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EL DIEZMO ES UNA DECISIÓN.

Tenemos un Dios que nos demanda que hagamos las cosas de todo corazón
y de forma voluntaria.

Ni Dios no nos obliga a dar y por ende nadie debe obligarnos a darle al Señor
nosotros decidimos si damos o no.

Y esto lo podemos apreciar en el libro de Éxodo 25: 1 cuando Dios le dice a


Moisés que comience la construcción del tabernáculo.

Éxodo 25:1 Dios le dijo a Moisés: «Habla con los israelitas y diles que me
traigan una ofrenda. Pero no los obligues a dar nada. Quiero que su ofrenda
sea voluntaria y de todo corazón.

Dios deja muy en claro que para la construcción de su tabernáculo, deseaba


recibir donaciones de hombres y mujeres de Israel, que realmente desearan
hacerlo desde el fondo de su corazón. Solo aquellos que apreciaban
profundamente a Dios, solo aquellos que deseaban donar desde el fondo de
su corazón.

Éxodo 35:21 Todos aquellos con el corazón motivado y el espíritu


conmovido regresaron con ofrendas sagradas al SEÑOR. Trajeron todos los
materiales que se necesitaban para levantar el tabernáculo,* para realizar las
ceremonias y para confeccionar las vestiduras sagradas.

A mi modo de ver las cosas, Dios no quiere a nadie obligado a su lado. Él


realmente no necesita a nadie, pues es autosuficiente en sí mismo. Y aunque
parece gustar de la compañía de sus criaturas, no nos obliga, porque además
de ser un perfecto caballero, al igual que su hijo Jesús, no necesita obligar a
nadie a que lo ame, a que lo busque. Pues el da y respeta la libertad y el libre
albedrío. Y solo cuando lo deseamos con sinceridad el entra a morar en
nuestro corazón.

SOBREABUNDAR EN DAR.
El que Hace las cosas sin obligación y de todo corazón siempre va a
sobreabundar para dar.
Éxodo 36:3-7
3 Moisés les entregó los materiales que el pueblo de Israel había donado
como ofrendas sagradas para completar la construcción del santuario. Sin
embargo, el pueblo seguía entregando ofrendas adicionales cada mañana.
4 Finalmente, los artesanos que trabajaban en el santuario dejaron su labor,
fueron a ver a Moisés y le informaron: «¡La gente ha dado más de lo
necesario para terminar la obra que el SEÑOR nos ha ordenado hacer!».6
Entonces Moisés dio una orden, y se envió el siguiente mensaje por todo el
campamento: «Hombres y mujeres: no preparen más ofrendas para el
santuario. ¡Ya tenemos lo suficiente!». Por lo tanto, la gente dejó de llevar
sus ofrendas sagradas. 7 Sus contribuciones fueron más que suficientes
para completar todo el proyecto.

DIOS BENDICE “MAS” AL QUE LO HACE DE TODO CORAZÓN.

Apocalipsis 3:20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y
abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.

Dios es respetuoso el no atropella ni nos manipula, y aunque tiene el poder


y la autoridad para hacerlo, no lo hace, porque él quiere nuestra
voluntariedad y el bendice esa voluntariedad.

Dios no necesita nada de nosotros, pero como es generoso, le encanta


compartir toda su creación con sus criaturas. Él es tan bueno que hace salir
el sol sobre buenos y malos, sobre justos e injustos. Pero solo entra en el
corazón y en la mente de aquel que quiera recibirlo.

Ahora cuando digo Dios bendice “mas” es que hay algo más de Dios para
nosotros. Por ejemplo el hecho de recibir a cristo como tu salvador te da
tremenda bendición y quita toda maldición de tu vida.

Gálatas 3:13-14 Pero Cristo prefirió recibir por nosotros la maldición que
cae sobre el que no obedece la ley. De ese modo nos salvó. Porque la Biblia
dice: «Dios maldecirá a cualquiera que muera colgado de un madero.» 14
Por eso, la bendición que Dios prometió darle a Abraham es también para
los que no son judíos. Así que, si confiamos en Cristo, recibiremos el Espíritu
que Dios nos ha prometido.

Hay personas que reciben a Cristo y ya, no ofrendan, no sirven y esto no


quiere decir que van a recibir maldición por esta actitud, recuerde que usted
es bendecido con el solo hecho de haber recibido a Dios.

Pero los que disponen su corazón tendrán algo más.


