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TALLER 1

Para situar bien la retórica y definirla mejor, se necesita precisar sus relaciones con la
dialéctica. Aristóteles distinguió en su órganon dos especies de razonamientos: los
razonamientos analíticos y los razonamientos dialécticos. El estudio que emprendió de
aquellos en los primeros y segundos analíticos, le valió ser considerado en la historia de la
filosofía como el padre de la lógica formal. También había estudiado los razonamientos
dialecticos en los tópicos, la retórica y las refutaciones sofísticas, lo que hace de él, igualmente,
el padre de la teoría de la argumentación. En sus analíticos, estudia las formas de inferencia
valida, especialmente los silogismos que permiten, dadas ciertas hipótesis, inferir
necesariamente de ellas una conclusión: si todos los A son B y si todos los B son C, resulta,
necesariamente, que todos los A son C.

Los razonamientos analíticos son: formales: su validez no depende del contenido de las
premisas, sino de su forma; la inferencia es válida cualquiera que sea la verdad o falsedad de
las premisas, pero la conclusión no es verdadera a menos que las premisas sean verdaderas.
Son demostrativos: la verdad de las premisas garantiza la verdad de la conclusión. Son
impersonales: la verdad o falsedad de las premisas no dependen de la opinión de los hombres.

Los razonamientos dialecticos, a diferencia de los razonamientos analíticos, no son formales,


ni demostrativos, ni impersonales. Los razonamientos dialecticos parten de premisas que están
constituidas por opiniones generalmente aceptadas con el propósito de hacer aceptable la
conclusión. Pretenden transferir la aceptabilidad de las premisas a la conclusión, intentando
hacer aceptable una conclusión que en principio, para nuestro interlocutor, puede ser
inaceptable o controvertida, siendo su finalidad, entonces, convencer. No consisten en
inferencias válidas y constrictivas, sino que presentan argumentos más o menos fuertes, más o
menos convincentes y que jamás son puramente formales. Los razonamientos dialecticos son
personales, porque con quien hablo importa.

No es impersonal, pues él se aprecia por su acción sobre un espíritu. Los unos se refieren a la
verdad y los otros a la opinión. Cada dominio exige otro tipo de discurso.

Así pues una cosa es demostrar y otra es argumentar. A lo primero se dedicará la analítica y a
lo segundo, la dialéctica. El fin de una argumentación no es deducir las consecuencias de
ciertas premisas sino producir o acrecentar la adhesión a las tesis que se presentan a su
asentimiento, ella no se desarrolla jamás en el vacío. En este sentido, Aristóteles había
opuesto la retórica a la dialéctica. La dialéctica se encargaba de analizar los argumentos
tendientes a convencer a un interlocutor. La retórica se encargaba de las técnicas para
convencer a muchos. Actualmente no se hace esta distinción. Una argumentación jamás puede
procurar la evidencia, y no es posible argumentar contra lo que lo es. La argumentación no
puede intervenir más que si la evidencia es discutida.

La nueva retórica, por oposición a la antigua, concierne a los discursos dirigidos a toda clase de
auditorio. Esta abarca un campo del discurso amplio. Considerando que su objeto de estudio
es el discurso no demostrativo, el análisis de los razonamientos que no se limitan a inferencias
formalmente correctas, la teoría de la argumentación –concebida como la nueva retórica –
cubre todo el campo del discurso orientado a persuadir o convencer, cualquiera sea el
auditorio al cual se dirige y cualquiera sea la materia sobre la cual versa.

