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LIBROS & ARTES

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E n una secuencia casi tan
rápida como esta enu-
meración, la Ilustración, la
Hace 150 años, Sigmund Freud Furet el hombre moderno
por antonomasia. Soledad,
convicciones democráticas y
declaración de la indepen-
dencia de los EEUU, la re-
volución francesa, la eman-
EN UN LUGAR sintonía con las nuevas reali-
dades históricas fueron los
ingredientes de aquello que
cipación de la América espa-
ñola y las revoluciones de
1848 habían puesto en cues-
DE MORAVIA en vísperas de las grandes
revoluciones hacía que el
individuo cobrara concien-
tión los poderes dinástico y cia de sus derechos. Muy
eclesial e impulsado las an- Max Hernández pronto los habría de exigir
sias de libertad. Arrasadas las agrupado en masas com-
prerrogativas feudales y los pactas.
absolutismos autocráticos, se En un lugar de Moravia nació hace siglo y medio Sigmund Freud. Sigmund Freud viviría
democratizaba la idea de un El margraviato era entonces parte del imperio austríaco, once años más sus años formativos en una
hombre universal emancipa- tarde lo sería del imperio austrohúngaro. Hoy, luego de tanta agua pasada metrópolis que era un crisol
do. La utilización de las má- bajo tantos puentes, pertenece a la República Checa. Cuando el pequeño de nacionalidades, etnias y
quinas para la producción en lenguas. Es interesante ano-
gran escala daba lugar a la
Sigmund tenía tres años, su familia se asentó en Viena, capital del imperio. tar que en esa Babel
gran revolución industrial. La Habría de vivir en su ciudad adoptiva hasta un año antes de su finisecular el Freud adoles-
población aprendía a despla- muerte, cuando la amenaza nazi se hacía una horrenda cente fundó con su amigo
zarse en ferrocarriles mien- realidad en la Europa continental y tuvo Edouard Silberstein la
tras enfrentaba los cambios que exiliarse en Londres. “Academia Castellana”.
económicos y sociales y la Ambos –los únicos miem-
injuria narcisista que signifi- bros de la academia– habían
horizonte imaginario de un El individuo y las masas del paseante solitario y las exi-
có aceptar que las máquinas aprendido la lengua de
futuro tan utópico como ame- habían irrumpido al unísono gencias democráticas en el
sustituyesen a la mano de Cer vantes de manera
nazante. Dividido en su pro- en el escenario social del si- Contrato social. Personaje de
obra artesanal. autodidacta para leer el Qui-
pio interior arrojaba “una glo XIX. Rousseau anticipó profundos e intensos con-
La marea revolucionaria, jote –de ahí la frase que da
mitad de sí mismo a la críti- esta simultaneidad conflicti- flictos y de extrema sensibi-
señala Erich Kahler, “había inicio a estas líneas– y utiliza-
ca de la otra mitad”. va: la soledad en Los ensueños lidad social, Rousseau es para
sacado a la superficie tanto ban los nombres de Cipión
las clases bajas de la pobla- y Berganza, los personajes
ción como las capas caninos de El coloquio de los pe-
subliminales de la psique”. rros, en su correspondencia.
La burguesía había surgido Más adelante, Freud siguió
a partir de esa clase de hom- sus estudios de medicina
bres que habían capitaneado bajo la inspiración del
la destrucción del orden aris- berlinés Hermann Helmoltz
tocrático, pero conforme se y el austríaco Ernest von
iba consolidando la sociedad Brücke, quienes encarnaban
burguesa, el revolucionario el positivismo médico en su
de otrora devenía burgués, versión más radical, aunque
mientras que el hombre del también asistió entusiasma-
común, campesino o artesa- do a los cursos del filósofo
no, iba quedando reducido Franz Brentano, precursor de
a la condición de proletario. la fenomenología.
Tal vez nadie como Era aquel un tiempo en
François Furet haya calado que los conflictos, pasiones,
tan hondo en la sensibilidad oportunidades y peligros
problemática de este nuevo propios de circunstancias his-
tipo de hombre, el burgués tóricas cambiantes y turbu-
urbano, desgarrado por dos lentas generaban un difuso
exigencias que instauraba la sentimiento de desasosiego
sociedad moderna: el mer- que socavaba la confianza ili-
cado y la ciudadanía. mitada en la razón ilustrada.
Bifronte cual Jano moderno, Pero había algo más que
miraba al futuro pero sentía acentuaba el malestar: el im-
la mirada desdeñosa del aris- perio hegemónico de una
tócrata y volteaba los ojos al concepción de civilización
pasado aristocrático con nos- que enrarecía la atmósfera
talgia. Al igual que el prole- que respiraba la sociedad.
tario, se entusiasmaba con la Ésta se balanceaba en un
idea de la igualdad, pero a equilibrio inestable entre la
diferencia de éste se conten- igualdad civil y la desigual-
taba con proyectarla sobre el Retrato de Sigmund Freud por Ferdinand Schmutzer, 1926. dad económica y aceptaba

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sin más el pesado fardo que megalomanía humana había
oprimía la sexualidad. sufrido el más fuerte de los
Fue en los albores del si- FREUD, UN REVOLUCIONARIO RADICAL golpes”, escribió Freud. No
glo XX que Freud delineó los Igor A. Caruso es de extrañar entonces que
grandes trazos del psicoaná- si bien las nociones de in-
lisis. La sociedad victoriana
había arrinconado las expre-
E l 23 de septiembre de 1939 murió el fundador del psicoanálisis. Freud supo
muy bien lo que significan las manifestaciones oficiales de duelo para que se
cometiera con él la injusticia de hacerle una especie de necrología. Freud denominó
consciente, sexualidad infan-
til, complejo de Edipo y con-
siones sexuales, particular- al duelo por la pérdida de un ser venerado, un «trabajo de duelo», de manera análoga flicto permanente entre eros
mente de las mujeres, a las a como se habla del «trabajo del parto», y nos enseñó que ese trabajo de duelo es en y tánatos han alcanzado am-
realidad una manera de dar muerte definitiva al difunto para que el sobreviviente
zonas más oscuras. Esto era pueda continuar viviendo. plia aceptación, el psicoaná-
motivo de conflictos íntimos Decir que Freud tiene su puesto en el panteón de los grandes hombres resulta lisis sigue enfrentando resis-
que enfrentaban a hombres una fórmula vacía y rimbombante, si no agregamos que este hombre es y sigue tencias.
y mujeres consigo mismos. siendo motivo de perplejidad y ocasión de escándalo y que en eso consiste precisa- El descubrimiento del
mente su contradictoria grandeza. Al dedicar su vida a la investigación del poder que
Comprender las condiciones proviene del inconsciente, se dio cuenta de que con ello proporcionaba una humilla- inconsciente significó una ra-
en que discurría la vida ción al narcisismo, que la humanidad no le perdonaría fácilmente. Sin formular dical desestabilización de los
sexual, entender su impor- paradojas, podemos decir que si todos los hombres cultos de hoy hablan del difunto supuestos racionalistas de la
tancia y adentrarse en su na- Freud con aparente respeto y con ponderación académica, esto se debe en parte a modernidad. Las evidencias
que Freud no está ya entre nosotros.
turaleza era un tema urgen- En realidad no se debería rendir homenaje a Freud colocando coronas en su del desgarro entre las pala-
te. La escucha atenta del dis- tumba. Estrictamente hablando, no se le puede rendir homenaje con fórmulas so- bras y lo que pretendían
curso histérico u obsesivo de cialmente atemperadas y honestas. Pensemos que con él murió un revolucionario nombrar, y la inclusión de la
radical que puso en tela de juicio todo el legado de la cultura, y continuando en
sus pacientes permitió a corporeidad en el centro
forma consecuente la tarea de su vida él mismo debe ser puesto en tela de juicio.
Freud captar los deseos Como nos legó un amplio método crítico de duda, poner a Freud en tela de juicio mismo de la actividad pro-
sexuales prohibidos que se quiere decir aceptarlo, esperar de él aún nuevas respuestas (¡más que respuestas, ductora del pensamiento y el
agitaban por debajo de la nuevas preguntas!); continuar pensando con él y para él, y no considerar absoluta- lenguaje, acentuaron la sos-
mente nada como un tabú instituido por él mismo. Sin embargo, es evidente que por
superficie de la conciencia. Se lo general sucede lo contrario. Ordinariamente existe una no aceptación de Freud
pecha que acosaba a la con-
ha dicho que fue el primero bajo la máscara de consideraciones académicas, o una seudo-aceptación, que cons- ciencia moderna e hicieron
en comprender que sus des- tituye la forma más astuta de traicionarlo. patente el descentramiento
cubrimientos anunciaban las del sujeto con respecto a sí
Conferencia pronunciada en Bogotá en el Círculo Vienés
luchas por los derechos de de Psicología Profunda. 1964.
mismo y a la palabra.
la mujer anticipadas por “el La búsqueda febril de su
feminismo espontáneo de la identidad, la arrogancia de su
histeria”. empeño, la voluntad para
La interpretación de sus rescatar lecciones de sus con-
propios sueños le permitió LIBROS & ARTES gojas y su trágica pasión por
trazar las coordenadas de los conocerse, hicieron del
procesos inconscientes. En la Edipo de Sófocles el héroe
mitad del camino de su vida, de los momentos defini-
REVISTA DE CULTURA DE LA BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERÚ
a través de una exhaustiva torios de la modernidad. El
indagación acerca de sí mis- solitario itinerario que lo lle-
mo, concibió un instrumen- vó a despejar los enigmas
Sinesio López Jiménez
to para la exploración del sagrados con pasión profa-
Director de la Biblioteca Nacional
psiquismo y la subjetividad: na inauguraría una perspec-
el psicoanálisis. La observa- Luis Valera Díaz
tiva humana, tal vez dema-
ción crítica de las grandes ins- Editor de LIBROS & ARTES siado. El gran mérito de
tituciones culturales de una Freud fue intuir su universa-
sociedad que se sentía satis- Benjamín Blass Rivarola lidad y hacer del héroe trági-
fecha de sus logros materia- Director Ejecutivo de Ediciones co una figura emblemática
les, pero insatisfecha en sus del sujeto moderno. Éste,
anhelos más profundos, lo Diagramación: José Luis Portocarrero Blaha como Edipo, actúa como si
llevó a proponer el diag- fuese el centro del universo
Secretaria: María Elena Chachi Gambini
nóstico de una moderni- pero se siente acosado por
dad represiva que niega la Coordinación: Olga Rodríguez Ulloa la angustia de no saber el lu-
verdadera expresión de la gar que ocupa en el mundo.
sexualidad y los deseos per- © Biblioteca Nacional del Perú El Edipo contemporáneo
sonales. Lima, 2006 no puede sino apelar a la ra-
Si por una parte el psi- Reservados todos los derechos. zón aun cuando sienta que
coanálisis estaba enraizado poco puede con las deman-
en el suelo de la moderni- Depósito Legal: 2002-2127 / ISSN: 1683-6197 das de su mundo interno o
dad, por otra, sus descubri- pretender el escape imposi-
Biblioteca Nacional del Perú - Av. Abancay cuadra 4, Lima 1. Teléfono: 428-7690.
mientos contribuyeron a ble a la incesante presión de
Fax: 427-7331 http: //www.bnp.gob.pe Correo electrónico: dn@bnp.gob.pe
cuestionar, en no poca me- sus fantasmas más íntimos.
dida, sus fundamentos. Al ¡Y pensar que este periplo
Esta publicación ha sido posible gracias al apoyo de la Organización
señalar las evidencias de que empezó en un lugar de
de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
no somos dueños de nues- Moravia!
tra propia conciencia, “la

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Sesentiséis años después de su muerte, ocurrida en Londres el 23 de setiembre de 1939, y ciento cinco años después
de la publicación de su obra más popular, La interpretación de los sueños, Sigmund Freud, ese neurólogo austríaco nacido
en 1856, se ha convertido por derecho propio en una de las celebridades científicas más características de la época contemporánea.
Y lo es, también, porque sale bien librado de los apasionados ataques que sempiternamente recibe. Resistir, sobrevivir en las
condiciones más difíciles, es una lección que día a día recibimos de este maestro de la psicología profunda.

FREUD, AQUÍ Y AHORA


Marco Martos

A islado tempranamente,
aunque famoso, Sig-
mund Freud es el fundador
rosas manifestaciones del
psiquismo humano, sino di-
versas expresiones mentales
de un nuevo tipo de psicolo- en el arte, la literatura, la an-
gía médica, conocida como tropología, etc.
psicoanálisis, que durante su Freud continuó aplicando
vida fue casi exclusivamente sus puntos de vista y en 1904
enriquecida con el producto publicó su Psicopatología de la
de su observación y de su in- vida cotidiana y en 1905, El
tuición creadora; con todo el chiste y su relación con el incons-
talento de sus discípulos o ciente y también Tres ensayos so-
continuadores, ninguno ha bre teoría sexual. En estas obras
hecho, ni siquiera Jacques describe otros mecanismos
Lacan, tan celebrado en cír- que señalan la presencia del
culos cerrados, contribuciones inconsciente en la vida de los
más originales que las del fun- individuos: los lapsus en las
dador de esta disciplina. palabras habladas o escritas,
Natualmente, el común de las en la memoria, que diariamen-
personas conoce los nombres te cometemos; así mismo las
de algunos célebres disidentes, falsas asociaciones libres, los
Alfred Adler y Carl Jung, en- chistes y el humor. En el últi-
tre los primeros que se sepa- mo de los libros menciona-
raron del maestro, o de Comité de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Berlín, 1922. De izquierda a derecha, de arriba a dos, Freud desarrolló la teo-
Wilheim Reich en años pos- abajo: O. Rank, K. Abraham, Eiton, E. Jones, S. Freud, S. Ferenczi y H. Sachs. ría del instinto sexual a partir
teriores, y conoce también el de un número de instintos
éxito mundano del psicoaná- rato psíquico, sede y depósito de la cultura, era bastante me- hablar al paciente, para que “componentes” que se mani-
lisis en estos últimos setenta de nuestros impulsos instinti- nos optimista y nunca dejó de afloren uno a uno sus proble- fiestan desde el momento
años, en especial en Estados vos, de todos nuestros resen- creer en ese viejo aforismo mas; correspondía al terapeu- del nacimiento del ser huma-
Unidos, circunstancias, unas y timientos más profundos, de romano que sostiene que el ta una actitud activa enca- no. Al nacer el niño, por ra-
otras, que dan una imagen todos los odios y agresiones hombre es lobo del hombre. rriladora del monólogo. Esta zones de orden biológico,
bastante parcial del propio que no nos atrevemos a en- técnica no fue ni aceptada ni concentra sus instintos en la
psicoanálisis, que aspiraba y carar y admitir. Ese incons- EL PSICOANÁLISIS rechazada en los medios cien- zona de la boca, el principal
aspira a ser un todo coheren- ciente no conoce ni espacio ORTODOXO tíficos. Aunque Breuer deci- vehículo del alimento mater-
te, una concepción de la vida, ni tiempo; experiencias de El psicoanálisis, como dió más tarde suspender sus no; al cabo de unos meses se
un sistema de psicología indi- nuestra más remota infancia todo cuerpo científico, no se exploraciones, Freud continuó desplaza hacia la zona anal y
vidual, aunque como terapia siguen sepultadas ahí como formó de un día para el otro, con renovado ímpetu. por fin se integra la hegemo-
es “el primero entre pares”, rescoldos dispuestos a incen- ni sentó bases definitivas sino En 1900, con La interpre- nía de los instintos a los ór-
como dijo el propio Freud. La diarse en cualquier edad. El después de una muy laborio- tación de los sueños, Freud am- ganos sexuales.
importancia en las últimas dé- inconsciente es un feroz ene- sa actividad empírica. Surgió plió el método que luego de- Más adelante Freud de-
cadas de Melanie Klein o de migo de la lógica, lucife- del estudio de los fenómenos nominaría psicoanalítico, seña- sarrolla el concepto de “libido”
Françoise Dolto en la vida rinamente astuto, capaz de histéricos, cuando a fines del lando que los sueños son ex- como instinto sexual; dentro
contemporánea no hace sino presentarse en cualquier situa- siglo XIX los maestros de la presión encubierta de los de- de ese instinto Freud señala
reforzar, de modo indirecto, ción bajo una capa de volun- psiquiatría discutían acerca de seos reprimidos, especialmen- el “narcisismo”, representa-
la vigencia de Freud. tad real y racional. Como dijo la etiología de esa enferme- te deseos sexuales que despla- ción del autoerotismo. Una
Ciertamente, Freud no Simmel en su oración ne- dad. El Dr. Joseph Breuer zan los mecanismos patológi- parte de la “libido” busca sa-
descubrió el inconsciente, crológica sobre Freud, el co- obtuvo éxito resonante con la cos que han de producir sín- tisfacción autoerótica, y otras
Nietzsche o Schopenhauer o nocimiento del inconsciente aplicación de la hipnosis a una tomas neuróticos. En esta son proyectadas hacia el ex-
Kierkegaard o el propio Platón “permitirá al hombre domi- enferma. Freud se unió a obra, además de introducir los terior. Los primeros objetos
o cualquier otro ilustre filó- nar las fuerzas instintivas ele- Breuer, y como ambos cono- conceptos de “desplazamien- de amor, y, en consecuencia,
sofo de la antigüedad cono- mentales de la naturaleza hu- cían además las contribucio- to” (que es la transferencia de los forjadores más primitivos
cieron esa fuerza a veces mana y dirigir sus energías nes de Charcot y Berheim, es- un afecto hacia una u otra de los celos y del odio, deben
demoníaca. Lo que Freud hacia un objeto constructivo, tuvieron capacitados para ex- idea), de “simbolismo”, “en- hallarse necesariamente en el
puso para siempre delante de haciendo a la vida más libre perimentar un nuevo método cubierto”, etc., fue acuñado el círculo familiar, porque en él
nuestros ojos fue el inmenso para todos”. El propio Freud, al que denominaron “asocia- término “complejo”, que ha gira la vida del niño durante
poder dinámico de la parte como puede leerse en una de ciones libres”, que consiste pasado a designar en el len- los primeros años. Como el
inconsciente de nuestro apa- sus últimas obras, El malestar fundamentalmente en dejar guaje popular no solo nume- niño varón ama invariable-

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mente a su madre que le pro- unas décadas no contábamos un científico y al psicoanálisis habían llegado a las mismas sobre la obra científica del
porciona el primer alimento, con una biografía seria de como una ciencia. Tenía fe de conclusiones que Freud sobre maestro.
ve en su padre a un rival y Freud hasta que apareció en que al final, sus descubrimien- la naturaleza y la conducta de Paul Roazen, que había
surje así el “complejo de inglés el monumental trabajo tos tendrían una base neu- los seres humanos. Como dice estudiado las relaciones de
Edipo”, que cubre el devenir de Ernest Jones, uno de los rológica y química. Esto no le Gardner, Freud pertenece al Freud con Víctor Tausk, el
de la vida humana y se pro- fieles seguidores del maestro; impidió, ni a otros tampoco, mundo, es difícil imaginarlo discípulo suicida, en los años
yecta a las costumbres socia- junto con este laborioso es- reconocer la naturaleza artís- convertido en una figura me- setenta del pasado siglo publi-
les. Así, la “libido”, con el fuerzo existen los aportes de tica y filosófica de su obra y nor. Esto ya es una hazaña có un libro sumamente inte-
cursar de la vida, tiende a Martín Freud, Sigmund Freud: las facetas de pionero de su notable para un individuo casi resante sobre los vínculos del
buscar nuevos objetos que se mi padre; Teodoro Reik, Trein- personalidad. Aunque algu- desconocido hace un siglo, maestro con otros amigos su-
encuentran como reencarna- ta años con Freud; Ludwig nos aspectos del psicoanálisis cuya arma poderosa fue un yos, menores***. Estudia los
ciones de los primitivos, en la Marcuse, Sigmund Freud; han recibido apoyo científico modo de investigar la natura- conflictos de Freud con Alfred
escuela, en el trabajo, en el ma- Helen Walker Purner, Freud, a lo largo de los años, es justo leza del soñar y los sueños Adler, Wilheim Stekel y con
trimonio, lo que se interpreta su vida y su mente. De todos decir que la mayor parte del mismos. Freud fue un indivi- Carl Jung.
mediante los sentimientos que estos libros existe traduccio- interés en el psicoanálisis ha duo emblemático que recuer- Como es sabido, Alfred
originalmente fueron dirigidos nes en castellano. A estos li- venido de fuera de la comu- da para Gardner la doble na- Adler (1870-1937) redujo la
a la madre. Freud atribuyó bros, bastante conocidos, hay nidad cientifica y que la ma- turaleza de la creatividad: un importancia de los factores
una significación especial al que añadir uno reciente de yoría de los científicos intran- avance dentro de un campo sexuales, negó, en una pala-
sexo. Dijo: “las doctrinas de gran valor, escrito por un his- sigentes no considera a Freud concreto que, al final, puede bra, la “libido” e hizo remon-
la resistencia y de la represión, toriador, Peter Gay. Su Freud, seriamente como miembro de también iluminar los intereses tar todo a la agresión. De otro
del inconsciente y del signifi- una vida de nuestro tiempo* es el su fraternidad. Esta situación, y valores de diversas comu- lado, como Jean Paul Sartre
cado etiológico de la vida libro más apasionante sobre dice Gardner, habría decep- nidades humanas. mucho después, Adler enten-
sexual y de la importancia de Freud desde que apareció el cionado a Freud, pero proba- Cada uno de los libros a dió que las personas, a partir
las experiencias infantiles, son libro de Jones. Como en un blemente no le habría sor- los que hemos hecho referen- de sus propias insuficiencias
elementos básicos del psicoa- gran fresco, Gay entrelaza prendido: y habría seguido cia responde a finalidades y falta de autoestima, pueden
nálisis”. aspectos conocidos de la vida sosteniendo que, a la larga, la concretas, la principal de to- sostenerse a sí mismas degra-
En otra de sus obras fun- de Freud con otros menos base científica de sus princi- das, satisfacer la curiosidad de dando a otras y cuando se ha
damentales, El yo y el ello, que difundidos pero de gran va- pales descubrimientos sería miles de lectores en todo el tratado de alguien inferior a
es de 1923, Freud divide los lor analítico y, a su vez, todos confirmada. mundo por conocer los ve- un grupo o a una clase, esos
mecanismos mentales en tres estos episodios biográficos sir- Resulta innegable el he- ricuetos personales de un au- sentimientos se intensifican y
categorías: el consciente o ven de fondo a sus descubri- cho de que Freud, no sola- tor que ha dado tanta impor- pueden conducir a maniobras
YO, el ELLO o la reserva mientos científicos. Otro li- mente por sus descubrimien- tancia a la biografía infantil. compensatorias de las dudas
intintiva del incosciente y el bro que merece consultarse, tos científicos, sino por su El propósito divulgador de la sobre sí mismas. Adler se ade-
SUPER YO o los elementos en el capítulo destinado a audacia imaginativa, ha con- mayoría de estos trabajos está lantó a su tiempo en la com-
morales. Este último es el re- Freud, es Mentes creativas, de tribuido a aumentar nuestros íntimamente ligado con el otro prensión de algunos funda-
sultado de tres procesos fun- Howard Gardner**. Este psi- conocimientos sobre los se- interés: el conocimiento cien- mentos sociales de la destruc-
damentales: la introyección cólogo explica bien lo que po- res humanos, junto con sus tífico, que aparece con mayor tividad; por ejemplo, quienes
dentro de sí de instancias dríamos llamar la opinión más admirados Shakespeare y claridad en los tres tomos de se han ocupado de la raza
morales externas representa- difundida sobre Freud hoy Sófocles, o sus más cercanos Ernest Jones que, además de como fuerza psicológica en el
das por los padres o por cual- día, más allá de los linderos Nietzsche y Schopenhauer. darnos un sinfín de datos, va mundo moderno, hombres
quier persona que haya de- del psicoanálisis, y es que Estos dos últimos, con méto- haciendo un comentario, las tan cercanos de la psicología
sempeñado función impor- Freud se vio a sí mismo como dos totalmente diferentes, más de las veces acertado, como Franz Fanon, han re-
tante en los primeros años de conocido su deuda con Adler.
vida; en segundo lugar, la di- Examinada retrospectivamen-
rección que ha seguido esa te, la controversia entre Freud
moral “internalizada” (inte- y Adler se parece más que
riorizada, en la lengua gene- nada a lo que Freud calificó
ral) en su narcisismo,o sea que de narcisismo de las peque-
el individuo ame en sí mismo ñas diferencias: una disputa
lo que es o lo que deba ser, y, entre hombres que están tan
por último, la recepción de los próximos el uno al otro que
impulsos hostiles y agresivos se sienten obligados a compa-
que no pueden ser proyecta- rarse, pero que consideran sus
dos al exterior. diferencias como reproches o
críticas.
LIBROS SOBRE FREUD Y Carl Gustavo Jung (1875
LOS DISCÍPULOS REBEL- -1961) fue el discípulo más
DES querido de Freud. El prínci-
Cuando a Freud se le pi- pe heredero sostuvo hetero-
dió que redactase algunas lí- doxamente que “la causa del
neas autobiográficas, prefirió, conflicto patógeno radica
con grandes alardes de mo- principalmente en el mo-
destia (que era cierta en quien mento presente”. Freud re-
tenía como lema “ama y tra- plicó en cambio que “la teo-
baja” y supo soportar el aisla- ría de la represión y de la re-
miento durante muchos años),
hacer una historia del movi-
miento psicoanalítico lo más * Peter Gay. Freud, una vida de nues-
impersonal posible, excepto tro tiempo. Barcelona. Paidós. 1990.
en lo que se refiere a sus dis- ** Howard Gardner. Mentes
creativas. Barcelona. Paidós. 1993.
putas con los discìpulos rebel-
*** Paul Roazen. Freud y sus discí-
des Alfred Adler, Wilheim En Ocho y medio, (1963), una de las obras maestras de Fellini, un director de cine (Marcelo pulos. Madrid. Aianza Editorial.
Stekel y Carl Jung. Hasta hace Mastroianni) transforma el psicoanálisis en un gran espectáculo. 1978.

