidas, es una cuidada y hermosa
edición gráfica a cargo de Raul Loureiro y Claudia Warrak, que contiene además un educativo post-
facio escrito por el poeta Claudio Willer (São Paulo, Brasil, 1940) y una cuidada bibliografía preparada
por el poeta Fabio Weintraub (São Paulo, Brasil, 1967), útiles para el lector ávido por más
informaciones sobre una de las voces más importantes en el panorama de la poesía brasileña
contemporánea.
Paranoia

Volviendo a su primer libro, no es un poema urbano, es un poema contra lo urbano, una pesadilla, un
delirio de una persona que quiere desaparecer del mapa, un poema donde ve las falencias de la
ciudad, con sus sistemas de represión, de opresión, de exaltación de un movimiento para hacer
caminar al rebaño. Roberto Piva insiste que la represión no es atributo de un partido, ni de izquierda
ni de derecha, sino una forma de hacer a usted olvidar de la autentica libertad cósmica. La televisión
nos impone modelos de comportamiento, aunque de vez en cuando aparece en el escenario
planetario un individuo que está en ruptura con una serie de valores de la civilización occidental y
produce un intercambio beneficioso entre civilizaciones. Pero somos cooptados por la televisión, por
el consumo el día entero. Aunque la sociedad de la Roma antigua en el tiempo de Trajano, fue la
mayor sociedad de consumo que hubo en el planeta. En el Coliseo se vendían sedas de Arabia,
vinos de Palestina, aceitunas, damascos del Oriente, un verdadero Shopping. Dentro luchaban los
gladiadores y en torno se hacían compras. El Emperador Caracala, el primer economista moderno,
que percibió que no podía gastar más de lo que recadaba, extendió la ciudadanía romana a todo el
imperio, y con eso pasó a recaudar mucho más. Para ser ciudadano romano tenías que pagar
impuestos. Un día en el mercado de esclavos, compró trescientas mujeres y trescientos
adolescentes para dar de presente a sus amigos ¿más consumo que eso?

Para Roberto Piva la vejez tiene su elegancia, tiene su diversidad, tiene su alegría. Cree firmemente
en la biodiversidad poética, que los jóvenes están ligados con nuevos valores, que la muerte es un
misterio y como todo misterio apunta a lo desconocido y lo desconocido hace parte de la poesía.

*
Roberto Piva nació el 25 de septiembre de 1937 en São Paulo, Brasil. Según el propio Roberto Piva:”Paranoia es una inmensa pesadilla.
Transforme a São Paulo en una visión de alucinaciones. Aplique el método paranoico-crítico creado por Salvador Dalí: el paranoico se
detiene en un detalle y transforma aquello en una explosión de colores, de temas, de poesía. Hice esto, mas apenas siguiendo la intuición y la
inspiración.”

*
Leo Lobos (Santiago de Chile, en 1966). Poeta, ensayista, traductor y artista visual. Laureado UNESCO - Aschberg de Literatura 2002. Ha
sido poeta residente en el Centro de Arte de Marnay-sur-Seine en Francia los años 2002-2003 y en Jardim das Artes en San Pablo, Brasil
2004-2006. Ha traducido al castellano a los poetas brasileños Hilda Hilst, Roberto Piva, Claudio Willer, Tanussi Cardoso entre otros.
Ojo al ojo de Millán.
Donde pone la palabra,está el poema.

Rolando Gabrielli©2010

Me gusta volver a los poemas de Gonzalo Millán, como un viejo soldado del Ejército de Salvación,
fanático, ciego y detenido al mismo tiempo en una esquina cualquiera del tiempo y la vida, sin que
nadie me atienda, ni escuche. A buscar un beneficio anónimo, sin otro intermediario que el
esfuerzo personal. Soldadito de trinchera, sin ninguna posibilidad de grandes ni pequeños titulares,
neones de la oscuridad, mis coetáneos aplauden frente al mar y la cordillera hace eco. Otros
suscriben la antología de la Patria. O el gran premio de la posteridad floral de los juegos y la
primavera eterna.