1Cronicas 29:1-18
1Luego, el rey David le dijo a toda la gente que se había reunido: «Dios eligió
a mi hijo Salomón para que le construya el templo; sin embargo, él todavía
está muy joven y no tiene experiencia para hacer un trabajo tan importante.
¡Él construirá el templo para nuestro Dios, y no se trata de la construcción de
un palacio ordinario! 2 »Con muchos sacrificios he podido juntar los
materiales necesarios para construir el templo de mi Dios: oro, plata, bronce,
hierro y madera para los muebles y utensilios que deben ser confeccionados.
También he reunido muchísimas piedras preciosas de toda clase. 3 »Es tan
grande mi amor por este templo para mi Dios, que además de todo lo que ya
he reunido, voy a entregar de mis propias riquezas lo siguiente: 4 cien mil
kilos del oro más fino que existe, y doscientos treinta mil kilos de plata fina,
para recubrir las paredes del templo y sus edificios, 5 y para los muebles y
utensilios que harán los artesanos. »¿Quién de ustedes quiere demostrar
hoy su amor a Dios, dando una ofrenda para la construcción del templo?»
6 Entonces todos los jefes de Israel y las altas autoridades del reino dieron
de buena voluntad las siguientes ofrendas: 7 Ciento sesenta y cinco mil kilos
y diez mil monedas de oro, trescientos treinta mil kilos de plata, cerca de
seiscientos mil kilos de bronce, tres millones trescientos mil kilos de hierro.
8 Además, los que tenían piedras preciosas se las entregaron a Jehiel,
descendiente de Guersón, que era el encargado de la tesorería del templo.
9 El rey David y todo el pueblo estaban muy contentos porque todos dieron
con sinceridad.
10 Y aprovechando que tenía al pueblo reunido, David bendijo a Dios con
estas palabras: «¡Bendito seas, Dios de Israel; Dios de nuestro antepasado
Jacob; bendito seas para siempre!

11 »¡Dios mío, a ti te pertenecen la grandeza y el poder, la gloria, el dominio


y la majestad! Porque todo lo que existe es tuyo. ¡Tú reinas sobre todo el
mundo! 12 »Tú das las riquezas y el honor, y tú dominas a todas tus
criaturas. Tuyos son el poder y la fuerza, y das grandeza y poder a todos.
1Cr 29:13 »Por eso es que hoy, Dios nuestro, te damos gracias, y alabamos
tu nombre glorioso. 14 »Dios nuestro, todas estas riquezas que hemos dado
para construirte un templo, en realidad te pertenecen a ti. Son tuyas; tú nos
diste todo, y ahora sólo te regresamos lo que de ti habíamos recibido.
Además, delante de ti, mi pueblo y yo somos como gente sin patria, que va
de un lado a otro, como antes lo hicieron nuestros antepasados. Nuestra vida
es como una sombra sobre la tierra, sin esperanza alguna. »Sabemos que
ninguno de nosotros merece reconocimiento por las ofrendas que hemos
traído. Yo sé, Dios mío, que tú te das cuenta de nuestras intenciones y que
te gusta que seamos sinceros. Por eso me da una gran alegría saber que tu
pueblo y yo te hemos presentado nuestras ofrendas, de buena voluntad y
con toda sinceridad. 18 »Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac y
Jacob: haz que tu pueblo tenga siempre esta manera de pensar y de sentir,
y que te amé con todo el corazón.
Cuando uno ve esta ofrenda uno dice guao David sorprendió a Dios con esta ofrenda

Mira un kilo de oro de 24 quilates en Colombia vale $122´043.430 si lo multiplicamos solo


por los cien mil kilos de oro puro que ofrendo David eso daría 12´204.343´000.000.

Pero no podemos sorprender a Dios y el sorprendido fue el mismo David veamos:

2Sa 7:9 He estado contigo dondequiera que has ido y destruí a todos tus enemigos
frente a tus propios ojos. ¡Ahora haré que tu nombre sea tan famoso como el de los
grandes que han vivido en la tierra!
2Sa 7:10 Le daré una patria a mi pueblo Israel y lo estableceré en un lugar seguro
donde nunca será molestado. Las naciones malvadas no lo oprimirán como lo hicieron en
el pasado,
2Sa 7:11 cuando designé jueces para que gobernaran a mi pueblo Israel; y te daré
descanso de todos tus enemigos. »”Además, el SEÑOR declara que construirá una casa
para ti, ¡una dinastía de reyes!
2Sa 7:12 Pues cuando mueras y seas enterrado con tus antepasados, levantaré a uno
de tus hijos de tu propia descendencia y fortaleceré su reino.
2Sa 7:13 Él es quien edificará una casa —un templo— para mi nombre, y afirmaré su
trono real para siempre.
2Sa 7:14 Yo seré su padre, y él será mi hijo. Si peca, lo corregiré y lo disciplinaré con
vara, como lo haría cualquier padre.
2Sa 7:15 Pero no le retiraré mi favor como lo retiré de Saúl, a quien quité de tu vista.
2Sa 7:16 Tu casa y tu reino continuarán para siempre delante de mí,* y tu trono estará
seguro para siempre”».