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Aristóteles

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La filosofía occidental se asienta en la obra de los tres grandes filósofos


griegos de la Antigüedad: Sócrates, Platón y Aristóteles. Pese a la singular
relación que los unió (Sócrates fue maestro de Platón, quien lo fue a su vez
de Aristóteles), la orientación de su pensamiento tomó distintos caminos, y
correspondería a Aristóteles culminar los esfuerzos de sus maestros y ejercer
la influencia más perdurable, no sólo en el terreno de la filosofía y la teología,
sino prácticamente en todas las disciplinas científicas y humanísticas. De
hecho, por el rigor de su metodología y por la amplitud de los campos que
abarcó y sistematizó, Aristóteles puede ser considerado el primer
investigador científico en el sentido moderno de la palabra.
Aristóteles

Algunos ejemplos pueden dar idea de hasta qué punto Aristóteles estableció
las bases que configurarían el pensamiento europeo: las teologías cristiana
y musulmana del Medioevo asumieron su metafísica; la física y la astronomía
aristotélicas se mantuvieron vigentes hasta el siglo XVII; sus estudios
zoológicos, hasta el XIX; la lógica, hasta el siglo XX; sus apenas cincuenta
páginas sobre estética se siguen debatiendo en nuestros días. Su
incuestionada autoridad, reforzada desde la Baja Edad Media por el
aristotelismo eclesiástico, llegó incluso a frenar el desarrollo de la ciencia. De
tomarse este hecho como una acusación, habría que dirigirla no al filósofo
sino a sus dogmáticos seguidores; pero más razonable es tomarlo como
ilustración de la sobrehumana magnitud de su impronta y del abismal
adelanto que representó su obra.

En la Academia de Platón
Aristóteles nació en el año 384 a.C. en Estagira, una pequeña localidad
macedonia cercana al monte Athos; de su población natal procede una
designación habitual para referirse al filósofo: el Estagirita. Su padre,
Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo II de
Macedonia y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. Nicómaco pertenecía a
la familia de los Asclepíades, que se reclamaba descendiente del dios
fundador de la medicina y cuyo saber se transmitía de generación en
generación. Ello invita a pensar que Aristóteles fue iniciado de niño en los
secretos de la medicina, y que de ahí le vino su afición a la investigación
experimental y a la ciencia positiva. Huérfano de padre y madre en plena
adolescencia, fue adoptado por Proxeno, al cual podría mostrar años después
su gratitud adoptando a un hijo suyo llamado Nicanor.

En el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fue enviado
a Atenas para estudiar en la Academia de Platón. No se sabe qué clase de
relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, a juzgar por las
escasas referencias que hacen el uno del otro en sus escritos, no cabe hablar
de una amistad imperecedera. Lo cual, por otra parte, resulta lógico si se
tiene en cuenta que Aristóteles iba a iniciar su propio sistema filosófico
fundándolo en una profunda crítica al platónico.

Platón y Aristóteles en La escuela de Atenas (1511), de Rafael


Ambos partían de Sócrates y de su concepto de eidos, pero las dificultades
de Platónpara insertar en el mundo real su mundo eidético, el mundo de las
Ideas, obligaron a Aristóteles a ir perfilando términos como «sustancia»,
«materia» y «forma», que le alejarían definitivamente de la Academia. En
cambio es absolutamente falsa la leyenda según la cual Aristóteles se marchó
de Atenas despechado porque Platón, a su muerte, designase a su sobrino
Espeusipo para hacerse cargo de la Academia: por su condición de
macedonio, Aristóteles no era legalmente elegible para ese puesto.
Preceptor de Alejandro Magno
A la muerte de Platón, acaecida en el 348, Aristóteles contaba treinta y seis
años de edad, había pasado veinte de ellos simultaneando la enseñanza con
el estudio y se encontraba en Atenas, como suele decirse, sin oficio ni
beneficio. Así que no debió de pensárselo mucho cuando supo que Hermias
de Atarneo, un soldado de fortuna griego (por más detalles, eunuco) que se
habla apoderado del sector noroeste de Asia Menor, estaba reuniendo en la
ciudad de Axos a cuantos discípulos de la Academia quisieran colaborar con
él en la helenización de sus dominios. Aristóteles se instaló en Axos en
compañía de Jenócrates de Calcedonia, un colega académico, y de Teofrasto,
discípulo y futuro heredero del legado aristotélico.
El Estagirita pasaría allí tres años apacibles y fructíferos, dedicándose a la
enseñanza, a la escritura (gran parte de su Política la redactó allí) y a la vida
doméstica. Primero se casó con una sobrina de Hermias llamada Pitias, con
la que tuvo una hija. Pitias debió de morir muy poco después y Aristóteles se
unió a otra estagirita, de nombre Erpilis, que le dio un hijo, Nicómaco, al que
dedicaría su Ética. Dado que el propio Aristóteles dejó escrito que el varón
debe casarse a los treinta y siete años y la mujer a los dieciocho, resulta fácil
deducir qué edades debían de tener una y otra cuando se unió a ellas.

Alejandro Magno y Aristóteles

Tras el asesinato de Hermias, en el 345, Aristóteles se instaló en Mitilene


(isla de Lesbos), dedicándose, en compañía de Teofrasto, al estudio de la
biología. Dos años más tarde, en el 343, fue contratado por Filipo II de
Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro, a la
sazón de trece años de edad. Tampoco se sabe mucho de la relación entre
ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones han borrado todo rastro de
verdad. De ser cierto el carácter que sus contemporáneos atribuyen a
Alejandro (al que tachan unánimemente de arrogante, bebedor, cruel,
vengativo e ignorante), no se advierte rasgo alguno de la influencia que
Aristóteles pudo ejercer sobre él. Como tampoco se advierte la influencia
deAlejandro Magno sobre su maestro en el terreno político: años después,
mientras Aristóteles seguía predicando la superioridad de la ciudad-estado,
su presunto discípulo establecía las bases de un imperio universal sin el que,
al decir de los historiadores, la civilización helénica hubiera sucumbido mucho
antes.
El Liceo de Atenas

Poco después de la muerte de Filipo (336 a.C.), Alejandro hizo ejecutar a un


sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor.
Conociendo el carácter vengativo de su discípulo, Aristóteles se refugió un
año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para
fundar, siempre en compañía de Teofrasto, el Liceo, una institución
pedagógica que durante años habría de competir con la Academia platónica,
dirigida en ese momento por su viejo camarada Jenócrates de Calcedonia.

Los once años que median entre su regreso a Atenas y la muerte de


Alejandro, en el 323, fueron aprovechados por Aristóteles para llevar a cabo
una profunda revisión de una obra que, al decir de Hegel, constituye el
fundamento de todas las ciencias. Para decirlo de la forma más sucinta
posible, Aristóteles fue un prodigioso sintetizador del saber, tan atento a las
generalizaciones que constituyen la ciencia como a las diferencias que no
sólo distinguen a los individuos entre sí, sino que impiden la reducción de los
grandes géneros de fenómenos y las ciencias que los estudian. Los seres,
afirma Aristóteles, pueden ser móviles e inmóviles, y al mismo tiempo
separados (de la materia) o no separados. La ciencia que estudia los seres
móviles y no separados es la física; la de los seres inmóviles y no separados
es la matemática, y la de los seres inmóviles y separados, la teología.
Aristóteles (óleo de José de Ribera, 1637)

La amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que fue preciso


esperar dos mil años para que surgiese alguien de talla parecida. Después
de que, en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino integrase sus doctrinas en
la teología cristiana, la autoridad del Estagirita llegó a quedar tan establecida
e incuestionada como la que ejercía la Iglesia, y tanto en la ciencia como en
la filosofía todo intento de avance intelectual tendría que empezar con un
ataque a cualquiera de los principios filosóficos aristotélicos. Sin embargo, el
camino seguido por el pensamiento de Aristóteles hasta alcanzar su posterior
preeminencia es tan asombroso que, aun descontando lo que la leyenda haya
podido añadir, parece un argumento de novela de aventuras.

La aventura de los manuscritos


Con la muerte de Alejandro en el 323, se extendió en Atenas una oleada de
nacionalismo (antimacedonio) desencadenado por Demóstenes, hecho que le
supuso a Aristóteles enfrentarse a una acusación de impiedad. No estando
en su ánimo repetir la aventura de Sócrates, Aristóteles se exilió a la isla de
Chalcis, donde murió en el 322. Según la tradición, Aristóteles cedió sus
obras a Teofrasto, el cual las cedió a su vez a Neleo, quien las envió a casa
de sus padres en Esquepsis sólidamente embaladas en cajas y con la orden
de que las escondiesen en una cueva para evitar que fuesen requisadas con
destino a la biblioteca de Pérgamo.
Muchos años después, los herederos de Neleo las vendieron a Apelicón de
Teos, un filósofo que se las llevó consigo a Atenas. En el 86 a.C., en plena
ocupación romana, Sila se enteró de la existencia de esas cajas y las requisó
para enviarlas a Roma, donde fueron compradas por Tiranión el Gramático.
De mano en mano, las obras fueron sufriendo sucesivos deterioros hasta
que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas por Andrónico de Rodas, el último
responsable del Liceo, quien procedió a su edición definitiva.

A Andrónico se debe, por ejemplo, la introducción del término «metafísica».


En su ordenación de la obra aristotélica, Andrónico situó, a continuación de
los libros sobre la física, una serie de tratados que agrupó bajo el título
de Metafísica, rótulo anodino que significaba literalmente "después de la física"
y que pasaría posteriormente a designar esta rama fundamental de la
filosofía. Aristóteles nunca empleó ese término; los tratados así titulados
versaban sobre lo que el Estagirita llamaba «filosofía primera».
Con la caída del Imperio romano, las obras de Aristóteles, como las del resto
de la cultura grecorromana, desaparecieron hasta que, bien entrado el siglo
XII, fueron recuperadas por el árabe Averroes, quien las conoció a través de
las versiones sirias, árabes y judías. Del total de 170 obras que los catálogos
antiguos recogían, sólo se han salvado 30, que vienen a ocupar unas dos mil
páginas impresas. La mayoría de ellas proceden de los llamados escritos
«acroamáticos», concebidos para ser utilizados como tratados en el Liceo y
no para ser publicados. En cambio, se ha perdido la mayor parte de las obras
publicadas en vida del propio Aristóteles, escritas (a menudo en forma
diálogos) para el público general.

Biografía
Biografía de Aristóteles
Aristóteles nació en Estagira, en Tracia, el año 384-3 a. C., según
Diógenes Laercio, quien nos dice que era hijo de Nicómaco y Efestiada,
y que su padre ejercía la medicina en la corte del rey Amintas (II) de
Macedonia, "por causa de la medicina y por amistad", lo que se ha
tratado de asociar con el posterior interés naturalista de Aristóteles.
Diógenes Laercio nos describe a Aristóteles como "el discípulo más
legítimo de Platón, y de voz balbuciente... que tenía las piernas delgadas
y los ojos pequeños, que usaba vestidos preciosos y anillos, y que se
cortaba la barba y el pelo". (Vidas de filósofos ilustres, libro V, 1).
Aristóteles en la Academia

Poco sabemos de la educación


recibida por Aristóteles en su juventud, aunque debió ser la propia de
los jóvenes griegos de su época. A los diecisiete años, el 368 a. C., se
trasladó a Atenas donde se incorporó a la Academia de Platón en la que
permanecería durante veinte años. A pesar de algunas anécdotas que se
hacen eco de un supuesto enfrentamiento entre Platón y Aristóteles,
antes de la muerte de aquél, es poco probable que tal enfrentamiento
haya podido producirse, dado que todas las referencias que tenemos de
Aristóteles hacia Platón hacen gala de un gran respeto y admiración
hacia el maestro, pese a las discrepancias teóricas que luego llevaron a
su separación doctrinal. El hecho de que la crítica contemporánea haya
puesto de manifiesto el carácter histórico, evolutivo, de la obra
aristotélica hace aún más insostenible dicha hipótesis. Sabemos que
Aristóteles atravesó por una fase profundamente platónica antes de
desarrollar sus propias concepciones filosóficas, asumiendo como
propia, por ejemplo, la teoría de las Ideas de Platón, antes de haber
procedido a su crítica, como claramente se pone de manifiesto en el
diálogo aristotélico "Eudemo", una de sus obras de juventud.
A la muerte de Platón, en el - 347, Espeusipo, sobrino de Platón, se hizo
cargo de la dirección de la Academia, bien por designación directa de
éste o bien por decisión de sus condiscípulos, imprimiendo una
orientación de carácter místico-religioso a las actividades de la
Academia, lo que no fue del agrado de Aristóteles, quien la abandonó
(ya fuera por esta razón, ya por sentirse frustrado al no haber sido
designado él mismo como director, como sostienen otros biógrafos).
Aristóteles tras el abandono de la Academia
Aristóteles se dirigió entonces, en compañía de Jenócrates, a Assos,
donde reinaba el tirano Hermias (con quien, al parecer, entabló profunda
amistad) fundando allí una sección de la Academia que él mismo dirigió
durante tres años. Fue allí probablemente donde comenzó a desarrollar
sus propias opiniones contrarias a la teoría de las Ideas. De esta época
es, en efecto, su obra "Sobre la filosofía", en la que aparecen los
primeros elementos críticos de la teoría de las Ideas. También allí
contrajo matrimonio con Pythia, hija adoptiva o sobrina de Hermias, con
la que llevó una vida feliz hasta la muerte de ésta. Se desconoce cuando
tuvo lugar este acontecimiento, pero sabemos que Aristóteles tras la
muerte de Pythia vivió con Herpilis, con la que tuvo un hijo llamado
Nicómaco.
Tres años después, en el 345-4, se trasladó a Mitilene, en la isla de
Lesbos, entrando allí probablemente en relación con Teofrasto, que sería
posteriormente el más destacado discípulo y continuador de la obra de
Aristóteles. Allí siguió con su actividad filosófica hasta que en el año
343-2 fue llamado por Filipo de Macedonia para hacerse cargo de la
educación de su hijo Alejandro, el futuro Alejandro Magno, que tenía
entonces trece años. Probablemente dicho encargo se debiera más a la
amistad y parentesco con Hermias, aliado de Filipo, y asesinado hacía
poco mediante una trampa tendida por los persas, que al pasado de su
familia en la corte de Macedonia. Allí permaneció siete u ocho años,
hasta el 336-5, cuando Alejandro subió al trono, regresando entonces
Aristóteles a Atenas.