CLASE 2
Convencer se contrapone a persuadir, se diferencian debido a la intención del argumentador.
Cuando se trata de convencer se pretende la adhesión de todo ser racional, de cualquiera; el
discurso dirigido a un auditorio particular busca persuadir, mientras que el dirigido al auditorio
universal busca convencer. Cuando se busca persuadir se quiere obtener la adhesión de
algunos espíritus. Un argumento convincente en el que sus premisas y conclusión son
universales, es decir, aceptables en principio, por todos; aceptable por, lo que podríamos
llamar, el auditorio universal. Para convencer es una condición necesaria que el argumentador
pueda adaptarse a sus interlocutores (auditorio) Si se quiere definir el auditorio de manera útil
para el desarrollo de una teoría de la argumentación, es preciso concebirlo como el conjunto
de aquellos sobre los cuales el orador quiere influir con su argumentación, que es muy
variable, ya que puede ir desde el orador mismo hasta la humanidad entera. Tengo que saber
que premisas son aceptables para él y tomarlas como punto de partida a estas tesis admitidas
por aquellos a quienes se dirigen. Es importante en una argumentación se tenga como punto
de partida premisas que sean aceptadas por el interlocutor. Cuando me despreocupo de esto
cometo la petición de principio (p > p), que es cuando presupongo lo que tengo que probar.
Por eso es importante adaptarse a los interlocutores, lo cual supone escoger entre las
premisas, afirmaciones con las cuales mis interlocutores estén dispuestos a abordar.

Hay dos objetos de acuerdo en una argumentación, que conciernen a lo real o lo preferible,
los primeros hacen referencia al ámbito de lo real y pueden ser hechos, verdades o
presunciones; los hechos y verdades presuntamente podrían ser admitidos por todo el mundo,
pero desde el momento en que un hecho o una verdad son controvertidos por el auditorio, el
orador ya no puede prevalerse de ellos, su status de hecho o verdad no está asegurado
indefinidamente, a menos que se admita la existencia de una autoridad divina. Para
descalificar un hecho o una verdad, se puede mostrar su incompatibilidad con otros hechos y
otras verdades que se presentan como más seguro.

Al lado de los hechos y verdades, a veces partimos de presunciones que, aunque no se


presentan seguras como aquellos, sin embargo, suministran bases suficientes. Las
presunciones hacen referencia a los valores, jerarquías y lugares comunes de lo preferible.
Hace referencia, primero a lo que se produce normalmente y segundo, a lo que es razonable
tomar como punto de partida.

Lo preferible, en teoría de la argumentación, es lo que consideramos que normalmente


acontece, pero la noción de normal es susceptible de interpretaciones variadas. Su status no
está asegurado indefinidamente.

Lo preferible hace referencia a los valores: objetos de acuerdo universal, en tanto y en cuanto
permanezcan indeterminados, cuando se lo aplica en situaciones concretas pueden aparecer
desacuerdos. Son instrumentos de persuasión, los valores universales juegan un papel
importante en la argumentación, pues ellos permiten presentarlo valores particulares como un
aspecto más determinado de los valores universales. Hay valores abstractos tales como la
belleza y la justicia, y hay valores concretos como la iglesia o Francia.

Al lado de los valores, la argumentación se apoya sobre jerarquías, que pueden ser: concretas,
como la superioridad del hombre sobre el animal; abstractas como por ejemplo, la
superioridad de lo justo sobre lo útil, lo uno sobre lo múltiple. Pueden ser heterogéneas u
homogéneas, mientras las primeras ponen en relación valores diferentes (el respeto de la
verdad es superior a la amistad de Platón), las jerarquías homogéneas son aquellas que se
basan sobre la cantidad, por ejemplo, es preferible un dolor más débil a uno más fuerte. Y
tercero, los lugares de lo preferible: son lugares comunes, afirmaciones muy generales acerca
de lo que presumiblemente vale más en un dominio. Son también lugares específicos,
haciendo referencia a lo que presumiblemente vale más en un dominio determinado. Los
lugares comunes pueden hacer referencia a la cantidad, lo que le sirve a un mayor número es
preferible a lo que le sirve a un menor número; se enunciará un lugar de la cualidad, si se da
como razón de preferir alguna cosa, el hecho de que es única, rara, irremplazable; el orden,
expresa la superioridad de lo anterior a lo posterior; existencia, sostiene la superioridad de lo
que es, con respecto a lo que es meramente posible; esencia, son superiores los individuos que
mejor representan la esencia del genero a la cual pertenece.

