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ELIAS VOULGARAKIS

¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO?

ENSEÑANZAS DE LOS PADRES SOBRE LA CRITICA, LA MALEDICENCIA Y LA
CALUMNIA

DESCLÉE DE BROUWER 1991

Este libro, es una presentación de las sentencias de antiguos Padres del Desierto sobre
dos pecados muy similares entre sí y también muy difundidos la calumnia y la crítica
Vivimos en una época en la que la crítica es una realidad cotidiana y aparece no sólo
como algo útil, sino incluso como necesario Nuestra misma vida está orientada hacia el
juicio y la crítica. en el ámbito artístico es indispensable la presencia de los críticos, la
administración de la justicia se basa en el juicio cualquier tipo de examen requiere un
criterio de valoración, y todas las relaciones interpersonales exigen juicio y atención
Se podría objetar que el argumento de este libro no es adecuado para la época en la que
vivimos. Pero el análisis que hacen los Padres y se presenta en este libro no se refiere a
las cosas de este mundo, sino a la verdadera vida del hombre, a su relación con Dios.

BIBLIOTECA CATECUMENAL
BREVE HISTORIA DEL CATECUMENADO, por Michel Dujarier
INICIACIÓN CRISTIANA DE LOS ADULTOS, por Michel Dujarier
LA ORACIÓN DEL CORAZÓN, por Francisco R. Pascual, Jacques Serr, Olivier Clémenty Placide Deseille
LA IGLESIA REZA. La oración de Jesús y Scala Claustralium, por E. Behr Sigel y Guigón II
LAS COMUNIDADES NEOCATECUMENALES: Discernimiento teológico, por Ricardo Blázquez
LAS SENTENCIAS DE LOS PADRES DEL DESIERTO: Los apotegmas de los Padres (Recensión de Pelagio y Juan)
CATEQUESIS Y CELEBRACIONES PASCUALES, por Dionisio Borobio
LAS AGUAS DEL EDÉN: El misterio de la «Mikvah», por Aryeb Kaplan
EL SEÑOR ES UNO, por Divo Barsotti
ASI REZABA JESÚS DE NIÑO, por Robert Aron
EL CANTAR DE LOS CANTARES, por Umberto Neri
DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ, por Anne Field
LOS HOMBRES DEL MAESTRO, por William Barclay
ESCRUTAD LAS ESCRITURAS. I Comentarios al ciclo C, por Miguel Flamarique Valerdi
EL «SHABBAT», por Abraham Joshua Heschel
LA VOZ DEL SINAI, por Jacob Petuchomski
LA CENA DEL SEÑOR, por Lucien Deiss
LA IGLESIA PRIMITIVA APOCRIFA, por B. Bagatti
ALELUYA, por Umberto Neri
ESCRUTAD LAS ESCRITURAS. II Reflexiones sobre el ciclo A, por Miguel Flamarique Valerdi
ESCRUTAD LAS ESCRITURAS. III Reflexiones sobre el ciclo B, por Miguel Flamarique Valerdi
MORAL ECLESIAL. Teología moral nueva en una Iglesia renovada, por Emiliano Jiménez-Hernández
EL CÁNTICO DEL MAR. Midrash sobre el Éxodo, por Umberto Neri
¿QUIEN SOY YO? Antropología para andar como hombre por el mundo, por Emiliano Jiménez
MORAL SEXUAL, por Emiliano Jiménez
SAN CIRILO DE JERUSALÉN. Catequesis
LAS LITURGIAS ORIENTALES, por Irénée-Henri Dalmais

Edición original de la obra:
Editorial Astir. Atenas.
Traducción española: Ch. M. y J.A.S.

En la portada: S. Onofre sostiene un rollo en el que está escrito: «No os llenéis sino de Cristo». Icono griego moderno.

Editorial Española Desclée de Brouwer, S.A., 1991
Henao, 6 - 48009 BILBAO

ISBN: 84-330-0869-2
Depósito Legal: BI-192/91
Impreso por Industrias Gráficas Garvica, S. A. - 48015-Bilbao

«No juzguéis nada antes de tiempo hasta que venga el Señor. El iluminará los secretas de
las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones. Entonces recibirá
cada cual del Señor la alabanza que le corresponda.»
(I Cor. 4, 5)

INDICE
PRESENTACIÓN DEL EDITOR 11
ACTUALIDAD DE LOS PADRES DEL DESIERTO 19
INTRODUCCIÓN 25

I. LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA 27

1. Qué son la maledicencia y la crítica 29
2. Formas de maledicencia y crítica. 33
3. Por qué somos impulsados a la maledicencia y la crítica 37
4. Las causas de la maledicencia y la crítica 39

II. LOS PADRES COMBATEN LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA 47

1. Los Padres prohíben la maledicencia y la crítica 49
2. El ejemplo de los Padres 55
3. La maledicencia y la crítica son pecados 63
4. La crítica y la maledicencia van contra la enseñanza cristiana 67

III. LOS PADRES EXPLICAN POR QUE LA CRITICA Y LA MALEDICENCIA 71
SON MALES

1. El juicio humano no es cierto 73
2. No conocemos la historia del otro 83
3. El que critica y calumnia se daña a sí mismo 89

IV. LOS PADRES ACONSEJAN ACERCA DEL COMPORTAMIENTO 97

1. Cuándo está permitido el juicio 99

2. Cómo se pueden remediar los daños producidos por la maledicencia y la calumnia 105
3. Cuando los demás hablan mal de nosotros 115

CONCLUSIÓN 121

FUENTES 125

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PRESENTACIÓN DEL EDITOR

Si es verdad, como bien dijo Benedetto Croce a principios de siglo, que nuestra
civilización actual se basa en los principios fundamentales del cristianismo, también es
verdad que dichos principios están muy lejos de ser vividos en plenitud por los cristianos;
algunos de ellos, al contrario, se han obnubilado en la mente y en el corazón de los
creyentes de forma grave y peligrosa.
Su fundamento se apoya en el mandamiento único del amor, principio elemental, y al
mismo tiempo completísimo, articulado en múltiples exigencias, entre las que la de «no
juzgar» es una de las fundamentales.
Este libro presenta el pensamiento de los Padres -y en particular el de los Padres del
Desierto- sobre la crítica, la calumnia, la maledicencia y la murmuración, que cada uno de
nosotros usa cotidianamente, a menudo sin darnos cuenta, con extrema ligereza y culpable
arbitrio.
Sobre todo entre los cristianos, se podría decir, dichas armas se usan de forma
particular: convertidas en armas todavía más letales por un amor mal entendido, por una
manía de ser el primero, por una especie de

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«competencia» con los demás hermanos en la fe. Así que las críticas, los juicios, las
condenas sumarias contribuyen a alimentar grandemente el malestar y la parálisis
espiritual que son las condiciones en que vive actualmente la Iglesia.
A nosotros, que muchas veces eludimos encarnar el mensaje de Cristo de forma más
«activa» y «viva» (como se dice), estas páginas nos demuestran cómo nos hemos alejado
de El y qué apremiante se hace, por parte de todos: sabios e ignorantes, una vuelta al
cristianismo de cristal y de plenitud vivido por los Padres.
Muchos, con suficiencia cuando no con fastidio, ven la reaparición del pensamiento
patrístico como una «recuperación» de sabor arqueológico, como si no se pudiese vivir
hoy la Palabra sólo con los datos que la realidad actual nos ofrece; otros la ven, duele
decirlo, como un peso esencialmente inútil, si no dañino. Hay que tener valor para decir
estas cosas y decir que, en ambos casos, se trata de una ignorancia culpable y de una
ceguera espiritual.

Es lógico que los Padres, y de una forma particular los Padres del Desierto (de los que
el libro de Elías Voulgarakis bebe con abundancia), tengan los límites de un tiempo, un
recubrimiento y una argumentación distintos de los nuestros. Pero también es verdad que,
aunque sólo sea por su mayor proximidad a los años del Señor, nadie los ha superado bajo
el punto de vista de su riqueza espiritual, y no sólo ésta; y que su lectura, una vez rota la
corteza de lo accidental, no sólo hiere saludablemente el corazón, sino que es -y esto es lo
que me urge decir aquí- impresionantemente eficaz para el que sienta la urgencia de
interrogarse sobre la pregunta antigua: si el cristianismo es una fuente de

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evolución moral, y por tanto civil, política y práctica; o sea, un manantial de vitalidad
interior, y por tanto de transformación -o mejor de «mutación»- del hombre con vistas a
una liberación absoluta, no ligada al tiempo, a los tiempos y a sus condicionamientos.
Personalmente (aunque mi testimonio poco puede valer) cuando leo a los Padres en
estrecha relación con los Evangelios, descubro en estos últimos una originalidad total bajo
el perfil de la transformación y liberación interior del hombre. Me convenzo cada vez más
de que hay un orden en la línea vital del mensaje de Cristo: primero María, después Marta.
Primero la conversión, el trabajo sobre uno mismo, la lucha contra los propios demonios
(es decir, lo que los Padres llaman la Obra de Dios); después el testimonio, la
evangelización y la acción pastoral.
No diría estas cosas si en estos muchos años no hubiese tocado con mi mano cuántos
beneficios, concretos, pueden nacer de la simple existencia de personas profundamente
espirituales que se abandonan totalmente en las manos de Dios; y también cuántas
confusiones, si no daños, de la agitación de personas dotadas de fervor apostólico sincero,
pero que interiormente son frágiles cuando no inconsistentes.
No escribiría estas cosas si no sufriese el derroche enorme de energías psíquicas y
físicas por parte de sacerdotes, religiosos y laicos que están como en una competición
contra «los otros» por compromisos sociales o humanitarios sujetos a constante evolución,
cuando quizás una sonrisa, un silencio y, sobre todo, lo que constituye la cima de la vida
interior: la paz del corazón, hubiesen resultado una acción infinitamente más simple y
misteriosamente más eficaz. Misterio: palabra que

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hoy no gusta, de la que se tiene vergüenza. Y precisamente es la palabra que distingue una
fe vivida como pobreza, en la certeza de que el Amor de Dios es el que sostiene, alimenta
e «insidia» la vida del hombre, de una fe vivida en el ansia de que dicho Amor sólo sea
espectador de una vida cuyos protagonistas (insustituibles, indispensables) seamos
nosotros.
No escribiría estas cosas si no viviese la tragedia de hermanos en Cristo que viven el
amor de forma muy concreta, que yo no podría precisar, pero de un modo tan ávido, tan
vehemente, que les priva de aquel Espíritu que prolonga la acción más allá del tiempo y
del espacio. No diría estas cosas si en mi misma Iglesia no hubiese una agitación de

tensiones, una sucesión de polémicas, una serie neurótica de aperturas, cierres, fases,
falsos presupuestos y tanto hablar del hombre, de la dignidad del hombre, de los derechos
del hombre, que parece reticente y nimio hablar de Dios y de sus realidades. Es verdad que
los más desesperados, los más destruidos, los débiles, los pequeños, buscan por otros me-
dios las riberas donde se pueda adorar y redescubrir la propia «dignidad de no ser nada»
frente a un Dios que es Bondad, Providencia y Misericordia absoluta; y de esta forma se
puedan reír de sí mismos y de todo, redescubriendo y viviendo las poquísimas cosas que
cuentan en esta vida tan bella y tan breve.
He frecuentado demasiado los monasterios de clausura en estos años, y a nuevos monjes
y eremitas, como para no saber dónde florecen, en el seno de la Iglesia, la alegría, la
sonrisa y la libertad; dónde nace la vida. He encontrado muchas personas que
aparentemente no eran nada, pero que tenían dentro todo y lo sabían dar a los demás.

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He encontrado también muchos creyentes de labios apretados, de mirada severa y de
cuerpos que esquivan los abrazos. He encontrado sacerdotes codiciosos, pensadores
agrios, teólogos escépticos y laicos protagonistas, como para no sospechar dónde acaba la
sonrisa y languidece la vida.
Y he aquí que he caído gravemente en el «juicio» del que los Padres, en las páginas que
nos siguen, nos ponen en guardia, porque es un juicio que pretende sustituir el único,
insondable, misterioso juicio de Dios y, matando al hermano, contrasta con la infinita
Misericordia del Padre.
Puede servirme de atenuante el sufrimiento que experimento, en conexión con mi
trabajo, al tener la obligación de hablar, mientras que interiormente permanecería en un
silencio absoluto. Lo que sí quisiera es que el lector, perdonando mi pecado, leyese estas
páginas de una forma especial y se detuviera en cada referencia y en cada episodio (hay
algunos muy agradables) con esta consideración: «si yo me comportase así, el mundo co-
menzaría a cambiar».
El avance del mundo no se debe a las manos del hombre ni, tan siquiera, a su
inteligencia. Muchas civilizaciones han aparecido y desaparecido sin dejar ninguna huella.
Lo que permanece y se transmite por vías secretas, insondables para nosotros, es la
bondad, o el ansia de bondad. Ciertas miradas dóciles bajo el sufrimiento, sumisas en el
dolor, desarmadas en la lucha, ponen en evidencia sus precedentes; no surgen de la nada:
son el sedimento de generaciones. La bondad es contagiosa. Y el cristianismo -me repetía
el P. Barra, uno de esos hombres que te ofrecen a Dios con su sola presencia- se transmite
por contagio. No es otra cosa

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que el abandono total, no a la declaración de los derechos del hombre, sino a la del Amor
de Dios.
Por eso, si alcanzamos a ser honestos con nosotros mismos (con la honestidad que es el
eco lejano de la verdad depositada en el corazón «desde el principio»), no hay más

abre mis labios y mi boca proclamará tu alabanza. Mucho peor que los problemas económicos. que cotidianamente le crucificamos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .17 Señor. la crucifixión silenciosa . porque es la boca de un pecador. la calumnia. el perdón. G. que ha callado ante las humillaciones. ante la negativa del joven rico. Es el Amor que ha callado ante la adúltera. Porque Tuyo sólo es el juicio y la Potencia y la Gloria por los siglos. y perdonará al culpable.19 ACTUALIDAD DE LOS PADRES DEL DESIERTO . una de las más feroces mordazas a manifestar su sonrisa. Es el Amor que ha perdonado a los que le crucificaban y cotidianamente nos perdona a no- sotros. «¿Por qué juzgas a tu hermano?» Mucho peor que los nacionalismos. No murmurará contra el pecador. no arrojará hiel contra su hermano. la murmuración. el pensar mal y el maldecir. ELIAS VOULGARAKIS . No hablará de la paja en el ojo del prójimo. «¿Por qué juzgas a tu hermano?» Mucho peor que las guerras inevitables. Y sin embargo. No calumniará al inocente. uno de los más rígidos lazos a su alegría lo constituyen la maledicencia.. la crítica. «¿Por qué juzgas a tu hermano?» Estamos todavía tan lejos de la grande y única revolución verdadera: la del corazón.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .remedio que llegar a esta conclusión: uno de los grandes frenos del avance pacífico del mundo. No escupirá contra lo que Tú has bendecido. «¿Por qué juzgas a tu hermano?» Mucho peor que el instinto de satisfacerse a sí mismo. porque no la verá. «¿Por qué juzgas a tu hermano?» Mucho peor que las diferencias sociales o raciales.. que ha callado ante las más infames acusaciones. Pero a este Amor ¿le amamos o no? ¿le conocemos o no? ¿le hemos entendido alguna vez? ¿le hemos creído alguna vez? ELIAS VOULGARAKIS . la benevolencia. que ha callado ante la petulante curiosidad de Pilato. ante la traición de Pedro. P. el Amor que adoramos el domingo en la Iglesia es el Amor que no ha juzgado.

ELIAS VOULGARAKIS . El desierto no fue solamente la universidad de los estudios teológicos. crece también el interés por los estudios ascéticos y monásticos. es una breve presentación de las sentencias de antiguos Padres sobre dos pecados muy similares entre sí y también muy di- fundidos: la maledicencia y la crítica. Si para muchos esta búsqueda es de tipo horizontal. en el misterio de la Palabra encarnada y. son elegidos por Dios para el desierto. Sinceramente hay que alegrarse y alabar a Dios al ver que en nuestros días. Antes de ponernos a la escucha devota. paralelamente al resurgimiento de los estudios de los Padres. fue una fuerza vital inmensa que empapó todo el mundo de entonces. Y este conocimiento. sin embargo. como estudiantes voluntariosos. como una endoscopia. a través de la oración.20 Por todo esto se alegra el creyente moderno y alaba al Señor cuando se da cuenta del despertar monástico y ascético. Muchos eligen o.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . justificar cada una de sus formas. Afirmar que el juicio es un acto útil y necesario para la sociedad contemporánea no significa. la mentira. adquirido al vivir en el desierto. Nuestra misma vida está orientada hacia el juicio y la crítica: en el ámbito artístico es indispensable la presencia de los críticos. son necesarias algunas explicaciones. Vivimos en una época en la que la crítica es una realidad cotidiana y aparece no sólo como algo útil. son algunos de sus síntomas clínicos. empieza de nuevo una búsqueda de la calidad de vida perdida. El dardo espiritual penetra de nuevo. sino incluso como necesario. y todas las relaciones interpersonales exigen juicio y atención. sería incapaz de testimoniar al mundo y de ayudar a la sociedad. puede hacernos comprender lo que nos ha de proporcionar este despertar.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . cualquier tipo de examen requiere un criterio de valoración. La consecuencia directa es que el juicio no es un acto . que han aprendido y sufrido las cosas divinas. En nuestra época. en los abismos de la conciencia. Este pequeño libro. la administración de la justicia se basa en el juicio. mejor dicho. sino también el laboratorio en el que miles de almas recibieron un sabio amaestramiento. después de siglos de desorientación antropológica. que se convirtió en el móvil de su vida.21 la calumnia. después de muchas e importantes publicaciones. de la sabiduría de los grandes Padres del Desierto. Hay que esperar ahora a que broten de dichas obras las riquezas que ayudarán al hombre a encontrar una calidad de vida sólo aparentemente perdida: ELIAS VOULGARAKIS . Privado de la crítica. La Patología del juicio es muy compleja: la meticulosidad. Se podría objetar que el argumento de este libro no es adecuado para la época en que vivimos o que la problemática que deriva de él puede desorientar al creyente y hacerle incapaz de comunicarse con el prójimo y privarle del amor hacia lo nuevo. no faltan algunos privilegiados que prefieren la vida celestial. Y estos síntomas pueden multiplicarse sin ninguna dificultad. el falso testimonio. la maledicencia.

