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ESCUELA DE DERECHO

CAPÍTULO IV: GOBIERNO


EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE CHILE
PROF. JORGE ASTUDILLO M

2008

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CAPÍTULO IV: GOBIERNO.

I.- INTRODUCCIÓN D E R E C H O C O N S T I T U C I O N A L C H I L E N O

Las funciones clásicas del Estado son: a) La función legislativa; b) La función


gubernativa; c) La función jurisdiccional; d) La función contralora; y e) La función
constituyente.

La Función gubernativa “es aquella que tiene por objeto la conducción del Estado en
sentido estricto” y reconoce tres subfunciones, a saber: a) La ejecutiva; b) La
administrativa; y c) La política.

Debemos, además considerar que en Chile tenemos un presidencialismo, donde la


figura del Presidente de la República juega un rol político fundamental tanto en el
plano interno como en el plano externo.

En las líneas que siguen se analizarán los principales aspectos del estatuto jurídico
constitucional de este importante órgano del Estado.

Si bien tradicionalmente en nuestras constituciones se hablaba de “Poder Ejecutivo”,


“Poder Legislativo” y “Poder Judicial”, la Carta Fundamental de 1980 utiliza la
denominación “Gobierno” para referirse a la primera de las tres funciones clásicas de
Estado.

Dicha denominación es la correcta, pues la función ejecutiva es solamente una de las


tres subfunciones del órgano de gobierno como ya se ha señalado.

II.- ESTATUTO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA1.

El artículo 24º de la Constitución dispone:


“El gobierno y la administración del Estado corresponden al Presidente de la República, quien
es el Jefe de Estado.

Su autoridad se extiende a todo cuanto tiene por objeto la conservación del orden público en
el interior y la seguridad externa de la República, de acuerdo con la Constitución y las leyes”.

Entonces, atendido el texto literal del artículo 24 ya transcrito, podemos señalar: a)


Que el Gobierno (subfunción ejecutiva, administrativa y política) corresponden a un
órgano que se denomina Presidente de la República; b) A su vez, este Presidente de
la República es al mismo tiempo “Jefe de Gobierno” y “Jefe de Estado”.

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El título de Presidente de la República correspondió por vez primera al Almirante Manuel Blanco
Encalada, el año 1826.

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El estatuto jurídico constitucional del Presidente de la República será estudiado de
acuerdo al siguiente esquema de trabajo, a saber:

1. Aspectos orgánicos y formales.

2. Aspectos funcionales.

3. Los Ministros de Estado.

4. Responsabilidad del Presidente de la República.

1.- ASPECTOS ORGÁNICOS Y FORMALES.

De acuerdo al artículo 25º de la Constitución, para ser elegido Presidente de la


República se requiere cumplir con los siguientes requisitos:

- Tener la nacionalidad chilena de acuerdo a lo dispuesto en los números 1º ó


2º del artículo 10º de la misma Constitución. Es decir, se debe haber
adquirido la nacionalidad chilena en virtud de una fuente originaria de la
nacionalidad.

- Tener cumplidos los treinta y cinco (35) años de edad.

- Poseer las demás calidades necesarias para ser ciudadano con derecho a
sufragio. Ahora bien, se entiende que el ciudadano con derecho a sufragio es
aquel que no se encuentra en ninguna de las hipótesis establecidas en el
artículo 16º de la Carta Fundamental.

La misma norma que estamos analizando además prescribe que la duración del
mandato presidencial es de 4 años, sin reelección.

Por cierto que este es un tema discutible, así algunos sostienen que la duración en el
cargo de Presidente de la República no debe ser excesivamente breve, pues se
requiere de tiempo para llevar a cabo un programa de gobierno; otros en cambio son
partidarios de períodos más bien cortos, con el objeto de fomentar la alternancia en
el poder; otros prefieren períodos breves con posibilidad de reelección, pues de esta
manera será la ciudadanía la que en definitiva decidirá la continuidad o no del
Presidente en ejercicio, renovándole o revocándole la confianza en él depositada.

Y tan discutible es este punto, que en la historia de nuestra actual Constitución se


han adoptado distintas soluciones. Así, en su texto original se establecía una duración
de ocho años, posteriormente la Ley de Reforma Constitucional Nº 19.295 de 1994
rebajó este período a seis años y el año 2005 la Ley Nº 20.050 rebaja nuevamente
este período a cuatro años2.
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Excepcionalmente el Presidente Patricio Aylwin duró cuatro años en sus funciones, según lo disponía
la disposición transitoria vigésimo novena en su inciso tercero.

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Respecto a la prohibición de la reelección presidencial, es necesario advertir, que ella
opera solamente para el período siguiente. Dado lo anterior, es perfectamente
posible que el Ex – Presidente Lagos, postule nuevamente en las próximas elecciones
presidenciales para suceder a la Presidente Bachelet.

El objetivo de esta norma es evitar que el Presidente en ejercicio pueda presidir su


propia reelección.

El artículo 26 por su parte dispone que “el Presidente de la República será elegido en
votación directa y por mayoría absoluta de los sufragios válidamente emitidos”. En
otras palabras, a diferencia de lo que sucede en sistemas como el de Estados Unidos,
los ciudadanos directamente manifiestan su opción por un determinado candidato a
la Presidencia de la República, sin la intervención de electores. En definitiva resulta
electo aquél candidato que obtenga más de la mitad de los sufragios válidamente
emitidos, es decir, excluidos los votos blancos y nulos.

“La elección se efectuará, conjuntamente con la de parlamentarios, en la forma que


determine la ley orgánica constitucional respectiva, noventa días antes de aquél en
que deba cesar en el cargo el que esté en funciones”.

En caso que a la elección de Presidente de la República se presentaren más de dos


candidatos y ninguno de ellos obtuviere más de la mitad de los sufragios válidamente
emitidos, se procederá a una segunda votación que se circunscribirá a los candidatos
que hubieren obtenido las dos más altas mayorías relativas, resultando electo en
definitiva el candidato que obtenga la votación más alta.

Por ejemplo, en la elección Presidencial de 1999 se presentaron los candidatos


Arturo Frei Bolivar, Sara Larrain, Gladys Marín, Ricardo Lagos y Joaquín Lavín Infante.
En la primera vuelta electoral ninguno de estos candidatos obtuvo la mayoría
absoluta de los sufragios válidamente emitidos. Los candidatos Ricardo Lagos y
Joaquín Lavín obtuvieren las dos mayorías relativas más altas. En la segunda vuelta
electoral resulta elegido Ricardo Lagos3.

