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Universidad de Chile

Análisis Musical II

Oralidad y Escritura
en el Texto Musical
Juan Francisco Sans

Profesor:Mauricio
Valdebenito
Alumna: Belén Ramos
Vergara
Introducción
Juan Francisco Sans es un profesor de piano, compositor y licenciado en artes musicales Commented [M1]: Y pianista en ejercicio.

venezolano.

“Oralidad y Escritura en el texto musical” es un ensayo escrito por él para la revista “Akademos” Commented [M2]: Está demás.

de la Comisión de Estudios de Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación de la


Universidad Central de Venezuela. En este ensayo nos expone su opinión de que oralidad y
escritura son dos realidades unidas e interdependientes en los textos musicales, y que por ende no
existe una razón de ser de la división entre Musicología (que estudia textos escritos) y la
Etnomusicología ( que estudia textos orales). Asimismo las músicas de tradición oral tienen tanto
valor estético como las de tradición escrita y además tienen una mayor presencia en la historia
de la música (no sólo la occidental).

Oralidad y Escritura en el Texto Musical

Juan Francisco Sanz define comienza dándonos un panorama general acerca de los conceptos de Commented [M3]: ¿define o comienza?

oralidad y escritura en la música. Parte contándonos cómo la música de occidente cifra su


prestigio histórico en la escritura y esto la sitúa en una situación privilegiada en el mundo
contemporáneo, debido al supuesto de que la cultura musical escrita representa una estadio
superior que el de las culturas musicales orales.
De esta manera las bases metodológicas de la musicología se fundamentan en las posibilidades
de estudio y análisis que posee la partitura como texto escrito. Sin embargo da cuenta que los
últimos estudios nos informan que el estudio de la música de tradición oral resulta
imprescindible para la comprensión de la música de tradición escrita, ya que oralidad y escritura
no actúan dentro de la música como entes separados, sino que “modelan estados cognitivos que
se superponen en una realidad sutil y compleja”.
A pesar de lo anterior en la investigación y estudio de la música se mantiene una división entre la
música oral y escrita. De este modo la musicología se concentra en el estudio de la llamada
música “erudita”, “clásica” o “académica”, producida por los países del primer mundo, mientras
que la Etnomusicología se encarga del estudio de la música de tradición oral (incluyendo música
popular y folclórica) relegada a los países periféricos o regiones marginales. Esta división puede
observarse en el modo como se organizan las instituciones académicas dedicadas a estos estudios
en las universidades y centros de investigación en el mundo. Pero existe una incapacidad
metodológica de separar los respectivos campos de estudio más allá de lo oral y escrito, lo que
demuestra que esta división es inconsistente.
De todos modos, gracias a los actuales estudios acerca de oralidad y escritura se ha comenzado a
entender la musicología más que como una ciencia, como una disciplina que estudia los textos
musicales en su contexto, centrándose en la determinación de la naturaleza de esta textualidad y
su articulación dentro de los discursos musicales. Visto de este modo la dicotomía entre lo oral y
escrito pierde su razón de ser. A pesar de que en los tiempos recientes se ha avanzado en esta
dirección en la investigación musical, este avance se ha efectuado sin una clara visión de cómo
resolver los problemas metodológicos planteados en el origen conceptual de estas disciplinas.
Es por esta razón que Sans define como objetivo del ensayo hacer una aproximación crítica a los
conceptos de oralidad y escritura en la música que se han dado por sentado en las investigaciones
hasta nuestra fecha, tratando de abordar aspectos esenciales del problema mediante los estudios Commented [M4]: Sugiero: hasta ahora realizadas.

de Ong (1994), Olson y Torrance (1998) y Blanche Benveniste (1998) respecto al lenguaje
natural.

Antes de realizar esta aproximación Sans nos habla acerca de las relaciones entre música y
lenguaje y la definición del texto musical. Respecto a la primera nos ilustra como muchos
conceptos de la terminología musical occidental tienen que ver con el lenguaje. Tal es el caso
del nombre de los sonidos musicales (relacionados con las primeras siete letras del alfabeto y con
las sílabas iniciales del Himno a San Juan Bautista, el ritmo musical (relacionado con el sistema
rítmico basado en las sílabas largas y cortas de la poesía en la edad media), la melodía
(relacionada a la imitación de los acentos de las palabras en el canto bizantino) entre otros. Así
también nos habla de cómo música y lenguaje son hechos comunicativos, y como tales
comparten muchas características. Una de estas características es que el sentido musical se
construye necesariamente en un contexto de acuerdo con su uso discursivo, esto es en la
interacción. Como ejemplo nos cita lo distinto que puede ser el canto gregoriano en un
convento, que en un concierto donde lo oyentes no participan activamente, o como música de
fondo en un mall o en un concierto de rock. En todas estas situaciones el contexto determina
ciertas características de la música. Otra de las características que comparten la música y el
lenguaje es que ambos tiene una doble modalidad oral y escrita, siendo el proceso de
comunicación más complejo en la escritura ya que en esta se independizan las figuras del autor
y el intérprete que en la música oral a menudo están fusionadas en una sola persona. En la
música escrita el intérprete es una especie de intermediario entre el compositor y la audiencia,
siendo emisor y receptor a la vez. Y al igual de como sucede en el teatro en la música existe una
separación entre texto y representación sonora que ha generado acaloradas discusiones en torno a
la fidelidad al texto musical .
Sans nos cuenta la visión de la musicología para la cual la partitura es lo mismo que el texto
musical, por lo que no requiere de manera imprescindible de su realización sonora. Por esta
razón cualquier interpretación que de ella se haga no pasará de ser un reflejo imperfecto de la
intención del autor, y no el texto mismo. Mientras que otras aproximaciones se oponen a la de la
musicología llegando a posiciones extremas por parte de algunos etnomusicólogos de que la obra
musical existe únicamente en tanto realidad sonora autónoma independiente de su existencia
gráfica, o sea la ejecución musical misma es el texto, que podría fijarse en una grabación sonora.
Nicholas Cook, plantea que la visión de la musicología que ve el texto como un producto, en vez
de un proceso, y que esto representaría una suerte de hegemonía cultural. Además la visión de
ver la música como ejecución no estuvo muy representada en la musicología de los años 90. Por
esta razón plantea no hablar más de texto para referirse a la partitura sino de Script como se hace Commented [M5]: Mejor en cursiva