consolad. de la misma manera no podemos llamar buen médico al que esconde el pecado. con el vómito. como ha ordenado el Señor. pero este derecho no atañe a su persona. ELIAS VOULGARAKIS . allí donde cada hermano se siente en comunión con su prójimo. del T. como buenos pedagogos a los que ricos señores encargan la educación de sus hijos. Sobre el mismo tema.) aconseja: «Aprended a ser dignos de la función de abad. Pero el análisis que hacen los Padres y se presenta en este libro no se refiere a las cosas de este mundo. y habrá de responder por ellos. y hablar de él no es algo que pueda desorientar al creyente. Por toda esta fatiga vuestra. castigad cuando haga falta. favoreciendo de esta forma el que el enfermo se muera».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . pues. Hágase todo esto para que no suceda que vuestra bondad o humildad sean causa de perdición en la relación entre el abad y los monjes en los monasterios. el párrafo conclusivo «Cuándo está permitido el juicio» (página 79). Y si el abad no enseña la voluntad de Dios. vence la enfermedad. sin embargo.se le reconoce entonces el derecho de expresar juicios y de tomar decisiones. sino a la verdadera vida del hombre.). no por ignorancia sino por propia voluntad. será mucho peor. a continuación. Si la maldad se silenciase. el castigo para ese superior». Véase. En el caso de que un monje lleve el peso de alguna responsabilidad -por ejemplo. o al que. entonces. a propósito de esto. la enfermedad no se curaría. se le pedirá entonces al abad la sangre de aquel hermano. He aquí lo que continúa diciendo Basilio el Grande: «Todo pecado se ha de declarar al abad: o por el mismo pecador o por el que haya visto cometer el pecado. cuando no se haya podido corregir al pecador. a su relación con Dios. o al que. en su obra titulada «Reglas Detalladas». donde reinaría enseguida la confusión más total. si la revestís: ordenad o aconsejad a las diaconías (*). que sea un abad. responde: «Como quiera que en el abad está puesta toda la confianza de los monjes. lo saca a la luz. con el hallazgo del origen del mal. según está escrito en la Biblia. cuidaos amorosamente de instruir a cada hermano en las buenas obras. se pre- (*) Los servicios (N. y. sino a su función. cuando sea provechoso. . Basilio el Grande (+ 330. Esta responsabilidad espiritual se extiende a toda la Iglesia.). hace que la cura sea eficaz. controlad cuando sea necesario. no importándole los pecados de los hermanos y destruyendo el orden que reina en la vida monástica. De la misma manera que no llamamos bueno al médico que deja el mal en el cuerpo. consideraos los humildes servidores de vuestros hermanos. Dios ha prometido una gran recompensa que no os será quitada jamás». aprox.regula la vida del convento. como los apóstoles.independiente de la psicología de la persona. Dentro de vosotros. Así pues. su deber es controlarlos. o si este hermano persevera en un pecado sin saber cómo corregirse. sino al que.22 gunta: «¿Es grande el pecado del abad que no controla los pecados de los monjes?». La responsabilidad espiritual -que admite también la crítica o la condena. el abad que si un hermano peca sin que el superior le haya informado jamás sobre la Ley de Dios. con dolores e incisiones. aprox. Macario el Egipcio (+ 300. Sepa.

Algunos pensamientos del gran jerarca. que están cercanos a Dios. que me ha permitido entrar en el «paraíso» de un inédito códice ascético del que está haciendo la edición crítica. y a mi amigo filólogo el profesor K. son condenados. se critican mutuamente y.25 INTRODUCCIÓN «Los hombres han cesado de llorar por sus propios pecados y se han apropiado del juicio que pertenece al Hijo de Dios. sin embargo. Como si estuviesen libres de pecado. cómo han sido ordenados sacerdotes. has de saber que no podrán escapar jamás de la atención del Señor». ayudaron con la oración y con su misma presencia a que miles de personas encontraran la vía justa. aprox. pero si no lo llegases a alcanzar. Y lo que es peor: no sólo no nos limitamos a hacernos daño a nosotros mismos. nos muestran que él mismo evitaba el juicio cuando éste no hacía falta: «Quiénes son los que se han reunido. Estas pocas citas bastan para demostrar cuánto pueden iluminar las enseñanzas de los Padres del Desierto al hombre contemporáneo y contribuir a una mejora de sus relaciones interpersonales. Pasko. pero se encuentra también en la misma situación del lector. Tú buscarás y aprenderás. ELIAS VOULGARAKIS . Quizás nos aliente en este difícil camino la convicción de que los Padres. La misma observación había sido hecha un siglo antes por Doroteo de Gaza (+ 570. sobre todo. sino que vamos más allá y. que ha tenido la bondad de leer el manuscrito para velar por el lenguaje. cuando estaban con vida. y humillamos a todos sin distinción. He aprendido a rezar y a no contar a otros las acciones de los hombres. criticamos cualquier cosa que oímos. cuando . Los hombres.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .23 Es también fundamental el consejo de Basilio el Grande. Así es como Máximo el Confesor (+ 662) juzgaba a su propia época.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por este motivo.): «Nosotros. el modo inadecuado con el que han sido propuestas. vemos o suponemos. confiados al obispo Patrófilo. que nos ayuda a distinguir el juicio que tiene como fin la responsabilidad espiritual del que sólo tiene como objetivo la satisfacción personal. El que ha recogido el material que aquí se ofrece. los miserables. sostendrán a todos aquellos que pidan su ayuda para la más hermosa lucha que el hombre puede sostener: la de recuperar la antigua belleza espiritual.ELIAS VOULGARAKIS . Kiriakidis. EL AUTOR ELIAS VOULGARAKIS . Esto no quita que poner en práctica estas enseñanzas sea difícil y requiera sufrimiento y perseverancia. y con mucha más razón ahora. son tan insensibles que ni siquiera se avergüenzan». asume su propia culpa y pide perdón. de qué vida precedente han llegado al poder. El cielo está estupefacto y la tierra irritada. La causa de esto es nuestra debilidad humana pero. es algo que no me corresponde a mi.24 Termino esta introducción dando gracias públicamente a mi colega el profesor P. principiante y aprendiz de las palabras de vida de los Padres.

encontramos a otro hermano. creer que el pecado es realmente la causa del mal lleva a desinteresarse de lo que hacen los demás y a no pensar en poderse excusar. con nuestra forma de actuar. pero sería superfluo. Sin embargo. en este tratado. 15). para mirar su desnudez” (Hab 2. El que daña su alma se convierte en cómplice del demonio». ELIAS VOULGARAKIS . para contarlas después».28 LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA ELIAS VOULGARAKIS . Quien se comportase de ese modo vería el pecado como algo positivo y no como algo nocivo. De forma que. QUE SON LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA No pretendemos enumerar todos los posibles significados de estas dos palabras. Por otra parte.29 1. No tememos a Aquél que dijo: “¡Ay del que da a beber a sus veci- nos. ya que el pecado de los otros no ha de ser excusa para nuestros errores. sino que seguimos las obras ELIAS VOULGARAKIS . ¿Es que acaso el demonio tiene otro objetivo que no sea el hacer el mal y perturbar? Igualmente nosotros. Aún se podrían citar muchos otros reproches de los antiguos Padres hacia los hombres de cada época. hacemos mal a los otros. nos apresuramos a ponerle al corriente de esto y aquello. a la lengua clásica para buscar la etimología de ambos . Es interesante la observación de Juan Clímaco (+ 649): «He visto a algunos caer en pecados que no se descubrirán jamás.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Por ello no recurriremos.26 del diablo sin ninguna preocupación. además de a nosotros mismos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . La única cosa que se convierte en importante es cómo librarse del pecado. Todos sabemos que la crítica es una hierba mala que continuamente crece con vigor en el campo de nuestra alma. sino también para la de nuestro prójimo. de inmiscuirse entre los que han errado en cosas pequeñas. no sólo para condena nuestra. nos convertimos en cómplices del diablo. porque metemos el pecado en su corazón.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . añadiendo veneno hasta embriagarlos. Pero tienen la desfachatez. no puede servirnos de consolación. el hecho de que tantos hombres antes de nosotros hayan caído en el error de la maledicencia. con una valoración aparente de sí mismos.

todas las veces que uno hable del otro. Por eso se tratarán conjuntamente y se usarán a menudo como sinónimas. ¿cometo maledicencia en mi mente. tras explicar cuándo está permitido manifestar el pecado del hermano. en sus Reglas Breves. sino sólo mencionándolo. con el fin de difamarlo 0 burlarse de él. Actuando así se le condena como si realmente fuese culpable».31 ción con la acción del hermano sino con respecto a su persona. no es maledicencia y sucede para que el mal no aumente más. Saba (+ 620) repite las mismas palabras: «En ausencia del hermano ELIAS VOULGARAKIS . escribe entre otras cosas: «La maledicencia es fruto del odio. La maledicencia es falso amor. o a nosotros mismos. se ha ofendido por algo. aunque digamos la verdad. y. incluso cuando sea verdad lo que afirma». que uno ha mentido. sin embargo. suciedad y un peso para el corazón». Esta distinción es importante. pero no debemos olvidar que la maledicencia y la crítica se consideran pecados aunque se diferencien en base al objeto al que se refieran. Un día preguntaron al gran Padre espiritual Barnasufio (+ 540): «Si veo a alguien cometiendo algún acto y se lo cuento a los demás sin criticar. La maledicencia es decir.30 no se debe hablar mal de él para difamarlo. Doroteo de Gaza afirma: «Una cosa es decir que uno ha hecho mal algo y otra cosa es criticar. movidos por motivos impuros. Basilio el Grande. Si lo haces sin ninguna pasión. desaparición de la pureza. padre?» Y Barnasufio respondió: «Si lo que te ha movido a hablar ha sido la animosidad. la antipatía o la pasión. se produce cuando manifestamos a otros. Se examinarán únicamente los textos ascéticos sobre la maledicencia y la crítica. responde a la pregunta: «¿Qué es la maledicencia?». es como una sutil enfermedad que vegeta como una gran sanguijuela en el cuerpo del amor. Incluso este esfuerzo no se llevará a cabo a nivel científico. comunicamos a otros los errores del hermano. por ejemplo. Esto sería maledicencia».términos y tampoco se seguirá la evolución a través de los textos cristianos que van del Nuevo Testamento a los antiguos escritores eclesiásticos y los Padres de la Iglesia. La crítica. En pocas palabras. La maledicencia se da cuando. sus pecados.» Juan Clímaco. cae en el pecado de maledicencia. La crítica es afirmar que dicha persona es mentirosa. se ha prostituido o algo parecido. entonces es maledicencia. no en rela- ELIAS VOULGARAKIS . afirma: «Con exclusión de estos casos. En estos casos se critica la disposición íntima de su alma y se juzga el comportamiento y la vida del prójimo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . El Beato Antioco del Monasterio de S.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . un juicio de condenación. irascible o inmoral. dado que la finalidad de este libro es otra. es hablar mal de una persona revelando. . con mala intención. independientemente del hecho de que el contenido de las palabras sea verdadero o falso. en una obra dedicada totalmente a la maledicencia.

Otro ejemplo de maledicencia es el que tiene como motivo el amor. Para defenderse. Les he contestado que es mejor dejar de amar de ese modo. el Beato Marco el Eremita (+ 430. encubriendo inadvertidamente un hastío hacia él y mezclando acusaciones inconscientes a tus palabras». ¿Dónde está tu justicia.) afirma: «Sucede a menudo que la crítica al hermano esconde la envidia enmascarada con el elogio». se dirigió al Abad Antonio. El Beato Talasio (siglo VII. Algo parecido afirma también Isaac el Sirio (siglo VII): «¿Por qué sientes odio. aprox. sin que aparentemente tengan esta intención. si no sientes amor? En lugar de perseguirle.34 Máximo el Confesor va más adelante y dice al que une el elogio con la crítica. sufre de vanidad y envidia: con los elogios se esfuerza por esconder la envidia y con la crítica se descubre a sí mismo». Otro tipo de maledicencia puede nacer de la corrección del que se ha equivocado. el indirecto. para que no parezca mendaz el salmo que dice: «Haré perecer al que calumnia en secreto a su prójimo» (Sal 101. que rece más bien en secreto y no critique a nadie. Empezaremos por el segundo tipo de crítica. Entre las Sentencias de los Padres del Desierto se encuentra el siguiente ejemplo: «En un cenobio. que no saben que la maledicencia y la crítica son contrarias a las enseñanzas del Evangelio. hacia el pecador? Esto no es honesto como tú crees. De esa forma su amor será agradable al Señor». esos malvados me han respondido que lo habían hecho impulsados por el amor y la preocupación hacia alguien. Juan Clímaco dice: «He oído calumniar a algunos y los he reprendido. Al actuar así ofenden al prójimo. estate atento a no falsear tus alabanzas. cuyo ejemplo típico es la unión del elogio y la crítica. oh hombre. le reprendieron con el propósito de corregirle.). Tal comportamiento no ha sido aceptado jamás por los Padres. 5). Sus hermanos. aprox. porque no han creído que un acto hecho con mala intención pudiese llevar a un buen resultado.35 .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . sostiene: «El que elogia a su prójimo y lo critica al mismo tiempo. ELIAS VOULGARAKIS . mientras que las segundas son propias de los hombres de mundo y de los cristianos. aún de forma inconsciente: «Cuando alabes habitualmente a un hermano delante de otros. Las primeras son típicas de personas ignorantes y desconocedoras del mal producido. utilizando ELIAS VOULGARAKIS . FORMAS DE MALEDICENCIA Y CRITICA Hay distintas formas de criticar o censurar: algunas inmediatas y evidentes. aunque parte de otro punto de vista. llegados más tarde. afligido. 2. Por el contrario.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . otras indirectas y difícilmente observables. El que dice que ama. ¿por qué no has llorado por él?». con mayor claridad. Y. un hermano fue acusado de prostitución y. han enseñado que dicha táctica sólo puede hacer mal».

dijo la siguiente parábola: «Una vez vi. infectan nuestra resistencia a sus tentaciones. El Abad Pafnuzio de Kefalá. cuando no obtienen lo que quieren. Algunos. a un hombre metido en el fango hasta las rodillas. la envidia es. que. Has de saber que la maledicencia es la señal de los que guardan rencor y de los que sufren por celos: con alegría acusan y critican las enseñanzas o acciones del prójimo». impulsados por la envidia que otros les han infundido. Doroteo de Gaza dice: «No somos auténticos virtuosos si tenemos la pretensión de que nuestro prójimo nos imite. Le inducimos a hacer o le acusamos de no hacer una determinada acción. se esfuerzan en encontrar pretextos para criticar a los que son primeros en la virtud». Al hacer esto. ¡Debemos acusarnos a nosotros mismos y no a los demás!». le hundieron hasta el cuello». Y también: «Evita. pero el monje seguía diciendo que era inocente. que permanecieron ignorados a pesar de su devoción. . la que se considera como principal. La excesiva valoración de uno mismo se presenta de dos formas: en la mentalidad farisaica o en la pretensión de que los otros sigan al que está adelantado en la virtud. Caritone el Confesor dice con respecto a la primera actitud: «El móvil se justifica por sí mismo». POR QUE SOMOS IMPULSADOS A LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA Se ha visto que hay varias formas de maledicencia y crítica porque varios son sus móviles. con todas tus fuerzas. porque el juicio nace de un alma llena de desprecio.mil observaciones.37 3. la ELIAS VOULGARAKIS . que estaba presente en aquel momento.38 costumbre de contar chismes y la tendencia a sobreestimarse a sí mismo. Con respecto a la segunda forma de sobreestimarse. juzgar a tu hermano.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . está la del Beato Nilo de Ancira (+ final del siglo IV). debida a Juan Clímaco. porque se presenta como un santo para autojustificarse». según dicen los Padres. buscan la fama a través de la maldad e. es imposible de reconocer a primera vista. que volvió a su monasterio».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . El Abad Antonio elogió a Pafnuzio y los otros padres entendieron su error y pidieron perdón al monje que había sido calumniado. ELIAS VOULGARAKIS . otras causas de maledicencia son: la superficialidad. Entre éstos. que dice: «Algunos. Además de la envidia y el odio. El que critica se comporta como un fariseo. las habladurías. que corrieron para ayudarle. «Los demonios intentan por todos los medios hacernos pecar y. desde la orilla de un río. Junto a esta observación. en vez de desear para nosotros el cumplimiento de los mandamientos. nos impulsan a criticar a los que se equivocan. a menudo.

en la otra estaban Abbá Moisés y los ángeles de Dios. «Abbá Antonio evitaba la compañía de los demás hermanos y prefería la soledad y el silencio. que está en la base del juicio de los seglares hacia los monjes. sino también en la intención del que juzga. y sintió la necesidad de hacer algún comentario. la imposibilidad de valorar objetivamente las situaciones de los demás. era.40 en sí misma la impronta del mal o del bien. con independencia de los móviles que conducen a ellas. se podría controlar el pecado o la virtud y juzgar la moralidad del prójimo en base a su comportamiento.39 4. Y cuando se habla de intención no se debe pensar sólo en la de aquel que es juzgado. Un contemporáneo suyo. radica en la idea de que el ejercicio espiritual cambia no sólo el carácter de la persona. La primera causa de maledicencia parte de la concepción. explícame por qué el primero se aleja del mundo por Tu nombre y el segundo abraza al mundo en Tu nombre!» Y he aquí que aparecieron dos naves inmensas sobre el río: en una Abbá Antonio y el Espíritu de Dios navegaban tranquilos. no está permitido juzgar en base a las apariencias. en otras palabras. la ignorancia del pensamiento de Dios) se pueden reducir a cuatro raíces profundas del mal: dos de naturaleza gnóstica y dos de carácter moral. Según la enseñanza de los Padres. Abbá Moisés. Todas las causas de la maledicencia (la parcialidad y la pseudo seguridad del juicio humano. porque las vías de la perfección son múltiples y diversas. cordial y hospitalario. Dos ascetas pueden comportarse de forma totalmente diferente ante un mismo acontecimiento y seguir ambos la vía justa. significa encontrar el motivo profundo del pecado en el hombre. de que toda acción lleva ELIAS VOULGARAKIS .ELIAS VOULGARAKIS . Una vez. Las primeras aluden. Sobre este tema se expresa también Doroteo de Gaza: «Me acuerdo de que oí este relato: una nave con . sino también su naturaleza. que es el fundamento de la moralidad. Entonces uno de los Padres.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Si fuese así. al oírlo. La cuarta causa de maledicencia. por el contrario. por más que su profundo y común criterio se resuma en el dicho «por Dios». que le nutrían de miel». típicamente gnóstica. un monje que había visitado a los dos se asombró de su comportamiento tan distinto. mientras que las otras se refieren al sentimiento que impulsa al hombre a pecar. porque no tiene en cuenta la intención.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . a la concepción personal del pecado. LAS CAUSAS DE LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA Buscar las causas de la maledicencia y la crítica. pero dicha concepción no es en absoluto cristiana (a pesar de que los cristianos estén convencidos de ello desde hace mucho tiempo). oró a Dios diciendo: «¡Señor.

