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6) Seleccionen los hechos del siglo XX que les parezcan que más han influido sobre el pensamiento

y el arte.
Uno de los impulsos que hicieron surgir este fenómeno provino sin duda de la economía y de los
cambios por ella inducidos en la sociedad de principios del siglo XX. Los años anteriores a la I Guerra
Mundial están marcados por un lado por la generalización de la producción masiva de bienes de
consumo y de una economía capitalista desarrollada, y por otro por la lucha de las grandes potencias
occidentales por ampliar sus zonas de influencia política y económica a través del colonialismo. Esta
atmósfera de expansión económica y de euforia es, según Paolo Pullega, imprescindible para el
desarrollo de la vanguardia.
La transformación de la sociedad, tiene una gran repercusión en la obra de vanguardia.95 Esta
transformación se refleja en unos medios de producción diversificados, la aparición de fenómenos
nuevos como el consumismo o el acceso de la masa trabajadora al ocio, y el gran desarrollo de los
transportes y las comunicaciones gracias a la utilización generalizada de inventos como el automóvil,
el tren, teléfono y la radio, que revolucionan la percepción de las distancias y facilitan el intercambio
tanto de mercancías como de ideas.
Al mismo tiempo, la internacionalización de las relaciones económicas, propiciada en parte por el
desarrollo antes mencionado de los medios de transporte y comunicación, se refleja en la
internacionalización de la vanguardia. Los distintos grupos de vanguardia están al corriente de la
actualidad literaria y artística en otros países, se intercambian entre sí revistas, se hacen visitas mutuas
y algunos de sus miembros, como Marinetti, Tzara o el español Guillermo de Torre mantienen una
nutrida correspondencia con otros centros de vanguardia en toda Europa. Un ejemplo paradigmático
de este fenómeno lo tenemos en el futurismo italiano: desde un primer momento, uno de los objetivos
principales de Marinetti fue difundir su movimiento por Europa.
El cambio en las estructuras sociales provocado por la industrialización también se refleja en las
relaciones de producción artística. En su conocido ensayo Das Kunstwerk im Zeitalter seiner
technischen Reproduzierbarkeit, Walter Benjamin apunta como una de las principales características
del arte que le tocó vivir la pérdida del “aura”, de una inabordabilidad casi sacral que procedía del
origen religoso del arte, pero que no se había perdido con su laicización en el renacimiento. Este
carácter “aurático” estaba íntimamente ligado a la unicidad, a la autenticidad de la obra de arte100.
Con la llegada de nuevas técnicas de reproducción y nuevas formas de arte, como el cine, aptas para
el consumo masivo, el hecho artístico pierde esta distancia frente al espectador, que abandona la
actitud de contemplación arrobada para prestarle una atención más periférica, porque se ha convertico
en un fenómeno cotidiano.
Además de las transformaciones socio-económicas y del cambio en el status del artista que conllevan,
algunos descubrimientos científicos de la época, como puedan ser la ley de la relatividad de Einstein
o las investigaciones sobre el inconsciente de Freud, dejan también su impronta en la literatura de
vanguardia. Contribuyen a la desaparición de una imagen orgánica del mundo (proceso que, como
habíamos visto, es también favorecido por la producción en cadena y la percepción fragmentaria de
la realidad que introducen los nuevos medios de transporte y modos de vida)
Asimismo, las nuevas tendencias antipositivistas en la filosofía de finales del siglo XIX y comienzos
del XX tienen una enorme influencia en los planteamientos de la vanguardia. La rebelión frente a las
convenciones sociales de la vanguardia no es, por ejemplo, pensable sin los ataques de Nietzsche a la
moral y a la estética burguesas, ni sin el fuerte contenido antirracionalista de su pensamiento. También
se da un vuelco en la concepción de la relación del sujeto con la realidad que le rodea. André Bergson
destaca la intuición como medio privilegiado de captar la realidad, que según él es falseada por un
pensamiento excesivamente racional, incapaz de dar cuenta de la libertad creativa del mundo, cuya
esencia es el movimiento. Opone a la concepción kantiana del tiempo como una categoría inmutable
y externa al sujeto su concepto de durée, de la subjetividad del tiempo (y del espacio).
8) Señalen tres ejemplos de cuestionamientos a las ideas tradicionales:
La categoría de “lo nuevo”, de la que se declaran adalides la totalidad de grupos de vanguardia, parece
demasiado inespecífica para enfrentarse a este fenómeno: la aspiración a producir una obra original,
que introduzca elementos previamente inexistentes en la creación literaria, está presente en toda la
historia de la literatura.

1. La especificidad de la vanguardia estriba en el carácter total de esta ruptura, de esta negación:


mientras que corrientes anteriores se limitaban a negar la vigencia de un determinado
procedimiento artístico, de la preferencia por una temática determinada, la vanguardia se
opone al pasado literario en su totalidad, aspira a una revolución radical de los modos de
producción artística y, en los casos más extremos, incluso a una reinvención del material de
la producción literaria, la lengua.

2. Hasta la fecha la creación artística había consistido en una aquilatada mezcla de elementos
innovadores y otros pertenecientes a la tradición. La vanguardia exige materiales nuevos,
nunca antes utilizados.

3. La vaguardia se opone tanto a la autonomía del hecho artístico (y por lo tanto del literario)
como a su falta de implicación social, a la falta de incidencia del arte en la vida cotidiana y
pretende convertirlo en acción, devolverle su carácter utilitario en una sociedad renovada.

