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CApíTULO I

RE-VISITANDO LOS PARADIGMAS


DEL SABER PSIQUIÁTRICO:

TEJIENDO EL RECORRIDO DEL


MOVIMIENTO DE REFORMA
PSIQUIÁTRICA

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1- Introducción
El ejercicio de reconstitución del recorrido de la reforma psiquiátrica se pre­
senta conectado tanto a la posibilidad de revisión de los principales referen­
tes teóricos que influencian y/o posibilitan la emergencia de ese movimiento,
como a la re-actualización de una mirada histórico-crítica sobre los paradig­
mas fundadores del saber/práctica psiquiátrico.
En tal sentido, nos interesa presentar al lector una visión, al mismo tiempo,
panorámica y específica, desde el nacimiento de la psiquiatría hasta las pro­
puestas de reformulación y críticas al modelo psiquiátrico. En este momento,
es nuestro objetivo buscar delinear los marcos fundamentales, tanto del
modelo psiquiátrico clásico como de las principales corrientes de reformas
psiquiátricas, en el sentido de apuntar a establecer las relaciones históricas y
metodológicas entre ambas y el movimiento de reforma psiquiátrica en
Brasil. Para eso, mapeamos los principales conceptos que generaron y, aún
generan, las condiciones de posibilidad teórica de la psiquiatría y sus refor­
mas.
Por elección metodológica: realizamos una lectura transversal de la bibliogra­
fía nacional e internacional producida sobre los temas con el objetivo de bus­
car captar la dinámica del proceso de absorción/transformación de los para­
digmas psiquiátricos en nuestro país.
Metodologicamente, seguimos la orientación propuesta por Birman y Costa
(Birman & Costa) 1, que formulan la hipótesis que en la p~ica se
viene desarrollando Una-rrl?iS.- tanto teórica como práctica, detonada princi- \
palmente, por la ocurrencia de una mudanza 2 radical en su objeto, que deja ~)) j
de ser el tratamiento de la eTlf'?L[Qedad mental para ser la promoción de la
salud mental. En el contexto de esa crisis, ciertamente, es que surgen las nue­
~-;experiencias, las nuevas psiquiatrías.
Para estos autores existen dos grandes ~s en los cuales son redimen­
sionados los campos teóricos-asistenciales de la psiquiatría. El primero está
marcado por un proceso de.Qjtica a la estructura asilar, responsable por los
altos índices de cronificación. La cuestión central, en ese periodo, todavía se
encuentra en referencia a la creencia de que el manicomio es una "institu­
ción de cura" y que se vuelve urgente rescatar ese carácter positivo de la ins­
titución mediante la reforma interna de la organización psiquiátrica. "Esta
crítica abarca un largo recorrido, generándose en el interior del hospicio
hasta alcanzar su periferia: se inicia con los movimientos de las
Comunidades Terapéuticas (Inglaterra, EUA) y de Psicoterapia Institucional
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actualiza con sus experiencias un nivel teórico/práctico fundador de un
(Francia), alcanzando su extremo con la instalación de las Terapia de nuevo momento, de un movimiento inicialmente político, referido a cuestio­
Familia" (Birman & Costa, 1994,44). nes del derecho y de la ciudadanía de los pacientes para a operacionaliza­
El segundo periodo está marcado por la~~tensiQr:l deJª--.l2?iqulatría.ale?pa­ ción de categorías y estructuras asistenciales referidas a una "psiquiatría
cjo públ~organizándolo con el ~o deyrev.::.-nir ~PEs~m2Yer la "sall!d reformada" (Rotelli, 1990).
mental". Este segundo momento está representado por las experiencias de
psiquiatlía de sector (Francia) y psiquiatría comunitaria o preventiva (EUA).
2- Antecedentes Teóricos de la Reforma
Los autcres puntualizan que esa periodización es presentada en tanto estra­
tegias diversas para alcanzar el mismo fin: "... a pesar que lil periodización 2.1 El Surgimiento de la Institución Psiquiátrica y el Nacimiento de la
destaca :los movimientos diversos, proponiendo fines diferentes, realizándo­
Psiquiatría
se en eS-Jacios también diferentes, esta diversidad es una consecuencia de
superfici2, tratándose de tácticas diversas que crean dos formas teórico-con­ El estudio del modelo psiquiátrico clásico, como saber y práctica, es aborda­
ceptualeS aparentemente dispares, pero que sin embargo, se identifican en do en la obra de diversos autores. Entre ellos, se destaca Michel Foucault con
un planc' de fondo y en sus c~ndiciones concretas de posibilidad. La misma su Historia de la Locura en la Edad Clásica que repre;ent;~~~rdadero
estructUla que hace efectiva una Psiquiatría Institucional es, también, la que marco, una revolución en las historias tanto de la psiquiatría como de la locu­
hace po.¡ible una Psiquiatría Comunitaria. Una y otra lo que persiguen es lo ra. Así, tenemos en Historia de la Locura una obra fundamental para el estu­
mismo: /'l promoción de la Salud Mental, siendo ésta inferida como un pro­ dio del nacimiento de la psiquiatría y de las prácticas médicas de interven­
ceso de 'l.daptación social" (ídem, ibidem). ción sobre la locura. Otra obra a ser destacada es Manicomios prisiones y
conventos de (Joffman (Goffman, 1974)3, que desmenuza la naturaleza y la
La hipó~sis de los autores es que, tanto en un periodo como en el otro, así
micrososciología de las instituciones psiquiátricas, definidas en el centro de.
como er una estructura como en las demás, la importancia dada por la psi­
lo que el autor denomina como "instituciones totales".
quiatría tradicional a la terapéutica de las enfermedades otorga lugar a un
proyecte mucho más amplio y ambicioso, que es promover la salud mental A Foucault le interesa historizar en forma crítica las condiciones que posibili­
no sólo 3n un solo individuo sino en la comunidad en general. 0, visto de tan la constitución de un saber sobre la locura, su sumisión a la razón por
otra forr1a, la terapéutica deja de ser individual para ser colectiva, deja de medio de la conjunción de la práctica social de internación, figura visible del
ser asistincial para ser preventiva. De una u otra forma, lo cierto es que la loco y el discurso producido a partir de la percepción vuelta interpretación.
psiquiaÚa pasa a construir un nuevo proyecto, un proyecto inminentemen­ La representación de la locura en la Edad Clásica adviene como existencia
te social que tiene consecuencias políticas e ideológicas muy importantes. nómade por intermedio de la "Nave de los Locos o de los Insensatos": "Los
locos tenían entonces una existencia fácilmente errante. Las ciudades los
Mientraoque esos dos momentos se limitan a meras reformas del modelo psi­
corrían de sus muros, se los dejaba que corriesen por los campos distantes
quiátrice -en la medida que creen en la institución psiquiátrica como locus
cuando no eran confinados a un grupo de mercaderes peregrinos. Esa cos­
de trataniento Y en la psiquiatría como saber competente- con el fin de
tumbre era frecuente, particularmente en Alemania (... ) durante la primera
hacerlo etornar al objetivo del cual se "desviara", la .antiQ.siquiatría y la psi­
mitad del siglo XV" (Foucault, 1978,09). La percepción social de la locura en
quiatría 3n la tradición basaglian.9 operan una ruptura. Ruptura referente a
u~ mif¡C1a crítica vuelta hacia los meandros constitutivos del saber/práctica
la Edad Media se encuentra con la idea de alteridad pura, el hombre más
verdadero e integral, experiencia originaria. El camino arqueológico de
psiquiátlcoS: el campo de la epistemología y de la fenomenología. De esa
Foucault nos permite acompañar la división entre razón y locura por la ver­
manera lUscan realizar la deconstrucción del a~rato psiquiátrico, entendido
dad. Según Roberto Machado, "...toda la argumentación del libro se organi­
aquí corl O el cQD.j.uníDde...relaciones ~J1fre insti!uci()n~~prácticas/saberes que
za para dar cuenta de la situación de la locura en la modernidad. Y en la
se legitil1an ca o . ntíficos a parf del~¿l_~~.2~os-yconcep­
modernidad locura dice respecto fundamentalmente a la psiquiatría"
~- ----~.~- "-'~---- ."--_.. - •... ,.,-- -_. __
tos apris::madores Yreductores de la complejidad de los fenómenos. Basaglia
._-~-'"'"-~-~-~-­ (Machado, 1982,57)
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Acompañamos así, el pasaje de una visión trágica de la locura hacia una visión
locura. La internación en la Edad Clásica está basada en una práctica de "pro­
crítica. La primera posibilita que la locura, inscripta en el universo de diferen­
tección" y guarda, como un jardín de las especies, a diferencia del siglo XVIII,
cia simbólica, se permita un lugar social reconocido en el universo de la ver­
marcado por la convergencia entre percepción, deducción y conocimiento,
dad, mientras que la visión crítica organiza un lugar de encarcelamiento, muer­
ganando la internación medida médicas y terapéuticas. Durante la segunda
te y exclusión para el loco. Dicho movimiento está marcado por la constitución
mitad del siglo XVIII, la desrazón va, gradualmente, perdiendo espacio y el alie­
de.~~~dic~como campo de saber teórico/práctico. A partirdeI"stglo
nado ocupa, entonces, el lugar como criterio de distinción del loco frente al
XIX, se da la producción de una percepción dirigida por la mirada científica
orden social. Ese recorrido práctico/discursivo tiene en la institución de la enfer­
sobre el fenómeno de la locura y su transformación en objeto de conocimien­
medad mental el objeto fundador del saber y la práctica psiquiátrica.
to: la enfermedad mental. En el dispositivo de medicalización y terapeutiza­
ción, la marca histórica de constitución de la práctica médica psiquiátrica. Para El objeto de estudio de Foucault en Historia de la Locura es precisamente la
Birman, "esa transformación crucial en el lugar simbólico de la locura en la cul­ red de relaciones entre prácticas, saberes y discursos que vienen a fundar la
tura occidental remodeló los ejes antropológicos de su existpncia histórica, psiquiatría. Los dispositivos disciplinarios de la práctica médica psiquiátrica
pues dislocó lar~ª-c~ crucia~ en el Renacimient03n~e permiten el ocultamiento de la experiencia trágica y cósmica de la locura por
lal ocur9-yje la verdad" (Birmanm, 1992, 76). medio de una conciencia crítica. La obra apunta para la desnaturalización y
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deconstrucción del camino aprisionador de la modernidad sobre la locura,
Durante la época clásica, el hospicio tiene la función eminente de "hospeda­
sea cual fuere, aquel que sometió la experiencia radicalmente singular de
je". Los hospitales generales y santas casas de misericordia representan el
enloquecer a clasificaciones terapéuticas dichas científicas. Submisión de la
espacio de recogimiento de todo clase de marginales: leprosos, prostitutas,
singularidad a la norma de la razón y de la verdad del mirar psiquiátrico, red
ladrones, locos, vagabundos, todos aquellos que simbolizan amenaza a la ley
de biopoderes y disciplinas que conforman el control social del loco.
y al orden social. El encierro no posee, durante este periodo, connotación de
medicalización, de naturaleza patológica. La mirada sobre la locura no es, La caracterización del loco como personaje representante del riesgo y peli­
por lo tanto, diferenciadora de las otras categorías marginales, pero el crite­ grosidad social inaugura la institucionalización de la locura por la medicina
rio que marca la exclusión está referido a la figura de la desrazón 4 . La preo­ y el ordenamiento del espacio hospitalario por esa categoría profesional.
cupación con los criterios médicos-científicos -expresión del saber médico­ It()Q~ en El Orden Psiguiátri~: la edad de oro del alienismo, refie­
no pertenece todavía a ese periodo. La frontera con la que se trabaja se re al saber/práctica psiquiátricos emergentes un lugar de articulación y sínte­
encuentra referida a la ausencia, o no, de razón y no a criterios de orden sis de las dimensiones de ".. clasificación del espacio institucional, arreglo
patológico. La percepción ética organiza el mundo a partir de eso que el nosográfico de las enfermedades mentales, imposición de una relación espe­
Iluminismo instaura: el primado de la razón, el desencatamiento del mundo cífica entre médico y enfermo, el tratamiento moral" (Castel, 1978,81).
según Max Weber (Weber, 1982, 165-166), su desacralización. El gran encie­ El entrecruzamiento de la medicina y la. justicia caracteriza el proceso de la
rro no es correlativo del hospital moderno medicalizado y gobernado por el institución de la enfermedad mental por medio del mecanismo descripto por
médico. Las condiciones de emergencia de saber e institución médica se rela­ Denise Dias Barros, basada en Michel Foucault: "La '1o~eligrosidad
cionan a las condiciones económicas, políticas sociales que la modernidad ~c;:iaI asociada al concepto de enfermedad mental, fom1Ulado ~di­
inaugura. El trabajo como moneda simbólica resignifica la pobreza: la retira
del campo místico donde es valorizada y la inaugura como negatividad, des­
orden moral y obstáculo al nuevo orden social. De ese modo, según Roberto
Machado (Machado, 1982), el gran encierro se establece en el cruce de ese
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cina, PtQP.Í.fió una superposlClon entre cash o tratamiento, una casi identi­
dªddel gesto que castiga.,y aque que trata" (Barros, 1994,34). La relación
tutelar con el loco se vuelve uno de los pilares constitutivos de las prácticas
manicomiales y cartografía territorios de segregación, muerte y ausencia de
contexto, marcado por la ética del trabajo, antídoto contra la pobreza. verdad.
Durante la Edad Media, la percepción social de la locura representada por la También Castel, siguiendo la tradición fucoltiana, explora y analiza el trayec­
ética de la internación no se cruza con la elaboración de conocimiento sobre la to de la práctica social de la internación en El Orden Psiquiátrico y señala sus
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actualizaciones por los movimientos de las reformas psiquiátricas en su obra por el contrario, funda la ciencia que los clasifica y los sujeta como objetos
La Gestión de los Riesgos. En el primer libro, busca demarcar el periodo de saberes/discursos/prácticas actualizados en la institución de la enfermedad
anterior al siglo XVIII como territorio de las exigencias de política social y mental.
moralidad pública, cuando el complejo hospitalario se actualiza como una El hospital del siglo XVllI debería crear condiciones para que la verdad del
mezcla de casa de corrección, caridad, hospedaje, espacio de poblaciones mal explotase, volviéndose locus de manifestación de la verdadera enferme­
heterogéneas. Como hospital general la norma médica aún no se encuentra dad. En ese contexto se inauguran prácticas centradas en el baluarte asilar,
instalada, e imperan apenas las marcas de un imaginario de depósito de los estructurando la relación entre medicina y hospitalización, fundada en la tec­
inadaptados a la convivencia social. El hospital general no es, en su origen, nología hospitalaria y en un poder institucional con un nuevo mandato
una institución médica, pero se ocupa de un orden social de exclusión/asis­ social: la asistencia y tutela.
tencia/filantropía para los desafortunados y abandonados por la suerte divi­
na y material. Foucault, en El Nacimiento de la Clínica (1977), describe la A partir de la segunda mitad del siglo XIX, la psiquiatría, así como otros sabe­
transformación del hospital (etimológicamente hospedaje, hotel, hostal) en res del campo social, pasa a ser un imperativo de ordenación de los sujetos.
una institución medicalizada por la acción sistemática y dominante de la dis­ En ese contexto, la psiquiatría seguirá la orientación de las demás ciencias
ciplina, de la organización y del escudriñamiento médico. El hQ~pilal s.e vuel­ naturales, asumiendo un matiz eminentemente positivista. Un modelo cen­
ve, en pala~~Q~_f<.?U~U~a priori de la medicina." "--­ trado en la medicina biológica, que se limita a observar y describir los distur­
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La figura del médico clínico, surgida a partir de 1793; tiene en Pinel su prin­
bios nerviosos, dando intención a un conocimiento objetivo del hombre.
Según Galende, "naturalmente al haber tomado el modelo de la medicina
cipal y primera expresión. La "tecnología pineliana", según Castel (Castel, biológica como referencia, la psiquiatría incorporó también su modelo de
1978), establece la enfermedad como problema de orden moral e inaugura causalidad, llevando a los psiquiatras a interminables debates sobre organo­
un tratamiento adjetivado de la misma forma. Ordenando el espacio a par­ génesis versus psicogenesis, enfermedad de origen endógeno versus exoge­
tir de las diversas "especies" de alienados existentes, Pinel postula el aisla­ neidad, innato versus adquirido" (Galende, 1983, 56)
miento como fundamental a fin de ejecutar reglamentos de policía interna y
observar la sucesión de síntomas para describirlos. Organizando de esa Es interesante constatar que el modelo clásico de la psiquiatría fue tan
forma el espacio asilar, la división objetiva la locura y le da unidad, desen­ ampliamente difundido que influencia la práctica psiquiátrica hasta nuestros
mascarándola al eVi1luélr sus dimensiones médicas exactas, liberando las víc­ días -a pesar de haber surgido varios modelos; lo que tal vez sugiere la con­
timas y denunciando sospechosos. Según Castel, "la enfermedad se desdo­ firmación de que su validación social est¿í dada mucho más en los efectos de
bla por reagrupamiento-diversificación de sus síntomas, inscribiendo en el exclusión que opera que en la posibilidad de actualizarse como modelo pre­
espacio hospitalario tantas subdivisiones como lo son los grandes síndromes tendidamente explicativo en el campo de la experimentación y tratamiento
comportamentales que presenta (oo.) Se funda una ciencia a partir del de las enfermedades mentales.
momento en que Una población de insanos es clasificada: esos reclusos son La psiquiatría, pautándose en determinados modelos clínicos, busca afirmar­
efectivamente enfermos, pues desfilan síntomas que sólo resta observar" se como proceso de conocimiento científico. en su pretensión de neutralidad
(ídem, 83). Castel caracteriza, en otro momento, la racionalidad de esa medi­ y descubridora de la esencia de los disturbios mediante relaciones de causa­
cina mental inaugural como meramente clasificatoria. A la cual no le intere­ lidad. Ese territorio -matizado por los cánones científicos- pretende garanti­
sa la sede de la enfermedad en el organismo sino simplemente prestar aten­ zar credibilidad de ciencia a la medicina psiquiátrica emergente. El análisis
ción para señales y síntoméls, con el fin de agruparlos según su orden natu­ histórico de este proceso y la identificación de sus efectos permiten percibir
ral, a partir de las manifestaciones aparentes de la enfermedad. "Por 10 tanto, como las pretendidas neutralidad y objetividad de los juegos de verdades de
racionalidad puramente fenomenológica, que se agota en construir nosogra­ la ciencia buscan encubrir valores y poderes en el escenario cotidiano de los
fías" (idem, 103-108). De esa manera, el gesto de Pinel, al liberar a los locos actores sociales.
de las cadenas, no posibilita su inscripción en un espacio de libertad, sino,