Para el evento que se produzca la muerte de uno o de ambos candidatos que


hubieren obtenido las dos más altas mayorías relativas, el Presidente de la República
deberá convocar a una nueva elección dentro del plazo de treinta días, contados
desde la fecha de deceso.

Esta elección se celebrará el domingo más cercano al nonagésimo día posterior a la


convocatoria.

Si expirase el mandato del Presidente de la República en ejercicio antes de la fecha


de asunción del Presidente que se elija de acuerdo a las reglas precedentes, se
aplicará, en lo pertinente, la norma contenida en el inciso primero del artículo 28º. Es
3
Fuente: http://www.tribunalcalificador.cl/resultado.php.

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decir, asumirá con el título de Vicepresidente de la República, el Presidente del
Senado, a falta de éste, el Presidente de la Cámara de Diputados, y a falta de éste, el
Presidente de la Corte Suprema.

En conclusión, el candidato que hubiese obtenido la mayoría absoluta o la mayoría


de los votos válidamente emitidos, deberá se proclamado como Presidente Electo.

De esta manera el artículo 27º de la Constitución establece que “el proceso de


calificación de la elección presidencial deberá quedar concluido dentro de los quince
días siguientes a la primera o segunda votación, según corresponda”.

“El Tribunal Calificador de Elecciones comunicará de inmediato al Presidente del


Senado la proclamación de Presidente electo que haya efectuado”.

“El Congreso Pleno, reunido en sesión pública noventa días después de la primera o
única votación y con los miembros que asistan, tomará conocimiento de la resolución
en virtud de la cual el Tribunal Calificador proclama al Presidente electo”.

“En este mismo acto, el Presidente electo prestará ante el Presidente del Senado,
juramento o promesa de desempeñar fielmente el cargo de Presidente de la
República, conservar la independencia de la Nación, guardar y hacer guardar la
Constitución y las leyes, y de inmediato asumirá sus funciones”.

¿Qué sucede si el Presidente Electo se halla impedido de tomar posesión del cargo?
Dos hipótesis.

a) Si el impedimento no es absoluto o indefinido.

b) Si el impedimento es absoluto o indefinido.

En el primer caso, “asumirá, mientras tanto, con el título de Vicepresidente de la


República, el Presidente del Senado; a falta de éste, el Presidente de la Cámara de
Diputados, y a falta de éste, el Presidente de la Corte Suprema”.

En el segundo caso, “el Vicepresidente, en los diez días siguientes al acuerdo del
Senado adoptado en conformidad al artículo 53 Nº 7º, expedirá las órdenes
convenientes para que se proceda, dentro del plazo de sesenta días, a nueva elección
en la forma prevista por la Constitución y la Ley de Elecciones. El Presidente de la
República así elegido asumirá sus funciones en la oportunidad que señale esa ley, y
durará en el ejercicio de ellas hasta el día en que le habría correspondido cesar en el
cargo al electo que no pudo asumir y cuyo impedimento hubiere motivado la nueva
elección”.

Respecto del Presidente de la República en ejercicio, “cesará en su cargo el mismo


día en que se complete su período”. Podríamos decir que esta es la forma normal de

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poner término al mandato presidencial, según se desprende del artículo 30º de la
Constitución.

El artículo 29º prevé dos situaciones, el impedimento temporal y la vacancia.

En caso de impedimento temporal, que se puede producir por enfermedad, por


ausencia del territorio u otro grave motivo, “le subrogará, con el título de
Vicepresidente de la República, el Ministro titular a quien corresponda de acuerdo
con el orden de precedencia legal. A falta de éste, la subrogación corresponderá al
Ministro titular que siga en ese orden de precedencia y, a falta de todos ellos, le
subrogarán sucesivamente el Presidente del Senado, el Presidente de la Cámara de
Diputados y el Presidente de la Corte Suprema”. La subrogación comienza por el
Ministro del Interior.

En caso de impedimento absoluto para ejercer el cargo, se produce la vacancia de


cargo. “En caso de vacancia del cargo de Presidente de la República, se producirá la
subrogación como en las situaciones del inciso anterior, y se procederá a elegir
sucesor en conformidad a las reglas de los incisos siguientes.

Si la vacancia se produjere faltando menos de dos años para la próxima elección


presidencial, el Presidente será elegido por el Congreso Pleno por la mayoría
absoluta de los senadores y diputados en ejercicio. La elección por el Congreso será
hecha dentro de los diez días siguientes a la fecha de la vacancia y el elegido asumirá
su cargo dentro de los treinta días siguientes.

Si la vacancia se produjere faltando dos años o más para la próxima elección


presidencial, el Vicepresidente, dentro de los diez primeros días de su mandato,
convocará a los ciudadanos a elección presidencial para el sexagésimo día después de
la convocatoria. El Presidente que resulte elegido asumirá su cargo el décimo día
después de su proclamación.

El Presidente elegido conforme a alguno de los incisos precedentes durará en el


cargo hasta completar el período que restaba a quien se reemplace y no podrá
postular como candidato a la elección presidencial siguiente”.

La dignidad de “Ex – Presidente de la República”. Según lo dispone el artículo 30º de


la Constitución “El que haya desempeñado este cargo por el período completo,
asumirá, inmediatamente y de pleno derecho, la dignidad oficial de Ex Presidente de
la República”. Además “en virtud de esta calidad, le serán aplicables las disposiciones
de los incisos segundo, tercero y cuarto del artículo 61 y el artículo 624”.
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Art. 61.- Los diputados y senadores sólo son inviolables por las opiniones que manifiesten y los votos
que emitan en el desempeño de sus cargos, en sesiones de sala o de comisión.
Ningún diputado o senador, desde el día de su elección o desde su juramento, según el caso, puede
ser acusado o privado de su libertad, salvo el caso de delito flagrante, si el Tribunal de Alzada de la
jurisdicción respectiva, en pleno, no autoriza previamente la acusación declarando haber lugar a

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Recordemos que en el texto original de la Carta Fundamental contemplaba la regla
que los “Ex – Presidente de la República” podían asumir como Senadores en forma
vitalicia y por derecho propio. Esta norma fue derogada por la reforma constitucional
del 2005.

En todo caso “no la alcanzará el ciudadano que llegue a ocupar el cargo de Presidente
de la República por vacancia del mismo ni quien haya sido declarado culpable en
juicio político seguido en su contra”.

