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UNIVERSIDAD PERUANA CAYETANO HEREDIA

ESCUELA DE POST GRADO "VÍCTOR ALZAMORA CASTRO”

Tesis para Optar el Grado de Magíster en Drogodependencias

Milton J. Rojas Valero

“Creencias irracionales en mujeres y varones consumidores de cocaína. Una

mirada desde el enfoque Cognitivo”

LIMA

2007

AGRADECIMIENTOS
Es imposible llevar a cabo una investigación sin el asesoramiento y apoyo constante de

diversas personas. En este sentido expreso mi agradecimiento a las siguientes personas,

quienes contribuyeron en la presente investigación desde la génesis hasta el cierre de la

misma.

Al Ingeniero Wilfredo Mormontoy, asesor de la tesis, profesor de la Universidad

Peruana Cayetano Heredia.

A los psicólogos Jorge Medina y Oscar Ortiz, por el asesoramiento estadístico y

comprensión.

Al Dr. Jaime Jiménez, Jefe del Pabellón de Adiccionologìa del Hospital Hermilio

Valdizàn por las facilidades en la obtención de la muestra de mujeres y varones.

Al Dr. Paolo Stocco, Director del Centro de tratamiento en toxicomanías, Villa Renata,

de Venecia, Italia, quien aportó con sus comentarios, sugerencias y envío de material

bibliográfico.

A la Dra. Nuria Romo, de la Universidad de Granada, España, por sus comentarios y

bibliografía.

Al Dr. Juan José Llopis, por su tiempo, sugerencias y bibliografía

A la Dra. Pilar Blanco, coordinadora de investigación clínica de la Fundación Spiral de

Madrid, por el material bibliográfico

A la Dra. Carmen Meneses, de la Escuela Universitaria de Trabajo Social de la

Universidad pontificia de Comillas, Madrid, por el material bibliográfico y sugerencias

Al personal femenino y masculino de la DINANDRO de la Policía Nacional del Perú,

por su apoyo en la aplicación de las pruebas y por su tiempo.

A la Oficina de Post Grado de la Facultad de Psicología de la Universidad Ricardo

Palma por las facilidades para la aplicación de las pruebas.


Al Sr. Jorge Prias Director de la Comunidad Terapéutica Maxwell Jones y a la

Psicóloga Rosana Montes, Coordinadora del área clínica, por las facilidades para la

toma de la muestra de mujeres consumidoras de SPAs.

A las psicólogas Azucena Àvalos y Kine Flores por su tiempo y motivación en la

aplicación de las pruebas.

A todos ellos y ellas MUCHAS GRACIAS.


Al Maestro, Dr. Ramiro Castro de la Mata, quien fue uno de mis principales referentes

en la búsqueda del entendimiento del fenómeno de la drogodependencia y fortaleció mi

formación profesional.
RESUMEN

Se estudia los patrones de creencias irracionales en adictos de cocaína. La investigación

es observacional, analítica, transversal y responde a un diseño de investigación

cuantitativa. Se trabajó con 84 adictos de cocaína (50 mujeres y 34 varones) y un grupo

control de no consumidores de sustancias de 73 participantes (39 mujeres y 34 varones).

Las variables estudiadas fueron: género, grupos etáreos, y frecuencia e intensidad de

consumo; finalmente, se determinaron los factores de riesgo asociados al consumo. Los

instrumentos utilizados fueron el Registro de Opiniones de Albert Ellis, Ficha de Datos

Generales, Ficha Personal, Ficha Socio-Económica y Ficha Personal Para No

Consumidores de Sustancias.

En los resultados no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los

grupos de varones y mujeres consumidores de cocaína. Al comparar el grupo

consumidor con el grupo control sí se encontraron diferencias significativas en las

creencias 1, 2, 3, 4, 6 y 7 (p<0,05 co n la pr ueba U de Mann- Whit ney).

Lo s ado lescent es co nsu mido res evid enciaro n mayo r int ensid ad en la s

creencias irracio nales 3, 4, 5 y 6 en relació n a lo s jó venes y adu lt o s. E n

la int ensidad de l co nsu mo segú n sexo , no se enco nt raro n d iferencia s

sig nificat ivas. Lo s fact o res de r iesgo ident ificado s para e l co nsu mo d e

co caína fu ero n: Est ado civil (d ivo rciado /sep arado , p<0.022), grado de

inst rucció n (pr imar ia y secu ndar ia, p <0. 000) y nivel so cio -eco nó mico

(alt o , p<0.006).

Palabras clave: Creencia irracional, dependencia, cocaína, consumidora de cocaína,

consumidor de cocaína.

Irrational beliefs study in women and under age cocaine users.


An overview from the cognitive perspective.

Abstract

Patterns of irrational beliefs in cocaine addicts are studied. This investigation follows a

quantitative design; it is observational, analytic and transversal. The participants were

84 cocaine addicts (50 women, 34 men) and a control group of 73 non consumers (39

women and 34 men). The studies variables were: gender, age, frequency and intensity of

drug use; finally the risk factors associated to the drug use were determined. The

instruments employed were the Record of Albert Ellis Opinions, Card of General

Information, Personal Card, Socio Economic Card and Personal Card for not consumers

of substances

No significative differences from the statistic stand point were found between the

groups of men and women cocaine users. On the other hand when comparing the

consumers group with the control group differences were found, the consumers group

obtained a higher score. These differences were more significative in the beliefs number

1, 2, 3, 4, 5, 6 and 7 (p< 0, 05 using the U Man- Whitney coefficient).

The teenagers consumers showed a stronger intensity in their beliefs comparing to the

young and adults. No significative differences were found in the intensity of the cocaine

use according to gender. The identified risk factors for cocaine use were: marital state

(divorced/separated, p<0.022), instruction level (elementary and high school, p<0.000)

and social economical level (high, p<0.006).

Key words: irrational beliefs, dependency, cocaine, cocaine user.


ÍNDICE

Agradecimientos

Resumen

I. Introducción 10

1.1 Planteamiento de la investigación 13

1.1.1 Planteamiento del problema 13

1.1.2 Justificación de la investigación 16

1.1.3 Objetivos 17

1.1.3.1 General 17

1.1.3.2 Específicos 17

1.1.4 Hipótesis 18

1.1.5 Definición de términos 18

1.2 Marco teórico 23

1.2.1 Epidemiología del consumo de drogas según el sexo. Una primera 23

mirada sobre las diferencias

1.2.2 Prevalencia de dependencia, según el sexo 27

1.2.3 Casuística de la demanda de consultantes mujeres y varones 28

atendidos en el programa Lugar de Escucha-CEDRO

1.2.4 Estudios nacionales de casos clínicos en adolescentes varones y 30

mujeres consumidores de sustancias psicoactivas

1.2.5 Aspectos cognitivos 31

1.2.5.1 La cognición 31

1.2.5.2 Las creencias irracionales 37

6
1.2.5.3 Las creencias y la dependencia a sustancias 42

1.2.5.4 Investigaciones nacionales en el tema de las ideas y creencias 46

irracionales en la dependencia a sustancias

1.2.6 Condicionantes de la adicción. 53

Variables asociadas a los rasgos de la personalidad y al género

1.2.6.1 Rasgos hipotéticos de la personalidad como condicionante de la 56

dependencia a sustancias

1.2.6.2 Rasgos de la personalidad y adicción femenina 59

1.2.6.3 Género. Diferencias entre mujeres y varones 71

1.2.6.3.1 Diferencias en inteligencia y capacidad cognitiva 75

1.2.6.3.2 Diferencias en percepción 76

1.2.6.3.3 Diferencias en capacidades cognitivas específicas 77

1.2.6.3.4 Diferencias en el dominio afectivo-emocional 78

1.2.6.3.5 Diferencias en el dominio social 79

1.2.6.3.6 Diferencias en el comportamiento sexual 79

1.2.7 Factores de riesgo. Diferentes motivos y causas 81

1.2.7.1 Adolescencia y riesgo 83

1.2.7.2 Factores de riesgo en colectivos femeninos 86

1.2.7.3 Factores de riesgo asociados al consumo de cocaína 95

1.2.8 Consumo femenino de cocaína. Aspectos psicosociales y 97

culturales

1.2.8.1 Aspectos clínicos del consumo de cocaína en mujeres 102

7
II Método 104

2.1 Método 104

2.2 Muestra 104

2.2.1 Criterios de inclusión de la muestra 105

2.3 Instrumentos utilizados 105

2.3.1 Registro de Opiniones de A. Ellis 115

2.3.2 Ficha de Datos Generales 110

2.3.3 Ficha Personal 110

2.3.4 Ficha Socioeconómica 111

2.3.5 Ficha Personal (para el grupo control (no consumidores)) 111

2.4 Procedimientos 112

2.4.1 En las consumidoras y consumidores de cocaína 112

2.4.2 Aplicación del Instrumento 113

2.5 Establecimiento de de la validez del instrumento Registro de 115

Opiniones de Albert Ellis (Bocanegra, 1990, Lima)

2.6 Confiabilidad del instrumento 119

2.7 Procesamiento y análisis 119

III Resultados 121

3.1 Presentación de resultados 121

3.2 Presentación de resultados del análisis multivariado en la 134

determinación de los factores riesgo asociados al consumo de

cocaína en la muestra de estudio

8
IV Discusión 136

V Conclusiones 150

VI Recomendaciones 153

VII Referencias bibliográficas 154

VIII Anexos 172

9
1. Introducción

El uso y abuso de sustancias capaces de generar dependencia, siempre ha sido

“exclusividad” de los varones (Barreda et al, 2005; Palacios, 2002; Arostegi y

Urbano, 2004; Rojas, 1999; De Fazio, 2000). Sin embargo, en esta dos últimas

décadas y bajo la perspectiva de la atención en salud, se ha encontrado un gradual

incremento en la atención de mujeres abusadoras y adictas de drogas, patrones de

demanda que entran en contradicción con los estudios de encuesta en hogares

donde no se visibiliza la severidad del problema y no aparecen datos claros sobre

drogas ilegales en el sexo femenino (Rojas y Romo, 2002). Ello probablemente

por el hecho de que las mujeres encuestadas podrían sentirse amenazadas por el

carácter ilegal de esta conducta y por la actitud juzgadora de la sociedad frente al

consumo femenino, representando ello un subregistro importante.

Aunque León y cols. (2005) y Claux (2005), al examinar muestras de varones y

mujeres de las cuencas amazónicas y cocaleras del Perú, identificaron patrones de

abuso de bebidas alcohólicas y lograron determinar factores de riesgo como el

consumo de alcohol y otras drogas.

El clorhidrato de cocaína -comúnmente conocido como cocaína- es una de las

formas de presentación de la cocaína, droga psicoactiva cuyo consumo –-

10
independientemente del sexo-- progresivamente se ha ido constituyendo en una

problemática de salud pública en este país (Rojas, 1999 y Rojas, 2002).

Existe información que indica que a partir de 1970 se recibieron los primeros

casos de dependencia severa, en particular a la Pasta Básica de Cocaína (PBC) -

otro derivado cocaínico- (Almeida, 1977) y algunos casos restringidos de adicción

a la cocaína. En ambas situaciones, no se registraron usuarias mujeres.

En cuanto a la psicoterapia, en este medio hace más de década y media que se

viene desarrollando un programa de tratamiento en adicción a sustancias

cocaínicas bajo el enfoque Cognitivo – Conductual (Navarro, 1992, 1988), pero

con experiencias centradas particularmente en varones adictos.

Los estudios que consideran la perspectiva de género, específicamente en

adicción femenina, verifican algunos hallazgos que sugieren que la población de

mujeres dependientes a sustancias presentan características singulares que difieren

de los varones adictos (Arostegi y Urbano, 2004; Palacios 2002; Instituto de la

Mujer, 2001; Meneses, 2000 y 2002; Romo, 2001; Rojas, 1996, 1999 y 2006;

Molla y Ragúz, 1997; Vigo, 1999).

Sin embargo, en nuestro medio hay un déficit investigativo respecto al tema mujer

y adicción a sustancias, en particular lo referido a los aspectos cognitivos, como

son las ideas y creencias irracionales cuando está involucrada la dependencia a la

11
cocaína, aspectos de gran importancia tanto para la terapéutica de la dependencia,

como para los aspectos preventivos.

Lo mencionado es sin duda una de las razones que motivaron la dirección de la

presente investigación, como también el trabajo clínico con adictas de sustancias

psicoactivas (Rojas, 1996, 1999, 2006). Estas motivaciones fortalecieron nuestra

inquietud por indagar y confirmar si el sexo y el tiempo de consumo múltiple de

drogas, con predominio del consumo de cocaína, están asociados a la intensidad

de las creencias irracionales en la población dependiente de cocaína.

Para la consecución de nuestros objetivos se aplicó el instrumento “Inventario de

Conducta Racional” diseñado por Albert Ellis, que explora las creencias que giran

en torno a la dependencia cocaínica, del mismo modo se aplicaron: La ficha de

datos generales, Ficha personal, Ficha socio-económica y Ficha personal para no

consumidores de SPAs.

Así, se identificaron y se analizaron las creencias que las personas tenían sobre sí

mismas, sobre los demás, sobre el mundo que les rodea y sobre su futuro;

creencias que supuestamente son más o menos a fines en los adictos y adictas de

drogas psicoactivas, en función al género y al tiempo de consumo de drogas.

La investigación ha sido estructurada en cinco capítulos. Los dos primeros

capítulos contemplan el planteamiento de la investigación y el marco teórico, la

justificación de la investigación, formulación de los objetivos y la formulación de

12
la hipótesis. Luego se presenta la metodología, detallándose el tipo de muestreo y

las características de la muestra, el instrumento utilizado, el procedimiento de la

toma de datos y el análisis de los mismos.

En el cuarto capítulo se presentan los resultados, análisis y discusión de los

mismos. Finalmente, se insertan las conclusiones y recomendaciones para futuras

investigaciones.

1.1 Planteamiento de la investigación

1.1.1 Planteamiento del problema

Tomando como base los datos de los últimos estudios epidemiológicos peruanos

(MINEDU-DEVIDA-ONUDD-CEDRO, 2004 y DEVIDA-CICAD-ONUDD-

MINEDU, 2006), podemos decir que el uso y abuso de SPAs han adquirido

características de problema de salud pública en ambos sexos, principalmente el

referido a las bebidas alcohólicas, tabaco y marihuana en adolescentes y jóvenes

de ambos sexos, donde las proporciones entre hombres y mujeres sin similares.

En lo que se refiere a las sustancias cocaìnicas (clorhidrato de cocaína y pasta

básica de cocaína), si bien la pauta de consumo sigue siendo mayoritariamente

masculino. Al respecto, los estudios epidemiológicos (MINEDU-DEVIDA-

ONUDD-CEDRO, 2004 y DEVIDA-CICAD-ONUDD-MINEDU, 2006) e

informes de casuística clínica (Rojas, 2005, 2006), dan cuenta que el escenario del

consumo de estas sustancias ilegales ha dejado de ser “exclusividad de los

hombres”; aunque según el último estudio mencionado el problema más serio en

13
el sector femenino escolar son los medicamentos o drogas médicas, dado que los

colegios femeninos registran un mayor consumo de tranquilizantes que los

colegios mixtos y de varones, no sucediendo lo mismo con los estimulantes, en

cuyo caso los colegios mixtos registran un mayor consumo.

Por otro lado, se evidencia que la mayoría de los estudios psico-sociales y clínicos

en el campo de las drogodependencias han estado y siguen estando orientados a

los varones consumidores y adictos, desconociéndose la mayoría de las aristas del

fenómeno adictivo femenino, comprendiendo este déficit el área cognitivo de las

adicciones.

Apoyándonos en algunas investigaciones que han iniciado la indagación en el

campo cognitivo de la dependencia a SPAs (Bocanegra, 1990; Vela 1990; Vigo de

Pando, 1999, Cartagena, 2000 y Navarro et al, 2001) se pretende seguir

examinando el sistema de ideas y creencias irracionales considerando el sexo de

los consumidores de cocaína.

Ahora bien, en el trabajo clínico de la dependencia a sustancias, existe el interés

manifiesto frente al hecho de que un porcentaje importante de adictas y adictos,

abandonaban los programas de intervención, reinciden con mucha facilidad en el

consumo y sobre todo, no modifican su procesamiento cognitivo,

independientemente de la modalidad de ayuda y del enfoque del tratamiento que

reciben.

14
Pero también es cierto que se observa a otras cohortes de pacientes que responden

aparentemente en forma positiva al tratamiento de psicoterapia individual y/o de

grupo, terapia humanista, gestáltica, conductual, cognitiva, dinámico,

logoterápico, naturista, médico psiquiátrico, etc.

Sin embargo, contra todo pronóstico, a muchos de ellos y ellas al hacerles el

seguimiento y los controles toxicológicos suele encontrárseles positivo para

cocaína en los respectivos exámenes de control.

Esta realidad ha generado muchas interrogantes en torno a la psicoterapia que han

orientado la presente investigación. Así, muchos drogodependientes –

independientemente del género— suelen iniciar el tratamiento con la finalidad de

desintoxicarse y de apartarse de las sustancias solo por un determinado lapso de

tiempo, esperando recuperarse sólo físicamente. Pero también es cierto que se

observa que otros grupos de pacientes evolucionan favorablemente y están

habidos de incorporar cambios en su esquema cognitivo.

En este sentido, llaman poderosamente la atención algunas diferencias del

esquema cognitivo, principalmente los patrones de ideas y creencias irracionales

que exhiben las adictas y los adictos de cocaína en la forma de justificar sus

estilos de vida y el consumo de SPAs.

Todo ello condujo al planteamiento de interrogantes como: “¿Las creencias

irracionales de las y los consumidores múltiples de sustancias psicoactivas con

15
predominancia de cocaína, se diferencian según el sexo, grupo etáreo, tiempo y

frecuencia de consumo?

Es en este contexto que se realiza el presente estudio a fin de responder a estos

cuestionamientos, para revisar el aspecto cognitivo involucrado en el consumo de

cocaína, tanto en las y los consumidores como en los no consumidores de drogas,

de forma que se pueda determinar si el sexo, el grupo etáreo, y la frecuencia de

consumo de cocaína, son variables que están asociadas a los tipos de creencia

irracionales.

1.1.2 Justificación de la investigación

La presente investigación se justifica por las siguientes razones:

1. Teórico. Los resultados dotarán de información clínica básica a los

psicoterapeutas en el rubro del aspecto cognitivo de la dependencia a

cocaína en mujeres y varones de población urbana. También preemitirá

contar con un perfil de las cogniciones según sexo cuando está

involucrado

2. Práctico. Los resultados contribuirán en la consolidación del marco de la

especificidad de la adicción femenina, particularmente dentro del proceso

cognitivo de la mujer adicta a la cocaína.

Los resultados cuantitativos permitirán llevar a cabo un análisis cualitativo

de un grupo de datos, permitiendo ello el esbozo del perfil cognitivo según

16
sexo, aspecto que facilitará visualizar los esquemas de creencias e ideas

irracionales tanto en adictos y adictas.

1.1.3 Objetivos

1.1.3.1 General:

Explorar los patrones de creencias irracionales en

consumidores de cocaína (mujeres y varones) en situación de

tratamiento de Lima Metropolitana, en comparación con un

grupo de no consumidores de cocaína (mujeres y varones).

1.1.3.2 Específicos:

1. Establecer patrones diferenciales de creencias irracionales

en función al sexo en consumidoras y consumidores de

cocaína en comparación con los no consumidores.

2. Establecer patrones diferenciales de creencias irracionales

en función a grupos etáreos: adolescentes, jóvenes y

adultos

3 Establecer patrones diferenciales de creencias irracionales

en función a la frecuencia o intensidad de consumo de

cocaína en consumidoras y consumidores.

4 Establecer, cuáles fueron los factores de riesgo del

consumo de cocaína en la población estudiada.

5. Establecer un perfil cognitivo de las consumidoras y

consumidores de cocaína

17
4. Establecer los principales factores de riesgo en el grupo de

estudio

1.1.4 Hipótesis

1. Existen diferencias entre los patrones de creencias irracionales

del grupo de consumidores de cocaína (mujeres y varones)

versus el grupo de no consumidores de cocaína (mujeres y

varones)

2. Existen diferencias en las creencias irracionales según las edades

de las y los consumidores de cocaína y los no consumidores.

3. Existen diferencias en las creencias irracionales según la

frecuencia del consumo de cocaína en las y los consumidores

de cocaína.

1.1.5 Definición de términos

Factor de riesgo asociado al consumo de cocaína.

Característica o cualidad de un sujeto (su forma de ser,

sentir y comportarse, la edad, la personalidad, los recursos

sociales que dispone, las actitudes, los valores, la

autoestima, el autoconcepto), o de la comunidad (la

estructura económica, la accesibilidad al consumo, la

aceptación social del mismo, costumbres, tradiciones y

mitos), que se sabe va unida a una mayor probabilidad de

daño a la salud.

18
Género.

Es la elaboración simbólica que cada cultura construye a

partir de la categorización de las personas en diferentes

sexos. Dicha codificación implica que nuestro conocimiento

sobre el sexo no corresponde exclusivamente a las

características anatómicas. Más bien, género es el saber que

asigna significados a las diferencias corporales.

Creencia irracional.

Respuesta que atribuye una condición única y rígida a una

idea que se tiene acerca de una situación determinada y que

puede consecuentemente interferir de forma importante en

el equilibrio psicológico y/o fisiológico de la persona que la

posea o de las personas de su entorno

Presencia de la creencia irracional.

Hace referencia al tipo de creencia irracional y a su

intensidad, determinada por el Registro de Opiniones de A.

Ellis.

Sistema cognitivo motivacional.

Orden particular de las creencias y valores que posee una

persona y que lo predispone a un determinado de

comportamiento.

19
Automatización.

Conducta espontánea e inmediata, con un mínimo de

control voluntario, respaldado por un sistema cognitivo –

motivacional que se ha desvanecido a la percepción de la

persona que la posea.

Sustancia Psicoactiva o drogas.

Sustancia natural o sintética que introducida en el

organismo modifica una o más de sus funciones, es capaz

de generar dependencia y de alterar la neuroquímica, así

como la capacidad de auto-control.

Cocaína o clorhidrato de cocaína

Poderoso estimulante del sistema nervioso central. Es una

sustancia blanca, cristalina, cuyo sabor es amargo y

astringente. Es la sal de la cocaína formada con ácido

clorhídrico. Se presenta en forma de cristales escamosos

blancos más o menos adulterada.

Dependencia a cocaína

Según el DSM IV se trata de un patrón desadaptativo de

consumo de cocaína que conlleva deterioro o malestar

clínicamente significativo expresado por tres o más de los

20
siguientes ítems, en algún momento de un período

continuado de doce meses:

1. Presencia de tolerancia

2. Presencia del síndrome de abstinencia

3. La sustancia se toma con frecuencia en cantidades

mayores o durante un período más largo de lo que se

pretendía.

4. Deseos persistentes o esfuerzos infructuosos de

controlar o interrumpir el consumo.

5. Emplea mucho tiempo en actividades de obtención de la

sustancia, en el consumo o en la recuperación de los

efectos de la sustancia.

6. Reducción de importantes actividades sociales, laborales

o recreativas debido al consumo.

7. Continua tomando la sustancia a pesar de tener

conciencia de problemas psicológicos o físicos,

recidivantes o persistentes, causados o exacerbados por

el consumo de la cocaína.

Consumo múltiple o poli-consumo.

Patrón comportamental de uso donde si bien el abusador o

adicto predominantemente consume una sustancia, también

21
hace uso de otras drogas. En casos pueden consumir tres,

cuatro, cinco o más drogas dentro de la carrera de consumo.

Mujer consumidora de drogas.

Participante de la investigación mujer que introduce en su

organismo cocaína, cuyo efecto haya producido incapacidad

para abstenerse e incapacidad para detenerse del consumo y

que se encuentra en situación inicial de tratamiento.

Varón consumidor

Participante de la investigación varón que introduce en su

organismo cocaína, cuyo efecto haya producido incapacidad

para abstenerse e incapacidad para detenerse del consumo y

que se encuentra en situación inicial de tratamiento.

Situación clínica y Nivel de Tratamiento.

Estado actual en el que se encuentra la o el paciente en

cuanto al tratamiento. La muestra de estudio se encuentra en

la fase de tratamiento fase 1, mínimo tres semanas, máximo

3 meses, sea en la modalidad ambulatorio o internamiento.

22
Estilo atribucional

Hace referencia a la forma con la que solemos interpretar

las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que nos

ocurre a nosotros mismos.

Para atribuir la responsabilidad de algo que nos ha ocurrido,

tomamos una posición dentro de una línea que tiene dos

extremos:

-Estilo atribucional externo.- Posición de atribuir todo a

causas externas

-Estilo atribucional interno.- En el otro extremo está la

posición que nos lleva a atribuirnos a nosotros mismos la

parte de responsabilidad que nos corresponde frente a lo que

ha acontecido

1.2 Marco teórico

1.2.1 Epidemiología del consumo de sustancias según sexo.

Una primera mirada sobre las diferencias

Al relacionar la prevalencia de vida con la variable sexo, se encuentra que los

varones tienden a un mayor consumo de todas las drogas estudiadas respecto de

las mujeres, tal como se puede apreciar en el estudio epidemiológico sobre el

consumo de drogas en la población escolar de secundaria de menores-2002 (Ver

23
Cuadro 1) (MINEDU-DEVIDA-ONUDD-CEDRO, 2004 y DEVIDA-CICAD-

ONUDD-MINEDU, 2006).

En el estudio de MINEDU, 2004, la diferencia entre el consumo de alcohol entre

hombres y mujeres escolares del estudio es de aproximadamente 10 puntos

porcentuales; y en el caso del tabaco es de 15 puntos. Respecto a las drogas

ilegales, se observa que el consumo de marihuana, PBC y clorhidrato de cocaína

es tres veces mayor en los varones que en las mujeres.

En el caso de las sustancias inhalables, los varones que declararon haberlos

consumido son poco más del doble que las mujeres en términos porcentuales.

Cuadro 1

Fuente: Estudio epidemiológico sobre el consumo de drogas en la


población escolar de secundaria de menores-2002. MINEDU-DEVIDA-
ONUDD-CEDRO, 2004.

24
Cuadro 2

Fuente: Estudio epidemiológico sobre el consumo de drogas en la


población escolar de secundaria de menores-2002. MINEDU-DEVIDA-
ONUDD-CEDRO, 2004.

En el último estudio en población escolar nacional (DEVIDA-CICAD-ONUDD-

MINEDU, 2006), los resultados muestran, al igual que en estudios anteriores, que

el consumo de SPAs legales, ilegales y médicas tiende a incrementarse con la

edad; no obstante los derivados cocaìnicos y el éxtasis registran una prevalencia

de mes ligeramente más alta en las edades más tempranas, lo que podría estar

evidenciando un incremento del consumo de estas sustancias en la nueva

generación de estudiantes.

La edad promedio de inicio del consumo de SPAs se ubica entre los trece y

catorce años en todas las sustancias con excepción de la marihuana, cuya edad

promedio es ligeramente más alta que los catorce años, sin que se registren

diferencias significativas entre hombres y mujeres.

25
Por otro lado, seis de cada diez estudiantes hombres y cinco de cada diez mujeres

han consumido alcohol alguna vez en su vida. Estas diferencias son más estrechas

aún en relación al consumo de último año y de último mes, lo que estaría

evidenciando una tendencia a la equivalencia del consumo de hombres y mujeres

en lo que respecta al alcohol.

Los colegios mixtos registran una mayor prevalencia de consumo de alcohol que

los colegios femeninos y éstos, a su vez, reportan un mayor consumo que los

colegios de varones, lo que confirma la tendencia a la equivalencia del consumo

de alcohol entre hombres y mujeres en la población escolar.