en el cine o teatro.
El nuevo enfoque que propone Sans respecto al texto de la obra musical es que la música debe
ser estudiada como música en uso, como un proceso. Y el proceso está implícito dentro del
concepto de texto del postulado por las teorías del Análisis del Discurso "Todo texto debe ser
entendido como un hecho comunicativo que se da en el transcurso de un devenir espacio
temporal" De este modo el texto es mucho más que la partitura o el script y comprende toda
emisión musical cohesiva y coherente independiente de su modalidad (oral o escrita) y su
duración.

Respecto a lo oral y escrito en el texto musical Sans nos plantea que la primacía de la música
oral ha sido muy grande a lo largo de la historia, pero como la partitura ha constituido un legado
documental muy avasallante es que se ha permitido el establecimiento de una sólida tradición
histórica basada en la música escrita, dejando de lado las presencia de las músicas de tradición
oral.
Cita las características psicodinámicas de la oralidad que parten de dos axiomas; el primero la
oralidad primaria se fundamenta en el sonido mismo, que ocurre en el tiempo, mientras que la
escritura existe en el espacio y necesita de un soporte sólido. Y el segundo es que la restricción
de una cultura a lo oral hace que el pensamiento se articule con base en elementos mnemónicos
que parten del principio de que uno sabe lo que puede recordar (redundancias, repeticiones,
rimas, fórmulas, patrones)
Basado en estos axiomas Sans nos presenta algunas características de la cultura oral señalados
por Ong con sus consiguientes ejemplos musicales:
Son acumulativas, no subordinadas ni analíticas: El tema con variaciones, de carácter aditivo y
formulario es un ejemplo ligado a la cultura oral, mientras que la forma sonata y la fuga,
construidas en base a estructuras jerárquicas están más ligadas a la cultura escrita.
Son redundantes (repetitivas): El Rondó con sus alternancia de coplas y estribillos, está más
ligado a la cultura oral.
Tiene matices agonísticos. La oralidad tiende a la competencia verbal, al desafío, a la discusión,
al diálogo. Ej musical: Los Jeux Parti.
Otras características: son conservadoras y tradicionalistas, están más cerca del mundo vital, son
empáticas y participativas, son homoestáticas y somáticas.
Por otro lado las condiciones para el desarrollo de la cultura escrita son contar con un modo de
fijar y acumular los textos, los textos deben adscribirse a instituciones y se deben crear
establecimientos especializados para enseñar a manejar estos textos. (Conservatorios)

La lectoescritura inhibe algunas habilidades naturales presentes en los pueblos agráfos, lo que
también se observa en el campo de la música en aquellas personas que de pequeños se
entrenaron en aprender a leer y música. Estos presentan serios problemas para independizar su
pensamiento musical de la partitura, muchas veces sin poder ejecutar algo que no hayan leído
previamente.
Al estudiar en una institución dónde la cultura musical escrita tiene supremacía, es que me
cuestiono acerca de las posibilidades de obtener recursos de aprendizaje de las músicas de
tradición oral, ya que he observado las grandes capacidades que desarrollan los músicos que
aprenden de oído. A lo anterior se suma el descubrimiento de que la manera más efectiva de
aprender que poseemos los humanos es la imitación. Esto se contrapone a la mirada de que todo
conocimiento debe ser racionalizado y luego ejecutado que he aprendido en mi lugar de estudio.
Muchas veces al racionalizar en exceso estamos entorpeciendo nuestro aprendizaje más que
fortaleciéndolo. Con lo anterior no quiero decir que debamos renunciar al conocimiento
razonado (esto no quiere decir que la música oral no lo sea), sino aprender a dosificar y utilizar
las mejores herramientas para el aprendizaje, sean estas racionales o no. Creo que una muy
buena manera de hacer esto es llegar a un punto medio entre las herramientas entregadas por la
cultura musical letrada y las que nos entregan las músicas de tradición oral. Creo que el método
Suzuki es un muy buen ejemplo de lo anterior.
En el siguiente link se habla acerca de lo importante que es la imitación (habitualmente
menospreciada en el aprendizaje musical de instrumentos clásicos) desde el punto de la
neurociencia.
https://www.youtube.com/watch?v=dbr7v9eELhU
Así también nos señala cómo la producción de textos orales o escritos tiene su correlación
musical con la improvisación y la composición. La improvisación equivale al habla que está
relacionado con la oralidad y la composición se identifica con la escritura.
Bibliografía

http://www.musica.coord.usb.ve/svmc/j_f_sans.html
https://www.youtube.com/watch?v=dbr7v9eELhU

Buen trabajo.
Se ajusta al formato.
Redacción es en general buena. Solo algunos detalles entorpecen la lectura.
Desarrollo apunta a exponer las ideas centrales del texto. Establece además conexión con otros
casos y perspectivas.
Cuidar citas textuales.
No hay Bibliografía.
Nota: 6.0