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En espera de respuestas

Charles F. Stanley - Ministerios En Contacto


Para cada cosa,
un momento,
y en cada cosa,
oración.

Tiempos de oración
01

Las ORACIONES
FERVIENTES
Es tan difícil esperar. El rey David escribió hace miles
de años: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para
siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de
mí?” (Sal 13.1). A pesar de ser un hombre conforme al
corazón de Dios, él también sintió el aguijón de las
oraciones no contestadas a lo largo de su vida.

Pero en esos momentos de anhelo y sufrimiento,


nosotros, al igual que David, podemos y debemos
continuar llevando nuestras esperanzas y lágrimas a
Dios en oración. Nuestro Padre celestial siempre está
listo y dispuesto a escuchar las peticiones de sus hijos
y a cuidar de aquellos por quienes su Hijo sacrificó su
vida para salvarles.

La oración constante puede ayudar a preservar


nuestra fe incluso en las circunstancias más difíciles.
Aunque nunca sabemos cuándo o cómo actuará Dios,
nuestra dedicación a la oración proclama nuestra fe
en el único que puede satisfacer nuestras necesidades
y revela nuestra creencia de que “la oración eficaz del
justo puede mucho” (Santiago 5.16).

La Palabra de Dios es clara: cuando se trata de la


oración, la persistencia vale la pena. Es por eso que
hemos escrito este folleto lleno de las enseñanzas
del Dr. Stanley acerca del tema. Oramos para que le
ayude en este momento de su vida mientras espera la
respuesta de Dios a sus oraciones y Él le guía en su
camino y en su tiempo.

De sus amigos de
Ministerios En Contacto

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02

Esperar EN el Señor
De todos los principios que he aprendido de las Sagradas Escrituras, el que más llama mi atención es el
concepto de esperar en el Señor. Este es un problema crítico porque la voluntad de Dios incluye su tiempo.
Él tiene un plan asombroso planeado para cada uno de nosotros, pero solo lo revela un paso a la vez. Cuando
seguimos su plan, Él es glorificado, y nosotros realizados. Sin embargo, si no buscamos la guía del Señor
todos los días, terminaremos siguiendo nuestro propio curso. Como resultado, estaremos confundidos e
insatisfechos porque nos habremos perdido de lo que Dios quería darnos y deseaba hacer a través de nosotros.

Lo más sabio que podemos hacer es conectarnos con Dios todopoderoso todos los días. Aunque ya hemos sido
unidos con el Padre a través de Jesucristo en la salvación, todavía necesitamos comunicarnos con Él a diario
para desarrollar una relación estrecha. En lugar de solo acudir a Él en momentos de emergencia o necesidad,
debemos comenzar cada mañana pidiéndole que nos ayude a caminar con sabiduría, sin retrasarnos ni
adelantarnos a su plan.

03

¿Qué significa esperar en el Señor?


El rey David fue un hombre que eligió vivir de acuerdo con el plan y el calendario del Señor. Aunque fue
ungido a la edad de 16 años, no se convirtió en el rey de Israel hasta 14 años después. La promesa de Dios
era segura, pero el tiempo de su cumplimiento era desconocido. David tuvo que esperar, y gran parte de ese
tiempo lo pasó ocultándose y huyendo del rey Saúl, quien intentaba matarle. Aquí hay algunos principios que
se derivan del tiempo de espera en el Señor:

D IOS USA DEMORAS PARA PREPARARNOS PARA SUS PLANES. Durante esos difíciles
• 
años David aprendió valiosas lecciones que lo equiparon para su futuro papel como rey. De la misma
manera, Dios usa nuestras heridas, fracasos y desilusiones para producir cualidades de carácter que
necesitaremos para cumplir su plan para nuestra vida.

ESPERAR EN DIOS ES UNA QUIETUD ACTIVA. No significa que detengamos toda actividad
• 
y no hagamos nada. Cuando el Señor está cambiando algo en nuestra vida, quiere que
continuemos siendo productivos mientras miramos y esperamos más instrucciones.

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ESPERAR EN DIOS ES INTENCIONAL.
• 
A menudo pensamos que el plan del Señor
para nosotros está al otro lado de la demora,
pero a sus ojos, el proceso de espera es una
parte esencial de su propósito. Saber esto
nos permite esperar con un sentido de
dirección y expectativa.

