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Resumen:

Este artículo aborda el tema del Estado en la perspectiva marxista y muestra la

concepción política del Estado de clásicos como Marx y Engels. Diferencia

entre Estados del centro y de la periferia capitalista. Hace referencia a los

nuevos mecanismos ideo-políticos de socialización y dominación política en la

sociedad burguesa. Reflexiona sobre procesos constituyentes bajo la óptica

marxista.

Palabras Claves:

Estado, Teoría marxista del Estado, clase social, Ideología, superestructura,

socialización, partidos políticos, dominación, capitalismo, burguesía,

proletariado.

Abstrac

This article it’s about state marxist theory and contains the principal ideas of the

classics of the Marxism -Marx and Engels. It shows the big diference between

the peripheric states and central states in the capitalism. It refers to the new

mechanism of domination and socialization in the bourgeois society, besides it

reflects on the constituent process from the perspective of marxism.

Keys Words

State, State Marxist theory, social class, ideology, superstructure, socialization,

capitalism, political parties, domination, capitalism, bourgeoisie, proletariat.

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EL ESTADO EN LA PERSPECTIVA MARXISTA1

EL marxismo contempla una amplia gama de definiciones sobre el Estado, no


obstante, existen puntos en común entre los teóricos del marxismo en la
concepción de lo estatal.

El Estado moderno esta al servicio de una clase social dominante que es la


burguesía. El Estado representa unos intereses de clase y como tal no puede
ser un árbitro neutral en los distintos conflictos de clase y en particular cuando
ellos se expresan en el ámbito de lo político.

La lucha política no sólo es una lucha en abstracto por el poder político se


concreta y manifiesta en la arena política cuando entran en contradicción
irreconciliable los diferentes intereses de las clases sociales.

La expresión más elaborada y sofisticada de dominación política la hace la


burguesía en el poder a través de la forma de Estado denominada democracia;
por refinada y participativa que ella sea comparta los elementos de dominación
y de dictadura de clase social.

Las formas de Estado de excepción en el capitalismo (Bonapartismo,


Cesarismo, fascismo, fachismo o dictadura militar) son expresiones críticas de
la dictadura de clase que revelan distintos tipos de crisis en el modelo
-regimenes políticos- de dominación que se manifiestan en los denominados
procesos revolucionarios o en los momentos de crisis del bloque de clases en
el poder.

El Estado no es un poder externo a la sociedad es parte constitutiva de ésta


por ello, históricamente siempre han existido en las sociedades
contradicciones y lucha de clases, formas y manifestaciones de poder, a través
del Estado.

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Edgar Ramírez Monsalve, profesor Titular. Universidad Nacional de Colombia- sede Medellín-, profesor
Especialización Ciencia Política convenio Universidad Nacional –Universidad de Nariño-.

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El Estado capitalista comporta y concentra la violencia que la clase dominante
ejerce sobre la clase y sectores subalternos y se exacerba cuando se
presentan cuestionamientos a través de procesos revolucionarios que ponen
en vilo la dominación estatal burguesa.

La lucha revolucionaria trae consigo la pretensión de la destrucción del Estado


burgués y su reemplazo por un Estado revolucionario que toma
distintos nombres (dictadura del proletariado, Estado de transición, Estado
democrático popular).

En textos como “Miseria de la Filosofía”, “Manifiesto del Partido Comunista”, “el


Anti-During”, “el Estado y la Revolución”, los clásicos del marxismo son
categóricos en aseverar que el Estado es una creación de tipo histórico que
puede destruirse, transformándose por un poder popular o revolucionario.

Lo ideológico es parte constitutivo del Estado y entra en el juego político


expresándose de distintas formas en los ámbitos sociales, culturales y políticos.
La expresión de lo ideológico se manifiesta a través de la institucionalidad, los
aparatos y las relaciones que los sujetos sociales comportan y expresan por su
pertenencia o adscripción a una clase social determinada.

REFLEXIONES DE MARX Y ENGELS SOBRE EL ESTADO

En la “Miseria de la Filosofía”, Marx plantea “en el curso del desarrollo, la clase


trabajadora sustituirá a la antigua sociedad civil con una sociedad que excluirá
las clases y sus antagonismos y en la que no habrá un poder político
propiamente dicho, puesto que el poder político es precisamente el resumen
oficial del antagonismo en la sociedad civil” ( Marx 1972:136) y en el
“Manifiesto del partido Comunista” que escribió con F. Engels dice:” en lugar
de la sociedad civil con clases y contradicciones, se instaurará una asociación
en la cual el desarrollo libre de cada uno será la condición del desarrollo de
todos” (Marx y Engels1996:131).

