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Los orígenes

de la humanidad
1er trimestre 2000

00019

9 778411 355668
P.V.P. 1000 PTA. 6,01 EURO
Sumario
4 Nuestros antepasados más remotos
Louis de Bonis
El antepasado común de los chimpancés y de los seres humanos, Proconsul,
vivió hace 18 millones de años. Luego las especies que habitaban en los
bosques condujeron a los grandes simios actuales, mientras que las de las
sabanas originaron los primeros homínidos.

8 Una historia del origen de los homínidos


Yves Coppens
Los homínidos se diferenciaron de los grandes monos en Africa
y surgió la humanidad. Los hechos se desencadenaron por
acontecimientos tectónicos y luego continuaron con las
adaptaciones exigidas por los cambios climáticos.

16 Los australopitecos
Anne-Marie Bacon
Si nuestro antepasado fue un australopiteco, ¿cuál de ellos era? Cada
vez es más patente la enorme diversidad de este grupo y no siempre
puede determinarse si las diferencias observadas se deben al dimorfismo
sexual o a la pertenencia a distintas especies.

22 Fósiles de antiguos homínidos africanos


Meave Leakey y Alan Walker
Una nueva especie de Australopithecus, el antepasado de Homo, hace
remontar los orígenes de la bipedestación a unos cuatro millones de años.

28 De Africa ¿una... y otra vez?


Ian Tattersall
Africa es el lugar de nacimiento de la humanidad. Pero ¿cuántas especies
humanas surgieron allí? ¿Cuándo emigraron?

38 Los yacimientos de Atapuerca


Emiliano Aguirre
Los depósitos de antiguas cuevas en la sierra burgalesa de Atapuerca
contienen un tesoro singular de datos arqueológicos, paleontológicos
y paleoclimáticos del Pleistoceno Medio.
48 El Hombre de Orce
Domènec Campillo y Josep Gibert
En 1982 se exhumó un fragmento craneal en Venta Micena cuya antigüedad
se evaluó en 1,6 millones de años. Tras una viva polémica
se acepta hoy su carácter homínido, aunque son muchas todavía
las cuestiones relacionadas que esperan solución.

54 Capacidad cerebral y evolución humana


Robert D. Martin
Los cambios de mayor alcance experimentados por la sociedad humana
han ido acompañados de un descenso progresivo del tamaño del cerebro.

62 El reloj dentario y el crecimiento de los homínidos


Fernando Ramírez Rozzi
Ciertas líneas del esmalte de los dientes reflejan las fases de la prolongada
etapa de crecimiento que caracteriza a los individuos del actual género
humano. Tal ampliación es un fenómeno relativamente reciente, como
demuestran las comparaciones con otras especies hominoideas.

66 Evolución de la marcha humana


C. Owen Lovejoy
Los rasgos de la pelvis muestran que Lucy, un homínido que vivió hace tres
millones de años, caminaba erguida. La bipedestación podría remontarse a
las fases aurorales de la evolución humana, junto
con otros cambios relacionados con la estructura familiar.

76 Carroñeo y evolución humana


Robert J. Blumenschine y John A. Cavallo
El consumo de carne por los primeros homínidos contribuyó a conformar la
evolución del cerebro, del comportamiento y de la capacidad creadora
de utensilios. Nuestros antepasados eran, sin embargo, mejores
carroñeros que cazadores.

84 El hombre moderno de Oriente Medio


Ofer Bar-Yosef y Bernard Vandermeersch
El Homo sapiens moderno precedió a los neandertales en la región del
monte Carmelo y siguió un patrón de vida similar durante 60.000 años. Los
paleontólogos no logran explicar la revolución cultural que seguidamente se
produjo.

92 La evolución cobra vida


Ian Tattersall
La reconstrucción de seres humanos extintos para devolverles el aspecto que
tuvieron en vida plantea problemas insólitos y embarazosos a los
paleontólogos, habituados a interpretar la evolución únicamente a partir
de huesos y dientes.
Nuestros antepasados
más remotos Louis de Bonis

El antepasado común de los chimpancés y de los seres humanos, Proconsul,


vivió hace 18 millones de años. Luego las especies que habitaban en
los bosques condujeron a los grandes simios actuales, mientras que
las de las sabanas originaron los primeros homínidos

L
a humanidad moderna perte- derthal (que se extinguió hace ción entre los antepasados de los se-
nece a la superfamilia de los 30.000 años). A continuación, hace res humanos y de los grandes simios
hominoideos, que incluye tam- entre dos y cinco millones de años, africanos.
bién a los grandes simios, a saber, gi- se descubren las especies del géne-
bón, orangután, gorila y chimpancé. ro australopiteco, de las cuales Lu-
Todos los criterios de comparación en- cy es un representante famoso. Los Los primeros hominoideos
tre las especies (la morfología, la in- australopitecos más antiguos se ha-
munología, la estructura de las pro-
teínas y del ADN) muestran una
mayor cercanía entre los hombres y
llaron en estratos datados en poco
más de cuatro millones de años. Es-
tas especies están aún más cerca de
L os hominoideos más antiguos
conocidos hasta la fecha se halla-
ron en los sedimentos del famoso va-
los dos grandes simios africanos (go- nosotros que de los grandes simios lle del Rift, gran hendidura de 5000
rila y chimpancé) que con el resto. Es- africanos; no son, pues, los antepa- kilómetros, situada en Africa oriental
to significa que compartimos con ellos sados comunes que buscamos. Por y orientada de norte a sur. Ubicado en
un antepasado común que no es el de lo tanto hay que buscar las trazas la confluencia de dos placas tectóni-
los gibones ni el de los orangutanes. de nuestras raíces lejanas en nive- cas que se separan, este valle conser-
¿Cuál es este antepasado? les geológicos mucho más antiguos. va los sedimentos y los fósiles desde
Remontándose en el pasado de la Primero hay que remontarse hasta hace más de 20 millones de años.
hu manidad, los paleontólogos en- hace 20 millones de años para en- También ha conservado los fósiles de
cuentran varias especies de nuestro contrar el antepasado de todos los los viejos antepasados pertenecientes
gé ne ro Homo, como el hombre de hominoideos y luego se retorna ha- al género Proconsul.
Cro-Magnon (un humano moderno cia los 13 millones de años, cuando Había en el Londres de los años
como nosotros) y el hombre de Nean- empieza a percibirse la diferencia- treinta, cuando se descubrió el yaci-
miento, una atracción en los teatros
PLATIRRINOS
de variedades consistente en un chim-
CATARRINOS
pancé vestido con traje y sombrero,
CERCOPITECIDOS HOMINOIDEOS que montaba en bicicleta y fumaba en
pipa. Ya que al animal se le apodaba
GIBONES GRANDES SIMIOS SUPERIORES
“Cónsul”, el paleontólogo A. Hopwood,
del British Museum, se divirtió lla-
mando Proconsul al nuevo simio an-
tropoide.
MACACO GIBON GORILA HOMBRE
Proconsul está representado por va-
MONO ARAÑA SIAMANG ORANGUTAN CHIMPANCE
0 rias especies y sería el antepasado de
5 todos los hominoideos más recientes.
MILLONES DE AÑOS

10
Se conocen su cráneo y los huesos de
15
sus extremidades por restos proceden-
20
tes de la isla de Rusinga, en el lago
PROCONSUL
Nyanza (antiguo lago Victoria), data-
25
dos como de hace 18 millones de años.
30
La cara está bien desarrollada, lo que
35
constituye un carácter primitivo, y la
40
capacidad de la bóveda craneana se
45 estima en 160-180 cm3 (el cerebro de
1. EL ARBOL EVOLUTIVO DE LOS HOMINOIDEOS, superfamilia de primates que un ser humano moderno ocupa 1400
abarca los simios del grupo de los siamangs y gibones, así como los grandes simios cm3 de media). Esta cifra parece mo-
superiores (chimpancés, gorilas y orangutanes) y los seres humanos. Los procón-
desta, pero cuando se expresa en fun-
sules vivieron hace entre 22 y 16 millones de años, durante el Mioceno inferior y
medio. Comparten algunos rasgos con los grandes simios modernos, pero la mayo- ción del peso corporal, estimado a par-
ría de sus caracteres son poco evolucionados. No son los antepasados especializados tir de la longitud de los huesos de las
del chimpancé o del gorila, como se creyó en un principio, sino quizá los últimos extremidades, nos damos cuenta de
antepasados comunes de todos los grandes simios y de los seres humanos. que se avecina a la de los simios ac-

4 TEMAS 19
a b

tuales, que se distinguen de la mayo- c d


ría de los otros mamíferos por su ma-
yor volumen cerebral. Este rasgo, que
se creía exclusivo de los primates mo-
dernos, aparece pues tempranamen-
te en su historia.
La dentición de Proconsul le mues-
tra primitivo; sus dientes se parecen
a los de primates mucho más antiguos
descubiertos en las series oligocenas
de Egipto (hace más de 30 millones de
años) y que no habían alcanzado aún
el grado hominoideo. Molares y pre-
molares son bajos y están recubiertos
de una capa de esmalte bastante del-
gada. Esta capa, como les pasa actual- 2. EL PRIMER CRANEO de Proconsul africanus (de frente en a y de perfil en b) fue
mente a gorilas y chimpancés, se des- hallado por Mary Leakey en 1948 en la isla Rusinga del lago Victoria. Se parece a
gasta rápidamente en la cúspide de los cráneos de los grandes simios; los caninos son aún fuertes. La reconstrucción
cada uno de los tubércu los, descu- del esqueleto duró más de 30 años (c). Los miembros anteriores y posteriores son
briendo la dentina subyacente, más aproximadamente de la misma longitud. Se deduce de esto que el desplazamiento
blanda. Con este tipo de dientes Pro- de este animal no estaba especializado como el de los primates actuales: se despla-
zaba lentamente, a cuatro patas, y estaba poco dotado para el salto (d).
consul no podría masticar más que ali-
mentos relativamente blandos, como
frutos, brotes y hojas frescas, pero no se balancean de una rama a otra uti- hominoideos: alrededor de Proconsul
los más duros y abrasivos, como raí- lizando sus brazos desmesuradamen- existía otra docena de géneros de ho-
ces o tubérculos, so pena de un des- te alargados. El orangután se despla- minoideos, peor conocidos que él. To-
gaste prematuro. La comida tierna de za más despacio, pero utiliza también davía no tenemos otras pruebas que
Proconsul abunda todo el año en los largos brazos. El gorila y el chimpan- los restos hallados en el valle de Rift
húmedos bosques ecuatoriales y tro- cé lo hacen a cuatro patas, posando de Africa Oriental, donde los yaci-
picales, donde la alternancia de las es- sobre el suelo el dorso de las falanges mientos fosilíferos se cuentan por cen-
taciones no es muy marcada. de las manos. Proconsul no presenta tenares, si no por miles. Si los ya-
El estudio de los dientes de Pro- ninguna de estas adaptaciones. Era cimientos de mamíferos fueran más
consul muestra además un dimorfis- un animal cuadrúpedo arborícola ge- abundantes en otras regiones del con-
mo sexual bastante claro: los caninos neralista, es decir, sin adaptaciones tinente africano, sin duda el número
de los machos son siempre mayores, especiales, que se paseaba sobre las de primates hominoides se multipli-
tanto en valor absoluto como relativo ramas, su medio predilecto, sin efec- caría por un factor considerable, como
a los otros dientes, que los de las hem- tuar acrobacias particulares y que se se ha confirmado con el descubrimien-
bras, en las cuales son, no obstante, desplazaba a cuatro patas, como la to en Namibia del género Ota-
bastante fuertes. Este tipo de diferen- mayoría de los simios. Proconsul po- vipithecus, cercano a los géneros co-
cias entre machos y hembras es fre- seía una morfología ancestral conve- nocidos en el valle del Rift, pero
cuente entre los primates. niente para los hominoideos que le su- diferenciado de ellos.
La osamenta de las extremidades cederían con el tiempo: pudiera ser
permite apreciar el modo de locomo- “nuestro antepasado”, pero no se pue-
ción de Proconsul. Todos los hominoi- de afirmar rotundamente que lo sea, El relevo eurasiático
deos modernos presentan mecanismos sin que sepamos qué otra especie es-
de locomoción especializados. Los se-
res humanos son los únicos primates
bípedos, poseyendo una serie de ca-
coger.
Durante el Mioceno inferior y el me-
dio (hace entre 22 y 16 millones de
T ras tan exuberante radiación los
hominoideos se vuelven más es-
casos en tierras africanas. Este
racteres ligados a este modo de des- años), Africa fue el escenario de una atenuamiento puede ser debido a un
plazamiento infrecuente. Los gibones radiación evolutiva importante de los cambio climático, que se tradujo en

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 5


a
Africa en una modificación de los pai- hallazgo, seguido de otros, conmocio-
sajes y de la fauna, hace entre 15 y nó a los medios científicos, inquietos
14 millones de años. El bosque den- por conocer los lazos eventuales que
so primitivo se aclaró en ciertas re- tales fósiles pudieran tener con los se-
giones, se abrieron espacios libres res humanos. Otros restos de este pri-
junto a los bosques y la alternancia mate se exhumaron posteriormente
de las estaciones modificó los regíme- en yacimientos algo más recientes (de
nes alimentarios. El principal ali- 12 a 9 millones de años), demostran-
mento de los primates —frutos, bro- do que su área geográfica se extendía
tes y retoños— escasea o desaparece desde España hasta Hungría.
en la estación seca. Los alimentos El cráneo se conoce por algunas por-
disponibles en este nuevo ambiente, ciones faciales: el frontal, una parte
al menos durante una parte del año, de los parietales y un fragmento de la
se componen de semillas, raíces o tu- región ótica. Las órbitas son bastan-
bérculos. Este conjunto de alimentos, te altas, ampliamente separadas una
más duro y abrasivo, necesita una de otra y coronadas por un ligero toro
dentadura más resistente. Aparece supraorbitario. El frontal se estrecha
entonces un nuevo tipo ecológico, el detrás de las órbitas y existen crestas
primate de sabana, capaz de sobrevi- temporales bien marcadas que no se
vir en este medio particular, gracias unen sobre la línea sagital (véase la
sobre todo a que tiene una capa de figura 2). La región ótica está despro-
esmalte más gruesa en los dientes. vista de fosa subarcuata, pequeña de-
Los géneros Afropithecus y Kenyapi- presión donde se aloja un divertículo
thecus forman parte de estos prima- del cerebelo en ciertos primates. Esta
b tes de sabana. fosa no se encuentra tampoco en los
A partir de finales del Mioceno me- humanos ni en los grandes simios. La
dio y sobre todo durante el superior dentición del driopiteco, más evolucio-
(hace entre 15 y 9 millones de años) nada que la de Proconsul, recuerda
el campo de operaciones de los prima- más bien a la de los grandes simios
tes hominoideos se desplaza hacia el africanos, gorila o chimpancé.
norte, situándose en Eurasia. Por el Los caninos son fuertes en los ma-
juego de la tectónica de placas, Africa chos. El primer premolar inferior es
y la placa arábiga entraron en contac- alto, alargado y bastante cortante. En
to con Eurasia hace entre 16 y 17 mi- su cara antero-exterior presenta una
llones de años. Se conocen más de me- amplia faceta de desgaste, debida al
dia docena de géneros procedentes de frotamiento del canino superior, lla-
localidades situadas entre España y mada faceta afilador. Esta faceta se
China, sin que la lista esté ciertamen- encuentra en los simios, pero no en los
te completa. Algunos, como Sivapithe- seres humanos ni en los australopite-
cus o Ankarapithecus, pertenecen a la cos. Como sucede en Proconsul, los
misma rama que el orangután. Otros, molares y premolares están recubier-
como Lufengpithecus u Oreopithecus, tos de una capa de esmalte bastante
presentan afinidades imprecisas. In- delgada: Dryopithecus se nutría de
sistiremos sobre dos géneros europeos, frutos y de brotes tiernos, como se con-
que corresponden a dos tipos ecológi- firmó en el estudio del microdesgaste
cos distintos: los géneros Dryopithe- dental mediante el microscopio elec-
cus y Ouranopithecus se acercan más trónico de barrido.
a los grandes simios africanos y a los Los elementos del esqueleto se co-
c
seres humanos que a los gibones y al nocen sobre todo a partir de fósiles de
orangután. España de los que se ha realizado una
descripción preliminar. Se comprue-
ba empero que los brazos son largos
El driopiteco en Europa en relación a las piernas, lo que indi-
del sudoeste ca proporciones análogas a las de los
grandes simios arborícolas y cierta-

E l género Dryopithecus fue descu-


bierto el siglo pasado en el yaci-
miento de Saint-Gaudens, al sur de
mente un modo de desplazamiento pa-
recido. Según el estudio de la fauna
que le acompaña en los diferentes ya-
Toulouse, en una cantera de arcillas cimientos en los que se ha hallado,
datadas hacia finales del Mioceno me- Dryopithecus vivía en un medio fores-
dio (hace 13 millones de años). Este tal que se corresponde perfectamente

3. DOS ANTIGUOS ANTEPASADOS EUROPEOS. Dryopithecus laietanus, hallado


en 1991, en Can Llobateres, cerca de Sabadell (a), y una reconstrucción a partir de
ese cráneo (b). Este hominoideo vivía en un medio boscoso hace 13 millones de años.
Sería un antepasado de los grandes simios africanos. Ouranopithecus (c), hallado
en 1990 en el yacimiento de Xirochori, en Grecia, vivía en la sabana europea hace
10 millones de años. Sería un antepasado de los seres humanos.

6 TEMAS 19
0
con su anatomía arborícola, alimen- ORANGUTAN HOMO GORILA
tándose de frutos y de hojas tiernas GIGANTOPITHECUS CHIMPANCE
durante años. Representa, en el Mio- AUSTRALOPITHECUS
ceno superior, un tipo adaptativo BOSQUES INDOPITHECUS
5
próximo al de los grandes simios afri-

MILLONES DE AÑOS
canos. SIVAPITHECUS
OREOPITHECUS

10 OURANOPITHECUS
El uranopiteco en Grecia DRYOPITHECUS

L os paleontólogos exhumaron los


primeros restos de Ouranopi-
thecus de yacimientos del Mioceno su-
15 KENYAPITHECUS
RANGWAPITHECUS
PROCONSUL
perior (hace nueve millones de años) MEDIOS ABIERTOS
en el norte de Grecia a principios de BOSQUES
los años setenta. Este género está re- 20
presentado actualmente por numero-
sas mandíbulas y dientes aislados, así 4. POSIBLES RELACIONES EVOLUTIVAS entre ciertos primates del Mioceno y las
familias de póngidos y homínidos. Los cambios en el ambiente desempeñaron una
como por una cara casi completa. Las
función importante en las modificaciones que hubieron de introducirse en la ali-
órbitas son bajas, bien separadas y co- mentación y la locomoción.
ronadas por un toro supraorbitario
grueso. La región naso-maxilar es de
tipo primitivo. La dentición de Ouranopithecus bitantes de medios abiertos). ¿Se tra-
El examen de la dentición revela un presenta grandes afinidades con la de ta de un simple paralelismo evolutivo
fuerte dimorfismo sexual. Las hem- los hominoides del Plioceno, del gé- sin significado filético o se deberían
bras son pequeñas, con caninos débi- nero Australopithecus, sobre todo con acercar esto grupos, especialmente el
les, mientras que los machos son más las dos especies más antiguas: A. ana- uranopiteco y el australopiteco?
grandes, con caninos más fuertes. Pe- mensis y A. afarensis. La reducción de El segundo término de la alternati-
ro estos caninos están claramente me- los caninos, iniciada en el uranopite- va me parece más verosímil, puesto
nos desarrollados que los de los gran- co, es más acusada en las mandíbulas que es una hipótesis más sencilla. La
des simios o los de Pro consul. El de los australopitecos y lo será aún biología molecular se ha opuesto du-
primer premolar inferior no presenta más en los homínidos más recientes. rante mucho tiempo a vínculos direc-
faceta afilador, un carácter que ave- El gran espesor del esmalte de los mo- tos, digamos relaciones fraternales,
cina Ouranopithecus a los homínidos lares da las mismas figuras de desgas- entre el hominoideo macedonio y los
más recientes. Este diente tampoco es te que en los homínidos, con el mismo australopitecos. Las diferencias entre
cortante, estando recubiertos los mo- gradiente del primero (el más desgas- el ADN de los seres humanos y el de
lares y premolares por una capa grue- tado) al último molar (el menos des- los chimpancés situaban su separación
sa de esmalte. Están pues equipados gastado). Este gradiente resulta no só- en seis millones de años, es decir, des-
para moler alimentos resistentes y lo del espesor del esmalte, sino pués de la aparición del uranopiteco,
abrasivos, como los que se encuentran también de la formación retrasada de que no podría pues haber surgido de
en un medio abierto o bajo un clima los dientes. El último molar, nuestra esta separación. Pero hay datos re-
en el que la alternancia de las estacio- muela del juicio, marca la aparición cientes que hacen retroceder esta se-
nes suprime los frutos, los brotes y los del estadio dental adulto. Su erupción paración más allá de 13 millones de
retoños durante parte del año. El es- más tardía corresponde a una prolon- años, lo que acerca al uranopiteco y al
tudio microscópico de la abrasión den- gación del período de la infancia y, por australopiteco.
tal confirma esta conclusión: las figu- tanto, del período de aprendizaje. La
ras de microdesgaste difieren ausencia de la faceta afilador en el
claramente de las de Dryopithecus o primer premolar anterior y las simi- BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
de Proconsul. litudes en la localización de las otras
No se han hallado todavía huesos facetas de desgaste resultan sin duda LA CAZA DE PROCONSUL. Alan Walker y
Mark Teaford, en Investigación y Cien-
de las extremidades y se desconoce alguna de un modo de masticación pa- cia, marzo de 1989.
cuál fuese su modo de desplazamien- recido entre el primate griego y los THE FACE AND THE MANDIBLE OF OURANO-
to. Se puede suponer que era funda- australopitecos. Una masticación PITHECUS MACEDONIENSIS: DESCRIPTION
mentalmente terrestre y buscaba su idéntica debe corresponder a nutricio- OF NEW SPECIMENS AND COMPARISONS.
comida en el suelo. La fauna de ma- nes semejantes; es decir, el ambiente L. de Bonis y G. Koufos, en Journal of
míferos que habitaba en el norte de de los australopitecos se parecería Human Evolution, n.o 24, págs. 469-491,
Grecia en esa época se parecía mucho mucho al existente en el Mioceno su- 1993.
OUR ANCESTORS’ ANCESTOR: OURANOPI-
a una fauna de sabana actual. En el perior en el norte de Grecia. El ura-
THECUS IS A GREEK LINK IN HUMAN AN-
valle de un ancho río, sin duda el nopiteco encarna, pues, algunos mi- CESTRY. L. de Bonis y G. Koufos, en
Axios, que fluye aún por la región, llones de años antes, un tipo ecológico Evolutionary Biology, n.o 3, volumen 5,
pastaban rebaños de varias especies parecido al de los homínidos del Plio- páginas 41-49, Nueva York, 1994.
de antílopes y de caballos de tres de- ceno. A DRYOPITHECUS SKELETON AND THE ORI-
dos (Hipparion), mientras que grupos Gracias a los géneros Dryopithecus GINS OF GREAT -A PE LOCOMOTION . S.
de árboles o bosques en galería pro- y Ouranopithecus la Europa del Mio- Moyà Solà y M. Kohler, en Nature, n.o
porcionaban alimento a varias espe- ceno se parece de manera sorprenden- 379, págs. 156-159, Londres, 1996.
PRIMATES HOMINOÏDES DU MIOCÈNE SUPÉ-
cies de jirafas. Manadas de mastodon- te al Africa del Plioceno, con el par for- RIEUR D’EUROPE. L. de Bonis, en Ethno-
tes y de carnívoros completaban el mado por los grandes simios modernos logia, n.o 5, págs. 15-28, Lisboa, 1996.
cuadro de la sabana miocena. (forestales) y los australopitecos (ha-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 7


Una historia del origen
de los homínidos Yves Coppens

Los homínidos se diferenciaron


de los grandes monos en Africa
y surgió la humanidad

L
a humanidad tiene sus raíces en te y confesó que desconocía la faceta descubierto los primeros restos óseos
el mundo animal. Se encuen- científica de la obra del padre Teil- conocidos de una cara de ramapi-
tra en uno de los extremos de hard. También me preguntó sobre la técido en los niveles del Mioceno su-
las múltiples ramas del inmenso ár- biología evolutiva que yo practicaba, perior de la meseta de Potwar (Pa-
bol de la vida, que ha crecido y evolu- sobre su estado de desarrollo y termi- kistán), cara que además tenía más
cionado a lo largo de cuatro mil millo- nó nuestra conversación con una pre- parecido con la de un orangután que
nes de años en nuestro planeta. gunta muy precisa: “¿Hay algún pro- con la de un chimpancé. Jerold Lo-
Nuestro interés por la evolución de la blema importante que se debata en la wenstein, de la Universidad de San
vida nos conduce a buscar el lugar y actualidad en su campo?” Yo le res- Francisco, mostró, por otra parte, la
la fecha en que nuestra rama se sepa- pondí que sí, “el problema de la cro- existencia de proteínas activas en los
rase del resto del árbol. ¿Dónde, cuán- nología, como es muy frecuente en to- dientes fósiles de ramapitecos de Pa-
do y por qué la línea evolutiva que das las ciencias históricas. Los kistán. Se había inyectado a un co-
conduce al género Homo se separa de bioquímicos, asombrados por la proxi- nejo una muestra tomada de un dien-
la de nuestro pariente más próximo, midad que existe a escala molecular te, lo que provocó la formación de
el chimpancé (el género Pan)? Dado entre los seres humanos y los chim- anticuerpos. Lowenstein también en-
que esta separación parece producir- pancés, fechan la separación de am- contró una reacción de estos anti-
se algunos millones de años antes de bas líneas en hace no más de 3 millo- cuerpos contra los antígenos de oran-
la aparición del género Homo, tam- nes de años y sitúan la cuna de la gután que fueron inyectados a los
bién examinaremos el origen de éste, humanidad en Africa. En cambio los conejos.
intentando responder al mismo tipo paleontólogos opinan que Ra ma- El trabajo de Pilbeam era muy im-
de preguntas: ¿dónde, cuándo y por pithecus es un tipo de homínido, cre- portante porque no todos los huesos
qué aparece el género Homo en el se- yendo en consecuencia que esta diver- del cuerpo proporcionan la misma
no de una familia bien implantada en gencia se produjo hace unos 15 cantidad de información. Antes del
su ecosistema y bien adaptada a su millones de años y que tuvo lugar en descubrimiento de la cara del rama-
medio ambiente? las zonas tropicales del Viejo Mundo, piteco, los únicos fósiles que se habían
Comprendí que estas preguntas po- es decir, en Africa y Asia”. encontrado eran dientes y fragmentos
dían ser resueltas en septiembre de de mandíbula. Y aunque éstos descu-
1981, con ocasión de un congreso in- bran características muy importantes,
ternacional de la UNESCO en París El consenso prehistórico la información que proporcionaban
que conmemoraba el centenario del era menos significativa que la aporta-
nacimiento del paleontólogo y filósofo
francés Pierre Teilhard de Chardin.
En este congreso presenté una ponen-
E ste caballero pareció muy inte-
resado, me dio las gracias y se
despidió. Algunos meses más tarde re-
da por la región orbitaria y nasomaxi-
lar recién hallada. En la figura 3 pue-
de verse una comparación sencilla
cia sobre la producción científica de cibí la invitación para un coloquio que entre los perfiles de las caras de un
Teilhard: cerca de 250 artículos y li- se celebraría en mayo de 1982 en Ro- ramapitecino, de un orangután y de
bros que analizan la geología estruc- ma. La persona que se me acercó en un chimpancé, donde puede observar-
tural de Jersey, Etiopía y China; los París era Carlos Chagas, el presiden- se el mayor parecido que existe entre
mamíferos paleocenos y eocenos de te de la Academia Pontificia de las los dos primeros. La primera forma en
Europa; los mamíferos terciarios y Ciencias. Buscando temas de actuali- que los paleontólogos analizan un fó-
cuaternarios del Extremo Oriente; los dad que tuvieran implicaciones filosó- sil es comparándolo anatómicamente
hombres fósiles de China y Java, los ficas importantes, recordó lo que ha- con piezas homólogas de otros fósiles
australopitecos del sur de Africa; y los bíamos hablado en París y organizó o de especies actuales.
útiles paleolíticos y neolíticos de todos un encuentro entre paleontólogos y La bioquímica, la biología molecu-
los países que visitó durante cuaren- bioquímicos. Este coloquio se llevó a lar y la genética examinan la informa-
ta años de actividad. La mayoría de cabo de forma muy discreta, pero tu- ción molecular (el ADN, las proteínas
estos trabajos han sido olvidados por vo una enorme influencia científica en y los mapas cromosómicos) de las es-
sus biógrafos, interesados fundamen- los estudios sobre el origen de la hu- pecies actuales, ya que normalmente
talmente en la parte filosófica de su manidad. Se expusieron dos impor- este material no se conserva en los fó-
obra. tantes grupos de datos, los pa- siles. Sus resultados proporcionan
Un asistente al acto, a quien enton- leontológicos y los bioquímicos. gran ayuda a la paleontología, orde-
ces no conocía, se acercó después de Por un lado, David Pilbeam anun- nando las especies contemporáneas
mi charla, me felicitó muy cortésmen- ció que su equipo de Harvard había por su complejidad molecular, de la

8 TEMAS 19
más simple a la más compleja, en una mo habían pronosticado los bioquími- llones de años, mientras que los bio-
secuencia que reproduce de alguna cos. La pregunta sobre el lugar de na- químicos más extremistas sostenían
forma la evolución de los fósiles. En cimiento de nuestra familia obtenía que la duración de nuestra rama era
el caso del ramapiteco la bioquímica una respuesta. como máximo de 3 millones de años.
realizó una excepcional incursión en Pero la cuestión de la fecha en que Ambos grupos llegaron a la conclu-
el tiempo al examinar directamente sucediese el acontecimiento queda- sión de que siete millones de años
proteínas fósiles. ba sin resolver. Algunos paleontólo- era la fecha que mejor se ajustaba a
De esta forma confluyeron las cir- gos presentes en el congreso de Ro- los datos tras el coloquio. He llama-
cunstancias para hacer que la espe- ma seguían reivindicando la gran do jocosamente a esta conclusión “el
cie Ramapithecus se situase en el lu- antigüedad de los homínidos, mien- consenso prehistórico”.
gar que le correspondía. Este tras que los bioquímicos defendían Pero una tercera fuente de datos iba
hominoideo se extendió por Eurasia, la extraordinaria brevedad de la in- a añadirse a las informaciones paleon-
hecho ya conocido, y su relación evo- dependencia de nuestra línea evolu- tológicas y bioquímicas que manejá-
lutiva con el orangután dio coheren- tiva. Los paleontólogos más genero- bamos en ese momento, fruto de vein-
cia a la distribución geográfica obser- sos opinaban que la historia de
vada. La cuna de la humanidad se nuestra familia tendría unos 15 mi-
restringía al continente africano, co-

1. EL VALLE DEL RIFT, una gran fosa hundida que se expande y


que se convertirá en un océano dentro de 100 millones de años,
cruza el Africa ecuatorial de norte a sur. Es el resultado de las fuer-
zas tectónicas que se activaron hace ocho millones de años. El
cambio del paisaje dividió a nuestros antepasados en dos grupos.
Los de la región occidental siguieron habitando en bosques y selvas
y perviven en nuestros parientes más próximos, los chimpancés. La
población oriental se adaptó a la sabana y se humanizó.
HIPPOPOTAMUS STRUTHIONIDAE GIRAFIDOS
ANTEPASADO COMUN DE PAN Y HOMO DEINOTHERIUM CROCODILUS GOMPHOTHERIUM HIPPARION

SECUENCIA DEL RIO OMO MIOCENO SUPERIOR 8 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

te años de excavaciones y de hallazgos 1935 restos atribuidos a Homo erec- estos modestos hallazgos. Hasta que
en el Africa oriental. tus. En 1939 el equipo alemán dirigi- en 1959 se descubrió el cráneo com-
do por Ludwig Kohl-Larsen halló cer- pleto de un australopiteco que conser-
ca del lago Garusi (Laetoli, Tanzania) vaba toda la dentición superior. Este
El Africa oriental fósiles que denominaron Praeanthro- fósil podía datarse además de forma
y la “carrera por el fósil” pus africanus, que posteriormente se absoluta gracias a la presencia de una
demostró que pertenecían a Austra- toba volcánica justo debajo del nivel

E sta región del planeta había reci-


bido el interés de los paleoantro-
pólogos desde hacía mucho tiempo.
lopithecus. Otra expedición a Olduvai
conducida por Louis Leakey en 1955
descubrió un diente aislado de un Aus-
estratigráfico donde apareció. A par-
tir de ese momento los paleontólogos
enfocaron su atención hacia Africa
Louis Leakey y su equipo habían des- tralopithecus. Pero los paleoantropó- oriental.
cubierto en Olduvai (Tanzania) en logos no prestaron mucha atención a Las expediciones se sucedieron rá-
pidamente, multiplicándose el nú-
mero de campañas de excavación. En
1963 B. Patterson y su equipo de la
Universidad de Harvard excavaron al
sudoeste del lago Turkana, en Kenia;
R. Leakey y G. Isaac del Museo de
Nairobi lo hicieron en 1964 en las ori-
FT

llas del lago Natrón, en Tanzania; J.


RI

EL Chavaillon y sus colaboradores del


D

CNRS estudiaron en 1965 Melka Kun-


E
LL

turé, en Etiopía; B. King, W. Bishop


VA

y otros miembros del College Bedford


de Londres exploraron en 1966 la
cuenca del lago Baringo, en Kenia; en
1967 C. Arambourg, E. C. Howell, R.
Leakey y yo mismo estuvimos traba-
F T
RI

jando en el sur de Etiopía; en 1968 R.


VALLE DEL

Leakey y G. Isaac dirigieron el pro-


yecto de investigación del Turka na
oriental, en Kenia; D. Jo hanson, J.
Kalb, M. Taieb y yo dirigimos la expe-
dición internacional en el Afar en
1972...
Nunca los paleontólogos y paleoan-
VALLE DEL

tropólogos habían realizado tal volu-


men de trabajo de campo y los resul-
tados que se obtuvieron fueron
proporcionales al esfuerzo invertido.
RIF

Se recuperaron centenares de miles


T

de fósiles, entre los cuales había unos


dos mil de homínidos. A pesar de los
constantes trabajos de preparación,
2. LA VEGETACION Y EL CLIMA son muy diferentes a ambos lados del valle del Rift.
Las selvas húmedas de la parte occidental (verde) dan paso a las sabanas en la
análisis e investigación de estos fósi-
parte oriental (amarillo). Esta división, que apareció hace aproximadamente unos les, ha sido necesario esperar algunos
ocho millones de años, circunscribió a los chimpancés al oeste (verde oscuro), mien- años para ver publicados los primeros
tras que los fósiles de homínidos sólo se encuentran al este (pardo). inventarios completos de estos hallaz-

10 TEMAS 19
GAZELLA GIRAFFA HIPOPOTAMIDOS AUSTRALOPITHECUS CAMELUS
DEINOTHERIUM CERATOTHERIUM HIENIDOS NYANZACHOERUS HIPPARION MACAIRODONTINOS

6 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD LOTHAGAM INFERIOR (PLIOCENO INFERIOR) 5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

gos. Es precisamente toda esta nueva doscientos cincuenta mil fósiles de cuya antigüedad es de más de tres mi-
información la que, unida a los datos vertebrados fósiles recogidos consti- llones de años se encuentran al este
presentados en Roma, fue esencial pa- tuían una muestra estadística bas- del Rift. Para explicar el hecho de que
ra resolver el misterio. tante representativa. homínidos y pánidos, que son tan si-
La biología molecular, la bioquími- milares a escala molecular, nunca se
ca y la genética seguían demostran- encuentren asociados en el registro fó-
do que los hombres y los chimpancés La East Side Story sil, no se me ocurría más que una al-
eran muy similares a escala molecu- ternativa: los homínidos y los pánidos
lar; la paleontología, la primatología
y la paleoantropología encontraban
pruebas de la existencia de homíni-
D urante el congreso de Roma
estuve pensando en este asunto.
Y se me ocurrió una explicación bas-
nunca convivieron.
Entonces formulé el siguiente es-
quema, que se publicó en 1983. An-
dos en Kenia, Tanzania y Africa ha- tante simple cuando abrí un atlas que tes de la separación de los homínidos
ce unos 7 u 8 millones de años. Pero representaba la distribución de los y de los pánidos, el valle del Rift no
no se hallaba ningún fósil de la fami- vertebrados actuales: el mapa que re- formaba una barrera suficiente para
lia Panidae, los antepasados de los go- presentaba la distribución de chim- dividir el Africa ecuatorial. Los bos-
rilas y de los chimpancés. Y aunque pancés y de gorilas abarcaba muchas ques y las sabanas arboladas de Afri-
no pueda justificarse una hipótesis zonas geográficas que cubrían las re- ca formaban una región biogeográfi-
por la carencia de pruebas, la falta giones forestales de los trópicos afri- ca continua y homogénea desde el
absoluta de fó siles de pánidos allí canos, pero que se terminaban de gol- océano Atlántico hasta el Indico en
donde los de homínidos son tan abun- pe en el valle del Rift, un gran surco la que vivía el antepasado común de
dantes no podía dejar de invitar a la que discurre de norte a sur de Africa. ambos. Una catástrofe tectónica pro-
reflexión. Aparte de que los cerca de Todos los yacimientos de homínidos vocó hace 8 millones de años dos ti-

3. LA COMPARACION DE LOS CRANEOS FOSILES muestra pancés (derecha). Esta comparación ha hecho que los
la semejanza entre las especies. El ramapitécido (centro) des- paleontólogos consideren que los ramapitécidos eurasiáticos
cubierto en Pakistán se parece mucho más al orangután (iz- no son los antepasados más próximos de los seres humanos,
quierda) que a los antropomorfos africanos, como los chim- sino que nuestro origen es africano.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 11


CROCODILUS AUSTRALOPITHECUS CERATOTHERIUM GIRAFFA HYAENA
HIPOTRAGUINOS ENHYDRIODON MACAIRODONTINOS LEPUS NYANZACHOERUS GOMFOTERIDOS

5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD LOTHAGAM SUPERIOR (PLIOCENO INFERIOR) 3,5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

pos diferentes de desplazamiento: el nemos que recurrir a complicadas ex- La secuencia de Omo
hundimiento que originó el valle del plicaciones que impliquen movimien-
Rift y el levantamiento de la línea de
montañas que forma su borde orien-
tal. La gran fractura y la barrera
tos de homínidos del bosque a la
sabana y desplazamientos de pánidos
desde la sabana a las zonas fo-
L a evolución de nuestra rama du-
rante los últimos ocho millones de
años es más complicada de lo que ima-
montañosa modificaron la circulación restales. ginábamos. La historia empieza con
atmosférica. Las masas de aire occi- Más tarde, consultando investiga- la diversificación de la subfamilia de
dentales mantuvieron, gracias al ciones geofísicas, descubrí que la ac- los australopitecinos y por su modesta
océano Atlántico, un régimen abun- tividad tectónica del valle del Rift que expansión desde Africa oriental hacia
dante de precipitaciones. Las del es- tuvo lugar hace alrededor de ocho mi- el sur y el oeste. Continúa con la apa-
te, sometidas además al obstáculo de llones de años era un fenómeno muy rición, hace unos tres mi llones de
la gran meseta del Tíbet, que tam- conocido. La lectura de estudios pa- años, de otra subfamilia, los homíni-
bién se encontraba en proceso de for- leoclimatológicos me reforzó en la idea dos, y su gran expansión a todo el pla-
mación, se organizaron en un siste- de que la progresiva aridez del Africa neta desde Africa. Los últimos austra-
ma de tipo estacional al que oriental estaba bien establecida, ha- lopitecinos convivieron con los
actualmente se denomina monzóni- biéndose iniciado también hace unos primeros homínidos. Vamos a exami-
co. Así es como la gran región origi- ocho millones de años. Finalmente los nar los aspectos más destacados de es-
nal se dividió en dos zonas de climas paleontólogos admiten la aparición te panorama.
y vegetaciones diferentes: mientras hace entre 10 y 8 millones de años de Una expedición geográfica francesa
el oeste continuó teniendo un clima un nuevo grupo de animales en el pretendió atravesar diagonalmente el
húmedo y conservó sus selvas y ma- Africa oriental —la llamada fauna continente africano, desde el mar Ro-
sas forestales, el este se volvió más etíope—, al que más tarde pertenece- jo al Atlántico, a principios del siglo
árido y crecieron los espacios abier- rán los australopitecos. Cada una de XX. La dirigió el vizconde de Bourg de
tos de tipo sabana. La población del las disciplinas conocía el evento y sus Bozas y partió de Djibuti en 1902, pe-
antepasado común de pánidos y ho- consecuencias, pero no se había pro- ro finalizó trágicamente con su muer-
mínidos se dividió en dos subpobla- ducido un esfuerzo interdisciplinar te por paludismo a las orillas del río
ciones: la occidental, más numerosa, por relacionarlos y elaborar una sín- Congo. Resultado de ella fue una bue-
y la oriental, más reducida. Es ten- tesis. na cosecha documental, entre la que
tador imaginar que tal separación Tres años más tarde me invitaron se encuentra una colección de fósiles
fuese la causa de la divergencia de a impartir en Nueva York la 55 Con- de vertebrados procedentes del valle
los dos grupos: los descendientes oc- ferencia James Arthur sobre la evolu- del río Omo, en lo que era entonces
cidentales siguieron adaptados a la ción del cerebro humano. Entonces Abisinia.
vida arbórea y produjeron los páni- pensé en dar un nombre a esta hipó- Intrigado por estos fósiles, que se
dos; los descendientes orientales “in- tesis que fuera fácil de recordar y que dieron a conocer en un par de artículos
ventaron” toda una serie de recursos honrase a mis huéspedes, por lo que y en el tratado de geología de Emile
para adaptarse a un nuevo tipo de vi- la llamé la East Side Story. Haug en 1911, Camille Arambourg,
da en entornos abiertos y originaron Es posible que con ella se responda futuro profesor de paleontología del
a los homínidos. a la primera ráfaga de preguntas: Museo de Historia Natural de París,
Esta simple hipótesis tiene la ven- ¿cuándo, dónde y por qué nos separa- decidió organizar una nueva expedi-
taja de explicar por qué homínidos y mos de los pánidos? La línea evoluti- ción a principios de los años treinta.
pánidos nunca han compartido terri- va que un día daría lugar a nuestra En 1932 permaneció ocho meses en el
torio a pesar de ser tan parecidos; especie se separó del resto del árbol valle del río Omo y volvió a París con
también explica, gracias a la nueva si- genealógico hace unos ocho millones cuatro toneladas de fósiles de verte-
tuación tectónica y ecológica, cómo se de años en Africa oriental por el ais- brados.
produjo el aislamiento original que lamiento geográfico. La necesidad de La tercera fue la ya mencionada an-
provocó las diferentes historias de am- adaptarse al nuevo entorno de saba- teriormente Expedición Internacional
bos grupos durante los últimos diez na, más seco y descubierto, provocó la de Investigación del Omo, que se rea-
millones de años. De esta forma no te- diferenciación genética. lizó entre los años 1967 y 1976. Pue-

12 TEMAS 19
GALAGO LOXODONTA AUSTRALOPITHECUS ELEPHAS GIRAFFA CAMELUS
SUIDOS HYAENA STEGODON PANTHERA KOBUS DICEROS

3,5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD SHUNGURA INFERIOR (PLIOCENO SUPERIOR) 2,5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

de enmarcarse en la “carrera por el fó- En 1975 publiqué la relación que lumna de sedimentos depositados en-
sil” desarrollada entre los años existía entre los cambios del clima y tre hace 4 y 1 millón de años. Laetoli
sesenta y setenta, a raíz del hallazgo la evolución de los homínidos en y Hadar son más antiguos, Olduvai es
por los Leakey de un cráneo de aus- Comptes Rendus de l’Académie des más reciente y la orilla oriental del
tralopiteco, atribuido a un homínido Sciences y en una nota que acompa- Turkana presenta una laguna estra-
llamado Zinjanthropus. La expedición ñaba una comunicación del Congreso tigráfica durante este período. Pero
fue dirigida sucesivamente por C. de la Sociedad Británica de Geología. gracias al estudio de los isótopos de
Arambourg (y por mí en el trabajo de Los paleontólogos se mostraron es- oxígeno que contienen las conchas de
campo), L. Leakey (y por R. Leakey en cépticos. foraminíferos de los fondos oceánicos
las excavaciones) y F. Clark Howell, De todos los importantes yacimien- sabemos que fue precisamente entre
en 1967; después por C. Arambourg tos de Africa oriental, los estratos del hace 3,2 y 2,4 millones de años cuan-
(y yo mismo en el trabajo de campo) y río Omo eran los únicos que permitían do la Tierra sufrió un enfriamiento ge-
por F. C. Howell entre los años 1968 este tipo de observaciones, porque neral y Africa oriental se volvió más
y 1969, mientras que R. Leakey deja- eran los únicos que ofrecían una co- árida.
ba la expedición para dirigirse al es-
te del lago Turkana; finalmente, de
1970 a 1976, tras la muerte de Aram-
bourg, asumimos la dirección F. C.
Howell y yo.
En las primeras campañas de tra-
bajo se estableció la estratigrafía de
estos yacimientos, cuyo espesor es
de más de mil metros. La fauna que
aparecía en estos estratos cambia-
ba lo suficiente de los niveles infe-
riores a los superiores como para
contar toda una historia. Cuando se
dispuso de dataciones por potasio-
argón y pa leomagnetismo, y con la
ayuda de los estudios bioestratigrá-
ficos, se pudo enmarcar cronológica-
mente la se cuencia y la historia se
hizo patente.
Desde hace cuatro millones de años
(la edad de los niveles más antiguos
de Omo) a un millón de años (la de los
más recientes), el clima y la vegetación
evolucionaron desde condiciones hú-
medas a otras más áridas; la fauna se
transformó, pasando de los animales
típicos de ecosistemas forestales a una
asociación propia de sabanas de her-
báceas. Los homínidos, sometidos co-
mo el resto de ver te brados a estas
fluctuaciones climáticas, evoluciona-
ron desde los llamados australopite- 4. MARY Y LOUIS LEAKEY examinando el cráneo de Zinjanthropus, descubierto
cinos gráciles a los australopitecinos en la garganta de Olduvai (Tanzania) en 1959. Este hallazgo originó la “carrera por
robustos y a los seres humanos. el fósil” y el descubrimiento de centenares de miles de fósiles.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 13


PANTHERA DEINOTHERIUM DAMALISCUS DICEROS GIRAFFA DINOFELIS AUSTRALOPITHECUS
LOXODONTA HOMOTHERIUM LEPUS PHACOCHOERUS HIPPARION EQUUS HYAENA

2,5 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD SHUNGURA SUPERIOR (PLIOCENO SUPERIOR) 1,8 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD

Este cambio del ecosistema es fácil- biente. Por ejemplo, los premolares y ambientes abiertos, donde son más
mente observable en la fauna y la flo- los molares de los vertebrados herbí- vulnerables a sus depredadores; se co-
ra fósiles del río Omo. Puede catalo- voros se desarrollan más y se hacen rre más de “puntillas” que con todo el
garse cualitativa y cuantitativamente más complejos cuando la alimentación pie. Algunas características anatómi-
a los animales y a las plantas recogi- se vuelve más herbácea y menos folí- cas tienen funciones muy precisas que
dos en cada uno de los niveles e inter- vora; la hierba desgasta más los dien- también pueden ser buenos indicado-
pretar las diferencias que se observan tes que las hojas. También sabemos res; por ejemplo, las patas de los ani-
en la lista de especies y en sus fre- que la locomoción de estos mismos males arborícolas son diferentes de las
cuencias como cambios del paleoam- herbívoros se hace más digitígrada en de los que las utilizan para excavar.

5. LA LINEA EVOLUTIVA HUMANA tiene unos ocho millones de años de antigüedad


desde el momento en que los australopitecinos y los chimpancés se diferenciaron
de un antepasado común. Los australopitecinos forman un grupo muy complejo,
cuya clasificación sigue siendo objeto de estudio. Los pre-australopitecos son los
homínidos más antiguos. Estos fueron sustituidos por los australopitecos, y después
por las formas más robustas (los parántropos) y por los seres humanos.

