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Tuberculosis

La tuberculosis (TB) es una infección producida por una bacteria de la familia


de las micobacterias; principalmente,Mycobacterium tuberculosis (aunque hay
otras micobacterias que pueden producir la enfermedad: Mycobacterium
africanum, M. bovis, M. canetti, y M. microti). Habitualmente provoca tos, fiebre,
expectoración, en ocasiones con sangre, cansancio e incluso pérdida de peso.

La tuberculosis también es conocida como bacilo de Koch, en referencia a su


forma alargada y a su descubridor, Robert Koch, que consiguió, en 1882, aislar
la bacteria de las flemas expulsadas por los pacientes con síntomas similares.
De esta forma, pudo demostrar que era contagiosa y, separando a estos
pacientes de las personas sanas (la conocida cuarentena) se impedía la
diseminación de la bacteria.

Hablar de tuberculosis hoy en día nos retrotrae a tiempos pasados, pero, aunque
se trata de una infección prevenible, es todavía la segunda enfermedad
infecciosa más importante a nivel mundial (tras el SIDA) y una de las que más
muertes produce, a pesar de los adelantos en el diagnóstico y la eficacia de los
tratamientos. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se
calcula que en 2013 enfermaron de tuberculosis más de 8 millones de
personas –al menos 500.000 eran niños–, de los cuales murieron como
consecuencia de la enfermedad 1,2 millones de personas. La mayoría de estas
cifras corresponden a países poco desarrollados y de economía pobre.

No obstante, se estima que en torno al 95% de las muertes por tuberculosis tiene
lugar en países en vías de desarrollo, siendo una de las principales causas de
fallecimiento entre las mujeres de entre 15 y 44 años. 22 países aglutinan el 80%
de casos nuevos cada año (sobre todo del África Subsahariana y sur-sudeste de
Asia), según la OMS, y ningún país del mundo ha conseguido erradicar por
completo la enfermedad.

En España, es poco probable contraer la bacteria –se registra una media de


13,1 casos nuevos por 100.000 habitantes y año, según el informe del grupo de
estudio de micobacterias de SEIMC (GEIM)–, pero, aun así, cualquiera es
susceptible de ser contagiado. De hecho, los últimos datos publicados por el
GEIM, reflejan que en 2012 se notificaron 6.046 casos de tuberculosis
respiratoria, aunque si se tienen en cuenta los no notificados la cifra puede
superar los 12.000. De esta manera, la tuberculosis se sitúa como la tercera
enfermedad de declaración obligatoria en incidencia, sólo superada por la gripe
y la varicela.

Tipos de tuberculosis

A pesar de que la localización pulmonar es la más frecuente, la bacteria de la


tuberculosis puede crecer en otros muchos lugares del organismo. Es lo que se
conoce como tuberculosis localizada, ya que solo afecta a un órgano. Algunos
de estos son, además del pulmón: piel, tracto gastro-intestinal (estómago,
intestino y otros órganos asociados), riñón y cerebro. La bacteria puede alcanzar
el cerebro produciendo una meningitis tuberculosa, que es muy peligrosa y muy
difícil de tratar.

Causas de la tuberculosis

El contagio de tuberculosis ocurre cuando la persona sana inhala


microscópicas gotas de saliva procedentes del enfermo (llamadas aerosoles),
que se generan cuando este tose o estornuda. Estas gotas con bacterias tienen
un tamaño muy pequeño y llegan a zonas profundas del pulmón de la persona
sana, donde podrían proliferar dando lugar a la enfermedad. Aunque el pulmón
es el principal órgano en el que se desarrollan los daños, hay otras localizaciones
del organismo que pueden verse afectadas (ver apartado tipos de tuberculosis).

En los lugares espaciosos, bien ventilados o al aire libre, el contagio es


complicado. Esto se debe a que, aunque las gotitas minúsculas pueden quedar
suspendidas cierto tiempo en el aire, terminan por diseminarse y perder su
capacidad infectiva. Pero en los lugares cerrados, mal ventilados, estas gotas
pueden acumularse en el ambiente, alcanzando una gran concentración y
facilitando así la inhalación de las mismas. Es por este motivo que en las
regiones o zonas en las que se vive en condiciones de pobreza o
hacinamiento es más plausible el contagio de tuberculosis.

Aunque hay factores que determinan la probabilidad del contagio, como las horas
compartidas con el paciente en espacios cerrados, la virulencia de la bacteria
(Mycobacterium tuberculosis), o la propia susceptibilidad de la persona sana, se
acepta que contraer la enfermedad no es fácil, y que hace falta un contacto
prolongado para que exista un riesgo real de contagio (de manera orientativa,
se suelen determinar unas seis horas).