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En el Manifiesto comunista, Marx expresa diez condiciones (“Manifiesto del
Partido Comunista” Págs. 126-7) para que el proletario asuma el control de los
medios y las condiciones de producción y ejerza control sobre el período de
transición a la sociedad civil sin clases. Marx desconfiaba profundamente de la
sola captura del Estado burgués y veía necesaria una transformación radical
del poder político de la burguesía.

En la crítica del programa de Gota (Marx1959:127) en debate que sostiene con


los socialista alemanes que consideraban que el Estado burgués no debía
transformarse radicalmente les plantea que el Estado no es una entidad
independiente con autonomía ética, intelectual y libertaria.

En la “Ideología Alemana” de 1845, cuando expresa la tesis relativa a la


transformación del mundo como parte del que hacer de los filósofos indica que
la transformación a la que alude no es contingente o de coyuntura es de corte
estructural e incluye lo social –sociedad burguesa- y lo político –Estado
burgués-.

La idea de Marx es: “cambiar el estado de cosas existentes”, Marx rompe con
la pretensión de los socialistas utópicos de avanzar sólo hasta una reeducación
de corte moral y social, propone una revolución desde el poder estatal para
instaurar una verdadera democracia liderada por las directrices del partido
político del proletariado.

Si bien es cierto que en Marx no se encuentra un texto o una única reflexión


sobre el cambio y la trasformación del Estado burgués se infiere de las distintas
alusiones que sobre el tema hace que la idea central es de corte revolucionario
en el plano social y político.

El anterior planteamiento sería una perogrullada sino existiesen corrientes y


matices al interior de la teoría marxista que le dan distintas interpretaciones a
los asertos de Marx; de estas diferencias surgen corrientes como los
socialistas, los comunistas y los anarquistas.

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No se pueden olvidar polémicas como la que el mismo Marx sostuvo en
debates con teóricos de la talla de Bakunin y La Salle. El debate de la
socialdemocracia alemana entre personajes como: Bernstein, Kaustsky y Rosa
Luxemburgo. Las más recientes de la escuela de Budapest o de teóricos como:
G.de la Volpe, Offe, Althusser, Poulantzas, Cerroni, Rossi, Bobbio, Habermas,
Bettelheim, Balibar, Milliban, Evers entre otros emblemáticos post marxistas.

En Marx existe una teorización bastante sugestiva en las primeras


elaboraciones teóricas sobre el Estado respecto a construir de parte del
proletariado un nuevo poder político, se trata de una democracia real que
reivindica la igualdad de corte económico y de derechos políticos que permita
la verdadera participación de los sectores populares.

Es oportuno anotar que a las disquisiciones teóricas de Marx (influencias y


rupturas con la teoría hegeliana del Estado y con la rousoniana; construcción
de la teoría dialéctica y materialista, para interpretar- transformar el mundo) se
agregan valiosas experiencias como los levantamientos populares de Viena y
Berlín en 1848, la experiencia revolucionarias francesas de 1848-9, la Comuna
de París de 1871, las cuales le confirmarían en la idea de la revolución social,
como presupuesto básico para organizar un nuevo poder distinto al que ejerce
el Estado burgués.

En lo ideológico Marx emprendió desde el famoso texto, “Crítica de la filosofía


hegeliana del Estado”, una crítica al derecho y su funcionamiento en el Estado
burgués (auque Marx se mantiene prisionero de una idea racionalista del
Estado y las leyes en este texto) es allí donde desenmascara la apología
hegeliana al funcionamiento y despotismo del Estado Prusiano.

En lo que algunos teóricos han denominado la madurez de Marx (en trabajos


como: la Ideología Alemana, Manifiesto del Partido Comunista, la Miseria de la
Filosofía, el Anti-Dühring, el Prefacio a la Crítica de la Economía Política, la
Correspondencia de Marx con Engels y en el tercer volumen del Capital) se
presenta lo que constituirá el zúmmum del pensamiento marxista sobre el
Estado.