Finalmente dispone el artículo 30º de la Constitución que “el Ex Presidente de la


República que asuma alguna función remunerada con fondos públicos, dejará, en
tanto la desempeñe, de percibir la dieta, manteniendo, en todo caso, el fuero. Se
exceptúan los empleos docentes y las funciones o comisiones de igual carácter de la
enseñanza superior, media y especial”.

2.- Aspectos funcionales.

Señala el artículo 31º de la Constitución dispone que “el Presidente designado por el
Congreso Pleno o, en su caso, el Vicepresidente de la República tendrá todas las
atribuciones que esta Constitución confiere al Presidente de la República”.

Ahora bien, de acuerdo a la mayor o menor amplitud utilizada por el constituyente al


formular las respectivas atribuciones, podemos distinguir entre atribuciones
generales y atribuciones especiales.

Las atribuciones generales son las establecidas en el artículo 24º y ellas son:

a) El Gobierno del Estado.

b) La Administración del Estado.

c) La Jefatura del Estado.

Las atribuciones especiales del Presidente de la República se encuentran


principalmente en el artículo 32º de la Constitución.

Estas atribuciones las podemos clasificar de la siguiente manera:

formación de causa. De esta resolución podrá apelarse para ante la Corte Suprema.
En caso de ser arrestado algún diputado o senador por delito flagrante, será puesto inmediatamente a
disposición del Tribunal de Alzada respectivo, con la información sumaria correspondiente. El Tribunal
procederá, entonces, conforme a lo dispuesto en el inciso anterior.
Desde el momento en que se declare, por resolución firme, haber lugar a formación de causa, queda
el diputado o senador imputado suspendido de su cargo y sujeto al juez competente.

Art. 62.- Los diputados y senadores percibirán como única renta una dieta equivalente a la
remuneración de un Ministro de Estado incluidas todas las asignaciones que a éstos correspondan.

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a) Atribuciones constituyentes.

b) Atribuciones legislativas.

c) Atribuciones administrativas.

d) Atribuciones gubernativas.

e) Atribuciones judiciales.

Atribuciones constituyentes.

El Presidente de la República es uno de los titulares del poder constituyente


derivado. Ello se de deduce fehacientemente de los artículos 127º, 128º y 32º Nº 4
de la Carta Fundamental.

De esta manera el Presidente de la República tiene la iniciativa para proponer


proyectos de reforma a la Constitución, puede aprobar, rechazar o formular
observaciones a los proyectos de reforma constitucional aprobados por las Cámaras,
promulgar y publicar las leyes de reforma constitucional.

Además, el Presidente de la República esta facultado para convocar a la ciudadanía a


plebiscito, para que la ciudadanía decida por medio de su voto los conflictos que se
produzcan entre éste y el Congreso en relación a la reforma constitucional.

Atribuciones legislativas.

El Presidente de la República es un órgano colegislador, pues ejerce esta función en


conjunto con el Congreso Nacional.

Recordemos que el principio de la separación de funciones no es total, pues si bien


preponderantemente se le entregan determinadas funciones a ciertos órganos, esta
separación no es absoluta.

De acuerdo al artículo 32º Nº 1 de la Carta Fundamental corresponde al Presidente


de la República “concurrir a la formación de las leyes con arreglo a la Constitución,
sancionarlas y promulgarlas”.

Así, el Presidente de la República tiene iniciativa legal, es más sobre algunas


materias tiene iniciativa exclusiva. De esta manera el artículo 65º de la Constitución
señala: “Las leyes pueden tener origen en la Cámara de Diputados o en el Senado,
por mensaje que dirija el Presidente de la República o por moción de cualquiera de
sus miembros. Las mociones no pueden ser firmadas por más de diez diputados ni
por más de cinco senadores”.

“Corresponderá al Presidente de la República la iniciativa exclusiva de los proyectos


de ley que tengan relación con la alteración de la división política o administrativa del

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país, o con la administración financiera o presupuestaria del Estado, incluyendo las
modificaciones de la Ley de Presupuestos, y con las materias señaladas en los
números 10 y 13 del artículo 63.

Corresponderá, asimismo, al Presidente de la República la iniciativa exclusiva para:

1º.- Imponer, suprimir, reducir o condonar tributos de cualquier clase o naturaleza,


establecer exenciones o modificar las existentes, y determinar su forma,
proporcionalidad o progresión;

2º.- Crear nuevos servicios públicos o empleos rentados, sean fiscales, semifiscales,
autónomos o de las empresas del Estado; suprimirlos y determinar sus funciones o
atribuciones;

3º.- Contratar empréstitos o celebrar cualquiera otra clase de operaciones que


puedan comprometer el crédito o la responsabilidad financiera del Estado, de las
entidades semifiscales, autónomas, de los gobiernos regionales o de las
municipalidades, y condonar, reducir o modificar obligaciones, intereses u otras
cargas financieras de cualquier naturaleza establecidas en favor del Fisco o de los
organismos o entidades referidos;

4º.- Fijar, modificar, conceder o aumentar remuneraciones, jubilaciones, pensiones,


montepíos, rentas y cualquiera otra clase de emolumentos, préstamos o beneficios al
personal en servicio o en retiro y a los beneficiarios de montepío, en su caso, de la
Administración Pública y demás organismos y entidades anteriormente señalados,
como asimismo fijar las remuneraciones mínimas de los trabajadores del sector
privado, aumentar obligatoriamente sus remuneraciones y demás beneficios
económicos o alterar las bases que sirvan para determinarlos; todo ello sin perjuicio
de lo dispuesto en los números siguientes;

5º.- Establecer las modalidades y procedimientos de la negociación colectiva y


determinar los casos en que no se podrá negociar, y

6º.- Establecer o modificar las normas sobre seguridad social o que incidan en ella,
tanto del sector público como del sector privado”.

Además, Presidente puede hacer presente la urgencia en el despacho de un


proyecto de ley, en uno o todos de sus trámites, y en tal caso la Cámara respectiva
deberá pronunciarse dentro del plazo máximo de treinta días.

La calificación de la urgencia corresponderá hacerla al Presidente de la República de


acuerdo a lo dispuesto en la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional.

De esta manera el artículo 26º de esta norma legal se establece: “El Presidente de la
República podrá hacer presente la urgencia para el despacho de un proyecto de ley,

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en uno o en todos sus trámites, en el correspondiente mensaje o mediante oficio que
dirigirá al presidente de la Cámara donde se encuentre el proyecto, o al del Senado
cuando el proyecto estuviere en comisión mixta. En el mismo documento expresará
la calificación que otorgue a la urgencia, la cual podrá ser simple, suma o de discusión
inmediata; si no se especificare esa calificación, se entenderá que la urgencia es
simple.