¿CÓMO DEBEMOS
DIOS SABE CUÁNDO ESTAMOS DIS-
• 
ESPERAR?
PUESTOS A ACEPTAR SUS RESPUESTAS.
Si escuchamos, Él nos indicará el siguiente CON PACIENCIA
Guarda silencio ante Jehová,
paso cuando estemos listos. Si se retrasa, y espera en Él.
debemos reconocer que su tiempo es per-
SALMO 37.7
fecto, y que lo mejor no siempre ocurre con
rapidez.
EN SILENCIO
En Dios está acallada mi alma.

SALMO 62.1

Recorte esta útil lista de versículos para animarle mientras


CON CONFIANZA
espera las respuestas a sus oraciones. No te alteres.
SALMO 37.7

CON EXPECTACIÓN
Hubiera yo desmayado, si no creyese
que veré la bondad de Jehová.

SALMO 27.13

CON VALENTÍA
Aguarda a Jehová; esfuérzate,
y aliéntese tu corazón.

SALMO 27.14

FIRMES EN LA PALABRA DE DIOS


Esperé yo a Jehová...
en su palabra he esperado.

SALMO 130.5

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04

PLEGARIAS SIN RESPONDER


A veces no obtenemos las respuestas que estamos buscando porque no hacemos las preguntas correctas.

Nos enfocamos en nuestras peticiones en lugar de en Dios.


A veces, en nuestra profunda preocupación por los problemas que le presentamos al Señor, lo perdemos
a Él de vista. Nuestros pensamientos se centran en las necesidades y no en Aquel que puede satisfacerlas.
Debemos recordar que estamos hablando con Dios todopoderoso y, por tanto, debemos centrar nuestros
pensamientos en su naturaleza, poder y promesas, expresando nuestra confianza, gratitud y alabanza a Él.

Oramos sin la Palabra de Dios.


En Juan 15.7 el Señor dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo
que queréis, y os será hecho”. Cuando las Sagradas Escrituras llenan nuestro corazón y mente, nuestros
pensamientos y peticiones de oración se alinean con la voluntad de Dios, y nuestra fe se fortalece. Pero si
descuidamos la Palabra de Dios, no hay luz que guíe nuestro camino ni nos dé comprensión y seguridad
(Sal 119.105). Juntas, la oración y la Palabra de Dios deben ser nuestra prioridad. Al abrir la Palabra, encontramos
una guía con respecto a cómo orar, y mientras oramos, nuestra comprensión de las Sagradas Escrituras
aumenta.

Queremos ayudar a Dios a responder a nuestras oraciones.


Después de presentar nuestras peticiones delante del Señor, con frecuencia no las dejamos con Él, pues no
confiando en que las responderá de la mejor manera en el momento correcto. Si la respuesta no llega tan
pronto como nos gustaría, nuestra fe en Él comienza a vacilar, y tratamos de arreglar la situación por nuestras
propias fuerzas. En realidad, los sentimientos de impotencia son buenos porque nos recuerdan que solo Dios
tiene el poder de intervenir y la sabiduría para saber qué es lo mejor. La prueba de fuego de la fe es estar
dispuestos a mantener nuestras manos alejadas de la situación hasta que Dios se encargue de ella. Nuestros
intentos de ayudarlo solo causan confusión y problemas más complicados.

A veces es muy fácil caer en tales patrones de oración. Pero con un poco de esfuerzo, podemos transformar
nuestra vida de oración. Así que vayamos a Dios con fe, sabiendo que Él está y seguirá estando en control,
mientras ponemos nuestro enfoque en Él y oramos de acuerdo con la guía de las Sagradas Escrituras.
Entonces, podremos ver a nuestro Padre celestial obrando de manera grandiosa y poderosa en nuestra vida
cada día.

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¿ Q U É PA SA S I N O E S P E R A M O S E L
T I E M P O D E D I O S ? CUANDO INSISTIMOS
EN SEGUIR NUESTRO PROPIO CAMINO, PODEMOS EX-
PERIMENTAR CONSECUENCIAS INDESEADAS.

• NOS SALIMOS DE LA VOLUNTAD DE DIOS.


Ignorar la dirección clara del Señor es un acto de rebelión
y dará como resultado su amorosa disciplina.

• DEMORAMOS SUS BENDICIONES.


Cuando seguimos nuestro propio camino, Dios no
bendice nuestra desobediencia.

