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ORGANIZACION DE LAS

CAMARA DE INDUSTRIAS DE
NACIONES UNIDAS PARA EL
NICARAGUA
DESARROLLO INDUSTRIAL
CADIN
ONUDI

BASES PARA LA POLITICA INDUSTRIAL DE NICARAGUA


NC/NIC/99/014

Trabajo realizado con la asistencia técnica de


Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y
financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

Elaborado por Eduardo Alonso, Gustavo Flores, Orlando Solórzano y Mayra Rosses
En colaboración con Gilberto Solís, Secretario Ejecutivo - CADIN

Gerente del Proyecto: Diana Hubbard, Subdivisión de Políticas Industriales e Investigaciones,


ONUDI

Febrero de 2001

El presente documento no ha pasado por los servicios de edición de la Secretaría de


la ONUDI.
PRESENTACIÓN

La Cámara de Industrias de Nicaragua (CADIN) tiene el agrado de presentar a las


autoridades gubernamentales, al sector empresarial y, en general, a la sociedad
civil, el presente documento denominado “Bases para la Política Industrial de
Nicaragua”.

En la última década, el país ha hecho un enorme esfuerzo por consolidar su proceso


democrático, y al mismo tiempo se han alcanzado importantes logros en materia de
estabilidad macro económica y ajuste estructural. No obstante lo anterior, Nicaragua
padece de una insuficiencia productiva y exportadora muy significativa, la cual se
refleja en los indicadores económicos y sociales. El desbalance comercial
persistente, la escasa inversión productiva y los bajos niveles de producción y
diversificación de las exportaciones, son elementos que en poco contribuyen a la
recuperación económica, y la disminución del desempleo y la pobreza.

Para estimular la reactivación económica de Nicaragua, es necesario promover


mayores niveles de inversión privada, para lo cual, sin embargo, es igualmente
necesario crear las condiciones de competitividad para que las nuevas inversiones
se traduzcan en producción y exportaciones competitivas internacionalmente. Al ser
Nicaragua una economía pequeña y abierta, sus posibilidades de desarrollo están
estrechamente ligadas a la evolución de su sector externo; por otra parte, la
globalización económica, la creciente inserción en la economía mundial y los
cambios en la normativa internacional del comercio, hacen cada vez más necesario
que la producción y las exportaciones del país se basen en crecientes niveles de
productividad y diferenciación de productos, requisitos indispensables para la
reactivación y el crecimiento económicos, y a su vez determinantes para la
reducción de la pobreza y el mejoramiento de los niveles de vida de la población.

Dentro de ese contexto, el sector industrial está llamado a jugar un papel


preponderante en el desarrollo de la estrategia para la reducción de la pobreza en
Nicaragua, como elemento generador de mayor valor agregado e integrador de los
diversos sectores de la economía. En este sentido, la mayor articulación entre la
agricultura y la industria y entre la industria y los servicios conexos a lo largo de la
cadena productiva de producción, procesamiento y logística y distribución, contando
para ello con los elementos requeridos de competitividad basada en mayores niveles
de productividad, hacen del fomento del desarrollo industrial manufacturero una
tarea impostergable, en la que la pequeña, la mediana y la gran empresa pueden
contribuir de manera muy efectiva al mejoramiento del desempeño económico y
social de la estructura productiva del país.

En nombre de la Junta Directiva de la Cámara de Industrias de Nicaragua (CADIN)


deseo expresar nuestro agradecimiento a la Organización de las Naciones Unidas
para el Desarrollo Industrial (ONUDI) por su apoyo técnico y al Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por el apoyo financiero recibido para la
elaboración de esta propuesta, reiterando el compromiso de CADIN de hacer todos
los esfuerzos necesarios para que esta propuesta se convierta en una realidad en el
menor plazo posible.

Gabriel Pasos Lacayo


Presidente
Cámara de Industrias de Nicaragua

i
BASES PARA LA POLITICA INDUSTRIAL DE NICARAGUA
INDICE DE CONTENIDO

Página

RESUMEN EJECUTIVO 1

I. INTRODUCCION 17
II. ANTECEDENTES Y CONTEXTO DEL DESARROLLO 20
ECONOMICO DE NICARAGUA
III. SECTOR INDUSTRIAL 27
A. Antecedentes 27
B. Caracterización del sector industrial 29
C. La política industrial en la década de los años 1990s 35
IV. MARCO CONCEPTUAL PARA LA POLITICA INDUSTRIAL 40
DE NICARAGUA
V. LA NUEVA POLITICA INDUSTRIAL PARA NICARAGUA 46
A. Condicionantes de la política industrial 51
B. Orientaciones Estratégicas para la política industrial 54
VI. COMPONENTES DE LA NUEVA POLITICA INDUSTRIAL 56
PARA NICARAGUA
A. La institucionalidad pública y privada para la política 57
industrial
B. Marco Regulatorio 65
C. Política Comercial Externa, Promoción de Exportaciones 69
y Atracción de Inversiones Extranjeras
D. Financiamiento 78
E. Conocimiento 83
F. Calidad 85
G. Tecnología 87
H. Medio Ambiente 89
I. Desarrollo de Recursos Humanos 93
J. Infraestructura y Energía 97
K. Costos TIEC (Transportes, Infraestructura, Energía y 100
Combustible)
L. Articulación entre sectores productivos 101

ii
INDICE DE CUADROS Y DE GRAFICOS

Página

Cuadro 1 PIB Países Centroamericanos 23

Cuadro 2 PIB per capita Países Centroamericanos 23

Cuadro 3 Centroamérica: Exportaciones Totales 24

Cuadro 4 Estructura del PIB 31

Cuadro 5 Industria Manufacturera: Valor Bruto de la Producción 32

Cuadro 6 Producción física de algunos rubros de la producción industrial 33

Cuadro 7 Distribución de la población por sectores económicos 35

Cuadro 8 Porcentaje de participación de sectores en el total de la cartera 79


de crédito del Sistema Financiero Nacional

Gráfico 1 Marco Conceptual para la Política Industrial de Nicaragua 48

INDICE DE ANEXOS

Anexo 1 Industria Manufacturera: Estructura por tipo de Industria 109

Anexo 2 Exportaciones, Importaciones, Consumo Aparente y 111


Balance. (Productos Industriales, 1999)

Anexo 3 Destino y Estructura de las Exportaciones Industriales 113


1999

Anexo 4 Instituciones u Organismos Relacionados con el Sector 115


Industrial

Anexo 5 Lista de participantes en grupos de trabajo sobre política 127


industrial (Proyecto CADIN-ONUDI/PNUD)

BIBLIOGRAFIA 131

SIGLAS 135

iii
RESUMEN EJECUTIVO

Durante los años 1990s Nicaragua impulsó con bastante éxito un proceso de
estabilización, ajuste y reorientación de la economía, bajo el criterio de la
liberalización de los mercados. El Estado redujo su papel preponderante en la
conducción de la actividad económica para convertirse en un Estado “facilitador”
y en algunos aspectos “regulador” de la misma. Los elementos claves de la
estrategia económica actual del gobierno son los siguientes:

a) consolidar y preservar la relativa estabilidad macroeconómica lograda;


b) fortalecer la apertura externa y las negociaciones comerciales
internacionales;
c) reducir la carga de la deuda externa mediante las gestiones para incorporar a
Nicaragua a la iniciativa HIPC1; TP PT

d) promover la inversión extranjera directa.

Sin embargo, están aún por resolverse dos graves problemas: a. la insuficiencia
productiva y exportadora; y b. la insatisfacción de las necesidades sociales
básicas; cuyos efectos inciden en la capacidad productiva del país y
comprometen sus posibilidades de desarrollo.

Nicaragua pasó de aportar el 15% del PIB regional centroamericano en 1970 y


1977, a apenas el 5% del PIB regional en 1999; y en lo referente a las
exportaciones, pasó de aportar el 16% en 1970 y 1977, a sólo el 4% en 1999.
Las exportaciones llegaron en este último año a US$ 543.8 millones,
equivalentes en términos corrientes a las realizadas a mediados de los años
1970; en cambio, las importaciones fueron de US$ 1,845.7 millones; con una
brecha comercial equivalente al 55% del PIB y al 19.8% de la actual deuda
externa del país.

Existe una política macroeconómica de estabilización y ajuste, dirigida


principalmente a controlar la inflación, preservar un tipo de cambio estable, a
procurar el control del déficit fiscal y en general a cumplir con los requisitos de la
Iniciativa HIPC y las condiciones de los organismos financieros internacionales.
Sin embargo, dicha política ha funcionado en detrimento de la producción
industrial y a favor de las importaciones.

Existen altos costos internos de producción, un régimen impositivo y arancelario


con distorsiones que afectan al sistema productivo y exportador, una burocracia
gubernamental lenta y un marco regulatorio aún demasiado restrictivo y
discrecional que no ofrece la fluidez y estabilidad necesarias para el desarrollo
de la actividad productiva.

Nicaragua presenta una economía rezagada y empobrecida, con un gran


potencial para iniciar su camino hacia el desarrollo, pero solamente si se adoptan

1
TP PT “Highly Indebted Poor Countries”, Países Pobres Altamente Endeudados.

1
y todo el país hace suyas, una estrategia y políticas productivas
complementarias a la simple “estabilización macroeconómica”.

Urge identificar un nuevo modelo con apertura, pero con apoyo a los sectores
productivos y avanzar hacia el desarrollo sostenible del país, en términos
económicos, tecnológicos, comerciales, sociales y ambientales. Este nuevo
modelo, no puede ser la simple producción y exportación de productos primarios
tradicionales, sino que deben buscarse nuevos productos, mercados y métodos
de producción en los que se utilicen las ventajas comparativas y competitivas
que pueda generar el país.

Durante las décadas de los años 1960s y 1970s se conformó un sector industrial
incipiente, estimulado por la protección arancelaria y los incentivos fiscales,
dependiente en parte de materias primas importadas, el cual generó, no obstante
sus limitaciones, indudables beneficios a la economía del país.

El sector industrial y en general el proceso de industrialización, representa un


avance en la escala del desarrollo de Nicaragua, al transformar y agregar valor a
las materias primas nacionales o importadas, contribuir a aliviar extremas
tensiones en la balanza de pagos, desarrollar nuevas habilidades en los recursos
humanos y contribuir a aumentar el empleo permanente.

Sin embargo, la importancia del sector industrial es mayor hacia el futuro, en el


nuevo contexto de la liberalización del comercio internacional, porque la
industrialización, estimulada por la ampliación y el acercamiento de los
mercados, los cambios en la tecnología y los avances de la telemática, es la
única manera de transformar los productos agropecuarios que produce
Nicaragua, de materias primas de poco valor y precio inestable, a productos
diversificados de mayor valor, precios más estables, listos para ser vendidos en
el mercado internacional.

El sector industrial debe estar íntimamente articulado con el sector agropecuario


y con el sector de los servicios, que representa actualmente el crecimiento más
dinámico del comercio internacional.

Actualmente, el sector industrial representa una de las partes más importantes


de la economía nacional, equiparable a la participación individual del sector
agrícola, pese a que su aporte al PIB se ha venido modificando. Desde 1950 a
1977, subió gradualmente del 10.2% al 23.4% con el proceso de integración
económica centroamericana; llegó en 1985 al 26.4%, pese a los acontecimientos
de la década; para disminuir en 1990 al 22.2% y llegar en 1999 al 19.7% del
PIB.

Las exportaciones del sector industrial en 1999 fueron de US$ 185.7 millones,
equivalentes al 34.1% de las exportaciones totales del país; de ellas,
correspondió el 64% a las exportaciones de alimentos con US$ 118.6 millones,
siendo las más relevantes, la carne (36%), el azúcar (28%) y el queso (12%).

La participación del empleo industrial en la Población Económicamente Activa


(PEA) del país, disminuyó del 15.0% en 1977 y el 15.3% en 1987; al 9.0% y

2
8.1% en 1995 y 1999, respectivamente. En este último año, se encontraban
trabajando en el sector industrial aproximadamente 125,080 personas.

En resumen, el sector industrial es de gran importancia para la economía de


Nicaragua, tanto por su contribución actual, como por su potencialidad para el
futuro, como vehículo o instrumento de transformación productiva y de mayor
participación en los mercados internacionales. Las medidas de política
económica han estado encaminadas a abrir la economía, pero ha hecho falta
una estrategia y políticas de desarrollo productivo y en especial de fomento al
desarrollo industrial.

Son evidentes las grandes dificultades que enfrenta la agricultura y en general


las actividades primarias de exportación tradicional, para continuar siendo el
único motor del desarrollo del país. Además de los problemas originados en la
desigual relación de precios del intercambio entre las exportaciones e
importaciones, lo que incide en el comportamiento de la balanza comercial.

No sólo los bajos volúmenes producidos y exportados originaron en 1999 un


déficit comercial de aproximadamente US$ 1,300 millones, equivalentes al 56%
del PIB. También es lo que se exporta (productos primarios), cómo se exporta
(métodos de producción, transporte y comercialización) y a quién se exporta
(intermediarios alejados del consumidor final).

Las recientes experiencias de bajos precios del café y otros productos


agropecuarios, demuestran que el futuro exportador de Nicaragua está en la
diferenciación o diversificación de productos, métodos y mercados, en una mejor
organización empresarial y en la industrialización de los productos del campo,
atendiendo las señales del mercado y mediante el empuje de la tecnología.

La única manera de reducir sustancialmente la pobreza es realizando un


esfuerzo extraordinario para aumentar y diversificar la producción y las
exportaciones, de forma que se reduzca la vulnerabilidad del país ante los
“shocks” externos que afectan su desarrollo. En ese contexto, el desarrollo
industrial se coloca como una de las piezas fundamentales en el cumplimiento
de ese objetivo nacional.

En ese sentido, la nueva política industrial propuesta constituye un componente


fundamental en la definición de una estrategia de desarrollo nacional, que
permita aprovechar los esfuerzos empresariales para impulsar la actividad
económica del país, fortaleciendo la capacidad competitiva de las actuales
empresas y facilitando la realización de nuevas inversiones en otras ramas o
actividades de la producción.

Los objetivos de la política industrial son reactivar y transformar el sector


manufacturero, lograr una mayor producción competitiva, mayor diversificación
productiva, mayor valor agregado, mayores y más diversificadas exportaciones y
aumentar y mejorar la calidad del empleo, para contribuir efectivamente a aliviar
el grave problema de la pobreza.

3
Se trata, en definitiva, de generar impulsos definitorios y articuladores para que
Nicaragua inicie un nuevo y dinámico proceso de industrialización, como un
nuevo “motor” para su desarrollo sostenible.

MARCO CONCEPTUAL

El eje orientador de la nueva política industrial es la relación Mercado-


Tecnología, y dado que el proceso de globalización no hace diferencia entre
mercados nacionales e internacionales, así como el tamaño relativamente
pequeño de la economía nicaragüense, la política industrial debería tener una
fuerte orientación hacia la competitividad en un mercado abierto y con alta
participación de las exportaciones.

En adelante, como resultado del cambio fundamental inducido por la


globalización, la producción estará condicionada por la demanda del mercado
abierto, quien “jala” la producción. Ya no será como antes, cuando se producía
primero con los recursos disponibles para después buscar el mercado, sino, lo
contrario.

En el otro extremo del eje, se encuentran básicamente la tecnología y los otros


elementos que “empujan” o sostienen la producción, la cual deberá aprovechar
las ventajas comparativas (recursos naturales y humanos) y generar ventajas
competitivas (elementos adicionales que actúan en toda la cadena productiva y
comercial hasta colocar el producto en el mercado).

Este eje Mercado-Producción, el eje “pull and push”, deberá constituirse en la


base del esquema conceptual para la nueva política industrial.

Las exportaciones de Nicaragua son muy inferiores a sus importaciones, por lo


cual la política industrial debe constituirse en un fuerte contribuyente de la
reducción de la brecha comercial, por medio de la sustitución competitiva de las
importaciones y el incremento y diversificación de las exportaciones, creando las
condiciones adecuadas para la sostenibilidad de la economía nicaragüense en el
largo plazo. Es por ello que las políticas de comercio exterior, incluyendo la
política arancelaria, son parte integral de la política industrial.

CONDICIONANTES DE LA POLITICA INDUSTRIAL

Entre los factores condicionantes para un mejor desempeño de la política


industrial, se encuentra la estabilidad macroeconómica “compatible con el
desarrollo productivo”.

La apertura externa sin una contrapartida productiva, ha estimulado las


importaciones y el importar ha resultado más rentable y seguro que producir, por
lo que los créditos bancarios se dirigen principalmente al comercio de
importación. Por tanto, es urgente respaldar el esfuerzo productivo industrial con
los ajustes necesarios en algunos aspectos de las políticas macroeconómicas,

4
que a su vez contribuirá al fortalecimiento de la estabilidad económica y
financiera del país.

Asímismo es fundamental contar con una Infraestructura física adecuada y


servicios a precios competitivos (energía, carreteras, puertos, aeropuertos,
telecomunicaciones), por lo que se requiere invertir en estos rubros y en
instalaciones industriales que faciliten el establecimiento de empresas
nacionales y extranjeras en el país.

No menos importante es la simplificación y agilización de trámites y


procedimientos, a través de la desregulación económica, una mayor eficiencia de
la administración pública y una mejor gestión empresarial. La organización y
administración eficiente debe acompañar a los servicios de infraestructura,
transporte, logística y comercialización, para que éstos sean realmente
competitivos.

Por otra parte, es determinante contar con un clima de concertación y búsqueda


de consenso entre el sector público y diferentes actores empresariales y resto de
la sociedad civil, quienes a través del ejercicio de su responsabilidad social
contribuyan a la gobernabilidad. Para ello es necesario fortalecer la
institucionalidad y los mecanismos de consulta y concertación.

A la par de lo anterior, se requiere elevar los niveles de seguridad jurídica de la


inversión, enfatizando el respeto por la propiedad, con lo cual se genera mayor
confianza en el sector privado nacional y extranjero para realizar inversiones.

Para la ejecución de la política propuesta, el estado debe jugar un rol proactivo


como facilitador y promotor del desarrollo económico y social, apartándolo de los
conceptos extremos del “estado interventor”, por una parte y del “estado pasivo”,
por otra. El nuevo estado debe reducir la burocracia excesiva, pero al mismo
tiempo mejorarla técnica y económicamente, para lograr una gestión más activa
y eficiente de los servidores públicos.

ORIENTACIONES ESTRATEGICAS

La propuesta de política industrial contiene orientaciones estratégicas


congruentes con la apertura económica y la reinserción en la economía mundial,
con los acuerdos preferenciales y los tratados de libre comercio regionales,
subregionales y bilaterales que Nicaragua ha negociado en el marco de los
Acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Estas orientaciones estratégicas, tienden a aprovechar las nuevas oportunidades


del comercio internacional, están en línea con los elementos determinantes de
la competitividad genuina de las empresas y orientadas a conseguir niveles de
competitividad internacional, de la siguiente manera:

En primer lugar, mejorando la productividad, utilizando adecuadamente la


tecnología, incorporando el componente conocimiento como variable clave para
el desarrollo de las empresas, formando y capacitando a los recursos humanos

5
según las necesidades de los sectores productivos y considerando las variables
del medio ambiente, calidad, normalización e innovación tecnológica.

En segundo lugar, sumando a la productividad, las ventajas competitivas que se


deben desarrollar en la etapa de comercialización de los productos hasta llegar
al consumidor final, por el eficiente ejercicio de la gestión y realización del
comercio internacional, combinando las capacidades de las empresas y del
Estado.

Tomando en cuenta lo anterior, la política industrial debe contener las siguientes


orientaciones estratégicas:

1. Contribuir a la definición de una estrategia nacional de desarrollo.

2. El actor principal de la política industrial es la empresa, que es en última


instancia la responsable de la creación de riqueza, innovación tecnológica,
generación de empleo productivo y de los recursos para el desarrollo social.

3. El desarrollo de los recursos humanos a través de su formación, capacitación


y entrenamiento y del desarrollo del conocimiento es determinante para la
competitividad de la empresa y los sectores productivos. De allí la
importancia de su vinculación con las universidades y centros de
capacitación.

4. Estimular la integración de cadenas productivas, con una mayor articulación


entre la micro, pequeña, mediana y grande empresa a través de
conglomerados ("clusters"), que acerquen empresas nacionales y regionales
para un mejoramiento sistemático de la productividad y de la competitividad.

5. Continuar y hacer más efectivo el apoyo del Estado a favor del desarrollo
competitivo de las micro, pequeña y mediana empresas industriales
(MIPYMIS) en base a criterios de mercado, por su versatilidad productiva y su
contribución al desarrollo social.

6. La política industrial requiere de un estado moderno, proactivo, con niveles y


formas de intervención adecuada y de instituciones eficientes que puedan
administrarse de acuerdo a las exigencias de la globalización.

7. Incorporar todas las regiones del país al proceso de industrialización,


contribuyendo a su integración a la economía nacional y al mejoramiento de
su desarrollo social con la participación activa de los gobiernos locales y otros
actores relevantes.

8. Reconocer el papel preponderante del conocimiento en el desarrollo


competitivo de la industria nicaragüense y facilitar su acceso a todos los
actores de la sociedad

9. El eje orientador de la política industrial es el desarrollo y la innovación


tecnológica que requiere la satisfacción de la demanda en los mercados (eje
del desarrollo industrial: Mercado-Tecnología).

6
10. Reconocer lo imprescindible que es la aplicación de medidas ambientales,
tales como el uso de tecnologías limpias, para asegurar el desarrollo
industrial sostenible.

11. La inversión extranjera directa y en particular las alianzas estratégicas con


nacionales, es parte integral de la política industrial y es un elemento
facilitador de mayores recursos para la inversión, transferencia de tecnología,
prácticas gerenciales modernas y conocimiento de los mercados
internacionales.

COMPONENTES DE LA NUEVA POLITICA INDUSTRIAL

A. LA INSTITUCIONALIDAD PUBLICA Y PRIVADA PARA LA POLITICA INDUSTRIAL

Para lograr los objetivos planteados, es necesario redefinir y articular


sólidamente a los actores públicos y privados e instituciones que deberán asumir
la responsabilidad de asegurar la aprobación y ejecución de las propuestas,
mediante una estrecha colaboración entre el sector público y privado, gremios,
asociaciones, universidades y organizaciones no gubernamentales.

Los factores que requieren mayor atención desde la óptica de la política


industrial son:

a) Una clara identificación y coordinación con políticas complementarias;


b) El fortalecimiento de las instituciones que representan a la empresa privada
industrial, particularmente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (CADIN);
c) La conformación de un nuevo mecanismo interinstitucional que proyecte la
política industrial hacia una dimensión de mayor compromiso para satisfacer
los requerimientos de crecimiento económico y contribuir significativamente a
las demandas sociales. Concretamente se propone:

• Conformar una Instancia Empresarial para el Desarrollo Industrial (IEDI)


para concertar en impulsar las iniciativas del sector, la cual estará
conformada por CADIN, ANIEX y representantes del Consejo de Micros,
Pequeñas y Medianas Empresas Industriales (MIPYMIs).
• Organización de comisiones especializadas para el estudio y análisis de
temas específicos y de ramas y/o actividades industriales
• Integrar el Consejo Superior para el Desarrollo de la Industrial, presidido
por el Ministro del MIFIC, en el que participarán además los ministros del
MAG-FOR, MARENA, CADIN, ANIEX, representantes del Consejo de las
MIPYMIs y de las universidades (UNI)

B. MARCO REGULATORIO

Para avanzar en el proceso de desarrollo industrial, es determinante contar con


un espacio básico, libre de obstáculos y procedimientos innecesarios o

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engorrosos que retrasan y aumentan los costos de producción, comercialización
y servicios relacionados, incluyendo las actividades de exportación e
importación.

Por tanto se propone revisar los trámites relacionados con todo el proceso
productivo y exportador del país y las diferentes leyes, hasta lograr que la
desregulación económica sea parte integral de las políticas de fortalecimiento de
la competitividad.

Así mismo, se propone suprimir las distorsiones del sistema impositivo, para que
la carga de impuestos no se aplique en la etapa productiva, sino en la de
comercialización de los productos.

C. POLITICA COMERCIAL EXTERNA, PROMOCION DE


EXPORTACIONES Y ATRACCION DE INVERSIONES

• Política Comercial Externa

El grado de apertura de la economía nicaragûense es extraordinario, sumando


las exportaciones con las importaciones de 1999 resulta un total de US$ 2,340
millones de dólares que corresponden aproximadamente el 100% del PIB.

Este grado de apertura tiende a acentuarse con el fortalecimiento de la


integración regional, la firma de los TLCs con México, República Dominicana,
Chile, Panamá y otros países y con el inicio del Area de Libre Comercio de las
Américas (ALCA) en el año 2005.

Lo anterior hace necesario y urgente fortalecer las capacidades reales del sector
productivo industrial para competir en el mercado interno y abastecer nuevos
mercados externos, como contrapartida a la apertura del mercado.

Se propone, identificar las posibilidades de la industria nacional para aumentar


su capacidad de abastecimiento y apoyarla en los diferentes campos para
adaptar su producción a los requerimientos de las exportaciones

Asimismo, es necesario reforzar los mecanismos institucionales en el sector


público y privado, para aumentar su capacidad de administrar y ejecutar los
tratados suscritos a favor de la producción nacional, entre ellos, la capacidad
para captar y difundir la información sobre mercados y tecnología; y la
elaboración y aplicación de las normas relacionadas con el comercio; y la
realización de estudios, propuestas y gestiones relacionados con las ramas y
actividades industriales; la conformación de cadenas y clusters; y en general, el
fortalecimiento de todo el sistema productivo y exportador del país.

• Política Arancelaria
El efecto de las distorsiones de la política arancelaria, donde las materias primas
pagan impuestos que no se aplican a las importaciones de productos

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elaborados, han afectado seriamente la competitividad de muchas empresas,
algunas de las cuales han preferido convertirse en importadoras o trasladarse a
otros países del área, para desde allí, exportar sus productos hacia Nicaragua en
régimen de libre comercio.

Por tanto, es indispensable suprimir a la mayor brevedad las distorsiones del


régimen arancelario, incluyendo las diferencias de tasas máximas de protección
respecto al resto de Centroamérica; de los ATP que se cobran a los bienes
intermedios y bienes de capital procedentes de afuera del área centroamericana;
de los Impuestos Selectivos de Consumo que afectan el costo de las materias
primas industriales; y de otras distorsiones fiscales; a fin de colocar a la industria
nicaragûense en igualdad de condiciones con el resto de países del área.

• Promoción de Exportaciones

No existen todavía los mecanismos legales y operativos idóneos para fomentar


la producción y las exportaciones, más allá del limitado y discrecional
mecanismo de exenciones a la admisión temporal del Decreto 37-91 de
Promoción de Exportaciones.

Es necesario, como primer paso, aprobar en la Asamblea Nacional y poner en


vigor la Ley de Admisión Temporal para Perfeccionamiento Activo y de
Facilitación de las Exportaciones, dotándola de mecanismos fluidos de
operación.

Así mismo, se requiere estimular la construcción de techo industrial, simplificar


los procedimientos para el establecimiento y operación de las empresas,
impulsar la capacidad exportadora de la Pequeña y Mediana Industria (PYMIs) y
establecer una estrategia integral para el desarrollo de las Zonas Francas.

• La atracción de inversiones extranjeras

Se han identificado algunos factores que colocan a Nicaragua en posibilidad de


aprovechar nuevos mercados, entre ellos, la reciente ampliación de la ICC de los
EUA para el sector de los textiles, calzado y otros productos no tradicionales; el
acceso a ciertos mercados cercanos por la firma de los TLCs; y el tratamiento de
excepción para que en Nicaragua puedan continuar operando las zonas francas,
por ser país de ingreso inferior a US$ 1,000 per-cápita, de conformidad con las
normas de la OMC.

Tomando en cuenta lo anterior, es necesario establecer una estrategia integral


para el desarrollo de las zonas francas industriales de exportación, la cual
incluya su articulación con las actividades productivas locales, donde las PYMIs
pueden tener posibilidades de desarrollarse como industrias exportadoras.

Se requiere también impulsar un programa agresivo de atracción de inversiones


extranjeras que incluya fomentar su vinculación con las empresas nacionales, en

9
especial con las PYMIs, con la participación del CEI, para lo cual, y para
aumentar su capacidad de promover exportaciones, se requiere garantizar a esta
institución el financiamiento necesario para el cumplimiento de sus funciones.

D. FINANCIAMIENTO

El financiamiento a la producción es un elemento básico para el crecimiento y el


desarrollo; sin embargo, los requisitos, condicionamientos de los organismos
financieros internacionales y las características de la aplicación de las políticas
macroeconómicas, han limitado la capacidad del Sistema Financiero nacional
para financiar el desarrollo industrial.

La participación del sector industrial en los saldos de los créditos, ha tenido una
tendencia decreciente, del 18.9% en 1997 al 10.6% en el año 2000; mientras el
sector comercial y de consumo pasó del 38.1% en 1997 al 44.5% en el año
2000; lo que denota que no se está facilitando el crecimiento y el desarrollo del
sector industrial.

Por tanto, se plantean entre otras propuestas, la gestión conjunta de recursos


externos para el sector industrial; mantener dentro de límites razonables la
relación garantía-deuda para la renovación de maquinaria y equipo; dar
seguimiento del uso del crédito y conformar grupos para establecer vínculos con
las diferentes instituciones bancarias y ONGs; coordinar con ASOBANP la
reducción de los obstáculos operativos al trámite de créditos; impulsar la
organización de las PYMIs para gestionar conjuntamente los recursos a los
cuales no pueden acceder de manera individual.

Así mismo, promover un acercamiento de las asociaciones gremiales del sector


industrial con la Asociación de Empresas Microfinancieras de Nicaragua
(ASOMIF), las instituciones financieras internacionales (IFIs) y con todos los
organismos proveedores de financiamiento.

También se propone diseñar y establecer un Fondo de Garantías para el


Financiamiento de la Industria; gestionar con el gobierno la creación de líneas de
crédito para el financiamiento del sector industrial; impulsar los créditos de pre y
post embarque; que la SIB regule y supervise las operaciones de diversas
organizaciones de microfinanciamiento; y establecer sistemas de información
sobre créditos e inversiones.

Finalmente, es de suma importancia promover el proceso de industrialización a


través de políticas macroeconómicas y financieras coherentes con las
necesidades de desarrollo productivo de Nicaragua.

E. CONOCIMIENTO

El tema del “conocimiento” ha adquirido una importancia creciente durante los


últimos años. El conocimiento resulta de la fusión de la tecnología y los recursos

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humanos y es reconocido cada vez más como componente primordial de la
competitividad de un país, una región o una empresa. La utilización del
conocimiento necesita igualmente un cambio de mentalidad de parte del sector
empresarial.

Dado que existen frecuentes deficiencias en el mercado de la información y,


sobretodo en países en desarrollo, muchas lagunas en los conocimientos, hay
fuertes razones que justifican la intervención del Estado para mejorar el acceso a
la información y los conocimientos. De ahí la importancia del “conocimiento” en
la política de desarrollo industrial.

Se propone, diseñar una estrategia para crear vínculos entre las empresas
multinacionales y nacionales que estimulen la transferencia de conocimientos;
revisar la colaboración tripartita entre las universidades, los gremios industriales
y los programas nacionales de investigación para adaptarlos a las necesidades
de una economía globalizada; y ofrecer incentivos a las empresas que contratan
a centros de investigaciones.

Así mismo, promover la inversión extranjera que involucre la transferencia de


conocimientos por la capacitación y la concesión de licencias de tecnología; e
introducir programas de enseñanza permanente a niveles superiores para
asegurar un cuerpo de gerentes nacionales modernos capaces de aplicar los
nuevos conocimientos en el campo industrial.

F. CALIDAD

La calidad es un elemento determinante en la competitividad de las empresas.


Los mecanismos por elevar los niveles de calidad en Nicaragua son incipientes y
limitados.

