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Índice

I PRESENTACIÓN 5

LA PASTORAL EN LA DIÓCESIS
II DE CUERNAVACA 7

III ILUMINACIÓN BÍBLICA 1 Pe. 2, 1-10 10

IV MODELO PASTORAL 12
a. Modelo pastoral de poliedro 14
b. Modelo paradigmático 16
c. Sentido programático 18

V DIRECTRICES PASTORALES 20

1. Iglesia en comunión 22
2. Iglesia que se nutre
de la Palabra 24
3. Iglesia misionera 26
4. Iglesia formadora
de familia 29
5. Iglesia que favorece
los ambientes de paz 32
I. PRESENTACIÓN

1. Con la frescura del Espíritu en nuestra querida Diócesis de


Cuernavaca nos damos a la tarea de continuar un camino de fe,
atendiendo al llamado del Papa Francisco para entrar en un proceso
decidido de discernimiento, purificación y reforma1; que nos
recuerde que todos debemos escucharnos, poniendo atención a
lo que nos han heredado las primeras comunidades cristianas,
donde todos tenían algo que decir, donde todos escuchaban la
Palabra y ponían sus bienes para que nadie pasara necesidad2.

2. Nadie cuestiona que estamos viviendo un cambio de época,


una transformación global de la cultura en la que nuestros
marcos de referencia, nuestras interpretaciones y las novedades
que tienen consecuencias a veces insospechadas, nos han llevado
de una fase “sólida” de la modernidad a la “liquida”: es decir, a una
condición en la que las formas sociales […] ya no pueden (ni se espera
que puedan) mantener su forma por más tiempo3.

3. En esta cultura de lo líquido, del descarte, vivimos sin interactuar


con el otro, nos hemos aislado, ha salido de nuestro hacer y de
nuestro vocabulario la palabra hermano. Son múltiples los
factores, las causas y las vivencias que nos han llevado a todo eso;
y debemos admitir que aún en la realidad espiritual hemos vivido
la fe de un modo intimista.

1
EG 30
2
Cfr. Hechos 2,42 ss.
3
Zygmunt Bauman, Tiempos líquidos. Vivir en una época de incertidumbre.
Tusquets Editores, 2007, p. 7.

5
4. Inspirados en este ressourcement –regreso a las fuentes- y el
aggiornamento –actualización-, propuestos con la docilidad al
Espíritu por el Santo Juan XXIII al anunciar los grandes eventos
de la Iglesia de Roma4, presentamos las Directrices Pastorales
que guiarán el proceso como Iglesia Particular encarnada en un
espacio determinado5 para vivir juntos un discernimiento
evangélico, que nos lleve a la conversión pastoral 6 y nos permita
impulsar un nuevo modelo de pastoral que busca responder a
este cambio de época.

5. Las Directrices Pastorales están basadas en la riqueza de


los documentos del Concilio Ecuménico Vaticano II y la realidad
que nos ha permitido reflexionar a lo largo de la historia en
nuestro continente, teniendo como legado las cinco
Conferencias del Episcopado Latinoamericano y del Caribe y el
magisterio de nuestro pastor el Papa Francisco, especialmente la
Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, para iluminar el
camino concreto y plural de esta conversión pastoral.

4
El sínodo diocesano, la reforma al Derecho Canónico y el que
cambiaría la presencia de la Iglesia en el mundo actual, el Concilio
Ecuménico Vaticano II, el 25 de Enero de 1959.
5
EG 30
6
DA 365

6
6. Conversión pastoral que es encabezada por el Obispo, para
que, asistido con el Espíritu, pueda ir adelante, en medio, atrás en
el caminar, fomentando una comunión dinámica, abierta,
misionera7, que tiene como objetivo el proceso participativo de
la riqueza diocesana, que no sólo conserve, sino que renueve,
refresque y motive el mandato misionero de llegar a todos8
(Mt.28, 20).

II. LA PASTORAL EN LA DIÓCESIS DE


CUERNAVACA

7. Frente a nuevos tiempos conviene siempre mantener


presente la historia que acompaña el caminar de ciento veintitrés
años de nuestra Iglesia Particular. Tenemos que levantar nuestras
manos orantes al cielo, para agradecer al Señor, por ser parte de
esta bendita tierra; espacio donde también la historia ha dejado
una huella importante, en las personas y en los monumentos
históricos que hasta el día de hoy podemos apreciar.

8. Prueba de ello es la presencia multicultural de diferentes


etnias. Es en esta tierra con la bula Illud in primis, del Papa León
XIII, se erigió la Diócesis de Cuernavaca, el 23 de Junio de 1891,
la cual quedó constituida en el espacio asignado al estado de
Morelos en el año de 1869.

7
Saludo de S.E.R. Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en
México en Apertura de la Asamblea General de la Conferencia Episco-
pal Mexicana, 11 de Noviembre de 2013.
8
EG 27

7
9. La fe cristiana ha animado la vida y la cultura de esta Iglesia
diocesana de donde nació una cultura cristiana expresada en sus
templos, capillas abiertas y conjuntos conventuales, expresión de
la presencia de las órdenes religiosas del siglo XVI, que aportaron
evidentes signos cristianos: Franciscanos, Agustinos y Dominicos.
Esta herencia es visible en nuestra fusión cultural, en los espacios
donde las formas de religiosidad popular enriquecen a nuestro
pueblo: con cánticos, rezos, danzas, formas de organización social
y religiosa con devociones que se impulsan por medio de las
mayordomías o cofradías. Esta tierra escenario también de la
Revolución Mexicana, con hombres y mujeres ilustres que la
misma historia recuerda y aprecia.

