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LA TLUSTI^ACÍOK ESPAÑOLA Y AmEriicAN.A. SurLKMBNTO AL NÚM. X I I

LA TENDENCIA DOCENTE modo de la Ciencia, pero quieren que al menos haga virtud; trueca en fórmulas inteligibles y populares las
EN LA LITEIIATUKA C O K T E M I ' O R A K E A. pensar y se inspire en altos ideales; paréceles exagera- oscuras enseñanzas del sabio; canta los recuerdos glo-
da la fórmula del Marqués de Santillana, y se conten- riosos de la pasada historia, las hazañas de los héroes,
Dos graves problemas preocupan hoy á artistas y tan con la de Lamartine (la poesía dehe .ser la razón la abnegación de los mártires, el esfuerzo de los tri-
literatos, y son objeto constante de polémica en la cantada); pero siguen condenando lo que llaman ^oe- bunos; y de esta suerte, si directa y metódicamente
prensa y en k s ascciacicnes cicntifica?. Versa el nno sia de forma y sacrificándolo todo á la trascendencia no enseña como la ciencia, al menos difunde las gran-
sobre la natnraleza de la concepción artística, y el otro de la idea, cuya manifestación ha de ser el supremo des ideas, enardece y exalta los nobles sentimientos y
sobre el fm que la obra de arte debe proponerse, y dan fin del Arte. las elevadas pasiones de los hombres, y no pocas veces
lugar: el primero, á dos grandes CECuelas, la idealista los impulsa á heroicas empresas y generosos intentos.
y la realista ; y el ecí^undo, á doB poderosas tendencias, Ni aun en estas condiciones puede admitirse la teo-
ría con el carácter exclusivo de que se la reviste. Con- Pero grandemente se equivocan los que piensan que
la reprctcntsdsi por los partidarios del arte docente, y ésta es la única misión de la poesía y la consideran
la qne se simboliza en la conocida fórmula : el Arte por fúndense aquí el objeto inmediato y el fin último de
las obras artísticas, y singulannente de las poéticas. cual sonora bocina de que se sirven la Eeligion, la Cien-
el Aria. Á ocupamos de estas últimas (que no Lá mu- cia y la Política para proclamar verdades y provocar
cho tiempo fueron disentidas en el Ateneo), circunscri- Que el artista exprosa siempre una idea, es indudable;
pero que esta expresión sea el fin de su obra, ya no lo resoluciones esforzadas.
biéndonos á la estera literaria, te encamina el presente
artículo. es; porque, si á eso se redujera su propósito, ¿ qué ne- Todo eso no es más que el fin secundario de la Poe-
cesidad tendría de crear las formas artísticas, cuandosía. Su fin primero es realizar la belleza, y al realizarla,
])eíinet'e por tcdos los estéticos el arle bello como sin ellas podría expresar cumplidamente sn pensa-
reah'zamn de la lelletia infamas scnsilJcs, y este con- despertar en el espíritu aquella emoción inefable y gra-
miento? tísima, dulce unas veces, terrible otras, que la con-
cepto, unánimemente aceptado y admitido cual mone-
da corriente en el UEO ccmun, claramente escluye del El fin del artista es realizar lo bello, es producir al
templación de lo bello engendra. Cuando sentimos pal-
arte todo fin que no sea la realización de lo bello. Apli- exterior, en formas reales y sensibles, la belleza quepitar nuestro corazón á merced del sentimiento que el
cada semejante doctrina á las artes objctiYas y repre- concibe y ama, para causar en los demás hombres la poeta despierta en nosotros, expresando las intimida-
sentativas, que sólo reproducen las formas naturales ó á deleitable y purísima emoción que produjo en su men- des de su alma, cantando los más delicados afectos,
las que, por la naturaleza de su medio de espresion, te la contemplación de la belleza. Cierto que para ellopintando las excelencias y primores de la naturaleza,
no tienen oíros dominios que los del sentimiento inde- se inspira en una idea que concibió, en un sentimiento relatando los grandes hechos de la historia y de la re-
finido y vago (como la Música), ninguna dificultad que experimentó ó en un objeto real que le pareció ligión, presentándonos el dramático cuadro de las pa-
ofrece; pero al tratarle de artes que directamente ex- hermoso, que se representó fantásticamente y que quie- siones humanas trabadas en encarnizada lucha; cuan-
presan lo que el hombre piensa y siente, y que por tal re reproducir con las formas ideales de que su mente do recrean nuestra fantasía las brillantes imágenes, los
