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Esencia y Atributos de Dios

I. Introducción

Una vez que aceptamos la existencia de Dios, surge un problema a considerar ¿cómo es ese
Dios? ¿Cuál es su esencia y atributos? Este problema ha mantenido ocupados a muchos
filósofos desde la antigüedad. Aristóteles por ejemplo define a Dios como la "suprema
causa" y el "motor fundamental del Universo". Para Aristóteles Dios es un ser necesario, que
existe por sí mismo, causa primera del movimiento y del mundo, eterno, inmaterial, superior
a todo lo sensible, inextenso, indivisible, inmutable, dotado de poder infinito, inteligencia
perfecta y acto puro, sin mezcla alguna de potencialidad ni de composición, Dios es la
intelección de la intelección:

“Un ser que mueve sin ser movido, ser eterno, esencia pura y actualidad pura... lo
simple es una propiedad del mismo ser... el ser inmóvil mueve con objeto del amor, y
lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás... pero desde el momento que
hay un ser que mueve permaneciendo el inmóvil, aun cuando exista en acto, este ser
no es susceptible de ningún cambio... el ser que imprime este movimiento es el motor
inmóvil. El motor inmóvil es, pues, un ser necesario; y en tanto que necesario, es el
bien... solo por poco tiempo podemos gozar la felicidad perfecta. Él la posee
eternamente... la vida reside en él, porque la acción de la inteligencia es una vida, y
Dios es la actualidad misma de la inteligencia; esta actualidad tomada en si, tal es su
vida perfecta y eterna... es evidente, conforme a lo que acabamos de decir, que hay una
esencia eterna inmóvil y distinta de los objetos sensibles. Queda demostrado
igualmente que esta esencia no puede tener extensión, que no tiene partes y que es
indivisible. Ella mueve, en efecto durante un tiempo infinito. Y nada que sea finito
puede tener una potencia infinita”(1).

Las concepciones griegas de la antigüedad, fueron eminentemente racionalistas aun en su


descripción del ser supremo. Muy lejos del Dios personal lleno de amor de la tradición judeo-
cristiana. No podemos negar sin embargo que este conocimiento de la existencia de Dios por
parte de muchos pensadores, confirma la existencia de la revelación general: Aquella que nos
es dada mediante la contemplación de los fenómenos de la naturaleza, y el estudio de las
leyes que la rigen, en el conocimiento que nos proporciona la mente y el cuerpo humano, los
hechos de la historia y la experiencia personal. Esta es universal, y como tal accesible a todos
los seres humanos por igual.
Notemos lo que dice pablo en la carta a los Romanos:

“Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; Porque Dios se lo manifestó.


Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la
creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas...”

Si aceptamos que el universo es producto de un acto creador de Dios, debemos enfrentarnos


a la necesidad de conocerle, de conocer cuales son sus características.
Para explicitar las respuestas a estas preguntas adoptaremos un esquema descriptivo de la
teología de Tomas de Aquino, quien baso su análisis en el pensamiento de Aristóteles, pero

1
adaptándolo a la teología cristiana y desechando aquello que juzgaba incompatible con la
doctrina cristiana. Lo adoptamos no por que sea el único posible sino en virtud de su
coherencia y carácter sistemático.

II. La incomprehensibilidad de Dios


La esencia de Dios: Dios es incomprensible, en cuanto que su esencia trasciende o excede la
limitación del entendimiento humano. No puede abarcarse a Dios en ningún concepto
humano, pues todo conocimiento humano es finito e imperfecto. Lo que no quiere decir que
sea falso sino limitado. Aun el conocimiento científico, que en una época determinada se
considera inmutable, es superado por un nuevo conocimiento posteriormente. Por ejemplo La
teoría de la gravitación universal de Newton, considerada inmutable e infalible durante
varios siglos, ha tenido que ser modificada por la teoría de la relatividad de Einstein en casos
especiales; ya que no puede explicar muchos fenómenos astronómicos; y así pasa con las
demás ciencias desde las más exactas hasta las menos exactas. Un conocimiento imperfecto no
es sinónimo de falso. Si así fuera ningún conocimiento posible seria confiable. Lo que
podemos decir es que nuestro conocimiento finito no puede comprender de manera absoluta
al infinito: Dios. Lo cual no significa que no le podamos conocer sino mas bien que nuestro
conocimiento de Dios no es ni puede ser total, o perfecto por mucho que así lo deseemos (2).

1 La Cognoscibilidad de Dios

Las cinco vías de acceso al conocimiento de la existencia de Dios, según Tomas de Aquino
proporcionan evidencia acerca de la existencia de Dios. Es posible conocer a Dios. El ser
humano puede tener acceso al conocimiento de Dios.
Pero, a pesar de que nuestra inteligencia no pueda abarcar toda la realidad divina, Dios sí que
puede ser conocido por el hombre o sea que es cognoscible.
Para Tomás, nuestro conocimiento de Dios tiene un carácter analógico cuyo fundamento es la
analogía ontológica que se establece entre Dios y las criaturas. El nombre más propio de Dios
es el de “Ipsum Esse Subsistens” (Mismo Ser Subsistente), que constituye su constitutivo
formal o atributo fundamental del que se derivan todos los demás (3).

Una vez que se conoce que algo existe, queda todavía por saber qué es. Demostrada la
existencia de Dios, lo lógico es proceder a preguntarse por su esencia. En primer lugar
debemos preguntarnos si podemos o no acceder al conocimiento de la esencia divina. Y si
podemos conocer a Dios, entonces cabe preguntarse cuál es la vía de acceso a lo que podemos
saber de la esencia divina.

Tomás de Aquino, Para alcanzar el conocimiento de los Atributos divinos sin caer en el
antropomorfismo, propuso los siguientes recursos:

IV. Recursos para conocer los atributos de Dios

1. La negación

Esta forma de demostración fue utilizada por los pensadores cristianos neoplatónicos y por
Seudo Dionisio. En esta vía se intenta delimitar y acercamos a lo qué Dios no es, a través de lo

2
que observamos en sus criaturas, para así poder definir la naturaleza divina. Cuando Tomás
de Aquino analiza la esencia de Dios por esta vía, no pretende afirmar que los predicados
negativos sean una falta de perfección a la divinidad, pues Dios es absolutamente perfecto.
Dios no es solamente materia (potencialidad) sino que además de poseer corporeidad es acto
puro. Es más que materia, y no tiene ninguna de las imperfecciones de ésta. Dios como acto
puro y ser necesario es mucho más que la materia. Otro predicado negativo utilizado por
Tomás de Aquino es que en Dios no puede admitirse la composición. Dios es absolutamente
simple, es acto puro y no esta formado por materia y forma como los seres creados. Los
predicados negativos tienen su origen en la predicación originaria que se hace de los entes
humanos. Cualquier predicado aplicable a los seres humanos también podemos encontrarlo
en Dios, pero excelsamente superado, pues en él, como ser creador, se incluyen todos
aquellos atributos característicos de los seres finitos. En Dios no puede darse ni la
imperfección, ni la temporalidad. Ya que estos atributos limitan la esencia divina. Esta vía se
utiliza de dos maneras: en el caso de las perfecciones antes atribuidas se niega el modo
limitado en que nosotros las poseemos (por ejemplo, nuestra voluntad es limitada pues es
inconstante, cosa que no ocurre con Dios). Además negaremos que Dios posea los atributos
que implican imperfección, por ejemplo diremos que es simple, no compuesto, pues la
composición indica imperfección.
2. La Afirmación

Esta vía establece todos aquellos atributos supremos aplicables a la divinidad. En la vía
negativa los predicados se podían separar de la sustancia divina, (Dios no es esto o aquello);
en la predicación positiva al contrario no hay tal separación, sino que la atribución alcanza su
grado máximo o total. Tomás de Aquino no comparte la idea de Maímónides de que todos los
atributos divinos sean negativos. Es consciente de que todos nuestros conceptos, producidos
por nuestro entendimiento finito y limitado no son plenamente perfectos, pero no cabe la
menor duda de que aquello que predican constituye la suma perfección divina. Así, podemos
tener en nuestro entendimiento el concepto de bondad aún sin poseer todos los rasgos que
definen a ésta, y no por ello dejar de admitir que Dios es absoluta bondad.

El uso de las dos vías afirmativa y negativa es posible gracias a la analogía que Tomás de
Aquino establece entre Dios y los seres creados. La posibilidad de la predicación tanto
afirmativa como negativa es posible debido a la semejanza que existe entre Dios y las
criaturas. Puesto que Dios es la causa de todas las cosas, podemos atribuir a Dios todas las
perfecciones que encontramos en las criaturas; pero sólo le corresponderán las perfecciones
puras o exentas de imperfección, como la sabiduría y la bondad, y no las perfecciones mixtas
o mezcladas con imperfección, como la corporeidad o la percepción sensible.

3. La Analogía

La palabra "analogía" proviene de la palabra griega analogía compuesta de la partícula ana =


reiteración - comparación; y de la palabra logia = logos, palabra, razón. De esta manera
"analogía" significa comparación o relación entre varias razones o conceptos. Los latinos, a su
vez, tradujeron la palabra analogía por proportio = proporción. Según Tomás, La
proporcionalidad no es otra cosa que la igualdad de proporciones, o sea, que esto respecto de
esto tiene una proporción igual a la de aquello respecto de aquello; la proporción por su parte

3
no es otra cosa que la relación de una cantidad a otra. En el sentido usual, común, la palabra
analogía equivale a semejanza. Pero la semejanza entraña no solo la relación de conveniencia
entre las cosas que se dicen semejantes sino también disparidad o diferencia, es decir, se le
llama semejante porque además de tener algo en común tienen algo en que difieren. Y esto es
propio de la analogía: las cosas análogas coinciden en parte y en parte discrepan (4).

Los términos se clasifican en Unívocos: si su significado es la misma en todas sus


aplicaciones, Equívocos: si su significación no es la misma y no tiene nada que ver entre si en
dos o más nociones. Y Análogos: si su significación no es exactamente la misma en todas sus
aplicaciones, pero entre las cuales hay cierta conexión que garantiza la unidad de noción.
Podemos decir entonces que la Analogía se encuentra entre la univocidad y la equivocidad.
Tomás distingue dos clases de Analogía:
Analogía de Atribución: Si el término se aplica en cada caso por preferencia a algo a lo que
corresponde la significación.
Por ejemplo la palabra “universitario” se aplica a personas que estudian en una universidad,
pero al mismo tiempo puede aplicarse a cosas relacionadas como: edificios, libros, buses,
aulas etc. Sin que estas cosas cumplan con el requisito de estar estudiando en una
universidad. Este tipo de analogía se da por atribución extrínseca.
Analogía de proporcionalidad: cuando lo significado por el término se da, en los distintos
casos, conforme a cierta proporción (5).
Si a Dios le atribuimos un rasgo que también se encuentra positivamente en nosotros
tendremos que pensar que en nosotros no se realiza del mismo modo que en Dios, sino en
parte es igual y en parte distinto: así, si decimos que Dios conoce, no debemos pensar que su
capacidad para el conocimiento sea igual que la nuestra, la nuestra es imperfecta y
generalmente indirecta, la suya es perfecta y directa.