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Es necesario precisar que Federico Engels, será un compañero inseparable en
este compromiso teórico y político de Marx (ver obras como: Constitución
inglesa, Condición de la clase trabajadora en Inglaterra y el trabajo sobre el
Origen del Hombre, la Propiedad Privada y el Estado).

Estos dos clásicos del marxismo basarán su reflexiones sobre tres ejes teóricos
en lo que refiere a lo estatal en el mundo burgués: 1. Relaciones infraestructura
económica -superestructura político-social. 2. La instrumentalización del Estado
y 3. El papel cohesionador del Estado.

Respecto a las relaciones infraestructura –superestructura plantean que las


condiciones materiales de existencia influyen de forma determinante en la
organización político estatal y por ende en la institucionalidad social; la forma
de Estado es una manifestación de la infraestructura económica; los
desarrollos del Estado y su consolidación van a la par del desarrollo de la
división social del trabajo; la lucha política en el seno del Estado es un reflejo
de las luchas económicas que se presentan entre las clases sociales en la
sociedad burguesa.

Es de anotar que algunos pos-marxistas señalan que tanto Marx como Engels
asumen un monismo teórico al enfatizar un determinismo económico, no
obstante, cuando se revisa la obra de conjunto de Marx y Engels, aparecen
consideraciones en las cuales advierten sobre el unilateralismo economicista y
el peligro que encierra reducir lo político y el asunto del Estado al ámbito
exclusivo de la infraestructura económica.

En lo atinente a la instrumentalización del Estado como aparato en muchas


afirmaciones de Marx y Engels, se plantea la tesis de que el Estado es un
aparato de dominación de clase; en el Manifiesto del Partido Comunista
aseveran que el poder ejecutivo del Estado burgués es un comité que
administra los intereses de la burguesía; en otros textos enfatizan en el papel
que el Estado cumple en la explotación económica y en la dominación política

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de parte de la burguesía respecto al proletariado y al resto de sectores y capas
sociales de la sociedad capitalista.

Esta tesis es una de las más controversiales en el post-marxismo (partidos


comunistas, socialistas, euro-socialismo, socialdemocracia) porque se ha
señalado que el Estado es una relación compleja y que su autonomía es
relativa, en tanto que la organización socio-política sigue determinada por la
base económica y las relaciones sociales de producción. De otro lado, ha dado
lugar para que los reformistas entiendan que es posible propiciar cambios o
reformas del Estado con la obtención vía parlamentaria del aparato de Estado.

Toca reiterar que la obra de conjunto de Marx y Engels, no asumen el debate


de forma unidireccional y que más que un problema de su teoría el problema lo
suscitan las interpretaciones que autores y corrientes han hecho de estos
teóricos.

El Estado cumple la función de cohesión para los sectores subalternos de la


sociedad cuando la toma de este de parte del proletariado propicia una
representación política de clase dando lugar a un nuevo direccionamiento de la
sociedad en el plano intelectual, cultural moral y político (lo que Gramsci
denominó hegemonía en el entendido de nuevos contenidos intelectuales y
morales de la sociedad).

El análisis del Estado en la perspectiva marxista clásica debe incluir


dialécticamente como expresión del materialismo histórico un contexto histórico
determinado (modo de producción) y unas condiciones socio- económicas-
políticas específicas (formación social), son una de las guías metodológicas
que se expresan en la obra del Capital y en la introducción a la crítica de la
economía política.

Marx en Guerra Civil en Francia analiza los acontecimientos de la Comuna de


Paris y el mismo Engels nos trae en su obra reflexiones histórico-políticas
respecto a Grecia, Roma y Alemania, estos análisis de realidades históricas

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concretas permiten desentrañar aportes teóricos valiosos para el estudio de las
formas de organización estatal del mundo moderno.

En el siguiente apartado abordaré aspectos del Estado moderno, a la luz de


algunas de las reflexiones y contribuciones de la teoría clásica marxista del
Estado y de algunos teóricos que son considerados exegetas de este
pensamiento.

APROXIMACIONES AL ESTADO CAPITALISTA

Para los marxistas los tipos de Estado pertenecen a un modo de producción


particular, el modo de producción sólo es pensable en su concreción específica
en una formación social. La materialización del modo de producción capitalista
en las formaciones sociales presupone la existencia de un tipo de Estado que
le es consustancial; en la sociedad moderna corresponde al tipo de Estado
capitalista.