Por tanto se sugiere impulsar la creación de una política de la calidad orientada


a integrar los distintos sistemas nacionales relacionados con la calidad
existentes; la creación de un Sistema Nacional de Normalización, Metrología y
Certificación de la Calidad funcional; agilizar la elaboración de normas técnicas;
reforzar las áreas técnicas y de servicios del Estado y laboratorios privados,
relacionados con la producción y el comercio; y establecer un programa para
mejorar la capacidad de certificación de los laboratorios privados, su
participación en una red nacional y su reconocimiento internacional.

G. TECNOLOGIA

La actividad económica de Nicaragua se ha basado principalmente en el


aprovechamiento de las “ventajas comparativas”, mediante la utilización de
recursos abundantes, básicamente naturales y mano de obra de bajo costo y
poca especialización, con lo que ha podido “competir “ en el mercado
internacional.

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En la actualidad se necesita incorporar tecnología a todo el sistema productivo
para agregarle ventajas competitivas a fin de reinsertarse en un mercado
internacional cada vez más amplio y exigente. El sector industrial adolece en
general de un rezago y obsolescencia tecnológica y carece particularmente de
un sistema de investigación y desarrollo.

De allí que urge conformar una red de información de tecnología y mercados que
elabore, procese y disemine información permanentemente entre las empresas
productivas del país y establecer un sistema de incentivos fiscales para la
promoción de la investigación y desarrollo en las empresas. No menos
importante es el papel de los centros de estudio superior por lo que se deben
establecer mecanismos de cooperación horizontal de las universidades con las
organizaciones gremiales y empresas, para fortalecer la interacción de la ciencia
con la tecnología aplicada en los procesos productivos de las empresas

Lo anterior conducirá a desarrollar las ventajas competitivas mediante la


promoción de la utilización generalizada de nuevas tecnologías. En el caso de
las MIPYMIS será necesario promover su acceso a la tecnología mediante la
conformación de grupos de empresarios por áreas afines, con el objetivo de
facilitar la transmisión, recepción y aplicación de la información tecnológica, así
como apoyarlos en la elaboración de proyectos de reconversión productiva que
posibiliten el mejoramiento de su competitividad.

El objetivo final es cambiar el modelo de vender mano de obra barata a un


modelo de vender productividad y capacidad para producir, basándose en la
diferenciación de productos y un mayor valor agregado.

H. MEDIO AMBIENTE

Se necesita desarrollar un sector industrial que produzca de forma limpia,


eficiente y sustentable, creando riqueza y bienestar para las presentes y futuras
generaciones. El problema del medio ambiente es de carácter cultural. No debe
enfocarse como costo, sino como inversión que contribuye a mejorar la
rentabilidad y la competitividad de la industria.

Las empresas industriales ya instaladas deben mejorar sus procesos, reducir el


grado de contaminación a niveles aceptables y exigir a las nuevas empresas que
sus procesos garanticen la estabilidad del medio ambiente, hagan uso de
tecnologías limpias y que utilicen racionalmente los recursos naturales no
renovables. El concepto de Producción Limpia como parte integral de los
procesos productivos con su enfoque de prevención de la contaminación, puede
contribuir a crear políticas y programas que favorezcan a los sectores
productivos a mejorar su competitividad de la mano con la protección del Medio
Ambiente.

12
I. DESARROLLO DE RECURSOS HUMANOS

La calidad y orientación del sistema de educación es indispensable para el


desarrollo industrial que demanda la globalización de la economía. Sin embargo,
la baja asignación de recursos a la educación, así como el atraso tecnológico en
los sectores productivos, han tenido un efecto negativo en la calidad educativa y
la preparación técnico-profesional de la población nicaragüense en general y
particularmente en lo relativo al sector industrial.

Hace falta una mayor articulación entre los programas de las universidades y
centros de formación técnica, con una estrategia para el desarrollo industrial y
con las propias empresas. En general existe una cultura o actitud de darle menor
valor a las carreras técnicas que a las carreras universitarias de profesiones
liberales.

Se requiere establecer una estrecha coordinación entre universidades,


asociaciones empresariales, empresas y gobierno, para abordar la problemática
educativa a las necesidades del país. También se plantea retomar la Propuesta
de Reforma al Sistema de Educación Técnica presentada por el INDE mediante
la reforma de la Administración y el Sistema de financiamiento actual del
INATEC.

Finalmente, se plantea desarrollar y articular un nuevo sistema educativo


nacional que enfatice la competitividad productiva para una inserción eficiente en
el nuevo orden económico internacional.

J. INFRAESTRUCTURA Y ENERGIA

La infraestructura está referida principalmente a los sistemas de comunicación


físicos y de telecomunicaciones internos y con el exterior; cantidad y calidad del
sistema de transporte; disponibilidad, calidad y suministro de energía eléctrica;
red de carreteras y señalización; puentes y accesibilidad a zonas productivas;
disponibilidad y calidad de puertos así como su ubicación y la disponibilidad de
barcos y otros medios de transporte en forma oportuna.

Es fundamental para Nicaragua tener una infraestructura adecuada para el


movimiento de carga. Las carreteras, puertos, redes eléctricas, etc. y los
sistemas de transporte y servicios, en general, no han sido diseñados ni prestan
las condiciones para competir adecuadamente en el actual comercio
internacional. A la par de la infraestructura física debe desarrollarse la
capacidad organizativa para que el servicio sea eficiente y competitivo en su
conjunto.

Aunque “la energía más cara es la que no se tiene”, esta afirmación no justifica
el prestar un servicio deficiente y caro. Sin energía no puede haber desarrollo, ni
mejoramiento en las condiciones de vida. Es imposible pensar en inversiones
productivas, si no se cuenta con abastecimiento adecuado de energía. Los
costos actuales de la energía y combustibles son los más altos de la región

13
centroamericana, resultado de los distintos factores de costos existentes en el
país, de las cargas impositivas y de estar sujetos en un alto porcentaje a la
generación termoeléctrica, que a su vez depende del precio del petróleo.

Si la energía es un factor determinante, se deben crear las condiciones para


fomentar las inversiones en el campo energético, principalmente las que
permitan el aprovechamiento de fuentes de energía autóctonas: geotérmica,
eólica, hidroeléctrica, etc.

La infraestructura puede compararse a modo de ejemplo con el “hardware” de


una computadora que requiere del “software” para operar. Por tanto, la operación
competitiva de la infraestructura modernizada por medio de nuevas inversiones,
requiere de un cuerpo organizativo y de una administración eficiente para que
realmente cumpla adecuadamente con sus objetivos.

Se propone, desarrollar esquemas que propicien una mejor participación del


sector privado en nuevas inversiones de construcción y administración de
plantas generadoras de energía, carreteras, puertos, aeropuertos, etc.; continuar
mejorando no sólo la infraestructura portuaria sino el sistema integral exportador
e importador; y reactivar los estudios y proyectos de inversión para acondicionar
o establecer un puerto en la Costa Atlántica que sea competitivo a nivel
internacional.

En materia de energía, abrir el espacio a las nuevas inversiones privadas; buscar


fuentes alternas que sustituyan las importaciones de hidrocarburos; y en cuanto
a la distribución, promover la competencia y bajar el techo para acceder
directamente a otros suplidores. Como objetivo, elevar significativamente la
oferta de energía, disminuir sus costos e incrementar las niveles de
electrificación nacional.

K. COSTOS TIEC (transporte, impuestos, energía y combustibles)

Las organizaciones empresariales han planteado en diferentes oportunidades la


necesidad de disminuir los costos denominados TIEC, por cuanto de diferentes
maneras y según las estructuras de costo de cada actividad o empresa, afecta
la competitividad de las mismas. En el caso del transporte, además de los
problemas de infraestructura mencionados en otro acápite, los altos fletes y
tarifas nacionales e internacionales recargan los costos de exportación e
importación.

El resto de los costos TIEC se relaciona en primer lugar con el impuesto


específico sobre el petróleo, el que dependiendo de su precio internacional,
repercute sobre los combustibles y afecta los costos de producción y los fletes
del transporte nacional y la energía térmica producida con derivados del
petróleo. Sin embargo, los costos del transporte y de la energía, dependen
también del sistema organizativo y regulatorio y de la estructura tarifaria para
estos servicios.

14
Se sugiere realizar un estudio exhaustivo y gestionar la racionalización de las
tarifas de energía y los fletes que cobran las empresas nacionales e
internacionales de transporte; promover la mejor organización del sistema de
transporte terrestre; y acordar mejores formas de aplicar los impuestos para que
no afecten al sistema productivo y exportador.

L. ARTICULACION ENTRE SECTORES PRODUCTIVOS

Los avances más recientes en materia de competitividad internacional indican


que para que un país y sus empresas sean competitivas, debe promoverse el
concepto de la competitividad sistémica.

Dicho concepto consiste en llevar acciones simultáneas a nivel macro, a nivel


meso (intermedio) y a nivel micro. De esta manera se subraya la importancia de
que para lograr un mejoramiento notorio de la competitividad de la producción y
las exportaciones nicaragüenses, dentro del contexto de la globalización y de la
creciente apertura del país, deben existir estrategias y políticas integrales de
fomento de la competitividad, cuyos objetivos han de ser congruentes en todos
los niveles entre sí, respondiendo a una estrategia general de fomento de la
producción.

A nivel “macro”, las políticas macroeconómicas, como la monetaria y la fiscal,


además de preservar la estabilidad, deberían propiciar la mayor disponibilidad de
recursos para las actividades productivas; y la política comercial externa, debería
ser coherente con el objetivo de aumentar la producción competitiva y las
exportaciones.

A nivel “meso”, deben identificarse las fortalezas, debilidades, oportunidades y


amenazas de las diferentes ramas y actividades industriales y de grupos de
empresas, así como las acciones que deben adoptarse para convertir las
amenazas en oportunidades y las debilidades en fortalezas.

Se sugiere utilizar el enfoque de cadenas productivas y “clusters” o


conglomerados de empresas complementarias, tomando en cuenta que la
construcción de los clusters no se realiza “por decreto”, sino que resulta de la
dinámica interna misma de las actividades productivas y comerciales.

La base de la información sobre la situación y perspectivas (Mercado-


Tecnología) de cada rama o actividad productiva y sobre la organización,
capacidad y disposición empresarial para apoyar los diferentes proyectos, se
originará en los estudios y propuestas por cada rama industrial, que realizarán
los propios empresarios en las reuniones de las “Comisiones por Ramas y
Actividades”, apoyadas por consultores especializados, para lo cual se
gestionará la cooperación internacional.

Para cumplir con los objetivos del desarrollo productivo, es de gran importancia
desarrollar la organización institucional que permitirán conducir el proceso de
formulación y ejecución de las propuestas, como el “Consejo” y la “Instancia
Empresarial”, comenzando con la participación y el fortalecimiento de la

15
capacidad institucional de las Cámaras y Asociaciones de Industriales; y el
involucramiento personal de los propios empresarios.

A nivel “micro”, las acciones corresponde realizarlas a las propias empresas,


quienes deberán comenzar por tomar conciencia de que en el nuevo marco
económico nacional e internacional, el dilema que se les presenta es
“transformarse ya, o desaparecer”.

Por tanto, desde ahora mismo, deben trazar su propia estrategia empresarial;
buscar la información necesaria sobre mercados, tecnología, financiamiento,
necesidades de capacitación; definir la conveniencia y posibilidades de asociarse
con otras empresas; buscar ayuda en sus propios gremios y entidades
especializadas del Estado o en la cooperación internacional; y comenzar a
ejecutar su propio plan de acción.

Se sugiere iniciar las acciones conformando tres comisiones, que pueden


apoyarse en la “Instancia Empresarial”, para identificar acciones conjuntas de
articulación productiva, en el caso del Sector Agropecuario no tradicional, con
APENN, MIFIC y MAG-FOR; en el caso de las Zonas Francas, con la
Corporación de Zonas Francas y Representantes de las Zonas Francas
Administradas; y en el caso del Turismo, con Inturismo.

Así mismo, se recomienda realizar diagnósticos subsectoriales en diferentes


ramas del Sector Industrial, con el propósito de identificar su potencial
competitivo y las acciones concretas a seguir para mejorar su competitividad.

16
Bases Para La Política Industrial De Nicaragua
I. Introducción

Durante la década de los noventas, Nicaragua emprendió un proceso de


estabilización y ajuste económico tendiente a promover la inserción del país en
la economía mundial por la vía de la liberalización de los mercados, dentro de un
ambiente de paz y democracia, luego de la superación de los problemas políticos
que aquejaron el desarrollo del país en la década de los ochentas.

Ese proceso he permitido reducir significativamente la inflación, estabilizar el tipo


de cambio, controlar el déficit fiscal y generar una tasa de crecimiento promedio
del 3.5% en los últimos diez años. En concordancia con la liberalización de los
mercados y en conjunto con los demás países centroamericanos, miembros del
Tratado General de Integración Económica, se redujeron también los aranceles a
la importación, por una parte, y se han firmado Tratados de Libre Comercio con
México, República Dominicana, Chile, estando en proceso de negociación
nuevos tratados con Canadá y Panamá, por otra parte.

No obstante los esfuerzos de estabilización y ajuste emprendidos, Nicaragua


padece hoy en día de insuficiente producción, cuyo bajo nivel es la causa
principal de la pobreza generalizada que padece la mayor parte de su población.
La producción nacional es hoy en día 18% menor que la producción de 1977.
Por su parte, las exportaciones, vitales para una economía tan pequeña y abierta
como la nicaragüense, fueron de US$ 548.9 millones de dólares corrientes en
1999, similares a aquellas de mediados de la década de los setentas. Ello,
conjuntamente con un crecimiento poblacional del 2.6% anual, ha generado un
desempleo abierto y encubierto que se ha mantenido alrededor del 50% de la
Población Económicamente Activa desde 1991 a 1999.

La insuficiencia productiva, exportadora y el resultante desempleo en Nicaragua


tienen como consecuencia la insatisfacción de las necesidades sociales básicas,
cuyos efectos trascienden lo inmediato y comprometen las posibilidades de
desarrollo sostenible hacia el futuro. Por ello es que el combate a la pobreza
debe partir de un fuerte programa de fomento de la producción y de las
exportaciones del país.

Dentro de ese contexto, es importante señalar que la producción y exportación


de productos agrícolas no procesados, si bien necesarias, no son suficientes
para generar, de manera sostenible, los ingresos crecientes que requiere el país,
dada la evolución de sus precios en los mercados internacionales y la exposición
a “shocks” externos que causa una estructura del comercio exterior poco
diversificada. Esa producción debe complementarse con la producción y
exportación competitiva de nuevos productos, con mayor valor agregado,
crecientes grados de diferenciación, y que además cumplan con los requisitos
que exige la demanda en los mercados internacionales, de los cuales el mercado
interno ya es parte, como consecuencia del proceso de apertura e inserción en la
economía mundial.

17
Es necesario emprender acciones tendientes a diversificar la estructura
productiva del país, de manera que sea capaz de absorber la mano de obra
ociosa, pero que a la vez sea capaz de generar impulsos productivos tendientes
a incrementar la producción y las exportaciones del país, de manera que se
aprovechen las nuevas oportunidades que propicia la apertura de mercados y
hagan que el desarrollo del país sea viable dentro del contexto de la
globalización y la “nivelación del campo de juego” que caracteriza las relaciones
comerciales mundiales en la actualidad.

La Cámara de Industrias de Nicaragua, conciente de la necesidad de fomentar la


producción nacional como único vehículo para el alivio de la pobreza, y con el
propósito de contribuir con propuestas concretas a la definición de las políticas y
los programas de fomento de la producción requeridos, solicitó y obtuvo la
cooperación de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Industrial (ONUDI) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), para recibir la asistencia requerida y elaborar la propuesta de política
industrial que se presenta en este documento.

El sector industrial del país, desarrollado anteriormente al amparo de la


protección arancelaria, y hoy obligadamente expuesto a la competencia
internacional, está llamado a ser un sector protagónico dentro del contexto de la
diversificación de la producción y de las exportaciones requerida. Siendo un país
eminentemente agrícola, la industrialización de la agricultura nicaragüense se
presenta como una opción de diversificación y diferenciación de la producción en
los mercados, con una contribución importante a la generación de mayor valor
agregado, y por ende, la posibilidad de aglutinar a su alrededor los elementos
requeridos para una mayor articulación productiva y la generación de más
empleos y de mejor calidad, no sólo en las áreas urbanas del país sino también
en sus diferentes regiones rurales.

Además de la agroindustria, los otros componentes del sector industrial, como la


industria liviana transformadora de materias primas, las pequeñas y medianas
industrias y las industrias maquiladoras incorporadas al régimen de zonas
francas, constituyen piezas que deben articularse para aprovechar
oportunidades y superar las limitaciones existentes.

Para lograr un renovado proceso de industrialización en el país, es necesario


contar con una nueva política industrial. Es política debe ser incluyente y
dinámica, factor de articulación de los esfuerzos de los diferentes sectores,
promotora de la competitividad sistémica, facilitadora de la conformación de
cadenas productivas o conglomerados de empresas que, iniciándose con la
logística de las materias primas, pase por la transformación productiva, el
transporte, el comercio y los servicios de apoyo, hasta acercarse al consumidor
final.

Dicha política parte del reconocimiento y aceptación del cambio en las


condiciones de la economía y del comercio internacional y, consecuentemente,
de la “forma de hacer política”, no con proteccionismo, pero sí con realismo,

18
colocando al sector industrial en posición de competir adecuadamente en el
nuevo marco del comercio internacional.

El núcleo de la nueva política industrial es la “empresa” y el eje de su desarrollo


será el mercado, que “jala”, y la tecnología, que “empuja”, en el marco de
políticas macroeconómicas favorables al desarrollo productivo y la promoción de
condiciones apropiadas de competitividad.

En el proceso de ejecución de la política industrial propuesta, el empresariado


industrial del país y sus organizaciones tienen una importante responsabilidad,
dada la gran relevancia que se otorga para el futuro a la transformación de
nuestros recursos naturales, como vehículo para viabilizar la participación y
hasta la sobrevivencia de la economía nacional, en el nuevo contexto de una
economía internacional tecnificada y globalizada.

Igual responsabilidad tienen el Estado, los gobiernos municipales, las


universidades, los profesionales y técnicos, los trabajadores, los consumidores y
las diferentes organizaciones de la sociedad civil.

No obstante lo anterior, para la ejecución de la nueva política industrial es


necesario contar con instituciones públicas y privadas, que den el soporte
técnico que el sector industrial requiere para el mejoramiento de su desempeño
competitivo, soporte técnico que en muchos casos no existe o bien es solo
incipiente en el país, y que además emprendan las acciones de mejoramiento de
la competitividad del sector industrial de forma coordinada. En ese sentido, será
de fundamental importancia el desarrollo institucional de las organizaciones
gremiales de productores, de algunas instituciones del Estado y la conformación
de una Instancia de Coordinación Sector Público y Sector Privado, para
fortalecer la capacidad de estudio, propuesta y gestión, dinamizar las estructuras
institucionales relacionadas con la política industrial e inducir a la transformación
y articulación de las ramas, actividades productivas y de las propias empresas
dentro del marco de una política nacional de desarrollo.

Lo anterior contribuirá a construir una visión estratégica y un Proyecto-País que


reúna el consenso de las principales fuerzas económicas y políticas de la nación,
como la única manera de enfrentar eficazmente el grave problema de la
Pobreza.

Otro actor de fundamental importancia en el desarrollo de la política industrial


propuesta es la Cooperación Internacional, indispensable y solidaria, que
acompaña al país en sus esfuerzos para superar el grave problema de la
Pobreza. La Cooperación Internacional puede encontrar en este documento un
instrumento de gran utilidad para apuntar sus diferentes acciones hacia las
causas que originan dicho problema, alrededor de la capacidad económica y
social para producir, exportar y distribuir el producto de la actividad económica.

La recuperación del camino perdido hacia el desarrollo, solamente será posible


si se adoptan de común acuerdo entre el Estado y los sectores productivos y
todo el país hace suyas, una estrategia y políticas productivas complementarias
a la simple y relativa estabilidad macroeconómica.

19
Políticas “intermedias” o “mesopolíticas”, que sean “puentes” entre la
macroeconomía y la microeconomía; que contribuyan a articular un nuevo
sistema productivo y exportador, y que en el marco de la apertura comercial,
pero con apoyo a los sectores productivos, impulsen el desarrollo sostenible de
Nicaragua.

El propósito principal del presente documento es promover el consenso sobre los


lineamientos básicos de la Política Industrial que requiere Nicaragua y sobre sus
prioridades inmediatas e iniciar de una vez el proceso de ejecución de esta
política por parte de los diferentes actores.

Es en este contexto que se inscribe la presente propuesta “Bases para la Política


Industrial de Nicaragua”; no pretende ser completa ni exhaustiva, pero sí
establecer líneas básicas de acción para fortalecer el desarrollo industrial de
Nicaragua como un nuevo “motor” que dé un mayor impulso al desarrollo del
país.

II. Antecedentes y Contexto del Desarollo Económico de Nicaragua

Desde 1990, con el logro de la Paz por la vía de la solución negociada y


democrática de los problemas políticos, Nicaragua entró a una nueva etapa de
su historia, que le permite orientar sus esfuerzos a enfrentar los problemas de su
desarrollo.

En efecto, durante la década de los años 1990s el país ha superado los


principales problemas de inestabilidad económica y política que caracterizaron
la década anterior, y ha llevado adelante con bastante éxito un proceso de
estabilización, ajuste y reorientación de la economía, teniendo como guía
principal el criterio de liberalización de los mercados.

El Estado redujo su papel preponderante en la conducción de las actividades


económicas que tuvo en la década de los años 1980s, para convertirse en un
Estado “facilitador” y en algunos aspectos “regulador” de dichas actividades, las
cuales son ahora realizadas por los sectores privados de la economía, con
excepción de algunas áreas donde éstos no realizan inversiones, como en
algunos ámbitos de la infraestructura, la educación y la asistencia social.

Los elementos claves de la estrategia económica actual del gobierno de


Nicaragua, pueden resumirse de la siguiente forma:

a) consolidar y preservar la relativa estabilidad macroeconómica lograda;


b) fortalecer la apertura externa y las negociaciones comerciales
internacionales;
c) reducir la carga de la deuda externa mediante las gestiones para incorporar a
Nicaragua en la iniciativa HIPC2; y TP PT

d) promover la inversión extranjera directa.

2
TP PT “Highly Indebted Poor Countries”, Países Pobres Altamente Endeudados.

20
La política de estabilización y ajuste económico ha tenido un importante éxito en
lograr un nivel aceptable, aunque relativo, de estabilidad macroeconómica; por
ejemplo, el control de la inflación ha sido muy efectivo, al haberse logrado
reducirla de 13,490 % en 1990 a 7.2% en 1999.

Por su parte, el déficit del Sector Público respecto al PIB, de 7.9 en 1991, pasó a
14.2% en 1996 y disminuyó a 2.9% en 1998, aunque en 1999 volvió a aumentar
hasta el 11.9%, entre otras causas, por los gastos en que se tuvo que incurrir
para enfrentar las consecuencias del huracán Mitch (Octubre de 1998).

También se avanzó en el proceso de estabilización del tipo de cambio del


Córdoba respecto al dólar de los Estados Unidos de América, con una tasa de
deslizamiento anual descendente en 1999 del 12% al 6% actualmente vigente.

La tasa de crecimiento promedio anual del PIB fue de 3.5% entre 1990 y 1999,
un poco mayor que el crecimiento poblacional. En 1999 creció en 7% respecto a
1998, para alcanzar los US$ 2,268 millones de dólares.

En materia de apertura económica, en los últimos cinco años el país aceleró el


proceso, disminuyendo los niveles arancelarios a la importación hasta llegar en
1999 al 10% para productos terminados y 5% para bienes intermedios y bienes
de capital no producidos en Centroamérica, niveles que son más estrictos que
las pautas acordadas regionalmente, que son de 15% y 0% respectivamente.

Las acciones comerciales de Nicaragua, además del fortalecimiento del libre


comercio intrarregional con el resto de Centroamérica, han incluido también la
aplicación de los compromisos adquiridos en la Organización Mundial de
Comercio (OMC), la suscripción de tratados de libre comercio con México,
República Dominicana y Chile, y la negociación para ampliar y regionalizar sus
relaciones comerciales con Panamá.

En lo referente a la deuda, el saldo total de la Deuda Externa Pública, al 31 de


Julio del año 2000, fue de US$ 6,579.2 millones, y los intereses netos por pagar
sumaron US$ 898.7 millones. Solamente estos últimos representaron el 165% de
las exportaciones del país, que fueron de US$ 543.8 millones en 1999. Por lo
anterior, el Gobierno y todos los sectores del país, han apoyado las gestiones
para que Nicaragua pueda ser beneficiaria de la iniciativa de los organismos
financieros internacionales para reducir la deuda de los Países Pobres Altamente
Endeudados (HIPC), como mecanismo para contribuir a la eliminación de la
pobreza de esos países, de los cuales forma parte Nicaragua.

En lo referente a la inversión extranjera directa, ésta aumentó significativamente


de 1997 a 1999, cuando llegó a los US$ 300 millones3. La inversión extranjera se
TP PT

ha localizado principalmente en las actividades comerciales de bienes y


servicios, turismo, construcción y en las zonas francas industriales. Su
participación es todavía escasa en los sectores productivos agropecuario e
industrial.

3
TP PT De ellos, US$ 110 millones correspondieron solamente a una planta de energía.

21
Finalmente, Nicaragua ha logrado importantes progresos en materia de
liberalización del mercado interno; los precios son resultado predominantemente
de la oferta y la demanda, el mercado cambiario y la transferencia de capitales
son libres, el régimen de inversiones extranjeras no tiene restricciones y hay
plena vigencia del trato nacional.

No cabe duda que el esfuerzo realizado por Nicaragua en términos políticos,


económicos y de sacrificio social, ha sido considerable, más aún tomando en
consideración los desastres naturales que en 1998 agravaron la situación
económica y social del país, tales como la sequía originada en el fenómeno
natural de El Niño y las inundaciones provocadas por el Huracán Mitch, que
produjo graves daños a la infraestructura económica y social y en el desempeño
del sector agropecuario, la acuicultura y la pesca.

No obstante todo lo anterior, la dimensión del reto del desarrollo económico de


Nicaragua se visualiza de mejor manera al ubicar las cifras del desempeño
económico del país en un contexto histórico, por una parte, y en el contexto de
su comparación con el desempeño económico de los otros países de la región,
por otra parte.

En 1979 el PIB de Nicaragua se redujo en un 32% respecto a 1977 (el mejor año
económico de esa década, que coincidió con altos precios internacionales),
como consecuencia de los acontecimientos políticos y militares que ocurrieron
desde 1978 y que llevaron a la caída del régimen imperante en esa época.

De 1980 a 1984 el PIB aumentó gradualmente, pero desde ese año y hasta 1990
el PIB experimentó un deterioro consecutivo hasta llegar de nuevo a registrar
una reducción del 38% respecto a 1977. En los años 1990s el PIB aumentó de
nuevo gradualmente, para llegar a ser en 1999, todavía un 18% menor que en
1977.4 TP PT

El reducido nivel de la producción nacional pone en evidencia la urgencia de


impulsar políticas activas de desarrollo productivo que, más allá de la
liberalización de los mercados y los otros elementos de la estrategia del
Gobierno, contribuyan a incrementar la producción y las exportaciones del país.

La caída en la posición económica de Nicaragua y su grave insuficiencia


productiva y exportadora se refleja también en los Cuadros 1, 2 y 3, en los que
se presentan, comparativamente, los indicadores de PIB, Ingreso per cápita y
exportaciones de cada uno de los países de la región centroamericana:
4
TP PTEn el origen de esta caída del PIB se encuentra la conjugación de los siguientes tres factores principales:
a) Las confrontaciones político-militares, la hiperinflación, las distorsiones del mercado interno y sus
efectos desarticuladores del sistema económico, ocurridas durante el período 1978-1990.
b) Los fenómenos ocurridos a la casi totalidad de los países de América Latina en lo que se llamó la
“Década Perdida para el Desarrollo”, lo cual incluye la disminución de los precios internacionales de los
principales productos tradicionales de exportación, constituidos por productos agropecuarios y materias
primas no esenciales y el aumento de los precios del petróleo.
c) La desaparición de la economía algodonera, que era junto con el café el principal motor económico del
país, por su inviabilidad ante las nuevas condiciones del mercado internacional, sin haberla podido
sustituir por otro “motor” equivalente.

22
CUADRO 1

PIB DE PAISES CENTROAMERICANOS


(Millones de US$)
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
1970 1977 1980 1990 1999
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
US$ % US$ % US$ % US$ % US$ %

Guatemala 1,904.0 36 5,480.5 36 7,879.4 38 7,609.1 34 18,051.0 37


El Salvador 1,025.8 19 2,866.8 19 3,566.6 17 4,750.9 21 12,388.6 25
Honduras 700.4 13 1,680.0 11 2,544.0 12 2,842.9 13 5,335.4 11

Nicaragua 776.6 15 2,239.9 15 2,079.9 10 1,564.7 7 2,267.9 5


Costa Rica 946.0 18 3,072.4 20 4,831.5 23 5,678.8 25 11,288.6 23
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Totales 5,352.5 100 15,339.6 100 20,901.4 100 22,446.4 100 49,331.5 100
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fuente: Elaboración propia del Proyecto CADIN/ONUDI/PNUD, con base en información de la
Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) y de los Bancos Centrales de
cada país. Se incluye el dato para 1977, por ser el mejor año en la década “normal” de los años
1970s.

Se observa que Nicaragua pasó de aportar el 15% del PIB regional


centroamericano en 1970 y 1977, a aportar únicamente el 5% del PIB regional
en 1999; en el caso de las exportaciones, Nicaragua pasó de aportar el 16% en
1970 a aportar solamente el 4% en 1999, todo ello en el transcurso de poco más
de dos décadas. Ese desempeño se refleja en la caída del PIB per cápita que
actualmente es de US$ 495.4.

CUADRO 2
PIB PER CAPITA DE LOS PAISES CENTROAMERICANOS
1999
PAIS Población PIB-1999 PIB per cápita
(millones de (millones US $) US$
Habitantes)
GUATEMALA 11,090 18,051.0 1,627.7
EL SALVADOR 6,189 12,388.6 2,001.7
HONDURAS 6,316 5,335.4 844.7
NICARAGUA 4,578 2,267.9 495.4
COSTA RICA 3,724 11,288.6 3,031.3
Fuente: Elaboración propia del Proyecto CADIN-ONUDI-PNUD

23
CUADRO 3
Exportaciones Totales
(Millones de US $ )
--------------------------------------------------------------------------------------------------
1970 % 1977 % 1980 % 1990 % 1999 %
--------------------------------------------------------------------------------------------------

Guatemala 290.18 27 1,160.22 28 1, 472.80 33 1,162.97 29 2,409.6 18


El Salvador 228.32 21 972.76 24 720.04 16 582.24 15 2,500.0 18
Honduras 169.74 15 510.78 12 813.83 18 554.61 14 1,303.9 10
Nicaragua 178.62 16 636.81 16 436.28 10 330.5 8 543.8 4
Costa Rica 231.16 21 828.16 20 1,001.74 23 1,361.37 34 6,665.3 50
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Totales 1,092.02 100 4,108.73 100 4,444.69 100 3,991.70 100 13,422.6 100
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Fuente: Elaboración propia del Proyecto CADIN/ONUDI/PNUD, con base en información de la
Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) y de los Bancos Centrales de
cada país. Se incluye el dato para 1977, por ser el mejor año en la década “normal” de los años
1970s.