CLASE 3
El argumentador debe hacer una selección de los hechos y valores que va a considerar en sus
discursos, seleccionar implica tomar partido. Cuando uno selecciona ciertas premisas, uno las
pone en el primer plano de la conciencia, haciendo que el interlocutor tenga presente ciertas
cuestiones ante su presencia, el esfuerzo del orador es meritorio, ya que sin su intervención,
los elementos que hubieran sido olvidados, llegan a ocupar el centro de nuestra atención: lo
que está presente para nosotros se encuentra en el primer plano de la conciencia y se vuelve
importante. Desde esta perspectiva, lo que la teoría de la argumentación hace es: generar
presencia ante la conciencia. Por otra parte, lo que pierde en importancia, se vuelve abstracto,
casi inexistente. Lo que hace el ejercicio es mostrar más presente esto que parece tan lejano.
Hay muchas técnicas para generar presencia: la repetición, la acumulación de detalles, se
tratará un tema primero de una manera sintética, luego por la enumeración de las partes.
Estas estrategias para generar presencia se asocian con las figuras retóricas: es identificable
con una forma de habla que no es la habitual, y cuya forma sea distinguible por una figura
particular. Para que esto sea una figura retórica tiene que estar orientada a la persuasión, si
esto no se cumple o no9 es su finalidad, puede ser entendida mejor como una figura de estilo.

Esta selección que pone en relieve uno hechos y descarta otros, se da también porque el
lenguaje que yo utilizo nunca es neutro, un mismo hecho puede ser descripto de muchas
maneras, resalto unas circunstancias y dejo de lado otras circunstancias, esto nunca es una
operación neutral, ya que el lenguaje manifiesta múltiples elecciones. La falta de neutralidad
del lenguaje se ve en múltiples aspectos: En como calificamos o describimos, por ejemplo, el
asesino de su madre, o el vengador de su padre; en las categorías gramaticales que utilizamos.
No es lo mismo expresar una idea a través de un adjetivo que a través de un sustantivo, por
ejemplo, el alma encarnada en el cuerpo (adjetivo)/ el cuerpo animado por el alma
(sustantivo); la forma en que enlazamos las proposiciones, por ejemplo, pepito es una buena
persona, sus acciones son moramente buenas, salvo (minimiza) aquella que realizó cuando le
robó a fulanito/ Leí a Kant y leí a pepito (aproxima, nivela).

Estas diferentes descripciones no son necesariamente incompatibles entre sí, son


descripciones de la realidad en donde se enfatizan puntos de vistas diferentes, y en donde hay
una operación que no es neutral, sino que, lo que hay es una descripción de la realidad
interpretada, no es una descripción pura. Siempre cuando se describe un hecho se resaltan
algunos aspectos y se dejan de lado otros. En la teoría de la argumentación no se distingue
entre el dato puro y la interpretación, ya que no establece una distinción tajante entre hecho e
interpretación. La teoría de la argumentación se pregunta entonces, porqué los argumentos
que convencen, convencen.

ARGUMENTOS CUASILÓGICOS
Los argumentos se presentan, ya bajo la forma de un nexo que permite transferir a la
conclusión la adhesión acordada a las premisas, ya bajo la forma de una disociación que trata
de separar elementos que, el lenguaje o una tradición reconocida, han ligado previamente uno
a otro. Perelman desarrolla tres tipos de nexos: los argumentos cuasi lógicos, los argumentos
fundados sobre la estructura de lo real y aquellos que fundan esta estructura.

Se caracterizan por el hecho de que aparentan ser demostraciones lógicas aunque en estricta
regla, no son deducciones rigurosas, porque trabajan con enunciados del lenguaje ordinario,
que son ambiguos, que no son precisos ya que admiten múltiples interpretaciones. Los
argumentos cuasilógicos se parecen a los argumentos formales de la lógica, en virtud de esta
semejanza es que estos son convincentes. Se diferencian en que los argumentos lógicos son
constrictivos ya que en una argumentación correcta, de la verdad de las premisas se sigue
necesariamente la verdad de la conclusión. En cambio, los argumentos cuasilógicos no son
constrictivos, ya que no se sigue necesariamente de la verdad de las premisas la verdad de la
conclusión.

