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La guerra árabe-israelí de 1973 (Guerra del Yom

Kippur o del Ramadán)


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Fría

Artillería israelí en el frente sirio

La guera árabe-israelí de 1973, también conocida por el nombre de festividades religiosas judía (Guerra del Yom Kippur) y musulma
del Ramadán), enfrentó a Israel contra Egipto y Siria. Fue la cuarta de las guerras que enfrentaron al estado hebreo con los países á

Dos factores principales explican su desencadenamiento. En primer lugar, el fracaso en la resolución de los problemas surgidos de l
1967. La negativa israelí a devolver los territorios arrebatados a Siria (los altos del Golán) y a Egipto (la península del Sinaí) y el frac
propuestas de paz de Anuar el Sadat, el nuevo líder egipcio llevaron la situación a un punto muerto. La resolución 242 del Consejo d
de la ONU pedía en términos vagos la retirada de Israel de los territorios ocupados en 1967. Fue votada por 13 miembros, China se
EE.UU. la vetó. Egipto cada vez se hallaba más decidido a lanzar una guerra limitada. En segundo lugar, Israel era consciente de su
militar. Esa confianza le llevó a negarse a cualquier cesión de territorios, pero también hizo que el ataque árabe de 1973 cogiera por
sus fuerzas armadas.

El ataque árabe por sorpresa empezó el 6 de octubre de 1973 (el día del Yom Kippur, la festividad religiosa judía más importante). L
egipcio y sirio fueron fulgurantes. Los egipcios cruzaron el Canal de Suez y los sirios tomaron los Altos del Golán. Sin embargo, a pa
octubre se inició el contraataque israelí. En ese momento tanto la URSS como EE.UU. organizaron puentes aéreos masivos llevando
aliados. Las tropos israelíes reconquistaron los Altos del Golán y volvieron a cruzar Suez.

Las dificultades egipcias hicieron que Moscú advirtiera sobre la posibilidad de enviar tropas a ayudar al régimen de Sadat. Henri Kiss
Secretario de Estado norteamericano, viajó a Moscú para negociar una solución. Finalmente las partes enfrentadas siguieron una re
ONU que pedía el inmediato alto el fuego. El 25 de octubre de 1973 callaron las armas.

Además de los casi 15.000 muertos del conflicto (8.500 árabes y en torno a 6.000 israelíes), la guerra de 1973 tuvo importantes repe
alineamiento de los países árabes de la URSS se hizo más estrecho, la imagen de invencibilidad del ejército israelí fue destruída, Isr
más dependiente de EE.UU y, sobre todo, la guerra propició que la OPEP, donde los estados árabes tenían un peso decisivo, decid
brusca subida del precio del petróleo que desencadenó una espiral inflacionista que llevaría a una gran crisis económica.

La Guerra del Yom Kippur, 1973


Publicado el 15 noviembre, 2009 por Marco Antonio Martin Garcia
La Guerra del Yom Kippur fue una de las mayores amenazas a las que se ha enfrentado
victoriosamente el Estado de Israel, por no decir la mayor desde 1949. En 1973, los
ejércitos egipcio y sirio atacaron por sorpresa a Israel durante la festividad religiosa de
Yom Kippur, aprovechando que la mayoría de los soldados judíos estaban de permiso.
Pero, pese a la sorpresa inicial, Israel no solo fue capaz de defenderse de la invasión
enemiga sino de derrotar a sus dos adversarios y ganar la guerra. Desde entonces, Israel
no ha tenido que afrontar nuevas guerras con los países árabes vecinos, se ha convertido
en la potencia hegemónica en Oriente Medio y ha podido concentrarse en la eliminación
de las amenazas terroristas. Un éxito basado en la superioridad de la democracia Israelí
y de su mentalidad occidental frente a las sociedades feudales árabes.
El 14 de Mayo de 1948 fue proclamado el estado de Israel, tras concluir el “Mandato Británico
sobre Palestina”. La ONU había previsto dividir Palestina en dos zonas, una zona israelí y una
zona palestina, quedando Jerusalén bajo administración internacional. Pero esto nunca fue
aceptado por los estados árabes vecinos, los cuales estaban decididos a “expulsar a los judíos
al mar” y al día siguiente de la declaración de independencia israelí atacaron Israel en masa. El
ejército israelí, compuesto de 20.000 milicianos mal armados fue capaz de derrotar a un ejército
de los países árabes compuesto por mas de 35.000 hombres bien armados y apoyados con
tanques y aviones. Aquella épica victoria salvó de la destrucción al Estado de Israel y le permitió
constituirse como un prospero y moderno país.

Pero los árabes no cejaron en su empeño de aniquilar a los judíos e iniciaron nuevas guerras
contra Israel en los años siguientes, siendo derrotados en la Guerra del Canal de Suez de 1956
y aniquilados en la Guerra de los Seis Días en 1967, conflicto que permitió a Israel conquistar
la península del Sinaí, la franja de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y lo más importante:
la mítica Ciudad Santa de Jerusalén.

Esta victoria fue tan importante que las grandes potencias pensaron que los árabes no volverían
jamás a intentar atacar a un rival tan duro como Israel. Sin embargo, Egipto y Siria se tomaron
la derrota de la Guerra de los Seis Días como una batalla pérdida, para ellos la guerra aún no
había acabado e iniciaron un enorme esfuerzo de rearme comprando ingentes cantidades de
modernas armas a la URSS.

