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Hablar de clonación abarca distintos ámbitos, pero antes es importante recordar su

definición. “Clonación: hacer clones; Clon: conjunto de células u organismos


genéticamente idénticos, originado por reproducción asexual a partir de una única
célula u organismo o por división artificial de estados embrionarios iniciales”
(RAE). Es así como la clonación es aplicable a prácticamente todos los seres vivos
o no, tanto del reino vegetal como animal. Dentro de este último se han realizado
experimentos con cierto éxito al manipular genéticamente embriones para
reproducir animales en peligro de extinción, lo mismo se piensa hacer con
animales ya extintos. Algunos experimentos de clonación se han paseado por la
replicación de tejidos humanos a partir de células madre, hasta finalmente llegar a
la posibilidad de clonar a un ser humano completo. Y no se trata de ciencia ficción,
ya se han realizado investigaciones al respecto, y aunque se ha avanzado mucho
no se ha perfeccionado esta técnica aún, ni siquiera en animales. Pero es el mismo
hombre, en nombre de la ética, quien ha decidido no seguir adelante con este
desarrollo.

El detalle con la intervención de la ética y la moral en este asunto es que no


siempre está libre de prejuicios dogmáticos, y como ya se sabe que la religión y la
ciencia van por caminos opuestos es obvio que los líderes religiosos quieran meter
sus narices en ello. Para algunos la clonación significa retar a la naturaleza, otros
aseveran que el hombre estaría “jugando a ser dios”, por lo tanto se considera una
aberración ponerse a nivel del “creador”, ya que sólo éste es capaz de dar y quitar
vida. Pero, si dios concibió al ser humano con la inteligencia necesaria para
generar vida y crear duplicados de él mismo ¿por qué habría de limitarle su
capacidad creadora si esta forma parte de la creación de ese mismo dios?

Evidentemente, la argumentación anterior carece de toda base científica, inclusive


ética, ya que es indudable que el hombre está dotado para crear vida por distintos
medios, con o sin el consentimiento de dios. Pero no todos los argumentos en
contra de la clonación humana se basan en esas irracionales posiciones, sino que
tocan aspectos más filosóficos y realistas, tales como: ¿qué ganaría la humanidad
creando clones de otros seres humanos?, ¿estaría en peligro la reproducción
tradicional por el advenimiento de estas técnicas de perfeccionamiento humano?, y
desde un punto de vista hedonista ¿qué tipo de necesidad personal satisfaría
teniendo un clon de mí mismo? Supongamos que el hombre lograra desarrollar un
clon humano, ¿qué pasaría con la sustancia espiritual e inmortal de ese clon?,
¿tendría alma y pensamientos propios? Particularmente pienso que un clon tendría
vida propia y desarrollaría sus propias creencias, ya que tendría que convivir en el
mundo desde su niñez, al menos que se le mantenga fuera del alcance de la
sociedad y del contacto con otras personas. Pero si se creara un cuerpo
idénticamente a otro a través de la clonación éste también debería tener alma
propia. La otra posibilidad es que no tenga alma alguna y se convierta en un ser
totalmente inanimado pero con todas sus funciones corporales en perfecto estado.
Esto último queda descartado, ya que la clonación en animales demostró que es
posible generar vida animada ¿Es tan soberbio el ser humano al considerar que la
existencia del alma le es exclusiva? Si el alma es la esencia que permite la vida,
¿por qué habría que atribuirla sólo a los seres vivos que nacen de una manera
“natural”?
Imaginemos un mundo futuro donde a ciertos humanos al nacer se le creen clones
“mejorados” de ellos mismos que crezcan a la par pero confinados a un
laboratorio, y que estos sean los donantes en vida de los órganos que
eventualmente necesitaran estos humanos. Suena atroz y retorcido ¿cierto?, pero
creo que es posible llegar a tal demostración de perverso egocentrismo. También
habrán quienes vean con cierto atractivo y beneplácito poder generar un clon,
imaginemos los padres que hayan perdido a un hijo, de tener a disposición estas
técnicas ¿la utilizarían para obtener una copia idéntica de su ser querido fallecido
injustamente?

Entonces, ¿sacrificaríamos la posibilidad de encontrar la cura a tantas


enfermedades por imponer esos límites “morales”?, ¿será el hombre capaz de
comercializar su propio ADN para replicarse a sí mismo por simple vanidad?,
¿estaríamos fomentando la discriminación al desarrollar “copias” de seres humanos
perfeccionados?

Pienso que pasará mucho tiempo hasta que lleguemos a un consenso sobre todos
estos aspectos que hacen de la clonación humana un tema tan controversial.
También me da curiosidad conocer cómo hubiese reaccionado la oveja que dio
origen a Dolly al encontrarse de frente con su clon, sabiendo que ésta era toda una
celebridad, ¿Le habría dicho “Hello, Dolly!” en su lenguaje ovino?

PREGUNTAS

A partir de lo que dice el artículo, ¿Estás a favor o en contra de la clonación?

¿Se podría decir que un clon tiene alma?