Para ver los distintos argumentos cuasilógicos, se los comparará con los argumentos lógicos a
los cuales se parecen.

Contradicción (p . –p): Cuando se encuentra una contradicción en el sistema lógico, este se


vuelve incoherente, inutilizable, y ante la contradicción lógica no queda más remedio que
elegir entre los dos pares. Incompatibilidad: La contrapartida de la contradicción en el
lenguaje ordinario es lo que llamamos incompatibilidad. La diferencia entre ambas, es que en
la primera es preciso escoger o lo uno o lo otro. Sin embargo no es la única opción frente a la
incompatibilidad, considerando que la expresión tiene en ambas proposiciones significados
diferentes, por la ambigüedad del lenguaje, que permite tratar la incompatibilidad diferente a
la contradicción lógica. Cuando uno encuentra esto en el lenguaje ordinario puede elegir, y
puedo abordarlo desambiguando el lenguaje. Existe en el discurso ordinario manifestaciones
de incompatibilidad que no obligan a elegir, ya que se puede reinterpretar o limitar su alcance.
Por ejemplo cuando Heráclito dice: “descendemos y no descendemos dos veces en el mismo
río”, nuestra reacción es la de no ver en él sino una contradicción aparente: resolvemos la
contradicción, interpretando de dos maneras diferentes la expresión “el mismo río”. Hay una
incompatibilidad que se da, no cuando se oponen dos reglas, sino cuando la afirmación de una
regla es incompatible con las condiciones o consecuencias de su aplicación o de su
aseveración, esto es la autofagia, y el argumento que la muestra es la retorsión. Un ejemplo de
aplicación de la retorsión es cuando un policía le dice gritando a alguien, que está prohibido
gritar.

/Como la incompatibilidad, contrario a la contradicción formal, no es universal y no se produce


sino en una situación dada, una manera de escapar a ella consiste en examinar por anticipado
todas las situaciones que podrían dar nacimiento a ella. Quien no quiere sacrificar una regla o
resolver una incompatibilidad planteada en un momento inoportuno, se las arreglará para que
la situación delicada no se produzca, o si se produce se finge no verla, o recurriendo a la
mentira./

Identidad: Pone en relación objetos, no proposiciones. Las identidades puramente formales


siempre se presentan como evidentes o como convencionales. En todo caso escapan a la
controversia. En el discurso ordinario no vamos a hablar de identidad sino de Identificación: Se
pueden realizar a través de dos estrategias, o bien a través de las definiciones o bien a través
del análisis.

Toda definición pretende identificar el definiendum con el definiens, el primero es aquel


termino que quiero definir, el segundo es aquel termino o conjunto de términos que sirven
para definir el definiendum. Las definiciones buscan tratar al definiendum y al definiens como
intercambiables. Admitir una definición es admitir un argumento cuasilógico mediante el cual
el definiendum y el definiens resultan intercambiables. Por ejemplo, Thomas Hobbes dice: la
libertad (definiendum) es la ausencia de impedimentos externos (definiens). Las definiciones
no son convencionales, ni evidentes y suponen una argumentación.