Las exportaciones durante la década de los noventas muestran un crecimiento


de 1993 a 1997, pero caen durante los años 1998 y 1999, llegando a ser de US$
543.8 millones en 1999. Dichas exportaciones equivalen, en términos corrientes,
a las exportaciones realizadas a mediados de la década de los setentas. Por su
parte, las importaciones CIF en 1999 fueron de US$ 1,845.7 millones. Es decir,
la brecha entre la capacidad de exportación y las necesidades de importación es
de por lo menos dos décadas, con un déficit comercial de US$ 1,301.9 millones
en 1999, equivalente al 19.8% de la actual deuda externa del país.

Lo anterior significa, que si a Nicaragua se le condonara toda la deuda externa


actual de US$ 6,579.2 millones, necesitaría únicamente unos 5 años para
reproducirla de nuevo, si no se contara con las remesas familiares del exterior, la
cooperación internacional, la inversión extranjera directa y otros movimientos de
capital que ayudan a financiar actualmente ese déficit comercial.

Los excesivamente bajos niveles del PIB y las exportaciones, hacen que todos
los demás indicadores económicos resulten fuera de los estándares normales,
inclusive para economías de países en desarrollo. Por ejemplo, el PIB per cápita
anual en 1999 resulta de US$ 495, uno de los más bajos de América Latina. El
déficit comercial sobre el PIB en 1999 resulta ser de 57.4%, uno de los más
altos del mundo. La carga tributaria como porcentaje del PIB en 1999, fue del
29.5%, una de las más altas de América Latina.

La insuficiencia productiva y exportadora de Nicaragua descrita se refleja en la


insatisfacción de las necesidades sociales básicas, cuyos efectos trascienden lo
inmediato, afectan la capacidad productiva del país y comprometen sus
posibilidades de desarrollo a futuro. Según el Informe “El Desarrollo Humano en
Nicaragua 2000” de las Naciones Unidas, la pobreza y la pobreza extrema
alcanzan el 72.6%, y solamente la pobreza extrema alcanza el 44.7% de la

24
población de 4.9 millones de habitantes. Además, de conformidad con estudios
de consultores independientes, la sexta parte de esa población no consume las
kilocalorías y vitaminas necesarias para la subsistencia, según los patrones de
Naciones Unidas.

Por su parte, el desempleo abierto en 1998 fue del 13.2%; el subempleo (No. de
personas subempleadas/PEA5) fue del 36.6% y el subempleo equivalente
TP PT

(subempleo medido en unidades equivalentes de desempleo abierto) fue del


12.1%.

En 1999 la tasa de desempleo abierto fue del 10.7% y la de subempleo


equivalente, del 12.3%, lo cual indica una disminución del desempleo abierto,
pero un ligero aumento del subempleo equivalente (actividades informales), en
un universo de desempleo abierto y encubierto que se ha mantenido alrededor
del 50% de la PEA desde 1991 a 1999.

Lo anterior significa que Nicaragua, en medio de un alto grado de insatisfacción


de las necesidades sociales básicas, enfrenta el doble reto de la reconstrucción
y de la transformación productiva y comercial para hacer frente a las nuevas
condiciones de la economía y del comercio internacional.

Sin embargo, el énfasis de la política económica ha sido la conformación de


“marcos” regulatorios acordes con la normativa internacional de comercio
(reducciones arancelarias, tratados de libre comercio, aplicación de las normas
de OMC), sin complementarlos efectivamente con una estrategia de desarrollo
sostenible y con políticas activas dirigidas a estimular la producción y las
exportaciones.

La política macroeconómica de estabilización y ajuste ha estado dirigida


principalmente a controlar la inflación, preservar un tipo de cambio estable,
procurar el control del déficit fiscal y, en general, a cumplir con los requisitos de
la Iniciativa HIPC y las condiciones de los organismos financieros
internacionales. Sin embargo, dicha política ha funcionado en detrimento de la
producción industrial y a favor de las importaciones.

Se dio por terminada la estrategia de sustitución de importaciones con aranceles


proteccionistas y otros instrumentos tradicionales de política industrial, y se pasó
a una “estrategia exportadora”, fundamentada casi exclusivamente en la política
macroeconómica, con el contrasentido de que más bien promovió las
importaciones, al colocar al mercado interno en acelerada competencia con el
mercado internacional, sin la contrapartida interna del fortalecimiento de la
capacidad competitiva de los sectores productivos.

La escasa articulación de la política macroeconómica con el esfuerzo productivo


se manifiesta en las casi inexistentes políticas intermedias o mesopolíticas que
articulen lo macroeconómico con lo microeconómico y lo social. El Sector
Industrial ha sido abandonado a su suerte en el marco de una política

5
TP PT PEA: Población Económicamente Activa.

25
macroeconómica que ha resultado ser restrictiva para el desarrollo productivo del
país.

Existe un sistema productivo debilitado, altos costos internos de producción, un


régimen impositivo y arancelario que contiene distorsiones que afectan al
sistema productivo y exportador, una burocracia gubernamental lenta y en
algunos casos obstaculizadora, porque carece de prioridades claras y
mecanismos apropiados de ejecución, y un marco regulatorio aún demasiado
restrictivo y discrecional que no ofrece todavía el grado de fluidez y estabilidad
necesario para el desarrollo de las actividades productivas.

En resumen, Nicaragua es una economía rezagada y empobrecida, que va a


requerir mucho más que los elementos claves de la estrategia económica del
Gobierno, mencionada anteriormente, para elevar considerablemente los niveles
de desarrollo y bienestar de su población. El país tiene un gran potencial para
recuperar el terreno perdido e iniciar su camino hacia el desarrollo, pero
solamente si se adoptan y todo el país hace suyas, una estrategia y políticas
productivas complementarias a la simple “estabilización macroeconómica”.

Es urgente identificar un nuevo modelo, con apertura, pero con apoyo a los
sectores productivos; con nuevos motores que impulsen el desarrollo sostenible
del país, en términos económicos, tecnológicos, comerciales, sociales y
ambientales.

Este nuevo modelo, no podría ser la simple producción y exportación de


productos primarios de exportación tradicional, tal como viene ocurriendo desde
el pasado, porque está demostrado que la tendencia de sus precios en el
mercado internacional a largo plazo, en comparación con los precios de las
manufacturas que se importan (índice MUV del valor unitario de las
manufacturas en los EUA), es descendente, por lo que los términos del
intercambio son en parte responsables de la brecha comercial.

Por tanto, deberán buscarse nuevos productos, mercados y métodos de


producción en los que se utilicen las ventajas comparativas y competitivas que
pueda desarrollar el país.

Nicaragua tiene una gran potencialidad en recursos naturales y humanos, pero


necesita una visión estratégica y un Proyecto - País que reúna el consenso de
las principales fuerzas económicas y políticas de la nación, alrededor de una
estrategia de desarrollo sostenible; un Proyecto-País que refuerce un acelerado
proceso de articulación entre lo macroeconómico y lo microeconómico
(mesopolíticas = puentes de competitividad), lo productivo y lo social, entre el
estado y el sector privado, entre el sector agrícola y el industrial, con el propósito
de construir una economía más coherente y competitiva, capaz de enfrentar los
nuevos retos de la economía y del comercio internacional.

Darle prioridad nacional al cumplimiento de ese objetivo, al igual que se le ha


dado a la Iniciativa HIPC, y organizarse para acordar políticas e instrumentos
que impulsen urgentemente la reconstrucción y transformación de la estructura
productiva y comercial así como el aumento y la diversificación de las

26
exportaciones, son tareas impostergables para garantizar el desarrollo futuro del
país.

III. Sector Industrial

A. Antecedentes

Salvo algunas actividades agroindustriales históricas, como la producción de


azúcar, la conformación de una industria fabril en Nicaragua se inicia en los años
1950s, y se consolida en la década de los años 1960s, como consecuencia de
las políticas de estímulo industrial, de protección de las actividades productivas y
del proceso de Integración Económica Centroamericana.

En 1958 se emitió la Ley de Protección y Estímulo al Desarrollo Industrial, la cual


otorgaba exoneraciones de los aranceles aduaneros a la importación de
materias primas y otros insumos, además de exoneraciones del Impuesto sobre
la Renta por un período máximo de diez años, que fueron posteriormente
prorrogados por equiparación con los demás países de Centroamérica, con los
que se competía en un régimen de libre comercio a nivel centroamericano.

Uno de los elementos importantes de dicha Ley fue la exención de impuestos


fiscales, municipales y de otro orden, sobre el establecimiento, la producción y
venta en fábrica de los bienes elaborados por las empresas industriales
clasificadas, de tal manera que los impuestos comenzaban a cobrarse en la
etapa de comercialización de los productos elaborados.

Los principales productos agroindustriales de la actividad manufacturera eran la


carne de ganado vacuno, leche íntegra, aceites comestibles y subproductos,
azúcar, cereales, embutidos, café molido, café soluble, alimentos para animales,
productos de tabaco, madera aserrada, plywood, productos de madera y corcho,
tejidos planos, tejidos de yute, henequén y fibras burdas similares, cuero y
productos de cuero, aceites no comestibles y resinas sintéticas.

La industria nicaragüense de exportación descansaba principalmente en esa


producción agroindustrial, siendo sus principales rubros carne fresca, azúcar,
mariscos, aceite de semilla de algodón, textiles, metales manufacturados, resina
de madera y melaza.

En una primera etapa, el sector industrial se consolidó con base en el mercado


local y a dichas industrias tradicionales que transformaban las materias primas
naturales del país, las cuales tenían ventajas comparativas y demostraban un
alto grado de articulación entre el sector agropecuario y el sector industrial.

En una segunda etapa, a finales de los años 1960s y en los 1970s, se


establecieron industrias de tecnología más avanzada, cuyo principal mercado
era el mercado centroamericano, las cuales no solamente producían bienes de
consumo con materias primas locales, sino también bienes intermedios con base
en materias primas importadas.

27
Así se establecieron en Nicaragua las industrias de exportación, como la
fabricación de leche en polvo, el denominado complejo de industrias
centroamericanas de integración, conformado por la producción de cloro, soda
cáustica e insecticidas canfenos clorados, la producción de resinas y
compuestos de PVC, surfactantes, plastificantes y emulsificantes, pinturas y
otras fábricas de la industria química. También se establecieron las fábricas de
barriles, estructuras de hierro y acero, alambre de púas, trefiladoras a partir de la
importación de lingotes de hierro, y el resto de la industria metalmecánica.

También se establecieron, aunque en menor escala que en el resto de


Centroamérica, industrias productoras de bienes de consumo, como alimentos
preparados y vestuario, que realizaban las últimas etapas del proceso
productivo, para aprovechar la protección arancelaria y el mercado regional.

Por tanto, durante las décadas de los años 1960s y 1970s se conformó un sector
industrial incipiente, estimulado por la protección arancelaria y los incentivos
fiscales, dependiente en parte de materias primas importadas, el cual generó, no
obstante sus limitaciones, indudables beneficios a la economía del país.

El sector industrial y en general el proceso de industrialización, representa un


avance en la escala del desarrollo de Nicaragua, al transformar y agregar valor a
las materias primas nacionales o importadas, participar dinámicamente en el
crecimiento económico, compensar situaciones desfavorables en momentos de
depresión de la actividad agropecuaria, contribuir a aliviar extremas tensiones en
la balanza de pagos, desarrollar nuevas habilidades en los recursos humanos y
contribuir a aumentar el empleo permanente.

Sin embargo, la importancia del sector industrial es mayor hacia el futuro, en el


nuevo contexto de la liberalización del comercio internacional, porque la
industrialización, estimulada por la ampliación y el acercamiento de los
mercados, los cambios en la tecnología y los avances de la telemática, es la
única manera de transformar los productos agropecuarios que produce
Nicaragua, de materias primas de poco valor y precio inestable, a productos
diversificados de mayor valor, precios más estables, listos para ser vendidos en
el mercado internacional.

La empresa industrial o agroindustrial, con su capacidad para dirigir la


producción conforme las exigencias de la demanda, concentrarla, transformarla y
comercializarla en el mercado internacional, acercándose hasta el consumidor
final, está llamada a ser el vehículo o instrumento para diversificar y darle salida
a la producción agropecuaria nicaragüense.

El sector industrial no debe verse como un sector aislado, sino íntimamente


articulado con el sector agropecuario y con el sector de los servicios, que
representa actualmente el crecimiento más dinámico del comercio internacional.

Son tres actividades partes de una misma dinámica, el procesamiento


tecnológico - industrial para proporcionar insumos y maquinaria a precios
competitivos para la agricultura, el procesamiento tecnológico-industrial para

28
transformar los productos agrícolas en bienes consumibles en el mercado
internacional, y el sistema de comercio-servicios que acompaña toda la logística
de importación, producción y comercialización de los productos obtenidos hasta
colocarlos a disposición de los consumidores en los mercados internacionales.

B. Caracterización del Sector Industrial

El sector industrial de Nicaragua representa actualmente una de las partes más


importantes de la economía nacional, equiparable con la participación individual
del sector agrícola, a pesar del impacto negativo de los acontecimientos políticos
y económicos de la década pasada y de los efectos restrictivos de las políticas
macroeconómicas de estabilización de la presente década.

El Valor Agregado por la Industria Manufacturera dentro del Producto Interno


Bruto (PIB) en 1999 representa el 19.7 % del PIB total, mayor que el 18.5% de la
Agricultura (excluyendo la actividad pecuaria) y mayor que la participación de los
demás sectores individualmente considerados. Esta situación se puede
observar en el Cuadro No. 4.

Sin embargo, esta participación dentro del PIB o “grado de industrialización”, se


ha modificado. Desde 1950 a 1977, subió gradualmente del 10.2% al 23.4% con
el proceso de integración económica centroamericana; llegó en 1985 al 26.4% a
pesar de los acontecimientos de esa década, disminuyó en 1990 al 22.2% y llegó
a ser de 19.7%.

Lo anterior representa un proceso serio de desindustrialización, en el contexto,


como se mencionó anteriormente, de una caída del PIB nacional, el cual fue
todavía en 1999 un 18% menor que en 1977.

Por otra parte, la estructura de la producción industrial demuestra que en 1999 la


industria de alimentos mantiene su participación con el 41.8%, similar a la que
tenía en 1977. En cambio, disminuyeron la industria del cuero, calzado y
vestuario, la industria química y la metalmecánica, las cuales han sufrido un
proceso de reversión.

En el caso del calzado y vestuario (sumados), a las que se dedica la mayor parte
de la pequeña y mediana industria, esos sectores han venido teniendo una
participación decreciente, al pasar del 7.22% en 1960 y 5.27% en 1967 al 0.9%
en 1999. Asimismo, la industria metalmecánica, pasó del 6.35% en 1977 al 1.1%
en 1999. (Véase también el Anexo 1).

La participación del sector de bebidas está más concentrada en 1999 con el


16.1% que en 1960 con el 6.2%, lo que indica que ha aumentado la importancia
relativa de la industria alrededor de las bebidas embotelladas principalmente de
consumo interno.

En el Cuadro 4 se presenta la estructura del Producto Interno Bruto de


Nicaragua, desde 1950 hasta 1999. En el Cuadro 5 se presenta la evolución del
Valor Bruto de la Producción en las últimas décadas.

29
En el Cuadro 6 se presenta, a manera de ilustración, la producción física de
algunos rubros específicos de la producción industrial, en forma comparativa,
durante cuatro años de la década de los 1990s.

En dicho cuadro se observa un aumento substancial en la producción o pesca de


camarones, langostas y pescado, que no son propiamente parte de la industria
manufacturera.

Entre los productos industrializados cuya producción aumentó significativamente


entre 1991 y 1999, se encuentran: carne de pollo (protegida con arancel
especial anti-dumping), leche pasteurizada e íntegra en polvo, azúcar (protegida
con arancel especial anti-subsidio), galletas finas, aguas gaseosas, bolsas
multicapas, papel higiénico, pinturas, oxígeno y cemento.

Entre los productos industrializados, cuya producción se mantuvo entre 1991 y


1999, se encuentran: carne vacuna, embutidos, melaza, ron, cervezas y cuero
elaborado.

Entre los productos industrializados cuya producción disminuyó


significativamente entre 1991 y 1999, se encuentran: aceite vegetal, harina de
trigo, cigarrillos, sacos de polipropileno y de kenaf, cajas de cartón, jabón,
barriles de acero, clavos y alambre de púas.

Entre los productos industrializados cuya producción disminuyó entre 1997 y


1999, posiblemente afectados por las nuevas políticas de apertura, se
encuentran: carne vacuna, leche en polvo íntegra, embutidos, sacos, cueros
elaborados y combustibles y otros derivados del petróleo.

30
CUADRO 4

ESTRUCTURA DEL PIB


(En porcentajes)

CONCEPTO AÑOS
1950 1960 1970 1977 1980 1987 1990 1999
PORCENTAJE TOTAL 100 100 100 100 100 100 100 100

Actividades Primarias 45.8 37.6 23.0 22.0 23.1 21.6 24.8 27.8
Agricultura 15.0 14.1 13.8 14.2 15.9 18.5
31.5
Pecuaria 8.0 6.5 8.3 6.7 8.3 7.5
12.2
Pesca 0.0 0.8 0.8 0.5 0.3 1.5
2.1
Silvicultura 0.0 0.6 0.2 0.2 0.3 0.3

Actividades Secundarias 14.6 17.6 27.0 28.7 29.2 30.4 25.9 28.7
Industria Manufacturera 23.0 23.4 25.6 26.4 22.2 19.7
10.2 12.3
Construcción 3.0 5.0 2.9 3.5 3.1 7.1
2.2 3.6
Minería 1.0 0.3 0.7 0.5 0.6 1.9
2.2 1.7

Actividades Terciarias 39.6 44.8 50.0 49.4 47.4 47.8 49.5 43.4
Comercio 22.0 21.5 18.9 17.4 17.2 17.8
19.2 20.9
Gobierno Gral. 5.0 5.0 8.7 11.8 12.8 6.8
5.7
Transporte y Comunicaciones 5.0 5.5 5.7 5.1 4.9 4.8
2.8
Bancos y Seguros 3.0 3.3 3.4 2.9 3.3 3.0
1.8
Energía y Agua Pot. 2.0 2.9 2.1 2.4 3.0 3.0
1.5
Prop. Vivienda 7.0 4.8 3.7 3.9 4.1 3.8
6.1
Servicio 7.0 6.4 4.9 4.3 4.2 4.2
20.4 6.0
Fuente. Elaboración propia, con base en la información obtenida de:
1950:CADIN. Fundamentos para la política. Nov. 1975. Córdobas constantes 1958
1960:Estadísticas del Desarrollo Industrial de Nic. Córdobas constantes 1958
1970-1999: Memorias BCN. Córdobas constantes 1980
1980 y 1987: Dpto. Cuentas Nacionales BCN. Córdobas constantes 1980
1997: Dpto. Estudios Económicos BCN. Córdobas constantes 1958.

31
CUADRO 5

INDUSTRIA MANUFACTURERA
Valor Bruto de Producción
(Porcentajes)

RAMAS DE ACTIVIDAD
1960 1967 1977 1997 1998 1999
TRADICIONALES 86.63% 77.16% 67.78% 72.32% 72.35% 68.82%
ALIMENTOS: 53.46% 48.66% 41.83% 44.82% 43.61% 41.80%
Azúcar 8.93% 8.74% 8.66%
Pesca Industrial 6.69% 7.23% 6.48%
Otros alimentos 9.00% 9.84% 10.16%
Matanza Industrial 18.82% 16.19% 14.87%
Beneficiado de café 1.38% 1.61% 1.64%
Bebidas 6.19% 6.26% 7.69% 15.42% 16.27% 16.13%
Tabaco 4.84% 2.67% 2.87% 3.74% 3.89% 1.98%
Textiles 5.38% 5.69% 4.78% 1.06% 1.01% 0.84%
CALZADO Y VESTUARIO 7.22% 5.27% 2.65% 0.89% 0.89% 0.90%
Calzado 0.83% 0.82% 0.82%
Vestuario 0.07% 0.08% 0.08%
Cuero y Productos de Cuero 1.60% 1.03% 0.62% 0.16% 0.14% 0.13%
Madera y Corcho 4.60% 2.50% 3.34% 1.77% 1.78% 1.74%
Muebles y Accesorios 0.75% 0.84% 0.60% 0.31% 0.32% 0.30%
Imprentas y Editoriales 1.98% 2.03% 1.64% 1.33% 1.33% 1.31%
Diversos 0.60% 2.22% 1.75% 2.81% 3.09% 3.69%

INTERMEDIOS 11.42% 18.23% 25.88% 26.63% 26.56% 30.03%


Papel y Productos de Papel 0.38% 1.57% 2.30% 0.64% 0.53% 0.61%
Productos Químicos 8.13% 10.03% 14.49% 4.57% 4.57% 5.85%
Productos derivados del Petróleo 3.17% 4.12% 15.47% 15.06% 15.03%
Caucho y Productos de Caucho 0.30% 0.47% 0.29% 0.09% 0.09% 0.09%
Minerales no Metálicos 2.61% 2.99% 4.68% 5.87% 6.31% 8.45%

METALMECÁNICA 1.95% 4.61% 6.35% 1.05% 1.09% 1.15%


Productos Metálicos 1.78% 3.84% 4.66% 0.66% 0.67% 0.73%
Maquinarias, artículos elect. Y no 0.14% 0.61% 1.39% 0.20% 0.20% 0.21%
elect.
Material de Transporte 0.04% 0.15% 0.29% 0.19% 0.21% 0.22%

Total Industria Manufacturera 100% 100.0% 100.0% 100% 100% 100%

Fuente. Elaboración propia con base en información del Banco Central de Nicaragua (BCN),
1960-1967 y 1977 Dpto. Estudios Económicos BCN. Córdobas constantes de 1958. 1997-1998 y
1999 BCN. Córdobas constantes de 1980. Nota: No incluye industrias del Régimen de Zonas
Francas.

32
CUADRO 6

Producción física de algunos rubros de la producción industrial


(en miles de Unidades)

PRODUCTOS 1991 1997 1998 1999


Camarón (Lbs) 2,222.20 12,352.60 15,792.00 13,008.20
Langosta (Lbs) 954.9 3,551.50 3,041.60 3,848.80
Pescado (Lbs) 3,980.40 14,185.10 15,146.80 13,583.90
Carne de Pollo (Lbs) 23,038.40 65,416.20 70,392.20 80,980.50
Carne Vacun Desh (Lbs) 98,000.00 114,133.50 104,900.20 100,596.10
Leche Pasteurizada(Gln) 8,765.00 7,459.80 8,834.60 11,127.00
Leche Integra (Kgs) 1,308.20 2,991.00 3,521.00 2,429.00
Embutidos (Lbs) 1,958.20 1,989.00 2,079.80 1,695.30
Aceite (QQ) (a) 520.9 451.1 267.2 307.9
Harina de Trigo (QQ) (b) 1,136.00 554.5 595.1 574.9
Azúcar (QQ) 4,575.10 8,105.00 7,193.60 7,933.70
Melaza (Ton. Corta) 113.1 137.5 194.5 135.9
Galletas Finas (Lbs) 3,184.80 9,203.70 10,341.80 10,882.50
Ron (Lts) 10,746.60 11,374.20 8,652.10 9,120.20
Cervezas (Cajillas) 6,335.50 6,045.20 6,964.80 6,951.30
Agua Gaseosas (Cajs) 10,654.30 17,657.50 20,200.70 20,688.00
Cigarrillos (Unidades) 2,058,600.00 1,579,945.00 1,788,560.00 779,506.40
Sacos Poliprop. (Unds) 14,216.10 14,497.20 15,459.80 4,605.00
Sacos de Kenaff (Unds) 1,213.40 2,322.30 1,412.70 1,166.40
Cuero Elabor. pie 2) (a) 1,500.00 616.9 1,376.40 1,286.00
Cajas de carton (mts2) 11,888.30 3,484.30 1,535.30 1,522.10
Bolsas Multicapas (Uns) 3,118.80 3,879.10 3,533.60 5,345.10
Papel Higiénico (Bolsón) 376.8 567.4 581.1 776.2
Pinturas Prepar.(Glns) 313.5 518.1 460 598.1
Jabón Lavar (Kgs) (a) 11,662.00 9,488.30 3,971.20 8,611.30
Oxigeno (Pie 3) 17,285.40 26,910.50 28,084.70 21,013.40
Cemento (QQ) 5,429.60 7,945.50 8,925.80 11,801.40
Barriles 55 gals (Unds) 39.6 16.2 13 6.8
Clavos corrtes (Kgs) (b) 4,171.70 323.9 305.7 167
Alambre Púas (Kgs) (b) 3,472.00 32 1,568.70 1,066.00

Fuente: Banco Central de Nicaragua.

El conjunto del sector industrial manufacturero exportó en 1999 la cantidad de


US$ 185.7 millones de dólares, lo que representó el 34% de las exportaciones
totales de Nicaragua en ese año y una disminución del 9.1% respecto a las
exportaciones del mismo sector en 1998 (Anexo 2, Anexo 3).

Por otra parte, en 1999, el 81% del valor de la producción industrial se destinó al
mercado local y el 19% a exportaciones, de las cuales el 10.5% se orientó al
mercado regional y el 8.5% al resto del mundo.

33
Como referencia, en 1973, el 70% del valor de la producción industrial se
destinó al mercado local y el 30% a exportaciones; del saldo, el 11% al mercado
centroamericano y el 19% al resto del mundo. Ello indica que hubo mayores
exportaciones industriales hacia la región en esa época, cuando precisamente
existían altos niveles de protección arancelaria.

Las exportaciones más relevantes del sector en 1999 corresponden a la rama de


alimentos con US$ 118,624.6 miles, que representan el 64% del total. En los
alimentos se incluye el azúcar con una participación en la rama de
aproximadamente el 28% y la carne con un estimado del 36%. Al queso le
corresponde aproximadamente un 12% de las exportaciones de la rama
alimenticia.

Le sigue en participación y con una marcada diferencia el tabaco con 5.4%,


constituyendo los puros el principal producto. La producción industrial de tabaco
sufrió una caída en 47.2% que se explica por la suspensión de operaciones
productivas de la planta fabricante de cigarrillos y su traslado a Honduras, desde
donde se exporta a Nicaragua.

La participación del empleo industrial en la Población Económicamente Activa


(PEA) del país, disminuyó de niveles que oscilan entre el 11.4% en 1950, el
15.0% en 1977 y el 15.3% en 1987; al 9.2%, 9.0% y 8.1% en 1990, 1995 y 1999,
respectivamente, tal y como se presenta en el Cuadro 7. En este último año, se
encontraban trabajando en el sector industrial aproximadamente 125,080
personas, incluyendo los 26,550 trabajadores de la Zonas Francas Industriales
de Exportación.

La caída de la participación del sector industrial en la PEA durante la década de


los años 1990s, evidencia el impacto de la apertura comercial sobre los niveles
de empleo industrial, cuando no se ha contado con una estrategia nacional que
asegure una contrapartida productiva industrial en condiciones competitivas.

En resumen, el sector industrial es de gran importancia para la economía de


Nicaragua, tanto por su contribución actual, como por su potencialidad para el
futuro, como vehículo o instrumento de transformación productiva y de mayor
participación en los mercados internacionales.

No obstante, su dinamismo se ha limitado, afectado tanto por las políticas


macroeconómicas, por la apertura comercial y las restricciones financieras en
parte originadas en el programa de estabilización económica, como por su forma
de aplicación, en ausencia de políticas intermedias de reconstrucción y
transformación industrial, que sean la contrapartida productiva interna a la
apertura externa, cuando además existen distorsiones impositivas que actúan en
contra de la competitividad de las empresas industriales.

34
CUADRO 7

DISTRIBUCION DE LA POBLACION POR SECTORES ECONOMICOS


(en porcentajes)

CONCEPTO AÑOS
1950 1977 1987 1990 1995 1999

TOTAL 100% 100% 100% 100% 100% 100%

ACTIVIDADES 67.7 43.4% 34.6% 39.3% 40.5% 42.4%


PRIMARIAS

ACTIVIDADES 15.0 19.9% 19.5% 12.4% 13.1% 14.6%


SECUNDARIAS
Industria 11.4 15.0% 15.3% 9.2% 9.0% 8.1%
Construcción y Minería 3.6 4.9% 4.1% 3.2% 4.1% 6.5%

ACTIVIDADES 17.3 36.7% 46.0% 48.2% 46.5% 43.0%


TERCIARIAS
- Comercio 6.1 13.1% 15.0% 16.4% 17.1% 16.8%
- Transporte, electricidad, 2.1 3.4% 4.4% 4.1% 3.8% 3.6%
agua y gas
- Gobierno, Finanzas y 9.1 20.2% 26.6% 27.8% 25.5% 22.6%
Otros

PEA GENERAL (Millones 330.0 728.2 1,102.5 1,189.9 1,447.8 1,728.9


de personas)
OCUPADOS (Millones de 1,038.3 1,099.9 1,203.1 1,544.2
personas)
Fuente: 1950: CADIN, Censo Nacional, 1960: Oficina Nacional Planificación, 1977 y 1999: Banco
Central de Nicaragua, 1980: Secretaría de Planificación y Presupuesto (SPP), 1987, 1990 y
1995: Ministerio de Trabajo.
Nota: Para los años 1950, 1960 y 1977, los porcentajes de distribución de la población
corresponden a la PEA. El resto de los años corresponde a la población ocupada.

C. La Política Industrial en la Década de los Años 1990s.

Como se mencionó anteriormente, a partir de 1990 se comenzaron a poner en


práctica un conjunto de medidas que apuntaron a la construcción de un nuevo
marco general para el desarrollo de las actividades productivas, teniendo como
pauta principal el control de la inflación, la consecución de una estabilidad
monetaria y cambiaria y el desarrollo de los mecanismos del mercado, afectados
durante la década anterior, por la situación de anormalidad y por las políticas de
intervención administrativa del Estado.

35
Las principales medidas adoptadas fueron las siguientes:

1. Se procedió a la liberalización de los precios y de los mercados internos y se


suprimieron las restricciones al comercio exterior, con lo cual las
orientaciones de la producción estarían determinadas exclusivamente por las
señales del mercado. Lo anterior implicó un cambio en la situación de los
costos, precios, mercados y rentabilidad de las unidades de producción
industrial, desde las más pequeñas a las más grandes empresas.

2. Se creó la Corporación Nacional de Empresas Públicas (CORNAP), como


instrumento de privatización o devolución de las empresas estatales que
antes estaban bajo el dominio de la Corporación Industrial del Pueblo (COIP),
proceso que se llevó a cabo casi en su totalidad.

3. Se adoptaron medidas macroeconómicas de estabilización y ajuste


estructural que lograron un relativo control de la inflación y la estabilización
del tipo de cambio, pero que también han tenido efectos restrictivos sobre el
sector industrial, principalmente por los vacíos dejados y por las distorsiones
causadas.

4. Se aceleró el calendario de desgravación arancelaria, disminuyendo el “techo


fiscal” del 40% en 1990, al 15% en Enero de 1997 y al 10% a partir del 1º de
Julio de 1999, éste último fuera de los parámetros acordados regionalmente,
de 0% de piso fiscal para materias primas no producidas en Centroamérica y
15% de techo para productos elaborados.

5. Se creó un Arancel Temporal de Protección (ATP), como sobretasa


arancelaria aplicable a todas las importaciones. Dicho arancel fue en general
del 10%, aunque también hubo listas de productos específicos con tasas
mayores y menores. A partir de la promulgación de la Ley de Justicia
Tributaria y Comercial en Junio de 1997, se suprimió el ATP gradualmente
hasta desaparecer en Enero de 1999, con excepción del 5% aplicado a las
importaciones de bienes intermedios y bienes de capital procedentes de fuera
del área centroamericana.

La vigencia del ATP del 5% aplicado a las materias primas industriales


clasificadas como bienes intermedios (incluidos animales de raza, químicos,
placas para impresión, fibras, hilos, tejidos, componentes electromecánicos,
papel, tintes, etc.) y a todos los bienes de capital procedentes de fuera de
Centroamérica, ha venido a colocar a la industria local y principalmente a la
pequeña industria y artesanía, en una situación de desventaja competitiva
respecto a similares importados.