10. La fe, transmitida por nuestros antepasados, enfrenta hoy


nuevos retos a los cuales nosotros debemos responder para
ayudar a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia
de ser discípulos y misioneros de Jesucristo, enviados al mundo
por Él para dar testimonio de nuestra fe y amor.

11. Esta Iglesia que peregrina en Morelos es una Iglesia viva que
ha hecho una síntesis de su cultura y la fe cristiana que los
misioneros les ofrecieron, de ahí nació la religiosidad popular, el
amor a Cristo sufriente, el amor a Cristo en la Eucaristía, la filial
y profunda devoción a la Virgen María, particularmente bajo la
advocación de Santa María de Guadalupe y otras advocaciones.
Esta religiosidad se expresa en la devoción a los santos con sus
fiestas patronales. Este tesoro lo debemos proteger, promover y,
en lo que es necesario, purificar.

8
12. En este proceso histórico podemos encontrar la riqueza que
nos han dejado nuestros obispos diocesanos, quienes de
diferentes maneras enriquecieron la vida pastoral de la Diócesis,
respondiendo a su tiempo con diferentes opciones pastorales.

13. En este caminar no podemos dejar de lado el celo pastoral


de muchos hermanos sacerdotes y laicos que con su granito de
arena fueron determinantes en un momento importante
coyuntural, animando la pastoral bíblica, privilegiando la
centralidad en la vida pastoral de la Palabra de Dios, en el ser y
quehacer tanto de pastores como de los laicos, además de su
convencido compromiso social y ánimo de ser sal y luz de la
tierra. Los hermanos laicos han sido protagonistas importantes
ya que han estado atentos en la participación y ejecución en los
diversos procesos histórico-pastorales o búsquedas por articular
las acciones pastorales pertinentes, que con una presencia real
en varios grupos y movimientos apostólicos con sus carismas
propios fortalecen la vida pastoral de las parroquias, siendo una
referencia inmediata para los fieles de crecimiento espiritual.

14. No pretendemos presentar una historia exhaustiva, más


bien es retomar el caminar de una memoria histórica agradecida
que nos da identidad, para que en este momento nos
comprometamos a que las Directrices Pastorales iluminen el
camino de nuestras comunidades parroquiales que viven sus
propios procesos con la madurez en la fe y en su particular
entrega apostólica.

9
III. ILUMINACIÓN BÍBLICA 1 Pe. 2, 1-10

15. Las primeras comunidades cristianas experimentaron


rápidamente la hostilidad y la persecución. Estas dificultades
provenían de dentro y de fuera. Gracias a estos conflictos,
propios de todo grupo humano, los apóstoles tuvieron que dar
respuestas evangélicas oportunamente (Hch. 6, 1-7; 15). Las
nuevas comunidades traían nuevos retos y esto fue providencial.
La espiritualidad del conflicto permitió que surgieran respuestas
para esas situaciones concretas pero con un valor perenne, al
grado que se han convertido en referentes iluminadores, e
incluso en Palabra de Dios.

16. La primera carta del apóstol Pedro es una verdadera


catequesis cristológica, eclesiológica y litúrgica. 1 Pe. 2, 1-10 es
un texto clave para el cambio de la concepción de la Iglesia como
Pueblo de Dios. El Pueblo de Dios es la comunidad de piedras vivas,
que unidas al Resucitado, van construyendo el nuevo templo. Los
exhorta al cambio de conducta y de alimento. Su valor no está en
lo individual, sino en la dimensión comunitaria. Las citas son
claras referencias al Antiguo Testamento9, pero atrae su vigencia
a la nueva comunidad que adopta elementos singulares del
pueblo israelita.

9
Cfr. Ex.19, 1-5

10
17. La teología del sacerdocio del Pueblo de Dios, llamado a
ofrecer permanentemente en medio de este mundo, el único
sacrificio espiritual agradable a Dios, es decir, la propia vida. El
sacerdocio bautismal es uno de los grandes alcances de esta carta
petrina. La carta a los Hebreos desarrolla ampliamente el
sacerdocio mediador de Cristo, pero como señaló el Card.
Vanhoye en los Ejercicios espirituales que compartió con el
presbiterio de Cuernavaca en el año 2008, se ha estudiado poco el
sacerdocio bautismal de la carta a los Hebreos y quizá sea la principal
intención de este magnífico tratado del sacerdocio.

18. El fundamento del sacerdocio no es el mérito de los


hombres; pero tampoco la miseria de los hombres es un
obstáculo para la participación en el sacerdocio. Este sacerdocio
también ha cambiado de destinatarios, pues tienen acceso no
solo los israelitas, sino todos los creyentes. La conjunción del
ejercicio de ambos sacerdocios permite que la Iglesia cumpla la
misión de anunciar el Evangelio. No están en oposición, sino que
se complementan para poder abarcar todos los ámbitos de la
vida humana. Por esto, ser bautizado es una cosa muy grande.