el demonio hará su propia criatura: ¿qué otra cosa le podría enseñar un hombre de mundo. salvo perder su alma? Así como una se ha encontrado en las manos de Dios. En efecto.ELIAS VOULGARAKIS . En este punto es necesario advertir al lector que. este gran obispo escribe en dicha obra: «La crítica a una persona depende de la intención con la que se comete el pecado y del modo como lo ha hecho. los segundos son castigados duramente. sin embargo. embebida en los ejemplos de los monjes y santificada por el perfume de los santos mandamientos divinos. donde se recogen varios escritos auténticos de Basilio el Grande o atribuidos a él. podría tener la impresión de que el Padre dice sobre este asunto todo lo contrario de lo que se ha afirmado en el párrafo citado. Hay algunos que pecan porque desde la infancia han sido educados de forma errada. Pero no se trata de una contradicción. que la culpa tiene idéntico valor para ambas? La primera ha crecido con la mirada puesta en el Juicio Universal y en el Reino de Dios. también la otra se ha encontrado en las del diablo. Simeón Metafrasto dice las mismas cosas en un aforisma dedicado al pecado. leyendo las Reglas Breves de Basilio el Grande. ¡He aquí qué misteriosos son los designios de Dios! La mujer piadosa educará a aquella joven en el temor de Dios y en la práctica de las buenas obras. la infeliz. que tocó en suerte al hombre de teatro.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . porque desde hacia tiempo deseaba adquirir una muchacha para educarla. sino de una profundización ulterior del mismo problema. se afirma: «Los pecados de los hombres o bien son involuntarios o bien provienen de una inten- ELIAS VOULGARAKIS . pues han nacido de padres injustos y crecido entre obscenidades y acciones perver- sas. No obstante. que si la educaba en base a sus propios principios no aprendería la maldad de este mundo. otros han frecuentado los Padres espirituales y han practicado el ayuno y educado su propia alma. ¿Cómo se puede pretender de las dos un comportamiento idéntico?». En la obra. porque han sido educados con modestia o con buenos consejos de sus padres o justas enseñanzas de sus maestros. la segunda. La segunda.42 ción malvada. Pensaba. Subió a la embarcación y adquirió una de las dos muchachas cautivas que había. quizás. en cambio. ¿Cómo se puede pretender que Dios exija lo mismo de ambas? ¿Acaso sería posible? Supongamos que caen las dos en el pecado de la prostitución o en otro pecado moral: ¿podremos decir. Finalmente. Los primeros son juzgados con tolerancia. si uno de estos es arrastrado por el pecado ¿no es quizás justo castigar duramente a dicho culpable? El primero será acusado de no haber utilizado justamente las ocasiones salvíficas que Dios ha sembrado en la mente de los hombres. en efecto. jamás ha oído hablar de la bondad: por el contrario.41 cautivos a bordo hizo escala en una ciudad. el segundo será culpado de haber traicionado la ayuda recibida y de haber caído en una vida disoluta a causa de su negligencia». fue comprada por un cómico. ¿Es acaso el .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . De la segunda criatura. Vivía en ésta una mujer piadosa que se alegró al tener noticia de la llegada de la nave. han tenido muchas ocasiones de progresar en la virtud. Otros. ha crecido entre obscenidades y fechorías.

puede decir que ha trabajado más que todos los otros apóstoles: «Por la gracia de Dios soy lo que soy. o bien rechaza Su exis- tencia y. sino la gracia de Dios que está conmigo» (I Cor 15. en lugar de alabar a Dios por no estar en su situación. Pero no yo. por la mala educación recibida. A propósito de las buenas acciones pensamos en lo que dice el Señor: «De igual modo vosotros. en estrecha relación con la primera.43 importancia ni a sí mismo ni a Dios y. nos sentimos orgullosos de nuestras virtudes? El motivo es evidente: en el primer caso afirmamos que el accidente ha sido verdaderamente nocivo. tratemos de ayudarle y demos gracias a Dios de no estar en su lugar. tanto es así que se llega a la paradoja de que el creyente mira al pecado con simpatía y al pecador con celos. lo ha hecho por eventualidad y sin quererlo. Este texto se diferencia de los precedentes en dos puntos: el hombre creyente peca parcialmente si es arrastrado por el mal. cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado. se daña a sí mismo por sus intenciones malvadas». nos llenamos de ira y sentimos satisfacción? ¿Por qué. A pesar de los progresos espirituales.44 vida.pecado de un hombre piadoso idéntico al de un hombre indiferente? La diferencia entre ambos es enorme. Si ha caído. es la visión «jurídica» de la moral cristiana. como son el desprecio a Dios y el no creer en El. sino que lucha por dar gracias a Dios. que afirma que es el primero de los pecadores. es natural que experimentemos pena por él. en lugar de ayudarle. . le acusamos y. y por eso peca. supongamos que un conocido nuestro está gravemente enfermo o ha sufrido un accidente. no da ELIAS VOULGARAKIS . El hombre piadoso. en el segundo caso. precisamente por serlo. Precisamente él. aunque se crea lo contrario. en cambio. cuesta trabajo comprender las palabras que San Pablo dice de sí mismo: «Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores. Para analizar el problema más a fondo. no estamos seguros del todo del daño producido por el pecado y nos comportamos como personas celosas. es culpable de grandes faltas. en lugar de llorar. sin embargo. ¿Por qué mostramos un comportamiento totalmente distinto cuando el mismo conocido se cubre de una mancha moral? ¿Por qué. decid: Somos siervos inútiles. 15). 10).¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . El indiferente. Si no somos malvados.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . no sólo experimenta angustia. Antes bien. y la gracia de Dios no ha sido estéril en mí. y el primero de ellos soy yo» (I Tim 1. hemos hecho lo que debíamos hacer» (Luc 17. al no ver ninguna diferencia entre el pecado y el esfuerzo de hacer el bien. De tal modo que o desprecia a Dios. Esta crea la idea de que la enseñanza cristiana es algo que viene impuesto por Dios como modelo de comportamiento y no como sentido profundo de la ELIAS VOULGARAKIS . he trabajado más que todos ellos. La segunda causa de maledicencia. 10). y el ateo se condena por su responsabilidad personal y no. como anteriormente. El pecado se ve entonces como violación y no como daño personal.

La cuarta causa de maledicencia radica en la falsa convicción de que el ejercicio ascético cambia no sólo el carácter de los monjes. de modo que todo pecado. Sobre este tema. y se lamentan de sí mismos porque le habían elogiado en el pasado. No piensan que también ellos. Ellos no consideran a los ascetas como hombres que sufren por sus propios males y que los superan con la fuerza del alma.) afirma que es odioso «considerarse a sí mismos algo o afirmar ser mejores que otros en la virtud». para las dos primeras de las tres categorías de creyentes -los esclavos. Sin la humildad. como parten de una posición falsa. escribe: «Si el hombre. Es un móvil egoísta porque separa al hombre de su semejante y le pone fuera de la sociedad en base al concepto de que el hombre es autónomo y puede existir y vivir sin la gracia de Dios. sino que creen que se han librado de todos los males que son propios de la naturaleza de sus cuerpos. ya mencionados. Creen que éstos. así también los hombres. sino también su naturaleza. todos los días.45 del hombre con Dios engendra la separación con sus semejantes. Por tanto. apenas ven a un hombre espiritual salirse de la vía justa. incluso. para los que se inician en la vida cristiana. Entre los móviles de la maledicencia y la crítica. antes que nada. apenas ven caer a un asceta virtuoso se mofan de él y le lanzan las flechas de sus palabras.48 . está también el dicho farisaico «justifícate a ti mismo». un escritor anónimo dice: «Debéis estar muy atentos en vuestras relaciones con los hombres del mundo. son heridos por las flechas de mal». que le sigue. puesto que han cambiado su forma de vivir. según los Padres. produce una mutación natural en los monjes. no podrá luchar. aprox. se transforman de admiradores fanáticos en acusadores implacables. Estas causas de maledicencia y de crítica valen. Así como la caída de un atleta ELIAS VOULGARAKIS . la pretensión de vivir solos en la virtud? Abbá Ammón (+ 396. los súbditos y los hijos. Sobre el mismo tema. ELIAS VOULGARAKIS . desprecia la gracia de Dios y desprecia al mismo tiempo también a su prójimo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . no se humilla. afirmando que ha trabajado más que él». su misma naturaleza. aprox.). Porque ellos no tienen experiencia del ejercicio ascético y se equivocan en el modo de criticar a los monjes.presentes en la subdivisión de los Padres.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . La tercera causa hay que buscarla. es decir. ¿Qué otra cosa sería. en el orgullo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . sino ruptura con Dios. Evagrio Póntico (+ 345. El pecado original se repite: la ruptura de la relación ELIAS VOULGARAKIS . cuya influencia sobre la espiritualidad monástica es notable. sobre todo. incluso el más pequeño.46 arrastra a su adversario. han cambiado no sólo sus reglas sino.

el Beato Simeón el Nuevo Teólogo (+ 949) reprende a un monje de nombre Arsenio porque criticaba a un hermano que estaba comiendo.). quiso enseñarle que hay que mirarse solamente a sí mismo y que nada de lo que se come puede ensuciar el alma si ésta está limpia. Los motivos de la prohibición Las prohibiciones se refieren a temas muy dispares. ¿por qué no te miras a ti mismo y comes con humildad.50 amor. puede dar la impresión de que hemos sido injustos con el argumento. Acerca del ayuno. Con el mismo espíritu. Quiso además demostrar a sus comensales el vértice de la humildad y dar a conocer que hay todavía hijos de Dios obedientes y verdaderos instrumentos de virtud. un monje de nombre Arsenio. dándose cuenta de ello. pichones o perdices? ¿No has oído que Cristo dice: No es lo que . haciendo así fatigar a tu cerebro? ¿De verdad crees que le superas en devoción porque sólo comes verduras y semillas y no águilas.49 1. Mientras el enfermo estaba comiendo. En la Vida de este Beato. A. se lee: «Una vez el Beato fue visitado por algunos amigos. narrada por Nicetas Stethatos (+ 1090. aprox. pendiente sólo de tu plato.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . sentado a la misma mesa. Por eso. II LOS PADRES COMBATEN LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA ELIAS VOULGARAKIS . es necesario explicar que en este capítulo examinaremos sólo las opiniones de los Padres que tratan directamente el asunto. Se dirigió a Arsenio y le dijo: «Hermano. Evagrio Póntico recomienda a una monja: «Si tu hermana come. LOS PADRES PROHIBEN LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA Dedicar un capítulo entero a este tema. ordenó que cociesen algunos para que comiese el que tenía necesidad.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . en vez de observar al que come carne porque está enfermo. le miraba severamente. Simeón. Uno de ellos tenía una enfermedad que le obligaba a comer carne de pequeños pichones. El Beato. No te vanaglories de tu continencia». no la desprecies. cuando ya todo el libro contiene el pensamiento de los Padres del Desierto contra la maledicencia y la crítica. sin pretender agotarlo. lleno de ELIAS VOULGARAKIS .

Mira al cojo como miras al hombre que camina bien. que no critique al que come. entonces todo tu esfuerzo será vano». Anastasio el Sinaíta (+ finales del siglo VII) escribe: «Si te cuentan acciones ilícitas de un sacerdote. Y sabe que has pecado más con el pensamiento que si hubieses comido la carne». ni que la gracia divina no pueda alcanzarle . la envidia. se arrepintió y comió con lágrimas en los ojos.«Un padre espiritual dijo que el que vive con sensatez no debe criticar a las prostitutas porque.«Simeón obligó a Arsenio a comer los pichones como signo de compunción. Si ves a un ciego. sino lo que sale de él. sino también cuando una persona se jacta de sus propias acciones. pero te has olvidado del que dijo: El que no coma.51 Otro ejemplo de prohibición es el que hacía Abbá Isaías (+ 488). no abras la boca para criticar. . también dijo no critiques». ELIAS VOULGARAKIS . el asesinato. «Cuando Simeón comprobó la humildad y obediencia de Arsenio. Si no encuentras descanso. el adulterio y la codicia? ¿No eres un ser racional. ni mirar al prójimo con aversión.. Mantén tu lengua inmóvil y no reprendas: sería la muerte». Macario el Egipcio afirma: «Los cristianos han de luchar para no criticar a nadie: ni a la prostituta que pasa delante de ellos ni a los pecadores y ni siquiera a ELIAS VOULGARAKIS . Abbá Isaías recomienda: «Si vas a un lugar para estar solo o con otros que ya están allí y ves acciones impropias de un monje. «A continuación» -continúa el relato. y considera al paralítico lo mismo que al que está en perfecta forma. ni que sea indigno. es decir. Pero si dices que los otros viven con negligencia. No pienses que es un pecador porque continúe celebrando los Santos Misterios. quebranta la Ley de la misma forma que ellas.entra por la boca lo que hace daño al hombre. has criticado imprudentemente al que comía y has tenido pena de animales muertos. consciente de que la obediencia es superior al ayuno. le ordenó que no tragase la carne que estaba todavía masticando. Por eso te digo que comas tú también de esos pichones.52 los que se han desviado del buen camino. que recomendaba no criticar a los demás. está escrito en los «Relatos de los ancianos»:. el que dijo no te prostituyas.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . si ves a un manco. vete a otro lugar. capaz de pensar con juicio? A pesar de todo. se vanagloria de sus virtudes personales y acusa a los hermanos de pereza y negligencia». considérale sano. Algo parecido es lo que afirma Niceta Stethatos: «El alma está sucia no sólo cuando está llena de pensamientos impuros y de pasiones. entonces Dios aceptará tus acciones. tú no critiques. Al contrario.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Más ampliamente. ni hacer distinción de personas.. La prohibición de cualquier maledicencia contra un sacerdote es tajante.» Con respecto a la prostitución. y el monje. Para que este comportamiento sea natural y constante. ni siquiera a los negligentes: «Si vives con humildad y te consideras indigno de todo. sino que la escupiese». si no. el cristiano no debe despreciar a nadie. Tener pureza de espíritu es ver a los pecadores y enfermos y sentir por ellos simpatía y misericordia». han de ver a todos con una disposición benévola y con mirada limpia. En efecto. como si no estuviese privado de habilidad. el vicio.

Participa de las desgracias ajenas. porque sería maledicencia hasta si dices la verdad». a evitar la maledicencia incluso en relación con los más grandes pecadores: «Criticar y censurar no es asunto nuestro sino de Dios.53 dir. procede taparlos y aconsejar y mostrar nuestra simpatía a los que yerran». estar enfermo con los enfermos y de luto con los pecadores. que es el único que conoce las almas y las debilidades de nuestra naturaleza. Cuando un monje preguntó a Abbá Pimen (+ 450. si no puedes cargarte con sus pecados para recibir en su lugar la vergüenza y el castigo. Del mismo modo que no se debe calumniar tampoco hay que criticar. De esta forma se ayuda al hermano y también se ayuda a los otros.55 2. La misericordia de Dios no podrá olvidar al que actúe de esta forma. por último. Los Padres nos piden que tapemos los pecados ajenos Evitar la maledicencia y la crítica también significa perdonar los pecados del prójimo. incluso si se dice la verdad. Saba exhorta.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . aprox. pero permanece con el cuerpo alejado de todos. la primera es: «Alégrate con los que se alegran y llora con los que lloran.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . De esa forma él recibirá ánimo y tú obtendrás la misericordia divina». llegar a ser amigo de todos los hombres. Y Nilo de Ancira afirma: «Es justo no revelar los pecados de nuestros hermanos y. siempre que se pueda. aunque fuese la persona más malvada. Este es el signo de la pureza. al salvarles del posible peligro de caer en el pecado de maledicencia. EL EJEMPLO DE LOS PADRES . el santo Padre le respondió: «Cada vez que tapamos el pecado del hermano.) si era necesario esconder el pecado del hermano. ELIAS VOULGARAKIS . Dios tapa el nuestro». Además de no criticar al hermano que ha caído en el error hay que impe- ELIAS VOULGARAKIS . no quedarse a solas con los propios sentimientos. ¿Quién puede gloriarse de tener un alma pura? ¿Quién puede decir que está limpio de pecado? Así pues. Antíoco del Monasterio de S. Dos máximas de Isaac el Sirio sobre el mismo tema. alegrarse con los que se arrepienten. que los demás se den cuenta del pecado. en cuanto sea posible. B. La segunda máxima dice: «Tapa al que ha pecado. al menos sé paciente y no le desprecies». Extiende tu túnica sobre el que ha pecado y. No controles ni acuses a nadie por su comportamiento. el Gran juez. no debemos condenar apresuradamente al que cae en el pecado o al que llega a la perfidia extrema». El mismo Antíoco nos enseña: «No debes decir la más mínima cosa contra tu hermano ausente con intención de censurarlo.

hace una distinción entre el justo y el per- ELIAS VOULGARAKIS .» Macario el Egipcio va más allá: «Con el signo de la Cruz. sino que quiere amar también a griegos y hebreos». Se lee también casi lo mismo en sus «Capítulos prácticos»: «El que se ha acercado a la quietud (la vida carente de pasiones) ve de una forma justa todo lo que atañe a Dios y a la naturaleza de los seres vivientes. Cuando esto ocurre es porque Dios le ha visitado y le ha dado la vida bendita.56 fecto: «Los justos no maldicen a ninguno y ni siquiera desprecian.57 Muchos son los testimonios sacados de los relatos de las vidas de los Padres del Desierto. El hombre espiritual mira a los demás con ojos puros y no se alegra únicamente de todo el mundo. Niceta Stethatos observa: «Cuando uno se esfuerza por aplicar los mandamientos. El que ama la tranquilidad y la bondad no ve la paja en el ojo ajeno . que es el fruto de la humildad. tiene como trono la quietud y como objetivo final la Santa Trinidad: Dios.A. tanto más consigue pasar de la belleza de las criaturas al Creador y recibir la luz del Espíritu. Ve a todos santos y puros y puede pensar rectamente tanto de las cosas divinas como de las humanas». Los Padres no criticaban ni censuraban La primera y más válida razón contra la maledicencia y la crítica es el ejemplo de los Padres. se cuenta: «Una vez Abbá Pimen fue visitado por algunos monjes que le preguntaron: ¿Podemos zarandear a nuestros hermanos cuando se adormilan durante las celebraciones . de forma que el alma. se parece a un niño y no critica ni al griego ni al hebreo ni al pecador ni al mundano. Como siente amor por todos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Análogos son los pensamientos de Evagrio Póntico que. llena de alegría. de dormir y de todas las necesidades naturales. además.. Del Beato Pimen. no distingue entre el piadoso y el impío. Es entonces como si dejase el peso del cuerpo y se olvidase de comer. La felicidad. He aquí algunas de sus sentencias y algún testimonio de sus vidas. El que conquista esta ciudad fuerte no puede ser detenido por las cadenas de los sentidos. Y también: «Los justos distinguen entre buenos y malos y se entristecen por los segundos. siente de repente una inmensa alegría que está por encima de toda lógica. la gracia obra del siguiente modo: da paz a todos los miembros del cuerpo y al corazón. piensa siempre que son mejores que él. los perfectos los consideran superiores a ellos mismos». Isaac el Sirio dice: «El hombre que vive en tranquilidad y afabilidad no quiere criticar a nadie y sólo mira sus propios pecados en cada momento de su vida.. no ve las seducciones dé la vida. «Cuanto más puro es. Sobre este mismo tema. ELIAS VOULGARAKIS . Los perfectos estiman y bendicen a todos los hombres». que entró a la vida monástica a los quince años de edad.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Del mismo modo que Dios hace llover y salir el sol sobre buenos y malos y sobre justos e injustos. así también extiende El sus rayos de amor para todos y lo único que le angustia es la imposibilidad de ayudar a todos como querría».