La palabra en el desierto es un grano de sal y arena. Norte y Sur, Millán el más precoz de todos,
sin duda artesano, dedicado, laborioso, moroso y voluptuoso seductor de la palabra, con su
esmeril encantado. Recuerdo aquellos paisajes de su propio oficio sobre una amplia mesa,
rodeado de diccionarios, autores, escribiendo a mano sobre la hoja en blanca, a veces tan estítica.
Su antigua casa en las faldas del Cerro San Cristóbal, en las proximidades de La Chascona
nerudiana o en Tobalaba, Ricardo Lyon, donde Santiago le remara el cuerpo, sus muebles,
biblioteca y mujer. El poeta no depende de sí mismo, ni su escritura de una sola palabra.

Es un ejercicio solitario, empujado por viejas memoriosas lecturas y los recuerdos, imágenes,
obsesiones compartidas, circunstancias, una época irrescatable. La primavera y los veranos como
telón de fondo de un conjunto de olores que se traducen en una manera de estar, sentir, pasar, ser,
respirar.

En Limbo City uno tiene el tiempo para el juego del pasado, dejar que la hoja liviana tome altura y
no se haga necesario registrar si las nubes acosaron con sus retazos blancos el cielo azul invicto
de la mañana. La poesía de Gonzalo Millán es como la yema de sus dedos, táctil y visual, recurría
a observar lo inesperado y creo le gustaba tocar la madera de sus versos que ponía en 9 versiones
hasta dar con la última que es la definitiva. Jugaba con la miniatura de la palabra y los objetos que
construía con cajas y palos de fósforos. Levantaba un universo a la medida del asombro y
cotidianidad, al uso de los materiales visuales, manuales y siempre se remitía a la palabra. Los
poetas objetivistas están en sus sentidos y textos,
Relación Personal interpreta, recrea y rehace los primeros pasos del amor y la adolescencia, la
pareja que dibuja y desdibuja en sí misma, su ventura iniciática. En el orden de los días y la
poesía, un primer libro, que se convierte para el lector más exigente en un fruto maduro: el poeta
ya había plantado la semilla en la tierra.

Miro y me miro en las dos ediciones de Relación Personal, la original, pequeña como una persiana
verde que esconde a dos cómplices. Contraportada verde, el jardín del amor, donde se gana y
pierde, la rosa y la espina. Esta edición data de 1968 y contiene 42 poemas que son alfilerazos al
corazón de un lector que va dispuesto a entrar en un libro que contiene el ritmo de la vida, sus
olores, sabores, encantos y desencantos, la experiencia de un buceador que sabe reparar el dolor
con humor, que conoce sus limitaciones, sabe encontrar en la memoria un mejor presente.
Se siente la pelusilla de los días adolescentes. El fruto puede caer o no en la palma de la mano del
joven, pero la palabra está madura. Un libro que todo iniciado en la adolescencia debiera leer con los
ojos bien abiertos, porque es un libro para hacerse cómplice del autor y entrar en el paisaje dorado,
oscuro, íntimo, divertido de un muchacho que no llegaba a los 20 años o los rondaba al filo de la
navaja juvenil, la más filosa de todas. Más que subjetividad en Relación Personal, hay objetividad de
los subjetivo, el ojo cruel, gozoso, amoroso, irónico, ridículo, de la vida y de la relación con la pareja,
compañera, amiga, los objetos, el paisaje, las circunstancias, la memoria y todo lo que te rodea y
desprende de sí mismo.