19. Los atributos: linaje escogido, sacerdocio real, nación santa y


pueblo adquirido califican un estado de vida pleno de bendiciones.
Por lo tanto, la integración de los fieles laicos en la vida de la
Iglesia es fundamental. No hay segregación, al contrario.

11
20. En resumen, hay que decir que al apóstol Pedro le
agradecemos el descubrimiento y la valoración de los bautizados
en la Iglesia, el carácter del sacerdocio bautismal como una forma
de vivir la comunión con Jesucristo, la piedra angular. Por otro
lado, el término Pueblo de Dios, adoptado por el Concilio
Vaticano II, es una expresión neotestamentaria que nos
permite descubrir el carácter colectivo de la vivencia de la fe.

IV. MODELO PASTORAL

21. En una actitud de fe debemos descubrir la invitación del


Concilio Ecuménico Vaticano II que afirma que toda renovación
de la Iglesia consiste esencialmente en el aumento de la fidelidad
a su vocación. Cristo llama a la Iglesia peregrinante hacia una
perenne reforma, de la que la Iglesia misma, en cuanto institución
humana y terrena, tiene siempre necesidad10.

22. En comunión con el magisterio del Papa, quien en su


Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium nos recuerda que en
este momento de la obra evangelizadora de la Iglesia, no debe
esperarse una palabra concreta o definitiva a las cuestiones que
afectan a la Iglesia y a la sociedad11.

10
Concilio Vaticano II. Decreto Unitatis Redintegratio, sobre el ecume-
nismo, n. 6
11
EG 16

12
23. Consientes de que hoy los documentos no despiertan el mismo
interés que en otras épocas, y son rápidamente olvidados12,
apostamos hoy por nuevas metodologías que con la confianza, la
madurez y el compromiso de todos, en el discernimiento
encarnado en lo local, nos ofrezcan caminos por los cuales la
Iglesia pueblo de Dios, sea fermento del Padre en medio del mundo13.

24. El discernimiento evangélico está en la base de toda la


reflexión, en el marco teológico de la Constitución Dogmática
Lumen Gentium, junto con todo el Concilio Ecuménico Vaticano
II. La realidad propia de la Diócesis de Cuernavaca vista desde la
persona de Jesús, nos lleva a optar por las Directrices
Pastorales con tres características fundamentales:

a) modelo pastoral de poliedro;


b) un modelo paradigmático y
c) con un sentido programático.

12
EG 25
13
EG 112

13
a) Modelo pastoral de poliedro

25. Proponemos un modelo pastoral de poliedro14 , basado en


la Doctrina Social de la Iglesia15, que permita asumir que el todo
es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas.
Entonces, no hay que obsesionarse demasiado por cuestiones
limitadas y particulares. Siempre hay que ampliar la mirada para
reconocer un bien mayor que nos beneficiará a todos16.

26. El poliedro refleja la confluencia de todas las particularidades17,


pero al mismo tiempo conserva las diferencias entre unos y
otros, no busca uniformizar ni mostrar homogeneidad, como
haría una esfera, sino que recoge y refleja las subjetividades, pero
al mismo tiempo las integra en un todo diverso que incorpora a
todos.

27. Este modelo pastoral se inspira en la totalidad o integridad


del Evangelio, que contiene un criterio de totalidad inherente: no
termina de ser Buena Noticia hasta que no es anunciado a todos,
hasta que no fecunda y sana todas las dimensiones del hombre, y
hasta que no integra a todos los hombres en la mesa del Reino18.

14
El poliedro es una figura geométrica sólida y tridimensional de
múltiples caras planas. La palabra poliedro viene del griego clásico
πολύεδρον (polyedron), de la raíz πολύς (polys), "muchas" y de έδρα
(edra), "base", "asiento", "cara".
15
EG 221
16
EG 235
17
EG 236
18
EG 237

14
28. Porque el todo es superior a las partes, el modelo de
poliedro asume también que el tiempo es superior al espacio, la
unidad prevalece sobre el conflicto y la realidad es más importante
que la idea19. Privilegia así los procesos por encima de los
resultados, privilegiando las acciones que generan dinamismos
nuevos20; asumiendo el conflicto para desarrollar una comunión
en las diferencias al ver a los demás en su dignidad más profunda
y, finalmente, asumiendo que nos convoca la realidad iluminada
por el razonamiento, de una Palabra encarnada que siempre
busca encarnarse, alejándose de purismos angélicos, totalitarismos
de lo relativo, nominalismos declaracionistas, eticismos sin bondad e
intelectualismos sin sabiduría21.

29. Así, las Directrices Pastorales se conciben como un todo


superior a las partes, por lo que se propone su trabajo conjunto,
reflejando e integrando los acentos particulares con los que cada
comunidad, grupo y/o carisma puede enriquecer la acción
pastoral iluminada por ellas, respetando sus procesos. Implica
también el reto de que aún quien se ha equivocado, se pueda
re-hacer cuando regrese a la casa que lo engendró en la fe, pues
la unidad prevalece sobre el conflicto.

19
EG 222 - 233
20
EG 223
21
EG 231

15
b) Modelo paradigmático

30. Los paradigmas son modelos globales de comprensión e


interpretación que responden a las convicciones de una época y,
durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y
soluciones a una comunidad22 . Proponemos así nuevas formas
de abordar los problemas y plantear soluciones pastorales para
esta Iglesia particular, recuperando la Misión Continental que
emana del Documento de Aparecida y que se proyecta en una
dimensión paradigmática.