N )
PA
CE(
AN
IMP
CH PRE-AUSTRALOPITHECUS
AFARENSIS

AUSTRALO- PARAN-
AUST PITHECUS THROPUS
R ALOP
ITHE AFRICANUS ROBUSTUS
CUS

ANTEPASADO
COMUN PAR
AN
THR
OP
US
HOMO
HABILIS HO
MO

MIOCENO SUPERIOR PLIOCENO PLEISTOCENO


8 7 6 5 4 3 2 1 0
MILLONES DE AÑOS

14 TEMAS 19
Parece muy claro que la historia de
nuestra familia, como la de cualquier
otra familia de vertebrados, se inició
gracias a acontecimientos de origen
tectónico y que evolucionó bajo la in-
fluencia de factores de tipo climáti-
co.
La primera adaptación fue el cam-
bio en la estructura del encéfalo sin
aumentar su volumen, mientras se
adquiría una posición bípeda mucho
más ventajosa, y se diversificaba la
alimentación, aunque seguía siendo
esencialmente vegetariana. La se-
CAMELUS EQUUS DEINOTHERIUM ELEPHAS PANTHERA PARDUS GALAGO
gunda adaptación de los homínidos
tuvo dos direcciones distintas: el aus-
PANTHERA LEO KOBUS LEPUS HOMO CERATOTHERIUM
tralopiteco aumentó su talla corporal,
1,8 MILLONES DE AÑOS DE ANTIGÜEDAD PLEISTOCENO 1 MILLON DE AÑOS pero restringió su alimentación a un
régimen vegetariano muy especializa-
do, mientras que los seres humanos
Con mucha precaución puede utilizar- El análisis polínico de los niveles in- adquirían un cerebro mayor y un ré-
se también el “actualismo”, conside- feriores indica 24 tipos de árboles y la gimen omnívoro amplio y oportunis-
rando que los animales y plantas del relación entre el polen arbóreo y el ta.
pasado se comportan de manera pare- herbáceo es de 0,4. En los niveles su- Algunos centenares de miles de
cida a como lo hacen los actuales. periores no quedan más que 11 tipos años más tarde (incluso más de un mi-
de árboles y el mismo cociente es in- llón) veremos que la segunda de las
ferior a 0,01. En la base abunda el po- opciones fue la más fructífera y la que
Plantas y animales len de Celtis, Acalypha, Olea y Typha, tuvo mayor éxito. Con un cerebro más
de un medio árido indicadores de condiciones húmedas, grande se incrementó el grado de re-
pero hacia la parte superior estos pó- flexión y nació un nuevo sentido de la

¿C ómo se refleja esta crisis cli-


mática en la fauna y en la ve-
getación de la secuencia del río Omo?
lenes disminuyen considerablemente
y llegan a desaparecer, mientras que
surge el de Myrica, planta típica de
curiosidad. El amplio espectro alimen-
tario proporcionó una preferencia por
consumir carne y la necesidad de cap-
Los ejemplos son numerosos y todos climas áridos, pero que no se encuen- turarla incrementó la movilidad. Por
ellos coinciden. De principio a fin de tra en la base de la secuencia. En primera vez en la historia los homíni-
la secuencia, la dentición de elefánti- cuanto al número de especies alócto- dos se expandieron más allá de su lu-
dos, rinocerótidos, Hipparion (antepa- nas, es decir transportadas por el gar de nacimiento. Y en menos de tres
sado del caballo) y facocerinos se vuel- viento, abunda cuando hay masas fo- millones de años la humanidad con-
ve hipsodonta (aumenta la altura del restales cercanas y alcanza el 21 por quistó todo nuestro planeta e inició la
diente con relación a la anchura) y los ciento en la base, mientras que sólo es exploración del sistema solar.
suinos multiplican el número de cús- del 2 por ciento en los estratos supe-
pides y tubérculos de sus molares. En riores.
los niveles inferiores abundan los an- Los homínidos ilustran la misma
tílopes traguelafinos, reduncinos, así historia mediante Australopithecus
como Elephas, indicadores de una sa- afarensis y Australopithecus sp. (el BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
bana de acacias con fuentes de agua homólogo de Australopithecus africa- ÉVOLUTION DES HOMINIDÉS ET DE LEUR
cercanas, mientras que en los supe- nus), presentes en los niveles más an- ENVIRONNEMENT AU COURS DU PLIO-
riores aparece el género Equus, faco- tiguos, mientras que en los más re- PLÉISTOCÈNE DANS LA BASSE VALLÉE DE
cerinos de dentición hipsodonta (Pha- cientes aparecen Australopithecus L’OMO EN ÉTHIOPIE. Yves Coppens, en
cochoerus y Stylochoerus) y crece el aethiopicus, Australopithecus boisei Comptes rendus hebdomadaires des
séances de l’Académie des sciences, vo-
número de antílopes corredores (Me- y Homo habilis. De esta forma las es-
lumen 281, serie D, páginas 1693-1696,
galotragus, Beatragus y Parmularios). pecies más antiguas de australopite- 3 de diciembre 1975.
En la base, tres especies de gálagos y cinos, aquellas a las que se ha llama- EARLIEST MAN AND ENVIRONMENTS IN THE
dos quirópteros (Eilodon y Taphozous) do gráciles, estaban mejor adaptadas LAKE RUDOLF BASIN: STRATIGRAPHY,
indican la presencia de un bosque a medios forestales que las posterio- PALEOECOLOGY AND EVOLUTION. Dirigi-
muy desarrollado y de una sabana res, las llamadas robustas. La huma- do por Yves Coppens, E. Clark Howell,
densa, igual que lo hace el gran nú- nidad es un producto irremediable de Glynn Ll. Isaac y Richard E. E. Leakey.
mero de roedores múridos (Mastomys) la aridez. University of Chicago Press, 1976.
RECENT ADVANCES IN THE EVOLUTION OF
y la presencia de Grammomys, Pa- La lectura es muy clara y ha sido PRIMATES. Dirigido por Carlos Chagas,
raxerus, Thryonomys y Golunda. En entendida perfectamente por algunos Pontificia Academia Scientiarum, 1983.
la parte superior estas especies son investigadores. He denominado a es- L’ENVIRONNEMENT DES HOMINIDÉS AU
reemplazadas por los roedores Ae- ta crisis el “evento H(Omo)”, haciendo PLIO-PLÉISTOCÈNE. Foundation Singer-
thomys, Thallomys, Coleural, Gerbi- un pequeño juego de palabras, porque Polignac, Masson, París, 1985.
llurus, por los quirópteros Jaculus y esta crisis fue la responsable directa L’AUBE DE L’HUMANITÉ. Bibliothèque
Heterocephalus y por la liebre (Lepus), de que apareciesen los seres humanos, Pour la Science, diffusion Belin, París.
LA P LUS B ELLE H ISTOIRE DU M ONDE .
todos ellos habitantes de sabana ári- al tiempo que fue en la secuencia del H. Reeves, J. de Rosnay, Y. Coppens y
da, al tiempo que desaparecen los pe- río Omo donde se la identificó por pri- D. Simonnet, Seuil, 1996.
queños primates. mera vez.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 15


Los australopitecos
Anne-Marie Bacon

Si nuestro antepasado fue un australopiteco,


¿cuál de ellos era? Cada vez es más patente
la enorme diversidad de este grupo

L
os australopitecos, de los que célebre Lucy), A. boisei y A. aethiopi- desconocida, precisamente la que nos
se piensa que utilizaron por cus. Las especies A. robustus y A. afri- revelaría cómo se produjo la transi-
primera vez la locomoción bí- canus sólo están presentes en Africa ción hacia la postura erguida y la lo-
peda, vivieron en Africa entre hace del Sur y A. bahrelghazali (Abel) es comoción bípeda.
seis y un millón de años. Forman par- el primer australopiteco encontrado En Kenia se han encontrado algu-
te de la familia de los Homínidos, al oeste del valle del Rift. Tres de es- nos elementos fósiles aislados y data-
exactamente igual que el chimpancé, tas especies, A. robustus, A. boisei y dos entre cinco y seis millones de
el gorila y el hombre. Una subdivisión A. aethiopicus, comparten una mor- años, si bien su asignación taxonómi-
secundaria sitúa a los grandes monos fología craneal particular y se las de- ca (es decir, la definición de un nom-
dentro de los Paninos, mientras que nomina “australopitecos robustos” o bre genérico y un nombre específico)
el hombre y los australopitecos for- incluso “parántropos”. es incierta. Estos elementos antiguos
man el grupo de los Homininos. Se ignora quiénes sean los antepa- son el fragmento de húmero y la man-
Los estudios sobre los australopi- sados directos de los australopitecos díbula de Chemeron (5,1 millones de
tecos plantean la cuestión funda- y del hombre. Para encontrar formas años, pertenecientes posiblemente a
mental de determinar los restos que ancestrales plausibles es necesario A. afarensis), la mandíbula fragmen-
se incluyen en una misma especie, remontarse al Mioceno inferior (ha- taria de Lothagam (5,5 millones de
decidiendo si las diferencias obser- ce entre 25 y 15 millones de años), años), y el molar inferior de Lukeino
vadas resultan del dimorfismo con Proconsul, y después al Mioceno (6,5 millones de años).
sexual o de la pertenencia a espe- medio (de 15 a 10 millones de años), A partir de cuatro millones de años
cies distintas. con Kenyapithecus y Otavipithecus. los datos son más concretos. Tres es-
Actualmente pueden enumerarse Los datos del Mioceno superior (de pecies rivalizan en antigüedad: A.
siete especies del género Austra lo- 10 a 5 millones de años) aportan po- afarensis (4,1-3 millones de años), A.
pithecus, todas ellas descubiertas en co, debido a la escasez de fósiles anamensis (4,2 y 4 millones de años)
el continente africano. En el este, des- correspondientes a este período. Bue- y A. bahrelghazali (4-3,5 millones de
de Etiopía hasta Malawi, se conocen na parte de la historia de hace entre años). Los parántropos aparecen des-
cuatro: A. anamensis, A. afarensis (la 11 y 5 millones de años nos es pues de los 2,6 millones de años con A. ae-
thiopicus y se extinguen hacia los 1,4
millones de años, con A. boisei. A.
SUPERFAMILIA HOMINOIDEOS africanus está datado entre 3,1 y 1,2
millones de años. Precisemos que Ar-
dipithecus ramidus, encontrado en
1992 en Aramis (Etiopía) y que data
FAMILIA HILOBATIDOS HOMINIDOS PONGIDOS de 4,4 millones de años, se considera
actualmente más cercano a los Pani-
nos que a los Homininos, contraria-
mente a lo que se propuso con ante-
SUBFAMILIA HILOBATINOS PANINOS HOMININOS PONGINOS rioridad.
Las excavaciones realizadas en el
último decenio han aportado las
pruebas de la gran diversidad exis-
GENERO
HYLOBATES PAN (CHIMPANCE) ARDIPITHECUS PONGO tente entre los homínidos en el Plio-
(GIBON) GORILLA (GORILA) AUSTRALOPITHECUS (ORANGUTAN) ceno. Los principales testimonios de
HOMO
ello son Australopithecus anamensis
en Kenia (una nueva especie creada
en 1995 por Meave Leakey y sus
colabo radores), Ardipithecus rami-
dus en Etiopía (actualizado en 1994
por Tim White, Gen Suwa y Berha-
1. CLASIFICACION DE LOS HOMINOIDEOS. Los géneros Ardipithecus, Australo-
pithecus y Homo (al que pertenece el hombre actual) pertenecen a la subfamilia de ne Asfaw) y por último Australopi-
los Homininos. Nuestros parientes cercanos, chimpancés y gorilas, son, como noso- thecus bahrelghazali (encontrado en
tros, homínidos. Chad en 1995 por Michel Brunet y

16 TEMAS 19
su equipo). Este último descubri- CRESTA SAGITAL
HUESO CIGOMATICO
miento cambió además completa-
mente los modelos evolutivos de los
australopitecinos, ampliando al mis-
mo tiempo su área de distribución
hasta Africa central, al otro lado del
Valle del Rift. HUESO
Otros numerosos hallazgos asigna- A. AFARENSIS CIGOMATICO
dos a australopitecinos ya conocidos, (4,1 - 3 MA)
como son A. afarensis (Hadar), A. boi-
sei (Konso, Olduvai) o A. africanus CONSTRUCCION POSTORBITARIA

(Sterkfontein), también han revelado ORBITA


la existencia de una gran variabilidad
intraespecífica, variabilidad de la que
no se hubiera sospechado hace algu- CRANEO
nos años y que hoy suscita algunos in-
terrogantes. Así los A. afarensis, ca- ABERTURA
racterizados por una gran diferencia NASAL
de tamaño y variabilidad morfológica
A. ROBUSTUS
entre los individuos, alimentan las (2,6 - 1,4 MA)
controversias desde 1978. ¿Hay que
definir una o varias especies? La pre-
gunta se plantea en especial respec- MANDIBULA
to de los fósiles encontrados en los ya-
cimientos de Hadar y Laetoli, que son
de cronologías diferentes. Los parti-
darios de la hipótesis de la especie
única consideran que las diferencias
de tamaño observadas entre los indi-
viduos son comparables a las existen-
tes entre los grandes monos actuales,
como el gorila. A. BOISEI
Por otra parte son numerosos los (2 - 1,4 MA)
descubrimientos concernientes a A.
boisei, particularmente en Etiopía y
en Kenia, que refuerzan la hipótesis
del polimorfismo de la especie, es de-
cir, la existencia de una gran varia-
bilidad de caracteres esqueléticos en
función de la procedencia geográfica.
Por ejemplo, ciertos caracteres obser-
vados en los cráneos de A. boisei de
Etiopía se expresan de forma diferen-
te en las otras poblaciones contempo-
ráneas, halladas en el área geográfica A. AFRICANUS
de Olduvai/Turkana. (3,1 - 1,2 MA)

La cavidad craneal

T odos los australopitecos poseen


rasgos comunes: una estatura pe-
queña, un cerebro de escasa capaci-
dad, una cara bastante amplia y prog-
nata (con los maxilares proyectados
hacia delante), una frente huidiza y
un esqueleto adaptado a la marcha
bípeda. La anatomía de los huesos de
la mano sugiere la posibilidad de que
H. SAPIENS
pudieran realizar una prensión pre-
cisa. Los australopitecos más anti-
guos no tallaban útiles de piedra, pe-
2. COMPARACION DE LA MORFOLOGIA CRANEANA de A. afarensis, A. robustus,
ro es probable que utilizasen piedras A. boisei, A. africanus y Homo sapiens. El cráneo de los australopitecos robustos
y ramajes, bien sea con fines alimen- presenta una constricción muy marcada detrás de las órbitas, denominada cons-
tarios (para abrir nueces, atrapar in- tricción postorbitaria (flechas rojas). Otra de las características principales de las
sectos, raspar huesos), bien en activi- formas robustas es el perfil cóncavo de la cara, que se debe principalmente a la
dades de protección y defensa. Los proyección de los huesos cigomáticos (los huesos que forman parte de los pómulos)
australopitecos más tardíos, particu- por delante de la abertura nasal.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 17


larmente A. boisei, han sido hallados hay que añadir grandes dientes yuga- presentarían un dimorfismo sexual su-
junto con herramientas olduvayenses. les, premolares y molares con esmal- perior al de los grandes monos actua-
Pero resulta difícil afirmar quiénes te grueso. Los parántropos estaban así les respecto de algunos de estos carac-
hayan sido los autores de estos útiles, adaptados a una alimentación basada teres. Otros rasgos supuestamente
si estos seres robustos u otros huma- en elementos duros y abrasivos, como dimórficos de los homínidos fósiles lo
nos primitivos y contemporáneos en- tubérculos y semillas. El análisis de son claramente menos entre los gran-
contrados a veces en los mismos ya- las estrías de desgaste de los molares des monos: por ejemplo, la longitud de
cimientos. permite precisar que A. robustus mas- la cara, la capacidad craneana, las pro-
Una característica de los australo- ticaba ciertas cantidades de pepitas y porciones del primer molar de A. boi-
pitecos es su escasa capacidad cra- de semillas. En cambio A. africanus se sei y la robustez del cuerpo mandibu-
neana, mucho más cercana a la de los alimentaba de frutos y de hojas. La lar de A. boisei y A. robustus.
grandes monos que a la del hombre carne, probablemente obtenida de la La longitud de los caninos consti-
actual, que es de unos 1400 centíme- carroña, pudiera haber formado parte tuye otra medida del dimorfismo
tros cúbicos. El volumen de la cavi- del menú de los australopitecinos. sexual. Los caninos de los machos de
dad craneana de A. afarensis se esti- La variación observada en algunos los primates actuales son más largos
ma en unos 400 centímetros cúbicos de los caracteres craneales, como el que los de las hembras. El dimorfis-
y entre 500 y 550 centímetros cúbicos trazado de las líneas temporales, la mo de los caninos de los homínidos es
el de A. boisei. presencia o la ausencia de una cresta importante en A. afarensis y A. boi-
Las diferencias entre los australo- sagital sobre la bóveda craneana y de sei, semejante al del chimpancé ena-
pitecos relacionadas con la arquitec- crestas en la sutura temporonucal, pro- no. Aparece menos acusado en A. ro-
tura del cráneo se manifiestan en la voca vivos debates. Hay paleoantropó- bustus y es comparable al del hombre
robustez de las maxilas, el grado de logos que conceden a estas diferencias actual en A. africanus.
prognatismo y la anchura de la cara. un significado taxonómico que permi-
Los parántropos, particularmente A. te distinguir las especies, mientras que
boisei, presentan un aparato mastica- otros no las consideran más que como La bipedestación
torio muy especializado en compara- expresión de un dimorfismo sexual
ción con el resto de las especies cono-
cidas. Esta especialización se traduce
en unos maxilares muy robustos y en
marcado. Estos últimos las utilizan
junto a las variaciones de tamaño pa-
ra distinguir entre individuos mascu-
L a estatura media de los australo-
pitecos varía entre 1,10 metros
en los ejemplares más pequeños, co-
zonas de inserción muscular muy mar- linos y femeninos de A. afarensis y A. mo Lucy (A. afarensis), y 1,50 metros
cadas sobre el cráneo (como la cresta boisei, en los que el abundante mate- e incluso más en los parántropos y
sagital), que hacen pensar en múscu- rial disponible permite realizar estu- probablemente en el caso de A.
los masticadores muy poderosos. A ello dios precisos. Los australopitecinos anamensis. Una característica impor-

Hipótesis filogenéticas
primero en separarse en el seno de los homininos. Esta
L a metodología cladística ha cambiado por completo la
filogenia de los homínidos desde 1975. La cladística (del
griego klados, que significa “rama”) presenta en forma de
especie está, por tanto, excluida de la línea humana.
Las relaciones de parentesco entre los australopitecos
árbol (cladograma) las relaciones de parentesco entre los robustos (A. boisei, A. robustus y A. aethiopicus) todavía se
grupos. Al contrario de los árboles clásicos, que implicaban discuten con apasionamiento. Para algunos investigadores
en cada rama un antepasado de una o varias especies, el forman un grupo monofilético (serían descendientes de un
cladograma es un árbol sin antepasados: todas las especies mismo antepasado común) y, por tanto, pueden designarse
comparadas se sitúan en el extremo de las ramas. con el término genérico de Paranthropus (cladograma de la
Según la cladística, A. africanus sería el grupo hermano izquierda). Para otros A. aethiopicus, la forma más arcaica
del clado formado por el género Homo y los australopitecos de las tres, pertenecería a una línea independiente y apa-
robustos. Este método confirma además una conclusión de recería como el grupo hermano del conjunto formado por A.
la aproximación evolucionista: A. afarensis habría sido el africanus, A. robustus, A. boisei y Homo (cladograma de la
derecha).

PAN/GORILLA PAN/GORILLA

A. AFARENSIS A. AFARENSIS

A. AFRICANUS A. ÆTHIOPICUS

A. ÆTHIOPICUS A. AFRICANUS

A. ROBUSTUS A. ROBUSTUS

A. BOISEI A. BOISEI

H. HABILIS H. HABILIS

H. RUDOLFENSIS H. RUDOLFENSIS

H. ERGASTER H. ERGASTER

H. SAPIENS H. SAPIENS

18 TEMAS 19
tante es su adaptación a la lo-
comoción bípeda.
La bipedestación no es ca-
racterística exclusi va del
ser humano: los pájaros se
HADAR-LAETOLI L 1978
sostienen siempre sobre A. AFARENSIS
dos patas y hay peque-
ños mamíferos, como el
jerbo o la suricata, y al-
gunos primates, como el
ARAMIS L 1994
gibón o los lemúridos KORO TORO L 1995 A. RAMIDUS
saltadores, que lo hacen A. BAHRELGHAZALI HADAR
a veces sobre sus dos
miembros posteriores,
durante la locomoción o OMO L 1968
A. ÆTHIOPICUS MAKA, BELOHDELIE
al adoptar determinadas
posturas. Pero el hombre es ALLIA BAY
el único que de manera exclu- TURKANA
KOOBI FORA, ILERET
siva y permanente se mantiene LOTHAGAM CHEMERON
erguido para desplazarse por el sue- Estos caracte- BARINGO
lo. Teniendo en cuenta la anatomía res específicos de KANAPOI 1995
L
LUKEINO
CHESOWANJA
de sus articulaciones, es probable que la bipedestación A. ANAMENSIS PENINJ
los monos cuadrumanos Proconsul y aparecen en tre los
LAETOLI
Kenyapithecus del Mioceno inferior y australopitecos. Estos OLDUVAI 1959
L

medio, hace más de 10 millones de homínidos primi tivos A. BOISEI


años, comenzaran a erguir su cuerpo. practicaban una forma
Pero las características de una espe- de bipedestación para dis- MALAWI
KROMDRAAI 1938
cialización en la marcha bípeda no tancias bastante largas,
L

A. ROBUSTUS
aparecen con claridad hasta hace al- como confirma el descu-
rededor de cinco millones de años, con brimiento por Mary
SWARTKRANS
los australopitecos. Leakey, en 1978, de las STERKFONTEIN
¿Qué características son éstas? huellas de pasos fosiliza-
Cuando se compara un esqueleto hu- das de Laetoli. Pero los
mano con el de un chimpancé se com- detalles de su anatomía TAUNG 1925
L MAKAPANSGAT
prueba que el mantenimiento verti- esquelética, particular- A. AFRICANUS
cal del cuerpo y la bipedestación mente del hueso coxal y de
requieren profundos cambios muscu- los miembros inferiores, de-
loesqueléticos que afectan a todo el muestran que su marcha sería
conjunto del cuerpo. El agujero occi- diferente a la nuestra. Los pa-
pital, en el que se inserta la columna leontólogos no hubieran podido
vertebral, está situado en la parte an- reconstituir esta forma de bipedes-
terior del cráneo humano, lo que fa- tación ancestral sin el descubri- 3. LOS AUSTRALOPITECOS conocidos
vorece que la cabeza quede en equili- miento en 1976 del esqueleto casi han sido encontrados todos en Africa. Se
brio sobre el tronco; el del chimpancé completo de Lucy (A. afarensis) en indica la fecha del descubrimiento de
está mucho más retrasado, de forma Etiopía, que fue un verdadero maná, los fósiles a partir de los que se han de-
que la cabeza está en falso. La colum- ya que lo que se recupera del esque- finido los caracteres propios de las dife-
na vertebral del chimpancé no pre- leto de los homínidos no acostumbra rentes especies.
senta más que una curvatura, mien- ser más que algunos huesos, a menu-
tras que la del hombre presenta tres; do muy fragmentarios.
esta columna más flexible está mejor Lucy mide poco más de un metro. y su escaso peso le permitirían ade-
adaptada a la posición vertical pro- Presenta un hueso coxal bastante an- más trepar a los árboles y posible-
longada. El hueso coxal del hombre cho, piernas pequeñas y brazos lar- mente agarrarse a las ramas con los
se ha ensanchado y se ha acortado gos, una cavidad torácica que se en- pies. Su supervivencia dependería
considerablemente; soporta el peso sancha hacia la parte inferior, como además de la capacidad que tuviera
del cuerpo y sostiene las vísceras. Las la del chimpancé, las articulaciones para refugiarse rápidamente en los
patas del chimpancé están dobladas, de los miembros inferiores aún suel- árboles cuando se encontrase frente
orientadas hacia el exterior, y pueden tas (cadera, rodilla, tobillo), mientras a sus enemigos. Las reconstrucciones
efectuar movimientos en todas las di- que las de los superiores son más fir- del medio en que vivía A. afarensis
recciones, mientras que la tibia está mes. Los pies de Lucy parece que se- contemplan esa posible ubicuidad,
orientada hacia el interior y permite guirían siendo capaces de aprehen- puesto que los nichos ecológicos iban
a los pies agarrarse al soporte. Cuan- der. desde la zona boscosa y húmeda de
do el hombre está en posición verti- ¿Cómo caminaría Lucy? Cada paso Hadar hasta otras más abiertas en
cal, por el contrario, las piernas están iría acompañado de una rotación pél- Laetoli. Es probable que los australo-
estiradas y los muslos se orientan ha- vica amplia para asegurar el equili- pitecos más tardíos, sobre todo las úl-
cia el interior, de forma que durante brio del cuerpo; la zancada sería cor- timas formas robustas, hayan mejo-
la marcha el movimiento se realiza ta y los pies no estarían muy rado sus posibilidades de marcha en
solamente en el plano anteroposte- separados. La movilidad de las arti- detrimento de sus cualidades como
rior. culaciones (espalda, rodilla, cadera) trepadores.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 19


Un ambiente cambiante
a
D urante el Plioceno (hace entre
seis millones y dos millones de
años) los australopitecos se fueron
adaptando a un ambiente cada vez
más abierto. Al menos eso es lo que
demuestra el análisis faunístico y po-
línico de los yacimientos de la región
de Omo en Etiopía: la sabana reem-
plaza progresivamente al bosque, de-
jando algunos bosques-galería donde
los australopitecos pudieran refugiar-
se. Los paleontólogos sitúan este gran
cambio ecológico, dominado por una
desecación del clima, hacia los 2,6 mi-
llones de años. Los parántropos expe-
rimentan profundos cambios morfo-
lógicos por estas fechas. Los últimos
representantes de A. boisei en el este
de Africa presentan una hiperespe-
cialización de los maxilares para la
masticación de vegetales duros y
abrasivos. Sus miembros permitirían
una locomoción bípeda más consegui-
da, dejando entrever una posible in-
dependencia del medio arbóreo.
Algunos linajes de grandes mamí-
feros muestran cambios adaptativos
semejantes, que afectan sobre todo al
aparato dental y al sistema locomo-
tor. En esta época aparecen las gace-
las y los antílopes, herbívoros adap-
tados a la carrera, los suidos (con
GORILA HOMBRE dientes cada vez más altos) y los ele-
fantes con dientes altos de crecimien-
to continuo (dientes hipsodontos).
Otros grupos inmigran a Africa des-
b de Europa, como la cebra, que coexis-
tirá durante más de un millón de años
con su pariente el Hipparion. Los
cambios ecológicos no eliminan a to-
das las especies habitantes de bos-
ques y matorrales, pero las vuelven
más escasas. Durante el Plioceno, por
ejemplo, todavía encontramos Dino-
therium, un pariente ya desaparecido
del elefante africano, y Diceros, un ri-
noceronte de zonas cubiertas de ma-
torrales.
Las búsquedas de fósiles de austra-
lopitecinos prosiguen en Africa. Al-
gunas especies, como A. anamensis y
A. bahrelghazali, todavía son difíciles
de integrar en la historia. Pero descu-
brimientos futuros precisarán dónde
y cuándo apareció el linaje humano
dentro del panorama evolutivo.
CHIMPANCE LUCY HOMBRE

4. EL HOMBRE DIFIERE DEL GORILA Y DEL CHIMPANCE (a) por su capacidad


de mover simultáneamente el tronco, las caderas y las rodillas en posición bípeda BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
y durante la marcha. Esta vista lateral muestra además las profundas diferencias L ES AUSTRALOPITHÈQUES. G. Berillon,
entre la corta pelvis humana y la de gorila, muy alargada. En una vista anterior (b) A.-M. Bacon, F. Marchal y Y. Deloison.
podemos ver que la cintura pélvica y los miembros inferiores de Lucy (en el centro) Éditions Artcom, diciembre 1998.
se parecían más a los del hombre actual (a la derecha) que a los del chimpancé (a ATLAS DES PREMIERS HOMMES. Henri de
la izquierda). El fémur dirigido hacia el interior y el hueso coxal corto y ancho son Saint-Blanquat. Casterman, 1998.
característicos de la bipedestación, que Lucy compartía con el hombre.

20 TEMAS 19
Fósiles de antiguos
homínidos africanos Meave Leakey y Alan Walker

Una nueva especie de Australopithecus,


el antepasado de Homo, hace remontar los orígenes
de la bipedestación a unos cuatro millones de años

C
orría el año 1965. Bryan Pat- La edad del fósil de Kanapoi resul- mos de volver sobre los pasos que los
terson, paleoantropólogo de tó un tanto sorprendente. Aunque las paleoantropólogos han dado para
la Universidad de Harvard, técnicas para datar las rocas en que se construir un esquema de la historia
ex trajo un fragmento fósil de húme- descubrió el fósil eran entonces bas- de la evolución humana.
ro en el yacimiento de Kanapoi, al tante rudimentarias, el grupo que tra-
norte de Kenia. Sabía tan bien co- bajaba en Kenia pudo demostrar que
mo sus colegas que sería difícil que el hueso era probablemente más anti- Historia evolutiva
un pequeño trozo de la articulación guo que los diversos ejemplares de de los primeros homínidos
del codo permitiese nuevas averi- Australopithecus conocidos. A pesar de
guaciones sobre la anatomía y la
evolución. Pero reconocieron algu-
nos rasgos que hacían pensar en un
este resultado insólito, la importancia
del descubrimiento de Patterson no se
confirmó hasta pasados otros treinta
A los antepasados inmediatos del
género Homo (que incluye a nues-
tra propia especie, Homo sapiens) se
homínido primitivo (un homínido es años. Entre tanto fueron apareciendo les agrupa en el género Australo-
un primate que anda erguido) lla- tantos restos importantes de homíni- pithecus. Durante decenios se creyó
mado Austra lo pithecus, descubierto dos primitivos que el húmero de Ka- que estos antiguos homínidos ha-
hacía unos cuarenta años en Sudá- napoi casi cayó en el olvido. bitaron la Tierra por lo menos hace 3,5
frica por Ray mond Dart, de la Uni- Con todo, este fósil acabaría ayu- millones de años. Muchos restos ha-
versidad del Witwatersrand. Había, dando a establecer la existencia de llados en Sudáfrica indicaban que hu-
empero, mu chos de talles que les hi- una nueva especie de Australopi- bo al menos dos tipos de Australopi-
cieron considerar que el fragmento thecus —la más antigua identificada thecus: A. africanus y A. robustus. Los
de húmero se parecía más al de los hasta hoy— y a remontar el origen de huesos de las piernas de ambas espe-
seres humanos modernos que al de la bipedestacíon erguida hasta hace cies inducen a suponer que las dos te-
los de otros australopitecos previa- más de cuatro millones de años (Ma.). nían la locomoción bípeda y vertical,
mente conocidos. Mas para ver cómo ocurrió esto he- que es el distintivo de la familia hu-
mana entre los mamíferos. (La postu-
ra erguida de estos seres se confirmó
palpablemente en 1978 en el yacimien-
to de Laetoli, en Tanzania, donde un
equipo dirigido por la arqueóloga Mary
Leakey descubrió una serie espectacu-
lar de huellas dejadas por tres austra-
lopitecos según andaban sobre cenizas
volcánicas húmedas hace 3,6 Ma.) A.
africanus y A. robustus poseían un ce-
rebro relativamente pequeño y sus col-
millos, a diferencia de los modernos
antropomorfos, apenas sobresalían de
la fila de los demás dientes. La más
moderna de las dos especies, A. robus-
tus, mostraba extrañas adaptaciones
masticadoras: grandes molares y pre-

1. AUSTRALOPITHECUS ANAMENSIS (derecha) vivió hace


4 millones de años (Ma) más o menos. Se conocen pocos fósi-
les de anamensis; los que se ven a la izquierda son una
mandíbula y parte de la cara (izquierda), partes de un hueso
del antebrazo (centro) y fragmentos de una tibia (derecha);
así no se pueden hacer muchas conjeturas sobre su aspecto
físico. Pero se ha establecido que anamensis andaba erguido,
lo que le convierte en el ser bípedo más antiguo.

22 TEMAS 19
molares se combinaban con crestas qué punto afarensis trepaba a los ár-
óseas en el cráneo donde se insertaran boles. Entre los fósiles de afarensis
poderosos músculos masticadores. hay varias estructuras óseas y arti-
Durante los decenios siguientes se culares típicas de trepadores arbó-
fueron identificando más especies de reos. Hay quienes aducen que tales
Australopithecus. Mary Leakey de- caracteres indican que estos homíni-
senterró un cráneo de otra especie de dos debían de pasar al menos cierto
Africa oriental próxima a robustus en tiempo en los árboles. Pero otros los
1959. Los cráneos de esta especie des- consideran una simple carga evolu-
cubiertos durante los últimos cuaren- tiva, una reminiscencia de antepasa-
ta años en el nordeste de Africa, en dos arborícolas. Subyace a esta con-
Etiopía y en Kenia, diferían notable- troversia la cuestión de dónde vivían
mente de los aparecidos en Sudáfrica; los australopitecos, si en bosques o
por ello se pensó que vivieron dos es- en sabana abierta.
pecies del tipo robusto, una en el nor- A comienzos de los años noventa
te y otra en el sur. había avanzado mucho el conocimien-
Donald C. Johanson y sus colegas to de las diversas especies de Austra-
identificaron otra especie más de Aus- lopithecus y de sus respectivos gra-
tralopithecus en 1978, mientras estu- dos de adaptación ambiental. La
diaban unos pocos huesos y dientes descripción de cualquiera de ellas
de homínidos descubiertos en Laeto- tiene que mencionar que sus indivi-
li, así como una colección grande y duos eran bípedos, que estaban do-
muy importante de ejemplares de la tados de cerebros no mayores que los
región de Hadar en Etiopía (incluido de los antropomorfos y de muelas
el célebre esqueleto de “Lucy”). Lla- grandes, recubiertas de esmalte
maron afarensis a la nueva especie. grueso y situadas en fuertes mandí-
Dataciones radiométricas revelaron bulas, aunque los caninos fuesen pe-
que esta especie había vivido hace en- queños. Los machos eran mayores
tre 3,6 y 2,9 Ma, lo que la convertía que las hembras; las crías crecían y
en el australopiteco más antiguo en- maduraban pronto. Pero los orígenes
tonces conocido. de Australopithecus apenas se insi-
Esta especie primitiva es probable- nuaban... porque el vacío entre la es-
mente la mejor estudiada de todas. pecie más antigua bien conocida del
También es, sin duda, la que ha ge- grupo (afarensis, de hace unos 3,6
nerado más controversia en los últi- Ma) y el tiempo supuesto del último
mos años. Las discusiones han ver- antecesor común de chimpancés y
sado sobre varios temas: si los fósiles hombres (hace entre 5 y 6 Ma) era
de afarensis se distinguen de veras aún muy grande. Los buscadores de
de los de africanus de Sudáfrica; si fósiles no habían desenterrado más
hay una o varias especies en Hadar; que unos pocos fragmentos de hueso
si los fósiles de Tanzania y de Etio- de mandíbula y de dientes pertene-
pía son o no de la misma especie, así cientes al millón y medio de años in-
como sobre si los fósiles estaban bien termedio, material insuficiente para
datados. mostrar la anatomía y el momento
Pero el debate más tajante se re- evolutivo de los primerísimos homí-
fiere a la cuestión siguiente: hasta nidos.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 23


El relleno del hueco Turkana durante gran parte del Plio- nen presentes antes de la división en-
ceno (unos 5,3 a 1,8 Ma atrás) y del tre los linajes del chimpancé y del ser

L os descubrimientos realizados en
Kenia han cubierto algo el inter-
valo perdido de hace entre 3,5 y 5 Ma.
Pleistoceno inferior (hace de 1,8 a
0,78 Ma). Sólo a veces hubo un lago
en la zona. Durante la mayor parte
humano, aunque también compartan
caracteres conocidos en homínidos
posteriores; por ello se dice que tie-
Las expediciones llevadas a cabo por de esos cuatro millones de años dis- nen rasgos más progresivos. A medi-
los Museos Nacionales de Kenia des- currió en cambio una extensa red flu- da que se siguieron desenterrando
de 1982 en la cuenca del lago Tur- vial por la ancha llanura de inunda- más huesos y dientes en la ensenada
kana, al norte del país, empezaron a ción, yendo a desaguar en el océano de Allia, se fue conociendo mejor la
encontrar fósiles de homínidos de cer- Indico, en vez de descargar sus sedi- gran cantidad de rasgos presentes en
ca de 4 Ma. Pero por no ser casi más mentos en un lago. los primitivos homínidos.
que dientes aislados —no se conser- Los fósiles de la ensenada de Allia
varon mandíbulas ni cráneos— poco se encuentran en uno de los canales
podía decirse de ellos, salvo que se pa- de este antiguo sistema fluvial. La De vuelta a Kanapoi
recían a restos de afarensis de Laeto- mayoría de ellos son huesos y dientes
li. Excavaciones posteriores realiza-
das por nosotros en un sitio insólito,
justo a la vera de la ensenada de
rodados y meteorizados de animales
acuáticos —peces, cocodrilos, hipopó-
tamos y otros semejantes—, altera-
A l otro lado del Turkana, unos
145 ki lómetros más al sur de
Allia, está el yacimiento de Kanapoi,
Allia, en la margen este del lago dos durante su transporte aguas aba- donde empezó nuestra historia. Uno
Turkana, proporcionaron fósiles más jo desde cierta distancia. Pero los hay de nosotros (Leakey) montó expedi-
completos. que están mucho más enteros; son los ciones de los Museos Nacionales de
El yacimiento de la ensenada de pertenecientes a animales que vivían Kenia para explorar las formaciones
Allia es un estrato osífero, en el que en estas riberas o en sus cercanías. sedimentarias al sudoeste del lago
resaltan en la ladera millones de frag- Los hay de varias especies distintas Turkana y documentar las faunas de
mentos de dientes y de huesos me- de monos fitófagos, parientes de los los niveles más antiguos de la histo-
teorizados de gran diversidad de ani- actuales colobos, así como de antílo- ria de la cuenca. Kanapoi, práctica-
males, homínidos incluidos. En lo pes, cuyos parientes actuales prefie- mente inexplorado desde los días de
alto de la colina aflora una capa de ren los densos oquedales. También se Patterson, ha resultado ser uno de los
ceniza volcánica compacta llamada encuentran allí fósiles de homínidos yacimientos más generosos de la re-
Toba Moiti, que se ha datado radio- bastante bien conservados, lo que in- gión de Turkana.
métricamente en apenas más de 3,9 duce a pensar que los primitivos ho- Una zona de profundos barrancos
Ma. Los fragmentos fósiles yacen va- mínidos ocuparon las riberas, al me- de erosión (badlands) ha expuesto los
rios metros por debajo de la toba; por nos ocasionalmente. sedimentos en Kanapoi. Con todo, es
tanto son más antiguos. No acabamos ¿En qué lugar de la historia evolu- difícil obtener fósiles aquí, porque un
de entender por qué se concentraron tiva de los homínidos se sitúan estos caparazón de cantos y gravas de la-
tantos fósiles en ese punto, pero po- fósiles de australopitecos? Las man- va dificulta avistar dientes y huesos
demos estar seguros de que los depo- díbulas y los dientes de la ensenada pequeños. El estudio de las capas de
sitó el precursor del actual río Omo. de Allia, así como un radio (el hueso sedimento, realizado también por
El Omo drena hoy la meseta situa- externo del antebrazo) casi completo Feibel, revela que estos fósiles se con-
da al norte en Etiopía y vierte en el de los sedimentos próximos de Sibi- servaron gracias a los depósitos de
lago Turkana, que no tiene desagüe. lot, justo al norte, muestran una in- un río antecesor del actual río Kevio,
Pero no siempre fue así. Frank Brown teresante mezcla de caracteres. Algu- que hubo un tiempo que vertía en la
y Craig Feibel han mostrado que el nos rasgos son primitivos: es decir, cuenca de Turkana y desembocaba en
antiguo río Omo dominó el área de son formas ancestrales que se supo- un antiguo lago que llamamos Lon-
yumun. Este lago alcanzó su máxima
extensión hace unos 4,1 Ma, para de-
AUSTRALOPITHECUS saparecer luego colmatado por sedi-
BONOBO
mentos.
Las excavaciones de Kanapoi pro-
CHIMPANCE porcionaron al principio restos de co-
mida de carnívoros, por lo que los fó-
ARDIPITHECUS
HOMO siles son más bien fragmentarios.
RAMIDUS ? Pero también se han obtenido dos
AFARENSIS
ROBUSTUS mandíbulas inferiores casi completas,
AFRICANUS un maxilar superior entero con parte
inferior de la cara, los tercios supe-
? ? rior e inferior de una tibia, trocitos de
ANAMENSIS cráneo y algunos lotes de dientes ais-
lados. Tras meticuloso estudio de los
BAHRELGHAZALI
BOISEI fósiles de Allia y de Kanapoi —inclui-
AETHIOPICUS do el fragmento de húmero de Patter-
son— consideramos que había sufi-
HACE HACE HACE HACE HACE cientes detalles anatómicos
5 MA 4 MA 3 MA 2 MA 1 MA diferenciados en estos ejemplares pa-
2. EL ARBOL genealógico del género de homínidos llamado Australopithecus abar- ra justificar la designación de una
ca especies que vivieron hace entre unos 4 y 1,25 Ma. Hace poco más de 2 Ma un nueva especie. Así, en 1995 y en cola-
nuevo género, Homo (que incluye nuestra propia especie, Homo sapiens), evolucio- boración con Feibel y Ian McDougall,
nó a partir de una especie de Australopithecus (australopiteco). denominamos a esta nueva especie

24 TEMAS 19
CHIMPANCE ANAMENSIS HUMANO

MANDIBULA

La mandíbula
humana se
ensancha
hacia detrás
de la boca.
El cuerpo
mandibular en
anamensis y
chimpancés tiene
forma de U.

TIBIA

Lo alto de la
tibia tiene En las tibias de ana-
forma de T mensis y de humanos el
en los chim- extremo superior del
pancés. hueso es ancho por
tener más tejido espon-
joso, que sirve para
absorber esfuerzos en
Primates como los seres bípedos.
chimpancés que
andan apoyándose
HUMERO en los nudillos de
las manos tienen Los húmeros de
un hoyo oval pro- humanos y ana-
fundo en la parte mensis no pre-
inferior del húmero, sentan este
donde encaja el carácter; ello
cúbito, haciendo indica que ana-
más firme la articu- mensis, como los
lación del codo. humanos, no
andaba con los
nudillos.

3. RESTOS FOSILES DE AUSTRALOPITHECUS ANAMENSIS entre las especies se utilizan para determinar sus interre-
(centro) muestran rasgos comunes con los seres humanos laciones y, por ende, recomponer el curso de la evolución
(columna de la derecha) y con los chimpancés modernos homínida, pues ambos linajes divergieron hace unos cinco o
(columna de la izquierda). Estas semejanzas y diferencias seis millones de años.

Australopithecus anamensis, toman- la toba con absoluta fiabilidad, se po- y son paralelos entre sí (como en los
do la palabra anam (lago) de la len- drá estar seguro tanto de la edad de antropomorfos modernos), no ensan-
gua turkana para aludir a los lagos los fósiles como de la interpretación chándose hacia la parte posterior de
actual y antiguo. hecha por Brown y Feibel de la histo- la boca (como entre los homínidos pos-
Para establecer la edad de estos fó- ria de la cuenca lacustre. teriores y sobre todo en los seres hu-
siles nos fiamos de los múltiples tra- Una cuestión capital de la paleoan- manos). La mandíbula de anamensis
bajos de Brown, Feibel y McDougall, tropología actual es la de cómo evolu- se parece también a la del chimpan-
que han venido investigando la histo- cionase el mosaico anatómico de los cé por la forma de la región donde se
ria paleogeográfica de toda la cuenca primeros homínidos. Comparando las unen sus ramas izquierda y derecha
lacustre. Si su estudio del desarrollo colecciones de anamensis de Allia y de (sínfisis mandibular).
de la cuenca es correcto, los fósiles de Kanapoi, casi contemporáneas, puede Los dientes de anamensis, sin em-
anamensis tendrían entre 4,2 y 3,6 componerse un cuadro bastante preci- bargo, parecen más avanzados. El es-
Ma. McDougall se ha ocupado luego so de ciertos aspectos de esta especie, malte es relativamente grueso, igual
de la datación de la Toba Kanapoi, la pese a que no se haya descubierto to- que en las demás especies de Aus-
capa de ceniza volcánica que recubre davía ningún cráneo completo. tralopithecus, mientras que el es-
la mayoría de los fósiles de este yaci- Las mandíbulas de anamensis son malte dental de los antropomorfos
miento. Cuando se obtenga la edad de primitivas: sus lados están próximos africanos es mucho más fino. Este en-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 25


4. CONDICIONES DESERTICAS son las
predominantes hoy en la región del lago
Turkana. Cuando vivía aquí anamensis,
hace unos 4 Ma, la región estuvo cubier-
ta por el antiguo lago Lonyumun duran-
te un tiempo; lozanos bosques flanquea-
ban los ríos que vertían en el lago.

grosamiento del esmalte indica que


anamensis ya estaba adaptado a una
nueva dieta —puede que de alimen-
tos más coriáceos—, aunque sus man-
díbulas y algunos rasgos craneanos
fuesen todavía de tipo antropomorfo.
También se sabe que anamensis te-
nía el conducto externo del oído an-
gosto, pareciéndose así más a los
chimpancés y menos a todos los ho-
mínidos posteriores, seres humanos
incluidos, que tienen amplios conduc-
tos auditivos externos. (El tamaño del
conducto externo no tiene nada que
ver con el tamaño de la oreja carno-
sa.)
El hueso más informativo de todos
los descubiertos de este nuevo homí-
nido es una tibia casi completa. Se
trata de un hueso de particular inte- mejan mucho a la del afarensis de Ha- Allia. Los canales del río que deposi-
rés por su papel relevante en el sopor- dar, bípedo del todo, aunque este úl- taron los sedimentos de Kanapoi es-
te del peso: la tibia de un bípedo se timo espécimen sea casi un millón de taban, a buen seguro, flanqueados por
distingue netamente de la de un ani- años más moderno. estrechas bandas de bosque que cre-
mal que ande a cuatro patas. El ta- Los fósiles de otros animales reco- cían junto a los ribazos en un país por
maño y prácticamente todos los deta- lectados en Kanapoi indican un esce- lo demás abierto. Se han encontrado
lles de las articulaciones de rodilla y nario paleoecológicamente diferente restos del mismo antílope con cuer-
tobillo de la tibia de Kanapoi la ase- de la situación al otro lado del lago en nos en espiral hallado en Allia, que
probablemente vivía entre densas
malezas. Pero los antílopes de campo
abierto también vivieron en Kanapoi,
HACE 3,9 MA HACE 4,2 MA según parece, lo que avala la existen-
RIO OMO cia de sabana allende las riberas. Es-
RIO OMO
tos resultados ofrecen pruebas ambi-
guas respecto al entorno preferido por
anamensis: sabemos que el matorral
estaba presente en los dos sitios don-
ACTUAL LAGO
TURKANA de se encuentran fósiles de esta espe-
cie, pero en Kanapoi hay claras seña-
les de entornos más diversos.

ENSENADA
DE ALLIA ¿Un homínido
ACTUAL LAGO
TURKANA
más antiguo aún?