No todo el que contrae la bacteria desarrollará la enfermedad. Se calcula que el


90% de los pacientes permanecerán sin desarrollarla, ya que su sistema
inmunitario conseguirá destruir las bacterias o mantenerlas controladas
(infección latente). Sin embargo, estas personas darán positivo en las pruebas
de contacto con la bacteria.

Solo el 10% de las personas que sufren el contagio enfermará. La manifestación


de la enfermedad suele acontecer en los dos años posteriores al contagio (la
bacteria crece muy lentamente). Si en ese tiempo no se producen síntomas de
tuberculosis, el riesgo disminuye, pero no desaparece nunca; aumentando de
nuevo en edades avanzadas, o ante la aparición de enfermedades que
comprometan el sistema inmunitario del paciente.

Precisamente, las personas que padezcan alguna enfermedad que haya


debilitado su sistema inmune (seropositivos, diabéticos, etcétera), los afectados
de malnutrición, los ancianos y los niños son los grupos poblaciones con mayor
riesgo de contagio de tuberculosis activa.

Síntomas de tuberculosis
Los síntomas de tuberculosis que se tratan en este apartado corresponden a
la tuberculosis pulmonar, la más común. No obstante, no hay que olvidar que
hay otros tipos de tuberculosis, ya que puede afectar a otras zonas del
organismo.

El nombre 'tuberculosis' proviene de la tendencia de la bacteria a


formar granulomas o tubérculos en los pulmones. En muchos casos, las
primeras etapas de la enfermedad se desarrollan sin síntomas. En estos casos,
el diagnóstico se establece cuando se realizan análisis al paciente para detectar
la presencia de otras patologías y se descubre por casualidad la bacteria. En
estadios más avanzados, los síntomas de la tuberculosis son bastante
inespecíficos, es decir, pueden ser comunes a muchas enfermedades. Estos
suelen ser:

 Tos: es el más importante. No solo porque se trata de una patología pulmonar,


sino porque es el mecanismo de contagio más frecuente. Al ser tan común a
muchas enfermedades, en muchos casos puede que no se le conceda
importancia. Por ello, es importante que se consulte al médico cuando la tos dure
más de dos semanas.
 Expectoración: se expulsan flemas, a veces acompañadas de sangre.
 Febrícula: es una fiebre de solo unas décimas, que suele aparecer al final del
día.
 Pérdida del apetito y pérdida de peso: también bastante comunes en muchas
patologías.
 Sudoración por las noches.
 Dolor en el pecho: debido a la presión que produce la infección en los
pulmones.
 Fatiga y cansancio excesivo en relación al esfuerzo realizado: la función
pulmonar puede estar comprometida, y por ello resulta dificultoso hacer llegar
oxígeno a los pulmones y, de ahí, al resto del cuerpo.

Cuando la bacteria comienza a multiplicarse en el pulmón, va colonizando el


tejido. En fases más avanzadas de la enfermedad, es muy característica la
aparición de pequeños huecos en el pulmón, facilitando que las bacterias se
diseminen.

Diagnóstico de la tuberculosis

Cuando se acude a la consulta con síntomas que pueden indicar tuberculosis, el


médico hará una serie de preguntas encaminadas a conocer la duración del
problema, si el paciente ha estado o no en contacto con enfermos de tuberculosis
y durante cuánto tiempo. Además, encargará varias pruebas para corroborar el
diagnóstico de tuberculosis, ninguna demasiado compleja, como análisis del
esputo (flemas) y radiografía de tórax.

El análisis de las flemas en el laboratorio es especialmente importante (la flema


es el mecanismo de expulsión de las bacterias y, por ello, aparecerán en ella).
La radiografía mostrará el estado del paciente. Si ya han aparecido los huecos
en el pulmón mencionados en el apartado Síntomas, se considera que la
enfermedad se encuentra en una fase avanzada que requiere tratamiento
inmediato, y puede significar que el paciente es potencialmente contagioso.

