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La Energía y sus Actores
1985-2010

ANIVERSARIO
1985 - 2010
ÍNDICE

Prólogo
Miguel Sebastián 11
Ministro de Industria, Turismo y Comercio

Visión de los Fundadores 17


José María Martínez de Luko 18

Historia de la Asociación: Testimonio de los Presidentes 25


Abril 1985 – Mayo 2002: Victoriano Reinoso (†) 26
Junio 2002 – Junio 2004: Elías Velasco 26
Junio 2004 – Octubre 2004: Alfonso Cortina 33
Diciembre 2004 – Junio 2006: Carlos Pérez de Bricio 39
Junio 2006 – Junio 2008: Rafael Miranda 47
Junio 2008 – Junio 2010: Antonio Brufau 54

Enerclub y los responsables de la política energética 61


1982 – 1985: Carlos Solchaga 62
1985 – 1986: Joan Majó 67
1986 – 1988: Luis Carlos Croissier 73
1988 – 1993: Claudio Aranzadi 79
1993 – 1996: Juan Manuel Eguiagaray 84
1996 – 2000: Josep Piqué 92
2000 – 2006: José Montilla 99
2006 – 2008: Joan Clos 108

El entorno Político y Económico 115


Marco legal y evolución del sector: 116
José Folgado 116

Repercusiones del ingreso de España en la UE: 126


Marcelino Oreja 126
Pedro Solbes 130
8 | Índice

Relaciones Internacionales: 143


Nobuo Tanaka 143
Randi Gossen 158

La energía en el periodo 1985-2010 175


Evolución de la oferta y la demanda 176
José Luis Díaz Fernández

Regulación 197
María Teresa Costa

Mercado de la Electricidad 209


Pedro Mejía

Análisis sectorial 231


Carbón 232
Victorino Alonso

Petróleo 247
Alfredo Barrios

Gas 254
Antonio Peris

Energía Eléctrica 264


Pedro Rivero

Energía Nuclear 280


María Teresa Domínguez

Energías Renovables 294


José María Gonzalez Vélez

Agua y Energía: una misma lucha 299


Loïc Fauchon

Energía y sostenibilidad 313


Enrique Jiménez Larrea
Índice | 9

Energía y sociedad 323


Pedro Macías 324
Víctor Pérez Díaz / Juan Carlos Rodríguez 329
Ángel Expósito 340
Santiago Cárcar 349
Iñaki Garay 353
Antonio Cerrillo 358

Nuevos enfoques de los retos mundiales 363


Antonio Lamela

El futuro de la energía: la visión de la empresa 379


ABENGOA 380
Felipe Benjumea

BP ESPAÑA 390
Alfredo Barrios

COMPAÑÍA LOGÍSTICA DE HIDROCARBUROS 407


Jose Luis López de Silanes

CEPSA 418
Santiago Bergareche

CIEMAT 429
Cayetano López Martínez

DELOITTE 443
Fernando Ruiz

ENAGAS 461
Antoni Llardén

ENDESA 472
Borja Prado

E.ON ESPAÑA 485


Miguel Antoñanzas
10 | Índice

GAS NATURAL- UNION FENOSA 499


Salvador Gabarró

GRUPO IBERDROLA 511


Ignacio S. Galán

HC ENERGIA Y NATURGAS 520


Manuel Menéndez

INDRA 528
Javier Monzón

LANDWELL PWC 535


Carlos Mas Ivars

RED ELECTRICA DE ESPAÑA 552


Luis Atienza Serna

REPSOL 565
Antonio Brufau

SEDIGAS 575
Antoni Peris

SIEMENS ESPAÑA 582


Francisco Belíl

UNESA 589
Pedro Rivero
La Energía y sus Actores. 1985 - 2010 | 11

Prólogo

Miguel Sebastián
Ministro de Industria, Turismo y Comercio

H istóricamente, los principales cambios en los sectores energéticos han tenido su


origen en la definición por parte de los Gobiernos de estrategias a largo plazo, que
han sido aprovechadas y desarrolladas por los agentes privados. La energía nuclear en
Francia, la industria del etanol en Brasil, el desarrollo de las energías renovables en
España, de la eólica en Dinamarca o de la solar en Alemania, surgieron en todos los
casos como una apuesta pionera por parte de las autoridades, cuyo envite fue aceptado
y convertido en realidad comercial por parte de los agentes privados. Ningún sector como
el energético refleja con mayor claridad las oportunidades que ofrece la colaboración
entre los agentes privados y los poderes públicos. Para ello, el sector público debe definir
y dar estabilidad a marcos regulatorios que promuevan la competencia y el sector privado
debe favorecer la consecución de la eficiencia de los mercados.

Como resultado, los últimos veinticinco años han sido testigos de un creciente protagonismo
de los operadores privados que no ha ido en detrimento, sin embargo, de la capacidad de
los Gobiernos de contribuir a la configuración de las matrices energéticas, mediante la
definición de estrategias a largo plazo.

Simultáneamente, durante estos años han tenido lugar intensas transformaciones polí-
ticas, económicas y sociales a las que no han sido ajenos los sectores energéticos. Por
ejemplo:

En 1985, el consumo de energía primaria de EEUU triplicaba el de China. Es muy


probable que en algún momento a lo largo de 2010 China se convierta en el primer
consumidor energético mundial.
12 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Las reservas de petróleo mundiales se han incrementado un 63,2 por ciento desde
1985, muy por encima del crecimiento de la producción, del 42,4 por ciento. En
consecuencia, el ratio de reservas sobre producción, es decir, la vida estimada de los
yacimientos de petróleo, se ha incrementado. Si en 1985 se estimaba que las
reservas ya probadas garantizaban la producción durante 37 años más, actualmente
aseguran una producción durante 42 años. El crecimiento de la producción de gas
natural durante el mismo período ha sido del 90 por ciento, en línea con el
incremento de las reservas probadas.

Desde 1985 hasta 2005, el precio del barril de petróleo se situó en niveles reducidos
y razonablemente estables, oscilando en una franja entre los 10 y los 30 dólares.
Desde 2005, sin embargo, se ha incrementado tanto el nivel de los precios como su
volatilidad. Sólo en los últimos dos años, el barril de petróleo ha escalado hasta los
150 dólares, ha caído posteriormente hasta los 40 y ha vuelto a estabilizarse en el
entorno de los 80 dólares.

Sin embargo, los combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) representan casi
el 90 por ciento de las fuentes de energía primaria, prácticamente el mismo nivel que
alcanzaban en 1985. Desde esta fecha, el cambio más significativo ha sido la sustitución
de cuatro puntos porcentuales de petróleo por gas natural.

Aunque un 10 por ciento del total de la energía primaria de origen no fósil pueda parecer
una cifra reducida, en realidad oculta vectores de enorme trascendencia, que han abierto
una cuña en la matriz energética que permitirá ampliar el abanico de oportunidades
durante los próximos años. Para que se haya abierto esta cuña ha sido necesaria la
interiorización social, política y comercial de las consecuencias que el modelo energético
del último siglo estaba teniendo sobre el equilibrio del planeta.

En 1985, la conciencia medioambiental ocupaba todavía un papel secundario en el debate


social. Las preocupaciones se centraban principalmente en el efecto que los métodos
productivos tenían sobre la salud y la calidad de la vida humana. Durante los últimos
veinticinco años, las investigaciones científicas han situado la cuestión medioambiental en un
primer plano, que preocupa no sólo por sus efectos sobre la vida humana, sino sobre el
propio equilibrio del planeta y la supervivencia de las generaciones venideras. Incluso aunque
existan desacuerdos sobre la dimensión del cambio climático y sobre el papel que la
actividad humana desempeña en el mismo, su amenaza es seria y sus escenarios de riesgo
pueden llegar a ser devastadores. Esta amenaza es ya de por sí suficiente para justificar una
política ambiciosa y decidida, que promueva la sustitución progresiva de aquellas fuentes de
energía primaria con un mayor índice de emisión de gases de efecto invernadero.
Prólogo | 13

Las tecnologías de aprovechamiento de las fuentes energéticas renovables representan


la mejor apuesta para esta conciliación entre la necesidad energética derivada del
crecimiento económico y el respeto al medio ambiente. Las tecnologías renovables son
el resultado de un esfuerzo innovador de muchas décadas que, gracias a la constancia
de algunos Gobiernos e investigadores, ha permitido el desarrollo a nivel comercial de
diversas tecnologías, algunas de las cuales son prácticamente competitivas con las
fuentes tradicionales.

Gracias a la sostenibilidad de sus fuentes y a su componente tecnológico, a la reducción


de las emisiones contaminantes, a que contribuyen a reducir la dependencia energética
de los países desarrollados y a que favorecen el desarrollo de las zonas rurales y un
mejor aprovechamiento de los recursos, las energías renovables constituyen la principal
apuesta de los Gobiernos para configurar una nueva matriz energética, más sostenible
en todos los sentidos, económica, social y medioambientalmente.

Existen también otras tecnologías no emisoras, como la generación nuclear, que ya


durante la década de los ochenta aspiró a convertirse en una fuente alternativa a los
combustibles fósiles. El incremento de sus costes de inversión y el efecto que tuvieron
diversos accidentes sobre la aceptación social de esta tecnología, hicieron que su
progresión se viera limitada, representando en la actualidad alrededor del 5,5 por ciento
de la matriz energética primaria. Durante los últimos años, el coste de las materias primas
y la potencialidad que ofrecen las nuevas generaciones de reactores nucleares han
reabierto el debate en algunos países, que están apostando por nuevos programas de
desarrollo nuclear seguro, cuya evolución y aprovechamiento pacífico podrá resultar de
interés para el conjunto de la comunidad internacional.

Finalmente, el principal yacimiento energético que dispone la humanidad es el ahorro y


la eficiencia energética. Presenta una singularidad que lo distingue de todos los
anteriores: su valor neto para la sociedad es positivo desde el principio. Además, las
potencialidades del ahorro energético son enormes. Las tecnologías de la información y
la comunicación ofrecen inmensas oportunidades en este sentido, mediante el desarrollo
de redes inteligentes y de la generación distribuida.

Durante los últimos veinticinco años, en España el sector energético ha dado respuesta
a muchos retos y ha demostrado una extraordinaria capacidad de innovación y de
adaptación a las nuevas necesidades de los consumidores.

El principal reto ha sido responder satisfactoriamente a la demanda generada durante la


extraordinaria fase de desarrollo económico que ha permitido un crecimiento real
14 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

acumulado desde 1985 hasta el presente del 110 por ciento en el producto interior
bruto. El sector energético ha sido capaz de acompañar este fuerte ritmo de crecimiento
alimentándolo en lugar de estrangularlo.

Basta señalar algunos datos que ilustran la magnitud de los esfuerzos realizados: desde
1985 la potencia eléctrica instalada en nuestro país ha pasado de 41.400 MW a 100.000
MW, lo que ha permitido incrementar la producción bruta desde los 127 TWh de 1985
hasta los 300 TWh producidos en 2009. En el sector del gas natural, el crecimiento ha
sido incluso más significativo. En 1985 el consumo de gas natural en España se situaba
tan sólo en 2,4 bcm y en 2009 alcanzó los 35 bcm. En agregado, el consumo de energía
primara prácticamente se ha duplicado en este período, con un crecimiento medio anual
que supera el 2,7 por ciento.

No obstante, el fortísimo crecimiento de la demanda de energía ha tenido como conse-


cuencia la acumulación de algunos desequilibrios, hacia cuya corrección se ha dirigido la
política energética durante los últimos años.

En primer lugar, este Gobierno ha desarrollado los mecanismos necesarios para una
liberalización real de los mercados energéticos, con el objetivo de que los precios reflejen
de manera transparente el coste de la energía y, de esta forma, los consumidores y las
empresas adopten sus decisiones con la mejor información disponible. En este proceso,
el Gobierno ha tenido siempre presente la necesidad de proteger a los consumidores
más vulnerables, mediante la creación del denominado “bono social”, y de preservar a
los consumidores domésticos de la volatilidad de los precios mediante la creación de la
“tarifa de último recurso”, cuya formación responde a un mecanismo transparente.

Un segundo eje de la política energética ha sido el desarrollo de las infraestructuras


energéticas, con el objetivo de reforzar la seguridad y diversificar las fuentes de suministro.
Se ha prestado una atención especial a las conexiones internacionales, cuyo desarrollo se
producirá durante los próximos años: en el sector eléctrico incrementando la interconexión
con Francia y Portugal y en el sector gasista a través de Francia y con la entrada en
funcionamiento del gasoducto de Medgaz.

En tercer lugar, se han adoptado actuaciones decididas de fomento del ahorro y la eficiencia
energética, a través de la aprobación de los Planes de Acción 2004-2008 y 2008-2012 y,
posteriormente, del Plan de Activación 2008-2011. Estas medidas han demostrado tener
un doble valor, ya que además de generar un ahorro energético neto, tienen una naturaleza
ejemplarizante, que favorece la concienciación social y la generalización de los esfuerzos en
materia de ahorro y eficiencia.
Prólogo | 15

Gracias al efecto combinado de estos planes, desde 2004 ha tenido lugar un cambio de
tendencia en la intensidad energética de la economía española, que durante los años
anteriores se había alejado de los valores medios europeos. Así, entre 2005 y 2009 la
intensidad energética se redujo un 13 por ciento, iniciando por primera vez desde 1996
el camino de la convergencia con los países de la Unión Europea.

Finalmente, en cumplimiento del compromiso adquirido por nuestro país para que en
2020 las energías renovables representen el 20 por ciento del consumo de energía final,
el Gobierno español ha adoptado una política decidida de fomento de estas tecnologías
con resultados notables. Gracias a ello, en 2009 las tecnologías renovables supusieron
un 25 por ciento de la generación eléctrica total y un 12,3 ciento de la energía final
consumida en España.

El desarrollo de las tecnologías renovables en España es un ejemplo de éxito desde el


punto de vista energético, medioambiental e industrial, observado con admiración en
otros países. Es un éxito energético porque el desarrollo de las energías renovables ha
incrementado la tasa de abastecimiento del sector energético español en 2 puntos
desde 2005, hasta el 22,8%, Desde el punto de vista medioambiental, las energías
renovables han permitido reducir las emisiones por GWh producido por el sector
eléctrico desde 407 a 281 toneladas en el mismo período, es decir, un 31 por ciento.
Finalmente, constituye un éxito industrial, pues ha permitido a las empresas españolas
alcanzar una posición de liderazgo a nivel internacional, en un sector emergente con
extraordinarias perspectivas futuras.

Sin duda, el futuro deparará nuevos retos que exigirán esfuerzos constantes y continuos.
La política energética seguirá abordándolos sin desatender sus líneas de trabajo:

El mantenimiento y la diversificación de las fuentes primarias. Es necesario conservar


en la matriz energética todas las fuentes de energía primaria ya que cada una de ellas
aporta características y cualidades distintas que resultan complementarias y fortalecen
el mix energético en su conjunto.

La participación de las energías renovables debe ser creciente y estable. Con un objetivo
de participación del 20 por ciento de la energía final, las tecnologías renovables pasarán
a ser un elemento fundamental en la matriz energética, lo que sólo se conseguirá
avanzando en su sostenibilidad técnica y económica.

La profundización de la liberalización de los mercados y de la interconexión del


sistema energético español, que situará a sus agentes en un mercado más amplio.
16 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Aunque aún queda mucho camino por recorrer, el avance hasta el presente ha sido
enorme. El sector energético ha superado a lo largo de los últimos veinticinco años retos
tan exigentes como los actuales. Para superarlos, ha resultado fundamental la calidad y la
colaboración de todos los agentes, públicos y privados. Entre estos últimos, Enerclub ha
desempeñado un papel destacado, como punto de encuentro y foro de referencia en
materia energética. Su actividad ha constituido un laboratorio de análisis y de ideas, que
han permitido identificar de manera precisa las necesidades del sector energético español,
contribuyendo de esta forma al perfeccionamiento de los marcos regulatorios. Por ello, le
agradezco sinceramente su contribución durante este período, que ha sido de un valor
incalculable para el desarrollo del sector, con el deseo de que siga profundizando en su
tarea en los próximos años, con tanto éxito como ha tenido hasta el momento.
Visión de los fundadores

José María Martínez de Luko y Aguirre


18 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El nacimiento de la Asociación

José María Martínez de Luko y Aguirre


Vicepresidente Honorario del Club Español de la Energía
Consejero Delegado y Director Técnico de GICSA GOYMAR

E n los primeros años de la década de los ochenta, un grupo de profesionales


relacionados o interesados en los asuntos de la energía, integrado por José Alfonso
Asenjo, José Manuel Casal, Antonio Lamela y José María Martínez de Luko iniciaron una
serie de encuentros con el objetivo principal de analizar y confrontar sus opiniones
sobre la realidad de la energía y su más previsible futuro, así como proyectar el
resultado de sus debates hacia la sociedad para contribuir a una mejor comprensión de
los asuntos de la energía. Dichos encuentros se celebraron, principalmente, en el Club
Financiero Génova que, durante la fase inicial del Club tras su creación, fue también su
domicilio social.

La creación propiamente dicha del Club Español de la Energía tuvo lugar durante una
comida, en el citado Club Financiero, en 1982. A dicha comida asistieron, entre otras,
las siguientes personalidades: Don Javier Álvarez Vara, Don Mario Álvarez Garcillan, Don
José Alfonso Asenjo, Don Alfredo Calzada, Don José Manuel Casal, Don Alfredo
Goyeneche, Don Antonio Lamela, Don Manuel Losada, Don Rafael Llopis, Don Miguel
de Oriol, Don Eleuterio Población, Don Antonio Téllez de Peralta, Don Victoriano
Reinoso, Don Juan Temboury, Don Manuel Toharia y Don Francisco Vighi. El total de
asistentes fue de 35 personas.

El primer Presidente fue Don José María Martínez de Luko que permaneció en el cargo
hasta 1985, año del nombramiento como Presidente de Don Victoriano Reinoso y Reino.

Por su interés, reproducimos a continuación la entrevista concedida por Don José María
Martínez de Luko a Don José Antonio Revilla (†) de la revista Foro Energía, tal como fue
publicada.
Visión de los fundadores | 19

“Nuestro objetivo, el del Club Español de la Energía, es crear una


conciencia social energética en España”

José María Martínez de Luko y Aguirre, vasco y nacido en Madrid, cuarenta y seis años, doctor
ingeniero industrial acunado y acuñado en las aulas del ICAI, actualmente ingeniero consultor
cuya actividad desarrolla al frente de GICSA (Goymar, Ingenieros Consultores, S.A.), junto con
otro ilustre ingeniero, Alfredo Goyeneche.

Menudo, dinámico, incansable, rápido, intuitivo, creador por excelencia. Su movilidad es


asombrosa. Conecta a larga distancia con hombres y con cosas, las más variadas.
Impresiona su decidida vocación organizativa y posee un raro entendimiento de la
comunidad y de la persona. Discurre con fría e implacable racionalidad y se vuelve en su
conclusión con el ímpetu de un adolescente. Ya me lo había advertido Miguel de Oriol:
“Tiene madera para llegar a donde se lo proponga”.

Confieso que, al comienzo de conocernos, me parecía frío, escéptico y distante. Nada


más lejos de la realidad. Quizá su veta alavesa, la de su apellido paterno, influya de
primeras. Luko es un delicioso pueblecito próximo a Vitoria; muchas tardes he jugado en
Luko en mi niñez. Hay dos temas tabú para José María: la democracia y San Ignacio de
Loyola. Es un demócrata visceral, empedernido y consecuente. Es un ignaciano increíble.

Respecto de la democracia, no admite discusión.

r.- Desengáñate, es el menos malo de los sistemas. En el peor de los casos.

Ignaciano de pies a cabeza, transpira loyolismo por todos sus poros. Si se hace referencia
en la conversación a la Compañía de Jesús, hay que andar a pie juntillas. Recuerdo que
con motivo de la elección del último General de la Compañía –el sucesor del Padre
Arrupe–, una elección polémica, sin duda, José María andaba muy preocupado con las
noticias que llegaban de Roma. San Ignacio: “Gure patrón aundiya”.

r.- Reconozco que es un tema casi intocable para mí.

No se cansa nunca. Me recuerda aquello de Azorín sobre el hombre que no se cansa: el


triunfo asegurado al final del camino.

Me hace gracia su interpretación del calendario: no existen los sábados, ni los domingos,
ni los días festivos.

r.- Todos los días son aptos para hacer cosas. Parar es morir.
20 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

De cuando en cuando, se va a La Moraleja a “darle a la bolita” como él dice riéndose, con


sus amigos, particularmente con uno, José Alfonso Ajenjo. Yo diría que, en esas ocasiones,
“darle a la bolita” es un pretexto pueril para hablar y estar con ellos. También de cuando
en cuando, un viajecito a Italia, a su amada Florencia, en la que vivió algún tiempo.

r.- Me siento muy vasco y muy español. De no ser así, me hubiese gustado ser toscano.

Hablar con él es sumamente agradable. Se expresa con endiablada rapidez, sin guardar
respeto excesivo a las normas; abundoso y espontaneo. Tan peligrosamente en ocasiones
que bordea la temeridad, casi la cuerda floja, que una sociedad insincera y anémica tiende
como trampa.

r.- Prefiero el riesgo del qué dirán, al desasosiego de traicionarme a mí mismo. ¿Acaso
no es uno el mejor jurado de los propios actos?

Su vocación por la ingeniería se pierde en las brumas de la pubertad. No fue itinerario fácil
el que tuvo que recorrer. Su inteligencia y su voluntad salvaron escollos y dificultades.
Apenas acabados sus estudios de ingeniería y ya se dedica a preparar a futuros ingenieros.
Se decantó acendradamente por lo energético. Energías paralelas: la suya profesional y la
suya en proyección social. Desde años le andaba dándole vueltas a la cabeza la idea de
organizar socialmente la energía. Era un tema apasionante para que no se conviertiera en
una obsesión. Puso en marcha ese raro mecanismo de conexión y captación que le
caracteriza. Hacía falta un club de la energía: algo que aglutine a miles y miles de personas
que están trabajando en ella y de la que depende la suerte de la humanidad entera.

p.- ¿Y cómo empezó eso?

r.- Pues chico, como empiezan estas cosas. La idea estaba ahí y sigue estando. Nace
de una exigencia, de una necesidad. El mundo de la energía es vasto, complejo y
fascinante. Abarca no sólo un tremendo desarrollo tecnológico, sino un proceso
socioeconómico de una magnitud impresionante: de hoy, de mañana y de pasado
mañana. Generalmente, hasta ahora, nos hemos parado en el desarrollo tecnológico;
pero es obvio que posee tanta trascendencia el proceso socioeconómico y hasta el
político. Los poderes públicos acentúan –es un fenómeno universal– su interferencia
en las decisiones energéticas. Nadie se libra de ellas. Nada queda fuera de su alcance.
Hasta ahora, las preocupaciones sobre el tema no rebasan los límites de una
contemplación fragmentaria, familiarista, de grupo…

p.- No te entiendo muy bien…

r.- Vamos a ver. Existen, y desde hace tiempo, colectivos importantes en el campo
energético. Unos inspirados en intereses –corporativos podríamos decir– y otros en
Visión de los fundadores | 21

ideas. Entre los primeros, podría citarte a los eléctricos, UNESA, para entendernos
mejor, que a su vez, general una red de asociaciones, yo diría que mixtas, como Adae,
Asinel, Amys, etcétera; los de la minería del carbón, como Carbunion; los de gas, como
Sedigas y Unigas, y así podría enumerarte otras. Por otro lado, también funcional
colectivos de noble dedicación e intención: Sociedad Nuclear Española, el Club
Español del Petróleo, al que ha dedicado una parte sustanciosa de su vida Mario
Álvarez-Garcillan, modelo de competencia, preparación y perseverancia, que se
entrega íntegramente a estas causas energéticas y que en el tema petrolífero es de las
personas que más saben. Resulta también evidente que, en un plano de información
y de estudio, la Asociación de Ingenieros de Minas, el Club de la Mineria, la Fundación
Gómez-Pardo, el Instituto de Ingeniería de España, que recientemente ha estrenado
presidente con don Manuel García y Gil de Bernabé, y el Comité de Energía del
Instituto, trabajan denodadamente en este sentido. Permíteme que te haga una
observación a este respecto: curiosamente son los Ingenieros de Minas los que más
intensamente se mueven con jornadas, reuniones, encuentros, simposios y mesas
redondas, aunque desgraciadamente no hallen el eco informativo que se merecen.

p.- ¿Insatisfecho del tratamiento informativo que se le da al tema energético?

r.- Hombre, relativamente, sí. Todos somos propensos a creer que los temas que
nos interesan y en los que estamos volcados no gozan de la repercusión social
que debieran. Yo pienso y otros muchos conmigo que, en el caso concreto de la
energía, no se guarda la proporción entre su importancia tecnológica, económica,
social y hasta política y su difusión en los medios de comunicación. Podríamos
incluso decir que solamente trascienden estos temas informativamente hablando,
en circunstancias puntuales y sensacionalistas, cuando adquieren dimensión de
suceso: asesinatos en Lemóniz, subida de tarifas, parón nuclear, conflictos
laborales en Valdecaballeros, contenciosos con multinacionales, etcétera.

En cualquier caso, no podemos pretender que todos los españoles estén tan
mentalizados para que cualquier información pueda ser noticiable o comentable. Sin
embargo, creo sinceramente que al menos una parte de los profesionales de la
información, deberían estar más al día sobre estos temas y colaborar en la creación de
esta conciencia energética en la sociedad española, entre los ciudadanos.

p.- Consideras entonces que el tema posee incluso una gran transcendencia política…

r.- Estoy absolutamente persuadido. Te voy a contestar con palabras de Carlos Dávila,
diputado del PSOE y responsable energético del partido: “El sistema energético de un
país es el segundo en importancia estratégica después del sistema bancario. Un país
22 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

puede pararse en veinticuatro horas manejando los resortes bancarios y en cuarenta


y ocho horas manejando los resortes energéticos”. Creo que resulta clarísima la
conclusión política.

Por otro lado, no olvides que el sector energético es el que incentiva mayores inversiones
de todos los sectores industriales –en años normales–, lo que lleva consigo unos
intereses económicos descomunales. La economía y la política son siempre buenas
compañeras de viaje.

p.- ¿Y qué podría hacerse para lograr esa concienciación ciudadana y profesional en
torno a la energía?

r.- Mira, cuando en 1982 nos decidimos unos cuantos amigos a crear el Club Español
de la Energía, venía yo de un viaje por Europa y hojeando un número de la revista
italiana El Europeo, dedicado fundamentalmente a temas energéticos y específicamente
al ahorro de energía, observé que se hablaba en sus páginas de la existencia en
Inglaterra de 700 asociaciones, grupos de trabajo, etcétera, con un total de 24.000
miembros dedicados de forma no lucrativa a tratar temas energéticos en general. ¿Te
imaginas lo lejos que estamos en España de llegar a algo parecido?

p.- ¿Qué tienes que decir acerca de la relación de esto con el Club…?

r.- Pues a pesar del esfuerzo de unos cuantos, nos está costando encontrar vías de
comunicación profunda entre los profesionales y no digamos de cara al público en
general.

El cronista se considera obligado a inquirir de este hombre dinámico, jovial y campechano,


algo más sobre los fines y la evolución del Club Español de la Energía.

p.- ¿Y cuál es en realidad el objetivo del Club?

r.- Creo que ya te lo he dicho antes: Crear una auténtica concienciación social
energética, similar a la que existe en otros países. Primero, una conciencia profesional,
tecnológica, a escala de profesionales de la ingeniería, la arquitectura, la edificación, el
transporte, la medicina, etcétera; éste ha de ser el punto de partida. Decenas de miles
de profesionales relacionados con el tema energético –salvo esas minorías a las que
he hecho mención– viven de espaldas a esta actividad social, si bien personalmente
actúen con gran eficacia en las empresas.

Sin duda, el gran problema está en la superación de ese talante familiarista que existe.
Nadie pretende, por supuesto, eliminar esas asociaciones que cumplen funciones
importantísimas, sino, apoyadas en ellas, incluso, dar una imagen de conjunto que es lo
Visión de los fundadores | 23

que requieren las circunstancias actuales, tanto tecnologícas como sociopolíticas. Esto
podría incluso dar lugar a la creación de una plataforma energética, como interlocución
válida para la Administración. Claro está, tampoco podemos esperar que la energía sea
de interés general para los ciudadanos. Claro está, tampoco podemos esperar que la
energía sea el tema de conversación habitual como es el deporte, la televisión, etc. Cada
cosa en su sitio.

p.- ¿Y el usuario?

r.- ¡Ah! Ese es el gran protagonista: el que paga, el más olvidado, al que no se le
recuerda más que a la hora de pagar y en ocasiones de muy malos modos. Todas
esas vicisitudes por las que atravesamos, voluntariamente claro está, los empresarios,
los ejecutivos, llámalos como quieras, no son nada en comparación con las vicisitudes
del final de mes de millones de familias.

Los políticos trazan sus programas y elaboran sus planes, sin una mínima participación
del usuario, del interesado; las sociedades, las empresas, ídem de lienzo y no hay
reproche alguno en estas palabras –¿por qué iba a tirar piedras contra mi propio
tejado?–; los partidos apenas si se preocupan seriamente del asunto: sólo el PSOE –y
conste que no tengo carnet– mantiene, desde hace años, una admirable preocupación
y hay que reconocerlo públicamente; los municipios carecen de recursos financieros
hasta para la buena iluminación de sus ciudades, garantía de seguridad ciudadana y
de confort, como señalaba acertadísimamente en la primera rueda de prensa de la
revista “Foro” Rafael Lledó, ese mago de la luminotecnia española; las Comunidades
Autónomas, bueno, este es otro tema, un tema en el que yo, personalmente, he
depositado todas mis esperanzas. ¿Por qué no esperar de ellas que colaboren directa
o indirectamente a generar esta conciencia social energética?

Creo que la idea de insertar en la revista un mullido foro de las Comunidades


Autónomas, un foro de la energía y tecnología en las Comunidades Autónomas es
espléndida: puede traducirse en resultados muy positivos, tanto para esa conciencia
energética y para las propias Comunidades. ¿Conoces algo tan estrechamente
interrelacionado como la energía?

Una pausa en la conversación. Tres o cuatro llamadas telefónicas. El verano está plantado
ahí, esperando bajo un sol ardiente, un paréntesis de vacaciones.

p.- El Club ha iniciado unas tertulias energéticas…

r.- En efecto, estamos programando unas reuniones, con carácter de tertulias para
todos los últimos viernes de mes, sobre temas variados, siempre en torno a la
energía. Se pretende huir de la solemnidad excluyente de la mesa redonda o del
24 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

simposio para canalizar conversacionalmente las impresiones de los asistentes, eso


sí, dentro de unas levísimas y flexibles normas de interlocución. Ya se han celebrado,
durante los pasados meses de mayo y abril, con una acogida ciertamente buena.

p.- ¿Y crees posible mantener el interés a lo largo del año?

r.- Pienso que sí. También otros muchos profesionales lo creen así.

p.- ¿Y es posible sacar algo en limpio de una tertulia que dura como máximo dos o
tres horas, cuando las gentes de la política, de la economía y de las empresas no han
podido ponerse de acuerdo tras muchos meses de deliberaciones?

r.- En el fondo sí que se han puesto de acuerdo o los han puesto, que al final es lo
mismo; pero por añadidura te diré que la ventaja de estas tertulias es que no se
necesita llegar a ningún acuerdo. Es más; si nos pusiéramos de acuerdo, se acabarían
las tertulias por consunción, puesto que nada tendríamos que comentar o discutir.

p.- ¿Y cómo piensas desarrollar las tertulias?

r.- Con sencillez, con soltura, con espontaneidad. Algo parecido al programa La clave sin
cámaras, intentando una mayor participación de los asistentes; en definitiva, una
auténtica tertulia y en su día quizá varias tertulias a la vez, conectadas con alguna
emisora de radio. En resumen, constituyen una oportunidad de cambio de impresiones,
un foro, algo parecido a eso.

Las dos primeras celebradas invitan a un moderado optimismo.

p.- ¿Más proyectos?

r.- Sí, claro: la celebración del Primer Congreso de la Energía el Próximo en un


escenario energético español que dé la imagen de la actividad y de la realidad
energética española. Vamos a intentar que el año 85 sea el año español de la energía.
Por intentarlo, no quedará.

Se desmaya la tarde y el cielo en poniente se torna cárdeno con ribetes de naranja. El


horizonte serrano, se difumina en una leve cenefa gris. Sería interminable la entrevista
con José María pero hay que poner punto final. Y le dejamos con sus estudios, con sus
planos, con sus proyectos, con sus llamadas, con su vida de ingeniero y de empresario
y esas dos cuestiones en las que hay que entrar a pies juntillas: la democracia y San
Ignacio de Loyola. Curiosísimo, humanamente curiosísimo.
Visión de los fundadores | 25

Historia de la Asociación:
Testimonio de los
Presidentes

Victoriano Reinoso y Reino (†)

Elías Velasco

Alfonso Cortina

Carlos Pérez de Bricio

Rafael Miranda

Antonio Brufau
26 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Abril 1985 - Mayo 2002


Junio 2002 - Junio 2004

Victoriano Reinoso y Reino (†)

Elías Velasco García


Vicepresidente de Honor del Consejo Mundial de la Energía
Ex Consejero y Director General de Unión Fenosa

M i primer recuerdo del Club es una tarde de un viernes, a la hora del café, sentado
en una silla, formando parte de un círculo muy amplio de personas, debatiendo
abiertamente sobre temas de actualidad de la energía. La reunión estaba moderada por
José María Martínez de Luko, fundador y primer presidente del Club. Esto ocurría en un
salón del Club Financiero Génova. Era algo así como una tertulia, un café literario abierto,
donde los contertulios hablábamos espontáneamente sobre la energía. Mi recuerdo de
aquellos momentos es muy grato.

José María, una persona muy inteligente y emprendedora, Presidente de Goymar, una
empresa de servicios de ingeniería eléctrica de edificación, reunió para fundar el Club a un
grupo de personas relevantes del sector industrial de los usos finales de la energía eléctrica.

Formaban parte de este grupo de fundadores, arquitectos tan destacados como Eleuterio
Población y Antonio Lamela, que fue y es una de las personas de referencia del Club,
Vicepresidente desde su fundación, y profesionales de la industria del aire acondicionado
y de la ingeniería de edificios, como Rafael Budí, Director de Interclisa/Carrier, que fue
durante muchos años Vicesecretario General del Club, Gaspar Crespo García, Consejero
Delegado de Crespo y Blasco, empresa de suministros y servicios eléctricos, etc.

En el año 1985, tres años después de la fundación, su Presidente siente la necesidad


de dar una proyección más amplia al Club, y estima que, para desarrollar esta nueva idea,
se tiene que buscar a una persona adecuada que tuviese una gran proyección de futuro
en el sector energético. Finalmente, la persona elegida es Victoriano Reinoso, Consejero
Director General de Unión Fenosa, a quien José María, con gran generosidad por su
parte, ofrece la Presidencia del Club para que lidere una nueva etapa.
Historia de la Asociación: Testimonio de los Presidentes | 27

Victoriano era un líder natural, muy inteligente y creador. Rápidamente, con gran visión de
futuro, diseñó un nuevo Club, que se extendía a todos los sectores energéticos y a todo
el territorio nacional. En otras palabras, quería que la institución fuera coherente con su
propio nombre: Club Español de la Energía. Victoriano era muy integrador. Nombró a José
María Martínez de Luko Secretario General, y a Antonio Lamela Vicepresidente, y abrió el
Club, en su nueva Junta Directiva, a la Administración española y europea, a todos los
sectores energéticos: electricidad (Unesa), carbón (Carbunión), petróleo (Aserpetrol), gas
(Unigas); a las ingenierías (Empresarios Agrupados e Initec); a los fabricantes de equipo
(Sulzer) y a los medios de comunicación y divulgación científica (Manuel Toharia), etc.

El nuevo Club estableció un plan de gestión en base a tres líneas principales de actua-
ción: “Foro o Debate”, “Formación” y “Documentación”.

En cuanto a la función de “Debate”, el Club no tendría voz propia, pero abriría sus puertas
a las distintas opiniones y a todos los sectores energéticos, a la industria, y a la sociedad
en general. Cada ponente respondería de sus propias opiniones. El Club no quiso emitir
una revista o comunicación propia, con el fin de mantener la más estricta neutralidad.
Realmente se quería que fuera lugar de debate de asuntos relacionados con la energía,
no un centro de creación de opinión propia.

En “Formación”, se pusieron en marcha varios cursos y seminarios, pero hubo tres de


especial importancia.

− El primero fue un curso titulado “Especialización en Tecnología Energética”, que se


realizó conjuntamente con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de
Madrid, y que durante unos años tuvo mucha aceptación académica.

− El segundo es el curso de “Negocio Energético”, que es hoy día una de las


referencias de formación obligadas del sector energético.

− En tercer lugar, y en otro orden de cosas, cuando se abrió el sector eléctrico a la


competencia, tuvieron también mucho éxito los innumerables cursos que se hicieron por
toda España para divulgar el funcionamiento de los mercados eléctricos organizados.

La función de “Documentación” ha sido siempre importante a lo largo de los años y se


han hecho múltiples aportaciones. El fondo bibliotecario actual es de unos 70 títulos.
28 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Victoriano y su Junta Directiva impulsaron múltiples actividades, pero hay cuatro que se
han mantenido hasta nuestros días, y que son causa determinante de la buena aceptación
que tiene el Club en la vida de la sociedad energética española. Estas son las siguientes:

− Los “Almuerzos-Coloquio”. Dos o tres veces al año se invita a una personalidad


nacional o internacional que expone algún tema energético relevante de actualidad.
Tras dicha exposición hay un amplio coloquio con los miembros del Club. Realmente
hubo algunos antológicos.

− “El Balance Energético de cada año y la Perspectiva del siguiente”, que se realiza en
los primeros meses del año y que suele ser presidido por el Ministro y/o Secretario
de la Energía, y en el que intervienen los representantes institucionales de todos los
sectores energéticos. El primero tuvo lugar en el año 1986 y fue presidido por el que
en aquel entonces era el Secretario de la Energía, Fernando Maravall.

− Las presentaciones de los “Programas Energéticos de los Partidos Políticos” con ocasión
de las confrontaciones electorales. La primera sesión tuvo lugar en junio de 1986.

− “Los Premios de la Energía”. El primero fue en el año 1989. Tal vez es éste el acto
de mayor proyección social del Club. Suele ocurrir en el otoño. Realmente es una
distinción y consideración del Club a los periodistas de la información, que consiste en
la otorgación de premios a los más destacados del Ejercicio, según un Jurado constituido
en el Club a tal efecto. Lo preside el Ministro de Industria, que suele utilizar la
oportunidad del acto para dar publicidad a las políticas energéticas de más actualidad.

XIV Premios de la Energía (2002)


Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 29

En el año 2002, desde la prematura e inesperada muerte de Victoriano, al premio de


“Energía y Sociedad”, que se le asignaba, según el Jurado de los Premios, a una perso-
nalidad destacada cuya labor haya incidido notablemente en el mundo de la Energía,
se le nominó con el nombre de “Victoriano Reinoso”, en su honor y recuerdo.
Personalidades tan destacadas como Loyola de Palacio, José Luis Díaz Fernández,
Ramón Martín Mateo, Antonio Colino, Miguel Ángel Noceda, Víctor Pérez Díaz,
Feliciano Fuster, Felipe González y Carlos Pérez de Bricio recibieron este premio.

En la etapa de la Presidencia de Victoriano se destacarían tres nuevos hechos institucio-


nales importantes:

− Las “Jornadas Hispano lusas” y las “Jornadas Hispano británicas”. Especialmente las
que se realizaron, recíprocamente, en Portugal y España, tuvieron siempre gran
importancia y hubo varias ediciones. Hoy día, no se realizan. Una reflexión para el
futuro, sería volver a considerar este tipo de actividades con algunas organizaciones
similares a la nuestra en el ámbito de la Unión Europea.

− La incorporación al Club del Instituto Español de la Energía, en febrero de 1991,


supuso la consolidación de todas las funciones de “Formación” del Club. En el Institu-
to fueron ejemplares las gestiones de Miguel Pardo Bustillo y de su Presidente, José
María Aldeanueva, así como el apoyo en todo momento, durante muchos años, al
Instituto y al Club, de su hermano Antonio.

− Otro hecho institucional muy relevante fue el acuerdo de fusión con el Club del
Petróleo que tuvo lugar en enero del año 2000. Antes de este compromiso de integra-
ción hubo muchos intentos de unión de las dos instituciones, hasta que finalmente

Firma del acuerdo de Integración entre el Club Español de la Energía y el Club del Petróleo (2001)
30 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

fructificaron. Para llegar a este acuerdo es de justicia reconocer la gran labor de gestión
e integración que realizaron por parte del Club del Petróleo, Ramón Leonato y Eugenio
Marín, que era su Presidente en el momento de la firma del acuerdo. Como resultado
de la fusión de las dos instituciones se constituyó el Capítulo del Petróleo. En mi
opinión, esta integración es uno de los fundamentos del Club, y una base muy firme
para el futuro, y mucho más ahora, que las empresas energéticas amplían cada vez
más su campo de actuación, y son menos sectoriales y más globales.

El fallecimiento, de forma inesperada, de Victoriano Reinoso, en mayo de 2002, fue


un gran dolor para todos los que éramos sus amigos y compañeros de trabajo, y la
pérdida de un gran líder para el sector energético y para nuestra Asociación. Para
sucederle, la Asamblea General me eligió como Presidente. Yo siempre entendí que la
figura de Victoriano y su gestión eran irrepetibles. En consecuencia, mi objetivo era
buscar un nuevo camino. En aquel entonces pensé que mi misión debería centrarse
en desarrollar unos nuevos Estatutos que dieran al Club una renovada personalidad
propia, que se basaran en criterios de participación lo más amplia posible y rotación
periódica de la Presidencia entre los miembros tratando de lograr de ese modo entre
todos los asociados del Club una integración, confianza, y armonia que fuese firme,
estable y definitiva.

A tal fin y con el objetivo de elaborar una propuesta de nuevos Estatutos, se creó un
grupo de trabajo constituido, por parte del sector de hidrocarburos por Juan Bachiller,
Director de Relaciones Internacionales de Repsol y actual Director General de la
Asociación, Antonio Gomis, Director Corporativo de Relaciones Externas de Repsol y
Álvaro Mazarrasa, Director General de AOP y por el sector eléctrico por Eloy Álvarez
Pelegry, Director de Calidad y Medio Ambiente e I+D de Union Fenosa, Mariano Cabellos,
Director General Adjunto de Unesa, y yo mismo. Dichos Estatutos fueron aprobados en
diciembre de 2003 y consagraron la creación de dos Capítulos, uno de “Electricidad y
Otras Energías” y otro de “Hidrocarburos”, que rotarían cada dos años en el derecho a
nominar al Presidente de la Asociación.

En esta nueva etapa, mantuve la presidencia hasta junio de 2004. Mi trabajo, además de
mantener la actividad normal del Club estuvo básicamente orientado a la consolidación
de la nueva estructura de la Asociación, en una permanente búsqueda de lograr la
integración y convivencia en armonía de todos los asociados.

Es importante recordar, mencionar y agradecer la actividad que han realizado los


Secretarios y Vicesecretarios Generales, en la primera fase de la historia del Club, y, poste-
riormente, de los Directores Generales. Tuve la oportunidad de vivir muy cerca de ellos
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 31

su trabajo cotidiano. Además de José María Martínez de Luko, fundador del Club y
después su primer Secretario General, hay que destacar la inmensa labor de Rafael Budí,
que fue un hombre fundamental en aquellos primeros años.

Un recuerdo muy especial merece Gregorio Saiz, que falleció en 2007. Un gran profesio-
nal, Director General de Butano, que fue primero, Director del Club y, posteriormente,
Tesorero. Gregorio desarrolló una labor extraordinaria en 12 años de intensa dedicación al
Club.

Capítulo aparte fue la etapa de José Luis Martínez como Director General, con más de
12 años al frente de la gestión del Club. Cubrió parte de la Presidencia de Victoriano, mi
etapa de dos años, las de Alfonso Cortina, Carlos Pérez de Bricio y Rafael Miranda. Hizo
una labor magnífica. Soportó la expansión del Club, y superó siempre con acierto las
dificultades del puesto. Vaya mi reconocimiento personal y agradecimiento a todo su
apoyo durante tantos años.

Citaré finalmente la enorme satisfacción que me produjo la incorporación al Club del


Comité Español del Consejo Mundial de la Energía (CECME). Esta se debió, en parte muy
importante, a la excelente disposición para la búsqueda de un acuerdo de José Luis
Antoñanzas, que entonces era su Presidente y hoy es Vicepresidente de Honor del Club.
Hoy día, el CECME le da una gran proyección internacional a la Asociación y una visión
mucho más global del mundo de la energía. Actualmente, el Comité realiza dos o tres
actos al año. Uno de ellos, que se suele repetir periódicamente cada dos años, consiste
en un Seminario en el que algunos Directivos del World Energy Council (WEC) y los
líderes del sector energético español presentan sus reflexiones sobre la energía del

Firma del acuerdo de Integración entre el Club Español de la Energía y el Comité Español del Consejo Mundial de la Energía
(2003)
32 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

presente y del futuro, con especial énfasis sobre España y la Unión Europea. Estas
jornadas resultan ya un punto de enlace de gran interés entre el WEC y el Club.

Como conclusión y resumen de mis veinticinco años en la Asociación me permitiré


expresar solamente un consejo y un deseo para el futuro del Club: mantener siempre el
criterio de rotación periódica en la Presidencia. En mi opinión, la fuerza creadora,
renovadora e integradora que significa que la Asociación tenga la oportunidad de elegir
a un nuevo Presidente cada dos años, cuyo perfil corresponda al de un profesional que
desempeñe un puesto ejecutivo de primer nivel en el sector de la energía, asegurará al
Club Español de la Energía el mantenimiento de la extraordinaria posición que tiene
actualmente en la sociedad civil española.

Cesión de la presidencia de Elías Velasco a Alfonso Cortina (2004)


Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 33

Junio 2002 - Octubre 2004

Alfonso Cortina de Alcocer

A unque fue por un periodo limitado, las semanas que tuve el honor de presidir el
Club Español de la Energía fueron muy intensas y fructíferas. Tuve la oportunidad de
poner en marcha diversos proyectos. Destacaría: la reflexión sobre el Modelo Energético
español; la sesión celebrada en Madrid, el 21 de julio, “Ministros de Energía de la
Democracia 1975-2004: Reflexiones para un Modelo Energético”; y, la presentación de la
candidatura de Madrid para la organización del 19º Congreso Mundial del Petróleo, que
acabaría celebrándose en la capital de España del 29 de junio al 3 de julio de 2008.

El nuevo Club Español de la Energía

El Club Español de la Energía había iniciado su proceso de transformación en enero de


2000 con la integración del Club del Petróleo. En diciembre de 2003 se renovaron sus
Estatutos Sociales, creándose la figura de los Capítulos de Electricidad y Otras Energías y
de Hidrocarburos y, se estableció el principio de rotación entre éstos, para la designación,
cada dos años, de una nueva Presidencia. En este contexto tuve el honor de ser
nombrado Presidente de la Asociación por la Asamblea General el 10 de junio de 2004.

El proceso de renovación incluyó, asimismo, la integración en el Club, Título Cuarto de los


nuevos Estatutos, del antiguo Comité Español del Consejo Mundial de la Energía, cuyos
miembros decidieron su disolución como persona jurídica independiente. Es preciso
mencionar la importante contribución en este proceso del Presidente del Comité, José
Luis Antoñanzas. También quisiera señalar el enorme esfuerzo realizado por Elías Velasco
para la consecución del equilibrio interno entre todos los asociados, la ampliación de
competencias de la Asociación y un mayor reconocimiento social, objetivos todos ellos
coronados con gran éxito.
34 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

De este modo, el Club Español de la Energía, que había sido dirigido acertadamente
durante más de 15 años por Victoriano Reinoso, alcanzó una armonía interna que, en
momentos puntuales anteriores, no se había podido conseguir.

Repsol-YPF, aportó todos los recursos que me fueron solicitados para el logro del objetivo
de integración y mejora de las relaciones entre los socios. La comisión paritaria de seis
miembros, tres procedentes del sector eléctrico y tres del sector de hidrocarburos, que se
creó para elaborar el borrador de nuevos Estatutos, contó con la participación de dos
representantes de Repsol-YPF.

El futuro del Modelo Energético

Desde el primer momento consideré prioritario en mi mandato impulsar una reflexión,


lo más amplia posible, sobre el futuro del sector energético español. A pesar de gozar de
una excelente salud se apuntaban síntomas de importantes cambios cualitativos.
Importancia, a medio y largo plazo, de las distintas tecnologías productoras de energía,
de los objetivos de seguridad de abastecimiento o la problemática del medio ambiente.
También la necesidad de unos precios justos de la energía que permitieran, al mismo
tiempo, la rentabilidad de los proyectos, la competitividad de productores y consumi-
dores, especialmente en el caso de estos últimos, de aquéllos cuyas actividades
industriales son intensivas en la utilización de la energía.

El Club Español de la Energía deseaba aportar a la sociedad española una reflexión sobre
el Modelo Energético para garantizar en el futuro el acceso de los ciudadanos a una
energía segura y de elevada calidad; así como, un crecimiento sostenible compatible con
la protección del medio ambiente y la competitividad de nuestro tejido empresarial. Este
proyecto no pretendía sustituir las iniciativas de los poderes públicos ni del mundo
empresarial en el diseño y gestión de la política energética.

El Club se ofrecía, en la continuidad y respeto de su tradición de no emitir opinión, como


foro de encuentro y diálogo, para facilitar la colaboración de todas aquellas instituciones
y personas interesadas en el futuro de la energía en el análisis de la situación energética
y su evolución.

Dicho proyecto de reflexión se estructuró en una serie de sesiones de trabajo, en las que,
a partir de un documento preparado ad-hoc para cada una de ellas, un equipo multidis-
ciplinar de profesionales discutiría en profundidad dicha documentación y la enriquecería
con sus observaciones. Finalizada cada sesión, se elaboraría un documento de síntesis
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 35

de la información de base y de las conclusiones del debate. Las sesiones versarían sobre
los siguientes temas:

Contexto energético mundial


Disponibilidad, comercio y garantía de suministro

El sector de la energía en España


Análisis de su importancia económica y social

Contexto energético español


Fuentes, infraestructuras, planificación y regulación.

Análisis de la oferta de energía


Estructura del suministro y conformación del sector

Participación y desarrollo de las fuentes de energía


Presente y futuro en la cobertura de la demanda (carbón, petróleo, gas natural,
energía nuclear y energías renovables)

La generación de energía eléctrica


Materias primas, estructura y regulación

Mercados y sostenibilidad del modelo energético


Análisis de la relación oferta / demanda, inversiones, costes, precios y calidad

Eficiencia y gestión de la demanda


La utilización racional de la energía: ahorro y precios al consumo

El modelo español en el marco de la Unión Europea


Proyección del mercado interior y políticas comunitarias

Integración del sector energético en un entorno supranacional


Perspectivas de consolidación y expansión internacional de las empresas españolas
y participación en organizaciones internacionales

Organización del sector energético en el siglo XXI


Estructura del sector, aprovisionamiento, distribución, comercialización y consumo

La misión del I+D +i en el modelo energético


Contribución de las nuevas tecnologías en el desarrollo de la energía del futuro
36 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La interacción de energía y medio ambiente


La compatibilidad del modelo energético en la protección medioambiental en el
marco de la sostenibilidad

Tras la realización de las sesiones citadas, se elaboraría un Libro Blanco de integración de


los documentos de síntesis de todas ellas, que debería haberse editado en el primer
semestre de 2005.

Jornada de los Ministros de Energía

Relacionada con aquella iniciativa, quiero recordar la sesión celebrada en julio de 2004,
titulada Ministros de Energía de la Democracia 1975-2004: Reflexiones para un Modelo
Energético, en la que invitamos a compartir con nosotros su visión sobre el presente y el
futuro de la energía a las personalidades que tuvieron la más alta responsabilidad de dirigir
la política energética de nuestro país desde 1975. Quiero agradecer aquí la participación
en dicha jornada de Carlos Pérez de Bricio, Alberto Oliart, Carlos Bustelo, Ignacio Bayón,
Carlos Solchaga, Juan Majó, Luis Carlos Crossier, Claudio Aranzadi, Juan Manuel
Eguiagaray, Josep Piqué, José Folgado y el entonces Ministro de Industria José Montilla.

Ministros de Energía de la democracia (1975-2004)


Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 37

Todos ellos repasaron los cambios producidos en nuestra industria en sus periodos de
gestión respectivos, tales como la creación de empresas nacionales por concentración de
sociedades activas en las distintas tecnologías concretas, su posterior privatización en
algunos casos y su internacionalización. En aquellos años tuvo lugar la adhesión de
España a las Comunidades Europeas, consecuencia de lo cual fue, por ejemplo, el
desmantelamiento del monopolio de distribución de hidrocarburos que se realizó de
manera ejemplar.

Asimismo, se hicieron referencias al debate nuclear, a la necesidad de desarrollar


tecnologías que minimizasen los riesgos de su utilización para poder continuar
beneficiándonos de sus características positivas de elevado factor de utilización y precio
reducido de la energía producida, especialmente en el caso de la procedente de
centrales ya amortizadas. Las energías renovables requerirán también importantes
desarrollos tecnológicos para finalizar su curva de aprendizaje y resultar económicamente
competitivas con otras tecnologías de producción de energía.

World Petroleum Council

A finales de junio de 2004 se presentó al World Petroleum Council la candidatura del


Comité Español de dicha institución internacional, integrado en el Club Español de la
Energía para la organización del 19º Congreso Mundial en Madrid en 2008. Dicha
candidatura incluyó los apoyos del Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel
Ángel Moratinos, del Ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, de la
Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y del Alcalde de la capital,
Alberto Ruiz Gallardón.

El proceso de selección entre las ciudades candidatas, Madrid, Doha y Nueva Delhi, se
resolvió favorablemente para los intereses españoles en noviembre de 2004, obtenién-
dose para nuestra candidatura más de los dos terceras partes de los votos de los Comités
Nacionales miembros del WPC.

Me gustaría, al respecto, expresar mi agradecimiento a las personas que, pertenecientes


a las sociedades de petróleo y gas de nuestro país, trabajaron con esfuerzo y acierto para
traer tan importante evento a la capital de España. Recuerdo la colaboración en aquel
proyecto de los Presidentes de BP España, Cepsa, CLH, Enagás, Gas Natural y Total
España, a los que quiero expresar mi gratitud, en particular a mi amigo Carlos Pérez de
Bricio. Todos somos conocedores del éxito que acompañó a la posterior celebración del
Congreso en el verano de 2008.
38 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El futuro del Club Español de la Energía

Por último, quiero transmitirles mi opinión de la gran labor que el Club Español de la
Energía realiza y la necesidad de continuar apoyando sus actuaciones, principalmente las
relativas a formación, presencia social y, sobre todo, de análisis y reflexión en profundidad
de los principales problemas a los que se enfrenta la industria de la energía. Las
conclusiones obtenidas en dicho proceso de reflexión y las propuestas elaboradas para
la superación de aquellas dificultades, fruto del trabajo armónico de los socios, deben
ser ofrecidas a las Administraciones, organizaciones empresariales, productores, consu-
midores y, en resumen, al conjunto de la sociedad civil.

Puedo asegurarles que para mí fue un honor presidir el Club Español de la Energía, en
los que pude constatar el buen entendimiento de la totalidad de los actores de nuestra
industria y recibir numerosas satisfacciones por su apoyo y solidaridad.

Nuestra Asociación es un ejemplo de cómo la sociedad española puede vertebrarse en


organizaciones independientes de los poderes públicos, que analicen situaciones
sectoriales complejas y propongan soluciones a dificultades concretas, así como
estrategias para el medio y largo plazo que orienten las actuaciones de quienes tienen
la responsabilidad de lograr posicionar a nuestro país entre los más desarrollados del
conjunto internacional.
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 39

Diciembre 2004 - Junio 2006

Carlos Pérez de Bricio Olariaga


Presidente de Honor de CEPSA

S ean estas primeras líneas de agradecimiento a Don Antonio Brufau, actual Presidente
del Club Español de la Energía, por la invitación que me ha hecho para contribuir con
este artículo al contenido de la publicación en la que se recogerá la evolución del sector
de la energía en el último cuarto de siglo.

Se cumplen, también en este año 2010, veinticinco años desde la fundación del Club.
Parece oportuno hacer un alto en el camino para tener una clara perspectiva de la
evolución del sector de la energía y de ENERCLUB en este periodo, y se me ha solicitado
que resuma los hechos más relevantes que se produjeron durante el periodo en el que
tuve el honor de presidir el Club, desde diciembre de 2004 a junio de 2006.

En cuanto al sector, el año 2004 se caracterizó por un crecimiento notable en el


consumo de energía primaria, de un 3,7%, por un importante aumento del 32% del
precio del crudo que aún así tuvo un valor medio de 38,2$/barril, por un incremento
sostenido del 5,9% en la producción bruta de energía eléctrica y por un aumento
extraordinario también en el consumo del gas de un 15,5% respecto al año anterior.

En el año 2005 la preocupación por lograr una mayor seguridad de suministro de energía
y la adecuación a las exigencias del protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero de
ese año, dominaron las actividades del sector y, en gran parte también, las del Club.

Pero las referentes a la seguridad de suministro fueron prioritarias. Dos hechos propicia-
ron que se prestara más atención a este aspecto: los elevados precios del petróleo en
relación con el año precedente, y los problemas que se constataron con la interrupción
de la aportación de gas desde Rusia a Ucrania, que llegaron a afectar a varios países de
la Unión Europea.
40 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En parte por estas circunstancias, la Comisión Europea hizo público un interesante Libro
Verde: “Estrategia Europea para una energía sostenible, competitiva y segura”, que sugería
soluciones a estas dificultades.

La evolución de la situación energética en la Unión Europea aconsejaba, y sigue siendo


válido este consejo hoy, avanzar en la consecución de una cierta unidad en política
energética.

En Europa, los problemas más acuciantes eran la creciente dependencia de las


importaciones de energía, que significaban entonces el 50% y que se estimaba que
rondarían el 70% en el año 2030; el incremento imparable de los precios del petróleo y
del gas; la incidencia en el sector energético de las medidas para reducir el efecto del
cambio climático; y la velocidad, que era y es preciso aumentar, del proceso de consecución
de un mercado interior eficiente y libre.

En España, siendo similares en general los problemas estructurales a los de la Unión


Europea, sucedía, y sigue siendo así actualmente en gran parte, que algunos de ellos
tenían aquí una mayor gravedad.

Así, en lo que concierne a las interconexiones eléctricas y gasistas con el resto de Europa,
el calificativo de “isla energética”, que se nos aplicaba, no carecía, ni carece a pesar de
los pasos dados desde entonces, de fundamento. Y es éste un importante problema al
que se debe dar una solución satisfactoria.

En ese año 2005 el consumo de energía seguía aumentando; el total de la demanda de


energía primaria creció un 3% con respecto al año anterior y el sector satisfizo este
incremento eficazmente.

La energía eléctrica batió en 2005 un record histórico hasta entonces, tanto en demanda de
energía diaria como de potencia media horaria, a las que se hicieron frente sin problemas.

En lo referente al gas, la demanda siguió creciendo notablemente, un 17,6% con respecto


al año anterior, el más alto incremento de la Unión Europea y se alcanzó un levado grado
de apertura del mercado español, en el que se logró que las ventas en el mercado
liberalizado significaran el 83% del total desde un 10% en el año 2000.

El petróleo era, y sigue siendo muy importante en la estructura de la demanda de energía


primaria, de la que significaba la mitad, y la industria española supo satisfacer de manera
eficaz esta demanda, a pesar del incremento del precio del crudo, un 42% interanual, y
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 41

de las distorsiones que se ocasionaron en las refinerías debido al cierre de capacidad de


refino en Estados Unidos, originada por el efecto de los huracanes que allí se produjeron.
Y además, para hacer frente al proceso de dieselización de los vehículos, pensemos que
el gasóleo alcanzaba ya el 46% de la demanda de los productos petrolíferos, la industria
acometió notables inversiones de conversión para obtener más gasóleos.

El consumo de energía de origen nuclear se redujo en un 9,5% respecto a 2004, debido


a las paradas de Cofrentes y Vandellós, pero siguió siendo un componente básico
importante de la estructura energética en España.

En cuanto a las energías renovables, el año 2005 significó la consolidación del impulso
institucional a estas fuertes de energía, que se materializó en el PER, Plan de Energías
Renovables en España para el periodo 2005-2010.

También durante la primera mitad del 2006, se produjeron circunstancias importantes en


el sector energético.

Siguió siendo de actualidad la preocupación por la seguridad de suministro; ello hizo


reflexionar, cada vez más, sobre la necesidad de tener una política energética común.
Reflexión que se fue materializando en la elaboración de un documento, la “Strategic
European Energy Review” que sería publicada finalmente en 2007. Sus objetivos
básicos se definieron como el logro de una reducción de gases de efecto invernadero
del 20% en 2020 en la Unión Europea respecto a 1990; la aportación de las
renovables a la estructura energética de la Unión, que también debía ser del 20% en
2020; la eficiencia energética debería mejorarse en 2020 en un 20% respecto a la que
se tenía entonces y los biocarburantes debían significar en el 2020, el 10% del
consumo de combustibles en el transporte.

En España, durante esta primera mitad de 2006 se observó una reducción del consumo
de energía primaria, que se cuantificó en un 0,5% a finales de año. Desde 1994 siempre
había crecido, siguiendo al PIB este consumo. Y este hecho redujo la intensidad energética,
dado que el PIB se incrementó en un 3,9%.

En cuanto a las infraestructuras se avanzó en la puesta en servicio de la conexión con


Francia a través del gasoducto Euskaldour, en la construcción de la planta de regasificación
de Mugardos, en la ampliación de las plantas gestionadas por ENAGÁS, y en el proyecto
MEDGAZ, gasoducto que traería gas de Argelia a la Unión Europea a través de España.
42 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Y llegado a este punto de MEDGAZ, me parece interesante ampliar la información sobre


este proyecto de gasoducto, en el que he tenido un compromiso e implicación personales.
Recuerdo ahora como en una conversación en Alicante, en el verano de 1999, que
mantuve con el presidente de SONATRACH, nos planteamos la posibilidad de construir un
gasoducto que uniera directamente Argelia con España para conectarse también con el
resto de Europa. Sabíamos que este proyecto ya se había estudiado en la década de 1970
y se había descartado porque no era factible por problemas técnicos, dada la gran
profundidad del suelo marino en algunos tramos.

Pero pensamos que las circunstancias podrían haber variado desde entonces y que valía la
pena reconsiderarlo. Y así fue como en agosto del año 2000, CEPSA y SONATRACH firmaron
el protocolo de acuerdo para construir un nuevo gasoducto Argelia-Europa vía España.

En febrero de 2001, CEPSA Y SONATRACH constituyeron la empresa MEDGAZ, S.A.,


“Sociedad para el estudio y promoción del gasoducto” y en julio del mismo año otras
cinco compañías internacionales se unieron al proyecto (BP, ENDESA, ENI, GAZ DE
FRANCE y TOTAL).

En septiembre de 2002 se concluyó la campaña sísmica y la primera marina, y el


Ministerio de Economía español incluyó al proyecto en la “Planificación de los sectores
de gas y electricidad, desarrollo de las redes de Transporte, 2002-2011”. Y en septiembre
de 2003 la Comisión Europea incluyó a MEDGAZ en la “Lista de Proyectos de interés
prioritario dentro del sector de la energía” considerándole como de notable importancia
para el suministro energético de Europa.

También en 2005 la Unión Europea concedió fondos para MEDGAZ, el Ministerio de


Industria le otorgó la categoría de “proyecto prioritario”, y en 2006, año en que terminé mi
mandato como presidente de ENERCLUB, MEDGAZ entró en fase de construcción. Y desde
entonces hasta ahora se ha construido el gasoducto y actualmente está ya en pruebas
operacionales para su pronta puesta en servicio. Está diseñado para transportar en una
primera etapa 8bcm de gas anuales ampliables a 16 bcm, y se han empleado las más
avanzadas tecnologías disponibles en su ejecución.

La composición del accionariado, ha ido evolucionando hasta la actual, en la que


SONATRACH tiene un 36%, CEPSA e IBERDROLA un 20% cada una y ENDESA y GAZ DE
FRANCE SUEZ un 12% por empresa. Y gracias a la estrecha cooperación de todas ellas
se ha llevado a buen término este gasoducto, que dotará de más seguridad de suministro
a España y Europa, y con el menor coste de gas frente a otras alternativas, según
atestiguaron estudios de consultores independientes (OME y Wood-Mackenzie).
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 43

Hay temas en el ámbito del gas que aún deben mejorarse: En España el aumento de la
capacidad de almacenamiento subterráneo y, también para el resto de Europa, la mejora
en la seguridad de suministro.

En este sentido la Unión Europea sigue tratando desde entonces de implementar


normativas que aumenten la transparencia del mercado en tiempos de crisis, y así se está
trabajando actualmente entre la Comisión y el Parlamento Europeo en un Reglamento
con el objetivo de disminuir la vulnerabilidad en el suministro de gas.

Paralelamente, el Club Español de la Energía desarrolló una notable actividad en las tres
facetas principales en las que se centra habitualmente: contactos institucionales, formación
y publicaciones. Y vaya por delante mi agradecimiento a la eficiente labor desarrollada por
las personas del Club, que con una entrega y entusiasmo notables, hicieron posible la eficaz
realización de todas estas labores.

Uno de los mayores logros fue la concesión a finales del 2004 de la celebración, por
primera vez en España, del 19º Congreso Mundial del Petróleo, en dura competencia
con Qatar e India, que finalmente tuvo lugar en Madrid en el verano de 2008 con un
gran éxito, tanto por la numerosa asistencia como por la calidad de las ponencias y de
las exposiciones, y a cuya preparación dediqué mucho tiempo como Presidente del Club.

A principios de 2005, en febrero, se celebró el Foro Internacional de Energía y Ciudad


Sostenible, con una participación y contenidos destacables, desarrollado en cinco
seminarios, en los que colaboraron las más altas autoridades medioambientales, incluida
la Ministra Cristina Carbona.

El último seminario, “Transporte y Sostenibilidad: Nuevos Horizontes” fue muy interesante,


porque el transporte contribuye notablemente a la generación de gases de efecto inverna-
dero y no parece fácil su reducción, dada la lógica tendencia al incremento de número de
vehículos, sobre todo en los países emergentes.

La necesidad de cumplir con los compromisos de Kyoto, obligan a una racionalización del
transporte. Sin duda, dado el incremento previsible de la locomoción, y el consiguiente
aumento de la emisión de gases de efecto invernadero, parecía necesaria la introducción en
el futuro de tecnologías que redujeran esa emisión en el transporte, como única solución.

En marzo se celebró uno de los actos emblemáticos que anualmente presenta el Club. Me
refiero al “Balance Energético de 2004 y Perspectivas para 2005” presentación que se llevó
a cabo en el Ministerio de Economía, concitando la atenta asistencia de 300 profesionales
de las más altas instancias de la Administración y de las empresas energéticas.
44 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La presentación del acto corrió a mi cargo, como presidente de ENERCLUB y fue abierto
por Antonio Fernández Segura, Secretario General de la Energía y clausurado por José
Montilla, Ministro de Industria, Turismo y Comercio.

El desarrollo de la evolución de cada sector fue descrito por relevantes personalidades. Así,
Iñigo de Oriol se centró en el ámbito eléctrico, Efrén Cires en el carbón, Antonio Llardén
en el gas, Álvaro Mazarrasa en el petróleo y Javier García Breva en las energías renovables.

Este acto constituye una ocasión única por la prontitud y rigor en la presentación de los
datos de los diferentes sectores energéticos, en este caso del año 2004, y las perspectivas
del 2005. Es un lugar de encuentro de los profesionales de la energía y ENERCLUB se
siente orgulloso de poder organizarlo y agradece tanto a las empresas como a la
Administración su siempre determinante y decidida colaboración.

En líneas generales, se trató de las enormes inversiones necesarias para hacer frente en
el futuro a la creciente demanda de energía, y a las precisas medidas para hacer frente
al problema del incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

XVII Premios de la Energía (2005)

De los actos institucionales llevados a cabo por ENERCLUB en 2005 me parecen como
los de más impacto social, además del anterior, el “Foro Euromediterráneode la Energía.
Diálogo Energético, Progreso y Desarrollo Sostenible” y la entrega de los “Premios de la
Energía”, en su XVII edición.

El Foro Euromediterráneo se celebró en junio de 2005 en Valencia, con la decidida


colaboración de la Generalitat Valenciana y del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 45

y con la participación de una nutrida asistencia de autoridades energéticas de los países


de ambas riberas del Mediterráneo, de la Comisión Europea y de numerosas empresas.

El Foro se inauguró por José Montilla, Ministro de Industria, Turismo y Comercio, por
Francisco Camps, Presidente de la Generalitat, y por mí, como Presidente de ENERCLUB,
y fue clausurado por Emilio Fernández Castaño, Director General de Relaciones
Económicas Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores, desarrollándose en
cinco paneles que tuvieron como tema central el papel de la industria energética en la
cooperación mediterránea.

El otro acto a que me referí anteriormente fue la entrega anual de los “Premios de la
Energía”, que se celebró en octubre de 2005, presidido por el Ministro de Industria,
Comercio y Turismo, José Montilla, y por la Ministra de Medio Ambiente, Cristina
Narbona.

Una nutrida asistencia apreció y dio relevancia al acto, entre la que se encontraban
numerosos presidentes de empresas y asociaciones energéticas, así como miembros de
la Administración y de la profesión periodística. Se intenta con estos premios reconocer
sobre todo la labor de los periodistas que se han distinguido por el tratamiento y
divulgación de los temas energéticos; y también la de una personalidad relevante en el
cargo de la energía.

He destacado los actos institucionales de más relevancia, pero se llevaron a efecto


muchos más, que pusieron de manifiesto la voluntad de ENERCLUB por contactar con
la sociedad y el interés de ésta por ellos, como se demostró por la notable y cualificada
asistencia a estos eventos.

En el capítulo de formación, la actividad de ENERCLUB fue también muy intensa, tanto


en los Cursos, como en los Talleres y Aulas. Entre los primeros merece destacarse el
“Curso Superior de Negocio Energético”, que fue y sigue siendo el buque insignia de la
actividad de formación. Pero también se llevaron a cabo con éxito los de “Análisis
Económico-Financiero del Sector Energético”, “Economía de la Cadena del Gas” y
“Nuevas Normas Internacionales de Contabilidad en la Empresa Energética”. El carácter
de estos cursos, con un marcado enfoque práctico, hace muy atractiva esta formación,
porque está impartida por ejecutivos que realizan las funciones que explican en sus
respectivas empresas.

Y también las publicaciones, así como el “site” de ENERCLUB, siguieron teniendo una
gran aceptación por los profesionales y público en general. El número de visitas a nuestra
46 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

página en la red fue aumentando notablemente, como consecuencia del atractivo que
su contenido ofrece, con un nivel de información muy relevante para la sociedad
interesada en el sector energético.

Las actividades de ENERCLUB en el año y medio en que actué como su Presidente


fueron abundantes en número y de marcado interés, siguiendo en paralelo al desarrollo
del sector y consensuando y trasmitiendo a la sociedad las ideas sobre la energía. Todo
ello se logró por el trabajo de las personas del Club, por la colaboración de las empresas,
y por el decidido apoyo y participación de las Administraciones.

Y llegado al final de estas reflexiones, deseo rendir homenaje a dos personas de mucha
relevancia que me acompañaron en varios actos, que siempre estuvieron dispuestas a
colaborar con el Club, y que han desaparecido prematuramente. Me refiero a la Vice-
presidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio, y a Pedro Meroño, Presidente de
la Comisión Nacional de la Energía. Para ellos mi agradecimiento y mi emocionado y
sentido recuerdo.

Cesión de la presidencia de Carlos Pérez de Bricio a Rafael Miranda (2006)


Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 47

Junio 2006 - Junio 2008

Rafael Miranda Robredo


Presidente de la Fundación ENDESA

S ucedí en la Presidencia del Club a dos personalidades del mundo del petróleo y,
por lo tanto del mundo de la energía: Alfonso Cortina de Alcocer y Carlos Pérez
Bricio. Cortina, a la sazón Presidente de Repsol, fue, como es sabido, la primera persona
del mundo del petróleo que accedió a la Presidencia, hito éste muy importante para el
Club. En ella, me consta que realizó, durante su breve mandato, que se extendió de junio
a octubre del 2004, una encomiable labor de dinamización y modernización de la
institución. Esta labor fue rematada posteriormente por el magnífico desempeño al frente
del Club de Carlos Pérez Bricio, su sucesor hasta el inicio de mi mandato, personalidad
relevante donde las haya en la historia del sector energético en España.

Al iniciar mi mandato de Presidente se daban dos circunstancias alrededor de mi persona,


o de lo que yo representaba, que marcaron muy profundamente, a mi entender, los
grandes objetivos que me propuse impulsar durante mi presidencia.

La primera de tales circunstancias no era otra que la guerra abierta que se estaba dando
en el sector eléctrico, todavía en junio del 2006, como consecuencia de la OPA lanzada
sobre Endesa en el mes de septiembre del año 2005. Yo, en aquellos momentos
Consejero Delegado de Endesa, era un actor muy relevante en esa guerra y, por esa
razón, desde el primer momento, puse todo mi empeño en alcanzar el objetivo de que
las disensiones y los posicionamientos legítimos que unos y otros teníamos en ella no
afectasen para nada a la marcha del Club, de tal modo que la reflexión y la labor de
“think-tank” que tenía que producirse en el seno de nuestra institución fluyera de la
manera más suave posible, al margen de la citada beligerencia.

La segunda circunstancia, mucho más positiva, era que mi mandato en el Club coincidía
con mi mandato como Presidente de EURELECTRIC, la potente asociación europea de
48 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

empresas eléctricas, lo que me daba un acceso privilegiado al conocimiento de la


realidad energética europea, una realidad importante y clave para el mundo de la energía
española y también, porqué no decirlo, a las instituciones y todo el amplio abanico de
autoridades que tienen que ver con el mundo de la energía en Europa.

Me pareció entonces que tenía mucho sentido poner al servicio del Club esta ventaja, de
manera que nos permitiera utilizar ese conocimiento y los contactos que de él se
derivaban para modernizar el funcionamiento del Club en la línea que veíamos se estaba
produciendo en Europa en instituciones de contenido parecido al de la nuestra.

El mundo de la energía

Como ocurre ahora, y ocurrirá en el futuro, durante este período al que me refiero las
cuestiones relacionadas con la energía estaban de plena actualidad, dado que el suminis-
tro energético es un asunto de honda preocupación para la opinión pública por el
impacto tan importante que tiene en el desarrollo económico mundial.

Era, y lo es ahora también, un momento en el que había que tomar decisiones en


materia de energía con visión amplia y con proyección de medio y largo plazo.

En ese tiempo se reforzaron ideas que habían estado siempre presentes en nuestro
mundo, pero que empezaron entonces a verse y a divulgarse con más claridad. La más
importante de todas ellas es la idea de que hay que saber encontrar, tanto a nivel global,
como a nivel regional –cuando hay interdependencia económica– o nacional, el adecua-
do equilibrio entre los tres grandes retos que tiene la política energética global, que no
son otros que los de la seguridad de suministro, la competitividad de la oferta energética
y, por supuesto, la minimización del impacto medioambiental y la lucha contra el cambio
climático.

También se empezó a percibir entonces con mucha más claridad que el panorama
energético mundial estaba cambiando profundamente como consecuencia de la intru-
sión de las denominadas economías emergentes, de las que China e India constituían el
paradigma. China era ya en el año 2007 el tercer consumidor de energía primaria del
mundo, por detrás de Estados Unidos y Europa, y la Agencia Internacional de la Energía
predecía que en el año 2030 sería el primes país consumidor de energía, demandando
casi tanto como la Unión Europea, Rusia y Japón juntos.

Esto y muchas otras cosas más, como el incremento sustancial de los precios de la
materias primas, de los fletes, así como la convicción de que la era de la energía a bajo
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 49

precio se había terminado, se debatieron en noviembre del 2007 en Roma, con motivo de
la celebración del Consejo Mundial de la Energía, donde se establecieron tres objetivos en
los cuales había que residenciar la máxima prioridad: la accesibilidad a una energía moderna
y económica, la disponibilidad de la misma en términos de continuidad y fiabilidad del
suministro y la aceptabilidad de la misma desde el punto de vista social y medioambiental.
Se trataba, como se ve, de los objetivos clásicos, casi inalterables, de la ecuación energética.

La propuesta europea

En este contexto global, Europa continuó con el desarrollo de su modelo energético,


lanzando en esos dos años su propuesta de política energética para el futuro, la
denominada “Strategic European Energy Review” publicada a principios del 2007, cuyo
objetivo fundamental era el de lograr una reducción del 20% en emisiones de CO2 en la
Unión en 2020 respecto de 1990, y del 50% en todo el mundo en 2050, con una
propuesta de mix energético para el 2050 basado en energías renovables, en biocombus-
tibles, en tecnologías de combustión limpia de carbón y gas, en energía nuclear de fisión
de cuarta generación y en energía nuclear de fusión (ITER). Fue particularmente relevante
al respecto el posicionamiento de la Comisión, claramente a favor de la energía nuclear,
que modificaba en ese sentido una posición anterior mucho más tibia.

Esta estrategia dio lugar a la conocida definición de objetivos para el 2020 que se
concretó en la aspiración a que la aportación de las renovables al mix energético se sitúe
en el 20%, y que la eficiencia energética deberá mejorar en un 20% y los biocumbus-
tibles alcanzar un 10% del consumo de combustibles en el transporte.

Además de esta importante iniciativa, Europa lanzó con posterioridad el Tercer Paquete
Legislativo que enfatiza la armonización de regulaciones, la independencia a la que deben
responder los reguladores nacionales y la cooperación europea en la regulación, el recono-
cimiento de la relevancia de los operadores del sistema, la prioridad del incremento de la
independencia de la operación del sistema respecto de otras actividades y la creación de
un foro de mercados minoristas.

El sector energético en España

España mantuvo en los años 2006 y 2007 altas y diferenciadas tasas de crecimiento de
su PIB, 2,9% y 3,8% respectivamente, para caer en el año 2008 al 1,2% una vez que
la crisis económica y financiera impactó de lleno en nuestra economía, anticipando la
importantísima caída del 4% que se produjo en el año 2009.
50 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En 2006, la demanda de energía primaria cambió la tendencia de crecimiento sostenido


que había experimentado desde 1994, al reducirse en medio punto porcentual respecto
de la tasa registrada en el año anterior, lo que constituyó una buena noticia en la medida
en que ponía de manifiesto por vez primera que la intensidad energética de la economía
española disminuía.

Como buen indicador de la actividad de nuestra economía, la demanda de energía eléctrica


mantuvo todavía durante los años 2006 y 2007 fuertes crecimientos del 3,6% y del 2,8%
respectivamente, terminando en cambio el 2008 con crecimiento de sólo el 1,1%,
anticipando con ello la importantísima caída del 4,3% que se registró en el año 2009.

En el sector eléctrico se consolida en estos años lo que era ya una tendencia imparable,
constituida por la penetración en el mercado de los ciclos combinados y del régimen
especial, muy particularmente de la energía eólica, así como empieza a desarrollarse en
ellos el proceso de entrada desenfrenada de la energía solar fotovoltaica, entrada que
hoy genera una considerable polémica.

El desarrollo legislativo del sector eléctrico que en parte acompañó y en parte condujo
ese proceso fue muy importante. Traspuso las directivas europeas e hizo que apareciera
por primera vez un cambio en la tendencia que venían experimentando los precios de la
electricidad, por vía de la fijación de las tarifas, aunque todavía no en la proporción
necesaria para enjugar el grave problema del déficit de tarifas, que sólo quedará resuelto
legislativamente en el año 2009 por el Real Decreto Ley 6/2009.

Por lo que al gas se refiere el sector eléctrico registró consumos importantes durante esos
años hasta que se produjo el impacto de la crisis.

Dentro del importante desarrollo legislativo registrado por el ámbito de la energía,


destacan la revisión de la planificación de los sectores de electricidad y gas para el
período 2005-2011, así como la modificación que se produjo en la ley del Sector de
Hidrocarburos para adaptarla a la Segunda Directiva del Gas, lo que tuvo como
consecuencia la desaparición definitiva de las tarifas y del mercado regulado del gas.

En el sector del petróleo, durante los primeros años de mi mandato como Presidente del
Club, a consecuencia de la fuerte actividad económica, se alcanzaron altísimas cifras de
utilización de la capacidad productiva.

Los precios del petróleo sufrieron volatilidades importantes, con precios altos y correcciones
sucesivas. Como muestra de esa situación, en enero del año 2007, el precio del barril de
referencia alcanzaba la cifra de 60 USD, llegando a finales de año a cotas cercanas a los
100 USD.
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 51

El estallido de la crisis

Al final del período que estamos analizando estalla la crisis financiera que deviene luego en
una importantísima crisis económica de la que todavía hoy estamos sufriendo los zarpazos.

Las consecuencias que ha tenido para el sector energético el que el PIB de la economía
mundial disminuyera en dos puntos porcentuales, desde el 3,2% del 2008, al 1,2% con
que concluyó el 2009, son indudables. Hechos tales como que todos los países de la
OCDE estuvieran simultáneamente en recesión, que el volumen del comercio mundial
se desplomase más de un 8%, que las tasas de evolución de los precios bordeasen la
deflación o de que el desempleo aumentase a ritmos sin precedentes en casi todas las
economías no podían dejar indiferente al sector.

En este marco, la aparición de excesos de capacidad, el anuncio de recortes de las


inversiones por parte de la compañías e incluso el inicio de polémicas sobre la idoneidad
de las políticas desplegadas en el pasado en relación con la lucha contra el cambio
climático se han convertido en el pan nuestro de cada día.

Afortunadamente, a pesar de los difíciles momentos que todavía pasan determinadas


economías, los principios fundamentales y los objetivos y retos estratégicos de nuestro
sector siguen inalterables y el Club, como corresponde a su función, así lo ha puesto de
manifiesto en cuantas ocasiones ha podido.

Actividades del Club

Las actividades académicas e institucionales tradicionales que el Club ha venido desempe-


ñando se desarrollaron durante estos años de manera satisfactoria, introduciendo las
nuevas tecnologías como herramienta fundamental de formación.

Resultaría interminable la enumeración de los cursos, seminarios, debates y presentacio-


nes que se desarrollaron en dos años de vida del Club, pero lo que sí parece conveniente
resaltar es que todas ellas gozaron, y estoy seguro de que gozan, de altísimo prestigio
entre la comunidad empresarial, institucional y académica.

Por aquello de que, para muestra, bien vale un botón, no resisto la tentación de destacar
algunas de las iniciativas que se llevaron a cabo en el Club y que considero de gran relevancia:

La organización en las Islas Baleares del III Foro Euromediterráneo de la Energía,


celebrado en Palma de Mallorca con una altísima representación de Gobiernos, Empresa,
Instituciones y Expertos de los países ribereños del Mediterráneo.
52 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La concesión y los actos de entrega de los tradicionales Premios de la Energía, que se


han convertido en un verdadero cónclave del mundo energético español.

La puesta en marcha, en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía, de un


proyecto que ha permitido que las más importantes publicaciones de este organismo,
como el célebre World Energy Outlook, se editen en lengua española, pensando en un
futuro de 400 millones de hispanohablantes.

Los trabajos que publicamos sobre “Energía: Una visión económica” que, con la aportación
de un conjunto de reconocidos catedráticos y figuras de la economía, abrieron un nuevo
escenario sobre el que estudiar, analizar, debatir y difundir temas de gran trascendencia.

Y así, se mantuvo un intenso nivel de actividad en el orden de los análisis, debates, suge-
rencias e ideas que siempre se ha mostrado capaz de suscitar el amplio mundo de la
energía.

Decía al principio de estas notas que uno de los objetivos que pretendía al inicio de mi
mandato era el de modernizar y simplificar la gobernanza de un Club que requiere rapidez
de respuesta y dinamismo. Creo que lo intentamos y estoy seguro de que algo consegui-
mos. Quizás no llegamos a alcanzar todo lo que nos hubiera gustado obtener, lo que, por
otra parte, deja una tarea para los que nos han seguido que me parece primordial.

Nada de lo hecho durante mi mandato hubiera sido posible sin la aportación constante y la
entrega de los socios del Club, así como sin la ayuda inconmensurable que recibí de mis

Andris Piebalgs, Ex-comisario de Energía de la Comisión Europea (2006)


Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 53

más directos colaboradores en Endesa, entre los que debo citar a mis directores de gabinete
de esos años, primero Joaquín Pérez de Ayala y luego Álvaro Pérez de Lema y todo su
equipo. Por supuesto tampoco puedo dejar de citar a una persona que también me apoyó
en el Club y que fue, posiblemente, el culpable de que yo accediera a la Presidencia: José
Bogas, Vicepresidente Honorario del Club y Director General de Endesa. Y por último,
también resulta de justicia citar al Director General del Club en esos años, José Luis Martínez,
y a su eficaz equipo de colaboradores a quienes siempre consideré el alma mater del Club.

Hoy, el Club es un foro reconocido y respetado a nivel internacional. Su forma de actuar


está basada en el diálogo y la cooperación entre las empresas e instituciones para intentar
superar los retos a que se enfrenta un sector tan importante como el de la energía.

Evitar que entraran en el Club tensiones de fuera fue una auténtica obsesión y me cabe
la satisfacción de haber podido hacer, en junio del año 2008, una entrega modélica de
la Presidencia al actual Presidente del Club y Presidente de Repsol, Antonio Brufau. A él
y a su nuevo Director General, Juan Bachiller, no me cabe más que desearles en lo que
les reste de mandato los mayores éxitos.

Dicho desde la modestia, pueden todos los vinculados al universo de la energía estar
seguros de que dejé la Presidencia del Club en la confiada convicción de que el bienio
que me tocó liderarlo contribuyó positivamente a consolidar nuestra institución.

Cesión de la presidencia de Rafael Miranda a Antonio Brufau (2008)


54 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Junio 2008 - Junio 2010

Antonio Brufau Niubó


Presidente del Club Español de la Energía
Presidente Ejecutivo de Repsol

E n junio de 2008 comenzó mi mandato como Presidente del Club Español de la


Energía, un cargo que supuso para mí una enorme satisfacción, no sólo por la
importancia que nuestra Asociación ha ido adquiriendo en el ámbito de la Energía en
España, sino también por haber ejercido este cargo el año en que cumplimos nuestro
vigésimo quinto aniversario.

Al comenzar a diseñar las líneas de actuación para el período que teníamos por delante,
la nueva Junta Directiva se planteó continuar con aquellas actividades que, año tras año,
habían consolidado al Club como foro de encuentro de los profesionales del sector, y de
difusión y divulgación de conocimiento en materia de energía, a través de actos institu-
cionales y cursos de formación. Por otro lado, buscábamos iniciar una serie de acciones
que ayudaran a nuestra Asociación a definirse aún más como un Think Tank multidis-
ciplinar en torno a los saberes de la ciencia, la economía, la sociología y la gestión
empresarial en el ámbito de la energía, abierto a nuevos vectores inducidos por las
exigencias empresariales y sociales como la sostenibilidad, la educación o la armoni-
zación jurídica y regulatoria, buscando siempre la complementariedad con los poderes
públicos, los organismos multilaterales y supranacionales.

Desde que comencé a formar parte del Club hace ya más de 10 años como ejecutivo
de una empresa de gas, ha existido una característica que me ha parecido esencial para
haber alcanzado los objetivos y retos que nos hemos ido planteando en nuestra
Asociación y que ha consistido, principalmente, en la buena y cordial relación que ha
permanecido entre las compañías de los diferentes sectores del ámbito de la energía en
el seno de Enerclub.
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 55

Este entendimiento entre sectores ha sido posible gracias a la gran labor ejercida por los
Presidentes que me han precedido, principalmente la de D. Elías Velasco García, con la
modificación de los Estatutos y la constitución del Capítulo de “Electricidad y Otras
Energías” y el Capítulo de “Hidrocarburos” en el año 2003.

Es precisamente el trabajo conjunto y la cooperación entre compañías la mejor forma de


hacer frente a los complicados retos que nos depara el futuro de la energía. Solamente
con la contribución activa de todos los actores del sector, a través de la puesta en común
de sus esfuerzos, se podrán definir las iniciativas a implementar para contribuir hacia una
disponibilidad de energía accesible para todos, garantizando el suministro, fomentando la
competitividad, y teniendo en cuenta los criterios medioambientales y de sostenibilidad
marcados por la Unión Europea como base para la lucha contra el cambio climático.

Desde el Club Español de la Energía, hemos intentado afianzar esta colaboración entre
nuestros asociados a través de una de las nuevas actividades que nos planteamos
implementar en junio de 2008. Me estoy refiriendo a las denominadas actividades de
análisis y reflexión, materializadas a través de nuestros grupos de trabajo.

Consideramos que nuestro deseo de afianzarnos como punto de encuentro para debatir
asuntos de interés para nuestro sector, debía materializarse a través de la creación de una
serie de grupos de trabajo que estudiaran diferentes materias y donde expertos del
mundo de la energía intercambiaran sus experiencias y conocimientos. Sin embargo,
queríamos ir más allá, de manera que estos diálogos y reflexiones fueran difundidos a la
sociedad mediante publicaciones, position papers, etc. Por esta razón, en el mes de julio
de 2008 se constituyeron los dos primeros grupos de trabajo del Club.

El primero de ellos, el Think Tank de Innovación en el área de la Energía (TTIE), nació


con el objetivo de reflexionar y asesorar de forma independiente sobre el camino a seguir
para mejorar y acelerar la innovación en el área de la energía en España, contribuyendo
a conseguir los objetivos de la política energética española y comunitaria en materia de
innovación.

La materialización de los debates, que actualmente se producen aproximadamente una


vez al mes, se realiza a través de diferentes trabajos que hasta la fecha se han publicado,
lo que se seguirá haciendo, esperamos, durante un largo período de tiempo. El primero
de ellos, “El estado de la Innovación en el área de las tecnologías energéticas en
España”, se presentó en junio de 2009. Este documento da una primera visión global
de la innovación energética en España, identifica los principales problemas que afectan
al sistema de I+D+i en el área de la energía en nuestro país y presenta recomendaciones
56 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

para afrontar las debilidades detectadas en el sistema. A comienzos de 2010 el TTIE


elaboró un trabajo monográfico sobre “Recomendaciones para la posición española en
relación al Plan Estratégico de Tecnologías Energéticas (SET Plan)”, que se envió a la
Administración para su conocimiento y posible toma en consideración.

El TTIE también ha mantenido reuniones periódicas con instituciones relevantes del


ámbito de la innovación como el CDTI, Tecnalia e I.D.A.E, entre otras, para estar así cerca
de la realidad y conocer a tiempo los desarrollos en este área.

Paralelamente a la creación del Think Tank de Innovación, se creó el Grupo de políticas


energéticas y medioambientales de la Unión Europea, cuyo principal objetivo planteado
fue el de promover el debate permanente sobre energía y medioambiente en el ámbito
de la Unión Europea.

Presentación estudios Análisis y Propuestas (2009)

El primer documento elaborado por el grupo, “Políticas energéticas y medioambientales


en la UE: situación y perspectivas”, se presentó también en el mes de junio de 2009,
donde se realizaba un primer análisis del proceso legislativo de la Unión en materia de
energía y cambio climático, ofreciendo propuestas y recomendaciones de iniciativas a
implementar, que conduzcan a la consecución de objetivos relativos a estas materias. En
el documento en cuestión se pone de manifiesto las percepciones que tienen personas
que están o han estado en contacto con el quehacer comunitario, desde el ámbito
empresarial o de las instituciones europeas, sobre la energía, el cambio climático, la
seguridad de suministro, la política exterior, el mercado interior de la energía, y el futuro
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 57

de las tecnologías energéticas. Actualmente, el grupo continua con su inestimable labor,


aportando sus conocimientos a la sociedad a través de estudios monográficos sobre las
grandes inquietudes de nuestro sector y participando en actividades de otras entidades
como grupo de expertos en materia energética.

Fue en el mes de diciembre del año 2008, cuando se creó el tercer grupo de trabajo del
Club Español de la Energía, el Grupo de trabajo de ahorro y eficiencia energética cuyo
primer objetivo fue la elaboración de un documento diferente en su orientación a los ya
publicados en este ámbito, que sirviera como acercamiento a los conceptos de ahorro y
eficiencia energética, su contexto actual, y las diferentes oportunidades y fórmulas de
desarrollo para España en este ámbito.

Así, durante 2010, y gracias a las desinteresadas aportaciones de los representantes de


algunas de los principales actores de nuestro sector, se publicó el documento “Conceptos
de ahorro y eficiencia energética: evolución y oportunidades” que incluye, además de un
análisis de indicadores disponibles y un ejercicio de elaboración de escenarios energéticos
a 2030, mejoras tecnológicas aplicables a sectores donde el potencial de ahorro es
relevante, el marco legal europeo y español y la cadena global de la energía, todo ello en
materia de ahorro y eficiencia.