Este tipo de Estado tiene en su universalidad -forma generalizada de existencia


de los actuales Estados nacionales-, un “bloque de clases” en el poder que lo
tipifica y lo define donde la burguesía es la clase dominante. Aunque no
siempre en todas las formaciones sociales la burguesía tenga una hegemonía
exclusiva del bloque histórico (es dable que clases, estamentos o capas
sociales precedentes de modos de producción no capitalista, continúen
manteniendo un poder económico y político que les permite participar de la
alianza con la burguesía, en el bloque histórico de dominación).

Es pertinente anotar que en el “bloque de clases en el poder”, la clase


hegemónica es la burguesía, hegemonía que queda manifiesta a través del
predominio de una de sus fracciones en la escena política –fracción reinante
como lo denomina Nicos Poulantzas- o a través del dominio coyuntural de una
fracción dominante que detente el poder económico sin aparecer
necesariamente en la escena política.

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La principal contradicción aparecida en el modo de producción capitalista está
dada en términos económicos entre la fuerza del trabajo y el capital, en
términos sociales entre la burguesía y su antagónico histórico el proletariado.

El Estado que en su formulación teórica de existencia aparece en el capitalismo


como “representante del bien común, general y abstracto”, entra en
funcionamiento para la reproducción económico-social capitalista jugando
papel definitorio en el enfrentamiento interclasista del lado de la burguesía.

Para la materialización de su política el Estado burgués requiere tanto de un


aparato material –aparato de Estado- como de una fuerza unificadora que
posibilite la subordinación-integración de las clases dominadas, esta fuerza
queda manifiesta en la imbricación compleja entre aparato y poder de Estado.

La existencia de elementos superestructurales como el derecho, la educación,


la religión, los sindicatos, partidos políticos, asociaciones gremiales, medios de
comunicación, es decir, un conjunto de asociaciones y organizaciones de
orientación ideológica burguesa son el soporte de reproducción de relaciones
sociales en una formación social.

El papel de la superestructura en la sociedad burguesa posibilita que los


hombres se representen las relaciones sociales de una manera análoga como
ocurre con el proceso de producción, donde la fase de circulación es la que
equipara a poseedores “libres” e “independientes” de mercancías impidiéndoles
desentrañamientos de las relaciones de producción desde la relaciones de
explotación.

En el plano político-social esto se manifiesta en lo superestructural donde los


hombres aparecen “iguales y “libres” con derechos y deberes similares (a este
proceso Marx lo ha denominado la “fetichización”). El proceso de fetichización
opera en todos las esferas de la vida social como proceso que trastoca las
relaciones sociales entre los hombre

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FUNCIONALIDAD DEL ESTADO CAPITALISTA

El marxismo entiende la función del Estado como “factor de orden” como


“principio de organización”. La práctica política frente a tal función del Estado,
dada una coyuntura histórica tiende a dos cosas:

1. Al mantenimiento de la unidad de una formación social, es decir, a su no


transformación, el Estado juega el papel de guardián del establecimiento.

2. La práctica política produce transformaciones políticas cuando tiene por


objetivo al Estado como “estructura nodal” de ruptura de la unidad en ese
sentido se podría considerar al Estado como factor de producción de una
unidad.

Teniendo en cuenta la primera función del Estado –“factor de cohesión de la


unidad”- es en el Estado donde se anudan “contradicciones de los distintos
niveles de una formación”. El Estado permite pensar así la relación de la lucha
política y a su vez, el conjunto de niveles de una formación social determinada
históricamente.

La función del Estado afecta en primer lugar el nivel de lo económico,


particularmente el proceso de trabajo en las relaciones de producción
propiamente dichas, el Estado capitalista aparece acá con una doble función:
cumpliendo el papel de agente de la explotación económica y el papel de
vigilante-organizador del proceso –productivo de trabajo-, en lo que compete al
papel de organizador en el plano económico es sólo una función parcial que se
ve complementada con el papel jurídico que regula a través de los códigos el
comportamiento de los agentes productivos en el proceso económico.

En cualquier fase histórica por la que pase el Estado capitalista (sea la forma
“intervencionista del Estado”, el “capitalismo monopolista de Estado”, el
“neoliberalismo”), se caracterizan por el predominio de lo político en sus

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campos de actuación, sobre lo económico, (que es el aspecto dominante en
una formación social determinada).