31. Implica poner en clave misionera la actividad habitual de las


comunidades, iluminadas todas por las Directrices Pastorales,
creando conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a
todos los bautizados, a los hombres y mujeres de buena
voluntad23 .

32. Asumimos la riqueza de la pastoral diocesana que ha tenido


diferentes matices de pastoral muchas veces orientada por
realidades urgentes y objetivos específicos, realizando pastorales
en torno a acontecimientos u orientaciones eventuales.

22
Thomas S. Kuhn, La estructura de las revoluciones científicas , FCE,
1980, p. 13
23
Cfr. Discurso de S.S. Francisco en el Encuentro con el Comité de
Coordinación del CELAM en ocasión de la XXVIII Jornada Mundial de
la Juventud, Río de Janeiro, 28 de Julio de 2013.

16
33. El planteamiento es un nuevo modelo de comprensión e
interpretación que coloque a la luz de estas Directrices
Pastorales y en clave misionera, los procesos que ya tienen las
diversas comunidades, grupos y/o carismas; lo que implica una
reforma de las estructuras eclesiales como consecuencia de la
dinámica de la Misión24 .

34. La misionariedad, a la luz de estas Directrices Pastorales,


lleva a cambiar los corazones de los cristianos, en la vivencia de
una espiritualidad que se vive en comunidad, para darse a los
demás, lo que implica pertenencia eclesial.

35. El paradigma misionero implica procurar que todos


nuestros esfuerzos sean más pastorales y tengan como
beneficiarios no a la Iglesia como organización sino al Pueblo de Dios
en su totalidad, promoviendo espacios y ocasiones para manifestar la
misericordia de Dios, así como hacer del discernimiento pastoral
un criterio habitual como espacios reales de participación laical en
la consulta, organización y planificación pastoral, dando libertad para
que vayan discerniendo, conforme su proceso de discípulos, la misión
que el Señor les confía25 .

24
Ibíd.
25
Ibíd.

17
36. Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes. La
Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una
reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es dinámico:
“entra en proceso” y sólo se le puede contener acompañándolo y
discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula,
para no perderse en ese camino, es la de la identidad católica como
pertenencia eclesial26.

c) Sentido programático

37. Las Directrices Pastorales, orientadas para avanzar en el


camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las
cosas como están27, tienen un sentido programático, es decir,
orientadas a la realización de actos de índole misionero.

38. Actos y opciones misioneras capaces de transformarlo todo,


para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda
estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la
evangelización del mundo actual más que para la autopreservación28.

26
Ibíd.
27
EG 25
28
EG 27

18
39. Lo anterior no implica, ni excluye, actividades de índole
diocesano. Sin embargo, se asientan en la dinámica propia de la
parroquia que es interpelada a mostrar su plasticidad,
desarrollando formas muy diversas que requieren la docilidad y la
creatividad misionera del Pastor y de la comunidad, lo que supone un
contacto con los hogares y con la vida del pueblo, para que no se
convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo
de selectos que se miran a si mismos29.

40. El sentido programático de estas Directrices Pastorales


nos invitan a repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los
métodos evangelizadores en el continuo diálogo a través de
espacios de participación laicales, que junto con el Pastor de las
comunidades particulares, abandonen el cómodo criterio pastoral
del “siempre se ha hecho así”, en una continua búsqueda
comunitaria que permita pensar y programar los medios para
lograrlo, de manera que no se queden en mera fantasía.

29
EG 28

19
V. DIRECTRICES PASTORALES

41. Encabezados por nuestro Obispo, que camina con el Pueblo


de Dios: delante, indicando el camino, indicando la vía; en medio, para
reforzarlo en la unidad y detrás, para que ninguno se quede rezagado,
pero, sobre todo, para seguir el olfato que tiene el Pueblo de Dios para
hallar nuevos caminos; para escuchar ‘lo que el Espíritu dice a las
Iglesias’ y para escuchar la voz de las ovejas, así como a través de los
organismos diocesanos que tienen la tarea de aconsejar al obispo,
promoviendo un diálogo leal y constructivo30 , presentamos las cinco
Directrices Pastorales que iluminan el camino de nuestra
Diócesis, enmarcadas en el Modelo de Pastoral que hemos
presentado.

42. Atendiendo a los carismas de la vida consagrada, las


esperanzas de nuestros jóvenes, adolescentes, niñas y niños, la fe
madura de nuestros ancianos, la fe encendida y transmitida por la
piedad popular, en las mujeres tienen un papel fundamental, les
ofrecemos con estas Directrices Pastorales un instrumento
de discernimiento evangélico, que nos permita vivir nuestro
sacerdocio real como Iglesia abierta a todos, pero que privilegie a
los pobres, éste será un indicador de la vivencia de nuestra fe que
nos permita participar del Reino de los cielos31 , ya que estamos
llamados a dejarnos evangelizar por los pobres; a descubrir a Cristo en
ellos, escucharlos, interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que
Dios quiere comunicarnos a través de ellos32.