Los tres documentos a los que he hecho referencia, forman parte de una colección
denominada “Análisis y Propuestas”, de la que el Club Español de la Energía se siente
muy orgulloso y que cuenta con una característica exclusiva en nuestro país, ya que se
ha conseguido gracias a las aportaciones y consenso de nuestros asociados. Estoy seguro
que la colección se verá ampliada de manera significativa en los próximos años.

Además de los tres grupos de trabajo mencionados, se ha reactivado en nuestra


Asociación el Comité de energías renovables, con la finalidad de fomentar la difusión del
conocimiento en el ámbito de estas energías, a nivel social, internacional y ante las
diferentes Administraciones.

El primer documento de este Comité “Recomendaciones y actuaciones para activar el


desarrollo de las energías renovables”, que fue enviado al Secretario de Estado de
Energía del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, propone principalmente la
elaboración de una estrategia y un marco favorable a largo plazo para la implantación de
estas tecnologías, de manera que, entre otras cuestiones, se impulse el esfuerzo en
I+D+i y se incentive su industria de fabricación de bienes de equipo, así como la creación
y desarrollo de empresas de servicios energéticos, de Operación y Manteni-miento
(O+M) y de explotación de recursos energéticos.
58 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El trabajo continuo de los grupos de trabajo es esencial para poder entender los
acontecimientos que constantemente surgen en nuestro sector. Por ponerles algunos
ejemplos de los cambios, en tan solo los dos años transcurridos desde que ostento mi
actual cargo en Enerclub, los precios del petróleo han oscilado entre 147 dólares el barril
de Brent en julio de 2008, a 36 dólares en diciembre del 2008, alcanzando los 87
dólares en abril de 2010. Esta volatilidad influye de manera muy significativa en las
decisiones que deben tomar las empresas energéticas. Por ello, la existencia permanente
de un grupo de expertos que mantengan un constante análisis de la realidad de nuestro
sector es de suma importancia.

Sin embargo, además de fomentar la reflexión y el debate a través de los grupos, tal y
como he comentado con anterioridad, también nos hemos planteado en nuestra
institución continuar y afianzar los otros dos tipos de actividades que realiza el Club,
concretamente las de relaciones con la sociedad, basada principalmente en actos
institucionales, jornadas y seminarios, así como las actividades de formación de
postgrado y continuidad.

En relación con las actividades de relaciones institucionales, además de aquellos actos ya


tradicionales como son los Premios de la Energía, el Balance Energético o la Energía en
los programas de los Partidos Políticos, que continuamos celebrando con grandes
índices de asistencia, quisimos utilizar las jornadas y seminarios para que no sólo
nuestros asociados sino la sociedad española en su conjunto esté informada en todo
momento y casi en tiempo real de las novedades que engloban y marcan las nuevas
directrices de nuestro sector.

Si repasamos algunos de estos relevantes acontecimientos no cabe duda de que, en


estos dos últimos años, la crisis económica y las consecuencias en nuestra economía y
estructura financiera ha sido y continua siendo la protagonista.

A nivel global, hemos visto como la comunidad internacional se reunía en Copenhague


para decidir el Post–Kioto, es decir, lo que hará la humanidad a partir de 2012 para
garantizar la estabilidad del clima y, por tanto, un futuro sostenible. También hemos
observado cómo la Política Energética Europea avanzaba a pasos agigantados hacia la
consecución de una base jurídica y una política común de la energía materializados a
través del esperado “Tratado de Lisboa”, de “la Segunda revisión estratégica de la energía”
y del denominado “Tercer conjunto de medidas legislativas sobre el mercado interior de
la energía”, cuyo principal objetivo consiste en completar la normativa existente para
garantizar que dicho mercado funcione adecuadamente en beneficio de todos los
consumidores y para permitir a la Unión Europea lograr un abastecimiento de energía
más seguro, competitivo y sostenible.
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 59

En España hemos sido testigos de cómo las empresas del sector están superando las
dificultades marcadas por el descenso de la demanda y la situación económica del país,
y continúan trabajando hacia la consecución de sus objetivos. Así, en el ámbito de las
energías renovables, hemos adquirido una presencia y un liderazgo internacional incues-
tionables en materia de estas tecnologías, alcanzando un posicionamiento muy relevante
en todo el mundo. Igualmente, el activo papel que nuestra Administración y compañías
están tomando en cuanto al vehículo eléctrico es también digno de mención. Y todo ello,
con el privilegio de haber presidido la Unión durante el primer semestre de 2010 y que
el Club haya contribuido con las conclusiones y recomendaciones alcanzadas por los 90
empresarios de las más relevantes empresas e instituciones del ámbito de la energía
que, en enero de este mismo año, se reunieron en Sevilla para debatir sobre las grandes
inquietudes del sector, concretamente, el mix de generación y mercado interior de la
energía, la seguridad de suministro, las energías renovables, el ahorro y la eficiencia
energética, y las tecnologías.

Pues bien, un total de más de 40 actos y jornadas nos han permitido informar a aquellas
personas interesadas en estas materias y conocer, de mano de los actores implicados
directamente en estas novedades, los detalles y cambios que están teniendo lugar en el
ámbito energético.

Hemos querido también durante estos últimos dos años, ampliar la mira de nuestros
objetivos pasando más allá de nuestras fronteras con actos como la presentación anual
del World Energy Outlook de la Agencia Internacional de la Energía, y el IV Foro
Euromediterráneo de la Energía y, sobre todo, convirtiendo a Madrid en la capital
mundial del petróleo.

Desde que en el año 2004 se le otorgó a nuestra capital el privilegio de albergar el 19º
Congreso Mundial del Petróleo, el Club Español de la Energía, como razón jurídica del
Comité Nacional Español del Consejo Mundial del Petróleo, trabajó para que, entre los
días 29 de junio y 3 de julio de 2008, España se convirtiera en el país de referencia en
el ámbito de los hidrocarburos.

El Congreso de Madrid se convirtió en el más multitudinario desde que se celebró la


primera edición hace más de 75 años. El éxito obtenido fue reconocido en todas las
esferas, mereciendo resaltarse la participación de más de 500 altos ejecutivos y
presidentes de compañías que, con sus valiosas intervenciones, deleitaron a los más de
12.000 delegados y asistentes y los 600 representantes de medios de comunicación
que acudieron a IFEMA durante los 4 días de celebración del Congreso y de las exposi-
ciones World Petroleum Exhibition y Global Business Opportunities Center.
60 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Por último, en este repaso de algunos de los acontecimientos más relevantes acontecidos
en Enerclub desde junio de 2008 a junio de 2010, me gustaría detenerme en el tercer
grupo de actividades que realiza nuestra Asociación, concretamente aquellas que han
contribuido al reconocimiento del Club como reputado centro de formación. Así, nuestras
actividades de postgrado continúan adquiriendo un gran prestigio en todo nuestro sector,
destacando el Curso Superior de Negocio Energético que ya ha alcanzado su vigesi-
mosegunda edición. Dicho así, puede no parecer un período de tiempo demasiado largo,
pero si analizamos algunos de los cambios que han existido en nuestro sector desde que
se celebró la primera edición, no cabe duda de que la percepción temporal cambia
significativamente.

Cuando los primeros de los 2.700 profesores que han impartido clase en el Club pisaron
nuestras aulas en el año 1988, se reconoce por primera vez la teoría del efecto
invernadero, y se establece el Panel Intergubernamental sobre el cambio climático (IPCC)
por el Programa medioambiental de las Naciones Unidad y la Organización Meteorológica
Mundial; el gas natural llegaba a Madrid tan sólo unos meses antes, y aún faltaban 14
años para que se instalara la primera central de Ciclo Combinado, tecnología que hoy en
día ostenta un porcentaje de potencia instalada de más del 22% del total en España.

Hoy en día, el Curso Superior de Negocio Energético, cuenta con una plataforma on-line
a través de la cual los alumnos acceden a las ponencias del curso y donde, desde hace
dos años, se desarrollan los módulos on-line. Este sistema se implantará en nuestras
actividades y en futuras ediciones del Curso Superior de Derecho de la Energía, así como
en el de Finanzas de la Energía, permitiendo de esta manera traspasar nuestras fronteras
y abarcar nuevos alumnos. Además, en este período de tiempo, se ha puesto en marcha
el Curso avanzado en financiación de energías renovables, que se suma a los más de
130 cursos que, desde la creación del Club, se han impartido.

En definitiva, y como conclusión, el número de actividades que venimos realizando se va


ampliando año tras año, siempre con el objetivo de impartir conocimiento y contribuir a
consolidar aún más a nuestra Asociación como punto de encuentro y foro de referencia
en materia energética. El contar con un centro de debate y difusión de ideas en materia
de energía, donde se intercambian experiencias en relación con la producción, transfor-
mación, transporte, almacenamiento y distribución de ésta, es, sin ninguna duda, un gran
privilegio para todos nosotros.
Historia de la Asociación: Testimonio de sus Presidentes | 61

Enerclub
y los responsables
de la política energética

Carlos Solchaga

Joan Majó

Luis Carlos Croissier

Claudio Aranzadi

Juan Manuel Eguiagaray

Josep Piqué

José Montilla

Joan Clos
62 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El sector de la energía en 1982

Carlos Solchaga Catalán


Ex Ministro de Industria y Energía

D esde el momento en que el PSOE ganó las elecciones de 28 de octubre de 1982,


hasta que Felipe González formó su primer gobierno el 3 de diciembre de ese mismo
año entraron en contacto informal conmigo como un posible miembro de dicho gobierno
varios intermediaros financieros ofreciendo la posibilidad de préstamos internacionales para
cubrir las primeras necesidades de la economía española en la grave situación en la que
ésta se encontraba. No fui yo el único de los dirigentes económicos del PSOE contactado
ni los ofrecimientos se interrumpieron después de la formación del gobierno. La situación
de la balanza de pagos española era dramática, la necesidad de una devaluación de la
peseta prácticamente ineludible y lo que veníamos conociendo de la realidad de las
cuentas públicas pronosticaba un plan de ajuste macroeconómico que solo las exigencias
electorales habían venido posponiendo. Probablemente aquellos ofrecimientos, todos ellos
rechazados por inoportunos, tenían como principal finalidad tomar el pulso del nuevo
gobierno sobre su actitud frente a la crisis y a la necesidad del ajuste macroeconómico.

El gobierno aclaró su posición en el primer consejo de ministros. La peseta se devaluó, se


anunció un plan de contención del déficit público y se endureció la política monetaria para
impedir que la inflación contrarrestara la ganancia de competitividad derivada de la
depreciación de la peseta. Desde aquel mismo momento se anunció un programa de
ajuste que habría de exigir esfuerzos y sacrificios por parte de todos.

En ese mismo consejo de ministros se aprobaron dos medidas de política energética: la


subida de precios de combustibles y carburantes cuya actualización en medio de la mayor
subida del precio del petróleo de la historia venía siendo retrasada hasta el punto que la
liquidación de la renta del petróleo se había hecho negativa y la orden de subida de tarifas
eléctricas que, dicho sea de paso, era el documento más complicado con el que me había
Enerclub y los responsables de la política energética | 63

enfrentado en mi vida. Ambas medidas enormemente impopulares eran signos de realismo


ante la situación de un sector como el energético que se hallaba al borde de la quiebra.

En efecto, la combinación de unas tasas de crecimiento bajas y hasta negativas con grandes
planes de expansión tanto en el sector eléctrico con las centrales nucleares, como de apro-
visionamiento de gas natural a través del contrato con Argelia de imposible cumplimiento
en aquellos momentos y la propia situación de las refinerías de hidrocarburos habían
llevado al sector energético español a una situación de bancarrota en todo excepto en la
definición jurídica de la misma. No es que todas las empresas energéticas estuvieran
quebradas, sino tan solo que con los costes del crudo en los mercados internacionales y
las obligaciones financieras existentes el sector energético en su conjunto era incapaz de
sobrevivir sin importantes ajustes estructurales.

De los esfuerzos que hubo que hacer para salir de la situación son testigo las muchas
decisiones estratégicas que hubo que tomar en los siguientes meses: renegociación del
contrato de suministro de gas de Argelia, moratoria en la construcción de centrales nucleares,
intercambio de activos entre las empresas eléctricas para poder salvar a todas ellas de la
amenaza de la quiebra financiera, planes de reorganización del sector del refino y, sobre todo,
una política realista de precios energéticos que enfrentara al país con la necesidad de ahorrar
en el uso de la energía y a las empresas con la tesitura de contar con unos costes altos de
la misma que les incentivara a llevar a cabo inversiones diversificadoras. Todo esto y algo
más, como la creación de Redesa y de Enresa, se recogieron en el Plan Energético Nacional
1983-1993 cuyas previsiones mucho más realistas que las que se venían manejando por
los gobiernos de la UCD se cumplieron andados los años con un elevado grado de
aproximación.

Aunque la intención era salvar todas las empresas del sector eléctrico mediante el
intercambio de activos la verdad es que no pudo alcanzarse el objetivo y, a pesar de los
buenos resultados de la operación, pasados algunos años Fuerzas Eléctricas de Cataluña
(FECSA) hubo de entrar en situación concursal aunque para entonces el impacto de tal
acontecimiento sobre la credibilidad del futuro del sector eléctrico español fue ya mucho
menor. Quizá con la mentalidad de hoy no nos hubiéramos propuesto jamás salvaguardar
la supervivencia de todas y cada una de las empresas eléctricas y nadie nos hubiera
reprochado no haberlo hecho. Después de todo, este es un objetivo que no nos plantea-
mos en la reestructuración de otros sectores industriales en los que factorías y empresas
hubieron de ser sacrificadas para que pudiera sobrevivir la actividad sectorial. Pero al margen
de las diferencias de mentalidad a la hora de abordar estos temas en los años 80 del siglo
pasado y la que tendríamos ahora, había un punto en la propuesta de salvamento general
que no se podía pasar por alto. Y este era el hecho de que siendo el eléctrico un sector
64 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

sumamente regulado en la fijación de sus precios y orientado en sus programas gigantes-


cos de inversión a largo plazo la situación de las empresas que lo componían era, en gran
medida, consecuencia de las decisiones de política energética tomadas por el gobierno en
los últimos diez años. Ello no era obstáculo para reconocer que habiendo sido afectadas
todas las empresas eléctricas por estas decisiones la calidad de la gestión y la situación
financiera era bien diferente entre unas y otras.

Sin embargo, el proceso de intercambio de activos deparó situaciones y vicisitudes


dignas de reflexión que en muchos sentidos se adelantaron a su tiempo. En primer
lugar, la posibilidad para las empresas eléctricas de participar en plantas de generación
que gestionaban otras empresas eléctricas o la necesidad de ceder parte de la
propiedad y de la producción de las mismas a otras tuvo de modo general por vez
primera en un mundo de empresas integradas verticalmente el efecto de separar la
actividad de generación de la de distribución como negocios distintos (no solo, como
hasta entonces, como actividades distintas dentro de una misma empresa). En el
mundo moderno esto podría haberse producido mediante operaciones financieras de
Spin-off o entradas de grupos financieros ajenos al negocio eléctrico. En aquella época
estas soluciones no estaban a nuestra disposición y hubo que sustituirlas por pactos
entre las partes con sistemas de valoración de terceros y todo ello amparado por el
arbitraje del Ministerio de Industria y Energía. El trabajo fue extraordinariamente compli-
cado y solo el hecho evidente de que el sector no tenía solución si no era bajo el
amparo del Ministerio de Industria y Energía hizo posible alcanzar unos acuerdos que
supusieron importantes sacrificios.

Tan solo hubo una excepción dentro de este paquete de intercambios y la protagonizó la
empresa Hidroeléctrica Española (Hidrola). Su presidente D. José María Oriol era partidario
de una mayor autonomía de las empresas respecto del gobierno de lo que en general y
en aquel momento las empresas se podían permitir. Un día recibí una llamada suya
proponiéndome su exclusión del plan de intercambio de activos a cambio de contribuir a
los objetivos del mismo mediante la adquisición de la compañía Hidroeléctrica de Cataluña
(Hidruña) que se hallaba en una posición bien delicada. El esfuerzo financiero que presen-
taba esta propuesta para la “Española” como le gustaba llamar José María Oriol a la
empresa que presidía era tal, que decidí que bien podía establecer una excepción al plan
general de intercambio de activos y así se hizo.

En segundo lugar, los intercambios de activos abrieron puertas –también las psicológicas–
al proceso de concentración y consolidación del sector eléctrico que lenta, pero inexora-
blemente se había de producir en los años siguientes cuando ya los planes de inversión
en centrales nucleares se habían clarificado, las compensaciones por las inversiones
Enerclub y los responsables de la política energética | 65

interrumpidas estaban funcionando satisfactoriamente, se había aprobado el marco


estable y afortunadamente la recuperación del crecimiento económico estaba de nuevo
empujando la demanda de electricidad.

Las negociaciones con Argelia en relación con el contrato de suministro de gas por parte
de la empresa Sonatrach a Enagas fueron tan complicadas como era de esperar.
Después de todo, en los tiempos felices de desarrollo industrial sin límites que se
habían vivido al principio de los 70 se había firmado un contrato ambicioso de
suministro a largo plazo que incluía, como es corriente en este tipo de contratos, la
cláusula “take or pay” que estábamos incumpliendo de manera unilateral. Nuestros
vecinos argelinos son duros negociadores aunque los altos precios de sus
exportaciones de crudo en la época les permitan financiar sin dificultad los ingresos que
dejaban de percibir por nuestro contrato. El problema, dada la mentalidad estatalista del
gobierno del FLN argelino, solo se podía resolver entre Estados. Así que hube de
reunirme en numerosas ocasiones con mi colega Nabi tanto en Madrid como en Argel.
Al Conde Lambsdorff, Ministro de Economía de la República Federal Alemana en la
época y Presidente del Partido Liberal, le confié con ocasión de una visita suya a Madrid,
las dificultades que estaba encontrando en la negociación. Su respuesta fue absolu-
tamente deprimente: “Es imposible llegar a acuerdos razonables con los argelinos. Le
volverán loco y no conseguirá nada”. Esa, según me dijo había sido su experiencia. Sin
embargo, finalmente, después de muchas presiones políticas en un sentido y en otro,
el Vicepresidente Alfonso Guerra con ocasión de una visita oficial a España del
Presidente Argelino Chadli Bendjedid, nos convocó haciendo de hombre bueno a Nabí
y a mi con nuestros respectivos equipos y allí se llegó a un acuerdo unas pocas sema-
nas antes de que iniciara el precio del crudo la caída en picado y tan solo unos días
antes de que yo abandonara el Ministerio de Industria y Energía para pasar a Economía
y Hacienda. No mucho antes de todos estos acontecimientos tuvo también lugar una
situación que habría de tener una especial incidencia en el futuro del sector del petróleo
y del gas en España.

Cuando llegué a una Comisión Delegada de Asuntos Económicos del Gobierno que
presidía como Ministro de Economia y Hacienda Miguel Boyer éste me pidió un aparte
para hablar conmigo de un tema que no admitía dilación. Cuando nos reunimos me
comunicó que la situación del Banco Hispano Americano requería una fuerte
intervención del banco de España y que, de acuerdo con el Consejo de Administración
de la entidad se había decidido que el nuevo presidente de la misma habría de ser D.
Claudio Boada, Presidente entonces del Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH)
creación del Ministro de Industria y Energía D. Carlos Bustelo. La decisión estaba tomada
y tanto el Presidente del Gobierno como el Gobernador del Banco de España, D. Mariano
66 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Rubio estaban de acuerdo. La noticia me dejó estupefacto no porque no supiera en


líneas generales de la difícil situación del Banco Hispano Americano, sino porque no
suponía que la decisión sobre los cambios en el mismo fuera inminente y porque no
contaba con cambiar a Boada al frente del INH. Con esfuerzo por mi parte y cierto enojo
por parte del Presidente del gobierno reclamé la autonomía total para nombrar su
sucesor al frente de dicho Instituto cosa que fue finalmente aceptada. A continuación
pasé algunas de las horas más difíciles tratando de encontrar primero y convencer
después a la persona que había de sustituirle. Para ello finalmente hube de sacrificar a
mi propio subsecretario D. Oscar Fanjul en un nombramiento que resultó no solo
acertado, sino crucial para el exitoso desarrollo del INH que él transformó en Repsol en
los años siguientes.

No fue este el único nombramiento que hice en aquella época dentro del Sector
Energético del que me sienta orgulloso. El equipo en el Ministerio a cargo del mismo era
muy competente y los nombramientos que se produjeron en la cúpula del INI y en
Endesa y otras empresas fueron también excelentes por sus resultados. En todo caso
nunca olvidaré el auxilio que me prestaron en situaciones tan difíciles como aquellas que
hubimos de vivir entre 1982 y 1985 ni la competencia con que hicieron frente a sus
responsabilidades o la lealtad y amistad que siempre tuvieron conmigo.
Enerclub y los responsables de la política energética | 67

De Chernobil a Argelia pasando por Lemóniz

Joan Majó i Cruzate


Ingeniero
Presidente de InOutTV de Baobab Microsystems

C reo haber comprendido correctamente la colaboración que me ha pedido el Club.


No se trata de preparar un artículo de fondo (habría mucho que decir en estos
momentos), sino más bien un “escrito-crónica” de una etapa, en la que tuve la respon-
sabilidad de la política energética. Lo hago con gusto, aunque no puedo esconder mi
tendencia innata a profundizar en los temas, impulso que reprimiré pero que seguro que
aflorará en algún momento a lo largo del escrito, ya que estoy absolutamente convencido
–mucho más de lo que pensaba en la etapa en que fui Ministro– de que el tema de la
energía es actualmente, y será en los próximos años, el tema central del debate econó-
mico, y por tanto político, a nivel mundial. Esto es debido a que la energía, en sus
múltiples aspectos, es sin duda el soporte fundamental de nuestra vida material y social,
que necesitamos y consumimos de forma continua, aunque a veces lo hagamos bajo
coberturas distintas, y cuya abundancia o escasez impone indirectamente modelos de
vida distintos y organizaciones sociales diversas.

Tal como se puede intuir de la lectura del título, he escogido tres temas puntuales que,
en mi recuerdo actual, marcaron en buena parte la etapa de la que voy a hablar. Se trata,
en este orden, de las consecuencias del accidente de la central nuclear de Chernobil, de
las acciones de impulso a la penetración y a la extensión del consumo de gas natural en
España, y en tercer lugar, del plan de saneamiento del sector eléctrico, necesario entre
otras razones, para hacer frente a la paralización de las centrales nucleares en Lemóniz,
Trillo y Valdecaballeros.
68 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Chernobil

La semana anterior a mi toma de posesión como Ministro, se produjo la explosión del


reactor en la central nuclear de Chernobil. No sé si fue una bienvenida anticipada, pero
sí que sé que este hecho, junto al accidente de la central de Three Miles Island, marcó
un antes y un después en la historia del uso de la energía nuclear para usos civiles, y
sobre todo para la producción de energía eléctrica, ya que tuvo un impacto en la opinión
pública de muchos países que fue necesario tener en cuenta en los procesos de
decisiones políticas al respecto.

Durante los meses siguientes, sobre todo a través del Consejo de la UE (entonces CEE),
tuve ocasión de participar en algunos encuentros, formales o informales, de preparación
y discusión de las “consecuencias del accidente de Chernobil” que, en una primera fase,
dieron lugar a una Comunicación interna de la Comisión con este título. No es el lugar
ni el momento de detallar su contenido, que por otra parte fue claramente muy
preliminar y muy poco profundo, pero que pone de manifiesto la honda preocupación
que levantó en todos los poderes políticos europeos. Algunas frases textuales de la
Comunicación pueden servir de indicación.

“Si bien es demasiado pronto para evaluar en profundidad todas las consecuencias de
este accidente, es urgente que la Comunidad tome un primer conjunto de medidas a
nivel interno e iniciativas a nivel de sus relaciones exteriores…” “En el sector nuclear, la
probabilidad de que accidentes importantes tengan consecuencias a nivel internacional,
es elevada….” “La emoción que ha creado… en la opinión pública europea y
mundial –que encuentra un elocuente reflejo en las numerosas tomas de posición
oficiales adoptadas al más alto nivel de responsabilidad– muestra la gran sensibilidad
política de la presente situación y subraya la urgencia de la acción…”

Yo situaría en estos meses la toma de conciencia, a nivel político y a nivel popular, de


que era necesaria una nueva reflexión sobre el desarrollo de la utilización de la radiación
nuclear para la generación de energía eléctrica. La explosión de Chernobil era la campana
que daba la salida a una urgente revisión. Todavía pienso que la diferencia del ritmo con
el que se dio respuesta a este hecho y el que la opinión pública esperaba, está en el
origen de la “demonización” que todavía persiste de todo lo que se relacione con el
nuclear, fenómeno que se ha agravado con otras percepciones posteriores relacionadas
con los residuos. Esto es muy lamentable porque dificulta un acercamiento sereno,
exigente, y crítico pero objetivo, al debate “Nucleares, sí, Nucleares, no”. Lamentable y
peligroso porque es un debate al que las circunstancias energéticas actuales nos están
conduciendo y que no se puede obviar.
Enerclub y los responsables de la política energética | 69

De mi experiencia en aquella época y de las reflexiones que desde fuera he continuado


haciendo, yo extraje algunas conclusiones que hoy todavía mantengo.

– Conceptualmente, la energía nuclear tiene grandes ventajas teóricas. Es la única


energía “autónoma”, es decir no dependiente ni directa ni indirectamente del Sol. Al
no utilizar la combustión, reduce prácticamente a cero las emisiones de CO2. Y
respecto al combustible necesario, el uranio es abundante y el hidrógeno inagotable.

– Creo que se cometió un grave error al trasladar de una forma precipitada a las
aplicaciones civiles, una energía que se había desarrollado para fines militares.
(“Átomos para la Paz”). En este proceso, acelerado, no se consideraron
suficientemente dos elementos que no eran importantes para la utilización bélica:
la seguridad y los costes reales (costes muy relacionados con la seguridad y con la
duración completa del ciclo del combustible). Este error que afecta mucho a la
imagen pública y a la eficiencia en la producción se ha pagado y ha conducido a la
situación actual.

– La problemática inminente de agotamiento de recursos y de sostenibilidad


medioambiental obliga a no excluir a priori ninguna fuente alternativa a los
combustibles fósiles. Dado que es urgente poder reincorporar a la lista de fuentes
energéticas la producción nuclear, es imprescindible hacerlo en base a unos
planteamientos que sean verdaderamente nuevos (combustibles, tecnologías,
seguridad, residuos) y que permitan balances comparativos y objetivos entre
alternativas diversas. Sólo si se logra eliminar los prejuicios en uno y otro sentido y
se transmite adecuadamente una imagen de “revisión” que rompa en lo necesario
con la etapa anterior, se podrá reiniciar un debate racional.

Argelia

Utilizo el nombre de este país como referente en relación a uno de los temas que con
más voluntad impulsé durante mi etapa en el Ministerio, el incremento de la penetración
del gas natural en el consumo energético español, substituyendo progresivamente al
consumo del llamado “gas ciudad”, del gasóleo y del fuel–oil. El origen de tal política
estuvo en la preocupación derivada de la gran diferencia entre la pequeña proporción
que el gas natural ocupaba en nuestro balance energético y el que se observaba en otros
países de nuestro entorno europeo, diferencia que en muchos casos superaba el 100%.
Constatar esta diferencia no era un elemento suficiente para justificar una política, pues
las características de cada territorio podían explicarlas. Pero éste no era el caso, y había
razones de peso pera corregir esta situación.
70 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Aunque en aquellos momentos estábamos todavía lejos de la gran sensibilidad actual


por el tema de las emisiones de CO2 –nuestra preocupación entonces se centraba más
en los residuos contaminantes que producían la lluvia ácida– ya se podía intuir que la
emisión de gases de efecto invernadero iban a ser un elemento de fuerte impacto en las
futuras políticas. A partir de esta preocupación, hay que recordar que la composición
molecular del gas hace que el ratio “energía producida / emisiones” sea mucho más
favorable que la existente en los combustibles líquidos. Por lo tanto, ante la perspectiva
que durante muchas décadas los combustibles fósiles sigan formando parte importante
de nuestro consumo, ir aumentando la proporción de gas y disminuyendo la de fuel era
entonces ya una apuesta clara de futuro.

Existía además otra problemática que obligaba a actuar con urgencia. Las cláusulas especí-
ficas (“take or pay”) del contrato de suministro de ENAGAS con Sonatrach, la empresa estatal
argelina, imponían la obligación de retirar unos volúmenes comprometidos de gas en los
años siguientes. Si a estas cantidades se sumaban las provenientes del contrato con Libia y
las, pequeñas pero en absoluto despreciables, procedentes de los dos yacimientos
españoles (Serrablo, en el pirineo y Gaviota en el mar) se configuraba una oferta en los años
inmediatos que no podía absorber la demanda prevista del mercado español.

Era necesario desarrollar el mercado final y el cuello de botella eran las infraestructuras de
canalización, ya que solamente existían gaseoductos en operación en la zona NE de la
península, que desde Barcelona alcanzaban Valencia, Zaragoza y Bilbao. Era imprescindible
alcanzar Madrid y establecer conexiones con Francia y con Portugal. Había, además que
ampliar y mejorar las redes de distribución en cada una de las zonas.

Esta política condujo a la firma del “Protocolo del Gas” entre el Ministerio, el INH y ENAGAS
por una parte y las siete empresas distribuidoras de gas en el ámbito español, con
Catalana de Gas, Gas Madrid y Gas de Euskadi a la cabeza. En el protocolo se planificó el
desarrollo del mercado durante los diez años siguientes, se determinó la construcción de
gaseoductos, se comprometieron las inversiones de cada empresa en las nuevas redes de
distribución y se acordó indexar las futuras tarifas a la evolución de los precios de las
energías alternativas para permitir el mantenimiento de una posición competitiva que
permitiera la rentabilidad de las inversiones. En el período previsto se “normalizó” el
mercado español de gas natural y se fue acercando a los modelos del resto de Europa.
Enerclub y los responsables de la política energética | 71

Lemóniz

Nuevamente utilizo un nombre geográfico como símbolo de una problemática compleja


que obligó a unas actuaciones dirigidas a asegurar la viabilidad futura del sector eléctrico
español, cuya situación era muy comprometida. Parte de esta problemática era
consecuencia de la situación de “moratoria” en la que estaban las centrales nucleares de
Lemóniz, Trillo y Valdecaballeros y la necesidad de amortizar con cargo a reservas las
inversiones efectuadas en dichos proyectos que presumiblemente nunca se
completarían. La inversión financiera no productiva estaba además afectada por el hecho
de haberse financiado en dólares con un aval, en cuanto al tipo de cambio, por parte del
Estado, lo que suponía una carga importante para éste debido a la reciente devaluación
de la moneda española.

Pero las dificultades del sector tenían también otros orígenes, derivados de la falta de
planificación en el crecimiento del mismo que había conducido a una sobre inversión y
a unos desequilibrios internos que estaban poniendo en peligro su buen funcionamiento
y su estabilidad. En resumen era evidente la necesidad de un Plan de Futuro (el PEN) y
un Plan de Actuaciones relativas a las empresas generadoras y distribuidoras. Sin
poderme extender en detallarlas, este segundo plan comprendía medidas en varias
direcciones:

Medidas dirigidas a mejorar el funcionamiento del sistema eléctrico. Las tres más
importantes se centraban en primer lugar en un intercambio de mercados que acabara
con las situaciones de superposición de redes en algunas zonas con la consiguiente
duplicidad de instalaciones tanto de alta como de media e incluso de baja tensión, y que
eliminara las situaciones de discontinuidad y de aislamiento en otras zonas. La
reordenación del mercado consiguió distribuciones homogéneas y más eficientes. En
segundo lugar se impulsó un intercambio de activos para equilibrar las capacidades de
generación y los mercados de cada empresa evitando así potencia instalada no
productiva que grababa las cuentas de explotación y disminuía la eficiencia del conjunto
del sistema. Y en tercer lugar se obligó a las empresas a efectuar inversiones de mejora
de la calidad del servicio en cuanto al mantenimiento de la tensión y de la frecuencia
contratada y en disminuir las interrupciones del suministro.

Medidas dirigidas al saneamiento contable de las empresas. Se acordó la amortización


de los activos en moratoria (se trataba de unos 350.000 millones de pesetas) en siete
años con cargo a reservas y se obligó al saneamiento de las salvedades incluidas en
las auditorias (unos 370.000 millones) como consecuencia de sobre activaciones de
gastos financieros y diferencias de valoración de préstamos en moneda extranjera. Y
72 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

finalmente se obligó a sanear el exceso de dividendos repartidos por encima de los


beneficios contables. En resumen se consiguió que los balances de las empresas
reflejaran la situación real de las mismas.

Y finalmente, medidas dirigidas al saneamiento financiero para evitar que las empresas, y
detrás de ellas el sector entraran en una situación de grandes dificultades. Se establecieron
una serie de compromisos mutuos en cuanto a reducción de costes de personal y de
suministros, de costes financieros (el endeudamiento total de las empresas del sector
superaba los 3 billones de pesetas), reestructuración del capital y eliminación de la
costumbre de emitir acciones liberadas, y política de tarifas condicionada al resto de
actuaciones.

Abandono la crónica para concluir. No hay ninguna duda de que la década de los 80, de
la que a mí me tocó vivir una pequeña parte, fue una década en la que la política energética
tuvo un papel importante e intenso en las actuaciones de los gobiernos españoles. Tengo
la impresión que no solo no fue bajando en los años siguientes esta intensidad sino que
todos estamos observando una creciente presencia de los temas con ella relacionados.

No puedo acabar sin dejar constancia de mi convencimiento que los próximos años van
a ser claves para una necesaria reorientación en materia energética. Se nos dice, con
razón, que se están agotando los recursos energéticos y la capacidad de reciclar los
residuos que produce su transformación. Pero fijando nuestra atención en las nuevas
fuentes, no nos damos cuenta que lo que en realidad ya se ha agotado es nuestro
modelo energético. Un modelo que estuvo asentado en tres realidades: que quienes
consumían energía eran 1000 millones de personas, que existían unas reservas de
combustibles fósiles muy abundantes y que estas reservas de todo el planeta las podían
consumir aquellos mil millones. Las tres bases han desaparecido. Somos 2 ó 3 mil
millones los que quieren consumir, las reservas son escasas y nadie está dispuesto a
que nos las apropiemos unos pocos.

Por tanto la reorientación no puede estar basada solamente en un cambio de fuentes, en


encontrar las energías alternativas. La reorientación debe implicar una fuerte reducción del
consumo y en consecuencia las dos palabras clave son ahorro y, sobre todo, eficiencia. La
eficiencia es la palabra mágica para que el ahorro no suponga una fuerte
disminución del bienestar. Y esto supone que la gran revolución tecnológica de los
inicios del siglo XXI volverá a ser otra vez la de las tecnologías de la energía como ocurrió
a principios del siglo XX.

Pero sobre esto no se me ha pedido que escriba en esta ocasión.


Enerclub y los responsables de la política energética | 73

Política Energética en el período 1986 - 88

Luis Carlos Croissier

L os precios internacionales del petróleo dieron un respiro a la economía española


durante los años en que asumí la responsabilidad política del Ministerio de Industria
y Energía, ya que el precio del Brent experimentó una reducción del 48% en 1986, con
respecto al año precedente, manteniéndose en una muy moderada horquilla durante
esos años, entre los 14,5 y los 18,5 dólares barril, hasta 1989. Pero la ausencia de un
serio problema de precios del petróleo durante esos años no supuso, en modo alguno,
que en el Ministerio de Industria se pudiera vivir un período de relajación en el sector
energético, cosa que hubiera sido muy de agradecer, dado el vendaval de crisis y
crispación social que entonces gestionábamos en el sector industrial. Muy al contrario, la
situación del sector eléctrico y los cambios institucionales y empresariales exigidos por
nuestra reciente entrada en la entonces denominada Comunidad Económica Europea,
demandaron la adopción de una serie de iniciativas que trataré de exponer.

A pesar de los esfuerzos desplegados en el sector energético a partir del conocido como
P.E.N. 1983, asociado a medidas tan importantes como la moratoria nuclear y el
intercambio de activos entre empresas del sector eléctrico, visto en su conjunto, España
seguía registrando unos ratios peores que los de nuestros socios europeos. Así, la
eficiencia energética, medida por el consumo de energía final sobre el P.I.B. había
mejorado en el período 1973-85 en tan solo un 1,5%, frente a una mejora para los
países C.E.E. durante esos mismos años del 23,3%. La dependencia exterior, que
representaba un 73% en 1973, había caído sustancialmente, hasta un 60%, pero seguía
siendo sustancialmente superior al 42% que suponía para la media europea. A pesar de
la caída de precios del petróleo, nuestra factura energética suponía el 3,7 del P.I.B. frente
a un 2,6% para la C.E.E. La estructura industrial española resultaba muy dependiente de
esa energía que debíamos importar en mayor proporción que nuestros socios, ya que un
74 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

tercio de la producción industrial se centraba en sectores muy intensivos en energía


(química, siderurgia, cemento, papel, vidrio…), sectores que suponían algo más del 40%
de nuestras exportaciones. Y, además, la estructura de consumo de energía primaria de
España registraba una singularidad muy llamativa: el gas natural que en Europa pesaba
un 18%, en nuestro país tan solo representaba un 3%.

Con los datos anteriores solo pretendo decir que seguía siendo necesario persistir en los
conocidos objetivos de mejora de la eficiencia energética, reducción de la dependencia y
transformación del tejido industrial. Pero junto a estos objetivos ya tradicionales, pasaban a
un primer plano de la política energética otras consideraciones. La primera, la más grave
por su urgencia, la situación financiera del sector eléctrico. La segunda, la necesidad de
cambios sustanciales en el marco institucional de actuación, como consecuencia de nuestra
pertenencia a la C.E.E. La tercera, la necesidad de avanzar en la penetración del gas natural,
a fin de contar con una estructura de abastecimiento más similar a la de nuestros socios y
competidores europeos.

Comencemos por la situación del sector eléctrico. En los trabajos emprendidos para la
revisión del P.E.N. 83, constatábamos que el sector no necesitaba crear nueva capacidad de
generación hasta al menos el año 1994, por lo que seguía subsistiendo un cierto exceso de
capacidad instalada. Entretanto, se precisaba de una revisión de los planes de energías
renovables, como consecuencia de la reducción del coste del petróleo en términos reales.
Tras los intercambios de activos en el sector eléctrico, el mapa territorial y el reequilibrio en
la estructura generación-mercado habían experimentado una mejoría sustancial. La enton-
ces considerada como “anomalía” sectorial, la pública Endesa, ligada al resto del sector por
un contrato de suministro de electricidad, había agrupado las participaciones públicas y
adquirido cierta presencia en los mercados de finales al por menor. En fin, casi todo
apuntaba a una situación de calma, en la que se podía hacer una gestión sosegada. Salvo
por un tema no precisamente menor: la situación financiera de las empresas eléctricas.

El análisis de los datos de cierre del ejercicio 1985 y ciertas proyecciones realizadas en el
Ministerio con la asistencia de los auditores del sector, mostraban un panorama desolador.
Para el conjunto de las empresas eléctricas, el servicio de la deuda suponía el 84% de los
ingresos; los resultados antes de una activación de gastos hecha con criterios un tanto
laxos, arrojaban pérdidas por 160.000 millones de pesetas. Esta situación penosa del
conjunto de las empresas no estaba repartida por igual, aunque salvo Endesa, todas
sufrían de modo importante. Recordemos: la antes saneada Hidroeléctrica Española,
arrastraba la dificilísima digestión de Hidroeléctrica de Cataluña; Iberduero arrastraba las
consecuencias de Lemóniz; Sevillana seguía teniendo una estructura productiva
desequilibrada, con una situación financiera no muy brillante. Incluso, en el saneado grupo
Enerclub y los responsables de la política energética | 75

de Endesa, la matriz debía ayudar a soportar el lamentable balance de su filial Enher, amén
de digerir las consecuencias financieras de los activos adquiridos al resto del sector. Y
además, estaba Fecsa. La más endeble desde el punto de vista financiero, que la llevaban
a pagar unos tipos de interés sustancialmente superiores al resto del sector, que precisaba
urgentemente mayores ingresos provenientes del reparto de la tarifa y/o una
recapitalización de su balance.

La conclusión a la que llegamos en el Ministerio es que, dada la debilidad de casi todas


las empresas, el sector no tenía capacidad para venir en socorro de Fecsa y resolverlo vía
tarifa, llevaba a incrementos en la misma inasumibles para el resto de la economía. Por lo
tanto, decidimos quedar a la espera de que el mercado dictara un previsible juicio de no
viabilidad, sin posibilidad por tanto de refinanciar sus deudas. Y así fue. La suspensión de
pagos de Fecsa fue un auténtico terremoto, por la cuantía de los pasivos, por la presencia
entre los acreedores de lo más granado de la banca internacional, por lo insólito de una
suspensión de pagos en una empresa eléctrica, por el interrogante que lanzaba sobre el
resto de las empresas eléctricas que, aun estando en mejores condiciones, no podían
presumir de una salud boyante. Se levantó una enorme polvareda política y mediática,
acusando de irresponsabilidad al Ministerio, que “ponía en cuestión el riesgo soberano de
España”. Hubo que esperar que las aguas se calmaran y con la presencia al frente de Fecsa
de una persona tan valiosa como Luis Magaña, gestionar la situación. La solución: los
acreedores de Fecsa debían arrostrar el coste de la recapitalización de la compañía y se
ofrecía al conjunto del sector y de sus acreedores unas garantías de suficiencia en la tarifa.
Así nació el conocido Marco Legal Estable, como un conjunto de reglas que permitían
construir la tarifa de modo que se asegurara la recuperación de los costes estándares del
sector. Se incentivaba de este modo la eficiencia, en la medida en la cual las compañías
con costes por debajo de los estándares obtenían un plus de beneficios para sus
accionistas; pero el conjunto del sistema no asumía sin más los extracostes derivados de
gestiones ineficientes que llevaran a unos costes superiores a los estándares. Y creo poder
decir que el sistema funcionó más que razonablemente bien hasta que, en virtud de las
Directivas europeas ligadas a la construcción del mercado único, se pasó a un sistema que
pretende la fijación de precios en condiciones de libre concurrencia allí donde no se
reconoce la conveniencia del monopolio.

Una derivada de la creación del Marco Legal Estable fue terminar con la anomalía de
Endesa como empresa solo generadora, con un contrato con el resto de las empresas
eléctricas, en virtud del cual estas compraban la totalidad de la producción de Endesa,
con una cláusula del tipo “take or pay”. No fue fácil que Endesa renunciara a un contrato
que hasta entonces, en parte por sus propias características, pero también por haber
logrado unas estructuras muy eficientes en generación y sin el lastre de proyectos
76 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

nucleares, le había dotado de unos excelentes resultados financieros. A partir de


entonces, Endesa se incorporó al sistema retributivo previsto en el Marco Legal Estable
y comenzaron los preparativos para convertirla en una empresa cotizada en bolsa,
semejante a sus competidoras, lo que proporcionaba a su accionista mayoritario, el INI,
la seguridad adicional de que se tuvieran que respetar los intereses de sus accionistas
minoritarios, en la misma medida que se hacía con el resto de los accionistas bursátiles
de las empresas eléctricas. Si la memoria no me traiciona, se empieza con Gesa y
Endesa la política de privatizaciones graduales mediante la colocación en bolsa de
acciones entre ahorradores minoristas.

Abandonando la problemática específica del sector eléctrico y entrando en el segundo


de los temas antes enunciados, el de la transformación institucional derivada de nuestra
entrada en la C.E.E., sin duda el tema más complejo e importante consistió en el des-
montaje del monopolio del petróleo, preparando al tiempo al sector, para la competencia
que traería el fin del período transitorio pactado en el momento de nuestra adhesión a
la Comunidad Europea.

La operación fue compleja y se desarrolló en varios frentes. El primero de ellos consistió


en una larga, compleja y tensa negociación con el entonces Comisario de la Compe-
tencia, Peter Sutherland, que años después llegaría ser presidente de British Petroleum,
que exigía un rápido desmontaje de Campsa, un crecimiento rápido de las
importaciones, la rápida desaparición del régimen administrativo que regulaba la
apertura de gasolineras, la plena libertad de precios para 1992, etc. Ceder a todas las
exigencias de la Comisión llevaba a la previsible entrega de todo el sector petrolífero
español a las mucho más fuertes empresas petroleras europeas. Se optó por negociar
duro, aguantar algún “avis communautaire” y finalmente pactar unas condiciones que
dieran tiempo a la recomposición de las empresas españolas.

Simultáneamente a la negociación con la Comisión, se avanza en la transformación de


Campsa en una empresa propiedad de las empresas refineras, se cede en el incremento
de importaciones en régimen de contingentes y se negocia el futuro reparto de la red
de gasolineras y sus condiciones jurídicas. Y a nivel empresarial, desde el I.N.H. se pone
en pié una empresa petrolera integrada, con una marca comercialmente reconocible,
Repsol, que pretende ser el siguiente caso de empresa pública parcialmente privatizada
mediante una colocación en bolsa, como finalmente así sería en 1989. Todo ello
teniendo siempre presente que la mejor estrategia para preservar un sector petrolero
español consistía en contar con unas empresas competitivamente integradas, facilitando
al tiempo la entrada de algunas de las petroleras europeas, cuyos intereses deberían
confluir a plazo con el de las empresas españolas.
Enerclub y los responsables de la política energética | 77

Decía anteriormente, que el rasgo más peculiar entonces de la estructura de abaste-


cimiento energético de España consistía en la escasa relevancia del gas natural en nuestro
consumo de energía primaria (3,3% España, 18% la C.E.E.) No parecía bueno para la
industria española el no poder disponer para su consumo energético de una fuente a la
que de modo creciente recurrían sus competidores europeos. El país en su conjunto había
obtenido un plazo adicional para atender las obligaciones contractuales con Argelia y veía
además el interés en poder diversificar su abastecimiento con el gas proveniente del Norte
y Este de Europa. El problema para incrementar la presencia del gas natural en nuestro
abastecimiento es que requería una fortísima inversión en infraestructuras troncales y
capilares de las que carecíamos. Enagas debía acometer plantas regasificadoras en Huelva
y Cartagena, extender nuevos gasoductos hacia el centro, norte y sureste de la península,
facilitar la conexión con Francia para acceder al gas noruego y ruso, etc. Se estimaron
entonces las inversiones necesarias en 94.000 millones de pesetas. Al mismo tiempo era
preciso que la empresas distribuidoras (Catalana de Gas, Gas Madrid, etc.) abordaran el
desarrollo de las infraestructuras capilares, sin las cuales no podría desarrollarse la
demanda final y que, por ejemplo en Madrid, se encontraban tremendamente retrasadas.

El problema es que todas estas gigantescas inversiones tenían unos plazos largos de
realización y la recuperación de lo invertido solo era posible en el largo plazo. Por tanto
era preciso definir, también aquí, un marco estable de retribución de estos esfuerzos
inversores. Por eso en julio de 1985 se firma un protocolo de actuación entre todas las
partes implicadas, que marca una auténtica hoja de ruta para la gasificación del país.
Además se pone en marcha la tramitación de la Ley de Disposiciones Básicas para el
Desarrollo Coordinado en Materia de Combustibles Gaseosos, aprobada en 1987, que
resuelve asuntos competenciales entre administraciones, cuyos conflictos podían retrasar
el desarrollo del plan, y se crea un marco de seguridad jurídica para todos los intervi-
nientes en el proceso. A partir de estos hitos, la gasificación toma impulso y permite que
España, en un momento posterior, pueda recurrir a la nueva tecnología de los ciclos
combinados en la generación de electricidad y las ciudades españolas cuenten con redes
de distribución que hagan accesible el gas a familias y empresas.

Resolver la crisis del sector eléctrico, creando el Marco Legal Estable; avanzar en el
desmantelamiento del monopolio del petróleo, preservando el mantenimiento de un
sector petrolero español; y poner en marcha la gasificación del país, fueron sin duda los
grandes temas desarrollados por la política energética en mi etapa al frente de esta
responsabilidad política. Hubo algún otro tema, de gran importancia entonces, aunque
de menor trascendencia a largo plazo, que consumieron grandes esfuerzos del equipo
ministerial. Concretamente, estoy pensando en la nueva regulación del sector de la
minería del carbón, para facilitar su adaptación competitiva, mediante acuerdos a largo
78 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

plazo de estas empresas con el sector eléctrico. Se trataba de prever unos contratos a
largo plazo entre empresas mineras y eléctricas, que permitieran avanzar en la mejora
competitiva de la minería, en un momento en el que la normativa comunitaria en materia
de competencia, ponía en serio riesgo miles de puestos de trabajo en regiones ya de por
sí muy castigadas por la crisis industrial.

Al repasar con el tiempo este conjunto de actuaciones, al margen de la inevitable


nostalgia, creo que estuvieron, en sus aspectos generales, bien fundadas y orientadas de
cara al futuro que entonces podíamos adivinar. Esas políticas, por otro lado, suponían en
gran medida una continuidad con ciertas decisiones importantes tomadas en los años
anteriores y en las que había tomado parte en mi condición de Subsecretario de
Industria, consejero del INH. o presidente del INI. Yo diría que me siento razonablemente
satisfecho con la labor desarrollada, salvo en un tema, donde predomina en mí el
sentimiento de frustración e incomprensión. Estoy pensando en la asignatura (¡todavía
pendiente!) del tratamiento de los residuos radiactivos. El Plan de Residuos Radiactivos
entonces aprobado, ni en su versión primera, ni en sus adaptaciones posteriores, ha
podido ser implementado con criterios de seriedad y rigor. Los fantasmas, ya entonces,
tomaron una dimensión inesperada, haciendo imposible el debate sereno y la adopción
de decisiones racionales. Recuerdo a este respecto la tormenta desatada por haber
presentado el Ministerio un proyecto de investigación a financiar con fondos comuni-
tarios, para investigar el comportamiento de ciertas estructuras cristalinas con radioisó-
topos de muy baja actividad en la provincia de Salamanca. Lo que era un inocente
laboratorio fue transformado por la imaginación popular, con la colaboración del gobierno
portugués de aquel momento, en el fantasma de un gran cementerio nuclear de
consecuencias imprevisibles. Desde entonces, seguimos dándole vueltas al tema, sin que
sea capaz de entrever avances en la materia.
Enerclub y los responsables de la política energética | 79

1988 - 1993

Claudio Aranzadi
Ex Ministro de Industria y Energía y de Industria, Comercio y Turismo

L as líneas básicas de actuación de la política energética en el período 1988-1993


están plasmadas en el Plan Energético Nacional 1991-20001. El P.E.N. se orienta
hacía la liberalización de los sectores energéticos, en consonancia con las exigencias
derivadas de nuestra integración en la U.E. (entonces C.E.E.) en 1986, aunque reser-
vando un espacio para la planificación. Esta filosofía se explicita en el propio Plan: “Los
sectores energéticos suministran productos de uso generalizado tanto en el consumo
final como en los procesos productivos, son considerados en ciertos casos como
servicios públicos, incluyen actividades con características de monopolio natural y
requieren frecuentemente inversiones en infraestructuras y equipamientos de largo
período de maduración y larga vida. Esto significa que, aún en un contexto de desarrollo
de los mercados energéticos y de creciente desregulación de los mismos, los imperativos
de eficiencia económica, seguridad del suministro y protección del usuario, exigen el
establecimiento de mecanismos de regulación en determinadas actividades energéticas,
así como la planificación a largo plazo con carácter nacional de decisiones básicas que
afectan a los sectores energéticos”. El P.E.N. apostaba por una política energética con el
máximo de flexibilidad en la adaptación a las posibles desviaciones en relación al
escenario central considerado, contando con el mercado como mecanismo fundamental
en la asignación de recursos aunque haciendo jugar un papel significativo a la planifi-
cación de la oferta en el sector eléctrico (volumen y mix de la capacidad de generación,
además, por supuesto, de la inversión en transporte y distribución) y en el gasístico
(esencialmente en las infraestructuras de transporte, almacenamiento y conexiones
internacionales por gaseoducto).

1. P.E.N. 1991-2000” Ministerio de Industria, Comercio y Turismo 1991. Estos comentarios sobre la política energética del período utilizan también información conteni-
da en el documento “Políticas Industriales y análisis sectorial de la competitividad. Volumen I. Tomo II”. Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. 1993.
80 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El P.E.N. 1991-2000 puede caracterizarse como un Plan gasístico, planteándose el objetivo


de un fuerte aumento en el consumo de gas, tanto como combustible para la generación
eléctrica y la cogeneración como en la demanda final doméstica e industrial; el Plan
preveía un incremento del peso del gas en la demanda energía primaria de un 5,6% en
1990 (en ese momento la media comunitaria era del 18,5%) hasta un 12% en el año
2000. Este objetivo respondía a imperativos de minimización del coste, eficiencia,
protección medioambiental y diversificación energética. A diferencia del entorno
energético actual, en 1991 las previsiones para la década de los noventa apuntaban a
precios moderados de los hidrocarburos. La A.I.E. estimaba como más probable una
banda de fluctuación para el precio del crudo de entre 21$ y 30$/barril y las compañías
petroleras barajaban (para sus compras de reservas y puestas en desarrollo) una banda
19-23$/barril; de hecho la media para los quince últimos años del siglo XX fue del orden
del 20$/barril. El planteamiento de unos objetivos tan ambiciosos fue posible por el
Acuerdo firmado en Madrid, el 30 de abril de 1991, entre Argelia, Marruecos y España por
el que se acordaba la construcción del gaseoducto Magreb-Europa a través del estrecho
de Gibraltar con origen en los yacimientos de gas natural del Sahara argelino y por la
garantía de suministro a largo plazo de gas argelino en condiciones satisfactorias. El
gaseoducto a través del estrecho (con finalización prevista en 1995 e inauguración en
1996) permitió además la conexión de la red de gaseoductos de Portugal y debería haber
permitido, si la política de inversión en infraestructuras de conexión en Europa fuese más
eficiente, una mayor diversificación de los suministros de gas por gaseoducto en la Unión
Europea. En coherencia con el impulso a la mayor utilización del gas, el P.E.N. preveía
también un fortalecimiento del mallado de la red nacional de gaseoductos, la construcción
de almacenamientos de reserva y el desarrollo de puertos para metaneros.

La planificación del nuevo parque de generación eléctrica que debería cubrir la demanda
a lo largo de la década también otorgaba un peso importante al gas natural. En este caso,
además, la disponibilidad de la tecnología de ciclos combinados (que permitía utilizar las
centrales de gas como potencia de base) representaba un cambio cualitativo. De hecho
el 73% de la nueva potencia con gas prevista estaba compuesta por nuevos ciclos
combinados o la adaptación a ciclos combinados de centrales existentes. La cobertura de
la potencia necesaria en la década que preveía el P.E.N. debía conducir a una mayor
diversificación de la estructura de generación eléctrica por tecnología y combustibles.
Además del fuerte aumento del peso de la generación eléctrica con gas (que en 1990,
reducido a las turbinas de gas, era prácticamente irrelevante), también se preveía un
incremento de la participación relativa de la cogeneración y generación con renovables
incentivada, y el mantenimiento del peso de la gran hidroeléctrica. Por el contrario
disminuirían su peso la generación con fuel, carbón y nuclear y tenían una participación
muy significativa en la cobertura de las necesidades de potencia (por sus ventajas en
Enerclub y los responsables de la política energética | 81

términos de coste), el alargamiento de la vida útil de las centrales existentes y la impor-


tación de electricidad con garantía de potencia de Francia. El P.E.N. 1991 no prevé la
ampliación de la capacidad de generación nuclear existente. En el Plan se señalan las
razones de la preferencia de la opción gasística frente a la finalización de Valdecaballeros,
en concreto las ventajas de coste de la primera opción (incluso sin considerar los costes
hundidos) en el escenario básico de precios considerado en el P.E.N. (consistente con el
consenso internacional) y el menor volumen de inversión requerido.

El principio de la planificación de la nueva capacidad de generación eléctrica (volumen y


mix) y su retribución regulada (como ocurría en España con el modelo de “benchmarking”
establecido en el Marco Legal Estable) es en la actualidad, al menos como principio general,
incompatible con el marco institucional prescrito por las Directivas de mercado interior de
la U.E. Al comienzo de los años 90, sin embargo, aunque las discusiones en las instancias
comunitarias eran intensas, no existía un mínimo consenso en los Consejos de Ministros
de Energía sobre el modelo óptimo de marco regulatorio al que Europa debía dirigirse. A
comienzos de 1992, la Comisión aprobó dos propuestas de Directivas relativas al
establecimiento de normas comunes para el mercado interior de gas y electricidad que,
entre otras reformas, apuntaban ya hacía la separación contable y de gestión de las
actividades de red en las empresas integradas verticalmente y la introducción del principio
de acceso de terceros a las redes. Sin embargo las conclusiones del último Consejo de
Ministros de Energía de 1992 fueron sobre todo un reflejo de las divergencias sobre
cuestiones fundamentales entre los países miembros. En este contexto, el proyecto de Ley
de Ordenación del Sistema Eléctrico (aprobado por el Gobierno en 1993 pero decaído por
la convocatoria de elecciones) proponía un modelo dual con un sistema integrado
inspirado en el principio de comprador único (con planificación conjunta del parque de
generación) y un sistema independiente con libertad de instalación y operación econó-
mica, así como la introducción, siguiendo las recomendaciones de la Comisión de la U.E.,
de la figura de la comercialización como actividad diferenciada de la distribución.

El proceso de transformación estructural del sector petrolero continuó el patrón de


liberalización marcado por nuestra integración en la C.E.E. en 1986 que, en sus aspectos
básicos, culmina en la Ley 34/1992, de 22 de diciembre, de Ordenación del Sector
Petrolero que en su artículo 1 declara que “el Monopolio de Petróleos, creado por Real
Decreto-Ley de 28 de junio de 1927 y reorganizado por Ley de 17 de julio de 1947, cuya
titularidad corresponde al Estado, queda extinguido”. La extinción del Monopolio de
Petróleos, como señala la exposición de motivos de la Ley 34/1992, “culmina una serie
de etapas de preparación del sector, encuadrado hasta ahora en el rígido marco el Mono-
polio, creado por Real Decreto-Ley de 28 de junio de 1927, y de progresiva adaptación
a las exigencias del artículo 37 del Tratado de Roma y el artículo 48 del Tratado de
82 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Adhesión de España a las Comunidades Europeas. Pasos importantes han sido la Ley
45/1984 de 17 de diciembre, de reordenación del sector petrolero español, y el Real
Decreto-Ley 5/1985 de adaptación del Monopolio de Petróleos y la Ley 15/1992 de 5 de
junio, sobre medidas urgentes para la progresiva adaptación del sector petrolero al marco
comunitario”. La extinción del monopolio de petróleos en 1992, que cierra un período de
adaptación iniciado en 1.984, permitió cumplir plenamente con los requerimientos
comunitarios, configurando un sector con un esqueleto compuesto por empresas
petroleras verticalmente integradas, una empresa logística y una corporación de derecho
público responsable de la constitución, mantenimiento y gestión de las reservas estratégicas
y el control de las existencias mínimas de seguridad. La liberalización en la comercialización
de productos petrolíferos fue acompañada por la eliminación de los precios fijos de los
mismos (1989 para el fuel, 1991 para gasolinas, gasóleos de automoción y G.L.P. a granel).
Estos precios fijos se sustituyeron, durante un período transitorio, mientras se establecía
progresivamente un marco competitivo, por un sistema de precios máximos indexados
sobre el precio medio antes de impuestos de seis países europeos (Alemania, Bélgica,
Francia, Holanda, Italia y Reino Unido); el abandono del sistema de precios máximos de los
productos petrolíferos y la completa liberalización de los precios se aborda producto a
producto iniciándose con la liberalización del precio del fuel en 1992.

En el P.E.N. 1991 se hace también referencia a otros planes y programas específicos. El Plan
de Reordenación del sector carbón (1990-1993) se proponía la reducción de los costes de
producción del carbón nacional disminuyendo así las ayudas del Estado en consonancia con
los requerimientos comunitarios. El Plan perseguía también la mejora de la productividad de
la minería subterránea, la consolidación de una capacidad de minería a cielo abierto, la
mejora de los niveles de seguridad en las minas y la regeneración de tejido industrial en el
entorno afectado por los cierres. El Plan de Ahorro y Eficiencia Energética (1991-2000)
establece un conjunto de objetivos e instrumentos para aumentar la eficiencia energética por
una mejor gestión de la demanda, conseguir un mayor grado de diversificación y autoabas-
tecimiento, y colaborar en la optimización de la oferta de energía mediante la aparición de
nuevos agentes y sistemas técnicos de generación. El Plan de Investigación Energética
(1989-1993) que supone la revisión del elaborado en 1985 configura las bases de ordena-
ción, coordinación y funcionamiento de la investigación energética nacional. El Tercer Plan
General de residuos radiactivos actualiza los anteriores, teniendo en cuenta la acumulación
de capacidad técnica y de gestión de ENRESA (constituida en 1984) y la generación de una
importante capacidad tecnológica en empresas de ingeniería y de servicios así como en
organismos de investigación y Universidades.

En el P.E.N. 1991 se fijan por primera vez unos objetivos medioambientales de la política
energética y se presenta el plan de medidas para el logro de esos objetivos en el
Enerclub y los responsables de la política energética | 83

horizonte 2000. Se establecen objetivos cifrados para la reducción de emisiones de SO2


y de NOx más exigentes que los exigidos por la C.E.E. así como para el crecimiento del
total de emisiones de CO2 en los sectores transformadores de energía. Se fijan igual-
mente objetivos para la mejora de la calidad de los productos petrolíferos mediante la
reducción del contenido en plomo de las gasolinas y del contenido en azufre en los
gasóleos y fuelóleos así como la minimización del número de nuevos emplazamientos en
instalaciones emisoras de gases contaminantes. Las principales medidas para lograr estos
objetivos eran el Programa de Ahorro y Eficiencia Energética, el empleo de ciclos
combinados con gas natural, el repowering de algunas centrales de fuel-oil existentes y
empleo de gas natural como combustible, el aumento de participación del carbón
importado de bajo contenido de azufre en las centrales de carbón nacional, especialmente
en las de lignitos, la reducción gradual del contenido de azufre del fuel utilizado en las
centrales eléctricas, el aumento significativo de la cogeneración, la utilización de
tecnologías de combustión limpias, la utilización de quemadores de NOx y la combustión
por etapas. Finalmente se avanzan en el P.E.N. 1991 los que podrían ser nuevos requeri-
mientos y medidas medioambientales de especial repercusión en el sector energético, así
como algunas líneas directrices de las futuras políticas que, o bien estaban en discusión,
o bien se había iniciado su aplicación como era el caso con el planteamiento de la
reducción de las emisiones con una perspectiva supranacional, las políticas adecuadas
para tratar los casos de contaminación transfronteriza y la introducción del concepto de
“carga crítica”, o cantidad máxima de contaminantes que puede admitir un ecosistema.
84 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Otros tiempos, parecidos problemas

Juan Manuel Eguiagaray Ucelay


Ex Ministro de Industria y Energía 1993-1996

L a contribución que me pide el Club de la Energía, puede enfocarse de muchos


modos. Como las crónicas periodísticas y parlamentarias de la época son reflejo
preciso de lo que pasaba en la primera mitad de los años noventa del siglo pasado, no
tendría mucho sentido volver a trazar un balance detallado de aquel periodo de gestión
ministerial, hoy ya lejano. En cambio, puede tener más atractivo examinar los problemas
actuales a la luz de sus antecedentes o, lo que es lo mismo, poner en relación los
principales hitos del pasado con las decisiones del presente, en la seguridad de
encontrar muchos paralelismos, a pesar de la diversidad de circunstancias, tanto de
calendario como de coyuntura económica.

Al fin y al cabo, en contra de lo que habitualmente parece pensarse, el núcleo de los


problemas sociales tiene bases permanentes y, con frecuencia, remedios similares a lo
largo del tiempo. Por eso, resulta sorprendente que en los diecisiete años transcurridos
desde mi llegada al Ministerio de la Industria y la Energía, los epígrafes de las políticas
públicas entonces desarrolladas sigan siendo tan similares a los que hoy integran el
debate público. Ello, a pesar de los cambios tecnológicos operados, de las acrecentadas
magnitudes económicas registradas y del acelerado proceso de globalización económica.
Sin confundir el paralelismo con la identidad, es notable comprobar que la política
energética sigue preocupándose, por encima de todo, de la seguridad en la provisión de
los recursos y del coste –económico y ambiental– de su producción, cuya importancia,
hoy como ayer, no es posible desconocer.

Es cierto que el peso de unas y otras energías en la dieta suministrada ha ido cambiando,
pero no tanto como ignorar que hay un continuum en las tendencias seguidas, sin
apenas rupturas. Es igualmente cierto que la preocupación medioambiental, asentada
Enerclub y los responsables de la política energética | 85

ahora sobre bases científicas aún más firmes que en el pasado, ha adquirido dimensio-
nes planetarias, pero sería inexcusable desmemoria no ver en este hecho la culminación
de procesos anteriores de larga data. En cambio, no se trata meramente de un cambio
de magnitud o de énfasis el experimentado por la dimensión de la seguridad energética.
Siempre presente como indispensable ingrediente de la política, la agudización de los
problemas en la hora actual y la competencia por los recursos que se vislumbra en el
futuro, han convertido la seguridad en la dimensión acaso más relevante de cualquier
política energética responsable.

Los retos del futuro

Probablemente podríamos articular los componentes de la política energética en una suma


de seguridad de suministro, eficiencia económica y sostenibilidad medioambiental.
De esa enumeración se desprenden otras varias dimensiones. De un lado, la necesidad de
una política de oferta dirigida a la diversificación de fuentes para conseguir una combina-
ción aceptable en términos de costes y de impacto medioambiental. Y, de otro, la conve-
niencia de la introducción de los mecanismos del mercado, allí donde es posible, con el fin
de orientar el uso económico de los recursos escasos hacia las finalidades en que su
utilización es más eficiente. La mejora tecnológica de los procesos energéticos es, en
consecuencia, tanto un factor relevante para la modulación de la oferta como un decidido
determinante de la demanda. Como lo son también el ahorro y la eficiencia energética, si
existen los incentivos adecuados para impulsarlos.

En ese marco general, la AIE ha analizado las tendencias de la demanda energética mundial
y su compatibilidad con la seguridad en los suministros, las existencias disponibles de
fuentes fósiles, las emisiones de gases de efecto invernadero y la capacidad de las
economías para llevar a cabo las inversiones que permitan hacer frente a aquella demanda.
De su complejo ejercicio de prospectiva ha surgido un escenario muy exigente, el denomi-
nado Escenario 450 ppm, que implica radicales cambios en los modos de producir y
consumir energía. Modificaciones estimadas inevitables para garantizar la sostenibilidad
medioambiental o, mejor aún, la detención del previsible cambio climático impulsado por
los actuales comportamientos económicos y sociales. Sin poderme detener ahora en el
análisis de todas las implicaciones de aquel escenario, hay dos que merecen ser
subrayadas de modo especial. En primer lugar, que la contribución del ahorro y la eficiencia
energética puede llegar a suponer un 60% de la reducción pretendida de emisiones de
gases de efecto invernadero. En segundo término, que resulta inevitable una amplia utiliza-
ción de fuentes de energía no fósiles –renovables y nuclear– si quiere hacerse efectivo el
escenario tomado como más plausible.
86 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En el ámbito de la UE, el largo proceso seguido para el diseño de una estrategia energética
europea y la construcción de un mercado único de la energía, sigue presentando notables
carencias, a algunas de las cuales ha dado respuesta el Tratado de Lisboa mediante el
fortalecimiento de la base jurídica para la adopción de decisiones. La puesta en marcha del
Tercer paquete legislativo (Comisión UE, Bruselas, 19/9/2007) es también un desarrollo
reciente en la misma dirección. Sin perjuicio de sus limitaciones, los ingredientes de la
política energética europea se asientan en la prioridad otorgada a la seguridad de sumi-
nistro, como componente sine qua non, pero a la que no son ajenas consideraciones de
eficiencia económica que tratan de alcanzarse con mecanismos competitivos y la configu-
ración de un mercado que merezca el nombre de tal. La formulación de los objetivos de
energía y clima conocida como los tres veintes (20/20/20), para referirse al ahorro y
eficiencia energética, la reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero y la
participación en el consumo final de las energías renovables, ha sido incorporada en el
escenario llamado Europa 2020, que sustituye a los inalcanzados Objetivos de Lisboa.

Sobre los fundamentos del pasado

Al volver la vista atrás es preciso recordar que, todavía en la primera mitad de los años
noventa del pasado siglo, era preciso avanzar en nuestro país en la creación de condiciones
favorables a una economía competitiva sin estrangulamientos en los factores productivos
básicos como la energía. En 1993, la crisis económica e industrial iniciada en los años
anteriores alcanzaba su fondo con una caída del 1,1% en el PIB. Se deterioraba la
demanda y la producción, y se producían signos preocupantes de deslocalización industrial.
En esas condiciones, las principales preocupaciones eran las de adaptar el cumplimiento
de las previsiones de nueva potencia del PEN(1991-2000) a las condiciones de la
demanda, sin incurrir en sobrecostes que gravasen indebidamente la tarifa eléctrica
vigente tanto para usos industriales como domésticos. Así se hizo en el documento "Plan
Energético Nacional 1991-2000: Balance 1995 y Perspectivas 2000", que el gobierno
aprobaría el 14 de diciembre de 1995, rebajando las necesidades de equipamiento
eléctrico y retrasando la construcción de nuevas centrales de ciclo combinado y carbón
hasta finales de la década.

La revisión de la demanda y las necesidades de potencia del sector eléctrico se


completaban, además, con una revisión en profundidad de dos políticas horizontales
fundamentales: la medioambiental y la tecnológica y, asociada a ellas, la política de
ahorro energético. La principal conclusión de este documento era la ausencia de déficit
de potencia, en ningún supuesto, dado el equipamiento existente, en el período cubierto
por el PEN 1991-2000.
Enerclub y los responsables de la política energética | 87

El proceso de ordenación de la oferta (saneamiento financiero de las empresas, nuevo


equipamiento, optimización del existente, intercambio de activos entre compañías,
perfeccionamiento del Marco Legal y Estable vigente) se tradujo en mejor atención a la
demanda y en una mejora de la competitividad económica: durante 1994 las tarifas
eléctricas aumentaron, en media, apenas el 2,1%, cifra claramente inferior a la tasa de
inflación, y las industriales, por primera vez en la historia, descendieron en términos
nominales. Siguiendo esta línea, para 1995 se aprobó una elevación media de las tarifas
eléctricas del 1,48%, que representaba el menor incremento experimentado en los
últimos 20 años, mientras la tarifa industrial se reducía por segunda vez en la historia.
Finalmente, el Gobierno aprobó la congelación sin variación alguna de las tarifas
eléctricas para 1996. A pesar de la reducción, en pesetas constantes, de las tarifas
eléctricas, las compañías eléctricas mejoraron sus resultados financieros con el aumento
del cash-flow, y la reducción del nivel de endeudamiento.

Para la introducción y el desarrollo de la competencia en el sector eléctrico, adelantándose


a las regulaciones europeas se adopta por entonces la primera regulación legal
procompetitiva, la entonces denominada LOSEN (Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico
Nacional). La nueva Ley, junto a los principios de regulación tradicionales, introduce la
competencia tanto a través de los productores existentes (sistema integrado) para las
necesidades de nueva potencia, como mediante la creación de un sector de productores
independientes regido por mecanismos competitivos, libre contratación del suministro y
asignación de instalaciones en régimen de concurso en el transporte y la distribución. Es
la LOSEN, también, la que adelanta la figura del regulador energético independiente,
mediante la creación de la Comisión del sistema eléctrico nacional (CSEN), hoy
transformada en Comisión Nacional de la Energía (CNE). Con la aprobación de aquella
Ley se declaró asimismo la paralización definitiva de los proyectos en construcción de las
centrales nucleares de Lemóniz, Valdecaballeros y Unidad II de Trillo. Y en su desarrollo se
dictaron las normas necesarias para el saneamiento financiero de las compañías afectadas
por la paralización de proyectos nucleares mediante la cesión de los derechos de
compensación reconocidos. Es decir, la popularmente denominada moratoria nuclear, una
tan complicada como exitosa operación financiera.

Como ya se ha dicho, la preocupación por el medio ambiente, por las energías renovables
y por la eficiencia en el uso de la energía dieron pasos pioneros en esta época para
fundamentar políticas posteriores. El Real Decreto 2366/1994 de 9 de Diciembre de
1994, regula y estimula las actividades de cogeneración con alto rendimiento energético
y las que utilizan energías renovables o residuos, abriendo un amplio camino para la
implantación comercial de la producción eólica y otras energías renovables, así como para
un uso más eficiente de los recursos disponibles. Y en paralela dirección, por O.M. de
88 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

enero de 1995 se inició la puesta en marcha de programas de gestión de la demanda


eléctrica para impulsar el ahorro, posteriormente interrumpidos, hasta bien recientemente.

En relación con el desarrollo de las renovables, resulta fascinante recordar que también
en aquella época –como ahora nos gusta repetir– se había cubierto en su práctica
totalidad el objetivo de producción de electricidad previsto por estos medios para toda la
década y en algunas áreas, como la eólica, España se había colocado ya a la cabeza del
desarrollo tecnológico mundial (el cuarto lugar entre los países europeos en potencia
eólica instalada). La preocupación por el desarrollo tecnológico en el ámbito energético se
hizo sentir a través del programa ESTELA (Estrategia Tecnológica Energética de Largo
Alcance), que contenía tres grandes posicionamientos estratégicos: la optimización del
sistema energético, el desarrollo propio de nuevos sistemas y conceptos energéticos, y la
colaboración en proyectos internacionales. Por último, se formuló una Estrategia Energé-
tica y Medioambiental (ESEMA), dirigida al establecimiento de líneas de actuación, a corto
y medio plazo, asociadas a la minimización de los impactos ambientales de la energía y
dotada de precisos objetivos de reducción de emisiones de CO2, SO2 y NOx en el año
2000. Objetivos que deberían alcanzarse gracias a las modificaciones previstas en el
contenido de azufre de gasolinas y gasóleos, la utilización de carbones con menor
contenido en azufre, la adaptación de centrales peninsulares de fuel a gas natural y el
empleo de nuevas tecnologías de desulfuración y reducción de NOx.

La creación de nuevas condiciones equitativas de competencia en el sector del petróleo


siguió la senda marcada por el desarrollo de la Ley 34/92, traducido entre otras acciones
en la obligación de mantenimiento de existencias mínimas de seguridad y en la creación
de la Corporación de Reservas Estratégicas(CORES). Al tiempo que se liberalizaba el
mercado de la distribución al por menor, al suprimir los contratos de abastecimiento en
exclusiva y las distancias mínimas entre estaciones de servicio.

Los cambios legales en las regulaciones fueron acompañados por modificaciones no


menos relevantes en la estructura empresarial del sector. Estas acciones, emprendidas
como parte del proceso de modernización del sector público empresarial, tuvieron
especial trascendencia para configurar el futuro, esto es nuestro presente. En efecto,
permitieron no sólo el aumento de su eficiencia sino la configuración de algunos de los
grupos industriales más importantes –hoy de titularidad privada– del sector energético
de nuestro país, principales actores de la internacionalización de la economía española en
las dos últimas décadas. Este es el caso de Repsol, cuyo proceso de privatización se inició
entonces, así como el de Endesa, facilitados ambos por las garantías entonces
establecidas por la Ley 5/1995, de Régimen Jurídico de Enajenación de Participaciones
Públicas en Determinadas Empresas, popularmente denominada "Ley de Privatizaciones”.
Enerclub y los responsables de la política energética | 89

Un proceso con variados y complejos componentes, cuya mejor expresión simbólica fue
seguramente la supresión jurídica del histórico Instituto Nacional de Industria (INI) y del
Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH).

En similar dirección racionalizadora puede inscribirse el proceso de la integración del


sector gasístico español, que se plasmó en la adquisición del 91% de Enagas por parte
de Gas Natural y dió lugar a una empresa, temporalmente responsable de la totalidad
del aprovisionamiento y del transporte de gas en nuestro país, y del 90% de su
distribución, que había de financiar un ambicioso proceso de gasificación, sometida a la
disciplina financiera derivada de su cotización en Bolsa. No se olvide que este es también
el período en el que se impulsa la decidida gasificación de España, base principal de la
nueva producción eléctrica, sustentada en los muy eficientes ciclos combinados sobre
turbina de gas y factor fundamental en la diversificación y seguridad de los suministros.
La infraestructura básica de gas natural, puesta en marcha en 1982, partía de la planta
de regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) de Barcelona y alimentaba a Cataluña,
Aragón, La Rioja y el País Vasco, a través del Corredor del Ebro, con un ramal desde
Tarragona para alimentar a Castellón y Valencia.

Para desarrollar esa inicial infraestructura gasista se construyó el gasoducto Lacq


(Francia)-Calahorra que suministraba gas noruego al sistema a través del Corredor del
Ebro, el gasoducto Oviedo-Burgos-Madrid-Córdoba-Sevilla-Huelva, como eje funda-
mental de transporte, y las plantas de regasificación de Huelva y Cartagena. Esta
infraestructura estaba ya operativa en 1991, al inicio del PEN 1991-2000. El PEN 1991-
2000 previó dar un importante impulso al desarrollo de la red básica de gas natural,
diversificando aún más las fuentes de suministro y las entradas de gas al sistema. En
cumplimiento de esos objetivos, a partir del segundo semestre de 1996 entrarían en
operación el gasoducto Magreb-Europa, y los tramos españoles de enlace de dicho
gasoducto con las redes española y portuguesa (Tarifa-Córdoba, Córdoba-Badajoz-
Campo Maior y Braga-Tuy-La Coruña).

En el período 1997-2000 se habría de ampliar considerablemente la capacidad de la


planta de GNL de Cartagena, para dar cobertura a todo el arco mediterráneo, el
gasoducto Oviedo-La Coruña, para completar el suministro a la Comunidad Gallega y
cerrar el enlace con Portugal, el gasoducto "Ruta de la Plata" (Almendralejo-Cáceres-
Salamanca-Zamora-León-Oviedo), para cerrar el mallado occidental, el ramal Zamora-
Valladolid-Aranda de Duero, que enlaza dicho gasoducto con el Sevilla-Burgos, y los
ramales a Jaén, Granada, Málaga y Almería. Con estas realizaciones se cubría de manera
satisfactoria el mallado nacional, no sin la realización de cuantiosas inversiones que
contarían con el apoyo público.
90 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

No es demasiado discutible, pues, la continuidad de las políticas que se han venido


sucediendo en esta área, a pesar de los cambios de los responsables ministeriales y de
las circunstancias. Tanto como para poder observar las políticas actuales como una
prolongación –sin duda, muy mejorada– de las bases materiales y las construcciones
intelectuales elaboradas en periodos anteriores.

Las decisiones pendientes

Situados en plena crisis económica, nos planteamos ahora la manera de acelerar la


transformación de un patrón de crecimiento que se ha revelado no sostenible económi-
camente, escasamente compatible con los objetivos de protección medioambiental
y –principalmente, por lo que respecta al empleo y sus condiciones– bastante lejano de
los deseables parámetros de equidad social. El mantra de la economía sostenible puede
amparar muchos discursos; no todos, sin embargo, con igual consistencia. En particular,
en el ámbito energético resulta especialmente urgente no confundir la sostenibilidad con
la predicación de opciones energéticas únicas, cuando el principal factor de incerti-
dumbre de cara al futuro viene dado –en las condiciones geopolíticas de nuestra época–
por la seguridad de los suministros y la presión de la competencia por el acceso a los
mismos. La elección de una combinación factible de las fuentes de suministro es, sin
duda, la decisión más relevante de política energética, en un país como el nuestro con
tantas insuficiencias en cuanto a recursos autóctonos fósiles. Desde esta perspectiva, no
únicamente las fuentes fósiles, sino la energía nuclear y las energías renovables han de
tener su contribución en la configuración de la necesaria diversificación conducente a la
seguridad pretendida.

Derivado de lo anterior, resulta indispensable ponderar el coste de oportunidad de las


decisiones adoptadas. Los precios revelados en los mercados, consecuencia de la mayor
o menor abundancia relativa de recursos y de las tecnologías disponibles, no impiden la
toma en consideración de otros aspectos de indudable impacto social. Por ejemplo, el
coste de las energías renovables no puede medirse únicamente por su facilidad de
acceso y su actual desarrollo tecnológico, sin computar adecuadamente los sobrecostes
de equipamiento impuestos por su indisponibilidad eventual (eólica, solar, etc.) o por su
gestionabilidad limitada (necesario equilibrio permanente entre oferta y demanda de
electricidad). De donde resulta que, en el estadio actual del desarrollo tecnológico, es
todavía crítico definir una adecuada senda para el progreso hacia una energía libre de
carbono, asentada en fuentes renovables. En efecto, conviene reconocer que cualquiera
que sea la prioridad social otorgada por razones tanto medioambientales como
tecnológicas al desarrollo de las fuentes renovables, hay límites a su ilimitado despliegue,
Enerclub y los responsables de la política energética | 91

que vienen determinados por la exigencia de seguridad y –cómo no– por razones de
coste económico.

Por último, es forzoso reconocer que la regulación energética, objeto de permanente


alteración en los años transcurridos, no ha adquirido aún la estabilidad indispensable
como para configurar un marco previsible capaz de favorecer las decisiones de inversión
y la traslación a la sociedad de las ganancias de eficiencia que derivan de un modelo
competitivo. Otorgar una mayor solidez y permanencia al marco regulatorio, sin congelar
su evolución, es una imperiosa necesidad, compatible con las nuevas orientaciones de
la política europea, a la que ha de contribuir un regulador energético con más facultades,
más independiente y con un perfeccionado estatuto.
92 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Competitividad y Sector Energético:


Aciertos y Errores

Josep Piqué i Camps


Ex Ministro de Industria y Energía (1996 - 2000)
Presidente de PANGEAXXI Consultora Internacional

T uve el honor de formar parte del Gobierno de España, en diferentes responsabilidades,


desde mayo de 1996 a septiembre de 2003. Más de siete años apasionantes,
acumulando experiencias –y tomando decisiones– desde los Ministerios de Industria y
Energía, Exteriores, y Ciencia y Tecnología, además de ejercer casi dos años como Portavoz
del Gobierno.

Y una de las responsabilidades más difíciles y complejas fue la gestión de la política


energética entre los años 1996 y 2000, en la primera legislatura del Gobierno del Partido
Popular presidido por José María Aznar.

El contexto en el que mi equipo (destacaría sobre todo a Nemesio Fernández-Cuesta y a


José Manuel Serra, como Secretarios de Estado, y a los Directores Generales, Paloma
Sendín, M. Luísa Huidobro, Antonio Gomis y Carmen Becerril, además de mi Director del
Gabinete, Miquel Nadal) y yo como Ministro, tuvimos que trabajar, era también complejo.

Es cierto que era una etapa de poca tensión relativa en los mercados energéticos
internacionales y de precios de la energía relativamente baratos, derivados de unos
precios del barril de crudo que se mantenían a niveles relativamente bajos en términos
reales. Ello hacía que, de forma natural, nuestra principal preocupación no fuera ni la
diversificación de fuentes de aprovisionamiento o de generación, y tampoco el poner
excesivo énfasis en programas de racionalización, diversificación y ahorro energético. Y
sin duda, fue un error, porque es, precisamente, en las épocas de bonanza, cuando
deben acometerse acciones preparatorias de tensiones futuras o partir de la convicción
de que ahorrar energía siempre es bueno, aunque sea percibida como menos relevante
en términos de coste relativo de los factores productivos.
Enerclub y los responsables de la política energética | 93

Pero es cierto también que teníamos otras preocupaciones –y tareas ineludibles– más
urgentes y no menos desafiantes. Y con una obsesión particular y personal del Ministro: la
competitividad de nuestro sector industrial, lastrada por unos costes energéticos excesivos.

Obsesión que partía, a su vez, de una experiencia profesional previa.

Cuando fui llamado al Gobierno, yo procedía del sector privado, y no mantenía ninguna
vinculación con la política. Y trabajaba en el sector químico. Era Presidente Ejecutivo del
Grupo Ercros, que aglutinaba empresas del sector de la química básica, de la química fina,
del sector farmacéutico, y que antes de un profundísimo proceso de reestructuración, tenía
actividad muy significativa en sectores como los fertilizantes, el petróleo, los explosivos, la
minería del cobre o de la potasa, o la transformación de minerales, además de otros
muchos. No en vano, el Grupo Ercros fue el resultado de una gran fusión entre Unión
Explosivos Río Tinto y S.A. Cros.

No es necesario que recuerde la profunda crisis a la que tuvimos que hacer frente a
principios de los años noventa, ni la particular –y brutal– crisis del Grupo, a raíz de la
invasión de Kuwait por Irak, en 1991 (lo que dio lugar a la llamada Primera Guerra del
Golfo) y, a nuestros efectos, a la confrontación entre el principal accionista del Grupo, a
través de Grupo Torras, es decir KIO y sus, hasta entonces, representantes en España. No
voy a ir más allá, pero lo que sucedió es que, de un día para otro, un Grupo industrial que
aún tenía decenas de fábricas en toda España, miles de trabajadores y miles de
pensionistas con derecho a complemento en su pensión, y con un endeudamiento
descomunal, se quedó sin accionistas de referencia, sin Consejo de Administración, sin
Presidente, y con el abismo enfrente.

Unos pocos decidimos, seguir ahí para sacar adelante lo que se pudiera. No sigo con esta
historia, porque es personal. Pero sí que quisiera recuperar el sentido de contarla. Más
allá de la reestructuración laboral; de los convenios con los acreedores, y de los acuerdos
con los pensionistas, y de las complejísimas negociaciones con el Gobierno y con las
Administraciones Autonómicas; más allá de todo eso, la empresa tenía que garantizar su
continuidad desde el punto de vista productivo. Dicho de otro modo, teníamos que ser
competitivos a nivel industrial, más allá de las amplísimas desinversiones societarias que
hubo que acometer.

Todas ellas, por cierto, profundamente afectadas por los costes energéticos, dado que,
todas ellas, eran y son muy intensivas en energía. Y su competitividad, por lo tanto,
directamente relacionada con una estructura de precios energéticos adecuada. Y esto era
también clave en las actividades que permanecieron en el Grupo, especialmente las
94 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

relacionadas directamente con la química básica y, sobre todo, las basadas en procedi-
mientos electroquímicos.

Todo ello hizo que quién escribe estas líneas fuera especialmente sensible a la necesidad
de acometer una reestructuración del sector energético que beneficiara fundamen-
talmente a la industria altamente consumidora de energía, y así hacerla competitiva a
nivel internacional. Así lo demandaban muchos sectores además del químico, como el
siderúrgico, el metalúrgico o, en relación al gas natural, la industria azulejera, entre otros
muchos.

Y con ese concepto a priori, encaramos nuestra política energética. Dicho de otro modo,
la pusimos al servicio de nuestra política industrial. El reto era, a partir de ahí, hacerlo
compatible con sentar las bases de un sector energético eficiente, diversificado en sus
fuentes, menos dependiente del exterior y, sin lugar a dudas, más competitivo.

Una política industrial que tenía que tener en cuenta el nuevo contexto competitivo, donde
ya no había lugar para políticas proteccionistas o intervencionistas, incompatibles con
nuestra plena integración en lo que entonces denominábamos Comunidad Económica
Europea.

Y que, desde el principio, apostó por una muy ambiciosa, por profunda y global, política
de privatizaciones y, desde luego, por una clara voluntad liberalizadora, en general, y en
el sector energético, en particular, con el objetivo de, a través de la competencia, abaratar
los costes energéticos para nuestro tejido industrial.

Y, por ello, muy rápidamente, pusimos en marcha, un plan de privatizaciones masivas del
sector público industrial, con un papel clave de la SEPI (presidida con enorme competencia
y acierto, por Pedro Ferreras) y que incluía, como no podía ser de otro modo, la privatización
de las participaciones públicas en el sector energético, en paralelo con la puesta en marcha
de una legislación claramente orientada a liberalizar y a introducir competencia en los
diferentes subsectores: electricidad e hidrocarburos, fundamentalmente, y a incrementar los
procesos de reestructuración de sectores escandalosamente subvencionados y claramente
ineficientes como, por ejemplo, la minería del carbón.

Vayamos por partes

En lo que se refiere al sector eléctrico, se regía por la LOSEN (Ley Orgánica del Sector
Eléctrico Nacional), que introdujo un peculiar concepto de dualidad: por una parte, el
Enerclub y los responsables de la política energética | 95

sector eléctrico existente, regido por el Marco Legal y Estable (muchos, en broma, decían
que ni era legal ni era estable) basado en compañías que generaban y/o distribuían
electricidad en base al ejercicio territorial de posiciones claramente monopolísticas y que
no competían por los clientes o por el mercado, sino ante la Administración, por
conseguir las mejores condiciones posibles en tarifas, no sólo para cubrir costes de
generación y distribución, sino muchísimas otra cosas (desde el carbón, las incipientes
energías renovables no hidráulicas, el tratamiento de residuos o la amortización de la
moratoria nuclear, entre otras), y también tratos favorables de cara a la autorización y
remuneración de las inversiones, previamente autorizadas por la Administración.

Un esquema que, según las empresas privadas, favorecía claramente a la entonces empresa
pública Endesa y que, según ésta, le impedía, por la rigidez del Marco Legal y Estable, aplicar
estrategias empresariales correctas en una normal economía de mercado. Como ven, un
debate altamente viciado por lo que yo mismo, en sesión parlamentaria, denominé “orgía
intervencionista” en la que el Gobierno fijaba precios, costes, inversiones y estructura de
mercado. Impresionante. Y por ello, quisimos romper eso en seguida. Pero antes sigamos
con la historia.

Porque la LOSEN consagró la posibilidad, completamente fallida en la práctica, de abrir


un segmento de mercado nuevo, abierto a la competencia en generación, para nuevos
entrantes (esquema muy “socialista”: algo parecido hizo el Ministro Boyer con los
contratos de alquiler, con mayor éxito, pero con discutibles efectos para resolver
situaciones claramente injustas, o con la introducción de la dualidad perversa en nuestro
mercado de trabajo al no acometer una reforma laboral que tocara derechos adquiridos
e introducir flexibilidad en nuestro mercado de trabajo, por la vía de la temporalidad y la
precariedad de los nuevos entrantes. El principio es no tocar lo existente a cambio de
empeorar las condiciones de los nuevos entrantes). Y en el caso eléctrico, lo que sucedió
es que no hubo ningún nuevo entrante. Eso sí, se creó una Comisión (la CSEN, Comisión
del Sistema Eléctrico Nacional), a cuyo frente estaba el actual Gobernador del Banco de
España, el pasional y competente Miguel Angel Fernández Ordóñez (conocido por todos,
como MAFO), cuya misión era velar por la competencia inédita aún en el sector y que
no llegó a ser ni incipiente.

Recuerdo como MAFO, intentó convencernos desde el principio sobre la oportunidad de


introducir competencia sobre la base de “trocear” (a la americana, para entendernos) las
compañías existentes. Pero nosotros nunca quisimos entrar en esa dinámica de debilitación
en la práctica, porque lo que queríamos eran empresas grandes y competitivas, que se
acostumbraran a la competencia, para así poder salir al exterior, internacionalizándose de
manera muy significativa, como así fue.
96 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Por ello, nuestros principios era muy claros: íbamos a romper con esa dualidad, abriendo
a la plena competencia, para todos, la generación, íbamos a poner la red de transporte
(“common carrier”) a disposición igualitaria de todo el mundo, e íbamos a abrir a la
competencia lo que se llamaba un “monopolio natural” como la distribución.

Y todo eso, quisimos hacerlo compatible con un claro programa de reducción de tarifas
–no sólo en términos reales sino nominales-, inédito en la Historia de España. El paso
previo fue la firma del llamado Protocolo Eléctrico en diciembre de 1996 que recogía el
compromiso de las eléctricas y del Gobierno en avanzar en la dirección descrita y de
reducir en un 3% nominal en promedio, para 1997, las tarifas, con un 1% de disminución
para los consumidores domésticos y con mayores reducciones para las empresas y, sobre
todo, las tarifas industriales. Y así se hizo.

Dejo para la anécdota histórica que la más pequeña de las empresas –Hidroeléctrica del
Cantábrico, presidida por mi buen amigo el Barón de Grado– consideró, legítimamente,
que el Protocolo le perjudicaba y no lo firmó. Mi comentario fue entonces excesivamente
sarcástico: “Fuera del terreno de juego, hace mucho frío…”. Pero lo cierto es que, poco
después, acabaron adhiriéndose. Afortunadamente.

