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Autonomía y Bienvivir

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lunes, 27 de julio de 2015


Una encíclica contra el imperialismo económico y la tecnocracia: "Laudato
si"

Mi compañero Jesús Nacher ha escrito una entrada previa en el blog sobre la encíclica
“Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa común” y me invitó a exponer mi opinión, lo que
hago encantado.

La encíclica “Laudato si” del Papa Francisco, ha generado gran revuelo en algunos medios,
especialmente conservadores, que defienden una visión neoliberal. Se le han dedicado
algunos epítetos poco agradables y, hasta sorprendentes, hacía una figura religiosa de su
relevancia. Sin embargo, lo esencial ha sido la descalificación a su capacidad o autoridad
para hablar de estos temas. Simplemente, le han dicho que se dedique a sus asuntos y deje a
los que saben de estos temas. Se podría interpretar como un choque de fes, pero no haría
justicia al contenido de la encíclica que es, radicalmente, diferente a lo habitual en estos
textos. Es cierto, que la encíclica está plagada de referencias religiosas, que menos
podríamos esperar, pero no nos dejemos engañar, el mensaje contenido es mucho más
moderno y progresista de lo que el “establishment” está dispuesto a soportar. En este caso,
no han sido sólo unos cuantos pasos más allá respecto a lo que consideran tolerable sino
que, se ha pasado varios pueblos y, eso es imperdonable.

El texto es extenso, y me voy a centrar en determinados aspectos que me parecen


importantes desde el enfoque de la economía ecológica.

En primer lugar, es importante destacar el reconocimiento de la complejidad que conlleva


considerar que el ser humano no es dueño y señor de la naturaleza, sino un senescal al que
se le ha encargado su cuidado. Esta cuestión es trascendental, porque la utilización y
aprovechamiento de la naturaleza y sus recursos es el pilar donde se edifica la iglesia del
crecimiento ilimitado. La Biblia, siempre había sido interpretada de forma que dieran
soporte a esa idea de dominio y sometimiento. La encíclica dice:

“Esta no es una correcta interpretación de la Biblia como la entiende la Iglesia. Si es


verdad que algunas veces los cristianos hemos interpretado incorrectamente las
Escrituras, hoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de
Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás
criaturas.”

Y añade:

“Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su


supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de
su fertilidad para las generaciones futuras.”

Lo que resulta cercano a la definición de renta de Hicks o de renta sostenible, un elemento


fundamental de la economía del estadoestacionario. Se trata de conservar el capital natural
minimizado el flujo, dicho en palabras de Herman Daly:

"... la máxima cantidad que una comunidad puede consumir en un año, y ser todavía capaz
de producir y consumir la misma cantidad el año siguiente. En otras palabras, la renta es
la máxima cantidad que se puede producir manteniendo la capacidad productiva (capital)
intacta. Cualquier consumo de capital, hecho por el hombre o natural, debe ser sustraído
en el cálculo de la renta. Asimismo, debe abandonarse la asimetría de añadir al PIB la
producción de los anti-males sin, en primer lugar, haber sustraído la generación de los
males que han hecho los anti-males necesarios. Señalar que el concepto de Hicks de renta
es sostenible por definición. La contabilidad nacional, en una economía sostenible, debería
intentar aproximarse a la renta hicksiana y abandonar el PIB."

Asimismo, pone el dedo en la llaga cuando señala la inconsistencia del modelo circular de
la economía, esa presunta máquina de movimiento perpetuo que tanto critican los
economistas ecológicos:

“Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure


recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso
de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del
aprovechamiento, reutilizar y reciclar.”
Sin embargo, tal cosa no es posible, al menos, en este universo y con las leyes de la física
que conocemos como ya he explicado en otros artículos más extensamente. No obstante, el
Papa es perfectamente consciente de esa realidad cuando afirma:

“Es el presupuesto falso de que «existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos
utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las
manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos.”

Este punto, contiene una declaración decisiva, el reconocimiento de lo que ha venido en


denominar, desde el célebre informe del Club de Roma, los límites del crecimiento. La
frase resume lo que Nicholas Georgescu-Roegen denominó proceso de transformación, en
contraposición al proceso de producción que nos explica el paradigma económico
dominante. El hombre transforma recursos naturales que son limitados en bienes y servicios
útiles, pero también, genera residuos que los sistemas naturales deben absorber y reciclar.
Esos sumideros tienen unos límites en su capacidad de absorción y son un sistema
complejo que sostiene la vida. Dañarlos y/o saturarlos tienen consecuencias que van más
allá de la propia función de ese sistema ecológico como sumidero de residuos y repercuten
en el conjunto. Por eso, Georgescu-Roegen señalaba que la economía dominante trata la
naturaleza como si viviéramos en el Jardín de Edén, ignorando todas las repercusiones de
sus procesos de transformación. Parecería que la producción obtiene las cosas de la nada,
violando el primer principio de la termodinámica. No vivimos en él, como bien nos explica
el Papa, porque si alguna vez lo hicimos fuimos expulsados.
El texto contiene críticas frontales a la piedra sobre la que se edifica la iglesia del
crecimiento ilimitado, el progreso tecnológico. Es la tecnología, la que nos permite vivir en
ese añorado Jardín del Edén, al menos, eso es lo que piensan sus defensores. La sustitución
infinita entre el capital natural y el hecho por el hombre mediante el precio que nos
suministra el dios mercado es lo que nos hace no mirar hacía atrás y avanzar firmes y
decididos por la senda del crecimiento que, a la postre, siempre nos beneficiará a todos,
aunque su distribución sea muy desigual.

“La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme
parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones
superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad
hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones
sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos
románticos o como un obstáculo a sortear.”

Sorprende la contundencia de la declaración e indica una beligerancia activa ante todos los
obstáculos que los poderes económicos ejercen sobre cualquiera que se revele contra el
“business as usual”, cuya manifestación más pedestre es el negacionismo ante el cambio
climático (recomendable leer el "tour de force" de Ferran P Vilar sobre la cuestión).

Sobre la fracasada política del “trickle down” desmentida por los datos y, por la asimetría
en el reparto de las cargas de la crisis, que continúa siendo la bandera de enganche de las
políticas económicas neoliberales se afirma en el texto:

“Conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más
desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y
tirar alcanza niveles inauditos. Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación
del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza.”
No es más que el cacareado camino del crecimiento que nos hace más ricos consumiendo
más y, siéndolo, es más fácil solucionar los problemas que se presentan. Es la celebre y
errónea metáfora de la marea que eleva todos los barcos, olvidando que la pleamar en un
lugar se corresponde con bajamar en otro. El problema es que el crecimiento del PIB (flujo)
no nos hace más ricos, nos hace más pobres, sólo que no contabilizamos los costes. Por lo
tanto, cuanto más insistamos en esas políticas de crecimiento sobre la base de la sustitución
entre capital natural y capital hecho por el hombre, más lejos estaremos de solucionar
nuestros problemas o, de al menos, mitigarlos.

Dicho lo anterior, hay que decir bien alto que ésta no es una encíclica anti-modernista, al
contrario, reconoce el valor de la ciencia y la tecnología, pero no se deja engañar por ese
angelismo que considera cualquier avance tecnológico como intrínsecamente positivo
carente de iatrogenias.

“Después de un tiempo de confianza irracional en el progreso y en la capacidad humana,


una parte de la sociedad está entrando en una etapa de mayor conciencia.”

Tengo mis dudas, pero estaría encantado de que esa consciencia alcanzara a una parte
sustancial de la sociedad con capacidad de transformar una realidad que avanza implacable
por los caminos del crecimiento del flujo (PIB) a costa de depredar el capital natural. El
crecimiento anti-económico continua su paso firme y, cuando más obstáculos, más empeño
en generar crecimiento, el bálsamo de Fierabras que todo lo cura a costa de matar aquello
que nos mantiene con vida.

Sin embargo, la encíclica es consciente de los poderosos intereses que están detrás de la fe
en el progreso tecnológico y en el crecimiento ilimitado. Una de las manifestaciones más
evidentes es puesta de manifiesto de forma directa:
“Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen
concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando
sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático.”

Supongo que, esta declaración tan franca es una de las que ha levantado más ampollas entre
aquellos que se dedican a negar que el ingenio humano tenga límites. Una creencia, por otra
parte, ampliamente compartida en nuestra sociedad, acostumbrada a observar la tecnología
como una maravillosa caja mágica que le proporciona soluciones a sus problemas. En
muchas ocasiones, no se trata más que disfrazar los problemas o trasladarlos a otros lugares
donde no los podamos ver, aunque esto último, cada vez resulta más difícil en la medida
que nuestro mundo se asemeja más a una nave espacial donde las acciones de unos tienen
repercusiones globales que son cada vez más difíciles de ocultar. No obstante, el martilleo
de noticias con tecnologías cada vez más asombrosas, que, aparentemente, sólo tienen
aspectos positivos, intentan dar una apariencia de normalidad y optimismo que llega a
niveles que rozan el ridículo.

Hace hincapié en algo que debería ser considerado como una perogrullada, pero no lo es: la
tecnología no es neutral:

“Hay que reconocer que los objetos producto de la técnica no son neutros, porque crean
un entramado que termina condicionando los estilos de vida y orientan las posibilidades
sociales en la línea de los intereses de determinados grupos de poder.

Ciertas elecciones, que parecen puramente instrumentales, en realidad son elecciones


acerca de la vida social que se quiere desarrollar.”

La neutralidad tecnológica es una pieza esencial para la auto-denominada ciencia


económica. El halo de positivismo alejado de cualquier cuestión normativa es mantenido
contra viento y marea, de lo contrario, se debería reconocer que existen elecciones
normativas y, en consecuencia, no son recetas indiscutibles que deben ser aceptadas como
inevitables. Tristemente, acontecimientos recientes como la cesión del primer ministro
Tsipras, nos recuerdan la persistencia de la famosa frase de la principal adalid de esa visión
del mundo, la fallecida ex-primer ministra británica Margaret Thatcher: “No hay
alternativa”. Es la encarnación más palmaria del imperialismo económico que considera a
la economía como el todo relevante. El Papa tiene una visión totalmente diferente
coincidente con la economía ecológica:

“Cuando se habla de «medio ambiente», se indica particularmente una relación, la que


existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la
naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida.
Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados.”

El Papa no comparte la visión de la falta de alternativas y, la minoría se puede sentir un


poco más acompañada. La encíclica nos habla de la necesidad de una cultura ecológica en
oposición al que denomina paradigma tecnocrático:

“La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a
los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al
agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada
distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una
espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático.”

No es de extrañar que los más conservadores hayan saltado a la yugular del Papa, porque su
propuesta supone un giro copernicano al actual modelo de relación con la naturaleza, lo que
es completamente contrario a una economía en perpetuo crecimiento.

El documento, como no podría ser de otro modo critica el control de la natalidad, pero
arremete contra el consumismo o el crecimiento de la población exosomática (el capital
hecho por el hombre) que constituye la mayor amenaza contra el sistema ecológico. No
obstante, y eso es un gran avance, reconoce la presión de la población sobre el sistema
ecológico y pone de relieve lo más perentorio con gran crudeza:

“En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente,
algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones
internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas
políticas de «salud reproductiva». Pero, «si bien es cierto que la desigual distribución de
la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso
sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente
compatible con un desarrollo integral y solidario». Culpar al aumento de la población y no
al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas.
Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el
derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta
no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que
se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento
que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre». De cualquier manera, es cierto
que hay que prestar atención al desequilibrio en la distribución de la población sobre el
territorio, tanto en el nivel nacional como en el global, porque el aumento del consumo
llevaría a situaciones regionales complejas, por las combinaciones de problemas ligados a
la contaminación ambiental, al transporte, al tratamiento de residuos, a la pérdida de
recursos, a la calidad de vida.”

También, es importante la mención a la deuda ecológica que los países desarrollados tienen
con el resto y su contraposición con la deuda externa como sistema de control.

“La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero
no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de
desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen
alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. La
tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de
los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema
de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”

Aunque de pasada y sin profundizar en las causas, si que constata algo evidente, la deuda
no es la reclamación de unas ciertas cantidades monetarias que crecen exponencialmente de
no pagarse el principal por mor del interés compuesto, sino que la deuda ha de ser
impagable para mantener a los deudores subyugados a los dictados del acreedor. Es la
forma de apropiarse de sus recursos excluyendo a la mayoría de las rentas que producen,
rentas no ganadas, que revierten al final en más préstamos para aumentar el control y seguir
aumentando la deuda. Es lo que el Papa llama deuda ecológica, pero como carece de
mercado se convierte en una reclamación incuantificable y, de la cual el sistema capitalista
prescinde, porque sino lo hiciera el sistema sería inviable.

Dicho de otra forma, el sistema funciona generando crecimiento “cuantificable” a corto


plazo del que se apropia una minoría, dejando “costes” sin mercado que superan
ampliamente los beneficios y que se despliegan a través del tiempo afectando a
generaciones futuras. La diferencia, amplia entre esa magnitud contabilizada y, los daños
no cuantificados es el crecimiento anti-económico que nos hace más pobres a medida que
nuestro registro, el PIB, nos dice que somos más ricos. Podríamos pensar que la deuda que
se va apilando de forma imparable ante cualquier intento de crecimiento es el reverso de
esos costes no cuantificados, en la medida que no representan reclamaciones de bienes y
servicios futuros, porque nuestra capacidad merma en lugar de aumentar, sino son meros
mecanismos de control que unos pocos ejercen sobre la inmensa mayoría.

También, me gustaría destacar la apelación a sistemas de topes (caps) infranqueables que


desde la economía ecológica denominaríamos macro-asignaciones esencialmente de
recursos, que el mercado es completamente incapaz de fijar por sus propios mecanismos
para que sean compatibles con la sostenibilidad del sistema ecológico.

“Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y
asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas
del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también
con la libertad y la justicia.”

Éste, es sin duda un tema polémico, pero si queremos afrontar una situación límite, de
control de daños, las macro-asignaciones sonimprescindibles. De lo contrario, nuestro
futuro se aboca a la extensión y generalización de las guerras por los recursos.

Esto plantea una cuestión que es nuclear para el actual sistema, la asignación y
mantenimiento de los derechos de propiedad, que aunque no son absolutos si tiende y se
pretende que sean lo más amplios posibles, lo que choca con el principio de subordinación
que propone el documento.

“El principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los


bienes y, por tanto, el derecho universal a su uso es una «regla de oro» del
comportamiento social y el «primer principio de todo el ordenamiento ético-social»”

Finalmente, para concluir la entrada con un repaso rápido a algunos aspectos de la


encíclica, citaré la defensa de la visión holística para afrontar los problemas.

“Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los
sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una
ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la
solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la
dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”

No puedo estar más de acuerdo con la anterior afirmación que, una vez más, es similar a la
visión pre-analítica que Herman Daly nos explica, el mundo que debe ser tratado como un
sistema complejo y finito, donde la economía no es más que una parte de un todo mayor a
la que está plenamente sometida. Sin tener en cuenta eso, nuestro rumbo de colisión con los
límites ecológicos y sociales es una certeza.

