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NOTAS DEL LIBRO REPENSAR LA REVELACIÓN

ANDRÉS TORRES QUEIRUGA

La revelación interpretada como manía y posesión o como dictado divino ha


terminado su ciclo.
Principio radical: “Dios, creando por amor, quiere revelarse planamente a todos,
desde siempre y en todas partes”.

La revelación avanza gracias a la “lucha amorosa” para vencer las resistencias y


comunicar la salvación
La revelación: no es un dictado milagroso sino un “Caer en la cuenta” “Dios
estaba aquí y no lo sabía”.
La aproximación de la teología a este tema aconteció por el costado apologético.
La ilustración abrió los dos frentes fundamentales:
1. Crítica Racional Formulación de la Revelación se hizo en todo
2. la confrontación histórica. defensivo.

Para la fe se acepta la revelación de forma acrítica, casi “mitológica”, de la


revelación como un dictado que cae hecho y derecho del cielo, dejando fuera el
auténtico espacio de la experiencia de la revelación. “pág 19. Desmitologización
de la revelación, Rudolf Bultmann.

Convicción del autor o ideas de las que parte el autor (Tener en cuenta, este es
el núcleo de todo el libro)
1. “Dios se revela siempre, cuanto es “posible”, en todas partes y a todas las
personas y culturas”, en la generosidad libre e irrestricta de su amor siempre en
acto, que quiere darse plenamente”
Los límites de la revelación nacen tan sólo en la incapacidad y del pecado
humano, que frenan, deforman o impiden reconocer la manifestación divina. Es
la recepción humana la que hace tan oscura y dramática la historia de la
revelación, tanto en las religiones de la humanidad como en el camino peculiar
de la Biblia.
2. interpretar la palabra bíblica como “mayéutica histórica”. Es decir, no como
palabra que aporta un sentido añadido, que informase sobre misterios en
definitiva externos y lejanos; sino como palabra que ayuda a “dar luz” la realidad
más íntima y profunda que somos y en la que vivimos ya, gracias a la libre
iniciativa del Amor que nos crea y nos salva. Pag. 22
(La idea principal de todo el cuarto evangelio es mostrar cómo la obra de Cristo
es evidente por sí misma, por tanto comparable con la luz, las demás cosas
necesitan de la luz para verse, ellas no. Pág. 22).

Capítulo I: La concepción tradicional de la Revelación


Los rechazos de la fe en la revelación nacen justamente del choque, a veces
brutal, entre concepciones infantiles y las preguntas reales nacidas de una
cultura más crítica y adulta.
2. Lugar real de la Revelación
La Revelación pertenece a la auto-comprensión de toda religión, que siempre se
considera a sí misma creación divina, y no meramente humana. Karl Barth, “la
revelación de Dios como supresión de la religión”, convirtiéndose en un pre-juicio
para toda la teología: revelación = “palabra de Dios”
Con E.O. James, se puede advertir lo siguiente: (Pág 27)

La Religión es, la toma de conciencia de la presencia de los Divino en el mundo.


Estas manifestaciones son vividas como don que se recibe, como regalo que se
acoge.
La revelación acaba casi siempre reducida a su manifestación especializada de
conocimiento más o menos formalizado de lo divino. Pero revelación es todo:
desde el rito, en que se presencia la acción primordial divina, hasta el mito, donde
la experiencia de lo sagrado se convierte en expresión fabulosa; desde la oración,
donde lo Divino se hace presencia dialogante, hasta la acción moral, donde es
simple presencia que manda, ampara o juzga; desde el templo o lugares sagrados,
donde la presencia configura, hasta las mil modalidades de hierofanías, donde
aparece la infinita riqueza de su rostro, o incluso hasta el tabú, donde se
manifiesta el aspecto negativo de su poder.
La experiencia numinosa no resulta fácilmente expresable, y cuanto mayor sea
su elevación más expuesta está su transmisión quedando amenazada esta
revelación.
2.2 Revelación y religión bíblica
Se pretende hacer de la Biblia un mundo aparte, sin apenas contacto con la
realidad circundante.
El israelita no vivía envuelto en una especie de luz de revelación que lo bañase
todo. Vivía, eso sí, igual que los demás pueblos de su entorno, en un ambiente
impregnado de religiosidad, sin la clara distinción de lo sagrado y lo profano que
caracteriza a la conciencia moderna.
“Revelaciones son para la Antigüedad y para su tradición hasta la alta Edad
Media aquellas procesos, provocados activamente o pasivamente vividos, que
manifiestan la voluntad divina (adivinación) o hacen aparecer a la Divinidad
(teofanía); y es no sólo como acontecimientos recordados del pasado, sino también
como experiencia presentes. Que a la luz de la crítica de la razón actual pierden
su carácter sino que se contrasta con su entorno social.
La experiencia central del Dios del Éxodo deja sentir su influjo, orientándolo todo
hacia la relación personal y la consecuencia ética, confiriendo así al conjunto un
carácter único e inconfundible.