Y vino la nueva Ley Eléctrica de 1997. Enormemente compleja. Y que debía lidiar con un
dificilísimo proceso de transición a la competencia de un sector que jamás había vivido en
ella. Con el vértigo de todos, incluidos aquellos que la reclamaban de una manera más
vehemente, y también con las posiciones claramente condicionadas de los Grupos
Parlamentarios que apoyaban teóricamente al Gobierno. Al final se resolvió bien y se inició
una nueva etapa, cualitativamente distinta de todas las anteriores. Y no exenta de
problemas. Y uno de ellos, no menor, fue el de introducir un marco razonable –con acierto
discutible– para desarrollar las nuevas energías renovables. Y dejar a la competencia el
futuro “mix” de fuentes de generación y suministro, sin una apuesta clara por el fin de la
moratoria nuclear o avanzar en el problema del tratamiento y almacenamiento de residuos
radiactivos. Y tampoco incidiendo en la estrategia de nuestra política exterior asociada a
nuestra extremada dependencia de ciertos países. Este tema me tocó también en mi etapa
en el Ministerio de Asuntos Exteriores, pero eso merecería, en sí mismo, otro artículo.
Porque va más allá de la política energética o de la política exterior españolas y requiere de
una reflexión más provocativa: la necesidad de una política energética europea común.

Otro tema que había que resolver era la extraña y peculiar circunstancia de que, en un
sector que se abría a la competencia, subsistía una empresa pública que, además, era
sustancialmente generadora y, particularmente, utilizando carbón, y que, paradójicamente,
no tenía clientes a pesar de tener participaciones muy significativas en otras empresas
como Fecsa, en Catalunya, o Sevillana en Andalucía. El Gobierno anterior había vetado la
Enerclub y los responsables de la política energética | 97

posibilidad de tomar el control de las mismas mediante OPA’s, temeroso de que, con
razón, se le acusara de tomar posiciones en empresas privadas gracias al trato de favor
dispensado a la empresa pública. Era un dilema evidente.

Y la solución, para nosotros, también lo era: Teníamos que privatizar Endesa y, con ese
compromiso, autorizar las OPA’s. Una Endesa a privatizar necesitaba clientes. Y una
Endesa con voluntad de internacionalización era mucho mejor privatizada. A un ejemplo
me remito: Cuando Endesa pujó por la privatizada chilena Enersis, con filiales en diversos
países iberoamericanos, el Gobierno chileno nos dijo, con toda la razón del mundo, que
no tenía sentido haber privatizado su sector eléctrico para que pasara a manos del sector
público de otro país. Por cierto, ¿les suena de algo a los amables lectores?

Y así se hizo. Se privatizó Endesa, con gran éxito y empezó a cambiar el mapa, hasta
entonces petrificado, del sector. Y hoy nada tiene que ver con el que había entonces,
como ha sido el caso de las telecomunicaciones o la banca.

Luego, a cambio de una nueva rebaja de tarifas, planteamos una operación transparente
y limpia, pero que no supimos explicar bien: titulizar los derechos asociados a lo que
llamábamos los CTC’s, o costes de Transición a la Competencia, el llamado “billón de las
eléctricas”. La oposición y determinado grupo mediático convirtió una mera operación
financiera en un ataque despiadado al Gobierno y, en particular, al Ministro de Industria
y Energía, a la sazón, casualmente, Portavoz del Gobierno. Al final nada pasó, incluso des-
pués de un largo calvario de indecisión por parte de las autoridades de competencia de
la Comisión Europea, claramente condicionados por la oposición. Y lo que quedó fue una
clara voluntad liberalizadora, después progresivamente ralentizada y unos cambios que,
aún hoy, tienen recorrido.

También fue conflictiva la actuación en torno al sector minero del carbón, cuyos pará-
metros siempre fueron escandalosos. Pero se planteó algo novedoso: reducción de
capacidad y, al mismo tiempo, un claro esfuerzo en la implementación de nuevas bases
de competitividad en las cuencas, a través de nuevas infraestructuras, formación y apoyo
a nuevos proyectos empresariales creadores de empleo y que mereció el apoyo de
sindicatos, empresarios y Gobiernos Autonómicos. De nuevo, ahí hubo una implacable
campaña de un grupo de comunicación y que, como suele ser habitual en él, quedó en
nada, porque nada había. Hoy, el sector sigue siendo un problema, pero, gracias a los
esfuerzos de sucesivos Gobiernos, mucho menor.

Asimismo, se puso en marcha la nueva Ley de Hidrocarburos, que introducía mayor


competencia en el sector del gas y de los hidrocarburos, en general, y que permitió la
creación de la Comisión Nacional de la Energía, que acabó integrando la antigua CSEN,
98 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

reconvertida gracias a la filosofía de la nueva Ley en Comisión Nacional del Sistema


Eléctrico (es decir, no existía un Sistema Eléctrico Nacional, como así era antes). Con
todo, la Ley nació con claros límites políticos, derivados de costes asociados a la
liberalización, incluso paradójicos: Pongo un ejemplo: si se liberalizaba el butano y se
dejaba de fijar el precio por el Gobierno, la consecuencia inevitable era la subida del
mismo. Y, en contradicción con nuestra política, seguimos fijando un precio
artificialmente a la baja, por razones estrictamente políticas. Mal estuvo.

Sí que, en cambio, eliminamos un claro arcaísmo y que era que los precios de los
carburantes de automoción, se fijaban de acuerdo con una fórmula preestablecida pero
que el Ministerio se encargaba de oficializar todas las semanas, de forma que parecía
que era el Gobierno quién “subía o bajaba la gasolina”. Era absurdo. Pero para ello, era
imprescindible introducir mayor competencia en la distribución minorista. Algo hicimos,
pero claramente insuficiente.

Al final, la conclusión, desde la perspectiva de diez años, es que hacía falta hacer muchas
cosas, que algunas se hicieron bien, otras no tanto, y otras ni tan siquiera se abordaron.
Aciertos y errores. Nada nuevo bajo el sol.
Enerclub y los responsables de la política energética | 99

2004 - 2006

José Montilla
Ministro de Industria, Comercio y Turismo (2004-2006)

A unque corta, ya que como es sabido dejé mis responsabilidades ministeriales tras
poco más de la mitad del mandato para optar y resultar elegido President de la
Generalitat de Catalunya, mi experiencia al frente del Ministerio de Industria, Turismo y
Comercio, que tenía, y aún tiene, las competencias sobre Energía, fue muy intensa y
enriquecedora y me permitió acercarme, desde una posición de privilegio a uno de los
problemas más trascendentales que tiene España que no es otro que es el de desarrollar
y consolidar una reforma del sistema energético.

Así, desde el Ministerio, vivimos una etapa compleja en la estructuración del sector
energético, como explicaré posteriormente, pero también numerosas satisfacciones al
tratarse de un Ministerio de apoyo a los sectores productivos, donde la resolución de
problemas cotidianos de las empresas y de la población eran, en muchos casos, palpables
a corto plazo.

Antes de adentrarme en los detalles de la política energética impulsada durante ese


periodo desde el Ministerio, es necesario apuntar el contexto español, europeo e incluso
internacional en el que nos encontrábamos, sin el cual probablemente es difícil com-
prender la profundidad de las propuestas y cambios acometidos.

En estos últimos años, la energía se ha convertido en una cuestión de primer orden en


la agenda política de todos los países desarrollados. A una cuestión como la de la
seguridad y garantía de suministro, que había estado durante más de un siglo el objetivo
principal de las políticas gubernamentales en materia de política energética, se le añadió
la de la competitividad de los sectores energéticos como segundo objetivo, sobre todo
a partir de la crisis del petróleo de los años setenta.
100 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Desde ese momento, la consideración de la energía como input básico en todo proceso
productivo adquiere una mayor consideración en la medida en que los mercados se hacen
más competitivos y globales. Es por todo ello que empieza a preocupar a los poderes
públicos y a los reguladores la búsqueda de marcos reguladores que garantizaran la
inversión y el suministro, pero también la eficiencia económica a través de la competencia.

Así, por ejemplo, en el sector eléctrico, ya a finales de los años ochenta se producen los
primeros procesos liberalizadores. En el caso del sector eléctrico, este fenómeno ha sido
sin duda dinamizado por los adelantos tecnológicos asociados principalmente a la
tecnología del ciclo combinado.

Sin lugar a dudas esta fue una de mis principales preocupaciones a la hora de diseñar e
implementar la política energética. España había iniciado a finales de la pasada década un
proceso de liberalización asociado a importantes cambios estructurales, siendo una de mis
principales preocupaciones durante mi mandato la consolidación de dicho proceso. Todo
ello sin perder de vista, los importantes movimientos corporativos que se estaban
produciendo a nivel europeo y de los que España como una de las principales economías
industrializadas con sociedades de gran dimensión y atractivo no fue ajena.

A estos dos retos, seguridad de suministro y competitividad, es necesario añadir un tercero


sin el que no es posible acabar de comprender la profundidad y cometido de las medidas
acometidas. Como se pueden imaginar, me estoy refiriendo a la cuestión de los efectos
sobre el cambio climático derivados de la emisión de gases de efecto invernadero.

El consumo de energía primaria es responsable de aproximadamente un 80% de las


emisiones de estos gases –siendo el sector eléctrico responsable de aproximadamente
un 25% de dichas emisiones–. Sin lugar a dudas, esta cuestión constituye el mayor reto
para el futuro de toda política energética en la medida que cualquier decisión que se
tome al respecto está condicionando el devenir de las generaciones futuras y es por ello
que sitúa a la cuestión energética en una posición destacada y privilegiada dentro de la
agenda política internacional.

De hecho, la política energética europea y la española, como no podía ser de otra forma,
se centraron en esos momentos y en la actualidad en estos tres objetivos globales.

Desde esta triple perspectiva, son muchas las cuestiones que se abordaron durante el
periodo de mi mandato y otras muchas las que quedaron para resolver en el futuro. No
obstante y bajo mi punto de vista, desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y
de la mano de un equipo humano sin el que no hubiera sido posible acometer la política
Enerclub y los responsables de la política energética | 101

energética, fuimos capaces de consolidar un proceso liberalizador que ya no tenía vuelta


atrás sin perder de vista cuestiones tan básicas para el devenir de nuestra economía
como la competitividad de nuestras empresas o el impacto de nuestras decisiones sobre
el cambio climático.

Es por todo ello, que la política energética seguida aquellos intensos dos años, y que tuvo
continuidad el resto de la legislatura, tuvo como objetivos básicos los siguientes:
Propiciar el crecimiento económico, de manera que el suministro de energía no sea
en ningún caso una limitación, para seguir escalando posiciones en convergencia real
con los países más prósperos.
Garantizar la seguridad del suministro en condiciones adecuadas y asumibles de
calidad y precio, a pesar de la muy elevada dependencia exterior, y
Compatibilizar el uso de la energía con una protección efectiva del medio ambiente,
de manera que se cumplan las exigencias de un desarrollo sostenible a largo plazo.

A continuación pasaré revista sucintamente a las principales actuaciones del Ministerio en


materia energética, las cuales he agrupado en los subsectores eléctrico, hidrocarburos y
nuclear, y destacaré por su interés la garantía del suministro, la planificación energética,
íntimamente ligada al desarrollo de las energías renovables y al ahorro y la eficiencia
energética.

1. Actuaciones realizadas en el sector eléctrico

Para impulsar el crecimiento de la economía española basado en un aumento de la


productividad, el Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 5/2005, de 11 de marzo, de
reformas urgentes de medidas para el impulso a la productividad y para la mejora de la
contratación pública, y propició la aprobación por las Cortes de la Ley 24/2005, de 18
de noviembre, de reformas para el impulso a la productividad.

Las principales medidas que se instrumentaron mediante estas disposiciones fueron la


introducción de las reformas necesarias para adaptar el mercado de energía eléctrica al
Convenio Internacional con Portugal relativo a la constitución del Mercado Ibérico de
Electricidad (MIBEL), abriendo el mercado español a la competencia internacional; se
eliminaban prácticas ineficientes en el ámbito de la distribución, como la coexistencia de
varios distribuidores en un mismo ámbito territorial que podía llevar a la existencia de
instalaciones redundantes que aumentan los costes; y se adoptaban otras reformas cuyo
objetivo era incrementar la competencia en el mercado y garantizar un comportamiento
eficiente de los agentes.
102 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Especial mención merecían las modificaciones introducidas por la Ley 24/2005 para
impulsar la utilización de la biomasa, permitiendo la combustión de esta materia prima en
instalaciones basadas en otros combustibles, y facultando un posible mejor tratamiento
económico a la energía eléctrica generada con esta fuente renovable de energía.

Asimismo, y con objeto de evitar los efectos negativos sobre los consumidores de los
elevados precios de la energía eléctrica en el mercado diario desde finales de 2005,
precios que no resultaban justificados en su totalidad por el incremento de los costes
medios, y que habían propiciado un elevado déficit tarifario en 2005 (del orden de 3.500
millones de euros) que necesariamente recaería sobre empresas y consumidores, el
Gobierno aprobó el Real Decreto Ley 3/2006.

Este decreto modificaba el mecanismo de casación de las ofertas de venta y adquisición de


energía presentadas simultáneamente al mercado diario e intradiario de producción por
sujetos del sector eléctrico pertenecientes al mismo grupo empresarial, suponía una
modificación apreciable del funcionamiento del mercado de energía eléctrica, y representaba
un paso en la dirección de desarrollar los contratos a plazo, bilaterales o en mercados
organizados. La transacción comercial de la energía entre el generador y el distribuidor del
mismo grupo se asimilaba a un contrato bilateral, es decir, como si entre el generador y el
distribuidor del mismo grupo existiese un contrato de suministro de electricidad.

En Real Decreto 809/2006, de 30 de junio, por el que se revisa la tarifa eléctrica a partir
del 1 de julio de 2006, se estableció en su Disposición Adicional Primera el mecanismo
para recuperar del déficit tarifario de 2005.

Quiero citar en esta sucinta exposición, la inclusión en los Reales Decretos en los que se
aprueban la tarifa eléctrica anualmente, en la partida destinada a la retribución de la
actividad de distribución, de una cantidad que tenía por objeto mejorar la calidad del
servicio de suministro eléctrico en las zonas donde se superaban los límites de calidad
establecidos. Por tanto, se primó la calidad del servicio y la inversión en las redes.

Otras medidas destacadas fueron:


La supresión de los llamados Costes de Transición a la Competencia (CTCs),
mecanismo aprobado tras la promulgación de la Ley 54/1997. El objetivo de los CTCs
era asegurar a los titulares de las instalaciones de generación una transición progresiva
desde un entorno regulatorio planificado y, en consecuencia, sometido a bajo nivel
de riesgo, hacia un nuevo entorno en el que la amortización de las inversiones
dependería sólo de la capacidad de las empresas de generar ingresos por encima de
sus costes variables.
Enerclub y los responsables de la política energética | 103

El cambio en la retribución de la energía cogenerada para impulsar su desarrollo.


El establecimiento de las bases para la gestión de las interconexiones eléctricas entre
España y Francia. Una actuación relevante que tendría casualmente impacto después
a la hora de avanzar en la implementación de la interconexión entre los dos países,
a su paso por Catalunya.

Más allá de la acción del Ministerio, la OPA hostil de Gas Natural por el 100% del capital
de ENDESA marcó el devenir de la legislatura y ocupó los titulares de los medios de
comunicación.

Pese a la presión mediática y la judicialización de la operación, más allá del acierto en la


gestión realizada por las empresas y por sus equipos directivos, en el cuál obviamente
no entraré, si que quiero reafirmar claramente que el Ministerio trabajó en todo
momento de forma técnica y ecuánime, teniendo como objetivo último que la solución
a la que se llegara, garantizara el suministro energético y la máxima competencia en el
mercado eléctrico español.

1.1 Actuaciones en el ámbito de la energía nuclear

La política nuclear del Ministerio se guió en todo momento por los principios básicos del
resto de la política energética. A saber, asegurar la garantía del suministro de la forma más
eficiente posible y respetando el medio ambiente.

En España han llegado a funcionar 9 reactores nucleares. En 2006 se cerró Zorita, en


Guadalajara, asumiendo la decisión tomada en el año 2002 por el anterior Gobierno, que
junto al de Santa María de Garoña, en Burgos, era el más antiguo del país. Un proceso que
irá llevándonos a tomar decisiones al respecto de los reactores hasta el año 2027, cuándo
cumplirán 40 años los últimos reactores en ponerse en marcha, Vandellós II y Trillo.

Ante estas decisiones, y previamente a entrar en materia de las actuaciones que se


realizaron, me gustaría indicar que se acerca la hora de abrir un debate sosegado y
tranquilo, sin apriorismos ni prejuicios, sobre el futuro de la energía nuclear en España.
Otros países europeos lo están haciendo. Las tecnologías avanzan, las necesidades estra-
tégicas de los países cambian e incluso las prioridades medioambientales nos llevan a
consideraciones favorables e impensables en el momento en que se dictó la moratoria
nuclear en los años 90.

En mayo del 2006 se clausuró la “Mesa de diálogo sobre la evolución de la energía


nuclear en España”, que el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio constituyó en
104 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

noviembre del 2005. En las conclusiones de la Presidencia de la Mesa, se constató la


importancia y complejidad de los problemas que hay que afrontar para satisfacer las
necesidades energéticas futuras de forma sostenible, así como la necesidad de seguir
analizando y debatiendo sobre las posibles estrategias para alcanzar soluciones
equilibradas y eficientes en relación a la política energética.

El Ministerio autorizó a ENRESA la ejecución y montaje de las celdas de almacenamiento


de residuos de muy baja actividad en la instalación nuclear de almacenamiento de
residuos radiactivos sólidos de Sierra Albarrana (El Cabril).

El objeto de esta modificación fue disponer de una instalación adicional donde se pueda
almacenar un tipo de residuos radiactivos, como pueden ser los resultantes de eventuales
fusiones accidentales de fuentes radiactivas mezcladas en la chatarra que algunas acerías
utilizan en su proceso productivo, o los procedentes del desmantelamiento de instalaciones
nucleares.

El Gobierno aprobó en 2006 el 6º Plan General de Residuos Radiactivos que sustituyó


al hasta entonces vigente aprobado en julio de 1999. Este 6º Plan General de Residuos
Radiactivos destacaba por contemplar como opción prioritaria para nuestro país la
construcción de un Almacenamiento Temporal Centralizado (ATC).

En cuanto al ATC, no puedo sino reiterar la posición que es absolutamente necesario


contar una infraestructura avanzada de gestión de residuos en España. Una infraestructura
que considero mucho más una oportunidad que una carga para el territorio donde se
instale. Una infraestructura que será, sin duda, y como se ha demostrado en otros países
de Europa, un polo de creación de empleo y de desarrollo tecnológico.

Desafortunadamente, como sucede con todo lo respectivo al debate nuclear, se acaba


contaminando una decisión técnica y racional con elementos políticos y sociales que nada
tienen que ver con lo que sería una reflexión sosegada y calmada. Los calendarios
electorales (especialmente a nivel local) y las peculiaridades de cada municipio o territorio
hacen que sea óptimo solicitar que se instale allí donde exista el consenso necesario a
todos los niveles. Por el contrario, si no fuera así, el proceso de instalación del ATC se
convertiría en un elemento de confrontación social, para nada necesario ni constructivo en
un momento donde convienen ejemplos positivos y un debate de largo alcance sobre la
energía nuclear de España.
Enerclub y los responsables de la política energética | 105

2. Actuaciones realizadas en el sector de hidrocarburos

Es este terreno es muy importante destacar que España es un país ejemplar en cuánto a
suministro de gas natural se refiere, un dato no siempre conocido. La variedad de pro-
veedores y de tecnologías de transporte (gasoducto o regasificación) convierten a nuestro
país en líder y modelo a seguir en muchos conceptos.

Sirva como ejemplo que España es el tercer país del mundo en consumo de gas natural
licuado (GNL), tan sólo tras Japón y Corea. Somos líderes en Europa en número de
plantas de regasificación y eso nos permite ser flexibles y ampliar nuestra cartera de
proveedores a países como Egipto o Trinidad y Tobago. Si a todo ello sumamos las
infraestructuras de transporte de gas con Argelia, nos situamos ante un panorama estable
donde se garantiza el suministro, y su precio, de forma mucho más eficaz que en algunos
de nuestros socios europeos.

En el período 2004-2006:
Se aprobó la orden ministerial ITC/3126/2005, mediante la cual se aprobaban las
normas de gestión técnica del sistema gasista cuyo objetivo era garantizar la conti-
nuidad, calidad y seguridad del suministro. La importancia de esta norma radica en el
hecho de que hasta esa fecha no existían procedimientos detallados y transparentes
sobre muchas de las operaciones que se realizaban entre los agentes del sistema
gasista.
Se avanzó en el proyecto del gasoducto MEDGAZ entre España y Argelia.
Se habilitó a la Comisión Nacional de Energía (CNE) para resolver liquidaciones de
gas, dando mayor agilidad al proceso de cobros y pagos entre empresas.
Se establecieron medidas para mejorar el régimen de comercialización de carburan-
tes en las cooperativas agrícolas.
Se aprobó el Real Decreto 942/2005, por el que se modifica determinadas disposi-
ciones en materia de hidrocarburos, introduce medidas relevantes en el sector, entre
las que destaca que a partir del 1 de enero de 2009 se prohíbe la comercialización en
todo el territorio nacional de las gasolinas de sustitución, y se deja un canal logístico
abierto para la distribución de carburantes menos contaminantes. El decreto incluía
también medida encaminadas a incrementar la transparencia y facilitar el cambio de
empresas suministradoras, especialmente para los clientes domésticos y comerciales.
Se aprobó Real Decreto-ley 7/2006 de 23 de junio, por el que se adoptan medidas
urgentes en el sector energético, establece un sistema de reparto de la capacidad de
106 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

almacenamiento subterráneo disponible, en función de las cuotas de mercado de los


diferentes agentes. De esta forma se asigna de forma ordenada la capacidad disponible,
evitando el acaparamiento y asegurando el suministro para el próximo periodo invernal.

3. Actuaciones en el ámbito de planificación energética

Durante el período 2004-2006 se ponen las bases para el crecimiento posterior de las
energías renovables en España.

La política del Gobierno se orientó a la búsqueda de un suministro utilizando fuentes de


energías que faciliten el desarrollo sostenible, y que permitan alcanzar el nivel necesario
de cobertura de la demanda a un coste económico razonable.

Las líneas básicas del diseño fueron las siguientes:


La potenciación de la eficiencia energética, lo que determinaba el impulso a los ciclos
combinados alimentados por gas natural y cogeneraciones de alta eficiencia energética.
La promoción e incentivos del ahorro energético, como el Plan de Acción 2005-2007
de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética.
El desarrollo de las energías renovables. A estos efectos, el Gobierno aprobó el 26 de
Agosto 2005 el Plan de Energías Renovables 2005-2010, y
La garantía de un nivel de abastecimiento y seguridad energética razonable. Por lo
que en el horizonte de la planificación energética, año 2011, se estimaba que se
mantendría el carbón nacional como combustible necesario para cubrir la demanda,
participando con un tonelaje anual suficiente y definido en el Plan de la Minería del
Carbón para el periodo 2006-2012, aprobado por el Consejo de Ministros el 31 de
marzo del año 2006.

Paralelamente a su aprobación, se pusieron en marcha los mecanismos de cooperación


necesarios entre la Administración General del Estado y las CC.AA. para la ejecución del
Plan de Acción 2005-2007 y del Plan de Energías Renovables 2005-2010.

3.1. El Plan de Energías Renovables 2005-2010

Esta planificación fijó los tres objetivos siguientes: que el 12,1 % del consumo de energía
primaria consumida en el año 2010 proceda de energías renovables, el 30,3% de la energía
Enerclub y los responsables de la política energética | 107

eléctrica consumida sea de fuentes renovables, y que el 5,83% del consumo de gasoil y
gasóleo en el transporte en ese año 2010 sean biocombustibles, dando cumplimiento a los
tres objetivos establecidos en la Unión Europea en materia de energías renovables.

El Plan de Energía Renovables estaba basado en una revisión en profundidad del Plan
de Fomento de Energías Renovables 2000-2010 aprobado por el Gobierno anterior, y su
necesidad se hizo patente a la vista del incumplimiento de los objetivos de implantación
de energías renovables en el año 2004, fijados en el anterior Plan.

El desarrollo de las fuentes renovables de energía era y sigue siendo uno de los aspectos
claves de la política energética nacional, por las siguientes razones:
Contribuyen eficientemente a la reducción de las emisiones de gases de efecto
invernadero, en particular del CO2.
La mayor participación de las energías renovables en el balance energético disminuye
nuestra dependencia de los productos petrolíferos y diversifica nuestras fuentes de
suministros al promover recursos autóctonos.
Contribuye a la creación de empleo, especialmente en el ámbito rural.

En relación con el Plan de Fomento de Energías Renovables anterior, la mayoría de las


áreas de tecnologías renovables aumentaban sus objetivos. Destacaba ya la importante
contribución prevista de la energía eólica, que se elevaba hasta el entorno de los 20.000
megavatios como objetivo de potencia instalada para 2010. En aquel plan, se fijaba un
objetivo para la tecnología solar fotovoltaica de 400 MW.

4. Conclusiones

Ante el balance anterior, reitero la satisfacción por la etapa pasada encabezando el


Ministerio, una etapa que marcó la apertura del mercado eléctrico español al exterior,
bien sea gracias al Mercado Ibérico de Electricidad (MIBEL) o a las bases de las futuras
interconexiones con Francia; una etapa que inició el proceso de concentración empresa-
rial en el sector; que afianzó la estabilidad de la provisión de gas del España; que
estableció las bases para un tratamiento moderno de los residuos radiactivos; y que puso
las bases para la expansión y el progreso de las energías renovables en España.
108 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Energía en España 2006 - 2008

Joan Clos i Matheu


Embajador de España en Turquía y Azerbaiyán

M e correspondió ejercer la titularidad del Ministerio (2006-2008) en el periodo


donde tanto el Parlamento como la opinión pública seguían apasionadamente el
debate sobre el destino de la OPA de Endesa. Un debate agitado y virulento que, visto
con un poco de distancia, sólo pudo acontecer porque sin quizás saberlo estábamos en
el cenit de la burbuja de activos alimentada por el bajo coste del endeudamiento.

Con la deuda tan barata del momento se podían financiar apalancamientos dando lugar a
espectaculares apuestas y envites que el espectador medio no podía entender. La exhube-
rancia irracional de los mercados ha dado paso al desplome del valor de los activos al que
estamos asistiendo actualmente. No estaría de más, con la perspectiva del tiempo, una
desapasionada y bien hecha tesis doctoral sobre todo el proceso de la opa de Endesa.

Pero más allá del ruido mediático, las tareas más importantes que nos correspondieron a
mí y a mi equipo de Energía, con Ignasi Nieto como Secretario de Energía al frente, fueron,
en primer lugar, la transposición del segundo paquete de directivas europeas de la energía,
que significó un importante paso adelante en la liberalización del mercado de la electri-
cidad. En segundo lugar, nos correspondió avanzar en el estratégico tema de la garantía
de suministro, con las interconexiones con Francia, Portugal, Marruecos y Argelia. La tercera
tarea que nos correspondió fue dar un nuevo impulso a las energías renovables.

El entorno era complejo ya que el precio de la energía primaria era caro, fruto del boom
económico mundial, en especial de la China e India, que impulsaron el precio del petróleo
hasta los 150 $/barril, y acontecía en un momento en el que además manteníamos
sistemáticamente dos puntos de diferencial de inflación con la UE, con lo que nuestra
competitividad se iba resintiendo.
Enerclub y los responsables de la política energética | 109

La liberalización de precios estaba socialmente aceptada en el caso de los hidrocarburos,


pero no así en el caso de la electricidad, ni por parte de los consumidores domésticos
ni de los industriales. Aflorar la escalada de precios de la energía primaria significaba una
subida que en el momento se consideró inadmisible. Luego el tiempo nos ha enseñado
que el problema no estaba tanto aquí como en la mencionada burbuja de activos. Nos
encontramos además con el mecanismo del “déficit de tarifa” ya establecido con anterio-
ridad (2000), que facilitaba una salida pragmática a las dificultades del afloramiento de
costes.

En el fondo pervivía un intento no muy racional pero sí muy cohesionado de posponer


lo que todo el mundo sabía que era inevitable por el hecho mismo de nuestra adhesión
a la UE, es decir, el decidido avance en la introducción de mucha más competencia en
el históricamente regulado sector de la electricidad.

El nivel de conflictividad con la Comisión Europea se iba incrementando por este motivo,
con lo que optamos decididamente por encarar el tema.

El Segundo Paquete exige a los Estados miembros que garanticen la libertad de los
consumidores a la hora de seleccionar entre varias compañías distribuidoras, liberali-
zando las tarifas y dejando el “suministro de último recurso” como la línea de protección
de los pequeños consumidores que padecen una asimetría de información en este
complejo mercado.

La adaptación a las Directivas europeas obligó a modificar la normativa española de forma


que las empresas que realizasen actividades de red (transporte y distribución) quedasen
jurídicamente y funcionalmente separadas de las que generaban la energía. Ello afectó a
múltiples empresas del sector que, hasta entonces, realizaban ambos tipos de actividades
sin separación jurídica. En el sector eléctrico, afectaba a REE –que gestionaba la red de
transporte y el contrato histórico de electricidad con Francia– y a todas las empresas
distribuidoras –que eran gestoras de redes y del suministro regulado a tarifa– En el sector
del gas natural, afectaba a ENAGAS –que era transportista y comercializador mayorista
para el mercado regulado– y a todas las empresas distribuidoras –que eran gestoras de
redes y del suministro regulado a tarifa–.

Se introdujo todo un conjunto de nuevas modalidades de contratos y de subastas para


poner en marcha tal grado de cambio en el sistema. Por ejemplo, se desarrollaron los
modelos de contratos a plazo para la cobertura de la demanda de “último recurso”. Se
iniciaron las subastas de energía de los dos operadores dominantes a través de subastas
virtuales, para reducir el poder de mercado de los mismos.
110 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En el sector del gas el avance en la introducción de mayor competencia y por tanto de


ampliación del mercado se constata en el hecho de que a final de 2007, el 90% del gas
se negociaba ya en el mercado abierto y sólo el 10% quedó sujeto a las escasas tarifas
que quedaron después del proceso de adopción de las normativas europeas.

En el ámbito de las tarifas eléctricas no sucede lo mismo, ya que su simplificación ha


sido más compleja. A pesar de lo cual a finales de 2007 estábamos en un 30% de la
electricidad contratada en el mercado abierto. Ahora bien, el camino ya no tiene retorno
y España ahora ya comparte con el resto de Europa un modelo común. Esta tendencia
de liberalización se inició en EEUU, en los años 90, y en Europa seguimos sus pasos con
las complejidades propias de nuestras múltiples tradiciones nacionales y legislaciones
propias que hay que armonizar.

La introducción de la competencia ha coincidido en un momento donde la sociedad en


general exige además más calidad en el producto. Se nos planteó un doble reto en el
sector eléctrico sometido a presión por el crecimiento de la demanda: aumento de
seguridad con la disminución de los cortes de suministro, y el de la mayor exigencia en
la calidad de onda, que es cada vez más importante en la economía post-industrial,
basada en las tecnologías de la información.

Ello nos llevó a revisar el esquema de retribución de la distribución de la electricidad,


aumentando substancialmente la exigencia de inversiones a los distribuidores y compen-
sando adecuadamente este servicio en la tarifa. Con la paulatina desaparición de las
mismas se planteará la necesidad de arbitrar una metodología que garantice la calidad
futura. No podemos olvidar que este mercado nunca llegará a ser un mercado perfecto
por las características propias del sector, así que deberá convivir con una regulación que
deberá garantizar un terreno de juego equilibrado.

Igualmente nos correspondió revisar todo el plan de inversiones de la distribución en alta


tanto de gas como de electricidad. En el caso del gas para poder seguir ampliando en
toda la geografía la extensión de este servicio, y también para reforzar los ejes de
interconexión de redes con Francia, Portugal y hacia el Medgas con Argelia. En la red
eléctrica el motivo principal fue el de poder incorporar toda la variabilidad inherente de
la energía eólica. Tal variabilidad exige una red cada vez más compleja y robusta,
físicamente y en su software (smart grid). Podemos imaginar cómo los parques eólicos
instalados van captando la energía del viento de los sucesivos frentes fríos que barren la
Península de oeste a este, y que van poniendo en marcha unos parques, apagando
otros. A su vez debe transportarse la energía así recogida a los consumidores que
permanecen fijos en su ubicación. Frecuentemente cuando un frente deja la Península
Enerclub y los responsables de la política energética | 111

por levante, uno nuevo entra ya por poniente, iniciándose una nueva ola que los distintos
parques irán recogiendo sucesivamente. Se pone de manifiesto la trascendencia de dotar-
se de una red lo más extensa posible ya que así se garantiza que en un lado u otro de la
misma se capte energía. A mayor tamaño de la red, se disminuye el promedio de
variabilidad. Aunque pueda parecer ciencia-ficción, ya no lo es, y nuestra generación eólica
comparte liderazgo con Alemania, Dinamarca y EEUU.

El siguiente objetivo en el que centramos nuestros esfuerzos fue en el tema de las


interconexiones. No se puede hablar de un mercado europeo integrado y seguro si no
existe un adecuado nivel de interconexión que garantice dicha integración. Igualmente,
la garantía de suministro viene aumentada por la capacidad de interconexión.

El máximo nivel de interconectividad con el que contamos es con Portugal. De hecho,


las estructuras de conexión son ya lo bastante grandes como para permitir desarrollar el
mercado Ibérico de la electricidad (Mibel) y también disfrutamos ya de una buena
interconexión en gas, aunque debe ser aumentada en los próximos años.

El acuerdo para la puesta en marcha efectiva del Mibel se logró en la Cumbre Hispano-
Portuguesa de Badajoz (otoño de 2006). Para ello, fue necesario establecer un meca-
nismo de separación de mercados (market-splitting) en la gestión de la interconexión
hispano-portuguesa. Este mecanismo asegura la eficiencia separando los precios de
ambos nodos en aquellas horas en las que se satura la capacidad de interconexión trans-
fronteriza y dando lugar a un único precio en toda la Península en aquellas horas en las
que el flujo de energía no satura dicha capacidad. El objetivo final es superar esta
restricción y conseguir la operatividad total del mercado.

La Cumbre de Badajoz permitió, asimismo, establecer una hoja de ruta para la armoni-
zación regulatoria progresiva de ambos sistemas ibéricos a lo lago de los siguientes años;
hoja de ruta que se materializó en un acuerdo político que firmamos los dos Ministros,
esta vez en la ciudad de Lisboa.

El otro nivel de conexión eléctrica importante es con Marruecos. Se construyó y se puso en


marcha la segunda conexión eléctrica desde Algeciras a Marruecos, con lo que se dobló la
capacidad pasando del previo 15% al actual 30% del mercado marroquí de la electricidad.
Un nivel de interconexión que dice mucho del grado de sintonía entre los dos países.

Pero en el campo de interconexiones eléctricas el tema más importante fue el desblo-


queo de la interconexión con Francia. Las actuales conexiones transpirenaicas no llegan
al 2% de nuestro mercado y no cesamos en impulsar el proyecto de conexión entre
112 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Girona y Francia como un elemento no tan solo de interconexión de redes sino


también de garantía de suministro de Girona. Lamentablemente en las nevadas del
2010 hemos podido comprobar las limitaciones estructurales de la condición de cul-
de-sac de la red en Girona.

En las cumbres bilaterales con Francia acordamos un mecanismo de desbloqueo de la


interconexión con el nombramiento del ex-Comisario de Competencia de la Unión
Europea, Mario Monti, como proponente de una solución aceptable para ambas partes.
No sin oposición popular a ambos lados de la frontera, pudimos finalmente arbitrar una
solución que esperamos dé su fruto a corto plazo.

Al igual que con la electricidad, con el gas también tenemos un nivel de conexión
insuficiente con Francia. Ahora mismo no se superan los 3 bcm y el consenso infor-
mado sugiere una capacidad mucho mayor, como mínimo de 10 bcm, entre otras
cosas teniendo en cuenta la futura puesta en marcha del Medgas que nos comunica
con Argelia.

En la garantía de suministro tuvimos la ocasión de revisar el estratégico tema de los


almacenamientos de gas. En toda Europa se persigue una política de generar capacidad
de almacenamiento para hacer frente no tan sólo a las necesidades estratégicas sino a
los vaivenes estacionales del mercado del gas. Como es bien sabido, nuestra geología no
nos es favorable, a pesar de lo cual pusimos en marcha la dinámica para garantizar los
activos a nuestra disposición. Concretamente, el campo de Castor off-shore en Castellón
y el de Yela en Guadalajara y la ampliación del de Gaviota, con lo que nuestra capacidad
de almacenamiento pasará del 2% al 13% de la demanda total, cuando estén
terminadas las instalaciones.

El tercer grupo de medidas que nos correspondió arbitrar fue en el capítulo de la


sostenibilidad. Afortunadamente, hemos acumulado un buen nivel de experiencia tanto
regulatoria como en el campo de la investigación y desarrollo, así como en el terreno del
desarrollo empresarial, que nos permite estar muy activos en este nuevo espacio econó-
mico. En los últimos años se ha puesto sobre la mesa del debate público el tema del
cambio climático y la necesidad de buscar fuentes energéticas alternativas a las energías
de origen fósil. De ser un asunto apenas mencionado en la década de los noventa, ha
pasado a ser de absoluta y radical actualidad.

En la búsqueda de un sistema más sostenible dos líneas diferentes emergen: por un


lado, la promoción de las energías renovables, no basadas en el carbono, y por otro, la
disminución global del consumo energético sin compromiso del crecimiento.
Enerclub y los responsables de la política energética | 113

Para la promoción de los renovables procedimos a la revisión de los sistemas de


remuneración de los mismos introduciendo el mecanismo de cap and floor para
garantizar la rentabilidad de las inversiones, en un marco futuro de mayor liberalización
del sector de la generación. Creo que podemos concluir que colectivamente se ha
conseguido una muy buena planta eólica en el país. Los récords de producción de la
misma van cayendo ahora con regularidad.

Es cierto que su coste es importante para el sistema, pero se ha ganado en


independencia energética, en diversidad de suministro y en el desarrollo de un sector
industrial muy competitivo. En estos momentos el precio del gas es bajo, pero a poco
que se recupere el crecimiento económico y la demanda, nos volveremos a encontrar
con un sector eólico muy próximo ya a los costes de mercado y por tanto con una menor
dependencia de las subvenciones.

En el caso de la energía solar, tanto termo-solar como especialmente la fotovoltaica,


estamos en otro momento de la curva de aprendizaje de toda nueva tecnología, y sus
costes aún están demasiado lejos para que se pueda generalizar el uso de esta
tecnología en las condiciones actuales.

En el terreno de la eficiencia energética también tenemos mucho camino por hacer. Las
informaciones disponibles sugieren que en los años 2006 y 2007 empezamos la curva
descendente de la intensidad energética. Es decir, la cantidad de energía consumida por
unidad de producto bruto generado. Las economías emergentes consumen cada vez
más energía por producto adicional, hasta llegar a un punto donde gracia a sus mejoras
tecnologías y a la mayor eficiencia y racionalidad se consigue crecer consumiendo
menos energía. Este es el punto que hemos transitado ya en nuestro país. Ello requiere
ahora y en el futuro un esfuerzo en inversión, en renovación de equipamiento, en
mejora de procesos, en cambio de tecnologías para consumir menos energía a pesar
de generar más riqueza.

El plan de acción de ahorro y eficiencia energética 2008-2012 estableció un conjunto de


ayudas en cuantía relevante para incentivar los cambios necesarios para avanzar en este
camino.

Como se puede constatar por este repaso a nuestra actividad durante estos dos intensos
años, casi nada he mencionado de los hidrocarburos ni del carbón. Los mercados
funcionaron razonablemente bien en el caso de los hidrocarburos y nuestro diferencial
de precios con nuestros vecinos, a pesar de existir, no fue muy grande. Queda pendiente
para afrontar, cuando las circunstancias lo permitan, nuestro desequilibrio de producción
114 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

en forma de exceso de gasolina y defecto de gasoil, que nos fuerza a exportar una y a
importar el otro. Por lo que hace al carbón, esperamos que la tecnología de secuestro
del C02 pronto pueda estar disponible y a precios competitivos, porque ésta sí podría ser
una tecnología con consecuencias geopolíticas, ya que tanto Europa como EEUU tene-
mos reservas abundantes y podría disminuir nuestro grado de dependencia en energías
primarias de otras partes del mundo.

El 50% de la emisiones de gases de efecto invernadero se producen por el sector


transporte, y ante las evidencias acumuladas finalmente ha eclosionado el interés en el
coche eléctrico. En breve tiempo podremos conocer si estamos ante un cambio de
paradigma o aún no ha llegado la hora.

Asistimos a tiempos de cambios acelerados donde como es bien conocido aparecen


muchos riesgos y tropiezos pero también nuevas y atractivas oportunidades. Sólo nos
cabe desear que los unos superen a los otros.
Enerclub y los responsables de la política energética | 115

El entorno Político y
Económico

Marco legal y evolución del sector:


José Folgado

Repercusiones del ingreso de España en la UE:


Marcelino Oreja
Pedro Solbes

Relaciones Internacionales:
Nobuo Tanaka
Randi Gossen
116 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Marco legal y evolución del sector

José Folgado Blanco


Alcalde–Presidente de Tres Cantos
Ex Secretario de Estado de Energía

E ntre los grandes cambios que se han producido en España durante el último
cuarto de siglo en la ordenación de la economía y de la sociedad, no es el menor
el referente al sector estratégico de la energía. Han sido enormes los avances en la
regulación e introducción masiva del gas, plantas de regasificación y centrales de ciclo
combinado. También ha sido impresionante el despliegue de ciertas energías
renovables, habiendo llegado España a ser referente mundial incluso en tecnologías
relacionadas con este tipo de energías. Cabe calificar de excelente el tratamiento de
las actividades reguladas de electricidad y gas, cuyas infraestructuras de red en manos
de Red Eléctrica y Enagás, respectivamente, están siendo de las más eficientes de
Europa. Por último, se ha llevado a cabo la liberalización de mercados y la
conformación de empresas privadas de generación y comercialización en general
eficientes y competitivas.

El balance general de política energética en el último cuarto de siglo ha sido positivo


y quiero hacer por ello un reconocimiento a cuantos han contribuido al mismo. No
obstante, dicho balance no debe ocultar los problemas y debilidades que existen, sino
que debe servir de estímulo para afrontar los enormes desafíos que tenemos por
delante. Así, la elevada y grave dependencia energética exterior, el abultado déficit
tarifario, el exceso de emisiones contaminantes sobre los niveles comprometidos o la
inseguridad regulatoria que delatan los mercados, en particular el tratamiento que se
vaya a dar a las energías renovables, al carbón y a la energía nuclear, no agotan pero
sirven como ejemplos relevantes de los problemas a los que hacer frente.

Estimo que el indicador que, de manera más palpable, refleja las debilidades de
nuestro sistema energético es el de la dependencia exterior, enorme y muy superior a
la de los demás países comunitarios. El desequilibrio exterior de la economía
El entorno Político y Económico | 117

española –déficit de la balanza por cuenta corriente– ha llegado a ser, durante los
últimos, años el mayor del mundo en términos relativos y se presenta, sin duda, como
el principal factor limitador de progreso por las crecientes dificultades financieras que
comporta y por la desconfianza que suscita en los mercados e inversores
internacionales ese desequilibrio tan elevado que sólo puede ser reflejo de la
insuficiente competitividad de la economía española.

Una corrección eficaz de ese desequilibrio externo, sin que sea sobre la base de
menos crecimiento y más paro, como en la actualidad, obliga a una política económica
que, por un lado, priorice el gasto público y reduzca el déficit y la deuda públicos y,
por otro, propicie una mejora sustancial de la competitividad mediante las reformas
necesarias en los más diversos ámbitos: laboral, financiero, educativo, fiscal,
administrativo, y en sectores estratégicos.

La energía está resultando un factor limitador del crecimiento cuando debería ser
fuente de progreso. Ello es debido, en gran medida, a que hemos dejado que nuestra
dependencia energética exterior haya subido hasta cerca del 80% de nuestro
consumo de energía primaria, tasa enorme que no tiene parangón y que arroja dos
consecuencias muy negativas: una de carácter económico, por cuanto está realizando
una grave contribución a acrecentar aquel déficit exterior, y otra de tipo político y
estratégico, en la medida que surjan inevitables tensiones energéticas internacionales,
dada la concentración energética de productos fósiles en unos pocos países
relativamente inestables. De hecho, la Comisión Europea ha llamado la atención sobre
la necesidad de aplicar una estratega tendente a reducir los riesgos de esa
dependencia, y eso que tal dependencia es del orden del 50% a nivel de conjunto de
la UE, bastante inferior a la española.

En definitiva, se trata de afrontar la política energética primero como parte integrante


de un escenario estable de política económica general y después en orden a mantener
los tres grandes principios que se aceptan con carácter general para la energía:
seguridad de suministro, competitividad económica y eficiencia ambiental. Estos tres
principios nos llevan directamente a analizar los cuatro planteamientos que deben
orientar nuestra política energética: el mix más conveniente de tecnologías de
generación, el tratamiento más ade-cuado de las infraestructuras de redes, el eficaz
desarrollo de una estrategia de ahorro y eficiencia energética y, por último, regulación
transparente y estable de los mercados de gas y electricidad.
118 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El mix energético adecuado

1. Es necesario mantener una oferta diversificada porque no hay ninguna tecnología de


generación que pueda atender, de manera eficiente por sí sola, a los tres principios
mencionados, máxime en un contexto de casi isla energética. Históricamente, hasta
mediados de los noventa, la combinación de tecnologías de generación consistía en
hidráulica, carbón, fuel y nuclear. No era precisamente malo este mix desde el punto de
vista de la seguridad y autonomía de suministro. A pesar de que, en toda la primera
mitad de los noventa, apenas se produjo aumento en la capacidad eléctrica instalada
(1.700 mw), era suficiente en un contexto de crisis económica y, en consecuencia, bajo
crecimiento de la demanda eléctrica.

Pero a partir de mediados de los noventa, el reto fue gigantesco para poder cumplir los
tres principios arriba mencionados. En primer lugar, la moratoria nuclear, es decir, la
decisión del primer gobierno socialista de parar la construcción ya casi ultimada de dos
centrales nucleares, Lemoniz y Valdecaballeros; una disposición muy costosa que supuso
una restricción histórica a la ampliación de una oferta energética limpia, eficiente y
autónoma. Resulta además irónica esta decisión cuando la energía eléctrica importada
de Francia es en un 80% de origen nuclear. En segundo lugar, son conocidas diversas
limitaciones, unas de carácter físico para construir nuevas centrales hidráulicas, y otras de
carácter ambiental por ejemplo para ampliar centrales de carbón o de fuel.

2. Existen pocas dudas sobre la escasa capacidad de expansión de la energía hidráulica


por las limitaciones físicas evidentes. No obstante, se deberían propiciar actuaciones
tendentes a desarrollar minicentrales hidráulicas, por un lado, y sobre todo a aumentar
la capacidad de bombeo nocturno, por otro. Entiendo que el bombeo debería formar
parte de las prioridades de la política energética en el próximo futuro porque sintoniza
perfectamente con el logro simultáneo de los tres grandes principios de seguridad,
competitividad y sostenibilidad, sobre todo si tal aumento de la capacidad de bombeo
se realiza en horas valle con energía eólica y nuclear.

3. En cuanto a la energía a partir del carbón, es conocida la escasa eficiencia energética


de nuestro carbón nacional y, en todo caso, la fuerte dependencia exterior pero, sobre
todo, es necesario resaltar su contribución a las emisiones de CO2. Dado que España se
ha excedido en emisiones de gases de efecto invernadero sobre los compromisos
asumidos, resulta inevitable que el carbón vaya perdiendo peso en el mix energético,
sobre la base de no construir nuevas centrales de carbón e ir cerrando las existentes a
medida que vaya concluyendo la vida útil de las mismas. Ello con independencia de que
se sigan haciendo esfuerzos para desarrollos tecnológicos de gasificación y de secuestro
El entorno Político y Económico | 119

del carbono. Es evidente la contradicción de las últimas decisiones relativas a la fijación


de cuotas preferentes para el uso de carbón en relación con el objetivo de desarrollo
sostenible.

4. Con las limitaciones mencionadas en las tecnologías de generación tradicionales y una


economía que entraba en fase alcista de la actividad económica y de la demanda
eléctrica a medida que avanzaba la década de los noventa, se iban estrechando los
márgenes de capacidad instalada para atender demandas punta, de manera que la
seguridad de suministro quedaba confiada sobre todo a las nuevas centrales de ciclo
combinado de gas. La dependencia muy mayoritaria del gas de Argelia por tubo añadía
un factor de debilidad estratégico que había que solventar. España demostró, en aquellos
años a caballo de las dos décadas, una capacidad organizativa y de respuesta a los
problemas energéticos verdaderamente impresionante. Se duplicó la capacidad instalada
de las tres plantas de regasificación existentes (el Prat, Cartagena y Huelva), se construyó
la de Bilbao, se inició de la de Sagunto y se proyectó la de Mugardos en A Coruña.

Esta apuesta estratégica por el gas, unido a diversas medidas de liberalización y compe-
tencia en este sector, favoreció un proceso inversor que no tiene parangón en ningún
país desarrollado. Frente a ello, el principal problema actual con las centrales de ciclo
combinado consiste en la enorme infrautilización actual de las mismas (unas 3.000
horas/año, frente a una previsión de funcionamiento de 5.500 horas/año). No puede
convertirse en ruinosa una tecnología necesaria, por lo que hay que solventarlo modu-
lando la retribución precisamente por esa garantía de servicio que prestan.

Pero la situación favorable para la autonomía y seguridad de suministro propiciada por el


gas no elude la mayor y creciente dependencia energética exterior ni el crecimiento de
las emisiones, aunque sean de menor intensidad que las procedentes del uso del
carbón. Por ello, la discusión técnica y política sobre las tecnologías de generación se
centra en las otras dos fuentes: la energía nuclear y las llamadas energías renovables.
Todo ello, con independencia de los avances que se logren tanto en materia de ahorro
energético como en los desarrollos tecnológicos de energías de futuro, como la llamada
economía del hidrógeno.

5. España ha sido referente mundial en el impulso de las energías renovables, eólica, solar,
-térmica, termoeléctrica y fotovoltaica-, biomasa, biogás y biocarburantes. A las energías
renovables, se les da un tratamiento favorable por su contribución a la diversificación de
fuentes energéticas, a la menor dependencia exterior, a lograr un desarrollo sostenible, a
tener un carácter de fuente renovable y, en algunos casos, a favorecer el asentamiento de
población en el campo. La normativa de las energías renovables y de todo el régimen
120 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

especial, que incluye también la cogeneración (energía y calor) en las empresas, fue
perfeccionándose pasando de una regulación de tarifas fijas hacia un sistema en el que
se estimula el salir al mercado.

Se midieron bien los pasos para alcanzar una retribución razonable y atractiva de las
inversiones durante el período de vida útil y proporcionar la adecuada seguridad jurídica y
estabilidad regulatoria, fijando unos criterios claros de revisión periódica de primas a la baja
para las nuevas inversiones en función de los avances tecnológicos y los correspondientes
menores costes de generación. También se fijaron unos topes a la capacidad instalada que
se iba a autorizar en cada una de las tecnologías. Este marco culminó con el Real Decreto
436/2004 que ha sido objeto de seguimiento en los más diversos países desarrollados
y, lo que es más importante, ha supuesto un impresionante despliegue en los años
siguientes de inversiones y desarrollos tecnológicos de nuestras empresas tanto en
nuestro país como a nivel internacional.

Desgraciadamente, durante los últimos años no se han seguido estos criterios, las primas
unitarias han ido en ascenso y, en el caso de la energía solar fotovoltaica, han sido tan
elevadas (429 euros/MW) que en 2009 han representado el 43% del total de primas
al régimen especial cuando esta generación representó el 7,6%. Se ha convertido en
inversión masiva y ajena a los objetivos energéticos en lugar de inducir un desarrollo
tecnológico ordenado de las renovables, provocando dos grandes males, mayores
importaciones con deterioro del sector exterior y crecimiento espectacular del déficit
tarifario. Como la situación resulta insostenible, se ha empezado a dar marcha atrás
pretendiendo incluso dar carácter retroactivo a las medidas lo que deriva en una mayor
inseguridad regulatoria, causando incertidumbre e inhibición inversora en la actualidad
que es necesario corregir con rapidez.

Por ello, sería necesaria una Ley de Energías Renovables que asegure un marco
legislativo y fiscal objetivo, transparente y predecible. Y también que se establezca una
guía práctica para que todos los consumidores puedan disponer de la información
necesaria para aprovechar su desarrollo. Parece que hay consenso en el objetivo de
lograr que estas energías representen el 20% en 2020. Una línea de actuación urgente
consiste en programar la instalación obligatoria a medio y largo plazo en todos los edifi-
cios de energía solar térmica y fotovoltaica, primando estas inversiones sobre las de los
llamados huertos solares.

Sin embargo, es sabido que las energías renovables no garantizan plenamente la seguri-
dad de suministro habida cuenta la dependencia de factores atmosféricos, en la mayoría
de los casos, que imposibilitan el adecuado ajuste de la oferta a las condiciones de la
El entorno Político y Económico | 121

demanda. Y aquí es donde las renovables encuentran la complementariedad necesaria


con la energía nuclear.

6. Se considera que la energía nuclear es hoy en día limpia, segura y eficiente, es decir,
cumple con los tres objetivos planteados. La energía nuclear proporciona en España el
20 por cien de la electricidad producida, menos que en la media europea (35%) y por
supuesto que en Francia (78%). Contribuye al cumplimiento del Protocolo de Kyoto,
dado que el parque nuclear español evita la emisión a la atmósfera de unos 50 millones
de toneladas de CO2 cada año. También contribuye a reducir nuestra grave dependencia
energética exterior al evitar la importación de unos 100 millones de barriles de petróleo
al año por un importe de unos 8.000 millones de euros al año.

Con el fin de mantener el “mix” energético equilibrado, reducir la dependencia del exterior,
muy superior a la media europea, reducir las emisiones de CO2, que superan ampliamente
las comprometidas en el Protocolo de Kyoto, mejorar la seguridad de suministro y dar
respuesta a la creciente demanda de energía en condiciones competitivas, resulta necesario
y ya urgente buscar consenso entre el Gobierno y las principales fuerzas sociales y políticas
en torno a las siguientes cuestiones básicas:
a) Mantener los emplazamientos actuales y gestionar la vida útil de las centrales
existentes en línea con las tendencias internacionales y con el asesoramiento del
Consejo de Seguridad Nuclear. Sobre esta base, la energía nuclear debe mantener su
peso relativo actual en el mix energético. Para cumplir con los tres objetivos de
seguridad de suministro, competitividad económica y sostenibilidad ambiental, la
energía nuclear resulta imprescindible para favorecer el impulso de energías limpias
como el bombeo, la producción de hidrógeno y atender a la demanda creciente
prevista en la carga de baterías de vehículos eléctricos.
b) Participar activamente, por parte de la industria española, en los programas en
curso de otros países sobre centrales de nueva generación de reactores en los que
prima, además de la seguridad como siempre, el avance en el aprovechamiento del
combustible y que son de construcción más rápida.
c) Intensificar los recursos y el esfuerzo investigador para la completa reutilización de
los residuos.

La mayoría de países que habían sufrido como nosotros el parón nuclear, como
Alemania, Reino Unido o Estados Unidos, están replanteándose la ampliación de la
capacidad eléctrica instalada de origen nuclear. A nosotros, nos resulta imprescindible
para poder recuperar la facultad de crear riqueza y empleo, que no se cierre Garoña, que
se repotencie su capacidad y que, con los debidos avales del Consejo de Seguridad Nuclear,
122 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

se alargue la vida útil de todas las demás centrales. Estas últimas medidas servirían, además,
para dar solución al problema del déficit tarifario, cuestión delicada nada fácil de resolver
por otras vías sin comprometer la competitividad de las empresas.

Intensificar inversiones en infraestructuras energéticas

La red de transporte de electricidad ha tenido tradicionalmente algunos problemas


localizados de despliegue en particular en el acceso a grandes ciudades. Por ello y para
atender adecuadamente la creciente demanda previsible, resulta objetivo prioritario
cumplir los compromisos de despliegue y modernización establecidos en la Planificación
Plurianual de Infraestructuras de Transporte Energéticas de Gas y de Electricidad, incluido
de manera especial los que afectan a las islas Canarias y las conexiones de las Baleares
con la Península, así como los accesos a grandes ciudades.

Los mayores esfuerzos regulatorios y financieros deben concentrarse en la mejora


sustancial de las redes de distribución eléctrica para elevar los niveles de seguridad y
calidad de suministro en todo momento. Siguiendo los modelos internacionales más
solventes, se debe establecer un sistema retributivo razonable y eficiente de esta red
capilar, implantando al mismo tiempo un sistema especial reforzado de vigilancia de la
calidad de suministro a través de los tiempos y frecuencias de interrupción del mismo y
de las oscilaciones no admisibles en el fluido eléctrico.

Resulta necesario insistir, ante las instancias comunitarias y los países limítrofes, sobre el
incremento sustancial de las interconexiones internacionales de electricidad y gas en
línea con los compromisos asumidos reiteradamente por el Consejo Europeo y consi-
derar este objetivo como premisa indiscutible para la apertura total de operaciones
empresariales. Toda Europa tiene que resolver el problema estratégico de la dependencia
enorme de gas de Rusia, que está generando periódicas incertidumbres para el suminis-
tro garantizado de gas en invierno. En este contexto, adquiere creciente relevancia, y así
se está viendo de manera creciente en la UE, el Medgaz y la ampliación de nuestras
conexiones gasísticas con Francia y resto de Europa. Por ello, se debe respaldar cualquier
acción del Gobierno para defender la intensificación de las interconexiones interna-
cionales eléctricas y de gas.

Por otra parte, se deben incrementar sustancialmente los recursos destinados a investigar
y acondicionar nuevos almacenamientos de gas, dado que estamos muy lejos de alcanzar
el volumen de reservas considerado mínimo estratégico.
El entorno Político y Económico | 123

Por último, se deben establecer sistemas legales y administrativos ágiles y eficientes para
la tramitación de las autorizaciones de nuevas infraestructuras energéticas, de forma que
se reduzca sustancialmente el plazo existente y se facilite el despliegue de la generación
distribuida y, en particular, de las energías renovables y sus conexiones a la red. Estas
inversiones en redes van a adquirir creciente importancia con el aumento de coches
eléctricos. Para un país como España, que importa todo el petróleo y gas y que esta
energía impone una pesada carga sobre nuestra balanza comercial, resulta especial-
mente estratégico impulsar la implantación de los coches eléctricos y los desarrollos
tecnológicos relacionados con estos vehículos.

El despliegue de las infraestructuras energéticas de electricidad y gas es tan decisivo


para garantizar el bienestar y el empleo de España que debe propiciarse ese despliegue
de manera que las cuestiones medioambientales deben ser tenidas en cuenta pero no
impedir ese despliegue para garantizar la seguridad de suministro energético en condi-
ciones competitivas.

Incentivos e inversiones en ahorro y eficiencia energética

La necesidad de elevar los niveles de eficiencia energética en nuestro país con urgencia
es evidente dado que, como se afirmó anteriormente, nuestra dependencia exterior es
grave y creciente y que sobrepasamos ampliamente los límites establecidos a las
emisiones de gases de efecto invernadero para cumplir con los compromisos derivados
del Protocolo de Kyoto. Por ello, es necesario impulsar políticas activas de ahorro y
eficiencia energética en línea con la E4 que implantó el Partido Popular en el año 2003
y que ha registrado un insuficiente desarrollo desde entonces.

Hay que actuar sobre todo en los tres frentes siguientes: transporte, residencial y empre-
sarial. Y todo ello, con vistas a mejorar la competitividad de nuestra economía.

En cuanto al transporte, se debe acelerar la construcción de las infraestructuras del AVE con
el fin de poder intensificar el transporte de mercancías por ferrocarril en las vías
convencionales de manera más eficiente. También deben incluirse planes de movilidad en
los desarrollos urbanísticos incluyendo la obligatoriedad de construir aparcamientos de gran
capacidad conectados con el transporte público. En cuanto a la eficiencia energética y
ecológica de los medios de transporte, deben establecerse incentivos eficaces a la
adquisición de vehículos más eficientes, y la penalización fiscal de los más contaminantes,
estableciéndose la obligatoriedad de etiquetado energético de los vehículos. Los vehículos
124 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

híbridos y eléctricos van a ser en el próximo futuro una realidad en rápido crecimiento. Invertir
en esta política de infraestructuras y medios de transporte eficientes significa crear empleos
hoy, lograr avances tecnológicos y reducir el abultado déficit exterior lo que hace elevar el
potencial de crecimiento futuro.

En lo que respecta a la eficiencia energética residencial, serían eficaces los incentivos


como la discriminación horaria, tarifa nocturna y el fomento a la utilización de fuentes
energéticas alternativas, además de las normas técnicas de edificación exigiendo los
aislamientos adecuados y las placas solares térmicas suficientes. Por último, es necesario
un plan masivo nacional de sustitución del alumbrado público ineficiente y contaminante
de los municipios con un programa especial financiado por sistemas público-privados.

Hay que plantearse una integración de la energía en los planes de urbanismo y de


desarrollo territorial. La maraña legislativa española en lo referente al suelo y al urbanismo
debería revisarse para incorporar, entre otras muchas cosas, estrategias energéticas de
eficiencia y de racionalidad económica.

Por último, en cuanto a la eficiencia energética en la empresa, se deben primar fiscal-


mente las empresas que cumplan con unos requisitos determinados relacionados con el
ahorro energético y, por supuesto, debe fomentarse la cogeneración en todos los
sectores, eliminando los obstáculos a su desarrollo.

Liberalización de los mercados energéticos

1. Mejora de la regulación de los mercados eléctrico y de gas. Es necesario eliminar


las incertidumbres existentes en la actualidad sobre el modelo regulatorio del sector
energético español que impide el buen funcionamiento de los mercados y limita el
desarrollo de nuevos proyectos de inversión. No se trata de regular más, sino de
hacerlo respetando los principios de proporcionalidad, transparencia, racionalidad,
unidad de mercado y libre competencia.

En ese sentido, hay que eliminar de una vez la maraña de subvenciones cruzadas y
poco transparentes en el sector eléctrico, potenciar la libertad de contratación
impulsando el funcionamiento de los contratos bilaterales y a plazo, una vez concluido
el sistema de tarifas, salvo las de último recurso. Por otra parte, es necesario garantizar
la necesaria unidad de mercado en materia de política energética, estableciendo los
mecanismos de acción coordinada y coherente de las diferentes Administraciones
públicas y, en particular, de garantía de cumplimiento de los plazos de tramitación
administrativa de nuevas instalaciones y de transparencia de los procesos de tramitación.
El entorno Político y Económico | 125

2. Debe reforzarse el papel de los órganos de control, regulación y consulta, la CNE


y el CSN. El Gobierno debiera adoptar medidas que favorezcan estos objetivos en
relación con la regulación de sus cargos directivos, obligaciones de transparencia e
información, comparencia en el Congreso y autonomía administrativa y económica
de dichas instituciones.

Resumen y conclusiones

En un momento de enorme desconfianza e incertidumbre de los mercados, inversores,


e incluso gobiernos internacionales, sobre las posibilidades de la economía española de
conseguir un escenario de estabilidad macroeconómica, unido a una tendencia creciente
del precio de las materias primas por la continua demanda de los países emergentes y
la recuperación mundial, es absolutamente esencial que la política energética contribuya
a esa estabilidad por la vía de no generar mayores desequilibrios en las necesidades de
financiación del conjunto de la economía.

En la misma línea de importancia, se sitúa no retrasar más algunas decisiones en materia


energética que conllevan un coste de oportunidad importante en el objetivo de impulsar
la competitividad y, en consecuencia, el potencial de nuestra economía. Me estoy
refiriendo en particular a: la absoluta necesidad de disponer de un marco regulatorio
estable, predecible y de calidad, con unos organismos reguladores y de control
profesionales y no politizados; una definición estratégica, racional y consensuada sobre
el mix de generación eléctrica que España se puede permitir en los próximos veinticinco
años y un marco financiero ligado al mismo que contemple una retribución razonable
para las diferentes tecnologías y actores del mercado y, finalmente, un impulso a las
infraestructuras energéticas y a las inversiones públicas y privadas en eficiencia energética
que actúen como dinamizador de nuestra debilidad económica.
126 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Repercusiones del ingreso de España en la UE

Recuerdos de mi etapa en la Comisaría de Energía

Marcelino Oreja Aguirre


Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

O cupé el cargo de Comisario Europeo de Energía y Transportes (carteras que entonces


estaban unificadas en un solo Departamento o Comisaría, del que dependían dos
Direcciones Generales), en el último tramo de la Presidencia de Jacques Delors, al sustituir
en la citada responsabilidad a Abel Matutes, que sería el cabeza de lista del Partido Popular
español a las elecciones al Parlamento Europeo de 1994. Enseguida debí tomar el pulso a
los problemas y trabajos en curso de la Comisaría, ya que se convocaban los dos Consejos
de Ministros sectoriales vinculados a la misma, con temas importantes en agenda.

En mi primer Consejo de Ministros de Transportes, me correspondió abordar, entre otros


temas, el delicado expediente de las Ayudas de Estado que el Gobierno francés otorgaba,
para poder mantener el régimen económico de funcionamiento en que se apoyaban, a
la Compañía aérea de bandera Air France. Pocas semanas más tarde asistí al Consejo de
Ministros de Energía, donde se debatió la propuesta francesa de Comprador Único, como
alternativa a la figura del Acceso de Terceros a las redes eléctricas.

Vivimos tiempos de decidido impulso político a los programas normativos de apertura a la


competencia, tributarios del Libro Blanco Delors sobre realización del Mercado Interior y, en
la esfera específica del sector energético, de la Comunicación de la Comisión al Consejo de
1988, que marcaba un camino claro de obstáculos a superar y reformas a emprender.

Aquella Comunicación era la respuesta que se ofrecía desde el sector energético, al


proyecto general de puesta en aplicación del mercado interior europeo nacido del Acta
Única. Debe recordarse en tal sentido que la reforma del Tratado de Roma permitía el
salto de mercado común a un espacio único europeo, como etapa sucesiva en el
deseado proceso de integración económica que debía preceder a la unión monetaria.
El entorno Político y Económico | 127

Con el Acta Única se ampliaba el catálogo de políticas comunitarias, como el medio


ambiente o la investigación y desarrollo, pero sobre todo se habilitaban los procesos de
armonización legislativa, liberalización y apertura a la competencia en numerosos secto-
res. El energético quedaba excluido de esta regulación inicial, pero se rescataba a través
de la citada Comunicación al Consejo de 1988.

Así pues, se trataba de dar continuidad al citado impulso liberalizador en sectores


estratégicos que habían descansado, su regulación, desde el final de la Segunda Guerra
Mundial, en técnicas monopolísticas y claro control del sector público empresarial. Se
trataba, en todo caso, de alcanzar la orilla de la libre competencia sin demoler el puente
de las obligaciones de servicio público que había sido la clave de bóveda de la
construcción doctrinal y el mecanismo jurídico habilitador del desarrollo comercial del
sector durante cuatro décadas. Difícil equilibrio que habría que respetar en la configuración
comunitaria de la reforma energética.

Dos eran las Directivas principales que se tramitaban y cuyo contenido fundamental
heredé de los Comisarios precedentes, Cardoso e Cunha y Matutes: la propuesta para la
apertura a la competencia del sector eléctrico y la equivalente para el sector del gas
natural. En ellas no se establecía una nueva política, la energética para la Comunidad, al
carecer de cauce jurídico para ello, pero sí se avanzaban medidas, acciones y orientacio-
nes claves para asegurar la apertura a los mercados, la libre circulación de los productos
y servicios energéticos y el derecho de establecimiento de las empresas del sector en
otros Estados miembros.

Tradicionalmente las empresas concesionarias de servicios públicos en grandes sectores


industriales, como el transporte o la energía, y más modernamente las telecomunica-
ciones, habían tendido a adoptar una posición monopolística, sostenida en razón de
argumentos económicos como la necesidad de economías de escala, o el denominado
monopolio natural que se justifica por la no duplicidad de las redes o infraestructuras,
por razones de costes de las inversiones y complejidad de los componentes
tecnológicos ligadas a estas industrias. El hecho de que en tales sectores sus productos,
esto es, la electricidad, el gas o los servicios añadidos de telecomunicaciones, sean
inseparables del medio que los transporta, obliga a que se configure la habilitación
jurídica de las redes, para asegurar la competencia de terceros operadores, y crear así
un mercado regulado. Así, por consiguiente, la modalidad de acceso de terceros a la red
o third party access, se traduciría en el acceso por parte de otros operadores o
empresas a las redes de transmisión y distribución sin discriminaciones, con arreglo a
la capacidad disponible y a cambio de una remuneración razonable, sea como peaje o
tarifa de acceso.
128 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En ese contexto, se planteaba el debate en torno a la figura de Comprador Único, propug-


nada por Francia, como opción al modelo anglosajón de common carrier, defendida por
la mayoría de los países miembros. El modelo de Comprador Único se manifestaba, a
nuestro juicio, como una técnica insuficiente desde la perspectiva de garantizar la rivalidad
competitiva, ya que en su diseño se mantenía el monopolio nacional en la compra de
electricidad a los productores y su venta a consumidores, aunque eliminándose el corres-
pondiente a la generación, importación y exportación de electricidad. El acceso de terceros
suponía por el contrario un mercado sin más restricciones a las técnicas de capacidad de
las redes que, en todo caso, tenían que ser debidamente justificadas.

Junto a ello procuré prestar una especial atención a otro dossier que, juzgué de
inmediato, sumamente relevante: La Carta Europea de la Energía. Como antes mencio-
naba, a pesar de que la Unión Europea es una comunidad energética, por necesidad
material, también lo es por acta de nacimiento, incluso extensivamente. Cabe recordar, a
este respecto, una vez más, que dos de los tres Tratados fundacionales llevan el apellido
energético, aunque se haya carecido de política común de la energía hasta la reciente
ratificación del Tratado de Lisboa.

Ahora bien, nos encontrábamos en un momento muy singular de la construcción


comunitaria y del entorno europeo. Apenas habían transcurrido cinco años de la caída del
muro de Berlín y el desplome constitucional de la antigua Unión Soviética, con el
renacimiento e independencia de numerosos Estados independientes de su antiguo seno.
A su vez, la Comunidad miraba a medio plazo su apertura al Centro y Este del continente
en una ulterior, y notable, ampliación. Por ello, y otras muchas razones vinculadas a las
singularidades energéticas del proceso, me pareció claramente pertinente promover el
Tratado de la Carta Europea de la Energía. Se trataba, en suma, de propugnar una política
energética meta europea, a través de un instrumento de derecho público convencional,
firmado tanto por la Comunidad como por sus Estados adheridos de una parte, y por la
Federación Rusa y la mayor parte de los países de la ex Unión Soviética, de otra. ¿Para hacer
qué? Para crear un espacio común que habilitara el libre tránsito de productos y servicios
energéticos, dotara de seguridad a las inversiones recíprocas, facilitara la canalización de
fuentes de aprovisionamientos energéticos del Este a la Comunidad y la transferencia
tecnológica y las propias de asistencia técnica, en sentido contrario. Al mismo tiempo
permitía hacer un ensayo general en materia económica entre las dos regiones, de gran
significación para el futuro.

Igualmente, recuerdo de aquella época otras medidas, propias relacionadas con el fomento
del ahorro y la eficiencia energética, la seguridad nuclear, o la investigación y el desarrollo.
Pero el acento principal de nuestro trabajo se puso en las Directivas liberalizadoras y la Carta
El entorno Político y Económico | 129

Europea de la Energía. Afortunadamente, ambas iniciativas se adoptaron ulteriormente, y


hoy nos encontramos con la puesta en marcha del tercer paquete liberalizador que ha
consagrado, entre otras muchas cosas, la existencia de una Agencia Europea de coordina-
ción de la Regulación de la Energías (ACER).

No puedo concluir este breve repaso de mi gestión en la Comisaría de Energía, sin


recordar el valioso apoyo que siempre recibí de mis colaboradores en dicha etapa, en la
Dirección General de la Energía, en el Gabinete, dirigido simultáneamente por Ramón de
Miguel y Daniel Calleja, mi Consejero para Asuntos de Energía, Vicente López-Ibor Mayor,
y todos y cada uno de los miembros de aquel magnífico equipo.
130 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Repercusiones del ingreso de España en la UE

Pedro Solbes

D ebo exponer en unas pocas páginas el amplio tema de la interrelación entre el


entorno político y económico de nuestra pertenencia a la Unión Europea (UE) y
su impacto sobre nuestra política energética. No pretendo cubrir todos los elementos por
lo que he optado por analizar con más detalle el contexto político económico en el que
se produce nuestro acceso a las entonces Comunidades Europeas y su impacto sobre el
modelo energético entonces vigente para finalizar con algunas consideraciones sobre la
interrelación entre los factores políticos y económicos en la definición de la actual y futura
política energética comunitaria.

Los profundos cambios vividos en Europa y España desde 1985 han sido relevantes en
términos históricos. Una de las características del proceso de construcción europea,
como es bien sabido, es que ha ido modificando sus objetivos. Como país hemos sido
testigos y actores de las transformaciones que sufren la construcción europea en su
contenido material y en el espacio geográfico que abarca. Para los europeístas las
sucesivas ampliaciones debían ir acompañadas de una mayor profundización en la
construcción europea; se aprovechan las ampliaciones para corregir y en su caso mejorar
las competencias comunitarias. Solo se entiende bien como ha evolucionado durante
estos 25 años nuestra política energética si la encajamos en la construcción europea,
condicionada a su vez por el contexto político y económico de cada momento.

Nuestra entrada en la CE supuso aceptar el acervo comunitario pero también y casi de


inmediato las decisiones consecuencia de la puesta en vigor del mercado único.
El entorno Político y Económico | 131

El periodo inicial: la aplicación del mercado común

A finales de los 70 se inician las negociaciones de adhesión de España a las Comunidades


Europeas que coinciden con un período de profunda transformación política en España y
de graves dificultades económicas a nivel nacional y mundial. En el origen de las mismas
se encontraban las crisis energéticas de aquella década.

Coincidiendo con los últimos meses del franquismo (a partir de abril de 1974) empieza
a percibirse en España el impacto de la primera de aquellas crisis. El aumento del precio
del crudo aumentó la factura de las importaciones españolas en una cuantía equivalente
a un 3% del PIB. Con una demanda de energía muy rígida y altamente dependiente del
petróleo importado esa detracción de recursos afectó negativamente a la actividad
económica. Al ser la subida de precios permanente la política compensadora que se
intentó aplicar por el gobierno de la época fue claramente contraproducente. Tras la
muerte de Franco (febrero de 1975) se inicia nuestra transición política que coincide con
las secuelas económicas derivadas de esta primera crisis. En julio de 1977 se firmaron
los Pactos de la Moncloa, instrumento fundamental para corregir los desequilibrios
económicos de nuestro país, y entre ellos el energético.

También en 1977 se presentó nuestra demanda de adhesión a las Comunidades Europeas


aún siendo conscientes de que sin una Constitución democrática el acceso no era posible.

La relativa calma política que se obtuvo tras la aprobación de la Constitución, en 1978, se


vio interrumpida por un nuevo empeoramiento económico, que afectó prácticamente a
todos los países desarrollados, consecuencia de nuevos incrementos del precio del crudo
a partir de 1979. El impacto sobre la balanza de pagos y la inflación obligó a nuevos
ajustes. La energía pasó al primer plano del debate interno. El Plan Energético Nacional
(PEN) elaborado en 1981 definía una política energética que permitiera hacer frente a los
nuevos retos. 1982 fue un año especialmente negativo en términos de crecimiento en los
países desarrollados y también en España; las elecciones de octubre propiciaron un
cambio de Gobierno que permitió la aceleración de las negociaciones de adhesión y un
cambio claro en la política económica, incluyendo decisiones claves en la política
energética (perdió importancia el PEN, se instauró la moratoria nuclear, se iniciaron los
cambios para conseguir un sistema energético más eficiente, etc.).

Desde la presentación de la demanda de adhesión y hasta 1982 se negociaron los


temas menos sensibles aunque se alcanzó acuerdo en dos temas de especial relevancia:
la adopción de la unión aduanera y el compromiso de la aplicación del IVA desde el
momento de nuestra entrada en la Comunidad. Había múltiples razones para no acelerar
132 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

el proceso de negociación. La fundamental, constatar la consolidación de la democracia


en España, que no se percibirá hasta las elecciones de 1982. A ello se añadían las dificul-
tades por las que pasaba el propio proceso de construcción europea en un momento
de bajo crecimiento económico consecuencia de las crisis citadas y de tener que hacer
frente a los problemas derivados de la primera ampliación (cheque inglés) y de la crisis
de la política agrícola común. La firma del Tratado de Adhesión de Grecia con anterio-
ridad al nuestro era el inicio de la ampliación hacia el Sur pero también el banco de
pruebas para los acuerdos con Portugal y España, en especial en la integración del sector
agrícola. Como es bien conocido al final la presión alemana ayudó a desbloquear
nuestras negociaciones que culminaron en el primer trimestre de 1985.

El Tratado de Adhesión implicaba la aceptación del acervo comunitario en vigor con los
períodos transitorios o las excepciones pactadas. Para nuestro propósito es importante
aclarar el contenido del acervo en materia de energía en el momento de la adhesión. Al
referirse a ese período se suele señalar la inexistencia de una política energética europea,
afirmación valida para el Tratado Constitutivo de la Comunidad Económica Europea
(TCEE), pero no para los otros dos Tratados fundacionales (el de la Comunidad Europea
del Carbón y del Acero, TCECA, y el de Energía Atómica, TCEEA o EURATOM) en los que
la energía era consustancial con los mismos.

En el TCECA del año 1952 se preveía la vigencia de la CECA por un período de 50 años,
terminando su vida en julio del 2003. Esa primera Comunidad tenía como objetivo
promocionar y mantener, incluso mediante subvenciones, la producción de carbón en
los países miembros. Una decisión de la Comisión de 1967 establecía las exigencias para
su concesión, con una regulación sobre compatibilidad de ayudas públicas distintas de
las generales de las normas de competencia. El TCECA ha caducado pero no se ha
conseguido aún que el carbón entre en un régimen de mercado y ello a pesar del
importante esfuerzo financiero realizado por todos los países reconvertir y reducir muy
sustancialmente la minería del carbón. El carbón sigue jugando un papel relevante en el
mix energético de algunos países por razones de garantía de abastecimiento y otras de
orden social incrementadas ambas tras la última ampliación.

En Roma en 1957 se firmaron dos Tratados: el TCEEA y el TCEE. El TCEEA, que reflejaba
la visión francesa sobre la energía nuclear, aseguraba el intercambio de conocimientos
técnicos, establecía normas comunes para la protección de la población y trabajadores y
facilitaba la inversión y control de las instalaciones en el ámbito de dicha energía. En el
momento de nuestra adhesión todavía no se habían planteado los rechazos a la opción
nuclear que posteriormente surgen en algunos de los países fundadores (Alemania o
Italia) y en otros miembros posteriores (Irlanda, España o Austria).
El entorno Político y Económico | 133

El TCEE y su desarrollo constituían el paquete fundamental de la negociación. Como es


bien conocido mediante el mismo se ponía en marcha lo que se dio en llamar el
Mercado Común es decir una unión aduanera sin desaparición de las fronteras físicas,
con igual protección frente al exterior, y con libre circulación en su interior de bienes,
servicios, personas y capitales (las habitualmente conocidas como “cuatro libertades”). El
Tratado incluía además unas políticas de acompañamiento como la de competencia, la
social, la agrícola o la de transporte entre las que no estaba la energía. Pasará mucho
tiempo antes de que se acepte en los textos constitutivos un articulado específico sobre
la política energética (Tratado de Lisboa). Pero ello no quiere decir que desde la entrada
en vigor del TCEE el sector energético no estuviera afectado por las políticas horizontales,
en especial la de competencia (con el tratamiento específico citado para el carbón) y la
armonización de la fiscalidad indirecta.

Negar la comunitarización de la política energética ha sido una constante durante


décadas. Las razones eran múltiples razones: la diferente disponibilidad de energía
primaria en cada país (existencia o no de carbón, gas o petróleo), los distintos modelos
de abastecimiento de energía importada (públicos o privados), la especial sensibilidad
suscitada por la garantía de abastecimientos, que se acentúa tras las crisis, y que
justificaba entonces y aún ahora la presencia del sector público, los diferentes modelos
de generación, transporte y comercialización, el distinto impacto de la fiscalidad o las
distintas posiciones sobre la opción nuclear.

Tampoco, en los primeros años del Mercado Común, se pensaba en la supresión de


fronteras físicas ni en que la energía eléctrica pudiera ser objeto de comercio transfronterizo
como un producto más. Las interconexiones existían ya entre algunos países, pero era un
tema nacional. El ámbito de la energía era el reino de los obstáculos técnicos, físicos y
fiscales que intentará corregir el Mercado Único. La preocupación dominante en aquellos
años era la seguridad de abastecimiento energético, mucho menos la consecución de
mercados más eficientes. En consecuencia en el ámbito del TCEE sólo se preste atención
a algún aspecto muy concreto, el mejor ejemplo, consecuencia de la crisis de la crisis de
1973 fue la adopción de una decisión común sobre reservas estratégicas.

Recordemos a grandes pinceladas lo que éramos en aquel momento.

En las energías primarias un régimen de alta protección al carbón: producción no


eficiente que para mantenerse necesitaba elevadas subvenciones al producto (directas o
vía pérdidas en empresas públicas), compra obligada por el sector eléctrico del carbón
nacional (con la correspondiente incidencia en los precios de la energías) y
discrecionalidad absoluta en el comercio exterior (régimen de comercio de estado con
134 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

importaciones decididas con criterios de necesidad de abastecimiento, de inversiones en


el exterior o de acuerdos comerciales internacionales).

En el sector hidrocarburos nuestro modelo era de gran complejidad. En el origen se


encontraban las decisiones de Calvo Sotelo, en 1927, nacionalizando el sector. CAMPSA
como empresa arrendataria del monopolio tenía la competencia “jurídico formal” de
todas las actividades cubiertas por el mismo y en esta empresa permanecieron siempre
las actuaciones vinculadas al “monopolio fiscal”. La constitución inicial en el ámbito del
INI de empresas de refino y de exploración supuso una cierta apertura. La existencia de
la denominada “cuota de comercio” para compra de crudo por razones de política
comercial distorsionaban algo más el modelo. La creación al final de la transición del INH,
en el que se concentran las actividades del INI en el sector hidrocarburos, fue un paso
adelante para clarificar el sector y facilitó la segregación y su posterior privatización. La
distribución de productos monopolizados derivados del petróleo continuaba en CAMPSA
(o sus empresas concesionarias) y se hacían al precio establecido por el Gobierno.

Existía un régimen de monopolio para el gas licuado, con precios administrados. Y en el


gas natural existía un régimen con dos empresas una privada y otra pública que jugaban
en una cierta competencia en la importación (exclusivamente del Norte de Africa) y
abastecían a partes diferentes del territorio nacional obviando la competencia entre ellas.

También nuestro sistema eléctrico era peculiar. A diferencia de otros países europeos el
sector privado jugaba un papel fundamental en la generación transporte y distribución de
electricidad, pero trabajando en un sistema de precios administrados. El sector público
apareció en la generación y en el transporte y avanzó progresivamente en la comercia-
lización. Llegamos a la Comunidad con un sector híbrido de propiedad pública y privada,
con un régimen de precios administrados y de reparto de zonas que no permitía ningún
tipo de competencia y por supuesto cerrado frente al exterior (imposible técnicamente por
la falta de interconexiones). Con una participación de la hidroelectricidad relevante y una
producción de energía nuclear que había exigido importantes desembolsos para las
empresas eléctricas.

En resumen, nuestro sistema energético en el momento de las negociaciones adolecía,


como muchos otros, de todos los problemas a los que se ha hecho referencia. Se
disponía de poca energía propia (carbón de baja calidad, un porcentaje significativo de
hidroeléctrica, un reducido parque nuclear y una prácticamente inexistente producción
de hidrocarburos), y se era altamente dependiente del petróleo importado. El comercio
exterior estaba sometido al régimen de comercio de estado para los hidrocarburos y el
carbón. Convivían empresas públicas y privadas en cada subsector pero sin una política
El entorno Político y Económico | 135

clara que justificara la apuesta por una u otra opción. Y todo ello en el marco de un
régimen de monopolio fiscal, interpretado de forma extensiva, para los hidrocarburos y un
sistema de precios fijados por la administración. La resultante era un sistema energético
no sometido a la competencia, sin incentivos para la eficiencia, complejo, y carente de una
definición no siempre consistente del papel del sector público. Es cierto que no muy
distinto de lo que sucedía en otros países europeos incluso con algunos elementos de
más sector privado. Éramos un buen compendio del conjunto de obstáculos que
justificaban el rechazo a cualquier comunitarización de la política energética en Europa.

La entrada del gobierno socialista en 1982 implica cambios importantes en el sector


energético. La moratoria nuclear aumenta nuestra dependencia de los hidrocarburos a
largo plazo y se prima la eficiencia interna y control de costes para reducir la carga a los
consumidores pero también para mejorar nuestra competitividad exterior. Las exigencias
del Tratado de Adhesión eran limitadas, pero la necesaria apertura de nuestra economía
exigía planteamientos más ambiciosos.

Pero si como he señalado los problemas energéticos estaban en el primer plano de la


actualidad en el debate económico interno no constituyeron como tal un elemento
fundamental de la larga negociación de adhesión.

¿Cómo afecta al sector cada uno de los Tratados? Las mayores dificultades suscitadas con
la adhesión a la CECA se plantearon en la siderurgia y no en el carbón. El modelo vigente
de ayudas al sector carbonífero se adaptó a la normativa comunitaria y se abrió el
régimen de importación al carbón comunitario. La reducción progresiva de las ayudas
para devolver el carbón a las condiciones del mercado (excepto una reserva estratégica)
aún no se ha conseguido por la especial sensibilidad –e importancia– que plantea el
tema en varios países (antiguos y nuevos miembros de la Unión).

En esa lógica las decisiones sobre energía nuclear eran (y siguen siendo) totalmente
nacionales. Al centrarse el TCEEA sobre todo en la seguridad, investigación o condiciones
de acceso al material fisible, no es de extrañar que su aplicación se aceptara sin problemas
ni períodos transitorios con la única salvedad del régimen general aplicable al control de
la circulación de dichos materiales, al no ser firmantes del Tratado de No Proliferación de
Armas Nucleares (TNP). La solución adoptada, aceptar las obligaciones del TNP sin firmar
dicho tratado, permitió resolver el problema exceptuando la libre circulación de productos
con países terceros. El acceso al TNP resolvió de forma definitiva ese punto.

Nuestro modelo energético se vió muy afectado por la aplicación de políticas horizon-
tales. Los cambios básicos fueron consecuencia de la introducción de las normas sobre
136 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

la unión aduanera, la política fiscal y la política de competencia al exigir la adaptación de


los monopolios fiscales eliminando los elementos de naturaleza comercial. En la nego-
ciación se prestó especial atención a la adaptación de los monopolios fiscales, la apertura
de las fronteras al tráfico intracomunitario y la fiscalidad indirecta.

Para algunos productos derivados del petróleo, en especial combustibles, se pactó un


período transitorio de seis años para suprimir los derechos a la importación de productos
comunitarios y se abrieron contingentes crecientes para los mismos dando así respuesta a
las peticiones de algún país vinculadas a sus recuerdos históricos sobre las pérdidas de
mercado derivadas de la puesta en marcha del régimen de monopolio por Calvo Sotelo.

Nuestra fiscalidad sobre los hidrocarburos se vio modificada sustancialmente por la


aplicación del IVA y de los nuevos impuestos especiales que recaen sobre ciertos
productos derivados del petróleo.

La energía eléctrica no fue ni siquiera citada. Habría que esperar algunos años para que
aparecieran las primeras normas comunitarias sobre el sector.

En conclusión aunque la parte del Tratado referido a temas energéticos era aparente-
mente reducida su impacto fue significativo ya que modificaba totalmente el sistema de
monopolio en el sector de los hidrocarburos, cambiando de facto el sistema energético
vigente hasta ese momento. Nuestra política energética deberá tomar en cuenta a partir
de ese momento las decisiones comunitarias pero la entrada en las Comunidades no
modifica ni las fuentes de abastecimiento energético, ni nuestro mix de energía primaria
ni, a corto plazo, la estructura de producción, el régimen de precios o el sistema de
comercialización. Se consolida la posición de España como isla energética que sólo años
más tarde empieza tímidamente a corregirse.

El paso del mercado común al mercado único (1993) y los primeros


pasos para definir un mercado más eficiente para la electricidad y el gas

Si en los años iniciales de la construcción europea el esfuerzo mayor se pone en la


consecución de una unión aduanera la ampliación hacia el Sur refuerza la idea, apoyada
especialmente por el Reino Unido, de avanzar en la creación de un verdadero mercado
único. La mayor aportación realizada por la señora Thatcher a la construcción europea
fue su apuesta por un mercado más eficiente que se tradujo en el ámbito comunitario
en la supresión de los distintos tipos de obstáculos existentes para el libre tránsito de
bienes, servicios, capitales y el libre establecimiento empresarial. La idea subyacente no
El entorno Político y Económico | 137

era otra que aplicar con toda coherencia las cuatro libertades del TCEE, aunque Reino
Unido mantenía una interpretación restrictiva sobre la libre circulación de personas. Tras
esa propuesta estaba ya una incipiente jurisprudencia de la Corte de Justicia.

Con este objetivo presenta la Comisión Europea en 1985 su Libro Blanco para conseguir
un Mercado Unico, con el importante elemento simbólico que supone la supresión de
las fronteras físicas en 1992 (es cierto que el 31 de diciembre). Para ello propone
reforzar las facultades de la Comisión en políticas como la de competencia, y facilita el
proceso de toma de decisiones del Consejo al suprimir la unanimidad para los temas que
afectaran al mercado único (con la importante excepción de la fiscalidad).

Nuestra entrada coincide con la negociación de un nuevo tratado que modifica el TCEE. En
el segundo semestre de 1985, aún en período de ratificación participamos en la negociación
del Acta Única Europea. El contenido de lo pactado para nuestra adhesión –periodos
transitorios para aplicar las normas en vigor– no se veía formalmente afectado. A primera
vista la diferencia entre aplicar el acervo en vigor o el Acta Única podría parecer no muy
distinto, pero en la práctica significaba un cambio radical: pasar de la supresión de obstáculos
en frontera para el intercambio de mercancías, manteniéndose las fronteras físicas, y una
liberalización parcial de los movimientos de capital a la supresión de los controles en frontera
(incluidos los fiscales y técnicos) y un avance significativo en las cuatro libertades: bienes,
servicios y derecho de establecimiento, personas (con una interpretación economicista) y
capitales. El esfuerzo de modernización de nuestra economía se acentuó; hubo que
adaptarse a lo que los demás ya estaban aplicando y a los nuevos acuerdos conseguidos. El
resultado inicialmente previsto se consigue parcialmente el 31 de diciembre de 1992 con la
supresión de las fronteras físicas pero la libre prestación de servicios y el derecho de
establecimiento todavía no se aplicarán plenamente. El proceso sigue tras esa fecha mítica;
el mercado único de la energía aparecerá poco después en el debate.

Pero en este período pasan muchas más cosas: en primer lugar la caída del muro de
Berlín en 1989 que reabre totalmente el escenario geográfico sobre el que recae el
modelo de integración. La posición de Alemania en Europa y sobre Europa cambia y
fuerza a los otros países europeos democráticos a redefinir su papel en la zona.

La Unificación abre nuevas posibilidades para las relaciones con los países de la Europa
Central y del Este, vinculados a la antigua URSS, incluyendo una posible ampliación de la
Unión Europea hacia esa zona. Si en las anteriores ampliaciones el tema energético no fue
tema fundamental, en este caso resulta ser un punto clave por el componente de su mix
energético en algunos casos, por sus especiales relaciones de dependencia energética de
la antigua URSS en otros y por la existencia de un parque nuclear totalmente obsoleto en
138 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

cuanto al cumplimiento de nuestros standards de seguridad. El recuerdo de Chernobil


(1986) seguía vivo. Todos estos elementos se harán más evidentes en el largo período
de negociación para conseguir la Gran Ampliación de la UE. Conseguida la Unificación las
relaciones entre Alemania y todos los países de la antigua Europa Central y del Este,
incluidas obviamente las relaciones con la nueva Rusia, recobran su posición histórica.

En estos años, además, con gran ambición se negoció y firmó en Maastricht el Tratado
de la Unión Europea (TUE, 1992) que modificaba la naturaleza del proceso de construc-
ción europea al pasar de la Comunidad Europea a la Unión, con un ámbito competencial
más amplio, estructurado en torno a tres pilares: el económico, que supone el paso del
mercado único a una unión económica y monetaria, y los referidos a la política exterior
y de seguridad común y la justicia e interior que son el germen de una “comunitarización”
de estos temas. La aprobación del TUE se retrasa por argumentos políticos (el “no”
danés, rechazo en Reino Unido) pero también por el mal momento económico en el
período de ratificación. Esta vez la crisis económica, que se inicia en 1991 y dura hasta
prácticamente 1995, no se genera por una crisis energética sino por las tensiones en los
mercados de cambio en cuyo origen podríamos encontrar el proceso de Unificación de
Alemania y la crisis en Estados Unidos. Las tensiones en los mercados de cambios
escindirán la Unión Europea en dos zonas: los países favorables a la moneda única y los
que se excluyen de la misma. La puesta en marcha del Tratado de Maastricht en la parte
referida a la moneda única quedó paralizada; habrá que esperar a la Cumbre de Madrid,
en diciembre de 1995, para ver el proceso relanzado aprobando el nombre de la nueva
moneda y el calendario de su puesta en marcha.