En 1973, Anwar el-Sadat, presidente de Egipto, y Hafez Al Assad, presidente de Siria, se aliaron
para comenzar una nueva guerra contra Israel en la que contarían con el apoyo de una división
blindada enviada por Irak y con el de brigadas de voluntarios de los principales países del norte
de África y el Golfo Pérsico. En esta nueva guerra no participaría Jordania, presente en los
anteriores conflictos, ya que en 1970 había librado una guerra interna contra los refugiados
palestinos, en lo que se conoce como “Septiembre Negro”, y desde entonces había decidido
dejar de apoyar las reivindicaciones de éstos y vivir en paz con Israel. Para mantener las
apariencias en el seno del mundo árabe, Jordania se limitaría a mandar a esta nueva contienda
una brigada de voluntarios, pero el grueso de sus fuerzas no haría ningún movimiento a gran
escala, algo que fue determinante para la posterior salvación de Israel.

El plan de Egipto y Siria era sencillo y eficaz, aprovecharían la celebración de la fiesta religiosa
del Yom Kippur o “Día del Perdón”, momento en el que la mayoría de judíos ayunan en soledad
para pedir la expiación de sus pecados y en el que las guarniciones fronterizas de Israel
contaban con apenas la mitad de tropas que en días normales, para lanzar un ataque relámpago
que les permitiera recuperar los territorios perdidos en 1967.

Una vez que Egipto recuperara el desierto del Sinaí y que Siria reconquistara los Altos del Golán,
la URSS se encargaría de presentar ante al ONU una resolución para obligar a los
contendientes a un alto el fuego, con el cual se evitaría el contraataque judío y los árabes
saldrían así victoriosos. En caso de que Israel siguiera las hostilidades, los árabes dispondrían
de mejores y más fuertes posiciones defensivas, con las que contaban poder detener los
ataques israelíes hasta el fin de la contienda.

El gobierno de Israel estaba tan convencido de su superioridad militar que desoyó todos los
informes de su eficaz servicio de inteligencia en los que se advertían de los preparativos bélicos
que estaban llevando a cabo Egipto y Siria y, en vez de cancelar los permisos de sus soldados
y reforzar las fronteras, prefirió pedir a EEUU que mediara en el previsible conflicto realizando
una ofensiva diplomática para impedir cualquier posible ataque egipcio. Todo esto provocó un
profundo malestar y divergencias entre el gobierno de Golda Meir y David Eleazar, jefe del
servicio secreto, divergencias que, tras salir a la luz publica al final de la guerra, ocasionarían la
caída del gobierno israelí.

El sábado 6 de octubre de 1973, día del Yom Kippur, Egipto y Siria lanzaron su ofensiva
sorpresa sobre Israel. Los israelíes estuvieron alerta las primeras horas de la mañana, sin que
nada raro apareciera en el horizonte, a las 13:00, cuando se preparaban para descansar y
comer, se vieron sorprendidos por un diluvio de fuego de artillería sobre sus posiciones y por el
ataque en masa de hordas de soldados árabes. A los israelíes no les quedó más opción que
defenderse a vida o muerte mientras esperaban que llegaran los refuerzos. El alto grado de
profesionalismo del ejército judío permitió que los reservistas acudieran rápidamente a sus
puestos de combate, integrándose en la lucha mucho antes de lo que tenían previsto los altos
mandos árabes. Si el sistema de reservistas de Israel no hubiera sido tan eficaz, los árabes se
habrían alzado con la victoria en los primeros días de la guerra, sin embargo, la rápida llegada
de refuerzos permitió a Israel defenderse exitosamente y contraatacar de una forma arrolladora,
destruyendo a sus enemigos en una nueva y épica victoria.
Pese a que las ofensivas egipcias y sirias fueron al mismo tiempo, en este artículo las
separaremos para poder analizarlas mejor:

1 – La ofensiva siria sobre los Altos del Golán:


A las 14:00 horas del sábado 6 de octubre de 1973, los cazabombarderos MIG-17 sirios iniciaron
la ofensiva sobre Israel, atacando los principales puntos de defensa de la “Línea Purpura”: las
fortificaciones fronterizas israelíes que defendían los Altos del Golán. Inmediatamente después,
tres divisiones de infantería y dos divisiones acorazadas sirias, que sumaban en total 30.000
hombres y 1.260 carros de combate, iniciaron un avance arrollador sobre los enclaves de Naffaj,
Druze y sobre la importantísima Kuneitra, ciudad clave de los Altos del Golán.

Los israelíes solo disponían en la zona de una brigada de infantería, y dos brigadas acorazadas
de élite: la 188ª Brigada “Barak” con 150 carros de combate y la mítica 7ª Brigada Acorazada,
con 105 carros de combate, sumando las tres brigadas en total 5.000 hombres. La 7ª Brigada
Acorazada defendía la frontera entre Kuneitra y el Líbano, mientras que la 188ª Brigada “Barak”
defendía la frontera desde Kuneitra hasta Jordania.

Al norte de Kuneitra, lo escabroso del terreno, los campos de minas y las eficientes
fortificaciones antitanque israelitas retrasaron el avance sirio, causándoles enormes bajas. El
avance sirio en esta zona fue detenido finalmente por los feroces contraataques nocturnos que
lanzó la 7ª Brigada Acorazada. Al final de este primer día de combate las tropas sirias solo
habían alcanzado uno de sus objetivos fundamentales en el frente norte: el estratégico monte
Hermon, altura dominante en la región.

