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Lunes 21 de Mayo de 2012


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Filed Under: Reportajes

Inundaciones históricas en Tabasco


Publicado por Redacción

Que llueva y se inunde Tabasco no es nada nuevo, siempre ocurre en las tierras tropicales,
así consta desde hace 123 años. Se tienen registros de los primeros fenómenos que
normalmente ocasionaban precipitaciones en los meses de agosto, septiembre, octubre y
noviembre, sin contar con la temporada invernal de “nortes”.

Mucho antes que el territorio fuera habitado, el agua creó en los Altos lo que hoy se conoce
como Cuenca Hidrográfica, un sistema de drenaje natural que fluye hacia el mar a través de
un río principal y otros cauces que lo alimentan, partiendo de una línea de cumbres, en este
caso las elevaciones del territorio chiapaneco.

Desde la colonización en Tabasco, la selva tropical y superficie pantanosa era abundante


por la constante lluvia; los cauces más antiguos eran el Usumacinta y el Grijalva y las
tierras más altas: Teapa, Tacotalpa, parte de Macuspana y porción de Huimanguillo.
Para entender por qué se inunda Tabasco primero hay que saber dónde nuestros ancestros
fundaron sus pueblos que hoy son ciudades. Según el Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática (INEGI), en el territorio tabasqueño se localizan partes de las
regiones hidrológicas Coatzacoalcos y Grijalva-Usumacinta. La primera está situada en la
porción occidental y la segunda, en el resto del estado.

La región hidrológica “Coatzacoalcos” está constituida por las cuencas de los ríos
Coatzacoalcos -que prácticamente constituye una sola unidad hidrológica- y Tonalá, la
mayor parte de su desarrollo se encuentra en territorio de Veracruz y Oaxaca.

La corriente principal de esta región, el río Coatzacoalcos, tiene su origen en el estado de


Oaxaca, sobre la sierra atravesada, a más de 2,000 metros de altitud.

En Tabasco esta región hidrológica está representada por una parte de la cuenca del río
Tonalá y las lagunas del Carmen y Machona.

“Río Tonalá y Lagunas del Carmen y Machona ”

La corriente principal de esta cuenca nace en la Sierra Madre de Chiapas, a 1,000 metros de
altitud y en la mayor parte de su recorrido sirve como límite entre Veracruz y Tabasco. Su
dirección es generalmente al noroeste y es navegable en la época de estiaje en gran parte de
su extensión, lo mismo que sus afluentes.

El río Tonalá en su curso superior es conocido como río Tancochapa, los afluentes
principales de esta corriente en territorio tabasqueño son los ríos Zanapa, Blasillo y
Chicozapote, de éstos, el primero es el más importante.

Las subcuencas intermedias son: “Lagunas del Carmen-Machona”, “Río Santa Ana”, “Río
Cocajapa”, “Río Tonalá”, “Río Tancochapa Bajo” y “Río Pozacrispín” .

La región Hidrológica “Grijalva-Usumacinta” tiene categoría internacional, ya que se


desarrolla en territorio mexicano y guatemalteco, sus límites dentro de México quedan
definidos al este por el río Suchiate, al sureste y sur por el límite político entre Chiapas y
Guatemala, al noreste por el río Usumacinta, lindero natural entre Chiapas y Guatemala; y
al sur y este por el límite entre Tabasco y Guatemala.

La región se encuentra constituida por el sistema Grijalva-Usumacinta, en el que se


incluyen los ríos Santa Ana (Tabasco) hacia el oeste y el Palizada (Campeche) hacia el este,
en la amplia zona en que el sistema desemboca en el Golfo de México.

En la porción tabasqueña de esta región hidrológica están ubicadas poblaciones relevantes


como Villahermosa, Cárdenas, Comalcalco, Jalpa, Frontera, Teapa, Macuspana, Paraíso,
Tenosique y otras. Comprende parte de tres cuencas dentro de Tabasco.

EL EXCEDENTE DE AGUA, UN PROBLEMA


De acuerdo a un estudio del INEGI, el estado de Tabasco es la región del país donde se
localiza la red hidrológica más compleja; así como es la que registra mayores
precipitaciones. Aquí, a diferencia de otras entidades de la República, es el excedente y no
la falta de agua lo que ocasiona problemas, pues se carece de infraestructura adecuada para
drenarla.