Relación Personal vuelve a editarse el 2006, como portada el rostro de Millán, en blanco y negro y las
dimensiones del texto son muy superiores a las del original. Incluye un total de 47 textos, pero a mí lo
que más me interesa de esta nueva edición aumentada es el Apéndice, donde se incluyen tres
poemas largos escritos por Gonzalo a los 19 años y que fueron editados, dos de ellos, en ediciones
Orfeo, una revista que incluía a los futuros grandes poetas chilenos o al menos los que figuraban por
ese entonces. No es por la edad del autor, que me llaman la atención, sino por su originalidad,
calidad, estructura, manejo artesanal de la palabra, oficio, y belleza de su contenido, el significado
que vemos detrás de las palabras.

No sé, como dice Alejandro Zambra, editor de la segunda Relación Personal, que Millán le debe más
a Flaubert o a Robbe -Grillet, que a Neruda. Lo que si pude comprobar en la mesa de disección del
poema, es que Gonzalo usaba el método del biólogo, un cuidadoso examen de la materia prima y una
comparación continua de un trozo o espécimen con otro. Es lo que recomienda Ezra Pound en el ABC
de la lectura. Admiraba a Huidobro, lo supe por sus propias palabras: Cada día se me crece más
Huidobro, me dijo. Lo veía con Apollinaire. No era lector de una sola lectura. Están los poetas malditos
a los que todos levantamos una y otra vez un altar en nuestra adolescencia y de manera merecida.
Santones de una iniciación necesaria. Millán, como Parra, como todos los poetas chilenos que
buscaban su propio camino, intentaban escapar de la influencia nerudiana. Más que comprensible
respirar con la propia sombra, aunque fuera coja, desvalida y anduviera a tientas, huérfana.

La fuga de la hija única, me parece extraordinario, un texto que se inicia con una advertencia de la
hija a la madre, pero que es más que ello, simplemente una certeza de lo que va a ocurrir
irremediablemente, como un relato cuyo desenlace será inevitable. La muchacha sabe todo de
antemano y le pide protección quizás para que no ocurra lo que tal vez ve como felicidad: Tápame
con el plumón azul de la infancia, un verso de resguardo, déjame seguir siendo niña a tu lado. Pero
ella ve claro a su pretendiente y lo describe con detalles inequívocos, que yo diría, la certeza de la
aventura y el amor.
Trae un sol tatuado en el brazo//y una mancha de petróleo en la mejilla. Imágenes claras que reflejan
su decisión y el conocimiento de su amada cómplice a través del relato del poema, el texto sabe todo:
Él viene a través de los rieles/despertando durmientes con su voz de campana./Ya cruzó el puente/y
sus pisadas/ se fueron como balsas por el río/El ya llegó al bosque y dos ramas de aromo/ van
borrando sus pasos. Su paso no deja huellas, sus pisadas nadie las encontrará, todo un enigma, y la
hija le da nuevos datos a su madre: ÈL viene solo y además le da una salida, porque aún está a tiempo
de retenerla a su lado. Di a los barcos que salgan al camino//y que con sus redes lo atrapen como un
lobo/ y advierte, pero él los toreará, madre con su pañuelo/ y les tirará puñados de arena en sus ojos.
Di, madre, a los carniceros que abandonen sus locales/ y salgan a detenerlo con sierras y cuchillos.
Pero se ve que viene preparado, dispuesto a todo, él bajará su estrella que tiene cogida en un hilo/y
con su honda de espino les pegará en el pecho. Llama a mi padre y dile que abra el ropero//y que
dispare, dorada, su escopeta de ajíes/Escucha, madre se acerca La rodilla tiene abierta un pantalón de
mezclilla/y en su camisa sucia hay agujas de pino/Dile a mi padre que tome el hacha/y vaya a cortar
los rieles/Madre, sácame los ojos con un gancho de ropa/y tápame los oídos con cera de abejas...Es
decir, impídele que me lleve, pero es tan improbable, que de todas maneras te aviso, comunico y
pongo en autos. Pero sigue argumentando con videncia acerca del peligro, el riesgo que corre ante lo
inevitable. En sus bolsillos trae una argolla de cortina y mi canción favorita sale de su pecho/Dile a los
niños que vayan a meterle miedo/que dibujen rostros de fiera rojos carbones/Escucha, madre/se
aproxima/Di a los pájaros de vidrio que le hagan zancadillas/Di a los cerdos negros que se coman sus
dedos/Que él se llevará mis pechos como dos sombreros/y mi sexo ondeará en el suyo como un
pañuelo. Lo inevitable siempre parece inevitable. Madre, que tengo miedo/padre, silba a tus toros./
Madre, búscame un hermano/El vagabundo ya llega con sus manos de fuego/y siento sus caracoles
verdeando mis piernas. ¿Cómo evitar, neutralizar la fuerza del deseo? Madre. Padre. El
vagabundo/Que abandonen la taberna los ociosos y los ebrios/con sus bocas de barriles,
emborráchenlo de vino.