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La obra de Pinel, estructurada en una tecnología de saber e intervención
acto de "liberación" de los locos redimensionó prácticas y fundó un
sobre la locura y el hospital - cuyos pilares están representados por la cons­
saber/práctica que aspiraba al reconocimiento y territorio de competencia
titución de la primera nosografía, por la organización del espacio asilar y por
sobre un determinado objeto, la enfermedad mental. Así, fundó un monopo­
la imposición de una relación terapéutica (el tratamiento moral)- representa
lio de competencia de acuerdo con la realidad socio-histórica vigente. De
el primer y más importante paso histórico para la medicalización del hospi­
este modo, las reformas posteriores a la reforma de Pinel procuran cuestio­
tal, transformándolo en institución médica (y no más social y filantrópica), y
nar el papel y la naturaleza de la institución asilar, del saber psiquiátrico y
también para la apropiación de la locura por el discurso y práctica médica.
surgen después de la Segunda Guerra. cuando nuevas cuestiones son colo­
A partir de la asunción por Pinel de la dirección de una institución pública de
cadas en el escenario mundiél1:
beneficencia, ese recorrido marca la primera reforma de la institución hospi­
talaria con la fundación de la psiquiatría y del hospital psiquiátrico. Utilizamos la expresión "psiquiatría reformada". propuesta por Franco Rotelli
(Rotelli, 1990, 17-59) para revisar los movimientos reformistas de la psiquia­
El acto de Pinel es, desde el primer momento, al constituir un espacio espe­
c.ífieo ¡;~ura y para el desarrollo del siCiu1alric~ti_ tría en la contemporaneidad.
c~o:uIaSPrimeras críticas se dirigen al carácter cerrado y autoritario dela De acuerdo con la periodización establecida por Birman y Costa (Birman &
institución y terminan por consolidar un primer momento de reforma a la tra­ Costa, 1994) con respecto de loS psiquiatrías reformadas, organizamos los
dición pineliana: el de las colonias de alienados. Ese modelo tiene por obje­ próximos items, señalando Id Si~!lliente orden: la psicoterapia institucional y
tivo reformular el carácter cerrado del asilo pineliano, trabajando en régimen las comunidades terapéuticas. rep[(,sl~ntando las reformas restrictas al ámbi­
de puertas abiertas, de no restricción (no restraint) o más libertad. to asilar; la psiquiatría de sector y !i) psiquiatría preventiva, representando un
nivel de superación de las reformas referidas al espacio asilar; por último, la
Para el proyecto de la colonias de alienados, siendo que la enfermedad men­
antipsiquiatría y las experiencias sur~lidas a partir de Franco Basaglia, como
tal justifica la internación de los sujetos, urge que el tratamiento rescate la
instauradoras de rupturas con los movimientos anteriores, poniendo en cues­
razón por medio de la recuperación de la libertad o, como prefiere Juliano
tión el propio dispositivo médico-psiquiátrico, las instituciones y dispositivos
Moreira, la ilusión de libertad s . Es de allí que el modelo reformista de Pinel
terapéuticos asociados.
tendrá la pretensión de solucionar el impás planteado: ¿cómo es posible den­
tro del nuevo orden basado en libertad. igualdad y fraternidad volver admi­
sible una institución absolutista? Las colonias, entonces, actualizan el com­
promiso de la psiquiatría emergente con la realidad del contexto socio-histó­
L) 3-1 CQ.Illunid¡¡d Terapéuticay~oterapia JnstituciQlli!.l:
rico de la modernidad. En la práctica, el modelo de las colonias sirve para la Pedagogía de la Sociabilidad
ampliar la importancia social y política de la psiquiatría y neutralizar parte de
las críticas hechas al hospicio tradicional. En el transcurso de los años, las
En 1946, T.H. Main denomina comunidad terapéutica al trabajo que venía
colonias, pese a su principio de libertad y de reforma de la institución asilar
desa~rollando en compania de Bion y Reichman, en el Monthield Hospital
clásica, n.o se diferencian de los asilos pinelianos.
en Birmingham. Recién en 1959. en Inglaterra, 1\1~~\.V~J.ºnes consagra el
término y lo delimita como una serie de experiencias en un hospital psiquiá­
trico inspiradas en los trabajos de Simon, Sullivan, Menninger, Bion y
3- Las aE!formas o la Psiquiatría Reformada Reichman. De esa manera, el término comunidad terapéutica viene a carac­
terizar un p~o~refo~mas institucion_al~s-pr.e.dQml.~.ant~ctas
El período de pos-guerra se vuelve escenario para el proyecto de reforma al hospital psiquiátrico y marcadas por la adopción de medidas administrati­
psiquiátrica contemporánea, actualizando críticas y reformas de la institución v~s democrát[<:~ªrticipativas y colectIvas, -obj~ti~~~do l~- trans{o~ión
asilar. Pinel ya había acentuado el hecho de la existencia de contradicciones de la dinámica institucion ---ITar.----------------­
entre /i1 práctica psiquiátrica, que las instituciones del gran encierro apunta­ '---
Ubicada socio-historicamente en el periodo de posguerra, la experiencia de
!lill1. y 1'1 proyecto terapéutico/asistencial original de la medicina mental. Su
la comunidad terapéutica llama la atención de la sociedad hacia la depri­
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asilar de la institución asilar, así como en la dinámica de su funcionamiento.

mente condición de los institucionalizados en hospitales psiquiátricos, con la "En efecto, Sullivan, desde 1929-30, en su servicio para pacientes psicóticos,

mala comparación en recuerdo de los campos de concentración con que la transforma su enfoque terapéutico, no más volcado hacia el tratamiento indi­

Europa democrática no toleraba convivir más. En ese contexto. toda especie vidual sino hacia la integración de los pacientes en sistemas grupales, siendo

de violencia y no respeto a los derechos humanos es repudiada y reprimida mantenido el servicio según la perspectiva del inter-relacionamiento entre

por el tejido social. Para Birman y Costa (Op. Cit., 1994,46), "no era posi­ grupos" (Birman y Costa, 1994, 48)

ble más asistir pasivamente al deteriorante espectáculo asilar: no era más


La década de 1940 tiene en la experiencia de Menninger otra gran contribu­

posible aceptar una situación en que un conjunto de hombres, pasibles de


ción para el tratamiento de pacientes mentales en grupos pequeños, donde

actividades, pudiesen estar espantosamente arruinados en los hospicios".