El euro entrará en vigor en 1999. La división de la Unión en dos zonas se consolidó. No


puede hablarse de una interrelación euro-energía a corto plazo pero es cierto que el
comportamiento moderado del crudo en la segunda mitad de los 90 permitió una rebaja
de los precios al consumo en general y facilitó el cumplimiento de la condición del TUE
referida a la existencia de diferencias limitadas en cuanto a la inflación. En los primeros años
del euro su devaluación frente al dólar encareció del petróleo pero ese efecto fue más que
compensado posteriormente por su revaluación en los momentos de mayor subida de
precios evitando una parte de su impacto inflacionista en especial a partir del 2002.

Ultimo elemento del período que merece ser citado es la ampliación (la cuarta) de la
nueva Unión Europea hacia el Centro y Norte de Europa en 1995. La conjunción del
Mercado Unico y de la Unificación alemana hizo reconsiderar a algunos países su
posición respecto al proceso de integración europea. Intentaban no quedar fuera del
nuevo mercado único mediante su participación en el mismo para lo que se estableció
un Espacio Económico Europeo (EEE). Sin embargo, como algunos creíamos entonces,
El entorno Político y Económico | 139

no podía ser ni en términos políticos ni económicos una solución permanente. Austria,


Suecia y Finlandia se convirtieron en miembros. Noruega negoció su entrada pero el voto
negativo en referéndum impidió su adhesión. Suiza prefirió seguir conviviendo con el
EEE. La adhesión de estos países, dado su nivel de renta y su integración en el mercado
interior planteó pocas dificultades. Sin Noruega el tema energético no era relevante,
aunque adquirió mayor importancia en las negociaciones que culminan con la gran
ampliación (posición de Austria sobre la energía nuclear).

La relativa normalidad de precios durante estos años llevó a prestar menos atención a
los problemas de abastecimiento y más al buen funcionamiento del mercado. El objetivo
de la política energética en Europa se centraría en la consecución de un mercado más
eficiente y abierto.

A esta aproximación no es ajena la puesta en marcha del mercado interior en el sector


servicios. Tanto si se la consideraba como intercambio de producto o como intercambio
de servicios la energía, incluyendo la electricidad, ya no podía quedar excluida de la
regulación comunitaria. El cambio es sustancial, si hasta el Acta Única podíamos decir que
carecíamos de una política energética en el TCEE desde ese momento y a pesar de la
falta de una referencia específica, ese argumento deja de ser válido.

La Comisión Europea dio a conocer su Libro Verde sobre el mercado de la energía en


enero de 1995. En diciembre del mismo año publicaría un Libro Blanco sobre la materia
en el que se defiende la oportunidad de actuar de forma progresiva iniciando primero el
mercado para la electricidad y después el gas. La primera directiva que afecta a la
electricidad se aprobó a finales de 96 (Directiva 96/92), y tenía como objetivo mejorar la
transparencia en el mercado y aumentar la competencia permitiendo el acceso de
terceros a las redes de transporte y distribución. Y todo ello de acuerdo con los principios
ya definidos y aplicados por la autoridad de competencia en otros ámbitos, y aceptados
por la Corte de Luxemburgo, sobre la distinción jurídica, que no separación de propiedad,
entre las actividades de generación, transporte y distribución. En un segundo momento se
aprobó la directiva sobre el gas (1998) que respondía a la misma lógica que la de la
electricidad. Estos primeros pasos deberán ser seguidos por otros posteriores.

Durante este período (TUE Maastricht) ya se acuerda el desarrollo de redes de transporte,


que incluían infraestructuras e interconexiones, afrontando así uno de los obstáculos
técnicos que impedían, y aún hoy limitan, la creación de un mercado eléctrico europeo.

Tomó entidad mayor la demanda de compatibilizar la política energética con la sosteni-


bilidad medioambiental. Tras la firma de la Convención de Cambio Climático de NNUU en
140 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Río en 1992 y sobre todo tras el acuerdo de Kyoto en 1997, que establece compromisos
cuantitativos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, cualquier definición
de una política energética debía ser medioambientalmente sostenible. La Estrategia de
Lisboa del año 2000 ya incluye objetivos cuantitativos medioambientales.

España trasladó a la legislación nacional las normas comunitarias sobre la electricidad


mediante la aprobación de la Ley del Sector Eléctrico (LSE) 54/97 en la que se tomaban
en cuenta los elementos del Protocolo para el Establecimiento de una Nueva Regulación
del Sector Eléctrico Nacional pactado con el sector en diciembre de 1996. La norma sigue
siendo la base de regulación del sector. En ella se definieron los procedimientos para el
paso a una economía de mercado (acceso a generación, costes de transición, transporte y
distribución, etc.) y creó el entramado institucional de nuestro mercado eléctrico. A partir
del 1 de enero de 1998 la legislación estaba en aplicación, aunque el debate sobre la
consecución de suficiente liberalización sigue abierto. Lo que no es incompatible con que
nuestro modelo energético sea más abierto (el gas es el mejor ejemplo) que en la mayor
parte de nuestros socios. La creación del MIBEL entra en la lógica de interconexión regional.

Consideraciones finales:

Desde 1998 la UE ha seguido avanzando también en la política energética. El entorno


institucional ha cambiado sustancialmente. Después de Maastricht los tratados de
Ámsterdam, 1997 y Niza 2001 incluyen referencias a la energía en algunos artículos
(seguridad de abastecimiento, promoción de infraestructuras, etc.) aunque habrá que
esperar al Tratado de Lisboa para disponer de una política mejor definida en un texto
constitutivo.

Otros cambios sustanciales afectaran a la política energética. La Gran Ampliación a 27,


miembros y que entra en vigor en 2004 y 2007, como ya he señalado, se diferencia de
los anteriores en que los temas energéticos han estado muy presentes. Tras la entrada
en vigor de la misma la preocupación por el abastecimiento no disminuye.

Por otra parte, adquiere importancia creciente la política medioambiental y la lucha por
el cambio climático condicionando la política energética.

No es de extrañar que ante la complejidad de los problemas planteados y dada la


dilación en la aprobación de lo que acabará siendo el Tratado de Lisboa, el Consejo, en
2005 solicitara de la Comisión una reflexión que cristaliza en el Libro Verde sobre la
“Estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura”. De ese documento
El entorno Político y Económico | 141

saldrá el “Tercer paquete de medidas sobre el mercado interior de la energía” (marzo de


2007) que, aunque va más lejos que la norma en vigor, no cubre las expectativas que
permitan llegar a un verdadero mercado único.

Tras los múltiples avatares que sufre el proceso constituyente europeo por fin en octubre
del 2007 se firma el Tratado de Lisboa, que no podrá entrar en vigor hasta el primero de
diciembre del 2009. Con él ya existe una base jurídica para una política energética
basada en los principios tradicionales de la política comunitaria: la competitividad, la
sostenibilidad y la seguridad de abastecimientos a los que se añadirá el de solidaridad y
preocupación legítima como han demostrado la experiencia de estos años. El
abastecimiento de Rusia pero también de Asia Central pasa a ser un tema crucial en
política energética pero igualmente en política exterior.

¿Qué debemos esperar a partir de ahora? La constatación de la escasez de combustibles


fósiles es un hecho; el proceso de proceso de globalización y alto crecimiento de los
países emergentes traerá consigo un claro aumento en la demanda de estos productos
y una mayor competencia en cuanto a los abastecimientos. Cualquier política comunitaria
en energía tendrá que ser compartida. No cabe pensar en una definición comunitaria de
los mix energéticos nacionales. Pero a pesar de ello hay mucho que hacer y Lisboa nos
da las claves.

Mayor competitividad exigirá reducir el consumo energético (por razones económicas


pero también medioambientales) y mejorar la eficiencia mediante un mercado único con
mayor competencia que incluya la interconexión entre los diferentes mercados.

Sostenibilidad implica reducción de emisiones (con opciones nacionales sobre la energía


nuclear) pero también más apuesta por la tecnología y por las renovables, aunque en este
caso hay que apostar por una razonable rentabilidad a medio plazo. La Estrategia 2020 de
la Comisión del conocido 20-20-20 debe tener una mínima consistencia económica.

La preocupación por la seguridad de abastecimiento se ha visto acentuada tras la


ampliación y confirmada por los hechos. Surge aquí claramente la interrelación con la
PESC y con la Política de Vecindad de la UE. Definir posiciones comunes y negociar
conjuntamente permitirá mejorar los resultados en las negociaciones con terceros.

Y finalmente el principio de solidaridad, comprensible en las actuales circunstancias, no


debería entorpecer el mercado único, aunque alguna experiencia de los últimos años
pone de relieve la imposibilidad de garantizar un adecuado reparto de recursos en
situaciones de dificultad con el sólo juego del mercado.
142 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En definitiva comparto la tesis de que la política energética de los próximos años tendrá
que mejorar la seguridad de abastecimientos, garantizar la sostenibilidad medioambiental
y reforzar la capacidad de competir por parte de la economía europea. Sin recursos
abundantes, y con gran dependencia del exterior, debemos definir una política para que
el mercado interior sea más eficiente (intercambio, pero también interconexiones),
aplicar al máximo la cooperación entre el sector público y privado (incluyendo la
cooperación tecnológica) y definir una política exterior energética que permita resultados
más eficientes.
El entorno Político y Económico | 143

International Relationships:
Fresh momentum for tackling global energy
challenges

Nobuo Tanaka
Executive Director
International Energy Agency (IEA)

World Energy Outlook

F irst, I would like to congratulate the Club Español de la Energía on the occasion of
its 25th anniversary. This is a true milestone and reflects the important role of the
Club and its activities. International Energy Agency (IEA) ties to the Iberian peninsula
reach back nearly four decades. In 1974, Spain was a founding member of the IEA. The
IEA has long worked closely with and had strong support from the Club, including parti-
cipation in conferences and workshops by high–level figures from both organisations. As
a policy advisor, the IEA has also coordinated closely with the Spanish government and
other stakeholders in the development of the energy sector. We look forward to conti-
nuing this co-operative interaction in the future, both with the Club and with Spain more
broadly, over the next 25 years.

Looking to the next two and a half decades, we face many global energy challenges that
will make such co-operation essential. Recent analysis from the IEA provides both a cau-
tion and grounds for optimism. Caution, because a continuation of current trends in
energy use could contribute to potentially catastrophic climate change and pose serious
threats to global energy security. Optimism, because there are cost-effective solutions to
effect a rapid transformation to a more secure, reliable and environmentally sustainable
energy system–and with enough common will, these are within reach.

These are the headline findings of the IEA’s World Energy Outlook 2009 (WEO-2009).
The report shows that, if policies do not change, primary energy demand will grow by
40% by 2030 with a persistent dominance of fossil fuels–oil, gas and coal. Demand will
come mainly from developing countries, in particular China, India and the Middle East,
144 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

whose continued economic and social development will involve the need for more
transport, cooling and heating. At the same time, growing fossil fuel consumption will
drive up global CO2 emissions, pushing up the average global temperature by as much
as 6°C. In such a scenario, 1.3 billion people will still live without electricity in 2030– an
unacceptable level of energy poverty.

But these trends are not set in stone. The WEO-2009 demonstrates that containing
climate change is possible but will require a profound transformation of the energy sector.
A 450 Scenario sets out an aggressive timetable of actions needed to limit the long–term
concentration of greenhouse gases in the atmosphere to 450 parts per million of carbon-
dioxide equivalent and keep the average global temperature rise to around 2°C above
pre–industrial levels. To achieve this scenario, fossil–fuel demand would need to peak by
2020 causing energy-related carbon dioxide emissions to peak and then decline to less
than today’s level by 2030.

The bulk of the emissions reduction in the 450 Scenario is delivered by energy efficiency,
accounting for over half of total abatement by 2030. The social, economic, environmental
and energy security benefits of energy efficiency are too large to be missed, yet experience
shows that proper policy frameworks are needed to reap these benefits. Sharing best
policy practice in energy efficiency must therefore remain a priority for international policy
cooperation in the years ahead.

Low–carbon energy technologies also play a crucial role in the 450 Scenario. Around 60%
of global electricity production comes from low-carbon sources in 2030: renewables (37%),
nuclear (18%) and plants fitted with carbon capture and storage (5%). Furthermore, a
dramatic shift in car sales would be needed, with hybrids, plug-in hybrids and electric
vehicles representing almost 60% of sales in 2030, from just 1% today. o jumpstart the
wider deployment of these crucial technologies, the IEA is developing a series of low-carbon
energy technology roadmaps which identify priority actions to guide environmental and
energy decision makers on the path to needed innovations.

The energy transformation will require unprecedented deployment of the technologies of


today and tomorrow. The costs are not trivial—$10.5 trillion globally between today and
2030, with the annual cost reaching 1.1 per cent of world GDP by 2030. However, these
clean energy investments more than pay for themselves over time through fuel savings. In
industry, buildings and transport, $8.3 trillion of investment would save $8.6 trillion by 2030.

Moreover, the energy security benefits of this lower demand could be profound. With
existing demand trends in the absence of big discoveries, the world faces the prospect of
Enerclub y los responsables de la política energética | 145

a peak in conventional oil production in about 2020. By contrast, global oil demand in
the 450 Scenario is only four million barrels a day more in 2030 than today, which would
defer the peak in conventional oil production. Oil and gas import bills in the 450 Scenario
in OECD countries in 2030 would be lower than in 2008.

The commitments that governments took under the Copenhagen Accord for reducing
greenhouse gas emissions are an encouraging step towards turning the 450 Scenario into
reality. However, it appears that ambitions to reduce emissions must be raised still higher:
the IEA’s preliminary analysis suggests that the current pledges –if fully implemented–
would still leave us short of what is needed by 2020 to be on track to limit the rise in
global temperature to 2°C. Every country, including Spain, is going to need to take more
aggressive steps if these global goals are to be achieved.

Energy policy of Spain

So what is Spain doing in terms of moving toward a more sustainable energy system?
The IEA review of Spanish energy policy that we published in September 2009, highlights
the significant progress in the country in recent years. Improvements cover all areas of
energy policy.

Security of energy supply is maintained on a robust basis. Oil supplies are well diversified
by country of origin and Spain holds slightly more oil stocks than required under the legally
binding IEA obligations. Moreover, Spain has raised the minimum stock requirement to 92
days from 90 days as of the beginning of 2010.

Spain has also set a strong example for other countries of how to diversify natural gas
sources through liquefied natural gas (LNG) facilities. Spain is now the world’s third
largest LNG user. It receives gas from more than half a dozen countries and has limited
the maximum share of any given country to 50% of total imports.

Through the successful development of its energy infrastructure and access to diverse
sources of gas supply, Spain coped well with exceptionally strong growth in energy
demand during the economic boom.

Spain has also continued to reform its gas and electricity markets. Unbundling
requirements are stricter than in the past, and both markets are more open and less
concentrated than before. A major achievement has been the launch of MIBEL, the
common Iberian electricity market. MIBEL will increase security of supply and competition
146 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

both in Spain and Portugal. Something similar is underway for gas, namely MIBGAS.
Cooperation under the EU energy regulators’ group intends to lead way to closer market
integration also with France and the rest of Central Europe.

The IEA also commends Spain for the substantial de-regulation of its electricity and gas
tariffs. Spain has abandoned the traditional tariff system that often capped end-user prices
below costs. Since 2009, a cost–covering last resort tariff applies for electricity and gas, and,
appropriately, only small customers are eligible. The IEA also applauds the financial plan to
end the large electricity tariff deficit that had built up under the previous tariff regime.

Turning to the environmental sustainability aspect of energy policy, Spain has become
one of the world leaders in renewable energy development, particularly in wind and solar
energy. Its wind power capacity is the fourth–highest in the world and will continue to
grow fast. As Spain has relatively low cross–border capacity, the inevitable variations in
wind power generation have to be mostly handled within the Spanish system. Spain has
succeeded in developing a well–integrated system to balance these variations. A key tool
is the world-class Renewable Energy Control Centre of the transmission system operator.
It is also commendable that more interconnections are being planned. The solar power
capacity is the second-highest in the world. I came to understand how solar power is a
perfect match for the vast, sun-rich land of Spain when I climbed to top of the 20 MW
concentrated solar power plant and saw the shining mirrors in Sevilla.

The government, the transmission system operator and industry are looking for holistic
ways to ensure maximum wind generation can be utilised or stored at any given time.
Smart grids, electric vehicles and pumped storage are the areas of focus, and the IEA
commends Spain for this integrated approach. New interconnections will also help, by
allowing more wind power exports. In short, the IEA is very impressed by Spain’s success
in promoting wind power.

Public spending on energy R&D has been increasing since 2004. This is a very positive
development, and the IEA encourages Spain to raise this spending even further. The IEA also
applauds Spain’s leadership in R&D on wind and solar power and carbon capture and storage
(CCS). The ambitious aims that Spain and other IEA member countries are setting for climate
change and energy security will require a transition to a low-carbon economy -- a revolution
in the way in which energy is supplied and used. New technology and increased government
spending on energy research and development (R&D) are needed to enable this transition.

Spain has also revised legislation to give stronger incentives and impose more stringent
requirements for higher energy efficiency. This includes substantial increases in funding
Enerclub y los responsables de la política energética | 147

for energy efficiency projects. All these developments are significant improvements since
the last IEA review in 2005.

Despite Spain’s considerable progress, challenges remain. Firstly, the country must
determine how to reduce CO2 emissions while ensuring energy security. Over the long
term, the world as a whole needs to radically reduce the use of fossil fuels, and the
challenge is of course to do this while maintaining a high level of energy security. A
combination of measures, including the EU targets to cut greenhouse gas emissions by
2020, further development of renewable energy sources, improved energy efficiency and
development of advanced vehicle technologies in the transport sector can help Spain
achieve these twin goals.

A second and related challenge is to ensure a low–carbon electricity supply and its efficient
use. Spain’s power supply grew very strongly for about a decade to 2008. Almost all growth
came from natural gas and wind power, but fossil fuels still supply some three–fifths of
electricity. The future power supply, however, must be increasingly low–carbon. Low-carbon
means renewable energy sources, nuclear power and fossil fuels with carbon capture and
storage. For this transition to a low-carbon electricity supply to continue, large investments
are needed. A stable regulatory framework is also crucial for these investments to take place.

A third challenge Spain faces is to further reduce market distortions. Spain has
substantially de-regulated its electricity and gas tariffs, and developed a financial plan to
end the large deficit that had built up under the previous tariff regime. Prices for many
small electricity users, however, are still regulated and low enough to potentially distort
the market. In addition, subsidies for domestic coal production should be eliminated and
replaced by direct social policy measures.

Strong leadership of Spain on EU’s low carbon energy policy

Spain has taken a leadership role during its EU presidency in the first half of 2010, actively
pushing forward low-carbon energy policies. The IEA has been pleased to support this
activity at many levels. The Spanish initiative to promote the Mediterranean Solar Plan
(MSP) and the uptake of electric vehicles is a timely and important step towards a low-
carbon future. The IEA will continue to work closely with members of the Spanish energy
community, including the Club Español de la Energía, to facilitate these initiatives.

The MSP, a joint effort of the EU and Mediterranean countries to build solar power
capacity in North Africa, both to serve local needs and to export power to the EU, is an
148 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

ambitious but very forward looking project. Connecting the two continents will certainly have
a substantial impact on the economy of the region as well as the energy sector, perhaps
even contributing to greater geopolitical stability. I was struck by Spanish Energy Minister
Sebastian’s description of the project as having a symbolic meaning as “energy for peace.”
In support of the MSP, I attended the conference in Valencia in May where I launched two
new IEA solar energy studies: the IEA Concentrated Solar Power and the solar Photovoltaic
energy technology roadmaps.

In the transport sector, electric vehicles (EVs) are not only a promising low-carbon
transportation solution, but also may contribute to energy security as a source of storage
for renewable power. We need to address the issue of adequate electricity supply in
terms of the entire system, involving not only car and components manufacturers, but
utility companies, policy makers and other stakeholders. Spain’s initiative of formulating a
European EV strategy is an important milestone.

The vision towards future energy security and sustainability

Spain has been a leader in setting the course towards a low–carbon economy as govern-
ments work to ensure a sustainable energy future. We may in fact be witnessing the
beginning of the historic transition to an energy revolution: high oil prices and the global
financial crisis may have changed the demand structure for energy, and we may indeed see
an ‘oil–less recovery’ in OECD countries. But we still have formidable challenges before us.
Tackling climate change and enhancing energy security require a massive decarbonisation
of the energy system. We need to break the historical link between CO2 emissions and
economic output.

The efforts require truly global cooperation. We at the IEA acutely recognise this challenge,
with our member states now representing a decreasing share of the world’s energy demand,
production and CO2 emissions. Founding father of the IEA and former Secretary of State
Henry Kissinger recognised this too when he returned to Paris last year to help us celebrate
the Agency’s 35th anniversary. He suggests –and I agree– that the IEA and its members must
create ever stronger ties with key non-member countries such as China and India.

We respect the important role that Club Español de la Energía has taken in the past 25
years throughout the energy area. Contribution of the Club is needed to meet the global
energy challenges we now face, because the alternative to addressing them is worse -
each year of delay adds $500 billion to mitigation costs, not to mention untold impacts on
energy security and the climate. So let’s tackle the challenges now to ensure a sustainable
Enerclub y los responsables de la política energética | 149

and secure energy future. The beginnings of the energy technology revolution can be seen
in sectors such as renewables and electric vehicles. Let’s make that revolutionary future a
reality together.
150 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Relaciones Internacionales:
Un renovado impulso para abordar los retos
energéticos globales

Nobuo Tanaka
Director Ejecutivo
Agencia Internacional de la Energía (AIE)

Perspectivas de la Energía en el Mundo

P ara comenzar, me gustaría felicitar al Club Español de la Energía con ocasión de su


25 aniversario, que constituye un auténtico hito y pone de manifiesto la importancia
del Club y de sus actividades. Los vínculos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE)
con la península ibérica nacieron hace casi cuatro décadas. En 1974, España fue uno de
los socios fundadores de la AIE. La AIE lleva mucho tiempo colaborando estrechamente
con el Club y contando con un gran apoyo por su parte, incluida la participación en
conferencias y talleres de figuras de alto nivel de ambas organizaciones. Como asesor
político, la AIE también ha realizado labores de coordinación junto al gobierno español y
otros stakeholders para el desarrollo del sector de la energía. Esperamos continuar esta
cooperación en el futuro, tanto con el Club como con España en un plano más general,
durante los próximos 25 años.

De cara a los próximos 25 años, nos enfrentamos a muchos retos energéticos a nivel
global que harán que dicha cooperación resulte esencial. De acuerdo con análisis
recientes de la AIE, existen motivos de preocupación pero también motivos para el
optimismo. Preocupación, porque la continuidad de las tendencias actuales en cuanto al
uso que hacemos de la energía podría contribuir a un cambio climático potencialmente
catastrófico y suponer una grave amenaza para la seguridad energética global.
Optimismo, porque existen soluciones rentables que nos permitirían llevar a cabo una
rápida transformación hacia un sistema energético más seguro, fiable y medioambien-
talmente sostenible; y, si somos capaces de aunar voluntades, esas soluciones están a
nuestro alcance.
Enerclub y los responsables de la política energética | 151

Éstas son las conclusiones más destacables del informe Perspectivas de la Energía en el
Mundo 2009 (WEO 2009) de la AIE. El informe demuestra que, si las políticas no
cambian, la demanda de energía primaria habrá aumentado en un 40% para 2030, con
un continuado dominio de los combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón. La demanda
vendrá principalmente de los países en vías de desarrollo, especialmente de China, India
y Oriente Medio, ya que la continuidad de su desarrollo económico y social llevará
aparejada una necesidad cada vez mayor de transporte, refrigeración y calefacción. Al
mismo tiempo, el creciente consumo de combustibles fósiles aumentará las emisiones
globales de CO2, incrementando la temperatura media global hasta en 6°C. En un
contexto como este, 1.300 millones de personas todavía vivirán sin electricidad en 2030,
lo que constituye un nivel de pobreza energética inaceptable.

Pero esas tendencias no son irreversibles. El WEO 2009 demuestra que detener el cambio
climático es posible, pero se requiere una profunda transformación del sector de la
energía. El “Escenario 450” presenta un agresivo programa de medidas necesarias para
limitar a largo plazo la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero a 450
partes por millón de dióxido de carbono equivalente y mantener la elevación de la
temperatura media global alrededor de los 2ºC por encima de los niveles preindustriales.
Para alcanzar esas condiciones, la demanda de combustibles fósiles debería alcanzar su
máximo en 2020, consiguiendo así que las emisiones de dióxido de carbono relacionadas
con el consumo de energía lleguen también a su cota más alta y luego desciendan hasta
un nivel inferior al actual para el 2030.

El grueso de la reducción de las emisiones del Escenario 450 viene dado por la eficiencia
energética, que sería responsable de más de la mitad de la disminución total para 2030.
Las ventajas sociales, económicas, medioambientales y de seguridad energética de la
eficiencia energética son demasiadas para dejarlas pasar, pero la experiencia nos
demuestra que se necesitan marcos políticos adecuados para obtener dichos beneficios.
Por este motivo, la puesta en común de las mejores estrategias relativas a la eficiencia
energética debe seguir siendo una de las prioridades de la cooperación política
internacional en los años venideros.

Las tecnologías energéticas de baja emisión de carbono también desempeñan un


papel crucial en el Escenario 450. En 2030, alrededor de un 60% de la producción
global de electricidad provendrá de fuentes de baja emisión de carbono: energías
renovables (37%), nuclear (18%) y plantas equipadas con sistemas de captura y
almacenamiento de carbono (5%). Más aún, será necesario un cambio radical en las
ventas de coches de tal forma que los vehículos híbridos, híbridos enchufables y
eléctricos lleguen a representar casi un 60% de las ventas en 2030, partiendo del 1%
152 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

actual. Para impulsar el mayor desarrollo de estas decisivas tecnologías, la AIE está
desarrollando varias hojas de ruta de las tecnologías energéticas de baja emisión de
carbono en las que se detallan las acciones prioritarias destinadas a guiar a los
responsables de medioambiente y energía por el camino de las innovaciones necesarias.

La transformación energética requerirá un despliegue sin precedentes de las tecnologías


actuales y futuras. Los costes no son pequeños: 10,5 billones de dólares de aquí a 2030,
con un coste anual que alcanzará el 1,1% del PIB mundial en 2030. No obstante, con
el tiempo estas inversiones en energías limpias cubrirán con creces sus gastos a través
del ahorro en combustible. En la industria, la construcción y el transporte, una inversión
de 8,3 billones de dólares supondría un ahorro de 8,6 billones de dólares en 2030.

Adicionalmente, las ventajas para la seguridad energética de una menor demanda


podrían ser importantes. Las actuales tendencias de la demanda, unidas a la falta de
descubrimientos importantes, hacen que el mundo se enfrente a la perspectiva de
alcanzar su máxima producción de petróleo convencional alrededor de 2020. Sin
embargo, en el Escenario 450, la demanda global de crudo es sólo 4 millones de
barriles al día mayor en 2030 que hoy, lo que diferiría el momento de alcanzar el tope
de producción de petróleo convencional. En el Escenario 450, los gastos de importación
de gas y petróleo de los países de la OCDE en 2030 serán menores que en 2008.

Los compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que los
gobiernos aceptaron en virtud del Acuerdo de Copenhague suponen un avance esperan-
zador para hacer realidad el Escenario 450. Sin embargo, parece que los propósitos de
reducir estas emisiones deben llevarse aún más lejos: los análisis preliminares de la AIE
sugieren que los compromisos actuales, en caso de que lleguen a materializarse, no serían
suficientes para que en 2020 cumplamos con las condiciones que nos permitirían limitar
el aumento de la temperatura global a 2ºC. Todos los países, incluida España, necesitarán
adoptar medidas más ambiciosas para alcanzar estos objetivos.

La política energética de España

Entonces, ¿qué está haciendo España para avanzar hacia un sistema energético más
sostenible? El informe de la AIE sobre la política energética española, publicado en
septiembre de 2009, pone de manifiesto el significativo progreso del país en los últimos
años. Las mejoras afectan a todas las áreas de la política energética.

La seguridad del suministro de energía se mantiene sólida. El suministro de crudo está


bien diversificado por países de origen y España cuenta con unas reservas de petróleo
Enerclub y los responsables de la política energética | 153

ligeramente superiores a los mínimos legales requeridos por la AIE. Más aún, a
principios de 2010 España había aumentado las existencias mínimas de seguridad de
90 a 92 días.

España también constituye un excelente ejemplo para otros países en lo que se refiere
a la diversificación de las fuentes de gas natural a través de las instalaciones de gas
natural licuado (GNL). Actualmente, España es el tercer consumidor mundial de GNL.
Obtiene gas de más de media docena de países y ha limitado la cuota máxima de
importación desde un único país a un 50% de la importación total.

A través de un exitoso desarrollo de su infraestructura energética y del acceso a diferen-


tes fuentes de suministro de gas, España pudo afrontar sin problemas el excepcional
crecimiento de la demanda que se dio durante el boom económico.

España también ha continuado la reforma de sus mercados del gas y la electricidad.


Las exigencias de disociación son más estrictas que en el pasado, y ambos mercados
gozan de una mayor apertura y una menor concentración. Uno de los logros más
importantes ha sido la creación del MIBEL, el mercado común ibérico de electricidad. El
MIBEL aumentará la seguridad de suministro y de competencia tanto en España como
en Portugal. Un mercado parecido, MIBGAS, se está poniendo en marcha para el sector
del gas. La cooperación, de acuerdo con el grupo de reguladores de la energía de la
UE, está orientada a abrir camino hacia una mayor integración de los mercados,
también con Francia y con el resto de Europa Central.

La AIE también elogia a España por la importante liberalización de sus tarifas de gas y
electricidad. España ha abandonado el sistema tarifario tradicional en el que
frecuentemente se limitaban los precios destinados al consumidor final por debajo de
los costes. Desde 2009, para los sectores de la electricidad y del gas, rige una tarifa de
último recurso que cubre los costes y, adecuadamente, sólo resulta aplicable a
pequeños clientes. La AIE también aplaude el plan financiero destinado a acabar con
el importante déficit de tarifas de electricidad proveniente del anterior régimen tarifario.

En el terreno de la sostenibilidad medioambiental de la política energética, España se ha


convertido en uno de los líderes mundiales en el desarrollo de energías renovables, más
concretamente en energía eólica y solar. España es la cuarta potencia mundial en
capacidad eólica, y continuará creciendo en este sector. Puesto que España posee una
capacidad transfronteriza relativamente baja, las inevitables variaciones en la generación
de energía eólica tienen que ser controladas en su mayoría por el sistema español.
España ha conseguido desarrollar un sistema completamente integrado para equilibrar
154 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

estas variaciones. Una herramienta clave es el Centro de Control de Energías Renovables


del operador del sistema (TSO), de calidad mundial. También debemos alabar que ya
se estén ideando nuevas interconexiones. La capacidad de energía solar de España es
la segunda más alta del mundo. Comprendí cómo la energía solar se adecúa
perfectamente a esta tierra vasta y siempre bañada por el sol, cuando en Sevilla subí a
la parte más alta de la planta de 20MW de energía solar concentrada y vi desde arriba
las placas de espejos brillantes (heliostatos).

El Gobierno, el operador de redes y la industria están buscando métodos integrales


para asegurar que la generación máxima de viento se pueda utilizar o almacenar en
todo momento. El foco está puesto en las redes inteligentes, los vehículos eléctricos y
la acumulación por bombeo, y la AIE felicita a España por su enfoque integrador. Las
nuevas interconexiones también aportarán su granito de arena al permitir que se
realicen mayores exportaciones de energía eólica. En resumen, la AIE está muy
impresionada por el éxito de España en la promoción de la energía eólica.

El gasto público en I + D en el sector energético viene incrementándose desde el año


2004. Se trata de una iniciativa muy positiva, y la AIE anima a España a que invierta
aún más en este campo. La AIE también aplaude el liderazgo de España en I + D en
energía eólica y solar, así como en captura y almacenamiento de carbono (CCS). Los
ambiciosos objetivos que España y otros países miembros de la AIE se están marcando
en materia de cambio climático y de seguridad energética requerirán una transición
hacia una economía baja en carbono; una revolución en la manera en que la energía
se suministra y se utiliza. Esta transición hace precisas tecnologías nuevas y un aumento
del gasto público en investigación y desarrollo (I + D) en el campo de la energía.

España también ha revisado la legislación para crear mayores incentivos e imponer


requisitos más estrictos para lograr una superior eficiencia energética. Esto incluye un
aumento sustancial de la financiación de proyectos de eficiencia energética. Todos
estos acontecimientos representan importantes mejoras desde la última revisión de la
AIE en 2005.

A pesar del considerable progreso realizado por España, aún existen retos a los que
enfrentarse. En primer lugar, el país debe determinar cómo reducir las emisiones de
CO2 al tiempo que garantiza la seguridad energética. A largo plazo, el mundo entero
deberá reducir de forma radical el uso de combustibles fósiles, y el desafío es, por
supuesto, lograrlo mientras se mantiene un alto nivel de seguridad energética. Una
combinación de medidas, como los objetivos de la UE para reducir las emisiones de
gases de efecto invernadero para el año 2020, un mayor desarrollo de las energías
Enerclub y los responsables de la política energética | 155

renovables, la eficiencia energética y el desarrollo de tecnologías avanzadas en vehículos


en el sector del transporte, pueden ayudar a España a alcanzar estos dos objetivos.

Un segundo desafío relacionado con lo anterior es asegurar el suministro de electricidad


con una emisión reducida de carbono, así como un uso eficiente de esa electricidad. El
abastecimiento de energía en España creció considerablemente durante casi una década,
hasta el año 2008. Este crecimiento se cubrió en su mayoría con gas natural y energía
eólica, pero los combustibles fósiles aún representan alrededor de tres quintas partes del
suministro eléctrico. El futuro suministro eléctrico, sin embargo, debe emitir cada vez
menos carbono. Una baja emisión de carbono implica disponer de fuentes de energía
renovables, de energía nuclear y de combustibles fósiles con captura y almacenamiento
de carbono. Para que pueda continuar esta transición hacia un suministro de electricidad
de bajas emisiones en carbono, se necesitan grandes inversiones. Un marco regulador
estable también resulta crucial para que estas inversiones se puedan llevar a cabo.

Un tercer reto al que España se enfrenta es la reducción aún mayor de las distorsiones
del mercado. España ha liberalizado de manera sustancial sus tarifas de electricidad y
del gas, y ha elaborado un plan financiero para poner fin al gran déficit que se había
acumulado bajo el régimen tarifario anterior. Los precios para muchos pequeños
consumidores de electricidad, sin embargo, aún están regulados y son lo suficientemente
bajos como para distorsionar de manera potencial el mercado. Además, los subsidios
para la producción con carbón nacional deben eliminarse y ser sustituidos por medidas
de política social directas.

Fuerte liderazgo de España en la política energética de bajas


emisiones en carbono de la UE

España ha asumido un papel de liderazgo durante su periodo de presidencia de la UE


en el primer semestre de 2010, impulsando activamente las políticas energéticas de
bajas emisiones en carbono. La AIE ha tenido el gusto de apoyar esta actividad en
muchos aspectos. La iniciativa española para promover el Plan Solar Mediterráneo
(PSM) y la utilización de vehículos eléctricos es una medida oportuna e importante para
un futuro bajo en carbono. La AIE seguirá trabajando estrechamente con miembros de
la comunidad española de energía, incluyendo el Club Español de la Energía, para
facilitar estas iniciativas.

El PSM, un esfuerzo conjunto de la UE y los países del Mediterráneo para fomentar la


capacidad de energía solar en el norte de África, tanto para cubrir las necesidades
156 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

locales como para exportar energía a la UE, constituye un proyecto ambicioso, pero con
grandes perspectivas de futuro. Sin duda, la unión de los dos continentes tendrá un
impacto sustancial en la economía de la región, así como en el sector energético, e
incluso contribuirá a una mayor estabilidad geopolítica. Me llamó la atención la
descripción del proyecto que hizo el Ministro de Industria, Turismo y Comercio de España,
el Sr. Sebastián, que habló de su significado simbólico de "energía para la paz." En apoyo
del PMS, asistí a la conferencia del pasado mayo en Valencia, donde presenté dos
nuevos estudios de la AIE sobre energía solar: las hojas de ruta de tecnología de Energía
Solar Concentrada y Energía Solar Fotovoltaica.

En el sector del transporte, los vehículos eléctricos (VE) no sólo constituyen una
prometedora solución con bajas emisiones en carbono, sino que también pueden
contribuir a la seguridad energética con su papel de fuente de almacenamiento de
energía renovable. Tenemos que abordar la cuestión del abastecimiento eléctrico
adecuado en el sistema en su totalidad, con la participación no sólo de fabricantes de
automóviles y de componentes, sino también de las empresas de servicios, de las
autoridades reguladoras y de otros interesados. La iniciativa española de formular una
estrategia europea del VE representa un hito importante.

La visión hacia la seguridad y sostenibilidad energética en el futuro

A medida que los gobiernos trabajan para garantizar un futuro energético sostenible,
España ha sido uno de los líderes en marcar el camino hacia una economía baja en
emisiones de carbono. Es más, podemos estar presenciando en la actualidad el comienzo
de la transición histórica hacia una revolución energética: los altos precios del petróleo y
la crisis financiera mundial pueden haber cambiado la estructura de la demanda
energética, y de hecho ya se puede observar una recuperación «oil–less» en los países de
la OCDE. Sin embargo, todavía nos enfrentamos a enormes desafíos. Combatir el cambio
climático y mejorar la seguridad energética requiere una «descarbonización» masiva del
sistema energético. Tenemos que acabar con la conexión histórica existente entre las
emisiones de CO2 y la actividad económica.

Los esfuerzos requieren auténtica cooperación mundial. Nosotros, en la AIE,


reconocemos claramente este reto, con nuestros países miembros representando
actualmente una proporción cada vez menor de la demanda y producción mundial de
energía y de las emisiones de CO2 El padre fundador de la AIE y ex Secretario de Estado,
Henry Kissinger, también reconoció este hecho cuando viajó de nuevo a París el año
pasado para colaborar en la celebración del 35 aniversario de la Agencia. Él sugiere – y
Enerclub y los responsables de la política energética | 157

estoy de acuerdo– que la AIE y sus miembros deben establecer lazos cada vez más
estrechos con los países clave no pertenecientes a la Agencia, como China y la India.

Reconocemos el importante papel que el Club Español de la Energía ha asumido


durante los últimos 25 años en el sector energético. La contribución del Club es
necesaria para abordar los retos globales en materia de energía a los que ahora nos
enfrentamos, porque la alternativa a enfrentarse a ellos es peor; por cada año de
retraso se añaden 500 mil millones de dólares de costes para mitigar el problema, por
no mencionar las incalculables repercusiones en la seguridad energética y en el clima.
Así pues, abordemos ahora los desafíos para garantizar un futuro energético sostenible
y seguro. Ya se pueden observar los inicios de la revolución de la tecnología energética
en sectores como el de las energías renovables y los vehículos eléctricos. Hagamos
realidad juntos este futuro revolucionario.
158 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

International Relationships:
World Petroleum Council shares global solutions
from experts at 19th WPC in Spain

Randy Gossen
President
World Petroleum Council

W hen the World Petroleum Congress came to Madrid in Summer 2008 it brought
14,500 industry representatives to the Spanish capital and made Madrid –for one
special week– the world capital of oil and gas.

Coordinated by the Club Español de la Energia, a dedicated team of experts from the
Spanish petroleum industry had spent the previous four years preparing for the biggest oil
show in their country. By gathering not only the leading names from Spain but from across
the world they more than exceeded their targets and delivered a world–class Congress that
nurtured international relations at a critical point in the history of oil and gas.

With the World Petroleum Council's triennial Congress covering all aspects of the industry
in its packed schedule the delegates attending the 19th WPC certainly had plenty to dis-
cuss. They may have argued about the reasons for the record price of oil during the week,
but they were broadly in agreement about the technological, political and societal cha-
llenges facing the industry. The mood was captured by Royal Dutch Shell’s Linda Cook
who declared: “In many ways this is the most exciting time to be in the energy industry”.

The 19th World Petroleum Congress was held in Madrid, Spain, June 29-July 3, 2008, with
the theme “A World in Transition: Delivering Energy for Sustainable Growth”. Its technical
programme was organised in four thematic blocks: upstream; downstream and petroche-
micals; natural gas and renewables; and managing the industry. In addition, there were ple-
nary, special and ministerial sessions, while the official luncheons each day also featured
keynote addresses by leading industry figures. Highlights of the Congress week included a
reception hosted by the Mayor of Madrid in the famous Retiro Park and a magnificent per-
formance of José Carreras and Sara Baras at the opening ceremony of the event.
Enerclub y los responsables de la política energética | 159

Inaugurating the 19th World Petroleum Congress, HM King Juan Carlos 1 said: “The world
is looking for a new model of production and consumption which is efficient, transparent
and respects the environment”, which was indeed reflected in the Congress programme.

The 19th World Petroleum Congress was an outstanding success thanks to the dedicated
efforts of the Spanish National Organising Committee, chaired by Jorge Segrelles, and the
team led by Juan Bachiller. The high level content of the programme was brought together
by the WPC's Executive Committee and Congress Programme Committee, the keynote
presenters, the chairs, vice chairs, moderators, and the expert speakers.

The Congress brought together all stakeholders from the international community in a
constructive discussion covering four areas:

1. The ways to ensure delivery of energy, in a reliable, affordable, environmentally


acceptable and socially responsible manner;

2. Updates on the most recent technological advances in exploration, production,


refining, petrochemistry, gas development and transportation, and renewable sources
of energy;

3. Best practices in environmental management, including reduction of carbon


emissions;

4. And finally the ways to meet society’s expectations from our industry.

During the Congress there was ample debate, with participants from all key stakeholder
groups, on the high oil price and its implications for the sustainable growth of the global
economy. Different views were expressed about the reasons for the successive record-
breaking oil prices, including the devaluation of the US dollar, the huge amount of oil
being traded in the futures market, geopolitics and uncertainties about medium and long-
term oil deliverability in the face of growing demand.

Since then we have seen a decline in the oil price and some strengthening of the US dollar,
but the conclusions reached in the discussions at Madrid remain valid. They include the
following issues of global relevance:

Access to Resources

One of the main issues is access to resources. About 85% of the world’s oil and gas
reserves are controlled by National Oil Companies (NOC’s) with limited or no equity
access to Independent Oil Companies (IOC’s). This makes competition extreme and
often excludes the small and mid–panies from participating in exploration and production
160 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

activities. Closely linked to access to resources is energy security which relates not so
much to the geology but largely to above ground issues such as resource nationalism,
environmental concerns, social issues, geopolitical unrest and security issues.
Are we running out of oil?

Another relevant question in this context is, “Are we running out of oil?”

The simple answer is: “Not in the foreseeable future.” Most geologists agree with the “3
trillion barrel” thesis i.e. there has already been 1 trillion barrels produced, there is another
trillion barrels that is currently being produced from proven reserves and there is a further
trillion barrels yet to be discovered or currently inaccessible with existing technology or high
cost reserves. Accordingly there is sufficient oil and gas in place for many decades to come.
Reducing Carbon Emissions

Another critical issue related to the sustainability of the industry is the need to find ways
to reduce carbon emissions and their impact on climate change. The solution will come
from changing societal behaviour as well as a combination of regulation, such as the cap
and trade system adopted in Europe, carbon capture and storage and other innovative
technologies. In fact, carbon capture and storage is increasingly being incorporated in the
development of oil and gas fields as cost effective solutions to mitigate carbon emissions
and frequently result in optimizing reserves recovery. Enhanced energy efficiency is also
a major part of the solution.
Water Management

Water management is another area that remains a high-priority challenge as there is growing
competition for fresh water resources among agricultural, industrial and municipal demand.

Key Drivers of the Industry


Given this backdrop of challenges, what are the key forces that are going to drive the
global industry going forward in both the near and long term?

We think there are three main drivers: Investment, Innovation and Cooperation.

1. Investment in new infrastructure


Economic growth and liberalization of markets throughout the world have spurred
significant demand for oil and gas over the last decade. In the past year, however, the
global financial crisis has resulted in a steep worldwide recession which, along with falling
energy prices, has significantly impacted the oil and gas sector.
Enerclub y los responsables de la política energética | 161

The effect has not been the same on all companies. Particularly small and mid market
capitalization companies have been hurt by the reduced availability for capital and tougher
credit terms that have followed the world financial crisis. Although the recession has
resulted in a slowing down in oil and gas activity, the long term fundamentals of the sector
remain positive and well capitalized, progressive companies now have the opportunity to
position themselves to benefit from future growth.

The global economic meltdown has resulted in a major cutback in investing, particularly
in mega projects in the industry. The IEA estimates global demand for oil to rise by 1%
per year on average, from 85 million barrels per day in 2007 to 106 mb/d in 2030. 80%
of all energy comes from fossil fuels and that level is not expected to change very much
by 2030. Much of this increase in supply will be coming from unconventional oil and gas
which will require higher sustained prices.

These trends call for energy related infrastructure investment of $26.3 trillion to 2030,
which equals just over $1 trillion/year. About half of that will be required by the oil and
gas sector. According to the IEA, 64 mb/d of gross capacity needs to be installed
between 2007 and 2030 –six times the current capacity of Saudi Arabia– to meet
demand growth and offset decline. In the current economic downturn it is unlikely that
these levels of investment will be met, although those that are cash rich and have access
to credit will be able to pursue new opportunities.

2. Technological innovation
Conventional reserves of oil and gas that are easy to access and inexpensive to produce
are largely gone. Accordingly, industry is exploring in ever more challenging new frontiers
where large oil and gas discoveries are being made. The development of such new
discoveries will require deployment of cutting edge technologies. Some examples
include the pre-sale huge discoveries recently announced offshore Brazil, at water depths
of 2,000m to 3,000m, total reservoir depth of approximately 5,000m to 6,000m,
located over 300 km from the shore. Other very challenging environments include Lower
Tertiary of the Gulf of Mexico, also in ultra deep waters, the deep gas bearing reservoirs
of Siberia and the sedimentary basins of the Circum Arctic.

Enhanced oil recovery is still one of the more promising areas to increase the reserves
and production from existing fields. The development of new technologies is significantly
increasing recovery factors and prolonging the life of mature oil and gas fields.

Unconventional oil and gas resources, such as the oil sands of Canada and Venezuela,
and the gas bearing Barnett shale of Texas, are quickly becoming technically feasible and
162 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

economically very attractive. Advanced technologies, particularly in the completion of gas


bearing shale, steam assisted gravity drainage of heavy oils and minimization of environ-
mental impact of oil sands mining and processing are key to the further development of
these resources.

3. Cooperation
Notwithstanding the current economic crisis, many of the largest oil and gas companies
are actually maintaining or raising their capital investments to address the ongoing need
to add reserves and grow production. Market turmoil is also opening up new acquisition
opportunities for cash-rich players, particularly in countries perceived as high risk, where
valuations have fallen furthest. This brings about new opportunities for independent oil
companies (IOC’s) to partner with national oil company (NOC’s) on a long term,
sustainable basis. Those NCOs that have been affected most by lower prices and the
economic recession may now welcome IOC’s technological and operational expertise
and access to capital. The downturn can therefore be a good time to focus on forming
and strengthening strategic alliances, particularly with NOC’s.

Cooperation between IOC’s and NOC’s is not without its challenges: there are significant
cultural, philosophical and social differences between the two parties that can make
working together awkward at best and sometimes impossible. In addition, the possibility
of government changing the rules can pose a real risk and induce added uncertainty.
Furthermore, government playing the combined roles of policy maker, regulator, partner
and investor is a complex mix requiring considerable skill, understanding and flexibility.
Notwithstanding these challenges, the potential rewards of enhanced cooperation are
significant for both parties and indeed, there are many examples of successful partner-
ships. The World Petroleum Council (WPC) can facilitate the building of important bridges
for the two sides to find ways to work together.

In the new economy, strategic alliances enable businesses to gain competitive advantage
through access to a partner’s resources, including markets, technologies, capital and
people. Teaming up with others adds complementary resources and capabilities, enabling
participants to grow and expand more quickly and efficiently. Many fast-growth technology
companies use strategic alliances to benefit from more-established channels of
distribution, marketing, or brand reputation of bigger, better-known players. Companies
might also consider cooperating with other firms by outsourcing the cost of noncore
functions, freeing them to focus on key areas.

So the future for the oil and gas industry is looking quite bright. However, one of the
biggest challenges to our sector is how to attract and retain bright young people to
replace those that are leaving the oil and gas industry.
Enerclub y los responsables de la política energética | 163

The Youth Challenge

The number of young people joining the industry or even graduating in correlated areas
has been steadily decreasing. Therefore, the petroleum industry is now on the edge of a
demographic cliff with an ageing workforce retiring shortly while not enough young
people are joining the industry. This growing skills gap may impede the industry’s very
ability to operate, especially with respect to major exploration and production projects.

This challenge is particularly significant in the context for the world’s rapidly growing demands
for energy and calls for greater adherence to responsible social and environmental practices.

In response to this challenge, the World Petroleum Council formed its youth policy creating
a Youth Committee in 2006 to bring a higher profile to the issue and form an alliance with
young people themselves in order to find possible solutions to our challenges. We feel that
it is important that young people are at the forefront of resolving this issue as they are the
ones who will inherit this industry, and should be involved in crafting its future.

The Youth Committee prepared a programme of activities for young people at the Congress
in Madrid including a special round table with industry leaders to discuss the question of
“Does the industry need an image makeover?” Communication was the theme of the youth
session, as research carried out by the WPC identified young people’s poor perception of
the industry as a factor inhibiting recruitment. Leor Rotchild of Nexen, a member of the WPC
Youth Committee, highlighted the need to promote a better understanding of what the
industry contributes to society, while not shirking from acknowledging the challenges it
faces. “The petroleum industry produces good things too,” he pointed out.

As part of the youth campaign, the Spanish National Organising Committee (NOC) set
up a grant programme to give 50 students from around the world the opportunity to
attend the 19th WPC, and also gave 150 Spanish students free attendance in return for
part-time assistance during the Congress. A youth stand in the Global Business
Opportunities Centre in one of the exhibition halls provided a meeting point for young
people, and a special social function was organised. The Spanish NOC also sponsored
three prizes worth a total of €5,000 for young authors under 35 for the best papers.
These were in addition to the WPC’s traditional presentation of the Dewhurst Award and
the excellence awards for social responsibility initiatives and technological developments.

The young people followed up their high-level engagement with key decision makers at
the 2nd WPC Youth Forum in Paris in November 2009. Under the theme of “Energise
your Future” it provided an innovative approach to the challenges and opportunities
164 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

facing the oil and gas industry in the future. It was supported by the set-up of a major online
network for young professionals and students from around the world to exchange their
views on the key issues affecting the oil and gas industry. 1200 participants met in Paris in
November 2009 for a live(ly) debate between CEOs, senior industry experts and the youth.

Similar events are planned going forward, with India hosting the 3rd WPC Youth Forum
in New Delhi alongside its renowned Petrotech event in November 2010.

Improving the industry’s reputation

Finally, one of the greatest challenges we face as an industry is to enhance our reputation
and credibility with our many stakeholders. We represent a major part of the solution in
meeting the world’s future energy demand. We must respond to this challenge in a way
that is economically viable, environmentally sound and socially responsible. In order to
maximize our contribution to this challenge we need to build trusting relationships with our
stakeholders. We also must level the playing field within our industry, so that all companies
recognize and respond to pressing global issues in a clear and consistent manner.

The WPC plays a significant role by providing a forum for stakeholder dialogue. In fact, our
recent Congresses in Madrid, Johannesburg and Rio were designed to do just that. The
19th World Petroleum Congress in Madrid in 2008 concluded that there are still ample
reserves and resources of oil and gas to be developed, both in mature basins and new
frontiers. We have more than enough petroleum to meet demand for many decades for
the benefit of all mankind. However, in order to earn a societal license to operate and to
be profitable, the industry must invest responsibly and ensure the sustainability of the
environment for the next generations. In addition, communities that are impacted by oil
and gas activities must enjoy a fair share of the benefits associated with that development.

Companies that adopt corporate social responsibility as part of their core business
strategy and adhere to principles of transparency, business ethics and respect for human
rights will gain the license to proper and be profitable for the long term.

Going forward

At WPC we have identified these challenges as the topic for our 20th World Petroleum
Congress which will be held in Qatar in 2011. It has taken its theme from the most
significant outcomes of the ground breaking Congress in Spain. Under the aspect of
Enerclub y los responsables de la política energética | 165

'Energy Solutions for All – Promoting Cooperation, Innovation and Investment’ the 20th World
Petroleum Congress will focus the debate on solutions aimed at providing all humanity with
access to reliable, affordable and sustainable energy in both the near and long-term future.

In order to achieve this goal, all stakeholders, including the energy producers, consumers,
governments and civil society need to work in close cooperation to develop innovative
ways to find and develop new oil, gas and alternative energy resources, as well as set
higher standards for wiser, more efficient and cleaner energy consumption.

A truly worthwhile aim for the future of our industry and a perfect continuation from what
will long be remembered as Spain's contribution to finding solutions for 'A World in
Transition – Delivering Energy for Sustainable Growth!
166 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Relaciones Internacionales:
El Consejo Mundial del Petróleo comparte las
soluciones globales de los expertos asistentes
al 19º Congreso del WPC, celebrado en España

Randy Gossen
Presidente
Consejo Mundial del Petróleo

C uando el Congreso Mundial del Petróleo se celebró en Madrid en el verano de


2008, atrajo a la capital española a 14.500 representantes del sector y la ciudad
se convirtió, durante esa semana especial, en la capital mundial del petróleo y el gas.

Bajo la coordinación del Club Español de la Energía, un entregado equipo de expertos


del sector español del petróleo había pasado los cuatro años anteriores preparando el
mayor evento petrolífero de su país. Al congregar no sólo a las principales figuras de
España sino de todo el mundo, sobrepasaron con mucho sus objetivos y ofrecieron un
Congreso de categoría mundial que sirvió para cultivar las relaciones internacionales en
un momento crítico de la historia del petróleo y el gas.

Dado que el Congreso trianual del Consejo Mundial del Petróleo abarcaba en su
apretado programa todos los aspectos de la industria, los delegados que asistieron al
19º Congreso del WPC tuvieron muchos temas que tratar. Es posible que discutiesen
sobre los motivos del record del precio del petróleo durante esa semana, pero la
mayoría estaban de acuerdo en lo que se refiere a los retos tecnológicos, políticos y
sociales a los que se enfrenta el sector. Linda Cook, de Royal Dutch Shell, que había
captado muy bien el ambiente, declaró: “En muchos sentidos, este es el momento más
apasionante para trabajar en el sector de la energía”.

El 19º Congreso Mundial del Petróleo se celebró en Madrid, España, entre el 29 de junio
y el 3 de julio de 2008, bajo el lema “Un Mundo en Transición: Suministro de Energía
para un Crecimiento Sostenible”. El programa se dividía en cuatro bloques temáticos:
Upstream; Downstream y Petroquímica; Gas Natural y Energías Renovables; y Gestión
de la Industria. Además, hubo sesiones plenarias, especiales y ministeriales así como
Enerclub y los responsables de la política energética | 167

presentaciones magistrales impartidas por personalidades de reconocido prestigio del


sector durante los almuerzos oficiales de cada día. Entre los momentos más memora-
bles de la semana que duró el Congreso cabe mencionar la recepción ofrecida por el
Alcalde de Madrid en el famoso Parque del Retiro y las magníficas actuaciones de José
Carreras y Sara Baras en la Cena de Apertura del evento.

Durante la Sesión Inaugural del 19º Congreso Mundial del Petróleo, S.M. el Rey Juan
Carlos I declaró: “El mundo está buscando un nuevo modelo de producción y consumo
que sea eficiente, transparente y respetuoso con el medio ambiente”, lo que ciertamen-
te se reflejó en el programa del Congreso.

El 19º Congreso Mundial del Petróleo fue un éxito clamoroso gracias al esfuerzo y
dedicación del Comité Organizador Español, presidido por Jorge Segrelles, y del equipo
dirigido por Juan Bachiller. El elevado nivel de contenidos del programa se hizo posible
gracias a la participación del Comité Ejecutivo del WPC y del Comité del Programa del
Congreso, de los conferenciantes, los presidentes, los vicepresidentes, los moderadores
y los ponentes especializados.

El Congreso reunió a todos los participantes de la comunidad internacional en un


constructivo debate que abarcó cuatro áreas:

1. Medios para asegurar el suministro de energía de forma fiable, asequible,


aceptable desde el punto de vista del medio ambiente, y socialmente responsable;

2. Puesta al día de los más recientes avances tecnológicos en exploración, producción,


refino, petroquímica, desarrollo y transporte de gas, y fuentes de energía renovable;
3. Mejora de las prácticas de gestión ambiental, incluida la reducción de las
emisiones de carbono;

4. Y, finalmente, formas de cumplir con las expectativas de la sociedad ante nuestro


sector.

A lo largo del Congreso se produjeron amplios debates, con participación de represen-


tantes de los principales actores del sector, sobre el elevado precio del petróleo y sus
implicaciones con respecto al crecimiento sostenible de la economía global. Se
expresaron diferentes puntos de vista con respecto a los motivos que han llevado a los
sucesivos récords en el precio del petróleo, entre ellos, la devaluación del dólar, la
enorme cantidad de crudo que se vende en el mercado de futuros, la geopolítica y las
incertidumbres sobre la posibilidad de suministro de petróleo a largo y medio plazo en
vista de la creciente demanda.
168 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Desde la celebración del Congreso hemos sido testigos de un descenso en el precio del
crudo y una cierta recuperación del dólar, pero las conclusiones a las que se llegó en
Madrid siguen siendo válidas. Entre ellas se incluyen las siguientes cuestiones de
relevancia global:

Acceso a los Recursos


Una de las principales cuestiones es el acceso a los recursos. Alrededor del 85% de las
reservas mundiales de gas y petróleo se encuentran bajo el control de Empresas
Petroleras Nacionales (NOCs), con acceso limitado o nulo en su capital a las Empresas
Petroleras Independientes (IOCs). Esta situación conduce a una competencia extrema
y da lugar con frecuencia a que las pequeñas y medianas empresas queden excluidas
de participar en actividades de exploración y producción. Íntimamente ligada al acceso
a los recursos está la seguridad energética, que no tiene tanto que ver con la geología
como con lo que ocurre en la superficie, por ejemplo, el nacionalismo de los recursos
energéticos, la preocupación por el medio ambiente, los problemas sociales, la tensión
geopolítica y las cuestiones de seguridad.

¿Nos estamos quedando sin petróleo?


En este contexto, otra pregunta importante es: “¿Nos estamos quedando sin petróleo?”
La respuesta es sencilla: “No en un futuro inmediato”. La mayor parte de los geólogos
están de acuerdo con la teoría de los 3 trillones de barriles, según la cual, ya se ha
producido 1 trillón de barriles, en la actualidad se está produciendo otro trillón de
barriles a partir de las reservas comprobadas y aún queda otro trillón que todavía no
ha sido descubierto o bien que resulta inaccesible a causa de la tecnología existente o
los altos costes de las reservas. De acuerdo con lo anterior, podemos afirmar que hay
gas y petróleo suficientes para muchos decenios.

Reducir las Emisiones de Carbono


Otro aspecto fundamental relacionado con la sostenibilidad de la industria es la
necesidad de encontrar maneras de reducir las emisiones de carbono y su impacto en
el cambio climático. La solución pasa por modificar los usos sociales, así como por una
combinación de medidas regulatorias, como el sistema de fijación previa de límites
máximos e intercambio en los derechos de emisión (cap and trade) adoptado en
Europa, la captura y almacenamiento de carbono y otras tecnologías innovadoras. De
hecho, la captura y almacenamiento de carbono se incorpora cada vez con más
frecuencia en el desarrollo de los yacimientos gasísticos y petroleros como solución
rentable para mitigar las emisiones de carbono, resultando frecuentemente en una
optimización de la recuperación de las reservas. La mejora de la eficiencia energética
también es una parte importante de la solución.
Enerclub y los responsables de la política energética | 169

•La Gestión del Agua


La gestión del agua es otra área que sigue siendo un reto de máxima prioridad, ya que
la competencia por los recursos de agua natural es cada vez mayor entre la demanda
agrícola, industrial y municipal.

Impulsores Clave del Sector

Con estos retos a la espalda ¿cuáles serán las claves que llevarán a la industria global
hacia delante tanto a corto como a largo plazo?

Creemos que existen tres impulsores principales: Inversión, Innovación y Cooperación.

1. Inversión en nuevas infraestructuras

El crecimiento económico y la liberalización de los mercados en todo el mundo han


estimulado de manera significativa la demanda de petróleo y gas a lo largo de la última
década. Durante el último año, sin embargo, la crisis financiera global ha tenido como
resultado una profunda recesión a nivel mundial que, junto con la caída de los precios
de la energía, ha tenido un impacto significativo en el sector del petróleo y del gas.

El efecto no ha sido el mismo para todas las empresas. Especialmente las pequeñas y
medianas empresas de capitalización en el mercado se han visto dañadas por la reducida
disponibilidad de capital y por los durísimas condiciones crediticias que han seguido a la
crisis financiera mundial. A pesar de que la recesión ha dado como resultado una
desaceleración de la actividad del petróleo y del gas, los fundamentos a largo plazo del
sector se mantienen en positivo y las empresas más activas, bien capitalizadas, tienen
ahora la oportunidad de posicionarse para beneficiarse del futuro crecimiento.

El colapso económico global ha llevado a un recorte importante en la inversión,


particularmente en los grandes proyectos industriales. La IEA estima que la demanda
global de petróleo crecerá a una media del 1% anual, desde los 85 millones de
barriles/día en 2007 hasta 106 millones de barriles/día en 2030. El 80% de toda la
energía procede de combustibles fósiles, un nivel que no se espera que haya cambiado
mucho en 2030. Una gran parte de este incremento del suministro procederá de
petróleo y gas no convencional, requiriendo unos precios sostenidos mas altos.

Estas tendencias necesitan unas inversiones en infraestructura relacionadas con la


energía de 26,3 trillones de dólares en 2030, lo que equivale a poco más de 1 trillón
170 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

de dólares por año. Aproximadamente la mitad de esa cifra será requerida por el sector
del petróleo y gas. Según la IEA, entre 2007 y 2030, será necesario instalar una
capacidad bruta de 64 millones de barriles/día –seis veces la capacidad actual de
Arabia Saudita– con el fin de satisfacer el crecimiento de la demanda y compensar la
caída. En la difícil situación económica actual es muy poco probable que se cumplan
estos niveles de inversión, aunque aquellas compañías con liquidez y acceso al crédito
podrán perseguir nuevas oportunidades.

2. Innovación Tecnológica
Las reservas convencionales de petróleo y gas de fácil acceso y producción barata han
desaparecido en su mayoría. Como corresponde, la industria está explorando en cada
vez mas difíciles nuevas fronteras, donde se están produciendo descubrimientos de
grandes cantidades de petróleo y gas. El desarrollo de estos nuevos descubrimientos
exigirá el uso de tecnologías de vanguardia. Algunos ejemplos incluyen los enormes
descubrimientos offshore anunciados recientemente para su pre-venta en Brasil, en
aguas de 2.000 a 3.000 metros de profundidad, con una profundidad total del
yacimiento de aproximadamente 5.000 a 6.000 metros, situados a mas de 300 km de
la costa. Otros entornos de gran dificultad se refieren al Terciario Inferior en el Golfo de
México, también en aguas ultra profundas, las reservas de gas de gran profundidad en
Siberia y las plataformas sedimentarias del Circulo Ártico.

El aumento de la recuperación de petróleo sigue siendo una de las áreas más


prometedoras para poder incrementar las reservas y la producción de los yacimientos
de petróleo existentes. El desarrollo de nuevas tecnologías está favoreciendo
considerablemente los factores de recuperación y está alargando la vida de yacimientos
de petróleo y gas antiguos.

Las fuentes de petróleo y gas no convencionales, como las arenas petrolíferas de


Canadá y de Venezuela, o el shale gas como el de Barnett, Texas, se están convirtiendo
rápidamente en recursos viables y muy atractivos económicamente. Las tecnologías
modernas, especialmente las utilizadas para la obtención de shale gas, el drenaje por
gravedad asistido por vapor [SAGD, en inglés] de los crudos pesados y la minimización
del impacto ambiental de la minería de las arenas petrolíferas y en proceso productivo,
resultan fundamentales para el mayor desarrollo de estos recursos.

3. Cooperación
A pesar de la crisis económica actual, muchas de las compañías de petróleo y gas más
importantes están ahora intentando mantener o aumentar sus inversiones de capital
Enerclub y los responsables de la política energética | 171

con el fin de hacer frente a la constante necesidad de incorporar nuevas reservas y


aumentar la producción. La inestabilidad actual del mercado también abre nuevas
oportunidades de adquisición para los agentes con buena posición de liquidez, sobre
todo en países considerados de alto riesgo, donde los valores han sufrido la mayor
caída. Esto trae consigo nuevas oportunidades para las compañías petroleras
independientes (IOC), que pueden asociarse al largo plazo y de forma sostenible con
compañías petroleras nacionales (NOC). De esta forma, aquellas petroleras nacionales
que se hayan visto más afectadas por el descenso de los precios y por la recesión
económica, podrán adquirir ahora los conocimientos técnicos y operacionales de las
petroleras independientes, y disfrutar además de su acceso al capital. La depresión
puede por lo tanto ser un buen momento para centrarse en la creación y en el refuerzo
de alianzas estratégicas, en particular con las petroleras nacionales.

La cooperación entre las IOC y las NOC plantea también sus retos: existen importantes
diferencias culturales, filosóficas y sociales entre las dos partes, que como poco pueden
dificultar el trabajo conjunto, o incluso impedir que se pueda realizar la colaboración.
Además, la posibilidad de que los gobiernos modifiquen las normativas, puede
representar un claro riesgo y crear un clima de incertidumbre. Por otra parte, al actuar
los gobiernos de forma combinada como legisladores, reguladores, socios e inversores,
supone una compleja mezcla de roles que requiere una habilidad, comprensión y
flexibilidad considerables. A pesar de estos retos, ambas partes pueden obtener
grandes recompensas promoviendo esta cooperación, y de hecho existen muchos
ejemplos de alianzas que han llegado a buen puerto. El Consejo Mundial del Petróleo
(WPC) puede ayudar a crear puentes entre las dos partes para que éstas encuentren
la mejor manera de trabajar juntas.

Dentro del nuevo marco económico, las alianzas estratégicas permiten a las empresas
obtener ventajas competitivas a través del acceso a los recursos de sus mercados,
tecnologías, capitales y personal. Trabajar en equipo con otros añade recursos y
capacidades complementarios, permitiendo a los participantes crecer y expandirse con
mayor rapidez y eficacia. Muchas empresas tecnológicas de rápido crecimiento utilizan
las alianzas estratégicas para beneficiarse de canales más sólidos de distribución o de
marketing, y del prestigio de marca que poseen muchos participantes mayores y mejor
conocidos del mercado. Las empresas también deben plantearse la cooperación con
otras firmas externalizando sus costes en aquellas funciones que no forman parte de
su “core business”, centrándose así en las áreas principales de su actividad.

Desde esta perspectiva, el futuro de la industria del petróleo y del gas parece franca-
mente prometedor. Sin embargo, el poder atraer y conservar a profesionales jóvenes y
172 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

brillantes para que sustituyan a aquellos que ya abandonan la industria, representa uno
de los mayores retos para nuestro sector.

El desafío de la juventud

El porcentaje de personas jóvenes que se incorporan a la industria o incluso los que se


gradúan en campos relacionados con la misma, ha ido disminuyendo de forma
constante. Por eso, la industria del petróleo se encuentra en términos demográficos, al
borde del precipicio, con una plantilla de trabajadores envejecida y con muchos
empleados a punto de jubilarse sin que haya suficiente gente joven que se incorpore.
Esta brecha en la mano de obra cualificada podría llegar a impedir incluso la capacidad
de operar de la industria, especialmente en lo que respecta a los grandes proyectos de
exploración y de producción.

Este desafío es especialmente importante en un contexto en el que la demanda


mundial de energía y las reivindicaciones de una mayor adhesión a las prácticas de
responsabilidad social y ambiental crecen rápidamente.

En respuesta a este desafío, el Consejo Mundial del Petróleo dio forma a su política de
juventud mediante la creación en 2006 de un Comité de Jóvenes destinado a darles la
importancia que se merecen y establecer una alianza entre los propios jóvenes para
encontrar posibles soluciones a estos desafíos. Creemos que es importante que la gente
joven se encuentre en primera línea en el intento de dar solución a este problema, ya que
serán ellos quienes hereden esta industria y deben implicarse en la creación de su futuro.

El Comité de la Juventud preparó un programa de actividades para jóvenes en el


Congreso de Madrid que incluyó una mesa redonda especial con líderes del sector en
la que se discutió sobre la cuestión “¿Necesita el sector del petróleo un retoque de
imagen?”. La comunicación fue el tema principal de la sesión de la juventud ya que una
investigación llevada a cabo por el WPC demostró que la imagen pobre que los jóvenes
tienen del sector es uno de los factores que dificulta la contratación de nuevos valores.
Leor Rotchild, de Nexen, miembro del Comité de la Juventud del WPC, hizo hincapié en
la necesidad de promover un mayor conocimiento de la contribución del sector a la
sociedad, sin dejar de reconocer los retos a los que se enfrenta. “En el sector del
petróleo también se hacen cosas buenas” señaló.

Como parte de la campaña para la juventud, el Comité Organizador Español (SPOC) creó
un programa de becas para dar a 50 estudiantes de todo el mundo la oportunidad de
Enerclub y los responsables de la política energética | 173

asistir al 19º WPC, además de ofrecer acceso gratuito al Congreso a 150 estudiantes
españoles a cambio de su colaboración a tiempo parcial en el mismo. En uno de los
pabellones de la muestra, en el llamado Centro Global de Oportunidades de Negocio, se
situó un stand de juventud como punto de encuentro para gente joven y se organizó un
acto social especial. El SPOC también patrocinó 3 premios dotados con un total de 5.000
euros para los mejores trabajos cuyos autores fuesen menores de 35 años. Esto fue
adicional a la tradicional presentación por el WPC del Premio Dewhurst y de los premios
a la excelencia para iniciativas de responsabilidad social y desarrollos técnológicos.

En noviembre de 2009, los jóvenes continuarían su alto nivel de compromiso con los
principales responsables del sector, en el 2º Foro de la Juventud del WPC en París. Bajo el
lema “Energise your Future”, el Foro ofreció un acercamiento innovador a los desafíos y
oportunidades a los que se enfrentará el sector del petróleo y el gas en el futuro. El Foro
estuvo respaldado por la instalación de una importante red virtual para jóvenes
profesionales y estudiantes de todo el mundo en la que se intercambiaron opiniones
sobre los principales asuntos que afectan al sector del petróleo y del gas. 1.200 partici-
pantes se reunieron en París en noviembre de 2009 para desarrollar un animado debate
entre Consejeros Delegados, reconocidos expertos del sector y gente joven.

Está planteada la realización de eventos similares, correspondiendo a la India la organi-


zación del tercer Foro de la Juventud del WPC en Nueva Delhi, aprovechando el renom-
brado congreso de Petrotech en noviembre de 2010.

Cómo mejorar la reputación de la industria

Finalmente, uno de los principales desafíos a los que nos enfrentamos como sector es
el de mejorar nuestra reputación y credibilidad frente a nuestros stakeholders. Repre-
sentamos una parte fundamental de la solución para afrontar la futura demanda de
energía en el mundo. Debemos responder a este desafío de un modo económi-
camente viable, respetuoso con el medio ambiente y responsable desde el punto de
vista social. Con el fin de maximizar nuestra contribución a la resolución de este reto,
tenemos que establecer relaciones de confianza con nuestros stakeholders. Asimismo,
debemos igualar las condiciones dentro del sector, de tal forma que todas las
empresas reconozcan y respondan a los asuntos globales más apremiantes de forma
clara y consistente.

El WPC desempeña un papel importante al proporcionar un foro de diálogo para los


participantes. De hecho, nuestros recientes Congresos de Madrid, Johannesburgo y Río
174 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

de Janeiro estaban encaminados a ese fin. En el 19º Congreso Mundial del Petróleo de
Madrid, en 2008, se llegó a la conclusión de que aún quedan grandes reservas y
fuentes de petróleo y gas sin explotar tanto en cuencas maduras como en nuevos
yacimientos. Tenemos petróleo suficiente para satisfacer la demanda durante decenios,
para beneficio de toda la humanidad. No obstante, si queremos contar con el
beneplácito de la sociedad para operar y obtener rentabilidad, el sector debe invertir de
forma responsable y asegurar la sostenibilidad medioambiental para las próximas
generaciones. Por otra parte, las comunidades que se vean afectadas por actividades
petroleras o gasísticas deben tener acceso a una participación justa en los beneficios
derivados de ese desarrollo.

Las empresas que adopten la responsabilidad social corporativa en su estrategia


comercial básica y hagan suyos los principios de transparencia, ética y respeto por los
derechos humanos, gozarán de la aceptación necesaria para prosperar y ser rentables
durante un largo plazo.

Siempre Adelante

En el WPC hemos identificado estos desafíos como el tema principal de nuestro 20º
Congreso Mundial del Petróleo, que se celebrará en Qatar en 2011. El tema ha sido
elegido basándose en las conclusiones más relevantes del Congreso celebrado en
España. Bajo el título: "Soluciones energéticas para todos - Fomento de la cooperación,
la innovación y la inversión", el 20º Congreso Mundial del Petróleo enfocará los debates
en las soluciones para que toda la humanidad tenga acceso a una energía fiable,
asequible y sostenible, en un futuro tanto a corto como a largo plazo.

Para lograr este objetivo, todas las partes interesadas, incluyendo a los productores de
energía, los consumidores, los gobiernos y la sociedad civil, deben trabajar en estrecha
colaboración para desarrollar métodos innovadores para encontrar y desarrollar nuevas
fuentes de petróleo, gas y energías alternativas, así como para establecer normas más
estrictas con el fin de consumir energía de una forma más inteligente, eficiente y limpia.

Se trata de un objetivo verdaderamente valioso para el futuro de nuestra industria y una


continuación perfecta de lo que será siempre recordado como la contribución de España
a la búsqueda de soluciones para 'Un Mundo en Transición - Suministro de Energía para
un Crecimiento Sostenible!'
Enerclub y los responsables de la política energética | 175

La energía en el periodo
1985-2010

J. L. Díaz Fernández

Mª Teresa Costa

Pedro Mejía
176 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Evolución de la oferta y la demanda

José Luis Díaz Fernández


Catedrático Emérito UPM
Ex Presidente de Enpetrol, CAMPSA, CLH y REPSOL PETRÓLEO

Antecedentes

E l desarrollo económico mundial y español en la década de los 60 y los primeros años


de los 70 del pasado siglo, se sustentó en la disponibilidad de petróleo abundante y
barato, que sustituyó progresivamente al carbón por sus ventajas en la automoción y la
industria. El precio del petróleo se situó en dólares nominales en torno a 1,2 $/bbl entre
1960 y 1972, equivalentes en dólares de 2008 a 14 y 10 $/bbl respectivamente.

En España, entre 1960 y 1973 el consumo de energía primaria creció a tasas del 8%
anual y acumulativo, el de petróleo a tasas del 16% y el de carbón se mantuvo estable.
El coste de las importaciones de petróleo representaba solamente el 0,4% del PIB en
1960 y el 0,7% en 1970. En 1960 el petróleo aportaba el 30% del abastecimiento de
energía primaria y el carbón el 46%. Trece años más tarde estos porcentajes eran del
67% y el 17%. El petróleo pasó a ser la energía dominante.
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 177

La década de los 70 vino marcada por las dos crisis del petróleo iniciadas en los años
1973 y 1979 cuyas consecuencias fueron:

a) Brusca elevación de los precios del petróleo que se multiplicó por 30 en términos
nominales en la década (de 1.2 a 36 $/bbl) (Fig 1)

Fuente: BP Statistical Review 2009 (Figura 1)

b) Nacionalización de la industria del petróleo. La OPEP (Organización de Países


Exportadores de Petróleo), del que formaban parte, entre otros, Arabia Saudita, Irán,
Kuwait, Venezuela, Argelia y Libia, creada en 1960 con el doble objetivo de aumentar
sus ingresos derivados de las exportaciones de petróleo y lograr el control de las
reservas, alcanzó ambos objetivos en dicha década. El 75% de las reservas mundiales
de petróleo pasó a estar en manos de las Compañías Nacionales (NOC).

Esta evolución de la industria del petróleo y de los precios se tradujo en una recesión
de la economía mundial y española a principios de la década de los 80. Las
importaciones de petróleo en España representaron en 1980 el 8,7% del PIB frente
al 0,7% diez años antes. Por otra parte, empezó a percibirse una cierta inseguridad en
el abastecimiento de petróleo que en 1973 representaba el 46% del consumo de
energía primaria en el mundo y el 67% en España. Ello promovió que los países
consumidores aplicasen medidas para mejorar la eficiencia energética y sustituir en lo
178 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

posible el petróleo por otras fuentes de energía, principalmente carbón y nuclear. Entre
1973 y 1985 la demanda mundial de energía primaria evolucionó en la forma indicada
en el cuadro 1.

1973 1985
Variación
Mtep % Mtep % a.a.

Petróleo 2.819 46% 2.803 36% -


Gas Natural 978 16% 1.492 19% 3,6
Carbón 1.498 24% 2.089 27% 2,8
E. Fósiles 5.295 86% 6.384 82% 1,6
Nuclear 56 1% 372 5% 17,1
Renovables 764 13% 996 13% 2,2

Total 6.115 100% 7.752 100% 2,0

Cuadro 1. Evolución del consumo mundial de energía primaria (1973-1985)

En lo que a España se refiere la evolución del consumo de energía primaria entre 1973
y 1985 fue la indicada en el cuadro 2.

1973 1985
Variación
Mtep % Mtep % a.a.

Petróleo 39,8 68% 42,9 55% 0,6


Gas Natural 0,8 1% 2,4 3% 9,6
Carbón 9,6 16% 19,5 25% 6,1
E. Fósiles 50,2 85% 64,8 83% 22,0
Nuclear 1,5 3% 7,4 9% 14,2
Renovables 6,7 12% 6,5 8% (0,2)
Total 58,4 100% 78,7 100% 2,5

Cuadro 2. Evolución del consumo de energía primaria en España (1973-1985)

Puede apreciarse la similitud entre lo ocurrido en España y en el mundo: práctica


estabilización del consumo de petróleo, descenso de la participación de las energías
fósiles y aparición significativa de la energía nuclear.

Los datos descritos en este epígrafe nos permiten analizar el recorrido del sector
energético desde la creación del Club Español de la Energía en 1985.
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 179

Evolución del sector energético a partir de 1985

Así como las dos crisis del petróleo de los años 70 dieron lugar a una estabilización de
la demanda de petróleo entre 1973 y 1985, en 1986 se produjo el efecto contrario: una
caída del precio del petróleo que dio lugar a un nuevo repunte de su demanda.

Los países de la OPEP habían logrado mantener el precio del petróleo por encima de los
27 $/bbl hasta 1985 reduciendo la producción para compensar la caída de la demanda
(3.110 Mt en 1979 y 2.803 Mt en 1985) y el aumento de la producción en los países
no- OPEP.

El porcentaje de la producción de la OPEP respecto de la producción total descendió


desde más del 40% a menos de 30%. En 1986 se rompió la disciplina de sus miembros
creciendo bruscamente la oferta de petróleo cuyo precio descendió un 50% respecto del
año anterior (Fig. 1), llegando en algunos momentos a cotizar por debajo de los 10 $/bbl.

El cuadro 3 muestra la evolución de la demanda mundial de energía primaria entre 1985


y 2007.

1985 2007
Variación
Mtep % Mtep % a.a.

Petróleo 2.803 36% 4.093 34% 1,7


Gas Natural 1.492 19% 2.512 21% 2,4
Carbón 2.089 27% 3.184 27% 2,0
E. Fósiles 6.384 82% 9.789 82% 2,0
Nuclear 372 5% 709 6% 3,0
Renovables 996 13% 1.515 13% 2,0
Total 7.752 100% 12.013 100% 2,0

Cuadro 3. Evolución del consumo de energía primaria (1985-2007)

Aunque repunta el consumo de petróleo un 46%, lo hace en menor proporción que el


consumo total de energía (55%).
180 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En España se produjo una evolución similar (cuadro 4)

1985 2008
Variación
Mtep % Mtep % a.a.

Petróleo 42,9 55% 77,2 51% 2,6


Gas Natural 2,4 3% 34,9 23% 12,3
Carbón 19,5 25% 13,7 9% (1,5)
E. Fósiles 64,8 83% 125,8 83% 2,9
Nuclear 7,4 9% 15,3 10% 3,2
Renovables 6,5 8% 10,3 7% 2,0
Total 78,7 100% 151,4 100% 2,9

Cuadro 4. Evolución del consumo de energía primaria en España 1985-2008 (Incluye aviación y bunker marino
internacional) Fuente: AIE

Comparando los cuadros 3 y 4 destaca lo siguiente: mayor crecimiento del consumo de


petróleo en España (2,6% anual y acumulativo frente al 1,7% en el mundo). La depen-
dencia española de petróleo es muy elevada (el 51% frente al 34% mundial) debido al
peso del transporte por carretera. En segundo lugar, fortísimo crecimiento del consumo
de gas natural en España hasta alcanzar porcentajes similares a los de los países
económicamente avanzados (23% en Estados Unidos y 25% en la UE). En tercer lugar,
pérdida de posición el carbón que pasó de representar el 26% del abastecimiento
energético español en 1985 al 9% en 1998. Esta participación es sensiblemente inferior
a la de los países avanzados (24% en Estados Unidos y 19% en Europa).

Condicionantes de la política energética

La política energética de cualquier país con una economía moderna debe atender a
tres aspectos: seguridad de abastecimiento, coste e impacto medioambiental y no
puede primar en exceso uno de ellos en perjuicio de los otros.

La seguridad de abastecimiento debe ser prácticamente del 100%. Hasta ahora, los
problemas de abastecimiento se han producido por catástrofes naturales, accidentes o
insuficiencias que han afectado a la cadena de transporte o distribución de las diferentes
energías, sin que hayan existido carencias en la disponibilidad de materias primas
energéticas. No debe confundirse la seguridad con la dependencia exterior que es el
resultado del comercio internacional aún cuando, naturalmente, el riesgo es mayor
cuando más elevadas son las importaciones de materias primas energéticas. La
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 181

dependencia exterior española es muy elevada por la nula producción de petróleo y gas
natural y la escasa de carbón (4,13 MTep), ascendiendo al 79% frente al 54% en la UE
y el 25% en los Estados Unidos. España solamente produce el 4% de las energías fósiles
que consume, la UE el 31% y Estados unidos el 71%.

El coste de abastecimiento energético tiene incidencia directa en la economía. Ya se


ha visto que el elevado precio del petróleo de 1980 contribuyó a un crecimiento nulo
de la economía mundial y española en los años 1981/1982. Actualmente los precios
del petróleo son elevados y están contribuyendo a frenar la recuperación económica
pero los efectos son ahora más limitados por haber descendido sensiblemente la
intensidad del petróleo, es decir, el consumo de petróleo por unidad de PIB. En
cualquier caso, en una economía globalizada, nuestros costes deben ser comparables
a los de los países de nuestro entorno económico.

El tercer aspecto, el impacto medioambiental se valora con criterios que han


evolucionado a finales del pasado siglo. Hasta la década de los 80 la preocupación
medioambiental se centraba en efectos locales: emisión de partículas SOX, NOX, CO,
etc. Estos efectos han desaparecido prácticamente mediante la utilización de carbu-
rantes de muy bajo contenido en azufre, el uso de catalizadores en la automoción que
evitan las emisiones de NOX y CO, la recuperación en las centrales térmicas de los
inquemados, la incorporación en estas, de unidades de desulfuración y desnitrificación
y las mejoras en la combustión. Por otra parte, el uso creciente de gas natural exento
de azufre e impurezas ha mejorado la combustión en los sectores industrial, eléctrico
y doméstico comercial.

El cambio en la valoración del impacto medioambiental del sector energético se inició


en 1987 con la formulación del “desarrollo sostenible”, es decir, el desarrollo que
satisface las necesidades presentes sin comprometer la capacidad de las futuras
generaciones para satisfacer sus propias necesidades y en 1988 con la creación del
IPCC como Agencia especializada de las Naciones Unidas con el cometido de realizar
evaluaciones periódicas del conocimiento del cambio climático producida por la acción
del hombre.

El desarrollo sostenible tiene dos vertientes: una la limitación de las emisiones de


gases de efecto invernadero, especialmente CO2, que según muchos expertos podría
llevar a nuestro planeta a una situación dramática a finales del presente siglo y la
segunda, el desmesurado consumo de energías fósiles, que se han generado durante
miles de millones de años y que, de continuar con esta tendencia, podrían producirse
problemas en cuanto a su disponibilidad dentro de unas pocas décadas.
182 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En los sucesivos epígrafes se analizarán los distintos subsectores energéticos –energías


fósiles, nuclear y renovables– bajo los tres aspectos mencionados: seguridad, coste e
impacto medioambiental.

El petróleo

La Fig. 2 muestra la evolución de la producción de petróleo entre 1965 y 2008.

Millones de toneladas

4.500
4.000
3.500
3.000
2.500
2.000
1.500
1.000
500
0
1986

1988

2008
2007
2005
2006
2001

2004
2002
2000

2003
1983

1993

1996
1997
1998
1999
1977

1980

1989
1990
1991
1992

1994
1995
1973
1974
1975
1976

1987
1978
1979
1971
1965
1966
1967
1968
1969
1970

1972

1982

1984
1985
1981

Año
Figura 2. Evolución de la producción de petróleo (1985-2007)
Fuente: BP Statical Review

A pesar del incremento sostenido de la producción mundial de petróleo, las reservas han
aumentado continuamente. El aumento de las reservas procede en su mayor parte de
las revisiones en campos que ya estaban en producción, por mejor conocimiento de los
mismos o por el aumento del factor de recuperación y el resto de nuevos
descubrimientos. El petróleo localizado en estos últimos, ha sido a partir de 1980 inferior
a la producción. (Fig. 3)
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 183

Figura 3. Comparación entre la producción en cada periodo con las reservas probadas en nuevos yacimientos.
Fuente. World Energy Outlook

El cuadro 5 muestra la evolución de las reservas mundiales de petróleo entre 1985 y


2008 expresadas en miles de millones de toneladas (Gt).

1985 2008
Gt % Gt % R/P

Estados Unidos y Canadá 6,3 6,0% 8,1 4,7% 18


Iberoamérica 16,1 15,3% 18,4 10,8% 38
Europa y Euroasia 10,7 10,2% 19,4 11,4% 22
Oriente Medio 58,7 56,0% 102,8 60,2% 79
África 7,8 7,4% 16,6 10,0% 33
Asia Pacífico 5,3 5,1% 5,6 3,3% 15
Total 104,9 100,0% 170,9 100,0% 42
OCDE 16,1 15,30% 12,0 7,1% 13
OPEP 73,0 70,0% 130,0 76,0% 71
UE-25 __ __ 0,8 0,5% 8
Cuadro 5. Evolución de las reservas de petróleo entre 1985 y 2008.
184 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Del cuadro 5 se deducen los siguientes aspectos relevantes:

– Las reservas han pasado de 105 Gt en 1985 a 171 Gt en 2008. En este periodo se
han producido 79 Gt. Por tanto, las nuevas reservas incorporadas en 23 años totalizan
145 Gt de las que se han producido 79 Gt.

– Fuerte concentración de las reservas en pocos países en la mayoría de las cuales la


industria está nacionalizada. Las reservas de la OPEP, sumadas a las de Méjico y la
antigua Unión Soviética totalizan el 87% de las reservas mundiales. La situación de la
OCDE y la UE es muy desfavorable (el 7% y el 0,5% de las reservas frente a un
consumo del 56% y 18%).

– La relación Reservas / Producción ha pasado de 36 en 1985 a 42 en 2008.

Además de las reservas de petróleo convencional, existen reservas muy importantes


de petróleos no convencionales, denominándose así los crudos que para su
extracción, transporte y manipulación industrial requieren tecnologías distintas de las
utilizadas en los petróleos convencionales. Por orden de viabilidad técnico-económica
destacan las arenas bituminosas (densidad entre 8 y 11º API y contenido de azufre
del 5%) cuyas reservas recuperables se sitúan entre los 300 y 650 Gb; los crudos
extrapesados (densidad inferior a 10º API) con reservas recuperables con las técnicas
actuales del orden de 400 Gb; las pizarras bituminosas con un contenido en bitumen
del orden de 2.500-3.000 Gb. La mayor concentración de arenas bituminosas se
encuentra en Canadá, la de petróleos ultrapasados en Venezuela y la de pizarras
bituminosas en Estados Unidos. Los costes de producción varían entre 50 y 120 $/bbl
a los que hay que sumar los del “upgrading” para obtener a partir de ellos un petróleo
sintético. Las reservas conjuntas técnicamente recuperables son del mismo orden que
las de petróleo no convencional.

Las anteriores cifras parecen indicar que no habrá dificultades en las próximas décadas
para satisfacer la demanda de petróleo, que en 2030 ascendería, según las previsiones
de la AIE, a unos 5.000 Mt o 100 Mbbl/día. Sin embargo, la realidad es muy diferente.
En el World Energy Outlook de 2008 se destaca que la producción en yacimientos
convencionales empezaría a declinar en el presente año y que sería preciso poner en
producción yacimientos ya conocidos que empezarían a declinar igualmente hacia 2020,
debiendo complementarse la oferta con la producción en campos aún no descubiertos.
El resto de la oferta, hasta satisfacer la demanda, provendría de los líquidos que se
producen con el gas natural (19,7 Mbbl/día en 2030 frente a 10,4 en 2007) y petróleo
no convencional (1,1 Mbbl/día en 2007 y 8,8 en 2030). En 2030 el 70% provendría de
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 185

las arenas bituminosas y el resto sería petróleo sintético obtenido a partir del carbón y
del gas natural. La producción de crudos extrapesados de Venezuela se incluye en la
producción de petróleo convencional.

Es dudoso que se realicen las colosales inversiones necesarias que se evalúan por la AIE
en 5 billones de dólares de 2007. En efecto, la mayor parte de las reservas de petróleo
convencional están concentradas en países en los que las empresas nacionales (NOC)
tienen el control total de las mismas. Estas empresas, podrían no realizar las inversiones
necesarias por tener otras prioridades presupuestarias, por carecer de capacidad de
gestión y técnica suficiente o, sencillamente, porque deseen prolongar la vida de sus
reservas, que son agotables.

Por todo ello, puede concluirse que dentro de pocos años podría haber una nueva crisis
del petróleo, con oferta incapaz de atender a la demanda lo que se traducirá en precios
del petróleo elevados. De los tres condicionamientos del abastecimiento energético, las
anteriores reflexiones indican que no hay seguridad de abastecimiento y que el precio
será alto. En cuanto al impacto medioambiental, por unidad energética es algo mayor
que la del gas natural y sensiblemente inferior al producido por el carbón.

En línea con estas previsiones, cabe citar el informe de Claude Mandil, antiguo
Director General de la AIE, titulado “La Seguridad Energética y la Unión Europea.
Propuesta para la Presidencia de Francia” (abril 2008) en el que afirma que “existe el
peligro de que el mundo sufra una crisis petrolera en la próxima década, con precios
extremadamente elevados”. El hecho de que en la actualidad, los precios sean
superiores a 80 $/bbl en medio de una crisis económica mundial, abunda en la
misma dirección. La vuelta a la senda de crecimientos económicos del mismo orden
que los anteriores a la actual crisis, debería ir asociada un incremento sensible de los
precios del petróleo.

El gas natural

Las dificultades del transporte del gas natural a larga distancia han dado lugar a que su
consumo se haya desarrollado en primer lugar en los países industrializados que han
encontrado en su subsuelo esta fuente de energía. Así ha sucedido en Rusia con los
grandes yacimientos de Siberia y los Urales, en Italia con los de gas del Valle del Po, en
Francia con los de Lacg, en Alemania con los de Groninga, en Reino Unido con los del Mar
del Norte o en Estados Unidos y Canadá con abundantes descubrimientos en ambos
países. En otros países, como España, menos afortunados, el desarrollo ha sido más lento.
186 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Las reservas de gas en el mundo en billones de metros cúbicos (Tcm) han evolucionado
de la forma indicada en la Fig. 4.