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sistencia, el reconocimiento Jung le replicó, en los pri-
de la sexualidad infantil y la meros tiempos, cuando eran
intepretación y aprovecha- amigos:
miento de los sueños” eran LA AGONÍA DEL PSICOANÁLISIS “Pienso, querido doctor
piedra de toque del psicoaná- Freud, que debemos dar tiem-
Harold Bloom
lisis. Pero habría que escribir po al psicoanálisis para que se
todo un libro para estudiar sus infiltre en las gentes desde
diferencias.
Con Wilheim Stekel
H ablo aquí de Freud el escritor, y considerando el psicoanálisis como
literatura. Este es un libro sobre el canon occidental de lo que, en
tiempos mejores, llamamos literatura de imaginación, y el verdadero éxi-
muchos centros, para revi-
ficar entre los intelectuales la
(1868-1940) la disputa fue emoción por el símbolo y el
más leve. Stekel nunca elabo- to de Freud consiste en haber sido un gran escritor. Como terapia, el mito. Muy poco a poco de-
ró una alternativa a las ideas psicoanálisis agoniza, y quizá ya esté muerto, su supervivencia canónica bemos transformar de nuevo
de Freud. Tenía una extraor- debe buscarse en lo que Freud escribió… a Cristo en lo que era, el dios
dinaria perspicacia para la La crítica literaria freudiana de Shakespeare es un chiste celestial; la a divino de la viña, y así ab-
comprensión intuitiva de las crítica shakespeariana de Freud tendrá un difícil alumbramiento, pero na- sorber aquellas instintivas
emociones inconscientes y cerá, pues Freud, como escritor, sobrevivirá a la muerte del psicoanálisis. fuerzas extáticas del cristia-
Freud –cosa rara siendo La transferencia a un chamán es una antigua técnica curativa extendida en nismo con el único propósi-
Stekel un discípulo– siempre todo el mundo, ampliamente estudiada por los antropólogos y los exper- to de hacer del culto y el
lo reconoció; se alejó de él tos en historia de la religión. El chamanismo precedió al psicoanálisis y lo mito sagrado lo que una vez
más por razones personales sobrevivirá; es la forma más pura de psiquiatría dinámica. La obra de fueron: una fiesta de alegría
que científicas, por algo que Freud, que es la descripción de la totalidad de la naturaleza humana, supe- embriagadora en la que el
no está totalmente estableci- ra con mucho la marchita terapia freudiana. Si existe una esencia en Freud, hombre recupere el ethos y
do. Cuando Stekel tuvo una la santidad animal. En esto
debe encontrarse en esa guerra civil que él ve dentro de la psique. Esa
disputa con Tausk, Freud le consistía la belleza y el pro-
división presupone una idea de cómo se organiza la personalidad, y la
retiró su confianza. Stekel pósito de la religión clási-
existencia de una cierta cantidad de mitos o metáforas que convierten esa
solía decir que un enano veía ca.*****
más lejos si se subía en los organización en dinámica (o, por aplicarle un término más literario, en Freud trató de desterrar
hombros de un gigante. Y dramática). Esas metáforas freudianas incluyen la energía psíquica, las las formas arcaicas del
Freud, que tenía poco humor pulsiones, los mecanismos de defensa. Aunque Freud, como correspon- irracionalismo, de la fe en lo
en las controversias, respon- de a un fundador, llevó a cabo un análisis de sí mismo a fin de descubrir sobrenatural y coincide, de un
dió: “Eso puede ser cierto, o inventar su drama del yo, explícitamente prohibió a todos aquellos que modo curioso, con alguien que
pero un piojo en la cabeza de vinieron después de él que emularan a su líder. siendo de origen judío, como
un astrónomo, no”. Debemos él, no tenía que ver con el
a Stekel el uso del término El canon occidental. Editorial Anagrama, 2003. psicoanálisis: Elías Canetti,
“tánatos”, para referirnos al quien en uno de sus libros más
deseo de muerte, que Freud célebres, Masa y poder,******
adoptaría, y, además, otra cer- al hablar de las masas religio-
teza a la que arribó el propio sas, sostiene que mantienen su
Freud: “que el odio y no el vencia y la perpetuación, cía eran especulaciones de la rrobora los negros vaticinios coherencia, entre otras razo-
amor es la relación primordial sino el reposo, la inercia imaginación de un hombre de Freud. Si Calderón pen- nes, por la lejanía de la meta
entre los hombres.” perfecta. Para Freud, la vida envejeciendo en medio de la saba que el peor delito del y, naturalmente, por la impo-
orgánica, que ha conducido persecución. Pero aún así, lo hombre era haber nacido, y sibilidad de comprobar la ve-
EROS Y EL VIDRIO OPA- a la explosión de la vida hu- que resulta asombroso, más Heidegger constata que el racidad de la existencia de una
CO DE LA MUERTE mana, fue algo anómalo, una allá de su sombría conclusión, hombre es un ser para la vida más allá de la muerte. Se
En uno de sus últimos es- exuberancia fatal que trajo es que el hombre, efectiva- muerte, Freud vaticina la dice que la fe mueve monta-
critos, el breve texto titulado dolor indecible y deterioro mente, en décadas posterio- muerte de la especie. ñas y mantiene las creencias,
Más allá del principio del placer, ecológico y por eso mismo res, está haciendo todo lo po- Para Freud no hay salva- agregamos. En la religión ju-
Freud condensa en una ima- terminará tarde o temprano. sible por deteriorar la tierra, ción más allá de la muerte. día, de la que Freud se apartó
gen poderosa la historia trági- La quietud volverá a la crea- la casa de todos, de un modo Pensó que el psicoanálisis po- tempranamente, se cree fuer-
ca de la humanidad desde la ción cuando la vida vuelva que no ha sido hecho en los día terminar con las ilusiones temente en la reencarnación,
perspectiva de Occidente.**** a la condición natural de lo últimos siglos. El ser humano infantiles que tienen su origen pero no se habla de ello para
Pueda que este descubrimien- inorgánico. La “libido” con- parece votar por un no a la en la religión. Hizo la ecua- evitar que la vida se vuelva
to parezca a sus detractores duce a la muerte. Freud sa- vida de un modo cada vez ción que emparenta lo pasiva con el pretexto de la
no estrictamente científico. bía muy bien que lo que de- más irracional, actitud que co- metafìsico con lo infantil. Y próxima reencarnación. Y se
Pero, en todo caso, hunde sus dice que el objetivo de cada
raíces en creencias comparti- uno es hacer una “repara-
das por casi toda la humani- ción”, “tikun” en hebreo, du-
dad. Se trata de Eros y EL LEGADO DE FREUD A 150 AÑOS DE SU NACIMIENTO rante su vida. Si así fuese,
Tánatos, dos dioses, dos fuer- XXVI Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis podría decirse que Freud cum-
zas que gobiernan y dividen plió con su reparación, ¡y de
nuestro ser. En permanente Este evento, que pasará revista a los aportes más importantes de Sigmund Freud qué modo!. Pero dejó de creer
conflicto, ellos determinan los y a los desarrollos del psicoanálisis desde sus orígenes hasta la actualidad, tanto en el Dios del antiguo testa-
ritmos de la existencia, la pro- en el campo clínico, como en el social y académico, contará con la participación mento, ese Dios que todo lo
creación, la evolución psíqui- de los más destacados psicoanalistas de Latinoamérica así como de importantes aniquila y que es, como
ca y somática, pero al final, invitados de otras regiones y disciplinas. Organizado por la Federación Tánatos, el vidrio opaco de la
contrariamente a nuestras in- Psicoanalítica de América Latina (FEPAL), presidida por Álvaro Rey de Castro, muerte.
tuiciones y nuestras esperan- este congreso se llevará a cabo del 5 al 8 de octubre próximo, en el Hotel Los
zas, no es Eros, el amor, sino Delfines.
Tánatos, el vidrio opaco de la **** George Steiner. Nostalgia de lo
muerte, el que está más cerca Informes e inscripciones: Grupo Milenium, Av. Rivera Navarrete 453, 601, San Isidro. absoluto. Madrid, Siruela, 2001, p.
Telf. 421-4977 / 440-8171; e-mail: congresofepallima@speedy.com.pe 51.
de las raíces del hombre. Lo
***** Ibidem, p. 56.
que el hombre se esfuerza por ****** Elías Canetti. Masa y poder.
conseguir no es la sobrevi- Barcelona, De bolsillo, 2005.

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Homenaje personal a Sigmund Freud
en el 150 aniversario de su nacimiento.
FREUD, UN piritual y afectivo donde preva-
lecía el rescate y la importancia
sobresaliente del diálogo, la co-

M COMPROMISO
e parece lo más adecua- municación humana, la otredad
do seguir su propia me- y el involucramiento indudable
todología, es decir la asociación del sí mismo, en una comunica-
libre. ¿Qué significa asociar libre- ción tendente al establecimiento
mente? Significa transmitir los
pensamientos, sentimientos,
fantasías, impulsos, deseos, sue-
CON LO HUMANO de una relación emocional, inte-
lectual, ideológica, filosófica y éti-
ca entre analista y analizando.
ños, por más insignificantes, irre- ¿Cuáles eran los valores sustan-
levantes, vergonzosos y horri- ciales que se fueron perfilando
bles que sean, de la manera más Saúl Peña K. implícita y explícitamente? El
auténtica y honesta posible. Son innegable interés por el ser hu-
las experiencias dolorosas, peno- mano, por su armonía, bienes-
sas, culposas, prohibidas o mor- Una actitud válida frente a una disciplina personal, como la creada tar y equilibrio en proporciones
bosas las que no se pueden co- adecuadas e integradoras.
municar fácilmente por factores por Sigmund Freud, es evaluarla, cuestionarla, criticarla profunda y La asociación libre revelaba
de supresión o represión cultu- creativamente. Toda actividad científica o humanista, en este caso el que para una ayuda real –salir de
ral, social, política, familiar y/o las múltiples prisiones, temores
personal.
psicoanálisis, debe confrontar esta experiencia que permite esclarecer e inhibiciones que coartan el lo-
Para adquirir la identidad, el desconocimientos, malentendidos, mitos y mala fe o intenciones gro de una identidad propia– era
conocimiento y la profesión ana- destructivas, deformantes, trastrocantes e idealizantes. imprescindible facilitar gradual-
lítica, es indispensable que el can- mente la libertad interna, men-
didato aceptado a la formación tal, psicológica y espiritual. Esta
inicie su psicoanálisis personal ción con el mundo en todas las criminativa y genuinamente– zación y curiosidad, surge una va más allá de nuestras identifi-
con un psicoanalista didacta de dimensiones posibles. Asumo sino a nuestra propia historia, de respuesta: el ser humano. Para caciones y contraidentificaciones
la Asociación Psicoanalítica Inter- la responsabilidad de que lo que ahí que le dé una importancia comprender su dolor, su sufri- tempranas que pueden conser-
nacional, es decir, perteneciente a estoy manifestando se refiere no especial a lo que he denominado miento, amargura, pesar, angus- varse luego de un proceso
cualquiera de las instituciones, sólo a mi experiencia previa y ac- ideología inconsciente. Ésta tie- tia, depresión, etcétera, era im- discriminativo, en el que la exis-
asociaciones, sociedades de Eu- tual sino a la forma como com- ne que ver con nuestra visión del portante escudriñar en términos tencia de objetos internos no sea
ropa, Norteamérica, Sudamérica, prendo mi propia disciplina: el mundo, influida por nuestras diferentes y a través de una me- perpetuando su vigencia y pre-
Asia, África y de Australia, u otras psicoanálisis, que puede ser di- experiencias interpersonales y todología distinta. Al confron- sencia en nosotros como obje-
instituciones psicoanalíticas se- ferente, distinta, lejana u opues- objetales tempranas y por otras tar el modelo positivista- tos extraños e invasores, sino
rias y respetables, como la con- ta a otras concepciones. Esta significativas durante la vida, en cientificista llegó a la comproba- con la diferenciación, individua-
dición más trascendente de su posición está íntimamente vin- cuanto a lo instintivo, a lo yoico ción de que la mejor manera de ción y separación necesarias. En
formación. culada no sólo a la historia de y a lo superyoico. aproximarse real y legítimamen- otras palabras, la libertad
Este análisis personal debe nuestra ciencia y a todas sus vici- Al preguntarnos qué gene- te a estos problemas, conflictos intrapsíquica, afectiva, emocional,
ser hecho de tres a cinco veces situdes con las cuales nos hemos ró en Freud este descubrimien- e incertidumbres era el modelo mental, ideológica, filosófica y
por semana, de 45 a 50 minutos identificado –se espera, dis- to, su compromiso, profundi- psicológico, mental, anímico, es- ética –suficientemente buena
de duración cada vez, por un (good enough)– es una de las ex-
tiempo considerable, consisten- presiones más evidentes de sa-
te y continuo con separaciones lud mental y va acompañada in-
de fin de semana y durante las negable e insustituiblemente de
vacaciones de ambos. Usualmen- una responsabilidad personal y
te sería de 10 meses al año, en un de la capacidad de estar solo y
espacio facilitante y confiable. acompañado.
Otra de las condiciones en Es sorprendente que una
la formación es la supervisión ciencia que en su raíz es ins-
por un analista didáctico de los tintivista, de vida y de muerte,
pacientes en análisis del candida- Eros y Tánatos, llegue a tener un
to una vez por semana, por es- tallo, hojas, flores y frutos que
pacio de dos años (ochenta ho- constituyan, en su integridad y
ras) los dos primeros casos y un totalidad, valores superiores
año (cuarenta horas) el tercero, como la libertad y la responsabi-
sugiriéndose, de ser posible, que lidad.
éstos sean de una neurosis, La autenticidad vendría a ser
transtorno de personalidad, per- otra de las expresiones
versión, limítrofe (borderline), sustantivas del análisis. Durante
adicciones o psicosis. la vida se dan múltiples circuns-
Y por último, seminarios tancias –desde lo más primario,
teóricos, clínicos y técnicos du- familiar y elemental, hasta lo más
rante cuatro a cinco años, de tres, sofisticado de la sociedad– que
cuatro o cinco veces por semana. conducen a la hipocresía, false-
Estas son las condiciones dad, doblez, cobardía, desnatu-
indispensables de la Asociación ralización, desafectivización y
Psicoanalítica Internacional fun- deshumanización. La persisten-
dada por Freud, inherentes, cons- cia de estos elementos son con-
tituyentes y estructurantes de esta trarios a un buen análisis. La
ciencia, que es un conocimiento búsqueda y el intento permanen-
compartido, pero diferenciado, te de genuinidad va a permitir el
distintivo y con características de cambio y el respeto pleno de uno
la experiencia que cada uno he- mismo y del otro.
mos vivido, no sólo a través de El análisis conduce al pre-
la formación con nuestros dominio de lo creativo sobre lo
analistas y maestros, sino que se- destructivo, que no necesaria o
guimos viviendo con pacientes, irremediablemente son antagó-
colegas, instituciones, publicacio- nicos; pueden integrarse para su
nes, congresos y en nuestra rela- Freud paseando por Viena años antes que se desencadene la peste nazi. propio fortalecimiento en un

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Eros y un Tánatos creativos discípulos directos o indirectos
(libidinización de la agresión o y de sus continuadores, llegan-
agresificación creativa del Eros, do en la actualidad a ser una cien-
en contraste con la agresificación cia que tiene elementos
destructiva de la libido o Eros). insustituibles pero que al mis-
De ahí que uno de los factores mo tiempo es pluralista.
traumáticos o perturbadores del A través de una reflexión
desarrollo sea el uso no saluda- retrospectiva, he planteado una
ble y patológico de estas poten- nomenclatura que no se limita a
cialidades. No se trata, por lo tan- la nosografía tradicional y de nin-
to, de suprimir ni reprimir los guna manera trata de excluir su
instintos, sino de facilitar y esti- importancia y valor permanen-
mular su expresión y realización tes. Sustento que la patología
creativa y saludable. proviene de los derivativos
Otro factor imprescindible destructivos del instinto de
es el valor de la presencia, tanto muerte, y tiene que ser conside-
en sus aspectos productivos rada también patoplástica, gene-
como en sus aspectos nocivos. rada por las perturbaciones
Aquí adquiere vigencia funda- objetales, interpersonales y am-
mental la importancia de la ma- bientales que producen la pato-
dre, del padre, de la relación de la logía de la libertad y de sus com-
persona con cada uno de ellos y pañeras inseparables: la autenti-
de la relación entre ellos mismos. cidad y la responsabilidad. Esto
Esta presencia es indispensable nos permite darnos cuenta clara-
no sólo física sino interna y psí- mente que la libertad –que no
quicamente. Aquí se establece la quiere decir libertinaje– va acom-
importancia innegable de las re- pañada con responsabilidad; es
laciones objetales e interperso- una fuente inherente y consubs-
nales en cuanto a su continui- tancial al ser humano.
dad, consistencia, constancia, Inicialmente Freud conside-
relacionabilidad y a las expresio- ró un elemento que destacaba en
nes eróticas y tanáticas, creativas su tiempo y que se ha modifica-
y saludables en contra de las do en ciertos aspectos: la repre-
destructivas y patológicas. Por sión, interna e inconsciente, es
ejemplo, la presencia ausente producida por las imagos
puede ser muchas veces más pe- parentales sociales y culturales y
nosa y nociva que la ausencia o por la supresión, que es externa
inexistencia. De ahí que el psi- de naturaleza ideológica, filosó-
coanálisis rescate la necesidad de fica, política y ética. La superación
diferenciar patologías provenien- saludable de esta represión y su-
tes de la deprivación, de la caren- Con Recuerda, protagonizada por Ingrid Bergman, Hitchcock inició la boga de los temas psicoanalíticos presión es la puerta a la mejora y
cia y de la ausencia, de aquellas en el cine norteamericano. al cambio.
provenientes de su frustración, La represión involucra el ol-
neurotización, perversión o lógico, filosófico y ético. Ésta tos lúdicos, de seriedad, profun- neutrales no implica que dentro vido, lo mnémico perturbado; es
psicotización. permite aproximarse a la com- didad y genuinidad. de la ética analítica no debamos necesario recordar aquello que
Expresiones valiosísimas de prensión de fenómenos de esci- No podemos dejar de men- en forma auténtica y legítima ser está prisionero e impedido de
la existencia como son el amor, sión, despersonalización, des- cionar la importancia en el análi- lo más neutrales posibles. Igual- salir a la luz. A través de los sue-
la amistad, el trabajo, el sentido realización, disociación y no in- sis de la transferencia y con- mente pienso que la contra- ños, de la transferencia y de las
de humor, se encuentran ame- tegración. Y es aquí donde sur- tratransferencia. Es decir, cómo transferencia, a diferencia de lo asociaciones, se vio que lo que
nazadas por perturbaciones ge el reconocimiento de la ideo- en la situación analítica presente que dicen muchos autores e in- no se recordaba, se repetía.
múltiples e identificaciones ne- logía inconsciente con una fuer- se actualizan abierta o sutilmen- cluso los generadores más repre- Cuando la persona ha vivi-
fastas o fijaciones en su desarro- za trascendente de lo primario, te situaciones que corresponden sentativos de este hallazgo tan do situaciones de carencia, ausen-
llo. El análisis tiende gradual- donde se estructura legítima y a experiencias previas, tempranas valioso como Paula Heimann y cia, exceso, abuso, prepotencia
mente a hacer que la persona re- realmente la moral y la ética per- y específicas con las figuras Heinrich Racker, no sólo es de- que han perturbado su libertad,
cupere, rescate, restituya, repare sonal. primigenias más importantes y bido a una respuesta al estímu- es muy probable que desarrolle
su incapacidad, su limitación o El psicoanálisis es una cien- cómo éstas se reviven y repiten lo del paciente sino a problemá- una patología severa. Gracias a la
impedimento de vivir y amar cia antidogmática en base a su en la relación con el analista a tra- ticas, rasgos, valores y conflic- contraidentificación y a las expe-
plenamente, no de manera idea- mismidad, pues todo vínculo vés del análisis. Esto permite tos provenientes del propio riencias restitutivas y reparado-
lizada, sino en términos válidos humano es único, distintivo, di- gradualmente la reconstrucción analista. ras se da una orientación dife-
y reales, dentro de un espacio y ferente. El superyó se torna am- y restitución de situaciones que El psicoanálisis tuvo dos rente que muestra la libertad y
un tiempo. Lo mismo que la plio, comprensivo, tolerante, hagan posible, a través del vín- fuentes precursoras: la cultura y responsabilidad personal. Todo
amistad, la capacidad de trabajo flexible, humano y no punitivo, culo y de la mutualidad analíti- la medicina. Ya los poetas, los esto se extiende a los pueblos. Si
vendría a ser expresión de la in- castigador, destructivo, retaliativo cos, del insight y del working literatos, los historiadores, los nos obligan, exigen, demandan,
tegración entre potencialidades ni con uno mismo ni con los through, la superación y liberación filósofos y los teólogos habían reclaman un comportamiento
instintivas desarrolladas en un demás. de estos patrones compulsivos percibido y reconocido plena- nuestro no libre, si nos somete-
ambiente facilitante, estimulan- A través del proceso analíti- por otros libres y elegidos. mente la trascendencia del in- mos estamos muertos en vida y
te, lúdico y con evidentes mani- co se puede alcanzar la madurez La contratransferencia es el consciente. Es gracias al genio de nuestra válida agresión de res-
festaciones de fecundación y de y una genitalidad real, en oposi- elemento que incorporó plena- Freud que se sistematizó y se puesta al no poder ser expresada
producción. El sentido del hu- ción al infantilismo o actitudes mente al analista dentro de la re- hizo ciencia; ciencia abierta a una debida y saludablemente, se di-
mor es la posibilidad de reírse infantiloides. lación analítica, dado que a dife- posibilidad de desarrollo a par- rige a nuestras propias células, a
de sí mismo, tener la fuerza de Desde el punto de vista rencia de sus inicios en que se tir de su identidad básica, de lo nosotros mismos, identificán-
enfrentar frustraciones y desarro- yoico, es importante la perma- creía en la posibilidad de una que va más allá de la limitación donos con el agresor, persecutor
llar la capacidad de un sufrimien- nente discriminación e intento de neutralidad, frialdad o distancia del tiempo. Inseminó su creati- y enloquecedor, manteniendo
to saludable y resolutivo. profundización y de cultivo del frente al paciente, se descubrió vidad para continuar sus hallaz- una internalización repetitivo-
En el análisis y en la vida es potencial perceptual, consciente cómo el analista estaba impedi- gos y sus logros a través de la compulsiva que nos lleva a la
sobresaliente la noción de in- e inconsciente, reflexivo e intui- do de ser neutral y que la única profundización y extensión de inexistencia.
consciente. Produce una revolu- tivo. La transformación gradual posibilidad de neutralidad era su nuevos vínculos analíticos, con Lo mismo, diría yo, pasa con
ción no solamente en el mundo de la superficialidad, artificialidad, conciencia de no neutralidad. El contribuciones tremendamente la patología proveniente de no
científico, sino en el mundo ideo- frivolidad y apariencia en elemen- hecho de que no podamos ser importantes y luminosas de sus favorecer un desarrollo auténti-

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co, cuya carencia engendra pato- en su actitud y aplicación tiene
logías severas que van desde la una orientación hacia lo social,
hipocresía y cobardía hasta la de- lo mítico, lo histórico, lo cultu-
lincuencia y la psicopatía. ral, lo estético y lo ético; es decir,
La sexualidad no enferma.
PASIÓN DE FREUD consecuente con la orientación
Cuando bajo una apariencia de POR LA VERDAD Y LA RAZÓN que el mismo Freud le dio, no
seducción se esconde la utiliza- Erich Fromm sólo interdisciplinaria sino
ción con un fin primordialmen- transdisciplinaria en lo clínico,
te destructivo y no libidinal es el social y cultural.
uso aparente de la sexualidad
pero trastrocada, deteriorada, de-
generada que implica ser actuada
E l psicoanálisis, como le gustaba repetirlo al mismo Freud, fue creación suya. Sus
grandes logros, lo mismo que sus defectos, muestran la huella de la personali-
dad del fundador. No cabe duda, pues, que el origen del psicoanálisis hay que buscarlo
Tengo el honor y el privile-
gio de haber iniciado, fundado,
participado y desarrollado el psi-
en pro de un fin hostil, violento en la personalidad de Freud. coanálisis en estos casi 40 años
y destructivo. ¿Qué clase de hombre era Freud? ¿Cuáles fueron las fuerzas impulsadoras que le de existencia en el Perú, habién-
A diferencia de lo que creen hicieron obrar, pensar y sentir como lo hizo? ¿Era un vienés decadente, enraizado en dose ya formado siete promo-
muchos psicoanalistas, que lo la atmósfera sensual e indisciplinada que se ha dado en considerar típicamente vienesa ciones de psicoanalistas.
importante es exclusivamente lo –como decían sus enemigos–, o era el gran maestro, en quien no podía descubrirse Respetamos y entendemos
interno, sostengo que lo exter- ningún defecto personal, valeroso e intransigente en la investigación de la verdad, la importancia del psicoanálisis
no lo es tanto que genera lo in- amante de su familia, bondadoso con sus discípulos, sin vanidad ni egoísmo, como aplicado al estudio de la pareja,
terno y viceversa. La sobrevalo- afirman sus partidarios más leales? Evidentemente, ni el vilipendio ni el culto del de la familia, del grupo y de la
ración de lo interior minimizan- héroe son útiles para captar la compleja personalidad de Freud, ni para comprender el comunidad. Distinguimos la
do lo externo, como falso, insig- influjo de esa personalidad sobre la estructura del psicoanálisis. La misma objetividad diferencia entre psicoanálisis y
nificante y distractivo, me parece que Freud descubrió como requisito necesario para el análisis de sus pacientes es psicoterapia psicoanalítica, bási-
prejuiciosa. Ambos aspectos son indispensable cuando tratamos de hacernos una idea de quién era y de los impulsos camente, por diferencias precisas
importantes y explican el resul- que lo movían. en la formación de unos o de
tado. La fuerza más notable y probablemente la de la mayor intensidad emocional en otros, pero consideramos muy
El descubrimiento de una Freud fue su pasión por la verdad y su fe inquebrantable en la razón. Para él, la razón era la valiosa su contribución en pro
nueva realidad no debe dejar de única capacidad humana que podía ayudarnos a resolver el problema de la existencia o, de la salud mental.
lado la conocida con anteriori- por lo menos, a aminorar el sufrimiento inherente a la vida humana. Estamos listos a seguir con-
dad. El ser humano está inmer- La razón –así lo sentía Freud– es el único instrumento, o la única arma, que tribuyendo tanto fuera como
so en su medio ambiente en tenemos para dar sentido a la vida, para librarnos de ilusiones (entre las cuales, según dentro de la universidad.
constante interacción con él. La pensaba Freud, se cuentan los credos religiosos), para hacernos independientes de Como bien dijo Freud: el
ansiedad es siempre una fusión autoridades que nos arrojan y, por consiguiente, para sentar nuestra propia autoridad. psicoanálisis no es algo que se
de lo interior y lo exterior, de un Esta fe en la razón fue la base de su incesante búsqueda de la verdad, una vez que había puede aprender leyendo, sino
peligro desde afuera (de lo trivial visto una verdad teórica en la complejidad y la multiplicidad de los fenómenos obser- viviéndolo, sintiéndolo, experi-
a lo importante) y de una ten- vables. Aunque los resultados parecieran absurdos desde el punto de vista del sentido mentándolo, sufriéndolo y
sión creciente con temor al de- común, ello no le inquietaba a Freud. Por el contrario, la multitud burlona, cuyo gozándolo.
samparo psíquico desde aden- pensamiento está determinado por el deseo de la comodidad y del sueño tranquilo, Me pregunto qué es lo más
tro. El trauma es el resultado de no hacía sino acentuar la diferencia entre convicción y opinión, razón y sentido común, distintivo, esencial, movilizador
un estímulo externo imprevis- verdad y racionalización. y trascendente de mi admiración,
to, físico e interpersonal que va Era un hombre solitario, desgraciado cuando no prosigue activamente sus des- reconocimiento e identificación
más allá de la defensa del indivi- cubrimientos y sus propósitos semipolíticos. Es benévolo y jovial, salvo cuando se con Sigmund Freud. Al reflexio-
duo perturbado. Sin embargo, lo siente desafiado o atacado; una figura completamente trágica en un aspecto esencial, nar sobre esto veo que mi vida,
que para uno constituye un trau- que él ve con penetración; quiere mostrar al hombre una tierra prometida de razón y en gran medida, ha estado ínti-
ma puede pasar inadvertido para de armonía y, sin embargo, él sólo puede verla desde lejos; sabe que nunca entrará en mamente vinculada a la de él. A
otro. ella y probablemente tiene la sensación, después de la defección de Josué-Jung, de que los trece años descubrí uno de
El descubrimiento de la rea- tampoco los que están con él entrarán en la tierra prometida. Uno de los grandes sus libros en la biblioteca de mi
lidad psíquica interna no reem- hombres y descubridores de la especie humana, tuvo que morir con un hondo senti- padre. Al leerlo descubro tam-
plazó ni excluyó a la realidad ex- miento de desengaño, pero su orgullo y su dignidad nunca fueron mellados por la bién que en mi propia vida ya
terna sino se sumó a ella. Sólo enfermedad, la derrota ni la desilusión. Para mentalidades más independientes que las tenía precursores y antecedentes
ambas explican el resultado to- de sus discípulos, la convivencia con Freud probablemente era difícil, así como el en mi captación del inconscien-
tal de la conducta. Es indispen- tomarle afecto; pero sus talentos, su valor y el carácter trágico de su vida deben llenar te. No creo que Freud me hubie-
sable el reconocimiento de todos a uno no sólo de respeto y admiración, sino también de compasión por aquel hom- ra impactado tanto si no hubie-
los adelantos válidos tanto para bre verdaderamente grande. ra vivido lo que viví.
la teoría en general como para Sentir el inconsciente como
aspectos específicos de la clínica y La misión de Freud. Fondo de Cultura Económica, 1992. si fuera la médula del ser huma-
de la técnica. De ahí que el pre- no, tener un instinto de vida y
sente sea tan importante como uno de muerte, Eros y Tánatos,
el pasado y viceversa; y lo cons- internalizar las experiencias.
ciente tanto como lo inconscien- Freud para mí significa la inte-
te. Hay que tender a la integra- tivo no es objetivo y que pertur- que representa al objeto no sea y serias, incluso discrepantes del gración de lo instintivo, que es
ción y a la imaginación creativa, ba la objetividad. Planteo la sub- confundido ni identificado con psicoanálisis, que muchos psi- vida, nacimiento, creación, muer-
incluyendo este conocimiento jetividad objetiva que no pertur- él y que brinde una confianza coanalistas peruanos apreciamos te. Connubio, coito, amor, pa-
real, intuitivo y empático como ba sino ilumina la objetividad y básica y el desarrollo de su capa- y valoramos. En tercer lugar, la sión. Esto va unido al yo y a los
elemento preventivo y facilitante que en esencia, por sí misma es cidad imaginativa. importancia que le damos al vín- valores, en un mensaje vital, éti-
del futuro. ya objetiva (pasión lúcida). El psicoanálisis peruano se culo, no solamente a los aspec- co y estético.
Las distorsiones de realida- El psicoanálisis aspira a un distingue por sus características tos del paciente, sino a los del Cómo no se va a admirar al
des internas ocurren mayormen- cambio profundo, real, estructu- propias: la ideología humanista analista y a la conjunción de sus genio de un hombre que se ha
te en las neurosis, mientras que ral –no paliativo, superficial, tran- de los miembros de la Sociedad conscientes e inconscientes. En comprometido auténticamente
las distorsiones de la realidades sitorio ni aparente–; su interés Peruana de Psicoanálisis, dado cuarto lugar, el analista no es un en su vida en un vínculo
externas son patognomónicas de primordial no sólo va dirigido a que no solamente pertenecen a personaje ideal sino una perso- consubstanciado con el ser hu-
las psicosis. la superación de los síntomas, ella psiquiatras y psicólogos sino na que para aproximarse al pa- mano, sus relaciones, la cultura,
La subjetividad entra en jue- sino, más aún, a la actitud que se filósofos, historiadores, antro- ciente tiene que ser consciente de la amistad y el amor.
go en la valoración aun de cosas asuma frente a ellos y que logre pólogos, lingüistas, sociólogos su neurosis, perversión, psico-
concretas. La experiencia subjeti- una genuina identidad. Esto es y teólogos. En segundo lugar, sis, locura y desde allí, rescatar la
va es siempre una combinación fundamental. su carácter antidogmático por su posibilidad de una mutualidad
de aspectos inconscientes actuan- El yo inconsciente debe al- respeto a la pluralidad de pensa- y un nosotros que se descubra y
do sobre hechos reales. canzar una síntesis creativa y un miento y sentimiento y a todas que vaya más allá de las posibili-
Muchos creen que lo subje- sueño lúdico en que el símbolo las contribuciones significativas dades de ambos. Y por último,

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EL EDIPO DE FREUD
J. P. Sartre
Este es un fragmento del guión que Jean-Paul Sartre escribió para una película sobre la vida
de Sigmund Freud, guión que fue rechazado por el director cinematográfico John Huston. En 1958, el cineasta
norteamericano encargó a J.P. Sartre un guión sobre Freud, o mejor dicho sobre los tiempos “heroicos” de la invención
del psicoanálisis. Este “trabajo de circunstancias”, que Sartre aceptó por necesidad económica, acabó convirtiéndose
en obsesión y revelación para el maître à penser parisiense.