sus problemas Y soluciones son compartidos y debatidos, facilitando así su

Teniendo delante los daños psicológicos, físicos y sociales causados por la resocialización (ídem, ibidem)

guerra en un enorme contingente de hombres jóvenes, resulta urgente repa­


Maxwel Jones se convierte en el autor y operador práctico más importante

rar tales absurdos. Al mismo tiempo, delante del proyecto de reconstrucción


de la comunidad terapéutica. Al organizar, en los primeros momentos de su

nacional, factores de orden económico-sociales hacen imprescindible la recu­


experiencia, los internos en grupos de discusión, grupos operativos y grupos

peración de la mano de obra invalidada por la guerra. La reforma de los


de actividades, objetiva el envolvimiento del sujeto con su propia terapia Y

espacios asilares, entonces, se actualiza como un imperativo SOCidl y econó­


con la de los demás; así como hace de la "función terapéutica" una~ no
mico ante el enorme desperdicio de la fuerza de trabajo.
sólo de los técnicos sino también de los propios internos, de los familiares y
El asilo psiquiátrico se sitúa en un cuadro de extrema precariedad: sin cum­ de la comunidad. La realización de reuniones diarlasyde asa~ne­
plir la función de recuperación de los enfermos mentales paradojalmente rales, por ejemplo, se tiene por criterio dar cuenta de las actividades, parti­
pasa ser responsabilizado por el agravamiento de las enfermedades. cipar de la administración del hospitaL gerenciar la terapéutica, dinamizar la
institución Y la vida de las personas. La carencia de mano de obra, tanto téc­
Ese cuadro da lugar para el surgimiento de una serie de propuestas de refor­
nica especializada como auxiliar, plantea la urgencia de agotar todas las posi­
mulación del espacio asilar, hasta entonces desconocidi.ls o desprovistas de
credibilidad. Una de esas propuestas es la "terapéutica i.lctiva" o terapia ocu­ bilidades existentes, sin las cuales el hospital no podría cumplir su tarea.
pacional, fundada por Hermann Simon en la década de 1920: la necesidad Según Jones (Jones, 1972), la idea de comunidad terapéutica se pauta en la
de mano de obra para la construcción de un hospital hace que Simon tome tentativa de "tratar con grupoS de puciL'ntes como si fuesen un único orga­
algunos pacientes considerados cronificados observando los efectos benéfi­ nismo psicológico" . Más que eso, por medio de la concepción de comunidad,
cos de esa iniciativa. Para él, "el trabajo del enfermo mental no sólo se reve­ se busca desarticular la estructura hospitalaria considerada segregativa y cro­
ló provechoso sino que también el ambiente del establecimiento fue transfor­ nificante: el hospital debe estar constituído de personas, enfermos Yemplea­
mado en su totalidad pudiendo respirar una atmósfera de orden y tranquili­ dos que ejecuten de modo igualitario las tareas pertinentes al funcionamien­
dad que hasta entonces no era habitual" (apud Birman & Costa, 1994,47). to de la institución. Una comunidad es vista como terapéutica porque es
Esa es la primera y más fundamental experiencia, no sólo para el surgimien­ entendida como conteniendo en si misma principios que llevan a una acti­
to de la comunidad terapéutica sino también para la psicoterapia institucio­ tud común, no limitándose solamente al poder jerárquico de la institución.
nal francesa Para Birman (Birman, 1992, 84) "la praxiterapia de los años
Jones trabaja con el término "aprendizaje en vivo" en el cual "la oportuni­
veinte, establecida por Simon, retomo el mito de que el trabajo sería la forma
dad de analizar el comportamiento en situaciones reales del hospital repre­
l:lli2ic:él_12~L<:latrans~de los enf~os mentale~e mediante el senta una de las mayores ventajas en la comunidad terapéutica. El paciente
trabajo se establecería un sUjeto marcado por la sociabilidad de la produc
. '" " es colocado en posición donde pueda, con el auxilio de otros, aprender nue­
Clan.
vos medios de superar las dificultades y relacionarse positivamente con per­
Otro orden de propuestas re-descubiertas en ese periodo es consecuente de sonas que lo pueden auxiliar. En ese sentido, una comunidad terapéutica
la experiencia de Sullivan, que introduce una serie de arreglos en el espacio
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representa un ejercIcIo en vivo que proporciona oportunidades para las vertical, favorece mayor identificación del equipo con la institución y sus
situaciones de "aprendizaje en vivo" (idem, 23). De esa manera se puede tra­ objetivos, de suerte que viene a reflexionar las ideas de un número mucho
bajar con el paciente juntamente con el grupo en el mOmento en que un con­ mayor de personas que apenas la cúpula administrativa" (idem, 22-23).
flicto emerge, en la práctica, como la posibilidad de enriquecerse delante de
Los tipos de actitudes que contribuyen para una cultura terapéutica son,
algún problema. La comunicación y el intercambio de experiencias se hacen
resumidamente, el énfasis en la rehabilitación activa, contra la "custodia" y
necesarios entre el hospital y la comunidad. Para Jones, "otra tendencia se
la "segregación": la "democratización", en contraste con la viejas jerarquías
liga al perfeccionamiento de las comunicaciones entre el hospital y la comu­
y formalidades en la diferenciación de status; la "permisividad", como prefe­
nidad externa, de modo que se haga posible una mayor cooperación y com­
rencia a las costumbres ideales limitadas de lo que se debe decir o hacer; y
prensión entre equipo, pacientes, parientes y establecimientos externos"
el "comunalismo", en oposición al énfasis en el papel terapéutico especiali­
(idem, 88). La estructura del trabajo incluye mayor contacto por parte del
zado y original del médico.
equipo técnico con los problemas en el propio escenario de la comunidad en
que el sujeto vive.
Para Basaglia, que administró una comunidad terapéutica en el Hospital de
Gorizia, "la creación de un complejo hospitalario gerenciado comunitaria­
La reforma sanitaria inglesa está marcada por el trabajo que Jones inaugu­
mente y establecido sobre premisas que tiendan a la destrucción del princi­
ra, y ese trabajo marca una nueva relación entre el hospital psiquiátrico y la
pio de la autoridad nos coloca, mientras tanto, en una situación que se aleja
sociedad, demostrando la posibilidad de que algunos enfermos mentales
poco a poco del plano de la realidad sobre el cual vive la sociedad actual. Es
sean tratados fUera del manicomio. La estructura social de una comunidad
terapéutica es definida así: "Toda la comunidad constituida de equipo, por eso que ese estado de tensiones sólo puede ser mantenido a través de la
pacientes y sus parientes está envuelta en diferentes gr<ldos en el tratamien­ toma de posición que va más allá de su papel y que se concretice en una
acción de desmantelamiento de la jerarquía de valores sobre la cual se funda
to y en la administración. Hasta que punto esto es practicable o deseable,
la psiquiatría tradicionaL". Y, aún, "la comunidad terapéutica, comprendi­
naturalmente, depende de muchas cosas como, por ejemplo, de la actitud del
da de esa manera, se opone a la realidad en que vivimos, ya que, apoyada
líder o de otro miembro del equipo, de los tipos de pacientes y de las sancio­
nes establecidas por la autoridad superior. El énfasis en la comunicación libre como está en presupuestos que tienden a destruir el principio de autoridad
~ la tentativa de programar un;-cc;ndicióñ-~menf~a,
entre equipo y grupos de pacientes y en las actitudes permisivas que pro­
mueven la expresión de sentimientos implica en una organización social
est¡;;';í1ítidacon~lOncanTos pnnClplOS arma ores e una sociedad
que ya se identificó con las reglas que la canalizan hacia un tipo de vida anó­
democrática, igualitaria y no en una organización de tipo jerárquica tradicio­
nimo, impersonal y conformista, sin cualquier posibilidad de intervención
nal." Y más adelante continúa "una característica esencial en la organización
individuaL". Finalmente, "la comunidad terapéutica es un local en que
de una comunidad terapéutica es la reunión diaria de Ja comunidad. Por reu­
nión diaria entendemos una reunión de todo el personal, pacientes y equipo todos los componentes (y esto es importante), enfermos, enfermeros y médi­
de una unidad o sección particular" (idem, 89-91). cos están unidos en un total compromiso, donde las contradicciones de la
realidad representan el humus de donde germina la acción recíproca. Es el
La comunidad terapéutica instituye el examen y la discusión frecuentes juego de las contradicciones -tanto en el nivel de los mismos médicos, enfer­
como instrumento de análisis de los roles del equipo y de los pacientes y de meros y médicos, enfermeros y enfermos, médicos y enfermos- que conti­
su interrelación. Esa práctica, que ahora se establece, apunta a aumentar la nua rompiendo una situación que, si no fuese eso, podría fácilmente condu­
eficacia de los roles y agudizar la percepción comunitaria haciéndolos obje­ cir a la cristalización de los roles" (Basaglia, 1985, 118).
to de atención constante. "El poderoso y único líder de equipo va siendo gra­
dualmente substituído por un grupo de líderes que representan diversas dis­ Para Birman (Birman, 1992,85), con el advenimiento de la comunidad tera­
ciplinas profesionales. Estos, en vista del diálogo entre ellos mismos y con su péutica, "la propuesta básica de 'humanización' de los asilos para su trans­
'departamento' comienzan a funcionar como un equipo. Esta mudanza dd formación en efectivos hospitales psiquiátricos debería pasar ahora por la
poder y autoridad, en el sentido de una estructura social más horizontal que instauración de una microsociedad en la que, por la organización colectiva
del trabajo y de los grupos de discusión del conjunto de actividades hospita­
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.'­

larias, serían instituídos los internados como los agentes sociales de su exis­ Con sólida orientación marxista y apoyo de la intelligenzia y de la Resistencia
tencia asilar". Y más adelante: "De esa manera la locura continuaba a ser Francesa, Saint Alban pasa a ser palco privilegiado de denuncias y luchas
representada como 'ausencia de obra', pues apenas en su conversión orto­ contra el carácter segregativo y totalizador de la psiquiatría. En lo que dice
pédica en las prácticas del decir bien y del bien hacer los locos podrían ser respecto de las diferencias culturales, Tosquelles pregona el principio de la
reconocidos como sujetos de la razón y de la verdad." "terapéutica activa", de Herman Simon. Ese movimiento tiene por primer
Para Franco Rotelli, "la experiencia inglesa de la comunidad terapéutica ~~ objetivo, en palabras del propio Tosquelles, el rescate del potencial terapéu­
una experiencia importante de modificación dentro del hospital, pero~ tico del hospital psiquiátrico, tal como lo pretendían Pinel y Esquirol, para los
<;:<:>r:,sis!l.lió coloc~n la raíz el problema de l~n,.problemaeste~e cuales "una casa de alienados es un instrumento de cura en las manos de un
funcfamernaerpropio hospTIal psiquiátrico y que, por lo tanto, no podría ir médico hábil; es el agente terapéutico más poderoso contra las enfermeda­
-;;ás allá del hospital"pslcluia'frlco' (Rotelli, 1994, 150). De hecho, la reforma des mentales" (apud Fleming, 1976,43). Por eso, si el hospital psiquiátrico
propuesta por la comunidad terapéutica prácticamente se reduce al espacio fue creado para curar y tratar enfermedades mentales su destino no debe ser
asilar. La intervención terapéutica en la comunidad externa se da como com­ otro. De esa forma, se entiende, que a consecuencia del mal uso de las tera­
plemento en nítida analogía con los primeros asilos especiales. sin discusión péuticas y de la administración, y aún de la desatención y de las circunstan­
sobre las causas externas, no necesariamente de la enfermedad mental sino cias político-sociales, el hospital psiquiátrico se haya desviado de su finalidad
de la reclusión en el asilo. Asimismo con las fuertes demandas sociales por la primera, volviéndose lugar de violencia y represión.
recuperación del loco en mano-de-obra productiva, son muchos los meca­ Tosquelles cree que en un hospital reformado, eficiente, dedicado a la tera­
nismos de segregación y rechazo determinados por otras fuentes. péutica, la cura de la enfermedad mental puede ser alcanzada y el enfermo
La denominación psicoterapia institucional es utilizada por Daumezon y devuelto a la sociedad. El carácter novedoso traído por la psicoterapia insti­
Koechelin, en 1952, para caracterizar el trabajo que años antes había reali­ tucional está en el hecho de considerar que las pmplasjnstib lciones. tienen
zado Francois Tosquelles en el Hospital de Saint Alban, en Francia (Vertzman caraeterfujj31s enfermas y que deben ser tratadas (de ahí viene la adecuacibn
et allí, 1992, 18). La expresión, no obstante, sorprenda al propio Tosquelles, del término psicoterapiaj¡:¡Stitucioñat' cmíJaumezon y Koechelin).
ya que para su entender el trabajo que desarrollaba se asemejaba más a un La psicoterapia institucional se alimenta inclusive del ejercicio permanente
colectivo terapéutico, termina siendo lo que más caracteriza la experiencia de del cuestionamiento de la institución psiquiátrica como espacio de segrega­
Saint Alban.
ción, de la crítica al poder médico y de la verticalidad de las relaciones inter­
Al refugiarse de la dictadura del Gral. Franco, Tosquelles empieza a trabajar institucionales. Una de las primeras iniciativas de abertura de espacios de
en Francia durante un periodo extremamente crítico, en consecuencia de la participación y construcción colectiva de nuevas posibilidades está represen­
Segunda Guerra Mundial. ¿Si la sociedad europea pasa por muchas dificul­ tada por el "club terapéutico Paul Balvet", totalmente autónomo y gerencia­
tades, qué se podrá decir de los locos en sus asilos? Al enfrentarse con la do por los internos.
degradante condición de los internos, Tosquelles, da inicio a una serie de La psicoterapia institucional evoluciona como corriente y se multiplica hacia
transformaciones. Los primeros años de reforma de Saint Alban están mar­ otros hospitales franceses. Con su desarrollo. las influencias de Simon y del
cados por su espacio de resistencia al nazismo, al mismo tiempo en que se movimiento cultural francés. se van haciendo menos importantes. Para
implementan iniciativas para salvar de la muerte los enfermos ahí internados Fleming (ídem, 45), la explosión psicoanalítica, ocurrida enseguida después
y ofrecerles condiciones de curabilidad. De acuerdo con Fleming, Saint de la guerra, lleva a la psicoterapia institucional a la condición de "intento de
Alban se transforma, rápidamente, en un local de encuentros de activistas conciliación de la psiquiatría con el psicoanálisis", principalmente la de la tra­
de la resistencia, marxistas, surrealistas, freudianos, que forjan, así, "aquello dición lacaniana, en la medida en que se instaura un fuerte movimiento para
que más tarde vendrá a ser un gran movimiento de transformación de la la introducción del psicoanálisis en las instituciones psiquiátricas. Con la radi­
práctica psiquiátrica en Francia" (Fleming, 1976, 45). calización de la influencia psicoanalítica la terapia se vuelca prioritariamente
hacia la institución, ya que, se entiende, es imposible tratar un individuo
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.......