Sin embargo, al sur de Kuneitra, los sirios avanzaron rápidamente, tras lanzar un bombardeo
avasallador, en el que 1.300 piezas de artillería literalmente “limpiaron” la zona de soldados y
tanques judíos, conquistaron una importante franja de terreno, abriendo brecha en la Línea
Púrpura y amenazando todo el sistema defensivo israelí. En estos combates, la 188ª Brigada
“Barak” fue diezmada, teniendo que replegarse hacia el oeste los escasos supervivientes.

La ruptura de la “Línea Purpura” obligó al Alto Mando Israelí a enviar a la zona a cuatro brigadas
acorazadas israelíes para taponar la brecha que los sirios habían abierto: las brigadas 79ª, 14ª,
17ª y 19ª. Estas brigadas serían comandadas por el general de tropas paracaidistas Dan Lanner,
el cual las organizó rápidamente y las envió al frente lo más rápido que pudo, pero para que
llegaran a tiempo, la 7ª Brigada y los restos de la 88ª Brigada, aún deberían resistir todo lo que
pudieran.

El día 7, los sirios continuaron su ataque, arrollando a los restos de la 88ª Brigada Barak que
defendían Naffaj y tomando esta importante localidad. Los escasos defensores judíos sufrieron
muchas bajas, pero también las causaron en el enemigo, retardando su avance hasta la llegada
de los vitales refuerzos que estabilizarían el frente. Más al norte, la situación era estable, la 7ª
resistía sin ayuda de otras unidades acorazadas gracias al terreno escabroso y al eficiente
apoyo de la aviación israelí.

El Alto Mando israelí era consciente de la cercanía de los Altos del Golán a los centros
neurálgicos de Israel, por ello, mantuvo una posición defensiva frente a los egipcios en el Sinaí
y concentró todos sus esfuerzos bélicos en defender el frente norte, trasladando a la zona a
más de 20.000 hombres. Los sirios también recibieron refuerzos de países árabes amigos, el
día 8, Irak envió a la zona una división acorazada y 100 aviones de combate, otros países del
Golfo Pérsico enviaron personal sanitario y hospitales de campaña.

El día 9, tras un nuevo intento fallido sirio de tomar Kuneitra, la situación en el frente del Golán
se estabilizó entre ambos bandos. Los sirios habían recuperado una gran parte de los territorios
perdidos y estaban cerca de poder invadir Israel, sin embargo habían perdido más del 50% de
su material bélico y estaban agotados. Por el contrario, Israel había enviado nuevas unidades a
la zona para reemplazar las enormes bajas sufridas (la 7ª brigada acorazada rechazó el último
ataque sirio con tan solo 7 tanques que le quedaban de los 105 que tenía el día 6 de octubre) y
se preparaba para lanzar un contraataque que les permitiera recuperar el Golán y destruir a los
ejércitos sirios.

Siria se daba por satisfecha con sus ganancias territoriales y recurrió a la URSS para paralizar
la guerra. Sin embargo, la resolución de “Alto el Fuego” que presentó la URSS ante la ONU no
fue aprobada por la negativa de EEUU a que los sirios ocuparan el Golán. Esta importante fase
del plan árabe fracasaba por la intervención estadounidense y la guerra continuaría, lo cual
significaba un duro golpe a la estrategia árabe. Ahora los desgastados ejércitos sirios deberían
enfrentarse a la dura contraofensiva israelí.

El día 10 de octubre, las reconstruidas 7ª Brigada Acorazada y 188ª Brigada “Barak”


encabezaron la contraofensiva israelí contra los sirios atacándoles al norte de Kuneitra. Al sur
de Kuneitra los israelíes lanzaron al ataque a la 19ª, 29ª y 78ª brigadas acorazadas, las cuales
con un masivo apoyo de artillería y de la aviación arrollaron a las tropas sirias, haciéndolas
retroceder pese a la heroica resistencia de éstas.

El 11 de octubre las brigadas acorazadas israelíes rebasaron el monte Hermon dejando a sus
defensores aislados y penetraron en Siria por el Norte. Por el sur el avance israelí sobre el eje
Kuneitra-Damasco también era rápido hasta que fue obstaculizado por la división acorazada
Iraquí, la cual pese a sufrir enormes perdidas retrasó el avance Israelí. Las heroicas unidades
iraquíes fueron destrozadas por el ejército israelí, pero siguieron combatiendo hasta el final. El
avance israelí quedó finalmente detenido el día 12 en los arrabales de Damasco, la capital siria,
cuando la brigada acorazada jordana entró finalmente en acción.
La pequeña entrada de Jordania en la guerra salvó a Siria, ya que Israel movilizó sus últimas
tres divisiones de reserva hacía la frontera jordana, temiendo un ataque jordano a gran escala.
Esta falta de reservas impidió que prosiguiera el avance en el frente sirio y los jefes del Estado
Mayor Israelí: David Eleazar y Bar Lev decidieron mantenerse a la defensiva en la línea del
Golán y transportar a sus unidades de élite de paracaidistas y brigadas acorazadas al frente del
Sinaí para poner fin a la costosa guerra.

Durante el resto de la guerra, el frente del Golán se convirtió en una guerra de posiciones y de
desgaste en el que los sirios se llevaron la peor parte, quedando sumamente debilitados al
intentar atacar las defensas israelíes.