Madre, el vagabundo...quebró los mástiles con sus manos quemadas/partió los cuchillos blancos de
los carniceros/escupió los ajíes de la escopeta dorada/los hilos del tren reparó con barro/les pegó en el
traste a los niños que le asustaron/quebró la zancadilla de pájaros con su zapato roto/marcó el lomo de
los cerdos con su mano de fuego/estranguló el vino azulenco que pateo en su vientre/

Madre Padre/El vagabundo llega/ Ambos progenitores están avisados, ya no sólo es la madre, la
primera en proteger la honra y vida de la hija. Siente que ella no puede sola a lo largo del poema
recurre a otros poderes y fuerzas. Ha sacado el plumón como una hoja de mis brazos/Me ha marcado
la frente con su mancha de petróleo//y ha puesto la argolla en el cuello de mis senos. ¿Quién puede
detener la lívido compartida?
Madre, padre, el vagabundo ha llegado/Vagabundo, vagabundo, nos alejamos por los rieles/Mis
pechos penden de su espalda como dos sombreros/Vagabundo...Vagabundo.../Mi sexo flamea en su
sexo como una bandera/Madre...Padre...Vagabundo.../Mi amor me lleva por los rieles.

El tercer texto de Apéndice de esta última versión de Relación Personal, se llama Desierto, un tema
que siempre me ha motivado y puesto alas a mi memoria y pasión por ese espacio de nadie y de
todos, tan personal, íntimo, dueño de sí mismo y que nada exige. El desierto son sus propios recursos,
fuerzas, la paciencia del día a día, su humildad hipnótica frente a los elementos que le rodean y
asedian, ante el viajero que no se cansa de visitarlo.
Convivir con él, es otra cosa. Tuve esa experiencia por unas días y noches, en la soledad de sus
caminos salobres del norte chileno, con su camanchaca que huele a otro tiempo y se impregna en los
pulmones. La humedad que la aridez pareciera confundir, el desierto la entrega en sus noches y
amaneceres, y en el día el sol vertical quema, es dueño absoluto y es el mejor traductor del clima del
desierto. Viene de siglos este tiempo silencio, pasivo, siempre en espera, alucinado por su propio
tiempo.

El desierto es la armonía con la nada y con todo, un acto tan personal de reunirse consigo mismo.
Capaz de usar espejismos para brindar esperanza al más extraviado de sus seguidores, pienso que
no tiene límites en su compasión y creatividad. El desierto se autohabita y también el hombre le
acompaña sobre la superficie y se adentra en sus minas, en la riqueza de sus vértebras, y hace de la
roca algo más que silencio y olvido.

¿El desierto está para magnificar o apreciar la soledad? ¿Su objetivo es superar el tiempo? ¿Su
belleza radica en su silencio o en lo que dejamos de escuchar? El desierto no se mira en el tiempo
que dejó atrás, ni se prepara para el mañana, son otros los interesados en ver las cosas distintas,
aunque el desierto que yo conozco, cambia de colores, temperaturas, pero se mantiene firme,
permanece en lo que es.