....111.,._

....

inserto en una estructura enferma". Para Oury, citado por Verztman


encontrar una forma posible de inserción de la locura en el espacio social,
(Verztman et alli, 1992, 28), "el objetivo de la psicoterapia institucional es
que ya, hacía mucho, la había excluido de su territorio nuclear y dislocado
crear un colectivo orientado de tal manera que todo pueda ser empleado
para su periferia simbólica". El alcance transformador del proyecto de la psi­
(terapias biológicas, analíticas, limpieza de los sistemas alienantes socio-eco­
coterapia institucional recibe la crítica en sus fundamentos excesivamente
nómicos, etc.) para que el psicótico acceda a un campo donde pueda refe­
centrados, sino restrictos, al espacio institucional asilar, resumiéndose una
renciarse, delimitar su cuerpo en una dialéctica entre la parte y la totalidad,
forma asilar que no cuestiona la función social de la psiquiatría, del asilo y
participar del 'cuerpo institucional' por la mediación de 'objetos transaccio­
de los técnicos, no objetivando transformar el saber psiquiátrico que se pre­
nales, los cuales pueden ser el artificio colectivo bajo el nombre de 'técnicas
tende operador del conocimiento sobre el sufrimiento humano, los hombres
de mediación', que podemos llamar 'objetos institucionales', que son tanto
y la sociedad. Esa tradición considera que "la institución psiquiátrica puede
talleres, reuniones, lugares privilegiados, funciones, etc. como también la
ser un legítimo lugar de tratamiento y tejido de vida para determinados suje­
pa¡ticipación en sistemas concretos de gestión o de organización"
tos" (Vertzman et allí, 1992, 19). De esa manera, defienden la permanencia
Todavía, para Verztman y colaboradores (ídem, 23), "la psicoterapia institu­ del asilo psiquiátrico como lugar de acogimiento del psicótico en la medida
cional debe trabajar el medio, el ambiente, a fin de que el mismo permita en que "no está en ningún lugar" (ídem, 29) y el lugar privilegiado de liga­
relevar, para tratar mejor, el proceso psicótico en lo que este tiene de 'pato­ ción para el psicótico es el asilo.
génico', específico, metabolizando lo que existe de 'patoplástico', entendido
Para Birman, en la comunidad terapéutica y en la psicoterapia institucional,
aquí, mas precisamente, como las apariencias mórbidas resultantes de las
"la pedagogía de la sociabilidad se realiza (ahora) en un registro discursivo y
interrelaciones entre persona y medio, así como la alienación social, que se
en un contexto grupal en el cual se pretende la regulación del 'exceso' pasio­
suma a la propia alienación psicótica, todo eso influenciando la presentación
nal de locura por el control del discurso y de los actos de los internados, sino
sintomatológica, en la duración de las fases, en la evolución de la perturba­
que estos deben aprender en esa micro sociedad las reglas de las relaciones
ción". El objeto de la psicoterapia institucional se refiere al "colectivo" de los
interpersonales de espacio social" (Birman, 1992,85).
pacentes y técnicos de todas las categorías, en oposición al Q!9delo tradicio­
¡.:¡a1,...deJa jerarquía y de la verticalidad, porque en este último, paraJ"ean
Oury, .~oduce un campo de alienación social en el cual es .@2!:Jmido
--') 3-2 Psiquiatría de Sector y Psiquiatría Pteventiva: el Ideal de la Salud Mental
"t.QQQ...g~<? -ª!rás de una coraza de defensa: estatuto, insignia, uniforme,
estereotipia profesional. etc. (apud Fleming, 1976, 46) El concepto de trans­ La psiquiatría de sect()r se presenta como movimiento contestatario de la psi­
~e¡~;¡idad propuesto po;(;uattari, se sitúa en cuanto una "dimensión que quiatría asilar anteriormente a las experiencias de la psicoterapia institucio­
pretende traspasar los dos impases, el de la pura verticalidad y el de una sim­ nal. Denominado "sector", tal movimiento se inspira en las ideas de BQnnafé
ple horizontalidad", lo que significa excluir la importancia casi absoluta del y de un grupo de psiquiatras considerados progresistas que en la pos-guerra
psicoanálisis (promotora de la horizontalidad que enfatiza la relación tera­ entran en contacto con los manicomios franceses y reivindican su inmediata
peuta -paciente) y abrir nuevos espacios y posibilidades terapéuticas, como transformación. Para Fleming (Fleming, 1976,54), el sector es esencialmen­
talleres, actividades de animación, fiestas, reuniones, etc. (ídem, 47-47). te "un proyecto que pretende hacer desempeñar a la psiquiatría una voca­
Oury, más recientemente, introduce una dimensión similar con el concepto ción ~é!Péu!!ca, lo cual según sus defensore~ se consigue en el int~e
de "relaciones oblicuas" (apud Verztman et alli, 1992,25). una es.tructura asilEn: alienante. Así surge la idea de llevar la psiqu.illtrLa a la
pQblación, evitando al máximo la segregación y el aislamiento del enfermo,
Para Birman, algunas de las reformas institucionales, entre ellas la psicotera­
pia institucional, retoman "otra vertiente del discurso original del alienismo" sujeto de una relación patológica familiar, escolar, profesional, etc. se trata
por lo tanto de una terapia in situ: el paciente será tratado dentro de su pro­
(Birmiln 1992, 85). Para el autor, "no obstante su homogeneidad ideológica
con 1<1 concepción alienista originaria, este proyecto encontró su límite en la pio medio social y con su medio, y el pasaje por el hospital no será más que
impojihilid,ld de dialectizar la relación entre el adentro y el afuera, esto es, una etapa transitoria del tratamiento".