Una vez hubo oído lo que le contó. hasta el punto de que se hicieron sangre en la cabeza. hasta ahora. Este. al oír la invitación la consideró como voluntad de Dios y fue donde el Abbá Pimen. le dijo: «Había una vez dos hombres y ambos tenían un muerto al que ELIAS VOULGARAKIS . Con aspecto afligido y llevando las túnicas de los monjes se dirigió al Abbá Pimen para con- ELIAS VOULGARAKIS . algunos le preguntaron: «Si vemos pecar a un hermano ¿podemos hacérselo notar? El Abbá respondió: Cuando veo pecar a algún hermano. le rogaron que fuese con ellos donde el Abbá. Un día. al encontrarle llorando desesperado. el Abbá le acogió con gran bondad y le invitó a comer con él.iban a la ciudad.59 . el Beato los vio. Cuando le trajeron. durante la reunión ordinaria. todavía advierto en mí al hombre viejo” El Abbá respondió: “Tú también eres como esos monjes.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . diciéndole que el Abbá Pimen era quien le buscaba. cosa que cumplió diligentemente. frecuentaban los baños públicos y no respetaban sus principios espirituales. En otra ocasión. Al tener en ti la vieja naturaleza no te has librado del pecado”. para que viniese lo más pronto posible. informado de todo lo sucedido. Mandó también que un discípulo fuese donde el eremita que había sugerido la expulsión del monje pecador. Aunque este eremita no había salido de su celda durante muchos años. cuando he visto que un hermano se dormía he puesto su cabeza sobre mis rodillas y le he hecho reposar».santas? El Abbá respondió: Yo. el gran asceta le preguntó: “Dime. el monje que había juzgado se llenó de desesperación. Un último episodio de la vida de Abbá Pimen es el siguiente: «Un monje pecó gravemente y un hermano contó su error a un eremita que vivía por allí y que nunca había salido de su celda. De Abbá Pimen se cuenta también lo siguiente: «El presbítero de un monasterio de Pilusín supo que algunos monjes -unos once. descendieron a la fosa y. pero no dijo nada. Pasó también por allí Abbá Anub. El tercer episodio que se cuenta del Beato Pimen es el siguiente: «Una vez. El infeliz se opuso y gritaba que iba a morir pronto a causa del pecado cometido. Sin embargo. El eremita le aconsejó que expulsara al monje pecador.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . El presbítero volvió al monasterio y reunió nuevamente a los monjes: les pidió perdón. Algunos monjes que pasaban por allí a visitar al Abbá Pimen le oyeron. El Padre respondió: Son hermanos: se reconciliarán enseguida. Anub le volvió a preguntar: ¿Cómo puedes saber eso? ¿No has visto lo que han hecho y dices que se reconciliarán? Abbá Pimen respondió: Entonces es mejor que pienses que yo no estaba presente». Pero se llenó enseguida de remordimientos. les devolvió las túnicas y les dejó irse». al verle. Paisio se peleó con un hermano. vio lo que había sucedido y preguntó a Pimen la razón de su indiferencia. pidió a los monjes que volviesen a la fosa y convenciesen al monje para que saliera. ¿acaso no ha quedado en ti algo del hombre viejo que no hayas arrojado aún?” El presbítero tuvo que admitir: “Sí. lloró y se metía en una fosa profunda. El Abbá. sigo adelante y no digo nada». les quitó las túnicas monásticas.58 tarle lo ocurrido.

Abbá Macario.» He aquí otra anécdota. tú estás arriba. lo cercana que está la muerte? ¿Qué queréis que haga?” Impresionados por estas santas palabras. ¿quién soy yo para reprenderles?”. y yo en la tierra”. se puso a rezar y li- bró al poseído del demonio. se hizo llamar a Abbá Moisés. le presentaron una muchacha soltera que estaba embarazada. fue acogido con la alegría de siempre y Dios. y no tenga nada para el funeral”. Si el sacerdote es un pecador. El Abbá le respondió: “Hijo mío. para molestar al asceta.» Se cuenta del Abbá Juan el Persa: «Vino una vez un muchacho endemoniado a un monasterio de Egipto. como él mismo contó después. ¿qué vengo a hacer aquí a criticar los pecados ajenos?” Los hermanos. ELIAS VOULGARAKIS . y muy instructiva. viendo la bondad del Abbá. Yo. dirigiéndose a Abbá Macario. Elegido obispo. soy más pecador que él”. mañana yo”. al ver a un hermano pecar con el muchacho. dejaron marchar a la muchacha. El Abbá respondió: “¿No sois capaces de ver. En el momento en que el sacerdote se acercó al altar. Dios le perdonará. se acordó de lo que había hecho y dijo: “Pimen. y le pidieron que les impusieran a ella y al culpable las Penitencias que se merecían. que les ha creado. está sacado de la Vida de Macario el Egipcio: «Se cuenta que Abbá Macario permaneció durante treinta años encerrado en su celda. está escrito: No juzguéis y no seréis juzgados. y para solventar este caso.60 El Abbá trazó entonces el signo de la cruz sobre el vientre de la joven y ordenó que le dieran diez pares de sábanas. Entonces el presbítero mandó a decirle: “Ven. Cuando le preguntaran la razón de hacer aquello. Más tarde. Al oír estas palabras. él les respondió: “Mis pecados se escurren detrás de mí como arena y no los veo. Cuando el sacerdote volvió. el eremita. De Abbá Ammón se cuenta el siguiente hecho: «El asceta era tan bueno que no tenía en cuenta la maldad. durante la reunión de los monjes. también inédito. un sacerdote iba a su celda a celebrar la divina liturgia. no hizo ninguna observación y se dijo a sí mismo: “Si Dios. en el cielo. la llenó de arena y se fue al lugar de la reunión. El monje Juan. les ve y no les quema. que se . aprovechó la oportunidad de visitarle por medio de un poseso que. El asceta tomó una cesta. hasta ahora inédita. sacada del libro de Abbá Moisés: «Un hermano pecó con el pensamiento. al ver a un hombre que había pecado. personalmente. A los que se acercaban a saludarle y le preguntaban el sentido de tal gesto. lleno de remordimiento. al escuchar estas palabras.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . hermanos míos. lloró amargamente y dijo: “Hoy él. Durante todo este tiempo. pero él rehusó ir. el pueblo te espera”.llorar.» En los mismos «Relatos de los Ancianos» encontramos un episodio que se refiere a un asceta cuyo nombre ignoramos: «Uno de los Padres.» El último relato. le dijo: “El sacerdote que viene aquí es un pecador y no debes permitir más que celebre”. vio a un ángel descender del cielo y poner la mano sobre la cabeza del celebrante. respondió: “He ordenado que le diesen ese regalo porque temo que pueda morir durante el parto junto con el niño. pero cada uno fue a llorar al muerto del otro”. no reprendieron al pecador y le perdonaron». Después de haber dicho esto. Pero los que acusaban a la muchacha replicaron: “¿Por qué lo has hecho? Tienes que imponerle una penitencia”. le quiso animar con un signo. El demonio.

Ya que no lograron encontrar a la mujer. tomó su mano entre las suyas y le dijo: “Cuídate de ti mismo.62 con el monje. ¿por qué te sorprendes? Si un soberano del mundo no permite que los súbditos se presenten ante él con vestidos sucios. al saber lo que iba a ocurrir. se reunieron para expulsar al monje y pidieron al Abbá Ammón que interviniese. Sobre Abbá Ammón se cuenta esta anécdota: «Una vez el Abbá se detuvo en un lugar para comer.transformó en una columna de fuego ante las santas ofrendas.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .61 taba absorto en esta visión. les dijo: “¡Dios os perdone!”. En aquel momento llegó la mujer que tenía relaciones con aquel monje. por amor de Dios. Naturalmente no pudieron encontrarla y el gran asceta les increpó: “¿Qué habéis hecho? ¡Dios os perdone!” Y los echó fuera. hermano. Cuando se quedó a solas ELIAS VOULGARAKIS . porque le hizo sentir vergüenza y piedad. se sentó encima y ordenó a los otros que buscasen por otros lugares. ocultó el hecho: se sentó encima del barril y ordenó a la gente que buscasen a la mujer por todas partes. La filantropía y el amor del Padre espiritual fueron las que obraron en el alma de aquel hermano». Los habitantes del lugar. al decirle: “¡Cuídate de ti mismo. porque no has criticado al sacerdote”.” Y se fue». Al mismo tiempo dió una lección al monje. y así les hizo avergonzarse y les enseñó a no juzgar jamás al prójimo. hermano!”. El monje pecador. ¡cuánto más la Divina Potencia no tolerará que los celebrantes de los santos misterios estén sucios frente a la gloria celeste! Has sido digno de contemplar esto. Mientras el Beato Macario es- ELIAS VOULGARAKIS . Los Padres escondían los pecados del prójimo El párrafo precedente terminaba con un dicho sobre Macario el Egipcio. escondió a la mujer bajo un gran barril.» De Abbá Macario solía decirse: «No ve lo que ve y no oye lo que oye». Merece la pena mencionar el comentario que el Beato Doroteo de Gaza hace de este episodio: «¿Habéis Visto lo que hizo Abbá Ammón cuando fueron a él para mostrarle una mujer oculta en la celda de un monje? ¿Habéis visto cuánta piedad demostró y cuánto amor tuvo aquella santa alma? Como había comprendido que la mujer estaba escondida debajo del barril. Más adelante podemos leer: «Se dice que el Abbá Macario se había convertido en un ser divino-humano: como Dios cubre el mundo. B. cuando supieron de estas visitas. oyó una voz que le dijo: “Hombre.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . éste se dio cuenta de la acción del monje y. así el Abbá cubre los defectos de los otros». Cuando llegó el grupo de gente con Ammón. . Cerca de allí vivía un monje que tenía mala fama.

¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . La frase de Juan Clímaco es ejemplar: «Los demonios se esfuerzan por todos los medios para hacernos pecar. Al actuar así.64 El Beato Talasio expresa las mismas ideas: «El alma del que critica tiene una lengua malvada: se hace daño a sí misma. los Padres dicen que la culpa pesa no solamente sobre el que calumnia. como la crítica y la humillación del prójimo». por ejemplo.. Esto es lo que dice al respecto el Beato Antíoco: «El que critica se hace daño a sí mismo y daña a los que le escuchan. Saba.. a aquel que es criticado». LA MALEDICENCIA Y LA CRITICA SON PECADOS A. Obras del demonio las llama también Isaac el Sirio. algunas veces. Los autores citados han hecho decir a Doroteo de Gaza que la crítica y la maledicencia están dentro de los pecados más graves: «¿Has visto lo grave que es el pecado de criticar al prójimo? ¿Existe otro más grave? No existe otro no tolerado por Dios. La expresión «algunas veces» que usa el Beato. pues pertenece al espacio secreto del alma. sino también sobre aquél que escucha al que calumnia». El Beato Antíoco afirma. Y más adelante: «Nada provoca la cólera de Dios . cuando escribe: «la maledicencia es el peor de los pecados». pero creemos que el Beato Talasio es el que ha hablado con mayor exactitud. al que le escucha y. Saba caracteriza la maledicencia como «demonio desordenado. y Juan Clímaco sostiene que «con la maledicencia no se corrige al hombre». Cuando no lo consiguen. el problema no se puede resolver. No existe ninguna duda sobre el hecho de que la maledicencia y la crítica ensucian el alma y provocan daños. no solamente al que critica sino también al que es criticado. comete un doble pecado y es responsable tanto de sí mismo como de los que creen en sus palabras». como han dicho los Padres».ELIAS VOULGARAKIS . nos obligan a criticar y así pecamos». deseoso de habitar donde hay discordias». Otros creen firmemente que cuando se critica se hace daño al prójimo. y el Beato Antíoco del Monasterio de S. Sobre este pecado. Lo mismo repite también el Beato Antíoco del Monasterio de S. El que critica peca dos veces. . Con la maledicencia quiere crear confusión en los otros y les hace partícipes de su propia insensatez. ELIAS VOULGARAKIS . inquieto. nos deja la posibilidad de pensar que no siempre se daña al que es criticado. La enseñanza de los Padres La opinión de los Padres del Desierto es unánime: la maledicencia y la crítica son obras del demonio.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . que es útil ser criticado: «Los que nosotros criticamos se vuelven más ligeros». En resumen.63 3.

Y aquél que usa tales armas no sólo «destruye su propia alma». «muerte». según los Padres La crítica y la maledicencia. que sigues una vida dura y difícil. Más adelante añade que tal abandono tiene como consecuencia la caída: «No te debe extrañar a ti. En tales condiciones. y no sólo por motivos de amistad humana. de lengua o de pensamiento. Para Basilio el Grande «el que critica.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . y sobre este particular afirma Abbá Isaías: «La humildad no tiene lengua para calumniar a nadie o para hablar con desprecio.66 Abbá Isaías decía al respecto: «En esta generación no existe nada que provoque tanto la predicción de los monjes como la crítica o la maledicencia de unos con otros». Tuyo es el pecado y en ti está la causa. el hecho de que. caigas en un pecado de carne.65 que critica. B. Lo mismo ocurre con la penitencia. son dignos de excomunión». se acuerda de las debilidades de sus hermanos. Es pacífico con todos los hombres. no habrías sido abandonado al justo castigo de Dios». en la maledicencia hacia el prójimo y en el gloriarse de las propias virtudes». El monje que. y le lleve al abandono de Dios. ni oídos para escuchar lo que no es útil para el alma. Otro tanto enseña Niceta Stethatos: «El abandono de Dios tiene sus causas en la vanidad. si no hubieses pensado sólo en ti mismo. el que escucha se hace tan culpable como el que habla». cuando te sientes abandonado de Dios. o el que escucha al que critica y lo tolera. lleno de orgullo y de crítica hacia los demás. Efectivamente. acusa y envilece al hermano «se aparta él mismo de la misericordia que gozan los santos». en el ejercicio de sus obligaciones. Y en otra parte afirma: «El juzgar al prójimo hace inútiles las fatigas espirituales y destruye los buenos frutos del alma». La crítica y la maledicencia. Doroteo de Gaza enseña que «no hay otra cosa que desnude al hombre. son. «muerte del alma». No se preocupa de otra cosa más que de pensar en sus propios pecados. no quedan sin consecuencias. como la crítica y la calumnia o la humillación del hermano». hace un esfuerzo «carente de frutos». todo ejercicio espiritual es vano. ELIAS VOULGARAKIS . la primera es el abandono de Dios. sino que se convierte en un nuevo «anticristo». de acuerdo con los mandamientos del Señor. en cuanto pecados. El humilde no tiene ojos para observar los defectos del otro. De lo contrario. nos dice Abbá Isaías. Consecuencias de los pecados. frutos de la caída en el pecado.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Abbá Isaías dice que quien critica. Incluso el que ayuna . El Beato Antíoco observa: «La acción más justa es la de no criticar a nadie y no escuchar con placer al ELIAS VOULGARAKIS . como dicen los Padres. ni tiene como fin contestar a nadie.