Se entenderá hecha presente la urgencia y su calificación respecto de las dos


Cámaras, cuando el proyecto respectivo se encuentre en trámite de comisión mixta
en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 20, salvo que el Presidente de la
República expresamente la circunscriba a una de las Cámaras.

Las disposiciones de este artículo y de los artículos 27, 28 y 29 no se aplicarán a la


tramitación del proyecto de Ley de Presupuestos, el que deberá ser despachado en
los plazos establecidos por la Constitución Política, con la preferencia que
determinen los reglamentos de las Cámaras”.

El Presidente de la República además puede ejercer el derecho a veto. El artículo 73º


de la Constitución dispone: “Si el Presidente de la República desaprueba el proyecto,
lo devolverá a la Cámara de su origen con las observaciones convenientes, dentro del
término de treinta días”.

Al Presidente de la República también le corresponde la sanción y la promulgación


de las leyes.

Además el Presidente de la República esta facultado para dictar Decretos con Fuerza
de Ley de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 64º de la Constitución.

Dice el artículo 64º: “El Presidente de la República podrá solicitar autorización al


Congreso Nacional para dictar disposiciones con fuerza de ley durante un plazo no
superior a un año sobre materias que correspondan al dominio de la ley.

Esta autorización no podrá extenderse a la nacionalidad, la ciudadanía, las elecciones


ni al plebiscito, como tampoco a materias comprendidas en las garantías
constitucionales o que deban ser objeto de leyes orgánicas constitucionales o de
quórum calificado.

La autorización no podrá comprender facultades que afecten a la organización,


atribuciones y régimen de los funcionarios del Poder Judicial, del Congreso Nacional,
del Tribunal Constitucional ni de la Contraloría General de la República.

La ley que otorgue la referida autorización señalará las materias precisas sobre las
que recaerá la delegación y podrá establecer o determinar las limitaciones,
restricciones y formalidades que se estimen convenientes.

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Sin perjuicio de lo dispuesto en los incisos anteriores, el Presidente de la República
queda autorizado para fijar el texto refundido, coordinado y sistematizado de las
leyes cuando sea conveniente para su mejor ejecución. En ejercicio de esta facultad,
podrá introducirle los cambios de forma que sean indispensables, sin alterar, en caso
alguno, su verdadero sentido y alcance.

A la Contraloría General de la República corresponderá tomar razón de estos


decretos con fuerza de ley, debiendo rechazarlos cuando ellos excedan o
contravengan la autorización referida.

Los decretos con fuerza de ley estarán sometidos en cuanto a su publicación, vigencia
y efectos, a las mismas normas que rigen para la ley”.

El carácter de colegislador del Presidente de la República queda de manifiesto con


esta norma. Los Decretos con Fuerza de Ley “son normas jurídicas dictadas por el
Presidente de la República, por medio de las que regula materia propias de ley, en
virtud de una autorización legislativa”.

De acuerdo al análisis de dicha norma para que el Presidente de la República pueda


dictar este tipo de disposiciones es preciso que sea autorizado por una “ley
delegatoria”.

Esta ley no puede autorizar al Presidente de la República para dictar Decretos con
Fuerza de Ley sobre materias comprendidas en las garantías constitucionales,
nacionalidad, ciudadanía, las elecciones y plebiscitos, como tampoco a las que deban
ser objeto de leyes orgánicas constitucionales o leyes de quórum calificado. Tampoco
se podrá otorgar autorización para regular por esta vía la organización, atribuciones y
régimen de los funcionarios del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional ni de la
Contraloría General de la República.

Esta ley delegatoria además no puede tener una vigencia superior a un año. Esta
misma ley deberá señalar las materias precisas sobre las que podrá regular el
Presidente de la República. Además, la ley podrá establecer otras limitaciones,
restricciones y formalidades para el ejercicio que el Presidente de la República haga
de la autorización.

Los Decretos con Fuerza de Ley quedan sujetos a un control jurídico por parte de la
Contraloría General de la República, la que deberá representarlos cuando ellos
excedan o contravengan la ley delegatoria o sean contrarios a la Constitución.

Por último diremos que los Decretos con Fuerza de Ley estarán sometidos a las
normas aplicables a cualquier ley en materia de publicación, vigencia y efectos.

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Finalmente, de acuerdo al artículo 32º Nº 2, el Presidente puede “pedir, indicando los
motivos, que se cite a sesión a cualquiera de las ramas del Congreso Nacional. En tal
caso, la sesión deberá celebrarse a la brevedad posible”.

Atribuciones administrativas.

Recordemos que de acuerdo al artículo 24º al Presidente de la República le


corresponde ejercer la administración del Estado.

Destaca en relación a este punto la atribución contemplada en el numeral 6º del


artículo 32º, a saber:

“Ejercer la potestad reglamentaria en todas aquellas materias que no sean propias


del dominio legal, sin perjuicio de la facultad de dictar los demás reglamentos,
decretos e instrucciones que crea convenientes para la ejecución de las leyes”.

La facultad para dictar normas reglamentarias corresponde no solamente al


Presidente de la República, pues también la pueden ejercer distintos órganos y con
diversos grados de extensión. Sin embargo, sólo nos dedicaremos a tratar la potestad
reglamentaria del Presidente de la República.

“Es la facultad que tiene el Presidente de la República para dictar reglamentos,


decreto e instrucciones para el gobierno y la administración del Estado y para la
ejecución de las leyes”.

En general la potestad reglamentaria se concreta a través de los llamados decretos


supremos. “Son normas escritas dictada por el Presidente de la República, ya sea en
forma general o particular, destinadas a ejercer la función de gobierno,
administración y a ejecutar los mandatos de las leyes”.

De acuerdo al concepto precedentemente expuesto los decretos supremos los


podemos clasificar en:

a) Decreto reglamentario o reglamento.

b) Decreto supremo simple.

El primero de ellos se caracteriza por contener normas generales, en cambio los


decretos supremos simples apunta al caso particular y concreto.

También se suele distinguir entre decretos supremos políticos y decretos supremos


administrativos. Los primero de ellos apuntan a la conducción y gobierno del Estado,
como por ejemplo, el decreto que convoca a plebiscito o decreta un estado de
excepción constitucional. Los segundos apuntan a materializar el ejercicio de la
subfunción administrativa, como por ejemplo el decreto supremo por el que se
nombra un funcionario público.