3. La Eminencia o Excelencia

Sabemos por tanto que Dios esta por encima de todas las cosas. El rasgo que atribuimos a
Dios, este lo posee de modo infinito, sin las limitaciones de las cosas creadas: si Dios es bueno,
lo es en grado absoluto, no de forma limitada como corresponde a los hombres. La eminencia
es la elevación al infinito de las cualidades divinas.
Dios esta por encima de todo concepto analógico comparativo. Si decimos que Dios es
persona, entendemos que al mismo tiempo el esta por encima de cualquier concepto de
personalidad sin llegar a negarlo. Él es mucho mas que persona. Por la vía de la negación se
conoce la esencia divina. Por la vía de causalidad, su potencia creadora, al entender que Dios
es el principio de todo. Por la eminencia o excelencia, su divinidad, y se le conoce como el fin
hacia el cual todos los demás entes tienden (6).
A partir del análisis racional Tomas de Aquino elaboro un modelo de los atributos divinos
que he esquematizado de la siguiente manera:

4
LOS ATRIBUTOS DE DIOS
1. Simplicidad (en oposición a composición)
Carece de composición física pues no es cuerpo, pero también
de composición metafísica (no se compone de materia y
forma, ni de potencia-acto, ni de accidentes-sustancia, ni de
esencia y existencia), pues es pura sustancia, acto puro y pura
forma.
2. Perfección (en oposición a imperfección)
Dios es el ser máximamente perfecto puesto que nada le
falta y es la causa de todas las perfecciones que encontramos
en las criaturas. De este atributo se deriva su:
Atributos
Bondad
entitativos 3. Infinitud (en oposición a finitud) infinito es lo que
(relativos al ser) carece de límites, y Dios, por tener la existencia a partir de su
dan lugar a su esencia y no por haberla recibido de otro, la tiene sin ninguna
trascendencia limitación. de este se derivan:
derivan Omnipresencia esta en todas partes
inmediata o Inmensidad llena todos los lugares sin que ninguno
directamente del lo abarque
constitutivo 4. Inmutabilidad (en oposición a mutabilidad)
formal Puesto que su ser consiste en su obrar, Dios puede actuar sin
pasar de la potencia al acto, por lo que será absolutamente
inmutable. De esta se deriva su:
Eternidad no tubo principio
Constitutivo
5. Unidad (en oposición a multiplicidad)
formal Dios es único puesto que no puede haber dos seres
ser subsistente absolutamente perfectos
(la existencia 2 Dios entiende y conoce
incluida en su Omnisciencia Dios lo sabe todo
esencia)
3 Posee voluntad y libertad
existe por sí mismo, Las virtudes de la voluntad divina son
existir como Operacione La justicia, virtud que lleva a dar a cada
consecuencia de e de s cual lo que le es debido.
su propia inmanentes La misericordia, inclinación de la
esencia y no de (o internas) voluntad a remediar la miseria ajena.
algo exterior la liberalidad, tendencia a dar algo por
pura bondad del que lo da
Atributos
operativos Dios crea todo lo que existe procede
(relativos a su de Dios
proceder)
se refieren al Operacione Dios conserva todas las cosas
obrar de Dios s transitivas
(o externas)
Dios gobierna
omnipotencia

5
4 Constitutivo formal: Dios existe por sí mismo

De todos los atributos divinos destaca Santo Tomás el que denomina “constitutivo
formal” o atributo fundamental, el ser subsistente: el existir por sí mismo, existir como
consecuencia de su propia esencia y no de algo exterior. Este rasgo separa a Dios del resto de
seres pues en éstos la existencia es un añadido a su esencia, por lo que no tienen una
existencia necesaria sino dependiente de la voluntad divina. Dios en cambio existe por sí
mismo.
La esencia o constitutivo formal de una cosa es aquel atributo concebido como primero, y que
es raíz, principio y fuente de todos los demás atributos. También suele denominarse primer
atributo fundamental o principio constitutivo metafísico. Tratándose de Dios, el constitutivo
formal expresará aquel atributo divino que, según nuestro modo de conocer, nos aparezca
como el primero y del que se deriven todos los demás.
La Deidad como tal queda fuera del alcance de nuestro conocimiento racional. El objeto
formal de la sabiduría racional de Dios no es precisamente la Deidad como tal, sino la razón
de ser.
El constitutivo formal de Dios en cuanto Dios, no es el constitutivo formal de Dios. El
constitutivo formal de Dios, en cuanto causa primera del ser finito, no explica todo lo que es
Dios en sí mismo. Lo único que explica de Dios, es lo que Dios es en su razón de causa
primera del ser finito, y todos aquellos atributos que ha de tener por ser causa primera del ser
finito.

El constitutivo formal de Dios ha de cumplir los siguientes requisitos:


1. Debe ser un atributo exclusivo de Dios.
2. Debe ser un atributo expresivo, no de la esencia íntima de Dios, sino de la divina Esencia en
cuanto es causa primera del ser finito.
3. Debe ser el atributo primero en el orden del ser, aunque no lo sea según nuestro modo
natural de conocer.
4. Debe ser el atributo fuente del que se deriven cognoscitivamente todos los demás atributos
divinos que podamos alcanzar en el orden del conocimiento racional.
5. Debe ser el fundamento último de toda distinción entre Dios y el resto de los seres.
6. Debe ser atributo único y referirse siempre al orden del ser.

1. Él “ser subsistente” es un atributo exclusivo de Dios. Todos los demás seres (según la
cuarta vía de Tomas de Aquino) tienen él “ser” recibido o participado (por eso lo tienen
limitado), pero Dios no tiene el “ser” recibido de alguien mas, sino por esencia. Luego sólo a
Dios le compete el “Ser subsistente”.

2. El “Ser subsistente” es expresivo de la misma esencia de Dios en cuanto Él es causa primera


del ser finito. El “Ser subsistente” no es la expresión de la esencia de Dios en cuanto es Dios.
Pero tampoco es eso lo que pretende designar el constitutivo formal. En cambio, si a Dios se
le considera como causa primera del ser finito, no hay ningún concepto que exprese con más
precisión, con mayor profundidad, la esencia de Dios que el “Ser subsistente”.

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3. El “Ser subsistente” es el primer atributo de Dios en el orden del ser. Nada hay anterior en
el orden del ser (no en el orden de nuestro conocimiento), en Dios, que el “Ser subsistente”,
porque a éste no lo podemos deducir de ningún otro atributo, y sí todos los demás atributos
se pueden deducir de él.

4. El “Ser subsistente” es la fuente de donde se originan, en el orden del conocimiento, todos


los demás atributos divinos. Todos los atributos divinos pueden inmediata o mediatamente
deducirse del “Ser subsistente”.

5. El “Ser subsistente” es también el fundamento último de toda distinción entre Dios y el


resto de los seres.

Lo que concebimos como el constitutivo formal de la esencia divina “el Ipsum esse
subsistens”, la esencia misma de Dios no podría comunicarse, en cuanto tal, al efecto exterior
a Dios, causado por su omnipotencia misma.

Por lo que, si Dios existe, es absolutamente perfecto, necesariamente simple, uno y creador;
consecuentemente, su esencia es absolutamente incomunicable, en cuanto tal. Podemos decir
que la potencia creadora de Dios presupone la incomunicabilidad misma de su naturaleza,
ante su operación creadora.
Y si eso es cierto, a ningún efecto inmediato de la potencia creadora convendrá idéntica
perfección de la naturaleza divina, porque esta no se comunica tal como es a sus efectos. Y si
eso es efectivamente verdadero, de la unicidad de la esencia divina se afirma que sólo hay un
único Dios, es decir, una única esencia divina comunicable a las Tres Personas, pero
incomunicable, en cuanto tal, a sus efectos producidos exteriormente a la Deidad misma (7).

Del constitutivo formal se derivan el resto de atributos, los cuales se dividen en entitativos
y operativos.

5 Los atributos entitativos

Los atributos divinos son de dos tipos: entitativos y operativos. Los primeros describen la
Esencia divina, tal como es en sí; los segundos tal como se manifiesta en su obrar. Los
atributos entitivos se derivan inmediata o directamente del constitutivo formal y son: La
simplicidad, la perfección, la infinidad, la inmutabilidad y la unidad, y le definen como el ser
absolutamente distinto y trascendente al mundo (que consta de seres compuestos,
imperfectos, limitados, mutables y múltiples). Los atributos entitativos son:

1. Simplicidad

El primer atributo divino consiste en la negación de composición; ni Él consta de partes, ni


entra en la constitución de compuesto alguno, como si fuera una parte. Dios es simple en
todos los sentidos: carece de composición física pues no es cuerpo, pero también de
composición metafísica (no se compone de materia y forma, ni de potencia-acto, ni de
accidentes-sustancia, ni de esencia y existencia), pues es pura sustancia, acto puro y pura
forma. En efecto, la materia es potencia pasiva, pero Dios es acto puro, esto es, sin mezcla de

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potencialidad alguna. Además, como el obrar sigue al ser, si Dios fuera material estaría en
potencia y sería finito y limitadamente poderoso; luego no es compuesto de materia y forma.
Tampoco es compuesto de sustancia y accidentes. Si tuviera accidentes estaría en potencia
para perfecciones sobrevenidas. Luego en Dios nada es accidental; los predicados que se le
atribuyen no los “tiene”, sino que los “es”.
Tampoco es compuesto de esencia y existencia; ya que no consta de sujeto que tiene y
perfección tenida. No decimos que Dios “tiene” bondad, belleza, etc., sino que es la bondad,
la belleza, el ser. No “tiene” el ser, sino que “es” el ser; si el ser divino no fuera idéntico a su
esencia, sería causado por otro. En suma, toda composición indica un ser compuesto de
potencia y acto y, en consecuencia, causado y finito. Dios es el creador, el incausado, luego su
Ser es absolutamente simple. Esta simplicidad no es simpleza, ni vaciedad, sino todo lo
contrario: expresa que en Dios es el ser es sin limitación, carencia ni defecto.
La simplicidad y trascendencia divinas son incompatibles con la inmanencia de Dios al
mundo; por lo tanto, el panteísmo es erróneo (8).

2. Perfección
Dios es el ser máximamente perfecto puesto que nada le falta y es la causa de todas las
perfecciones que encontramos en las criaturas.
Se llama perfecto aquello a lo que no falta nada, según su especie. Etimológicamente es lo
hecho del todo (Lat. Per fectus, acabado), logrado y completo. Por extensión, se designa como
perfección al ser en acto; tanto si ha sido hecho como si no. Perfecto es sinónimo de acto, por
oposición al ser en potencia. Por el contrario, “ser en potencia” designa limitación. Luego
Dios es perfecto porque es acto sin potencia; es el Ser perfectísimo.
Las perfecciones de las criaturas existen en Él de forma eminente, esto es, como el efecto está
en la causa. La perfección mayor de cada cosa es su ser; y Dios es el ser por esencia, de Quien
todo ser deriva; luego toda perfección creada deriva de Él y se encuentra en Él
eminentemente.
De la perfección se deriva la bondad

a. Bondad. Algo es bueno en la medida en que es; pero Dios es el ser por esencia; luego es el
Bien por esencia, la bondad absoluta.
Por otra parte, si es el fin último, se sigue de ahí que sea el bien supremo, pues el bien tiene
razón de fin; Dios es el bien al que se ordenan el universo y el hombre. Los bienes creados son
buenos por participación, ya que son entes por participación. Dios es el bien supremo y el fin
universal; las criaturas son bienes particulares, y ninguna criatura puede ser el fin último, ni
siquiera la suma universal de todas.