2 – La ofensiva egipcia sobre el Sinaí:


En la mañana del 6 de octubre de 1973 la calma dominaba el frente del Sinaí, los soldados
israelíes confiaban en su fuerte línea defensiva, la “Línea Bar Lev” para detener cualquier intento
egipcio de cruzar el canal de Suez y atacarles. A las 13:00 horas, mientras los soldados israelíes
comían su rancho o jugaban algún partidillo de fútbol, se desencadenó un verdadero infierno
sobre la Línea Bar Lev. Una feroz barrera de artillería egipcia barrió la orilla oriental del Canal
de Suez mientras comandos árabes, que habían cruzado el canal en sigilo durante la noche,
atacaban con lanzallamas y granadas los bunkers israelíes.

Tras esta preparación artillera, 7.000 soldados egipcios cruzaron el canal en barcos, lanchas y
botes de goma. El general Gonein, comandante israelí al mando, ordenó a sus hombres
incendiar el canal de Suez para evitar que los egipcios lo cruzaran. El dispositivo incendiario
estaba basado en el uso de oleoductos que entraban en el agua y que llenarían de gasolina
altamente inflamable el canal. Sin embargo, este dispositivo no funcionó, ya que los comandos
árabes, lo habían inutilizado la noche previa.

La infantería egipcia, pese al intenso fuego israelí y a sus elevadas pérdidas, consiguió
establecer numerosas cabezas de playa al otro lado del canal y rápidamente entraron en acción
los ingenieros para abrir paso a los tanques con potentes cañones de agua que barrían las
dunas y creaban caminos seguros a través del desierto. Al mismo tiempo, 150 cazabombarderos
MIG-21 egipcios atacaron las vías de comunicación del Sinaí para evitar la llegada de refuerzos
enemigos.

Mientras los ingenieros construían puentes y carreteras para que cruzaran los tanques, la
infantería egipcia ocupó los importantes poblados de Kantara, Ismailía y Shalufa y se atrincheró
en ellos, instalando puestos de defensa antitanque y poniendo en posición los temibles misiles
antiaéreos SAM-7.
Inicialmente, Israel disponía de tan solo 9.000 soldados y una brigada acorazada para defender
la orilla oriental del Canal de Suez, pero disponía de una línea fortificada que compensaba con
creces la falta de efectivos. Sin embargo, no contaban con el perfecto plan de invasión egipcio,
un plan que les permitió tomar la Línea Bar Lev en poco tiempo.

Ante el avance egipcio, la 252ª división acorazada del general Mendler inició un contraataque
para cortar la entrada de nuevos refuerzos a través del canal. Este ataque fracasó
estrepitosamente ante los misiles antitanque filoguiados “Malyutka” de la infantería egipcia, los
cuales destruyeron 200 de los 300 tanques de la división, obligando a Mendler a emprender una
humillante retirada. Este fracaso permitió a los egipcios disponer de tiempo para desembarcar
numerosos refuerzos y al final del día ya habían cruzado el canal 5 divisiones de infantería
(40.000 hombres) y 800 tanques egipcios.

Los israelíes decidieron entonces emplear masivamente a su aviación para destruir los puentes
egipcios sobre el canal y cortar la llegada de nuevos refuerzos, pero su intento se saldó en un
rotundo fracaso, ya que perdieron mas de 40 cazabombarderos F-4 Phantom II, derribados por
los eficaces misiles SAM-6 y SAM-7 egipcios. Estos misiles antiaéreos estaban desplegados
sobre camiones y cambiaban de posición continuamente, haciendo muy difícil su destrucción
para los israelíes.

El día 8, Moshé Dayan, el ministro de defensa israelí y el cerebro del ejército israelí, decidió
retrasar la línea defensiva 120 kilómetros, hasta los importantísimos pasos de Mitla y Gidi, los
únicos pasos por los que podían avanzar hacia Israel los blindados egipcios. Si los israelíes
conseguían defender estos pasos, el ataque egipcio no serviría de nada. Mientras el general
Gonein no sabía como reaccionar ante el avasallador avance egipcio, su subordinado, Ariel
Sharon (el futuro presidente de Israel), jefe de la 143ª división acorazada, inició por cuenta
propia un exitoso contraataque acorazado en el sector central del frente, a la altura de los “Lagos
Amargos”, que dividió en dos las tropas egipcias y que incluso permitió que un pequeño grupo
de comandos paracaidistas cruzara el canal y atacara el territorio egipcio. Sin embargo, Moshé
Dayan ordenó a “Arik” Sharon replegarse ante el miedo de que este intrépido general quedase
rodeado. Mientras Sharon iniciaba su contraofensiva, las divisiones acorazadas del general
Mendler y del general Bren Adán se volvieron a estrellar contra los misiles antitanques egipcios,
sufriendo muchísimas bajas. Al final del intenso día, de las tres divisiones acorazadas solo
quedaban un total de 120 tanques y los israelíes decidieron esperar a los egipcios en sus propias
líneas defensivas, lejos de los temibles misiles Malyutka.