razón pueden convertirse eir adecuada expresión del lo revistiera; pero esa idea, ese sentimiento, eso objeto,
animados y pintorescos cuadros, las patéticas y con-
ideal, naturalmente ocurre el indagar hasta qué punto no fueron más que ocasiones y motivos para que en
su imaginación se delinearan las formas perfcctísimas movedoras escenas en que encarna el poeta su idea;
influj'e en el valor de sus producciones la idea encerra- cuando se deleita nuestro oido con la armonía de sus
da en la forma artística. que constituyen el fondo de su inspiración y consti-
tuirán el de su obra. De otra suerte, si la concepción frases ó el melódico ritmo de sus versos; cuando evo-
En el arte literario bello, esto es, en la Poesía, el cada por sus mágicos acentos aparece ante nosotros la
de la idea fuera el capital elemento de la obra de arte,
problema de la finalidad de la obra de arte &urgc, con todos fuéramos artistas, porque ¿ quién no concibe celestial figura de la belleza y nos sentimos trasporta-
efecto, de un mcdo natural y lógico, por cuanto en ideas dignas de ser representadas artísticamente? dos á ideales regiones de hermosura y bienandanza;
ella, al realizar belleza, se expresa pensamiento, y nada entonces el poeta ha cumplido su misión, y al aplaudir
tiene de extraño que críticos y poetas se ocupen en ave- La belleza es una forma pura, y el arte, representa- su obra, poco nos importa el valor filosófico de la idea
riguar qué grado de valor é importancia na do tener ción y realización de la belleza, lo es también. La for- que en ella se encierra; que tanto gozamos (bajo el
este pensamiento. Algo de esto sucede también en la ma, y no el fondo, es el elemento bello en la obra ar- punto de vista puramente artístico) con las concep-
Pintura y Escultura, que al cabo, aunque en estrechos tística; el fondo puede, sin duda, ser estético, pero ciones profundas de un auto calderoniano como con
y reducidos límites, también son artes ideales ó expre- también puede no serlo, y esto no obsta, sin embargo, los tiernos acentos de una égloga de Garcilaso.
sivos; no así en la Música, etei'namente incapacitada para que la obra lo sea, si hay belleza en la forma. I Cómo, de otra suerte, se explicaría el éxito que to-
para expresar pensamientos definidos y sentimientos ¿Dónde está la belleza de los suplicios del infierno? davía alcanzan obras que nada dicen ya á nuestra in-
concretos. Ciertamente no existe, y no obstante, pintados por la teligencia? ¿Qué vale para nosotros el ideal que inspi-
pluma del Dante, adquieren portentosa belleza, la que
El poeta, con efecto, expresa una idea, manifiesta les presta la forma admirable en que están represen- raba á Homero y Virgilio ? ¿ Qué la sociedad que pin-
un sentimiento y canta un ideal. Siquiera su obra pa- tados. taban Calderón y Lope? ¿ Qué otro ínteres, que el pu-
rezca pnram'ente objetiva, siquiera su personalidad ramente erudito, tienen en estos tiempos la agronomía
aparentemente se oculte tras el asunto que canta, es lo Despojad de la forma al Quijote, y ¿qué quedará? de las Geórgicas y la cosmología de Hesiodo ó de Lu-
cierto que siempre hay en ella una idea que la informa Un artículo de crítica contra la literatura caballeresca, crecio ? ¿ Qué es lo inmortal en estas obras, lo que en
y da carácter, y el examen del valor de esta idea ha ó á lo sumo una exposición de un conocido y manosea- ellas sobrevive á la acción del tiempo ? ¿ Acaso el pen-
de ser, por tanto, factor muy importante de la crítica. do problema filosófico ; la oposición entre lo ideal y lo samiento absurdo y anticuado que encierran, el añejo
Lo que importa saber es si la idea ó la forma, ó ambas real. Haced lo mismo con la litada, y obtendréis una y desacreditado ideal que simbolizan, la arcaica socie-
á la vez, son las que dan valor á la producción, y si la narración de hechos brutales y repulsivos. Verificad dad que representan, ó más bien la belleza que en sn
expresión de la primera ó la concepción de la segunda igual operación con las Geórgicas, j c^^eá-Ark un vulgar forma, y nada más cfiie en su forma, brilla en ellas con
constituyen el fin veidadero de la obra. tratado de Agricultura y Zootecnia. ¿ Qué es, pues, lo resplandor inextingiúblc?
