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Escuela de Formación Pastoral

Decanato 6
Pastoral de Conjunto

PASTORAL DE
CONJUNTO
“La coordinación armoniosa de todos los elementos del
ministerio pastoral con las acciones de los ministros pastorales
y las estructuras, tendiente a una meta común:
el Reino de Dios. Es una sola metodología, es la expresión
de la esencia y misión de la Iglesia, que es el ser y hacer comunión.”
S.S. Juan Pablo II

Angel Antonio López Cifuentes


Guatemala, Junio 2017
TEMA PÁGINA

Introducción 01

Estructura de la Iglesia Católica en Guatemala 05


Arquidiócesis de Guatemala 07
Razonabilidad de la estructura de la Iglesia en Guatemala 07

Pastoral de Conjunto 11
Exigencias de una Pastoral de Conjunto 13
Algunas Consideraciones hacia una Espiritualidad de Conjunto 14

¿Qué es Pastoral de Conjunto 15

Consideración 1: Pastoral de Conjunto es un Método y una Espiritualidad 16

Consideración 2: El Silencia y el Dialogo como componentes de una Espiritualidad de Comunión 18

Consideración 3: Una Pastoral de Conjunto, inspirada por una espiritualidad de comunión,


demanda más comunicación y menos estructuras 19

Liderazgo Espiritual 21
¿Qué Requiere? 23
¿Cuáles son los resultados? 24
¿Cómo puede usted desarrollar Liderazgo Espiritual en su Vida? 24
Liderazgo Espiritual, como crecimiento progresivo en Cristo 24

Circulo Interno del Liderazgo Espiritual 26

Circulo Externo del Liderazgo Espiritual 28

Cualidades del Líder Espiritual 33


El Líder SIRVE 34
Características de Servicio 34
Experiencias 35
Estilo para Relacionarse con Otros 36
Habilidades Vocacionales 38
Entusiasmo 38

El Líder Prepara a Otros 39


Motivar para Servir 39
Evaluar a los que Servirán 39
Comprender sus Necesidades 41
Instruirlos 41
Ora por Ellos 42
TEMA PÁGINA

El Líder Sirve en un Equipo Pastoral 42


Trabaja en Unidad 42
Delegar el Liderazgo 43
Responsabilizarse 43
Responsabilizarse 43
Servir de Mentor 44

Bibliografía 45
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ÍNDICE
“La lectura de todos los buenos libros es como una
conversación con las mejores personas de los siglos pasado”
Descartes
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TEMA PÁGINA

Introducción 01

Estructura de la Iglesia Católica en Guatemala 05


Arquidiócesis de Guatemala 07
Razonabilidad de la estructura de la Iglesia en Guatemala 07

Pastoral de Conjunto 11
Exigencias de una Pastoral de Conjunto 13
Algunas Consideraciones hacia una Espiritualidad de Conjunto 14

¿Qué es Pastoral de Conjunto 15

Consideración 1: Pastoral de Conjunto es un Método y una Espiritualidad 16

Consideración 2: El Silencia y el Dialogo como componentes de una Espiritualidad de Comunión 18

Consideración 3: Una Pastoral de Conjunto, inspirada por una espiritualidad de comunión,


demanda más comunicación y menos estructuras 19

Liderazgo Espiritual 21
¿Qué Requiere? 23
¿Cuáles son los resultados? 24
¿Cómo puede usted desarrollar Liderazgo Espiritual en su Vida? 24
Liderazgo Espiritual, como crecimiento progresivo en Cristo 24

Circulo Interno del Liderazgo Espiritual 26

Circulo Externo del Liderazgo Espiritual 28

Cualidades del Líder Espiritual 33


El Líder SIRVE 34
Características de Servicio 34
Experiencias 35
Estilo para Relacionarse con Otros 36
Habilidades Vocacionales 38
Entusiasmo 38

El Líder Prepara a Otros 39


Motivar para Servir 39
Evaluar a los que Servirán 39
Comprender sus Necesidades 41
Instruirlos 41
Ora por Ellos 42
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El Líder Sirve en un Equipo Pastoral 42


Trabaja en Unidad 42
Delegar el Liderazgo 43
Responsabilizarse 43
Responsabilizarse 43
Servir de Mentor 44

Bibliografía 45
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INTRODUCCIÓN
“No podrá lograrse una integración real entre las naciones de América Latina,
sin un conocimiento profundo del otro, de su cultura y de su visión de mundo.
Romper los prejuicios entre naciones, comprender nuestra
historia y acercar nuestras culturas, conocerse, en suma,
es un camino inescapable hacia la integración”
Carlos D. Mesa Gisbert (Ex-Presidente de Bolivia)

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La pastoral de conjunto hunde sus raíces en la misma praxis de la Iglesia apostólica, como se nos narra en los
Hechos de los Apóstoles. Los discípulos, fieles al mandato del Señor, de ir por el mundo entero a anunciar el
evangelio (San Mateo 28, 18-20), desplegaron sus esfuerzos evangelizadores en estrecha comunión entre sí,
buscando hacer realidad el pedido de Jesús: "Que todos sean uno" (San Juan 17, 21). Los apóstoles actuaron
colegiadamente, valorando y respetando los carismas y dones de los miembros de la Iglesia como cuerpo de
Cristo (1 Corintios 12, 12). La pastoral de conjunto es la concreción ideal del Evangelio, tan deseado por el
mismo Jesús, y que es, el de la comunión y participación que anima a la Iglesia para realizar su misión. La
naturaleza de la acción pastoral exige que ésta sea una pastoral de conjunto. La diócesis es una porción del
pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiteriano, de
manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía,
constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actuá la Iglesia de Cristo una,
santa, católica y apostólica (Código de Derecho Canónico No. 369).

No se debe confundir la pastoral de conjunto con la planificación pastoral, aunque están estrechamente
relacionadas. La pastoral de conjunto es la misma praxis pastoral de la Iglesia que es animada por el Espíritu
Santo, mientras que la planificación pastoral es la operativización de la pastoral a través de planes y proyectos.
La planificación pastoral responde a una racionalidad técnica, a un conjunto de métodos o procedimientos
articulados sistemáticamente para lograr un propósito, tiene un carácter científico, recoge los aportes de la
planificación estratégica propios del ámbito secular. La acción pastoral planificada trata de responder,
obviamente, a las necesidades propias de la evangelización. La Iglesia, si bien es cierto que está animada por
el Espíritu Santo, quien es el verdadero agente de la evangelización, no deja de ser una institución que debe
tomar en cuenta las estrategias de planificación. Es cierto que se puede realizar muchas acciones pastorales
sin planificación, movidos por el fervor y el entusiasmo; pero, no cabe duda que la acción pastoral planificada
resulta más eficaz para lograr nuestros objetivos. Por la naturaleza propia de la Iglesia y de su misión, la
planificación pastoral tiene que estar sustentada en una verdadera espiritualidad, la espiritualidad del
seguimiento de Cristo y una firme decisión misionera. "Esta firme decisión misionera debe impregnar todas
las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas,
movimientos y de cualquier institución de la Iglesia" (Documento de Aparecida, No. 365). Los obispos, en
Aparecida, nos hablan de la exigencia de pasar "de una pastoral de mera conservación a una pastoral
decididamente misionera" (Aparecida No. 370). Esta pastoral de conjunto debe ser una pastoral fundada en
la caridad pastoral de Cristo, que fomente la comunión y participación, que planifica y renueva viejas
estructuras de pastoral que ya no responden a las exigencias de nuestros tiempos.

Todos coincidimos en la imperiosa necesidad de la existencia de una pastoral de conjunto (a un nivel


diocesano y parroquial) que se articule en un proyecto pastoral a largo plazo, fruto de la reflexión y la
participación de los principales agentes pastorales. Un plan o proyecto pastoral diocesano que no solamente
sea un listado de prioridades coyunturales, sino que tenga en cuenta todas las principales áreas de la acción
evangelizadora: Misión (Kerigma), Catequesis (Didaskalía), Liturgia (Leiturgía), Comunidad (Koinonía), Servicio
(Diakonía). Cuando no existe una pastoral de conjunto en la diócesis, entonces los párrocos en sus parroquias
hacen lo que saben ó pueden, de manera desarticulada; cada párroco intenta poner en práctica sus ideas
pastorales, pero nada garantiza la continuidad de esa pastoral. El nuevo párroco, en muchas ocasiones,
deshace lo que hizo el anterior, impone algo diferente según sus propios criterios, con lo cual los directamente
afectados son los mismos fieles que se sienten desorientados, ante cambios e implementaciones de nuevos
sacerdotes y pastores que a través de los años llegan a las comunidades.

La pastoral de conjunto ha cobrado mayor fuerza sobre todo a partir de los lineamientos del Concilio Vaticano
II, que acentúa la idea de una iglesia como comunión, en la cual los laicos tienen mayores espacios de

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participación para contribuir a la acción evangelizadora. En América Latina se dio un gran impulso renovador,
las Conferencias Episcopales se esforzaron por llevar a la práctica las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Hasta
la actualidad se han desarrollado cinco Conferencias del Episcopado Latinoamericano, la última fue en
Aparecida (Brasil) el año 2007. En la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968), los
obispos reflexionaron también sobre el tema de la pastoral de conjunto en América Latina. Entre los hechos
de signo negativo mencionan: estructuras parroquiales inadecuadas para fomentar la vivencia comunitaria, la
sensación en los fieles de que las curias diocesanas son organismos burocráticos y administrativos, en algunos
casos hay improvisación o incompetencia técnica en la planificación pastoral. Los obispos (en Medellín)
concluyeron que la acción pastoral "debe ser necesariamente global, orgánica y articulada"; asimismo: "las
estructuras eclesiales deben ser periódicamente revisadas y reajustadas en tal forma que puedan
desarrollarse armoniosamente lo que se llama una Pastoral de Conjunto." Los obispos latinoamericanos, en
Medellín, reflexionaron sobre el rol del obispo, la curia diocesana, los vicarios generales, en la acción pastoral
de conjunto. "El obispo tiene la responsabilidad de la pastoral de conjunto en cuanto tal, y todos en la diócesis
han de coordinar su acción con las metas y prioridades señaladas por él". Para poder cumplir con esa
responsabilidad el obispo debe contar con su Consejo Presbiteral y su Consejo Pastoral. Igualmente, señalan
que la curia "debe tener un carácter primordialmente pastoral"; el Vicario General no puede ser considerado
como mero administrador de la diócesis. La pastoral de conjunto, señala los obispos en Medellín, en que exige
no solo una reforma de las estructuras eclesiales, sino también una verdadera renovación personal y una
acción debidamente planificada: estudio de la realidad, reflexión teológica sobre esa realidad, uso de recursos
humanos y materiales, determinación de prioridades, elaboración del plan pastoral, evaluación periódica.

La rica experiencia latinoamericana sobre la pastoral de conjunto, y en la voz de los Obispos, puede aportar
elementos valiosos que pueden ser aplicables a nuestra realidad en la Arquidiócesis de New York, donde hay
una fuerte presencia de hispanoamericanos. Resultan positivos los esfuerzos que se vienen haciendo en
nuestra arquidiócesis y los espacios de reflexión que se vienen propiciando sobre el tema de la pastoral de
conjunto.

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ESTRUCTURA DE
LA IGLESIA
CATÓLICA EN
GUATEMALA
“Entre las muchas paradojas del mundo actual está la reiterada pregunta
de algunos latinoamericanos: ¿Para qué integrarnos? En verdad la
verdadera cuestión es ¿Por qué no integrarnos? Cuando nos une la historia,
la lengua, y sobre todo un futuro más pleno si lo enfrentamos juntos”
Dr. Jaime Lavados (ex-Embajador Representante Permanente de Chile ante la UNESCO)

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ARQUIDIÓCESIS DE GUATEMALA
Apenas seis años después de la fundación de la ciudad de Santiago, el 25 de julio de 1524, don Pedro de
Alvarado dio posesión como Cura de la Ciudad al Lic. Francisco Marroquín, quien venía nombrado por el primer
Obispo de México, Fray Juan de Zumárraga, como vicario para los territorios de Guatemala. Muy pronto se
iniciaron los trámites para la erección del Obispado de Goathemala, de modo que sólo diez años después de
la llegada de los españoles, el Papa Paulo III lo erigió por la bula del 18 de diciembre de 1534, nombrando
como su primer obispo a Francisco Marroquín, quien, al recibir la consagración en México, también fue el
primer obispo consagrado en tierras americanas. Dentro de su jurisdicción quedaron en un primer momento
Guatemala, Chiapas y Comayagua, pero pronto fueron separadas al erigirse los Obispados de Ciudad Real y
Trujillo. En 1559 fue creada la Diócesis de Verapaz, pero como no pudo subsistir por sí sola, en 1607
nuevamente fue agregada al de Guatemala.

Provincia Eclesiástica de Guatemala


• Arquidiócesis de Santiago de Guatemala
• Diócesis de La Verapaz
• Diócesis de Zacapa y Santo Cristo de Esquipulas
• Diócesis de Jalapa
• Diócesis de Escuintla
• Diócesis de Santa Rosa de Lima
• Diócesis de San Francisco de Asís de Jutiapa
• Vicariato Apostólico de Petén
• Vicariato Apostólico de Izabal
• Prelatura de Esquipulas

Provincia Eclesiástica de Los Altos


• Arquidiócesis de Los Altos,
• Quetzaltenango-Totonicapán
• Diócesis de Suchitepéquez-Retalhuleu
• Diócesis de Sololá-Chimaltenango
• Diócesis de San Marcos
• Diócesis de Quiché
• Diócesis de Huehuetenango

RAZONABILIDAD DE LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA EN


GUATEMALA
La Pastoral de Conjunto ha tenido la intuición fundamental de advertir que es imposible la acción pastoral de
la Iglesia si no cuenta con el mundo concreto del que forma parte los miembros de la Iglesia o aquellos que
por ello son evangelizados; por eso, comenzó a fijarse en los ambientes y en las zonas humanas para
programar sus objetivos y sus acciones concretas. La evangelización de los ambientes es una tarea común

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porque solos, en nuestros territorios, somos ineficaces. Por el contrario, la acción conjunta puede ser mucho
más luminosa.

Pasado el tiempo, la movilidad de nuestra sociedad es mucho mayor, de modo que el territorio se va quedando
pequeño para todo -aquí se refiere concretamente al territorio parroquial e incluido al del Decanato- y las
zonas humanas se van ampliando de una forma considerable. Difícilmente encontramos ya personas que se
mueven solamente dentro de un territorio reducido sin que se encuentren inmersos en una cultura o en unos
ambientes muy amplios, especialmente en las áreas urbanas.

De allí que la pastoral de la Iglesia, no puede cerrarse ya en un parroquialismo que intente abarcar la vida
entera de la persona o que quiera construir su Iglesia son tener en cuenta el resto. Hoy aparecen cada vez
más estructuras intermedias entre la parroquia y la Iglesia Diocesana, como las vicarias territoriales y los
decanatos en función de una acción más efectiva y eficaz en la construcción del Reino.

La situación que provoco la Pastoral de Conjunto en la que se valoriza la zona pastoral, perdura: Grandes
masas descristianizadas, poca incidencia misionera de la pastoral eclesial, insuficiencia de la parroquia, vida
separada de la fe que se profesa, ambientes eclesiales que no actúan como fermento de la más sino que se
colocan como alternativas.

El mundo de hoy nos presenta situaciones que piden nuevas reformas pastorales:

• La pastoral de conjunto y la pastoral de zona tiene un origen claramente ciudadano. La vida de la


persona de la Ciudad adquiere una movilidad que ya no puede ser atendida desde los rígidos límites
territoriales de una pastoral meramente parroquial. Esta movilidad se va dando en muchos
ambientes de campo, especialmente en aquellos cercanos o absorbidos por la gran Ciudad. Si la
evangelización es la misión total de la Iglesia, hoy se hace prácticamente imposible vivir la eclesialidad
en todos sus aspectos y funciones solo desde la parroquialidad.