El 14 de octubre, el ejército egipcio tomó la arriesgada decisión de atacar con sus divisiones
blindadas hacia el interior del Sinaí. Esta ilógica medida estratégica estaba causada por las
angustiosas peticiones sirias para que el presidente Sadat iniciara una ofensiva que alejara a
los israelíes de Damasco. Los israelíes conocieron anticipadamente el plan egipcio, gracias al
eficiente servicio secreto o Mossad, y semienterraron sus tanques en la arena para emboscar a
los egipcios a medida que éstos avanzaran. Esta batalla de tanques, la mayor desde 1945, se
saldó con una rotunda victoria israelí; de los 500 tanques egipcios que comenzaron el ataque
solo regresaron 200, los israelíes por su parte solo perdieron 45 tanques. Esta enorme pérdida
de tanques egipcios permitió que las fuerzas se equilibraran y que los israelíes pudieran lanzar
una nueva contraofensiva.

La noche del 15 de octubre, Ariel Sharon realizó el movimiento más arriesgado de toda la guerra.
Con sus tres brigadas acorazadas y una brigada de paracaidistas de élite lanzó un ataque por
el sector de los Lagos Amargos que cortó de nuevo a las fuerzas egipcias en dos y le permitió
atravesar el canal de Suez y establecer una cabeza de puente en territorio egipcio. Esta
arriesgada acción fue realmente decisiva, ya que aisló al 3º Ejército Egipcio al sur del Sinaí,
cortando sus comunicaciones y amenazado de ser cercado, mientras el 2º Ejército Egipcio
quedó en la zona norte del Sinaí sin poder hacer nada, ya que estaba siendo atacado por tres
divisiones acorazadas israelíes. Los egipcios lanzaron durísimos contraataques contra la
cabeza de puente de Sharon pero, pese a sufrir numerosas bajas, la cabeza de puente resistió
y fue reforzada y ensanchada en los días siguientes. Mientras Sharon cruzaba el canal de Suez
e invadía Egipto, los comandos paracaidistas israelíes destruían los misiles antiaéreos SAM-7,
permitiendo así a la Fuerza Aérea Israelí retomar la superioridad aérea e iniciar una feroz
campaña de bombarderos aéreos que aniquiló a los tanques y blindados egipcios en el Sinaí.

Para el domingo 21 de octubre de 1973 la posición árabe en la guerra era totalmente desastrosa,
en el Golán los sirios estaban agotados y no podían continuar la guerra. En el Sinaí, la cabeza
de puente de Sharon se había convertido en toda una base de operaciones para la invasión
israelí de Egipto, sus tropas estaban a tan solo 60 km de El Cairo, dominaban Suez y habían
embolsado al 3º Ejército Israelí.

Ante esta situación, a los árabes no les quedaba más opción que solicitar un “Alto el Fuego” y
fue de nuevo su aliada, la URSS, la que consiguió que éste se llevara a cabo tras convencer a
EEUU de la necesidad del mismo y gracias a esto la paz se restableció en la zona.

La guerra del Yom Kippur terminó con una victoria israelí, el ejército israelí fue capaz de
defenderse exitosamente y luego contraatacar a sus dos adversarios, derrotándolos uno por
uno. Pero esta impactante victoria táctica no fue tan determinante estratégicamente por la
intervención de la ONU y porque había costado a Israel más de 2.500 muertos, 3.000 heridos y
500 desaparecidos. Las pérdidas materiales también eran cuantiosas: 120 aviones y más de
600 blindados.

Los árabes habían sufrido un enorme número de bajas; Egipto había sufrido 8.000 muertos y
más de 10.000 heridos; Siria por su parte había sufrido 12.000 muertos y 20.000 heridos. Ambos
países habían perdido en total cerca de 500 aviones y 1.500 blindados. Pese a todo, los árabes
estaban orgullosos de sus acciones militares y pensaban que se habían resarcido de su
humillante derrota de 1967. El fracaso de la ofensiva del Yom Kippur convenció al presidente
Sadat de la conveniencia de abandonar la lucha contra Israel y dedicarse a una política basada
en el fortalecimiento y desarrollo de Egipto. Este nuevo pensamiento les permitió reiniciar un
nuevo camino hacia la paz con el orgullo intacto. En 1974 la mediación de paz del secretario de
estado norteamericano Henry Kissinger, sumada a la presión de la enorme subida de precios
del petróleo iniciada por los países árabes, consiguió que se lograra una fructífera paz en la
zona. Una paz en la que se devolvía a Egipto la Península de Sinaí, lo cual hizo que desde
entonces Egipto se alejara de la URSS y se acercara a EEUU, el país que le había devuelto el
terreno perdido. Desde entonces, Egipto ha mantenido buenas relaciones con Israel y se ha
dedicado a progresar en su modernización y despegue económico. Siria por el contrario decidió
seguir las directrices de la URSS.

Desde entonces, Israel se ha convertido en una superpotencia en la zona con una capacidad
disuasiva indiscutible y que mantiene buenas relaciones con sus vecinos árabes. Hoy en día la
mayor amenaza que sufre Israel no es la guerra convencional sino la amenaza terrorista
palestina.

Para concluir, podemos decir que los verdaderos triunfadores en esta guerra fueron los países
árabes exportadores de petróleo, los cuales, para presionar a Occidente a dejar de ayudar a
Israel, iniciaron una rebaja en la producción de petróleo que aumentó enormemente el precio
de éste, provocando una gran crisis en las economías industrializadas de Occidente. La subida
del petróleo generó a estos países productores unos ingresos adicionales de 110.000 millones
de dólares.

En Occidente, esta crisis económica generó una inflación del 25% y un aumento del paro del
100%, factores que determinaron que las grandes potencias se pusieran de una vez por todas
en serio a conseguir la paz en Oriente Medio.

