You are on page 1of 4

Lo Inconsciente

Ser o no Ser, esa es la cuestión.


(Hamlet), William Shakespeare.

El inconsciente como objeto de estudio del psicoanálisis resulta ser un concepto


crucial, por no decir la esencia de la teoría misma. El descubrimiento de Freud a
partir de sus estudios sobre la histeria hace referencia a una instancia que alberga
las pulsiones más arcanas del ser humano, que se separan del instinto en tanto
que la necesidad primigenia se ve trastocada por el deseo, es así que en la etapa
psicosexual oral, por ejemplo, el niño se ve movilizado en principio por el hambre,
después encontrará placer por mamar el seno materno.
Entonces se encuentra un concepto necesariamente ligado al del inconsciente, el
placer. Ya que el aparato psíquico de la primera tópica se rige por el principio de
placer y el principio de realidad (displacer).Por placer hay que entender la
disminución de toda excitación del origen interno y por displacer lo contrario.
Cuando se habla de psicoanálisis inediatamente hay una asociación a Freud, padre
del mismo como se le ha considerado, pues fue quien perfilo teorías como la
interpretación de los sueños, tres ensayos sobre la sexualidad así como bastos
conceptos que invocan al psicoanálisis a favor de una ciencia porque permite hablar
precisamente de aquello que se prefiere ignorar. “ No es fácil admitir que hay algo
en nosotros, sin nosotros, que habla y desarrolla sus efectos sin que sepamos nada
de el. Con dificultad admitirá el hombre hallarse asi, en cierto sentido, arrojando
fuerza de si mismo y de su intimidad psíquica…aun será mayor el escandalo cuando
se sepa que Freud no se contenta con afirmar la existencia de ideas
representaciones y deseos inconscientes sino que intenta demostrar que, en cierto
sentido todo el desarrollo de la personalidad y en consecuencia la vida entera del
individuo se encuentran bajo una ley de constelación primera que nos gobierna sin
permitirnos tener acceso a ella.” (Akoun , Gatien , Gauquelin , Gauquelin , & Veraldi
, 1971)
El inconsciente es un saber que no se sabe, esto nos remite a una reflexión
interesante sobre el carácter ominoso del inconsciente, para Josh Cohen se trata
de una forma de carácter obscuro pero familiar del contenido pulsional del
inconsciente, para ejemplo, el incesto o el parricidio, a continuación se explica: el
deseo de fusionarse con la madre (incesto) o de matar al padre (fantasía de
parricidio) quedan reprimidos y confinados al inconsciente, para continuar
pululando y mantener vivo el deseo, pero es la misma represión (máscara o
deformador de las pulsiones) la que le da este carácter ominoso al inconsciente, el
niño sabe, y más adelante el adulto sabrá sin saberlo, que deseó penetrar a su
madre y matar a su padre, entre otra gran gama de deseos. Esto se retoma de las
palabras en alemán Heimlich y unheimlich, familiar y no familiar, para concluir, el
inconsciente está repleto de contenido que es reconocido por la persona pero
resulta ser un contenido no aceptable para el plano consciente (la moral y la ley, en
la segunda tópica podría referirse al superyó, sin embargo primera y segunda
tópicas trataran al psiquismo y a la personalidad respectivamente), generando así
manifestaciones como la palabra, el síntoma, el sueño etc.
Citar un poco del origen del inconsciente permite hacer referencia a los primeros
estudios sobre la histeria, aquello que permitió ver cientos de mujeres en la época
medieval llevadas a la hoguera, precisamente aquí se encuentra una reacción
primitiva de lo que era la sociedad antes y después de Freud. “La histeria es una
neurosis en la que los conflictos psíquicos inconscientes se manifiestan por medio
de síntomas corporales que funcionan en forma de lenguaje” (Akoun , Gatien ,
Gauquelin , Gauquelin , & Veraldi , 1971), es entonces el inconsciente un lenguaje
que subyace en el discurso del sujeto y es entonces donde toma parte de la jugada
“el diván” y las técnicas que se utilizaron para la búsqueda remanente de
articulación que emanaba el cuerpo y el fantasma del sujeto. El inconsciente de la
teoría Freudiana del aparato psíquico se puede entender como un respaldo de los
hechos poéticos pero también dolorosos que le fueron dando cuerpo al ser humano
que ahora avanza por pulsiones del día a día, un deseo incesante que si bien no
llega al fin le da un vector para sostener la vida.
Las manifestaciones del inconsciente como el lapsus, el síntoma, el sueño, la
palabra misma son vestigios que dan cuenta de lo que Freud declaró como que el
inconsciente habla.
Al redactar que el inconsciente está estructurado meramente como un lenguaje y
que el síntoma es una de sus primeras manifestaciones, entonces que es el
síntoma?, parafraseando a Nasio al hablar sobre la teoría de Lacan, dice, que es
todo aquello que se sufre y remite a un estado de enfermedad, es una expresión de
un estado que no precisamente habla en lo consciente, recordando que el neurótico