• Debemos considerar que el problema de las zonas pastorales, no es un problema resuelto; puesto
que la movilidad humana reclama zonas más amplias donde haya un intercambio de agentes,
acciones y medios que respondan a la realidad de la configuración social.

• La aparición de nuevos grupos humanos y de nuevos ambientes donde debemos responder con
estructuras amplias, por ejemplo: lo jóvenes, el mundo universitario, laboral, los comunicadores y
los medios de comunicación social, áreas marginales, población indígena, entre otros.

Para lograr una efectiva pastoral de conjunto necesitamos descubrir la urgencia de conjuntar en la Iglesia los
distintos medios y agentes para su misión desde un planteamiento pastoral y una programación en común.
No podemos olvidar la importancia de la Iglesia particular como unidad pastoral, respondiendo a la unidad
teológica y como centro de conjunción y programación de la acción pastoral eclesial. Aquí cobra importancia
la figura del Obispo y su ministerio como motor y animador pastoral del conjunto diocesano.

Con la pastoral de conjunto queremos responder a tres grandes inquietudes pastorales:

1. El tema de la evangelización desde una profundización en la misión, y esta entendida como


permanente, integral, encarnada y liberadora.
2. El tema de la eficacia, situación descuidada en la práctica pastoral que se mueve muchas veces por
la intuición con desorganización, la anarquía de esfuerzos, la fragmentariedad, entre otros. Si
queremos una mejor eficacia pastoral debemos unificar intentos, dar continuidad a la acción
pastoral, disponibilidad a hacer procesos, tiempos largos de realización.

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3. El tema de la comunión afectiva y efectiva que en su modo se ve expresado por esta instancia, el
conjunto, y de modo interno por el espíritu de comunión que anima a quienes lo integran.

Se necesita la coordinación de agentes de pastoral y el descubrimiento y potenciación de nuevos agentes


conjuntados en nuevas estructuras. Estas nuevas estructuras saben ir más allá de las parroquias, se fijan en
las zonas humanas, es decir en la unidad elemental de la vida de un grupo de personas. Su realidad es
sociológica y está tomada de la geografía humana, de las relaciones entre individuos en un territorio que
permiten el desarrollo de todas las dimensiones significativas de la existencia humana. Esto nos llevara a la
integración de acciones eclesiales que termine con la fragmentariedad; en esto es fundamental una
integración de actividades tanto en el tiempo como en el espacio, proyectos a más largo plazo que unifiquen
la acción pastoral en un proceso.

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PASTORAL DE
CONJUNTO
“El trabajo en equipo es el secreto que hace que gente
común consiga resultados poco comunes.”
Ifeanyi Onuoha

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EXIGENCIAS DE UNA PASTORAL DE CONJUNTO

Por pastoral de conjunto entendemos una pastoral articulada (corresponsable por todo el Pueblo de Dios),
integral (que abarque las cuatro dimensiones de la Iglesia: comunión, anuncio, misión y celebración) y que
llegue a todos los sectores (por edades) y ambientes (sociológicos). Es decir, pastoral de conjunto es la
implicación de toda la Diócesis en una misma comunión para la misión.

¿Qué exigencias comporta este proyecto?

a) Experiencia personal y comunitaria de fe: una fe que se experimenta vida cotidiana; sin divorcios
entre lo que se cree y lo que se hace; fe que potencia todas las dimensiones y campos de nuestra
vida personal y que se expresa en la comunidad; fe renovada y rica en contenidos; fe celebrada y
orada; fe hecha testimonio y compromiso; fe evangelizadora y misionera; fe formada y adulta, que
sabe dar razón de lo que cree. fe en sentido bíblico como aceptación personal y libre de la presencia
de Dios en mi vida. Y una fe encarnada en la cultura de nuestro tiempo: "Una fe no plenamente
acogida, no enteramente pensada, ni fielmente vivida, no es fe" (Juan Pablo II). Una fe con presencia
pública en los nuevos areópagos (mass media), mundo socio-político y cultural, mundo laboral,
opción por los más pobres y marginados.

b) Vivencia fuerte de eclesialidad: una Iglesia de comunión y corresponsabilidad, entre laicos, religiosos
y presbíteros; una Iglesia reunida en torno al misterio de la Eucaristía; una Iglesia en misión, y
evangelizadora; una Iglesia que comparte carismas y vocaciones; una Iglesia encarnada y
comprometida en un suelo y cultura determinados y que sabe leer los signos de los tiempos; una
Iglesia de bautizados adultos donde cada cual realiza su papel y misión; una Iglesia que valora,
acompaña y hace nacer diversas vocaciones de especial consagración y a la vida sacerdotal. En este
sentido, se pide el redescubrimiento vivencial de la Iglesia particular: Jesucristo, por el Espíritu que
convoca; Evangelio proclamado; Mesa eucarística compartida; compromiso coherente fe-vida;
corresponsabilidad de ministerios-vocaciones-carismas y funciones; obispo al servicio de la verdad,
comunión y caridad. Hay que potenciar todas las dimensiones de la Iglesia particular: comunión,
evangelización, celebración, diakonía. Hacer posible comunidades cálidas y evangelizadoras (uniendo
identidad y misión).

c) Necesidad de programación conjunta: la pastoral de conjunto es una pastoral articulada, integral,


sectorial y ambiental. No es un conjunto de pastorales realizadas individualmente o aisladamente y,
más que métodos o técnicas, expresa un espíritu de comunión fraterna y de misión evangelizadora
coordinados. No hay que tener miedo a afrontar los nuevos retos y abrir, con imaginación, caminos
y formas también nuevas de creatividad y solidaridad. Ojalá que esta pastoral de conjunto sepa y
pueda articular la Diócesis en toda su riqueza y complejidad. Se necesita una renovación pastoral: ni
sólo mantenimiento-conservación (nostalgia-seguridades); ni sólo intimista-espiritualista (escapismo
fideísta); ni sólo popularhorizontalista; ni sólo de cirugía estética (marketing). Sí, orgánico-global, de
conjunto y articulada, de comunión y corresponsabilidad, de misión y evangelización, sinodal y
contextuada. Renovación misionera de las parroquias.

d) Fuerte dosis de solidaridad y esperanza, haciendo realidad nuevas actitudes: para seguir anunciando,
con hechos y palabras, que es posible la mejor y mayor de las utopías: el encuentro con el Evangelio,
capaz de cambiar nuestras personas y nuestras vidas. Lo más valioso que ofrecemos sigue siendo el

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Señor Jesús. Desde Él, día a día, será posible el nacimiento de la civilización del Amor y de la Vida, en
la que tanto insiste el Papa Juan Pablo II. Un Nuevo método pastoral: de persona a persona; uniendo
palabra y testimonio vital. Con cuatro puntos cardinales: Fe en Cristo (N), cambio de vida (S),
eclesialidad (E) y pastoral de misión (O).

e) Vivencia de una parroquia como comunidad de comunidades: la parroquia que, de alguna manera,
representa a la Iglesia visible establecida por todo el mundo y que es como una célula de la Diócesis,
que tiene la misma triple misión que le ha sido encomendada al pueblo de Dios: profética y de
evangelización (testimonio de fe), sacerdotal y de celebración (consagración de la realidad temporal),
y real y de compromiso (construcción de la Iglesia de la caridad). La parroquia concebida como
comunidad de comunidades se sitúa en la óptica de la unidad, comunión, corresponsabilidad y
evangelización. Y es capaz de aglutinar en ella pequeñas comunidades y grupos de base, movimientos
y asociaciones especializados e instituciones.

f) Consolidar los arciprestazgos como unidades básicas diocesanas para la pastoral de conjunto. Entre
las funciones del arciprestazgo, como se ha dicho, se encuentran las de promocionar, coordinar y
ejecutar programaciones pastorales; favorecer la fraternidad sacerdotal y apostólica; potenciar
equipos de vida y trabajo apostólicos entre sacerdotes, religiosos y laicos; compartir recursos
materiales y humanos; hacer realidad una pastoral de sectores y ambientes; conservar y difundir el
patrimonio eclesial, cultural, documental y artístico. Desde la renovación de las parroquias y la
consolidación de los Arciprestazgos, tal vez será posible la reestructuración territorial y sectorial en
las denominadas Unidades de Atención Pastoral, tan necesarias como difíciles de diseñar.

g) Necesidad de tejer la diócesis desde la colaboración, el diálogo y la articulación de fuerzas y carismas.


Todos somos necesarios. Y todos nos necesitamos. Todos estamos llamados a encontrarnos, a
dialogar y a compartir lo mejor de nosotros mismos. Todos tenemos encomendada la cuádruple
misión eclesial: ser signos vivos de comunión; profetas y evangelizadores; sacerdotes y fermento de
consagración de todas las realidades al Señor; y, finalmente, reyes, con el compromiso de llevar todo
a Dios.

ALGUNAS CONSIDERACIONES HACIA UNA ESPIRITUALIDAD DE


CONJUNTO

El concepto pastoral de conjunto es a menudo interpretado como el ministerio pastoral que se compromete y
trabaja en equipo. Se presenta al concepto como un método pastoral de colaboración y de espiritualidad de
comunión. Esta espiritualidad comprende un ascetismo que alienta la calidad de relación a nivel interpersonal,
así como una planificación, a fin de que, con el diálogo, la escucha y el silencio se obtengan los objetivos
comunes. En efecto, al carecer de espiritualidad, los métodos y los planes en la pastoral no son más que una
máscara de comunión. La pastoral de conjunto es el don que los católicos hispanoamericanos transmiten a la
Iglesia universal.

Pastoral de conjunto es una expresión utilizada por personas involucradas en el ministerio Hispano, en los
Estados Unidos y en Latinoamérica. Desconocida entre la mayoría de las comunidades cristianas de habla
inglesa, la expresión conduce hacia una interpretación errónea para muchos ministros de pastoral. Esto no
significa que los estudiosos hayan ignorado los fundamentos teológicos y pastorales del término.

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Sin embargo, cuando preguntamos lo que pastoral de conjunto significa, es difícil encontrar una respuesta
más allá de la descripción de equipo de ministerio. Una densa niebla de ambigüedad desciende sobre el
significado de este término.

La noción de pastoral de conjunto como una manera de ser Iglesia, lo que Pablo nombra el “cuerpo de Cristo”
(1 Corintios 12: 12, 27); al examinar su naturaleza desde la perspectiva de la espiritualidad. Examinaremos
tres consideraciones para comprender pastoral de conjunto como el fruto de una espiritualidad de comunión.

¿QUÉ ES PASTORAL DE CONJUNTO?

El término pastoral de conjunto tiene sus raíces en la experiencia bíblica de la Iglesia como comunión. Como
una respuesta al llamado del Concilio Vaticano II, las conferencias episcopales Latinoamericanas en Medellín
(1968) y Puebla (1979), enfatizaron en sus documentos “Iglesia como comunión”. La Iglesia en los Estados
Unidos recogió el tema de comunión con los procesos Encuentro (1972, 1975, 1985), y el Plan Pastoral
Nacional para el Ministerio Hispano (1987). La noción de pastoral de conjunto como una manera de ser
comunión es el regalo de la fe de la comunidad Hispana de los Estados Unidos para la Iglesia entera. Antes de
que este regalo pueda ser recibido, uno debe conocer lo que está recibiendo.

La definición del término resulta vaga y no fácil de traducir para el lector medio. Por ello es que erróneamente
alguien interprete pastoral de conjunto como otra forma de describir “equipo de ministerio” o el esfuerzo
cooperativo entre ministros pastorales, grupos y organizaciones. Los obispos de los Estados Unidos definen
pastoral de conjunto como:

“La coordinación armoniosa de todos los elementos del ministerio pastoral con las acciones de los ministros
pastorales y las estructuras, tendiente a una meta común: el Reino de Dios. Es una sola metodología, es la
expresión de la esencia y misión de la Iglesia, que es el ser y hacer comunión.”

Aún cuando queda claramente establecido que no es únicamente una metodología, la idea de “planeación
pastoral organizada” con las metas y objetivos es una dimensión de pastoral de conjunto. La Evangelización a
cualquier nivel requiere la “coordinación armoniosa” de análisis, planeación y evaluación. La tendencia
problemática de reducir pastoral de conjunto a un mero método torna los programas hacia el final de los
mismos, olvidando que los seres humanos tenemos sentimientos, ideas y sueños que son parte del proceso
de evangelización. Todos vienen con sus particulares regalos. Las personas sucumben a los métodos
pastorales estériles, al exagerado trabajo ético, al énfasis en el control y disminución de la creatividad, y la
tiranía de la agenda que manipula a las personas como objetos, no sujetos de su destino histórico y eclesial.
Aquellos quienes controlan son a menudo tentados a creer en su propia auto-suficiencia –no en el Espíritu–
para evangelizar y para crear comunidad.

Tomado desde un extremo, el método pastoral se convierte en problema que no construye la Iglesia de Dios,
sino su iglesia.

Una manera de ver pastoral de conjunto se debe a lo “dinámico” y el “esfuerzo”. Citando las fuentes del
Concilio Vaticano II, Medellín define el término como un “fermento” en la sociedad. “Esto sea un fermento,
como lo fuera, el alma de la sociedad humana en su renovación por Cristo y su transformación dentro de la
familia de Dios”. Un espíritu y visión resaltan el término. Podemos entender el término si lo vemos como una
reflexión del objetivo pastoral.

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Puesta en claro la definición, el objetivo de pastoral de conjunto lo es el ser una comunidad de fe, colaborando
con el Espíritu de Dios al realizar el reino de Dios. La Iglesia nos recuerda esta meta –un reinado de verdad,
vida, santidad, gracia, justicia, amor y paz– cuando celebra la fiesta de Cristo Rey. El reino de Dios, lo que las
bienaventuranzas señalan, sirve como el centro de atención para toda actividad cristiana.

¿Cómo debiéramos definir pastoral de conjunto? Inspirados por una espiritualidad de comunión, pastoral de
conjunto es una pastoral organizada dinámica en la fe-en-acción por todos los creyentes (sensus fidelium) y
el magisterio, hacia el objetivo común de construir juntos la Ciudad de Dios. Pastoral de conjunto es una
expresión del “ser” y el “hacer” de la misión esencial de la Iglesia en el aquí y el ahora.

La acción y planeación pastoral deben ser actividades de verdadera comunión en todos los niveles de la
organización de la Iglesia, en orden ascendente y descendente. Ello requiere de las habilidades de escucha
profunda y oración en colaboración con el misterio del Espíritu, que habita en el interior del corazón de la
persona y en la comunidad. En otras palabras, la planeación pastoral debe estar ligada a una espiritualidad y
al misterio de la revelación de Dios en la vida de las personas.

CONSIDERACIÓN 1: PASTORAL DE CONJUNTO ES UN MÉTODO Y


UNA ESPIRITUALIDAD.

Pastoral de conjunto, no definida exclusivamente como un método sino como una “expresión de la esencia y
misión de la Iglesia” que es ser comunión, encuentra que el lado práctico del ministerio a menudo oscurece
el lado contemplativo. Un falso sentido de seguridad encuentra un hogar con métodos, el cimiento, y lo
basado en hechos mientras que lo mental o espiritual tiende a ser más personal y privado. Como la actividad
derecha e izquierda del cerebro, la metodología y el ideal de comunión están generalmente en un estado de
tensión.

