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ESCUELA DE DERECHO

CAPÍTULO V: EL CONGRESO NACIONAL


EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE CHILE
PROF. JORGE ASTUDILLO M

2008

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CAPÍTULO V: EL CONGRESO NACIONAL

DERECHO CONSTITUCIONAL CHILENO


I.- Introducción.

Podemos decir que el Congreso Nacional es “el órgano colegiado, representativo de


la voluntad popular, cuya principal función es ejercer la función legislativa y fiscalizar
los actos del Gobierno, con arreglo a la Constitución y las leyes”.

El ejercicio de la función jurisdiccional no pertenece exclusivamente al Congreso


Nacional, sí en forma preponderante. Recordemos que la Carta Fundamental le
entrega importantes atribuciones legislativas al Presidente de la República.

El Capítulo V de la Constitución esta dedicado al Congreso Nacional, entre sus


artículos 46º al 75º.

El artículo 46º de la Constitución señala que nuestro Congreso Nacional es bicameral,


compuesto por una Cámara de Diputados y un Senado. Ambas Cámara concurren a la
formación de las leyes en conformidad a la Constitución y tienen las demás
atribuciones que ella establece.

II.- Composición y Generación de las Cámaras.

a) La Cámara de Diputados.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 47º de la Constitución la Cámara de


Diputados se encuentra integrada por 120 miembros elegidos por votación
directa en relación a distritos electorales establecidos por la Ley Orgánica
Constitucional respectiva. Esta Ley es la Nº 18.700 sobre Votaciones Populares y
Escrutinios.

Según el artículo 48º para ser elegido diputado es necesario cumplir con los
siguientes requisitos: a) ser ciudadano con derecho a sufragio; b) tener cumplidos
los 21 años de edad; c) haber cursado la enseñanza media o equivalente; d) tener
residencia en la región a que pertenezca el distrito electoral correspondiente
durante un plazo no inferior a dos años, contado hacia atrás desde el día de la
elección. En relación a este último requisito el artículo 51º de la Constitución
dispone que “se entenderá que los diputados tienen, por el solo ministerio de la
ley, su residencia en la región correspondiente, mientras se encuentren en
ejercicio de su cargo”.

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El ciudadano elegido diputado ejercerá sus funciones por el término de cuatro
años.

b) Senado.

Según el artículo 49º el Senado se compone de miembros elegidos en votación


directa por circunscripciones senatoriales, en consideración a las regiones de
país1.

Como se puede apreciar, la Constitución no señala el número de senadores a


diferencia del número de diputados, sino que encomienda esta tarea a la Ley
Orgánica Constitucional respectiva, quien además deberá determinar el número
de circunscripciones senatoriales y la forma de su elección.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 181º de la Ley Nº 18.700 existen en la


actualidad 19 circunscripciones senatoriales, y como por cada circunscripción se
eligen dos senadores, el Senado se compone de 38 de miembros.

El artículo 50º de la Constitución establece los requisitos para ser elegido Senador
de la República, a saber: a) ser ciudadano con derecho a sufragio; b) haber
cursado la enseñanza media o equivalente; y c) tener cumplidos treinta y cinco
años de edad el día de la elección.

Los senadores durarán ocho años en su cargo y se renovarán alternadamente


cada cuatro años, correspondiendo hacerlo en un período a los representantes de
las regiones de número impar y en el siguiente a los de las regiones de número
par y de la Región Metropolitana.

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Hasta la reforma constitucional del año 2005, el Senado se encontraba integrado por senadores que
no tenían su origen directo en la voluntad popular. De esta manera conformaban el Senado los ex
Presidentes de la República, que hubieren desempeñado el cargo por seis años, de manera vitalicia.
Además se encontraban los senadores designados, a saber:
a) Dos ex ministros de la Corte Suprema, elegidos por ésta en votaciones continuas;
b) Un ex Contralor General de la República, elegidos también por la Corte Suprema;
c) Un ex Comandante en Jefe de cada una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, y un ex
Comandante en Jefe de Carabineros, elegidos por el Consejo de Seguridad Nacional;
d) Un ex rector de universidad, designado por el Presidente de la República; y
e) Un ex Ministro de Estado, elegido también por el Presidente de la República.

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“Las elecciones de diputados y senadores se efectuarán
conjuntamente.”

“Los Parlamentarios podrán ser reelegidos en sus cargos”.

-Artículo 51º-

El propio artículo 51º contempla la posibilidad de vacancia del cargo de


diputado o senador. En este caso dispone la Carta Fundamental que el cargo
vacante será proveído con el ciudadano que señale el partido político al que
pertenecía el parlamentario que produjo la vacante al momento de ser elegido.
La persona elegida debe reunir los requisitos para ser elegido diputado o senador.

Otras reglas para llenar la vacancia de un parlamentario:

- Si el parlamentario que originó la vacante no pertenecía a ningún partido


político al momento de ser elegido, pero postuló integrando una lista con uno
o más partidos; será reemplazado por el ciudadano que señale el partido
indicado por el propio parlamentario al momento de presentar su declaración
de candidatura. La persona elegida debe reunir los requisitos para ser elegido
diputado o senador.

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- Si se trata de una vacante en el cargo de senador, es posible que se nombre a
un ciudadano que ocupe el cargo de diputado. Desde luego éste cesará en el
cargo de diputado desde el momento que asuma sus nuevas funciones. El
cargo de diputado será llenado de acuerdo a las reglas precedentes.

- Si el parlamentario fue elegido como independiente no será reemplazado.

La persona que reemplace al diputado o senador que ha originado la vacante


ejercerá sus funciones por el término que le faltaba al reemplazado.

La Constitución señala que en ningún caso procederán elecciones


complementarias.

Corresponderá al Tribunal Calificador de Elecciones calificar los procesos


electorales y proclamar a quienes resulten electos.

III.- Las atribuciones del Congreso Nacional.

De acuerdo a las disposiciones de la Constitución vamos a estudiar esta materia de


acuerdo al siguiente esquema:

a) Atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados.

b) Atribuciones exclusivas del Senado.

c) Atribuciones del Congreso Nacional.

Las atribuciones exclusivas de la Cámara de Diputados.

De acuerdo al artículo 52º de la Constitución son atribuciones exclusivas de la


Cámara de Diputados:

a) Fiscalizar los actos del gobierno.

b) Declarar si han o no lugar las acusaciones que no menos de diez ni más de


veinte de sus miembros formulen en contra de ciertos altos funcionarios
públicos.

La Función fiscalizadora de la Cámara de Diputados.

Fiscalizar consiste en aquella labor destinada a analizar y examinar los actos del
gobierno, a fin de constatar que éstos se ajusten a la Constitución y las leyes, esto es
al Estado de Derecho. Pero no solo eso, también se busca constatar que los actos del

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gobierno se ajustan a la búsqueda del bien común y al interés y conveniencia
nacional.

Como bien dice el profesor Molina “se fiscalizan los actos; es decir, la conducta del
Gobierno, que puede ser de acción o de omisión. Ciertamente, es toda la conducta
del gobierno la que queda sometida al control y fiscalización de la Cámara de
Diputados. Puesto que también con omisiones puede quebrantarse el orden
constitucional, legal y lesionarse el bien común”.

La expresión “actos de gobierno” debe ser entendida en un sentido amplio, es decir,


ella no solamente se refiere a los actos del Presidente de la República y de sus
Ministros, sino también incluye los actos de administración del Estado, tanto la
centralizada, la descentralizada y la desconcentrada.

En todo caso debemos tener presente que esta actividad fiscalizadora de la Cámara
de Diputados, consiste más bien en una llamada de atención, en un reproche a la
actuación del Gobierno, pues acá en caso alguno se compromete la responsabilidad
política del mismo.

