Félix llevaba tiempo queriendo hacer una vía clásica de varios largos, yo tenía tantas ganas como él, pero

con la diferencia de tener más responsabilidades (mi hijo precioso y mi preciosa mujer embarazada), pero con la negociación de un chiki-bono, empecé a pensar en el destino. Varios días de estudiar croquis y zonas, nos decidimos por el Espolón Oeste al Torreón de la Moneda en los Cuchillares del Río Cabriel. Está en la zona de Valencia, puesto que otras vías muy interesantes que están en la zona de Cuenca (el río se encarga de hacer de frontera natural) tienen restringida su escalada (memeces políticas). Salimos de Tomelloso a las 7:30 de la mañana con la esperanza de volver después de comer para dormir la siesta en casa. El horario iba bien. En 1hora y media estábamos saliendo de la A3 por la salida 242 dirección Minglanilla y sin entrar en el pueblo, cogimos la antigua N-III dirección Valencia-Puerto de Contreras hasta el desvío al Parque Natural de las Hoces. Bajamos en dirección al río y por el margen derecho del mismo empezamos a ver instalaciones de “multiaventura”. Aquí dejamos el coche, nos repartimos la carga y nos dispusimos a hacer la aproximación al pie de vía, según las reseñas dan 30’ de pista hasta el puente de hierro más 10’ al pie de vía.

A las 10 menos pocos minutos empezamos a andar por la pista que nos conduciría al puente metálico. De los 30’ que decían se convirtieron en 60’ haciendo fotos y viendo el río, con calma. Las vistas de lo que nos esperaba merecían el tiempo de la contemplación y el deleite para ver las cosas con perspectiva.

De lo que íbamos a hacer…

Y lo que nos gustaría, pero políticos incompetentes, retrogrados y obtusos, nos impiden (Torre Cabriel).

Inmediatamente se veía el puente de hierro y podíamos apreciar a contraluz, el Torreón de la Moneda-derecha- y el Alto Contreras-izquierda. En esta foto podemos ver el pie de vía, pero no debemos creer que accedemos por la pedrera que se ve, hay que rodearla por la derecha con una trepadita fácil pero un poquito expuesta.

Cruzamos el puente de cualquier manera y buscamos el acceso más evidente. Al salir del puente hay una senda que se va hacia la derecha y a 20-30 metros empieza a irse directo a nuestro destino, entre maleza y pinchos frescos. Aquí hay que dejarse llevar un poquito por la intuición y el hecho de reconocer la vía también ayuda.

En esta foto cortesía de www.viaclasica.com se ve perfectamente el itinerario de la vía con sus dificultades y las protecciones que te puedes encontrar si sigues la línea correcta. Nosotros no nos encordamos hasta que no vimos un parabolt. Pero para llegar había que superar un paso de V facilito y fácil de proteger hasta la chapa (6-7mts hasta el parabolt).

Empezaba el baile y a Fe Dios que estábamos ansiosos y deseosos de ir resolviendo los problemas que fueran surgiendo con energía y determinación. Eran las 12 y habíamos excedido en el horario del libro 1h y 20’ (las fotos? La trepada?...un poco todo). Pero estábamos en el buen camino y encima el Torreón nos protegía completamente del sol (prueba evidente de que estábamos en el espolón oeste).

En la 1ªreunión con 2 parabolts estás relajado. Con el puente de hierro abajo y el compañero disfrutando de una trepadita fácil y con buen ambiente.

Segundo largo y primera vez que Félix escala de primero un largo sin apenas seguros expansivos. Un par de clavos le fueron guiando y un parabolt en el paso clave de V. El resto del largo VI+ mantenido, pero protegido. Un diez para el alumno.

El resto de la vía consta de dos largos de III (uno de 60m y otro de 40m)sobre una arista anchita pero con mucho patio a los dos lados. Fácil hasta la cima, donde vemos un seguro, desde donde podemos montar un rápel dirección sur-este de 15m dejando un mallón o bajamos destrepando unas graditas de III, pero con ambientazo hasta una sabina, debajo de la cual hay dos parabolts con cadena y argolla (con un acceso muy incómodo)donde se monta el rápel que nos dejará en el barrando de las hiedras. Con una cuerda de 60mts en doble llega

justito, pero con el chicleo llega. Si dudais, poner dos cuerdas y punto. Yo dudé y pasé las dos, pero al llegar abajo comprobé que podría haber puesto una cuerda en doble.

Esta es la última foto puesto que me quedé sin pilas en la cámara, pero ya no quedaba nada hasta abajo. Algún destrepe feo pero que se puede rapelar. Hay que ir con cuidado y después del rápel irse hacia la izquierda (mirando hacia el río) en busca de la sendita por la que subimos por la mañana. El agua se nos acabó en el momento de empezar a bajar y la sed empezó a ser seria. Yo bajé con ansia hasta el río y bebí como si no hubiese mañana. QUÉ RRRIIIICA ESTABA EL AGUA!! Es uno de los ríos más limpios de Europa, de hecho pensé en las caguetas al día siguiente y…NADA!! Volvimos a cruzar el puente y en 30’ llegamos al coche (el horario que decían las reseñas es andar con ganas), eran las 17h, diez horas después de salir del coche. Comimos en La Venta de Contreras y volvimos corriendo despacito hasta casa. 15’ hasta la A3 y 1h30’ de autovía hasta Tomelloso. Nos repartimos el material y nos despedimos con ganas de empezar otra vía de varios largos. Enhorabuena para Félix, está hecho un jabato.