C asi al mismo tiempo que nosotros


descubríamos nuevos homínidos
en Allia y en Kanapoi, un equipo di-
LAGO
LONYUMUN rigido por Tim D. White descubría ho-
mínidos fósiles en Etiopía más anti-
guos aún que anamensis. White
KANAPOI dirigió una campaña en la zona del
Awash Medio en Etiopía en 1992 y
1993, descubriendo fósiles de homíni-
RIO KERIO dos en el yacimiento de Aramis. Re-
cuperaron dientes aislados, parte de
5. LA CUENCA TURKANA albergó al anamensis hace más o menos 4 Ma. Un río se
una mandíbula infantil, fragmentos
tendía a través de la cuenca hace alrededor de 3,9 Ma (izquierda). El yacimiento de de un cráneo adulto y algunos huesos
la ensenada de Allia se asentaba en la franja de bosque (verde) que lo bordeaba. del brazo, todos ellos datados en ha-
Hace unos 4,2 Ma un gran lago ocultaba la cuenca (derecha); otro yacimiento, Ka- ce alrededor de 4,4 Ma. Junto con
napoi, se sitúa en el delta de un río que vertía en el lago. Berhane Asfaw y Gen Suwa dio a es-

26 TEMAS 19
ellos para evolucionar. No es fácil de-
terminar qué rasgos tuviera el ante-
cesor común de ambos.
Con todo, los múltiples rasgos chim-
panzoides de Ardipithecus parecen
haber hecho retroceder el registro fó-
sil humano hasta cerca del tiempo de
la división hombre-chimpancé. Whi-
te y su grupo encontraron luego par-
tes de un mismo esqueleto de Ardipi-
thecus en la región de Awash Medio.
Mientras se extraen estos intrigantes
nuevos fósiles de la roca que los con-
tiene, se reconstruyen y se preparan
para su estudio, la comunidad de pa-
leoantropólogos espera impaciente la
publicación de los resultados.
Hay nuevos descubrimientos de
australopitecos fósiles que ofrecen
más sorpresas, en especial sobre el
entorno donde vivieron. Un equipo di- 6. EL BUSCADOR DE FOSILES Alan
rigido por Michael Brunet anunciaba Walker (primer plano) y dos colegas su-
yos excavan la capa fosilífera de la ense-
en 1995 la identificación en Chad de nada de Allia, donde se han encontrado
fósiles de Australopithecus que se varios fósiles de anamensis. La capa
cree tienen 3,5 Ma. Estos fósiles son osífera se ve como una franja oscura de
muy fragmentarios: sólo la parte an- unos 46 cm en lo alto de la trinchera.
terior de una mandíbula y un diente
tos fósiles un nombre nuevo en 1994: aislado. A pesar de lo cual Brunet y
Australopithecus ramidus. En 1995 sus colegas bautizaron una nueva es- sobre si las primeras especies de Aus-
lo cambiaron, haciendo con estos fó- pecie para su ejemplar en 1996: A. tralopithecus vivían en zonas boscosas
siles un género nuevo: Ardipithecus. bahrelghazali. Es extraño que estos o en sabana abierta. El resultado de
Otros fósiles depositados junto a los fósiles se recogieran lejos de las par- esta disputa tiene implicaciones rele-
homínidos, como semillas y huesos de tes oriental y austral de Africa, úni- vantes. Los paleoantropólogos han
antílopes y de monos silvícolas, per- cas regiones hasta entonces conocidas aceptado durante muchos años que el
miten concluir que también estos ho- en las que hubiera Australopithecus. andar erguido se originó en la sabana,
mínidos vivieron en un oquedal El yacimiento, situado en la región donde muy probablemente ofrecía ven-
cerrado. Bahr el Ghazal de Chad, se halla 2500 tajas tales como proteger la espalda
Esta última especie representa el kilómetros al oeste de la parte occi- contra el tórrido sol y liberar las ma-
homínido más primitivo conocido: un dental del valle del Rift, de modo que nos para llevar alimentos. Ahora bien,
eslabón entre los antropomorfos afri- amplía la extensión de Australopithe- nuestros datos sugieren que el primer
canos y Australopithecus. Muchos fó- cus al mismo centro de Africa. homínido bípedo hoy conocido pasó al
siles de Ardipithecus ramidus mues- Los fósiles de bahrelghazali echan menos parte de su tiempo en áreas
tran semejanzas con la anatomía de abajo una hipótesis sobre la evolución boscosas. Los descubrimientos de es-
los antropomorfos africanos moder- humana, defendida por Yves Co- tos últimos años representan un nota-
nos, tales como esmalte dental fino y ppens, según la cual la formación del ble rebrote en el proceso a veces peno-
huesos del brazo de fuerte estructu- valle del Rift dividió una única espe- samente lento de descubrir el pasado
ra. Pero en otros rasgos —así el fora- cie antigua, aislando a los anteceso- evolutivo humano. Pero es claro que
men magnum, abertura basal del crá- res de los homínidos, en el lado este, queda aún mucho que aprender.
neo por donde la médula espinal se de los antecesores de los antropomor-
une al cerebro— se parecen a homí- fos modernos, que permanecerían en
nidos más tardíos. el lado oeste. Suele creerse que tal
No es tarea fácil, hablando de ho- aislamiento geográfico favorece el de- BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
mínidos antiguos, describirlos como sarrollo de nuevas especies, vedando AUSTRALOPITHECUS RAMIDUS, A NEW SPE-
más primitivos o más avanzados. Pe- el mestizaje continuado entre las po- CIES OF EARLY HOMINID FROM ARAMIS,
ro se dispone ya de una prueba mo- blaciones originales. Pero los nuevos ETHIOPIA. Tim D. White, Gen Suwa y
lecular casi inapelable de que los se- fósiles de Chad muestran que al oes- Berhane Asfaw en Nature, vol. 371, pá-
res humanos y los chimpancés te del valle del Rift vivieron homíni- ginas 306-312, 22 de septiembre, 1994.
tuvimos una vez un antecesor común dos antiguos. La separación geográ- NEW FOUR-MILLION-YEAR-OLD HOMINID
SPECIES FROM KANAPOI AND ALLIA BAY,
y de que este linaje se había separa- fica de antropomorfos y homínidos KENYA. Meave G. Leakey, Craig S. Fei-
do previamente del de los gorilas. Por que parecía demostrada por el regis- bel, Ian McDougall y Alan Walker en
esto usamos a menudo las dos espe- tro fósil puede que no sea más que un Nature, volumen 376, págs. 565-571, 17
cies actuales de chimpancé (Pan tro- resultado accidental de condiciones de agosto, 1995.
glodytes y P. paniscus) para ejemplos geológicas y de las del descubrimien- FROM LUCY TO LANGUAGE. Donald C. Jo-
de rasgos ancestrales. Pero debemos to, en vez de la diseminación real de hanson y Blake Edgar. Peter Nevrau-
recordar que, desde la época del últi- las especies. mont, Simon & Schuster, 1996.
RECONSTRUCTING HUMAN ORIGINS: A MO-
mo antecesor común con los seres hu- Los fósiles de anamensis que hemos DERN SYNTHESIS. Glenn C. Conroy. W.
manos, los chimpancés han tenido identificado ofrecerían también algu- W. Norton, 1997.
exactamente el mismo tiempo que nas respuestas al permanente debate

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 27


De Africa
¿una... y otra vez? Ian Tattersall

Africa es el lugar de nacimiento


de la humanidad. Pero ¿cuántas
especies humanas surgieron allí?
¿Cuándo emigraron?

L
a secuencia parecía así de sim- mente parecen indicar que no fue ne-
ple. La estirpe humana evolu- cesariamente Homo erectus quien
cionó en Africa. En una época emigró de Africa, a la vez que abonan
bastante tardía hubo seres humanos la hipótesis de que estas peregrina-
primitivos que terminaron por emi- ciones comenzaron antes de lo que se
grar del continente originario, consti- pensó.
tuidos en Homo erectus, especie bien
conocida y cuyos primeros represen-
tantes habrían llegado al Asia orien- Confusos inicios
tal hace alrededor de un millón de
años. Todas las demás clases huma-
nas posteriores descenderían de esta
especie; y había acuerdo casi unáni-
D escubrimientos realizados en
Kenia de fósiles atribuidos a la
nueva especie Australopithecus ana-
me en clasificarlas dentro de nuestra mensis han hecho retroceder la anti-
propia especie, Homo sapiens. Como güedad del registro de los homínidos
no podía ignorarse que algunos de es- bípedos hasta un intervalo temporal
tos descendientes diferían notable- comprendido entre hace 4,2 y 3,9 mi-
mente de nosotros, fueron denomi- llones de años (m.a.). Los restos, más
nados H. sapiens “arcaicos”, sin que dudosos, desenterrados en Etiopía y
por ello de jara de considerárseles asignados a Ardipithecus ramidus,
miembros de nuestra propia especie. pueden retrotraer dicha antigüedad
Interpretación de tan seductora hasta hace unos 4,4 m.a. Los fósiles
simplicidad resultaba, sin embargo, de A. anamensis muestran un gran
demasiado hermosa para perdurar. parecido con Australopithecus afaren-
En los últimos años se ha hecho evi- sis, especie posterior y mucho mejor
dente que las postreras etapas de la conocida, que apareció en yacimientos
evolución humana fueron mucho más de Etiopía y Tanzania en el interva-
accidentadas de lo que convino en lo transcurrido entre hace 3,9 y 3
aceptarse durante largo tiempo. Pero m.a., y cuyo más famoso representan-
eso también es aplicable para las pri- te es el esqueleto “Lucy” de Hadar,
meras etapas, aunque todavía no ha- Etiopía.
ya razones para creer que el lugar de Lucy y su gente caminaban ergui-
nacimiento de la humanidad estuvie- dos. Dan fe de ello, en particular, la
ra fuera de Africa. Es más, no existe estructura de sus pelvis y articulacio-
registro alguno en ningún otro conti- nes de la rodilla. Conservaban, sin
nente hasta bien entrada la segunda embargo, muchos rasgos ancestrales,
mitad de la existencia documentada sobre todo en manos, pies y en las pro-
de la familia de los homínidos (que porciones de sus miembros, que los
abarca a todos los primates bípedos). harían trepadores de árboles bastan-
Pero las pruebas recabadas reciente- te eficaces. En estos rasgos, sumados
a un cerebro del tamaño del que pre-
sentan los simios antropomorfos y a
1. EL ESQUELETO DE “LUCY” repre- sus caras grandes y proyectadas, se
senta a Australopithecus afarensis, la han apoyado quienes ven en tales su-
especie mejor conocida de homínido jetos unos “chimpancés bípedos”. Qui-
primitivo, o antepasado humano, a me-
nudo caracterizada como “chimpancé
zá sea ésta una caracterización bas-
bípedo”. Este esqueleto de 3,18 millones tante correcta, sobre todo si nos
de años de antigüedad procede de la fijamos en las pruebas crecientes de
región etíope de Hadar. que los primeros homínidos preferían

28 TEMAS 19
parajes arbolados. Su modo de vida la que habría alcanzado una estatu-
triunfó, evidentemente; aunque estos ra de 185 cm. Sus extremidades, lar-
primates eran arborícolas menos há- gas y delgadas, se parecían a las de
biles que los simios actuales, y bípe- la gente que vive hoy en climas afri-
dos menos eficaces que los homínidos canos cálidos y áridos, aunque, por
posteriores, el saber “nadar y guar- supuesto, semejante adaptación co-
dar la ropa” les permitió resistir bas- mún no indica ningún parentesco es-
tante más de dos millones de años, pecial. Por fin tenemos aquí homíni-
segmento temporal en el que otras es- dos que se hallaban en su casa en la
pecies parecidas aparecieron y des- sabana abierta.
aparecieron del registro fósil. De acuerdo con una vieja tradición
Ni siquiera está claro hasta qué de la paleoantropología, hay que re-
punto cambiaron los estilos de vida ducir al mínimo posible el número de
con la invención de los útiles de pie- especies que afloren en el registro fó-
dra, hito que aconteció hace unos 2,5 sil humano; el especialista ha de es-
millones de años y con el que se inau- forzarse en consecuencia por trazar
gura nuestro registro arqueológico. un modelo que evolucione de manera
En los yacimientos de Kenia y de lineal y progresiva entre la exigua ci-
Etiopía donde se han desenterrado los fra de especies que se acepten. En jus-
primeros instrumentos de piedra co- ta coherencia con esa normativa, el
nocidos no hay fósiles humanos aso- “chico de Turkana” y los fósiles afines
ciados. Sí se cuenta, en cambio, con se incluyeron al comienzo en la espe-
una copiosa colección de homínidos cie H. erectus. Descrita a partir de
fósiles de hace menos de 2 m.a., aso- una bóveda craneana y un fémur en-
ciados, en su mayoría, a instrumen- contrados en Java hace un siglo, muy
tos líticos y huesos de mamífero des- pronto se incorporaron a esa especie
carnados; han aparecido en la fósiles hallados posteriormente en
Garganta tanzana de Olduvai y en la China (de manera particular los hoy
región keniata del Turkana oriental. desaparecidos del “Hombre de Pekín”,
Cabe la posibilidad de que algunos, con una antigüedad de 500.000 años)
al menos, de los primeros fabricantes y en otros lugares de Java. De ese mo-
de instrumentos de piedra de esas zo- do H. erectus cobijó una amplia amal-
nas fueran de tamaño algo mayor o gama de homínidos fósiles, incluida
de esqueleto un poco más avanzado una gran calvaria de la Garganta de
que la grácil Lucy. Cabe asimismo Olduvai, identificada con las siglas
que los primeros instrumentos fuesen OH9. Esta se ha redatado en unos 1,4
preparados por homínidos de cerebro m.a.; en un principio se la supuso mu-
algo mayor, sujetos más altos y dota- cho más reciente. Todas las formas fó-
dos de estructuras corporales más siles mencionadas poseían cerebros
modernas. En el campo de la evolu- de tamaño moderado (entre unos 900
ción humana siguen pendientes toda- y 1200 mililitros de volumen, mien-
vía cuestiones fundamentales, como tras que el valor promedio del hom-
las de cuántas especies de primeros bre moderno es de alrededor de 1400
homínidos hubiera exactamente, cuá- ml y en torno a 400 ml el de los si-
les de ellas fabricasen instrumentos mios), alojados en bóvedas craneanas
y cuál fuese su modo de andar. alargadas y bajas, muy anguladas
La imagen adquiere mayor nitidez, posteriormente y con fuertes rebor-
al menos en lo referente al aspecto fí- des supraorbitales anteriormente.
sico, desde hace unos 1,9 m.a., cuan- Los pocos huesos de las extremidades
do aparece en el norte de Kenia la pri- conocidos eran robustos, aunque en
mera prueba sólida de una especie esencia como los nuestros.
que es claramente como nosotros. Es- La cuestión de si H. erectus llegó a
tos seres humanos, ejemplificados por vivir en Europa ha sido objeto de en-
el “chico de Turkana” (“Turkana conada controversia. A tal posibilidad
Boy”), un esqueleto de hace 1,6 m.a. se oponía una hipótesis alternativa:
conservado en un estado de integri- todos los primeros fósiles humanos de
dad increíble y descubierto en 1984, esta región (el más antiguo de ellos
poseían una estructura corporal esen- no tendría más de unos 500.000 años)
cialmente moderna, reveladora de un serían H. sapiens “arcaicos”. Puesto
andar moderno. Combinaban dicha que los fósiles javaneses se habían fe-
estructura con un cráneo de faz mo- chado habitualmente en el rango de
deradamente grande y que encerraba 1 a 0,7 millones de años o menos, y
un cerebro cuyo tamaño doblaba al de
los simios (aunque no estaba muy por
2. EL “CHICO DE TURKANA”, un adoles-
encima de la mitad del promedio hu- cente de Homo ergaster datado en hace
mano moderno). El “chico de Tur- unos 1,6 millones de años, representa a
kana” habría muerto adolescente. De los primeros homínidos dotados con un
haber llegado a la madurez, se calcu- esqueleto auténticamente moderno.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 29


3. LA ESPECIE AUSTRALOPITHECUS ANAMENSIS, un
descubrimiento reciente, constituye el homínido más
antiguo del que se tenga sólida documentación. A esta
mandíbula de Kanapoi, Kenia, vista tal y como fue encon-
trada en el yacimiento, se le atribuye una edad de unos
cuatro millones de años. A. anamensis se parece mucho a
A. afarensis en detalles de los dientes; un fragmento de
tibia indica que caminaba de pie.

habida cuenta de que a los primeros ría de especializados en el H. erectus Un callejón sin salida
fósiles chinos no se les concedía una del Asia oriental aparecen como pri- en el este de Asia
antigüedad superior al millón de mitivos en fósiles africanos de edad
años, la conclusión parecía clara: H.
erectus (representado por OH9, el
“chico de Turkana”, más antiguo, y fó-
equiparable. Muchos investigadores
empezaron a darse cuenta de que se
trataba de dos clases de hombres pri-
L as cosas se complicaron a comien-
zos de 1994. El grupo encabeza-
do por Carl C. Swisher aplicó en-
siles asociados) habría evolucionado mitivos. La forma keniata, más an- tonces un nuevo método de datación
en Africa y habría salido del continen- tigua, se la tiende ahora a reubicar por argón/argón a muestras de rocas
te en una fecha no muy superior al con mayor insistencia en una espe- volcánicas tomadas de dos yacimien-
millón de años, para propagarse rá- cie diferente, H. ergaster. Esta espe- tos con homínidos de Java. Los re-
pidamente hasta el Asia oriental y cie representa un antepasado vero- sultados fueron 1,81 y 1,66 m.a. Na-
dar origen a todos los procesos evolu- símil de todos los seres humanos die esperaba tal antigüedad, aunque
tivos posteriores, incluidos los posteriores. Por contra, las especia- la cota superior confirmaba otra da-
europeos. lizaciones craneales de H. erectus su- tación realizada muchos años antes.
Sin embargo, vistos más de cerca, gieren que éste, considerado largo Para nuestro infortunio, los fósiles
los especímenes de Kenia resultaron tiempo el homínido estándar para el de ese par de yacimientos no sirven
diferir con claridad, en lo que a la ar- período comprendido entre hace uno para emitir juicios discriminantes de
quitectura del neurocráneo se refie- y hace medio millón de años, consti- especie: el primero es una calvaria
re, de los H. erectus clásicos del este tuyó en realidad una evolución local de un niño (los individuos juveniles
de Asia. En particular ciertos rasgos (y como luego explicaré, terminal) nunca muestran todas las caracterís-
anatómicos que alcanzan la catego- del oriente asiático. ticas adultas mediante las que se de-

4. “HOMBRE DE PEKIN” es el nombre


que recibió este cráneo masculino de
H. erectus de Zhoukoudian, cerca de
Pekín. El cráneo se reconstruyó a partir
de fragmentos de varios individuos,
todos de alrededor de 500.000 años de
antigüedad probablemente.

30 TEMAS 19
5. REPLICA DE UN NUCLEO de basalto
olduvayense que ilustra cómo se extraían
lascas del núcleo para obtener instrumen-
tos cortantes. Este tipo de útiles se empe-
zaron a fabricar hace unos 2,5 millones de
años.

6. ESTOS DOS INSTRUMENTOS achelen-


ses, de St. Acheul, Francia, datan pro-
bablemente de hace unos 300.000 años.
Hubo útiles de esta clase en Africa hace
1,5 millones de años. El de la izquierda es
un bifaz en punta y el de la derecha un
hendedor de extremo recto.

finen las especies) y el segundo es nidos de algún tipo mucho antes de duce a pensar que esos primeros
una cráneo terriblemente aplastado lo imaginado. emigrantes pudieran pertenecer a
y deformado que nunca se ha logra- Encontramos una confirmación la especie H. ergaster u otra muy pa-
do reconstruir a plena satisfacción. independiente de este planteamien- recida.
Ambos especímenes han sido consi- to en el yacimiento de Dmanisi, en Una salida muy temprana de los
derados H. erectus por la mayoría de la antigua república soviética de homínidos de Africa ofrece la venta-
los autores, si bien más por conve- Geor gia. Allí se halló en 1991 una ja de explicar una aparente paradoja
niencia que por una razón poderosa. mandíbula de homínido que sus des- del registro arqueológico. Los útiles
El debate sobre si el registro javanés cubridores asignaron a H. erectus. de piedra desenterrados en sedimen-
contiene una o más especies de ho- Tres métodos diferentes de datación tos contemporáneos de los primeros
mínidos antiguos ha aflorado espo- apuntan a que dicha mandíbula tie- H. ergaster (rozando los 2 m.a.) son
rádicamente durante decenas de ne una antigüedad de 1,8 m.a. Aun- idénticos a los hechos por los que co-
años. Añádase a ello la duda, plan- que no todo el mundo esté conforme mienzan a fabricarlos muchos cien-
teada recientemente, de que las con tal edad, de las dataciones de tos de miles de años antes. Son ins-
muestras que proporcionaron la edad Georgia y de las nuevas de Java, to- trumentos toscos, principalmente
más antigua procedieran del mismo madas en conjunto, se infiere que lascas cortantes extraídas con un
lugar que el individuo infantil. Con hubo un éxodo de Africa por parte percutor o “martillo” de piedra a par-
todo, las fechas aducidas por Swis- de los primeros homínidos que re- tir de pequeños cantos. Pese a su efi-
her encajan con otros datos que res- sulta inesperadamente precoz. Por cacia cortadora (los arqueólogos han
paldan la probabilidad de que en su parte, la lectura más obvia del demostrado que con ellos pueden
Asia oriental hubiera habido homí- registro fósil, aunque imperfecto, in- descuarti zar se elefantes), no se ta-

7. BOVEDA CRANEANA
conocida como Homíni-
do 9 de Olduvai (OH9).
Fechada ahora en 1,4 mi-
llones de años de anti-
güedad, creyóse en un
comienzo que era mucho
más reciente. Sus afini-
dades se debaten aún.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 31


8. LOS FOSILES DE LONGGUPO, como el fragmento mandibular (vistas lateral y
superior de la izquierda), junto con toscos útiles de piedra (derecha), pueden indi-
car la presencia de homínidos en China hace 1,9 millones de años.

llaron de acuerdo con un patrón; sim- dos por ambas caras y presentan for- go, que los primeros emigrantes de-
plemente se buscaba obtener un bor- ma de lágrima. jaron Africa antes de la invención
de afilado y cortante. Para sorpresa de los paleontólo- de las técnicas achelenses. En tal
Pero desde hace unos 1,4 m.a. se gos, las industrias líticas del este caso no hay razón para esperar
empezaron a producir útiles de pie- de Asia carecen de tales utensilios. encon trar la en el este de Asia. Por
dra “normalizados”, de los que son ar- ¿Por qué, se preguntaron muchos, cierto, ha ce unos años el arqueólo-
quetipos las hachas de mano o bifaces no ha bían llevado esta técnica con- go Robin W. Dennell causó un buen
y los hendedores de la industria ache- sigo los primeros inmigrantes de la revuelo al informar de la presencia
lense (identificada a mediados del si- región, si sus antepasados ya la po- de útiles de piedra muy toscos en
glo XIX en Saint Acheul, Francia). Es- seían desde hacía medio millón de Riwat, Pakistán, con más de 1,6
tos instrumentos eran mayores, años? La verdad es que las nuevas m.a., antigüedad que ahora parece
estaban cuidadosamente configura- dataciones hacen pensar, sin embar- cada vez menos anómala.

10. LA CUEVA de la Gran Dolina en la sierra burgalesa de Atapuerca ha pro-


porcionado los fósiles humanos más antiguos encontrados hasta ahora en Europa.
Estos restos, datados en hace unos 780.000 años e inicialmente atribuidos a H.
heidelbergensis, podrían pertenecer a otra especie. El hueso frontal juvenil y el
fragmento mandibular (derecha) corresponden a uno de los fósiles de la Gran
Dolina. El cráneo adulto (centro) procede de la Sima de los Huesos, aproximada-
mente a un kilómetro de la Gran Dolina, donde se han encontrado una gran
cantidad de fósiles humanos, en general fragmentarios pero muy bien conserva-
dos, datados en unos 300.000 años de antigüedad.

32 TEMAS 19
9. EL FRAGMENTO mandi-
bular (vistas superior y late-
ral) de Dmanisi, en la antigua
república soviética de Geor-
gia, puede tener una antigüe-
dad de 1,8 millones de años.
Atribuido en un principio a
H. erectus, se ignora a qué
especie pertenece.

Cada descubrimiento abre nuevos técnicas líticas, forzoso es buscar más Por supuesto, el hecho de que el
interrogantes. Aquí la cuestión que allá de la destreza técnica para en- “chico de Turkana” y su gente estu-
se plantea es la siguiente: qué fue lo contrar la clave. Y dado que parece vieran adaptados en sus proporcio-
que facultó a las poblaciones huma- que la primera diáspora siguió inme- nes corporales a ambientes cálidos y
nas el poder expandirse fuera de Afri- diatamente a la adquisición de un secos no contribuye a explicar por
ca por primera vez. Muchos especia- cuerpo de tipo más o menos moderno, qué H. ergaster fue capaz de propa-
listas suponen que fueron los avances lo razonable será concluir que la pa- garse rápidamente hacia las zonas
técnicos los que permitieron la ocupa- sión típicamente humana por los via- templadas más frías del otro lado del
ción de zonas continentales septen- jes surgió en conexión con la emanci- Mediterráneo. Es evidente que la
trionales más frías. Pero si los prime- pación de los homínidos de los lindes nueva forma corporal que hizo posi-
ros emigrantes abandonaron Africa selváticos que habían constituido su ble la extraordinaria supervivencia
equipados sólo con la más tosca de las medio preferido. en entornos abiertos era en sí mis-

11. ESTOS DIAGRAMAS


comparan las dos teorías H. SAPIENS
más aceptadas sobre los H. SAPIENS
orígenes de la humani-
dad. Según el modelo de
la “continuidad regional”
todas las poblaciones hu- H. NEANDERTHALENSIS
manas modernas se re-
montan hasta H. erectus,
pero cada una de ellas
evolucionó siguiendo su
propia línea, intercam-
biando suficientes genes
con sus vecinos (las fle- H. HEIDELBERGENSIS
chas representan inter-
cambio génico) como para H. ERECTUS
mantenerse dentro de la
misma especie; todas ellas
se convirtieron en H. sa-
piens. La teoría del “ori-
gen único” sostiene que
H. sapiens desciende de H. ERGASTER
una misma población an-
cestral que apareció en
un solo lugar, probable- H. ERECTUS
mente Africa.
CONTINUIDAD REGIONAL ORIGEN UNICO

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 33


12. OLEADAS SUCESIVAS de hombres
primitivos salieron de Africa hacia to-
das las partes del Viejo Mundo. El regis-
tro de las emigraciones es incompleto,
pero resulta evidente que esta historia
es mucho más larga y compleja de lo que
se ha venido creyendo.
ATAPUERCA DMANISI

ma suficiente para marcar la dife-


rencia.
La incapacidad del achelense para
extenderse hacia el este de Asia re-
fuerza la idea, compatible con las es-
‘UBEIDIYA
pecializaciones craneales de H. erec-
tus, de que esta parte del mundo fue
una suerte de vía muerta paleoantro-
pológica, en la que las poblaciones hu-
manas arcaicas siguieron en gran me-
dida su propio camino, al margen de
lo que ocurría en otras zonas del mun-
do. Nuevas dataciones parecen con- HADAR
firmar tal hipótesis. En este sentido,
Swisher y sus colegas acaban de fe-
TURKANA
char los H. erectus del yacimiento de
Ngandong en Java en torno a sólo KANAPOI
unos 40.000 años. Semejantes data-
ciones, pese a su escrupulosa funda- OLDUVAI
mentación, se han recibido con nota-
ble escepticismo. Ahora bien, si son
acertadas, comportarán importantes
consecuencias para el modelo general
de la evolución humana. Su proximi-
dad induce a pensar en la existencia
de una longeva especie H. erectus que
podría haber sufrido un destino simi-
lar al experimentado en Europa por
los neandertales: la extinción a ma-
nos de los H. sapiens llegados en épo-
cas recientes. Se refuerza así la ima- Los yacimientos de Atapuerca y la evolución humana
gen de la evolución humana como una en el último millón de años
repetición de experimentos, con espe-
cies regionalmente diferenciadas, en
este caso en lados opuestos del conti-
nente eurasiático, que terminaron re-
emplazadas por otras estirpes huma-
nas cuya evolución había acontecido
H ace 50.000 años existían tres especies humanas sobre la faz de la Tierra, que
ocupaban regiones diferentes. En Europa, Oriente Próximo y Asia Central
vivían los neandertales, en Java los últimos representantes de Homo erectus y en
en un lugar distinto. Africa seres humanos como nosotros, es decir, de la especie Homo sapiens. No
Un grupo internacional dirigido por sabemos bien quiénes poblaban otras partes del Viejo Mundo, el este del continente
Huang Wanpo anunció en 1996 una asiático, por ejemplo.
datación muy antigua para la cueva Sin embargo, hace 20.000 años no quedaban ya más que humanos modernos,
de Longgupo, en la provincia china de que se encontraban también en el territorio habitado hasta entonces por las otras
Sichuan. Este yacimiento había pro- especies. Este sorprendente final de nuestra historia evolutiva viene avalado por
porcionado ya un incisivo y un peque- los últimos hallazgos de fósiles y las nuevas dataciones, demostrando que la
ño fragmento de mandíbula con dos geometría de la evolución humana no se diferencia en su carácter ramificado de
dientes que, en un principio, se atri- la de otros grupos biológicos. Queda, pues, muy claro que los neandertales no
buyeron a H. erectus, además de ar- evolucionaron en Europa para dar lugar a los seres humanos modernos, sino que
tefactos líticos muy poco trabajados. fueron reemplazados por éstos, como sucediera en Java y posiblemente en otras
Huang y sus colegas concluyeron que partes.
los fósiles y los instrumentos podían Sin embargo, conforme se retrocede en el tiempo siguiendo la pista de neander-
tener 1,9 m.a. de antigüedad. Su rea- tales, hombres modernos y H. erectus, cada vez es más difícil distinguir los fósiles
nálisis de los fósiles ponía de mani- de unas líneas evolutivas de los restos de otras. Esto se debe a que la evolución
fiesto una mayor semejanza con los ha sido divergente en el último millón de años, o tal vez desde mucho antes, es
primeros fósiles africanos de Homo decir, a que ha habido una creciente diferenciación regional (de los neandertales
que con los de H. erectus. en Europa, de H. erectus en Asia oriental y del hombre moderno en Africa) a partir
Esta última afirmación no ha que- de un antepasado compartido, tal vez Homo ergaster.
dado sin réplica. Jeffrey H. Schwartz Si bien parece confirmarse que no hubo intercambio de genes entre los produc-
y yo mismo hemos señalado que los tos finales de las tres líneas evolutivas, ya demasiado diferenciados, es posible que
dientes del fragmento mandibular

34 TEMAS 19
recuerdan a Homo en rasgos primi-
tivos más que en los especializados
y propios de una relación de paren-
tesco. Por si fuera poco, muestran
una llamativa semejanza con los
dientes de un hominoideo de tipo
orangután conocido en un yacimien-
PEKIN to muy posterior en Vietnam. Y aun-
que el incisivo parece de homínido,
es bastante inespecífico; nada hay en
él que permita alinearlo con ningu-
na especie humana en particular.
RIWAT Habrá que esperar futuros hallazgos
LONGGUPO fósiles en Longgupo para que se ha-
ga la luz sobre la situación; mientras
tanto, el incisivo y los instrumentos
líticos constituyen pruebas claras de
la presencia humana en China en lo
que parece ser una muy temprana fe-
OCEANO cha. Esos antiguos asiáticos orienta-
INDICO
les descendían de los primeros emi-
grantes africanos y, sean lo que sean
los homínidos de Longgupo, parece
MILLONES DE AÑOS verosímil que Huang y sus colegas
MENOS DE 0,1
estén en lo cierto cuando sospechan
que representan más a un precursor
0,1 A 0,5
de H. erectus que a la especie propia-
0,5 A 1,0 JAVA mente dicha.
1,0 A 1,5 Aunque el cuadro descrito tiene
sentido, persiste aún un cabo suelto.
1,5 A 2,0
Si H. erectus constituye una evolu-
MAS DE 2,0 ción local en el este de Asia, habrá
entonces que preguntarse si hemos
acertado al incluir la calvaria OH9
de Olduvai en esta especie. De ser
afirmativa la respuesta, H. erectus
evolucionó en el este de Asia en una
sí lo hubiera en una fase anterior, hace cientos de miles de años. Y éste es el núcleo época temprana (recordemos que
de un intenso debate en la actualidad. ahora se piensa que OH9 tiene casi
En contra de lo que suele pensarse, del hallazgo y la observación de los fósiles 1,4 m.a.) y una rama de la especie
no surgen directamente las teorías evolutivas. De lo que se trata es de averiguar volvió a Olduvai en Africa. Pero si
en cuál de las diferentes posibilidades encaja mejor la prueba fósil. Yo me encuen- las nuevas dataciones asiáticas son
tro, como Ian Tattersall, entre los partidarios de evoluciones fundamentalmente correctas, parece más probable que
independientes de las tres grandes líneas. Además, como muchos otros, pienso cuando sepamos más sobre OH9 y fó-
que neandertales y humanos modernos están evolutivamente más próximos entre siles similares encontraremos que
sí que cualquiera de ellos con respecto a H. erectus. pertenecían a una especie de homí-
A este hipotético antepasado común de neandertales y humanos modernos nido completamente diferente.
se le llamó en tiempos H. sapiens “arcaico”. Ahora que se ha vuelto a poner de El extremo opuesto del continente
moda considerar a los neandertales como una especie diferente, Homo nean- eurasiático se hallaba, como he indi-
derthalensis, se ha rescatado para los “arcaicos” un viejo nombre: Homo hei- cado, aislado también de la corriente
delbergensis. Esta especie habría vivido, como cuenta Tattersall, en Africa y principal de la evolución humana. Se-
en Europa entre hace unos 600.000 y hace unos 200.000 años. Sobre este gún vimos, los seres humanos pare-
tema tienen mucho que decir los trabajos en los yacimientos de la Sierra de cen haber llegado a Europa bastante
Atapuerca que lleva a cabo un equipo dirigido por Eudald Carbonell, José María tarde. Los primeros yacimientos ar-
Bermúdez de Castro y el autor de estas líneas. Uno de estos yacimientos, la queológicos convincentes de esta re-
Sima de los Huesos, nos permite ver mucho más claro el origen de los nean- gión, que contienen instrumentos tos-
dertales. Ahora sabemos que fue ésta una larga gestación, que tuvo lugar en cos, aparecen hace unos 800.000 años
Europa durante cientos de miles de años. Nosotros creemos que todos los (aunque en el Levante mediterráneo,
fósiles europeos comúnmente incluidos en la especie H. heidelbergensis (con a un paso de Africa, el yacimiento de
su ejemplar tipo, la mandíbula de Mauer, cerca de Heidelberg, entre ellos) son, ‘Ubeidiya ha proporcionado instru-
en realidad, antepasados exclusivamente de los neandertales. Para encontrar mentos achelenses datados en 1,4
al antepasado común de neandertales y humanos modernos hay que mirar más m.a., tan antiguos como cualquiera
hacia atrás en el tiempo, hacia los fósiles de la Gran Dolina y sus contempo- de los encontrados más al sur). Pero
ráneos africanos. no hay rastro de los autores de los ins-
JUAN LUIS ARSUAGA trumentos.
Departamento de Paleontología, Este hueco empieza a ser llenado
Universidad Complutense de Madrid ahora gracias a los descubrimientos
de Eudald Carbonell y sus colegas en

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 35


el yacimiento kárstico de la Gran Do- Nacidos en Africa
lina en la Sierra de Atapuerca, en la
provincia de Burgos. Las excavacio-
nes de 1994 aportaron numerosos ins-
trumentos de piedra bastante ele-
L os lectores asiduos de Investiga-
ción y Ciencia estarán familiari-
zados con los modelos de “continuidad
mentales, más algunos restos de regional” y de “origen único africano”,
fósiles humanos, de los que el más que compiten para explicar la emer-
completo es un fragmento de la par- gencia de nuestra propia especie, H.
te superior del rostro de un individuo sapiens [véase “Evolución multirre-
no adulto. Todos provienen de un ni- gional de los humanos”, de Alan G.
vel datado en más de 780.000 años. Thorne y Mildford H. Wolpoff, y “Ori-
No se encontraron indicios de técnica gen africano reciente de los humanos”,
achelense entre los instrumentos y los por Allan C. Wilson y Rebecca L. Cann;
investigadores han señalado varios junio de 1992]. El primero de estos mo-
rasgos primitivos en los fósiles, que delos sostiene que la especie, muy pri-
atribuyeron provisionalmente a H. mitiva, H. erectus (incluido H. ergas-
heidelbergensis. Esta es la especie en ter) no es más que una variante
la que, cada vez más, se incluyen los antigua de H. sapiens; defiende ade-
especímenes antes clasificados como más que en los últimos dos millones
H. sapiens “arcaicos”. Carbonell y su de años de historia de nuestra estirpe
grupo consideran esos fósiles el pun- se produjo una corriente de poblacio-
to de partida para una línea europea nes entrelazadas de esta especie que
autóctona que gradualmente evolu- evolucionaron en todas las regiones
cionó hasta los neandertales. Estos del Viejo Mundo, cada una de las cua-
últimos, homínidos dotados de un ce- les se adaptó a las condiciones locales,
rebro grande, se conocen sólo en Euro- aunque todas se hallaban firmemente
pa y en Asia occidental, donde flore- vinculadas entre sí por intercambio
cieron en el pe ríodo comprendido génico. La variabilidad que vemos hoy
entre hace unos 200.000 años y hace entre las principales poblaciones geo-
30.000 años, cuando sucumbieron, ex- gráficas humanas sería, de acuerdo
tinguiéndose, ante los H. sapiens in- con este modelo, la postrera permuta-
vasores. ción de tan largo proceso.
Pero ésta no es la única posibili- El modelo alternativo, que encaja
dad. Con sólo una descripción provi- mucho mejor con lo que conocemos del
sional de los fósiles disponibles de la proceso evolutivo en general, propo-
Gran Dolina, muy fragmentarios, re- ne que todas las poblaciones huma-
sulta difícil estar seguro. Parece nas modernas descienden de una mis-
igualmente posible que sean restos ma población ancestral que surgió
de homínidos que hicieron una incur- hace entre 150.000 y 100.000 años. El
sión inicial desde Africa a Europa, registro fósil, aunque escaso, induce
pero fracasaron a la hora de estable- a pensar que el lugar de origen estu-
cerse allí por mucho tiempo. Se co- vo en Africa (aunque el Oriente Próxi-
nocen representantes de H. heidel- mo constituya otra posibilidad). Quie-
bergensis también en Africa, hace nes lo proponen apelan a los estudios
600.000 años; esta especie muy pro- de biología molecular comparada pa-
bablemente recolonizó Europa más ra sustentar la tesis de que todos los
tarde, donde habría originado los hombres actuales descienden de una
neandertales, mientras una pobla- población africana.
ción africana menos especializada A la vista de lo que ya he expuesto
fundaría el linaje que finalmente acerca de los papeles periféricos de-
desembocaría en H. sapiens. sempeñados en la evolución humana
En otro yacimiento situado a sólo por las poblaciones antiguas del este
un kilómetro de la Gran Dolina, Juan de Asia y de Europa, no debería sor-
Luis Arsuaga y sus colegas han des- prender que, entre los dos modelos,
cubierto una copiosa cantidad de fó- me decida por el que defiende un ori-
siles humanos de hace unos 300.000 gen único y relativamente re ciente
años, en exquisito estado de conser- para H. sapiens, a buen seguro en
vación. Se dice que se parecen a los Africa (el continente que, desde el
de neandertales en ciertos aspectos, mismo principio, ha sido el motor de
pero de ninguna manera son comple- la corriente principal de innovaciones
tamente neandertales. Y aunque los en evolución humana). La aparición
autores recalcan que los neanderta- del hombre moderno es un drama re-
les (y quizás otras especies emparen- ciente que se interpretó con un com-
tadas) son un producto autóctono plejo telón de fondo de diversificación
europeo, los fósiles de la Sima de los evolutiva de los homínidos, pero el re-
Huesos no guardan necesariamente gistro fósil muestra que, desde los pri-
relación con sus vecinos de la Gran meros momentos, Africa fue el centro
Dolina. del que constantemente brotaban

36 TEMAS 19
nuevos linajes de homínidos. Desde
luego en Europa y en Asia oriental
ocurrieron interesantes procesos evo-
lutivos, pero afectaron a poblaciones
que no sólo procedían de Africa, sino
que también fueron sustituidas por
emigrantes africanos. En Africa na-
ció nuestra estirpe y, desde que los
homínidos abandonaron los límites
del bosque, este continente ha gene-
rado sucesivas oleadas de emigrantes
hacia todas las partes del Viejo Mun-
do. Lo que vemos en el registro huma-
no fósil actualmente conocido es, cier-
tamente, un pálido reflejo de lo que
debe haber sido una secuencia muy
compleja de acontecimientos.
Reviste el mayor interés que las
nuevas dataciones del este de Asia
muestren que la movilidad humana
se remonta a los mismos orígenes de
un cuerpo humano moderno. Las da-
taciones europeas demuestran que,
aunque en su suelo evolucionaran va-
riantes regionales, la historia de la
ocupación puede que no fuera en ab-
soluto lineal. Aunque, como siempre,
las nuevas pruebas del pasado huma-
no más remoto han servido principal-
mente para subrayar la complejidad
de acontecimientos de nuestra evolu-
ción. Sólo podemos esperar que un re-
gistro fósil más amplio revele los de-
talles de lo que, sin duda, fue un
proceso muy intrincado de especiacio-
nes y de movimientos de población en
los dos últimos millones de años.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
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DE LOS HUESOS MIDDLE PLEISTOCENE SITE
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LATEST HOMO ERECTUS OF JAVA: POTENTIAL
CONTEMPORANEITY WITH HOMO SAPIENS
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al., en Science, vol. 274, n.o 5294, págs.
1870-1874; 13 de diciembre, 1996.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 37


Los yacimientos
de Atapuerca Emiliano Aguirre

Los depósitos de antiguas cuevas en la sierra burgalesa de Atapuerca con-


tienen un tesoro singular de datos arqueológicos,
paleontológicos y paleoclimáticos del Pleistoceno Medio

L
a sierra de Atapuerca forma un formó una costra caliza, de cristales bido, según M. Hoyos, calor y aridez
arco de poco más de 45 grados, paralelos “en empalizada”, en lo alto creciente, que se han alternado con
al este-noreste de Burgos. Su del lecho TD.2 y en la superficie de intervalos de heladas invernales. En
cumbre, aplanada por la erosión, se los cantos y bloques caídos, que que- los horizontes siguientes del estrato
eleva a 1080 metros. En su mitad me- dan así cementados. TD.5, que alcanza en total 3 metros,
ridional presenta un sistema kársti- Los limos arrastrados por aguas de se acusa el frío intenso con bloques
co, que permaneció incomunicado con arroyada del lecho TD.3 no contienen caídos del techo por fuertes heladas.
el exterior hasta finales del Pleisto- polen. Sí hay restos de roedores y Las muestras de polen de esta fase
ceno Inferior. Las cavidades se con- otros pequeños vertebrados. La fría correspondiente a los horizontes
virtieron entonces en cuevas. temperatura había aumentado. Tam- superiores, algo más húmeda, reve-
Se han catalogado y topografiado bién aumentó la humedad. La cueva lan un bosque de encinas abierto, po-
25 cavidades. Nueve de ellas son cue- se abrió al exterior. Al final de ese pe- bre, sin especies templadas. De la
vas con más de 20 metros de recorrido. ríodo, cayeron al fondo algunos gran- fauna casi sólo conocemos los peque-
Cueva Mayor y Cueva del Silo, conec- des animales, gamos en particular. ños vertebrados. Entre ellos, Borja
tadas, tienen más de 3 kilómetros. En Sanchiz y Enrique Gil reconocieron
media docena de puntos de la sierra
se hallan expuestos depósitos de re-
lleno. Algunas series de depósitos de
L a capa TD.4 está formada por bre-
chas de derrumbe, con bloques
desiguales, angulosos, de caída libre,
un anuro acuático del género Tri-
turus, además del sapo común, el sa-
po corredor, una rana y otro sapo (Pe-
cuevas fueron cortadas por una trin- que indican la acción de fuertes hela- lodytes punctatus), la serpiente de
chera de ferrocarril, a caballo entre das. Los huecos se rellenan con arci- vidrio, la víbora, la coronela y otras
los términos de Atapuerca e Ibeas de llas grises. Entre dos tandas de blo- serpientes, entre ellas el tropidonoto
Juarros. ques amontonados, y sobre la de collar acuático, lagartos y la-
Empezamos la excavación sistemá- segunda de ellas, hay lechos irregu- gartijas; la Beremendia, una musara-
tica de tres depósitos de relleno en lares de cantos. Indican un tiempo ña extinguida, y una fauna de roedo-
1980. Se denominan: Gran Dolina, menos frío y más húmedo. Estos de- res muy parecida a la del nivel TD.4.
Galería y Covacha de los Zarpazos, en pósitos contienen restos de fauna El cárabo es reconocido por Y. Fer-
Atapuerca. A ellos hemos de añadir, abundantes. De las pautas de rotura nández Jalvo como el predador más
desde 1985, la Sima de los Huesos, en y digestión de los huesos de roedores, común.
Ibeas. Yolanda Fernández Jalvo infiere la En la parte final de TD.5 un paque-
En Gran Dolina se distinguen su- presencia del búho chico. El nivel te de arcillas rojas son producto ca-
cesivos niveles, que numeramos, de TD.4, que representa un episodio frío racterístico de un clima cálido conti-
abajo arriba, con las siglas TD del 1 global, está medio hundido, erosiona- nental con pocas lluvias y muy alta
al 11. do. La flora del momento final de ese evaporación en estación cálida. No
El nivel TD.1 consiste en limos fi- nivel se compone de encinas o alcor- contienen polen, pero sí abundantes
nos. Se redepositaron en condiciones noques, robles, hayas, pinos, y acebu- fósiles de roedores. Se han sucedido,
endokársticas (de cueva cerrada). ches: un bosque templado y húmedo. pues, en TD.5 un episodio templado,
El TD.2 consta de brechas caóticas La presencia de seres humanos en es- uno frío y otro cálido, con dos crisis
con grandes bloques caídos del techo ta edad se atestigua por varios arte- de aridez.
y trozos de estalactitas. Al tiempo de factos de piedra, de escasa elabora- El estrato TD.6 alcanza más de dos
depositarse, la cubierta vegetal tenía ción. La acumulación de huesos podría metros y medio de arenas arcillosas,
enebros en las laderas, pinos y abe- deberse principalmente a carroñeros depósitos de escorrentía estacional y
dules en los valles; la meseta consti- o a caídas por torca; las modificacio- láminas de agua, interrumpidas por
tuía un páramo, todo ello según el po- nes de los recursos por los humanos más de tres lechos de bloques derrum-
len analizado por Mercedes García serían aquí escasas. bados por acción intensa del hielo. El
Antón. Hacía frío y la humedad de- La primera parte de la capa TD.5 último frío parece menos riguroso, y
caía progresivamente. Pudieron tam- consta de microconglomerados que al- en toda la segunda mitad el clima es
bién influir en los derrumbes de TD.2 ternan con lechos de bloques derrum- más tibio, con mayor índice de hume-
movimientos sísmicos debidos a una bados; la matriz es arenoso-arcillosa. dad, aunque fluctuante, y hay fases
reactivación tectónica. Al final de la Hay arcilla rojiza en lechos y adheri- de reasentamiento. Sigue siendo va-
deposición de TD.2, la cueva estaba da a los cantos de grava. La parte al- riada la representación de anfibios y
prácticamente cerrada. Con ello se ta se cementa con carbonato. Ha ha- reptiles. El contenido de polen indica

38 TEMAS 19
BURGOS
50
10 1079

MADRID

GD
CTS
Cueva del Zorro
1010
Cueva del Compresor

Zonas de intervención hasta el presente C


GD Serie de depósitos pleistocenos de relleno
estratificados en Gran Dolina
CTS Serie de depósitos pleistocenos N Cueva
Mayor
del Complejo Tres Simas Cueva
Peluda
SH Sima de los Huesos con yacimiento principal B'
de fósiles humanos A'

C'
A
1010 Curvas de nivel, con cotas de altitud en metros B
Cueva
sobre el nivel del mar
del
SH
Silo
Línea de antiguo ferrocarril minero,
hoy desmantelado

Plano de cuevas actuales o cavidades residuales


proyectado sobre el mapa de superficie

A' A Dirección de los cortes 0 100 200 300 400 500 600

Cota superior de la Sierra de Atapuerca Escala en metros

1. MAPA DE SITUACION DE LOS YACIMIENTOS parcialmen- por servicios del Ejército, y planos de las cuevas por el Grupo
te excavados entre 1980 y 1995 en depósitos pleistocenos del Espeleológico “Edelweiss” de Burgos. En la foto de M. Bau-
karst de Sierra de Atapuerca. Tomado de los mapas facilitados tista, Sierra de Atapuerca al fondo; delante, el Arlanzón.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 39


un cambio en la cubierta ve- tes de 400/350 Ka, como son
getal que corresponde a lo un ratón de campo (Arvicola
deducido de la secuencia se- cantiana), un caballo (Equus
dimentaria: al encinar pobre mosbachensis), el Hemitra-
del tercio inferior con man- gus bonali, el bovino gigante
chas de pinos y enebros, con (Bos trocheros) y un hipopó-
no más del 40 % de polen ar- tamo, caracterizan un grupo
bóreo, sucede al final una de sitios europeos que contie-
muestra con 60 % de polen nen, además de los grupos de
arbóreo, que incluía robles o fósiles mencionados, otros
quejigos, pinos, abedul, al- que van a perdurar por lo
garrobo, acebuche y el len- menos hasta el final del
tisco. En la excavación de Pleistoceno Medio. Estos son:
1994 se han hallado fósiles un roedor (Plio mys lenki),
humanos e industria. varios topillos (Terricola sub-
En los niveles TD.3, TD.4, terraneus, Microtus arvalis y
TD.5 y TD.6, esto es, hasta agrestis, Iberomys braccien-
la mitad del relleno de Gran sis), el león, el zorro, el rino-
Dolina, se reconocen entre 35 ceronte de estepa, el rinoce-
y 40 especies de mamíferos ronte de Merck y cierto
fósiles. Algunas son triviales, bisonte (Bison priscus).
pues duran todo o casi todo Entre los yacimientos que
el Pleistoceno Medio. Otras contienen esta rica y cam-
sólo se conocen entre hace biante paleofauna, y con una
850.000 años y 500.000 años: fecha aproximada entre los
representan un conjunto 460 y 400 millones de años
faunístico que dura el final atrás, se cuentan: Mosbach
del Pleistoceno Inferior y el 2, Mauer, Westbury, Belle-
primer tercio del Pleistoceno Roche, L’Escale, Lunel-Viel,
Medio. Estos taxones son: un Fontana Ranuccio, Cava
insectívoro (Beremendia fis- Pompi, Visogliano y Arago.
sidens), dos topillos (Steno- Todos ellos se distribuyen
cranius gregaloides y Terri- entre los episodios 13 y 12,
cola arvalidens) más otro respectivamente cálido y frío,
roedor afín, todavía con raí- de la escala isotópica del
ces en sus muelas (Mimomys 2. EL CORTE GRAN DOLINA expone 20 m de depósitos estrati- océano. Esta etapa de cam-
savini), la hiena manchada ficados. Desde hace un millón de años hasta colmatar la cueva bio faunístico se termina en
primitiva (Crocuta crocuta hace cien mil, guardan vestigios humanos y del entorno. el episodio 11 de la escala pa-
intermedia) y un cérvido de leotérmica de isótopos del
afinidad incierta (“Cervus” oxígeno, y es probablemente
elaphoides). A éstos se añaden otros Más recientes, posteriores a ese dato, la edad de la Sima de los Huesos con
conocidos en etapa temprana del Pleis- son Cúllar-Baza, Voigstedt y Gomba- fósiles humanos. En Gran Dolina fal-
toceno Inferior y que se extinguen ha- sek. Yacimientos de existencia más tan depósitos de esos tiempos tras
ce más de medio millón de años, como cercana a nosotros en el tiempo son los ocluirse la cueva en TD.8.
son el roedor Allophaiomys chalinei, de Prezletice, Stranska Skala, Süssen- El nivel TD.7 de Gran Dolina tie-
el rinoceronte etrusco y el ciervo Cer- born, Kozi-Grzbiet, Kolkotova Balka ne más de 2 metros de depósitos de
vus elaphus, muy común hasta la ac- y West-Runton en su tramo fresco tipo fluvial y encharcado. Una aber-
tualidad, pero desconocido antes de (Cromer II); éste precede al Cromer tura al oeste actuaba como sumide-
hace 850 milenios (Ka). III, cá lido, y el cambio se data en ro. Las lluvias eran estacionales y to-
Contemporáneamente, en Europa 515/520 Ka, como el paso entre los epi- rrenciales. La evaporación se acentuó
medran además los équidos primiti- sodios 14 y 13 de la escala paleotérmi- en crisis de sequía, y las gravas y li-
vos Equus altidens y E. süssenbornen- ca del océano. Fue, pues, un conjunto mos se acabaron cementando con
sis (faltan por identificar los de Gran faunístico muy estable. precipitado de carbonatos. Una
Dolina), y el mamut meridional pro- Otros taxones originados más o me- muestra de polen revela un bosque
gresivo, al que sustituye, hace no mu- nos al tiempo que los anteriores, y que mediterráneo abierto, propio de cli-
cho más de 700 Ka, el mamut de es- perviven hasta hace unos 400.000 ma templado, con vid y olivo y hayas
tepa (Mammuthus trogontherii), años, excepcionalmente hasta 350 Ka, en las alturas próximas.
identificado en TD.6. son un ratón de campo (Pliomys epis- Las caídas de bloques del techo y pa-
Entre los yacimientos europeos que copalis), una pantera (Panthera gom- redes de la cueva a comienzo y a lo lar-
presentan este conjunto faunístico se baszoegensis), un lobo primitivo (Ca- go del nivel TD.8 indican frío intenso.
cuentan Solilhac, Akhalkalaki y Bet- nis mosbachensis), un antecesor del Alternan con depósitos de intervalos
fia 5, fechados en torno a los –850 Ka. perro jaro (Xenocyon lycaonoides), un tibios. La humedad crece y hacia el fi-
Más jóvenes, aunque todavía anterio- antecesor del oso de las cavernas (Ur- nal se hace constante. Los depósitos
res a la inversión del polo magnético sus deningeri), un gran paleto primiti- se van erosionando y hundiendo hacia
Matuyama/Brunhes, que ocurrió hace vo (Praemegaceros verticornis) y un bi- el centro-este de la cavidad; la entra-
alrededor de 750 Ka, son los yacimien- sonte parecido a Bison schoetensacki. da se ocluye con los derrumbes. Con la
tos de Zalesiaki 1A, Villany 8 y parte Estos últimos, junto con otros de fase cálida que sigue y la humedad os-
de Somssish-hégy, y quizá Huéscar 1. nueva aparición y que desaparecen an- cilante, una costra caliza recubre el co-

40 TEMAS 19
no de derrubios final de TD.8 y cemen- en parte y retrocede con la erosión de exterior acusa alteraciones edáficas
ta sus bloques. la ladera, de modo que una parte por fluctuaciones más modernas del
Sigue, también en régimen templa- externa de la cavidad queda expues- clima.
do y de humedad variable, un depósi- ta y el resto permanece como un am-
to de limos por láminas de aguas fil-
tradas, en TD.9, bajo los cuales cede
el margen final de la costra, y así se
plio y profundo abrigo. La sedimen-
tación se interrum pe y se reanuda
once veces. Utensilios líticos y restos
L os taxones de mamíferos que ca-
racterizan los conjuntos faunísti-
cos de TD.10 y base de TD.11 son:
acumulan en la parte hundida. Pare- de talla, más o menos dispersos o con- Pliomys lenki, un topillo (Terricola
ce verosímil la correlación de esta úl- centrados, evidencian actividad in- subterraneus), un ratón de campo (Ar-
tima fase cálida con el episodio isotó- tensa de pobladores humanos. vicola sapidus, o terrestris), un lobo
pico 11. El límite superior del estrato TD.10 (probablemente Canis lupus), un oso
Después sobrevienen nuevos de- que sirve de base a TD.11 está muy moderno (probablemente Ursus arc-
rrumbes: los bloques muy angulosos inclinado, y desdibujado por la ero- tos), el rinoceronte de estepa, el caba-
denuncian un clima muy frío en la sión y por deslizamientos de los ma- llo de Taubach, además del zorro, el
parte inferior del nivel TD.10, poco teriales altos de TD.10: es época de ciervo común, un gamo, un gran pale-
húmedo al principio y más, al final. alto índice de humedad, que torna a to y un gran bovino. Esta es la fauna,
El resto de TD.10, que llegó a tener decaer. más probable, que se encuentra en
más de 3 metros después de erosiona- El nivel TD.11 se empobrece pron- otros yacimientos europeos de hace en-
do y compactado, es una sucesión de to en restos fósiles. Hasta 4 metros de tre 300.000 y 200.000 años: Bilzings-
lechos arcillosos rojizos, a veces con finas capas de grava angulosa, con leben, Orgnac 3, Aldène D, La Fage 3,
cantos arrastrados; otras veces se in- grandes bloques caídos a intervalos, Grotta Romanelli, Malagrotta, Castel
terponen montoncillos de bloques caí- indican uno o más períodos de clima di Guido, Pinilla del Valle, Solana del
dos del techo, o lentejones de grava muy riguroso. Termina con gravillas Zamborino, Swanscombe, Torre in Pie-
caliza. Revelan un clima continental, y arenas que llegan hasta el techo de tra, Ehringsdorf y Pontnewidd. Pervi-
benigno con humedad estacional, he- la cueva residual, a veces de pocos de- ve, pues, durante los episodios isotó-
ladas en invierno y veranos caluro- címetros, edafizado y sostenido por el picos cálidos 9 y 7. La vegetación en
sos. Se abre de nuevo a un lado y al relleno. El calor y fuerte evaporación TD.10 superior pasa de bosque mixto
techo la cavidad, y funciona como una cementan luego con carbonatos este templado, más o menos húmedo, a pi-
dolina. Luego, el techo se desploma depósito. La parte más expuesta al nar, al final, de clima más crudo.