Por último, os dejo un enlace al programa de radio de Colectivo Burbuja en que participé
junto a Txus Marcano, Carles Sirera y Jesús Nacher donde se debatió sobre la encíclica
"Laudato Si".
Publicado por Jordi LLanos en 11:39 No hay comentarios:
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Etiquetas: cap and share, Herman Daly, Hicks, imperialismo económico, Laudato Sí,
Margaret Thatcher, Nicholas Georgescu-Roegen, Santo padre Francisco, tecnocracia,
trickle down economics

viernes, 17 de julio de 2015


Pluralidad, confluencia y cambio
Entre los descontentos con la política actual es habitual lamentarse por lo difícil que
resulta unirse para desbancar (o al menos condicionar) a los partidos hegemónicos. Con
frecuencia surgen diferencias que impiden una acción conjunta, quizá porque a la hora
de confluir se sobrevalora la similitud de ideas. Sin embargo tiene toda la lógica que no
se dé esta similitud. Precisamente las personas que no tienen como único ideario la
maximización de su lucro, las personas con un mínimo de pensamiento propio y de
autonomía, siempre llegarán a conclusiones personales sobre lo que conviene a la
sociedad. Es normal que haya diferencias y es sospechoso que no las haya. Pero esto no
tiene por qué traducirse en un aislamiento en la rivalidad impropio de nuestra condición
de seres sociales. La clave para una verdadera individualidad está en la posibilidad de
controlar los propios vínculos y sus implicaciones, no en anularlos.

En el pasado la existencia de divisiones económicas muy claras ponía más fácil unirse en
torno a los intereses de grandes grupos. Ahora la realidad es más compleja y las
necesidades no son sólo económicas o estas son artificiales, (culturalmente decididas). Y
siendo así, la reflexión y las valoraciones de cada persona deberían tener más peso en
detrimento de una concepción unidimensional del ser humano y de la consiguiente
uniformidad en sus aspiraciones. Por ello la iniciativa política de cada persona es,
además de un derecho, una necesidad y un valor a cuidar y a promover. No sólo por la
reflexión y la valoración que puede aportar cada una; no sólo por la toma de conciencia
de los problemas colectivos que implica esa iniciativa, sino también porque la expresión
de esa pluralidad es lo que nos hace humanos.

Hannah Arendt lo explica así en La condición humana:


“Tal vez haya verdades más allá del discurso, y tal vez sean de gran importancia para el
hombre en singular, es decir, para el hombre en cuanto no sea un ser político, pero los
hombres en plural, o sea, los que viven, se mueven y actúan en este mundo, sólo
experimentan el significado debido a que se hablan y se sienten unos a otros y a sí
mismos.

“...el discurso corresponde al hecho de la distinción y es la realización de la condición


humana de la pluralidad, es decir, de vivir como ser distinto y único entre iguales.”

Sin embargo la uniformidad y la obediencia entre quienes aún apoyan el actual estado
de cosas otorga ventajas estratégicas al poder establecido. Y la pregunta que surge es
cómo actuar de modo conjunto para hacer valer una oposición plural frente a esta
uniformidad. La hipótesis que voy a plantear es que la clave no es compartir un ideario
idéntico e identitario sino compartir un sistema: un sistema de participación, de
confluencia y de consenso a partir de unos principios generales. Se trata de que la
alternativa se entienda a sí misma como un espacio político plural que de ese modo
pueda proponerse y defenderse como un todo ante al poder hegemónico, aun con sus
flujos y cambios internos.

Del 15M al M15

La irrupción del 15M sorprendió a propios y a extraños al poner el acento en la


democracia y en los procesos de deliberación y de participación. Quienes llevaban años
bregando como alternativa política al bipartidismo sentían que sus planteamientos eran
los que debían salir airosos después de la crisis de 2008, pero les costó y aun les cuesta
comprender esa reivindicación de no sólo otras políticas sino también de un cauce
político nuevo para llevarlas a la práctica. De hecho tanto en el 15M como en los
movimientos, las candidaturas y los partidos surgidos desde entonces no sólo han
participado jóvenes (como a veces se interpreta) sino también muchos veteranos
desencantados con las vías de participación política habituales y “reanimados” ahora por
la expectativa de otra forma de hacer política. Quienes quieran encabezar estas
energías deberían tener muy en cuenta este historial de hartazgo con la política vertical
que traspasa las generaciones, un hartazgo con las rígidas y estériles estructuras
burocráticas de todos los partidos precedentes, incluidos los minoritarios, y con los
líderes políticos que las promueven. (Sirva como ejemplo reciente de esta tensión la
polémica que ha suscitado el método elegido por la cúpula de Podemos para decidir su
candidatura a las elecciones generales).
Por otro lado, en mayo de 2015 hemos vivido un vuelco electoral sin precedentes en las
principales capitales de España gracias a candidaturas de confluencia. Estas
candidaturas superaron el resultado que habrían obtenido si cada partido o corriente
hubiera concurrido por separado, tanto en el aprovechamiento del actual sistema
electoral como en el número de votos logrados donde esta comparación ha sido factible.
Ya no son requisitos prioritarios ni los liderazgos con experiencia, ni las estructuras
consolidadas, ni la uniformidad ideológica.

Un sistema complejo pero inclusivo puede superar en apoyo popular a una pretendida
perfección en el refinamiento centralizado de unas ideas a las que se presupone
consenso a partir de estudios demoscópicos. ¿No es mejor dejar que el consenso emerja
en lugar de intentar acertar con él a partir de una media intuida? Quizá aún nos costaría
demasiado asumir un modelo que prescinda de los partidos políticos pero parece claro el
deseo de una política en la que estos o sus estructuras habituales tengan menos
relevancia.

También es interesante constatar que en los nuevos políticos se valora la implicación en


diversos colectivos y movimientos sociales en detrimento de la capacidad para una
obediencia calculada dentro de la burocracia de los partidos. El tirón electoral que
ofrecen estos candidatos frente a otros puede ser tomado como una clara muestra de
qué se está pidiendo y qué está en decadencia.

Quizá sirva de ayuda esta explicación que rescato de 2012:


15M, la revolución como una de las bellas artes - (UNED - rtve):

Ya no bastan las coaliciones o las uniones de siglas, como ya las hubo en el pasado. (Y
este artículo no pretende ser un apoyo a cualquier tipo de confluencia, cuya virtud
dependerá de cómo se haga; también puede hacerse mal). Más que un partido o una
suma de ellos necesitamos un nuevo sistema de participación que, de momento, podría
funcionar como un espacio de confluencia alternativo antes de poder promoverlo desde
las instituciones y para todo el mundo. Un espacio de democracia deliberativa,
transparente y abierto a la participación horizontal que se defienda a sí mismo de forma
conjunta frente al bipartidismo, frente a la política basada en dogmas camuflados de
ciencia económica y frente a la democracia de representantes bien financiados.
Consistiría en apostar por un sistema (de deliberación y de participación) para
defenderlo como tal incluyendo sus flujos internos, o si se prefiere, se trata de doblar la
participación, defendiendo un conjunto en cuyo seno luego se intenta promover una
postura propia más matizada.

Sostener la confluencia

Pero los problemas no acabarían con el logro de una candidatura plural. Es necesario
pensar en cómo hacer duradera y mantener viva una unión heterogénea. Y la respuesta
más obvia (que no carente de dificultades) parece ofrecer mucha resistencia entre
quienes acceden a la gestión de cualquier colectivo. Tanto en estas agrupaciones como
en la propia gestión allí donde se logra gobernar se hace necesario mantener el mismo
acceso plural a la toma de decisiones que permite la confluencia, especialmente cuando
estamos ante decisiones de calado o que suscitan controversia. Ese es precisamente el
primer cambio demandado, antes que ninguna medida concreta: hacer que las cúpulas y
los gobiernos sean controlables por las bases que los han erigido y por la población en
general; hacerlos transparentes y accesibles.

A partir de unos principios comunes y de unos objetivos generales, para que cualquier
confluencia perdure ha de prevalecer el medio utilizado para crearla sobre una
pretendida pureza ideológica y sobre un supuesto cálculo táctico desvinculado de los
objetivos políticos concretos. El medio político, ese medio en el que se expresa la
pluralidad, es por sí mismo el primer objetivo, la primera transformación que
necesitamos. La virtud en la forma de buscar nuestros fines políticos cuenta tanto como
la virtud de esos fines. Los medios delatan el fin. Lo contrario conducirá a la ausencia de
la expresión personal que motiva y hace posible esa acción política plural, y minará su
futuro.

No es sólo el voto lo importante; necesitamos un cauce para que todo el mundo pueda
exteriorizar una voz propia y ponerla en diálogo con las demás. Esta interacción es por sí
misma una ganancia política a buscar desde el principio, en las formas. Pero además el
resultado de esa deliberación debe tener implicaciones reales, debe pasar a ser decisión
para poder sentir que estamos interactuando con la realidad y no sólo reflexionando.

Concretando un poco más, si el control de la orientación conjunta y la posibilidad de


revocar cargos permaneciera en las bases resultaría menos difícil para cualquier
corriente interna aceptar las derrotas en las decisiones que ahora no podrían verse como
faltas de legitimidad o como imposiciones. Y en cualquier caso, el proceso mismo
garantizaría que no pudiera darse una desvinculación grave entre la cúpula gestora y el
pensamiento mayoritario, fuente del malestar que acaba haciendo de la representación
una losa con los pilares en la arena a la espera de una ola fatal.

Así mismo la participación en la votación sobre numerosos asuntos concretos (en lugar
de votar sólo a representantes o sólo las decisiones principales) diversifica el resultado
de la participación de modo que es menos probable que uno haya salido perdiendo en
todas las votaciones. Por último, si se vota a menudo y por tanto la responsabilidad se
distribuye en el tiempo, se reduce el riesgo de tropiezos fatales en alguna de las
votaciones.
La horizontalidad es vital para sostener la cohesión en la diversidad. Si uno se siente
partícipe hay más posibilidades de que quiera permanecer en un colectivo incluso
aunque sus propuestas puedan no ser las ganadoras. No es lo mismo saber que no se
cuenta con apoyo social suficiente que poder dudar de la legitimidad de quien toma las
decisiones. Lo verdaderamente desalentador es sentir que la opinión de uno no cuenta ni
siquiera con la parte alícuota de poder que supone el voto propio porque este no existe
o es un mero camelo para perder el tiempo, (como en esos procesos consultivos que
abren algunos ayuntamientos para algunos temas municipales pero sin que el resultado
sea vinculante).

Quizá para todo ello sea necesario desarrollar una mayor tolerancia a la conflictividad
intelectual, saber abordarla sin necesidad de romper el molde, tanto en el seno de los
grupos como en los parlamentos. El afán de pureza ideológica y de no verse
contaminado por lo que no coincida plenamente con los planteamientos propios
impediría cualquier acción no individual. Y del otro lado, el mal llamado voto útil debido
a un injustificado temor a la fragmentación en los parlamentos sólo conduce a que los
representantes no deban responder de sus decisiones, y a que sean más fácilmente
manipulados por poderes económicos. No deberíamos ahorrarles el trabajo de tener que
acordar lo que haga falta como ocurre en tantos y tantos parlamentos plurales.

La alternativa es que un espacio diverso, fluido y horizontal alcance suficiente peso


como para ser cuando menos una minoría significativa. Las leyes electorales actuales,
que favorecen extraordinariamente a quienes han ganado, hacen necesario que la
diversidad de las alternativas compatibles se defienda conjuntamente frente los poderes
establecidos para tener alguna opción de superar esta barrera del sistema electoral
(antes de transformarlo). Paradójicamente, la única forma de que las instituciones nos
permitan una vida más autónoma pasa por dar a estas la importancia que tienen en la
práctica y asumir un control verdaderamente democrático de las mismas.

El valor de las minorías

Otra de las claves que suelen inhibir la participación política es la idea de que, siendo
difícil que las alternativas lleguen a ser mayoritarias, no sirve de nada ni siquiera votar
para estar en la oposición. Quizá es necesario enfatizar las virtudes de llevar tus ideas a
una oposición visible. La participación y la presencia en las instituciones supone una
oportunidad para proponer y para explicar las ideas nuevas, y necesitamos valorar más
esta función en lugar de esperar el momento en que estas ideas tengan opciones de
ganar, como si ese momento pudiera llegar sin un trabajo colectivo previo.

Las posiciones minoritarias sólo pueden salir de esa condición a partir de una exposición
de las mismas al criterio público. De igual modo, el motivo para participar en un
colectivo plural no hay que buscarlo en una coincidencia total previa sino en la
posibilidad de exponer los planeamientos propios (o de aprender de su debate) aunque
sean minoritarios. La expresión política propia sólo puede realizarse si no partimos de la
necesidad de coincidencia. Y el reto del político no debería ser una toma del poder
maquiavélica, relegando la convicción, sino conseguir el apoyo necesario para las
propuestas en las que cree. Lo que cuenta es qué opina la población que ha de votar, y
la ausencia de esa convicción entre las bases acaba minando la legitimidad y las
posibilidades de continuidad de cualquier proyecto impuesto después de acceder al
poder.
En ocasiones los apoyos, acuerdos o coaliciones post-electorales de los grupos
minoritarios son vistos como una traición por sus bases, pero si se fraguan en torno a
propuestas concretas, el proceso es transparente y cuenta con la participación de las
bases en su aceptación, el acuerdo será legítimo y esto aportará estabilidad tanto a la
negociación como a la candidatura que pacta, sin necesidad de renunciar a las mayores
aspiraciones en un futuro más propicio.

En general, puede cobrar más importancia la defensa de propuestas concretas que la


unión en torno a una ideario genérico. Esto permite consensuar medidas con un apoyo
fundado en distintos planteamientos ideológicos, o incluso que salgan adelante
iniciativas que cuentan con un apoyo transversal. (Por ejemplo, muchos conservadores
pueden estar en contra de la técnica del fracking a pesar del apoyo del gobierno central.
¿Qué ocurriría si se preguntara a la población directamente sobre este asunto?).

Por último también cabe la posibilidad de que acuerdos mayoritarios de la oposición en


torno a temas concretos puedan imponer leyes al gobierno de turno, (caso de la reciente
ley de vivienda vasca), o al menos matizarlas con cambios necesarios para lograr el
apoyo de la minoría. Los ejemplos son multitud.

Para que propuestas alternativas (como la Renta Básica, el Dinero Soberano, el reparto
del trabajo, la Economía del Bien Común, establecer una escala óptima para la
economía y límites ecológicos a la producción efectivos, entre otras), puedan lograr eco
social como paso previo a su adopción por parte de los gobiernos, será necesario que
grupos políticos minoritarios crean en ellas y quieran defenderlas por encima de
conveniencias electorales (desde la oposición parlamentaria ). Y será necesario que
previamente muchas personas quieran proponerlas y argumentarlas dentro de
candidaturas alternativas. O en su defecto, sean revisadas o sustituidas por otras
mejores como resultado del debate público abierto.

En realidad lo que hoy día está en minoría es la propia política, el poder político
ciudadano, ahora delegado en instituciones económicas internacionales incontrolables o
en manos de mercados globales, en connivencia con las élites representativas de casi
todos los pueblos. Parece de sentido común comprender la necesidad de recuperar la
soberanía política ciudadana priorizando este aspecto cualitativo sobre el ámbito
territorial de decisión, que en cualquier dimensión puede ser más liberal (o despótico) o
bien más democrático. Pero también merece la pena reflexionar sobre las rigideces
innecesarias que se crean al establecer parámetros de funcionamiento supranacionales
difícilmente controlables desde la política, como las instituciones mencionadas, la
moneda única europea, el oscuro TTIP en ciernes, o el propio mercado global sin una
autoridad política de ámbito equivalente que pueda compensar los desequilibrios que le
son propios, (mediante la fiscalidad o los controles ecológicos por ejemplo).