Análisis: John Wisdom distingue tres tipos, material, formal, y filosófico. El primero se limita a
explicar uno u otro de los términos utilizados, su significado, analiza su alcance: “A es hijo de
B”, significa que “A es hijo o hija de B”. Los segundos pone en evidencia la estructura lógica de
las proposiciones. Sirven para develar una aparente paradoja. Por ejemplo: “El actual rey de
Francia es calvo” “El actual rey de Francia no es calvo”/ (ᴲx) [(Rxf. (y) (Ryf ɔ y = x) . Cx)] / (ᴲx)
[(Rxf. (y) (Ryf ɔ y = x) . ~Cx)] El análisis consiste en la descomposición, por lo que cuando digo
que “El rey de Francia es calvo” digo: 1)Que existe alguien que es actualmente el rey de Francia
2)Hay solo un rey de Francia 3)Que el rey es calvo/ (1,2,3). Cuando digo que “El rey de Francia
no es calvo” digo: 1) Existe actualmente alguien que es rey de Francia 2) Hay solo un rey de
Francia 3) El rey no es calvo / (1, 2, -3) El análisis de las proposiciones permite resolver la
paradoja. El análisis filosófico: Es aquel que va de lo complejo a lo simple, el que busca los
elementos últimos de un objeto o de un fenómeno; también pretende que ciertas expresiones
resulten intercambiables. Por ejemplo cuando Hume dice que es el conocimiento, dice que es
tener percepciones. Él va a descomponer las percepciones en impresiones e ideas, las ideas de
dividen en simples y compuestas, al igual que las impresiones, que se dividen en simples y
compuestas. Llegando así a los últimos elementos del conocer.
Todo análisis es direccional, pues se propone hacer que ciertas expresiones sean
intercambiables. Tanto la definición como el análisis son controvertibles y por lo tanto son
objeto de argumentación. Quien intenta escapar de la controversia apela a diversas
estrategias: presenta a las definiciones como convencionales. Presentar el análisis como
evidente y necesario.

Tautologías -> Tautologías aparentes: se caracterizan por acercarse a las tautologías pero no
ser tautología, y por ellos, ser objeto de controversia y argumentación. Ejemplo: si soy rico, soy
rico. El término rico puede presentar una ambigüedad aparente. Se transformará la tautología
en aparente dando a los dos términos un sentido diferente.

Leibniz planteó dos principios: 1) Principio de indiscernibilidad de los idénticos y 2) el principio


de identidad de los indiscernibles. Se desprenden de su filosofía. El primero sostiene que dos
seres: A y B, son idénticos si toda afirmación referente a uno de estos es equivalente a una
afirmación referente a otro, es decir, el primer principio lo que dice es que: si toda afirmación
referente a A es equivalente a una afirmación referente a B, entonces A es idéntico a B. El
segundo principio dice lo inverso: si A es idéntico a B, entonces, toda afirmación referente a A
es equivalente a una afirmación referente a B.

Primer principio: P(a) Ξ P (b) ɔ a=b Segundo principio: a=b ɔ P(a) Ξ P (b)

a=b no estoy señalando la identidad en cosas diferentes. Aludo a lo mismo desde punto de
vistas distintos.

Frege demostró que en realidad nunca puede haber identidad entre dos cosas diferentes. De
estos dos principios se desprende que dos seres idénticos deben ser tratados de la misma
manera, si A = B, A merece ser tratado de tal forma. No hay dos individuos idénticos desde el
momento en que son dos. El problema práctico es: sabiendo que nunca hay dos individuos
idénticos, ¿Cuándo es racional tratar de la misma manera a dos seres o situaciones
diferentes?, cuando dos individuos diferentes merecen el mismo tratamientos es porque de
alguna manera los estamos asimilando, lo que hacemos es identificarlos. No se trata de una
identidad total, sino parcial. Realizamos el igualamiento cuando consideramos que en las
diferencias entre ellos no hay diferencias esenciales, sino que son diferencias accidentales.
Uno realiza una asimilación cuando considera que los aspectos que lo revelan son accidentales
y los que los une son la esencia. Que aspectos son esenciales y cuales accidentales, dependerá
del contexto, lo esencial del examen a nosotros, es que somos estudiantes del mismo curso, lo
que va a determinar que es esencia va a depender de los fines de la regla. Esto es de alguna
manera lo que expresa el principio de igualdad ante la ley: todos los seres que poseen las
propiedades exigidas por la ley merecen el mismo trato. Este principio de igualdad no es más
que la expresión de una regla de justicia que expresa que dos seres que pertenecen a la misma
categoría esencial, deben ser tratados de la misma manera. La regla de la justicia tiene una
fuerte utilización argumentativa que se da por ejemplo en las circunstancias en las que se dan
precedentes, por ejemplo se me saco un cinco al responder tres preguntas y comparo mi
resultado con otro chico que se sacó seis con tres preguntas, es injusto. Se considera injusto
porque tiene la marca de la parcialidad.
La regla de la justicia también puede operar en un sentido inverso: uno podría trazar un
argumento partiendo de la premisa de que las situaciones que nosotros asimilamos por
presenciarla esencialmente iguales, no es asimilable.