6. Se promulgó, a fines de 1991, el Decreto 37-91 Ley de Promoción de


Exportaciones, el cual por medio del mecanismo de admisión temporal otorgó
exenciones de impuestos de importación y del Impuesto General sobre las
Ventas (IGV) a las materias primas, otros insumos y bienes de capital
destinados a la producción exportada fuera del área centroamericana, así
como también, para el caso de los productos no tradicionales, un Certificado

36
de Beneficio Tributario (CBT) con disminución gradual anual, que comenzó
con el 15% del valor FOB y concluyó en 1997 con el 5%.

7. Se relanzó el Régimen de Zonas Francas, se amplió la Ley correspondiente y


se legalizó en 1998 el Régimen de Zonas Francas Administradas, que
permitió descentralizar la producción al aplicar el régimen a unidades
productivas situadas fuera de los recintos geográficos originales de las Zonas
Francas.

8. A partir de 1995 entraron en vigor los Acuerdos de la Ronda Uruguay, los


cuales se están aplicando en Nicaragua en toda su extensión, en un
proceso de rápida adaptación de las normas nacionales a las normas de la
OMC, por ejemplo, en materia de normas de origen, competencia desleal,
propiedad intelectual, etc.

9. Ha crecido el comercio intrarregional de Nicaragua con el resto de


Centroamérica (aunque aumentó la brecha comercial) y se han suscrito
Tratados de Libre Comercio (TLC´s) con México (en vigor desde Junio de
1998), República Dominicana, Chile y actualmente se negocia regionalmente
un TLC con Panamá. 6 TP PT

10. Se promulgaron leyes como la Ley de Normalización, Ley de Metrología y


Ley de Protección al Consumidor; entró en vigor plenamente la Ley de
Propiedad Intelectual y se encuentra pendiente el Proyecto de Ley de
Estímulo a la Competencia.

11. A partir de octubre del año 2000, Nicaragua es beneficiaria de la Ley de


Ampliación de los Beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe de los
EUA, lo cual implica la posibilidad de exportar sin cuota o impuestos de
importación al mercado de ese país, además de los productos no
tradicionales incluidos anteriormente, los productos textiles elaborados a
partir del hilo originario de EUA, calzado y otros productos.

Todas estas medidas han estado encaminadas a abrir la economía, pero ha


hecho falta una estrategia y políticas de desarrollo productivo y en especial de
fomento al desarrollo industrial.

Como se expresó anteriormente, el Sector Industrial no ha podido recobrar su


anterior dinamismo. Su participación en el PIB ha disminuido del 23.4% en 1977,
al 20.8%, 20.5% y 19.7% en 1997, 1998 y 1999, respectivamente.

Asimismo, la velocidad de crecimiento del sector industrial es menor que el de la


economía en general, menor que el conjunto de las actividades primarias y las
actividades de servicios. Sólo superó al sector pecuario y al gobierno en 1998, y
al pecuario, pesca (afectada por el huracán Mitch), gobierno, energía y agua
potable, en 1999.

6
El TLC Nicaragua-República Dominicana y su Protocolo fueron ratificados y solamente falta su
TP PT

publicación en el Diario Oficial para su vigencia. Respecto al TLC Nicaragua-Chile, falta firmar su
Protocolo para realizar el proceso de ratificación.

37
Por tanto, si el PIB de Nicaragua pasó de ser el 16% del PIB de Centroamérica
en 1997 a sólo el 5% en 1999, el Sector Industrial del país está en una situación
todavía inferior, lo cual amerita adoptar una estrategia, una nueva política
industrial y un programa especial de emergencia para su reactivación y
transformación de cara a las nuevas exigencias de la demanda, nacional e
internacional.

Los organismos gremiales y representantes empresariales en diferentes


oportunidades y medios, tales como el Comité Nacional de Competitividad, los
Congresos de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales, los
planteamientos de la Alianza Estratégica PROEXPORT (Cámara de Industrias
de Nicaragua (CADIN), Asociación Nacional de Industriales Exportadores
(ANIEX), Asociación de Productores Exportadores de Productos No
Tradicionales de Nicaragua (APENN), American Chamber of Comerse
(AMCHAM) y Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI)), han señalado ante
el Poder Ejecutivo y Legislativo así como ante otras instancias públicas y
privadas, varios factores que obstaculizan el desarrollo de un proceso de
industrialización y diversificación productiva en Nicaragua. Entre ellos se
encuentran los siguientes:

1. La concentración de la política económica del Estado, principalmente desde


1997, en un esquema de estabilización, que induce las importaciones y olvida
la producción, sin políticas intermedias o meso políticas que impulsen la
reconstrucción y transformación productiva y comercial, en el sentido de que
el comercio no solamente sea un comercio de importación, sino también de
exportación.

El sector privado ha manifestado que la política de estabilización es


necesaria pero no suficiente para impulsar el desarrollo sostenible del país,
principalmente en la actual situación de debilidad y desarticulación de la
producción y de los mercados y que se requiere de una estabilidad
macroeconómica compatible con el desarrollo productivo.

2. En relación con lo anterior, no se ha dado carácter de prioridad nacional al


aumento y diversificación de la producción y las exportaciones, como sí la ha
tenido el esfuerzo por incorporarse a la Iniciativa HIPC. Pero suponiendo que
Nicaragua lograra la condonación de la casi totalidad de su deuda externa,
¿Cómo podría hacer frente a sus compromisos financieros internacionales sin
hacer un esfuerzo extraordinario para la expansión y diversificación de su
producción y de sus exportaciones?

3. Las solicitudes de cooperación internacional han estado dirigidas


principalmente a objetivos de infraestructura vial, social y asistencial, con
poco contenido productivo y de articulación productiva y social.

4. Con la Ley de Justicia Tributaria y Comercial promulgada en Junio de 1997,


se aceleró la apertura externa para los productos importados, sin contar con
una contrapartida productiva interna. El Sector Industrial quedó con un
margen arancelario del 5% para realizar operaciones rentables, entre un 10%
de “techo arancelario” y un 5% de “piso fiscal”, en circunstancias de que

38
compite en régimen de libre comercio con el resto de Centroamérica y con los
países que han firmado TLCs con Nicaragua.

5. El Sector Industrial pasó de ser muy protegido, en términos arancelarios, en


los años 1960 y 1970, a ser desprotegido en los años 1990s. La protección
se trasladó principalmente a la producción agropecuaria tradicional, la cual,
por otra parte, tiene serios problemas de subsidios y distorsiones de sus
precios en el mercado internacional. De tal manera que para algunas
actividades de la agroindustria, los niveles de protección resultan ser
negativos. Si esta situación no cambia, la perspectiva es participar en el Area
de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a partir del año 2005, sin un
sistema productivo capaz de competir en el mercado ampliado.

Lo anterior ha causado un rompimiento de la cadena productiva, expresada, por


ejemplo, en los siguientes hechos:

• que se exporte ganado en pie (que inclusive se clasifica en documentos


oficiales como producto de exportación “no tradicional”) perjudicando las
exportaciones de carne y el abastecimiento de cueros crudos para las
tenerías, las que están importando cueros para su procesamiento
industrial, lo cual también ha afectado a la industria del calzado;

• que se exporte madera aserrada, incluyendo maderas preciosas, cuando


la industria productora de muebles carece de materia prima;

• que algunas empresas industriales de transformación de materias primas


industriales hayan disminuido su producción, o cerrado su planta
productiva, o se hayan vuelto importadoras de sus propios productos
terminados elaborados en otros países;

• que algunas empresas hayan cerrado o reducido sus operaciones para


establecerse en otros países de Centroamérica y cubrir desde allí el
mercado nicaragüense.

En el trasfondo de estos problemas está la ausencia de una estrategia integral y


de políticas productivas que complementen los esfuerzos de estabilización, por
lo que se requiere realizar un esfuerzo extraordinario para avanzar en la escala
del desarrollo, de la producción primaria, a la industria y a la producción y
exportación de servicios.

Por otra parte, existen altos costos de las empresas y de su entorno nacional,
como los costos denominados TIEC (Transporte, Impuestos, Energía y
Combustibles). En los combustibles, además de los altos precios internacionales
del petróleo, están también afectando los impuestos internos sobre el petróleo
crudo que repercute actualmente en aproximadamente un 30% del precio de sus
derivados al consumidor.

En cuanto a los impuestos, no ha podido aplicarse en toda su extensión la


prohibición contenida en la Ley de Justicia Tributaria de no cobrar impuestos a
las exportaciones, tanto por problemas burocráticos y de procedimientos, en el

39
caso del gobierno central, como porque varias municipalidades continúan
aplicándolos, a falta de otras fuentes de ingresos. Tampoco se ha podido
resolver completamente el problema de los cobros de impuestos a las
exportaciones indirectas (ventas de materias primas para su elaboración y
exportación).

Finalmente, la Ley de Admisión Temporal para Perfeccionamiento Activo y de


Facilitación de las Exportaciones, con la que se busca liberar de impuestos de
internación a las materias primas, bienes intermedios y bienes de capital
utilizados en la industria de exportación, incluyendo a la industria proveedora de
insumos destinados a la producción para la exportación, tiene más de tres años
de estar siendo discutida y se encuentra pendiente de aprobación por la
Asamblea Nacional.

IV. Marco Conceptual para la Política Industrial de Nicaragua

El marco conceptual para la elaboración de una propuesta de nueva política


industrial para Nicaragua, parte necesariamente del cambio fundamental que se
ha dado en las condiciones del entorno en el que se desenvuelve la actividad
industrial, del entorno que se caracterizó por el excesivo proteccionismo
arancelario y del entorno que se caracterizó por la excesiva intervención del
Estado en las actividades económicas.

El nuevo marco conceptual para la política de desarrollo industrial de Nicaragua


se caracteriza, en primer lugar, por la respuesta que ha de darse al fenómeno de
la globalización sobre la economía nacional e internacional, como un fenómeno
mundial que ocurre actualmente en los campos tecnológico, informático,
económico, social y comercial.

En lo comercial, el marco conceptual se caracteriza por el creciente proceso de


liberalización del comercio internacional y la creación y funcionamiento de la
Organización Mundial de Comercio, con nuevos compromisos y normas en el
ámbito del comercio de bienes, servicios, propiedad intelectual, inversiones,
normas de origen, competencia desleal, subvenciones, dumping, solución de
diferencias, entre otros, y de mecanismos institucionales para promover el
cumplimiento de dichos compromisos y normas.

En este ámbito se inscriben también los Tratados de Libre Comercio suscritos


por Nicaragua con México, República Dominicana, Chile y la regionalización del
Tratado Bilateral con Panamá, así como las negociaciones para la conformación
del ALCA que se espera iniciar en el año 2005, así como la consolidación del
libre comercio intrarregional y la Integración Económica Centroamericana, con
mayores posibilidades de acción común en el ámbito del desarrollo productivo no
siempre aprovechadas.

Por tanto, Nicaragua se mueve hacia una participación cada vez mayor en un
mercado ampliado, internacional y muy competido, que tiene una serie de
normas y compromisos que no se pueden eludir.

40
En lo nacional, la política macroeconómica refleja este hecho; además, esa
política se encuentra también condicionada por los requisitos para incorporarse a
la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) y por los
compromisos del ESAF (Acuerdo de Servicio Reforzado de Ajuste Estructural)
firmado con el Fondo Monetario Internacional, en muchos aspectos más
estrictos que los compromisos en la OMC.

Esas son las condiciones del entorno internacional que obligan a una redefinición
de políticas para reactivar y transformar el sistema productivo nacional,
principalmente si Nicaragua, como país pequeño, no tiene la opción de cerrar su
economía, ni siquiera contando con el mercado centroamericano, sino que debe
mantenerla abierta, como única posibilidad de desarrollo, maniobrando en parte
con la gradualidad, las formas de optimizar su participación en la nueva
economía internacional y realizando un esfuerzo extraordinario del Estado, del
sector privado productivo y exportador así como del resto de la sociedad civil.

El nuevo enfoque de la política industrial es un enfoque de demanda, de


mercados abiertos, de un comercio internacional que ya no se encuentra
solamente allende a las fronteras nacionales, sino que converge junto con la
producción local en las distribuidoras y pequeñas tiendas de los vecindarios.

Como resultado de ese cambio fundamental inducido por la globalización, la


producción estará principalmente condicionada por la demanda. El mercado
abierto es el que “jala” la producción. Ya no será como antes, cuando se
producía primero con los recursos disponibles, para buscar después el mercado,
sino todo lo contrario.

En el otro extremo del eje producción - mercado, se encuentran básicamente la


tecnología y los otros elementos que “empujan” o sustentan la producción, la
cual deberá aprovechar las ventajas comparativas (de recursos naturales y
humanos) y desarrollar ventajas competitivas (elementos adicionales que actúan
en toda la cadena productiva y comercial hasta colocar el producto en el
mercado abierto).

Este eje de producción que apunta al mercado, el eje de “pull and push”, es la
base del esquema conceptual para la nueva política industrial de Nicaragua.

En el extremo del eje representado por el mercado (“pull”), se deberá continuar


negociando un mejor y más fácil acceso de nuestros productos a los mercados
exteriores y montar un efectivo sistema para captar y difundir entre los
productores, información sobre precios, productos, mercados y tecnología
requerida.7
TP PT

En el extremo del eje representado por la tecnología (“push”), se deberá


readecuar y fortalecer el sistema de formación y capacitación de los recursos
humanos, técnicos y empresariales, la investigación y desarrollo (I&D), la
creación y adaptación de tecnología de punta, tanto para la producción industrial,
7
En este sentido, las asimetrías en calendarios de desgravación que se negocien, deben ser entendidas como
TP PT

plazos perentorios, al cabo de los cuales las industrias todavía protegidas deben ser competitivas y competir
en igualdad de condiciones.

41
como para la producción agropecuaria y los servicios productivos, así como
reforzar los sistemas y normas de calidad, normas técnicas y metrología, que
además cumplan con las pautas medioambientales.

El medio ambiente es un tema que no se puede eludir y que aceleradamente


también está condicionando las formas de producción y el mercado de los
productos, por lo que será necesario adaptar gradualmente los procesos
productivos, procurando balancear los costos de la adaptación con las ventajas
de un mejor precio o penetración en algunos nichos del mercado.

En este ámbito adquiere especial relevancia la articulación de las empresas con


las universidades y centros de investigación, para dejar de ser entidades
aisladas entre sí y aprovechar las potencialidades que ofrece la acción conjunta
en el campo del conocimiento. Su rápida vinculación también es ineludible si
deseamos superar la crisis productiva y de mercados.

El mencionado eje “pull-push” actúa con el apoyo de dos factores indispensables


para el desarrollo del proceso productivo, las condiciones de competitividad y el
financiamiento para las inversiones requeridas.

Las condiciones de competitividad

El primer factor consiste en poder generar las condiciones genuinas de


competitividad, a las que se suman las ventajas comparativas, la productividad y
el desarrollo de condiciones para aprovechar el mercado internacional, no
basadas en subsidios, ni en otras ventajas artificiales.

Esa competitividad genuina radica en una competitividad sistémica, que articule


no sólo a la empresa o actividad productiva, sino a otras actividades
complementarias, como los servicios, el transporte, el comercio de exportación e
importación, hasta conformar un sólo sistema competitivo a nivel nacional e
internacional, donde se conjuguen los factores internos y externos de las
empresas, donde se conformen conglomerados o “clusters” que puedan competir
porque su entorno es competitivo.

El sector industrial no puede sobrevivir y crecer si no produce en condiciones


competitivas, tanto para el mercado local, como para el mercado regional e
internacional. No puede competir, por ejemplo, si parte de la base de un sistema
impositivo y arancelario que castiga al sector productivo industrial y distorsiona
las condiciones de competencia en contra de la propia producción nacional.

La pauta estaba establecida desde la primera Ley de Protección y Estímulo al


Desarrollo Industrial de 1958; el proceso productivo no debe ser cargado con
impuestos, el producto industrial debe pagar los impuestos correspondientes, no
en la fábrica, sino en el canal de comercialización, pues de otra manera corre el
riesgo de pagar dos veces, cuando las importaciones pagan solamente una vez,
y colocarse en desventaja competitiva.

42
La ventaja de la localización de Nicaragua, en el centro de Centroamérica y muy
cercana a los puertos de los Estados Unidos, su principal mercado externo, se
pierde si no cuenta con la infraestructura básica y con la fluidez de la
organización, del transporte y del procedimiento de exportación e importación,
que hagan que el tránsito por su territorio sea a la velocidad comparable a la de
los países desarrollados. Esto ahorraría costos y bajaría las tarifas y fletes.

La eficiencia y las tarifas para la prestación de los servicios básicos, como la


energía y las comunicaciones, los precios de los combustibles para el proceso
productivo recargados con altos impuestos de consumo, así como su buena
utilización por parte de las empresas, deberían ser revisados a la luz de las
necesidades de competitividad internacional de las empresas.

El Estado y las diferentes instancias del sector privado deben darle importancia
prioritaria a la conformación de un verdadero sistema para fomentar, aumentar y
diversificar la producción, el consumo interno y las exportaciones nacionales.

Las condiciones del financiamiento para las inversiones

El segundo factor indispensable para el fortalecimiento de los sectores


productivos es el financiamiento para las inversiones. El proceso productivo
requiere de financiamiento ofrecido en condiciones competitivas, a la altura del
mercado internacional, tanto en la etapa de producción como de
comercialización de los productos.

En la actualidad el financiamiento es caro y se otorga con mayor facilidad a las


actividades comerciales de importación que a las actividades productivas que
son consideradas de mayor riesgo. Se ha mencionado que en parte esto se debe
a la imagen de riesgo país que tiene Nicaragua, pero también existen problemas
a lo interno de las políticas macroeconómicas y del sistema financiero que
deberán discutirse abiertamente con representantes de los sectores productivos,
del sector financiero y del Estado.

Además, por acuerdo del Estado, con el sector privado y el resto de la sociedad
civil, la imagen de riesgo país puede disminuirse gradualmente y con relativa
rapidez.

Todos estos elementos que conforman el “eje” y los factores indispensables, se


encuentran condicionados por la política macroeconómica del país y de alguna
manera por el “desarrollo institucional”. Este último implica lo relacionado con el
marco regulatorio e institucional, el marco operativo y la seguridad jurídica de las
personas y de sus bienes, pero va más allá, pues implica también la
conformación y puesta en práctica de nuevos mecanismos e instrumentos
institucionales para conducir y promover el desarrollo y la transformación
productiva y comercial del país, donde deben tener participación tanto el Estado
y las Municipalidades, como los sectores productivos, comerciales y el resto de
la sociedad civil.

43
No se refiere necesariamente a crear o hacer más grandes las instituciones
existentes, públicas y privadas, sino a reorganizarlas internamente y en especial,
a rediseñar las articulaciones del sistema productivo y comercial, para que
funcionen de manera ágil, comprensiva y coherente.

El sistema económico y productivo nicaragüense, afectado por los


acontecimientos del pasado en sus articulaciones orgánicas y en su vinculación
con el comercio internacional, debe rearticularse de nuevo en estos dos ámbitos.

No es lógico, aunque sí posible debido a las condiciones del mercado, que los
ganaderos exporten ganado en pie, los mataderos industriales no puedan llenar
mayores cuotas de sus mercados por falta de reses y se pierdan los
subproductos de la matanza, las tenerías carezcan de materias primas
adecuadas y las fábricas de calzado importen el cuero elaborado. Lo mismo es
válido en el caso de la madera y las mueblerías o en el caso de la harina de trigo
y el pan.

El acomodamiento o conformación de una “direccionalidad” o coherencia


económica no se puede lograr por decreto, pero tampoco por decreto se
deberían acentuar las distorsiones o contradicciones entre las diferentes etapas
del proceso productivo y comercial.

Respecto a lo comercial, el sistema comercial se ha desarrollado básicamente


alrededor de la importación. Nicaragua no ha estado preparada con un sistema
comercial de exportación y la comercialización de los productos la realizan con
demasiada frecuencia empresas comercializadoras del exterior.

Las ventas de los productos se realizan en términos FOB, en la finca, en la


planta, en el puerto, pero de todas formas no es una “exportación”, sino que los
importadores “vienen a llevar” los productos. El productor piensa que su negocio
es producir, es lo que mejor sabe hacer y no se arriesga, en parte por
desconocimiento, a exportar y vender CIF, con lo que se acercaría más al
mercado de consumo.

El importador nomina el puerto nicaragüense y el barco donde debe cargarse la


mercadería de exportación. Con esto se pierde la oportunidad de redireccionar la
carga para utilizar las ventajas de los puertos nacionales y la de obtener el
beneficio adicional del proceso de comercialización, traducido en mejores
precios, el conocimiento y el mayor control del mercado de consumo.

Por este motivo es que el presente documento se refiere a la “transformación


productiva y comercial” de Nicaragua, conociendo de antemano que no es algo
que se logre de inmediato, sino sabiendo que es un proceso, pero que debe
comenzarse de inmediato y acelerarse.

Este ámbito de la transformación productiva y comercial, su articulación y la


conformación de “clusters” competitivos, son la contrapartida interna,
absolutamente necesaria en el campo productivo y exportador, a las
negociaciones comerciales internacionales y a la apertura del mercado. Si ésta
no se produce a una velocidad equivalente, resultará, como ya está ocurriendo,

44
en un aumento desproporcionado de las importaciones y la ampliación a niveles
insostenibles de la brecha comercial.

Es cierto que el Estado no será ya paternalista y los viejos instrumentos de la


política industrial, como el proteccionismo, la fijación de precios y los subsidios,
ya no son aplicables en el nuevo marco del comercio internacional. Sin embargo,
también es cierto que el Estado, principalmente en una economía tan pequeña
como la nicaragüense, con debilidades estructurales en el sistema productivo y
en el mercado, no puede dejar de respaldar y fomentar el desarrollo productivo,
competitivo y exportador.

Será necesario buscar nuevos instrumentos de acción, entre ellos los


institucionales, que sin violentar las normas comerciales y aprovechando más
bien las posibilidades que estas normas ofrecen a los países en desarrollo,
pequeños y débiles, con un ingreso per-cápita inferior a los US$ 1,000.0 dólares
anuales, puedan apoyar el esfuerzo productivo.

Los nuevos instrumentos de la política industrial, se refieren a la acción


concertada del estado y del sector privado para incidir en la competitividad del
país como un todo, del sistema productivo, de las ramas industriales y de las
empresas, en los diferentes campos mencionados anteriormente, para lograr
objetivos concretos.

El sector industrial, para los propósitos de establecer una referencia, está


compuesto por toda la industria manufacturera clasificada en la Sección 3 de la
Clasificación Internacional Industrial Uniforme de las Naciones Unidas (CIIU) e
incluye a la agroindustria.

Lo anterior involucra a la Industria en general, la Micro, Pequeña y Mediana


Industria y la Industria de Maquila incorporada al Régimen de Zonas Francas.
Cada una tiene sus particularidades, por lo que aparte de la política y
mecanismos de carácter general que deberán estimular a todo el proceso de
industrialización del país, deberán diseñarse instrumentos especiales para estos
tipos de industria, atendiendo sus características particulares.

Estos tres tipos de Industria constituyen subsectores, cuyo desarrollo deberá


complementarse entre sí para reforzarse mutuamente y avanzar hacia una
mayor coherencia y capacidad competitiva nacional.

Cada uno contribuye a resolver los problemas de producción, empleo y mercado,


de diferente manera. Su mayor articulación potenciará la capacidad del país para
actuar en la solución de los problemas económicos nacionales y de la pobreza.

Deberán fortalecerse y mejorar su competitividad las cadenas productivas,


comerciales y de servicios, desde la Agricultura, el Sector Pecuario y los
Recursos Naturales, pasando por el comercio, los servicios, las exportaciones y
en la medida o en los casos que sea factible, las ventas directas en los
mercados externos de consumo.

45
La racionalidad, fluidez y competitividad de la logística de importación de
materias primas y otros insumos y de exportación de productos terminados,
adquieren una especial importancia para agregar ventajas competitivas al
proceso productivo, sea que los productos estén destinados al mercado local o al
mercado de exportación.

La visión del desarrollo industrial no debe ser estática, ni excluyente, sino


dinámica e incluyente de todos los sectores, actividades y factores que pueden
aumentar la capacidad competitiva de Nicaragua.

Los sectores empresariales están claros de que el esfuerzo debe ser de carácter
nacional. No sólo compete al Estado y a los Gobiernos Municipales, sino también
y con mayor razón a las empresas y sus organizaciones. El desarrollo
institucional que se plantea es también un desarrollo institucional del sector
privado para responder a los nuevos desafíos.

Las empresas deberán aumentar y diversificar la producción para el mercado


interno y de exportación. Esta producción deberá ser internacionalmente
competitiva, para lo cual se deberá fortalecer la capacidad empresarial, apoyar la
preparación de los recursos humanos, promover e invertir en la utilización de la
tecnología que requiere la competencia en el mercado abierto, según cada caso,
mejorar los sistemas de información e invertir y promover la inversión nacional y
extranjera en la producción.

El objetivo final será generar impulsos definitorios y articuladores para que


Nicaragua encuentre y comience a caminar la ruta de un nuevo y dinámico
proceso de industrialización, como un nuevo “motor de desarrollo”, columna
para el desarrollo sostenible e instrumento para reducir el grave problema del
desempleo y la pobreza.

En el Gráfico 1 se presenta el marco conceptual para la definición de la política


industrial de Nicaragua.

V. La Nueva Política Industrial de Nicaragua

Son evidentes las grandes dificultades que enfrenta la agricultura y en general


las actividades primarias de exportación tradicional, para continuar siendo el
único motor del desarrollo del país.

Por su propia naturaleza y por las diferentes formas de intervención estatal,


principalmente en los países desarrollados, los productos primarios tradicionales
de exportación están sujetos a grandes distorsiones en sus precios
internacionales, como ocurre en el caso de los subsidios a la producción de
azúcar, aceite, leche y algunos cereales, entre muchos otros.

Por otra parte, se continúan manifestando los problemas originados en la


desigual relación de precios del intercambio entre las exportaciones e
importaciones, pues los precios de los productos de exportación tradicional de

46
Nicaragua tienden a disminuir indefectiblemente a largo plazo, si los
relacionamos con los precios de las manufacturas que se importan.

Lo anterior incide en el comportamiento de la balanza comercial del país. No son


solamente los bajos volúmenes producidos y exportados lo que hace que
Nicaragua tenga en 1999 un déficit comercial de aproximadamente US$ 1,300
millones de dólares, equivalentes al 56% del PIB. También es lo que exporta
(productos primarios), cómo lo exporta (métodos de producción, transporte y
comercialización) y a quién lo exporta (intermediarios alejados del consumidor
final) lo que incide en ese déficit comercial.

Las recientes experiencias de bajos precios internacionales del café y otros


productos agropecuarios, han demostrado que el futuro para la agricultura
primaria de exportación tradicional, está en la diferenciación y la diversificación
de productos, métodos y mercados, en una mejor organización empresarial
(transformar las fincas en empresas y los finqueros en empresarios), y en la
industrialización de los productos del campo, atendiendo las señales del
mercado y mediante el empuje de la tecnología.

47
Gráfico No.1

MARCO CONCEPTUAL

Políticas Macroeconómicas
• Tipo de Cambio
• Control de la Inflación
• Otros: Política Fiscal, Política

Competitividad

• Política Arancelaria
• Equiparación de Condiciones de competencia
(TIEC)
• Infraestructura Básica
• Promoción de Exportaciones

Empresa Mercado
Tecnología

• Conocimiento, • Acceso a Mercados (TLC)


Tecnología y Recursos • Información sobre
Humanos precios,
• Calidad, Normas y
Metrología
Financiamiento productos y mercados
• Medio Ambiente e Inversiones

• Financiamiento para el Desarrollo


Industrial y del Comercio Exterior
• Promoción de Inversiones

Desarrollo Institucional
• Marco Regulatorio e
Institucional
• Marco Operativo
í

Ahora bien, la única manera de reducir sustancialmente o erradicar


definitivamente la pobreza es mediante la realización de un esfuerzo
extraordinario para aumentar y diversificar la producción y las exportaciones, de
manera tal que se reduzca la vulnerabilidad del país ante “shocks” externos que
afectan su desarrollo.

48
Dentro de ese contexto, el desarrollo industrial se coloca como una de las piezas
fundamentales en el cumplimiento de ese objetivo nacional.

La nueva política industrial, propuesta en el presente documento, reúne una


serie de características que es importante resaltar:

• No se opone a la política de estabilización y ajuste estructural, más bien


constituye un factor de respaldo a la estabilidad macroeconómica, en el
sentido de contribuir a que la estabilidad lograda se pueda mantener en el
futuro, y contribuir al desarrollo sostenible del país.

• Supera los viejos conceptos e instrumentos, tales como la sustitución de


importaciones basada en el proteccionismo arancelario, los subsidios
indiscriminados y otras formas distorsionantes de intervención estatal.

• Es compatible con la política de apertura económica y de inserción en la


economía mundial, con los acuerdos de la OMC y los Tratados de Libre
Comercio suscritos y en proceso de negociación.

• Constituye una contrapartida interna de desarrollo productivo, ante la


acelerada apertura externa y el cambio en las condiciones del comercio
internacional.

En ese sentido, la nueva política industrial propuesta constituye un componente


fundamental en la definición de una estrategia de desarrollo nacional, que
permita aprovechar los esfuerzos empresariales para impulsar la actividad
económica del país, fortaleciendo la capacidad de las actuales empresas y
facilitando la realización de nuevas inversiones en otras ramas o actividades de
la producción.

El objetivo específico de la política industrial o de industrialización, es lograr a


partir de ahora y en el mediano plazo, la reactivación y transformación del sector
manufacturero, lograr una mayor producción competitiva, mayor diversificación
productiva, mayor valor agregado, mayores y más diversificadas exportaciones y
aumentar y mejorar la calidad del empleo, de manera que el sector industrial
manufacturero del país pueda contribuir efectivamente a aliviar el grave
problema de la pobreza de la mayor parte de la población nicaragüense.

Sin embargo, el desarrollo industrial no puede realizarse desarticulado de los


demás sectores de la economía nacional, por lo que junto con el sector
agropecuario, es parte de un solo cuerpo nacional que debe ser competitivo en
su conjunto y de manera sistemática en la economía globalizada.

Partiendo de una mejor articulación entre la agricultura y la industria,


potenciando la agroindustria del país, el sector industrial en su conjunto deberá
promover una mayor articulación productiva entre sí y con el resto de los
sectores de la economía, facilitando la creación de eslabonamientos productivos
hacia atrás y hacia delante, así como la provisión de los servicios requeridos por
el sector industrial para mejorar su capacidad competitiva, lograr un mayor valor
agregado en la producción y una diferenciación de sus productos en el mercado.

49
Para ello, sin embargo, los sectores productivos deben ser apoyados en su
esfuerzo competitivo con los siguientes elementos:

1. Un campo libre de obstáculos, trámites burocráticos, distorsiones impositivas


que puedan afectar los factores productivos y de otros elementos que
aumentan los costos;

2. facilitar las herramientas educativas, informáticas, tecnológicas y financieras;

3. fortalecimiento de la capacidad de gestión empresarial; y

4. modificar ciertos aspectos de las políticas macroeconómicas y otras que


inciden negativamente sobre el desarrollo industrial, para crear un entorno
competitivo y brindar un apoyo directo a las empresas, sus instituciones y sus
líderes, fortaleciendo la capacidad competitiva empresarial y una mejor
articulación de sus gremios.

En la búsqueda de la competitividad sistémica, será necesario estudiar las ramas


o actividades productivas y las cadenas productivas de los principales productos,
pues sólo el estudio de los propios grupos empresariales interesados, con el
apoyo de técnicos calificados y la participación de representantes estatales, dará
las pautas para identificar las líneas de política específicas, medidas y acciones
que pueden adoptarse en cada rama productiva, tomando como base el eje
Mercado-Tecnología.