Son muchos los que se oponen a que caminemos hacia una democracia más directa y
plural que quitara protagonismo a esa especie de administradores de fincas que son los
actuales profesionales que comercian con la política. Pero en realidad tendríamos que
intentar ir un poco más lejos y ensayar formas de democracia más inclusivas, formas de
evitar la anulación de las minorías, al menos cuando sus propuestas no sean
incompatibles con las de la mayoría; o formas de intentar superar incluso los problemas
de protagonismo individual y manipulación en las asambleas.

“...las urnas son peligrosas”

A quienes están acostumbrados administrar la ideología dominante a veces se les olvida


disimular y admiten que lo suyo no es la democracia. Sin ir muy lejos, la ministra
española de agricultura dijo en referencia al referéndum convocado por el gobierno
griego que “las urnas son peligrosas”. El mero hecho de consultar siquiera las decisiones
importantes es visto como un desafuero. Aunque normalmente prefieran no ser tan
sinceros y vistan su pensamiento con términos que puedan publicitarlo mejor.

Así por ejemplo, cuando oímos hablar de liberalismo o de libertad económica parece
que nos estuvieran abriendo un horizonte de posibilidades a todos los ciudadanos. Pero
en realidad la libertad de la que hablan los liberales es la de poder utilizar libremente el
poder que otorga el dinero, con independencia de los efectos sociales o ambientales de
ese uso. Para ello, entre otras cosas, apoyan, financian, exigen políticas que revaloricen
ese poder sobre el “vulgo”, políticas que nos empobrezcan y nos endeuden,
convirtiéndonos por necesidad o por miedo en súbditos dóciles de quien tiene dinero en
la medida en que lo tenga. Algo muy alejado de la idea de libertad como derecho a
disposición de todos. ¿Qué libertad tiene un desposeído en un mundo así?

Más bien debemos llamar a las cosas por su nombre y en lugar de (neo)liberalismo hablar
de “represión económica” al servicio de élites o al servicio de una idea de progreso
falaz, fanática, insostenible y esclavizante. Cuando se escucha a uno de estos
represores, se puede percibir que en todo momento subyace la preocupación por ese
refuerzo negativo, por ese "estímulo" o "incentivo". Son multitud los partidarios de ese
castigo político, pero si al menos lo llamáramos por su nombre, represión económica,
(penuria impuesta políticamente en un mundo aún opulento), quizá engañaran
menos. Lo que se nos vende como leyes económicas equivalentes a las inevitables leyes
de la física, sólo son inevitables dentro de un marco político pre-establecido: son leyes
políticas. Por ello no se evitará la dependencia del crecimiento ni la necesidad de un
endeudamiento creciente, no se evitará la penuria y la exclusión social, no se
redistribuirá la riqueza de una forma más justa si antes no se redistribuye el poder.
Entre tanto la desigualdad no para de crecer de un modo alarmante (según la propia
OCDE), y seguimos dando pasos hacia un más que probable caos climático, (cosa que
reconoce hasta el Papa). Y es que, como decía Murray Bookchin resumiendo lo que ya
mostrara Polanyi: "Los desequilibrios que el hombre ha producido en el mundo natural
son causados por los desequilibrios que ha producido en el mundo social."

En lugar de asociar la libertad a esta visión economicista de la vida, que sólo beneficia a
quien más tiene a costa de una creciente pérdida de bienes comunes, necesitamos
fundarla en una democracia real y en una verdadera autonomía instituida entre todos y
para todos.

---

Otros artículos sobre democracia en este blog (por orden cronológico):


Democracia y deliberación
Política y autonomía
Comunidad, democracia, deberes y moral: el autogobierno comunal como posibilidad
En busca de la democracia
Democracia deliberativa en la historia: el Concejo abierto
Democracia deliberativa en la historia: las colectividades libertarias
Democracia deliberativa en la historia: la revolución húngara de 1956

Publicado por Ecora ecorablog en 14:54 No hay comentarios:


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jueves, 9 de julio de 2015


Laudato Sí: La encíclica papal por el bienvivir.
Tras publicar su carta encíclica Laudatio Sí (Alabado seas), sobre el cuidado de la casa
común, el papa Francisco, líder espiritual de los católicos, ha sido calificado por algunos de
“peligroso” o “comunista”. El peligro es relativo, uno puede ser peligroso para unos, pero
no para otros, en este sentido el papa Francisco puede ser peligroso. Por el contrario, tras
leer la encíclica, puedo dar fe de que no es comunista, por el contrario, comparte varios de
los puntos de vista que hemos expresado en esta asociación. Veamos algunos.

La destrucción ecológica es un motor importante, quizás el mayor, de la desigualdad. Es


una idea que recorre transversalmente toda la encíclica, pero destacaría los siguientes
párrafos.

La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero


no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de
desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen
alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.

La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que


podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la
alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios.
Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el
futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental.

Como hemos dicho en otros artículos, no todos hemos emitido al aire la misma cantidad de
CO2, y por lo tanto no nos hemos beneficiado de ello en el mismo grado. De la catástrofe
climática no tiene la misma responsabilidad un magnate de la industria del petróleo, que un
ciudadano occidental, y un ciudadano occidental no tiene la misma que un ciudadano
pakistaní. Sin embargo, como si Dios hubiese escuchado a Francisco, una semana después
de la publicación de su encíclica, una ola de calor, cuya frecuencia e intensidad aumentan
con el cambio climático, acababa con la vida de 1.170 pakistaníes pobres.

Francisco también denuncia la imposibilidad de resolver estos problemas confiando sólo en


la mano invisible del mercado.

En este contexto, siempre hay que recordar que « la protección ambiental no puede
asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de
esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover
adecuadamente ». Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que
tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de
las empresas o de los individuos.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los
hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Es
lo que sucede, para dar sólo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la
intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio
inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la
sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece
suicida.

Una vez más, el papa ha sido profético, y en España la ola de calor disparaba la venta de
aparatos de aire acondicionado. Personalmente yo ya se señalé en una ocasión que es
ingenuo pensar que el aumento de los beneficios a corto plazo conduce de forma inexorable
hacia un mayor bienestar social.

Tampoco le tiembla la mano a Francisco a la hora de describir las causas de la destrucción


ecológica, que achaca a lo que denomina paradigma tecnocrático, una concepción estrecha
y reduccionista de todo lo humano que considera la técnica, y por lo tanto el incremento del
dominio sobre la naturaleza y el propio ser humano, el principio y el fin de la vida, un
medio que se convierte en un fin en sí mismo. Hay que señalar, como ya lo hice en un
artículo anterior, que este ideal es ampliamente compartido por personas de distinto
espectro ideológico, en teoría enfrentados, al igual que católicos y protestantes se
enfrentaron con saña durante el renacimiento. En palabras de Francisco:

Se tiende a creer « que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un
aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores
»,83 como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder
tecnológico y económico. El hecho es que « el hombre moderno no está preparado para
utilizar el poder con acierto »,84 porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo
acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.

Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el


conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un
tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder
económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y
del mundo entero.

también

Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en
parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador.
De hecho, la técnica tiene una inclinación a buscar que nada quede fuera de su férrea
lógica, y « el hombre que posee la técnica sabe que, en el fondo, esta no se dirige ni a la
utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido más extremo de la
palabra ».87 Por eso « intenta controlar tanto los elementos de la naturaleza como los de
la existencia humana ».88 La capacidad de decisión, la libertad más genuina y el espacio
para la creatividad alternativa de los individuos se ven reducidos.

y añade

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van
apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la
contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un
estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. De
otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada.
Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están
entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

Autonomía y Bienvivir
Este es el blog de la asociación Autonomía y Bienvivir, no dejes de visitar nuestra página
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jueves, 9 de julio de 2015


Laudato Sí: La encíclica papal por el bienvivir.

Tras publicar su carta encíclica Laudatio Sí (Alabado seas), sobre el cuidado de la casa
común, el papa Francisco, líder espiritual de los católicos, ha sido calificado por algunos de
“peligroso” o “comunista”. El peligro es relativo, uno puede ser peligroso para unos, pero
no para otros, en este sentido el papa Francisco puede ser peligroso. Por el contrario, tras
leer la encíclica, puedo dar fe de que no es comunista, por el contrario, comparte varios de
los puntos de vista que hemos expresado en esta asociación. Veamos algunos.

La destrucción ecológica es un motor importante, quizás el mayor, de la desigualdad. Es


una idea que recorre transversalmente toda la encíclica, pero destacaría los siguientes
párrafos.

La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero


no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de
desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen
alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.

La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que


podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la
alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios.
Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el
futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental.
Como hemos dicho en otros artículos, no todos hemos emitido al aire la misma cantidad de
CO2, y por lo tanto no nos hemos beneficiado de ello en el mismo grado. De la catástrofe
climática no tiene la misma responsabilidad un magnate de la industria del petróleo, que un
ciudadano occidental, y un ciudadano occidental no tiene la misma que un ciudadano
pakistaní. Sin embargo, como si Dios hubiese escuchado a Francisco, una semana después
de la publicación de su encíclica, una ola de calor, cuya frecuencia e intensidad aumentan
con el cambio climático, acababa con la vida de 1.170 pakistaníes pobres.

Francisco también denuncia la imposibilidad de resolver estos problemas confiando sólo en


la mano invisible del mercado.

En este contexto, siempre hay que recordar que « la protección ambiental no puede
asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de
esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover
adecuadamente ». Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que
tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de
las empresas o de los individuos.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los
hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Es
lo que sucede, para dar sólo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la
intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio
inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la
sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece
suicida.

Una vez más, el papa ha sido profético, y en España la ola de calor disparaba la venta de
aparatos de aire acondicionado. Personalmente yo ya se señalé en una ocasión que es
ingenuo pensar que el aumento de los beneficios a corto plazo conduce de forma inexorable
hacia un mayor bienestar social.

Tampoco le tiembla la mano a Francisco a la hora de describir las causas de la destrucción


ecológica, que achaca a lo que denomina paradigma tecnocrático, una concepción estrecha
y reduccionista de todo lo humano que considera la técnica, y por lo tanto el incremento del
dominio sobre la naturaleza y el propio ser humano, el principio y el fin de la vida, un
medio que se convierte en un fin en sí mismo. Hay que señalar, como ya lo hice en un
artículo anterior, que este ideal es ampliamente compartido por personas de distinto
espectro ideológico, en teoría enfrentados, al igual que católicos y protestantes se
enfrentaron con saña durante el renacimiento. En palabras de Francisco:

Se tiende a creer « que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un
aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores
»,83 como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder
tecnológico y económico. El hecho es que « el hombre moderno no está preparado para
utilizar el poder con acierto »,84 porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo
acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.

Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el


conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un
tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder
económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y
del mundo entero.

también

Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en
parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador.
De hecho, la técnica tiene una inclinación a buscar que nada quede fuera de su férrea
lógica, y « el hombre que posee la técnica sabe que, en el fondo, esta no se dirige ni a la
utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido más extremo de la
palabra ».87 Por eso « intenta controlar tanto los elementos de la naturaleza como los de
la existencia humana ».88 La capacidad de decisión, la libertad más genuina y el espacio
para la creatividad alternativa de los individuos se ven reducidos.

y añade

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van
apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la
contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un
estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. De
otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada.
Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están
entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

En definitiva, es fútil pensar que propuestas como las de Robert Pollin a Podemos, a pesar de
su innegable valor, puedan resolver el problema por si solas. No digo que no sean útiles, al
contrario, estoy convencido de que sí lo son, pero como diría Henry David Thoreau, quizás
sea más efectiva una persona golpeando la raíz del mal que mil podando las ramas. Y atacar la
raíz implica preguntarse por los fines de la vida humana, y no por los medios. Si pensamos que
tal y como nos contó Teresa Belton, la felicidad está en crear y no en consumir, habría que
pensar en que el objetivo de una sociedad buena tendría que ser dar a sus miembros la
autonomía para que hagan de su vida una obra de arte. Para ello la sociedad industrial debe
reorganizarse, con medidas como el cambio de sistema monetario, y de forma más general, el
conjunto de medidas que proponemos en nuestra página web o en nuestro Programa para una
Gran Transformación.
Publicado por Jesús Nácher en 11:38 7 comentarios:
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Etiquetas: Bienvivir, desigualdad, deuda ecológica, ecología, Laudato Sí, mercado,


Santo padre Francisco, tecnocracia Laudato Sí: La encíclica papal por el
bienvivir.

Tras publicar su carta encíclica Laudatio Sí (Alabado seas), sobre el cuidado de la casa
común, el papa Francisco, líder espiritual de los católicos, ha sido calificado por algunos de
“peligroso” o “comunista”. El peligro es relativo, uno puede ser peligroso para unos, pero
no para otros, en este sentido el papa Francisco puede ser peligroso. Por el contrario, tras
leer la encíclica, puedo dar fe de que no es comunista, por el contrario, comparte varios de
los puntos de vista que hemos expresado en esta asociación. Veamos algunos.

La destrucción ecológica es un motor importante, quizás el mayor, de la desigualdad. Es


una idea que recorre transversalmente toda la encíclica, pero destacaría los siguientes
párrafos.

La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero


no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de
desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen
alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro.

La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que


podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la
alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios.
Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el
futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental.

Como hemos dicho en otros artículos, no todos hemos emitido al aire la misma cantidad de
CO2, y por lo tanto no nos hemos beneficiado de ello en el mismo grado. De la catástrofe
climática no tiene la misma responsabilidad un magnate de la industria del petróleo, que un
ciudadano occidental, y un ciudadano occidental no tiene la misma que un ciudadano
pakistaní. Sin embargo, como si Dios hubiese escuchado a Francisco, una semana después
de la publicación de su encíclica, una ola de calor, cuya frecuencia e intensidad aumentan
con el cambio climático, acababa con la vida de 1.170 pakistaníes pobres.

Francisco también denuncia la imposibilidad de resolver estos problemas confiando sólo en


la mano invisible del mercado.

En este contexto, siempre hay que recordar que « la protección ambiental no puede
asegurarse sólo en base al cálculo financiero de costos y beneficios. El ambiente es uno de
esos bienes que los mecanismos del mercado no son capaces de defender o de promover
adecuadamente ». Una vez más, conviene evitar una concepción mágica del mercado, que
tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de
las empresas o de los individuos.

Hay más sensibilidad ecológica en las poblaciones, aunque no alcanza para modificar los
hábitos dañinos de consumo, que no parecen ceder sino que se amplían y desarrollan. Es
lo que sucede, para dar sólo un sencillo ejemplo, con el creciente aumento del uso y de la
intensidad de los acondicionadores de aire. Los mercados, procurando un beneficio
inmediato, estimulan todavía más la demanda. Si alguien observara desde afuera la
sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece
suicida.