Esta función de fiscalización la Cámara de Diputados las realiza utilizando alguna de


las siguientes herramientas:
a) Adoptar acuerdos o sugerir observaciones, con el voto de la mayoría de los
diputados presentes, los que se transmitirán por escrito al Presidente de la
República, quien deberá dar respuesta fundada por medio del Ministro de Estado
que corresponda, dentro de treinta días.

Sin perjuicio de lo anterior, cualquier diputado, con el voto favorable de un tercio de


los miembros presentes de la Cámara, podrá solicitar determinados antecedentes al
Gobierno. El Presidente de la República contestará fundadamente por intermedio del
Ministro de Estado que corresponda, dentro del mismo plazo señalado en el párrafo
anterior.

En ningún caso los acuerdos, observaciones o solicitudes de antecedentes afectarán


la responsabilidad política de los Ministros de Estado.

Esta facultad implica más que nada la posibilidad que tiene la Cámara de
Diputados de hacer cuestionamientos, reproches o críticas al accionar del
Gobierno. En caso alguno estos acuerdos u observaciones comprometerán la
responsabilidad política de los Ministros de Estado.

Además, en el inciso segundo de esta norma, se prevé la posibilidad que


“cualquier diputado, con el voto favorable de un tercio de los miembros
presentes de la Cámara, pueda solicitar determinados antecedentes al
Gobierno.

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La importancia de esta norma consiste en que se amplía la posibilidad de que
las minorías parlamentarias puedan requerir antecedentes al Gobierno.

En ambos casos, es decir, cuando la Cámara por la mayoría de sus miembros


presentes, adopte acuerdos o sugiera observaciones o cuando sea un
diputado, él que con el voto favorable de un tercio de los miembros presentes
de la Cámara, solicite determinados antecedentes al gobierno, el Presidente
de la República contestará por medio del Ministro de Estado que
corresponda, dentro del plazo de treinta días. La respuesta debe ser fundada.
b) Citar a un Ministro de Estado, a petición de a lo menos un tercio de los diputados en
ejercicio, a fin de formularle preguntas en relación con materias vinculadas al
ejercicio de su cargo. Con todo, un mismo Ministro no podrá ser citado para este
efecto más de tres veces dentro de un año calendario, sin previo acuerdo de la
mayoría absoluta de los diputados en ejercicio.

La asistencia del Ministro será obligatoria y deberá responder a las preguntas y


consultas que motiven su citación.

Otras de las medidas que puede tomar la Cámara de Diputados en el ejercicio


de su función fiscalizadora consiste en “citar a los Ministros de Estado” a fin
de formularle preguntas en relación al ejercicio de sus funciones.

Podemos señalar que si bien acá no se hace efectiva la responsabilidad del


respectivo Ministro, esta medida es una importante herramienta de control,
por un lado porque se otorga la posibilidad a la minoría parlamentaria citar al
Ministro respectivo, y si producto de esta gestión aparecen antecedentes
suficientes, se pueden sentar las bases de una futura acusación constitucional.

En todo caso el constituyente no quiere que este mecanismo sea utilizado


como una herramienta de persecución política, es por ello que su uso se
encuentra sujeto a límites. De esta manera el Ministro no podrá ser citado por
más de tres veces durante un año calendario, salvo que esta citación emane
de la mayoría absoluta de los miembros en ejercicio de la Cámara.

El Ministro citado estará obligado a concurrir a la Cámara, a responder las


consultas que se le formulen, y aún cuando la norma constitucional no lo diga
expresamente, a decir la verdad.
c) Crear comisiones especiales investigadoras a petición de a lo menos dos quintos de
los diputados en ejercicio, con el objeto de reunir informaciones relativas a
determinados actos del Gobierno.

Las comisiones investigadoras, a petición de un tercio de sus miembros, podrán


despachar citaciones y solicitar antecedentes. Los Ministros de Estado, los demás
funcionarios de la Administración y el personal de las empresas del Estado o de

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aquéllas en que éste tenga participación mayoritaria, que sean citados por estas
comisiones, estarán obligados a comparecer y a suministrar los antecedentes y las
informaciones que se les soliciten.

No obstante, los Ministros de Estado no podrán ser citados más de tres veces a una
misma comisión investigadora, sin previo acuerdo de la mayoría absoluta de sus
miembros.

La ley orgánica constitucional del Congreso Nacional regulará el funcionamiento y las


atribuciones de las comisiones investigadoras y la forma de proteger los derechos de
las personas citadas o mencionadas en ellas.

SEÑALA EL INCISO FINAL DEL ARTÍCULO 53º “EL SENADO, SUS COMISIONES Y SUS DEMÁS ÓRGANOS,
QUE

INCLUIDOS LOS COMITÉS PARLAMENTARIOS SI LOS HUBIERE, NO PODRÁN FISCALIZAR LOS ACTOS DE GOBIERNO

NI DE LAS ENTIDADES QUE DE ÉL DEPENDEN, NI ADOPTAR ACUERDOS QUE IMPLIQUEN FISCALIZACIÓN”.

La acusación constitucional.

La acusación constitucional se encuentra estructurada por nuestra Constitución en


dos etapas: Una de ellas, la primera, ante la Cámara de Diputados y la segunda ante
el Senado.

La primera etapa, que se encarga como atribución exclusiva de la Cámara de


Diputados, y corresponde a la declaración “de haber o no lugar a las acusaciones que
no menos de 10 ni más de veinte de sus miembros” formulen en contra de altos
funcionarios públicos.

La acusación constitucional procede en contra de los siguientes funcionarios


públicos:

a) En contra del Presidente de la República, por actos de su administración que


hayan comprometido gravemente el honor o la seguridad de la Nación, o
infringido abiertamente la Constitución o las leyes.

La expresión “actos de su administración” la debemos entender en un sentido


amplio, es decir, no se circunscribe solamente a la subfunción administrativa,
sin en general al ejercicio del gobierno del Estado.

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Además, la palabra acto incluye tanto las acciones como las omisiones.

Para que proceda la acusación constitucional en contra del presidente de la


República es necesario que éste, en el ejercicio de sus funciones haya:

i) Comprometido gravemente el honor de la Nación.

Es decir, haber puesto en peligro, en cuestionamiento, de una manera


importante, con magnitud y evidencia el prestigio de nuestro País, su
credibilidad o reputación.

ii) Comprometido gravemente la seguridad de la Nación.

Del mismo modo, se debe haber puesto en un evidente y gran peligro


la seguridad tanto interna como externa de la Nación.

iii) Infringido abiertamente la Constitución o las leyes.

Recordemos que el artículo 6º establece que “los órganos del Estado


deben someter su acción a la Constitución y a las normas dictadas
conforme a ella” y que la no observancia de esta norma generará las
responsabilidades correspondientes. Pues bien, esta es una clara
manifestación de ello.

b) En contra de los Ministros de Estado, por haber comprometido gravemente


el honor o la seguridad de la Nación, por infringir la Constitución o las leyes
o haber dejado éstas sin ejecución, y por los delitos de traición, concusión,
malversación de fondos públicos y soborno.

Los Ministros de Estado pueden ser objeto de acusación constitucional por las
siguientes causales:

i) Haber comprometido gravemente el honor de la Nación.

ii) Haber comprometido gravemente la seguridad de la Nación.

iii) Haber infringido la Constitución o las leyes, o haber dejado éstas sin
ejecución. Como se puede apreciar, en este punto ya no se exige la
que infracción a la Constitución o las leyes haya sido “abiertamente”.
Además se agrega como causal, dejar las leyes sin ejecución.

iv) Traición, es decir no haber guardado lealtad con nuestro Estado;


concusión, o sea el cobro de tributos no autorizados por la ley;
malversación de fondos públicos, es decir, destinarlos a fines diversos a
los señalados por la ley; y el soborno, esto es, recibir regalos, dádivas a
cambio de adoptar o no ciertas decisiones.

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c) En contra de los magistrados de los tribunales superiores de justicia, por
notable abandono de sus deberes.

d) En contra del Contralor General de la República, por notable abandono de


sus deberes.