T ras una sinopsis enviada a


Huston a finales de 1958,
Sartre empleó todo el año si-
(Sin mirar hacia Fliess).
Quién sabe si no arrastro, en lo
más hondo de mi inconsciente,
guiente en la elaboración del un recuerdo de infancia… ¿infa-
guión. A su conocimiento de la me? Me tendría que aplicar mi
obra de Freud se añadió la lectu- propio método. Si me pudiera
ra de la biografía escrita por exprimir como un limón…
Ernest Jones y de la correspon-
dencia entre Freud y Fliess, am- Freud: ¿Me ayudará usted?
bas recién publicadas entonces.
Para Sartre, y para todo el mun- Fliess: ¿En qué?
do, esos nuevos materiales eran
todo un descubrimiento: por Freud: ¡Venga aquí!
primera vez se daba a conocer al (Conduce a Fliess hasta el diván. In-
público la historia personal que dicándole la silla situada en frente).
Freud intentó ocultar. Siéntese aquí.
Sartre, hasta entonces (Le detiene)
opuesto al psicoanálisis y al con- No.
cepto mismo de inconsciente, (Tras un momento de vacilación, coge
cambió radicalmente de opinión la silla y la pone al lado de la cabecera
a medida que escribía el guión; y del diván, en el sitio –posteriormente,
este cambio de perspectiva influi- clásico– del psicoanalista)
ría decisivamente sobre algunos Aquí. Es mejor que no le vea:
de sus grandes trabajos poste- nos conocemos demasiado. Us-
riores. El apasionamiento ted representará mi papel. Yo
sartriano dio como resultado un soy el paciente.
guión que equivalía a una pelícu- (Fliess se resiste, molesto e indigna-
la de siete horas de duración. Na- do).
turalmente, John Huston lo re-
chazó, exigió modificaciones, Fliess: ¿Está loco? Yo no soy
cortes y una duración más racio- psiquiatra.
nal. Sartre modificó, retoco, cor- Freud, la pasión secreta, 1961, de John Huston, donde Montgomery Clift encarnó al famoso psicoanalista vienés.
tó, reescribió… ¡y el resultado Freud: ¿Y qué más da? Si quie-
fue un guión aún más extenso! Estudios sobre la histeria (1895). ted esté en Viena! Usted es la aspecto de ser tan buena perso- ro analizar mi caso, es preciso que
Las relaciones entre Huston y única persona que me podría na… hable ante alguien.
Sartre fueron deteriorándose, el Cecily: uno de los personajes ayudar. Wilhelm, me encuentro (Freud se mueve nerviosamente por la (Obliga a Fliess a sentarse, a la vez
guión fue reconvertido a propor- clave del guión de Sartre. Se trata muy mal. habitación). que él mismo se tumba en el diván).
ciones más usuales por Charles de una joven histérica, basada en Lo único que usted debe hacer
Kaufmann y Wolfgang Rein- diversos casos reales estudiados Fliess (con sincero interés): ¿Le Freud: ¡Es cierto! Tenía ese as- es escucharme. No sé dónde iré
hardt, y Sartre exigió que su por Freud y Breuer. quería mucho? pecto. Pero ¿qué demuestra eso? a parar. Pero necesito un testigo.
nombre no constara en la ficha (Se gira con inquietud hacia Fliess, le (Fliess se sienta, tenso, tras haberse
técnica de la película Freud, a secret Theodor Meynert: profesor de Freud: ¿A mi padre? Bueno, coge por los hombros y le mira de un encogido de hombros. Freud habla,
pasion, rodada en 1961 con psiquiatría en la Universidad de ¡créame, no lo sé! Le quería, sí. modo casi amenazador.) tumbado).
Montgomery Clift en el papel del Viena, especialista en anatomía Con todas mis fuerzas. Esta Primero, el sueño. Estaba en una
protagonista. cerebral. Cuando Freud era solo muerte me está volviendo loco. Freud: A menudo yo me decía: barbería. Ayer fui allí a arreglar-
Ofrecemos a nuestros lecto- un joven médico (1883), trabajó (Se aparta de Fliess y mira por la ven- no es normal odiarlo con tanta me la barba; había mucha gente
res un curioso fragmento del a sus órdenes. tana). fuerza; uno de los dos debe ser y llegué tarde al entierro. Me
guión original de Sartre, que fue Y sin embargo, me pregunto si un monstruo: si no lo soy yo, lo avergonzé. Vale. Sueño de ver-
publicado completo por la edi- Jakob Freud: el padre de… le quería (Con tono sombrío). es él. güenza y remordimiento. Veo las
torial francesa Gallimard. Algunas veces me pareció que lo (Fliess está cada vez más visiblemente palabras grabadas en mi sueño:
Sigmund Freud: ¡¡¡ÉL!!! odiaba. molesto por el rumbo psicológico y Se Ruega Cerrar los Ojos. Es decir:
DRAMATIS PERSONAE (Sacude la cabeza como para así des- moral que está tomando la conversa- “los hijos deben cerrar los ojos
(Freud está en su despacho y se des- hacerse de una preocupación, luego se ción.) de sus padres; y tú, tú llegaste
Wilhelm Fliess: otorrinolarin- pierta, con un sobresalto debido al tim- gira hacia Fliess y le mira con ojos demasiado tarde para cerrar los
gólogo berlinés; fue el principal bre. Es el día siguiente al del entierro brillantes). Fliess (demasiado apresurado en ojos del tuyo”.
interlocutor de Freud en los años de su padre. Se había dormido. La No importa si lo detesto o si lo tranquilizarlo): ¡Pero usted le qui-
de intensa elaboración de sus puerta se abre). amo; el acontecimiento más im- so! Fliess: Oígame, Freud.
primeros descubrimientos. portante en la vida de un hom- (Freud se agita en el diván, como un
La sirvienta: El doctor Fliess. bre es la muerte de su padre. Freud (sombrío): Sí. También le verdadero paciente).
Joseph Breuer: médico vienés (Fliess entra. Freud se levanta rápida- (Fliess sonríe tímidamente). quise.
que practicaba la hipnosis y por mente para recibirlo. Se dan la mano, (Con brusca violencia). Freud: Cállese. Cállese un rato.
el que Freud –quince años más con un fuerte apretón). Fliess: Odiar a Jakob Freud, eso Razón de más para que estos arre- Ocurre otra cosa. Un sueño siem-
joven– sentía una gran admira- me parecería imposible. Sólo le batos de odio me sean incom- pre es la satisfacción de un deseo.
ción. Entre los dos escribieron Freud: ¡No puedo creer que us- vi en dos ocasiones, pero tenía el prensibles. ¿Dónde está el deseo? ¡Espere!

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Espere un poco. Cerrar los ojos bil, lo que me hizo enloquecer
también significa morir. Yo que- de rabia. Pero no era su debili-
ría morir; hace años que invoco a dad lo que detestaba; era la de
la muerte en sueños: tengo algo Jakob Freud.
así como un instinto de muerte,
“DONDE ERA ‘ELLO’, HA DE SER ‘YO’” (Señalando la tumba).
es un rasgo de mi carácter respec- Thomas Mann
to al cual no puedo cerrar los ojos. Breuer (con sinceridad): Soy débil.
(Dice estas palabras con toda natura-
lidad, sin reflexionar sobre ellas. De Freud: No. Usted es bueno.
repente, se sobresalta y se sienta brus-
camente en el diván).
F reud, el psicólogo del inconsciente, es un verdadero hijo del siglo de
Shopenhauer y de Ibsen, a mediados del cual nació. ¡Qué trabazón tan
íntima guardan el contenido y la orientación moral de sus revolucionarias
Breuer: ¿Y Fliess?
¿Eh?
(Muy deprisa). teorías con el sistema schopenhaueriano! Su descubrimiento del enorme Freud: Un espejismo. Le tenía
Los banqueros engañan al fisco papel que juega el inconsciente –el “ello”– en el psiquismo del hombre por un demonio, pero no era
y el gobierno cierra los ojos. Una produjo y produce todavía el mismo escándalo en el ámbito de la psicolo- más que un cuentista. No estu-
mujer considera más prudente gía clásica –que identifica consciencia con psiquismo– que la doctrina sobre vo mal; respeté la fuerza –lo que
cerrar los ojos sobre las infideli- la voluntad de Schopenhauer en el de una filosofía basada en la razón y en el él creía que era su fuerza– y eso
dades del marido. espíritu. Si, creo firmemente que en ese juego que la psicología practica con me permitió odiar lo que toma-
(Pausa. Se vuelve hacia Fliess). lo mítico en las novelas emparentadas con el mundo freudiano se encierra el ba por su cobardía.
¿Lo ve usted? La frase se volvió
germen de una nueva sensibilidad humana, y estoy absolutamente convenci-
del revés por sí sola, sin que yo la Breuer (sonriendo): ¡Cuántos pa-
forzase. Y en un tercer sentido. do de que la obra vital de Freud será reconocida algún día como una de las dres! Durante casi toda su vida
El más profundo de los tres, el contribuciones más importantes a la emergencia de una nueva antropología, usted tenía dos a la vez.
que explica todo el sueño. En que hoy vislumbramos sólo fragmentariamente, como una aportación al (A partir de esta réplica, desaparecen
nombre del respeto filial, deseo futuro, a la construcción de una humanidad más inteligente y libre. Este los dos hombres. Aparece Meynert, en
cerrar los ojos respecto a un acto psicólogo y médico será considerado –estoy seguro de ello– pionero de un su consultorio, débil y avejentado, bajo
de mi padre. humanismo futuro que hoy apenas entrevemos, de un humanismo enrique- una enorme estatua de Moisés).
(Se levanta y anda nerviosamente). cido con numerosos rasgos desconocidos en el pasado, un humanismo que
Freud (voz en off): Si. Tenía mie-
mantendrá con las fuerzas del mundo subterráneo, con el inconsciente, con
Freud: Un acto que no quiero do de mi mismo, me negaba a
ver. Que escondo. Que expulso
el «ello», una relación más madura, audaz, libre y relajada que la que se le convertirme en un adulto, a ver
de mi conciencia. permite al hombre de nuestro tiempo. Atenazado por un miedo neurótico la verdad. Breuer, me desgarraba
(Fliess también se quiere levantar). y por el odio que de él se deriva… En una ocasión, Freud definió su doctri- continuamente. Yo adoptaba
Quédese donde está. Encontra- na de los sueños como “una parcela de tierra virgen conquistada por la todos esos padres para proteger-
ré ese recuerdo, aunque tenga ciencia a la creencia popular y a la mística”. El espíritu colonizador y el me de mí mismo y no paraba
que buscarlo toda la vida. sentido de la investigación freudiana residen en esa “conquista”. “Donde era hasta haberlos destruido ¡Todos
(Se vuelve a sentar). ‘ello’, ha de ser ‘yo’”, afirmó una vez a modo de programa, y él mismo llegó ustedes me fascinaban y yo que-
¡Ocurrió durante aquel viaje, es- a calificar el trabajo psicoanalítico de obra civilizadora, comparable a la ría matar al padre en ustedes!
toy seguro! (Se vuelve hacia la tumba de Jakob
desecación del Zuiderzee. En fin, para terminar, los rasgos de este hombre
Freud).
Fliess (con desgana): ¿Qué viaje? memorable que hoy celebramos se confunden ante nuestros ojos con los Él ha muerto. Y mis padres
del anciano Fausto, cuando siente la urgencia de expulsar de la orilla a ese adoptivos han sido enterrados
Freud: Nací en Freiberg, Bohe- mar tiránico, restringir las fronteras de su húmeda extensión. con él. Estoy solo ante mi mis-
mia. Mi padre era comerciante. mo y ya no odio a nadie.
Y rico. La aparición del antisemi- Shopenhaver, Nietzsche y Freud. Alianza Editorial 1998.
tismo le dio miedo. Nos mar- Breuer: ¿Podrá usted continuar
chamos a Leipzig y luego a Viena, amando?
arruinados. Fue durante mi pri-
mera infancia. ¿Qué aconteció? Freud: Sí. A mis hijos. Y a mis
¿Qué pasó? hijos adoptivos: los hombres
(De repente, echa a reír a carcajadas. que creerán en mi palabra, si es
Fliess pega un respingo). Breuer: No tiene importancia… usted y contra sus ideas. Breuer: ¿Agresividad? ¿Contra que existe alguno. Ahora, el pa-
Mi hermano y yo no nos hablá- (Con una risa irónica). ese hombre tan bondadoso? dre soy yo. Breuer, le he usado
Fliess (furioso): Sigmund… bamos desde hace más de trein- Usted tenía un aspecto juvenil y como un medio para perderme
ta años. Estoy aquí por mero yo, yo me sentía un viejo decré- Freud: Precisamente. Su bondad y encontrarme. ¿Podrá usted per-
Freud (sin dejar de reír): ¿Espere? formalismo. pito. ¡Bah! me exasperaba. Me hubiese gus- donarme?
¿Sabe por qué me río? Estaba (Se acerca a la tumba de Jakob y la (Hace un gesto con la cabeza, como tado tener por padre un Moisés. (Breuer toma con afecto la mano de
pensando: “el viejo Jakob debe observa). dando a entender que todo eso ya ha ¡La ley! Freud. Silencio).
haber violado a una de sus hijas Yo apreciaba a su padre. Su muer- terminado).
delante de mí”. Y entonces me te me conmovió más que la de ¿Cómo está Martha? Breuer: ¿Para así poder rebelar- Breuer (suavemente): No volve-
acordé de que mis hermanas aún Charles… ¿Cómo está usted? se contra él? remos a vernos más, me temo.
no habían nacido. Freud: Martha ama a sus hi-
(Fliess le mira, horrorizado). Freud: Trastornado. jos, es una ejemplar ama de casa, Freud: Y para obedecerle. Freud (amistosamente): No, nun-
(Freud señala la tumba). y estoy seguro de que me ama Meynert cumplió ese papel, du- ca más.
*** Una parte de mi mismo está en- tanto como el día de nuestra rante algún tiempo.
terrada ahí. Todo es culpa mía, boda. Pero entre nosotros ha- (Sonríe). Breuer: Usted ha conquistado
(Freud se detiene ante la tumba de Breuer. bía algo… que ya nunca volve- Era… una transferencia. el derecho a estar solo.
Jakob Freud. Lleva un ramo de flores (Gira hacia Breuer, con calma, sin rá. Nunca más. Breuer, le rue-
que deposita torpemente en la losa, emoción, pero profundamente since- go que me disculpe. Sabe, des- Breuer: ¿Y yo también cumplí Freud (con profunda tristeza): Sí.
entre flores aún frescas y otras ya ro). de el día del entierro nunca me ese papel? (Señala hacia el cielo: las nubes des-
marchitas. había atrevido a venir otra vez aparecen y se puede ver un áspero y
Breuer pasa por delante con Matilde Breuer: No. Cecily nos separó. a la tumba de mi padre. Regre- Freud: Sí. Durante diez años. Yo frío sol de invierno).
Breuer. Mira hacia la tumba de Jakob (Mira hacia la tumba, poniendo una sé hoy porque esperaba encon- odiaba a Meynert porque me Estoy solo y el cielo se ha despe-
y ve que Freud, que ha levantado la mano sobre la verja que la rodea). trarle a usted. Breuer, me he había insultado; por usted sólo jado. Trabajaré en solitario, seré
cabeza, le está mirando. Y además… pensé mucho en aplicado mi propio método. sentía cariño y respeto. Meynert mi único juez, y mi único testi-
Los dos hombres se dan un apretón ello, Freud. Me consideraba su Yo solo. Y continuaré hacién- ha muerto, me pidió perdón, lo go. Felizmente, siempre se acaba
de manos). padre espiritual. No soy envidio- dolo. Quería a mi padre y sen- cual me permitió liberarme de él; muriendo.
so, pero… cuando advertí que tía celos de él. No podía ni ver- usted es mi único padre, el obje-
Freud: Me enteré de que… usted llegaría más lejos que yo… lo sin sentir una tremenda agre- to de sentimientos contradicto-
yo… eso me predispuso contra sividad… rios. Descubrí que usted era dé- Traducción de Juan Pedro Sala.

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P ara este propósito, había
que emplear tanto los
recursos racionales conocidos
MARIÁTEGUI, elección del polémico ensayo
‘Resistencias al psicoanálisis’
en el número inaugural de

AMAUTA Y EL
y consagrados por la herme- Amauta, no es casual ni una
néutica marxista, cuanto los concesión a la novedad.4 Es
no racionales, fincados en el una elección pensada, aguda-

PSICOANÁLISIS
estudio de los aspectos instin- mente deliberada, como lo es
tivos y afectivos de la natura- * un capítulo del libro Tempes-
leza humana. Ubicado en la tad en los Andes de Luis E.
médula de concepción de Valcárcel. La presencia del
Marx, entendido éste como maestro vienés en la presen-
pensador viviente, con perma- Javier Mariátegui tación de Amauta se explica
nente desarrollo de su méto- por el carácter crítico y sub-
do, Mariátegui estimaba que versivo del freudismo en el
el “moderno marxismo” no Para un espíritu avizor y analítico como José Carlos Mariátegui, mundo entonces contemporá-
podía sustraerse a “las gran- quien repetía con el clásico que “todo lo humano es nuestro”, consagrado neo. Freud sintetizaba la in-
des adquisiciones del 900”.2 tuición de un tiempo crítico,
Pero además de la utili- al mismo tiempo al estudio de la sociedad peruana y de la escena internacional, grávido, y al mismo tiempo
dad del instrumento científi- el interés por el psicoanálisis se explica como un modo de extender las creativo”.
co, importaba a Mariátegui el posibilidades del examen de la realidad.1 Como no podía ser de
significado de las ideas de otro modo, así como el arte y
Freud como expresión de una la literatura de vanguardia
actitud crítica frente a la so- está presente en Amauta, la
ciedad y sus productos, en “divulgación” y discusión del
especial, del pesado lastre del psicoanálisis freudiano fue
positivismo dogmático enton- promovida a través de diver-
ces presente en el marxismo sos artículos especialmente
académico. Con el psicoanáli- por Honorio Delgado (Horst
sis se incorporaba“lo irracio- Nitschack)5. Publica el profe-
nal”, algo que después se juz- sor Delgado en el número 2
garía herético en la especula- de Amauta un artículo basa-
ción marxista llamada orto- do en una pequeña encuesta
doxa. Como ocurrió con la sobre la psicogénesis de la afi-
teoría soreliana de los mitos, ción por los ojos de la mujer
el psicoanálisis para en “Por qué nos gustan los
Mariátegui abría la posibilidad ojos”, aparecida originalmen-
para el estudio de la realidad te en alemán en Imago 6 .
en sus campos inexplorados: Honorio Delgado dio a la es-
una tentación demasiado fuer- tampa, finalmente, en el nú-
te para un riguroso analista de mero 7 de Amauta un ensayo
la compleja realidad nacional. sobre “La rehabilitación de la
A Mariátegui le interesa- interpretación de los sue-
ba pues, al mismo tiempo que ños”7.
sus ideas y sus métodos, lo
que en Freud había de crítico
contestatario, de cuestionador * Presentación de la Mesa Redon-
del comportamiento de la so- da “Mariátegui y el psicoanálisis”.
ciedad burguesa. Rechazado Simposio Internacional José Car-
por la ciencia oficial y por la los Mariátegui, Lima, 13-17 de Ju-
medicina académica, Freud nio de 1994.
aparecía en el frente intelec-
1
José Carlos Mariátegui. Defensa
del marxismo, Polémica revolucionaria.
tual, más que como el crea- Empresa Editora Amauta, Lima,
dor de una concepción diná- 1959.
mica del comportamiento 2
José Carlos Mariátegui: Ideología y
humano, o el terapeuta de los política. “Del autor”, Empresa Edi-
desórdenes mentales, como tora Amauta, Lima, 1969.
un “objetante de conciencia”
3
Sigmund Freud: “Resistencias al
psicoanálisis”. Amauta, Año I, N°
de la sociedad de su tiempo,
1, Lima, septiembre de 1926.
como gran agitador de la in- 4
Javier Mariátegui: “Sigmund
quietud contemporánea por el Freud en el Perú”, Introducción a:
radicalismo de sus ideas y el Honorio Delgado: Freud y el psi-
vigor de su lucha por propa- coanálisis. Escritos y testimonio.
garlas y defenderlas. Freud con su esposa Martha Bernays, con quien contrajo matrimonio en 1886. Universidad Peruana Cayetano
El breve ensayo “Resis- Heredía, Lima, 1989.
ra. Repite Freud lo formula- y la teoría de la descendencia Es pues emblemático que
5
Horst Nitschack: “La recepción
tencias al psicoanálisis”, publi-
de la cultura de habla alemana en
cado en el primer número de do con anterioridad acerca de del género humano. La terce- José Carlos Mariátegui, en el Amauta”. En Encuentros y
Amauta, es uno de los más las “humillaciones” creadas ra, la “humillación psicológica” primer número de su revista desencuentros. Estudios sobre la recep-
ricos en contenidos sobre la por el psicoanálisis para el derivada de la investigación Amauta, reprodujera este ar- ción de la cultura alemana en América
teoría freudiana y sus contes- amor propio de las gentes. La analítica que hacía del conscien- tículo de Sigmund Freud, Latina. Pontificia Universidad Ca-
tatarios en el ámbito social.3 primera había sido la “humi- te una función dependiente de denotativo no sólo de las “re- tólica del Perú, Lima, 1993.
Expresa ahí Freud algunas de llación cosmológica” de un “inconsciente todopodero- sistencias”, que iban de lo in-
6
Honorio Delgado: “Por qué nos
gustan los ojos”. Amauta, Año I,
sus más conocidas for- Copérnico, que hizo de la Tie- so”. Finalmente, señala Freud dividual a lo colectivo, sino del
N° 2, Lima, octubre de 1926.
mulaciones: “Es una pesada rra un satélite del sistema so- en el ensayo examinado, su franco rechazo de sus ideas 7
Honorio Delgado: “La rehabili-
tarea tener por paciente al lar y no el centro del mismo. condición de judío, y las resis- en el campo médico, ex- tación de la interpretación de los
género humano completo”, La segunda, la “humillación tencias generadas por el anti- tramédico y social. Hemos sueños”. Amauta, Año II, N° 7,
como tan gratificante escribie- biológica”, la del darwinismo semitismo. escrito en otra parte que “La Lima, marzo de 1927.

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La presencia de Delgado da en carta autógrafa por el
en Amauta es expresiva del mismo Freud.14 Mariátegui,
interés del maestro peruano advertido de que estas manio-
en el pensamiento y la prácti- EL PSICOANÁLISIS HOY bras no tenían otro propósito
ca del psiconálisis. Hombre de Javier Mariátegui que “aislarme por el terror”,
orientación política opuesta, tuvo desde entonces un arres-
del grupo de la generación to domiciliario no siempre di-
l psicoanálisis nació dentro del campo médico, psiquiátrico en
“arielista” encabezada por
Riva Agüero, Víctor Andrés
Belaunde, los García Calde-
E particular. Como terapéutica, el psicoanálisis ha decaído en su
empleo en los últimos tiempos, mientras crece su importancia en las
simulado, hasta su desapari-
ción física el 16 de abril de
1930.
rón, y Carlos Monge y ciencias sociales en el estudio de las religiones, en la lingüística, en-
Hermilio Valdizán entre los tre otras dimensiones del saber humano. Es interesante señalar que ***
médicos –Delgado haría des- el propio creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, adelantó este
pués un explícito reconoci- La presencia del psicoa-
empleo extramédico del análisis.
miento de lo que debía en su nálisis y en general de las ideas
autoformación a la obra de El psicoanálisis es una gran creación del pensamiento humano. de Freud en la obra de José
José Enrique Rodó–, el pro- Su aplicación extrapsiquiátrica revela su extraordinaria virtualidad Carlos Mariátegui no expresa
fesor arequipeño se apartó creativa. sino la amplitud de su criterio
tempranamente de Amauta y su perspicuo modo de de-
para encontrar más seguro tectar las señales mayores de
vehículo de divulgación en el la “emoción de nuestra épo-
Mercurio Peruano y en la Nueva ca”. Alertado y discriminativo,
Revista Peruana. Honorio Del- cialismo que proponía: “No chillerato en medicina al tema 1929, pocos meses después José Carlos trascendió la cha-
gado pertenecía a los intelec- queremos, ciertamente, que el “Historial y tratamiento de de la sentencia del Tribunal de ta concepción positivista y su
tuales a los que estaba dirigi- socialismo sea en América cal- una neurosis. Homosexualidad Turín sobre el caso Canella- búsqueda afanosa del “he-
do el primer editorial de co y copia. Debe ser creación femenina y complejo carac- Bruneri, cuando Mariátegui cho”, para explorar sentimien-
Amauta: “Esta revista, en el heroica. Tenemos que dar terológico ligado al erotismo acababa de fundar el Partido tos e instintos, puesto que la
campo intelectual, no repre- vida, con nuestra propia rea- oral” (1936).10 Ambos apor- Socialista y se aprestaba a en- realidad estaba integrada por
senta un grupo. Representa, lidad, en nuestro propio len- tes tempranos de un auténti- frentar la Conferencia de los diversos niveles, superpuestos
más bien, un movimiento, un guaje, al socialismo indoame- co investigador esperan toda- partidos comunistas de a veces, pero concurrentes
espíritu. En el Perú se siente ricano. He aquí una misión vía la revisión exhaustiva que Sudamérica, donde se deba- siempre, de aspectos raciona-
desde hace algún tiempo una digna de una generación nue- merecen. tieron, con resultados desfa- les e irracionales. O para de-
corriente, cada día más vigo- va”. José Carlos Mariátegui vorables, sus tesis ideológicas cirlo de otra manera, para
rosa y definida, de renova- Honorio Delgado estuvo fue de los primeros en nues- y sus tácticas políticas. Era ganar conocimiento racional
ción. A los fautores de esta entre los “sinceros y compe- tra lengua en destacar la pre- indudable que una mentalidad hay que explorar el vasto cam-
renovación se les llama tentes” compañeros de la pri- sencia del psicoanálisis en la como la de José Carlos po de la irracionalidad. En el
vanguardistas, socialistas, re- mera etapa. Pero la presencia literatura y el arte. Conside- Mariátegui tenía que colisio- terreno de la especulación
volucionarios, etc. La historia del psicoanálisis no termina raba que el freudismo era una nar con el dogmatismo into- marxista, Mariátegui superó el
no los ha bautizado definiti- con el alejamiento de Delga- “intuición” del siglo veinte, lerante del estalinismo, enton- prejuicio de su tiempo, y
vamente todavía. Existen en- do. Recientemente Horst presente en la “atmósfera de ces rampante en el mundo. “oxigenó” su concepción del
tre ellos algunas discrepancias Nitschack ha destacado la ideas” de la Europa del nove- También es interesante mundo con las más válidas
formales, algunas diferencias presencia de Gutiérrez-No- cientos: “El germen de la teo- señalar el sonado “asalto a la “corrientes del 900”. Por eso,
psicológicas. Pero por encima riega en los números finales ría de Freud estaba en la con- Casa de Washington” por la en los tiempos de crisis del lla-
de lo que los diferencia, to- de Amauta, números 20 y 22, ciencia del mundo, desde an- policía leguísta, para detener mado “socialismo real”, su
dos estos espíritus ponen lo de 1929, con aporte original tes del advenimiento oficial el supuesto “complot comu- pensamiento sigue vivo y vi-
que los aproxima y mancomu- al pensamiento psicoanalítico. del Psicoanálisis... Freud no nista”, en operación que se gente, siempre dispuesto a
na: su voluntad de crear un “El intento de integración de ha sido sino el agente, el ins- inició el 18 de noviembre de partir en una nueva aventura
Perú nuevo dentro de un algunos elementos psico- trumento de una revelación 1929.13 Escribió Mariátegui del espíritu.
mundo nuevo. La inteligencia, análiticos –escribe Nitschack– que tenía que encontrar quien en carta enviada a varios ami-
la coordinación de los más en una teoría autónoma del la expresara racional y cientí- gos cercanos que “La batida
volitivos de estos elementos, arte es llevado a cabo por ficamente, pero de la que en ha estado particular e inexpli-
progresa gradualmente. El Carlos Gutiérrez-Noriega en nuestra civilización existía ya cablemente dirigida contra los 8
“Presentación de Amauta”
movimiento –intelectual y es- su artículo ‘Hacia una concep- el presentimiento... La función judíos –casi todos vendedores (Editorial), Amauta, Año I, N° 1,
piritual– adquiere poco a poco ción biológica del arte’ en los del genio parece ser, precisa- ambulantes o pequeños co- Lima, septiembre de 1926.
organicidad. Con la aparición Nos. 1929/20, 40-51, y mente, la de formular el pen- merciantes, de nacionalidad 9
“Aniversario y balance” (Edito-
de Amauta entra en una fase 1929/22, 17-31. Su objetivo samiento, la de traducir una rumana–” lo que da a la “ope- rial), Amauta, Año II, N° 17, Lima,
de definición”8. principal es integrar los con- intuición de una época”11. ración” “un curioso carácter septiembre de 1928.
Conforme la revista de ceptos freudianos de sub- Mariátegui analizó la pre- antisemita, nuevo en el Perú”.
10
Carlos Gutiérrez-Noriega. His-
consciente, inconsciente y sencia del “freudismo” en dos Desde la casa de Washington torial y tratamiento de una neuro-
Mariátegui esclarecía su defi-
sis. Homosexualidad femenina y com-
nición socialista, principalmen- sublimación (op. cit. pp. 49) nombres sumos de la litera- se habría gestado una “cons- plejo caracterológico ligado al erotismo
te después del primer supues- en su teoría del arte. El he- tura de las primeras décadas piración comunista” que unía, oral. Separata de Anales de la Fa-
to “complot comunista” de cho de que en varios momen- de nuestro siglo: Pirandello y en rara simbiosis, a la colecti- cultad de Ciencias Médicas, T.
junio de 1927, los elementos tos colisione con el propio Proust. Y haría después un vidad judía, a “miembros de XVII. Lima, 1936.
intelectuales conservadores pensamiento freudiano –entre “ensayo de novela” de corte una organización de agitado- 11
José Carlos Mariátegui: “El ‘freu-
que la acompañaron en la pri- otros cuando habla de ‘los tres psicoanalítico: La novela y la res”, con “la agitación de los dismo’ en la literatura contempo-
ránea”. En El artista y la época.
mera etapa “con título de sin- instintos fundamentales’ vida. Siegfried y el profesor mineros de Morococha”, que
Empresa Editora Amauta, Lima,
ceridad y competencia”, se (hambre, egoarquismo, sexua- Canella12. Se trata de un ejer- habían obtenido triunfos en 1959.
alejaron de ella. El editorial del lidad)– parece no inco- cicio especulativo y narrativo reivindicaciones sindicales 12
José Carlos Mariátegui: La novela
número 10 de Amauta (Di- modarlo, o inclusive hasta grato a José Carlos sobre la que el gobierno les había obli- y la vida. Siegfried y el profesor Canella.
ciembre de 1927), que marca escapársele de la propia con- realidad y la ficción, con el gado a renunciar. Ese “com- Empresa Editora Amauta, Lima,
su reaparición, y principal- ciencia”. El ensayo de Gu- reclamo de los legítimos fue- plot” terminó con la efímera 1955.
mente “Aniversario y balan- tiérrez-Noriega, entonces co- ros de la fantasía. Este tema vida de la revista Repertorio He-
13
César Miró: Asalto en Washing-
ton Izquierda (Una carta inédita de
ce”, editorial del número 17 laborador cercano de Ho- tiene un tratamiento aparte en breo, publicada con los auspi-
José Carlos Mariátegui). Librería Edi-
(septiembre de 1928),9 defi- norio Delgado, no sería su úl- esta mesa redonda pero no cios de Mariátegui por la Edi- torial “Minerva”, Miraflores, 1974.
nitorio de la política de la re- tima contribución al psicoaná- puedo dejar de mencionar que torial Minerva en 1929, y 14
Miguel B. T. Adler. Repertorio
vista, anuncio del tipo de so- lisis: dedicará su tesis de ba- fue escrito en el verano de cuya aparición fuera saluda- Hebreo, N° 1. Lima, abril de 1929.