© 2009 – Autor: Marco Antonio Martín García


Todos los derechos reservados.

La guerra del Yom Kipur, en 1973 pudo


provocar un conflicto mundial
 Afirma Kissinger en el segundo tomo de sus 'Memorias
AGENCIAS Nueva York 24 FEB 1982
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La guerra del Yom Kippur, en octubre de 1973, que enfrentó a Israel con Egipto y Siria, estuvo
a punto de provocar un conflicto armado entre Estados Unidos y la Unión Soviética, afirma el
ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger en el segundo volumen de sus
memorias, que empezó a publicar parcialmente ayer la revista estadounidense Time.El 6 de
octubre de 1973, día en que estalló la guerra, estaba a punto de encontrarse una solución en
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde Estados Unidos se esforzaba por
convencer a la URSS de que apoyase una resolución en la que se pedía el cese de las
hostilidades y el regreso al statu quo.

"Si la URSS hubiese mordido el anzuelo, la guerra estaría ya acabada", escribe Kissinger. "Si
se negaban, Jerusalén hubiese tenido entonces tiempo de organizar una contraofensiva y dije
a Haig -actual secretario de Estado- que dejaríamos a los israelíes "darles una paliza durante
uno o dos días para tranquilizarles".

"Nuestro único error", añade, "consistió en que fueron necesarios más de uno o dos días a los
israelíes para restablecer la situación militar y llegaron a encontrarse al borde de la
catástrofe".

Kissinger narra a continuación sus consultas con Anatole Dobrinin, embajador soviético en
Washington, y declara haberse convencido entonces de que la URSS era "un pescador en río
revuelto". Su temores fueron confirmados e 10 de octubre, justamente cuatro días después del
inicio de las hostilidades.

La URSS, agrega Kissinger alentó al rey Hussein de Jordania para que participase en la
batalla mientras una veintena de aviones soviéticos de transporte volaba hacia Siria vía
Hungría y Yugoslavia. "Este puente aéreo tenía qu haber sido previsto de antemano" asegura
Kissinger.

Dos días más tarde, el 12 de octubre, Dobrinin dijo a Kissinger que los ataques "bárbaros" de
Israel serían contestados. Los cen tros de población israelíes no podrían permanecer
protegidos indefinidamente, y Moscú, añadió, "se dispone a tomar medidas".

Kissinger le contestó halciéndol observar que "cualquier intervención soviética -cualquiera que
sea el pretexto- obligaría a Estados Unidos a recurrir a la fuerza"

El ex secretario de Estado afirma también que el mayor reto cuando dirigía la diplomicia
norteamericana consistió en mantener una política exterior fuerte mientras, a causa
del escándalo Watergate, la presidencia se debilitaba y era destrozada en la Prensa escrita y
televisión.

HEMEROTECA

Yom Kippur, la última gran guerra


entre Israel y sus vecinos árabes
ISRAEL VIANA ISRA_VIANA / MADRID

Día 07/10/2013 - 09.00h


Hace hoy 40 años, Siria y Egipto atacaban por sorpresa al estado
judío aprovechando la gran fiesta religiosa judía para recuperar
los territorios perdidos en 1967

CI FRA

Baterías del ejército israelí de 155 mm, disparando contra las posiciones sirias, en
octubre de 1973

Altos del Golán, mediodía del 6 de octubre de 1973. El zumbido de los motores de los
cazabombarderos MIG-17 sirios rompía, sin previo aviso, el silencio sepulcral que suele
reinar en el estado judío durante la solemne fiesta de Yom Kippur. Las calles y
carreteras, como ocurre cada año en el día más sagrado del calendario hebreo, estaban
completamente desiertas, las emisiones de radio y televisión interrumpidas y el país
paralizado. Nadie imaginaba que estaba a punto de comenzar el último gran conflicto
armado entre Israel y un frente de países árabes.
ABC

Hafez al Assad, en una foto familiar

La Guerra de Octubre o del Ramadán, como prefieren llamarla los árabes, se inició
con el ataque sorpresa de Siria y Egipto a Israel. El objetivo era aprovechar la
celebración religiosa en la que las guarniciones fronterizas cuentan solo con la mitad
de las tropas, para recuperar los territorios perdidos en 1967. Una acción relámpago
que finalmente se alargó más de dos semanas sin resultado alguno, y en la
quemurieron 13.500 soldados: 2.500 israelíes, 3.500 sirios y 7.500 egipcios.
«Fue una sorpresa para todos nosotros. Los periódicos hablaban de movimientos en la
frontera del norte por parte de Siria, pero aquellas maniobras de entrenamiento eran
habituales. No había ningún indicio de que estuvieran preparando un ataque», cuenta
a ABC Guido Ruda, que se encontraba ayunando en un kibutz cerca de una base
militar en el norte, cuando escuchó caer las primeras bombas.
Un guerra no acabada
Tanto el presidente egipcio, Anuar el-Sadat, como el presidente sirio,Hafez al Assad,
padre del actual presidente, se habían tomado las derrotas en las guerras del Canal de
Suez (1956) y de los Seis Días(1967), como batallas perdidas de un conflicto que no
había acabado. En la última, Israel había conseguido conquistar la península del Sinaí,
la franja de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y, sobre todo, Jerusalén. Era la hora
de recuperarlo todo de una vez, para lo que consiguieron el respaldo de varios países
árabes, que enviaron efectivos al frente de batalla.
ABC