1. Infinitud

Infinito es lo que carece de límites, y Dios, por tener la existencia a partir de su esencia y no
por haberla recibido de otro, la tiene sin ningún límite.
El infinito no tiene límites. No se debe confundir lo infinito con lo indefinido (que tiene
límites pero no son conocidos).

Desde el neoplatonismo renacentista, se plantea una pregunta: dado que Dios es infinito, ¿no
deberá ser también infinito el mundo, ya que el efecto revela el ser de la causa? Debe

8
responderse negativamente, de lo contrario se confundiría a Dios con el mundo (como
sostiene el panteísmo). El Creador es trascendente al universo creado; luego no cabe deducir
de Él la infinitud física. Algunos panteístas, en cambio, supusieron que el mundo era una
exteriorización de Dios, luego tenía que ser infinito cuantitativamente.

El ser infinito puede ser infinito actual o formal (el que no tiene límites en su perfección) o
infinito potencial o material (el cual no tiene límites en su imperfección). El ser infinito actual
puede ser absoluto o relativo. El primero no tiene límites en ninguna línea (es infinito en el
ser); el segundo no tiene límites en una línea determinada (es infinito sólo en la esencia, por
ejemplo). Dios es infinito con infinitud actual absoluta, lo cual se deduce necesariamente de
que es el “Ser subsistente”. Si Dios, no fuera ser subsistente, seria limitado; pero como lo es
por esencia, lo ha de tener en toda su plenitud y, por tanto, ilimitado e infinito. Y si Dios es
infinito en su ser. Lo es también en toda perfección.

6 Inmensidad
Dios está en todas las cosas y en todos los lugares, sin ser contenido por ellos. Se dice por eso
que es omnipresente y ubicuo. Su presencia está en todas partes y no está sujeta al espacio.
No hay ningún lugar donde no este, pero no ocupa un espacio físico: no tiene cualidades
físicas que puedan ocupar un espacio. La inmensidad divina explica su omnipresencia.
está en las cosas sin ser limitado por ellas. Está en el ser creado por esencia, por presencia y
por potencia, dice Tomás de Aquino. Por esencia, porque es la causa que sostiene en el ser a
todo lo que existe; de donde deriva su presencia íntima. También está en las criaturas por
potencia y por presencia, es decir, porque están sometidas a su poder y porque las ve y
ordena.
Dios es también inmenso. Inmensidad significa no-mensurabilidad según el espacio, y viene
expresada por la exigencia del ser infinito a llenar todos los espacios y lugares. Que Dios es
inmenso, se desprende que es infinito. Si no hay en Dios límites, Dios no podrá ser abarcado
por nada, y habrá en El aptitud para llenar todos los lugares. De su inmensidad se deduce
que es omnipresente.

a. Omnipresencia
Significa presencia actual en todos los lugares y espacios. Dios no solamente esta presente en
todo lugar, sino que esta plenamente presente. Por eso, si Dios, por ser inmenso, tiene
aptitud para estar en todos los lugares, estará realmente en ellos, cuando estos lugares
existan, dando el ser y la operación a todas las cosas.
Como leemos En los salmos:

“¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se
ocultara alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice
Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías, 23:23-24).

4. Inmutabilidad

Puesto que su ser consiste en su obrar, Dios puede actuar sin pasar de la potencia al acto, por
lo que será absolutamente inmutable.

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El movimiento es el paso del ser en potencia al ser en acto; toda forma de cambio supone el
ser en potencia. Dios es acto puro, esto es, sin potencialidad, por tanto es inmutable en
absoluto; no está sujeto a ninguna variación, a diferencia de las cosas del mundo.

Si Dios es el “Ser subsistente”, será también la actividad subsistente, pues el obrar sigue al ser
y el modo de obrar al modo de ser. Pero si Dios es la actividad subsistente, es decir, si su ser
consiste en su obrar, ejercerá toda acción sin transitar de la potencia al acto, y, por lo mismo,
será absolutamente inmutable.

“porque yo Jehová no cambio...” (Mal 3:6)

“Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, del Padre de las luces, en el cual
no hay mudanza, ni sombra de variación” (St. 1:17 ).

7 Eternidad

Dios, por ser inmutable, es también eterno. La eternidad es la duración del ser inmutable, y se
caracteriza por ser interminable (no tiene principio ni fin), simultánea (toda al mismo tiempo)
y uniforme (sin variación alguna). La eternidad sigue a la inmutabilidad como la
temporalidad a la mutabilidad. Por eso, si Dios es inmutable, ha de ser eterno.
Dios es el creador y como tal no ha sido creado, es imposible que algo se cree a sí mismo. El
auto creación es una contradicción. Todo efecto debe tener una causa, Dios no es un efecto.
No tiene un principio y por consiguiente no tiene una causa precedente. Él es preexistente (9).
El tiempo se define por el movimiento, es su medida. Sólo hay tiempo donde hay principio,
cambio y final. La eternidad es la duración del Ser inmutable. Dios es inmutable pues no sufre
mudanza, no tiene principio, sino que es el Principio, ni cambia puesto que no es en potencia,
ni puede tener final. Se dice de Dios con la máxima propiedad; su duración es la eternidad: Él
es interminable y sin sucesión, existe todo a la vez. Por eso, debe apartarse la idea de una
duración infinitamente prolongada. Se suele inmiscuir en nuestra mente la imagen de un
tiempo infinitamente largo, como si en eso consistiera la eternidad; mas es todo lo contrario,
la existencia sin tiempo. Dios no existe con sucesión, sino todo a la vez.
Ante la eternidad divina todo está presente. En Dios no hay antes ni después, sino tan sólo
ahora.

“Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de
vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su
nombre? ¿Qué les responderé?
Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel:
YO SOY me ha enviado á vosotros.
Además dijo Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros
padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros.
Este es mi nombre para siempre, con el se me recordara por todos los siglos” (Ex. 3:13-
15).
“Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que
ha de venir, el Todopoderoso” (Ap. 1:8 ).

10
“Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta
el siglo, tú eres Dios” (Sal. 90:2).
“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y
gloria por los siglos de los siglos. Amén” (1 Tim. 1:17).

5. Unidad

Dios es único puesto que no puede haber dos seres absolutamente perfectos. La unicidad es la
propiedad de ser in multiplicable, de no ser compatible con otro ser del mismo rango. Se
opone, por tanto, a la multiplicidad, ya esencial, ya entitativa ( y al politeísmo). Se llama
multiplicidad esencial a la existencia real de varios individuos dentro de la misma especie, y
multiplicidad entitativa, a la existencia de varios seres, distintos esencialmente, dentro de la
perfección del ser. Pero Dios, que es el “Ser subsistente”, no es compatible con la
multiplicidad esencial (ésta sólo es posible cuando hay composición de materia y forma en la
misma esencia) ni entitativa (el ser subsistente ha de ser necesariamente único, pues no puede
haber dos plenitudes de ser). Luego Dios es único.
Dios es trascendente al mundo.—Trascendencia significa alteridad, pero connotando cierta
superioridad. Pues bien, Dios es otro que el mundo, completamente distinto de todos los
seres creados, y superior a todos ellos. La infinita distancia que media entre el Ser por esencia
(infinito) y el ser por participación (finito) da suficiente razón de la trascendencia divina.

“Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” (Dt. 6:4)
“Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el
primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios” (Isa. 44:6).
“Yo Jehová, y ninguno más hay: no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no
me conociste” (Isa. 45:5).
“Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican á los ídolos, sabemos que un ídolo nada
es en el mundo, y que no hay más de un Dios” (1 Co. 8:4).

I. Los atributos operativos

Son los que se refieren al obrar de Dios y se dividen en aquellos que se refieren a operaciones
inmanentes o internas (Dios entiende y conoce) y Dios tiene voluntad y libertad, y las
operaciones transitivas o externas, que se refieren al poder de Dios: Dios crea, conserva y
gobierna todas las cosas. Por estos atributos se puede concluir que Dios vive (10).

8 Los atributos operativos inmanentes


8.1 Dios entiende y conoce

Por la quinta demostración de la existencia de Dios, llegamos a la conclusión de que Dios es


una inteligencia directora suprema, que no está dirigida ni ordenada ni siquiera a su acto de
entender, y que es, por lo mismo, el entender por esencia. Esto mismo puede concluirse de
que, siendo el entender una perfección pura, debe existir en Dios, y siendo Dios su mismo ser,
también será su mismo entender.
La forma de conocer de Dios y nuestra manera de conocer son diferentes. El ser humano va
conociendo una cosa tras otra, lentamente. No así Dios. Dios conoce todas las cosas de una

11
sola vez. Y las conoce así desde toda la eternidad. Él conoce a todos los que hemos vivido,
cada árbol y cada planta, cada pensamiento nuestro. Y todo esto, en un instante. Dios lo
conoce todo instantánea y completamente.

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di


por profeta á las naciones” (Jer. 1:5).

i. Omnisciencia de Dios

De este entender divino se deriva la omnisciencia de Dios. Si “omnis” significa “todo” y


“sciéntia” significa “conocimiento”, la “Omnisciencia” divina significa que Dios lo sabe todo,
sencillamente porque es el ser infinito en toda perfección y causante de todas las cosas. La
omnisciencia es un atributo exclusivo de Dios. Pero el modo de la sabiduría divina es
radicalmente distinto del modo de la sabiduría humana. El conocimiento del hombre es
determinado y medido por las cosas. El conocimiento de Dios determina y mide a las cosas.
En el conocimiento humano, el objeto primero son las cosas sensibles y en ellas se conoce todo
lo demás, incluso al propio yo. En el conocimiento divino el objeto primero es la propia
esencia divina y las demás cosas son conocidas en esa misma esencia. El conocimiento
humano es limitado y está sujeto a muchas imperfecciones. El conocimiento divino es infinito
en cuanto a su profundidad y en extensión, además no tiene imperfección alguna. Dios,
conoce todas las cosas: conoce todo lo que ha existido y lo que puede llegar a existir, todo lo
que se ha hecho y todo lo que pueda llegar a ser hecho. Dios conoce de manera
absolutamente perfecta todas las cosas. Y las conoce, no de una manera confusa o general,
sino con un conocimiento clarísimo y singular, el cual llega hasta las más mínimas diferencias
y detalles.
Esto significa que Dios conoce íntimamente todo lo material y lo espiritual: conoce una
partícula de polvo que pueda atascar un mecanismo delicado y conoce igualmente el
sentimiento secreto de una persona.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos
filos; y penetra hasta partir el alma, y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no
sea manifiesta en su presencia; antes todas las cosas están desnudas y abiertas á los
ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta”( Hb. 4:12-13).

b. Dios posee voluntad y libertad

De que Dios es inteligente se deduce que está dotado de voluntad y que es libre. La voluntad
y la libertad, se corresponden con la inteligencia, de tal manera que todo ser dotado de
voluntad y libre, es inteligente, y todo ser inteligente está dotado de voluntad y es libre. Pero
la voluntad y la libertad divinas son distintas de las humanas. La voluntad humana tiene por
objeto el bien en general, y ante él no es libre, aunque lo sea ante los bienes particulares. La
voluntad divina tiene por objeto su propia esencia, con la cual se identifica. La voluntad del
hombre es distinta de su esencia o naturaleza. La de Dios se identifica con la esencia divina.