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En consecuencia, se instituye el principio de escudriñar el hospital psiquiátri­
de la pos-guerra. Tal contexto coloca al orden del día diversas prioridades
co y varias áreas de la comunidad de tal modo, que cada "división" hospita­
sociales, para las cuales las viejas instituciones asilares no crean soluciones.
laria corresponda a un área geográfica y social. Tal medida produce una rela­
El desencadenamiento de varias problemáticas mentales en la pos-guerra
ción directa entre el origen geográfico y cultural de los pacientes con el pabe­
~~EióC'~~]i~--C!einandasal sal:>erpsrgÚfatrico'que amplia sus fun­
llón en el que serán tratados, de modo de posibilitar una adecuación de cul­
ciones de control social y normatización, presentándose como hábil y eficaz
tura y hábitos entre los pacientes de una misma región y dar continuidad al
instrumento de control de las grandes poblaciones. Mientras tanto, la prácti­
tratamiento en la comunidad con el mismo equipo que lo trataba en el hos­
ca de esa experiencia, no alcanza los resultados esperados, por la resistencia
pital. Para Castel (Castel, 1980a, 28), el sector es la "matriz de la política psi­
opuesta de grupos de intelectuales que la interpretan como crecimiento del
quiátrica francesa desde los años 60", y eso, "consiste en transferir hacia la
extensionismo político e ideológico de la psiquiatría; por la demostración de
comunidad el dispositivo de atención de los enfermos mentales, antiguamen­
te, exclusividad del hospital psiquiátrico". los sectores conservadores a la posible invasión de las calles por locos, o aún,
por el costo mucho mayor de la implantación de servicios de prevención y
Teniendo, por principio, la perspectiva que la función del hospital psiquiátri­ pos-cura.
co se resume en el auxilio al tratamiento, la psiquiatría de sector restringe la
En el análisis de Rotelli, "la experiencia francesa de sector no sólo apenas
internación a una etapa, destinando el principal momento para la propia
dejó de ir hacia un más allá del hospital psiquiátrico, porque de alguna
comunidad. Así, se prioriza, como dirección del tratamiento, la posibilidad de
manera conciliaba el hospital psiquiátrico con los servicios externos como no
asistencia al paciente en su propia comunidad, que se torna un factor tera­
lo había hecho ninguna otra transformación cultural en relación a la psiquia­
péutico. Su surgimiento está situado, históricamente, en Francia en la pos­
tría. Las prácticas psicoanalíticas se hacían cada vez más dirigidas al trata­
guerra, originándose en los sectores más críticos y progresistas, y terminan­
miento de los 'normales' y cada vez más distantes, del tratamiento de situa­
do por ser incorporada, a partir de los años 60, como polítici1 oficial. La cap­
ciones de la locura" (Rotelli, 1994, 150)
tura de dicho movimiento tiene algunas causas posibles según Fleming
(Fleming, 1976,55-56), en lo siguiente: el hecho de ser, la psiquiatría oficial, La psiquiatría preventiva o c;ol1ll,JIlit?ria surge en el contexto de la crisis del
onerosa a los cofres públicos; la inadecuación de la institución asilar para res­ orgañTcismo mé'canicístay se sitúa en la intersección de la psiquiatría de sec­
ponder a las nuevas cuestiones patológicas "engendradas por las sociedades tor y de la socioterapia inglesa. En su versión contemporánea, nace en
del capitalismo avanzado"; y finalmente, a la crisis de los valores burgueses, Estados Unidos proponiéndose serTa tercer-re'~~ión psiquiátrica (después
colocando en peligro la ideología dominante, lo cual, en el campo específi­ de Pinel yFreud) por el hernrrdenaoer "descubierto" la estrategia de inter­
co de la salud mental, apunta a la necesidad de la mediación de las técnicas venir en las causas o en el surgimiento de las enfermedades mentales, abar­
psi en los problemas sociales. cando así no sólo la prevención de las mismas, (antiguo sueño de los alienis­
tas que recibía el nombre de profilaxis), sino, fundamentalmente, la promo­
Con la oficialización de dicha política, los territorios pasan a ser divididos en
ción de la salud mental. Representa así la demarcación de un nuevo territo­
sectores geográficos, conteniendo una parcela no superior a los 70 mil habi­
rio para la psiquiatría donde la terapéutica de las enfermedades mentales da
tantes, contando, cada uno de ellos, con un equipo constituido por psiquia­
lugar a un nuevo objeto, la salud mental.
tras, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales y un arsenal de institucio­
nes que tienen la función de asegurar el tratamiento, la prevención y la pos­ En 1955, en Estados Unidos (EEUU), es realizado un censo que denuncias
cura de las enfermedades mentales. De esa forma, son implantadas innúme­ las pésimas condiciones de la asistencia psiquiátrica apuntando hacia la
ras instituciones que tienen la responsabilidad de tratar al paciente psiquiá­ necesidad de medidas saneadoras urgentes. El discurso del presidente
trico en su propio medio social y cultural, antes o después de una interna­ Kennedy, en el Congreso, en febrero de 1963, y el libro de Gerald Caplan
ción psiquiátrica. Principios de la Psiquiatría (Caplan, 1980) son los indicadores de esa
mudanza del objeto en la práctica psiquiátrica. El decreto firmado por
Siendo el mantenimiento de los hospitales psiquiátricos muy dispensioso,
Kennedy redirecciona los objetivos de la psiquiatría que, de ahora en más,
interesa al Estado francés asumir esa política, principalmente en el periodo
incluirá la reducción de la enfermedad mental en las comunidades (Veras et
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alli, 1976; 1977). Se trata de un periodo en que los EEUU se las trae con pro­ minada para la investigación diagnóstica a un psiquiatra, ya sea por iniciati­
blemas extremadamente graves, como la guerra de \!jetf.l~l11, el brusco va de la persona propia, de un juez o de un superior administrativo en el
aumento en el uso de las drogas por los jóvenes, la aparición de ~8s de Trabajo. La persona que toma la iniciativa del pedido deber ser conciente de
jóvenes desviantes, el movimTénto beatnik, en fin, toda una serie de indicios que percibió algún desvío en el pensamiento, sentimientos o conductas del
de profundas turbulencias a nivel d~la-'adé1ptación de la sociedad y de la individuo y deberá definir es desvío en función de un posible disturbio men­
Cultura, de la política y de la economía, "Las tazas de incidencia de los dis­ tal" (Caplan, 1980, 109).
turbios mentales continuaban creciendo en progresión geométrica, las croni­
ficaciones se mantenían y los costos que esto acarreaba a las familias y al La ".!;Júsqueda de sospechosos" de enfermedad menta! o disturbios emocio­
Estado creCÍan a igual velocidad. Hizo necesaria la transformación de los nales es re~l¡~ac:ra-en forma prioritaria con cuestionarios distribuidos por la
métodos, las estrategias y los espacios de las nuevas intervenciones" (Birman población ~q~e.!Jl.D.gLy su resultado indica posibles candidatos al tratamien­
& Costa, 1994,53). to psiquiátrico. De esa manera es instituída "...Ia primera política nacional
norteamericana de cuidados comunitarios para la salud mental [que] tam­
La presentación del proyecto de la psiquiatría preventiva por Kennedy marca bién pretendía una reforma en la asistencia hospitalaria buscando una
la adopción del preventivismo no sólo por el Estado Norteamericano sino humanización y desarrollo de programas de rehabilitación, apuntando inser­
también por las organizaciones sanitarias internacionales (Opas/OMS) y, en tar el paciente en la comunidad" (Pitia, 1984,20) Para Jurandir Freire Costa
consecuencia, por innúmeros países de lo denominado Tercer Mundo. Las (Costa, 1989,25), una~uestión teó.!:[ca seria emerge en las bases de esa psi­
palabras del presidente Kennedy: "Propongo un programa Nacional de quiatría: "En primer lugar, la Esiquiatría se vio constreñida a aceptar que la
Salud Mental para contribuir a que en adelante se atribuya al cuidado del ~nfer~ad mental era una enfermedad del psiquismo y \Qg)del soma. En
enfermo mental una nueva importancia y se le encare desde un nuevo enfo­ segundo lugar,.va~c:J.Y'ydiendo're'cürnrm~s, demoao-m<clusivo, al método
que. Los gobiernos de todos los niveles -federal, estatal y local- las fundacio­ de las Ciencias Naturales para explicar su mi ev6oo}eto, la Psiquic'itiiafue
nes privadas y los ciudadanos deben hacer por igual frente a sus responsabi­ obligada" a buscar ~orías y disciplinas no médicas las bases de su nueva
lidades en este campo" (ídem, ibidem). psiquiatría" "
El PI~.y~D.tivisrnº-Q9r~no vi~a producir un imaginario de salva­ En ese territorio, la asimilación de la psiquiatría de conceptos de la sociolo­
ción no sólo para los problemas y precar'iedad de la asistencia psiquiátrica gía y de la psicología behavorista vinieron a redefinir el individuo como uni­
del país sino para los propios problemas norteamericanos. A partir de una dad bio-psico-social, como un todo indivisible. Esta captura de conceptos
reducción de conceptos entre enfermedad mental y disturbio emocional (que desen'Caclena una contradicción te~ sociología, la prevención es
caracteriza lo que Caplan define como crisis) se instaura la creencia que posible, pues allí opera una distinción, teórica al menos, entre síntoma y etio­
todas las enfermedades mentales pueden ser prevenidas si no detectadas logía. Entre el conflicto sDcial como causa antecedente, el comportamiento
precozmente, de lo cual, luego, si la enfermedad mental significa disturbio, desadaptado como efecto sucesivo a esa causa, la acción preventiva se
desvío, marginalidad, se pueden prevenir y erradicar los males de la socie­ puede instalar de modo teóricamente legítimo (... ) Todavía, los hechos obser­
dad. De esa forma, uxge-laldentific'l.f!..ón de personas potencialmente enfer­ vados a través del behavorismo no presentan la misma coherencia. Para el
lDPS1- 4e._ca12-~}9-ªtos ~eenf~I~_rrledªd,d~ ~usceptibles al mi31. De acueraocon b.f..havorismo. la distancia ~ntre etiolQgía y síntoma ~ ~ertine~
los presupuestos que se instituyen y considerando que los enfermos sola­ enfermedad mental existe y, sólo existe, cuando el comportamiento desadap­
mente buscan el servicio de salud o el médico cuando estaban enfermos, es tado surge (... ) Si no hay relación de sucesividad temporal entre etiología y
preciso salir a las calles, entrar en las casas penetrar en los guetos para cono­ síntoma, como podemos concebir una actuación preventiva. Actuar en
cer Jos hábitos, identificar los vicios y mapear a aquellos que por sus vidas forma terapéutica sobre el comportamiento no significa prevenir y sí cu;:a¡..
desreoladas, por sus ancestros, por su constitucionalidades, vengan a ser Entonces, ¿cómo conciliar la posición sociológica con las explicaciones teó­
"sospechosos", conforme a la expresión utilizada por el mismo Caplan. En ricas del behavorismo, si ambas están contenidas en la misma noción de uni­
sus !l"lilhras: "Una persona sospechosa de disturbio mental debe ser enca­ dad bio-psico-social? La respuesta es simple: la Psiquiatría preventiva no se

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preocupa en resolver la contradicción, hace como si ella no existiese." (ldem, y entendido como comportamiento que huye, con propósitos o forzadamen­
31) te, a la norma socialmente establecida.
Para Antonio Lancetti (Lancetti, 1989,77), los tres órdenes prioritarios de la En cuanto a marco teórico, es nítida la influencia del modelo de la Historia
Psiquiatría preventiva son: natural de la enfermedades, de Leavel & Clark (Leavel & Clark, 1976) que
presupone la idea de linealidad en el proceso de salud/enfermedad y la evo­
1- Aquellas destinadas a reducir (y no curar), en una comunidad, los trastor­ lución "a-histórica" de presentación de las enfermedades en el tiempo y en el
nos mentales, promoviendo la "salud mental" de los grupos sociales (preven­ espacio. En Costa (Costa, 1989,24) encontramos la hipótesis de que el mode­
ción primaria); lo sociológico de adaptación-desadaptación (como criterio de distinción entre
2- Aquellas cuyo objetivo es acortar la duración de los trastornos mentales, lo normal y lo patológico, en el que el comportamiento socialmente inadap­
identificándolos y tratándolos precozmente (prevención secundaria); tado será igual al comportamiento eventualmente inadecuado) vino a posi­
bilitar el surgimiento del modelo preventivista, que busca instituirse, de este
3- Aquellas cuya finalidad es minimizar el deterioro que resulta de los tras­ modo, como "alternativa" al modelo psiquiátrico clásico, proponiendo:
tornos mentales (prevención terciaria).
A- un nuevo objeto - la salud mental;
Según lo entienden Birman y Costa (Birman & Costa, 1994, 54) esos tres
niveles son definidos de la siguiente manera: B- un nuevo objetivo - la prevención de la enfermedad mental;
1- Prevención Primaria: intervención en las condicion'es posibles de forma­ C- un nuevo sujeto de tratamiento - la colectividad;
ción de la enfermedad mental, condiciones etiológicas que pueden ser de 0- un nuevo agente profesional - los equipos comunitarios;
origen individual y (o) del medio;
E- un nuevos espacio de tratamiento - la comunidad;
2- Prevención Secundaria: intervención que busca la realización del diagnós­
tico y tratamiento precoz de la enfermedad mental; F- una nueva concepción de personalidad - la unidad bio-psico-social.

3- Prevención ,Terciaria: que se define por la búsqueda. de la re-adaptación


del paciente a la vida social después de su mejoría. Veamos ahora, como Birman y Costa (Birman & Costa, 1994,57-58) defi­
nen y discuten el concepto de crisis en Captan:

El proyecto de la psiquiatría preventiva determina que las intervenciones 10 _ Crisis Evolutivas generadas por los procesos 'normales' de desarrollo
precoces, primaria y secundaria, eviten el surgimiento o el desarrollo de físico, emocional o social. En el pasaje de una fase a otra del proceso evolu­
casos de enfermedades, decretando así, lo obsoleto del hospicio psiquiátrico. tivo, donde la conducta no está caracterizada por un patrón establecido,
En consecuencia, se extiende el campo para la intervención preventiva que periodo transitorio que pierde su caracterización anterior sin adquirir aún la
debe tener inicio en el medio social, evitando que se produzcan conductas nueva, pueden ser generados conflictos que llevan a la desadaptación que
patológicas. El concepto-llave que permite la posibilidad de intervención pre­ no son elaborados por la persona pueden conducir a enfermedad mental;
ventiva es el de ..crisj~_establecidoa través de los conceptos de adaptación y 2° - Crisis Accidentales, imprevistas, precipitadas por una gran amenaza de
desadaptación social, provenientes de la sociología. En otras palabras, pérdida o por una pérdida, que por su capacidad de perturbación emocio­
saliendo del terreno específico de la psiquiatría para pensar y conceptualizar nal tendría la capacidad de poder llevar en el futuro a la enfermedad. La cri­
las enfermedades mentales, Caplan se toma de teorías sociológicas que ver­ sis se vuelve el gran momento del desajuste, la fisura en el sistema adaptati­
sun sobre las relaciones entre los sujetos y la sociedad, en las cuales existen vo del individuo. Se transforma en signo de intervención, para re-equilibrar
momentos o sujetos, o aún segmentos más o menos adaptados, más o el individuo, promoviendo su salud mental, ya que fue empíricamente obser­
IlWIlOS desapatadaos a las reglas sociales, a la convivencia social. Aquí es uti­ vado que en las personas que enfermaron mentalmente los primeros indicios
lil.él(\o (,1 concepto de desvío, transportado de la sociología y la antropología, de las modificaciones ocurrieron en el momento de la crisis.
38 39
Al considerar el concepto de CrISIS, los instrumentos fundamentales de la
"El interés en este tema surgió con el hallazgo de que, en muchas personas
intervención caplaniana se basan en: trabajo comunitario en el cual los equi­
que sufren trastornos mentales, los cambios significativos del desarrollo de la
pos de salud ejercen el papel de consultores/asesores/peritos, estableciendo
personalidad parecen haber ocurrido durante los períodos de crisis bastante
normas y patrones de valor ético y moral bajo el auspicio de un determina­
cortos" (CapIan, 1963,52).
do conocimiento "científico": utilización de la técnica de scr<~ening, traducida
"La crisis no es absolutamente sinónimo de enfermedad mental, pero en ese en una identificación precoz de los casos sospechosos de enfermedad en el
privilegio de ideas que privilegia la cuestión de lo Normal y lo Anormal en medio de cualquier grupo social. Lancetti (Lancetti, 1989) llama la atención
un enfoque adaptativo, la crisis puede conducir a la enfermedad. En efecto, hacia el hecho de que el screening tiene dos significados, uno es e: de "selec­
se encamina hacia una enfermedad mental bien caracterizada por la acumu­ ción", el otro, el de "protección contra", Y que la traducción brasilera optó
lación sucesivas de crisis" (Caplan, 1963,52). por la expresión "triagem" en cuanto en la versión española prefirió "progra-
Mientras tanto, en este abordaje de producir Salud, la Crisis se torna un obje­ ma de búsqueda de sospechosos".
to privilegiado, ya que si es un camino seguro que puede conducir a la enfer­ Salvando las singularidades conceptuales y prácticas inherentes a los proce­
medad, también puede ser abordada como una posibilidad de crecimiento sos de construcción de varios modelos asistenciales, las :Jropuestas inspira­
del individuo. Enfrentarse con una situación nueva, tener que elaborar los das en el preventivismo preparan el terreno para 121. i,..,stauración de varias
instrumentos para lidiar con ella es un test que puede hacer enriquecedor el modelos asistenciales y propuestas de desinstitucionaiización, que es la direc­
desarrollo de la persona. De ser colocado sólo en esta eventualidad, el indi­ triz de la mayoría de las iniciativas, planes, proyectos y propuestas oficiales
viduo no siempre consigue hacerla provechosa para sí, sacando beneficios o, asimismo, "alternativas". Es importante llamar la atención para el hecho
para su enriquecimiento personal. De ser ayudados por técnicos o por líde­ que esa expresión desinstitucionalización, surge en EUA, en el contexto del
res comunitarios, psiquiátricamente orientados, la Crisis puede hacerse casi proyecto preventivista, para designar el conjunto de medidas de "d(~shúspi­
siempre un medio de crecimiento. Ya sea en un sistema que se propone pro­ talización". Desde entonces, un conjunto e formas d or anjzación de servi­
ducir la salud mental. actuar sobre las crisis y pretender propiciar el creci­ cios psiQuiátricos es presentadocomo ero jetivo de desinstitucionalizar la
miento harmonioso de las personas. Objeto ambiguo, la Crisis es encarada ~sis~a psiquiátrica. La institucionalización/ hospitalización toma matices
como una oportunidad de promover la Salud: que merecen ser enfrentados, en la medida que posibilita el proceso de pro­
ducción de "dependencia" del paciente a la institución, acelerando la pérdi­
"Los cambios pueden llevarla a una salud y madurez mayores, en cuyo caso
da de los lazos comunitarios, familiares, sociales y culturales, y conduciendo
la crisis habrá sido una oportunidad positiva; si por el contrario conducen a
a la cronificación y al hospitalismo. En base a eso comienza a haber corres­
una reducción de la capacidad para enfrentar efectivamente los problemas
pondencia directa entre desinstitucionalizar 'i deshospitalizar, haciéndose
de la vida, la crisis ha sido un episodio perjudicial" (Caplan, 1963,53)
necesario operar mecanismos que apunten a reducir el ingreso o permanen­
"Pero, cuando se coloca la posibilidad de realizar prevención pr-imaria de cia de pacientes en hospitales psiquiátricos (disminuir el tiempo medio de
enfermedades mentales, se hace necesario disponer de un sustento etiológi­ permanencia hospitalaria, las tazas de internaciones o re-internaciones,
co fundamentado de tal forma que podamos decir que controlando determi­ aumentar el número de altas) y ampliar la oferta de servicios extra-hospita­
nado factor, de una u otra manera, podemos evitar la eclosión de enferme­ larios (centro de salud mental, hospitales día/noche, talleres protegidos, casas
dades mentales en cualquiera de sus tipos. Un sistema asistencial que se pre­ de abrigo, internaciones psiquiátricas en hospitales generales, etc.).
tenda agente de una acción sobre las condiciones capaces de conducir a la
El arsenal de servicios alternativos ofrecidos por la reforma preventivista se
enfermedad, debe sustentarse en un sistema causal consistente, para que
sitúa en el terreno de la contraposición al proceso de alienación y exclusión
una acción preventiva pueda servir de obstáculo a factores patógenos y
social de los individuos. Y por lo tanto, propia la instauración de servicios
pueda simultáneamente ser un productor de salud mental. Sin una coheren­
alternativos a la hospitalización Y de medidas que reduzcan la internación. Al
cii1 de ('se orden, el sistema no tiene una racionalidad teórica".
mismo tiempo, propuestas de "des-psiquiatrización" -entendida aquí como