4. El productor de vanguardia, que renuncia a la obtención de un beneficio económico a través


de su obra, porque eso significaría comprometer un status marginal en el que funda su poder
simbólico

5) ¿Cuál fue la importancia de Gertrude Stein para la literatura norteamericana del siglo XX?

Gertrude Stein puede considerarse como el tópico del artista del siglo XX. Cabe mencionar que su
trabajo consistió básicamente en apoyar y darle difusión a las obras vanguardistas, que apenas en
aquel entonces captaban la atención del público.

Podría decirse que sin Stein, la obra pictórica de Pablo Picasso, Juan Gris, Sir Francis Rose, André
Masson y George Braque no se hubieran dado a conocer con la misma seriedad y acopio. Su voz
domina el teatro alternativo proporcionando una temática, una teoría, una estrategia teatral y más de
setenta títulos para posibles representaciones. Numerosas obras y performance, de corte feminista, la
erigen en símbolo de la mujer del modernismo.

La obra de Gertrude Stein ha sido comparada frecuentemente con las obras de los matemáticos, y
cierto crítico francés la comparó con las obras de Bach. Esta mujer estaba obsesionada con la
exactitud. Cubista de pocas palabras, debe ser considerada como el epicentro de una cultura de la
alteridad y la transgresión.

Experimentaba con los ritmos tanto poéticos como prosaicos, imponiendo la anáfora y las
repeticiones como un elemento detonador de su estilo lírico. Al igual que las intenciones cubistas de
plasmar la simultaneidad de perspectivas, Stein lo logró a través del lenguaje, utilizando un ejercicio
llamado "excitación del ser puro". Esta forma de escribir, según ella, representaba una respuesta a la
"escritura automática" que ponderaban los dadistas y los surrealistas. Stein siempre negó que su obra
fuera producto de una escritura automática, más bien se trataba de un "exceso de conciencia".

El ejemplo de Stein nos puede servir como clave para la comprensión del teatro alternativo: Stein,
judía, mujer, lesbiana, auto-expatriada, buscadora de fórmulas nuevas en el espectro total del arte, no
escribía teatro pensando en ganancias taquilleras sino en rellenar cada milímetro del espacio escénico.
Mabel Dodge, su primera defensora en Estados Unidos, aseguró, ya en 1913, que Stein estaba
haciendo con las palabras lo que Picasso hacía con la pintura.

Por su apoyo incondicional a los creadores jóvenes, la escritora recibió el sobrenombre de “la madre
del modernismo” y la gran consejera de la “generación perdida” (“lost generation”) de escritores
estadounidenses. Sin duda, en Stein encontraron a una crítica que apoyaba la innovación y la
búsqueda constante de formas nuevas que dieran a las voces narrativas una identidad propia.

La personalidad arrolladora de Stein cautivó a Ernest Hemingway tal como describe el autor en su
obra “París era una fiesta” (A Moveable Feast). Stein necesitaba el reconocimiento de sus colegas y
sólo invitaba a su casa a aquellos que sabían ver en su obra la revolución verbal que ella planteaba.

El prestigio artístico de Gertrude y Alice era notable y a sus tertulias literarias y pictóricas acudía la
flor y nata de la intelectualidad norteamericana y europea del momento. En aquellas dialogaron Pablo
Picasso, Henri Matisse, Marcel Braque, Guillaume Apollinaire, Juan Gris, Virgil Thomson, Mina
Loy, Djuna Barnes, Ernest Hemingway, Sherwood Anderson y Francis Scott Fitzgerald, entre otros
grandes artistas y escritores jóvenes del momento.

La influencia que Stein ha tenido en el desarrollo de las artes en Estados Unidos ha sido en extremo
significativa. En 1995 Bonnie Marranca ensalzó la figura de Stein como "la gran mente modernista”
de Estados Unidos por la influencia dominante que tuvo en generaciones posteriores de artistas
experimentales en los ámbitos del teatro, la música, la danza, la poesía, la pintura o la ficción. Una
inlfuencia que calificaba de “presencia visionaria” en la creación de una estética que sirvió de puente
entre el modernismo y la literatura experimental de la pos guerra.

Si bien la estética literaria de Stein se desarrolló en gran medida a partir de sus observaciones sobre
la pintura, los nuevos desarrollos en el arte de la performance y del teatro experimental partieron de
los supuestos estéticos formulados por Stein. A partir de los años ’50 el teatro de la autora se convirtió
en un referente fundamental para los grupos teatrales y artistas interesados en la dimensión visual del
teatro, al mismo tiempo que ayudaba a sentar las bases para crear una nueva estética alejada del
realismo psicológico que dominó los escenarios durante la primera mitad del siglo XX.

4) ¿Cómo es la nueva literatura de esa época? ¿De dónde toma sus materiales y sus técnicas?

La literatura del siglo XX comprende las obras, los movimientos literarios y los autores del siglo XX.
Es un siglo marcado por conflictos bélicos que sacudieron la conciencia de los escritores, la influencia
de la tecnología (especialmente las artes audiovisuales como el cine y los medios de comunicación,
incluso la radio, televisión, e Internet), la ruptura de los límites estrictos entre géneros, y el
intercambio entre diferentes lenguas y culturas, que hacen que las obras muestren un grado de
cosmopolitismo e influencias mestizas mucho mayor que en los siglos precedentes. La literatura del
siglo XX se caracteriza por el deseo de experimentación y la aparición de distintas vanguardias que
buscan crear nuevas formas y nuevos contenidos. Rompe con los elementos tradicionales de la
literatura: crea narraciones con saltos cronológicos, emplea nuevos escenarios en teatro, rompe la
métrica y la rima en poesía, etc.