La marihuana registra la mayor incidencia entre las sustancias ilegales: tres de

cada cien estudiantes que no la consumían un año antes se iniciaron en su

consumo en los últimos doce meses. Le siguen los inhalantes, la cocaína, la PBC

y el éxtasis, con tasas relativamente menores.

Las sustancias médicas, específicamente los tranquilizantes evidencian un patrón

de consumo significativamente más alto en las mujeres, mientras que los

estimulantes mantienen similar patrón de consumo para el caso de los varones.

Otro de los datos, finalmente, que tiende a cambiar el escenario del consumo es el

referido a que los colegios privados registran mayores prevalencias de consumo

de alcohol y tabaco que los colegios públicos. Lo mismo ocurre con la marihuana,

más no así con el resto de sustancias ilegales, en las que los colegios públicos

26
registran prevalencias de consumo ligeramente más altas que los privados. Algo

parecido ocurre con los estimulantes, en el caso de las drogas médicas, más no así

con los tranquilizantes, en el que los colegios privados registran un consumo

significativamente más alto que los colegios públicos.

1.2.2 Prevalencia de dependencia según sexo

Los datos del Cuadro 3 indican que hay cuatro veces más varones dependientes

de alcohol que mujeres; en tabaco hay el triple de adictos varones respecto de las

mujeres. En las drogas ilegales, la dependencia se presenta como un

comportamiento casi exclusivo de los varones; mientras que para los

tranquilizantes se observa la misma proporción de dependientes en ambos sexos

(DEVIDA-ONUDD-NAS-INEI-UPCH, 2002).

Cuadro 3

Prevalencia de dependencia a SPAs, según sexo

Dependencia de Masculino Femenino


N % N %
Alcohol 997,993 17.80 278,522 4.30
Tabaco 353,982 6.30 142,542 2.20
Marihuana 42,889 0.80 0,00 0.00
PBC 15,734 0.30 0,00 0.00
Clorhidrato de
Cocaína 23,023 0.40 0,00 0.00
Inhalantes 7,779 0.0 1,295 0.01
Tranquilizantes 11,775 0.20 10,368 0.20
Fuente: II Encuesta nacional sobre prevención y consumo de drogas 2002.
DEVIDA-ONUDD-NAS-INEI-UPCH

27
Según la distribución de dependientes según sexo, se observa que casi 2 de cada

10 hombres son dependientes del alcohol y 1 de cada 10, del tabaco; en las

mujeres esta proporción es cuatro y tres veces menor para el alcohol y el tabaco,

respectivamente.

1.2.3 Casuística de la demanda de consultantes mujeres y

varones atendidos en el programa Lugar de Escucha de

CEDRO

En el Cuadro 4 se presenta la casuística en drogodependencia de los y las

consultantes que acudieron al programa Lugar de escucha-CEDRO entre los años

1999 y 2004. Se observa que de un total de 8,323 consumidores de SPAs

atendidas en consulta psicológica y psiquiátrica, el 14.4% (1,185 casos) eran

mujeres, mientras que el 85.76% fueron varones.

Aún considerando que en el grueso de la población se encuentran patrones de

consumo múltiple o de poli consumo, llama la atención que la marihuana sea la

SPA más consumida tanto en mujeres (33.5%) como en varones (32.28%). En el

sector femenino, la cocaína se ubica en segundo lugar (21.10%), luego el alcohol

(20.68%), la PBC (7.93%), los psicofármacos o medicamentos (5.99%, que es la

tasa más elevada respecto a la de los varones con 0.90% en la misma sustancia);

ludopatía o juego patológico (4.64%), tabaco (3.21%), inhalantes (2. 28%), éxtasis

(0.51%), PBC (“mixtos”, 0.34%).

28
Por otro lado, se observa que tanto para los varones como para las mujeres la

demanda por consumo, abuso y dependencia de alcohol se sitúa en tercer lugar del

total de la demanda de ayuda (20.68% en ellas y 21.59 en ellos). El consumo de

SPAs en esta población presenta patrones de consumo múltiple, donde las

bebidas alcohólicas son casi una constante.

Cuadro 4

Casuística clínica de la demanda de ayuda, según sexo y tipo de SPA, del

programa Lugar de Escucha-CEDRO. Periodo: 1999-2004

N = 8,323

SUSTANCIAS MUJERES HOMBRES TOTAL


PSICOACTIVAS N % N % N %
Marihuana 394 14.6 2304 85.4 2,698 32.4
Cocaína 250 12.9 1683 87.1 1,933 23.2
Alcohol 245 13.7 1541 86.1 1,786 21.5
PBC “tabacazo” 94 7.2 1220 92.8 1,314 15.8
PSICOFÀRMACOS: Bz,
Analgésicos, Anfetaminas,
Antidepresivos 71 52.6 64 47.4 135 1.6
Otras adicciones:
Ludopatía 55 32.9 112 67.1 167 2.0
Tabaco 38 43.2 50 56.8 88 1.1
Inhalantes 27 25.9 77 74.03 104 1.5
SPAs sintéticas: Éxtasis 6 60.0 4 40.0 10 0.1
PBC “mixto” 4 4.6 83 95.4 87 1.0
Heroína 1 100 0 0 1 0.01
1,185 100.00% 7,138 100.00% 8,324 100.00
Fuente: Lugar de Escucha-CEDRO. 2005

29
1.2.4 Estudios nacionales de casos clínicos en adolescentes

varones y mujeres consumidores de sustancias

Rojas (2005) exploró y describió un conjunto de características de una muestra de

502 adolescentes consumidores y consumidoras de drogas psicoactivas que fueron

atendidos en el programa Lugar de Escucha de la institución CEDRO de esta

ciudad, con edades comprendidas entre los 12 y 20 años.

Se encontró que la presión de grupo, de pares o amigos, era un factor gravitante

en la iniciación de drogas lícitas e ilícitas, resultado similar al reportado por

Navarro y cols. (2000), en una población de mujeres escolares españolas.

Se confirmó que la marihuana era la droga de entrada en la mitad de la población,

pues el 45% tuvo como motivo de consulta el consumo de dicha sustancia. Se

registró que el 0.9% de los casos (5 sujetos) admitieron haberse iniciado en las

drogas a través del éxtasis. Las edades promedio del primer consumo para el

tabaco y el alcohol fueron 9.3 y 10.2 años, respectivamente. Finalmente, se

encontró que el 67.3% de los adolescentes procedían de familias nucleares,

conformadas por 4 ó 5 miembros.

30
Algunas características y resultados se presentan a continuación.

Cuadro 5

Distribución general de la muestra de adolescentes consumidores de drogas que

acuden a recibir ayuda, según sexo

N %
Masculino 406 80.9
Femenino 96 19.1
TOTAL 502 100.0
Fuente: Rojas, 2005. Consumo de drogas psicoactivas en un colectivo de púberes
y adolescentes. Pautas y tendencias. ONUDD/CEDRO.

En el Cuadro 5 se observa que es el grupo de varones el que acudía

mayoritariamente a recibir ayuda, con un 80.9% de casos, mientras que el grupo

de mujeres solicitó ayuda sólo en un 19.1% de casos.

1.2.5 Aspectos Cognitivos

1.2.5.1 La cognición

Un concepto relevante en la psicología cognitiva, es el de cognición. Para Beck

y cols. (1979), una cognición es cualquier idea o evento con contenido verbal o

gráfico en la corriente de la consciencia del individuo. Las cogniciones se basan

en los esquemas desarrollados en experiencias anteriores.

Los esquemas son las actitudes, supuestos o creencias que tiene un sujeto, por

tanto, están supeditadas a estos esquemas.

31
Como indican Reiss y Bootzin (1985), dentro de la perspectiva conductual, la

cognición ha sido utilizada en dos sentidos. En el primero y de modo no

controvertido, la cognición ha sido utilizada para referirse a pensamientos,

imágenes y conducta verbal que acompaña a las disfunciones conductuales.

En el segundo modo, más bien controvertido por otras perspectivas psicológicas,

la cognición se utiliza para referirse a procesos dentro del sujeto que median o

causan la conducta subsiguiente.

Así, en el esquema de Beck y cols. (1979), las cogniciones (pensamientos)

conducen a los sentimientos; o, lo que es lo mismo, la cognición es previa y

determinante del afecto, éste determina a su vez a la conducta. Se sigue por tanto

la línea: esquema-cognición-afecto-conducta.

Posteriormente, Alford y Beck (1997) establecieron que la cognición influía en

todas las estructuras teóricas necesarias para apoyar el procesamiento de la

información.

Ha sido Marzillier (1980) quien distinguió tres elementos de la cognición: los

eventos cognitivos, los procesos cognitivos y las estructuras cognitivas. Los

eventos cognitivos son los pensamientos, imágenes y sentimientos que ocurren en

la corriente de la conciencia y son identificables.

32
Los procesos cognitivos se refieren al modo cómo se transforman y procesan los

estímulos ambientales, se hace en forma automática e inconsciente, incluye

atención, abstracción y codificación de la información, mecanismos de búsqueda

y almacenamiento, procesos inferenciales y de recuperación. Este mecanismo

forma las representaciones mentales y los esquemas.

Finalmente, las estructuras cognitivas, son características cognitivas generales,

como las creencias y actitudes, asunciones tácitas, compromisos y significados,

que influyen en la manera habitual en que uno se percibe a sí mismo y al mundo.

Las estructuras cognitivas pueden implicar la activación de un esquema

subyacente operando a nivel inconsciente y en forma interdependiente, estando

las estructuras ordenadas jerárquicamente.

Los esquemas son organizaciones mentales de experiencia que influencian el

procesamiento de la información y la organización de la conducta.

Meichembaum y Cameron, 1983, amplía la clasificación revisada. Para este

autor, los eventos cognitivos se refieren a pensamientos e imágenes que son

identificables y son conscientes. Su naturaleza y contenido pueden influir en

cómo la persona se siente y cree.

33
Por ello, cuando se trabaja en un tratamiento, el consultante debe hacer patentes

sus pensamientos, imágenes y sentimientos, conscientemente o deliberadamente

cuando se enfrenta a la situación estresante.

De aquí en adelante, cuando se mencione a los procesos cognitivos, se estará

haciendo referencia al modo cómo, automática o inconscientemente, se procesa

la información, incluyendo los mecanismos de búsqueda y almacenamiento, los

procesos inferenciales y los de recuperación.

Estos procesos forman las representaciones mentales y los esquemas. El

conocimiento personal de tales procesos cognitivos y la habilidad para

controlarlos representa la meta cognición, concepto al que Meichenbaum ha

prestado mucho interés e investigación en los últimos años, que proporciona una

unión entre lo que está normalmente fuera del conocimiento consciente y lo que es

accesible a la medición, investigación y entrenamiento.

Los procesos cognitivos que tienen relevancia clínica para Meichembaum y

Cameron, 1983, son el sesgo confirmatorio, otros como la atención selectiva, la

disponibilidad y representatividad heurística, el sesgo egocéntrico y el falso

consenso y problemas como la causalidad.

El sesgo confirmatorio, por ejemplo, consiste en la tendencia general del sujeto a

codificar, procesar y recuperar la información consistente con un esquema.

34
Por estructura cognitiva, Meichembaum y Cameron, 1983, señala a las asunciones

tácitas, creencias, compromisos y significados que influyen en la manera habitual

de construirse a uno mismo y al mundo.

Las estructuras cognitivas pueden engendrar procesos y eventos cognitivos y

afectivos, también pueden ser desarrollados o modificados al procesar

acontecimientos y eventos. Por ejemplo, los eventos de vida estresantes pueden

ser la causa de esquemas que posteriormente inciden negativamente en el

individuo.

Es más probable que ocurra un cambio de estructuras cognitivas, cuando se

vivencia una experiencia en forma continua y cuando se refuerza la adopción de

estructura nuevas. No sucederá un cambio cuando las viejas estructuras

cognitivas son distorsionadas.

Los datos de la experiencia (por ejemplo: los resultados de experimentos

personales) proporcionan la base más convincente para reestructurar el “self”

(tanto de uno mismo, del mundo, y de la relación entre ambos).

En el Cuadro 6 se presentan las categorías de Beck, que siguen el esquema de

Marzillier (1980), con el ejemplo de una persona que se siente mal como

resultado de pensar que ha fallado como padre.

35
Para la terapia cognitiva es necesario conocer y evaluar, en principio, los

pensamientos y los tipos de procesos cognitivos que utiliza la persona. Éstos y su

modificación, cuando son disfuncionales, van a constituir el objetivo de la terapia,

aunque con el tratamiento se pretende alcanzar tanto cambios cognitivos como

conductuales en el funcionamiento cotidiano del individuo.

Cuadro 6

Tipos de cogniciones y ejemplos

Esquema de Categoría de Beck Ejemplo

Marzillier (1980) Correspondiente

Evento cognitivo Pensamiento Yo soy un padre malísimo

Automático ¡Qué terrible!

Proceso cognitivo Procesamiento Abstracción selectiva.

de información Ejem.: Yo quiero a mis

distorsionado hijos mucho, aunque

ayer perdí los papeles

y los grité.

Basándome en este

Incidente, yo concluyo

que no soy un buen

padre.

Estructura Esquema Yo debería ser siempre

cognitiva Disfuncional competente en todas

las áreas de la vida

Fuente: Haaga y Davison (1986)

36
1.2.5.2 Las Creencias Irracionales.

Previamente, es necesario aclarar algunos conceptos básicos. Cada persona posee

un sistema de creencias que motiva su conducta. Por tanto, se entiende por

creencia al hecho de admitir una idea que no exige necesariamente demostración;

bien sea por ser indemostrable o bien, por la firme convicción que profesa el

creyente.

Ellis (1980, 1984, 1998), cuando desarrolla el tema de Sistema de Creencias, se

refiere al concepto de “los valores”.

El concepto "Valor", alude al grado de importancia que se le dan a las cosas,

teniendo como base el Sistema de Creencias que posee cada sujeto y que motivan

su conducta y sus actitudes. Los valores adquieren una especial connotación

cuando el sujeto está bajo la necesidad de tomar una decisión.

Otro término utilizado con regularidad es el de "Ideología". La “ideología” de un

sujeto está dada por el conjunto de Creencias y Valores que caracterizan a una

persona.

Por otro lado, La “irracionalidad”, término importante para los efectos de esta

investigación , es definida por Ellis (1980) como "cualquier pensamiento,

emoción o comportamiento que conduce a consecuencias contraproducentes y

autodestructivas que interfiere de forma importante en la supervivencia y

37
felicidad del organismo", debido a que, estas creencias al ser asumidas como

verdaderas, refuerzan un modelo concreto de comportamiento en el sujeto que las

posee, derivando así en conductas desadaptativas.

Luego de haber tratado de ubicar adecuadamente en el escenario de investigación

a conceptos básicos, como: Creencia, Valor, Ideología e Irracionalidad, se volverá

a revisar el tema de creencia irracional con mayor profundidad.

Una creencia irracional es cualquier idea que tomada como verdadera, respalda

una o más afirmaciones en las que se entiende que las cosas deben de ser de una

forma determinada o que el sujeto que las posee debe ajustarse a un modelo

concreto de comportamiento, produciendo, finalmente, consecuencias

contraproducentes y autodestructivas.

Es necesario precisar el concepto de “idea”. El término “idea” indica una forma de

concepción mental, estrechamente ligada al pensamiento.

Por otro lado, Ellis (1980) utiliza la palabra “adoctrinamiento”, para referirse a

una forma de pensamiento sustentada en las Creencias Irracionales de las personas

y que condicionan su desenvolvimiento conductual y emocional.

Así, el pensamiento y la emoción se constituyen en dos elementos importantes

dentro de la Teoría Racional Emotiva (TRE). Se considera importante reparar en

ellos como parte esencial del tema de las Creencias Irracionales.

38
Ellis (1980), señala una unidad entre estos dos conceptos, aunque

identificándolos, dice:”la emoción y el pensamiento humano no son dos procesos

dispares o diferentes, sino que tienen coincidencias significativas, y en algunos

aspectos, sobre todo en las intervenciones prácticas, son la misma cosa...”. No

obstante, Ellis releva al pensamiento como un condicionante de la emoción y

determina relativamente los conceptos.

Ellis (1980) define la emoción “como una tendencia a ir hacia algo que

intuitivamente se aprecia como bueno (beneficioso); o alejarse de algo que

intuitivamente se aprecia como malo (perjudicial). Esta atracción o aversión va

acompañada de cambios fisiológicos que se organizan hacia el acercamiento o la

retirada”.

El término “intuitivo”, se asume como sinónimo de juicios inmediatos o

automáticos.

Si bien Ellis incluye implícitamente al pensamiento en la definición de emoción,

se cree conveniente hacer explícita la identificación del pensamiento con el

lenguaje y en forma más precisa con las frases interiorizadas. Al respecto Ellis

menciona que “la mayor parte de los pensamientos cotidianos tienen la forma de

palabras, frases y oraciones (cambio de signos matemáticos, símbolos oníricos y

otras formas de señales no verbales).

39
En el análisis, Ellis sustenta que la emoción tiene tres orígenes distintos:

1. A través de los procesos sensorio-motrices.

2. A través de la estimulación biofísica mediada por los tejidos del sistema

nervioso autónomo del hipotálamo y otros centros subcorticales.

3. A través de los procesos cognoscitivos o de pensamiento.

Considerando estos tres orígenes es que aparentemente se puede controlar a las

emociones. De esta manera, según Ellis (1976, 1980, 1986), se tendrían cuatro

formas de control de las emociones:

a. Utilizando el sistema sensorio motor. (por ejemplo ejercicios de

movimiento o técnicas de respiración del yoga).

b. Por medios electrónicos o bioquímicos (por ejemplo, la

microplexia, los barbitúricos, los psicofármacos estimulantes o

tranquilizantes, etc.)

c. Usando procesos mentales (por ejemplo, reflexionar, pensar o

decirse a uno mismo “tranquilízate” o “anímate”).

d. Empleando los estados emocionales y los prejuicios existentes (por

ejemplo, el cambio que uno realiza al margen del cariño a los

padres o al terapeuta)

40
Entre estas formas de controlar o afectar la emoción de los individuos, Ellis señala

una interrelación, aunque resalta la influencia de cada una de ellas, y pone

especial énfasis en el pensamiento.

Desde el punto de vista de esta investigación y coincidiendo con Ellis (1976,

1992, 1998 y Beck y cols. (1999), es necesario considerar el posible efecto del

consumo de la droga (cocaína, para los efectos de este estudio), como un factor

que podría estar influyendo en lo emocional. Los efectos de la cocaína sobre la

neuroquímica cerebral, pueden constituir una variable que aparentemente

intervendría en el mantenimiento de las emociones negativas e inadecuadas y

consecuentemente, de las creencias irracionales que poseen los sujetos

consumidores de drogas cocaínicas.

Así, Ellis (1980) respecto a las emociones, concluye diciendo “las emociones

humanas en gran parte son una forma de pensamiento o el resultado del

pensamiento, podemos decir que se pueden controlar bastante las emociones de

uno, controlando los pensamientos propios.

O, más concretamente, se pueden controlar las emociones de uno cambiando las

frases interiorizadas, o la auto conversación que son las que en principio, han dado

origen a estas emociones...”.

En cuanto a las creencias irracionales, cabe preguntarse ¿cuál es el origen de las

creencias irracionales? Ellis reconoce dos orígenes de las irracionalidades

humanas: Uno biológico y uno aprendido.

41
Indudablemente que lo referido a lo aprendido no es novedoso; más no así el

énfasis que Ellis le da a lo biológico.

El grueso de los principios del presente constructo sustentado por Ellis,

aparentemente son incuestionables. Afirmaciones como “sé que la idea está allí,

pero aún no tengo pleno convencimiento respecto a lo afirmado”, son

incuestionables en la medida en que es complicado para el ser humano

diferenciar lo que es biológico de lo que es aprendido.

1.2.5.3 Creencias y la dependencia a sustancias

Albert Ellis y Aaron Beck, sostienen que las teorías actuales y las investigaciones

sobre factores condicionantes de la iniciación y el mantenimiento de la conducta

adictiva, no están lo suficientemente desarrolladas como para permitir a los

terapeutas planear eficazmente programas de prevención y de tratamiento

diferencial por sexo.

Las teorías sobre la etiología del fenómeno adictivo, pueden justificar la no-

intervención debido a la hipótesis de que los factores etiológicos son profundos,

persuasivos o biológicos.

En el caso del alcoholismo por ejemplo, existe evidencia que indica que el

alcoholismo está asociado con influencias biológicas, psicológicas y socio-

42
culturales. La TRE postula que los seres humanos son organismos biológicos y

casi siempre la psicopatología está enraizada en su biología.

Así, algunas personas pueden ser propensas a pensar irracionalmente o más

irracionalmente, o a presentar un umbral bajo ante la ansiedad, depresión o

enfado; o menor tolerancia a la frustración y menos habilidad para controlar sus

impulsos (Ellis y cols. 1992, Beck, 1993).

Se sostiene que algunas personas pueden tener una predisposición biológica a

convertirse en adictos, no sólo de una sustancia, sino de varias a la vez, lo que

toma el nombre de poli consumo.

Si fuera cierto que los alcohólicos tienen mayor predisposición a beber o a

rendirse ante la urgencia de beber ¿qué implicaciones tendría esta situación para

el tratamiento?. La TRE sustenta que se pueden esperar frecuentes recaídas y

recuperaciones; en consecuencia, es mejor que los adictos y adictas no esperen

una “cura”, más bien deben estar preparados para enfrentarse a una lucha, durante

toda la vida, por la superación de sus problemas y estar dispuestos a aceptar su

realidad.

La terapia cognitiva sustenta que uno de los factores que facilita el

mantenimiento del consumo de drogas es la creencia habitual de que acabar con

el consumo producirá efectos secundarios intolerables. Sin embargo, estos efectos

varían de una persona a otra, y de una sustancia a otra, y el impacto se ampliaría

43
por el significado psicológico asociado a los síntomas de abstinencia (Beck y

cols. 1999).

Uno de los obstáculos con que tropieza el terapeuta al trabajar la erradicación del

consumo es la red de creencias disfuncionales que se centran alrededor de las

drogas o el alcohol. Al respecto, Beck y cols. (1999) citan algunos ejemplos: “No

puedo ser feliz a menos que consuma...”, “Tengo más control cuando estoy con

algunos tragos...”.

El dejar de “confiar” en las drogas, está considerado como una privación de la

satisfacción y el consuelo, o una amenaza al bienestar y buen funcionamiento del

consumidor. En consecuencia, una persona que está intentando apartarse del

consumo, tenderá a sentirse cansada y ansiosa.

Por ejemplo, cuando el adicto “decide” interrumpir el consumo por sus propios

medios, la literatura registra que esta persona va a experimentar el denominado

craving. El craving es un estado de compulsión o deseo irrefrenable por el

consumo de drogas, que suele estar provocado por un estado de ánimo deprimido,

o por la exposición a las drogas o a estímulos relacionados con las mismas,

situación que incita al consumo.

Frente a esta abstinencia, se describe que la persona percibe sus sentimientos de

desilusión y angustia como intolerables, cada vez le preocupa el pensamiento de

“no puedo tolerar más esta sensación”. Por ello, se siente impulsado a ceder ante

44
el craving, para disipar el sentimiento de pérdida, aliviar la pena y el malestar.

(Beck y cols. 1999).

Otro conjunto de creencias se centran en la sensación de incapacidad para

controlar el craving. El adicto piensa: “El craving es demasiado fuerte”, “No

tengo capacidad para poder parar”; estas creencias se constituyen en profecías

que se acabarán cumpliendo (profecías auto-cumplidas). Como los pacientes creen

que son incapaces de controlar el craving, tienen menos probabilidad de intentar

controlarlos, y por tanto, confirman su creencia de que están indefensos para

poder controlar la adicción.

En este contexto, una de las ideas básicas de la terapia cognitiva es ayudar al

paciente de dos formas: a) reducir la intensidad y la frecuencia de los impulsos de

consumir droga mediante la refutación de las creencias subyacentes, y b) enseñar

al paciente técnicas específicas a fin de controlar y manejar sus impulsos. El

objetivo es reducir la presión e incrementar el control. Cuando la adicción del

paciente está relacionada con un trastorno psiquiátrico co-existente, el terapeuta

cognitivo también deberá tratar dicha condición (Beck y cols. 1999).

45
1.2.5.4 Investigaciones nacionales en el tema de las ideas

y creencias irracionales en la dependencia a

sustancias psicoactivas

Bocanegra (1990), fue uno de los primeros en indagar el tema de cogniciones

asociado a conductas adictivas en el rubro de creencias y valores. Uno de los

hallazgos fue que a mayor tiempo de consumo de pasta básica de cocaína (PBC),

la intensidad de las creencias en los adictos era menor.

Igualmente encontró puntajes elevados en los ítems I, III y VII del Registro de

Opiniones de Ellis (instrumento que es utilizado en este estudio) que evalúa

“excesiva necesidad de aprobación y afecto”, “los malos deben ser castigados” y

“es más fácil evadir las responsabilidades que asumirlas”, respectivamente.

El estudio de Bocanegra permite comprender el escenario cognitivo motivacional

de la dependencia a la cocaína y cómo el usuario va desarrollando esta

dependencia. Explica que el “enganche” sujeto-droga se apoya en los cuatro

modelos de aprendizaje: clásico, operante, vicario y cognitivo.

Agrega que es la interrelación de las creencias y no cada una aisladamente, la

que actúa en el núcleo del sistema cognitivo motivacional de los adictos a la

PBC, interrelación que sería la responsable del establecimiento y continuación del

consumo, generando respuestas independientes de los eventos que las afectan.

46
El mismo año, Vela (1990), estudia e investiga acerca de las Creencias y

concepciones irracionales en el consumidor de PBC. Teniendo en cuenta el

tiempo de consumo, edad y grado de instrucción, partió del supuesto de Ellis y

Beck de que las concepciones, creencias y pensamientos errados o distorsionados,

generan perturbación emocional o psicopatología.

Vela encontró que los sujetos consumidores de PBC tenían puntajes superiores en

todos los factores de Inventario en comparación con el grupo de no consumidores;

siendo 6 de ellos significativamente superiores en todos los factores (Frustración,

inercia y evaluación, grado de independencia, abatimiento, confianza en el control

de emociones y factor general).

El modelo de aprendizaje cognitivo sirvió de base, tanto a Bocanegra como a

Vela, para ubicar sus respectivas investigaciones en el contexto de las cogniciones

y la dependencia a la cocaína.

Ambos investigadores verificaron que a mayor tiempo de consumo de la droga, no

había intensificación de las ideas y creencias; contrariamente a lo comunicado por

Navarro (1988), quien postulaba fácticamente que a mayor tiempo de consumo el

adicto internalizaba fuertemente pensamientos irracionales.

Posteriormente, Vigo de Pando (1999) incursiona en la exploración cognitiva de

la dependencia a la PBC considerando la variable género.

47
La autora trabajó bajo el modelo causal – comparativo con una muestra de 61

varones y 32 mujeres de ambos sexos, quienes estaban diagnosticados como

dependientes a la PBC; consideró los 15 años como edad mínima, mínimo un año

de consumo de PBC, y máximo dos meses de internamiento en un establecimiento

de salud.

En su estudio, Vigo de Pando detectó que: No existen diferencias significativas en

las creencias irracionales evaluadas en varones y mujeres dependientes de la PBC,

con excepción del Factor VIII, Grado de independencia.

Se encuentran diferencias significativas sólo en cinco de las once creencias

irracionales, según el tiempo de consumo (Factores 1, 4, 7, 8 y 11). Estos Factores

son: Tolerancia a la frustración, Necesidad de aprobación, Inercia y evasión,

Grado de independencia y Confianza de control emocional. En general, en la

mayoría de los Factores se encontró un ligero aumento en los puntajes promedios

en los adictos que tienen mayor tiempo de consumo, lo que estaría indicando que

a mayor tiempo de consumo, habría mayor irracionalidad.