Una vez más, el papa ha sido profético, y en España la ola de calor disparaba la venta de
aparatos de aire acondicionado. Personalmente yo ya se señalé en una ocasión que es
ingenuo pensar que el aumento de los beneficios a corto plazo conduce de forma inexorable
hacia un mayor bienestar social.

Tampoco le tiembla la mano a Francisco a la hora de describir las causas de la destrucción


ecológica, que achaca a lo que denomina paradigma tecnocrático, una concepción estrecha
y reduccionista de todo lo humano que considera la técnica, y por lo tanto el incremento del
dominio sobre la naturaleza y el propio ser humano, el principio y el fin de la vida, un
medio que se convierte en un fin en sí mismo. Hay que señalar, como ya lo hice en un
artículo anterior, que este ideal es ampliamente compartido por personas de distinto
espectro ideológico, en teoría enfrentados, al igual que católicos y protestantes se
enfrentaron con saña durante el renacimiento. En palabras de Francisco:
Se tiende a creer « que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un
aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores
»,83 como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder
tecnológico y económico. El hecho es que « el hombre moderno no está preparado para
utilizar el poder con acierto »,84 porque el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo
acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia.

Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el


conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un
tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder
económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y
del mundo entero.

también

Se volvió contracultural elegir un estilo de vida con objetivos que puedan ser al menos en
parte independientes de la técnica, de sus costos y de su poder globalizador y masificador.
De hecho, la técnica tiene una inclinación a buscar que nada quede fuera de su férrea
lógica, y « el hombre que posee la técnica sabe que, en el fondo, esta no se dirige ni a la
utilidad ni al bienestar, sino al dominio; el dominio, en el sentido más extremo de la
palabra ».87 Por eso « intenta controlar tanto los elementos de la naturaleza como los de
la existencia humana ».88 La capacidad de decisión, la libertad más genuina y el espacio
para la creatividad alternativa de los individuos se ven reducidos.

y añade

La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van
apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la
contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un
estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. De
otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada.
Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están
entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

En definitiva, es fútil pensar que propuestas como las de Robert Pollin a Podemos, a pesar de
su innegable valor, puedan resolver el problema por si solas. No digo que no sean útiles, al
contrario, estoy convencido de que sí lo son, pero como diría Henry David Thoreau, quizás
sea más efectiva una persona golpeando la raíz del mal que mil podando las ramas. Y atacar la
raíz implica preguntarse por los fines de la vida humana, y no por los medios. Si pensamos que
tal y como nos contó Teresa Belton, la felicidad está en crear y no en consumir, habría que
pensar en que el objetivo de una sociedad buena tendría que ser dar a sus miembros la
autonomía para que hagan de su vida una obra de arte. Para ello la sociedad industrial debe
reorganizarse, con medidas como el cambio de sistema monetario, y de forma más general, el
conjunto de medidas que proponemos en nuestra página web o en nuestro Programa para una
Gran Transformación.
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Etiquetas: Bienvivir, desigualdad, deuda ecológica, ecología, Laudato Sí, mercado, Santo
padre Francisco, tecnocracia

lunes, 8 de septiembre de 2014


Por una Renta Básica, frente al subsidio para pobres del PPSOE

Recientemente hemos asistido al espectáculo poco edificante de ver cómo los dos
principales partidos de nuestro país, Partido Popular y Partido Socialista Obrero
Español, que han gobernado el país durante casi 40 años, conduciéndonos al callejón sin
salida en el que nos encontramos, se han mostrado partidarios de una “renta básica”. Es
necesario entrecomillar el sintagma “renta básica”, puesto que en las propuestas de ambos
partidos se esconde un uso espurio, engañoso de este término, que nos atrevemos a
especular, está provocado por el ascenso del nuevo partido Podemos, que en su programa a
las elecciones europeas incluía la propuesta de una Renta Básica de Ciudadanía.

La Renta Básica de Ciudadanía es una asignación monetaria que se realizaría a todo


ciudadano, independientemente de su condición, ya sea esta la de trabajador o parado, ya
sean sus ingresos altos o bajos. Sería una política de redistribución a gran escala, con sus
ganadores y perdedores, que no sólo serviría para eliminar la parte más sangrante de la
miseria en nuestra sociedad, sino que podría dar lugar a formas de vida alternativas, nuevas
formas de producir y consumir, que no interesa propiciar a quienes están cómodos con el
status quo.

No seré yo el que se muestre contrario a las propuestas de PP y PSOE. Estas consisten en


dar una renta mínima a los pobres, a las familias sin ingresos, castigadas por la más urgente
necesidad. Sin embargo, es impropio, e inmoral, denominar a este subsidio Renta Básica.
La Renta Básica es una política de redistribución a una escala mucho mayor, con un “coste”
más elevado, pero con unas características que le confieren unas ventajas que no tiene el
subsidio para pobres.

Al ser automáticamente asignada a cada ciudadano, la renta básica no tiene costes de


gestión, no es necesario pagar a funcionarios que comprueben que determinado individuo
cumple los requisitos para la asignación del subsidio, simplemente todos cumplimos esos
requisitos. Este coste de gestión no es baladí, suele suponer el 50% del importe
desembolsado por el contribuyente para el programa de ayuda.

Al ser totalmente compatible con recibir un salario, la renta básica no fomenta la economía
sumergida, nadie pierde el subsidio por encontrar un trabajo, ya sea a media jornada o a
jornada completa. Esto elimina los problemas morales que suelen estimular la crítica contra
estos programas, cuando se institucionalizan de una forma susceptible de fomentar la
picaresca.

¿Cuánto costaría? Habría que redistribuir en torno al 15% del PIB para dar un subsidio
universal de 450 euros a cada español. Hay que destacar que este no sería el coste del
programa, el dinero no se destruye al distribuirlo, se trataría de una reasignación de los
ingresos a posteriori de la realizada por el mercado, y podría tener el efecto tanto de bajar
como de subir el PIB, pero en general se estima que a corto plazo lo bajaría ¿A quién le
importa? cabría preguntar. No tenemos problemas de producción, sino problemas
sociales y medio ambientales.

¿Por qué decimos que una Renta Básica de Ciudadanía propiciaría formas de vida
alternativas? Porque junto con otros instrumentos, como el Empleo Público Garantizado, la
reducción del tiempo de trabajo o los bienes comunes, propiciaría lo que nosotros
denominamos una economía inclusiva, una economía que permita la participación de
todos en los costes y beneficios de la producción, sin excluir a nadie por razones
economicistas, como la ausencia de demanda de empresas y agentes para determinadas
habilidades de trabajo.

Por encima de todo somos ciudadanos y personas, y a causa de ello tenemos derechos y
obligaciones. Ningún ciudadano debería consentir, bajo la excusa de un racionalismo
economicista, que los derechos del hombre sean pisoteados. Nadie debería ser excluido,
mientras esté dispuesto a trabajar.

La renta básica propiciaría, si fuese adecuadamente institucionalizada, la eliminación del


miedo existencial a la exclusión. En ese entorno podrían florecer formas alternativas de
consumir y producir, podríamos reducir nuestro tiempo de trabajo sin miedo a perderlo
todo, podríamos arriesgar en proyectos que no sólo propicien un rendimiento monetario,
sino también social. Podríamos intercambiar, con la ayuda de bancos de tiempo o monedas
locales, servicios semi-profesionales entre los ciudadanos, sin miedo quedarnos excluidos
del mercado de trabajo.
Tal política, evidentemente, no interesa a quien mira sobre todo las cuentas de
resultados de las grandes compañías. Esta política está diseñada para favorecer al
ciudadano, no las cuentas de resultados. Esto es legítimo, pero es justo que no nos engañen,
que no digan “renta básica” cuando quieren decir subsidio para pobres.

lunes, 25 de mayo de 2015


NEF (New Economics Foundation): un faro británico con ideas brillantes y
fundamentales para el Bienvivir

Muchas personas están haciendo lo que pueden. Pero el verdadero éxito sólo puede
venir si hay un cambio en nuestras sociedades, en nuestra economía y en
nuestra política.
David Attenborough

Del mismo modo que planteaba la pregunta a nivel personal, ¿qué sería lo mínimo que uno
puedo hacer para conseguir un máximo de bienestar?, que dio origen al artículo “Enfoque
en virtudes y fortalezas de carácter: el paso más pequeño pero más decisivo hacia el
bienvivir”, el origen de este artículo parte de la cuestión ¿dónde puedo seguir
informándome con ideas interesantes sobre el Bienvivir que puedan transformar esta
sociedad occidental? La respuesta me ha llevado al think thank (laboratorio de ideas)
independiente NEF (New Economics Foudantion) que desde Reino Unido trabaja para
llevar a cabo su lema: “Economía como si la gente y el planeta importaran”

Desgraciadamente para los que no se llevan bien con el inglés, la información y las ideas de
NEF están en ese idioma por lo que su difusión a otros idiomas viene dada por artículos que
informan, analizan, o explican las nuevas propuestas de ese laboratorio de ideas. Este será
uno de esos artículos y lo dividiré en tres apartados. El primero será una presentación de
NEF, sobre cuál es su visión y misión y como se estructura para ello. En el segundo se
analizarán tres informes de los muchos que ha elaborado desde su fundación hace casi 30
años. La elección de esos tres informes concretos la he realizado porque cada uno de ellos
está muy enmarcado en los tres pilares estructurales del Bienvivir: la persona, la sociedad
y el medio ambiente. Finalmente, en el tercer apartado se analizarán dos informes que
integran muy inteligentemente esos tres pilares estructurales. El primero de ellos es el
famoso Happy Planet Index (Índice de Planeta feliz) y el segundo es uno informe que ha
elaborado NEF recientemente en este 2015 y que se titula “People, Planet, Power:
towards a new social settlement.” (Personas, Planeta, Poder: hacia un nuevo asentamiento
social)

1) ¿Qué hace NEF?


De su página web (traducción propia)

___________________________
New Economics Foundation (NEF) es el principal think tank del Reino Unido para
promover la justicia social, económica y ambiental. Nuestro propósito es lograr una Gran
Transición - para transformar la economía para que esta funcione para la gente y el planeta.

El Reino Unido y la mayoría de las economías del mundo son cada vez más insostenibles,
injustos e inestables. Ni siquiera nos hacen más felices - muchos de los países más ricos del
mundo no tienen el bienestar más alto.

Desde el cambio climático hasta la crisis financiera está claro que el sistema económico
actual no se adecúa a su propósito. Necesitamos una Gran Transición a una nueva
economía que dé cabida a las personas y al planeta.

La misión de NEF es poner en marcha la transición hacia una nueva economía a través de
grandes ideas y un pensamiento nuevo. Lo hacemos a través de:

1) Alta calidad, una investigación pionera que muestra lo que está mal con la economía actual
y cómo puede esta ser mejorada.
2) Demostrar el poder de nuestras ideas al ponerlas en acción.
3) Trabajar con otras organizaciones en el Reino Unido y en todo el mundo, construyendo un
movimiento para el cambio económico.

NEF es totalmente independiente de cualquier partido político. Dependemos de las


donaciones y la ayuda de nuestros miles de seguidores para efectuar el cambio social.

___________________________
Su trabajo se estructura bajo las tres esferas que representan y se integran en su logo: la
Economía, la Sociedad y el Medio Ambiente. Especificando más detalladamente cada
una de esos pilares se encuentran los temas o nodos importantes de cada uno de ellos:
 Economía (Abordando las causas profundas de la crisis financiera y
de la recesión en curso): Banca & Finanzas, Monedas comunitarias, Empleo &
Estrategia industrial, Macroeconomía, Política monetaria, Retorno social de la
inversión y Finanzas innovadoras..
 Medio Ambiente (Proporcionando bienestar económico dentro de
los límites ambientales): Energía & Cambio climático, Pesca, Desarrollo
Internacional, Transportes & Infraestructura, Alimentación & Agricultura.
 Sociedad (Avanzando hacia una sociedad más justa y más
igualitaria): Justicia Penal, Democracia & Participación, Vivienda, Desigualdad,
Reforma de la Administración Pública, Bienestar, Trabajo & Tiempo.

2) Tres informes para el Bienvivir


Entre los muchos informes que NEF ha ido realizando a lo largo de todos sus años de
trayectoria, voy a enfocarme en tres de ellos que por su temática se enmarcan en cada una
de, lo que llamo, las tres patas estructurales del Bienvivir: la persona, la sociedad y el
medio ambiente. Desde un punto de vista holístico, todo está interconectado y cada uno de
esos informes trata también, implícita o explícitamente, de las otras partes. Sin embargo, de
un modo más analítico, el principal encuadre de estos informes se dirige hacia una parte
concreta de ese cuadro más grande e integral.

2.1 PERSONA: Cinco maneras para el bienestar


De la misma forma que tomar cada día al menos cinco frutas o verduras puede ser sano
para nuestro cuerpo, cinco maneras adecuadas para incrementar nuestro bienestar
emocional diario podrían ser las sugeridas por NEF (Conecta, mantente activo, presta
atención, sigue aprendiendo y dar) . El origen de esos cinco elementos es un proyecto de
investigación propuesto por el gobierno británico sobre capital mental y bienestar realizado
en 2008. NEF se encargó de desarrollar una lista de acciones basadas en evidencias para
mejorar el bienestar personal. Esa larga lista de evidencias se redujo a esos cinco
elementos para una más simple y mejor difusión hacia la población.

Desde su primera publicación y difusión por parte de NEF, otras organizaciones como el
sistema de salud británico y numerosas ONG’s han realizado números proyectos y acciones
bajo ese modelo. Para aquellos que quieran investigar más sobre este modelo, estos son dos
de los informes (inglés) elaborados por NEF

- Five ways to wellbeing: The Evidence


- Five ways to wellbeing: New applications, new ways of thinking

Para aquellos que solo quieren probar algunas de las indicaciones allí propuestas para
mejorar su bienestar, NEF elaboró unas postales que simplificaban el mensaje. Aquí las
traduzco para aquellos que quieran experimentarlas:
Conecta…
Con las personas que te rodean. Con la familia, amigos, compañeros de
trabajo y vecinos. En casa, en el trabajo, en la escuela o en tu comunidad.
Piensa en ellos como pilares de tu vida e invierte tiempo en su desarrollo.
Construir y reforzar estas conexiones te ayudará y enriquecerá cada día.

Mantente activo…
Sal a caminar o correr. Anda en bicicleta. Juega. Sal al campo. Baila. El
ejercicio te hace sentir bien. Lo más importante es descubrir esa actividad
física que te guste y se adapte a tu nivel de movilidad y forma física.

Presta Atención…
Sé curioso. Aprecia la belleza. Observa lo inusual. Nota las estaciones
cambiantes. Saborea el momento, ya sea caminando hacia el trabajo,
comiendo o hablando con los amigos. Ten en cuenta el mundo que te
rodea y lo que sientes. Reflexionar sobre tus experiencias te ayudará a
apreciar lo que es importante para ti.

Sigue Aprendiendo…
Intenta algo nuevo. Redescubre una vieja afición. Inscríbete en ese curso.
Asume una responsabilidad diferente en el trabajo. Arregla una bicicleta.
Aprende a tocar un instrumento o cómo cocinar tu comida favorita.
Establece un desafío con el que disfrutes conseguirlo. Aprender cosas
nuevas te hará sentirte más seguro además de ser divertido.