Por otra parte, si bien deben adoptarse medidas básicas de carácter general
para estimular la competitividad de todo el sector industrial del país, también
deberán identificarse medidas apropiadas en atención a las particularidades de
los diferentes tipos de industria, como las pequeñas y medianas industrias
(PYMIs), algunas ramas o actividades con características particulares, y las
empresas acogidas al Régimen de Zonas Francas.

Las PYMIs, por sus características y gran contenido social, son y deberán
continuar siendo objeto del interés especial de promoción y apoyo de la política
estatal.

Finalmente, el Régimen de Zonas Francas está llamado a ser utilizado más


ampliamente como instrumento de corto plazo de la política industrial, por sus
características relacionadas con su agilidad para contribuir a solucionar los
problemas de empleo y por la oportunidad que se abre en el aprovechamiento de
nuevos mercados, principalmente con la ampliación de la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe (ICC) de los Estados Unidos y otros mercados preferenciales,
tomando en cuenta que a Nicaragua no le son aplicables las restricciones de la
OMC mientras no alcance un PIB per-cápita mayor de US$ 1.000.8 TP PT

8
Según los Acuerdos de la OMC, en el Capítulo de Subsidios y Derechos Compensatorios, aquellos países
TP PT

con un ingreso per cápita menor a los US $ 1.000 están exentos de la prohibición de otorgar subsidios a las
exportaciones, situación que puede aprovechar Nicaragua para fomentar las inversiones y las exportaciones.

50
A. Condicionantes de la Política Industrial

El sector empresarial nicaragüense demanda, para su recuperación y desarrollo,


de un entorno adecuado para la inversión, tanto en el mejoramiento de las
empresas existentes (actualización tecnológica), como en nuevas inversiones en
los diferentes sectores de la producción.

Ese entorno adecuado contiene una serie de factores que son determinantes
para que la política industrial sea exitosa, aunque no sean propios del accionar
del sector industrial.

El estado de esos factores está dado al inicio de la implementación de la política


industrial propuesta y actualmente representa, en algunos casos, importantes
restricciones al éxito de la política. Por ello, el mejoramiento continuo de esos
factores condicionantes del éxito de la política industrial debe formar parte de las
acciones a impulsar dentro del marco de la estrategia nacional de desarrollo que
el país debe definir y ejecutar y de la cual la política industrial es sólo una parte
integral.

Los factores condicionantes de un mejor desempeño de la política industrial


propuesta son los siguientes:

1. La estabilidad macroeconómica compatible con el desarrollo


productivo.

La estabilidad de las principales variables macroeconómicas, el control de la


inflación, la disciplina fiscal y contar con un tipo de cambio competitivo,
son imprescindibles para sustentar el desarrollo productivo y particularmente el
desarrollo industrial.

En Nicaragua se ha logrado ya una estabilidad macroeconómica, si bien relativa,


se han obtenido éxitos en el control de la inflación, el mantenimiento de un tipo
de cambio estable, últimamente con un deslizamiento gradual, y en la reducción
del déficit del sector público respecto al PIB, por lo menos hasta 1998, porque a
partir de 1999 comenzó a crecer habiendo llegado en ese año al 11.9% ,afectado
en parte por los gastos relacionados con la reconstrucción después del Huracán
Mitch.

Por otra parte, el déficit comercial del país ha venido ampliándose,


principalmente a partir de 1997, hasta constituir en 1999 el mayor déficit de su
historia, con un saldo en balanza comercial negativo de aproximadamente US$
1.300 millones de dólares, los cuales representan aproximadamente el 56% del
PIB y el 20% de la deuda externa. Dicho déficit ha venido financiándose con
remesas familiares, la cooperación internacional, la inversión extranjera (que se
dirige principalmente a la construcción, comercio y servicios importados) y otros
movimientos de capital.

Por tanto, el equilibrio es relativo y la magnitud de la brecha comercial evidencia


la urgente necesidad de aumentar la producción competitiva, tanto para el

51
mercado interno como para la exportación, contando para ello con una política
de industrialización, como uno de los más importantes factores para consolidar la
estabilidad macroeconómica.

De otra manera el país no tendrá recursos suficientes, no sólo para reducir la


pobreza, sino para realizar las inversiones productivas, las importaciones
necesarias y para cumplir en el futuro con sus compromisos financieros
internacionales.

Por otra parte, el tipo de cambio se encuentra influenciado por la relativa


abundancia de dólares derivados de las transferencias de capital, por lo que
resulta en cierta medida sobrevaluado para los efectos del intercambio
comercial, con lo cual se estimulan las importaciones de bienes y servicios y se
desestimulan las exportaciones.

Actualmente y en el futuro inmediato, las políticas macroeconómicas estarán


dirigidas prioritariamente a cumplir con los requisitos exigidos por la Iniciativa
HIPC de Países Pobres Altamente Endeudados; sin embargo, estas prioridades
económicas, no deberían ser incongruentes con las condiciones que se
requieren para el desarrollo adecuado del sector productivo del país, en especial,
el sector industrial.

La política fiscal, por ejemplo, debería estimular el proceso productivo, porque


por la vía de las distorsiones impositivas, fiscales y municipales, se le resta
competitividad a las empresas en el mercado interno y externo ahora
globalizados.

Asimismo, la política arancelaria debería propiciar una mayor articulación


productiva y no “romperla” como ocurre en la actualidad, al establecer impuestos
a las importaciones de maquinaria y materias primas industriales, cuando estos
mismos impuestos no se aplican a las importaciones de bienes elaborados con
esas materias primas industriales y bienes de capital.

Estas incoherencias de las políticas macroeconómicas se convierten en recargos


contraproducentes sobre la competitividad de muchas empresas, tanto en el
mercado local como de exportación, los cuales se suman a los factores de costo
y las colocan en posición de desventaja competitiva.

Además, la apertura externa sin una contrapartida productiva, ha estimulado las


importaciones y el “negocio” de importar se ha vuelto más rentable y seguro que
el “negocio” de producir, por lo que los créditos bancarios se dirigen
principalmente al comercio de importación.

Finalmente, el Banco Central con sus operaciones de mercado abierto, recoge


circulante y dólares para sostener las reservas monetarias afectadas por el
déficit comercial, con lo cual absorbe los recursos que podrían utilizarse para
financiar la producción.

52
Por tanto, es urgente respaldar el esfuerzo productivo industrial con los ajustes
necesarios en las políticas macroeconómicas, que a su vez contribuirá en el
fortalecimiento de la estabilidad económica y financiera del país.

2. Infraestructura física adecuada (energía, carreteras, puertos, aeropuertos,


telecomunicaciones).

La infraestructura física es un requisito indispensable para el desarrollo


productivo en general. Sin embargo, existen algunos ámbitos más
específicamente relacionados con el desarrollo industrial.

Entre ellos adquiere especial relevancia la necesidad de contar con energía


suficiente y a precios competitivos, sin la cual no podría pensarse en un sólido
desarrollo industrial.

Se requiere invertir en infraestructura vial, facilidades portuarias e instalaciones


industriales que faciliten el establecimiento de empresas nacionales y extranjeras
en el país.

3. Simplificación y agilización de trámites y procedimientos

La simplificación y agilización de trámites y procedimientos, a través de la


desregulación económica y una mejor gestión empresarial. son como el
“software” de la infraestructura física, sin el cual de poco serviría el “hardware”.
Son la organización y administración eficiente que debe acompañar a los
servicios de infraestructura, transporte, logística y comercialización.

4. Estabilidad y gobernabilidad: Corresponsabilidad social

Contar con un clima de concertación y búsqueda de consenso entre el sector


público y diferentes actores empresariales y resto de la sociedad civil, quienes a
través del ejercicio de su responsabilidad social contribuyan a la gobernabilidad,
es otro factor condicionante del éxito de la política industrial.

La sociedad civil debe reconocer su responsabilidad en la contribución a la


gobernabilidad y complementariedad entre el sector público y privado, para lo
cual es necesario fortalecer la institucionalidad y los mecanismos de consulta y
concertación.

5. Fortalecimiento del Estado de Derecho

El fortalecimiento del estado de derecho debe elevar los niveles de seguridad


jurídica de la inversión, enfatizando el respeto por la propiedad, con lo cual se
genera mayor confianza en el sector privado nacional y extranjero para realizar
inversiones en el país.

53
6. Nuevo rol del Estado

Debe definirse un nuevo rol para el Estado, un estado más proactivo como
facilitador y promotor del desarrollo económico y social, apartándolo de los
conceptos extremos del “estado interventor”, por una parte, y del “estado pasivo”
y hasta irresponsable, por otra parte.

El nuevo estado debería reducir la burocracia excesiva, pero al mismo tiempo


mejorarla técnica y económicamente, para lograr una gestión más activa y
eficiente de los servidores públicos.

B. Orientaciones Estratégicas para la Política Industrial

La política industrial propuesta para Nicaragua contiene orientaciones


estratégicas que son congruentes con la apertura económica y la reinserción en
la economía mundial, haciendo posible que la industria nicaragüense aproveche
las nuevas oportunidades que se presentan en el comercio internacional, con
los acuerdos preferenciales de comercio y los tratados de libre comercio
regionales, subregionales y bilaterales que Nicaragua ha negociado y está en
proceso de negociación, en el marco de las normas establecidas por los
Acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En este sentido, las orientaciones estratégicas de la política industrial de


Nicaragua, están en línea con los elementos determinantes de la competitividad
genuina de las empresas y orientados a conseguir la competitividad
internacional, de la siguiente manera:

En primer lugar, mediante acciones de mejoramiento de la productividad,


haciendo un uso adecuado de la tecnología, incorporando el reconocimiento del
conocimiento como variable clave para el desarrollo de las empresas, partiendo
de la formación y capacitación de los recursos humanos según las necesidades
de los sectores productivos y considerando las variables del medio ambiente,
calidad, normalización e innovación tecnológica.

En segundo lugar, sumando a la productividad, las ventajas competitivas que se


deben desarrollar en la etapa de comercialización de los productos hasta llegar
al consumidor final, por el eficiente ejercicio de la gestión y realización del
comercio internacional, combinando las capacidades de las empresas y del
Estado.

Tomando en cuenta lo anterior, la política industrial debe contener las siguientes


orientaciones estratégicas:

1. La política industrial debe contribuir a la definición de una estrategia


nacional de desarrollo de corto, mediano y largo plazo.

54
2. El actor principal de la política industrial es la empresa, que es en última
instancia la responsable de la creación de riqueza, innovación tecnológica,
generación de empleo productivo y de los recursos para el desarrollo social.
De allí la importancia de desarrollar la capacidad de gestión empresarial y
gerencial y del fortalecimiento competitivo al interior de las empresas y de
los gremios.

3. El desarrollo de los recursos humanos, a través de su formación,


capacitación y entrenamiento y del desarrollo del conocimiento, es factor
determinante para la competitividad de la empresa y de los sectores
productivos. En este sentido, la vinculación de la empresa con las
universidades y centros de capacitación es un elemento esencial de la
política industrial para asegurar el desarrollo de una competitividad
sostenible.

4. Estimular la integración de cadenas productivas, incorporando una mayor


articulación entre la micro, pequeña, mediana y grande empresa a través de
conglomerados ("clusters"), que acerquen empresas nacionales y
regionales de manera que se logre el mejoramiento sistemático de la
productividad y de la competitividad.

5. Continuar y hacer más efectivo el apoyo del Estado a favor del desarrollo
competitivo de las micro, pequeña y mediana empresas industriales
(MIPYMIS) en base a criterios de mercado, por su versatilidad productiva y
su contribución al desarrollo social.

6. La política industrial requiere de un estado moderno, proactivo, con niveles


y formas de intervención adecuada y de instituciones eficientes que puedan
administrarse de acuerdo a las exigencias de la globalización. Para ello es
necesaria la provisión eficiente, eficaz y oportuna de los bienes públicos,
tales como la información especializada y las estadísticas industriales,
requeridos para apoyar el mejoramiento de la competitividad de las
empresas.

7. Incorporar todas las regiones del país en el proceso de industrialización,


contribuyendo a su integración en la economía nacional y al mejoramiento
de su desarrollo social con la participación activa de los gobiernos locales y
otros actores relevantes.

8. Reconocer el papel preponderante del conocimiento en el desarrollo


competitivo de la industria nicaragüense y facilitar su acceso a todos los
actores de la sociedad

9. El eje orientador de la política industrial es el desarrollo y la innovación


tecnológica que requiere la satisfacción de la demanda en los mercados, a
través de sus parámetros de calidad, precio y oportunidad de entrega de los
bienes y servicios industriales y que necesitan los actores industriales como
instrumento de acceso al conocimiento.

55
10. Reconocer lo imprescindible que es la aplicación de medidas ambientales,
tales como el uso de tecnologías limpias, para asegurar el desarrollo
industrial sostenible.

11. La inversión extranjera directa y en particular las alianzas estratégicas con


nacionales, es parte integral de la política industrial y es un elemento
facilitador de mayores recursos para la inversión, transferencia de
tecnología, prácticas gerenciales modernas y conocimiento de los
mercados internacionales.

VI. Componentes de la Nueva Política Industrial de Nicaragua

A continuación se presentan los componentes más relevantes de la política de


desarrollo industrial de Nicaragua. Para cada uno de los componentes se
presenta primeramente una caracterización de los mismos, analizando
brevemente la problemática existente que inhibe el desarrollo del sector
industrial del país. Posteriormente, se presentan sugerencias de acciones a
seguir en el corto, mediano y el largo plazo, tendentes a superar los obstáculos
existentes en cada uno de ellos para permitir un desarrollo industrial vigoroso en
el futuro.

Cabe mencionar aquí nuevamente que el eje orientador de la política industrial


es la relación Mercado - Tecnología, y que dado el proceso de globalización en
marcha, que no hace diferencia entre los
mercados nacionales e internacionales, así como el tamaño relativamente
pequeño de la economía nicaragüense, la política industrial debería tener una
fuerte orientación hacia la competitividad en un mercado abierto y con alta
participación de las exportaciones.

En este sentido, debe recordarse que las exportaciones de Nicaragua son muy
inferiores a sus importaciones, por lo cual la política industrial debe constituirse
en un fuerte contribuyente de la reducción de la brecha comercial, creando las
condiciones adecuadas para una viabilidad sostenible de la economía
nicaragüense en el largo plazo. Es por ello que las políticas de comercio exterior
son parte integral de la política industrial.

Por otra parte, es importante mencionar que ya existen en Nicaragua proyectos y


programas, financiados por organismos internacionales, que están relacionados
con algunos de los componentes que aquí se presentan. En ese sentido, no se
trata, con la presente propuesta, de incurrir en una duplicación de esfuerzos,
pero sí de enmarcar dentro de una sola propuesta de política industrial, a todos
aquellos elementos que se consideran parte de la misma.

A la hora de identificar las acciones y definir su implementación, deben


considerarse los proyectos actualmente en marcha e incorporarlos dentro de la
política industrial, de manera que exista la coordinación requerida, y además se
realice el seguimiento necesario de las acciones que se están o no se están

56
desarrollando, a fin de ejecutar los diferentes componentes de la presente
propuesta de política industrial.

A. La Institucionalidad Pública y Privada para la Política Industrial

La nueva política industrial que se propone desarrollar. conforme los capítulos


precedentes, comprende un conjunto de instrumentos y mecanismos que
tienen como objetivo impulsar un desarrollo industrial acorde con el concepto
de proyección y generación de ventajas competitivas sostenibles para las
empresas y el crecimiento de los sectores productivos. Como consecuencia, es
necesario redefinir y articular sólidamente a los actores públicos y privados e
instituciones que deberán asumir la responsabilidad de asegurar el
cumplimiento de las propuestas de corto, mediano y largo plazo.

Al estudiar y comparar las experiencias de los países en desarrollo en el


contexto de economía cerrada, se observa que el margen de intervención de
los gobiernos se amplió exageradamente en muchos casos, dando lugar a que
los gremios empresariales y las empresas dirigieran sus esfuerzos de
concertación a mantener o ampliar en muchos casos la protección y privilegios a
sus actividades y a la defensa de producciones altamente ineficientes, en
muchos casos, con impactos negativos hacia los consumidores.

De otra parte y como consecuencia del cambio de modelo económico hacia la


apertura y la globalización, la acción gubernamental en muchos casos viró
radicalmente hacia una actitud indiferente o pasiva, en el mejor de los casos, en
detrimento del desarrollo de la industria en el nuevo entorno, contribuyendo así
a la des-industrialización del aparato productivo y a una mayor preponderancia
de las importaciones, desplazando la producción local y agudizándose, en
consecuencia, el déficit de balanza comercial y el menor empleo productivo.
Esta situación es en parte un reflejo cierto de buena parte de los resultados en
materia industrial y agroindustrial de la reciente década de los noventa.

Sin embargo, las experiencias particularmente de los países industrializados en


contextos de apertura y el viraje de políticas en países en desarrollo, hacia un
papel del estado más activo y más promotor como respuesta a los
desequilibrios y limitaciones del rol exclusivo otorgado al mercado, han
favorecido nuevas políticas de industrialización.

En suma, estas nuevas políticas, analizadas en el presente documento,


comprenden la reestructuración del aparato productivo y atienden a contribuir a
aumentar la competitividad de los sectores y empresas, concentrar más
esfuerzos en elevar la calidad de la educación y los recursos humanos, favorecer
la innovación tecnológica y la gerencia del conocimiento, apoyar a las empresas
con esquemas novedosos de financiamiento y aprovechar el mayor espacio de
mercado que ha producido la globalización. Todo ello mediante una estrecha
colaboración entre el sector público y privado, gremios, asociaciones,
universidades y organizaciones no gubernamentales.

57
Por otra parte, son constitutivos del conjunto de mecanismos e instrumentos
de la política industrial, nuevos desarrollos institucionales que deberán asegurar
la coherencia, eficiencia y eficacia de ésta en forma integral. Más exigente aún
se torna este requerimiento ante la demanda de una mayor coordinación con
otras políticas económicas, su seguimiento y rápida respuesta debido a los
cambios inducidos por la informática, las telecomunicaciones y la mayor
participación de redes virtuales en la actividad productiva, como factor que
contribuye estratégicamente a la dinámica de los negocios.

La consideración y estudio de las cadenas productivas y de sus “clusters”


toman especial relevancia, ya que al ser necesario identificar los parámetros de
su competitividad, es obligante la superación de viejos modelos conceptuales y
dicotomías en las cuales, entre otros, se enfrentó a la industria y la agricultura,
al mercado interno versus el mercado externo o al mercado local versus las
exportaciones. Dilemas estos que en las nuevas condiciones producto de la
globalización no deberían contraponerse, por cuanto ellos habrán de dirimirse a
favor de aquellas actividades de cadena productiva que actual y potencialmente
contribuyan a un crecimiento dinámico, sostenible y competitivo de la economía.

Así, por ejemplo, al aplicar los mecanismos e instrumentos que promuevan el


potencial agroindustrial de Nicaragua será indispensable considerar en forma
integral las alternativas de la relación intersectorial industria-agricultura, que
profundicen hacia el aprovechamiento y generación de ventajas competitivas de
los diferentes segmentos de sus cadenas productivas. Ello demanda un sólido
mecanismo interinstitucional de coordinación y apoyo.

Las principales manifestaciones de la situación en la cual se ha desenvuelto el


quehacer de las instituciones publicas y privadas respecto de sus impactos
sobre los resultados de la política en el sector industrial se refieren, en primer
lugar, a las limitaciones de las cámaras y asociaciones en su gestión ante las
instancias gubernamentales.

La necesidad de llevar a cabo estudios avanzados sobre la política económica,


la macroeconomía, estudios y diagnósticos sectoriales y de cadena productiva,
situación y potencialidad de los mercados externos, y acerca del mayor
aprovechamiento y promoción estratégica de las exportaciones y nuevas
oportunidades de negocios, son parte de las áreas insatisfechas de la actividad
gremial.

Otros requerimientos, no menos importantes para apoyar la gestión empresarial


y pública, están íntimamente relacionados con la capacitación gerencial, la
gestión de la tecnología, la gestión de la calidad, los procesos de mejoramiento
continuo, la gerencia del conocimiento y el apoyo permanente y generación de
estrategias conjuntas con el sector gubernamental para las negociaciones
internacionales.

A su vez, se ha observado que el sector público, limitado por la disponibilidad de


recursos, requiere de mayor información sobre la situación y perspectivas de
sectores productivos existentes y nuevos en la industria y la agroindustria, la

58
tecnología, la administración activa de los acuerdos comerciales internacionales,
el mayor aprovechamiento de las oportunidades que brindan los tratados de la
integración, de la OMC, de la promoción sistemática de oportunidades de
inversión en el país y del apoyo a la conformación de alianzas estratégicas para
avanzar en nuevos proyectos industriales.

La superación, entre otras, de las limitaciones anotadas, así como el mayor


entendimiento, voluntad y acción de coordinación entre los sectores público y
privado, favorecerán en gran medida la gobernabilidad de las instituciones y en
consecuencia, del país como un todo.

Tres factores principales requieren de la mayor atención desde la óptica de la


política industrial, a saber:

a) la clara identificación y coordinación con políticas complementarias,


b) el fortalecimiento de las instituciones de representación de la empresa
privada, particularmente de la Cámara de Industrias de Nicaragua,
CADIN; y,
c) la conformación de nuevos mecanismos interinstitucionales que proyecten
la política industrial hacia una dimensión de mayor compromiso para
satisfacer los requerimientos de crecimiento económico y contribuir
significativamente a las demandas sociales.

1. COORDINACIÓN DE POLÍTICAS

Además de la estabilidad macroeconómica compatible con el desarrollo


productivo que constituye una condicionante de la política industrial, se requiere
de la coordinación y acción conjunta al menos de las siguientes políticas y sus
instituciones pertinentes.

Estas áreas se consideran íntimamente asociadas con la política industrial,


debido a sus altos grados de complementariedad, señalándose que una visión y
actuación aislada de una política determinada, no tendrá los efectos favorables
que se buscan sobre el desarrollo del país, y que más bien podría causar efectos
negativos.

a) Política Comercial Externa o Sector Externo: Conforme el acápite c) de


estos componentes de la política industrial, las interrelaciones con la política
industrial están asociadas con las áreas de promoción de exportaciones, la
negociación de tratados y acuerdos de alcance bilateral y multilateral, el
desarrollo de estrategias de negociación con la participación del sector
privado, y el seguimiento, difusión y apoyo al sector productivo en la
identificación de oportunidades de negocios derivadas de dichos acuerdos.
Igualmente en la promoción de las exportaciones que permitan captar nuevos
mercados y consolidar los existentes.

De igual manera se establecen vínculos de la mayor importancia con la


política industrial en las actividades relacionadas con la atracción de la
inversión extranjera, así como en el soporte institucional necesario para la

59
generación de alianzas estratégicas con empresas e instituciones de la
región y de terceros países, encaminadas a buscar complementariedades
productivas, transferencia y captación de tecnologías y de financiamiento.

Este es el caso de las nuevas oportunidades que pueda brindar la Iniciativa


de la Cuenca del Caribe así como una utilización más amplia y oportuna de
las zonas francas para el desarrollo industrial y su potencialidad de
incorporar en la cadena de producción o de maquila las capacidades
industriales productivas del país.

b) Política Arancelaria: Dentro del campo de la Política Comercial Externa se


inscribe la política arancelaria, la cual incluye el arancel de importación y el
arancel temporal de protección (ATP) que afecta a las materias primas
industriales y a los bienes de capital procedentes de fuera de Centroamérica,
cuyas distorsiones han ocasionado efectos negativos sobre el sector
industrial.

La eliminación de estas distorsiones, la readecuación del arancel a los


objetivos de esta política industrial y a la nueva etapa de la integración
económica centroamericana (Unión Aduanera), deberán colocar a Nicaragua
en una mejor posición competitiva y estimular la reactivación y transformación
del sector industrial.

c) Política Fiscal: La política macroeconómica en esta materia deberá revisar


el sistema impositivo, tanto nacional como municipal a fin de adecuarlo en lo
que corresponda a las necesidades del desarrollo productivo, de tal manera
que la carga de impuestos recaiga principalmente en la etapa de
comercialización de los productos y no sobre los factores de la producción.

d) Política Ambiental o Actividades Ambientales: En las áreas de promoción


del desarrollo productivo sostenible, la producción limpia, la reconversión de
procesos que menoscaban el medio ambiente y la difusión de las
tecnologías pertinentes.

e) Política de Ciencia y Tecnología: En el conocimiento y aplicación de la


tecnología en todas y cada una de las etapas de valor agregado tanto de las
cadenas como de los procesos productivos

Se constituye en relación estratégica con la política industrial por cuanto


determina la capacidad competitiva de las empresas respecto de sus
factores de calidad, precio, oportunidad de entrega al mercado y satisfacción
de las expectativas del cliente.

f) Política Agropecuaria: La relación con la política industrial comprende los


factores de competitividad de los segmentos básicos industria - agricultura,
condiciona la participación en los mercados de productos agroindustriales de
mayor valor agregado y, respecto de sus relaciones de cadena productiva
con el sector pecuario, establece las alternativas de abastecimiento en
producciones tales como las manufacturas del cuero y calzado.

60
g) Política Educativa: Se relaciona como factor determinante de la
competitividad por cuanto comprende el desarrollo de procesos educativos y
de aprendizajes necesarios para el desarrollo del recurso humano y el mejor
aprovechamiento de la Universidad y centros especializados de formación y
de estudios superiores como centros generadores de conocimiento.

h) Políticas de Informática y de Telecomunicaciones: Relacionan


íntimamente los campos de la comunicación y la captación y transformación
de la información en conocimientos productivos que tienen un impacto
significativo en la dinámica de los procesos productivos de bienes y servicios
industriales y en la competitividad de las actividades de comercialización,
penetración y consolidación de los mercados

La combinación y convergencia de las mencionadas políticas, constituyen


factores determinantes para la competitividad del país, como una suma de los
esfuerzos de las empresas para mejorar su capacidad competitiva interna, y
por otra parte, del mejoramiento de las condiciones del entorno como una
función propia del Estado.

En tal sentido, la competitividad del país constituye una resultante de la


conjugación de las diferentes políticas y de los esfuerzos empresariales.

En el anexo de Aspectos Institucionales, se relaciona una muestra de


entidades públicas y privadas que desarrollan actividades importantes en las
políticas antes indicadas, que son determinantes en la ejecución y éxito de
la política industrial.

2. FORTALECIMIENTO DE LA CAMARA DE INDUSTRIAS DE NICARAGUA


(CADIN)

La operatividad de los mecanismos e instrumentos de la política industrial


requiere de instituciones eficientes tanto del sector público como privado, con un
alto grado de articulación y coordinación. Desde el punto de vista de las
instituciones privadas, cámaras y asociaciones, es necesario avanzar en la
búsqueda de consensos activos en las áreas de la industria, agroindustria, los
servicios industriales, la pequeña y mediana empresa y el comercio de bienes y
servicios industriales.

A este respecto debe anotarse el avance del Proyecto ONUDI / CADIN, los
esfuerzos de ésta Cámara de Industriales para ampliar su visión estratégica y
sus actividades de apoyo a los empresarios, y su decisión de presentar a través
de este documento las bases e instrumentos de una nueva política industrial.

Para proyectar estas actividades, CADIN debe reforzar su capacidad


institucional, no solamente mediante el apoyo de sus afiliados, sino a través de
alianzas con otras instituciones y programas de desarrollo empresarial, el apoyo
del gobierno y la cooperación internacional, para lograr el cumplimiento
exitoso de sus tareas habituales y las que resulten de los lineamientos de la
nueva política industrial.

61
Para ello CADIN requiere de la generación y canalización de nuevos recursos
que sean la base para la ejecución de programas de mejoramiento continuo
que permitan elevar su nivel técnico y de servicios.

Las áreas básicas de la actividad y gestión de apoyo empresarial e institucional


de CADIN están comprendidas en los propios componentes de la nueva política
industrial (Capítulo VI). En consecuencia, será necesario estructurar la
organización en el corto plazo, para responder a los retos y prioridades que se
plantean, a los nuevos instrumentos y mecanismos y a la nueva organización
Interinstitucional que tendrá bajo su responsabilidad la coordinación integral de
esta política.

Para avanzar sobre este propósito, será necesario conformar una nueva
instancia institucional que aglutine a las organizaciones empresariales
promotoras y ejecutoras del desarrollo industrial, en la forma propuesta en el
acápite siguiente.

3. INSTANCIA EMPRESARIAL PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL (IEDI)

La INSTANCIA EMPRESARIAL PARA EL DESARROLLO INDUSTRIAL (IEDI),


actuará como el núcleo de coordinación y conducción de las actividades del
sector privado para impulsar el desarrollo industrial. Será el principal motor para
estudiar, proponer, gestionar, promover la ejecución de los acuerdos, decisiones
y medidas para reactivar y transformar el sector industrial. Tendrá iniciativa
propia, capacidad de ejecución por medio de las Cámaras y Asociaciones que la
componen y será un instrumento de gestión ante los organismos del Estado y de
la Cooperación Internacional.

Estará conformada por representantes de CADIN, Consejo de PYMI´s, ANIEX y


otras organizaciones empresariales vinculadas al desarrollo industrial y
agroindustrial.

La Instancia Empresarial coordinará al sector privado en lo relacionado con las


propuestas y la ejecución de la política industrial; realizará análisis permanente
de la situación del entorno y de los elementos que pueden estimular u
obstaculizar el desarrollo del sector. Para ello deberá unificar los esfuerzos
organizativos, logísticos y económicos, para optimizar los recursos y la
capacidad de gestión ante el Gobierno y la Cooperación Internacional.

La Instancia Empresarial, podrá dirigir sus planteamientos directamente al


“Consejo Superior para el Desarrollo Industrial”, o en su caso, a las Comisiones
Temáticas y por Ramas o Actividades Productivas y a cualquier otra entidad del
sector público o privado que pueda coadyuvar al cumplimiento de los objetivos
del desarrollo industrial.

Le corresponderá realizar propuestas de políticas, medidas y acciones que


contribuyan a mejorar la competitividad del entorno en que se desenvuelven las
empresas, para reactivar y acelerar el proceso de industrialización del país

62
Asimismo esta Instancia presentará a las Comisiones, iniciativas para la
identificación de oportunidades de desarrollo por ramas, actividades, cadenas
productivas y “clusters”; y promoverá el desarrollo empresarial para alcanzar los
objetivos planteados en la política industrial.

Con el objeto de cumplir este propósito, realizará las gestiones necesarias para
promover el desarrollo institucional de los gremios de productores y la eficiencia
de las propias empresas para que puedan colocarse en posición de competir en
el nuevo marco del comercio internacional.

4. LAS COMISIONES

Son grupos de trabajo técnico-empresarial de alto nivel para la elaboración de


las propuestas y para coordinar las acciones que garanticen la ejecución de los
acuerdos y decisiones que se adopten en materia de política industrial. Las
comisiones serán de dos tipos según la naturaleza del tema:

a) Comisiones temáticas:

Abordarán los temas generales o componentes de la política industrial que se


relacionan con la adecuación del entorno para aumentar la eficiencia y la
competitividad de las empresas y del país en general. En estas comisiones se
discutirán temas relacionados con las vinculaciones entre la política
macroeconómica y la política industrial; el financiamiento; la tecnología y en
general la coordinación entre la política industrial y el resto de las políticas.

b) Comisiones por Ramas y Actividades Productivas:

Les corresponderá realizar los estudios, diagnósticos y propuestas de


articulación competitiva de las Ramas y Actividades Productivas; conformación
de cadenas productivas, comerciales, transporte y servicios; la conformación de
“clusters”; y la identificación de la actividades con mayores oportunidades, hacia
donde deben dirigirse la capacidad de promoción y gestión empresarial y los
instrumentos de apoyo concreto del Estado.

Estas Comisiones deberán estudiar y proponer mecanismos y formas de


articulación entre la pequeña y mediana industria, la industria mayor y las Zonas
Francas, así como entre el sector agrícola, el sector industrial y el comercio de
exportación.