Las dos dimensiones de la organización pastoral –la práctica/activa y la contemplativa- históricamente han
estado en disputa o desigualdad una con otra. La historia de la visita de Jesús a la casa de Marta y María es a
menudo citada como justificación de esta división polarizada de contrarios. (San Lucas 10, 38-42). ¿Lo es?
Quizá la tensión entre Marta y María no representa las dos clases de personalidad que se oponen una a la
otra, sino también dos aspectos dentro del mismo ser. Necesitamos a ambas hermanas porque ellas viven en
la misma casa y Jesús es su huésped e íntimo amigo. Necesitamos tanto a Marta como a María; el lado
activo/práctico del cuidado pastoral y la experiencia contemplativa. La espiritualidad debe informar a la
práctica pastoral y la experiencia ministerial debe estar integrada dentro de una vida de oración. Además,
algunos escritores han ligado pastoral de conjunto con la espiritualidad. Tener lo uno sin lo otro disminuirá la
calidad del conjunto de lo “dinámico” y del “esfuerzo” para llevar a cabo el reino de Dios.

Antes de avanzar, necesitamos aclarar lo que queremos decir con el término espiritualidad. Al igual que
pastoral de conjunto, este término es vago y difícil de definir. Popularizada y como una fuente lucrativa para
grandes negocios, la palabra espiritualidad significa muchas cosas más allá de la noción cristiana de la palabra.
Las tiendas de libros y bibliotecas ofrecen títulos de espiritualidad –Budistas, Islámicas y de nativos
Americanos– que han sido escritos en los últimos treinta años. ¿Cómo es utilizado este término en nuestros
propósitos de llegar a comprender mejor la noción de pastoral de conjunto?

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Existen pocos concensos para el significado del término espiritualidad. Si ligamos la noción con “significado
de vida”, el fruto de una coherencia entre las propias creencias y el comportamiento, entonces veremos cómo
otras tradiciones religiosas pueden hablar de una espiritualidad a la luz de sus fundamentos. Para los
Cristianos, la vida y las enseñanzas del Nazareno se encuentran en los evangelios que sirven como su
fundamento.

A través del ciclo pascual de muerte y resurrección, la misión de Jesús fue la de crear la más grande comunión,
y regresar al redil a aquéllos que estaban perdidos. Él atendió a los marginados –los enfermos y leprosos, los
impíos y poseídos, la mujer Samaritana y al centurión, Él formó una comunidad para acompañarlo en la misión
y el Espíritu los movió por el mundo. Jesús mostró el camino de comunión con Abba.16 Pastoral de conjunto
es la expresión contemporánea para recorrer el camino hacia la construcción del reino de Dios.

El término espiritualidad, proviene del Latín spiritualitas y del cual tenemos el sustantivo spiritus, y el adjetivo
spiritalis o spiritualis. Estas palabras son empleadas como traducciones que Pablo utilizó de las palabras
Griegas pneuma (spiritus) y pneumatikos (spiritualis), y son sobrepuestas contra sarx o caro (carne), y no en
oposición a soma o corpus (materia, sustancia). Para Pablo, la oposición o contraste no se encuentra entre lo
inmaterial y material, sino entre las dos formas de vida: una que es guiada por el Espíritu de Dios y la otra que
se opone a la guía del Espíritu de Dios.

La espiritualidad Cristiana, por lo tanto, puede ser definida como un “estilo de vida” y como el “arte de
conformarse uno mismo en Jesucristo bajo la acción del Espíritu Santo, el arte de vivir el Evangelio”. El “arte”
es la manera en la cual uno modela o forma la propia vida a la luz de las “últimas posibilidades de la existencia”.
Al volverse hacia los Evangelios, el Cristiano adopta un estilo y dirección de vida. Puesto que no se puede
abrazar la visión del Evangelio en su totalidad, uno realiza una selección de temas bíblicos o valores y los vive
de una manera intensa. La espiritualidad de la Eucarisitía es un ejemplo. Ya sea una persona o un grupo,
pueden seguir la inspiración de una persona santa, como San Francisco y su énfasis de la pobreza evangélica.
La espiritualidad Cristiana se expresa por medio de una variedad de espiritualidades específicas, de una
manera similar a como la Iglesia universal se expresa a través de la existencia de iglesias locales.

Lejos de ser dualística entre lo espiritual y lo material, la espiritualidad Cristiana comprende todas las
dimensiones de la existencia humana. De esta manera, podemos hablar de pastoral de conjunto que tiene a
la espiritualidad de comunión como su corazón o “mística”. Si la meta de pastoral de conjunto es la justicia
del reino de Dios, entonces una espiritualidad de comunión y armonía debe informar a la práctica pastoral. La
espiritualidad autentifica una pastoral de conjunto. Las significantes expresiones bíblicas que nutren esta
espiritualidad son: la hospitalidad (la huída de la Sagrada Familia hacia Egipto), la bienvenida al extranjero, al
migrante y al desposeído, aceptando a aquellos que son marginados de la Iglesia y de la sociedad (ciegos,
lisiados, prisioneros), a todos se expresa la inclusividad del reino de Dios: todos son bienvenidos. La unidad de
tal comunión no es para cualquier grupo cerrado, sino que abraza a la familia extendida, especialmente a los
pobres “que todos sean uno” (San Juan 17, 21). La espiritualidad de comunión incorpora un sentido de
interdependencia, no de control, y las diferencias son recibidas como un regalo, no como una amenaza (1
Corintios 12,12).

La experiencia religiosa siempre se arraiga en situaciones culturales. Una espiritualidad de comunión, de


hospitalidad, de gratitud refleja la realidad cultural de la experiencia Hispana. La hospitalidad y la comunión,
por ejemplo, se elevan sobre el valor cultural de respeto por la dignidad de cada persona; el amor por la familia
y por la amplia comunidad; la fiesta y la celebración de la vida como regalo de Dios. La espiritualidad Cristiana
requiere escuchar y vivir “en el Espíritu”. Necesitamos meditar tanto en el mensaje del Evangelio como en las
voces culturales. Existe siempre el peligro de “apagar” el fuego del Espíritu (1 Tesalonicenses 5,19). Una
espiritualidad de comunión, de hospitalidad y armonía encuentran su expresión en el comportamiento de las

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estructuras y en el cómo las personas se tratan y trabajan unas con otras. ¿Qué clases de comportamiento y
habilidades son necesarias para que el ministerio se funde en la visión de pastoral de conjunto?

CONSIDERACIÓN 2: EL SILENCIO Y EL DIÁLOGO COMO


COMPONENTES DE UNA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN.

Ya que el objetivo de pastoral de conjunto es colaborar con el Espíritu en la construcción del reino de Dios, se
requiere una clase de silencio o atención para escuchar lo que el Espíritu dice. El Espíritu inspira a la comunidad
para ser Iglesia al escuchar y establecer el diálogo. Pastoral de conjunto, una clase de ritmo de las relaciones
con uno mismo, con Dios y con los otros, debe abarcar el silencio y el diálogo como componentes de una
espiritualidad de comunión. ¿Cómo son esos componentes:

a) El Silencio como atención:

Para muchos, el silencio es una realidad que se evita. Vivimos en una sociedad ruidosa. Los hogares son
cámaras del eco de aparatos de televisión y estéreo. Muy pocos lugares públicos están disponibles para una
conversación callada. El valor del silencio y el ambiente de quietud deben ser redescubiertos como los medios
para nutrir el espíritu, la mente y el cuerpo. El fruto del silencio contemplativo es el conocimiento profundo
de la atención, o lo que los padres y madres del desierto llamaron “simple disposición”. Lejos de ser pasivo, el
silencio es una actividad que rompe nuestro sentido superficial de auto-importancia, de presunción, para
enfocar nuestra atención. Cuando alguien nos habla, nuestra atención converge con lo que la persona está
diciendo. El amor es el otro nombre para enfocar la atención.

Cuando celebramos la Eucaristía, por ejemplo, la atención de Dios se centra en las personas reunidas para
celebrar los misterios de la vida y enseñanzas de Cristo. Esta atención divina es total porque el amor de Dios
es total, y se dirige a cada persona dentro de la comunidad de fe. Más aún, nuestra atención como
participantes en el ritual es distraída e incompleta, porque nuestro amor es sólo parcial. No es desconocido
que nuestras liturgias se perciban con fatiga y las iglesias sean ruidosas. La práctica y el redescubrimiento del
valor del silencio en la liturgia y en nuestras vidas puede ayudar a afilar el “filo” de nuestra atención, y
mediante el amor, podamos enfocarla a Dios, y a la presencia de Dios que habita dentro de otras personas.

Por último, cultivando el valor del silencio en la propia vida agrandará la capacidad de escuchar al Espíritu
cuyo amor ha sido derramado en nuestros corazones (Romanos 5,5). Es el Espíritu de Dios quien nos guía en
la construcción del reino. Dentro de la comunidad local, el inicio de la construcción (edificio) y del esfuerzo
comienza por ser pequeño. La manera en la que los ministros pastorales colaboran juntos tiene que ser el
fruto de su escucha personal al Espíritu. El silencio del corazón es el comienzo de una vida de colaboración
con el Espíritu y también para establecer el diálogo con los otros.

b) El diálogo: confianza y búsqueda conjunta:

El diálogo es el segundo componente necesario para la pastoral de conjunto y la espiritualidad de comunión.


Así como la Trinidad es una clase de “diálogo”, así también la comunidad cristiana debe ser una “escuela de
diálogo”. Es siempre una lucha el crear las condiciones para una experiencia de ser Iglesia; los ministros
pastorales deben comunicar y compartir lo que está en sus mentes y sus corazones. Si el silencio desarrolla
una clase de “atención”, entonces desde el silencio los miembros escuchan con atención lo que el otro está
diciendo. Esto no es fácil. Los juicios, prejuicios y las falsas suposiciones a menudo descarrilan la capacidad de

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escuchar. Por ello es que el diálogo a menudo termina en la tiranía de la manipulación, y la base de la confianza
–vital para la comunicación– se corroe. Sobre esto descansa su desafío.

La habilidad para buscar la verdad juntos, forma parte integral de una espiritualidad de comunión. Cada uno
escucha al Espíritu dentro de las profundidades de su ser y desde esa posición comparte en comunidad. El
énfasis está en el cómo un grupo busca conjuntamente, es decir, juntos. Es necesario el diálogo en el contexto
de la pastoral de conjunto para ser Iglesia y para identificar la suma verdad que es el reino de Dios. Lo que es
importante es la praxis del diálogo en la búsqueda conjunta.

Más aún, el diálogo no puede estar separado de la noción del silencio. Como Marta y María, existe tensión
entre la aparente oposición polar del ser. La esencia de la comunicación nace del silencio de la misma forma
en que la música llega y se extingue en silencio. El sonido tiene únicamente una existencia momentánea. El
canto del salmista “Canta un nuevo canto al Señor” es precisamente la manera de vivir de una nueva forma,
permitiendo que la propia vida sea moldeada artísticamente por la palabra del Evangelio y compartiendo ese
sonido en comunicación con los otros. Pastoral de conjunto es tal melodía entre las distracciones del mercado.
Si el silencio y el diálogo en amor y “en el Espíritu” son los componentes del reino de Dios, entonces los nuevos
enfoques de estructuras para conformar una experiencia de Iglesia requieren escuchar a este Espíritu.

CONSIDERACIÓN 3: UNA PASTORAL DE CONJUNTO, INSPIRADA


POR UNA ESPIRITUALIDAD DE COMUNIÓN, DEMANDA MÁS
COMUNICACIÓN Y MENOS ESTRUCTURAS.

La parroquia local, es el lugar más probable donde será experimentada la pastoral de conjunto, como una
forma de ser Iglesia. ¿Por qué existen las parroquias? El propósito de una parroquia es guiar la fe de la
comunidad hacia una experiencia del Dios vivo. La pastoral de conjunto abre la puerta a una experiencia de
Dios por medio de la comunidad, cuando las personas se tratan unas a otras con respeto y dignidad, porque
Dios, y no las estructuras, es el centro de todas las relaciones.

a) Menos estructuras:

El fruto de la centralidad de Dios en nuestras vidas es el amor apropiado para nuestro vecino. Al hablar de
“menos estructuras” nos referimos más a la calidad que a la cantidad de relaciones. El ritmo de las relaciones
y su comunicación deben ser lo prioritario en un sistema eficiente. En otras palabras, aquellas habilidades y
realidades estructurales –reuniones, agendas, comités, proyectos, responsabilidades, tareas– contribuyen a
que la pastoral de conjunto se extienda porque ellas aumentan la calidad de la coordinación y la participación
(i.e., ser Iglesia) de quienes se involucran en el proyecto o ministerio. Litúrgicamente, “tomar de la copa” es
una expresión de compromiso al servicio que promueve la comunión y la participación.

Por lo tanto, “menos estructuras” significa una disminución de la necesidad de controlar y manipular la
comunidad. A menudo, la estructura, como ya se ha mencionado, llega a ser un fin en sí misma antes que un
medio para una vida más plena. Como una astilla de madera se dobla hacia un centro inexistente, este
movimiento o desviación en sí misma es una consecuencia del abuso de poder, un poder no dirigido a otro,
sino auto-centrado para inflar el sentido de importancia del ego. La comunicación comienza a romperse
porque la confianza, ahora rota, alguna vez unió las relaciones. Por esta razón, una fe reflexiva con un objetivo
hacia la reforma o enmienda debe ser la clase de aire que un sistema respira para que tenga nueva vida.

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La reforma siempre debe tener su origen en el terreno de la fe y abrirse a la guía del Espíritu. La gente tiene
sed de una espiritualidad que permita la oportunidad de compartir y promover una mayor comunión. Aun
cuando un clima eclesial diferente parece estar emergiendo, las comunidades de fe buscan un modelo basado
mucho más en una experiencia de democracia, la cual implica muchas estructuras de participación, que sobre
el clericalismo y la centralización de poder. La pastoral de conjunto ayuda a este estilo democrático y desafía
a cualquier ideología contraria. Las estructuras y las personas que ejercen la autoridad a cualquier nivel
debieran facilitar, más que sofocar, a las comunidades de fe hacia una experiencia de mayor comunión con
Dios y de unos con otros.

b) Más comunicación:

Cuando hablamos de “más comunicación” nos referimos a las bondades de abrirnos a nosotros mismos, a
Dios y a los otros. Estas tres son componentes esenciales. Como ya se ha mencionado anteriormente, la
práctica del silencio proporciona un ambiente para que uno mismo consulte a la autoridad interior, y desde
ese espacio sagrado, buscar juntos el bien común, la verdad y las inspiraciones del Espíritu. Uno nunca trabaja
aisladamente sino en colaboración con la Iglesia, la comunidad de creyentes. Cuando una espiritualidad de
comunión y la praxis del ministerio trabajan juntas, la pastoral de conjunto se convierte en un estilo consciente
que abraza los valores de la coordinación y la participación. Las estructuras fluyen de las demandas de esta
clase de espiritualidad. Las nuevas estructuras requieren de un nuevo ascetismo.

El ascetismo (askçsis, o “práctica”) es un término de la Cristiandad, prestado de los atletas en la antigua Grecia.
Las prácticas o disciplinas pertenecientes a una espiritualidad de comunión deben influenciar, por ejemplo,
en el cómo las estructuras parroquiales operan en el nivel de la fe, no como un hábito sino como una “fe vivida
de manera consciente y personal”. La práctica ascética de una espiritualidad incluye un cambio en las actitudes
(conversión) del por qué las cosas se hacen.

Por ejemplo, el asistir a una reunión de comité parroquial requiere la aceptación de lo que es un cierto
“sufrimiento” el hecho de estar juntos. Mucho del sufrimiento es la consecuencia de hacer morir al ego. Uno
asiste a una reunión no porque esté aburrido y quiera ocupar el tiempo, sino que asiste porque es importante
estar ahí presente para los otros. Además, llegando a tiempo a la reunión es una forma de disciplina del morir
a uno mismo y colocar a los otros primero.