Regreso a Atenas y creación del Liceo


Una vez en Atenas, en el 335, fundará
su propia escuela, el Liceo, una comunidad filosófica al estilo de la
platónica , llamada así por estar situada dentro de un recinto dedicado a
Apolo Likeios. Además del propio edificio contaba con un jardín y un
paseo (perípatos) del que los aristotélicos recibirán el nombre de
peripatéticos, ya sea porque Aristóteles impartiera sus enseñanzas
paseando, como recoge Diógenes Laercio ("... tomó en el Liceo un sitio
para pasear, y paseando allí hasta la hora de ungirse los atletas,
filosofaba con sus discípulos, y de este paseo fue llamado peripatético"),
o porque, simplemente, se impartieran dichas enseñanzas en el paseo.
(Excavaciones realizadas a mediados de los 90 en Atenas, cerca de la la
Plaza Sintagma, dejaron al descubierto los cimientos de varios edificios,
como se puede observar en la imagen, que los arqueólogos consideran
pueden ser los restos del Liceo de Aristóteles). Según la tradición el
orden de las actividades en el Liceo estaba fuertemente establecido,
dedicándose las mañanas a las cuestiones más difíciles de carácter
filosófico, reservadas para los discípulos, y las tardes a las lecciones de
retórica y de dialéctica, entre las que se podía encontrar un público más
amplio.
A lo largo de este período Alejandro Magno realiza sus campañas
militares que tienen como una de sus consecuencias la unificación de la
Hélade, con la consiguiente pérdida de autonomía política de las
ciudades estado, entre las que se contaba Atenas. El hecho de que
Aristóteles hubiera sido su preceptor, así como su amistad y parentesco
con Hermias, le irá convirtiendo en un personaje no grato para muchos
atenienses. A la muerte de Alejandro, en el año 323, sintiéndose
amenazado por los crecientes sentimientos antimacedónicos, Aristóteles
abandonará Atenas y se retirará a Calcis ("para que los atenienses no
vuelvan a pecar contra la filosofía", dicen que dijo, en clara referencia a
la condena de Sócrates) a una propiedad de su difunta madre, en la isla
de Eubea, de donde era originaria. Allí morirá Aristóteles, el 322 a. C.,
de una enfermedad del estómago.

Aristóteles
(Unknown - Unknown)

Aristóteles

Filósofo y científico griego

Nacido en Estagira (actual Stavros), Macedonia, en el año I de la


Olimpiada XCIX, hacia el año 386/385 o 384 a.C.

Hijo de Nicómaco, médico personal del rey de Macedonia Amintas III. A


la muerte de su padre y de su madre, Festis, y después de su único
hermano Arimnesto, se traslada a la ciudad de Atarneo. Allí tuvo como
tutor a Próxeno. Viajó a Atenas con 17 años con intención de asistir a
la Academia dePlatón. Aristóteles fue discípulo suyo y de otros
pensadores como Eudoxo durante los veinte años que estuvo en la
Academia, donde se le apodó "el inteligente".

Al fallecer Platón en el año 347 a.C., viaja a Assos, ciudad de Asia Menor
en la que gobernaba su amigo Hermias, al que sirvió como asesor,
casándose además con su sobrina e hija adoptiva,Pythias, con la que tuvo
tuvo una hija. Se relacionó también con Hepylis, con la que tuvo otro hijo
al que llamó Nicómaco y dedicó su Etica a Nicómaco.

Tras ser ejecutado Hermias a manos de los persas en el 345 a.C.,


Aristóteles se trasladó a Pella, capital de Macedonia, donde fue tutor del
hijo menor del reyFilipo II, que sería conocido como Alejandro III el
Magno. Filipo mandó a llamarle por ser el filósofo de más fama y más
extensos conocimientos. Fueron premiadas sus enseñanzas
reedificándose de nuevo la ciudad de Estagira, su ciudad natal, que el
mismo Filipo había asolado. Durante 8 años el alumno recibió una
enseñanza integral en el paraje de Miéza, cerca de Pella. Parece que
Alejandro no sólo aprendió la ética y la política, sino que tomó también
conocimiento de otras enseñanzas reservadas a las que los filósofos
llamaban, "acromáticas" y "epópticas", y que no comunicaban a la
"muchedumbre". En el año 335 a.C., al acceder Alejandro al trono, volvió
a Atenas y fundó su propia escuela: el Liceo.

Aristóteles abrió el Liceo hacia 334 a.C. en un espacio cercano a la puerta


de Diócares. El nombre le viene de Apolo Licio, dios al cual Aristóteles
consagra su institución. En el Liceo, como antes en la Academia, había
dos grupos de discípulos: los que participaban de las enseñanzas más
profundas y los que recibían enseñanzas más sencillas y prácticas. Como
gran parte de los debates se desarrollaban mientras paseaban por el
Liceo, el centro fue conocido como escuela peripatética.
Resumió todo el saber de su época, pero brilló especialmente en las
ciencias naturales descriptivas. Fue autor de la primera clasificación de
los animales, padre de la anatomía comparada y maestro de otros
científicos, como el botánico Teofrasto, su sucesor en el Liceo. Rechazó
la teoría atómica de Demócrito y sostuvo que la materia se origina en la
mezcla de cuatro propiedades fundamentales: caliente, frío, húmedo y
seco, que se combinan entre sí para dar lugar a los cuatro elementos o
esencias: tierra, agua, aire y fuego, a los que añadió un quinto (la quinta
esencia o éter), que formaría los cuerpos celestes.

Demostró por varios métodos la esfericidad de la Tierra y sostuvo que


ésta está situada en elcentro del universo. Es el primero en clasificar
las ciencias, que dividió en teóricas (matemáticas, física y
metafísica), prácticas (ética, política y economía) y poéticas (poética,
retórica, etc.). En esta clasificación no se incluye la lógica, descubierta por
él, pues es el instrumento para el recto discurrir en todas ellas. También
inventó el silogismo, instrumento fundamental del pensamiento
occidental.

Aristóteles escribió libros de divulgación, de los que sólo se conservan


fragmentos, y otros de notas, para el círculo de sus iniciados, de los que
quedan 47. La edición de Andrónico de Rodas (h. el 70 a. C.) es la base
del Corpus aristotelicum, tal como ha llegado a nosotros, que se
compone de los siguientes títulos o colecciones: "Organon" (tratados de
Lógica), "Física" "Del cielo", "De la generación y la corrupción",
"Meteorología", "Metafísica", "Historia de los animales", "De los
movimientos de los animales", " De la generación de los animales",
"Política", "El alma", "Moral a Nicómaco", "Moral a Eudemo",
"Retórica", "Poética" y "Parva Naturalia".

Aristóteles murió en Calcis, Reino de Macedonia, en el 322 a. C.


probablemente de una afección estomacal en torno a los sesenta y tres
años de edad. Antes de fallecer escribió un testamento por el cual deja a
su familia (su hija Pitias, su hijo Nicómaco y su segunda mujer Herpilis)
bajo la protección de Antipáter (lugarteniente de Alejandro), y
a Teofrasto la dirección del Liceo. Asimismo a la hija de su primer
matrimonio la entrega en nupcias a su ahijado Nicanor, hijo de su tutor
Próxeno y oficial de estado mayor de Alejandro.

Obras

Lógica

Órganon
Categorías (Categoriae)
De la interpretación (De interpretatione)
Primeros analíticos (Analytica priora)
Segundos analíticos (Analytica posteriora)
Tópicos (Topica)
Refutaciones sofísticas (De sophisticis elenchis)

Física

Física (Physica)
Tratado del cielo (De caelo)
De la generación y la corrupción (De generatione et corruptione)
Meteorología (Meteorologica)
Del alma (De anima)
Pequeños tratados sobre la naturaleza (Parva naturalia)
De los sentidos y de lo sentido (De sensu et sensibilibus)
De la memoria y la reminiscencia (De memoria et reminiscentia)
Del sueño y la vigilia (De somno et vigilia)
Del ensueño (De insomniis)
De la adivinación por el sueño (De divinatione per somnum)
De la longitud y la brevedad de la vida (De longitudine et brevitate vitae)
De la juventud y la vejez, De la vida y la muerte, y De la respiración (De
juventute et senectute, De vita et morte, De respiratione)
Historia de los animales (Historia animalium)
Las partes de los animales (De partibus animalium)
El movimiento de los animales (De motu animalium)
Progresión de los animales (De incessu animalium)
Generación de los animales (De generatione animalium)
Problemas (Problemata)

Metafísica

Metafísica (Metaphysica)

Ética y política

Ética nicomáquea o Ética a Nicómaco (Ethica Nicomachea)


Gran moral (Magna moralia)
Ética eudemia o Ética a Eudemo (Ethica Eudemia)
Política (Política)
Económica (Oeconomica)
Constitución de los atenienses (Athenaion politeia) - Trabajo encontrado
en 1890, después de la edición de Bekker

Retórica y poética

Arte retórica (Ars rhetorica)


Poética (Ars poetica)
ARISTÓTELES

Aristóteles , vida y obras


Las filosofías de Platón y de Aristóteles marcan actitudes
netamente distintas, cuyo profundo influjo se prolonga en la
historia del pensamiento, hasta nuestros días. Y seguirá.

Se trata de dos espíritus y dos actitudes diferentes ante la


realidad. No cabe armonizarlos, porque resulta mezcla
absurda.

El esfuerzo extraordinario de Platón queda invalidado por el


uso de método equivocado y la aceptación de premisas sin
fundamento. Aristóteles adopta método diferente, basado en la
realidad, que comprendió como pocas personas, y alcanzó así
valiosos resultados. Aristóteles en cierto modo retorna al
método socrático en su verdadero sentido ascendente,
partiendo de la realidad de los individuos sustanciales del
mundo físico. Sobre ellos construye las ciencias en el orden
lógico hasta alcanzar, por pasos bien fundados, la única
realidad trascendente que es Dios. Revaloriza la experiencia
sensible, combinada con firme confianza en el poder
universalizador de la razón, fundamentos de su vigoroso
realismo.

Platón es brillante, con lo que ha atraído a muchos. Pero


Aristóteles, más sencillo, alcanza mayor sabiduría en el
conocimiento de la realidad.

Increíbles vicisitudes acompañan la influencia de estos


filósofos a lo largo de los siglos. La recuperación y entrada de
las obras de Aristóteles a Europa es un caso asombroso. Y los
hombres han hecho sus preferencias a lo largo del tiempo...

En el plano moral y político, el siglo XX se cargó de platonismo.


En algún sentido todo el comunismo y, en general, el
totalitarismo pueden hallar fundamento en Platón. Hay un afán
pernicioso de que el Estado (En Platón la Polis) sea gobernada
perfectamente por hombres perfectos, lo que resulta en un
sistema inhumano: eugenésico, lleno de mentiras para poder
actuar así, de comunismo de hijos, padres, mujeres y otros
bienes. De permisos para poder casarse, tener hijos. De
sometimiento a cincuenta años de enseñanza para poder ser
gobernante. Y otras cosas así de "platónicas", es decir,
aparentemente perfectas, pero irreales y deshumanizadoras.

Aristóteles discrepó de su maestro. También en el plano moral


y político.

Baste recordar, en síntesis, el concepto aristotélico de la vida


feliz, que aúna ética y política, a partir del admirable carácter
racional-social del hombre: necesita de otros y disfruta con
ellos y así por naturaleza vive en la Polis: sociedad dinámica
perfecta, cuya finalidad es no el simple vivir, sino el vivir bien
(la calidad de la vida), las buenas acciones, por lo que la
ciudad ha de ser feliz y próspera. Ello, por supuesto, siempre
que se entienda que [...] "es imposible que les vaya bien a los
que no obran bien, y no hay obra buena, ni del individuo ni de
la ciudad, fuera de la virtud..." Aristóteles coloca la política bajo
la salvaguardia de la ética, al establecer que la virtud es el fin y
el ideal a que debe aspirar la Polis.

Conviene que el siglo veintiuno renazca aristotélicamente. El


aristotelismo mejora a los hombres. Y con él debe ir su gran
seguidor, intérprete y admirador Tomás de Aquino, que lo
descubrió, tradujo e interpretó 17 siglos después de muerto,
enriqueciendo para siempre el Occidente. Juntos forman una
profunda fuerza del pensamiento humano.

Eso merece el mundo: filósofos de primera categoría.

VIDA

Aristóteles nació en Estagira (hoy Stavró). Fue hijo de


Nicómaco, médico de Amintas II, rey de Macedonia, originario
de Messenia, y de Phaestis o Féstide, procedente de Calcis
(Eubea). Durante su infancia vivió probablemente en Pella,
residencia de la corte de Macedonia. Perdió sus padres siendo
aún muy niño, y quedó a cargo de su tutor, Próxeno de
Atarneo, quien a los diecisiete años (368) lo envió a Atenas
para completar su educación. Ingresó en la Academia de
Platón, permanaciendo en ella veinte años, hasta la muerte de
su maestro (348-7). Las pretendidas desavenencias entre
Aristóteles y Platón son invenciones de época muy posterior.
Admitiendo como posibles ligeras discrepancias doctrinales,
sus relaciones se mantuvieron dentro de la mayor cordialidad.
Platón estimaba extraordinariamente a su discípulo, a quien
llamaba "el lector" y la "mente de la escuela".

Bien fuese por rivalidad con Espeusipo, sobrino de Platón, a


quien éste dejó la dirección de la Academia, o por la exaltación
del sentimiento antimacedónico después de la caída de Olinto,
instigado por la elocuencia de Demóstenes, Aristóteles se
ausentó de Atenas junto con su amigo Jenócrates,
refugiándose en Assos, en la costa de Misia (Tróade). Allí se
reunieron con otros platónicos, como Erasto y su hijo Corisco
de Skepsis, constituyendo un grupo que puede considerarse
como filial de la Academia.
Permaneció en Assos tres años (347-344), entablando
estrecha amistad con Hermías, señor de Atarneo y Assos, que
había logrado crear un pequeño Estado independiente y que
compartía con Filipo el ideal de una unificación helénica para
luchar contra el poderío persa. Aristóteles contrajo matrimonio
con Pythia, sobrina e hija adoptiva de Hermías, de la que tuvo
una hija, a la que puso el mismo nombre de su madre. Hermías
fue derrotado por los persas y crucificado (341). Al morir envió
a sus amigos este mensaje: "Decidles que no he hecho nada
indigno de la Filosofía". Aristóteles le dedicó un epitafio en
verso.

De Assos pasó a Mitilene, en la isla de Lesbos, donde


permaneció en compañía de Jenócrates y Teofrasto desde 344
a 342. En esta fecha aceptó la invitación de Filipo de
Macedonia para que se encargara de la educación de su hijo
Alejandro, que contaba entonces trece años. Con este objeto
pasó a Pella y a Mieza, consagrándose a la formación de su
regio discípulo. Alejandro fue asociado al trono en 340 y
sucedió a su padre en 336, iniciando poco después sus
fulgurantes campañas contra el imperio persa (batalla del
Gránico en 334).

Alejandro reedificó Estagira, destruida por Filipo en 348 y le


enviaba a su naestro material para sus estudios de Historia
natural y grandes cantidades de dinero para sus
investigaciones (se cita la cifra elevadísima de 800 talentos).
Pero esas relaciones se enfriaron después de la muerte de
Calístenes, sobrino del filósofo, que acompañaba a Alejandro
como historiógrafo (327), y que Aristóteles nunca le perdonó.

Es probable que Aristóteles formase a su discípulo en los


principios de la política realista de Hermías y en el concepto de
lo que la unión de todos los griegos podría significar para una
empresa común. "Si la raza helena pudiera fundirse en un solo
Estado, dominaría el mundo". Pero nunca compartió las
aspiraciones universalistas de Alejandro, considerando
absurda la fusión de helenos y persas en un plano de igualdad.
Tampoco llegó a comprender la transformación revolucionaria
que implicaba el concepto imperial de Alejandro respecto de la
Polis helénica tradicional. En este sentido, la política de
Aristóteles, basada en el antiguo concepto de Estado-Ciudad,
queda retrasada respecto de la nueva modalidad política que
se acaba de iniciar.

Terminada su misión educadora con Alejandro, regresó


Aristóteles a Atenas, tras breve estancia en Estagira (336-335).
Abrió escuela propia en unos terrenos fuera de las murallas, al
lado opuesto de la Academia, entre el monte Licabeto y el río
Ilisos, en las proximidades de un templo dedicado a Apolo
Likaios, de donde recibió el nombre de Liceo (Lykeion). Bien
fuese por estar dotada de un paseo o por la costumbre de
enseñar paseando, fue designada con el calificativo de
Peripatos, y sus escolares, "peripatéticos".