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El decreto supremo debe reunir ciertos requisitos de forma y fondo. De esta manera
debe ser firmado por el Presidente de la República y por el ministro respectivo. Así lo
señala el artículo 35º de la Constitución: “Los reglamentos y decretos del Presidente
de la República deberán firmarse por el Ministro respectivo y no serán obedecidos sin
este esencial requisito”.

Hay decretos que deben ser firmados por todos los ministros. Tal es el caso de los
decretos de emergencia económica y los decretos de insistencia.

Pese a lo anterior, y básicamente por razones prácticas, no todos los decretos


supremos deben estar firmados por el Presidente de la República. De esta manera los
decretos y las instrucciones pueden ser firmados por el ministro respectivo con la
fórmula “por orden del Presidente de la República”. Así lo señala el inciso segundo del
artículo 35: “Los decretos e instrucciones podrán expedirse con la sola firma del
Ministro respectivo, por orden del Presidente de la República, en conformidad a las
normas que al efecto establezca la ley”. Esta ley es la Nº 16.436 del año 1966, que
establece una serie de materias que pueden ser reguladas por un decreto con la sola
firma de Ministro respectivo como por ejemplo otorgar un permiso sin goce de
remuneraciones.

En cuanto a los requisitos de fondo, estas normas jurídicas deben adecuarse a la


Constitución y a la ley.

Principales aspectos de la tramitación de los decretos supremos.

La primera etapa es la de la “anotación y firma”. La anotación es el acto que consiste


en ponerle al decreto la fecha y un número correlativo que lo individualiza.

En segundo lugar, el decreto debe pasar a un control de juridicidad por parte de la


Contraloría General de la República. Luego del examen de juridicidad este órgano
contralor puede “tomar razón” o bien “representar”.

El ordenamiento jurídico también contempla la posibilidad de que el Contralor


General de la República pueda eximir del trámite de toma de razón a los decretos
supremos dictados bajo la fórmula “por orden del Presidente de la República”, o
resoluciones que se refieran a materias no esenciales, de acuerdo el criterio de esta
autoridad.

Una vez que el decreto supremo es “tomado de razón” éste deberá publicarse en el
Diario Oficial.

Las instrucciones “son órdenes que se imparten a los funcionarios públicos, con el
objeto de propender al buen cumplimiento de la función administrativa”. Recordemos

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que las instrucciones pueden asumir la forma de circular u oficio, atendido la mayor o
menor extensión de sus destinatarios.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 32 Nº 6, es posible distinguir entre la


potestad reglamentaria de ejecución y la potestad reglamentaria autónoma.

La potestad reglamentaria de ejecución también conocida como clásica es aquella


por medio de la cual se da cumplimiento y aplicación a los mandatos de las leyes.

En cambio, por medio de la potestad reglamentaria autónoma o moderna el


Presidente de la República esta facultado para regular todas aquellas materias que
no son de dominio legal, ni está entregada su regulación por la Constitución a otros
órganos.

“Si se reconoce la potestad reglamentaria autónoma, es necesario, a fin de evitar


confusiones entre la potestad normativa del Parlamento y del Ejecutivo, que la
Constitución establezca, de manera clara, qué materias son sólo propias de leyes, de
tal manera que todas las demás, no incluidas en esa numeración, queden entregadas
a la potestad reglamentaria autónoma.

La norma de clausura “es aquélla destinada a regular todas las materias que no han
sido entregadas de manera taxativa a determinados órganos, y que quedan
entregadas, por tanto, a ciertos órganos de manera residual”.

Si existe potestad reglamentaria autónoma, la norma de clausura queda radicada en


dicha potestad reglamentaria; es decir, el ejecutivo podrá regular, mediante
reglamentos, todos aquellos asuntos no entregados por la Constitución a la
competencia exclusiva del parlamento. Si sólo existe potestad reglamentaria clásica o
de ejecución, la norma de clausura se fijará en la ley; en este caso la ley podrá regular
todos los asuntos, excepto los entregados por la Constitución a la competencia
exclusiva de otros órganos.

La Constitución de 1925, en su artículo 44, fijaba la norma de clausura en la ley, es


decir, se mencionaba con carácter enunciativo (a modo de ejemplo) qué materias
eran propias de ley. Señalaba que “Sólo en virtud de una ley se puede...”. Esto
importaba que el parlamento estuviera facultado para regular por medio de leyes
cualquier materia, por particular que fuese, aún cuando no estuviese mencionada en
la enunciación.

La fijación de la norma de clausura en el parlamento determina la existencia de un


Dominio Legal Mínimo; es decir, la Constitución establece con carácter meramente
enunciativo el dominio mínimo de la ley; más allá de esas materias, el legislador
puede regularlo todo.

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La Constitución de 1980 fijó, en el artículo 65, la norma de clausura en la potestad
reglamentaria autónoma. Menciona, de manera taxativa, las materias que la ley
puede reglar, excluyéndose las otras no mencionadas (a pesar que la enunciación es
bastante amplia). Señala: “Sólo son materias de ley...”. Las demás materias quedan
entregadas a la potestad reglamentaria autónoma.

La fijación de la norma de clausura en la potestad reglamentaria autónoma, es decir,


en el ejecutivo (así como, en general, en un órgano distinto del parlamento)
determina la existencia de un Dominio Legal Máximo. La Constitución establece de
modo taxativo el marco máximo de acción de la ley. Establece el límite hasta donde
la ley puede regular”.5

Sin embargo, debemos señalar que atendida la amplitud del artículo 65º Nº 20, es
muy difícil encontrar manifestaciones de potestad reglamentaria autónoma.

Otras de las atribuciones de índole administrativa del Presidente de la República


consiste en la facultad que la Constitución le entrega para designar con un amplio
margen de discrecionalidad funcionarios públicos.

De esta manera puede “nombrar y remover a su voluntad a los ministros de Estado,


subsecretarios, intendentes y gobernadores”, según lo dispone el artículo 32º Nº 7 de
la Constitución. Además, puede “designar a los embajadores y ministros
diplomáticos, y a los representantes ante organismos internacionales”, de acuerdo a
lo dispuesto en el Nº 8 del mismo artículo 32º.

El Presidente de la República también puede nombrar al Contralor General de la


República con acuerdo del Senado (Artículo 32º Nº 9); de acuerdo al Nº 10 de dicho
artículo 32º esta facultado para “nombrar y remover a los funcionarios que la ley
denomina de su exclusiva confianza y proveer los demás empleos civiles en
conformidad a la ley”.

Atribuciones gubernativas.

En general ellas se refieren a todas aquellas facultades que la Carta Fundamental


entrega al Presidente de la República para conducir al país, para tomar las decisiones
fundamentales propias de la función del gobierno.