No existen diferencias significativas en ambos grupos de adictos y adictas a la

PBC en el área educativa y ocupacional, siendo los resultados más o menos afines.

Se comprobó que ambos grupos inician el consumo de drogas psicoactivas a

través del alcohol, seguido del tabaco.

48
Que a mayor tiempo de consumo de la PBC en los varones, éstos tienden a ser

más irracionales.

Finalmente, existe un efecto de interacción significativo entre sexo y tiempo de

consumo en los factores 4 y 6. Estos son: Necesidad de aprobación y Sentimiento

de culpa.

Cartagena (2000), analizó los niveles de conducta emocional inadaptada en

dependientes de PBC con un grupo control. Desarrolló un estudio comparativo,

retrospectivo parcial, de corte transversal en un grupo de 100 consumidores de

PBC y 174 no consumidores, con el instrumento “Escala de evaluación

conductual de la personalidad” (J. Anicama).

En la sub-escala cognitiva –al igual que Bocanegra (1990)- encontró que los

dependientes de la PBC presentan puntajes significativamente mayores respecto

de los que no consumen drogas.

En este estudio los dependientes de la PBC presentaron con mayor frecuencia

pensamientos distorsionados o irracionales acerca de sí mismos, de los demás, del

mundo y de las cosas, coincidiendo con Bocanegra, quien encontró relaciones

estadísticamente significativas entre el consumo y el no consumo y las creencias

irracionales.

49
Por su parte Navarro et al, (2001), sobre la base de una cohorte de 62 pacientes

predominantemente adictos a la PBC tratados en la comunidad terapéutica

profesionalizada de Ñaña y un grupo control de no adictos, desarrollaron una

investigación buscando determinar algunas características del perfil del adicto

recuperado. En los resultados se encontró que los adictos recuperados mostraron

estilos de afrontamiento al estrés más eficaces, como mayor autoeficacia para no

emitir conductas de consumo de cigarrillos, beber alcohol y juegos de azar.

Además se mostraron sin diferencias significativas en las creencias irracionales y

en la evaluación de personalidad de los cinco factores. En general, sin embargo

tendieron a la extroversión, tornándose desenvueltos, activos, comunicativos y

con energía en comparación con el grupo control.

En lo que se refiere al tema de los trastornos de la identidad en mujeres

consumidoras de drogas, Molla y Raguz (1997) desarrollaron una investigación en

50 mujeres con problemas de drogas y un grupo control de 43 mujeres no

consumidoras de drogas.

Entre otros resultados, se determinó que la gran mayoría se inició en el consumo

entre los 11 y 18 años con inhalantes, no así con marihuana y PBC. El alcohol se

asocia al inicio de consumo de estas drogas en un 44% de casos. Sólo un 14% se

inició en la casa y la gran mayoría lo hizo en otros lugares. Predomina un tiempo

de consumo menor al año (40%), pero el resto varía entre un año y 5 años o más,

y un tercio que ha tenido tratamiento por drogas o alcohol.

50
En los motivos para drogarse aluden a problemas familiares, angustia y

problemas personales.

Los más usados son los inhalantes (36%), la marihuana (22%), y PBC (20%) y

menos cocaína, jarabes y otras. Un 20% consume diario; la mayoría, uno o dos

días a la semana. Consumen, en un día, la mayoría, entre 1 y 3 cigarrillos de

marihuana, entre 10 y 20 “ketes” de PBC, 5 gramos de cocaína.

En lo que se refiere a la asociación entre consumo de sustancias y la identidad de

la mujer consumidora, se determinó que a mayor disociabilidad, anti-sociabilidad

y trastorno de identidad disociativo, se registra una menor integración de la

identidad, indicándose que lo que más la afecta es la disociabilidad.

La menor integración de la identidad disociativa afecta significativamente el

deterioro de vida por las conductas antisociales post-consumo, y viceversa.

Sólo el trastorno de identidad disociativo afecta significativamente el deterioro de

vida por las conductas antisociales post consumo de la mujer, al margen de su

integración de la identidad, la disociabilidad o la anti-sociabilidad y al margen de

su edad.

Sólo la confianza básica que contribuye a la integración de la identidad se asocia

inversamente con disociabilidad, anti-sociabilidad, trastorno de identidad

disociativo y deterioro de vida por conductas antisociales post-consumo. La

51
laboriosidad se asocia negativamente con disociabilidad y deterioro. A mayor

laboriosidad menor deterioro de vida.

Las relaciones entre disociabilidad, anti-sociabilidad, trastorno de identidad,

integración de identidad y deterioro de vida son las mismas en consumidoras y no

consumidoras, al margen de la edad; lo que varía son probablemente, los valores

en cada uno de ellos.

Haciendo el seguimiento en investigaciones, se encuentra que Rojas (1999), llevó

a cabo uno de los primeros acercamientos al tema de los perfiles de mujeres

usuarias de drogas. Sobre la base de 627 casos de mujeres consumidoras de

drogas, se determinó que en el 41% de los casos estudiados era la misma

consumidora la que solicitaba ayuda; el 81,7% llamaba por primera vez y de ellas

el 38,1% eran solteras. Mayoritariamente (24,10%) eran consumidoras de PBC,

con una frecuencia diaria en el 48,34% de los casos, y una dosis promedio de 50

“tabacazos” al día en el 29,7% de ellas. El 80.5% de la muestra, manifestó no

haber recibido tratamiento previo.

La evaluación de la disfuncionalidad familiar perfiló un 6,5% de mujeres con

antecedentes de alcoholismo en el padre, y 3,4% en otras adicciones.

Más bien, se verificó que las familias funcionales o con estructura completa,

tendían a alejarse del consumo de drogas, tanto lícitas como ilícitas,

contrariamente a lo que sucedía en las familias disfuncionales.

52
1.2.6 Condicionantes de la adicción y variables asociadas como

los rasgos de la personalidad y la condición de género

En este punto se intenta hacer una revisión de los aspectos teóricos más

importantes respecto a los rasgos de personalidad relacionados con la

dependencia a SPAs, así como las dificultades metodológicas y prácticas para la

identificación de estas características. .

Se hará énfasis en los rasgos antisociales, en el estrés post-traumático, la

depresión y las conductas de búsqueda de sensaciones. Simultáneamente se

intentará analizar estos aspectos aplicados al caso de la adicción femenina.

Es conocido el interés por la investigación de la personalidad de los adictos, es un

tema controversial y en constante evolución. Existen modelos teóricos que

explican la posible relación entre la estructura de la personalidad y la dependencia

a SPAs. Gran parte de las investigaciones relacionan de manera “forzada” el

consumo de sustancias con la personalidad, llegándose a afirmar incluso, que los

consumidores con gran potencial adictivo supuestamente tendrán problemas de

personalidad más acentuados (Llopis y Rebullida, 2002).

Se han apuntado posibles relaciones entre la carga genética y los factores

predisponentes al abuso de sustancias. Así, Tsuang (1998), estudió dos grupos de

más de mil gemelos uni y bi-vitelinos en los que se valoró la posible influencia

53
genética sobre el uso de SPAs, y se encontraron evidencias en el sentido de que la

carga genética contribuía en la vulnerabilidad para el abuso de sustancias y que

cada categoría de sustancias, exceptuando a los alucinógenos, presentaban

influencias genéticas únicas. En todo caso, la influencia genética de

vulnerabilidad era mayor para la heroína que para las otras sustancias. Otros

estudios realizados con muestras de gemelos de ambos sexos señalaron un mayor

peso genético en varones con estimaciones que llegaban al 60 ú 80% de carga

genética en el desarrollo del abuso de sustancias. (Van Der Bree, 1998 y Kendler

y Prescott, 1998).

Rose (1998), estudió la genética y la conducta de riesgo en alcoholismo en niños

y encontró una importante correlación entre la conducta de búsqueda de

sensaciones determinada genéticamente y el abuso de alcohol. En ese estudio se

reseñan dos estudios finlandeses realizados con gemelos en los que se

encontraron diferencias ínter género e intra género en el riesgo de desarrollo de

alcoholismo, detectándose una mayor prevalencia de problemas de conducta en

las niñas de los grupos de alto riesgo (caracterizados por una inadecuada

adaptación al grupo y mayor agresividad), que las niñas de los grupos de bajo

riesgo.

Se ha reconocido que la precocidad en el inicio del consumo de sustancias es el

factor que mejor pronostica el abuso en etapas posteriores. Según Pons y Berjano

(1997), una personalidad caracterizada por la inmadurez afectiva, más que por la

inestabilidad emocional, puede estar relacionado con el inicio del consumo.

54
Newcomb (1993), señala que el estrés incontrolado -consecuencia de

acontecimientos vitales negativos- crea una sensación de pérdida de control

interno, lo que hace inconfortable la vida de la persona y que sería automedicado

con el uso de sustancias. Las experiencias emocionales en la infancia pueden

influir sustancialmente en el uso de sustancias, como lo demuestra la

comorbilidad entre adicción y el trastorno por estrés post traumático (Nesse y

Berridge, 1997)

Por su parte, Weiss y cols. (1992), opinan que el uso de SPAs en adolescentes se

produciría dentro de un contexto de búsqueda de alivio a situaciones

displacenteras previas (conducta de automedicación) que estaría generada por

problemas personales o por dificultades en las relaciones sociales u otras, que es

característico de la depresión en la adolescencia. En estos casos el efecto de la

sustancia es buscado como sustituto temporal mientras se consiguen mecanismos

internos de afrontamiento.

El problema de la conducta de automedicación con la SPA, es que, con su

práctica reiterada, el uso de la sustancia puede quedar como único mecanismo de

afrontamiento o de alivio del malestar, impidiendo que llegue a producirse el

proceso de maduración individual correspondiente a la edad del adolescente.

Las sustancias que inducen emociones positivas provocan una falsa señal de

bienestar que dispara los mecanismos de alarma y preferencia, lo que puede dar

55
lugar a un uso continuado de sustancias. Las sustancias que bloquean las

emociones negativas pueden deteriorar las estrategias de autodefensa

(autoeficacia) y reducir la capacidad del sujeto para enfrentarse a las situaciones

estresantes y emociones displacenteras (Nesse y Berridge, 1997).

Para Arias (1995, 1999), la elección de la SPA no es aleatoria, sino que las

experiencias previas con diversas sustancias son determinantes en la elección de

aquellas que producen alivio de los síntomas dominantes. Así, los síntomas de

ansiedad y depresión mejoran con el consumo de alcohol, marihuana y opiáceos.

Los psicoestimulantes mejoran el ánimo depresivo e incrementan la energía. Los

opiáceos pueden aliviar la suspicacia, la que por el contrario aumenta con la

marihuana. Éste a su vez puede ser un buen ansiolítico y activador, como es

activadora también la cocaína.

1.2.6.1 Rasgos hipotéticos de la personalidad como

condicionante de la dependencia a sustancias

Tradicionalmente se ha delimitado la personalidad del drogodependiente

siguiendo las pautas de Oughourlian (1977), quien sugiere que para explorar y

delimitar la personalidad hay que tener en cuenta:

• El perfil de personalidad previo al consumo: es difícil establecer un

criterio de personalidad previo que correlacione con el desarrollo de la

dependencia a SPAs.

• El perfil de personalidad posterior al consumo: Las características de

personalidad derivan de investigaciones con personas adictas a

56
sustancias, por lo que van a estar condicionadas por los efectos

farmacológicos y sociales del consumo, así como por el tiempo de su uso.

En esta línea, los escasos estudios longitudinales desarrollados con niños y

adolescentes apuntan a que determinadas dimensiones conductuales medidas en la

infancia, como la ansiedad, predicen el riesgo de adicción (Pulkkinen y Pitkanen,

1994).

Para Vanyukov y Tarter (2000), la asociación existente entre el uso de sustancias

y el comportamiento antisocial puede causar anticipación en la aparición de

conductas antisociales, y este efecto de precocidad puede exacerbarse por la

correlación entre fenotipo y ambiente. Bajo esta óptica, estudios realizados en

varios países demuestran que los niños con altos niveles de conducta de búsqueda

de sensaciones y bajos niveles de percepción de riesgos desarrollan con mayor

frecuencia abuso de alcohol y de otras sustancias adictivas.

A la fecha, únicamente se han podido identificar los rasgos que están presentes en

mayor o menor medida en la población adicta. Los adictos estudiados presentan

con frecuencia rasgos de personalidad antisocial, tales como la inestabilidad

emocional y afectiva, la marginalidad, (Lanqueille, 1998), despreocupación,

falta de empatía, falta de autocontrol, problemas de socialización y búsqueda de

gratificación inmediata.

57
Cabe anotar que para varios investigadores las variables de personalidad que

predicen el consumo abusivo de alcohol y otras SPAs son las mismas que están

relacionadas con la conducta antisocial

Los estudios clínicos y epidemiológicos recientes consideran que el rasgo

búsqueda de sensaciones puede ser un correlato psicológico importante en la

génesis del consumo de sustancias.

Es posible que el comportamiento antisocial pueda constituir una base común de

las adicciones tóxicas y no tóxicas, así como de otras conductas inadaptadas, pero

la relación entre el TAP y personalidad adictiva seguramente sólo tiene valor

entre un pequeño grupo de drogodependientes con conductas antisociales en la

infancia, previamente al inicio de la adicción.

La mayor parte de estudios desarrollados con adictos a opiáceos, realizados para

intentar definir la existencia de una personalidad adictiva, no ha logrado

comprobar la existencia de la llamada personalidad preadictita.

Ni en estudios realizados con adictos a heroína se ha podido establecer la

existencia de rasgos de personalidad capaces de determinar la figura de una

personalidad adictiva.

En todo caso, se debería plantear si determinados rasgos de personalidad

señalados en los estudios, podrían ser tomados en cuenta como predisponentes

58
del abuso y la dependencia de SPAs, como es el caso del trastorno antisocial de

personalidad (TAP), el rasgo búsqueda de sensaciones, la depresión o las

consecuencias del estrés post-traumático. De esa forma la adicción podría ser

entendida como la manifestación de un trastorno caracterológico de base que

llevaría al sujeto a buscar una satisfacción inmediata, en la que no se valorarían

las posibles consecuencias adversas de su conducta, a mediano y largo plazo.

1.2.6.2 Rasgos de personalidad y adicción femenina

De acuerdo a los resultados de la encuesta nacional NHSDA desarrollada en los

Estados Unidos, se encuentran diferencias en el uso y abuso de sustancias según

género, donde el 8.1% de los hombres y el 4.5% de las mujeres de más de 12 años

de edad han consumido sustancias ilegales, en cambio estas diferencias de género

en el uso de sustancias no se relacionan con las diferencias en la en la capacidad

de enganche con la sustancia

Aunque la prevalencia en el uso de sustancias es mayor entre los varones, parece

ser que las oportunidades para el inicio son iguales para ambos sexos (Zicler,

2000).

Un estudio realizado en la Universidad Johns Hopkins por Van Etten y Anthony

(1999), muestra diferencias según género, entre la oportunidad de inicio en el

consumo y la posibilidad de continuar el consumo. Las mujeres aparentemente

tienen más probabilidades que los hombres de acceder al uso de SPAs, pero no

59
encuentran diferencias significativas respecto de continuar el consumo, ni en la

edad de inicio en el consumo de heroína.

Según esta investigación, una vez presentada la primera oportunidad de consumir

heroína, (lo que ocurre en el 7.8% de los varones y en el 3.2% de mujeres), las

mujeres volverán a consumirla antes del plazo de un año en un 22% de ellas; en

cambio sólo un 14% de los hombres la volverán a consumir antes de un año.

Como se observa, la diferencia es importante, lo que puede sugerir la influencia

de algún factor interno y externo en la regulación de estos comportamientos.

Desde el punto de vista del desarrollo evolutivo y el consumo de SPAs, el periodo

de la adolescencia es especialmente crucial para la mujer dado que las fuerzas

sociales y biológicas que la empujan hacia la formación de su identidad, son

diferentes a las del varón, quien recibe menos presión, como reflejo de los roles

tradicionalmente asignados a cada uno en todas las sociedades.

Al mismo tiempo, el ciclo femenino clásico, ha sufrido modificaciones en sus

diferentes fases: el biológico, el conyugal familiar y el educativo-vocacional-

profesional, han evolucionado enriqueciendo pero, al mismo tiempo, complicando

la vida de la mujer.

En otro plano de análisis, en las adolescentes mujeres la influencia del grupo y la

presencia y accesibilidad a las SPAs por parte de conocidos, sobre todo de la

pareja, podrían ser determinantes (Rojas, 2005) y más si se tiene en cuenta que

60
suele ir ligado a una forma de gestionar el ocio íntimamente relacionada con el

consumo de sustancias.

En las escolares, las relaciones negativas entre padres e hijos y el consumo

frecuente o abuso de alcohol paterno/materno, son importantes factores de riesgo

que van significativamente unidos a situaciones de estrés y ansiedad generalizada,

tensión familiar, desapego y falta de comunicación.

Otro factor es el antecedente de abuso sexual en la infancia que se encuentra en

los estudios sobre mujeres adictas (Llopis, 1998). Abuso sexual que suele

producirse dentro del sistema familiar.

Como se observa, las variables recaen en el ámbito más íntimo y personal

interiorizándose en una etapa importante por estar conformándose la estructura de

personalidad. Los resultados se verifican en los sentimientos de ansiedad y

tensión, insatisfacción, déficit de autoeficacia, con sensación de poder superar las

dificultades, búsqueda de compensación al disconfort y conductas de evasión de

las situaciones frustrantes (Navarro, 2000).

Estas variables y su evolución han influido en las características de socialización,

antecedente que explica los cambios en el comportamiento de la mujer.

61
La mujer, de acuerdo con Seiden (1989), a lo largo de su desarrollo biológico,

atraviesa por una serie de acontecimientos que van a influir en las características

de su personalidad. Así:

• En la etapa escolar, emergen los problemas de comportamiento, aunque

la depresión puede no llegar a advertirse; el trastorno por déficit de

atención es difícil de ser diagnosticado en las niñas.

• En los primeros años de la adolescencia, la niña se enfrenta a cambios

corporales; puede ser objeto de abusos sexuales; la búsqueda de

independencia puede ser un estímulo que la lleve al consumo de

sustancias; puede tener embarazos no deseados; puede presentar fugas del

hogar, etc.

• Al final de la adolescencia y en los primeros años de la etapa adulta

pueden surgir además, trastornos alimentarios, psicosis o problemas

afectivos que lleven al riesgo de suicidio, junto con otro riesgo

característico de la época: La impulsividad.

En estudios con adictos a cocaína y alcohol patrocinados por el NIDA (Brady,

1993 y Swan, 1997), se encontró que los hombres tenían más probabilidades de

ser diagnosticados de depresión que las mujeres, lo que obedecería a los efectos

de la adicción. En cambio, en las mujeres la depresión aparecía con más

frecuencia de forma previa al consumo de drogas.

Muchas mujeres drogodependientes han tenido experiencias de abuso

físico/sexual en el hogar a edades tempranas (Blume, 1994, Llopis, 1997). El

62
abuso de sustancias y las conductas asociadas se vuelven reacciones normales a

situaciones anormales, en cambio las emociones normales son medicadas e

ignoradas. Las reacciones naturales y normales raramente se exteriorizan en los

caóticos sistemas familiares en los que se ha desarrollado la mujer adicta (Hagan,

1994).

Brady (1993), expone que hay factores psiquiátricos en mujeres que pueden ser

predictores del abuso de drogas, comparado con los hombres. En las mujeres de su

estudio, el trastorno por estrés postraumático precedió a la dependencia de cocaína

en el 77% de los casos, y afirma que está relacionado con antecedentes de abuso

sexual y físico, lo que es fundamental en las diferencias entre genero.

Para Blume (1994), la proporción de abuso sexual en la infancia es tres veces

mayor en las mujeres drogodependientes que en las no adictas. Para SWIFT et al

(1996) este antecedente alcanza al 37 % de las adictas en Australia.

En las mujeres, la asociación entre trastorno adictivo y rasgos psicopatológicos

tiene relación con antecedentes de abuso sexual, violación y malos tratos, lo que

no sucede en las no adictas Miller (1997).

Según el NIDA (2001), con frecuencia las mujeres que consumen drogas de

abuso presentan antecedentes de maltrato físico y sexual, lo que puede llegar al

70%. Tienen poco amor propio, escasa confianza en si mismas y pueden sentirse

impotentes para afrontar su vida. Si además pertenecen a una minoría étnica, las

63
barreras culturales y lingüísticas dificultan su tratamiento y empeoran el

pronóstico de su adicción (NIDA, 2001). Lo que se observa en esta descripción,

es a una persona con sensación de incapacidad para llevar las riendas de su vida,

que tiende a la dependencia afectiva o relacional en prácticamente todos los

ámbitos.

Huseman (1990), plantea la hipótesis de que las conductas habituales de

"atracones" y las conductas dirigidas a reducir el peso se asocian con un

incremento de los niveles plasmáticos de beta endorfinas, de forma que la

experimentación de los efectos de la hiperactividad de los opiódes endógenos

podría dar lugar a una autoadicción.

En la misma línea Katzman et al (1991), al revisar las historias de mujeres

hospitalizadas por dependencia a opiáceos en un centro de Nueva York,

convienen en señalar que cerca de la cuarta parte sufrían, previamente al abuso de

drogas, un cuadro de bulimia nerviosa que tendía a reaparecer en los períodos de

desintoxicación.

El autor plantea que es posible establecer una secuencia biográfica en estas

pacientes adictas: Adolescentes activas que esporádicamente realizan conductas

bulímicas, luego consumen cannabis, aumentan de peso, para luego sobrevenir

comportamientos de inactividad. Así empiezan las conductas dirigidas a perder

peso, con vómitos provocados y abuso de laxantes. El siguiente paso es el

64
consumo de opiáceos con rápida dependencia, reducción de peso y descenso de

su preocupación por esta situación.

Casanova (1996), estudia la automedicación y consumo de drogas en

universitarios de ambos sexos y encuentra diferencias significativas en cuanto a

género. Diferencias que señalan una mayor tendencia a la automedicación para

mitigar el dolor en las mujeres, y el disconfort frente al uso de drogas en los

varones.

Según Weiss et al (1992), las mujeres automedican sus síntomas depresivos,

tengan depresión mayor o no, mientras que los hombres lo hacen cuando existe

depresión mayor. La asociación entre abuso de drogas y depresión fue la más

importante en un estudio sobre diagnostico dual, y sobre todo predominó entre las

mujeres el abuso de sustancias psicodepresoras (Grant, 1995).

Morales y cols. (1992), estudiaron la evolución del alcoholismo en la mujer, y

señalaron que en el inicio del consumo de alcohol se da una mayor socialización

como factor determinante, relacionados con los cambios del ciclo evolutivo

indicados anteriormente. En cambio, se describe la reinstauración de las

conductas clásicas de la mujer alcohólica (soledad y clandestinidad) cuando el

consumo se torna patológico.

Por su parte Martens (1999), describe las características de las mujeres asistidas

en comunidades terapéuticas de Bélgica. Se destacan las siguientes:

65
• Personas con trastorno caracterial y sexual, ya que la mayoría ha sufrido

abusos sexuales y/o se han prostituido durante el periodo activo de

adicción.

• Tendencia al auto desprecio.

• Alta incidencia de trastornos de la alimentación del tipo anorexia-bulimia.

• Problemas psicológicos: como dificultad para la autoafirmación, para la

negación y para marcar sus límites.

• A nivel emocional: Problemas para sentir y expresar la ira.

• A nivel cognitivo: presentan una auto imagen tres veces negativa: como

adictas, con trastornos del carácter y siendo mujer.

• Experimentan incomodidad con la intimidad sin sexo y con el sexo sin

drogas.

Como se observa, la adicción en mujeres puede estar relacionada con

determinados trastornos que son más frecuentes o difíciles de diagnosticar en

etapas del desarrollo evolutivo femenino, como la depresión y el estrés

postraumático. Lo que sí está claro es que no hay grandes diferencias con los

estereotipos que las sociedades vienen asignando a la mujer a lo largo de la

historia.

Como señalan Parker y Wilhelm, (1995), cuando una mujer experimenta

depresión, sus síntomas son fácilmente encuadrables en las coordenadas que

definen la depresión, que en el caso de que esa depresión la sufriera un hombre.

66
Los estudios de personalidad en mujeres adictas son reducidos. La mayoría de

investigaciones referidas a personalidad se fundamentan en impresiones clínicas,

o en evaluaciones realizadas durante el tratamiento de la adicción. A lo que se

añade que muy poco se trabaja con grupos control. Finalmente, cuando se

estudian muestras mixtas (mujeres y hombres), y no de varones solamente, no

suelen diferenciarse los resultados en relación a la variable de género.

En una población alcohólica, se encontraron rasgos paranoides en el grupo de

mujeres, en las escalas de MMPI (Pérez y De Vicente, 1994). De la misma forma

han sido descritas puntuaciones más elevadas en las escalas Hs, Sc y Si para las

mujeres; y una elevación de FAM y disminución de REL, Mac Andrew, FEM y

Mf, respecto de los varones (Pérez y De Vicente, 1994).

Más adelante Donovan, (1998), utiliza el MMPI mediante análisis discriminante y

tanto en hombres como en mujeres, encuentra un predominio de rasgos de

depresión y desviación psicopática, sin anotar diferencias entre ambos sexos.

Los pocos estudios publicados utilizando el cuestionario Mini-Mult muestran

resultados dispares, pero que coinciden en la presencia de dos escalas elevadas: D

y Pd. Así, Facy (1987), señaló el perfil psicopatía como el más discriminante en

mujeres adictas seguido del perfil depresión; en cambio para los varones, el más

discriminante fue el rasgo depresión.

67
Llopis y cols. (1992), realizaron estudios comparativos de los rasgos de

personalidad en dos muestras de mujeres adictas. Una muestra era de mujeres

alcohólicas y otra de mujeres adictas a la heroína; utilizó un grupo control.

Los resultados arrojaron perfiles similares para ambos grupos de adictas, con

elevaciones en las escalas de Depresión, Desviación Psicopática y Psicoticismo,

que fueron estadísticamente significativas respecto al grupo control, el que

presentó un perfil medio significativamente inferior.

El rasgo que diferenciaba a los dos grupos de adictas fue el elevado puntaje en

la escala de Paranoia en el grupo de alcohólicas, respecto al grupo de

heroinómanas.

En España Martínez (1993), mediante el SCL-90, comparó resultados de acuerdo

a sexo, y registró que las mujeres adictas puntuaban más que los hombres en las

escalas de Depresión y Hostilidad; que en los índices globales las mujeres se

mostraban más sintomáticas que los hombres, y que manifestaban su malestar

intensificando los síntomas en mayor medida que el grupo de adictos varones.

Petra y Bickel (2000), evaluaron diferencias de género en rasgos de hostilidad con

pacientes en tratamiento ambulatorio. Midieron la hostilidad con la escala Buss-

Durkee en la que las mujeres puntuaron significativamente más alto, lo que fue

considerado como predictor de abandono precoz del tratamiento, situación que no

ocurría en los pacientes varones. Otro hallazgo diferencial según sexo, fue la

68
mayor prevalencia de diagnóstico dual, en comparación a trastornos afectivos y de

ansiedad (Kubicka, 1993; Blume, 1994; Ettorre, 1996 y Donovan, 1998).

La adicción a alcohol/drogas postula tener relación con casi toda la patología

psiquiátrica, destacando los cuadros de ansiedad y trastornos afectivos (de mayor

prevalencia en mujeres), los trastornos de conducta, trastorno antisocial de

personalidad (más frecuentes en varones) y otros como la hiperkinesia, la

disfunción cerebral mínima, los trastornos de conducta alimentaria (mayormente

género femenino), la esquizofrenia y otros cuadros psicóticos.