La ideología, ayuda a consolidar el papel integrador al establecimiento político


a través del consenso, las tareas de “persuasión” o “convencimiento” sutilizan
la dominación de clase. Sólo a condición de la ruptura del consenso social
entra a operar el anverso del aparato de Estado –aparato represivo del Estado-

Toda ideología tiene un carácter de clase en la sociedad capitalista y está


marcada por la clase dominante esta es una de las funciones generales del
Estado capitalista.

La legitimación del Estado capitalista pasa así por la conformación ideológica


marcada por las relaciones sociales de la formación social capitalista lo que
conlleva a la legitimación de la violencia que sólo puede ser ejercida
“monopolizada” por el aparato del Estado, así la violencia se presenta como
“violencia constitucionalizada” y esté sometida a las normativas del Estado de
derecho.

ESTADO CAPITALISTA PERIFÉRICO

Algunas de las tesis que se desarrollan en este apartado tienen como


referencia directa el trabajo de Tilman Evers: “El Estado en la periferia
capitalista”.

Puede iniciarse este apartado con una pregunta que Evers toma como
referencia inicial en su investigación “¿Cómo ha de construirse una teoría
sistemática del Estado en la periferia capitalista?”. La posible respuesta queda
determinada por dos elementos que hacen parte de lo infra-estructural –base
económica- y lo super-estructural – enfatizando en el Estado-:

1. La periferia del capitalismo tiene una forma singular de desarrollar las


relaciones capitalistas de producción, hoy en una de las fases
avanzadas de la globalización, es necesario la construcción de

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referentes teóricos que permitan el estudio de las dinámicas y las
relaciones de producción en el mundo del capitalismo periférico

2. Respecto a la teoría del Estado es pertinente preguntarse las


modificaciones que se suceden en la funcionalidad, formas y
orientaciones del Estado burgués ante los procesos de lo multinacional y
la globalización de las relaciones de producción en la periferia.

En las economías periféricas aparece una “reproducción dependiente” del


mercado mundial y una “heterogeneidad estructural” de estas formaciones
sociales.

Frente a la primera existe una clara orientación económica de estas


formaciones sociales hacia el centro capitalista y la segunda compete a una
forma particular de manifestarse los diferentes niveles –económico, político,
ideológico- en estas formaciones sociales.

La reproducción dependiente del mercado mundial debe ser entendida como el


hecho que aspectos principales de la producción y reproducción de estas
economías deben pasar por el mercado mundial.

Este tipo de capitalismo periférico combina en la formación social


manifestaciones productivas que pertenecen a otras formas históricas de
producción lo cual lo lleva a contraer relaciones que no “concuerdan con su
verdadera naturaleza”.

De otro lado, tocando aspectos del segundo de los elementos el del Estado
burgués puede decirse que éste en la periferia debe responder a
generalizar las relaciones del mundo de las mercancías.

El Estado periférico y la reproducción dependiente del mercado


mundial: se parte de la contradicciones del un mercado interno plenamente
integrado a la manera como funciona el mercado interno de los países

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centrales teniendo éstos un sistema productivo integrado como base para el
sostenimiento de la vida material de estas sociedades.

La fragilidad de un mercado interno en la periferia es lo que imposibilita que


los Estados periféricos puedan cumplir cabalmente con el principio formal
del Estado nacional soberano al estar la reproducción interna sujeta o
dependiente del mercado mundial.

El Estado de la periferia capitalista tiene entre sus funciones una de singular


importancia en cuanto a la función representativa externa, es la inserción de
la formación social al mercado mundial, al menos en aquel sector que se
conoce como el sector externo de una economía; esta participación del
Estado de manera directa en el mercado mundial en parte se explica por el
precario desarrollo capitalista.

El Estado termina por imponer estas relaciones en la periferia capitalista.


Esta dinámica permite explicar de paso el “adelanto” que representa el
Estado periférico con respecto al conjunto de la estructura social periférica.

La función de mediador del Estado entre estas estructuras heterogéneas


de la sociedad periférica lo lleva a mantener un intervencionismo continuo
de tipo “incoherente” al punto que pueden confluir estas intervenciones con
fases históricas diferenciales en la formación social periférica.

Esta situación de constantes intervenciones del Estado en los niveles


constitutivos de la formación social periférica trae relaciones contradictorias
de existencia del Estado periférico que se materializan en las crisis del
Estado, pueden reseñarse dos tipos de crisis que viven con particular
intensidad los Estados periféricos.