12
La libertad humana significa dominio y apertura universales, pero la divina es trascendencia.
La humana es finita y destinada; la divina es infinita y su destino. no se pueden equiparar lo
relativo y lo absoluto. Dios es libre, no arbitrario o tiránico. La libertad divina es creadora, no
destructora. El origen del universo creado no es un Algo anónimo, sino un Ser personal.

i. Los afectos de la voluntad divina son el amor y el gozo o el deleite.

El amor de Dios se dirige a sí mismo de una manera necesaria, y a las criaturas, de una
manera libre. El gozo o la delectación de Dios resultan de la perfecta posesión de sí mismo,
como plenitud de todo bien, y de la imperturbable tranquilidad, en esta posesión, de la
voluntad de Dios.

ii. Las virtudes de la voluntad divina son:

 la Justicia
La justicia es la virtud que lleva a dar a cada cual lo que le es debido. Dios juzga según la
intención de cada cual. Dios ve el corazón y no la apariencia. Y así será su juicio.

“El cual pagará á cada uno conforme á sus obras: vida eterna a los que, perseverando
en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo á los que son
contenciosos y no obedecen á la verdad, sino que obedecen á la injusticia; Tribulación y
angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el Judío primeramente, y también el
Griego” (Rom. 2:6-9).

“Porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no
obedecimos á su voz” (Dn.9:14).

“Justo es Jehová, en todos sus caminos” (Sal. 145:17)

“Porque Jehová es justo, y ama la justicia: El hombre recto mirará su rostro” (Sal. 11:7)

 La Misericordia
La misericordia es la inclinación de la voluntad a remediar la miseria ajena. La “misericordia”
es el atributo de Dios que extiende su compasión a aquellos en necesidad. Tanto el Antiguo
Testamento como el Nuevo Testamento ilustran que Dios desea mostrar su misericordia al
pecador. Uno debe humildemente aceptar la misericordia; no puede ser ganada.
Cristo confiere un significado definitivo a toda la tradición de la misericordia divina. No sólo
habla de ella y la explica usando parábolas, sino que además, y ante todo, Él mismo la
encarna y personifica. Él mismo es, en cierto sentido, la misericordia.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias, y


Dios de toda consolación” (2 Co.1:3)

 La liberalidad
La liberalidad es la tendencia a dar algo por pura bondad del que lo da. Dios nos da más de
lo que merecemos, la gracia de Dios es un don inmerecido. El hombre cualquiera que sea su

13
condición, no podrá nunca ofrecer una retribución por los dones que Dios le da. Por lo tanto
la única fuente de la liberalidad de Dios es su bondad, ya que él es la bondad

“Pues si vosotros, siendo malos sabéis dar buenas dadivas a vuestros hijos, ¿cuánto
mas vuestro padre que esta en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mt.
7:11).

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo
Jesús” (Ro. 6:23).

Estas tres virtudes, que no encierran en su concepto imperfección alguna, deben existir en
Dios. Dios es efectivamente justo, misericordioso y liberal. Y como, además, todas las
perfecciones deben estar en Dios según un modo infinito, Dios posee estas tres virtudes de
una manera infinita (11).

Aunque la voluntad divina es inmutable, también es libre. Dios es libre con respecto a todo el
universo. Eso significa que no quiere por necesidad nada de lo que ha hecho; o, a la inversa,
que todo lo ha creado porque ha querido.

Tenemos libertad cuando queremos sin ser obligados por naturaleza. Dios quiere por
naturaleza, por su bondad, eso colma su voluntad infinita; luego si quiere a las criaturas, las
quiere libremente. La libertad es un atributo espiritual y una perfección, por lo tanto no falta
en Dios. La libertad excluye la dependencia de causas externas o internas determinantes, mas
Dios está libre de toda dependencia porque es la Causa primera.
Dios tiene independencia absoluta, en el ser y en el obrar. A esta virtud se la llama también
“asediad”, porque sólo Dios es por sí mismo, toda criatura es por otro; en el hombre la
libertad no significa independencia absoluta en el obrar, ni en el ser. La libertad incluye la
potestad o dominio de la propia acción. El dominio divino de sus acciones es infinito. La
causa contiene a los efectos; si existen criaturas libres, Dios es libre de forma eminente. Tanto
es así que, para algunos filósofos, la libertad humana constituye por sí misma una prueba de
la existencia de Dios.
Las cosas creadas no derivan de Dios necesariamente. Nada hay ni fuera ni dentro de Dios
que le obligue a crear. Esto es consecuencia de la trascendencia divina y de la distinción
radical entre Dios y el mundo. Dios no necesita del mundo para ser Dios. El mundo existe
porque Dios quiere. Pudo no haberlo deseado. Pudo haber querido este mundo u otro
diferente. La creación es un don de Dios y una manifestación de su bondad y de su amor.
Dios es omnipotente. Pero esa omnipotencia no le obliga necesariamente a crear: no dejaría de
ser omnipotente porque no hubiera ejercitado esa omnipotencia a través de la creación. El
concepto de poder implica siempre el concepto de poder libre.
Según Juan Duns Escoto (1266-1308), la existencia de la libertad finita es imposible sin un
creador libre, ya que el mundo es incapaz de dar aquello que lo trasciende, la libertad. La
misma idea expresó de manera paradójica el llamado padre del existencialismo, el danés
Søren Kierkegaard (1813-1855): sólo Dios puede crear un ser capaz de negársele. La libertad
lleva en sí misma una nativa vocación o destino a la vida eterna, pero la realiza libremente.

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Los atributos entitativos, describen a Dios en el orden del ser; mientras que los atributos
operativos lo describen en el orden del obrar. Se distingue la actividad vital de Dios, sus
operaciones o inmanentes, de las obras externas de Dios, u operaciones, transitivas. En la vida
divina hay conocimiento, amor y felicidad. Las operaciones divinas transitivas son la
creación, conservación y providencia.

9 Las operaciones divinas transitivas

9.1 Creación, conservación y providencia

Todo lo que existe, material o espiritual, existe en virtud del acto de ser (esse o actus essendi),
pero sólo Dios es el ser por esencia (Ipsum esse), por tanto, todos los entes fuera de Él son
actualmente por participación, esto es, porque reciben el acto de ser del creador.

Es preciso que todo lo que de alguna manera es, proceda de Dios. Pues si en alguna cosa se
encuentra algo por participación, es necesario que sea causado en ella por aquello que lo es
esencialmente: como el hierro se calienta por el fuego. Dios es el ser mismo subsistente por sí.
Y sólo puede haber un ser subsistente, De donde resulta, que todas las cosas que no son Dios,
no sean su ser, sino que participen del ser. Es necesario, en consecuencia, que todas las cosas
que se diversifican según una diversa participación del ser, de tal manera que son más
perfectas o menos perfectas, sean causadas por un ente primero el cual es perfectísimo.

La creación no es un acontecimiento temporal. Todos los tiempos son creados. El tiempo es


también criatura. Siendo así la creación anterior al tiempo, es actual siempre. De ahí la noción
de conservación en el ser. “Conservatio est continua creatio”, conservación es la creación
continuada. No se debe pensar esa continuidad como una duración temporal; el ser creado
dura porque es creado (ahora), no porque fuera creado (en el pasado). Tomás de Aquino
utiliza varias veces la metáfora de la luz del sol, para ilustrar este pensamiento. En la creación
causa y efecto son simultáneos, como lo son el sol y el día, la iluminación del aire. Si el sol se
eclipsa, se hace de noche. Si el sol dejara de ser, todo caería en un apagón de luz cósmico,
sobrevendría la oscuridad del ser, la nada.

El creador es providente. Providencia (del lat. pro-video, veo de antemano) es previsión,


ordenar los medios a su fin. La razón de la providencia universal es el amor divino. Dios ama
a las criaturas intelectuales, las personas, por ellas mismas y a las cosas para las personas; por
último, ama al universo entero para Sí mismo. Dios es el origen y el destino del universo. Sólo
las criaturas personales lo pueden saber; sólo ellas, pues, son creadas y ordenadas al fin, a
Dios, por amor a ellas mismas y todas las demás cosas lo son en razón de ellas (13).

“En el principio crió Dios los cielos y la tierra” (Gn. 1:1).

“… las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho” Jn 1:3

9.2 Dios Gobierna

15
Dios gobierna el universo, este gobierno tiende al bien más grande, puesto que se origina en
la bondad de Dios; Y es adscrito a Su Justicia. El gobierno de Dios esta establecido
firmemente, y la justicia y el juicio son la habitación de Su trono.
la existencia de Dios y de su gobierno providencial, puede verse en la perfección y belleza
del universo visible. La regularidad de las estaciones y el orden implícito de toda la creación
dan testimonio del gobierno de Dios.
Del gobierno de Dios se desprende su omnipotencia, ya que solo un Dios omnipotente puede
Gobernar el universo en su totalidad, sin que nada haga sombra a su voluntad.

.2.1 Omnipotencia

Dios es todopoderoso, esto significa que tiene poder absoluto sobre su creación. No existe
cosa alguna en la creación fuera de su control. “Porque nada hay imposible para Dios” (Lc.
1:37), lo que para nosotros es imposible, para Dios es posible. Su poder no esta limitado como
lo esta para las cosas finitas.
Dios puede hacer todo lo que desee o decida hacer. Decidir y hacer es para Dios un mismo
acto. Dios no puede hacer lo que no desee hacer. No puede hacer algo malo; tampoco puede
contradecirse o crear algo contradictorio (un círculo cuadrado, por ejemplo). Para aclarar un
poco más lo posible y lo imposible para Dios diremos lo siguiente: Dios puede realizar todo lo
que sea intrínsecamente (metafísicamente) posible, o sea, puede hacer todo aquello que no
implique una contradicción. Dios no puede negarse a si mismo “el no puede negarse a sí
mismo”(2 ti 2:13). Dios no puede no existir. Tampoco puede pecar. Porque Dios no puede
fallar en su acción o realizar una acción defectuosa.
Por lo tanto, las contradicciones no están comprendidas dentro de la Omnipotencia Divina. Y
es más correcto decir que tales cosas no pueden ser hechas, en vez de decir que Dios no puede
hacerlas
Dios ha creado todo, rige todo y lo puede todo. Es decir su Omnipotencia es universal, es
decir que abarca todo. Pero, adicionalmente, ese poder divino es amoroso, porque Dios es
nuestro Padre:

“Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu
nombre” (Mt. 6: 9)
Y misterioso porque sólo lo descubrimos en la fe y se manifiesta en nuestra debilidad:
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona.
Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose en
mí la potencia de Cristo” (2 Co. 12, 9)
La mayor muestra de la Omnipotencia Divina está en la Misericordia de Dios y en el poder
de perdonar los pecados:

“Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate,
y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de
perdonar pecados, (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete á tu
casa. Entonces él se levantó y se fue á su casa” (Mt. 9:5-7).