30
S.E.R. Mons. Christophe Pierre, Nuncio Apostólico en México en
Apertura de la AG de la CEM, 11 de Noviembre de 2013, Ibíd.
31
Crf. Mt 25, 31-46
32
EG 198

20
43. Vicario de Pastoral, Vicarios Episcopales, Decanos, junto
con los responsables de Comisiones y Dimensiones diocesanas,
siendo organismos de animación, promoción y desarrollo
pastoral al servicio de la comunidad diocesana, tienen como
tarea específica auxiliar al Obispo en el proceso de apropiación e
implementación de estas Directrices Pastorales, ofreciendo
subsidios adecuados para lograr lo propuesto en las Directrices
Pastorales que ahora ofrecemos.

44. Las Directrices Pastorales, que tienen sentido propio


pero que al mismo tiempo constituyen un todo que orienta la
Conversión Pastoral y Misionera a la que todas y todos estamos
convocados, orientan el ser y el hacer de la Iglesia en cinco
sentidos: Comunión, Palabra, Misión, Familia y Paz.

21
1. Iglesia en comunión

45. Con el fin de que este impulso interior a la nueva evangelización


no se quede solamente en un ideal, ni caiga en la confusión, es
necesario que ella se apoye en una base concreta y precisa, que son
los documentos del Concilio Vaticano II, en los cuales ha encontrado su
expresión. Por ello, en la necesidad de regresar, por así decirlo, a la
letra del Concilio, es decir a sus textos, para encontrar también en
ellos su auténtico espíritu, pues en ellos se encuentra la verdadera
herencia del Vaticano II. La referencia a los documentos evita caer en
los extremos de nostalgias anacrónicas o de huidas hacia adelante, y
permite acoger la novedad en la continuidad. El Concilio no ha
propuesto nada nuevo en materia de fe, ni ha querido sustituir lo que
era antiguo. Más bien, se ha preocupado para que dicha fe siga
viviéndose hoy, para que continúe siendo una fe viva en un mundo en
trasformación33 .

33
Benedicto XVI, Homilía en la Misa de Inauguración del Año de la Fe,
Plaza de San Pedro, 11 de Octubre de 2012.

22
46. En el caminar de nuestra fe, nos remitimos a la historia de
Israel, Dios ha querido formarse un pueblo según lo narra el
Éxodo 24. Jesús enviado del Padre, quiere una nueva comunidad
religiosa, un nuevo pueblo, lo expresa en Marcos 3, 13; en la
figura de los doce vemos la continuidad y novedad de la alianza.
Continuidad porque Dios viene a cumplir sus promesas en su
persona34, pero novedad porque ahora ya no es el cordero
pascual, sino que en la última cena realizada con los doce, donde
Jesús pone de manifiesto que cuando se reúnan en su nombre, Él
está presente donde quiera que se encuentren, así el Señor es
centro de unidad, es el nuevo templo, comunidad visible de
salvación. Jesús entiende como un nuevo Israel, como nuevo pueblo
de Dios que tiene su centro en la celebración de la cena, la que ha
nacido y en la cual encuentra su centro permanente de vida. O dicho
de otra manera: el nuevo pueblo de Dios es pueblo que nace del
cuerpo de Cristo35.

47. La búsqueda de algunos teólogos, lo heredado de la reflexión


de los Padres Conciliares, nos llega a nosotros en la constitución
Lumen Gentium como misterio, pueblo de Dios. Aquí tiene la fuerza
nuestra primera directriz pastoral, sin dejar de retomar la
Constitución Gaudium et spes.

34
Cfr. Lc 4,21
35
Joseph Ratzinger, El nuevo pueblo de Dios. Esquemas para una eclesiolo-
gía, Herder, 1972, p. 93.

23
48. Con la riqueza de la iluminación bíblica; reconocemos que la
Iglesia va despertando en las almas; es por ello que la invitación es
a continuar en todas las comunidades cristianas de nuestra
Diócesis a ser Iglesia de comunión, que con el acompañamiento de
nuestros sacerdotes, el compromiso por vivir la conversión
pastoral, logremos que nuestras parroquias, sean el lugar donde
renovando, fortaleciendo, dando pie a nuevos carismas, sigamos
el ejemplo de las primeras comunidades cristianas36, nos
reunamos, escuchemos y hagamos nuestra la Palabra; y la vida
sacramental nos lleve a la caridad37.

49. Es un trabajo de todos, a quienes les hemos encomendado


el servicio de coordinar tanto alguna Comisión, como
Dimensión Diocesana: no dejen de escuchar al Espíritu que habla
por medio del pueblo de Dios38. Aquí de modo articulado las
Comisiones de Laicos, Formación Permanente y Pastoral
Litúrgica tienen un gran campo de servicio.

2. Iglesia que se nutre de la Palabra

50. En la realidad de nuestras comunidades, aún están los grupos


de comunidades eclesiales de base y los grupos de reflexión bíblica;
ellos están familiarizados con la Sagrada Escritura, pues por
muchos años la preocupación y el trabajo fue que todos pudieran
tener al alcance una Sagrada Escritura.

36
Hechos 2,46-47
37
EG 28
38
EG 154

24
51. Hoy en la dinámica de las Directrices Pastorales es
necesario que volvamos al anuncio de la Buena Nueva, no sólo
con la sacramentalidad, sino ante todo recordando que el Pueblo
de Israel, hace alianza con Dios, porque confía en su Palabra39
pero a la vez el nuevo Pueblo, del que nos abre el camino Jesús
Palabra hecha carne40, nos revela que la confianza en su Palabra es
de Vida Eterna.