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E n ocasiones esta violencia
provoca un desborde ma-
sivo incontrolable, en otras cir-
Psicoanálisis y política do cierto equilibrio se quiebra
por una catástrofe social o natu-
ral, que pone en evidencia la fra-
cunstancias es aceptada e inclusi- gilidad de sus estructuras y la in-
ve promovida por las propias
autoridades. Ejemplos de este
segundo tipo de violencia, tal vez LAS FRONTERAS DE capacidad de su líder de hacer fren-
te a circunstancias extremas. Esto
es lo que sucedió en Nueva

LA IDENTIDAD
la más terrible y a la que en algu- Orleáns, cuando la multitud en-
na oportunidad he llamado “lo- frentó el pánico de la desintegra-
cura de las naciones”, ha habido ción y aparecieron súbitamente
muchos en el siglo XX: la Ale- depredadores sociales que inten-
mania nazi, el Gulag soviético, la taron sacar provecho de la situa-
masacre que cometieron los ja- ción. En tales circunstancias, la
poneses en China y, más recien-
Moisés Lemlij masa suele buscar un “mercader
temente, lo ocurrido en la ex Yu- de ilusiones” que le haga ofertas
goslavia. Este abandono masi- banales tranquilizadoras o chivos
vo de los estándares habituales
Los fenómenos de violencia social que aparecen bajo ciertas condiciones expiatorios, y cuyo discurso se
de conducta de una civilización económicas, religiosas, históricas, ideológicas, políticas o incluso derivadas de estructura en torno a una divi-
que se funda sobre el respeto a la catástrofes naturales, han concitado la atención de numerosos estudiosos sión absoluta entre los buenos y
vida humana, acaba producien- los malos: los amigos sinceros y
do situaciones de barbarie gene- desde hace mucho tiempo y los psicoanalistas no han sido la excepción. los peligrosos y malvados ene-
ralizada a nivel grupal, insti- migos, y que le asegurará su per-
tucional, social o nacional. El “alimentados”. Si es que el líder facciones, a la búsqueda de un mantengan una dependencia tenencia a un grupo superior con
psicoanálisis proporciona algu- no cumple con este deber, se lle- chivo expiatorio cuya elimina- parasítica. Cuando ninguno de derechos de dominio frente a un
nas pistas para desentrañar las narán de furia, lo cual significará ción ritual permita volver a ob- estos intentos de reestructurar el grupo maligno, agresivo y ame-
fuentes y la dinámica de estos para el grupo enfrentar la ame- tener la generosidad del líder su- grupo funciona, aparece una nazante. Hay ocasiones en que
fenómenos. naza de desintegración y trans- premo, de un enemigo externo acentuada sensación de impo- este discurso elemental, que pue-
formar su dinámica de compor- que permita cohesionar al grupo tencia y temor que puede llevar de incluso ser sensiblero, se trans-
I tamiento según el supuesto bá- o de un nuevo líder que pueda al pánico, lo cual precede a la for- forma en una ideología política,
Las primeras hipótesis sico de ataque y fuga. Sus miem- expresar mejor sus sentimientos mación de subgrupos organiza- religiosa, racial o nacional regre-
psicoanalíticas fueron planteadas bros estarán en estado de alerta y de agresividad, odio y persecu- dos en torno a liderazgos siva y violenta, que se articula
por Sigmund Freud en Psicolo- tensión permanente, como si en- ción. Pueden aparecer también “narcisistas” o “paranoides”, se- como un sistema cognitivo que
gía de las masas y análisis del yo frentaran un peligro inminente. fantasías, que Bion denomina gún si sus características exaltan transmite a la masa una esperan-
(1921) y giran en torno a los la- Kernberg denomina a este tipo “de apareamiento”, que den lu- más la idealización o la búsque- za de futuro o un propósito de
zos de identificación que existen de grupo “paranoide”. Esta di- gar a la aparición de otro líder da de enemigos externos como origen que sustituirá a la sensa-
entre los miembros de un gru- námica genera recriminaciones idealizado al que se le otorga cua- eje de organización grupal. ción de caos, y que puede ser di-
po grande entre sí y con respecto mutuas y conflictos internos que lidades de omnipotencia, y res- Pero hay ocasiones en que fundido y potenciado a través de
a su líder, en quien depositan sus pueden conducir a la división en pecto del cual los miembros una organización que ha logra- los medios de comunicación.
aspiraciones y a quien se some- Desde Mussolini a Stalin, y des-
ten. El líder es transformado así de Fujimori a Abimael, la oferta
en una suerte de creador de nor- de orden, completud y sumisión
mas y proveedor universal, lo como única salida, ha sido esen-
cual hace que los miembros de la cialmente la misma.
masa se desembaracen de la res-
ponsabilidad de controlar sus II
impulsos agresivos y sean capa- Vamik Volkan ha examina-
ces de atacar, destruir y hasta ase- do la relación entre la personali-
sinar según sus deseos. Estos dad del líder y el tipo de
lazos de identificación mutua ge- liderazgo que ejerce, que puede
neran en los individuos que con- resultar exitoso de acuerdo a cada
forman una masa una sensación circunstancia histórica particular.
de pertenencia y fuerza que los Los tipos de líderes que ha iden-
libera de ataduras morales y los tificado son los siguientes:
lleva a comportarse de una ma- 1) Narcisista: Intentan negar
nera impensable en condiciones los sentimientos de vergüenza,
habituales. inferioridad y envidia a través de
En 1961, W. Bion postuló la búsqueda de perfección. Ge-
que un grupo podrá ejecutar neralmente tienen una persona-
apropiadamente la tarea que se lidad avasalladora y seductora, un
haya planteado cuando tiene una discurso articulado y se sienten
organización y un liderazgo ade- herederos de un pasado glorio-
cuados. Cuando éstos fallan o so. Son personas con talento y
cuando la tarea no es realista o la éxito social, aunque desprecian y
integridad del grupo se ve ame- se burlan de sus críticos. Se abu-
nazada, éste funcionará de acuer- rren fácilmente y suelen ser co-
do a lo que llamó “supuestos rruptibles. Se sirven de su habi-
básicos”: 1) dependencia, 2) ata- lidad verbal para distorsionar la
que y fuga, y 3) apareamiento. realidad.
El grupo que funciona de 2) Paranoide: Se rodean de
acuerdo al supuesto de depen- personas que les merezcan su ab-
dencia, que Otto Kernberg soluta confianza pues tienen un
(1970) llama “regresión narcisis- acentuado temor a ser traiciona-
ta”, buscará un líder que ostente dos. Son arrogantes y suspica-
una autoridad total y que ofrez- ces, pero también muy trabaja-
ca hacerse cargo de satisfacer to- dores y empeñosos. Tienen poco
dos los deseos de los miembros sentido del humor y muchas
del grupo, quienes se convierten veces se precian de una morali-
en seres pasivos y dependientes dad que exige a sus seguidores
que se sienten con derecho a ser Sigmund Freud, dibujo de Carlos Raygada. una pureza ideológico-religiosa.

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3) Esquizoides: Son seres Curiosamente, esto hace
solitarios, distantes, autosufi- que a veces sea necesaria la crea-
cientes, de pocos amigos y poco ción de una barrera real que haga
interesados en los sentimientos
SUEÑOS ANTIGUOS clara la separación, por lo menos
de los demás. Tienen una vida Vladimir Nabokov durante un tiempo. Esto trae a
social muy restringida y mues- la mente, por supuesto, el muro
tran una acentuada tendencia al epetidas veces, mi mente ha hecho esfuerzos colosales por distinguir de Berlín y el hecho de que luego
misticismo y a la parapsicología.
A veces su discurso es poco arti-
R hasta las más tenues luces personales en la impersonal tiniebla
que hay a ambos lados de mi vida. Esta creencia en que la causa de esas
de la euforia de su caída, los ale-
manes orientales y occidentales
culado y torpe. tuvieron que enfrentar un difícil
Estos no son modelos pu- tinieblas no es más que la muralla del tiempo que nos separa a mí y a proceso de integración que to-
ros de liderazgo, suelen presen- mis contusionados puños del mundo libre de la intemporalidad, la davía no termina de cuajar y cuya
tarse combinados y correspon- comparto alegremente con el salvaje más pintarrajeado. He viajado hacia conflictiva ha sido desplazada a
den a la descripción de tipos de los inmigrantes turcos.
atrás con el pensamiento –un pensamiento que se iba abusando de forma
personalidad realizados por
Freud. Un líder adecuado será
irremediable a medida que avanzaba– hasta regiones remotas en las IV
aquél que sume a una combina- que busqué a tientas alguna salida, aunque sólo para descubrir que la Lo aquí visto puede apli-
ción de estos rasgos, el respeto prisión del tiempo es esférica y carece de ellas. Menos el suicidio, lo he carse a cualquier grupo grande:
por los otros, un narcisismo probado todo. Me he desprendido de mi identidad para pasar por un una nación, una organización
sano y asertividad. Es evidente política, un club deportivo o
espectro convencional y colarme así en reinos que existían antes de que
que todo aquel que aspira a al- una empresa. En esta época de
canzar una posición de liderazgo
ya fuera concebido. He soportado mentalmente la degradante compañía profundos cambios sociales, es
es naturalmente ambicioso, pero de novelistas y coroneles retirados de la época victoriana que recordaban imprescindible tomar en cuen-
esta característica puede ser tan haber sido, en vidas anteriores, esclavos que llevaban mensajes por las ta el análisis de la formación y
intensa como para hacer de él lo calzadas romanas o sabios sentados al pie de los sauces de Lhasa. He evolución histórica de las estruc-
que Kernberg (2003) y Volkan turas básicas para identificar los
saqueado mis sueños más antiguos en pos de llaves y claves, y
(1988) denominan “narcisista problemas y plantear soluciones
perverso”, que tenderá a abusar
permítaseme que declare inmediatamente que rechazo por completo el alternativas luego de evaluacio-
del poder, a deshumanizar a los vulgar, raído y en el fondo medieval mundo de Freud, con su chiflada nes costo/beneficio tanto de
demás, a la crueldad y a justificar búsqueda de símbolos sexuales (algo así como buscar acrósticos cambio de estructura como de
cualquier decisión suya a través baconianos en las obras de Shakespeare) y sus rencorosos y diminutos liderazgo. Es necesario aprender
de la afirmación de ideales utó- del pasado. De allí la importan-
embriones espiando, desde sus escondrijos naturales, la vida amorosa
picos. cia de que cualquier estudio so-
de sus padres. bre estos fenómenos sea abor-
III dado desde una perspectiva
La masa, por su parte, pue- Habla memoria. Editorial Anagrama. 1966. interdisciplinaria en la que con-
de llegar a construir una identi- fluyan los aportes de las ciencias
dad nuclear (Erik Erikson, 1956) sociales, la historia, la ciencia po-
en la que la esencia del propio ser lítica y el psicoanálisis, entre otras
es compartida con otros. Millo- ramas del conocimiento.
nes de personas pueden estar los sentimientos nacionales son también reposa parcialmente en albanos como sustitutos de los
enlazadas por la sensación de ser más intensos, es el caso de un las características que definen la otomanos, con quienes no te-
similares, no importa cuán pare- niño nacido en Chipre, cuya iden- identidad de otro grupo grande, nían relación alguna. Otro ejem-
cidas sean también a quienes no tidad grupal se define en relación generalmente cercano. Es decir, plo puede ser el trauma de la
pertenezcan al mismo grupo. a si es turco o griego, y no a si es es resultado de la interacción en- mediterraneidad de Bolivia.
BIBLIOGRAFÍA
Vamik Volkan (1999a, 1999b) ha griego ortodoxo o musulmán. tre identidades grupales vecinas, 6) Formación de símbolos que
planteado la existencia de una Es decir, la identidad nuclear del la cual da lugar a la asimilación pueden desarrollarse autónomamente: BION, Wilfred R. (1961)
suerte de hilos conductores de niño se forja en relación a la iden- de atributos “malos” asignados Muchas veces el símbolo cobra Experiences in Groups. Nueva York,
un tejido que recubre y refuerza tidad del grupo que predomina por los otros. Es el caso, por presencia sin que se tenga con- Basic Books.
la identidad de los grandes gru- en el momento histórico de su ejemplo, de lo que era hasta no ciencia de lo que simboliza. Si- ERIKSON, Erik (1956)
pos: naciones, religiones, etnias, desarrollo. hace mucho la imagen predomi- guiendo el ejemplo anterior, la The problem of ego identity.
etc.: identificaciones comparti- 2) Reservorio de imágenes aso- nante de los negros en el sur de derrota de Lázaro que se trans- Journal of the American Psychoanalytic
das; reservorio de imágenes aso- ciadas a sentimientos positivos: Es- los Estados Unidos, a quienes forma en la necesidad de vengan- Association, 4.
FREUD, Sigmund (1921)
ciadas a sentimientos positivos; tas imágenes son aquellas que se se les consideraba “salvajes”, lo za contra un enemigo inventado.
Psicología de masas y análisis del yo.
asimilación de rasgos “malos” asimilan culturalmente y que ge- cual generó que éstos se sintie- Cuando la identidad nuclear
Madrid, Biblioteca Nueva.
asignados por otros cercanos neran la sensación de unidad al ran orgullosos de ser “salvaje- de una nación o de un grupo KERNBERG, Otto (1970)
identificados como absoluta- grupo, de comunidad, de un mente” potentes sexualmente. cualquiera, por ejemplo, los hin- A psychoanalytic classification of
mente distintos; asimilación de “nosotros”, particularmente 4) Asimilación de característi- chas de un equipo de fútbol, re- character pathology. Journal of the
características “transformadoras” cuando se está fuera del terruño: cas “transformadoras” del líder: Cier- sulta amenazada, una manera de American Psychoanalytic Association,
del líder; glorias y traumas elegi- el sauna para los finlandeses, la tas características de líderes responder es incrementar la dis- 18.
dos; y formación de símbolos falda para los escoceses, las rimas carismáticos se convierten en tancia y las diferencias con los gru- _______________ (2003)
que pueden desarrollarse infantiles para los ingleses, el emblemas de la identidad de un pos vecinos creando barreras psi- Sanctioned violence: a
psychoanalytic view. Parts I y II.
autónomamente. ceviche para los peruanos. Estas grupo grande, por ejemplo, la cológicas. Así, el grupo ex-
International Journal of Psychoanalysis,
1) Identificaciones compartidas: imágenes deben ser compartidas camisa de Mao, la barba de Fidel ternalizará, proyectará y despla-
84.
Se forjan desde la niñez a partir y constantes. Cada grupo tendrá o el pañuelo de Haya de la Torre. zará aspectos propios no desea- VOLKAN, Vamik (1999a)
de las identificaciones con el idio- un reservorio de estas imágenes, 5) Glorias y traumas elegidos: dos hacia el otro grupo. Esto es Psychoanalysis and diplomacy, part
ma, las canciones, los bailes, las por ejemplo, los escoceses aso- Representaciones de hechos his- lo que Freud llamó “el narcisis- I: Individual and large group
leyendas, las preferencias cultu- ciarán la falda, la gaita y el whisky, tóricos y figuras asociadas a ellos mo de las pequeñas diferencias”. identity. Journal of Applied
rales de los padres y otros adul- Muchas de estas identidades nu- acaban transformándose en íco- Por ejemplo, los tutsi y los hutus Psychoanalytic Studies, 1.
tos significativos, que los conec- cleares se cristalizan durante el pa- nos emblemáticos a través de la de Ruanda son grupos raciales ______________ (1999b)
tan con sus identidades étnicas saje a la adolescencia, cuando se transmisión transgeneracional. indistinguibles, pero pequeños The tree model: A comprehensive
psychopolitical approach to
(“soy aymara”), nacionales (“soy produce el fenómeno de identi- Por ejemplo, cuando Milosevic, detalles de vestimenta o mane-
unofficial diplomacy and the
chileno”) o religiosas (“soy cató- ficación con otros miembros del luego de 600 años, sacó los res- ras de hablar desataron terribles
reduction of ethnic tension.
lico”), etc. A veces lo que prima grupo. tos del príncipe Lázaro en proce- matanzas. Estos sentimientos Mind and Human Interaction, 10.
es la identidad religiosa, por ejem- 3) Asimilación de rasgos “ma- sión por toda la región, reactivó se incrementan cuando los gru- ______________ (2003)
plo, en Irlanda es más fuerte la los” atribuidos por otros cercanos iden- el trauma serbio “elegido”: la pos sienten la amenaza de la de- Large-group identity: border
identificación con los católicos o tificados como absolutamente distin- batalla de Kosovo. Esto produ- saparición o cuando existe des- psychology and related societal
con los protestantes que con el tos: Tanto la identidad de un in- jo un colapso en el tiempo que organización y caos en sus estruc- processes. Mind and Human
hecho de ser irlandés; otras veces dividuo como la de un grupo propició la masacre de los turas sociales. Interaction, 13.

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1 3 4

PSICOANÁLISIS Y
UNA FALSA
Lorenzo

E s conocido que la libre asociación de ideas y la a


el inconsciente, la sexualidad, el erotismo, son los princip
Sin embargo, el entusiasmo y la devoción que las teorías freudia
y poeta Andre Bretón, no tuvieron la reciprocidad esperada. Freud se limit
que a Freud más le interesaba la sonrisa de la Mona Lisa que la sonrisa ver
y “El Moisés” de Miguel Ángel, demu
Felizmente, la actitud displicente de Freud no tuvo ningún efect
surrealista continuó en su colorida variedad. Cada uno de los artistas qu
El mundo divertido, lúdico, erótico y trastocador de Magritte; el exhibicioni
sin asomo de humanidad, del refinado Tanguy; los delirios de Dalí, más c
algunos ejemplos que comprueban que la obra de arte siempre escapa de
De la obra maravillosa de Max Ernst, quisiera, en esta oportunidad, de
a mi modesto entender, el cuadro surrealista más ligado al psicoanálisis.
escena es contemplada con placer vouyerista por un trío perverso, dos ho
implícito, por las fantasías sadomasoquistas que despierta, es im
Pero levantémonos del famoso diván y dejemos nuestras libre
que supo crear una obra libérrima, más allá d

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6 7

Y SURREALISMO,
A EMPATÍA
o Osores

apertura a mundos casi inexplorados: los sueños,


ales vasos comunicantes entre psicoanálisis y surrealismo.
anas despertaron en algunos surrealistas, sobre todo en el psiquiatra
tó a un comentario displicente y aguafiestas sobre el surrealismo. Era obvio
rtical o que los relojes amelcochados. Sus ensayos sobre Leonardo da Vinci
uestran sus preferencias renacentistas.
1. Héctor y Andrómaca, 1905. Georgio De Chirico.
to desestabilizador entre los curtidos seguidores de Bretón y la fiesta
2. Poema objeto, 1927. André Bretón.
e integraron este movimiento conservó su sello personal e intransferible.
3. La Santa Virgen corrigiendo al Niño Jesús, 1936. Max Ernst.
ismo onírico de las hieráticas féminas de Paul Delvaux; el universo desolado,
4. Mujer sentada, 1960. Alberto Giacometti.
ercanos a una fantasía desquiciada que a la realidad de los sueños, son solo
5. La vía pública, 1948. Paul Delvaux.
e las intenciones del autor, más aún si quiere hacerla calzar con una teoría.
6. Personajes rítmicos, 1934. Joan Miró.
estacar su inquietante pintura La Santa Virgen corrigiendo al Niño Jesús por ser,
7. Sortilegio de Lenin, 1930. Salvador Dalí.
La Virgen María, muy severa, le da nalgadas al Niño Dios y la edificante
8. La condición humana, 1934. René Magritte.
ombres y una mujer, desde una estrecha y sórdida ventana. Por su erotismo
mposible no asociarla al famoso ensayo de Freud Pegan a un niño.
es asociaciones para celebrar a los surrealistas, ese grupo de artistas
de la razón, de la moral y de la propia estética.

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A hora bien. No todos
los mortales se desvi-
ven por alcanzar un lugar de
“Ser el primero” resulta fundamental, casi una necesidad primaria, no
sólo en el harto conocido cuadro de honor, sino en otros aspectos de la vida
tanto, siente apremio de jus-
tificar su genialidad con el
descubrimiento de algo de
privilegio en las diversas es- traducidos en términos de gloria y poder. Dicho de otro modo, el hecho de querer gran envergadura. No, en
calas establecidas según cri- ser el número uno en cierto orden de méritos parece tan natural, como lo es en cuanto además de esa con-
terios intelectuales, sexuales, los predios del amor, motivo por el cual el llamado terreno virgen génita condición superior, tal
sociales y económicos: hay afán de ser primero obede-
quienes transcurren sus días
termina siendo altamente cotizado. ce meramente a un aspecto
ocupando cómodamente del complejo de Edipo de

EL COMPLEJO
puestos secundarios, sin más Freud, que él mismo lo des-
desvelos que el preciso como cubrió en su famoso auto-
para pasarla bien entre los análisis.

DE FREUD
suyos, es decir, sin insomnios Ya se sabe que en una
de por medio en procura de sociedad tremendamente
obtener premiaciones, pre- competitiva, donde el récord
laturas, principados. En es la meta y el match* el modus
suma, no les importa ser el vivendi, proliferan los alfáma-
“más-más” en nada, menos Max Silva Tuesta nos.
aún quemarse las pestañas Por otra parte, como di-
para ganar prestigio en el ría Richard Dawkins, no sólo
mercado de la personalidad. hay un gen egoísta, sino que
En ningún caso, como todo genio necesariamente
en el de Freud, se revela con tiene que ser un “genio egoís-
innegable nitidez tales ansias ta”. Circunscribiéndonos a la
de preeminencia. Por eso, lla- historia de la literatura, por
mamos complejo de Freud ejemplo, ¿cuántos libros han
a la búsqueda inacabable de sido escritos al precio de sa-
la gloria, sin importarle a este crificar cónyuges, hijos, etc.?
buscador mayormente los Todo por seguir el dictado
desvelados esfuerzos por de esa fuerza darwiniana de
encontrarla o no encontrarla la superioridad de los más
mientras viva. Stendhal, otro fuertes en la lucha por la vida.
ansioso por ser glorificado, Por último, siguiendo el
estaba seguro de que, cin- método que nos legara
cuenta años después de su Freud, tratándose del amor,
muerte, iba a tener un pues- nadie puede ser el primero,
to de honor en la novelística. ni siquiera el “primer amor”,
Efectivamente, lo tuvo y to- pues nuestra madre es la pri-
davía lo sigue teniendo. mera mujer que nos engaña
Honorio Delgado –úni- con nuestro padre. Uno de
co psiquiatra peruano que los modos de cerrar esta he-
conoció personalmente a rida primordial y profunda
Freud– se refirió al padre del es reordenar la vida dándole
psicoanálisis en estos térmi- otro sentido a ésta, a través
nos: “su voluntad y su pathos de la sublimación, hasta lle-
excelsiórico siempre señorea- gar a la situación donde nues-
ban en su personalidad, des- tras energías pueden ser gas-
tacándose por encima de sus tadas incluso en pro de los
compañeros”. En Freud di- demás, ciertamente a cambio
cha alfamanía (o manía de de ser el número uno, el pri-
querer ser el primero) tam- mero, en este caso concreto
bién produjo esos desvelos transformándose en más
típicos de quien, a sabiendas padre que el mismo papá,
de que está por descubrir como resultó siendo Sig-
algo, sabe igualmente que mund Freud, el padre del
otros alfámanos están mero- psicoanálisis. ¿Quién lo po-
deando, como él, la misma dría negar?
verdad ad portas. Al respec-
to, en la carta que escribe a
Fliess el 10 de marzo de
1889, Freud confía a su ami-
go lo siguiente: “Abrí el libro
de Janet, ‘Névrose et Idées
Fixes’, con el corazón palpi- * “La vida como match –dice Cé-
sar Vallejo–, es una desvitalización
tante. Al cerrarlo encontré mi suele decirse, Janet venía pisán- el último libro del psiquiatra ¿Acaso no es común la
de la vida […]”. Y sigue diciendo
pulso normal: no tiene la dole los talones a Freud en la francés. Desde entonces, Freud aprensión que se refleja en la nuestro poeta: “Yo no vivo com-
menor idea de la solución”. solución del problema que la pudo dormir tranquilo, o lo carta que Freud dirige a parándome a nadie ni para vencer
Por aquella época Pierre histeria planteaba a los investi- que es lo mismo, tiempo des- Fliess? Sí y no. Sí, en cuanto a nadie y ni siquiera para sobrepu-
Janet ya había publicado gadores de fines del siglo XIX. pués él se convertirá en el ade- se trata de alguien que tiene jar a nadie […] no busco batir nin-
gún récord. Yo busco en mí el
L’automatisme psychologique De ahí la reacción de júbilo de lantado, en el primer hombre conciencia de estar exce- triunfo libre y universal de la vida”.
(1889), y Les accidents mentaux Freud, reacción sin lugar a que pisó la tierra virgen del in- lentemente dotado como (Variedades, Nº 1021, 24 de se-
des histeriques (1893). Como dudas desproporcionada, ante consciente. para descubrir algo y, por lo tiembre de 1927).

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El psicoanálisis

EL CADÁVER SALUDABLE Y LA
REALIDAD LANGUIDECIENTE
Augusto Escribens
Hacia fines del siglo antepasado, un médico –judío, agnóstico y vienés– produjo una ruptura mayor de las bases de la medicina.
Sigmund Freud, neurólogo que había conocido de los rigores de la investigación histológica, y que abrazaba los presupuestos del
materialismo y el monismo biológico, se había atrevido a enunciar que algunos de los pacientes atendidos por los neurólogos estaban
enfermos de pensamientos y no de perturbaciones de los órganos. A lo largo de la historia del psicoanálisis, la amenaza del castigo
por esa trasgresión se ha levantado innúmeras veces: el psicoanálisis está condenado a la desaparición. Es como si los
ángeles exterminadores estuvieran próximos a descender para cobrarle caro su atrevimiento.