Dentro de estas atribuciones podemos distinguir aquellas que se refieren a las


relaciones internacionales.

Así, de acuerdo al Nº 15 del artículo 32º corresponde al Presidente de la República


“conducir las relaciones políticas con las potencias extranjeras y organismos
internacionales, y llevar a cabo las negociaciones; concluir, firmar y ratificar los
5
Apuntes Teoría Política, Escuela de Derecho, Universidad de Valparaíso.

15
tratados que estime convenientes para los intereses del país, los que deberán ser
sometidos a la aprobación del Congreso a lo prescrito en el artículo 54 º Nº 1. Las
discusiones y deliberaciones sobre estos objetos serán secretos si el Presidente de la
República así lo exigiere”.

También dentro de estas atribuciones hay algunas que se relacionan con aspectos
militares, como son las siguientes:

Artículo 32º Nº 16, que dispone que corresponde la Presidente de la República


“designar y remover a los Comandantes en Jefe del Ejército, de la Armada, de la
Fuerza Aérea y al General Director de Carabineros en conformidad al artículo 104, y
disponer los nombramientos, ascensos y retiros de los Oficiales de las Fuerzas
Armadas y de Carabineros en la forma que señala el artículo 105”.

Artículo 32º Nº 17, según el cual, al Presidente le toca “disponer de las fuerzas de
aire, mar y tierra, organizarlas y distribuirlas de acuerdo con las necesidades de la
seguridad nacional”. De acuerdo al Nº 18 le corresponde también “asumir, en caso
de guerra, la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas”.

El Presidente de la República puede “Declarar la guerra, previa autorización por ley,


debiendo dejar constancia de haber oído al Consejo de Seguridad Nacional”, ello de
acuerdo al Nº 19 del artículo 32º.

También, dentro de la idea de la seguridad nacional, el Nº 5º del artículo 32º dispone


que es atribución del Presidente de la República “declarar los estados de excepción
constitucional en los casos y formas que se señalan en esta Constitución”.

Los estados de excepción constitucional “son regímenes de excepción y transitorios,


especialmente establecidos por la Carta Fundamental para resguardar la integridad
de los elementos que conforman el Estado, a saber, su territorio amenazado por una
invasión extrajera o una guerra con otro Estado; el poder legítimamente constituido
amenazado por una insurrección o cualquier atentado o daño al orden institucional, o
bien a sus habitantes, en razón de la ocurrencia de catástrofes naturales o de la
destrucción del medio ambiente o en razón de cualquiera de las dos primeras o de
cualquier otra causa que no pueda ser subsumida dentro de las anteriores”.

Los Estados de excepción constitucional son:

a) Estado de Asamblea

b) Estado de Sitio

c) Estado Catástrofe

d) Estado de Emergencia

16
Señala el artículo 39º de la Constitución de 1980: “El ejercicio de los derechos y
garantías que la Constitución asegura a todas las personas sólo puede ser afectado
bajo las siguientes situaciones de excepción: guerra externa o interna, conmoción
interior, emergencia y calamidad pública, cuando afecten gravemente el normal
desenvolvimiento de las instituciones del Estado”.

El estado de asamblea.

“Es el estado de excepción constitucional que puede ser decretado en caso de guerra
exterior”.

Este estado de asamblea lo declarará el Presidente de la República con acuerdo del


Congreso Nacional. La declaración además deberá señalar las zonas del territorio
afectadas por tal medida.

El Congreso Nacional, dentro del plazo de cinco días contado desde la fecha en que el
Presidente someta la declaración del estado de asamblea, deberá pronunciarse
aceptando o rechazando la proposición, sin que pueda introducirle modificaciones. Si
el Congreso no se pronuncia dentro de dicho plazo se entenderá que aprueba.

En todo caso el Presidente de la República puede aplicar el estado de asamblea de


inmediato mientras el Congreso se pronuncia sobre la declaración. En este caso la
única medida que podrá tomar es ordenar la restricción del derecho de reunión.
Todas las medidas que el Presidente adopte podrán ser revisadas por los tribunales
de justicia mientras este pendiente la decisión del Congreso.

El estado de asamblea mantendrá su vigencia por el tiempo que se extienda la


situación de guerra externa, salvo que el Presidente disponga su suspensión con
anterioridad.

El estado de sitio.

“Es el estado de excepción constitucional que puede ser decretado en caso de guerra
interna o de conmoción interior”.

La Constitución no se pronuncia respecto a un concepto de guerra interna o


conmoción interior, la doctrina ha sostenido que “la guerra interna es una situación
grave de enfrentamiento entre sectores de la comunidad nacional, que luchan por la
consecución del poder o por determinadas reivindicaciones al margen de la
legalidad”. Conmoción interior “no sólo implica el enfrentamiento entre fuerzas
rebeldes o sediciosas con la fuerza pública, sino también el ocurrir acciones,
amenazas o presiones de tal naturaleza que puedan trastornar significativamente el
orden institucional o económico de la República”.

17
Este estado de sitio lo declarará el Presidente de la República con acuerdo del
Congreso Nacional. La declaración además deberá señalar las zonas del territorio
afectadas por tal medida.

El Congreso Nacional, dentro del plazo de cinco días contado desde la fecha en que el
Presidente someta la declaración del estado de sitio, deberá pronunciarse aceptando
o rechazando la proposición, sin que pueda introducirle modificaciones. Si el
Congreso no se pronuncia dentro de dicho plazo se entenderá que aprueba.

En todo caso el Presidente de la República puede aplicar el estado de sitio de


inmediato mientras el Congreso se pronuncia sobre la declaración. En este caso la
única medida que podrá tomar es ordenar la restricción del derecho de reunión.
Todas las medidas que el Presidente adopte podrán ser revisadas por los tribunales
de justicia mientras este pendiente la decisión del Congreso.

La declaración de estado de sitio sólo podrá hacerse por un plazo de quince días, sin
perjuicio que el Presidente solicite su prórroga.

El estado de catástrofe.

Este estado de excepción constitucional puede ser decretado en caso de calamidad


pública. Se entiende por tal, “aquéllos fenómenos que por causas naturales o
humanas produzcan o puedan producir grave daño a la población o a la seguridad
nacional”. Por ejemplo, un terremoto o un envenenamiento masivo.

Este estado lo declarará el Presidente de la República, y en la declaración respectiva


determinará la zona afectada por la misma.

El Presidente estará obligado a informar al Congreso de las medidas que adopte en


virtud del estado de catástrofe.

