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Domingo, 25 De julio De 2010

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  público   Domingo, 25 De julio De 2010 49 www.publico.es Modos & modas Historia La

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Modos&modas

25 De julio De 2010 49 www.publico.es Modos & modas Historia La emancipación de La enseñanza

Historia

La emancipación de La enseñanza laaventuradelmaestroyrevolucionariofrancésjosephjacotot (1770-1840) aporta una
La
emancipación
de La
enseñanza
laaventuradelmaestroyrevolucionariofrancésjosephjacotot
(1770-1840) aporta una alternativa radical al debate sobre
cómo reducir las desigualdades a través de la eduación

braulio garcía jaén

maDriD

3 En 1818, un profesor de

francés de la universidad de Lovaina inició un viaje excep- cional. Una excepción de la

queJosephJacotot,expulsado bían francés. Nada raro, salvo

que Jacotot, contratado como lector de la lengua de Racine, no sabía flamenco, el idioma de sus estudiantes. Entre los libros publicados en Bruselas, Jacotot encontró la solución:

a Bélgica tras la restauración

monárquica en su país, extra- jo una lección universal. Has- ta entonces, su trayectoria en la Francia posrevolucionaria había sido, si no napoleónica,

prometía la calma que sucede al destierro si lo mece la hospi- talidad. Se equivocó. Enseguida sus clases gus- taron y atrajo entre sus alum- nos a unos cuantos que no sa-

desde luego brillante. Llegó a ser diputado. El exilio, gracias

a la tolerancia de la monarquía

belga y el prestigio de la uni- versidad más antigua del país,

una edición bilingüe de Las aventuras de Telémaco, de su

compatriota Fénelon. Un in- térprete hizo saber a los alum- nos que debían aprenderse el

texto en francés ayudándose

de la traducción al flamenco.

A la mitad del libro, Jacotot les

hizo repetir una y otra vez lo que habían aprendido y les pi- dió que leyeran el resto como

si luego fueran a “contarlo”.

Avanzado el curso, cuando fi-

nalmente les pidió redactar,

en francés, una opinión sobre

la lectura, su sorpresa fue ma-

yúscula: no escribían peor que

la mayoría de franceses.

Hasta ese día Jacotot, como sus colegas, creía que su traba- jo consistía en que quien po- seía el conocimiento, el maes- tro, lo transmitiera a quienes

Un modelo

universal, para uso individual

Joseph Jacotot (1770-1840) no era optimista respecto de los efectos sociales de su método de “emancipación

intelectual”, que la jerarquiza- ción social y escolar tendían a

desactivar. En su obra más em- blemática, ‘Enseñanza univer- sal y lengua materna’ (1823) afirmaba que “todas las inteli- gencias son iguales” y que “las explicaciones atontan”.

lo ignoraban, los alumnos. Con explicaciones, pensaba, sus estudiantes podían apren- der lo que no sabían. Y expli- car, básicamente, era simplifi- car lo complejo para que los ig- norantes pudieran compren- derlo. “¿Y cómo habían podi- do esos jóvenes comprender, sin explicaciones, una lengua nueva?”, se preguntaba un contemporáneo. Ante esa pre- gunta, aquella solución de ur- gencia se convirtió para Jaco- tot en un problema filosófico. Jacques Rancière lo retoma en El maestro ignorante, ensayo sobre filosofía de la educación reeditado ahora por Laertes.

la lengua materna

Jacotot se había limitado a “verificar” que lo que los lec- tores de Telémaco repetían se ajustaba al modelo que imita- ban. También los niños apren- den sin que nadie les explique la gramática de su lengua ma- terna y, sin embargo, “todos” aprenden a hablarla. Su con- clusión era inasumible, inclu- so para los progresistas que de- fienden la escuela como for- ma de emancipación: la igual- dad de las inteligencias no es una meta, es el punto de parti- da. Todas las inteligencias son iguales, por mucho que con tiempo,esfuerzoyentusiasmo se manifieste desigualmente. Rancière ha rescatado la fi- gura de Jacotot, según él mis- mo ha escrito, para intervenir en el debate educativo surgido en Francia a raíz de la entra- da de los hijos de la inmigra- ción a la escuela republicana. ¿Hay que adaptar los conte- nidos a las diferencias cultu- rales, y poder así algún día re- montar las desiguales capaci-

dades frente las exigencias curriculares? ¿O por el con- trario debía confiarse en el nivel igualador que la univer- salidad de los conocimientos difunde? Ambas posturas “se alinean del mismo lado fren- te a la alternativa introduci- da por Jacotot”, según expli- ca Rancière en el prólogo de la edición brasileña.

inteligencia y voluntad

La enseñanza, por tanto, de- bería consistir en verificar esa igualdad que el ignoran- te asume cuando sale al en- cuentro de lo que descono- ce. Sólo esta enseñanza me-

rece el nombre de emancipa- ción. No es que no hagan fal- ta maestros, sino que su fun- ción consiste en velar por que los aprendices no se pierdan en esa búsqueda del conoci- miento. Las inteligencias son iguales, las voluntades, no. “La inteligencia sólo obede- ce a sí misma, mientras que la voluntad obedece a otra voluntad”, explica Rancière. Esa vigilancia de la voluntad por parte del profesor debe

traducirse,delladodelalum-

no, en “atención”. Para Rancière, al contrario que para Jacotot, no es tan- to un asunto metodológico,

ni de programas educativos, como una cuestión filosófica y política, y de ahí su perma- nente actualidad. Filosófica porque “se trata de saber si

la palabra del maestro es

un testimonio de igualdad o de desigualdad”, según Ran- cière. Y política, añade, por- que “se trata de saber si un

sistema de enseñanza propo- ne reducir una desigualdad o verificar una igualdad”.D

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“se trata de saber si un sistema de enseñanza propo- ne reducir una desigualdad o verificar
“se trata de saber si un sistema de enseñanza propo- ne reducir una desigualdad o verificar