Otra prueba muy habitual para detectar el contagio de tuberculosis es la prueba


de la tuberculina, que consiste en inyectar bajo la piel un derivado de una
proteína de la bacteria, que es inofensivo, y estudiar posteriormente la reacción
de la piel. La interpretación del resultado debe realizarla un profesional, ya que
tanto el positivo como el negativo pueden tener distintas interpretaciones. Tras
la prueba, no hay que rascarse el brazo aunque pique; en ese caso se puede
aplicar una gasa fría para aliviar el picor, pero sin tocar el pinchazo, ya que podría
alterar el resultado de la prueba. Si el paciente ha sido vacunado contra la
bacteria (vacuna BCG), o ha estado en contacto con otra micobacteria del
ambiente no-tuberculosa, puede dar positiva la reacción (Falso Positivo, porque
en realidad no presenta la infección). Por otro lado, a pesar de haber contraído
la bacteria de la tuberculosis, el resultado puede aparecer negativo (Falso
Negativo) si el contacto ha sido reciente. Suelen necesitarse entre dos y ocho
semanas para que el organismo reaccione a la prueba; por ello, suele repetirse
a los dos meses, para corroborar el resultado.

Si el médico concluye que el paciente tiene tuberculosis y que la bacteria ha


permanecido en su organismo un tiempo importante, será necesario conocer las
personas con las que se ha relacionado, para instaurar un tratamiento preventivo
y tratar de impedir que la enfermedad llegue a desarrollarse en ellas.

Tratamiento de la tuberculosis
Los esquemas de tratamiento antituberculoso que se usaran son:
TRATAMIENTO ESQUEMA – UNO
2HREZ/4H2R2
Duración 6 meses (82 dosis)
Fases Duración Frecuencia Medicamento y dosis Total por enfermo
1ra. 2 meses Diario, Rifampicina x 300 mg. 2
(50 excepto capsulas R x 300 mg. = 164
dosis) domingos y Isoniacida x 100 mg. 3 cap.
feriados tabletas H x 100 mg. = 1306
Pirazinamida x 500 mg. tab.
3 tabletas Z x 500 mg. = 150
Etambutol x 400 mg. 3 tab.
tabletas E x 400 mg. = 150
2da 4 meses Dos veces Rifampicina x 300 mg. 2 tab.
(32 por semana capsulas
dosis) Isoniacida x 100 mg. 8
tabletas
Nota: En enfermos con de 50 kg. De peso, tanto adultos como niños, la dosis
de medicamentos se administra en relación al peso del paciente. No usar
etambutol en menores de 7 años por el riesgo de producir neuritis óptica.
Utilizar estreptomicina como medicamento alternativo al etambutol en menores
de 7 años con diagnostico de meningoencefalitis TB o tuberculosis
generalizada.

TRATAMIENTO ESQUEMA – DOS


2HREZS – 1HREZ/5H2R2E2
Duración 8 meses (115 dosis)
Fases Duración Frecuencia Medicamento y dosis Total por enfermo
1ra. 2 meses Diario, Rifampicina x 300 mg. 2 R x 300 mg. = 230
(50 excepto capsulas cap.
dosis) domingos y Isoniacida x 100 mg. 3 H x 100 mg. = 545
feriados tabletas tab.
Pirazinamida x 500 mg. Z x 500 mg. = 225
3 tabletas tab.
Etambutol x 400 mg. 3 E x 400 mg. = 465
tabletas tab.
Estreptomicina x 1 g. S x 1g. = 50 amp.
1 mes Diario, Rifampicina x 300 mg. 2
(25 excepto capsulas
dosis) domingos y Isoniacida x 100 mg. 3
feriados tabletas
Pirazinamida x 500 mg.
3 tabletas
Etambutol x 400 mg. 3
tabletas
2da. 5 meses Dos veces Rifampicina x 300 mg. 2
(40 por semana. capsulas
dosis) Isoniacida x 100 mg. 8
tabletas
Etambutol x 400 mg. 6
tabletas
Nota: En enfermos con de 50 kg. De peso, tanto adultos como niños, la dosis
de medicamentos se administra en relación al peso del paciente. No usar
etambutol en menores de 7 años por el riesgo de producir neuritis óptica.
No usar estreptomicina en embarazadas por su eventual toxicidad sobre el feto.
En caso de ser necesario, evaluar su riesgo-beneficio con consentimiento
informado de la paciente y su familia.
En mayores de 60 años la dosis diaria de estreptomicina utilizada no deberá
exceder de 0,75 g.

