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Teoría quimiosintética de Oparin–Haldane

En 1924 el bioquímico ruso Alexander I. Oparin en su obra "El origen de la vida", sugería que la aparición de la vida fue
precedida por un largo periodo de evolución química. Describió que las condiciones de la tierra primitiva eran muy
diferentes a las actuales y que estas favorecieron la formación de compuestos orgánicos. En 1928, John B. S. Haldane,
biólogo inglés, propuso en forma independiente una explicación muy semejante a la de Oparin. Proponen que la
superficie de la tierra primitiva estaba expuesta a diferentes fuentes de energía como radiación solar, choque de
meteoritos, radiación emitida por elementos como el torio y el uranio y una actividad volcánica intensa; estos procesos
provocaron que la temperatura en la tierra fuera elevada y se llevaran a cabo gran cantidad de reacciones químicas
formándose los primeros compuestos 10 como vapor de agua (H2O), metano (CH4), amoniaco (NH3), hidrógeno (H2)
que constituyeron la atmósfera reductora, rica en hidrógeno y sin oxígeno libre. Con el enfriamiento paulatino de la
Tierra, el vapor de agua se condensó y se precipitó sobre el planeta en forma de lluvias torrenciales, que al acumularse
dieron origen al océano primitivo.

Años después se comprobó experimentalmente la hipótesis de OparinHaldane, en 1953 Stanley Miller y Harold Urey
construyeron un aparato que simulaba las condiciones de la atmósfera primitiva. Este dispositivo estaba sellado, se llenó
con gas metano, amoniaco, hidrógeno y agua (Fig. 1). Para imitar las fuentes de energía utilizaron descargas eléctricas, y
una resistencia para calentar el agua. A los pocos días, el agua y las paredes de la esfera aparecían teñidas por una
sustancia rojiza. Tras analizarla, comprobaron que era rica en aminoácidos, urea y bases nitrogenadas. A partir del
trabajo de Miller y Urey se han realizado múltiples experimentos que tratan de repetir las condiciones de la Tierra
Primitiva y estudian la posible evolución prebiológica. De esta forma se comprobó la síntesis abiótica de compuestos
orgánicos.

Según Oparin los compuestos químicos que se encontraban en la atmósfera y los mares primitivos se combinaron entre
sí dando lugar a moléculas complejas, que conforme se iban formando se acumularon en los mares constituyendo así la
“sopa primitiva”. Posteriormente surgieron agregados de alto peso molecular llamados coacervados; los cuales son 11
modelos de sistemas precelulares con capacidad de autosíntesis; según Oparin estos sistemas evolucionarían hacia
formas cada vez más estables y complejas hasta la aparición de los seres vivos; a estos sistemas los llamo Protobiontes.
Diversos investigadores han propuesto otras estructuras como posibles modelos precelulares, como son los sulfobios y
colpoides del mexicano Alfonso L. Herrera, las microsferas de Sidney Fox y los liposomas de Goldacre y Hargreaves. El
científico mexicano Alfonso L. Herrera (1868–1942), encaminó su trabajo a tratar de demostrar que la vida se pudo
haber generado en la Tierra mediante una serie de transformaciones químicas. Con sus trabajos y estudios fundó en
1924 una disciplina que denominó plasmogenia (estudio del origen del citoplasma). Los sulfobios los generó a partir de
la mezcla de ácido sulfocianhídrico y formaldehído; los colpoides los obtuvo mezclando aceite de oliva, gasolina y
añadiendo gota a gota una solución concentrada de hidróxido de sodio teñido con hematoxilina. Los investigadores
actualmente estudian las posibles vías por las cuales evolucionaron los primeros seres vivos en la tierra a partir de estos
sistemas precelulares que Oparin llamo protobiontes que originarían a los verdaderos seres vivos o eubiontes.