Dar…
Haz algo agradable por un amigo o un desconocido. Da gracias a alguien.
Sonríe. Ofrece tu tiempo. Únete a un grupo de tu comunidad. Mira hacia
afuera, como adentro. Ver tu felicidad unida a una gran comunidad
puede ser increíblemente enriquecedor y crea conexiones con las personas
que te rodean.
Según esas evidencias, prestar atención y dar potencian el bienestar mientras que
conectar, mantenerse activo y seguir aprendiendo no sólo potencian el bienestar sino
que además amortiguan el malestar.

Si encuadramos las cinco maneras para el bienestar en la propuesta conceptual de los


diez nodos del Bienvivir, ésta se situaría en el área personal con los nodos de Salud y
Desarrollo Personal. El trabajo sobre estos dos puntos nos lleva hacia un desarrollo y
realización personal que daría lugar en interacción con la sociedad y el medio ambiente a
un bienestar responsable.

Tomando la definición de bienestar personal propuesta en el informe de NEF:

El concepto de bienestar comprende dos elementos principales: sentirse bien y


funcionar bien. Los sentimientos de felicidad, alegría, disfrute, curiosidad y
compromiso son características de alguien que tiene una experiencia positiva de su
vida. Igualmente importante para el bienestar es nuestro funcionamiento en el mundo.
Experimentar relaciones positivas, tener algo de control sobre la propia vida y tener
un sentido de propósito son atributos importantes de todo el bienestar.

se puede observar como los nodos de Salud y Desarrollo Personal son ejes importantes
para un bienestar personal.

2.2 SOCIEDAD: 21 Horas. Por qué una semana de trabajo más corta
puede ayudarnos a prosperar en el siglo XXI
De la misma manera que en la parte Persona los nodos importantes son Salud y Desarrollo
Personal, en la parte Sociedad (convivencia próspera en ella), se encontrarían los nodos de
Familia, Comunidad, Economía y Trabajo como factores importantes. La elección del
informe de NEF “21 horas” como elemento relevante para un cambio de paradigma que
afecte a la sociedad se puede basar en las múltiples conexiones con esos nodos que podrían
resolver una variedad de problemas interrelacionados. Como aclaración, el informe tiene
presente muchas ideas y análisis propios de la cultura británica y de su funcionamiento. Se
considera que la idea de implantación de una semana de 21 horas podría adaptarse a
cualquier sociedad occidental ya que se comparten muchos elementos comunes aunque
siempre habría que hay tener en cuenta las peculiaridades propias de cada cultura.
La principal propuesta de ese informe es el cambio de una semana “normal” de 40
horas de trabajo por una semana de 21 horas. Aunque ese es el titular, la propuesta más
general lo que indica es que esas 21 horas son el equivalente o la media de trabajar 1092
horas al año. La distribución de esas horas a lo largo del año podría dar lugar a una semana
de 21 horas o bien semanas con más horas pero con más días de descanso al año. ¿Por qué
esa reducción de horas trabajadas? La visión que está detrás de ese cambio se sustenta
en tres puntos o lo que es parecido, si esto se implantase se conseguirían tres importantes
metas para la sociedad:

1) una economía que reduce sus emisiones de CO2 para no depender del crecimiento
infinito
2) justicia social y bienestar para todos
3) un medio ambiente sostenible.

En resumen, una semana “normal” de 21 horas podría ayudar a abordar una serie de
problemas interrelacionados que se dan en nuestra sociedades: exceso de trabajo,
desempleo, exceso de consumo, emisiones altas de carbono, un bienestar bajo,
desigualdades arraigadas y una falta de tiempo para vivir de forma sostenible, para cuidase
los unos a los otros, lo que conllevaría una falta de disfrute de la vida.

Para profundizar en los detalles, sus interconexiones, las diferentes condiciones y


dificultades que habría que tener en cuenta para su implantación se requiere una lectura más
profunda (inglés). Enlace: 21 hours: Why a shorter working week can help us all to flourish
in the 21st century. Allí se encontrará información interrelacionada sobre la mayoría de los
problemas que encontramos en las sociedades modernas:

- La problemática de trabajo remunerado y trabajo doméstico, así como el menor valor del
trabajo femenino reflejado en los diferentes sueldos para idénticos trabajos.
- Trabajos con salario bajos que producen más valor a la sociedad que trabajos que reciben
altas remuneraciones como las de dirigentes bancarios o ejecutivos de publicidad. Si se
tuvieran en cuenta las externalidades, por cada euro de valor que generan esos trabajadores
(banqueros y ejecutivos de publicidad), estarían destrozando (sociedad o medioambiente)
por valor de entre 7 y 11 euros respectivamente.
- El escaso tiempo familiar con los hijos y la dejación de funciones parentales y
educacionales en otras personas.
- El escaso tiempo para ser un ciudadano activo en su comunidad que no permite una
participación activa.
- Los escasa resiliencia social y económica debidos a las desigualdades que siguen
incrementándose en nuestras sociedades.

2.3 MEDIO AMBIENTE: Soluciones Naturales


Finalmente el tercer informe de NEF se dirige hacia el tercer elemento estructural, el Medio
Ambiente. En el modelo de los nodos, nos encontraríamos como puntos importantes el
Medio Ambiente y la Alimentación, este último como sub-elemento del anterior pero con
relevancia porque es de ahí de donde los seres humanos obtenemos directamente la energía
que nos hace existir.

El informe (enlace) Natural Solutions: Nature’s role in delivering well-being and key policy
goals – opportunities for the third sector también se dirige al Reino Unido con su particular
idiosincrasia y cultura pero cómo en los anteriores siempre es posible extrapolar algunos
resultados o hallar ideas y buenas prácticas para extenderlas a otras sociedades. Este estudio
analizó la literatura sobre la relación Naturaleza – Bienestar, además de llevar a cabo
entrevistas con representantes de más de 30 organizaciones relacionadas con la anterior
temática. El contexto donde se ubica este informe es en una triple crisis: económica
(desempleo, deuda…), medioambiental (cambio climático, sobreexplotación de recursos) y
energética (dependencia de recursos no-renovables como el petróleo). Desde esta
perspectiva, los gobiernos necesitan un nuevo pensamiento para proporcionar bienestar a la
sociedad. El desafío consiste en buscar nuevas soluciones para que el bienestar que nos da
el Medio Ambiente no disminuya. Es aquí donde la búsqueda de sinergias de todas esas
organizaciones y proyectos se puede ver reflejada en la política y en diferentes acciones
encaminadas hacia posibles soluciones.

Algunas de las conclusiones más interesantes son expuestas a continuación.

- El problema no son las evidencias de que el Medio Ambiente beneficia nuestra salud, tiene
beneficios educativos y de inclusión social o incluso proporciona beneficios económicos si
no se contasen las externalidades, sino que de alguna forma no se llega a transmitir ese
mensaje. Por lo tanto se pierden oportunidades para que esa comunicación se transforme en
políticas para ese bien común y posteriormente sea reflejada en los comportamientos
individuales.
- Aunque las organizaciones ya trabajan conjuntamente y tienen alianzas, todavía es
necesario aumentar la efectividad de esas sinergias compartiendo información y
coordinándose estratégicamente.

Finalmente se exponen los diferentes casos y prácticas de esas organizaciones que con sus
estudios y experiencias reales demuestran la verosimilitud de esas evidencias. El Medio
Ambiente debería ser nuestra prioridad común ya que de ello depende nuestra
existencia.

3) Dos propuestas integrales para la acción


Finalmente, si continuamos con el modelo de los nodos quedarían para el final dos
categorías (Educación y Ética) que son totalmente transversales para apuntalar la
integridad de los tres elementos estructurales, la persona, la Sociedad y el Medio
Ambiente. Es aquí donde la labor que realiza NEF es claramente importante y donde su
misión hace un verdadero hincapié, proporcionando las mejores investigaciones,
educándonos en ellas y concienciando éticamente para llevar a cabo las diferentes prácticas
que nos lleven a un cambio de paradigma hacia el Bienvivir.
En este último apartado expondré dos de sus proyectos más integrales.

3.1 Índice de Planeta Feliz


Este es probablemente el proyecto que más fama internacional ha dado a NEF y es por ello
por lo que el título de este artículo le es más apropiado, un faro para el bienvivir. La
brújula por la que se guían todos los países y donde depositan su futuro es el PIB
(Producto Interior Bruto) que es un buen indicador para medir la producción económica
pero que sin embargo es ciego a muchas de las cosas que hacen que la vida merezca la
pena. No está mal recordar esa cita crítica que hace casi 50 años, Robert Kennedy dejó para
la posteridad.

“Nuestro PIB tiene en cuenta, en sus cálculos, la contaminación atmosférica, la


publicidad del tabaco y las ambulancias que van a recoger los heridos en nuestras
autopistas. Registra los costes de los sistemas de seguridad que instalamos para proteger
nuestros hogares y las cárceles en las que encerramos a los que logran irrumpir en ellos.
Conlleva la destrucción de nuestros bosques de secuoyas y su sustitución por
urbanizaciones caóticas y descontroladas. Incluye la producción de napalm, armas
nucleares y vehículos blindados que utiliza nuestra policía antidisturbios para reprimir
los estallidos de descontento urbano. Recoge (…) los programas de televisión que
ensalzan la violencia con el fin de vender juguetes a los niños. En cambio, el PIB no
refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra educación, ni el grado de
diversión de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de
nuestros matrimonios. No se preocupa de evaluar la calidad de nuestros debates
políticos, ni la integridad de nuestros representantes. No toma en consideración nuestro
valor, sabiduría o cultura. Nada dice de nuestra compasión ni de la dedicación a nuestro
país. En una palabra: el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la
vida.”
Ese desafío es recogido por el Índice de Planeta Feliz (traducción propia)

“El Índice del Planeta Feliz es una nueva medida del progreso que se centra en lo que
importa: el bienestar sostenible para todos. Nos dice lo bien que las naciones están
haciendo en términos de apoyo a sus habitantes para vivir una buena vida ahora,
garantizando al mismo tiempo que otros puedan hacer lo mismo en el futuro. En un
momento de incertidumbre, el Índice proporciona una completa brújula que apunta
en la dirección que las naciones necesitan para viajar hacia el futuro y además ayuda
a diferentes grupos alrededor del mundo a propugnar una visión de progreso que es
verdadera para la vida de las personas.”

Una de los principios más importantes del Índice de Planeta Feliz es su simplicidad ya que
su fórmula está compuesta por sólo tres elementos:

Índice de Planeta Feliz = (Bienestar experimentado X Esperanza de Vida) / Huella


Ecológica

Si nos adentramos en esos componentes se podría ver reflejado en ello los tres elementos
estructurales del Bienvivir, la persona, la sociedad y el medio Ambiente. Así el bienestar
experimentado se basa en las respuestas subjetivas de cada persona sobre cómo de
satisfecho valora la vida que lleva en una escala de 1 a 10. La esperanza de vida equivale a
la salud que es un elemento universal considerado importante por todas las sociedades.
Cuando una sociedad se interesa en la calidad y los cuidados de sus ciudadanos, se puede
reflejar en cuan alto es ese índice. Finalmente todo ello es gracias al Medio Ambiente. Una
medida que se aproxima a cuanto nos cuesta obtener ese bienestar y esa salud viene
determinada por la huella ecológica y la bio-capacidad para sustentarlo en el tiempo. La
huella que se mantiene dentro de esos límites está en 1,8 hectáreas por persona pero
desgraciadamente ha sido sobrepasada ya en 1970 por lo que ese bienestar y esperanza de
vida se está manteniendo a costa del bienestar y esperanza de vida de las generaciones
futuras o del bienestar y esperanza de vida de naciones que sustentan a aquellas que tienen
la huella ecológica más alta.

Una de las claves de este Índice es su simplicidad y fácil comunicación sobre cómo
estamos progresando. Es verdad que esa simplicidad puede dejar afuera cuestiones que no
se pueden saber si no se indaga más detenidamente. Por ejemplo un país puede tener tengo
un índice positivo bastante alto con respecto a otros pero puede ser que no cumpla unos
derechos humanos con una minoridad de esa población. O puede que no mida la
degradación de los ecosistemas con la erosión del suelo o temas como la contaminación,
impactos en la biodiversidad. Es por ello que NEF recomienda también una mirada a otros
indicadores complementarios para medir el progreso a pesar de que estos puedan ser más
complicados en dar un mensaje claro sobre si se está haciendo lo correcto o no.

Para finalizar expongo ciertas curiosidades sobre el último Índice de Planeta Feliz que data
de 2012. Enlace al Happy Planet Index 2012

- El índice se guía por un sistema de colores para cada uno de los tres componentes. Verde
(Bueno), Ámbar (Medio) y Rojo (Malo) dando origen a un sistema clasificatorio de seis
colores: Verde oscuro (los tres elementos buenos), Verde claro (dos componentes buenos y
uno medio) Amarillo (un elemento bueno y dos medios) Naranja (tres componentes
medios) Marrón (cualquiera con un componente malo) y Rojo (dos componentes malos o
una huella ecológica altísima
- No existe ningún país que tenga los tres elementos del índice con buenas puntuaciones.
Siempre uno de ellos es más bajo que el estándar propuesto. De este modo los tres países
con el índice más alto son Costa Rica, Vietnam y Colombia. Mientras que Costa Rica y
Colombia tienen una huella ecológica más alta de 1,8, el desafío en Vietnam con huella
ecológica menor a 1,8 es que su bienestar subjetivo no es muy alto.
- Ocho de los nueve países que tienen la segunda categoría Verde claro (dos componentes
buenos y uno medio) están en Latinoamérica o el Caribe.
- Dentro de los primeros 40 países del Índice sólo 4 de ellos tienen un PIB superior a
15.000$ per cápita. El primero de esos países que es europeo es Noruega en el puesto
29. Estados Unidos ocupa el puesto 105 de 159 países.

3.2 Personas, Planeta, Poder: hacia un nuevo asentamiento social


Por último, quería resaltar este informe reciente que propone un modelo con unas metas,
objetivos y propuestas que se integran en la propuesta ética de NEF “economía como
si la gente y el planeta importaran” y que se sustenta en sus tres áreas estructurales:
economía, sociedad, medio ambiente. Para ello utiliza todo su bagaje investigador y
educativo que ha desarrollado durante todos estos años. Del mismo modo que la mayoría de
sus informes, estos se enmarcan en el Reino Unido. Sin embargo reconocen que su modelo
y muchas de sus propuestas pueden tener relevancia para el desarrollo de políticas y
prácticas en otros países.

La visión de esta propuesta para un nuevo asentamiento social es ofrecer un modelo que
permita decidir cómo vivir juntos, qué se espera de los gobiernos y qué se espera
conseguir de nosotros y de los demás.

El modelo se sustenta en tres metas que llevan emparejadas una serie de objetivos y para
ello proponen que se realicen unas propuestas particulares que repercutirán de manera
práctica en ese cambio de paradigma.
El informe (ingles) se puede descargar en este enlace “People, Planet, Power: towards a
new social settlement.”

Este es un informe que merece la pena leer detenidamente porque integra todo el trabajo de
NEF de los últimos años y permite ver las interacciones entre distintos elementos
sistémicos con excelentes gráficos y diagramas. Dejo en español, un resumen escueto del
modelo con sus metas, objetivos y propuestas.