La expresión “notable abandono de deberes” puede ser entendida en un sentido


restringido y en un sentido amplio.

En un sentido restringido existe un notable abandono de deberes cuando el


personero público no ha dado cumplimiento a sus obligaciones desde un punto
de vista formal. Por ejemplo, el juez no acude al tribunal.

En un sentido amplio, además de lo meramente formal, incluye aspectos de


fondo. Por ejemplo, fallan una causa con una negligencia inexcusable. Por
ejemplo, caso Celco2.
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“Diez diputados presentaron hoy una acusación constitucional en contra de los ministros
de la Corte Suprema, Domingo Kokisch, Jorge Rodríguez y Eleodoro Ortiz, quienes
revocaron la resolución que ordenaba el cierre de la empresa Celulosa Arauco (Celco) en
Valdivia, basándose en un informe adjudicado a la Universidad de Concepción, que luego se
probó había sido hecho por la propia empresa en cuestión.

La presentación la hicieron -en uso de las atribuciones contenidas en el artículo 48 de la


Constitución, numeral 2, letra C- los diputados Juan Pablo Letelier (PS), Laura Soto (PPD),
Osvaldo Palma (RN), María Eugenia Mella (DC), Eduardo Díaz (independiente-DC), Sergio
Ojeda (DC), Fidel Espinoza (PS), Boris Tapia (DC), Waldo Mora (DC) y Sergio Aguiló (PS).

Por sorteo de balotas, la Cámara designó a Pablo Prieto (UDI), Iván Norambuena (UDI),
Arturo Longton (RN), Francisco Encina (PS) y Pablo Lorenzini (DC) para confeccionar el
informe que recomendará a la corporación la aceptación o rechazo de la acusación, la cual -
por reglamento- debe contar con el voto de la mayoría simple de los legisladores para
seguir curso al Senado, que actúa como jurado. Posteriomente, Longton fue nombrado
presidente de la instancia.

El libelo presenta extensamente los antecedentes que dan cuenta del accionar de los
ministros que revocaron el cierre inicial de la planta Valdivia de Celco, que pudo ser
reabierta luego de la resolución de la Corte Suprema y sólo fue cerrada nuevamente por
decisión de la propia empresa ante el escándalo.

En el texto se acusa a los magistrados de “incurrir en la causal de notable abandono de


deberes a raíz de la sentencia dictada en el recurso de protección rol 1853-2005, de fecha
30 de mayo del 2005”.

El diputado Silva explicó que “no pretendemos revisar el fallo, cuestión que nos está
absolutamente vedada por la Constitución, tampoco estamos presentándolo porque
pensemos distinto a la resolución, sino que porque a nuestro juicio se han vulnerado
manifiestamente los deberes constitucionales”.

Sentenció que “es de público conocimiento que los ministro fallaron sobre la base de
antecedentes que la propia planta reconoció como falsos, en el sentido que quienes
pretendieron haber hecho un estudio contraviniendo en estudio de la Universidad Austral
que era el principal elemento científico que existía para el fallo había sido por la propia
planta y no por el EULA de la Universidad de Concepción”.

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e) La acusación constitucional también procede en contra de los generales o
almirantes de las instituciones pertenecientes a las Fuerzas de la Defensa
Nacional, por haber comprometido gravemente el honor de la Nación o la
seguridad de la Nación.

f) De los intendentes y gobernadores, por infracción de la Constitución y por


los delitos de traición, sedición, malversación de fondos públicos y
concusión.

La sedición consiste en el alzamiento en contra de la autoridad.

Recordemos que las acusaciones constitucionales deben ser formuladas por no


menos de diez ni más de 20 diputados. Una vez formulada la acusación constitucional
ésta se tramitará conforme a la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional.
Los artículos 37º al 52º de esta ley se refiere a esta materia.

La acusación interpuesta en contra del Presidente de la República podrá interponerse


mientras éste se encuentre en funciones y en los seis meses siguientes a la expiración
del cargo. Durante este tiempo no podrá ausentarse de la República sin acuerdo de la
Cámara de Diputados.

Las acusaciones que se formulen en contra de los otros funcionarios públicos


indicados en el artículo 52º de la Carta Fundamental podrán imponerse mientras en
afectado esté en funciones o en los tres meses siguientes a la expiración de su cargo.

Interpuesta la acusación, el afectado no podrá ausentare del país sin permiso de la


Cámara y no podrá hacerlo en caso alguno si la acusación ya estuviere aprobada por
ella.

PARA DECLARAR QUE HA LUGAR LA ACUSACIÓN


CONSTITUCIONAL EN CONTRA DEL PRESIDENTE DE LA
El parlamentario recalcó que “no SE
REPÚBLICA nosNECESITARÁ
parece que EL
losVOTO
ministros hayan
DE LA sido engañados,
MAYORÍA DE de
esa manera cualquier persona podría engañarlos con documentación falsa, es deber de
LOS DIPUTADOS
ellos analizar el expediente, leer los EN EJERCICIO. , citar a personas si así lo estiman
documentos
conveniente para revisar los antecedentes sobre los cuales están fundando un determinado
-Artículo
fallo”, agregando que a raíz de este fallo “uno 52º-
legítimamente se puede preguntar que está
pasando y qué ha pasado en otros fallos que quizás no tienen la connotación pública de
éste, que no han tenido a los medios de comunicación permanentemente informando a la
ciudadanía”.

Corresponde ahora dar cuenta de la acusación en la sala de sesiones, donde se sorteará a


los integrantes de la comisión que estudiará el líbelo –excluyendo a los firmantes- para que
éstos presenten un informe a la sala. Si se aprueba ese informe, la acusación pasaría al
Senado para que actúe como jurado”. (www.lanacion.cl, 22 de junio de 2005).

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En los demás casos se requerirá el voto conforme de la mayoría de los diputados
presentes y el acusado quedará suspendido en sus funciones desde el momento
en que la Cámara declare que ha lugar la acusación.

La suspensión cesará si el Senado desestimare la acusación o si no se pronunciaré


dentro de los treinta días siguientes.

Por su parte el artículo 53º Nº 1) de la Constitución entrega


como atribución exclusiva del Senado: “Conocer de las
acusaciones que la Cámara de Diputados entable con arreglo
al artículo anterior”.

En otras palabras, la Cámara de Diputados acusa el y Senado decide si la persona


acusada es o no culpable.

La norma constitucional prescribe que el Senado resolverá como jurado y se limitará


a declarar si el acusado es o no culpable del delito, infracción o abuso de poder que
se le imputa.

Explica el profesor Molina que resolver como jurado significa que “el Senado aprecia
la prueba en conciencia y emite su fallo en conciencia. Es según el leal saber y
entender de cada Senador, frente a los antecedentes producidos, que debe emitir su
veredicto. En conciencia apreciará, si están acreditados los hechos, si corresponden a
las causales señaladas por la Carta, y si el acusado es responsable de esos actos”.

Para que el acusado sea declarado culpable se requiere del voto de las dos terceras
partes de los senadores en ejercicio, en caso de que se trate del Presidente de la
República. En los demás caso se requiere de la mayoría de los senadores en ejercicio.

Consecuencias de la declaración de culpabilidad:

a) El acusado queda destituido del cargo.

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b) No podrá desempeñar ninguna función pública, sea o no de
elección popular, por el término de cinco años.

c) El funcionario declarado culpable será juzgado de acuerdo a las


leyes por el tribunal competente, tanto para la aplicación de la
pena señalada al delito, si lo hubiere, cuanto para hacer efectiva la
responsabilidad civil por los daños y perjuicios causados al Estado
o a particulares.

Las atribuciones exclusivas del Senado.

Ya hemos referencia a las atribuciones que competen al Senado en relación a la


acusación constitucional.