Las Comisiones serán establecidas por la Instancia Empresarial y conformadas


por miembros del sector empresarial, delegados de universidades y consultores.
Estos delegados deberán tener buen conocimiento de los temas a tratar y el
suficiente nivel de representatividad para pronunciarse en nombre de las
organizaciones correspondientes.

63
5. CREACIÓN DEL CONSEJO SUPERIOR PARA EL DESARROLLO
INDUSTRIAL

El desarrollo y ejecución efectiva de las diferentes áreas y mecanismos de la


política industrial ,y como consecuencia el diseño y puesta en marcha de
nuevos programas y proyectos y la consolidación de aquellos que se
encuentran en operación, requiere de un mecanismo de coordinación muy bien
armonizado entre las diferentes instancias institucionales del sector público y
privado, con la suficientes representatividad y la coordinación del nivel superior
de la política industrial.

El Consejo Superior para el Desarrollo Industrial se constituiría en un mecanismo


para fortalecer y apoyar los procesos de análisis, decisión y acción de las
diferentes entidades involucradas en el desarrollo industrial del país y contribuiría
al diseño de políticas públicas y empresariales conducentes a promover el
desarrollo industrial de las diferentes regiones del país, el espíritu empresarial y
la creación de empresas industriales que impulsen el crecimiento y desarrollo de
la economía.

Mediante la contribución de la acción de coordinación del Consejo de Desarrollo


Industrial se espera agilizar y ampliar la actividad empresarial y restituir la confianza y
mayor credibilidad de los diferentes actores productivos en sus instituciones. El Consejo
se proyectaría como el foro idóneo de la acción interinstitucional y la armonización de
sus objetivos de manera que, al trascender de la coyuntura y el corto plazo, concentre
los esfuerzos de las instituciones representadas hacia el crecimiento competitivo del
aparato productivo industrial

El Consejo Superior para el Desarrollo Industrial estará adscrito al Ministerio de


Fomento, Industria y Comercio e integrado por:

Ministro de Fomento, Industria y Comercio MIFIC, quien lo presidirá.


Ministro de Agricultura, MAG-FOR
Ministro del Ambiente y Recursos Naturales, MARENA
Presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua, CADIN
Presidente de la Asociación Nicaragûense de Industriales Exportadores, ANIEX
Presidente del Consejo MIPYMIs
Rector de la UNI

El Secretario Ejecutivo de carácter permanente será nombrado por el propio


Consejo. AsImismo se conformarán Secretarías Técnicas especializadas
conforme los temas, programas e instrumentos de la política industrial.

A este efecto serán miembros de dichas Secretarías, entre otros, el Gerente


General del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), el Secretario Ejecutivo
de Consejo Nicaragüense para la Ciencia y la Tecnología (CONICYT), el
Secretario Ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas, el Director General de
Instituto Nacional de Formación Técnica (INATEC) y el Director del Instituto para
la Pequeña y Mediana Empresa (IMPYME).

El Consejo Superior para el Desarrollo Industrial aprobará su propio


reglamento de operación y tomará en consideración la incorporación de otras
instituciones públicas y privadas, conforme lo requieran los temas

64
especializados y la función de coordinación interinstitucional. Especial atención
se recomienda a la participación activa del Programa Nacional de
Competitividad y de la Asociación de Municipios de Nicaragua (AMUNIC).

Asimismo, el Consejo diseñará en detalle los Programas y Proyectos


específicos, apoyará la canalización de los recursos necesarios y designará las
instituciones responsables para el desarrollo efectivo de los mecanismos e
instrumentos de la Política Industrial.

6. COORDINACION CON EL CONSEJO NACIONAL DE PLANIFICACIÓN


ECONOMICA Y SOCIAL (CONPES)

Por ser el objetivo general de esta nueva política industrial, el incremento y la


diversificación de la producción, factor esencial para el cumplimiento de los
objetivos de la estrategia nacional de erradicación de la pobreza, se considera
que las acciones desarrolladas en esta materia deberían ser respaldadas y
apoyadas por el Consejo Nacional de Planificación Económica y Social
(CONPES). En el Anexo 4 se presentan las instituciones relacionadas con el
sector industrial del país.

B. Marco Regulatorio

El actual marco regulatorio todavía constituye más un factor disuasivo que un


estímulo para la inversión nacional y extranjera y para las actividades
productivas. Algunos elementos que lo caracterizan son los siguientes:

1. La existencia de regulaciones excesivas y obsoletas;


2. el alto costo que representa la creación de una empresa;
3. la duración de los trámites para formalizar una empresa es todavía larga y de
difícil previsión;
4. las instituciones del Estado aún carecen de una cultura de “servicio al
cliente”.;
5. el marco legal e institucional es todavía débil para promover condiciones de
eficiencia, competencia y transparencia;
6. no existe un soporte científico y técnico adecuado para promover la
competitividad de la producción nacional que sirva de apoyo a la inversión
(centros técnicos, laboratorios certificados y normas);9 TP PT

9
A pesar de que se ha promulgado legislación en ese sentido, la aplicabilidad de la misma todavía dista
TP PT

mucho de ser adecuada para propiciar la competitividad internacional de los sectores productivos.

65
Por otra parte, el mercado local tiene muchas imperfecciones, le falta
transparencia, el poder de compra nacional de los salarios es muy limitado y el
nivel de información a los consumidores es todavía bajo, todo lo cual induce a
una demanda poco exigente.

Se carece de normas y patrones técnicos para garantizar y mejorar la calidad de


los productos así como para informar a los compradores sobre las características
de los mismos.

Se ha iniciado el proceso para establecer normas y laboratorios, para certificar


la calidad y para adoptar el sistema internacional de metrología, sin embargo
todavía existen muchas limitaciones organizativas, de equipo y de recursos
humanos.

De tal manera que se hace necesario avanzar en la readecuación y


simplificación del marco regulatorio, tanto por el lado de la producción, para
aumentar su fluidez y la competitividad de las empresas nacionales, y disminuir
sus costos de inversión y producción, como por el lado del mercado, para
promover la competencia, facilitar la libre participación de los agentes
económicos y aumentar el grado de satisfacción de los consumidores con los
productos nacionales.

En Nicaragua no existe una ley de fomento al desarrollo industrial en general y


tampoco de la pequeña industria en particular. El funcionamiento del sector
industrial se realiza con base en diferentes marcos normativos y regulatorios
relacionados con cada ámbito según su naturaleza.

Por tanto, el avance hacia la readecuación y simplificación del marco regulatorio,


deberá hacerse en cada ámbito, sin que necesariamente se descarte la
necesidad de una Ley de Fomento a la Transformación Productiva Industrial
para darle la categoría de prioridad estratégica nacional.

Para avanzar en el proceso de desarrollo industrial, es determinante contar con


un espacio básico, libre de obstáculos y procedimientos innecesarios o
engorrosos que retrasan y aumentan los costos de producción, comercialización
y servicios relacionados, incluyendo las actividades de exportación e
importación.

Así pues, el logro de un espacio fluido y transparente, no sujeto a decisiones


discrecionales, para las operaciones productivas y de comercio exterior, es uno
de los componentes esenciales de la política industrial.

De no cumplirse con este requisito básico, no se podrán disminuir los altos


costos de transacción que perjudican la competitividad de la economía
nicaragüense y no se podrá tampoco aprovechar la posición geográfica
privilegiada que tiene Nicaragua, en el centro de Centroamérica, con costas
hacia ambos océanos y muy cercana a sus más importantes mercados.

66
Resulta un contrasentido acelerar la apertura externa, mediante la desgravación
arancelaria, la supresión de restricciones a las importaciones y la firma de TLCs,
cuando por otra parte, a pesar de los esfuerzos realizados en algunas áreas,
como en el caso del CETREX, se mantienen y en algunos casos aparecen,
nuevos obstáculos o procedimientos internos que entorpecen y encarecen las
actividades productivas y comerciales de origen nacional, con lo cual se coloca a
la producción nacional en desventaja competitiva en relación con las
importaciones.

En el documento “Informe sobre Limitaciones Operativas al Proceso Exportador


e Importador en Nicaragua”, elaborado en Enero del año 2000 por una Comisión
de AMCHAM, el CEI y la Cámara de Agentes Aduaneros (CADAEN), se
determinó que para aumentar la fluidez del sistema de comercio exterior es de la
mayor importancia “revisar los regímenes y procedimientos de la Dirección
General de Aduanas, como la institución formal que más incide en todas las
operaciones de exportación e importación y es parte del sistema aduanero
internacional”.

Así mismo, se clarificó “que la Aduana no es sólo el organismo responsable de


percibir los impuestos de importación, sino que es el principal instrumento de la
política de comercio exterior del país. Por tanto, por allí se debiera comenzar el
proceso de clarificación y agilización de los trámites, escuchando a los usuarios
del sector privado exportador e importador”.

A pesar de lo anterior, muy poco se ha logrado avanzar en este campo, aún


cuando se ha manifestado una buena disposición por parte del gobierno.

Por otra parte, en el marco de las normas de la OMC está permitida cierta
flexibilidad a los países que como Nicaragua tienen un ingreso per-cápita inferior
a los US$ 1,000.00, lo cual permite cierta equiparación en las condiciones en
que se ofrecen bienes y servicios nacionales respecto a los importados o
exportados al mercado internacional. Esta disposición permite a los países de
menor desarrollo, un período de rehabilitación que puede ser aprovechado como
instrumento de política industrial.

PROPUESTAS

Corto Plazo

• Realizar una revisión de todo el proceso productivo y exportador del país,


desde la importación y compra local de materias primas, hasta la distribución
o exportación de productos terminados, desde el punto de vista del sistema
normativo, regulatorio y de procedimientos, a fin de identificar y ejecutar
acciones concretas para suprimir los obstáculos existentes. Esa revisión
deberá ser seguida de acciones específicas de simplificación y agilización de
trámites y procedimientos para la operación de empresas en el país,
considerando propuestas ya existentes.

67
• Impulsar la readecuación y simplificación de las normas y regulaciones
relacionadas con el establecimiento y operación de las empresas y con el
libre funcionamiento del mercado interno.

• Revisar la Ley de Contrataciones del Estado y sus normas reglamentarias


para que se establezca una preferencia a favor de las empresas establecidas
en Nicaragua, que oferten bienes y servicios en condiciones adecuadas de
calidad y precios, de conformidad con lo permitido por las normas de la OMC.
Lo anterior es también válido para las PYMES y los gobiernos municipales.

• Definir la participación de las cámaras y asociaciones empresariales en los


procesos de contrataciones del Estado.

• Simplificar y agilizar los trámites del Régimen de Zonas Francas y del


Proyecto de nueva Ley de Admisión Temporal para el Perfeccionamiento
Activo y la Facilitación de las Exportaciones.

• Simplificar y agilizar los trámites para el establecimiento de nuevas empresas


industriales y para la radicación de la inversión extranjera en el país.

• Gestionar y negociar con los gobiernos de Honduras y Costa Rica que se


establezcan horarios de 24 horas en las aduanas fronterizas, así como el
suprimir los obstáculos al libre tránsito de mercancías y personas.

• Suprimir los requisitos de solvencia fiscal para las operaciones de


exportación e importación de insumos y otros materiales para la producción.

• Establecer un Centro de Arbitraje Aduanero, con participación de las


organizaciones privadas.

• Favorecer, mediante normas promocionales y la supresión de obstáculos y


limitaciones, una mayor articulación entre las PYMES industriales, el resto del
sector industrial y las empresas de las Zonas Francas.

Mediano Plazo

• Suprimir las distorsiones del sistema impositivo, para que la carga de


impuestos no se aplique en la etapa productiva, sino en la de
comercialización de los productos, así como también, para que los
procedimientos sean más fluidos y faciliten el desarrollo de las actividades
productivas.

• Continuar con la desregulación de los procedimientos de exportación e


importación, principalmente, en cuanto a la necesidad de reorganizar la
administración aduanera en su conjunto, para hacerla un instrumento ágil del
comercio internacional.

68
• Avanzar en la elaboración de normas técnicas y comerciales como
instrumentos de fortalecimiento de la capacidad nacional para competir en el
mercado local y en los mercados externos.

Largo Plazo

• Lograr que la desregulación económica sea parte integral de las políticas de


fortalecimiento de la competitividad de las empresas nicaragüenses.
• Hacer de las instituciones del estado un aliado y servidor efectivo y eficiente
en la prestación de servicios a las empresas.

C. Política Comercial Externa, Promoción de Exportaciones y Atracción de


Inversiones

1. Política Comercial Externa

Nicaragua es signatario de los acuerdos comerciales de la Ronda Uruguay y


miembro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). También es miembro
del Sistema de Integración Centroamericana y ha suscrito Tratados de Libre
Comercio con México, República Dominicana y Chile, Acuerdos de Comercio e
Inversiones con otros países de América Latina, y está negociando tratados de
libre comercio con Panamá y Canadá, conjuntamente con los demás países de
la región centroamericana.

Paralelamente es país beneficiario de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC)


y participa del Sistema de Preferencias Generalizadas (SGP), que le permiten
tener acceso a los mercados de EUA, la Unión Europea y otros países
desarrollados en condiciones preferenciales de comercio.

Asimismo, Nicaragua participa activamente en las negociaciones para conformar


el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que se espera iniciar en el
año 2005.

Dichos acuerdos internacionales de comercio se corresponden con el proceso de


apertura unilateral que Nicaragua ha venido impulsando en los últimos años y
tienden a acentuar el grado de apertura comercial del país. Sumando las
exportaciones con las importaciones de 1999, por ejemplo, resulta un total de
US$ 2, 340 millones que corresponden aproximadamente al 100% del PIB, lo
cual evidencia un grado de apertura extraordinario de la economía de Nicaragua.

Sin embargo, la acelerada firma de nuevos tratados de libre comercio no es el


resultado de una expansión de la capacidad productiva interna en procura de
nuevos mercados, sino que es inducida desde afuera por la presión de las
circunstancias del entorno político-comercial. También se origina en la estrategia
de ofrecer el acceso a nuevos y más amplios mercados, como elemento de

69
estímulo a la captación de la inversión extranjera y como parte del avance en la
construcción de una economía exportadora.

Al respecto, en diferentes foros empresariales se ha planteado al gobierno que la


apertura externa y la negociación de los Tratados de Libre Comercio, hacen
necesario, como contrapartida interna, fortalecer, diversificar y aumentar la
capacidad competitiva de la producción y las exportaciones de Nicaragua.

Ya firmados los tratados de libre comercio, ante la dinámica de la apertura y los


hechos consumados, es urgente identificar y fortalecer las capacidades reales
del sector productivo industrial para competir en el mercado interno y sus
posibilidades de abastecer los nuevos mercados, así como sus necesidades de
modernización. Falta además a los sectores productivos la información necesaria
sobre las oportunidades y los mecanismos de comercialización de productos
nicaragüenses en esos mercados, entre muchos otros factores determinantes de
su competitividad, los cuales están incluidos en los diferentes componentes de la
política industrial que se propone.

En síntesis, la firma de tratados de libre comercio no puede desligarse de la


identificación de las posibilidades que se presentan a las empresas para
aprovechar esa apertura de mercados, del apoyo requerido para adaptar la
producción a los requerimientos de las exportaciones y para penetrar los nuevos
mercados y, en general, para desarrollar la capacidad de abastecimiento de la
industria nacional.

Los beneficios de la firma de los tratados de libre comercio para la atracción de


inversiones, han sido hasta el momento bastante limitados, cuando por otra
parte, se ha incrementado la importación de bienes y servicios, con un impacto
significativo sobre la industria nacional.

Si bien es cierto que en primera instancia el consumidor resulta beneficiado, al


contar con mayor diversidad de productos, calidad y precios, también es cierto
que para poder financiar esas crecientes importaciones, se debe contar con
producción y exportaciones suficientes y capaces de cubrir la también creciente
brecha comercial. De otra manera el modelo no será sostenible.

Por esa razón, es importante vincular la firma de tratados de libre comercio con
la política industrial, en el sentido de sopesar claramente las posibilidades de
competencia que tienen las empresas nacionales, pero a la vez identificar las
posibilidades que existen en los mercados externos para promover la producción
y la exportación de bienes industriales.

Asimismo, es necesario contar con los mecanismos institucionales en el sector


público, capaces de administrar adecuadamente los tratados suscritos. En este
sentido, se trata de contar con el conocimiento y tener acceso a la información
requerida, tanto para llevar un seguimiento continuo de la evolución de los
tratados, como para tener la capacidad de reacción inmediata cuando surjan,
eventualmente, problemas de comercio desleal.

70
Paralelamente, también es indispensable acelerar la capacidad institucional del
sector público, para administrar y apoyar a los sectores productivos, en todo lo
relacionado con la elaboración y aplicación de normas técnicas, normas de
calidad, metrología, normas ambientales, sanitarias y fitosanitarias, normas de
competencia, normas de propiedad intelectual y todos los demás elementos
técnicos que influyen en el comercio de exportación e importación.

Por lo anterior, es necesario contar en las instituciones públicas


correspondientes, en especial el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio
(MIFIC), con el personal requerido y el acceso al conocimiento necesario, para
administrar los mecanismos complementarios de los acuerdos internacionales de
comercio, tanto los comerciales, como los de carácter técnico.

También debe constituirse la capacidad institucional en el sector privado, de


manera que éste pueda igualmente dar seguimiento a los efectos de la apertura
sobre las empresas industriales del país, coordinar con el sector público las
acciones a seguir y participar activamente en la definición de las políticas de
negociación comercial, para asegurar que se reflejen adecuadamente sus
intereses en las negociaciones.

Para este propósito, es de gran importancia que el sector privado cuente con el
personal debidamente calificado, que sepa interpretar adecuadamente los
conflictos comerciales que puedan enfrentar las empresas industriales del país,
a fin de que a la hora de emprender acciones por aparentes conflictos
comerciales o técnicos del comercio, tanto el sector público como el sector
privado cuenten con la capacidad necesaria para analizar, recomendar y definir
acciones conjuntas en defensa de los intereses comerciales nacionales.

2. Política Arancelaria

Dentro del campo de la política comercial externa se inscribe también la política


arancelaria, cuyas distorsiones han ocasionado grandes problemas al sector
industrial nicaragüense, comenzando con la pérdida de parte del mercado local,
la reducción de la producción y el cierre de varias empresas, o de sus
actividades productivas, para dedicarse a la comercialización del producto
importado.

En Junio de 1997 se publicó la Ley de Justicia Tributaria que entre otras


disposiciones modificó el régimen arancelario a las importaciones, con tres
efectos importantes sobre la producción industrial:

Primero, aceleró la desgravación arancelaria bajando el nivel máximo de la tarifa


de importación para productos elaborados o “techo fiscal”, del 20% al 15% y
posteriormente, en Enero de 1999, al 10%, cuando los otros países
centroamericanos, por disposición del Consejo Arancelario Centroamericano, las
mantiene en el 15%.

71
Segundo, mantuvo el denominado Arancel Temporal de Protección (ATP) del
5%, a las importaciones de bienes intermedios y bienes de capital procedentes
de fuera de Centroamérica, el cual no se aplica en el resto de países
centroamericanos, con quienes Nicaragua mantiene relaciones de libre comercio
irrestricto, y tampoco se aplica en Nicaragua a la importación de productos
elaborados en general.

Tercero, se mantuvo un nivel arancelario superior al 20% para ciertos productos


agropecuarios y agroindustriales, como los granos básicos y el azúcar, los
cuales son también materias primas industriales, mientras por otra parte, se
mantiene el libre comercio con el resto de Centroamérica para los productos
elaborados con esas materias primas.

El efecto combinado de las distorsiones anteriores, donde las materias primas


pagan más impuestos que las importaciones de productos elaborados con las
mismas, han afectado seriamente la competitividad de muchas empresas que
han preferido convertirse en importadoras o trasladarse a otros países de
Centroamérica, para desde allí, exportar sus productos hacia Nicaragua en
régimen de libre comercio.

3. Promoción de Exportaciones

En el año 1991, como complemento de la política de apertura externa, se


promulgó el Decreto Ley No.37-91 de Promoción de Exportaciones Tradicionales
y No Tradicionales, el cual establece exoneraciones de los derechos de
importación de insumos y maquinaria, y del Impuesto General de Ventas (IGV)
por las compras locales, proporcionales a las exportaciones efectuadas fuera del
área centroamericana; adicionalmente, sólo para el caso de las exportaciones no
tradicionales fuera de Centroamérica, contemplaba la exoneración, también
proporcional, del Impuesto sobre la Renta y el otorgamiento de un Certificado de
Beneficio Tributario (CBT) equivalente a un porcentaje descendente del valor
FOB de exportación, del 15% en 1992 al 5% en 1997.

Las exportaciones, principalmente las no tradicionales, aumentaron


significativamente desde 1993 a 1997 y se redujo la brecha comercial durante
ese período. Sin embargo, la situación de las exportaciones y del balance
comercial se revirtió a partir de 1998.

En la actualidad dicha ley continúa vigente únicamente en la parte de las


exoneraciones de los derechos arancelarios de importación y del IGV, aunque
con muchas limitaciones en su aplicación, principalmente en el caso del IGV y de
las exportaciones al resto de Centroamérica, por problemas de interpretación de
la Ley y por la falta de mecanismos fluidos para otorgar las exoneraciones.

En diferentes oportunidades los foros empresariales han reclamado a las


autoridades del gobierno que se declare formalmente como Prioridad Nacional el
incremento y diversificación de la producción y las exportaciones.

72
Lo anterior implica, según los mismos foros empresariales, “acelerar la
transformación productiva y comercial y hacer más fuerte y competitivo nuestro
sistema productivo y exportador, para lo cual se requiere la participación
coordinada del sector público (gobierno central y municipalidades) y del sector
privado directamente involucrado en estas actividades”. (1er. Congreso Nacional
de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales).

Dichos reclamos han sido escasamente escuchados; únicamente el Ministerio


de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) ha mostrado receptividad y
sensibilidad al respecto, pero no se cuenta todavía con una estrategia nacional
de fomento de exportaciones, que involucre a todo el Poder Ejecutivo, a la
Asamblea Nacional, a las Municipalidades y a la sociedad civil.

Actualmente, después de tres años de discusión entre el gobierno y el sector


privado, se encuentra en la Asamblea Nacional un Proyecto de Ley de Admisión
Temporal para el Perfeccionamiento Activo y de Facilitación de las
Exportaciones, que vendría a regular el régimen de admisión temporal y aclarar
temas muy simples pero importantes, como por ejemplo, que las exportaciones
al resto de Centroamérica constituyen realmente “exportaciones” para los efectos
de la Ley.

Dicha Ley es necesaria y urgente de aprobar; sin embargo, contiene algunos


trámites administrativos que de aplicarse restrictivamente podrían restar fluidez
al proceso exportador y ocasionar costos adicionales a las empresas. Además,
en el proceso de discusión, han perdido fuerza algunos conceptos básicos, como
el de la suspensión de impuestos fiscales y municipales a las exportaciones
indirectas, es decir, a las ventas de materias primas locales a empresas que las
habrán de transformar para la exportación, con lo cual podría debilitarse la
articulación del proceso productivo, afectando particularmente a la Pequeña y
Mediana Industria.

Por el momento, puede afirmarse que no existen los mecanismos idóneos para
fomentar la producción y las exportaciones, más allá del limitado y discrecional
mecanismo de exenciones y el mantenimiento de una relativa estabilidad
macroeconómica, lo cual no es suficiente para realizar el impulso extraordinario
que necesita el país en esta materia.

Por otra parte, en cuanto a los mecanismos institucionales, es importante


mencionar la creación en 1992 del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI),
como sociedad civil sin fines de lucro, con participación mixta del sector público y
del sector privado y el apoyo de la cooperación internacional, para la promoción
de las exportaciones y la atracción de inversiones extranjeras.

El CEI ha realizado una destacada labor, aunque limitada por las debilidades del
entorno. Ultimamente ha fortalecido e institucionalizado sus relaciones con las
organizaciones del sector privado y el gobierno, así como su participación en
diferentes foros relacionados con la producción exportable y las exportaciones, y
se encuentra en camino de convertirse realmente en el “centro focal” promotor
de las exportaciones e inversiones.

73
Su fortalecimiento, transformación y participación en la formulación y ejecución
de una política industrial es determinante, por cuanto constituye un instrumento
idóneo para percibir las señales del mercado exterior y contribuir a la
identificación de los productos y tecnología requeridos, como porque es la única
entidad mixta, estatal y privada, capaz de conjugar las necesidades de la política
industrial, con la promoción de la inversión extranjera.

Sin embargo, el CEI no cuenta con el suficiente financiamiento para hacer una
efectiva labor de promoción de las exportaciones y para gestionar la ayuda y
asistencia técnica requerida por las empresas exportadoras y potencialmente
exportadoras, especialmente la pequeña y mediana empresa, que es la que más
requiere de este tipo de asistencia.

El CEI se encuentra, por tanto, limitado para ofrecer sus servicios de


capacitación, información sobre precios, productos y mercados, facilitar la
participación en ferias internacionales, organizar misiones comerciales al
exterior, promover y asistir a las empresas en la generación de mayor valor
agregado en la producción exportable mediante el fomento de alianzas
estratégicas (consorcios y otras formas de organización) entre empresas
nacionales proveedoras, procesadoras y de comercialización internacional, entre
otros servicios de importancia para las empresas.

No menos importante es la simplificación de trámites y procedimientos para la


exportación e importación, de manera que ellos no se conviertan en obstáculos o
en mayores costos de transacción que afecten la competitividad de las
empresas.

El Centro de Trámites de las Exportaciones (CETREX), se encuentra en un


proceso de transformación administrativa para aumentar su eficiencia en el
cumplimiento de sus objetivos, en la comprensión de la gran importancia de
contar con mecanismos ágiles, pero a la vez sencillos, en cuanto a los trámites
que han de realizarse para la gestión de exportación en el país.

Continúa pendiente la conformación y consolidación de un verdadero y eficiente


Sistema Productivo y Exportador, capaz de reinsertar adecuadamente a
Nicaragua en el nuevo contexto de la economía y el comercio internacional. La
creación de dicho Sistema podría apoyarse en una nueva Ley de Estímulo a la
Transformación Productiva y Exportadora, pero el cumplimiento de sus objetivos
siempre dependerá de la capacidad de las organizaciones públicas y privadas y
de la eficiencia de las empresas.

En este contexto, es fundamental que la Comisión Nacional de Promoción de


Exportaciones (CNPE), se fortalezca y agilice en el cumplimiento de la función
que le corresponde como rectora e impulsora del proceso exportador del país.

4. La atracción de inversiones extranjeras

La atracción de inversiones extranjeras para la exportación, es un factor de vital


importancia para la reactivación de la economía nicaragüense y la generación de

74
empleo, precisamente en una población que sufre de altos niveles de desempleo
abierto y subempleo (en conjunto aproximadamente el 50% de la PEA).

El desarrollo de las Zonas Francas es un mecanismo que ha resultado muy


efectivo en otros países de la región centroamericana y del Caribe para la
promoción de las exportaciones y la generación de empleo en el corto plazo.

En Nicaragua se han establecido desde 1992 a la fecha 39 empresas extranjeras


en las zonas francas industriales que generan alrededor de 26,500 empleos
directos, los cuales representan actualmente el 19 % del empleo total del sector
industrial del país (en ocho años de fomento del desarrollo de las zonas francas).

Para fomentar una mayor atracción de inversiones extranjeras a Nicaragua,


deben aprovecharse varios elementos coyunturales de importancia que colocan
a Nicaragua en una situación de privilegio para impulsar su desarrollo:

1. La reciente ampliación de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC),


mediante la cual las exportaciones de productos textiles a los Estados
Unidos se podrán realizar sin cuotas o libres de impuestos.

2. Al ser Nicaragua un país con ingreso per cápita menor a los US$1.000
anuales, está exenta de la obligación de los otros países de la región y del
mundo ante la OMC, de eliminar los subsidios a las exportaciones a partir
del año 2003. Se trata, específicamente, de la eliminación del impuesto
sobre la renta que las empresas gozan bajo el Régimen de Zonas Francas.

Ambos elementos colocan a Nicaragua en una situación de relativa ventaja en la


atracción de inversión extranjera, generando mayores niveles de empleo así
como mayores niveles de exportación en un plazo relativamente corto.

Si bien las empresas extranjeras actualmente en Nicaragua son en su mayoría


maquiladoras de productos textiles y como tales tienen cierto grado de volatilidad
por su sensibilidad a la estructura de costos de un país, estableciéndose tan
rápido como cerrando sus operaciones para trasladarse a otro país, se considera
que la atracción de ese tipo de inversión en los próximos años puede ser muy
beneficiosa para el país.

No obstante lo anterior, paralelamente deben iniciarse acciones para atraer otro


tipo de inversión, más sofisticada y con menor grado de volatilidad que las
empresas maquiladoras.

Adicionalmente, la atracción de inversiones extranjeras debería vincularse con la


promoción de las inversiones y exportaciones nacionales, a través de programas
tendentes a lograr un mayor asentamiento de las empresas extranjeras
exportadoras en la economía nacional, por la vía de la ejecución de programas
de mejoramiento de la industria local para convertirse y desarrollar una industria
abastecedora de empresas en zonas francas, logrando así no sólo un mayor
asentamiento de esas empresas en el país, sino también una mayor inversión,
una mayor articulación y una mayor capacidad local de abastecer nuevos
mercados.

75
Ello es especialmente importante para vincular a la pequeña y mediana empresa
con la gran empresa exportadora, con lo cual también se logra el objetivo de que
la pequeña y mediana empresa conozca los grados de exigencia y la dinámica
de las empresas en la economía internacional, de manera que se integren por
esa vía al mundo de la globalización, estando en mejor capacidad para no
solamente defender su posicionamiento en el mercado local, sino también
creando la potencialidad de exportar directa o indirectamente a los mercados
internacionales.

Muy relacionado con lo anterior está el hecho de que debe promoverse una
mayor construcción de techo industrial. Un empresario industrial relacionado con
las zonas francas estimó que una inversión de US$15 millones por año para
generar anualmente 100.000 metros cuadrados de techo industrial, en
complemento a un programa agresivo de atracción de inversiones, facilitaría el
establecimiento de la inversión extranjera en el país.

En cuanto a las zonas francas propiamente dichas, es necesario también


convertir en Ley de la República el marco legal actualmente existente para su
operación, de manera que se dé más seguridad jurídica al inversionista bajo ese
régimen.

Supuestamente el trámite para la obtención del Régimen de Zonas Francas es


bastante expedito. No obstante, debiera revisarse para evitar obstáculos
innecesarios al inversionista a la hora de establecer su operación en el país. En
ese sentido, es importante también revisar los procedimientos para el
establecimiento y operación de empresas en general en el país (no
necesariamente las empresas exportadoras).

La nueva Ley de Promoción de las Inversiones (nacionales y extranjeras), es lo


suficientemente amplia para ofrecer una cobertura legal a las decisiones de
inversión, no obstante debe enfatizarse la necesidad de suprimir obstáculos,
costos y procedimientos innecesarios para la creación y el establecimiento de las
empresas que se acojan a la misma.

Dado todo lo anterior, se sugiere emprender las siguientes acciones:

Corto plazo

• Suprimir las distorsiones del Régimen Arancelario a las Importaciones y de


los Impuestos Selectivos de Consumo, por medio de una nuevas leyes de
justicia comercial y tecnológica cuyos proyectos está proponiendo el MIFIC.

• Conseguir la aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley de Admisión


Temporal para Perfeccionamiento Activo y de Facilitación de las
Exportaciones, asegurando por la vía del Reglamento, una fácil
administración de la misma.

76
• Asegurar que la mencionada ley contenga incentivos fiscales para la
construcción de techo industrial, tendiente a la creación del espacio físico
requerido en el que se puedan instalar empresas nacionales y extranjeras.