Aristóteles organizó la enseñanza dando clases matutinas para


sus discípulos y vespertinas para un público más amplio.
Después de su muerte el Liceo fue ampliado bajo Teofrasto,
con nuevos terrenos cedidos por Demetrio de Pháleron, con
dos pórticos cubiertos y jardines (310). Más tarde fue saqueado
por Filipo V de Macedonia en el año 300 y arrasado por Sila en
86 antes de Jesucristo.

Al morir Alejandro (13 de julio de 323) resurgió en Atenas la


hostilidad contra el partido macedónico, instigada por la
elocuencia de Demóstenes. Aristóteles fue acusado por
Demófilos de macedonismo y asebeia. Tal vez se unió a esto la
rivalidad de los académicos y de los discípulos de Isócrates.
Para evitar mayores males, se retiró a Calcis (Eubea), donde
poseía una finca heredada de su madre. Al salir de Atenas dijo
irónicamente que no quería que los atenienses pecaran por
segunda vez contra la Filosofía. Murió al año siguiente de una
enfermedad de estómago (322).

Se conserva su testamento, en que ordena dar libertad a sus


esclavos y que su cuerpo fuese sepultado junto al de su
primera mujer. De su hetaira Herpyllis, con la que estuvo unido
legalmente, aunque no por matrimonio, tuvo a Nicómaco, que
murió muy joven en la guerra. A los estudios de F. Etudniczka
se debe la identificación, con bastante probabilidad, del retrato
del filósofo.
OBRAS

Las viscisitudes un poco novelescas de los escritos de


Aristóteles las conocemos por Estrabón y Plutarco. Al morir
Aristóteles legó su biblioteca a Teofrasto. Este, a su vez, a
Neleo, hijo de Corisco, el cual la llevó consigo a su patria,
Skepsis de Ida, en Asia Menor. Pero por temor de que se
apoderasen de ella los emisarios del rey de Pérgamo, la ocultó
en una cueva, donde permaneció hasta que en el año 100
antes de J.C. fue adquirida por el rico coleccionista Apelicón de
Teos. Este la trasladó a Atenas, donde se apoderó de ella Sila,
en el año 86, llevándola a Roma como botín de guerra. Su hijo
Fausto la vendió en el año 55 para pagar las deudas de su
padre. El gramático griego Tiranión de Amisos (s.I) se encargó
de restaurar los manuscritos, muy deteriorados, e hizo una
primera edición. Poco más tarde hizo otra más correcta, con la
ayuda de Andrónico de Rodas, décimo escolarca del Liceo
(h.70 a.J.C.), que ordenó los escritos de Aristóteles,
distribuyéndolos por orden de materias. (Cf.Dióg.Laer.,V 52.)

Los más reconocidos eruditos han efectuado importantísimos


trabajos sobre las obras de Aristóteles que muestran
innumerables aspectos del mayor interés.

Además de esas vicisitudes de las obras aristotélicas que "han


llegado" a la posteridad, la investigación de muchos eruditos ha
mostrado que solo han quedado fragmentos o apenas
referencias de gran cantidad de obras que, según algunos,
constituyen la parte más auténtica de la labor personal de
aristóteles. El número de tales obras perdidas asciende a
veintitrés. Hay además unas dieciséis obras que fueron
consideradas como apócrifas y que algunos estudiosos de
nuestro tiempo estiman ser auténticas obras aristotélicas.

Es simpática la anécdota del Califa de Bagdad, Al-Mamún,


siglo IX, responsable de Dar al-ilm (La casa de la ciencia), y la
aparición de Aristóteles que le pidió traducir sus obras al árabe,
lo cual hizo, y que resultó ser el camino para que luego,
mediante la cultura musulmana, pasaran del árabe al latín y así
llegasen al Occidente, al que conmovieron profundamente
dejando por siempre su impronta en ella.

Aristóteles murió en Calcis en el año 322.

Uno de los aspectos más interesantes relacionado con


Aristóteles ha sido lo relativo a la autenticidad y cronología de
sus obras. Los más eminentes eruditos participan en este
análisis lleno de sabiduría y rigor, del que solo menciono en
breve aspectos sustantivos.Se creyó por muchos siglos,
durante la Antigüedad, la Edad Media y hasta el último siglo,
que en Aristóteles no se había dado ninguna evolución a lo
largo de su vida (opinión de E. Zeller). Algunas incongruencias
de su pensamiento se explicaban fuera negando la
autenticidad de algunas de sus obras o tratando de hacer
compatible la diversidad de pensamiento entre una y otra de
sus obras.

Fue W. Jaeger quien escribió la primera obra fundamental,


científicamente hablando, en la que se afirma y determina la
evolución del pensamiento de Aristóteles. Ese respetable autor
distingue, así, tres períodos en la vida creadora de Aristóteles:

PERÍODO DE LA ACADEMIA (hasta el año 347)


PERÍODO DE LOS VIAJES (del año 347 al 335)
PERÍODO DE MADUREZ (del año 335 al 322).
Jaeger demuestra claramente el desarrollo paulatino del
pensamiento de Aristóteles y asigna las obras suyas a cada
uno de los períodos mencionados.

El sentido más importante de la evolución o desarrollo del


pensamiento aristotélico, según Jaeger, sería: desde el
pensamiento de su maestro Platón hasta las propias y
características posiciones aristotélicas.

En el tercer período mencionado (el de madurez) Aristóteles


considera como ciencia real más bien la investigación
experimental; sin embargo, esto no ha de entenderse (como
hacen algunos) como si Jaeger quisiese afirmar que Aristóteles
hubiese abandonado en el tercer período la Metafísica
dedicándose exclusivamente al estudio de las ciencias
experimentales, sino más bien en el sentido de que Aristóteles
modificó su concepto de la Metafísica: originalmente su objeto
era el ente supersensible, pero posteriormente el ente en
cuanto ente, lo que calzaba mejor con la actitud empírica del
tercer período.

Otros autores, aunque reconocen el valor extraordinario de los


trabajos de Jaeger, sin embargo no aceptan por muy fundados
motivos algunas de sus conclusiones y planteamientos.
Estudios más recientes muestran que la génesis y la
composición, por ejemplo, de los tratados didácticos de
Aristóteles, es algo más complicado de lo que Jaeger suponía;
que en consecuencia algunos puntos de la cronología deben
corregirse. Asimismo, A. Mansion corrige ciertas aseveraciones
sobre los libros de la Metafísica. Respecto de la evolución del
pensamiento aristotélico, muestra que la continuidad de su
pensamiento es más importante que la diferencia a través de
sus obras.

Respecto, por ejemplo, de la psicología de Aristóteles, F.


Nuyens en su obra L’évolution de la Psychologie d’Aristote, al
estudiar la relación del alma y del cuerpo en los diversos
períodos y obras de Aristóteles, distingue tres momentos bien
definidos así:

PERÍODO PLATÓNICO (antagonismo dualista, por ejemplo el


Eudemo);
PERÍODO DE TRÁNSITO (se da natural colaboración del alma
y del cuerpo, rige en su pensamiento un instrumentalismo
vitalista);
PERÍODO DE MADUREZ (el alma es forma del cuerpo,
comienza a existir con el cuerpo y perece con él; en el primer
período, por lo contrario, el alma era independiente del cuerpo
e inmortal).
Un desarrollo similar puede notarse respecto del Nous
(inteligencia):

en el primer período el Nous pertenece al alma y es inmortal;


en el segundo período el Nous y el alma existen separados y el
Nous es incorpóreo;
en el tercer período el Nous no pertenece al alma, sino que
viene de fuera, es inmortal e inmaterial.
Se pueden señalar diversos puntos de discrepancia entre los
eruditos aristotélicos, pero ese no es el propósito principal de
este escrito. Baste lo dicho para sustentar la opinión de que
muchas cuestiones fundamentales del pensamiento aristotélico
han venido a conocerse más de dos mil años después de su
muerte, gracias a filólogos y críticos de primera magnitud que
han hecho posible saber hoy más de Aristóteles, de lo que se
supo en siglos anteriores.

LISTA DE OBRAS DE ARISTÓTELES SEGÚN ORDEN


CRONOLÓGICO

Del período inicial, que coincide prácticamente con la primera


estancia suya en Atenas, hasta el año 347:

Dos diálogos: Eudemo (o Sobre el alma) y Protréptico. Tópicos;


Elencos Sofísticos; quizá Las Categorías (probablemente obra
auténtica), La Física (con excepción del libro VIII) y algunos
otros pequeños opúsculos físicos (Sobre el cielo, Sobre la
generación y la corrupción).

Del período de los viajes (del año 347 al 330, más o menos) -
viaja a Assos, a Pella, y permanece en Atenas unos años por
segunda vez:

Historia de los animales - y algunos pequeños opúsculos sobre


los animales.

Pequeñas obras sobre los seres naturales.

Los analíticos primeros y postreros.

Sobre la Filosofía.

Parte de los libros de Metafísica.


Ética Eudemo y Ética a Nicómaco.

Parte de la Política.

Período último (cerca del año 330 al 322 o 23), que son los
últimos años de su estancia en Atenas:

El resto de la Política.

El resto de las pequeñas Obras sobre los Seres Naturales.

El resto de los libros de Metafísica.

El libro VIII de La Física.

Sobre el Alma libro III.

Sobre la Interpretación.

Algunos breves opúsculos sobre los animales.

Retórica.

Ha de tenerse presente, vista la muy erudita discusión de los


expertos sobre el particular, que la cronología de las obras de
Aristóteles aún puede ser corregida y que los límites entre los
períodos de su vida creadora todavía no están definitivamente
establecidos.

Existe una larga polémica erudita sobre el punto de la


autenticidad de las obras de Aristóteles, la cual dejaré de lado
en gracia de la brevedad. Baste citar que según J. Zürcher
solamente del 20 al 30% de todo el corpus aristotelicum
(conjunto de obras atribuidas históricamente a Aristóteles) han
tenido por autor a Aristóteles. Según Zürcher, las demás obras
deben atribuirse al famoso discípulo de Aristóteles, Teofrasto.
Solamente los diálogos, obra de su juventud, y algunas otras
pocas obras pueden considerarse como auténticamente
aristotélicas. Según J. Zürcher, Aristóteles permaneció
platónico toda su vida.
Por supuesto que otros han refutado parcial o totalmente las
bases de la argumentación de Zürcher, pero el problema
permanece, lleno de mucho interés. Considérese que las
Obras completas de Aristóteles se consiguen hoy con facilidad,
con toda esa riquísima información, lo que era imposible hasta
el siglo XIX. Ante este portento de la investigación es que se
puede bendecir a los filólogos y eruditos de gran espíritu de
trabajo. Y no tanto a mucha gente de hoy que critica a
aquellos, pero que no da una obra ni siquiera aproximada a la
suya. Porque ese trabajo de búsqueda de textos, en griego,
siríaco, árabe, latín... de determinación de autenticidad, de
estudio comparado, de uso inteligente de argumentos
filológicos, de comprobación de autenticidad a través del uso
del método histórico-genético, etc., ha permitido saber mucho y
bien, no solo sobre Aristóteles, sino sobre casi todos los
grandes de la Antigüedad.

Por ello llena de gusto tomar entre las manos estos tres tomos:

Aristotelis Opera I Ex recensione Immanuelis Bekkeri, hasta la


página 789
Aristotelis Opera II (continúa la paginación del I Tomo), hasta la
página 1462.
Todas las obras de Aristóteles en griego, precedidas de
completa información sobre fuentes y referencias importantes.
Además: Bonitz, H., Index Aristotelicus, 2ª. Ed., 1955, 876
páginas. Constituye una ayuda inestimable para penetrar en el
tesoro aristotélico.
______________________________

Extracto del artículo "Aristóteles" del profesor Guillermo


Malavassi-Vargas publicado en Revista Acta Académica,
Universidad Autónoma de Centro América.

Aristóteles
(- 384 a - 322)
Biografía Obras Cronología Filosofía y contexto Textos Ejercicios Curiosidades

Obras filosóficas
La obra de Aristóteles
A diferencia de lo que ocurría con Platón, de quien conservamos
prácticamente todos sus diálogos, es decir, las obras
llamadasexotéricas por estar dedicadas al gran público, y no las
lecciones internas de la Academia, de Aristóteles nos han llegado las
obras escritas para uso interno del Liceo, pero no las destinadas a la
difusión de sus doctrinas entre público en general. Conservamos, en
efecto, muchas de sus obras esotéricas, es decir, lo que probablemente
fueron las notas y apuntes de las lecciones impartidas en el Liceo,
destinadas a un círculo reducido de alumnos, habiéndose perdido la
práctica totalidad de las obras destinadas al gran público, (o de las que
sólo conservamos algunos fragmentos), escritas, al igual que las de
Platón, en forma de diálogo.
Por lo general se tiende a contraponer Platón y Aristóteles en cuanto al
estilo utilizado en sus obras: más fluido y literario en Platón, más tosco
y abstruso en Aristóteles. Hemos de tener en cuenta, sin embargo, que
las obras que conservamos de Aristóteles, al ser resúmenes de las
lecciones impartidas en el Liceo, no pueden presentar las características
de una obra cuidada y dirigida al gran público; pero sí encontramos esa
fluidez en sus diálogos, obras de juventud realizadas a la sombra de su
maestro Platón y que no están exentas de ciertas gracias literarias. La
contraposición de estilos procede, pues, de la comparación de obras
destinadas a públicos diferentes y elaboradas con criterios pedagógicos
o literarios, también diferentes.
Además de esta distinción entre obras esotéricas y exotéricas, se suele
clasificar la obra de Aristóteles en función de los períodos en los que
fue elaborada, siguiendo, por lo tanto, un orden cronológico. Dichas
obras eran conocidas por los miembros del Liceo, pero no fueron dadas
a conocer al público hasta el siglo I antes de Cristo por Andrónico de
Rodas, estableciendo una clasificación que se mantuvo posteriormente
durante siglos. Los estudios realizados por los especialistas ( W. Jaeger
o P. Aubenque, entre otros) a lo largo de los siglos XIX y XX han
permitido esclarecer la evolución sufrida por el pensamiento
aristotélico, así como la correcta datación de algunos libros que fueron
agrupados por Andrónico de Rodas en la misma obra y que pertenecen
a periodos distintos. De acuerdo, pues, con esta datación cronológica,
podemos clasificar las principales obras de Aristóteles como sigue.

Clasificación de las obras de Aristóteles


Las obras de Aristóteles se suelen agrupar en función de sus contenidos,
no en función de su probable fecha de creación, dadas las dificultades
que rodean su datación exacta, e incluso la autoría de algunas de ellas.
No obstante, los estudiosos de Aristóteles, aunque con matices de mayor
o menor calado, suelen aceptar la división cronológica de su actividad
filosófica en tres períodos.
1) Primer período
(368-348): la época de la permanencia en la Academia. Se caracteriza
por la aceptación de la filosofía platónica y pertenecen a él:

 - "Eudemo" o "Sobre el alma" (un diálogo en el que se mantiene


la teoría de las Ideas y la inmortalidad del alma).
 - "Protréptico" (carta en la que también se mantiene la teoría de
las Ideas).