Relaciones simétricas (relación lógica): Una relación “r” es simétrica, si y solo si para todo “a” y
para todo “b” si “a” se relaciona con “b”, “b” se relaciona con “a”. Por ejemplo: ser padre no es
una relación simétrica, ser hermano de… es una relación simétrica, porque puedo
intercambiarlos. Intercambiabilidad que no necesita argumentación. Contrapartida
argumentativa: Regla de la justicia -> búsqueda de precedentes. Argumento de reciprocidad:
asimila dos seres o situaciones de tal manera que considera que los términos de una relación
deben ser tratados de la misma manera, puesto que de alguna forma son intercambiables, por
ejemplo: si está mal que A le venda drogas a B, está mal que B le compre drogas a A. Tanto la
regla de la justicia como el argumento de reciprocidad tienen en común la asimilación.

Relaciones transitivas (noción lógica): una relación R es transitiva si y solo si, para todo “a”,
“b”, y “c”, si “a” se relaciona con “b” y “b” se relaciona con “c”, entonces “a” se relaciona con
“c”. Si “a” es mayor que “b” y “b” es mayor que “c”, entonces, “a” es mayor que “c”. Si “a” es
igual a “b”, y “b” es igual a “c”, entonces “a” es igual a “c”. No hay controversia. Perelman
señala que el silogismo aristotélico muestra la transitividad de la relación de inclusión, el
silogismo, es un razonamiento que consta de dos premisas, una conclusión y tres términos,
cada uno de los cuales aparece dos veces por ejemplo: todos los argentinos son americanos,
todos los tucumanos son argentinos, por lo tanto, todos los tucumanos son americanos. Hay
quienes entienden a la relación de inclusión como una relación entre el todo y la parte. La
contrapartida argumentativa es la transitividad argumentativa: /Hay casos en donde la
transitividad se proclama sin estar siempre garantizada: los amigos de mis amigos, son mis
amigos”/ no formal, sobre la que podemos argumentar, por ejemplo, si mi amigo se hace
amigo de mi enemigo, en realidad parece no ser mi amigo, a A b, b A c, a A c. Objeto de
controversia, requiere tratamiento argumentativo.

Silogismo (todo-parte) Inclusión: En la matemática, existen operaciones que operan en cierta


área, tales como las que expresan que el todo es mayor que la parte, esta es una afirmación
considerada como verdadera y ajena a la discusión, se vuelve argumento cuasilógico si se
sacan consecuencias como estas: “quien puede lo más puede lo menos”. Contrapartida
argumentativa: en ocasiones se utilizan afirmaciones que son similares pero no expresan lo
mismo, tales como: es más valioso el todo que la parte. En la relación todo-parte se fundan
tres argumentos que son: el dilema. El argumento a pari y a contrario. El dilema es un
argumento en el cual se examinan dos eventualidades para concluir que ambas conducen a la
misma consecuencia desagradable o negativa, por ejemplo: si hago paro o si no hago paro,
ambas opciones concluyen a conclusiones negativas. Argumento a pari: tiende a mostrar que
lo que vale para una parte, vale para la otra. Argumento a contrario: lo que vale para una parte
no vale para la otra. Estos dos últimos parten la realidad en dos.