16
Dios, por supuesto, puede hacer cosas que son imposibles para los hombres. Son los
milagros, en los que las leyes de la naturaleza puestas por Dios mismo, son suspendidas y/o
superadas por Él. Ejemplo de lo anterior son los milagros realizados por Jesús.

“Todo lo que Jehová quiere, lo hace, En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los
abismos” (Sal. 135: 6).
“Oh Señor Jehová! He aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu
brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti” (Jer. 32: 17).
“He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”
(Jer. 32: 27).
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo
es posible” (Mt. 19:26).

Para Dios todo es posible; esto debe ser un motivo de alabanza y consuelo para la
humanidad.

Bibliografía

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2. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte 200. CNICE


http://iris.cnice.mecd.es/filosofia/II/alumnos/ruta2/tomas/tomas-sintesis.htm
1. Ibíd.
2. Filosofía http://www.monografiass.com/Filosofia/index.shtml
3. Santo Tomas de Aquino http://www.monografiass.com/Filosofia/index.shtml
4. Ropero, Alfonso. “Introducción a la filosofía”. España: editorial Clie, 1999. p. 248-49.
5. La huella de la eJnwvsew"th`" qeiva" de Dionisio en la doctrina de
La incomunicabilidad divina de Tomás de Aquino. (c. 2, lec. 2 y 3)
http://www.geocities.com/Athens/Forum/5284/dionisio.html
8. Fernández Burillo, Santiago. “Capítulo VIII, 2. Los entes y el Ser. Teología natural”
http://www.arvo.net/includes/documento.php?IdDoc=4063&IdSec=546
9. Sproul, R.C. “Las grandes doctrinas de la Biblia”. Miami: Editorial UNILIT, 1996.
10. “Filosofía medieval y moderna: Santo Tomas”
http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-
filosofia/Filosofiamedievalymoderna/SantoTomas/AtributosDivinos.htm
11. Balvey, Jorge. “Esencia y Atributos de Dios”
http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=2149&IdSec=401

17
12. “Libertad divina en la creación y finalidad de las cosas creadas”
http://www.arvo.net/includes/documento.php?IdDoc=4075&IdSec=401
13. González, Justo L. “Historia del pensamiento cristiano”. Colombia: editorial Caribe,
1992. p. 281-84.

NOMBRES DE DIOS
1) ADONAI, Significado: El Señor, Mi gran Señor. Aplicación: Dios es el Amo y Señor majestuoso.
Dios es nuestra autoridad plena. Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc
3:19. Adonaí (plural) deriva del singular Adon (Señor). Este término se expresaba para reemplazar a
YHWH (que se consideraba demasiado sagrado como para ser pronunciado).
2) EL, Significado: El fuerte. Aplicación: Él es más poderoso que cualquier Dios falso. Dios vencerá
todos los obstáculos. Nosotros podemos depender de Dios. Referencias bíblicas: Éxodo 15:2;
Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34). Aparece más de 200 veces en el Antiguo
Testamento (incluyendo las formas compuestas). Nombre semítico genérico para Dios, utilizado por
otras culturas para referirse a sus deidades. Él se emplea en nombres propios compuestos tales como
Isra-el (el que lucha con Dios), Bet-el (casa de Dios), y El-iseo (Dios es salvación).
3) EL ELOHE ISRAEL, Significado: Dios el Dios de Israel. Aplicación: El Dios de Israel es
totalmente distinto de todos los dioses falsos y es único; nadie es como Él. Referencias bíblicas:
Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48. Es el nombre del altar que Jacob (Israel) erigió
después de su enfrentamiento con Dios y de la bendición de Dios sobre él (Gen 32:24-30; 33:19,20).
4) EL ELYÓN, Significado: El Dios Altísimo. Aplicación: Él es el Dios soberano en quien podemos
colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre todos los Dioses falsos. Referencias
bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34. Melquisedec, el rey de Salem (Jeru “Salem”) y
sacerdote del Dios Altísimo, se refirió en dos oportunidades a Dios como “El Elyón” cuando bendijo a
Abraham.
5) ELOHIM, Significado: El Creador todopoderoso. Aplicación: Dios es el creador todo poderoso del
universo. Dios conoce todo, crea todas las cosas y está en todas partes en todo momento. Es el plural de
“El”. Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19). Forma
plural de El. Este nombre generalmente se asocia a Dios en relación con su creación. Algunos utilizan
la palabra plural “Elohim” como prueba de la Trinidad (Génesis 1:26). Elohim también se emplea para
referirse a los dioses falsos e incluso a los jueces humanos (Salmo 82:6,7; Juan 10:34).
6) EL OLAM, Significado: El Dios Eterno. Aplicación: Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo
sus propósitos a través de las edades. El da fuerzas al fatigado. Referencias bíblicas: Génesis 21:33;
Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20). Jesucristo posee atributos eternos. Él es el mismo ayer, hoy
y para siempre (Hebreos 13:8). Él obtuvo para nosotros la redención eterna (Hebreos 9:12).
7) EL-ROI, Significado: El Dios que me ve. Aplicación: No existe ninguna circunstancia de nuestra
vida que escape de su conocimiento y cuidado paternales. Dios nos conoce a nosotros y a nuestros
problemas. Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12. Agar llamó al Señor con este
nombre junto al pozo de agua en el desierto. Dios conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos.
Jesús conocía los pensamientos de aquellos que lo rodeaban, lo que demostraba que Él es El-Roi
(Mateo 22:18; 26:31,34; Lucas 5:21-24).
8) EL-SHADDAI, Significado: El todo suficiente, El Dios de las montañas, Dios Todopoderoso.
Aplicación: Dios es la fuente inagotable de toda bendición. Dios es Todopoderoso. Nuestros problemas
no son demasiado grandes como para que Dios no los pueda manejar. Referencias bíblicas: Génesis
17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2. Algunos eruditos sugieren que el Shaddai se refiere al poder de

18
Dios manifestado en su juicio. Otros proponen que el Shaddai significa “Dios de las montañas”. Dios
se refiere a sí mismo como “El Shaddai” cuando confirma su pacto con Abraham.
9) EMANUEL, Significado: Dios con nosotros “YO SOY”. Aplicación: Jesús es Dios entre nosotros.
En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10
(Mateo 1:23). Este nombre indica que Jesús es más que un hombre. Él también es Dios. Isaías dijo que
el niño que iba a nacer de la virgen sería llamado “Emanuel” (Isaías 7:14, 9:3). Él es el resplandor de la
gloria de Dios y la representación exacta de su naturaleza (Hebreos 1:3).
10) JEHOVÁ, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus
promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Es necesario que le obedezcamos.
Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 6:2-4, 34:5-7; Salmo 102. Un traductor alemán del siglo XVI
escribió el nombre YHVH (YHWH) utilizando las vocales de Adonai debido a que los textos judíos
antiguos que estaba traduciendo tenían las vocales de Adonai debajo de las consonantes de YHVH. Al
hacerlo ideó el nombre YaHoVah
11) JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá. Aplicación: Así como Dios proveyó un
carnero como sustituto de Isaac, Él proveyó a su hijo Jesús como el sacrificio definitivo. Dios suplirá
todas nuestras necesidades. Referencias bíblicas: Génesis 22:13, 14; Salmo 23 (Marcos 10:45;
Romanos 8:2). Conocido también como YHWH o Yahvé-Jireh. Abraham llamó “el Señor proveerá” al
sitio donde Dios le proveyó un carnero para que lo sacrificara en lugar de su hijo Isaac. Jesús dijo que
Él era el pan de vida y que todo el que fuera a Él hallaría provisión (Juan 6:35).
12) JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica. Aplicación: Dios aparta un
pueblo escogido, santo para Dios, un real sacerdocio, un pueblo propio. Él limpia nuestro pecado y nos
ayuda a madurar. Referencias bíblicas: Éxodo 31:12, 13 (1 Pedro 1:15,16; Hebreos 13:12; 1
Tesalonicenses 5:23,24). Se conoce también como Yahvéh-Mekaddesh. Nosotros hemos sido apartados,
hechos santos y redimidos por la sangre de Jesucristo, nuestro Jehová-Mekaddesh. Por lo tanto,
debemos continuar viviendo una vida santa y que agrade a Dios (1 Pedro 1:13-25).
13) JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera Aplicación: Dios nos da la victoria contra
la carne, contra el mundo y contra el diablo. Nuestras batallas son sus batallas de la luz contra las
tinieblas y del bien contra el mal. Referencias bíblicas: Éxodo 17:15,16; Deuteronomio 20:3,4, Isaías
11:10-12 (Efesios 6:10-18) También se conoce como Yahvéh-Nissi. Nombre del altar que edificó
Moisés después de derrotar a los amalecitas en Refidim. Isaías profetiza que la “raíz de Isaí” (Jesús) se
levantará como un estandarte para los pueblos (Isaías 11:10)
14) JEHOVÁ-RAFA, Significado: El Señor sana Aplicación: Dios ha provisto en Jesucristo la
sanidad definitiva para la enfermedad espiritual, física y emocional. Dios puede sanarnos. Referencias
bíblicas: Éxodo 15:25-27; Salmo 103:3, 147:3 (1 Pedro 2:24). Se conoce también como Yahvéh-Rafa.
Jesús demostró que Él era Jehová-Rafa al curar a los enfermos, a los ciegos, a los paralíticos, y al echar
fuera demonios. Jesús también sana a su pueblo del pecado de la injusticia (Lucas 5:31,32).
15) JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor Aplicación: El Señor protege, provee,
dirige, guía y cuida a su pueblo. Dios nos cuida tiernamente como un pastor poderoso y paciente.
Referencias bíblicas: Salmo 23:1-3, Isaías 53:6 (Juan 10:14-18; Hebreos 13:20; Apocalipsis 7:17).
Conocido también como Yahvéh-Ra’ah. Jesús es el buen pastor.
16) JEHOVÁ-SABAOT, Significado: El Señor de los Ejércitos Aplicación: El Señor de las huestes
celestiales cumplirá siempre sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de su pueblo terrenal.
Referencias bíblicas: 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7, Malaquías 1:10-14 (Romanos 9:29).
Conocido también como Yahvéh-Sdabaot. Muchas versiones españolas de la Biblia traducen Sabaot
por Todopoderoso. Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas. “Jehová-
Sabaot” se traduce a menudo El Señor Todopoderoso. Sabaot también se traduce como Huestes o
Ejércitos celestiales.
17) JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz Aplicación: Dios derrota a nuestros enemigos
para darnos paz. Jesús es nuestro Príncipe de paz. Dios da paz y armonía interior. Referencias bíblicas:
19
Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6 (Hebreos 13:20). También se conoce como Yahvéh-
Shalom. Nombre del altar que Gedeón edificó en Ofra como recordatorio del mensaje de Dios “Paz a
ti”. Isaías nos dice que el Mesías también será conocido como el “Príncipe de Paz”, nuestro Jehová-
Shalom (Isaías 9:6).
18) JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi compañero.
Aplicación: La presencia del Señor no está limitada o circunscripta al tabernáculo o al templo, sino que
es accesible para todos los que lo aman y lo obedecen. Referencias bíblicas: Ezequiel 48:35; Salmo 46
(Mateo 28:20; Apocalipsis 21). Conocido también como Yahvéh-Sama. Dios le reveló a Ezequiel que el
nombre de la nueva Jerusalén será “el Señor está presente”. El Espíritu de Dios mora en nosotros por
medio de Jesucristo (1 Corintios 3:16).
19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que
vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6;
33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21). Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las
personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio
de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que
hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).
19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que
vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6;
33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21). Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las
personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio
de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que
hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).
20) JAH, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus
promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Dios promete su presencia continua.
Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 15:2; Salmo 46:1, 68:4; Isaías 26:4. Forma abreviada de Yahvéh. Se
utiliza a menudo en combinación con otros nombres o frases. Aleluya significa “Alabanza a Jah (el
Señor)”; Elías quiere decir “Dios es Jah (el Señor)”; y Josué significa “Jah (el Señor) es mi salvación”.
21) JHWH/YHVH, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca
cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Referencias bíblicas:
Éxodo 3:14; Malaquías 3:6. Nombre de Dios revelado a Moisés. También se le denomina tetragrama
(“cuatro letras”). Aparece alrededor de 6800 veces. En las versiones españolas de la Biblia se traduce
“Jehová” o “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los Judíos
dijeran “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los judíos dijeran
“Señor” (Adonai) en vez de pronunciar el nombre (YHWH (YHVH).

