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Técnicas para maximizar la comprensión de lectura

Siete estrategias están basadas en la evidencia de la investigación científica, para mejorar la


comprensión de textos. Veamos cuáles son:

1. Control de la comprensión

Los estudiantes que son buenos en el seguimiento de su comprensión saben cuando


entienden lo que leen y cuando no lo hacen. Tienen estrategias para “solucionar” los
problemas en su comprensión a medida que surgen los problemas. Las investigaciones
muestran que la instrucción, incluso en los primeros grados, puede ayudar a los estudiantes
a mejorar en el seguimiento de su comprensión. La instrucción de control de la
comprensión enseña a los estudiantes a:

 Ser conscientes de lo que entienden y lo que no.


 Identificar lo que no entiende
 Utilizar estrategias adecuadas para resolver problemas de comprensión

2. La Metacognición

La metacognición se puede definir como “pensar sobre el pensamiento.” Los buenos


lectores utilizan estrategias metacognitivas que les ayudan a pensar y tener control sobre su
lectura. Antes de la lectura, podrían aclarar su propósito para la lectura y la vista previa del
texto. Durante la lectura, podrían supervisar su comprensión, ajustando su velocidad de
lectura para adaptarse a la dificultad del texto y “arreglar” los problemas de comprensión que
tienen. Después de leer, comprueban la comprensión de lo que leen.
Los estudiantes pueden utilizar varias estrategias de control de la comprensión:
 Identificar dónde se produce la dificultad (Por ejemplo:”No entiendo el segundo
párrafo de la página 76.”).
 Identificar cuál es la dificultad (Por ejemplo: “No entiendo lo que quiere decir el
autor cuando dice:” Al llegar a América fue un hito en la vida de mi abuela. ‘”
 Repite la frase difícil o pasaje en sus propias palabras
Por ejemplo: “Oh, por lo que el autor quiere decir que venir a América fue un
acontecimiento muy importante en la vida de su abuela.”
 Mirar hacia atrás a través del texto (Por ejemplo”El autor habló sobre el Sr. McBride
en el Capítulo 2, pero no me acuerdo mucho de él. Tal vez si vuelvo a leer ese
capítulo, puedo entender por qué está actuando de esta manera ahora.”)
 Mire hacia adelante en el texto de información que podría ayudar a resolver la
dificultad

3. Uso de Mapas / Gráficos= Organizadores.

Los organizadores gráficos ilustran conceptos y relaciones entre conceptos en un texto


o mediante diagramas. Pueden ayudar a los lectores a centran conceptos y entender cómo
se relacionan con otros conceptos.
Los organizadores gráficos pueden:
 Ayudar a los estudiantes a centrarse en la estructura del texto “diferencias entre la
ficción y la no ficción” a medida que leen.
 Dotar al alumno de las herramientas que pueden utilizar para examinar y mostrar las
relaciones en un texto.
 Ayudar a los estudiantes escriben resúmenes bien organizados de un texto.

4. Contestar Preguntas.

Las preguntas pueden ser eficaces porque:

 Dan a los estudiantes un propósito para la lectura.


 Enfocan la atención de los estudiantes en lo que tienen que aprender
 Ayudan a los estudiantes a pensar de forma activa a medida que leen.
 Animan a los estudiantes para monitorear su comprensión
 Ayude a los estudiantes para revisar el contenido y relacionar lo que han aprendido a lo
que ya saben.

5. Hacer preguntas.

Hacerse preguntas que les obligan a combinar la información de los diferentes segmentos de
texto.

6. Reconocer la estructura de la historia.

Los niños aprenden a identificar las categorías del contenido (personajes, escenario, eventos,
problemas, solución). A menudo, aprenden a reconocer la estructura del cuento mediante el
uso de mapas de historia.

7. Resumir

Resumir requiere que los niños determinen lo que es importante en lo que están leyendo y
además que lo describan en sus propias palabras. Instrucción en resumir ayuda a los
estudiantes a:
 Identificar o generar ideas principales
 Conectar las ideas centrales.
 Eliminar información innecesaria.
 Recordar lo que leen.