¿Quién ha dicho que el desierto se divierte? Es la pregunta rotunda del verso con que Gonzalo Millán
inicia sus 29 versos sobre este espacio extremo que ocupa un tercio de la tierra y esconde el misterio
de la discreción por propia voluntad. Yo lo he visto, viejo, y con la barba seca y entierrada//sentado en
el cráneo de una vaca/Y no se ríe con las piedras como dicen /Ni juega a la ronda/en las mañanas
con los cerros (¿Recordando a la Mistral?) Ordena sus viejos tarros de conservas/donde guarda
tierras de colores/y sale en las tardes, con un sombrero de polvo/a recoger papeles en la línea de los
trenes/Los domingos, en un remolino de arena/baja a la plaza de piedras del poblado/y levanta las
faldas de las muchachas/que salen de la iglesia/Pero se equivoca quien dice que se divierte/Diré que
en las noches, solitario/cuando escucha el remedo de los trenes/coge piedras pálidas como
lágrimas/y quiebra ventanillas con sollozos y alaridos. Este desierto de Millán es un desierto que
sufre su condición de tal. Desde un principio nos enteramos que no está a gusto con la repartición de
la vida. Un personaje adusto, desamparado, y la soledad no le viene como modo de vida, ni es el
aspirante a sólo ver pasar sin consecuencias. El desierto no sólo se mira interiormente, sino ve que
más allá de su límite se termina el desierto, aunque desconoce que toma otros caminos, cauces,
maneras el espacio y el hombre que le habita para crear su propio desierto.

Pero no es nada, suena/ y se pierden/y queda silencioso el viejo del desierto/Ordena su museo de
espectros/mira sus piedras/patea sus tarros oxidados/y va con el esqueleto de su perro/a sentarse a
la orilla del camino/a mirar si viene un hombre, a lo lejos.
¿El desierto es humano? ¿Se humanizó? ¿Qué espera el desierto y por qué sigue creciendo si no está
a gusto con su aspecto? Este desierto del joven poeta se sabe pobre y de alguna manera va a la orilla
de su propia vida con la esperanza que llegue la mano del hombre a cambiar las cosas. El desierto
chileno, Pisagua, es un lugar de extrañamiento, destierro, deportación, exilio, privación de la libertad
para políticos y personas de izquierda. El desierto tuvo la oportunidad de compartir por distintas épocas
la humillación del hombre por el hombre. Conocer la lágrima seca y el olvido, la pena del abuso de
autoridad.

La Lágrima seca

Desierto/destierro/despierto/en el duro arenal/viento de la sal/mar de la ventana/país la lágrima rota/sin
dientes pules la sonrisa/del muerto/el esqueleto la calavera/que el tren miró al pasar/con su humo la
locomotora/aturde el sol/las manos recogen sal/los ojos recogen sal/la arena recoge sal/la sal conserva
la memoria/El mar, nadie/olvida los muertos. (Rolando Gabrielli)

El desierto de Atacama (Pato Negro en quechua) es el que tengo en mi memoria y florece cada diez
años, siendo el más seco del planeta. Y sobre todo a su gente, cuyos rostros cincelados por el propio
desierto no dejan impasible a nadie.

Rolando Gabrielli©2010

http://rolandogabrielli.blogspot.com/
Que el hígado se lo coman otros [ Rolando Gabrielli]

Desde el amanecer del Sótano

Un mito, un poeta, un novelista, un lector compulsivo, un feroz polemista que dejó su hígado en la
literatura y convicciones, un perdedor que siempre se subió al ring con las manos limpias, un tipo
amado, odiado, ignorado, un anarquista que vivió la gloria a pedazos mezquinos, Roberto Bolaño,
sigue siendo leído, reeditado, permanece en bocas amargas y lenguas dulces, pero sobre todo, está
con nosotros vivo literariamente hablando, en lo mejor que supo hacer: ficcionar la realidad y realizar la
ficción desde el amanecer de la palabra hasta su última gota.