S e suele pensar que su


principal audacia con-
sistió en desenmascarar la
enfermedad. Aún hoy, una
visión popular del psicoaná-
lisis –que se pone de mani-
cadenante: su recuerdo se-
guía vivo, aunque oculto, en
un segundo estado de con-
y el psicoanálisis en general.
Los neuróticos no su-
fren, ya, de reminiscencias.
el inicio del psicoanálisis pro-
piamente dicho, para el cual
la realidad material no es más
pretendida inocencia infantil fiesto en muchas películas y ciencia, siendo la causa acti- Sufren de deseos. Deseos el eje de la comprensión.
y develar aspectos ocultos de en las expectativas de algu- va del síntoma. reprimidos, que presionan Así, en la historia del psi-
la sexualidad humana, todo nos prospectivos pacientes Pero luego, en 1897, desde el fondo del psi- coanálisis, la imagen mental
lo cual le valió la acusación psicoanalíticos– está signada cuando Freud deja de creer quismo, que son agentes ac- se desliza, de ser un registro
de pansexualismo. Y se sue- por la expectativa de la re- que los relatos de sus pacien- tivos en su misma constitu- de la realidad, a ser una ver-
le explicar también, como pentina revelación de un re- tes se sujetan a una verdad ción como inconsciente di- sión de ella teñida por el de-
lo hace Elisabeth Rou- cuerdo puntual que solucio- material, y abandona la teo- námico, que signan el dis- seo. Si apelamos a nociones
dinesco, que tales acusacio- naría la neurosis, ría de la seducción, da un currir de la vida de los indi- de la plástica, podríamos
nes proyectaban en el psicoa- La ruptura de Freud con paso más radical -el verda- viduos, que les hacen enga- decir que Freud pasó de un
nálisis los miedos y las an- la tradición médica sería aún dero giro psicoanalítico- se- ñosas sus suposiciones de ser figurativismo ingenuo a una
gustias de una época carac- más radical, pero tendría que gún el cual lo reprimido en sujetos, que atan sus destinos versión figurativo-recreativa
terizada por la liberación de venir por etapas. No hay que la histeria no son los recuer- a su naturaleza intrínseca de de la representación de la rea-
las costumbres, la emanci- olvidar que, si bien Charcot, dos, sino los impulsos deri- anhelos irrealizables. lidad en la mente humana.
pación de la mujer y el de- su maestro, reconoció la im- vados de las escenas origina- Este cambio, así como Pero es fácil inferir que
clive de la autoridad patriar- portancia de las ideas en los rias. Las imágenes de seduc- los ulteriores planteamientos ese deslizamiento en el carác-
cal. síntomas histéricos; su expli- ción o violación siguen sien- sobre los recuerdos encubri- ter de las imágenes mentales
Pero, en mi opinión, el cación etiológica se cir- do escenas clave de la enfer- dores y la noción de fanta- implica, a su vez, el desliza-
atrevimiento mayor del psi- cunscribía a un deterioro he- medad, pero ya no son con- sía, culminarían, al inicio del miento del tipo de realidad
coanálisis –el que más angus- reditario del cerebro, consi- sideradas como episodios de siguiente siglo, en la primera que se postula como entor-
tias produjo, y el que le valió derando los factores restan- la realidad material, sino gran sistematización desarro- no. El piso se mueve, no
sus detractores más podero- tes como simples agentes como construcciones men- llada en La interpretación de los sólo para los pacientes, hom-
sos– consistió en cuestionar provocadores. Para el Freud tales que expresan deseos sueños. Esa combinación de bres y mujeres comunes y
al sujeto del actuar, el desear de fines del siglo antepasa- configurando, así, una reali- compendio científico y con- corrientes, que pueden ser
y el conocer; desvaneciendo, do, en cambio, el trauma psí- dad psíquica de especial im- fesión autobiográfica que tocados por la inquietante
en ese acto, la solidez de la quico no era un mero desen- portancia para la patogénesis publicara en el 1900, marca provocación del psicoanáli-
idea misma de una realidad. sis. También se mueve el piso
En Estudios sobre la histe- de aquellos que están dedi-
ria, publicado en 1895, cados a señalar con autori-
Freud hizo la afirmación de dad el lugar de la realidad,
que los histéricos sufren de ese pedestal sobre el cual se
reminiscencias, dando fe a asientan sus construcciones
los relatos de sus pacientes teóricas. Los epistemólogos,
sobre episodios infantiles en entonces, amenazados en las
los que habían sido seduci- bases de su quehacer, parti-
dos por personas mayores, ciparán en la sentencia de
y que, habiendo estado olvi- muerte al psicoanálisis.
dados, reaparecían en la con- Para Popper, por ejem-
versación con el médico, pro- plo, el psicoanálisis es una su-
duciendo un inmediato ali- perchería que no merece un
vio de los síntomas. lugar en el mundo, porque
Los histéricos sufrían, su teoría es imposible de re-
pues, por sus recuerdos. Esta futar, no es falsable. Y no es
frase se hizo emblemática del Popper,por supuesto, un ver-
psicoanálisis de esa época, dugo de poca monta. A él
porque marcó la primera debemos la formulación, en
ruptura frente al modo en la primera década del siglo
que entonces se concebía la Un perro andaluz, una de las obras cinematográficas del siglo pasado más atractivas para el análisis freudiano. XX, de una muy contundente

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crítica de la lógica inductiva, una de las múltiples
articulada con el importante formulaciones que coexisten
criterio de demarcación, que en el psicoanálisis contempo-
postula que una ciencia, para LUIS BUÑUEL Y ráneo, nos permite ver hasta
definirse como tal, debería LOS SUEÑOS DEL DOCTOR FREUD qué punto puede llegar, den-
buscar, no que sus hipótesis tro de la lógica de esta disci-
se vieran comprobadas por plina, el radical cues-
los datos de la realidad, por- tionamiento de la realidad
que nunca sería posible veri-
ficarlos todos, sino que de-
M uchos psicoanalistas, por ejemplo, han encontrado, en Un perro anda-
luz, una de las obras artísticas de nuestro siglo más atractivas para el
análisis; Luis Buñuel ha confesado como, desde 1923, leía con aplicación a
que dejó ya bastante lejos esa
suerte de realismo ingenuo –
bería ser capaz de encontrar Freud; sabidas son, por otra parte, las hondas relaciones existentes entre propio del medio intelectual
las situaciones clave, los da- surrealismo y psicoanálisis. de la época– del que partió
tos específicos, que pudieran En el filme está amalgamada la estética del surrealismo con los descubri- Freud, Porque el creador del
refutarlas concluyentemente. mientos de Freud, respondía a los principios generales de esa escuela que psicoanálisis no sabía mucho
La posibilidad de establecer define al surrealismo como un “automatismo inconsciente no psíquico ca- de lo que tenía entre manos
condiciones de falsación, en- paz de devolver a la mente su función real fuera de todo control ejercitado cuando formuló sus pre-
tonces, se torna en criterio por la razón, la moral o la estética”. Esta película iba dirigida a los sentimien- misas, y menos aún podía
decisivo para discriminar los tos del inconsciente humano y, por lo tanto, su valor es universal, auque prever el despliegue de sus
cuerpos de conocimiento y resulte desagradable a cierto grupo de la sociedad aferrada a los principios corolarios. Nos encontra-
creencia que pueden consi- puritanos de la moral. mos ahora con que el desa-
derarse ciencias de aquellos Poesía y psicoanálisis configuran esta sugestiva síntesis en la que conflu- rrollo de su aventura como
que no. yen los procesos creativos del poeta surrealista y las obsesiones del aplicado aprendiz de brujo ha sobre-
Cuando arremete contra lector freudiano. vivido a su muerte, sin que
el psicoanálisis, Popper afir- tampoco podamos imaginar
ma que su teoría no puede Carlos Barbachano. Buñuel. 1987. su desenlace.
ser falsada porque cualquier Y entonces, en una y otra
evento es interpretado como dirección, el psicoanálisis se-
confirmatorio. Por ejemplo, guirá privando al hombre
cuando Freud busca traumas del piso seguro de la reali-
sexuales infantiles que expli- terpretaciones). Pero desde nico equilibrio sobre provi- el problema de la realidad en dad, ganándose detractores
quen la neurosis y éstos son un enfoque interno al psicoa- sorias certidumbres que lo una concepción claramente que querrán verlo desapare-
negados por el paciente, sos- nálisis podemos ver que, en dejan en el súbito vacío; en positivista según la cual la cer, para poner en su lugar
tiene que fueron reprimidos, esos casos, se trasponen di- vez de verlo como un falso realidad está “allá afuera”, alguna palabra preñada de
y cuando se hace evidente ferentes niveles de realidad en malabarista de esquina. Y me o “acá adentro” (en el mun- autoridad y certidumbre,
que el suceso nunca ocurrió, el psiquismo del paciente, y pregunto cómo se las vería do interno), existiendo como provenga ésta de la ontolo-
lo considera una fantasía in- que lo que en un momento cuando tuviera que replantear una esencia certificable y gía, de la industria o del dis-
consciente. Según Popper, en era el plano en el cual habría las condiciones de falsación cognoscible. La realidad es curso ordenado sobre un
ese caso, el pensamiento que establecer las condicio- en un contexto que se parez- encontrada y reconocida ino- cuerpo limpio de toda per-
freudiano ejecuta dos veces nes para la refutación, en el ca más a la arena movediza centemente, porque en par- turbación de deseo o verdad
el artilugio de huir hacia lo siguiente instante ya se desli- en que nos movemos los te se le impone a uno por la alucinatoria.
infalsable, y así puede seguir zó hacia otra parte sirvien- psicoanalistas en nuestro que- fuerza de su evidencia y en En la actualidad, es éste
sosteniendo su hipótesis. do, más bien, como elemento hacer clínico cotidiano, que parte es descubierta o último el caso, que cuenta
Pero hay un supuesto de encubrimiento de cual- al lecho de roca que Freud develada por la investiga- con la eficiente colaboración
implícito en la reflexión de quier posible falsación. siempre añoró, y al que debe ción y por la razón libre de de eso que llaman psicotera-
Popper que hace que sea su Como psicoanalista, no más de un error. teoría. La decisión acerca de pia cognitivo conductual,
afirmación, más bien, la que puedo dejar de pensar que Porque Freud siempre qué es una fantasía (realidad –una suerte de análisis racio-
se revele como artilugio. en ese implícito sobre el pensó en la existencia de una psíquica) y qué es un hecho nal, desprovisto de todo atis-
Subyace a ella que hay un locus de la falsabilidad, com- realidad –objetiva, material, (realidad externa) resulta, en- bo de deseo y desvarío– con
lugar fijo en el cual se ubica- partido por ambos filóso- externa, como quiera que de- tonces, de fácil y rápido trá- la industriosa estrategia de
rán las condiciones de fos, se revela una postulación cidamos denominarla–. mite. Pero este razonamien- marketing de los laborato-
falsabilidad, y por ello es que acerca de la realidad misma. Frente a ella sólo postuló un to es, para Schafer, engaño- rios dedicados a la elabora-
interpreta la trayectoria del Desde esa visión de una rea- descentramiento, en tanto lo so, ya que estamos limitados ción de psicofármacos. De
psicoanalista como un “huir lidad inamovible y ubicable nuclear era la realidad psíqui- siempre a lidiar con versio- ellos parten, hoy en día, las
hacia lo infalsable” y no en coordenadas precisas, no ca, porque en ella se desarro- nes de la realidad, con sig- más radicales críticas al psi-
como un “correr en busca hay falsabilidad posible para llaban los fenómenos a los nificados. coanálisis. De aquellos a los
de lo falsable”. Como con- el psicoanálisis, porque ésta que atendía el psicoanálisis. A veces, por ejemplo, que Roudinesco califica
secuencia de ese supuesto, el resultaría tan absurda como En posteriores alternativas una acción asertiva de cierto como adeptos del hombre-
discurrir de la mente huma- el intento de convencer a un teóricas, más radicales en tipo en una situación dada máquina que pretenden que
na tendría que darse en una paranoico de que no es cierta dirección, la realidad puede, con igual legitimidad, todos los problemas psíqui-
sola dimensión, y no en el Simón Bolívar mostrándole material llega, incluso, a ser ser descrita como sádica y cos derivan del cerebro y que
deslizamiento entre varias su partida de defunción. irrelevante. masoquista, regresiva y pueden erradicarse con tra-
realidades. Por ello, no puedo dejar Para Roy Schafer, por adaptativa. En esta óptica, tamientos químicos.
También Wittgenstein de imaginarme a este tipo de ejemplo, no tiene sentido, en la realidad siempre está me- Mientras tanto, el psicoa-
descalifica al psicoanálisis crítico como un pensador psicoanálisis, hacer referencia diada por la narración. Le- nálisis, ese anunciado cadáver,
como anti-empirista, debido que huye hacia la refutación a algo que no sea la realidad jos de ser encontrada o des- goza de plena salud. Sigue
a su sesgo a buscar confir- del psicoanálisis, para no en- psíquica. Para él, el psicoa- cubierta inocentemente, es creciendo y desarrollándose,
maciones y reinterpretar la frentar la pérdida de su cer- nálisis tradicional –que con- creada de una manera regu- a pesar de que su propia acti-
evidencia contraria en modo tidumbre –y autoridad– so- virtió en una suerte de esco- lada por el observador. vidad teórica ha hecho cada
favorable (por ejemplo, lla- bre la realidad. Por esa pér- lástica lo que Freud creó y Me he detenido en el vez más incierta la ubicación
mar resistencia a los casos en dida se sentiría abismado si padeció en su agónica bús- punto de vista de Schafer, no de la realidad y más enigmá-
los que la terapia no avanza se permitiera ver como un queda de creador– ha equi- porque lo suscriba necesaria- tica la verdad que busca con
o el paciente no acepta las in- semejante al analista en agó- vocado el camino, ubicando mente, sino porque, siendo afán impenitente.

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“Si queréis saber más
sobre la feminidad, podéis Una lectura cercana excluido”; en otras palabras,
funciona con su propia lógi-
consultar a vuestra propia ca, que no es la aristotélica por
experiencia de la cierto.
vida, o preguntar a los
poetas, o esperar a que la
ciencia pueda procuraros
FREUD Y LA MUJER La existencia de lo incons-
ciente era algo conocido aun
antes de Freud, pero el des-
informes más profundos y cubrimiento acerca de su
más coherentes” manera de funcionar y de
(Freud, 1933) Matilde Ureta de Caplansky participar en la determinación
de nuestra conducta es úni-
camente mérito de Freud.
Cuando se trata del tema femenino en relación con el fundador del psicoanálisis
L a lista pues sería larga
(ver recuadro al final de
este mismo trabajo “Freud y
hay, a mi entender, aspectos que no siempre se mencionan, como por ejemplo que
Ello abarca el entendimiento
de los mecanismos de repre-
sión, de la inversión en lo
las mujeres: amor y cenizas”).
Freud amó a las mujeres: empezando por su madre, su novia y luego esposa opuesto, de la creación de re-
Recordar, por ejemplo la de- Martha, sus hijas, y entre sus discípulas a Lou Andreas-Salomé, Marie acciones, de la sublimación y
pendencia que siempre tuvo Bonaparte, Helen Deutsch, Ruth Brunswick y tantas otras. otros aspectos. Freud consi-
con su esposa y luego con su deraba que su aportación a
cuñada, quien, además, le ayu- una nueva imagen de ser hu-
dó como secretaria; con Anna, Freud sobre la feminidad y la fuerzas más allá de la con- particulares y leyes propias, es mano consistía en la compro-
la menor de sus hijas, su sexualidad femenina necesita- ciencia, que aun hoy deberán el objeto de la investigación bación de que el Yo no es “se-
Antigona, quien cuidó de él y mos citar dos aspectos del psi- ser descubiertos. psicoanalítica. El propósito es ñor” en su propia casa, ni en
de su obra con celo entraña- coanálisis: la naturaleza de la El psicoanálisis no se cen- hacer visibles los conflictos y la vida anímica, y fue eso lo
ble; los paseos nocturnos con vida mental inconsciente; y las tra en el análisis y el tratamien- la dinámica que se esconden que demostró.
Lou Andreas-Salomé, cuando leyes específicas que la rigen to de alteraciones aisladas, psí- detrás de lo manifiesto y ob-
la acompañaba de retorno a y el significado de la sexuali- quicas o físicas. Su interés servable del comportamiento. LA DIFERENCIA SUTIL
su casa luego de sus reunio- dad en la vida humana. principal está enfocado en la En cada proceso participan La obra de Freud es com-
nes de los miércoles; el cari- comprensión del funciona- tendencias y contra tenden- pleja en cuanto a teorías so-
ño y respeto con Marie CUANDO LA RAZÓN NO miento del aparato psíquico, cias, es decir, una tendencia bre la mujer y la diferencia
Bonaparte, quien le brindó ES SUFICIENTE es decir, del funcionamiento primaria, que tiene como meta entre los sexos. Freud no
afecto, influencias y dinero En términos didácticos, de las tendencias inconscientes directa la satisfacción de los abandona la noción positivis-
que permitieron no solo sal- todo esto empezó en la Viena de la psique. Freud aspiraba apetitos, es valorada por una ta de ciencia. Se mueve entre
varle la vida sino también su del fin de siècle. La joven Viena a una psicología de las verda- tendencia conser vadora y el positivismo y la noción de
obra científica. Es relevante, que se inclina ante el brillo deras relaciones entre el com- estructuradora de acuerdo a inconsciente, que cuestiona
así mismo, recordar que, apar- impresionista, el deslumbra- portamiento y la experiencia. su capacidad de concienciación. todo intento exclusivamente
te de su vida amorosa en la miento del instante, la curio- Es por ello que inicia sus es- Aquí son reprimidos determi- racional de entender al sujeto.
esfera amical, en sus encuen- sidad positiva y la fugacidad tudios a partir de fenómenos nados impulsos instintivos de Sus ideas sobre el complejo
tros intelectuales y científicos de lo bello. A contramano del o aspectos a los que la ciencia naturaleza sexual y/o agresi- de Edipo y el de castración se
con las mujeres tuvo una ac- naturalismo, todo se centra en hasta entonces no había pres- va. No todos los impulsos ins- desgajan de una concepción
titud de decidida aceptación el ètat des choses. En la psicolo- tado mayor atención, como tintivos, que surgen desde la biologista sobre la diferencia
y estímulo, invalorable para gía se curiosea en el alma y su por ejemplo, los actos fallidos infancia para ser satisfechos, sexual. Esta diferencia no será
con ellas: como seres huma- existencia. Las teorías mode- y los sueños. También intentó pueden mantenerse latentes solamente del orden de lo bio-
nos pensantes y vivos. Por lo ladas por la conciencia ya no deducir a partir de las relacio- sin haber sido modificados. lógico, sino que formará par-
tanto, insistir en los aspectos satisfacen. En 1895 aparecen nes anímicas los fenómenos Atendiendo a criterios cultu- te de una cadena de signi-
machistas o misóginos de los Estudios sobre la histeria que neuróticos, como los ataques rales, estos instintos se verán ficantes. Lo mismo ocurre con
Freud puede resultar mezqui- Freud y Breuer escriben en espasmódicos, los delirios, las sometidos a modificaciones la concepción freudiana de las
no, por decir lo menos. El colaboración. Los detallados visiones, las ideas y actos ob- diversas. Los impulsos repre- series complementarias (1916
haber intuido, escuchado y fi- historiales clínicos y el análi- sesivos. Según Freud, tanto los sentan, por así decirlo, la par- -1917). El acceso a la diferen-
nalmente “dejado hablar” a las sis de casos ahí tratados con- procesos normales como los te de la psique que urge por cia de los sexos será una ope-
mujeres de su época y entor- firman las conjeturas de los patológicos están sujetos a las expresarse, sin respetar las le- ración simbólica, una opera-
no nos ha permitido alcanzar poetas, según las cuales se de- mismas normas. La realidad yes de espacio y tiempo ni tam- ción de la cultura. Para la teo-
los avances extraordinarios de sarrollan procesos y obran psíquica, con sus problemas poco el principio del “tercio ría freudiana primigenia no
los que hoy gozamos las hay feminidad primaria, la
féminas por lo menos en par- sexualidad de la niña es pri-
te de Occidente. mariamente masculina (Freud
Nos escuchó, nos intuyó, 1923). Presenta una version
o para decirlo en lenguaje falocéntrica, pero al mismo
postmoderno: nos leyó muy tiempo genera la posibilidad
de cerca y profundamente. de desligar el acceso a la dife-
Es comprensible que, en rencia de los sexos de cual-
un entorno furiosamente pa- quier determinación naturalis-
triarcal, también para Freud ta. No hay un acceso obvio a
fuese difícil entender el com- la diferencia; esta se juega,
plejo psiquismo femenino. Su para Freud, en el tránsito di-
llamado a los poetas, epígrafe ferencial por el complejo de
de este artículo, da cuenta Edipo y de castración, cuyos
que apela a imponderables itinerarios difieren en la niña
poéticos para acercarse a un y en el varón. Aparece otro
tema que, de alguna forma, elemento divergente en la
no era de su total compren- obra de Freud que complejiza
sión científica y teórica aún y el panorama: la coexistencia
a pesar de su cercanía afectiva de esta masculinidad prima-
e intelectual con las mujeres. ria de la niña y la ligazón tierna
Para entender las ideas de Freud y su hija Anna, especialista en psicología infantil, que continuó y desarrolló la obra de su padre. con la madre, que toma como ar-

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quetipo; esta constituye un ele- la madre, con total prescin-
mento decisivo en la identifi- dencia del objeto-padre.
cación con la madre edípica FREUD Y LAS MUJERES: AMOR Y CENIZAS La actividad sexual de la
y el futuro desarrollo de la niña hacia la madre, tan sor-
identidad femenina. prendente, se exterioriza si-
En los Tres ensayos, Freud,
ya en 1905, deslinda la elec-
ción sexual de lo que él deno-
R ecientemente se ha publicado, con motivo del ciento cincuenta aniversario
del nacimiento del “padre del psicoanálisis”, por las historiadoras austríacas
Lisa Fischer y Regina Koepl, un libro bajo el título Sigmund Freud: escenarios del
guiendo la secuencia de aspi-
raciones orales, sádicas y has-
ta fálicas dirigidas a aquella.
mina carácter sexual masculi- psicoanálisis en Viena, que revela el importante papel que desempeñaron las mujeres La intelección de la pre-
no o femenino y, así, plantea en su carrera y vida personal; ellas señalan que: “Sigmund Freud (1856-1939), un historia pre edípica de la niña
que la virilidad plena es com- hombre de época, al fin y al cabo, no podía haberse impuesto con sus descubri- tiene el efecto de una sorpre-
patible con la inversión. Es mientos y teorías sobre el psicoanálisis sin la ayuda y el apoyo de numerosas muje- sa, semejante a la que en otro
decir, desarticula el circuito del res que estuvieron a su alrededor, entre ellas su propia esposa, Martha Bernays, y campo produjo “el descubrimien-
deseo del de las identificacio- su cuñada Minna. to de la cultura micénica tras la
nes concernientes a la mascu- Entre las representantes femeninas figuraron varias pacientes adineradas, como griega”.
linidad y la feminidad, que Bertha Pappenheim, que entró en los anales del psicoanálisis como Anna O. y se La fase de la ligazón-ma-
pueden seguir caminos opues- halla en el inicio de la así llamada “cura de conversación”, o sea la terapia basada dre deja conjeturar un nexo
tos. en el diálogo con el terapeuta. íntimo con la etiología de la
“Todo lo relacionado con esta También es citada la princesa Marie Bonaparte, mecenas que además le salvó histeria, del mismo modo que
primera vinculación materna me la vida en 1938 al convencer al “venerado maestro” para que emigrara, huyendo tiene que ver con las diversas
pareció siempre tan difícil de cap- con su familia de los nazis. articulaciones que tendrá el
tar en el análisis, tan nebuloso y Tampoco hay que olvidar a su hija Anna, experta en psicología infantil, que desarrollo de la feminidad tan-
perdido en las tinieblas del pasa- continuó y desarrolló el legado del padre. En el hogar de los Freud, establecido to en sus aspectos normales
do, tan díficil de revivir, como si desde 1891 en el posteriormente famoso domicilio de la calle Berggasse 19, cre- cuanto patológicos.
hubiese sido víctima de una repre- cieron seis hijos, y la madre y esposa Martha, hija de una familia judía de letrados La intensa dependencia
sión particularmente inexorable. alemanes. Anna, la hija más joven de la familia, nació en una fase muy precaria por posterior de la mujer respec-
Esta impresión mía probablemen- motivos económicos y por la situación psíquica de una madre agotada tras muchos to de su padre no es sino la
te obedeciera, empero, a que las partos y un padre dedicado a su labor cientifica. Fue la hija preferida de Freud, heredera de una igualmente
mujeres que se analizaron conmi- una guardiana celosa de su persona y obra. intensa ligazón con la madre,
go, pudieron, precisamente por ello Minna, hermana de Martha, se convirtió a mediados de los años 90 del siglo fase esta cuya importancia es
aferrarse a la misma vinculación XIX en secretaria privada e interlocutora importante del médico de almas en fundamental de la identidad
paterna en la que otrora se refu- asuntos profesionales, que además tenía acceso a las tertulias.. femenina.
giaron al escapar a la fase previa Marie Bonaparte, princesa de Grecia y Dinamarca, fue paciente y discípula de
en cuestión. Parecería que las Freud, más tarde llegaría a ser una de las psicoanalistas más destacadas de su A MODO DE EPÍLOGO
analistas como Jeanne Lampl-de época, y como traductora de las obras de Freud al francés contribuyó esencial- Finalmente, con respecto
Groot y Helene Deutsch, por ser mente a que sus ideas se propagaran en el extranjero. Fue portadora de uno de los del desarrollo sexual femeni-
del sexo femenino, pudieron captar anillos que Freud regalaba a discípulos y discípulas excelentes, como también, su no no es posible refrenar cier-
estos hechos más fácil y claramen- hija Anna o Lou Andreas-Salomé, musa y amiga de muchos famosos como el to juicio acerca de la femini-
te, porque contaban con la ventaja poeta Rainer Maria Rilke o el filósofo Friedrich Nietzsche. La discípula, sobrina dad en su conjunto. Hallamos
de presentar sustitutos maternos nieta de Napoleón, también apoyó la fundación de la “Societé Psychoanalytique de en acción las mismas fuerzas
más adecuados en la situación París”, salvó la editorial de escritos sobre psicoanálisis de la bancarrota y adquirió libidinosas que en el varón y
transferencial con las pacientes so- la correspondencia entre Freud y su amigo Wilhelm Fliess, fuente histórica esen- en ambos casos, durante cier-
metidas a su tratamiento”. (Sobre cial. En 1938, la princesa no sólo salvó la vida a los Freud sino también a otros to tiempo, se transita por idén-
la sexualidad femenina, 1931: doscientos intelectuales, a los que rescató de la persecución nazi, y pagó por la ticos caminos y se llega a igua-
3078). familia el impuesto que los nazis exigieron a quienes querían emigrar. Las cenizas les resultados. El psicoanálisis
Posteriormente, Freud de Sigmund Freud descansan en una antigua vasija griega que ella había regalado al nos enseña a contar con una
mismo, en 1933, relativiza sus maestro, símbolo del aprecio que había entre ambos”. única libido, que, a su vez, co-
opiniones anteriores cuando noce metas activas y pasivas.
dice: “lo que nosotros, los hom- Esta “universalización del deseo”
bres opinamos de las mujeres…” se instala en la cultura con-
y “que de las mujeres presentes no temporánea como una suerte
se espera que sean tal enigma para ciones, la sensibilidad, el amor bres. Esto genera un efecto desfa- madre el reproche de no de sistema operativo que fa-
sí mismas”. Esto se apoya en y la belleza. Por el otro, el re- vorable tanto si no se las aborda haberla dotado de un genital cilita el discurrir de las
una propuesta teórica explíci- pudio ligado a las figuras de con toda su potencia como si se las correcto, es decir, de haberla pulsiones libidinales en la
ta en el campo libidinal: el tra- la prostituta, de la tentación degrada o menosprecia”. Si la parido mujer. Y esta sensación mujer, con las mismas condi-
yecto a la feminidad será una sexual, lo demoníaco, lo ho- mujer elige el lugar respetado prevalecerá a lo largo de la ciones de “libertad”, al final de
serie de sucesivos desliza- rroroso. Esto último, puede o aceptado deberá restringir vida de las mujeres, con- cuentas, que en los hombres
mientos de la madre al padre, convertirse en condición de su sensualidad. Y si elige la densadamente, a través de y puede ser vista como una
del pene al niño, en los que la amor (Freud 1910). sensualidad deberá soportar el otros temas, pero será una de las claves para el progreso
meta máxima de la feminidad En este contexto una de menosprecio. causa importante de malestar, y el cambio en la condición
será la maternidad que, para- las propuestas importantes en La mujer llega a la situa- en ellas. Las metas sexuales de femenina que se ha experi-
dójicamente, es una meta de relación con la feminidad es la ción edípica normal positiva la niña junto a la madre son mentado en los últimos cien
orden fálico. maternidad. En las edades in- luego de superar una prehis- de naturaleza tanto activa años. No reconocer al patriar-
ter medias de la vida, el toria gobernada por el com- como pasiva, y están coman- ca entrañable un mérito en
DE LA ESFINGE A LA descentramiento del lugar ma- plejo negativo. En el curso de dadas por las fases libidinales esos avances sería, como dije
MADRE terno como sustento represen- esa fase el padre no es para la que atraviesan los niños. La al principio, no solo inexacto
Existen ciertos ideales so- tacional, con el refuerzo de la niña mucho más que un rival preferencia de la niña por el sino también mezquino.
bre la feminidad que forman intensidad pulsional concomi- fastidioso, aunque la hostilidad juego de la muñeca suele con- Freud no fue infalible ni es-
parte de un imaginario com- tante (Freud 1937) puede ser hacia él nunca alcanza la altu- cebirse como signo del tem- tuvo ajeno a su tiempo y a sus
partido tanto por hombres experimentado como un en- ra que supone para el varón. prano despertar de la femini- circunstancias, pero dibujó,
como por mujeres. Por una frentamiento con el vacío. Al final de esta primera dad. Lo que se exterioriza es diseñó, descubrió una parce-
lado, la idealización y engran- Según Freud, “en nuestro fase de la ligazón con la ma- la actividad de la feminidad, la infinita de conocimiento
decimiento ligados a las figu- mundo cultural las mujeres se en- dre emerge como el más in- y que esta predilección de la que nos toca a nosotras, no-
ras de la madre y la virgen, cuentran bajo el efecto de contra- tenso motivo de extrañamien- niña tal vez atestigüe el carác- sotros, cultivar y cuidar.
unidas a la pureza, las emo- golpe de la conducta de los hom- to de la hija respecto de la ter exclusivo de la ligazón con

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El racismo en los procesos psicoanalíticos de los peruanos

EL AFECTO RACIAL
Jorge Bruce

“En mi pueblo yo era blanco, pues mi padre era el administrador de una institución oficial. Además me eduqué en el mejor
colegio que había allá. Pero cuando terminé la secundaria y vine a Lima, tuve muchas dificultades para ingresar a una universidad
privada y, cuando por fin logré pasar el examen, entonces me di cuenta que para los otros alumnos, mis compañeros, yo no era
blanco sino serrano. Al llegar a Lima dejé de ser blanco y me convertí en serrano.”