• Impulsar un programa de atracción de inversión extranjera,10 con participación


TP PT

del CEI, tendiente a la generación de empleo y a la vez fomentar una mayor


relación con las empresas nacionales, en especial la pequeña y mediana
empresa, por la vía de un programa de fomento de una mayor integración de
esas empresas con la economía local.

• Simplificar los procedimientos para el establecimiento y operación de


empresas.

• Simplificar los procedimientos para la autorización del Régimen de Zonas


Francas para lograr su agilización.

• Continuar con la simplificación de trámites y procedimientos para las


exportaciones iniciado por el CETREX.

• Establecer un plan y compromiso del Estado para garantizar el financiamiento


necesario para el cumplimiento de las funciones del CEI, incluyendo
gestiones ante la cooperación internacional, mientras se logra la
autosostenibilidad de la Institución.

• Vincular la política de comercio exterior con la política industrial, de manera


que los acuerdos internacionales de comercio sean congruentes y
complementarios con la política industrial del país.

• Establecer una estrategia integral para el desarrollo de Zonas Francas, la


cual incluya entre otros, aspectos de mercado, costos, asuntos legales, de
infraestructura, financiamiento y de articulación con las actividades
productivas locales.

Mediano plazo

• Revisar la estructura institucional del MIFIC para asegurarse de que se


cuenta con el personal y la organización requerida para:

¾ Administrar adecuadamente los acuerdos internacionales de comercio.

¾ Fortalecer las áreas relacionadas con la promoción de exportaciones.

¾ Reforzar las áreas técnicas relacionadas con la producción y el


comercio, tales como las normas técnicas y de calidad, certificación,
metrología y sanitarias.
10
TP PT El CEI está por iniciar aun programa de atracción de inversiones, con asistencia y
financiamiento del “Foreign Investment Advisory Service” (FIAS) del Banco Mundial.

77
• Fortalecer la organización institucional en el sector privado, de manera que
se dé un adecuado seguimiento a las negociaciones comerciales
internacionales y a la evolución y administración de los tratados de libre
comercio. Se trata de que el sector privado, además de tener capacidad para
analizar su sector y las implicaciones que para éste tienen las negociaciones
comerciales internacionales, también pueda asumir un rol proactivo en
defensa de sus intereses dentro del marco de la apertura económica,
participando activamente en la definición de las estrategias y políticas de
negociación, de manera que sus intereses estén representados
adecuadamente.

• Fortalecer los servicios de las organizaciones gremiales del sector privado a


las empresas.11 TP PT

• Promulgar una Ley de Zonas Francas, de forma que las regulaciones


actuales se conviertan en instrumentos que den mayor seguridad jurídica a
los inversionistas.

• Contribuir con la atracción de inversiones extranjeras, al fortalecimiento de


los “clusters” que se identifiquen y de la articulación de los sectores
productivos y comerciales, de manera que se fortalezca la competitividad de
los mismos.

Largo plazo

• Establecer un programa para el fortalecimiento del sistema comercial


exportador de Nicaragua.

D. Financiamiento

El financiamiento a la producción es un elemento básico para el crecimiento y el


desarrollo. La capacidad del sistema financiero nacional para otorgar crédito a
los sectores productivos está vinculada estrechamente a los siguientes factores:

11
TP El sector privado organizado deberá realizar esfuerzos mayores para fortalecer la capacidad
PT

técnica de sus organizaciones, de manera que pueda ofrecer un mejor servicio a sus asociados,
cuya naturaleza es necesariamente diferente al servicio que ofrecía en el pasado. Una
posibilidad al respecto es la negociación con organismos internaciones (como por ejemplo el
FOMIN del BID), de manera que el sector privado organizado implemente proyectos de
asistencia a las empresas y que a la vez constituya un fondo de sostenibilidad, de manera que se
garantice que la asociación gremial respectiva pueda seguir brindando en el futuro los servicios
requeridos por las empresas. Asimismo, la capacitación y conocimiento de experiencias de otros
países en relación con la reestructuración de las instituciones gremiales en función de los
servicios que actualmente requieren las empresas, podría ser un instrumento que sirva a las
asociaciones gremiales para el mejoramiento de su gestión.

78
• Las restricciones, condicionamientos y criterios de aplicación de la política
macroeconómica del país influyen en los montos disponibles de crédito del
Sistema Financiero. El requisito de mantener determinados niveles de
Reservas Internacionales Netas obliga al Banco Central a captar circulante a
través de la emisión de bonos denominados CENIs, que son certificados de
inversión en moneda nacional con atractivas tasas de interés (entre 11.3% y
12.3% promedio a 365 días). Estos certificados tienen escudo fiscal y el aval
del gobierno, por lo que representan una atractiva inversión para los Bancos
e Instituciones Financieras.

• El cumplimiento de la política de Encaje Lega, la cual a partir del 5 de Marzo


de 1999 es del 16.25% en moneda nacional y extranjera.

• Un tercer elemento que incide en la oferta de financiamiento al sector


productivo es la actual orientación del crédito del sistema financiero nacional
hacia el sector comercial; un 44.5 % de los saldos de Cartera corresponden
a Créditos Comerciales y de Consumo y un 10% a Créditos Industriales.

Según el Informe de Indicadores Económicos del Banco Central de Nicaragua, el


Sistema Financiero Nacional presenta saldos de crédito al 30 de Julio de 2000
hasta por un monto de US$1,240.0 millones, cuya estructura por actividad
económica, se presenta en el siguiente cuadro:

CUADRO 8

PORCENTAJE DE PARTICIPACIÓN DE SECTORES


EN EL TOTAL DE LA CARTERA DE CREDITO
DEL SISTEMA FINANCIERO NACIONAL
1997 1998 1999 2000

COMERCIALES 38.1 40.6 42.8 44.5


AGRICOLA 23.2 23.1 24.5 22.2
GANADERO 8.2 6.3 5.0 4.5
INDUSTRIAL 18.9 16.5 12.3 10.6
VIVIENDA 0.5 2.0 4.2 5.0
OTROS 11.1 11.5 11.2 13.2

TOTAL 100.0 100.0 100.0 100.0

Fuente: Indicadores Económicos del Banco Central de Nicaragua

Como puede observarse, la participación del sector industrial ha tenido una


tendencia decreciente, mientras el sector comercial y de consumo representan el
44.5%

79
La accesibilidad al crédito por parte del sector industrial resulta afectada por los
siguientes factores:

1. Existen limitaciones de las instituciones financieras para incrementar el


acceso a recursos de largo plazo.

Existen algunas fuentes con créditos blandos para la industria tales como el
BCIE, fondos de Taiwán, KFW, y fondos provenientes de cooperación
externa como los créditos FAD de España, que son créditos del ICO para
compra de equipo y capacitación técnica del uso de los mismos, en empresas
españolas.

Es apoyo financiero y técnico a los sectores productivos, para fomentar,


impulsar, reactivar y reconvertir las empresas industriales manufactureras,
para que a través del mejoramiento de la tecnología y la capacidad
productiva puedan desarrollar ventajas competitivas sostenibles que
redunden en un incremento al comercio intrarregional, a las exportaciones
fuera de la región y la generación de empleo.

Sin embargo, en algunos casos, ese tipo de financiamiento es atado a la


obtención de maquinaria y equipo procedente de los países de origen de los
fondos.

2. El sistema financiero ha mostrado mayor interés en el otorgamiento de


créditos de consumo y comerciales, por considerarlo más rentable y de más
fácil recuperación por el tipo de garantía que está de por medio.

Los créditos son otorgados con poco trámite y en tiempos relativamente


cortos, en tanto que el sector industrial enfrenta situaciones de exceso de
trámites y requerimientos legales, que implican en la mayoría de los casos
retraso en el inicio de los proyectos, con los correspondientes costos
financieros y administrativos.

3. Altos costos del financiamiento: las tasas de interés en dólares para créditos
con fondos propios se establecen en promedio al 18%, al cual se debe
adicionar la comisión bancaria de un 2.5% promedio sobre el total del
préstamo, la cual se paga al formalizar el mismo, y una tasa de 1.5% por
cada desembolso, además de incluir gastos legales y de inscripción.

Los créditos de corto plazo generalmente son colocados con recursos propios
de las instituciones. La disponibilidad de recursos propios para el largo plazo
es menor por cuanto la estructura de sus operaciones pasivas (depósitos) no
están orientadas al largo plazo. Tampoco la banca está fomentando el
ahorro a largo plazo.

Los Créditos con recursos blandos intermediados por el Sistema Financiero


Nacional tienen tasas de interés activas más bajas; sin embargo, la
intermediación del banco los incrementa en 2 y 3 puntos sobre el ofertado.

80
4. Los sectores productivos clasificados como gran empresa tienen mayor
posibilidad de acceso al crédito bancario por la capacidad de otorgamiento
de las garantías. La Superintencencia de Bancos (SIB) establece un mínimo
de 1,5 a 1 la relación garantía-deuda. Asimismo establece una proporción
del 75% de financiamiento para la inversión. La industria, para la inversión
en tecnología o maquinaria y equipo, debe además de dejar la prenda como
garantía, ofrecer una garantía adicional del 50% más del valor del equipo
adquirido. La pequeña y mediana empresa tiene mayores dificultades para
acceder al crédito por los reducidos montos que demandan y las débiles
garantías que ofrecen.

5. Falta de información sobre las fuentes y tipos de financiamiento disponibles y


la forma de acceder a ellas.

Es importante hacer referencia a las instituciones que no pertenecen al Sistema


Financiero Nacional, las ONG que ofertan financiamiento a la pequeña y
mediana empresa y que tienen políticas y procedimientos diferentes al Sistema
Financiero Nacional. Estos organismos complementan y llenan el vacío que se
produce en estos sectores por falta de créditos bancarios. Estas instituciones
han reflejado crecimiento, desarrollo y capacidad de gestión de recursos con
instituciones como el BID, el Banco Mundial y otros. Esos recursos, de largo
plazo, básicamente financian el desarrollo de la pequeña industria y artesanía.

Según lo expuesto no se está facilitando el crecimiento y el desarrollo del sector


industrial. La tendencia es decreciente en cuanto a los flujos de crédito y podría
verse afectada aún más por la reciente crisis del Sistema Financiero Nacional,
que ha obligado a los Bancos a ser más estrictos en el otorgamiento de los
créditos y en la obtención de garantías reales con una mayor relación garantía-
deuda a la establecida por la SIB.

Por lo anterior, se plantean las siguientes propuestas de acciones en el campo


del financiamiento para las empresas industriales de Nicaragua:

Corto plazo

• Gestionar conjuntamente entre el sector privado industrial y la Asociación de


Bancos Privados (ASOBANP) la obtención de recursos externos para el
sector industrial.

• Gestionar la disminución de la relación garantía - deuda para renovación de


maquinaria y equipo. Gestionar que las garantías no vayan más allá de lo
que establece la SIB, inclusive, la aceptación del 100% del valor de la prenda
como garantía, incorporando un programa de asistencia para el
mantenimiento adecuado de las maquinarias y equipos.

• Seguimiento del uso del crédito. Para que la Banca cumpla con las normas
establecidas por la SIB debe capacitar al departamento de crédito para la
selección de cartera sana.

81
• Conformar grupos para establecer vínculos con las diferentes instituciones
bancarias y ONGs, a fin de tener un mayor conocimiento de los aspectos
operativos y crediticios. Este grupo operativo podrá hacer un banco de datos
actualizado de las fuentes y tipos de financiamiento para las empresas
industriales existentes en el país.

• Coordinar con ASOBANP los aspectos operativos que obstaculizan el trámite


del crédito, proponer cambios que faciliten el acceso y que cumplan con las
normas prudenciales establecidas por la SIB y reducir el período de trámites
burocráticos para el otorgamiento del crédito.

• Diseñar un programa de divulgación en el sector industrial de la pequeña,


mediana y gran empresa acerca de las diversas fuentes de financiamiento
existentes.

• Desarrollar la capacidad en las organizaciones gremiales del sector industrial


para asistir a las empresas e informarlas adecuadamente sobre las
posibilidades de financiamiento existentes.

• Promover un acercamiento de las asociaciones gremiales industriales con la


Asociación de Empresas Microfinancieras de Nicaragua (ASOMIF), IFI’s
(Instituciones Financieras Internacionales), así como con todos los
organismos proveedores de financiamiento.

• Impulsar el acercamiento entre pequeñas empresas a fin de que puedan


gestionar conjuntamente aquellos recursos a los cuales no pueden acceder
de manera individual por el bajo monto requerido.

Mediano plazo

• Diseñar y establecer un Fondo de Garantías para el financiamiento de la


empresa industrial, que analice el riesgo de las operaciones financieras y con
base en eso provea la garantía requerida por las empresas.

El fondo de garantías debería contemplar como acciones adicionales el


asegurar que la empresa, una vez obtenido el crédito, esté en capacidad no
sólo de adquirir e instalar adecuadamente la nueva maquinaria y equipo, sino
de producir adecuadamente y con capacidad para llegar a nuevos mercados,
realizar alianzas estratégicas, entre otras acciones tendentes a capacitar al
recurso humano para optimizar el uso de la tecnología disponible (fomento
del acceso al y fortalecimiento del conocimiento como variable de la
competitividad), así como dotar a los niveles gerenciales de los instrumentos
requeridos para mejorar su desempeño en las empresas industriales.

Estas acciones adicionales a realizar por el Fondo de Garantías no deberían


ser ejercidas directamente por la institución que maneja el fondo, sino
mediante de programas conjuntos con las entidades ya existentes
responsables de la capacitación gerencial, la capacitación técnica así como la

82
inteligencia de mercados, en el marco de una coordinación institucional muy
bien definida para la ejecución de la política industrial propuesta.

• Proponer al gobierno la gestión de líneas de crédito impulsando la creación


de líneas de financiamiento para el desarrollo industrial, considerando sus
particularidades.
S

• Promover el uso de las líneas de crédito existentes y establecer mecanismos


para que las empresas puedan accesar esas líneas de crédito.

• Impulsar la creación de líneas de crédito de pre y post embarque (líneas de


crédito revolventes), tendientes a satisfacer adecuadamente las necesidades
de capital de trabajo de las empresas, especialmente las pequeñas y
medianas empresas, e incluir dentro de los beneficiarios de estas líneas de
crédito a los proveedores.

• Que la Superintendencia de Bancos regule y supervise las operaciones que


realizan las diversas organizaciones de microfinanciamiento, ya sea con o sin
fines de lucro. Como alternativa se podrían delegar esas funciones en una
firma de Auditores o en la Asociación de Microfinancieras más representativa.

• Establecer y divulgar sistemas de información (leyes de garantía, seguridad,


condiciones, incentivos, etc. ) con el propósito de promover las inversiones en
Nicaragua.

E. Conocimiento

El tema del “conocimiento” ha adquirido una importancia creciente durante los


últimos años del pasado siglo. El conocimiento resulta de la fusión de la
tecnología (herramienta para tener acceso a la información) y los recursos
humanos (es el ser humano que transforma la información en conocimiento) y es
reconocido cada vez más como componente primordial de la competitividad de
un país, una región o una empresa.

Sería erróneo suponer que el conocimiento cuenta más en un país desarrollado


o importa más para una empresa tecnológicamente avanzada que en un país en
desarrollo o una empresa tradicional. Las empresas de toda clase deben
reforzar su conocimiento, su capacitación y sus fuerzas innovadoras para
mejorar sus productos y servicios y para aumentar su productividad. Deben
explotar nuevas fuentes de competitividad y necesitan responder con prisa y
flexibilidad frente a las evoluciones del mercado.

Para acceder a la tecnología se necesita no sólo el capital o inversión, sino


también conocimientos sobre tecnología - una característica que escasea
generalmente en países en desarrollo. Y además de estos conocimientos
técnicos un país necesita “conocimientos sobre atributos” – es decir, sobre
circunstancias o características concretas, como la calidad de un producto, la

83
laboriosidad de un trabajador o la solvencia de una empresa, factores todos de
importancia transcendental para la eficiencia de los mercados12. TP PT

La adquisición de conocimientos no depende únicamente del fortalecimiento de


la base científica y tecnológica de la economía ni únicamente del mejoramiento
de la educación y adiestramiento de la mano de obra aunque son metas de gran
importancia. La utilización del conocimiento necesita igualmente un cambio de
espíritu (change of mind set) de parte del sector empresarial.

El empresario industrial necesita una mayor receptividad a la introducción de


“know-how” y debe ser capaz de reconocer su potencial económico; el
aprendizaje de nuevos métodos y tecnologías a cada nivel del ciclo de
producción debe entusiasmarle; y necesita el don de divisar los nuevos
requisitos de sus clientes y nuevas oportunidades comerciales.

El conocimiento al nivel empresarial importa igualmente en el campo del medio


ambiente, donde la sociedad exige cada vez más respeto y mejoramientos en
sus alrededores – tendencias que representan no sólo amenazas pero también
oportunidades para la empresa , al introducir innovaciones que conducen a más
beneficios, menos perjuicios y un mejoramiento de la calidad de la vida.

Dado que existen frecuentes deficiencias en el mercado de la información y,


sobretodo en países en desarrollo, muchas lagunas en los conocimientos, hay
fuertes razones que justifican la intervención del Estado para mejorar el acceso a
la información y los conocimientos. De ahí la importancia del “conocimiento” en
la política y estrategias de desarrollo industrial a nivel del gobierno.

Dado lo anterior se sugiere emprender las siguientes acciones:

Corto plazo

• Diseñar una estrategia para crear vínculos entre las empresas


multinacionales y las empresas nacionales, por ejemplo por medio de
subcontratos, y así estimular la transferencia de conocimientos.
• Revisar en colaboración tripartita con las universidades, el sector industrial y
los programas nacionales de investigaciones para adaptarlas a las
necesidades de la economía globalizada.
• Examinar la posibilidad de ofrecer incentivos fiscales a empresas que
contratan a centros de investigaciones públicos.

12
TP El Conocimiento al servicio del desarrollo. Informe sobre el desarrollo mundial. Banco Mundial, 1998-
PT

1999.

84
Mediano plazo

• Seguir con las políticas que fomentan la apertura de la economía, la cual


facilita el acceso a y el intercambio de información al nivel internacional.

• Promover inversiones extranjeras que involucran la transferencia de


conocimientos por la capacitación y la concesión de licencias de tecnología.

• Introducir programas de enseñanza permanente (“lifetime learning”) a niveles


superiores para asegurar un cuerpo de gerentes nacionales modernos y
dinámicos, capaces de adaptarse a y aplicar los nuevos conocimientos en el
campo industrial

F. Calidad

La calidad es un elemento determinante en la competitividad de las empresas.


Los mecanismos por elevar los niveles de calidad en Nicaragua son incipientes y
limitados.

Con la reestructuración del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC)


a través del Decreto 71-98, Reglamento a la Ley 290, se creó la Dirección
General de Competencia y Transparencia en los Mercados, incluyéndose entre
sus funciones tanto apoyar y aplicar la legislación en material de Competencia y
de Defensa del Consumidor, como contribuir al establecimiento y consolidación
del Sistema Nacional de Metrología y del Sistema Nacional de Normalización,
Acreditación y Certificación.

Los Sistemas Nacionales de Normalización Técnica y Calidad así como de


Acreditación y de Metrología fueron concebidos por ley en el año 1996,
concentrándose la responsabilidad en todo lo relacionado con la Calidad,
principalmente en la Dirección de Tecnología, Normalización y Metrología de
MIFIC.

Para lograr la implantación gradual y progresiva del Sistema Internacional de


Unidades, mismo que tiene un efecto positivo en las herramientas y dispositivos
de control de la calidad de los productos nacionales destinados tanto para el
consumo interno como para la exportación, Nicaragua cuenta con un Laboratorio
de Metrología localizado en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y
administrado por MIFIC, que cumple con las labores especialmente impuestas
por la metrología legal.

Sin embargo, todavía existen muchas limitaciones organizativas, de equipo y de


recursos humanos. Un mejor aprovechamiento de las instalaciones existentes
con fines industriales es factible, pero depende en primera instancia de una
dinamización de los sectores privados de la economía, particularmente del sector
productivo.

85
La Normalización Técnica y Calidad fomentan el mejoramiento continuo de los
procesos de producción y la calidad de los productos y servicios ofrecidos a los
consumidores, integrando las actividades sectoriales al nivel nacional. Sin
embargo, la importancia de dichos campos no ha sido reconocida aún por el
sector privado, perdiendo oportunidades existentes para mejorar su
competitividad.

De los laboratorios que apoyan al sector productivo, por lo menos uno desarrolla
sus actividades de acuerdo a normas internacionales y se dedica al
aseguramiento de las exportaciones de carne. Por lo tanto, la mayoría de los
laboratorios existentes en Nicaragua no tienen capacidad tecnológica ni el
reconocimiento necesario para realizar certificaciones. Tampoco existe una
buena coordinación pública y privada para este propósito.

En vista de lo anterior, se sugiere emprender las siguientes acciones:

Corto Plazo
• Impulsar la creación de una política de la calidad orientada a integrar los
distintos sistemas nacionales relacionados con la calidad existentes
actualmente.

• Creación de un Sistema Nacional de Normalización, Metrología y


Certificación de la Calidad funcional.

Mediano Plazo

• Agilizar la elaboración de normas técnicas y comerciales, como instrumentos


de fortalecimiento de la capacidad nacional para competir en el mercado
local y en los mercados externos.

• Reforzar las áreas técnicas relacionadas con la producción y el comercio,


tales como las normas técnicas y de calidad, certificación, metrología y
sanitarias

• Asegurar la disponibilidad y promover los servicios tecnológicos que las


empresas requieren para mejorar la calidad y productividad de la industria.

• Establecer un programa para mejorar la capacidad de certificación de


laboratorios privados y su participación en una red nacional vinculada y con
reconocimiento a nivel internacional.

• Reorganizar el Laboratorio de Alimentos (LABAL) para apoyar el desarrollo


de la rama y elevar la calidad

86
G. Tecnología

La actividad económica de Nicaragua se ha basado principalmente en el


aprovechamiento de las “ventajas comparativas”, mediante la utilización de
recursos abundantes, básicamente naturales y mano de obra de bajo costo y
poca especialización, con lo que ha podido “competir “ en el mercado
internacional. Los esfuerzos de investigación y desarrollo, así como la
tecnología avanzada para su época, se circunscribieron a la relacionada con el
cultivo de los productos tradicionales de exportación, como el algodón y azúcar.

La concentración de la tecnología en algunos rubros agropecuarios de


exportación tradicional, implicó que se desatendieran el aprovechamiento de los
conocimientos, desarrollo de los servicios tecnológicos y de las actividades
científicas en el caso del sector industrial.

Hoy en día no es suficiente depender de las ventajas comparativas, sino que se


necesita incorporar tecnología a todo el sistema productivo para agregarle
ventajas competitivas, a fin de reinsertarse en un mercado internacional cada
vez más amplio y exigente.

En Nicaragua la inversión en ciencia y tecnología, según promedio entre 1994-


1997 de estudio realizado por la UNESCO, apenas el 0.12 % del PIB se destina
a ese fin, lo que significa US$ 0.6 por habitante. El bajo nivel educativo es una
limitante grave para la aplicación general de la tecnología.

El sector industrial adolece en general de un rezago y obsolescencia tecnológica,


y carece particularmente de un sistema de investigación y desarrollo.

En el campo institucional el MIFIC cuenta con una dirección de tecnología, pero


dispone de muy poco personal, escasos recursos, falta de acceso a las bases de
datos internacionales y organismos especializados tanto para la promulgación de
normas técnicas como para apoyar directamente las ramas, actividades y
empresas del sector industrial.

Estrechamente ligada a la tecnología está la calidad, que es otro elemento


determinante de la competitividad de las empresas. Los mecanismos por elevar
los niveles de calidad en Nicaragua son incipientes y limitados. En la actualidad
se han promulgado leyes de metrología, normalización y se está en proceso la
conformación de un sistema nacional de la calidad; sin embargo, no hay
capacidad de ejecución y administración.

La mayoría de los laboratorios existentes en Nicaragua no tienen capacidad


tecnológica ni el reconocimiento necesario para realizar certificaciones. Tampoco
existe una buena coordinación pública y privada para este propósito.

Adicionalmente, no existe cultura para la utilización de esas facilidades, porque


han sido pocas las experiencias de las empresas en el mercado internacional
abierto y no se habían manifestado las exigencias del mismo. Tampoco se
cuenta con un marco normativo obligatorio para las empresas.

87
En general no existe un sistema nacional de normas técnicas, metrología y
calidad que responda a las exigencias del mercado internacional.

Lo anterior se relaciona con la falta de cultura de patentar y registrar la marca de


productos y servicios. Los usuarios nacionales del registro de propiedad
industrial son pocos y en su mayoría provienen de empresas extranjeras
interesadas en proteger sus productos en el mercado nicaragüense.

En el caso de las MIPYMIS se dan los mismos problemas que en el resto del
sector industrial, agravados por la mayor escasez de recursos, la pequeñez de
las empresas y su dispersión organizativa, productiva y geográfica en el territorio
nacional.

Uno de los problemas más serios de las MIPYMIS, lo constituye la obsolescencia


tecnológica en maquinaria, equipos y procesos, lo cual explica su baja
productividad.

PROPUESTAS

Corto Plazo

• Conformar una red de información de tecnología y mercados que, partiendo


de la información más actualizada que pueda obtenerse en el ámbito
internacional, se elabore, procese y disemine permanentemente entre las
empresas productivas del país

• Establecer un sistema de incentivos fiscales para la promoción de la


investigación y desarrollo en las empresas.

• Fortalecer con recursos y personal adecuado la Dirección de Tecnología y


Normalización del MIFIC y su capacidad de coordinación con las
universidades y organizaciones empresariales y empresas.

• Establecer conjuntamente con las universidades del país un centro de


investigación y tecnología industrial que contribuya con pautas y apoyo
directo a las empresas y a su desarrollo tecnológico.

• Creación de un Sistema Nacional de Normalización, Metrología y


Certificación de la Calidad.

• Modernizar el marco legal en el área de Propiedad Intelectual.

• Fortalecer el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONICYT); definir


claramente su ámbito de acción, capacidad de ejecución y relaciones
institucionales, a fin de que se constituya en un efectivo instrumento de
conducción y ejecución de una política tecnológica, dirigida a fortalecer la
competitividad de los sectores productivos.

88
• Establecer un programa para la incubación de empresas con base en ideas
sobre nuevos procesos, y la creación y adaptación de nuevas tecnologías
para la producción de bienes y servicios, las cuales serán promocionadas por
el estado y el sector privado, incluyendo la búsqueda de financiamiento por
parte de la banca nacional y fuentes internacionales.

• Establecer mecanismos permanentes de cooperación horizontal de las


universidades con las organizaciones gremiales y empresas, para fortalecer
la interacción de la ciencia de las universidades con la tecnología aplicada en
los procesos productivos de las empresas

Mediano Plazo

• Desarrollar las ventajas competitivas mediante la promoción de la utilización


generalizada de nuevas tecnologías.
• Asegurar la disponibilidad y promover los servicios tecnológicos que las
empresas requieren para mejorar la calidad y productividad de la industria.
• En el caso de las MIPYMIS promover su acceso a la tecnología mediante la
conformación de grupos de empresarios por áreas afines, con el objetivo de
facilitar la transmisión, recepción y aplicación de la información tecnológica,
así como apoyarlos en la elaboración de proyectos de reconversión
productiva que posibiliten el mejoramiento de su competitividad.
• Propiciar la elaboración y difusión nacional de perfiles tecnológicos por
ramas, actividades y productos industriales.

Largo Plazo

• Cambiar el modelo de vender mano de obra barata a un modelo de vender


productividad y capacidad para producir, basándose en la diferenciación de
productos y un mayor valor agregado.

H. Medio Ambiente

La problemática en el campo ambiental en la industria manufacturera, salvo


ligeras excepciones, es bastante similar a nivel nacional, pudiéndose identificar
los siguientes factores a corregir: uso intensivo de agua, contaminación de
cuerpos de agua por vertido directo de afluentes, contaminación de aguas
superficiales con componentes peligrosos, inadecuado manejo de desechos
peligrosos, uso de equipos de baja eficiencia energética, emisiones
atmosféricas, eliminación gradual de sustancias que agotan la capa de ozono.

89
Entre las ramas industriales más numerosas y contaminantes se encuentran en
primer lugar la rama de alimentos, seguida de la industria de productos químicos
y farmacéuticos y, finalmente, la rama agropecuaria y del cuero.

Se suele pensar que las grandes empresas por su volumen de producción,


tienen mayor impacto en la conservación de los recursos naturales. No obstante,
la pequeña empresa por ser numerosa y dado que su tecnología es básicamente
tradicional, también es relevante en el impacto ambiental.

La globalización exige la alta competitividad como requisito indispensable para


mantenerse en el mercado; bajo estas condiciones las industrias que no adapten
cambios en sus modos de producción y consumo, estarán en desventajas
respecto a aquellas industrias nacionales o extranjeras que hayan adoptado las
nuevas tecnologías.

La nueva política industrial debe enmarcarse entre lograr el crecimiento


económico y al mismo tiempo tener control sobre la degradación ambiental, sin
menoscabo de la calidad de vida de la población.

Si bien las nuevas condiciones del comercio internacional exigen contar con un
sector industrial fuerte y competitivo para lograr la inserción en ese mercado, las
acciones a desarrollar deber estar en correspondencia con los principios de
preservación del medio ambiente y el desarrollo económico sostenible.

El futuro del comercio supondrá la tendencia a la armonización de la


normatividad ambiental, el uso de normas ecológicas y regulaciones ambientales
serán retos competitivos a afrontar por la industria en los próximos años.

El componente ambiental cada día juega un papel más importante en los


mercados extranjeros, lo que representa la oportunidad de la incorporación de
conceptos y tecnologías avanzadas para mejorar la eficiencia y reducir el
impacto ambiental, destacándose el concepto de Producción más Limpia.

En definitiva se necesita desarrollar un sector industrial que produzca de forma


limpia, eficiente y sustentable, creando riqueza y bienestar para las presentes y
futuras generaciones. El problema del medio ambiente es de carácter cultural.
No debe enfocarse como costo, sino como inversión que contribuye a mejorar la
rentabilidad y la competitividad de la industria.

Es por eso que las empresas industriales ya instaladas deben mejorar sus
procesos, reducir el grado de contaminación a niveles aceptables y exigir a las
nuevas empresas que sus procesos garanticen la estabilidad del medio
ambiente, hagan uso de tecnologías limpias y que utilicen racionalmente los
recursos naturales no renovables.

El concepto de Producción Limpia, como parte integral de los procesos


productivos, con su enfoque de prevención de la contaminación, puede contribuir
a la creación de políticas y programas que favorezcan directamente a los
sectores productivos en el mejoramiento de su competitividad, de la mano con la
protección del Medio Ambiente.

90
El marco regulatorio de medio ambiente en Nicaragua se ha desarrollado
ágilmente en los últimos años. Existen legislaciones y regulaciones que velan por
la protección ambiental y la sostenibilidad de la producción.

El gobierno, en su papel de normador y regulador en materia ambiental, ha


desarrollado un instrumento de gestión a través de una estrategia institucional
para la adecuación gradual de la industria en el cumplimiento de las
legislaciones existentes, siendo los ámbitos de acción de esta estrategia los
siguientes:

• Control de la contaminación sobre la fuente que la genera


• Prevención a través de los siguientes procedimientos:

1. Avales ambientales municipales


2. Permisos ambientales (EIA)
3. Permisos especiales

• Identificación de áreas a las que enfocarse con prioridad tales como:

1. Efluentes (Industriales, agroindustriales y domésticos)


2. Desechos sólidos

Sin embargo, las acciones que se desarrollen serán efectivas en la medida que
se logre un mayor acercamiento entre las asociaciones y gremios empresariales
con las instituciones responsables de aplicar las disposiciones, a fin de hacer
congruentes éstas con la gradualidad requerida por las condiciones económicas
actuales, así como para plantear el cumplimiento de las normas más como un
beneficio económico para la empresa, que como un gasto.