Los esfuerzos por conceptualizar la Trascendencia evoluciono y dio un carácter


más elevado, libre y personal. Cuyo proceso culminará con la introducción de
instancias mediadoras
En la palabra alcanza la revelación bíblica su máxima elevación y
significatividad; en ella acaba reflejándose, de una manera u otra, toda la
conciencia de la comunión entre Dios e Israel.
3 la verbalización de la revelación
La experiencia reveladora, para serlo y hacerse consciente, tiene que ser
vivenciada como manifestación de Dios. Esa vivenciación precisa a su vez ser
expresada, tanto para ser comprendida como para ser comunicad: el propio
receptor de la experiencia precisa “decírsela” a sí mismo y, sobre todo, tenía que
“decírsela” a los demás.
La Palabra cobra un fuerte valor para el pueblo de Dios cuando en la vivencia de
perder todo solo queda como único faro el hecho de que Dios habló.
Después del exilio nace la religión de la Torá, que es la acentuación de ciertas
prácticas como el sábado, la circuncisión y la pureza ritual, toda ella gira en torno
a la Ley. (Rabinismo: hipervaloración de la palabra).
Apocalíptica: la miseria de la historia presente y la desaparición del espíritu
profético provocan la búsqueda de mensajes secretos a través de palabras
misteriosas, que escucha el iniciado.
3.2 Palabra y revelación en el Nuevo Testamento
La presencia viva de Jesús se constituyó en la figura palpable de la revelación
de Dios. A media que su actividad terrena se fue alejando en el tiempo, fueron
cobrando también más relieve e importancia sus palabras “las palabras del
Señor”
Al final del periodo neotestamentario, los mismos escritos apostólicos se van
constituyendo en corpus, y nace la clara conciencia de que también ellos son
Escriturada, de que su palabra es revelada. De ello, deriva dos consecuencias
fundamentales:
1. revelación “Depósito” de verdades que hay que conservar y transmitir
fielmente. (1 Tim 6,20); (2 Tim 1,14); (2 Tim 2,2).
2. la revelación vista casi exclusivamente en cuanto Escritura Sagrada, aparece
como palabra inspirada (2 Tim 3, 16); (2 Pe 1, 20-21).
Con la modernidad este dictado de Dios tiene varios problemas especialmente el
del dato científico, de lo que resulta entonces: 1. O se engaña la Biblia, y
entonteces no es palabra de Dios. 2. O tiene que engañarse la ciencia. Desde este
punto se ira imponiendo que es preciso cambiar el planteamiento y buscar una
nueva compresión de la inspiración-revelación.

Capítulo II: Concepción tradicional, en cuestión


Frente a los descubrimientos de la arqueología bíblica y sobre la ya cuestionada
Hipótesis documentaria, lo que se debe afirmar es el vivo, concreto y decisivo
enraizamiento del proceso revelador en la historia de las comunidades donde
tiene lugar. Porque una cosa es la redacción final de los textos y otra el largo
proceso donde ha ido incubándose su gestación: las ideas pueden ser nuevas, pero
no serían posibles sin los contextos reales dentro de los cuales se ha originado o
han ido madurando.
La Biblia no nace de un dictado verbal ni siquiera una experiencia extática o
extraordinaria, sino que nace de una necesidad histórica y la consiguiente
creación de las condiciones de su posibilidad. Israel va a comprenderse a sí
mismo desde la fe. La fe modela su pensamiento, empapa su vida, traspasa su
historia. La Biblia tras una gestación de unos mil años, constituye la expresión
escrita de su conciencia.
Desde la fuente Yahvista, aparece en posesión de visión global, que desde la fe
le permite encontrarse a sí mismo en el mundo y orientarse en su existencia:
1. por el relato de la creación, conoce el sentido global de la vida y el puesto del
hombre en el cosmos.
2. por la historia de los patriarcas, busca noticias de sus antepasados remotos
3. por el Éxodo, conoce su origen determinante
4. por la historia de la conquista y la constitución de la monarquía, tiene presente
su pasado inmediato.
La revelación para Israel una compleja visión global del mundo totalmente
modelada sobre su experiencia religiosa.
Lo que funda realmente la relación de Israel con Dios no es la teofanía del Sinaí,
sino el acontecimiento del éxodo. La función de la teofanía consiste únicamente
en ratificar, corroborar y dar continuidad a una experiencia que ya antes había
tenido su fundamento en la realidad histórica. Pág 56
¿Cómo llegó Israel a esa visión de la historia impregnada por la fe? El centro
dinamizador es la experiencia de la liberación de Egipto. De ella parten algunas
líneas fundamentales que definen el sentido y delimitan los contornos de la
visión global.
Le experiencia del Éxodo lo que en el fondo nos transmite es la experiencia
contagiosa de un hombre: Moisés y su interpretación de los acontecimientos. Pero
con el surgir del hipercriticismo en donde se desecha su la presencia histórica,
no nos pude llevar a pensar que sea falso. La base, es la experiencia original de
un hombre y su magnificación a medida que avanza las narraciones. “ aumento
progresivo del elemento maravilloso en la transmisión de la tradición”. Pero
sería equivocado pensar que eso anula necesariamente la realidad de la
experiencia, la cual sería así una mera invención de la imaginación fabuladora
posterior. Al contrario, resulta más justo pensar que es la realidad de la
experiencia, la fuerza expansiva, su eficacia para ir explicando la profundidad
de los acontecimientos, la que suscita la actividad fabuladora: ésta aparece así
como producto y no como fuente de aquélla.
Aquellos primeros grupos israelitas precisaban, como todo grupo humano, dar
un sentido global a su existencia y que tal sentido les venía expresado en los
mitos del mundo religioso y cultural en que vivían. El yahvismo, influyó sobre el
mundo mitológico, corrigiéndolo, matizándolo y profundizándolo de acuerdo con
la nueva vivencia descubierta, que es la determinante del conjunto. Pág 61.