L os aniversarios son unos


pretextos arbitrarios y, en
cierto modo, ridículos, tal como
sentido que, pese a haber termi-
nado el periodo colonial, los pro-
blemas de esa época están lejos
deslizamiento de los signi-
ficantes y fija un significado de-
terminado. En este caso, el que
efectuada en febrero del 2005, en
torno a exclusión y discrimina-
ción social, encargada por
cionalmente reservado a las in-
vestigaciones del ámbito colecti-
vo, se fue abriendo campo en mi
lo señalaba hace poco el escritor de haber sido resueltos. Por ello, lo fija es el significante de segre- Demus, el responsable de la mis- mente otro espacio, más especí-
Javier Marías, en un artículo en la cuestión de las razas y el racis- gación. Por ello la ideología ra- ma, el investigador David fico, del psicoanálisis. Como dice
donde hacía mofa de la agitación mo sigue siendo medular. El cista dependerá de su conexión Sulmont, llegaba a la conclusión Montaigne, si no podemos es-
en torno al cuatricentenario del sociólogo peruano Juan Carlos con otros elementos ideológi- que en el siglo XXI se mantiene tar seguros de la causa maestra,
Quijote. Lo propio podría decir- Callirgos2 lo pone en estos tér- cos: puede ser elitista, populista, una continuidad histórica entre entonces amontonemos varias,
se del sesquicentenario del naci- minos: “pero además de ser un nacionalista, colonialista o terro- lo que nos hacía desiguales hace a ver si resulta que ésta se en-
miento de Freud: ¿tiene impor- problema de relaciones interper- rista. En ese sentido, se trataría dos siglos, en donde la raza o el cuentra entre ellas. Me estoy refi-
tancia la fecha? Acaso lo relevan- sonales e intergrupales y una de racismos. Además, habrá que origen étnico designaban el lu- riendo a la presencia del afecto
te es que las obras sigan siendo cuestión nacional, lo racial es par- tener en cuenta desde qué pers- gar que podían ocupar las perso- racial, recurriendo a un concepto
recordadas pese al paso del tiem- ticularmente espinoso en el fue- pectiva hablamos: la que suele nas en la sociedad. Sin embargo, de Daniel Sibony3, en el proceso
po, el cual, si no las desvanece, ro íntimo de los peruanos; allí primar es la de los discri- pueden apreciarse mutaciones analítico. Afecto racial en el senti-
las recubre con la pátina ambi- donde la historia adquiere una minadores, pero la otra, la de considerables en el paisaje de las do en que esa palabra designa el
gua de lo clásico. El problema es dimensión subjetiva, donde los los discriminados, en nuestra ciudades, en donde la presencia impase, el bloqueo de los pen-
que dicho revestimiento puede conflictos irresueltos se pasean, sociedad es largamente mayori- de los migrantes de provincias samientos inconscientes, con di-
terminar aislando al artefacto cul- marcando escondida y silencio- taria. alejadas –más adelante presen- ferentes niveles de represión,
tural hasta congelarlo en una re- samente nuestra vida cotidiana.” Sin embargo, sea cual fuere taré un ejemplo clínico sobre desde la originaria hasta la repre-
liquia de museo, venerable pero El racismo y la discrimina- su estirpe o linaje –el término esto– ha introducido una múl- sión final del crimen. En ciertas
inservible. Son las lecturas y sus ción son, ante todo, productos no es casual–, la impronta del tiple y diversa vitalidad. regiones de su palabra, dice, el
resonancias, tanto eruditas como ideológicos que funcionan en racismo en el mundo interno y Ahora bien, al reflexionar en sujeto es afectado por una suerte
estrictamente personales, las que una lógica de dominación. El ar- los vínculos humanos es pri- torno a estos componentes dra- de inscripción única que excluye
confieren su vigencia y actualidad gentino Carlos Weisse, desde mordial en una sociedad con las máticos de nuestra historia tan- el despliegue, la distancia, la do-
al texto. En el caso de la obra de una lectura lacaniana, define a la características de la nuestra, tan to reciente como secular, me ocu- ble inscripción.
Freud, su doble dimensión clí- ideología racista como un pun- marcada en su historia y en su rrió que, en paralelo a mis esfuer-
nica y cultural nos plantea un te- to de capitón, un punto de identidad por dicha ideología. zos por aportar una mirada RACISMO Y CLASISMO
mible desafío. Esta es la parado- abrochamiento que detiene el En una encuesta a nivel nacional psicoanalítica a un ámbito tradi- El afecto racial pertenece al
ja enunciada por Zizek1: “Cuan- terreno de lo imaginario, porque
do los estudios culturales igno- una de las características de las de-
ran lo real de la experiencia clíni- finiciones raciales es su extrema
ca, la víctima definitiva no son imprecisión y variabilidad, según
los propios estudios culturales, quién la emita. De hecho, la pro-
sino la clínica que permanece atra- pia noción de raza carece de asi-
pada en un determinismo deros biológicos, pero su im-
preteórico. Y, viceversa, cuando pronta en el nivel de las repre-
la clínica fracasa (en dar cuenta de sentaciones sociales es de tal fuer-
sus presupuestos históricos), la za que tiene el mismo efecto de
víctima definitiva es la propia teo- la realidad psíquica en el ámbito
ría cultural que, separada de la del trauma. Las razas existen en
experiencia clínica, termina por el imaginario social. Sin necesi-
ser un ejercicio ideológico vacío”. dad de trabajar como terapeutas
Lo cual exige un esfuerzo crítico o analistas, todos nos encontra-
para actualizar tanto la fabulosa mos con expresiones que defi-
caja de herramientas del psicoa- nen la ubicación, ya sea
nálisis, como los problemas con autodefinida o designada por los
los que debe confrontarse en este otros, de las personas en el ima-
tiempo y lugar en el que nos ha ginario racial. Desde niños, los
tocado vivir. Es bajo esas coor- peruanos somos entrenados por
denadas que pretendo celebrar,
con este texto sobre el racismo
en el seno del psicoanálisis en el
1
Slavoj Zizek. La suspensión política
Perú, pese a las ácidas observa- de la ética, p. 12. FCE. México,
2005.
ciones de Marías, el 150 aniver- 2
Juan Carlos Callirgos. El racismo.
sario del nacimiento de Freud. Desco. Lima, 1993.
En el Perú, siguiendo el en- 3
Daniel Sibony. Écrits sur le
foque de Gayatri Spivak, estamos Racisme. Christian Bourgois
en una etapa poscolonial. En el Freud en su ancianidad, los últimos años transcurridos en Viena (1934-1938). éditeur. Paris, 1988.

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diversos medios para efectuar como si entre nosotros existie-
clasificaciones raciales, las cuales ra, de entrada, una brecha invisi-
están enlazadas con percepciones ble pero imposible de ignorar,
socioeconómicas. El racismo y el que nos asignaba roles y nos
clasismo son las dos caras de una ubicaba en ese magma de estereoti-
misma moneda, cuyo sello dis- pos y prejuicios que más arriba hemos
tintivo es el menosprecio y la llamado el imaginario racial, en don-
amargura. de se abrochaba el significante de la
Los psicoanalistas perua- discriminación y se instalaba el afec-
nos, con la excepción de Max to racial.
Hernández4 y espero estar con- A partir de ese momento,
tribuyendo en ese mismo senti- supe que tenía que encontrar el
do5, poco o nada han dicho so- momento y la manera de poner
bre un problema que es esencial esa constelación de manifiesto
tanto desde una perspectiva his- entre nosotros. Y eso, debo de-
tórica como desde la más coti- cirlo, me fue muy difícil. Puede
diana y actual, la más íntima, aque- haber sido el efecto de la identi-
lla que no debería estar ausente ficación proyectiva, es decir la
en el trabajo diario de los analistas inoculación de esos sentimien-
peruanos. Territorios íntimos, tos de vergüenza, miedo, dolor
dice Hernández, sobre los que si- y culpa amalgamados a los que
guen pesando viejas hipotecas. aludí antes. El hecho es que sen-
En la literatura analítica a ni- tía miedo de hacerlo, me detenía
vel mundial tampoco ha sido un la posibilidad de lastimar aún
asunto trabajado de manera ex- más el magullado narcisismo de
haustiva, aun cuando en los úl- este hombre, quien sentía que
timos años ha ido cobrando una sus colegas en el trabajo murmu-
mayor relevancia. En la obra de raban a sus espaldas y se burla-
Freud, el racismo ni siquiera fi- ban de su acento, de sus moda-
gura como objeto de estudio. Y les, de su sumisión.
sus aproximaciones al problema Entonces, un recuerdo per-
del antisemitismo dejan mucho sonal acudió en mi auxilio.
que desear, sin mencionar el Cuando yo estudiaba en la
eurocentrismo que lo caracteriza, universidad, la misma a la que
y que Edward Said señaló con había aludido este señor, un
característica agudeza poco antes amigo de la facultad de Artes que
de morir6. Freud, cuya curiosi- necesitaba hacer un retrato al car-
dad intelectual abarcó, con la pro- bón como parte de su forma-
fundidad que hasta sus detrac- ción, me pidió que posara en su
tores le reconocen, una gran va- tallercito de estudiante para él.
riedad de asuntos personales y Grande fue mi sorpresa cuando
culturales, fue muy poco contun- me mostró el resultado. El ros-
dente ante hechos que convul- tro que aparecía en el papel era
sionaban Europa ante sus pro- indudablemente el mío, pero los
pios ojos, y de los cuáles fue tan- rasgos del mentón, la nariz y los
to testigo como víctima. pómulos, siendo los de mi cara,
La situación postcolonial se tenían un aire andino que jamás
reproduce en ciertos marcos teó- me había descubierto en el espe-
ricos; mientras que en el centro jo ni en los ojos de los demás.
los trabajos son autorreferidos, Sigmund Freud con su hija Anna, durante una excursión a los Dolomitas, en 1912. Entonces me puse a pensar que
en la periferia seguimos miran- mi aspecto anglosajón se debía
do hacia allá. Ya es hora de que, una pena de amor. En realidad Sin embargo, no había perdido La segunda observación no al azar genético de mi bisabuelo
por elemental lealtad a la ense- así era, siempre lo es, pero esa del todo su acento local y, aun- estaba en el ámbito de lo escocés, William Bruce, pero que
ñanza analítica, miremos hacia acá pena era -y eso es lo que él no que vestía con el atildamiento que intrapsíquico sino de lo mis abuelas eran una de Santia-
–me refiero en particular al asun- sabía que sabía- una pena de amor su puesto de trabajo como es- interpersonal. Desde el momen- go de Cao, en la sierra de Trujillo,
to del racismo, pues en otros as- propio. Me dijo lo siguiente: “En pecialista en una institución re- to que esta persona pisó mi con- y la otra del pueblo costeño de
pectos existen una serie de tra- mi pueblo yo era blanco, pues conocida requería, algo en su sultorio, acaso desde el momen- Chepén, las señoras Consuelo
bajos relevantes de analistas pe- mi padre era el administrador de mirada huidiza, en sus maneras to en que se decidió a llamarme Cáceres y Carmen Rojas. A lo
ruanos– lo que parece estar ge- una institución oficial. Además extremadamente formales, en por teléfono para pedirme una que habría de añadir a mi abuelo
nerando mucha resistencia. El me eduqué en el mejor colegio cierta estudiada lentitud de sus cita porque había leído algunos Lázaro Mitrani, un judío sefar-
racismo siempre la ha generado. que había allá. Pero cuando ter- movimientos, revelaba la im- de mis artículos en los medios, dita de Constantinopla. Y que
Sigue siendo un tabú. Sigue vi- miné la secundaria y vine a Lima, pronta de una adaptación com- tal vez había visto mi imagen, se de esas mezclas improbables
gente, todos los días, en una tuve muchas dificultades para plicada y dolorosa a la inhóspita comenzó a establecer un vínculo habían salido esos rasgos que el
gran variedad de situaciones co- ingresar a una universidad pri- ciudad de Lima –por lo menos transferencial entre nosotros. ojo del artista había captado con
tidianas, que algunos hemos co- vada y, cuando por fin logré pa- para los migrantes de provincia Para resumir groseramente pero una lucidez que a mí, y a la gente
mentado y analizado en medios sar el examen, entonces me di como él. Si tuviera que mencio- sin ambages, diré que desde ese de mi entorno, se le había esca-
masivos. ¿Cómo podría el psi- cuenta que para los otros alum- nar los afectos que ese conjunto momento él era el serrano y yo
coanálisis ahorrarse esta insidio- nos, mis compañeros, yo no era de observaciones me sugirieron era el blanco (subrayo esa condi-
sa contaminación de nuestro blanco sino serrano. Al llegar a de entrada en este hombre, diría ción del ser que no admite
vínculo social? Lima dejé de ser blanco y me confusamente: miedo, rabia, cuestionamiento alguno). Es 4
Max Hernández.¿Es otro el rostro
Pongamos un ejemplo. Se convertí en serrano.” Recordarán dolor, tristeza, resentimiento y decir que yo representaba a esos del Perú? Agenda: Perú. Lima,
trata del caso de un hombre de a Sartre: es la mirada del otro la algo así como un odio contra sí compañeros de la universidad, a 2000.
40 años, profesional oriundo de que te define. mismo. Algo en la misma línea esos colegas del trabajo, a esas
5
Jorge Bruce. La CVR, la
discriminación, el racismo y la
una ciudad intermedia de la se- de un homosexual homofóbico, chicas de la ciudad, a todas esas
exclusión social: Una perspectiva
rranía peruana, a la que él llama- IDENTIFICACIÓN CON EL de un judío antisemita o de una personas que, de una u otra ma-
psicoanalítica. En: ¿Por qué algunas
ba “mi pueblo”. En la primera AGRESOR mujer misógina. Una contradic- nera, se habían encargado de ha- vidas en el Perú valen menos que otras?
entrevista que tuvimos me dijo Cuando tuve contacto con ción brutal en el corazón de uno cer trizas la imagen que él se ha- Lima, CNDDHH, 2004.
que venía por un problema de este señor, él ya llevaba viviendo mismo, en la línea de la identifi- bía construido de sí mismo en 6
Edward Said. Freud and the non-
pareja. En apariencia venía por más de veinte años en la capital. cación con el agresor. las alturas de su pueblo. Era european. Londres: Verso, 2003.

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pado o más bien nos habíamos nos, parece configurar un cuadro
negado a ver, por racismo fami- de características particulares que,
liar, que es el más familiar de to- a mi juicio, sería preciso explorar
dos. Como sabemos, en el inte- sistemáticamente.
rior de las familias no solo se RELIGIONES SUSTITUTAS En casos como el citado, la
aprende el racismo, sino que se George Steiner explicitación del afecto racial con-
le practica entre los propios tribuye al trabajo terapéutico de
miembros. Desde entonces,
nunca más volví a verme de la
misma manera en el espejo. La
U na mitología verdadera desarrollará un lenguaje propio, un idioma caracte-
rístico, un conjunto particular de imágenes emblemáticas, banderas, metá-
foras y escenarios dramáticos. Generará su propio cuerpo de mitos. Una mitología
manera decisiva. El hombre que
cité ya dejó de venir a verme, pero
cuando nos separamos, tras ha-
prueba de que ese dibujo fun- describe el mundo en términos de ciertos gestos, rituales y símbolos esenciales. ber podido trabajar juntos ese
cionó como una interpretación Consideremos ahora estos atributos: totalidad, por la que sencillamente quiero aspecto escindido, estaba salien-
de esas que producen insights expresar la pretensión de explicarlo todo; textos canónicos entregados por el genio do con una profesional que pro-
decisivos, fue que acudió en mi fundador; ortodoxia contra herejía; metáforas, gestos y símbolos cruciales. Sin venía del mismo pueblo que él.
auxilio tantos años después. duda todo esto es algo obvio. Las mitologías fundamentales elaboradas en occi- Participaba cada vez más activa-
dente desde comienzos del siglo XIX no solo son intentos de llenar el vacío dejado mente en las actividades del club
LA IDEOLOGÍA DEL MES- por la decadencia de la teología cristiana y el dogma cristiano. Son una especie de de su región en Lima y esto cons-
TIZAJE teología sustituta. Son sistemas de creencia y razonamiento que pueden ser feroz- tituía para él una fuente de ale-
Entiéndase bien: no me las mente antirreligiosos, que pueden postular un mundo sin dios y negar la otra vida, gría y orgullo, que a mí me dejó
estoy dando de cholo (en el Perú, pero cuya estructura, aspiraciones y pretensiones respecto del creyente son profun- un sabor muy grato. En cambio,
la inmensa mayoría de gente en damente religiosos en su estrategia y en sus efectos. En otras palabras, cuando he visto otros casos, de hom-
las encuestas se autodefine como consideramos el marxismo, cuando observábamos los diagnósticos freudiano o bres que salían con mujeres de
mestizo y casi nadie como cho- junguiano de la conciencia, cuando consideramos la explicación del hombre ofreci- una condición social inferior, en
lo, dicho sea de paso). La ideolo- da por lo que se denomina “antropología estructural”, cuando analizamos todo donde ninguno continuó con
gía del mestizaje, aquello de que eso desde el punto de vista de la mitología, lo vemos como una totalidad, como esa relación asimétrica con per-
el que no tiene de Inga tiene de algo organizado canónicamente, como imagines simbólicas del sentido del hom- sonas que sentían por debajo de
Mandinga, es el discurso del bre y de la realidad. Y si reflexionamos sobre ellos, reconoceremos ahí no solo su estatus social y racial. El
amo, en la mirada de Lacan. Lo negaciones de la religión tradicional (pues cada uno de esos sistemas nos dice: significante de la segregación fue
que necesitaba, y ese recuerdo me “mira, no necesitamos ya a la vieja iglesia: fuera con el dogma, fuera con la teolo- más fuerte que todos ellos. Sin
permitió, era liberarme de mi gía”), sino unos sistemas que en cada punto decisivo muestren las huellas de un embargo, eran personas tenaces,
afecto racial a fin de poder decirle pasada teológico. capaces de emprender tareas ar-
a ese hombre lo que yo sentía y Permítaseme subrayar esto. Es realmente lo esencial de lo que intento decir, y duas y exigentes, que requieren
pensaba de nuestro encuentro espero que quede bastante claro. Esos grandes movimientos, esos grandes gestos especial coraje, en el terreno de
analítico. Mientras no lo hiciera, de la imaginación que en occidente han tratado de sustituir a la religión, y al cristia- sus actividades laborales. Pero
estaba atrapado en una lógica de nismo en particular, son muy semejantes a las iglesias, muy semejantes a la teología ese botón acolchado no pudie-
racismo inverso, como el que que pretenden reemplazar. Quizás podríamos decir que en toda gran batalla uno ron enfrentarlo y los derrotó. Nos
describe Zizek. empieza a hacerse semejante a su oponente. derrotó en el proceso analítico.
Mi entrampamiento podría Desde luego, ésta es sólo una forma de pensar los grandes movimientos En este caso, fueron los vence-
describirse así: “lo aprecio por- filosóficos, políticos y antropólogos que ahora dominan en gran medida muestra dores los que resultaron venci-
que es un serrano valiente que atmósfera personal. El marxista convencido, el psicoanalista en ejercicio, el dos.
ha venido a enfrentar los rigores antropólogo estructural, se sentirían ultrajados ante la idea de que sus creencias, sus Tengo la convicción de que
de esta capital racista y análisis de la situación humana, son mitologías y construcciones alegóricas que los procesos psicoterapéuticos,
discriminadora, pero no tanto derivan directamente de la imagen religiosa del mundo que han tratado de reempla- para poder llegar al fondo de las
como para decirle algo que está zar. Se sentirán furiosos ante esta idea. Y su rabia esta justificada. cosas, no pueden darse el lujo
pasando entre nosotros porque de ahorrarse el paso por esa en-
no sé si va a aguantar y podría Nostalgia de lo absoluto. Ediciones Siruela. 2001. crucijada de todas las identida-
hundirlo más”. Con lo que esta- des, de todos los vínculos socia-
ba no solo subestimando la les, que es el racismo en el Perú.
resiliencia que ya había mostra- En este país en donde a menu-
do para poder llegar hasta aquí, do nos tratamos como extraños
pero lo más grave es que estaba cuando no como enemigos, no
perpetuando su autodenigra- bre que sufre obliga a tomar con- cosas que pasan cuando uno vie- dicha problemática como algo olvidemos la enseñanza de Julia
ción, permitiendo que ésta se ciencia de los prejuicios que im- ne a Lima y los otros le tienden que han padecido o bien que pa- Kristeva: “la lección del extranje-
instalara inmutable en el alma del piden su desarrollo y actualiza- un espejo diferente. decen otras personas en su en- ro es que todos lo somos, no
vínculo transferencial y, por su- ción, que cada paciente es una Castoriadis subraya: “La torno, el hecho es que el compo- solo ante los foráneos, sino so-
puesto, en mi contratrans- individualidad y que en el heteronomía y el odio tienen una nente racial constituye un ele- bre todo ante nosotros mis-
ferencia. Para poder ayudarlo y interjuego transferencial se irá raíz común: la casi absoluta mento ineludible en la forma- mos.” Esta idea está en el nú-
romper el congelamiento, la construyendo la verdad de esa imperiosidad, la casi necesidad de la ción de la identidad de los pe- cleo de mi reflexión acerca del afec-
clausura del sentido, tenía que pareja psicoanalista-paciente. clausura del sentido, que deriva ruanos. Los afectos en juego, re- to racial en el proceso analítico.
pasar por el difícil trance de iden- De modo que se lo dije: de las tendencias intrínsecas a la sentimiento, devaluación, envi- La de que no somos idénticos a
tificarme con ese odio bidi- -Me parece que usted y yo institución y de la búsqueda de dia o idealización, asociados con los otros de nuestro grupo, ni al
reccional: del blanco al serrano y estamos repitiendo una situa- certezas últimas por parte de la la problemática de la vergüenza estereotipo adulterado, colectiva
viceversa. ción que a los dos nos está cos- psique singular que lleva a iden- y la culpa, son de los que se esca- o individualmente, que preten-
Cuando escribía estas líneas tando trabajo formular, en don- tificaciones extremadamente motean porque ponen en riesgo demos encarnar. Ni siquiera so-
recordé dos citas: una de Spivak, de usted ocupa el lugar del serra- fuertes, a cuerpos de creencias el equilibrio narcisista en diver- mos idénticos a nosotros mis-
citada por López Maguiña et al7,y no devaluado y yo el del blanco estancas compartidas y sosteni- sos planos. Por ello, de un modo mos: eso fue lo que me tocó des-
otra del psicoanalista argentino sobrevaluado. das por colectividades reales”. La u otro va a gravitar en el curso de cubrir tanto en mi propio psi-
Jaime Lutemberg. Spivak pro- A lo que él me respondió: información racista promete un la exploración de los vínculos de coanálisis, como en el retrato al
pone, como parte de los estu- -Pero doctor, si he venido a acceso directo a la realidad que diversa índole de las personas que carbón que me hizo un amigo
dios postcoloniales, la necesidad verlo es precisamente porque yo hace del proceso secundario algo acuden en procura de una ayuda en el local de Artes, un día que
de desaprender los propios pri- sé que usted es diferente a los otros superfluo. Repito: él era el serra- terapéutica. debería recordar como si fuera un
vilegios. “Entonces no solo se a los que yo me he referido. Lo sé no, yo era el blanco. Punto de De hecho, mucha gente no aniversario.
deviene capaz de escuchar a los por las cosas que usted escribe. capitón. hace conscientes esos afectos de
otros sino también de aprender Le agradecí la confianza que En mi experiencia en el Perú, manera espontánea, con lo que
a hablar de una manera en que me estaba mostrando, pero aña- la ubicación de las personas res- permanecen amalgamados jun-
uno sea capaz de ser tomado se- dí: pecto de la problemática racial o to a una serie de vivencias de de- 7
En: Estudios culturales: Discursos,
riamente por esos otros”. Y -Eso no debería impedirnos racista, aparece inevitablemente nigración, desprecio, dolor y mie- poderes y pulsiones, p. 20. Red para
Lutemberg nos recuerda cómo ver cosas distintas a las que yo en el interior del proceso analíti- do. Así se forma una constela- el desarrollo de las Ciencias
la responsabilidad frente al hom- escribo, a las que usted lee. Esas co. Ya sea que éstas introduzcan ción que, en el caso de los perua- Sociales en el Perú. Lima, 2001.

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“García Márquez pasó diecisiete años pensando en la trama y en cómo escribir Cien años de soledad, sin embargo, no hallaba la
manera adecuada para el inicio; entonces, el recuerdo de infancia acude en su ayuda: rememora cuando su abuelo lo llevó al circo. La
intención de éste era mostrarle el dromedario, animal inexistente para él hasta aquel momento. Al aparecer un vendedor, el abuelo se
acerca y le pide que levante la tapa de la caja que con él llevaba, la cual contenía pescado helado. Hace que el niño toque por primera
vez el hielo. Este recuerdo de la realidad se transforma en el inicio de la novela”.

E n psicoanálisis, el gran me-


canismo que convierte lo
Una reflexión psicoanalítica sante: hace alusión a ponerse en
contacto con las propias mise-
natural en producción creativa es rias y posibilidades que llevan al
la sublimación, que consiste en hombre a la conciencia de su
transformar el impulso biológi-
co en producto artístico, social-
mente valioso. Es el mecanismo
que alude el paso a la cultura y
EL ACTO CREATIVO finitud, de que es un ser mortal
y busca emanciparse intentando
trascender a la muerte a través de
la obra de arte. En general, los
explica toda forma de creatividad. seres humanos tenemos esa
El artista es el que en cierto sen- Luis Herrera Abad necesidad de trascendencia.
tido hace que el hombre pase del Los creadores, entonces, son
predominio de la naturaleza al especialistas en transformar la
de lo humano, lleva a cabo el vie- muerte en vida, esto es parte
jo anhelo de apropiarse de los sustancial de este proceso de re-
poderes que él le asigna a las fuer- cuperación que llamamos en psi-
zas que crea, pero no sin conflic- coanálisis reparación. La vida hu-
tos. mana debiera recuperar, para
Así, en la mitología griega, nuestra propia historia, lo sig-
Prometeo convierte dicho anhe- nificativo de lo que vivimos y, al
lo en realidad. Es un Titán; Zeus recrearlo, poder mirar hacia de-
el poseedor, como dios que es, lante. Recuerdo una frase que
del fuego divino. Prometeo, que aparece en Platero y yo, que a mí
tiene un especial cariño por los me resulta conmovedoramente
mortales, decide, al ver el sufri- interesante: en una noche de
miento de éstos, robarse el fue- luna, el burrito mira al fondo del
go de Zeus y entregárselos. Po- pozo porque le llama la atención
demos interpretar que el fuego el reflejo de la luna en las aguas2;
para los hombres significa el su dueño se acerca y mirando
paso a la cultura, pero dios – también dicho reflejo le dice:
Zeus– ofendido por este robo “–Platero, si alguna vez me tiro a
decide castigarlo porque no pue- este pozo no ha de ser por matarme,
de aceptar que los mortales sean créelo, sino por coger más pronto las
como él, inmortal, y posean el estrellas”. Se transforma el dolor
secreto de la cultura representa- de la muerte en una frase que es
do por el fuego. En castigo, en- poéticamente creativa.
cadena a Prometeo al monte
Cáucaso, le coloca un águila que LA REPARACIÓN EN
le roe las entrañas y que se come GARCÍA MÁRQUEZ
su hígado; éste vuelve a crecer Dolores Michelena cuenta
durante la noche y las entrañas que García Márquez sentía que
se rehacen. El castigo se relacio- no podía desarrollar su idea so-
na a cómo el creador suele entrar bre Cien años de soledad 3
en el laberinto, en la depresión de Dicha obra comienza con la
la culpa trágica por haber robado siguiente frase: “Muchos años des-
el fuego sagrado. Es muy frecuen- pués, frente al pelotón de fusilamien-
te encontrar entre los creadores a to, el coronel Aureliano Buendía ha-
aquellos que, movidos por di- bría de recordar aquella tarde remota
cha culpa, desvalorizan su obra. en que su padre lo llevó a conocer el
Es también frecuente encontrar hielo”. Podemos reconocer que
el temor terrible a no poder se- esta frase responde a un “mala-
guir creando. El psicoanálisis lo barismo” en el cual el presente,
relaciona con el sentimiento de el pasado y el futuro se unen.
castración. El castigo por preten- García Márquez no creció con
der crear es esterilizarse. sus padres, fue cedido a sus abue-
“Moisés” de Miguel Ángel. Freud escribió una interpretación de este los. Conocerá a sus padres recién
CASTRACIÓN Y personaje bíblico en su ensayo Moisés y la religión monoteista. a la edad de siete años, fecha que
TRANSGRESIÓN coincide con la muerte de su
El sentimiento de castración gado” es muy frecuente en el ar- dicción. Renacen las fuerzas crea- ellos y que les asignan a sus dio-
simbólica relacionado con la tista quien, frente a su propia doras después de la culpa trági- ses. Utiliza la simbolización y per-
transgresión del crear está aso- obra, siente que ha colocado ca y vuelve otra vez a plantearse mite a los seres humanos partici-
ciado, para Freud, al complejo de afuera todo y adentro de él sólo la posibilidad de superar la pro- par de lo mejor que tiene. El paso 1
La creación anal según Didier
Edipo. Es el padre el que castra, queda el vacío1. Después recupe- hibición. El transgresor se con- del estado de la naturaleza al esta- Anzieu.
por eso cuando un artista tiene rará su capacidad. Lo prometeico vierte en héroe, que sufre como do de la cultura, dijimos, supone
2
“El pozo” en Platero y yo.
dificultades para crear, esto se apunta a renacer, es decir, a vol- en el caso de Prometeo el ser que el hombre se emancipa de los
3
Las fuentes en las que baso mi
análisis son las siguientes: Cien años
asocia a la figura de la interdic- ver a experimentar la posibilidad corroído, pero que finalmente dioses. En otras palabras, se hace
de cesión e incesto, de la psicoanalista
ción: ‘no lo deja crear’. Cuando de crear. El artista se recupera, renace. más consciente de sus fuerzas española Dolores Michelena;
lo hace, por el contrario, resulta como Prometeo. Un segundo El artista, entonces, satis- creativas, de su posibilidad de García Márquez: Historia de un
vencedor. El sentimiento de que aspecto de lo prometeico es el face el anhelo humano de po- transformación y de cambio. deicidio, de Mario Vargas Llosa, y
ha sido “corroído internamen- que tiene que ver, precisamente, seer aquellos poderes que los El acto creativo puede tener, El aroma de la guayaba, de Plinio
te” y que se ha quedado “sin hí- con el vencimiento de la inter- hombres quisieran tener para además, otro contenido intere- Apuleyo Mendoza.