¿Propónese simplemente el poeta manifestar al ex- que vale en estas obras ? ¿ Qué es lo que les da valor Si los defensores del arte docente cambiaran los
terior el fondo de su ]ensí:mientü, ó es OÍJ'O elfinde artístico y carácter estético ? La forma y nada más términos y concedieran al sentimiento el valor que
su actividad? Hé aqui la cuestión primera que se debe que la forma, Campoamor, campeón en'teoría y en otorgan á la idea ; si proclamaran que el objetivo del
plantear para resolver luego el probkma que nos ccu- práctica del arte docente, ¿ acaso goza de tan merecida artista ha de ser que su obra haga sentir en todo tiem-
pa. Si lo primero, ¿qué representa la foima artística, fama por la altura de sus conceptos filosóficos ó por la po á todo hombre, más cerca estarían de la verdad.
qué importancia tiene? Sí lo segundo, ¿ hasta dónde belleza poética de sus Bohraa'í Poned á éstas en prosa, No es la idea la que da vida á la obra de arte, sino el
llegan el valor y trascendencia de la idea ? y veréis qué valor les queda; se reducirán á una serie sentimiento que en olla palpita, reflejado en la befla
Para los partidaiios del arte docente la respuesta no de máximas escépticas de todos sabidas. forma plástica. Para una sociedad materialista nada
es dudosa. El fin del Arte es la expresión y represen- Que la vida es semejante á un sueño no es cosa nue- valdría la idea encerrada en el poema del Dante, pero
tación del ideal. El }xieta cania, no por el placer de va ni notable, ni es un pensamiento de portentosa be- tendrían eterno valor la forma admirable en que se
cantar, sino por manifestar un elevado y trascenden- lleza. Dígase eso en un artículo de periódico, y ni si- encarna y los sentimientos que en el poema palpitan.
tal pensamiento. Si cultiva la lírica, su objeto es (ó al quiera llamará la atención. Pero un poeta insigne en- Cuando ya no la interesara un concepto teológico que
menos debe ser) exponer y reflejar el estíido de la con- carna esa idea en una maravillosa acción dramática tendría por falso, la arrancarían lágrimas de simpatía,
ciencia do su siglo, representado en la suya propia; (que en suma no es más que una forma), y la obra que de piedad y do terror la desesperación amante de Pao-
cantar elevados sentimientos y profundas ideas; plan- resulta admira y arrebata y se coloca entre las más ad- lo y de Erancesca y la angustia y las torturas del con-
tear los más arduos problemas de la ciencia y de la vi- miral)les producciones del ingenio humano. ¿ Por qué? de Ugolino. La lucha entre griegos y troyanos es para
da, y hacer pensar tanto como sentir á los que le escu- ¿Por la trascendencia y profundidad del pensamiento nosotros una curiosidad arqueológica: pero la Iliada
chan. Si es dramático ó novelista, cada una de sus ó por la forma peregrina en que está expresado ? ¿Dón- vivirá mientras haya corazones capaces de honrar la
obras ha de encerrar una gran enseñanza y entrañar de está aquí la belleza: en la idea de que la vida es amistad con Aquiles, llorar con Andrómaca y sentir
la solución, ó el planteamiento al menos, de un im- sueño ó en la creación portentosa del carácter de Se- con Priarao.