La asistencia a una reunión ofrece oportunidades para el amor auténtico. El diálogo es esa oportunidad en
donde uno escucha con atención, tratando de oír lo que se está hablando y lo que no se dice, absteniéndose
de juicios y de hacer suposiciones. A veces, uno debe sacrificar ideas profundas, aún ideas teológicamente
correctas, a favor del consenso en la toma de decisiones. En situaciones de conflicto y desacuerdo, el peso de
la cruz debe ser cargado por todos. El compromiso para el diálogo, la escucha y la apertura ilumina la carga
del sufrimiento.

Una vez que la verdad se descubre, se necesita valor para permanecer en esa verdad en la forma como Jesús
permaneció ante Pilato. Jesús, en silencio, confronta la pregunta ¿Qué es la verdad? Respondió a la pregunta
con valor porque en el silencio de la noche, Él sudó sangre en el huerto de Getsemaní. La soledad obscura de
la oración es nuestro jardín donde nosotros cargamos en nuestros hombros nuestros problemas y conflictos.
Cuando las fuerzas fragmentan la comunión y crean desarmonía, las personas y las comunidades encuentran
un solaz “en el jardín” donde escuchan al Espíritu. En la oración profunda, uno encuentra el valor para
permanecer como roca ante estructuras de poder opresivas, la manipulación y el clericalismo auto-suficiente.

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LIDERAZGO
ESPIRITUAL
“Jugar en un equipo no te convierte en un jugador de equipo.
Jugar con las reglas del equipo te convertirá en un líder”
Norbert Harms.Ken Blanchard.

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El liderazgo en el reino de Dios es diferente al del mundo. Sigue siendo liderazgo, pero los que guían en el
reino de Dios son muy diferentes a los que guían de acuerdo con el mundo. La vida bajo el señorío de Cristo
tiene valores diferentes a la sometida a nuestro señorío. Por lo tanto, los líderes del reino guían como Jesús.
Los líderes del reino son líderes espirituales porque siguen a Jesús que "no vino para ser servido, sino para
servir" (San Marcos 10,45).

Jesucristo es el ejemplo supremo del liderazgo espiritual, cuando la mayoría de la gente piensa en el liderazgo,
se imaginan a un oficial del ejército dando órdenes o a un patrón supervisando de cerca a sus empleados,
asegurándose que se haga todo el trabajo, estos aspectos pueden ser parte del liderazgo, pero no son la
esencia del liderazgo espiritual.

El liderazgo espiritual es lo contrario de lo que la mayoría de la gente piensa , es liderazgo de servicio.


Jesucristo Mismo nos enseñó: "como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar
su vida en rescate por muchos" (San Mateo 20,28). Jesús fue definitivamente un líder, fue el líder de los doce
discípulos y de un grupo mucho mayor de seguidores más allá de ellos (San Lucas 10,1-17), Jesús no lideró
dando órdenes o supervisando; Jesús lideró siendo un siervo y sirviendo conjuntamente con sus seguidores.

El liderazgo espiritual involucra el humillarse y hacer las tareas que nadie más desea hacer, en el tiempo de
Jesús, el acto de lavar los pies se les asignaba a los sirvientes más bajos; sin embargo, en la última cena, Jesús
se humilló y lavó los pies de los discípulos, después declaró: "¿Sabéis lo que os he hecho? ... Vosotros me
llamáis 'Maestro', y 'Señor'; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros
pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado, para que como
yo os he hecho, vosotros también hagáis, de cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el
enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis." (San Juan
13,12-17).

¿QUÉ REQUIERE?

El verdadero liderazgo espiritual, con un espíritu de humildad y servicio, hará que la gente le siga porque
quieren, no porque lo tienen que hacer. La humildad verdadera y el liderazgo espiritual son atractivos, la gente
quiere seguir a una persona que sirve con ellos y les da el ejemplo, tal vez San Pablo lo resume mejor: "Sed
imitadores de mí, así como yo de Cristo." (1 Corintios 11,1).

El liderazgo espiritual hace hincapié en la humildad; es la actitud que pone a otros primero que usted, que
considera a otros más importantes que usted, se dice de Moisés, el líder de más de un millón de israelitas: "Y
aquel hombre, Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" (Números 12,3).
Creerse mejor que los demás le impide querer verdaderamente a otros, la humildad le permite servir a otros
de todo corazón y de ese modo poner el ejemplo que otros seguirán.

El liderazgo espiritual también requiere integridad, la gente no quiere seguir a una persona a quien no
respetan, hablando a siervos, Efesios 6,6-8 dice: "No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los
hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios. Sirviendo de buena voluntad,
como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo
o sea libre." Además, el liderazgo espiritual requiere honestidad. La gente rechaza a una persona en la que no

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pueden confiar que dice la verdad. Proverbios 16,13 nos enseña: "Los labios justos son el contentamiento de
los reyes, y éstos aman al que habla lo recto."

¿CUÁLES SON LOS RESULTADOS?

El liderazgo espiritual verdadero tiene increíbles resultados. Jesús comenzó Su ministerio con doce discípulos.
Una vez que terminó de entrenarlos para ser líderes siervos, los envió por el mundo, en su primer día de
ministerio, más de 3.000 personas creyeron el mensaje acerca de Jesús (Hechos 2,41). Unos cuantos años
después se dijo de los discípulos: "Estos que trastornan al mundo entero también han venido acá" (Hechos
17,6). Los resultados del liderazgo de Jesús pueden ser vistos hoy en los cientos de millones de personas que
se llaman cristianos - seguidores de Cristo.

¿CÓMO PUEDE USTED DESARROLLAR LIDERAZGO ESPIRITUAL EN


SU VIDA?
• Primero, ore a Dios por sabiduría acerca de cómo puede convertirse en un líder espiritual (Santiago
1,5).
• Segundo, pídale a Dios que cambie su corazón y desarrolle en usted las cualidades de carácter que
se requieren para el liderazgo espiritual (1 Corintios 3,4-7; Gálatas 5,22-23).
• Tercero, confíe en el poder de Dios para darle la fortaleza que necesita para exhibir liderazgo
espiritual en su vida. Filipenses 4,13 dice: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

LIDERAZGO ESPIRITUAL,
COMO CRECIMIENTO PROGRESIVO EN CRISTO

El liderazgo de servicio requiere la práctica de ciertas disciplinas (hábitos que practicamos para complacer al
Señor). Estas disciplinas son elementos clave para "descansar en Cristo.", son de naturaleza progresiva, como
se cita abajo:

• Humildad, "sin Él nada puedo hacer" lo que me lleva a:


• Buscarlo, y a medida que Él se revela a Sí mismo y lo que está haciendo, yo puedo:
• Amarlo, al obedecer y trabajar con Él, esto implica:
• Servirlo, al servir a otros con amor, crea oportunidades para:
• Exaltarlo, al darle a Él la gloria, y así maximizar mi fidelidad a través del:
• Monitoreo de Responsabilidad, Yo le pido a otros que me hagan cumplir estas disciplinas.

Liderazgo Espiritual = Encontrando Humildad


La característica clave y foco del liderazgo de servicio es la "humildad." ¿Por qué? Porque: "Dios resiste al
soberbio, pero da gracia al humilde" (Santiago 4,6; 1 Pedro 5,5). ¿Qué es el orgullo? En el contexto de los

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negocios guiados por Cristo, el orgullo es simplemente la creencia de que yo (nosotros) puedo construir este
negocio para Dios, pero sin Su participación; por otra parte, la humildad es la creencia que "sin Él, nada puedo
hacer" (San Juan 15,5). En resumen, es la sincera creencia de que yo (nosotros) no puedo construir un negocio
guiado por Dios que refleje Su obra y amor y que lo glorifique grandemente, infiere de sobre manera que sólo
Dios puede hacer eso (a través de nosotros).

Liderazgo Espiritual = Buscándolo a Él Primero


En un liderazgo de servicio, el grado de nuestro "descanso en Él" depende de la profundidad de nuestro
entendimiento de quién es la vid y quiénes son las ramas -- en otras palabras, mientras más comprendamos
"quién es Él" y "quienes somos nosotros en Él," más podemos "descansar en Él." El grado de nuestro "descanso
en Él" depende de la profundidad de nuestro entendimiento de Su amor, poder, gracia, fidelidad, misericordia,
compasión, paciencia, paz, y gozo. De la misma manera, el grado de nuestro "descanso en Él" depende de la
profundidad de nuestro entendimiento de quienes somos en Cristo como una nueva criatura, hijo, amigo,
hermano, novia, amado, santo, y heredero de Dios y de lo que Él nos ha otorgado "toda bendición espiritual
en los lugares celestiales" (Efesios 1,3). Mientras mayor sea la profundidad de nuestra comprensión de estas
cosas, mayor será la profundidad de nuestro "descansar en Él."

Obviamente, el punto de partida para "descansar en Él" es buscarlo. Hebreos 11,6 demuestra vívidamente
este principio: "sin fe (conocer Sus obras y palabras) es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."

Liderazgo Espiritual = Amándolo Mediante la Obediencia


La siguiente disciplina de liderazgo de servicio "descansar en Él" es amarlo. Las Escrituras dejan claro que
nuestro amor por Dios se demuestra con nuestra obediencia (San Juan 14,15, 23-24; San Juan 15,10; 1 Juan
5,3). Un problema de obediencia a Dios es realmente un problema de amor a Dios, si vamos a ser guiados por
Dios, debemos estar dispuestos a obedecer sin importar el precio. La obediencia consta de tres componentes:
1. Puntualidad (actuar o hablar cuando el Señor lo indique, no antes ni después)
2. Totalidad (obediencia parcial es desobediencia)
3. Gozosamente (sin gruñir, quejarse, lloriquear, etc.).

Liderazgo Espiritual = Sirviéndole en Todo lo Que Hacemos


El "liderazgo espiritual" es un término no muy utilizado en los círculos pastorales, a pesar de que Jesús
estableció este principio bíblico con sus doce apóstoles, en respuesta a la preocupación de ellos acerca de
quién sería el mayor, Él explicó que el mayor es el "siervo de todos" (San Mateo 23,11).

Jesús le dio a esto un giro diferente cuando enseñó acerca del día del juicio, en Mateo 25,34-40, explicó que
a aquellos que se le garantiza la entrada a Su reino serán elogiados "Porque tuve hambre, y me diste de comer;
tuve sed, y me diste de beber; fui forastero, y me recogiste; estuve desnudo, y me cubriste; enfermo, y me
visitaste, en la cárcel y viniste a Mí. Entonces los justos le responderán diciendo: "Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ... Y respondiendo, les dirá: "De cierto les digo
que en cuanto lo hiciste a uno de estos mis hermanos más pequeños a Mí lo hiciste. "

En otras palabras, para un miembro de cualquier pastoral, ministerio o grupo, el liderazgo espiritual tiene un
significado más profundo que como lo entiende el mundo, no significa simplemente que somos siervos, sino
que también significa que al servir no sólo estamos sirviendo a hombres y mujeres, estamos sirviendo a Jesús
mismo.

Liderazgo Espiritual = Exaltándolo a Él por Encima de Todo lo Demás


El liderazgo espiritual es guiar para Su gloria y no para la nuestra. Pablo nos exhorta: "Si, pues, coméis o bebéis,
o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10,31). Jesús nos instruyó a dejar que Su

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luz en nosotros "alumbre delante de los hombres, para que vean nuestras buenas obras, y glorifiquen a
vuestro Padre que está en los cielos" (San Mateo 5,16). Dios quiere que Su nombre sea glorificado en toda la
tierra (no el nombre de la persona de la pastoral, del ministerio, del grupo), a través de Sus obras de amor y
poder logradas por Sus hijos.

Liderazgo Espiritual = Un Requerimiento de Monitoreo de Responsabilidades


Nos guste o no, el liderazgo espiritual requiere monitoreo de responsabilidades. En Efesios 4,15, San Pablo
explica cómo el Cuerpo de Cristo madura cuando sus miembros se "dicen la verdad en amor" los unos con los
otros. Luego, en el capítulo siguiente, San Pablo nos exhorta a ser imitadores de Dios, caminando en amor,
dejando de lado la inmoralidad, aprendiendo lo que complace a Dios, siendo cuidadosos en nuestro caminar,
entendiendo al Señor, y dando gracias por todas las cosas. En el capítulo final termina la enseñanza dando la
clave para hacer esto, "someteos los unos a los otros en el temor de Dios." San Juan añade: "pero si andamos
en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de
todo pecado" (1 Juan 1,7).

En otras palabras, cada miembro del Cuerpo de Cristo tiene la responsabilidad de:
1. "Caminar en la luz", ser vulnerable y no mantener nada oculto en la oscuridad.
2. Que otros lo mantengan responsable en su caminar con Cristo
3. Mantener a otros responsables en su caminar con Cristo.

Debemos caminar abiertamente, decir la verdad en amor, humildemente, y recibir ese amor con ansias. Por
esto, para practicar la disciplina del monitoreo de responsabilidades, un miembro activo en la Parroquia debe
mantener una relación profunda con un grupo de hombres y mujeres:
1. Con quienes él o ella pueda caminar abierta y vulnerablemente (1 Juan 1,7).
2. De quienes pueda recibir corrección (las heridas fieles de un amigo, Proverbios 27,6).
3. Las cuales son verdades dichas en amor (Efesios 4,15).
4. Con quienes él o ella puedan abrir su corazón a las verdades ocultas que resguardamos con mucho
celo (1 Juan 1,9)
5. A quienes él o ella puedan pedir consejo (Proverbios 27,9).

EL CIRCULO INTERNO DEL LIDERAZGO ESPIRITUAL

1. Que Otros Glorifiquen a Dios


El objetivo final de todo liderazgo espiritual es que otros puedan llegar a glorificar a Dios, eso significa
que quizás logren sentir, pensar y actuar de tal manera que glorifique el verdadero carácter de Dios.
De acuerdo a San Mateo 5,14-16, uno de los métodos cruciales por el cual un líder cristiano lleva a
otros a glorificar a Dios es a base de ser una persona que ama tanto al amigo como al enemigo.
"Ustedes son la luz del mundo, una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se
enciende una lámpara para cubrirla con un cajón, por el contrario, se pone en la repisa para que
alumbre a todos los que están en la casa; hagan brillar su luz delante de todos para que ellos puedan
ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.", este texto nos demuestra
que existe una actitud y estilo de vida tan distintivo que cuando aparece en el campo de una
humanidad caída da evidencia válida que hay un Dios y Padre Celestial que es gloriosamente
confiable, cuando la realidad de las promesas de Dios de cuidarnos y obrar todas las cosas para
nuestro bien se cimienta en nuestros corazones para que no caigamos víctimas de la avaricia, el

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temor o la vanagloria sino manifestemos un contentamiento, amor y libertad hacia otros; entonces
el mundo tendrá que admitir que el que nos da esperanza y libertad debe ser real y glorioso.

2. Ama tanto al Enemigo como al Amigo, confiando en Dios y Esperando en Sus Promesas
¿Entonces, como obtendremos un amor con suficiente fuerza para bendecir, orar y amar a los
enemigos? La respuesta que nos da la escritura (y este es el tercer punto del círculo interno) es que
la confianza en Dios y la esperanza que encontramos en sus promesas nos lleva al amor. Gálatas 5,6
dice, "En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa
mediante el amor." Eso significa que cuando tenemos una fe fuerte en la bondad de Dios
inevitablemente el resultado es amor. Colosenses 1,4-5 dice: "Pues hemos recibido noticias de su fe
en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para
ustedes en el cielo." En otras palabras, cuando nuestra esperanza es fuerte somos liberados de los
temores y preocupaciones que obstruyen el libre ejercicio de actos de amor. Por lo tanto, un líder
espiritual debe ser una persona que tiene una fuerte confianza en la bondad soberana de Dios al
hacer obrar todas las cosas para nuestro bien. Si no fuese así, inevitablemente el caería en la trampa
de manipular las circunstancias y explotar gente para así asegurase un futuro feliz para si mismo el
cual no tiene la certeza que Dios proveerá.