Peso, mediciones: cuando yo peso, pongo en relación una cosa con la otra. Cuando peso, uso
una unidad de medida que no varíe, y toma además, una unidad de medida que es neutra. En
la contrapartida argumentativa hablamos de comparaciones: la comparación constituye un
argumento cuasilógico cuando no da lugar a una pesada o a una medida efectiva, pero su
efecto persuasivo subyace en que podría apoyar su juicio en una operación de control, por
ejemplo: “sus mejillas son rojas como manzanas”. Cuando uno compara, la unidad de medida
varía en la comparación, no es neutra. La comparación tiene el efecto de acercar lo que se
compara. Cuando yo comparo, acerco realidades, acercando entre sí dos términos muy
alejados, se realza el término inferior pero se rebaja un poco el superior, de allí la superioridad
de lo que es incomparable. Argumento del sacrificio: toma como una unidad de medida del
valor de una acción el sacrificio realizado por las personas que la realizan. Las cosas valen en
función del esfuerzo que me ha llevado.

Es raro que los argumentos cuasilógicos puedan por sí solos producir la convicción: ellos
deberán ser completados por argumentos basados sobre la estructura de lo real.

ARGUMENTOS BASADOS EN LA ESTRUCTURA DE LO REAL


Persuaden porque de alguna manera tocan aspectos de la realidad. En la realidad hay
elementos que se encuentran relacionados, esta relación constituye nexos. Los segmentos que
vamos a ver se basan en nexos basados en la realidad. Nexos de dos tipos: de sucesión y de
coexistencia. Los nexos de sucesión conectan fenómenos del mismo nivel. Los nexos de
coexistencia conectan fenómenos de diferente nivel. Entre los nexos de sucesión vamos a
mencionar: la relación entre la causa y el efecto, o bien, la de los medios y los fines. Entre los
nexos de coexistencia tenemos, la relación entre una persona y sus actos, o una etapa
histórica y sus manifestaciones, o la relación entre una sociedad y sus miembros.

Primero vamos a analizar los argumentos fundados en el nexo causal: relación causa-efecto.
No son relaciones lógicas, son relaciones que se dan en la realidad, por ejemplo, en la realidad
física. Dicho esto se puede detectar por lo menos tres ejemplos de argumentos basados en los
nexos causales: 1) son los que se dirigen a la búsqueda de causas. 2) Son los que se dirigen a la
determinación de los efectos. 3) Argumentos pragmáticos: son de tal naturaleza que reduce el
valor de la causa al valor del efecto. Es el que considera que el valor de la causa depende del
efecto. Se valoran las acciones en virtud de sus consecuencias. El argumento pragmático
plantea algunas dificultades teóricas: la primera es de hasta donde llegar en la cadena de
efectos, ya que el efecto es causa de otro efecto. La segunda es que en general, ningún hecho
puede considerarse como el mero efecto de una sola causa, cada fenómeno tiene múltiples
causas y efectos.

La relación medios-fines es una relación intencional. Sobre esta se fundan algunos


argumentos: 1) argumento del derroche: es el que tiene a sostenes que la existencia de un
medio eficaz que permite realizar un deseo, le da a este ultimo la consistencia necesaria para
transformarse en un fin, de modo tal que el no hacer utilización del medio, constituye un acto
de derroche. Por ejemplo: la penitencia como un medio de salvación, o la facultad. 2)
Argumento de la superación: es generalmente usado para convertir un argumento en contra a
uno a favor, y tiende siempre a mostrar que lo que parecía malo, no es más que un medio para
un fin posterior. 3) Son aquellos que consideran que el fin es convencer y los medios, los que
va a posibilitar los pasos para convencer. A) Cuando el fin es convencer a veces es posible
descomponer la prosecución de un fin en varias etapas, esto se da cuando hay una gran
distancia entre las tesis defendidas por el argumentador y las aceptadas por el auditorio.
Entonces en vez de ir directamente de a a d, se irá de a a b y de b a c, y de c a d. Esto se llama
procedimiento por etapas. B) Cuando el interlocutor advierte que el procedimiento está
dirigido a convencerlo de una tesis que él no acepta, se puede valer de: Argumento de
dirección: aparece cuando el interlocutor se niega a pasar de a a b porque considera que la
aceptación de “a” lo va a llevar por vía enjabonada a “d”. C) Podría ocurrir que el interlocutor
advierta hacia dónde quiere llegar el argumentador y a fin de no arribar a ese punto, propone
la segmentación de la argumentación en etapas con la esperanza de no llegar nunca hacia
donde apunta el argumentador. Esta estrategia se la conoce como sofisma dilatorio.