52. Nuestras comunidades, a diario escuchan noticias que les


hacen perder la esperanza, nuestro renovarnos como comunidad
cristiana, no es que se trate de algo distinto, sino del anuncio del
Evangelio, pero con la frescura del Espíritu. Anuncio explícito de la
persona de Jesús, en quien se tiene la Vida Eterna, en quien
nuestros pueblos tienen vida. Nadie debe quedarse sin escuchar las
maravillas del Señor Dios41. Una forma es la de la predicación
informal, es recordar que un discípulo misionero, anuncia el
amor personal de Dios que se hizo hombre, se entregó por
nosotros y está vivo ofreciendo su salvación y su amistad42.

53. Nos orientamos por los documentos: La Constitución sobre la


divina Revelación Dei Verbum y la Exhortación apostólica postsinodal
Verbum Domini para que ayuden en nuestras búsquedas. Nada de
lo aquí propuesto tiene la finalidad de ser exclusivo, ni
excluyente, sino detonador e inspirador.

39
Cfr. Ex.20, Dt.5
40
Cfr. Jn.1, 14
41
Cfr. Salmo 65
42
EG 128

25
54. Abiertos estamos a las reflexiones de tantos hermanos, que
en la frescura de la reflexión intuitiva y de la experiencia, sin base
académica, pero con un amor profundo a la Palabra del Señor,
han mantenido por muchos años encendida la fuerza de la
Palabra en nuestras comunidades. Lo que el Papa Francisco llama
anunciar el Evangelio con las categorías propias de la cultura, para
provocar una síntesis con esa cultura43; ellos son heraldos de esa
Buena Nueva, pero es fundamental la reflexión que elaboren y
compartan nuestros encargados de quienes conforman la
Comisión de Pastoral Profética, con el compromiso que para la
nueva evangelización, exige a las diócesis, parroquias y todas las
agrupaciones católicas, proponer un estudio serio y perseverante de la
Biblia44.

3. Iglesia misionera

55. Al terminar la Conferencia de Aparecida, en el vigor del Espíritu


Santo, convocamos a todos nuestros hermanos y hermanas, para que,
unidos, con entusiasmo realicemos la gran misión continental.
Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial,
en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada
conocen a Jesucristo, para que formemos con alegría la comunidad de
amor de nuestro Padre Dios45.

43
EG 129
44
EG 174
45
Mensaje Final de la V Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano y del Caribe, n. 5

26
56. Sin embargo somos conscientes que la conversión personal y
pastoral, van poco a poco, debemos estar convencidos que la
misión, requiere la paciencia de la que habla Jesús en las
parábolas46. En nuestra diócesis, el caminar con la dinámica de la
Misión Continental ha estado presente. Como ya hemos
mencionado, no pretendemos abrumar con actividades, sino que
queremos hacer una Iglesia en salida, recuperando las dos
dimensiones en que se proyecta: programática y paradigmática.

57. Ánimo, propongamos ser una Diócesis en salida¸ que llegue


a las periferias existenciales, necesitamos anunciar el Evangelio a
todos; hoy la realidad de nuestro Estado nos interpela,
anunciemos con apertura al Espíritu siendo discípulos misioneros
que oremos y trabajemos por la presencia del Reino de los
Cielos, que provoca gérmenes de un mundo nuevo; si logro
ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de
mi vida47 .

58. Hoy en la realidad urgen testigos que hayan tenido su


encuentro con el Resucitado, para que con toda nuestra pastoral
en clave de misión, dejemos el intimismo de la fe, salgamos al
encuentro, al atropello de los nuevos excluidos: migrantes,
madres y padres solteros, enfermos, quienes han perdido sus
tierras de cultivo por la explosión demográfica, obreros, obreras,
a quienes se les niega la posibilidad de estudiar, indígenas, nuestra
responsabilidad con el medio ambiente, entre otros.

46
Cfr. Lc 1, 1-9; Mt, 13, 24-30
47
EG 274

27
59. El discipulado misionero es vocación: llamado e invitación. Se da
en un hoy pero en tensión. No existe el discipulado misionero estático.
El discípulo misionero no puede poseerse a sí mismo, su inmanencia
está en tensión hacia la trascendencia del discipulado y hacia la
trascendencia de la misión48.

60. El texto de Pedro, nos dio la luz para poder pasar de una
pastoral de conservación a una pastoral misionera, ya que en el
bautismo se adquiere la condición de discípulo misionero, ahí se nos
específica a vivir la santidad bautismal, al servicio del Reino de Dios49,
todo lleva un itinerario de formación. A quienes presten el
servicio de animar la pastoral en la diócesis en la Comisión de
Laicos y la Comisión de Pastoral Profética, les toca encarnar la
riqueza del magisterio: Gaudium et spes, Apostolicam actuositatem,
Christifideles laici y el Documento conclusivo de Aparecida.

61. La misión de la Iglesia no puede prescindir de laicos, que, sacando


fuerzas de la Palabra de Dios, de los sacramentos y de la oración, vivan
la fe en el corazón de la familia, de la escuela, de la empresa, del
movimiento popular, del sindicato, del partido y aun del gobierno,
dando testimonio de la alegría del Evangelio. Los invito a que
promuevan su responsabilidad secular y les ofrezcan una adecuada
capacitación para hacer visible la dimensión pública de la fe. Para eso,
la Doctrina social de la Iglesia es un valioso instrumento que puede
ayudar a los cristianos en su diario afán por edificar un mundo más
justo y solidario50.