• TRAEMOS DOLOR Y SUFRIMIENTO SOBRE


NOSOTROS.
Intentar ajustar el plan del Señor adelantándonos o
haciendo lo que consideramos razonable nunca mejora la
situación, sino que causa más problemas.

• EXPERIMENTAMOS CONFUSIÓN.
Cuando no seguimos la voluntad de Dios, nos preguntamos
qué está sucediendo en nuestra vida.

• HACEMOS QUE OTRAS PERSONAS SUFRAN.


La decisión de eludir el camino del Señor afecta a los
demás porque comparten las consecuencias de nuestra
desobediencia.

• NOS EXPONEMOS A DIFICULTADES


FINANCIERAS.
Si no esperamos que el Señor provea a su manera y en
su tiempo, podemos tomar decisiones imprudentes.

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05

NUESTRA ELECCIÓN
Cuando nos enfrentamos con retrasos, tenemos tres opciones. Cada vez que Dios quiere que esperemos,
podemos responder de las siguientes maneras:

1. M ANIPULANDO LA SITUACIÓN. A menudo nos sentimos tentados a maniobrar alrededor de


los obstáculos hasta que nos salimos con la nuestra. El problema es que nuestras manipulaciones nos
colocan fuera de la voluntad de Dios, y al final tenemos que vivir con las consecuencias.

D EJANDO DE ORAR. Cuando el Señor no responde a nuestras peticiones, podemos darnos por
2.
vencidos y no volver a orar sobre ello. Sin embargo, algunas de las mejores cosas en la vida requieren
un período de espera más largo.

E SPERANDO Y MIRANDO A DIOS TRABAJAR A NUESTRO FAVOR. Después de hacer


3.
nuestras peticiones, podríamos elegir confiar en el Señor, dejar que Él cumpla su voluntad a su debido
tiempo, y verlo resolverlo todo por completo.

06

LA BENDICIÓN
Dios nos ama y ha prometido satisfacer nuestras necesidades, pero no nos da todo lo que deseamos cuando lo
deseamos. Si lo hiciera, entonces pasaría a ocupar el segundo lugar en nuestra vida porque nuestra principal
preocupación sería lo que podría hacer por nosotros. Además, nuestras solicitudes no siempre están de acuerdo
con su voluntad. Incluso cuando se alineen con sus planes, es posible que tengamos que esperar hasta que
se ajusten a su horario. En lugar de ver las demoras como obstáculos, debemos verlas como intervenciones
amorosas de nuestro Padre celestial. Al apresurarnos, nos perdemos de sus mejores bendiciones.

Isaías 64.4 nos dice que el Señor actúa en favor de los que lo esperan. Como Dios es omnisciente, sabe todo
acerca de nosotros y trabaja en todos los aspectos de nuestra vida para cumplir su voluntad y conformarnos
a la semejanza de su Hijo. A lo largo de nuestra existencia, Él está comprometido con eliminar todo lo que
obstaculiza sus buenos propósitos, agregando lo que de verdad nos bendice y guiándonos a través de cada
situación.

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¿ Q U É P O D E M O S E S P E R A R M I E N T R A S L L E G A E L T I E M P O
D E D I O S ? CUANDO ESPERAMOS EN EL SEÑOR, CON FE EN QUE SU CAMINO ES EL MEJOR, ÉL
CUMPLIRÁ LAS SIGUIENTES PROMESAS EN NUESTRA VIDA:

• DIOS NOS MOSTRARÁ SU BONDAD. Lamentaciones 3.25-26


• DIOS RESPONDERÁ NUESTRAS ORACIONES. Salmo 40.1-3
• 
VEREMOS EL CUMPLIMIENTO DE LO QUE HEMOS CREÍDO CUANDO LO
OBEDEZCAMOS. Isaías 49.23
• 
ÉL NOS AYUDARÁ A CONQUISTAR NUESTRAS LUCHAS. Salmo 37.9, 34
• 
EXPERIMENTAREMOS LA PAZ DE DIOS SI CAMINAMOS EN SU VOLUNTAD. Fil 4.4-7

07

Pa r a e n c o n t r a r R E S P U E S TA S
¿Está usted convencido de que Dios responderá a sus peticiones, o se siente inseguro? Una vez que hemos
iniciado una relación con el Padre a través de Jesucristo, podemos esperar con confianza las respuestas a
nuestras oraciones cuando:

Oramos de acuerdo con la voluntad de Dios.