3. Meditar y Orar sobre Su Palabra


¿Pero cómo lograremos nosotros pecadores llegar a tener ese tipo de confianza en Dios? Romanos
10,17 "Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de
Cristo." Y Salmo 119,18 dice, "Ábreme los ojos para que contemple las maravillas de tu ley." Estos
dos textos juntos nos demuestran que la fe en Dios está arraigada a la Palabra de Dios. Cuando
escuchamos la Palabra de Dios, especialmente en la predicación de Cristo en quien todas las
promesas de Dios encuentran su sí, somos movidos a confiar en Él, pero esto no sucede
automáticamente. Debemos orar para que nuestros ojos sean abiertos al verdadero significado de la
Palabra de Dios en la Escritura. Por lo tanto, el líder espiritual debe ser una persona que medita en la
Palabra de Dios y ora para recibir iluminación espiritual. De otro modo su fe se debilitará, su amor
languidecerá y nadie será conmovido a glorificar a Dios a causa de él.

4. Reconozca su Impotencia
Pero finalmente, nos debemos preguntar: ¿cómo es que llega una persona a tener la disposición de
usar su tiempo y estar abierto a la palabra de Dios? La respuesta parece ser que debemos reconocer
nuestra impotencia. Todo verdadero liderazgo espiritual está arraigando a la desesperación. Jesús
elogió al hombre que dijo, "Dios es misericordioso" Jesús dijo en su propio ministerio, "No son los
sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar justos sino pecadores."
Esto significa que el principio de todo liderazgo espiritual debe ser el reconocimiento que estamos
enfermos y necesitamos un médico. Una vez seamos humillados hasta ese punto estaremos abiertos
a leer la receta del médico en La Palabra. Y mientras leemos sus maravillosas promesas que se
encuentran allí para aquellos de nosotros que confiamos en el medico, nuestra fe crecerá fuerte y
nuestra esperanza se solidificará. Y cuando nuestra fe sea fuerte y nuestra esperanza sea sólida, todas
las barreras al amor, como la avaricia y el temor, se desvanecerán. Cuando nos convertimos en el
tipo de persona que está dispuesta a arriesgar su vida, aún por sus enemigos, sin guardar
resentimientos y podemos dedicar nuestras energías para hacer el bien en lugar de buscar nuestra
propia exaltación, entonces la gente verá y dará gloria a nuestro Padre en el cielo.

La implicación de este círculo interno de liderazgo es que para liderar deberá estar delante de su gente en
estudio y en oración. Yo pienso que no habrá liderazgo espiritual exitoso, sin observar largas temporadas de
oración y meditación en las Escrituras. Los líderes espirituales deben levantarse temprano para encontrarse
con Dios antes de cualquier otro encuentro con alguien más. Quizás desearan llevar un diario para así anotar

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las revelaciones e ideas que descubren mientras leen la Palabra y oran. Periódicamente querrán tomar retiros.
Si usted desea ser un gran líder de su gente deberá alejarse de su gente para estar con Dios y asi que sea Él
quien le indique el camino a tomar.

EL CÍRCULO EXTERNO DEL LIDERAZGO ESPIRITUAL

Todos en la Iglesia tienen uno o más dones, talentos, carismas. Todos deben estar involucrados en el
ministerio. Todos deben buscar el dirigir a otros al punto en el cual le den la gloria a Dios por medio de la
manera en que piensan, obran y sienten. Pero hay algunas personas a quienes Dios les ha dado cualidades de
personalidad que tienden a equiparlos para ser líderes más capaces que otros. No todas estas cualidades son
particularmente cristianas, pero cuando el Espíritu Santo llena la vida de cada persona estas cualidades son
transformadas para el propósito de Dios.

1. Incansable
Los líderes espirituales mantienen un santo descontento con el statu quo. Los no-líderes son
afectados por la inercia y esto trae como resultado que sean difícil de mover de un punto muerto.
Los líderes anhelan cambiar, moverse extenderse, crecer y llevar a un grupo o institución a nuevas
dimensiones de ministerio. Tienen el espíritu de San Pablo quien dijo en Filipenses 3,13, "Hermanos,
no pienso que yo mismo lo haya logrado ya, más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás
y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio
que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús." Los líderes son siempre personas
con metas.

La historia de la redención de Dios aún no ha llegado a su fin. La Iglesia está perforada con
imperfecciones, ovejas perdidas aún no están en el redil, existen necesidades de todo tipo que el
mundo no puede satisfacer, el pecado infecta a los santos. Es impensable que nos encontremos
satisfechos con las cosas como están en un mundo caído y una Iglesia imperfecta. Por lo tanto, Dios
ha sido complacido en incitar una agitación en algunas de sus gentes. Es muy probable que esta gente
llegue a ser líder.

2. Optimista
Los líderes espirituales son optimistas no porque el hombre sea bueno sino porque Dios está en
control. El líder no debe permitir que su descontento se convierta en desconsuelo. Cuando ve las
imperfecciones de la Iglesia debe, "En cuanto a ustedes, queridos hermanos, aunque nos expresamos
así, estamos seguros de que les espera lo mejor, es decir, lo que atañe a la salvación." (Hebreos 6,9)
El fundamento de su vida es Romanos 8,28, "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas
para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito." El razona
junto a San Pablo que, "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?" (Romanos 8,32). Sin esta
confianza basada en la bondad de Dios manifestada en Jesucristo la perseverancia del líder vacilaría
y la gente no sería inspirada. Sin optimismo esta agitación se convierte en desesperación.

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3. Intenso
La gran cualidad que quiero en mis asociados es intensidad. si su don es liderazgo "hágalo con
diligencia." Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.
Cuando los discípulos recordaban la manera en que Jesús se comportó en relación al templo de Dios,
utilizando palabras del Antiguo Testamento de la manera siguiente, "El celo por tu casa me
consumirá."(San Juan 2,17). El líder sigue el consejo de Eclesiastés 9,10," Y todo lo que te venga a la
mano, hazlo con todo empeño." Jesús nos advierte en Apocalipsis 3,16 que a Él no le agrada la gente
tibia: " Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca." Los
líderes espirituales deben aislarse y reflexionar qué cosas indecibles y estupendas saben sobre Dios.
Si sus vidas es tan solo un bostezo interminable entonces está simplemente ciego. Los líderes deben
dar evidencia para comprobar que los asuntos del espíritu son intensamente reales. No pueden lograr
eso a no ser que ellos mismos tengan intensidad.

4. Dueño de sí Mismo
Al decir dueño de sí mismo no me refiero a una postura estirada, formal e impasible sino el ser dueños
de nuestros impulsos. Si hemos de liderar a otros hacía Dios, no podemos dejar que se nos dirija hacía
el mundo. El dominio propio es un fruto del Espíritu. No es simplemente fuerza de voluntad. Es
apropiar el poder de Dios para obtener dominio de las emociones y los apetitos que pudiesen
llevarnos por mal camino o hacernos desperdiciar nuestro tiempo en esfuerzos infructuosos. En 1
Corintios 6,12 San Pablo dice, "Todo me está permitido, pero no dejaré que nada me domine." El
líder cristiano debe examinar su vida implacablemente para así saber si se encuentra esclavizado en
lo más mínimo por la televisión, alcohol, café, juegos electrónicos, pesca, pornografía, masturbación
o gula. San Pablo dice en 1 Corintios 1,25-27, "Todos los deportistas se entrenan con mucha
disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno
que dura para siempre así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes
al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo
mismo quede descalificado." Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa,
con sus pasiones y deseos. Los líderes persiguen sin ferozmente sus malos hábitos y los rompen por
medio del poder del Espíritu. Porque si ustedes viven conforme a la carne, morirán; pero si por medio
del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Los líderes aspiran ser libertados de
todo aquello que obstaculice su total deleite en Dios y el servicio al prójimo.

5. Imperturbable
Una cosa es certera: Si usted empieza a liderar a otros será criticado. Nadie será un líder espiritual
significativo si su objetivo es agradar a otros y buscar su aprobación. ¿Qué busco con esto: ganarme
la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si se buscara agradar
a otros, no serían siervo de Cristo. Lo líderes espirituales no buscan las alabanzas de los hombres,
ellos buscan complacer a Dios.

Si las críticas nos deshabilitan, nunca lograremos ser líderes espirituales. Esto no significa que
debemos ser el tipo de persona que jamás se siente herida, sino que no debemos ser aniquilados por
el dolor. Sentiremos las críticas, pero no seremos incapacitados por ellas. Como San Pablo dice en 2
Corintios 4,16, "Por lo tanto no nos desanimamos."

Los líderes deben poder digerir la depresión pues la comerán en abundancia. Habrá muchos días en
que la tentación de darse por vencido es fuerte a causa de la falta de aprecio por parte de su gente.
La crítica es una de las armas favoritas de Satanás para intentar hacer que los líderes tiren la toalla.

El ser imperturbable no quiere decir que se está exento de críticas legítimas. Un buen líder no sólo
debe ser imperturbable sino también humilde y presto a recibir e implementar críticas justas. Ningún

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líder es perfecto. Se debe convertir una disciplina espiritual el buscar la verdad en toda crítica dirigida
hacía uno antes de descartarla. Este es un buen consejo.

6. Enérgico
Los holgazanes no pueden ser líderes. Los líderes espirituales "aprovechan el tiempo". Trabajan
cuando aún es de día porque saben que viene la noche en que ningún hombre podrá trabajar. Ellos
"No se fatigan de hacer el bien" porque saben que a su debido tiempo cosecharan si no se dan por
vencidos. Son "firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de
que su trabajo en el Señor no es en vano”, pero ellos no atribuyen esta energía a sus propias fuerzas
ni se jactan en sus esfuerzos porque dicen junto a San Pablo, "he trabajado con más tesón que todos
ellos, aunque no yo sino la gracia de Dios que está conmigo" y con este fin, trabajo y lucho fortalecido
por el poder de Cristo que obra en mí.

En una ocasión alguien dijo, el mundo es dirigido por hombres cansados. Un líder debe aprender a
vivir bajo presión. Ninguno de nosotros logra mucho sin haber establecido metas fijas, y las metas
siempre crean una sensación de presión. Un líder no ve las presiones de trabajo como una maldición,
sino como una gloria. No desea desperdiciar su vida en ocios excesivos. Ama ser productivo, y le hace
frente a la presión sin permitir que se convierta en preocupación.

7. Pensador
No es fácil ser líder de personas que le superan en pensamiento. Un líder debe ser el tipo de persona
que, al enfrentar circunstancias, medita sobre ellas. Se sienta con papel y lápiz y escribe, crea y
ordena sus ideas. Pone a prueba todo y se mantiene firme en lo que es bueno. Es crítico en el mejor
sentido de la palabra y por lo tanto no es crédulo, caprichoso ni se deja llevar por cualquier nueva
tendencia. Todo lo considera y toma en cuenta los pros y los contras teniendo siempre un análisis
razonado de todas las decisiones que toma. El ser cuidadoso y riguroso no contradice la necesidad
de ser dependiente de la oración y la revelación divina. Reflexiona en lo que digo, y el Señor dará una
mayor comprensión de todo esto. En otras palabras, la manera de Dios para impartir conciencia y
visión no es el crear un corto circuito con el proceso intelectual, es ayudarlo a definirse sobre sus
mandamientos.

8. Elocuente
Es difícil liderar a otros si usted no puede comunicar sus pensamientos de manera clara y
convincente. No acaparan seguidores por medio de discursos vanos y palabras vacías sino por medio
de frases sólidas, claras y convincentes. El objetivo de todo Líder Espiritual es objetivo es tener
claridad; en lo que dice, pide a los que guía y orienta que oren por él. Es sorprendente y lamentable
cuantas personas en la actualidad son incapaces de hablar con oraciones completas y congruentes,
es el resultado es una gran bruma que rodea su pensamiento que es generado por la soberbia.

9. Capaz de Enseñar
¿En que consiste ser un buen maestro?, las características esenciales que debe manifestar un buen
maestro en carácter espiritual y bajo un sentido de vocación, debieran ser las siguientes:
• Un buen maestro se pregunta las preguntas más difíciles, razona las respuestas y
formula preguntas provocativas para así estimular a sus alumnos a pensar.
• Un buen maestro divide el tema a enseñar en partes, es capaz de ver como estas partes
trabajan en conjunto y descubre la función total del tema.
• Un buen maestro anticipa los problemas que enfrentaran sus alumnos y les motiva a
sobreponerse sin perder el ánimo.
• Un buen maestro anticipa las objeciones de sus alumnos y se prepara para así tener una
respuesta correcta e inteligente a cada objeción.

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• Un buen maestro tiene la capacidad para ver las cosas desde varios puntos de vista y
estilos de aprendizaje y por lo tanto está capacitado para explicar cosas difíciles en
términos claros que se ajustan a la perspectiva del alumno.
• Un maestro es concreto, no abstracto, específico, no general, preciso, no vago, directo,
no evasivo.
• Un buen maestro siempre pregunta ¿Entonces que? y trata de ver como cada
descubrimiento durante el proceso de aprendizaje da forma a la totalidad de nuestro
sistema de ideas. Trata de relacionar esos descubrimientos con la vida real y evita
encajonar.
• El propósito de un buen maestro es el transformar la vida y el pensamiento y hacer de
ellos una unidad para la honra de Cristo.

10. Tienen Discernimiento


Jesús conocía el corazón de los hombres y les motivó a ser perceptivos al evaluar a otros. Los líderes
deben saber quién es adecuado para cada tipo de trabajo. Los buenos líderes tienen buen olfato.
Pueden detectar contradictorios con prontitud; eso es; personas que oyen con regularidad, pero
jamás aprenden o cambian. Pueden detectar potencial aun cuando lo ven en un principiante. En
breve logran escuchar los ecos del orgullo, la hipocresía y la mundanalidad. El líder espiritual se
conduce de manera cuidadosa para así mantener el curso sin inclinarse hacia los peligros de la rigidez
o por el lado contrario apostar por la indiferencia.

11. Con Tacto


Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento
oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a
cada uno. Debemos siempre recordar que el propósito del líder es cambiar corazones y no tan sólo
hacer el trabajo. Por lo tanto, el alienar a las personas sin necesidad nos distancia de este objetivo.
El tacto es la cualidad de gracia que gana la confianza de la gente y las lleva a tener la certeza de que
no diremos o haremos algo fuera de lugar, sin sentido o sin algún fundamento. Ustedes no pueden
inspirar a sus seguidores si ellos se ven forzados a caminar en la cuerda floja a riesgo de que usted
diga o haga algo insensato. El tacto es especialmente necesario en un líder para ayudarlo a manejar
situaciones vergonzosas o trágicas. Por ejemplo, con frecuencia cuando usted lidera un grupo alguien
dirá algo irrelevante y tonto y todos en el grupo lo reconocerán como tal. Un líder con tacto tendrá
la capacidad de redirigir la atención del grupo para enfocarles de nuevo en el tema principal de la
discusión sin dar lugar a que los demás expresen desprecio o burla.