Utensilio lítico
Borde del talud

Bloques de roca caídos


Cuadrícula: distancia 1 metro
Hueso

3. PARTE DEL PLANO, según Juan Carlos Díez, de uno de los dispersos, un montón de huesos de caballo y de bisonte en un
diez horizontes sucesivos excavados en la mitad inferior de la cuadrado a la derecha que corresponde al talud de depósitos
unidad superior del relleno de la Galería de Atapuerca. Se ve entre la torca y la galería, y utensilios líticos. Los humanos
una paletilla de bisonte hacia el centro, fragmentos de hueso comían entonces carne de bestias caídas en torcas.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 41


Estratigrafía de Gran Dolina Fluctuaciones climáticas Conjuntos faunísticos Sitios de Europa
correlacionados
Corte Divisiones Temperatura Humedad
esquemático principales F <-------> C ( estacional)
seco <--> húmedo

Marmota
Puerco Pontnewydd c. 200 Ka
espín Ehringsdorf 2
León
Pinilla d. Valle >250
TD.11 Torre i. Pietra <300
Ciervo Castel di Guido (<300)

TD. 10
Lirón Malagrotta
Conejo G. Romanelli
Caballo germánico Swanscombe
Zorro Aldène D, La Fage 2-3
Orgnac 3 300-340
TD.10.2-4 Bilzingsleben c. 325
Hiena
Lince Gamo manchada

TD.10.1
Aldène I
SH
Vertesszölös >350
Zorro Arago >400
TD.8.4-TD.9 Oso de Deninger
TD. 8
Campo de Tiro (Toledo)

Hiena Mauer, Mosbach 2.


Conejo manchada F. Ranuccio 458
TD.8.1-3

Hipopótamo

Cúllar-Baza 1
CTS 2
TD.7

Kolkotova Balka
Caballo de Mosbach Prezletice
West Runton
Süssenborn
TD.6 Marmota
Puerco Stranska Skala
TD. 6

espín Kärlich F-E

(TD.5.4) Castor Lirón Ciervo megacero

TD.5.3

TD.5.2 Gombasek
Topo Voigstedt
Lince Pantera
de Gombasek Kärlich B
Villany 8
TD. 3 - 4 - 5

Zamkova-Dolna-C c750
TD.5.1 Zorro Somssisch-hégy 2
Huéscar
Ciervo Hiena Zalesiaki 1 - A (>750)
manchada Solilhac 850
TD.4 Lirón Betfia 5
TD.2.2-TD.3

TD.2.1
Ciervo megacero Bisonte de Schoetensack

Bloques o grandes placas de caliza Arcilla o arcilla limosa

Clastos angulosos Costra calcárea en empalizada

Clastos redondeados 200 Ka Edad en milenios

Arenas o arenas arcillosas Utensilios líticos

Limos arenosos o arcillas arenosas Fósiles vertebrados

42 TEMAS 19
Según lo que precede, los límites
cronológicos de la secuencia de la
Gran Dolina en Atapuerca serían los
de a continuación el que se llamó ni-
vel TG.10, coladas de barro que arras-
tran bloques, huesos y artefactos
U n muestreo para buscar polen a
través de los niveles TG.11 y
TG.12 indica, abajo, un rico bosque
900/850.000 años antes del actual por desde la Covacha de los Zarpazos. Por templado, que coincide con el máxi-
la base y unos 290.000 o 180.000 años el otro lado, el de las “simas”, entran mo de humedad inferido de la acción
antes del actual en lo alto: un regis- brechas y bloques en capas sucesivas: geológica y con la diversidad de aves
tro de 600 milenios. J. M. Parés ha representan una fase fría, luego be- ripícolas y habituales de charcas o si-
registrado polaridad magnética inver- nigna y con humedad creciente. Sigue tios húmedos. Sigue un empobreci-
sa a la actual entre TD.3 y TD.7. Es una fase cálida marcada por una fuer- miento del bosque y de la fauna de
el final de la época Matuyama, tras te acción erosiva. aves representada; luego, una recu-
la que vuelve el norte magnético al Tras una discordancia notable en peración de bosque templado pero de
polo actual. El tramo TD.3-TD.7 va la sima, y un encharcamiento en el menor humedad. A ésta sucede, en
pues de hace 900 a 750 milenios, só- centro de la galería, adonde llegan TG.12, una flora como la de los pára-
lo la primera parte de la biozona Mi- dos coladas de barro y huesos por el mos ibéricos, esteparia, pobre en gra-
momys savini y Stenocranius grega- lado de la Covacha, suceden en se- míneas y en árboles, salvo algunas
loides, y la se dimentación en Gran cuencia rítmica una decena de le- manchas de pinar en que vivió la per-
Dolina tuvo grandes lagunas entre chos de grava y limo, en una terce- diz. Al final, sucede un bosque de ti-
hace 750 y 400 milenios. ra unidad del Complejo Tres Simas, po mediterráneo, que corresponde a
que inicialmente se designó como un episodio cálido, con más evapora-

O tro sitio excavado en la trinche-


ra, a 30 metros del anterior, es
la Galería, en el Complejo Tres Si-
TG.11. En esa secuencia se recono-
cen otros tantos horizontes con hue-
sos desparramados e industria; y
ción.
La correlación de los tramos TG.11-
TG.12 con las capas TD.10 y parte in-
mas. El corte de la trinchera del abundan los fósiles de aves (A. Sán- ferior de TD.11 es muy verosímil, tan-
ferrocarril vino a seccionar a lo lar- chez Marco reconoce 28 especies dis- to por la secuencia climática inferida
go de unos 10 metros un conducto de tintas). de los procesos morfosedimentarios,
techo bajo que comunicaba, por un Los depósitos del tramo TG.11 lle- como por la composición faunística.
extremo, con el fondo de una cueva gan al centro de la Galería desde am- Dos diferentes edades se han asig-
de abertura hoy taponada en la lade- bos lados, de la Covacha y de la Si- nado a la costra terminal de los depó-
ra, y, por el otro, con una de tres chi- ma. Por el lado de la Sima se había sitos de la Galería y la Covacha de los
meneas verticales —las “Tres Simas” cegado la primitiva entrada en el epi- Zarpazos. La edad de espín electróni-
o dolinas— que convergen hacia el sodio anterior, pero no tardó en abrir- co, en torno a 200.000 años, es cohe-
fondo del sistema. se la chimenea vertical a la superfi- rente con la atribución de los con-
Se ha excavado hasta ahora en una cie en forma de torca, o pozo. Por juntos faunísticos de TD.10 y TD.11
de las simas (la más septentrional) y aquí caían reses como en trampa na- al episodio 9. La edad de isótopos del
la galería en que ésta desemboca tras tural. A los mamíferos citados en uranio, en torno a 100.000 años, obli-
un descenso de más de 6 metros en la TD.10-11, se añaden en este tramo ga a suponer la pérdida de registro de
chimenea. Al otro lado de la galería, superior de TG.11: el perro jaro, el un ciclo climático. El relleno de la chi-
se preparó la excavación de una pe- lobo, el oso de las cavernas, un puer- menea (Sima N) parece representar
queña sala abovedada de planta elíp- co espín (Hystris vinogradovi), una otros ciclos anteriores al Pleistoceno
tica, evacuando dos metros de limo variedad de lince (Lynx pardina) y el Superior.
estéril bajo una estalagmítica costra, gato montés, presente ya en niveles Se tiene al polen de Pistacia como
y excavando una capa superior fértil más antiguos. indicador de transición a intergla-
en huesos. Una calicata revela que
hay estratos más ricos en profundi-
dad. Aquí se halló, entre otros, el oso
de las cavernas (Ursus spelaeus), del
que hay, además, huellas de garras
en una pared: de ahí se llamó a este
recinto Covacha de los Zarpazos.
En el Complejo Tres Simas los se-
dimentos de la unidad inferior son li-
mos de cueva cerrada, sin restos de
fauna ni flora. Contienen una costra
caliza de más de 360.000 años. Al fi-
nal se forman depósitos de murciela-
guina, la primera señal aquí de aber-
tura de estas cavidades al exterior.
Siguen bolsas de arcilla roja y brechas
en parte cementadas. Estas últimas
contienen restos de fauna con el ca-
ballo de Mosbach y roedores de carác-
ter relativamente moderno.
Corresponden a una oscilación climá-
tica de fría a cálida que se puede co-
rrelacionar con el estrato TD.7 de
Gran Dolina. Por este lado de las Tres 4. EN COMPLEJO TRES SIMAS (foto) faltan los depósitos más antiguos. Los inferio-
Simas hubo una abertura de acceso res de aquí representan tramos que faltan en Gran Dolina. La deposición es desigual
en esta época. Por la galería se extien- en cavidades distintas. Los diversos cortes de Atapuerca se complementan.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 43


cial en áreas mediterráneas. En 5. CRANEOS 4 Y 5 de la Sima de los
Gran Dolina lo hay en el tramo su- Huesos desde varios ángulos: vistas la-
perior de TD.6, a techo de TD.8, y teral y superior del primero (arriba);
vistas lateral, occipital y frontal del se-
bajo la costra terminal de Galería. gundo (abajo), según fotos de Javier
Los interglaciales señalados serían, Trueba. Se complementan con otros
respectivamente, el Cromer, el Hols- fragmentarios, restos de 20 mandíbulas
tein y un inter-Saale. Sobre la cur- y partes de hasta 30 esqueletos.
va paleotérmica se imposta otra, no
coincidente, de variaciones de la hu-
medad en pluviosidad y en su distri- completa e indeformada, varias re-
bución. Hubo óptimos de humedad construidas en parte y otros dos crá-
al final de TD.4, de TD.6 y de TD.8. neos bastante completos y restos de
La continentalidad y sequía son más de veinte mandíbulas, seis bas-
máximas al comienzo de TD.5, al fi- tante completas.
nal de TD.7 y entre TD.9 y TD.10.
Parece frecuente el esquema con
evolución favorable de la humedad
a lo largo de un retroceso de glaciar
Y uji Yokoyama calculó la anti-
güedad de una mandíbula de Si-
ma de los Huesos en 300.000 años por
y al comienzo de fase cálida, y la evo- isótopos de uranio mediante recuen-
lución de ésta a mayor continentali- to de rayos gamma. Los fósiles huma-
dad y aridez. nos de la Sima de los Huesos, por su
Los depósitos del sistema kárstico asociación con el león fósil y con un
de Atapuerca contienen, pues, una in- oso (Ursus deningeri), tendrían me-
formación singular sobre evolución nos de 525.000 años y más de 340.000.
del clima, la vegetación y los recursos El oso de Deninger es reemplazado
animales en el Pleistoceno Medio por por Ursus spelaeus spelaeus antes de
la diversidad de tipos de vestigios y La Fage 3, de Orgnac 3 (entre 340 y
procesos, por la amplitud del período 300 Ka) y de Bilzingsleben (c. 325
comprendido, la fina calibración cro- Ka): en estos sitios y en otros varios
nológica y los relativamente escasos correlacionados se registra el verda-
vacíos de registro. Tenemos un mar- dero U. spelaeus. Una costra estalag-
co bastante completo y detallado, mítica sobre los fósiles de la Sima se
amén del orden secuencial de escena- ha datado en más de 300/350 Ka en
rios en que se desarrolló la evolución dos laboratorios distintos. Todos los
de la humanidad a lo largo del Pleis- datos son, pues, coherentes dentro de
toceno Medio. ese margen.
Del hecho de hallarse los treinta o

L a Sima de los Huesos, en Ibeas,


es una chimenea vertical de más
de 13 m de profundidad, prolongada
más esqueletos humanos de Ibeas
completos, juntos y revueltos en una
masa arcillosa rojiza sin planos de es-
en un túnel de otros 15 m en pen- tratificación definidos, en la parte
diente, en un recodo del aparato más profunda de la Sima, se infiere
kárstico formado por Cueva Mayor y que llegaron a la situación presente
Cueva del Silo, a casi medio kilóme- arrastrados —quizás un corto tre-
tro por el interior desde la entrada cho— o caídos en una masa deslizan-
de la primera. Los primeros en reco- te de lodo, no mucho después de la
nocer fósiles humanos fueron C. Puch muerte de aquellos individuos. Todo
y T. Torres. Cabía esperar mejores indica una época cálida con lluvias in-
hallazgos. Fue preciso vaciar y cri- tensas, pero con notables estiajes. Es-
bar sistemáticamente varias tonela- tas condiciones se dieron en el episo-
das de materiales revueltos por ex- dio oceánico 13 (515 a 470 Ka) y 11
cursionistas. Se recuperaron así (420 a 365 Ka), ambos con la asocia-
varios centenares de fósiles huma- ción arriba indicada de león y oso de
nos. En 1985 se había tocado el sedi- Deninger. Varios indicios hacen más
mento intacto que los contiene, pero probable el último de estos tramos co-
se decidió no excavar aquí hasta eva- mo el margen de edad en que vivió la
cuar todo lo revuelto. población representada por estos fó-
Hoy el mínimo de individuos dis- siles. No es raro que a una serie de
tintos que se identifican por sus den- sacudidas sísmicas sucedan lluvias
taduras es 30. En la Sima de los Hue- copiosas, y que éstas provoquen
sos está casi la totalidad de huesos derrumbes de cuerpos de roca afecta-
no craneales de las poblaciones de dos por aquéllas, causando la muerte
Europa anteriores al Neandertal. de familias enteras. Una colada de ba-
Aparecen representadas todas las rro habría conducido a la situación fi-
partes del esqueleto humano, mu- nal. Los fósiles humanos hallados en
chas de las cuales no se conocen de Gran Dolina en la última campaña de
ningún otro yacimiento del Pleisto- excavaciones son más antiguos aún,
ceno Medio. Hay una caja craneana asociados al conjunto faunístico pri-

44 TEMAS 19
QAFZEH
Moderno

BODO ZIMBABWE NDUTU


QAFZEH LA FERRASIE
moderno neandertal

ATAPUERCA MONTE CIRCEO BRNO II ZHOUKOUDIAN


JEBEL IRHOUD
Pekín
Africa

Expansión
maxilo-malar
Hueso
maxilar
LA CHAPELLE MONTE CIRCEO moderno
(neandertal) (neandertal) ATAPUERCA 4

LA FERRASIE
Neandertal
Hueso yugal PETRALONA
o malar
Depresión Arco yugal
maxilo-malar
o canina
ATAPUERCA 5
PEKIN ZIMBABWE SACCOPASTORE
(neandertal)

SANGIRAN ER 3733
Java Africa

BODO ATAPUERCA PETRALONA

6. COMPARACION DE SECCIONES FRONTALES y perfiles de europeo de Petralona y los africanos de Bodo y Zimbabwe, y en
cráneos humanos de Atapuerca con otros cráneos fósiles de parte con el protoneandertal de Saccopastore. La caja craneana
diversas regiones y edades. Las siluetas no están a escala. Se n.o 4 de Atapuerca es singularmente abultada y elevada. La
observa un mayor parecido de los cráneos de Atapuerca con el afinidad del grupo es mayor, no total, con los neandertales.

mero, de finales del Pleistoceno Infe- de una población real. Destruye las 500.000 y poco más de 30.000 años.
rior, y útiles muy primitivos. Abren teorías y modelos construidos sobre De los primeros se discute la defini-
por ello horizontes totalmente nuevos la comparación de cráneos, o algunas ción de Homo erectus, su relación con
a estos estudios. mandíbulas sueltas. También obliga Homo habilis y si hubo más especies
Los fósiles humanos de la Sima de a tener en cuenta el peso del factor de en dicho intervalo. De los últimos, si
los Huesos tienen unidad de yaci- crecimiento, y el sesgo de herencia pa- la humanidad moderna desciende de
miento, de lugar de vida y tiempo de terna o materna en los individuos de una sola población africana o si pro-
muerte y, sin género de dudas, de vín- una población y en la dinámica evo- gresó en las diversas poblaciones y
culos familiares. Las distribuciones lutiva de la descendencia. regiones hacia las formas modernas
estadísticas de rasgos morfológicos y con tendencias comunes a varias
biométricos tienen valor representa-
tivo también en la hipótesis de muer-
tes sucesivas. La distribución de sexos
L os problemas que se debaten en
materia de evolución humana
son el modelo evolutivo y la clasifi-
subespecies. Hay escasez de fósiles
humanos entre hace poco menos de
millón y medio de años y hace cerca
y edades inferidos, sobre todo, del es- cación de los fósiles más antiguos del del medio millón. La excepción era
tado de las dentaduras y de otros ras- género Homo —entre más de dos mi- hasta ahora el registro de la isla de
gos en los huesos, también permite llones de años y poco menos de mi- Java.
un análisis paleodemográfico que ha llón y medio—, y lo mismo para el Los fósiles de Cueva Mayor ilustran
emprendido Bermúdez de Castro. La origen de los humanos actuales y la el efecto de la presión evolutiva que
muestra fósil revela el polimorfismo clasificación de los fósiles entre unos diferentes poblaciones humanas regio-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 45


7. NUCLEO DE SILEX DE TD.6, discoide, de talla multidirec- misma técnica. Hendedor de cuarcita de la unidad superior
cional (izquierda), al lado de uno de Sidi-Abderrahman de la de la trinchera de Atapuerca (derecha).

nales pudieron experimentar en una lla sagital. Los parietales, lateralmen- ba, sobre un ligero entrante del maxi-
época crítica de diversificación acen- te elevados, alcanzan la anchura lar, pero la tabla anterior de éste se
tuada: la que duró desde hace 500.000 máxima en posición media a alta. Pre- tiende casi plana al puente nasal co-
años hasta la crisis entre los 100.000 senta bolsas parietales más o menos mo en los neandertales, salvo en un
y 40.000 años, que es cuando se confi- ligeramente pronunciadas. La sección caso, según Arsuaga y sus colabo-
gura la politípica humanidad actual. es pentagonal y deprimida, con an- radores.
Los trabajos de P. J. Pérez y colabora- chura máxima en parte inferior. La
dores revelan ausencia de lesiones por
arma, presencia de lesiones traumáti-
cas, infecciones periodontales, estig-
anchura máxima es también baja con
bóveda redondeada arriba, sin bolsas.
Más altas son las bóvedas de Laetoli
L os arcos dentarios de la Sima de
los Huesos están correspondien-
temente adelantados, como se ve
mas de épocas distróficas como son hi- H18 y Omo-Kibish 1. Los neanderta- también en las mandíbulas. Este ras-
poplasia de esmalte dentario y líneas les se distinguen por un perfil trans- go se manifiesta en varios detalles
de Harris en tibias y frecuencia anó- versal singularmente circular. El “to- de las numerosas mandíbulas de la
mala de trastorno en la articulación ro” (reborde saliente) sobre las cejas Sima de los Huesos, que las aseme-
temporal-mandibular. y la nariz de Ibeas se parece a los de jan a las de neandertales; en la no-
Tanto en los cráneos como en las Petralona y Florisbad más que a al- table robustez del hueso, apertura
mandíbulas de Sima de los Huesos se gunos neandertales. Los estudios en del arco dentario y otros rasgos se
observan rasgos bastante variables y curso ilustrarán y matizarán esto con parecen más a las conocidas del
otros más constantes. De éstos, un numerosas mediciones y detalles ana- Pleistoceno Medio de Europa y de
buen número los hacen parecidos con tómicos. Africa Oriental. Do minan también
los neandertales, mientras que en El rostro (es decir, el “cráneo fa- las semejanzas con los neandertales
otros se distinguen de estos últimos, cial”) es corto en los modernos, muy en los huesos del aparato locomotor,
pareciéndose más a fósiles del Pleis- corto y ancho en Zhoukoudian (“Hom- aunque el parecido no es total, y fal-
toceno Medio de Europa y Africa, so- bre de Pekín”); es largo —al menos tan fósiles con que compararlos en
bre todo. Los cráneos de la Sima de en varones— en Ibeas, así como en todo el Pleistoceno Medio.
los Huesos son medianamente altos y otros del Pleistoceno Medio de Conforme a todo lo anterior, y co-
poco largos, no tan bajos ni tan alar- Europa y de Africa. Muy distintiva mo propuse en trabajos precedentes,
gados como sus contemporáneos de entre neandertales y modernos es la los fósiles humanos de la Sima de los
Africa —Zimbabwe, Saldanha—, ni región de la mejilla. En los neander- Huesos se clasifican bien con los
como los de neandertales; tampoco tales, la parte del hueso maxilar que europeos de la segunda mitad del
son cortos ni tan altos como los mo- se extiende por delante del pómulo y Pleistoceno Medio (500-130 Ka) en la
dernos. El frontal es algo más eleva- hasta el puente de los nasales es pla- especie humana actual, como subes-
do que en los primeros, en lo que se na o aun abombada; lateralmente, el pecie Homo sapiens heidelbergensis.
distingue también de Omo-Kibish 2 saliente del pómulo se inicia desde Esta subespecie es distinta de sus
(poco más de 100 Ka). El occipital es, abajo del maxilar y se expande ten- contemporáneas H. sapiens pekinen-
en perfil, medianamente redondeado, dido, continuo hacia arriba y afuera. sis de China y H. sapiens rhodesien-
más que en Arago y Petralona; no an- En los modernos, y ya en los meso- sis de Africa, aunque más próxima a
guloso como en Kibish 2, Saldanha, pleistocenos de China, el maxilar se la última, y principal antecesora de
en los pitecántropos y en los cráneos retrae y hace entrante por debajo y la subespecie de neandertal, Homo
de Solo; ni prominente hacia atrás co- delante del pómulo, que arranca de sapiens neanderthalensis. El parentes-
mo en los neandertales y los de Pe- más arriba. co de Ibeas y poblaciones vecinas con
kín; tampoco es tan corto como los mo- En Ibeas, como en los meso- la subespecie humana moderna H. sa-
dernos. pleistocenos europeos y africanos, y piens sapiens aparece menos nítido.
La sección transversal de la bóve- aun en el neandertal primitivo de Sa- Los cráneos de Ibeas se alinean
da es pentagonal con vestigio de qui- ccopastore, el pómulo arranca de arri- también con los de neandertal por

46 TEMAS 19
una tendencia más exagerada al nueces, algarrobas, pistachos y gra- riales líticos, así como las fuentes ori-
aumento en capacidad —“exceso de míneas. Los percutores o cantos en- ginales de éstos.
neuronas”—, que pudo llegar a ser teros frecuentes en los suelos de La ocupación del espacio y su inten-
desventaja frente a un cerebro mejor TG.11 pueden haberse llevado para sidad ha variado con la evolución de
organizado, finalmente, de los mo- romper miembros de un animal en- los recursos primarios y del clima. En
dernos. trampado o para ahuyentar a compe- general se aprecia una familiaridad
El aumento en volumen del encéfa- tidores, o bien para tallar otros blo- creciente con los recintos kársticos a
lo es rasgo de herencia común que se ques y elaborar utensilios. lo largo del Pleistoceno y de la evolu-
manifiesta en todos los tipos humanos De un nivel en TD.5 procede un nú- ción cultural. En el Pleistoceno Me-
en la segunda mitad del Pleistoceno cleo en cuarcita con talla periférica y dio y con cultura achelense, los hu-
Medio con coeficiente variable. Los suavemente centrípeta. Otro núcleo manos penetraban apenas en
dos endocráneos de Atapuerca que se de cuarcita, de gran tamaño y con po- cavidades interiores de las cuevas, al
han medido tienen 1125 y 1390 cm3, cas extracciones, una raedera y otros menos en Atapuerca.
un rango algo superior a los de restos de talla se hallaron en TD.4,
Zhoukoudian, penecontemporáneos,
y a los de Solo, probablemente más
modernos.
de hace 800.000 años. Es dudoso que
los humanos penetraran a este lugar,
profundo en la cueva en ese tiempo,
E l intervalo entre hace poco más
de 500.000 años y algo más de
400.000 años fue crítico en la evolu-
La muestra de Atapuerca induce a y es posible que esos vestigios de ac- ción ambiental y cambios faunísticos,
pensar en una aparición diacrónica tividad humana provengan de caída al menos en Europa. También parece
de rasgos variantes durante el curso y arrastre. haberlo sido para la evolución física,
de la evolución humana, de frecuen- Todavía en TD.6 la industria reco- distribución y desarrollo técnico y
cias distintas de éstos en poblaciones gida en el nivel con fósiles humanos mental de la humanidad. El cómo y
regionales de una misma especie y revela transformación escasa a juicio el porqué serán cuestiones priorita-
de aceleraciones dispares en la acen- de E. Carbonell y M. Mosquera. Aso- rias en varios campos científicos en
tuación de rasgos heredados y en la mando en el corte, más abajo, se re- los próximos años, y Atapuerca guar-
pérdida de otros. Atapuerca nos en- cogieron en TD.6 dos grandes núcleos da una buena cantidad de piezas pa-
seña cuánto queda por aprender so- de sílex, bipiramidados, de sección ra resolver este rompecabezas. Sedi-
bre la aparición, desaparición, esta- cuadrangular y talla multidireccional, mentos atribuibles a esta época tienen
bilidad y distribución de los rasgos como los del Achelense IV en Sidi Ab- mayor desarrollo y son más fértiles
físicos, y su relación con el origen y derrahman, Casablanca. Todavía no en la Covacha de los Zarpazos. Que-
selección de especies, antes de preci- conozco industria de TD.7. El ache- da por excavar la serie de depósitos
pitarnos a categorizar nuevas espe- lense propiamente dicho parece pre- de la Sima del Elefante y su prolon-
cies linneanas. sentarse de improviso, probablemen- gación en una galería de Cueva Ma-
La comparación de los fósiles de te importado, en niveles equivalentes yor, entre otros afloramientos. En
TD.6 permitirá aclarar si la población de Galería Tres Simas. Atapuerca y en la Cueva Mayor de
de la Sima de los Huesos (y, por en- En TG.11 se han recogido utensi- Ibeas de Juarros no se ha hecho sino
de, los preneandertales europeos) des- lios de sílex, de cuarcita y otras rocas comenzar, y es motivo de alegría el
cendía de otra que la precedió en la metamórficas: bifaces sobre lasca, que se descubran yacimientos compa-
región, de una población inmigrante denticulados, raederas grandes, ras- rables con éstos.
que reemplazó a la precedente o del padores con retoque abrupto y pun-
mestizaje de una y otra. tas de Tayac. En conjunto, represen-
tan un estadio terminal de las

L os fósiles de los horizontes de


TG.11 y su distribución se han
comparado con los restos de comida
tradiciones del Paleolítico Inferior,
con rara presencia de simetría. Se en-
cuentra en TG.11 y en TD.10 una efi-
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
EL HOMBRE FÓSIL DE IBEAS Y EL PLEISTO-
CENO DE LA SIERRA DE ATAPUERCA, I.
de cazadores humanos, de predado- cacia estudiada en la dirección muy Dirigido por Emiliano Aguirre, Eudald
res y carroñeros. Se observan marcas precisa de los golpes para obtener con Carbonell y José M. Bermúdez de Cas-
de incisivos de puerco espines y de pocos de éstos los perfiles y diedros tro. Junta de Castilla y León, 1987.
colmillos de carnívoros, junto con deseados en los filos útiles, con eco- THE ATAPUERCA SITES AND THE IBEAS HO-
huellas de descarnación con ayuda de MINIDS. E. Aguirre et alii en Human Evo-
nomía tanto de golpes de talla como
lution, vol. 5, págs. 55-73; 1990.
utensilios de sílex. J. C. Díez Fernán- de retoque. MANDIBULES ET DENTS D’IBEAS (ESPAGNE)
dez-Lomana ha demostrado que los En Gran Dolina hay indicios de ha- DANS LE CONTEXTE DE L’EVOLUTION HU-
humanos descendían ocasionalmente ber sido usada esta cavidad, muy MAINE EN EUROPE. A. Rosas, J. M. Ber-
a esta cavidad, como también lo ha- abierta al exterior, como taller, en la múdez de Castro y E. Aguirre en L’An-
cían lobos y el perro jaro. O bien unos base de TD.11 y en lo alto de TD.10, thropologie, vol. 95, págs. 89-102; 1991.
y otros se disputaban la carne o ca- por lo menos. Lascas desechadas al CRANIAL REMAINS AND LONG BONES FROM
rroña, o bien la aprovechaban unos tallar no se dispersaron ni fueron re- ATAPUERCA/IBEAS (SPAIN). Juan L. Arsua-
tras otros. No era necesario traer has- ga, José M. Carretero, Ignacio Martínez y
movidas, y J. C. Díez pudo recompo-
Ana Gracia en Journal of Human Evolu-
ta allí presas de caza, pues la torca ner algunas entre sí y con el núcleo tion, vol. 20, págs. 191-230; 1991.
de Tres Simas constituía una trampa restante. En época más temprana, al LA TALLA LÍTICA EN ATAPUERCA (BUR-
natural, por donde caían las reses final de la unidad segunda del Com- GOS). Marina Mosquera y Eudald Carbo-
descuidadas. La dieta de caza aquí ni plejo Tres Simas y en el margen de la nell en Trabajos de Prehistoria, vol. 49,
se confirma ni se excluye. Podía no Sima Norte, también hay muestras páginas 131-154; 1992.
ser procurada habitual sino ocasio- de talla sencilla, o retoque, en el lu- THREE NEW HUMAN SKULLS FROM THE
nalmente, como también la carroña y gar. Los arqueólogos del equipo de SIMA DE LOS HUESOS MIDDLE PLEISTO-
CENE S ITE IN S IERRA DE A TAPUERCA ,
las reses moribundas atrapadas en Car bonell estudian experimental y SPAIN. Juan-Luis Arsuaga et alii en Na-
las torcas. A mano había, según los analíticamente las pautas y sistemas ture, vol. 362, págs. 534-537; 1993.
tiempos, piñas, bellotas, moras, uvas, de explotación de los diversos mate-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 47


El Hombre
de Orce Domènec Campillo y Josep Gibert

En 1982 se exhumó un fragmento craneal en Venta Micena


cuya antigüedad se evaluó en 1,6 millones de años.
Tras una viva polémica se acepta hoy su carácter homínido

L
a publicación en 1859 de El ori- nas de Taung. Robert Broom halló obliga a modificar sin cesar la cade-
gen de las especies de Charles en 1938 el primer ejemplar de aus- na filética, y no existe unanimidad so-
Darwin promovió una oleada tralopiteco robusto. En 1959, Mary bre la secuenciación de los restos ya
de investigaciones sobre la evolución Leakey encontró en el desfiladero de conocidos, puede decirse que los gran-
humana, búsqueda que se acentuó con Olduvai el Australopithecus boisei y, des trazos de la evolución humana es-
El origen del hombre y la selección en en 1974, Donald Johanson descubrió tán perfectamente delineados. Den-
relación con el sexo, otra obra suya que en el valle abisinio del Omo la tro de este contexto ha brán de
apareció doce años más tarde. Austra lopithecus afarensis, cariño- situarse los fósiles encontrados en Or-
Ya antes, en 1856, se había des- samente conocida como Lucy, consi- ce, que plantean un nuevo problema
cubierto un primer hombre fósil en la derada aho ra una hembra de pre- para la filiación humana, pero contri-
gruta de Feldhofer del valle de Nean- Austra lopi the cus, cuya antigüedad buirán, sin duda, a perfilar mejor el
derthal, a 12 kilómetros de Düs- se remontaría a unos 3,5 millones de marco general.
seldorf. Para Thomas Henry Huxley años. Recien temente se han exhu-
y Carl Fuhlrott, aquellos huesos fosi-
lizados pertenecían a un hombre de
tipología distinta del moderno. Para
mado restos de Ardipithecus rami-
dus y Austra lopi thecus anamensis,
que son anteriores a Lucy. De impor-
L a depresión de Guadix-Baza en la
provincia de Granada, y en espe-
cial su sector nororiental, donde se
Rudolf Virchow, sin embargo, tales tancia no menor son las pisadas fó- encuentra el pueblo de Orce, presen-
huesos sí eran de hombre moderno, siles que Mary Leakey encontró en ta una sedimentación continuada des-
aunque se trataba de un espécimen Laetoli, que de muestran que hace de el Plioceno superior, cuya antigüe-
patológico. La búsqueda de “eslabo- más de tres millones de años había dad aproximada es de 3,5 millones de
nes perdidos” había comenzado y, por homínidos que caminaban en posi- años, hasta el Pleistoceno medio, ha-
lo que se refiere al caso humano, creí- ción erecta. ce 0,5 millones de años. Durante ese
ase que ese engarce debía ser un des- Después del descubrimiento de Du- intervalo temporal, se produjo en Or-
cendiente de algún simio semejante bois en Java, el hallazgo más notable ce una sucesión de alternancias de se-
a los actuales. de Homo erectus se produjo en 1933. dimentos fluviales y lacustres que
Cuando Eugène Dubois, en los úl- Davidson Black, Pierre Teilhard de pueden precisarse con detalle. Se
timos años del siglo XIX, se trasladó a Chardin, C. C. Young y Pei Wen-chung aprecian cuatro secuencias lacustres,
las Indias holandesas a la caza de ese desenterraron en una gruta de Chuku- asociadas cada una a su correspon-
hipotético fósil, antes de que lo encon- tien, a 50 kilómetros de Pekín, restos diente etapa fluvial. La región sor-
trara ya había sido bautizado por fósiles del que bautizaron Sinanthro- prende por su riqueza fosilífera y su
Ernst Haeckel con el nombre de An- pus pekinensis, hoy denominado Ho- excelente estado de conservación.
thropopithecus erectus. Dubois le dio mo erectus sinensis. Los paleontólogos han desenterra-
ese nombre al cráneo que desenterró Para ser exactos, el primer neander- do fósiles en los sedimentos del bor-
en 1891 junto al río Solo en Trinil (Ja- talense no se encontró en el valle de de del lago plio-pleistoceno de la re-
va); posteriormente lo llamó Pithe- Neanderthal, sino en Gibraltar, pero gión de Orce, donde existieron
canthropus erectus, denominación no se determinó su tipología hasta des- amplias llanuras de gramíneas pe-
que pervivió durante un largo pe- pués del descubrimiento del cráneo riódicamente inundadas o zonas pan-
ríodo, hasta que se le aplicó la nomen- neandertalense, que dio nombre al tanosas. Los fósiles quedaron atra-
clatura filética moderna, que lo con- grupo y que actualmente se integra pados en charcas de agua dulce del
virtió así en Homo erectus Dubois. entre los Homo sapiens; conforman los interior de las llanuras de gramí-
Desde entonces se han multiplica- Homo sapiens neanderthalensis. Nues- neas, en los bordes de los pantanos
do los descubrimientos de nuevos fó- tro antepasado directo es el Homo sa- o en los meandros tranquilos de an-
siles. Recordaremos sólo los que han piens sapiens fósil; exhumado en 1868 tiguos ríos.
tenido un peso mayor en la creación en Les Eyzies, el cráneo del Cro-Mag- Las edades de estos yacimientos se
de los árboles filogenéticos. Los ho- non, del que estamos hablando, tiene han determinado por bioestratigrafía
mínidos más antiguos, prehumanos, unos 30.000 años. y paleomagnetismo; en próximas cam-
son los Australopithecus en sus va- Los distintos grupos de homínidos pañas se harán dataciones di rectas
riedades grácil y robusta. El prime- que hemos mencionado y muchos de los yacimientos de interés paleoan-
ro, descubierto en 1925 por Raymond otros primates fósiles anteriores que tropológico. Por medio de los métodos
Dart, correspondía a un niño perte- no citamos, constituyen el esbozo se- citados podemos situar el yacimiento
neciente a la tipología grácil, que fue cuencial de la filiación humana. Aun- de Venta Micena muy próximo al lí-
exhumado en las minas sudafrica- que la aparición de nuevos fósiles mite superior del “subcrón Olduvai”;

48 TEMAS 19
tendría, pues, una antigüedad de 1,5 de prospecciones en los lugares que constituyen dos porciones de los hue-
a 1,6 millones de años. se consideraban más idóneos, entre sos parietales y otra diminuta del oc-
Venta Micena funcionaba como un ellos la depresión de Baza y en espe- cipital. El fragmento del parietal de-
cubil de carroñeros. Los animales ca- cial la región de Orce. En dicha cam- recho es la porción mayor, cuya
zados en las llanuras por los grandes paña se encontró el yacimiento de superficie viene casi a doblar la del
carnívoros, especialmente por el feli- Venta Micena, pero no se iniciaron las parietal izquierdo. Del hueso occipi-
no fósil ya extinguido Homotherium, excavaciones intensivas del lugar tal sólo se conserva una pequeña por-
serían transportados hasta el cubil hasta 1982, gracias a una subvención ción triangular que corresponde a su
por las hienas (Pachycrocuta brevi- de los ayuntamientos de Sabadell y vértice. Algunas fisuras póstumas
rrostris); éstas serían también las que Tarrasa. En esta campaña se encon- surcan la superficie; apenas si ha ha-
trasladarían probablemente los res- tró un fragmento craneal que se con- bido deformación, muy discreta en su
tos de nuestros antepasados que vi- sideró atípico y difícil de adscribir a parte anterior.
vían en esas llanuras, entre los que la fauna de mamíferos no humanos Cuando se exhumó, la cara interna
se incluiría el fragmento craneal que presentes en el yacimiento. permanecía oculta, bajo una concre-
vamos a describir. El hallazgo de este pequeño frag- ción calcárea fuertemente adherida.
En ese yacimiento se ha comproba- mento craneal fósil, que puede in- La superficie exocraneal presentaba
do la presencia de acción antrópica, cluirse en un rectángulo de sólo 80 signos de erosión con surcos reticula-
consistente en huesos rotos por acción milímetros de longitud por 70 milíme- res póstumos que, en algunos puntos,
directa que presentan estrías de des- tros de anchura, llamó desde un sobrepasaban el milímetro. Las sutu-
carnación. Se trata, además, de uno comienzo la atención del mundo cien- ras craneales eran poco complicadas;
de los pocos casos en que durante el tífico. Suscitó una viva polémica, por a 18 milímetros del punto craniomé-
Plio-pleistoceno se observa competen- más que un experto en paleoanato- trico lambda su trazado se hacía me-
cia entre homínidos y hienas. Cabe, mía advierte en seguida que corres- nos sinuoso, como ocurre en la región
pues, la eventualidad de que el hom- ponde a un fragmento craneal de la obélica del cráneo humano. Se gún
bre de Venta Micena fuera cazado región lambdoidea, punto en donde suele ser habitual, faltaban los orifi-
mientras intentaba aprovechar el tué- los huesos parietales se unen con el cios parietales. La pequeña porción
tano de los huesos. hueso occipital; esa área, como vere- de la superficie endocraneal, visible,
mos más adelante, presenta mostraba marcadas impresiones di-

E n 1976 Miquel Crusafont, enton-


ces director del Instituto de Pa-
leontología de Sabadell, consideró
características morfológicas de sumo
interés, peculiares en los primates
en ge neral y en la especie humana
gitales, habituales en los niños a par-
tir de los cuatro años. El espesor del
cráneo era de unos 3 milímetros.
oportuno avanzar en los estudios pa- en particular. La cara endocraneal se limpió de la
leontológicos del Cuaternario, encar- El examen macroscópico muestra gruesa concreción calcárea que la re-
gando a Josep Gibert la realización que la mayor parte de esta pieza la cubría, sin que se deformase la pieza

1. DEPRESION DE GUADIX-BAZA en las proximidades de cena y de Barranco León “5”. Presenta sedimentación continua-
Orce, en donde están ubicados los yacimientos de Venta Mi- da desde el Plioceno superior hasta el Pleistoceno medio.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 49


D D

2. FRAGMENTO CRANEAL exhumado en Venta Micena. La mento del occipital. La flecha señala el punto lambda. El
superficie exocraneal (izquierda) presentaba signos de ero- resto fósil apareció con la cara interna oculta bajo una con-
sión con surcos reticulares póstumos. Se aprecian nítidamen- creción calcárea fuertemente adherida (centro). Esta porción
te dos porciones de los huesos parietales y un pequeño frag- de la superficie endocraneal muestra impresiones digitales,

ni se deteriorase, salvo la pérdida de nifiesto uno de los autores (Campillo) co años, los cráneos infantiles tienen
unas décimas de milímetro del fino en colaboración con J. A. Barceló; casi el mismo volumen que un adul-
borde superior de una cresta occipi- cuan do tales formaciones se dan y to, y su perímetro en el niño actual no
tal, que comentaremos. contornean al sinus sagittalis supe- aumenta más de 20 a 30 milímetros.
La morfología de la cara endocra- rior, es más elevada la correspon- Cuando se exhumó el fósil, Gibert
neal era típicamente humana, aunque diente al borde contrario a su sentido y otros que lo descubrieron apunta-
la presencia de la cresta que se inicia- de giro. Esas características morfoló- ron la posibilidad de que se tratase
ba en el vértex llamó la atención de al- gicas coinciden con la amplia varia- de un fragmento de cráneo humano.
gún paleontólogo y fue la causa de la bilidad anatómica que se puede obje- Pero había una objeción de peso: da-
polémica que posteriormente se origi- tivar en la impronta que los senos da la antigüedad del estrato, no po-
nó en torno a este fósil. Desde el pun- venosos de la duramadre dejan en la día admitirse la presencia allí de un
to de vista anatómico, era de destacar cara interna de la escama occipital. Homo. Campillo, que examinó la pie-
que el surco del seno longitudinal su- En la radiografía obtenida de la cres- za antes de la limpieza de su cara in-
perior seguía un curso un poco latera- ta se observan la sutura sagital y las terna, compartió el criterio de los pa-
lizado a la derecha de la sutura sagi- impresiones digitales, así como las fi- leontólogos, y a esa opinión se abonó,
tal. Este surco se podía percibir con suras póstumas. Las imágenes radio- entre otros, Henri de Lumley, quien
nitidez desde unos 27 milímetros de gráficas no se apartan de la normali- se trasladó a Orce, manifestando que
lambda, observándose que luego se dad en un cráneo humano infantil. el hallazgo era “patrimonio de la hu-
desviaba hacia la derecha al penetrar La edad que tenía el individuo manidad”.
en la escama occipital, quedando deli- cuando falleció corresponde con toda
mitado en su borde derecho por una
notable cresta sagital cuya elevación
aumentaba al distanciarse del punto
seguridad a un niño de unos cinco o
seis años, período en que las impre-
siones sagitales se marcan con mayor
L a polémica se entabló a mediados
de 1984, cuando en París Marie
Antoinette de Lumley apuntó la posi-
lambda. Debemos destacar que estas intensidad. bilidad de que se tratase de un potro
asimetrías en la cara interna de la es- El volumen craneal resulta muy di- de dos meses. Dio la casualidad que
cama occipital son tan frecuentes, que fícil de evaluar. A tenor de su curva- acababa de examinar uno de esa edad
puede decirse que constituyen la nor- tura sería grande, sobre todo en com- y consideró que el fragmento craneal
ma, hecho reconocido por los anato- paración con otros homínidos. Sin de Orce podía corresponder al género
mistas. embargo, es probable que se hubiese Equus. Campillo y Gibert disintieron
¿Qué decir de la cresta? Estas for- producido cierto grado de aplana- del carácter equino del fósil, conven-
maciones no son infrecuentes, sobre miento por “presión de tierras”, aun- cidos de que correspondía a un Homo
todo en los niños, según puso de ma- que debemos advertir que, a los cin- sp. Los antiguos colaboradores de Gi-