Otras atribuciones exclusivas del Senado:

1) “Decidir si ha o no lugar la admisión de las acciones judiciales que cualquier


persona pretenda iniciar en contra de algún Ministro de Estado, con motivo
de los perjuicios que pueda haber sufrido injustamente por acto de éste en
el desempeño de su cargo”.

En este caso no nos estamos refiriendo a actos particulares del Ministro sino que
a actos de éste en el desempeño de su cargo. En consecuencia, para que el
Senado autorice la interposición de acciones judiciales (penales o civiles) en
contra de un Ministro de Estado, se precisa:

i) Que el Ministro haya realizado personalmente el acto ministerial


respectivo.

ii) Que dicho acto haya producido perjuicios.

iii) Que estos perjuicios se hayan producido injustamente, esto es, en contra
de lo que establece el ordenamiento jurídico.

2) “Conocer de las contiendas de competencia que se susciten entre las


autoridades políticas o administrativas y los tribunales superiores de
justicia”.

Los Tribunales Superiores de Justicia son la Cortes Suprema, las Cortes de


Apelaciones y Marciales.

En relación con esta atribución, durante el proceso de reforma constitucional del


año 2005, la Cámara de Diputados pretendía traspasar esta atribución al Tribunal
Constitucional. Finalmente esta idea no prosperó porque se estimó que atendidos
los ribetes políticos que existen detrás de estos conflictos, era preferible que
conociera de ellos un órgano político como es el Senado.

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3) Además corresponde al Senado “otorgar la rehabilitación de la ciudadanía,
en el caso del artículo 17 Nº 3 de la Constitución”.

4) “Prestar o negar su consentimiento a los actos del Presidente de la


República, en los casos en que la Constitución o la ley lo requieran”.

Por ejemplo, el Contralor General de la República, a los Ministros de la Corte


Suprema, al Fiscal Nacional del Ministerio Público, a los integrantes del Consejo
de Transparencia creado por la Ley 20.285 del año 2008.

5) “Otorgar su acuerdo para que el Presidente de la República pueda


ausentarse del país por más de 30 días o durante los últimos 90 días de su
mandato”.

6) “Declarar la inhabilidad del Presidente de la República o del Presidente


electo; y admitir o rechazar la dimisión del Presidente de la República”.

De acuerdo a la norma contemplada en el numeral 7) del artículo 53º, la


inhabilidad del Presidente de la República o del Presidente electo, en caso de que
un impedimento físico o mental le impida ejercer sus funciones. Además, es
atribución exclusiva del Senado declarar para el caso que el Presidente de la
República renuncie a su cargo, si las razones de la misma son o no fundadas, y por
tanto rechazarla o admitirla.

En ambos casos el Senado deberá oír previamente al Tribunal Constitucional.

7) “Aprobar, por la mayoría de sus miembros en ejercicio, la declaración del


Tribunal Constitucional a que se refiere la segunda parte del Nº 10 del
artículo 93º”.

Recordemos que de acuerdo a los dispuesto en el Nº 10 del artículo 93º de la


Constitución dispone que es una atribución exclusiva del Tribunal
Constitucional “declarar la inconstitucionalidad de las organizaciones y de los
movimientos o partidos políticos, como asimismo la responsabilidad de las
personas que hubieran tenido participación en los hechos que motivaron la
declaración de inconstitucionalidad, en conformidad a lo dispuesto en los
párrafos sexto, séptimo y octavo del Nº 15 del artículo 19º de esta
Constitución”. Ahora bien, “si la persona afectada fuera el Presidente de la
República o el Presidente electo, la referida declaración requerirá, demás del
acuerdo del Senado adoptado por la mayoría de sus miembros en ejercicio”.

8) “Aprobar, en sesión especialmente convocada al efecto y con el voto


conforme de los dos tercios de los senadores en ejercicio, la designación de
los ministros y fiscales judiciales de la Corte Suprema y del Fiscal Nacional”.

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9) “Dar su dictamen al Presidente de la República en los casos en que éste lo
solicite”. La Constitución prevé la posibilidad que el Senado ejerza una
función consultiva.

Las atribuciones exclusivas del Congreso Nacional.

1. “Aprobar o desechar los tratados internacionales que le presentare


el Presidente de la República antes de su ratificación”.

La aprobación de un tratado internacional requerirá, en cada Cámara, de los quórum


que correspondan, en conformidad al artículo 66º, y se someterá, en lo pertinente, a
los trámites de una ley.

Así por ejemplo, si el tratado internacional versa sobre una materia propia de una ley
ordinaria, el quórum de aprobación corresponderá a la mayoría de los miembros
presentes de cada Cámara.

La Constitución también ordena al Presidente de la República informar al Congreso


Nacional sobre el contenido y alcance del tratado, así como las reservas que
pretenda confirmar o formularle. La reserva es “una declaración unilateral,
cualquiera que sea su enunciado o denominación, hecha por un Estado al firmar,
ratificar, confirmar formalmente, aceptar o aprobar un tratado o adherirse a él, con
objeto de excluir o modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones del tratado
en su aplicación a este Estado o a esa organización”.

Del mismo la Constitución faculta al Congreso Nacional “sugerir la formulación de


reservas y declaraciones interpretativas a un tratado internacional, en el curso del
trámite de su aprobación, siempre que ellas procedan de conformidad a lo previsto
en el propio tratado internacional o en las normas generales de derecho
internacional”.

Según el profesor Nogueira “estas disposiciones normativas buscan mejorar la


calidad de la información de la cual pueda disponer el Congreso Nacional al momento
de analizar y debatir la aprobación de un tratado internacional, siendo informado por
el Presidente de la República de los alcances del cuerpo normativo a la luz de las
negociaciones sostenidas al aprobar el texto que se somete a la consideración del
Congreso Nacional o los alcances de la convención internacional a la cual el Estado
chileno busca adherirse, como asimismo, el Jefe de Estado debe hacer presente sus
intenciones respecto de las disposiciones del tratado en las que desea formular
declaraciones o respecto de reservas que hará al momento de la ratificación del
tratado”.

“Las medidas que el Presidente de la República adopte o los acuerdos que celebre
para el cumplimiento de un tratado en vigor no requerirán nueva aprobación del
Congreso, a menos que se trate de materias propias de ley”.

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“No requerirán de aprobación del Congreso los tratados celebrados por el Presidente
de la República en el ejercicio de su potestad reglamentaria”.

Sostiene el profesor Humberto Nogueira que “esta disposición posibilita los acuerdos
que deban implementarse en virtud de un tratado marco, que tienen carácter
administrativo, por tanto, que no se refieren a materias propias de preceptos legales
en nuestro ordenamiento jurídico interno, pueden ser dictadas por el Presidente de
la República en ejercicio de su potestad reglamentaria determinada en el artículo 32
Nº 8 de la Constitución. Asimismo, se explicita en el nuevo texto constitucional que
las convenciones o tratados internacionales que no se refieran a materias de ley,
comúnmente conocidas como convenciones ejecutivas o acuerdos simplificados en el
derecho comparado, no requieren aprobación del Congreso Nacional”.

“Las disposiciones de un tratado sólo podrán ser derogadas, modificadas o


suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo a las normas
generales de derecho internacional”.

De esta manera nuestro constituyente asume como propios dos principios básicos en
el derecho internacional, el principio de buena fe y el principio de que lo pactado
obliga (pacta sunt Servando).

En efecto, se entiende que si las autoridades que representan a un Estado han


negociado, han pactado y sobre todo si el acuerdo se encuentra ratificado, éste debe
ser cumplido.

“Corresponde al Presidente de la República la facultad exclusiva para denunciar un


tratado o retirarse de él, para lo cual pedirá la opinión de ambas Cámaras del
Congreso, en el caso de tratados que hayan sido aprobados por éste. Una vez que la
denuncia o el retiro produzca sus efectos en conformidad a lo establecido en el
tratado internacional, éste dejará de tener efecto en el orden jurídico chileno”.