La Revelación no pareció como palabra hecha, como oráculo de una divinidad


escuchado por un vidente o adivino, sino como experiencia viva, como “caer en la
cuenta” a partir de sugerencias y necesidades del entorno y apoyado en el
contacto mistérico con lo sagrado.
Se puede decir que la narración yahvista pudo nacer, como la primera gran
cristalización en palabra humana, literariamente elaborada, de aquel largo
proceso revelador.
1.2. El profetismo
En los profetas se palpa con más claridad el proceso revelador en acción. En ellos
se forjó definitivamente la concepción de la revelación como “palabra de Dios”.
En los profetas Dios se encarna en la palabra humana desde dentro. El profeta
ha de elaborar los oráculos con el sudor de su frente, como concienzudo artesano
de la palabra profética. La insistencia profética no es la innovación, sino en la
fidelidad. Lo fundamental de su impulso renovador nace justamente como
radical consecuencia de su fidelidad.
Los profetas no aportan nada nuevo a lo ya referido en la ley. Pero si es renovador
la presencia de Dios en cada uno de los ámbitos del hombre como lo demuestran
sus profecías.
La revelación, incluso allí donde se muestra en el culmen de su fuerza y de su
pureza, no aparece como caída del cielo, sino como emergiendo a la superficie de
la conciencia desde la profundidad del encuentro humano con el Señor.
1.3. Salmos, Sabiduría, Sitz im leben
La legitimación por la que tuvo que pasar los libros de sabiduría en el pueblo de
Israel, partió en mostrar que no era opuesta a la fe en Yahvé, puesto que para
este pueblo solo había un mundo empírico y todo este contenido era tomado como
extranjero. Pero poco a poco fue percibiendo a Dios como fundamento de las
formas y leyes que descubre, y acabó considerándose ella misma fruto de la
revelación.
La ley pone un “antes”, toda ley reducida a una era arquetípica y todo arquetipo
es el lugar de una ley. El profeta pone un “ahora”, el sabio un siempre… la
sabiduría está “todos el tiempo” con los hombres, según el principio de
permanencia de la sociedad familiar, según la cotidianidad de las necesidades y
de los asuntos en que aconseja y asiste, hasta confrontar su permanencia y su
prueba, la muerte. Pág 73

