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Gritos y sombrerazos por las candidaturas

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Agitado fin de semana tuvieron los partidos políticos, producto de la conformación de las listas
de candidatos a senadores y diputados, tanto que en algunos casos pasaron del debate
civilizado a los gritos, sombrerazos y hasta sillazos.

Ningún partido se salvó. Lo mismo participaron las tribus del PRD que gobernadores del PAN
y políticos de altos vuelos del PRI.

En grado de violencia física, sin embargo, los campeones siguen siendo los de amarillo, que
ayer por la madrugada se liaron a patadas, puño cerrado y sillazos en su Consejo Nacional.

Los protagonistas fueron integrantes de la Corriente Nueva Izquierda y Vanguardia


Progresista, después de que Elizabeth Mateos fue rechazada de la lista plurinominal del
PRD.

Raúl Flores, dirigente en la CDMX, me comentó que se trató de un incidente menor y no


pasó a mayores. Aunque el video de la trifulca fue de lo más viral en redes sociales, como un
ejemplo de la forma en la que otra vez los perredistas dirimen sus diferencias.

En el PAN también hubo tiro, pero de manera más “civilizada”. Sólo tres de sus 12
gobernadores acudieron el sábado al Consejo Nacional y uno de ellos, Javier Corral, llegó
solo para expresar su desacuerdo con la conformación de la lista de senadores
plurinominales.

Ricardo Anaya y el propio Corral quisieron aclarar que no había pleito, pero nadie les creyó.
Tanto que el asunto acaparó las pláticas de quienes acudieron ayer al Auditorio Nacional.

Un gobernador del norte del país me dijo que Ricardo se “agandalló” todas las posiciones y
eso “ancabronó” a sus colegas, mientras que gente cercana al CEN comentaba que Corral se
molestó porque dejaron fuera de las pluris a Gustavo Madero y lo mandaron a hacer
campaña.

“Haiga sido como haiga sido”, terció otro panista, Corral trabaja más para AMLO que para
Anaya. Y el resultado lo veremos pronto.

En el PRI tampoco venden piñas. El fin de semana se registraron dos bajas sensibles: la del
senador guanajuatense Miguel Ángel Chico y la del sonorense Antonio Astiazarán, con 40
y 30 años de militancia, respectivamente.

Si bien no son líderes de gran arrastre popular, son dos cuadros distinguidos y con trayectoria.
Pero Chico Herrera sucumbió al canto de una sirena llamada Andrés Manuel y Toño al de
Anaya.

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No hubo estridencia con sus renuncias, pero si emitieron fuertes mensajes que dejan mal
parado a Enrique Ochoa en el PRI.

Esa es la misma sensación que dejan los pleitos sobre otros presidentes de partidos, porque
lleguen quien llegue al Senado o la Cámara la expectativa es que no haya mayores cambios
y menos cuando los encargados de promoverlos se pelean por las migajas de una curul o un
escaño. Así la otra cara de la violencia en la política.

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