2) Segundo período
(348-335): desde el abandono de la Academia hasta su retorno a Atenas.
En este periodo Aristóteles comienza a apartarse de la de las tesis
predominantemente platónicas y comienza a elaborar su propio
pensamiento, aun considerándose todavía un "académico", al menos en
su primera fase.

 - "Sobre la filosofía" (crítica la teoría de las Ideas, al menos en su


interpretación matemática que las identifica con los números).
 - "Ética a Eudemo" (se atribuye a sus años en Assos, ateniéndose
aún a la concepción platónica de la virtud. Los libros V, VI y VII
son idénticos a los de la ética a Nicómaco. Algunos estudiosos
de Aristóteles la consideran una obra que reproduce la Ética a
Nicómaco, o la versiona, modificando algunos elementos, pero
con una orientación más práctica, por lo que pertenecería al
tercer período).
 - "Del cielo" (Cosmología).
 - "De la generación y la corrupción".
 - Se atribuyen también a esta época algunos de los libros de la
"Metafísica" (W. Jaeger) y de la "Política".

3) Tercer período
(335-322): desde su retorno a Atenas, coincidiendo con su actividad en
el Liceo. A este período pertenecen la mayor parte de las obras
conservadas, destacando claramente la orientación empirista y científica
de su pensamiento en contraposición a la filosofía de Platón. A pesar de
la unidad con la que se nos han presentado por los recopiladores
posteriores, las obras de Aristóteles de este período, tal como las
conocemos, son el resultado de las lecciones impartidas en el Liceo, y
fueron publicadas aisladamente como tales; sólo posteriormente se las
fue agrupando en tales obras, en un trabajo de composición quizá
iniciado ya por Aristóteles pero continuado, con seguridad, por sus
discípulos en el Liceo. Podemos clasificarlas en cinco grupos,
ateniéndonos a las más significativas:
A) Lógica

 - "Categorías" (Sobre los géneros supremos del ser y del decir).


 - "Sobre la interpretación" (Sobre el enunciado y la proposición).
 - "Primeros analíticos" (Los silogismos).
 - "Analíticos posteriores" o "segundos" (La demostración
científica).
 - "Tópicos" (Los recursos silogísticos para solventar cualquier
dificultad).

B) Metafísica

 - Los libros "Metafísicos" . Componen el tratado del ser en cuanto


ser, es decir, la ontología aristotélica. Se puede acceder a la
Metafísica de Aristóteles, en traducción del gijonés Patricio de
Azcárate (1800-1886) en la Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes.

C) Obras científicas

 - "Física" (Tratado sobre la naturaleza. Análisis del cambio).


 - "Meteorológicos".
 - "Historias de los animales" (Zoología: un conjunto de estudios a
los que dedicó la mayor parte de su actividad y que para algunos
es su obra maestra).
 - "Del movimiento de los animales".
 - "De la generación de los animales".
 - "Sobre el alma" (La psicología).
 - "Parva naturalia" (conjunto de pequeños tratados sobre la
percepción, la memoria, el sueño, entre otros).

D) Ética y política

 - "Gran moral" (Según algunos especialistas, como P. Aubenque,


no sería una obra de Aristóteles; otros, como J. Ll. Ackrill,
consideran que sí).
 - "Ética a Nicómaco" (Obra que contiene la doctrina ética de
Aristóteles).
 - "Política" (Exposición del pensamiento aristotélico sobre la
organización social y política).
 - "Constituciones" (Análisis de numerosas constituciones de las
polis de su época).

E) Estética

 -"Retórica" (El arte de convencer).


 -"Poética" (Sobre la creación artística, obra perdida en su mayor
parte).
es
Aristóteles?

Aristóteles fue un gran filósofo que nació en el año 384 a.C. en una pequeña localidad
macedonia cercana al monte Athos llamada Estagira, de donde proviene su sobrenombre,
el Estagirita. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo
y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. En el año 367, es decir, cuando contaba
diecisiete años de edad, fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón. No
se sabe qué clase de relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, a juzgar
por las escasas referencias que hacen el uno del otro en sus escritos, no cabe hablar de una
amistad imperecedera A la muerte de Platón, ocurrida en el 348, Aristóteles contaba
treinta y seis años de edad, habla pasado veinte de ellos simultaneando la enseñanza con el
estudio y se encontraba en Atenas, como suele decirse, sin oficio ni beneficio. Aristóteles se
ha significado como uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos y ha sido
uno de los pilares del pensamiento occidental. Sus obras, escritas hace más de dos mil
trescientos años, siguen ejerciendo una influencia notable sobre innumerables pensadores
contemporáneos y continúan siendo objeto de estudio por parte de múltiples especialistas.
La filosofía de Aristóteles constituye, junto a la de su maestro Platón, el legado más
importante del pensamiento de la Grecia antigua
ócrates
(Atenas, 470 a.C. - id., 399 a.C) Filósofo griego. Pese a que no dejó ninguna
obra escrita y son escasas las ideas que pueden atribuírsele con seguridad,
Sócrates es una figura capital del pensamiento antiguo, hasta el punto de ser
llamadospresocráticos los filósofos anteriores a él. Rompiendo con las
orientaciones predominantes anteriores, su reflexión se centró en el ser
humano, particularmente en la ética, y sus ideas pasaron a los dos grandes
pilares sobre los que se asienta la historia de la filosofía occidental: Platón,
que fue discípulo directo suyo, y Aristóteles, que lo fue a su vez de Platón.
Biografía

Sócrates fue hijo de una comadrona, Faenarete, y de un escultor, Sofronisco,


emparentado con Arístides el Justo. Pocas cosas se conocen con certeza de
la biografía de Sócrates, aparte de que participó como soldado de infantería
en las batallas de Samos (440), Potidea (432), Delio (424) y Anfípolis (422).
Fue amigo de Aritias y de Alcibíades, al que salvó la vida.
Sócrates

La mayor parte de cuanto se sabe sobre él procede de tres contemporáneos


suyos: el historiador Jenofonte, el comediógrafo Aristófanes y el filósofo Platón.
El primero retrató a Sócrates como un sabio absorbido por la idea de
identificar el conocimiento y la virtud, pero con una personalidad en la que
no faltaban algunos rasgos un tanto vulgares. Aristófanes lo hizo objeto de sus
sátiras en una comedia, Las nubes (423), donde se le identifica con los demás
sofistas y es caricaturizado como engañoso artista del discurso.
Estos dos testimonios matizan la imagen de Sócrates ofrecida por Platón en
susDiálogos, en los que aparece como figura principal, una imagen que no
deja de ser en ocasiones excesivamente idealizada, aun cuando se considera
que posiblemente sea la más justa.

Se tiene por cierto que Sócrates se casó, a una edad algo avanzada, con
Xantipa, quien le dio dos hijas y un hijo. Cierta tradición ha perpetuado el
tópico de la esposa despectiva ante la actividad del marido y propensa a
comportarse de una manera brutal y soez. En cuanto a su apariencia,
siempre se describe a Sócrates como un hombre rechoncho, con un vientre
prominente, ojos saltones y labios gruesos, del mismo modo que se le
atribuye también un aspecto desaliñado.

La mayéutica
Al parecer, y durante buena parte de su vida, Sócrates se habría dedicado a
deambular por las plazas y los mercados de Atenas, donde tomaba a las
gentes del común (mercaderes, campesinos o artesanos) como
interlocutores para sostener largas conversaciones, con frecuencia parecidas
a largos interrogatorios. Este comportamiento correspondía, sin embargo, a
la esencia de su sistema de enseñanza, la mayéutica.

El propio Sócrates comparaba tal método con el oficio de comadrona que


ejerció su madre: se trataba de llevar a un interlocutor a alumbrar la verdad,
a descubrirla por sí mismo como alojada ya en su alma, por medio de un
diálogo en el que el filósofo proponía una serie de preguntas y oponía sus
reparos a las respuestas recibidas, de modo que al final fuera posible
reconocer si las opiniones iniciales de su interlocutor eran una apariencia
engañosa o un verdadero conocimiento.

En sus conversaciones filosóficas, al menos tal y como quedaron reflejadas


en losDiálogos de Platón, Sócrates sigue, en efecto, una serie de pautas
precisas que configuran el llamado diálogo socrático. A menudo comienza la
conversación alabando la sabiduría de su interlocutor y presentándose a sí
mismo como un ignorante: tal fingimiento es la llamada ironía socrática, que
preside la primera mitad del diálogo. En ella, Sócrates proponía una cuestión
(por ejemplo, ¿qué es la virtud?) y alababa la respuesta del interlocutor, pero
luego oponía con sucesivas preguntas o contraejemplos sus reparos a las
respuestas recibidas, sumiendo en la confusión a su interlocutor, que
acababa reconociendo que no sabía nada sobre la cuestión.
Tal logro era un punto esencial: no puede enseñarse algo a quien ya cree
saberlo. El primer paso para llegar a la sabiduría es saber que no se sabe
nada, o, dicho de otro modo, tomar conciencia de nuestro desconocimiento.
Una vez admitida la propia ignorancia, comenzaba la mayéutica propiamente
dicha: por medio del diálogo, con nuevas preguntas y razonamientos,
Sócrates iba conduciendo a sus interlocutores al descubrimiento (o
alumbramiento) de una respuesta precisa a la cuestión planteada, de modo
tan sutil que la verdad parecía surgir de su mismo interior, como un
descubrimiento propio.
La filosofía de Sócrates

La cuestión moral del conocimiento del bien estuvo en el centro de las


enseñanzas de Sócrates, con lo que imprimió un giro fundamental en la
historia de la filosofía griega, al prescindir de las preocupaciones
cosmológicas de sus predecesores. Como se ha visto, el primer paso para
alcanzar el conocimiento consistía en la aceptación de la propia ignorancia,
y en el terreno de sus reflexiones éticas, el conocimiento juega un papel
fundamental. Sócrates piensa que el hombre no puede hacer el bien si no lo
conoce, es decir, si no posee el concepto del mismo y los criterios que
permiten discernirlo.
El ser humano aspira a la felicidad, y hacia ello encamina sus acciones. Sólo
una conducta virtuosa, por otra parte, proporciona la felicidad. Y de entre
todas las virtudes, la más importante es la sabiduría, que incluye a las
restantes. El que posee la sabiduría posee todas las virtudes porque, según
Sócrates, nadie obra mal a sabiendas: si, por ejemplo, alguien engaña al
prójimo es porque, en su ignorancia, no se da cuenta de que el engaño es
un mal. El sabio conoce que la honestidad es un bien, porque los beneficios
que le reporta (confianza, reputación, estima, honorabilidad) son muy
superiores a los que puede reportarle el engaño (riquezas, poder, un
matrimonio conveniente).

El ignorante no se da cuenta de ello: si lo supiese, cultivaría la honestidad y


no el engaño. En consecuencia, el hombre sabio es necesariamente virtuoso
(pues conocer el bien y practicarlo es, para Sócrates, una misma cosa), y el
hombre ignorante es necesariamente vicioso. De esta concepción es preciso
destacar que la virtud no es algo innato que surge espontáneamente en
ciertos hombres, mientras que otros carecen de ella. Todo lo contrario:
puesto que la sabiduría contiene las demás virtudes, la virtud puede
aprenderse; mediante el entendimiento podemos alcanzar la sabiduría, y con
ella la virtud.

Sócrates toma la cicuta (detalle de un óleo de David)

Sin embargo, en los Diálogos de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte
de lo expuesto que corresponde al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a
la filosofía de su discípulo. Sócrates no dejó doctrina escrita, ni tampoco se
ausentó de Atenas (salvo para servir como soldado), contra la costumbre de
no pocos filósofos de la época, y en especial de los sofistas. Si, como parece,
las ideas éticas antes expuestas son del propio Sócrates, su filosofía se sitúa
en la antípodas del escepticismo y del relativismo moral de los sofistas, pese
a lo cual, y a causa de su pericia dialéctica, fue considerado en su tiempo
como uno de ellos, tal y como refleja la citada comedia de Aristofánes.

Con su conducta, Sócrates se granjeó enemigos que, en el contexto de


inestabilidad en que se hallaba Atenas tras las guerras del Peloponeso,
acabaron por considerar que su amistad era peligrosa para aristócratas como
sus discípulos Alcibíades o Critias; oficialmente acusado de impiedad y de
corromper a la juventud, fue condenado a beber cicuta después de que, en
su defensa, hubiera demostrado la inconsistencia de los cargos que se le
imputaban.

Según relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, Sócrates pudo


haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero
prefirió acatarla y morir, pues como ciudadano se sentía obligado a cumplir
la ley de la ciudad, aunque en algún caso, como el suyo, fuera injusta; peor
habría sido la ausencia de ley.
Obras principales
La postura de Sócrates ante el mundo intelectual de su época es la resistencia a la sabiduría tradicional, él
continuamente se retiraba a su casa para recobrar su paz interior, su entendimiento, su armonía con su "yo
individual" y cíclicamente volvía a enfrentar la "vida pública" en las calles de la polis, las plazas, y cualquier
lugar que encontrara en sus caminatas. Argumentaba sus ideas, enseñaba a quienes no presentaban egos de
grandeza y sin cobrar nada a nadie por sus clases, pero ¿acaso no pudo plasmar sus ideas, dejarlas por
escrito?, lamentándolo mucho eso no fue posible. Según el Diccionario de la Real Academia Española (2001),
una obra hace referencia a cualquier producto intelectual en ciencias, letras o artes, y con particularidad el que
es de alguna importancia. También es aplicable a alguna cosa hecha o producida por un agente. Entonces, a
partir de este concepto, podemos dar a conocer las ideas de Sócrates, sus pensamientos y acciones, todas
ellas escritas por sus cuatro grandes seguidores (Jenofonte, Aristófanes, Platón y Aristóteles), entre ellas
tenemos:
Cuadro Nº 1
Obras de Sócrates
 El Conocimiento de uno mismo
 La Definición y la Dialéctica
 Intelectualismo Moral
Fuente: Elaborado por los autores
 El Conocimiento de uno mismo
Relata Sobrino (2008), que cuando se entraba al templo de Delfos, estaba la inscripción "conócete a ti
mismo", dicha advertencia invitaba al ser humano a indagar en su naturaleza, en su esencia, es decir, en el
mismo individuo, ese "yo interior". Sócrates optó por dedicarse a reflexionar sobre sí mismo, sobre la vida del
hombre en la polis, sobre las individualidades y su interrelación con los demás.
 La Definición y la Dialéctica
El entendimiento radica en la definición. Quien no tiene la habilidad de definir la justicia, no la conoce y no
sabe valorar lo que es justo, y lo mismo ocurre con las demás virtudes. La dialéctica es una técnica de la
conversación o demostración lógica cuyo fin es buscar nuevas ideas o crear los conceptos, mediante
el arte de la pregunta que hagan descubrir al otro interlocutor su propia ignorancia, utilizando así el recurso de
la ironía, utilizando también la Mayéutica que mediante preguntas, va haciendo que el discípulo descubra
nociones que en él estaban latentes.
 Intelectualismo Moral
El mismo Echegoyen (2009), manifiesta que el intelectualismo moral es una teoría que se basa en
la conducta moral desde el conocimiento del bien y la justicia, dicha tesis afirma que sí solo se conoce a fondo
estos dos conceptos (bien y justicia) se podrá realizar, es decir, sí se conoce, entonces es realizable.

