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Ayuda a tu hijo a enfrentarse a la presión de grupo

Toda la educación que le damos a nuestros hijos en el hogar es


aquella que le va a permitir defenderse en la sociedad, por eso
debemos hacer hincapié en enseñarle valores que lo ayuden a tomar
las decisiones correctas. Para tener mayor seguridad de que va a
actuar como esperamos que lo haga, es preciso orientarlo desde los
primeros años.
La toma de decisiones no siempre es fácil, por eso con frecuencia
se convierte en un problema; para los niños este campo no es
explorado por algún tiempo, pues sus primeras acciones son decididas
por los padres. No obstante, llega el momento en el cual se tienen que
enfrentar a una serie de presiones que pueden llegar a confundirlos.

¿Qué es la presión de grupo?


Puede producirse en cualquier contexto, pero es frecuente verla en
las escuelas, donde en poco tiempo comienzan a crearse pequeños
grupos sociales también llamados “camarillas”, constituidos por
compañeros de la misma edad que se relacionan incondicionalmente
en la mayoría de las actividades que ejecutan. Estos grupos, no tienen
por qué ser malos, pero por lo general se convierten en
una influencia muy fuerte.
Las camarillas escolares se caracterizan por ser bastante estrictas con
la inclusión de sus miembros, pues no se trata de una estructura
diversa, sino que se enfocan en la selección de elementos comunes. Son
lideradas por el chico o la chica popular, que muchas veces somete a
los demás a su voluntad personal.
En tal sentido, aunque se trata de un grupo variado, es muy frecuente
que las acciones sean el producto del capricho de una sola persona.
De la misma manera, existen normas que permiten la homologación de
todos los miembros; por lo general se basan en aspectos como el nivel
social, la apariencia física y las habilidades sociales.

Aunque se sabe que los niños pueden ser beneficiados por influencias
positivas, también es importante considerar que cualquier cosa que
atente con la individualidad y el derecho a decidir, puede ser de
cuidadoen casos más serios. No es lo mismo tener que decidir qué ropa
usar a verse presionado a vestir de alguna manera, por imposición del
grupo.

Presión de grupo. ¿A qué puede enfrentarse


tu hijo?
Por lo general las personas somos más atrevidas y nos sentimos más
poderosas cuando actuamos en conjunto, sobre todo si se trata de
acciones peligrosas o que puedan traer consecuencias importantes. Por
esta razón, es muy frecuente que estos grupos planifiquen aventuras
o actividades que falten a la normativa, como saltarse una clase o salir
a algún lugar sin permiso.
Es común que las camarillas sean una influencia en la realización de
acciones como fumar cigarrillos, cometer pequeños robos, mentir a
los padres o ser crueles con otros niños. Es posible que por lo general se
trate de hechos simples y de poco cuidado, pero una vez que los niños
comienzan a ser presionados, pueden llegar a ser convencidos de
realizar cosas más graves.
En estos grupos no se puede hablar de amistad como tal, pues cuando
se halla implícita cierta coacción, no es posible que describamos a
un amigo. En tal sentido, si no son tus verdaderos amigos, pueden
poner en riesgo tu integridad física y moral.

¿Cómo ayudar a tu hijo a hacer frente a la


presión?

Hasta para un adulto puede resultar difícil no ceder a la presión de grupo,


por eso para los niños puede llegar a ser una decisión muy
compleja. Algunos niños son más propensos a caer ante esta, porque se
sienten curiosos o porque quieren agradar a los chicos populares; por tal
razón es aconsejable enseñarlos a decir que no cuando quieran
decirlo.

Para ayudar a nuestros hijos a rechazar las influencias negativas,


podemos considerar seguir estos consejos.

 Promover la confianza en sí mismo, con el fin de que no se sienta


obligado a unirse a un grupo para actuar.
 Fomentar la autoestima. Una persona consciente de su valor e
independencia, no es fácil que desee parecerse a otros o hacer cosas
que no quiere para agradarles.
 Educarlos en valores desde los primeros años de vida. Enseñarles que
nuestros actos pueden tener consecuencias graves y que los buenos
amigos no te presionan, sino que te respetan y te cuidan.
 Enseñarlos a distinguir lo bueno de lo malo; decirles que van a
encontrar personas que los pueden llegar a confundir con intereses
personales.
 Que aprendan a expresar lo que sienten, enseñarlos a valorar su
opinión y saber decir no.
 Alimentar la confianza hacia sus padres, de manera que puedan estar
seguros de contarles todo lo que les preocupa. La buena comunicación
puede ser determinante para ayudar a nuestros niños a defenderse.