200
180
160
140
120
100
80
60
40
20
0

20 0

20 2
20 3
20 4
20 5
20 6

08
19 0

19 2
19 3
19 4
19 5
19 6

19 8
19 9
19 0

19 2
19 3
19 4
19 5
19 6

19 8
20 9

01

20 7
19 1

19 7

19 1

19 7

0
0
0
0
0
0
8
8
8
8
8
8
8
8
8
8
9
9
9
9
9
9
9
9
9
9

20
19

Figura 4. Evolución reservas mundiales de gas natural

Se aprecia que han pasado de 100 Tcm en 1985 a 185 Tcm en 2008. Las reservas
han aumentado en 85 Tcm después de haberse producido en el periodo 53 Tcm. Al
igual que las reservas de petróleo, el incremento procede en parte de revisiones de
yacimientos existentes pero, a diferencia del petróleo, las nuevas reservas descubier-
tas superan a la producción aún cuando con tendencia a igualarse.

El cuadro 6 muestra la evolución de la distribución geográfica de las reservas entre


1985 y 2008.

1985 2008
Tcm % Tcm % R/P

Estados Unidos y Canadá 8,19 8,2% 8,37 4,5% 11


Iberoamérica 5,49 5,5% 7,81 4,2% 37
Europa y Euroasia 44,45 44,7% 62,89 34,0% 58
Oriente Medio 27,67 27,8% 75,91 41,0% >100
África 6,16 6,2% 14,65 7,9% 68
Asia Pacífico 7,57 7,6% 15,39 8,3% 37
Total 99,53 100,0% 185,02 100,0% 60
UE-25 3,49 3,5 2,87 1,6 15
OCDE 15,38 15,5 16,63 9,0 15
Antigua URSS 40,00 40,0 57,00 30,8 72
Cuadro 6. Evolución de las reservas de gas natural (1985-2008)
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 187

Las reservas de gas natural están más equilibradamente repartidas que las del petróleo.
En Oriente Medio se concentra el 41%, frente al 60% las de petróleo. Los países con
reservas más importantes son Rusia, Irán y Qatar que totalizan el 53% de las reservas
mundiales. Si se suman las de Venezuela, Argelia y Nigeria se alcanza una concentración
del 61%. La OCDE y la UE están en una situación muy desfavorable.

Existen reservas de gas no convencional muy importantes no contabilizadas con las ante-
riores (cuadro 7) contenidas en arenas compactas, carbón y pizarras.

Reservas recuperables
Arenas compactas ("tight gas sands") 200 Tcm
Carbón ("coal bed methane "CBM) 40 Tcm
Pizarras ("shale gas") 180 Tcm
Total 420 Tcm

Cuadro 7. Reservas de gas natural no convencional

Estas reservas equivalen a más del doble de las convencionales (185 Tcm). Las más
importantes se encuentran en Estados Unidos y Canadá –el 25%– estimándose que
China, India y la antigua URSS tienen el 15% cada una. Hasta ahora solamente existe una
producción significativa en Estados Unidos, próxima al 50% de la producción total de gas
natural. Debido a ello, su autoabastecimiento fue del 89% en 2008, esperándose alcance
el 98% en 2030.

En 2008 se exportó el 27% del gas producido en el mundo, el 8% en forma de gas natu-
ral licuado (GNL) y el 19% restante por gasoducto entre países próximos (Holanda,
Noruega, Reino Unido y Rusia al resto de Europa, Canadá a Estados Unidos). La cadena
de GNL requiere inversiones extremadamente elevadas. En las plantas de licuación el gas
debe enfriarse a -161ºC, los autoconsumos son superiores al 10% y la inversión varía
entre 0,43 y 0,58 $/m3 en función de las infraestructuras existentes y de las características
del suelo. El transporte en metanero es casi cuatro veces más caro que el del petróleo por
unidad energética transportada debido a que la densidad de la carga es el 55% de la del
petróleo y la inversión el doble por unidad de volumen. El coste total unitario de la cadena
(licuación, transporte y regasificación) varía entre 12 y 19 c$/Nm3.

Como resumen de lo expuesto anteriormente puede decirse que, a pesar de las reservas
mundiales de gas natural, a largo plazo los suministros no son más seguros que los de
petróleo por la concentración de las reservas en países que pueden no querer, o no poder,
realizar las inversiones necesarias para atender a la demanda y por las peculiaridades de
188 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

la cadena de transporte entre países que da rigidez a los suministros en el caso de los
gasoductos y es vulnerable cuando atraviesa terceros países tal como se ha visto en los
inviernos de 2007 y 2008 y especialmente en Enero de 2009 con los suministros de
Rusia a Europa Central. Otro inconveniente es la dificultad de su almacenamiento en los
países consumidores. La ventaja del gas respecto del petróleo es que el primero puede
ser sustituido por otras fuentes de energía en sus aplicaciones mientras que el petróleo es
prácticamente insustituible en el transporte.

En cuanto a los precios, los del gas natural evolucionan aproximadamente en paralelo con
los del petróleo. Así, en 2008 el precio del petróleo Dubai fue 3,4 veces el de 1985 y 3,3
el del gas natural CIF Unión Europea.

Finalmente, el gas natural es el combustible más limpio no solo por la mayor eficiencia
sino también por las menores emisiones de CO2 por unidad energética. Estas son inferio-
res al 60% de las del carbón.

El carbón

El cuadro 8 resume las reservas, producción y consumo de carbón en el año 2008 expre-
sadas en miles de millones de toneladas equivalentes de petróleo (Gtep)

Reservas Producción Consumo


Gtep % Mtep % Gtep % R/P

Estados Unidos 133 33% 597 18% 565 17% 224


Rusia 73 18% 153 5% 101 3% 481
China 58 14% 1.415 43% 1.406 43% 41
Resto 142 35% 1.160 35% 1.232 37% 122
406 100% 3.325 101% 3.304 100% 868
OCDE 180 44% 1.047 31% 1.171 35% 164
UE 9 2% 172 5% 301 9% 51
_ _ _
España 0,2 5,5 14,6 32

Cuadro 8. Reservas, producción y consumo de carbón en 2008.


Fuente: BP Statistical Review 2009

Puede apreciarse que las reservas mundiales de carbón son muy abundantes (en poder
energético 2,4 veces las de petróleo o gas natural) y que a los niveles actuales de consu-
mo estas reservas permitirían abastecer el mercado 122 años frente a 40 las de petróleo
y 60 las de gas natural. Por otra parte, están muy diversificadas; así, los países de la OCDE
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 189

tienen el 44% de las reservas (Estados Unidos el 33%) frente a un consumo que repre-
senta el 35% del mundial.

Un elemento adicional de seguridad en el suministro de carbón viene dado por la


diversificación y por las rutas de abastecimiento sin los “cuellos de botella” del petróleo
o el gas natural derivados de la concentración de las reservas.

La principal aplicación de carbón es la generación eléctrica a la que se destina el 90%


del consumo en Estados Unidos y el 76% en la UE. El 49% de la generación eléctrica
se realiza con carbón en Estados Unidos, el 81% en China, el 31% en la UE y el 15%
en España.

En cuanto al precio del carbón, la diversidad de países productores y la fluidez de su


tráfico marítimo hacen que el mercado internacional del carbón sea más estable y este
menos afectado por factores geopolíticos.

Frente a todas estas ventajas, el carbón tiene el inconveniente de que es más


contaminante que los hidrocarburos por las emisiones de partículas, SOX, NOX, CO. En
las modernas centrales térmicas se eliminan estos elementos contaminantes pudiendo
afirmarse que la “lluvia ácida” en las áreas próximas a las centrales es un hecho
histórico. Por el contrario, las emisiones de CO2 son elevadas. En la generación de 1
KWh, una central convencional de carbón emite unos 900 gr. de CO2 (rendimiento del
38%) mientras que un ciclo combinado de gas natural emite del orden de 360 gr.
(rendimiento del 55%). Con las tecnologías previstas en la década de los 20, una
central ultrasupercrítica de carbón emitirá 624 gr. (rendimiento del 61%) y una de gas
natural 305 gr.

Dada la preocupación por las emisiones de gases de efecto invernadero parece necesario
contemplar las centrales de carbón con captura y almacenamiento de CO2. La captura es
técnicamente viable en la actualidad (captura en precombustión, postcombustión y
oxicombustión), pero sus costes son relativamente elevados, del orden de 24 €/MWh,
si bien existe el objetivo de reducirlos a menos de 14 €/MWh. El almacenamiento es
relativamente fácil si existen yacimientos de petróleo o gas natural declinando a los que
se inyecta el CO2 para mejorar el factor de recuperación. En Estados Unidos existe ya una
red de “CO2ductos” de unos 3.000 Kms con esta finalidad. En cambio, en España el
problema es complejo. Basta recordar las dificultades existentes para identificar
almacenamientos subterráneos de gas natural, ante la pobreza de nuestros yacimientos
de hidrocarburos. Otro aspecto a considerar es el consumo energético de la captura que
reduce en un 8/10% el rendimiento neto de las centrales.
190 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En España la participación del carbón en la generación eléctrica ha disminuido a lo largo


de los años. En 1985 fue del orden del 40% habiendo descendido hasta el 15% en la
actualidad. Las empresas eléctricas españolas han mostrado una alta capacidad tecnológi-
ca en la construcción y explotación de centrales térmicas de carbón, pero estas, en su
mayor parte, tienen rendimientos bajos por la época en la que se construyeron y no esta
prevista la instalación de nuevas centrales. Cabe preguntarse si esta política es prudente
cuando se conoce la inseguridad de los abastecimientos de petróleo y en alguna medida
en los de gas natural y que los precios de estas fuentes energéticas previsiblemente serán
muy elevados a medio plazo.

La energía nuclear

La construcción de centrales nucleares adquirió un gran impulso en los años 70, ante los
fuertes incrementos del precio del petróleo. La mayor parte de estas centrales, entraron
en servicio en la década de los 80, tal como muestra el cuadro 9 (evolución de la
producción nuclear).

Unidad: TWh 1980 1985 1990 2008


Mundo 711 1.480 2.013 2.740
OCDE 619 1.246 1.725 2.280
UE 225 614 795 941
España 5,3 27,8 54,4 59,0

Cuadro 9. Producción de electricidad nuclear

Del cuadro 9 se deduce que entre 1980 y 1990 la producción en el mundo y en la


OCDE se multiplicó por 2,8, en la UE por 3,5 y en España por 10,2. En los dieciocho
años siguientes, con la disminución del precio del petróleo a partir del año 1986, se frenó
la construcción de nuevas centrales y la producción de electricidad nuclear creció
solamente un 36% en el mundo, un 32% en la OCDE, un 18% en la UE y un 8% en
España. En este periodo la participación de la producción nuclear en la total generación
eléctrica descendió en el mundo del 18 al 14%.

Actualmente hay en el mundo 436 centrales en operación con una potencia total de 372
GWe, 43 en construcción (38 GWe) y 108 planificadas (121 GWe).

A continuación se analizará la energía nuclear desde los puntos de vista de la seguridad


de abastecimiento y la industrial, el coste y el impacto medioambiental.
La energía en el periodo 1985 - 2010 | 191

Las reservas de uranio dependen del precio pero pueden estimarse suficientes para
atender la demanda de 50 años a los niveles actuales de consumo. El 44% de estas
reservas están en países muy estables, Australia y Canadá principalmente. El impacto del
coste del uranio en la generación eléctrica nuclear es solamente del 5% de manera que
las variaciones de precio que influyen de manera notable en la disponibilidad de reservas,
afectan muy poco a los costes totales de generación. Por otra parte, las necesidades
anuales de uranio en el mundo son actualmente del orden de 70 Kt de manera que es
posible almacenar las necesidades de varios años ocupando un volumen reducido y con
un coste financiero muy bajo. A modo de comparación, basta recordar que solamente en
España, para atender la demanda de 100 días, las reservas estratégicas de petróleo y sus
derivados asciende a unos 18 millones de toneladas.

En materia de seguridad industrial, en los países de la OCDE, en los que se concentra el


83% de la generación eléctrica nuclear, no se ha producido un solo accidente con pérdida
de vidas humanas.

En cuanto al coste, en el informe del Foro Nuclear de 2008, se estima en 36,4 €/MWh
desglosados en 20,6 el coste de capital (57%), 10,2 los costes de operación y manteni-
miento (28%) y 5,6 los costes de combustible (15%), incluyendo en estos la 2ª fase del
combustible. El coste del uranio, ya se ha dicho anteriormente, asciende al 5% corres-
pondiendo el resto al enriquecimiento del uranio, la fabricación del combustible y la 2ª
fase del mismo. Según un estudio de la Universidad Tecnológica de Lappeenranta
(Finlandia), a los niveles del precio de enero de 2008 y con un funcionamiento de 8.000
horas anuales (factor de carga del 91,3%), los costes de producción de las centrales
nucleares ascienden a 35,0 €/MWh, en las de gas a 59,2 €/MWh y en las de carbón a
64,4 €/MWh valorando a 23€ la tonelada de CO2 producida. Excluido el coste de las
emisiones de CO2, resulta a 51,2 €/MWh en las centrales de gas y 45,7 las de carbón,
permaneciendo sin variación las nucleares. Finalmente, el impacto medioambiental es
nulo en lo que se refiere a las emisiones de gases de efecto invernadero pero, como
contrapartida, produce residuos radiactivos de muy larga vida para los que por el
momento se requiere su almacenamiento temporal hasta que maduren las tecnologías
que permitan el ciclo cerrado del combustible.

La experiencia española en ingeniería, fabricación de componentes nucleares, construc-


ción de centrales y operación de las mismas es muy favorable. Actualmente están en
operación una central de 466 MW (Garoña) y 7 de unos 1.000 MW (Almaraz I y II, Ascó
I y II, Cofrentes, Trillo y Vandellós) totalizando 7.700 MW. La explotación comercial de
Garoña se inició en 1971 y las restantes entre 1981 (Almaraz I) y 1988 (Vandellós). El
factor medio de carga de los seis últimos años has sido del 87% y la indisponibilidad no
192 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

programada algo inferior al 5%. Es muy importante mantener el Know-How nuclear hasta
los años 30 en los que se prevé la entrada en servicio de centrales nucleares de la
Generación IV (alta seguridad y reciclado de combustible). La participación de la energía
nuclear en la producción de electricidad en España que fue del 5% en 1980, se incre-
mentó al 22% en 1985, el 36% en 1990 descendiendo hasta el 18% en 2008.

El principal obstáculo a la instalación de nuevas centrales nucleares es el rechazo social


que, sin embargo, se esta reduciendo. Es paradigmático el caso de Reino Unido: en 2001
el 60% de la población era contraria a la construcción de nuevas centrales y el 20%
estaba a favor. A finales de 2008, los oponentes se habían reducido al 19% y los
favorables habían aumentado al 44%. El Reino Unido ha programado la construcción de
seis centrales nucleares de 1.600 MW que entrarían en servicio entre 2017 y 2025.

Energías renovables

La participación de las energías renovables (excluida la hidroeléctrica) en el mundo se ha


mantenido estable entre 1985 y 2008, en torno al 10,5%. En los países de la OCDE, en
el mismo periodo ha pasado del 3,5% al 4,9% mientras que en África se sitúa próxima
al 50% debido a que en muchos lugares es la única energía de la que disponen.

La mayor parte de las energías renovables se destinan en los países desarrollados a pro-
ducir biocarburantes o electricidad (biomasas y residuos, eólica, solar, geotérmica, etc).
La aportación de estas energías en la generación eléctrica ha evolucionado en términos
porcentuales entre 1990 y 2008 del siguiente modo (cuadro 10).
OCDE Estados Unidos UE España
1990 2007 1990 2007 1990 2007 1990 2008
Biomasas y Residuos 1,6% 2,0% 2,7% 1,7% 0,8% 3,2% 0,7% 1,6%
Eólica 0,1% 1,4% _ 0,8% _ 3,2% _ 9,9%
Solar _ _ _ _ _ 0,1% _ 0,8%
Resto 0,4% 0,4% 0,5% 0,4% 0,2% 0,2% _ _

Total 2,1% 3,8% 3,2% 2,9% 1,0% 6,7% 0,7% 12,3%

Cuadro 10. Evolución de estructura de la generación eléctrica con energías renovables.

Puede observarse que la participación de estas energías en España es en 2008 muy supe-
rior a la del resto de los países desarrollados. La eólica y la solar representaron en nuestro
país en 2008 el 9,9% y el 0,8% respectivamente mientras que en Estados Unidos en
2007 fue del 0,8% la eólica e irrelevante la solar y en la UE el mismo año estos porcen-
tajes fueron del 3,2% y el 0,1% respectivamente.
La energía en el periodo 1985-2010 | 193

La pregunta que podemos hacernos es si este fuerte desarrollo en España es prudente o


si hubiera sido preferible moderar su desarrollo hasta que hubieran alcanzado un mayor
nivel de competitividad. Para responder a esta pregunta es útil analizar las primas abona-
das en 2007 y 2008 por los suministros en régimen especial (cuadro 11).

2008 2009
Energía Energía
Prima Prima Prima Prima total
vendida vendida
GWh GWh
Eólica 24.986 36,1 902 36.267 42,3 1.534
Cogeneración 17.495 30,6 536 21.503 47,7 1.026
Solar 1.756 386,3 678 6.001 429,6 2.577
Hidráulica 3.698 31,2 115 5.163 42,7 220
Biomasas y residuos 6.857 37,9 260 9.136 64,0 585
Total 54.792 45,5 2.492 78.070 76,0 5.943
Precio de mercado 65,4 38,0

Cuadro 11. Energía vendida y primas de las energías en régimen especial en 2008 y 2009.

Es evidente que las primas pagadas en régimen especial en 2009 (casi 6.000 M€) son
elevadísimas dado que en promedio equivalen al doble del precio en régimen ordinario.
Son especialmente elevadas en el caso de la energía solar (2.577 M€) comparados con
la energía aportada (1,9%). Un incremento del precio de mercado, por ejemplo a los
niveles del 2008, habría reducido la prima total a 3.800 M€, pero no alteraría sustancial-
mente la prima de la energía solar: 2.413 M€.

Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que la energía eólica y la solar, que representa
el 54% de la energía en régimen especial son aleatorias y, por tanto, no aportan garan-
tía de potencia y deben ser complementadas con otras energías flexibles en cuanto a las
variaciones de carga tal como los ciclos combinados.

En resumen, las energías renovables, eólica y solar, no son seguras, son caras o muy caras
y no emiten gases de efecto invernadero.

Dado que es previsible que a medio plazo, cuando la economía mundial se recupere, los
precios del petróleo, del gas natural y del carbón se incrementarán, la energía eólica será
más competitiva en costes mientras que los paneles solares fotovoltaicos seguirán nece-
sitando primas importantes. Tal vez habría sido preferible incrementar la producción de
electricidad eólica y solar más moderadamente y, como contrapartida, primar I+D+i para
reducir sus costes de producción, especialmente en la energía solar. Otros países parecen
haber adoptado esta política, lo que se evidencia con el hecho de que en 2008 se haya
instalado en España cerca del 50% de la potencia fotovoltaica instalada en el mundo.
194 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Si analizamos estas energías a más largo plazo, es de destacar que serán las que releva-
rán a las energías fósiles cuya producción acabará siendo insuficiente. La 3ª Revolución
Energética, que se producirá a lo largo del presente siglo, verá aparecer cada vez con más
fuerza las energías renovables a medida que los esfuerzos en I+D+i van dando resulta-
dos. Desgraciadamente el esfuerzo que se está realizando en el mundo en Investigación
y Desarrollo en el sector energético es manifiestamente insuficiente dado que en 2009
apenas si ha alcanzado a nivel mundial y en términos reales el 60% del realizado en
1980, en plena crisis del petróleo.

Parecidas consideraciones pueden hacerse con los biocarburantes. La generación actual de


biocarburantes en Europa, a partir de materias primas alimentarias (cereales y aceites vege-
tales) tiene altos costes de producción y, además, pueden afectar a los precios de estas
materias primas. La subvención actual en España es equivalente al Impuesto Especial que
grava los productos petrolíferos (43,65 c€/l de gasolina y 34,04 c€/l de gasóleos). Los
menores ingresos percibidos por el Estado en 2010, con el contenido vinculante de biocar-
burantes que es del 5,85% en poder energético, ascenderán a cerca de 700 M€. También
en este caso sería necesario un esfuerzo importante de I+D+i en el desarrollo de la 2ª
Generación de biocarburantes a partir de materias primas no alimentarias (lignocelulosas,
algas, etc) y con costes de producción que les hagan más competitivos que los actuales.

El sector energético español

En este epígrafe, se analizará la situación del sector energético español desde los puntos
de vista de la seguridad, el coste y el impacto medioambiental.

La seguridad del abastecimiento energético en España está amenazada por la enor-


me dependencia de los hidrocarburos (el 74% del consumo de energía primaria),
muy superior al de la OCDE (61%), al de Estados Unidos (62%), o la UE (59%). En
los epígrafes 3 y 4 se han explicado las razones por las que puede haber problemas
de suministro de hidrocarburos a finales de la presente década que afectaría a los
precios que serían elevados. El problema se agrava porque la producción propia de
hidrocarburos en España es nula mientras que en la OCDE y Estados Unidos cubre
en torno al 55% del consumo y en la UE el 24%.

La energía fósil más segura respecto de la seguridad de abastecimiento es el carbón que,


sin embargo, en España está perdiendo posiciones progresivamente. En 2008 represen-
tó el 9% del abastecimiento energético frente al 24% en Estados Unidos y el 19% en
la Unión Europea.
La energía en el periodo 1985-2010 | 195

En cuanto a la energía nuclear, que es segura en lo que al abastecimiento de combusti-


ble se refiere es competitiva y no produce emisiones de CO2, su participación en la gene-
ración eléctrica se esta reduciendo habiendo descendido a la mitad entre 1990 y 2009.

Por último, no puede ignorarse que las energías eólica y solar, que aportaron en 2009
cerca del 14% de la generación eléctrica son aleatorias y, consecuentemente no aportan
garantía de potencia.

En conclusión, el abastecimiento energético español es más vulnerable que en la mayo-


ría de los países de economía avanzada. En lo que se refiere al coste, las primas perci-
bidas por la electricidad generada en Régimen Especial dan lugar a un coste real de la
electricidad elevadísimo, aún cuando no se recoja en las tarifas debido al llamado Déficit
Tarifario. En 2009 el coste total de los 78.070 GWh generados en Régimen Especial se
elevó a 8.900 M€ y el coste de los 242.000 GWh suministrados a precio de mercado
a unos 9.200 M€. Las primas (6.000 M€) representaron aproximadamente el 50% del
coste que habría tenido la generación eléctrica en el supuesto que toda ella se hubiera
realizado en Régimen ordinario. Por añadidura, esta penalidad parece que se va a pro-
longar durante varios lustros ante la dificultad o imposibilidad de modificar con carácter
retroactivo el precio de las energías que actualmente se benefician del Régimen Especial.
Todo ello, sin incluir el coste de la garantía de potencia que no aportan la energía eólica
ni la solar.

Por último, las emisiones de CO2 equivalente, que en 2007 superaron en un 52% a las
de 1990 se han moderado en los años 2008 y 2009 por la caída del consumo de ener-
gía situándose a finales de este último año en torno al 32% sobre las emisiones de
1990. La intensidad energética primaria en España ha descendido desde el año 2004
evaluándose en 171 Tep/M€ 2000 en 2008, frente a 162 en Francia, 147 en Alemania,
137 en Italia y 108 en Reino Unido. La intensidad energética está afectada por factores,
alguno de los cuales tienen poco que ver con la eficiencia: económicos (renta per cápi-
ta, importancia relativa de los sectores primario, secundario y terciario, composición del
producto industrial, etc.), socioculturales (dimensión de los hogares, crecimiento de la
población) y climáticos-geográficos (temperatura, densidad de la población, existencia de
ríos navegables, morfología del territorio).

Si realizamos una comparación con los países de nuestro entorno, puede apreciarse que
las emisiones de CO2 en España por unidad de energía primaria consumida (tCO2/tep)
son similares al promedio de Alemania, Italia y Reino Unido (2,4) debido a que la estruc-
tura del abastecimiento es similar en lo que a la participación de energías fósiles se refiere
y muy superiores a las de Francia (1,4) por su importante generación nuclear exenta de
196 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

emisiones de CO2. En cambio, las emisiones de CO2 por unidad de PIB, representan en
Francia poco más del 50% de las de España y en Alemania. Italia y el Reino Unido, el 75%.

España tiene un reto en la eficiencia energética, especialmente en el transporte dado el


importante consumo de petróleo en términos relativos comparado con nuestros vecinos
europeos. El estímulo de los vehículos de bajo consumo, el fomento del transporte públi-
co y el del transporte de mercancías por ferrocarril debería ser un objeto prioritario para
moderar el consumo de petróleo, dadas las incertidumbres sobre su disponibilidad futu-
ra y reducir las emisiones de CO2. Por otra parte, sería igualmente beneficioso el mante-
nimiento de la generación eléctrica nuclear en torno al 20% y la construcción de
centrales de carbón de alto rendimiento con captura y almacenamiento de CO2.
La energía en el periodo 1985-2010 | 197

Regulación

María Teresa Costa Campí


Presidenta de la Comisión Nacional de Energía (CNE) y de la Asociación
Iberoamericana de Entidades Reguladoras de Energía (ARIAE)

L a economía española ha registrado en estos últimos veinticinco años una de las


transformaciones más importantes dentro de la economía mundial. Nuestras
empresas han pasado de una escasa presencia en los mercados internacionales, a una
fuerte y sostenida posición exportadora e inversora en todos los sectores. Estos
resultados están asociados a cambios institucionales de gran calado. La definitiva
apertura del mercado español, a raíz de nuestra entrada en las Comunidades Europeas
en 1986, y la incorporación de España a la Unión Económica y Monetaria han sido
elementos decisivos en el contenido liberalizador de la política económica.

El compromiso histórico por situar a España dentro de las economías avanzadas se ha


logrado gracias al esfuerzo de todas las instituciones por romper los viejos corsés
intervencionistas heredados del pasado. El nuevo marco institucional ha exigido cesión
de soberanía a favor de Europa, importantes cambios normativos, nuevas distribuciones
de competencias entre las Administraciones Públicas —que afectan al modelo de Estado
y a las propias funciones de la Administración Central, al incorporarse el modelo de los
organismos reguladores independientes—, y una decidida apuesta de las empresas
españolas por la internacionalización.

En definitiva, nuestra historia reciente es un excelente ejemplo de los buenos


resultados que se derivan de aceptar las reglas del mercado, sin excluir la exigencia de
regulación frente a sus fallos, y de integrarse en ámbitos supranacionales, como es la
Unión Europea.

Si bien es cierto que la situación económica actual —en la perspectiva de 2010— es


delicada, esto no puede hacernos perder de vista que la economía mundial ha
experimentado en las últimas décadas un desarrollo de las relaciones industriales,
198 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

comeciales y financieras sin precedentes. Dicho proceso se explica en razón de


factores de orden tecnológico, que han permitido no solo cambios en la organización
de la producción, sino también en los medios de transporte y de comunicación, y de
apertura de los mercados.

Se trata de un nuevo escenario que redefine, a su vez, las estrategias y conductas de las
instituciones, públicas y privadas. La innovación, la flexibilidad y la eficiencia desempeñan
un papel crucial en la competitividad de las economías y son, por tanto, objetivos de
necesario alcance para todos los agentes. El proceso de globalización impone unas
mismas condiciones de competencia en los mercados; desapareciendo, con ello, la
fragmentación geográfica o industrial. En consecuencia, el reto de todos los países es tener
capacidad inmediata de respuesta a los cambios que de forma constante se producen en
la economía internacional.

Como ya se ha señalado, la economía española no ha sido ajena a todo este proceso,


experimentando una intensa modernización de su estructura económica, que le ha
permitido superar la herencia de una tradición proteccionista y de amplia intervención del
sector público en numerosos ámbitos de la actividad económica. Los cambios en el
sector energético expresan, posiblemente en mayor medida que en otras actividades, los
avances de las medidas liberalizadoras y el papel de la regulación en la defensa de la
competencia y del consumidor, así como para eliminar, o reducir, las ineficiencias
provocadas por los fallos de mercado.

En el sector energético se ha desplegado un proceso de liberalización asociado a


cambios estructurales. Cambios derivados del hecho de que la energía constituye un
factor determinante en el desarrollo económico y en la transformación social. El
crecimiento sostenido de su demanda se explica por su carácter de bien no sustituible,
lo que condiciona su carácter estratégico. De ahí que el sector eléctrico tradicionalmente
haya estado controlado o bajo la tutela de la Administración.

Así, su funcionamiento a lo largo de la década de 1970 se caracterizó por el estableci-


miento de conciertos entre las empresas y la Administración, en los que se concedían
beneficios y desgravaciones fiscales, para así asegurar el cumplimiento de los objetivos
fijados en el Plan Energético Nacional (PEN 78)1. La prestación del servicio en las
mejores condiciones y al menor coste posible eran las coordenadas que definían el
marco de actuación de las empresas y de la política energética.

1. Fue aprobado por el Parlamento en julio de 1979. Resoluciones del Congreso de los Diputación sobre el Plan Energético Nacional (B.O. de las Cortes Generales de 3
de agosto de 1979).
La energía en el periodo 1985-2010 | 199

Los principales rasgos del sector eléctrico, tal y como se entiende en la actualidad, se
comienzan a perfilar a partir de los procesos de liberalización, reestructuración y desre-
gulación iniciados en la primera mitad de la década de 1990, como consecuencia de la
transposición a la legislación nacional de las Directivas 96/92/CE2 y 98/30/CE3, sobre
normas comunes para el mercado interior de la electricidad y el gas natural, respectivamente.

Con la liberalización se pretendía superar el régimen de intervención pública en el sector


eliminando las autorizaciones administrativas para la instalación de nuevas plantas de
generación y definiendo un mercado de producción mayorista, el denominado “pool”.
Asimismo, se estableció un calendario para que los consumidores finales pudieran,
gradualmente, ir adquiriendo la condición de elegibles, y se impulsó la creación de
centrales de generación de ciclo combinado de gas para producir electricidad.

En el nuevo contexto se identifican unas actividades eléctricas que están liberalizadas


—generación y comercialización— y que son retribuidas en función del precio de
mercado, y otras actividades reguladas —transporte y distribución— que ofertan en
función de sus costes reconocidos.

En el ámbito del sector de los hidrocarburos, la eliminación del monopolio, primero, y el


proceso de privatización, después, supusieron la entrada en España de las grandes
multinacionales del sector y, a la vez, la salida al exterior de las empresas españolas.

Todo este proceso de transformación hubiera sido imposible sin un sólido sistema
regulatorio. La relevancia del sistema de regulación en los procesos de transformación de
los sistemas energéticos ha sido ampliamente analizada en la literatura económica y
jurídica.

Los órganos reguladores creados a tal efecto deben asegurar la aplicación ordenada y
eficiente de nuevas regulaciones, vigilando para que todos los agentes conozcan y
apliquen reglas del juego que son nuevas y sobre las que hay poca experiencia; en fin,
tienen que evaluar cuando un segmento está maduro para ampliar la liberalización.

Cuando, simultáneamente a la liberalización del sector energético para permitir la compe-


tencia en determinados segmentos, se produce la integración de los mercados nacionales
en otros más amplios, se amplían de hecho y de derecho las responsabilidades del
sistema de regulación.

2. Directiva 96/92/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de diciembre de 1996 sobre normas comunes para el mercado interior de electricidad.

3. Directiva 98/30/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de junio de 1998, relativa a normas comunes para el mercado interior de gas natural.
200 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Este capítulo con motivo del XXV Aniversario del Club Español de la Energía analiza la
naturaleza y cometidos de la función regulatoria en un contexto de paulatina liberalización
interna del sector energético y de integración en los mercados europeos. En el segundo
apartado se presentan los procesos de reforma en los sectores de la energía acaecidos en
Europa y Latinoamérica en estos años. El tercer apartado examina cómo esta nueva
realidad supranacional acaba incidiendo en el proceso regulatorio, ocasionando la
necesidad de regular por medio de la cooperación. Finalmente, se presentarán las nuevas
funciones regulatorias derivadas de los nuevos retos que han irrumpido recientemente en
el sector energético, como son los derivados del cambio climático y de la necesidad de
buscar nuevos modelos energéticos sostenibles desde un punto de vista medioambiental.

Los procesos de reforma en los sectores de la energía en Europa

Los programas de liberalización de mercados llevan ocupando en los últimos años un lugar
preferente en el diseño de las políticas económicas aplicadas en el panorama internacional.
La liberalización ha llegado incluso a algunos sectores que tradicionalmente habían
permanecido apartados de la disciplina del mercado, en los que las empresas eran
propiedad del Estado, o bien estaban sometidas a una intensa regulación por parte de las
autoridades públicas. El interés que despierta la liberalización de todo sector económico se
justifica por el hecho de que, tradicionalmente, el grado y la forma de la intervención pública
constituyen dos de las cuestiones que han originado mayores controversias.

Hasta el decenio de 1970, existía un amplio consenso sobre los beneficios de la intervención
pública, pues se consideraba que por esta vía era posible obtener mayores tasas de
crecimiento económico, asegurándose, al mismo tiempo, una mayor estabilidad. Sin
embargo, esta percepción cambió radicalmente en las décadas de 1980 y 1990,
considerándose entonces excesiva la presencia del sector público en la actividad económica.

En este contexto, comenzaron a proliferar las medidas destinadas a incrementar el


protagonismo de lo privado en detrimento de lo público. Entre ellas, sobresalieron
algunas iniciativas que perseguían la eliminación de los obstáculos que imposibilitaban el
desarrollo de la competencia.

En los países donde se pusieron en marcha iniciativas de liberalización económica, los


gobiernos se encontraron con que en sectores regulados, como es el energético, no
bastaba solo con privatizar y eliminar los obstáculos que impedían el desarrollo de la
competencia, sino que además era necesario reestructurarlos ampliamente y llevar a
cabo una profunda modificación de su marco regulador.
La energía en el periodo 1985-2010 | 201

Ello es debido a la existencia de economías de red que ocasionan todo un conjunto de


fallos de mercado, los cuales han motivado que propiedad pública, integración vertical y
monopolio hayan caracterizado durante muchas décadas la configuración tradicional de
estas industrias. Sin embargo, la reconsideración de la extensión de la característica de
monopolio natural a todas las fases del proceso productivo, ha permitido la incorporación
de elementos de competencia en la dinámica del sector.

Las diferentes actividades que componen el suministro energético son vistas como un
conjunto de actividades complementarias, conteniendo sólo algunas de ellas la condición
de monopolio natural. Bajo estas premisas, el proceso de liberalización ha consistido en
la identificación y separación de las actividades susceptibles de funcionar en régimen de
competencia de las actividades que, debido a sus características de monopolio natural,
deben continuar sometidas a la autoridad reguladora.

La incorporación de presión competitiva aporta a las empresas que operan en las


actividades desreguladas mayores incentivos para la innovación y la reducción de la
ineficiencia interna que cualquier forma de regulación. Asimismo, la introducción de
competencia en una actividad potencialmente competitiva limita de forma más efectiva
el potencial poder de mercado.

Chile fue le primer país en el que se llevó a cabo una amplia reforma del sector
eléctrico4. En 1978, el gobierno chileno acometió una profunda reorganización de la
industria separando verticalmente las actividades que realizaban las compañías eléctricas.

En Estados Unidos, las reformas comenzaron prácticamente al mismo tiempo. En 1978,


se aprobó la Public Utilities Regulatory Policies Act5, que favoreció la aparición un gran
número de nuevos entrantes en el ámbito de la generación, al establecer la obligación a
las empresas distribuidores de adquirir toda la electricidad generada por estos nuevos
entrantes. La retribución de la energía eléctrica venía determinada mediante tarifas fijadas
por los respectivos gobiernos estatales, la mayoría de ellas en condiciones ventajosas
para los nuevos generadores.

A la hora de buscar nuevas experiencias liberalizadoras en otros lugares del mundo, es


necesario esperar a la década de 1990, con las experiencias de Australia, Nueva Zelanda
o Argentina, donde se inició una profunda reestructuración del sector eléctrico en 1992.

4. Las reformas en el sector eléctrico chileno comenzaron en 1978 con la creación de la Comisión Nacional de Energía y se formalizaron con la aprobación de la Ley
Eléctrica en 1982.

5. Public Utilities Regulatory Policies Act (PURPA), aprobada por el Congreso en 1978 como parte de la National Energy Act (EPA).
202 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En el continente europeo, Gran Bretaña fue el primer el primer país en el que se efectuó
una reforma de envergadura6. En 1990, se acometió una amplia reorganización del
sector eléctrico de Inglaterra y Gales, se aprobó un nuevo marco regulador y se redujo,
mediante un proceso de privatización, la presencia del Estado en las empresas que
surgieron como resultado de la reestructuración. En la segunda mitad de la década, se
realizaron reformas similares en Suecia y Finlandia, que unieron Noruega a la hora de
constituir un único mercado de electricidad.

La aprobación de la Directiva 96/92/CE7, de 19 de diciembre de 1996, constituye el hito


más importante en el proceso de liberalización del sector eléctrico a nivel europeo,
estableciendo una serie de condiciones de obligatorio cumplimiento que han
desembocado en procesos de reestructuración sectorial, más o menos profundos, en
función del país tomado en consideración.

La función reguladora y su aportación a la sociedad

La regulación, especialmente en el mundo anglosajón, engloba el conjunto de acciones


públicas dirigidas a controlar los precios y las decisiones de producción de las empresas.
El interés de la regulación, por tanto, reside en el objetivo de evitar aquellas decisiones
privadas contrarias al interés público.

En Europa, sin embargo, la noción de regulación tiene un alcance más amplio, sin perder
el interés público como la referencia fundamental. En este marco, y dada la evidencia
teórica y empírica de que los comportamientos competitivos contribuyen a mejorar la
eficacia y eficiencia empresarial en los distintos mercados y, en general, tienden a rebajar
los costes de producción, y desde una perspectiva dinámica, a aumentar la actividad
innovadora y la inversión, la regulación se ha centrado en el reforzamiento de la compe-
tencia efectiva en los mercados en beneficio de los consumidores y de las empresas
presentes en ellos.

Por ello puede sostenerse que la regulación se ha centrado en garantizar el respeto a las
reglas de competencia como elemento básico y garante de la competitividad de las
empresas que actúan en los mercados.

El movimiento a favor de la liberalización y la privatización que se ha vivido en los últimos


años a nivel global ha llevado consigo la oportuna discusión acerca de la pertinencia y

6. White Paper (1988), que privatiza la electricidad, y Electricity Act (1989).

7. Directiva 96/92/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 19 de diciembre de 1996 sobre normas comunes para el mercado interior de electricidad.
La energía en el periodo 1985-2010 | 203

los efectos de la regulación. El funcionamiento de los mercados regulados, como es el


caso de determinados segmentos de la cadena de valor del sector energético, exige,
según los criterios de libre competencia la intervención de las autoridades regulatorias,
complementada por la actividad de las autoridades de defensa de la competencia.

Sorprendentemente, y a pesar de que en muchas ocasiones competencia y regulación


han sido presentados como instrumentos con fines distintos, en los sectores con
actividades reguladas pueden y deben ser aspectos complementarios, retroalimen-
tándose mutuamente. Cuanto más implantada y reconocida sea la libertad económica,
más necesaria es la actuación de los organismos regulatorios. Éstos son responsables de
la vigilancia del cumplimiento de los principios de competencia efectiva. Es necesario
que la competencia no se vea alterada por la intervención de aquellos agentes con un
mayor poder de mercado.

La regulación debe, por tanto, ser fuente de eficacia, defensora de los mecanismos de
mercado y, lógicamente, defensora de los intereses públicos, asegurando el buen funciona-
miento de los mercados. El futuro de la regulación en el marco del proceso de acentuación
de la competencia en el que nos encontramos inmersos debe apoyarse en dos considera-
ciones de gran trascendencia: en primer lugar, la eliminación de las restricciones a la
competencia no implica la desregulación absoluta, sino una redefinición de la función
reguladora; y, en segundo lugar, la regulación debe centrarse en la determinación de criterios
objetivos sobre la seguridad y calidad de suministro, el respeto al medio ambiente, la
transparencia en el funcionamiento del mercado, el seguimiento del grado de cobertura y la
realización de las inversiones necesarias para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

Es imposible sustituir de manera instantánea una industria monopolística, verticalmente


integrada, completamente regulada, en muchas ocasiones en manos públicas, por un
sistema en el que el mercado y la competencia desempeñan un papel protagonista, sin
el desarrollo y consolidación de instituciones reguladoras que, por un lado, gobiernen los
segmentos caracterizados por monopolio natural, y, por otro, fomenten la competencia
efectiva en los segmentos liberalizados. En definitiva, regulación, liberalización y compe-
tencia constituyen tres instrumentos necesariamente complementarios.

Nacen así las comisiones reguladoras, organismos únicos, independientes y establecidos


ad hoc, a las que se realiza una atribución en bloque de las funciones de regulación sobre
actividades o sectores de interés general o que afectan a derechos fundamentales.

A medida que los sectores sobre los que operan se van liberalizando, las comisiones
reguladoras asumen un papel cada vez más activo en el impulso y vigilancia de las
204 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

condiciones de mercados auténticamente competitivos. Estas comisiones reguladoras


son neutrales, gozando de autonomía frente a decisiones y vaivenes políticos y frente a
los sectores regulados.

En el caso español, hasta llegar a la situación actual, el sector eléctrico ha vivido distintos
marcos regulatorios, desde la Ley 49/19848, de 26 de diciembre, sobre Explotación
Unificada del Sistema Eléctrico Nacional, y el Real Decreto 1538/19879 y sus normas
de desarrollo (conocido como Marco Legal Estable) en la década de 1980, pasando por
la Ley de Ordenación del Sector Eléctrico Nacional (LOSEN)10, que en 1994 daba
algunos primeros pasos en la introducción de competencia. El sector del gas natural
también ha vivido una transformación importante en los últimos años. Los cambios
introducidos por una regulación paralela a la del sector eléctrico y la expansión del
negocio gasista han convertido a esta fuente de energía en protagonista de la industria
energética en la última década.

No obstante, no sería hasta la entrada en vigor en 1998 de la Ley 54/199711, de 27 de


noviembre, del Sector Eléctrico, y, en 1999, de la Ley 34/199812, de 7 de octubre, del
Sector de Hidrocarburos, cuando los sectores de la electricidad y el gas natural iban a
iniciar un proceso de liberalización y desregulación al amparo de las ya citadas Directivas.

Mientras que las actividades de generación de electricidad y aprovisionamiento de gas


natural se abren desde el inicio del proceso a la competencia, la actividad de suministro
se liberaliza gradualmente; sólo a partir del 1 de enero de 2003 todos los consumidores
peninsulares adquieren el derecho a elegir suministrador de electricidad y gas natural.
Pero como en cualquier industria de red, la liberalización de la oferta y la demanda no
podía ser efectiva sin el reconocimiento del derecho de acceso de terceros a las redes
(ATR) de electricidad y gas natural. Aunque las Directivas permitían un ATR negociado con
el operador de red, en España, como en la mayoría de los demás Estados Miembros, se
opta por un modelo de ATR regulado donde los agentes sólo negocian libremente los
contratos de suministro, teniendo garantizado el derecho de ATR sobre la base de unas
tarifas públicas.

La separación legal de actividades, entre liberalizadas (producción/aprovisionamiento,


suministro) y reguladas (transporte, distribución), y contable entre actividades reguladas,

8. La Ley 49/1984, de 26 de diciembre, sobre explotación unificada del Sistema Eléctrico Nacional (BOE, núm. 312, de 29 de diciembre de 1984).

9. Real Decreto 1538/1987, de 11 de diciembre, por el que se determina la tarifa eléctrica de las empresas gestoras del servicio.

10. Ley 40/1994, de 30 de diciembre, de ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (LOSEN).

11. Ley 54/1997, de 27 de noviembre, de Sector Eléctrico, modificada por la Ley 17/2007, de 4 de julio.

12. Ley 34/1998, de 7 de octubre, del Sector de Hidrocarburos modificada por la Ley 12/2007, de 2 de julio.
La energía en el periodo 1985-2010 | 205

en una industria con un fuerte grado de integración vertical, obligó a dotar al sistema
energético de organismos neutrales de gestión técnica y económica, así como de
supervisión y mediación en la resolución de conflictos entre los agentes.

En este contexto, la Ley 34/199813 creó la Comisión Nacional de Energía (CNE) como
organismo regulador independiente encargado de velar por la competencia y
transparencia en los sistemas energéticos, en beneficio de todos los sujetos que operan
en dichos sistemas y de los consumidores.

A lo largo de más de diez años de intensa actividad regulatoria hemos asistido a la


consolidación de la CNE dentro de nuestro modelo institucional. Además de sus
funciones normativas, consultivas, de defensa de la competencia, de inspección, de
resolución de conflictos, de liquidación de costes regulados, autorización…, hay que
resaltar la presencia cada vez más activa de la CNE en el seguimiento de los mercados
minoristas, en campañas institucionales de información y divulgación sobre la regulación
energética en cooperación con las distintas Administraciones, en el contacto diario con
los agentes y los consumidores, así como en una intensa colaboración con instituciones
académicas e institutos de investigación que desarrollan su labor en el ámbito de la
regulación energética.

El proceso de liberalización de los mercados energéticos culminó con la desaparición de


la tarifa integral; es decir, lo que empezó siendo un proceso de liberalización que en el
lado de la demanda afectaba sólo a muy grandes consumidores de energía, hoy es una
realidad cercana a muchos millones de ciudadanos. La relevancia de este hecho hace
que la CNE siga intensificando sus actuaciones de información y difusión de la regulación
energética a toda la sociedad.

A pesar del proceso de transformación descrito, la industria energética se enfrenta de


nuevo a problemas derivados de la volatilidad en los precios de las materias primas y de
la inestabilidad en los mercados de abastecimientos, así como de los riesgos no previstos
en los derechos de acceso de las infraestructuras de transporte. Las recientes tensiones
en el aprovisionamiento de gas a determinadas zonas de Europa han reabierto las ya
viejas incertidumbres en relación a la seguridad del suministro, dado que la dependencia
energética del continente continúa siendo muy elevada.

Este nuevo contexto mundial de la energía no exige solo la existencia de entes


reguladores garantes del cumplimiento de las condiciones de competencia a través de

13. Ley 34/1998, de 7 de octubre, del Sector de Hidrocarburos modificada por la Ley 12/2007, de 2 de julio.
206 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

una actuación basada en la independencia, la objetividad, la neutralidad, la transparencia


y eficacia, sino que además exige que éstos sean capaces de aportar soluciones creativas
a los nuevos retos a los que se enfrenta el sector.

La regulación por cooperación

La mayoría de países europeos han ido creando autoridades independientes siguiendo


el camino trazado por las Directivas comunitarias. Todos estos nuevos reguladores se han
tenido que enfrentar a los retos derivados de la liberalización y de la reestructuración del
sector energético, afrontando todos ellos problemas similares, únicamente matizados por
las particularidades internas de cada uno, en términos de estructura del mercado y
condicionantes tecnológicos.

En este contexto surgió el Consejo Europeo de Reguladores Energéticos (CEER),


asociación que acoge a los distintos reguladores energéticos nacionales con el doble
objetivo de promover el desarrollo de un mercado interior de gas y electricidad eficiente
y competitivo, y el de establecer una cooperación, intercambio de información y asistencia
entre sus miembros, embrión de la Agencia de Cooperación de Entes Reguladores
(ACER), recientemente constituida.

Posteriormente, mediante Decisión de la Comisión Europea 2003/96/CE14 de 11 de


noviembre de 2003, se creó el ERGEG para servir como interlocutora con la Comisión
Europea, agrupando a reguladores independientes energéticos nacionales, y cuyo
objetivo es asesorar y asistir a la Comisión Europea en la consolidación del mercado
interior de la energía.

Las propias actuaciones de los reguladores energéticos, comunes a electricidad, gas e


hidrocarburos líquidos, han venido demostrando igualmente que existen unos
instrumentos comunes de regulación de los sectores energéticos, entre los que cabe
destacar, entre otros, los conflictos de acceso a las redes, las autorización de tomas de
participaciones en otros sectores económicos, la determinación de los operadores
principales y dominantes en cada mercado, el análisis de las operaciones de concentración
y prácticas restrictivas, la instrucción de expedientes sancionadores o la propia función
inspectora.

14. Directiva 2003/96/CE del Consejo, de 27 de octubre de 2003, por la que se reestructura el marco comunitario de imposición de los productos energéticos y
de la electricidad.
La energía en el periodo 1985-2010 | 207

En todas estas actuaciones se utilizan y aplican criterios y herramientas regulatorias comunes,


y que operan de forma similar, ya sea gas, electricidad o petróleo. Como consecuencia de
ello, surgen del acervo regulatorio que aplica criterios comunes a los tres sectores en este
ámbito de actuación del regulador, justificándose la existencia de una regulación por medio
de la cooperación de naturaleza eminentemente supranacional.

Es por ello que se puede afirmar con toda rotundidad que los retos actuales a los que
se enfrenta el sector requieren la búsqueda de soluciones a través del trabajo conjunto
entre los órganos reguladores. Sin duda, la regulación por medio de la cooperación
marcará el mundo de la regulación energética en los próximos años.

Actuaciones de los reguladores de la energía y su interacción con el


desarrollo sostenible

En estos momentos, el sector se encuentra sometido en un nuevo escenario energético. Un


nuevo escenario, fruto de un cambio en el paradigma energético reinante en la década de
1990, en el que la volatilidad de los precios no es ya la única variable explicativa de los
cambios que se están produciendo, como sí lo fue, en cambio, en otros momentos.

Un nuevo escenario energético marcado no sólo por la volatilidad de los precios del gas y
del petróleo y por una fuerte dependencia importadora, sino también por una gran
necesidad de inversiones en infraestructuras energéticas —más de un billón de euros en los
próximos 20 años—, una muy baja eficiencia energética y capacidad investigadora, y por una
cada vez más alarmante falta de coordinación en el ámbito de la energía a nivel europeo.
Un nuevo paradigma energético en el que se incorporan dos nuevos elementos hasta el
momento no presentes: la seguridad de suministro y la sostenibilidad energética.

En el caso concreto del sector energético, la urgente necesidad de inversiones para cubrir la
demanda de energía prevista y sustituir la infraestructura obsoleta, la creciente dependencia
europea respecto de las importaciones —un 70 % de las necesidades energéticas dentro de
20 años—, así como la significativa concentración de la oferta en países inestables desde un
punto de vista geopolítico, obliga a plantearse de nuevo el tema de la seguridad de
suministro. Seguridad de suministro que, a corto plazo, debe ser entendida como la
necesidad de garantizar la continuidad, en calidad y en cantidad, del suministro energético.

La segunda variable de este nuevo paradigma energético que está irrumpiendo con
fuerza en el diseño de las políticas energéticas, tanto a nivel comunitario como nacional,
es la sostenibilidad energética.
208 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La necesidad de una actuación inmediata ante este nuevo escenario energético es


reconocida por la propia Comisión Europea cuando aboga por una nueva Política
Energética para Europa, donde se plantea la necesidad de actuar de forma coordinada,
a la hora de promover el uso de la energía sostenible, segura y competitiva y que se
ha traducido en el Tercer Paquete de Directivas Comunitarias aprobado en el verano
de 2009.

El reto de la sostenibilidad medioambiental no puede, por otra parte, ser abordado por
ningún Estado en solitario. El cambio climático o la explosión de la demanda energética,
por poner unos ejemplos claros, son problemas globales, que requieren respuestas
globales. Problemas globales a los que, por otra parte, es necesario dar respuesta a través
de mecanismos de mercado.

En suma: sostenibilidad, seguridad de suministro y competitividad son cuestiones que


deben ser compatibles con las dinámicas de mercado, y esto sólo será posible si los
modelos regulatorios que introducen competencia en los mercados están bien
diseñados, de forma que compaginen de forma simultánea la diversificación en la
combinación energética con la innovación, el progreso tecnológico y el desarrollo
sostenible. Es una enseñanza, y no poco importante, del trecho recorrido en estos
últimos 25 años.
La energía en el periodo 1985-2010 | 209

Mercado de electricidad

Pedro J. Mejía Gómez


Presidente y CEO de Operador del Mercado Ibérico de Energía - Polo Español (OMEL)

E ste capítulo pretende reflejar los cambios que han afectado al desarrollo del
mercado de electricidad, en su más amplio sentido, desde 1985 hasta el 2010, así
como la evolución del sector eléctrico.

Previamente a su desarrollo específico, me gustaría destacar dos aspectos anteriores al


periodo que vamos a analizar.

El primero es que hasta la década de los ochenta se venía manifestando una queja
generalizada por la falta de transparencia del sector eléctrico. El sistema de precios venía
respondiendo a una política de explotación unificada del sistema eléctrico nacional, que
el Plan de Electricidad del periodo 1954–1963 puso en marcha y que continuó luego
con el del periodo 1972–1981, así como la parcelación de los mercados eléctricos
“cautivos” que funcionó en todo este periodo, y del que la definición como “abonados”,
que no clientes, fue un elemento totalmente sintomático de esa personalidad del
mercado eléctrico.

El segundo aspecto fue la respuesta a la grave crisis energética desencadenada a


consecuencia de las alzas del precio del petróleo a finales de 1973 que desembocó en
el estancamiento de la economía española y en la ruptura de un modelo de crecimiento,
que a su vez había funcionado de espaldas al mercado.
210 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Evolución del sector eléctrico hasta el año 1997

• Antecedentes históricos del sector eléctrico hasta 1973.

La creación de nuevas empresas a finales del siglo XIX, al generarse la electricidad en


forma de corriente continua, y al no ser posible su transporte a larga distancia, incide en
la creación de mercados locales nucleados alrededor de los centros de producción. Es
decir, el emplazamiento de las centrales construidas estuvo fuertemente condicionado
por la cercanía a un centro de consumo, creándose en consecuencia un mercado de
proximidad que a su vez determinó la localización de algunas industrias.

Cien años antes de la fundación de Enerclub, en 1885, se publica un primer Decreto que
ordenaba las instalaciones eléctricas, y en 1888 una Real Orden que regulaba el alumbrado
eléctrico de los teatros, descartando por seguridad el gas y las lámparas de aceite.

En 1901 se publicó la primera estadística oficial según la cual existían en España 859
centrales eléctricas que sumaban 127.940 HP (96 MW), el 61% de esta potencia era
de origen térmico mientras que el 39% restante utilizaba la energía hidráulica como
fuerza motriz.

En los años 40 comienza la constitución de empresas eléctricas de carácter público para


llegar donde no podía acceder el sector privado. En el mes de enero de 1953 se
introdujeron las Tarifas Tope Unificadas, acabando con el sistema de precios máximos
autorizados y al final de este periodo se consiguió que las restricciones eléctricas llegaran
prácticamente a desaparecer en el año 1958.

En estos años, se produjo una fase de consolidación y crecimiento que conllevaron


importantes incrementos relativos de la demanda eléctrica, lo que unido a la ventaja que
suponía contar con una red interconectada permitió aumentar sustancialmente la
garantía de suministro a los clientes y optimizar la potencia total disponible y, a su vez,
disminuir las inversiones necesarias logrando un abaratamiento de las tarifas.

• Las etapas comprendidas entre 1973-1988: de las crisis del petróleo al Marco Legal y
Estable y Tarifario (MLE).

Esta etapa de desarrollo se interrumpe bruscamente en mayo de 1973, con la primera


crisis energética de los precios del petróleo, que se multiplicaron casi por seis en menos
de un año. En los años subsiguientes, en plena transición política, y con una elevada
participación de combustibles fósiles en el mix de producción, la crisis impactó en la
sociedad y en especial en el sector eléctrico. El plan energético de 1975 posteriormente
La energía en el periodo 1985-2010 | 211

revisado en 1977, resultó insuficiente para afrontar la segunda crisis del petróleo en 1979
y no es hasta la década de los ochenta con el Plan Energético (PEN-83), cuando se
tomaron medidas eficaces para disminuir la dependencia del petróleo, que haría girar la
política energética ya en los años noventa.

Otro hecho fundamental es la promulgación de la Ley de Conservación de la Energía,


en línea con las propuestas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), todavía
vigente, que ha cumplido su misión, en especial, al promover las fuentes de energía
renovables junto con el Plan Acelerado de Centrales Térmicas de Carbón y de Centrales
Nucleares (1980-86).

Para paliar los problemas se ideó el sistema, conocido como Marco Legal Estable y
Tarifario (MLE), que se empezó a aplicar paulatinamente a partir de 1988 a 1997 y que
tenía como parámetros fundamentales una metodología de amortización y retribución de
las inversiones, una retribución de los costes de producción y distribución en base a
valores estándar, un sistema de compensaciones entre los agentes y una corrección por
desviaciones al finalizar el año.

Durante el periodo 1985-1997, en el que estuvo vigente el MLE, la asignación eficiente


de los medios de producción no se hizo por medio del mercado sino a través de una
programación semanal basada en modelos de optimización en los que se tenían en
cuenta los consumos reales de los diversos medios de producción y los costes previstos
de los combustibles, todo ello considerando las restricciones de carácter técnico y
medioambiental existentes y los objetivos de consumo anual de carbón nacional.

Posteriormente, los ingresos reconocidos se hacían en función de los consumos están-


dares a los que se aplicaba el coste real de los combustibles.

El incentivo a la eficiencia se buscaba mediante unos parámetros y el objetivo era ser


mejor que la media ya que esa diferencia era un beneficio neto para el agente.

Un aspecto muy relevante de esta época fue la adhesión de España a la Comunidad


Europea (1986) lo que supuso, de facto, la aceptación, no próxima pero sí inevitable, de
la evolución del sistema existente hacia un modelo de liberalización y regulación.

• Las etapas comprendidas entre 1988 -1997: del MLE al Protocolo Eléctrico (1996-1997).

Al ser la energía un sector complejo, la evolución hacia la liberalización en la Comunidad


Económica Europea se inicia con documentos de reflexión hacia 1988, siendo la
primera propuesta de Directiva del año 1990, con retirada y nueva propuesta en el año
212 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

1992, aprobándose en 1996, con un grado de liberalización mínimo obligatorio para


todos los Estados miembros.

En paralelo, en1995 fue promulgada en España la Ley de Ordenación del Sistema


Eléctrico Nacional (LOSEN) que ya preveía la creación de un Sistema de generación
Independiente, que funcionaría en régimen de competencia, manteniendo un régimen
regulado en el que, en principio, se inscribirían las instalaciones de generación ya
existentes, sin que se produjera el desarrollo reglamentario de esta disposición.

Tras la aprobación de la Directiva sobre Normas Comunes para el Mercado Interior de la


Electricidad, que contiene unos objetivos claros y unos criterios mínimos de liberalización
e introducción de la competencia en el sistema eléctrico, la mayoría de los países
comunitarios adaptó sus legislaciones eléctricas al nuevo esquema con anterioridad al 19
de febrero de 1999, aunque se produjeron algunos retrasos.

España fue uno de los primeros países en la adopción de los criterios emanados de esta
Directiva, como consecuencia de las conversaciones y acuerdos entre el sector eléctrico
y la administración energética que tuvieron lugar durante 1996 y 1997, y que se
plasmaron en el Protocolo Eléctrico.

• La Ley 54/1997 de 27 de noviembre del sector eléctrico.

El 1 de enero de 1998 entró en vigor la Ley 54/1997 del Sector Eléctrico. Esta ley incor-
poró nuevas reglas para las actividades de producción, transporte, distribución y
comercialización de la electricidad.

La estructura empresarial de las empresas eléctricas se fue adaptando rápidamente a


los requerimientos del nuevo marco regulatorio, cuyas principales características son las
siguientes:

– Distinción entre actividades reguladas, tales como: el transporte, la distribución, la


gestión económica y la gestión técnica del sistema, y las actividades que se realizan
en régimen de competencia: la generación, la comercialización y los intercambios
internacionales. Para ello, se estableció la separación, incluso jurídica, entre las activi-
dades reguladas y no reguladas, con la correspondiente separación contable.

– Liberalización de las actividades de generación y comercialización, que dio pie a la


libre creación de nuevas empresas y a la implantación en España de compañías
extranjeras, que actúan en estos segmentos de la actividad eléctrica.
– El transporte y la distribución, tienen la consideración de actividades con carácter de
“monopolio natural” manteniéndose como actividades reguladas, cuya liberalización se
La energía en el periodo 1985-2010 | 213

consigue mediante el libre acceso de terceros a la red con pago de unas tarifas de
acceso en función de la potencia, la energía y la tensión de suministro. Por tratarse de
una actividad regulada, pero con libre acceso de terceros, la única planificación, de
carácter vinculante, que permanece es la relativa al sistema de transporte.

– Los intercambios de energía con otros países de la UE y con terceros países se


encuentran sometidos, en todo caso, a la correspondiente autorización administrativa.
Las importaciones son realizadas por productores, distribuidores, comercializadores y
consumidores cualificados, mientras que las exportaciones se realizan por productores
y comercializadores nacionales. Por su parte, el Operador del Sistema está habilitado
para realizar intercambios a corto plazo con el fin de garantizar la calidad y seguridad
del suministro.

– Se crea la figura del Operador del Mercado cuya misión es la gestión económica del
mercado y la figura del Operador del Sistema, responsable de la gestión técnica del
mismo, esto es, de garantizar la continuidad, la calidad y la seguridad del suministro
que a su vez es el encargado de la coordinación del sistema de producción y del
sistema de transporte y de su planificación.
– La retribución económica de las actividades eléctricas, se lleva a cabo con cargo a los
ingresos por tarifas y precios establecidos libremente.

– Se retribuyen los costes permanentes del sistema, entendiendo por tales los del
Operador del Mercado, los del Operador del Sistema, los derivados de actividades
insulares y extrapeninsulares, los de la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional
(CSEN) y los costes de transición a la competencia.
– Los consumidores deben hacerse cargo de los costes de diversificación y seguridad
de abastecimiento, que son los siguientes: las primas a la producción en régimen
especial para promover el desarrollo de la generación mediante cogeneración,
residuos y energías renovables, los costes asociados a la moratoria nuclear, los de
financiación del segundo ciclo de combustible nuclear y los costes del stock
estratégico del combustible nuclear.

El nuevo sistema eléctrico

La situación de partida de nuestro sistema eléctrico, en el momento de la aprobación de


la primera Directiva sobre el mercado interior (diciembre de 1996), contaba con las ven-
tajas importantes derivadas de la existencia de una importante red mallada de transporte
cuyo gestor, REE, respondía a las bases de un operador de sistema independiente.
También en el ámbito de la generación, el inicio de la liberalización no era el de un
214 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

monopolio estatal, sino que se encontraba basada en la operación de varias compañías,


algunas públicas entonces, pero cuyas actuaciones se producían en régimen privado.

En el caso de España, la liberalización del sector eléctrico y el inicio del funcionamiento


del mercado han sido paralelos, desde el año 1998, en la medida que están basados
en la misma ley. La liberalización en su conjunto ha supuesto un avance que se puede
calificar como positivo y el mercado ha contribuido con sus resultados a respaldar de
forma nítida el proceso de liberalización.

Con la total apertura de los mercados de electricidad y gas natural, el 1 de enero de


2003 culminó en España el proceso de liberalización promovido por la Unión Europea
con las Directivas 96/92/CE y 98/30/CE, y que establecían las normas comunes para
el mercado interior de la electricidad y el gas natural respectivamente. El 1 de enero de
2003, España se situó a la cabeza de Europa liberalizando plenamente los mercados
minoristas de electricidad y gas natural.

• La creación de la CNE

La Comisión del Sistema Eléctrico Nacional (CSEN) creada en 1995 se transformó en la


Comisión Nacional de Energía (CNE), en aplicación de lo dispuesto en la Ley de Hidro-
carburos (1998). La CNE se configuró como el ente regulador de los sistemas
energéticos, con la misión de velar por la transparencia, objetividad y competencia en los
sectores energéticos, específicamente del mercado eléctrico y de los mercados de los
hidrocarburos (petróleo y gas). En este sentido es de destacar que contar con un único
organismo para todos los sectores energéticos fue un paso en cierto modo pionero con
relación a lo existente en otros países de nuestro entorno, ya que señalaba la interde-
pendencia entre ellos, lo que cada vez se esta poniendo más de manifiesto entre la
electricidad y el gas natural y se ha puesto todavía más de manifiesto con la reciente
publicación del denominado “Tercer Paquete Energético”.

• El mercado liberalizado

Es de reseñar que la creación de los mercados eléctricos liberalizados se basó en la


integración de la programación operativa del suministro eléctrico diario con los precios
resultantes de la negociación entre la oferta y la demanda. Para poder poner en marcha
lo anterior fue necesario introducir mecanismos de competencia en el mercado y nuevos
agentes para la gestión del mismo. Para llevar a cabo esa misión es para lo que aparecen
los operadores de mercado en los países que optan por liberalizar los mismos.

En el año 1997, el proyecto de Ley del Sector Eléctrico contempló, dentro del proceso de
liberalización del sector en España, la creación de un operador del mercado independiente
La energía en el periodo 1985-2010 | 215

que gestionase desde el punto de vista económico lo que se denomina el mercado


mayorista de la electricidad.

Dentro de los posibles diseños de mercados, en España, se optó por el concepto de


mercado marginalista, que es aquel en el que se determina un precio único que perciben
todos los vendedores de energía que resultan casados y pagan todos los compradores
de energía que resultan casados.

En este tipo de mercados, la oferta de los vendedores (generadores, comercializadores,


“traders”, etc.) representa la cantidad de energía que están dispuesto a vender a partir de
un cierto precio mínimo y, por el lado de la demanda, la oferta de los compradores
(comercializadores, consumidores finales, “traders”, etc.) representa la cantidad de energía
que están dispuestos a comprar limitando el precio a abonar a un precio máximo. Con
estas ofertas se construyen dos curvas, una de oferta de energía y otra de demanda de
energía y el punto de intersección de ambas curvas (punto de casación) determina el
precio al que se van a realizar las transacciones, denominado precio de casación, y la
energía que se va a negociar (energía casada).

El volumen de energía que resulta casada es la que los vendedores van a producir,
porque tienen compradores y la que los compradores van adquirir para su consumo y,
eventualmente, para su reventa a otros agentes. Ese precio de casación (precio marginal)
es el que percibirán todos los vendedores que han resultado casados y será el que
abonaran todos los compradores que hayan resultado casados. Estos compradores y
vendedores se sitúan todos a la izquierda del punto de intersección de las curvas,
denominado punto de casación.

• La creación de OMEL

La puesta en marcha de la Compañía, tuvo lugar en noviembre de 1997 y empezó a


operar como gestor económico, una vez aprobada la Ley 54/97, el último día del año
1997, formando los precios correspondientes al 1 de enero de 1998. La Compañía se
creó como una filial de REE. En julio de 1998 REE, de acuerdo con lo previsto en la Ley,
privatizó el 100% de las acciones de OMEL.

Desde que OMEL fue privatizada, la Sociedad cuenta en su capital con una multiplicidad
de accionistas (asociaciones empresariales, entidades financieras, empresas eléctricas,
etc.), para cumplir con el requerimiento legal de que la participación máxima de cada
uno no exceda del 5% y sin que la de los accionistas que realicen actividades en el sector
eléctrico en su conjunto pueda superar el 40% del mismo.
216 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El funcionamiento del mercado

El funcionamiento de los procesos de casación del mercado diario, puede considerarse


plenamente satisfactorio. Desde la sesión correspondiente al día 1 de enero de 1998, no
ha habido ningún incidente que haya impedido la celebración de cada día.

De acuerdo con lo establecido en el Real Decreto que desarrolló la Ley del Sector
eléctrico, tres meses más tarde se iniciaron las sesiones del mercado intradiario, inicial-
mente dos y a partir del 9 de marzo de 1999 las actuales seis sesiones, como mecanis-
mo de ajuste a la programación diaria.

• Evolución del mercado desde 1998

En el grafico siguiente se muestra la evolución de la energía negociada en el mercado


liberalizado y los precios en el mismo desde 1998.

Al principio del funcionamiento del mercado organizado de electricidad las empresas que
intervenían como oferentes y demandantes de electricidad en el mercado eran las que
La energía en el periodo 1985-2010 | 217

tradicionalmente ya venían operando en España. Esta situación se ha ido modificando


gradualmente y en la actualidad, actúan como agentes una multiplicidad de comercializa-
dores, consumidores y productores, de un elevado número de países, muchos de ellos de
pequeño tamaño, de manera que el número de participantes en el mercado ascendía a
finales de abril de 2010 a más de 600.

Es importante señalar la evolución de la participación de los agentes externos en el


mercado. El sistema eléctrico español que mantenía un volumen muy importante de
intercambios con los sistemas eléctricos vecinos: de importación con Francia y de expor-
tación a Portugal y a Marruecos, vio reducidas sus operaciones hasta que en julio de
1998, tras la publicación de la Orden que regulaba los intercambios internacionales,
comienzan de nuevo los movimientos de energía, bien a través del mercado de
producción o de contratos bilaterales. En el gráfico adjunto se muestra la evolución del
saldo neto de las exportaciones e importaciones desde enero de 1998. Es de reseñar
que en el primer semestre de dicho año sólo aparecen las operaciones de intercambios
de energía asociados a los contratos entre REE y EDF, ya existente a la entrada en vigor
de la Ley 54/97.

Es importante destacar que desde el inicio de la actividad de OMEL la fijación de los


precios, así como las liquidaciones, cobros y pagos, se han venido realizando con
218 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

normalidad y continuidad en presencia de diferentes normativas que han requerido la


adaptación continua y la renovación tecnológica de nuestro sistema de información.

Otro aspecto a destacar es que el mercado ha servido así para canalizar el régimen
retributivo de unas inversiones necesarias para dar cobertura a la demanda creciente de
electricidad de estos últimos años y, además, para mejorar sustancialmente los rendi-
mientos y el régimen de emisiones de nuestro parque eléctrico.

En este sentido desde el 1 de enero de 2002 hasta el 31 de diciembre de 2009 se han


acoplado a la red más de 50 grupos de ciclo combinado de gas natural con una potencia
del orden de 22.000 MW. En ese mismo periodo la energía eólica ha experimentado un
crecimiento importante habiéndose instalado casi 18.000 MW.

La configuración del mercado se ha enriquecido de manera significativa para que los


mercados diarios e intradiarios puedan servir también como instrumentos de entrega
física de la contratación a plazo. La primera adaptación se produjo a mediados de 2006
mediante un acuerdo con el operador del mercado portugués OMIP para permitir la
comunicación de posiciones abiertas en el mercado diario procedentes de la contratación
forward en Portugal.

Otro aspecto relevante es la evolución seguida por los precios del mercado español
y su comparación con los precios de los mercados organizados europeos desde el
año 2000.
La energía en el periodo 1985-2010 | 219

El gráfico de evolución de los precios medios trimestrales refleja que desde el año 2003
se inicia un proceso de convergencia de los precios de los mercados diarios europeos,
en el que participa en menor medida el mercado italiano con precios significativamente
mayores que el resto.

• El entorno tecnológico

Un aspecto que ha resultado muy relevante en el desarrollo de la operativa del mercado


es que este se configuró como un mercado con un funcionamiento plenamente electró-
nico, accesible desde el punto de vista tecnológico a todo tipo de agentes, pequeños y
grandes, que desearan participar en él. Todas las operaciones de los agentes se realizan a
través del sistema de contratación SIOM, configurándose como un portal de acceso al
mercado y a los diferentes servicios proporcionados por OMEL. El diseño del sistema
SIOM, basado en la utilización de la tecnología Internet, permite la participación en el
mercado de agentes con unas necesidades y requerimientos muy distintos. Prima la
simplicidad en el acceso y que no se requieran altos conocimientos informáticos para los
usuarios. Desde el punto de vista del funcionamiento interno de la compañía, el sistema
SIOM es la base de todas las operaciones realizadas por las áreas operativas, incluyendo
220 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

el alta de agentes del mercado y mantenimiento de sus datos, las operaciones del
mercado, las liquidaciones, facturación y procesos de cobros y pagos.

Como consecuencia de esta filosofía de mejora continua de los sistemas de información,


la tecnología existente en OMEL, que ha sido desarrollada y es propiedad de la compañía,
ha sido exportada a diversos mercados europeos (APX Holanda, al sistema de “trading”
de Portugal, y al mercado de electricidad de la República Checa), se ha mantenido desde
su puesta en operación en el año 1998 a un nivel de desarrollo y prestaciones avanza-
dos. Es de destacar que en 2009 se ha seguido colaborando con el operador del
mercado de electricidad de la República Checa, realizando las necesarias mejoras y modi-
ficaciones al sistema para incrementar sus prestaciones y adaptarse a las necesidades del
mercado checo de la electricidad.

La actividad regulatoria y el mercado

Un aspecto relevante, que no se puede dejar de mencionar, es que la eficiencia y el


mercado deben estar en el núcleo de los mecanismos que se propongan para la
consecución del objetivo de tener un mercado eléctrico liberalizado. Ello exige asegurar
que las señales del mercado estén presentes y que los mensajes de la regulación
promuevan un desarrollo y una disponibilidad de las plantas de generación y de las redes
adecuadas para dar garantía al suministro. También comporta que el logro de los
compromisos medioambientales tiene que hacerse promoviendo reducciones eficientes
de costes y estableciendo mecanismos competitivos y transparentes de asignación que
incluyan todos los costes asociados que cada tecnología precisa para ofrecer la energía
con seguridad.

A continuación se realizará una relación sucinta de algunas modificaciones normativas cuya


influencia en el mercado ha sido mucho más importante de lo que, en algunos casos, se
pudo pensar en el momento de su aparición.

• El Real Decreto Ley 3/2006

En este sentido, merece destacar la experiencia que atravesó el mercado en 2006, que
se vio afectado por la regulación que el Real Decreto Ley 3/2006 incorporó al tratar de
establecer de forma indirecta un “cap” al precio del mercado diario, con el objetivo de
limitar el crecimiento de unos precios cuya tendencia a la baja se había iniciado ya en
febrero de 2006, con anterioridad a su publicación. De hecho, esta modificación regula-
toria originó un incentivo a la contratación bilateral y un desplazamiento de un alto
volumen de energía hacia las subastas de servicios complementarios. Este desplazamiento
La energía en el periodo 1985-2010 | 221

empezó a desaparecer a principios de año 2007, una vez quedó sin efecto la citada
normativa, aunque el efecto que tuvo sobre la comercialización de energía libre tardó años
en desaparecer y en que se recuperase el nivel que tenia a mediados de 2005.

• La garantía de potencia

Otro tema normativo que ha tenido una repercusión muy importante en el mercado es
el de los cobros y pagos por garantía de potencia. Concebidos como una señal, a largo
plazo, incentivadora de la inversión y de la disponibilidad de las unidades de generación
se han modificado repetidamente, provocando vaivenes en la participación de los
agentes en el mercado y en la contratación bilateral.

• El régimen especial

La participación del régimen especial en el mercado también se ha visto afectada por los
cambios normativos. En este caso, el regulador ha ido, de forma paulatina, intentado que,
cada vez más, los titulares de las instalaciones de régimen especial participaran en el
mercado. Si bien al principio la energía era adquirida por los distribuidores disminuyendo
sus compras, poco a poco, se han buscado diversas fórmulas para que toda la energía
del régimen especial forme parte de la curva de oferta, proceso que ya se ha realizado
en España y al que se está incorporando Portugal. No obstante, queda un paso
pendiente por desarrollar: el que impida que el precio del mercado sea irrelevante para
algunos generadores que venden en él.
222 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

• El efecto de los derechos de emisión en la formación de precios.

Durante los últimos años del siglo pasado se tomó conciencia a nivel internacional del
riesgo que suponía el denominado cambio climático y de la necesidad de adoptar
medidas para limitar el calentamiento del planeta. Con la entrada en vigor en 2005 del
Protocolo de Kioto los países que se adhirieron a él se comprometieron a reducir la
emisión de gases de efecto invernadero en un determinado porcentaje antes de 2012,
respecto a los niveles de 1990. La UE, en conjunto, se comprometió entonces a reducir
las emisiones en un 8% para el 2012 y el reparto entre los Estados miembros se basó
en criterios como el PIB y la población de cada país.

En este contexto hicieron su aparición los derechos de emisión, que son licencias que se
obtienen para poder emitir CO2, y el comercio de los mismos, lo que permite a los
distintos agentes poder comprar y vender derechos de emisión con la finalidad de cumplir
sus compromisos de emisiones en el periodo estipulado.

En el Consejo Europeo de marzo de 2007, la UE fijó el objetivo unilateral de reducir sus


emisiones de 1990 en un 20% en el año 2020. La Directiva 2003/87/CE, entre otras
cosas, estableció el sistema de “cap-and-trade” como el mecanismo para incentivar la
reducción de emisiones de CO2 al mínimo coste en determinados sectores productivos,
entre ellos la generación de electricidad. El funcionamiento de este esquema se basa en:

• Fijación de un tope de emisiones sin penalización para cada Estado miembro de la


Unión Europea.

• Posibilidad de comercio de derechos de emisión entre agentes.

Este mecanismo de comercialización de los derechos de emisión tiene el efecto de influir


en el coste de generación de las distintas tecnologías de generación, al ser las emisiones
por MWh generado distinta, lo que permite a las tecnologías más limpias realizar ofertas
económicas más bajas en el mercado, lo que aumenta su competitividad en el mismo y
genera un incentivo a la inversión en las tecnologías menos contaminantes.

De acuerdo con lo anterior, los generadores han incorporado, a las ofertas que efectúan
al mercado, el coste de los derechos de emisión como un coste de generación adicional
al coste de combustible, a los costes de operación y al resto de sus costes, lo que
seguramente ha incrementado el precio del mercado que reciben todas las unidades de
producción que resultan casadas lo que ha tenido un efecto medioambiental positivo
sobre el mix de generación resultante del mercado.
La energía en el periodo 1985-2010 | 223

• Mecanismos para incentivar la liquidez en el mercado organizado.

Adicionalmente, el inicio de la realización de subastas de productos relativos a los


mercados de la electricidad dio lugar a una nueva fase de adaptaciones en los sistemas
de gestión, con objeto de que en el mercado diario pudiera comprarse y venderse
electricidad para cumplir compromisos derivados de la participación en dichas subastas.

Los objetivos básicos de las subastas fue poner en marcha mecanismos de mercado para
la fijación de los precios que se determinan en las transacciones del mismo e incremen-
tar la competencia, ampliando el número de participante e incentivando los intercambios
de energía de una manera transparente, objetiva y competitiva.

• Subastas CESUR.

La necesidad de tener una referencia para confeccionar las tarifas de último recurso, llevó
al Ministerio de Industria Turismo y Comercio a diseñar unas subastas en las que los distri-
buidores (actualmente los Comercializadores de Último Recurso) pudieran adquirir parte
de la energía que iban a vender a los consumidores en el periodo de vigencia de las tarifas
por un método de mercado competitivo, donde múltiples oferentes de energía compiten
entre si pujando a la baja, ya que sólo las ofertas de energía que cubran la energía
demandada a un precio más bajo serán las adjudicatarias de los contratos de suministro.

De esta manera se pretende lograr, que el precio resultante de las subastas, que serán
los que sirvan de referencia directa para fijar los precios de las tarifas de último recurso,
y los precios reales del mercado spot sean lo más parecidos posibles, aunque lógicamen-
te los precios resultantes de las subastas además de responder a la expectativa futura de
precios en el mercado también incorporan otros costes que lo incrementan, como por
ejemplo una prima de riesgo. La experiencia surgida de la comparación entre los precios
reales del mercado y los precios de las subastas recomienda que la fecha de realización
de las subastas debe acercarse en lo posible al periodo al que estas aplican, de manera
que se pueda conseguir que las diferencias entre los precios resultantes de la subasta y
los precios diarios del mercado spot sean mínimas, en positivo o en negativo.

La primera subasta tuvo lugar en junio de 2007; en ella se subastaron 6.500 MW en base
para el tercer trimestre con un precio de adjudicación de 46,27 €/MWh. Durante las seis
primeras subastas sólo se subastó el producto base, para un solo trimestre o para dos.

A partir de la séptima subasta de diciembre de 2008 se introdujo el producto punta; en


dicha subasta se adjudicaron 3.400 MW en base a 58,86 €/MWH y 200 MW de punta
a 66,84 €/MWh, todo ello para el primer trimestre de 2009.
224 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Las ocho primeras subastas tenían entrega física del producto y su liquidación era el
resultado de aplicar el precio de la subasta a las cantidades adjudicadas. El distribuidor,
en consecuencia, no adquiría la energía en el mercado. No obstante, y para no restar
liquidez en el mercado, el vendedor debía hacer una oferta de compra en el mercado
de forma tal que le permitía adquirir la energía comprometida en la subasta si el precio
del mercado era inferior a sus costes.

Desde la subasta CESUR celebrada en junio de 2009 la liquidación es por diferencia


respecto del precio del mercado diario con lo que se obtiene el mismo efecto de
asegurar el precio y no resta liquidez alguna al mercado de producción.

OMEL ha tenido un papel muy importante en las subastas CESUR. En las cinco primeras
formalizó un acuerdo con los distribuidores y con diversos vendedores para la liquidación,
facturación y gestión de garantías aglutinando en una sola operación las correspondientes
a todos los contratos bilaterales derivados de las subastas y a partir de la sexta ha sido la
empresa administradora de las mismas.

La novena subasta, celebrada en junio de 2009, fue la primera cuyos resultados sirvieron
como referencia directa para fijar la tarifa de último recurso, lo que sucedió para la fijación
de la tarifa de último recurso del segundo semestre de 2009. Posteriormente los resultados
de la décima subasta CESUR sirvieron para la fijación de la tarifa de último recurso del
primer semestre de 2010 y esta previsto que esto continúe así en el futuro.

• Subastas de contratos de diferencias de precios

Otro tipo de subastas relacionadas con el mercado eléctrico son las subastas de contratos
basados en la diferencia de precios entre el sistema eléctrico español y el sistema
eléctrico portugués.

Este tipo de subastas, también financieras, permiten cubrir los riesgos de diferencias de
precios entre los dos sistemas eléctricos a los exportadores e importadores de energía
eléctrica, facilitando el comercio de energía entre ambos países (“swaps” de energía). Los
adjudicatarios compradores pagan el resultado de la subasta y tienen el derecho a recibir
el producto de los contratos adjudicados por la diferencia entre el precio en el sistema
eléctrico portugués y el precio en el sistema eléctrico español, cuando esta diferencia es
positiva, o la obligación de pagar la diferencia entre el precio español y portugués cuando
esta diferencia es positiva. Los vendedores reciben el resultado de la subasta y tienen las
obligaciones de pago y derechos de cobro opuestos a los compradores. Estas subastas
se realizan a través de Omel Mercados Agencia de Valores S.A.U.
La energía en el periodo 1985-2010 | 225

• Subastas virtuales

Este mecanismo se aplica por los reguladores, con el objetivo de fomentar la competencia
en el mercado, cuando se detecta que la capacidad de producción esta muy concentrada
en manos de pocos oferentes. El mecanismo resulta equivalente, en la práctica, a una
cesión virtual de potencia eléctrica de los operadores que potencialmente pueden ejercer
poder de mercado a terceros que, aun no siendo titulares de la instalación, pueden
disponer plenamente de la energía adquirida de este modo para su venta en el mercado y
como consecuencia da lugar a un aumento de la competencia en el mercado eléctrico al
reducir la capacidad de generación de los operadores con mayor cuota de mercado y al
aumentar además el número de agentes que pueden vender energía en el mismo.

Un problema asociado a este tipo de subastas es que el regulador actúa sobre los
mecanismos de mercado, ya que la venta de capacidad virtual obedece a una obligación
impuesta por el regulador, y que si el precio resultante de la subasta es inferior al precio
de mercado del producto provoca una pérdida de valor para la empresa vendedora. Por
el contrario si el precio resultase superior al del mercado el resultado obtenido no
favorecería la competencia y el mecanismo resulta ineficiente.

En el caso español, la Ley del Sector Eléctrico 54/1997 ya preveía la posibilidad de se


pudieran establecer obligaciones de venta de capacidad virtual, también denominadas
“Emisiones Primarias de Energía” a los Operadores Dominantes del Sector Eléctrico, con
el objetivo de fomentar la contratación a plazo de electricidad. Esta medida fue adoptada
casi 9 años después de la entrada en vigor de la ley.

El Real Decreto 1634/2006 por el que se fijó la tarifa eléctrica para ese año incluyó una
disposición adicional en la que requería a Endesa y a Iberdrola a llevar a cabo las
subastas, destinadas a cualquier agente del mercado eléctrico español, con el fin de
incrementar la proporción de electricidad adquirida con contratos bilaterales y estimular
la liquidez en el mercado. El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de una
Resolución de la Secretaría General de Energía publicada en abril de 2007, reguló las
características de las subastas.

• La desaparición de las tarifas eléctricas.

Otro tema trascendental es la importancia que tiene el precio del mercado en los precios de
la energía para el consumidor final.

La entrada en vigor del Real Decreto 485/2009, que regula la puesta en marcha del
suministro de último recurso en el sector de la energía eléctrica introdujo un nuevo
226 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

modelo, en el que la actividad de suministro a tarifa dejó de formar parte de la actividad


de distribución, tal como exigía la Directiva 2003/54/CE, y pasa a ser ejercido en su
totalidad por los comercializadores en libre competencia, siendo los consumidores de
electricidad quienes eligen libremente a su comercializador. Asimismo establece la
obligación de crear las tarifas de último recurso, que son precios establecidos por la
Administración para determinados consumidores, para quienes se concibe el suministro
eléctrico como servicio universal y se determinan las empresas comercializadoras que
deben asumir la obligación de suministro de último recurso.

Posteriormente la Orden ITC/1659/2009, como desarrollo del Real Decreto 485/2009,


estableció el mecanismo de traspaso de clientes del mercado a tarifa al suministro de
último recurso de energía eléctrica y el procedimiento de cálculo y estructura de las tarifas
de último recurso de energía eléctrica y sus peajes de acceso correspondientes.

La desaparición de las tarifas constituye una condición necesaria para que el mercado
incentive el funcionamiento del lado de la demanda, lo que hasta este año sólo se
había realizado de forma tímida, ya que el hecho de que existieran tarifas fijadas sin
tener en cuenta los precios del mercado, tenía como consecuencia un freno a la
autentica liberalización de los consumidores en los mercados y por tanto una distor-
sión en el funcionamiento de los mismos y en la determinación de los precios de la
energía para los consumidores.

Avanzando hacia el mercado único europeo

Dentro de los procesos de integración de España en el ámbito europeo, desde julio de


2007, OMEL gestiona los mercados diario e intradiario de la Península Ibérica. Desde
entonces, los precios de todas las horas de los sistemas eléctricos de España y Portugal
son iguales, salvo cuando existen congestiones, momentos en los que hay una utilización
máxima de la capacidad comercial disponible en las interconexiones entre ambos países
y los precios de los dos países son diferentes. La integración de los mercados ha
producido un aumento del número de agentes y de la energía negociada en el mercado
gestionado por OMEL; los agentes portugueses ofertan ahora en condiciones de igualdad
con los agentes españoles, lo que favorece el funcionamiento del Mercado Ibérico.

En un marco europeo más amplio, y en la línea de avanzar hacia el mercado único


europeo de la energía, durante el segundo semestre de 2009 se alcanzó un acuerdo
entre OMEL, el operador spot del mercado de los Países Nórdicos (Nord Pool Spot) y
el operador del mercado spot de Francia y Alemania (EPEX Spot), para llevar a cabo
La energía en el periodo 1985-2010 | 227

un proyecto de colaboración entre sus respectivos mercados con el objetivo de


progresar en el desarrollo de un modelo que permita la formación de un precio único
de la electricidad.

En marzo de 2010 se unieron al proyecto APX-Endex, Belpex, y GME, con lo que la


formación del precio spot de la electricidad se coordinará en un área geográfica que
potencialmente comprendería Portugal, España, Italia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña,
Francia, Alemania, Austria, Suiza, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia y el Báltico. La
iniciativa está abierta a otros operadores del mercado y a otras áreas del mercado que
se unirían en condiciones de igualdad y equidad. Cuando este proyecto de acopla-
miento de los mercados entre en operación, el área geográfica que disfrutaría del
mismo precio de la electricidad, en ausencia de congestiones en las interconexiones
transfronterizas, abarcaría el 80 % del consumo eléctrico europeo (2.900 TWh).

El proceso plantea una casación descentralizada, que no requiera la existencia de un


operador del mercado único y que, sin embargo, obtenga una solución de precios que
cumpla con la condición de que los precios sean iguales en todas las áreas, si las
interconexiones no están congestionadas, y en los casos en los que se agota la capacidad
comercial aparecerán precios diferentes. Los operadores de mercado, una vez
demostrada la viabilidad técnica de la solución propuesta, desarrollarán un algoritmo de
casación del mercado diario, que será copropiedad de todos ellos, y que podrá ser
ejecutado de forma simultánea por todos ellos, produciendo los mismos resultados en
cada uno de ellos. Cada operador continuará gestionando su mercado como en la
actualidad: recibiendo las ofertas de venta y de compra de energías que serán producidas
y consumidas en las áreas de precio de su ámbito de actuación.

Conclusiones y perspectivas

Es preciso dar la oportunidad a los consumidores de ser sensibles a los precios y además
y avanzar, por ello, con medidas de: incremento de la información al consumidor, puesta
en marcha de contadores inteligentes, facilidad para el cambio de suministrador, etc. Ello
permitirá que se diversifiquen las ofertas a los clientes. En definitiva, que la regulación
vaya a favor de facilitar la participación en los mercados en el sentido de que todos los
participantes tengan el mismo tratamiento.

Por otra parte, hay que seguir apostando por disponer de unas buenas redes de transporte
y distribución, ya que cualquier cuello de botella o retraso en las redes que pueda afectar
a la realización de inversiones en generación es negativo. Evidentemente la puesta en
228 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

marcha de nuevos tramos de redes eléctricas es una labor que puede resultar muy
compleja, tanto desde el punto de vista de autorizaciones como de la propia inversión
que resulta necesaria pero hay que ver y hacer ver a todos los implicados las consecuen-
cias de que ese tramo no exista y sus efectos en términos de deseconomías en el
mercado en su conjunto.

En la misma línea de los dos puntos señalados anteriormente, hay que reseñar que
los avances tecnológicos, en materia de redes inteligentes, pueden permitir aprovechar
las ventajas de la generación distribuida y avanzar en la seguridad de suministro y en
el funcionamiento de las mismas. Por ello, cuantas más participación de la demanda
se logre en el sistema y menos restricciones se produzcan en las redes, mayor será la
seguridad de suministro y mejor funcionará el mercado, formando los precios de
manera más eficiente.

Otro aspecto relevante para el futuro de los mercados eléctricos europeos es el de su


prevista integración en un mercado único. En esta línea ha avanzado la Unión Europea
con la publicación del denominado “Tercer Paquete”, lo que unido al objetivo de reducir
sus emisiones de 1990 en un 20% en el año 2020, representa un gran reto para los
mercados eléctricos, que tendrán que conciliar la presencia en los mismos de cantidades
importantes de energía procedentes de fuentes renovables a precios subsidiados con la
formación de un precio de la energía que debe derivarse de la interacción de las fuerzas
del mercado. Por ese motivo habrá que poner en marcha procesos que permitan
contemplar e incluir mecanismos que generen sensibilidad al precio en todos los
procesos de inversión, de forma que el precio resultante en el mercado spot sea el precio
de referencia valido para todos los agentes que operan en el sector.

En el aspecto regulatorio es importante que los mercados realicen su actividad dentro un


marco normativo estable y predecible, con la menor intervención posible, para que los
agentes puedan operar en el mismo de forma eficiente, utilizando la información y el
análisis de manera racional. Los análisis de los mercados muestran que a éstos se les
puede pedir eficiencia y que merece la pena hacer un esfuerzo para dejar de demandar
al mercado cosas que no puede ni debe hacer, y que le dejemos hacer lo que sí puede.

En el aspecto operativo es de reseñar que en el 2010 se prevé la consolidación del


Mercado Ibérico. En efecto, el 11 de diciembre de 2009 entró en vigor el Acuerdo de
modificación del Convenio Internacional relativo a la constitución de un Mercado Ibérico
de la energía eléctrica entre el Reino de España y la República Portuguesa. Con la
publicación de este Acuerdo se ha iniciado oficialmente la constitución del OMI, el cual
entrará en funcionamiento durante el año 2010. Esta aprobación constituye un hito muy
La energía en el periodo 1985-2010 | 229

importante para el sector eléctrico ibérico ya que supone una etapa significativa de uno
de los mercados regionales señalados por la Comisión Europea como antesala del
mercado único europeo.

Finalmente, cabe resaltar la necesidad de reforzar el funcionamiento institucional del


mercado y del propio operador del mercado, afianzando y concretando sus competen-
cias de gestión económica en el ámbito del sector energético y garantizando un
funcionamiento eficiente para signar los recursos. En este sentido hay que evitar la
tentación de que cuando los resultados del mercado no coinciden con lo que algunos
agentes del mismo creen que deben ser, de forma inmediata solicitan que se intervenga
para modificar el resultado que su funcionamiento produce. De no ser así se corre el
riesgo de entrar en un circulo de alteraciones de la normativa que lo regula que
finalmente da como resultado la perdida de credibilidad del mismo.
230 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Bibliografía de historia eléctrica utilizada en este artículo:


José María Marcos Fano
Jefe de División de Energía Hidroeléctrica y Régimen Especial UNESA,
Asociación Española de la Industria Eléctrica
Historia y panorama actual del sistema eléctrico español
Revista Física y Sociedad, nº 13 2002 (Pág. 19 y ss)

Ramón Tamames Gómez


Estructura económica de España 1 (sector energía Pág. 419 y ss.)
Editorial: Alianza Editorial-Textos-1980

Pedro Rivero Torre


UNESA, Asociación Española de la Industria Eléctrica
El sector eléctrico en España
REVISTA DE ECONOMIA. Número 1-Junio 2009.
www.economistas.org/r3/01/pdf

De Libros editados por Red Eléctrica de España:

El libro de los 20 años, con motivo de la celebración del 20 Aniversario de REE:1985-2005.