La abundancia de escurrimientos superficiales con una distribución aparentemente


desordenada, ha dado lugar a la formación de cuerpos de agua de variadas dimensiones, lo
mismo que a pantanos y llanuras de inundación poblados por vegetación hidrófila, como
mangle, popal y tule.

Uno de los aspectos que caracteriza a los ríos del territorio tabasqueño -considerado una
llanura costera de levantamiento- es la formación de meandros (cursos sinuosos), debido al
terreno plano y al abundante acarreo de materiales. Esta particularidad está íntimamente
ligada con las inundaciones provocadas por la continuidad de las lluvias a lo largo de más
de ocho meses. En virtud de lo anterior, una extensión considerable del estado da la
apariencia de estar compuesto por una serie de lagos con islas.

AGUAS SUPERFICIALES

Un documento de dicho instituto revela que el estado de Tabasco merece especial atención
desde el punto de vista hidrológico, ya que en él se desarrolla un sistema de escurrimiento
complejo, que vincula entre sí una serie de fenómenos de carácter geológico, climático y
biológico, los cuales tienen respuesta en una variedad de procesos geomorfológicos
complicados.

La llanura costera del sureste del Golfo de México cuenta con una saturada red de
escurrimientos, llanuras deltaicas, sistemas lagunares, esteros, marismas, etc., que se
extienden a lo largo del litoral en una distancia de más de 160 kilómetros, entre los ríos
Tonalá y San Pedro y San Pablo. En esta área quedan incluidos tres de los ríos más
importantes del país, el Mezcalapa, el Grijalva y el Usumacinta; así como los sistemas
lagunares de El Carmen -Pajonal-, Machona y Mecoacán.

Las diferentes formaciones en la llanura costera son consecuencia unas de otras, como es el
caso de los meandros de los ríos Usumacinta, Grijalva y Mezcalapa que han formado
extensas zonas de marismas y a la vez el tipo de desembocadura deltaica, que está
relacionada con los sistemas lagunares.

Formación de Meandros en el Curso Bajo de los Ríos Mezcalapa, Usumacinta y


Grijalva

Los cursos sinuosos en los escurrimientos que han dado origen a los llamados meandros y
cauces abandonados, se deben en parte a las características topográficas del terreno, que
generalmente no presenta elevaciones o desniveles, los cuales condicionen el curso de los
ríos; así como a los fenómenos de deposición que han ido rellenado los propios cauces
provocando que los escurrimientos divaguen e invadan los terrenos adyacentes a su curso
original.
En estas condiciones, los ríos Usumacinta y Grijalva principalmente, han llegado a un
grado de equilibrio entre la pendiente y su caudal -evidencia de su madurez- originando
extensas llanuras de inundación.

Desembocaduras Deltaicas y Marismas Formadas por los Ríos Mezcalapa y


Usumacinta

Los ríos Mezcalapa y Usumacinta forman desembocaduras de carácter deltaico, que


consisten en la bifurcación de los escurrimientos en varios canales antes de llegar al mar:
esto ha dado lugar a la formación de marismas; en esta área hay un gran número de
pantanos y lagunetas de fondos someros, los cuales están interconectados por una cantidad
considerable de canales que drenan hacia dichas formaciones o hacia los brazos activos del
río Mezcalapa, según la época del año.

Formación de los Sistemas Lagunares de El Carmen -Pajonal-, Machona y Mecoacán

La presencia de este tipo de morfología litoral en las costas de la entidad se ve favorecida


en gran parte por el tipo de desembocaduras mencionadas. Las albuferas que integran estos
sistemas lagunares deben su origen a fenómenos de regresión marina y a procesos de
sedimentación fluvio-terrestre, que se desarrollan por efectos de las mareas, las corrientes
marinas y el oleaje, los cuales actúan conjuntamente sobre las aportaciones de los ríos,
acumulando y distribuyendo el material paralelamente al litoral.

“Río Usumacinta”

La corriente principal de esta cuenca, el Río Usumacinta, tiene como afluente derecho al río
San Pedro, la cuenca se desarrolla en parte de México, Guatemala y Belice, a éste último le
corresponde una porción mínima.

Las corrientes más importantes del Usumacinta son los ríos Chixoy y Lacantún. La mayor
parte de la cuenca del primero se desarrolla en Guatemala y la del segundo en México.

Las subcuencas que integran esta región en territorio tabasqueño son: “Río Usumacinta”,
“Río San Pedro”, “Río Palizada”, “Río San Pedro y San Pablo” y “Río Chacaljáh”.