Aportes
 El Conocimiento de uno mismo
A Sócrates se le considera según Sobrino (2008), el fundador de la ética, de la ciencia de la moral,
reconociendo que cada persona presenta límites y por lo tanto a medida que indaga más sobre un tema,
descubre que hay más cosas por conocer, que cada vez aparecen nuevas verdades, nuevos conocimientos,
nuevas ideas y al revisarlas nos vemos en la necesidad de reconocer nuestra ignorancia, de saber que el ser
humano no se la sabe todas, de reconocer nuestras debilidades, quizás las fortalezas engrandezcan el ego,
pero si en ego se apodera del ser, entonces uno mismo se desconoce, se pierde, deja su brillantes y toca la
estupidez. También afirmaba que el concepto moral de virtud reside en el conocimiento, es una riqueza
interior que proviene de ser sabio, se puede saber y enseñar y solo el ignorante se equivoca obrando mal.
El secreto de la sabiduría era reconocer sus propios errores y los errores de los demás, cuando Sócrates
conocía algún sabio, este creía que lo sabía todo, y Sócrates le daba a relucir sus errores, partiendo de la
premisa de que no hay que alimentar el ego, pues el ego destruye la sabiduría. Él mismo llegó a decir: "Sólo
sé que no sé nada".
Para Sócrates, era necesario tener dominio de sí mismo, dominar las pasiones, sus apetitos y
tener control sobre sí mismo. Es importante saber quién es cada uno y el rol que cumple en una sociedad, por
ejemplo, para ser un buen zapatero implica conocer los zapatos, sus formas, los tipos y su función, ahora
bien, sí queremos preguntarnos en qué consiste ser un hombre bueno (o mujer buena), lo primero que
necesitamos saber, es en qué consiste eso de ser bueno y para saberlo necesariamente tenemos que
conocernos, indagar nuestras fortalezas y nuestras debilidades, una vez que nos conozcamos, podremos
aprender a cuidar de nosotros, pero si no, nunca lo haremos.
Dicho de otra manera, el conocer implica funcionalidad, y la función es en esencia gobernar, regir o controlar,
¿pero cómo se logra esto?, solo si sus cimientos o sus bases están asentadas en la verdad. De aquí que
Sócrates no hable de una pluralidad de virtudes, sino de la unidad de la virtud, la cuál es la sabiduría, y el
camino para hallarla parte desde el interior del ser humano, cuando somos capaces de reconocernos, de
saber quién soy, entonces podremos ayudar al prójimo, alguien podría recordar la reflexión bíblica del
Evangelio de Lucas 6, 37-42 que dice: "¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la
viga que está en el tuyo?". Muchas veces vemos los defectos de los demás y nos parecen feos y terribles,
pero esos mismos defectos o quizás peores en uno mismo, nos parecen insignificantes y encima se llegan a
justificar.
 Definición y Dialéctica
La definición expresa el núcleo común de todos los actos virtuosos y sólo ella sirve de criterio para
diferenciarlos de los que no lo son. La universalidad de la moral se sustenta en la razón, fijando así la esencia
inmutable de la realidad investigada a través de la inducción, es decir, extrayendo a partir de determinadas
observaciones o experiencias particulares y basado en cuatro principios básicos: la observación y la anotación
de todos los hechos; el análisis y el orden de los hechos; la obtención inductiva de una generalización a partir
de los hechos; y la contrastación. Esto supone que, tras una primera fase de observación, análisis y
clasificación de los hechos, se deriva una hipótesis que soluciona el problema planteado. Una manera de
llevar a cabo el método inductivo es proponer, a partir de la observación repetida de objetos o acontecimientos
de la misma naturaleza, una conclusión para todos los objetos o eventos de dicha naturaleza.
En la búsqueda de una definición, se usa un método basado en el diálogo, la llamada Dialéctica. Sus
características son, según Echegoyen (2009):
1. Ironía. Con ella se trata de deshacer los prejuicios.
2. Mayeutica. Arte de descubrir la verdad mediante hábiles preguntas.
3. Reducción al absurdo. Con ella se refutan las tesis contrarias Si nuestra tesis es p, llegamos a una
contradicción con (p (tesis contraria) y deducimos p. Formalización:

4. Inducción. Conclusión de una definición general a partir de casos particulares semejantes .


El razonamiento inductivo tiende a ser completo, sí la conclusión no aporta más información que la dada por
las premisas, o incompleto, sí la conclusión va más allá de los datos que aportan las premisas; la verdad de
las premisas no garantiza la verdad de la conclusión. Veamos dos cuadros a manera de ejemplos.
Cuadro Nº 2
Razonamiento inductivo completo.

Fuente: Elaborado por los autores


Cuadro Nº 3
Razonamiento inductivo incompleto.

Fuente: Elaborado por los autores


Como puede verse, en el segundo ejemplo todas las premisas son verdaderas, pero la conclusión es falsa.
 El Intelectualismo Moral
Según Echegoyen (2009), un hombre bueno es el que obra bien, pero para ello ha de conocer qué es el bien.
Sócrates sostiene que el bien es la máxima felicidad, por ello, el que conoce el bien no obra mal, pues siente
que puede perder esa felicidad. Para llegar al Intelectualismo Moral es necesario y obligatorio definir que es el
bien y los demás términos morales.
La templanza, la prudencia, la fortaleza, la justicia, la piedad, la fe, la esperanza, la caridad y muchas más
virtudes se reducen a una sola: La Sabiduría. A continuación presentamos el cuadro nº 4, de dicho concepto.
Cuadro Nº 4
Concepto de Sabiduría.
Fuente: Diccionario de la Real Academia Española, (2001)
La sabiduría apunta nuestra voluntad hacia el bien, por lo tanto se tiene que recordar:
 Quien obra mal es porque desconoce qué es el bien, sino su propia voluntad le obligaría a obrar bien.
 El intelectualismo moral de Sócrates negará el escepticismo y el relativismo, afirmando que sin el
conocimiento no existe la virtud, es decir, solamente el que sabe llega a ser justo.
 Solo hay un bien: El Conocimiento
 Solo hay un mal: La Ignorancia
 En esta moral no existe lugar para el sentimiento de culpa, el que obra mal es, simplemente, ignorante y más
que un castigo, precisa educación.

Conclusiones
Una de las razones que justifican el estudio de la filosofía es que nos enseña a pensar con mayor claridad en
un amplio conjunto de problemas. Los métodos del pensamiento filosófico resultaran útiles en muchas
situaciones, porque el análisis de los argumentos en pro o en contra de una determinada posición se puede
aplicar a cualquier orden de la vida. Por lo tanto la filosofía es una actividad humana que se motiva en la
necesidad de comunicar las particularidades de nuestra experiencia, ese vivir produce asombro y el asombro
es solo uno de los comienzos en que llegamos a planteamos preguntas, las analizamos, las contestamos y
argumentamos las respuestas. Ahora bien, dicha actividad humana también se ocupa de examinar
cuidadosamente los conceptos y las estructuras conceptuales con base en las cuales pensamos nuestra
realidad que inducen o posibilitan los cambios sociales, políticos, artísticos y morales, todo esto requiere de
una actitud crítica, la cual consiste en estar en disposición de examinar todas nuestras creencias, la cual
envuelve a su vez la actividad de razonar, que sencillamente nuestra capacidad de comprender y evaluar
razones mediante el argumento. La disciplina que evalúa argumentos es la lógica, por lo tanto, para hacer
filosofía hay que comprender los procesos básicos de ella. El saber argumentar pasa por las proposiciones,
las premisas, la conclusión, la verdad, la validez y su aplicabilidad, todo esto fue planteado por Sócrates y es
por ello que muchos filósofos concuerdan que él fundador de la filosofía moral, la cual ha tenido peso en la
filosofía occidental, incluso en nuestros días.
En la doctrina de Sócrates destacan los siguientes aspectos:
 El Conocimiento de sí mismo, es el primer principio de la filosofía socrática, así que todo mortal que
deseé ser sabio debe partir de su raíz, enfocando su estudio y conocimiento del hombre como ser
moral, llegándose a estudiar así mismo. Sócrates será un escéptico con respecto al mundo y a las
ciencias físicas, expresándolo mediante el aforismo que repetía con cierta frecuencia: Sólo sé que no
sé nada.
 El método socrático tiene su punto de partida en la observación de los fenómenos, en la reflexión y
los análisis razonados. Por eso, la variabilidad y flexibilidad de su método de enseñanza, hacía que
el oyente o discípulo se sintiera maravillado. A veces Sócrates aparentaba ignorancia del objeto en
cuestión, realizaba preguntas intencionadas y dialécticas, empleando a su debido tiempo, la
inducción y la analogía, esto provocaba dudas en el diálogo y ahora, las cuestiones sencillas se
empezaban a complicarse, sin embargo Sócrates conducía insensiblemente a sus oyentes al
conocimiento de la verdad y esta a su vez salía espontáneamente del fondo de la conciencia.
Sócrates utilizó la técnica de la pregunta en su método, tales preguntas estaban formuladas bajo el
siguiente estilo: ¿Qué pretendes decir realmente con…?; ¿cómo llegas a esa conclusión?;
¿realmente qué estás diciendo?; ¿qué consecuencias tendría sí fuese falso …?; ¿realmente dices la
verdad?; ¿qué tan importante es…?
 El ser humano está obligado a investigar el bien y conectarlo en su conducta, una vez conocido.
Debe alejarse de las pasiones y las malas inclinaciones, sujetándolas a la razón para así conseguir la
perfección moral cuya finalidad verdadera es la felicidad del ser en el espacio y tiempo que lo rodea.
Señala Sócrates que lo importante no es el vivir, sino el vivir bien, conforme a las normas morales y
la justicia. Así que la armonía radica en obedecer dichas normas y creer en la justicia, por lo tanto no
se debe tomar venganza de las injurias, ni devolver mal por mal, el llamado "ojo por ojo y diente por
diente". Se debe anteponer la justicia y el patriotismo, cumpliendo las leyes. Las virtudes básicas
como la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza serán las bases de la perfección moral del
ser humano.Los Autores

Leer más: http://www.monografias.com/trabajos89/socrates-vida-y-obra-informe/socrates-vida-y-obra-


informe.shtml#obrasprina#ixzz4Jymo32vf

Sócrates
(Unknown - Unknown)

Sócrates

Filósofo griego
"Habla para que yo te vea"
Sócrates

Nació el 470 a.C. en Alopece, un burgo de Atenas.

Se cree que era poco agraciado y corto de estatura. Desde niño demostró
facilidad de palabra y agudeza de razonamiento. Su padre fue un cantero
o escultor llamado Sofronisco, y su madre fueFainarate, comadrona.

En principio recibió una educación ordinaria al no pertenecer a una familia


de clase alta. Antes de convertirse en filósofo, trabajó como albañil y
picapedrero durante varios años junto a su padre. Formado en literatura,
música y gimnasia. Diógenes Laercio, en sus Vidas de los filósofos,
cuenta que Sócrates tuvo como maestros
a Anaxágoras, Damón y Arquelao y también se dice que fue amante de
este último; se familiarizó con la dialéctica y la retórica de los sofistas.

Sócrates se casó con Xantipa, una joven con aproximadamente 30 años


menos que él y que debido a su mal carácter y su trato despectivo hacía
Sócrates, pasaría a la historia como insolente y cruel. Por su
parte, Aristóteles dice que tuvo también una segunda mujer, una
tal Mirto. Fue padre de tres
hijos:Menexenus, Lamprocles y Sophroniscus.

En la guerra del Peloponeso toma parte como soldado hoplita


(soldado de infantería) contra Esparta, en las batallas de Potidaea en el
432-430 a.C. (salvó al estadista y orador Alcibíades que siendo general
fue herido), Delion en el 424 a.C., y Anfípolis en el 422 a.C. Su
resistencia y destreza en las campañas militares son atestiguados por
Alcibíades que resaltó el valor de Sócrates en batalla.

Con una gran agudeza de razonamiento y facilidad de palabra, pasó la


mayor parte de su vida en los mercados y plazas públicas de Atenas
manteniendo discusiones y respondiendo mediante preguntas, un método
denominado mayéutica, o conocimiento a través del cuestionamiento. No
escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela regular de filosofía.
Todo lo que se sabe con certeza sobre él se debe a dos de sus discípulos
más notables: Platón y el historiador Jenofonte. Su contribución a la
filosofía ha sido de un marcado tono ético. La base de sus enseñanzas y
lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los
conceptos de justicia, amor y virtud y el conocimiento de uno mismo. Creía
que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona
desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen
el bien, actuarán de manera justa.

Sócrates fue maestro de Aristipo, que fundó la filosofía cirenaica de la


experiencia y el placer. Sufrió la desconfianza de muchos a los que les
disgustaba su actitud hacia el Estado ateniense y la religión establecida.
Fue acusado en el 399 a.C. de despreciar a los dioses del Estado y de
introducir nuevas deidades. También de corromper la moral de la juventud
alejándola de los principios de la democracia, y se le confundió con
los sofistas. La Apología de Platón recoge lo esencial de su defensa en
su propio juicio. Siendo condenado a muerte, sus amigos planearon su
huida pero acató la sentencia. Pudiendo huir, eligió acatar la condena
impartida por la justicia de la polis para morir haciendo honor a su filosofía.
Pasó sus últimos días con sus amigos y seguidores, como queda recogido
en la obra Fedón de Platón, y durante su noche final cumplió la sentencia
bebiendo una copa de cicuta. Sus últimas palabras fueron: "Critón, le debo
un gallo a Asclepio. No te olvides de pagárselo".
Tras su fallecimiento aparecieron las escuelas socráticas y la Academia
Platónica.

VIDA Y OBRA DE SOCRATES


BIOGRAFIA

Fue hijo de Faenarete, y de Sofronisco, emparentado con Arístides el Justo. Pocas


cosas se conocen con certeza de la biografía de Sócrates, aparte de que participó
como soldado de infantería en las batallas de Samos (440), Potidea (432), Delio
(424) y Anfípolis (422). Fue amigo de Aritias y de Alcibíades, al que salvó la vida
Sócrates (470 – 399 a. C.) fue un filósofo griego considerado como uno de los más
grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue el maestro
de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo; estos tres son los representantes
fundamentales de la filosofía griega.
Se tiene por cierto que Sócrates se casó, a una edad algo avanzada, con Xantipa,
quien le dio dos hijas y un hijo. Cierta tradición ha perpetuado el tópico de la esposa
despectiva ante la actividad del marido y propensa a comportarse de una manera
brutal y soez.
La cuestión moral del conocimiento del bien estuvo en el centro de las enseñanzas de Sócrates,
con lo que imprimió un giro fundamental en la historia de la filosofía griega, al prescindir de las
preocupaciones cosmológicas de sus predecesores. El primer paso para alcanzar el
conocimiento, y por ende la virtud (pues conocer el bien y practicarlo era, para Sócrates, una
misma cosa), consistía en la aceptación de la propia ignorancia.
Sin embargo, en los Diálogos de Platón resulta difícil distinguir cuál es la parte que corresponde
al Sócrates histórico y cuál pertenece ya a la filosofía de su discípulo. No dejó doctrina escrita,
ni tampoco se ausentó de Atenas contra la costumbre de no pocos filósofos de la época, y en
especial de los sofistas, pese a lo cual fue considerado en su tiempo como uno de ellos.
Sócrates fue condenado a muerte por pervertir la mente de los jóvenes y tomó la cicuta, a pesar
de poder elegir escapar.