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abuelo. Desde ese momento vi- puesto que el padre de Aureliano mente de ella y puede seguir es- que nosotros separamos lo bue- do y de cólera se puede transfor-
virá con ellos; confiesa a Vargas Buendía es la modificación lite- cribiendo. Es un ejemplo de la no y lo malo, funcionamos en mar ahora en sentimiento de ter-
Llosa: “desde los ocho años, que es raria de la figura de su abuelo. reparación. Recogió el objeto per- esos esquemas absolutos, como nura, de miedo a dañar y ser da-
más o menos la edad en que muere mi Otra transacción, dice Michelena, dido y lo trajo al presente, lo tuvo el niño pequeño que divide sus ñado así como el miedo a ser
abuelo, no me ha pasado en mi vida entre las esferas antes menciona- dentro de él, lo recuperó, lo su- percepciones. Un logro en el de- abandonado. El sentimiento de
nada interesante”, luego agrega, das la supone el dolor referido a frió un poco y ya nunca más se sarrollo humano es la posibili- miedo a ser agredido pasa a un
“antes viví mucho”. la pérdida de la abuela, que a tra- fue de él y, como hemos dicho, dad de darse cuenta que la ma- segundo plano y predomina el
Cuenta a Plinio Apuleyo vés del filtro de la gratitud –las tomo posesión de la función dre integra lo malo y lo bueno. sentimiento de miedo a perder
Mendoza, a propósito de su re- historias contadas durante la in- central: contar sus historias, tal A partir de ese momento ya el ser querido: perder a la madre
lación con su abuela, que ésta era fancia–, vuelve a vivir para él. Este como su abuela se las contaba nunca más la madre va a ser sólo o perder a aquella que la repre-
una suerte de “cordón um- hecho se conoce como la elabora- cuando lo introdujo, de niño, a buena o sólo mala; pero más que senta. Para poder apreciar ‘al otro’
bilical”, sentimiento que le per- ción del duelo. A través de esta for- ese maravilloso mundo de los eso: ya nunca más la realidad va a como algo que podemos perder,
mite comunicarse con un mun- ma –la opción de un estilo na- cuentos. ser sólo buena o sólo mala. Se debemos integrar los dos senti-
do maravilloso. Esto es intere- rrativo– la abuela es incorporada El niño quizá sienta a la fi- unen ambos aspectos y nunca mientos antagónicos y diferen-
sante, porque cuando el senti- en él. La elaboración del duelo a gura materna como alguien que más se separarán y, si así fuera, ciarnos.
miento de frustración es muy in- través de este recuerdo le permi- lo protege y, por momentos, la estaríamos frente a un transtorno Reparar es, entonces, modi-
tenso, el ser humano compensa te seguir escribiendo. Ella lo res- percibe como alguien amenazan- severo. En la medida en que se ficar, reconstruir, revivir e inte-
esta deficiencia a través de su fan- cata, y él rescata la figura de la te. En un momento inicial la integran los dos elementos ya no grar. El artista cuando repara y
tasía: las figuras cercanas recrea- abuela y la recrea. No la copia, madre es escindida: o es una bru- es posible agredir sin experimen- revive personajes de su pasado,
das no constituyen un referente sino recibe la función, directa- ja o es el hada madrina. Cada vez tar culpa. El sentimiento de mie- recreándolos en el presente, los
exacto de la realidad; son reno- hace vivir en su obra. Desde el
vadas y sustituidas. Un caso si- punto de vista de la experiencia
milar es el de Rudyard Kipling. creativa y desde el material psico-
Cuando éste es dejado por sus lógico implícito, esos personajes
padres en manos de una familia viven y hacen vivir también a la
sustituta, él y su hermana sufren gente que participa de ellos. Los
la hostilidad de su tía Rosa. Fren- artistas son grandes ‘reparado-
te a esto, el niño Kipling elabora res’, desde el punto de vista de
una fantasía en torno a un mara- Melanie Klein, son los grandes
villoso jardín, poblado de ani- especialistas en recuperar las fi-
males fabulosos. Cada vez que guras perdidas y traerlas al pre-
acontece algún problema con la sente para hacerlas vivir de nue-
tía, los hermanos corren a refu- vo.
giarse allí; inventan un código y
elaboran toda una vivencia en PROUST Y LA INSPIRACIÓN
torno a este paraje fantástico. REPARATIVA
Como si el “vivenciar” esta fan- Hanna Segal usa como ejem-
tasía les ayudase a sobrevivir. plo de la reparación a Marcel
García Márquez señala que Proust, quien una vez que se
gracias a su abuela hereda el hallaba en un bloqueo creativo,
mundo de lo sobrenatural. De al comer unas magdalenas (pas-
su abuelo heredará la seguridad. teles dulces) recuerda el aroma de
Ambos sentimientos emanan aquellas que preparaba su abuela
del cariño y la ternura. García cuando él era niño, recuerda tam-
Márquez, entonces, encuentra la bién sus sensaciones de infancia
suerte negada a Kipling. y empieza a “recuperar el tiempo
Pasó diecisiete años pensan- perdido”, escribiendo sobre él.
do en la trama y en cómo escribir Esa anécdota es un ejemplo de
Cien años de soledad, sin embargo, la reparación: otra vez se regresa
no hallaba la manera adecuada al personaje del pasado y éste vie-
para el inicio; entonces, el recuer- ne en ayuda del autor.
do de infancia acude en su ayu- Proust decía que “el artista se
da: rememora cuando su abuelo ve obligado a crear para recuperar el
lo llevó al circo. La intención de tiempo perdido no para recordarlo (re-
éste era mostrarle el dromeda- cordar es una función intelectual de
rio, animal inexistente para él la memoria), sino para revivirlo, para
hasta aquel momento. Al apare- recrear el tiempo pasado. Recobra el
cer un vendedor, el abuelo se tiempo perdido recreándolo y revivién-
acerca y le pide que levante la tapa dolo”. ¿Cómo se realiza esta fun-
de la caja que con él llevaba, la ción?, “en cualquier momento” –se
cual contenía pescado helado. responde. Para él, el artista tiene
Hace que el niño toque por pri- que utilizar esos momentos y
mera vez el hielo. Este recuerdo perennizarlos, porque si no, se
de la realidad se transforma en el pierden. Dice Didier Anzieu que
inicio de la novela. Por otro lado, el trabajo de la creación consiste
nos cuenta que en el largo proce- precisamente en lograr la fijación
so de maduración de la idea de de lo inspirado. La inspiración
esta obra tuvo una iluminación: es el primer adelanto, una chispa
contar esta historia de la misma que surge, pero la utilización de
manera como se la contaba su ese chispazo y el desarrollo del
abuela a través de sus cuentos. mismo es un trabajo que tiene
Podemos señalar que es ‘la voz’ mucho de intelectual. Sobre la
de la abuela que vuelve a ‘narrar’ base de una idea o un sentimien-
a través de García Márquez. El to, un músico desarrolla una sin-
autor la recupera y, al recuperarla, fonía en torno a un tema. Y se
la repara. repite, se reintegra y se cambia:
Recupera un espacio en el cual hace variaciones sobre el tema.
el pasado se une con el presente. Pero si lo deja escapar, lo pierde.
Que une fantasía con realidad, Casa de la calle Bevggasse, en Viena, donde Sigmund Freud vivió entre 1891-1938. El ‘trabajo’ de la creación es fun-

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damental y se da sobre la base no le contesta, él insiste y se em-
de la inspiración. Y esa inspira- pieza a desesperar. Por fin la rata
ción inicial es siempre reparativa. sale de su trance y le cuenta que
Es una recuperación de algo per- acaba de escuchar un sonido que
dido que se trae al presente y se la ha hecho experimentar un sen-
recrea, a veces con dolor, porque timiento que no es placentero
alude a personas o situaciones pero que no podía abandonar:
que no fueron suficientemente “me resulta al mismo tiempo placen-
aceptadas o representadas y que tero y doloroso, pero no puedo dejar
dan vueltas en nuestro derredor, de sentir lo que siento”, dice.
como reclamando ser incorpo- Bollas habla de un fenóme-
radas. no que él ha llamado de ‘con-
La inspiración o sobreco- moción uminosa’. Uminoso
gimiento creador es una especie de significa misterioso, siniestro,
crisis personal. Es un estado de algo que irradia una suerte de luz
éxtasis muy parecido al religio- extraña. Es un estado de pro-
so. Crisis en la cual se debilitan funda comunicación subjetiva
las defensas racionales; la regre- con un “objeto” que puede ser
sión se hace más patente; pare- una pintura, un poema, una me-
ciera agudizarse considerable- lodía, un paisaje, una sonrisa.
mente la percepción de aspectos Este “objeto” que conmociona
de la realidad exterior; probable- profundamente sugiere que el
mente el individuo ‘sienta’ más contemplador se siente fusiona-
que ‘piense’. do con él, como la rata aventure-
En este momento del pro- ra y la música y, en lo primario,
ceso creador sobrevienen elemen- como la madre y el niño.
tos emocionales intensos y no De lo expuesto se despren-
es infrecuente que el artista expe- de que tanto las fantasías que to-
rimente cierta aprehensión en re- dos poseemos, como la creativi-
lación a lo que está creando, pue- dad artística, se encuentran en
de, por ejemplo, tener vergüen- una misma línea relacionada con
za al sentir que está mostrando lo sustancialmente humano.
sus ‘cosas internas’.4 Luego, el Puesto que en lo humano se da
artista deberá darle “un estilo”, La lección de Charcot, gracias a él, la histeria se convirtió en una la contradicción desgarrada de la
un orden, un sistema, una es- enfermedad del sistema nervioso, enteramente respetable. existencia: el amor y el odio, el
tructura que no tendrían razón sueño y la realidad, la esperanza
de ser si no fueran acompaña- culmina con el “dar a luz” lo ha niño. Parece que el “nuevo or- dad de un “algo más allá” de lo y la desesperación; y como telón
dos del talento creador. Ordenar, mantenido absorto y ocupado den” que desde su fantasía el real. de fondo, la razón que se enfren-
armar, tal es la clave de este mo- en su producción. Ha manteni- poeta, el loco y el niño impri- Pensamos en el arte –forma ta al impulso y responde a las
mento. Psicoanalíticamente, ha- do en funcionamiento una serie men a la realidad fuera sentido, sublime de la creatividad– que limitaciones del cuerpo y sus ne-
blamos de procesos secundarios, de mecanismos internos, algu- muchas veces, como una insur- como el sueño, constituye un cesidades, aspirando, no obstan-
concientes y racionales, pero in- nos de ellos muy “primarios”, gencia intolerable, temida y com- escenario en el que el artista ma- te, a la eternidad oscilante entre
sistimos en la participación del tempranos, emocionales, otros, batida, quizás porque, en ger- neja sus conflictos internos y ex- lo divino y lo demoníaco. Preci-
talento. Este es el eje del trabajo como el trabajo intelectual, más men, todos poseemos un po- ternos. Su modelo original, el jue- samente el arte surge de ese os-
creativo: el momento en el cual racionales o “secundarios”. Para tencial subversivo desde que la go, también cumple esta fun- curo encierro. Por eso es que
el artista se reconoce en su obra. Anzieu, el hecho de terminar la realidad impuso sus normas ción: manejar lo siniestro y darle “Dios no escribe novelas”, dice
Podrá, entonces, “manejar el obra suscita el sentimiento de que sobre la tendencia al placer. El vida en la ruta del placer. Sábato.
material” en el sentido de agre- “algo acabó”. Esto, dice, explica- “orden” propuesto por la fanta- Podemos decir que desde la Podemos afirmar que lo
gar/desagregar, quitar y poner: ría por qué tantos artistas no ter- sía, por el contrario, responde al contemplación es posible distin- profundamente humano se da
predomina la presencia de lo in- minan una obra o les cuesta ha- deseo, a la demanda de placer. guir artes que son más viven- en la crisis, en el conflicto, en la
telectual. Se acentúa lo racional. cerlo. Los cultores de la fantasía –artis- ciables y otras que son más for- continua tempestad de antinomias, en
El proceso creador, para mu- Puede darse el caso de que el tas y niños– se sumergen en lo males. En un trabajo sobre la donde son constantes las fusio-
chos analistas, centra el debate autor sienta que su obra pierde que está más allá de la realidad. música, Copland hablaba de un nes y las rupturas. El hombre
entre la inspiración y el ‘trabajo’ valor al ser exhibida: ya no es pro- Así, la obra creativa se ubica en el “dejarse llevar”, por un lado, y jamás logra realizar la ilusión de
creativo, si bien son complemen- ducto de un goce personal, ínti- extremo opuesto a lo rígido y de establecer un orden en ese unir a los contrarios. Sólo llega a
tarios, existen diferentes formas mo y pasa al dominio público. dogmático en cualquiera de sus “dejarse llevar”, por otro. Al pa- transacciones precarias luego de
de percibirlos. Para algunos, el Otros la miran y la aprecian, in- formas. Surge en pugna con lo recer, hay una estética más for- grandes esfuerzos y tensiones. Al
trabajo creativo puede ser algo clusive la adquieren. Tal vez, que la limita. mal y hay una estética más es- igual que los sueños, los actos
de duración variable, existiendo como el niño, quiere ocultar lo Octave Mannoni señala que pontánea. Hay formas musica- creativos del ser humano son, en
artes más/menos elaboradas. Se suyo por temor a la vergüenza, la sensatez y la prudencia quisie- les que están mucho más ligadas este contexto, antagónicos. Será
dice que Goethe tardó sesenta en especial cuando esto se rela- ran que “los límites del escena- a lo menos formal y cuando las por eso que lo bello, en la medida
años en escribir su Fausto. ciona con esferas personalmente rio de la fantasía estuvieran cui- escuchamos nos invitan a dejar- en que puede ser apreciado por
Wagner, por su parte, encuentra profundas y privadas. dadosamente amurallados y vi- nos llevar. Bollas elabora la idea el hombre, está acompañado de
el tema central de Lohengrin mien- Los que contemplamos el gilados (como el hospicio de lo- de una “estética maternal”, más la desgarradora condición huma-
tras tomaba un baño. También arte encontramos compensación. cos de Foucault) y que fueran oceánica, más regresiva. na de vivir en el conflicto. El acto
hay autores como Poe que son Este goce tiene que ver con la li- algo así como el bosquejo ima- Este autor explica este fenó- de crear artísticamente se tiñe del
grandes detractores de la inspi- beración de tensiones. El artista ginario de los límites adminis- meno con un cuento tradicional ansia de inmortalidad, de la bús-
ración. Para él el trabajo del poe- nos permite gozar sin culpa de trativos y policiales en cuyo inte- británico en el que una ratita osa- queda de las raíces para empezar
ta es precisamente eso, un traba- nuestras fantasías, aunque pue- rior la locura está permitida”. da y un topo tímido deciden un de nuevo y recuperar así el tiempo
jo. A Borges le llama la atención de ocurrir que en ocasiones la Lo fantástico se mueve en el buen día recorrer el mundo. El perdido.
que un poeta y escritor del mejor sociedad experimente cierto te- mismo nivel de lo onírico y de la topo quiere quedarse porque le
estilo romántico como Poe pue- mor y rechazo por determinadas obra artística, es decir, de lo que da miedo lo desconocido pero
da plantear una tesis clásica en producciones artísticas o por el solemos denominar “lo impo- la rata lo convence; posterior- 4
Se dice que Kafka, posiblemente
términos del trabajo de elabora- estilo personal de algún artista. sible”. Plantea que “lo imposi- mente, después de varias peri-
aplastado por el Superyó perse-
ción intelectual de la creatividad, Estas actitudes parecen relacio- ble” es factible en contradicción pecias, se da un fenómeno cu- cutorio, tenía grandes dificultades
sin la necesidad de la inspiración. narse con los sentimientos de con la realidad (posible por ser rioso: la rata escucha un sonido para terminar sus obras. A veces
Al terminar su obra al artis- miedo y repudio que suscitan el ordenada). Es así que cuando lo que la deja en un estado entre las terminaba de modo demasiado
ta le es difícil aceptar que ha con- “loco” y también, muchas veces fantástico de la creación irrumpe despierta y dormida. El topo abrupto y por ello no quedaba con-
cluido, dado que el proceso que en forma directa o encubierta, el en la realidad, surge la posibili- trata de volverla en sí pero la rata forme.

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do en el que se enfrentan reali- Por el lado oscuro, los poe- no tienen la menor importancia... A de-mar y mar de la memoria, que
dad y deseo, tal como parecen mas traen la imagen terrible de pesar de que se sientan los ecos a todo aquí rodea y acoge y sos-
anticipar los términos Galápagos un naufragio en el que las aguas de ese terrible “qué se fizo”, de tiene.
/ María, desde el título y el sub- se bambolean como un inmenso Jorge Manrique: Y qué fue de la Si el mito de Drácula cerraba
título, respectivamente. páncreas sobre el terror de los ciudad descrita hace poco con lujo de hace 13 años Las inmensas pregun-
En el plano de realidad, y alucinados; asimismo, las carnes detalles(...) Igual se han hecho polvo tas celestes –libro en el que
realidad brutal, qué mejor sím- registradas por las tomografías, las los altos ventanales (sorbetes delicio- Finisterre era más que el estribillo
bolo que las islas donde Darwin agujas de acero, la neblina, las ra- sos) de la antigua botica francesa (“La de un poema emblemático so-
nos hizo vernos tal cual: criatu- tas, los murciélagos, el Monje ciudad”)... A pesar de que una bre la dolorosa historia peruana
ras anónimas dentro de la espe- Loco, los alacranes de los crista- niebla perniciosa alcance la casa, y reciente, y en el que se hablaba
cie, ocupando fugazmente una les de azúcar en la sangre, las quizá al grupo familiar, en el úl- también de un guardacaballo que
grada en la escalera evolutiva. En odiosas palomas cuculíes... Una timo poema, no es menos cier- sobrevuela oscuramente el mar,
el plano de los deseos, María, en- enumeración que aparece en “El to que tanta vida (y gana de vida) y de una isla, El Frontón, que se
Antonio Cisneros: carna, en cambio, la posibilidad reposo de un jesuita” bien po- que hay por aquí contamina es- bambolea como una vaca muerta. Y
de que toda criatura humana sea dría sintetizar esas fuerzas ma- pléndidamente la percepción de nada resta– ahora es la hora de
Un agujero en la barca amorosamente reconocida lignas: revientan los aullidos y bra- la enfermedad o del fin. Esta Un crucero a las islas Galápagos, li-
de Caronte como individuo, y acogida al ex- midos y berridos y maullidos y gruñi- energía vital, de cuyo hechizo es bro que avanza a contrapelo de
Rossella Di Paolo tremo de facilitarle el paso a la dos y balidos y mugidos y ladridos y imposible sustraerse, se ve refor- la oscuridad y de ese Nada resta.
vida eterna. rugidos y chillidos y alaridos. Con- zada por el hecho de que las imá-
En Un crucero a las islas Como condensación de un tra ese vocerío, los nítidos can- genes del “lado oscuro” poseen *Antonio Cisneros. Un crucero a las
Galápagos (nuevos cantos maria- ideal de amor y esperanza (e in- tos marianos, esto es, las memo- el mismo vigor expresivo o cua- islas Galápagos (nuevos cantos marianos).
nos)*, un golpe de timón permi- cluso de incorruptibilidad físi- rias de la niñez al día siguiente lidad pictórica de aquellas asocia- Lima, Peisa, 2005.
te que el bagaje intimista pase a ca, pues por nacer sin pecado del Viernes Santo, chiquillo re- das con la claridad. Imágenes de
primer plano, y haga de este nue- María no estaba sujeta a las le- mando con los pelos al viento, ese tipo, incluso, son las respon-
vo libro una brillante estación yes del envejecimiento), la me- Sandokán invencible en la lagu- sables de la naturaleza surrealista
dentro de la travesía poética de táfora, o el sentimiento, ma- na de Barranco; la juventud; los de muchos de estos poemas: los
Antonio Cisneros. riano tiende entre estos poemas cuerpos del deseo; el amor; las arcos de granito perdiéndose en el cie-
Aquí estoy, de espaldas a la mar un largo hilo vital en el que se cervezas frente al mar; la esposa lo igual que un remolino de abejas
y la rompiente, tumbado boca arriba enhebran como cuentas lumi- y las hijas bajo el sol; los asesinas (“Abadía de Roya-
entre la hierba(...) Allá van los avio- nosas los seres, hechos o paisa- serafines con espadas; el bello mont”). Deslumbrantes imáge-
nes. Los aviones biplanos pintados jes caros al poeta. Así, a María se rostro y los milagros de Nues- nes de pesadilla, en tono de hi-
de naranja descienden de los cielos. le encomiendan las jóvenes hi- tra Señora. pérbole y nunca inmóviles ni si-
Tocan la tierra y ruedan dulcemente jas, en especial la menor de ellas; Se da aquí, entonces, una lenciosas: todo en ellas retum-
sobre los pastizales hasta mi corazón María es testigo de excepción de lucha entre la forma sólida y ba, naufraga, aúlla, rebasa, gira,
(“El campo de la Faucett”). la saludable juventud del poeta tranquilizadora de lo conocido revienta...
Como muestra esta hermosa en las playas norteñas, y tam- (la historia personal) y lo infor- Hay una vivacidad que vie- Mario Montalbetti
escena, lo que alcanza a ver una bién del deseo de recobrarla mi- me y angustioso de lo descono- ne también dada por la sorpresa El blanco del círculo
persona tendida sobre la hierba lagrosamente intacta, muchos cido (la enfermedad y la muer- y el humor que brotan como con-
Peter Elmore
o la arena, lo que puede obser- lustros después, en las aguas te). El encuentro es feroz. Por secuencia de que “lo serio” o “lo
var fuera, pero, sobre todo, a aus- del boquerón de Pucusana. Por eso cada uno de estos textos raro” revelen siempre sus muy
cultar dentro de sí, es lo que cir- su parte, en tanto que constata- posee una cualidad de vibración, domésticos puntos de partida, El epígrafe de Cinco segundos
cula entre estas páginas y las marca ción de la realidad, la metáfora de animal embellecido en, y por, o de llegada: ese horizonte siniestro de horizonte, el cuarto poemario
de manera original. Esa es la es- de Galápagos ensarta aquí otras la lucha, en la que se dice con y repentino que aparece debajo de mi de Mario Montalbetti, señala que,
cala desde donde nos situamos cuentas: el desencanto, la con- dolor, y se desdice con humor, y cama (“La ciudad”); la ronca carca- para abarcar el área más amplia
junto con la voz de este libro; ciencia angustiosa del mal y del viceversa, en una marcha y con- jada, alaláu, más fiera que las ropas posible con una cuerda, es preci-
voz que ya no está abocada a en- paso del tiempo, la enfermedad tramarcha que sobrecoge por su de lana remojadas, pegadas contra el so que ésta forme un círculo. El
trecruzar las propias fibras con y la muerte, no obstante hospi- hondura y por su brillantez. cuerpo (“El monje loco”). libro del poeta no se propone
las de la historia o paisaje o len- tales, agujas y remedios. La emoción de la claridad es El que las Galápagos se lla- verter la experiencia –afectiva, es-
guas del mundo, sino a enfocar En esta línea de interpreta- muy intensa en este libro. Clari- masen originalmente Islas Encan- tética, intelectual, física– de una
con precisión los puntos esen- ción, es sintomático el tratamien- dad que viene del omnipresente tadas por lo difícil de su ubica- manera directa y lineal, como si al
ciales del recorrido por una geo- to poético de Galápagos, en la sol y de su reverberación sobre ción y acceso, y el hecho notable lenguaje le correspondiera ser el
grafía subjetiva, recalando parte final: desiertos de lava ha- las salinas, la nieve, la espuma. de que las habiten tortugas casi vehículo eficiente de la expresión
imaginariamente en puertos o bitados por animales fofos y tris- El color amarillo es rey, y está en eternas, hacen que unas y otras y al discurso poético le tocara tra-
playas de su infancia, juventud, tones, y donde lo más memora- el cielo, en los cerdos, en la ca- encarnen a la perfección la atmós- zar la vía más corta entre el poeta
madurez y aun del más allá. Cada ble es un cafetín al que llega la mioneta Toyota, en el pelo de fera a la vez libre y sólida de los y su materia.
ser u objeto se halla aquí noche con tal sobresalto que hace Alejandra. Y aquí también, la textos de Cisneros. Unas y otras La escritura demarca, más
individualizado y en primer pla- pensar en la muerte. También es bicicleta verde, el malecón azul, simbolizan, respectivamente, su bien, una zona pródiga en ries-
no por obra del afecto antes que sintomática la imagen de María el cerro naranja; como si nos capacidad de observar siempre el gos y posibilidades, siempre y
de la ironía, y el que los poemas como una zona liberada de la moviésemos dentro de los óleos haz y el envés de todo –esqui- cuando se eviten en ella los tra-
mantengan el mismo registro, y sospecha; aunque, atención, de Gauguin, con esa misma ca- vando con ironía las simplifica- yectos previsibles y consagrados
se presenten, además, en las lí- siempre en tono cisneriano, tra- pacidad para proyectar limpia y ciones confortables–, y su fer- por la costumbre: “Que aun en las
neas horizontales de la prosa, y vieso, sin solemnidades, pero no nítidamente la densidad de los viente deseo de permanecer todo aguas de la ensenada/ el hábito abu-
no en la desafiante torre de man- incontrolablemente escéptico cuerpos, su enorme sensualidad el tiempo posible “sobre la cu- se una misma derrota/ y que esta sea
do que es al fin y al cabo un ver- como en obras anteriores: Es cosa y erotismo (erotismo, dicho sea bierta” para experimentar o ano- seguida, alba y ocaso,/ por navíos y
so alzado sobre otro, reafirman muy difícil distinguir el manto com- de paso, más explícito que en tar. Este tramado a la vez realista derivas en delirio imitado,/ sus quillas
la sugestión de hallarnos en un pasivo de la Virgen de alguna terraci- obras anteriores): Unos potros sal- y desiderativo (que repite a su afeitando el rubor rosado/ de invisi-
contexto más cercano a la confi- ta refrescante, con baldosas azules y vajes, detrás de los portones entreabier- modo la dinámica Galápagos / bles corales ¿no es una lástima?”(11),
dencia. jarras de cerveza, metiéndose en el tos, se deleitaban mirando cómo yo te María, o Calibán / Ariel) implica dicen con barroca e irónica ele-
No son solo las del mar las mar. (“El náufrago bendito”). miraba ahí donde tu pubis se enreda- un movimiento vital incesante gancia los versos iniciales de
aguas que sostienen este viaje por Por caminos inconscientes, ba, carmín enloquecido, entre tus que atrapa al lector y le hace sen- “Coma Berenices”, el admirable
el tiempo y la memoria, pues este crucero me trasladó hasta una muslos lisos y empapados (“Madri- tir que ha emprendido un viaje antisoneto que abre Cinco segun-
aquí hallamos también las de la isla que parece suspendida en el gal 1”). Imágenes vitales y con- en dirección opuesta a la de la dos de horizonte. Alerta al juego
laguna de Barranco, o las de ese sueño; aquella imaginada por tundentes recorren estas páginas barca de Caronte (¡o que la ha de los significantes, el poema aco-
río Nanay que en la primera sec- Shakespeare en La tempestad, de lado a lado. Por ello, a pesar hundido al fin!), y que ha escu- ge la doble acepción de la palabra
ción nos sitúa en la gran metáfo- donde el espíritu del aire, lleno de que la voz que escuchamos chado con gratitud, y también ‘derrota’: fracaso y ruta. Los dos
ra de la existencia como un curso de gracia y luz, enfrenta a un tor- diga: y condenado a muerte como es- con fervor, un canto nada ronco, usos de esa voz coexisten, de
continuo, desde la partida gozo- tuoso engendro de hombre y toy, y se obligue a callar por ser antes bien, tan claro e incorrup- manera inestable y tensa, tanto
sa, hasta ese severo calla y aprende pez. En las islas cisnerianas asis- un diabético tedioso o se repita más tible como el manto azul de la en el esfuerzo de remar como en
al final del recorrido. Un recorri- timos a combates semejantes. de una vez que esto y aquello ya Virgen o de ese ubicuo mar, mar- el trabajo de los signos. En am-