La prevalencia de depresión en la mujer en España es el doble que el que se

presenta en el hombre; una razón que explica esta duplicidad en la mujer, puede

ser por la mayor aceptación sociocultural del problema; y en el hombre, porque

éste tiene mayor posibilidad de manifestar el trastorno afectivo por medio de la

agresividad o el abuso de alcohol (Fuertes y Cabrera, 1996).

En el caso del Trastorno Antisocial de Personalidad (TAP), la prevalencia en los

hombres españoles es 3 veces superior a la de la mujer (1 %); la problemática

radica en establecer la línea divisoria entre adolescencia conflictiva y TAP,

cuando en su comienzo ambos trastornos pueden participar de conductas

similares (Fuertes y Cabrera, 1996).

La comorbilidad con abuso de sustancias presenta diferencias en los resultados

según género. En los hombres predomina el TAP y entre las mujeres la depresión

69
y el trastorno por estrés postraumático (Leshner, 1999). Igualmente Novins

(1996), refiere que las mujeres presentan mayor asociación entre síntomas

depresivos y abuso de drogas, muy por encima de la prevalencia en varones y de

la población general estadounidense.

En el estudio americano ECA sobre mujeres transeúntes o sin hogar, se señaló

que la prevalencia del TAP era elevada y se asociaba con la probabilidad (mayor

del doble) de cumplir un diagnóstico dual de adicción, en comparación a las

mujeres sin criterios de TAP (Smith y cols. 1993).

Se observa que la mayor parte de los autores revisados apuntan a la existencia de

ciertos rasgos de personalidad proclives a desarrollar dependencia a SPAs; sin

embargo, no existe evidencia científica que sustente el concepto de personalidad

adictiva.

La drogodependencia es un fenómeno complejo y multifactorial en el que

determinadas características de personalidad pueden constituirse en factores que

hacen vulnerable el desarrollo de este trastorno, pero siempre como un elemento

etiopatogènico más.

Independientemente del sexo, ciertas personas necesitan de experiencias

novedosas y excitantes, otras gozan con el riesgo y sienten rechazo a las normas

sociales impuestas, estos perfiles podrían ser más susceptibles al consumo de

SPAs influidos por las sensaciones placenteras que estas inducen. Otras personas

70
pueden usar sustancias para automedicar ciertos estados anímicos desagradables o

disfòricos y posiblemente en la mayoría de casos ambas motivaciones acaban

entremezclándose.

En el caso de la mujer adicta, la comorbilidad psiquiátrica de la adicción a SPAs

reviste una característica diferencial que muchas veces radica en la incidencia del

trastorno afectivo primario y el impacto de relaciones interpersonales caóticas en

la etapa precoz de su desarrollo (Llopis y Rebollida, 2002).

1.2.6.3 Género. Diferencias entre mujeres y varones

Las estrategias utilizadas para resistir las presiones sobre el consumo de

sustancias difieren según el sexo de quien las reciba. Como señalan Bonilla,

2004 y Moon (1999), las mujeres tienen un menor éxito para rechazar las

presiones al consumo de sustancias, sobre todo si éstas son reiteradas, lo que

indica una mayor susceptibilidad. Esta circunstancia es fundamental para poder

diseñar programas de prevención que obtengan mejores resultados que los

actuales en el caso de las mujeres, y además se reafirma la idea de que el factor

personalidad es clave a la hora de marcar diferencias entre géneros y su relación

con las sustancias.

La revisión de la literatura sobre el tema, deja evidencias acerca de las diferencias

en el comportamiento de consumo de sustancias, según sexo.

71
Sin embargo, la posible diferencia psicológica entre sexos es una pregunta que

sigue sin resolver: ¿hasta qué punto es inherente el sexo biológico?, ¿se debería

valorar o por el contrario menospreciar el resultado de la influencia cultural y

educativa?, ¿es el ambiente determinante para la mujer?

En las últimas décadas se han producido cambios en el rol tradicional de la mujer,

tanto peruana como a nivel mundial, como consecuencia de su incorporación al

mundo laboral y la apertura hacia el mundo de las relaciones sociales. Este giro,

ha modificado la relación de las mujeres con el consumo de alcohol y otras

sustancias, terreno que era exclusividad de los varones. Esta situación lleva a

cuestionamientos como: ¿hasta qué punto estos cambios determinan un esquema

de pensamiento que influye en una conducta adictiva o de fácil consumo?.

Algunos estudios, como los de Galaburda y Habib (1987) y Goldman y cols.

(1974), han demostrado que existen diferencias morfológicas y funcionales entre

el sistema nervioso del hombre y el de la mujer. Esta disparidad entre el cerebro

masculino y femenino no parece restringirse a las estructuras implicadas en la

vida afectivo sexual, sino que se extiende a las que están a la base de las

habilidades cognitivas.

En efecto, algunos hallazgos clínicos en el hombre y experimentales en el animal,

sugieren que existen funciones cognitivas más desarrolladas en la mujer que en el

hombre y viceversa (Gorski y cols. 1978)

72
Estas aparentes diferencias pueden no deberse a la secreción hormonal, pero

podrían deberse a otros factores, como la diferente dotación cromosómica.

Estudios clásicos como el de Goldman y cols. (1974), en el mono Macacus

Rhesus, han demostrado que existen diferencias intersexuales en habilidades

cognitivas dependientes del lóbulo frontal.

Las lesiones de la corteza orbitaria pre-frontal (una parte del lóbulo situada

encima de las órbitas), producen resultados diferentes en el macho y en la hembra.

En el mono macho recién nacido o en el adulto se originan alteraciones del mismo

tipo: perturbación de las pruebas de discriminación espacial. Mientras que en la

mona las alteraciones espaciales sólo se producen cuando la lesión se produce en

un animal mayor de 15 meses.

Este estudio muestra que la edad en la cual el lóbulo frontal comienza a intervenir

en funciones espaciales depende del sexo del individuo.

Es posible que esta intervención precoz del lóbulo frontal en la orientación

espacial en el macho, esté ligada a la superioridad del macho adulto sobre la

hembra adulta en este tipo de pruebas. Por otro lado las diferencias Inter-

genéricas desaparecen si se expone al feto hembra a hormonas masculinas, lo que

sugiere que por lo menos esta diferencia cognitiva depende de la presencia o a la

ausencia de los andrógenos.

73
En el hombre se han encontrado también diferencias entre las funciones cognitivas

de la mujer y las del hombre. Para Galaburda y Habib (1987) las diferencias más

saltantes entre los dos sexos son:

• Las mujeres exhiben una superioridad en algunos aspectos del lenguaje,

como la velocidad de articulación, la fluidez y el razonamiento verbal.

• Los hombres muestran superioridad en algunas pruebas no verbales, como

la manipulación del espacio tridimensional.

• Las diferencias son más acentuadas luego de la pubertad, pero existen

desde la niñez.

Siendo el hemisferio izquierdo el lingüístico y el derecho el viso-espacial, podría

ser que esta diferencia se origine por un mayor desarrollo del hemisferio

izquierdo en la mujer y del derecho en el hombre. Esto último sin embargo no ha

sido hasta el momento demostrado (Gerschwind y Galaburda, 1984).

Las diferencias cerebrales anatómicas Inter-genéricas fáciles de demostrar a nivel

del sistema límbico son más difíciles de poner en evidencia a nivel de las

estructuras cerebrales cognitivas, pues su análisis es complejo. Los estudios

fisiológicos y comportamentales en el mono y en el hombre, normal y enfermo, no

dejan dudas sobre su existencia.

74
1.2.6.3.1 Diferencias en inteligencia y capacidad

cognitiva.

Las diferencias entre hombres y mujeres en el aspecto cognitivo, no sólo ha sido

un área importante de investigación, sino, sobre todo, controvertida. Las

capacidades mentales se han estructurado y organizado en modelos y teorías

creándose, de este modo, perfiles o taxonomías sobre la inteligencia humana.

Durante mucho tiempo, la naturaleza y la estructura de la inteligencia han sido

motivo de controversias, pues mientras unos autores defendían la existencia de un

factor general de inteligencia, otros planteaban modelos jerárquicos de varios

modelos, o incluso capacidades específicas no correlacionadas (Deary, 2001).

Luego de los intentos por entender la naturaleza de la inteligencia humana, surgió

también el interés por detectar si existían deferencias en la inteligencia en función

al sexo. Estos estudios cobraron un auge especial a principios del siglo XX

coincidiendo con la aparición de los test psicométricos.

Sin embargo, desde la obra de Maccoby y Jacklin, 1974, se comenzó a aceptar que

no existen diferencias entre sexos en inteligencia general. Dejando al margen el

hecho de que la inteligencia depende, en todo caso, del número y la complejidad

de conexiones neuronales, de su densidad y componentes químicos, más que de

una medida global de tamaño, resulta interesante atender a la forma de operar con

el constructo inteligencia general. Según fue definido por Spearman, el factor “g”

75
representa una fuente de variación común a todo test cognitivo y es inferida de la

correlación positiva entre cualquiera de ellos.

En realidad no existe un test específico para medir ese constructo y ello dificulta

la comprobación de diferencias. No obstante, Colom et al, 2002, usaron un

procedimiento correlacional de análisis consecuente con la definición original de

“g”, para analizar los datos de la adaptación española del WAIS III, y llegaron a la

conclusión que no hay diferencias entre sexos en inteligencia general. Aunque sí

observaron que en CI –como medida de inteligencia en general— los varones

obtenían una ligera ventaja (con un tamaño del efecto d = +. 24, traducido en 3.6

puntos de CI), ésta sólo pudo ser atribuida a factores de grupo –verbal, espacial,

numérico-- y a la especificidad de cada test

1.2.6.3.2 Diferencias en percepción

La percepción es un proceso cognitivo que va a repercutir en los intereses,

aptitudes y valores de los individuos. De allí la importancia de estudiar las

diferencias entre mujeres y hombres en las distintas modalidades sensoriales. Se

ha postulado que los niños perciben más a través de la vista y las niñas más a

través del oído; que las niñas están más interesadas en estímulos sociales y los

niños en aspectos materiales.

Las diferencias entre niñas y niños en la maduración del sistema nervioso central

están bien establecidas, siendo ellas las que maduran antes que los niños (Matud y

cols. 2002). Lo que no está claro es si también existirían diferencias en la

76
maduración de los centros específicos del cerebro, como el de la visión, la

audición y otros sistemas sensoriales.

Maccoby y Jacklyn (1974), en su revisión de las diferencias entre mujeres y

hombres en cognición, temperamento y conducta social, informan de los

resultados más relevantes en cuanto a diferencias perceptivas.

1.2.6.3.3 Diferencias en capacidades cognitivas

específicas.

De las capacidades cognitivas estudiadas, en las que se han encontrado mayores

diferencias, son las referidas a la capacidad verbal, la espacial y numérica. En lo

que respecta a capacidad verbal y bajo un punto de vista evolutivo, los estudios

encuentran que las niñas aprenden a hablar antes que los niños, y las diferencias

en el razonamiento verbal desaparecen en la etapa adulta (Maccoby y Jacklin,

1974).

Las creencias tradicionales se han mantenido hasta la actualidad, los múltiples

estudios empíricos realizados a lo largo del siglo pasado y en el presente indican

que, coincidiendo con Brody (1992), prácticamente no hay diferencias entre

hombres y mujeres en cuanto a capacidad intelectual, aunque los hombres

presentan mayor variabilidad en determinadas áreas como en las pruebas de

capacidad espacial, sobre todo en rotación mental.

77
Respecto a la causa de las diferencias, los datos apuntan a la relevancia de la

interacción entre factores sociales y afectivos, discriminación sexual en

educación, trabajo y derechos o de cualquier otro tipo.

1.2.6.3.4 Diferencias en el dominio afectivo-

emocional

Para Bonilla, 2004, la investigación revela diferencias de pequeña a moderada

magnitud en disposiciones personales. En este sentido Bonilla sustenta que las

mujeres suelen mostrarse más ansiosas, confiadas y preocupadas por las

relaciones que los varones, estos parecen más asertivos, influyentes y seguros de

sí mismos.

Los resultados son consistentes con la dualidad entre una orientación instrumental

o agente –asociada a asertividad—y una orientación expresiva o comunal –

asociada a ternura--, e indican que las personas aportan a la vida cotidiana

experiencias derivadas de su rol de género. Ello sugiere que cambios aparentes en

el sistema de valores y creencias que sustenta los roles de género no han

cuestionado la dicotomía entre los valores de acción y justicia, ligados a lo

masculino, y valores de cuidado y responsabilidad, vinculados a lo femenino

(Bonilla, 2004).

78
1.2.6.3.5 Diferencias en el dominio social

Al respecto Bonilla, 2004, sugiere que los varones son más propensos a la

agresión, según la situación y tipo de agresión, mientras que las mujeres se

preocupan más por el daño inflingido y parecen inhibidas por una mayor ansiedad

y culpa. También parecen más conformistas e influenciables cara a cara y bajo

presión grupal, sobre todo en trabajos firmados por varones. Suelen ser más

hábiles en la emisión y recepción de mensajes no verbales, en particular

expresiones faciales, empatìa evaluada por informes y expresiones de cordialidad.

Los varones tienden más a la ayuda concreta, en público y en respuesta a una

necesidad.

1.2.6.3.6 Diferencias en el comportamiento sexual

Para López, 2004, los hechos que parecen confirmar un doble patrón sexual son:

a. Hombres y mujeres tienen anatomía y fisiología sexual diferentes

b. El doble patrón sexual está muy definido en la procreación

c. En ambos casos, la sexualidad de hombres y mujeres ha dado un salto

cualitativo dejando de estar determinada, programada y regida por factores

fisiológicos, de forma que el deseo, la atracción y el placer sexual

pertenecen al reino de la libertad. Hombres y mujeres pueden y deben

tomar decisiones sobre cuándo, con quién, cómo y para qué tener

relaciones sexuales.

79
d. Algunos datos empíricos parecen demostrar, con independencia de cuál

sea la causa, que la activación fisiológica sexual es más frecuente en el

varón y seguramente tiene lugar por mecanismos también más simples.

e. Los varones de todas las edades parecen estar más interesados que las

mujeres (que también lo están) por la actividad sexual, la excitación y el

placer; buscan más directamente dicha actividad y la hacen depender

menos de otros factores interpersonales y sociales. Los varones tienen más

parejas y se masturban más, especialmente si no tienen una pareja sexual

disponible.

f. Hombres y mujeres tienen capacidad, en cuanto seres simbólicos, de

instrumentar la sexualidad y usarla con otros fines. Los hombres es más

probable que lo hagan para demostrar poder, reafirmar su autoestima, etc.,

mientras que las mujeres es más probable que lo hagan para confirmar su

atractivo, o conseguir determinados fines interpersonales, sociales o

laborales, conocedoras de la mayor disponibilidad del varón a aceptar

estos intercambios.

g. Los varones están más interesados por los estímulos de carácter

pornográfico, mientras que las mujeres se sienten más atraídas por

estímulos más sensuales y relacionales.

h. Las mujeres tienen actitudes y conductas más favorables a la prevención,

mientras que los varones están más dispuestos a asumir riesgos.

i. Las mujeres, en general, conceden más importancia a los afectos, al

contexto amoroso, las caricias no necesariamente coitales, a la

80
comunicación, la intimidad y el compromiso o formalización de la

relación.

1.2.7 Factores de riesgo. Diferentes motivos y causas

Se denomina factor de riesgo a la característica o cualidad de un sujeto o

comunidad, que se sabe va unida a una mayor probabilidad de daño a la salud.

Es de esperar que un púber o un adolescente que se inicie con un patrón de uso

excesivo de sustancias, tenga un mayor riesgo de deterioro psíquico, físico y

social, en comparación a un joven de mayor edad que se inicia en el uso de la

misma sustancia. Si además ha abandonado el colegio y tiene problemas de

interacción y comunicación con sus padres, el riesgo será aún mayor.

Las relaciones entre los factores de riesgo y los factores de riesgo con el daño,

son complejas, dado que dichos factores actúan en forma distinta en diferentes

individuos y bajo diversas circunstancias.

Ahora bien, junto al condicionante que suponen los roles que la sociedad

normalizada impone a las mujeres urbanas, y que venimos observando intervienen

decisivamente en el fenómeno del consumo de SPAs en lo que atañe a ellas, un

terreno cualitativamente importante es el de los factores de riesgo, orígenes y

motivaciones que sensibilizan a los sujetos a la adicción o simplemente al

consumo de SPAs.

81
De lo que no cabe duda es que, en muchos casos, el consumo de sustancias

aparece ligado a los cambios sociales y a las nuevas posiciones que va tomando la

mujer en la sociedad, incluso a veces de modo paradójico. En este sentido el

consumo puede servir, entre otras cosas, para apoyar la presencia femenina en el

ámbito público.

Sin embargo, para el Observatorio Vasco de Drogodependencias, 2005, es

necesario deslindar cuidadosamente los consumos según sean de una u otra

sustancia. Así, con respecto a los casos de alcoholismo, los investigadores señalan

distintas causas o motivos: “Las mujeres consumen alcohol como forma de escape

ante situaciones problemáticas: acontecimientos vitales, estrés, separación de los

hijos, ruptura de pareja, etc. Es decir para escapar de situaciones extremas. Las

tensiones vividas en sus roles de madre, esposa, ama de casa y amantes y los

sentimientos de inadaptación a estos roles se dan simultáneamente con la

insatisfacción de las expectativas personales, tanto en el hogar como en el trabajo,

elementos que están íntimamente asociados a su proceso de alcoholización.

Las razones del incremento de SPAs en la mujer puede ser debido a:

-La conquista del sexo femenino de espacios tradicionalmente masculinos

-Se hacen alcohólicas más rápidamente que los hombres por causas físicas

(el estómago de la mujer absorbe el alcohol más rápidamente que el

hombre, n proporción)

-Imágenes transmitidas por los medios de comunicación, en donde se

incorpora las SPAs a nuestro estilo de vida

82
-La proliferación de profesiones y actividades de cierto riesgo (modelos,

etc.).

En el dominio de las sustancias ilegales propiamente dicho encontramos lo

referido al adelgazamiento, doctrina feroz impuesta por modistas, publicistas y

por el modelo estético que impone el cine. Este motivo puede estar relacionado

con la mayor presión social a que se ve sometida la mujer por la imagen

construida de lo socialmente deseable.

En este sentido, nos encontramos con un peligroso factor de riesgo alentado por

la publicidad, la moda, el cine y distintas variantes de presión social que

descienden del orden socio-económico sobre la población, en torno a esquemas de

comportamiento y hábitos orientados a la consecución de una imagen corporal

socialmente aceptada e idealizada; aunque sin dejar de lado el motivo más sencillo

y directo: la búsqueda de placer y diversión.

1.2.7.1 Adolescencia y riesgo

La etapa de la adolescencia está comprendida por comportamientos que

justamente, son generadores de riesgo, que pueden comprometer la salud, la

supervivencia y el proyecto de vida del individuo

Para explicar la ocurrencia de los factores de riesgo en la adolescencia, se

destacan modelos teóricos, como el modelo psicodinámico de Edwards (1986), en

el que se expone sobre los efectos de las sustancias, las tasas de ansiedad, la

83
estructura de la personalidad; la fuerte oralidad, inmadurez, dependencia,

privación emocional infantil, búsqueda de auto castigo, evasión de la

responsabilidad adulta, consumo de SPAs por aprendizaje social y consumo por

factores biológicos, genéticos y fisiológicos.

Mientras que Pandina y cols. (1988), evalúan los factores de riesgo según tres

dimensiones: factores intrapersonales (afectan al consumidor), factores

interpersonales (afectan al consumidor en su relación con los demás) y factores

relacionados con la sustancia y su contexto (disponibilidad, ideología sobre la

sustancia, opinión pública, etc.).

Para Foster (1989), el tema se explica bajo cuatro dimensiones: El patológico

(patología psiquiátrica y psicológica presente en el usuario, tendencia al consumo

de SPAs, patología familiar; la alineación (déficit de autonomía, débil de carácter,

manipulable); la subcultura (concepción pro consumo de drogas, estrecha relación

con otros consumidores, problemas de relación con el entorno familiar y la

escuela); el aprendizaje social (modelos de roles significativos que animan el uso

de SPAs).

El modelo de Hawkins y cols. (1992), prioriza aspectos como: genética,

constitucional (uso temprano de SPAs,), psicológico (problemas de salud mental,

abuso físico, sexual o emocional) y socio-cultural (consumo de sustancias por

parte de los padres o familiares cercanos, desestructuraciòn familiar; iguales o

pares (amigos consumidores de sustancias), comportamiento antisocial o

84
psicopàtico, problemas de rendimiento y deserción escolar), comunidad (actitud

favorable hacia el consumo de sustancias, disponibilidad y venta de sustancias).

Para Jessor y Jessor (1992), los factores de riesgo están relacionados con los

componentes biológico-genético (historia familiar de alcoholismo y la alta

inteligencia como factor protector), el medio social (la pobreza y la desigualdad

social como riesgo, y la escuela de calidad y la familia cohesionada como

protectores), el medio percibido (modelos de conducta desadaptativos y los

conflictos entre los padres como riesgo, y los modelos de conducta convencional

como protectores), la personalidad (baja autoestima, propensión a correr riesgo, la

percepción de pocas oportunidades como riesgo, y la valoración de los logros, la

valoración de la salud y la intolerancia a la desviación como protectores) y la

conducta (bajo rendimiento académico, los problemas asociados a la ingesta de

bebidas alcohólicas, y la asistencia a la iglesia y participar en clubes escolares y

de voluntarios como factores protectores).

La perspectiva de Moncada (1997), comprende dos niveles de análisis: Los

factores de riesgo ambientales, referidos a la depravación social, la

desorganización comunitaria, disponibilidad y accesibilidad de las sustancias de

abuso, normas y leyes de la sociedad. Y los factores de riesgo del individuo y sus

relaciones con el entorno, constituido por la historia familiar de alcoholismo,

pautas educativas, actitudes y modelos de conducta por parte de los padres,

conflictiva familiar, valores, agresividad, búsqueda de sensaciones, las actitudes

hacia las sustancias de abuso.

85
1.2.7.2 Factores de riesgo en colectivos femeninos

Navarro y cols. (2000), fueron uno de los primeros en explorar los factores de

riesgo asociados al consumo de SPAs en una población española de 2000 mujeres

(el grupo fue dividido en dos grupos: mujeres escolares entre 14 y 19 años y

mujeres en general a partir de 14 años). Los resultados apuntaron a los siguientes

hallazgos:

En el colectivo general:

En el ámbito familiar se identificó como factor de riesgo el que los padres hayan

tenido un consumo abusivo de alcohol u otras sustancias.

Igualmente, el estrés producido en muchas mujeres a consecuencia de tener que

ocuparse de tareas domésticas, después de haber cumplido una jornada laboral

fuera de casa, predispone a un consumo paliativo de sustancias, especialmente un

abuso de tranquilizantes e hipnóticos.

Se suma a ello, la deficiente situación económica y las malas relaciones con la

pareja, que predisponen al abuso especialmente de alcohol y benzodiazepinas.

En el ámbito personal, las situaciones y sentimientos que muchas mujeres tienen

de agobio y tensión, de no poder superar sus dificultades y problemas, o la pérdida

de confianza en sí mismas y la insatisfacción, las inducen a evadir sus

86
preocupaciones mediante el uso recurrente de bebidas alcohólicas, el uso

compulsivo de tabaco, o el uso adictivo de tranquilizantes para calmar la ansiedad.

En el ámbito social se encontraron dos situaciones problemáticas correlacionadas

con el uso de SPAs. Una de ellas, los ambientes de diversión expuestas al circuito

de sustancias (las que consumen en su grupo, conocen a otras consumidoras,

opinan que es más fácil obtenerlas) con alto consumo de marihuana y otras

sustancias ilegales (cocaína, alucinógenos, sustancias de síntesis, etc.).

Un segundo grupo constituido por mujeres que denotaban un desadaptativo interés

por el dinero, falto de motivación y no participación social, elementos que se

considera les podría conducir a un encapsulamiento o ensimismamiento con

consecuencias de abuso de alcohol y tranquilizantes.

En el ámbito laboral se registra nuevamente el consumo prevalente de alcohol y

tranquilizantes para dos situaciones problemáticas: la frustración en la mujer que

trabaja, generada por la insatisfacción laboral o el mal trato. Y, el agobio y el

estrés por jornadas laborales extenuantes. Para este último caso, se señala además

el consumo de anfetaminas, cocaína, drogas de síntesis y otras.

En el colectivo escolar. En el ámbito social el factor de mayor ascendencia en el

consumo es la influencia de grupo, toda vez que los ítems que tuvieron la

correlación más elevada fueron: “en su grupo se bebe en exceso o se consumen

sustancias”, el “conocer a otros consumidores de drogas” y “la facilidad para

87
obtenerlas”, todos denotan la disponibilidad o fácil accesibilidad a la droga como

factor de riesgo.

Por otro lado, el ocio o tiempo libre usado en frecuentar amigas, bares, discotecas,

fiestas, conciertos, etc., correlacionaba con el consumo abusivo de alcohol y otras

sustancias.

En cambio, el tiempo libre utilizado en la práctica de deportes, lectura,

participación en actividades culturales y sociales, cine, teatro, se constituye en un

factor protector.

En el ámbito familiar, la “malas relaciones padres-hijos y la falta de diálogo” y el

“abuso de alcohol y las drogas por los padres y madres” fueron los dos factores de

riesgo más importantes; el primero, porque puede implicar desapego y falta de

comunicación, importantes en la etapa adolescente de formación del carácter y

valores. El segundo, por el gran poder inductivo que tienen las conductas

adictivas de los progenitores.

Aunque con menos extensión, “las situaciones de agobio en la situación

económica familiar” influyen en el consumo, por el clima de inseguridad y

conflicto que se genera en el seno familiar.

88
Ligado a estos dos factores exógenos, se encuentra el ámbito personal: cómo se

internalizan las influencias sociales y familiares en un momento especialmente

delicado, y problemático para la formación de la personalidad.

Factores como la “sensación de agobio o tensión” o la de “no poder superar las

dificultades”, junto a “cierta insatisfacción” o “pérdida de la confianza en sí

misma”, pueden favorecer actitudes de evasión ante la frustración y la búsqueda

de compensaciones al displacer, mediante el consumo de alcohol y otras drogas,

apañados por la aparente seguridad que proporciona el grupo, con el que se

establecen fuertes lazos de identificación en el ritual del consumo.

El “fracaso escolar”, aunque situado por la literatura como factor personal, debe

decirse que atraviesa las tres dimensiones analizadas, dado que además tiene un

componente familiar (clima de estabilidad y diálogo, interés y seguimiento de los

estudios de los hijos e hijas), y social, porque la escuela es una de las principales

vías de socialización (valores, actitudes, etc.) y de prevención del consumo de

SPAs. Una mayor integración escolar, tanto de la familia como de los alumnos, es

un factor de protección ante las drogas.

Ahora bien, es importante identificar algunos condicionantes para el consumo de

SPAs en la mujer latinoamericana que permitan explicar su incidencia en el

consumo de sustancias a fin de intervenir en materia de prevención,

tratamiento e investigación.

89
Para el Instituto de la Mujer, 2001; Becoña y Vásquez, 2000; CASA: Hamburg y

cols, 2003; Arostegi y Urbano, 2004; Rojas, 2006 y DEVIDA-CICAD-ONUDD-

MINEDU, 2006, entre otros, es necesario considerar los siguientes factores de

riesgo en la iniciación y experimentación de SPAs en mujeres:

1. El uso y abuso de psicofármacos o medicamentos como una condición de

riesgo, como auto-medicación, es decir sin prescripción médica, como también

por prescripción inadecuada o innecesaria.