El tacto de un líder sale a la luz en la confrontación directa. Sí el líder no está dispuesto a reprobar y
amonestar a quien así lo necesite jamás será un buen líder espiritual. Combinado con buen juicio
para el carácter de las personas, el tacto le permite manejar negociaciones delicadas y puntos de
vista opuestos. Su elección de palabras reflejará astucia y no torpeza

12. Con Orientación Teológica


Háganlo todo en nombre del Señor Jesús, habla del hombre espiritual como alguien que posee la
mente de Cristo. Un líder espiritual sabe que todo en esta vida, aún el más pequeño detalle, tiene
que ver con Dios. Si hemos de liderar a la gente para que vean y reflejen la gloria de Dios, debemos
pensar en todo de manera teológica. Debemos trabajar hacía una síntesis del todo. Debemos
examinar todo para así entender como todo encaja. Nos debemos preguntar ¿Como la guerra, los
deportes, celebraciones de cumpleaños, la literatura, la exploración espacial, las enfermedades y la
industria se sostienen en conjunto? ¿Como es que todas estas cosas se relacionan a los propósitos
de Dios?

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Los líderes deben tener un fundamento teológico que le imparta coherencia a todas las cosas. Esto
le dará al líder la estabilidad necesaria para no ser arrollado por cambios súbitos y nuevas doctrinas.
Él sabe lo suficiente sobre Dios y sus caminos que las cosas en general encajan y forman un patrón
que tiene sentido aun cuando no sean placenteras. Por lo tanto, el líder NO alza sus manos rendido,
sino apunta el camino hacia Dios.

13. Soñador
Los líderes pueden ver el poder de Dios para eclipsar los problemas futuros. este es un don escaso,
el ver el poder soberano de Dios en medio de lo que pareciera ser oposición abrumadora. La mayoría
de gente son expertos para ver los problemas y las razones para no proceder con un proyecto.
Muchos directivos de pastorales no cumplen las expectativas de las asambleas generales que piensan
que han hecho el bien y cumplido con su cometido al bloquear cada idea que el presenta. Eso cuesta
poco. La esperanza y las soluciones son costosas. Actualmente el espíritu de lograr el objetivo de la
evangelización escasea o se ve opacado por la bruma que el orgullo de muchos en las juntas directivas
tiene por la autocracia de que se hace lo que ellos quieren o piensan, sin tener en cuenta la influencia
del Espíritu. Cuanto necesitamos personas que estén dispuestas a dedicar cinco minutos por semana
a soñar con lo que podría ser. Que triste es cuando observamos a la gente mayor que asume que su
edad les da licencia para laxar su esfuerzo y transferir la creatividad a los jóvenes. Es trágico cuando
la edad sumerge a un hombre en hastío en lugar de motivarle a crecer en creatividad.

14. Organizado y Eficaz


A un líder no le agrada el alboroto. Le gusta saber dónde y cómo están las cosas teniendo rápido
acceso para su uso. Su figura favorita es la línea no el círculo. Se queja en las reuniones que no
progresan de premisa a conclusiones, sino que navegan sin fin en círculos irrelevantes. Cuando algo
tiene que ser hecho, el establece un plan de tres pasos y lo presenta. Un líder busca conectar los
eslabones que activan una decisión de la junta para así llevarla a implementación. Busca ocupar su
tiempo de manera completa y organiza su agenda para hacer uso óptimo de su tiempo. Aparta
bloques de tiempo para enfocarlos en sus actividades más productivas. Utiliza los pequeños
momentos con el fin de no desperdiciarlos. Por ejemplo, ¿Que hace usted mientras se lava los
dientes? ¿Podría colocar una revista sobre la estantería y así leer un artículo al mismo tiempo?, Un
líder toma tiempo para planificar sus días, semanas, meses y años. Aún a sabiendas que en última
instancia será Dios el que dirija sus pasos, debe ser el quien planifica su sendero. Un líder no es una
medusa que se deja llevar por el vaivén de las olas sino una ostra inamovible. El líder es el delfín del
mar capaz de nadar con la corriente o en contra de ella.

15. Decisivo
Un líder no puede paralizarse por la indecisión. Deberá tomar riesgos en lugar de no hacer nada. Se
empapará en oración y en la Palabra y luego descansará en la soberanía de Dios mientras ejecuta sus
decisiones, a sabiendas de que cometerá algunos errores.

16. Perseverante
Vivimos en una era en la cual usualmente se demanda la gratificación inmediata. Eso significa que
muy pocas personas sobresalen en la virtud de la perseverancia. Muy pocas personas siguen la
marcha o siguen en el mismo ministerio cuando enfrentan alguna dificultad significativa. Sin
embargo, la visión sin perseverancia da lugar a cuentos de hadas y no ha ministerios fructíferos. Un
Teólogo Anónimo, escribió que la razón por la cual él pensaba que muchos líderes espirituales dentro
de las Parroquias, Párrocos, Sacerdotes no lograban ver avivamiento en sus Pastorales es porque se
marchaban justo antes de que esto tomara lugar. El largo recorrido es duro, pero recompensa. El
árbol cae después de un sinfín de diminutos hachazos. Las críticas que encuentre en su camino se
borraran en el olvido si usted continúa haciendo la voluntad del Señor.

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CUALIDADES DEL LÍDER ESPIRITUAL


Como creyentes, debemos reconocer el valor de imitar a Jesús y su estilo de liderazgo. Pero si se piensa bien,
es extraño que tratemos de imitar a un líder que nunca desarrolló una organización y finalmente, vio a su
muerte como el pináculo de sus logros.

¿Qué tipo de perspectiva debe tener un líder para poner en alto este tipo de estrategias? Jesús no era un
gerente. Su papel principal era funcionar como un líder espiritual.

No todos los líderes de las organizaciones religiosas son líderes espirituales. Esto no es una crítica, más bien
es una distinción. Distinguir el liderazgo espiritual de otras formas de liderazgo puede liberar a la gente de
expectativas poco realistas acerca de algunos dirigentes.

Al mismo tiempo, esta distinción puede ayudarnos a identificar quiénes son los líderes espirituales de la
organización. Aquí las cualidades que identifican al lidere espiritual:

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EL LÍDER S.I.R.V.E.

Características de Servicio:
Los líderes servidores saben cómo Dios los dotó para servir en la Iglesia, el cuerpo de Cristo. Sirven gracias a
sus dones espirituales. No por la antigüedad ni las posiciones que hayan disfrutado. Buscan servir desde el
lugar en que Dios los ha colocado en el cuerpo de Cristo. La Iglesia se desarrolla mejor cuando los miembros
saben cómo Dios los ha dotado espiritualmente y cuando cada uno está en su lugar de servicio según sus
dones espirituales.

Los dones espirituales son la clave para entender cómo Dios quiere que se desarrolle la Iglesia. Son parte del
don de la gracia de Dios para los que creen (Romanos 12,3-6; Efesios 4, 7,11-13).

Recibir la gracia de Dios para salvación es recibir el don de Dios para servir en el cuerpo de Cristo.

Un don espiritual es una "manifestación del Espíritu" (1 Corintios 12,7). No es una habilidad especial que se
desarrolla por su cuenta, eso es una destreza o talento. Usted no busca "obtener" un don espiritual. Pero en
oración busca cómo Dios ya lo dotó para sus propósitos.

Dios lo dota con un propósito especial en la Iglesia cuando le da la gracia de la salvación a través de Cristo.
Conocer la naturaleza bíblica de la iglesia es el comienzo para entender los dones espirituales.

Los dones espirituales son para el beneficio común de la Iglesia. Dios usa a los miembros de la Iglesia para
equipar y edificar el cuerpo de Cristo. Los dones espirituales no son para vanagloriarse, sino para servir. Los
líderes espirituales permiten que los dones los motiven para servir.

Un aspecto importante de cualquier estudio sobre los dones espirituales es la obra de Dios en la vida del
creyente y de la Iglesia. Usted no decide qué don quiere para ir a buscarlo. Dios los da "como Él quiere" (1
Corintios 12,11). Los dones espirituales son parte del diseño de Dios para la vida de una persona y la Iglesia.
La Biblia dice: "más ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso" (1
Corintios 12,18).

Su meta es descubrir cómo Dios, en su gracia, lo dotó para servirlo y guiar a otros a hacer ese descubrimiento
y sentir ese mismo gozo.

Esto tiene implicaciones para los líderes de la Iglesia. Haga una marca al lado de la oración que representa
cómo ve su papel de líder en la Iglesia:
• Me veo como un líder responsable de administrar una organización y buscar personas para servir en
la lista de nuestra organización.
• Veo la Iglesia como un organismo vivo, formado por Dios con un propósito para el plan divino. Mi
meta es ayudar a otros a encontrar dónde Él los llama a servir y no dónde yo los necesito trabajando.

Los dones espirituales son el método de Dios para darle poder a los miembros del cuerpo de Cristo para
ministrar: Forman la base para estructurar los ministerios. Tradicionalmente, los líderes de la Iglesia diseñaban
un diagrama mostrando las necesidades de liderazgo y entonces buscaban personas para solucionar esas
necesidades. Sin embargo, las Iglesias guiadas por siervos buscan hacer este diagrama después de saber cómo
Dios los ha formado. La estructura de la Iglesia debe permitir el incluir ministerios que usualmente no son
parte de su ministerio local. La Iglesia debe cambiar para que en lugar de tener personas sirviendo a la

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estructura, sea esta la que sirva a las personas. Los líderes servidores dirigen sirviendo al cuerpo de Cristo
mediante el poder de los dones espirituales en sus vidas.

Dios lo ha dotado para servir en el cuerpo de Cristo: la Iglesia (1 Corintios 12,7). Su meta es preparar a otros
para que sirvan en la misma (Efesios 4,12). Como un líder servidor, usted debe usar sus dones espirituales
para el beneficio común del cuerpo. Dios lo dotó para su gloria, no para que se hiciera rico. Él dotó para edificar
su Iglesia, no su "ego".

Experiencias:
Los líderes espirituales confían en que Dios obrará en su historia para cumplir su plan en la vida de ellos. Las
experiencias se convierten en el crisol para moldearlo a usted a su imagen. Los líderes espirituales confían en
que todo lo que les sucede y los acontecimientos a su alrededor son parte del trabajo soberano de Dios en la
creación.

El Líder Espiritual esta consientes que Dios puede usar los sucesos de su vida para ayudado a cumplir Su
voluntad. El Señor puede modelarlo y convertirlo en una herramienta de su gracia. Cuando Jesús entra en su
vida, lo convierte en una nueva criatura para cumplir así con Sus propósitos.

Una señal espiritual "ayuda a identificar un tiempo de transición, decisión o dirección cuando sé claramente
que Dios me ha guiado". Una señal espiritual nos recuerda que Dios está obrando en nuestra historia.
Recordarlo ayuda a ver la obra de Dios en nuestra vida y cómo Él está desdoblando su plan para nosotros.

Las experiencias que ha vivido forman un mapa de la obra de Dios en su vida. Él usa cada momento para
moldeado como un líder espiritual, usted confiará en el futuro cuando advierta la poderosa presencia de Dios
en su pasado.

Usted ha tenido experiencias similares en su vida en las que Dios le ha expresado claramente su voluntad. Él
irrumpió en la historia y usted sabe que le habló. El Señor puede haberle confirmado una decisión que había
hecho. Puede haberle revelado algo nuevo acerca de quién es Él. John Trent le ayuda a ver su vida como un
"mapa". El doctor Trent sugiere que usted haga una "historieta" de su vida, parecida a la de los dibujos
animados de la prensa que aparecen formando una secuencia. Él le llama a este proceso hacer "el mapa de la
vida".

"El mapa de la vida es una forma diferente de ver la vida destacando sus componentes para notar los hechos
clave, patrones y potenciales. Implica hacer una "historieta", del pasado y futuro, convirtiéndolo así en un
participante activo de este proceso de volver a escribir esa historia. La meta es desplazarlo con claridad y
convicción hasta las relaciones más cercanas, semejanzas a Cristo y un futuro lleno de esperanzas".

El doctor Trent les pide a sus lectores que consideren cada suceso importante y percepciones personales del
pasado y futuro. El proceso comienza cuando usted descubre el plan de Dios para su vida. El mapa de su vida
le ayuda a lograr ese propósito. Este mapa incluye: una mirada al pasado y otra al futuro.

Una reflexión de un cuento no tan infantil: Uno de mis cuentos favoritos es "El caballo y su muchacho" de CS.
Lewis. En la historia, un huérfano llamado Shasta se encuentra con un caballo que habla (de un lugar llamado
Narnia). Se ponen de acuerdo para viajar juntos. Una criatura los persigue a través del viaje a casa y suceden
cosas que atemorizan a Shasta, quien se pregunta por qué le suceden tantas cosas malas. Finalmente, el niño
y la criatura se encuentran. Entonces Shasta se declara como "el niño más desafortunado que ha vivido en
todo el mundo". La criatura que perseguía a Shasta y a su caballo era Aslan, el león, que hace de Dios en la
historia. Aslan describe cada suceso que Shasta consideraba malo y peligroso. Cada situación guiaba a Shasta
hacia Narnia. Aslan le cuenta al niño su historia y cómo era su hogar en Narnia. Cuando el niño y su caballo

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llegan a ese lugar; Shasta descubre que es un príncipe y heredero del trono. Mirando atrás, Shasta entiende
que Aslan lo guio a través de esas experiencias para que recibiera su verdadera herencia.

Me gusta esta historia porque me ilustra la providencia. Dios usa los sucesos buenos y malos para guiamos
hacia nuestra herencia en Jesucristo. Él obra a nuestro alrededor. Lo ha hecho durante toda nuestra vida. A
cada uno nos ha guiado para que recibamos nuestra herencia como hijos de Dios. El Señor puede usar
cualquier acontecimiento de nuestra vida para guiamos a su Reino. Mientras que usted considere en oración,
cómo Dios ha obrado en su vida, regocíjese sabiendo que su meta está segura en Él.

Estilo para Relacionarse con Otros:


Cada persona tiene un estilo para relacionarse con otros. Cada estilo tiene sus puntos fuertes y débiles. Dios
puede usar cualquier estilo para relacionarse que se someta a su voluntad y sea útil a sus propósitos.

Su estilo para relacionarse con otros es básico para saber qué tipo de líder será. Conocer su estilo es saber
cómo Dios lo ha moldeado para servir a las personas a través de su relación con ellas.

Los líderes servidores saben cómo se relacionan con otros y cómo otros lo hacen con ellos. Saber cómo Dios
ha moldeado su temperamento es básico para saber su estilo de liderazgo. Conociendo el estilo de otros,
usted también puede satisfacer sus necesidades para relacionarse, comunicarse con ellos y guiados más
eficientemente. Este conocimiento lo ayudará también a preparar a otros y formar con ellos unidad.

Dos palabras de advertencia:


1. Su estilo natural para relacionarse no es excusa para tener una conducta pecaminosa. No es bíblico
decir: Soy una persona dominante. Atropello a todos. Perdóneme si le hago daño. El Espíritu de Dios
equilibra su estilo natural. El versículo para memorizar esta semana es el equilibrio de Dios para el
temperamento autosuficiente de San Pablo. El Señor permitió un "aguijón en su carne" para
enseñarle que no era tan fuerte como pensaba. El apóstol descubrió el poder de Dios en su debilidad.
Aprendió a vanagloriarse en su debilidad y no en sus logros.

2. Descubrir su estilo natural para relacionarse no determina cómo automáticamente usted se


comunicará en cada relación y situación. Dios lo creó como un ser viviente, no como una máquina.
Usted puede escoger su estilo natural, aunque no siempre determinará esas selecciones.

Dios lo ayudará a entender su labor de líder espiritual mientras usted determina los puntos fuertes y débiles
de su estilo. La actividad de aprendizaje siguiente se creó para hacerlo así y es una parte principal del estudio
de esta semana.