La literatura es toda la invención de lo real. Una maquinación perfecta del ego de la realidad
friccionada del lector, más unas cuantas reflexiones, palabras e historias que el lector tiene que asumir
e inventarse, además de lo escrito, propuesto y no dicho por el autor. Todo se ve en un espejo como si
nos fuera a ocurrir y en verdad ya ocurrió o nunca ocurrirá en el tren de velocidades intermitentes de la
literatura. Bolaño jugó ese juego, y dejó que el hígado se lo coman los demás. Un mundo con sus
mismas bellezas, sueños y espantos. Hoy el universo mediático en manos de un pulpo vidente, de
arbitrajes ciegos y montajes verbales o de imágenes en búsqueda de un mundo mejor, está más cerca
de los alardes que de la palabra y de los verdaderos contenidos por donde debieran pasar los mejores
sueños, al menos una bocanada de la esperanza. Así sucede y pasa la historia con su carrito de mano.

¿La falsa Utopía de los dueños del tridente? ¿Un mundo mejor para los dueños de la felicidad? ¿Quién
es el dueño del negocio?
Mi coja, vieja, chambona Utopía/ deslumbrante/Señora, en tus rengas palabras avaras/adivinadas por
nadie/ quedo en pura profecía sin futuro /Oh cuervos de Poe/ mis ojos favoritos/Utopía por
utopía/nada cambia/ni hace más ciega la oscuridad/ La noche silabea/el día canta lo que el
pájaro/desea escuchar/son voces, son voces,/las cigarras no son menos/que las bocinas de la
ciudad/En el stop de las esquinas/se detienen otros desafortunados/con sus rosas sobre los vidrios de
papel ahumado/ los automóviles ruedan igual que ayer/edificios vacíos, iconos sin alas/todo a un
precio escalofriante/la plusvalía sonríe frente al mar/nada afortunada en la miseria ajena/ ¿Qué dirá el
pez en la red?/El humo broncea los rostros/ Hay un nuevo paseo para matar las horas libres/la
criminalidad se deja ver y no tocar/como la cola de un perro/La historia inunda inmunda de
titulares/¿desaparecerá el papel?/¿los subterráneos se convertirán en comedores vacíos?/ ¿las
donas engordarán las estaciones? Museos/computadoras con archivos sin memoria/ratones, bellos
colaboradores de laboratorio/Mercancía de segunda/reciclada/ bodegas por paisajes/Tú estás detrás
de la música/que alguien toca/Los oídos nos hacen sordos/de vez en cuando es mejor/sólo ver el azul
sobre el mar/Oh Fenicios estas son sus playas/aquí los largos remos/ naves/ abecedario de
conquistas/Nadie recordará el futuro/ presente de un mismo presente/ripio del pasado/ El sol jamás
renunciará/al trono oscuro del alba/nos tragaremos las monedas brillantes/como casinos sin suerte/ ni
ley/ cerdos de un gran pastel/no sobreviviremos a tanta porquería/viajaremos por los desiertos/ como
maniquíes con mapas de cera/mensajeros de huesos limpios/ verán brillar la libertad/ en un grano de
arena/se contendrá toda el agua del mundo/ tus pesados ojos Oh silenciosa/la nieve/ el sol de
antiguas estaciones/ y los vientos nuevos que vendrán/Todo estará por hacerse en el poema/como en
un principio.