Esto significa que debemos pedir las cosas que corresponden con su carácter, naturaleza, deseos, propósitos
y planes para nuestra vida o la de aquellos por quienes intercedemos. Él no nos dará nada que esté motivado
por el egoísmo, exalte nuestro orgullo, contradiga su Palabra o nos lleve al pecado.

Pedimos con fe, creemos y esperamos que Él responda.


Santiago 1.5-7 nos dice: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abun-
dantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es seme-
jante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien
tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”. Las promesas de Dios en su Palabra son la base de nuestra
confianza en su voluntad de responder a nuestras peticiones. Sin embargo, si nos concentramos en nuestros
sentimientos o en un sentimiento de indignidad, las dudas pronto superarán nuestra fe.

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Pedimos en el nombre de Jesús.
A menudo, la frase “en el nombre de Jesús” está añadida al final de nuestras oraciones como si fuera una fórmula
mágica que garantizara una respuesta. Pero eso no es en absoluto lo que significa orar en el nombre de Jesús.
En realidad, significa que nuestras oraciones se alinean con la naturaleza, la enseñanza y la voluntad de Cristo.
En lugar de tratar de persuadir a Dios para que responda nuestras peticiones de acuerdo con lo que deseamos,
la oración en el nombre de Jesús busca su voluntad y gloria por encima de la nuestra.

Pedimos con un corazón puro.


Cuando toleramos o ignoramos el pecado y la desobediencia, no tenemos razón para esperar que Dios escu-
che y responda nuestras oraciones (Is 59.1, 2). Por eso es tan importante confesar y arrepentirnos del pecado
cuando sucede. Tener un corazón puro significa que estamos comprometidos a obedecer a Cristo en todos los
sentidos y a vivir de manera santa. Sin embargo, santidad tal como se aplica a la humanidad no significa per-
fección, sino sensibilidad a la convicción y voluntad del Espíritu Santo de tratar con el pecado de inmediato.

¿Cuán seguro está de que el Señor responderá sus oraciones? Si necesita trabajar en alguno de estos aspectos en par-
ticular, comience a hacer de la oración una práctica habitual en su vida. Entonces descubrirá que sus oraciones serán
más efectivas y desarrollará una relación más rica y satisfactoria con el Padre celestial.

Una oración de bendición


QUERIDO PADRE CELESTIAL:

Puede ser tan difícil esperar. Anhelamos que cumplas los deseos que pones en nuestros corazones, redimas
las partes rotas de nuestra vida y salves las almas de nuestros seres queridos. Oramos, con fervor, para
que mantengamos la fe y confiemos en ti en todas las cosas; y prometemos nunca dejar de traer nuestras
preocupaciones, esperanzas y sueños a tu trono de gracia. Esperamos con alabanza y agradecimiento por
tus respuestas. Amén.

SI DESEA SABER MÁS ACERCA DE CÓMO TENER UNA RELACIÓN PERSONAL CON JESUCRISTO,
VISITE ENCONTACTO.ORG/DIOS O LLAME AL 1-800-303-0033.

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Caminar por FE
Un estudio bíblico acerca de la vida de Abraham
Génesis 12.1-8

Abraham (originalmente llamado Abram) fue un hombre que caminó por fe, y su historia está registrada en 14 capítulos
de la Biblia. Fue elegido por el Señor para recibir promesas extraordinarias y convertirse en el padre del pueblo judío.
Esto puedo haber parecido una elección poco probable porque Abraham provenía de una sociedad pagana y pudo haber
sido un adorador de ídolos. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que las elecciones de Dios se basan en su gran
sabiduría y que no siempre tienen sentido desde nuestro punto de vista.

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de


tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y
engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los
que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (vv.1-3).

ESCUCHE
Después de no haber hablado a nadie durante cientos de años, Dios vino a Abraham con un mensaje que incluía
instrucciones y promesas, algunas de las cuales parecían imposibles. ¡Parecía que Dios tenía la intención de usar a
Abraham para cambiar el mundo entero! Sin embargo, a pesar de la increíble naturaleza de este mensaje, Abraham
escuchó y creyó.