A) METAS
 Justicia Social
 Sostenibilidad Ambiental
 Una distribución más equitativa del Poder

B) OBJETIVOS
 Un plan de prosperidad sin crecimiento económico
 Un cambio en la inversión y las acciones para evitar daños
 Fomento de la economía nuclear
 Fomento de la solidaridad

C) PROPUESTAS

 Reequilibrar el trabajo y el tiempo


 Un trabajo sostenible, satisfactorio y seguro para todos
 Menos horas y más flexibilidad en el trabajo remunerado
 Un salario por hora decente
 Una alta calidad en el cuidado de los hijos que además sea universal

 Liberar los Recursos Humanos


 Desarrollar la capacidad y el control en la economía nuclear
 Promover la co-producción
 Servicios encargados de los resultados y la co-producción

 Fortalecer la Seguridad Social


 Servicios Públicos más diversos, abiertos y colaborativos
 Un sistema de beneficios más desarrollado, democrático e inclusivo

 Un plan para un futuro sostenible


 Desarrollo de políticas eco-sociales que promueven tanto la justicia social como la
sostenibilidad medioambiental
 Contrarrestar los efectos regresivos de las medidas pro-ambientales.
 Cambio de las prácticas por medio de instituciones públicas
 Creación de mecanismos para anticipar los impactos futuros de las distintas políticas.
Publicado por Bienestar Responsable en 22:15 No hay comentarios:
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Etiquetas: bienestar responsable, Bienvivir, economía, Indice de Planeta Feliz, justicia
social, medio ambiente, New Economics Foundation, persona, planeta, sociedad,
sostenibilidad ambiental

lunes, 18 de mayo de 2015


Plum Village: cultivando el buenvivir en el día a día

"Cuando una persona te hace sufrir, es porque en su interior esta persona está sufriendo y
este sufrimiento se está esparciendo. Esta persona no necesita un castigo, necesita ayuda" -
Thich Nhat Hanh

"Buscar la paz es como buscar una tortuga con bigote: no vas a encontrarla. Pero cuando tu
corazón está listo la paz vendrá a buscarte a ti" - Ajahn Chah
Foto: Torre de la campana en el centro de plena conciencia Plum Village. Por Alex
Anderson
Este invierno lo pasé en un centro de prácticas de plena conciencia (en inglés:
"mindfulness") llamado Plum Village. Se juntaron varios motivos: primero, un descontento
con la vida cotidiana, segundo, el desasosiego que se siente al ver el viejo mundo
derrumbarse, y finalmente buscaba también la fórmula para combinar colectivismo con
individualismo. Mis pasos me llevaron inicialmente a varias comunidades ecológicas y de
transformación social que encontré a través de Global Ecovillage Network, la red de
ecoaldeas europea. Sin embargo, pronto me di cuenta que aquellos lugares que visitaba
también presentaban problemas que a largo plazo podrían disolver la comunidad. En
realidad, todo sistema complejo lleva el germen de la destrucción en su creación, pero ¿cuál
es la comunidad que puede sobrevivir mejor al cambio constante de circunstancias y de
componentes?

Una comunidad es un organismo vivo

En realidad cualquier comunidad actúa como un organismo en donde los individuos forman
un cuerpo que interactúa con otras comunidades-organismo. Los procesos de crecimiento,
división, multiplicación, etc. aunque similares a los de los organismos multicelulares se
diferencian en el grado de complejidad emergente por los distintos procesos que aparecen
en la interacción entre individuos. O dicho de otro modo, la comunidad resultante no es otra
que la interacción entre individuos. Por lo tanto, la comunidad con un mejor bienvivir será
aquella en la que las relaciones entre individuos son óptimas.

Este argumento, que a simple vista parece una obviedad, se transforma en un problema
complejo cuando se observa la composición social de las comunidades de transformación
social. En general este tipo de comunidades atraen a individuos con un gran sentido de la
individualidad y aprecio por su propio modo de hacer las cosas aunque entre en
contradicción con la sociedad en la que se han criado. Es por eso que la creación de una
comunidad por personas que quieren vivir "independientemente" deriva en luchas internas
puesto que la vida completamente autónoma no existe, siempre va a existir una fricción
entre el individuo y el colectivo, ya sea este más cercano o lejano.
Con el tiempo las relaciones entre individuo-colectivo se degradan, y eso a su vez hace que
las relaciones individuo-individuo empeoren, hasta que finalmente la comunidad
desaparece y vuelta a empezar. Pero, ¿qué puede hacer un individuo para detener el
proceso? ¿Cómo deberían concebirse las relaciones individuo-individuo y individuo-
colectivo para alcanzar un punto óptimo?

La plena conciencia tiene efectos emergentes

Con todas estas preguntas en la cabeza me fui a Plum Village para observar qué conlleva la
práctica de la plena conciencia (o "atención consciente", "atención plena", o "mindfulness")
y qué efectos tiene a nivel sistémico. En primer lugar conviene aclarar que aunque el centro
Plum Village deriva de la tradición budista Zen-Theravada de Vietnam, el maestro que la
fundó, Thich Nhat Hanh, lo hizo desde una perspectiva occidental menos tradicionalista y
más centrada en aspectos prácticos.

La atención consciente consiste en la toma de conciencia de los pensamientos, acciones y


motivaciones de uno mismo. Es decir, el individuo se convierte en observador de sus
propias acciones desde una perspectiva distanciada, sin quedar atrapado en los procesos
internos. Se fundamenta en la observación consciente de la respiración (observar el proceso
de respiración sin controlarlo) y continua hasta estadios más avanzados en donde el
individuo no es presa de procesos que necesitan de más de un individuo, como puedan ser
discusiones acaloradas, pánico colectivo, desánimo colectivo, etc. Es una práctica sencilla,
pero pronto se ven los efectos emergentes.

Gracias a la atención plena es posible crear espacios de expresión colectiva más sanos para
el individuo. La relación entre individuos se centra en la compresión mutua, y la carga
reside en uno mismo. Aclaro esto para aquellos que piensan que sin dos que quieren no hay
entendimiento, puesto que el entendimiento puede ser asimétrico y es suficiente para
establecer un marco de transformación. A más personas practicando plena consciencia
mayores efectos sistémicos emergen en el colectivo, la probabilidad de una buena relación
individuo-individuo aumenta exponencialmente y la relación individuo-colectivo mejora
aplicando la misma empatía trabajada a nivel individual hacia el colectivo. El colectivo así
se convierte en un ser que requiere amor, entendimiento, y cuidado para que siga operando
con normalidad por el beneficio de todos los individuos que lo componen.

Plum Village, la plena conciencia en acción

En el centro de meditación y plena conciencia de Plum Village es donde mejor se pueden


observar qué prácticas se pueden realizar a nivel individual y colectivo, además de los
efectos que tienen a nivel global. En primer lugar allí se entiende la meditación como una
práctica a nivel individual para mejorar las habilidades mentales necesarias durante el día a
día. Meditar es como ir al gimnasio para entrenar la mente, luego las habilidades ganadas se
utilizan a la hora de conversar, escuchar, o trabajar. Las habilidades mentales que se
trabajan son principalmente la observación del proceso de respiración (para acostumbrarse),
la observación de las sensaciones del cuerpo (evita somatizar), la observación de las
emociones (para conseguir una mayor calma), y la observación de las construcciones
mentales (para conseguir un mayor contacto con la realidad).

Luego, hay otras prácticas como el paseo consciente en grupo, que simplemente consiste en
pasear en silencio con un grupo de personas. El silencio permite observar mejor como uno
se convierte en parte de un todo y como este todo va mutando constantemente. A mi una
práctica que me gustó bastante es lo que allí llaman "watering flowers" (regar las flores),
que consiste en destacar delante de un grupo las cualidades de una persona. Esto permite
que si alguien ha tenido una mala experiencia con una persona que no se convierta en la
única información sobre esa persona, si no que se aprenda a descubrir los aspectos positivos
de cada componente del grupo.

En temas de alimentación la dieta es vegana, pero más importante todavía es el cómo se


come. El desayuno es en silencio, y la comida de mediodía es durante 20min en silencio.
Uno no tiene porque hablar y comer simultáneamente, se puede apreciar la compañía
mientras se observa como el apetito desaparece a medida que se va comiendo. Esto ayuda
no sólo a controlar mejor los impulsos de glotonería, también mejora el aprecio por la
compañía aunque esta sea silenciosa.

Finalmente, a la hora de hablar en grupo se respeta el turno de palabra y las limitaciones del
colectivo con el tiempo. Se intenta hablar sólo desde la experiencia personal, el "ésto
debería ser así", se remplaza por un "ésto me gustaría que fuese así". No hay nada correcto,
ni incorrecto, simplemente opiniones diferentes sobre las que es posible construir un
entendimiento. A veces no es posible, y en esos casos se designan a personas capacitadas
en ese campo para que decidan.

Fuera de Plum Village

El volver a la vida cotidiana puede suponer un duro revés por lo que supone. De repente
desaparecen los espacios de expresión, las personas que se esfuerzan por comprender, los
amigos que van a meditar contigo todos los días. Las conversaciones sobre la
transcendencia individual se esfuman, y todo esto de golpe y porrazo. Por supuesto, es
posible crear algo similar en el entorno cotidiano, pero el esfuerzo que supone hace que
muchos abandonen sus esfuerzos o se dediquen a la vida monástica los más integrados.

Hay algunos aspectos que se pueden incorporar fácilmente, como es el aumento de


comprensión de las personas cercanas de las que quizá nos hemos formado una idea
equivocada con el paso de los años. O también el abrirse a nuevas personas para las que
quizá antes uno no estaba preparado. El proceso de transformación es lento, especialmente
cuando no depende todo de uno mismo.

También hay que destacar el papel de las comunidades WakeUp, que son grupos que se
organizan en las ciudades para fomentar la práctica de la plena conciencia fuera de Plum
Village. En España hay grupos en Madrid, Barcelona y Valencia que organizan actividades
frecuentemente, y también es posible iniciar un grupo en otras ciudades en las que no existe
todavía. Sólo hacen falta cuatro personas y la motiación.
Sin embargo puedo recomendar la experiencia de realizar un retiro aunque sea de pocos
días. El cambio de entorno es muy saludable, también para entender que muchas de las
rutinas que uno puede llevar en el día a día son equivocadas o para descubir nuevos
aspectos de uno mismo. El cambio es la única constante, y experimentando este cambio a
nivel individual, lo que ayuda también a las personas próximas a avanzar también en su
camino.

Publicado por David Cuenca en 15:36 7 comentarios:


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En definitiva, es fútil pensar que propuestas como las de Robert Pollin a Podemos, a pesar de
su innegable valor, puedan resolver el problema por si solas. No digo que no sean útiles, al
contrario, estoy convencido de que sí lo son, pero como diría Henry David Thoreau, quizás
sea más efectiva una persona golpeando la raíz del mal que mil podando las ramas. Y atacar la
raíz implica preguntarse por los fines de la vida humana, y no por los medios. Si pensamos que
tal y como nos contó Teresa Belton, la felicidad está en crear y no en consumir, habría que
pensar en que el objetivo de una sociedad buena tendría que ser dar a sus miembros la
autonomía para que hagan de su vida una obra de arte. Para ello la sociedad industrial debe
reorganizarse, con medidas como el cambio de sistema monetario, y de forma más general, el
conjunto de medidas que proponemos en nuestra página web o en nuestro Programa para una
Gran Transformación.
Publicado por Jesús Nácher en 11:38 7 comentarios:
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Etiquetas: Bienvivir, desigualdad, deuda ecológica, ecología, Laudato Sí, mercado, Santo
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¿Soluciones tecnológicas? El caso de las


renovables y la permacultura
10/12/2014
Posted by Energia.ds.uva

La transición energética (uno de los problemas) requeriría un tiempo del que ya no


disponemos; esto implica que la transición hacia energías renovables (inevitable por otra
parte) no será suave ni en un modelo de simple cambio de modelo energético global.

Las renovables no pueden sustituir a las fósiles y mantener a la vez esta Civilización.
Las renovables son intrínsecamente intermitentes y requieren materiales que no son
renovables (con sus correspondientes picos de uso), los trabajos de Ted Trainer, Pedro
Prieto, Antonio Turiel y Antonio García-Olivares puestos en conjunto serían suficientes
para desbancar cualquier argumento tecno-optimista.

La Historia nos dice que las transiciones energéticas se hicieron en épocas de bonanza
energética: cuando inventamos la agricultura la energía utilizada de los animales
domesticados estaba en ascenso, el carbón no sustituye a la leña, primero se alimenta de
ella para montar la infraestructura que necesitó, el petróleo no sustituyó al carbón, se
necesitó una primera Revolución Industrial basada en el carbón para que éste se convirtiera
en la sangre que bombea nuestra actual civilización. Y la nuclear y el gas natural se han
desarrollado durante el ascenso del consumo del petróleo. Por primera vez en la historia de
la humanidad se quiere hacer una transición renovable partiendo de un descenso de las
fuentes que alimentarían esa transición. Es de un tecno-optimismo que ignora la Historia;
propio de quizás el mayor sesgo cognitivo y mito cultural que hoy nos coarta los
verdaderos cambios a los que tenemos que adaptarnos.

Desde nuestro grupo hemos mostrado que por límites de materiales, suelos y tiempo no
pueden dar ni la mitad del consumo que hoy nos dan las energías fósiles y nuclear. Hemos
mostrado que es inevitable durante los próximos 20 años que el sector transporte (clave en
nuestro mundo global) sea uno de los sectores que primero sufrirán cambios y descensos
importantes (si no lo está haciendo desde 2008).

Y en situación de transición-colapso de las demás energías y de la propia civilización


industrial los límites serán aún inferiores, muy inferiores:

En situación de decrecimiento económico: ¿dónde vamos a encontrar el capital para el


mantenimiento de una red energética renovable?

En situación de decrecimiento del uso de minerales: ¿dónde vamos a encontrar los


materiales?

En situación de decrecimiento energético: ¿dónde vamos a sacar las grandes máquinas que
construyen y levantan con petróleo los molinos eólicos o los parques solares?

En situación de colapso: ¿Quién va a disponer de la compleja tecnología que requieren las


habitaciones blancas para fabricar paneles fotovoltaicos, dónde se van a disponer los
residuos que generen las palas de los molinos o las células fotovoltaicas, qué técnico
reparará el inversor de alta potencia o el panel deteriorado? (La situación puede ser similar
a la vivida decenas de veces en aquellos proyectos del Tercer Mundo en los que se instala
un sistema fotovoltaico en tejados de poblaciones empobrecidas que a los 10 años ya no
funcionan porque nadie puede repararlos y/o no se tiene el capital para hacerlo).

Y una observación que se suele obviar, las energías renovables son precisamente las que
usa la biosfera (Gaia); sin un cambio de mitos, serán una competencia más con ella, no una
colaboración (por ahora de hecho están contribuyendo a la crisis ecológica, y el caso
paradigmático son los biocombustibles).
En un mundo que usará renovables a la vez que huye de las urbes y va colapsando, el
peligro del deterioro de los ecosistemas (deforestación, desertización, sobre pesca, sobre
caza, etc.) puede incluso aumentar, haciendo del colapso algo más largo y profundo.