“En el caso de la denuncia o el retiro de un tratado que fue aprobado por el


Congreso, el Presidente de la República deberá informar de ello a éste dentro de los
quince días de efectuada la denuncia o el retiro”.

Esta norma es sumamente importante pues la única manera por medio de la cual el
Estado chileno puede eximirse de cumplir las obligaciones emanadas de un tratado
internacional es por medio de la denuncia o retiro, y esta es una atribución exclusiva
del Presidente de la República.

Si el tratado fue en su momento aprobado por el Congreso Nacional, deberá informar


a éste órgano dentro de los quince días siguientes de efectuada la denuncia o retiro.

“El retiro de una reserva que haya formulado el Presidente de la República y que tuvo
en consideración el Congreso Nacional al momento de aprobar un tratado, requerirá

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previo acuerdo de éste, de conformidad a lo establecido en la ley orgánica
constitucional respectiva. El Congreso Nacional deberá pronunciarse dentro del plazo
de treinta días contados desde la recepción del oficio en que se solicita el acuerdo
pertinente. Si no se pronunciare dentro de este término, se tendrá por aprobado el
retiro de la reserva”.

Si el Presidente de la República formuló una reserva, si además esta reserva fue


sometida a consideración del Congreso Nacional, y posteriormente el Presidente
quiere retirarla, ello ya no dependerá de su voluntad únicamente, sino que deberá
contar con el acuerdo del Congreso.

Si el Congreso aprueba se concretará el retiro de la reserva. Si el Congreso nada dice


dentro del plazo que señala la norma, se entiende que aprueba el retiro de la reserva
tácitamente. Si no aprueba no será posible materializar el retiro de la reserva.

“De conformidad a lo establecido en la ley, deberá darse debida publicidad a hechos


que digan relación con el tratado internacional, tales como su entrada en vigor, la
formulación y retiro de reservas, las declaraciones interpretativas, las objeciones a
una reserva y su retiro, la denuncia del tratado, el retiro, la suspensión, la
terminación y la nulidad del mismo”.

Recordemos que el tratado internacional no es una ley, por tanto respecto de ellos
no rigen las reglas de publicación propias de la ley, dado lo anterior, y de acuerdo a
lo dispuesto en la Constitución será labor del legislador establecer la manera como
deberá darse la publicidad ordenada.

“En el mismo acuerdo aprobatorio de un tratado podrá el Congreso autorizar al


Presidente de la República a fin de que, durante la vigencia de aquél, dicte las
disposiciones con fuerza de ley que estime necesarias para su cabal cumplimiento,
siendo en tal caso aplicable lo dispuesto en los incisos segundo y siguientes del
artículo 64”.

2. Pronunciarse, cuando corresponda, respecto de los estados de


excepción constitucional, en la forma prescrita por el inciso segundo
del artículo 40º.

Esta materia ya la estudiamos a propósito de las atribuciones especiales del


Presidente de la República.

IV.- El funcionamiento del Congreso Nacional.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 55º de la Constitución “el Congreso Nacional


se instalará e iniciará su período de sesiones en la forma que determine su ley
orgánica constitucional”.

17
Por “período legislativo”, se entiende el cuadrienio que existe entre una elección
ordinaria de parlamentaria y otra.

Antes del año 2005, la Constitución distinguía entre una legislatura ordinaria y
extraordinaria. La primera estaba comprendida entre el 21 de mayo y el 18 de
septiembre de cada año. La segunda sólo operaba cuando el Presidente de la
República la convocaba o la mayoría de los miembros de cada rama, lo hacía
mediante una “autoconvocatoria”. En el primer caso, el Congreso sólo podía tratar
los asuntos por los cuales había sido citado.

A partir de la reforma de la Ley Nº 20.050, se elimina de la Constitución esta doble


legislatura. Así, el actual art. 55 CPR simplemente dispone que el Congreso Nacional
“se instalará e iniciará su período de sesiones en la forma que determine la ley
orgánica constitucional”. Sin embargo, la Ley Orgánica Constitucional del Congreso
Nacional, sigue contemplando un período de sesiones entre las mismas fechas que
establecía la Constitución Política, esto es, entre el 21 de mayo y el 18 de septiembre
de cada año. A pesar de esto, al haberse eliminado de la Carta Fundamental,

El artículo 32º Nº 2 de la Constitución concede al Presidente de la República,


previendo la posibilidad que la Ley Orgánica fije efectivamente períodos de receso, la
atribución de “pedir, indicando los motivos, que se cite a sesión a cualquiera de las
ramas del Congreso Nacional. En tal caso, la sesión deberá celebrarse a la brevedad
posible”.

“En todo caso, se entenderá siempre convocado de pleno derecho para conocer de la
declaración de estados de excepción constitucional”.

La Constitución también encarga a la Ley Orgánica Constitucional del Congreso


Nacional la regulación de:

a) La tramitación de la acusación constitucional.

b) La calificación de las urgencias.

c) Todo lo relacionado con la tramitación interna de la ley.

Otra regla importante que se debe tener presente es la dispuesta en el artículo 56º, a
saber: Las Cámaras no podrán entrar en sesión ni adoptar acuerdos sin la
concurrencia de la tercera parte de sus miembros en ejercicio. Cada Cámara
establecerá en su propio reglamento la clausura del debate por simple mayoría.

V.- Normas comunes para diputados y senadores.

a) Las prohibiciones parlamentarias. Dentro de éstas encontramos tres situaciones


diversas, a saber: i) las inhabilidades; ii) las incompatibilidades; y iii) las
incapacidades.

18
i) Las inhabilidades. Son impedimentos que establece la Constitución y que no
permiten que ciertas personas se puedan presentar como candidatos a diputado o
senador. Estas se encuentran establecidas en el artículo 57º de la Carta Fundamental:
1. Los ministros de Estado;

2. Los intendentes, los gobernadores, los alcaldes, los miembros de los consejos regionales, los
concejales y los subsecretarios;

3. Los miembros del Consejo del Banco Central;

4. Los magistrados de los tribunales superiores de justicia y los jueces de letras;

5. Los miembros del Tribunal Constitucional, del Tribunal Calificador de Elecciones y de los
tribunales electorales regionales;

6. El Contralor General de la República;

7. Las personas que desempeñan un cargo directivo de naturaleza gremial o vecinal;

8. Las personas naturales y los gerentes o administradores de personas jurídicas que celebren o
caucionen contratos con el Estado;

9. El Fiscal Nacional, los fiscales regionales y los fiscales adjuntos del Ministerio Público; y

10. Los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Director de Carabineros, el
Director General de Investigaciones, y los oficiales pertenecientes a las Fuerzas Armadas y a
las Fuerzas de Orden y Seguridad Públicas.

A propósito de las inhabilidades nombradas, la regla general es que estas


inhabilidades serán aplicables a quienes hubieren tenido estas calidades dentro del
año inmediatamente anterior a la elección parlamentaria.

Respecto de las inhabilidades que afectan a las personas indicadas en los numerales
7º y 8º del artículo 57º, ellas no deberán reunir estas calidades al momento de
inscribir su candidatura.

En el caso del Fiscal Nacional, los fiscales regionales y los fiscales adjuntos del
Ministerio Público, el plazo de la inhabilidad que les afecta, será de los dos años
inmediatamente anteriores a la elección.

Si estas personas, en definitiva no resultaren elegidas, no podrán volver al mismo


cargo, ni ser designados para cargos análogos a los que desempeñaron, hasta un año
después del acto electoral.

Las cuestiones relacionadas con las inhabilidades de un parlamentario, serán


resueltas por el Tribunal Constitucional. Así lo dispone el artículo 93º de la
Constitución.

19
ii) Las incompatibilidades. Son prohibiciones que afectan a los parlamentarios, en
virtud de las cuales no podrán desempeñar en forma simultánea otros empleos,
cargos o funciones.