portante problema, reflejando la vida de la sociedad gismundo ?
en que el poeta se mueve, y aleccionando á ésta con Si apartándose del terreno artístico, y mirando en
profundo sentido educador. Lo que en el Arte vale, Lo que en esta cuestión sucede (y así se explica el la obra poética, no la producción estética, sino el hecho
por tanto, es la idea, de la cual es la forma simple ves- error de los partidarios del arte docente) es que se social, sólo se trata de apreciar la importancia moral
tidura, y toda producción que no enseñe y que no sea confunde la importancia social de las obras poéticas de aquélla, entonces la doctrina de los partidarios del
útil merece ser mirada con menosprecio y considera- con su valor estético y se involucran el juicio moral y arte docente es legítima, pero á condición de no eri-
da como fútil entretenimiento que ánoda conduce. Tal el juicio artístico. Con ser la obra poética realización giría en canon del Arte, Reconózcase el doble valor que
es, en todo su rigor, la doctrina del arte docente, for- y concreción de la belleza, es expresión del pensamien- puede tener la obra poética; mírese en ella, no sólo la
mulada de un modo explícito y terminante por Víctor to también, y el valor y trascendencia que este pensa- realización independíente y sustantiva de lo bello, sino
Hugo en su celebrado libro WiU'iam Shal^espeare. miento pueda tener se confunden con el mérito artís- el medio de expresar un ideal, y declárese que será
tico de la obra, del cual se considera aquel errónea- tanto más perfecta (como producción social, influyen-
Esto es la negación más radical del concepto del ar- mente como factor indispensable. Si se dijera simple- te y educadora) cuanto más profunda y elevada sea la
te bello. En semejante teoría la belleza desciende de la mente que la obra poética no tiene alcance social ni idea en que se inspire ; pero no se diga que elfindel
categoría de fin á la de medio, y queda convertida en influencia cu las ideas y en la civihzacion cuando su Arte es la expresión de la verdad ó del bien, ni se con-
mero adorno de la verdad y del bien. Si el Arte es eso, pensamiento no es trascendental y profundo, se diria dene á injusto desprecio á toda producción que no ea-
no es otra coía que la fcimoia veüiidvra de la verdad, una verdad; pero estimar la idea como lo fundamental señe verdades ó difunda provechosas máximas.
como decia el Marqués de Santillana, una bella forma en ella y tomarla como criterio para el juicio artísti- El fin docente ó trascendental siempre ha de ser se-
de la Didáctica, sin propia finalidad, sin independen- co, es, sin duda, gravísimo error. cundario y subordinado al puramente artístico. El poe-
cia, sin otra vida que la que de jirestado le da el pen- La Poesía puede ponerse (y de hecho se pone) al ta habrá cumplido con sn misión si reabza la belleza;
samiento puro. Y si así es, ¿para qué sirve ese Arte, Bervicio de grandes ideales. Iniciadora y adivina á ve- poseerá, sin duda, una perfección más si á esto agrega
que al cabo nunca enseña tan bien como la Ciencia? ces, popularizadora siempre, ella canta las ideas y los la expresión de un pensamiento trascendental. En iguab
A estas acusaciones contestan los partidarios menos sentimientos de la humanidad, plantea con vivos colo- dad de circunstancias, entre dos obras de belleza se-
exagerados del arte docente (los que se limitan á lla- res los problemas que la atormentan, y conviértese en mejante y de distinto valor filosófico, valdrá más la
marle trascendente), afirmando que sus propósitos no poderosísimo auxilio de la verdad religiosa, científica que idea más alta entrañe; pero entre una obra de
van tan allá y que ellos no exigen otra cosa sino que y social. Presta sus acentos á los fieles para adorar á grande idea y defectuosa forma, y otra de forma ad-
haya verdadera importancia y trascendencia en las Dios; incita á los guerreros al combate; presenta á las mirable ó insignificante idea, la elección del crítico
obras artísticas, Ko niegan que el Arte no enseña al muchedumbres lecciones y ejemplos de moral y de verdaderamente artista deberá recaer sobre la segunda.