Índice: La historia de Red Eléctrica contada por sus protagonistas, Red Eléctrica de España:
creación y gestión de una red de redes 198–2005, Modelos para la organización del trans-
porte de electricidad: justificación de la opción TSO para España.

El marco legal estable. Economía del sector eléctrico español 1988-1997

Historia de la economía del sector eléctrico durante los diez años de aplicación del modelo
regulatorio comúnmente conocido como "Marco Legal y Estable". Editado en el 2006.
La energía en el periodo 1985-2010 | 231

Análisis sectorial

Victorino Alonso

Alfredo Barrios

Antonio Peris

Pedro Rivero

María Teresa Domínguez

José María González Vélez


232 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Carbón

Victorino Alonso
Presidente CARBUNIÓN

D esde Carbunión, la Federación de Empresarios de Minas de Carbón en España,


queremos agradecer a Enerclub su trabajo en estos 25 años de existencia.
Veinticinco años, donde el sector energético español ha cambiando mucho, ha sido
tiempo suficiente ver varias crisis y para superarlas, también en este periodo se ha
cambiado la la estructura energética nacional, hemos asistido a la revolución de las
renovables, al nacimiento de los ciclos combinados, a la construcción de una tecnología
novedosa en cuanto al consumo de carbón, nos referimos a ELCOGAS, y como no, al
desarrollo de la Captura y Almacenamiento del CO2 que permitirá un uso de nuestro
carbón sin emisiones. En todas estas novedades, Enerclub ha estado presente,
apoyando todos los combustibles, todas las energías y divulgado a la sociedad el
conocimiento de algo tan estratégico como la energía. No podemos olvidar su actividad
formativa, que cada vez es más completa, tratando en la actualidad todas las materias
que se necesitan para conocer a fondo todo nuestro entramando energético. Por tanto
sólo tenemos palabras de agradecimiento para el Club y de ánimo para prosiga tan
activo y abierto como lo es en la actualidad. Nos emplazamos por tanto a un segundo
aniversario, 2035, cuando el club cumpla los cincuenta años y podamos hablar de
nuevo de todo lo que haya acontecido

CARBÓN EN ESPAÑA: 25 Años de una energía autóctona

Aunque el carbón como combustible energético industrial, se ha utilizado desde época


moderna, ya es nombrado como fuente de calor por el filósofo Aristóteles. Posterior-
mente los Romanos utilizaron el carbón para tal fin. Ya en el siglo XIII, Marco Polo escribe
Análisis sectorial | 233

sobre el uso que se daba en China a este mineral que se extraía en capas a cielo abierto.
La explotación subterránea se comenzó en la Edad Media, pero la extracción no pasaba
de ser un tipo de pozo, con grandes peligros de derrumbamiento. En el Siglo XIX, se
podía comenzar a extraer carbón a profundidades de 150 metros, usando animales
como medio de arrastre.

En cuanto al uso industrial comenzaría a extenderse a partir de la máquina de vapor de


James Watt en 1765, y al desarrollo de las máquinas locomotoras que han permanecido con
nosotros hasta mediados del siglo XX. Aunque lo más destacable para fue el cambio de uso
que se produjo con la primera central de carbón en 1880, construida por Thomas Edison.

Hasta nuestros días y partiendo de 1985, muchos son los acontecimientos que han rodeado
al carbón nacional. Partíamos en aquel año de una producción autóctona de más de 19
millones de toneladas de carbón CECA, repartido por las actuales cuencas de Asturias, León,
Palencia, Teruel, Barcelona, Puertollano y Peñarroya y más de 18 millones de lignito pardo
de las explotaciones gallegas. El sector estaba muy atomizado, había más de 200 empresas,
algunas de ellas muy pequeñas y trabajaban en el sector más de 25.000 mineros.

A finales de los 80, comenzó en España una fuerte reconversión industrial que no dejó
al margen al sector nacional del carbón. Durante los años 90, tuvo lugar un proceso de
concentración empresarial que ha culminado recientemente con nuevas concentraciones
empresariales y que van en la senda marcada por las reestructuración del sector, que
desde la patronal consideramos que a día de hoy el sector actualmente ha logrado dicho
objetivo de reestructuración.
234 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

1998-2005. Primer plan del carbón

Como consecuencia de la publicación de la Ley del Sector eléctrico a finales del años 1997
comienza en España la senda de la liberalización del sector eléctrico, que afectó como era
de esperar al sector del carbón nacional. La instauración del pool, como método para
seleccionar los grupos térmicos más competitivos, pasó por varias fases, y repercutió en un
cambio de mix entre carbón nacional e importado, aumentando este último su cuota.
Muchas empresas mineras, acentuaron su proceso de restauración, y algunas de ellas
cerraron para siempre su producción, al no haber alcanzado las cuotas exigidas.

2006-2012. Segundo plan del carbón

Con la situación heredada del primer plan anterior, con una producción de más de 12
millones de carbón CECA (hulla y antracita), y con una producción de 8 millones de lignito
pardo, las empresas de carbón nacional acometen una nueva realidad, el final de la
reestructuración y el establecimiento de la reserva estratégica. Este plan a diferencia del
anterior, fue firmada por la Administración, los Sindicatos y por la patronal, Carbunión. Y así
se llegaba el año 2007, las empresas que no han cumplido los criterios exigidos por la UE,
para formar parte del futuro sector, han cerrado, quedando así las minas más competitivas.
Pero este epígrafe por ser el presente y el futuro de la minería de carbón se desarrolla más
adelante en el apartado siguiente de “Actualidad”.

La Actualidad: Un futuro prometedor

En los últimos años, las centrales térmicas españolas están realizando un gran esfuerzo
inversor en equipamientos tecnológicos y medioambientales para reducir de manera
significativa las emisiones contaminantes derivadas de la combustión de carbón. A esto
hay que unir una serie de proyectos investigadores pioneros para lograr antes del año
2020 el objetivo de ‘emisiones cero’ o ‘combustión limpia del carbón’. Es decir, la mala
fama de ‘sucio’ que acompaña al carbón dejará de ser un lastre para el fin que se
persigue a nivel mundial de contrarrestar el cambio climático o calentamiento de la Tierra.

En concreto, hay dos líneas de actuación claramente diferenciadas para lograr este objetivo
del ‘carbón verde’. Por un lado, la limitación y reducción de emisiones a la atmósfera de
tres contaminantes concretos: el dióxido de azufre (SO2), los óxidos de nitrógeno (NOx)
y las partículas en suspensión, que se están combatiendo con la progresiva introducción
de mecanismos tecnológicos que están posibilitando una creciente combustión limpia. Y,
Análisis sectorial | 235

por otro lado, la eliminación de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), causante del
efecto invernadero (en España, la combustión de carbón ocasiona en la actualidad sólo el
15% del CO2 emitido, mientras que el sector Transportes provoca más del 32% y el
Industrial casi el 28%).

A nivel mundial, el mayor esfuerzo investigador se está centrando en la captura y


posterior almacenamiento geológico del dióxido de carbono (CO2) procedente de la
combustión térmica del carbón. En este sentido, la Unión Europea ha dispuesto un fondo
económico destinado a financiar el desarrollo de esta tecnología en fase experimental y
escalarla a su aplicación comercial o industrial de cara a posibilitar la construcción de
centrales térmicas medioambientalmente sostenibles.

La Comisión Europea ha aprobado recientemente la concesión de fondos para siete de los


doce proyectos presentados de captura de CO2, entre los que se incluye el promovido por
la Fundación Ciudad de la Energía (Ciuden), dependiente del Gobierno central, y la
compañía Endesa para la central térmica de Compostilla (León). La dotación económica
asciende a 180 millones de euros y actualmente se está construyendo en las proximidades
del complejo térmico una serie de plantas pilotos o centrales de demostración basadas en
tecnología de oxicombustión de carbón en lecho fluido circulante (planta de 31,2
megavatios de potencia) o de carbón pulverizado (20 megavatios) y de postcombustión
mediante absorción química, para su posterior aplicación en la central térmica de
Compostilla de cara a demostrar su viabilidad técnica en el año 2015.

También están muy avanzados los estudios necesarios para transportar el CO2 una vez
capturado y almacenarlo mediante su inyección en el subsuelo a más de 800 metros
profundidad en superficies salinas con plenas garantías de confinamiento. Y todo ello
–captura, transporte y almacenamiento– estará listo y extensivo a todo el parque térmico
nacional antes del año fijado 2020. Superado este reto, unido al uso extensivo de los
equipamientos que neutralizan o anulan las emisiones de SO2, NOX y partículas en
suspensión, podremos hablar del ‘carbón verde’, de la combustión limpia del carbón. De
ahí que este mineral esté llamado a ser crucial en la generación eléctrica, por su aporte
y capacidad de moderar precios, por lo menos hasta el año 2050.

El gas natural y el petróleo tienen fecha de caducidad, proceden de países políticamente


muy inestables, y las tensiones en precios serán una constante peligrosa e inflacionista.
Además, las centrales térmicas de carbón tienen la bondad de responder al instante a las
puntas de demanda energética en el mercado de generación eléctrica, elemento técnico
modulador que no concurre ni en las centrales nucleares, ni en las hidráulicas y menos
en las basadas en energías renovables (eólica, fotovoltaica, geotérmica, etc.).
236 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Respecto a los precios, el carbón nacional supone una garantía de suministro para las
centrales térmicas que lo consumen, suscribiendo contratos a corto y medio plazo cuya
referencia es el precio del carbón de importación. Además actúa como un agente
moderador, atenuando las fluctuaciones del mercado internacional y permitiendo a las
compañías eléctricas acudir al mercado spot cuando más les convenga.

Este efecto moderador ha resultado especialmente relevante en los últimos tiempos de


altísima volatilidad de los mercados, como se resume en la gráfica siguiente:

La excepcionalidad que se produjo en los mercados de materias primas en los años 2007
y 2008 explica que, por una parte los precios fijos a un año pactados entre compañías
eléctricas y mineras, hayan resultados menores que los que se derivaron del mercado,
mientras que en el año 2009 y previsiblemente en 2010 se produzca la situación opuesta.

Esta representación gráfica de los precios de los carbones en el mercado nacional e


internacional, muestra con claridad la necesidad de utilizar mecanismos de compensación,
tanto para dejar a salvo las ventas a térmica de los años 2007 y 2008, como para permitir
sostener los precios del carbón nacional hasta que el mercado se recupere.

Y ello es así porque el Reglamento (CE) 1407/2002 del Consejo prohíbe producir
precios de entrega inferiores a los del carbón de importación puesto en cada central, lo
que obliga a compensar los déficits de precios de 2007 y 2008 con los previsibles
excesos de 2009 y 2010.
Análisis sectorial | 237

Las verdaderas ayudas a la producción de carbón

De conformidad con el Reglamento (CE) 1407/2002 del Consejo, el Plan Nacional de


Reserva Estratégica de Carbón 2006–2012 y Nuevo Modelo de Desarrollo Integral y
Sostenible de las Comarcas Mineras, establece en el marco de la Reestructuración los
siguientes tipos de Ayudas:

• Ayudas a la Producción Corriente o al Acceso a Reservas.


• Ayudas al Cierre de Unidades de Producción.
• Ayudas destinadas a compensar cargas excepcionales derivadas de la
reestructuración.

Complementariamente, en el marco de la Reactivación establece una serie de fondos


para el desarrollo de Infraestructuras, apoyo a Proyectos de Inversión Empresarial y
Formación y Becas.

Resulta relativamente frecuente recibir informaciones acerca de las enormes ayudas a la


producción de carbón que, bien por desconocimiento o bien de forma interesada,
mezclan toda esta serie de fondos públicos que tienen finalidad propia dentro del
conjunto de actuaciones que supone el Plan, para finalmente concluir unos costes que
se achacan, de forma improcedente, a la producción de carbón nacional.

El objetivo de los fondos de Reactivación es favorecer el desarrollo de un nuevo tejido


empresarial que pueda compensar la reducción de la actividad económica derivada de
la Reestructuración, lo que lamentablemente está lejos de conseguirse debido a las
especiales dificultades que a este respecto presentan las comarcas mineras, pero resulta
obvio que no son un coste imputable a la producción de carbón nacional.

En cuanto a los fondos que contempla el plan de Reestructuración, su distribución para


cada tipo de ayudas es la siguiente:
238 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La programación de los cierres concluyó el 31 de diciembre de 2007 y la finalidad de estas


Ayudas fue compensar los costes excepcionales que para las Empresas supusieron tales
procesos, permitiendo el cierre planificado de las minas en condiciones ambientales y de
seguridad adecuadas. Tampoco estas Ayudas son imputables a la producción de carbón.

En cuanto a las ayudas a la cobertura de cargas excepcionales, derivadas del proceso de


reestructuración, cumplen una misión esencial cual es alcanzar la dimensión final que se
pretende dar al sector, evitando que la pérdida de empleo acordada, suponga un
problema inasumible para estas comarcas y para la sociedad en su conjunto. Es evidente
que no son imputables a la producción de carbón sino a las reducciones de capacidad
que se han planificado.

Por último, las Ayudas al Acceso a Reservas o a la Producción Corriente están destinadas
a cubrir la diferencia entre los costes de producción y los precios acordados con las
compañías eléctricas teniendo en cuenta las condiciones del mercado internacional, que
son las únicas ayudas imputables a la producción de carbón.

Estas Ayudas para el año 2009 están publicadas en el BOE de 13 de febrero de 2009,
que contiene la 2485 Resolución de 9 de febrero y su importe máximo es de 322,7 M€
para una producción de 10,3 millones de toneladas, estando previsto para 2010 que su
cuantía se reduzca a 315,9 M€ para 10,1 millones de toneladas.

Estamos hablando por tanto de un promedio en el sector de 31,3 €/t, ayuda que tiene
el carácter de suplemento de precio, como demuestra el hecho de que devenga I.V.A.

Este suplemento de precio o ayuda a la producción autóctona, se produce por diferencia de


costes del carbón nacional en relación con los precios del mercado internacional, constituido
fundamentalmente por explotadores de grandes yacimientos de cielo abierto o en países
con costes de mano de obra que nada tienen que ver con los estándares europeos.

Si este suplemento de precio de 31,3 €/t se transformase en costes de producción de


energía eléctrica que, dado su carácter estratégico, no tiene que competir con el KW
procedente de otros países, su repercusión sería de 1,82 c€/Kw.

Este coste, que se sufraga a través de los presupuestos generales del Estado, es clara-
mente inferior al de otras tecnologías de generación igualmente primadas con fondos
públicos. Estas otras fuentes de energía, imprescindibles para conseguir un crecimiento
sostenible, necesitan detrás otra que complete las necesidades demandadas por el
sistema, en función de las oscilaciones meteorológicas.
Análisis sectorial | 239

Así, según datos de la CNE las instalaciones de generación con residuos están recibiendo
una retribución media por encima del mercado libre a través de las regulaciones de 3,33
c€/Kw; la energía eólica 4,29; la energía hidráulica 4,38; las instalaciones de cogenera-
ción 5,12; las que utilizan biomasa 7,07; la energía aprovechada en el tratamiento de
residuos 9,03; y la energía solar 42,86 c€/Kw.

En la siguiente gráfica se representan los fondos públicos por kilowatio destinados a la


generación eléctrica con carbón y con el resto de fuentes que reciben incentivos del Estado.

50 42,86
Carbón
40 Residuos
Eólica
30 Hidráulica
Cogeneración
20
Biomasa
9,03
5,12 7,07 Trata. Resid.
10 3,33 4,29 4,38
1,82 Solar

Las ayudas al funcionamiento que recibe el sector para su viabilidad, lejos de ser
onerosas para el Estado, son devueltas con creces a las propias arcas públicas a través
de las cargas fiscales y coberturas sociales que soporta la propia actividad minera y, a la
propia Sociedad, mediante las rentas salariales y compras de bienes y servicios, amén de
su enorme capacidad de arrastre de otros sectores económicos que, de manera indirecta
o inducida, son potenciados gracias al entorno económico que propicia la minería de
carbón y su fuerte capacidad de creación de valor añadido en sí misma y en otras
actividades dependientes de ella.

Si nos fijamos solamente en los pagos impositivos que soportan las empresas mineras
en concepto de cotizaciones sociales, impuestos ligados a la producción e impuesto
sobre el valor añadido (IVA), el balance es muy positivo para el erario público. Por cada
euro que da el Estado en concepto de ayudas al funcionamiento al sector minero, se
reportan 3 euros por los conceptos fiscales mencionados si aunamos la fiscalidad propia
de la actividad (paridad con las ayudas) y la que resulta del circuito de arrastre en otras
ramas de actividad (efecto multiplicador).

Considerando solamente los 10.000 empleos directos que actualmente tiene el sector
del carbón y calculando una media de 22.500 €/año por trabajador en concepto de IRPF
y SS, se generan por este concepto un total de 225 M€.
240 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En cuanto al IVA, si consideramos los ingresos por precio más ayuda, estaríamos en el
entorno de 75 €/t, que al aplicarle la base actual del 16% y los 10 millones de toneladas
producidas, nos permitirían hablar de una recaudación para el Estado de 120 M€.

La suma de ambas cantidades es aproximadamente equivalente a las ayudas a la


producción, que como vimos son actualmente de 315,9 M€.

Queda por cuantificar, además de lo anterior, la enorme contribución económica y social


de la actividad minera en cuanto a empleo y sus consiguientes rentas salariales, la
compra de bienes y servicios y los efectos inducidos en otras ramas de actividad.

El estudio de los profesores Ángel Muñoz Alamillos, Gonzalo Cortiñas Bravo y Antonio
Díaz Ballesteros, de la Facultad de Económicas de la Universidad de León, denominado
“Evaluación del Impacto Económico de la Minería del Carbón en la provincia de León”,
viene a corroborar el crucial aporte económico del sector primario del carbón por su
fuerte capacidad en la generación de valor añadido en tres frentes: como actividad en sí
(impacto directo), como consecuencia de las interrelaciones productivas que arrastra
(impacto indirecto) y como efecto renta-demanda (impacto inducido). De hecho, consta-
tan que un empleo directo en minería posibilita la creación de casi dos empleos de
manera indirecta y hasta 3 empleos si sumamos los efectos inducidos. Si nos ceñimos
al ámbito de los municipios mineros, los efectos multiplicadores que cada empleo
minero tienen sobre el empleo total del municipio se sitúan entre 4 y 4,5.

Para dar una idea del orden de magnitudes, podemos señalar que los 30.000 empleos
inducidos en España, cuya renta media bruta por trabajador es de 30.000 €/año, según
datos del INE (incluido salario, SS e IRPF), generan 900 millones de euros en rentas
inducidas. A ello habría que añadir nuevamente los impuestos que generen estas
actividades inducidas, todo lo cual nos permite afirmar sin ningún género de dudas que
suprimir las ayudas a la producción de carbón en España es un mal negocio.

Las Comarcas Mineras en España

Se analiza a continuación la cuestión de impacto territorial, marco que visualiza la dimensión


real de la actividad extractiva de carbón nacional, que no es otra que la cohesión social y
económica que propicia en unas comarcas mineras totalmente dependientes de este
recurso autóctono. De hecho, comarcas mineras como Laciana, Toreno, Fabero-Sil, Torre del
Bierzo o Gordón, en León; Tineo, Narcea, Degaña, Mieres o Langreo, en Asturias; Guardo,
en Palencia; Puertollano, en Ciudad Real; o Utrillas y Escucha, en Teruel, tienen tal grado de
Análisis sectorial | 241

dependencia que si desapareciera la actividad minera, único motor económico,


entrarían en un pronunciado declive socio-económico de consecuencias devastadoras.

Estas zonas mineras con un pronunciado monocultivo económico sobre la base del
carbón, donde habitan unas 180.000 personas, registran desde 1990 las mayores
pérdidas de población de todo el país, con unas tasas de paro de hasta 10 puntos por
encima de la media nacional, donde las reconversiones mineras puestas en marcha hace
20 años y vigentes al día de hoy siguen ahondando en esta sangría y los planes de
reactivación dispuestos paralelamente no logran contrarrestar mínimamente los ajustes
mineros emprendidos al chocar con elementos insalvables de estas comarcas: su
ubicación lejana de los grandes centros de consumo, la nula iniciativa empresarial
endógena y la escasa especialización de la mano de obra, elementos que no posibilitan
el renacer de actividades económicas que suplan la riqueza que aporta el carbón.

Cuando se trata de planificar o regular un sector productivo hay que considerar las
interrelaciones que dicho sector tiene con el resto de los sectores de actividad para tener
en cuenta la incidencia final en el ámbito económico en que se actúa. En el caso del
carbón, la actividad de este recurso autóctono tiene una importancia capital en las
economías provinciales y regionales donde se desarrolla. Y esto es debido a su gran
capacidad de arrastre de otros sectores de actividad interrelacionados entre sí. De hecho,
el impacto de una política errónea en el ámbito de la minería del carbón conllevaría la
ruina económica de las comarcas mineras, que sería total si se lleva a afecto el cierre del
sector, y ensombrecería las posibilidades de desarrollo y progreso de las economías
provinciales y regionales afectadas.

Vamos a elegir el caso de León como ejemplo de esta situación para poder ver el alcance
del impacto del carbón en la economía provincial. La actividad extractiva leonesa ocupa
en la actualidad a 3.500 trabajadores de empleo directo, de los que 2.500 son de
plantilla propia y otros 1.000 pertenecen a las subcontratas mineras. Los 4 millones de
toneladas anuales que se producen suponen unos recursos totales (ingresos) de 400
millones de euros (sumadas las ayudas al funcionamiento). Este volumen de negocio
representa el 4,3% del Producto Interior Bruto provincial y genera un 7% del Valor
Añadido Bruto. En concreto tiene efectos multiplicadores de arrastre sobre todo en los
sectores Comercio, Construcción, Agricultura, Transporte interior y Hostelería.

Si entramos en estas interrelaciones productivas tenemos que los efectos agregados o


valor añadido de la minería de carbón en León, son según estadísticas del INE sobre
contabilidad provincial:

• La producción de carbón por sí sola contribuye en un 5% a la producción total de la


provincia (impacto directo).
242 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

• Esta valor pasa a un 8,5% este valor de producción si se toman en consideración las
interrelaciones productivas interindustriales (impacto indirecto).

• Y alcanza un 13,5% si se toma en cuenta la parte de rentas generadas que retorna al


circuito productivo en forma de demanda de consumo y de inversión en vivienda
(impacto inducido o efecto renta-demanda).

Estas aportaciones en positivo se podrían leer con signo negativo en el caso de que
desapareciera la actividad minera en el concurso productivo de la economía leonesa.

Por todo ello, es evidente que la actividad extractiva de carbón tiene contribuciones
directas claramente significativas sobre la economía leonesa, pero es a través de las
repercusiones inducidas (arrastre hacia otras ramas de actividad) donde aparece
reflejada la verdadera importancia del sector.

El nuevo marco Europeo de ayudas. Minería de Carbón, sector


estratégico

El objetivo de producción de carbón autóctono del Plan 2006-2012 establece un


tonelaje compatible con las previsiones contempladas en la planificación energética
2005-2010 elaborada por el Gobierno. Se trataría de la producción indispensable para
mantener abierta la posibilidad de acceder a las reservas de carbón en caso de crisis por
desabastecimiento. Por tanto, estamos hablando de un sector estratégico en la política
energética del país.
Análisis sectorial | 243

Y es que el problema de España, sobre todo, y de nuestro marco de referencia político-


económico –la Unión Europea– es la creciente y exagerada dependencia exterior en el
abastecimiento de materias primas energéticas. En la actualidad, el grado de autoabaste-
cimiento de energía primaria en España es de sólo el 18,3%, lo que supone que el
81,7% de la energía primaria consumida (incluido sector transporte, eléctrico y consumo
industrial y doméstico) se importe del exterior (en 1980 el grado de dependencia era
del 65,6%). Respecto a la Unión Europea (UE), con un grado de dependencia actual del
58%, la perspectiva es que se sitúe en torno al 75% de dependencia en 25 años si no
se pone remedio a esta situación.

En este contexto de gran dependencia energética, las autoridades comunitarias afronta-


ron esta problemática a través del “Libro Verde hacia una estrategia europea para la
seguridad de suministro de energía”, presentado en el año 2000. El Libro Verde perseguía
“promover una política de diversificación de las fuentes de energía y crear condiciones
de abastecimiento más seguras, donde se incluye el desarrollo de las fuentes autóctonas
de energía primaria a costes razonables y, especialmente de las fuentes de energía que
intervienen en la producción de electricidad”. En este sentido, la UE aprobó el 26 de junio
de 2003 la Directiva 2003/54/CE, la cual ha sido recientemente sustituía por la
2009/72/CE que en su artículo 15.4 dice: “Por motivos de seguridad del suministro, los
Estados miembros podrán disponer que sea preferente la entrada en funcionamiento de
las instalaciones generadoras que utilicen fuentes de combustión de energía primaria
autóctonas que no supere anualmente el 15% de la cantidad total de energía primaria
necesaria para producir la electricidad que se consuma en el Estado miembro que se
trate”. En concreto, la única fuente de combustión de energía primaria autóctona en
España es el carbón.

Con esta premisa, centrándonos en el sector carbón, el Consejo Europeo aprobó en julio
de 2002 el “Reglamento sobre las ayudas estatales a la industria del carbón” para el
periodo 2003-2010. En él se argumenta que “una estrategia que tenga por objeto
reforzar la seguridad del abastecimiento energético debe prever el futuro del carbón
comunitario manteniendo el acceso a las reservas europeas, a una capacidad mínima de
producción” y estima que “la desaparición de todas las explotaciones carboníferas de la
Unión Europea a corto plazo podría tener consecuencias en la seguridad de abaste-
cimiento energético a largo plazo”, y recuerda la inestabilidad y caducidad del petróleo y
el gas natural y la escasa y cara aportación de las energías renovables. No obstante, el
objetivo era también potenciar la aportación de las energías renovables desde un 6% en
2003 al 12% en el 2010 en el consumo global de energía en la UE dada su bondad de
cara a cumplir el Protocolo de Kioto sobre la reducción de los agentes contaminantes en
la atmósfera.
244 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La reserva estratégico de carbón autóctono

El Reglamento (CE) 1407/2002 del Consejo, plantea una serie de actuaciones que
persiguen, por un lado, el cierre antes del 31-12-2007 de las minas que presenten
peores perspectivas y, por otro, la creación de un nicho estable de producción propia, con
vocación de continuidad en el tiempo, al que se denominó Reserva Estratégica.

Al haberse constituido dicha reserva, las empresas seleccionadas acometieron


importantes inversiones para permitir el acceso a reservas durante muchos años, por lo
que no sería coherente suprimir en estos momentos las ayudas a la producción corriente,
que permiten mantener los niveles de producción establecidos por los Estados
miembros, siendo por tanto necesaria la existencia de una normativa comunitaria
específica, que permita el adecuado funcionamiento de las empresas.

La reestructuración del sector en España ha sido constante en los últimos años y se ha


acelerado en el último decenio. Las cifras fundamentales del período 1998-2010 son las
que se muestran en la siguiente tabla:

En la que se aprecia la intensidad de la reconversión española que fue del 40% en lo


relativo a producción y ayudas y del 56% en lo que a empleos se refiere.

Es preciso señalar además que algunos países en el seno de la Unión llevan muchos
años haciendo frente a sucesivos planes de reestructuración, por lo que la dimensión de
su sector no puede seguir reduciéndose más si realmente se pretende mantener un
sector con valor estratégico, mientras que otros deberán seguir reestructurándose e
incluso algunos han optado por cerrar definitivamente sus explotaciones.

Al no existir prácticamente mercado intracomunitario de carbón, esta diversidad de


circunstancias no está planteando ningún problema en el desarrollo del vigente Regla-
mento, optando cada país miembro libremente por otorgar algunas o todos los tipos de
ayudas contempladas en el mismo, por lo que la nueva regulación que se implemente
a partir de 2011 debe recoger todos los tipos de ayudas vigente en la actualidad.
Análisis sectorial | 245

Debido a que Alemania ha decidido provisionalmente cerrar sus explotaciones (con unos
costes muy superiores a los de la minería española en general), hay quien pretende
condicionar la continuidad de las ayudas a la producción al contexto de un plan de cierre,
lo que resulta totalmente inaceptable. Más bien al contrario, el vigente Reglamento
prohíbe este tipo de ayudas (art. 4) más allá del 31/12/2007. A partir de esa fecha, las
ayudas a la producción corriente solamente se permiten en el contexto de un Plan de
Acceso a Reservas. No hay motivo, por ello, para oponerse a que en el futuro se vuelva
a permitir, a los estados que lo necesiten, otorgar ayudas similares a las actualmente
previstas en el artículo 4, y resulta evidente que el Estado Español debe dar por concluida
su reestructuración y apostar por la estabilidad del sector.

En un escenario de volatilidad de precios y de incertidumbre de abastecimiento, ¿qué


ocurriría en el momento que los grandes consumidores asiáticos comiencen a aumentar
la demanda de carbón? Sin duda alguna, como ya ha ocurrido anteriormente, por cada
tonelada de carbón que se deje de producir en Europa, los precios internacionales se
incrementarán. Nuestras minas contribuyen a garantizar un abastecimiento mínimo y
seguro por mucho tiempo, por lo que deben mantenerse las ayudas al funcionamiento
en un contexto de “reserva estrategia”, no en un contexto de plan de cierre.

La nueva regulación a partir de diciembre de 2010

En su Comunicación «Producción sostenible de electricidad a partir de combustibles


fósiles: con emisiones próximas a cero de CO2, después de 2020" a partir de enero de
2007, la Comisión Europea establece lo siguiente: El carbón es "un elemento clave que
contribuye a la seguridad de suministro de la UE y lo seguirá siendo."

Al mismo tiempo, la posición internacional de liderazgo de la Unión Europea en la


minería del carbón y la tecnología desarrollada, sólo puede mantenerse a través de su
propio desarrollo y demostración de base, dando un valor añadido y contribuyendo a la
creación de empleo en Europa.

Se están desarrollando las primeras consultas y reuniones para tratar de definir el nuevo
escenario que debemos afrontar una vez que expire el vigente Reglamento (CE) 1407/2002
del Consejo Europeo. Aunque estamos en la fase previa de la discusión, debemos tratar de
aprovechar la próxima presidencia Española de la Unión Europea para impulsar un marco en
el que quepan los distintos planteamientos que en el seno de la Unión coexisten con
respecto al carbón.
246 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Lo más sensato sería prorrogar las condiciones que se establecen en el actual


Reglamento, aunque también se debe trabajar en la hipótesis de que no sea posible
sacarlo adelante, buscando el encaje del sector dentro de la normativa comunitaria de
carácter general.

En cualquier caso, por todos los motivos que se han expuesto, en España se debe dar
por concluida la reestructuración del sector y mantenerlo en su dimensión actual de
forma estable para el futuro.

Esperamos volver a encontrarnos dentro de 25 años pudiendo decir que se consiguió


tener todas las centrales de carbón con captura de CO2, que almacenarlo contribuyó a
una mayor recuperación del gas natural y de petróleo. Que el uso del carbón en España
y en Europa, de minas autóctonas contribuyó a una seguridad se suministro necesaria, a
un control de precios que evitó una falta de competitividad en Europa y que ayudó a salir
de la crisis que nos azota en estos momentos cómo ya lo hizo durante las crisis del
petróleo de los 70 y del 80. Hasta entonces, tan sólo agradecer la lectura y la
comprensión con un sector que todavía tiene mucho que aportar.
Análisis sectorial | 247

Petróleo

Alfredo Barrios
Presidente de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP)

E n nombre de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos y de


las compañías asociadas que la integran, queremos felicitar al Club Español de la
Energía por este XXV Aniversario y por la labor que ha estado realizando durante todos
estos años en el ámbito energético. El sector petrolero agradece y comparte el trabajo
que se ha realizado en este sentido, y que ha permitido mantener un punto de
encuentro, diálogo y difusión entre empresas y profesionales del sector de la energía,
aunando todas ellas tras su fusión, en 2000, con el Club Español del Petróleo, que desde
los años 70 ocupaba este espacio en el sector petrolero español.

La energía es un elemento imprescindible y fundamental en nuestras vidas, así como una


de las grandes preocupaciones de la sociedad actual. Desde hace años todos los
sectores energéticos han mostrado una sensibilización especial en cuanto al ahorro y
diversificación energética para contribuir a una reducción de las emisiones de CO2 y
cumplir con los compromisos establecidos en el Protocolo de Kioto.

A lo largo de los últimos años el mercado petrolero ha sufrido grandes cambios como
consecuencia de la situación geopolítica, económica y social. Por ello, se está produciendo
un cambio en torno a los combustibles convencionales, consecuencia de una mayor
concienciación, hacia la búsqueda de alternativas a los mismos y a minimizar sus impactos
ambientales, con una mejora sustancial en su calidad. Estas nuevas tendencias están
influyendo en el mercado petrolero, tanto a nivel internacional como nacional.

A la hora de realizar un análisis del sector petrolero es imprescindible comentar uno de


los hechos más relevantes de estos 25 años y que han marcado el desarrollo de la
industria: la liberalización del mercado petrolero español. Tras varios pasos legislativos, en
248 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

1992 se promulgó la Ley en la que se declaró extinguido el Monopolio de Petróleos. Este


proceso tuvo lugar como consecuencia de la integración de España en el Mercado
Común Europeo y ha sido un éxito internacionalmente reconocido.

La importancia del mismo radica en que pasamos de un sistema de concesiones a favor


de los particulares en materia de comercialización de productos petrolíferos, a ser un
sistema de autorizaciones de la Administración Pública bajo el principio de la libre actividad
empresarial. A partir de este momento, la importación, exportación e intercambio de
crudos y productos petrolíferos, así como su refino, distribución y venta, podían ser
realizados libremente siempre que cumplieran las normas establecidas.

Este hecho transformó el monopolio del sector petrolero en un sector completamente


abierto, que salió fortalecido y preparado para abordar un ambicioso programa de internacio-
nalización. Como consecuencia, compañías españolas se desarrollaron en multinacionales
que compiten, con éxito, en numerosos mercados de producción de petróleo y comerciali-
zación de productos petrolíferos. Este carácter multinacional ha significado, también, la
entrada de capital extranjero en su accionariado.

Otra consecuencia de este proceso, fue la llegada al mercado español de compañías


internacionales interesadas en el desarrollo del mismo y, con ello, el nacimiento de AOP. La
Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos se creó en febrero de 1993 con
la agrupación de empresas petroleras que refinaban, distribuían y comercializaban en el
mercado español productos petrolíferos, como gasolinas, gasóleos, fuelóleos, querosenos, etc.

Desde hace 17 años AOP se ocupa del seguimiento de la legislación petrolera y colabora
con las autoridades competentes de la Administración, dando su opinión en aquellos
asuntos que afectan al sector, en muchas ocasiones con la colaboración del Club de la
Energía, para la difusión de nuestros mensajes o estudios.

AOP se ocupa, entre otras, de cuestiones como la seguridad de suministro, la calidad de


los productos, el medio ambiente y la seguridad de las instalaciones o puntos de venta,
la distribución de productos petrolíferos, así como la seguridad de los mismos para los
consumidores.

La industria petrolera española

El mercado petrolero español cuenta con muy escasos yacimientos de crudo suscep-
tibles de explotar y, por tanto, la gran mayoría de la materia prima necesaria para
Análisis sectorial | 249

abastecer sus refinerías es importada, debiendo destacarse la amplia diversificación de


los orígenes de estos crudos. Las empresas petroleras que operan en nuestro país
realizan sus actividades principales en las operaciones de refino, distribución y comercia-
lización de productos petrolíferos, una vez que reciben el crudo que les llega de las
diferentes fuentes de suministro.

En España existen 10 refinerías, situadas estratégicamente a lo largo del litoral peninsular,


así como en las Islas Canarias y una en el interior, que abastece principalmente al mercado
de Madrid. La capacidad total del refino español es de 1.320.000 barriles de petróleo al
día, que representa, aproximadamente, el 10% de la capacidad de refino europea.

Para adaptar la oferta del refino español a la demanda del mercado, las compañías
petroleras españolas están llevando a cabo un amplio programa inversor en España para
el periodo 2008-2011, de más de 6.000 millones de euros, para así contribuir a un uso
más racional y eficiente de los crudos que se importan, mejorando la eficiencia y
seguridad energética del país. Muestra de ello son los importantes proyectos que están
llevando a cabo las compañías asociadas a AOP de modernización de sus refinerías como
BP, que invirtió 304 millones de euros en una planta de coquización retardada (coquer),
para convertir el fuelóleo en gasolinas y gasóleos y para obtener coque, de su refinería
de Castellón; Petronor, que ha realizado una inversión de 810 millones de euros para la
construcción de la Unidad de Reducción de Fueloil en Muskiz (Bizkaia); Cepsa, que ha
dedicado 1.250 millones de euros en la ampliación de la instalaciones de la Refinería “La
Rábida” de Palos de la Frontera (Huelva); o Repsol, que ha realizado una importante
inversión de más de 3.200 millones de euros para ampliar su refinería en Cartagena.

Por otro lado, hay que valorar la relevancia que tienen las estaciones de servicio en el
desarrollo y funcionamiento del mercado petrolero. En este sentido, la liberalización
supuso una radical transformación y modernización de la red española, convirtiéndose
en estos últimos años en una de las más modernas de Europa, por la calidad de sus
instalaciones y la diversidad de los productos y servicios que ofrecen. Además, España es
uno de los escasos países de la zona euro en el que el número de estaciones de servicio
ha crecido de forma sostenida y ha aumentando sus puntos de venta en 1.200, en los
últimos años, hasta alcanzar los aproximadamente 9.000 puntos de venta, mientras que
en los principales mercados de la UE el número de estaciones de servicio ha caído de
forma notable como en Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.

Además, no podemos olvidar la importancia que tiene en la estructura del mercado la


actividad de almacenamiento, transporte y distribución de productos petrolíferos en España
y que es realizada principalmente por la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH).
250 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Desde la liberalización del mercado y tras la entrada en vigor de la Ley 34/92 de Ordena-
ción del Sector Petrolero, esta compañía se encarga de la realización de servicios logísticos
de almacenamiento, transporte y distribución de toda clase de hidrocarburos y productos
químicos y, muy recientemente, también de los biocarburantes.

El sistema logístico español está considerado de los más eficientes del mundo y su
competencia efectiva queda garantizada mediante el reconocimiento legal de un derecho de
acceso de terceros al sistema logístico con iguales tarifas para todos los usuarios, cuya
regulación incluye, entre otras medidas, la publicidad de los precios y condiciones de acceso
a través de la página web de la CNE.

Existen además, a día de hoy, a disposición de los suministradores de productos petrolíferos,


alternativas ciertas a la principal compañía logística en casi todo el territorio nacional.

El mercado de petróleo en los últimos 25 años

El mercado petrolero es uno de los mercados energéticos que más cambios experimenta
diariamente. En la evolución del mismo influyen múltiples factores como son las decisiones
geopolíticas en regiones productoras relevantes, la decisión estratégica de los países
productores y exportadores en cuanto a sus niveles de producción, la demanda y la oferta
de crudo y de productos petrolíferos, los niveles de inventarios de petróleo y productos
almacenados o los fondos de inversión financiera que operan en los mercados de futuros,
como factores más influyentes en el precio del crudo.

La última etapa del siglo XX la marcó sin duda la invasión de Kuwait por Irak en agosto de
1990, la posterior Guerra del Golfo Pérsico y los cambios estructurales que se generaron
tras la caída del Muro de Berlín. La invasión y posterior guerra no trajeron consigo un shock
petrolero del alcance y repercusiones que tuvieron las crisis de los 70, aunque se vivieron
tensiones coyunturales y los precios del crudo alcanzaron casi los 40 $/barril. Salvo estas
subidas de corta duración, el nivel del precio del crudo a los largo de la década de los 90,
estuvo oscilando alrededor de los 20 $/barril, aunque al final de la misma, se produjo una
notable caída, que llevó el precio en 1999 por debajo de los 10 $/barril, como
consecuencia de la recesión económica vivida por las principales economías y por la
sobrecapacidad de la oferta.

Además, en esta época empezó a generarse una mayor globalización y libertad económica.
Muestra de ello fueron las economías asiáticas, que entre 1990 y 1997 aumentaron su
consumo de petróleo en un 45%, y su peso en el consumo mundial pasó del 21% en
1990 al 27% en 1997.
Análisis sectorial | 251

Ante el crecimiento de la demanda mundial de petróleo, en 1997 la OPEP decidió


aumentar su cuota de producción a partir de enero de 1998, tras haber estado cuatro
años sin cambios. Sin embargo, no tuvieron en cuenta la crisis asiática y la consiguiente
caída de la demanda, lo que llevó a un periodo de caída de precios hasta los niveles más
bajos de la década. Ante lo insostenible de la situación, la OPEP acordaría reducir su
producción, aunque dicha reducción no consiguiese detener la caída de los precios del
crudo hasta meses después.

El inicio del siglo XXI estuvo marcado por un significativo repunte del precio del petróleo,
como consecuencia de la paulatina recuperación económica y de la demanda de crudo,
volviendo a alcanzarse niveles superiores a los 30 $/barril, que motivaron una preocu-
pación social en todo el mundo. En el segundo semestre de 2001 los precios volvieron
a caer, salvo la subida coyuntural que se produjo a raíz de los atentados del 11-S y,
posteriormente, por la guerra de Irak. En este periodo se produjo un consenso entre los
miembros de la OPEP sobre la necesidad de contraer la oferta de petróleo para mejorar
los precios.

A partir de 2003 se produjo un cambio en el comportamiento de la demanda como


consecuencia del crecimiento económico generalizado y, en especial, del de la economía
china. A partir de entonces, la demanda de crudo comenzó a incrementarse hasta el
periodo 2008-2010 en el que se ha producido una fuerte caída como consecuencia de
la crisis económica y financiera iniciada a mediados de 2007. Actualmente, el precio del
barril de petróleo cotiza entre 70 y 80 dólares, lo que ha supuesto una inusual y positiva
estabilidad en un mercado que se caracteriza por una alta volatilidad.

Cambios en los patrones de demanda

Otro punto de interés para conocer el mercado petrolero en este periodo es la evolución
del consumo de productos petrolíferos, que en el caso de España y también en casi toda
Europa ha producido el considerable aumento de los destilados medios en detrimento
de los productos más pesados y más ligeros de los refinados del petróleo.

Este aumento se debe por una parte a la dieselización del parque automovilístico, que
en el caso de España ha supuesto pasar del 10% de matriculaciones, a principios de los
90, hasta el 70% de las matriculaciones, en la actualidad. Esto se ha debido a las mejoras
de eficiencia de los motores diesel y al mejor trato fiscal que tiene el gasóleo. Esto es de
especial relevancia a la hora de comparar las supuestas ventajas de los combustibles
alternativos, que gozan de una fiscalidad prácticamente nula.
252 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Nuestro sector, aboga por una fiscalidad neutra para todas las formas de energía. Así se
evitarán efectos indeseados como el que se ha producido en el desequilibrio de consumo
de gasóleo y gasolina.

La otra razón ha sido el aumento del transporte por carretera y por aire, de bienes y de
personas. Esta tendencia se deriva del gran crecimiento de la movilidad debido al
aumento de riqueza y a la globalización, a la que los productos petrolíferos contribuyen de
forma importante.

Iniciativas medioambientales

La aplicación del Protocolo de Kioto acordado a finales de 1990 y otras iniciativas


medioambientales lideradas por la Unión Europea han tenido una incidencia relevante
sobre los compromisos que debían tenerse en cuenta en esta época y que ha influido
directamente en la reducción de emisiones de CO2 y que ha incidido a su vez, en una
notable incorporación de biocarburantes y en cambios en la formulación de los
combustibles.

La industria petrolera española trabaja firmemente con el fin de reducir de las emisiones
de gases de efecto invernadero. Muestra de ello es que en España el sector petrolero
está realizando un gran esfuerzo técnico, logístico y comercial para implantar los
biocombustibles, que además de representar un complemento para los carburantes
fósiles, tienen la ventaja de que reducen las emisiones de CO2. Si bien no hay que olvidar
que no todos los bios son iguales y hay que buscar las soluciones más eficientes,
sostenibles y apropiadas para cada mercado.

Las compañías petrolíferas siempre han participado activa y positivamente en este


proceso, que ha supuesto el cambio estructural más grande en el mercado de distribución
de los carburantes de automoción.

Según ha publicado recientemente la CNE, en el ejercicio 2009 se han cumplido los


objetivos de incorporación de biocarburantes, logrando con ello alcanzar los porcentajes
máximos de mezcla permitidos por las especificaciones actualmente en vigor.

La innovación y las continuas inversiones que ha realizado el sector han influido en la


búsqueda de un producto más eficiente desde el punto de vista medioambiental, para
reducir las emisiones y los componentes nocivos, como el plomo que se eliminó en
2001, o el azufre, que se ha suprimido, prácticamente, en su totalidad. De hecho, la
Nuevos enfoques de los retos mundiales | 253

industria lleva años trabajando en técnicas y procedimientos que mejoren la calidad de


los combustibles y que permitan optimizar la eficiencia de los motores y tratan de buscar
la solución más adecuada y eficiente para los consumidores.

XIX Congreso Mundial del Petróleo

Un acontecimiento muy relevante para nuestro sector y para España fue la celebración
en Madrid en 2008 del XIX Congreso Mundial del Petróleo, en el que Club Español de
la Energía tuvo un papel destacado para conseguir su celebración en España.

Este congreso fue una excelente oportunidad para dialogar entre productores,
consumidores, representantes institucionales y gubernamentales y buscar soluciones a
los actuales temas que afectan al sector. Un encuentro en el que se pudieron conocer
los diferentes puntos de vista tanto de los profesionales como de instituciones
internacionales especializadas, como la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

Por otro lado, el congreso supuso una ocasión para abordar cuestiones de gran impacto
social como los avances técnicos y medioambientales de la industria, donde se
propusieron alternativas energéticas para compatibilizar la eficiencia energética, la garantía
del suministro y el respeto al medio ambiente.

Conclusión

La industria petrolera ha contribuido y contribuye al desarrollo económico y social de


nuestro país a partir de las grandes inversiones que está realizando (superiores a los
6.000 millones de euros) para adaptar y modernizar las refinerías e impulsar el uso de
biocombustibles y mejorar la eficiencia energética. Estas grandes inversiones están
permitiendo no sólo mantener sino aumentar el número de puestos de trabajo, tanto
de empleos directos como indirectos.

Las compañías están concienciadas desde hace años con la diversificación energética y
eso se refleja en el fuerte compromiso que tienen la búsqueda y desarrollo de productos
y sistemas más eficaces y respetuosos con el medio ambiente. Por ello, van a seguir
contribuyendo en todo lo que puedan, tratando de encontrar la solución más eficiente.
Es importante señalar que el petróleo va a seguir siendo durante muchos años una de
las principales fuentes de energía primaria para cubrir las necesidades energéticas de la
Sociedad y, en particular, las del transporte, que es esencial para el desarrollo de la
economía moderna.
254 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El sector del gas natural en España.


Perspectiva de los últimos 25 años

Antonio Peris Mingot


Presidente de SEDIGAS

Origen y composición del gas natural

E l gas natural es una mezcla de gases de composición variable frecuentemente


asociado a la presencia del petróleo o del carbón. Su origen procede de la materia
orgánica que, depositada en estratos rocosos del subsuelo, alcanza a lo largo de miles
de años una forma gaseosa con diversos componentes: metano, propano y butano.

Es un producto incoloro, inodoro, no tóxico y más ligero que el aire. Se consume tal y
como se extrae de la tierra, y es precisamente porque no posee ningún olor específico
que, por motivos de seguridad, es odorizado siguiendo unos criterios estrictos para
dotarle de su olor característico antes de llegar al consumidor.

Es, además, la fuente de energía convencional más limpia y menos contaminante


ya que en su combustión se produce un porcentaje mucho menor de dióxido de
carbono y de dióxido de nitrógeno, no emite partículas sólidas ni cenizas, y las
emisiones de dióxido de azufre son prácticamente nulas, en comparación con otras
fuentes de energía como el carbón y el petróleo y sus derivados.

El gas natural se utiliza como fuente de energía primaria y final, según se emplee para
producir electricidad, agua caliente, calefacción o en procesos industriales, debido a su
gran versatilidad y a la aplicación de tecnologías que permiten su uso en todos los sectores
de consumo. Permite un suministro abundante y estable, y se considera la fuente de
energía primaria más idónea para servir de respaldo a las energías renovables sometidas
a las impredictibilidad de factores externos como el clima.
Análisis sectorial | 255

Antecedentes históricos del uso del gas natural


La primera referencia de la comercialización y uso de gas se produjo en 1785 en
Inglaterra, donde fue utilizado para el alumbrado público y doméstico. El factor clave
para su expansión radicó en el desarrollo de tuberías de acero que podían soportar
altas presiones.

La demanda de gas natural aumentó progresivamente en la industria desplazando al


carbón paulatinamente; en 1885 más de 3 millones de toneladas de carbón fueron
sustituidas por gas natural.

En la Europa continental se descubren los primeros yacimientos en Italia y Rumania ya


muy avanzado el s. XX. En Francia se encuentra gas en 1902 y en 1937 se localizan los
yacimientos de Sant Marcet y en 1951 de Lacq. En España se produjo gas manufac-
turado a partir de la nafta y del carbón hasta 1999.

Transporte

Transporte por gasoducto


Un factor fundamental del mercado del gas es su transporte desde los yacimientos de
origen a los puntos finales de consumo. Históricamente se potenció el transporte por
gasoducto, particularmente cuando existía continuidad territorial entre el país
productor y los países consumidores. El primer transporte a alta presión se realizó en
1872 entre Newton y Titusville (EEUU) mediante una tubería de dos pulgadas de
diámetro y 8 km de longitud.

Actualmente es el sistema más importante; aproximadamente 3/4 partes del comercio


internacional se realiza por gasoducto, que se ha visto potenciado por el desarrollo de los
yacimientos marítimos (off shore) y la experiencia acumulada en el transporte de crudo
desde lechos marinos, que hará posible, por ejemplo, traer gas argelino a España
directamente por medio del gasoducto Medgaz.

Cadena de GNL
El transporte de gas con buques metaneros comenzó a realizarse hace apenas 50 años:
el primer transporte de gas natural licuado (GNL) se realizó en 1959 desde Lake
Charles en EEUU a Canvey Island en el Reino Unido en el buque Methan Pioner.

La clave de este sistema de transporte reside en la reducción del volumen de gas hasta
aproximadamente 600 veces al pasar a un estado líquido. Sin embargo dicho proceso
256 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

requiere grandes inversiones, así como la compra de buques metaneros y la construcción


de plantas de regasificación. Por tanto su rentabilidad aumenta cuanto mayor es la
distancia a cubrir.

El valor añadido del transporte de GNL se encuentra en la gran versatilidad que ofrece
para cubrir la demanda así como la seguridad en el suministro.

El mercado español de gas natural: antecedentes y proceso


de liberalización

Precedentes del gas manufacturado y del GLP


En España se inicia la producción de gas en el primer tercio del s. XIX destinado al
alumbrado público siguiendo el éxito ya obtenido en capitales como Londres o París.
Primero en Barcelona, y después en Madrid, Valencia, Tarragona, Palma y numerosas
capitales del noreste peninsular.

Pero no es hasta 1956 que se produce lo que puede considerarse la primera revolución
tecnológica en España: el proceso de craking catalítico de naftas ligeras. Este proceso
supuso la supervivencia de la industria del gas ciudad ya que los costes de producción
de la gasificación del carbón, suponían que el gas manufacturado fuera mucho menos
competitivo que los gases licuados del petróleo (GLP) que aparecieron en España de
forma masiva a partir de 1957. Su consumo se extendió rápidamente; las ventas de GLP
pasaron de 90 Tm en 1957 a 1,9 millones de TM en 1975.

A finales de los 60 la industria del gas canalizado inicia una nueva etapa con la
introducción del gas natural. El 28 de diciembre de 1965 se constituye la Sociedad
Gas Natural, S.A. encargada de la importación, tratamiento y distribución de la totalidad
del gas natural licuado contratado.

En 1969 se inicia el suministro de gas natural en España abasteciendo primero a la


industria y seguidamente al sector doméstico. En el área de Barcelona, Catalana de
Gas y Electricidad fue pionera en la importación de GNL, construyendo el primer
terminal de regasificación en España en el puerto de Barcelona y la primera red de
transporte de gas natural.

Dada la importancia del gas natural como factor de desarrollo, el Gobierno de la época
decide intervenir con la creación de la Empresa Nacional del Gas, S.A. (ENAGAS), que
adquiere a Gas Natural, S.A. sus instalaciones de recepción, almacenamiento y regasifica-
ción en el puerto de Barcelona.
Análisis sectorial | 257

EVOLUCIÓN DE LOS KM. DE LAS REDES DE TRANSPORTE Y DISTRIBUCIÓN


DE GAS NATURAL
1985 1990 1995 2000 2004 2005 2006 2007 2008 2009

TOTAL 8.932 13.965 21.162 37.022 52.122 55.295 58.870 63.139 68.173 71.077

FUENTE: SEDIGAS

El 13 de noviembre de 1975, ENAGAS obtiene la concesión administrativa para la


construcción de una red de gasoductos entre Barcelona, Valencia y el País Vasco que, junto
con el que unía Barcelona con Valencia, suponía el primer tramo de la actual red española.

Estructura y liberalización del gas natural en España

I. Situación hasta el 18 de febrero del 2002: Protocolo del Gas 1985-1995

A mediados de los 80 las empresas distribuidoras, ENAGAS y el Ministerio responsable,


firmaron este protocolo que definió un esquema operativo en el que se primaba la
expansión del gas natural en España: a mayor inversión y captación de clientes, menor
precio se pagaba de cesión por el gas natural comprado a ENAGAS, único suministrador.

En 1994, dentro del mercado doméstico-comercial, se fijó un precio medio de


referencia (costes por termia del sistema), una retribución por termia para ENAGAS y el
margen medio para las distribuidoras por termia vendida, por diferencia entre los dos
conceptos anteriores.

En el mercado industrial, los precios de transferencia abonados mensualmente al


suministrador de gas natural, se determinaron mediante fórmulas basados en el coste de
la materia prima (cmp) y el valor de dos fuelóleos.

El Protocolo del Gas supuso el despegue irreversible del sector del gas natural en
España; la demanda en 1985 fue de 26,9 TWh, mientras que en 1995 se alcanzaron
los 94,2 TWh, es decir, 3,5 veces más en tan sólo 10 años. Durante este periodo se
produjo un considerable progreso en los sectores doméstico-comercial e industrial, se
incrementó la demanda de generación en centrales térmicas y la cogeneración con gas
natural cobró un gran auge, especialmente en el sector industrial.

II. Situación actual

Ley 34/1998 de 7 de octubre, del Sector de Hidrocarburos (BOE 8.10.98). Esta ley
tenía como objetivo actualizar la legislación española con la normativa vigente en Europa
258 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

en esta materia y con ella, España se puso a la cabeza de los países europeos
continentales en el proceso de liberalización del mercado del gas.

Las medidas más trascendentes determinadas por esta ley han sido: la supresión de la
consideración de servicio público para el sector del gas; la liberalización total para el
2013; sentar las bases de la regulación del acceso de terceros a las redes e instalaciones;
y la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE).

Se establece además la libertad de elección de suministrador para los clientes particulares:


los precios dejan de estar regulados por el Estado y pasan a ser precios libremente
pactados entre el comercializador y el consumidor, quien puede optar por aquella
empresa comercializadora que le ofrezca las tarifas de consumo de gas más ajustadas a
sus necesidades. Las empresas que venden gas natural a un precio libremente pactado
son las denominadas empresas comercializadoras de libre elección por el consumidor.

Para favorecer la transición a un mercado no regulado y preservar las necesidades del


consumidor durante dicho periodo, la Administración adopta las siguientes medidas:

• Creación de una Tarifa de Último Recurso (TUR) que permanece regulada y se dirige
a aquellos consumidores que optan por no buscar su suministro en el mercado
liberalizado.

• Existencia de Suministradores de Último Recurso, empresas designadas por el Gobier-


no para la venta de gas a través de la TUR.

• Creación de una Oficina de Cambio de Suministrador.

Real Decreto de abril de 1999. Su objetivo fue acelerar el proceso de liberalización del
sector gasista: se establecen reglas más operativas para el acceso a terceros; se facilita la
condición para acceder al mercado liberalizado por parte de los consumidores; y acorta
el plazo para liberalización total, el 2008, en vez del 2013 de la Ley de Hidrocarburos.

Acuerdo del Consejo de Lisboa, que en España da lugar al Real Decreto Ley 6/2000,
de 23 de junio sobre Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia en
Mercados de Bienes y Servicios. En el caso del sector del gas, está orientado a facilitar
la entrada de nuevos comercializadores, dar mayor responsabilidad al Gestor Técnico del
Sistema (concretada en la ENAGAS) y a acelerar el calendario de la liberalización.

También establecía que el 75% del gas procedente del gasoducto del Magreb se
destinaba a la venta por distribuidoras y el 25% restante a comercializadoras. Con el
Análisis sectorial | 259

objetivo de acelerar la liberalización, a partir del 31 de diciembre del 2000 se establecen


el procedimiento por el cual se realiza dicha asignación a comercializadoras, poniendo una
cantidad máxima por comercializador equivalente al 25% de la cantidad total destinada al
mercado liberalizado.

Se incluyen un modelo de tarifas, peajes, cánones aplicables al uso de terceros de la red;


un sistema para determinar la remuneración que corresponda a cada uno de los titulares
de las instalaciones gasistas; y el procedimiento de reparto de los ingresos del sector.
Además, se acortan los plazos para acceder al estatus de consumidor cualificado, que
supone la capacidad de poder elegir suministrador, modificando lo expresado en las
anteriores medidas legislativas.

Real Decreto 949/2001. Regula el acceso de terceros a las instalaciones gasistas y


establece un sistema económico integrado del sector del gas natural del anterior RD; fija
además un nuevo sistema con las mismas tarifas para todo el país, independientemente
de la distancia (postage stamp system); y establece una retribución para las empresas
transportistas por la compra y venta de gas para el mercado a tarifa.

Orden del Ministerio de Economía, de 15 de febrero del 2002 (BOE 18.02.02).


Establece la retribución concreta de las actividades reguladas del sector gasista siguiendo
el mandato del RD 949/2001: se determina el montante con el que debe compensar o
pagar a las empresas que actúan en le mercado regulado, siempre que se haya
reconocido o aceptado el desarrollo de una inversión para entrar en el sistema.

Los conceptos de coste que se concretan son: coste del gas o cmp (siempre destinado
al mercado de tarifas), de gestión y de compraventa, coste medio de regasificación,
costes de almacenamiento, transporte y distribución, costes de suministro, costes de la
CNE y costes del Gestor Técnico del Sistema.

Además, se establece que las tarifas de gas natural y manufacturado debían ser las
mismas en todo el territorio nacional, no diferenciarse por el uso del gas y variaban en
función de la presión y la cantidad demandada anualmente.

Este esquema retributivo suponía cambios fundamentales en el área de las tarifas y fue
revisado anualmente desde el 2002 hasta julio del 2008, cuando desaparecen las tarifas
quedando la Tarifa de Último Recurso (TUR). También concretaba la responsabilidad de
la venta del gas, que corresponde actualmente a las comercializadoras como únicas
suministradoras, tanto si actúan en el libre mercado como cuando venden gases regidos
acogidos a la TUR.
260 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Sin embargo se sigue trabajando normativamente para perfeccionar la operatividad del


sistema gasista español, tanto en el ámbito regulatorio de más alcance, como en el del
funcionamiento del sistema, a través de la aprobación de nuevas Instrucciones Técnicas
complementarias de la NGTS.

Open Season del 2009 para la ampliación de las interconexiones de la Península


Ibérica con Francia. Esta primera Open Season ha supuesto un avance trascendental para
facilitar la circulación de una mayor cantidad de gas hacia el norte de los Pirineos,
permitiendo que países con una gran dependencia del gas ruso puedan disfrutar de la
mayor diversificación que supone la entrada de gas adicional argelino por el sur de Europa.

El sector del gas natural. Rasgos básicos de su evolución


cuantitativa

Abastecimiento y transporte del gas natural en España


Hace 25 años el suministro de gas natural en España se reducía a dos países: Argelia y
Libia. En ambos casos el gas llegaba en buques metaneros a la terminal de Barcelona.
Las de Cartagena y Huelva se construyeron posteriormente para suministrar de materia
prima a sendas industrias de fertilizantes. Durante esos años la producción nacional
alcanzó su máximo con 18,8 TWh en 1989, principalmente en los campos de Serrablo
y Gaviota, ahora convertidos en almacenamientos subterráneos.

Actualmente, gracias a una estrategia de diversificación de las fuentes de suministro, el


sistema gasista español se nutre de 11 mercados diferentes situados en los cinco
continentes. Los últimos países que han pasado a formar parte de este grupo han sido
Guinea Ecuatorial en el 2008 y Yemen en el 2009. Además desde el 2008 recibimos
gas procedente de Noruega en forma de GNL.

El 99% del gas que se consume en España es importado; el suministro se realiza


principalmente a través del gasoducto del Magreb, que une los yacimientos argelinos de
Hassi R’mel con el sur de Cádiz, el gasoducto que cruza el Pirineo navarro por Larrau
(desde 2006), y las conexiones que nos unen con Portugal por Tuy y Badajoz. Completa
las conexiones internacionales en España el gasoducto de Medgaz que une Beni Sar
(Argelia) con Almería.

Otra vía de suministro se realiza a través de buques metaneros, que hasta el 2003 se
realizaba a través de las plantas de Barcelona, Huelva y Cartagena. Con la liberalización
del sector se amplia la red con la planta de Bilbao y desde el 2005 con las de Sagunto
y en 2007 con la del Ferrol.
Análisis sectorial | 261

Aprovisionamiento de Gas Natural de España 2009

Francia Yemen
0,4% 0,2%
Egipto 12%
Argelia GN 20%

Nigeria 14%

Argelia GNL 15%


Trinidad y
Tobago 10%
Libia 2%
Noruega GN 5%
Noruega GNL 4%
Países del Golfo 18%

Fuente: ENAGAS / GTS

La evolución del abastecimiento de gas natural en España a lo largo de estos últimos


20 años ha estado muy condicionado por la inauguración del gasoducto del Magreb,
la construcción de nuevas plantas de descarga y regasificación y la rapidez del
proceso de liberalización del mercado.

La puesta en servicio del gasoducto del Magreb en 1996 supuso que se pasara de un
90,7% de abastecimiento a través de GNL en 1985 a un 50,2% en el 2000. A partir del
2000, pero más acusadamente desde el 2002, la tendencia ha equilibrado esta relación,
llegando al 74,2% en el 2009.

De esta forma España se sitúa como el primer destino de recepción de GNL de la cuenca
atlántica y el tercer lugar del mundo, después de Japón y Corea. Además seguimos
manteniendo el primer puesto entre los países europeos en número de terminales
de descarga y regasificación, y somos el destino de algo más del 55% de GNL
descargado en la Unión Europea.
262 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La evolución en la magnitud de los aprovisionamientos ha seguido la demanda de gas


natural, que en los últimos 20 años se ha multiplicado por 6,5, constituyendo uno de los
procesos de crecimiento más importantes a nivel mundial.

DISTRIBUCIÓN DE LAS VENTAS DE GAS NATURAL (%)

1985 1990 1995 2000 2005 2006 2007 2008 2009

DOMÉSTICO-COMERCIAL 16,1 16,6 18,9 17,5 14,9 13,2 13,8 13,2 13,8

INDUSTRIAL 57,6 71,9 73,6 74,1 53,8 50,9 49,9 43,9 44,9

CENTRALES ELÉCTRICAS (1) 25,6 3,7 0,9 5,3 29,6 34,4 34,8 41,8 40,1

USOS NO ENERGÉTICOS 0,6 7,9 6,6 3,1 1,7 1,5 1,5 1,1 1,2

TOTAL 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0

(1) No incluídas aquí ventas para generación eléctrica mediante cogeneración, que están incluidas en su mercado correspondiente

Dicha demanda, que en un primer momento estaba principalmente centrada en el sector


residencial, evoluciona también en relación a su destino de consumo. Con la llegada del
gas a poblaciones con un cierto nivel de desarrollo, se inicia el servicio a las principales
industrias, ya que al tratarse de una energía que por sus características de limpieza,
flexibilidad, seguridad y economía, favorecía la eficiencia de los procesos industriales.

Así, con la entrada de gas natural en Cataluña, el Valle del Ebro y Valencia en los primeros
80, el sector industrial cobró el protagonismo que todavía mantiene y que se hizo más
patente con el desarrollo de la red de gasoductos por el resto del territorio en la década
de los 90.

De esta forma, la industria que representaba el 52% de las ventas del sector del gas en
1985 subió hasta un 74% en el 2000. A partir de esa fecha se inicia una tendencia
descendente debido a la introducción de los ciclos combinados para la generación de
electricidad; en el 2009, el sector industrial supuso el 45,5% del consumo de gas.

El mercado eléctrico ha pasado a ser uno de los clientes más importantes de gas natural
gracias al impulso de la tecnología de los ciclos combinados. La puesta en marcha de
esta nueva tecnología impulsa al conjunto del sector gasista. Este sector pasó de
suponer en el 2001 el 6% de las ventas de gas natural, al 41,7% de las ventas totales
en el 2009 en España.
Análisis sectorial | 263

En el sector residencial la generalización del gas ha sido considerable: desde el 1990 el


número de clientes o contadores se ha multiplicado por 3,7 llegándose a finales del
2009 a 7,1 millones. Sin embargo, el potencial en el mercado español es notable: en
España existen 157 contadores de gas por cada 1.000 habitantes, mientras que existen
235 en Alemania, 260 en Bélgica, 374 en el Reino Unido o 415 en los Países Bajos.

NÚMERO DE CLIENTES DE GAS NATURAL A LO LARGO


DE LOS ÚLTIMOS 20 AÑOS
1985 1990 1995 2000 2005 2007 2008 2009

1.513.095 1.939.901 2.775.611 4.203.168 6.041.207 6.737.358 6.923.215 7.101.563

Por otra parte, la caída de la construcción de viviendas en los dos últimos años ha
repercutido negativamente. Sin embargo el sector gasista español está realizando una
importante labor de penetración tanto de forma absoluta, como en relación al entorno
europeo; es el caso de la penetración en nuevos municipios, multiplicando por 4 su
número desde 1990. Actualmente existen 1.500 municipios con acceso a gas natural,
pero debemos recordar que en España hay más de 8.000 municipios susceptibles de
recibir gas natural.

Uno de los proyectos más notables en este sentido fue la puesta en marcha en el 2009
del gasoducto que conecta la Península con Baleares, que posibilitó la llegada de gas
natural a Mallorca el 23 de septiembre. Dicha conexión refuerza el sistema eléctrico de
las islas, además de suponer considerables mejoras ambientales.

Cumplidos doce años del inicio del proceso de liberalización del sector gasista en España,
el balance final resulta muy positivo. Durante estos años se ha consolidado la tendencia
hacia una mayor penetración del gas natural como fuente energética en todos los
ámbitos. Al mismo tiempo, la profunda transformación del sector ha supuesto procesos
de consolidación empresarial, al tiempo que aparecían nuevos agentes en todos los
segmentos de la cadena de valor; se ha producido un imparable proceso de integración
entre fuentes de energía; pero especialmente, el sector ha experimentado un crecimiento
duradero basado en las innegables ventajas del gas natural por su competitividad en el
coste, versatilidad y reducido impacto ambiental.
264 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Electricidad

Pedro Rivero Torre


Presidente de UNESA

I. Antecedentes

L a evolución del Sector eléctrico en España ha sido muy parecida a la de la mayoría


de países de su entorno europeo. Desde sus comienzos a finales del siglo XIX hasta
la década de los ochenta en el siglo XX, siguió las líneas fundamentales del Modelo
tradicional en el que la electricidad, al tener un carácter estratégico, estaba muy regulada
por los Gobiernos de turno. Esta regulación se instrumentalizaba principalmente a través
de la planificación centralizada de las instalaciones de generación y transporte, y del
establecimiento de la tarifa eléctrica. Por otra parte, la estructura empresarial iba
reflejando en cada momento la evolución histórica que seguía el sector.

Entre los hitos fundamentales de la evolución del Sector eléctrico en nuestro país figura
la constitución, en el año 1944, de Unidad Eléctrica, S.A. (UNESA) por parte de las 17
empresas eléctricas más importantes en ese momento. El objetivo primero de su
creación fue el desarrollo de una red de transporte que permitiera conectar los sistemas
eléctricos aislados (fundamentalmente hidroeléctricos) que habían ido apareciendo en
nuestra geografía. Además, en el seno de UNESA se coordinaba la operación del
sistema y se planificaban los nuevos medios de producción, siempre bajo el modelo
regulatorio tradicional, es decir, con una fuerte intervención pública. Esto fue distinto a
lo ocurrido en los países de nuestro entorno, en donde se crearon para los mismos fines
empresas nacionales como son los casos de EDF, ENEL y EDP en Francia, Italia y
Portugal respectivamente.

Cuando apareció la crisis energética en los años setenta, el Gobierno español comenzó
a plasmar su política energética en los Planes Energéticos Nacionales (PEN). Se trataba
Análisis sectorial | 265

de documentos cuya elaboración correspondía al Ministerio de Industria y Energía, y que


luego pasaban a ser debatidos y aprobados en el Congreso de los Diputados. En ellos se
especificaban los objetivos de política energética para un período móvil que
habitualmente abarcaba diez años. Como en casi todos los países desarrollados se
impulsó, principalmente, la construcción de nuevas centrales de carbón y de tecnología
nuclear, así como seguir aprovechando, en la medida de lo posible, los recursos
hidráulicos del país, recursos que habían ya sido explotados en su mayor parte.
Asimismo, el fomento de ahorro energético, el de otras energías renovables y el de la
cogeneración comenzaban a ser también estrategias preferentes.

La construcción de grandes grupos, sobre todo las nucleares, en los años setenta y
ochenta, exigió hacer importantes inversiones que sólo empresas de un determinado
tamaño podían afrontar. Este hecho, unido a un entorno económico difícil (altos tipos de
interés, costes elevados del petróleo, endeudamiento en divisas con alto riesgo de tipo
de cambio, etc.), propició diversos procesos de concentración empresarial. Así, el número
de empresas eléctricas integradas en UNESA en los primeros años de la década de los
ochenta bajó a una decena, siendo unas de titularidad privada y otras de titularidad
pública, pero en las que en todas estaban integradas verticalmente las actividades del
negocio eléctrico.

Como resultado de la expansión del parque de generación, el consumo de fuelóleo fue


reduciéndose a un ritmo muy superior al que se siguió en otros sectores económicos.
De hecho, se pasó de los 9 millones de toneladas utilizados para la generación eléctrica
en 1980 a los aproximadamente 2 millones en 1985. En este año el carbón, con el 45%
de la producción eléctrica, y la nuclear con el 30%, fueron las principales fuentes de
generación eléctrica. Asimismo, la Red de Transporte de alta tensión que, a finales de
1973 (comienzo de la crisis) alcanzaba poco más de 30.000 kilómetros, creció en los
años siguiente más de un 30% y en 1985 contaba ya con una longitud de más de
40.000 kilómetros.

Como en el período contemplado en este documento, 1985-2010, el sector sufrió un


cambio drástico en su modelo de funcionamiento, basado en la Ley del Sector Eléctrico
de noviembre de 1997, se ha considerado apropiado analizar su desarrollo en dos
períodos, 1985-1997 y 1998-2010. Se finaliza este capítulo con un análisis de las
características principales que tiene el Sector eléctrico español en la actualidad.∗

* Para una mayor información sobre la evolución del Sector eléctrico en España se recomienda leer “El Sector Eléctrico a través de UNESA. 1944-2004“.
Publicado por UNESA en 2005.
266 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

II. Evolución del Sector de la Electricidad en el período 1985-1997

Como se ha indicado en el apartado anterior, en los primeros años de la década de los


ochenta se había conseguido una fuerte sustitución del petróleo, principalmente por
carbón y nuclear, pero el Sector eléctrico español tenía dificultades estructurales y
financieras. Así, en el año 1985, el Sector se encontraba en una situación que podía ser
resumida de la siguiente forma:

• Se había moderado el elevado ritmo de incremento del consumo eléctrico registrado hasta
el año 1980, debido a la menor actividad económica del país. Empezaba a haber un
desajuste en el dimensionamiento del parque generador (sobre-equipamiento).

• Bajo nivel de ingresos como consecuencia de la contracción del consumo eléctrico y


del insuficiente nivel de tarifas.

• El nivel de endeudamiento del sector era alto, como consecuencia del esfuerzo inversor
realizado por las empresas eléctricas en los años anteriores para cumplir con el objetivo
prioritario de sustitución del petróleo, establecida en los PEN-79 y PEN-84. Los recursos
ajenos representaban aproximadamente el 54% de los recursos permanentes del Sector.

• La continua devaluación de la peseta respecto a las principales monedas extranjeras tenía


un efecto negativo sobre los intereses pagados por los préstamos exteriores y sobre las
amortizaciones de estas deudas. Además, las expectativas de nuevas devaluaciones de la
peseta, que luego serían confirmadas, lastraban aún más la situación existente.

• Elevado inmovilizado en curso, consecuencia del retraso en la puesta en servicio de


alguna de las centrales nucleares en construcción.

• No obstante, resultaba necesario continuar con el importante esfuerzo inversor que


estaban realizando las empresas, dado que era prioritario la puesta en funcionamiento,
lo más pronto posible, de las centrales nucleares en construcción.

• Era preciso reducir la inflación española a niveles más próximos a los registrados en los
principales países europeos. Así, por ejemplo, el incremento del IPC en España en
1985 fue del 8,20%, tasa sin duda inferior a la registrada en 1976 (24,5%), pero aún
muy alejada de las existentes en los países avanzados.

La coyuntura del Sector era, por tanto, compleja y delicada. Por ello, la estrategia que
siguieron las empresas eléctricas integradas en UNESA fue la única posible: un esfuerzo
Análisis sectorial | 267

muy importante de saneamiento financiero, en un marco de constante diálogo y


negociación con el Gobierno del Partido Socialista que había entrado en octubre de 1982.

En mayo de 1983 se firmó el primer “Protocolo de Acuerdo entre el Gobierno y el


Sector eléctrico”, en el que se acordaba la entrada de nuevos grupos nucleares, con
una política tarifaria suficiente y la nacionalización de la Red de alta tensión.

Asimismo, en marzo de 1984 se había aprobado el nuevo Plan Energético Nacional


(PEN-83), habiéndose establecido los desarrollos reglamentarios para poner en marcha los
acuerdos alcanzados. Así, se revisaba la planificación energética del Sector, y se establecía
la Moratoria nuclear, que supuso la paralización de la construcción de Valdecaballeros I y II,
Lemoniz I y II y Trillo II (OM, 14 octubre 1983).

Por otro lado, se procedió a la constitución de una empresa con mayoría pública, Red
Eléctrica de España, (RD 91/1985) bajo la forma de Sociedad Anónima, con el objetivo
de gestionar la explotación unificada del sistema a través de la red de alta tensión.
Tomaba la responsabilidad de esta gestión de la Asociación de Empresas para la
Explotación del Sistema Eléctrico (ASELECTRICA).

Asimismo, se pusieron las bases para realizar un Intercambio de activos y mercados entre
empresas eléctricas, que permitieron un mayor equilibrio económico-financiero de las
mismas. Complementariamente se estableció un nuevo Sistema de compensaciones
entre las empresas, destinado a corregir las diferencias de costes de generación debidas
a las distintas estructuras de sus parques, y a las diferencias en los costes e ingresos de
distribución como consecuencia de la diversidad de sus mercados.

Con el fin de completar las medidas anteriores y afirmar el equilibrio económico-


financiero del Sector, se firmó el 26 de febrero de 1986, un Segundo “Protocolo de
Acuerdo sobre el programa de actuación a medio plazo del Sector eléctrico”, cuyo
objetivo fundamental era el establecimiento de una política tarifaria basada en los
costes del sector, además del establecimiento de un conjunto de medidas para reducir
dichos costes.

A finales de 1987, se publica el R.D. 1538/1987 por el que se determina la tarifa eléctrica
de las empresas gestoras del servicio. Este texto legal es conocido como el Marco Legal
Estable (MLE), cuyo objetivo era incentivar a las empresas eléctricas a continuar realizando
una gestión eficiente, a cambio de que la tarifa eléctrica permitiese la recuperación de
inversiones a lo largo de la vida útil de las instalaciones y una adecuada remuneración de
los capitales invertidos.
268 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En resumen, durante los años del período contemplado en este apartado, el Sector eléctrico
español tenía un Marco regulador cuyas principales características podrían resumirse así:

• Planificación centralizada de la nueva capacidad de generación y transporte por parte


de la Administración Central. Continuidad en las revisiones de los Planes Energéticos
Nacionales (Plan Eléctrico Nacional de 1991). De esta forma se aseguraba el suministro
de un servicio considerado estratégico.

• Explotación unificada y despacho centralizado, gestionado por Red Eléctrica de


España, teniendo en cuenta determinadas consideraciones de política energética y los
costes reales de los combustibles. Esta sociedad, de mayoría pública, era el único
agente capacitado para realizar intercambios internacionales de electricidad.

• Marco Legal Estable. Existencia de unas tarifas únicas en todo el territorio nacional
fijadas con carácter anual que, en base a costes estándares, debían garantizar la recu-
peración de la totalidad de los costes de suministro.

Como puede verse, el modelo de funcionamiento seguía siendo el tradicional, existente


también en otros países de nuestro entorno, y en el que la regulación permitía a las
empresas y consumidores eléctricos unas posibilidades de gestión muy limitadas.

Pero este funcionamiento de la industria eléctrica comenzó a cambiar en los primeros


años de la década de los noventa, cuando desde la Unión Europea se fomentaban
procesos de privatización de las empresas públicas, y una liberalización gradual en las
actividades de generación y comercialización de la electricidad.

La entrada de España en la CEE en 1986, había traído consigo la adaptación de nuestro


modelo de sociedad económico e industrial al imperante en Europa, y la adopción de
normas para la creación de un Mercado único energético. Este mercado se presentaba
como el medio más adecuado para la asignación de recursos, la disminución del coste
de la energía, y como un factor que contribuiría a la seguridad de abastecimiento a través
de la competencia entre empresas. Pero las grandes diferencias existentes entre los
sectores eléctricos de los Estados Miembros, y la falta de suficiente capacidad de interco-
nexión entre los mismos, fueron aplazando la creación del mismo.

En esta línea, el Consejo de la Unión Europea aprobó en 1996 la Directiva sobre


“Normas Comunes para el Mercado Interior de la Electricidad”. Esta Directiva, junto con
otras normativas posteriores, fijan los objetivos y criterios de liberalización e introducción
de la competencia, a los cuales deberán ir adoptando en sus legislaciones eléctricas los
países comunitarios. Estos criterios han tenido, lógicamente, su reflejo en la evolución de
nuestro parque generador en los últimos veinte años.
Análisis sectorial | 269

Con relación a las instalaciones de producción cabe señalar que, desde la puesta en
marcha de la primera central eléctrica española para servicio comercial en 1875, el
parque eléctrico ha recorrido en España un largo camino. En los comienzos, la mayor
parte de las instalaciones existentes eran aprovechamientos hidroeléctricos o motores
térmicos de "gas pobre" para suministro de energía a pequeñas industrias o para
alumbrado de centros urbanos. Después vinieron los aprovechamientos integrales de
nuestros grandes ríos (hidroeléctrico), luego la utilización de los carbones nacionales
(para lo que hubo que desarrollar una tecnología propia dada la escasa calidad del
carbón nacional) y, posteriormente las centrales nucleares y de fuelóleo teniendo en
cuenta los precios baratos del petróleo en esos años.

En la Tabla I adjunta se recoge la evolución de la potencia instalada y de la generación


de electricidad en España por tipos de central para el período 1985-1997. Con relación
a la producción, cabe señalar que durante los doce años transcurridos, la producción de
las centrales térmicas convencionales se incrementó en un 46%, mientras que la energía
nuclear casi duplicó (96% de incremento). La energía hidroeléctrica fue variando funda-
mentalmente en función de la hidraulicidad del año ya que el incremento de potencia
en todo el período fue alrededor de un 20%. Las otras energías renovables apenas
tenían peso en estos años.

Por otra parte, la Red de Transporte e Interconexión que, a finales de 1973 alcanzaba los
30.200 kilómetros, fue creciendo en consonancia con el crecimiento de los medios de
generación. Así, en el año 1985 contaba ya con una longitud total de unos 40.000
kilómetros. Durante los primeros años del período analizado siguió creciendo la longitud
de sus líneas con la correspondiente capacidad de transformación de tal forma que, en
1990, ya contaba con 46.431 Km de longitud. Posteriormente, en diciembre de 1997, la
red constaba de líneas de 400 kV con una longitud de 14.244, de 15.702 de 220 kV y
19.860 de 110-132 kV, lo que suponía un total de 49.832 km.

III. Evolución del Sector de la Electricidad en el Período 1997-2010

Al final de la década de los noventa, con la entrada en vigor de la Ley del Sector
Eléctrico 54/1997, el marco regulador cambió drásticamente, estableciendo un
Modelo liberalizador y de mayor competitividad. El desarrollo de este modelo ha sido
muy complejo, habiéndose promulgado una amplia normativa durante el período
contemplado, normativa que además debe estar en consonancia con las Directivas
establecidas por la Unión Europea, en aras de la constitución de un Mercado Interior
de la energía.
270 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El objetivo principal que se formula con la implantación de este nuevo Marco regulatorio
es incrementar la calidad del servicio y la competitividad de los precios de la electricidad.
Su planteamiento básico es que las medidas de liberalización y competencia, unidas a la
capacidad de gestión de las empresas eléctricas, permiten conseguir tal objetivo.

Los elementos del nuevo Marco regulador abarcan multitud de aspectos, tales como el
funcionamiento de un Mercado diario de producción de electricidad, el tratamiento
preferente de la energía procedente de energías renovables y cogeneradores, actividades
realizadas por agentes eléctricos de otros países, nuevas metodologías para el cálculo de
la tarifas, etc.

El desarrollo práctico de las principales líneas contenidas en esta Ley ha supuesto el


pasar de un sistema eléctrico fuertemente intervenido por los poderes públicos, a un
sistema en el que las actividades eléctricas se realizan más sobre la base de criterios de
mercado, sin otras limitaciones que las que imponen determinados factores técnicos,
económicos y materiales.

Las características fundamentales del proceso de liberalización y competencia a que da


lugar esta Ley y el desarrollo normativo posterior de la misma pueden resumirse del
siguiente modo:

• Se sustituye el concepto de servicio público por servicio básico esencial y universal con
la expresa “garantía de suministro eléctrico a todos los consumidores” dentro del
territorio español.

• La Operación del sistema eléctrico deja de ser un servicio público de titularidad estatal,
siendo ejercido por una empresa –Red Eléctrica de España– que deberá perder la
mayoría pública en su accionariado.

• La Planificación estatal tradicional para la instalación de nuevas centrales eléctricas


desaparece, siendo sustituida por la libertad de instalación sometida solamente a
autorizaciones administrativas. Tan sólo el desarrollo de la red de transporte eléctrico
queda sujeto a la planificación vinculante del Estado, sólo condicionado por las
exigencias de la planificación urbanística y de ordenación del territorio, manteniendo el
carácter de monopolio.

• Se establece el principio de la separación jurídica entre Actividades reguladas


–transporte y distribución– y Actividades no reguladas –generación y comercialización–.

• El funcionamiento de las centrales generadoras deja de estar sometido a una gestión


económica conjunta del sistema. En su lugar, la utilización de tales centrales pasa a
basarse en decisiones de sus titulares, siempre dentro del marco de un Mercado
Análisis sectorial | 271

mayorista de producción eléctrica. Consecuentemente con ello, la retribución de las


actividades de generación deja de hacerse en función de los valores estándares de
costes reconocidos (Marco Legal Estable), pasando a basarse en las casaciones de
oferta y demanda de este mercado.

• Se establece el principio del Derecho de Acceso a Terceros a las redes de transporte y


distribución, que pasan a considerarse monopolio natural en razón de la eficiencia
económica que representa la existencia de una red única, la cual “se pone a disposición
de los diferentes sujetos del sistema eléctrico y de los consumidores”. La retribución
económica de estas actividades, peajes o tarifas de acceso, seguirá siendo fijada
administrativamente.

• La Comercialización se identifica como actividad singularizada en la nueva ley, con


arreglo a los principios de libertad de contratación y de elección de suministrador por el
cliente, implantada de forma gradual. El plazo previsto en principio para que tal libertad
llegase a todos los clientes se fijó en diez años; sin embargo, este período fue acortado
posteriormente por el Gobierno y, desde el 1 de enero de 2003, todos los consumido-
res españoles pueden elegir a su suministrador de electricidad.

• Libertad de comprar o vender electricidad a empresas y consumidores de otros países


miembros de la Unión Europea.

Además, la Ley del Sector Eléctrico incorpora otros compromisos regulatorios, como es
la obligación de adquirir la energía acogida al Régimen Especial (energías renovables,
cogeneración y residuos) a un precio primado, o la de aceptar determinados contratos
de compra de energía de combustibles autóctonos, como es el caso del carbón nacional,
entre otros condicionantes.

Como consecuencia del nuevo Marco regulatorio, creció enormemente el número de


entidades y empresas que han pasado a jugar un papel relevante en el funcionamiento
del nuevo sistema. Los operadores que pasan a actuar en el sistema eléctrico son
fundamentalmente los siguientes:

• Las empresas productoras del Régimen Ordinario, cuya función es generar energía
eléctrica para ofertarla en el Mercado Diario de producción y, por tanto, deberán
construir, operar y mantener las instalaciones precisas para esta actividad.

• Las empresas productoras del Régimen Especial. Son titulares de instalaciones de


potencia no superior a 50 MW que generan electricidad a partir de sistemas de
cogeneración, energías renovables y residuos. Tienen una normativa específica, ya que
la energía procedente de estas instalaciones está excluida de las reglas de competencia
272 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

del Mercado de producción: ha de ser integrada obligatoriamente en el sistema, sin


necesidad de pasar por el sistema de ofertas competitivas de dicho mercado. Además,
tienen un “precio primado” para fomentar su desarrollo.

• Los operadores externos. Son sujetos de sistemas eléctricos extranjeros que venden o
compran electricidad en el sistema eléctrico español, dentro del marco de liberalización
de los intercambios internacionales de energía eléctrica.

• Las empresas distribuidoras. Son sociedades mercantiles cuya función principal es


distribuir la energía eléctrica, y que deben desarrollar, operar y mantener las instalaciones
necesarias para tal fin. Asimismo, pueden vender electricidad a otras empresas distribui-
doras y a los consumidores finales que optan por la tarifa regulada, en el período
transitorio que transcurra hasta el establecimiento de la Tarifa de Último Recurso (2009).

• Las empresas comercializadoras. Son sociedades mercantiles encargadas de vender


energía eléctrica a los consumidores finales que optan por el suministro de energía en
el mercado liberalizado o a otros agentes cualificados del sistema, como son las
empresas generadoras, las distribuidoras u otras empresas comercializadoras.

• Los consumidores finales. Todos los clientes finales tienen reconocida su capacidad
para elegir el suministrador de la electricidad que consumen. También pueden optar
por pagar la electricidad de acuerdo con lo fijado en la tarifa regulada establecida por
la Administración, mientras no desaparezca el sistema tarifario existente, previsto y
realizado en 2009.

• Los órganos de gestión: el Operador del mercado (OMEL) y el Operador del sistema
(REE). Son los organismos encargados de la gestión económica y técnica del sistema,
respectivamente.

• Finalmente, los órganos reguladores del sistema. Fundamentalmente son la Adminis-


tración General del Estado, a través del Ministerio responsable en materia energética,
las Comunidades Autónomas y la Comisión Nacional de Energía (CNE). Las Comuni-
dades Autónomas van adquiriendo una participación cada vez mayor en el desarrollo
y funcionamiento del sistema.

Además, desde el comienzo del funcionamiento del Mercado Ibérico de Electricidad (MIBEL)
en julio de 2007, se han producido algunas modificaciones como son, por ejemplo, la
aparición de los Agentes de Liquidación Fiscal del mercado a plazo.

En la evolución del parque generador en este período han tenido mucha influencia las
orientaciones marcadas por las Directivas de la UE. La utilización del gas natural para la
producción de electricidad, la aparición de nuevas tecnologías en el ámbito de las
Análisis sectorial | 273

energías renovables –en especial la energía eólica y la solar–, la preservación del medio
ambiente y el mayor fomento de la eficiencia energética (centrales de ciclo combinado
y cogeneración, fundamentalmente) han sido aspectos fundamentales en su desarrollo.

Así, los grupos de gas natural con ciclo combinado que se han instalado en este período,
han pasado de 2.719 MW en 2002 a 22.111 en 2009. Asimismo, durante los cuatro
últimos años, 2006-2009, destaca la potencia fotovoltaica instalada en nuestro sistema
que ha pasado de 147 MW a 3.638 MW en diciembre de 2009. La potencia eólica se
incrementó desde los 885 MW de 1998, a 18.263 MW en 2009, lo que supone un
incremento medio de unos 1.600 MW por año. (Véase Tabla II).

En el ámbito de la reestructuración empresarial, este cambio de modelo en el funciona-


miento del sector originó, en la segunda mitad del año 2000, varios intentos de fusiones
y absorciones de sociedades eléctricas que en algunos casos no llegaron a buen fin: así,
en mayo de 2000, el Gobierno desestimó la oferta pública de Unión Fenosa sobre
Hidroeléctrica del Cantábrico; en septiembre de 2000, también Ferroatlántica lanza una
OPA sobre Hidrocantábrico que no llegó a buen término; en septiembre, Endesa e
Iberdrola plantean una fusión amistosa, con el objetivo de desarrollar un proyecto de
expansión internacional y de diversificación que, en febrero del 2001, desestimaron
como consecuencia de las excesivas restricciones impuestas por el Gobierno, y la
aprobación del RD Ley 2/2001 que, asimismo, desincentivaba este proceso.

Por otra parte, Endesa Generación adjudicó en 2001, al Grupo ENEL la Sociedad de Nuevo
Viesgo, varios activos de generación cuya estructura era de un 28% de hidráulica, 32% de
fuel-gas y 40% carbón. Posteriormente ENEL compró el 100% de las participaciones de
Viesgo (Distribución), creándose la nueva empresa Enel-Viesgo.

Finalmente, ENEL lanzó con éxito una OPA para el control de ENDESA, y Gas Natural otra
a Unión Fenosa que también ha terminado favorablemente, constituyendo la empresa
Gas Natural Fenosa.

De forma paralela, al tener que abandonar unas y modificar otras las funciones que desem-
peñaba desde su creación Unidad Eléctrica, S.A., se acordó en 1998 su transformación
jurídica en la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA), con carácter, además,
de patronal.

Las empresas eléctricas españolas se enfrentan por primera vez en su historia, a la


competencia en y por el mercado. Las directivas europeas y la creciente globalización de
los mercados, han conducido a que esa competencia sea no sólo con las otras empresas
274 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

españolas, sino también con sociedades extranjeras. En este escenario nuevo, los
actuales agentes del sector han podido moverse mejor, gracias a la concentración empre-
sarial que en él se ha producido en los últimos años.

También es preciso señalar que a lo largo de estos años las empresas eléctricas han
efectuado un gran avance en la sostenibilidad ambiental, y en la aplicación de buenas
prácticas empresariales y valores corporativos básicos con los que regir el desempeño
económico, social y ambiental de la actividad eléctrica. La liberalización del sector
eléctrico, ha ido en paralelo al desarrollo y puesta en marcha de la regulación ambiental
más trascendente de los últimos años: el control de las emisiones de los gases de
efecto invernadero.

IV. El Sector de la Electricidad en España. Situación actual

Para alcanzar el nivel de eficiencia y modernidad que en la actualidad tiene el Sector


Eléctrico español, han sido necesarios muchos años de una labor empresarial y un
desarrollo tecnológico intenso, desde que se produjo el primer kWh en una farmacia
catalana en el s. XIX. Se ha aprovechado la mayor parte del potencial técnico hidroeléc-
trico, construyendo centrales térmicas para utilizar el carbón nacional (y de importación),
centrales de combustibles líquidos de tecnología convencional o de gas natural con ciclo
combinado, así como un parque nuclear notable, cuya primera central se puso en
marcha hace más cuarenta años. También se han desarrollado notablemente otras
energías renovables, como es el caso de las energías eólica y solar; en el caso de la
primera, España está entre los tres países del mundo (junto a EEUU y Alemania) con el
mayor aprovechamiento de esta fuente de energía.