vive de reminiscencias. Es un malestar que va más allá de nosotros, se describe así
con metáforas, tiene manifestaciones en los sueños, en los actos fallidos, en el
olvido quizá. Es por decir menos un acto involuntario del sujeto, el síntoma es la
manifestación del inconsciente.
Hablando en los mismos términos el inconsciente permite entonces al sujeto
involucrarse con otros, no como creer no saber colectivo, ni individual, sino más
bien como una diada, necesitar de otro para entonces darle sentido como una
entidad única. Por ejemplo desde el nacimiento el niño ya está ligado a un saber
inconsciente a través de su vínculo primario, algunos autores como Laplanche,
Auglanier, Mahler, mencionaran por decirlo en términos concretos, una significación
materna, desde las ideas previas que se tiene respecto al género de ese sujeto,
has la seducción que la madre le transmita al niño así como una ley que instaurara
el padre en su función. Todos aquellos saberes que no se dicen en lo consciente se
manifiestan a través de un inconsciente, que como ya vimos dará sostén psíquico.
Tomemos como ejemplo de la función de interpretación del psicoanalista en alguna
sesión, “la interpretación pone en acto el inconsciente del análisis…este dicho que
el sujeto enuncia sin saberlo y que actualiza la cadena del inconsciente…lo
denominamos entre otras posibilidades, síntoma, lapsus o chiste y cuando surge
del psicoanálisis lo denominamos entre otras posibilidades, interpretación” (Nasio,
1993)
Leyendo algunos textos surge un término que llama la atención “La otra cosa” en el
discurso psicoanalítico, que es?, podría escribirse como lo dice Nasio cuando habla
de la búsqueda del niño por el inconsciente de la madre, “…en la que el cuerpo
funciona como un material significante, el niño que mama leche, mama otra cosa,
al mismo tiempo, otra cosa que es el signo de amor de la madre hacia él y de su
propia dependencia con respecto a ella, el hijo que entrega sus excrementos a la
madre, entrega otra cosa, que actúa como moneda de cambio”. (Nasio, 1993), esa
referencia de otra cosa nos hace pensar entonces sobre un deseo inconsciente de
recibir algo a cambio de haber brindado satisfacción a través de la ejecución de las
acciones que calmaran la angustia de la propia madre. Una escena llena de enigma,
pues es quizá no vista, pero se habla desde otro saber, aquel que a la fecha no se
ha aceptado por las investigaciones narcisista de colocar un método a todo y una
razón de ser, Freud en algún momento de sus escritos decía que para dedicarse al
psicoanálisis había que ser tolerante ante la no aceptación y la negligencia de las
ciencias positivistas que buscan una respuesta visible mas no enunciable de lo que
ocurre alrededor del ser humano.
“Pero el inconsciente no es solamente un saber que conduce al sujeto a decir la
palabra justa en el momento justo, sin saber sin embargo lo que dice, es también
un saber que ordena la repetición” (Nasio, 1993), es decir todo aquello que guarda
esta estancia psíquica de la que hablamos, más allá de ser solo un recuerdo que se
mantiene umbrío y reprimido toma cuenta de la partición de conductas exteriores,
reales que procederán a una manifestación de lo que ya hemos citado, los actos
fallidos, lapsus, sueños, chiste, síntoma, incluso una vana representación del olvido.
Por lo tanto todo esto que conforma la estructura del inconsciente será involuntario,
lejos de elegir un tiempo y un espacio para precisar de su ejecución.
Nasio en un momento del libro cinco lecciones sobre la teoría de Jacques Lacan,
hace una breve descripción del suceso con un amigo, el cual afirmaba no tener
inconsciente, entonces el responde que, efectivamente, él no tenía inconsciente.
Esto por principio sabemos que resulta lógico y paradójico, pues el inconsciente no
se encontrara en ninguna zona organiza visible del sujeto, ni tampoco es del orden
hipotético, no hay medición positivista que responda al hallazgo del inconsciente.
Por tanto este solo existe en el campo del psicoanálisis, así su amigo esta fuera de
la cura, fuera del psicoanálisis, fuera del inconsciente. “Ahora bien para que
efectivamente ese acto haga existir el inconsciente, es indispensable que otro sujeto
escuche y reconozca el alcance del inconsciente, siendo ese sujeto el psicoanalista”
(Nasio, 1993).
Así este concepto enigmático dentro de la escucha psicoanalítica no se convierte
en algo que está ya puesto para ser analizado, el inconsciente se produce por la
diada con otro dentro de una transferencia, es decir en el momento de la
interpretación del analista está en juego su propio inconsciente tomado desde el
inconsciente del analizante, es aquí precisamente en esta eclosión donde surge el
sentido real, poético, desbordante del significado real del psicoanálisis.
Akoun , A., Gatien , G., Gauquelin , F., Gauquelin , M., & Veraldi , G. (1971). El inconsciente pro y
contra. Ediciones mensajero .

Nasio, J. D. (1993). Cinco lecciones sobre la teoria de Jacques Lacan . Barcelona, España : Gedisa .