La Trinidad de Dios
A. EL CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS
La creencia de que existe un ser divino mucho más grande que el hombre, ha sido común en todas las
culturas y civilizaciones.
Esto se debe, en parte, al hecho de que el hombre razona que tiene que existir una explicación para
nuestro mundo y para la experiencia humana y que sólo un ser superior al hombre serviría para poder
explicarlo. El hombre, intuitivamente, por su propia naturaleza religiosa, propende a buscar un ser que
de algún modo es mucho más alto y superior a él. Esto también puede ser explicado, en parte, por la
obra del Espíritu Santo en el mundo y que se extiende a toda criatura, una obra que se designa en
Teología como gracia común, en contraste con la obra especial del Espíritu relacionada con la salvación
del hombre. El moderno fenómeno de muchos que afirman ser ateos surge de la perversión de la mente
humana y la negación de que es posible cualquier explicación racional del universo. De acuerdo con
esto, la Biblia declara que un ateo es un loco estúpido (Sal. 14:1).

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Ordinariamente, el hombre no busca pruebas de su propia existencia, ni de la existencia de las cosas
materiales, que reconoce por sus sentidos. Aunque Dios es invisible en su persona, su existencia es tan
evidente que los hombres por lo general no requieren pruebas para el hecho de Dios. La duda de la
existencia de Dios es debida evidentemente a la perversidad del propio hombre, a su ceguera y a la
influencia satánica. La evidencia de la existencia de Dios en la creación es tan clara que el rechazarla es
el fundamento de la condenación del mundo pagano, que no ha escuchado el Evangelio. Según
Romanos 1:19-20, es «porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó,
porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la
creación del mundo, siendo entendidas».
La revelación de Dios mediante los profetas, antes de que la Escritura fuese escrita, y la revelación
procedente de la Escritura, ha penetrado, en cierto grado, la conciencia total del hombre hoy día.
Aunque el mundo, en general, está ignorante de la revelación escriturística, algunos conceptos de Dios
han penetrado en el pensamiento de todo el mundo, de tal forma que la creencia en una especie de Ser
superior es generalmente cierta incluso entre hombres a quienes no ha llegado directamente la
Escritura.
Aunque los antiguos filósofos griegos ignoraron la revelación bíblica, no habiéndoles sido familiar,
hicieron, sin embargo, algunos intentos para explicar nuestro universo sobre la base de un Ser superior.
Varios sistemas de pensamiento han evolucionado: 1) el politeísmo; es decir, la creencia en muchos
dioses; 2) hilozoísmo, que identifica el principio de la vida encontrado en toda la creación como siendo
Dios mismo; 3) materialismo, que arguye que la materia funciona por sí misma de acuerdo con una ley
natural y no es preciso ningún dios para su funcionamiento, teoría que apoya el moderno
evolucionismo; y 4) panteísmo, que sostiene que Dios es impersonal e idéntico con la propia
Naturaleza, y que Dios es inmanente, pero no trascendente. Existen, así, muchas variantes de tales
conceptos respecto a Dios.
Argumentando en favor de la existencia de Dios, procediendo de los hechos de la creación, aparte de la
revelación de la Escritura, pueden observarse cuatro clases generales o líneas de razón: 1) El argumento
ontológico; sostiene que Dios tiene que existir, porque el hombre universalmente cree que existe. Esto,
a veces, es llamado un argumento a priori. 2) El argumento cosmológico; mantiene que todo efecto
necesita tener una causa suficiente, y, por tanto, el universo, que es un efecto, tiene que haber tenido un
Creador como causa. Implicada en este argumento está la complejidad de un universo ordenado, que no
pudo haber tenido existencia accidente. 3) El argumento teológico; resalta que cada diseño tiene que
haber tenido un diseñador, y como la totalidad de la creación está intrincadamente diseñada e
interrelacionada, tuvo, por tanto, que haber tenido un gran diseñador. El hecho de que todas las cosas
funcionen juntas, indica que este diseñador ha tenido necesariamente que haber sido uno de infinito
poder y sabiduría. 4) El argumento antropológico; arguye que la naturaleza y existencia del hombre
resulta absolutamente inexplicable de no ser por la creación de Dios, quien tiene una naturaleza similar,
pero mucho mayor que la del hombre. Implicado en este argumento está el hecho de que el hombre
tiene intelecto (capacidad para pensar), sensibilidad (capacidad para sentir) y voluntad (capacidad para
realizar la elección moral). Tal extraordinaria capacidad apunta hacia el Uno que tiene similares pero
mucho mayores capacidades y que ha creado al hombre.
Aunque estos argumentos en favor de la existencia de Dios tienen considerable validez y el hombre
puede ser justamente condenado por rechazarlos (Ro. 1:18-20), no han sido suficientes para llevar al
hombre en la apropiada relación con Dios o producir una fe real en Dios, sin la asistencia de la
completa revelación de Dios, confirmando todos los hechos encontrados en la Naturaleza, pero
añadiendo a la revelación natural muchas verdades que ésta no hubiera desvelado por sí.
B. LA UNIDAD DE LA DIVINA TRINIDAD
En general, el Antiguo Testamento recalca el énfasis de la unidad de Dios (Ex. 20:3; Dt. 6:4; Is. 44:6),
un hecho que también se enseña en el Nuevo Testamento (Jn. 10:30; 14:9; 17:11, 22, 23; Col. 1:15).
Tanto en el Antiguo como en una gran parte del Nuevo Testamento también se indica que Dios existe
21
como una Trinidad: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Muchos creen que la doctrina de la
Trinidad está implícita en el uso de la palabra Elohim, como un nombre para Dios, y que está en una
forma plural y parece referirse al Dios trino y uno.
En los principios del Génesis hay referencias al Espíritu de Dios, y los pronombres personales en plural
se usan para Dios como en el Génesis 1:26; 3:22; 11:7. Frecuentemente, en el Antiguo Testamento hay
distinción dentro de la naturaleza de Dios, en términos de Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Isaías, en
7:14, habla del Hijo como Emanuel, «Dios con nosotros», que tiene que ser distinto del Dios Padre y
del Espíritu. Este Hijo es llamado, en Isaías 9:6, «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz>.
En el Salmo 2:7, Dios Padre, referido como «Yo», indica que es su propósito tener a su Hijo como el
supremo soberano sobre la tierra. Por lo mismo que el Padre y el Hijo quedan distinguidos, así Dios
también se distingue del Espíritu Santo, como en el Salmo 104:30, donde el Señor envía a su Espíritu.
A estas evidencias hay que añadir todas las referencias del Ángel de Jehová, que señala las apariciones
del Hijo de Dios en el Antiguo Testamento como uno enviado por el Padre, y referencias al Espíritu del
Señor, como el Espíritu Santo, distinto del Padre y del Hijo.
A esas evidencias del Antiguo Testamento el Nuevo añade una revelación adicional. Aquí, en la persona
de Jesucristo, está el Dios Encarnado, concebido por el Espíritu Santo, y, con todo, Hijo de Dios, el
Padre. En el bautismo de Jesús, la distinción de la Trinidad se hace evidente con Dios Padre hablando
desde los cielos, el Espíritu Santo descendiendo como una paloma y esparciendo luz sobre El, y el
propio Jesucristo bautizado (Mt. 3:16-17). Esas distinciones de la Trinidad se observan también en
pasajes tales como Juan 14:16, donde el Padre y el Consolador quedan distinguidos del propio Cristo, y
en Mateo 28:19, donde los discípulos son instruidos para bautizar a los creyentes «en el nombre del
Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».
Las muchas indicaciones que hay, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, de que Dios
existe o subsiste como trino y uno, han conformado la doctrina de la Trinidad como un hecho central de
todas las creencias ortodoxas, desde los principios de la iglesia hasta los tiempos más modernos.
Cualquier desviación de esto se considera como un apartamiento de la verdad escriturística. Aunque la
palabra «trinidad» no se da en la Biblia, los hechos de la revelación escriturística no permiten otra
explicación.
Aunque la doctrina de la Trinidad es un hecho central, el núcleo de la fe cristiana está más allá de la
comprensión humana y no tiene paralelo en la experiencia del hombre. La mejor definición es el
sostener que, aunque Dios es uno, El existe en tres personas. Estas personas son iguales, tienen los
mismos atributos y son igualmente dignas de adoración, culto y fe. Con todo, la doctrina de la unidad
de la Divinidad está clara en el sentido de que no hay tres dioses separados, como tres seres humanos
separados, tales como Pedro, Santiago y Juan. De acuerdo con esto, la verdadera fe cristiana no es un
triteísmo, como creencia en tres dioses. Por otra parte, la Trinidad no tiene que ser explicada como tres
modalidades de existencia, es decir, que un solo Dios se manifiesta a sí mismo en tres formas. La
Trinidad es esencial para el ser de Dios y es más que una forma de la revelación divina.
Las personas de la Trinidad, aunque tengan iguales atributos, difieren en ciertas propiedades. De aquí
que la Primera Persona de la Trinidad sea llamada Padre. La Segunda Persona es llamada el Hijo, como
enviada por el Padre. La Tercera Persona es el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo. Esto es
llamado en teología la doctrina de la procesión, y el orden no es nunca invertido, es decir, el Hijo nunca
envía al Padre, y el Espíritu Santo nunca envía al Hijo. De la naturaleza de la unicidad de la Divinidad
no existe ilustración o paralelo en la experiencia humana. Así pues, esta doctrina tiene que ser aceptada
por la fe sobre la base de la revelación escriturística, incluso aunque esté más allá de toda comprensión
y definición humanas.
LOS ATRIBUTOS DE DIOS
En el Ser esencial de Dios hay ciertos atributos inherentes o cualidades esenciales de Dios. Tales
atributos están eternamente mantenidos por el Dios Trino y Uno y son iguales para cada persona de la
Divinidad. Incluído en dichos atributos está el hecho de que Dios es Espíritu (Jn. 4:24), Dios es vida
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(Jn. 5:26), Dios existe por sí mismo (Ex. 3:14), Dios es infinito (Sal. 145:3), Dios es inmutable o sin
cambios (Sal. 102:27; Mal. 3:6; Stg. 1:17), Dios es la verdad (Dt. 32:4; Jn. 17:3), Dios es amor (1 Jn.
4:8), Dios es eterno (Sal. 90:2; Jer. 23:23-24), Dios es omnisciente (Sal. 147:4-5) y Dios es
omnipotente (Mt. 19:26).
Otras variantes de tales atributos pueden verse en el hecho de que Dios es bueno, Dios es
misericordioso y Dios es soberano. Todas las perfecciones están atribuidas a Dios de forma infinita, y
sus obras, así como su Ser, son perfectos. El gran diseño y los detalles del universo son evidencia de su
infinita grandeza y soberanía, su poder, su sabiduría. Su plan de Salvación, según está revelado en las
Escrituras, es otra evidencia de su amor, su justicia y su gracia. Ningún aspecto de la creación es
demasiado grande para que El tenga sobre todo lo existente un completo control, y ni siquiera el más
pequeño detalle, incluso la caída de un gorrión, es demasiado pequeño para no quedar incluido en su
plan soberano.
E. LA SOBERANIA DE DIOS
Los atributos de Dios ponen de manifiesto que Dios es lo supremo sobre todo lo existente. No queda
nada sujeto a otro poder, autoridad o gloria y no está sujeto a ninguna entidad que sea superior a El. El
representa la perfección hasta un grado infinito en cualquier aspecto de su Ser. El no puede jamás ser
sorprendido, derrotado o disminuido. No obstante, sin sacrificar su autoridad o comprometer la
realización final de su perfecta voluntad, Dios se ha complacido en dar a los hombres una medida de
libertad y de elección, y para el ejercicio de esta elección Dios mantiene al hombre responsable.
A causa de estar el hombre, en su depravado estado, ciego e insensible a la obra de Dios, aparece claro
en la Escritura que los hombres no deben apartarse de Dios, suprimiendo al Espíritu de sus corazones
(Jn. 6:44; 16:7-11). Del lado humano, sin embargo, el hombre es responsable de su incredulidad y se le
ordena que crea en el Señor Jesucristo con el objeto de que pueda ser salvado (Hch. 16:31). Es también
verdad que en los asuntos de los hombres, especialmente de los cristianos, Dios actúa para que se
cumpla su voluntad (Fil. 2:13). Con todo, El no fuerza a los hombres a que se entreguen a Dios, sino
más bien les exhorta a que lo hagan (Ro. 12:1, 2).
El hecho de que Dios haya otorgado una cierta libertad al hombre no introduce un factor de
incertidumbre en el universo, puesto que Dios se anticipa y conoce hasta el infinito todo lo que los
hombres harán en respuesta a las influencias divinas y humanas y que se producen en sus vidas. Su
soberanía, por tanto, se extiende infinitamente a todo acto, incluso si temporalmente ha de ser en el
mal, por permitirlo, y que en última instancia todo redunda en que Dios pueda ser glorificado.
F. EL MANDATO DE DIOS
El propósito soberano de Dios se define teológicamente como el mandato de Dios, refiriéndose al plan
general que incluye todos los acontecimientos de cualquier clase que puedan ocurrir. El mandato de
Dios incluye esos acontecimientos que Dios hace por sí mismo, y también incluye todo lo que Dios
lleva a cabo mediante la ley natural, sobre la cual El es absoluto soberano. Más difícil de comprender
es el hecho de que su mandato soberano también se extiende a todos los actos de los hombres, los
cuales están incluidos en su plan eterno.
Aunque sea incomprensible para nosotros, es evidente que el Dios omnisciente, teniendo un completo
conocimiento de lo que el hombre hará en su libertad, al decidir conceder al hombre la libertad de
elección, no introduce ningún elemento de incertidumbre. El plan divino, de acuerdo con esto, incluyó
el permitir el pecado como Adán y Eva lo cometieron, con todos los resultados de esta comisión del
pecado. Ello incluye el divino remedio de Cristo, muriendo en la cruz, y toda la obra del Espíritu Santo
en llevar a los hombres el arrepentimiento y la fe.
Aunque la obra de Dios en el corazón humano es inescrutable, la Biblia determina claramente que si
bien, de una parte, lo que el hombre hace fue incluido en el mandato eterno de Dios, de otra, el hombre
opera con libertad de elegir y es responsable de sus libres actos de elección. El mandato de Dios no es
el fatalismo –un control de todos los acontecimientos ciego y mecánico–, sino que es el plan