También debemos aprender a escuchar al Señor si vamos a caminar con Él por fe. Como cristianos, nuestro objetivo es
seguir a Cristo, y eso requiere saber lo que Él quiere que hagamos. En lugar de planear nuestros días y apresurarnos para
lograr nuestros planes, debemos tomarnos un tiempo cada día para buscar la guía del Señor a través de su Palabra y de la
oración. Esto no significa que no podamos hacer planes, pero siempre debemos presentarlos a Dios y preguntarnos qué
es lo que Él tendrá para nosotros cada día. Si no escuchamos al Señor, no lo seguiremos, y como resultado, tomaremos
decisiones equivocadas que resultarán costosas o dolorosas. Dios nos habla a través del Espíritu Santo y su Palabra,
guiándonos en nuestro caminar con Cristo.

CONFÍE
Abraham confió en Dios, aunque el mandato de abandonar el hogar debió haber sido difícil de obedecer, dado que el
destino era desconocido y las promesas parecían poco probables. La prueba de fe de Abraham se ve en el hecho de que
siguió las instrucciones de Dios. Tenía 75 años cuando dejó Harán (v. 4); sin embargo, estuvo dispuesto a emprender la
travesía. Además, el viaje fue largo y peligroso, pero Abraham creyó que Dios cumpliría sus promesas y lo llevaría a la
tierra que había elegido.

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Al igual que Abraham, no siempre sabemos adónde nos guía el Señor, y si dudamos de Él, podemos discutir o encontrar
razones por las cuales su plan no funcionará. En esencia, le estamos diciendo que no creemos que hará lo que dijo. Es fácil
seguir a Dios cuando todo parece lógico y no hay riesgo, pero cuando nos guía en una dirección inesperada y no explica
lo que nos espera, nuestras dudas pueden impedir que obedezcamos. Pero si no caminamos por fe, nos perderemos de
todo lo que Él ha planeado para nosotros. Una forma en que podemos medir nuestro crecimiento espiritual es mediante
la confianza en el Señor y la obediencia.

“Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta
y cinco años cuando salió de Harán. Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot
hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían
adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán
llegaron” (vv. 4, 5).

OBEDEZCA
Habiendo escuchado y confiado en Dios, Abraham viajó a la tierra que había prometido mostrarle. La obediencia es
un tema importante en la Biblia porque debemos aprender a hacer lo que Dios dice. La mayoría de lo que estamos
experimentando en la vida en este momento es el resultado de nuestra obediencia o desobediencia. Solo cuando
confiamos en el Señor y lo seguimos de manera fiel, nos convertiremos en la persona que Él quiere que seamos y
cumpliremos su voluntad.

“Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí
un altar a Jehová, quien le había aparecido” (v. 7).

ADORE
Después de llegar a Canaán, Abraham se detuvo para adorar y agradecer al Señor, quien lo había protegido en su viaje
y ahora había prometido dar a sus descendientes esta tierra. Dios había sido fiel para llevarlo tan lejos y se podía contar
con que cumpliera todas las demás promesas que le había hecho a Abraham.

La adoración es la primera reacción que también deberíamos tener cuando descubrimos cuán fiel es Dios. Cada vez que
respondemos en obediencia y reconocemos su obra en nosotros, tenemos motivos para alabarle y agradecerle por todo
lo que ha hecho. El caminar de fe es escuchar, confiar, obedecer y adorar a Dios, el cual no está exento de problemas y
luchas.

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REFLEXIONE
Tenemos dos opciones en la vida cristiana: caminar por fe o caminar por vista. Caminar por vista significa que debemos
tener todos los hechos y ver cómo se desarrollará el plan de Dios antes de que respondamos en obediencia. Si el resultado
es seguro, procederemos. Pero caminar por fe requiere que confiemos en el Señor y su voluntad, incluso si es arriesgado,
desconocido o difícil. Dios quiere que dependamos de Él, confiando en que dirigirá nuestros pasos de uno en uno para
que podamos llegar al destino que ha planeado para nosotros.

Al examinar su vida, ¿se encuentra más propenso a caminar por fe o por vista? Cuando camina por vista, ¿dónde está su
enfoque? En contraste, ¿dónde está puesta su mirada cuando camina por fe?

¿Alguna vez ha obedecido al Señor, aunque no estaba seguro del resultado? ¿Qué pasó? ¿Cómo afectó esa experiencia su
confianza en Dios en el futuro?

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A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas son tomadas de la versión Reina Valera de 1960, Sociedades Bíblicas Unidas, y han sido usadas con permiso.