La segmentación de un argumento en muchas partes puede traer problemas.

Entre los nexos de coexistencia, Perelman pone énfasis entre los actos de una persona y la
persona. No es un nexo temporal, son de diferente nivel lo que una persona es y lo que una
persona hace. Entre las personas y los actos hay un tipo de relación dialéctica,
retroalimentada, porque lo que hace una persona le da una reputación, pero una vez que
tenga una reputación, se juzgará mis acciones con respecto a esa reputación. En base a esta
relación dialéctica entre la persona y sus actos se fundarán dos argumentos: 1) argumento ad
verecundiam (argumento de autoridad), 2) argumento ad hominend (o ataque al hombre). El
primero consiste en argumentar a favor de una tesis apelando a la autoridad que en un área
determinada tiene el emisor de la tesis. La estructura es X dice P, X es una autoridad en torno a
las cuestiones sobre la que versa P, por lo tanto, P es verdad. Este argumento solo tiene valor
cuando no hay una prueba demostrativa a favor de la tesis que se quiere defender. Este
argumento admite una relación entre la persona y sus actos, porque si es confiable y sabe del
tema, convence. El argumento ad hominend tiene la estructura: X dice P; X tiene ciertos rasgos
negativos, por lo tanto, P es falso. Un argumento de esta estructura puede ser falaz o no,
depende cual sea el rasgo negativo de lo que dice o sobre lo que dice. Se funda en una relación
entre una persona y sus actos. Una afirmación dicha por alguien es falsa, en virtud de su
reputación negativa.

Existen estrategias argumentativas que tienden a acortar la relación entre lo que una persona
es y lo que una persona hace, o bien la atenúan. Estas técnicas argumentativas se denominan:
1) técnica de ruptura 2) técnica de freno. Las primeras intentan suprimir la relación entre una
persona y sus actos, y la segunda son aquellas que intentan atenuarla.

Hay dos técnicas para cada una de estas dos técnicas. 1) a) Preservar a la persona de sus actos,
haga lo que haga la persona quiero preservar su valoración buena o mala. La técnica que
utilizamos es la divinización o satanización. Cortan la relación entre lo que la persona es y lo
que hace. Ante el absoluto: dios, demonio y la verdad, se corta la relación persona y acto. B)
Preservar los actos de las personas. Una técnica de ruptura que sirva para esto es considerar
que el acto es la expresión de una verdad o de un hecho. 2) a) Para preservar a la persona de
los actos, se contextualiza. Es de freno porque tiene un límite. B) Para preservar a los actos de
las personas, se invoca las fuentes, por ejemplo, dios en el discurso de un cura odioso.

Además de una relación persona-actos, hay otro tipo de nexo de coexistencia, por ejemplo el
nexo entre un periodo histórico determinado y los acontecimientos de ese periodo
(manifestaciones de la época), el nexo de un periodo y las obras de ese periodo (el gótico).
Otro nexo es el que hay entre un individuo y el grupo.

Nexo simbólico: es el que hay entre el símbolo y lo simbolizado, nexo sobre cual se fundan
muchos argumentos. Argumento de la doble jerarquía: son aquellos que establecen una
correlación entre los términos de una jerarquía admitida con los de una jerarquía que se
quiere hacer admitir. Existen argumentos de la doble jerarquía tanto cuantitativos como
cualitativos. Los primeros son los que se fundan en correlaciones estadísticas o que aceptan las
cantidades, por ejemplo, si sostengo que el hombre A es más grande que B por el hecho de
que las piernas de A son más altas que las de B. Los cualitativos son los que trabajan con
cualidades, propiedades, por ejemplo, nos encontramos con argumentos de la doble jerarquía
cualitativos cuando decimos que es superior el medio que permite alcanzar un bien preferible,
al medio que permite alcanzar un bien no preferible.