Un autor debe conocer, fotografiar, amar, odiar intensamente su entorno, para saber por qué vivió allí
y llegó a poner la sangre de su semilla. Chile, el DF, España, todos los autores preferidos, el propio
abecedario, el lenguaje oscuro que cargamos en una mochila y vaciamos en la hostil y plácida página
en blanco. Bolaño, Bolaño, Bolaño. Cosmopolita fueron Marco Polo, Alejandro, Atila, Darwin, Julio
Verne, Saint Exupèry, Gagarin, Cousteau, Joyce, Cortázar, Carpentier, Borges, Octavio Paz,
Huidobro, Rimbaud, los viajeros que se quedaron, los que soñaron con viajar, los que nunca divisaron
tierra como el loco, afiebrado grumete de La Santa María, los que en el mar encontraron la paz,
cosmopolitas todos, incluso aquellos que terminaron dando vuelta la esquina en su única ciudad. El
lugar importa, si y no, los viajes, el Cosmos de los pollitos que escriben desde las capitales que ven
pasar como urbes de grandes ubres holandesas, se las beben de paso, las retratan de pies a cabeza,
se las toman por el culo de la novedad y las taquigrafían como si la flauta sonara por primera vez en
la página en blanco del pequeño circo romano de la narrativa más prosaica que la prosa. Se reúnen
estos y aquellos, los viejos y nuevos músicos, bien y malpensantes, en Colombia, o no importa, donde
la geografía aguante el mercado. Inclusive al sur de La Patagonia, donde por un par de días se
reescribió lo desconocido, lo Nouveau....
La agenda ahora también parte de la búsqueda colectiva de lo "insólito contundente" y en parte se
aterriza en el autor de Los Detectives salvajes, donde en tabla rasa, sobre una de las mesas, se
analiza, más bien "desmenuza, si el éxito de Roberto Bolaño es genuino o una estrategia de marketing
editorial." Vivimos un época, tiempo, donde el mercado usa más trucos, trampas, trampolines, y se
travestea, transforma, crea su propia tribu al son de la tru-truca. Dejemos el mercado, que lo domina
todo, o casi, y tiene a sus fieles hijos de un mismo pastor.

"Bolaño ha sido producto de varios equívocos alrededor de su figura: "El primer equívoco es confundir
su obra con lo que fue su vida. Se dice que fue innovador, pero su temática de escritores sobre
escritores fue inaugurada por Henry James, y más acá tratada por autores como Sebald o Vila-Matas.
Sus procedimientos también están en la literatura desde hace rato. Esto no quiere decir que no sea un
gran escritor, porque lo es, pero no por las razones que se aducen" Palabras más o menos del
argentino Guillermo Martínez, ex becario de Oxford en el país de Agatha Christie. La paja en la
literatura ajena abunda. El torero ya sin ruedo, yace en la arena bajo el fondo del Mediterráneo. No
toda palabra termina siendo ceniza."El éxito de su obra en los Estados Unidos lo hizo sospechoso para
algunos, porque entró en cierta institucionalidad", dijo alguien en el foro colombiano. En los días de una
Feria del libro en Bogotá, escuché allí, cuando Bolaño volaba sin la capa de Superman, pequeñeces
sobre su obra y aún no salía 2666 y toda su poesía. El autor aún rondaba la miseria de sus
detractores. Creo que hay autores con una vida más rocambolesca que Bolaño, el propio Neruda a
quien tomó como personaje. Eso no es lo más importante. Los poetas y los narradores suelen incluirse,
formar parte de su obra. Rimbaud es una leyenda incomparable, quizás irrepetible, basada en su genio
y silencio in/mortal. A Bolaño no le faltó osadía, aventura, imaginación y siempre fue desafiante del
sistema, de la generación que le precedió y a sus pares, especialmente chilenos. Transgresor a tiempo
completo. Fue un héroe de la doble sobrevivencia física, por su enfermedad y vida de inmigrante, de
escritor desamparado e inclaudicable. Crítico, contestarlo, escritor caudillo del ejército de sus palabras
y de un pequeño ejército de salvadores de la poesía.