“Laguna de Términos”

Esta cuenca es la que menor área abarca en Tabasco (951.66 km2) y por consiguiente la
captación es mínima. La corriente principal de la cuenca, el río Palizada, se localiza
principalmente en Campeche, dicho escurrimiento se deriva del Usumacinta al noreste de
Jonuta, lugar de donde se dirige al norte hasta la población de Palizada, a partir de ésta
continúa hacia el noroeste hasta su desembocadura en la Laguna de Términos.

La parte correspondiente a Tabasco presenta un patrón de drenaje paralelo, desarrollado


sobre suelos aluviales, por lo que el control es básicamente litológico. Comprende
porciones de dos subcuencas: “Río Chumpán” y “Río Candelaria”
“Río Grijalva-Villahermosa”

La cuenca Río Grijalva-Villahermosa es la mayor (10, 586.60 km2) y más importante de


Tabasco, ya que en ella desembocan gran parte de los ríos que cruzan la llanura del estado,
como es el Usumacinta.

Su corriente principal se origina en la Sierra de Cuchumatanes, en territorio guatemalteco.


Se forma por la unión de los ríos San Gregorio y San Miguel, los cuales cruzan por
separado la frontera entre México y Guatemala, y al unirse en nuestro país constituyen el
río Grande de Chiapas o Alto Grijalva.

El Grijalva recorre aproximadamente 600 km en tierras chiapanecas antes de entrar a


Tabasco. Aguas abajo de la presa Netzahualcóyotl, en el lugar donde sirve de límite entre
Chiapas y Tabasco, es donde por primera vez recibe el nombre de Grijalva (aunque también
es conocido en esta zona como Mezcalapa) denominación que conserva hasta su
desembocadura al mar en la barra de Frontera.

De las subcuencas correspondientes a la cuenca “Río Grijalva-Villahermosa” quedan


íntegramente en Tabasco las de “Río Grijalva”, “Río Chilapilla”, “Río Carrizal”. “Río
Samaria”, “Río Cunduacán” y “Río Caxuchapa”; casi la totalidad de las de “Río Viejo
Mezcalapa”, “Río Mezcalapa”, “Río de la Sierra”, “Río Tacotalpa” y “Río Chilapa”; así
como una pequeña porción de las subcuencas “Río Almendro”, “Río Puxcatán”, y Río
Macuspana” y “Río Tabasquillo”

UN ESTADO SIEMPRE ENTRE EL AGUA

La historia de Tabasco establece que desde hace 400 años vivían aquí comunidades
descendientes de mayas y olmecas dedicados a labrar la tierra, cazar y pescar.

Hace 100 años la población de Tabasco era netamente local, menos de 50 mil habitantes
debido a lo inhóspito de la geografía, desde los diversos grupos indígenas adaptados a los
humedales o avenidas en zonas altas, hasta los mestizos y comerciantes de origen europeo
que trajeron esclavos. Aquí sólo encontraron agua para navegar por todos lados, selva y
diversidad de flora y fauna en cantidades inmensas.

De acuerdo a una investigación hemerográfica y bibliográfica lo que antes se consideró


como el primer huracán del que se tiene registro en Tabasco fue un fenómeno de lluvia y
viento en 1888 que entró por la comunidad Buenavista pero no se especifica a que
municipio pertenece; en 1892 otro “huracán” aparece en la misma zona.

Una tormenta en 1898 impacta en el Triunfo Balancán, otra más afecta a Macuspana en
1902 y la primera tormenta con nombre “San Cipriano” ocurre en 1932 en el Triunfo,
seguida por otro fenómeno de la misma magnitud en 1936 sobre Paraíso.
Para 1941 el registro documental histórico señala que en Buenavista una tormenta causa
daños y en 1960 la depresión “Abby” inunda Macuspana y Tenosique. Luego siguió otro
fenómeno también en categoría de depresión para 1965 sobre Tenosique.

“Lauree” ocasiona en 1969 sobre Paraíso daños severos y de ahí hasta 1973 cuando el
huracán “Brenda”, del cual aún se acuerdan algunos viejos tabasqueños, impacta sobre
Frontera con vientos de 148 kilómetros por hora generando una inundación mayúscula en
todo el estado y sobre todo en la ciudad de Villahermosa.

