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OLIGOPOLIO

Mercado en el que unas pocas empresas llevan a cabo la producción de


un bien o servicio, lo que crea un alto grado de interdependencia entre las
decisiones de las mismas. Oligopoly.

1 El término bastante generalizado de oligopolio designa lo que a menudo ha


sido calificado de competencia imperfecta, en la que una cantidad limitada
de vendedores se dirige a una multitud de compradores.
Las economías capitalistas modernas se caracterizan, en su conjunto, por la
existencia de estructuras oligopólicas de mercado. La concentración, que sólo
permite la subsistencia de una cantidad

Restringida de grandes empresas, ha introducido nuevos comportamientos y


alternativas para los vendedores. Algunas empresas han absorbido la totalidad
de sus competidoras a fin de ejercer un monopolio de hecho en una
determinada rama de la actividad económica. Pero el elevado costo de estas
prácticas ha conducido a un acuerdo entre firmas de un mismo sector (cárteles,
delegaciones, consorcios...).

2. El oligopolio se caracteriza, en general, por la disminución de las luchas


comerciales, sobre todo cuando el progreso de la publicidad y del embalaje sólo
permite diferenciar artificialmente los productos, volviendo cada vez más difícil la
elección de los consumidores. No obstante, el oligopolio puede presentar
diversas variantes que modifican el comportamiento de sus participantes. El
oligopolio bilateral, en el que se enfrenta una cantidad prácticamente idéntica
de ofertas y demandas, se caracteriza por un regateo que puede significar una
victoria relativa para los compradores, ya que la cohesión de estos últimos es
susceptible de manifestarse más enérgicamente que la de los participantes. El
monopolio contrariado, que se caracteriza por muchos vendedores y un único
comprador, nunca aparece en el estadio final del consumo. En sentido inverso,
a nivel de mercados de bienes de equipo o en el estadio del comercio al por
mayor, esta situación se observa con frecuencia.

3. Casi todos los autores coinciden en señalar que sólo existe una
ínfima diferencia entre monopolio y oligopolio. La rutina y la no disminución de
los precios caracterizan estas formas de mercado. El economista austríaco
Joseph Schumpeter (1883-1950) ha intentado explicar el carácter rutinario de
los monopolios mediante el aspecto destructivo de la innovación. La
multiplicación de nuevos procedimientos implica
la obsolescencia del capital que, para las grandes empresas, es muy importante.

Esta concepción ha sido refutada, sobre todo, por los dirigentes de las grandes
empresas. Para ellos, el oligopolio es una ventaja de la sociedad industrial, en la
que la empresa de gran tamaño puede, en esta situación, elaborar
una estrategia a largo plazo. Así, la sociedad industrial puede invertir mejor
y contribuir al paso "de los óptimos de las microunidades al óptimo del gran grupo;
es decir, del Estado". Así, el oligopolio se presenta como un medio de lograr
una planificación ágil. El oligopolio es para el empresario un instrumento
precioso destinado a reducir la incertidumbre.

En una perspectiva intersectorial, los partidarios del oligopolio, al señalar el


progreso que esta forma de mercado ha dado a la gestión de los stocks y a
los procedimientos para la formulación de pedidos, también lo han considerado
como un compromiso dinámico entre la centralización económica
de tipo soviético y el estallido del mercado provocado por
la competencia salvaje. Pero esta apología corre el riesgo de ocultar todas las
prácticas abusivas de afianzamiento en la empresa, que culminan en las
tensiones inflacionistas, la atomización y el condicionamiento de la demanda.