Golda Meir, en 1970

El Gobierno israelí, presidido por Golda Meir, la tercera mujer en el mundo en


asumir tan alto cargo, estaba tan convencido de su superioridad militar, que desoyó los
informes de sus servicios de inteligencia. Cuando quisieron darse cuenta, Siria había
lanzado ya su ofensiva contra los Altos del Golán, primero bombardeando las
fortificaciones fronterizas israelíes y, después, iniciando un avance arrollador con
30.000 soldados y 1.260 carros de combate.
Egipto se encargó de la península del Sinaí, desencadenando un verdadero infierno
sobre lalínea de Bar Lev, la cadena de fortificaciones construidas por Israel a lo largo
de la costa este del canal de Suez. En el ataque utilizaron 150 cazabombarderos MIG-
21, 800 tanques y cerca de 9.000 hombres. El ataque árabe fue de tal envergadura que,
dos días después, el ministro de Exteriores israelí, Abba Eban, aprovechó para decir
en la ONU que si hubieran estado asentados en las fronteras de 1948, el año en que fue
declarado el estado de Israel, su país habría desaparecido.
Desconcierto israelí
El desconcierto inicial israelí fue grande. Siria y Egipto consiguieron hacerse por
momentos con sus objetivos. De hecho, las tropas de Anuar el-Sadat llegaron a cruzar
el Canal de Suez, pero la capacidad de respuesta del ejército judío permitió que los
reservistas acudieran rápidamente a sus puestos de combate, integrándose en la lucha
mucho antes de lo sus enemigos tenían previsto. «Fue una lástima que perdiéramos
tanto tiempo y no nos defendiéramos incluso antes, porque, cuando nos llamaron,
tuvimos que volver a la misma zona donde habíamos estado realizando maniobras»,
cuenta Werner Leopold, teniente israelí que fue enviado al frente sur. Si este
sistema no hubiera funcionado, explica, los árabes se habrían alzado con la victoria en
los primeros días de la guerra.
ABC

Anuar el Sadat, en 1978

Sin embargo, el ejército israelí consiguió recuperar el terreno aprovechando las bajas
enemigas. El 22 de octubre, los árabes se vieron obligados a aceptar el alto el fuego del
Consejo de Seguridad de la ONU y a emprender negociaciones para alcanzar una paz
justa y duradera, aunque la resolución no hizo, finalmente, ninguna mención a la
retirada de Israel a las fronteras anteriores a 1967.
En las memorias publicadas por Henry Kissinger en 1982, el ex secretario de Estado
estadounidense afirmó que esta guerra estuvo a punto de provocar un conflicto armado
entre la URSS y Estados Unidos. Desde entonces, por suerte, no ha vuelto a producirse
ninguna gran guerra árabe-israelí en Oriente Próximo,aunque la tensión siempre esté
presente.
El petróleo, la última «bala»
Tras la guerra, los países árabes productores de petróleo decidieron emplear sus
recursos energéticos para forzar la retirada de Israel de los territorios ocupados en
1967. Aprobaron un embargo contra varios países occidentales, entre ellos, Estados
Unidos. En 80 días, el precio del barril se triplicó, desde los 3 hasta los 12 dólares.

En este clima, con el problema del petróleo de fondo, Kissinger se propuso debilitar los
intereses soviéticos en la región y crear un clima adecuado para instaurar una «pax
americana». La Casa Blanca estaba dispuesta a presionar a Israel para que se retirase
de la península del Sinaí, si Egipto se comprometía a alejarse del campo de batalla y de
la órbita de la URSS. Finalmente, Israel aceptó marcharse de los territorios
ganados en la Guerra de Yom Kippur y se comprometió a iniciar negociaciones
en torno al Sinaí. Egipto, por su parte, renunciaba a emplear la fuerza.
Guerra de Yom Kipur – 6 de Octubre de 1973
24

La Guerra de Yom Kipur es uno de los mayores desafíos al que se enfrentó tanto el Estado de
Israel durante su historia, como las Fuerzas de Defensa de Israel, convirtiéndose así en una
experiencia traumática para toda la población israelí.
En Yom Kipur – el día más sagrado para el pueblo judío – hace cuarenta años, Egipto y Siria atacaron
conjuntamente por sorpresa a Israel, dando inicio a la Guerra de Yom Kipur.

Ese día (6 de octubre de 1973), el más santo y solemne del calendario judío, el portavoz del Ejército
israelí anunció aproximadamente a las 2:00 pm, “Las fuerzas egipcias y sirias lanzaron un ataque desde
el Sinaí y los Altos del Golán. Nuestras fuerzas están operando para bloquear a las tropas enemigas”.
Tropas egipcias y carros blindados cruzaron el Canal de Suez, en el sur de Israel, y las fuerzas sirias
entraron llegaron a los Altos del Golán en el norte de Israel. Después de tres semanas de intensos
combates, el Ejército israelí superó recuperó los avances iniciales de Egipto y Siria y avanzó hasta la
parte occidental del Canal de Suez y los alrededores de la capital siria de Damasco.

Luego de tres semanas de intensos combates, las FDI finalmente lograron imponerse. Llegaron a la orilla
occidental del Canal de Suez e incluso se acercaron a Damasco, la capital siria.

La guerra duró hasta el 24 de Octubre de 1973, día en el que entró en vigor el alto al fuego. Todos los
países implicados en esta guerra sufrieron graves pérdidas humanas y materiales.
La Guerra de Yom Kippur, un trauma nacional.