La permacultura valdría para 500 o 1000 millones de habitantes humanos, no para 7000 y
quizás ni siquiera para 3500 millones. Los burros y caballos que sustituirían a los tractores,
la leña que sustituiría la calefacción de gas natural, etc. requerirán más biomasa, no menos,
al menos durante esa transición-colapso. Demasiada biomasa pasa ya por manos humanas.

En el siglo XIX se alimentaba a menos de 2000 millones de personas, en el XXI, si no


olvidamos, tendremos técnicas mejores (más conocimientos ecológicos), pero menos
biodiversidad, más caos climático (las inercias de este por ejemplo harán que durante miles
de años siga creciendo el nivel del mar aunque la humanidad vuelva a las cavernas
mañana), menos bosques, menos tierras fértiles etc. de las que dispusimos hace 200 años.
Pensar que seremos muchos más que en el siglo XIX es de un tecno-optimismo
injustificado. Volveremos a ello por otra vía.

Carlos de Castro Carranza

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4 Responses to ¿Soluciones tecnológicas? El caso de las


renovables y la permacultura
1. Iñaki says:

10/16/2014 at 08:51

Parece evidente que la población tendrá que empezar a declinar pronto, pero no
tengo tan claro a cuanta gente será capaz de alimentar la permacultura. Una cosa
que no juega en su favor es que pienso que en la competencia por el uso de gas y
petróleo, la agricultura aguantará hasta el final, mientras otros usos desaparecerán
por ser menos vitales. Esto provocaría que no haya una adopción importante de la
permacultura hasta que ya sea demasiado tarde, ya que la recuperación de la tierra,
la formación y cambio de chip de los agricultores, etc. lleva su tiempo. Pero si desde
ya se impulsase la permacultura y se fuese sustituyendo con tiempo pero de manera
importante, no sé cuanta gente podría alimentar, pero tengo claro que se
amortiguaría en gran parte una catástrofe alimentaria cuando los fósiles dejasen de
fluir hacia la agricultura.

Responder

2. Iñaki says:

10/16/2014 at 09:36

Y el papel del poder político en esto de impulsar la permacultura es decisivo,


facilitando al máximo la ruralización de la sociedad, por ejemplo no poniendo
trabas a que en suelo rústico pueda construirse una vivienda unifamiliar si se
cumplen ciertos requisitos ecológicos, etc. Yo estoy intentando comprar un terreno
para hacer un bosque comestible con un montón de especies. También nos gustaría
hacer una casa tipo earthship (ver documental “el gerrero de la basura”)
“desconectada” del exterior (aislamiento térmico pasivo, paneles y molino para
electricidad, recogida de agua lluvia desde el techo, fosa séptica, etc.). Ahora hay un
campo desnudo pulcramente arado. Pienso que este tipo de proyecto es mucho más
respetuoso con el medio ambiente que lo que hay ahora. Produciendo la energía y
casi todo lo que se necesita localmente no haría falta mantener la potencia de la red
eléctrica actual, además medioambientalmente hablando, un bosque de alimentos
(más vegetación y biodiversidad, sin pesticidas, fertilizantes, etc.) es mucho mejor
que un campo desnudo. Si algún día faltase la tecnología para que tuviésemos
paneles o molinos de viento, seguiríamos teniendo lo esencial: agua, alimento y
refugio confortable. Si no vienen a quitárnoslo…

Responder

3. Energia.ds.uva says:
10/18/2014 at 07:40

Tocas una cuestión a tener en cuenta durante la transición. ¿Qué nos van a dejar
hacer? Debemos tener presente que al principio (décadas)habrá muchas trabas. Se
me ocurren:
Trabas de gestión (que se lo digan a los que quieren conseguir un sello ecológico o
criar gallinas al aire libre). Vivimos en un mundo burocratizado por la desconfianza
que nos tenemos.
Trabas ecológicas: el pequeño ecosistema que quieres montar parte de un
ecosistema deteriorado y estará rodeado de ecosistemas deteriorados. A mi la plaga
de topillos de este año me ha afectado más de la cuenta porque mi “isla sin
pesticidas” era un paraíso para ellos, todo lo que me rodea es desierto de
monocultivos y venenos, la lechuza y los gatos no han dado a basto. Ahora y
probablemente durante muchos años yo lo que tengo es biodiversidad de plagas, los
ritmos de Gaia no son humanos.
Trabas sociológicas: muchos de los que estamos haciendo la transición no somos
del pueblo de toda la vida, sino de la ciudad y aún no vivimos permanentemente en
el pueblo (no podríamos ni sabríamos). Quizás eso explica en parte que me roben
fruta sistemáticamente (me lo tomo como un impuesto) y me hayan forzado cuatro
veces cerraduras (con un robo) en tres años. En una sociedad que se desestabiliza…
Trabas económicas: El capital inicial para un “earthship” no está al alcance de
todos, aunque es verdad que la construcción bioclimática puede ahorrar costes
respecto a la estandar. Si fuera fácil económicamente, y lo fuera psicológicamente,
el millón de familias en España sin entrada de recursos ya estaría en el campo.
Trabas a la extrapolación: ¿Cuántos materiales, energía y territorios necesitamos
para construir no una earthship sino mil millones? Aquí es donde echo de menos
estudios con visión global y los mínimos sesgos. Si en una sociedad como la nuestra
el 90% de la energía es fósil-nuclear y un 5% es renovable sostenible (pequeños
molinos de agua o viento, biomasa, animales de tiro). Cuando tenga que ser el
100%, o volvemos al siglo XVII (con menos de 1000 millones de personas) o la
deforestación, la sobre pesca y la sobre caza acabará con todo. Miro a mi alrededor
y veo metales y plásticos, y mis padres me cuentan que las cunas de su niñez eran
de madera, que todo era de madera… La huella ecológica de una sociedad de
permacultura es mucho menor que la industrial, pero no es despreciable. Es la única
vía, pero nos exigirá muchos esfuerzos y sacrificios, y tenemos que ser conscientes
de ello cuando “vendemos” sus bondades.
Carlos de Castro

Responder

o Iñaki says:

10/22/2014 at 11:51
Tienes razón, no va a ser fácil. A nivel personal va a costarnos mucho y si se
tiene a los que gobiernan en contra más todavía. Si el gobierno está
dispuesto a poner el interés general por encima incluso de la propiedad
privada, la deuda, etc. quizá se evite el desastre( por otro lado, cosa poco
probable). Quizá una transición ordenada, sin demasiadas trabas y
relativamente pacífica no sea lo más probable pero mientras sea
mínimamente posible quiero pensar que lo será.
En cuanto a las earthships lo que me parece interesante es su apuesta
bastante radical por lo “local” en lugar de por lo global, con el ahorro
energético entre otros que esto supone una vez construida. Es cierto que esto
no lo llevan hasta sus últimas consecuencias, ya que para su construcción (o
reparación) se utilizan ciertos elementos (paneles, baterías, aislantes,
depósitos de agua de plástico, cristaleras, etc.) que de algún sitio tienen que
salir y aunque algunos tengan una vida larga habría que ver si eso es
extrapolable. También se pueden reducir prestaciones (electricidad, etc.) o
buscar alternativas a los materiales con el mismo concepto de “lo local” en
mente. En cualquier caso pueden suponer un paso intermedio entre lo actual
y lo que puede ser el futuro de darse(construir con lo que hay en el sitio, sin
electricidad, etc.). Un paso intermedio para gente de la ciudad que no está
dispuesta a cambiar su vida actual por otra mucho más primitiva, y que se
vea atraída por la autosuficiencia y repelida por el sistema actual.

Responder

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Sueños tecnológicos contra la pared de la
realidad: el caso de la energía solar
eléctrica
12/23/2013
Posted by Energia.ds.uva

Aquellos científicos que tenemos un alma radicularmente ecologista (todo científico que
sepa algo de cambio climático, energía a escala global, biodiversidad, etc. es un ecologista
de raíz o un inmoral) hemos defendido las energías renovables desde siempre. Había
motivos eco-lógicos y politico-lógicos para ello.

Y durante décadas se han desarrollado al calor de sueños lícitos en un mundo real: los
pequeños molinos que subían agua del pozo se convirtieron en gigantes de más de 100
metros y el pequeño panel fotovoltaico que alimentaba un ordenador eficiente se convirtió
en hectáreas valladas con cientos de paneles dentro. Queríamos energías nuevas y verdes
para transformar el mundo y fue al revés.

Y muchos no han despertado de ese sueño y no quieren hacerlo porque bastantes problemas
políticos han tenido estas tecnologías precisamente por venir defendidas por anticapitalistas
de corazón.

Así que nuestro papel como investigadores es un tanto difícil y paradójico. Sabemos que
nuestras estimaciones sobre los límites realistas de las renovables pueden servir de
argumento a los que las atacan para defender las fósiles o la nuclear, cuando desde aquí
defendemos que la transición energética a las renovables es necesaria (por motivos
ecológicos) e inevitable (por motivos geológicos). Pero a la vez sabemos que existen ya
grupos de presión en el sector renovable con mentalidad BAU (es decir, hacer lo de siempre
con las herramientas de siempre: capitalismo neoliberal, pero con biomasa, viento o
fotones, da igual) y grupos ecologistas y científicos tecno-optimistas haciendo su presión
también .

Esta es nuestra última estimación recientemente publicada (aquí un borrador en versión no


de pago):

Global solar electric potential: A review of their technical and sustainable limits. Nuestro
primer intento de publicarla fue en Energy Policy (donde publicamos los límites del viento)
pero topamos con revisores pro-fotovoltaica duros de convencer y uno de ellos incluso hizo
trampas, cegado por su sueño de un mundo 100% renovable ya para el 2030. Tres años
después el caso es que hemos publicado el trabajo en una revista de mayor impacto y
prestigio, sencillamente porque tuvimos más suerte con los revisores.

Por supuesto que quien se lea el artículo podrá discrepar de nuestras estimaciones para el
futuro, pero lo que es más importante es la misma conclusión que sacamos para la energía
eólica: se exagera su potencial, el tecno-optimismo nos ciega. Nos tiende a cegar porque en
la naturaleza humana, dicen los psicólogos, tendemos a ser optimistas a la hora de pensar
en soluciones a nuestros problemas (y aquí sabemos que la energía es un problema de los
gordos), y nos ciega porque se pierde la objetividad fácilmente cuando se lleva
investigando, algunos décadas, en el desarrollo de una tecnología. Son estas personas las
que suelen publicar sobre el potencial de esas tecnologías.

Para el caso del viento tuvo mucho delito: más de dos décadas publicando potenciales
eólicos basándose en una metodología que terminaba violando el primer principio de la
termodinámica y el principio de conservación de la cantidad de movimiento (si Boltzmann
y Newton levantaran la cabeza…). Hoy siguen apareciendo artículos que siguen
exagerando su potencial, pero entre líneas el experto se dará cuenta de que ya reconocen
que la metodología antigua estaba mal empleada.

Para el caso de la fotovoltaica y la concentración solar el delito quizás no es tan grave:


simplemente no se les ha ocurrido a la mayoría confrontar lo que dicen sus papeles y sus
cuentas con la simple realidad en una cuestión clave para estas tecnologías: la densidad
energética, la energía eléctrica neta que viertes a la red por metro cuadrado de ocupación
real de las infraestructuras necesarias. Nuestros resultados son contundentes: la densidad
energética real es entre 4 y 7 veces menor que la publicada en revistas científicas en las que
luego se basan informes como el de Greenpeace 100% renovables.

Y la cosa no acaba aquí, casi nadie tiene en cuenta que las energías renovables, como
siempre dice nuestro amigo Pedro Prieto, son energías que se renuevan captadas con
sistemas materiales que no se renuevan. Y nos topamos con límites parecidos a los que
tienen las energías fósiles y nucleares: la escasez en un mundo finito con una economía
soñando con el crecimiento perpetuo.

Con las tecnologías actuales que estamos aplicando difícilmente hay plata, germanio y
otros minerales para producir más de 30Exa-Julios al año (1TWe), cuando consumimos ya
en forma eléctrica unas tres veces esa cantidad. Podemos solventarlo empleando menos
plata y el abundante silicio en configuraciones que no requieran materiales escasos, sí, así
podemos incluso multiplicar por varias veces ese límite, pero curiosamente, a costa de
decrecer la densidad de energía (paneles menos eficientes) y por tanto haciendo quizás más
cara la energía y sobre todo, requiriendo más espacio en un mundo que cada vez requiere
más para otros usos humanos… Así pues, lo haremos mal: usando minerales escasos (como
la mayoría de los “thin-film”) con límites a escala global irrisorios de unos 0,1TWe y a la
vez usando mucho espacio en competencia no con las dunas del desierto (difíciles de parar
por cierto en un mundo además que amplía los desiertos) sino con campos de cultivo o
bosques.

Nuestra estimación en todo caso puede no ser muy pesimista en un mundo en transición
decrecentista en una economía parecida a la de guerra: un límite para este siglo de 2-4TWe
para la solar eléctrica (con macroestructuras para el almacenamiento de una parte de esa
energía).
Además, Charles Hall y Pedro Prieto han publicado recientemente la TRE (tasa de retorno
energético) de la fotovoltaica y su resultado es muy pobre (menos de 3) en un sistema que
vierte en red la electricidad producida sin necesidad de almacenarla, con lo que los
desarrollos tecnológicos del futuro a duras penas mejorarán una TRE si se pierde una buena
parte en el almacenamiento (almacenar siempre cuesta energía: un tercio para el bombeo
hidráulico, más de la mitad para el hidrógeno) y en las infraestructuras necesarias para ese
almacenamiento. Puede que no dé de sí sin el apoyo de la energía fósil.

Con lo que personalmente yo me quedaría más con 2 que con 4 TWe.

En todo caso, para un mundo BAU verde es un jarro de agua fría que nos señala que la
transición BAU por verde que se quiera hacer es un sueño, una entelequia, una utopía
imposible (no deseable además si el BAU verde no se hace además humanamente
equitativo, lo que tampoco sería BAU por cierto).

Carlos de Castro Carranza

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3 Responses to Sueños tecnológicos contra la pared de la


realidad: el caso de la energía solar eléctrica

1. Luis Sánchez García says:

12/27/2013 at 13:38
Hola
Me gustaría saber si el artículo completo está disponible en algún sitio, ya que el
enlace tan sólo conduce a un resumen.
Por otra parte quería felicitarles por el artículo dedicado a la energía eólica.

Responder

o Energia.ds.uva says:

12/27/2013 at 21:24

Hola,
el link que hemos puesto conduce a la versión de la revista, que, al ser de
pago, sólo deja ver un resumen (a no ser que se compre el artículo). De todas
formas tenemos una versión en borrador prácticamente igual en nuestra
sección de publicaciones académicas.
http://www.eis.uva.es/energiasostenible/wp-content/uploads/2011/11/solar-
energy-draft.pdf
Gracias por tu interés. Un saludo

Marga Mediavilla

Responder

 Luis Sánchez García says:

12/28/2013 at 21:12

Muchas gracias por haberme respondido tan rápidamente.


Saludos.
Luis

Responder

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El Dragón de Mutriku
11/06/2012
Posted by Energia.ds.uva

Desde hace más de un año ruge a la entrada de la pequeña bahía de Motrico en Guipúzcoa,
para asombro de visitantes y locales, lo que éstos últimos han bautizado como el “Dragón
de Mutriku”. Podéis escucharlo rugir en el siguiente vídeo:

Existen diversas tecnologías para aprovechar la energía del oceáno: centrales


mareomotrices, aquellas que aprovechan la energía térmica oceánica, turbinas
maremotrices, unidades de tipo “flotador”, etc.