De un lado, la crisis política aguda que toma connotaciones explosivas


donde las fracciones de capital y otros sectores sociales del bloque de
dominación no hegemónicos se enfrentan a las fracciones hegemónicas en

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tanto sus intereses se ven golpeados por una medida coyuntural que los
desfavorece y que ha tenido en el Estado su principal impulsor.

De otro, las crisis políticas permanentes que se manifiestan como una larga
lucha inter fraccional, una descomposición generalizada y un agudo proceso
de deterioro del consenso social donde los dominados tienen activa
participación del cuestionamiento del modus operandi del Estado de la
periferia.

Esta forma de operar del Estado periférico dificulta una acción concertada
de los diferentes órganos del Estado e imposibilita la planeación y
concertación de los distintos sectores económicos y sociales por la
permanente dependencia de la globalización imperante desde el centro del
capital a la periferia.

Muchas de las limitaciones que expresa el Estado de la periferia se suplen


con actuaciones represivas o disfuncionales lo que lo lleva a actuar en
contravía de los presupuestos democráticos del Estado burgués, rompiendo
las regulaciones ideológicas, como representante del interés general.

FORMAS DE LEGITIMACIÓN DEL ESTADO CAPITALISTA

Los marxistas plantean que la burguesía como clase social dominante no sólo
posee o detenta los medios de producción controla todos los medios de
producción mentales o ideológicos. Esto implica que los no propietarios de
eso medios de producción estén sujetos a los propietarios de esos medios de
producción, al respecto Marx señalaba: “Las ideas de la clase dominante son
en cada época las ideas imperantes”.

La hegemonía de clase no compete exclusivamente al dominio económico es el


resultado constante de una práctica de clase materializada a través de una
serie diversa de agentes y agencias.

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En el accionar del Estado aparece como “urgente” lo que Miliband llama la
“socialización política” que es la integración de las clases dominadas al sistema
de dominación burguesa (se presenta un acervo ideológico, que busca
mentalizar a los sectores subalternos, en las lógicas del pensamiento social
imperante, a través de imaginarios, valores, símbolos compartidos, se generan
procesos de consensos y cooptación de las distintas fuerzas sociales).

Este papel del Estado necesita establecimiento y perpetuación de la


hegemonía política en la sociedad capitalista, esta función se cumple a través
de las clases dominantes y de sus instituciones culturales.

Miliband, en el análisis de la función de algunos aparatos ideológicos de Estado


como aparatos legitimadores del establecimiento político capitalista de los
países “avanzados” señala a las iglesias, como uno de los aparatos de mayor
peso en ese proceso de “socialización política” cumpliendo gran papel en el
“reforzamiento de la autoridad del Estado en sus objetivos en virtud de su
cordial actitud de lealtad”.

El Estado capitalista compensando esta actitud de las iglesias, colabora de


manera abierta con ellas y apoya sus prácticas en las naciones donde se
encuentran establecidas.

De otra parte, Miliband sostiene que el nacionalismo y la exacerbación de éste


ha cumplido un papel más eficaz que las religiones tradicionales dentro del
“conservadurismo contemporáneo” del siglo XX para la “socialización política”
de las clases dominadas.

Las clases dominantes sacan ventajas cuando el “interés nacional” subordina a


todos los ciudadanos a una “suprema fidelidad” haciendo caso omiso de las
diferencias clasistas prevaliendo el interés general-nacional por encima de las
otras contradicciones de las sociedades modernas, se pactan así las alianzas
interclasistas que sólo “benefician” la nación.

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Esta misión de exacerbación del “sentimiento nacional” la cumplen diferentes
agencias de la sociedad civil como los partidos conservadores del
establecimiento político, los medios de difusión de masas, las asociaciones
educativas, las agremiaciones económicas.

Aparecen en este juego político agencias que aparentemente tienen un papel


“neutral” o “apolíticas” como ellas se definen, así los ejércitos nacionales en sus
adoctrinamientos nacionalistas, están de hecho colaborando con el
mantenimiento de la tendencia conservadora del establecimiento político
capitalista.

Igualmente dentro del “sentimiento nacional”, el “sentimiento histórico nacional”


opera como factor aglutinante y genera sentimientos de adscripción y
pertenencia desarrollando sentido de identidad nacional, el pasado produce un
vínculo de tradición y permanencia que se materializa en los sentimientos y
simbologías comunes.