Transcurridos 180 días desde que el Presidente a decretado estado de catástrofe, y si


las causas que motivaron su dictación han cesado, el Congreso Nacional podrá dejar
sin efecto la citada declaración. Sin embargo, el Presidente de la República podrá
declarar estado de catástrofe por un período superior a un año con acuerdo del
Congreso Nacional.

El estado de emergencia.

El estado de emergencia puede ser decretado en caso de grave alteración del orden
público o de grave daño para la seguridad nacional.

A diferencia de los anteriores, el estado de emergencia representa un concepto más


bien genérico que buscas cubrir una serie de hechos y circunstancias imprevistas que
no pueden ser subsumidas en la guerra externa, guerra interna, conmoción interior o

18
calamidad pública. Pueden ser razones desde luego políticas, económicas,
fenómenos sociales, etc.

El estado de emergencia será declarado por el Presidente de la República,


determinando las zonas afectadas por dichas circunstancias.

Este estado de excepción constitucional no se podrá extender por más quince días,
sin perjuicio de que el Presidente lo pueda prorrogar por otros quince días. En caso
de que el Presidente quiera hacer más prórrogas requerirá siempre el acuerdo del
Congreso Nacional.

El Presidente estará obligado a informar al Congreso de las medidas que adopte en


virtud del estado de emergencia.

Los estados de excepción constitucional y los derechos fundamentales.

Relación normativa. Al respecto debemos tener en consideración los siguientes


preceptos:

1) Art. 1º, 5º, 6º y 7º CPE

2) Art. 19º CPE

3) Art. 20º y 21º CPE

4) Art. 41 B, 41 C, 41 D CPE

5) LOC 18.415

Una vez decretado algún estado de excepción constitucional se produce una de las
consecuencias más importantes de esta medida, y que dice relación efectivamente
con los derechos fundamentales, los cuales pueden ser suspendidos o restringidos en
su ejercicio.

De acuerdo a la Ley Orgánica Constitucional respectiva, se entiende por suspensión,


cuando temporalmente se impide del todo el ejercicio de un derecho durante la
vigencia de un estado de excepción constitucional.

La misma LOC señala que restringir un derecho es limitar su ejercicio en la forma o en


el fondo durante la vigencia del estado de excepción constitucional.

Por ejemplo, pensemos en el derecho de reunión. Si se suspende el derecho de


reunión de las personas durante la vigencia de un estado de excepción
constitucional, éstas no podrán reunirse en caso alguno ni por motivo alguno
mientras este estado dure. Ahora puede suceder que se autorice el ejercicio del
derecho hasta las 18:00 horas o en lugares cerrados al público, en este caso el
derecho estará siendo restringido en la forma, pero también puede suceder que se

19
prohíba el derecho de reunión para fines políticos, en cuyo caso estamos en
presencia de una restricción al derecho pero en su fondo. Nótese como el caso de la
restricción el derecho se puede ejercer, pero con limitaciones formales o sustantivas;
en cambio en la suspensión el derecho no puede ser ejercido.

Por la declaración del estado de asamblea, el Presidente de la República queda


facultado para suspender o restringir:

a) La libertad personal

b) El derecho de reunión

c) La libertad de trabajo

Sólo puede restringir y no suspender el derecho de asociación.

Además puede restringir el derecho a la inviolabilidad de las comunicaciones y el


derecho de propiedad, a saber:

a) Interceptar, abrir o registrar documentos y toda clase de comunicaciones.

b) Disponer requisiciones de bienes. Las requisiciones son una especie de


préstamos, impuestos en forma obligatoria por la autoridad, destinados a satisfacer
necesidades urgentes de un servicio público, y que además imponen a la autoridad
que la ha efectuado a restituir las especies o bienes que han sido requisados o bien
pagar su valor.

c) Limitar el ejercicio del derecho de propiedad.

Por la declaración del estado de sitio se podrá restringir la libertad de locomoción y


arrestar a las personas en sus propias moradas o en lugares que la ley determine y
que no sean cárceles ni estén destinadas a ala detención o prisión de reos comunes.
Además se podrá suspender o restringir el derecho de reunión.

En el caso del estado de catástrofe, el Presidente podrá restringir las libertades de


locomoción y de reunión. Podrá asimismo, disponer requisiciones de bienes,
establecer limitaciones al ejercicio del derecho de propiedad y adoptar todas las
medidas extraordinarias de carácter administrativo que sean necesarias para el
pronto restablecimiento de la normalidad de la zona afectada.

Por la declaración del estado de emergencia, se podrá restringir las libertades de


locomoción y reunión.

Garantías para la debida protección de los derechos de las personas durante la


vigencia de los estados de excepción constitucional:

20
a) Todas las medidas que se adopten durante los estados de excepción
constitucional no podrán, bajo ninguna circunstancia, prolongarse más allá de la
vigencia de los mismos.

b) Respecto de las medidas particulares que afecten derechos constitucionales,


siempre existirá la garantía de recurrir antes los tribunales de justicia competentes a
través de los recursos que corresponda. Básicamente debemos asociar esta norma
con los recursos de protección y amparo.

c) Las requisiciones que se practiquen darán lugar a la indemnización en


conformidad a la ley.

d) También darán derecho a indemnización las limitaciones que se impongan al


derecho de propiedad cuando importen privación de algunos de sus atributos
esenciales (usar, gozar y disponer) y con ello se cause daño.

Otras de las atribuciones gubernativas las encontramos en el Nº 20 del artículo 32º,


norma que dispone:

“Cuidar de la recaudación de las rentas públicas y decretar su inversión con arreglo a


la ley. El Presidente de la República, con la firma de todos los Ministros de Estado,
podrá decretar pagos no autorizados por ley, para atender necesidades
impostergables derivadas de calamidades públicas, de agresión exterior, de
conmoción interna, de grave daño o peligro para la seguridad nacional o del
agotamiento de los recursos destinados a mantener servicios que no puedan
paralizarse sin serio perjuicio para el país. El total de los giros que se hagan con estos
objetos no podrá exceder anualmente del dos por ciento (2%) del monto de los
gastos que autorice la Ley de Presupuestos. Se podrá contratar empleados con cargo
a esta misma ley, pero sin que el ítem respectivo pueda ser incrementado ni
disminuido mediante traspasos. Los Ministros de Estado o funcionarios que autoricen
o den curso a gastos que contravengan lo dispuesto en este número serán
responsables solidaria y personalmente de su reintegro, y culpables del delito de
malversación de caudales públicos”.