Por todo ello, el parque generador eléctrico de nuestro país es, en la primera década del siglo
XXI, un sistema moderno, diverso y de una gran flexibilidad, capaz de hacer frente a
situaciones difíciles por aumentos puntuales del consumo, condiciones climatológicas
adversas, fallos no previstos en la disponibilidad de algunas unidades de generación, etc., con
niveles similares de garantía a la de otros países desarrollados.

La potencia total instalada en el parque eléctrico de España a principios de 2010 es de


99.288 MW, de los cuales el 67% son de instalaciones acogidas al Régimen Ordinario y el
resto corresponden al Régimen Especial. Cabe destacar entre los primeros, los 22.111 MW
de las centrales de gas natural con ciclo combinado que se han instalado en los últimos
ocho años. Asimismo, debe señalarse el aumento de peso que ya tienen las energías
renovables en el mix energético: la energía eólica tiene una potencia de 18.263 MW y en
Análisis sectorial | 275

el año 2009 cubrió el 13% del consumo total de nuestro país, superando por primera vez
la producción de las centrales de carbón; la potencia fotovoltaica alcanzó a principios de
2010 los 3.818 MW, que permitieron cubrir el 3% de la demanda eléctrica de 2009.

En este punto cabe señalar que, en un país como España, con escasísimos recursos de
hidrocarburos y escasos recursos de carbón explotables económicamente, las energías
renovables son una fuente alternativa autóctona que además generan menos emisiones
de CO2. Pero estas energías no están disponibles siempre, ya que dependen de la
climatología, y además tienen un alto coste actual, en particular la solar, por lo que su
desarrollo se mantiene a través de primas que aporta el consumidor eléctrico. Estas
primas a la producción de electricidad con energías renovables y en régimen especial
alcanzaron en 2009 unos 4.800 millones de euros, de los que el 56% de ese montante
fue para la tecnología solar, cuando su producción representó sólo el 11% de este
segmento de generación. El crecimiento de estos costes incluidos en la tarifa eléctrica
dificulta la competencia en el sector y el buen funcionamiento del mercado libre. Podrían
financiarse por otras vías, como podría ser con cargo al capítulo de I+D+i de los
Presupuestos Generales del Estado.

La Actividad de Transporte está monopolizada por Red Eléctrica de España (REE), que
es propietaria de prácticamente toda la Red de alta tensión en España (220 y 400
kV). Las importantes inversiones realizadas en los últimos años, han permitido
mejorar de forma notable el funcionamiento de la misma. No obstante, se está
tratando de incrementar las capacidades de interconexión con Francia (es un tema
esencial) y con Portugal (para mejorar el funcionamiento del MIBEL), al objeto de
que el sistema eléctrico pueda gestionarse de forma más coordinada con los sistemas
de los países vecinos.

Por otra parte, el proceso de liberalización ha permitido que el número de agentes que
realizan actividades de generación, distribución y comercialización en España sean muy
numerosos. Según datos de OMEL, actualmente pueden participar en el mercado diario
como vendedores más de 600 agentes; de ellos 25 son agentes externos (no nacionales)
que también pueden comprar energía. Asimismo, el número de sujetos que pueden
actuar como compradores asciende a 76, que son los agentes comercializadores, siendo
25 los agentes externos compradores.

En el año 2009 se ha culminado en el ámbito tarifario el proceso de liberación del


mercado de energía eléctrica, siguiendo con la adaptación de la normativa del Sector
eléctrico español a la legislación comunitaria. Cabe resaltar la desaparición de las tarifas
integrales de baja tensión el 1 de julio de 2009 que, con la supresión ya realizada de las
276 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

tarifas de alta tensión (julio 2008), ha supuesto un cambio muy importante en el modelo
tarifario del Sector eléctrico de nuestro país. Además, el suministro eléctrico a tarifa ha
dejado de formar parte de la actividad de distribución, ya que ha pasado a ser ejercido en
su totalidad por las empresas comercializadoras.

También el Gobierno ha establecido las Tarifas de Último Recurso (TUR) en todo el


territorio nacional, creándose una nueva figura –los comercializadores de último recurso-
para asegurar la obligación del suministro a los consumidores que se acojan a estas tarifas.
Se establecen además mecanismos adicionales de protección para colectivos vulnerables,
por lo que se ha puesto en marcha un “bono social” para consumidores acogidos a esta
tarifa y que cumplan con determinadas características sociales y de poder adquisitivo. La
financiación de este bono es compartida por las empresas propietarias de instalaciones de
generación de electricidad.

Cabe señalar además que el proceso de concentración en el ámbito empresarial eléctrico,


ha dado lugar a cinco grandes grupos de empresas integradas en UNESA: ENDESA,
IBERDROLA, GAS NATURAL FENOSA, HC ENERGIA y E.ON ESPAÑA. Entre todas ellas
producen, distribuyen y comercializan porcentajes muy altos del total de España: aproxi-
madamente el 72% de la generación, el 98% de la distribución y el 81% de la
comercialización.

Indudablemente quedan todavía muchas cosas por hacer. Así, la Ley 54/1997 del Sector
Eléctrico español tuvo que ser reformada en 2007 en algunos puntos para su adecuación
a la Directiva 2003/54/CEE de la UE. Además comenzaba a presentar síntomas de cierto
agotamiento ya que, en general, los nuevos modelos de funcionamiento suelen adecuarse
correctamente durante los primeros años de su vigencia, pero después comienzan a salir
efectos no deseados, disfunciones o distorsiones que aconsejan la revisión de algunos de
los parámetros establecidos. Durante los últimos años, las autoridades energéticas están
promulgando una intensa normativa que, en algunos casos, no consigue alcanzar los
objetivos perseguidos. Pueden hacerse las consideraciones siguientes:

Un acuerdo generalizado entre los analistas es el de señalar que, aún cuando las grandes
Leyes son bastante correctas, éstas deben completarse con una normativa de desarrollo
adecuada, en este caso en la dirección que marca la Ley 54/1997. Si estas medidas no
se establecen, aparecerán problemas no deseados ni por los operadores del sistema, ni
por los consumidores finales, como es el caso de las tarifas eléctricas. En general, las
Autoridades energéticas no han querido, por razones políticas, que los ciudadanos
paguen por la electricidad el coste total determinado por los mecanismos establecidos
en la Ley 54/1997. Así, por ejemplo, desde el año 2000 los Gobiernos vienen fijando
Análisis sectorial | 277

unas tarifas eléctricas que resultan insuficientes para cubrir todos los costes necesarios
para realizar un suministro eléctrico adecuado, apareciendo el Déficit tarifario.

Afortunadamente el Gobierno ha adoptado últimamente medidas para acotar el incremento


del déficit tarifario, adoptando un mecanismo de financiación del déficit tarifario hasta el 1 de
enero de 2013, fecha a partir de la cual los peajes de acceso deberán satisfacer la totalidad
de los costes de las actividades reguladas, sin que puedan aparecer los déficits “ex-ante”.
Además, la regulación del déficit tarifario permite la cesión de los correspondientes derechos
de cobro a un Fondo de Titulización del Déficit del Sector eléctrico. Así, en abril de 2010, el
Gobierno ha aprobado un Real Decreto que establece el precio y las condiciones de cesión
de los derechos de cobro generados a este fondo, hasta un montante de 10.000 millones
de euros. Esto permite un importante avance en la resolución de un problema estructural
del sector, ya que el déficit tarifario lastraba la capacidad financiera de las empresas.

Otra de las necesidades del el sistema eléctrico español es aumentar el mallado de las
redes eléctricas, tanto en alta tensión como en media y baja tensión. Para satisfacer esta
necesidad se deben dar dos condiciones básicas: a) que exista una adecuada retribución
de las inversiones realizadas y auditadas en distribución, pues de lo contrario las
inversiones futuras pueden ser insuficientes para aumentar la calidad del servicio hasta los
niveles alcanzados en los países europeos más avanzados b) que se agilicen los procesos
administrativos de autorización y de ejecución de las líneas y subestaciones, puesto que
no son aceptables los plazos actuales para la construcción de nuevas infraestructuras
eléctricas y c) que los poderes públicos ayuden a mejorar la aceptación pública de las
infraestructuras eléctricas, para facilitar la ejecución de las mismas.

Ya se ha visto el gran crecimiento que ha habido en nuestro país en el parque de


renovables, y en un período de tiempo muy corto, lo que ha supuesto un notable impacto
en el sistema eléctrico, derivado, por un lado de la naturaleza intermitente de alguna de
esas fuentes de energía y, por otro, de haber incorporado masivamente tecnologías con
costes muy elevados (como la solar) a las que aún les queda un largo recorrido en su
curva de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que, por un lado, se necesitan inversiones
adicionales en las redes de transporte y distribución para garantizar que el sistema no se
sature cuanto estas tecnologías entran masivamente y de forma imprevista; y por otro que
cuando se produce una caída brusca en la producción renovable, es necesario contar con
una energía e instalaciones de respaldo inmediato. Por ello, estas últimas instalaciones (las
térmicas convencionales) han cambiado su función en la cobertura de la curva de carga
de forma significativa, reduciendo sus horas de funcionamiento, por lo que se hace
necesario garantizar la recuperación de todos los costes que se generan para que estas
centrales estén disponibles en el momento preciso.
278 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Quisiera terminar este análisis señalando que el aumento de la demanda eléctrica


continuará como consecuencia de una mayor actividad económica y de un mayor grado de
electrificación en los sectores doméstico y del transporte (vehículo eléctrico), lo que hará
necesario la instalación de nueva capacidad de generación convencional, renovable y, en
todo caso, se deberán, por tanto, mantener las centrales nucleares existentes con plenas
garantías de seguridad –por ser la opción más sostenible económica y ambientalmente– y,
además, se necesitará de nueva potencia para cubrir tanto la demanda base como las
puntas de consumo. Para acometer estas inversiones será preciso explicar y mentalizar a la
opinión pública de cuál va a ser el coste real de la electricidad.

Finalmente, cabe resaltar que el sector eléctrico español ha conseguido en los últimos
años una mayor eficiencia, aprovechando las oportunidades que ofrece el mundo
económico actual, caracterizado por la creciente liberalización de los mercados, la
innovación tecnológica, y la evolución hacia una economía con un mayor uso de las
tecnologías de la información y las comunicaciones.
Análisis sectorial | 279

Tabla I
Evolución del parque de electricidad en España (1985-1997)
Potencia instalada (MW) Producción (GWh)
Termoeléctrica Termoeléctrica
Años
Hidroeléctrica Clásica (*) Nuclear Total Hidroeléctrica Clásica (*) Nuclear Total
1985 14.661 20.991 5.815 41.467 33.033 66.286 28.044 127.363
1986 15.201 20.987 5.815 42.003 27.415 64.276 37.458 129.149
1987 15.269 21.087 5.815 42.171 28.167 63.952 41.271 133.390
1988 15.673 21.119 7.854 44.646 36.233 52.872 50.466 139.571
1989 16.545 21.227 7.854 45.626 20.047 71.669 56.126 147.842
1990 16.642 21.370 7.364 45.376 26.184 71.289 54.268 151.741
1991 16.723 21.855 7.367 45.945 28.367 75.449 55.576 159.392
1992 16.985 21.922 7.400 46.307 20.570 84.753 55.782 161.105
1993 16.996 21.989 7.400 46.385 25.728 79.103 56.059 160.890
1994 17.450 22.346 7.400 47.196 29.119 80.509 55.314 164.942
1995 17.558 22.849 7.417 47.824 24.450 89.199 55.445 169.094
1996 17.834 23.960 7.498 49.292 41.717 78.464 56.329 176.510
1997 18.093 25.339 7.580 51.012 37.332 96.752 55.297 189.381

(*) Incluye la correspondiente a las instalaciones térmicas del Régimen Especial.


Fuente: Memoria Estadística de UNESA 2009

Tabla II
Evolución del parque de electricidad en España (1998-2009)
Potencia instalada (MW) Producción (GWh)
Hidroeléctrica, Termoeléctrica Hidroeléctrica, Termoeléctrica
Años eólica y solar Clásica (*) Nuclear eólica y solar Clásica (*) Nuclear
Total Total
1998 18.613 26.228 7.638 52.479 39.067 98.722 59.003 196.792
1999 19.587 26.847 7.749 54.183 30.789 120.244 58.852 209.885
2000 20.198 28.180 7.798 56.176 36.628 126.271 62.206 225.105
2001 21.616 28.980 7.816 58.412 50.975 123.001 63.708 237.684
2002 23.289 31.683 7.871 62.843 36.307 147.438 63.044 246.789
2003 24.787 33.818 7.896 66.501 56.281 146.896 61.894 265.071
2004 27.185 37.907 7.878 72.970 51.054 167.495 63.675 282.224
2005 28.885 42.594 7.878 79.357 44.719 192.151 57.538 294.408
2006 30.934 45.791 7.728 84.453 53.298 190.039 60.125 303.462
2007 34.145 49.211 7.728 91.084 59.228 198.672 55.103 313.003
2008 38.803 49.682 7.728 96.213 61.524 196.859 58.975 317.358
2009 41.135 50.425 7.728 99.288 73.686 174.124 52.762 300.572
(*) Incluye la correspondiente a las instalaciones térmicas del Régimen Especial.
Fuente: Memoria Estadística de UNESA 2009
280 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Pasado, presente y futuro de la energía nuclear


en España

María Teresa Domínguez


Presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española

E spaña comenzó a interesarse por la energía nuclear a finales de los años cuarenta.
Se constituyó entonces, en 1948, la Junta de Investigaciones Atómicas, y después la
sociedad estatal Estudios y Proyectos de Aleaciones Especiales. Su misión consistía en
formar personal especializado y llevar a cabo actividades de obtención de minerales de
uranio en yacimientos reservados a favor del Estado. Este organismo se transformó en
1951 en la Junta de Energía Nuclear (JEN), dependiente de la Presidencia del Gobierno
y, después, del Ministerio de Industria y Energía, que habría de tener una gran impor-
tancia en el desarrollo nuclear del país.

Entre otras actividades, la Junta de Energía Nuclear reunió un grupo de investigadores en


los diversos campos y completó su formación en entidades extranjeras. Asimismo,
comenzó trabajos experimentales y a escala piloto de todas las fases del ciclo del
combustible de los futuros reactores. A partir de la entrada de España en las Naciones
Unidas y del discurso de Eisenhower sobre “Átomos para la Paz”, se ampliaron considera-
blemente las relaciones internacionales. A finales de los años cincuenta se construyeron
reactores de investigación para la formación de técnicos y para experimentos de física y
producción de isótopos. Más tarde, se trabajó sobre la gestión de residuos radiactivos y
se construyó una planta piloto de reelaboración.

Por otro lado, se avanzó considerablemente en la física de reactores, estudio de blin-


dajes, etc. Además, se creó un Grupo de Seguridad Nuclear que se encargó de los
primeros análisis de seguridad de las instalaciones propias y de las primeras actividades
externas sobre la instalación de nuevos reactores. En los años siguientes, la JEN
contribuyó a estructurar la legislación nuclear, con la Ley Nuclear de 1964 y el Regla-
mento correspondiente de 1972. Fue también responsable de las relaciones interna-
cionales en el campo nuclear.
Análisis sectorial | 281

La Junta de Energía Nuclear fue cambiando de objetivos cuando se fue desarrollando el


programa nuclear español. Así, en 1972 transfirió sus actividades del ciclo del combustible
a la Empresa Nacional del Uranio (hoy Enusa Industrias Avanzadas); las actividades de
Seguridad y Regulación al nuevo Consejo de Seguridad Nuclear creado en 1980, y la
investigación y gestión de los residuos radiactivos a la Empresa Nacional de Residuos
Radiactivos (Enresa) en 1985.

Legislación nuclear

En los años anteriores a 1980, la regulación nuclear corrió a cargo de la Administración,


por medio del Ministerio de Industria y su organismo técnico, la Junta de Energía Nuclear.
La Administración otorgó las primeras autorizaciones de emplazamiento y de construcción
de centrales nucleares siguiendo los criterios y las normas establecidas en los países de
origen de las tecnologías elegidas. Las autorizaciones se concedían para emplazamientos
y diseños concretos y contenían un condicionado riguroso. Por entonces, España era ya
parte de los principales Tratados Internacionales y estaba en vigor la Ley de Energía
Nuclear de 1964, pero aún no el Reglamento correspondiente, que no fue promulgado
hasta 1972.

En paralelo, en 1980 se promulgó la Ley de creación del Órgano Regulador español, el


Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), con dependencia parlamentaria, siguiendo así las
recomendaciones internacionales de separar las funciones reguladoras de las de promo-
ción de la tecnología, hasta entonces reunidas. La Administración sigue hoy otorgando
legalmente las autorizaciones y ejerciendo la autoridad reguladora, pero los dictámenes
y decisiones del CSN en materia de seguridad y protección radiológica son vinculantes.

Con la promulgación en 1972 del Reglamento sobre Instalaciones Nucleares y Radiactivas


(revisado después en 1999) y la creación del CSN quedó completo el ordenamiento
regulador en España, iniciado con la Ley de 1964 que ha sido modificada en varias
ocasiones, mediante otras leyes, con objeto de actualizar algunos aspectos de la misma.
Para su funcionamiento, el CSN se estructura con un Consejo compuesto por cinco
Consejeros, actuando uno de ellos como Presidente y nombrados por el Congreso de
Diputados. La Ley de creación del CSN fue revisada en noviembre de 2007, con la
inclusión de varios preceptos establecidos en Leyes y Convenios suscritos por España en
los últimos años.

Los sucesivos Tratados, Convenciones y Convenios a los que se ha ido adhiriendo España
quedan recogidos en disposiciones legales que, en su caso, tienen su reflejo en las
282 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

facultades y actuaciones del CSN. Como ejemplos pueden citarse:

• La Convención sobre Seguridad Nuclear (Viena 1994).


• La Convención sobre la Pronta Notificación de Accidentes Nucleares y la Convención
sobre la asistencia en caso de accidente nuclear y emergencia radiológica (1986).

• La Convención Conjunta sobre Seguridad en la Gestión de Combustible Gastado y


sobre Seguridad en la Gestión de Residuos Radiactivos (1997).

• El Plan Básico de Emergencia Nuclear, por Decreto de 2004, que especifica los
criterios, organización y procedimientos para hacer frente a emergencias nucleares.

• La revisión del Decreto de 1992 sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes.
• La regulación de la elaboración, comercialización e importación de productos alimen-
ticios tratados con radiaciones ionizantes.

Además de todas estas leyes y decretos, la legislación contiene otros convenios


internacionales, ratificados por España, sobre responsabilidad civil frente a daños
nucleares o sobre no-proliferación. Las normas que impone la reglamentación nuclear
minimizan la probabilidad de que ocurran daños nucleares. Estas normas contemplan la
imposición de sanciones en caso de infracciones, que pueden incluir indemnizaciones
por los daños ocasionados.

Impulso nuclear

A finales de 1957, después de la I Conferencia de Ginebra y del programa “Átomos para la


Paz”, se creó el clima adecuado para estudiar la conveniencia de introducir en España esta
energía tan prometedora. Se crearon tres empresas, embrión de las futuras operadoras
(CENUSA y NUCLENOR) y de la ingeniería específicamente nuclear (Tecnatom).

Al principio del decenio de los sesenta, con el plan de estabilización y la incorporación de


España a la OCDE, la economía española aceleró su expansión, creándose una gran
demanda energética. Basta recordar que desde 1960 a 1975 la demanda eléctrica creció
a una tasa acumulativa del 11% anual. Esta demanda se atendía con los aprovechamientos
hidroeléctricos existentes y otros nuevos, que requerían fuertes inversiones. Además, se
construyeron centrales térmicas para compensar la irregular pluviometría del país.

En una situación de carencia de gas y petróleo, con creciente dependencia de éste, y


con un carbón doméstico de extracción difícil y costosa, empresarios y el Gobierno
Análisis sectorial | 283

pensaron audazmente en acceder a la energía nuclear, todavía en desarrollo industrial


incipiente, pero que prometía constituir un complemento ideal para suministrar la base
del diagrama de carga. Se contaba para ello con cuadros de científicos y técnicos
nucleares formados en España y en el extranjero, y una industria que había dado pasos
de gigante en los sectores de ingeniería de proyectos complejos, fabricación de bienes
de equipo y prestación de servicios diversos. Había también razonables perspectivas de
yacimientos de uranio explotables.

José Cabrera, hito nuclear

La central nuclear José Cabrera, más conocida como Zorita, constituyó en el momento
de su concepción, a principios de los sesenta, un ejemplo de visión industrial acertada.
La empresa Unión Eléctrica Madrileña (hoy Gas Natural-Unión Fenosa) eligió el tipo de
reactor, la potencia y el emplazamiento, sobre el río Tajo, en el término de Almonacid de
Zorita (Guadalajara). Su diseño y construcción tiene lugar en momentos en los que se
establece la Ley Nuclear de 1964, se comienzan a desarrollar códigos y normas específi-
camente nucleares y faltan aún años para que se cree el Consejo de Seguridad Nuclear.
La autoridad de licenciamiento corresponde al Ministerio de Industria, con el informe
preceptivo de la Junta de Energía Nuclear, que tiene que reforzar rápidamente su
departamento de Seguridad Nuclear.

El tipo de reactor elegido es el reactor de agua a presión (PWR), que había sido
desarrollado como reactor de propulsión de submarinos en Estados Unidos, y se estaba
aplicando ya en las primeras centrales nucleares en los Estados Unidos y en otros países.
Se decidió una potencia moderada, 160 MWe, compatible con su carácter de primera
realización en el país. Se decide también la contratación con la empresa Westinghouse.

La construcción de José Cabrera constituye un incentivo para el desarrollo armónico de


una infraestructura nuclear a todos los niveles, absolutamente necesaria para un
programa nuclear con plenas garantías de seguridad, competencia y fiabilidad, y utilísima
para elevar la capacidad y la calidad de la industria española en general.

José Cabrera supuso, en definitiva, un hito tecnológico al tratarse de la primera central


nuclear española. Desde sus inicios, en 1969, operó con la seguridad debida, respetando
y cuidando su entorno. La central permanece parada desde el 1 de mayo de 2006, en
cumplimiento de la Orden del Ministerio de Economía del 14 de octubre de 2002, en la
que declaraba el cese definitivo de explotación de la central, tras 38 años de funciona-
miento. Está previsto que el desmantelamiento culmine en 2015.
284 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Segunda etapa del desarrollo tecnológico nuclear español

Tras el impulso de José Cabrera, otras empresas comenzaron a planear su entrada en el


mercado nuclear, siguiendo los mismos razonamientos, compartidos por sus homólogos
europeos. Este interés se plasmó en la construcción de dos nuevas centrales nucleares:
Santa María de Garoña, en la provincia de Burgos, de 460 MW de potencia y del tipo de
agua en ebullición (BWR), contratada con General Electric y conectada a la red en 1971 y
Vandellós I, en la provincia de Tarragona, de 480 MW, del tipo francés de grafito-gas y uranio
natural, construida por un consorcio de empresas francesas, que comenzó a funcionar en
1972. Vandellós I, como consecuencia de un incendio ocurrido en la parte no nuclear en
1989, paró definitivamente en 1990, tras 17 años de funcionamiento. Vandellós I se
encuentra actualmente en la fase de latencia, un periodo de espera de unos 25 años, que
permite una reducción significativa de los niveles radiológicos. A partir de 2028, se abordará
en condiciones más favorables el desmantelamiento de las instalaciones remanentes,
básicamente la estructura de hormigón o el edificio que alberga el reactor, hasta el
denominado nivel 3 o de liberación total del emplazamiento de la central.

La estructura industrial nuclear en España comenzó a crearse, por tanto, en los años
sesenta, como consecuencia de las decisiones de construir las centrales nucleares de
Zorita, Garoña y Vandellós I. La Administración promovió activamente este desarrollo
industrial, por las razones conocidas de creación de puestos de trabajo cualificados y el
avance tecnológico que había de contribuir a la mejora general de la industria. Además,
existían entonces razones de disponibilidad de divisas y consideraciones de
independencia del exterior en un sector estratégico, incluso por la necesidad de disponer
de servicios técnicos adecuados cuando las centrales estuvieran en funcionamiento.

Estas tres primeras centrales (Zorita, Garoña y Vandellós I), que fueron construidas por
contratistas principales extranjeros por el procedimiento “llave en mano”, contaron con la
colaboración de empresas españolas de ingeniería, construcción y montaje, así como
fabricantes de equipo, sobre todo eléctrico. Esta actividad seguida estrechamente por el
Ministerio de Industria, permitió la familiarización de la industria con las nuevas normas
y requisitos nucleares. Este procedimiento “llave en mano” consiste en que un proveedor
principal se responsabiliza de entregar al titular una instalación en funcionamiento,
subcontratando para ello todos los equipos y servicios necesarios y asumiendo todos los
riesgos técnicos y económicos. Desde el momento de la entrega, el propietario es el
titular de la autorización de funcionamiento otorgada por la autoridad competente y
asume toda la responsabilidad de la central. En la actualidad, se estudia en algunos
países volver parcialmente a los procedimientos “llave en mano”, incluso dando entrada
a los proveedores principales en la propiedad de las centrales.
Análisis sectorial | 285

En la siguiente etapa (centrales de Almaraz, Ascó, Cofrentes y Lemóniz, esta última


cancelada posteriormente debido a la moratoria nuclear impuesta en 1983) se adoptó
la contratación por componentes, alcanzando una gran importancia la industria de
ingeniería y la de bienes de equipo, en instalaciones existentes pero con métodos
modernizados y adaptados a los nuevos conceptos de Garantía de Calidad.

Vandellós II y Trillo, ejemplos de un programa nuclear ejemplar

Durante la tercera etapa (Vandellós II, Trillo I, Trillo II y Valdecaballeros, las dos últimas
canceladas más tarde por la moratoria), la industria nuclear, llegó a su madurez con la
construcción de fábricas de nueva planta, tanto de equipos como de combustible, y el
funcionamiento de un número de empresas de servicios especializados. En esta etapa la
participación y responsabilidad de la industria española fue mayor, llegando a participa-
ciones de 86% en las últimas realizaciones. Este hecho ha llevado a España a ser
seleccionada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) como ejemplo
de país que tuvo un programa nuclear ejemplar de promoción industrial ante los países
que inician sus programas nucleares.

Los resultados de los esfuerzos fueron muy positivos, llegándose a un parque nuclear de
gran calidad, a unos equipos de operación muy expertos y a cifras muy altas de
participación nacional. No obstante, el programa inicial nuclear era mucho más ambicioso.
Tal y como se ha adelantado, no todas las centrales programadas fueron terminadas (casos
de Lemóniz, Sayago, Santillán, Escatrón, Regodola, Valdecaballeros y Trillo II). La moratoria
nuclear impuesta en 1983 y la cancelación posterior de las centrales que estaban en
construcción supuso una paralización del programa y un duro golpe para la infraestructura
industrial que se había creado con gran esfuerzo.

Participación nacional (%)

Primera Segunda Tercera


etapa etapa etapa

Equipo 24 50 75
Ingeniería 60 75 100
Construcción 70 100 100
Montaje 80 100 100
Total 43 75 85
286 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Capacidad actual de la industria española

En la actualidad, la industria nuclear española viene suministrando la ingeniería, los


equipos, la construcción y montaje, los combustibles, la puesta en marcha y los servicios
que las centrales necesitan para su operación. Toda esta estructura industrial, que pasa
prácticamente inadvertida a los ojos del público, se formó durante la construcción de las
centrales y ha evolucionado, adaptándose a las circunstancias del momento, con la
incorporación de nuevas tecnologías adaptadas a las necesidades y requisitos actuales.

Las empresas que actúan en el campo nuclear, aparte del ciclo del combustible y de la
gestión de residuos, se clasifican según sus especialidades. A continuación, se expone
brevemente la infraestructura creada en España y su potencial actual, como núcleo
industrial para la necesaria expansión que se avecina, según los pronósticos más realistas.

Ya se ha comentado que la industria nuclear española alcanzó una gran dimensión en


los años en que se construyeron las centrales españolas. A diferencia de lo que ocurre
en la actualidad, las actividades internacionales en aquellos años se consideraban
complementarias. En todo caso, la industria estaba preparada para el mercado
internacional, pues en la construcción de centrales nucleares toda la estructura técnica
de normas, especificaciones, planos, cualificaciones, ejecución, inspecciones y docu-
mentación es la usada a nivel mundial, y las empresas estaban familiarizadas con los
clientes y las agencias de inspección y con los usos internacionales. Por otra parte,
muchas de ellas poseían la certificación de las principales entidades de clasificación.

• Las empresas eléctricas, responsables en su día de la construcción de las centrales


nucleares y después de la operación de las mismas, han ampliado su actuación a los
estudios de optimación del funcionamiento, mantenimiento, gestión de mejoras en el
equipo y procedimientos, gestión del ciclo del combustible y desarrollo de nuevos
reactores.

• Los proveedores de sistemas nucleares. En España se tomó en su momento la


decisión de no constituir una Sociedad de Sistemas ligada mediante licencia a algún
proveedor extranjero, lo que habría forzado prácticamente a elegir un solo tipo de
reactor. Los proveedores internacionales, presentes en España mediante delegaciones,
suministraron las primeras centrales “llave en mano” y más tarde los Sistemas Nucleares
de Generación de Vapor para las centrales nucleares sucesivas, además de apoyar el
acceso de la industria española a los usos y estándares nucleares. Hoy prestan a las
centrales servicios de apoyo en la operación y el mantenimiento y, desde luego,
desempeñarán un papel muy importante en los futuros esfuerzos nucleares del país.
Análisis sectorial | 287

• Las empresas de ingeniería, que aprovecharon su experiencia en el proyecto y la


construcción de centrales térmicas para crear una importante capacidad de ingeniería
de centrales nucleares, apoyo en la gestión de la construcción de centrales nuevas y
en la operación y en el mantenimiento de las centrales en funcionamiento. Desde el
principio, las empresas españolas de ingeniería colaboraron con contratistas principales
extranjeros. A partir de la segunda etapa de centrales la situación se invirtió, siendo las
empresas españolas los contratistas de los propietarios, utilizando a las empresas
extranjeras durante un tiempo como consultores y asumiendo después la respon-
sabilidad total. Las principales empresas de ingeniería españolas que actuaron en el
campo nuclear fueron Empresarios Agrupados, INITEC (hoy del grupo Westinghouse),
Sener, e Inypsa. Desde luego, todas ellas tienen hoy la experiencia necesaria para
tomar parte en un fuerte despegue nuclear. Recientemente se han incorporado Socoin
e Iberdrola Ingeniería y Construcción, así como IDOM.

• Los proveedores de equipo. Este sector se formó sobre la base de la industria


existente y la adición de nuevas capacidades, especialmente de fabricación de los
equipos principales y los turboalternadores, pero también de grúas, válvulas, tuberías y
accesorios, cambiadores de calor, máquinas de manipulación del combustible y un
largo etcétera de elementos sometidos a estrictos sistemas de Garantía de Calidad.
Quedó constituida una industria capaz de suministrar la mayor parte de los bienes de
equipo, tanto grandes (turbinas, alternadores, grandes grúas, etc.), como medianos o
pequeños (recipientes, cambiadores de calor, tuberías, válvulas, accesorios, soportes,
etc.) Para los equipos eléctricos nunca hubo problemas de capacidad. El nivel
alcanzado por la industria en el momento de plantearse la tercera etapa nuclear, que
se preveía muy ambiciosa, animó a las autoridades industriales a promover un nuevo
incremento de la capacidad de fabricación, para llegar a participaciones del orden del
75%. En esta línea se estableció la empresa Equipos Nucleares, inicialmente privada y
después del Instituto Nacional de Industria (INI), hoy SEPI, que construyó una gran
fábrica en Santander, con capacidad para fabricar vasijas de presión, generadores de
vapor, presionadores y otros componentes primarios de alta cualificación.

• Las empresas de construcción y montaje, que estaban ya establecidas y que se


adaptaron sin dificultad a los nuevos requisitos de calidad. Es importante el efecto
locomotora que la energía nuclear ha tenido en el sector del montaje e instalaciones
industriales. Por un lado, y en lo estrictamente nuclear, ese tirón supuso un cambio
cualitativo en temas tales como la garantía de calidad y la conformidad respecto de
normas de exigencias especiales. Por otro lado el tirón afectó también positivamente a
las industrias más convencionales, por motivos de potencias unitarias y dimensiones
de los equipos a montar. Ello ha tenido repercusiones muy positivas en otros ámbitos,
288 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

incluyendo el despliegue de las energías renovables, y en particular en sus compo-


nentes y montajes electromecánicos. Sin un bagaje tan sólido como el adquirido en la
expansión nuclear, dicho despliegue podría haber sufrido cuellos de botella
importantes.

• Las empresas de servicios especializados, especialmente Tecnatom, que tuvo un


papel importantísimo en la ingeniería, construcción, y puesta en marcha de la primera
central nuclear española en José Cabrera. Esta compañía orientó después sus
actividades al proyecto y suministro de simuladores, formación y entrenamiento de
operadores, inspección en servicio y desarrollo de sistemas de apoyo y mejora en la
explotación, contando entre sus clientes a todas las empresas nucleares españolas y
un gran número de entidades extranjeras.

La actualidad nuclear

La industria nuclear, experta y eficaz, es garantía de que la tecnología nuclear se conserva


en España y, no sólo para apoyar a las centrales nucleares en operación, sino para
atender un mercado nuclear reactivado a nivel internacional. Los retos energéticos y
medioambientales han hecho que se vuelva a mirar de frente a la energía nuclear, una
tecnología capaz de suministrar grandes cantidades de electricidad sin contaminar la
atmósfera que garantiza el suministro eléctrico y reduce la dependencia energética
exterior. Según los últimos datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, en el
mundo hay un total de 438 reactores nucleares en operación y 57 más están en
construcción, seis de ellos en la Unión Europea.

Mientras llega este impulso nuclear a nuestro país, hay que mantener a largo plazo la
operación de los ocho reactores nucleares españoles, que funcionan a plena potencia más
de 8.000 horas al año, empleando el resto de las horas en las recargas, inspecciones y
mantenimiento, así como posibles paradas no programadas.

La energía nuclear es hoy un activo esencial en el mix de los tipos de centrales eléctricas
y, con su excelente comportamiento, garantizan la cobertura de la base de la demanda.
Tal y como se observa en el gráfico, en 2009 el parque nuclear español generó el
17,61% de la producción eléctrica total española, y evitó la emisión anual de 40 millones
de toneladas de CO2, contribuyendo de manera decisiva e insustituible al cumplimiento
de las obligaciones del Protocolo de Kioto para combatir el cambio climático.
Análisis sectorial | 289

Los factores de carga de los ocho reactores nucleares españoles están entre los mejores del
mundo, alcanzando generalmente el 90%. Sus características y excelente funcionamiento,
que las sitúan entre los primeros puestos mundiales, se resumen en la tabla adjunta con
datos de 2009.

Potencia Producción Inicio


Central Titular Tipo
(MWe) (GWh) operación
Sta. Mª de Garoña Nuclenor* BWR 466 3.579,85 1971
Almaraz I Iberdrola 53% PWR 977 7.152,50 1981
Endesa 36%
Almaraz II Gas Natural 11% PWR 980 7.092,15 1983
Ascó I Endesa 100% PWR 1.032 5.770,74 1983

Ascó II Endesa 85% 1.027 8.157,20 1985


Iberdrola 15% PWR

Cofrentes Iberdrola 100% BWR 1.092 8.047,98 1984


Endesa 72% PWR 1.087 5.387,86 1987
Vandellós II Iberdrola 28%
Iberdrola 48%
Gas Natural 34,5% PWR 7.701,81 1988
Trillo HC Energía 15,5% 1.066
Nuclenor* 2%

Total 7.727 52.890,09


Total España 98.750 300.345
Porcentaje nuclear 7,84% 17,61%

*Nuclenor está participada por Iberdrola 50% y Endesa 50%


290 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Exportación y actividades futuras

En los últimos años, las empresas eléctricas propietarias de las centrales, los proveedores
de combustible y las empresas de servicios especializados continúan su actividad a pleno
ritmo. El resto de la industria atiende las necesidades nacionales y se abre con éxito a la
exportación, en un mercado bastante estrecho. La dimensión de la industria se ha
ajustado a la nueva situación y puede estimarse que en España hay actualmente más de
30.000 personas empleadas de forma directa e indirecta en el sector nuclear.

Continúan hoy las actividades de suministro de ingeniería y componentes para repa-


raciones o modificaciones, suministro de combustibles y servicios de inspección durante
el funcionamiento, así como prestación de servicios de apoyo a las recargas y de
protección radiológica. Hacia el exterior tienen menor dimensión los servicios de apoyo
al funcionamiento y de montaje y construcción. El resto de prestaciones de la industria
corresponde a actividades del tipo de las que se llevaban a cabo durante la construcción
de las centrales, pero con un contenido tecnológico más moderno y competitivo y un
alcance que cubre más sectores. Por otra parte, las empresas españolas toman parte en
las actividades internacionales de proyecto, investigación y desarrollo sobre reactores
avanzados y grandes programas multinacionales como los de fusión nuclear y física de
altas energías, todo ello a pesar de la escasez actual de apoyo por parte de la
Administración.

Las empresas españolas de bienes de equipo, contando en algunos casos con


financiación a la exportación, han exportado equipos de todas clases para centrales
nuevas y para reposición, desde generadores de vapor, partes de vasija y presionadores,
hasta bastidores y contenedores para combustible gastado, pasando por grúas, válvulas,
tuberías y accesorios, etc. Los países compradores han sido Estados Unidos, Alemania,
Argentina, México, Finlandia, Francia, Bélgica, Suecia, Suiza y otros muchos, incluyendo
los asiáticos.

Las empresas de ingeniería y de servicios especializados han encontrado, por su parte, un


importante mercado en los países de Europa Central y Oriental y en los de la antigua Unión
Soviética, que necesitan mejoras sustanciales en sus instalaciones y en sus estructuras
organizativas y sistemas de calidad. Para ello, y dadas sus carencias económicas, se han
dispuesto diversas fuentes de financiación y los créditos del Banco Europeo de Recons-
trucción y Desarrollo, además de subvenciones de Euratom y diversos acuerdos bilaterales.
Las empresas españolas participan activamente en estos programas en diversos países y
han realizado un gran número de estudios, proyectos y suministro de simuladores, equipos
de inspección y cursos de formación.
Análisis sectorial | 291

En el caso específico de China, el país con más centrales nucleares en construcción


(23 unidades), diversas empresas españolas han llevado a cabo un importante
suministro de equipos y servicios. Se ha formado un consorcio para el impulso
conjunto de las exportaciones a China, formado por las empresas españolas Enusa,
ENSA, Tecnatom y Ringo Válvulas. Además, empresas representativas del sector
nuclear español, exponen anualmente en la Feria Nuclear China, con el apoyo del
Instituto de Comercio Exterior, sus capacidades, las líneas de investigación más
vanguardistas y los últimos avances tecnológicos en el campo nuclear. Estos
encuentros permiten la expansión internacional y facilitan vías de colaboración, así
como la firma de convenios y contratos entre ambos países.

Reactores avanzados, una apuesta de futuro

Por su parte, las tareas de investigación y desarrollo nuclear han proseguido activamente
durante las últimas décadas. En el ámbito doméstico tienen lugar en el CIEMAT, las
universidades y en varias empresas y ha proseguido la investigación y desarrollo
mediante programas conjuntos como los del Consejo de Seguridad Nuclear y Enresa
con las empresas eléctricas, en los que participa la industria.

En el ámbito internacional los esfuerzos de investigación son cada vez más multina-
cionales. España participa, a través del CIEMAT, las universidades y las empresas, en los
grandes programas internacionales de investigación nuclear, principalmente los de Física
de Altas Energías en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) y los de
fusión nuclear, tanto por confinamiento magnético, culminando con el proyecto ITER,
como por confinamiento inercial.

Los programas de reactores avanzados, aunque inicialmente impulsados y dirigidos por


los diseñadores de sistemas nucleares de generación de vapor, se han internacionalizado
en gran medida, a fin de repartir las inversiones y de integrar la experiencia y esfuerzos
de muchos agentes. España participa desde los años 80 en estos programas. La
industria, coordinada actualmente por Tecnatom, toma parte en los proyectos para la
certificación de los reactores avanzados y pasivos de concepción americana.

En definitiva, tanto la industria como las empresas eléctricas y las instituciones colaboran
activamente en los desarrollos de centrales avanzadas que se llevan a cabo en
cooperación internacional y que constituirán los reactores del futuro. Por ejemplo,
últimamente, varias empresas españolas participan en el proyecto avanzado de reactor
de lecho de bolas, refrigerado por gas, de concepción sudafricana, apoyándose en la
292 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

experiencia obtenida hace años en Alemania y Estados Unidos. Este proyecto puede
servir para aplicaciones de alta temperatura, como la producción de hidrógeno por
métodos termoquímicos.

Conclusiones

Las centrales nucleares españolas han funcionado durante los últimos decenios con un
comportamiento excelente, ocupando los primeros puestos en la lista de las centrales
mundiales de mejor rendimiento. Ocupan un lugar insustituible en la cesta de energías
que surten el mercado español, y constituyen un recurso importante en la lucha contra
el calentamiento global.

Aunque la postura oficial actual es la de reducir paulatinamente la participación nuclear,


se están alzando voces que defienden el aumento de dicha contribución como
indispensable para enfrentarse a los retos del calentamiento global y a la inseguridad de
los suministros de combustible, a costes razonables.

Desde Foro de la Industria Nuclear proponemos, a la vista de la situación futura, la


operación a largo plazo de las centrales nucleares actuales tal y como ocurre en Bélgica,
Holanda, Suiza o Estados Unidos. La operación a largo plazo del parque nuclear es una
realidad en la mayoría de los países. Es una responsabilidad política y social y ofrece
independencia y diversificación del abastecimiento eléctrico, respeto por el medio
ambiente y mejora de la competitividad. Junto al mantenimiento del parque nuclear es
necesaria la construcción de unos 10.000 MWe nucleares adicionales en los próximos
años hasta 2030, para alcanzar de nuevo un porcentaje próximo al 30%, cifra similar a
la media de la Unión Europea.

El renacimiento nuclear mundial es evidente como consecuencia de la preocupación por la


dependencia energética, la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles, la adopción
de medidas contra el cambio climático y el desarrollo tecnológico de nuevos reactores. Países
como Estados Unidos, Francia, Finlandia, Rusia o Japón y economías emergentes como
China e India están anunciando planes energéticos nacionales en los que la energía nuclear
juega un papel importante. Después de medio siglo de tecnología y experiencia nuclear, sería
lamentable que España se quedara fuera de la opción nuclear cuando nuestra capacidad
tecnológica y experiencia operativa se encuentra entre las más competitivas del mundo.

La infraestructura industrial creada para la construcción del parque nuclear, con las
adaptaciones necesarias para las nuevas tareas del ciclo del combustible, mantenimiento,
Análisis sectorial | 293

reparaciones, modernizaciones, etc. representa un activo industrial de primer orden. Las


empresas del sector, una vez terminada la construcción de las centrales españolas,
siguen trabajando en apoyo de éstas durante su funcionamiento y han entrado con éxito
en el mercado internacional.

Por tanto, España dispone de la infraestructura necesaria, la capacidad técnica, los


recursos financieros y la voluntad de las empresas en el empeño común de proporcionar
a los españoles una energía eléctrica fiable, barata y sostenible, con respeto al medio
ambiente y seguridad para los ciudadanos. Los poderes públicos tienen también los
instrumentos para controlar que se cumplan normas y requisitos. Deben, sin embargo,
garantizar a través de Pactos de Estado que la normativa y el régimen de regulación
tendrán en el tiempo la continuidad necesaria para que los agentes comprometan los
recursos necesarios sin temor a cambios sustanciales en las reglas del juego. Y es que el
futuro energético del país tiene que garantizar la estabilidad del suministro eléctrico, la
competitividad y el respeto al medio ambiente. La energía nuclear es, en definitiva, una
pieza clave hoy y lo será en el futuro.
294 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Los renovables en los 25 años del Club de la Energía

José María González Vélez


Presidente APPA

L a historia de APPA está muy ligada a la historia del Club de la Energía. Apenas
cuando el club había cumplido algo más de un año se funda APPA en Barcelona,
por un grupo de “minicentraleros”. De su primer nombre guardamos las siglas: Asociación
Pequeños Productores y Autogeneradores Hidroeléctricos. Ahora APPA, Asociación de
Promotores de Energías Renovables, es la única asociación española que agrupa todas
las tecnologías en el ámbito nacional, siendo la decana de las asociaciones que tienen
intereses parciales o regionales en el mismo ámbito.

Fue tan grande el interés de los fundadores en que representara a los empresarios
pequeños que accedían a este mundo, que en sus estatutos se prohíbe la participación
de las grandes compañías eléctricas y/o sus participadas. Ahora están todas ellas en el
seno de la asociación y se sientan sin problemas con aquellos empresarios, que han
crecido a distinta velocidad en función de sus circunstancias.

Lo que hoy conocemos como Régimen Especial, antes producción independiente, nace
a partir de la Ley de Conservación de la Energía que sanciona el Rey en Baqueira Beret
el 30 de diciembre de 1980. Es de las primeras leyes que nos damos en Democracia
después de todo el desarrollo constitucional y autonómico y es la primera respuesta que
da España a la crisis del petróleo de la mitad de los setenta. En toda la lectura de la ley
no se hace referencia alguna al medio ambiente. Lo que intenta el Gobierno, entonces
de UCD, es poner en marcha la recuperación de aquellos pequeños saltos hidroeléctricos
(limita su potencia a 5.000 kW) e introduce el concepto de eficiencia energética al
promover el desarrollo de la cogeneración.
Análisis sectorial | 295

La Ley pasa bastante desapercibida, de tal modo, que el IDAE, mejor dicho su Instituto
predecesor, tiene que contratar “animadores” de la inversión, que se dedican a explicar
las ventajas de hacer alguna minicentral o rehabilitarla, o instalar cogeneración en los
procesos industriales en los que es necesario el calor.

La normativa se va desarrollando y ajustándose a las circunstancias de cada momento,


pero sí se aprecia una política de Estado, favorecedora del desarrollo del
aprovechamiento de la energía autóctona (insisto en que no se habla de medio
ambiente o de energía limpia todavía) y la eficiencia energética y ahorro de energía
primaria (cogeneración y residuos).

A partir de mediados de los ochenta empieza a constituirse un tejido de pequeñas y


medianas empresas que se interesan por desarrollar minicentrales. Este tejido
empresarial se torna fundamental para el desarrollo posterior de lo que ha sido el éxito
español en renovables, que a mi juicio se ha basado en algunos aspectos fundamentales.

La política de Estado en el desarrollo de las renovables. Hemos pasado por gobiernos de


todos los colores políticos, que han regulado siempre en positivo.

Se establece la obligatoriedad de incorporación de la totalidad de la energía generada


a la red.

Se fija precio (en su inicio mediante órdenes ministeriales) con su factor de incerti-
dumbre para poder financiarse a largo plazo.

Estas tres condiciones necesarias, aunque insuficientes, siembran el germen de lo que


es el sector en la actualidad. Ningún pequeño empresario podría haber “negociado” la
incorporación de su energía o el precio frente a las grandes compañías.

Una década después empiezan a desarrollarse los primeros parques eólicos, (El Perdón,
Pamplona, diciembre de 1994, con seis molinos de Gamesa/Vestas de 500 kW.) fuera
de los primeros prototipos. El papel de EHN, ahora Acciona, es fundamental promo-
viendo acuerdos de fabricación, que permiten ser el embrión del desarrollo industrial que
debería haber ido siempre emparejado al desarrollo del resto de las tecnologías
renovables. La eólica sí lo consiguió, en la solar no ha sido posible, sin duda por una
regulación no del todo acertada.

APPA, de la misma forma que Enerclub se abre a energías no eléctricas, se abre también
a las distintas tecnologías. Se fundan las secciones eólica y de biomasa. Después se irán
296 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

incorporando, a medida que empiezan a surgir empresas con interés en su desarrollo, el


resto de secciones, Solar Fotovoltaica, Solar Termoeléctrica, Marina, Minieólica, Geotérmica,
y por último, como primera no eléctrica, los biocarburantes.

En este año de 1994, sucede algo poco conocido y poco valorado en el sector y que un
deber de agradecimiento, insisto poco reconocido, me obliga a destacar en la Memoria
de estos 25 años.

Carlos Robles Piquer, entonces eurodiputado, compañero de partido y a pesar de ello


amigo de Abel Matutes, entonces Comisario de Energía de la Unión Europea, promueve
junto con algunos de los que, ya entonces, nos creíamos lo de las renovables, EUFORES,
un lobby europeo, formado por eurodiputados de todo el arco parlamentario, a los que
les une su creencia de que las renovables han de jugar un importante papel en un futuro
en el modelo energético, del que Europa carece.

En una primera declaración de Madrid, se insta al Parlamento Europeo, a su Comisión y


a su Consejo, a que establezcan objetivos para Europa, que alcancen un QUINCE POR
CIENTO de energía de origen renovable sobre la energía primaria que se consuma en los
países miembros en el año 2010.

Aquella declaración fue, sin duda, el detonante de lo que después se convirtió en


objetivo (rebajado al doce por ciento) de la Directiva Europea y de la Ley española de
1997, que lo recoge y sigue vigente en la actualidad.

El crecimiento intensivo de las renovables, sobre todo de la eólica, se da esencialmente


a partir de la entrada en vigor de la Ley 54/97. ¿Cuál es el factor fundamental de esta
Ley? Es la primera vez que se trata con un rango de Ley al Sector, aunque la Ley anterior
promovida por el PSOE en 1994 apuntaba ya esta necesidad.

Establece una banda, entre el 80% y el 90%, del precio de venta universal del kilovatio hora
en el sistema. Lo que da un suelo a los financiadores y a los promotores de las instalaciones.

Permite ir al mercado a las renovables, lo que el sector ofrece, como muestra de hacer
el mismo esfuerzo que hagan el resto de los agentes, si el mercado logra su máxima
eficiencia y lo traduce en precios más baratos. Sin duda las renovables contribuyen
notablemente con su presencia a abaratar estos precios.

Establece como MANDATO LEGAL, SIN EXCEPCIONES, el de alcanzar el DOCE POR


CIENTO de energía con origen en fuentes renovables, respecto al consumo primario de
Análisis sectorial | 297

energía en España, objetivo que estamos todavía lejos de alcanzar en el año 2010. Para
ello también expresa que las primas a las renovables han de ser el instrumento que se
utilice para alcanzar estos objetivos.

La traducción de todo esto es que las entidades financieras se lo creen también y


empiezan a financiar los proyectos, fuera de los balances de las pequeñas y medianas
empresas que habían empezado su andadura unos años antes, lo que permite que la
velocidad de crucero de crecimiento de las renovables sea muy alta. También ante este
éxito se incorporan grandes compañías de otros sectores que ya hacen ese crecimiento
casi exponencial.

El sector se consolida con la publicación del RD. 436/2004, que aún con algunas lagunas,
da seguridad al sector. A partir de aquí se rompe esa política de Estado (Reales Decretos
Leyes-7/2006 y 6/2009 –los primeros en 25 años– que inciden negativamente sobre las
renovables) que fue base de éxito del desarrollo y que ha permitido la creación de mas
de 120.000 puestos de trabajo (Deloitte 2008).

El futuro para las renovables es prometedor. Los objetivos de la Unión Europea,


vinculantes para sus 27 países componentes, de alcanzar un 20% de la energía final, con
origen en fuentes de energía renovable, para el año 2020, suponen que el conjunto de
las energías renovables serán el primer suministrador de electricidad en la Unión Europea
en ese año. Se abre también a los biocarburantes y al frío/calor con origen solar. Es un
objetivo difícil de alcanzar, que solo se logrará si se cuenta con la iniciativa privada, que
deberá exigir a sus políticos que eliminen las barreras y que conduzcan las inversiones
necesarias en infraestructuras para que ese objetivo se convierta en realidad.

Para ello hay que olvidarse de políticas cortoplacistas. Hablar en términos de energía de
10/15 años es hablar del mes que viene. Los agentes que intervienen en el desarrollo de
las renovables necesitan horizontes despejados, pocas incertidumbres legislativas y saber
que se tiene la VOLUNTAD POLITICA de acometer las reformas necesarias, para dejar la
dependencia de las energías fósiles, que están llamadas a cumplir funciones secundarias.

Las únicas energías de la que dispondrán las generaciones futuras serán las de origen
renovable, mientras tengamos Sol. Cualquier política que no tenga esto en cuenta estará
abocada al fracaso.
Análisis sectorial | 299

Eau et energie:
un meme combat

Agua y energía:
una misma lucha

Loïc Fauchon
300 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Eau et energie: un meme combat

Loïc Fauchon
Président du Conseil Mondial de l’Eau

L a demande en eau et celle en énergie ont en commun qu’elles ne cessent


d’augmenter. Cette croissance est même parfois effrénée, notamment dans la
plupart des pays émergents.

Dans le même temps, ce sont les mêmes, les plus pauvres, les plus démunis qui n’ont
accès ni à l’eau, ni à l’électricité. L’exemple de l’Afrique est à cet égard très révélateur.
Quatre africains sur 5 n’ont ni robinet, ni toilettes, ni compteur électrique à leur domicile.

L’Eau et l’Energie, moteur du developpement humain

Or l’eau comme l’énergie sont indispensables au développement humain, économique,


et social. Ils répondent à des besoins essentiels pour une vie décente: sans eau, ni
énergie, pas d’alimentation, pas de santé, ni d’éducation.

Près d’un milliard et demi d’habitants de la planète n’ont pas accès à une eau saine en
quantité suffisante. Près de deux milliards sont sans électricité, et beaucoup plus encore
ne bénéficient pas d’assainissement individuel.

De surcroît, l’eau comme l’électricité sont nécessaires à l’atteinte des Objectifs dits du
Millénaires (lutte contre la faim, la pauvreté, la maladie, l’illettrisme).

Ils font l’un comme l’autre l’objet d’une demande croissante due à l’accroissement
démographique, à l’élévation du niveau de vie, à l’urbanisation, à la modernisation de la
production agricole et industrielle.
Eau et energie: un meme combat | 301

De source onusienne, ne dit-on pas que la ressource en eau disponible pour l’agriculture
devrait doubler d’ici à 2050, s’il n’y a pas d’amélioration de la productivité. Dans le
système urbain, une ville comme Marrakech au Maroc, “a vu sa consommation d’eau
potable augmenter de plus de 15% par an au cours des cinq dernières années, et ce
chiffre est de près de 25% pour l’énergie”.

D’après le rapport, “Water for a growing planet“, “la demande en énergie augmentera
d’au moins 70% d’ici à 2030 et les trois quarts de cet accroissement viendra des pays
en développement”.

Un article récent du journal français “Le Monde” indique que la “croissance économique
de la Chine et de l’Inde sont en train de transformer le système énergétique mondial”.

La situation de l’eau est tout aussi préoccupante. Depuis le début du XXème siècle, la
consommation d’eau douce a été multipliée par 7. Et la mauvaise qualité de l’eau ou son
insuffisance reste la première cause de mortalité avec 7 à 10 millions de morts par an,
dont la moitié au moins d’enfants de moins de cinq ans.

Si nous projetons la situation actuelle avec 25 pays en situation de stress hydrique, -


moins de 150m3 par an et par personne-, c’est en 2050 près de quatre terriens sur dix
qui devraient connaître des difficultés d’approvisionnement en eau potable.

Eau pour energie, energie pour eau

L’eau est nécessaire pour produire de l’énergie, et cette dépendance augmentera encore
dans les années à venir. L’eau douce sert donc à:

– Extraire les énergies fossiles, le gaz, le pétrole, le charbon et la plupart des minerais.
Notons d’ailleurs que les progrès techniques opérés depuis un demi-siècle dans les
gisements profonds, ont bénéficié au monde de l’eau. L’utilisation de nappes hydrauliques
plus profondes est la conséquence des progrès faits par les pétroliers qui effectuent des
forages de reconnaissance ou d’exploitation au-delà du millier de mètres.

– Refroidir les centrales thermoélectroniques, qu’il s’agisse des thermiques classiques


de nouvelle génération ou des centrales nucléaires.

– Produire de l’agro-énergie, aussi bien pour les centrales à bois, que pour le
développement des cultures produisant des agro-carburants.
302 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

– Garantir la production d’hydro-électrictié à partir des chutes d’eau et des barrages


notamment. Cette production, rappelons-le toujours est la première source d’énergie
renouvelable dans le monde.

Bien évidemment, ce besoin d’eau pour l’énergie fait discussion. D’abord parce
qu’elle est amenée à mobiliser des sites naturels majeurs, à déplacer des populations,
et des activités de production. Ensuite parce qu’elle créée des conflits entre usages
de l’eau, entre eau pour la nourriture et eau pour la santé par exemple. Et enfin, parce
que la production d’énergie mobilisatrice d’eau peut avoir un impact significatif sur
l’eau en augmentant les prélèvements, en perturbant qualité et températures, en
modifiant les écosystèmes aquatiques, bref en déséquilibrant le rapport entre
l’utilisation nécessaire de l’eau par l’homme et sa restitution à la nature, sans attenter
à la pérennité de la biodiversité.

Mais l’énergie est tout aussi nécessaire à l’eau. Sans énergie pour l’eau, pas de pompage,
pas de stockage, ni de transfert, pas de distribution ni de traitement.

Quand l’énergie fait défaut, quand son prix flambe, c’est l’accès à l’eau qui recule. Là où
dans une brousse du Mali on pompait huit heures, les divagations boursières font qu’on
ne peut plus le faire que durant quatre heures.

Ajoutons à cela que les formes nouvelles de mise à disposition de ressources en eau
sont particulièrement consommatrices d’énergie. Le dessalement, les pompages très
profonds, le recyclage d’eau usée sont “énergétivores”, mais sans elles nous serions
incapables de répondre demain à cette demande croissante d’eau nécessaire à la
production de nourriture et à la distribution d’une eau salubre.

Apporter plus d’énergie à l’eau fait partie aussi du débat public en bien des régions du
monde et les politiques de l’eau et de l’énergie, généralement mal coordonnées peuvent
créer des tensions, voire des disputes.

C’est parfois le cas pour l’irrigation, la gestion des crues ou la répartition de la production
d’électricité entre activités touristiques et agricoles.

On voit bien à travers ces quelques remarques et exemples que le futur de l’eau et de
l’énergie sont en grande partie liés. Ils nécessitent des politiques parfois communes, mais
toujours regardées avec ce qu’elles nécessitent de réciprocité.
Eau et energie: un meme combat | 303

Eau et energie, des decisions communes

Il est difficile de prétendre être exhaustif concernant un sujet aussi considérable. Essayons
simplement de rappeler quelques pistes de progrès susceptibles d’autoriser dans le futur
une utilisation plus économe et plus efficiente de l’eau et de l’énergie.

Pour ce faire, il est indispensable que les professionnels de ces deux domaines travaillent
ensemble à une meilleure connaissance et à un suivi régulier et durable des dossiers
communs à l’eau et à l’énergie. Ils doivent notamment explorer la mise en place
d’indicateurs d’évaluation et de performance de ce que l’on pourrait appeler l’ “empreinte
eau” sur l’énergie et à l’inverse l’ “empreinte énergétique” sur l’eau.

Au-delà, une approche commune de régulation de la demande s’impose. Depuis un


siècle, les gouvernements, les autorités politiques et économiques s’imposent d’accroître
l’offre à travers de nouvelles infrastructures, des équipements plus nombreux, pour
améliorer l’accès à l’eau et à l’électricité pour toutes sortes d’usages.

Cette politique d’ “offre à tout prix”, qui dans de nombreux cas a mis sur le marché , eau
et énergie à un prix subventionné, très inférieur aux coûts de revient a largement incité à
la surconsommation et au gaspillage.

Cette politique d’accroissement de l’offre sans protection, ni gestion harmonieuse de la


ressource a très nettement marqué ses limites.

Ce n’est plus seulement le “temps de l’eau facile qui est révolu”, celui de l’énergie aussi.
Nous serons contraints demain de consommer moins, de consommer « mieux » pour
répondre aux attentes de l’Homme tout en respectant la Nature.

Mobiliser les financements et la bonne gouvernance

Nombre de pays et d’autorités locales sont confrontés à un manque criant de ressources


financières pour sécuriser l’avenir de leur approvisionnement hydraulique et énergétique.
Ces besoins ont été évalués par différentes organisations avec des estimations très
différentes. Disons avec une grande prudence que 100 milliards d’euros supplémentaires
dans chacun des deux domaines serait un minimum.

Les trouver n’est pas chose aisée, même si macro-économiquement cela ne représente
que 40 euros par an et par habitant de la planète. Encore faudrait-il que l’on soit capable
rapidement d’engager des projets correspondant à une somme aussi importante.
304 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Mais du point de vue du Conseil Mondial de l’Eau, il convient surtout de faire face aux
mouvements erratiques, mais réguliers, du prix du brut, et de garantir l’énergie
indispensable à l’eau comme une cause mondiale d’utilité publique.

L’énergie est pour l’eau un préalable et de la réponse à cette question dépend la survie
d’une partie des générations qui s’avancent. Il est nécessaire pour cela de faire accepter
par le monde politique, et aussi par celui de l’énergie, qu’une part de l’énergie pour l’eau,
nécessaire aux pays et aux populations les plus pauvres, les plus démunies, soit mise à
disposition à un coût durablement réduit.

La communauté internationale a aujourd’hui le devoir de réfléchir, de proposer puis


d’arrêter des solutions qui apportent ces garanties.

Pouvons-nous imaginer une forme de moratoire sur l’accroissement du prix, une solution
qui viserait en quelque sorte à neutraliser une partie du prix ou son accroissement récent
ou à venir ?

Autre piste possible: disposer d’un carburant spécifique, utilisable pour produire l’énergie
nécessaire à l’eau. Une solution comparable à ce qui a existé ou existe dans plusieurs
pays européens pour le gasoil que l’on appelle domestique à l’intention des agriculteurs,
des pêcheurs, ou des chauffeurs de taxi.

Une autre idée pourrait consister en une taxe spécifique sur les produits pétroliers, à
discuter avec les pays producteurs qui accepteraient d’abonder directement dans les pays
les plus pauvres, un fonds particulier et uniquement dédié à l’eau.

Un meme combat

Ce son là des pistes de travail, parmi d’autres. Une autre est plus globale et pourrait
marquer une reconnaissance conjointe des besoins en eau et en énergie. Le Conseil
mondial de l’eau l’a demandé avant Copenhague. Cela reste plus vrai que jamais, car
nous pensons que l’avenir de l’énergie ne s’écrira pas sans celui de l’eau. C’est pourquoi
nous avons demandé que l’on adjoigne l’eau au fameux paquet « énergie-climat ».

En réalité, le monde a besoin immédiatemment d’un paquet « eau-énergie », sur fond


de changement du climat. Et pour nous, en charge de la communauté de l’eau, cela
signifie qu’un “Fonds Mondial pour les Ressources Rares” soit mis en place, abondé de
manière institutionnelle, notamment pour favoriser la production d’énergie
spécialement dédiée à l’eau.
Eau et energie: un meme combat | 305

Ainsi seulement l’homme pourra se garantir en faveur de lui-même et de la nature.


Garantir l’eau pour la nourriture et la sécurisation alimentaire des plus dépendants.
Garantir l’eau pour la santé et la réduction radicale des décès dus à l’absence ou à la
mauvaise qualité de l’eau.

Tel est notre devoir. Tel est l’enjeu qui exige une mobilisation commune pour l’eau et
l’énergie.

Là est en tous cas l’enjeu pour demain, fait de rigueur et d’audace pour garantir un
monde de progrès qui soit aussi équitable que durable.

Il est temps que l’humanité reconsidère le rapport entre l’homme, l’énergie, et l’eau.
Le temps de l’insouciance et de la gabegie s’achève. Nous sommes à l’aube d’une ère
de la consommation et d’un usage raisonné de ces ressources rares. Eau et énergie,
même combat.
306 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Agua y energía: una misma lucha

Loic Fauchon
Presidente Consejo Mundial del Agua

L a demanda de agua y energía tienen en común que no cesan de aumentar. A


veces este crecimiento puede dispararse, especialmente en la mayoría de los
países emergentes.

Dichos países son, al mismo tiempo, los más pobres, necesitados, y los que no tienen
acceso ni al agua, ni a la electricidad. En este sentido, el ejemplo de África es muy
revelador: cuatro de cada cinco africanos no tienen ni grifo, ni aseos, ni contador de
electricidad en su domicilio.

El agua y la energía, como motores del desarrollo humano

Ahora bien, tanto el agua como la energía son indispensables para el desarrollo humano,
económico y social. Son la respuesta a las necesidades esenciales de una vida digna: sin
agua y energía no es posible lograr una adecuada alimentación, ni salud ni educación.

Alrededor de 1.500 millones de personas en todo el planeta no tienen acceso al agua


potable en cantidades suficientes. Cerca de 2.000 millones no disponen de electricidad y
son muchos más los que no disfrutan de un sistema de saneamiento individual.

Por otra parte, el agua y la electricidad son necesarias para alcanzar los llamados Objetivos
del Milenio (lucha contra el hambre, la pobreza, las enfermedades, el analfabetismo).

Ambos ven aumentar su demanda debido al crecimiento demográfico, al aumento del


nivel de vida, a la urbanización y a la modernización de la producción agrícola e industrial.
Agua y energía: una misma lucha | 307

¿No se dice desde la ONU que los recursos de agua disponibles para la agricultura
deberían doblarse de aquí a 2050 si no se mejora la productividad? En el caso de los
asentamientos urbanos, una ciudad como Marrakech, en Marruecos, “ha visto crecer su
consumo de agua potable en más de un 15% al año durante los últimos cinco años y,
en el caso de la energía, este aumento ronda el 25%”.

Según el informe Water for a growing planet, “la demanda de energía aumentará al
menos en un 70% de aquí a 2030 y las tres cuartas partes de este crecimiento
vendrá de los países en vías de desarrollo”.

Un artículo reciente del periódico francés Le Monde apuntaba que “el crecimiento
económico de China e India está transformando el sistema energético mundial”.

La situación del agua también es preocupante. Desde principios del siglo XX el consumo
de agua potable se ha multiplicado por siete. Además, la mala calidad del agua, o su
escasez, sigue siendo la primera causa de mortalidad, ocasionando entre siete y diez
millones de muertes al año de las cuales, al menos la mitad, corresponden a niños
menores de cinco años.

Si proyectamos en el futuro la situación actual, con 25 países en situación de estrés


hídrico (menos de 150m3 por año y persona), en 2050 casi cuatro de cada diez
personas sufrirán dificultades de abastecimiento de agua potable.

Agua para la energía, energía para el agua

Para producir energía se necesita agua y esta dependencia seguirá aumentando en


los próximos años. Así, el agua potable sirve para:

– Extraer los combustibles fósiles, el gas, el petróleo, el carbón y la mayor parte de


los minerales. Hay que tener en cuenta que los progresos técnicos llevados a cabo
en los últimos cincuenta años en los yacimientos profundos han sido beneficiosos
para la cuestión del agua. Así pues, la explotación de los acuíferos más profundos es
consecuencia de los progresos obtenidos por los petroleros que efectúan perfora-
ciones de reconocimiento o de explotación a más de mil metros.

– Enfriar las centrales termoeléctricas, ya sean centrales térmicas de nueva generación


o de centrales nucleares.

– Producir agroenergía, tanto para las centrales de madera, como para el desarrollo
de las culturas que producen agrocombustibles.
308 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

– Garantizar la producción de energía hidroeléctrica, sobre todo a partir de saltos


de agua y de presas. Esta producción, no lo olvidemos, es la primera fuente de
energía renovable del mundo.

Evidentemente, esta necesidad de agua para la energía genera debate. En primer lugar,
porque da lugar a la movilización de importantes espacios naturales, el desplazamiento
de poblaciones y actividades de producción. Además, porque crea conflictos entre los
diferentes usos del agua, por ejemplo, entre el agua para la alimentación y el agua
para la sanidad. Finalmente, porque la producción de energía movilizadora de agua
puede afectar de forma significativa a este recurso, al aumentar las extracciones y
alterar su calidad y temperatura modificando los ecosistemas acuáticos; en resumen,
produciendo un desequilibrio entre el uso necesario del agua por parte del hombre y
su restitución a la naturaleza sin poner en peligro la subsistencia de la biodiversidad.

No obstante el agua también necesita energía. Sin energía para el agua no hay
bombeo, tampoco almacenamiento, transporte, distribución o tratamiento.

Cuando hay falta de energía o su precio aumenta, la accesibilidad al agua disminuye.


En una selva de Mali donde se bombea agua durante ocho horas, las oscilaciones de
la Bolsa hacen que sólo se pueda bombear durante cuatro horas.

Además los nuevos métodos que ponen a disposición los recursos acuíferos conllevan
un consumo energético especialmente alto. La desalinización, los bombeos a gran
profundidad y el reciclaje de agua usada son “énergétivores” pero, sin ellos, no
seríamos, en un futuro, capaces de responder a la creciente demanda de agua para
la producción de alimentos y de distribución de agua potable.

El tema de una mayor utilización de energía para el agua también forma parte del
debate público en muchas regiones del mundo. Las políticas del agua y energía, que
generalmente están mal coordinadas, pueden crear tensiones e incluso disputas.

Este es el caso, en ocasiones, del riego, la gestión de crecidas o el reparto de la


producción de electricidad entre las actividades turísticas y agrícolas.

A partir de estas observaciones y ejemplos, podemos constatar que el futuro del agua
y la energía están, en gran medida, vinculados. A veces necesitan de políticas comunes,
pero siempre basadas en criterios de reciprocidad.
Agua y energía: una misma lucha | 309

Agua y energía, decisiones comunes

Es difícil ser exhaustivo respecto a un tema tan amplio. Simplemente intentaremos


recordar algunas claves de progreso que puedan llevar en el futuro a una utilización
más económica y eficiente del agua y la energía.

Para conseguirlo, es indispensable que los profesionales de ambos sectores trabajen


juntos para alcanzar un mejor conocimiento mutuo y un seguimiento regular y
duradero de los informes comunes sobre agua y energía. Sobre todo, deben explorar
la posibilidad de establecer indicadores de evaluación y de comportamiento de lo que
se podría llamar la “huella del agua” en la energía y, al contrario, la “huella de la
energía” en el agua.

Además, se impone un enfoque conjunto de regulación de la demanda. Desde hace


un siglo, los gobiernos, las autoridades políticas y económicas se han visto en la
obligación de incrementar la oferta a través de nuevas infraestructuras y de un mayor
número de equipos, con el fin de mejorar el acceso al agua y a la electricidad para
todo tipo de usos.

Esta política de “oferta a cualquier precio”, que en muchos casos ha llevado agua y
energía al mercado a precios subvencionados muy inferiores al precio de coste, ha
incitado en gran medida al sobreconsumo y al despilfarro.

Dicha política de aumento de la oferta sin protección y sin una gestión armoniosa de
los recursos ha demostrado claramente sus limitaciones.

No sólo “ha acabado la época del agua fácil”, también la de la energía. Mañana nos
veremos obligados a consumir menos, y a consumir “mejor” para responder a las
expectativas del hombre sin dejar de respetar la naturaleza.

Estimular la financiación y el buen gobierno

Numerosos países y autoridades locales se enfrentan a una evidente escasez de


recursos financieros para asegurar el futuro de su suministro hidráulico y energético.
Varias organizaciones han evaluado estas necesidades y obtenido estimaciones muy
diferentes. Siendo muy prudentes, podríamos decir que un mínimo de 100.000
millones de euros adicionales en cada uno de los dos campos serán necesarios.
310 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

No es fácil conseguir esta suma aunque, desde un punto de vista macroeconómico,


sólo representa 40 euros por año y por habitante del planeta. Además, tendríamos
que ser capaces de iniciar rápidamente los proyectos correspondientes a una cifra
tan importante.

Sin embargo, lo más importante desde el punto de vista del Consejo Mundial del
Agua es hacer frente a las fluctuaciones erráticas, pero regulares, del precio del
crudo y garantizar la energía indispensable para el agua, como causa mundial de
interés público.

La energía es indispensable para el agua. De la respuesta a este problema depende la


supervivencia de parte de las generaciones futuras. Por este motivo, es necesario
conseguir que tanto el mundo político como el energético, acepten que la parte de la
energía destinada al agua en los países y pueblos más pobres se ponga a su
disposición a un precio permanentemente reducido.

La comunidad internacional tiene el deber hoy de reflexionar, proponer soluciones que


ofrezcan estas garantías y, después, de aprobarlas.

¿Es posible imaginar una especie de moratoria sobre el incremento del precio, una
solución que estaría de algún modo encaminada a neutralizar una parte del precio o
bien su aumento, reciente o futuro?

Otra opción posible: contar con un combustible específico que se emplearía para
producir la energía necesaria para el agua. Se trataría de una solución comparable a
la que existió o existe en varios países europeos con el gasoil llamado domestico para
los agricultores, pescadores o taxistas.

Otra idea sería establecer un impuesto específico para los productos petrolíferos, el cual
habría que consensuar con los países productores, que beneficiaría directamente a los
países más pobres mediante un fondo especial dedicado exclusivamente al agua.

Una misma lucha

Las citadas son algunas de las claves de trabajo. Pero existe otra de carácter más global
y que podría suponer un reconocimiento conjunto de las necesidades respecto al agua
y la energía. Esta fue solicitada por el Consejo Mundial del Agua en Copenhague y
nunca ha sido tan cierta como ahora, ya que creemos que el futuro de la energía no
Agua y energía: una misma lucha | 311

puede escribirse sin el del agua. Por este motivo hemos solicitado que el agua entre a
formar parte del famoso Paquete Energía-Clima.

En realidad, el Mundo necesita un paquete agua-energía inmediatamente, con el


cambio climático como telón de fondo. Y para nosotros, que estamos a cargo de la
comunidad del agua, significaría la creación de un “Fondo Mundial para los Recursos
Escasos”, que contaría con apoyo institucional, sobre todo para favorecer la producción
de energía especialmente dedicada al agua.

Solamente así el hombre podrá protegerse a sí mismo y a la naturaleza. Garantizar la


disponibilidad de agua para la alimentación y la seguridad alimentaria de los más
necesitados. Garantizar la disponibilidad de agua con fines sanitarios y la reducción
radical de las muertes causadas por la escasez o la mala calidad del agua.

Ése es nuestro deber. Esta es la apuesta que exige una movilización común para el
agua y la energía.

Ésa es, en cualquier caso, la apuesta por el mañana, rigurosa y audaz, para garantizar
un mundo de progreso que sea tan equitativo como duradero.

Ha llegado el momento de que la Humanidad reconsidere la relación entre el hombre,


la energía y el agua. El momento de la indiferencia y de la desorganización ha pasado.
Asistimos al nacimiento de una era de consumo y utilización racional de estos recursos
escasos. Agua y energía, una misma lucha.
312 |
Los recursos hídricos y la energía | 313

Energía y sostenibilidad

Enrique Jiménez Larrea


314 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Energía y sostenibilidad

Enrique Jiménez Larrea


Director General de IDAE

N o es posible una economía sostenible si no está inmersa en un sistema energético


que garantice un suministro energético estable, diversificado, competitivo y con el
mínimo impacto ambiental.

Un suministro energético sostenible, como el descrito, tiene un efecto multiplicador en el


desarrollo económico global, al propiciar el desarrollo de dos sectores específicos de actividad
–el de las energías renovables y la eficiencia energética– de gran potencial en nuestro país.

Existe pues, una doble dimensión en el discurso de la sostenibilidad energética: el exclu-


sivamente energético, que afecta a toda la sociedad como demandante de energía, y el
del desarrollo industrial y económico del país. Por eso, en estos momentos, en que el
cambio de paradigma de desarrollo está de plena actualidad, la energía ocupa una
posición prioritaria en la agenda política.

La dependencia energética

A pesar de la importante disminución de la intensidad energética y del considerable


aumento de la participación de las energías renovables en el abastecimiento energético,
España sigue manteniendo una fortísima dependencia energética del exterior, lo que es
causa de crisis recurrentes desde los años 70, y un riesgo potencial a corto y medio plazo,
constituyendo, quizás, el problema energético que mayor atención reclama.

Además de la elevada dependencia energética, la volatilidad de precios y la todavía baja


eficiencia en el consumo, dan lugar a ineficiencias globales que disminuyen nuestra
competitividad empresarial.
Energía y sostenibilidad | 315

Nuestra dependencia es del orden del 80%, muy superior a la media UE, situada en el
50%. Por otra parte, las reservas de combustibles fósiles son cada vez más escasas y se
sitúan mayoritariamente en regiones geopolíticamente inestables.

Las previsiones más fiables indican que el pico de producción de petróleo o bien ya se
ha producido, o bien está a punto de producirse. Por ello, se prevé que los precios de
los combustibles fósiles seguirán incrementándose a medio plazo, debido no sólo al
agotamiento de las reservas, sino también al incremento de la demanda a nivel mundial,
a la vista de las previsiones de la AIE.

Sólo aumentando la eficiencia energética y la participación de energías renovables hasta


los límites técnicamente posibles (hoy por hoy, todavía lejos del 100% renovable),
podremos disminuir nuestra dependencia energética, y contribuir así a una economía
sostenible.

Afortunadamente, en la actualidad ya son perceptibles los cambios que se están produ-


ciendo en el sistema energético y que resultan claves para lograr los objetivos previstos.

Así, por ejemplo en 2009, las renovables contribuyeron con un 9,3% al abastecimiento
energético (7,6% en 2008). En cuanto a la producción eléctrica, supusieron el 25% en
2009 frente a un 19,7% en 2008, llegando en ocasiones puntuales a cubrir el 35% de
la producción eléctrica total, lo que ha permitido, a su vez, un repunte en cuanto al grado
de autoabastecimiento.
316 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En 2009 se ha mantenido, por quinto año consecutivo, el desacoplamiento entre PIB y


consumo (en los años de crecimiento las variaciones de consumo han sido inferiores a las
del PIB y en las recesiones la disminución de consumo ha sido superior) al contraerse el PIB
un 3,6%, mientras que el consumo de energía registró un descenso del 8,2%.

El análisis de este hecho demuestra que, a diferencia de lo ocurrido en otras crisis


económicas, además de los cambios estructurales en la economía debidos a la crisis, se
ha producido una mejora tecnológica, que se traduce en un aumento de la eficiencia
energética, debida a la introducción en el mercado de equipos, procesos industriales y
vehículos más eficientes.
Energía y sostenibilidad | 317

Causas de la mejora de la intensidad energética en España

Aunque en los últimos años se está reduciendo la intensidad energética a un ritmo


similar al de la UE, es un factor que lastra nuestra competitividad. Aún manteniendo el
ritmo de mejora de los últimos años, tardaremos más de una década en converger con
los países de la UE15.

En términos de intensidad final, la que mide la eficiencia de nuestro consumo, el techo


de la convergencia es todavía más elevado.

Los datos anteriores demuestran que nos encontramos en la senda adecuada, pero
queda mucho por hacer para alcanzar los objetivos previstos en 2020 (22,7% de
renovables y 20% de aumento de la disminución de consumos) y para converger en
eficiencia con los países de la UE lo antes posible.

La apuesta decidida por el ahorro y la eficiencia energética y por las energías renovables
podría reducir el consumo de energía en un 40% en el año 2030. Por su parte, la
dependencia energética de España en ese año podría reducirse a un 55%, mientras que
en un escenario tendencial, sin apoyos o al menos sin el impulso suficiente, se elevaría
por encima del 85%.

Emisiones de Gases de Efecto Invernadero

La solución al problema del calentamiento global exige una actuación decidida a nivel
mundial.

Debido a que la producción y consumo de energía ocasionan el 80% de las emisiones


de CO2, las principales bazas para disminuir las emisiones son el aumento de eficiencia
y la producción de energía con fuentes libres de carbono, fundamentalmente las
energías renovables.

El aumento de eficiencia, es una medida muy efectiva a corto y medio plazo, pero podría
no ser suficiente a largo plazo. Es decir por mucho que se aumente la eficiencia, tal como
hasta ahora se considera, si sigue aumentando el consumo, aumentarán las emisiones
de CO2. Las alternativas son considerar criterios dinámicos de eficiencia, adaptados a las
prestaciones de los equipos o fomentar políticas de disminución de consumos de los
nuevos equipamientos, similares a las obligaciones de reducción de consumos de los
coches nuevos, o la exclusión del mercado de las lámparas incandescentes.
318 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En esta línea es importante trasmitir a los consumidores un nuevo concepto de la


eficiencia energética e identificarla con modernidad, confort, y “valores”, de forma que se
perciba como algo deseable para contribuir a una sociedad sostenible.

Al igual que en el caso de la intensidad energética y de las renovables, también en lo


referente a emisiones se han hecho avances significativos. Así, cada kWh generado, en
2009 producía 298 gramos de CO2 (disminución del 7,7% respecto a 2008); que serán
205 en 2020.

En cuanto a demanda, cada tep consumida en 2009 emitía 3,3 toneladas de CO2 y se
espera que sean 2,9 en 2020. Por su parte la reducción de consumo experimentado en
2009, evitó la emisión de 24 millones de toneladas de CO2.

Como consecuencia de las reducciones de los últimos años, el incremento de emisiones


de CO2 desde 1990 a 2009 ha sido del 128%, cuando en 2007 dicho incremento, con
la misma referencia de 2009, era del 151%.

Por ello, en estos momentos, no sólo es perfectamente factible cumplir con el objetivo
de emisiones del Plan Nacional de Asignaciones 2008-2012 cifrado en alcanzar un
137% de incremento sobre 1990, sino acercarnos, o incluso cumplir, con el primer
objetivo de Kioto (incremento de emisiones de 115% en el periodo 2008-2012), que
hace tan sólo unos años se calificaba como imposible.

La situación actual ha sido posible gracias a la disminución de la intensidad energética


(en parte debida a la contracción de la economía, pero también a la continuación de la
mejora de la eficiencia) y a la mayor contribución de las energías renovables.

Evidentemente mantener esta tendencia, perfectamente factible, significaría para España


una puesta en valor de la “energía sostenible” con las ventajas económicas que de ello
se derivan.

Creación de riqueza

Las actividades económicas ligadas a las renovables y a la eficiencia contribuyen a


incrementar nuestro PIB, todavía en cifras modestas, pero que pueden tener un efecto
multiplicador creciente en el conjunto de la economía (fabricación de equipos, exporta-
ciones, formación, I+D e incluso actividades financieras).
Energía y sostenibilidad | 319

En 2008 la contribución al PIB de las renovables se estima en 4.800 M€ (0,44% del


PIB), con unas inversiones acumuladas en 2005-2008 de 30.000 millones de euros,
superando las previsiones del PER (24.000 millones), y que sin duda, se superarán con
el nuevo PER 2011-2020, actualmente en proceso de elaboración. En cuanto a eficien-
cia, las inversiones previstas en la Estrategia de Eficiencia (E4), actualmente vigente,
están próximas a los 5.000 millones de euros anuales.

Como ejemplo de actividades económicas ligadas a la eficiencia, son de destacar la


promoción del vehículo eléctrico (250.000 vehículos en 2014), lo que supondrá una
inversión de 590 millones de euros en industrialización e I+D+i, el Plan de Ahorro y
Eficiencia en edificios de la administración con una la inversión prevista de 2.350 M€ y
una creación de empleo prevista de 50.000 puestos de trabajo y la promoción de de las
empresas de servicios energéticos, a las que se les atribuye un potencial de mercado
entorno a los 1.400 millones de euros.

En el caso de la estrategia integral de impulso al vehículo eléctrico, es de destacar su


vertiente energética, tanto en eficiencia como en utilización de renovables, y la compo-
nente tecnológica y económica, que permitirá a la industria española un posicionamiento
temprano en la producción de estos vehículos y de sus componentes.

En cuanto a creación de empleo, son numerosos los organismos internacionales que


avalan la teoría de que las energías renovables y la eficiencia son un buen motor para
dinamizar la creación de empleo, con alta capacitación profesional. Así por ejemplo, de
acuerdo con el informe de la Comisión Europea “The impact of renewable energy policy
on economic growth and employment in the EU”, 1,4 millones de personas estaban
empleadas en el sector de las energías renovables en 2005 y se prevé que aumentarán
en 2020 entre 115.000 y 201.000 puestos de trabajo directos, si las ayudas se
mantienen en los niveles actuales, y entre 396.000 y 417.000 puestos, si se intensifican
las ayudas.

En el caso de España, el sector emplea en 2007 a unas 188.700 personas, entre puestos
directos e indirectos, y podrían ser 270.788 empleos directos en 2020, según el estudio
“Energías renovables y generación de empleo 2007” elaborado por el Instituto Sindical
de Trabajo, Ambiente y Salud de CCOO. Aplicando la misma relación entre empleo
directo e indirecto, que el estudio considera para 2007, se estima que podrían alcanzar
en 2020 un total de 574.000 empleos.

En cuanto a la eficiencia, sector difícil de abordar por su dispersión, las estimaciones


actuales indican que el impacto en el empleo es ligeramente superior al de las renovables.
320 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

A título de ejemplo se estima que se crean más de 2.000 empleos por cada Mtep
ahorrado mediante inversiones en eficiencia y que medidas tales como la Certificación
Energética de Edificios y la incorporación de sistemas de control e información en
productos en la edificación permitirán la creación anual de 1,7 millones de empleos-
año en la UE.

En el Proyecto de Ley de Economía Sostenible, los aspectos energéticos tienen presencia


significativa, lo que contribuirá a que las actividades relacionadas con la energía soste-
nible tengan importancia creciente en un nuevo modelo económico.

Parece pues claro que las actividades económicas ligadas a la eficiencia energética y a
las energías renovables, contribuirán a un nuevo modelo productivo más sostenible,
constituyendo un motor de generación de empleo y de nuevos mercados a las
empresas españolas.

Instrumentos de actuación

Los avances anteriormente citados en eficiencia y renovables, hubieran sido imposibles


sin unas políticas públicas definidas a través de acciones estructuradas y coordinadas con
todas las administraciones públicas, con un adecuado alcance tecnológico y territorial y
con la participación empresarial en su desarrollo y aplicación.

La Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España 2004-2012 (E4) es el


instrumento mediante el cual se está impulsando la eficiencia energética. Se trata de un
plan que se está llevando a cabo a través de un modelo de gestión compartida con las
Comunidades Autónomas, mediante planes de acción específicos.

En el marco de esa Estrategia, el Plan de Acción 2008-2012 tiene un objetivo de ahorro


acumulado de 88 millones de tep, con un presupuesto anual medio de unos 500 M€
de ayudas a la ejecución de proyectos e inversiones.

Además, es de destacar la aprobación de numerosas disposiciones normativas, que


afectan a distintos ámbitos de consumo. Entre estas normativas conviene señalar el
Código Técnico de la Edificación, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios,
la Certificación Energética de los nuevos edificios, el Reglamento de Eficiencia Energética
en Instalaciones de Alumbrado Exterior, una nueva estructura del impuesto de matricu-
lación de vehículos basada en eficiencia energética y emisiones de CO2 por vehículo, y
el Decreto de Fomento de la Cogeneración.
Energía y sostenibilidad | 321

En cuanto a las energías renovables, se ha diseñado un marco de apoyo estable basado en


subvenciones y primas, que se ha ido afianzando año tras año, resultando ser uno de los más
ventajosos de Europa por su alta eficacia, eficiencia y flexibilidad ante situaciones de cambio.

Existen otros mecanismos de apoyo alternativos, como los impuestos directos, cuotas
obligatorias de consumo o créditos fiscales a la producción. De todos ellos, el mecanismo
de primas a la producción de energía eléctrica, ha demostrado un satisfactorio
funcionamiento y es lo suficientemente versátil, como para ser la alternativa preferida
frente a otros sistemas de apoyo.

De ello queda constancia en el documento de la Comisión Europea SEC(2008)57


donde se estudian los indicadores de eficacia y eficiencia de los distintos sistemas de
ayudas públicas a las energías renovables en los 27 países miembros de la UE. El
informe concluye que los mecanismos basados en tarifas y primas, como el español,
tienden a ofrecer los mejores valores en ambos indicadores.

Dicha intervención queda ampliamente justificada, considerando la contribución de las


energías renovables a nuestra independencia energética, la reducción de emisiones de
CO2, el fomento de la innovación para desarrollar tecnologías propias, creación de
empleo, contribución a la mejora de la competitividad y creación de riqueza.

Los objetivos del Plan de Energías Renovables (PER 2005-2010) contemplan una
contribución de estas fuentes de un 12% al consumo de energía primaria, de un 29,4%
al consumo de electricidad y de un 5,83% al consumo de biocarburantes en el
transporte.

El citado plan prevé una inversión total de casi 23.600 millones de euros y unos apoyos
de, aproximadamente, 8.500 millones.

En el período 2005-2009, hemos presenciado un fuerte desarrollo de las energías


renovables, con crecimientos muy importantes en algunas áreas de generación eléctrica,
como eólica y fotovoltaica; y en pleno crecimiento la solar termoeléctrica. Elevado ha sido
también el crecimiento de la capacidad de producción del sector de biocarburantes,
aunque su industria afronta una coyuntura problemática.

En definitiva, se vaticina un satisfactorio grado de cumplimiento de los objetivos estable-


cidos para 2010 en la mayoría de las tecnologías; y en algunas, tales como fotovoltaica,
termosolar y eólica, se superarán los objetivos. En las áreas térmicas se necesitará, en
cambio, un esfuerzo adicional que, sin duda, contemplará el nuevo PER.
322 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

En biocarburantes, por ejemplo, el tipo cero en el impuesto de hidrocarburos ha impulsado


la construcción de una importante capacidad de producción, a pesar de las tensiones del
momento actual.

Las aplicaciones térmicas, así mismo, han incrementado su desarrollo mediante disposi-
ciones como el Código Técnico de la Edificación y el Reglamento de Instalaciones Térmicas
en Edificios (RITE); o las subvenciones a fondo perdido y la implantación, cada vez mayor,
de empresas de servicios energéticos.

La integración creciente de las energías renovables y la eficiencia energética se impulsará


a medio plazo a través de la introducción del vehículo eléctrico, tecnología que, además
de aumentar la eficiencia energética, podrá en el futuro contribuir al almacenamiento de
energía y a la gestión de la red.

Otro factor decisivo de integración será el compuesto por los sistemas de almace-
namiento y redes inteligentes de distribución, que harán las instalaciones más fácilmente
gestionables.

Los nuevos instrumentos de apoyo que se están preparando en la actualidad, tanto el


nuevo PER como los futuros Planes de Acción de Eficiencia, unidos a la mencionada Ley
de Economía Sostenible y la Ley de Eficiencia Energética y Renovables, son una magní-
fica oportunidad de hacer un país más competitivo, con un sistema energético sostenible
y con un desarrollo económico muy distinto al habido en los últimos años.
Energía y sostenibilidad | 323

Energía y sociedad

Pedro Macía

Víctor Pérez Díaz

Ángel Expósito

Santiago Cárcar

Iñaki Garay

Antonio Cerrillo
324 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

El punto de inflexión

Pedro Macía

S iempre que se analiza la consecución de un éxito, resulta difícil determinar la


importancia que pudo tener, para su consecución, un hecho concreto en un
momento determinado. Nos hemos habituado a contemplar el conjunto y despreciar el
detalle y, sin embargo, al analizar los resultados más brillantes siempre encontraremos un
momento, un dato, una actuación que actuó como punto de inflexión en el que, para
bien o para mal, se modificó decisivamente el curso de los acontecimientos.

Los pequeños detalles suelen ser los que dan lugar a los mayores cambios aunque,
inicialmente, acostumbren a pasar desapercibidos. Después, cuando el catalizador de la
Historia les proporciona su dimensión definitiva, brotan explicaciones documentadas y
artificiosas de los arúspices del pasado, surgen paternidades oportunistas y crecen por
doquier los expertos en rentabilizar el esfuerzo ajeno.

Desde mi peculiar condición de observador y cronista, subido a la privilegiada atalaya de


una televisión entonces omnipresente y en principio única, he tenido la oportunidad de
asistir desde la primera fila a no pocos momentos trascendentales. He compartido el
espacio de pensadores relevantes, de artistas inigualados y de hombres de empresa
singulares. He presenciado, transmitido y comentado hechos irrepetibles que, paulati-
namente, se han ido retocando y degradando por terceras voces, interesadas en hacerse
sitio hasta incluirse en las fotos de unos actos en los que no estuvieron. Y he aprendido
que esa es una parte indeleble de la condición humana que, generalmente, suele ofrecer
suculentas rentabilidades. Hoy sabemos mucho de quiénes y cómo se han lucrado y
enriquecido con la explotación de las diferentes formas de la energía, aunque los
descubridores, investigadores o creadores que hicieron posible su utilización, permanez-
can en su mayor parte difuminados en los rincones del olvido.
Energía y sociedad | 325

La eclosión de la importancia de la energía como factor determinante del progreso de la


sociedad se produjo, probablemente, con el nacimiento de la revolución industrial, gracias
al talento y al esfuerzo de quienes sólo se preocupaban en aportar respuestas eficaces a los
problemas de su tiempo. Nombres que, en la mayor parte de los casos, permanecen
ignorados en los rincones de la historia. Sin embargo, la percepción social de la trascendental
importancia de la energía como factor determinante en la evolución y desarrollo de la
Humanidad, tuvo lugar en la segunda mitad del pasado siglo, cuando las sucesivas crisis del
petróleo retorcieron los valores sobreentendidos, cercenaron las expectativas de muchos
países en vías de desarrollo, modificaron el mapa geopolítico y removieron la estructura
económica que se había considerado inalterable durante siglos. Las crisis económicas y las
réplicas que las siguieron, al tiempo que una amenaza para la estabilidad de naciones
enteras, también representaban una oportunidad para revisar la escala de valores conven-
cionales, hacer apuestas novedosas y fortalecer las propias estructuras.