41
40
sin6nimo de delimitación del espectro psiquiátrico_ buscan retirar del traba­
jo médico la exclusividad de las decisiones y actitudes terapéuticas, remitién­ 4. La Antipsiquiatría y la desinstitucionalización en la Tradición
dolas a otros profesionales, o a otras modalidades asistenciales no psiquiátri­ Basagliana: Deconstrucción e Invención.
cas, como lo que ocurre con las atenciones de grupos reflexivos, operativos,
de escucha, entre otros, o con atención por equipos multidisciplinarios, o aún
can la redefinición de los roles profesionales del Trabajo Social, de
4.1 La Antipsiquiatría: Deconstruyendo el Saber Médico sobre la Locura.
Enfermería, de Terapia Ocupacional. De la Psicología, del apoyo administra­
tivo, y así en adelante.
La antipsiquiatría surge en la década de 1260, en Inglaterra, en medio de los
movimientos underground de la contracultura (psicodelismo, misticismo,
Como resultado, tenemos que en los EEUU (Costa, 1980), los programas de
pacifismo, movimiento hippie), con un grupo de psiquiatras, entre los cuales
prevención acarrearon un aUmento relevante de la demanda ambulatoria y
se destacan f{oland Laing, David Cooper y Aaron Esterson, muchos con
extra-hospitalaria, aumento que no significa exactamente la transferencia de
los egresos asilares hacia los servicios intermediarios. Ocurre que, en la medi­
larga experiencia en psiquiatría chOlca yjJsiLOan~enso entre ellos
habla al respecto de la inadaptación del saber y de las prácticas psiquiátricas
da que los servicios preventivos y la aplicación del screening y de otros meca­
en el trato con la locura, más específicamente con la esquizofrenia. Así es,
nismos de captación hacen ingresar nuevos contingentes de clientes para los
entonces, formulada la primera crítica radical al saber médico-psiquiátrico,
tratamientos mentales, lo clientes naturales del hospital psiquiátrico perma­
en el sentido de desautorizarlo a considerar la esquizofrenia como una enfer­
necen internados, sino aumentan en número, una vez que el modelo asilar
medad, como un objeto dentro de los parámetros científicos. Las discusiones
es retro-alimentado por el circuito preventivista. En fin, los programas de
se dan entorno a la esquizofrenia, como concepto paradigmático de la cien­
masificación de las medidas preventivas, comunitarias y pedagógicas en
tificidad psiquiátrica, en la medida en que es en el tratamiento de esa pato­
salud mental producen un mecanismo de competencia psicológica, en ana­
logía que el fracaso es mayor, de la misma forma que la función tutelar de la
logía con Luc Boltanski (Boltanski, 1979), si producir respuesta terapéutica
adecuada. institución psiquiátrica con ella.

El l2.!:e~~o significa un nuevo proyecto de medicalización del orden_


Para Birman (1982,239), "la naturijlización del bi!}QillÍo 10cura/enferI]ledad
mental pasó a ser C:l}~tion~, lo qu~'-n~ sU""¿edía en el cuadro -de -¡a~aciona­
:j
g>~, esto es, de ~~eI()~~---eptos--fl'lédlCOS-PSlqUiátri~ p ara el lidad médica y en el cuadro epistemológico anterior. ¿&-.Qmo se C0I1stituy~J9
conjunto de normas y principios sociales. Esta inflexión, que hace el pasaje de
enfermedad mental en nuestra experiencia social? ¿Cómo se valida su exclu­
~ la arcaica profilaxis, atada al modelo asilar, hacia el preventivismo contempo­
~n-sºC1arl ¿Cual es el lugar que ocupa la institución psiquiátrica en este prtr-:
ráneo, constituye parte del proceso al cual Castel (Castel, 1978), que repre­
~eso? Son cue~til)nes que pasaron a colocarse como centrates.Toqueera
senta la existencia de "aggiornamiento" y de metamorfosis del dispositivo de
') control y disciplinamie~tosoC1ar, qUe'Va'ae'ra:-póTífICacreIC6ñ1'iITamJeñfo de hasta entonces considerado obvio pasó a ser objetos de dudas e inquietudes,
los locos ~tfrla
----,-- ------ Sál1Idaa:In
JI ¡ocle¡ I Ja--«prómoción de la
en
tar:comoanora la
conocemos. En ese territorio de competencias instituídas, le cabe a los sabe­
res psiquiátricos-psicológicos la mediación de la constitUción de un tipo psico­
dislocando la interpretación de esos fenómenos hacia el polo de una produc­
ción social e institucional de la locura como enfermedad mental".
Para Meyer, la antipsiquiatría es un "movimiento denunciante de los valores
sociológico ideal, traducido en un complejo mecanismo de control y norma­ y de la práctica psiquiátrica vigente, (... ) vehicylizando un ideario ri~e
tización de expresivos segmentos sociales, marginados por las causas más
variadas. QolérnJ5;o ( .. ) La lpcura es presentada como una reacción violenta externa,
como actividad lib~rtaJic¡ cuya med-iéaTización envuelve una manIobra msfi­
tuc~~':l["(Meyer:I975:n5r--~-' - - ~ - - "'­
Las referenc~1 ¡]tJ ¡rafes de la antipsiquiatría son ricas y diversas, como la
feI]orM'ñ;:;¡~gía, el existencialismo, la obra de Michel EC>I,!91llt, determinadas
corrientes de la socIología y psiqúiatría norteamericanas y, a otro nivel, el
42 p~icoanárísis y-elrnarxlsmo. -­
---
43
Para Cooper (1973, 18) "existen ciertos principios de las Ciencias Naturales En EEUU, se crea en 1965, la asociación Philadelphia, institución filantrópi­
que fUeron importados sin calificación, por algunos investigadores, hacia el ca y de investigación científica con los objetivos de:
campo de las ciencias del hombre (o ciencias Antropológicas), y fueron enton­
ces, proclamados como desideratos, sino esenciales o pre-condiciones de A- liberar la enfermedad mental de todas las descripciones;
cualquier estudio que se pretendiese científico. Esta tendencia condujo a una B- investigar causas, detección, prevención y tratamiento de las enfermeda­
infinita confusión metodológica y a repetidas tentativas de probar los térmi­ des mentales;
nos en los cuales 'la prueba' constituye una imposibilidad a priori en este
campo". La aplicación de estos principios por la psiquiatría hace presumir que C- crear locales de acogimiento;
"una vez que esté lidiando con Una enfermedad, existen síntomas y señales D- formar personal;
pasibles de observación en una persona-objeto, que pueden ser (implícita o
explícitamente) abstraídos de su medio humano con el fin de hacer tales E- promover debates;
observaciones y, además, que los síntomas y señales indican un diagnóstico, F- divulgar tales ideas.
que a su vez, indica pronóstico y tratamiento. Esta SUpuesta identidad diag­
nóstica, por definición, precisa tener una causa y, aquí las opiniones divergen, En el mismo año, es abierto en Londres un centro comunitario, el Kingsey
no obstante basado de evidencia sensiblemente escasa, entre anormalidad May, donde son analizados los comportamientos del normal, del anormal,
bioquímica, infección por virus, defecto estructural del cerebro, origen consti­ del c;:onformista, del desviado, del sano de espíritu, del loco.
tucional-genético (qul':: puede ser relacionado con otras causas) Y causación En 1967, Cooper, Laing, Berke y Redler organizan el Congreso Internacional
psicológica" (idem, lu)
de Dialéctica de la Liberación, donde se busca denunciar la violencia huma­
La antipsiquiatría procura romper, en el ámbito teórico, con el modelo asis­ na bajo todas sus formas y los sistemas sociales de lo que provienen y explo­
tencial vigente, buscando destituir definitivamente el valor del saber médico rar nuevas formas de acción. De ese congreso sale el libro Counter Culture,
de la explicación-comprensión y tratamiento de las enfermedades mentales. que expresa la ideología anglo-americana del underground que priorizaba la
Surge así, un nuevo proyecto de comunidad terapéutica, y un "lugar" donde creación de nuevas estructuras al margen del sistema social, de "zonas libres"
el saber psiquiátrico pueda ser interrogado en una perspectiva diferente de (comunidades, antiuniversidades, prensa paralela, teatro libre, radios pira­
la médica. tas), intentando desintegrarse de los valores de la cultura burguesa.

En el hospital psiquiátrico público de Shenley, en el periodo que va de 1962 -,._ __


Laing (1982) critica la psiquiatría, el orden social
.•. ..
- :y-familiar
- - - ­ (siendo el núcleo
familiar considerado el principal generador de locura), promueve una políti­
a 1966, en Londres, se pone en práctica una unidad psiquiátrica indepen­
diente, el pabellón "Villa 21", un nuevo tipo de comunidad terapéutica en la ca de subversión ideológica y busca estructuras marginales, paralelas, libres
cual una clientela no cronificada (jóvenes considerados esquizofrénicos, de o9.!rti. La crisis es referida enpr~ como crisis de la humanidad
15 a 30años, que no habían sufrido ningún tipo de tratamiento) forma un antes que crisis capitalista, que lleva a la explotación de las clases domina­
"~lugar de vida". Se promueven reuniones que buscan subvertir la jerarquía das, fruto de causalidades históricas más precisas. La locura es un hecho
y disciplina hospitalarias, detectando los prejuicios de los médicos y enferme­ social, político y hasta una experiencia positiva de liberaci6ñ~una reacción a
ros en relación a los pacientes y procurando quebrar sus resistencias al cam­ un deseqüTnSrio familiar,no--Cünfiguranoo así un estaoo patológico, ni
bio. Esta propuesta de combate a las estructuras hospitalarias que cristalizan mucho menos el loco un objeto pasible de tratamiento. El loco es, por lo
al paciente en el lugar del enfermo mental, dependiente e inválido, es una tanto, una víctima de la alienación general tenida como norma y es segrega­
experiencia que permite a Cooper verificar que el porcentaje de recaídas dis­ do por contestar al orden público y colocar en evidencia la represión de la
minuye de forma bastante expresiva en comparación con los métodos tradi­ práctica psiquiátrica, debiendo. por eso, ser defendido y rehabilitado. Es la
Cioll¿lles. mistificación de esa realidad social alienada que destruye la experiencia indi­
vidual y comportamental inventando el loco tenido como peligroso y pasible
de pérdida de voz.
44
45

ll....­
Para Laing, la salvaci6n de la humanidad reside en un emprendimiento de De cualquier forma, esa tradición trae impor(antes contribucionéS para la
desalienación universal -una revolución interior, una transformaciór del transformación práctico-teórica del concepto de desinstitucionalización como
hombre aisladamente. Tenemos, por lo tanto, cambios significativos en cuan­ deconstrucción, en el mismo sentido en que concomit,mtemente está siendo
to al concepto de locura, no vista como enfermedad mental sino como incor­ desarrollado por Franco Basaglia a partir de la experiencia de Gorizia.
poración de las críticas oriundas de las ciencias sociales con respecto de las
normas sociales.