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bos casos, no basta con evitar el tra/ con el que venimos a la gran intenta despedirlo/ en todas sus pro- sa/ y de su hijo. Esta es la casa del cha blanca llega al fondo. La mirada
extravío; es necesario, sobre ciudad y que nos hiere/ como a hijos longaciones. El drama es de una be- hombre” (47). El poema expone, absorta no llega a él, solamente lo
todo, encontrar el sentido: “Parirse legítimos; he aquí el rugido interior/ lleza rarísima(…)”(27). A la larga, con un estilo de aspecto didácti- intuye y es siempre lo mismo: un es-
resta con velas blancas de este caldo de de la hélice genética, el rugido que el auto se detiene por falta de co, una escena privada: el hom- plendor blanco, algo que sobrevive, una
pronombres importados, tomar la al- llevamos prendido al ADN de las gasolina, pero su insistente cir- bre en cuestión es un profesor tercera cosa, y una inconsolable feli-
tura,/ plegarse al viento, crudo como chompas de lana y que nos hace ha- cuito sugiere “la persistencia de de filología que prepara su clase cidad”(71). Luz no visible, pro-
el algodón,/ burlar Camotal y Aba- blar,/ con seguridad, de lo que no se una fuerza superior a la centrífu- y afila, ominosamente, sus cu- fundidad inalcanzable: ¿no son
to, y entonces fugir,/ como se decía puede hablar (…)”(18). Está en ga”; así, se celebra un dinamis- chillos. La dicción reticente y el esas las manifestaciones de lo sa-
antes, fugir de las mechas/ si es pre- juego la memoria colectiva, esa mo que recalca y recrea una for- modo descriptivo sostienen el grado? Así, quien no “abusa la
ciso, con las intremidades intac- forma imaginaria de pertenecer a ma –la del círculo– capaz de re- efecto intenso y perturbador del misma derrota” resulta ser no
tas”(11). Hallar el rumbo, orien- una geografía y una historia espe- sistir la presión de la entropía y poema, que a mi parecer es de solo un navegante, sino un pere-
tarse en una dirección no repeti- cíficas: “…Lo que realmente impor- el caos. La “belleza rarísima” es, los mejores en la poesía peruana grino. Su destino es el sentido.
da: la ambición es vanguardista, ta/ no es detectable con facilidad. En entonces, la del orden, pero éste del cambio de siglo. Las varias dicciones que en Cinco
pero el lenguaje no es iconoclas- el sonar hay ecos falsos, / en el radar no es el de la Ley. Se trata de un “EL PROFETA ES EL segundos de horizonte se encuentran
ta y se reconoce su pertenencia a fantasmas golpeados. Y entonces, el orden excéntrico y, literalmente, LORO”, rezaba una sentencia tienen como eje magnético, preci-
uno de los linajes principales del primer plano/ se disuelve velozmente poético, pues lo distingue su ín- sibilina en “El inspector y la samente, ese lugar: de ahí, la ad-
canon peruano moderno. La dic- en paisaje y fecha, que es lo único/ que dole generadora, activa y creadora. puta”. El verso reverbera en “So- mirable coherencia y el creativo ri-
ción del poema, su imaginería y retenemos en el disco duro: 1535 (un “Mi nombre no tiene importan- bre la diferencia entre una foto gor de un libro tan brillante
su impulso se miden, sin com- arenal con rayas),/ 1821 (un balcón cia. Bebo demasiado y escribo/ más borrosa y una movida”, el pe- como imprescindible.
plejos, con los del Adán de Tra- de madera sobre plaza de provincia), de la cuenta. Las palabras se filtran núltimo poema del libro: “El pa-
Mario Montalbetti: Cinco segundos de
vesía de extramares y los del Vallejo 1880/ (un mar distante y un brandy entre mis dientes/ como hilo dental. pagayo imita/ el verso que lleva en el horizonte. Lima, Álbum del Universo
de Trilce. No es un exceso decir en cubierta), 2000 (una procesión va Mi refugio es escribir. De ella. Mien- pecho: Vusco volver de golpe/ el gol- Bakterial, 2005.
que dan la talla. Como en esos por fuera), figuritas…”(19). tras/ ella entra en su fase de abando- pe, alargando las ‘v’s como homenaje
libros decisivos, el espíritu de la Uno de los vectores de Cin- no controlado(…)” (31), confiesa al nombre del poeta”. La cita procede
letra es marcadamente experi- co segundos de horizonte tiene que en “El inspector y la puta” el al- de Trilce IX , donde el juego
mental: “Un ave. Un mar. Un video ver, en efecto, con lo que hasta ter ego del poeta, al que versos anagramático inscribe el nombre
al límite, cinco segundos de horizon- los años 80 se discutía bajo la antes su ocasional compañera ha de Vallejo en el texto de un poe-
te y a ver qué haces”(11). rúbrica del ”problema de la iden- llamado, erróneamente, Mister ma marcadamente erótico.
En el poemario, el mar y sus tidad nacional”. Montalbetti no Mundy. La persona dramática Como antes el inspector, aquí la
lindes son el principal escenario plantea esa cuestión como una pone en escena un estado de cri- persona poética se revela en cri-
de un drama autorreflexivo: el idea –sujeta, por eso, a argumen- sis, que es la condición de la cual sis: “Me propuse leer dos o tres libros
del yo y su decir poético. Hay va- tos y refutaciones–, sino como surge Cinco segundos de horizonte. y ya los he leído./ Me propuse escri-
riantes de ese espacio (la piscina, una imagen –propicia, por ello, a Esa crisis es la del sujeto y, tam- bir un manojo de poemas elegantes/
por ejemplo, en “Pequeño ciclo las identificaciones fantasmáticas bién, la de los signos: “Yo/ solo y ya los he escrito. Ahora temen por
lírico sobre el amor filial”) y, cier- y las proyecciones alegóricas. Así, quiero entender aquellas palabras que, mí mis amigos”(63). A una llama-
tamente, también hallamos am- en “El inspector y la puta”, el yo emitidas al amanecer,/ duelen al da oscura y perentoria, la del José Watanabe
bientes domésticos (la casa de poético examina un cuadro em- oído”(33). Compleja y exigente, sexo, acude el hablante: “…Con Obra en marcha
“El peruano perfecto”, acaso el blemático –“Los funerales de la poesía de Montalbetti no es, una vara de encino golpeo el suelo/ de
Alonso Rabí Do Carmo
poema más intenso y ceñido del Atahualpa”, de Luis Montero— sin embargo, cerebral. Hay algo piedra y me conforta el saber que aún
libro). Sin embargo, como en con una mirada inquisitiva y ra- desquiciado, intensamente ner- está ahí, un aliado; junto al crepúsculo
Trilce, el teatro del lenguaje es, dical: “Y a pesar de todo, nadie puede vioso, en sus búsquedas y sus que se deshilacha/ de a pocos, y al ladri- A contracorriente de mu-
sobre todo, el litoral peruano, quitarse la idea de que el inca/le está revelaciones: “A todos nos pasa algo do efímero de un perro que se/ apaga chos miembros de su generación
que resulta al mismo tiempo re- hablando a alguien con palabras ro- que termina en un verso o en un lien- como un síntoma. Las aves dibujan cír- –especialmente de aquellos que
conocible y extraño: “Alrededores tas por la velocidad./ Como si su voz zo/ ¿Entonces? Alguien escribe culos/ cada vez más estrechos. Enton- formaron parte de distintos gru-
de San Lorenzo. Como una mala- se transmitiera por cables de teléfo- algo, alguien mira donde no debe./ ces, cae la noche y/ bajo solo a los bur- pos–, José Watanabe se refugió
ria,// que luego de vagar perdida so- no/ que luego de kilómetros de pro- Esperabas algo del lenguaje y ahora deles del puerto” (64). El descenso en una poesía que, lejos de ple-
bre mares abiertos/encuentra por fin longarse abiertos/ terminaran/ su- esperas algo de su fin” (33). Esa no es aquí una caída moral sino, garse a la necesidad del cambio
el inhóspito hogar de la otra orilla,/ mergidos bajo el espejo sin fondo de declaración es, notoriamente, más bien, un ingreso a la carne y la social o de adherirse tanto a un
/el ocaso cubre de Oolong y fiebre las aguas servidas./ Tal vez el inca dice, apocalíptica y melancólica. El ha- letra: la cópula y el verso de Vallejo optimismo histórico como a una
laderas de la isla”(15), dice la voz ESCRIBE PARA OTROS. Fue- blante –híbrido de personaje y están en (nunca más apropiado el idea radical de lo conversacional,
poética para establecer sus coor- ra del bar, la breve folía de un parque yo poético– se desdobla y, al ha- nombre) la casa de citas. prefirió practicar una límpida in-
denadas en “Alrededores de San con cuatro árboles. Necesitamos un cerlo, propone una cierta distan- “Nada seduce más al hombre que timidad para desde allí observar,
Lorenzo”. El paisaje marino es síntoma menos abstracto que cuatro cia; ésta no enfría el pathos, pero un abismo”, se lee en “El fondo conocer y reflexionar el mundo y
aquí el lugar donde se encuen- árboles y el pesado/ sueño de un inca impide que el poema se lea como del poema”, el texto que cierra la condición humana a partir de
tran varios órdenes: el ecológico, para despertarnos. Algo como un café un desborde testimonial, como Cinco segundos de horizonte y anu- su propio entorno personal.
el histórico, el biográfico y, por con leche,/ una tostada con mante- la confesión terapéutica de un ego da sus claves. La página en blan- A eso debemos, quizá, los
último, el textual, que es el que quilla y un taxi sin plumillas rom- sensible. Justamente, la confian- co se ha transfigurado en un pre- principales ejes temáticos de su
sostiene a los anteriores. En el piendo/ la garúa de Javier Prado. El za en la singularidad del yo es cipicio por el cual cae la saliva del poesía, que asumen el carácter de
ambiente enrarecido del poema, síntoma debe llegar al mar destino” una ilusión perdida, aunque no poeta: “Y esto es lo más curioso: si constantes: la experiencia familiar,
el yo –ese boga solitario– encuen- (36). El yo poético es articulado por eso deja de ser seductora: no encuentra nada que arrojar, hace la evocación de su infancia en la
tra que todo remite a los útiles y y perspicaz, pero de una manera “Porque el problema siempre ha sido algo plenamente romántico: escupe. pródiga calma rural de Laredo, el
los protocolos de la escritura: peculiar: no persuade desde el llegar/ a uno. Y detenerse en uno. Y luego sigue con la mirada las evolu- cuerpo y los actos fisiológicos
“Las olas rompen estilos de espuma lado de la razón, sino desde el In-di-vi-si-ble-mente” (33). ciones de la mancha blanca de saliva como experiencia vívida y de hon-
como si fueran/ estilos reales, estig- sitio de la experiencia. Otro de sí mismo, el poeta deformándose en el aire durante su da significación y, por cierto, una
mas del gineceo. Nadie aguarda/ en “El ombligo del sueño” da cuenta en “El peruano per- caída. Digamos que dura cinco segun- permanente y vigilante actitud
los muelles, nadie en los muelles vigi- permite que se le lea como un fecto” de la ausencia de quienes dos”(71). La palabra es no solo meditativa en torno a su queha-
la. La sola amenaza es un poste su- apólogo que, enigmáticamente, ama. Al hacerlo, se dice en tercera una presencia en el espacio, sino cer con las palabras.
mergido y un cartel en su cabo:/ ES- ofrece su lección a partir de un persona (lo cual, anoto de paso, una duración en el tiempo: “Hay En términos personales,
CRIBE PARA OTROS. En le- motivo –el del movimiento cir- me hace recordar la austera prosa también abismos poéticos, versos que Watanabe queda unido a su ge-
tras negras y vulgares./ La ausencia cular y continuo– común en cier- autobiográfica de J. M. Coetzee). caen de barrancos marrones a playas neración principalmente por ra-
de clima es palpable en la caligrafía./ tos delirios, pero evocativo tam- El poema se ofrece como un re- de arena negra, acompañados de la zones de orden ideológico y
Y en la ausencia de estilo es que inda- bién de la figura tutelar del libro lato en verso, compuesto por un mirada absorta del poeta que se delei- amical. En términos formales,
go”(15). La referencia al propio de Montalbetti: “Un pequeño au- contrapunto de preguntas y res- ta con las contorsiones de las sílabas comparte con sus coetáneos ras-
quehacer funda la reflexión so- tomóvil ingresa al Ovalo Gutiérrez/ puestas: “¿A quién espera sentado abismo abajo”(71).El texto es so- gos como la narratividad, la iro-
bre el límite incierto entre lo ine- y no sale más. Gira alrededor del óva- bajo el cobertizo?/ Esta es su casa. bre todo un evento, una perfor- nía y eventualmente el empleo
fable –aquello que, por defini- lo, una vuelta/ tras otra prendido, Esta no es su casa./ El hombre na- mance donde se conjugan el im- de elementos conversacionales y
ción, no puede ser dicho– y las como un amante taciturno,/ del cen- ció en el Perú pero ahora vive en pulso lúdico, en apariencia irre- coloquiales en el poema. Las di-
palabras de la tribu: “El cielo gris tro del mundo. El conductor lucha Arizona. El hombre vive/ exacta- verente y gratuito, con el gesto ferencias, en cambio, pueden re-
de Lima, he aquí el cromosoma ex- contra la centrífuga de San Isidro que mente a 6104 kilómetros de su espo- misteriosamente ritual. “La man- sultar más notorias: la de

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Watanabe, antes que una poesía Watanabe. “Yo intento caminar presente en las evocaciones del bros anteriores, esta vez consiste esa ansiedad nerviosa que se
que pretende erigirse en discur- y ver. A veces me tomo algunas mundo familiar y de la infancia Watanabe apela a un símbolo, la desata negra como la muerte misma?
so social, es una poesía que se licencias, como montar una es- que practica Watanabe. En Cosas piedra, para articular el mundo ¿Por qué aquella dimensión, trá-
sitúa en la orilla opuesta, privile- cenografía, pero en esencia cuen- del cuerpo, por ejemplo, el poema representado en buena parte de gica sin duda, se repite una y otra
giando la reflexión y un retrato to lo que veo. Por eso, la cierta “La vuelta” se convierte en un este poemario. vez en la vida? Tu quebranto es
íntimo del mundo. sabiduría que encuentran en mis espacio discursivo en el que cam- La piedra nos tiende enton- inmenso como el mar, ¿quién te sana-
Precisamente Watanabe per- poemas los críticos, mis amigos pea la autorreferencia irónica: “El ces un camino de orden especu- rá? dice un hermoso texto bíbli-
tenece a la Generación del 70, la y los lectores, no me pertenece muchacho de la escuela veinticuatro lar, porque en ella se refleja el diá- co que este poemario recoge en-
mayoría de cuyos miembros realmente. Yo sólo reclamo / Cero / Cuatro / Escribe poemas. logo continuo de Watanabe con tre sus versos (Lamentaciones
practicó, con más o menos for- haberla encontrado”, fue lo que Vengan a celebrarlo / Bajo la rama- las dicotomías que parecen 2,13). En realidad, toda obra de
tuna y algunas excepciones, una me refirió una vez en una con- da de la pasionaria cuyos frutos cuel- haberlo preocupado siempre: Rocío Silva Santistevan ha inten-
poesía de indudable aliento cívi- versación el mismo poeta. gan / Como plenitudes de este vera- vida/muerte, finitud/infinitud, tado responder a las preguntas
co y político, de ánimo funda- Pero hay que añadir aquí que no. // La silla de junco para el poe- salud/enfermedad, entre ellas. anteriores a partir de un ejercicio
mentalmente expansivo que la narratividad, en muchos poe- ta. / Siéntate sin perturbar al perro Por eso nos encontramos, otra poético cuya estética ha sido siem-
alimentó, por ejemplo, un em- tas del setenta, es un recurso li- / Que hace veinte años duerme / Bajo vez, con retratos de la vida fami- pre muy heterodoxa y cuyas fi-
pleo radical del lenguaje coloquial gado íntimamente no sólo a la el sol que otra vez es un regocijo. // liar y esa melancolía frente a un guraciones, por lo general, han
como ingrediente del poema. expresión oral o al artificio ver- El corazón, en la vuelta, es un pén- mundo bucólico extinto que estado estructuradas a partir del
Watanabe, en cambio, hurgó en bal, sino además a un propósi- dulo azorado / Que va de este patio vuelve a la vida solo mediante absurdo, el rencor y la violencia
la meditación íntima de la reali- to, en muchos casos, ideológico. áspero al suave pueblo de tu memoria. las palabras. contra uno mismo. Este nuevo
dad y se preocupó por hacer de Watanabe parece comprender de // Bebes y escuchas: // Ojalá te Pero el lenguaje, que tam- libro no es la excepción, y no lo
Laredo –pueblo de Trujillo don- otro modo la poesía: “gran parte den el premio Nobel, hermanito, // bién es materia tratada en estos es porque en él también apare-
de nació y pasó toda su infancia– de la poesía contemporánea se de- Cuando todavía puedas hacer el amor.” poemas, tiene también unos lí- cen otros elementos que tam-
el escenario de la mayoría de sus sarrolla en base al despliegue de El cuerpo y todas sus mites. En el poema que da títu- bién han marcado, desde siem-
poemas (una suerte de Comala una gran imaginería verbal. Los implicancias físicas es también lo al libro, en sus versos finales, pre, su propio ejercicio poético:
personal, según él mismo) y con- versos vuelven al creacionismo y otro motivo presente en la obra hay una clave: “Durante varios el del cuerpo gozoso, la libera-
templar la naturaleza, desdeñan- a los caminos sorpresivos, pero de Watanabe. Expresamente su días / el viento marino / batió ción de los mandatos impues-
do las metáforas urbanas. muchas veces esconden la clave libro Cosas del cuerpo aborda el inútilmente el ala, batió sin en- tos y los escondidos resquicios
La experiencia familiar y el para comprender sus sentidos. tema de forma casi exclusiva y tender / que podemos imaginar del placer.
recuerdo de la vida rural de Tal vez mi modesta inventiva ver- aunque aparece también en su un ave, la más bella, / pero no ha- Turbulencia es la narración de
Laredo, hemos dicho, son dos bal me llevó a un ideal que man- obra anterior, es aquí donde co- cerla volar.” una fugaz historia de amor. Casi
de las constantes de la poesía de tengo: quisiera que mis poemas bra mayor intensidad y contun- La expresión de esta certi- podría decirse que este poemario
Watanabe. Desde su primer li- tengan claridad, que ningún re- dencia. El cuerpo es una certi- dumbre es ciertamente dramáti- ha sido escrito para deconstruir
bro, Álbum de familia, la relación curso formal los torne oscuros, dumbre rotunda y que no ad- ca, es casi una serena confesión dicho sentimiento, vale decir,
con el tópico familiar es más que por más inteligente que a veces mite dudas, una suerte de de impotencia frente a los lími- para representar y problematizar,
evidente. Ciertamente, se trata de sea la oscuridad. Y para mayor cla- microcosmos, de mapa a escala tes de la representación, porque uno por uno, los elementos que
un tema que goza de larga data ridad me apoyo en una línea na- del universo, donde el poeta dis- el lenguaje sirve para aprehender lo constituyen. ¿Cuáles son es-
en la tradición poética peruana, rrativa que se orienta hacia la pará- fraza con sabia elegancia el pavor el mundo, pero esa tarea no se tos? Podemos enumerar algu-
desde Valdelomar y Vallejo has- bola, que es la elevación de la anéc- y la perplejidad ante la finitud cumple a plenitud y ese senti- nos: el papel de la fantasía y del
ta Cisneros y Martos, por citar dota a conocimiento”. corporal. Al mismo tiempo, miento de incompletitud es lo deseo, la asimetría constitutiva
cuatro ejemplos. La infancia transcurrida en el Watanabe otorga al cuerpo infi- que empuja al poeta a la reflexión. de los amantes, las relaciones de
Watanabe ve en la familia y arenal de Laredo es también una nitud y límite, trascendencia e A guisa de final de este apurado poder entre ellos y el inevitable
Laredo no sólo un fino trama- presencia recurrente, ligada a las insignificancia. El cuerpo, de esta viaje por la obra de Watanabe, sentimiento de pérdida. Todos
do de relaciones signadas por la relaciones entre los padres y el manera, es el eje de toda reflexión: quiero señalar que nos hallamos ellos son aquí figurados dentro
evocación o la nostalgia de lo hijo, como en este fragmento del “Mi casa es membranosa y viva, pero frente a una poesía que no se de una opción estética que nun-
pasado, es también el punto de poema “La cura”, del libro His- no es asunto / Uterino. Estoy ha- exalta ni se regodea en el melo- ca le rehuye al discurso popular
partida de un discurso de toria natural: “La vida pasaba sin blando del lugar de mi cuerpo / Que drama, una poesía que prefiere (la frase cursi, el melodrama, las
indesmayable ánimo reflexivo aspavientos / Entre gente parca, pa- he construido, como el pájaro aquel / la contención y la sobriedad, que canciones de moda) pero que a
sobre el mundo. Sirvan de ejem- dre y madre / Que me preguntaban Con baba / Y donde espacio y fun- se traduce siempre en la búsque- la vez no deja de dialogar con la
plo estos versos del poema “Los por mi alivio. El único valor / Era ción intercambian / Carne.” da de un equilibrio primigéneo, tradición letrada de buena parte
iguana” de su segundo libro, El vivir. / Las nubes pasaban por la cla- El cuerpo es, entonces, co- en el deseo de recuperar el orden del siglo XX.
huso de la palabra: “Mi pueblo debe raboya / Y las gallinas alineaban en mienzo y fin. Watanabe, buen del origen. No en vano Watanabe Comencemos con la fanta-
muchísimos años./Todos heredamos su vientre sus santas ovas / Y mi conocedor del lenguaje cinema- nos obliga, en cada poema, a en- sía: mal haría el lector si conclu-
esa deuda de tiempo.” madre esperaba nuevamente el más tográfico y la estructura dramáti- frentar esa dicotomía entre la vida yera que este libro está dirigido a
Versos que sintetizan y resu- fresco huevo / Con un convencimien- ca, apela a estos recursos para pre- citadina y la contemplación de la una persona específica. Pienso
men ese sentido de pertenencia a to: / La vida es física. / Y con ese sentarnos poemas de carácter naturaleza y nos invita, en cada más bien que debemos leerlo
un tiempo y un espacio que, si convencimiento frotaba el huevo con- eminentemente visual, a mane- verso, a meditar en nuestra con- como una increpancia contra la
bien anclados en el pasado, son tra mi cuerpo / Y así podía vencer. / ra de descripciones escénicas que dición mortal. fantasía misma, ese cruel agente
materia prima para conocer el pre- En ese mundo quieto y seguro fui aprovechan también los meca- que termina por calcinar a los
José Watanabe. La piedra alada, Lima,
sente y meditar sobre la vida y la curado para siempre.” nismos de la fábula clásica para Peisa, 2006. 59 pp. cuerpos comprometidos. Desde
finitud de las cosas. La mirada del La visión del mundo y el lograr un efecto sentencioso en el psicoanálisis, sabemos que la
poeta, por momentos pesimis- orden de las cosas a partir del el remate del poema, tal como fantasía es un espacio destinado
ta, podría permitirnos vincularlo universo familiar no aparecen sucede, por ejemplo, en “Animal a borrar los antagonismos, un
a Quevedo en lo que a Occidente asociadas en Watanabe a circuns- de invierno”: “He venido por lugar mediante el cual el sínto-
se refiere, pero en su afán senten- tancias de corte trágico o elegía- enésima vez a fingir mi resurrección. ma se sublima –aunque ahí tam-
cioso, de búsqueda de lo esencial, co, al menos esa no parece ser su / En este mundo pétreo / Nadie se bién se construye y se hace pre-
debemos remitirnos necesaria- intención. Incluso en un poema alegrará con mi despertar. Estaré yo sente– con la ilusión de poder
mente a la tradición japonesa que, del mismo libro, dedicado a un solo / Y me tocaré / Y si mi cuerpo controlarlo. En el amor, por
según me confesó él mismo en hermano fallecido, el poeta se sigue siendo la parte blanda de la ejemplo, la fantasía no es otra
una entrevista, fue determinante permite una exquisita ironía que montaña / Sabré / Que aún no soy cosa que el deseo de comple-
en su formación como poeta. no impide notar la intensidad de parte de la montaña.” mentariedad absoluta y la uto-
La tradición poética japone- su dolor. Cito: “Nunca hemos es- La más reciente entrega de pía de una unión desproble-
sa, en especial la del haiku, como tado tan callados, nunca con las ma- Watanabe, La piedra alada, parece matizada. El poema “Amor en
podemos apreciar, ha sido una nos así, / Quietas y tontas sobre las confirmar lo dicho hasta aquí. Y Rocío Silva Santistevan pretérito imperfecto” es un
influencia decisiva; sin embargo, faldas. Sin embargo, mira: / Otras aunque el lector pueda sentir cier- Fugaz historia de amor valioso ejemplo de aquello:
ello no le impide compartir un manos nacen de nuestros hombros y ta familiaridad con los asuntos “Ibamos a vivir toda la vida
Víctor Vich
rasgo común con sus compañe- se toman, hacen / Ruedo / Y tú tratados en los poemas que con- juntos/Ibamos a reírnos de no-
ros de generación: la narratividad quedas en el centro, pero tendido, des- forman este libro, algo ha cam- sotros mismos durante el resto
en el poema, un elemento fun- ganado, sin jugar.” biado en la manera de abordar- ¿Qué es lo que perturba y de nuestras vidas/Ibamos a ha-
damental en la poética de El humor es otro elemento los, pues a diferencia de sus li- promueve turbulencia?¿En qué cer el amor quince mil veces/Iba-

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mos a besarnos cada mañana na por imponerse sin compa- nubes a velocidad de crucero/ par la posición de objeto, vale pulsión de muerte es un tema cen-
de nuestras mañanas vivos/Ibas sión. Cuando al final del poema miles de millas por hora//pero decir, la necesidad de tral pero en este momento no quie-
a darme una rosa rosada los 365 el verbo se vuelve invocativo el fue necesario pisar tierra firme/ posicionarse siempre en el lu- ro detenerme en aquello. Baste de-
días del año/Ibamos a tener una lector se pregunta entonces qué /durante el descenso no sentimos gar central para imponer desde cir que el goce de situarse como
casa en Magdalena frente al significa “comenzar de verdad.” los vientos/huracanados la lluvia ahí su deseo. Este poema revela un sujeto sin agencia es finalmen-
mar/Ibamos a viajar a Boston y Muchas respuestas son posibles, cruzada/la estela de fuego sobre claramente cómo la feminidad te neutralizado por la escritura que
luego a Nueva York y después e inclusive podría llegar a soste- el campo quemado//y de pron- es obligada a quedarse en una intenta construir un nuevo discur-
a Lisboa/Ibamos a tener dos de- nerse que este poema es algo to todo se hizo oscuro/golpes que posición que finalmente con- so -un nuevo deseo- con los frag-
partamentos juntos para poder inocente puesto que no hay po- no avisan/fuego, humo y confu- cluye en el desamparo. mentos que han sobrevivido. La
manejar nuestra autonomía/ sibilidad de articular un amor sin sión//te alcé la mano/pero solo He ahí también la clave para poesía entonces “asoma por las cos-
Ibamos a casarnos en la capilla fantasía como no hay realidad mirabas los cuerpos calcinados/ entender ese contundente verso turas del miedo, por donde menos
de la Virgen de la O/Iba a dor- sin discurso sobre ella misma. y corrías lo más lejos de mí”. de Silvia Plath que afirma que uno lo imagina” y su función es
mir el resto de mis noches pe- Sin embargo, me parece que Me parece, además, que toda mujer adora un fascista. En interpelar al sujeto para no termi-
gando mi trasero a tus caderas/ lo que aquí se está poniendo en otra imagen central de este realidad, lo que se está diciendo nar posicionado en la asfixia de la
Iba a escribirte un libro con cuestión es la posibilidad de poemario podemos encontrar- es que todos los hombres son fas- muerte y la desolación.
cien sonetos de amor/íbamos cambiar de posición respecto de la en el poema “Todo para qué”, cistas en tanto son (somos) inca- Este es un libro de amor y,
a dirigir una revista por la misma fantasía luego de el cual ilustra, con belleza y paces de alternar posiciones y en como toda buena historia de amor,
internet, una campaña política/ haberla atravesado. ¿Qué signi- desgarro, la dinámica de una tanto naturalizamos fijamente la el dolor y el castigo se han hecho
Ibamos a llenar de olor a fica aquello? Defenderse de la relación amorosa donde las posición en la que hemos sido presentes para recordarnos que si
inciensos la vida cotidiana/Iba- angustia, construir otra narrati- posiciones están siempre fijas socializados. Cuando el sujeto de la fantasía quiere domesticar lo
mos a repetir siempre la pala- va que sea capaz de articular nue- y los sujetos no pueden voz de este poema sostiene “sos- real, los antagonismos siempre re-
bra siempre/Ibamos a ser tan vos deseos que involucren la fal- reinventarlas. El amor pleno es pecho que vino con toda la inten- tornan para desbaratar lo que creía-
felices que íbamos a reventar./ ta y el antagonismo como dimen- siempre una imposibilidad ya ción de irse” lo interesante no es mos seguro. Lacan dio una conoci-
/Ahora ven amor, despacio a siones menos sorpresivas en el que consiste en una alternancia reconstruir la identidad del per- da definición de este problema: “el
mi lado, y vamos a comenzar sujeto. Sabemos que un buen de posiciones entre los aman- sonaje que vino y se fue sino, más amor es dar lo que no se tiene a al-
de verdad.” (Turbulencia, 25). análisis se basa en el intento de tes, los cuales deben ocupar po- bien, reconstruir aquella voz que guien que no quiere recibirlo.” Des-
La fantasía es entendida, poder atravesar la fantasía para siciones de objeto y de sujeto enuncia y que refleja su poquísi- de aquí, en este nuevo libro de Ro-
entonces, como un velo que cu- que el sujeto pueda construir en momentos diferenciados. Es mo margen de movimiento. cío Silva Santisteban, podemos de-
bre, que presiona y que inevita- otro relato de sí mismo. Este li- decir, la disposición a ponerse Por eso mismo, la tentación cirlo de otra manera: el amor es
blemente conduce a una explo- bro no llega a aquello porque su como objeto del otro es funda- a posicionarse como víctima es siempre una turbulencia; algo que
sión final. Dicho en una imagen proyecto es solo el de la turbu- mental en la medida en que lue- una dimensión latente que apa- constantemente repetimos sin sa-
más sencilla: lo que la fantasía lencia, el de la visibilización del go ese mismo sujeto ocupe la rece por todos lados en este ber exactamente por qué.
hace es intentar disolver el anta- momento en que el antagonis- posición contraria. Lo que en poemario: “Qué tengo adentro
gonismo, pero al final el antago- mo aparece para echarlo todo a este poema vemos es una resis- para comportarme de esta mane- Rocío Silva Santisteban. Turbulencia,
nismo siempre resurge y termi- perder: “Volábamos sobre las tencia de la masculinidad a ocu- ra” se dice en un poema. La Lima, Estruendomudo, 2005. 45 pp.

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