PROPUESTAS

Corto Plazo

• Sensibilización de los agentes involucrados y de las implicaciones que


conlleva el concepto de implementación de Tecnologías Limpias.

• Capacitación en Producción Más Limpia a todos los sectores industriales.

• Promover el uso de tecnologías limpias como un medio para lograr mayor


competitividad y sostenibilidad.

• Divulgar experiencias y hacer reconocimientos a empresas que se han


acogido al plan de producción más limpia.

• Impulsar programas de capacitación en tecnologías más limpias orientadas al


fortalecimiento de la capacidad del sector privado.

91
• Unificar criterios y acciones entre los diversos agentes que apoyan estas
iniciativas, en torno al Programa de Producción más limpia (PENUMA,
ONUDI, AUSTRIA, MIFIC, UNI, MARENA, BCIE). El eje de las acciones debe
ser la Junta Directiva del Centro de Producción Más Limpia.

• Desarrollar y concientizar al sector industrial sobre el concepto de producción


más limpia como una inversión, más que como un gasto.

• Incentivar programas de gestión y control de procesos.

• Mejorar políticas y programas medioambientales.

• Desarrollar una estrategia de mercado, dirigida al sector productivo, para


proporcionar servicios de consultoría y asistencia técnica, seguimiento y
monitoreo de políticas que incluyen el enfoque preventivo.

• Proponer una estrategia nacional en producción más limpia y garantizar su


difusión.

• Desarrollar programas de conexión con los principales sistemas


internacionales de información sobre innovación tecnológica ambiental.

• Promover auditorías sobre emisiones y residuos industriales.

• Elaboración de publicaciones técnicas de producción más limpia.

• Desarrollar vínculos Universidad - Industria.

• Facilitar los procesos de certificación de empresas en el uso de tecnologías


compatibles con la preservación del medio ambiente.

Mediano Plazo

• Proporcionar incentivos fiscales para la inversión en maquinaria y equipo que


reduzca niveles de contaminación y sea más compatible con las leyes del
medio ambiente.

• Desarrollar programa específicos de apoyo a las empresas para conocer la


situación de cada una de ellas respecto del medio ambiente.

• Crear programas de entrenamiento en prácticas de Tecnologías Limpias e


incentivar las ya existentes.

92
Largo Plazo

En el largo plazo se busca una estrategia ambiental dirigida a procesos y


productos, combinando el mejoramiento de la calidad ambiental con la
oportunidad de incrementar las utilidades de las empresas, a través de la
eficiencia productiva, el ahorro energético y de materiales, así como la
innovación tecnológica.

• Mejoramiento de los procesos productivos para reducir al máximo la


generación de emisiones, contaminantes, efluentes y residuos.

• Eliminación, reciclaje y re-uso, tratamiento seguro de residuos sólidos


contaminantes.

• Ahorro de agua mediante la reducción del consumo en los procesos y


tratamiento de las aguas residuales.

• Reducción de consumo energético.

• Tratamiento de emisiones gaseosas, tanto de la industria como de los


servicios para prevenir la contaminación atmosférica.

• Uso de materia prima no contaminante y biodegradable.

• Entrenamiento y capacitación profesional en el uso de tecnologías más


avanzadas.

I. Desarrollo de Recursos Humanos

La calidad y orientación del sistema de educación es una condición


indispensable para lograr el desarrollo industrial que demanda la globalización
de la economía. Sin embargo, la baja asignación de recursos a la educación, así
como el atraso tecnológico en los sectores productivos, han tenido un efecto
negativo en la calidad educativa y la preparación técnico-profesional de la
población nicaragüense en general y particularmente en lo relativo al sector
industrial.

El sistema educativo nacional es muy deficiente en calidad y cobertura, lo que se


refleja desde la educación primaria y abarca la secundaria y universidad. La
inversión en educación en Nicaragua es apenas la mitad de lo que invierte el
resto de países del área. Existe una alta tasa de analfabetismo, lo que
constituye un obstáculo serio para la implementación de nuevas tecnologías que
demanda la industria mundial.

93
En Nicaragua no existe prácticamente un sistema de capacitación de recursos
humanos especializado e integral dirigido a la formación técnico-industrial. Esto
es también consecuencia de la falta de políticas para el desarrollo de la industria
dentro de una estrategia nacional. Si bien está funcionando el INATEC y otros
institutos vocacionales y de formación técnica, su funcionamiento es muy aislado
y puntual, y no existe una red o sistema con una clara orientación a la
preparación técnico - industrial.

Tampoco existe una visión integral con perspectiva de futuro sobre la orientación
de la formación y la capacitación de los recursos humanos para sustentar el
desarrollo industrial. El sistema educativo, en general, no responde
adecuadamente a las necesidades de los sectores productivos.

Hace falta una mayor articulación entre los programas de las universidades y
centros de formación técnica, con una estrategia para el desarrollo industrial y
con las propias empresas. De ello se desprende la desinformación de ambas
partes, pues, por un lado, los empresarios desconocen los programas
académicos de las diversas carreras universitarias y técnicas, y por otro lado,
las universidades y centros de capacitación poco conocen de las demandas de
formación técnico-profesional del sector.

Se produce por tanto un círculo vicioso, en el que las escuelas técnicas no tienen
suficientes aspirantes a estudiar dichas carreras, y por otra parte, los
empresarios perciben que en el país no se encuentra el personal con la
calificación necesaria para el desempeño de funciones técnicas.

Asimismo, la universidad percibe que no sólo los nuevos profesionales de


carreras liberales se encuentran en el desempleo, sino también una buena
cantidad de sus graduados en carreras técnicas. También ocurre que las
empresas se inclinan por cubrir los puestos técnicos con ingenieros graduados a
nivel superior.

Adicionalmente no hay confianza en la calidad de la capacitación en general y


particularmente en la de nivel técnico, y tampoco existe una base de información
sobre el número, características y especialidades de los técnicos nicaragüenses
disponibles, lo cual hace que muchas empresas prefieran contratar a técnicos
extranjeros.

En general existe una cultura o actitud de darle menor valor a las carreras
técnicas que a las carreras universitarias de profesiones liberales. En la
actualidad, los estudios relacionados con el sector industrial, no proporcionan
una imagen de prestigio que induzca a optar por ese tipo de carreras. Incluso se
podría agregar que no son especialidades de “moda”.

94
PROPUESTAS

Corto Plazo

• Establecer una estrecha coordinación entre universidades, asociaciones


empresariales, empresas y gobierno, para abordar la problemática educativa
a las necesidades del país.

• De conformidad con la Propuesta de Reforma al Sistema de Educación


Técnica en Nicaragua, presentada por el INDE reformar la Administración y
al Sistema de financiamiento actual del INATEC mediante:

♦ Cambio de estructura de la toma de decisiones en el INATEC con el


objetivo de cambiar la correlación de fuerzas y que el sector privado tenga
mayor participación en la definición y ejecución de la política de formación
profesional.

♦ Convertir al sistema de formación profesional en un sistema al servicio de


las demandas del sector privado y resolver el déficit de oferta de
capacitación en el país.

• Desarrollar un programa amplio e intensivo de capacitación gerencial, con


apoyo de la cooperación técnica y financiera internacional, dirigido al
pequeño y mediano empresario, profesionales, técnicos y productores en
general, para desarrollar la cultura empresarial y prepararlos en el
conocimiento de la ciencia administrativa.

• Dirigir esfuerzos a desarrollar una imagen de prestigio para los estudios


relativos al sector industrial mediante promoción de carreras, transmisión de
experiencias, contenidos, logros, aportes al desarrollo económico,
innovación, etc.

• Promover con más énfasis el sistema de apadrinamiento de las empresas del


sector privado a universidades, centros de formación técnica y a estudiantes
en particular.

Mediano plazo

• Mejorar la calidad en la formación técnica y profesional. Se requiere de mayor


rigurosidad y exigencia en las universidades para que los estudiantes puedan
rendir como profesionales, no solamente en lo relacionado con el contenido
de los programas de estudio, sino también en su efectiva aplicación y
supervisión.

95
• Creación de Centros de Innovación Tecnológica para el desarrollo de nuevas
ideas, con participación de empresas, organizaciones gremiales y
universidades.

• Articular los distintos centros, organismos e instituciones que brindan


capacitación técnica (INATEC, INTECNA, DON BOSCO, etc.).

• Ejecutar la propuesta de modernización de INATEC presentada por INDE


dentro de un contexto más amplio de formación y capacitación.

• Diseñar programas en coordinación con el MIFIC y el Ministerio de Educación


y con el apoyo económico de las empresas, orientados a la educación y
formación técnica.

Largo Plazo

• Desarrollar un nuevo orden educativo nacional que enfatice la competitividad


productiva para la inserción eficiente en el nuevo orden económico
internacional.

• Promover el cambio de mentalidad en los jóvenes, las universidades, el


gobierno y las empresas, para darle mayor valor a las escuelas técnicas y
fortalecer el desarrollo y ejecución de las iniciativas innovadoras.

• Conformar y articular un sistema educativo nacional que articule los


siguientes tipos de formación y capacitación dirigidos al fortalecimiento de la
capacidad competitiva de los sectores productivos y del sector industrial en
particular:

♦ Los programas educativos generales


♦ La formación y capacitación técnica y universitaria.
♦ La formación y capacitación dirigida especialmente a los administradores
de empresas y empresarios.

• Contar con una capacidad nacional permanente de entrenamiento de


gerentes de empresas. Una posibilidad sería el desarrollo de un programa de
capacitación gerencial para las pequeñas y medianas empresas, impartido
por el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), y
cofinanciado por algún organismo internacional, con el propósito de reducir
los costos para los participantes, a la vez de garantizar la calidad de la
enseñanza en esa materia.

96
J. Infraestructura y Energía

La infraestructura está referida principalmente a los sistemas de comunicación


físicos y de telecomunicaciones internos y con el exterior; cantidad y calidad del
sistema de transporte; disponibilidad, calidad y suministro de energía eléctrica;
red de carreteras y señalización; puentes y accesibilidad a zonas productivas;
disponibilidad y calidad de puertos así como su ubicación y la disponibilidad de
barcos y otros medios de transporte en forma oportuna.

De la mayor relevancia para Nicaragua es contar con una infraestructura


adecuada para el movimiento de carga, que comprende la exportación de los
productos nacionales y la importación de maquinaria y equipos, materias
primas y otros insumos para la producción. Las carreteras, puertos, redes
eléctricas, etc., y los sistemas de transporte y servicios, en general, no han sido
diseñados, ni prestan las condiciones, para competir adecuadamente en el
actual comercio internacional.

La falta de puertos adecuados, principalmente la carencia de un puerto de nivel


internacional en el Atlántico, ha obligado a exportadores e importadores a utilizar
los puertos de los países vecinos, principalmente en las exportaciones de
productos perecederos dirigidas a los puertos del Atlántico, lo que ha hecho
menos competitivas las exportaciones, por el incremento en los costos de
transporte en aproximadamente US$ 1,200.00 dólares por contenedor.

El desarrollo del sistema portuario depende de las inversiones en infraestructura


(similar al hardware), de la organización del sistema integral de atención a los
barcos y servicios carga (software) y del aumento de la frecuencia de las visitas
de barcos con la incorporación de los puertos a las rutas de las compañías
navieras, todo lo cual incide sobre las oportunidades de embarque, costos de
operación y fletes.

Recientemente se han realizado en el puerto de Corinto en el Pacífico,


importantes mejoras en la infraestructura y en las tarifas propias del puerto, lo
cual, junto con sus ventajas naturales y su fácil acceso, lo colocan nuevamente
en posición competitiva a nivel regional.

Como paso siguiente se ha comenzado a promocionar su utilización, tanto por


parte del sector público, como del sector privado, y a invitar a importadores y
exportadores que tienen relaciones comerciales con Nicaragua, así como a las
líneas navieras, a nominarlo y colocarlo nuevamente en las rutas habituales del
comercio.

Complementariamente deberá gestionarse la reducción de los costos por


servicios que no dependen de la administración del puerto y de los fletes, así
como fortalecer el sistema exportador del país para aumentar la carga de
exportación, aumentar la frecuencia de visitas de los barcos y disminuir los
costos operativos.

97
En el caso del Aeropuerto Internacional, también han existido serias limitaciones
de infraestructura y servicios para el transporte de pasajeros y carga; sin
embargo, desde 1997 se vienen realizando inversiones de capital propio, las
cuales se han acentuado a partir de 1998, mediante la ejecución de un plan de
inversiones por un monto aproximado de US$ 60.0 millones de dólares, que se
espera lo convertirán a finales del año 2001, en un moderno complejo
aeroportuario, con terminales para pasajeros y carga, capaz de satisfacer los
nuevos requisitos del turismo y del comercio internacional.

En el caso de las aduanas, particularmente las aduanas fronterizas (con


excepción de Peñas Blancas), no poseen, en general, la infraestructura
adecuada para las operaciones de carga, descarga, estiba y manipulación de la
mercadería revisada aleatoriamente, lo que causa daños, pérdidas de
mercadería y tiempo y aumento en los costos.

Tanto en este caso como en los demás relacionados con la infraestructura y la


energía, es importante tomar en cuenta, como antes se mencionó, que a la par
de la infraestructura física debe desarrollarse la capacidad organizativa para que
el servicio sea eficiente y competitivo en su conjunto. De poco servirían las
inversiones, si no aumentara paralelamente la capacidad administrativa para
optimizar su operación de conformidad con los estándares internacionales.

En lo que respecta al suministro y fuentes energéticas “La energía más cara es


la que no se tiene”; sin embargo, esta afirmación no debería ser justificación para
prestar un servicio deficiente y caro. Sin energía no puede haber desarrollo, ni
mejoramiento en las condiciones de vida. Es imposible pensar en inversiones
productivas en cualquiera de las áreas de producción, si no se cuenta con
abastecimiento adecuado de energía.

Es importante señalar que los costos actuales de la energía y combustibles son


los más altos de la región centroamericana, resultado de los distintos factores
de costos existentes en el país, de las cargas impositivas y de estar sujetos en
un alto porcentaje a la generación termoeléctrica, que a su vez depende del
precio del petróleo.

En Nicaragua está vigente una Ley de la Industria Eléctrica, cuyo objetivo es


promover la inversión en materia de energía eléctrica. Sin embargo, su
administración es deficiente, lo que dificulta los tramites y la aplicación de la ley,
entorpeciendo las inversiones en generación de energía.

No obstante existir en el país importantes fuentes potenciales para la generación


de energía, existen serias limitaciones organizativas para su producción y para
su acceso por parte de los usuarios. De no resolverse estos problemas a corto
plazo, difícilmente podrá pensarse en desarrollar un proceso de industrialización
competitivo a nivel internacional.

Si la energía es un factor determinante, se deben crear las condiciones para


fomentar las inversiones en el campo energético, principalmente las que
permitan el aprovechamiento de fuentes de energía autóctonas: geotérmica,
eólica, hidroeléctrica, etc.

98
PROPUESTAS

Corto plazo

• Desarrollar esquemas que propicien la participación del sector privado en


construcción y administración de carreteras, puertos, aeropuertos, empresas
productoras, transmisoras y distribuidoras de energía.

• Continuar con las acciones tendentes a relanzar el Puerto de Corinto, mejorar


las condiciones de los puertos en general y estudiar con visión estratégica
nacional la posibilidad realista de encontrar una salida al Atlántico que
coloque al país en una posición competitiva.

• Evaluar la viabilidad de proyectos elaborados por las universidades para


sustituir las importaciones de combustible con fuentes alternas de energía,
por ejemplo, producir BIODIESEL mediante la utilización del "tempate".

• Desarrollar campañas o programas para el uso racional de la energía, de


manera sostenida, explicando las formas de hacerlo, sugiriendo equipos más
recomendables e ilustrar a los usuarios con una guía energética.

• Promover la utilización competitiva de los sistemas de energía hidroeléctrica,


eólica y solar.

Mediano Plazo

• Sustitución de importaciones de hidrocarburos.

• Proyecto de Electrificación Rural: En la actualidad existen plantas en poder


de ENEL que están totalmente depreciadas y podrían ser utilizadas por el
sector privado, mediante contrato por cierto período con tarifa especial, si se
trata de nuevos tendidos eléctricos.

• En principio, el objetivo sería obtener lo necesario para cubrir los costos


operativos y gastos administrativos, con la perspectiva de que la
electrificación contribuirá al desarrollo de la localidad, se fomentará la
inversión y al cabo de cierto tiempo, el proyecto de electrificación resultará
rentable.

• Creación de vías alternas apropiadas para utilizar el sistema de transporte


lacustre y el uso de la gran vía marítima, creando un sistema de cabotaje que
facilite el acceso a países vecinos, como los de Centroamérica y del Caribe.

• En la distribución de energía, se debería promover la competencia y bajar el


techo para poder acceder a otros suplidores directos. En primera instancia se
sugiere bajarlo a 2Mw, con perspectivas de bajarlo a 0.5Mw.

99
Largo plazo

• Elevar significativamente la oferta de energía, más barata y con menos


dependencia externa.

• Incrementar los niveles de electrificación a nivel nacional.

K. Costos TIEC (Transportes, impuestos, energía y combustibles)

Las organizaciones empresariales han planteado en diferentes oportunidades la


necesidad de disminuir los costos denominados TIEC, por cuanto de diferentes
maneras y según las estructuras de costos de cada actividad o empresa, afecta
la competitividad de las mismas.

En el caso del Transporte, además de los problemas de infraestructura


mencionados en otro acápite, los altos fletes nacionales e internacionales
recargan los costos de exportación e importación.

La falta de un adecuado puerto en el Atlántico, hace que las exportaciones hacia


fuera de Centroamérica con destino al Este de los EUA y Europa, deban salir por
Puerto Cortés en Honduras, o Puerto Limón en Costa Rica, con lo que los
productos agrícolas y agroindustriales de exportación, resultan encarecidos con
una diferencia respecto a los fletes que pagan los productores de esos países,
que oscila entre los US$ 1,000.00 y US$ 1,200.00 dólares, aproximadamente,
por contenedor.

Y no se trata solamente del aumento en la distancia recorrida, sino también de


otros factores relacionados con las tarifas que aplican a Nicaragua las
compañías internacionales de transporte, tanto terrestre como aéreo, más altas
que las cobradas en los demás países del área para cargas y distancias
similares.

El resto de los costos TIEC se relaciona en primer lugar con el Impuesto


Específico sobre el petróleo, el que dependiendo de su precio internacional,
repercute sobre los combustibles, actualmente en aproximadamente el 30% del
precio al consumidor, pero a los precios de 1997/1999 llegaba al 50%. Lo
anterior afecta los fletes del transporte nacional y la energía térmica producida
con derivados del petróleo.

Sin embargo, los costos del transporte y de la energía, dependen también del
sistema organizativo y regulatorio, así como de la estructura tarifaria para estos
servicios.

100
PROPUESTAS

CORTO PLAZO

• Realizar un estudio exhaustivo de las tarifas de la energía y de los fletes que


cobran las empresas internacionales de transporte y gestionar su
racionalización.

• Promover la mejor organización del sistema nacional del transporte terrestre


y readecuar sus normas para inducir a su mayor eficiencia y disminución del
impacto de los fletes.

MEDIANO PLAZO

• Acordar formas de aplicar los impuestos que afectan los costos de


producción y de exportaciones, de manera que se apoye al sistema
productivo y exportador.

L. Articulación entre Sectores Productivos

Los avances más recientes en materia de competitividad internacional sugieren


que para que un país y sus empresas sean competitivas, debe promoverse el
concepto de la competitividad sistémica.

Dicho concepto consiste en llevar acciones simultáneas a nivel macro, a nivel


meso y a nivel micro. De esta manera se subraya la importancia de que para
lograr un mejoramiento notorio de la competitividad de la producción
nicaragüense, dentro del contexto de la globalización y de la creciente apertura
del país, deben existir estrategias y políticas integrales de fomento de la
competitividad, cuyos objetivos han de ser congruentes en todos los niveles
entre sí, respondiendo a una estrategia general de fomento de la producción
orientada hacia el mejoramiento de su capacidad competitiva.

El nivel macro

Las acciones a nivel macro se expresan a partir de una estrategia general de


fomento de la producción orientada al logro de la competitividad internacional en
la que se incluyen las políticas macroeconómicas, como las políticas monetaria y
fiscal, que deberían propiciar la disponibilidad de recursos para las actividades
productivas; la política comercial externa, que debería ser coherente con el
objetivo de aumentar la producción competitiva y las exportaciones, buscando la
reinserción en la economía mundial, en el marco de la apertura y de los
acuerdos internacionales de comercio.

101
Contempla, además, mecanismos de fortalecimiento y desarrollo institucional en
el sector público y en el sector privado, facilitando la coordinación y la efectividad
de las políticas y de las acciones a tomar dentro del sector público, dentro del
sector privado y entre el sector público y el sector privado.

En este sentido, se trata de identificar aquellas acciones tendentes a eliminar


cuellos de botella y distorsiones que afectan la competitividad en general de
todos los sectores productivos, más allá de aquellos factores de orden
macroeconómico.

El nivel meso

Las acciones a nivel macro deben ser complementadas con acciones a nivel
Meso, para lograr un impacto de las políticas sobre la competitividad de las
diferentes actividades productivas.

Esas acciones a nivel meso del sector industrial consisten en identificar las
fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas de las ramas y actividades
industriales y de grupos de empresas de diversa naturaleza con fuertes nexos
entre sí, así como la definición de acciones diversas para convertir las amenazas
en oportunidades y las debilidades en fortalezas, considerando también
acciones de mejoramiento de la eficiencia en las instituciones relacionadas con
dichas actividades.

El enfoque que se sugiere aplicar para la definición y ejecución de acciones de


modernización del sector industrial nicaragüense es el enfoque de “clusters”13. TP PT

Ese enfoque apunta a la identificación de acciones para el mejoramiento de la


competitividad y de la productividad a lo largo de toda la cadena productiva de
actividades específicas, en las áreas de producción, procesamiento y logística y
comercialización.

Sin embargo, debe tomarse en cuenta, que la construcción de los “clusters” no


se realiza por “decreto”, ni se construye desde “afuera”, sino que resultan de la
dinámica interna misma de la actividad productiva y comercial, la cual se

13
TP PTUn “cluster” es un grupo geográficamente denso de empresas e instituciones conexas,
pertenecientes a un campo concreto, unido por rasgos comunes y complementarias entre sí. Por
su dimensión geográfica, un cluster puede ser regional, nacional o incluso supranacional. Los
cúmulos adoptan varias formas, dependiendo de su profundidad y complejidad, pero la mayoría
de ellos comprenden empresas de productos o servicios finales, proveedores de materiales,
componentes, maquinaria y servicios especializados, instituciones financieras y empresas de
sectores afines. En los “clusters” también suelen integrarse empresas que constituyen eslabones
posteriores de la cadena productiva (es decir, canales de distribución o clientes), fabricantes de
productos complementarios, proveedores de infraestructura, las instituciones públicas y privadas
que facilitan información, formación, investigación y apoyo técnico especializado (universidades,
grupos de reflexión, entidades de formación profesional) y los institutos de normalización. Los
organismos del Estado que influyen significativamente en un "cluster" pueden considerarse parte
de él. Por último, en muchos “clusters” están incorporados asociaciones comerciales y otros
organismos colectivos de carácter privado que apoyan a los miembros del “cluster”. Porter, M.,
Cúmulos y Competencia, Nuevos objetivos para empresas, Estados e Instituciones. Nuevas
aportaciones y conclusiones, 1999, Pág. 205.

102
desarrolla en un “clima” favorable que debe propiciar el Estado, resolviendo los
cuellos de botella y facilitando o gestionando los recursos necesarios.

Dada la escasez de recursos para llevar a cabo los procesos de construcción de


"clusters", es necesario identificar en primer lugar los “cúmulos de producción”,
actividades productivas y grupos de empresas interrelacionadas, que tengan un
auténtico potencial productivo, competitivo y exportador, sobre las cuales se
aplicarán los instrumentos de apoyo estatal y el impulso promocional y
organizativo de los sectores empresariales.

La base de la información sobre la situación y perspectivas (mercado-tecnología)


de cada rama o actividad, y sobre la organización, capacidad y disposición
empresarial para apoyar los diferentes proyectos, se originará en los estudios y
propuestas por cada rama industrial, que los propios empresarios realizarán en
reuniones de la “Comisiones por Ramas y Actividades” apoyadas por consultores
especializados, para lo cual se gestionará el apoyo de la cooperación
internacional.

Estas Comisiones por Ramas y Actividades presentarán sus propuestas


concretas al Consejo para el Desarrollo Industrial (ver componente institucional),
el que las deberá aprobar para pasar a la etapa de ejecución de los proyectos.

Como resultado de la aplicación de esa metodología en la implementación de la


política industrial de Nicaragua, se podrán identificar las acciones específicas de
política que requiere el desarrollo productivo del país; las necesidades de acción
sectorial y gremial por parte del sector público y privado; y las actividades que
requieren de apoyo técnico, financiero, promocional y de información o gestión
de mercados.

En lo relacionado con el sector público, debe tomarse en cuenta la importancia


de la participación y el apoyo de las municipalidades, a quienes también interesa
el desarrollo productivo de sus municipios y pueden hacer una gran contribución
como factores de promoción y coordinación de muchas actividades que se
realizarán sobre el terreno.

La aplicación de esta metodología abrirá un abanico de oportunidades para


suministrar asistencia técnica y transferencia de conocimientos por la vía de
proyectos específicos que puedan definirse a partir de la realización de los
diagnósticos propuestos.

El nivel micro

Las acciones a nivel meso deben complementarse, a su vez, con las acciones a
nivel micro, específicamente acciones de asistencia técnica, financiera, y
transferencia de conocimientos que requieren las empresas y grupos de
empresas, principalmente pequeñas y medianas, para lograr fortalecer su
capacidad competitiva.

103
Sin embargo, las acciones micro más importantes corresponde realizarlas a las
propias empresas, quienes deben comenzar por tomar conciencia de que en el
nuevo marco económico nacional e internacional, el dilema que se les presenta,
es “transformarse ya o desaparecer”.

De tal manera que desde ahora mismo, deberían trazar su propia estrategia
empresarial; buscar la información necesaria sobre mercados, tecnología,
necesidades de capacitación de los recursos humanos y financiamiento; definir
la conveniencia y posibilidades de asociarse con otras empresas; buscar ayuda
en sus propios gremios y entidades especializadas del Estado o de la
cooperación internacional; participar en las Comisiones por Ramas y
Actividades; y comenzar a ejecutar su propio plan de acción.

Las acciones balanceadas a nivel macro, meso y micro, buscan asegurar que a
partir de su aplicación, se mejore sustancialmente la competitividad de las
actividades industriales, pero además de ello, que se mejoren las condiciones
del entorno determinantes de la competitividad de la producción y de sus
empresas.

La articulación entre los diversos sectores productivos en torno al desarrollo


industrial del país es el mecanismo mediante el cual se logra la diferenciación de
productos. Especialmente, en el caso de Nicaragua, la articulación entre los
sectores agrícola e industrial es de particular relevancia, dada la vocación
agrícola del país, el hecho de que la producción de bienes agrícolas no
procesados es la de mayor participación en las exportaciones y dado que el
procesamiento de productos agrícolas constituye la base para generar mayores
niveles de valor agregado, mayores niveles de empleo y por consiguiente
mayores niveles de ingreso de la población.

Esa mayor interrelación entre los sectores agrícola e industrial conduce además
a la identificación de necesidades adicionales en cuanto a servicios de apoyo,
públicos y privados, que a su vez conduce al desarrollo de nuevos mecanismos y
a la identificación de mayores oportunidades de negocios, las cuales pueden ser
aprovechadas mediante la constitución de nuevas empresas que incrementen la
fortaleza empresarial del país.

Consecuentemente, una de las acciones más importantes a desarrollar en la


implementación de la política industrial propuesta, es lograr una mejor
articulación entre el sector agrícola y el sector industrial.

Dentro de ese contexto, deben considerarse las acciones que actualmente


desarrolla la Dirección de Política Agroindustrial del Ministerio de Agricultura,
Ganadería y Forestal (MAGFOR) en el campo de la agroindustria, a efectos de
complementar los trabajos que ahí se desarrollan con las nuevas acciones que
aquí se proponen.

Otro elemento de importancia a considerar en lo referente a la articulación de los


sectores es promover una mayor vinculación de las empresas de zonas francas
con las empresas locales, o bien la promoción de negocios que empresas

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industriales, pequeñas, medianas y grandes, pueden llevar a cabo para
abastecer las empresas instaladas en zonas francas.

La mayoría de las empresas actualmente instaladas en las zonas francas


importan su materia prima y productos intermedios del exterior y actualmente no
existe mayor posibilidad de que estos insumos puedan ser abastecidos por la
industria nacional.

Sin embargo, un análisis riguroso de las importaciones de las empresas de


zonas francas, complementado con el análisis de las potencialidades de
abastecimiento de parte de la industria nacional, podría muy bien conducir, en el
mediano plazo, a realizar una sustitución eficiente de importaciones, con la cual
las empresas industriales nacionales podrían incrementar sus ventas a zonas
francas, incrementando sus niveles de producción y satisfaciendo necesidades
de empresas relacionadas con la economía mundial, por lo que las empresas se
entrenarían en el proceso de exportación.

Además, el analizar las potencialidades de producción local de materias primas y


otros insumos, podría llevar a identificar nuevos productos y atraer nuevas
inversiones de empresas interesadas en aprovecharlos para cubrir mercados
internacionales.

A partir de lo anterior se sugiere:

Corto plazo

• Conformar una Comisión de representantes de CADIN, APENN y


representantes de las PYMES, con participación del sector público (MIFIC y
MAG-FOR), con el propósito de identificar acciones conjuntas para lograr una
mejor articulación entre el Sector Agropecuario y el Sector Industrial.

• Conformar una segunda Comisión de representantes de la Corporación de


Zonas Francas, de las Zonas Francas Administradas (privadas), CADIN,
Industria Maquiladora y de las PYMES, con participación del sector público
(MIFIC), para identificar acciones conjuntas para lograr una mayor
articulación entre el Sector Industrial y las industrias de las Zonas Francas.

• Conformar una tercera Comisión de representantes de CADIN, APENN y de


las PYMES, con representantes del sector turístico, con participación del
MIFIC, MAG-FOR e INTURISMO, para analizar las posibilidades e identificar
acciones para abastecer más adecuadamente con producción nacional el
creciente mercado del turismo.

• Realizar un diagnóstico de la agroindustria nicaragüense, centrándose en la


articulación del sector agrícola con el sector industrial. En la elaboración de
los planes de acción respectivos se deben tomar en cuenta los trabajos que
actualmente realiza CADIN y otras agrupaciones industriales con asistencia
internacional, como por ejemplo el programa de HACCP en CADIN.

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Mediano plazo

A partir del fortalecimiento institucional de los gremios, contratando personal de


alta calidad para la realización de los trabajos, gestionar ante donantes el
financiamiento para:

• Realizar diagnósticos subsectoriales en diferentes ramas del sector industrial


de Nicaragua, con el propósito de identificar su potencial competitivo y las
acciones específicas a seguir para mejorar su competitividad. Estos
diagnósticos serán realizados conjuntamente con las Comisiones por ramas y
Actividades.

• Realizar perfiles tecnológicos de las áreas industriales consideradas como


prioritarias, en base a la determinación de su competitividad por la vía de los
diagnósticos sectoriales elaborados.

• Contratación de consultores que colaboren en la elaboración de los


diagnósticos y de los perfiles tecnológicos.

• Ampliar el ámbito de cobertura del programa que CADIN desarrolla con


ONUDI, “Desarrollo de proveedores”, con el propósito de incluir en ese
programa el desarrollo de proveedores según los resultados de los
diagnósticos subsectoriales realizados.

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