Cooper sufre la influencia del pensamiento de Allan Watts -filósofo nortea­ 4.2 La Tradición Basagliana y la Psiquiatría Demccrática Itaiiana o una
mericano, especialista en las religiones orientales para quien la ciencia es la Cartografía de la Deconstrucción Manicomial, del Dispositivo y los Paradigmas
explicación ideológica de la verdad- y rompe con el cientificismo y su mode­ Psiquiátricos.
lo, el racionalismo analítico. Buscando investigar la realidad humana por la
técnica de la interacción afectiva entre observador y observado, una racio­ Las propuestas de transformación de la asistencia psiquiátrica se encuentran
m,lilación dialéctica-racionalidad no exterior a la realidad humana... movi­ inmersas en contextos socio-culturales precisos y, por lo tanto, datadas y
mi~nto de autodefinición sintético progresivo. Su actuación recae sobre la matizadas por juegos de intereses, relaciones entre saberes, poderes, prácti­
micropolítica (relaciones personalp.s, del cuerpo, de la psique, relaciones cas y subjetividades.
familiares), pues la institución académica y la educación burguesa tornan A partir de este momento, nos encontramos delante del desafío de cartogra­
difícil la síntesis de los niveles micro y macropolíticos. Su proyecto tiene fiar la experiencia de la tradición basagliana y de la psiquiatría democrátjc('i
como estrategia de transformación de la realidad social la eliminación de la italiana. Por cartografía, nos referimos a la producción de una mirada sobre
estructura familiar y, hasta de los grupos comunitarios, locales de acogimien­ los hechos, escenarios, actores, en el contexto de sus prácticas, delimi1émdo
to de pacientes, "centros" difundidos por todo el país. los procesos de constitución de sus críticas al dispositivo psiquiátrico tradicio­
La antipsiquiatría 2..LlscallJ1 diálQgº entre razón y locura, divisando la locura nal. De acuerdo con Denise Dias Barros podemos situar la experiencia italia­
entre los hombres y no dentro del hombre. Critica la nosografía que estipula na como "una confrontación con el hospital psiquiátrico, con el monelo de
el ser neurótico, denuncia la cronificación de la institución asilar y considera la comunidad terapéutica inglesa y la política de sector francesa, qy.D.9!!e
hasta la búsqueda voluntaria del tratamiento psiquiátrico como una imposi­ consent.e.. de estas el principio. de democratizaciQ[1 de las relaciones entre los
ción del mercado al individuo que se siente aislado en la socied;o¡d. El méto­ actores institucionales y la idea de territorialid;d" (~;'os, 1994, 53).---
do terapéutico de la antipsiquiatría no prevee tratamiento químico o físico y Siguiendo la inspiración de la autora, realizamos una lectura transversal del
si valoriza el análisis del "discurso" por medio de la metanoia, del viaje o deli­ contexto socio-histórico en que se da la experiencia de la psiquiatría demo­
rio del loco, que no debe ser podado. El loco es acompañado por el grupo, crática italiana, quiere decir, no damos a la mirada histórica una lectura
ya sea por métodos de investigación, por la no represión de la crisis, psico­ determinista y fatalista que de forma vertical busca en el pasado condiciones
dramatizada o auxiliada con recursos de regresión. de determinación para el presente y, ni restringimos la historia a una relación
La antipsiquiatría, finalmente, más allá que inicie un proceso de ruptura radi­ horizontal de dominación entre pares en un locus institucional separado del
cal con el saber psiquiátrico moderno, termina por elaborar otra referencia contexto socio-político-económico. Buscamos producir un corte que atravie­
teórica para la esquizofrenia, inspirada en la ¡::scuela de pªlº..~!to, conocida se ese contexto, donde se dan las relaciones entre los actores institucionales
como la teoría de la lógica de las comunicacio'ñesqüeé¡:¡ última·instancia se -inmersos en la red de saberes/poderes/subjetividades- y, así, permitir una
desliza para una génesis comunicativa (Flemming, 1976, 89). Esto es, una mirada que se lanza sobre la realidad para buscar definir causas/responsa­
explicación causal de la esquizofrenia calcada en los problemas de comuni­ bles, víctimas/victimarios.
cación entre las personas. Al lector, deseamos demostrar que las experiencias de reformulación de las
prácticas psiquiátricas ocurridas en Italia, Inglaterra, Francia, EUA y Brasil se
encuentran relacionadas y, al mismo tiempo, marcadas por singularidades,
46
47
mereciendo, así, lecturas particulares. Dicha particularidad no excluye la
posibilidad de marcos históricos comunes -como, por ejemplo, las demandas -no sería suficiente; se hacía necesario, también, cambiar radicalmente el pro­
sociales de la reorganización del espacio hospitalario y su medicalización, céso.. que ~ la problem~a locura
"-_ _._~~--~._.-._._--~-- . ..­ en enfermedad mental. Los ita­
_.,,~_.,-- --

producidos con el advenimiento de la modernidad y posteriormente, con la lianas postulaban la necesidad de un proceso en que la locura pudiese ser
eclosión y término de la II Guerra Mundial- pero lo importante es no perder redimensionada no para hacer su apología sino para crear condiciones que
de vista la forma como, en un contexto histórico determinado se dan las permitiesen que ese momento de sufrimiento existencial y social se modifi­
apropiaciones particulares de las demandas sociales y, por lo tanto, como se case" (Barros, 1994,53).
conforman determinados escenarios sociales en las relaciones con el trabajo, Robert Castel, en El Orden Psiquiátrico: la edad de oro del alienismo, expli­
la enfermedad, el desvío y la diferencia de una forma general. ca lo que serían las tres dimensiones heterogéneas a partir de las cuales se
Así, podemos atribuir a Ia.historia una otencia demarcadora de diferencia y fue organizando el espacio hospitalario, posibilitando la constitución del
con eso, tenerla como instrumento de reconstruccion e los dispositivos ins­ saber psiquiátrico, representado por la psiquiatría alienista francesa. La sín­
titucionales percibidos ~~s y por lo tanto, eternos, espontáne­ tesis de esa psiquiatría se opera a partir de la estructuración de una triada de\
amente producidos e inmutables. dimensiones aparentemente heterogéneas: la clasificación del espacio insti-·.
tu,<;.iQllill,' el.~.':~:eglo nosográfico de las enfermedades mentales y la imposición \)JJ
Pudimos. en el transcurso de los anteriores pasajes, demostrar que la lógica d~ -'.,ma relación específica entre médico enfermo en la forma del tratamien­
terapéutica en el trato con la locura posibilita la aproximación hacia ella por to moral (Castel, 197 ,81).
la mediación de la justicia y de la medicina. Al atribuir al loco identidad mar­
ginal y de enfermo, la medicina torna la locura, al mismo tiempo, visible e El paradigma psiquiátrico clásico transforma la locura en enfermedad men­
invisible, esto es, se crean condiciones de posibilidad para su medicalización tal y produce una demanda social en tratamiento y asistencia, distanciando
y se la retira de la sociedad mediante su encierro en instituciones médicas. el loco del espacio social y transformando la locura en objeto del cual el suje­
Dicho encarcelamiento produce efectos de tutela y afirma la necesidad de to precisa distanciarse para producir saber y discurso. El enlace intrínseco
encierro del loco para la gestión de su peligrosidad social. Así, el loco se entre sociedad y locura/sujeto que enloquece es artificialmente separado y
torna invisible para la totalidad social, al mismo tiempo, objeto visible y pasi­ adjetivado con cualidades morales de peligrosidad y marginalidad. Así, se
ble de intervención por lo profesionales competentes en las instituciones instituye correlación e identificación entre castigo y terapeutización a fin cl8
organizadas para funcionar como locus de terapeutización y rehabilitación. producir una acción pedagógica moral que pueda restituir las dimensiones
Paralelamente excluídos del medio social para ser incluidos de otra forma en de razón y equilibrio. De esa forma, la relación que se establece entre el SI'Je­
otro lugar: el lugar de la identidad marginal de la enfermedad mental, fuen­ to que cura y el objeto de intervención substrae la totalidad subjetiva e his­
te de peligro y desorden social. tórico social a una lectura clasifiCatoria del límite dado por el saber médico.
I.a codificación de los comportamientos es justificada por el saber competen­
En ese proceso es operada la producción de la enfermedad mental como !l' multiplicado en el imaginario social de la modernidad. Es el pasaje de una
objeto médico y, con eso, toda una práctica de diagnóstico, medicalización y visión trágica de la locura -perfectamente integrada en el universo social del
estructuración de paradigmas que justifiquen la intervención. La expresión H('nacimiento- hacia una visión crítica-productora de reducción, exclusión y
de Basaglia en La Psiquiatría alternativa: contra el pesimismo de la razón, el muerte social.
optimismo de la práctica- resume ese pasaje, cuando afirma que "la psiquia­
tría siempre colocó al hombre entre paréntesis y se preocupó con la enferme­ Es justamente en ese conjunto simbólico que la práctica y el saber psic. ,:;¿'.tri­
dad" (Basaglia, 1979, 57). En ese sentido, las prácticas pretendían interve­ (Os se tornan visibles en el locus manicomial. El t;"lanicom~..cpnCr(;l¡za la
nir/asistir al paciente hecho objeto mucho más que interactuar con la existen­ I1wtáfora de la exclusión que la modernidad produce en la relación con la
cia-sufrimiento que entonces se presentaba. Como dice Denise Dias Barros 1IIfl'renda-:Té:;i1Tacr:fucará-aiCa:r al'paradigma psiquiátrico, ya explici,:;.¡da,1a
sobre la experiencia desarrollada en Trieste, ".en lIn_moyimj~nlo constante de t\-,l( lición iniciada por Franco Basaglia y continuada por el movimien[(:) de la
p~iqlliatría democrática italiana afirma la urgencia de revisión de las !:~!i:lcio­
dutocritica se comenzó a percibir que colocar la enfermedad entre paréntesis
" - - ,'--_.,, ----------_ .. _---_._---_.._._-------_ ... --...... _.­
m's ,\ partir de la cual el saber médico funda su praxis. La tradición L:j:"';;¡.fjlia,
48
49