OBRA

Sócrates no escribió obra alguna y, a pesar de haber tenido numerosos seguidores,


nunca creó una escuela filosófica. Las llamadas escuelas socráticas fueron iniciativa
de sus seguidores. Acerca de su actividad filosófica nos han llegado diversos
testimonios, contradictorios entre ellos, como los deJenofonte, Aristófanes o Platón,
que suscitan el llamado problema socrático; es decir, la fijación de la auténtica
personalidad de Sócrates y del contenido de sus enseñanzas. Si creemos a
Jenofonte, a Sócrates le interesaba fundamentalmente la formación de hombres de
bien, con lo que su actividad filosófica quedaría reducida a la de un moralista
práctico: el interés por las cuestiones lógicas ometafísicas sería algo
completamente ajeno a Sócrates. Poco riguroso se considera el retrato que
haceAristófanes de Sócrates en "Las nubes", donde aparece como un sofista jocoso
y burlesco, y que no merece mayor consideración.
Más problemas plantea la interpretación del Sócrates platónico: ¿Responden las
teorías puestas en boca de Sócrates en los diálogos platónicos al personaje
histórico, o al pensamiento de Platón? La posición tradicional es que Platón puso
en boca de Sócrates sus propias teorías en buena parte de los diálogos llamados
de transición y en los de madurez, aceptándose que los diálogos de juventud
reproducen el pensamiento socrático. Esta posición se vería apoyada por los
comentarios de Aristóteles sobre la relación entre Sócrates y Platón, quien afirma
claramente que Sócrates no "separó" las Formas, lo que nos ofrece bastante
credibilidad, dado que Aristóteles permaneció veinte años en la Academia.
El rechazo al relativismo de los sofistas llevó a Sócrates a la búsqueda de la
definición universal por elaboración de conceptos, que pretendía alcanzar mediante
el método inductivo. Probablemente la búsqueda de dicha definición universal
por concepto no tenía una intención puramente teórica, sino más bien práctica.

Frases de SOCRATES
.

 El amigo ha de ser como el dinero, que antes de necesitarlo, se sabe el valor que
tiene.
 Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad
la hace solamente uno mismo con la buena conducta.
 Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su
comida, y le faltan al respeto a sus maestros.
 La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.
 Habla para que yo te conozca.
 Las almas ruines sólo se dejan conquistar con presentes.
 Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder
sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
 El orgullo engendra al tirano. El orgullo, cuando inútilmente ha llegado a acumular
imprudencias y excesos, remontándose sobre el más alto pináculo, se precipita en
un abismo de males, del que no hay posibilidad de salir.
 Un hombre desenfrenado no puede inspirar afecto; es insociable y cierra la puerta
a la amistad.
 Yo sólo sé que no sé nada.

ALGO MAS...

Sócrates (469 – 399 a.C.) a diferencia de los sofistas no cobraba y era ateniense. Su método
de enseñanza era el diálogo y en realidad no creía ser portador del saber, por el contrario hace
suya la frase del Oráculo de Delfos, sólo sé que no sé nada. Además no dejó escritos propios
y todo lo que nos ha llegado de él ha sido a través de sus discípulos, principalmente Platón.
No le interesaba la naturaleza ya que pensaba que no se podía extraer un conocimiento de ella,
tal y como demostraba la diversidad de teorías de los presocráticos.
Este rechazo generalizado al mundo físico, implica al mismo tiempo, el menosprecio por el
conocimiento empírico y del propio cuerpo. De esta forma, Sócrates se preocupa por el hombre
y la sociedad. Según él, la areté, es decir la virtud, consiste en obtener conocimiento a partir de
la propia alma, por lo tanto el saber es virtud.
Sócrates no pretende transmitir contenidos, sino establecer un método para pensar y poder
diferenciar entre verdad y falsedad. Explica que el verdadero conocimiento se encuentra en el
interior del alma humana, presentes como ideas innatas las cuales aparecen inseparables de
la razón. Estas ideas son verdaderas, porque son universales, es decir que todos las tenemos,
y necesarias, ya que no admiten crítica al ajustarse a la racionalidad.
Para él, el conocimiento consiste en deshacerse de las ideas adquiridas y convencionales que
impone la sociedad para encontrar en el alma, las verdaderas ideas, es decir, pensar por uno
mismo. Para conseguir esto, Sócrates crea un método que se lleva a cabo mediante el diálogo.
El primer paso del método socrático es la ironía, que consiste en reconocer la propia ignorancia.
En este primer momento, Sócrates hace entrar en contradicción a su interlocutor, haciéndole
reconocer que lo que sabe es una mera convención. El segundo paso de este método se
llama mayéutica, en este paso se consigue descubrir la verdad,aletheia, mediante el diálogo.
Finalmente se llega al paso de la definición, donde se encuentra una verdad universal y
necesaria.
Además, Sócrates pensaba que era muy importante la vida en la polis. Para él, nadie podía
conseguir la felicidad en otra ciudad que no sea la suya, y a pesar de la convencionalidad de
las leyes, creía que era necesario respetarlas y obedecerlas ya que esto conserva el orden. Por
otra parte, Sócrates cree que quien conoce el bien, no actuará mal, por eso, la educación es
básica y la búsqueda del saber todavía más.
Para otros usos de este término, véase Sócrates (desambiguación).

Sócrates
Escultura de Sócrates, obra de arte romana del siglo I d. C.

Información personal

Nombre de nacimiento Σωκράτης

Nacimiento Entre 470 y 469 a. C.1


Atenas, Antigua Grecia

Fallecimiento 399 a. C.2 3


Atenas, Antigua Grecia

Causa de muerte Envenenamiento

Residencia Grecia

Nacionalidad Griego

Creencias religiosas Politeísta

Familia
Padres Sofronisco y Fainarate

 Jantipa
Cónyuge
 Myrto

Hijos  Lamprocles

Familiares Arístides el Justo

Información profesional

Ocupación Filósofo

Sucesor Platón

Miembro de  Boulé

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Sócrates de Atenas (en griego: Σωκράτης, (Sōkrátēs); demo de Alopecia, 470 a. C.-
399 a. C.)1 2 3 fue un filósofo clásico ateniense considerado como uno de los más grandes,
tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo
a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de
la filosofía de la Antigua Grecia.

Índice
[ocultar]

 1Biografía
o 1.1El juicio
o 1.2Muerte
 2El problema de las fuentes
 3Descripción
 4Pensamiento
 5Véase también
 6Referencias
 7Bibliografía
 8Enlaces externos

Biografía[editar]
Nació en Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V a. C.,1 2 3 la época
más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de toda la antigua Grecia. Fue hijo
de Sofronisco —motivo por el que en su juventud lo llamaban Σωκράτης Σωφρονίσκου
(Sōkrátēs Sōfronískou, ‘Sócrates hijo de Sofronisco’)—, de profesión cantero, y
de Fainarate, comadrona, emparentados con Arístides el Justo.
Según Plutarco, cuando Sócrates nació, su padre recibió del oráculo el consejo de dejar
crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos.4 5 No
obstante, ni Jenofonte ni Platón mencionan esta intervención del oráculo, lo que hace
pensar que pueda ser una tradición popular muy posterior.4
Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de
sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la fina ironía con la que salpicaba
sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba
sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna
enseñanza. Tuvo por maestro al filósofo Arquelao quien lo introdujo en las reflexiones
sobre la física y la moral.[cita requerida]
Se casó con Xantipa (o Jantipa), que era de familia noble. Según una tradición antigua,
trataba muy mal al filósofo, aunque en realidad Platón muestra, al narrar la muerte de
Sócrates en el Fedón, una relación normal e incluso buena entre los dos.
Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los
que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aún cuando uno de sus
mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio
que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él
(Apología 21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar
alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio
cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y
artistas, todos creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto de
la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia. Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a
la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Asumiendo una
postura de ignorancia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la
incongruencia de sus afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda
expresada con su célebre frase «Solo sé que no sé nada» (Ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα, hèn oîda
hóti oudèn oîda). Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le
permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban por medio
de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el
conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación entre el ser humano
y la naturaleza.[cita requerida]
La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en
revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más
sólidos.
Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia;
representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofista, y es un singular ejemplo
de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de llevar
tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es conocimiento y el vicio
ignorancia.
El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte para conseguir la
atención de las personas.
Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias
ideas. Conocemos en parte sus ideas desde los testimonios de sus
discípulos: Platón, Jenofonte, Aristipo y Antístenes, sobre todo. Tales testimonios no son
convergentes, por lo que no resulta fácil conocer cuál fue el verdadero pensamiento de
Sócrates.[cita requerida]
Además de los discípulos mencionados, tuvo otros discípulos y oyentes, entre los que
pueden recordarse a Euclides de Megara, Fedón de Elis y Esquines de Esfeto.
El juicio[editar]
Artículos principales: Juicio de Sócrates, Apología de Sócrates (Platón) y Apología de Sócrates
(Jenofonte).
Aunque durante la primera parte de su vida fue un patriota y un hombre de profundas
convicciones religiosas, Sócrates sufrió sin embargo la desconfianza de muchos de sus
contemporáneos, a los que les disgustaba la nueva postura que tomó frente al Estado
ateniense y la religión establecida, principalmente en contra de las creencias metafísicas de
Sócrates, que planteaban una existencia etérea sin el consentimiento de ningún dios como
figura explícita. Fue acusado en el 399 a. C. de despreciar a los dioses y corromper la moral
de la juventud, alejándola de los principios de la democracia.
La Apología de Platón recoge lo esencial de la defensa de Sócrates en su propio juicio; una
valiente reivindicación de toda su vida. Fue condenado a muerte, aunque la sentencia sólo
logró una escasa mayoría. Cuando, de acuerdo con la práctica legal de Atenas, Sócrates
hizo una réplica irónica a la sentencia de muerte del tribunal proponiendo pagar tan sólo
una pequeña multa dado el escaso valor que tenía para el Estado un hombre dotado de una
misión filosófica, enfadó tanto al jurado que éste volvió a votar a favor de la pena de
muerte por una abultada mayoría. Los amigos de Sócrates planearon su huida de la prisión,
pero prefirió acatar la ley y murió por ello. Pasó sus últimos días con sus amigos y
seguidores.
Muerte[editar]
El envenenamiento por cicuta era un método empleado habitualmente por los griegos para
ejecutar las sentencias de pena de muerte. Sócrates fue juzgado y, declarado culpable,
cumplió esta pena en el año399 a. C.
Murió a los 70 años de edad, aceptando serenamente esta condena, método elegido por un
tribunal que le juzgó por no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud.
Según relata Platón en laApología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la
condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir.
A su muerte surgen las escuelas socráticas, la Academia platónica, las menores, dos
de moral y dos de dialéctica, que tuvieron en común la búsqueda de la virtud a través del
conocimiento de lo bueno.[cita requerida]
Platón no pudo asistir a los últimos instantes y éstos fueron reconstituidos en el Fedón,
según la narración de varios discípulos. Aquí está el paso que describe los síntomas:
La muerte de Sócrates. Óleo de Jacques-Louis Davidde 1787.

Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba, pues así se lo había aconsejado el
individuo. Y al mismo tiempo el que le había dado el veneno lo examinaba cogiéndole de rato en rato los pies y las
piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después de esto hizo lo
mismo con sus pantorrillas, y ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido. Mientras lo
tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegara al corazón, entonces se extinguiría.
Ya estaba casi fría la zona del vientre, cuando descubriéndose, pues se había tapado, nos dijo, y fue lo último que
habló:
—Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.
—Así se hará, dijo Critón. Mira si quieres algo más.
Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un estremecimiento, y el hombre lo descubrió, y él
tenía rígida la mirada. Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.
Este fue el fin, Equécrates, que tuvo nuestro amigo, el mejor hombre, podemos decir nosotros, de los que entonces
conocimos, y, en modo muy destacado, el más inteligente y el más justo.
Fedón 117e-118c.6

El problema de las fuentes[editar]


Dado que Sócrates no escribió ninguna obra, nos podemos acercar a su figura por medio de
cuatro fuentes:

1. Los diálogos de Platón como material más importante.


2. Los escritos de Jenofonte en los que habla de Sócrates, los cuales, no obstante,
contienen errores históricos y geográficos.
3. La comedia de Aristófanes, Las nubes, que fue escrita cuando Sócrates tenía
solamente 41 años, ridiculizándolo y colocándolo en el lugar de los sofistas.
4. Y finalmente, las menciones de Aristóteles a lo largo de todas sus obras; no lo
conoció directamente pero tradicionalmente se considera que su recuento es el más
objetivo.7

Descripción[editar]
Restos de la prisión estatal extramuros del Ágora de Atenas, donde se cree que estuvo preso y murió.

Sócrates nació en Atenas el año 470 a. C. y murió en el 399 a. C.1 Hijo de un escultor o
picapedrero8 9 10 y una comadrona, recibió una educación
tradicional: literatura,música y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la dialéctica y
la retórica de los sofistas. Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un
conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la Acrópolis hasta
el siglo II a. C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con
gran valor en las batallas de Potidea en el 432 a. C.-430 a. C., Delio en el 424 a. C.,
y Anfípolis en el 422 a. C.
Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz exageradamente
respingona. Su figura era motivo de chanza. Alcibíades lo comparó con los silenos, los
seguidores ebrios y lascivos de Dioniso. Platón consideraba digno de ser rememorado el día
en que le lavó los pies y le puso sandalias, y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo
querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la misma capa, y era
tremendamente austero en cuanto a comida y bebida.
Fue el verdadero iniciador de la filosofía en cuanto que le dio su objetivo primordial de ser
la ciencia que busca en el interior del ser humano. El método de Sócrates era dialéctico:
después de plantear una proposición analizaba las preguntas y respuestas suscitadas por la
misma. Sócrates describió el alma como aquello en virtud de lo cual se nos califica de
sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter.
Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su
discípulo Platón.
Creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor
parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas,
iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía
responder mediante preguntas. Privilegió un método, al cual denominó (probablemente
evocando a su madre partera) mayéutica, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus
propias verdades.
Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que podría servir
mejor a su país dedicándose a la filosofía. No escribió ningún libro ni tampoco fundó una
escuela regular de filosofía. Todo lo que se sabe con certeza sobre sus enseñanzas se extrae
de la obra de Platón, que atribuyó sus propias ideas a su maestro. Platón describió a
Sócrates escondiéndose detrás de una irónica profesión de ignorancia, conocida
como ironía socrática, con gran ingenio y agudeza mental.
La base de sus enseñanzas y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de
los conceptos de justicia, amor y virtud; y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo
vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud
es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuarán de manera justa. Su lógica hizo
hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido
influyó en sus discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.
Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la
escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Arístipo, que fundó la
filosofía cirenaica de la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada
de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, para el filósofo
romano Séneca el Viejo como para el emperador romano Marco Aurelio, Sócrates
representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.