OPAL Y ROXANNE

El 3 de octubre de 1995, con las lagunas y ríos llenos por las lluvias que le antecedieron en
todo septiembre, se dio aviso del acercamiento del huracán Opal, no impactó al estado, pero
su permanencia durante 7 días frente a las costas de Tabasco y Campeche provocaron
intensas lluvias que afectaron durante el gobierno de Roberto Madrazo Pintado a 180 mil
personas en 50 comunidades, se contabilizaron 12 ahogados y 72 millones de pesos en
infraestructura y sector productivo. Los daños principales en la costa tabasqueña, la
situación entonces obligó la visita del director de la CNA Guillermo Guerrero Villalobos, el
subsecretario de Protección Civil Juan Romero Robledo, al subsecretario de salud José
Narro Robles, entre otros para hacer recorridos de evaluación con el mandatario.

Cuando se creía que todo había pasado, aun sin recuperarse de “Opal”, el 9 de octubre el
Servicio Meteorológico Nacional advirtió que el huracán “Roxanne” iba sobre la
Península, territorio que atraviesa en categoría 1 en dirección al Golfo no sin antes impactar
Cozumel, se degradó a tormenta pasando a 120 kilómetros de Centla con vientos de más de
120 kilómetros por hora.

Las lluvias se mantienen constantes y el titular de CNA Guerrero Villalobos anuncia


desfogues controlados de Malpaso y Peñitas, la cifra que dejó “Opal” crece a 455
comunidades inundadas, evacuan a 20 mil personas en 280 kilómetros de la costa de
Cárdenas, Comalcalco y Paraíso, además de otros municipios inundados.

El día 12 se contabilizaron 36 mil 869 familias en 690 comunidades afectadas, 202


albergues con 19,382 personas alojadas. Los daños: carreteras destruidas, cabeceras
inundadas en Paraíso y Centla, además sin energía y el sector productivo lacerado, todo en
suma: 204 millones 718 mil pesos.

Tabasco era afectado por 2 sistemas en 8 días y Roberto Madrazo junto con la CNA ya
hablaba de construir las bases de un Plan Hidráulico, anunciaban el ahorcamiento de un
brazo del Mezcalapa a la altura de la ranchería El Macayo.

El día 14 que Roxanne” se alejaba hacia el centro del Golfo ubicándose a 175 kilómetros de
la costa tabasqueña con categoría 1 de huracán, llegó el presidente Ernesto Zedillo con 121
millones de pesos, pero horas más tardes se advirtió que el fenómeno tropical
sorpresivamente daba la vuelta debido a un frente frío, su dirección: Tabasco y Campeche
con vientos de hasta 160 kilómetros por hora, pero no hubo impacto, sino más lluvias.
Para el 17 un nuevo balance de daños hablaba de 13 muertos, 159 casos de cólera, el
huracán se alejaba nuevamente para no regresar, salía el sol después de nublados en una
semana, pero la emergencia no sería declarada sino hasta el 27 de octubre para iniciar la
reconstrucción.

PARTE DE VILLAHERMOSA INUNDADA EN 2009

Al iniciar octubre de 1999 la interacción del frente frío con la depresión tropical número 2
causan lluvias intensas de 187.9 milímetros en presa Malpaso y 257.7 milímetros en
Peñitas, ésta última alcanzó su máxima capacidad por lo que hubo que turbinar 1,400
metros cúbicos por segundo y así tanto el Samaria como el Carrizal alcanzaron niveles
históricos.

La situación empeoró cuando tres intensas lluvias hacen que la CFE y CNA tomen la
decisión el 22 del mismo mes de abrir un vertedor de Peñitas generando un gasto de 2 mil
323 metros cúbicos por segundo durante una semana.

Villahermosa se inundó en un 40% sobre todo las colonias Carrizal, los Espejo, Multi 80s,
fraccionamiento Carrizal y conjuntos residenciales de Tabasco 2000 a una profundidad de 1
y 3 metros por casi dos semanas.

De esto se había advertido 48 horas antes a la población, fueron evacuados 20 mil


habitantes del estado, habilitados 702 refugios para 56 mil 411 personas. En Consejo
Estatal de Protección Civil declaró ese día 23 estado de desastre a Centro y Nacajuca donde
se contabilizaron 62 mil 300 viviendas y 1,007 escuelas entre el agua con daños por 115
millones de pesos, además de 549 millones en hundimientos, drenajes rotos, colectores y
cárcamos; 400 millones en sector agropecuario y 300 millones por afectaciones a 2 mil 549
empresas de industria, comercio y turismo.