Este atronador dique es la primera central undimotriz (es decir, que aprovecha la energía
de las olas para generar electricidad) que opera de forma comercial en el mundo.
Comenzó a funcionar en 2011 y el verano pasado cumplió su primer año. Las expectativas
puestas en esta fuente de energía (no nueva, puesto que los molinos de mareas han estado
funcionando desde hace siglos en las costas atlánticas europeas, incluidas las cantábricas)
son muy grandes, como se puso de manifiesto por la pompa de la inauguración de la central
por el propio lehendakari y el interés de la prensa. Incluso la “imprescindible” Agencia
Internacional de la Energía se ha interesado por ella en su breve tiempo de funcionamiento.

En principio parece una interesante propuesta estratégica de los gobiernos vascos a través
del Ente Vasco de la Energía (EVE) de múltiples objetivos provechosos -volveremos sobre
este asunto más adelante-: generar un sector de investigación y productivo en el área de la
energía marina -renovable- con la colaboración entre universidad y empresa, así como
reducir su dependencia de combustibles fósiles y exterior.
La ola llena la cámara, de forma que el empuje del aire "atrapado" en ésta, a través de la
turbina genera electricidad.

El titular de la noticia que enlazábamos más arriba nos puede orientar sobre el potencial y
nivel de madurez en investigación y desarrollo de este tipo de energías: “La planta de olas
de Mutriku genera en un año la luz que consumen 200 personas”. Está previsto que
cuando alcance su funcionamiento óptimo triple la producción, por lo que en términos
energéticos se cubrirían las necesidades de unas 600 personas (600 MWh anuales). Para ver
de otra forma el orden de magnitud, comparamos con la producción de 1 aerogenerador de
2 MW (los que se instalan habitualmente), a un 23% de factor de carga (media en España
en 2011): 460 MWh anuales. Si comparáramos con los aerogeneradores de mayor potencia
que ya se están empezando a instalar de 3 MW, la energía producida por un único molino
de estas características superaría la generación anual de la central -aún experimental, no
olvidemos- de Mutriku.

Los números del párrafo anterior ilustran la inmadurez de esta tecnología; se estima que
antes de una década no será generalizable comercialmente [EVE2012]. Sin embargo,
debemos también llamar la atención de que estos bajos números se deben a que el
potencial para el aprovechamiento de esta energía es relativamente pequeño,
comparado con los “más abundantes” recursos renovables eólico y solar -aunque con
límites más cercanos de lo que se tiende a creer (por ejemplo, ver en el apartado de
“Publicaciones Académicas” los drafts “Global Solar Limit” y “Global Wind Limit“).

El propio EVE proyecta para 2020 una mínima participación de la energía de las olas (que
incluye no solo las centrales undimotrices sino otras tecnologías) en el mix eléctrico vasco.

Contextualización en el panorama económico y energético


Por lo tanto, aunque la apuesta estratégica tiene las -a priori grandes- ventajas arriba
enunciadas, es necesario contextualizarla en el paradigma energético y económico actual.
Todos somos conscientes de que nos encontramos en una crisis económica profunda, que
es a su vez agravada (si es que no está estrechamente relacionada) por una no menos
profunda crisis energética, ambas aderezadas por el agravamiento del medio
ambiente en general, que ya nos está empezando a pasar factura, y cuyo ejemplo más
claro es el del -ya inevitable– Cambio Climático. En 1992 la comunidad científica advertía
que si no se actuaba urgentemente introduciendo cambios fundamentales en el sistema
socioeconómico no sería posible evitar la colisión de la humanidad con la Biosfera en una o
pocas décadas próximas. Hoy, este año, tan sólo dos décadas después, un equipo
multidisciplinar de 22 científicos de renombre internacional ha hecho balance y han
confirmado las previsiones estimando que prácticamente existe la certeza de que este
cambio “abrupto e irreversible” en la Tierra se producirá en algún momento del siglo XXI.

Que la época del petróleo barato se ha acabado no lo duda ya prácticamente nadie


(aquí tenéis otro link, aunque basta asomarse a cualquier gasolinera para comprobarlo), ni
muchos países productores (que van reconociendo el pico a medida que lo sobrepasan), ni
la UE, ni la Agencia Internacional de la Energía. Las posiciones “oficialistas” han
mudado súbitamente de un negacionismo inmutable a admitir el hecho casi de forma
natural. El conocido como “peakoil convencional”, momento en el que se alcanzó el
máximo de extracción de petróleo convencional y que la IEA fechó en 2006, podría ser el
primero de una serie de sucesivos picos en el resto de los recursos fósiles: gas, uranio y más
lejano, el carbón. (Por no mencionar otros recursos de creciente escasez como el agua o
determinados materiales).

Una prueba indirecta pero inequívoca de la escasez de recursos energéticos fósiles a la


que nos encaminamos es el interés por nuevas tecnologías que tratan de aprovechar
bolsas “residuales” de energía mediante procesos de mucha menor rentabilidad
económica, energética y con consecuencias devastadoras para el medio ambiente como
el fracking, [Bermejo2012] y que recientemente ha movilizado intensamente a las
poblaciones de los territorios afectados en España, principalmente en el rectángulo
Cantabria-Palencia-Burgos-Euskadi. Resulta llamativo que tras décadas de extracción de
recursos principalmente en el Sur -que podría ser calificado de expolio en numerosos casos-
, estas actividades especialmente contaminantes y degradadoras del territorio se estén
intentando implementar actualmente también en el Norte.

De nuevo comparando órdenes de magnitud en Euskadi, y dando como válidas “sólo” las
reservas de gas declaradas en el yacimiento de Gran Enara en Álava (184.500 millones de
metros cúbicos o 184,5 bcm), suponiendo que se extrajera hasta la última “gota” y se
empleara para generar electricidad al 50% de eficiencia, se obtendrían unos 1000 TWh, es
decir cubriría entorno a 60 veces la demanda en Euskadi del año 2010.

Por lo tanto, parece ahora más clara la verdadera estrategia principal del Gobierno
Vasco (y en general de los sistemas de poder occidentales): la continuación de un modelo
basado en el consumo de energías fósiles, con ciertos tintes verdes por razones
compartidas de marketing (opinión pública) y de intento de diversificación energética.
Y es que, estratégicamente, al menos hasta ahora, las renovables han sido consideradas más
como un “complemento” de las energías fósiles convencionales que como sus sustitutas,
cerrando la puerta a la transición energética (esperamos ahondar en el futuro sobre esta
idea).

Concluyendo

Nuestro sistema económico es intrínsecamente dependiente de la disponibilidad de flujos


crecientes de energía de alta densidad barata: desde la agricultura hasta el transporte (que
sustenta a la globalización), pasando por todo el sector industrial y de servicios; energía que
hasta ahora provenía de los combustibles fósiles. Pero el fin de este periodo se acerca,
nuestra crisis energética la tenemos ahora, por lo que potenciales “parches” que
podrían cubrir una porción limitada del mix no antes de una década, podrían
aparecer como una “distracción” del problema principal: en economía los tiempos
importan.

Con estas palabras no se quiere ni mucho menos despreciar el -auténtico- interés y


potencial de la energía marina, que podría ser ciertamente muy interesante en el futuro,
pero con estrategias distintas a las promovidas actualmente. Podemos generalizar estas
conclusiones para toda tecnología que suponga una inversión significativa -
¿distracción?- en tiempo, dinero y “esperanzas para la sociedad” para potenciales
relativamente modestos (podríamos pensar también por ejemplo en el coche eléctrico o los
biocombustibles).

Por supuesto, si como parece en el futuro próximo viviremos importantes restricciones


energéticas, nos tendremos que adaptar a ellas, de forma suave o más abruptamente.
Esta transición dependerá de los ritmos de agotamiento y de nuestra capacidad de
adaptación, que incluye la innovación tecnológica pero también la social: y para ésta última
no existen inversiones multimillonarias que puedan realizarse de un año para otro. Y es en
este área dónde más déficit tenemos: nos falta un verdadero debate en el que se forme y
participe la ciudadanía. La imposición de la fe en la mejora tecnológica mediante estas
“soluciones innovadoras” constituyen además un peligroso espejismo mediante el cual
la sociedad, por ignorante, no es consciente de la gravedad del problema.

Porque existe la posibilidad de que esta transición no se realice suavemente, resulta


primordial involucrarse y evitar así posibles futuros “Auschwitz” [Amery2002] (si es que
consideramos que no se están produciendo ya en algunos países del Sur) o “Soylent
Greens“. ¿Por qué no apuntar a soluciones más realistas y sencillas (al menos en
términos físicos) como podrían ser políticas que se orientaran a la reducción -
absoluta- de las demandas energéticas? Que nuestro sistema económico sea capaz de
desmaterializarse sin dejar de crecer está todavía por demostrar, siendo muchos además los
que argumentan que un cambio tan radical implicaría necesariamente un cambio de sistema
en sí mismo (lo que por otra parte no sería mayor problema, siempre que fuera un cambio
“a mejor”). ¿Por qué no tender a decrecer nuestro sistema hasta adaptarlo a la
biocapacidad de los ecosistemas manteniendo la prosperidad de las personas? es un
campo que ya se había explorado en los 70 y que vuelve con fuerza en los últimos
años; esperemos que podamos explorarlos también desde este blog.
Mientras tanto, el Dragón seguirá rugiendo al mar en la bahía de Motrico los próximos
años, ¿no nos estará intentando advertir de algo?

Iñigo Capellán Pérez

Más información:

1- Obra de ingeniería de la Central de Mutriku:


http://www.caminospaisvasco.com/Profesion/Obras/central-oleaje-mutriku/central-oleaje

2- “Fracking, una apuesta peligrosa”. Fracking Ez Araba.


<http://frackingezaraba.org/2012/09/presentacion-del-monografico-fracking-una-apuesta-
peligrosa/>

Bibliografía:

[Amery2002] Carl Amery: “Auschwitz, ¿Comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor”.

[Bermejo2012] Roberto Bermejo: “Análisis del gas no convencional: reservas y


rentabilidad”, Fracking, una apuesta peligrosa. Fracking Ez Araba.
<http://frackingezaraba.org/2012/09/presentacion-del-monografico-fracking-una-apuesta-
peligrosa/>

[EVE2012] “Estrategia Energética Euskadi 2020”, Ente Vasco de la Energía.


<http://www.eve.es/Planificacion-energetica-e-infraestructuras/Estrategia-E2020.aspx>

Similar Posts:

 Nuestro futuro energético


 Carta abierta al presidente del gobierno: la energía es el problema
 Sueños tecnológicos contra la pared de la realidad: el caso de la energía solar
eléctrica
 Emisiones UE para 2020: ¿objetivo cumplido?
 Implicaciones de la (baja) densidad energética solar eléctrica

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4 Responses to El Dragón de Mutriku

1. Carlos de Castro says:

11/10/2012 at 09:36

Todas las olas del mundo impactan contra las costas con cierta potencia promedio.
El cálculo está hecho. ¿Cuánto podríamos captar los humanos? yo dudo que el 1%
(os imagináis poner máquinas en el 1% de toda la longitud de acantilados y playas
del mundo incluida la Antártida (allí hay muchas olas)). Luego está el rendimiento
de esas máquinas (cuanto transforman en electricidad), que no llega al 25%.
el 25% del 1% de algo que es mucho, puede ser mucho, pero es que el algo son:
¡3TW! por tanto las olas nunca nos darán algo digno de mención (algún gigavatio,
algo así como poner miles (unas 15000) de esas máquinas para obtener lo que hoy
produce una central nuclear). Y 15000 “dragones” ya no tendrían un impacto
ambiental despreciable.
Como dice Íñigo: soluciones más sencillas, y un adelgazamiento considerable, el
problema es que tenemos un sobrepeso del 80 o 90%: es como si una persona, en
vez de pesar 70 kg, pesara 500 o 600Kg: su problema es ¡inmenso! pero si consigue
superar su enfermedad, ganará muchísima calidad de vida, ¿no?

Responder

2. IÑIGO AGUIRRE says:

11/16/2012 at 07:14

Muchas gracias Iñigo desde Mutriku por ese análisis REALISTA del teórico
potencial de la planta de 0,3 MV de potencia total instalada para 150 mts de dique
con 16 turbinas. La estación de la que tanto alardea el EVE no tiene hasta la fecha
Declaración de Impacto Ambiental. Para ahora ya ha hecho desaparecer una playa
aledaña que se quedó sin arena. Después de 3 reparaciones de la obra civil… como
la ola impactaba demasiado tuvieron que proteger la instalación con más metros de
grosor de hormigón para que está llegara más “domada” (una incoherencia
tecnológica). Por tanto me pregunto si incluso estas cifras de rendimiento son reales.
La inversión hasta ahora ha sido de 12 millones de euros. ¿Donde está el límite
entre lo que es investigar y lo que es puramente enterrar dinero público?. Este
proyecto no se hubiera materializado de no haber contado con la inyección del
proyecto NEREIDA de la Unión Europea. ¿Creéis que mereció la pena?. Como
Iñigo, yo también pienso que el dragón nos está avisando. para lo que queráis nos
encontraréis en Mutri

Responder
o Energia.ds.uva says:

11/17/2012 at 21:48

Hola Iñigo, muchas gracias por tu comentario, es muy enriquecedor conocer


la opinión local así como otros “detalles”…
No quise entrar en el tema económico por no alargar (aún más) el post y
porque el dato de coste que yo tenía (de el artículo de El País) era de 2,3
millones de euros, que aunque para nada despreciable se queda en nada al
lado de los 12 millones que comentas, ¿nos puedes completar esa
información?
¿Si no tiene Declaración de Impacto Ambiental quiere decir que -ahora
mismo- está en situación ilegal?
Un saludo,
Iñigo Capellán Pérez

Responder

 IÑIGO AGUIRRE says:

11/19/2012 at 14:24

Gracias por ese apunte Iñigo. Con respecto al dinero cuando hablan
de 2,3 millones no hablan de la obra civil( o sea la modificación
saliente en el dique y los 16 huecos para las turbinas que realiza la
dirección de Puertos del Gobierno Vasco) solo se refieren al contrato
de la maquinaria( o sea lo que paga el EVE). Además de las roturas
de esta obra civil ( se han dejado al menos 5 millones de euros en
reparaciones de emergencia).

Con respecto a la necesidad de DIA, efectivamente no la tieneesta. El


director de Puertos se ampara en un informe del Director de
Planificación medioambiental que afirma que no requiere de DIA por
no encontrarse este tipo de instalación energética dentro del ANEXO
1 de la ley de Medio Ambiente del Gobierno Vasco de 1998. El
motivo por el que este tipo de instalaciones no se recogieron dentro
del citado Anexo no es otro que, simplemente no existían en nuestro
territoria. Y sin embargo este mismo informe de la Dirección de
Planificación medioambiental OBVIA el hecho de que, de acuerdo a
la misma Ley del 98, en el punto B.9.1 del citado Anexo I de la Ley
3/1998, General de Protección del Medio Ambiente en el Pais Vasco
“Obras en el DPMT, sean de conservación, regeneración,
recuperación, mejora, defensa u ocupación” requieren de DIA