Otras técnicas

1. Ejercita tu parte crítica


Para desarrollar una buena comprensión no sólo hay que entender lo que dicen las letras.
El verdadero conocimiento se encuentra tras tu capacidad de reflexión, análisis y crítica.

Lamentablemente, nuestro sistema educativo apenas hace énfasis en este aspecto, razón por
la que muchos lo consideran ‘innecesario’. Te piden que memorices sin pararte dos veces a
pensar o meditar sobre lo que dice el texto.

Este ejercicio no se aplica DURANTE la lectura, sino después, dándole espacio a tu mente
para crecer. Cuando leas algo nuevo, ya sea académico o por placer, dedícale algo de tiempo
a ejercitar tu propio criterio.

Algunas preguntas que debes realizarte

 ¿Ha sido un tiempo bien invertido?


 ¿Has disfrutado de la lectura?
 ¿Has conseguido la información que andabas buscando?
 ¿Se podría haber explicado de forma más sencilla?
 ¿El autor ha pasado por encima algo que consideras más importante?
 ¿Difieres con lo que dice y por qué?

Dicen que las mejores respuestas se obtienen haciendo mejores preguntas. Este es un
ejercicio activo y probablemente el que más va a ayudar a tu capacidad de comprensión.

Requiere, por supuesto, un esfuerzo extra por tu parte y los resultados son muy favorables.
Trabajando sobre diferentes ideas lograrás que tu mente sea una esponja y absorba mejor
otros conceptos.

2. Identifica tu información relevante


Lo primero es saber identificar cuál es la información relevante para ti.
Dos personas diferentes con el mismo libro no tienen por qué compartir un mismo objetivo
a la hora de leer. Incluso una sola persona puede tener diferentes metas releyendo un mismo
texto. Una primera lectura puede ser por placer (esto es, seguir la historia y familiarizarte con
el contexto y los personajes, disfrutando del ‘viaje’), mientras que la segunda es profundizar
en la lectura para hacer un análisis crítico posterior.
Si comparas ambos casos, lo que consideraríamos ‘información relevante’ varía. Teniendo
esto en cuenta, el primer paso debería ser SABER qué quieres obtener de la lectura.
Ejemplos:
a) Si tienes que estudiar o preparar una lectura para un exámen de instituto, es fácil ya
que suelen tener una guía con las preguntas e información importantes: personajes,
trama, espacio temporal…
b) Si el trabajo es para la universidad, lo más probable es que la importancia esté en los
conceptos o dilemas que trata el libro, en un análisis del periodo histórico del que data
o, en el caso de un lingüista, en el lenguaje que usa el autor.
c) Ante un libro de no-ficción, la importancia suele residir en las ideas o bases que el
autor desea transmitir, ya sea hablando de productividad, bienestar personal o
finanzas.
Una vez esto queda claro y has podido definir con precisión qué partes son las que realmente
te interesan, puedes pasar a la lectura.

3. Varía el ritmo cuando sea necesario


La mayoría de las personas creen que la lectura rápida consiste en ‘leer rápido’ y ya, y cuanto
más rápido mejor. Uno de los grandes secretos que rara vez se menciona es que un buen
lector sabe cuándo es necesario acelerar y, más a veces hay páginas y páginas que tratan
sobre lo mismo, y que uno puede sencillamente leer por encima. Pero otras, el autor se detiene
a explicar algo nuevo en detalle, y ahí es donde uno debe saber bajar el ritmo y extraer lo
esencial.
Para ello, lo primero que debes saber es qué información es interesante o relevante para ti,
una vez hayas dado con ella, puedes dedicarle unos segundos adicionales para subrayar, hacer
anotaciones o sencillamente leer con más atención dicha parte, asegurándote de que retienes
la información
Fuente:
https://cuentosparacrecer.org/blog/7-estrategias-para-trabajar-comprension-
lectora/
https://lecturaagil.com/mejorar-tu-comprension/