Al respecto, los últimos estudios nacionales, como en el de población escolar

peruano urbano (DEVIDA-CICAD-ONUDD-MINEDU, 2006), dan cuenta que las

drogas médicas, específicamente los tranquilizantes, evidencian un patrón de

consumo significativamente más alto en las mujeres, mientras que los

estimulantes mantienen similar patrón de consumo para el caso de los varones.

En este sentido, los ansiolíticos-hipnóticos son los más extensamente usados,

seguidos de los antidepresivos. Aunque la categoría ansiolítico-hipnóticos

(también se denomina tranquilizantes a los ansiolíticos y somníferos o pastillas

para dormir a los hipnóticos) incluye distintos tipos fármacos, las benzodiacepinas

son las representativas del conjunto debido a su consumo masivo.

En contraste con las SPAs ilegales, las mujeres consumen más psicofármacos que

los hombres en todos los grupos de edad, tanto bajo prescripción médica, que en

casos puede ser innecesario o inadecuado, como tomados sin control sanitario;

90
aunque tal como ocurre a veces con las bebidas alcohólicas, pueden ser

“consumos invisibilizados” (Barreda et al, 2005).

Las causas de este tipo de consumo en las mujeres se relacionan con la necesidad

de huir de los problemas familiares, el estrés provocado por la jornada laboral

dentro y fuera de casa, la angustia, el nerviosismo o el insomnio (Barreda et al,

2005).

De la Cruz et al, 2002, sostiene que parece que tanto por parte de la mujer como

del entorno, se catalogan las reacciones emocionales (ansiedad, tristeza, enojo)

ante las condiciones de vida como enfermedad y por tanto se recurre a los

fármacos para “curarla”. Pero hay que tener muy presente que los psicofármacos

“ni suprimen la causa del malestar, ni por sí solos tienen acción curativa, pudiendo

impedir el reconocimiento de la causa que produce el malestar contribuyendo así a

la resignación ante condiciones de vida insatisfactorias.

En lo que se refiere a la investigación sobre los efectos de los psicofármacos en

razón del sexo, sugieren las diferencias existentes en los procesos de absorción,

distribución, metabolismo y eliminación de estos. Una consecuencia de estas

diferencias, para ser la necesidad de una dosis menor del fármaco en la mujer, de

tal modo que la misma dosis que tendría efectos terapéuticos en el varón,

resultaría excesiva en la mujer. Esta podría ser la razón de que las mujeres

experimenten hasta el doble de efectos secundarios que los hombres durante el

tratamiento con medicamentos (Robinson, 2002, citado por Barreda et al, 2005)

91
2). La percepción de la imagen corporal como una condición de riesgo.

Desde el punto de vista de género, las mujeres se mantienen en el consumo del

tabaco, porque perciben como beneficiosos ciertos efectos de esta sustancia.

Así, se sostiene que la nicotina intensifica los sentimientos de bienestar, produce

activación o relajación, ayuda a mantener la atención, a controlar el peso y el

apetito, reduciendo con todo esto, la ansiedad.

En el caso de sustancias estimulantes como la anfetamina, son otras las

percepciones que se experimentan, por ejemplo tener la sensación de autonomía,

de auto-definición, dar la imagen de desafiante, sexy y esbelta.

En este contexto, las mujeres pueden afrontar barreras para interrumpir el

consumo de estas sustancias, como son la depresión, el apoyo social y el miedo a

ganar peso (Instituto de la Mujer, 2001 y De Fazio, 2000).

En las drogas cocaínicas, opiáceos y las de síntesis o químicas, se debe considerar

como factor de riesgo y mantenimiento del consumo, la pérdida de peso, que es

uno de los efectos de estas sustancias. (Inciardi y cols. 1993; Facy y cols. 2002).

Por ello, es necesario evaluar cuál es el número aproximado de jóvenes y cuál es

su medida de consumo para realizar las labores de prevención

92
3). La violencia contra la mujer como factor de riesgo. Se ha encontrado

evidencia empírica que respalda la hipótesis de que, tener antecedentes de abuso

sexual está relacionado con el abuso de drogas (Llopis, 2000; Instituto de la

Mujer, 2001; CASA: Hamburg y cols. 2003).Asimismo, muchas mujeres

maltratadas toman para tranquilizarse algún tipo de medicación (Chávez y cols.

2000; Burín, 1998; CASA: Hamburg y cols. 2003). El abuso de sustancias

adictivas en las mujeres maltratadas es utilizado para reducir la ansiedad

inmediata y producir un bloqueo del malestar emocional. Groenveld y Shain

(1989) –citado por Instituto de la Mujer, 2001— encontraron que un 74% de las

mujeres maltratadas tomaba tranquilizantes y que un 40% ingería somníferos.

Otras intentaban eludir sus problemas y miedos consumiendo alcohol u otro tipo

de drogas. Aparentemente esto les ayuda a seguir adelante con su vida, pero

desafortunadamente, les impide pensar con claridad cuando necesitan tomar

decisiones.

4). Los roles asignados dentro del sistema familia como condicionante de

riesgo

En la familia y por asignación de roles, la mujer suele ser la responsable principal

del cuidado de los hijos e hijas, de personas enfermas y ancianas. Algunas mujeres

perciben que el trabajo doméstico y de cuidado que realizan no está reconocido, ni

valorado socialmente, es un trabajo monótono e invisible. Asimismo, los cambios

en la estructura demográfica, suponen un claro aumento de la población anciana

que requiere atención y que nuevamente recae en las mujeres.

93
Además, sienten que su pareja tampoco les reconoce este tipo de actividad, a pesar

del esfuerzo. Estas funciones de cuidado dentro de la casa suponen reducir el

tiempo disponible para los proyectos personales y los espacios de relación, lo que

comporta un mayor aislamiento social y riesgo para el consumo de drogas.

5). La dependencia afectiva como condicionante de riesgo

La dependencia emocional de la pareja ha incidido en el inicio y mantenimiento

de consumo de drogas como la heroína. Así, se ha afirmado que en las parejas

sexuales la mujer empieza a consumir drogas por vía parenteral inducida por el

compañero (Arostegi y Urbano, 2004; De Fazio, 2000; Stocco y cols. 2000). En

nuestro medio, Rojas (1999), encuentra resultados similares en cuanto a la

inducción al consumo de cocaína por parte de la pareja.

La iniciación en el consumo está mediada por la demanda de la pareja varón que

le pide compartir una experiencia, situación a la que ellas acceden (Llopis y

Rebollida, 2002).

Estas afirmaciones son una realidad para las mujeres dependientes de sustancias,

como la heroína (Mariani, 2002). Este hecho es un indicador consistente en el

análisis de género, donde las mujeres han sido, en mayor medida que los hombres,

socializadas para requerir completarse en otro y construir su identidad entorno al

sujeto masculino.

94
En el caso de la mujer, no se trata sólo de un problema con las drogas, sino

también de un problema de dependencia relacional, mientras en los varones las

sustancias sustituyen a los sujetos (son intercambiables).

1.2.7.3 Factores de riesgo asociados al consumo

de cocaína

En este medio en la última década, se han realizado estudios sobre factores de

riesgo en adolescentes asociados al consumo de sustancias (CONTRADROGAS,

1999; Ministerio De Educación, 1999; Rojas, 1999; Saavedra y cols. 2002;

DEVIDA, 2003; Perotto y Valdivieso, 1994; Vallejo, 2004; MINEDU-DEVIDA-

ONUDD-CEDRO, 2004; León y cols. 2005); como en el de salud pública

(Peñaherrera, 1999; Perales y cols. 1995, 1996).

Históricamente el concepto de riesgo ha sido ampliamente usado en salud pública

y en la clínica. Como el caso de las enfermedades cardiovasculares, los problemas

obstétricos neonatales relacionados con la mortalidad materna; la patología

oncológica ligada al cáncer de pulmón y el fumado de tabaco al cáncer cèrvico

uterino.

El conocimiento y el uso del concepto de riesgo en salud, ha sido y es necesario

para detectar a individuos o a grupos con mayor probabilidad de padecer daños

específicos (el hecho indeseado en salud: enfermedad, secuelas, muerte) y para

realizar acciones a fin de prevenir o reducir la aparición (incidencia y

prevalencia) del hecho indeseado (Donas, 1998).

95
Para Jessor (1991); Donas (1998); Pandina (1996); Rodríguez (1995) y Suárez y

Krauskopf (1995), el riesgo es la probabilidad de que acontezca un hecho

indeseado que afecta a la salud de un individuo o de un grupo social. La idea

central del enfoque de riesgo descansa en el hecho que el riesgo brinda una

medida de la necesidad de atención de la salud.

El conocimiento de la situación de riesgo o de la probabilidad de que se presenten

futuros problemas de salud, permite anticipar una atención adecuada y oportuna a

fin de evitar o modificar esa eventualidad.

Los factores de riesgo se van modificando constantemente, se potencializan

asociándose, fraccionándose o manteniéndose. Son típicamente diferenciales de

población a población, de individuo a individuo, de una época histórica a otra, e

inclusive en el mismo individuo en etapas diferentes de su evolución (Vallejo,

2004).

Vallejo (2004), estudió los factores de riesgo y protección en escolares de

educación secundaria de Lima Metropolitana, con las variables: Edad, sexo, grado

de instrucción, cono geográfico de ubicación del colegio, centro educativo.

Aplicó el instrumento DUSI a una muestra de 2751 escolares de ambos sexos.

Encontró correlación significativa entre el grado de instrucción y el riesgo; entre

el poli consumo y el riesgo, a mayor consumo mayor riesgo; entre la edad y el poli

96
consumo; entre el centro educativo y los factores de riesgo y de protección; entre

el sexo masculino como factor de riesgo y el alcohol y otras drogas; entre la

ubicación del colegio y el consumo de alcohol; entre el centro educativo y el

consumo de alcohol y otras drogas, entre la ubicación del colegio y el riesgo para

el consumo.

Se detectó que la sustancia más consumida era el alcohol y el tabaco, los

varones consumían más drogas ilegales (especialmente marihuana), las mujeres

consumían más medicamentos e inhalantes y el promedio de la edad de inicio de

todas las sustancias fue de 13,3 años (de las legales 13,3 y de la ilegales 14,1

años)

1.2.8 Consumo femenino de cocaína. Aspectos psico-sociales y

clínicos

Es indudable que el consumo de cocaína en las mujeres ha dejado de ser un

comportamiento aislado o marginal, en este sentido debe analizarse como un

aumento en el consumo global de sustancias adictivas (DEVIDA, 2003; Rojas y

Castro de la Mata, 1999; Rojas y Romo, 2002 y DEVIDA-CICAD-ONUDD-

MINEDU, 2006)

El Observatorio Vasco de Drogodependencias, 2005, a través de un análisis

cualitativo de casos de mujeres cocainòmanas, nos remite a una idea de

generalización del consumo de la cocaína, tanto en los espacios selectos a los que

estaba ligada inicialmente (profesionales y clases acomodadas), como en el resto

97
de escenarios. Se habla en concreto de una presencia notable en el ámbito no

necesariamente urbano. A su uso combinado con otras sustancias como el alcohol,

principalmente, menos atrayentes con las pastillas por el descontrol que provoca

El que las mujeres se inicien en el consumo de sustancias tiene que ver con un

proceso de liberalización y de equidad. Las diferencias de género han sido

definidas en términos de desigualdad con un enfoque unidireccional, es decir, que

las mujeres están en posición de desigualdad respecto a espacios poderosos

definidos en términos masculinos (Instituto de la Mujer, 2001; Rojas, 1996,

1999).

Esta dinámica en la práctica se traduce en una tendencia a imitar algunas actitudes

culturalmente etiquetadas para los varones y apropiarse de sus símbolos (Calafat y

cols. 2001).

Al respecto Inciardi y cols. (1993) y Taylor (1993), consideran “la feminización

del uso de drogas” como un fenómeno relativamente actual, lo explican por la

relación con la imagen de que el uso de drogas se ha visto como un tema de

hombres”. Por ello la banalidad de que consumir tiene una relación positiva con la

liberalización y la equidad.

Otro acercamiento al tema de la adicción femenina en el aspecto clínico y social,

fue el de Aròstegui y Urbano (2004), quienes a través de un estudio cualitativo

trabajaron con 56 mujeres adictas a diferentes SPAs que finalizaron uno o más

98
programas de tratamiento. En los resultados se encontró que el 44.7% de la

muestra tenía entre 17 y 20 años cuando se inició en el consumo de drogas; el

58.7% de la muestra se inició en el consumo a través de la pareja, el 32.6% con

amigos, siendo el inicio por problemas (48.2%) y por curiosidad (30.4%). El

69.6% tenía un familiar con problemas de consumo y el 50% algún familiar con

enfermedad psiquiátrica. Del grupo, mayoritariamente eran adictas a la heroína y

otros opiáceos, luego dependientes de la cocaína y alcohol. Finalmente, el 32.3%

sufrió maltrato físico, 32.3% psicológico y el 35,4% de tipo sexual.

Para Calafat y cols. (2001), por ejemplo, el tabaco es un hábito convertido en

símbolo de independencia, seguridad en uno mismo, ruptura con la tradición,

logro de posición social, y otros valores definidos como positivos.

Primero, fueron el tabaco y el alcohol las sustancias que liberaban a las mujeres;

ahora además, están los derivados cannábicos y la cocaína. El consumo femenino

de cocaína, por ejemplo, ya tiene imágenes visibles y prestigiosas en el cine1.

Al valorar las diferencias entre mujeres y varones en relación con el consumo de

cocaína, se destaca que prácticamente todos los entrevistados coinciden en que las

mujeres consumen menos. Todos los entrevistados varones que están en

tratamiento han tenido conflictos con sus parejas que no son consumidoras,

algunas mujeres han optado por abandonar a sus parejas y otras los apoyan para

que abandonen el consumo.

1
Las actrices Sharon Stone, en “Bajos instintos”, Uma Thurman en “Pulp Fiction”, entre otras,
crean imágenes atrayentes de mujeres con un fuerte poder de seducción.

99
El tener una pareja no consumidora es una de las circunstancias que abre el

conflicto cuando el consumo empieza a consolidarse. En ese sentido las mujeres

siguen jugando un papel cuestionador y protector. Otras mujeres que optan por el

consumo lo hacen, la mayoría, acompañadas de su pareja como un aspecto más

para compartir en la relación (Calafat y cols. 2001; Inciardi y cols. 1993; CASA:

Hamburg y cols. 2003).

Al respecto, la mayoría de los adictos de cocaína manifiestan que las diferencias

de género se mantienen dentro de esa desigualdad tradicional. Así, muchos

varones consumidores expresan claramente su disgusto ante la idea de que sus

parejas también sean consumidoras.

Calafat y cols. (2001) e Inciardi y cols. (1993), manifiestan que para los varones

consumir cocaína “es cosa de hombres”, es un acto indecente, un juego perverso

para un grupo elegido. Sus esposas deben mantenerse sin traspasar la línea de lo

formal, de la decencia y jugar un papel tradicional que ellos mismos pervierten.

El interés en que las mujeres no prueben cocaína reproduce la situación de

varones que recurren a la prostitución al tiempo que en sus casas mantienen una

dinámica puritana, pero se escandalizarían si supieran que sus parejas mantienen

un idilio amoroso con otro varón.

100
Sexo y cocaína tienen en común que son instrumentos relacionados con el poder

y en algunas relaciones de pareja el acceso al placer queda limitado al que tiene

poder.

Ahora bien, la opinión de las mujeres que sí consumen, está inmersa en la misma

lógica que la de los varones aunque con el discurso modernizado. La opinión y

actitud frente a otras mujeres está en la misma sintonía de los hombres que

“discriminan” a sus parejas, o lo que es lo mismo, es una opinión igual de

“machista” como puede serlo la opinión de los varones.

Las dos posiciones legitiman las relaciones de poder establecidas, sólo que la

actitud del varón pretende mantenerse intacta y la de la mujer pretende que se

permita a las mujeres el acceso a ese poder así establecido.

Si se hace un razonamiento global, ninguna de las dos actitudes es realmente

alternativa porque no cuestionan el acceso al poder, ninguna de las dos posiciones

ve en las mujeres que no consumen otra forma de poder y devalúan esa actitud.

Cuando la mujer afirma “lo peor es que ellas lo encuentran normal”, lo dicen en

tono de desprecio y arrogancia, creyendo que ella como mujer que sí consume es

superior a esas otras mujeres que se mantienen alejadas del acceso simbólico a un

poder definido para los hombres.

101
Esa mujer más feminista ve en sus congéneres únicamente subordinación y no una

forma de resistencia e incluso de trasgresión, utilizando como estrategia el papel

de la feminidad tradicional, aquello que en la lógica tradicional es visto como una

actitud de subordinación pero que si se sabe utilizar puede tener un papel

invertido.

1.2.8.1 Aspectos clínicos del consumo de cocaína en

mujeres

Según la ONUDD, 2005; Barreda et al, 2005; Facy et al, 2002; Inciardi et al,

1993, los estudios sobre el efecto de la cocaína con relación al género, exploran

diversas áreas, tales como:

a. Diferencias en la farmacocinética de la cocaína en función al sexo. Hay

evidencia sobre la obtención de distintos niveles sanguíneos de cocaína

ante igual dosis administrada a varones y mujeres

b. Mayor sensibilidad de la mujer a los efectos cardiovasculares de la

cocaína. Ello supondría una mayor vulnerabilidad física a los efectos de

esta sustancia

c. Papel protector de los estrógenos frente a la toxicidad cerebral de la

cocaína. Se basa en la observación de que durante la fase del ciclo

menstrual en la que el nivel de estrógenos es más alto, no hay cambios en

el flujo sanguíneo cerebral tras la administración de cocaína; sí ocurre en

cambio, cuando se administra la sustancia en la fase en la que el nivel

estrógeno es menor (William, 2002, citado por Barreda, 2005). Estos

efectos a largo plazo podrían conducir a una respuesta diferente en el sexo

102
femenino en cuanto a la severidad de la posible disfunción cerebral

generada por el abuso crónico de cocaína

d. Actuación de los estrógenos como factor modulador de los efectos

psíquicos de la cocaína. El hecho de que en estudios con animales las

hembras adquieran la conducta de auto administración intravenosa de

cocaína más rápidamente que los machos, y que este hecho se asociara a la

presencia de estrógenos, sentó la base para enunciar la hipótesis de la

capacidad de estos para producir aumento de los efectos subjetivos y

reforzantes sobre la conducta de administración (ONUDD, 2005)

103
II MÈTODO

2.1 Método.- El tipo de estudio es observacional, analítico, transversal y

responde a un diseño de investigación cuantitativa (Kerlinger,

1973).

2.2 Muestra.- La muestra de estudio estuvo conformada por pacientes

voluntarios, y el grupo control se seleccionó en forma aleatoria en

base a criterios de inclusión establecidos por el investigador.

El tamaño de muestra del grupo de consumidores de sustancias,

con diagnóstico de dependencia a cocaína fue de 84 (50 mujeres y

34 varones), y en el grupo de no consumidores de drogas igual a 73

(39 mujeres y 34 varones). La muestra total es de 157 participantes

(Ver Cuadro 7)

Cuadro 7

Muestra de estudio, según sexo

No Consumen Sí consumen TOTAL


Sexo N % N %
Masculino 34 46.6 34 40.5 68
Femenino 39 53.4 50 59.5 89
TOTAL 73 100.0 84 100.0 157

104
2.2.1 Criterios de inclusión de la muestra.

• Que sean consumidoras y consumidores de SPAs con diagnóstico

de dependencia a cocaína.

• Que acepten voluntariamente resolver el cuestionario, más no

deberán estar forzadas o forzados, así mismo, no deberán estar bajo

los efectos de ninguna droga psicoactiva o psicofármaco.

• Que tengan como mínimo cuarto de secundaria o el equivalente

• Que hayan nacido en Lima o el Callao, o alguna capital de

Latinoamérica y haber residido como mínimo 10 años en

cualquiera de las ciudades mencionadas.

• Que se determine ausencia de trastorno psiquiátrico asociado.

• Que tengan como mínimo 18 años y como máximo 60 años.

• Que procedan de estrato social medio, medio-alto y alto.

2.3 Instrumentos utilizados

2.3.1 Registro de Opiniones e Inventario de Creencias

Irracionales de Albert Ellis (ver anexo 1)

Los antecedentes de su uso datan desde 1968, con dos versiones en

español, presentadas una en 1982 por Davis, Mckay y Eshelman, y

otra en 1987 por Navas-Robleto.

El Registro de Opiniones está constituido por 10 escalas, las que

evalúan 10 Creencias Irracionales respectivamente. Cada creencia

105
irracional es explorada a través de 10 ítems. De esta manera, el

instrumento en conjunto tiene un total de 100 ítems o reactivos, de

los cuales 50 ítems presentan medición directa y 50 ítems presentan

medición indirecta.

El registro es susceptible de aplicarse a partir de los 12 años de

edad (Benazar, 1989). La modalidad de aplicación del Registro de

Opinión puede ser individual o grupal, observándose una duración

en el desarrollo del Cuestionario con un tiempo promedio de 20 a

50 minutos.

El registro de las respectivas respuestas se consigna directamente

en la hoja de preguntas (ver anexo 1). La prueba debe ser llenada

en su totalidad, sin dejar ningún ítem sin responder. La columna de

respuestas está etiquetada con “Sí” y “No”, donde el “Sí” equivale

a estar de acuerdo, y el “No” equivale a estar en desacuerdo.

Para la calificación parcial de las respuestas, la puntuación

establecida es de 1 punto si la creencia irracional está presente, y de

ningún punto (cero) para su ausencia. De esta forma, como cada

escala consta de 10 ítems, el examinado puede obtener una

calificación final que va desde 0 puntos hasta un máximo de 10

puntos. Además, se tendrá presente que el puntaje se asigna de

acuerdo a la dirección del ítem:

106
Si el ítem es directo y el participante responde “Si” (de Acuerdo),

se le calificará con puntaje 1, pero si responde “No” (desacuerdo)

obtendrá un puntaje de 0.

Si el ítem es indirecto y el participante responde “Si” (de Acuerdo),

se le calificará con puntaje 0, pero si responde “No” (desacuerdo)

obtendrá un puntaje de 1.

En resumen:

Calificación
De acuerdo desacuerdo
Ítem Si No
Directo 1 0
Indirecto 0 1

Para determinar si está presente o no una creencia irracional en los

participantes, dada una escala, se tomará como punto de corte la

mediana de las respuestas, que es igual a 5. Entonces, la creencia

irracional estará presente si obtiene una calificación final de 5 ó

más, caso contrario se le considerará que no está presente la

creencia irracional.

107
Las creencias irracionales evaluadas por el Registro de Opinión son

las siguientes:

Creencia I: Para un adulto es absolutamente necesario tener cariño y la

aprobación de sus semejantes, familia y amigos.

Creencia II: Se debe ser indefectiblemente competente y casi perfecto en

todo lo que se emprende.

Creencia III: Ciertas personas son malas, viles y perversas y deberían ser

castigadas.

Creencia IV: Es horrible cuando las cosas no van como uno quisiera que

fuera.

Creencia V: Los acontecimientos externos son la causa de la mayoría de

las desgracias de la humanidad; la gente simplemente

reacciona según como los acontecimientos inciden sobre sus

emociones.

Creencia VI: Se debe sentir miedo o ansiedad ante cualquier cosa

desconocida, incierta o potencialmente peligrosa.

Creencia VII: Es más fácil evitar los problemas y responsabilidades que

hacerles frente.

Creencia VIII: Se necesita contar con algo más grande y más fuerte que

uno mismo

Creencia IX: El pasado tiene una gran influencia en la determinación del

presente.

Creencia X: La felicidad aumenta con la inactividad, la pasividad y el

ocio indefinido.

108
Clasificación de los ítems según su dirección en la medición.

Ítems Directos

1, 21, 51, 71, 81, 2, 12, 42, 62, 72, 82, 3, 13, 23, 33, 53,

63, 73, 24, 34, 84, 55, 75, 6, 26, 46, 66, 76, 96, 7, 27,

47, 67, 87, 18, 28, 38, 78, 9, 19, 49, 69, 79, 89, 10, 50,

70, 80, 90, 100

Clasificación de los ítems según su dirección en la medición.

Ítems Indirectos

11, 31, 41, 61, 91, 22, 32, 52, 92, 43, 83, 93, 4, 14, 44,

54, 64, 74, 94, 5, 15, 25, 35, 45, 65, 85, 95, 16, 36, 56,

86, 17, 37, 57, 77, 87, 97, 48, 58, 68, 88, 98, 29, 39, 59,

99, 20, 30, 40, 60

109
Cuadro 8

Distribución de los ítems según la Creencia Evaluada


Creencia. Ítem No. Total
I 1, 11, 21. 31, 41, 10
51, 61, 71, 81, 91
II 2, 12, 22, 32, 42, 10
52, 62, 72, 82, 92
III 3, 13, 23,33, 43, 10
53, 63, 73, 83, 93
IV 4, 14, 24, 34, 44, 10
54, 64, 74, 84, 94
V 5, 15, 25, 35, 45, 10
55, 65, 75, 85, 95
VI 6, 16, 26, 36, 46, 10
56, 66, 76, 86, 96
VII 7, 17, 27, 37, 47, 10
57, 67, 77, 87, 97
VIII 8, 18, 28, 38, 48, 10
58, 68, 78, 88, 98
IX 9, 19, 29, 39, 49, 10
59, 69, 79, 89, 99
X 10, 20, 30, 40, 50, 10
60, 70, 80, 90, 100
100

Los otros instrumentos empleados fueron: Ficha de Datos

Generales, Ficha Personal, Ficha Socio-Económica y Ficha

Personal Para No Consumidores de Sustancias (ver anexos)

2.3.2 Ficha de Datos Generales (ver anexo 2)

La Ficha de datos generales contiene: I. Datos demográficos, II. Datos referidos a

la familia (estructura familiar, lugar que ocupa en los hermanos, antecedentes de

alcoholismo en la familia, antecedentes de adicción a otras sustancias en la

familia, antecedentes de enfermedades mentales u otras adicciones en la familia),

III. Aspectos socio-económicos, y IV Datos referidos a la enfermedad adictiva.

110
2.3.3 Ficha Personal (ver anexo 3)

La ficha personal contiene: Datos personales, Ocupación, Historia natural de la

enfermedad (Droga de inicio, edad de inicio, droga problema, edad de inicio, edad

de intensificación del consumo, frecuencia, , Dosis, Tiempo promedio de

consumo, Tiempo máximo de abstinencia, Tipo de licor asociado al consumo de

cocaína, número de intentos para dejar de consumir cocaína, Tratamientos

anteriores, Argumentos para justificar el consumo de cocaína; Características

familiares y características psicosexuales.

2.3.4 Ficha Socioeconómica (ver anexo 4)

La ficha socioeconómica comprende 4 áreas de exploración: Estrato social al que

pertenece, Ingreso familiar promedio mensual, Material predominante en las

paredes de la vivienda y, dónde la familia suele comprar sus alimentos.

2.3.5 Ficha Personal para no consumidores de sustancias

(grupo control (ver anexo 5)).

La ficha personal aplicada al grupo control contiene: Datos personales, estado

civil, grado de instrucción, ocupación.

111
2.4 Procedimiento

Para la administración de los instrumentos se coordinó con diversos centros de

atención en casos de drogodependencias y algunos centros de educación

universitaria y con los encargados del curso de prevención del consumo de

sustancias de la Policía Nacional del Perú.

2.4.1 En las consumidoras y consumidores de cocaína.

En el caso de los adictos se contó con la aprobación para la aplicación del

instrumento de la Dirección Ejecutiva y el área de investigación del hospital

Hermilio Valdizàn y de la institución CEDRO en el programa Lugar de Escucha.