En este mundo de malos arbitrajes y pulpos videntes, se reeditan los cuentos completos de Roberto
Bolaño, 34 en total, bajo el título simple: Cuentos. Cuenta Bolaño con su vida, retazos que cuenta,
como cualquier contador de historias, la ficción es real, el autor se recrea, recurre a lo que vivió, soñó,
estuvo por ver, imaginó y mintió de la manera más creíble. La ferocidad de la ternura tiene no sólo un
mérito, sino forma parte de la memoria, como cuando el odio toca la bocina en la madrugada frente a la
ventana. En la literatura hay unas vueltas en círculo que no siempre se juntan. Por demás, sería
aburrido y hasta sospechoso. Bolaño como un autor realista capitalizó lo que respiraba, sus pisadas, la
espalda que le dio la vida la enderezó en sus historias, que fueron, pudieron ser, y le vinieron de tanto
venir. Su leyenda vestía con ropa propia, no buscaba calzarse con zapatos de famosas boutiques, ni
se le veía aspiraciones extraliterarias inadmisibles. Arrastró a España sus desventuras aztecas, la
derrota, el fracaso, la miseria, la pequeña felicidad, el rostro ocioso.

Y Bolaño, lo que dejó en el tintero de la imaginación del lector, le sigue dando cuerda a ese mismo
lector crítico, y a quien busque en verdad la razón de la verdadera literatura e historia, su origen,
porque no todo lo que se lee fue escrito así y porque sí. La literatura tiene mucho de la vida real y en
ese sentido me prevengo a mí mismo. Los Detectives salvajes, clavados en el mundo y folletín
bolañezco del DF mexicano, está vinculado a un episodio real del propio autor tras el Golpe Militar de
1973, en la ciudad de Concepción, famosa nuevamente por el reciente terremoto. Cuenta la historia
real, dice Roberto Careaga, "que dos detectives de Concepción reconocieron en el calabozo a un ex
compañero de colegio encerrado por ser un supuesto subversivo extranjero. Era Bolaño. A los pocos
días, el escritor estaba libre".
A algunos escritores les desagrada que Bolaño hable de otros escritores, ficciones realidades, invente,
se burle, mezcle, cuele y saque su pócima. Bolaño vivió su literatura, acomodó sus lecturas y jugó sus
cartas. El lector verdadero nunca se cura, siempre busca más, indaga, muestra su olfato y se recrea
ante un libro abierto a no pocas posibilidades... Bolaño creía en la casualidad y en la desesperación,
en ese limbo que vive todo verdadero escritor y más cuando es insobornable. Fue un vigilante de sus
propias palabras, no sólo de un camping, sino de la nocturnidad de su verbo, de la forma y contenidos
que escapaban de la ilusión y realidad, de la historia que suele ser melliza con los sueños y las buenas
y malas intenciones para hacer y concluir un texto.

Es un poco el poeta del chambergo, como se veía Lihn y le contaba en un poema a Roque Dalton, y
consideraba que el cuento era un acto de valentía. Es que la literatura y la poesía, sobre todo, reclama
coraje no para atacar o bombardear con versos a alguna escuadra enemiga, en este caso los lectores,
sino porque se trata de una acto solitario, personal, irrepetible que se repite, pero que nunca es el
mismo.

La literatura también es un ejercicio feroz por encontrar el comienzo y el fin, que suelen confundirse y
darse la mano, a veces.

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Epilogo

Este anarquista y feroz autor de sí mismo, de sus correrías, infancias, escapadas y retornos a Chile,
aventuras y desventuras aztecas y españolas, de sus puertos inauditos sin llegada ni partidas, para
dejar, antes de partir, sus huellas reales y tal vez pistas falsas. Fue un lunes 14 de julio, hace siete
años en unas horas, porque este epílogo lo escribo un martes 13 del 2010 en un Sótano, que a pesar
de ser una buena recomendación de Kafka para escribir, lo mío ha resultado un hábito desprendido de
mi propio trabajo. Un topo de la escritura en un Estudio de arquitectos, que en las noches permite
vagar en solitario por la imaginación de los edificios, proyectos, casas, que se diseñan y por la
aventura personal del viaje que no tiene destino.

http://rolandogabrielli.blogspot.com/
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