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inteligente, amoroso y sabio, en el cual el hombre, responsable de sus actos, se mantiene responsable
por lo que hace, siendo, por lo demás, recompensado por sus buenas obras.
El mandato de Dios puede ser dividido en subdivisiones tales como su mandato de crear, su mandato de
preservar el mundo, su mandato de Providencia y su sabio gobierno del universo. Su mandato incluye
las promesas o alianzas de Dios, sus propósitos en la Divina Providencia y su gracia, supremamente
manifestada hacia el hombre. Ante semejante Dios, el hombre sólo puede inclinarse en sumisión, en
amor y en adoración.
PREGUNTAS
1. ¿Cómo podemos estimar la creencia común en la existencia de Dios?
2. ¿Por qué el ateísmo es irrazonable?
3. ¿Con qué claridad se manifiesta la revelación de Dios en la Naturaleza?
4. Definir cuatro sistemas de pensamiento que intenten explicar el universo sobre la base de un Ser
superior.
5. ¿Cuál es el argumento ontológico para la existencia de Dios?
6. ¿Cuál es el argumento cosmológico para la existencia de Dios?
7. ¿Cuál el argumento teológico?
8. ¿En qué consiste el argumento antropológico para la existencia de Dios?
9. ¿Hasta qué extremo recarga el énfasis el Antiguo Testamento la unidad de Dios?
10. ¿En qué medida enseña el Antiguo Testamento la doctrina de la Trinidad?
11. ¿Y en cuál medida, también, lo hace el Nuevo Testamento?
12. Distinguir la doctrina de la Trinidad del triteísmo.
13. ¿Por qué no puede explicarse la Trinidad como tres modos de la existencia de Dios?
14. Explicar cómo la Trinidad se distingue por determinadas propiedades.
15. Establecer y definir los tres nombres más importantes de Dios en el Antiguo Testamento.
16. ¿Cuáles son algunos de los nombres compuestos que se mencionan para Dios en el Antiguo
Testamento?
17 ¿Cuáles son los nombres distintivos de las tres personas de la Trinidad en el Nuevo Testamento?
18. Designar algunos de los atributos importantes de Dios según está revelado en la Escritura.
19. ¿Qué es lo que quiere significarse por soberanía de Dios?
20. ¿Qué quiere significarse por el mandato de Dios?
21. ¿En qué forma puede ser subdividido el mandato de Dios?
22. ¿De qué manera se distingue el mandato de Dios del fatalismo?
23. ¿Por qué la revelación bíblica pide nuestra sumisión, nuestro amor y la adoración en relación con
Dios?
A. EL PADRE COMO LA PRIMERA PERSONA
Se indica que hay tres Personas en la Trinidad -el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo-y que ellas son un
solo Dios. La Primera Persona es designada como el Padre. Por lo tanto, el Padre no es la Trinidad, el
Hijo no es la Trinidad y el Espíritu tampoco es la Trinidad.
La Trinidad incluye las tres Personas. Aunque la doctrina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo está
presentada en el Antiguo Testamento y estos términos se dan a las Personas de la Trinidad, el Nuevo
Testamento define y revela la doctrina total. Y en esta revelación neotestamentaria el Padre aparece
eligiendo, amando y dando; el Hijo se revela sufriendo, redimiendo y sustentando; mientras que el
Espíritu se manifiesta regenerando, impartiendo poder y santificando. La revelación del Nuevo
Testamento se centraliza en revelar a Jesucristo, pero a la vez, presentando a Cristo como el Hijo de
Dios, la verdad de Dios el Padre es de esta manera revelada. Dado el orden irreversible del Padre
mandando y comisionando al Hijo, y el Hijo mandando y comisionando al Espíritu Santo, el Padre se
designa correctamente en teología como la Primera Persona sin rebajar en ninguna manera la inefable
deidad de la Segunda o la Tercera Persona.
En la revelación concerniente a la paternidad de Dios pueden observarse cuatro aspectos diferentes:
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1) Dios como el Padre de toda la creación
2) Dios el Padre por relación íntima;
3) Dios como el Padre de nuestro Señor Jesucristo, y 4) Dios como el Padre de todos los que creen en
Jesucristo como Salvador y Señor.
B. LA PATERNIDAD SOBRE LA CREACION
Aunque las tres Personas participaron en la creación y sostenimiento del universo físico y de las
criaturas que existen en él, la Primera Persona, o sea Dios el Padre, en una manera especial es el Padre
de toda la creación. De acuerdo a Efesios 3:14-15, Pablo escribe: «Por esta causa doblo mis rodillas
ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la
tierra.» Aquí toda la familia de criaturas morales, incluyendo ángeles y hombres, son declaradas para
constituir una familia de la cual Dios es el Padre. De una manera similar, en Hebreos 12:9 la Primera
Persona es nombrada como «el Padre de los espíritus», lo que parece otra vez incluir todos los seres
morales tales como ángeles y hombres.
De acuerdo a Santiago 1:17, la Primera Persona es el «Padre de las luces», una expresión peculiar que
parece indicar que Él es el originador de toda luz espiritual. En Job 38:7 los ángeles se describen como
hijos de Dios (Job 1:6; 2:1). A Adán se le refiere como de Dios por creación en Lucas 3:38, por
implicación, un hijo de Dios. Malaquías 2:10 hace la pregunta: « ¿No tenemos todos un mismo Padre?
¿No nos ha creado un mismo Dios?»
Pablo, dirigiéndose a los atenienses en la colina de Marte, lo incluyó en este argumento: «Siendo, pues,
linaje de Dios» (Hch. 17:29). En 1 Corintios 8:6 se hace la declaración: «Para nosotros, sin embargo,
sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas.»
En las bases de estos textos hay suficiente campo para concluir que la Primera Persona de la Trinidad,
como el Creador, es el Padre de toda la creación, y que todas las criaturas que tienen vida física deben
su origen a Él. Solamente en este sentido es correcto referirse a la paternidad universal de Dios. Todas
las criaturas participan en este sentido en la hermandad universal de la creación. Esto no justifica, sin
embargo, el mal uso de esta doctrina por los teólogos liberales para enseñar la salvación universal, o
que cada hombre tiene a Dios como su Padre en un sentido espiritual.
C. LA PATERNIDAD POR UNA ÍNTIMA RELACION
El concepto y relación del padre y el hijo se usan en el Antiguo Testamento en muchas instancias para
relacionar a Dios con Israel. De acuerdo a Éxodo 4:22, Moisés instruyó al Faraón: «Jehová ha dicho
así: Israel es mi hijo, mi primogénito.» Esto era más que ser meramente su Creador y era menos que
decir que ellos eran regenerados, pues no todo Israel tenía vida espiritual. Afirma una relación especial
de cuidado divino y solicitud para con Israel similar a la de un padre hacia un hijo.
Prediciendo el favor especial sobre la casa de David, Dios reveló a David que su relación hacia
Salomón sería como de un padre hacia un hijo. El dijo a David: «Yo le seré a él padre, y él me será a mi
hijo» (2 S.7:14). En general, Dios declara que su cuidado como un Padre será sobre todos quienes
confían en Él como su Dios. De acuerdo al Salmo 103:13, la declaración se hace: «Como el padre se
compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen.»
D. EL PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
La revelación más importante y extensa con respecto a la paternidad de Dios se relaciona con la
vinculación de la Primera Persona a la Segunda Persona. La Primera Persona se describe como «el
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo» (Ef. 1:3). La revelación teológica más comprensiva del
Nuevo Testamento es que Dios el Padre, la Primera Persona, es el Padre del Señor Jesucristo, la
Segunda Persona.
El hecho de que Jesucristo en el Nuevo Testamento se refiere frecuentemente como el Hijo de Dios, y
que los atributos y obras de Dios le son constantemente asignados, constituye de una vez la prueba de
la deidad de Jesucristo y la doctrina de la Trinidad como un todo, con Cristo como la Segunda Persona
en relación a la Primera Persona, como un hijo está relacionado a un padre.