De acuerdo al artículo 58º de la Constitución, los cargos de diputados y senadores


son incompatibles entre sí; lo mismo que todo empleo o comisión retribuido “con
fondos públicos” con excepción de empleos docentes, o funciones y comisiones en la
enseñanza superior, media o especial; y las funciones de directores o consejeros,
aunque fueren ad-honorem, en “entidades de carácter público”.

Las cuestiones relacionadas con las incompatibilidades de los parlamentarios, serán


conocidas por el Tribunal Constitucional.

iii) Las incapacidades. Son prohibiciones que afectan a los parlamentarios y que les
impiden ser nombrados para un empleo, función o comisión incompatible.

El artículo 59º señala que “ningún diputado o senador, desde el momento de su


proclamación por el Tribunal Calificador de Elecciones puede ser nombrado para un
empleo, función o comisión de los referidos en el artículo anterior”.

En el inciso segundo de esta norma se establece que “esta disposición no rige en caso
de guerra exterior, ni se aplica a los cargos del Presidente de la República, Ministro
de Estado y agente diplomático; pero sólo los cargos conferidos en estado de guerra
son compatibles con las funciones de diputado o senador”.

La razón que justifica la existencia de estas prohibiciones


se relaciona directamente con la transparencia y la
independencia de la función parlamentaria.

b) La cesación en el cargo de parlamentario.

De acuerdo al artículo 60º de la Constitución:

“Cesará en el cargo el diputado o senador que se ausentare del país por más de
treinta días sin permiso de la Cámara a que pertenezca o, en receso de ella, de su
Presidente.

Cesará en el cargo el diputado o senador que durante su ejercicio celebrare o


caucionare contratos con el Estado, el que actuare como abogado o mandatario en

20
cualquier clase de juicio contra el Fisco, o como procurador o agente en gestiones
particulares de carácter administrativo, en la provisión de empleos públicos,
consejerías, funciones o comisiones de similar naturaleza. En la misma sanción
incurrirá el que acepte ser director de banco o de alguna sociedad anónima, o ejercer
cargos de similar importancia en estas actividades.

La inhabilidad a que se refiere el inciso anterior tendrá lugar sea que el diputado o
senador actúe por sí o por interpósita persona, natural o jurídica, o por medio de una
sociedad de personas de la que forme parte.

Cesará en su cargo el diputado o senador que ejercite cualquier influencia ante las
autoridades administrativas o judiciales en favor o representación del empleador o
de los trabajadores en negociaciones o conflictos laborales, sean del sector público o
privado, o que intervengan en ellos ante cualquiera de las partes. Igual sanción se
aplicará al parlamentario que actúe o intervenga en actividades estudiantiles,
cualquiera que sea la rama de la enseñanza, con el objeto de atentar contra su
normal desenvolvimiento.

Sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso séptimo del número 15º del artículo 19,
cesará, asimismo, en sus funciones el diputado o senador que de palabra o por
escrito incite a la alteración del orden público o propicie el cambio del orden jurídico
institucional por medios distintos de los que establece esta Constitución, o que
comprometa gravemente la seguridad o el honor de la Nación.

Quien perdiere el cargo de diputado o senador por cualquiera de las causales


señaladas precedentemente no podrá optar a ninguna función o empleo público, sea
o no de elección popular, por el término de dos años, salvo los casos del inciso
séptimo del número 15º del artículo 19, en los cuales se aplicarán las sanciones allí
contempladas.

Cesará, asimismo, en sus funciones el diputado o senador que, durante su ejercicio,


pierda algún requisito general de elegibilidad o incurra en alguna de las causales de
inhabilidad a que se refiere el artículo 57, sin perjuicio de la excepción contemplada
en el inciso segundo del artículo 59 respecto de los Ministros de Estado.

Los diputados y senadores podrán renunciar a sus cargos cuando les afecte una
enfermedad grave que les impida desempeñarlos y así lo califique el Tribunal
Constitucional”.

Además, aún cuando la Carta Fundamental no lo dice en forma expresa son causales
de cesación en el cargo de diputado o senador, el cumplimiento del período
parlamentario y la muerte del mismo.

c) Las prerrogativas parlamentarias.

21
A fin de resguardar la independencia de la función parlamentaria y facilitar el
ejercicio de estas altas funciones, la Constitución establece las llamadas prerrogativas
parlamentarias.

Ellas son:

i) La inviolabilidad.

ii) El fuero parlamentario.

iii) La dieta parlamentaria.

La inviolabilidad parlamentaria. De acuerdo al art. 61 inciso primero CPR: “los


diputados y senadores sólo son inviolables por las opiniones que manifiesten y los
votos que emitan en el desempeño de sus cargos, en sesiones de sala o de comisión”.

Dice el profesor Molina que “la inviolabilidad constituye una inmunidad jurídica de
fondo, puesto que establece en favor de los parlamentarios una irresponsabilidad
por las opiniones manifestadas y los votos emitidos en las situaciones indicadas en
aquella disposición”.

En virtud de esta inviolabilidad se establece una irresponsabilidad tanto penal como


civil, pero solamente respecto de “las opiniones manifestadas y los votos emitidos en
el desempeño de sus cargos, ya sea en las sesiones de sala o comisión”.

El fuero parlamentario. Es aquella inmunidad, en virtud de la cual, ningún


parlamentario puede ser acusado o privado de libertad, salvo delito flagrante, sin la
autorización previa de la Corte de Apelaciones respectiva.

El fuero parlamentario, sólo tiene lugar respecto de asuntos penales. Los


parlamentarios gozan de este fuero desde su elección o juramento, según el caso.

En virtud de este fuero el diputado o senador no podrá ser acusado ni privado de


libertad, salvo en caso de delito flagrante, en cuyo caso, será puesto inmediatamente
a disposición del Tribunal de Alzada competente. Procederá la acusación, si
previamente el “Tribunal de Alzada” en pleno (Corte de Apelaciones) la autoriza
previamente, declarando haber lugar a la formación de causa (sentencia “de
desafuero”). La sentencia que se dicte será apelable para ante la Corte Suprema. Una
vez que la sentencia de desafuero queda firme, produce los siguientes efectos: 1) el
parlamentario imputado queda suspendido de su cargo; 2) el parlamentario quedará
sujeto al juez competente. Según el art. 420 del Código Procesal Penal “se seguirá el
procedimiento conforme a las reglas generales”, por lo tanto, ante el Juez de
Garantía, y si correspondiese, ante el Tribunal del Juicio Oral en lo Penal.

22
La dieta parlamentaria. De acuerdo al artículo 62º de la Constitución, “los diputados
y senadores percibirán como única renta una dieta equivalente a la remuneración de
un Ministro de Estado incluidas todas las asignaciones que a éstos correspondan”.

VI.- La formación de la ley.

a) Materias de Ley.

Debemos tener presente el artículo 63º de la Constitución, norma que establece:

“Art. 63.- Sólo son materias de ley:


1) Las que en virtud de la Constitución deben ser objeto de leyes orgánicas constitucionales;

2) Las que la Constitución exija que sean reguladas por una ley;

3) Las que son objeto de codificación, sea civil, comercial, procesal, penal u otra;

4) Las materias básicas relativas al régimen jurídico laboral, sindical, previsional y de seguridad social;

5) Las que regulen honores públicos a los grandes servidores;

6) Las que modifiquen la forma o características de los emblemas nacionales;

23
7) Las que autoricen al Estado, a sus organismos y a las municipalidades, para contratar empréstitos, los que
deberán estar destinados a financiar proyectos específicos. La ley deberá indicar las fuentes de recursos con cargo
a los cuales deba hacerse el servicio de la deuda. Sin embargo, se requerirá de una ley de quórum calificado para
autorizar la contratación de aquellos empréstitos cuyo vencimiento exceda del término de duración del
respectivo período presidencial.