50 TEMAS 19
hombre actual. Como dijimos antes,
se trata de una región ósea muy ca-
D racterística con rasgos comunes de
primates, sobre todo en los de rango
superior, donde se incluyen los antro-
pomorfos u hominoideos. En todos
ellos, el confluens sinuum (prensa de
Herófilo o tórcula), que está confor-
mado por el seno longitudinal supe-
rior, el seno recto y en ocasiones por
el seno occipital, da origen a los sin-
us transversi, o senos laterales. Esta
estructura siempre se sitúa en las
proximidades del endinión, o protu-
berancia occipital interna, ge-
neralmente un poco por debajo. Pre-
cisamente esta situación da al
entrecruzamiento la forma de cruz y
hace que, por expansión evolutiva de
la escama occipital suprainiana o neo-
occipital, el seno sagital superior la
surque siguiendo la línea media, pu-
diendo dejar su impronta mediante
un surco o crestas. La variabilidad de
la impronta ósea es muy elevada, pe-
ro al igual que ocurre con las impre-
siones digitales endocraneales las im-
prontas venosas están más marcadas
en los niños, tendiendo a atenuarse
en los adultos a causa del aumento
del espesor del cráneo, sobre todo a
habituales en los niños a partir de los cuatro años. La fotografía de la derecha
muestra la cara interna una vez eliminadas las concreciones calcáreas. La flecha
nivel del vértex, por formar parte del
apunta hacia la cresta occipital que suscitó la polémica paleontológica. (La letra arbotante posterior de Felizet.
D indica el lado derecho). En general, el seno sagital suele
dar origen al seno lateral derecho,
mientras que el seno recto acostum-
bert, Jordi Agustí y Salvador Moyà por ejemplo, el Hombre de Mauer y el bra originar el lateral izquierdo. El
Solà, aceptaron el diagnóstico de de Bañolas están representados ex- seno lateral derecho resulta mayor
M. A. de Lumley, criterio al que se ad- clusivamente por sus mandíbulas. por captar la sangre de la convexidad
hirieron numerosos especialistas de Más aún, Max Schlosser publicó en de los hemisferios, cuyo volumen su-
España, que en su mayoría nunca ha- 1903 su informe sobre un diente de pera la que acoge el seno recto. Es fre-
bían examinado el fósil. Homo erectus sinensis procedente de cuente que el seno sagital se desvíe
La polémica saltó a la prensa, don- una farmacia china, 25 años antes de antes de llegar al endinión, en ocasio-
de la opinión de los descubridores fue que comenzasen las excavaciones de nes en el vértex occipital; si el seno
objeto de chanza. Es éste un fenóme- Chukutien. Algunas veces, los restos sagital está enmarcado por crestas,
no que tiene varios antecedentes en muy fragmentados permiten una re- la situada en el lado contrario al sen-
la historia de la ciencia, en particu- construcción, como es el caso del Ho- tido de giro suele ser mayor, circuns-
lar en el ámbito de la evolución y la mo rudolfensis (KNM-ER 1470) que tancias que concurren en el Hombre
paleontología humanas. Recuérdese realizó Meave Leakey a partir de unos de Orce.
el ataque desafortunado de Samuel “trescientos fragmentos”. Las impresiones digitales de VM-0
Wilber force, obispo an glicano de son normales para un niño de unos
Oxford, contra la teoría darwinista y
la defensa de Huxley, o la polémica
surgida a propósito del descubrimien-
E n el “Hombre de Orce”, o de Ven-
ta Micena (VM-0), el carácter
de homínido lo fundamentamos en
cinco años, edad en que éstas se mues-
tran con mayor intensidad. No se pue-
den considerar fruto de una hiperten-
to en 1925 por Raymond Dart del crá- la presencia en el fragmento craneal sión intracraneal, pues a esa edad, en
neo infantil del primer Aus- de caracteres específicos de la espe- que no se ha iniciado todavía la sinos-
tralopithecus procedente de Taung. cie humana, así como en pruebas in- tosis de las suturas craneales, tal pa-
En paleontología humana rara vez directas que demuestran la activi- tología iría asociada a una diastasis
se encuentran restos esqueléticos de dad humana o antrópica en la región de las suturas, hecho que no concurre
un cráneo entero: lo frecuente son y en el período cronológico a que per- en el niño de Orce.
fragmentos, como en nuestro caso. La tenece el estrato donde se exhumó Una segunda prueba directa nos la
interpretación depende de la porción el fósil. ofrece la anatomía comparada de pri-
ósea que se conserve. Las mandíbu- ¿Cuáles son las pruebas específicas mates y équidos. La morfología de los
las y las maxilas, aunque sean restos en que fundamos nuestra tesis? En antropomorfos es similar a la huma-
fragmentarios, tienen gran valor, so- primer lugar, la base anatómica. La na. Hominoideos y humanos difieren
bre todo si se conservan algunas pie- morfología de VM-0 resulta totalmen- sólo, a este respecto, en las dimensio-
zas dentarias, dada la especificidad te compatible con la de los homínidos nes del hueso occipital de la región
de los dientes en cada especie. Así, hasta ahora descubiertos y con la del suprainiana; por lo que atañe a la re-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 51


gión infrainiana divergen en la posi- a los 70 grados en los interparieta- fósil de Venta Micena puede atesti-
ción, en parte por la oblicuidad del les equinos de morfología triangular. guar su carácter humano, la presen-
orificio occipital. En cuarto lugar, la cresta de VM-0 cia de otros restos óseos de homíni-
En los mamíferos tetrápodos, la es- es totalmente distinta de la protube- dos, las pruebas de actividades
cama occipital suprainiana es prácti- rancia occipital interna de los équi- antrópicas y la concurrencia de uten-
camente inexistente y el inión coin- dos, que se sitúa en el hueso inter- silios líticos que los homínidos em-
cide con el punto craniométrico parietal. pleaban para facilitar sus actividades
lambda. Como describieron magis- La tercera fuente de pruebas direc- permiten afirmar que VM-0 no es un
tralmente A. Delattre y R. Fenard en tas nos la proporciona la paleoin- hallazgo excepcional y que otros ho-
1960, los senos laterales cursan sobre munología. En efecto, los análisis pa- mínidos habían habitado la región. La
las suturas lambdoideas, siguen los leoinmunitarios realizados por E. recuperación de nuevos fósiles sólo re-
surcos transversos parietales y pene- García Olivares demostraron la proxi- quiere la práctica de excavaciones sis-
tran en los canales temporales, pero midad inmunitaria con el hombre ac- temáticas en los lugares adecuados.
no surcan la escama occipital. tual y su gran distanciamiento de los Tras VM-0 se han recuperado, ade-
equinos. Los exámenes paleo- más, otros restos de homínidos. En

C on respecto a los équidos debe-


mos destacar varios aspectos.
En primer lugar, el volumen craneal
inmunitarios de équidos de Venta Mi-
cena mostraron su afinidad con los
équidos actuales y su distanciamien-
Venta Micena apareció una diáfisis
humeral juvenil (VM-1960) en 1988 y
un fragmento distal de un húmero
de VM-0 no parece propio de équido, to con VM-0 y con el hombre moder- (VM-3691) en 1989; en las proximida-
sino equiparable al de cualquier otro no. Estas pruebas fueron también des de ese lugar, en Barranco León
homínido subadulto. En segundo lu- realizadas por Gibert y Jerold Löwens- “5”, se encontró un fragmento de mo-
gar, la distancia entre lambda y una tein, de la Universidad de California, lar inferior (BL5-0).
supuesta sutura coronal (así ha in- confirmando los resultados. Para estudiar la dieta alimentaria
terpretado algún autor una clara Por último, la geometría fractal. P. se recurre a la determinación de los
fractura póstuma, que cursa con obli- Palmqvist, de la Universidad de Má- elementos traza retenidos en los res-
cuidad invertida, en sentido anterior laga, ha realizado el estudio geomé- tos óseos. Assumpció Malgosa, que ha
en el parietal derecho y posterior en trico fractal de las suturas de VM-0 seguido esa línea de investigación en
el izquierdo) es exagerada para un demostrando que su morfología que- la fauna de Venta Micena, ha aborda-
équido, en los que no sobrepasa los da muy distante de los équidos. No do también el homínido VM-3691.
25 milímetros, mientras que en VM- permite deducir a qué tipo de Homo Muestra este resto unas elevadas con-
0 es de 40 milímetros, admitiendo co- corresponde e incluso podría prestar- centraciones de estroncio, niveles mo-
mo sutura coronal la indiscutible se a confusión con algunos cercopité- deradamente altos de bario y cobre y
fractura. En tercer lugar, suponien- cidos, pero en éstos, a diferencia del valores bajos de zinc; esas proporcio-
do que el fragmento occipital fuese niño de Venta Micena, la capacidad nes se corresponden con el esquema
el hueso interparietal de un équido, craneal es muy baja. teórico de una dieta rica en vegetales
la angulación del vértex es incompa- ¿Qué nos dicen las pruebas indirec- (Sr y Ba) y un escaso aporte cárnico
tible: 119 grados en VM-0 e inferior tas? Aunque solamente el estudio del (Zn). El cobre podría apuntar a una
ingesta de frutos silvestres. Son re-
sultados que están conformes con la
dieta que se supone en los homínidos
muy antiguos, en la que predomina-
2 cm
rían los vegetales sobre una pequeña
parte de proteínas animales. La frac-
ción cárnica sería fruto del oportunis-
mo carroñero y de la caza de anima-
les pequeños, que no representarían
más de un 20 % de la dieta.
En las excavaciones realizadas en
1995 se han encontrado numerosas
industrias líticas en Barranco León
“5”, de una antigüedad algo superior
a Venta Micena, y en Fuentenueva
“3”, de antigüedad algo menor. En
ambos yacimientos, aunque con ma-
yor claridad en Barranco León “5”, se
detecta una acción antrópica, bien co-
nocida en Africa, de instrumentos de
sílex para descuartizar los hipopóta-
mos muertos por causas naturales, y
así aprovechar su carne.

¿C ómo era el niño de Venta Mi-


cena? Resulta imposible deter-
minar su morfología exacta, al no dis-
poner de elementos suficientes para
reconstruir su busto aplicando las le-
3. CRANEOGRAMAS para mostrar la situación que el fragmento craneal de Orce yes de la homología. Ahora bien, si
ocupaba en el cráneo. nos atenemos a las representaciones

52 TEMAS 19
1

4. ESQUEMA de la región posterior u por algunas bandas de homínidos que


occipito-parietal del cráneo, visto por su se extinguieron en el Pleistoceno me-
cara encefálica para una mejor com- VM-0 dio, le sucedería en este período una
2
prensión de la problemática morfoló-
gica del sistema de drenaje venoso en
P P' llegada masiva de humanos proceden-
el niño de Orce. D, lado derecho; VM-0, tes de Oriente.
sector sombreado, que corresponde al ¿Dónde ubicar el hombre de Orce
fragmento craneal conservado en el fósil;
7
3
en la filogenia humana? El descubri-
P, parietal derecho; P’, izquierdo; O, oc- miento del homínido de Venta Mice-
cipital; T, temporal derecho y T’, izquier- na ha planteado más problemas que
do; AM, apófisis mastoides; AE, apófisis ha resuelto sobre la evolución de
estiloides; OO, orificio occipital; 1, surco
nuestra especie y su expansión hacia
del seno sagital; 2, punto lambda; 3, tór- 4
cula, punto donde confluyen los senos
6
6' Eurasia desde Africa, considerada la
5
venosos sagital y recto, bifurcándose
O
cuna de la humanidad.
T T'
para dar origen a los senos laterales; 4,
endinión; 5, cresta sagital interna; 6, seno
lateral derecho y 6’, izquierdo; 7, cresta
sinusal izquierda, origen de la polémica AM
AE
OO H asta hace poco, la presencia hu-
mana en la península Ibérica se
consideraba la más reciente de Euro-
en torno a VM-0. En azul, trayecto del
pa, con una antigüedad que no iba
seno sagital a nivel de los parietales y
probable trayecto en el cráneo de Orce más allá de los 200.000 años. Esa te-
en atención a su modo de inicio en el lo que limita las áreas en donde pue- sis ha quedado arruinada con los des-
vértice occipital (7) (morfología VA-2, den fosilizarse los homínidos del Plio- cubrimientos de Atapuerca, que re-
con 1,2 % de frecuencia); en rosa, morfo- pleistoceno. Cabe, pues, la presencia trotraen los primeros habitantes
logía más frecuente en el vértice (morfo- de homínidos de estas edades en hasta hace casi unos 800.000 años.
logía VB-1, 60,2 % de frecuencia) y con- Europa, pero no se fosilizaron por no Antes de los sorprendentes hallazgos
formación de los senos laterales
darse las condiciones apropiadas. Lla- de ese yacimiento burgalés, los hitos
(morfología HS-3, 29,2 % de frecuencia,
según la clasificación de Campillo y Bar-
ma, sin embargo, la atención que no más remotos eran el hombre de
celó). En rojo, crestas que enmarcan el se haya encontrado todavía ningún Mauer, en Centroeuropa y con unos
surco del seno sagital en VM-0. vestigio en simas y otras trampas na- 500.000 a 700.000 años, y los hombres
turales. de Tautavel, en el sur de Francia y
En el citado congreso se aportaron con poco más de 400.000 años. Nadie
artísticas que se han hecho del aus- datos fiables que respaldan la hipóte- imaginaba la posibilidad de homíni-
tralopiteco infantil de Taung y de al- sis de un corredor de paso de Africa a dos en el sur de España hace unos 1,6
gunos Homo erectus, podríamos esta- Europa a través del estrecho de Gi- millones de años. (No se olvide que se
bl e c e r qu e d e b í a t e n e r ci e rt a braltar. Lo mismo en Orce que en creía en un proceso que avanzaba de
semejanza con ellos. La facies sería Cueva Victoria, yacimiento kárstico Oriente a Occidente.) Pues bien, esta
infantil, sin mentón, con menor pro- del Plio-pleistoceno de Cartagena, se presencia humana es lo que confiere
cidencia del macizo facial en atención ha encontrado fauna africana; en el mayor valor al hallazgo, por detectar-
a su edad. Las superestructuras fal- primero, un ejemplar de Megantereon se en época tan temprana.
tarían, pues comienzan a mostrarse withei, pequeño carnívoro, y en el se- Diversas son las hipótesis sobre có-
al terminar la pubertad, y no están gundo un gran cercopiteco antepasa- mo pudo llegar allí. Pero un dato es
muy desarrolladas ni en los australo- do de los actuales geladas, el Thero- incontrovertible: su asentamiento. En
pitecinos gráciles ni en los Homo ha- pithecus oswaldi. En ningún otro estos momentos, la investigación, pe-
bilis, menos aún si se tratase de un yacimiento de Europa se encuentra se a la multitud de trabajos realiza-
individuo de sexo femenino, factor fauna africana. ¿Pasaron los Megan- dos, apenas ha progresado. No sabe-
que ignoramos por completo. El volu- tereon, Theropithecus y Homo el es- mos todavía si permaneció en nuestro
men craneal sería casi igual al de un trecho de Gibraltar? suelo para siempre, si fue una presen-
adulto, pero insistimos en que nos Existen pruebas que muestran un cia temporal hasta su extinción, si
movemos dentro del ámbito de las fuerte descenso del nivel del mar ha- pertenecía al filum que desembocó en
conjeturas. ce unos 2,3 millones de años, coinci- nuestra especie moderna o si perte-
¿Por qué se encuentran restos hu- dente con un enfriamiento generali- necía a otra rama que no prosperó.
manos e industrias líticas en el sur zado del planeta. El nivel de las aguas
de la península Ibérica en el Pleis- del estrecho de Gibraltar bajó unos
toceno inferior? Esta pregunta se con- 180 metros, y la franja de agua se
virtió en el ritornelo común del Con- acortó hasta unos 8 kilómetros con
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
greso Internacional de Paleontología una isla en medio. Una barrera fran-
Humana de Orce, celebrado en sep- queable, como nos lo confirman los SOBRE LA IDENTIDAD DEL FRAGMENTO
tiembre de 1995. No es fácil contes- modelos de Java, donde la isla de Flo- CRANEAL ATRIBUIDO A HOMO SP. EN VEN-
TA MICENA (ORCE, GRANADA). J. Agustí
tarla. En nuestro continente, la pre- res, separada de Java por 20 kilóme-
y S. Moyà-Solà en Estudios Geológicos,
sencia humana bien datada se sitúa tros de mar profundo, fue colonizada n.o 43, páginas 535-538; 1987.
en torno a los 780.000 años de por el hombre y los elefantes hace LOS RESTOS HUMANOS DE ORCE Y CUEVA
Atapuerca y Mauer o en los 500.000 aproximadamente un millón de años, VICTORIA. Dirigido por Josep Gibert,
de Boxgrove, muy lejos del 1,8 millo- superando ese brazo de mar. ¿Por qué Domingo Campillo y E. García-Oliva-
nes de años de Barranco León “5”. no pudo suceder lo mismo en Gibral- res, Institut Paleontològic Dr. M. Crus-
Conviene precisar de entrada que tar? afont; Barcelona, 1988.
las condiciones geológicas son deter- Daniel Turbón y otros proponen PRESENCIA HUMANA EN EL PLEISTOCENO
INFERIOR DE GRANADA Y MURCIA. Diri-
minantes para localizar restos fósiles. una primera colonización de Europa gido por Josep Gibert, Museo de Prehis-
No hay en Europa depresiones con ca- durante el Plio-pleistoceno. A esta toria J. Gibert; Orce, Granada, 1992.
racterísticas similares a las de Baza, primera oleada, muy débil y formada

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 53


Capacidad cerebral
y evolución humana Robert D. Martin

Los cambios de mayor alcance experimentados


por la sociedad humana han ido acompañados
de un descenso progresivo del tamaño del cerebro

L
os hombres se diferencian de Pero el análisis del tamaño cerebral logaritmos los valores del tamaño ce-
sus parientes más cercanos, constituye una cuestión compleja. En rebral y del tamaño corporal. Este
los monos antropomorfos, en primer lugar, depende en buena me- sencillo procedimiento es fundamen-
tres rasgos biológicos principales, de dida del tamaño general del cuerpo. tal en el campo del análisis alométri-
todos los cuales nos habla el registro Si tomamos una serie de mamíferos co, que examina las relaciones de
fósil: aumento general del tamaño del que difieran sobre todo en la talla, escala entre diversos rasgos biológi-
cerebro, locomoción en bipedestación como los felinos o las diversas razas cos y el tamaño corporal. (Entiéndese
erguida y remodelación del aparato de perros domésticos, observaremos por escala el ajuste proporcional de
mandibular. que los de talla mayor presentan tam- un carácter a la variación del tamaño
El cerebro humano, con un volumen bién cerebro mayor. Abundando más, corporal.) Si se traza una línea sobre
medio de 1230 centímetros cúbicos, es el cerebro del elefante (el mamífero la representación logarítmica, la línea
unas tres veces mayor que el de los terrestre de mayores proporciones) describe la relación general de escala.
grandes primates (385 cc en el chim- cuadruplica, en volumen, el cerebro Las distancias que separan a cada
pancé común, 405 cc en el orangután humano; parece claro que esto se de- especie de la línea (expresadas por
y 495 en el gorila). El modelo humano be fundamentalmente al impresio- sus valores residuales) reflejan adap-
de marcha bípeda, singular en el reino nante tamaño del cuerpo del elefante taciones particulares.
animal, ha comportado la aparición de y no a una inteligencia superior. En el caso de la representación lo-
notables diferencias en la forma y en Si deseamos comparar tamaños ce- garítmica del tamaño cerebral de los
la función entre los seres humanos y rebrales de diferentes mamíferos, de- mamíferos en función de su tamaño
los grandes primates. Por último, las bemos encontrar un camino que nos corporal se observa que el punto
mandíbulas y los dientes han sido ob- permita eliminar el efecto correspon- correspondiente a los seres humanos
jeto de una transformación radical en diente al tamaño corporal. No nos sir- muestra la mayor desviación positiva
el caso humano; el cambio más eviden- ve, sin embargo, acudir a una propor- de la recta (figura 2). En otras pala-
te lo advertimos en la reducción drás- ción simple que relacione el tamaño bras, cuando se le compara con otros
tica del tamaño de los caninos, que, del cerebro con el total del cuerpo (un mamíferos, el hombre demuestra te-
desde el punto de vista funcional, han porcentaje, por ejemplo). Si así lo hi- ner efectivamente un cerebro más
abandonado su aspecto de daga para ciéramos, crearíamos un sesgo en fa- grande en relación con su tamaño cor-
semejarse a los incisivos. vor de las especies de tamaño pequeño; poral. Disponemos, pues, de una forma
Los especialistas en evolución que por dar unas cifras esclarecedoras: el fiable de comparar los seres humanos
estudian el origen del hombre se afa- cerebro humano representa el 2 % del con otras especies (vivas y fósiles) al
nan por seguir la pista de tales cam- tamaño corporal medio, en tanto que tomar en consideración el efecto de
bios en el registro fósil e identificar en los primates más pequeños, como escala no lineal del tamaño corporal.
los factores responsables. Como meta el primitivo lémur ratón (con un peso Suele afirmarse que todos los pri-
final buscan desarrollar una síntesis corporal medio de 60 gramos), repre- mates, y no sólo los humanos, de-
capaz de explicar, en un marco evolu- senta más del 3 %. La razón de esa sarrollan un cerebro mayor que el
tivo global, la magnitud de ese cere- discrepancia porcentual estriba en lo resto de los mamíferos. Por supuesto
bro, la bipedestación y las modifica- siguiente: aunque el tamaño del cere- esto no puede predicarse del tamaño
ciones dentarias. bro aumente en general con el incre- cerebral absoluto. Como ya mencioné,
La evolución del cerebro humano mento del cuerpo, la relación describe los elefantes tienen cerebros mucho
ha atraído particular atención por- una curva amortiguada. mayores que los seres humanos y lo
que parece obvio que el éxito de Matemáticamente se definiría tal mismo les ocurre a las ballenas. Tam-
nuestra especie se debe, sobre todo, relación mediante una función expo- poco la aseveración es cierta cuando
a su preeminente inteligencia. Asi- nencial simple, que puede convertirse se consideran proporciones simples
mismo parece lógico que la inteli- en una línea recta transformando en entre tamaño cerebral y tamaño cor-
gencia tenga que ver, hasta cierto
punto, con el notable tamaño de
1. CRANEOS DE TRES ETAPAS representativas en la evolución del cerebro huma-
nuestro cerebro. Estudios realizados
no, de arriba abajo: Australopithecus africanus (volumen cerebral medio: 440 cen-
sobre el tamaño del cerebro y sus tímetros cúbicos), Homo erectus (volumen cerebral medio: 940 cc) y Homo sapiens
implicaciones en la conducta han (volumen cerebral medio: 1230 cc). Homo habilis tenía un volumen cerebral medio
desempeñado, por consiguiente, un de 640 cc. Adviértase que el cráneo de Australopithecus africanus procede de un
papel destacado en la investigación individuo mucho más pequeño que los de Homo erectus y Homo sapiens (ilustración
de la evolución humana. reelaborada a partir de Primate Origins and Evolution, por R. D. Martin, 1990).

54 TEMAS 19
poral, porque, caeteris paribus, el ce-
rebro representa un porcentaje mucho
mayor del tamaño corporal en los mi-
cromamíferos. Así la razón de cerebro
a cuerpo en el caso de los murciélagos
y de los ratones es muy superior a la
de cualquier primate y llega a decu-
plicar la correspondiente al hombre.
¿Qué ocurre, sin embargo, si elimi-
namos el efecto de escala del tamaño
corporal con una representación loga-
rítmica como la mostrada en la figura
2? Exactamente, y dejando de lado al
hombre, que los mayores tamaños ce-
rebrales relativos de los mamíferos no
se encuentran en los otros primates,
sino en los delfines y sus parientes. En
los primates no humanos y en otros
mamíferos se observa un notable sola-
pamiento del tamaño cerebral en re-
lación al corporal; hay incluso unas
cuantas especies de primates en las
que el tamaño relativo del cerebro se
halla por debajo de la media de mamí-
feros. Por consiguiente, a la pregunta
planteada al inicio del párrafo respon-
demos que el cerebro de los primates
adultos que no son humanos no es ma-
yor que el del resto de los mamíferos.
Lo máximo que podemos afirmar es
que existe una tendencia general a que
el cerebro sea relativamente grande
en la mayoría de los primates.
A pesar de lo cual la investigación
ha demostrado que sí hay una notable
diferencia entre primates y otros ma-
míferos en lo concerniente al cerebro,
la cual radica en su grado de desarrollo
fetal y no en su tamaño en el individuo
adulto. El tejido cerebral de los mamí-
feros no primates representa alrededor
del 6 % del peso corporal en todas las
etapas del desarrollo fetal, mientras
que en los primates el porcentaje se
acerca al 12 %. Dicho de otra forma, si
consideramos una etapa cualquiera del
desarrollo uterino, un feto de primate
tendrá el doble de tejido cerebral que
un feto no primate del mismo peso cor-
poral. En este sentido estricto sí es
cierto que los primates tienen un cere-
bro mayor que los otros mamíferos. La
diferencia sigue viéndose todavía clara
al nacer, pero la discrepancia entre
primates y otros mamíferos se eclipsa
ante la disparidad de crecimientos pos-
natales del cerebro y del cuerpo. Aun-
2. REPRESENTACION LOGARITMICA del metabolismo basal (arriba) y del peso que obscurecida, la distinción encierra
cerebral (abajo) en función del tamaño corporal. Ambas representaciones tienden su interés, ya que significa que los pri-
a caer a lo largo de una línea recta. En la figura superior, los micromamíferos pre- mates empiezan la vida extrauterina
sentan un metabolismo basal, por peso corporal unitario, mayor que los grandes con un cerebro mayor (en relación con
mamíferos de acuerdo con la ecuación de Kleiber. La representación logarítmica su tamaño corporal inicial) que el de
del peso cerebral en función del corporal recoge una muestra de 477 especies de
los demás mamíferos. Como explicare-
mamíferos. El punto correspondiente al hombre actual (mostrado en negro) se en-
cuentra muy por encima de la línea que refleja la tendencia general de escala, lo mos más adelante, este fenómeno tiene
que demuestra que, en relación con su tamaño corporal, los seres humanos poseen importantes implicaciones para el gas-
un cerebro mayor. Los siete puntos más próximos al humano corresponden a los to energético.
cetáceos dentados (delfines y sus parientes). La línea de mejor ajuste indica que el Se han ido elaborando diversas teo-
tamaño cerebral guarda una razón de escala de 0,75 con el tamaño corporal. rías para justificar el motivo de se-

56 TEMAS 19
mejante incremento del tamaño ce- gadores que ven aquí la confirmación dos por pruebas sólidas, los indivi-
rebral en el curso de la evolución. de la vinculación propuesta entre el duos mayores pertenecen a una espe-
Algunas se ocupan sólo de los seres uso de herramientas y la expansión cie distinta. La hipótesis que defiende
humanos y pueden contrastarse con del cerebro humano. Pero esta conclu- una sola especie comporta una conse-
el registro fósil disponible. Podemos sión ignora la relación de escala entre cuencia improbable: lleva a un valor
aquí tomar Australopithecus afri- tamaño cerebral y tamaño corporal. del peso corporal medio de 50 kg o
canus (aparecido hace 3 millones de Todos los cráneos de Australopithecus más, peso situado en el intervalo de
años), Homo habilis (2 millones de africanus en los que podemos medir los monos antropomorfos modernos.
años), Homo erectus (1 millón de años) el volumen cerebral proceden de in- Y, por tanto, los australopitecinos
y Homo sapiens a modo de secuencia dividuos pequeños, con un peso cor- gráciles serían indistinguibles de los
de estadios representativos, aunque poral medio de unos 30 kg, por deba- monos antropomorfos, incluso en tér-
pueda afirmarse con certeza casi ab- jo del rango en que se mueven los minos de tamaño cerebral relativo.
soluta que no constituyen un linaje monos antropomorfos modernos. Esto ha dado pie a que reverdezca esa
evolutivo directo (figura 1). Cuando se tiene en cuenta el efecto idea según la cual la expansión del
de escala del tamaño corporal, se ob- cerebro empezó con el género Homo.

D e acuerdo con cierta hipótesis, la


fabricación de útiles proporcionó
el impulso inicial para la expansión
serva que el volumen cerebral relati-
vo de los monos antropomorfos no
difiere del de los monos, mientras que
Una idea equivocada. En efecto,
todos los tamaños cerebrales publica-
dos de los autralopitecinos gráciles se
del cerebro humano y el refinamiento el tamaño cerebral relativo de Aus- han basado en individuos de cuerpo
creciente de los mismos estableció tralopithecus africanus es al menos pequeño, que, según la hipótesis de
una conexión causal directa con el un 50 % mayor. De ello se infiere que la especie única, serían hembras. Po-
aumento progresivo del tamaño cere- la expansión del cerebro —con respec- demos, pues, esquivar fácilmente el
bral. A primera vista esta explicación to al tamaño corporal— precedió a la tema espinoso de la identificación de
parece encajar en el registro fósil. El fecha de aparición de cualquier útil las especies: los valores de Aus-
tamaño cerebral medio de Aus- lítico en el registro fósil homínido. tralopithecus africanus pueden com-
tralopithecus africanus (440 cc) se Hemos asistido recientemente a pararse exclusivamente con los de las
encuentra dentro del intervalo corres- cierta confusión en el cálculo del ta- hembras de los monos antropomorfos.
pondiente a las especies modernas de maño cerebral relativo de los autra- Al hacerlo, sigue resultando que el
grandes primates (385-495 cc) y los lopitecinos gráciles (Australopithecus tamaño cerebral relativo de Aus-
primeros indicios de un volumen ce- africanus y Australopithecus afaren- tralopithecus africanus era un 50 %
rebral superior aparecen en especí- sis). La raíz de esa confusión yace en mayor que el tamaño medio de los
menes atribuidos a Homo habilis (640 que algunos autores consideran hem- grandes primates modernos. En defi-
cc). Da la casualidad de que los pri- bras a los especímenes pequeños (los nitiva, no existe fundamento para
meros útiles líticos fidedignamente mejor conocidos) y machos a los espe- vincular la aparición de útiles de pie-
identificables emergen en el registro címenes fragmentarios de individuos dra con el aumento inicial del volu-
fósil por la misma época en que lo ha- mucho mayores encontrados en los men relativo del cerebro humano.
cen los primeros representantes del mismos yacimientos fósiles. Para Las explicaciones sobre la razón de
género Homo. Son varios los investi- otros autores, sin embargo, respalda- un mayor cerebro entre los seres hu-

3. EL MONO ARAÑA Ateles geoffroyi (a), muy frugívoro, tiene kg, pero un peso cerebral promedio de sólo 55 g. Se ha preten-
un peso corporal de unos 7,5 kg y un peso cerebral medio de dido que el mono araña “necesitase” un cerebro mayor porque
110 g. El mono aullador, Alouatta palliata (b), que come can- los frutos idóneos fuesen más difíciles de encontrar que las
tidades aproximadamente iguales de frutos y de hojas (como hojas en la pluviselva tropical. (Fotografías tomadas por el
en esta higuera), tiene un peso corporal similar de unos 6,6 autor en la isla Barro Colorado, Panamá.)

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 57


demostrado que los primates come-
dores de hojas se muestran muy exi-
gentes en la elección de las mismas,
no siendo en absoluto obvio que re-
sulte más fácil encontrar en la selva
las hojas que los frutos adecuados.)
Con respecto a los sistemas sociales,
tampoco es inmediata la complejidad
de las interacciones. Una vez más los
monos aulladores, de cerebro peque-
ño, y los araña, de cerebro grande,
nos ofrecen un ejemplo ilustrativo.
Dichos aulladores suelen vivir en
grupos sociales bien definidos, de
entre 6 y 16 individuos (según la po-
blación estudiada). Los monos araña,
por contra, viven en sociedades con
un sistema de fisión-fusión; es decir,
se les ve alimentándose en grupús-
culos de tres individuos, subunida-
des a su vez de grupos de unos 20
4. PORCENTAJE DE CONSUMO energético del cuerpo que se reserva para el tejido individuos. De estas dos especies
cerebral (área azul) a diferentes edades en el ser humano. El cerebro consume ¿cuál se enfrenta a relaciones socia-
cerca del 60 % de la energía corporal en el momento del nacimiento, para decaer
les más complejas?
hasta algo más del 20 % entre los adultos.
Conviene aclarar antes una impor-
tante cuestión criteriológica: el que
manos modernos adquieren más ve- del tamaño cerebral porque los monos dos características muestren correla-
rosimilitud cuando se basan en com- araña y los aulladores alcanzan un ción de algún tipo no significa nece-
paraciones generales entre primates. peso corporal bastante similar (7,5 kg sariamente que haya una conexión
Las hipótesis pueden descansar en- y 6,6 kg respectivamente). Pese a la causal entre ellas. Si un factor básico,
tonces en principios generales y no en pequeña diferencia de tamaño corpo- A, determina dos rasgos independien-
argumentos especiales para los seres ral, el cerebro de los monos araña tes, B y C, encontraremos una corre-
humanos que resultarían difíciles de dobla el de los aulladores. Partiendo lación entre B y C aunque uno y otro
probar. Suele darse por sentado para de este dato, algunos autores han sos- presenten su propia relación de de-
el conjunto de los primates que el ta- tenido que los frugívoros “necesitan” pendencia con A. Por ejemplo, los ni-
maño cerebral relativo guarda cierta un mayor cerebro que los comedores ños con manos grandes tienden a te-
relación con su “inteligencia”. A la de hojas porque la búsqueda de frutos ner también cerebros grandes; ambas
hora de desentrañar esa conexión se adecuados en la selva constituye una características vienen, sin embargo,
acude a dos contextos principales: tarea más exigente que la búsqueda determinadas en buena medida por
comportamiento forrajero y compleji- de hojas y requiere, pues, una mayor el tamaño corporal general. Si el ta-
dad social. (Se ha propuesto incluso capacidad de procesamiento nervioso maño cerebral relativo de los prima-
que la complejidad de las relaciones central. A primera vista tal explica- tes está relacionado con la dieta, con
sociales, por sí sola, induciría el ción parece convincente. el tamaño del grupo y con otros rasgos
aumento evolutivo del volumen del Por otro lado se ha propuesto tam- (complejidad locomotriz y formas de
cerebro humano, siendo el lenguaje bién que el gran tamaño cerebral cría, por ejemplo), ¿cuál de esos fac-
un factor determinante.) relativo de los primates esté ligado tores “explica” (suponiendo que lo
no al comportamiento forrajero, sino haga alguno) la evolución del cerebro?

L a idea de que el tamaño relativo


del cerebro de los primates pu-
diera estar directamente vinculado
a la complejidad social. En varios
estudios se ha demostrado una posi-
ble relación entre tamaño del grupo
Hemos de ir más allá de una correla-
ción somera y establecer una conexión
causal real. Se debe poner especial
con la búsqueda de alimento parte de social y tamaño relativo del cerebro cuidado para excluir los efectos cola-
la observación de que las especies que íntegro o de determinadas partes su- terales que, por sí mismos, no son
se alimentan de hojas suelen mostrar yas. De nuevo el razonamiento pare- responsables directos de un mayor
menor volumen cerebral relativo que ce impecable: los primates que viven volumen cerebral.
las especies frugívoras. Entre los mo- en grupos sociales numerosos, y par- Podemos partir de un planteamien-
nos del Viejo Mundo, por ejemplo, los ticipan por ende en una red de influ- to diferente a la hora de abordar la
monos-hoja (subfamilia Colo binae) jos más compleja, “necesitan” cere- cuestión de la evolución del tamaño
tienen un tamaño cerebral relativo bros mayores que los que viven en cerebral. No preguntemos por qué
claramente menor que los guenon y grupos sociales más reducidos. esta o aquella especie “necesita” un
sus parientes (subfamilia Cercopithe- En este contexto, sin embargo, re- cerebro grande; preguntemos por qué
cinae). Entre los del Nuevo Mundo se sulta más difícil medir el comporta- puede “permitírselo”. En otras pala-
repite un patrón similar; sean por ca- miento implicado. En el caso de la bras, conozcamos de qué modo las
so los monos araña, que se alimentan dieta podemos determinar la canti- especies con cerebros grandes obtie-
sobre todo de frutos, y los monos au- dad de frutos y de hojas comida; y nen los recursos necesarios para pro-
lladores, que incluyen una gran pro- basta con suponer que en la selva ducirlos y manejarlos. El tejido cere-
porción de hojas en su dieta (figura cuesta más hallar frutos que cortar bral es costoso: su desarrollo entraña
3). En este segundo ejemplo podemos hojas. (Una suposición un tanto in- un importante consumo de recursos
establecer una comparación directa genua. Los estudios de campo han y su funcionamiento normal gasta

58 TEMAS 19
5. CRANEO DE TAUNG de un niño de
Australopithecus africanus, que proba-
blemente tenía poco más de 3 años cuando
murió. La caja craneana natural encierra
un volumen de 405 cc, lo que representa
ya el 92 % del tamaño cerebral adulto
medio. El descubrimiento de este cráneo
en 1924 demostró que la modificación de
los dientes, la adquisición de una postura
corporal erguida (indicada por la posición
del foramen magnum, detrás del cráneo)
y el aumento de tamaño del cerebro ya
estaban presentes en los homínidos primi-
tivos (fotografía tomada por el autor).

una notable cantidad de energía.


Aunque el cerebro humano adulto no
represente más que un 2 % del peso
corporal, consume más del 20 % de los
recursos energéticos del organismo.
Situación que es incluso más pronun-
ciada en el recién nacido; el cerebro
constituye el 10 % del peso en el mo-
mento del alumbramiento y consume
alrededor del 60 % de la energía del
lactante (figura 4).

E l cerebro presenta una singular


peculiaridad con respecto a la
mayoría de los órganos. Se desarro- Puesto que los recursos energéticos prende que, si bien los grandes
lla bastante pronto y representa, y el tamaño cerebral aumentan en la mamíferos necesitan más energía, los
por tanto, un elevado porcentaje de misma proporción con respecto al ta- micromamíferos presentan un meta-
peso corporal en las primeras etapas maño corporal, debe de existir entre bolismo basal superior por peso. Ha-
de la vida. La importante fracción los dos primeros alguna relación. En cia 1980 se demostró que el tamaño
de peso cerebral (12 %) de los prima- fisiología comparada se conoce desde cerebral de los mamíferos sigue tam-
tes neonatos que se mencionó antes hace tiempo la “ley de Kleiber”. Nos bién esa misma relación escalar de
adquiere a este propósito un relieve dice ésta que la tasa metabólica basal 3/4 respecto al tamaño corporal.
adicional: obliga a la madre a sopor- (parámetro que designa la cadencia Pero la conexión sugerida por dicha
tar una carga superior, pues a ella con que el animal en reposo usa la semejanza tiene que ser indirecta,
le corresponde suministrar la ener- energía extraída de la alimentación) pues no existe estricta corresponden-
gía en forma de leche. Incluso entre equivale a la multiplicación de una cia entre metabolismo basal y tamaño
los homínidos más primitivos, como constante por el peso corporal del in- cerebral de los adultos. Tan sólo hay
Australo pi the cus africanus, los lac- dividuo, elevado a 0,75; por ser el ex- una semejanza general en el modelo
tantes (según demuestra el famoso ponente inferior a la unidad, se des- global de aumento de escala con res-
cráneo de Taung, figura 5) habrían
necesitado una gran aportación de
energía materna.

6. LOS PRIMATES que se alimentan de


hojas, como los miembros del grupo de
monos colobos (subfamilia Colobinae),
tienen en general tasas metabólicas basa-
les (con respecto al tamaño corporal) más
bajas que sus parientes frugívoros y pue-
de decirse que muestran una “estrategia
de energía limitada”. Al disponer de me-
nos energía, suelen mostrar una activi-
dad locomotriz más limitada (como refle-
jan las distancias más cortas en su salida
forrajera diaria) y un área de búsqueda
de alimento menor. La limitación energé-
tica tenderá también a restringir el tama-
ño del grupo, porque los grupos grandes
exigen más alimento y, por consiguiente,
un área de forrajeo mayor. Sus parientes
frugívoros, como cierto grupo de los cer-
copitecinos, despliegan una “estrategia
de energía abundante”, reflejada en dis-
tancias de forrajeo diario más largas,
áreas de búsqueda de alimentación más
extensas y grupos sociales mayores.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 59


pecto al tamaño corporal. Esto me de energía menor. Al disponer de me- sables de que la selección fomentase
llevó a proponer la siguiente hipóte- nos energía, los primates que comen un cerebro de mayor tamaño.
sis: puesto que los cerebros son órga- hojas muestran también menos acti- En cambio, quizá deberíamos cen-
nos útiles, la selección privilegiará el vidad locomotriz (evidenciada en reco- trar más nuestra atención en la cues-
tamaño cerebral máximo permitido rridos diarios más cortos) y defienden tión del coste que supone el incremen-
por los recursos energéticos disponi- territorios de habitación menores. La to del tamaño cerebral. El tamaño del
bles de cualquier mamífero. El tama- limitación de la disponibilidad energé- cerebro ha ido aumentando progresi-
ño alcanzado por el cerebro depende, tica tenderá a mantener pequeño el vamente durante los cuatro estadios
en esencia, del aporte materno duran- tamaño del grupo; las agrupaciones representativos de la evolución huma-
te el desarrollo fetal y la lactación, ya mayores requieren más alimento y, na: 440 centímetros cúbicos de Aus-
que, cuando se produce el destete, ha por tanto, a igualdad de condiciones tralopithecus africanus, 640 cc de
tenido lugar la mayor parte del creci- en todos los aspectos restantes, un fo- Homo habilis, 940 cc de Homo erectus
miento del volumen cerebral. Por con- rrajeo más largo (figura 6). y 1230 cc de Homo sa piens. Este
siguiente, es el recambio de energía aumento del tamaño cerebral, relati-
de la madre lo que limita fundamen-
talmente el tamaño cerebral final
conseguido por su descendencia. Así
L a hipótesis de la energía materna
ofrece una explicación alternati-
va del tamaño moderado del cerebro
vamente rápido, tiene que haber exi-
gido un avance creciente en la provi-
sión de energía, lo que requería
pues, hay una conexión indirecta en- de los primates que se alimentan de nuevos progresos en locomoción y
tre el recambio energético materno y hojas. Las correlaciones entre volu- comportamiento alimentario. A este
el tamaño cerebral adulto alcanzado men cerebral y dieta, tamaño del respecto nos es dado ya definir una
por sus crías. La relación podría va- grupo social y otros factores (locomo- conexión entre los tres principales
riar porque los recursos dedicados por ción y métodos de reproducción, por hitos biológicos conseguidos por los
una madre a un solo descendiente di- ejemplo) pueden considerarse refle- seres humanos, cuya pista podemos
vergen en las distintas especies. En- jos indirectos del papel fundamental seguir a través del registro fósil: lo-
tre otras cosas, con esta hipótesis se de sempeñado por la disponibilidad comoción bípeda, remodelación de la
explica que el tamaño cerebral haya de energía (figura 7). No negamos, dentición y un cerebro muy grande.
ido aumentando en todas las líneas obviamente, la probabilidad de que Las adaptaciones locomotoras es-
de mamíferos con el tiempo, aunque los individuos de cerebro grande par- tán directamente asociadas con el
a diferentes ritmos. Sólo sería nece- ticipen en un comportamiento forra- comportamiento forrajero, los dientes
saria una ventaja selectiva general jero más complejo y muestren un intervienen también directamente en
del mayor tamaño cerebral combina- comportamiento social más elabora- la elaboración del alimento y la ener-
da con aumentos graduales del ren- do, pero estos factores no tienen por gía obtenida de éste es necesaria para
dimiento metabólico. qué ser los determinantes selectivos el desarrollo y el funcionamiento de
Si volvemos ahora a las correlacio- que favorecieran, en el curso de la un cerebro de mayor tamaño. Parece,
nes observadas entre tamaño cerebral evolución, un aumento del tamaño por tanto, claro que un factor princi-
y aspectos específicos del comporta- cerebral. pal de la evolución humana tuvo que
miento, podemos ofrecer una expli- Abundando en lo mismo, es indu- ser el aumento progresivo de la capa-
cación alternativa. Como regla gene- dable que, a lo largo de la evolución cidad para encontrar y explotar re-
ral, los primates comedores de hojas humana, los mayores cerebros posi- cursos alimenticios de gran valor
tienen tasas metabólicas basales infe- bilitaron unas pautas de actuación energético.
riores (en relación con su peso corpo- cada vez más complejas: fabricación Llegados a este punto, podemos re-
ral) a las de los primates frugívoros; de utensilios e implicación en inter- tomar las comparaciones generales de
ese fenómeno refleja probablemente cambios sociales (lenguaje incluido). los primates para establecer parale-
que cuesta más digerir las hojas, que, Pero cabe admitir que tales activida- lismos de interés. El mayor tamaño
además, suelen poseer una densidad des no fueran específicamente respon- cerebral relativo entre los primates
no humanos no corresponde a un gran
primate, ni siquiera a un simio del
Viejo Mundo. Esta distinción le per-
tenece al mono capuchino (especie de
Cebus), uno de los primates del Nue-
vo Mundo. Los monos capuchinos se
destacan por su “inteligencia” mani-
fiesta y parece verosímil que en esto
se dé una conexión general con el he-
cho de que su tamaño cerebral relati-
vo sea aproximadamente la mitad del
humano. Pero los monos capuchinos
no viven en grupos sociales grandes,
ni su consumo de frutos supera al de
muchas especies de monos de menor
cerebro, a pesar de lo cual muestran
un comportamiento forrajero muy
complejo que se concentra en una die-
ta rica en energía: larvas de insectos,
7. CORRELACIONES del tamaño cerebral con la dieta, con el tamaño del grupo
nueces y huevos de aves, entre otras
social, con la locomoción y con la reproducción. Dichas correlaciones evidencian cosas. Los monos capuchinos son los
un sistema de relaciones de retroalimentación en las que la disponibilidad de ener- únicos primates que comparten con
gía desempeña un papel principal. el hombre un sistema digestivo adap-

60 TEMAS 19
tado al procesamiento rápido del ali-
mento muy nutritivo.
Un segundo ejemplo instructivo lo
proporciona el ayeaye (Daubentonia).
Los primates prosimios (lemúridos,
loris y tarseros) tienen por regla ge-
ne ral cerebros claramente más pe-
queños que el resto de los primates,
pero el lémur ayeaye constituye una
importante excepción. El cerebro del
ayeaye tiene, con mucho, el mayor ta-
maño relativo encontrado entre los
prosimios, con un valor próximo a la
media de los primates no prosimios.
Pero posee hábitos solitarios, de modo
que la complejidad social no puede
explicar su cerebro sobresaliente.
Además, aunque el ayeaye come fru-
tos, hay varios lémures de cerebro
pequeño que comparten, por lo me-
nos, una dieta frugívora. El tamaño
relativamente grande del cerebro del
ayeaye quizá pueda atribuirse a su
dieta, muy nutritiva. De hecho usan
sus especiales adaptaciones, a saber
una dentición semejante a la de los 8. DESCENSO PROGRESIVO del tamaño cerebral medio de los europeos desde
roedores y un dedo medio a modo de hace unos 20.000 años. Empezó durante el Paleolítico superior.
calador, para extraer las larvas alo-
jadas en la madera de los troncos.
Estos dos primates proporcionan la humanidad moderna (la materia mientas o en las interacciones socia-
pruebas de que la principal asociación prima sobre la que actuaría la selec- les. Parece mucho más probable que
del tamaño cerebral se establece con ción). Podría aducirse que las pruebas haya habido una desviación de las
el alimento muy nutritivo y no con la de CI no miden la habilidad conduc- relaciones energéticas subyacentes,
complejidad social o la búsqueda de tual en cuestión, pero el peso de la que reflejan quizás una disminución
frutos. Debe recordarse también que prueba recae sobre quienes propon- gradual de la inversión materna.
los prosimios que se alimentan de gan una selección específica del tama- Así pues, al hablar de capacidad
frutos tienen un cerebro menor que ño cerebral. Lisa y llanamente, no cerebral humana, observamos que lo
los monos que comen hojas. Según la hay pruebas de que exista una corre- realmente crucial para el volumen del
hipótesis del forrajeo, los prosimios lación entre grado de “inteligencia” y cerebro reside en el suministro de la
frugívoros “necesitarían” cerebros tamaño cerebral en el caso de los se- energía que necesitan su desarrollo y
grandes para encontrar sus frutos en res humanos. su funcionamiento. Aunque hay ob-
la selva. Quienes, a pesar de todo, defendie- viamente alguna conexión general
ran semejante conexión habrían de entre tamaño cerebral y complejidad