SUPLEMEMT© AI, NÚM. X I I LA ÍLusTíiACioist ESPAÑOLA Y AMEÍ^ÍCAKA. 219

De otra suerte, lo lógico seria anteponer á las Églogas que si fué inocente en sí, fue rica en obras literarias, y Seguidamente va enumerando en cada dos versos de
virgilianas, que nada enseñan, la Girugia rimada á%\ más, muchísimo más, en obras de arte. cada una de las redondillas los méritos de un santo pa-
Maestro Diego de Cobos, y preterir el Viaje al centro La disputa consistía en defender ó proclamar que ra que resulten iguales.
de la Uarra, de Julio Vcrne, á los Promessi sposi de San Juan Bautista era mayor santo que el Evangelis- De los libros que se escribieron con el fin de ensal-
Manzoni. ta, ó que c! discípulo amado tenía más superioridad zar á uno de los Santos, merecen memoria el de Pray
Géneros enteros se condenaran y poetas iasignes que el lujo de Isabel. Diego de Esteila, .De las Excelencias y vida de San Juan
descendieran á la fosa del olvido, si prevaleciesen en De cuándo ó cómo empezó á cuestionarse sobre este Evangelista (2." impresión—Valencia, 1595); el de Fray
todo sn rigor tales doctrinas. ¿ Qué trascendencia tie- asunto devoto, no he hallado noticia cierta ó verosímil. Juan de Pineda, Be la vida y Excelencias maravillosas
nen la poesía erótica, la bueólicít., la anacreóntica, la Jín Diciembre do 15;ÍI se celebró en el Palacio Arzo- del glorioso San Juan Bautista (Barcelona, 1596J, y el
descriptiva, la comedia de enredo y tantos otros gé- bispal de Sevilla una justa literaria en alabanza de San De las E'.melencias de San Juan Bautista, por el Doc-
neros que nada enaeíian y ningan profundo pensamien- Juan Apóstol y Evangelista, en presencia del prelado tor (Iregorio López Madera (Toledo, 1^17).
to entrañan ? ¿ Qué son sino poetas de forma Píndaro, D. Alonso Manrique, cardenal do San Calixto: al año Y al mencionar estos libros no puedo menos de ad-
Amicreontc, Safo, Bion, Mosco, l'eócrito, Tíbulo, siguiente hubo otra en la misma forma para ensalzar vertir de pasada á mis lectores, por más que parezca
Cátalo, Propercio y la mayor parto de los clásicos ? á San duan Bautista. Pero no debió tenor su origen en que un instante me distraigo del asunto, que de la
¿Quónos importan los cantos melancólicos de Garci- estas festividades la disputa, pues en loa años siguien- obra del Padre Esteila ú otra semejante acerca do San
laso, las endechas de Villegas, los arrebatados acentos tes se celebraron por orden correlativo dichas fiestas Juan Evangelista tomó mi paisano el coronel D. José
de 1 Icrrcra y las poesías de casi todos nuestros poetas en loor de San Podro, la Magdalena, San Pablo y Cadahalso el principal pensamiento de sus famosas No-
del siglo de oro ? Bórrese toda esa insulsa coplería, Santa Catalina. ches Lúgubres. Calimaco estaba enamorado de Dru-
déjese de cantar al amor y á las ftores y á la luna y á Las monjas especialmente fueron quienes con más siana, casada con Andróuico, gran amigo del Evan-
empeño so mostraron parciales, ya de uno, ya de otro gelista, Apóstol y Profeta. Maere Drusiana, y Calimaco
todo lo que no sea e! pensamiento filosófico y científi- va á la bóveda sepulcral, y llega hasta desenvolver de
co, í Qué falta hace sentir, cuando lo único que nos santo, en tales discordias: unas se denominaban bautis-
tas y otras evangeíislas. los lienzos funerarios el cadáver do su amada, aconte-
importa es pensar í' ciendo después hechos milagrosos, que piden más larga
Se dirá que exageramos la doctrina docente. No por Inútil era que varones discretos y doctos tratasen de escritura. Y sin embargo, nuestros críticos han visto
cierto ; limitámonos á deducir sus consecuencias lógi- avenirlas con el recuerdo do que en uno y otro santo en el librito de Cadahalso únicamente una imitación
cas. Si el Arte sólo vale por la idea, si la forma no hubo singulares merecimientos. de Young.