LA RECIENTE DÉCADA DE INUNDACIONES

Consecutivamente, aunque no de la misma magnitud, en los años siguientes hubo


inundaciones hasta el 2001 que la tormenta “Chantal” genera anegaciones importantes en
todo el estado; le siguió la tormenta “Larry” el 2 de octubre de 2003 con intensas lluvias de
380 milímetros que generaron el desbordamiento de ríos sobre municipios como Teapa,
Jalapa, Macuspana, Cunduacán y Centro que sumó 1,269 afectados, evacuados, albergados
y casi 14 mil hectáreas de cultivos y pastizales a pique. No muy lejos 17 municipios
veracruzanos colindantes con Tabasco también sufren los estragos del fenómeno.

EL 2002

Al iniciar febrero de 2002 (temporada invernal) en Villahermosa llueven 120 milímetros


pero en la Sierra el frente frío 30 hace que desborden 8 ríos, situación que agrava con
lluvias extraordinaria el frente 31 y vientos de 100 kilómetros por hora sobre Tenosique,
Tacotalpa, Paraíso, Macuspana, Centro, Cunduacán y Nacajuca.
En ese mismo año pero en septiembre la temporada de inundaciones de otoño fue menos
dañina, sólo trombas es inestabilidad atmosférica causaban lluvias, mientras que en la
Península de Yucatán pasaba el huracán “Isidore”.

AÑO 2003

Sin embargo, para el 27 de noviembre de 2003 el frente frío 17 con lluvias y vientos fuertes
de “norte” de más de 80 km/h derriban árboles, espectaculares y techos en Macuspana,
Teapa y Jalapa, las lluvias en Tapijulapa fueron de 970 milímetros cuando el promedio era
de 330 milímetros. Iniciaba diciembre y los ríos de la Sierra hacen que el Grijalva, sin
desbordar sobre Villahermosa, forme un tapón al Carrizal que inundó el sector el Mangal
de la colonia Tierra Colorada donde hubo que evacuar a 85 familias.

En total sumaron 2 mil 500 los afectados y un sinnúmero de hectáreas de cultivos anegados.

Esta fue la razón para que se creara el Plan Integral contra Inundaciones (PICI) que arrancó
con 350 millones de 2 mil 600 millones que se invertirían de 2003 a 2009 en la
construcción de 108.5 kilómetros de bordos y drenes durante el gobierno de Manuel
Andrade.

De ahí cada año en las zonas bajas de Tabasco los ríos han desbordado por escurrimientos
de la Sierra o las lluvias en la planicie han causado lo mismos efectos, sin necesidad de que
haya un ciclón tropical.

Ahora cada que hay inundaciones los tabasqueños se asustan, particularmente desde el
2007 que trascendió a todo el mundo la inundación histórica sobre el centro de
Villahermosa gran parte del estado con estragos de más de 35 mil millones de pesos, le
siguió en 2008 en los municipios de la Región de los Ríos al desbordar el Usumacinta por
lluvias de Guatemala, en 2009 en la región de Cárdenas y Huimanguillo por desborde de
ríos Tonalá y Coatzacoalcos, en 2010 parte de Villahermosa ya con bordos de protección y
otras obras hídricas en el río Carrizal, resiste, pero las comunidades de siempre se inundan
lo hacen nuevamente sobre todo río abajo del Grijalva donde la Conagua apertura 4 canales
de alivio para despresionar a la ciudad, muchos campesinos, como siempre, los afectados.

Apenas termina 2011 y es el año nuevamente en que la naturaleza se ensaña con 16


municipios, pero la Región de los Ríos: Jonuta, Zapata, parte de la Chontalpa y hasta
Macuspana, fueron los más impactados y la ciudad de Villahermosa se vio protegida con
las obras del Plan Hídrico Integral de Tabasco. En los últimos 5 años las inundaciones han
dejado a Tabasco pérdidas por más de 60 mil millones de pesos y nadie puede pronosticar o
evitar que la entidad de inunde en el 2012.

El presente reportaje es con el fin de que los lectores estén enterados de que las
inundaciones son parte de la naturaleza de Tabasco, sólo que el agua busca los espacios que
en otros tiempos han sido suyos y hoy muchos humanos los han ocupado.