48
Discurso de S.S. Francisco en el Encuentro con el Comité de Coordi-
nación del CELAM, 28 de Julio de 2013.
49
DA 184
50
Discurso del Papa Francisco a los obispos mexicanos en su visita Ad
Limina, 19 de Mayo de 2014
28
4. Iglesia formadora de familia

62. En su primera carta el apóstol Pedro, con su catequesis


bautismal, nos recuerda el sentido de pertenencia a Dios, se nos
da una realidad de ser familia, formar una comunidad, trabajar
por la misma. Dios en la encarnación de su Hijo hace suya la
realidad intrínseca de todo hombre, la realidad de las relaciones,
asume la cultura del encuentro, donde el primer núcleo es la
familia. La familia de Jesús, asumida en realidad concreta, por eso
se le conocerá como el hijo del carpintero, el hijo de María.

63. La riqueza tanto de la Conferencia Episcopal


Latinoamericana y del Caribe, en Puebla y Aparecida nos
recuerdan la riqueza de los pueblos latinoamericanos, viendo en la
familia uno de los tesoros, en los que se consolida la fe, es palestra de
valores humanos, cívicos, la vida se recibe con generosidad y
generosamente51.

64. Sin embargo no negamos que hoy día las comunidades, los
vínculos sociales, así como la familia atraviesan una crisis cultural
profunda. El reto para nuestra Diócesis está en presentar cómo
recuperar la cultura del encuentro, dejar que sea el Señor Jesús que
vivió en la Familia de Nazareth quien nos ayude a que nuestras
realidades familiares, se conviertan en el cenáculo de comunión
donde todos nos sintamos abrazados aún a pesar de los dolores
sufridos en lo cotidiano.

51
Discurso Inaugural de la V Conferencia del Episcopado Latinoameri-
cano y del Caribe, n. 5

29
65. La dinámica que llevará la Iglesia en el caminar de los
próximos años, es sin duda la emergencia de atender el tema de
la familia, pues el sínodo extraordinario “Los retos pastorales de la
familia en el contexto de la evangelización” convocado por el Papa
Francisco, nos lleva a centrar nuestra atención en lo que
realicemos en nuestra Iglesia Particular. El caminar de las
Dimensiones de la Pastoral Profética, nos coloca en una riqueza
de materiales pastorales con el tema de la familia. Con lo que
hemos construido, es momento de que como comunidad nos
renovemos e impulsemos para seguir acompañando a nuestras
familias.

66. Hacemos un llamado especial a las escuelas, no sólo a las de


inspiración cristiana, sino a todos los que sean actores de la
educación, los necesitamos como quien acompañe a la
generación de niños, adolescentes, jóvenes, en quien esta nuestra
esperanza. Ustedes educadores, hoy pueden impregnar en quien
se les confía, la generosidad de la vida, el deseo de ser jóvenes
con sueños, que hagan ruido en las calles, ustedes pueden formar
a quienes en una década serán nuestros actores sociales, en una
sociedad que deje su comodidad para que viva como familia
cimiento de la misma.

67. Formemos familias en la espiritualidad, que se abran a la


trascendencia, a Dios que da la plenitud de la vida, que nos
permite la búsqueda de nuestra propia identidad como personas.
Trabajemos por las relaciones que se generan en Jesucristo, sanar
la relación con el otro, me lleva a vivir la comunión, nos lleva a
ver el camino que nos conduce a la casa del Padre Celestial.

30
68. Son recurrentes los pasajes del Evangelio donde Jesús acude
a los diversos núcleos de mujeres y hombres que experimentan
la alegría del encuentro, la necesidad de ser sanados, la riqueza de
sus personas, en esos núcleos Jesús con su persona, sus palabras
y gestos vive la fe. Lo característico es que nadie se siente
excluido, sino todo lo contrario, después del encuentro personal
con Jesús, se vive el camino del seguimiento, del anuncio;
discípulos misioneros: apóstoles, Marta, la samaritana, Leví,
Zaqueo, Saulo, entre otros. Dejemos que sea la creatividad del
Espíritu la que nos lleve a abrir los cenáculos donde se viva la fe52,
no dejemos de lado lo que tanto nos ha insistido el obispo de
Roma, cuidemos a nuestros ancianos, que ellos sean quien con su
riqueza de los años, fomenten nuestros cenáculos.

69. Formemos familias en la alegría. Con la vivencia del cambio


de época, no se alcanza a valorar lo que se ha logrado en la vida,
con la cultura del consumismo se ha depositado la alegría en el
tener, hoy alentemos a nuestras familias para alegrarnos por el
estar juntos, de la armonía entre las personas, la alegría de que en
nuestros hogares somos diferentes, pero sobre todo porque en
nuestros hogares nos acompaña Dios, hay signos que hablan de
ello: la armonía ya mencionada y la paciencia, por el hijo que no
llega, por la cosecha que esperamos, en el diario vivir palpamos la
paciencia.