La diversidad de estilos dentro de la Iglesia puede a veces producir conflictos, pero brinda el importante
equilibrio necesario para cumplir la encomienda de Dios. Nos recuerda una importante lección: En el servicio
a Dios todos somos necesarios y todos nos necesitamos unos a otros.

Jesús – Un Líder Dominante: Jesús fue el humano perfecto. En su vida mostró los puntos fuertes positivos de
cada estilo de conducta. Nunca violó la ley de Dios mientras daba el ejemplo de estos estilos para relacionarse.
San Juan 8,12-59, Jesús nos mostró un estilo de liderazgo dominante cuando se enfrentó a los líderes religiosos
de su tiempo.' Cuestionaron el testimonio de Jesús. El Maestro se enfrentó a sus pensamientos enseñándoles
que juzgaban mediante los patrones humanos y que no sabían nada de Él, su testimonio es verdad porque Él
y su Padre son uno y su testimonio es válido. Jesús rehusó rendirse cuando los líderes religiosos le retaban.

San Pablo – Un Líder Dominante: San Pablo representa a un líder que Dios escogió para servir de una forma
especial. Observemos el estilo del apóstol para relacionarse y veamos cómo Dios lo usó y moldeó para su

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servicio. Los puntos fuertes del estilo de Pablo pueden incluir su compromiso con la tarea que Dios le asignó,
su determinación y decisión en situaciones difíciles. Los puntos débiles pueden incluir un espíritu dominante
y la tendencia a obviar los sentimientos de las personas. Dios usó el estilo dominante de Pablo para dirigir la
nueva misión de llevar el evangelio alrededor del mundo.

Bernabé – Una Persona Influyente: Encontramos a Bernabé al principio del libro de Hechos. Era un levita de
la isla de Chipre. Su nombré era José, pero los apóstoles lo llamaban Bernabé, que quiere decir "hijo de
consolación" (Hechos 4,36-37). Sabemos que tenía un corazón generoso y dividió sus posesiones con la Iglesia.
Los puntos fuertes de la personalidad de Bernabé pueden incluir su naturaleza sobresaliente, su entusiasmo
y flexibilidad.

Jesús - Un Líder Influyente: Jesús también ejemplificó las características positivas de un estilo influyente.
Cuando vino al pozo en Samaria, persuasivamente y con sensibilidad, se acercó a la mujer que estaba allí ,
cuando ella preguntó acerca del agua y dónde debía adorar, el Maestro gentilmente la guio hacia Él mismo,
el agua de vida. Jesús influyó para que ella confiara en Él. Jesús la enfrentó a su pecado sin dañar su ya herido
corazón.

Abraham – Un Líder Estable: Dios escogió a Abraham para ser el padre de su pueblo escogido. Lo envió desde
su tierra natal a la tierra prometida de Canaán. En el camino, mientras obedecía a Dios, varios hechos
revelaron el estilo para relacionarse de Abraham. El primero sucedió cuando fue a Egipto a causa del hambre
en la tierra. A Abraham no le gustaba el conflicto. Prefería la armonía, la estabilidad y la seguridad en las
relaciones. No le gustaba el dolor; ni cambios ni inseguridades, pero gracias a su fe en Dios venció estas
tendencias para evitar incertidumbres. Su disposición para sacrificar a Isaac, su única esperanza física del pacto
con Dios, probó este hecho. Abraham fue honrado en las Escrituras por su fe. El escritor de Hebreos describió
así a este hombre de fe: "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir
como herencia; y salió sin saber a dónde iba". Aunque la tendencia de Abraham era buscar solidez en la
estabilidad de la vida y de las relaciones, Dios lo usó para ser el padre de la nación de Israel y establecerse en
la tierra prometida. Los puntos fuertes de Abraham incluyen un espíritu cooperativo, acciones deliberadas y
una actitud de apoyo. Quizás parezca débil porque no se enfrentaba a otros, no le gustaban los cambios y a
menudo transigía demasiado.

Jesús – Un Líder Estable: Jesús también mostró la solidez del estilo estable para relacionarse con los demás.
Cuando los líderes religiosos le trajeron a la mujer sorprendida en adulterio, el Maestro alivió la situación
desviando la atención hacia Él mismo. Desplazó la atención antes de impartir una lección. Este incidente
demostró la habilidad de Jesús para formar relaciones estables con los que se le enfrentaban sin recurrir a la
mentira, como hizo Abraham.

Moisés – Un Líder Concienzudo: Dios escogió a Moisés para sacar de la esclavitud al pueblo de su pacto. Dios
también lo llamó para grabar los diez mandamientos. La elección de Dios requería un tipo especial de persona.
Vamos a ver algunos hechos de la vida de Moisés que revelan su estilo natural para relacionarse y cómo Dios
lo usó para cumplir sus propósitos. Los puntos fuertes de Moisés fueron su preocupación por la justicia, su
atención a los detalles y sus altas normas morales. Las debilidades eran su inflexibilidad, rigidez e indecisión.

Jesús – Un Líder Consciente: Jesús también demostró los puntos fuertes de este estilo para relacionarse.
Cuando le preguntaron acerca de las Escrituras, defendió la autoridad de la Palabra de Dios. En un debate con
los líderes religiosos de sus tiempos afirmó claramente las intenciones de Dios en las Escrituras. Jesús,
conscientemente, cumplió con los patrones de santidad de Dios mientras que les enseñó a los que le
preguntaban.

Dios usa a las personas para cumplir con su Propósitos:

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Dios usó los temperamentos de Abraham y Moisés para llevar a cabo sus propósitos en el mundo: La solidez
de Abraham fue útil para enseñar la fe y los altos principios de Moisés para grabar su ley perfecta. A ambos,
Dios también les dio poder con su presencia y palabra para hacer aún más de lo que sus capacidades naturales
les permitían.

Recuerde que su estilo natural para relacionarse no es una excusa para pecar el Espíritu de Dios equilibra su
tendencia natural con el temperamento de Dios. Por ejemplo, no importa cuál sea su estilo, el fruto del Espíritu
siempre es parte de las relaciones de un líder servidor. El Espíritu de Dios le moldea su temperamento para la
gloria de Él.

Habilidades Vocacionales:
La palabra "vocación" proviene del latín "vocare", que significa "llamar". Entonces, una vocación es lo que uno
se siente llamado a hacer con su vida. En tiempos antiguos, un sentido del llamado divino era parte de la
persona en el mundo. Una vocación era parte de los planes de Dios para la vida de una persona. Dios llamaba
y uno respondía y obtenía las habilidades necesarias para vivir ese llamado. Hoy, la vocación es realizar
cualquier profesión u ocupación. Una habilidad vocacional es lo que aprendió para mejorar su llamado en la
vida.

En el mundo secular actual, se usa la palabra carrera. Usted escoge su carrera. En lugar de buscar el plan de
Dios, el mundo le enseña a decidir qué quiere hacer y entonces, estudiar para lograrIo. En el Nuevo
Testamento, San Pablo estimuló a los cristianos de Éfeso: "Andéis como es digno de la vocación con que
fuisteis llamados" (Efesios 4,1). No estaba hablando de sus trabajos. El apóstol los estimuló para que
adoptaran un estilo de vida compatible a lo que eran en Cristo. El "llamado" en la Biblia es la posición de uno
en Cristo, no su posición en el mundo.

Cualquiera que sea su vocación, su llamamiento es ser digno de la salvación que Dios le da en Cristo Jesús. En
su carta a los Colosenses, Pablo escribió: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no
para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor
servís" (Colosenses 3,23-24). Cualquier cosa que haga, Dios lo llama a vivir como un hijo suyo, honrándolo a
través de sus acciones.

Para cumplir el propósito de este estudio vamos a explicar que una vocación es lo que usted hace para
satisfacer sus necesidades en esta sociedad, reconociendo la obra de Dios en su vida, hace esa selección. El
llamamiento es un llamado de Dios para obtener salvación en Cristo Jesús y cumplir una misión especial en su
vida que esté de acuerdo a los propósitos de Él.

Entusiasmo:
¿Ha conocido a alguien que estuviera muy entusiasmado con lo que estaba haciendo? Nada parecía
desalentado. Estaba ansioso por hacer su trabajo y se notaba. La palabra entusiasmo viene de la palabra griega
que literalmente significa" en Dios." Nuestra palabra adquiere el significado" Dios en usted".

Los griegos creían que un dios podía entrar en una persona e inspirada o entusiasmada. Hoy, entusiasmo
significa un interés intenso o vehemente. Usted puede decir: "Vivian está entusiasmada con su trabajo en la
Iglesia". Las personas entusiastas hacen que la labor de servir sea agradable.

Aunque la palabra griega entusiasmar no se encuentra en el Nuevo Testamento, se hace énfasis en que la
presencia de Dios da energías al creyente (San Juan 14,20; 20,21-22; San Mateo 28, 18-20; Hecho 1,8). La
Biblia nos habla de personas muy entusiastas en sus trabajos. Esto no es una emoción generada por ellos

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mismos. En nuestro estudio, el entusiasmo es un deseo dado por Dios para servirle satisfaciendo las
necesidades de otros. Los líderes servidores sienten la pasión que Dios les ha dado para servir.

Los líderes servidores se gozan cuando se hace la voluntad de Dios. Ellos saben que deben menguar y que
Cristo debe crecer. Esta actitud es consecuente con el primero y segundo principio del liderazgo del servidor:
1. Los líderes servidores se humillan y esperan que Dios los exalte.
2. Los líderes servidores siguen a Jesús en lugar de buscar una posición.

El gozo de Juan era diferente al entusiasmo de Apolos. Apolos tenía la pasión, aunque desconocía todos los
hechos. Juan, sin embargo, sentía un gran gozo porque vio completar el plan de Dios con sus propios ojos.

Al principio de esta sesión señalamos que la palabra entusiasmo no se encuentra en el lenguaje original del
Nuevo Testamento. Sin embargo, la Biblia dice con toda claridad que el Espíritu Santo de Dios es la fuente de
pasión en el creyente por la misión de Dios. Pablo declaró que es "Cristo en vosotros" lo cual quiere decir: "la
esperanza de gloria" (Colosenses 1.27).

No generamos esperanza por nuestra cuenta. Dios nos imparte la energía mediante el Espíritu Santo. Jesús
prometió que el Espíritu Santo será nuestro consolador y "os guiará a toda la verdad". Él es nuestro guía y
consolador mientras seguimos al Señor. La pasión y entusiasmo por el ministerio vienen de Dios.

Su entusiasmo, dado por Dios, a veces es su única fuente de gozo en el ministerio. Mientras guía, enfrentará
obstáculos y desilusiones. Muchos lo criticarán. A veces dudarán de sus motivos. La pasión por la obra, que
Dios pone en su corazón, absorbe estas cosas y le permite seguir adelante en su ministerio.

EL LÍDER PREPARA A OTROS

Motivar para Servir:


Para iniciar es necesario que se tenga claro que en las parroquias existen los líderes espirituales, simplemente,
no se han invitado a participar, no se han identificado o bien no saben con claridad en donde pueden trabajar
y que les impulsa a hacerlo.

Los líderes saben que su responsabilidad es preparar a otros para servir, no piensan que son los únicos capaces
de hacerlo, cada miembro de la Iglesia Peregrina, del Cuerpo de Dios, es un líder; aunque algunos simplemente
tienen más responsabilidades, por lo mismo se vuelve una responsabilidad preparar a otros para que sirvan
juntos, las pastorales trabajan mejor cuando ocurren dos cosas:
1. Los miembros saben cómo Dios los ha moldeado
2. Están adiestrados para trabajar en las pastorales o comunidades para los cuales han sido preparados.

Adiestrar a otros para servir sigue el concepto del sexto principio del liderazgo del servidor: "Los líderes
delegan en otros sus responsabilidades y autoridad para satisfacer necesidades mayores".

Evaluar a los que Servirán:


Motivar a alguien para que se involucre en la pastoral no es suficiente. La motivación sin adiestramiento es
como el entusiasmo sin dirección. Usted se mueve mucho, pero hace poco, los líderes espirituales guían a

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aquellos que animan a unírseles en la pastoral, Jesús dijo "los haré pescadores de hombres", pero no dejó que
Simón y Andrés se las arreglaran por su cuenta. El Maestro invirtió los tres años siguientes de su vida
preparándolos para lo que les había llamado a hacer. El líder también debe adiestrar a quienes invita a servir
junto a usted. Veamos el próximo paso para preparar a otros.

Los dos aspectos a evaluar esenciales en este punto son:


1. Saber si la persona reúne ciertos requisitos relacionados a ser un seguidor de Cristo. Esto incluye la
condición espiritual de la persona y su disposición para servir a otros.
2. Comprobar si la persona es competente para servir en la pastoral específica y de intención a trabajar
para el que se le esté estimulando a participar, para esto se utiliza el perfil S.I.R.V.E. de la persona y
se estudia las habilidades específicas de la pastoral (identificación de los talentos).

Un líder evalúa a los que prepara, exponiéndoles las normas del discipulado y probando su disposición para
servir a otros. Jesús evaluó a sus seguidores manteniendo altas normas del discipulado. Regresemos a San
Lucas Capitulo 14. Nos referimos al mismo capítulo donde encontramos el incidente de los que buscaban
lugares en la mesa presidencial. Después de la historia de Jesús acerca de tomar los puestos de atrás, Lucas
nos dice que "grandes multitudes iban con Él", la mayoría de los líderes de la iglesia verían esto como algo
bueno y lo publicarían en los periódicos de las convenciones estatales, Jesús, sin embargo, sabía que la
mayoría de aquellos seguidores no tenían ni idea de lo que significaba seguido a Él.

Jesús fue muy claro al exponer el precio del discipulado. El Maestro se arriesgó a perder gran número de sus
discípulos para mantener a quienes confiaban en Él y su misión. Cristo comenzó a preparar a sus seguidores
exponiéndolos a altas normas del discipulado. De esa misma forma un líder que sigue el ejemplo de Jesús,
debe aclarar muy bien a los otros el precio de servir.

Nadie es perfecto. Usted no puede esperar demasiado de una persona antes que madure más en Cristo. El
peligro del legalismo existe en cualquier momento en que usted exponga a la persona a las altas normas
bíblicas del discipulado. Nadie vive de acuerdo a los ideales bíblicos.

Usted es un ministro, "no de la letra, sino del espíritu; porque la palabra mata más el espíritu vivifica" (2
Corintios 3,6). El peligro opuesto al legalismo, sin embargo, es no tener patrones para aquellos que sirven en
la Parroquia. Muchas parroquias, en sus distintas pastorales sufren porque los nombrados para servir no están
capacitados adecuadamente en relación a misión, comunidad, evangelización y liturgia para el trabajo. Busque
un equilibrio apacible entre los patrones ideales y la realidad de la pecaminosidad humana.

Cómo saber si una persona está capacitada para hacer la tarea que le ha motivado a hacer:
a. Conocer su perfil S.I.R.V.E., sería de gran ayuda que cada una de las pastorales tuviera
identificado el perfil para los miembros de la misma, así como, el personal de cada miembro,
esto es de gran ayuda para guiar a que estén preparados y completen los estudios y la
capacitación para completar el perfil, lo que será de gran utilidad en función de Imitar a
Cristo y así entender mejor como Dios nos prepara para trabajar siendo parte integral de la
Iglesia.
b. Pedirle que compare su perfil S.I.R.V.E. con la descripción del trabajo a realizar en la pastoral,
sus dones espirituales, experiencias, habilidades vocacionales y pasión deben ser
compatibles con el trabajo a realizar, así como las necesidades para las que se está invitando
a participar.
c. Una tercera forma de evaluar la persona para el interés de trabajo, es dedicarle tiempo para
entender su corazón y su deseo de servir a Dios.