Para la aplicación de los instrumentos en mujeres adictas se obtuvo la aprobación

de la Dirección Ejecutiva de la comunidad terapéutica femenina Maxwell Jones

En todos los casos se coordinó con los encargados de investigación y, en el caso

del hospital, con el departamento de adicciones y enfermería.

En cuanto al procedimiento con los y las pacientes:

• Se estableció un primer contacto visual con el o la paciente.

• Se ubicó la historia clínica del paciente, seleccionando los casos sin

trastorno psiquiátrico asociado a la dependencia

• Se indagó con el médico o psicólogo tratante sobre el curso de la

enfermedad del o la paciente.

112
• Se tuvo un primer contacto con el o la paciente para explicarle el motivo de

la presencia del investigador y la posibilidad de su colaboración anónima en

la investigación. El objetivo era evaluar su disposición y motivación para

participar en el estudio

• Los y las pacientes seleccionados fueron notificados por los encargados del

área

• En ambos casos, pacientes mujeres y varones seleccionados, fueron citados

en grupos -no menor de cinco personas- a un ambiente que se prestaba para

la aplicación de los instrumentos.

• El día de la aplicación el investigador acudió al respectivo centro

acompañado de dos psicólogas que apoyaron la toma de muestra y la

investigación. Las profesionales tuvieron conocimiento detallado sobre el

manejo de los instrumentos y los objetivos del estudio.

• Previo a la administración de las fichas, se les volvió a explicar el objetivo

del estudio y cómo ellos y ellas contribuirían al estudio y a la psicoterapia.

Luego se les instruyó detenidamente sobre la forma de responder a cada uno de

los reactivos de la encuesta “Registro de Opiniones”. Se les dio un margen de 45

minutos para responder a preguntas e inquietudes.

2.4.2 Aplicación del Instrumento

1. A los examinados se les indicó que mediante el Cuestionario de Opinión

no se pretendía evaluar rendimiento, inteligencia o capacidad, ni enfermedad.

Se enfatizó que mediante el cuestionario únicamente se requería su opinión.

113
2. Se les dieron las indicaciones de rutina: (en cuanto al uso del

cuestionario).

• No podían dejar ítems en blanco.

• No podían marcar más de una respuesta

• Podían preguntar acerca de cualquier dificultad (durante el

desarrollo del cuestionario).

• No podían consultar entre ellos.

• Era un cuestionario estrictamente confidencial.

• Una vez concluido el cuestionario, deberían voltear sus hojas de

respuesta.

Previamente se les había distribuido separadamente en las carpetas. A los grupos

mayores de 30 personas se les dividió en dos sub-grupos.

Al término de la evaluación, se les informó que se les citaría individualmente para

analizar sus respuestas.

3. En una siguiente reunión, previa cita coordinada con el área de psicología, se

aplicó la ficha socio-económica y posteriormente, en la misma sesión, se

analizaron sus respuestas .

114
2.5 Establecimiento de la validez del instrumento Registro de

Opiniones de Albert Ellis (Bocanegra, 1990, Lima)

La validez (Brown, 1985) obedece a diferentes niveles de definición, debido a

que su determinación comprende diversas preguntas y varios procedimientos. La

validez como la consistencia, es siempre específica a cada situación.

Esto quiere decir que en condiciones diferentes, al utilizar muestras diferentes o

métodos distintos de análisis, se obtendrán diversos resultados. De esta forma,

sólo se puede hablar de validez específica de la prueba en forma legítima, sólo en

ciertas condiciones específicas.

En el presente trabajo –tal como ya se presentó-- se utilizó el Registro de

Opiniones de Albert Ellis, validado por Bocanegra (1990) en la ciudad de Lima en

una muestra de consumidores de pasta básica de cocaína y un grupo control de no

consumidores de drogas.

Para los efectos, Bocanegra (1990) empleó la Validez de Contenido por criterio de

Expertos o Jueces, tipo de validez de contenido que se determina mediante la

comparación sistemática de los reactivos de la prueba con el dominio de

contenido del postulado (en este caso la creencia irracional establecida).

El procedimiento consistió en presentar a un grupo de jueces el instrumento de

evaluación, para que examinaran si los reactivos de la prueba evaluaban

adecuadamente la Creencia Irracional postulada.

115
El detalle del procedimiento y tratamiento matemático-estadístico seguido por

Bocanegra (1990), se describe a continuación:

Se seleccionaron Diez expertos en ejercicio profesional de la especialidad de

Psicología Clínica, con antecedentes de docencia en alguna universidad de la

capital.

Se les presentó el formato: “Evaluación del Instrumento de Medición”, donde se

presentaba una breve instrucción, la definición de lo que se entiende por Creencia

Irracional, la finalidad del formato y las instrucciones de la evaluación.

Luego de la evaluación del experto, se procedió a hacerles una pregunta general:

“Si tenía alguna observación adicional respecto al cuestionario”, respuesta que era

registrada.

Los criterios de evaluación eran seis, agrupados, estos, en dos categorías para su

procesamiento:

1. No Validación:

-Totalmente en desacuerdo Un punto

-Desacuerdo Dos puntos

-Ligeramente en desacuerdo Tres puntos

2. Validación:

-Totalmente de acuerdo Seis puntos

-De acuerdo Cinco puntos

116
Se reunieron ambos grupos bajo dos categorías:

- “SI”: Los que presentaban conformidad con el ítem (puntajes de 4 a 6).

- “NO”:

Los que presentaban inconformidad con el ítem (puntajes de 1 a 3).

Se procedió al análisis de los resultados mediante el estadístico Ji Cuadrado.

Los pasos para calcular el Ji Cuadrado fueron los siguientes para cada ítem:

a. Se establecieron las frecuencias para la categoría “SÍ” y para la

categoría “NO”.

b. Se calculó el porcentaje de la frecuencia Observada (F.O.)

c. Se calcula la Frecuencia Teórica (F.T.)

d. Se halla la diferencia entre la Frecuencia Teórica y la

Frecuencia Observada.

e. Se aplica la corrección de Yates.

f. Se eleva al cuadrado la diferencia corregida.

g. La diferencia corregida al cuadrado se divide entre la

Frecuencia Teórica.

h. Se halla la sumatoria del punto anterior para ambas categorías.

i. Se halla el Ji Cuadrado real multiplicando el valor calculado en

la sumatoria por el número de Jueces y dividiéndolo entre 100

j. Se hallan los Grados de Libertad:

G. L. = (C – 1) (H – 1)

117
Donde:

C = Número de Columnas

H = Número de Hileras.

El Grado de Libertad para la Validación en esta oportunidad

fue: 1.

k. Se localiza el valor del Ji Cuadrado al 0.05 de significancia. El

valor Ji Cuadrado en la tabla correspondió a 3.841.

l. El criterio de validación o No, del ítem fue el siguiente:

- Si el valor calculado es mayor que el valor encontrado en la

Tabla (3.841), se acepta la hipótesis alternativa (siendo

aceptado el ítem como válido).

- Si el valor calculado es menor que el valor encontrado en la

Tabla (3.841) se acepta la hipótesis nula (rechazándose el ítem

como válido).

La validación de los ítems se constituyó en un factor elemental en cuanto al

análisis del instrumento de evaluación. Con la validación se determinó qué ítems

ingresaban o No al análisis de la Confiabilidad y a las comparaciones entre los dos

grupos estudiados.

De esa forma, sólo los ítems que fueron validados para cada creencia irracional

por el Criterio de Jueces, ingresaron al tratamiento estadístico correspondiente al

establecimiento de la confiabilidad y a las comparaciones intergrupales e intra

grupales.

118
2.6 Confiabilidad del Instrumento

La confiabilidad se refiere a la consistencia de las medidas de la prueba. “Sin

consistencia, estas medidas son análogas a la medición de distancias con una regla

de caucho y se obtendrían resultados diferentes en cada ocasión (medición),

dependiendo de lo que se estirara la regla” (Brown, 1980).

Se trabajó con la Consistencia Interna de registro de Opiniones. De acuerdo, con

Brown (1980) y Anastasi (1981) –citados por Bocanegra (1990) — la consistencia

interna es un criterio de medida de Homogeneidad del instrumento, se busca

responder a la pregunta de si las calificaciones de cada uno de los reactivos están

interrelacionadas, cuya respuesta pretende establecer si todos los reactivos miden

el mismo rasgo a través de sus calificaciones en la prueba. De esta forma si una

prueba es homogénea, se puede suponer que todos los reactivos miden una

característica en común.

2.7 Procesamiento y análisis de los datos

La información obtenida fue ingresada a una base de datos en

formato Excel para su depuración, y exportada al formato

SPSS (Statistical Package for Social Sciences) versión 13

para el análisis. Las variables categóricas fueron agrupadas

en frecuencias y analizadas con la prueba de Chi cuadrado.

Las variables cuantitativas fueron analizadas comparando los

puntajes obtenidos para lo cual se utilizó la prueba U de

119
Mann-Whitney. Se consideró como significancia estadística

un p<0.05, con una confiabilidad del 95%. Para encontrar los

perfiles que distinguen a un consumidor de un no consumidor

se aplicó el modelo de regresión logística.

120
III Resultados

3.1 Presentación de resultados

La población general del presente estudio fue de 157 participantes. La distribución

del grupo de drogodependientes fue 84 personas, mientras que el grupo control

estuvo constituida por 73 personas. El grupo de consumidores de cocaína se

subdividió en 50 mujeres (59.5%) y 34 varones (40.5%), del mismo modo ocurrió

con la muestra de no consumidores de sustancias, donde hubo 39 mujeres (53.4%)

y 34 varones (46.6%).

En ambos grupos, consumidores y no consumidores resalta el hecho que

mayoritariamente son mujeres las participantes, dejando un precedente respecto a

estudios anteriores sobre el tema cognitivo, donde la participación fue

mayoritariamente masculino.

Características generales de la muestra

En el Cu adro 9 o bser vamo s qu e lo s varo nes co nsu mido res d e dro gas

t enían mayo r ed ad que las mu jeres, en la var iable ed ad de in icio d e

co nsu mo y ed ad d e in ic io d e dro ga pro blema han sido ho mo géneas.

Fina lment e, en la var iab le t ie mpo de co nsu mo t ot al y t iempo d e

co nsu mo de dro ga pro blema el pro med io ha sido alt o en el grupo de

varo nes.

121
Cuad ro 9

Edades y t iempo de co nsu mo ( n=8 4)


Ho mbr es Mu jeres General
Med ia±DE* Med ia±DE* Med ia±DE*
Edad actual 34.0 10.0 28.6 12.5 30.8 11.8
Edad de inicio 18.5 5.0 18.5 7.0 18.5 6.2
Edad inicio droga
problema 20.5 5.8 20.7 7.1 20.6 6.6
Tiempo Consumo 15.5 9.4 10.0 9.0 12.3 9.5
Tiempo Consumo droga
problema 13.5 9.8 7.8 7.4 10.1 8.8
* Desviación estándar

En el gráfico 1, se o bser va qu e en lo s ma yo res de 36 año s exist e u n

ma yo r po rcent aje d e co nsu mido res d e co caína (34.5%) q ue en lo s no

co nsu mido res (17.8%), siendo est a diferencia de pro po rció n

sig nificat iva (p=0.02 5).

E l est ado civil t ambién t uvo una aso ciació n sig n ificat iva co n e l

co nsu mo de co caína ( ver Gráfico 2). Los d ivo rciado s y separado s

co nsu mido res represent aro n u n 20.2% frent e a só lo u n 1,4% d e

d ivo rciado s y separado s no co nsu mido res (p<0.001).

Fina lment e, en el nive l so cio eco nó mico alt o (ver gráfico 3), se

enco nt ró una ma yo r pro porció n de co nsu mido res (83.7%) siendo

só lo 16.3% lo s no co nsu mido res (Gráfico 3). En el grupo de n ive l

eco nó mico ba jo , lo s po rcent ajes est uviero n cercano s, 45.7% d e

co nsu mido res frent e a 54.3% de no co nsu mido res. Est as d iferencias

fuero n a lt ament e sig n ificat ivas (p<0.001).

122
Gráfico 1. Grupos Etáreos según consumo de Cocaína.
CEDRO-2005 (n=157)

54,8 No consume
60,0
Consume
50,0
35,7 34,5
P or c e nta je s

40,0 29,8
27,4
30,0
17,8
20,0

10,0

0,0
Hasta 23 de 24 a 35 de 36 a más
Edades

Gráfico 2. Estado Civil según consumo de Cocaína.


CEDRO-2005 (n=157)
76,7 No consume
80,0
Consume
70,0
53,6
60,0
Porcentajes

50,0
40,0
26,2
30,0 21,9 20,2
20,0
10,0 1,4
0,0
Soltero Casado Otros
Edades

123
Gráfico 3. Nivel Socioeconómico según consumo de
Cocaína. CEDRO-2005 (n=157)
63,0 No consume
70,0 Consume
60,0 48,8
Porcentajes 50,0
40,0 32,1
26,0
30,0 19,0
20,0 11,0
10,0
0,0
Alto Medio Bajo
Edades

A continuación se presentan los principales resultados en función a los objetivos

planteados en el presente estudio. En lo que se refiere al objetivo específico 1,

“Establecer patrones diferenciales de creencias irracionales en función al sexo en

consumidoras y consumidores de cocaína en comparación con los no

consumidores”, los resultados se presentan en los Cuadros 10 y 11.

124
Cuadro 10

Comparación de las creencias irracionales en varones consumidores y varones no


consumidores de drogas
Desviación
Grupo N Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es
absolutamente necesario tener el No consume 34 3.76 1.39
cariño y la aprobación de sus
semejantes, familia y amigos Consume 34 4.65 1.70 -2.37 0.02
Creencia 2: Se debe ser
indefectiblemente competente y No consume 34 4.29 1.47
casi perfecto en todo lo que se
emprende Consume 34 5.59 1.76 -3.05 0.002

Creencia 3: Ciertas personas son No consume 34 3.62 1.44


malas, viles y perversas y
deberían ser castigados Consume 34 4.47 1.64 -2.21 0.03

Creencia 4: Es horrible cuando las No consume 34 3.62 1.37


cosas no van como uno quisiera
que fueran Consume 34 5.35 1.72 -4.15 0.00003
Creencia 5: Los acontecimientos
externos son la causa de la
mayoría de las desgracias de la
No consume 34 3.62 1.63
humanidad… Consume 34 3.53 1.69 -0.38 0.70
Creencia 6: Se debe sentir miedo
o ansiedad ante cualquier cosa
desconocida, incierta o No consume 34 3.82 1.51
potencialmente peligrosa Consume 34 5.85 1.56 -4.57 0.000005
Creencia 7: Es más fácil evitar los
problemas y responsabilidades de No consume 34 3.74 1.75
la vida que hacerles frente Consume 34 4.50 1.91 -1.71 0.09
Creencia 8: Se necesita contar con
algo más grande y más fuerte que No consume 34 4.94 1.50
uno mismo Consume 34 5.26 1.68 -0.69 0.49
Creencia 9: El pasado tiene gran No consume 34 3.74 1.69
influencia en la determinación del
presente Consume 34 4.53 2.23 -1.62 0.10
Creencia 10: La felicidad aumenta
con la inactividad, la pasividad y No consume 34 3.44 1.65
el ocio indefinido Consume 34 3.62 1.71 -0.74 0.46
Apreciamos diferencias significativas en las creencias irracionales 1, 2, 3, 4, y

6 comparando grupos de consumidores de cocaína y no consumidores de

cocaína (p<0.05), donde es mayor las creencias irracionales en el grupo de

consumidores. En el resto de creencias irracionales no se observaron

diferencias significativas (p>0.05).

125
Cuadro 11

Comparación de las creencias irracionales en mujeres consumidoras y mujeres no


consumidoras de drogas
Desviación
Grupo N Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es absolutamente No consume 39 4.62 1.71
necesario tener el cariño y la aprobación de
sus semejantes, familia y amigos Consume 50 5.00 1.80 -1.04 0.30
Creencia 2: Se debe ser No consume 39 5.44 1.77
indefectiblemente competente y casi
perfecto en todo lo que se emprende Consume 50 5.46 1.54 -0.34 0.74
Creencia 3: Ciertas personas son malas,
viles y perversas y deberían ser No consume 39 3.23 1.49
castigados Consume 50 4.26 1.97 -2.61 0.009
Creencia 4: Es horrible cuando las cosas
No consume 39 4.18 1.17
no van como uno quisiera que fueran Consume 50 5.04 1.83 -2.19 0.03
Creencia 5: Los acontecimientos
externos son la causa de la mayoría de No consume 39 2.77 1.56
las desgracias de la humanidad… Consume 50 3.48 1.54 -1.98 0.05
Creencia 6: Se debe sentir miedo o
ansiedad ante cualquier cosa No consume 39 5.08 1.92
desconocida, incierta o potencialmente
peligrosa Consume 50 5.56 1.67 -0.94 0.35
Creencia 7: Es más fácil evitar los
problemas y responsabilidades de la No consume 39 3.90 1.76
vida que hacerles frente Consume 50 4.66 1.64 -1.99 0.04
Creencia 8: Se necesita contar con algo No consume 39 5.36 1.40
más grande y más fuerte que uno
mismo Consume 50 5.14 1.54 -0.87 0.38
Creencia 9: El pasado tiene gran No consume 39 4.21 1.38
influencia en la determinación del
presente Consume 50 4.40 1.92 -0.5 0.61
Creencia 10: La felicidad aumenta con la
inactividad, la pasividad y el ocio
No consume 39 3.82 1.17
indefinido Consume 50 4.18 1.84 -0.92 0.36

Tomando como base la población de mujeres, se observa diferencias significativas

en las creencias irracionales 3, 4, 5, y 7 siendo mayor estas creencias en el grupo

de mujeres consumidoras de cocaína que en las no consumidoras de drogas

(p<0.05). En el resto de creencias no se ha observado diferencias significativas

(p>0.05).

Respecto al objetivo 2, “Establecer patrones diferenciales de creencias

irracionales en función a grupos etáreos: adolescentes, jóvenes y adultos”, los

resultados se presentan en los Cuadros 12, 13 y 14.

126
Cuadro 12

Comparación de las creencias irracionales en adolescentes (mujeres y varones)


consumidores de cocaína y adolescentes (mujeres y varones) no consumidores
de cocaína adolescentes
Desviación
Grupo n Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es
absolutamente necesario tener el No consume 40 4.63 1.69
cariño y la aprobación de sus
semejantes, familia y amigos Consume 30 4.97 1.90 -0.83 0.41
Creencia 2: Se debe ser
indefectiblemente competente y No consume 40 5.43 1.71
casi perfecto en todo lo que se
emprende Consume 30 5.67 1.60 -0.87 0.38
Creencia 3: Ciertas personas son
malas, viles y perversas y
No consume 40 3.68 1.46
deberían ser castigados Consume 30 4.50 1.96 -2.12 0.03
Creencia 4: Es horrible cuando las
cosas no van como uno quisiera No consume 40 4.05 1.20
que fueran Consume 30 5.43 2.01 -3.03 0.002
Creencia 5: Los acontecimientos
externos son la causa de la No consume 40 2.93 1.33
mayoría de las desgracias de la
humanidad… Consume 30 3.87 1.25 -2.84 0.004
Creencia 6: Se debe sentir miedo o
ansiedad ante cualquier cosa
desconocida, incierta o
No consume 40 5.00 1.78
potencialmente peligrosa Consume 30 5.90 1.77 -2.00 0.04
Creencia 7: Es más fácil evitar los
problemas y responsabilidades de No consume 40 4.05 1.93
la vida que hacerles frente Consume 30 4.97 1.69 -1.95 0.05
Creencia 8: Se necesita contar con
algo más grande y más fuerte que No consume 40 5.35 1.35
uno mismo Consume 30 5.17 1.84 -0.34 0.74
Creencia 9: El pasado tiene gran No consume 40 4.23 1.61
influencia en la determinación del
presente Consume 30 4.97 1.75 -1.79 0.07
Creencia 10: La felicidad aumenta No consume 40 3.98 1.42
con la inactividad, la pasividad y
el ocio indefinido Consume 30 4.10 2.01 -0.25 0.79

Se determinó diferencias significativas en las creencias irracionales 3, 4, 5, 6 y 7,

siendo mayor las creencias en el grupo de varones adolescentes consumidores de

cocaína que en el grupo de varones adolescentes no consumidores de cocaína

(p<0.05). En el resto de creencias irracionales no se ha observado diferencias

significativas (p>0.05).
Cuadro 13

Comparación de las creencias irracionales en jóvenes (mujeres y varones)


consumidores de cocaína y jóvenes (mujeres y varones) no consumidores de
cocaína
Grupo N Media Desviación Z P<0.05

127
típ.
Creencia 1: Para un adulto es
absolutamente necesario tener el No consume 20 3.90 1.37
cariño y la aprobación de sus
semejantes, familia y amigos Consume 25 4.76 1.51 -2.10 0.04
Creencia 2: Se debe ser
indefectiblemente competente y No consume 20 4.75 1.74
casi perfecto en todo lo que se
emprende Consume 25 5.72 1.74 -1.48 0.14
Creencia 3: Ciertas personas son No consume 20 3.00 1.59
malas, viles y perversas y
deberían ser castigados Consume 25 4.20 1.85 -2.19 0.03
Creencia 4: Es horrible cuando No consume 20 3.35 1.27
las cosas no van como uno
quisiera que fueran Consume 25 5.12 1.72 -3.34 0.0008
Creencia 5: Los acontecimientos
externos son la causa de la No consume 20 3.60 2.01
mayoría de las desgracias de la
humanidad… Consume 25 3.48 1.69 -0.43 0.67
Creencia 6: Se debe sentir miedo
o ansiedad ante cualquier cosa No consume 20 4.40 1.64
desconocida, incierta o
potencialmente peligrosa Consume 25 5.16 1.49 -1.45 0.15
Creencia 7: Es más fácil evitar
los problemas y No consume 20 3.60 1.67
responsabilidades de la vida
que hacerles frente Consume 25 4.48 1.61 -1.71 0.09
Creencia 8: Se necesita contar No consume 20 5.20 1.47
con algo más grande y más
fuerte que uno mismo Consume 25 5.16 1.55 -0.43 0.66
Creencia 9: El pasado tiene gran No consume 20 3.50 1.57
influencia en la determinación
del presente Consume 25 4.40 2.36 -1.25 0.21
Creencia 10: La felicidad
aumenta con la inactividad, la No consume 20 3.00 1.30
pasividad y el ocio indefinido Consume 25 3.80 1.73 -1.66 0.09

Se encuentran diferencias significativas en las creencias irracionales 1, 3 y 4,

siendo mayor las creencias en el grupo de jóvenes consumidores de cocaína que en

el grupo de jóvenes no consumidores de cocaína (p<0.05). En el resto de creencias

irracionales no se ha observado diferencias significativas (p>0.05).

128
Cuadro 14

Comparación de las creencias irracionales en adultos (mujeres y varones)


consumidores de cocaína y adultos (mujeres y varones) no consumidores de
cocaína
Desviación
Grupo N Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es
absolutamente necesario tener el No consume 13 3.462 1.450
cariño y la aprobación de sus
semejantes, familia y amigos Consume 29 4.828 1.853 -2.21 0.03
Creencia 2: Se debe ser
indefectiblemente competente y No consume 13 3.538 0.776
casi perfecto en todo lo que se
emprende Consume 29 5.172 1.537 -3.31 0.0008
Creencia 3: Ciertas personas son
malas, viles y perversas y No consume 13 3.231 1.235
deberían ser castigados Consume 29 4.310 1.734 -1.83 0.07
Creencia 4: Es horrible cuando
las cosas no van como uno No consume 13 4.385 1.387
quisiera que fueran Consume 29 4.931 1.602 -1.18 0.26
Creencia 5: Los acontecimientos
externos son la causa de la No consume 13 3.231 1.878
mayoría de las desgracias de la
humanidad… Consume 29 3.138 1.787 -0.31 0.77
Creencia 6: Se debe sentir miedo
o ansiedad ante cualquier cosa No consume 13 3.077 1.656
desconocida, incierta o
potencialmente peligrosa Consume 29 5.897 1.520 -4.11 0.00001
Creencia 7: Es más fácil evitar
los problemas y No consume 13 3.462 1.127
responsabilidades de la vida
que hacerles frente Consume 29 4.310 1.892 -1.51 0.14
Creencia 8: Se necesita contar
con algo más grande y más No consume 13 4.538 1.664
fuerte que uno mismo Consume 29 5.241 1.380 -1.23 0.23
Creencia 9: El pasado tiene gran No consume 13 4.000 1.155
influencia en la determinación
del presente Consume 29 3.966 1.955 -0.08 0.93
Creencia 10: La felicidad
aumenta con la inactividad, la No consume 13 3.615 1.325
pasividad y el ocio indefinido Consume 29 3.931 1.668 -0.59 0.57

Observamos diferencias significativas en las creencias irracionales 1, 2 y 6,

siendo mayor las creencias en el grupo de adultos consumidores de cocaína que

en el grupo de adultos no consumidores de cocaína (p<0.05). En el resto de

creencias irracionales no se ha observado diferencias significativas (p>0.05).

129
Los Cuadros 15, 16 y 17 presentan los resultados del objetivo 3, “Establecer

patrones diferenciales de creencias irracionales en función a la frecuencia de

consumo de cocaína en consumidoras y consumidores de cocaína”.

Cuadro 15

Comparación de las creencias irracionales en consumidores y consumidoras de


cocaína, según frecuencia de consumo de 1-2 veces por semana
Desviación
Grupo N Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es absolutamente
Masculino 9 5.11 1.17
necesario tener el cariño y la aprobación de
sus semejantes, familia y amigos Femenino 11 4.64 1.12 -0.83 0.46
Creencia 2: Se debe ser Masculino 9 6.00 1.80
indefectiblemente competente y casi
perfecto en todo lo que se emprende Femenino 11 5.18 1.33 -1.21 0.26
Creencia 3: Ciertas personas son malas, Masculino 9 4.44 1.59
viles y perversas y deberían ser
castigados Femenino 11 3.91 2.02 -0.66 0.55
Creencia 4: Es horrible cuando las cosas
Masculino 9 5.56 2.24
no van como uno quisiera que fueran Femenino 11 3.91 1.70 -1.54 0.13
Creencia 5: Los acontecimientos Masculino 9 4.22 2.33
externos son la causa de la mayoría de
las desgracias de la humanidad… Femenino 11 3.55 1.57 -0.47 0.66
Creencia 6: Se debe sentir miedo o Masculino 9 4.78 1.48
ansiedad ante cualquier cosa
desconocida, incierta o potencialmente
peligrosa Femenino 11 5.36 1.29 -0.90 0.41
Creencia 7: Es más fácil evitar los Masculino 9 4.11 1.90
problemas y responsabilidades de la
vida que hacerles frente Femenino 11 4.64 1.69 -0.54 0.60
Creencia 8: Se necesita contar con algo Masculino 9 5.89 0.93
más grande y más fuerte que uno
mismo Femenino 11 4.73 1.01 -2.24 0.04
Creencia 9: El pasado tiene gran Masculino 9 4.56 2.55
influencia en la determinación del
presente Femenino 11 4.27 1.68 -0.55 0.60
Creencia 10: La felicidad aumenta con Masculino 9 4.00 1.50
la inactividad, la pasividad y el ocio
indefinido Femenino 11 4.18 2.09 -0.42 0.71

Encontramos diferencias significativas en la creencia irracional 8, siendo

mayor la creencia en el grupo de varones consumidores de cocaína que en el

grupo de mujeres consumidoras de cocaína (p<0.05) con frecuencia de

consumo 1-2 veces por semana. En el resto de creencias irracionales no se ha

observado diferencias significativas comparando según el género de los

consumidores (p>0.05).