tiene valor propio, si el fia del artista ha de ser la ver- El Padre Pray Juan de Tolosa, en su libro Discur-
dad ante todo, lo lógico, lo indeclinable es llegar á sos predicables (Medina del Campo — 1589), nos da En las primicias, si así puede decirse, de la musa
estas consecuencias por extremadas que parezcan. Todo algunas noticias de estas contiendas, K Sobre esta cues- escénica española, y especialmente en las de la repre-
lo qne eso no sea es quedarse, sin razón plausible, á tión suele haber algunas porfías inútiles tras las redes sentación conocida por entremés, cuyo verdadero orí-
la mitad del camino. y tornos.» gen aun no se ha señalado, empresa que reservo para
El lector comprenderá fácilmente, después do lo di- Con este motivo cuenta de un predicadoi' que dejó ocasión oportuna, aparece entre las obras poéticas in-
cho, que nuestra fórmula es la de los defensores del revuelto el monasterio de Santa Sofía por no haber in- éditas del toledano D. Sebastian de Orozco, padre del
Arte por el Arte. Creemos firmemente que el fin capi- tentado ¡loner paz entre ambas opiniones, « Las bau- autor del Tesoro de la Lengua castellana, un entremés
tal y primero de la obra poética es la realización de lo tistas lo hubieran enviado harto más regalado presen- que hizo á ruego de una monja pari^nta suya, evange-
bello, y creemos también que en la forma es donde ra- te que las evangelistas porque aventajó tanto el lista, para representarse en esta ciudad dia de San Juan
dica el valor estético de aquélla, sin negar que pueda Evangelista al Bautista que sonaba un ruido eu el co- Evangelista.
hallarse también en la idea. Afirmamos á la vez que la ro que nos hizo salir con alguna priesa de la iglc-iia.— De esta obrita dio noticia D. Cayetano Alberto de la
trascendencia, profundidad y alcance científico y social Nunca pensé que la porfía de las señoras religiosas lle- Barrera en su Catálogo del Teatro antiguo español, co-
del pensamiento es un elemento importantísimo que gaba á tal extremo que estando predicando, se salió piando esc título; pero lo que él no dijo, expresaré
contribuye poderosamente á dar á la producción, no una do las hmíistas del coro, tomando los chapines en aquí yo en ilustración del asunto que estoy tratando.
belleza, sino interés, inliiiencia é importancia, y que la mano y diciendo:—Mala pascua le dé Dios á quien Representóse ese entremés el año de 1507, y hállase
el artista hará hien (sin estar obligado á ello) si á la ahí temando subir—aunque ya supimos después que la entre las poesías de Orozco M. SS. (Códice T, 118-18
belleza sabe reunir el bien y la verdad, si logra con- prelada le liabiareprendido del atrevimiento que tuvo.» de la Biblioteca Colombina.)