La guerra tomó totalmente desprevenida a la población israelí, en una época de relativa tranquilidad
después de la Guerra de los Seis Días en 1967 y en el día considerado el más santo para la sociedad.
Mientras el país se concentraba en las sinagogas, las alarmas de guerra comenzaron a sonar. Los israelíes
volvieron a sus casa rápidamente, para encender sus radios y prestar atención a las listas de unidades
movilizadas para defender al país urgentemente: “Un ruido violento rompía el silencio habitual de Yom
Kipur. Los hombres se preparaban precipitadamente, e inmediatamente salían de camino. Debido a
Yom Kipur, las carreteras estaban vacías, y eso les permitió llegar rápidamente a sus bases” recuerda
Yoel Sher, Ministro de la Embajada de Israel en Francia de 1979 a 1984, reservista durante la Guerra de
Yom Kipur y cuyo hijo asistió a la feroz lucha que tuvo lugar en el Sinaí contra los egipcios.
Los resultados de la guerra golpearon con fuerza en todo el país: 2689 soldados cayeron en la
batalla, dejando a 1226 niños huérfanos.
Hace 40 años, octubre de 1973: la guerra del
Yom Kipur Destacado

Escrito por Lutte Ouvrière

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El 6 de octubre de 1973, día de la fiesta judía del Yom Kipur, los ejércitos egipcio y sirio atacaban Israel,
desencadenando así el cuarto conflicto árabe-israelí. Estos países intentaban borrar la derrota sufrida
durante la guerra de los Seis Días en 1967 y recuperar una parte de los territorios entonces perdidos.

A pesar de la derrota final de los ejércitos árabes, el conflicto iba a permitir a Egipto, años después, recuperar
una parte del estos territorios en el marco de una paz firmada bajo la tutela del imperialismo norteamericano.
Pero este acuerdo no cambió nada la situación de los palestinos que vivían bajo el yugo israelí en los territorios
ocupados o que se amontonaban en los campos de refugiados en los países vecinos.

Una guerra en germen en los conflictos precedentes

La guerra que comenzó ese día era la consecuencia de la de 1967. Israel se había apoderado entonces de amplios
territorios. El Sinaí y la ribera oriental del Canal de Suez, en adelante cerrado a la navegación, estaban ocupados
por su ejército. Los altos del Golán habían sido arrebatados a Siria. La parte oriental de Jerusalén y la franja de
Gaza estaban anexionadas. Una nueva ola de refugiados palestinos venía a engrosar la población de los campos
donde se consumían los refugiados palestinos desde 1948.

Liberar los territorios palestinos ocupados no estaba en los planes de los dirigentes egipcios y sirios. Pensaban
poder obligar a las grandes potencias, y especialmente a EE.UU, a presionar a Israel para obligarle a devolver
una parte de los territorios perdidos en 1967. Éste era su único objetivo, aunque no ahorrasen discursos que
ponían por delante los derechos del pueblo palestino a liberarse de Israel.

Los tres primeros días fueron un éxito para los ejércitos árabes. Las tropas egipcias franquearon el Canal de
Suez, los blindados sirios avanzaron en el Golán, y un viento de pánico sopló en el Estado Mayor y el gobierno
israelís. Pero el ejército israelí tomó rápidamente la ofensiva, al no imponer el alto el fuego las grandes
potencias y la ONU, hecho con el que contaban los dirigentes árabes. Los EE.UU. optaron por volcar todo su
peso del lado de sus aliados israelís y montaron un puente aéreo para abastecerles de armamentos con el fin de
compensarles de las pérdidas de los primeros días. La URSS, aliada de los países árabes, hizo otro tanto por su
parte, pero no fue suficiente para frenar el avance israelí. Solo cuando el ejército israelí atravesó el Canal de
Suez, cercando a la tropas egipcias, la ONU impuso un alto el fuego el 22 de octubre.

Para los palestinos, siempre la misma opresión

A pesar de la derrota final, esta guerra aportó un cierto prestigio a los dirigentes árabes que la habían llevado a
cabo. Por primera vez, sus tropas habían hecho retroceder al ejército israelí. Los países árabes habían sido
solidarios, contingentes de todos ellos habían llegado para reforzar las tropas egipcias y sirias. En Israel al
contrario, el gobierno laborista fue acusado del desastre de los primeros días, lo que marcó una etapa hacia el
paso del poder a la derecha años más tarde.

Pero para la población de los territorios ocupados por Israel, para los palestinos de Gaza o de Cisjordania, no
cambió nada. Cuando la paz que permitió a Egipto recuperar el Sinaí fue firmada cinco años después con Israel,
lo fue bajo la tutela del presidente norteamericano Jimmy Carter y a espaldas de los palestinos. La alianza con
los EE.UU y la renuncia a enfrentarse al Estado de Israel fue entonces el precio pagado por el presidente egipcio
Anuar El Sadat para obtener el restablecimiento de su soberanía sobre los territorios egipcios perdidos en 1967.

Respecto a liberar a los palestinos de la opresión del Estado israelí, de todas maneras, éste nunca había sido el
objetivo de los dirigentes árabes.

A cuarenta años de la guerra del Yom Kipur, los palestinos sufren más que nunca la ocupación israelí.

Daniel MESCLA

Lutte Ouvrière
Traducción de F.P.
Modificado por última vez en Viernes, 18 Octubre 2013 21:16

Publicado en Internacional