130
Cuadro 16

Comparación de las creencias irracionales en varones consumidores y mujeres


consumidoras de cocaína, según frecuencia de consumo ínter diario
Desviació
Grupo N Media n típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es
absolutamente necesario tener el cariño Masculino 7 6.00 2.31
y la aprobación de sus semejantes,
familia y amigos Femenino 18 4.67 1.88 -1.97 0.05
Creencia 2: Se debe ser
indefectiblemente competente y Masculino 7 6.71 1.50
casi perfecto en todo lo que se
emprende Femenino 18 5.44 1.69 -1.69 0.09
Creencia 3: Ciertas personas son Masculino 7 5.00 2.08
malas, viles y perversas y deberían
ser castigados Femenino 18 3.50 1.92 -1.65 0.11
Creencia 4: Es horrible cuando las Masculino 7 4.57 0.79
cosas no van como uno quisiera
que fueran Femenino 18 5.17 1.79 -0.80 0.46
Creencia 5: Los acontecimientos Masculino 7 3.43 1.13
externos son la causa de la mayoría
de las desgracias de la humanidad Femenino 18 3.44 1.38 -0.25 0.84
Creencia 6: Se debe sentir miedo o
ansiedad ante cualquier cosa Masculino 7 6.43 1.51
desconocida, incierta o
potencialmente peligrosa Femenino 18 5.94 1.66 -0.43 0.70
Creencia 7: Es más fácil evitar los Masculino 7 4.71 2.14
problemas y responsabilidades de
la vida que hacerles frente Femenino 18 4.50 1.79 -0.09 0.92
Creencia 8: Se necesita contar con Masculino 7 5.43 2.76
algo más grande y más fuerte que
uno mismo Femenino 18 5.11 1.60 -0.37 0.74
Creencia 9: El pasado tiene gran Masculino 7 5.57 2.51
influencia en la determinación del
presente Femenino 18 3.89 2.03 -1.62 0.11
Creencia 10: La felicidad aumenta Masculino 7 3.57 2.57
con la inactividad, la pasividad y el
ocio indefinido Femenino 18 4.22 2.07 -0.73 0.49

Podemos observar diferencias significativas en la creencia irracional 1, siendo

mayor la creencia en el grupo de varones consumidores de cocaína que en el

grupo de mujeres consumidores de cocaína, ambos grupos con una frecuencia

de consumo ínter diario (p<0.05). En el resto de creencias irracionales no se ha

observado diferencias significativas comparando según el género de los

consumidores (p>0.05).

131
Cuadro 17

Comparación de las creencias irracionales en varones consumidores y mujeres


consumidoras de cocaína, según frecuencia de consumo diario
Desviación
Grupo N Media típ. Z P<0.05
Creencia 1: Para un adulto es absolutamente Masculino 8 3.50 1.31
necesario tener el cariño y la aprobación de
sus semejantes, familia y amigos Femenino 14 4.86 1.83 -1.64 0.11
Creencia 2: Se debe ser Masculino 8 4.88 1.81
indefectiblemente competente y casi
perfecto en todo lo que se emprende Femenino 14 5.71 1.64 -1.01 0.33
Creencia 3: Ciertas personas son malas, Masculino 8 4.88 1.25
viles y perversas y deberían ser
castigados Femenino 14 5.14 1.79 -0.32 0.76
Creencia 4: : Es horrible cuando las Masculino 8 6.50 1.77
cosas no van como uno quisiera que
fueran Femenino 14 5.07 1.73 -1.73 0.09
Creencia 5: Los acontecimientos Masculino 8 3.25 1.16
externos son la causa de la mayoría de
las desgracias de la humanidad Femenino 14 3.57 1.60 -0.63 0.57
Creencia 6: Se debe sentir miedo o
ansiedad ante cualquier cosa Masculino 8 6.25 1.49
desconocida, incierta o potencialmente
peligrosa Femenino 14 5.29 2.13 -1.15 0.27
Creencia 7: Es más fácil evitar los Masculino 8 4.38 1.41
problemas y responsabilidades de la
vida que hacerles frente Femenino 14 5.00 1.57 -1.01 0.33
Creencia 8: Se necesita contar con algo Masculino 8 5.00 1.41
más grande y más fuerte que uno
mismo Femenino 14 5.21 1.25 -0.39 0.71
Creencia 9: El pasado tiene gran Masculino 8 4.25 2.38
influencia en la determinación del
presente Femenino 14 4.93 1.54 -1.03 0.33
Creencia 10: La felicidad aumenta con Masculino 8 3.63 1.41
la inactividad, la pasividad y el ocio
indefinido Femenino 14 4.14 1.83 -0.63 0.57

Apreciamos que no hubo diferencias significativas en la creencias irracionales

según el sexo de los consumidores de cocaína, según frecuencia de consumo

diario (p>0.05).

Ahora bien, si hacemos un acercamiento a estos resultados se encuentra una alta

puntuación obtenida por las muestras de consumidores y consumidoras de cocaína

en relación a la muestra control.

132
Así, se aprecia que el grupo adicto a la cocaína obtuvo puntajes por encima de la

mediana (5 puntos) en las creencias 2, 4, 6 y 8; mientras que el grupo control,

salvo la creencia 8, obtuvo todos sus puntajes bajo la mediana.

Al parecer en el grupo de estudio los resultados sugieren una gran distorsión e

intensificación de ciertas creencias erróneas, las mismas que podrían haberse

generado luego de la instalación de la dependencia cocaínica. Estos resultados

guardan relación con los datos encontrados por Bocanegra, 1990; Vela, 1990;

Cartagena, 2000; Vigo de Pando, 1999, así como con las observaciones clínicas de

Navarro, 1992 desde la perspectiva cognitiva de las drogodependencias.

En el análisis desagregado en cada una de las creencias, las siguientes son las

creencias que marcaron una diferencia estadísticamente significativa (p<0.05) con

la prueba de U de Mann Whitney) respecto de la muestra control:

Creencia 1: “Es una necesidad extrema para el ser humano obtener amor y

aprobación de todas las personas significativas en su vida”.

Creencia 2: (por encima de la mediana, 5 puntos), “Se debe ser indefectiblemente

competente y casi perfecto en todo lo que se emprende”.

Creencia 3: “Cierta clase de gente es vil, malvada e infame, deberían ser

severamente culpabilizados por su maldad”.

133
Creencia 4: (por encima de la mediana, 5 puntos), “Es horrible cuando las cosas

no van como uno quisiera que fueran”.

Creencia 6: (por encima de la mediana, 5 puntos), “Se debe sentir miedo o

ansiedad ante cualquier cosa desconocida, incierta o potencialmente peligrosa”.

Creencia 7: “Es más fácil evitar los problemas y responsabilidades que hacerles

frente”.

Creencia 8: (por encima de la mediana, 5 puntos) “Se necesita contar con algo

más grande y más fuerte que uno mismo”.

3.2 Análisis multivariado en la determinación de factores de

riesgo asociados al consumo de cocaína

Para el establecimiento de los factores de riesgo se hizo un análisis multivariado

de los datos (Regresión Logística) para determinar qué factores son los más

significativos para la dependencia al consumo de cocaína respecto al grupo

control. En este sentido, se encuentran los siguientes resultados:

Cuadro 18

Factores de riesgo asociados al consumo


Características P OR IC95%
Edad 0.604
Sexo 0.527 1.48 0.44 5.05
Estructura familiar 0.730 1.22 0.39 3.78
E. Civil: Casado 0.754 1.28 0.27 6.16
E. Civil: Div/Separado * 0.022 30.44 1.65 559.99
Grado de Instrucción ** 0.000 66.26 17.85 245.99
Nivel Socioecon. Alto *** 0.006 8.97 1.9 42.26
Nivel Socioecon.: Medio 0.501 0.62 0.15 2.52

134
El cuadro 18 muestra las características más importantes de comparación. Se

observa que ni la edad ni el sexo son significativos. Los separados y divorciados

respecto a los solteros tienen un riesgo 30 veces mayor de convertirse en adictos.

El grado de instrucción a nivel primaria o secundaria también se asocia a la

adicción, con un OR de 66,3. Finalmente el nivel socioeconómico alto fue un

factor de riesgo (OR=8,97) para volverse adicto a la cocaína.

Cabe señalar que la estrategia utilizada en la regresión fue el método Enter, ya que

tanto el backward como fordward eliminaban a la edad y al sexo, resultando un

modelo con baja sensibilidad y especificidad. Pero incluyendo estas variables

junto con la estructura familiar, se obtuvo un grado de precisión del 90,4%, con

93% de sensibilidad para detectar consumidores, y 88% de especificidad para

descartar a un posible consumidor.

135
IV DISCUSIÒN

Se considera necesario dejar constancia de las limitaciones del presente estudio,

especialmente en la obtención de la muestra de mujeres consumidoras de cocaína,

como quiera que en nuestro medio mayoritariamente el consumo de SPAs ilícitas

siga ocurriendo en los varones (DEVIDA-CICAD-ONUDD-MINUDU, 2006;

DEVIDA, 2004; Castro de la Mata y cols. (2004), Rojas, 2005, Navarro y cols.

(2000). En este sentido al apelar a la voluntariedad, las conclusiones que pueden

obtenerse del procesamiento de los datos quedan en gran medida limitadas.

En el cumplimiento de los objetivos y en la verificación de las hipótesis

planteadas la discusión de los resultados se desarrollará en dos niveles: aquellos

que provienen de los datos cuantitativos y, por otro lado, se hará un acercamiento

cualitativo a los resultados buscando perfiles cognitivos en función al sexo.

Respecto al objetivo general y primer objetivo específico, la primera impresión

significativa es la elevada puntuación obtenida por el grupo de consumidores y

consumidoras de cocaína en relación a la muestra control, coincidiendo en gran

medida con los estudios de Bocanegra, 1990 y Vela, 1990.

Si bien estas diferencias son más notables en determinadas creencias (1, 2, 3, 4 y

6, p<0,05 con la prueba U de Mann-Whitney), no cabe duda que es la interacción

de cada una de estas creencias la que seguramente actúa en el sistema cognitivo

del adicto y adicta de cocaína, más no independientemente cada una, tal como

sugieren Bocanegra, 1990 y Vela 1990.

136
Planteado así el escenario cognitivo cuando está involucrada la dependencia

cocaínica, es posible que ésta intervenga en la internalización de las principales

creencias pro consumo, así como también en la perpetuación de la misma que

reforzará sistemáticamente la continuación del consumo. Este hecho también tiene

que ver con la difícil demarcación de si la dependencia torna más irracional al

adicto o más bien la intensifica. Sin embargo, considerando los resultados de los

no usuarios de SPAs, se podría decir que a partir de la instalación de la

dependencia tanto se intensificarían ciertas creencias, como se incorporarían otras;

así como también se atenuarían algunas y se desactivarían otras, tal como lo

verificaron Cartagena, 2000 y Navarro et al, 2004 en el escenario del tratamiento

desadictivo desde la perspectiva cognitivo-conductual.

Estos resultados confirman la primera hipótesis, donde se asume que existen

diferencias significativas entre los patrones de creencias irracionales entre

consumidores de cocaína y no consumidores de SPAs independientemente del

género.

Los principales patrones de creencias en los adictos y adictas de cocaína están

caracterizados por aquellas y aquellos cuyos actos y emociones dependen

fuertemente de lo que digan otras personas en torno a ellos y ellas. En este

sentido, las opiniones de otras personas llegan a modificar su comportamiento y

esquema mental a favor de dichas opiniones, aún cuando no esté de acuerdo con

137
ello. Este resultado coincide con los de Bocanegra, 1990 en adictos de PBC, y

Vigo de Pando, 1999 en adictos y adictas de PBC.

Por otro lado, tal como lo verifican (Ellis, 1980, 1998; Beck, 1993, Beck, 2000 y

Barberà, 2004), dentro del sistema cognitivo adictivo hay características como

odiar equivocarse, sobre exigencia de sí mismo, problemas en los estilos para

afrontar situaciones frustrantes y la evitación de las cosas que no pueden hacer

adecuadamente dado que han asumido que no son capaces de hacer y se enfadan

con facilidad que los de su entorno sean mejores que el o ella. Si bien se trata de

un rasgo más o menos común en adicción a SPAs que encajan con los perfiles

pasivo-agresivo, también se encuentra en no usuarios de SPAs. Esto puede

guardar relación con la necesidad de analizar el esquema cognitivo involucrando

más lo afectivo, lo conductual, lo contextual y lo socio cultural.

Otra pauta que se reconoce nítidamente es la tendencia a castigar drásticamente

los errores de los demás. Así mismo, sustentan que los malos actos deber ser

castigados. Esta sobre exigencia aparentemente les hace asumir que no existen

segundas oportunidades para quien se equivoca, destacando también el hecho que

las personas que hacen algo malo son necesariamente malas tal como también

encontró Bocanegra, 1990.

Por otro lado, paradójicamente se encuentra gran inconformidad con el estado

actual de desarrollo de la dependencia, donde se asume frecuentemente que la

adicción cocaínica genera falta de motivación e incapacidad de reconocimiento

138
del hecho adictivo. Estos aspectos cognitivo-conductuales podrían estar

relacionados con el hecho que los y las drogodependientes suelen aferrarse a sus

decisiones a pesar de encontrarse en un error y ser concientes de ello. (Ellis, 1980,

1998; y Beck, 1993, Barberà, 2004).

Lo mencionado hasta aquí también tiene relación con las profundas y obsesivas

preocupaciones por la incapacidad de solución de los problemas cotidianos, el

cual, sin duda, interfieren en sus actividades; de esta forma, su campo de acción se

limitará sólo a lo seguro, no aceptando correr riesgos. En este sentido, el adicto o

adicta es presa continuamente de niveles altos de ansiedad y estrés, llegando al

nivel que todas sus preocupaciones no necesariamente son reales.

Como complemento a lo presentado y discutido dentro del esquema cognitivo

adictivo a la cocaína se observa la fuerte tendencia a aplazar decisiones

importantes y la incapacidad de afrontar responsabilidades, siendo este hecho gran

parte de la marcada inmadurez psicológica que exhibe el grueso de los y las

drogodependientes, tal como mencionan Llopis, 2000, 1998; Bocanegra, 1990;

Vela, 1990; Navarro, 1992, 1998, Hagan y Davison, 1986 y Sherman, 1984.

Haciendo un razonamiento global y un análisis cualitativo sobre la base de las 5

creencias irracionales que obtuvieron puntajes superiores en el grupo de estudio

(creencias 1, 2, 3, 4 y 6), se tiene que éstas marcan una diferencia con el grupo de

no consumidores de SPAs, estos resultados sugieren que el grupo de estudio --sin

considerar el sexo-- presenta un esquema de creencias irracionales enmarcado por:

139
• La ofuscación que los demás sean mejores que él o ella.

• La extremada exigencia de sí mismo o de sí misma.

• Se aferran a sus decisiones a pesar de encontrarse en un error y ser

conscientes de ello.

• La presencia de ansiedad ante situaciones futuras.

• La gran dependencia de otras personas.

• La necesidad de tener una fuerte energía fuera de sí.

• La incapacidad para poder enfrentar y hallar alternativas de solución por sí

mismo y,

• Anhedonia, es decir hay una pérdida de la capacidad de gozar de los

estímulos y situaciones naturales.

Algunos de estos rasgos coinciden con los perfiles encontrados por Inciardi et al,

1993; Rojas, 1996, 1999, 2006; Molla y Ragùz, 1997; Martens, 1999, Llopis,

1992, 1998 y Moon, 1999, en mujeres adictas a SPAs.

Por otro lado, al intentar establecer diferencias entre los sub-grupos

(consumidores versus no consumidores varones por un lado, y consumidoras

versus no consumidoras mujeres, por otro), se encontró que en el grupo masculino

en el 50% de los reactivos del cuestionario existen diferencias (creencias: 1, 2, 3,

4 y 6), confirmándose la primera mirada de los resultados, donde destaca el hecho

que los usuarios de cocaína son más irracionales respecto de los que no consumen

SPAs, evidenciándose más equilibrio racional en los no consumidores. Este

140
mismo patrón se encuentra al establecer comparaciones entre mujeres

consumidoras y no consumidoras, encontrándose diferencias en las creencias 3, 4,

6 --al igual que en los varones-- y en la creencia 5. Estos datos confirman que en

la población estudiada al parecer hay más distorsión cognitiva e irracionalidad a la

luz del cuestionario de Ellis. Los resultados obtenidos en los dos grupos de

estudio (mujeres y varones adictos de cocaína) refuerzan aún más el perfil del

esquema cognitivo presentado párrafos arriba.

En este sentido, al parecer la dinámica establecida entre las siguientes creencias

irracionales encontradas coincidentemente en mujeres y varones consumidores: I

(“Es una necesidad extrema para el ser humano obtener amor y aprobación de

todas las personas significativas en su vida”), II (“Se debe ser indefectiblemente

competente y casi perfecto en todo lo que se emprende”), III (“Cierta clase de

gente es vil, malvada e infame, deberían ser severamente culpabilizados por su

maldad”), IV (“Es horrible cuando las cosas no van como una quisiera que

fueran”) y VI (“Se debe sentir miedo o ansiedad ante cualquier cosa desconocida,

incierta o potencialmente peligrosa”), constituyen un sistema motivacional

particular de este grupo de adictos y adictas de cocaína; aparentemente esta

dinámica está comprendida por un estado de búsqueda de satisfacción de

imperativos que fluctúan entre lo aceptable y rechazable, entre lo aprobatorio y lo

desaprobatorio, entre el premio y el castigo. Estos mecanismos podrían intervenir

en la incorporación de la conducta del consumo y graficar lo que se observa

sistemáticamente en la clínica de las adicciones: la gran ambivalencia e

irracionalidad que presentan los adictos y adictas

141
Por otro lado, al no haber encontrado diferencias significativas entre las muestras

de consumidoras y consumidores de cocaína, se rechaza la segunda hipótesis de

trabajo; sin embargo, al intentar hacer un análisis cualitativo de los datos sobre las

diferencias intra-grupos según sexo, esto nos puede conducir a un esquema no

necesariamente similar cuando está implicada la dependencia cocaínica, dado que

al ensayar algunas inferencias se puede llegar a un esquema cognitivo femenino

donde se advierte un estilo atribucional más interno (Matud y cols. 2000 y Seiden,

1989), respecto del varón adicto, en el que el estilo atribucional aparentemente es

más externo (Torres Jiménez et al, 2006 y López, 2000 y Millman, 1986). Estos

resultados son coincidentes con los de Torres Jiménez et al, 2006; López, 2000;

Jaime y Sau, 1996; Matud y cols. (2000), quienes delinean esquemas diferentes en

hombres y mujeres

En lo que se refiere a los resultados de las comparaciones efectuadas considerando

los períodos de desarrollo evolutivo y psicológico: adolescencia, juventud y

adultez, que engloban el objetivo específico 2 e hipótesis 2, los datos dan luces

más claras sobre las diferencias tanto en la incorporación, procesamiento y

manejo de determinadas creencias irracionales.

Así, es en la población adolescente donde se encuentran diferencias en las

siguientes creencias: Creencia 3: “Cierta clase de gente es vil, malvada e infame,

deberían ser severamente culpabilizados por su maldad”, 4: “Es horrible cuando

las cosas no van como uno quisiera que fueran”, 5: “Los acontecimientos externos

142
son la causa de la mayoría de las desgracias de la humanidad; la gente

simplemente reacciona según como los acontecimientos inciden sobre sus

emociones”, 6: “Se debe sentir miedo o ansiedad ante cualquier cosa desconocida,

incierta o potencialmente peligrosa” y 7: “Es más fácil evitar los problemas y

responsabilidades que hacerles frente”. Ello, si bien guarda estrecha relación con

el proceso adolescente donde se registran cambios físicos, conductuales y

emocionales, tratando de alcanzar la estabilidad del adulto, los resultados

sugieren que en función de algunos rasgos de la personalidad del adolescente, sea

éste o ésta manipulable, influenciable, débil de carácter, introvertido, etc. o,

asertivo, autónomo, con tendencia al liderazgo, etc., la interpretación,

procesamiento e internalización de estas creencias al parecer se intensifican más

en aquellos y aquellas que consumen cocaína antes de pasar a la juventud. Estos

resultados confirman la segunda hipótesis del estudio.

También hay que anotar que estos resultados guardan estrecha relación con los de

Galaburda y Habib, 1987, quienes afirman que las diferencias cognitivas según

sexo se visibilizan más en la pubertad y la adolescencia; mientras que Matud y

cols. (2002), advierten que las mujeres cognitivamente maduran más rápido que

los varones.

Al comparar el grupo de jóvenes consumidores y no consumidores de cocaína, se

encontraron diferencias en 3 creencias: 1: “Es una necesidad extrema para el ser

humano obtener amor y aprobación de todas las personas significativas en su

vida”, 3: “Cierta clase de gente es vil, malvada e infame, deberían ser severamente

143
culpabilizados por su maldad” y, 4: “Es horrible cuando las cosas no van como

uno quisiera que fueran”, encontrándose una vez más, al igual que en el grupo de

adolescentes, diferencias en las creencias 3 y 4.

En este sentido el perfil cognitivo de los y las jóvenes consumidores de cocaína al

parecer se acerca a una inconformidad, preocupación por los errores de los demás,

se aferran a errores, aún siendo conscientes del error y tienden a castigar los

errores de los demás.

En el grupo de adultos no consumidores y consumidores de cocaína, se

encontraron diferencias en las creencias 1: “Es una necesidad extrema para el ser

humano obtener amor y aprobación de todas las personas significativas en su

vida”, 2: “Se debe ser indefectiblemente competente y casi perfecto en todo lo que

se emprende”, y 6: “Se debe sentir miedo o ansiedad ante cualquier cosa

desconocida, incierta o potencialmente peligrosa”.

Esto sugiere que el esquema cognitivo de los adultos y adultas consumidores, más

bien tiende a ser conformista, no aceptando correr riesgos, excesiva preocupación

por los problemas cotidianos, y sus actos y emociones dependen fuertemente de lo

que manifiestan los demás; a la vez de odian equivocarse; por tanto son exigentes

con ellos mismos.

Por otro lado, al comparar las creencias irracionales, considerando la frecuencia o

intensidad del consumo de cocaína de 1 a 2 veces por semana, que engloba el

144
objetivo específico 3 del estudio e hipótesis 3, no se encuentran diferencias

significativas, con excepción de la creencia 8 “Se necesita contar con algo más

grande y más fuerte que uno mismo”. El análisis de esta creencia coincide con las

características clínicas de la dependencia cocaínica, dado que cuando está en

curso la adicción hay una incapacidad para poder enfrentar y hallar alternativas de

solución de problemas por ellos o ellas mismos, la creencia que el consumo está

controlado por factores externos y la fuerte dependencia de otras personas (Torres

Jiménez et al, 2006; López et al, 2000; Inciardi y cols. 1993; Ellis y cols. 1992;

Navarro, 1992 y Rojas, 2002, 2006). Tomado como base estos resultados se

rechaza la tercera hipótesis de trabajo, donde se esperaba encontrar en función al

sexo del consumidor, que aquellos que consumen más frecuentemente, 1 o 2 veces

por semana, ínter diario y diario se tornaban más irracionales

Por otro lado, al hacer las mismas comparaciones pero considerando la frecuencia

de consumo de inter-diario, tampoco se encontraron diferencias con excepción de

la creencia 1: “Es una necesidad extrema para el ser humano obtener amor y

aprobación de todas las personas significativas en su vida”. Esta diferencia, del

mismo modo, guarda estrecha relación con el esquema cognitivo y ciertos rasgos

de la personalidad del drogodependiente, –por ejemplo, aquellos como los

pasivo-dependientes, pasivo-agresivo, etc., que predominan en la clínica de las

adicciones— en donde por lo general sus actos y emociones dependen en gran

medida de lo que manifiestan otras personas sobre él o ella. De tal forma que las

145
opiniones de las personas modifican su conducta a favor de dichas opiniones, aún

no estando de acuerdo con ello, aspecto bastante común en este perfil clínico

tanto en el inicio del consumo de SPAs, como en la continuación e internalización

de la dependencia.

En el grupo de consumo diario, del mismo modo, no se encontraron diferencias

significativas. Ello puede estar sugiriendo que cuando el consumo es diario el

sistema de creencias irracionales, tanto del adicto como de la adicta, se mantiene

distorsionado, con una marcada incapacidad cognitiva de abstenerse del consumo

y un estilo atribucional externo, datos que coinciden con los de Millman, 1986 y

Sherman (1984), respecto de la predominancia de un estilo atribucional externo en

los drogodependientes; y difieren de los de Vigo de Pando (1999), quien encontró

que los varones pastómanos se tornaban más irracionales considerando el tiempo

de consumo.

Ahora bien, este conjunto de resultados obtenidos que son más de corte

cuantitativo, finalmente, nos proporcionaron insumos que nos han permitido

esbozar un análisis cualitativo en la consecución del objetivo 4. Aún considerando

la alta subjetividad, las escasas diferencias de las creencias irracionales según

sexo e intensidad de consumo de cocaína, el perfil cognitivo tentativo sería el

siguiente:

146
Esquema cognitivo Femenino Esquema cognitivo masculino
Predomina el estilo atribucional interno Predomina el estilo atribucional
Déficit de autoeficacia. externo
Rasgos depresivos previos al consumo. Necesidad de tener una fuerte energía
Incapacidad para poder enfrentar y fuera de sí.
hallar alternativas de solución por sí Mayor tendencia a la irracionalidad.
misma. Depresión post consumo.
Menor éxito para rechazar las presiones La ofuscación que los demás sean
de ofrecimiento de drogas. mejores.
Las adolescentes reciben mayor presión Fuerte dependencia de personas de su
social y biológica por los cambios que entorno.
involucra esta fase, repercutiendo en el Las opiniones de las personas, que
esquema cognitivo de forma diferente pueden ser consumidores o
que el adolescente varón. consumidoras de SPAs, modifican su
comportamiento a favor de dichas
opiniones.

Finalmente, a la luz de los resultados del análisis multivariado en la determinación

de los principales factores de riesgo para la dependencia a la cocaína en la muestra

estudiada --análisis que comprende al objetivo específico 5--, se determinó que a

cualquier edad, ya sea hombre o mujer existe riesgo de consumo y dependencia a

la cocaína. Ello sin duda está relacionado con muchos aspectos, como la

accesibilidad, disponibilidad y los exiguos costos de las sustancias cocaìnicas; la

crisis familiar y de valores, la crisis social y económica y la corrupción, factores

que desafortunadamente estarían coadyuvando para que en la actualidad ya no

solamente el varón tenga mayor riesgo de consumir y desarrollar adicción a la

cocaína, si no que la mujer, de acuerdo al estudio, también estaría en la misma

condición de riesgo, datos que coinciden con los estudios de DEVIDA, 2003 y

Vallejo, 2004.

Por otro lado, la desestructuración del sistema familiar a través de separaciones y

divorcios, hace que ellos y ellas tengan un riesgo 30 veces mayor de iniciarse en

147
el consumo y desarrollar adicción cocaínica. Estos resultados guardan relación

con los encontrados por Navarro y cols, 2000 y CASA, 2003.

Otro factor de riesgo encontrado fue que el grado de instrucción, perteneciente al

nivel primario y secundario, está asociado al consumo y la adicción a la cocaína,

con un OR de 66.3. Esto refuerza la tesis de que, cuanto más instruido esté el

adolescente, joven o adulto, se reducirá el riesgo de iniciarse en el consumo de

cocaína, aún teniendo un escenario adverso en términos de disponibilidad y

acceso a las sustancias cocaínicas (DEVIDA, 2003, Vallejo, 2004).

Otra variable calificada como factor de riesgo (OR=8.97) para iniciarse en el

consumo y desarrollar adicción cocaínica fue el pertenecer al estatus alto,

situación que puede estar explicada por el hecho de que, en el grupo perteneciente

a este nivel social, hay disponibilidad de dinero, ausencia emocional de los

padres y excesivas facilidades.