certar en su obra el valor estético y el valor ideal y so- Y á pesar de este encono, todavía no fal taban con- Asi describo o! argumento su propio autor: «Introdú,-
cial. Preferimos, en igualdad de circunstancias, las ventos en que juiciosamente se celebraban con la mis- cense cuatro personas: un villano, que viene á comprar
obras que hacen pensar, sentir y gozar, á las que sólo ma pompa !as festividades de uno y otro santo, sin que al Alcana ciertas cosas para dar á una zagala, y wt
hacen gozar y sentir, pero no anteponemos las obras hubiese ostentación de contrarias opiniones. L^no de pregonero, que entra pregonando una moza de veinte
de idea sin forma á las d& forma sin idea, sino todo lo ellos era el Monasterio do Santa María la Real de Ma- años perdida, y iin Fraile, que pide para las ánimas del
contrario. Entre un canto del Dante y un soneto de drigal, según el religioso anteriormente citado. Purgatorio, á quien los otros cuelgan, porque los con-
Petrarca, proferimos el primero; pero entre la Arau- Escribiéronse apologías ó defensas en prosa, y tam- vide, porque dice qu'c se llama Fray Juan Evangelis-
cana y La Cirugía rimada, preferimos la Arauca7ia. bién versos encomiásticos, sustentando los juicios de ta, y un buñolero, que pregonaba buñuelos cahentes.
Es menester dar de mano á las teorías exclusivas; cada parcialidad. Comen los buñuelos, y después mantean al fraile sobre
es menester reconocer que el campo de la Poesía es tan En una de estas poesías inéditas hallo que se dice do la paga, y vanse todos á beber á una taberna; y así
amplio que en él cabe todo, con tal de que sea bello. San Juan Evangelista: se acaba.»
Tan legitimo es el drama de pasiones, como el drama lícclinaros en el peclio Está el entremés escrito en verso.
de idea; tan digna de aplauso la comediado enredo, Do vuu3t.ro Dios y éuñor, Y á pesar de que el Licenciado Orozeo compuso esta
como la de moral; un canto legendario de Zorrilla tanto Tan regalado favor • obrita dramática por encargo de una monja evangelis-
vale como un poema filosófico de Espronccda, y una A nadie jamas se ha liccho. ta, en otro lugar de la referida Colección, en medio de
poesía moral de IToracio no aventaja á una amorosa En otras : sus poesías, so encuentra una en que maltrata á las
elegía do Tíbulo. llaga el poeta pensar ó sentir; cante A la cumbre llegáis YQB, monjas abanderizadas, ya en pro, ya en contra de uno de
las profundidades de la conciencia, los abismos de la Juan, del favor soberano , los dos San Juanes, porque entre otras raaones les dice:
Teniendo á Dios por hermano
razón, los arduos problemas de la vida, las grandezas Y iuia madre ainboa A dos. Gran locura es que alterquéis
de la Historia, la pálida luz de la luna ó el murmurar Aquestos santos quién fueron,
En otras:
de los arroyos; remóntese á lo más alto ó descienda á Y sobro ellos os matéis,
Siendo hijo de María Y que en cosa no imitéis ' ,
lo más pequeño ; encarne en sus versos el pensamiento Y hermano del mismo Dios ,
del sabio, el entusiasmo del guerrero ó la dolorida que- ^;Qaión conipetirá con vos? ( í ) .
Las vidas que ellos hicieron.
ja del amante; lleve á la escena los problemas palpi- En diversas poesías en alabanza del Bautista encuen- Ellos mansos y obedientes.
tantes de la sociedad, los dramas sombríos de la con- tro lo siguiente: Vosotras morís por mandos ;
ciencia, el furioso choque de las pasiones ó la trama por- • Cese, üaiUiflta, con vos Ellos limpios, continentes,
tentosa de los sucesos; todo le es lícito, todo es igual- Competencia de otros santos, Muy humildes y pacientes,
mente legítimo con tal de que su obra sea bella, con Pues vuestros méritos tantos Vosotras revolvéis bandos;
ta! de que, á la atención que inspire ó al interés que Hacen qne os dude por Dios. Ellos fueron nmy callados ,
despierte el problema planteado, el ideal expuesto ó el Vosotras sois muy parleras ;
En otra: Ellos tristes y humillados.