Pensamiento[editar]
Aristóteles señala claramente las dos grandes aportaciones de Sócrates:
Dos cosas hay que atribuir con justicia a Sócrates, por un lado el argumento inductivo (επακτικοί
λόγοι)11 y por otro la definición general (ορίζεσθαι καθόλον) 12

René Descartes
(La Haye, Francia, 1596 - Estocolmo, Suecia, 1650) Filósofo y matemático francés. Después del
esplendor de la antigua filosofía griega y del apogeo y crisis de la escolástica en la Europa
medieval, los nuevos aires del Renacimiento y la revolución científica que lo acompañó darían
lugar, en el siglo XVII, al nacimiento de la filosofía moderna. El primero de los ismos filosóficos
de la modernidad fue el racionalismo; Descartes, su iniciador, se propuso hacer tabla rasa de la
tradición y construir un nuevo edificio sobre la base de la razón y con la eficaz metodología de
las matemáticas. Su «duda metódica» no cuestionó a Dios, sino todo lo contrario; sin embargo,
al igual que Galileo, hubo de sufrir la persecución a causa de sus ideas.
Biografía

René Descartes se educó en el colegio jesuita de La Flèche (1604-1612), por entonces uno de los
más prestigiosos de Europa, donde gozó de un cierto trato de favor en atención a su delicada
salud. Los estudios que en tal centro llevó a cabo tuvieron una importancia decisiva en su
formación intelectual; conocida la turbulenta juventud de Descartes, sin duda en La Flèche debió
cimentarse la base de su cultura. Las huellas de tal educación se manifiestan objetiva y
acusadamente en toda la ideología filosófica del sabio.
René Descartes

El programa de estudios propio de aquel colegio (según diversos testimonios, entre los que figura
el del mismo Descartes) era muy variado: giraba esencialmente en torno a la tradicional
enseñanza de las artes liberales, a la cual se añadían nociones de teología y ejercicios prácticos
útiles para la vida de los futuros gentilhombres. Aun cuando el programa propiamente dicho
debía de resultar más bien ligero y orientado en sentido esencialmente práctico (no se pretendía
formar sabios, sino hombres preparados para las elevadas misiones políticas a que su rango les
permitía aspirar), los alumnos más activos o curiosos podían completarlos por su cuenta mediante
lecturas personales.

Años después, Descartes criticaría amargamente la educación recibida. Es perfectamente posible,


sin embargo, que su descontento al respecto proceda no tanto de consideraciones filosóficas como
de la natural reacción de un adolescente que durante tantos años estuvo sometido a una disciplina,
y de la sensación de inutilidad de todo lo aprendido en relación con sus posibles ocupaciones
futuras (burocracia o milicia). Tras su etapa en La Flèche, Descartes obtuvo el título de bachiller
y de licenciado en derecho por la facultad de Poitiers (1616), y a los veintidós años partió hacia
los Países Bajos, donde sirvió como soldado en el ejército de Mauricio de Nassau. En 1619 se
enroló en las filas del duque de Baviera.

Según relataría el propio Descartes en el Discurso del Método, durante el crudo invierno de ese
año se halló bloqueado en una localidad del Alto Danubio, posiblemente cerca de Ulm; allí
permaneció encerrado al lado de una estufa y lejos de cualquier relación social, sin más compañía
que la de sus pensamientos. En tal lugar, y tras una fuerte crisis de escepticismo, se le revelaron
las bases sobre las cuales edificaría su sistema filosófico: el método matemático y el principio
delcogito, ergo sum. Víctima de una febril excitación, durante la noche del 10 de noviembre de
1619 tuvo tres sueños, en cuyo transcurso intuyó su método y conoció su profunda vocación de
consagrar su vida a la ciencia.
Supuesto retrato de Descartes

Tras renunciar a la vida militar, Descartes viajó por Alemania y los Países Bajos y regresó a
Francia en 1622, para vender sus posesiones y asegurarse así una vida independiente; pasó una
temporada en Italia (1623-1625) y se afincó luego en París, donde se relacionó con la mayoría
de científicos de la época.

En 1628 decidió instalarse en Holanda, país en el que las investigaciones científicas gozaban de
gran consideración y, además, se veían favorecidas por una relativa libertad de pensamiento.
Descartes consideró que era el lugar más favorable para cumplir los objetivos filosóficos y
científicos que se había fijado, y residió allí hasta 1649.

Los cinco primeros años los dedicó principalmente a elaborar su propio sistema del mundo y su
concepción del hombre y del cuerpo humano. En 1633 debía de tener ya muy avanzada la
redacción de un amplio texto de metafísica y física tituladoTratado sobre la luz; sin embargo, la
noticia de la condena de Galileo le asustó, puesto que también Descartes sostenía en aquella obra
el movimiento de la Tierra, opinión que no creía censurable desde el punto de vista teológico.
Como temía que tal texto pudiera contener teorías condenables, renunció a su publicación, que
tendría lugar póstumamente.
En 1637 apareció su famoso Discurso del método, presentado como prólogo a tres ensayos
científicos. Por la audacia y novedad de los conceptos, la genialidad de los descubrimientos y el
ímpetu de las ideas, el libro bastó para dar a su autor una inmediata y merecida fama, pero también
por ello mismo provocó un diluvio de polémicas, que en adelante harían fatigosa y aun peligrosa
su vida.
Descartes proponía en el Discurso una duda metódica, que sometiese a juicio todos los
conocimientos de la época, aunque, a diferencia de los escépticos, la suya era una duda orientada
a la búsqueda de principios últimos sobre los cuales cimentar sólidamente el saber. Este principio
lo halló en la existencia de la propia conciencia que duda, en su famosa formulación «pienso,
luego existo». Sobre la base de esta primera evidencia pudo desandar en parte el camino de su
escepticismo, hallando en Dios el garante último de la verdad de las evidencias de la razón, que
se manifiestan como ideas «claras y distintas».
El método cartesiano, que Descartes propuso para todas las ciencias y disciplinas, consiste en
descomponer los problemas complejos en partes progresivamente más sencillas hasta hallar sus
elementos básicos, las ideas simples, que se presentan a la razón de un modo evidente, y proceder
a partir de ellas, por síntesis, a reconstruir todo el complejo, exigiendo a cada nueva relación
establecida entre ideas simples la misma evidencia de éstas. Los ensayos científicos que seguían
al Discurso ofrecían un compendio de sus teorías físicas, entre las que destaca su formulación de
la ley de inercia y una especificación de su método para las matemáticas.
Los fundamentos de su física mecanicista, que hacía de la extensión la principal propiedad de los
cuerpos materiales, fueron expuestos por Descartes en lasMeditaciones metafísicas (1641),
donde desarrolló su demostración de la existencia y la perfección de Dios y de la inmortalidad
del alma, ya apuntada en la cuarta parte del Discurso del método. El mecanicismo radical de las
teorías físicas de Descartes, sin embargo, determinó que fuesen superadas más adelante.
Conforme crecía su fama y la divulgación de su filosofía, arreciaron las críticas y las amenazas
de persecución religiosa por parte de algunas autoridades académicas y eclesiásticas, tanto en los
Países Bajos como en Francia. Nacidas en medio de discusiones, las Meditaciones
metafísicas habían de valerle diversas acusaciones promovidas por los teólogos; algo por el estilo
aconteció durante la redacción y al publicar otras obras suyas, como Los principios de la
filosofía (1644) y Las pasiones del alma (1649).

Descartes con la reina Cristina de Suecia

Cansado de estas luchas, en 1649 Descartes aceptó la invitación de la reina Cristina de Suecia,
que le exhortaba a trasladarse a Estocolmo como preceptor suyo de filosofía. Previamente habían
mantenido una intensa correspondencia, y, a pesar de las satisfacciones intelectuales que le
proporcionaba Cristina, Descartes no fue feliz en "el país de los osos, donde los pensamientos de
los hombres parecen, como el agua, metamorfosearse en hielo". Estaba acostumbrado a las
comodidades y no le era fácil levantarse cada día a las cuatro de la mañana, en plena oscuridad y
con el frío invernal royéndole los huesos, para adoctrinar a una reina que no disponía de más
tiempo libre debido a sus obligaciones. Los espartanos madrugones y el frío pudieron más que el
filósofo, que murió de una pulmonía a principios de 1650, cinco meses después de su llegada.

La filosofía de Descartes
Descartes es considerado como el iniciador de la filosofía racionalista moderna por su
planteamiento y resolución del problema de hallar un fundamento del conocimiento que garantice
su certeza, y como el filósofo que supone el punto de ruptura definitivo con la escolástica. En
el Discurso del método (1637), Descartes manifestó que su proyecto de elaborar una doctrina
basada en principios totalmente nuevos procedía del desencanto ante las enseñanzas filosóficas
que había recibido.
Convencido de que la realidad entera respondía a un orden racional, su propósito era crear un
método que hiciera posible alcanzar en todo el ámbito del conocimiento la misma certidumbre
que proporcionan en su campo la aritmética y la geometría. Su método, expuesto en el Discurso,
se compone de cuatro preceptos o procedimientos: no aceptar como verdadero nada de lo que no
se tenga absoluta certeza de que lo es; descomponer cada problema en sus partes mínimas; ir de
lo más comprensible a lo más complejo; y, por último, revisar por completo el proceso para tener
la seguridad de que no hay ninguna omisión.

René Descartes

El sistema utilizado por Descartes para cumplir el primer precepto y alcanzar la certeza es «la
duda metódica». Siguiendo este sistema, Descartes pone en tela de juicio todos sus conocimientos
adquiridos o heredados, el testimonio de los sentidos e incluso su propia existencia y la del
mundo. Ahora bien, en toda duda hay algo de lo que no podemos dudar: de la misma duda. Dicho
de otro modo, no podemos dudar de que estamos dudando. Llegamos así a una primera certeza
absoluta y evidente que podemos aceptar como verdadera: dudamos.

Pienso, luego existo


La duda, razona entonces Descartes, es un pensamiento: dudar es pensar. Ahora bien, no es
posible pensar sin existir. La suspensión de cualquier verdad concreta, la misma duda, es un acto
de pensamiento que implica inmediatamente la existencia del "yo" pensante. De ahí su célebre
formulación: pienso, luego existo (cogito, ergo sum). Por lo tanto, podemos estar firmemente
seguros de nuestro pensamiento y de nuestra existencia. Existimos y somos una sustancia
pensante, espiritual.

A partir de ello elabora Descartes toda su filosofía. Dado que no puede confiar en las cosas, cuya
existencia aún no ha podido demostrar, Descartes intenta partir del pensamiento, cuya existencia
ya ha sido demostrada. Aunque pueda referirse al exterior, el pensamiento no se compone de
cosas, sino de ideas sobre las cosas. La cuestión que se plantea es la de si hay en nuestro
pensamiento alguna idea o representación que podamos percibir con la misma «claridad» y
«distinción» (los dos criterios cartesianos de certeza) con la que nos percibimos como sujetos
pensantes.

Clases de ideas

Descartes pasa entonces a revisar todos los conocimientos que previamente había descartado al
comienzo de su búsqueda. Y al reconsiderarlos observa que las representaciones de nuestro
pensamiento son de tres clases: ideas «innatas», como las de belleza o justicia; ideas
«adventicias», que proceden de las cosas exteriores, como las de estrella o caballo; e ideas «
ficticias», que son meras creaciones de nuestra fantasía, como por ejemplo los monstruos de la
mitología.
René Descartes

Las ideas «ficticias», mera suma o combinación de otras ideas, no pueden obviamente servir de
asidero. Y respecto a las ideas «adventicias», originadas por nuestra experiencia de las cosas
exteriores, es preciso obrar con cautela, ya que no estamos seguros de que las cosas exteriores
existan. Podría ocurrir, dice Descartes, que los conocimientos «adventicios», que consideramos
correspondientes a impresiones de cosas que realmente existen fuera de nosotros, hubieran sido
provocados por un «genio maligno» que quisiera engañarnos. O que lo que nos parece la realidad
no sea más que una ilusión, un sueño del que no hemos despertado.

Del Yo a Dios

Pero al examinar las ideas «innatas», sin correlato exterior sensible, encontramos en nosotros una
idea muy singular, porque está completamente alejada de lo que somos: la idea de Dios, de un
ser supremo infinito, eterno, inmutable, perfecto. Los seres humanos, finitos e imperfectos,
pueden formar ideas como la de "triángulo" o "justicia". Pero la idea de un Dios infinito y perfecto
no puede nacer de un individuo finito e imperfecto: necesariamente ha sido colocada en la mente
de los hombres por la misma Providencia. Por consiguiente, Dios existe; y siendo como es un ser
perfectísimo, no puede engañarse ni engañarnos, ni permitir la existencia de un «genio maligno»
que nos engañe, haciéndonos creer que es real un mundo que no existe. El mundo, por lo tanto,
también existe. La existencia de Dios garantiza así la posibilidad de un conocimiento verdadero.

Esta demostración de la existencia de Dios constituye una variante del argumento ontológico
empleado ya en el siglo XII por San Anselmo de Canterbury, y fue duramente atacada por los
adversarios de Descartes, que lo acusaron de caer en un círculo vicioso: para demostrar la
existencia de Dios y así garantizar el conocimiento del mundo exterior se utilizan los criterios de
claridad y distinción, pero la fiabilidad de tales criterios se justifica a su vez por la existencia de
Dios. Tal crítica apunta no sólo a la validez o invalidez del argumento, sino también al hecho de
que Descartes no parece aplicar en este punto su propia metodología.

Res cogitans y res extensa


Admitida la existencia del mundo exterior, Descartes pasa a examinar cuál es la esencia de los
seres. Introduce aquí su concepto de sustancia, que define como aquello que «existe de tal modo
que sólo necesita de sí mismo para existir». Las sustancias se manifiestan a través de sus modos
y atributos. Los atributos son propiedades o cualidades esenciales que revelan la determinación
de la sustancia, es decir, son aquellas propiedades sin las cuales una sustancia dejaría de ser tal
sustancia. Los modos, en cambio, no son propiedades o cualidades esenciales, sino meramente
accidentales.

René Descartes

El atributo de los cuerpos es la extensión (un cuerpo no puede carecer de extensión; si carece de
ella no es un cuerpo), y todas las demás determinaciones (color, forma, posición, movimiento)
son solamente modos. Y el atributo del espíritu es el pensamiento, pues el espíritu «piensa
siempre». Existe, por lo tanto, una sustancia pensante (res cogitans), carente de extensión y cuyo
atributo es el pensamiento, y una sustancia que compone los cuerpos físicos (res extensa), cuyo
atributo es la extensión, o, si se prefiere, la tridimensionalidad, cuantitativamente mesurable en
un espacio de tres dimensiones. Ambas son irreductibles entre sí y totalmente separadas. Es lo
que se denomina el «dualismo» cartesiano.

En la medida en que la sustancia de la materia y de los cuerpos es la extensión, y en que ésta es


observable y mesurable, ha de ser posible explicar sus movimientos y cambios mediante leyes
matemáticas. Ello conduce a la visión mecanicista de la naturaleza: el universo es como una
enorme máquina cuyo funcionamiento podremos llegar a conocer mediante el estudio y
descubrimiento de las leyes matemáticas que lo rigen.

La comunicación de las sustancias


La separación radical entre materia y espíritu es aplicada rigurosamente, en principio, a todos los
seres. Así, los animales no son más que máquinas muy complejas. Sin embargo, Descartes hace
una excepción cuando se trata del hombre. Dado que está compuesto de cuerpo y alma, y siendo
el cuerpo material y extenso (res extensa), y el alma espiritual y pensante (res cogitans), debería
haber entre ellos una absoluta incomunicación.
No obstante, en el sistema cartesiano esto no ocurre, sino que el alma y el cuerpo se comunican
entre sí, no al modo clásico, sino de una manera singular. El alma está asentada en la glándula
pineal, situada en el encéfalo, y desde allí rige al cuerpo como «el nauta rige la nave», por medio
de los espíritus animales, sustancias intermedias entre espíritu y cuerpo a manera de finísimas
partículas de sangre, que transmiten al cuerpo las órdenes del alma. La solución de Descartes no
resultó satisfactoria, y el llamado problema de la comunicación de las sustanciassería largamente
discutido por los filósofos posteriores.
Su influencia

Tanto por no haber definido satisfactoriamente la noción de sustancia como por el franco
dualismo establecido entre las dos sustancias, Descartes planteó los problemas fundamentales de
la filosofía especulativa europea del siglo XVII. Entendido como sistema estricto y cerrado, el
cartesianismo no tuvo excesivos seguidores y perdió su vigencia en pocas décadas. Sin embargo,
la filosofía cartesiana se convirtió en punto de referencia para gran número de pensadores, unas
veces para intentar resolver las contradicciones que encerraba, como hicieron los pensadores
racionalistas, y otras para rebatirla frontalmente, como los empiristas.