Lo dispuesto en este número no se aplicará al Banco Central;

8) Las que autoricen la celebración de cualquier clase de operaciones que puedan comprometer en forma directa
o indirecta el crédito o la responsabilidad financiera del Estado, sus organismos y de las municipalidades.

Esta disposición no se aplicará al Banco Central;

9) Las que fijen las normas con arreglo a las cuales las empresas del Estado y aquellas en que éste tenga
participación puedan contratar empréstitos, los que en ningún caso, podrán efectuarse con el Estado, sus
organismos o empresas;

10) Las que fijen las normas sobre enajenación de bienes del Estado o de las municipalidades y sobre su
arrendamiento o concesión;

11) Las que establezcan o modifiquen la división política y administrativa del país;

12) Las que señalen el valor, tipo y denominación de las monedas y el sistema de pesos y medidas;

13) Las que fijen las fuerzas de aire, mar y tierra que han de mantenerse en pie en tiempo de paz o de guerra, y
las normas para permitir la entrada de tropas extranjeras en el territorio de la República, como, asimismo, la
salida de tropas nacionales fuera de él;

14) Las demás que la Constitución señale como leyes de iniciativa exclusiva del Presidente de la República;

15) Las que autoricen la declaración de guerra, a propuesta del Presidente de la República;

16) Las que concedan indultos generales y amnistías y las que fijen las normas generales con arreglo a las cuales
debe ejercerse la facultad del Presidente de la República para conceder indultos particulares y pensiones de
gracia.

Las leyes que concedan indultos generales y amnistías requerirán siempre de quórum calificado. No obstante,
este quórum será de las dos terceras partes de los diputados y senadores en ejercicio cuando se trate de delitos
contemplados en el artículo 9º;

17) Las que señalen la ciudad en que debe residir el Presidente de la República, celebrar sus sesiones el Congreso
Nacional y funcionar la Corte Suprema y el Tribunal Constitucional;

18) Las que fijen las bases de los procedimientos que rigen los actos de la administración pública;

19) Las que regulen el funcionamiento de loterías, hipódromos y apuestas en general, y

20) Toda otra norma de carácter general y obligatoria que estatuya las bases esenciales de un ordenamiento
jurídico”.

Ya hemos dicho en más de una oportunidad que nuestra Carta Fundamental


establece un “dominio legal máximo”, toda vez que se señalan taxativamente las
materias que deben ser reguladas por medio de estas normas jurídicas.

24
Todas aquellas materias que no se encuentran incluidas en esta disposición
constitucional pueden ser reguladas por el Presidente de la República a través de la
potestad reglamentaria autónoma.

Sin embargo, debemos tener presente que dada la amplitud del numeral 20 del
artículo 63º esta idea se relativiza de manera muy importante.

B) Los Decretos con Fuerza de Ley. Esta materia se encuentra regulada en el artículo
64º de la Constitución. Recordemos que ya hemos hecho alusión a los DFL a
propósito de las fuentes del derecho constitucional y en relación a las atribuciones
especiales del Presidente de la República.

c) Los diversos tipos de leyes. Esta materia también ha sido estudiada, dado lo
anterior, ahora solamente recordaremos que ella se encuentra regulada en el
artículo 66º de nuestra Constitución.

d) El proceso de formación de la ley propiamente tal.

La formación de la ley en nuestro ordenamiento constitucional responde a un


procedimiento complejo, esto es, compuesto por una serie de etapas, donde además
interviene de un modo decisivo el Presidente de la República como órgano
colegislador.

Este procedimiento se encuentra establecido esencialmente en la Carta


Fundamental, entre los artículos 65º al 75º y complementado por las disposiciones
pertinentes de la Ley Orgánica del Congreso Nacional.

La Iniciativa legal.

La iniciativa legal es la facultad que el ordenamiento jurídico reconoce al Presidente


de la República y a los miembros del Congreso Nacional para proponer o presentar
proyectos de ley.

A diferencia de lo que ocurre con otros ordenamientos constitucionales como el


suizo o el colombiano, en el nuestro no se le reconoce iniciativa legal a la ciudadanía.
No obstante lo anterior, en el año 2007 la Presidenta Bachelet presentó un proyecto
de reforma constitucional que pretende reconocer iniciativa de ley a la ciudadanía.

Cuando la iniciativa de ley emana del Presidente de la República se denomina


“mensaje presidencial”, cuando ella emana de los miembros del Congreso Nacional
se llama “moción parlamentaria”. Estas mociones deberán estar firmadas por no más
de diez diputados, o por no más de cinco senadores. La idea de una norma de esta
naturaleza es fomentar el debate parlamentario.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 65º de la Constitución, hay una serie de


materias que son de iniciativa exclusiva del Presidente de la República.

25
De esta manera, “corresponderá al Presidente de la República la iniciativa exclusiva
de los proyectos de ley que tengan relación con la alteración de la división política o
administrativa del país, o con la administración financiera o presupuestaria del
Estado, incluyendo las modificaciones de la Ley de Presupuestos, y con las materias
señaladas en los números 10 y 13 del artículo 63.

Corresponderá, asimismo, al Presidente de la República la iniciativa exclusiva para:

1º.- Imponer, suprimir, reducir o condonar tributos de cualquier clase o naturaleza,


establecer exenciones o modificar las existentes, y determinar su forma,
proporcionalidad o progresión;

2º.- Crear nuevos servicios públicos o empleos rentados, sean fiscales, semifiscales,
autónomos o de las empresas del Estado; suprimirlos y determinar sus funciones o
atribuciones;

3º.- Contratar empréstitos o celebrar cualquiera otra clase de operaciones que


puedan comprometer el crédito o la responsabilidad financiera del Estado, de las
entidades semifiscales, autónomas, de los gobiernos regionales o de las
municipalidades, y condonar, reducir o modificar obligaciones, intereses u otras
cargas financieras de cualquier naturaleza establecidas en favor del Fisco o de los
organismos o entidades referidos;

4º.- Fijar, modificar, conceder o aumentar remuneraciones, jubilaciones, pensiones,


montepíos, rentas y cualquiera otra clase de emolumentos, préstamos o beneficios al
personal en servicio o en retiro y a los beneficiarios de montepío, en su caso, de la
Administración Pública y demás organismos y entidades anteriormente señalados,
como asimismo fijar las remuneraciones mínimas de los trabajadores del sector
privado, aumentar obligatoriamente sus remuneraciones y demás beneficios
económicos o alterar las bases que sirvan para determinarlos; todo ello sin perjuicio
de lo dispuesto en los números siguientes;

5º.- Establecer las modalidades y procedimientos de la negociación colectiva y


determinar los casos en que no se podrá negociar, y

6º.- Establecer o modificar las normas sobre seguridad social o que incidan en ella,
tanto del sector público como del sector privado.

El Congreso Nacional sólo podrá aceptar, disminuir o rechazar los servicios, empleos,
emolumentos, préstamos, beneficios, gastos y demás iniciativas sobre la materia que
proponga el Presidente de la República”.

En el resto de las materias la iniciativa le corresponde tanto al Primer Mandatario


como a los miembros del Congreso Nacional.

26
La Cámara de Origen.

Cuando hablamos de Cámara de Origen, nos estamos refiriendo a aquella donde se


inicia la tramitación del proyecto de ley.

La regla general es que los proyectos pueden iniciarse ya sea en la Cámara de


Diputados o en el Senado. No obstante lo anterior, la Constitución establece ciertas
excepciones, es decir, algunos proyectos sólo pueden tener su origen en la Cámara
de Diputados y otros solamente pueden ser iniciados en el Senado.

De esta manera el artículo 65º dispone que “las leyes pueden tener origen en la
Cámara de Diputados o en el Senado, por mensaje que dirija el Presidente de la
República o por moción de cualquiera de sus miembros. Las mociones no pueden ser
firmadas por más de diez diputados ni por más de cinco senadores.