.....
na viene matizada con colores múltiples; trae en su interior la necesidad de un Se opera una identificación entre diferencia y exclusión en el contexto de las
análisis histórico-crítico con respecto a la sociedad y la forma como ella se libertades formales, y, en el caso de la locura, el dispositivo médico se alía al
relaciona con el sufrimiento y la diferencia. Es, ante todo, un movimiento polí­ jurídico a fin de basar leyes, y así, reglamentar y sancionar la tutela y la irres­
tico: trae a la polis la organización de las relaciones económicas y sociales al ponsabilidad social.
lugar de la centralidad y atribuye a los movimientos sociales un lugar nuclear,
en tanto actores sociales concretos en la confrontación con el escenario insti­ El gran mérito del movimiento Psiquiatría Democrática, fundado en Bolonia,
tucional que, simplemente, perpetúan/consumen o cuestionan/ reinventan. en 1973 (Psichiatria Democratica, 1974), puede ser referido a la posibilidad
de denuncia civil de las prácticas simbólicas y concretas de violencia institu­
Esta práctica crítica a la psiquiatría tradicional tiene inicio en la década de cional y, por encima de todo, a la no restricción de esas denuncias a un pro­
1960, en el manicomio de Gorizia, con el trabajo de humanización del hos­ blema de los "técnicos de salud mental". La posibilidad de la ampliación del
pital desencadenado por Franco Basaglia 6 . El modelo de comunidad tera­ movimiento de la POI y su alcance más allá de la propiedad o de la compe­
péutica ideado por Maxwell Jones en Inglaterra, es utilizado como estrategia tencia médico-psiquiátrica-psicológica permite alianzas con fuerzas sindica­
inicial para la instauración de una crisis interna al dispositivo institucional les, políticas y sociales. La POI trae al más amplio escenario político la reve­
para, desde allí, posibilitar la "proyección de la gestión psiquiátrica y de las lación de la imposibilidad de transformar la asistencia sin reinventar el terri­
contradicciones sociales y políticas que están en conexión hacia fuera de los torio entre ciudadanía y justicia.
muros de la institución" (Barros, 1994, 59-60). A partir de esa experiencia,
se torna posible reflexionar sobre los riesgos inherentes al modelo de comu­ Después de un periodo de ausencia del país, Basaglia retorna a Italia, yendo
nidad terapéutica. Justamente ese carácter todavía terapéutico matizaba y para Trieste, donde da inicio a la operación de dislocamiento fundamental en
dejaba intacto uno de los elementos constituyentes del dispositivo psiquiátri­ la estrategia de reinvención de la asistencia: se supera el modelo de la comu­
co: la relación terapéutica médico/paciente, lugar instituyente de las relacio­ nidad terapéutica, instituyente de una relación artificial adentro/afuera7 . Se
nes de objeto y saber/práctica. Ese espacio, aún producía un mundo a partir hace necesario superar el modelo humanización institucional a fin de inven­
de relaciones sociales complejas, aún promovía la reducción de la locura a tar una práctica que tiene, en la comunidad y en las relaciones que establece
objeto de intervención y visibilidad exclusiva. Así, "la ~~stión comunitaria con el loco -por mecHo del trabajo, amistad, vecindad- materia prima para la
q\le procura apenas humanizar el manico~ ~olocaba en cuestión las deconstrucción del dispositivo psiquiátrico de tutela, exclusión y peligrosidad,
relaciones de tl1t~J.a/c~y {l0cues!!ºnªºª~~nda~0 de peligrosidad producido y consumido por el imaginario social. Se torna preciso d~ntar
social contenido en el saber psiquiátrko" (Barros, 1994,59). Se hacía urgen­ las relaciones de racionalidad/irracionalidad CU:!.e restringen al loco a un lugar
te, entonces, operar un dislocamiento a partir de la crítica y superar la sim­ de desvalorización y desautorización para hablar sobre si, de-la misma forma
ple humanización del locus manicomial. La experiencia de ~la r~la el que es preciso desmontar el discurso/práctica competente que fundamenta la
nexo psiquiatría/control sociaVexclusión y, por lo tanto, la conexión intrínse­ diferenciación entre aquel que trata y aquel que es tratado. En ese momento,
~tre los intereses político-sociales más amplios y la institución de la cien­ 1<1 reinvención de las prácticas precisa confrontarse en el espacio de la comu­
cia psiquiátrica. nidad y en la relación que los técnicos establecen con la locura, con la solida­
ridad y el deseo de la producción de la diferencia plural.
Ese momento revela la estructura social excluyente y fundamenta tres pilares
de la crítica de la tradición basagliana: "el lazo de dependencia entre psiguia­ 1_<1 salud y la enfermedad ganan concreción histórico-social, se vuelven fenó­
tria_y ju~c!a, el orige!}9~_f~deJª'?1::J~sOllaslnternadas y Iª(~ Qgutrali­ menos datados en la realidad política de los sujetos sociales. La abstracción
~ia" (Barros, 1994,60). En realidad, el problema de las insti­ nrerada por la mirada positivista de las instituciones psiquiátricas puede ser
tuciones psiquiátricas revelaba una de las cuestiones más fundamentales: la ll'colocada y situada en la existencia de toda una relación entre
imposibilidad, históricamente construída, de trato con la diferencia y los dife­ ", 11 leres/poderes/subjetividades hechos prácticas sociales.
rentes. En el universo de las igualdades, los locos y todas las mayorías hechas 1'1 ,1I1eo Rotelli, citado por Barros, sitúa cuatro ejes fundamentales para la
minorías cobran identidades reductoras de la complejidad de sus existencias. h,lI1sformación de las instituciones psiquiátricas: "La lucha contra las estruc­
50
51

;.
turas psiquiátricas como re resivas-custodiales; la lucha contra las estructu­ Las cooperativas de trabajo constituyen otra modalidad de cuidado/creación
'ras pSlqUl nc s, élunque reforma s como lugares de institucionalización de de posibilidades que, inicialmente organizadas para atender a la necesidad
la enfermedad; la luc a contra la instituciona iza¿~del s)!frimjpnto~ de encontrar puestos de trabaj:::J para los ex-internos del hospital o para nue­
~,J.?~ la l~ ~ntra el sufrimiento como necesidad erul vas demandas que surjan, hoy representan un nuevo espacio de producción
mundo del capital y de la sociedad de intercambio, esto es, como universo artísticas, intelectual o de prestación de servicios, que asumen importante
Qe'ñq e)ección donde el sufrimiento se viene transformando en' algo mercan­ papel en la dinámica y en la economía no sólo de los servicios de salud men­
tilizable'! (Barros, 1994,26). tal sino también de toda la ciudad. Esas cooperativas, muy recientemente,
recibieron un nuevo estatuto legal en la región de Friuli- Venezi- Giulia, sien­
Para Amarante, "el proyecto de transformación institucional de Basaglia es
esencialmente un proyecto de deconstrucción/invención en el campo del do redefinidas como empresas sociales.
conocimiento, de las tecnociencias, de las ideologías y de la función de los El servicio de Diagnóstico y Cura (o Servicio de Emergencia Psiquiátrica)
técnicos y de los intelectuales" (Amarante, 1994a , 61). La trayectoria italia­ tiene un total de 8 camas, siendo 4 masculinos y 4 femeninos, número
na propició la instauración de una ruptura radical con el saber/práctica psi­ mucho menor de los previsto por la ley 180. Ese servicio funciona en régi­
quiátrico, en la medida en que alcanzó sus paradigmas. Según Amarante, tal men diurno y actúa coordinadamente con los centro de salud mental, gru­
ruptura habría sido operada tanto en relación a la psiquiatría tradicional (el pos-departamentos y cooperativas, para los cuales sirve de apoyo. lO
dispositivo de alienación) como en relación a la nueva psiquiatria (el dispo­
El IIlQyimiento de psiquiatría democrática, muchas veces confundido con la
sitivo de salud mental).8
propiatradiCIOnleor1Ca-~Ie-Frclnco'13asaglia;es, en verdad. un movimiento
Lo que estaba en juego en ese escenario hablaba al respecto de un proyec­ político constítuído a partir de 1973 con el objetivo de construir bases socia­
to de des institucionalización, de desmontaje y deconstrucción de les cada vez más amplias para la viabilización de la reforma psiquiátrica en
saberes/prácticas/discursos comprometidos con la objetivación de la locura y la tradición basagliana en todo el territorio italiano. Ocurre que, en la medi­
su reducción a la enfermedad. da, en que las experiencias de Gorizia y Trieste, esta última en curso, asumen
gran repercusión en el escenario político, el Partido Radical propone un refe­
En ese sentido, desinstitucionalizar no se restringe, ni siquiera se confunde
réndum para la revocación de la legislación psiquiátrica en vigor (datada de
con deshospitalizar, en la medida en que deshospitalizar apenas significa
1904), apuntando con esta medida la suspensión de toda y cualquier forma
identificar transformación con extinción de organizaciones
de control institucional sobre los locos y la locura. Ese referéndum del Partido
hospitalarias/manicomiales, mientras que desinstitucionalizar significa enten­
Radical, refleja, tal vez, una lectura de tenor predominantemente anti-institu­
der institución en el sentido dinámico y necesariamente complejo de las
cionalista del trabajo que viene siendo desarrollado por Basag/ia. De esa
prácticas y saberes que producen determinadas formas de percibir, entender
forma, el Estado constituye una comisión de alto nivel para estudiar y pro­
y relacionarse con los fenómenos sociales e históricos. 9
poner la revisión de la legislación italiana antes de la realización del referén­
En octubre de 1971 Basaglia llega a Trieste, donde da inicio al proceso de dum. En la medida en que el trabajo y el pensamiento de Franco Basaglia
desmontaje del aparato manicomial, seguido de la constitución de nuevos posibilitan todo ese debate, aunque el mismo no participe de la comisión, el
espacios y formas de lidiar con la locura y la enfermedad mental. Así, son proyecto de ley presentado se inspira fundamentalmente en sus ideas y ter­
construidos siete centro de salud mental, uno para cada área de la ciudad, Illina por ser identificado públicamente a su nombre, pasando a ser conoci­
cada cual abarcando entre 20 y 40 mil habitantes, funcionando 24 hs por do como "Ley Basaglia" (aprobada el 13 de mayo de 1978).
día, siete días por semana. Son abiertos también varios grupos-apartamen­
( 'reado el hecho político, Basaglia se empeña en la aprobación de la ley. más
tos, son residencias donde viven usuarios, algunas veces solos, algunas veces
l\lll'eso, en su efectiva implantación en la medida en que, si la comparamos
ilcompañados por técnicos y/o operadores voluntarios que prestan cuidados
mil la legislación de 1904, introduce importantes avances en la asistencia
,,1 enorme contingente de personas. en más de 30 locales diferentes.
p~lquiátrica, asimismo teniendo en cuenta que "la vieja fórmula que justifica
b II\tcrnación compulsiva (peligroso para si o para terceros o de escándalo
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público) es substituída por un artículo de la ley que, por conservar al médi­ Notas Capítulo I
co la entera responsabilidad del juicio de peligrosidad social, introduce con­
fusamente un elemento nuevo, la evaluación de los recursos disponibles para
resolver el caso, permaneciendo, en fin, el juicio de gravedad, evaluado por 1 Se trata del artículo Organizacao de isntitucoes para uma psiqlliatria comunitária, publicado ori­
el rechazo del paciente a la internación voluntaria. Se abre, sin embargo, la ginariamente en 1976, en Relatório e Resumas do 2° Congresso Brasileiro de Psicopatologia
posibilidad de soluciones alternativas a la internación: apenas cuando se está Infanta Juvenil, promovido por la Appia, y publicado en Amarante, Paulo (org.), 1994. Psiquiatría
de acuerdo de que éstas no existen es entonces obligatorio el tratamiento de social e reforma psiquiátrica, pp. 41-72, Rio de Janeiro: Editora Fiocruz, que es la versión utiliza­
autoridad. ¿De quién es la responsabilidad por la existencia de solucio,nes da aquí. Además nos basamos en la idea, como referencia que traspasa gran parte del presente
diferentes? ¿Cómo organizar un sistema de servicios que puedan tendencial­ libro, en la tesis de doctoramiento de Amarante (1994b).
mente eliminar la necesidad del tratamiento obligatorio? No existen garantí­
2 NT: se conserva el uso de la palabra para acentuar la idea de cambio de locus (tal es planteado
as de que la situación cambiará de modo sustancia!. Es fácilmente previsible
en el texto en portugués) , en vez de sinónimos como metamorfosis, transformación, etc.
una genérica reconversión de la asistencia psiquiátrica en la medicina, como
ya ocurre en otros países. Más allá de todo, el hecho que uno de los compo­ 3 NT: Las traducciones de citas son directas de las versiones que aparecen en el texto de LPV
nentes que permiten el juicio de gravedad sea también la inexistencia de (Locos por la Vida) en portugués y que se encuentran en la Referencias bibliográficas.
otras soluciones abre en el cuerpo social un nuevo espacio de contradiccio­ 4 NT: Se mantiene la traducción desrazón ya que proviene de la traducción del francés de dérai­
nes" (Basaglia et alli, 1980, 17-23).
son y cre"mos mils indicado. en concomilimcia con el planteo del FOllcault. '-!ue como ha SIdo trá­
ducido en otras obras como sinrazón.

5 En alusión a la propuesta de Marandon (Moreira, 1905).

6 La experiencia de Gorizia está relatada en La Institución negada (1985), el libro mas conocido
de Basaglia.

7 Para mayor detalle de este proceso, ver Barros, D. D. Jardins de Abe!. SR Edusp, 1994 y
Amarante, PUma aventura no manicomio: a trajetoria de Franco Basaglia, In : Manguinhos -his­
tória, ciencias, saúde l(i): 61-77. jul-out, 1994.

8 Amabas denominaciones, "dispositivo de alienación" y "dispositivo de salud mental" fueron uti­


lizados por Portocarrero, VM., 1990. O dispositivo da saúde mental: uma metamorfose na psiquia­
tria brasileira. Tese de Doutoramento, ¡FCS. Rio de Janeiro.

9 Vide Nicácio, F Org, 1990. Desinstitucionaiza¡;ao. Sao Paulo: Hucitec.

10 Mas detalles sobre la experiencia desarrollada en Trieste, así como los substratos teóricos que
la orientan ver RoteIli & Amarante (1992) y Rotelli (1994).

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