qué mal ha hecho! Más tarde. Los Padres expresan esto de distintas formas. conoce las almas y las escondidas pasiones de nuestra naturaleza». aquel a quien juzgaste ha . no existe pecado más grave que aquel que conlleva juicio y humillación del prójimo. si actúa de forma calumniosa consigue que sus fatigas sean inútiles». ELIAS VOULGARAKIS . Contra la teología En la base de este tema de los Padres está la enseñanza de la Iglesia. Con las mismas palabras. el arzobispo de Alejandría. A propósito de esto. habla Anastasio el Sinaíta: «El que critica antes del juicio de Cristo se transforma en anticristo. según los Padres. el cual. Cuando un hombre critica. como el Beato Antíoco del Monasterio de S. Juan el Misericordioso. pero nos apresuramos a criticar al prójimo y le quitamos el juicio a Dios. porque le quita un derecho a Cristo». o practica enormes ejercicios espirituales. y no constituye un derecho del hombre. «el juicio no nos corresponde a nosotros sino a Dios.67 4. Saba. Y más adelante: «Nosotros. dos capítulos importantes de la enseñanza cristiana: la teología y la eclesiología. ELIAS VOULGARAKIS . pero con un tono todavía más severo. hace algo que no le incumbe a él y ofende a Dios. El Beato Doroteo nos cuenta una anécdota instructiva: «Hermanos. que dice que juzgar al prójimo es un acto exclusivo de Dios. por los que debéis rendir cuentas a Dios? ¿Por qué robáis el juicio a Dios? ¿Qué buscáis en una criatura suya? Todos deberíamos temer cuando pensamos lo que le ocurrió a un gran asceta: Supo que un hermano había caído en un pecado moral y dejó escapar una exclamación: ¡Oh. como Gran Juez. El momento justo será el juicio Universal.o come una vez a la semana.68 Para otros. Por lo que respecta al momento en que es lícito juzgar. dicen que todo juicio está siempre fuera del tiempo oportuno. que lo cumplirá en el juicio Universal (la llamada «segunda venida»). A. afirma que «juzgar antes de tiempo es una violación de los mandamientos». LA CRITICA Y LA MALEDICENCIA VAN CONTRA LA ENSEÑANZA CRISTIANA Los que caen en estos dos pecados de los que trata nuestro libro violan. los hombres.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . único Juez». Substraer el juicio a Dios y hacerlo nuestro es visto por Juan Clímaco del siguiente modo: «Juzgar al prójimo es una usurpación vergonzosa de un derecho divino». ¿Por qué no os juzgáis a vosotros mismos y a vuestros pecados. su ángel de la guarda le trajo el alma del pecador y le dijo: Mira. no queremos entender.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .

en pocas palabras: no abandona al miembro ni le repugna su mal olor.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .70 Abbá Isaías llega a decir incluso que la penitencia del que ha calumniado es vana. pidiendo a Dios que le perdonase los pecados». que transcurrió el resto de ELIAS VOULGARAKIS . «Debemos considerarnos más pecadores que los demás» -dice el Beato Juan-. diciendo: “Yo también soy pecador”. a una parte del Cuerpo de Cristo. Contra la eclesiología Para iluminar este punto. ¿Quién es el que.es una ofensa a Cristo. se corta ese miembro aun cuando esté en estado de putrefacción? Al contrario: se lava la herida y la limpia. Antes que nada. Del Abbá Isaías son.69 su vida en lágrimas y suspiros. La ofensa a un hermano -ya sea crítica. estas palabras: «El que critica al prójimo hace de sí mismo un dios». Debemos ayudarnos como si fuéramos miembros el uno del otro. debemos adquirir gran piedad y amor hacia el prójimo. dime dónde conducirías a esta pobre alma: ¿al perdón o a la condena? Lo sucedido emocionó al asceta.. le pone medicinas. pues al hacerlo te contristas por ti. sino que hace todo lo posible por curarlo .» . si tiene una herida en el pie o en la mano.» Todos los cristianos son responsables del pecado. censura. ELIAS VOULGARAKIS . Una anécdota sacada de las «Sentencias de los Padres» cuenta: «Una vez un presbítero echó fuera del monasterio a un monje pecador. maledicencia o calumnia. afirman que quien calumnia ignora el hecho de que todos los hombres son igualmente responsables del pecado. Abbá Doroteo hace la siguiente comparación: «Nosotros. porque juntos constituyen una unión orgánica: el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. B. porque ha rechazado a una parte de Cristo. Para que se entienda. «No odies al pecador» -dice Isaac el Sirio-: «todos somos responsables».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . «sentir como nuestro el pecado del hermano y odiar al demonio que le ha engañado». Todos somos responsables de los pecados». meditaremos sobre algunas sentencias de los Padres que definen a la crítica y a la maledicencia como acciones antisociales. cuidándonos de la tremenda maledicencia y de humillar a los demás. Abbá Besarión se levantó y salió junto con el culpable. El Beato Nilo afirma: «Debes contristarte por tu prójimo cuando has pecado. rocía la llaga con agua bendita y reza a los santos para que intercedan por él. por último. ¿dónde ordenas que le lleve? ¿Al Reino de Dios o al infierno? ¿Existe algo más terrible que el peso de tal decisión? ¿Qué otra cosa significan las palabras del ángel sino: tú que te consideras juez de honestos y pecadores. queridos hermanos.muerto..

73 1.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Para expulsar al demonio de la crítica. que parten a menudo de una sospecha. de dichos pecados. sino que explican las razones y buscan las causas.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . porque crean mentiras que ensucian el alma. EL JUICIO HUMANO NO ES CIERTO Los Padres no se limitan a condenar los pecados de maledicencia y calumnia. Entendió entonces que no debe aceptarse todo lo que vean los ojos o escuchen los oídos. Una anécdota. A.ELIAS VOULGARAKIS .72 III LOS PADRES EXPLICAN POR QUE LA CRITICA Y LA MALEDICENCIA SON MALES ELIAS VOULGARAKIS . en respuesta a una carta del monje Andrés le suministraba esta enseñanza: «Aseguras que los errores de tu hermano son patentes. cerca de Gaza en Palestina. Esas causas son esencialmente cuatro. A veces ocurre que también tus ojos caen en el engaño». le pidió que se quitase la túnica y vio que no tenía nada. subjetiva y objetivamente injustas. se refiere a este tema: «Abbá Isaías creyó ver que ELIAS VOULGARAKIS . que vivió con el gran asceta Barnasufio en el Monasterio de Abbá Seridú. Por tanto. Juan Clímaco dice: «No debes criticar aún cuando hayas visto algo con tus propios ojos. . Pensar cosas que no son importantes aleja a la mente de pensar en los pecados propios y en Dios». Nuestros sentidos pueden errar El ya citado Juan. hay que tener mucho cuidado con pensamientos y recuerdos. sacada de las «Sentencias de los Padres».74 un hermano tomaba una calabaza llena de vino y se la escondía debajo del sobaco.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Dime una cosa: ¿conoces realmente la verdad? A veces sucede que los errores de los que uno habla. se revelan después como infundados».

en el siguiente episodio: «Le preguntaron algunos a Abbá Pimen: “Si vemos pecar a un hermano nuestro. a la lucha del Espíritu». aun cuando toquéis algo con vuestras manos. En realidad. empezó a vivir de una forma que. pasaba revista a las prostitutas de los diferentes bajos fondos. se detuvo y. aún aquello que antes han tocado nuestras manos. doce óbolos al día. son objeto de maledicencia y provocan la perdición de las almas de los calumniadores.75 tos hombres de Dios van al teatro y dan la impresión. más que nunca. tal como nos lo ha transmitido Juan el Misericordioso. Por hacer este «trabajo» ganaba. pero se dio cuenta de que delante de él sólo había espigas de trigo. de él se decía que había alcanzado la cima de la lucha espiritual. de que siguen las cosas del mundo. ¿debemos hacerle alguna observación?” El santo anciano respondió: “Hasta ahora. a quienes les observan. cuando pasaba delante del estadio. vistos por algunos. Algo similar nos dice también el libro inédito de la vida de Abbá Pimen. que es muy idóneo: «A veces algunos san- ELIAS VOULGARAKIS . según decía. decidido. actos que. se dijo en su interior: ¡Mira cómo se esfuerzan voluntariamente los hombres del diablo! ¡Cuánto más nosotros. Al fin.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Se cuenta al respecto que un monje vio que un hermano pecaba con una mujer y pensó mucho cómo debía actuar. hablan interiormente con Dios». Doroteo de Gaza repite a menudo que los monjes realizan actos con simplicidad de corazón.76 . se acercó a los dos gritándoles que se separaran. Cuando llegó a la ciudad.» B. como le ocurrió a un santo monje que. tendremos que luchar por el alma! Con estos pensamientos se alejó. El Beato Juan nos cuenta: «Sucede con frecuencia que alguien que actúa con un fin bueno es mal entendido por los demás. Macario el Egipcio pone este ejemplo. Aún más adecuado a nuestro tema es el caso del Beato Vitale. Con uno compraba fruta. era escandalosa y censurable: aunque había superado los sesenta años de edad. Al anochecer iba donde la mujer y pasaba toda ELIAS VOULGARAKIS . si he tenido que ir a un lugar donde había un hermano pecador. Por eso os repito.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . observando que los atletas se superaban unos a otros para vencer. pero yo os digo que debemos evitar el asegurar cualquier cosa. he seguido adelante sin hacer observaciones”. no hagáis ningún comentario”. Y añadió: “Habéis oído que se dijo ‘asegura solamente lo que ves con tus ojos’. que comía después de la puesta del sol. porque desconocemos el móvil de sus acciones. arzobispo de Alejandría: «Un asceta de nombre Vitale bajó a Alejandría. y el resto se lo daba cada noche a una prostituta distinta. a la que pedía que estuviese libre aquella noche. herederos del Reino de los Cielos. Entre sus múltiples virtudes estaba la de no querer jamás juzgar a su prójimo. No conocemos la intención del otro juzgar a una persona es difícil. según muchos.

tras haber entregado en oración su alma a Dios. Dejó escrito: “No juzguéis nada ni a nadie antes de que el Señor venga”. En la Vida del Beato Vitale contada por Juan el Misericordioso hay otros episodios. tanto mayor es la sospecha y más graves aparecen los errores ajenos. su obra produjo mucho fruto y fue motivo de salvación para muchos. dejaron de controlarle. les respondía: ¿Es que acaso no soy de carne yo también? ¿Es que sólo los monjes son los que tienen que alejarse de los placeres de la carne? ¿No tienen las mismas pasiones naturales que los demás hombres? Algunos le aconsejaban casarse con una de las prostitutas y abandonar el hábito monástico. otros fueron al obispo Juan el Misericordioso para presentarle sus quejas. Había quienes le decían: ¡La culpa de todos los que se escandalicen caerá sobre tí! A los que le hablaban así. pero sólo narraremos otro: el de su muerte. no les escuchó puesto que el monje trabajaba para una sola cosa: la salvación de las almas. hacía jurar a la mujer que no revelaría nada a nadie. blasfemia contra Dios y desprecio de aquel hábito. A su funeral acudieron las exprostitutas: llevaban cirios e incienso y lloraban amargamente porque habían perdido a su maestro. empezaron una nueva vida: algunas se casaron. en una esquina de la habitación. respondía Vitale: Alejáos de mí y dejad de reíros de mí y de calumniarme: ¿quién os ha constituido en jueces de mis acciones? Es otro el que juzgará al universo y dará a cada uno según sus obras. C.77 abandonaron el mundo para entrar en la vida monástica. A este propósito es interesante la observación de Nicetas Stethatos: «Cuando.la noche de rodillas. fingía diciéndose a sí mismo: ¡vamos. permitimos que los demonios susurren en nuestros oídos sospechas hacia nuestros hermanos. al oír las severas palabras del monje. Para evitar la gloria humana y poder librar a las almas del pecado. Nadie le había visto jamás tocar siquiera la mano de una de estas mujeres. hacer un juicio sobre el proceder del prójimo es algo extremadamente incierto. cuanto más bajo se encuentran en la escala de las virtudes. El obispo. debido a nuestra pereza espiritual. otras permanecieron solteras y se alejaron de sus acciones pasadas o ELIAS VOULGARAKIS . nadie descubrió su secreto y nadie. que te está esperando una! A los que le reprendían y se reían de él. «Se le encontró muerto de rodillas. Acabada la vigilia. porque pasaba las noches de rodillas en oración». fue capaz de cambiar la vida de aquellas mujeres». Interpretamos de forma errónea el comportamiento de los demás Los hombres suelen juzgar al prójimo según sus propios puntos de vista y así ocurre que. recitando salmos y rezando al Señor.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . para que no fuese escándalo para muchos. viejo monje. Aquellas mujeres que le veían rezar y cantar todas las noches. pero no . Mientras vivió Vitale. milagrosamente informado por Dios de la virtud del asceta Vitale. Muchos. Puesto que el mayor número de los pecados humanos se hacen ocultamente o se pueden intuir sólo a través del comportamiento externo. excepto él. Oraba por lo que le calumniaban.

puedes pensar que está airado y lleno de orgullo. El santo les interrumpió. Sin pensarlo mucho. Algo similar nos dice Juan Clímaco.78 estamos atentos al mismo tiempo a nuestros ojos. porque tenéis el riesgo de caer en dos peligros: el primero es querer juzgar antes de que llegue el juicio Universal. y en otros. sucede entonces que estos demonios nos hacen juzgar no sólo a los hermanos. un estricto mandamiento. Los sacerdotes se escandalizaron y empezaron a examinar los aspectos morales: la ruina de las dos almas y el mal ejemplo dado. Nadie os puede decir si los dos de los que habláis continúan en pecado o han cambiado de vida. «Si ves. (*) En la Vida de Juan el Misericordioso se lee: «En el tiempo en que vivía el santo. El privilegio del juicio pertenece a aquellos que. Todo lo que se ha dicho hasta ahora se puede resumir en lo expresado por Paladio de Elenúpolis (+ an- ELIAS VOULGARAKIS . diciendo: “Hijos míos. Uno de ellos fue perseguido por una prostituta llamada Porfiria. El patriarca Juan hizo todo lo posible para salvarlos. sino también a los que son perfectos en la virtud. En la vida de un gran santo he leído el siguiente relato: ‘Un día dos monjes llegaron a la ciudad de Tiro para llevar a cabo un servicio. En ellos habita la luz infinita de la vida divina y se les ha dado el carisma de conocer los misterios del Reino de Dios». el segundo os lleva a erigiros en jueces del prójimo con excesiva facilidad. y un día contó su caso al clero durante una homilía. puedes creer que se inclina a las pasiones. a un monje que es alegre y dispuesto a discutir. si.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por ejemplo. las obras superan a las palabras». amigo y biógrafo de Juan Crisóstomo. con lo que transgredís. un joven de Alejandría sedujo a una joven monja y se la llevó después a Constantinopla.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .78 tes del 431). el monje la tomó de la mano. pero se muestran más débiles frente a las luchas espirituales. las palabras superan a las obras. que le suplicaba a voz en grito que la salvase como Cristo había hecho con la Magdalena. atravesó la ciudad ante los . cuando repite las palabras del apóstol Pablo: «No podemos juzgar a los padres espirituales». aprox. han alcanzado la pureza de los ojos y del alma. no seáis tan precipitados en juzgar. Las diferencias de carácter y comportamiento son infinitas en los hombres. le ves triste. después de mucha compunción. No todos tenemos todo: en algunos. El peligro intrínseco en el juicio que los «llegados» muestran hacia los principiantes. Muchas veces la falta de acción se equilibra por la utilidad de las palabras. por el contrario.) en sus Procatequesis: «Si ves a los fieles privados de preocupaciones no debes juzgarlos de despreocupados: ellos saben lo que han recibido (el bautismo) y poseen la gracia». por tanto. No es el aspecto exterior lo que determina el juicio exacto. a propósito de la tendencia natural de las personas pragmáticas a juzgar a aquellas que son más teóricas: «No seas juez severo de quienes enseñan cosas importantes con la palabra. ya lo ha expresado Cirilo de Jerusalén (+ 315.ELIAS VOULGARAKIS .

Al punto se propagó la voz de que Porfiria. se dio cuenta no sólo de que los miembros estaban llagados.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . que ya tenía siete años. divulgando por toda Tiro el rumor de que una prostituta había tenido un hijo con un monje’. seguida del niño. Pasado algún tiempo. que estaba todavía dolorido por los golpes recibidos. tras hacerle quitar la túnica. así tampoco he tocado yo a la mujer que vive conmigo desde hace tanto tiempo. ¿te gustan estas heridas? Créeme: también tú has errado como hombre”. Tú eres mi testigo: de la misma forma que ahora el fuego no ha tocado mis vestidos. el monje murió”. Al final de sus días condujo a la monja Pelagia de vuelta a Tiro. a la vista de los presentes.’ “Los presentes.. calumnian con facilidad a los demás.) ELIAS VOULGARAKIS . éste mandó que le trajeran un brasero encendido y. desean llevar a los demás a su maldad y creen que así pueden escapar de que les remuerda la conciencia. Señor. junto con su marido monje. por filantropía. se trastornan en pensamientos y palabras malvadas. (*) Es una versión de I Cor 2. estupefactos. “Pero volvamos a nuestro relato: ‘El monje hizo que Porfiria tomase el hábito monástico. Durante su peregrinación encontraron un niño abandonado y Porfiria. Se hacen testigos de sí mismos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . y la metió en un monasterio donde se practicaba la hesiquia. ELIAS VOULGARAKIS . Al reconocer en él al monje del sueño. en el que se advierte que el mismo santo se equivocó al juzgar a un monje: «Por aquel tiempo vivía en Alejandría un monje que iba acompañado de una bella muchacha. se hizo cargo de él. alabaron a Dios. Tras realizar este gesto. El patriarca se despertó e hizo que le llevasen ante el monje.81 De la Vida de Juan el Misericordioso sacamos también otro episodio. durante una de las visitas de los curiosos al monje. que le mostró la espalda llena de llagas y le dijo: “Obispo. con el nombre de Pelagia. «Así pues. el hombre de espíritu lo juzga todo.80 Los vecinos supieron lo del niño e hicieron objeto de sus mofas e ironías al monje y a Porfiria. Un día. del T.os aconsejo que no os apresuréis a juzgar a los demás: sucede a menudo que vemos el pecado cometido a la luz pero no vemos después la penitencia hecha en secreto». 15. se volcó el contenido sobre el pecho. Pero durante la noche se le apareció en sueños un monje.ojos atónitos de mucha gente y se fue de allí.. Inmediatamente el patriarca privó de los grados eclesiásticos a todos . se escandalizaron y se dirigieron al patriarca. había vuelto. sino también de que el monje estaba castrado. “¡Véis cómo los hombres están dispuestos a creer las sospechas sobre todo cuando ellos son malos y falsos! Lo que son ellos es lo que les empuja a creer lo que afirman. los hizo flagelar y los encerró en celdas separadas. y a él nadie puede juzgarle» (N. quiso asegurarse de la veracidad de las heridas y. que sabe glorificar abiertamente al que le sirve en lo oculto. al verlo. Algunos hombres de Iglesia. diciendo: `Bendito seas Tú. que dice textualmente: «. que creyó en sus palabras. mis queridos hijos -continuó el patriarca. a pesar de ser muy joven. ordenó que capturasen a los réprobos.