L a conexión aquí postulada entre


suministro de energía y volumen
cerebral ayuda también a explicar
resolver un problema más espinoso
todavía. Se sabe desde hace tiempo
que los neandertales (Homo neander-
de comportamiento, según cabe infe-
rir del hecho de que el cerebro huma-
no moderno sea unas tres veces mayor
una serie de datos enigmáticos con- thalensis) tenían un tamaño cerebral que el de cualquier mono antropomor-
cernientes al tamaño cerebral del medio mayor que los hombres moder- fo, quizá no exista una relación direc-
hombre moderno. En primer lugar, no nos, lo que ha constituido siempre un ta entre tamaño cerebral y habilida-
hay correlación convincente entre ta- enigma. Por otro lado, cada vez hay des de la conducta individual. De lo
maño del cerebro y resultados de las más pruebas de que el cerebro de los contrario resultaría difícil explicar
pruebas de cociente intelectual. Algu- componentes de nuestra propia espe- por qué los cambios de mayor trascen-
nos estudios han arrojado correlacio- cie Homo sapiens era antes mayor que dencia para la sociedad humana han
nes débiles, pero, una vez descartados ahora. Todo indica que se ha ido pro- ido acompañados de un descenso pro-
los efectos ejercidos por el entorno duciendo una reducción estable del gresivo de nuestro tamaño cerebral.
económico y el tamaño corporal, se tamaño cerebral humano (sin dismi-
desvanece la pretendida correlación. nución concomitante del tamaño cor-
Si la evolución del tamaño del ce- poral) durante los últimos 20.000
rebro estuviera ligada a una capaci- años aproximadamente (figura 8). Por BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
dad de comportamiento específica, tanto, el tamaño del cerebro humano P RIMATE O RIGINS AND E VOLUTION : A
cabría en principio esperar una vin- ha experimentado un descenso pro- PHYLOGENETIC RECONSTRUCTION. R. D.
culación nítida de una con otra en las gresivo durante el mismo período en Martin. Princeton University Press; Prin-
poblaciones humanas modernas. que se han producido los avances más ceton, 1990.
Cualquier hipótesis de acuerdo con la notorios de la cultura humana. No T HE C AMBRIDGE E NCYCLOPEDIA OF
cual la evolución del volumen cere- puede decirse, en absoluto, que esta HUMAN EVOLUTION. Dirigida por Steve
Jones, R. D. Martin y David Pilbeam.
bral dependiera de determinada fa- reducción del tamaño cerebral huma- Cambridge University Press; Cambrid-
cultad debiera poder someterse a no haya ido asociada a una reducción ge, 1992.
contrastación con la variabilidad de de la complejidad en el uso de herra-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 61


El reloj dentario y el crecimiento
de los homínidos Fernando Ramírez Rozzi

Ciertas líneas del esmalte de los dientes reflejan las fases de la prolongada
etapa de crecimiento que caracteriza a los individuos del actual género
humano. Tal ampliación es un fenómeno relativamente reciente, como
demuestran las comparaciones con otras especies hominoideas

L
a especie humana es la que una ampliación abrupta o gradual? de seis años, cuando les sale el primer
mayor tiempo dedica al creci- ¿Pueden detectarse ya sus comienzos molar a los seres humanos actuales.
miento de sus individuos den- en los primeros homínidos, los aus- Louis Bolk, profesor en la universi-
tro del grupo de los primates. La eta- tralopitecos, o hay que esperar hasta dad de Amsterdam, se interesó por el
pa juvenil, la anterior al estado los últimos estadios de la evolución niño de Taung al año siguiente y tra-
adulto, es casi dos veces más larga en para lograrlo? Para responderlas es tó de determinar su edad. Bolk era el
el caso de los hombres que en el de necesario conocer las etapas del de- principal defensor de “la hipótesis de
sus parientes más cercanos, los gran- sarrollo en los australopitecos, pero la fetalización”, según la cual el motor
des monos africanos. Los infantes de- no es nada fácil acceder a esta infor- principal de la evolución del hombre
penden mucho tiempo de sus padres mación por el mero examen de los res- fue la retención en la etapa adulta de
y este contacto prolongado entre las tos fósiles. Nosotros hemos elaborado características de la etapa juvenil de
generaciones favorece la transmisión en los últimos años un método rigu- otros primates, como por ejemplo el
de conocimientos y refuerza los lazos roso para conocer la duración de las cráneo redondeado de los chimpancés
sociales entre los individuos. Es así etapas de desarrollo, consistente en jóvenes. Dicho de otra forma, el hom-
como una prolongada etapa juvenil contar las líneas de crecimiento que bre tendría la morfología de un mono
desempeñó una importante función presenta el esmalte de los dientes. que hubiera permanecido en la etapa
en la evolución de la humanidad y en juvenil. Esta hipótesis daba cuenta de
el advenimiento de la cultura. la etapa juvenil prolongada del hom-
Tal hecho obliga a plantearse una Los dientes bre actual, ya que éste no sería más
serie de preguntas. ¿Cuándo se y la edad del niño de Taung que un mono que nunca alcanzó la eta-
prolongó la duración del crecimiento pa adulta. Según Bolk, el niño de
de los antepasados del hombre? ¿Fue
L os dientes proporcionan indicios
importantes sobre la etapa de de-
sarrollo en que se encuentra el indi-
Taung estaba más cerca de los monos
que del hombre y habría muerto por
lo tanto a los tres años, ya que es a es-
viduo al que pertenecen. Examinemos ta edad cuando aparece el primer mo-
la dentición del niño de Taung, des- lar de los chimpancés.
cubierto en 1925 por Raymond Dart, Dart y Bolk obtuvieron así dos eda-
profesor de anatomía de la universi- des diferentes, a pesar de utilizar una
dad de Witwatersrand, en Africa del misma metodología basada en la com-
Sur. Los restos provenían de las can- paración del fósil con las especies ac-
teras situadas cerca de la ciudad de tuales de hominoideos, la de los gran-
Taung y fueron datados entre dos y des monos y la humana. La duración
tres millones de años de antigüedad. del crecimiento, y por lo tanto la edad
Dart los atribuyó a una nueva espe- del niño de Taung en el momento de
cie, Australopithecus africanus (véase su muerte, dependían del grupo con
la figura 1). Lo que permitía afirmar el que se hiciese la comparación, por
que estos restos pertenecían a un in- lo que resultaba necesario buscar en
dividuo joven era que la mandíbula los fósiles indicios que revelasen de
presentaba los dientes deciduos, así forma directa el grado de desarrollo
como el primer molar recién brotado. individual.
Este último no mostraba ningún ras-
go de desgaste, lo que significaba que
todavía no había alcanzado su posi- Las etapas
ción definitiva. del desarrollo dentario
1. CRANEO DEL NIÑO DE TAUNG. La
Dart supuso que Australopithecus
flecha roja señala el primer molar perma-
nente, que acaba de surgir y no ha alcan-
zado aún su posición definitiva. Esta eta-
pa del desarrollo dentario corresponde a
africanus era un antepasado del hom-
bre actual, pero que sus ritmos de de-
sarrollo ya eran parecidos. La conse-
L a formación de los dientes co-
mienza ya en la vida intrauteri-
na y se prolonga hasta la madurez del
la edad de tres años en el chimpancé y a cuencia es que el niño de Taung individuo. Tanto el desarrollo de los
la de seis años en el hombre actual. habría muerto, según Dart, a la edad dientes como el general del individuo

62 TEMAS 19
son más rápidos en el caso de los indica el grado de madurez del indi- ca del Sur en tres categorías definidas
grandes monos que en el de los seres viduo, tanto más cuanto que depende según su estadio de desarrollo (niños,
humanos. Holly Smith, de la univer- poco de factores externos, como pue- jóvenes o adultos), en un nuevo inten-
sidad Ann Arbor de Michigan, demos- dan ser el tipo de alimentación y la to de comprender el crecimiento de los
tró a finales de los años ochenta que salud (el proceso dentario no se mo- australopitecos. Las categorías esta-
el desarrollo dentario, y sobre todo el difica con las hambrunas y es inde- ban determinadas por el número de
brote del primer molar permanente, pendiente de las perturbaciones que dientes permanentes brotados, pero
se encuentra correlacionado con las puedan sufrir otros aspectos del de- esta clasificación no aportaba ningún
diferentes etapas del crecimiento in- sarrollo individual). dato sobre la duración de tales etapas,
dividual, como puedan ser el destete, Philip Tobias, de la universidad de por lo que se replantea la pregunta:
la madurez sexual o la primera ges- Witwatersrand, clasificó en los años ¿se las puede comparar con las de las
tación. El desarrollo dentario también sesenta los fósiles encontrados en Afri- especies actuales?

Las líneas de crecimiento en el esmalte dentario


entre una hora y varios años. Su manifestación más común
E l investigador americano I. Schour y sus colegas des-
cubrieron la existencia de un “reloj” en el esmalte den-
tario en los años treinta. Uno de sus estudios sobre el de-
es la alternancia de horas de sueño y de vigilia. También en
los huesos se observa un ritmo circadiano, pero el tejido
sarrollo dentario del hombre actual consistió en inyectar óseo está rehaciéndose constantemente durante el creci-
periódicamente una sustancia fluorada a niños que padecían miento. No sucede lo mismo con el esmalte, que conserva
una enfermedad mortal. Tras su muerte se extrajeron y sec- las huellas del ritmo circadiano correspondientes a su for-
cionaron los dientes para analizar el esmalte. Se comprobó mación durante las primeras etapas del desarrollo del indi-
que cada inyección de la sustancia fluorada dejaba una línea viduo.
en el esmalte y que la distancia entre dos líneas sucesivas Un segundo grupo de líneas, llamadas estrías de
correspondía al tiempo transcurrido entre las dos inyecciones. Retzius, recorre todo el esmalte y atraviesa los prismas
Dedujeron así la cantidad de esmalte formado por día. en sentido oblicuo. Las estrías de Retzius se disponen en
Observaron también la presencia de estriaciones transver- arcos sucesivos cerca de la cima del diente, paralelos a
sales en los prismas del esmalte (los prismas son los ele- las puntas (cúspides), y cortan la superficie del esmalte
mentos constitutivos del esmalte, yendo desde la dentina en los costados del diente, donde producen suaves depre-
hasta la superficie). El número de estrías transversales com- siones llamadas perikimatas. Charles Fitzgerald, de la
prendidas entre las líneas de la substancia fluorada corres- universidad de McMaster, en Canadá, demostró que el
pondía exactamente al número de días transcurridos entre intervalo entre las estrías de Retzius es constante para
las inyecciones. La distancia que separaba dos estrías trans- un mismo individuo, variando entre 6 y 12 estriaciones
versales coincidía además con la cantidad de esmalte formado transversales. Esto significa que la formación de las estrías
por día. De aquí se deduce que las estrías transversales de Retzius es periódica, apareciendo una cada 6 a 12
reflejan la actividad de las células secretoras del esmalte, días según los individuos.
que presenta una periodicidad circadiana: cada una de las De esta manera, gracias al conteo de las líneas de creci-
estriaciones transversales, llamadas líneas de crecimiento, miento (estriaciones transversales y estrías de Retzius) en
corresponde a un día de actividad de la célula. el esmalte de un diente cortado, se puede obtener la duración
Hay que recalcar que toda la actividad de los organismos exacta de la formación de la corona del diente y determinar
está regida por una serie de ritmos cuyos períodos varían la cronología en años del desarrollo dentario.

CUSPIDES
ESTRIAS DE PERIKAMATAS
ESTRIAS DE RETZIUS
RETZIUS

AS
ISM
LO S PR
EJ E DE
ESMALTE

DENTINA

ESTRIACIONES 20μm
TRANSVERSALES

Corte de un diente humano. Hay en el esmalte dentario dos estrías de Retzius tardan de 6 a 12 días en formarse según
tipos de líneas de crecimiento: las estrías de Retzius y las los individuos. Las estriaciones transversales son perpen-
estriaciones transversales. Las primeras son fácilmente diculares al eje de los prismas del esmalte e indican la su-
visibles en el microscopio óptico (izquierda): se disponen cesión de los días. Nuevos medios de observación, como el
en arcos sucesivos bajo las cúspides del diente; cuando al- microscopio de rayos láser confocal, permiten observar el
canzan sus costados cortan la superficie del esmalte pro- interior del esmalte (en rojo oscuro en la ilustración dere-
duciendo suaves depresiones llamadas perikimatas. Las cha) sin necesidad de cortar el diente.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 63


Los dientes de todos los primates La idea que los australopitecos pre- cimiento del esmalte dentario (véase
se forman del mismo modo: los mola- sentasen etapas de desarrollo más cer- el recuadro).
res primero, segundo y tercero apare- canas a las del hombre actual que a las Timothy Bromage, actualmente
cen por ese mismo orden. Los inter- de los grandes monos perduró duran- profesor en el Hunter College de Nue-
valos de tiempo que separan la te un decenio, hasta que nuevos traba- va York, y Christopher Dean, de la
formación de los distintos dientes va- jos realizados en los años ochenta per- universidad de Londres, lo efectuaron
rían, en cambio, según las especies. mitieron comprender mejor la por primera vez sobre homínidos fó-
La formación del segundo molar de situación. Las radiografías de indivi- siles. Analizaron 13 individuos jóve-
los chimpancés comienza mucho an- duos juveniles de australopitecos grá- nes (A. afarensis, A. africanus, Paran-
tes que haya acabado la del primero, ciles (Australopithecus africanus) y ro- thropus robustus y Homo primitivo)
mientras que entre los seres huma- bustos (Paranthropus robustus) así en los que la corona del primer inci-
nos es posterior a ella. Tales diferen- como de Homo primitivos mostraron sivo estuviera totalmente formada e
cias cronológicas se observan también que los resultados dependían de la es- intacta, y eventualmente la del se-
entre los molares y los incisivos: el pecie analizada: el incisivo y el primer gundo; contaron las líneas de creci-
primer incisivo de los chimpancés molar de los australopitecos robustos miento del esmalte de los incisivos y
aparece cuando el primer molar ya se forman al mismo tiempo, mientras dedujeron el tiempo de formación de
lleva mucho tiempo en su lugar, mien- que en los casos de los australopitecos su corona. Para obtener la edad de es-
tras que los humanos surgen al mis- gráciles y de los Homo primitivos la tos individuos en el momento de su
mo tiempo. La dentición de un chim- formación del incisivo se encuentra re- muerte agregaron tres meses, que es
pancé joven es diferente de la de un trasada respecto a la del primer mo- lo que tarda en comenzar a formarse
individuo humano comparable en to- lar. Por lo tanto, el desarrollo dentario el incisivo de los hombres actuales,
das las fases del crecimiento. Formu- de estos últimos se asemeja al de los así como el tiempo de formación de la
lamos entonces nuevamente la pre- grandes monos y la formación denta- raíz cuando la había. De acuerdo con
gunta: ¿las etapas de formación de los ria de los australopitecos robustos a la este método los australopitecos estu-
dientes en los australopitecos se ase- del hombre actual. A. Mann había con- diados habrían muerto cuando tenían
mejan a las del hombre actual o a las siderado solamente a los australopite- entre 2,5 y 3,5 años de edad y el Ho-
de los grandes monos? cos robustos y no tuvo en cuenta la he- mo primitivo cuando tenía 5,3 años
Alan Mann, de la universidad de terogeneidad de la formación dentaria de edad.
Pennsylvania en Filadelfia, analizó entre los diversos australopitecos. ¿Qué edad se les habría atribuido a
en 1975 una serie de radiografías to- estos individuos si se hubieran com-
madas a australopitecos jóvenes de parado las etapas de formación denta-
Africa del Sur y concluyó que las eta- El reloj dentario ria como lo hizo Mann? Como la corona
pas de formación de los dientes de to- de los incisivos del hombre actual no
dos ellos eran idénticas a las del hom-
bre actual. Observó especialmente
que la formación del primer incisivo
E l simple examen de las etapas
sucesivas de la formación de los
dientes no indica de forma precisa la
está completa más que a partir de los
tres años de edad, se les habría atri-
buido una edad superior, entre 4,4 y
acompañaba a la del primer molar, lo duración del crecimiento de los aus- 6,1 años a los australopitecos y de 7,1
que le llevó a concluir que la etapa ju- tralopitecos. Para un análisis más años a los primeros Homo.
venil de los australopitecos ya era preciso hay que medir en años la du- Así fue como un método directo pro-
prolongada, es decir, que este hecho ración de cada etapa del desarrollo porcionó por primera vez la edad de
se hallaba presente desde el inicio de dentario, lo que puede hacerse gra- los individuos en el momento de su de-
la evolución de los homínidos. cias al conteo de las líneas de cre- ceso, lo que también permitió precisar
la edad de las etapas del desarrollo
dentario de los homínidos fósiles. Los
a estudios basados en las líneas de cre-
cimiento del esmalte dentario han
mostrado además que, aunque las eta-
pas de formación de los dientes sean
similares entre las especies, no por eso
ocurren a la misma edad. Sólo el mé-
todo del reloj dentario es capaz de in-
dicar la duración del crecimiento y
muestra que la de los australopitecos
y la de los primeros Homo era más bre-
× 50 ve que la del hombre actual. La pauta
de crecimiento de los primeros homí-
nidos resulta así más cercana a la de
b los grandes monos que a la de la hu-
manidad actual.

La prolongación de la etapa
juvenil es reciente
2. MANDIBULA hallada en Malawi y datada en 2,5
millones de años, la más antigua atribuida al género
Homo. La presencia en ella de varios dientes rotos
permitió efectuar el análisis de las líneas de creci-
miento del esmalte con el microscopio estereoscópico
D onald Reid y sus colegas de la
universidad de Newcastle, en el
Reino Unido, contaron las líneas de
× 70 (a) y con el microscopio electrónico de barrido (b). crecimiento del esmalte dentario de

64 TEMAS 19
los hominoideos actuales para com-
pararlas con las de los homínidos fó-
siles. En el caso del chimpancé la co-
rona de los premolares tarda entre 3,8
y 6 años en formarse, y la de los mo-
lares, entre 2,7 y 3,4 años. La forma-
ción de la corona de los premolares
humanos lleva entre 2,9 y 3,9 años y
la de los molares entre 2,4 y 3,4 años.
Estos últimos resultados son algo su-
periores a los obtenidos en otros es-
tudios sobre el hombre actual reali-
zados mediante radiografías tomadas
periódicamente. Esto se debe a que el
esmalte presente al comienzo y al fi-
nal de la formación de la corona se ha-
lla en tan poca cantidad que los rayos
X no alcanzan a detectarlo. El conteo
de las líneas de crecimiento permite,
por el contrario, seguir la formación
del diente sin que importe la cantidad
de esmalte formado.
También se han contado las líneas
de crecimiento en la corona de premo-
lares y molares de homínidos primi-
tivos provenientes de los yacimientos 3. DIENTES DE AUSTRALOPITECOS que aparecieron rotos, procedentes de los ya-
del Omo en Etiopía y de los de Chiwon- cimientos del Omo, en Etiopía. Las estrías de Retzius (flechas) son visibles por todo
do en Malawi. El número de estrías el esmalte. Su conteo reveló que la formación de los premolares y de los molares de
de Retzius varía entre 96 y 161 en los los homínidos primitivos que vivieron en Africa hace entre tres y dos millones de años
duraba el mismo tiempo, lo que permitió concluir que presentaban un tipo de creci-
premolares y entre 93 y 178 en los
miento único.
molares. Esto quiere decir que la du-
ración del período de formación de las
coronas premolares y molares era pa- pero, como acabamos de ver, la dura- venil no era aún tan prolongada co-
recida en el caso de los australopite- ción de la formación de las coronas los mo lo es en el hombre actual.
cos y de los primeros Homo, variando diferencia de ellos. Los homínidos pri- Hasta hace pocos años el análisis
entre 2,1 y 3,5 años para los premo- mitivos poseían por lo tanto un tipo por medio del reloj dentario presen-
lares y entre 2 y 3,9 para los molares. de desarrollo dentario único. taba un gran inconveniente: no podía
Comparando todos estos resultados El reloj dentario muestra que el efectuarse más que sobre dientes ro-
se observó que la corona de los mola- crecimiento de los homínidos primiti- tos. Y lógicamente es muy difícil, por
res de los homínidos primitivos, del vos era rápido y desprovisto de etapa no decir imposible, obtener la autori-
chimpancé y del hombre actual tarda juvenil prolongada, la cual habría zación para cortar un diente fósil. Pe-
en formarse un tiempo semejante; por aparecido posteriormente en el pro- ro ciertas técnicas recientes permiten
el contrario, la formación de la de los ceso de la evolución humana y no se- observar las líneas de crecimiento en
premolares es más rápida entre los ría una característica propia de los el interior del esmalte sin necesidad
australopitecos y los primeros Homo primeros. Si la cultura apareció con de cortar el diente. El análisis del re-
que en el caso de los hominoideos ac- los australopitecos, la causa de que loj dentario aporta informaciones que
tuales. así fuera tuvo que ser distinta del pro- hasta hace poco parecían imposibles
La formación de las coronas de los longamiento de la etapa juvenil. de obtener de los fósiles, como la di-
incisivos era también más rápida en- Sigue sin responder con precisión ferenciación celular, la fisiología, las
tre nuestros antepasados, tardando la pregunta de cuándo apareció en- relaciones entre el crecimiento y el
entre 3 y 3,1 años en los australo- tonces la prolongación de la etapa ju- medio, las variaciones climáticas y es-
pitecos gráciles, entre 1,7 y 2,2 años venil. Se han contado las líneas de tacionales. La importancia de este ti-
en los australopitecos robustos y en- crecimiento del esmalte en los dien- po de información lo convierte en un
tre 2,6 y 2,7 años en los primeros Ho- tes de los neandertales, con el resul- análisis indispensable para las inves-
mo. Por el contrario, tarda entre 4,5 tado de que su desarrollo dentario pa- tigaciones futuras, análisis que se ge-
y 5,8 años en el chimpancé y entre 3,1 rece más rápido que en el caso del neralizará a todas las etapas de la
y 4,2 años en el hombre actual. hombre actual. Durante años se pen- evolución de los homínidos.
La diferencia entre el desarrollo só que el desarrollo dentario de los
dentario de los homínidos primitivos neandertales era “precoz” debido a
y el de los hominoideos actuales es ne- que se suponía que la etapa juvenil
ta. La formación de las coronas den- ya era prolongada desde los homíni-
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
tarias de los primeros homínidos se dos primitivos. Ahora bien, esta idea
efectuaba en un tiempo más corto que debe ser abandonada como conse- ENAMEL STRUCTURE AND DEVELOPMENT
entre los hominoideos actuales, ex- cuencia de los resultados que acaba- AND ITS APPLICATION IN HOMINID EVO-
LUTION AND TAXONOMY. Dirigido por
cepto en el caso de los molares. mos de presentar. Un desarrollo den-
F. Ramírez Rozzi; número especial de
Los homínidos primitivos presen- tario rápido en los neandertales no Journal of Human Evolution, vol. 35,
taban un desarrollo dentario corto, debe ser considerado como precoz, si- número 4-5, octubre-noviembre 1998.
semejante al de los grandes monos, no que puede indicar que la etapa ju-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 65


Evolución
de la marcha humana C. Owen Lovejoy

Los rasgos de la pelvis muestran que Lucy, un homínido


que vivió hace tres millones de años, caminaba erguida. La bipedestación
podría remontarse a las fases aurorales de la evolución humana

S
i se preguntase cuál es el rasgo evolución humana. Si la marcha er- muchos huesos de las extremidades
distintivo de la especie huma- guida estaba bien establecida en la inferiores, uno de los dos huesos in-
na, muchos señalarían nuestro época de Australopithecus, su origen nominados que, como en un par de
voluminoso cerebro. Otros recorda- podría remontarse hasta los prime- imágenes especulares, forman la pel-
rían nuestra habilidad para construir ros homínidos, cuyo linaje surgió pro- vis de los primates y un sacro comple-
y utilizar herramientas complejas. bablemente de otros primates hace to (la vértebra soldada en la parte
Pero existe un tercer rasgo que tam- unos ocho o diez millones de años. El posterior de la pelvis). La marcha er-
bién nos define y clasifica aparte: desarrollo de la marcha erguida pu- guida depende tanto de esta estruc-
nuestra marcha erguida, exclusiva de do haber constituido un aconteci- tura que el análisis de la pelvis de Lu-
los seres humanos y de nuestros an- miento decisivo en el inicio de la evo- cy nos revelará hasta qué punto ella
tepasados inmediatos. Los demás pri- lución humana. y sus contemporáneos estaban capa-
mates suelen ser cuadrúpedos y hay He defendido que la bipedestación citados para caminar así.
una buena razón para ello, pues ca- vino acompañada de un conjunto de
minar sobre dos extremidades, en vez
de hacerlo sobre cuatro, tiene muchos
inconvenientes. Este modo de andar
adaptaciones en el comportamiento
que representaron en sí las innova-
ciones evolutivas fundamentales de
L os rasgos pélvicos distintivos de
un bípedo son reflejo de los me-
canismos, muy diferentes, que rigen
frena la velocidad, limita la agilidad los primeros antepasados del hom- la locomoción a dos y cuatro extremi-
y casi elimina la capacidad para tre- bre. Estas adaptaciones incluyeron dades. Con el objeto de impulsarse a
par a los árboles, facultad ésta que la aparición de la familia nuclear: sí mismo, cualquier mamífero terres-
permite conseguir muchos alimentos mantenimiento de la monogamia y tre debe aplicar una fuerza contra el
importantes, como son los frutos car- cuidado de la prole a cargo de ambos suelo en sentido opuesto al de la mar-
nosos y los secos. progenitores. Al macho correspondía cha. Esto se consigue extendiendo las
La tradición evolucionista mantie- aprovisionar a la familia de alimen- articulaciones de las extremidades
ne que los antepasados del hombre tos muy nutritivos, gracias a los cua- que se encuentran entre el suelo y el
desarrollaron tan extraño modo de lo- les aumentaba la capacidad de la ma- centro de masas del animal. La exten-
comoción porque así les quedaban las dre para dar de comer y proteger a sión de una extremidad produce una
manos libres para sostener las herra- los hijos y, al mismo tiempo, le per- “reacción del suelo”, que impulsa el
mientas que su desarrollado cerebro mitía engendrar más a menudo. La tronco en una dirección que viene de-
les permitía construir. Pero el cono- bipedestación figura en este nuevo terminada por el ángulo que forma la
cimiento del registro fósil humano ha esquema reproductivo, pues, con las extremidad con el suelo.
aumentado en los últimos tiempos y manos libres, el macho podía trans- En la postura cuadrúpeda, propia
ni la posesión de un cerebro excepcio- portar los alimentos que recolectaba de la mayoría de los primates, el cen-
nal, ni el uso de útiles líticos parecen lejos de su compañera. Estos progre- tro de masas se encuentra bastante
evidentes entre quienes se conside- sos debieron de alcanzarse mucho an- adelantado con respecto a las extre-
ran nuestros antepasados más anti- tes de que comenzase el registro fó- midades posteriores. Por tanto, la ex-
guos, los australopitecinos, que vivie- sil habitual de los homínidos. tensión de aquéllas genera una reac-
ron hace tres millones de años, e Debía, pues, dominarse la marcha ción del suelo que tiene una gran
incluso antes. En cambio esos ante- erguida en la época en que vivió un componente horizontal. Al comienzo
pasados humanos sí muestran clara- australopitecino hembra cuyo esque- de cada ciclo las articulaciones de la
mente muchas de las señales propias leto fósil se ha convertido en autén- rodilla y de la cadera están muy
de la bipedestación. tico banco de pruebas para determi- flexionadas en las extremidades pos-
¿Cuánto tiempo llevaban los ante- nar la locomoción primitiva. En 1974 teriores; por eso su extensión puede
pasados del hombre caminando er- la búsqueda continua de antepasados ser potente y prolongada.
guidos? ¿Estuvo el bipedismo plena- del hombre en el Triángulo de Afar, Nuestra postura erguida, en cam-
mente desarrollado entre los Etiopía, dirigida por Donald C. Jo- bio, sitúa el centro de masas por enci-
homínidos de hace tres millones de hanson, fue espléndidamente recom- ma de los pies. Si, erguidos, estiramos
años o recurrían ocasionalmente al pensada con el hallazgo del esquele- las piernas, enderezando las rodillas
uso de las cuatro extremidades para to de “Lucy”, cuya designación y elevando los tobillos, la reacción del
correr o trepar? Las respuestas pue- técnica es la de A. L. 288-1. Aunque suelo será en dirección vertical y aca-
den ayudar a revelar el misterio del el esqueleto no está entero, conserva baremos levantándonos sobre la pun-
papel desempeñado por la bipedesta- más detalles que cualquier otro fósil ta de los pies. Con objeto de impulsar
ción en los momentos iniciales de la equiparable. Incluye, en particular, nuestro tronco erguido, deberemos re-

66 TEMAS 19
1. PELVIS femenina actual (arriba) y pelvis de Lucy (abajo). pansión del canal del parto, necesaria ante el aumento del ta-
Tres millones de años de evolución las separan. Ambas, sin maño del cerebro, que se produjo tras Lucy. El autor y Barbara
embargo, presentan las mismas señales de marcha erguida. El Brown han restaurado la pelvis de Lucy a partir de restos fósi-
cambio principal visible en esta perspectiva —la forma más les fragmentados; L. Rubens tomó estas fotografías. La marcha
ovoidal de la pelvis humana— estuvo acompañado de una ex- erguida fue decisiva en el camino hacia la evolución humana.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 67


colocar el centro de gravedad delante trasada se encuentra ya cerca del lí- tura y en el asentamiento de los
de una pierna. La pierna retrasada se mite de extensión: la articulación de músculos y, por tanto, en el diseño de
estira para producir una reacción del la cadera se halla totalmente extendi- la pelvis. La comparación de la pelvis
suelo, mientras que la otra se adelan- da y la de la rodilla casi lo está. humana con la de nuestro pariente
ta para mantener en equilibrio el tron- La mayoría de las masas muscula- actual más cercano, el chimpancé, nos
co. La fuerza de la reacción del suelo res de las extremidades inferiores pa- pondrá de manifiesto los cambios pro-
es limitada, ya que gran parte de la san a desempeñar nuevas funciones ducidos en el diseño mecánico.
misma se produce en dirección verti- en el contexto de la nueva técnica del
cal y también porque, en razón de
nuestra postura erguida, la pierna re-
bipedismo, las cuales requerirán, a su
vez, cambios sucesivos en la estruc- L a necesidad de mantener estable
un tronco erguido determinó el
cambio más drástico de todos los que
trajo consigo la adopción de la bipedes-
tación: la transformación del glúteo
mayor en el mayor músculo del cuer-
po humano, mientras que es bastante
pequeño en el chimpancé. El glúteo
mayor nace en la parte trasera de la
pelvis y se aloja en la zona posterior y
lateral del fémur superior, o hueso del
muslo. De acuerdo con su definición es
un extensor de la cadera y, según lo
vieron anatomistas clásicos, funciona
como el principal músculo propulsor
en la postura erguida. Se ha supuesto
que, al enderezar la cadera, el glúteo
mayor contribuye a la reacción del sue-
lo, que se transmite a través de la pier-
na retrasada.
La verdad es que la contribución
del músculo a la reacción del suelo es
limitada; y ello porque la cadera está
casi extendida del todo en la posición
inicial que se adopta en la marcha y
la carrera erguida. Su hipertrofia en
los seres humanos refleja una función
distinta. Cuando corremos, la inercia
tiende a inclinar nuestro tronco er-
guido hacia delante a cada zancada.
El glúteo mayor cumple la función de
evitar la caída de bruces.
La función estabilizadora del
músculo ha ganado en operatividad
gracias a una importante modifica-
ción de la pelvis. Cada hueso innomi-
nado está coronado por una cresta
ósea, el ilion; la mayoría de las vísce-
ras inferiores se alojan en el espacio
existente entre los dos huesos ilíacos.
Los ilíacos del chimpancé y de otros
primates son mucho más largos que
los de los seres humanos. Unos hue-
sos ilíacos largos producen un alarga-
miento del torso; cuando estos prima-
tes se incorporan, el centro de masas
se sitúa por encima de su cintura pél-
vica. En lenguaje mecánico diríamos
que el tronco posee un brazo largo de
palanca. Pero un glúteo mayor que
trabaje para sostener un tronco ergui-
2. PELVIS Y EXTREMIDAD de un chimpancé (izquierda) y de un ser humano (derecha). do de ese modo se fatiga rápidamen-
Reflejan las diferentes demandas de la locomoción cuadrúpeda y de la bípeda. La te. El ilion humano, drásticamente re-
musculatura de la pelvis del chimpancé está dominada por los glúteos medio y menor; ducido, acorta el tronco y acerca su
ambos le ayudan a tomar impulso extendiendo la articulación de la cadera. En esta centro de masas a las articulaciones
tarea interviene también, entre otros, el bíceps femoral. El glúteo mayor domina la
de la cadera, aliviando así las dificul-
pelvis de los seres humanos, sirviendo para la nueva función de estabilizar el tronco
erguido. (El acortamiento del ilion hace descender el centro de masas y facilita el tades mecánicas del músculo.
control.) Otros músculos mayores, tales como el glúteo medio, el glúteo menor, los Los simios poseen un ilion largo,
iliopsoas y algunos más, cumplen también nuevas funciones auxiliares en la marcha capaz de acomodar un segundo grupo
erguida. Cuádriceps y gemelos se dedican a proporcionar propulsión. de músculos que sufrieron transfor-

68 TEMAS 19
maciones cuando nuestros antepasa-
dos comenzaron a andar erguidos: los
glúteos anteriores, compuestos por el
glúteo medio y el glúteo menor. Estos
músculos se extienden entre un pun-
to de inserción cercano al extremo su-
perior del ilion y otro situado en la
parte externa del fémur superior en
los chimpancés. Merced a su posición,
se comportan como poderosos exten-
sores de la cadera durante los movi-
mientos efectuados en la locomoción
cuadrúpeda; gracias a la gran longi-
tud del ilion, estos músculos poseen
un sólido poder de contracción. Los
seres humanos han podido prescindir
de estos rasgos esqueléticos, casi uni-
versales en otros primates, porque la 3. ESQUEMA DE LA ACTIVIDAD MUSCULAR desarrollada durante la marcha hu-
extensión de la cadera contribuye mana. En el momento en que la pierna que soporta el peso (en este caso la derecha)
muy poco a la bipedestación. Nues- se sitúa por detrás del torso (1), dos grupos de músculos se contraen para extender-
tros glúteos anteriores, liberados, la, generando una “reacción del suelo” que impulsa el cuerpo hacia adelante; estos
cumplen una nueva función. músculos son los gemelos, que hacen rotar el pie con respecto al tobillo y los cuá-
driceps, que enderezan la rodilla. Cuando el peso del cuerpo se transfiere a la
Esta nueva misión la entenderemos
pierna izquierda, el pie derecho se despega del suelo. La contracción de los iliopsoas
mejor si tomamos una vista superior comienza a tirar de la pierna derecha hacia adelante (2), mientras la rodilla se
de la marcha. Poco después de que el flexiona pasivamente (3). Casi al final del balanceo de la pierna, los músculos que
talón del pie adelantado se apoye so- ponen en conexión la pelvis interior con la parte posterior del fémur se contraen
bre el suelo, la pierna retrasada se se- para detener el movimiento mientras que el pie se apoya sobre el suelo (4). La pier-
para de la superficie y comienza a na izquierda debe generar en ese momento la reacción del suelo.
avanzar. En el ínterin el tronco que-
da sostenido solamente por una cade-
ra, situada en posición lateral con res- dos cambios más en el diseño de la pel- vis, se ha dilatado y los ilíacos han
pecto al centro de gravedad del vis, no dictados directamente por los cambiado de forma: ahora son cónca-
tronco. Si no fuese por la acción de los mecanismos de la bipedestación. Si los vos para que la flexión que ha reorien-
glúteos anteriores (también llamados ilíacos se hubiesen limitado a girar ha- tado los abductores acontezca a un la-
músculos abductores en anatomía hu- cia adelante, el espacio entre ellos ha- do, dejando un espacio amplio en el
mana), la pelvis y el tronco se incli- bríase estrechado, sin dejar sitio para interior de la pelvis.
narían, a cada paso, hacia el lado sin las vísceras inferiores. Para compen- Sin embargo, al aumentar la dis-
apoyo, provocando una rápida fatiga. sarlo, el sacro, que separa los huesos tancia entre las articulaciones de la
La acción de dichos músculos evita ilíacos en la región posterior de la pel- cadera, el ensanchamiento de la par-
que suceda tal cosa.

L a transformación de los glúteos


anteriores de músculos propulso-
res a músculos estabilizadores requie-
re cambios importantes en su posición.
Una vista superior de la pelvis huma-
na y de la del chimpancé revela que se
ha producido una reorientación radi-
cal en las crestas ilíacas de la pelvis
humana. Las crestas del chimpancé,
allanadas, se extienden más o menos
en un solo plano, cruzando la parte
posterior del tronco. Cada ilion huma-
no ha rotado hacia adelante, arras-
trando consigo los puntos superiores
de inserción de los glúteos. El punto
de inserción inferior cae sobre el lado
externo del fémur superior, donde el
hueso presenta un cuello que forma un
ángulo para unir la pelvis a la articu-
lación de la cadera. En los seres hu- 4. UN ATLETA, cuando se sitúa sobre los tacos de salida, recupera fugazmente las
manos los abductores se disponen la- ventajas de ser cuadrúpedo: las articulaciones de la cadera y de la rodilla están
teralmente, fuera de las articulaciones muy flexionadas (preparando las extremidades para una extensión potente y pro-
longada) y el centro de gravedad se sitúa muy adelantado con respecto a los miem-
de la cadera y están colocados de mo-
bros inferiores, lo que proporciona a la reacción del suelo una fuerte componente
do que puedan equilibrar la pelvis an- horizontal. La forma corriente de caminar y de correr sacrifica estas ventajas. Una
te el peso del tronco. postura erguida requiere que las articulaciones de la cadera y de las rodillas estén
La reorientación de los huesos ilía- totalmente extendidas y coloca el centro de gravedad del cuerpo casi directamente
cos requiere que se produzcan otros sobre las piernas. Ambos factores tienden a limitar la fuerza del suelo.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 69


te central de la pelvis coloca los ab- pelvis. Como si fuese un largo péndu-
ductores en una posición de desven- lo, la pierna extendida tiene un gran
taja mecánica. La fuerza que esos momento de inercia y requiere pode-
músculos deben ejercer para compen- rosos impulsos musculares para ini-
sar el peso del tronco depende en par- ciar y detener el movimiento. El iliop-
te de la distancia que media entre el soas, músculo que arranca del interior
centro de masa del tronco y la articu- de la pelvis y se extiende hasta un
lación de la cadera. punto de inserción situado sobre el fé-
Cuanto mayor sea la separación de mur, justo debajo de la articulación de
las articulaciones de la cadera más lar- la cadera, se contrae para impulsar la
go será el brazo de palanca del tronco extremidad hacia adelante. Una vez
y más trabajo habrán de realizar los que el miembro ha finalizado su mo-
abductores para contraerse y equili- vimiento de balanceo, éste debe ser
brar este último. Será más probable la controlado. La posición de los múscu-
aparición de cansancio du rante la los que conectan la pelvis inferior con
marcha; la seguridad misma de la ar- la parte posterior del fémur, posición
ticulación de la cadera puede verse que no ha experimentado cambios con
amenazada, ya que quedará sujeta al respecto a la que ocupa en otros pri-
peso del tronco y a la fuerza de con- mates, les capacita para encoger y fre-
tracción de los abductores. nar la extremidad.
La visión frontal de la pelvis huma- La necesidad de estabilizar la pel-
na nos revela cuál fue la solución evo- vis y controlar las extremidades ocu-
lutiva. El brazo de palanca de los ab- pa, pues, a varios grupos de múscu-
ductores aumenta y su trabajo se los humanos que entre los chimpancés
realiza con más facilidad si sus pun- sirven para propulsión. Sólo dos gru-
tos inferiores y superiores de inser- pos de músculos, los cuádriceps y los
ción se alejan de la articulación de la gemelos, permanecen en una posición
cadera. Dos rasgos de la pelvis huma- que les permite producir una reacción
na sirven a este propósito. La comple- del suelo. Los cuádriceps constituyen
ja curvatura del ilion humano inclu- una masa formada por cuatro múscu-
ye una expansión que desplaza el los que, en el hombre, representan la
punto superior de inserción de los ab- mayor parte de la zona delantera del
ductores hacia los lados de la cadera. muslo. Acaban en un robusto tendón
Además, el cuello del fémur humano que cruza la patella o rótula y que es-
es más largo que el del chimpancé. Un tá anclado a la parte superior de la ti-
cuello femoral más largo sirve tam- bia, el hueso principal de la pierna.
bién para desplazar el punto inferior Cuando, al andar o al correr, la ex-
de inserción de los abductores hacia tremidad que soporta el peso del cuer-
afuera, así como para aumentar su po se sitúa por detrás del tronco, esa
fuerza de palanca. poderosa masa muscular encoge y es-
tira la rodilla. Los gemelos, músculos

D e esta manera un conjunto de


músculos —los glúteos anterio-
res—, que ayudan a los chimpancés a
que nacen en la parte posterior de la
pierna y se fijan al talón por medio del
tendón de Aquiles, se encogen en sin-
tomar impulso, han terminado contri- cronía con los cuádriceps y promueven
buyendo a la estabilización de la pel- la rotación del pie con respecto al to-
vis humana. También es evidente la billo. La extensión de la rodilla y la ro-
asunción de un nuevo papel por par- tación del pie, junto con el alargamien-
te de otro grupo de músculos que en to de la pierna retrasada, producen
5. CONTRACCION DE LOS ABDUCTO-
RES (glúteo medio y glúteo menor) para
los chimpancés cumplen una función una fuerte reacción del suelo.
equilibrar el tronco en los momentos en propulsora: los que conectan la pelvis
los que la pelvis está sostenida única-
mente por una pierna. La articulación
de la cadera actúa de fulcro: el peso del
inferior con la parte posterior del fé-
mur. En la marcha cuadrúpeda fun-
cionan como potentes extensores de
¿Q ué grado de desarrollo pre-
sentaba, según cabe deducir de
los restos fósiles, ese conjunto de adap-
tronco y de la pierna no apoyada actúa la cadera; contribuyen a la reacción taciones musculares en la época en
por un lado y los abductores sobre el del suelo incluso más que lo aportado que vivían Lucy y sus congéneres? El
otro y en sentido contrario (arriba). Los
abductores presentan una desventaja
por los glúteos anteriores. En cambio material descubierto incluía un sacro
mecánica: la articulación de la cadera no sirven para la extensión de las ex- casi intacto, aunque el hueso innomi-
se sitúa en una posición bastante lateral tremidades en la marcha bípeda, si- nado asociado a él apareció roto y des-
con respecto al centro de gravedad del no para controlarlas. truido en parte; este último hueso
tronco, proporcionando al peso del Un bípedo tiene que impulsar rápi- constaba de cerca de 40 piezas, cemen-
cuerpo un largo brazo de palanca. En la damente una pierna hacia adelante tadas formando una masa única den-
pelvis de Lucy (abajo) el brazo de palan- cuando ésta no se halla soportando pe- tro de la matriz rocosa donde se con-
ca del peso del cuerpo era más largo,
so; efectúa este movimiento con la ex- servaron. Con frecuencia, cuando un
pero la mayor expansión de los huesos
ilíacos y la superior longitud del cuello tremidad completamente extendida, fósil aparece en estas condiciones, los
del fémur colocaba a los abductores en vez de flexionada como ocurre en trozos sueltos pueden recuperarse y
lejos de la articulación de la cadera, los cuadrúpedos. Su centro de masa se montarse de nuevo como si se tratase
aumentando así su ventaja mecánica. sitúa, pues, bastante desplazado de la de piezas de un rompecabezas. Pero

70 TEMAS 19
los fragmentos del hueso innominado ¿Por qué razón un homínido de ha- que experimentó el cerebro humano
de Lucy no podían separarse sin que ce tres millones de años poseería tal durante los últimos tres millones de
peligrase su integridad. Preferí, pues, ventaja mecánica con respecto a sus años. La pelvis de Lucy fue diseñada
sacar un molde de cada pieza; los co- descendientes? La respuesta tiene casi especialmente para la bipedes-
loqué en su posición anatómica que ver con el desarrollo acelerado tación. La expansión de las alas ilía-
correcta; el innominado así restaura-
do constituía la imagen especular del
original, reconstruyendo de este modo
el hueso que ocupa una posición opues-
ta y equivalente a la suya. Obtuvimos
así la pelvis completa de un antepasa-
do del hombre con casi tres millones
de años de antigüedad.
Tal pelvis presenta casi todas las
señales de la bipedestación, según la
entendemos hoy. Los huesos ilíacos
son mucho más cortos que los de la
pelvis de un simio. El acortamiento
habría permitido bajar la posición del
centro de gravedad, haciendo así más
fácil mantenerse erguido. Además los
huesos ilíacos se han curvado, propor-
cionando una inserción lateral a los
abductores, que son los músculos que
estabilizan la pelvis de un bípedo
cuando ésta se apoya sólo en una pier-
na. Pueden observarse también los
puntos de inserción del glúteo mayor,
de los abductores y de los cuádriceps;
tales puntos indican que, en Lucy, es-
tos músculos habían alcanzado un ta-
maño y una disposición semejantes a
los del ser humano. Lo mismo sucede
con los iliopsoas, el flexor de la cade-
ra que inicia el movimiento de balan-
ceo de la pierna: un surco situado so-
bre el borde de la pelvis, por delante
de la articulación de la cadera, equi-
vale al surco que indica la dirección
del músculo en la pelvis humana.