sentimiento expresado, acompañe ¡a emoción intensa pues sois, Juan, el mejor santo, Presos y martirizados,
que el espectáculo de la belleza produce. Pero no se re- Y el Verbo así os llama á vos. Vosotras muy placenteras.
duzca la poesía á mera traducción abstracta y seca del Después de alabaros Dios, Y si veis que tanto insisto
pensamiento del filósofo ó del político, iii por con- ¿Cúoio yo me atrevo á tanto? (2). En esto que digo y hablo,
trario extremo, se excluya de ella todo ¡o qne no sea Hubo un poeta, cuyo nombre se ignora, que quiso Es sin duda porque he visto
frivolo juego del ingenio ; no se afirme que sólo debe concordar los pareceres en una poesía á los dos San Que ellos murieron por Cristo,
hacer pensar ó que únicamente le es lícito hacer sen- Juanes, de la cual traslado los más curiosos versos pa- Vosotras por el diablo.
tir; exíjasele sólo que en ella resplandezca !a belleza, ra ilustración del asunto: Entendé en la religión.
fin último de todos sus esfuerzos, y que concediendo Deja en el cielo los santos;
Entre monjas de valor Y si tenéis devoción,
cabida, si la es posible, á trascendentales ideas, se cui- Dicen que hay grande conquista Servidlos de corazón
de ante todo de reflejar aquellos sentimientos y pasio- Sobre cuál es el mejor, Sin dar que decir á tantos.
nes que son eternos en el espíritu humano y que, re- Eí divino Precursor
prcHCutados en bellas formas, aseguran á las obras de O el amado Evangelista. De nada sirvieron las reprensiones de moralistas y
arto la corona de la inmortalidad. Pero quiero que se entienda de poetas. Los bandos continuaron por mucho tiempo.
Que es tentación y no celo El gran Tirso de Molina, en su comedia Amar por se-
MANUEL DE LA RKVILLA. Sobre dos santos del cielo ñas, se burla poniendo estos versos en boca del gra-
. Armar las monjas contienda, cioso :
Y echen la mano á sus senos, Düa que con la andadera
LOS DOS SAN JUANES. Y verán que es más bendita Le enviarás flores y cera , I'
La que á entrambos más imita.
Para uno de lofi San Juanes.
Aunque lo defienda menos (3).
Una gran discordia religiosa hubo en el siglo xvi en Más felices fueron las artes por estas contiendas,
España y áuli en una parte del siglo xvri, discordia (1) Bihliúteea Colombina, Códice 0. 39 de versos en 4," pues se conservan muchas obras de gran mérito, debi-
en que nada se trató de herejía, en que no corrió san- (2) Cüdicí citado. das 4 los cinceles de los famosos Juan Martínez Mon-
gre, en que no se necesitaron castigos para extinguir- (3) íísfcos versos se imprimieron en Sevilla, eí ino de iG3l,eon
el titulo que sigue : « Curiosas alabanzas compuestas á los dos tañés y Alonso Cano ( t ) . Todo convento de monjas
la ; discordia, como se ve de estas palabras, hasta cier- San Juanes sobre la gran conquista que tienen las monjas, co-
to punto pacífica, si tal calificación me es permitida. sa nneva y muy curiosa, lo mejor que hasta agora se ha im- (4) Cano fué discípulo de Montañés. He visto nua versión
preso.i> española do la Historia, de la Escultura, por Litis Viardot, en
Nadie modernamente ha trazado la historia de esta Por ser más correcto el texto, iie seguido en la copia de los que se llama al maestro un tal Martínez Múntañes, el escultor
lid rehgiosa, uo conocida por la generación actúa!; lid versos el códice colombino anteriormente citado. cuyas efigies son la admiración de iodos,