Dicho esto. temeroso de las palabras del Señor que dice que no despreciemos a los pequeños. mientras que. respondió: “Querido obispo. Únicamente El conoce la situación. al padre espiritual y al aprendiz. dejé a la muchacha para que fuese catequizada y bautizada. mejor que Dios. Entonces el monje. ¿Quién puede juzgar. Desde aquel momento.83 2. con gran simplicidad. ELIAS VOULGARAKIS . cuántos siervos tuyos permanecen ignorados!”. me detuve en Gaza y allí fue donde encontré a esta muchacha. El que lo ha creado todo. las ocupaciones. Ordenó que diesen cien denarios al monje. sin embargo. no se puede juzgar al prójimo de forma objetiva.82 que. Yo. Señor mío. diciendo que quien tiene fe no necesita dinero. ya que era hebrea. añadiendo. . por el contrario. peregrino junto a ella y con la mendici- dad la alimento. pero éste no los aceptó. Ella se echó a mis pies y me pidió poder seguirme para ser cristiana. dada la situación de mi cuerpo. la amó y se la pidió como mujer al padre. por mi parte. que cada uno se mire a sí mismo y a sus propias maldades. Juan el Misericordioso exclamó: “¡Oh. lo ha plasmado todo y lo conoce todo?». el cual.aquellos que le habían calumniado. Dios juzga de distinta manera al obispo y al gobernador. la capacidad de cada uno y sólo El puede juzgar cada uno de estos aspectos del hombre. Así pues. se excusó con el monje por su comportamiento hacia él y le pidió perdón.” «Al escuchar estas palabras.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Dios no abandona jamás al hombre En los textos y enseñanzas de los Padres se encuentran muchos testimonios que aseguran que Dios no abandona jamás al hombre. te diré toda la verdad sobre mi historia: mientras iba en peregrinación al santuario de los santos Ciro y Juan. porque no podemos entrar en su alma: esto sólo lo puede hacer Dios. Me ayudó a tomar esta decisión el hecho de ELIAS VOULGARAKIS . se inclinó ante el obispo y se fue». estas distintas situaciones. al enfermo y al sano. al pedagogo y al monje. bendito sea el Señor. quien ama el dinero está vacío de fe. las gracias. que lo único que no podía alabar era el hecho de que fuese por la ciudad acompañado de una mujer. habiendo visto a la hija de un sacerdote pagano. Entre todos ellos hemos seleccionado un testimonio de los «Relatos de los Ancianos»: «Una vez el espíritu de la impureza había declarado la guerra a un monje. con alma pura. acepté su compañía. la fuerza. He aquí lo que dice sobre el tema Abbá Doroteo: «¿Qué derecho tenemos de ocuparnos de nuestro prójimo? ¿Qué buscamos en los asuntos ajenos? ¿Tenemos que opinar siempre algo? Entonces. Mi deseo es que entre en un monasterio. NO CONOCEMOS LA HISTORIA DEL ALMA DEL OTRO A. La justificación y el juicio pertenecen sólo a Dios. Llegados al lugar de nuestra peregrinación. el diablo no podía hacerme caer en la tentación.

lu- ELIAS VOULGARAKIS . del bautismo y del hábito monástico”.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . diciendo: “Señor mío. pone en boca de uno de los monjes egipcios las siguientes palabras: «Aparte de lo que hemos dicho. “Presta mucha atención y ora a Dios sin parar”. El monje consintió en todo. el monje anciano preguntó al hermano: “¿Has visto algo?” “Sí” -respondió. porque sentía que Dios no había abandonado al monje y todavía le estaba ayudando. a pesar de todo. Y Dios lo aceptó. fue la respuesta. Al oírlo. sino que se dirigió al demonio al que adoraba y le dijo: “Un monje cristiano me pide que le de a mi hija como esposa: ¿debo dársela?”. custodia tu alma”. del bautismo y del hábito que llevo y. pero ella ha entrado en mi boca”. Y se dirigió al Altísimo.84 sacerdote pagano volvió a hablar con el monje y le refirió todo lo que el demonio le había dicho. »El sacerdote pagano volvió al demonio y le dijo que el monje estaba de acuerdo con las tres condiciones.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . aprox. ayuna durante tres semanas. el demonio le aconsejó que no le diese a su hija por esposa. los hombres juzgan el pecado de los demás sin conocer la lucha que precede a la caída.» B. en el futuro. El buen anciano le respondió: “Quédate conmigo en la gruta. observó el anciano. »La tercera semana el monje dijo: “He visto a la paloma posarse sobre mi cabeza y he extendido la mano para tomarla. abbá.85 cha que se presenta de forma distinta de una a otra persona. el monje exclamó: “¡Cuánta bondad me ha mostrado Dios! ¡He renegado de El. Ignoramos la lucha del pecador Generalmente. y yo pediré al Señor por tí”. »Pasada la primera semana. a la pregunta del monje. peregrino en Egipto y conocedor de la vida monástica por haberla practicado durante diez años. “Ayuna y reza todavía”. Juan Casiano (+ 360. De todas formas. El hermano respondió: “De ahora en adelante.“He visto a la paloma en lo alto del cielo: estaba sobre mi cabeza”. El ELIAS VOULGARAKIS . esta vez el pecador dijo: “He visto a la paloma venir cerca de mi cabeza”. El demonio respondió: “Pídele que reniegue de su Dios. “Dios ha aceptado tu penitencia. juzgar a los demás es peligroso por otra causa: porque ignoramos la verdadera razón que les ha impulsado hacia la vía del . el buen Dios todavía me ayuda!” »Volvió al desierto y confesó a su padre espiritual la desgracia que le había ocurrido. estaré contigo hasta la muerte”. «El padre de la muchacha no consultó a su dios. contestó el padre espiritual. »A la siguiente semana se repitió lo mismo y. y en ese mismo momento una paloma salió de su boca y voló hacia el cielo. comiendo sólo una vez cada dos días. Te ruego que me concedas esta alma y que aceptes su penitencia”.).

Si crees que un hermano es negligente. que por sí misma puede justificar al pecador. ya están justificados. que ignoras todo esto. si quieres el perdón de Dios. Abbá Doroteo afirma: «En verdad puede ocurrir que un hermano haga algunas acciones con tal simplicidad de corazón que agrade a Dios más que toda tu vida: tú le ca- lumnias por resentimiento y así condenas tu alma. «no juzgues.pecado. sin que los demás siquiera lo sepan. Sucede entonces lo que nos dice Abbá Doroteo: «Has visto el pecado del hermano. a veces. le humillas y calumnias mientras que él ya está salvado. pero no sabes cómo acabará su vida. veamos lo que dice el Beato Nilo: «Si te encuentras con el más depravado de los hombres o con el más perverso de todos los malvados. al que Dios no abandona jamás.86 antes de que se lo cuente a otro. pero ignoras la penitencia». tiene compasión de él y le perdona. Dios le perdona .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .. Supongamos que caiga en el error. no le condenes: Dios no le abandonará ni dejará que caiga prisionero del demonio». caemos nosotros también en un pecado más grave y demostramos sentimientos injustos». pero ignoras su arrepentimiento. El Beato Nilo de Ancira dice: «Ni la virtud ni la maldad son inmutables. El ladrón crucificado con Jesús era un asesino. El pecador quizás se ha arrepentido ya y se ha salvado Supongamos que alguien pudiese comprender el pecado del hermano y pudiese juzgarlo con equidad: ELIAS VOULGARAKIS . C. quizás el pecador se ha arrepentido ya y ha pedido perdón a Dios. le contó este hecho: “En ELIAS VOULGARAKIS . En un «Relato de los Ancianos» inédito. tan ardua. La lucha que precede al pecado es.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . puede convertirse y cambiar de vida. sin embargo. Sobre la salvación del hombre pecador. leemos: «Un monje preguntó a su padre espiritual: “Si un hombre cae en el pecado. ¿Cómo puedes conocer verdaderamente las acciones de los demás? Es frecuente que hombres que parecen pecadores empedernidos estén ya sinceramente arrepentidos. y tú ¿por qué te atormentas en tu corazón? ¿Sabes cuántas lágrimas ha vertido ante el Altísimo por sus pecados? Has visto el pecado. Para nosotros son pecadores.. Y tú. y entró en el Reino.87 . pero cayó en la condena eterna. Anastasio el Sinaíta dice. para Dios. nos transformamos en jueces severos. ¿cómo puedes saber cuánto ha luchado antes de hacerlo? Dios puede reputar como buena obra un pecado cometido en tales condiciones: ha visto sus esfuerzos y conoce el sufrimiento que ha experimentado. tú puedes ver que alguien peca. y salvarse ante Dios. así pues. porque la naturaleza humana es variable. Judas era apóstol y discípulo del divino Maestro. Los santos ascetas nos enseñan que todo pecador tiene la posibilidad de salvarse». ¿qué les ocurre a los que se han es- candalizado?” Como respuesta.

Durante la procesión propiciatoria. ELIAS VOULGARAKIS . le observan sucesivamente tres hombres: el primero pensará que el solitario espera a alguien para prostituirse. provoca un resultado opuesto al deseado. hecha por interés humano. sino también porque dañan a quienes los poseen. uno de los monjes tuvo una visión: el río no daría el agua benéfica hasta que el diácono escondido no volviera de nuevo con los hermanos. Al mismo lugar vino a refugiarse. de noche y en un lugar solitario. sino que cada uno ha proyectado sobre el solitario su propia situación personal». Tomemos el ejemplo de un hombre al que. pero no han pensado lo mismo de él. El diácono pecó con una de las mujeres del séquito del oficial y muchos se escandalizaron. después de un cierto tiempo. Entonces se refugió donde el padre espiritual. pero.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .90 que es un desconocido a la espera de un amigo con el que ir a la iglesia cercana a rezar. La maledicencia va contra la naturaleza humana La maledicencia y la calumnia confirman una vez más la ley del pecado: una acción malvada. ve sus propias debilidades y no las proyecta sobre los demás. EL QUE CRITICA Y CALUMNIA SE DAÑA A SI MISMO ELIAS VOULGARAKIS . El hecho edificó a los que se habían escandalizado y les impulsó a glorificar a Dios». el hablar de los pecados del prójimo generalmente tiene como objeto la «protección» de la persona que habla. junto con su familia y el personal a su servicio.un monasterio egipcio vivía un diácono. un oficial al que perseguía el gobernador. el río Nilo no se desbordó como lo hacía todos los años. Pasó el asunto. y el tercero creerá ELIAS VOULGARAKIS .89 Estos vicios son injustificables. . notable por sus virtudes. A. por el contrario. el agua subió de nivel y se desbordó como había hecho durante siglos. Así pues. El Beato Doroteo dice: «De todas las cosas podemos sacar daño o utilidad. Cuando los monjes le sacaron de la cueva.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . En nuestro caso. no sólo porque el juicio humano es inseguro y se olvida de que el pecador puede salvarse.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . los tres han visto al mismo hombre en el mismo lugar. le confesó el pecado cometido y le suplicó que les escondiese en una esquina de la celda. el segundo le tomará por un ladrón.88 3. El hombre discreto.

El que critica provoca la vergüenza ajena. fue al padre espiritual a contarle que dos hermanos vivían en el pecado. Dirigiéndose al monje engañado por el demonio. y para aquellos que están cerca de la perfección. El pecado de los que calumnian es el mismo de los que son calumniados. empujado por el demonio. Máximo el Confesor observa: «El que cuenta a otros el pecado de un hermano. te arriesgarías tú también a caer en las mismas tentaciones». Como respuesta. »Llegados a su presencia. El Beato Antíoco del Monasterio de S. San Casiano hizo decir a un asceta egipcio: «Nuestro padre espiritual nos contaba que tres veces amonestó a varios hermanos: la primera vez reprendió a algunos que. demuestra que es muy difícil que muera la envidia». pero. Con anterioridad a los dos autores citados. empujados por los fieles bendecían aceite y lo distribuían. osa curiosear en la conciencia ajena y se erige en juez. Dios lo permite para que comprendan el error y vuelvan a ser prudentes. el confesor le ordenó que trajese a los dos monjes.» B. Saba dice: «Es vergonzoso estar enfermo sin remedio. y la tercera amonestó a algunos monjes que. para los que se encuentran a mitad de camino es el orgullo. le dijo: “Tú debes encerrarte en una celda. Se le inflamaron las amígdalas y tuvieron que quitárselas. sin tener miedo de sí mismo ni del prójimo. forzados por una inflamación. se deleita con las pasiones. Juan Clímaco comenta al respecto: «La causa más común de la caída de los principiantes es el placer. El «Relato de los Ancianos» inédito citado otras veces. a propósito de la envidia que contiene la maledicencia. acudieron a un cirujano a que les quitasen las amígdalas.» . Será también ridiculizado. una enfermedad le obligó a usar una manta y la insistencia de algunos peregrinos le llevó a tener que bendecir un frasco de aceite. tener úlceras incurables e innumerables deudas. lo es curiosear en los errores ajenos». la única causa de pecado es juzgar al prójimo». »Más tarde reconoció él mismo que había caído en los tres pecados que censuró en los demás. Isaac el Sirio. ELIAS VOULGARAKIS . pues dentro de tí tienes la pasión de la prostitución”.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . El que calumnia cae en innumerables pecados El asceta Xilón escribe: «El que habla fácilmente de los pecados ajenos hará enseguida que se despierten en él las pasiones». en virtud de que “¡los hijos de Dios son santos!”.91 Este principio es tan absoluto que ni siquiera los virtuosos se libran de él. nos enseña: «Un monje. pero tampoco los desprecies por sus pecados: de lo contrario. les mandó que durmieran bajo la misma manta. Isaac el Sirio confirma esta afirmación: «Ama a los pecadores sin imitar sus obras. anota: «El que humilla a un hermano ante los ojos de los demás. además. será abandonado por Dios y caerá en el mismo pecado. la segunda vez reprendió a los que tenían una manta en su celda. verá la sonrisa en el rostro de los demás y sufrirá la vergüenza».

El Padre le dijo: “Si haces el bien al hermano bueno. se fue frente a la celda de aquel confesor inexperto y pidió a Dios que enviase las mismas tentaciones sobre aquel hombre que. Abbá Apolo. tomó el camino hacia el mundo. porque también yo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por su parte. discernimiento y discreción. que le acusó de miserable e indigno de llevar el hábito monástico. a la vez. le has hundido en la desesperación. Una sola ofensa ha bastado para desconcertarte. al malo has de hacerle el doble”.) ELIAS VOULGARAKIS . olvidándote de que hay que salvar al que camina hacia la muerte y rescatar . pero pobres en experiencia. El que se venía a refugiar en ti había sido tentado por el enemigo de las almas y tú. »Terminada la oración. el monje le contó la historia. vio cómo un demonio lanzaba flechas contra el confesor. a pesar de mis canas. al oír las palabras del que estaba volviéndose al mundo. al menos por un día. »Una vez un monje fue tentado por el demonio de la impureza. Después de insistir mucho. del T. desesperado.93 quien. muchos se han fiado sólo de la edad o de la ancianidad y han caído en el error de dirigirse a padres espirituales ricos en años. »El monje obedeció y Abbá Apolo. Un pedagogo le preguntó cómo se debía comportar con un monje pecador. en su infinita providencia. aquel monje decidió volverse al mundo. La tentación que sufría aquel monje se volvió de tal forma contra Timoteo que. »Abbá Apolo le amonestó: “Vuelve a tu celda y de ahora en adelante date cuenta de tus debilidades: has de pensar siempre que vives como olvidado y despreciado por el demonio y que no eres digno de luchar contra él. para no sufrir. mientras que no ponía límite alguno a otro hermano al que admitía. en tantos años. y ni siquiera desesperarte. hijo mío. Entonces se oyó una voz que reconvino a Timoteo y le dijo: “Sabe que te he hecho esto porque tú no has ayudado al hermano en la hora de la tentacion”. No pierdas tu celo a causa de las ofensas sufridas y vuelve.92 En las «Sentencias de los Padres» se lee: «Un monje contó al Abbá Pimen que no dejaba entrar en su celda a un hermano al que reprobaba. en vez de sostenerle en la lucha. como sabio doctor. oró al cielo. hizo que aquel monje se encontrase en su camino con Abbá Apolo. y aquel le respondió que le expulsara. al entender que ésta no acompaña la edad o las canas.ELIAS VOULGARAKIS . al verle tan turbado.» Un episodio análogo se encuentra en el «Relato de los Ancianos» inédito: «Abbá Moisés solía recomendar a los hermanos que contasen todos sus pensamientos a padres espirituales dotados de diácrisis (*). Este. »En un monasterio vivía un eremita de nombre Timoteo. no había aprendido nada todavía. como había hecho su víctima. »Dios. Se dirigió a un padre espiritual inexperto. le consoló y aconsejó: “No tienes que espantarte. como hacen los grandes ascetas.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . (N. vivo atormentado por pensamientos maliciosos. (*) Término griego que significa. De hecho. Como resultado. le preguntó cuál era la causa. a tu celda del monasterio”.