Los libros de sabiduría han tenido problemas desde siempre para ser aceptada
como Revelación incluso en tiempos modernos, pero se puede concluir que Jesús
puede ser la culminación de otras tradiciones, pero no es menos la culminación
de la tradición sapiencial. “en los libros sapienciales, antes de la encarnación se
ha manifestado la humanidad de Dios”.
El hablar del nacimiento de la Biblia, ya se ha hecho alusión a la importancia
fundamental del establecimiento de la monarquía, e implícita en todo ella iba la
trascendencia que para la fe de Israel revistió su paso de pueblo nómada a pueblo
sedentario: aparecía cómo es muy probable que el peligro de «Baalización» al
contacto con la religión cananea obligó a una remodelación de la tradición
fundamental, dando origen al Documento Elohísta y constituyendo uno de los
temas base de la predicación profética. Pág 75
La situación del “Destierro” tuvo grandes dificultades ya que supuso un desastre
político; el que perdiese una o varias batallas resultaban asimilable, pero su
nación fue un desastre total. La teología Deuteronomista se encargó de
tematizarlo expresamente como un «castigo» de Yahvé por alguna infidelidad del
pueblo. “Henoteísta”; “monolátrico” (reconocen a Dios como el del País pero
también están los de los otros) (Marduk derrotó al Dios de Israel; temas en
Ezequiel y Jeremías).
La dolorosa desilusión del pueblo, con su situación sufriente y derrotada, tiene
como consecuencia la apertura de nuevos cauces a la experiencia reveladora. La
totalización de la derrota, al no anular la fe en Yahvé, constituye una condición
de posibilidad para comprender su universalidad como Dios de todos los pueblos.
Lo cual supuso nada menos que la formulación expresa del monoteísmo bíblico.
La Escuela sacerdotal refina la concepción de la trascendencia de Dios y
reafirma, desde él y su culto, una nueva conciencia del pueblo. Es el segundo
Isaías el que formula el monoteísmo estricto y conscientemente elaborado que
excluye la realidad de los dioses.
El contacto con el pensamiento griego se produce una universalización del
pensamiento bíblico, es decir, la revelación bíblica, sin perder el hondo sentido
de su radiación ética e histórica, se le abre la decisiva posibilidad de completarse
como una nueva lógica, más abierta y familiarizada con los conceptos
universales.
Renán en sus Recuerdos de infancia y juventud, nos deja una claridad lo que
significa que la crítica-histórica ha realizado con Iglesia y con la Biblia:
Un solo error prueba que la Iglesia no es infalible; un solo punto flaco prueba que
un libro no es revelado […] En un libro divino todo es verdadero y no debe haber,
por tanto, ninguna contradicción […] Un libro inspirado es un milagro. Debería,
por lo mismo presentarse en condiciones únicas, distintas de las de cualquier
otro libro.
La ciencia bíblica y tras ella, muy lentamente la teología acabaron comprobando
que la densidad humana en que se encarna la revelación neotestamentaria no
resulta menor que la del Antiguo Testamento.
Wolfgang Trilling: ¿Qué sabemos con seguridad acerca de Jesús?
1. Jesús murió en la Cruz
2. íntimamente vinculado con esta muerte, está el fracaso externo de la obra de
Jesús.
3. El ser oriundo de Nazaret
4. bautizado por Juan el Bautista
Lo que tenemos de Jesús son testimonio de fe, es decir, visiones ya mediadas por
la subjetividad creyente.

Lo que nos queda claro dependiendo de las diferentes escuelas que quieran
afirmar algo sobre la vida de Jesús o quieran acentuar otras: No hay vida de
Jesús “en estado puro”. Ni tampoco hechos ni palabras ni “revelación”, es decir,
en estado puro, solamente se da en la densidad de los humano: en lo laborioso
proceso de las tradiciones y en la capacidad cultural del ambiente socio-cultural
y en las posibilidades de la lengua, en figuras o comunidades que desde su
reflexión teológica nos las muestran como Pablo o Juan. Advirtiendo que se da
en todo lo anterior y no que sea una reducción.
2.1.3. La conciencia humana de Jesús
Se trata de lo que el mismo Jesús pensaba sobre él. La teología clásica opero con
el esquema “monofisita” es decir una conciencia de tripartición, Jesús llegó a la
tierra sabiéndolo todo, y su misión consistió en írnoslo revelando: beatífica,
infusa y experimental. La ciencia infusa y la beatífica eran algo dado y perfecto,
que la humanidad de Jesús recibía pasivamente, y la experimental correspondía
las cosas prácticas de la vida sin relevancia reveladora. (Esto convertía la vida
de Jesús y sus acciones en una representación teatral). Siendo que esta
concepción era profundamente infiel a los datos revelados en la Escritura.
Hoy se comprende irreversiblemente que la divinidad de Jesús se realiza en su
auténtica humanidad, no fuera de ella o a pesar de ella. (Vida oculta de Jesús en
Nazaret Lc 2, 52). También él tuvo que interrogarse e interrogar al Padre, tuvo
que optar y que buscar en la fidelidad la verdadera figura de su misión. “en tal
«error» Jesús compartiría simplemente nuestra suerte, pues para el hombre
histórico y, por tanto, también para Jesús, es mejor «errar» que saberlo todo de
antemano. (Torres Queiruga, 2008, pág. 84)

Capítulo III: Planteamiento actual del problema