En la España de finales de los setenta que tenía recientes las cicatrices de una dolorosa
autarquía y que, por entonces, se asomaba a una transición política, escuché a los
curtidos responsables de las grandes empresas eléctricas sus argumentaciones sobre lo
prioritario que resultaba buscar un mayor autoabastecimiento energético como clave
esencial desde la que sedimentar un desarrollo real y duradero. Resultaba evidente que
la dependencia del petróleo dejaba nuestra prosperidad a merced de una OPEP
envalentonada que justificaba sus exorbitantes subidas de precio en el pretexto,
repetido secuencialmente, de que apenas quedaría petróleo para cuarenta años. Las
especiales circunstancias españolas, con una Constitución recién nacida, una
Democracia apenas inaugurada, una tremenda y sanguinaria amenaza terrorista con la
desalmada ETA y el zigzagueante GRAPO, unas agobiantes presiones sindicales que
plagaban de huelgas el mapa empresarial, un naciente Estado de las Autonomías que
cada día desequilibraban las actuaciones del Gobierno, junto al descarado retraso en
aceptar y combatir los efectos de la crisis, causaban estragos en el ánimo y las
esperanzas de las clases sociales media y baja. Fue entonces cuando se acentuó la
apuesta nuclear, se dedicaron recursos, (también públicos, pero sobre todo privados) a
la investigación de las energías eólica, solar, maremotriz y de la biomasa y se
establecieron los que, creo, fueron los primeros planes estructurados de ahorro y
eficiencia energética desde la superación del gasógeno de la posguerra.

Ese era el escenario en el que hace ahora veinticinco años nació El Club Español de la
Energía, como un lugar de encuentro, análisis y discusión. Un proyecto relativamente
modesto para conciliar voluntades y potenciar las capacidades de las empresas y los
profesionales relacionados con el mundo de la energía en sus diferentes fuentes. Tuve la
oportunidad de hablar con alguno de sus creadores y las expectativas con las que
326 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

trabajaron en su constitución, se circunscribían a un estricto ámbito técnico-empresarial.


El salto cualitativo del Club se produjo unos pocos años después tras el nombramiento
como presidente de Victoriano Reinoso, un gallego tímido, prudente y perspicaz que
desarrollaba sus labores primero como Director General y más tarde como Consejero
Delegado en Unión Fenosa y a quien Julián Trincado Settier, presidente de la eléctrica,
prestó todo su apoyo y capacidad de influencia en este cometido. Se vivían los primeros
y fortísimos coletazos de una desafortunada y demagógica moratoria nuclear decretada
por el primer gobierno de Felipe González con Carlos Solchaga como Ministro de
Industria. Con unos recursos hidráulicos difícilmente ampliables y unas reservas de
carbón de elevado coste de extracción y dudosa calidad energética y medioambiental, se
diseñó un futuro basado en la generación eléctrica con el Gas como combustible, tan
perecedero y fluctuante en términos de suministro y precio como el petróleo. España
necesitaba crecer para reducir una tasa de desempleo insostenible y todos eran cons-
cientes de que el consumo energético, principalmente el eléctrico, tendría que recuperar
sus altas tasas de crecimiento, lo que exigía preparar con la suficiente antelación los
centros de generación necesarios para satisfacerla. Además, nos encontrábamos a las
puertas de un Mercado Común que tenía sus propias reglas a las que deberíamos
acomodar buena parte de nuestras normas y procedimientos.

Era el momento de hablar de Energía con mayúsculas. De tratar de concitar la atención


de la sociedad hacia todo cuanto se relacionara con el mundo energético y de multiplicar
los foros de discusión sobre las medidas que se deberían tomar para coadyuvar al
desarrollo de la sociedad desde un suministro de energía suficiente y a precios compe-
titivos. Y el Club de la Energía, se enseñaba como un lugar idóneo para propiciar el
debate sobre todos esos asuntos. El problema surgía de que el propio Club apenas había
traspasado los círculos endogámicos de sus propios miembros. Resultaba muy difícil que
los medios de comunicación prestaran más espacio a los análisis energéticos, habida
cuenta de los múltiples hechos noticiosos que se generaban en la convulsa sociedad de
aquellos días. Incluso los diarios económicos tenían una asignación reducida de espacio
a estos asuntos y la tendencia no era fácil de reconducir.

Uno de los principales elementos revulsivos de atracción que se diseñaron fue el que
desembocó en la creación de los Premios Nacionales de la Energía. Se trataba de ofrecer
una generosa compensación a los periodistas o profesionales que destacaran en sus
aportaciones y análisis sobre las diferentes fuentes energéticas y en cuya génesis quiso
Victoriano Reinoso concederme un privilegiado papel como asesor suyo. Hubo muchas
dudas y reticencias dentro de su equipo sobre el alcance y la conveniencia de su creación,
a la que pocos concedían un grado superior al de “anecdótico”. Pero como Victoriano
Reinoso era hombre de palabra determinante, nadie contradijo que se crearan. La
Energía y sociedad | 327

convocatoria no presentó demasiados problemas. Desde el primer momento se contó con


el decidido y generoso apoyo de las patronales del Carbón, del Gas, del Petróleo, de la
Energía Nuclear, de UNESA y del IDAE. Se instrumentaron los mecanismos habituales en
estas citas y todos y cada uno de los colaboradores volvieron a sus tareas habituales.
Apenas hubo debates de fondo, se aceptaron sin discusión la mayor parte de las
propuestas y todo se sucedió sin sobresaltos en un escenario de relativa indiferencia, hasta
que dos o tres meses antes de la fecha prevista para la entrega de los premios se planteó
el cómo y el dónde se debía celebrar, así como la dimensión que se quisiera dar al acto.

Para que estos premios recibieran un respaldo mediático, era necesario que la entrega
de los mismos aportase algunas novedades sobre los que, con otros fines y objetivos, se
celebraban tradicionalmente. De ahí surgió la idea de convertirlos en una “fiesta de la
energía” en la que participaran por igual políticos, empresarios, asociaciones y periodistas.
Una “tregua” en las naturales disputas cotidianas de los agentes energéticos, que sirviera
de base para un mejor entendimiento entre todos. Muy pocas personas participaron en
aquellas intensas reuniones en las que los ojos siempre inquietos de Victoriano Reinoso
se paseaban entre los argumentos de cada quién, antes de pronunciar su inapelable
veredicto. Así, con los calores del verano de 1989 tuvo lugar el primer acto formal de
entrega de los Premios del Club, en unos salones del Hotel Palace que se quedaron
pequeños para acoger a todos los que querían asistir.

Creo que pocas veces ví a un Victoriano Reinoso más feliz. En un solo acto, el Club
Español de la Energía había pasado de su discreto anonimato social a ocupar un lugar
preferente en la atención social. En mi opinión, por injusto que pueda parecer, ese
hecho marcó la trayectoria del Club mucho más que los destacados trabajos, análisis,
estudios y aportaciones que se proyectaban desde su actividad cotidiana. Se había
conseguido que las habitualmente tediosas entregas de premios se desarrollaran con
interés constante de los asistentes y con una agilidad infrecuente. Y, lo que es más
importante, el éxito de la primera convocatoria se vio multiplicado en la segunda, se
acrecentó en la tercera y siguió su camino ascendente año tras año. La entrega de los
Premios se fue consolidando como uno de los momentos relevantes y de inexcusable
presencia para todo el sector energético. Desde la segunda celebración, crecieron por
la trastienda verdaderas pugnas para ocupar determinados asientos en determinadas
mesas y se convirtió en norma el que el Ministro del ramo, (Industria, Energía o
Economía, según los momentos), debía aprovechar esta oportunidad para escenificar
las líneas gruesas y los trazos finos de su política energética.

Desde ese escenario de la entrega de los Premios del Club Español de la Energía, se vivió
la evolución hacia la liberalización del sector, en ese estrado se sucedieron ministros y
328 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

partidos y durante el aperitivo y las sobremesas se cerraron o concertaron no pocos


acuerdos trascendentales y se disolvieron un buen número de rencillas personales. El
acto de la entrega de esos premios alcanzó una resonancia capital y sirvió de soporte a
las muchas actividades e iniciativas del Club y a sus notables aportaciones en momentos
muy delicados y decisivos para la economía y la industria españolas.

Sería interesante hacer un profundo análisis semiológico sobre cómo un hecho,


aparentemente marginal y complementario a las actividades propias del Club, pudo
actuar como potente revulsivo y el modo en el que esas convocatorias contribuyeron al
desarrollo energético y social que se experimentó durante los años siguientes. Y, aunque
su decisivo papel nadie lo ignora ni olvida en el sector, también convendría subrayar que
el impulso que originó ese punto de inflexión para la vida del Club Español de la Energía
tuvo nombre y apellidos: Victoriano Reinoso y Reino.
Energía y sociedad | 329

La opinión pública española sobre la energía


en el marco europeo

Víctor Pérez Díaz


Presidente de Analistas Socio-Politícos, Gabinete de Estudios

Juan Carlos Rodríguez


Investigador de Analistas Socio-Políticos, Gabinete de Estudios

L os retos energéticos a los que se enfrentan sociedades avanzadas como la


española son de gran magnitud, especialmente a largo plazo, sobre todo porque no
sabemos si podremos seguir contando con fuentes de energía tan baratas y asequibles
como en el pasado. Los desafíos más sobresalientes son el seguir contando con un
suministro de energía suficiente a costes razonables y la transición a una economía
poco basada en combustibles fósiles y menos consuntiva de recursos naturales.

Si una sociedad quiere dar respuesta cabal a esos retos y no, simplemente, dejarse
llevar, o dejar que la realidad acabe imponiéndose, necesita de una adecuada discusión
pública sobre energía, con las dosis necesarias de reflexión, deliberación y, al final, toma
de decisiones estratégicas. No siempre son así las cosas. No está claro que haya sido
así en España.

Esa discusión pública puede incorporar a la ciudadanía o prescindir de ella, limitando la


conversación a los actores organizados. Desde un punto de vista normativo, en una
democracia liberal no tiene sentido prescindir de la participación ciudadana en el debate
público. Pero tampoco tiene mucho sentido por prudencia. En ocasiones se prescinde
de la ciudadanía y las decisiones abocan a callejones sin salida.

Un modo de incorporar a la ciudadanía en la discusión pública es mediante el conoci-


miento de la opinión pública, a través del mecanismo habitual para hacerlo, las encuestas
a muestras representativas de la población adulta. Eso sí, para que sean útiles, hay que
situar los datos que nos proporcionan en un marco interpretativo en el que, como poco,
hay que tener en cuenta lo siguiente. Primero, siempre hay una dosis importante de
simplificación en las preguntas. Segundo, la opinión se mide en un momento, pero hay
330 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

que entenderla como parte de un proceso en curso, con continuidades y cambios, no


necesariamente previsibles. Tercero, hay que tener en cuenta la homogeneidad o la
diversidad de las opiniones. Cuarto, hay que apuntar las coherencias o incoherencias
entre las actitudes, los conocimientos y los comportamientos revelados en las encuestas.
Por último, hay que recordar que algunas o bastantes de las actitudes son más bien "no
actitudes", pues las despierta el mero procedimiento de la encuesta y no se corres-
ponden directamente con experiencias vividas, sean habituales o no. Estas cautelas rigen
para los datos que aquí presentamos.

En este trabajo, trazamos los rasgos básicos de la opinión pública española sobre la
energía, en lo posible en comparación con la de los países de la Unión Europea, y, en
ocasiones, con la perspectiva diacrónica (posible y) necesaria para entender mejor esa
opinión. Para ello usamos una colección amplia de encuestas, españolas (como la que
hicimos en Analistas Socio Políticos en 2007, ASP 07.044) e internacionales, básica-
mente Eurobarómetros1. Agrupamos esos rasgos básicos en los siguientes temas:
sustancia y dimensión de los problemas energéticos, soluciones a los problemas (qué
voces se escuchan, qué políticas públicas se prefieren, y, muy en especial, qué menú
de fuentes energéticas se prefiere), y limitaciones de la opinión pública española para
contar con una discusión pública de mayor calidad.

Antes de comenzar con el estado de la opinión, repasemos someramente tres datos


básicos de la situación energética española, como dosis de realidad necesaria para la
evaluación de la opinión del público. Primero, nuestra intensidad energética (consumo
de energía primaria por unidad de PIB) sigue siendo demasiado alta, en comparación
con los países más eficientes de la Unión Europea, si bien parece estar reduciéndose
recientemente, tras dos décadas de estabilidad al alza. Segundo, España es uno de los
países desarrollados más dependientes de las importaciones de energía (aproxima-
damente en un 80% del consumo de energía primaria), y la dependencia casi no ha
hecho más que crecer en el último cuarto de siglo. Por último, todavía no hemos hecho
nuestros deberes en términos de la emisión de gases de efecto invernadero. Las
emisiones españolas son las que más han crecido porcentualmente desde 1990 en la
Unión Europea, si excluimos a Chipre, y estamos lejos de cumplir nuestros compro-
misos derivados del Protocolo de Kioto, aunque la profunda crisis económica actual está
ayudando, gracias a una acusada caída del consumo de energía.

1. La mayoría están citadas en nuestro libro Energía y sociedad: actitudes de los españoles ante los problemas de la energía y el medio ambiente (Madrid, Club Español
de la Energía, 2008), al que remitimos para los detalles de las encuestas. Los datos más recientes, o los no recogidos en ese libro, son todos fácilmente identificables
con la denominación que usamos en el texto y están disponibles públicamente en Internet.
Energía y sociedad | 331

Percepción de la sustancia y la dimensión de los problemas


energéticos

Habitualmente, cuando consideran la importancia de la situación energética como


problema del país, amplias mayorías (cercanas a los dos tercios) le asignan mucha o
bastante importancia (Fundación BBVA 2007). Sin embargo, cuando se trata de mencio-
nar los dos o tres problemas más importantes, los energéticos (y los medioambientales)
quedan relegados a las últimas posiciones del ranking de preocupaciones, revelándose
España como uno de los países de la Unión Europea en que menos importan estas
cuestiones (Eurobarómetro especial 262, 2006).

Cuando se les ofrece una lista de problemas energéticos, a los españoles les preocupa,
sobre todo, el de la escasez y el agotamiento de los recursos, los efectos del uso de la
energía en el medio ambiente y el aumento de los precios energéticos. La dependencia
energética preocupa claramente menos, y mucho menos lo hace el servicio que prestan
las empresas de distribución eléctrica o de gas (Fundación BBVA 2007). Sin embargo, si
sus respuestas son espontáneas, cambia algo la jerarquía y, sobre todo, un tercio ni
siquiera responde a la pregunta (Foro nuclear 2004).

Centrándonos en la cuestión de la creciente escasez de recursos, son clara mayoría


(casi tres quintos) los que ven probable que el petróleo se haya agotado en cincuenta
años (ASP 07.044). Y también son bastantes más los que creen que en la próxima
década los españoles tendremos dificultades para cubrir las necesidades de demanda
de energía (la mitad) que los que creen que se podrán cubrir sin dificultad (un
quinto) (CIS 2007).

La dependencia energética española resulta muy o bastante importante para casi todos los
españoles adultos una vez que son conscientes de su gran dimensión (ASP 07.044).
Asimismo, mayorías muy amplias ven como muy o bastante alto el riesgo de que los países
suministradores de petróleo suban drásticamente su precio (nueve de cada diez) o
interrumpan su suministro (dos tercios; ASP 07.044).

La cuestión del calentamiento global tiende a ser vista como muy importante. Por ejemplo,
una amplísima mayoría cree que supone una amenaza muy o bastante seria para la vida
del encuestado y la de su familia en las dos próximas décadas (casi nueve de cada diez;
ASP 07.044). De hecho, los españoles se sitúan entre los europeos que más gravedad
actual otorgan al cambio climático, aunque hay que recordar que comparten la reciente
tendencia general en Europa a asignarle menos relevancia (Eurobarómetros especiales
300 [2008] y 322 [2009]).
332 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Soluciones a los problemas energéticos

Confianza en actores

A la hora de buscar soluciones a los problemas energéticos (o a los problemas medioam-


bientales), los españoles tienden a escuchar a unos partícipes en la discusión pública con
mucha más atención que a otros, según una pauta que no les distingue especialmente
del conjunto de los europeos. Son mayoría los que confían totalmente o mucho en la
información sobre asuntos energéticos proporcionada por los científicos y por las
asociaciones ecologistas o de consumidores, y son una clara minoría los que confían así
en los partidos políticos, los gobiernos nacionales, o las empresas del sector (Eurobaró-
metro especial 262, 2006). Si se ven forzados en la encuesta a elegir dos actores según
la confianza en que les expliquen con realismo la situación de los riesgos medioambien-
tales, las diferencias se acentúan todavía más (ASP 07.044).

Una mayoría clara de españoles (casi tres quintos) cree que las empresas de energía
tienden a prestar servicios de buena calidad, pero una mayoría más amplia (más de dos
tercios) no cree que sean respetuosas con el medio ambiente. De igual modo, son muy
pocos (apenas un cuarto) los que creen que los partidos políticos estén realmente
preocupados por la protección del medio ambiente, y probablemente los que piensan
así son menos hoy que hace una década (ASP 07.044 y CIS 1996).

Políticas públicas

Puestos a establecer prioridades para la política energética, los españoles no mantienen la


jerarquía de problemas vista más arriba, como tampoco lo hace, seguramente, el conjunto
de los europeos. En la medida en que en las encuestas se mencionan objetivos inmedia-
tos o que afectan directamente a la vida cotidiana de los entrevistados, éstos se colocan
en los primeros lugares. Así, al señalar las dos principales prioridades de la política
energética del gobierno español, más de la mitad favorece el garantizar precios bajos para
los consumidores, algo más de un cuarto menciona la protección medioambiental, la
misma proporción cita la garantía de una oferta continuada de energía, y la quinta parte
se refiere a la protección de la salud pública. La reducción del consumo de energía, la
lucha contra el calentamiento global, la independencia energética y la competividad
industrial recogen muchas menos menciones (Eurobarómetro especial 262, 2006).

Si se trata de reducir el consumo de energía, una de las estrategias más promovidas en


el debate público, las medidas preferidas por los españoles (y por el conjunto de los
europeos) son las menos gravosas para ellos. Puestos a elegir dos medidas prioritarias,
más de la mitad menciona las campañas de información sobre el uso eficiente de la
Energía y sociedad | 333

energía y un quinto cita los incentivos fiscales a dicho uso; bastantes menos se refieren
a la adopción de estándares más estrictos o la aplicación estricta de los actuales (Euroba-
rómetro especial 258, 2006). Si se enfrentan a mostrar su acuerdo con una colección
de medidas, los resultados son algo distintos, pero en la misma línea: el mayor acuerdo
lo recoge el establecer tarifas eléctricas distintas según el volumen de consumo, a lo que
le sigue el limitar el consumo de los equipos de aire acondicionado y restringir el uso del
coche. Muy pocos muestran su acuerdo con el aumento de los precios de la electricidad
o los impuestos de la gasolina (Fundación BBVA 2007).

Si se trata de estimular comportamientos medioambientales adecuados, de nuevo,


mayorías amplísimas son partidarias de que el estado subvencione a los hogares (para
que renueven sus electrodomésticos) o a las empresas eléctricas (para que usen más
fuentes renovables), pero son pocos los partidarios de subir los impuestos de la gasolina
por los daños medioambientales que ocasiona el tráfico (ASP 07.044).

En general, la mayoría de los españoles ha tendido a primar la protección medioambiental


sobre el crecimiento económico, aunque habría que comprobar si se mantiene esta primacía
en medio de una crisis económica tan profunda como la actual. Hasta hace un par de años
no sólo pensaba una mayoría así, sino que una mayoría clara tendía a esperar beneficios
económicos a medio o largo plazo si se aplican determinadas políticas medioambientales.
Por ejemplo, casi dos tercios creían que los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de
efecto invernadero supondrían un uso más eficiente de la energía y ahorrarían dinero a largo
plazo, por lo que la economía española se volvería más competitiva. Escasamente un quinto
creía que esos esfuerzos serían demasiado costosos y dañarían nuestra economía (ASP
07.044). Más recientemente (2009), tres quintos de los españoles estaban de acuerdo con
la idea de que la lucha contra el cambio climático puede tener un impacto positivo en la
economía europea, si bien España se situaba en el puesto 17º de los países de la Unión
Europea ordenados según el grado de acuerdo (Eurobarómetro especial 322, 2009).

Menú de fuentes (con especial consideración de la nuclear)

Quizá la principal decisión estratégica que adoptan o dejan de adoptar los países en
relación con el uso de energía es la del menú de fuentes en que confiarán a medio y
largo plazo. Si la de España reflejase los puntos de vista de los españoles tal como se
miden en las encuestas de opinión, estaría bastante clara, o, al menos, lo habría estado
hasta muy recientemente. El máximo grado de apoyo lo han recibido en los últimos
lustros fuentes renovables como la solar o la eólica. El mínimo, muy claramente, lo ha
recibido la energía nuclear, aunque tampoco han resultado nada favorecidos el petróleo
y el carbón. La gradación, por otra parte, no es muy distinta de la observable a escala
europea (Eurobarómetro especial 262, 2006).
334 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

La previsión de contar con unas u otras fuentes en el futuro refleja en buena medida esas
preferencias. Casi dos quintos de los españoles menciona la energía solar como una de
las tres fuentes que más se usarán dentro de treinta años, y un cuarto menciona la eólica.
Escasamente un séptimo menciona la energía nuclear, bastante menos que el tercio de
europeos que sí lo hace (Eurobarómetro especial 262, 2006).

De hecho, los españoles nos encontramos entre los europeos más contrarios a la energía
nuclear. En 2005 apenas un sexto estaba a favor de la energía nuclear, lejos del tercio
de europeos que la favorecía, si bien en 2008 el porcentaje de partidarios en España
aumentó hasta cerca de un cuarto (más de dos quintos para el conjunto europeo), en
la línea de lo que ocurrió en casi todos los países de la Unión Europea, y a la par que se
desarrollaba un debate más vivo sobre la energía nuclear. Incluso así, en 2008 España
se situaba en el puesto 22º por su grado de apoyo a esta fuente de energía (Eurobaró-
metros especiales 227 [2005] y 297 [2008). Y en 2009, con una formulación relativa a
qué hacer con la proporción actual de energía nuclear (aumentarla, mantenerla o
reducirlo) estaba en el puesto 23º (Eurobarómetro especial 324, 2009).

A pesar de ello, el renovado debate sobre la energía nuclear quizá pueda provocar
cambios en la perspectiva de los españoles. Por lo pronto, aunque les convencen menos
que a los europeos medios los argumentos habituales sobre sus ventajas, mayorías
relativas de españoles tienden a aceptarlas. La mitad está de acuerdo con que la energía
nuclear permite a los países europeos diversificar sus fuentes de energía (y sólo un
quinto está en desacuerdo). La mitad también está de acuerdo con que podríamos
reducir nuestra dependencia del petróleo si usásemos más energía nuclear (y sólo un
quinto está en desacuerdo). Por último, dos quintos están de acuerdo con que una
ventaja de la nuclear es que emite menos gases de efecto invernadero que, por ejemplo,
el petróleo (y sólo un quinto está en desacuerdo) (Eurobarómetro especial 297, 2008).

A la recuperación del debate sobre la energía nuclear a escala mundial se han unido estos
dos últimos años discusiones concretas en el caso español, relativas a la prolongación de
la licencia a la central de Garoña para seguir operando más allá de su hipotética vida útil
y al establecimiento de un almacén centralizado de residuos radioactivos. Es posible que
la discusión sobre Garoña, mucho más concreta que las referencias habituales a las
centrales nucleares en nuestro debate público, con partícipes más directamente implica-
dos y con una puesta de relieve de los costes y beneficios específicos de una decisión tal
haya podido provocar, siquiera, un cambio temporal en la opinión de los españoles. Según
las encuestas del Foro nuclear, la proporción de españoles favorables a las centrales
nucleares, tradicionalmente muy minoritaria, venía aumentando suavemente desde 2004
(un sexto) hasta 2008 (un cuarto), pero experimentó un salto brusco en 2009 (más de
Energía y sociedad | 335

dos quintos), llegando a superar a la proporción de contrarios (menos de dos quintos).


Algo parecido ocurrió con la opinión sobre qué hacer con las centrales nucleares
existentes en España: la opinión claramente mayoritaria en 2004 (cerca de tres quintos)
era la que favorecía su cierre progresivo, pero en 2009 los partidarios del cierre (más de
un tercio) apenas superaban a los de permitir que las actuales agoten su vida útil (menos
de un tercio), mientras que los partidarios de construir nuevas centrales habían acrecen-
tado sus filas considerablemente (desde la décima a la cuarta parte) (Foro nuclear,
encuestas de 2004, 2007, 2008 y 2009). Hay que recordar que la encuesta de 2009 se
llevó a cabo poco después del debate sobre la central de Garoña. Por tanto, habrá que
esperar a encuestas ulteriores para comprobar si ese cambio es coyuntural o duradero.

Limitaciones de la opinión pública

Como decíamos al principio, un modo de incorporar a la ciudadanía a la discusión


pública sobre la energía es a través de las encuestas de opinión, si bien, recordábamos,
hay que tener en cuenta los límites de esa técnica a la hora de interpretar los resultados.
Pero no basta con tener en cuenta esos límites “técnicos” a la hora de describir los
rasgos básicos de la opinión. También tenemos que tener en cuenta un conjunto de
limitaciones sustantivas de los conocimientos, actitudes y comportamientos de los
ciudadanos, que completan el análisis de las percepciones y preferencias efectuado en
las secciones anteriores. Necesitamos recordar que esas percepciones y preferencias se
producen en el marco de llamativas lagunas de conocimientos sobre la energía, de
notables prejuicios y temores no del todo fundados, y, en particular, de unas inclina-
ciones poco decididas a actuar.

Lagunas de conocimiento

Por lo pronto, desde hace tres lustros una mayoría clara (tres quintos) de los españoles
tiende a reconocer que tiene poca o ninguna información sobre temas o problemas de
medio ambiente, lo cual cabría trasladar a las cuestiones de la energía2.

El reconocimiento de la falta de la información parece un buen reflejo de la realidad,


pues mayorías claras tienden a cometer errores de bulto relativos a cuestiones medioam-
bientales o energéticas nada oscuras y habitualmente presentes en el debate público. Es
cierto que desde hace más de tres lustros son amplia mayoría (superior a los dos tercios)
los que piensan que es total o probablemente verdadera la afirmación de que cada vez

2. Las fuentes de esos datos, al igual que los que mencionamos a continuación, están especificadas en el capítulo 3 del citado libro Energía y sociedad: actitudes de los
españoles..., salvo indicación en contrario.
336 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

que usamos petróleo, carbón o gas potenciamos el efecto invernadero, y que esa
mayoría ha crecido. Sin embargo, ese acierto convive con un error de calibre relativo a la
misma temática. También desde hace más de tres lustros, cerca de tres quintos de los
españoles creen que es total o probablemente verdadera la afirmación de que el efecto
invernadero se debe a un agujero en la atmósfera, confundiendo, quizás, la cuestión del
calentamiento global con la del así llamado agujero en la capa de ozono. Llamativamente,
el error no ha caído, a pesar de la creciente atención otorgada en la discusión pública a
los temas del calentamiento global o el cambio climático.

Los desconocimientos quizá proceden, en ocasiones, de temores acendrados. Es el caso


de la mitad de españoles que ha tendido a considerar en los últimos tres lustros largos
como total o probablemente verdadero el que si alguien se expone a cierta cantidad de
radioactividad, por pequeña que sea, seguro que morirá por ello. Hay que advertir, de
todos modos, que quizá se observe una tendencia reciente a la reducción de este error.

Si se yerra en cuestiones de tipo general y bastante presentes en la discusión pública, no


ha de extrañar encontrar errores en las respuestas a cuestiones más concretas, por
ejemplo, sobre las fuentes que se usan en España para producir electricidad. En 2007
apenas tres de cada diez encuestados mencionaron una de las dos fuentes más
utilizadas (gas natural, carbón), cuyo porcentaje prácticamente no aumentó con el nivel
de estudios del entrevistado (ASP 07.044). Unos años antes, puestos ante la tesitura de
mencionar espontáneamente las fuentes de energía que pueden aprovecharse para
producir electricidad, aparte de mostrar una notable ausencia de respuesta, lo más
llamativo es que los españoles mencionaron mucho más algunas de las fuentes menos
usadas (eólica, hidráulica, solar) que algunas de las más usadas (carbón, gas natural)
(Foro nuclear 2004). Todo ello revela desconocimientos profundos acerca de la
producción de electricidad en España.

Esos desconocimientos profundos son especialmente notables en el ámbito de los


costes económicos de las distintas fuentes. Sobre esto se ha preguntado en multitud de
encuestas y los resultados muestran una gran coherencia. A la hora de citar la fuente de
electricidad más barata o con menores costes de producción, la mayor parte de las
menciones (alrededor de la mitad) la reciben la energía eólica y la energía solar, justo las
más caras, y son muy pocos los que citan el carbón, el petróleo, el gas natural o la
nuclear, justo las más baratas (ASP 07.044, Fundación BBVA 2007, CIS 2007).

También son notables las lagunas en el tema de la dependencia energética. Son


poquísimos (uno de cada diez) los españoles que aventuran un porcentaje de
dependencia energética exterior cercano al real (ASP 07.044). Además, en comparación
Energía y sociedad | 337

con nuestros socios europeos, somos los que más erramos: a pesar de que España tiene
una de las tasas de dependencia energética exterior más altas de toda la Unión Europea,
el porcentaje de los españoles adultos que creen que es muy alta esa dependencia es
de los más bajos (Eurobarómetro especial 262, 2006).

Ni los analistas de la opinión pública ni los partícipes en el debate público podemos


desdeñar esas lagunas de conocimientos, sobre todo, porque pueden tener
consecuencias en el juicio acerca de determinadas políticas energéticas. Esto parece
relativamente claro en el caso de la política nuclear. Varios Eurobarómetros (por
ejemplo, el Eurobarómetro especial 297, 2009) nos han permitido comprobar cómo a
medida que aumenta el porcentaje de respuestas correctas en baterías de preguntas
sobre los residuos radioactivos, crece también el apoyo a la opción energética nuclear.
Sobra decir que los españoles muestran niveles bajos de conocimiento sobre los
residuos radioactivos.

Prejuicios y temores

Los desconocimientos también pueden estar ligados a los prejuicios o temores


respecto de determinadas fuentes de energía, en especial la nuclear, de lo que ya
hemos visto algún ejemplo. Lo llamativo es la medida en que esos prejuicios o
temores contagian cualquier opinión acerca de los daños potenciales de las distintas
fuentes. Sorprendentemente, hasta casi dos quintos de los españoles han llegado a
mencionar la energía nuclear como una de las dos fuentes de energía que más
contaminan el aire (ASP 07.044).

Sin embargo, los temores no se refieren sólo a la energía nuclear o a las centrales
nucleares, sino que alcanzan a otras infraestructuras energéticas. En particular, están
bastante extendidos respecto de las líneas de alta tensión. Por ejemplo, casi la mitad de
los españoles piensan que las líneas de alta tensión afectan mucho a su salud, lo que
sitúa a los españoles como los quintos más temerosos de la Unión Europea
(Eurobarómetro especial 272a, 2006).

Acción poco decidida

En general, los españoles presentan comportamientos de ahorro energético menos


frecuentes que la media de los europeos, sobre todo aquellos que implican asumir más
costes o renuncias. En 2006, más de un tercio de los españoles no había llevado a la
práctica el año anterior ninguno de los ocho comportamientos de ahorro energía
propuestos en la encuesta, proporción que caía a un quinto del conjunto de la Unión
Europea (Eurobarómetro especial 262, 2006). Las diferencias contrarias a España eran
338 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

especialmente notables en cuanto a la reducción del consumo de calefacción o aire


acondicionado y la reducción del uso del coche particular.

En el mismo sentido, son muy pocos los españoles dispuestos a asumir sacrificios
económicos en pro de las energías renovables. En 2006 apenas la doceava parte
estaba dispuesta a pagar más de un 5% de más por electricidad procedente de
energías renovables, lo cual dejaba a España en el 15º lugar según la disposición a
asumir costes en esta cuestión (Eurobarómetro especial 258, 2006). De todos
modos, hay que reconocer que esa mayor o menor disposición está bastante
asociada con la renta per cápita de los países.

Recapitulación

Concluimos este breve repaso de las opiniones de los españoles sobre cuestiones de
energía con una recapitulación sintética de lo expuesto.

Partimos de que algunos de los principales retos energéticos a los que se enfrentan
los países avanzados son especialmente acusados en España.

El público español reconoce, grosso modo, esa gravedad, incluso exageradamente.


Sin embargo, no acaba de estar claro que las cuestiones energéticas sean prioritarias
una vez situadas en el marco del conjunto de problemas a que se enfrenta nuestra
sociedad. Quizá se deba a un exceso de visión a corto plazo, o quizá a que en
España fácilmente se presentan como más perentorios problemas de índole
económica. En cualquier caso, los españoles descuidan claramente la cuestión de la
dependencia energética.

A la hora de buscar soluciones confían, sobre todo, en la información procedente de


científicos y ecologistas. Se fían muy poco de las empresas de energía y de la clase
política, algo extraño si tenemos en cuenta que esperan bastante de algunas
políticas públicas.

Esas políticas públicas, según la opinión de los españoles, deberían guiarse, sobre
todo, por sus intereses como consumidores (precios bajos, garantía del suministro) y
por criterios medioambientales y de salud pública. Eso sí, si toca reducir el consumo
energético, habrá que hacerlo con medidas poco costosas, haciendo un uso mínimo
de la disuasión a través de los precios o los impuestos. Aprecian mucho más los
incentivos positivos, en la forma de subvenciones, por ejemplo.
Energía y sociedad | 339

En general, y en concreto en el caso del calentamiento global, tienden a pensar que las
políticas de protección del medio ambiente acaban siendo rentables en términos
económicos.

Su menú de fuentes energéticas preferido está muy claro: renovables, sí; nuclear,
probablemente no. De todos modos, se apuntan cambios en esto último, en la línea de
una actitud más favorable a la energía nuclear.

La base de conocimientos sobre la energía (y el medio ambiente) presenta lagunas


importantes y duraderas. Los temores a algunas formas de energía o infraestructuras
energéticas están bastante extendidos. La disposición a la acción individual (y colectiva,
aunque no lo hemos tratado en este trabajo) es bastante limitada.

Desafortunadamente, los conocimientos sobre energía no necesariamente mejoran con


el nivel educativo de los encuestados, lo cual apunta a defectos en el funcionamiento del
sistema de enseñanza y, probablemente, de los medios de comunicación.

También podrían mejorar si en la discusión pública se tratasen los temas más


concretamente y con la suficiente atención. Incluso pueden cambiar, de ese modo,
actitudes aparentemente muy asentadas, como el rechazo a la energía nuclear. En ese
sentido apunta la experiencia de los últimos años en el conjunto de Europa y, en
particular, en España.
340 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Cultura general, geografía y política energética

Ángel Expósito Mora


Director de ABC

T anto montan, montan tanto, la cultura general, las lecciones de geografía


universal y la política energética, a la hora de estudiar qué pasa en el mundo. Las
tres asignaturas –si existieran, porque el tema de la educación merece otro tratado–
coincidirían en un 90 por ciento de un mismo temario en la programación escolar de
cualquier alumno de bachillerato, si no de cursos anteriores. Y es que con un repaso
al mapa y un no demasiado pormenorizado análisis de la situación geoestratégica de
determinadas regiones del mundo, se comprenderían a la perfección los desequilibrios
no sólo locales, sino de amplísimas zonas del planeta, así como sus crisis económicas
particulares, sus dependencias políticas y las ansias de unos y otros por hacerse con
el control total de lo que los militares denominarían “teatros de operaciones”.

Así pues, podríamos centrar la cuestión que nos ocupa, delimitando el tema a una
profunda lección de geografía o, lo que es lo mismo, a la cultura general básica.
Hagamos, si no, el ejercicio imaginario, y si es práctico mejor, de superponer tres
mapas. Así, superpongamos sobre la base un mapamundi político con sus fronteras
actuales, otro mapa coloreado de rojo con las áreas del planeta que se encuentran en
guerra abierta o en evidente estado de inestabilidad política. A la vez, un tercer mapa
transparente en otro color, con las zonas del planeta de donde se extraen las materias
primas para las energías actuales, desde el gas al petróleo, pasando, obviamente y
nunca mejor dicho, por los países de tránsito que acogen gaseoductos u oleoductos.
La coincidencia resultará total y no por menos, evidente. Conviene repasar el globo
terráqueo algo más pormenorizadamente. Y lo haremos.
Energía y sociedad | 341

Y si a la cultura general básica y a la geografía elemental universal, le unimos cierta dosis,


por no decir una enorme proporción, de despolitización, entonces tendríamos el
resultado perfecto a la complicada ecuación de la dependencia energética. Porque en
países como España, una cosa es el desconocimiento profundo y la falta de cultura
geoestratégica de la población en general y otra muy distinta pero que se aprovecha de
la anterior cuestión, es el escaso interés a largo plazo de la mayor parte de la clase
política. Aquí se gobierna, seamos sinceros, no ya pensando en el corto plazo de una
legislatura, sino pensando en el inmediato período de las elecciones del año que viene,
ya sean comicios locales y autonómicos, generales, europeos o vaya usted a saber. Y en
cuestiones como la política internacional o lo que es lo mismo, como la política
energética, el tiempo no debería medirse con los relojes de la política partidaria, sino con
los del interés intergeneracional. Es cuestión de Estado. Y nunca mejor dicho.

El día o la noche que los políticos españoles se planteen la estrategia energética como
un pilar fundamental del desarrollo del país desde el punto de vista de la estabilidad a
largo plazo y de la sostenibilidad económica, y no sólo como mensajería propagandística,
entonces habremos ganado un gran trecho en nuestro prestigio internacional y lo que
será mejor, en el equilibrio económico nacional.

La prueba del nueve resultaría una catástrofe si preguntáramos a nuestros políticos, en


términos generales, lecciones básicas de geografía universal. Alguien debería atreverse,
y a buen seguro que no seré yo, a preguntar a nuestros mandatarios lo que aquel
periodista norteamericano le hizo al por entonces candidato George W. Bush, cuando le
preguntó el nombre del también por entonces recién nombrado jefe de Estado de
Pakistán, a la sazón, el general Musharraf. “Un general, creo”, respondió un mal-
humorado y abochornado Bush, hijo. Mejor que no hagamos aquí la prueba del nueve
de la política internacional.

Como tampoco preguntemos en estos lares por los países fronterizos con Pakistán, o por
la evolución política del sur de Sudán, o por las exportaciones del coltán desde Ruanda.
El desconocimiento por parte de quien debería conocer está garantizado y explica
perfectamente el estado de la cuestión.

Breve repaso por el mapamundi

África

Intentando aplicar el juego imaginario al que me referí líneas atrás, de superponer mapas,
comencemos por el continente africano, auténtico manantial de materias primas, desde
342 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

la mano de obra de siglos atrás hasta el coltán actual de la República Democrática del
Congo, pasando por los hidrocarburos del Golfo de Guinea o por el petróleo del sur de
Sudán. En el fondo, y por desgracia en la superficie, todo se resume en lo mismo: La
explotación salvaje de la fuerza del continente negro, ya fueran sus hombres, como lo
son sus metales o su gas y sus combustibles. Lo mismo da, que da lo mismo.

Lo que acontece en el sur del devastado Sudán, no es más que el ejemplo palpable de una
mezcla explosiva: Religión, luchas étnicas, pozos petrolíferos y la aparición bestial de
consumidores que llegan desde miles de kilómetros, en este caso, China y el verdadero
poder del yuan, como moneda de cambio en el mundo de la energía. Con un rápido vistazo
sobre quién explota esos pozos, quién distribuye sus extracciones y la evolución política de
los últimos tiempos en Sudán, incluido por supuesto el olvidado y aberrante desastre de
Darfur, se puede explicar a la perfección el avance de China por el continente africano. Sin
reparos, sin miramientos, con muchísimo dinero en forma de yuanes y con una desmedida
previsión de consumo. Y es que los pozos rusos y sudasiáticos no dan abasto, y menos que
van a dar, para satisfacer al mercado chino y ni que decir tiene si incluimos además a la India.

Baste si no, un breve paseo por las principales calles, o lo que quede de ellas, de Malabo
o Bata en Guinea Ecuatorial. Porque llama poderosamente la atención la aparición en
cualquier esquina de tiendas al modo del “Todo a 100” peninsular, pero al estilo africano
y con la rotulación en chino. En las propias capitales de Guinea Ecuatorial, por poner un
ejemplo que yo mismo vi no hace mucho tiempo, hay ya más cartelería en mandarín
que en español, por supuesto, y equiparándose en el número con los letreros en francés.
Atención a la explosiva mezcla de un cóctel, cuanto menos, imprevisible: Unas gotas de
regímenes corruptos o cuasi dictatoriales africanos, el dinero chino con la previsión
infinita de su llegada a mansalva, unas reservas del subsuelo aún no explotadas como sí
lo están otras regiones del planeta y unos derechos humanos que brillan por su ausencia,
tanto en los países explotados, como en el explotador. Obtendremos, entonces y sin
ninguna duda, un reflejo fiel y perfecto al África actual y del África de los próximos
decenios. Y mientras tanto, nosotros, como Occidente, mirando a la luna de Valencia.

O mejor dicho, desde España mirando a la media luna del Magreb, de quien depen-
demos energética y hasta políticamente, sin decirlo de manera abierta y sincera. Solo así,
la sociedad española comprendería actitudes hacia el Sahara Occidental, los problemas
de la inmigración las relaciones euromediterráneas. Bastaría con aclararlo.

Capítulo aparte merece la sangría, hasta el asco, de la región nororiental del Congo, o
cómo se devasta ante los ojos miopes o ciegos de este lado del mundo, la enorme
región de los Kivus. Y cómo se permite, entre el miedo y el atontamiento occidental, la
Energía y sociedad | 343

barbarie de los mismos que obtienen el combustible en Guinea o Sudán para sacar todo
el coltán posible y exportarlo desde la vecina Ruanda. En el fondo es idéntico. Qué más
da que el “Mayflower” se llene de brazos, o que los petroleros rebosen combustible en
el Indico o que los aviones indios y chinos despeguen desde los Grandes Lagos hacia
sus respectivas factorías con coltán. En el fondo es lo mismo. La historia se repite, lo
único que cambia es la mercancía.

Asia

Resulta cansino y hasta archisabido el planteamiento de los conflictos en Oriente Medio


teniendo en cuenta los componentes religiosos, energéticos y por lo tanto regionales.
Intentemos, no obstante, marcharnos unos cuantos meridianos más hacia el Oriente,
llegando a un nuevo eje mundial formado por una línea imaginaria que atravesara el eje
“Af-Pak” y toda su área de influencia. Aquí sí que conviene detenerse unos minutos en
las fronteras de Afganistán para comprender el lío que hay montado en dicho teatro de
operaciones –y lo que te rondaré...-

Los expertos advierten que aunque en el origen casi todo está el conflicto israelo-
palestino, la actualidad se ha desplazado hacia la derecha del mapamundi; lo que
complica aún más, si cabe, la resolución del problema. Afganistán limita al norte con
Turkmenistán, Uzbekistán, y Tayikistán, al sur y al Este con Pakistán y al oeste con Irán.
Lo más curioso y no sé si sorprendente es que un pequeño estrecho al oeste del país
atraviesa Cachemira y termina en un puñado de kilómetros en frontera con China.
¿Nos imaginamos los servicios de telecomunicaciones, espionaje e inteligencia que
China puede tener diseminados en esa pequeña franja? ¿Comprendemos ahora la
importancia militar y por supuesto política del país de los talibanes para el equilibrio
de la zona, más allá, por supuesto, de la problemática talibán en sí misma? Volviendo
a mi tema de la cultura geográfica, ¿No convendría explicar en voz alta por qué
estamos allí, como soldados occidentales, a las claras y con todos los elementos del
problema sobre la mesa?

El norte de Afganistán con los tres “tanes” mencionados, es una frontera virtual hacia la
gran Rusia, sin olvidar la interposición de Kazajstán. A partir de ahí, todo lo que uno se
pueda imaginar en cuanto a la influencia de Moscú, hacia el Caúcaso y hacia la propia
gran Rusia, es perfectamente descriptible. Ni que decir tiene, que la inestabilidad del eje
“Af-Pak” como meridiano central de la región, supone un efecto para todo el área tan
perverso como nocivo a miles de kilómetros de allí, y si no, que se lo digan a Alemania
y a la Europa del Este, por su dependencia del gas ruso y del traslado correspondiente a
través de medio territorio del antiguo Pacto de Varsovia.
344 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Podríamos concluir, por lo tanto, que una derrota en Afganistán por parte de Occidente
se traduciría inmediatamente en un efecto contagio casi inmediato hacia las regiones del
Caúcaso, muchas de ellas con una creciente influencia islámica en su interior, por no
hablar de la sacudida que para el delicadísimo régimen pakistaní significaría una vuelta
de los talibanes al poder.

Junto al eje Af-Pak” conviene advertir que los “tanes” ex soviéticos son en sí mismos un
polvorín, con matices y diferencias, pero a la vez con una riqueza , por lo general gasística,
conocida por occidente y, obviamente, por la propia Rusia que sigue ejerciendo un
tutelaje, o mucho más, sobre sus gobiernos y más en concreto, sobre sus conductos de
exportación hacia el oeste. Quien más debe saberse la geografía de la comarca es el ex
canciller alemán Gerard Schröeder, consejero de Gazprom desde 2005 ¿Quién se lo
hubiera dicho hace una par de lustros?

Hispanoamérica

Cuando se habla de Hispanoamérica desde este lado del mundo y más en concreto
desde España, corremos el riesgo y solemos cometer el error de plantear el continente
como un todo, cuando en verdad hay subregiones claramente diferenciadas y lo que
es peor y más inquietante, áreas que se pueden clasificar políticamente con una
precisión casi quirúrgica.

En este sentido se podría calificar de curiosa, si no fuera por la gravedad de la cosa, la


proliferación de nuevos gobiernos bolivarianos en el Continente, coincidiendo con los
principales yacimientos de gas de la región. Toda la importancia que la riqueza petrolífera
de Venezuela ha irradiado hacia el Pacífico ha contaminado a la vez la estabilidad de la
zona. Se podría decir que la peculiaridad de los dirigentes de las naciones concernidas
desde su legitimidad democrática -en la mayoría de los casos fuera de toda duda,
aunque hay excepciones- no sirve precisamente de tranquilizante para los países con
intereses empresariales multinacionales afincados en sus yacimientos.

Un primer punto y aparte merece el Golfo de México y la importancia de este país en la


región y en el mundo entero. ¿Nos imaginamos qué habría ocurrido en el continente si
en las últimas elecciones generales de 2006 el vencedor hubiera sido López Obrador?
Seamos sinceros, dejando a un lado los problemas internos de violencia más o menos
localizada, ¿sería soportable para España y para Estados Unidos un México con toda su
enormidad, regido por un Gobierno cuanto menos surrealista? Desde el punto de vista
global, la estabilidad de México, su seriedad y su seguridad jurídica resultan más claves
ahora que nunca, precisamente, por la proliferación anteriormente citada de supuestos
“bolivarianos” algo más al sur y en la propia Centroamérica.
Energía y sociedad | 345

Y un segundo punto y aparte requiere el gran Brasil, cuya calificación como país
emergente ha quedado ya atrás. Brasil ya ha emergido y quizás, otros que miramos por
encima del hombro estemos en realidad, más sumergidos que los brasileiros. Y es que
si bien es cierto que el Gobierno Lula ha dado una de cal y otra de arena al menos desde
el punto de vista de la imagen internacional y, sobre todo, desde el punto de vista de las
percepciones internas de sus votantes, lo cierto es que para las multinacionales, para
Washington y para el conjunto de Europa –que se lo pregunten, a Sarkozy–, Brasil y Lula
en concreto han sido la gran sorpresa y a la vez la gran esperanza para el futuro.
Hagamos de nuevo el ejercicio práctico de desplegar mapas y veamos lo cerca que está
la costa de Recife o Fortaleza respecto a Sierra Leona y el Golfo de Guinea. Quizás,
resulte sorprendente.

Energía y educación

Hecha esta somera y rápida gira por la geografía mundial que más nos afecta, regreso a
determinados ejercicios prácticos y casi de autoeducación, e invito al lector a leer, o al
menos intentarlo, un libro de cualquier etapa educativa, desde cursos de Primaria a
Secundaria o Bachillerato y buscar, más allá de las fuentes de energía y breves lecciones
de geografía autonómica, alguna relación que el alumno encuentre entre el mapamundi
y la energía como elemento motor de la economía mundial y por supuesto nacional. La
sorpresa será mayúscula al no encontrar nada, más allá de la buena voluntad del profesor
de turno –que haberlo, a buen seguro que lo hay– con afán verdaderamente docente y
que casi a ciegas explique lo evidente.

Convendría apuntar que la Energía, como factor económico y social, debería formar parte
de esas tres o cuatro cuestiones, no más, que un alumno debería introducir en su
formación e inteligencia desde lo antes posible. El resto de cuestiones transversales
deberían ser la mismísima Constitución y la Defensa o las Relaciones Internacionales, si
es que a alguno le da complejo.

Curiosamente, o no tanto, coinciden estas materias de enorme interés estratégico para


la educación con las materias a despolitizar de nuestro día a día. Y ahí, los medios
también tenemos nuestra alicuota parte de responsabilidad. Pero a este aspecto político-
mediático, me referiré más adelante.

Volviendo al libro de “Cono”, –Conocimiento del Medio para los que no hayan tenido la
desgracia de intentar hacer los deberes con hijos en actual edad escolar–, falta una
perspectiva no ya a largo plazo porque ni siquiera existe a medio. Más que lo inmediato,
346 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

lo cercano resulta hasta escandaloso. Y es imposible, absolutamente imposible, que un


joven dé importancia a lo verdaderamente relevante, si no se le ha enseñado así en su
formación escolar o de secundaria. Geografía y Economía, que son lo mismo, y a partir
de ahí, o a la vez, vendrán los buenos usos y costumbres en el día a día y en la vida
doméstica de cada individuo.

Porque más allá de la formación cultural, la energía es sociedad en estado puro y junto
a la teoría cultural, habría de existir una formación social sobre el uso y el abuso de la
energía, sin demagogias ni mensajes falseados. Dice José Antonio Marina, filósofo y
sobre todo, profesor de Instituto, que en la educación de un niño ha de contribuir la tribu
entera, no sólo su familia, el profesor de dicha tribu, la aldea o el jefe comarcal. Se
necesita a toda la tribu.

Pues bien, si desde los medios y desde todo aquel competente, no contribuimos a esa
formación en la concienciación energética y en el ahorro, estaremos perdiendo un tiempo
precioso, imposible de recuperar en términos económicos y de un coste incalculable de
cara al futuro.

Pero todo puede quedar en una sarta de buenas palabras o intenciones, cuando el
verdadero problema va más allá y afecta directamente a la clase política en general, con
honrosas excepciones como siempre y, por extensión, a la clase mediática. Porque en este
capítulo como en tantos otros reconozcamos que la retroalimentación como fenómeno
químico puro, existe.

Si partimos de la base, de la falta de análisis general comprobable en nuestro día a día


de la actividad política y de las páginas y webs de nuestros medios, no es que no exista
el largo plazo, es que la inmediatez y la “declaratitis” suponen un enorme porcentaje del
espacio dirigido al consumidor de la información. Si fuéramos un poco exagerados, tan
sólo lo justo, se podría decir que aquí no piensa nadie, y si hay alguien que piensa, no
lo hace de energía y yendo un poco más allá si alguien reflexiona sobre energía, no tiene
espacio en los medios para explicar sus posicionamientos y conclusiones.

Hecha la autocrítica mediática, cabe responsabilizar de esa falta de perspectiva sobre los
temas verdaderamente importantes a la Política española en general. La demagogia, los
anuncios meramente formales y la falta de una estrategia energética de verdad han sido
una constante histórica en la economía española.

Desde que en el siglo XIX se apostara por el carbón español, hasta la política cartelera de
las energías renovables, pasando por la total dependencia del petróleo o del gas magrebí,
Energía y sociedad | 347

los saltos hidráulicos o las centrales nucleares, España no ha sido precisamente un


ejemplo de aciertos estratégicos en el largo plazo al menos en lo que compete a la
Política Energética, así, con mayúsculas.

El profesor Juan Velarde escribió: “Hemos apostado por una energía cara y, se pretende,
en la propaganda, que se puede tener una energía barata. La cara frena las exportaciones
y azuza la inflación. La barata impide ampliar la oferta y las inversiones... O se trepa por
la cuerda que ofrece la energía nuclear, o nunca saldremos de este oscuro callejón en el
que se ve castigada históricamente la economía española”.

Pues eso. Y me pregunto: ¿Cómo puede ser que desde la Política en general y además
desde hace siglos, apenas se haya sido capaz de poner los puntos sobre las íes y decir
por las claras a la población española, alto y claro, las verdades evidentes que medio
mundo ha asumido? ¿Cómo se puede seguir haciendo demagogia nada más y nada
menos que con el suministro energético y la dependencia de todos y cada uno de los
ángulos de nuestra economía? ¿Cómo puede ser que una sociedad, aparentemente culta
y formada como nunca, cual es la sociedad española en teoría, sigamos comprando
mensajes demagógicos, cuando no auténticas falsedades sobre el futuro de la energía y
sobre su coste, su producción, su limpieza...? ¿No será que la culpa no es únicamente
del político miope de turno, sino que además parece que a nosotros, como individuos
de esta sociedad, nos importa un verdadero pepino lo realmente importante?

Aquí, quizás radique el quiz de la cuestión. Y es que un político o los medios de


comunicación dan a su público lo que éste reclama, y en parte al revés, seamos sinceros.
Por lo tanto, y vuelvo al principio de este punto del modesto ensayo que firmo, es una
cuestión de concienciación sobre lo importante y lo perdurable. Mientras no se tomen
las cosas en su justa importancia...entonces nada servirá para nada.

Pocos ejemplos pueden ser más ejemplificadores en ese sentido como los avatares que
han rodeado, y que a la hora de escribir este artículo no han concluido, en torno al
Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares. El famoso ATC o demagógi-
camente hablando, el “cementerio nuclear”. Pocas entidades como ENRESA han
trabajado estos años tan en silencio, tan profesionalmente y desde un punto de vista
técnico, tan despolitizadamente. Sin embargo, ante la sociedad española siguen siendo
o lo son hasta la elaboración de este texto, tan desconocidas y tan malinterpretadas. Y
me repregunto: ¿Cómo es posible que tan altísimo nivel profesional como el que ha
conformado esta empresa, no haya tenido un reflejo en su prestigio político y evidente-
mente en su prestigio social? Pues una vez más y volviendo a lo de siempre, esto ha sido
así por un doble sentido: Por desconocimiento –incultura y desinformación– y por otra
348 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

parte por una politización excesiva del debate al que no ha contribuido nada, sino todo
lo contrario, le dependencia administrativa del Estado de las autonomías.

Y es que esa es otra y también merecería otro tratado. La rica diversidad, riquísima de
esta España nuestra resulta ser una dificultad insalvable para determinadas cuestiones de
Estado que países federales como Estados Unidos o Alemania tienen mucho más y
mejor resuelta que nosotros. Sin ánimo de exagerar, lo único que falta es que cada
Comunidad Autónoma española cree una consejería de Energía y así, no sólo no
tengamos una política energética nacional, sino que acometamos la imposible aventura
de amalgamar diecisiete políticas sueltas y a la vez interdependientes. Misión Imposible.

La conclusión: más Europa

A modo de conclusión, tras un pequeño análisis geográfico y una autocrítica cultural e


informativa, cabría plantear la realidad de la puerta europea, no como panacea, sino
como salida inevitable. Y es que la Unión Europea y sus satélites y dependencias deberán
afrontar, más pronto que tarde y de manera clara y no sé si definitiva, una verdadera
política energética tan común como sea posible.

De este modo, a los propios integrantes de la UE, no nos quedará más remedio que
afrontar la realidad que en parte nos ha de venir impuesta y en otro porcentaje
asumiremos con ese convencimiento tan español, de que las soluciones han de llegar
desde fuera, porque nosotros solitos somos incapaces de acabar con los problemas.

Las empresas españolas del sector, tan expandidas e influyentes como nunca lo fueron
por el mundo entero, saben perfectamente cuál es la cuestión y trabajan en el día a día
para afrontar el tema. Igual hacen las multinacionales alemanas, italianas o de otras
naciones que piensan y se asocian con compañías españolas.

Ahora resta, ni más ni menos, que nos enteremos los demás. Por un lado que los
políticos se olviden de la sede de su partido y de sus carteles electorales permanentes y
piensen en el más allá temporal; en segundo lugar que los medios acometamos el
debate de las cosas importantes, a la vez que el día a día y el minuto a minuto. Y en
tercera posición y quizás la más importante, que la cultura y, por lo tanto, la concien-
ciación del español de a pie aumente en tres o cuatro temas claves que resumen lo
transversal y lo trascendental: Seguridad, Internacional y Energía. Con esos tres pilares,
todo, o al menos casi todo, quedaría resuelto.
Energía y sociedad | 349

Energía y sociedad

Santiago Cárcar Romera


Periodista

S i la sociedad, tal y como la entendemos en Occidente, tiene futuro, el debate en


torno a la energía también. Energía y sociedad están íntimamente unidas. Pero
preparémonos. Ni la sociedad ni la energía son entes inmutables. En su ADN está el
cambio. Hasta los años 70, las cuestiones energéticas tenían un eco escaso en la
opinión pública. Nunca más va a ser así. La cuestión energética, como sucede desde
hace décadas y sucederá por mucho tiempo, va a estar en el centro de las
preocupaciones sociales. Porque los servicios que proporciona contribuyen a satisfacer
múltiples necesidades básicas, como el suministro de agua potable, la iluminación, la
salud, la capacidad de producir, transportar y procesar alimentos, la movilidad o el
acceso a la información.

Concluir que la energía, o mejor, la cuestión energética va a estar en el centro de las


preocupaciones de la humanidad en el inmediato futuro es algo evidente. Basta con
examinar el puñado de cifras que enmarcan la realidad en el presente. Veamos: de los
6.000 millones de personas que habitan el planeta, un tercio no tiene acceso a la
electricidad o el combustible; mil millones viven en la pobreza extrema; treinta países,
que suponen el 15% de la población mundial consumen el 60% de la electricidad y el
combustible; el 92% de la población carece de automóvil y 1.200 millones no tienen
acceso al agua potable. El futuro va a cambiar, sin duda, esas cifras. Sencillamente, la
presente situación de desigualdad no es sostenible.

Como, al menos a corto plazo, Occidente no va a renunciar al modelo de desarrollo que


consiste en estimular la oferta de productos y servicios a la mayor cantidad posible de
personas, la energía se convierte en un asunto crucial para cualquier proyección de
futuro. Eso sí, con la necesidad perentoria de contestar preguntas fundamentales como
350 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

¿Cuánta energía necesita la humanidad para su desarrollo? ¿Cuánta energía de origen


fósil hay disponible? o ¿Cuál es el impacto del consumo intensivo de energía?

Las preguntas no son nuevas. Lo que sí es una novedad son los elementos que deberán
contener unas respuestas que apenas si están esbozadas. Hasta finales de la década de los
80 (1987, Informe Brutland), se consideraba que en el desarrollo intervenían exclusiva-
mente variables de tipo económico y social. Pero, a partir de ese momento, entraron en
juego otro tipo de consideraciones relativas al medio ambiente. En el futuro, el principal
problema al que se enfrentará la humanidad, probablemente, no sea el de la disponibilidad
energética, sino el problema medioambiental y social. Los recursos energéticos son abun-
dantes y no parece que vayan a restringir el desarrollo en las próximas décadas. El problema
fundamental es otro. El que adelantó Brutland (Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo
de la ONU) con la definición del concepto “Desarrollo sostenible”. ¿En qué consiste ese
concepto? Desarrollo sostenible es “aquel que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias
necesidades”.

Desarrollo sostenible equivale entonces a obligación de reexaminar cómo funciona el


sistema energético, entendido éste como el mecanismo que proporciona servicios y que
está compuesto de un sector que se ocupa del suministro y de otro que procura
tecnologías de uso final. Sencillamente, la cantidad de energía que se utilizará en el futuro
dependerá, fundamentalmente, de la eficiencia con la que se produzca y se utilice.

Los cálculos más conservadores apuntan a que, aproximadamente el 30% de la energía


se malgasta por el uso ineficiente en casas, edificios, empresas y vehículos. Y esos mismos
cálculos destacan que la cantidad de energía requerida para un servicio dado puede ser
reducida, en forma rentable, entre un 25% y un 35% en los países industrializados.

Más eficacia en los países desarrollados y facilidades en el acceso a la energía en los


países en desarrollo marcarán el mañana. La energía, en suma, puede facilitar la
transición a una demografía de menor mortalidad y también de menor fertilidad, como
sucede en los países más desarrollados. Resultado: menor inmigración y posibilidad de
ruptura del triángulo angustioso: consumo, contaminación, pobreza.

La exigencia, no obstante, es fuerte: se impone la frugalidad en el consumo y la disciplina


ecológica. La educación es y será, cada vez más, un factor fundamental. El modelo de
desarrollo sigue siendo la sociedad de consumo y sigue imperando la necesidad de
garantizar el suministro energético, durante todo el tiempo que sea posible, a un precio
asequible. Si se añade a la ecuación el derecho de todo ser humano a acceder a un cierto
Energía y sociedad | 351

volumen de energía que le garantice, a su vez, el suministro de agua potable, iluminación,


salud, movilidad y alimentación, tenemos ante nosotros el reto en toda su dimensión.

El presente se caracteriza por el intento, desmañado a veces, contradictorio en muchas


ocasiones y prometedor siempre de dar respuestas a todas las necesidades que se
adivinan en el inmediato futuro. El desarrollo de las energías renovables, cuya medida
no se calcula en reservas, sino como potencial de producción, la defensa de la energía
nuclear frente a una opinión pública reticente, la búsqueda de nuevas reservas de
combustibles fósiles…todo forma parte de un proceso en el que la humanidad se
juega mucho.

El cambio climático en marcha demuestra que el riesgo es alto. Estamos a punto de doblar
la esquina tras la que se oculta el abismo. Pero hemos detectado la esquina y sabemos
también lo que hay a su vuelta. Se han cumplido las condiciones previas que impedirán
dar el último paso fatal. A corto plazo, las necesidades de energía se van a cubrir con todas
las tecnologías y con todos los recursos disponibles. Progresivamente, se va a imponer la
idea de que crecimiento no es igual a desarrollo (concepto que abarca a la persona y a
su medio), y esa distinción acabará por reflejarse en el modelo energético a aplicar.

De acuerdo con las estimaciones actuales, los 25 países de la Unión Europea tendrán
que haber renovado en los próximos 15 años el 50% de su capacidad en instalaciones
de producción de electricidad. Son datos de la patronal europea Eurelectric. Y esa renova-
ción tendrá que basarse en decisiones prudentes respecto de la estructura por fuentes
que habrá de tener ese parque de producción en el año 2020.

Según cálculos de la Comisión Europea, de mantenerse las tendencias actuales, la


dependencia energética respecto del exterior de esos 25 países sería del 62% en el año
2020, frente al 47% que se registraba en el año 2000, con grados de dependencia de
hasta el 88% en el caso del petróleo, del 81% en el del gas natural y del 66% en el del
carbón. En tal perspectiva, todas las tecnologías disponibles habrán de ser consideradas
para que contribuyan de manera equilibrada a la cobertura de la demanda.

Las energías renovables son el futuro. El camino va a ser largo, pero está trazado. La presión
de la opinión pública va a aumentar en demanda de soluciones energéticas que no
hipotequen el futuro. Y va a ser difícil ignorar la presión. Es cierto que la globalización
económica impone el corto plazo (lo que no siempre es compatible con todas las
actividades económicas); es cierto también que el sistema de vida moderno está basado
en la disposición de abundante energía a bajo coste y es cierto que es necesario internalizar
plenamente los costes medioambientales para que la viabilidad económica de las nuevas
352 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

tecnologías sea reconocida. Pero la necesidad es tal que se impondrá una solución viable.
Sucedió en el pasado y volverá a suceder.

La cantidad de radiación solar interceptada por la Tierra es 9.000 veces mayor que el
consumo actual de energía en el mundo. Históricamente, donde se hallaron yacimientos
de cualquier cosa útil, acabaron por llegar los mineros dispuestos a explotarlos. Volverá a
suceder. Ya hay pioneros trabajando, y con mucho éxito, en los sectores eólico, fotovol-
taico, termosolar, geotérmico, hidráulico, minihidráulico, minieólico etc. Por ahí se nos
está colando ya el futuro.

Para el presente queda el reto de deshacer el nudo gordiano en el que se amontonan


modos de vida, riesgo medioambiental, viabilidad económica y justicia social. Para hacer
frente al reto habrá que aplicar visiones globales y multidisciplinares. No hay una única
respuesta. Pero si el modelo energético refleja el modo de pensar de una sociedad, el
modelo del futuro será más limpio, más sostenible y más justo.

El camino que se adivina es largo. Más en el caso de España. En el Índice Sintético de


Innovación de la UE, España ocupa el puesto 17, cuando es la quinta economía de
Europa. Converger en este campo, que es la clave del futuro, requerirá hacer un esfuerzo
mucho mayor. La tarea compete a las administraciones y, sobre todo, a las empresas,
que están retrasadas. Habrá que hacer frente a copiosas inversiones y habrá que ahorrar
en lo supérfluo. Es una gran tarea colectiva y, como tal deberá ser pactada. Un fracaso
dejará en nada los buenos propósitos de lograr un cambio en el modelo productivo. Y
comprometerá el futuro.
Energía y sociedad | 353

Estabilidad del marco energético

Iñaki Garay Zabala


Director de Redacción de Expansión

N o hace todavía muchos años fui testigo de una conversación que ilustra los
prejuicios que durante décadas se han construido desde muchos ámbitos de la
sociedad contra el sector eléctrico. En ella, un prestigioso intelectual de este país se
preguntaba qué se podía esperar de un sector dominado a finales del siglo XX por
barones y marqueses. Era a mediados de los años noventa y se refería a Martín
González del Valle, presidente de Hidrocantábrico y Barón de Grado, y a Fernando de
Ybarra, presidente de Sevillana y Marqués de Arriluce. Al margen de que uno y otro
merezcan algunas líneas por su contribución a la historia del kilovatio en este país, el
comentario reflejaba en buena medida la incomprensión social hacia una industria que,
con enormes errores pero también con grandes aciertos, ha contribuido y sigue
haciéndolo a construir buena parte de los pilares económicos de España. Bien entrado
el siglo XXI todavía son muchos los que identifican únicamente a las compañías
eléctricas con la gran oligarquía y los grupos de poder y muy pocos los que reconocen
que detrás de este sector en España hay cientos de miles de pequeños inversores y
miles de trabajadores. Que hay infraestructuras de primer nivel a nivel mundial y un
servicio esencial para el funcionamiento de cualquier actividad.

Prisoneros del pasado

El sector eléctrico es prisionero de su pasado. Los errores de planificación en los años


setenta llevaron a muchas empresas a bordear la quiebra en aquellos años y obligaron
a hacer un esfuerzo de reordenación para salvar la actividad. Como dijo alguien en algún
momento, eran tiempos dominados por grandes ingenieros capaces de diseñar magní-
ficas infraestructuras sin pararse a pensar en cómo pagarlas. Así, los errores en la
354 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

planificación fueron acompañados por errores en la financiación de las inversiones.


Muchas empresas invertían cada año en nuevas centrales por encima de su facturación,
pensando equivocadamente que la demanda iba a crecer de forma exponencial, y lo que
creció inexorablemente fue la deuda. Hablar de pasivos de un billón de pesetas en los
años ochenta era una losa difícil de soportar, más aún cuando parte de esta deuda era
en moneda extranjera, lo que agravaba la situación con las devaluaciones de la peseta.
No obstante, hay que reconocer que aquellos errores supusieron una lección dolorosa
que permitió al sector eléctrico mejorar en todos los terrenos en las décadas siguientes.

Sector público o privado

De aquella gran reestructuración, incluida la intervención del Estado, de principios de los


ochenta nació otra de las constantes de los años siguientes: el enfrentamiento entre el
modelo de empresa pública, representado por una Endesa que salió reforzada de aquel
proceso, y el del resto de las empresas privadas. Durante muchos años, la pugna entre
una Endesa que ganaba dimensión a marchas forzadas -impulsada también por una
regulación que para sus defensores era el justo pago por los desembolsos que tuvo que
realizar durante el intercambio de activos, pero para sus detractores el trato de favor a
una empresa que tenía que sostener a otra parte del sector público ruinosa- y el resto
de empresas privadas, con Iberduero e Hidrola a la cabeza, fue apasionante.

Hay que reconocer que durante muchos años, el regulador, o lo que es lo mismo los
gobiernos socialistas de Felipe González que gobernaron España durante la segunda mitad
de los ochenta y primeros de los noventa, fueron jueces y partes en el sector. Endesa era
una gran empresa pública y ninguno de los ministros que pasaron durante aquellos años
tenía la intención de que dejara de serlo. Los beneficios que de ella obtenía el INI, su
principal accionista, le permitieron compensar en parte los ruinosos negocios de otros
sectores como el sector naval o la siderurgia. Sabemos, aunque no esté en los libros, que
algunas compañías malgastaron tiempo y dinero en constituir grupos de presión para
intentar convencer a gobiernos que tenían ya su juicio formado. Endesa, de alguna manera,
era uno de los pocos argumentos que podían esgrimir los defensores del sector público
industrial que se agolpaban en aquellos gobiernos y que tenían una clara influencia francesa
en su concepción empresarial. Hubo otros ejemplos de empresa pública rentable como
Telefónica, pero casi todos sustentaban buena parte de su éxito en el monopolio o en un
sector regulado que te permitía hacer la cuenta de pérdidas y ganancias de abajo a arriba.
Para ser justos hay que reconocer que dentro de la incomodidad que supone estar de algún
modo monitorizado, entre 1988 y 1997 el Marco Legal y Estable otorgó al sector eléctrico
una estabilidad que le permitió empezar a recuperar sus constantes vitales.
Energía y sociedad | 355

Concentración

En aquellos años de planificación exacerbada en la que el sector eléctrico privado vivía


aún con la losa de sentirse culpable de los errores de juventud hubo dos momentos
que merece la pena rememorar por su importancia para el futuro. El primero fue el salto
hacia delante de Endesa con la entrada en compañías como Sevillana, Fecsa, Enher y
Viesgo. En aquel momento alguien denominó aquella ofensiva como la nacionalización
encubierta del sector eléctrico español. El segundo fue la fusión de Iberduero e Hidrola
en Iberdrola, un auténtico acto de insumisión a los planes que en aquellos años tenía
el Gobierno. Hay quien mantiene que de no haberse hecho esta operación, en no
mucho tiempo en España hubiera existido sólo una empresa y pública, al más puro
estilo EDF en Francia.

Giro radical

Con la llegada del Gobierno del centro derecha al poder en 1996, la regulación
eléctrica dio un giro radical. Hasta entonces los socialistas habían iniciado la venta de
algunas participaciones en las empresas públicas más rentables, pero más obligados
por la urgencia de las cuentas públicas que por una auténtica convicción privatizadora.
De hecho, no había intención de ceder el control de ninguna de las grandes empresas
y en las que se privatizaron parcialmente se instalaron procedimientos de blindaje para
que el Estado jamás perdiera el control. Aznar, que era un admirador de las políticas
que había emprendido años atrás Margaret Thatcher en el Reino Unido, tenía una
concepción diferente del papel del Estado e inició un programa de liberalización y
privatización que iba a acabar con el statu quo que había hasta ese momento. El
objetivo era ir privatizando todo el sector público empresarial rentable para, con los
recursos obtenidos, sanear el resto para privatizarlo también. En ese contexto se
produjo la privatización de Endesa, aunque antes hubo que proceder al cambio de
regulación. En Endesa, en aquel momento presidida por Feliciano Fuster, hubo una
auténtica resistencia a un cambio de regulación que supusiese una ruptura y un
cambio de las condiciones de retribución que tenía. De hecho, la empresa, que era
todavía de titularidad pública, contaba ya con un buen número de accionistas privados
a través de su presencia en bolsa, y ese fue el principal argumento que esgrimió
Feliciano Fuster para intentar parar el cambio de regulación. Finalmente, a Endesa se
le permitió consolidar su posición en Sevillana y Fecsa a cambio de modificar sus
condiciones. La privatización de Endesa puso fin al pulso entre modelo privado y
modelo público que había presidido los años anteriores y abrió una nueva etapa en el
sector eléctrico.
356 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Comodín

El sector eléctrico ha sido durante las últimas décadas un comodín con el que los
diferentes gobiernos en mayor o menor medida cubrían los déficits estructurales o
coyunturales de nuestra economía. A golpe de decreto o a martillazos, la regulación ha ido
adaptando al sector eléctrico a las necesidades del país. Las tarifas no se calculaban en
función de los costes sino en virtud de la necesidad de controlar la inflación. Y en el sector
eran conscientes de ello. En el año 1996, el titular del Ministerio de Industria, Josep Piqué,
reunió en un conocido restaurante de Madrid a todos los presidentes de las compañías
eléctricas y les convenció de la necesidad de realizar un esfuerzo tarifario para contribuir a
mejorar la productividad del resto de la economía y con ello a lograr el objetivo de cumplir
con los requisitos de Maastrich que colocaban a España en el pelotón de cabeza de la
Unión Europea. Entre 1996 y el año 2000 las tarifas bajaron en términos reales
aproximadamente un 20% mientras la economía crecía en ese mismo porcentaje.

Aunque el sector también pudo beneficiarse de la buena marcha de la economía


durante esos años, la insuficiencia tarifaria se convirtió en una especie de enfermedad
crónica a futuro, que ha llegado hasta la actualidad en forma de déficit de tarifa. Cada
vez que un gobierno se enfrenta a la posibilidad de subir el precio de la luz, el temor a
un desgaste político propio de la impopularidad de la medida le obliga a echarse hacia
atrás. La conclusión es que los mayores perjudicados son por tanto los accionistas de
las compañías eléctricas.

Consolidación

Después de la privatización de Endesa, el gran reto del sector eléctrico fue el de su


consolidación. Y hay que decir que el fracaso fue palpable. El exceso de celo del
Gobierno, en concreto del Ministerio de Economía de los diferentes ejecutivos del PP,
impidió una tras otra cualquier operación que supusiese concentración. En aquel
momento caló la idea de que si se reducía el número de operadores se estaban
reduciendo las posibilidades de competir. Así, operaciones como la fusión de
Hidroeléctrica del Cantábrico y Unión Fenosa o la de Iberdrola y Endesa se frustraron. Las
empresas no pudieron hacer frente a las condiciones puestas por el Gobierno para
culminar las concentraciones.

La conclusión que se puede establecer es que el sector eléctrico español se mueve


históricamente en un entorno regulatorio inestable que dificulta su desarrollo. Y es
inestable porque cualquier decisión tiene un alto componente político que la dificulta. De
Energía y sociedad | 357

hecho, el simple cambio de tendencia política en el gobierno de la nación trae consigo


un cambio en la política energética. Tratándose de inversiones intensivas en capital y con
un largo periodo de maduración las empresas se exponen a riesgos difícilmente explica-
bles en un sector de vital importancia para el desarrollo de un país. El nuevo cambio
regulatorio que prepara el Gobierno en el terreno de las energías renovables es sólo un
episodio más de esta inestabilidad que afecta no sólo a las cuentas de las empresas sino
a la credibilidad de España como país seguro para invertir. Lo más lógico sería establecer
consensos, a través de pactos de Estado –como se hace por ejemplo para las
pensiones–, para evitar que la regulación eléctrica fuera causa de debate político y para
conseguir que las estrategias se establecieran a largo plazo. El sector energético español
tiene la experiencia y la solidez necesaria para ser en el futuro una industria competitiva
en todos los frentes. Sólo necesita que el marco regulador no esté sujeto al capricho o
a la improvisación.
358 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Molinos y energía solar, gigantes muy reales

Antonio Cerrillo

L a irrupción de la energía eólica y solar como fuentes muy relevantes de producción


de electricidad es uno de los capítulos más novedosos e interesantes del panorama
energético español de los últimos 25 años. Los grandes protagonistas han sido las
fuentes renovables, que han desempeñado un papel de creciente importancia. Todo
esto se ha producido en un contexto histórico en el que ya casi nadie discute que los
nuevos sistemas producción de energía vendrán dados en el futuro por un incremento
de la participación de las fuentes limpias. La exagerada dependencia energética del
exterior que tiene España, la necesidad de combatir los gases de efecto invernadero y
la apuesta por energía más limpia –libre de la contaminación o los residuos– harán que
cada vez más estas fuentes sean valoradas en su justa medida, y muy especialmente
por su contribución a la defensa del medio ambiente. Y, en cualquier caso, a medida
que se vislumbre el final del petróleo, los recursos autóctonos –sol, viento, biomasa
vegetal…– deberán abrirse camino todavía más.

Y hay motivos para el optimismo. España se ha convertido en la tercera potencia mundial


en energía eólica, en la segunda nación con más potencia fotovoltaica y ha liderado el
impulso de la energía termosolar. Más de una quinta parte de la electricidad proviene de
energías renovables, y hay decenas de proyectos en marcha.

Los molinos de viento se han hecho gigantes reales. Pero, de cerca, son gigantes reales.
La energía eólica se ha convertido en el símbolo del petróleo español, pues ha servido
de motor de arranque de la exitosa industria nacional de las energías renovables.

Hace 20 años, la energía eólica era vista como una opción muy incipiente y
considerada, incluso, por amplios sectores, como una opción utópica. Pero hoy es clave
Energía y sociedad | 359

para el suministro eléctrico. En España hay cientos de parques eólicos; nos acercamos
a una potencia instalada de 20.000 MW y el año pasado ya supuso el 14% de la
demanda de electricidad.

Mientras tanto, sólo en el año 2008 se multiplicó por seis la energía fotovoltaica,
catapultada por el fenómeno de las huertas solares. Sus 3.120 MW instalados alcanzado
ese año equivalen a la potencia de tres nucleares (aunque la producción es menor).

Y la última demostración de este poder ha sido la irrupción de la energía solar termoe-


léctrica, cuyas plantas son la plasmación de las investigaciones que se fueron llevando
a cabo sigilosa pero eficazmente durante años en la plataforma solar de Almería (en el
desierto de Tabernas), en donde el CSIC hizo un gran trabajo. Cuando los periodistas
visitábamos el centro hace 20 años, pocos pensaban que algún día todo ese vivero de
tecnologías iba a dar el resultado que ya apreciamos.

Las tecnologías solares termoeléctricas (captadores de diverso tipo que transforman la


radiación en electricidad) acaparan el interés y son la punta de lanza del nuevo salto de
las renovables. Y de hecho su desarrollo ha superado todas las previsiones.

El sol y el viento se han convertido en yacimientos clave de la energía en España; aportan


recursos abundantes e ilimitados, y han sido aprovechados sabiamente. Y el factor clave del
acierto fue la ley del Sector Eléctrico (1997). Con ella, los promotores de energía renovable
han visto garantizada una remuneración mínima por la electricidad que producen. Perciben
una prima, que pagan los usuarios en el recibo de la luz (que se conforma con la suma de
todos los gastos de generación de electricidad de todas las instalaciones). Es la justa
recompensa que obtienen las energías limpias por no contaminar y evitar daños
ambientales que sí tienen, en cambio, las demás fuentes de energía.

Este esquema legal y el respaldo oficial han permitido desarrollar un tejido de pequeñas
y medianas empresas emprendedoras. La ecuación llegó a resolverse: con tecnología
disponible, una producción garantizada e ingresos seguros se ha podido contar con la
financiación de los bancos; y el resultado de todo ello es que se han hecho las inversio-
nes, y, de resultas de ello, España ha asistido a una ebullición de promotores de parques
eólicos, fabricantes de aerogeneradores, constructores de módulos fotovoltaicos, diseña-
dores de equipos de solar térmica o de componentes. Son empresas “vanguardistas e
innovadoras”, que han hecho de España un modelo a seguir.

Buena parte de las tecnologías de aerogeneradores que se instalan en el mundo es


de patente española. Las empresas aludidas habían instalado hasta el año 2009 un
360 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

total de 9.000 MW eólicos en varios países. El desembarco español exterior no se da


en ningún otro sector.

Pero el éxito ha tenido también su cara amarga. Una implantación tan rápida ha tenido
impactos imprevistos e indeseados. El repentino despegue de la solar ha disparado la
factura de las primas, con lo que cual el Gobierno ha echado el freno, estableciendo
cupos anuales y recortando las ayudas, de manera que se ha producido un parón en los
proyectos fotovoltaicos los dos últimos años. Lo ocurrido debería hacer reflexionar sobre
las consecuencias perversas que puede tener la aplicación de un modelo de fomento de
las renovables no bien planificado. El sistema favoreció la instalación de huertas solares,
pero su desarrollo tan veloz se ha vuelto contraproducente, y ahora el resultado es que
se han paralizado los proyectos y se ha ocasionado enormes pérdidas de empleo, lo cual
es una enorme contradicción vista que globalmente la evolución del sector en estos años
ha sido positiva.

Está bien que se moderen y modulen las primas a las renovables; pero también es muy
criticable la actitud de algunas eléctricas (térmicas de carbón o gas) que han acusado de
manera injusta a las fuentes limpias de agravar el déficit tarifario y han querido incluso
promover una gran cruzada en contra de estas energías, algo que más bien parece un
intento de volver al pasado y situarnos de nuevo como estábamos hace 20 años. Y la
situación ha cambiado demasiado (entre otras razones porque entonces, ni estaba aprobado
el Convenio de Cambio Climático, ni mucho menos e protocolo de Kyoto, que nos obliga a
reducir los gases invernadero, entre otros nuevos condicionantes de la política energética).

En cualquier caso, conviene recordar que este panorama, globalmente favorable de las
fuentes renovables, se ha visto empañado por dos factores más. Por una parte, el
desarrollo de la energía fotovoltaica ha seguido un modelo todavía demasiado centrali-
zado mientras su impulso en el ámbito doméstico (tejados solares) sigue bloqueada por
una normativa que impide una mayor participación ciudadana.

De hecho, instalar un tejado fotovoltaico doméstico es un suplicio para los promotores


particulares, pues el laberinto burocrático es tal que muchos desisten de ello ante tantas
dificultades. El real decreto que prepara el Ministerio de Industria acortará los plazos para
que las compañías eléctricas autoricen la conexión; eso es positivo; pero el nuevo
objetivo debería ser promover el autoconsumo con energía solar, es decir, abrir claramen-
te la posibilidad de que en el futuro los pequeños productores puedan consumir la
electricidad limpia que generen (sin que necesariamente tenga que vender el exceden-
te), pues ahora –¡qué gran paradoja!–, los productores domésticos no pueden consumir
in situ la energía limpia.
Energía y sociedad | 361

El sistema actual está sólo concebido pensado para que el dueño del tejado solar venda
la energía a la red, mientras que el productor debe comprar a la red la electricidad
convencional que va a consumir.

Este sistema parece claramente insuficiente y algunos sectores sociales, como la


Fundación Terra, estiman que sigue siendo un error mantener la idea de convertir al
usuario doméstico en productor de energía, como si fuera una industria, con la secuela
de consecuencias negativas que ello comporta. La ciudadanía no puede ser tratada
como un productor.

Pero, en cualquier caso, debería dejarse abierta la puerta a la propuesta de los


fabricantes de placas fotovoltaicas (la Asociación de la Industria Fotovoltaica, Asif), que
reclama que, además de facilitarse el autoconsumo, se pueda vender la energía fotovol-
taica excedentaria. Conseguir que la energía sea también algo de todos deberá ser el
gran salto para los 25 años.
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Energía y sociedad | 363

Nuevos enfoques
de los retos mundiales

Antonio Lamela
364 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Nuevos enfoques de los retos mundiales

Antonio Lamela Martínez


Profesor, Doctor, Arquitecto y Urbanista
ESTUDIO LAMELA

T ras una larga experiencia y con más de 56 años de ejercicio profesional, transmito
algunas reflexiones que creo pueden ser de interés para la Sociedad Humana.
Son pensamientos para su meditación objetiva —al margen de cualquier partidismo—,
destinados a la generalidad de los ciudadanos, y más especialmente a los agentes
profesionales implicados en los sectores afectados.

Sólo quiero manifestar, desde mi leal manera de pensar, cómo debemos enfocar
algunos de los retos mundiales con los que hoy se enfrenta la Sociedad: con un
planteamiento “generalista”, con objetivo comunitario y desde el punto de vista
humano.

Transformar lo aparentemente desfavorable en favorable

Por primera vez en la historia conocida estamos viviendo una crisis humana mundial
que afecta a todo el planeta, crisis que debemos entender en su sentido más
auténtico: cambio, metamorfosis. Esta oportunidad debe ser aprovechada para
encaminarnos hacia un nuevo y auténtico progreso, con planteamientos globales,
en todos los aspectos.

El actual modelo socio-económico tiene graves problemas de fragilidad y


sustentabilidad, con una obligada producción de energía que puede conllevar
impactos medioambientales considerables, y la desfavorable perspectiva de que se
podrían acabar ciertas reservas fósiles conocidas, a medio plazo. Nuestro planeta
Nuevos enfoques de los retos mundiales | 365

Tierra no soporta más el sistema descontrolado actual, que pretende crecer sin
límites. A ello se suma que un tercio de la Humanidad no tiene aún acceso a las formas
modernas de vida, provocando una espiral de miseria que produce migraciones
desgobernadas —especialmente entre la población rural— de muy diversas índoles,
formas y dimensiones.

Como Sociedad Humana, estamos obligados a abordar trascendentes cambios,


contemplando, de manera conjunta, los requerimientos de la Sociedad contemporánea,
la sustentabilidad del Planeta y su Economía. Y ello sólo es posible con propuestas y
acciones políticas renovadas, que permitan implantar una actitud humana diferente, un
nuevo modelo de producción y consumo humanos, respetando ciclos naturales
espontáneos de renovación de materiales y energía, hasta conseguir una economía más
sustentable y duradera que garantice un progreso auténtico.

La constancia en la inventiva y creatividad son esenciales. El naciente modelo surge


del anterior mediante la innovación y el perfeccionamiento gradual y continuo,
sistémico y técnico, mejorando la productividad, con su apoyo en la educación y la
formación profesional, buscando la calidad y persiguiendo la excelencia.

Personalmente, quiero colaborar exponiendo mi particular opinión y preocupación sobre


algunos de los retos que debemos afrontar, de manera prioritaria.

El III Milenio: Conocimiento, información y comunicación

La formación permanente y acertada debe ser una buena respuesta a los retos
actuales, incorporando una visión más integradora de la adecuada educación, dentro y
fuera de las instituciones formativas y educacionales, atendiendo a todas las exigencias
del saber.

Ponerlo en práctica con sabiduría en cada momento y nación, con sus ventajas e
inconvenientes, requiere el compromiso profesional de las universidades y el apoyo de
la Administración.

Dentro de dicho entorno, además, hay que mimar y cuidar la formación excelente y
aséptica de nuestros jóvenes, quienes representan el futuro, pero sin descuidar el
obligado reciclaje continuo de los adultos, que cuentan con un bagaje de gran
experiencia.
366 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

Todo ello trae aparejado la necesidad de instituir gradualmente formaciones profesio-


nales idóneas, más adecuadas a los nuevos requerimientos, entre las que cuentan las
relacionadas, entre otras, con la sustentabilidad física y metafísica, el medioambiente, y,
sobre todo, la calidad y la excelencia.

El modo de gestionar y administrar los recursos naturales y los científico-técnicos, en


general, así como la energía, exige la necesidad de fomentar una nueva revolución
cultural que algunos llaman “energicultura”. Sin olvidarnos de la esencial coexistencia de
las “macro y nano” magnitudes, que debemos saber manejar, simultáneamente, con sus
adecuados sistemas y técnicas, acordes con sus dimensiones y escalas de medir, muy
distintas a lo habitual.

Dentro de mi campo profesional más próximo, son inevitables las nuevas instituciones
universitarias para la formación de verdaderos Urbanistas, Ordenadores Territoriales,
Geoístas y Cosmoístas, con sus derivadas y correspondientes especialidades. No debemos
olvidar la interdependencia integral de cuanto nos rodea, en cualquier campo y
dimensión, como sinergias inevitables e inducidas en “todo con todo”. Es conocido que el
profesional que sólo sabe de su profesión ni de su profesión sabe; todo debe interesarle.

En todo este ámbito, es fundamental destacar la importancia y trascendencia del buen uso
del idioma y lo esencial de su contenido, como medio riguroso y estricto para la mejor y
más rápida comunicación. En esta materia, los españoles debemos esforzarnos para
superar las barreras idiomáticas y los añejos complejos culturales.

Cada día es más evidente la importancia de la informática. Ya no se discute que Internet


es el gran medio de relación y comunicación mundial, por su facilidad e inmediatez. Se
puede decir que aquello que no está en la Red y en sus páginas “no existe”, o le queda
una vida residual y efímera. A partir de Internet va a acontecer lo imprevisible, en muy
breve lapso, pues está siendo una verdadera y contundente revolución.

Recordemos que incluso ha dado lugar al nuevo “Tiempo Universal”, el tiempo de


Internet: una valoración y medición distinta, común y simultánea del tiempo para cualquier
lugar del mundo, que irá institucionalizándose poco a poco. El “tac” implica que no existen
husos horarios ni fronteras. Un día se divide en 1.000 “tac” el cual equivale a 1 minuto 26.4
segundos actuales; lo que significa que las 12 horas del mediodía, del sistema tradicional,
equivale a @500 “tac” siendo el mismo valor en todo el mundo. Para ello se ha fijado el
meridiano de Biel —BMT Biel M. Time—, en Suiza, como la referencia mundial y universal
en relación con un momento Internet.
Nuevos enfoques de los retos mundiales | 367

A la par de todo lo relacionado con las redes de la información, la velocidad exponencial


del cambio en la actualidad, en todos los sectores, es excesivo y no nos da tiempo a
asimilarlo. Es por ello por lo que tenemos que saber cuantificar, valorar y priorizar de
forma conjunta, creativa y honrada la magnitud de los retos y su importancia.

Globalización y mundialización, imparables e inevitables

Debemos orientarnos hacia una Organización de Estrategia Mundial e Integral, más


solidaria, en todos y cada uno de los problemas vitales que nos afectan. Ya no se puede
pensar con un enfoque y objetivo diferente del global. Hoy es una gran equivocación el
no seguir el camino de la globalización.

Mi visión global llega a considerar que en un lapso corto, y paulatinamente, se utilizarán


de manera predominante dos idiomas: el inglés y el español, permitiendo la deseada
y beneficiosa compatibilidad entre ellos.

También se llegará a la moneda única mundial, para la que me atrevo a sugerir un


nombre: el Geo ≡ G. Este hecho derivará en la creación del BCM, Banco Central
Mundial con sede en algún lugar del mundo, y con subsedes en todos los países.

Por la misma razón, de manera gradual e imparable, tendremos un Gobierno Mundial


que, prudentemente, aplicará políticas planetarias para el Desarrollo Sustentable
Mundial de nuestra Sociedad Humana, desde una contemplación medioambientalista
integral y global.

Todo esto llevará tiempo, pero el curso de los aconteceres de la Humanidad nos lo impone,
inevitablemente, por etapas y con muchísimas trabas, pero de modo inexorable.

Estas ideas, si lo merecen, deben ser elevadas al rango que corresponda para que sean
analizadas y tomadas en cuenta para seguir adelante con la propuesta, que sería bueno
que fuera de todos.

Desde hace 50 años: Geocosmoísmo

Ya son bastantes las décadas en las que vengo disertando y publicando sobre el
ordenamiento terráqueo universal e integral, con visión geocosmoísta y ámbito
368 | La Energía y sus Actores. 1985 - 2010

total: tierra, mar y aire. Lo hice en 1976, y en 2007 promoví con Espasa la edición de
“Estrategias para la Tierra y el Espacio”, una publicación de dos tomos, donde se
replantean mis teorías del Geoísmo y Cosmoísmo, con las actualizaciones de rigor,
y sugerencias de cómo se debería avanzar hacia una mundialización más favorable,
donde “la búsqueda de la felicidad pura sea el último objetivo en todas las acciones
que rigen el comportamiento humano”.

Si bien la aplicación efectiva de estas teorías es complicada, tampoco es imposible, y


menos aún en la época actual. En las últimas décadas se ha producido un profundo
cambio de pensamientos e ideas, comparable al paso desde la Edad Media a la Edad
Moderna. Los avances en las telecomunicac