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Los teólogos, desde el siglo l han luchado con una definición precisa de cómo Dios es el Padre de la
Segunda Persona. Obviamente los términos «padre» e «hijo» son usados de parte de Dios para describir
la íntima relación de la Primera y Segunda Persona, sin cumplir necesariamente todos los aspectos que
serían verdaderos en una relación humana de padre e hijo. Esto es especialmente evidente en el hecho
de que ambos -el Padre y el Hijo- son eternos. El error de Arrio en el siglo IV, que el Hijo fue el
primero de todos los seres creados, fue denunciado por la Iglesia temprana como una herejía, en vista
del hecho de que la Segunda Persona es tan eterna como la Primera Persona.
Algunos teólogos, mientras que afirmaban la preexistencia de la Segunda Persona, han intentado
empezar el papel de la Segunda Persona como un Hijo en algún tiempo en la creación, en la
Encarnación, o en algún punto subsiguiente de especial reconocimiento hacia la Segunda Persona,
como su bautismo, su muerte, su resurrección o su ascensión. Todos estos puntos de vista, sin embargo,
son falsos, ya que la Escritura parece indicar que la Segunda Persona ha sido un Hijo en relación a la
Primera Persona desde toda la eternidad.
La relación de Padre e Hijo, por lo tanto, se refiere a la deidad y unidad de la Santa Trinidad desde toda
la eternidad, en contraste a la Encarnación, en la cual el Padre estaba relacionado a la humanidad de
Cristo, la cual empezó en un tiempo. Dentro de la ortodoxia, y en conformidad a ella, las palabras del
Credo de Nicena (325 d.C.) -en respuesta a la herejía arriana del siglo IV- declaran: «el Unigénito Hijo
de Dios, engendrado del Padre antes que todos los mundos; Dios de dioses, Luz de luz, Dios absoluto,
engendrado, no hecho, siendo de una sustancia con el <Padre>. En igual manera, el Credo de Atanasio
declara: «El Hijo es del Padre solamente; no hecho ni creado, sino engendrado… desde la eternidad de
la sustancia del Padre.»
Usando los términos <Padre> e <Hijo> para describir la Primera y Segunda Personas, los términos son
elevados a su más alto nivel, indicando unidad de vida, unidad de carácter y atributos, y aun una
relación en la cual el Padre pudiera dar y enviar al Hijo, aun cuando esto se relaciona esencialmente
con la obediencia del Hijo muriendo en la cruz. La obediencia de Cristo está basada sobre su calidad de
Hijo, no en ninguna desigualdad con Dios el Padre en la unidad de la Trinidad.
Mientras que la relación entre la Primera y la Segunda Personas de la Trinidad es en realidad como la
de un padre con su hijo y la de un hijo con su padre (2 Co. 1:3; Gá. 4:4; He. 1:2), el hecho en sí de esta
relación ilustra una verdad vital que para hacerse accesible a nosotros condesciende a expresarse en la
forma de pensamiento que corresponde a una mente finita.
Aunque brevemente mencionada en el Antiguo Testamento (Sal. 2:7; Is. 7:14; 9:6-7), es una de las
enseñanzas más amplias del Nuevo Testamento, como puede verse en los puntos que señalamos a
continuación:
1. Se declara que el Hijo de Dios ha sido engendrado por el Padre (Sal. 2:7; Jn. 1:14, 18; 3:16, 18; 1 Jn.
4:9).
2. El Padre reconoce como su Hijo al Señor Jesucristo (Mt. 3:17; 17:5; Lc. 9:35).
3. El Señor Jesucristo reconoce a la Primera Persona de la Trinidad como su Padre (Mt. 11:27; 26:63-
64; Lc. 22:29; Jn. 8:16-29, 33-44; 17:1).
4. Los hombres reconocen que Dios el Padre es el Padre del Señor Jesucristo (Mt. 16:16; Mr. 15:39; Jn.
1:34, 49; Hch. 3:13).
5. El Hijo manifiesta su reconocimiento del Padre sometiéndose a El (Jn. 8:29, 49).
6. Aun los demonios reconocen la relación que existe entre el Padre y el Hijo (Mt. 8:29).
E. EL PADRE DE TODOS LOS QUE CREEN EN CRISTO
En contraste al concepto de Dios el Padre como el Creador, el cual se extiende a todas las criaturas, está
la verdad de que Dios es el Padre, en una manera especial, de aquellos que creen en Cristo y han
recibido la vida eterna.
El hecho de que Dios es el Padre de toda la creación no asegura la salvación de todos los hombres ni
tampoco les da a todos vida eterna. La Escritura declara que hay salvación sólo para aquellos que han
recibido a Cristo por la fe como su Salvador. La afirmación de que Dios el Padre es el Padre de toda la
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Humanidad, y que hay, por lo tanto, una hermandad universal entre los hombres, no significa que todos
son salvos e irán al cielo. La Escritura enseña, en lugar de lo anterior, que sólo aquellos quienes creen
en Cristo para salvación son hijos de Dios en un sentido espiritual. Esto no es en el terreno de su
nacimiento natural dentro de la raza humana, ni en el terreno en el cual Dios es su Creador, sino más
bien está basado sobre su nacimiento segundo, o espiritual, nacimiento dentro de la familia de Dios (Jn.
1:12; Gá. 3:26; Ef. 2:19; 3:15; 5:1).
Por medio de la obra de regeneración que efectúa el Espíritu Santo, el creyente es hecho un hijo
legítimo de Dios. Y siendo Dios su Padre en verdad, el redimido es impulsado por el Espíritu a
exclamar: «Abba, Padre.» Por haber nacido de Dios, es ya un participante de la naturaleza divina y,
sobre la base de ese nacimiento, ha llegado a ser un heredero de Dios y coheredero con Cristo (Jn.
1:12-13; 3:3-6, Ro. 8:16-17; Tit. 3:4-7; 1 P. 1:4). El acto de impartir la naturaleza divina es una
operación tan profunda efectuada en el creyente; que nunca se dice que la naturaleza así impartida
pueda removerse por alguna causa.
Al llegar a la consideración de lo que las Escrituras enseñan tocantes al poder y autoridad de Satanás en
la actualidad, se darán más pruebas de que todos los hombres no son, por su nacimiento natural, hijos
de Dios. Sobre este particular tenemos la evidencia de las más claras y directas enseñanzas del Señor
Jesucristo. Refiriéndose a los que persisten en su incredulidad, El dice: «Vosotros sois de vuestro padre
el diablo» (Jn. 8:44). Y de manera semejante se expresa cuando, al describir a los no regenerados, dice:
«La cizaña son los hijos del malo» (Mt. 13:38). El apóstol Pablo dice que los no salvos son «hijos de
desobediencia» e «hijos de ira» (Ef. 2:2-3).
Debe siempre recalcarse que ningún ser humano puede por su propia fuerza convertirse en un hijo de
Dios. Esta es una transformación que sólo Dios es capaz de hacer, y El la efectúa únicamente a base de
la sola condición que El mismo ha establecido, es decir, que Cristo sea creído y recibido en su carácter
de único y suficiente Salvador (Jn. 1:12).
La paternidad de Dios es una doctrina importante del Nuevo Testamento (Jn. 20:17; 1 Co. 15:24; Ef.
1:3; 2:18; 4:6; Col. 1:12-13; 1 P. 1:3; 1 Jn. 1:3; 2:1, 22; 3:1). La seguridad del amor y el cuidado de
nuestro Padre Celestial son un gran consuelo para los cristianos y un estímulo a la fe y la oración.
PREGUNTAS
1. ¿Cómo son contrastadas las obras del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento?
2. ¿Cuáles son los cuatro aspectos distintos de la paternidad de Dios?
3. Resumir la evidencia de que Dios es el Padre de toda la creación.
4. ¿Qué significa la paternidad de Dios por relación íntima?
5. Tratar la pregunta de la eternidad de la relación de padre e hijo entre Dios el Padre y Jesucristo.
6. ¿Cuáles son algunas de las evidencias que sostienen el concepto de Dios el Padre en relación a
Jesucristo el Hijo?
7. ¿Qué quiere decir que Dios es el Padre de todos los que creen en Cristo?
8. ¿Cómo un hombre se convierte en un hijo de Dios?
9. ¿Cuáles son algunos de los resultados de convertirse en un hijo de Dios?
10 ¿En qué error se incurre cuando se dice que todos los hombres son hijos de Dios?
11. ¿Cómo la paternidad de Dios provee de confortamiento a un creyente en Cristo?

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