52
Oración por la Familia, S.S. Francisco, Solemnidad de la Sagrada
Familia 2013.

31
5. Iglesia que favorece los ambientes de paz

70. La esencia de la fe cristiana es la Resurrección, es decir la


destrucción del pecado en la vida de la mujer y del hombre. La
vida nueva traída por Jesús resucitado es hacer el espacio, el
ambiente, la realidad del Reino, que día a día se construye el
orden querido por Dios. Pensar en el Reino es pensar en el bien
común la dignidad de cada persona, el cuidado del medio
ambiente, la inclusión de las minorías, la distribución de las
riquezas, la paz entre las personas y entre las naciones, el
comercio internacional, la economía, entre otros.

71. Con una mirada de la realidad de discípulos, como se hace


en el magisterio tanto de la CEM, como del CELAM,
reconocemos que la pobreza aunada a otros factores han dañado
el tejido social, al grado de perder la paz en muchas de nuestras
comunidades. En la Diócesis no somos ajenos a esta realidad, la
ha tocado de modos impensables hace algunos años y por
desgracia, la inseguridad ha hecho presa fácil a muchos de
nuestros jóvenes.

32
72. Ver la violencia como problema de salud pública implica
reconocer que el esfuerzo por erradicarla debe ser multidimensional,
que se requiere un diagnóstico interdisciplinar que identifique los
principales factores de riesgo sobre los que hay que intervenir y que es
necesaria la cooperación de todos los sectores públicos y sociales para
abordar el problema de la violencia mediante la acción colectiva, con
estrategias diversas adoptadas por todos, cada quien, según el ámbito
de la propia competencia53.

73. La violencia portadora no sólo de dolor, sino de otros vicios,


trae la perdida de la paz, está no sólo es una conquista del
hombre, sino para nosotros como hombres de fe, es don de
Dios, es decir como corresponsables de constructores de paz, lo
primero que debemos hacer, es abrir el corazón, para que el mal
sea vencido a fuerza de bien54, es educarnos para la paz.

74. En la construcción de la paz, trabajemos nuestro modelo


poliedro, todos sumemos a lo que nos pueda ayudar a tener
relaciones solidarias, a lo que pueda mejorar la economía de
nuestra Diócesis, a tener más y mejores salarios con los
productos del campo, las jornadas justas con los obreros,
respeto a las minorías55; alentados por los subsidios y la reflexión
de debe desarrollar la Comisión para la Pastoral Social en nuestra
Diócesis.

53
CEM, Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna, 2010, n. 100
54
Cfr. Romanos 12, 21
55
EG 218

33
75. Finalmente, no olvidemos que la fe va acompañada por la
obras, ya desde antiguo el Apóstol Santiago nos lo recuerda
(2,14-17), por eso esta quinta directriz la encomendamos para
que Jesús príncipe de paz, que pasó haciendo el bien, nos haga
dignos hermanos de aquellos que sufren en las periferias de
nuestras comunidades.

76. Presentamos estas Directrices Pastorales: Comunión,


Palabra, Misión, Familia y Paz, enmarcadas en un Modelo de
Pastoral de poliedro, paradigmático y con un sentido
programático en la esperanza de que inspire la renovación de
las actividades pastorales, aliente nuestra conversión pastoral y
misionera y nos acompañen en el camino de un nuevo ardor de
resucitados, poniendo este esfuerzo en manos de nuestra Virgen
y Madre:

Oración Final56

Virgen y Madre María,


tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro si
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,

56
Oración final EG

34
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan Bautista,
haciendo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
contaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
Para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.

Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,


madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.

Estrella de la nueva evangelización,


ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio

35
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.

Madre del Evangelio viviente,


manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros. Amén. Aleluya

Dado en Cuernavaca, en la Catedral de la Asunción de María,


en las Vísperas de Pentecostés, el 7 de junio del año dos mil
catorce.

36
SUGERENCIAS PRÁCTICAS

1. Las Directrices Pastorales iluminan nuestro trabajo


pastoral, es importante que nos apropiemos de ellas: utilicemos su
nombre -Directrices Pastorales- , su lema –Con la frescura del
Espíritu- y su logotipo libremente, en aquello que despierte nuestra
creatividad y condiciones particulares, pero respetando su diseño y
presentación.
2. Las Directrices Pastorales han sido elaboradas por la
Diócesis de Cuernavaca, los invitamos a usarlas, pero les pedimos que
citen apropiadamente el documento. Pueden solicitar el documento en
formato PDF al correo electrónico de la Vicaría de Pastoral que se
encuentra al final.
3. Los invitamos a profundizar el documento, hacer reuniones
para reflexionarlo y pensar comunitariamente las posibilidades que
ofrece. Si desean que en su Zona Pastoral, Decanato o Parroquia se
realicen actividades para ir asumiendo las Directrices Pastorales y
profundizar en ellas, por favor agenden con el Vicario de Pastoral para
organizarla.
4. El logotipo está disponible para que lo utilicen en todos los
eventos, papelería, lonas, y otras iniciativas. Es importante respetar los
colores, tipografías y proporciones. También están disponibles los
archivos listos para la impresión de lonas. Si tienen dudas sobre su uso
pueden contactarse con la Vicaría de Pastoral, en donde también
pueden solicitar los archivos para su uso.
5. La riqueza de las Directrices Pastorales está en la
creatividad de cada comunidad, los invitamos a vivir la primera
Directriz y ser una Iglesia en comunión, al compartir cualquier material
que vayan produciendo con la Vicaría de Pastoral.

Vicaría de Pastoral
vicariadepastoraldcuernavaca@hotmail.com