Nadie puede resistir los ataques del enemigo o apagar las pasiones naturales. Abbá Isaías observa: «La negligencia y el juicio hacia los demás turban la mente del hombre y le impiden ver la luz divina». eso cosechará” (Gal 6. de las mujeres y de los niños. sino también por parte de los simples.94 tes. y piensa lo que vas a hacer. el otro monje no vio la gracia divina iluminar a su hermano y le preguntó la causa. durante la habitual reunión monástica. ni siquiera con el pensamiento”. Si tú. La maledicencia turba la mente y aleja la gracia El daño que provoca el pecado de maledicencia es total: ni siquiera queda excluida la mente. . hombre instruido.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . también tú serás objeto de burla.95 camente iluminados por la gracia divina. Aquella misma tarde. no te mofes de él ni le humilles.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Isaac el Sirio nota que «quien acuse a otro delante de una reunión de hermanos agrava sus propias heridas». uno de los dos encontró a un hermano que estaba comiendo antes de la puesta del sol y le reprendió. Juan Clímaco reitera el hecho de que el pecado de maledicencia turba la mente del hombre cuando dice que nacen en él «pensamientos que son blasfemias». no sólo por parte de personas sabias e instruidas.a los que están muertos. Un viernes.» El pecado en que cae el que juzga no es siempre el mismo. la gracia retornó y dieron gracias a Dios con gran alegría». Abbá Isaías afirma: «Si ves que uno cae en el pecado. pero la gracia de Dios vela por encima de las debilidades humanas”. es decir. Por último. será suficiente mencionar el siguiente episodio: «En un monasterio vivían dos monjes tan virtuosos que tenían la capacidad de verse recípro- ELIAS VOULGARAKIS . El escritor ascético de «Preguntas y Respuestas» (que se atribuye a Anastasio el Sinaíta) dice que una de las causas de los sueños nocturnos es también «el juzgar a otros pecadores». La respuesta fue: “No creo que haya hecho nada malo. Pero. Ambos decidieron rezar y ayunar durante dos semanas: al final de las mismas. C. recordó que había amonestado al monje transgresor del ayuno. preguntado de nuevo. sino que hay otros. al alejamiento de la gracia divina. te burlas o calumnias al simple. maledicencia o calumnia. tanto ocultos como eviden- ELIAS VOULGARAKIS . Con respecto al segundo aspecto. Recuerda lo que se nos ha dicho: “Lo que uno siembre. 7)».

la maledicencia y la calumnia como reprobables. en sus «Reglas Detalladas». al que así obró: que en nombre del Señor Jesús. En este capítulo nos ocuparemos del argumento en relación con la vida personal del hombre. el estar atento a ciertos alimentos impuros) o sobre las cosas que no agradan a Dios. he juzgado ya.100 los que las condenan”. de acuerdo con lo que dice San Pablo: “Así que no juzguéis nada antes de tiempo hasta que . como si me hallara presente. a fin de que el espíritu se salve en el día del Señor” (I Cor 5. por una parte. hasta aquí. Esta opinión paulina está contenida en las palabras: “Pues bien. por las que el Apóstol acusa a ELIAS VOULGARAKIS . yo por mi parte corporalmente ausente. pero presente en espíritu. caso muy frecuente. la insistencia de los Padres del Desierto en definir la crítica. Basilio el Grande. juzgar con un juicio justo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Señor nuestro.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .98 IV LOS PADRES ACONSEJAN ACERCA DEL COMPORTAMIENTO ELIAS VOULGARAKIS . abstente del juicio. 3-5). sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne. responde a la pregunta «¿qué significa “no juzguéis si no queréis ser juzgados”?» con estas palabras: «Cuando el Señor nos manda.ELIAS VOULGARAKIS . »Si se trata de cosas personales o inciertas.99 1. Sobre esta diferencia entre juicio permitido y juicio ilícito nos ha hablado muchas veces. reunidos vosotros y mi espíritu con el poder de Jesús. nos enseña que existe una diferencia en la forma de juzgar.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por otra. no juzgar para no ser juzgados y. es más: cuándo es necesario hacerlo. el Apóstol Pablo: “no se pueden juzgar los asuntos que la Sagrada Escritura nos prohíbe (por ejemplo. y con gran claridad. CUANDO ESTA PERMITIDO EL JUICIO Hemos visto. Pero ¿existen casos en los que sea lícito comunicar el pecado del hermano sin que sea una acción pecaminosa? Ya en el prólogo se recogen algunos ejemplos de cuándo está permitido juzgar.

» Basilio el Grande. por otra parte. El que no protege a los hermanos es como si se pusiera un lazo en torno al cuello. se puede decir que está ELIAS VOULGARAKIS . 14-15). y exclusivamente con miras al beneficio espiritual. al monje se le permite hablar con el abad sobre los pecados de un hermano cuando no pueda corregirlo él solo. no se presenta. de lo contrario. 5). nuestra indiferencia sería causa de condena tanto para el que permanece pasivo como para el que ha pecado. por su ig- (*) Ver nota página 92. no existe ya esperanza de enmienda. en una de sus cartas cuenta cómo se ha visto forzado a hablar mal de una persona: «El caso es muy difícil y no sabemos qué hacer frente a una persona de carácter tan inicuo y. El iluminará los secretos de las tinieblas y pondrá de manifiesto los designios de los corazones” (I Cor 4. Si se presenta. »Pero es necesario luchar para que se aniquilen las leyes de Dios. cuando la ayuda del pecador se . Por eso. Quien juzgue. y entonces podrás ver para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7. Le he visto a menudo devolver las acusaciones contra los que le denunciaban. se comportó como había sugerido. El mismo San Pablo prohíbe relacionarse con los que tratan de engañar. Tú también guárdate de él. pues el Señor dice: “Saca primero la viga de tu ojo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Vosotros decís que habéis decidido soportar su injusto comportamiento como si fuese la ira de Dios y me pedís que intervenga: pues bien. me ha hecho mucho mal. Como ya se ha dicho en el prólogo. como dice San Pablo en su carta a Timoteo: “Alejandro.venga el Señor. que esté en guardia para no cometer el mismo pecado de aquel a quien se juzga. pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación” (II Tim 4. ELIAS VOULGARAKIS . Se podría decir que no existe sobre la tierra otro ser de naturaleza tan inicua e inclinada al mal.101 norancia. la mejor forma de corregir al que ha pecado. El Señor le retribuirá según sus obras. Para resumir el pensamiento de Basilio el Grande sobre cuándo es lícito el juicio. dotados de diácresis (*). habla echando pestes y blasfema tanto sobre su inocencia que sólo deseas alejarte de él lo antes posible. el herrero. pueden ser confundidos por otros.102 permitido juzgar cuando el monje comete acciones contrarias a la voluntad divina y el que le corrige no quiere ser culpable del mismo pecado. Para ayudar a los que escribía. Si os protegéis de él de esta forma. quizás se avergüence».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . os sugiero que le alejéis de las oraciones comunes para que no os contagiéis y que in- terrumpáis su comunicación con el resto del clero. el segundo es cuando hay que proteger a hermanos que. en un caso análogo. es necesario ayudarse mutuamente. Cuando se le interpela.» En otro momento de su obra responde Basilio el Grande a la pregunta «¿qué es la maledicencia?» en estos términos: «Dos son los casos en los que se puede decir el mal de una persona: el primero es cuando es necesario discutir con otros. 5).

. puesto que el que está privado de diácresis (*) no puede juzgar». porque escribe en una de sus cartas: «Si el error es sobre argumentos de fe. De la misma forma que el que desconoce la agricultura no puede juzgar cosas relativas al campo. Un último caso en el que es lícito el juicio es cuando hay que rechazar una enseñanza herética. en respuesta a la pregunta de un hermano. y un ojo defectuoso no ve las cosas cercanas e imagina las que están lejos». ni el que carece de oído musical puede distinguir la justa melodía de un fragmento de música. dice: «Si cuentas algo sobre el comportamiento de un hermano y estás libre de pasiones. La enseñanza de Máximo el Confesor es análoga: «Dos son las razones por las que puedes referir los pecados del hermano: la primera es la corrección del que ha pecado. Algo semejante debió ocurrirle a Basilio el Grande. se arriesga a encontrar errores donde no los hay.103 misible en sí misma. Si no existe buena intención hasta la mejor acción se convierte en pecado. no te manchas con la maledicencia. así tampoco se puede ser juez de palabras si no se presentan los maestros y estudios realizados. Sucede algo análogo con el significado de las palabras de un texto. A quien tiene el paladar enfermo hasta la miel le resulta amarga. Se ha constatado que muchas acciones buenas y justas no constan como tales a hombres malvados e injustos que sacan conclusiones fal- sas de su juicio erróneo. Máximo el Confesor y Abbá Barsanufio- nos hablan de un aspecto particular del juicio: la intención. porque el error podría haber sido cometido por aquel que ha formulado la acusación y no por el que ha sido acusado. porque el juicio sobre un error dogmático no es fácil ni todos lo pueden discernir. a no ser que el sacerdote al que se acusa haya «errado en argumentos dogmáticos».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por ejemplo. o se apresura en el juicio.discute con padres espirituales con diácresis (*). Abbá Barsanufio. Pero cuando tu propósito sea difamar y humillar. debemos examinar con cuidado el texto que lo contiene. dice que dicha acción es inad- (*) Ver nota página 92. y la segunda es la corrección de los demás. hablando de la costumbre de calumniar al clero que tienen algunos. El que está privado de instrucción teológica. Sería oportuno que el que escribe y el que lee y juzga tuvieran el mismo grado de instrucción. sino que actúas para que no aumente el mal». cuando el lector que juzga es inferior intelectualmente al contenido del texto que se lee. (*) Ver nota página 92. con tal de que tú estés libre de pasiones. Los Padres posteriores a Basilio el Grande repiten los mismos conceptos. Lo mismo vale para los asuntos espirituales. Pero incluso en tal caso hay que tener mucho cuidado. Los tres autores citados -Basilio el Grande. y cuando se quiere proteger a otros hermanos de los daños de una relación fortuita con el pecador y de los peligros derivados de ella. y prueba de ello es la extrema cautela que muestran los Padres al pronunciar cualquier juicio. ELIAS VOULGARAKIS . entonces serás abandonado de Dios». Anastasio el sinaíta.

¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . como la de otros muchos. COMO SE PUEDEN REMEDIAR LOS DAÑOS PRODUCIDOS POR LA MALEDICENCIA Y LA CALUMNIA Los Padres no han dejado una terapia sistemática para estos dos pecados. al oír las críticas. peca. Incluso la mejor terapia. quien escucha al que critica cae en su mismo pecado.106 ellos. no se logra con el conocimiento.105 2.104 Procede hacer una última observación: muchas son las palabras que los Padres usan para condenar la crítica. Quien escucha al que critica demuestra que quiere participar en sus palabras y.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . para protegernos a nosotros. no acusemos al que las dice sino a nosotros que le estamos escuchando. el conocimiento del mal sin la compasión del alma hace al hombre más duro e impasible. maledicencia y calumnias: la primera es de tipo negativo y consiste en intentar evitarlas. El que usa la maledicencia se adapta a la disposición del que le escucha». El Beato Antíoco repite el mismo concepto: «Es bueno no juzgar en absoluto y ni siquiera escuchar al que critica: el que le escucha cae en el mismo pecado porque. Por lo tanto. La vía negativa Una primera recomendación de los Padres es. A. si es letra muerta. sino con resolución y lucha. ante todo. Al contrario. El que practica la maledicencia habla a menudo de forma análoga al auditorio que tiene delante. . pero escucha con placer al que critica. porque le quita el miedo a la ignorancia y la posibilidad de desesperarse. la segunda es de tipo positivo e impulsa a actuar para vencerlas. Todos los Padres proponen generalmente dos vías para vencer críticas. Por eso. Un hermano preguntó al Beato Juan: «Si un hombre no siente inclinación a criticar. no conduce a ningún resultado.ELIAS VOULGARAKIS . es aconsejable que quienes se inician en el ejercicio espiritual eviten del todo el formular cualquier juicio. y ya se ha dicho que la curación de estos males. por tanto. la maledicencia y la calumnia. y a ELIAS VOULGARAKIS . pocas son las que emplean para ilustrar los casos en los que es lícito juzgar y comunicar a los demás el propio juicio. se vuelve hostil hacia el hermano». la necesidad de alejarnos de quienes critican o juzgan con maledicencia. como dice el Beato Antíoco: «Si escuchamos palabras contra un hermano. de este pecado. ¿será juzgado por ello?» Y el santo monje respondió: «El que escucha con placer las críticas se mancha de maledicencia y será castigado del mismo modo». ELIAS VOULGARAKIS .

Si actúas así.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . más bien difícil.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . escribe en su obra «Preguntas y Respuestas» que existen cuatro posibilidades de salvación para el hombre. no tendríamos tiempo de mirar los de nuestro prójimo. vete de allí y cierra tus oídos para no escuchar palabras de odio y para no matar tu alma».107 bras. Recuerda que. Si actúas como te he aconsejado obtendrás dos cosas: salvarte a ti mismo y a tu prójimo con una única medicina». Si te encuentras en medio de dos personas que empiezan a litigar. controla tu corazón para que no despunte el odio. Debes evitarlos como si fueran serpientes venenosas. La segunda parte de este texto trata de la necesidad de no ser curioso con la vida de los demás. has de evitar la venganza». El que no se ocupa de los demás no tiene la posibilidad de juzgar ni de condenar. para que no te sucedan también a ti cosas desagradables». Ocuparnos del otro nos quita un tiempo precioso para observar nuestros pecados. aunque digan la verdad. profundo teólogo y maestro de nuestra Iglesia Ortodoxa. acción que sería muy ELIAS VOULGARAKIS . sino también de los buenos. En las «Sentencias de los Padres» se lee que Abbá Moisés dijo a un hermano: «Si nos ocupásemos de mirar nuestros pecados. con la que puedes contemplar al Rey del universo. Máximo el Confesor dice que no hay que escuchar las palabras de los que critican aun cuando éstas sean ciertas: «No consideres amigos a los que. no debes hablar mal de nadie ni debes escuchar al que hable mal del prójimo. Abbá Ammón enseña acerca de estar en compañía de quienes critican: «Si alguien habla mal de un hermano en tu presencia evítalo. Máximo el Confesor. conduce a estar despreocupados (no indiferentes) no sólo de los hermanos malos. que se ve obstaculizada por nuestro carácter mediterráneo. con sus pala- ELIAS VOULGARAKIS . Juan Clímaco es todavía más categórico. y Dios le recompensa y le salva. te provoquen tristeza y odio hacia otros hermanos. es la crítica a un enemigo. Isaac el Sirio concluye: «Si amas la pureza de corazón. Una de ellas es la siguiente: «Cuando escuches . El Beato Nilo de Ancira dice: «Quien se afana por indagar los pensamientos ajenos no ve sus propias acciones». si quieres que Dios te perdone los pecados. y ordena interrumpir al que critica: «No tienes que avergonzarte sino. porque los pecados que cada uno hace cotidianamente son peores que los atribuidos a otros. a fin de evitar el deseo de saber si el prójimo es bueno o malo». ¿No es imprudente aquel que deja su propio muerto para ir a llorar al del vecino? El significado del dicho “muere para tu prójimo” está en mirar los propios pecados. Abbá Isaías dice: «Si tu hermano ha hecho algo malo contra ti y viene otro a contártelo. al contrario: debes decirle que se calle. los frenarás en su acción y salvarás tu alma de semejante maldad».108 útil para curarnos de la crítica y la maledicencia. La práctica de esta virtud. Un último caso.

hermanos queridos. B. además.) ELIAS VOULGARAKIS . del T. enfermó gravemente. cuando has pasado toda tu vida en negligencia y pereza”. pero los ángeles de Dios me acaban de traer el manuscrito de mis pecados y me lo han leído a partir de cuando empecé a ser monje. El Beato Nilo de Ancira afirma: «No te erijas en juez arrogante de los que se equivocan. no presumas de ello. la esperaba con alegría y deseo. sin prestarles atención. No dudes: Dios no olvida lo que ha prometido». »Mientras decía estas palabras. como dice Abbá Doroteo: «Si escuchásemos las palabras de los Padres espirituales. La primera la componen las recomendaciones de los Padres acerca de la necesidad de reflexionar sobre las propias culpas. más bien presta atención a ti mismo y a tus acciones. que había vivido de forma imprudente y con pereza espiritual. no tiene tiempo para ver los de los demás: «Quien quiere ELIAS VOULGARAKIS .¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . no existirían siquiera los grandes y graves. le dijo: “No podemos comprender cómo puedes estar tan tranquilo en una hora como ésta.110 . Si te has equivocado. entregó su alma a Dios y fue objeto de las oraciones de todos». Ahora puedo ir hacia Cristo con gran alegría y sin ninguna preocupación’. He añadido. La vía positiva Esta vía se puede dividir en tres partes. el otro tampoco será juzgado aunque sea culpable. ellos han roto el manuscrito de mis pecados. sino que.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . La costumbre de menospreciar los pequeños pecados de curiosidad conduce al pecado más grave de maledicencia. al contrario. Si no te han acusado todavía.109 yo no había juzgado jamás a nadie ni mostrado malicia hacia alguno. debes gemir por ello. calumnia y humillación del prójimo». pequeñas y grandes. difícilmente caeríamos en pecado. a menudo pasados por alto. que (*) Uno de los más altos grados monásticos (N. El otro respondió: “Es verdad. padres venerables: mi vida ha transcurrido como habéis dicho. Pues bien. Aunque sabía que estaba próxima su muerte no tenía miedo. »Uno de los venerables hermanos que le asistían en la agonía. así. Anastasio el Sinaíta repite el mismo concepto en el siguiente episodio: «Una vez un monje megalosquima (*). Me han preguntado también si me acordaba de ellos y yo les he dicho que sí. Si no despreciásemos los pecados pequeños. apenas he dicho esto a los ángeles. se originan los grandes. De los pequeños pecados. Cuando el hombre está atento a sus pecados. no seas soberbio para que no te cubras con el mal como si se tratara de un ornamento». pues rogué poder cumplir siempre las palabras divinas que dicen ‘no juzguéis para que no seáis juzgados’. y si todo te ha ido bien. respeta la palabra divina y no juzgues a nadie.que el Señor dice “no juzguéis para que no seáis juzgados”. porque has respetado el mandamiento.

los Padres proponen una tercera vía positiva: el interés por el prójimo. tu lengua no pecará». También es bueno vigilar las causas de la maledicencia: oídos y ojos. El Beato Juan. con ocasión de que algunos monjes estaban criticando a otros a los que se consideraba más avanzados en la lucha espiritual. Al principio del libro se ha dicho que la principal causa de maledicencia es el orgullo. ocurre entonces que estos demonios nos hacen juzgar no solamente a los hermanos. no tiene ojos para ver los defectos de los demás y ni siquiera tiene oídos para escuchar cosas inútiles para el alma. repetir la opinión de Nicetas Stethatos citada antes: «Cuando. La autocrítica de estos males de los que hablamos debe ser más profunda todavía. Es verdad que la humildad se encuentra siempre en la base de toda virtud. pero aquí nos ocupamos de ella en relación con los pecados de los que estamos tratando. quien ve sus propios defectos. debes pensar que no le han agradado a Dios». puesto que no se interesan jamás por los defectos propios. sino que ve los suyos y avanza de esta forma en el camino de la virtud». Es útil.salvarse» -sigue diciendo Abbá Doroteo. comparándolos después con los nuestros para alcanzar. desprovistos del velo del egoísmo. Evagrio Póntico ELIAS VOULGARAKIS . asimismo. si proteges tus oídos. les reprende primero y después les dice: «¿No sería preferible desear cosas buenas para nuestros hermanos. pero no estamos atentos al mismo tiempo a nuestros ojos. y sacar provecho de reconocer nuestra negligencia mientras ellos ejercitan la continencia?» . Paralelamente a la lucha por conseguir la virtud de la humildad. compasión y beneficio espiritual.111 afirma: «Si el hombre no es humilde no puede tener éxito en el ejercicio espiritual. Una posible revisión de nuestro modo erróneo de mirar a los demás sería la de observar sus virtudes y sacrificios. no tiene otra curación que la de llorar el resto de su vida y derramar tantas lágrimas como agua contiene el Jordán». porque desprecia la gracia al pensar que se ha fatigado más que los demás». Y además: «Cuando estés sentado en tu celda y te vengan ganas de juzgar a alguien. Juan Clímaco es más claro aún: «Los que se constituyen en jueces severos de los defectos ajenos se convierten ellos mismos en objeto de pasiones semejantes. de esta forma. debido a nuestra pereza espiritual.«no observa los defectos ajenos. Abbá Isaías lo hace más patente aún: «El humilde no tiene lengua para acusar al otro de negligencia o para hablar con desprecio. y si crees que tus acciones son buenas. Abbá Isaías nos enseña: «Si escuchas palabras de maledicencia no las retengas en tu camino de vuelta al monasterio. permitimos que los demonios susurren en nuestros oídos sospechas hacia nuestros hermanos. Sin embargo.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . sino también a los que son perfectos en la virtud». Se llega así a la segunda parte de la vía positiva que hay que recorrer para hacer frente a la maledicencia: la humildad. piensa que tus pecados son más numerosos que los del otro. no tiene nada contra nadie y sólo piensa en sus propios pecados».