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Comprender sus Necesidades:


Como líder, estimulará a otros para trabajar juntos. También capacitará a los que ha pedido que sirvan. Hoy
aprenderá el próximo paso para adiestrar a otros para la pastoral.

Jesús adiestró a sus discípulos luego de comprender sus necesidades. He aquí un ejemplo de cómo lo hizo:
"Cuando volvieron donde estaba la gente, se acercó un hombre a Jesús y se arrodilló ante él. Le dijo: «Señor,
ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y su estado es lastimoso. A menudo se nos cae al fuego, y otras veces
al agua. Lo he llevado a tus discípulos, pero no han podido curarlo.» Jesús respondió: «¡Qué generación tan
incrédula y malvada! ¿Hasta cuándo estaré entre ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos?
Tráiganmelo acá.» En seguida Jesús dio una orden al demonio, que salió, y desde ese momento el niño quedó
sano. Entonces los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos
echar a ese demonio?» Jesús les dijo: «Porque ustedes tienen poca fe. En verdad les digo: si tuvieran fe, del
tamaño de un granito de mostaza, le dirían a este cerro: Quítate de ahí y ponte más allá, y el cerro obedecería.
Nada sería imposible para ustedes. (Esta clase de demonios sólo se puede expulsar con la oración y el
ayuno).»"

Jesús sabía por qué sus discípulos no pudieron sanar al muchacho. Les dijo que carecían de fe y oración. Al
observar el fruto del ministerio de los discípulos, Jesús entendió que necesitaban confiar y orar más. El
Maestro adiestró a los discípulos observando y entendiendo sus necesidades.

Una forma de comprender la necesidad de una persona es observada mientras ministra. Adiestrar a alguien
significa dedicar tiempo para estar con esa persona, mientras labora en sus actividades de comunidad, para
evaluar y entender sus necesidades, escuchar es otra forma de comprender las necesidades de la persona que
está adiestrando, asegúrese de dedicarles tiempo para escuchar y responder.

Los discípulos observaron cómo Jesús realizaba muchos milagros entre las personas. También lo vieron orando
durante muchas horas, percibieron la necesidad del poder espiritual en sus vidas, querían tener lo que vieron
en la vida del Maestro, una vez, cuando Jesús regresó de pasar un tiempo en oración, uno de sus discípulos le
pidió que los enseñaran a orar El Maestro respondió a esta necesidad enseñándoles.

Jesús comprendió la necesidad de sus seguidores porque escuchó sus peticiones, adiestró a los doce para la
evangelización al enseñarles una oración en respuesta a su pedido cuando le preguntaron acerca de este
hábito en su vida.

Un segundo modo de comprender las necesidades de los que usted está adiestrando es escuchar sus
peticiones.

Instruirlos:
Los líderes cometen un grave error cuando olvidan instruir a los que reclutan, muchas veces los líderes dejan
solos a los que motivaron para servir en la comunidad y estos tienen que adivinar lo que deben hacer: Los
servidores que no están adiestrados tienden a perderse en el camino y por ende pierden el rumbo del objetivo
de la comunidad.

Sería necesario implementar una sola regla en las comunidades: Nadie va a dirigir un pequeño o gran grupo
sin pasar el adiestramiento del liderazgo. Se debe insistir en preparar a líderes porque una persona adiestrada
es el mejor líder: Un adiestramiento común mantiene a todos al mismo ritmo, prepara a los líderes de esos
grupos instruyéndolos tanto como sea posible para coordinar a través de pequeños grupos. Este es un ejemplo
del cuarto paso para adiestrar a otros.

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Instruir es parte del liderazgo. Los seguidores necesitan saber qué se espera de ellos y cómo hacer la tarea
asignada. Jesús preparó a sus seguidores instruyéndolos. Vamos a ver su ejemplo.

Jesús enseñaba a sus discípulos constantemente. Les enseñaba la naturaleza del reino de Dios, les explicaba
su misión, El Señor realizó un milagro para dar una lección, ocasionalmente enseñaba a los discípulos cómo
debían ser sus seguidores.

Orar por Ellos:


Hasta este punto, todo el trabajo se pudo realizar mediante el esfuerzo humano. Usted puede motivar a otros
usando sus propios esfuerzos. Quizás sienta motivación para involucrar a otros porque simplemente necesita
ayuda, puede evaluar a otros usando sus esfuerzos y normas. Entenderá las necesidades de los que está
adiestrando observándolos y escuchándolos. Puede, incluso, enseñarles actitudes específicas de la Pastoral
basado en decisiones humanas. Pero una cosa faltaría: El poder de Dios en sus vidas. Jesús notó la falta de
poder en sus discípulos cuando no pudieron sacar el demonio. Algo faltaba. Por esta razón, el paso final y más
importante para adiestrar a otros para el ministerio es: Orar por ellos.

Los líderes servidores oran por los que están instruyendo para la pastoral. Pero también piden oraciones para
dirigir audazmente. Aquí vemos la naturaleza única del liderazgo espiritual. Los líderes en las pastorales,
ministerios y grupos saben que su posición viene de Dios y no de ellos mismos. También saben que son más
útiles cuando otros los respaldan en oración. Los líderes son inútiles sin la oración de otros. Estas oraciones
pueden ser todo lo que los mantenga en los tiempos de dificultades y conflictos.

Ningún líder debe pararse a dirigir sin antes de arrodillarse a orar con los que dirige dentro de su comunidad.
El poder de preparar a otros no está en la técnica, sino en la oración. La oración debe permear cada paso para
preparar a otros porque da discernimiento, protección y poder a los que guían. La oración es la respuesta de
Dios a nuestras debilidades como líderes

EL LÍDER SIRVE EN UN EQUIPO PASTORAL

Trabajar en Unidad:
El liderazgo eficiente no es una operación de una persona sola. Es un deporte de equipo. Un líder es más
semejante a un jugador del equipo de football que a un jugador de golf en una competencia. Los líderes no
son "llaneros solitarios". Involucran a otros para juntos, alcanzar una meta. Los líderes de grupo son como
deportistas entrenadores. Usted no será un buen líder mientras no incluya en sus tareas a los que guía. Los
líderes fracasan si creen que sus esfuerzos solitarios alcanzarán la meta del grupo.

El equipo pastoral le da al líder la forma de multiplicar el llamado satisfaciendo las necesidades de otros. El
equipo pastoral es un grupo de discípulos, obedientes a Jesús y comprometidos a satisfacer juntos una
necesidad en particular. Las cuatro características de los equipos pastorales: Unidad, delegar
responsabilidades, responsabilizarse ante otros y ser mentor.

La pastoral como equipo ocurre cuando los miembros se sienten partícipes del mismo. La primera
característica es sentir que: "estamos unidos en esto". Los miembros del equipo se sienten parte del grupo y
respetados por los demás. Este ministerio comienza cuando sienten que están unidos por una causa más
grande que ellos mismos.

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Se forma el equipo para alcanzar un objetivo común. Como la distribución de alimentos, mencionada en la
introducción de esta semana, el equipo tiene una razón para formarse y trabajar.

La idea fundamental de crear pastorales es solo una, presentar a Jesús a otros, por lo que los discípulos
estaban de acuerdo con lo que Él era y hacía o trabajaban en contra suya. Jesús hasta le llamó la atención a
Pedro por no apoyar el claro propósito del Misterio de su Pasión.

Los miembros de un equipo están profundamente convencidos de tener en común una razón importante para
unirse. Esto le da al grupo un sentido de unidad y propósito que es un factor para mantener unido al grupo
hasta que haya logrado su meta. La división en un grupo puede ser mortal para su existencia.

Delegar el Liderazgo:
Los líderes espirituales de las Pastorales delegan, asignan, comisionan a los miembros para alcanzar una meta
común. Los componentes del equipo deben sentirse parte de este y comisionados por su líder, deben ser
parte integral de alcanzar el objetivo específico de la Pastoral, de lo contrario el grupo no hará su mejor
trabajo, el líder hará toda la tarea y ya deja de ser un equipo de trabajo.

Una compañía o una Parroquia a menudo está formada por algunos líderes enojados y polémicos y muchos
seguidores indiferentes... Los seguidores deben sentirse parte del equipo. Deben disponerse a participar con
el líder, en el trabajo que el grupo tenga que realizar. Tal participación pondrá las cosas en su nivel, el negocio
en la cima y la actitud indiferente en el fondo.!

Una palabra clave en el pensamiento anterior es PARTICIPAR. Significa que un miembro del equipo está activo
y siente que está contribuyendo a la meta del grupo. Delegar es darles a los miembros del grupo la autoridad
y los recursos suficientes para hacer su parte del trabajo.

Dirigir una Pastoral o un Grupo significa que cada miembro tiene un lugar en el equipo y una contribución que
aportar al objetivo del mismo. Dones espirituales diferentes, experiencias, estilos para relacionarse,
habilidades vocacionales y entusiasmo hacen un ministerio en equipo completo. Los equipos demandan
diferentes habilidades y dones.

Un error común es creer que todos los individuos del equipo, piensan y actúan igual. No es así. El propósito
del equipo es hacer que los puntos fuertes sean eficientes e irrelevantes los débiles.

Formar un equipo significa encontrar personas que tengan una meta común con usted, aunque difieran en
algunas ideas o manera de hacer las cosas. Ministrar en equipo refuerza la enseñanza bíblica de la Iglesia que
tiene muchas partes, pero un solo cuerpo.

Responsabilizarse:
La responsabilidad hace posible las pastorales funcionen en equipo. Es la habilidad de responder quién es
usted y lo que ha hecho. Es lo que une a los miembros del equipo, trabajando juntos para alcanzar la misma
meta. Si son responsables, dependen unos de otros para hacer lo que decidieron hacer. Si no lo son, cada uno
decide cuándo, cómo y si hará su parte del trabajo. La confianza de otros en el equipo y la encomienda de la
misma meta, son elementos de responsabilidad del equipo pastoral. Mientras más apliquemos esta verdad
orientado en la Parroquia, cara a una Pastoral de Conjunto, más veremos qué nos enseñó Jesús acerca de la
responsabilidad.

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Jesús enseñó que cada persona responderá a un Dios Santo por sus palabras y hechos. Él dijo esto cuando se
dirigió a un grupo de líderes religiosos que lo acusaron de trabajar para Satanás. El Maestro dijo: "Mas yo os
digo que toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio" (San Mateo
12,36).

San Pablo les recordó a los cristianos romanos que: "cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí" (Romanos
14,12). San Pedro estimuló a sus lectores para que no se preocuparan si los paganos no entendían su estilo de
vida. "Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos" (1 Pedro 4,5). Ser
responsable ante Dios significa dar cuenta de su comportamiento en la tierra. Dar cuenta significa
simplemente decir la verdad, de lo que ha hecho y dicho, a la persona a quien es responsable.

Responsabilidad mutua es ser responsable de lo que dice y hace ante las personas con quienes se
compromete. Un ejemplo de esto es el matrimonio. Una pareja casada se promete ser fiel el uno al otro. Por
consecuencia, cada uno es responsable de cumplir esa promesa. La responsabilidad mantiene unida a la pareja
porque edifica la confianza y demuestra el compromiso.

Servir de Mentor:
Un mentor es un guía que dirige a otros a través de nuevos terrenos que ya conoce y por tal motivo se
encuentra preparado para dirigir. El mentor da el ejemplo de lo que quiere que sus seguidores hagan. Sus
acciones pesan tanto como sus palabras. Los líderes del equipo pastoral indican por dónde ir y modelan el
estilo de vida cristiano que esperan transmitir sobre la Imitación de Cristo.

Todo líder insta a que, en cada uno de los miembros de la Pastoral, del Grupo, un Pablo en su vida porque
"usted necesita a alguien que haya atravesado el camino". Cada creyente necesita un Bernabé porque necesita
a alguien "que lo ame, pero que no se deje impresionar por usted". Necesita un Timoteo "en cuya vida usted
está edificando". Los líderes necesitan un mentor, un asociado y un protegido, alguien a quien preparar para
servir.

Si es un líder servidor, usted es un mentor y necesita un mentor. Usted es un mentor para los que guía, pero
necesita un mentor que le enseñe cómo debe guiar. Aconsejar es parte del liderazgo del siervo porque es
como usted prepara la próxima generación de líderes para servir. Si no hay futuros líderes, no hay futuro.

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BIBLIOGRAFÍA
"Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito,
yo me enorgullezco por lo que he leído"
Jorge Luís Borges

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Libros:
1. Arquidiócesis de Santiago de Guatemala; “DIRECTORIO ECLESIÁSTICO 2017”; 1 Edición; Editorial
Católica; Guatemala; 2017.

2. Arquidiócesis Primada de México; “MANUAL OPERATIVO PARA LA PASTORAL DE CONJUNTO”; 8


Edición; Editorial PPC; México; 2010.

3. Berzosa, Raúl; “PARA COMPRENDER Y VIVIR LA IGLESIA DIOCESANA”; 2 Edición; Editorial Burgos;
España; 1998.

4. Borello, SDB, Mario; “LA PASTORAL, ANTES Y DESPUÉS DEL CONCILIO”; 1 Edición; Editorial Jimdo;
Bolivia; 2008.

5. Dueweke, OSA, Robert; “PASTORAL DE CONJUNTO: ALGUNAS CONSIDERACIONES HACIA UNA


ESPIRITUALIDAD”; 1 edición; Editorial Reveu Misión; Estados Unidos; 2006.

6. Granados, SJ, Luis; “COMPETENCIAS DEL LIDERAZGO IGNACIANO”; 3 edición; Editorial Compañía de
Jesús; Nicaragua; 2016.

7. Guibert, SJ, José; “LIDERAZGO Y VALORES IGNACIANOS”; 137 edición (Revista); Editorial Revista
Estudios Empresariales SJ; España; 2011.

8. Lopez, Roberto; “TEOLOGÍA PRACTICA: TEORÍA Y PRAXIS DE LA ACCIÓN PASTORAL”; 1 Edición;


Editorial Floristan Salamanca; España; 1993.

9. Provincia Jesuita; “FOLLETO: LIDERAZGO IGNACIANO”; Versión 20130106; España; 2013.

10. Retamal, Roberto; “PASTORAL DE CONJUNTO”; 1 Edición; Editorial Floristan Salamanca; España,
1993.

11. Vásquez, SJ, Carlos; “LIDERAZGO IGNACIANO”; 12 edición, Editorial la Provincia; Uruguay; 2003.

12. Vian, SDB, Oscar; “INSTRUCTIVO PARA EL FUNCIONAMIENTO DE LAS VICARIAS TERRITORIALES
EPISCOPALES EN LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTIAGO DE GUATEMALA”; 1 Edición; Editorial Católica;
Guatemala; 2016.

13. Vian, SDB, Oscar; “LAS VICARIAS EPISCOPALES TERRITORIALES”; 1 edición; Editorial Católica;
Guatemala; 2014.

14. Vian, SDB, Oscar; “DOCUMENTO SOBRE LA ORGANIZACIÓN Y GOBIERNO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE


SANTIAGO DE GUATEMALA”;1 edición; Editorial Católica; Guatemala; 2014.

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En Línea:
1. http://www.amoz.com.mx/Documentos/Manualoperativoparr.pdf

2. http://www.arzobispadodeguatemala.com/sharing/pdf/documentos/planpastoralvigente.pdf

3. http://www.arzobispadodeguatemala.com/sharing/pdf/documentos/planpastoralvigente.pdf

4. file:///C:/Users/Tony%20Lopez/Downloads/Dialnet-DelPulpitoALasRedesSociales-5791229.pdf

5. http://www.celam.org/observatorio/docs/GUATEMALA2.pdf

6. http://www.mercaba.org/Libros/ramos,%20julio%20a%20-%20teologia%20pastoral.pdf

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