L a pelvis de Lucy está mejor pro-


yectada en ciertos aspectos para
la bipedestación que la de la especie
humana. Los huesos ilíacos se ensan-
chan y se curvan hacia afuera de ma-
nera más acusada que en una pelvis
moderna; los cuellos femorales son más
largos. Los músculos abductores dis-
frutan así de mayores ventajas mecá-
nicas que en los representantes feme-
ninos de nuestra especie. Algunas
ventajas de los abductores compensa-
ban la separación ligeramente mayor
que existía entre las articulaciones de
la cadera (separación que proporciona-
ba al tronco un brazo de palanca más
largo). Con todo, las medidas precisas
realizadas tanto en el brazo de palan- 6. ROTACION DE LOS HUESOS ILIACOS. Comenzó cuando los antepasados del
ca del abductor como en el del tronco hombre empezaron a caminar erguidos. En un simio cuadrúpedo, como el chimpan-
—mediciones posibles gracias a que la cé (arriba), los huesos ilíacos (vistos aquí desde un plano superior) son aplanados
pelvis de Lucy esté entera— muestran y se extienden hacia la parte posterior del tronco. En el caso de Lucy estos huesos
se han curvado (centro), proporcionando puntos laterales de inserción para los
que la ventaja de su abductor es toda-
músculos abductores, encargados de estabilizar la pelvis durante la marcha. La
vía mayor que la nuestra. Sus abduc- concavidad aparece en la zona más alejada del centro de la pelvis, dejando espacio
tores necesitaban ejercer menos fuer- para las vísceras; además el sacro, hueso que separa a los dos huesos ilíacos, se ha
za para estabilizar la pelvis y esto ensanchado. Estos cambios morfológicos han persistido en la pelvis humana mo-
reducía la presión sobre la superficie derna (abajo), que al mismo tiempo se ha hecho más alargada en sentido antero-
de las articulaciones de la cadera. posterior para lograr un canal del parto ovoidal.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 71


7. CUELLO DEL FEMUR (visto desde atrás); durante los movi- actúan en una posición casi paralela al cuello del fémur, someti-
mientos de la locomoción humana está sometido a esfuerzos de dos a compresión en toda su longitud (centro). La suma de los dos
orígenes distintos. El peso del cuerpo impone esfuerzos de sistemas de esfuerzos da como resultado un gradiente de tensio-
flexión: tensión sobre la parte superior del cuello y compresión nes que varía desde valores bajos en la parte superior hasta
sobre la inferior (izquierda). Al mismo tiempo, los abductores elevados esfuerzos compresivos en la zona inferior (derecha).

cas y la longitud del cuello del fémur, sentido transversal y corto en senti- parto de Lucy y de sus congéneres tu-
más acentuadas que en los seres hu- do antero-posterior. La constricción vieron que ser algo más complejos
manos, aumentaban en el caso de Lu- pudo tolerarse gracias a que Lucy se que en el caso de los simios, pero mu-
cy el brazo de palanca de los abduc- anticipó a la drástica expansión del cho más fáciles que los de los seres
tores, pero daban como resultado una tamaño del cerebro: el cráneo de sus humanos (véase la figura 9).
pelvis notablemente elíptica, origi- fetos no sería mayor que el de un fe- Al tiempo que los antepasados del
nando un canal del parto ancho en to de chimpancé. Los procesos del hombre desarrollaban un cerebro ma-
yor, su apertura pélvica tendía a ha-
cerse más redondeada. La pelvis tu-
vo que ensancharse en sentido
antero-posterior y, al mismo tiempo,
se contrajo en sentido transversal.
Durante este tiempo la expansión de
los huesos ilíacos se fue acortando, lo
que provocó que los abductores de la
especie humana poseyeran un brazo
de palanca algo más breve que en el
caso de Lucy (estos cambios son me-
nos pronunciados en la pelvis de los
varones, en los que ésta retiene par-
te de su antigua ventaja mecánica).
Mientras tanto la cabeza del fémur
moderno se ha ensanchado para re-
sistir la presión creciente que ejercen
unos abductores obligados a desarro-
llar un esfuerzo mayor. Persiste, sin
embargo, la dificultad que comporta
acomodar, en la misma pelvis, una
8. ESTRUCTURA INTERNA DEL CUELLO DEL FEMUR. Constituye un criterio
definidor de los bípedos habituales. Visto en un corte, el cuello del fémur de un eficaz articulación de la cadera bípe-
chimpancé (izquierda) presenta un espeso anillo de sustancia ósea, además de una da y un canal apropiado para el paso
cresta de refuerzo en la parte superior (visible en esta sección como una protube- de un feto con un cerebro grande; ra-
rancia). Estos caracteres explican que el cuello femoral del chimpancé soporte los zón por la cual el proceso del parto de
elevados esfuerzos de flexión que se producen al saltar o trepar. El cuello del fémur las mujeres se convierte en uno de los
humano (centro) no presenta más que una delgada capa ósea en la parte superior. más difíciles del reino animal.
No resulta adecuado más que para soportar los esfuerzos que se desencadenan en

L
la marcha o en la carrera realizadas en posición erguida, cuando los músculos ab-
ductores equilibran la tensión producida sobre su parte superior. Un cuello de fé-
a estrecha semejanza entre la pel-
mur fosilizado, perteneciente a un individuo contemporáneo de Lucy (a la derecha), vis de Lucy y la de un ser huma-
muestra la misma estructura del hueso humano; de ello cabe deducir, pues, que no actual, así como su marcado con-
estaba destinado exclusivamente a la locomoción bípeda. traste con la de un chimpancé,

72 TEMAS 19
corrobora su marcha totalmente er-
guida. Pero ¿era habitual su progre-
sión bípeda? ¿Había abandonado las
demás formas de locomoción? Proba-
blemente la reordenación muscular
que la capacitó para andar erguida no
le permitía llevar a cabo con eficacia
movimientos cuadrúpedos sobre el
suelo, a pesar de lo cual quizá se en-
caramase todavía a los árboles o tre-
pase usando los cuatro miembros, tal
como lo hacen la mayoría de los pri-
mates actuales.
Los principios evolutivos básicos
proporcionan los elementos para un
veredicto sobre tal posibilidad. Nin-
guna especie desarrolla minuciosas
modificaciones anatómicas adapta-
das a una conducta particular, tal co-
mo el bipedismo, si, en consecuencia,
no se ajusta a esa conducta. Para que
la selección natural haya modificado
tan profundamente el esqueleto he-
redado por Lucy en función del bipe-
dismo, sus antepasados tenían que
haber pasado ya la mayor parte del
tiempo en posición erguida. De todos
modos, el análisis del fósil de Lucy
puede proporcionar pruebas más di-
rectas.
Dicho análisis atiende al cuello del
fémur. Se concentra ahí gran parte de 9. LOS PROCESOS DEL PARTO han competido con la bipedestación a la hora de
la tensión originada en la locomoción. conformar la pelvis humana moderna. En la pelvis del chimpancé (mostrada desde
Cuando la pierna está soportando pe- atrás), la cabeza del feto desciende sin dificultad a través de la entrada (arriba),
so, la articulación de la cadera trans- plano medio (centro) y salida (abajo) del canal del parto. El proceso del parto de
Lucy tuvo que ser algo más difícil: sus huesos ilíacos, cortos y cóncavos, eran ade-
mite el peso del tronco al cuello del
cuados para la bipedestación, pero originaban un canal del parto que, aunque ancho
fémur. El cuello actúa como una pa- en sentido transversal, se estrechó en sentido antero-posterior. El cráneo del feto
lanca de transmisión: una especie de solamente podría pasar si primero giraba hacia un lado y después se inclinaba. El
viga que está anclada en un extremo cerebro de un feto humano, que es mucho mayor, requiere un canal del parto más
a una estructura de apoyo (la diáfisis redondeado. El necesario alargamiento de la pelvis en sentido antero-posterior re-
del fémur) y sostiene una carga en el dujo el ensanchamiento de los huesos ilíacos y, por tanto, la ventaja mecánica de los
otro extremo. En virtud de esa trans- músculos abductores; aun así, el proceso del parto de la especie humana es comple-
jo y traumático, requiriendo una segunda rotación del cráneo dentro del canal del
misión se producen grandes esfuerzos
parto. La ilustración se basa en otra de Robert G. Tague y Linda Budinoff.
de flexión en el anclaje de la viga. Un
cuello de fémur largo, así el de Lucy,
rebaja la presión sobre la articulación sección) el cuello del fémur del chim- La parte superior del cuello del fé-
de la cadera al mejorar la acción de pancé imita el principio de una viga mur, donde presumiblemente se con-
los abductores, pero entonces el cue- con perfil en I: el material se coloca centran los mayores esfuerzos de
llo se somete a mayores esfuerzos de allí donde puede resistir mejor los es- tensión, contiene menos sustancia
flexión. fuerzos de flexión. ósea que cualquier otra parte de es-
El cuello del fémur del chimpancé Por ser el cuello del fémur huma- ta estructura. ¿Cómo puede nuestro
es mucho más corto que el del ser hu- no más largo que el de los chimpan- cuello femoral resistir el aumento de
mano actual; sin embargo, está di- cés y por tener que resistir conjunta- esfuerzos determinado por su longi-
señado con solidez para aguantar las mente las fuerzas del peso del cuerpo tud y su función, siendo menos ro-
cargas impuestas por las acrobacias y de la contracción de los abductores, busto que el cuello femoral del chim-
terrestres y arbóreas del animal. Un podía esperarse que su constitución pancé?
corte en el hueso revela la existencia fuese también más robusta. Una sec-
de un canal medular central, rodea-
do por una gruesa capa de sustancia
ósea densa. Ahora bien, un hueso
ción del hueso humano nos muestra
algo sorprendente: el espesor del só-
lido anillo externo del hueso sólo
L a respuesta se encuentra en la
acción de los músculos que ope-
ran exclusivamente en la marcha bí-
denso es más débil bajo tensión que aparece en la parte inferior, mien- peda: los abductores. Estos músculos
bajo compresión; por esa razón, la su- tras que el resto del cuello está re- presentan líneas de acción que no son
perficie superior de la estructura, so- vestido de una delgada cubierta ósea verticales, sino inclinadas; estas lí-
metida a tensión cuando el cuello y rellenado por un entramado de fi- neas hacen que los músculos se dis-
flexiona, presenta una capa ósea no- nas placas óseas, las trabéculas. Un pongan aproximadamente paralelos
tablemente más gruesa. Con esta es- hueso poroso de este tipo es más dé- al cuello del fémur. Cuando los abduc-
pesa protuberancia ósea (una espe- bil que el material compacto, como tores se contraen, empujan el cuello
cie de “clavo” de hueso, visto en cabría esperar. del fémur hacia el interior de la cade-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 73


ra, comprimiéndolo en sentido longi- por una pierna, posibilita que este tibia que forma un ángulo muy peque-
tudinal. Esfuerzo que se combina con hueso, aparentemente frágil, resis- ño con aquélla, de tal modo que, cuan-
los que resultan de la flexión (tensión ta su carga. do el peso del cuerpo está sustentado
sobre la parte superior del cuello y sólo por una pierna, el pie puede co-
compresión sobre la inferior). Se tra-
ta de eliminar tensión en la zona su-
perior del cuello del fémur y de crear
D ebido, sin embargo, a la distribu-
ción de su masa ósea, el cuello
del fémur sería vulnerable si los ab-
locarse directamente bajo el centro de
masas del cuerpo. El tobillo ha sufri-
do también modificaciones para po-
un gradiente de esfuerzos que crece ductores y el resto de los músculos der soportar el peso del cuerpo: el ar-
desde esa parte superior, donde el es- no actuasen en perfecta sincronía. El co plantar actúa de amortiguador y
fuerzo es ahora mínimo, hacia la par- cuello del fémur constituye un pun- ayuda al pie a aguantar la carga aña-
te inferior, donde el esfuerzo es gran- to crucial de fracturas en las perso- dida. El pulgar del pie ya no es opo-
de, aunque puramente compresivo. nas de edad avanzada, pero esto no nible, como ocurre entre los simios
La zona inferior del cuello del fémur sucede porque la calidad del hueso cuadrúpedos, sino que se extiende pa-
humano presenta una robusta capa sea menor entre los ancianos. Las ralelo a los otros dedos. El pie se ha
de hueso compacto e incluso la capa “caderas rotas” resultan de la dismi- convertido ahora en una palanca pro-
porosa que rellena el resto de la sec- nución de la coordinación muscular. pulsora para la postura erguida en
ción resulta razonablemente resisten- El diseño del cuello del fémur huma- vez de comportarse como una especie
te durante el tiempo que permanece no requiere la acción muscular pro- de garra al servicio de los desplaza-
bajo compresión. pia de la marcha bípeda, mientras mientos arbóreos. Los brazos son ya
Hay otros músculos que ayudan a que está poco preparado para trepar menos adecuados para trepar, pues
los abductores a mantener el cuello y para realizar acrobacias arbóreas, tanto ambas extremidades propia-
del fémur bajo compresión, cuando casos en los que se encontraría mu- mente dichas como los dedos de las
éste se encuentra sometido a carga. chas veces sometido a esfuerzos de manos son más cortos que en el caso
El más importante es el piramidal flexión sin que al mismo tiempo es- de los simios.
de la pelvis, que nace en la parte tuviese comprimido por la acción de
frontal del sacro y se extiende has-
ta el extremo del cuello del fémur.
Esa orientación permite que el
los abductores.
El cuello del fémur de Australopi-
thecus, más largo que el de los seres
L os antepasados de Lucy debieron
haberse erguido sobre dos extre-
midades y abandonado la vida arbó-
músculo incremente el nivel de com- humanos, estuvo sometido a esfuer- rea bastante antes de que ella vinie-
presión del cuello del fémur. La ac- zos de flexión aún mayores. Si estos ra al mundo, probablemente en los
ción sincronizada de todos estos antepasados del hombre hubiesen orígenes de la evolución humana. He
músculos, en el momento en que el trepado a los árboles, sometiendo el explicado en otra parte por qué el
peso del cuerpo está soportado sólo cuello del fémur a esfuerzos de ten- bipedis mo, con sus numerosas des-
sión sin que al mismo tiempo se ventajas, apareció mucho tiempo an-
produjese la acción coordinada de la tes de que nuestros antepasados co-
compresión ejercida por los abducto- menzaran a usar sus manos (que a
res, el hueso tendría que haber sido partir de ese momento quedaban li-
incluso más robusto que el de los si- bres) para llevar utensilios o armas.
mios. ¿Fue así? En la misma locali- Todo ello formó parte de una forma
dad donde se descubrió Lucy se ha- de enfocar la reproducción en la que
llaron varios fémures fragmentados el macho era quien se hacía cargo del
durante su largo enterramiento, suministro de alimentos, lo que per-
aportando así una visión de la es- mitió que los primeros homínidos
tructura interna del hueso. Todos los prosperasen y se diversificasen. Aun-
ejemplares muestran un rasgo hu- que estos argumentos sean objeto de
mano: una delgada capa ósea en la discusiones, no dejan de ser conclu-
parte superior del cuello del fémur. yentes las pruebas que señalan que
Por tanto, el cuello del fémur de Lu- esta curiosa forma de locomoción fue
cy estaba adaptado exclusivamente una de las primeras características
al bipedismo. No se trata de que pu- anatómicas que marcaron el ascenso
diera caminar erguida de vez en hacia la vida cognoscitiva.
cuando; esa postura se había conver-
tido en su única alternativa.
Me he concentrado en el estudio de
la anatomía de la pelvis de Lucy an- BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
te las evidentes señales de bipedismo
HUMAN WALKING. Verne T. Inman, Henry
que ofrece. Una revisión del resto de
J. Ralston y Frank Todd. Williams &
su esqueleto y de los esqueletos de Wilkins, 1981.
otros Australopithecus revelaría LUCY: THE BEGINNINGS OF HUMANKIND.
igualmente las drásticas modificacio- Donald C. Johanson y Edey Maitland.
nes producidas en favor del bipedis- Simon & Schuster, 1981.
mo, modificaciones que excluyen cual- THE ORIGIN OF MAN. C. Owen Lovejoy en
quier otro modo de locomoción. La Science, vol. 211, n.o 4480, págs. 341-
rodilla, por ejemplo, está adaptada 350; 23 de enero de 1981.
THE OBSTETRIC PELVIS OFA. L. 288-I (LUCY).
para soportar un esfuerzo mayor en Robert G. Tague y C. Owen Lovejoy en
el momento de su extensión que la ro- Journal of Human Evolution, vol. 15, n.o
dilla de otros primates; su diseño si- 4, págs. 237-255; mayo de 1986.
túa al fémur en una posición sobre la

74 TEMAS 19
Carroñeo y evolución
humana Robert J. Blumenschine y John A. Cavallo

El consumo de carne por los primeros homínidos contribuyó


a conformar la evolución del cerebro, del comportamiento
y de la capacidad creadora de utensilios. Nuestros antepasados eran,
sin embargo, mejores carroñeros que cazadores

L
a expresión “hombre cazador” res a nuestros antepasados más pri- carroñeo? He aquí un tema que en-
halaga nuestros oídos. ¿Quién mitivos? Muchos antropólogos coinci- cierra, quizá, no menos interés que
no preferiría que se le compa- den en que el comer la carne de cualquier otro de los estudios de la
rase al león antes que al buitre? La ca- grandes animales contribuyó a formar evolución; tiene que ver, en efecto, con
za tiene una imagen más noble que el el entorno físico y social donde se fue- la definición de la naturaleza huma-
carroñeo y, a primera vista, también ron seleccionando los rasgos que más na. Por desgracia, la respuesta dada
es más provechosa. ¿Qué mejor modo diferencian a los seres humanos de los por la hipótesis del “hombre cazador”
de reafirmar nuestro éxito evolutivo primates. Pero ¿aquel alimento se ad- se basa más en prejuicios de índole
que describir como poderosos cazado- quiría mediante la caza o mediante el sexual o de otro género que en el estu-

1. POSIBILIDADES DE CARROÑEO y sus oscilaciones según refugio a los homínidos y ocultarían las carroñas de los bui-
el tamaño del animal muerto, el terreno, la estación del año y tres. Tal vez hubiera todo el año restos dejados en los árboles
las causas de la muerte. Los resultados serían probablemente por leopardos (1); las sobras de los leones (2) abundarían du-
mejores en los boscajes ribereños, pues los árboles darían rante la estación seca. Parece ser que los felinos de dientes de

76 TEMAS 19
dio de restos fósiles y en la ecología del Las conclusiones a que hemos lle- anotando cómo obtuvieron su comida
forrajeo (o búsqueda del sustento). gado en nuestra investigación son predadores y carroñeros y qué trato
muy diferentes: el carroñeo tal vez dieron a los huesos que iban dejando

L a escasa atención dedicada al


carroñeo se debe, en nuestra opi-
nión, a que muchos antropólogos han
haya sido más común que la caza ha-
ce dos millones de años, en la transi-
ción del Plioceno al Pleistoceno. Los
atrás. Nuestro campo de trabajo unía,
pues, la etología con la tafonomía, el
estudio de cómo los eventos post mor-
tendido excesivamente a proyectar so- utensilios de piedra tallada, la prác- tem alteran los cadáveres que se in-
bre el pasado los modos de vivir actua- tica de descuartizar y trocear gran- corporarán al registro fósil. Comple-
les. Suelen emplear términos como des animales y la evolución de Homo tamos luego estos resultados con las
“cazadores-recolectores”, “primates” o con un cerebro mayor son rasgos que pruebas paleontológicas y arqueoló-
“carnívoros” para aludir a aspectos de aparecen todos por primera vez en el gicas relativas al comportamiento de
la vida de los primeros homínidos que registro físico de ese período. Puesto los protohomínidos. Este enfoque per-
han quedado oscurecidos por el paso que muchos de los testimonios que lo mite leer en el pasado tan sólo aque-
del tiempo, sin detenerse en las adap- demuestran se encuentran en yaci- llos aspectos de la conducta y de la
taciones que les dieron carácter único. mientos del Africa oriental, como el ecología que dejan residuos conserva-
Los partidarios de la teoría del “hom- de la garganta de Olduvai, en Tan- bles, evitándose la imposición indis-
bre cazador” elevan también a los ho- zania, nos propusimos descifrar los criminada del género de vida de una
mínidos sobre los demás seres, como residuos de antiguos tipos de subsis- especie moderna que casualmente se
si nuestros antepasados fuesen inmu- tencia en las vecinas reservas de ca- acomode a nuestros ideales.
nes a la mayoría de las tensiones que za: el Parque Nacional Serengeti y el No hay nada en antropología que
configuran las relaciones entre depre- Area de Conservación Ngorongoro de reemplace a estos estudios de verifi-
dadores y presas. En toda esta temá- Tanzania. Y procuramos también exa- cación realista, como puede demos-
tica dan por supuesto que los prime- minar con objetividad la predominan- trarse por las enseñanzas de los zoó-
ros homínidos encontraron la caza te opinión de que el carroñeo habría logos sobre el comportamiento de la
abundante, predecible y segura, mien- sido inferior a la caza. hiena, el carroñero por antonomasia
tras que el carroñeo era marginal, oca- En trabajos independientes reali- entre el vulgo, y del león, predador
sional y peligroso. zados durante casi dos años fuimos prototípico. Hasta hace treinta años

sable abandonaban grandes despojos (3) por estos territorios hienas; además allí no tenían dónde refugiarse de carnívoros
en cualquier época. Los restos dejados en campo abierto por más poderosos. Los ahogamientos (6) y las muertes por inani-
leones, guepardos (4) y hienas (5) tenían menos interés para ción (7) ofrecían oportunidades imprevistas, no todas exentas
los homínidos, que llegaban a ellos más tarde que buitres y de riesgo para la vida del homínido.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 77


nadie concebía que todos los carnívo- nes que se dieron del “primate caza- to automantenido de evolución so-
ros cazan y carroñean. Si los prejui- dor” como antepasado de la estirpe cial e intelectual.
cios pueden ocultar de tal modo la humana; pero cayó en descrédito an- Esta teoría prevaleció hasta fina-
verdad respecto a los carnívoros ac- te las comprobaciones decisivas del les de los años setenta, cuando un in-
tuales, ¿cuánto más cautos no debe- precursor de la tafonomía, C. K. Bra- fluyente artículo de Glynn Isaac des-
ríamos ser al reconstruir las formas in, quien demostró que los australo- plazó el foco de interés de la obtención
de subsistencia de los extintos homí- pitécidos no habían participado en ab- de carne al reparto de la misma [véase
nidos? soluto en la obtención de las “Cómo compartían su alimento los ho-
osamentas de animales halladas jun- mínidos protohumanos”, por Glynn

L a teoría del “hombre cazador”


nunca ha sido corroborada por el
registro fósil. Fue Charles Darwin
to a sus propios esqueletos. Antes
bien, de sus escritos se infería que los
leopardos cazaban tanto homínidos
Isaac; INVESTIGACIÓN Y CIENCIA, junio
de 1978]. Isaac demostró que los pri-
meros homínidos se asentaban en ho-
quien primero presentó la caza como como ungulados y los devoraban en gares —comportamiento nuevo—, lo
el catalizador etológico que encauzó ciertos árboles preferidos, a cuyo pie cual en su opinión implicaba una di-
la selección hacia el agrandamiento dejaban caer amontonados los restos visión del trabajo en razón del sexo,
del cerebro, el empleo de utensilios, de ambos. Sin embargo, la hipótesis otra innovación más. Para reforzar la
la reducción de los caninos y el bipe- de la caza permanecía inamovible, estrategia omnívora, los machos re-
dismo, separando así los linajes hu- por más que ahora hubiese que apli- corrían mayores distancias en busca
mano y antropoide. Expuso su hipó- carla a un estadio posterior de la his- de carroñas comestibles o de presas
tesis en The Descent of Man (1871), toria de la evolución, iniciado al apa- no enteramente devoradas, las hem-
antes de que se hubiese hallado fósil recer el ya más cerebrado Homo bras cogían frutas y tubérculos cerca
alguno de época anterior a los nean- habilis. del hogar y las familias compartían
dertales. Cuando, en los primeros de- Los argumentos en pro de la teo- todo lo recogido. Con el tiempo esta
cenios del siglo XX, se encontraron es- ría expuesta alcanzaron pleno de- conducta altruista y cooperativa im-
pecímenes de mayor antigüedad, sus sarrollo en los artículos reunidos por pulsó la selección en pro de la inteli-
descubridores los encajaron directa- Richard B. Lee e Irven DeVore en gencia, el lenguaje y la cultura.
mente en el esquema de Darwin. Ra- Man the Hunter (1968). En aquellos Lewis R. Binford fue aún más allá
ymond A. Dart, descubridor del géne- trabajos se bosquejaba un proceso en 1981, cuando, al someter a un
ro Australopithecus, se pasó unos evolutivo, iniciado con el asenta- nuevo análisis tafonómico los datos
treinta años tratando de demostrar miento de los protohomínidos en la obtenidos por Mary Leakey de los
que su homínido pudo haber cazado sabana, que exigía complementar su osarios más antiguos de Olduvai,
los animales cuyos huesos con tanta acostumbrada dieta vegetariana con sostuvo que en los tiempos del Homo
frecuencia se encontraban mezclados cantidades crecientes de carne. La habilis la evolución no había llegado
con los suyos. Para obviar el proble- caza premiaba la previsión y la des- a la caza ni a la compartición de co-
ma de la ausencia de utensilios de treza y seleccionaba en favor de ce- mida. Los homínidos se habrían li-
piedra en estos yacimientos, Dart pos- rebros mayores y manos más ágiles; mitado a aprovechar los escasos res-
tulaba un juego “osteodontoqueráti- tales rasgos reforzaban, a su vez, la tos abandonados por carnívoros más
co” de útiles y armas fabricados con capacidad técnica, elevando el ren- capaces, para lo cual quebrantaban
huesos, dientes y cuernos de diversos dimiento de la inteligencia y aumen- las osamentas y extraían el tuétano.
animales. tando la presión selectiva origina- El carroñeo no podría, según Binford,
Esta interpretación se ganó el apo- ria. La actividad venatoria se haber proporcionado los excedentes
yo popular en las numerosas versio- convertía así en motor de un circui- de carne requeridos para compartir

2. EL CARROÑEO EN LLANURA ABIERTA requiere velocidad despojo de una presa del león llegaron las hienas moteadas
y fuerzas mayores que las de los primeros homínidos. A este antes que los buitres.

78 TEMAS 19
de un modo continuo la comida. An-
tes bien, las comidas de los protoho- 1
mínidos se asemejarían, en su senti-
do social y nutritivo, a las dietas,
esencialmente vegetarianas, de los
primates modernos.
Binford sostuvo después, con pare-
cidos fundamentos, que incluso el pri-
mer Homo sapiens moderno de Afri-
ca meridional y sus contemporáneos
neandertales europeos dependían del
carroñeo para alimentarse de anima-
les grandes y cazaban sólo los de me-
nor tamaño. Mantenía, pues, la hipó-
tesis de la caza, pero la acercaba más
al presente, encajándola en los últi- 2 3
mos 100.000 años. Su reconstrucción
acepta que el carroñeo era una em-
presa penosa y que la caza y la aneja
compartición de comida fue una fuer-
za motriz de nuestra evolución, por
más que sólo muy tarde produjera
efecto en ella.

N uestra crítica de todo este plan-


teamiento partió de evaluar la
proeza que, para los primeros homí-
nidos, supondría la práctica de la ca-
za. El físico del Australopithecus y el
del primer Homo no serían imponen- 4 5
tes: la estatura de las hembras ron-
daría los 120 centímetros, con un pe-
so aproximado en torno a los 30
kilogramos, mientras que los machos
alcanzarían apenas 150 centímetros
y pesarían unos 45 kilogramos; la lon-
gitud de sus brazos indica que se-
guían refugiándose en los árboles, co-
sa que sin duda tendrían que hacer
con frecuencia, enfrentados como es-
taban a predadores tan eficaces como
los leones, los felinos de colmillos cur-
vos y las hienas. En cuanto a sus
utensilios, incluso el Homo manejaba 6 7
un tipo muy primitivo de raspadores
de piedra toscamente desbastada y,
como martillos, pedruscos y cantos ro-
dados. No aparecen armas propia-
mente dichas.
Sin embargo, los datos arqueológi- 3. PROCESO DE DESPOJO DE UN ÑU, con las siete fases del carroñeo. Sólo las
cos evidencian que aquellos débiles hienas, por un lado, y los homínidos provistos de utensilios, por otro, podrán apro-
primates invadieron el nicho ecológi- vechar los restos de animales de este porte más allá de la fase cuarta, rompiendo
co de los grandes carnívoros. En Ol- los huesos de las extremidades para extraer la médula y abriendo los cráneos para
duvai y en otros lugares se han en- sacarles los sesos. En su estudio del FLK Zinjanthropus, yacimiento del Africa
contrado artefactos de piedra oriental de unos dos millones de años de antigüedad, Henry T. Bunn halló que
preponderaban los fragmentos óseos de cráneos y de extremidades, lo cual encaja
elementales, junto a fragmentos de
con la fase cuarta e indica que se aprovechaban esqueletos ya descarnados.
huesos fósiles pertenecientes a una
amplia gama de animales, de la gace-
la al elefante. Algunos de estos hue- para extraer el tuétano. ¿Cómo po- grandes predadores y que, si casual-
sos muestran en su superficie las drían los protohumanos haber dado mente hallaba algunos, los habrían
marcas de los dientes de los carnívo- muerte a animales tan veloces o tan devorado ya del todo las hienas, las
ros, mientras que en algunos se ad- poderosos? Ello nos indujo a pensar únicas capaces de triturar huesos con
vierten también incisiones produci- que el carroñeo merecía un examen los dientes para succionar el tuétano.
das al descarnar y desarticular las más detenido. Pero ese razonamiento deja de lado
osamentas con las toscas herramien- Quienes defienden la tesis de la ca- dos oportunidades de carroñeo que
tas que los acompañan. Muchos hue- za arguyen que al homínido diurno le hemos descubierto en Tanzania: las
sos están fracturados y presentan in- habría sido difícil localizar los restos piezas abandonadas a medio consu-
dicios de machacamiento con piedras de animales muertos dejados por los mir por los grandes felinos entre el

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 79


boscaje ribereño y los restos de ani- hasta el más marginal de los despo-
males enormes que sucumben por en- jos que los leones abandonan, con tal
Cubertería arcaica fermedad o ahogados. Los homínidos de que conservase tuétano y masa en-
en procura de sustento dentro de ese cefálica, podría suministrar bastan-
E ntre los utensilios de carnice-
ría necesarios figuraban
menudas lajas para arrancar los
entorno tal vez se compusieran un ni-
cho que ningún otro carroñero hubie-
tes más calorías de las que necesita
diariamente un adulto, a costa de me-
tejidos (arriba) y martillos de piedra se explotado con tanto provecho. dia hora de machacar los huesos con
para partir los huesos. Estos útiles Los bosques y las malezas de las ri- una piedra. Se consigue así alimento
se denominan de Oldowan por beras fluviales habrían sido atracti- con más rapidez que recolectando
haber aparecido en los niveles más vos para unos bípedos parcialmente plantas; si se hubiesen guiado por el
antiguos de la garganta de Olduvai. arbóreos, ofreciéndoles refugio y es- criterio de la productividad, los homí-
Se impuso luego la técnica ache- condrijos donde ocultar restos a las nidos habrían preferido siempre el ca-
lense, cuyo ejemplo es un hacha miradas de los buitres, verdaderos vi- rroñeo a la recolección en todas las
de mano muy refinada (abajo). gías de la tribu carroñera. Por tales ocasiones en que aquél hubiese sido
parajes se encuentran despojos de posible.
grandes ungulados, sobre todo duran- Esta preferencia habría sido mar-
te la estación seca, cuando los leones cadísima durante los rigores de la es-
abandonan los restos de las piezas tación seca, cuando la productividad
mayores, del tamaño de cebras, una vegetal desciende al mínimo y son de
vez devoradas sus carnes. Los leopar- esperar los abandonos de despojos
dos, por otra parte, dejan restos de cárnicos por los grandes felinos, lo
ungulados más pequeños; estos des- que abrevia la búsqueda de tales re-
pojos aparecen en cualquier estación cursos. La economía obtenida respec-
y están resguardados al máximo den- to de la caza es parecida: se gasta me-
tro de las copas de los árboles. Tal vez nos ener gí a en apr ovec har el
los felinos de dientes de sable propor- sustento de lo alto de un árbol o del
cionaran una tercera oportunidad a suelo, sin haber tenido que cazarlo
los homínidos de hace dos millones de antes.
años, también en bosques ribereños: Añádanse los menores riesgos que
las presas de estos extintos carnice- comporta el carroñeo. Si bien es cier-
ros habrían ofrecido, una vez devora- to que toda carne que atraiga a los ho-
das, grandes masas de carroña con mínidos puede atraer también a los
muchos restos aún comestibles. leones y que éstos, al llegar, tal vez
no hagan caso del muerto y persigan

LAJAS SENCILLAS N os parece verosímil, y así lo pos-


tulamos, que el carroñeo revis-
tiera máxima importancia durante la
a los vivos, en nuestra exploración
descubrimos que los grandes carnívo-
ros suelen dejar desatendidos por lar-
estación seca, cuando más escasean gos períodos ciertas clases de restos.
los alimentos vegetales y se brindan Tales sitios habrían resultado segu-
diversas posibilidades de rebusca en ros durante ese tiempo.
los despojos. Aparte de los restos de- Y lo son en particular los despojos
jados por los leopardos, durante la es- que los leones dejan descarnados en-
tación lluviosa la caza no se concen- tre las malezas ribereñas. Pudimos
tra en focos ribereños como podría comprobar que las hienas quebranta-
esperarse, sino que se dispersa por huesos no suelen descubrirlos hasta
parajes dilatados y abiertos (estas ca- un día después de haberlos abando-
CUCHILLA MARTILLO rroñas al descubierto son muy pron- nado los leones, lo cual da un buen
DE CARNICERO DE PIEDRA
to localizadas y consumidas por las margen de oportunidades a un homí-
hienas). Dado que el carroñeo pudie- nido capaz de martillear con una pie-
ra haber hecho complementarse los dra. Los despojos dejados en los árbo-
hábitos carnívoros y herbívoros de les por los leopardos proporcionan
procura de alimentos según las esta- más comida (carne además de tuéta-
ciones del año, nosotros no supone- no) con menos riesgo, sobre todo cuan-
mos —a diferencia de los defensores do el escondrijo contiene restos de va-
del “hombre cazador”— que la conse- rias presas. Los leopardos tienden a
cución de carnes para comer fuese lo ir en solitario y hasta un babuino o
esencial de la adaptación homínida. un chimpancé puede en ocasiones
Según prueban los testimonios den- ahuyentarlos, no siendo raro además
tarios, los homínidos fueron siempre que abandonen espontáneamente sus
omnívoros y el haber encontrado úti- presas, algunas de ellas todavía en-
les de piedra junto a huesos de ani- teras, durante entre ocho y doce ho-
males no demuestra que el consumo ras a lo largo del día. Los homínidos
de carne haya sido predominante. no correrían mayores peligros en es-
Pero el hábito carroñero pudiera tos bosques dedicándose a carroñear
haber convertido la estación seca en que buscando alimentos vegetales.
HACHA tiempo de abundancia. Es entonces Donde sí puede que pesaran más
DE MANO cuando el hambre y la caza producen los riesgos que los beneficios es en las
ACHELENSE
gran mortandad entre los animales y llanuras abiertas, aun contando con

80 TEMAS 19
las numerosas oportunidades que ha- El carroñeo era algo indigno de un gráfico de veinte años de duración, se
bría para apartar de sus abatidas pre- primate hasta que se comprobó que corroboró el ávido carroñeo que ejer-
sas al guepardo y al chacal, explotar chimpancés y babuinos arrebataban cían los naturales de las etnias had-
los restos abandonados por el león en a guepardos y leopardos los restos de za y san en el Africa subsahariana.
la estación húmeda y aprovecharse de sus cacerías. Se supuso un hábito aje- Lo prolongado de la observación indi-
las muertes naturales durante la se- no a la condición humana, hasta que, ca la magnitud del prejuicio contra el
quía. Tal opinión se apoya en que la en 1988 y luego de un estudio etno- carroñeo.
escasez de árboles privaría de refugio
a los homínidos adaptados a la vida
arborícola. Pero este inconveniente es DURACION DE LOS RESTOS, SEGUN EL HABITAT
(PRESAS DE LEONES SOLAMENTE)
aplicable a la caza, al menos con igual 80
fuerza. Los grandes herbívoros saben
defenderse y, aunque se lograra ma-
tar a alguno, el hecho resultaría tan 60
llamativo que enseguida atraería a
los carroñeros, competidores ventajo-

HORAS
sos en la mayoría de los casos frente 40
a unos bípedos armados solamente
con piedras. 20

L os partidarios de la hipótesis del


“hombre cazador” acaso repli-
quen que la caza es más sana que la
0
CLAROS LLANURAS BOSCAJE
DE BOSQUE ABIERTAS RIBEREÑO
carroña. No obstante, como pudimos
comprobar en el Serengeti, pocos de
los restos dejados en el suelo conser-
van algo comestible al cumplirse las
48 horas, tiempo que tarda en iniciar-
se la putrefacción. Aun entonces que-
dan encerrados bajo la piel o en los
huesos tejidos perfectamente comesti-
bles por estar al abrigo de insectos y
de otros transmisores de enfermeda-
DURACION DE LOS RESTOS, SEGUN TAMAÑO
des post mortem. Ni siquiera los res-
300
tos procedentes de muerte “natural”
suelen contener parásitos peligrosos,
DEJADOS EN EL SUELO
pues la mayoría de tales muertes se 250
producen por desnutrición, no por en- DEJADOS EN ARBOLES
fermedad.
También se ha tachado de insano 200
el carroñeo desde el punto de vista
HORAS

de la nutrición. John D. Speth ha


150
propuesto que los animales que pe-
reciesen de hambre proporcionarían
proteínas sin grasa suficiente para 100
el equilibrio de la dieta, que podría (ESTIMADO)
así conducir a una forma de inani-
ción. (Los nómadas de las sabanas la 50
llamaron “fiebre del conejo” porque
provenía de alimentarse exclusiva- 0
mente de conejo y otras carnes ma- PEQUEÑOS TAMAÑO MEDIO GRANDES MUY GRANDE
gras.) Pero lo cierto es que los homí- 18-110 110-340 340-900 > 900
nidos siempre obtuvieron la mayor TAMAÑO DE LOS RESTOS (EN KILOGRAMOS)
parte de sus calorías de los hidratos
de carbono y de los aceites vegetales.
Las posibilidades más regulares de
carroñeo en la estación seca las brin-
dan los restos de animales muertos
por los depredadores, restos con gra-
sa en los tuétanos.
¿Qué fue primero, el carroñeo o la
caza? Con fundamentos etológicos se
han ido ofreciendo respuestas que no
han tardado en ser cuestionadas por
la aparición de nuevos datos. Se creía 4. LA DURACION DE LOS RESTOS APROVECHABLES varía en el Serengeti según
que la caza era una actividad única- la zona y el tamaño. Duran más los restos grandes que los pequeños, más los dejados
mente humana hasta que Jane Goo- en árboles que los abandonados en el suelo y los escondidos entre el follaje ribere-
dall la descubrió en los chimpancés. ño más también que los expuestos en los claros de bosques y sabanas.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 81


5. LA DESPENSA DEL LEOPARDO guarda los restos de sus pueden conservar carne además de tuétano, debieron ser ape-
presas y los oculta a todas las miradas. Estos despojos, que tecibles para los homínidos provistos de utensilios carniceros.

Los primeros homínidos probable- de una rama; mechones de pelo de La sociabilidad no habría, empero,
mente practicaban el carroñeo y atra- ungulados o recientes marcas de zar- progresado a no ser que el carroñeo
paban con sus manos presas peque- pazos en la base de un árbol que sir- influyese también selectivamente en
ñas, como lo hacen chimpancés y ve de comedero a un leopardo. Por la pro de la cooperación del grupo. Los
babuinos. Pero fue exclusivo suyo el noche, la sonora “risa” de las hienas despojos capaces de alimentar a un
paso siguiente: empezar a servirse de ante la carnaza fresca, el aterro- solo individuo, sin dejar ninguna so-
útiles para trocear los despojos de rizado rebuzno de una cebra ataca- bra que compartir, probablemente ha-
grandes animales que los primates no da, el gruñir de una ñu despavorida... brían alentado la competición. Pero
humanos son incapaces de aprove- todo ello sirve para saber dónde en- si los resultados de nuestro trabajo
char. La dificultad de tal salto ade- contrar unos sanguinolentos despo- son correctos y los restos de presas
lante desmiente la imputación de que jos al despuntar el día. abandonadas por los grandes felinos
el carroñeo no ofreciera estímulo al- ofrecían a los primeros homínidos
guno capaz de favorecer la selección
de las cualidades humanas.
Nuestras experiencias sobre el
L os primates superiores se trazan
“mapas mentales” de su territo-
rio y se valen de ellos para predecir
abundancia de alimentos, entonces
operaría el modelo citado de Isaac, re-
lativo a la cooperación en la búsque-
terreno demostraron que el carroñeo dónde madurará la siguiente cosecha da, preparación y compartición de la
no tiene nada de fácil para un prima- de frutos. Los homínidos quizás apli- comida. De modo similar, si tal ali-
te lento, de poca talla y romos dien- casen tan oportuna capacidad a pre- mentación de carroñas no hubiese co-
tes. Para que nosotros pudiésemos lo- decir la disponibilidad y la localiza- incidido usualmente con la ingesta de
calizar los restos antes que otros ción futura de las carroñas. A nosotros plantas, la incipiente sociabilidad po-
merodeadores tuvimos que aprender nos costó un gran esfuerzo conseguir- dría haberse desarrollado hasta in-
a interpretar las diversas señales que lo: día tras día fuimos observando cui- cluir la división del trabajo, con forra-
indican la presencia de un cuerpo dadosamente los movimientos, los há- jeo colectivo en torno a una misma
muerto entre las matas de los bos- bitos venatorios y alimentarios y los instalación hogareña. Si se quiere
ques ribereños: el torpe volar casi a tamaños de las panzas de varios de- añadir incentivos y retos a nuestros
ras de tierra de un buitre aislado que, predadores, así como la actividad ge- antepasados, bastará suponer que ha-
en hora temprana, se dirige precisa- neral de sus presas. Aparte de los po- llarían en un sitio las carroñas y en
mente hacia un cadáver; buitres po- sibles beneficios obtenidos con vistas otro las piedras aptas para su trans-
sados a media altura y no en ramas a la nutrición, los homínidos pudie- formación en utensilios de carnicero.
cimeras del árbol en el que anidan; ran haber utilizado también rutina- El reunir los útiles con los objetos a
indicios que delatan un leopardo ocul- riamente tal información para evitar que han de aplicarse habría requeri-
to o los restos de su festín colgados a los predadores. do así gran capacidad de organiza-

82 TEMAS 19
ción, el seguimiento mental de los de- nicero de recursos tan ricos en ener-
COLABORADORES
talles y la cooperación social. gía y proteínas tal vez dejara un ras- DE ESTE NUMERO
Los chimpancés del Africa occiden- tro que hasta ahora los arqueólogos no Traducción:
tal son los únicos primates no huma- han conseguido encontrar, por haber- Francesc Calafell: Nuestros antepasados más
nos que tienen capacidad de organi- se producido con anterioridad a la in- remotos; Carlos Lorenzo: Una historia del
zación suficiente para llevar útiles vención de los utensilios de piedra ta- origen de los homínidos; M.ª Elena Nicolás:
líticos hasta allí donde esperan en- llada, cuya manufactura deja una capa Los australopitecos; Emiliano Aguirre: Fósiles
de antiguos homínidos africanos; Juan Luis
contrar comida, transportando pe- característica de esquirlas. Arsuaga: De Africa ¿una... y otra vez?;
druscos a modo de martillos y yun- De ser así, los homínidos diurnos Ana María Rubio: Capacidad cerebral y
evolución humana; Fernando Ramírez Rozzi: El
ques para cascar las duras nueces de quizás empezaran a desbancar a las reloj dentario y el crecimiento de los homínidos;
cola y pandán. Pero no se trata de dis- hienas, consiguiendo llegar los prime- Elisa Villa: Evolución de la marcha humana;
tancias largas, mientras que H. habi- ros a las carroñas, tesis abonada, has- José M. García de la Mora: Carroñeo y evolución
humana y El hombre moderno de Oriente Medio;
lis transportaba piedras hasta distan- ta cierto punto, por la extinción de va- Luis Bou: La evolución cobra vida.
cias de diez kilómetros, al tiempo que rias especies de hienas hace unos dos
las nueces no son, ni con mucho, tan millones de años. La aparición de la Portada: Alfred T. Kamajian
efímeras como las carroñas que los técnica del tallado de la piedra, alre- Página Fuente
homínidos aprovechaban. dedor de dos millones y medio de años 5 Alan Walker (arriba), Tom Prentiss (abajo)

La destreza técnica necesaria para atrás, permitiría a los homínidos in- 6


9
L. de Bonis
B. Norton
explotar la mayoría de las posibilida- corporar un nuevo componente en el 10-11 Patricia J. Wynne (arriba), Yves Coppens
des de carroñeo se materializó en el nicho del carroñeo de grandes mamí- (abajo, derecha)

conjunto de útiles de Oldowan, el más feros: a partir de entonces podrían ob-


12-13 Patricia J. Wynne (arriba),
Des Bartlett/Photo Researchers, Inc.
antiguo que se conoce: esquirlas de tener carne además de tuétano. Mer- (abajo, derecha)

piedra afiladas para descarnar y des- ced a la piedra tallada podrían empuñar 14-15
16-20
Patricia J. Wynne
Pour la Science
coyuntar; guijarros apenas desbasta- versiones artificiales de los colmillos 22-23 Matt Mahurin (fondo); Robert Campbell
dos para partir calaveras y huesos en de los carnívoros, que desgarran las (izquierda en recuadro) y Alan Walker,
©Museos Nacionales de Kenia (centro

busca del encéfalo y del tuétano. Ni carnes de sus víctimas, y con tales úti- y derecha)
en ese conjunto ni en los utillajes más les sacar toda la carne que quedara en 24 Andrew Christie
Alan Walker; ©Museos Nacionales de Kenia
refinados del período Achelense, que los despojos escondidos en los árboles
25
(chimpancé y anamensis)
duró desde millón y medio hasta por el leopardo. También tendrían ac- 26-27 Robert I. M. Campbell (arriba); Andrew
200.000 años atrás, aparecen objetos ceso a la carne de presas mucho mayo-
Christie (abajo); Kenneth Garrett (arriba,
derecha)
que semejen armas. res, las de los felinos de colmillos de 28-29 D. Finnin y J. Beckett, Museo Americano
sable, observación ésta que nos indu-
de Historia Natural

T
30 Robert Campbell, cortesía de Meave Leakey
ales consideraciones nos llevan a ce a proponer que acaso tuvieran algo (arriba); Craig Chesek, Museo Americano de
la conclusión de que los homíni- que ver los homínidos con la extinción 31
Historia Natural (abajo)
Willard Whitson (arriba); Don McGranaghan
dos de Oldowan pudieron haber crea- de esta especie de félidos hace aproxi- (abajo)
do un nicho de carroñeo que explica- madamente un millón y medio de años. 32 Cortesía de Russell Ciochon (arriba);
Javier Trueba (abajo)
ría no sólo la acumulación más Quizá sea significativo el que en 33 Cortesía de Russell Ciochon (arriba,
antigua de útiles y huesos de grandes Europa y en las Américas persistieran izquierda); de Eric Delson (derecha);
Javier Trueba y Juan-Luis Arsuaga (abajo,
mamíferos, sino también muchos de estos grandes felinos más tiempo que izquierda) y Laurie Grace (derecha)
los rasgos humanos que se tienen por en Africa y que sólo se extinguieran 34-35 Laurie Grace/Jana Brenning

originados en la caza. La opción por después de iniciarse la colonización por


39 Mariano Bautista, Museo Nac. de Ciencias
Naturales (fotografía); Servicio Geográfico
el carroñeo pudo haberse iniciado pa- homínidos de aquellos continentes. del Ejército, Grupo Espeleológico
“Edelweiss” de Burgos (plano)
ra complementar el forrajeo, manifes- Tal vez fuese antigua práctica de 40 Emiliano Aguirre
tándose en los estadios posteriores. los homínidos la caza de presas muy 41 Juan Carlos Díez y Silvia Nuere
Los homínidos comenzarían tal vez pequeñas; sólo el posterior desarrollo 42 E. Aguirre y Silvia Nuere

a comer animales grandes mucho de las armas arrojadizas convertiría


43 M. Bautista
44 Javier Trueba
tiempo antes de que apareciese el Ho- al primitivo Homo sapiens en un de- 45 E. Aguirre y Silvia Nuere
mo. Podría haber iniciado este hábi- predador más capacitado que cual- 46 Museo Nac. de Ciencias Naturales

to Australopithecus, cuando ocupó las quier otro primate. Con todo, es pro- 49-53
55-61
Domènec Campillo y Josep Gibert
Robert D. Martin
sabanas y los bosques que cubrieron bable que el carroñeo ejerciera un 62 Pour la Science
grandes extensiones hace unos seis influjo sobre la evolución humana 63 F. Ramírez Rozzi (izquierda);
millones de años, a consecuencia del mucho más penetrante de lo que has- 64-65
C. Dean (derecha)
F. Ramírez Rozzi
cambio climático mundial. Esos en- ta la fecha se ha venido creyendo. 67 Larry Rubens, Universidad estatal de Kent
tornos abiertos ofrecerían mucho me- 68-71 Carol Donner
jores oportunidades para el carroñeo 72 Carol Donner (arriba); C. Owen Lovejoy
(abajo)
que los tupidos bosques y selvas de BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA 73 Carol Donner
los predecesores homínidos, medios 76-77 Patricia J. Wynne
THE SERENGETI LION: A STUDY OF PREDA-
en los que los primates han permane- TOR-PREY RELATIONS. George B. Schal-
78 Robert J. Blumenschine
79 Leonard Lee Rue/Bruce Coleman Inc.
cido hasta hoy. ler. University of Chicago Press, 1976. (fotografía); Patricia J. Wynne (dibujos)
Al tiempo que forrajeaban plantas SERENGETI: DYNAMICS OF AN ECOSYSTEM. 80 Patricia J. Wynne

en las estrechas franjas arbóreas de A. R. Sinclair y M. Norton-Griffiths.