tú debes gemir. y Dios. acercarte a él. En la misma línea de estas recomendaciones se encuentra la siguiente anécdota de los «Relatos de los Ancianos»: «Una vez un monje se quejó a su confesor de que un hermano le impedía concentrarse espiritualmente. grandes y pequeños.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . pues todos somos responsables. reza por él». para que perdone los pecados de todos: los que han pecado por ignorancia y los que lo han hecho conscientemente. caemos en el pecado porque somos humanos». sino que ora continuamente al Señor. hermano mío.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . y los dos volvieron sin problemas al desierto». Una última forma de interés por los demás es la oración. pero el otro le suplicaba llorando que no se fuese. se lee: «Quien ama la paz del alma y la pureza de corazón no ve los errores del prójimo. sólo la bondad puede dar buenos resultados: nuestro Señor corrige a los hombres con la consolación. . Si crees que alguien vive en el mal. Cuando llegaron a la primera ciudad.112 que creen en Cristo. A pesar de ello. Dios le quitó el aguijón de la carne al primero ya que el segundo se había sacrificado. El Beato Antíoco observa: «Debemos pensar sólo en lo que se nos ha ordenado: llorar por nuestros defectos. En Tebaída había dos monjes: uno tenía pensamientos impuros y quería volver al mundo. Un paso . La dureza no sirve para corregir. Nilo de Ancira lo expresa más claramente: «Si tu prójimo peca.más en el interés por el prójimo es el de sufrir con él. Simeón Metafrasto añade: «Cuando veas que un hermano llora de arrepentimiento por sus pecados. al hacerlo gemirás por ti mismo. Isaac el Sirio dice: «No odies al pecador. En un elogio de Isaac el Sirio. corregirá a tu hermano. el primero no se convencía y entonces el segundo se dirigió a un padre espiritual. escrito por un autor anónimo. El que llora con lágrimas amargas por los pecados ajenos se cura a sí mismo de todos aquellos pecados por los que ha llorado». por gracia divina. sobre todo por aquellos que son objeto de ma- ELIAS VOULGARAKIS . Si hacemos esto. pedir a Dios que nos limpie de nuestra inmundicia y sufrir junto con nuestros hermanos y con los ELIAS VOULGARAKIS . porque todos somos responsables del pecado». En la Vida de la Beata Teodora se lee también: «No te alegres de las caídas de tu prójimo sino que llora por ellas.113 ledicencia. en efecto. Pero si quieres. ¿Por qué has de odiarle? Odia más bien sus pecados. La respuesta fue ésta: “Resiste. siente simpatía por él y llora a su lado: muchas veces sucede que los pecados del prójimo son motivo de corrección para los nuestros. pues de esa forma perdería las fatigas espirituales que había hecho y la virginidad. con piedad y lágrimas. Todos. reza por él y así te parecerás a Cristo. que le aconsejó que se fuese con aquel al mundo. que no despreciaba a los pecadores sino que rezaba por ellos». al ver tu paciencia. agradaremos al Señor». llora por él. no trata de corregirlos con palabras. igual que un demonio no puede expulsar a otro.

115 3. acusados por sus pecados.ELIAS VOULGARAKIS . Tus reacciones demuestran que el hombre viejo vive en ti y te gobierna aún. Al decir esto. tu dolor no es verdadero. El gran Barsanufio lo expresa claramente: «Pensar que los demás hablan mal de ti es tu primera batalla como principiante». a explicar las razones de esta condena e informar a los cristianos sobre los distintos modos de evitarlos. Y más todavía: el dolor que se siente es obra del demonio. Algo similar nos dice también Marcos el Eremita: «Algunos. resiste de buen grado. sino que inducen a reflexionar sobre ella y a superarla con el exclusivo fin de progresar en la vía de la virtud. Su sensibilidad podría llevarle a sospechar. elogiados por sus virtudes. Si dicen de ti algo que es falso y te sientes ofendido. han sufrido tanto que han creído que su dolor era obra del mal». se han vuelto tan alegres que han creído que su júbilo era algo constructivo. para que no te lamentes de él con los demás. Otros. Tal hipersensibilidad no es totalmente independiente del defecto del or- gullo. CUANDO LOS DEMAS HABLAN MAL DE NOSOTROS La enseñanza de los Padres del Desierto no se limita únicamente a condenar los graves pecados de maledicencia. Dice Abbá Isaías: «Si sientes que alguien te ha hecho mal. crítica.116 Una aclaración de lo que se siente al ser objeto de calumnia nos la ofrece Abbá Isaías cuando dice que el dolor sentido en tal ocasión es una creación del orgullo. Los Padres advierten al cristiano que empieza el camino espiritual sobre la situación particular en que se encuentra. Se trata de consejos de carácter espiritual y no técnico. que sólo se forma por voluntad de Dios». chisme y calumnia. por el pecador». porque ella representa sólo una pequeña parte de la suma de nuestros pecados conocida por Dios. ELIAS VOULGARAKIS . creación «que lleva al despertar del hombre viejo y que impide la compasión. porque no enseñan una metodología «laica» para afrontar la maledicencia. sin razón.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . has de saber que en tu sentimiento no hay temor de Dios. sospechar de que los demás hablan mal de nosotros es otra tentación del enemigo del género humano. Esto es lo que dice Abbá Isaías: «Si alguien te acusa y sufres por ello. que es el campo del demonio. sino que nos dan consejos de cómo afrontar la calumnia cuando nosotros somos objeto de ella. los Padres indican el modo de superar positivamente la maledicencia que se dirige contra nosotros. le juzgues o difames y le pongas como reo en boca . así pues. de los demás y juzgarlos. y darle importancia es signo de orgullo y aleja al fiel del correcto ejercicio espiritual. No creas que detrás de todo esto está la cólera de los que te acusan y ni siquiera que las molestias que sufres están relacionadas con el verdadero dolor del hombre.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? .

sino consolarle y hablarle con humildad». he pensado que sería justo enviaros a todos vosotros una nueva carta. no admito el perdón para él y le arrojo para pasto de bocas ajenas . tratando de eliminar la rabia y la venganza para no añadir una herida a otra herida. escribió una segunda carta que empieza así: «Ya que todos.» . les escribió una carta a la que no dieron ninguna respuesta.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . porque por una parte ELIAS VOULGARAKIS . »Si tu corazón es dócil y sabes protegerte de los males. sino una acción que sucede dentro de la Iglesia y con la Iglesia. Pero como no hay que callarse ante las calumnias cuando ponen en riesgo la verdad.117 rezo por mis pecados y Dios los perdona sin hacerlos públicos. enseña con palabras y obras. justa o injustamente. Con el mismo espíritu. En efecto. una respuesta mal dada en vez de corregir el mal puede aumentarlo en tres dimensiones: dañando al que responde. y por otra parte. mejor es encomendar todo a ELIAS VOULGARAKIS . deseoso de inmundicia. Así pues. Si no se es capaz de ello.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Perdóname. vendrá sobre ti la misericordia divina. y él.. Abbá Isaías continúa en tono epigramático: «¡Ay de aquel que.. El perfeccionamiento del cristiano no es obra de individuos. hermano mío. pero si tú corazón se endurece como piedra. porque yo soy pecador y tengo vergüenza de mí mismo». nos reprende o habla mal de nosotros .pero ¿qué digo?: aunque nos condujese a la muerte “como ovejas al matadero”. Los Padres nos ayudan sabiamente en la lucha espiritual que debemos combatir contra nosotros mismos cuando somos objeto de maledicencia. lleno de rabia contra el prójimo. pues con ello se daña a los que creen. y refuerce con su actitud a los indiferentes y a los traidores a la fe. como cristiano y jefe eclesiástico. Por tanto. no debemos rebatirle para nada. había pensado permanecer en silencio sufriendo por el disgusto que me habéis causado. exige honor como si fuese un santo». diciendo después que no has hecho nada censurable. no queriendo ningún malentendido. sino que se esfuerce también por no ser causa de maledicencia con un comportamiento tolerante o escandaloso para los fieles. os encontráis en estado de odio hacia mí y seguís fielmente a vuestro obispo en la guerra que me habéis declarado. es necesario que el cristiano calumniado no se ocupe sólo de cómo superar su herida personal. al que recibe la respuesta y al que está escuchando. entonces Dios te olvidará.de todos. detén los males que quieres devolver a tu prójimo y dite a ti mismo: soy un miserable.118 Dios para que El establezca la verdad. Y concluye diciendo: «Si alguien. sin excepción. Es ejemplar lo que Basilio el Grande. Si tienes temor del infierno. aunque no haya recibido ninguna respuesta a la que os envié. Necesita una doble virtud para afrontar las ofensas con tolerancia y silencio. Primeramente hay que controlar las emociones. Una vez el obispo de Neocesarea del Mar Negro y su clero se en- frentaron con malicia contra Basilio el Grande por cuestiones disciplinarias.

Apelo. La mentira se dice sin temor y la verdad se oculta. que tienen necesidad de un perdón mayor. se podrían citar las palabras del Beato Isidoro de Pelusio (+ finales del siglo IV): «Verdaderamente me impresiona el hecho de que nos convirtamos en jueces impasibles de los desórdenes y pecados ajenos.121 CONCLUSIÓN Si se quisiera hacer un epílogo de todo lo dicho por los ilustres Padres de nuestra Iglesia sobre la crítica. En otro momento escribe así a los monjes de una Provincia lejana: «Todas las Iglesias se han conmovido y todas las almas se han agitado porque algunos han empezado a acusar a sus hermanos. pero para los de nuestro prójimo tenemos la vista demasiado aguda. he decidido escribiros esta carta.119 »Pero como muchos han interpretado mi silencio como confirmación de las acusaciones que se hacían contra mí. a vuestro amor y os pido que no aceptéis como válidas las acusaciones que se hacen contra mí.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Me basta tener al Señor como testigo contra la calumnia. No tomo en consideración los juicios humanos. es particularmente evidente en un episodio en el que quien le acusaba era una mujer herética llamada Simplicia. porque sólo El conoce los secretos de los hombres. Por eso les invitaba a reflexionar sobre todos los aspectos del caso en cuestión. Cuando he oído que. porque son falsas. Puesto que las mentiras y blasfemias que esta mujer profirió contra él no fueron divulgadas. mientras pasamos por alto los nuestros. ELIAS VOULGARAKIS . y no como un acto de longanimidad por mi parte. Ninguna ley juzga a alguien sin primero haberlo escuchado». y a los que acusan se les cree sin ningún examen. en las que se me acusa de hechos de los que estoy dispuesto a defenderme en el tribunal de la verdad. que sabe defender de toda injusticia mejor que cualquier otra persona». «Para nuestros pecados somos ciegos. El gran obispo no tenía ninguna dificultad en afrontar en silencio las acusaciones que se le hacían y el único motivo que juzgaba válido para interrumpir su silencio era el de proteger a los demás de los pensamientos malignos que pudiesen nacer en ellos. circulan cartas contra mí. Los que han sido acusados son condenados sin juicio. »Sucede lo contrario con nuestros éxitos: los pequeños los vemos . sino que prefiero esperar al Juez del Cielo. pues. desde hace tiempo. cierro mi boca y sofoco en el silencio la vergüenza provocada por tus blasfemias. Basilio el Grande prefirió no comentarlas y escribió: «Ya que los hombres acostumbran a odiar a los mejores y amar a los peores. y cómo las soportaba con paciencia. la maledicencia y la calumnia a lo largo de los siglos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . ELIAS VOULGARAKIS . el chisme. he decidido permanecer en silencio. La sumisión de Basilio el Grande ante las acusaciones.

También se ha dado la respuesta y puede encontrarse en las palabras de un gran experto: Isidoro de Pelusio. Si ya lo has conseguido. a los que las cometen y rezar por ellos con corazón puro. Cuando el presente te adule. Simeón Metafrasto sugiere: «No seas juez parcial de ti mismo y no examines las cosas para tu interés. No dudo de que algunos hayan alcanzado tales niveles de valor: me alegro de ello y espero poder llegar yo también. de encontrar mil excusas cuando una virtud parece inalcanzable. »Pero tampoco quiero caer en el defecto. porque razonan en términos humanos y todos opinan sobre el Prójimo a partir del juicio sobre sí mismos. No des importancia a lo poco bueno que hay en ti.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Hay algunos que dudan de poder conseguirla. Estas últimas palabras podrían concluir nuestro tema y. te elogio con todo mi corazón.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . por una parte.122 lejano. por grandes y maravillosos que sean. Sin embargo. para no ser tachados de incapaces o débiles. antes que nosotros. recurren a teorías y pretenden encontrar mil razones para rechazar la lucha del Espíritu». se la han hecho. hay otros que evitan por completo el combate y.123 ber llegado a la meta. los vemos pequeños y despreciables». ni te olvides por completo de tus muchos defectos. es algo difícil y supera tus fuerzas. »Hay otros que. tan extendido. para no ser acusados de pereza. No presumas de lo que has logrado hoy para después menospreciar lo que has hecho mal en un pasado próximo o ELIAS VOULGARAKIS . Falta la respuesta a una pregunta muy justificada: las cimas alcanzadas por los Pa- dres ¿son alcanzables también por los hombres? ¿Es posible que el hombre llegue a evitar todo juicio? La pregunta no es nueva y muchos. para muchos. para otros. »Por lo que a mí respecta (no quiero esconder mis defectos) he tratado muchas veces de rezar por mis enemigos. pero los de nuestro prójimo. Es todavía más arduo cuando los que te dañan no quieren arrepentirse y se mofan de ti porque rezas por ellos.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . Por último. escribe: «Resistir.enormes. por otra parte. En una carta al presbítero Teodosio. cuanto se ha dicho sería suficiente. acuérdate enseguida del pasado y así no te enorgullecerás».125 . encuentran pretextos vergonzosos y fingen ha- ELIAS VOULGARAKIS . a las blasfemias e injusticias y. pero a menudo sólo he sido capaz de pronunciar unas pocas palabras. aún falta algo. ELIAS VOULGARAKIS . entre los que me incluyo también yo.

publicadas en España: ELIAS VOULGARAKIS . 2a ed. «Sentencias de los Padres». «Sobre el Monje Eulogio». «Reglas Breves». «Reglas Detalladas». CIRILO DE JERUSALÉN: «Procatequesis».126 Abbá ISAÍAS: «Máximas». Recensión de Pelagio y Juan» (1989. MACARIO EL EGIPCIO: «Homilías Espirituales». nos limitamos a indicar las fuentes originales utilizadas por él: AUTOR ANÓNIMO: «Epigrama de Isaac el Sirio». EVAGRIO PONTICO: «Espejo de Monjas». Presbítero». BARSANUFIO Y JUAN: «Epístolas». En esta misma BIBLIOTECA CATECUMENAL puede verse una buena colección de apogtemas: «Las Sentencias de los Padres del Desierto. PSEUDOBASILIO: «El Orden Ascético». «La Gran Carta». ISIDORO DE PELUSIO: «Epístola a Alipio». «Epístolas». «Septembrario».127 .). JUAN CLIMACO: «Máximas». «Máximas Morales». SABA: «Máximas». «Sentencias de Abbá Ammón». MÁXIMO EL CONFESOR: «Capítulos de Amor». «Capítulos Prácticos». NICETAS STETHATOS: «Capítulos Naturales».¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . «Vida de Simeón el Nuevo Teólogo». «Sentencias». BASILIO EL GRANDE: «Epístolas». «Sobre la Humillación». «Preguntas y Respuestas». ANASTASIO EL SINAITA: «Tratado sobre la Santa Virginidad». FUENTES Puesto que la Bibliografía del autor se refiere a obras editadas en Grecia y difíciles de encontrar en España. MARCOS EL EREMITA: «Sobre el Pensamiento». TALASIO: «Sobre el Amor y la Continencia». NILO DE ANCIRA: «Epístolas». ANTIOCO DEL MONASTERIO DE S.¿POR QUE JUZGAS A TU HERMANO? . SIMEON METAFRASTO: «Januario». «Sentencias sobre lo Prohibido y Corruptible». Arzobispo de Alejandría». DOROTEO DE GAZA: «Enseñanzas Diversas a sus Propios Discípulos». PSEUDOANASTASIO EL SINAITA: «Preguntas y Respuestas». «Sobre la Ley del Espíritu». «Relatos de los Ancianos». «Epístola a Teodosio. PALADIO DE ELENUPOLIS: «Diálogo sobre la Vida de Juan Crisóstomo». ELIAS VOULGARAKIS . JUAN CASIANO: «Instituciones». «Vida de Juan. Y sobre los Padres del Desierto y la vida monástica pueden consultarse asimismo las siguientes obras. «Los justos y los Perfectos». ISAAC EL SIRIO: «Máximas».

Gracia M.. . Madrid.A. Johannes QUASTEN: «Patrología» (B. COLOMBAS: «El Monacato Primitivo» (B.A. 1978).C.C. Madrid. 1974)..

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