Para el caso de América Latina el nacionalismo tiene en el pasado el mejor


ingrediente de motivación, Marcos Kaplan –en el Estado nacional- sostiene que
los héroes fueron los mejores nucleadores de ese sentimiento de
independencia frente a la metrópoli española y las clases dominantes han
“mitificado” ese pasado constitutivo de la nación a través de hombres como
Bolívar, San Martín, Santander, Sucre, Nariño(al punto que para el caso
colombiano el origen de los dos partidos tradicionales, lo remontan a dos de las
figuras cimeras del proceso de independencia: Bolívar y Santander).

Es factible que los diferentes aparatos ideológicos y agencias difusoras del


consenso social no tengan un plan coherentemente coordinado, pero lo que las
define como tal, es su papel adaptador al establecimiento político. Las formas
como aparecen en su funcionamiento puede ocultar sus contenidos “políticos
de socialización”.

Otro de los aparatos ideológicos de singular importancia en el proceso de


“socialización política”, son las agencias de información masivas –radio,

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prensa, televisión-. Los medios de comunicación de masas aparecen
independientes del Estado y son detentados en la mayoría de los casos por
propietarios privados individual o colectivamente.

Esto lleva a que estos aparatos asuman en sus emisiones y transmisiones una
“neutralidad” en torno a ciertas colectividades partidistas, ahora bien, es dable
que aparezcan emisoras, canales, periódicos de clara orientación partidista e
incluso disidentes, lo que conlleva a afirmar la “pluralidad ideológica” o la
“tolerancia” que refuerza la idea de la libertad de prensa, opinión, en las
formaciones sociales del mundo del capital.

En el plano de lo ideológico, la función del Estado cumple papel particular en la


educación-enseñanza, al punto de erigirse con relativa autonomía respecto del
conjunto del aparato de Estado, lo que no conlleva a afirmar que el objetivo
general que cumple el aparato escolar, no esté determinado por la acción del
Estado, con su respectiva determinación de clase.

El aparato ideológico-legitimador de educación: las instituciones educativas


en sus niveles primario, secundario, técnico, universitario, a más de impartir
conocimientos, destrezas y competencias en estos niveles cumple una función
global de carácter político-social es la de inculcador de ideas conservadoras del
establecimiento político, así por ejemplo, el nacionalismo tiene en la escuela
capitalista una de sus principales vías de expresión.

Las universidades no sólo son canales de calificación de fuerza de trabajo o


canal de movilidad social para capas pequeño burguesas (medias) de la
población o reproductoras de cuadros dirigentes de las clases dominantes; el
papel cumplido por la universidad en el proceso de legitimación es propender
por la defensa del establecimiento.

El hecho de que las universidades en las sociedades capitalistas conserven


real o formalmente autonomías relativas con respecto del aparato de Estado no
puede llevar a inferir que se hallen por encima del contexto político-social al
cual pertenecen y colaboran en su reproducción.

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EL poder constituyente

En las teorías del Estado moderno el constituyente es el pueblo categoría


sociopolítica que reivindicó la burguesía a través de la revolución francesa y de
los pactos políticos consignados en las constituciones políticas de los Estados
nacionales.

Para el marxismo la categoría pueblo tiene sentido en la acción política cuando


se dan alianzas políticas en torno al proletariado, el cual es representado a
través del partido político que se constituye en su vanguardia política y
organizativa para la toma, conservación o reproducción del poder político.

El constituyente que se expresa en la democracia moderna a través del


sufragio como máxima manifestación de la voluntad popular; tiene en los
Estados que se han organizado bajo la perspectiva de las teorías y los
presupuestos marxistas distintas formas de ejercer el derecho de participación
política.

Los denominados soviets en el caso ruso, las asambleas populares en el caso


de los chinos y de los cubanos, el voto por delegación y representación en las
instancias partidistas y estatales son parte de la democracia directa, incluyendo
el denominado centralismo democrático que se ejerce desde el partido político
del proletariado y la dirigencia del Estado.

La experiencia histórica muestra que la participación y el ejercicio democrático


en los denominados Estados socialistas ha reproducido vicios de autoritarismo,
despotismo y tiranía que no sólo desvirtúa la democracia popular sino que
reproduce expresiones políticas del Estado burgués, viciando los presupuestos
de la participación popular como expresión del constituyente popular.

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