Así, el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz y el holandés Baruch Spinozaestablecieron


formas de paralelismo psicofísico para explicar la comunicación entre cuerpo y alma. Spinoza,
de hecho, fue aún más lejos, y afirmó que existía una sola sustancia, que englobaba en sí el orden
de las cosas y el de las ideas, y de la que lares cogitans y la res extensa no eran sino atributos,
con lo que se llegaba al panteísmo.
Desde un punto de vista completamente opuesto, los empiristas británicos Thomas
Hobbes y John Locke negaron que la idea de una sustancia espiritual fuera demostrable;
afirmaron que no existían ideas innatas y que la filosofía debía reducirse al terreno de lo conocido
por la experiencia. La concepción cartesiana de un universo mecanicista, en fin, influyó
decisivamente en la génesis de la física clásica, fundada por Newton.

No resulta exagerado afirmar, en suma, que si bien Descartes no llegó a resolver muchos de los
problemas que planteó, tales problemas se convirtieron en cuestiones centrales de la filosofía
occidental. En este sentido, la filosofía moderna (racionalismo, empirismo, idealismo,
materialismo, fenomenología) puede considerarse como un desarrollo o una reacción al
cartesianismo.
 Quiénes somos

 Contacto

 Biografía
 René Descartes (1596-1650)

 Descartes nació el 31 de marzo de 1596 en


La Haye, en la Turena francesa. Pertenecía a una familia de la baja
nobleza, siendo su padre, Joachin Descartes, Consejero en el
Parlamento de Bretaña. La temprana muerte de su madre, Jeanne
Brochard, pocos meses después de su nacimiento, le llevará a ser
criado en casa de su abuela materna, a cargo de una nodriza a la
que permanecerá ligado toda su vida. Posteriormente hará sus
estudios en el colegio de los jesuitas de La Flèche, hasta los
dieciséis años, estudiando luego Derecho en la Universidad de
Poitiers. Según la propia confesión de Descartes, tanto en el
Discurso del método como en las Meditaciones, las enseñanzas del
colegio le decepcionaron, debido a las numerosas lagunas que
presentaban los saberes recibidos, a excepción de las matemáticas,
en donde veía la posibilidad de encontrar un verdadero saber.
 Esta muestra de escepticismo, que Descartes presenta como un
rasgo personal es, sin embargo, una característica del pensamiento
de finales del siglo XVI y principios del XVII, en los que el pirronismo
ejerció una notable influencia. Terminados sus estudios Descartes
comienza un período de viajes, apartándose de las aulas,
convencido de no poder encontrar en ellas el verdadero saber:
 "Por ello, tan pronto como la edad me permitió salir de la sujeción de
mis preceptores, abandoné completamente el estudio de las letras.
Y, tomando la decisión de no buscar otra ciencia que la que pudiera
hallar en mí mismo o en el gran libro del mundo, dediqué el resto de
mi juventud a viajar, a conocer cortes y ejércitos, a tratar con gentes
de diversos temperamentos y condiciones, a recoger diferentes
experiencias, a ponerme a mí mismo a prueba en las ocasiones que
la fortuna me deparaba, y a hacer siempre tal reflexión sobre las
cosas que se me presentaban, que pudiese obtener algún provecho
de ellas." (Discurso del método)
 Después de sus estudios opta, pues, por la carrera de las armas y
se enrola en 1618, en Holanda, en las tropas de Maurice de Nassau,
príncipe de Orange. Allí conocerá a un joven científico, Isaac
Beeckman, para quien escribe pequeños trabajos de física, como
"Sobre la presión del agua en un vaso" y "Sobre la caída de una
piedra en el vacío", así como un compendio de música. Durante
varios años mantienen una intensa y estrecha amistad, ejerciendo
Beeckman una influencia decisiva sobre Descartes, sobre todo en la
concepción de una física matemática, en la que había sido instruido
por Beeckman. Continúa posteriormente sus investigaciones en
geometría, álgebra y mecánica, orientado hacia la búsqueda de un
método "científico" y universal.
 En 1619 abandona Holanda y se instala en Dinamarca, y luego en
Alemania, asistiendo a la coronación del emperador Fernando en
Frankfurt. Se enrola entonces en el ejército del duque Maximiliano
de Baviera. Acuartelado cerca de Baviera durante el invierno, pasa
su tiempo en una habitación calentada por una estufa, donde elabora
su método, fusión de procedimientos lógicos, geométricos y
algebraicos. De esa época será la concepción de la posibilidad de
una matemática universal (la idea de una ciencia universal, de un
verdadero saber) y se promete emplearla en renovar toda la ciencia
y toda la filosofía.
 La noche del 10 de noviembre de 1619 tiene tres sueños sucesivos
que interpreta como un mensaje del cielo para consagrarse a su
misión filosófica. La importancia que concede Descartes a estos
sueños choca con las características que se le atribuyen
ordinariamente a su sistema ( racionalismo), pero según el mismo
Descartes nos relata, estarían en la base de su determinación de
dedicarse a la filosofía, y contendrían ya la idea de la posibilidad de
fundamentar con certeza el conocimiento y, con ello, reconstruir el
edificio del saber sobre cimientos firmes y seguros. Habiéndose
dotado con su método de una moral provisional, renuncia a su
carrera en el ejército. De 1620 a 1628 viaja a través de Europa,
residiendo en París entre los años 1625-28, dedicando su tiempo a
las relaciones sociales y al estudio, entablando amistad con el
cardenal Bérulle, quien le animará a desarrollar sus teorías en
afinidad con el catolicismo. Durante este período se ejercita en su
método, se libera de los prejuicios, acumula experiencias y elabora
múltiples trabajos descubriendo especialmente en 1626 la ley de
refracción de los rayos luminosos. También en esta época redacta
las "Reglas para la dirección del espíritu", obra inacabada que
expone lo esencial de su método.
 En 1628 se retira a Holanda para trabajar en paz. Permanecerá allí
veinte años, cambiando a menudo de residencia, completamente
ocupado en su tarea filosófica. Comienza por componer un pequeño
tratado de metafísica sobre el alma y Dios del que se dice satisfecho
y que debe servir a la vez de arma contra el ateísmo y de fundamento
de la física. Dicho tratado contendría ya las ideas fundamentales de
lo que serían posteriormente las "Meditaciones metafísicas", según
algunos estudiosos del cartesianismo, opinión no compartida por
otros, que creen demasiado temprana la fecha como para que
Descartes estuvisese ya en posesión de su metafísica.

 Interrumpe la elaboración de dicho


tratado para escribir en 1629 un "Tratado del mundo y de la luz" que
acaba en 1633 y que contiene su física, de caracter mecanicista.
Pero, habiendo conocido por azar la condena de Galileo por haber
sostenido el movimiento de la tierra (que también sostenía
Descartes), renuncia a publicar su trabajo. Por una parte no quiere
enfrentarse con la Iglesia a la cual está sometido por la fe. Por otra,
piensa que el conflicto entre la ciencia y la religión es un
malentendido. En fin, espera que un día el mundo comprenderá y
que podrá editar su libro. Este "miedo" de Descartes ante la condena
de Galileo ha llevado a algunos estudiosos a buscar en su obra un
significado "oculto", llegando a interpretar la demostración de la
existencia de Dios que realiza en las Meditaciones como un simple
ejercico de prudencia, que no se correspondería con el "auténtico"
pensamiento cartesiano sobre la cuestión. Para difundir su doctrina
mientras tanto publica resúmenes de su física, precedidos por un
prefacio. Es el famoso "Discurso del método", seguido de "La
Dióptrica", los "Meteoros" y "La Geometría", que sólo son ensayos
de este método (1637). El éxito le conduce a dedicarse
completamente a la filosofía. Publica en 1641, en latín, la
"Meditaciones sobre la filosofía primera", más conocida como Las
Meditaciones metafísicas, que somete previamente a los grandes
espíritus de la época (Mersenne, Gassendi, Arnauld, Hobbes...)
cuyas objeciones seguidas de respuestas serán publicadas al
mismo tiempo. En 1640 muere su hija Francine, nacida en 1635,
fruto de la relación amorosa mantenida con una sirvienta. En 1644
publica en latín los "Principios de la filosofía". La publicación de estas
obras le proporciona a Descartes el reconocimiento público, pero
también es la causa de numerosas disputas.
 En 1643 conoce a Elizabeth de Bohemia, hija del elector palatino
destronado y exiliado en Holanda. La princesa lo adopta como
director de conciencia, de donde surgirá una abundante
correspondencia en la que Descartes profundiza sobre la moral y
sobre sus opiniones políticas y que le conducen en 1649 a la
publicación de "Las pasiones del alma", más conocida como el
Tratado de las pasiones, que será la última obra publicada en vida
del autor y supervisada por él.
 Posteriormente realiza tres viajes a Francia, en 1644, 47 y 48. Será
en el curso del segundo cuando conozca a Pascal. Su fama le valdrá
la atención de la reina Cristina de Suecia. Es invitado por ella en
febrero de 1649 para que le introduzca en su filosofía. Descartes,
reticente, parte sin embargo en septiembre para Suecia. El
alejamiento, el rigor del invierno, la envidia de los doctos, contraría
su estancia. La reina le cita en palacio cada mañana a las cinco de
la madrugada para recibir sus lecciones. Descartes, de salud frágil y
acostumbrado a permanecer escribiendo en la cama hasta media
mañana, coge frío y muere de una neumonía en Estocolmo el 11 de
febrero de 1650 a la edad de 53 años.
 (La obra de referencia sobre la vida de Descartes es la de Adrien
Baillet: "La vie de Monsieur Descartes", que se puede consultar en
línea en la BNF.)

 René Descartes
(1596/03/31 - 1650/02/11)

René Descartes

Filósofo, científico y matemático francés

Nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye-en-


Touraine (actualmente La Haye-Descartes), (Francia) en el seno de
una familia de funcionarios.

Hijo de un consejero del Parlement de Bretaña. Su madre murió un


mes después de su nacimiento, de la que heredó una fortuna que le
permitió vivir con independencia económica.
Con ocho años entró en la escuela jesuita de La Flèche en Anjou,
donde permanecería hasta los dieciséis años.

Junto a los típicos estudios clásicos Descartes


estudiómatemáticas y escolasticismo con el propósito de orientar
la razón humana para comprender la doctrina cristiana. Estuvo
influenciado por el Catolicismo.

Al finalizar sus estudios en la escuela, se matriculó enDerecho en la


Universidad de Poitiers, obteniendo la licenciatura en 1616. Sin
embargo, nunca ejerció la profesión jurídica; en 1618 entró al
servicio del príncipeMauricio I de Nassau-Orange con la intención
de seguir la carrera militar.

Descartes sirvió en otros ejércitos pero su interés se centró siempre


en los problemas de las matemáticas y la filosofía, a los que dedicó
el resto de su vida.

Se trasladó a Italia, donde permaneció de 1623 a 1624 y marchó a


Francia, donde residiría entre 1624 y 1628. En este periodo, se
dedicó plenamente a la filosofía y a realizar experimentos de
óptica.

En 1628, tras vender sus propiedades en Francia, partió a Holanda,


donde vivió en diferentes ciudades, Amsterdam, Deventer, Utrecht y
Leiden. Fue por entonces cuando escribió Ensayos filosóficos, que
fue publicada en 1637. Ésta está compuesta de cuatro partes: un
ensayo sobregeometría, otro sobre óptica, un tercero
sobre meteoros y el último, el Discurso del método, que describía
sus especulaciones filosóficas.
A éste le siguieron, entre otros ensayos, Meditaciones
metafísicas (1641; revisado 1642) y Los principios de la filosofía,
(1644). El último volumen fue dedicado a la princesa Elizabeth
Stuart de Bohemia, que vivió en los Países Bajos y con la que
mantenía una gran amistad.

Trató de aplicar a la filosofía los procedimientos racionales


inductivos de la ciencia, y en concreto de las matemáticas. Antes de
configurar su método, la filosofía había estado dominada por el
método escolástico, que se basaba por completo en comparar y
contrastar las opiniones de autoridades reconocidas. Rechazando
este sistema, Descartes estableció: "En nuestra búsqueda del
camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de objetos de
los que no podamos lograr una certidumbre similar a las de las
demostraciones de la aritmética y la geometría. Por este motivo dudó
de todo hasta haber establecido las razones para creerla. Partió de
la Primera verdad oCogito, ergo sum, "Pienso, luego existo". A
partir del principio de que la clara consciencia del pensamiento
prueba su propia existencia, mantuvo la existencia de Dios. Dios,
según la filosofía de Descartes, creó dos clases de sustancias que
constituyen el todo de la realidad. Una clase era la
sustancia pensante, o inteligencia, y la otra la sustancia extensa, o
física.

Su filosofía, también llamada cartesianismo, le llevó a elaborar


explicaciones complejas y erróneas de diversos fenómenos físicos.
Se aproximó a la teoría de Copérnico sobre el Universo, con su
idea de un sistema de planetas giratorios moviéndose alrededor del
Sol, renunció a esta teoría cuando fue considerada herética por la
Iglesia católica. En su lugar ideó una doctrina de los vórtices o
torbellinos de materia etérea, en la que el espacio estaba pleno de
materia, en diversos estados, girando sobre el Sol.

Su contribución más importante a las matemáticas fue la


sistematización de la geometría analítica.

Fue el primero que intentó clasificar las curvas conforme al tipo de


ecuaciones que las producen, y contribuyó también a la elaboración
de la teoría de las ecuaciones.

Descartes fue el responsable de la utilización de las últimas letras


del alfabeto para designar las cantidades desconocidas y las
primeras letras para las conocidas. También inventó el método
delos exponentes (como en x2) para indicar las potencias de los
números. Además, formuló la regla, conocida como la ley
cartesiana de los signos, para descifrar el número de raíces
negativas y positivas de cualquier ecuación algebraica.

En 1649 Descartes fue invitado a la corte de Cristina de


Suecia en Estocolmo para dar a la reina clases de filosofía. Todo
parecía irle bien si Cristina no hubiera insistido en hacer que le
enseñara filosofía a partir de las cinco de la mañana en un aposento
grande y frío. Descartes era demasiado bien educado para quejarse
de esta desagradable circunstancia, aunque siempre odiaba el frío y
rara vez se levantaba antes del mediodía. Después de tres meses
de estas espantosas clases antes del amanecer, enfermó de
gravedad y murió el 11 de febrero de 1650 de una enfermedad
respiratoria, que probablemente fue pulmonía. Diecisiete años más
tarde, su cadáver volvió a París, donde fue sepultado.

Obras
1628 Reglas para la dirección del espíritu
1630 El mundo o tratado de la luz
1637 Discurso del método
1641 Meditaciones metafísicas
1642 La búsqueda de la verdad mediante la razón natural
1644 Principios de filosofía
1649 Las pasiones del alma