Todo lo expuesto puede ser resumido señalando que el perfil de un potencial

consumidor es el de una persona con problemas de separación matrimonial, de

nivel económico alto que no ha seguido estudios superiores, y posiblemente

mayor de 35 años. Que provenga de una familia desintegrada ya que es implícito

por su estatus de separado o divorciado; resultados similares se encuentran en los

estudios de CONTRADROGAS, 1999, DEVIDA, 2003, MINEDU-DEVIDA-

ONUDD-CEDRO, 2004; Vallejo, 2004 y DEVIDA-CICAD-ONUDD-MINEDU,

2006.

148
V Conclusiones

1. La muestra de consumidores y consumidoras de cocaína obtuvieron una

elevada puntuación respecto a la muestra de control, con excepción de la

creencia 8. Estas diferencias se hacen más notables en las creencias 1, 2, 3, 4,

6 y 7 (p<0,05 con la prueba U de Mann-Whitney). Esto significa que, sea

como consecuencia del consumo de SPAs o como algo subyacente, los y las

consumidoras de cocaína presentan más distorsiones e intensidad de creencias

erróneas. Al comparar los grupos de varones (consumidores y no

consumidores), se encontró que los consumidores de cocaína tienden a ser

más irracionales respecto de los que no consumen cocaína. Este mismo patrón

se encuentra al comparar a los grupos de mujeres (consumidoras y no

consumidoras). Así, al igual que en los varones consumidores, se encuentra

que las mujeres que consumen cocaína tienden a ser más irracionales que las

mujeres que no consumen.

2. Los resultados, considerando los periodos de desarrollo: adolescente, juventud

y adultos, indican, que en el grupo especial de adolescentes se encuentra una

mayor intensidad de creencias erróneas, en relación a los otros dos grupos

(jóvenes y adultos).

3. Las comparaciones entre las creencias irracionales y la frecuencia de

consumo de 1 o 2 veces por semana, no arrojaron diferencias significativas.

Los mismos resultados se obtuvieron considerando las frecuencias de

consumo de inter-diario y diario.

149
4. Hay evidencia de ciertas diferencias entre hombres y mujeres, incluyendo el

área cognitiva; sin embargo, cuando se desarrolla la dependencia a la cocaína

no se evidencia diferencias significativas en el contexto de las ideas y

creencias erróneas.

5. Al esbozar un perfil cognitivo de las adictas y los adictos de cocaína se

encontró el siguiente perfil cualitativo:

MUJERES ADICTAS A COCAÍNA

Predomina el estilo atribucional interno

Déficit de autoeficacia.

Rasgos depresivos previos al consumo.

Incapacidad para poder enfrentar y hallar alternativas de solución por sí

misma.

Menor éxito para rechazar las presiones de ofrecimiento de drogas.

Las adolescentes reciben mayor presión social y biológica por los cambios

que involucra esta fase, repercutiendo en el esquema cognitivo de forma

diferente que el adolescente varón.

VARONES ADICTOS A COCAÍNA

Predomina el estilo atribucional externo

Necesidad de tener una fuerte energía fuera de sí.

Mayor tendencia a la irracionalidad.

Depresión post consumo.

La ofuscación que los demás sean mejores.

Fuerte dependencia de personas de su entorno.

150
Las opiniones de las personas, que pueden ser consumidores o consumidoras

de SPAs, modifican su comportamiento a favor de dichas opiniones.

6. Se encontraron los siguientes factores de riesgo: a). Se determinó que a

cualquier edad, ya sea hombre o mujer existe riesgo de consumo y

dependencia a la cocaína, b). Los separados y divorciados tienen un riesgo de

30 veces más de iniciarse en el consumo y desarrollar adicción cocaínica, c).

Los estudiantes con nivel de instrucción primaria y secundaria tienen riesgo

de consumir y desarrollar adicción a la cocaína y, d). El pertenecer a un

estatus social alto es un factor de riesgo para el consumo y dependencia a la

cocaína.

151
VI Recomendaciones

a. Incorporar el enfoque cognitivo en las tareas preventivas de las

adicciones tóxicas y no tóxicas

b. Profundizar la investigación según género en el tratamiento de las

drogodependencias desde la perspectiva cognitiva.

c. Diseñar investigaciones sobre factores de riesgo y protección desde la

perspectiva cognitiva, considerando el género.

d. Ensayar estrategias de intervención en casos de drogodependencia

considerando la especificidad del género.

e. Promover programas de intervención temprana o precoz del consumo de

drogas en los centros educativos.

f. Las acciones preventivas en púberes y adolescentes debieran de

intensificar el desarrollo de aspectos cognitivos circunscriptos al esquema

de ideas y creencias erróneas y promoviendo la perspectiva de género.

g. Estimular las investigaciones cualitativas, tanto en prevención del

consumo de SPAs, como en intervención clínica desde la especificidad.

152
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170
VIII Anexos

Anexo 1

REGISTRO DE OPINIONES DE ALBERT ELLIS

REGISTRO DE OPINIONES

Nombre:_____________________________________Edad:_________________

Fecha__________

Instrucciones: A continuación, responde con un SI, si estas de acuerdo con el

ítem propuesto, y con un NO, si estas en desacuerdo.

SI NO

1.- Para mi es importante recibir la aprobación de los demás............. ( ) ( )

2.- Odio equivocarme en algo.............................................................. ( ) ( )

3.- La gente que se equivoca, logra lo que se merece.......................... ( ) ( )

4.- Generalmente, acepto los acontecimientos con tranquilidad.......... ( ) ( )

5.- Si una persona quiere, puede ser feliz en casi toda circunstancia ( ) ( )

6.- Temo a las cosas que, a menudo, me resultan objeto de preocupación.

( ) ( )

7.- Normalmente, aplazo las decisiones importantes............................. ( ) ( )

8.- Todo el mundo necesita de alguien a quien recurrir en busca de ayuda y

consejo………………………………………..………………………( ) ( )

9.- “Una cebra no puede cambiar sus rayas”......................................... ( ) ( )

10.- Prefiero, por sobre todas las cosas, pasar el tiempo libre de una forma

tranquila…………………………………………………..................…( ) ( )

11.- Me gustan que los demás me respeten, pero yo no tengo por que manifestar

171
respeto por nadie......................................................................................( ) ( )

12.- Evito las cosas que no puedo hacer bien…..................................... ( ) ( )

13.- Hay demasiadas personas que actúan mal y escapan de las consecuencias

negativas.........................................................................................…... ( ) ( )

14.- Las frustraciones no me distorsionan.............................................. ( ) ( )

15.- A la gente no le trastornan las cosas o hechos sino lo que piensan de

ellos......................................................................................................... ( ) ( )

16.- No me preocupan los peligros inesperados o los acontecimientos

futuros…………………………………………..…………………...... ( ) ( )

17.- Trato de afrontar los trabajos fastidiosos y hacerlos cuanto antes............

( ) ( )

18.- En las decisiones importantes, consulto con una autoridad al respecto..

( ) ( )

19.- Es casi imposible superar la influencia del pasado........................ . ( ) ( )

20.- Me gusta disponer de muchos recursos............................................ ( ) ( )

21.- Quiero gustar a todo el mundo...................................................…. ( ) ( )

22.- No me gusta competir en aquellas actividades en que los demás son mejores

que yo .......................................................................................................( ) ( )

23.- Aquellos que se equivocan, merecen cargar con la culpa…..…...... ( ) ( )

24.- Las cosas deberían ser distintas a como son................................... ( ) ( )

25.- Yo provoco mi propio mal humor.................................................... ( ) ( )

26.-A menudo, no puedo quitarme un asunto de la cabeza..................... ( ) ( )

27.- Evito enfrentarme a los problemas.................................................. ( ) ( )

28.- Todo el mundo necesita tener fuera de si mismo una fuente de energía...

172
( ) ( )

29.- Solo porque una vez algo afectó tu vida de forma importante, no quiere decir

que tenga que ser igual en el futuro...........................................…..........( ) ( )

30.- Me siento más satisfecho cuando tengo muchas cosas que hacer.... ( ) ( )

31.- Puedo gustarme a mi mismo, aún cuando no le guste a los demás. ( ) ( )

32.- Me gustaría triunfar en algo, pero no pienso que deba hacerlo........ ( ) ( )

33.- La inmoralidad debería castigarse severamente............................... ( ) ( )

34.- A menudo me siento trastornado por situaciones que no me gustan.........

( ) ( )

35.- Las personas desgraciadas, normalmente, deben este estado a si mismas

………………………………………………………………………..... ( ) ( )

36.- No me preocupo por no poder evitar que algo ocurra....................... ( ) ( )

37.- Normalmente, mis decisiones son inmediatas................................... ( ) ( )

38.- Hay determinadas personas de las que dependo mucho.................... ( ) ( )

39.- La gente sobre valora la influencia del pasado.................................. ( ) ( )

40.- Lo que más me divierte es realizar algún proyecto creativo............. ( ) ( )

41.- Si no gusto a los demás es su problema, no el mío...........…........... ( ) ( )

42.- Para mi es muy importante alcanzar el éxito en todo lo que hago.... ( ) ( )

43.- Yo pocas veces culpo a la gente de sus errores................................. ( ) ( )

44.- Normalmente, acepto las cosas como son, aunque no me gusten..... ( ) ( )

45.- Nadie está mucho tiempo de mal humor o enfadado, a menos que

Quiera estarlo…….……………………………………….......................( ) ( )

46.- No puedo soportar correr riesgos...................................................... ( ) ( )

47.- La vida es demasiado corta para pasarla haciendo cosas que a uno

173
no le gustan…………………………………..…………........................( ) ( )

48.- Me gusta valerme por mi mismo....................................................... ( ) ( )

49.- Si hubiera vivido experiencias distintas, podría ser más como

me gustarías ser…………………………………………….....................( ) ( )

50.- Me gustaría jubilarme y apartarme totalmente del trabajo............... ( ) ( )

51.- Pienso que es duro ir en contra de lo que piensan los demás............ ( ) ( )

52.- Disfruto de las actividades por si mismas, al margen de lo bueno

o malo que sea en ellas.............................................................................( ) ( )

53.- El miedo al castigo es lo que hace a la gente ser buena................... ( ) ( )

54.- Si las cosas me desagradan, opto por ignorarlas.............................. ( ) ( )

55.- Cuanto más problemas menos felicidad.......................................... ( ) ( )

56.- Raramente me siento ansioso al pensar en el futuro......................... ( ) ( )

57.- Raramente aplazo las cosas.............................................................. ( ) ( )

58.- Yo soy el único que realmente puede entender y solucionar mis problemas

( ) ( )

59.- Normalmente, no pienso que las experiencias pasadas me afecten en la

actualidad.................................................................................................( ) ( )

60.- Tener demasiado tiempo libre, resulta aburrido................................ ( ) ( )

61.- Aunque me gusta recibir la aprobación de los demás, no tengo la necesidad

real de ellos...............................................................................................( ) ( )

62.- Me fastidia que los demás sean mejores que yo en algo................. ( ) ( )

63.- Todo el mundo es, esencialmente bueno.......................................... ( ) ( )

64.- Hago lo que puedo por conseguir lo que quiero y una vez conseguido, deja

de preocuparme.........................................................................................( ) ( )

174
65.- Nada es intrínsecamente perturbador; si lo es, se debe al modo en que lo

interpretamos............................................................................................( ) ( )

66.- Me preocupan muchas determinadas cosas del futuro.................... ( ) ( )

67.- Me resulta difícil hacer las tareas desagradables.............................. ( ) ( )

68.- Me desagrada que otros tomen decisiones por mí.......................... . ( ) ( )

69.- Somos esclavos de nuestro pasado................................................... ( ) ( )

70.- A veces desearía poder irme a una isla tropical y tenderme en la playa,

sin hacer nada más..........................................................................…..... ( ) ( )

71.- Me preocupa que la gente me apruebe y me acepte....................…. ( ) ( )

72.- Me trastorna cometer errores............................................................ ( ) ( )

73.- No es equitativo que “llueva igual sobre el justo que sobre el injusto”...…...

( ) ( )

74.- Yo disfruto honestamente de la vida.........................................….. ( ) ( )

75.- Debería haber más personas que afrontaran lo desagradable de la vida.….

( ) ( )

76.- Algunas veces me resulta imposible apartar de mi mente el miedo a algo....

( ) ( )

77.- Una vida fácil, resulta poco compensadora..................................... ( ) ( )

78.- Pienso que es fácil buscar ayuda...................................................... ( ) ( )

79.- Una vez que algo afecta tu vida de forma importante, seguirá haciéndolo

siempre.......................................................................................................( ) ( )

80.- Me encanta estar tumbado............................................................…. ( ) ( )

81.- Tengo considerable preocupación por lo que la gente piensa de mí.............

( ) ( )

175
82.- Muchas veces me enfado muchísimo por cosas sin importancia.... ( ) ( )

83.- Generalmente doy una segunda oportunidad a quien se equivoca.... ( ) ( )

84.- La gente es más feliz cuando tiene metas y problemas que resolver......…..

( ) ( )

85.- Nunca hay razón para permanecer afligido mucho tiempo..........…. ( ) ( )

86.- Raramente pienso en cosas como la muerte.................................... ( ) ( )

87.- No me gustan las responsabilidades..............................................… ( ) ( )

88.- No me gusta depender de los demás.............................................…. ( ) ( )

89.- La gente, generalmente, nunca cambia.............................................. ( ) ( )

90.- La mayoría de las personas trabajan demasiado y no toman el suficiente

descanso......................................................................................................( ) ( )

91.- Ser criticado es algo fastidioso pero no perturbador...................….. ( ) ( )

92.- No me asusta hacer aquellas cosas que no hago del todo bien....…. ( ) ( )

93.- Nadie es malo a pesar de que sus actos lo sean.................................. ( ) ( )

94.- Raramente me importunan los errores de los demás.................…..... ( ) ( )

95.- El hombre construye su propio infierno interior............................... ( ) ( )

96.- Muchas veces me sorprendo planeando lo que haría si me encontrara en

situaciones de peligro...................................................................……... . ( ) ( )

97.- Si tengo que hacer algo, lo hago a pesar de que no sea agradable… ( ) ( )

98.- He aprendido a no estar pendiente de nada que no esté relacionado con mí

bienestar.................................................................................................... ( ) ( )

99.- No miro atrás con resentimiento....................................................... ( ) ( )

100.- No me siento realmente contento hasta que no estoy relajado y sin hacer

nada............................................................................................... ( ) ( )

176
Calificación de la Prueba del Registro de Opiniones de Ellis

CREENCIA IRRACIONAL

Total / C

1.-

2.-

3.-

4.-

5.-

6.-

7.-

8.-

9.-

10.-

177
0-50= Promedio

50-80= Moderado nivel de irracionalidad

80 a += Alto nivel de irracionalidad

178
Anexo 2

CÓDIGO: _____________

FECHA ______________

FICHA DE DATOS GENERALES

I. DATOS DEMOGRÁFICOS

1. Apellidos y Nombres _____________________________________________

2. Sexo ___________________________________________________________

3. Edad ___________________________________________________________

4. Distrito de residencia _____________________________________________

Dirección:_________________________________________________________

Teléfono:__________________________________________________________

II. DATOS REFERIDOS A LA FAMILIA

1. Estructura Familiar:

Completa (1)

Incompleta (2)

Desintegrada o Rota (3)

2. Lugar que ocupa en los hermanos

Mayor (1) Último (2)

Intermedio (3) Otros lugares ( 4 )

3. Antecedentes de alcoholismo en la familia

Padre (1) Madre (2) Hermano (3)

Hermana (4)

4. Antecedentes de adicción a otras drogas en la familia

Padre (1) Madre (2)

179
Hermana (3) Hermano (4)

5. Antecedentes o presencia de enfermedades mentales, u otras adicciones en la

familia.

Depresiones (1)

Psicosis (2)

Esquizofrenia (3)

Bulimia (4)

Anorexia (5)

Juego patológico (6)

Otras enfermedades (7)

__________________________________________________________________

_________________________________________________________________

III. ASPECTOS SOCIO-ECONÓMICOS

A. Estado civil: B. Grado de instrucción:

Solter@ (1) Pre-escolar (1)

Casad@ (2) Primaria (2)

Conviviente (3) Secundaria (3)

Divorciad@ / Separad@ ( 4 )Universitaria Completa (4)

Viud@ (5) Universitaria Incompleta (5)

No Universitaria Completa ( 6 )

No Universitaria Incompleta( 7 )

C. ¿Cuál es el estrato social al D. ¿La vivienda que habita es propia, que

pertenece? alquilada o prestada?

Alto (1) Alquilada (1)

180
Medio Alto (2) Propia (2)

Medio (3) Prestada / sin pago (3)

Medio Bajo (4) Invadida (4)

Bajo (5) Otros (5)

E ¿Cuál es el ingreso familiar F. Condición del internamiento

promedio mensual?

Hasta 350 soles (1) Particular (1)

Desde 351 hasta 700 soles (2) Ministerio de Salud (2)

Desde 701 hasta 1050 soles ( 3 ) Desde 1051 hasta 1400 soles( 4 )

Desde 1400 hasta 1750 soles( 5 ) Desde 1751 hasta 3500 soles ( 6 )

Desde 3551 hasta 7000 soles ( 7 ) Más de 7001 soles (8)

G. ¿Cuál es su oficio o actividad principal

Comerciante (1)

Empleado público (2)

Profesional independiente (3)

Militar / Policía (4)

Obrero (5)

Técnico (mecánico, etc) (6)

Estudiante (7)

Ama de casa (8)

IV. DATOS REFERIDOS A LA ENFERMEDAD ADICTIVA

1. Factores relacionados a la iniciación del consumo de drogas

A. Factores externos B. Factores internos

181
Mala relación con padre y/o madre ( 1 ) Curiosidad (1)

Le ofrecieron (2) Búsqueda de sensaciones (2)

Ser Aceptado (3) Depresión (3)

Presión de la pareja (4) Ansiedad (4)

Presión de amig@s (5) Inseguridad (5)

Frecuencia con usuarios de drogas ( 6 ) Frustraciones (6)

Frecuentes problemas familiares (7) Incomprensión (7)

Otras razones ________________ (8) Otras razones____________( 8 )

2. ANTECEDENTES DE TRATAMIENTO POR ADICCIÓN AL ALCOHOL U

OTRAS DROGAS:

No (1)

Sí (2)

Cuántos: ___________________

Dónde:

Hospital (a)

Clínica (b)

Consultorio particular (c)

Comunidad terapéutica (d)

Grupo de Autoayuda (e)

Grupo religioso (f)

Medicina tradicional (g)

Otros: (h)

DIAGNÓSTICO__________________________________________________

3. EDAD DE INICIO EN EL CONSUMO DE DROGAS:________________

182
4. DROGA DE INICIO: ___________________________________________

5. OTRAS DROGAS CONSUMIDAS:

Alcohol (1) Marihuana (2)

Tabaco (3) Cocaína (4)

Medicamentos: PBC (6)

Benzodiazepinas (7)

Anfetaminas (8)

Analgésicos (9)

Anabólicos ( 10 )

Inhalantes ( 11 ) DROGAS NO TRADICIONALES

Alucinógenos Éxtasis ( 15 )

L.S.D ( 12 ) Ketamina ( 16 )

San Pedro ( 13 ) PCP ( 17 )

Ayahuasca ( 14 ) GHB ( 18 )

Heroína ( 19 )

6. DROGA DE CONSUMO ACTUAL O FRECUENTE:

______________________________________________________________

7. EDAD DE INICIO DEL CONSUMO DE LA DROGA PROBLEMA:____

8. FRECUENCIA

1 vez por semana (1) Otras frecuencias (5)

2 veces por semana (2) ___________________

ínter diario (3)

Diario (4)

183
9. DOSIS

0.5 grs. (medio gramo) (1) 3 gramos (2)

1 gramo (3) 4 grs (4)

1 gramo y medio (5) 5 grs (6)

2 gramos (7) Más de 6 grs. ( 8 )

10. NÚMERO DE INTENTOS EN BÚSQUEDA DE ABSTINENCIA_______

11. TIEMPO MÁXIMO DE ABSTINENCIA ___________________________

12. TIPO DE CONSUMO

A solas (1)

En compañía (2)

13. LUGAR DE CONSUMO

Casa (1)

Calle (2)

Reunión social (3)

Discoteca (4)

En cualquier lugar (5)

14. SITUACIONES EXTREMAS A DONDE LLEGÓ POR EL CONSUMO DE

LA DROGA

Mentiras Frecuentes (1)

Fugas de la casa (2)

Cinismo (3)

Venta de prendas de vestir (4)

Venta de objetos valiosos de mi casa (5)

Venta de droga (6)

184
Frecuente agresividad (7)

Promiscuidad y/o prostitución (8)

Problemas con la policía (8)

Frecuenta gente de mal vivir o (9)

traficantes de droga

Todas las anteriores ( 10 )

Sólo: ( 11 )

185
Anexo 3

INSTRUMENTOS DEL ESTUDIO

FICHA PERSONAL

Fecha: .......................................................................................................................

Institución: ................................................................................................................

Sexo: ..........................................................................................................................

DATOS PERSONALES

Nombres y Apellidos.................................................................................................

Edad............................................................................................................................

Distrito de procedencia..............................................................................................

Lugar de nacimiento:

Lima ( )

Provincias ( )

Lugar: .................................................................................................

Tiempo de residencia en Lima: ........................................................

Religión......................................................................................................................

Tiempo de residencia en Lima..................................................................................

Antecedentes policiales asociados al consumo de drogas:

a. Sí ( ) b. No ( )

a.1 ¿De qué tipo?: ......................................................................................................

Estado Civil Grado de Instrucción

1. Soltero ( ) 1. Secundaria Incompleta ( )

2. Casado ( ) 2. Secundaria Completa ( )

186
3. Divorciado ( ) 3. Instrucción Técnica ( )

4. Conviviente ( ) 4. Instrucción Superior ( )

5. Viudo ( ) 5. Instrucción Militar ( )

Ocupación

1. Desempleado ( )

2. Nivel Profesional ( )

3. Nivel Técnico ( )

4. Área de Ventas ( )

5. Nivel Obrero ( )

6. Independiente ( )

7. Eventual

HISTORIA NATURAL DE LA ENFERMEDAD

I. Droga de inicio II. Edad de inicio

1. Alcohol ( ) .........................

2. Tabaco ( ) .........................

3. Marihuana ( ) .........................

4. Cocaína ( ) .........................

5. PBC ( ) .........................

6. Psicofármacos ( ) .........................

7. Otras drogas ( ) .........................

III. Droga problema: _____________________________________________

IV. Factores asociados a la iniciación del consumo de la droga problema:

a. Inicio del consumo entre amigos y

Compañeros. Presión de grupos ( )

187
b. Curiosidad ( )

c. Evento social ( )

d. Imitación ( )

e. Ser aceptado ( )

f. Para contrarrestar los efectos del alcohol ( )

g. Otras razones: ( )

....................................................................................................................

........................................................................................................................

........................................................................................................................

IV. Edad de inicio V. Edad de intensificación

( ) del consumo ( )

VI. Frecuencia VII. Dosis (sesión, 3 hrs. Mínimo)

1. Diario ( ) 1. 0.5 grs. ( )

2. Ínter diario ( ) 2. 1 gr. ( )

3. Semanal ( ) 3. 1.5 grs. ( )

4. Quincenal ( ) 4. 2 gr. ( )

5. Mensual ( ) 5. 2.5 grs. ( )

6. 3 grs. ( )

7. 3.5grs. ( )

8. 4 grs. ( )

9. 5 grs. a más ( )

VIII. Tiempo promedio de consumo:

1. Menos de 1 año ( )

188
2. 1 año ( )

3. 2 años ( )

4. 3 años ( )

5. 4 años ( )

6. 5 años ( )

7. Más de 6 años ( )

IX. Tiempo máximo de abstinencia:

1. Menos de 1 mes ( )

2. 1 mes ( )

3. 2 meses ( )

4. 3 meses ( )

5. 5 meses ( )

6. 8 meses ( )

7. 1 año ( )

8. Más de 1 año ( )

X. Tipo de licor asociado al consumo de cocaína:

a. “a secas” ( )

b. Cerveza ( )

c. Ron ( )

d. Wisky ( )

e. Pisco ( )

a. Tragos de baja

Calidad ( )

189
g. Otros licores ( )

XI. Número de intentos para dejar de consumir cocaína:

Nunca ( ) 1 vez ( )

2 veces ( ) 3 veces ( )

4 veces ( ) 5 veces ( )

Muchas veces ( )

XII. Tratamientos anteriores:

1. Sí ( ) 2. No ( )

XIII. Argumentos para justificar el consumo actual de cocaína:

1. Factores externos ( ) 2. Factores internos ( )

3. Problemas familiares ( ) 4. Las cosas no salieron

como pensó ( )

5. Otros argumentos ( )

....................................................................................................................................

....................................................................................................................................

Características familiares

I. Estructura:

a. Completa ( ) b. Incompleta ( )

c. Desintegrada ( )

II. Antecedentes de dependencia a drogas en la familia:

190
a. Sí ( ) b. No ( )

a.1. Padre ( ) a.2. Madre ( )

a.2. Hermano ( ) a.3. Hermana ( )

a.4. Otros familiares ( )

Características Psicosexuales

I. Edad de inicio en las relaciones sexuales: ......................................

II. E.T.S.....................................................................................................

III. Consumo asociado a prostitución:

a. Sí ( ) b. No ( )

191
Anexo 4

FICHA SOCIO ECONÓMICA

Nombre: _________________________________________________________

1. ¿Cuál es el estrato social al que perteneces?

Alto ( )

Medio Alto ( )

Medio ( )

Medio Bajo ( )

Bajo ( )

2. ¿Cuál es el ingreso familiar promedio mensual?

Respuesta única.

Hasta 350 ( )

Desde 351 hasta 700 ( )

Desde 701 hasta 1,050 ( )

Desde 1,051 hasta 1,400 ( )

Desde 1,401 hasta 1,750 ( )

Desde 1,751 hasta 3,500 ( )

Desde 3,501 hasta 7,000 ( )

Más de 7,001 soles ( )

3. ¿Cuál es el material predominante en las paredes de la vivienda?

Esteras ( )

Cartón / Maderas / Palos ( )

Adobe / Barro / Quincha ( )

192
Ladrillo / Cemento ( )

Otro ( )

4. ¿Dónde acostumbra tu familia comprar los alimentos?

“Mercadito” / “Paradita” ( )

Mercado Mayorista ( )

Tiendas / Bodegas ( )

Supermercados (Wong,

Metro, Santa Isabel, etc.) ( )

193
Anexo 5

FICHA PERSONAL

(Para no consumidores de drogas)

Fecha ____________________________________________________________

Institución ________________________________________________________

Sexo _____________________________________________________________

DATOS PERSONALES

Nombres y Apellidos ________________________________________________

Edad _____________________________________________________________

Fecha de Nacimiento ________________________________________________

Distrito de procedencia.______________________________________________

Lugar de nacimiento _________________________________________________

Nivel socio económico _______________________________________________

Religión.__________________________________________________________

Tiempo de residencia en Lima._________________________________________

Estado Civil Grado de Instrucción

6. Soltero ( ) 1. Secundaria Incompleta ( )

7. Casado ( ) 2. Secundaria Completa ( )

8. Divorciado ( ) 3. Instrucción Técnica ( )

9. Conviviente ( ) 4. Instrucción Superior ( )

10. viudo ( ) 5. Instrucción Militar ( )

Ocupación

194
1. Desempleado ( )

2. Nivel Profesional ( )

3. Nivel Técnico ( )

4. Área de Ventas ( )

5. Nivel Obrero ( )

6. Independiente ( )

7. Eventual ( )

195