81 Johnny Johnson (gráficas); Patricia
J. Wynne (dibujos)
las riberas fluviales, los primeros ho- University of Chicago Press, 1984. 82 John A. Cavallo
mínidos se toparían con carroñas de LAST DAYS IN EDEN. Elspeth Huxley y 84-85 Cortesía de Ofer Bar-Yosef y Bernard
Hugo Van Lawick. Amaryllis Press, Vandermeersch; Ian Worpole (mapa)
descarnados despojos y descubrirían 86 Cortesía de Ofer Bar-Yosef y Bernard
1984.
que, para extraer el tuétano y la sus- ANOTHER UNIQUE SPECIES: PATTERNS IN
Vandermeersch

tancia cerebral que encerraban, no ha- HUMAN EVOLUTIONARY ECOLOGY. Robert


87
88-90
Ian Worpole
Cortesía de Ofer Bar-Yosef y Bernard
bía sino que machacarlas con toscos Foley. John Wiley and Sons, Inc., 1987. Vandermeersch
pedruscos. Este aprovechamiento car- 92-96 Jason Goltz

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 83


El hombre moderno
de Oriente Medio Ofer Bar-Yosef y Bernard Vandermeersch

El Homo sapiens moderno precedió a los neandertales


en la región del monte Carmelo y siguió un patrón de vida similar
durante 60.000 años. Los paleontólogos no logran explicar
la revolución cultural que seguidamente se produjo

E
ntre 40.000 y 45.000 años ha y de sus utensilios innovadoras y en más antiguos que sus equivalentes
en el occidente de Eurasia, la continuo cambio, iba asociada a los europeos. Algunos parecían semejar-
cultura material cambió más de cromañones, de complexión más esti- se a los neandertales, otros a los Cro-
lo que lo había hecho hasta entonces rada y agraciada, que aparecen en el Magnon. Pero todos aquellos grupos
durante millones de años. Tan notable registro fósil con una antigüedad de poseían, diríase, una misma y primi-
florecimiento de la creatividad técnica alrededor de 30.000 años. (Los térmi- tiva cultura material. ¿Cómo encajar
y artística significa la aparición de la nos musteriense y auriñaciense remi- a tales seres y a sus utensilios en el
primera cultura que los observadores ten a los lugares de Francia en que esquema aceptado en Europa?
suelen reconocer como distintivamen- tales restos se descubrieron.) Para dar una respuesta definitiva
te humana, por caracterizarla una in- Esta nítida correlación entre biolo- había que clasificar por orden crono-
ventiva y una variedad incesantes. En gía y cultura tropezó con una dificul- lógico los fósiles del Oriente Medio.
aquel breve período de alrededor de tad en el Oriente Medio. Excavando La tarea dio unos resultados desalen-
5000 años los útiles líticos, cuya forma allí, los paleontólogos encontraron va- tadores. Por ser demasiado antiguos
había permanecido inalterada duran- rios grupos de fósiles en los que ha- no podía datárseles por el consabido
te siglos, empezaron de pronto a dife- bía especímenes que, al parecer, eran método del carbono 14, inservible pa-
renciarse de una centuria a otra y de
una a otra región.
En términos técnicos, la transición
del Paleolítico Medio al Paleolítico
Superior estuvo marcada por la revo-
lución cultural. Por qué se produjo
precisamente entonces y cómo lo hi-
zo constituyen dos cuestiones centra-
les de la paleoantropología. De la res-
puesta que reciban depende quizá la
resolución de otros enigmas, de ma-
nera muy particular el de la natura-
leza y las causas de la aparición de
un Homo sapiens con anatomía mo-
derna.
Durante algunos años se creyó que
la biología aportaría la explicación de-
finitiva de dicha revolución cultural.
Hubo dos tipos de seres humanos;
uno, el neandertal, era más antiguo
(así se pensaba) y más robusto que el
otro, el de Cro-Magnon. Para idear
una hipótesis biológica los expertos
sólo hubieron de asociar el tipo físico
arcaico a la cultura del Paleolítico
Medio y el tipo menos basto a la del
Paleolítico Superior. Esa interpreta-
ción parecía acertada para el caso de
Europa, que es donde se iniciaron las
investigaciones paleoantropológicas.
Aquí la rancia y estereotipada técni-
ca musteriense solía en general atri-
buirse a las fornidas gentes neander-
tales, mientras que la reciente
técnica auriñaciense, con las formas

84 TEMAS 19
ra edades superiores a los 40.000 y de otro tipo, llegando a la conclu- de los de esqueletos gráciles. Y, a la
años; las secuencias uranio-torio re- sión de que el H. sapiens moderno ha- vez, sería imposible seguir atribuyen-
quieren fósiles que estén asociados a bía vivido en una de aquellas cuevas do la existencia del individuo moder-
sedimentos carbonatados, mientras hace entre 80.000 y 100.000 años, mu- no a la revolución cultural del Paleo-
que el método de potasio-argón es cho antes de su aparición en parte al- lítico Superior. Cuando entró en
más apto para la datación de lavas y guna. Nuestra propuesta fue recha- escena la primera gente moderna en
tobas, que se hallan en estratos mu- za d a cuando l a pr opus i m os a el registro físico del Oriente Medio,
cho más antiguos. A falta de una cro- comienzos de los años ochenta, pero su modo de vida era indistinguible del
nología definitiva, se juzgó razonable no tardamos en corroborarla valién- manifestado por la gente arcaica. Sus
seguir el modelo europeo, a tenor del donos de dos técnicas radiométricas artefactos pertenecen, sin duda, a la
cual supusieron que los tipos robus- —termoluminiscencia y resonancia cultura Musteriense.
tos del Oriente Medio eran más anti- de espín electrónico— que acababan Nuestras conclusiones facilitan la
guos que los tipos gráciles y que és- de perfeccionarse por entonces. respuesta que se dé a la cuestión del
tos descendían de aquéllos. Los resultados dieron al traste con
la relación genealógica que durante

ANEO
ara someter a prueba esta hipóte- tanto tiempo habíase mantenido. En
sis, reunimos a un equipo inter- lo sucesivo no podría ya sostenerse

IT E R R
disciplinar para establecer una cro- que los seres que mostraban aquellos HAYONIM
AMUD
nología partiendo de distintas clases esqueletos robustos eran antepasados ZUTTIYED
EMIREH

de datos. Los resultados conseguidos MAR DE

MAR MED
GALILEA
obligan a poner en cuestión la tradi- HAIFA QAFZEH
1. ENTERRAMIENTO DOBLE excavado
cional tesis evolutiva, que aporta más en la cueva de Qafzeh (derecha), testi-
interrogantes que respuestas. Tales monio de que hace unos 100.000 años
EL-WAD, SKHUL, TABUN
asertos, por estridentes que resuenen, había ya cierta sensibilidad religiosa. El
no lo son; además, el envite de la di- cadáver del niño fue colocado a los pies
KEBARA

RIO JORDAN
ficultad es lo que mueve la ciencia. del de una mujer joven, quizá su madre.
Empezamos por examinar las rela- Estos seres humanos parecen entera-
ciones estratigráficas entre los fósiles mente modernos, pero su cultura se ase-
mejaba a la de los neandertales del
homínidos de los yacimientos excava-
Oriente Medio, que eran de complexión
dos en cuevas del Oriente Medio. A más robusta. Las culturas de los po-
continuación y con nuestro colega Ei- bladores de aspecto moderno y de los
tan Tchernov pusimos en correlación neandertales serían diferentes en la
esos datos con datos paleoclimáticos Europa de unos 60.000 años después.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 85


lugar de origen de la especie huma-
na. La demostración de tamaña anti-
güedad de los fósiles gráciles nos fa-
cultaba para relacionarlos con los no
menos fascinantes restos procedentes
de las cuevas de la desembocadura del
río Klasies y de la cueva Border, en
Sudáfrica. Los fósiles sudafricanos
parecían también muy antiguos y
más estrechamente relacionados con
gentes modernas que no con las ar-
caicas. ¿Podrían haber pertenecido
los dos grupos a un único tipo de po-
bladores muy difundido? Hay antro-
pólogos que se inclinan por la res-
puesta afirmativa y defienden que los
seres humanos de aspecto moderno
aparecieron en Africa y fueron des-
pués reemplazando a los grupos ar-
caicos en otras partes del mundo.

P or ironía de las cosas, hacia las


mismas fechas en que se estaban
tomando en consideración los nuevos
datos llegaban los biólogos molecula- 2. ENREJILLADO TRIDIMENSIONAL (arriba) para registrar la localización exacta
res a conclusiones similares respecto de cada hueso y de cada artefacto y examinar microscópicamente finas secciones
al lugar de origen. No trabajaban con de sedimentos. Con estas técnicas se sitúan los objetos en el tiempo y se distinguen
huesos fósiles, al modo de los paleon- los períodos en que la cueva fue habitada, continua o intermitentemente, por seres
tólogos, sino con el fósil viviente del humanos. El corte transversal esquemático (derecha) muestra el proceso de las
excavaciones hechas por los autores en la boca de la cueva y en la cámara que se
ADN, que en sus muchas variantes extiende bajo su gran cúpula. Algunas partes se han dejado intactas para que las
registra una parte del curso de la evo- exploren futuros arqueólogos, regla a la que se atuvo Moshe Stekelis en los años
lución. Comparando gran cantidad de cincuenta, pero no Francis Turville-Petre en los treinta.
muestras procedentes de poblaciones
de distintas zonas del mundo, hubo
quien infirió que la humanidad actual Desenterró también los restos de El primer examen detenido de es-
surgió en el Africa subsahariana ha- una mujer adulta, atribuidos a una tos materiales se llevó a cabo bajo la
ce más de 100.000 años. neandertal y datados provisionalmen- dirección de Sir Arthur Keith y de
Hay investigadores que rechazan te como de 60.000 años de antigüe- Theodore D. McCown. Tratando como
ciertos aspectos de este análisis gené- dad. Aunque no logró determinar si una unidad todo el conjunto de restos
tico, sobre todo la filogenia o el árbol tales restos estaban situados en el procedentes de Skhul y de Tabun, de-
genealógico que se propone. Abogan horizonte B o en el C, no le cupieron terminaron que aquellos esqueletos
por un modelo multirregional, inter- dudas de que una mandíbula que en- representaban una forma intermedia
pretación rival que sostiene que los contró debajo mismo de ellos pertene- entre los neandertales y los hombres
pobladores de aspecto moderno apa- cía al estrato C. Esta mandíbula, tam- modernos. Algunos antropólogos han
recieron casi simultáneamente en bién de un adulto joven, parecía considerado estos especímenes como
muchos sitios y que el flujo génico, o paradójicamente más afín a la grácil posibles híbridos; otros los tienen por
hibridación, mantuvo la unidad de la morfología de la gente de Qafzeh que una población que evolucionó local-
especie. a la robusta complexión de los nean- mente.
La investigación sobre los homíni- dertales.
dos del Oriente Medio comenzó en
1929, cuando Dorothy A. E. Garrod
inició un proyecto quinquenal para
La cueva de Skhul arrojó una ex-
traordinaria colección de restos óseos
humanos del Paleolítico Medio, entre
E n el mismo decenio se hicieron
también sorprendentes descubri-
mientos en Qafzeh, imponente caver-
excavar Skhul, Tabun y el-Wad, tres ellos varios esqueletos en sus bien na próxima a Nazaret, a 35 kilómetros
cuevas que se hallan a la entrada de conservados enterramientos. A nues- del monte Carmelo en línea recta. En-
Wadi el-Mugharah (hoy Nakhal tro entender, la disposición en que tre 1933 y 1935 René Neuville dirigió,
HaMe’arot). En su trabajo de campo apareció el esqueleto de la mujer ates- junto con Moshe Stekelis, las excava-
descubrió la secuencia del Paleolítico tigua un enterramiento deliberado, el ciones que allí se realizaron. Fuera de
Superior básica para toda la prehis- más antiguo de cuantos se conocen. Y la estancia principal, en los estratos
toria del Oriente Medio. La estrati- como tan elaborado proceder es impo- del Paleolítico Medio próximos a la en-
grafía más profunda, la de Tabun, lle- sible sin pensamiento simbólico, tal trada y en la terraza que hay frente a
gó hasta los 23 metros. Garrod hallazgo proporciona una prueba in- la cueva se excavaron más de cuatro
clasificó los horizontes de arriba aba- directa de la existencia del lenguaje. metros de escombros; salieron a la luz
jo según los artefactos que los carac- Por lo demás, según lo vamos a expo- varios fósiles humanos.
terizaban: Achelense Superior (estra- ner enseguida, las prácticas mortuo- Aunque no se publicaron descrip-
tos G-F), Achelense-Yabrudiano rias de los neandertales —junto con ciones detalladas de esos fósiles, Hen-
(estrato E) y el Musteriense Paleolí- su técnica lítica— en nada son infe- ri V. Vallois se aventuró a incluirlos
tico Medio (estratos D, C y B y hori- riores a las de los gráciles homínidos entre los neandertales primitivos o no
zonte último). que les precedieron en aquella zona. clásicos. F. Clark Howell propuso ha-

86 TEMAS 19
lo que habían sospechado. Nosotros
A = HISTORICO atacamos el problema en las cuevas
B = NATUFIANO del monte Carmelo con todo el peso de
C = KEBARANO las modernas técnicas excavatorias.
D = AURIÑACIENSE
Cada fragmento fósil y cada artefacto
E = PRIMER PALEOLI-
TICO SUPERIOR humano quedó localizado en una reji-
(UNIDADES I-III, IV) lla tridimensional. Geólogos y micro-
F = MUSTERIENSE morfólogos examinaron los sedimen-
(UNIDADES V-XIV)
tos indagando si habrían sido tal vez
E = EXCAVACION DE
LOS AUTORES alterados por animales o por seres hu-
1982-1990 manos de períodos estratigráficamen-
te posteriores. Los resultados políni-
cos y otros datos microscópicos se

A
LA NEA
pusieron en correlación con las condi-

EV
CU
ciones climáticas reconstruidas.

DE HIME
BOCA DE
LA CUEVA Tan sistemática reinvestigación la

C
iniciamos en Tabun, cuya potente se-
cuencia deposicional proporcionaba
A 0 un excelente registro de los cambios
B culturales durante un período dilata-
C 2
? D do. Allí las excavaciones habían sido
4 dirigidas entre 1967 y 1972 por Ar-
E
E thur J. Jelinek y posteriormente por

METROS
F 6 Avraham Ronen. La segunda cueva,
CAMPAÑAS DE
TURVILLE-PETRE FOSA HISTORICA Qafzeh, fue excavada por Vander-
8
meersch desde 1965 hasta l979; Bar-
CAMPAÑA DE
STEKELIS 10 Yosef se unió al proyecto durante las
dos últimas temporadas.
OESTE 12 ESTE En Tabun las excavaciones desen-
14
terraron numerosas claves geológicas
y múltiples artefactos de piedra bien
35 33 31 29 27 25 23 21 19 17 15 13 11 9 7 5 conservados, pero sólo algunos hue-
METROS sos de roedores, contenidos en copro-
litos de lechuzas, que no compartían
las cuevas con los hombres. Se utili-
cia 1950 que los esqueletos de aspec- Pleistoceno Superior que hubiera en zan estos restos de roedores para re-
to más moderno, de cráneo redondea- el Oriente Medio. Los neandertales construir el escenario y poner los es-
do y rostro plano, fuesen antepasados del Asia occidental estarían represen- tratos en orden cronológico.
de los cromañones europeos. Por ese tados por los restos óseos proceden- Mientras se estudiaban en detalle
mismo motivo pertenecen, según mu- tes de las cuevas de Tabun, Amud y los artefactos líticos, notó Jelinek que
chos, al grupo proto-Cro-Magnon. Shanidar. Se sugirió que esta pobla- la densidad de lascas iba disminuyen-
En otros yacimientos de diversos ción habría evolucionado luego hasta do, al progresar por los estratos, des-
lugares del Oriente Medio se fueron transformarse en los protocromaño- de los horizontes C y D (Musteriense)
encontrando más y más fósiles del Pa- nes locales de Skhul y de Qafzeh. hasta el E (Achelense-Yabrudiano) y
leolítico Medio durante los años cin- el F (Achelense tardío). E hizo ver
cuenta y primeros sesenta. Ralph S.
Solecki desenterró dos grupos de es-
queletos en la cueva Shanidar, al pie
D os modelos rivales trataron de
explicar el estadio siguiente, que
comenzó hace 40.000 años. Según el
que, en la correlación de esta tenden-
cia con la escala temporal propuesta
para la cueva Tabun, la curva
de los montes Zagros, en Irak. Ambos primero, la población mediooriental resultante formaba un ángulo, indi-
conjuntos eran de neandertales y los de hombres modernos se movió y se cador de la súbita aceleración del pro-
dos mostraban indicios evidentes de difundió por Europa reemplazando a ceso. Jelinek propuso que la acelera-
comportamiento humano o, por mejor los neandertales o mezclándose con c i ó n r e fl ej a r í a una t r ansición
decir, de sensibilidad humanitaria. ellos. De acuerdo con el segundo, po- evolutiva de los neandertales a los se-
Un grupo incluía el esqueleto de un blaciones locales de neandertales eu- res humanos modernos.
hombre que había sobrevivido a la rasiáticos habrían ido evolucionando William R. Farrand calculó una ta-
pérdida de un brazo, lo cual segura- in situ hacia formas modernas. Wi- bla cronológica para Tabun apoyán-
mente le habría sido imposible si no lliam W. Howells motejó a estas dos dose en la acumulación sedimentaria
tuviese alguien que le cuidara con asi- teorías llamándolas respectivamente del yacimiento. Interpretó la unifor-
duidad. En los restos del otro grupo “la del Arca de Noé” y “la de la fase me masa arenosa del fondo, que in-
se advertían claras señales de inhu- neandertal”. Hoy perviven aún, con cluía la mayor parte de los estratos
mación deliberada, mayor prueba aún las modificaciones requeridas para G, F y E, como restos de dunas lleva-
de conducta humanitaria. Un en- dar cuenta de nuestros nuevos datos, das hasta la boca de la cueva por un
terramiento neandertal parecido fue en las hipótesis “fuera de Africa” y mar invasor —al derretirse capas del
hallado en la cueva Amud, cerca del “multirregional”. hielo polar durante el último período
mar de Galilea, por Hisashi Suzuki. Los paleontólogos se fueron perca- interglacial, hace unos 100.000
Es así como, hacia los años seten- tando por los años sesenta de que el años—. El suelo de loess de la capa D
ta, parecía bastante obvia la hipóte- examen estratigráfico de las cuevas señalaría que, hace unos 75.000 años,
sis secuencial respecto a los fósiles del era una labor mucho más compleja de empezó un nuevo clima frío, el del pe-

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 87


3. “GRACIL” Y “ROBUSTO”: el cráneo “grácil” (izquierda), des- de Amud, presenta rasgos neandertales: zona mesofacial promi-
enterrado en Qafzeh, es moderno en su bóveda (elevada y breve) nente y occipucio oblongo y abultado. Ambos grupos tenían el
y en la definición de su mandíbula. El cráneo robusto (derecha), cerebro tan grande como el de la gente actual.

ríodo Musteriense. Las zonas supe- to de una mujer de entre 18 y 20 años valle del Jordán por el este y, por el
riores de la secuencia, los estratos C de edad, yacente sobre el costado de- oeste, hasta la costa del Mediterrá-
y B y el último apical, se habrían acu- recho, con las manos sobre el abdo- neo, a unos 40 kilómetros de distan-
mulado en un período reciente, de los men y las piernas a medio doblar, y a cia. Su cosecha marina la represen-
55.000 a los 40.000 años ha, cuando sus pies y perpendicular a su cuerpo, tan perforadas conchas del molusco
la abertura de la chimenea de la cue- el esqueleto de un niño de unos seis Glycymeris, descubiertas en los estra-
va dejó que el agua de lluvia fuese pu- años. Como los dos esqueletos yacían tos inferiores. ¿Para qué podrían ser-
liendo la característica “tierra roja” en posición horizontal, al través de vir los orificios hechos en esas con-
mediterránea. los estratos del yacimiento y con una chas sino para ensartarlas en forma
Pero no tardó mucho en verse que configuración que parecía ajustarse a de collar, adorno o amuleto? Finali-
tal reconstrucción chocaba con los los límites de una fosa rectangular, dades que certifican la presencia de
análisis de la fauna fósil de Tabun y parece ser que el doble enterramiento pensamiento simbólico.
Qafzeh, realizados bajo la dirección se hizo en una tumba cavada de in- Encontramos, por último, un pe-
de Tchernov. Este había hallado que tento. drusco de color ocre rojizo que estaba
algunos estratos de Qafzeh que te- El tercer enterrado, un muchacho lleno de estrías y con claras señales
nían restos de homínidos alojaban va- de unos 13 años de edad, se recuperó de raspaduras. Un examen microscó-
rias especies de roedores arcaicos no en una cavidad tallada en una blan- pico de los artefactos de piedra reali-
representadas en la capa C de Tabun. da roca madre. El cadáver quedó co- zado por John J. Shea reveló la pre-
Tal diferencia entre los marcadores locado en posición supina, con la ca- sencia de ocre rojo en filos trabajados
animales nos dice que los dos grupos beza apoyada en la pared de la tumba de varios útiles. En épocas posterio-
de homínidos habían vivido en tiem- y vueltas hacia arriba las manos, so- res este material ha servido de pig-
pos distintos. Esta interpretación nos bre cuyas palmas colocaron una gran mento y, mezclado con aceite, de
llevó a reconsiderar las estratigrafías cuerna de antílope que cruzaba tam- agente impermeabilizador.
de la cueva y los cuerpos humanos bién parte del pecho. El que la cuer-
que habían ocultado. na se librase de la rapiña de las hie-
nas es prueba de que fue enterrada E n 1979, durante la temporada
final de las excavaciones, nos

E n Qafzeh hay, por lo menos, tres


enterramientos de seres huma-
nos de aspecto moderno. Su situación
deliberadamente. En esta práctica y
en sus utensilios no puede decirse que
las primeras gentes modernas se di-
empeñamos en la reconstrucción de
la secuencia paleoclimática. Primero
nos servimos de los estratos de Qaf-
en los sedimentos constituía, según ferenciaran fundamentalmente de las zeh, en los que había fósiles de roedo-
pensamos, nuestra mejor clave para más robustas que vinieron después a res, para calibrar la secuencia climá-
averiguar su antigüedad. Uno de los la región. tica de Tabun; después aplicamos la
enterramientos es el de un adulto La abundancia de restos de roedo- secuencia a las unidades de Qafzeh
que, arrebujado casi todo él sobre sus res en las capas inferiores indica que en que se habían hallado los fósiles
rodillas, yace sobre el costado dere- durante este período los hombres no humanos. Por último, pusimos en
cho dentro de un reducido nicho na- ocuparon la cueva más que intermi- correlación la secuencia con los esta-
tural del muro de piedra caliza. El se- tentemente, tal vez siguiendo ritmos dios isotópicos de muestras proceden-
gundo es un enterramiento doble, el estacionales. De todos modos, su tes del fondo marino. El proceso de
único, que se sepa, del mundo del Pa- anual ronda de forrajeo parece ser triangulación es el que parece indicar
leolítico Medio; guardaba el esquele- que llegaba nada menos que hasta el que los homínidos de Qafzeh vivieron

88 TEMAS 19
en un pasado de hace entre 80.000 y nada disposición en que se encuen- parte central del suelo de la cámara
100.000 años. tran los huesos, sobre todo la mandí- la cubrían los residuos de los fuegos
Las fuertes críticas de que fuimos bula inferior, que sigue en su sitio. y fogones. Esto indica un comporta-
objeto nos indujeron a tratar de resol- Pero, ¿qué motivo religioso pudo ins- miento típicamente moderno: el de
ver el problema de dos maneras: apli- pirar semejante práctica funeraria? procurar limpieza.
caríamos los métodos de datación re- El hallazgo de esa mandíbula es lo
cientes y elegiríamos un yacimiento
cuyo estado de conservación permitie-
se reconstruir mejor las pautas de
más destacable. Por su forma es la
mandíbula de un neandertal, pero, a
diferencia de otros casos, se ha con-
L a evidente presencia de hombres
morfológicamente modernos en
Orien te Medio hace unos 100.000
conducta. Incluiríamos entre éstas el servado junto a ella el hioides, el hue- años arroja una luz nueva sobre otros
empleo del fuego, la asignación de los so solitario que controla la lengua. Fi- fósiles del occidente de Asia. Los hom-
desechos a una zona de la cueva, el jándose en la forma del hueso infirió bres modernos puede que tengan una
tipo de alimentos vegetales que se ha- el equipo de Baruch Arensburg que el genealogía local bastante amplia. Por
bía almacenado y los animales que tracto vocal de aquel hombre era pa- ejemplo, el fragmentario cráneo ha-
fueron cazados, entrampados, esca- recido al de la gente moderna y que llado por Turville-Petre en la cueva
mondados o carroñeados. Sólo con un probablemente fue capaz de proferir Zuttiyeh, cerca de Amud, resulta te-
cuadro así (en vez del acostumbrado muchos de los sonidos necesarios pa- ner entre los 200.000 y los 250.000
que atiende a la mera técnica lítica) ra que se dé un lenguaje articulado. años de antigüedad. Ese individuo po-
creemos que se puede averiguar si los Otro hueso, el innominado, persuadió dría haber formado parte de la pobla-
hombres del proto-Cro-Magnon y los a Yoel Rak de que la pelvis era más ción de la que descendiesen los gráci-
neandertales del Oriente Medio cons- afín a la de los neandertales que a la les pobladores de Skhul y de
tituyeron o no dos poblaciones o espe- de la gente moderna. Qafzeh.
cies distintas. Para hacer inferencias respecto al Los neandertales, empero, no pa-
La cueva Kebara, en la escarpadu- lenguaje y a otras notas de la conduc- rece que hayan tenido antepasados
ra occidental del monte Carmelo, fue ta humana se requieren más datos de locales; el único registro de pre-nean-
de obvia elección por lo muy comple- los que los huesos solos pueden pro- dertales se da en Europa, donde se re-
to de su registro sedimentario. porcionar. Hay que reconstruir las monta hasta los 150.000 años de an-
Abriéndose su boca en arco a unos 60 acciones a partir de los objetos sobre tigüedad. A falta de otros datos
metros sobre el nivel del mar, en la los cuales se efectuaron: los artefac- fósiles, hemos de limitarnos a admi-
dirección nor-noroeste, apenas se tos arqueológicos. Algunos de esos tir que los neandertales de Kebara
modificó durante el período Paleolí- rasgos característicos se perciben en descendían de la estirpe europea. La
tico y sólo un posterior deslizamien- los estratos del Musteriense. La ma- población fundadora o bien inmigró
to de rocas ha creado ante ella una yoría de los huesos y restos de des- desde Europa hasta el Oriente Medio
pequeña terraza. Comenzamos a ex- perdicios fueron hallados junto a los en el transcurso de una sola genera-
cavar allí en 1982. muros de la cueva, mientras que la ción, o bien, lo que parece más proba-
La mayoría de los estratos a partir
del Paleolítico Superior habían sido
removidos en los años treinta, duran-
te las excavaciones dirigidas por
Francis Turville-Petre. En 1951 rea-
nudó las excavaciones Stekelis, cuyo
equipo fue sacando a la luz a lo largo
de más de 14 años los horizontes del
Paleolítico Medio y, con ellos, los res-
tos de un bebé neandertal.
Estudiamos con detenimiento esos
estratos, en particular las capas aso-
ciadas a una sucesión de períodos de
habitación humana. Los artefactos lí-
ticos resultan bastante parecidos a
los del estrato B de Tabun y a los de
Amud, no tanto por su forma general
(que no varió durante todo el Muste-
riense) cuanto por los procedimientos
de su fabricación.
El descubrimiento más sorprenden-
te, hecho en 1983, fue el del enterra-
miento de un varón adulto en el inte-
rior de un hoyo; una datación le
calculó unos 60.000 años de antigüe-
dad. Faltaban el cráneo y la pierna y
el pie derechos, y el pie izquierdo ha-
bía sido destruido por aguas filtradas.
Al parecer, el cráneo lo quitó alguien
deliberadamente, una vez podridas ya
las carnes, quizá muchos meses des- 4. RESTOS DE HOGARES encontrados en medio de la cueva Kebara. Los restos de
pués de que el hombre muriera; de desperdicios aparecieron siempre junto a los muros, lo cual supone un modo de
otro modo sería inexplicable la orde- comportamiento moderno: procurar la limpieza.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 89


5. AL CADAVER DE ESTE HOMBRE NEANDERTAL hallado mandíbula inferior y el hioides o hueso de la lengua. La forma
en Kebara le había sido extrañamente quitado el cráneo una de este último induce a pensar que los primeros seres humanos
vez descompuestas ya sus carnes, pero le dejaron en su sitio la podían producir sonidos articulados como los actuales.

ble, se fue expandiendo gradualmen- Africa, igual que obligó a la más fuer- les del Paleolítico Medio hallaron una
te durante muchas generaciones. te a pasar al Oriente Medio, im- clasificación sistemática en manos de
Este último proceso de difusión demo- pidiéndose así el contacto entre los François H. Bordes, quien interpretó
gráfica podría haber implicado algún dos grupos. Ahora bien, si los descen- las diferencias observables entre los
cruzamiento con las gentes que vivían dientes de la población menos fuerte útiles diciendo que demostraban la
en la senda migratoria. siguieron aguantando en la zona, pue- presencia de varias tribus prehistóri-
¿Qué induciría a tal expansión ha- de que coexistieran allí con los adve- cas. Pero Lewis R. Binford puso en
cia fuera de Europa? Los neanderta- nidos neandertales e incluso que se duda el razonamiento del arqueólogo
les estaban bien adaptados al frío, co- cruzara su estirpe con la de ellos. Al- francés, defendiendo la probabilidad
mo lo atestiguan sus fornidas gunos especialistas consideran impro- de que los homínidos del Paleolítico
complexiones, mas ni siquiera ellos bable tal hibridación y prefieren te- Medio fuesen una única población y
debieron de poder resistir los climas ner a las dos poblaciones por especies empleasen diferentes tipos de utensi-
árticos que se produjeron, en casi re- distintas. lios para realizar distintas tareas.
pentinas oleadas de frío, durante el El debate originó dos decenios de
período de entre los 115.000 y los
65.000 años atrás. El frío intenso les
forzaría a encaminarse hacia el sur.
L os paleoantropólogos acostum-
bran paliar la escasez de restos
humanos fósiles con inferencias sobre
intensa investigación microscópica
sobre utensilios que iban fabricándo-
se y usándose de un modo o del otro;
En apoyo de esta hipótesis puede ci- el comportamiento realizadas sobre se comparaban luego las formas de
tarse la semejanza que hay entre los la base de los modos de fabricar los desgaste con las encontradas en los
neandertales del Oriente Medio y un utensilios, de las distintas técnicas de útiles antiguos. Mas con tal estudio
cráneo, más antiguo, procedente de forrajeo y de tratamiento de la ali- no podían averiguarse los fines a que
Saccopastore, en Italia. Esta simila- mentación, de la presencia o ausen- fueran aplicados los utensilios mus-
ridad hace pensar que la expansión cia de fogones y de las pruebas de ac- terienses. En la mayoría de los casos
desde Europa seguiría la ribera me- tividad artística. Pero las inferencias la forma no estaría en correlación con
diterránea, pasando quizá por los basadas en los restos arqueológicos la función. Aunque hubiese excepcio-
Balcanes o por la Turquía moderna. también distan mucho de ser defini- nes a la regla, está claro que los ras-
¿A quiénes encontraron los nean- tivas. padores, útil predominante, se em-
dertales al llegar al Oriente Medio? Utensilios de piedra toscamente la- plearían para diversos menesteres.
Podrían examinarse varias hipótesis. brados y las esquirlas de su desbaste Una inferencia conductual que sí
Cabe imaginar que el frío obligara a son los restos que más abundan en los es factible a partir de los restos de úti-
la gente menos fuerte a adentrarse en yacimientos paleolíticos. Los materia- les es la estimación del alcance con

90 TEMAS 19
que aquellas gentes hicieran planes marinas perforadas de Skhul y Qaf- del Superior y tratar de ver, en las di-
para el futuro. Diversos estudios han zeh; y el ocre rojo empleado en estas ferencias, indicios de los cambios que
demostrado que sabían distinguir dos cuevas y en la de Hayonim, todo condujeron a la explosión innovado-
muy bien y valorar la piedra idónea ello atestigua que hubo conducta sim- ra. Así como ningún historiador po-
y que no era raro que recorriesen bólica. El hueso hioides de moderno dría explicar la Revolución Industrial
grandes distancias para obtenerla. aspecto del neandertal de Kebara ha- sin hacer referencia a la Ilustración,
Los prehistóricos no desechaban a la ce pensar en que ya había evolucio- tampoco puede el prehistoriador ex-
ligera los artefactos hechos de mate- nado el lenguaje articulado. Los ho- plicar el repentino avance técnico de
riales de primera calidad, pero tam- mínidos del Paleolítico Medio poseían hace unos 40.000 años sin resolver
poco dudaban en desprenderse de los los elementos constitutivos de la mo- antes el misterio de la vida muste-
de peor clase, a menudo muy poco dernidad, pero la andadura de las in- riense.
después de haberlos encontrado y de novaciones fue inexplicablemente
haberlos tallado y usado. lenta.
Como en el Oriente Medio abunda
la piedra pedernal, sus habitantes del
Paleolítico Medio no tenían que an-
dar más que unos pocos kilómetros
L a solución del debatido problema
filogenético habrá de venir de los
estudios del ADN que se recupere de
BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
T HE S HANIDAR N EANDERTHALS . E.
Trinkaus. Academic Press, l983.
para obtener nódulos de calidad. A ve- los huesos bien conservados. Pero la WESTERN ASIA. E. Trinkaus en The Ori-
ces tallaban los morrillos donde los filogenia no puede explicar la revolu- gins of Modern Humans: A World Sur-
cogían; con frecuencia se los llevaban ción cultural que dio paso al período vey of the Fossil Evidence. Dirigido por
en bruto para tallarlos luego en la Paleolítico Superior. Para resolver es- F. H. Smith y F. Spencer. Alan R. Liss,
cueva. En unos y otros casos les da- te problema los especialistas han de 1984.
ban la forma que querían quitando de inferir cambios en el comportamien- THERMOLUMINESCENCE DATING OF MOUS-
TERIAN ‘PROTO-CRO-MAGNON’ REMAINS
la masa del pedrusco, a golpes, las to humano partiendo de los sutiles in- FROM ISRAEL AND THE ORIGIN OF MO-
lascas, aristas y puntas que estuvie- dicios del registro físico. DERN MAN. H. Valladas, J. L. Reyss, J.
ran de más. Después de usar el uten- Geólogos, micromorfólogos y otros L. Joron, G. Valladas, O. Bar-Yosef y B.
silio resultante, a veces se le daba investigadores tienen que conjuntar Vandermeersch en Nature, vol. 331, n.o
otra forma nueva. Toda esta serie de sus esfuerzos para distinguir los re- 6157, págs. 614-616 ; 18 de febrero de
operaciones evidencia que se hacían siduos de la actividad humana y no 1988.
planes a largo plazo, un rasgo carac- confundirlos con los de los animales ELECTRON SPIN RESONANCE DATING AND
THE EVOLUTION OF MODERN HUMANS.
terístico del ser humano. y los agentes de la naturaleza. Com- R. Grün y C. B. Stringer en Archaeome-
Las inconfundibles señales de en- pete luego a los arqueólogos caracte- try, vol. 33, parte 2.a, págs. 153-199;
terramientos deliberados en Qafzeh, rizar las diversas disposiciones de los agosto de 1991.
Skhul, Amud y Kebara; las conchas campamentos del Paleolítico Medio y

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LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 91


La evolución
cobra vida Ian Tattersall

La reconstrucción de seres humanos extintos para devolverles


el aspecto que tuvieron en vida plantea problemas insólitos
y embarazosos a los paleontólogos, habituados a interpretar
la evolución únicamente a partir de huesos y dientes

L
os huesos antiguos constituyen las pruebas objeti-
vas de la historia biológica. Vistos desde mi ata-
laya, la paleontología, proporcionan muchísima
más información sobre las criaturas extintas que las re-
construcciones o los modelos, en cuya creación el arte de-
sempeña un papel no menos importante que la ciencia.
Pero soy también conservador de museo y desde tal pers-
pectiva tengo clara conciencia de que, a los ojos del públi-
co, nada confiere tanta vitalidad al pasado como una re-
construcción bien concebida.
Cuando me fue conferida la responsabilidad de conser-
vador de la nueva Sala de Biología y Evolución Humana
del Museo Americano de Historia Natural, tanto a Wi-
llard Whitson, quien diseñó la sala, como a mí nos pare-
ció evidente que era necesario incluir algunas reconstruc-
ciones de los primeros seres humanos. Queríamos además
exponer tales figuras de forma dinámica, en el contexto
de situaciones que nuestros antepasados hubieron debi-
do afrontar. Unicamente así podríamos devolverles un re-
medo de vida. Confiábamos en que la conjunción de un
esculpido perspicaz con los materiales modernos de mol-
deado permitiese alcanzar un nivel de realismo que riva-
lizase con los espectaculares dioramas de animales mo-
dernos exhibidos en las galerías contiguas.
No me imaginaba el número infinito de embarazosas
decisiones que iban a ser necesarias conforme progresa-
ra el trabajo. Los investigadores estamos habituados a
tratar de cuestiones objetivas; lo que más satisfacción
nos causa es alcanzar resultados fundados en datos ve-
rificables; las especulaciones inverificables nos crean ex-
trema desazón. Pero tales especulaciones son inevita-
bles en toda tentativa de exhibición de especies humanas
extintas.
Habíamos decidido recrear tres distintas especies de
antepasados humanos, remontándonos varios millones
de años en la evolución. La más reciente de ellas es Ho-
mo neanderthalensis, que mostramos en un asentamien-
to en Francia, donde vivieron los neandertales hace unos
50.000 años. (Aunque muchos paleontólogos, entre quie-
nes me cuento, están convencidos de que los neanderta-
les eran especie distinta del Homo sapiens moderno, hay
quienes siguen disintiendo sobre este punto.)

1. CRANEOS Y HUESOS NEANDERTALES ofrecen la única


prueba física directa del aspecto que pudieran ofrecer aque-
llas gentes extintas. Trabajando a partir de reproducciones
de fósiles fragmentados, Gary Sawyer esculpe un cráneo y
saca un molde. El cráneo recreado a partir del molde sirve de
base para el trabajo de reconstrucción ulterior.

92 TEMAS 19
La primera cuestión a decidir era la de qué podrían es- siones reveladoras en los huesos a los que están ligados.
tar haciendo los tres individuos de la escena. También A partir del tamaño y la profundidad de esas impresio-
fue la más sencilla de resolver, pues se ha podido averi- nes podemos deducir las dimensiones de los músculos.
guar mucho sobre la forma de vida de los neandertales. Trabajando sobre una reproducción de la calavera desnu-
Por ejemplo, el peculiar desgaste que muestran sus uten- da, el paleontólogo puede reconstruir capa por capa los
silios de piedra nos informa de que usaban pedernales pa- tejidos blandos suprayacentes, empezando por los tejidos
ra cortar palos y raspar pieles. Optamos por representar profundos y procediendo hacia afuera.
a un individuo macho afilando una lanza de madera, Pero los artistas forenses disponen de una gran venta-
mientras una hembra joven raspaba una piel y otra más ja, ya que pueden estudiar la anatomía blanda de perso-
vieja la aconsejaba. Dado que los incisivos de los nean- nas vivas, mientras que nosotros no disponemos de nean-
dertales suelen estar muy desgastados, nos pareció que dertales vivos que nos sirvan de referencia. Las formas
pisábamos sobre seguro al mostrar a la joven sujetando de nariz, labios, orejas y otros rasgos esenciales para de-
entre los dientes un extremo de la piel. terminar el carácter de un rostro neandertal no pasan en
consecuencia de ser conjeturas más o menos verosími-

P ara mayor realismo en los cuerpos de nuestros nean-


dertales, los moldeamos copiando de modelos huma-
nos vivos. Los neandertales eran más robustos que los
les.
Pero las decisiones arbitrarias apenas si estaban co-
menzando. En otros tiempos me hubiera echado a reír si
hombres modernos, pero sus proporciones corporales eran alguien me pronosticara que el aspecto de las cejas de un
en términos generales parecidas a las nuestras y duran- neandertal iba a causarme semanas de agobio. ¿Tendrían
te el modelado se podrían introducir las ligeras diferencias cejas, cuando menos? (Nuestros parientes vivos más cer-
que había entre ellos y nosotros —pues sus pulgares eran canos, los chimpancés, carecen de ellas.) Si los neander-
más largos y sus omóplatos tenían también distinta for- tales tenían cejas, ¿en qué lugar de aquellos bulbosos ar-
ma—y que hubiesen podido resultar aparentes. cos supraorbitales se encontraban? De igual modo,
Se han descubierto numerosos cráneos neandertales ¿hasta dónde habrían crecido sus barbas, que mal hubie-
bastante completos, que nos dan idea clara de las dimen- ran podido recortar? ¿Cuánta pilosidad corporal tendrían
siones generales de la cabeza. La caja craneana, del ta- aquellos hombres y mujeres? ¿Cuáles serían su color y
maño de la nuestra, era elongada, baja y carecía de la ele- textura? ¿De qué color era la piel? Todos estos detalles
vación frontal de la del hombre moderno. Tenían el rostro ofrecían interminables ocasiones para la cábala.
protuberante a lo largo del plano de simetría; grandes fo- Fundamos nuestras decisiones definitivas en la mejor
sas nasales y pómulos hundidos. Fuertes arcos supraor- información de que disponíamos. La gran latitud de la re-
bitales defendían las cavidades oculares. gión en que aquellas gentes vivieron nos hizo pensar que
Para determinar el aspecto externo de los rasgos facia-
les soportados por la calavera, Gary Sawyer, Steve Brois
y yo hubimos de enfrentarnos a ciertos problemas con los 2. MUSCULATURA, tejido adiposo y demás rasgos se van
agregando cuidadosamente a la reproducción del cráneo
que no estábamos familiarizados. El modelado de un ser neandertal, capa tras capa, a partir del hueso. Aunque no han
humano extinto se basa en técnicas y habilidades muy si- llegado a nuestros días fósiles de estos tejidos, cabe inferir sus
milares a las de los dibujantes y pintores forenses, que proporciones basándonos en las señales dejadas en el cráneo.
reconstruyen los rostros de personas asesinadas y no iden- Al final se aplica una película de plástico para crear una falsa
tificadas. La clave está en que los músculos dejan impre- dermis sobre la cabeza.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 93


3. PARA EL MODELADO DEL CUERPO nos ayuda-
mos de moldes en escayola tomados de personas
vivas. (Vemos el proceso de moldeado de una mano.)
Ni la reconstrucción de la cabeza ni los vaciados del
cuerpo pasaron a ser parte de la figura terminada;
Cathy Leone y otros artistas las utilizaron como base
para preparar un molde anatómicamente preciso de
un neandertal completo. La figura de la exhibición,
en plástico, fue vaciada a partir de ese molde.

nuestros preparadores deberían suponerles piel


blanca, como la de los europeos modernos. Da-
do que el clima europeo era ya frío mucho an-
tes de culminar la última glaciación, ocurrida
hace unos 18.000 años, deberíamos proveerles
de una pilosidad corporal bien incursa en el
máximo de la variedad humana moderna.
Los hombres del neandertal sabían preparar
las pieles y parece prácticamente seguro que
usaran vestimenta de piel, mas ¿de qué clase?
Aquellas gentes se extinguieron casi 10.000
años antes de que fueran utilizadas las prime-
ras agujas de coser talladas en hueso; la posi-
bilidad de confeccionar prendas limpiamente
cortadas les estaba vedada. Aun así quedaban
abiertas muchas posibilidades. Ha sido imposi-
ble responder a cuestiones básicas como, por
ejemplo, si el pelo de la piel se llevaba por la
parte de dentro o por la de afuera o si se raspa-
ba por completo.

L a vestimenta no venía al caso en el segundo


diorama, que nos sitúa en la cuenca del
Turkana, en Kenia septentrional, hace unos 1,7
millones de años. Ese retablo exhibe un parien-
te cercano del Homo erectus al que probable-
mente se debería llamar Homo ergaster (“hom-
bre que trabaja”) pues valíase de utensilios. La
decisión de qué actividades representar resul-
taba en esta escena más problemática que en el
caso de los neandertales, al ser muchísimo me-
nos lo que sabemos sobre el comportamiento de
la humanidad más primitiva.
Sólo teníamos espacio en el diorama para dos
figuras; optamos por situar una femenina y una
masculina, sin querer sugerir que represen-
tasen una familia nuclear, pues no existe nin-
gún indicio de que formasen tales agrupaciones.
Para multiplicar nuestras dificultades estaba
la incertidumbre de los arqueólogos sobre que
H. erectus y sus congéneres fuesen capaces si-
quiera de caza menor. Nosotros queríamos mos-
trar el cadáver de un animal grande siendo bur-
damente despiezado con groseros instrumentos
de piedra —sabemos que a eso sí llegaban—, pe-
ro no queríamos dar a entender que fuesen
nuestros protagonistas quienes necesariamen-
te hubieran conseguido la pieza. Al final acaba-
mos por mostrar a la hembra ahuyentando a
una hiena con un trozo de hueso, mientras el
macho ataca el cadáver con una lasca de piedra,
con la mirada atenta y agresiva en un buitre
que los sobrevuela.
Las figuras propiamente dichas resultaron
algo menos problemáticas: de cuello abajo eran
francamente parecidos a nosotros. Les dotamos
de piel oscura, que les hubiera protegido del sol
tropical, y poco pilosa, que facilitaría la refrige-

94 TEMAS 19
ración por evaporación del sudor. La reconstrucción de objeto de debate). Tampoco hay acuerdo sobre la variedad
los rostros de aquellas gentes de cerebro menor que el de homínido que imprimió sus huellas, pero el único can-
nuestro resultó más compleja que en el caso de los nean- didato conocido es Australopithecus afarensis, el más an-
dertales, al ser mucho mayor la distancia evolutiva que tiguo miembro del linaje humano descrito hasta ahora.
los separa de los hombres modernos. Las huellas, endurecidas al secarse el lodo y preserva-
das milagrosamente hasta nuestros días, muestran la

L a tercera escena muestra la formación de los célebres


rastros de pisadas en el yacimiento tanzaniano de Lae-
toli, hace unos tres millones y medio de años. Un volcán
deambulación bípeda de un ser enhiesto, que pasma por
su modernidad. Las dos hileras de huellas paralelas
corresponden a un individuo grande y a otro más peque-
cercano había expelido una nube de ceniza, que tras depo- ño, que caminan al mismo paso y tan cerca uno de otro
sitarse en el valle cercano fue mojada por la lluvia. A tra- que tuvieron que hallarse en contacto físico. ¿Eran qui-
vés de esta superficie embarrada caminaron dos primiti- zás un adulto y un adolescente o tal vez macho y hembra?
vos y posiblemente también un tercero (aunque esto es Los fósiles muestran que los machos de A. afarensis eran
bastante mayores que las hembras.
No podemos saberlo a partir de las huellas
solamente. Para dar mayor interés visual a la
escena optamos otra vez por macho y hembra,
con el brazo de aquél cubriendo los hombros de
ésta. La pose resultará quizá demasiado antro-
pomórfica para ciertos gustos, pero el escultor
inglés John Holmes, en su versión definitiva,
plasmó la escena de Laetoli con tan gran talen-
to y, a nuestro entender, tan elocuente resulta-
do que francamente no nos importó.
No se ha descubierto todavía ningún cráneo
fósil entero de A. afarensis. Las reconstruccio-
nes compuestas basadas en fragmentos cranea-
nos revelan que poseía una cabeza bastante si-
milar a la de un chimpancé, con cerebro
pequeño y gran cráneo facial. Los rasgos defi-
nidos por tejidos blandos planteaban los proble-
mas de siempre, sólo que en forma más aguda.
Tuvimos que decidir, por ejemplo, si dar a las
figuras la nariz de un chimpancé o algo un po-
co más humano.
También había que tomar en consideración
las muchas incertidumbres sobre la estructu-
ra corporal de estos antiquísimos seres huma-
nos. De los fósiles se infiere que tenían pier-
nas más cortas y pies mayores que los nuestros.
De ello cabría deducir que su deambulación di-
fería bastante de la del hombre moderno. Mas
tal idea entra en conflicto con las pruebas de
las huellas de Laetoli. Atrapados entre los fó-
siles y las huellas humanoides, nos inclinamos
por las últimas.
Tampoco la pigmentación de la piel y la pilo-
sidad corporal son apenas más que conjeturas.
A. afarensis moraba en los trópicos de Africa
oriental mucho después de que el antiguo bos-
que cediera el paso a la pradera abierta. Es pro-
bable que este homínido bípedo explotase la zo-
na, bastante rica, de transición entre la sabana
y el bosque. Su piel podría haber estado fuerte-
mente pigmentada para protegerle de la inten-
sa radiación solar del campo abierto, pero si A.
afarensis pasaba gran parte de su vida a la som-
bra de los árboles, tal pigmentación podría ha-
ber sido menos necesaria. Podría haber tenido
el espeso abrigo piloso de los primates del bos-
que. O también, al igual que nuestra propia es-

4. PARA REMATAR LA FIGURA los artistas inser-


tan los ojos y sombrean minuciosamente la super-
ficie moldeada buscando máxima verosimilitud.
Los cabellos y el vello corporal se insertan pelo por
pelo. Se desbastan las uñas de manos y pies para
darles la tosquedad adecuada.

LOS ORÍGENES DE LA HUMANIDAD 95


5. MUJER NEANDERTAL, vestida con una piel (arriba). Entre mencionado, merced a un esculpido cuidadoso y al respe-
las otras reconstrucciones expuestas se cuentan una mujer to por las proporciones craneanas y corporales hemos pre-
joven y un varón neandertales (las figuras de piel clara), y un parado evocaciones de estos individuos extintos que les
par representativo de Homo erectus (figuras de piel oscura). confieren un hálito de vida sin sacrificar una exactitud
Willard Whitson desembala las figuras de Australopithecus científica razonable. Además, mientras los visitantes del
afarensis, hechas en Inglaterra.
Museo Americano de Historia Natural estén contemplan-
do los dioramas, también tendrán ante sí reproducciones
de los fósiles auténticos en que se han basado tales re-
pecie, adaptada a las sabanas, podría haber trocado su creaciones, es decir, lo mejor de ambos mundos.
abrigo por un mecanismo que eliminase calor corporal por
evaporación del sudor.
Pura y simplemente, no podemos saberlo de cierto. Las
figuras de A. afarensis creadas por nosotros tienen la piel
morena y una cubierta pilosa bastante rala. Ni resultó
nada sencillo decidir cuánto habrían de parecerse entre BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA
sí macho y hembra de A. afarensis. Los chimpancés no FLESHING OUT THE PAST: RECONSTRUCTING FOSSIL FACES. Michael
presentan diferencias notables de pilosidad facial entre Anderson en Discovery (Yale Peabody Museum of Natural His-
uno y otro sexo; tampoco nuestras figuras. tory), volumen 22, número 1, páginas 11-15; 1990.
Se podría concluir que la acumulación de estas decisio- ALMOST HUMAN. Tom Waters en Discover, volumen 11, número 5,
páginas 42-53; mayo de 1990.
nes carentes de sólido respaldo científico ha dado por fru- RECREATING OUR ANCESTORS. John Neary en Archaeology, volumen
to figuras de pura fantasía. No es así. Aunque no arries- 44, número 1, páginas 64-67; enero/febrero de 1991.
garía la vida por muchos de los detalles que he

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