Las leyes sobre tributos de cualquiera naturaleza que sean, sobre los presupuestos
de la Administración Pública y sobre reclutamiento, sólo pueden tener origen en la
Cámara de Diputados. Las leyes sobre amnistía y sobre indultos generales sólo
pueden tener origen en el Senado”.

Una vez presentado el proyecto de ley en la Cámara de Origen se da lugar al PRIMER


TRÁMITE CONSTITUCIONAL DE FORMACIÓN DE LA LEY. Este trámite se conduce de
acuerdo a las siguientes reglas:

i) El proyecto se presenta, se da cuenta de él en sala. Luego se remite a las


comisiones que correspondan. Si el proyecto implica gastos,
necesariamente debe ser revisado por la Comisión de Hacienda;

ii) La comisión elabora su primer informe y propone a la Sala, la aprobación


o rechazo del proyecto;

iii) La Sala recibe el informe de la Comisión y en su seno se procede a discutir


en general el proyecto, esto es, en sus ideas fundamentales. En esta etapa
el proyecto puede se aprobado o desechado, también los parlamentarios
le pueden introducir indicaciones.

iv) El proyecto se aprueba. En este caso pasa nuevamente a Comisión, donde


se estudia el proyecto en particular, además de las indicaciones
formuladas. Esta Comisión elabora un segundo informe y lo pone a
disposición de la Sala para su análisis particular. Si el proyecto se aprueba,
éste pasa a la Cámara Revisora. EL PRIMER TRÁMITE CONSTITUCIONAL
QUEDA FINALIZADO.

v) Si el proyecto es rechazado no podrá ser renovado sino hasta dentro del


plazo de un año contado desde el rechazo;

27
vi) En todo caso, si el proyecto emana de la iniciativa exclusiva del Presidente
de la República, éste puede remitir el proyecto a la otra Cámara.

vii) Si la otra Cámara lo desecha en general, sólo podrá ser renovado luego del
plazo de un año contado desde este rechazo; y si lo aprueba en general
por los 2/3 de sus miembros presentes, volverá a la Cámara de Origen y
sólo se entenderá desechado si ella lo rechaza por los 2/3 de sus
miembros presentes.

Una vez aprobado en general y en particular por la Cámara de Origen, el proyecto de


ley es remitido a la otra Cámara para su estudio. PASAMOS ENTONCES A LA
TRAMITACIÓN ANTE LA CÁMARA REVISORA O SEGUNDO TRÁMITE
CONSTITUCIONAL.

Esta Cámara Revisora puede:

i) Aprobar el proyecto despachado por la Cámara de Origen, sin introducir


modificaciones de ningún tipo. El proyecto se aprueba y se envía al
Presidente de la República. ;

ii) Podrá aprobarlo, con modificaciones. Si sucede esto el proyecto es


enviado a la Cámara de Origen a fin de que ésta se pronuncia sobre las
modificaciones respectivas.

iii) El proyecto puede ser rechazado. Si esto sucede el proyecto pasa a la


Comisión Mixta.

Si la Cámara Revisora introduce modificaciones al proyecto de ley, estas


modificaciones vuelven a ser discutidas por la Cámara de Origen, cuando esto sucede
ESTAMOS EN EL TERCER TRÁMITE CONSTITUCIONAL.

La Cámara de Origen frente a las modificaciones introducidas al proyecto por la


Cámara Revisora podrá aceptarlas, en cuyo caso el proyecto se entiende aprobado
por el Congreso Nacional, procediendo a enviar los antecedentes al Presidente de la
República. Pero puede suceder que la Cámara de Origen las rechace, en cuyo caso el
proyecto será analizado por una Comisión Mixta.

La Comisión Mixta.

Ella es creada con el fin de resolver las diferencias y dificultades producidas entre las
Cámaras durante la tramitación de un proyecto de ley. Están conformadas por igual
número de diputados y senadores.

La Comisión Mixta debe formarse en alguna de las siguientes hipótesis:

28
a) Cuando la Cámara Revisora rechaza un proyecto aprobado por la Cámara de
Origen.

b) Cuando la Cámara de Origen rechaza las modificaciones introducidas por la


Cámara Revisora.

¿Qué pasa en la Comisión Mixta? Lo primero que puede pasar en ella es que llegue a
un acuerdo. En este caso el proyecto se envía a la Cámara de Origen, y una vez
aprobado por ésta pasa a la Cámara Revisora. Si la Cámara Revisora aprueba el
proyecto se entenderá aprobado por el Congreso Nacional.

Sin embargo, puede suceder que la Comisión Mixta no llegue a un acuerdo, o bien
llega a un acuerdo y el proyecto no es aprobado por la Cámara de Origen. Entonces el
Presidente de la República puede pedir a la Cámara de Origen que insista con las 2/3
partes de sus miembros en ejercicio sobre el proyecto original. Si esto sucede, el
proyecto pasa a la cámara que lo desechó, y sólo se entenderá que ésta no lo
aprueba si concurren para ello las 2/3 partes de sus miembros presentes.

UNA VEZ APROBADO EL PROYECTO EN EL CONGRESO NACIONAL, se envía al


Presidente de la República. El Presidente tiene dos alternativas:

Lo aprueba y lo promulga dentro del plazo de diez días que siguen a la fecha de la
comunicación.

Ejerce su derecho a veto. Recordemos que estas observaciones sólo podrán tener
relación directa con las ideas matrices del proyecto.

ETAPA EVENTUAL: EL VETO PRESIDENCIAL.

Las observaciones que formule el Presidente de la República serán comunicadas al


Presidente de la Cámara de Origen.

Puede suceder que tanto la Cámara de Origen como la Cámara Revisora aprueben las
observaciones hechas por el Presidente de la República, si ello es así el proyecto se
enviará al Presidente para su promulgación.

En cambio, si las Cámaras desecharen todas o algunas de las observaciones e insisten


por 2/3 de sus miembros presentes en todo o parte del proyecto aprobado por ellas,
se devuelve al Presidente de la República para su promulgación; ahora, si rechazan
total o parcialmente las observaciones, y no insistieran en el proyecto, no habrá ley
sobre los puntos en discrepancia.

No debemos olvidar tampoco que dentro del proceso de tramitación de una ley,
tiene o puede tener una participación esencial el Tribunal Constitucional,
particularmente en el ejercicio del control preventivo de constitucionalidad de las
leyes. Este control pueden ser obligatorio, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo

29
93º Nº 1, o eventual, esto es, ejercido a requerimiento como es el que se produce en
virtud del artículo 93 Nº 3º de la Constitución.

En el caso del control de constitucionalidad preventivo y obligatorio comprendido en


el numeral 1º del artículo 93º, este trámite es derechamente parte del proceso de
tramitación de las respectivas leyes.

e) Los trámites finales.

Cuando hablamos de los trámites finales en el proceso de formación de la ley nos


estamos refiriendo a la sanción, promulgación y publicación.

La sanción es la aprobación por parte del Presidente de la República de un proyecto


votado favorablemente por el Congreso Nacional.

Recordemos que una vez que el Congreso aprueba el proyecto éste se envía al
Presidente para que lo apruebe o lo rechace. Esta aprobación puede ser expresa,
tácita o forzada. La aprobación es expresa cuando una vez recibido el proyecto, lo
aprueba dentro del plazo de 30 días que prescribe la Constitución. La aprobación es
tácita cuando el Presidente nada dice dentro de esos treinta días, entonces el
proyecto se entiende aprobado. Es forzada cuando el Presidente rechaza el proyecto
y las Cámaras insisten, en este caso el proyecto se devuelve al Presidente para su
promulgación.

La promulgación es el acto solemne por el cual el Presidente de la República certifica


la autenticidad de la ley y ordena su cumplimiento.

La publicación, es el acto que consiste en la inserción de la ley en el Diario Oficial, y


cuya finalidad es darla a conocer a la comunidad.

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