TRATAMIENTO ESQUEMA – TRES


2HRZ/3H2R2
Duración 5 meses (74 dosis)
Fases Duración Frecuencia Medicamento y dosis Total por enfermo
1ra. 2 meses Diario, Rifampicina x 300 mg. 2 R x 300 mg. = 148
(50 excepto capsulas cap.
dosis) domingos y Isoniacida x 100 mg. 3 H x 100 mg. = 342
feriados tabletas tab.
Pirazinamida x 500 mg. Z x 500 mg. = 150
3 tabletas tab.
2da. 3 meses Dos veces Rifampicina x 300 mg. 2
(24 por semana capsulas
dosis) Isoniacida x 100 mg. 8
tabletas
Nota: En enfermos con de 50 kg. De peso, tanto adultos como niños, la dosis
de medicamentos se administra en relación al peso del paciente.
ESQUEMA DE RETRATAMIENTO ESTANDARIZADO
PARA TUBERCULOSIS MULTIDROGORESISTENTE
4KccEtEZ/14CxEtEZ
Duración 18 meses (450 dosis)
Fases Duración Frecuencia Medicamento y dosis Total por enfermo
1ra. 4 meses Diario, Kanamicina x 1 g. 2
(100 excepto ampolla
dosis) domingos y Ciprofloxacina x 500 mg.
feriados 2 comprim K x 1 g. = 100 amp.
Etionamida x 250 mg. 3 Cx x 500 mg = 900
tabletas com
Etambutol x 400 mg. 3 Et x 250 mg. = 1350
tabletas tab.
2da 14 Diario, Ciprofloxacina x 500 mg. Z x 500 mg. = 1350
meses excepto 2 comprim tab.
(350 domingos y Etionamida x 250 mg. 3 E x 400 mg. = 1350
dosis) feriados tabletas tab.
Pirazinamida x 500 mg.
3 tabletas
Etambutol x 400 mg. 3
tabletas
En embarazadas:
No utilizar kanamicinaen embarazadas por su eventual toxicidad sobre el feto.
En caso de ser necesario, evaluar su riesgo-beneficio con consentimiento
informado de la paciente y su familia.
No deberá utilizarse etionamida debido al riesgo teratogénico: tampoco
ciprofloxacina ante la posibilidad de producir lesiones en los cartílagos de
conjunción en el feto.
En niños:
Evaluar el riesgo/beneficio de utilizar etambutol en menores de 7 años.
Evaluar el riesgo/beneficio de utilizar ciprofloxacina en niños en periodos de
crecimiento, ya que puede perturbar su desarrollo.
Nota: En enfermos con de 50 kg. De peso, tanto adultos como niños, la dosis
de medicamentos se administra en relación al peso del paciente.
ESQUEMA DE TRATAMIENTO PARA PACIENTES CON
ASOCIACIÓN VIH/SIDA – TBC (NUEVOS)
2RHZE/7R2H2
Duración 9 meses (106 dosis)
Fases Duración Frecuencia Medicamento y dosis Total por enfermo
1ra. 2 meses Diario, Etambutol x 400 mg. 3
(50 excepto tabletas
dosis) domingos Isoniacida x 100 mg. 3 E x 400 mg. = 150
tabletas tab.
Rifampicina x 300 mg. 2 H x 100 mg. = 598
capsulas tab.
Pirazinamida x 500 mg. R x 300 mg. = 212
3 tabletas cap.
2da 7 meses Dos veces Isoniacida x 100 mg. 8 Z x 500 mg. = 150
(56 por semana tabletas tab.
dosis) Rifampicina x 300 mg. 2
capsulas
Nota: En enfermos con de 50 kg. De peso, tanto adultos como niños, la dosis
de medicamentos se administra en relación al peso del paciente.
No usar etambutol en menores de 7 años por el riesgo de producir neuritis
óptica. Utilizar estreptomicina como medicamento alternativo al etambutol en
menores de 7 años con diagnostico de meningoencefalitis TB o tuberculosis
generalizada.

Leer
más: http://www.monografias.com/trabajos10/trat/trat.shtml#ixzz3qHbaUGej

Clasificación de los fármacos antituberculosos

Grupo Fármaco (abreviatura)

Grupo 1. Antituberculosos Isoniacida (H), rifampicina (R),


ORALES de primera línea pirazinamida (Z), etambutol (E)

Estreptomicina (S), kanamicina


Grupo 2. Antituberculosos
(Km), amikacina (Am),
INYECTABLES
capreomicina (Cm)

Moxifloxacino (Mfx), gatifloxacino


Grupo 3. Fluoroquinolonas
(Gfx), levofloxacino (Lfx)
Grupo 4. Antituberculosos Protionamida (Pto), etionamida
orales bacteriostáticos de (Eto), cicloserina (Cs), ácido p-
segunda línea aminosalicílico (PAS)

Clofamicina (Cfz), linezolid (Lzd),


Grupo 5. Otros fármacos
claritromicina (Clr), tiazetazona
(potencialmente útiles de
(Th), amoxicilina-clavulánico
eficacia no demostrada)
(Amx/Clv)