De esta norma podemos destacar sin lugar a dudas la facultad que tiene el Presidente
de la República para dicta Decretos de Emergencia Económica.

En primer lugar vamos a decir que esta institución es una excepción al principio de
legalidad. En efecto, pueden suceder en la vida del Estado muchas situaciones que
deben ser enfrentadas por el Gobierno con recursos económicos en forma rápida, sin
esperar la tramitación de una ley.

Esta es una atribución especial que la Constitución entrega al Presidente de la


República. Esto se justifica pues a él se le ha encomendado el gobierno y la
administración del Estado.

21
La norma constitucional exige el cumplimiento de una solemnidad esencial: este
decreto debe ser firmado por todos los Ministros de Estado. Lo que se persigue es
que el Presidente ordene pagos no autorizados por la ley para afrontar estados de
necesidad, previa ocurrencia de ciertas causales taxativamente señaladas en la Carta
Fundamental.

Estas causales son las siguientes:

a) Para atender necesidades impostergables derivadas de calamidades públicas.

b) Para atender necesidades impostergables derivadas de una agresión exterior.

c) Para atender necesidades impostergables derivadas de una conmoción


interna.

d) Para atender necesidades impostergables derivadas del agotamiento de los


recursos destinados a mantener servicios que no pueden paralizarse sin serio
perjuicio para el país y grave daño o peligro para la seguridad nacional.

Que las necesidades sean impostergables, significa que ellas son urgentes, no pueden
esperar más tiempo para satisfacerlas.

La expresión “calamidad pública” implica un infortunio o desgracia que alcanza a


muchas personas. Ahora, no es necesario que este infortunio se extienda en todo el
territorio de la República, basta que afecta a una zona, a una comuna del País.

Son ejemplos de calamidades públicas un terremoto, una sequía, una gran


inundación. Este año el Gobierno decidió dar el carácter de calamidad pública al
Transantiago.

El total de los giros que se hagan mediante decretos de emergencia económica no


pueden exceder anualmente del dos por ciento del monto de los gastos que autorice
la Ley de Presupuestos.

La Constitución señala que “los Ministros de Estado o funcionarios que autoricen o


den curso a gastos que contravengan lo dispuesto en este número serán
responsables solidaria y personalmente de su reintegro, y culpables del delito de
malversación de caudales públicos”.

Se configura entonces una responsabilidad civil y penal tanto de los Ministros de


Estado como de los otros funcionarios que autoricen o den curso a estos gastos al
margen de la norma constitucional.

Estas responsabilidades, son sin perjuicio de la responsabilidad política que se hará


efectiva a través de una acusación constitucional.

22
Respecto del Contralor General de la República, el artículo 99º de la Constitución
señala que no se dará curso al decreto que exceda el dos por ciento constitucional,
sin que exista la posibilidad de insistencia. Además de no dar curso a este decreto,
deberá la Contraloría poner los antecedentes a disposición de la Cámara de
Diputados a fin de que ésta haga uso de su atribución fiscalizadora.

Recordemos que durante el año 2008, el Gobierno de la Presidenta Bachelet ha


hecho uso de este Decreto de Emergencia Económica para tratar de solucionar los
problemas derivados del Transantiago.

“En enero del año 1963, el gobierno del Presidente Jorge Alessandri Rodríguez
recurrió al uso del 2% constitucional para reponer un leprosario en Isla de Pascua, de
que fue completamente destruido por un incendio.

Este ejemplo refleja la diversidad de situaciones que han dado pie a la utilización de
este decreto de emergencia, desde su inclusión en la Carta Fundamental en 1943. De
hecho, ese mismo año, pero en marzo, se dispuso de este fondo para asistir a la gran
cantidad de obreros chilenos afectados por la paralización de las minas de río Turbio,
en la localidad argentina de Comodoro Rivadavia.

Tres años antes, en mayo de 1960, Alessandri también había recurrido al 2%


constitucional para enfrentar los estragos causados por el terremoto en el sur del
país.

El Presidente Eduardo Frei Montalva, hizo otro tanto en febrero de 1965 para paliar
los efectos de las lluvias y granizadas de verano en las provincias de Concepción, Bío
Bío, Ñuble y Malleco. Y apenas un mes después volvió a hacerlo para reconstruir
establecimientos escolares tras el terremoto que azotó las provincias de Coquimbo,
Valparaíso y Aconcagua. En agosto del mismo año, se usó otra vez el 2% a causa de
los temporales que afectaron diversas zonas del país.

En 1966, el Mandatario recurrió a este fondo en varias ocasiones: en marzo, a


propósito de diversas plagas y enfermedades que afectaron a vegetales en zonas
agrícolas; y en mayo, por la plaga de la mosca de la fruta y por los fuertes temporales
en la provincia de Aysén.

Antes del término de su gobierno, Frei Montalva utilizó el 2% constitucional en tres


oportunidades más: en junio de 1968, para mitigar la cesantía en la provincia de
Arauco producida por la reducción de actividades mineras; en octubre de ese mismo
año, a raíz de la sequía entre las provincias de Atacama y Ñuble, y en octubre de
1969, para evitar la paralización del ferrocarril militar de Puente Alto a El Volcán.

Sin embargo, fue durante el gobierno del Presidente Salvador Allende cuando más
veces se recurrió a este mecanismo de emergencia presupuestaria, llegando a un
total de 40 ocasiones. En la mitad de los casos se argumentó como causal “el

23
agotamiento de recursos destinados a mantener servicios que no pueden paralizarse
sin perjuicio para el país”.

Antes de la Presidenta Michelle Bachelet, el último gobernante que había usado el


2% constitucional fue Augusto Pinochet, quien recurrió a él en cuatro ocasiones: para
enfrentar la plaga de la “mosca del Mediterráneo” que afectó a la fruta en agosto de
1973; por temporales en seis regiones del país (julio de 1984); por emergencias a
causa de factores climáticos adversos (septiembre de 1984); y tras el terremoto de
marzo de 1985”6.

Atribuciones judiciales.

Dentro de estas atribuciones se encuentra la facultad de “conceder jubilaciones,


retiros, montepíos y pensiones de gracia, con arreglo a las leyes” de acuerdo a lo que
establece el artículo 32º Nº 11.

La jubilación es el derecho de un funcionario público que deja su cargo en la


Administración del Estado, para percibir una renta anual que se paga mensualmente,
y que equivale a la remuneración que ganaba, en relación a sus años de servicio.

El retiro en cambio, es la jubilación de los miembros de las Fuerzas Armadas.

El montepío es el derecho de los parientes, cónyuge, hijas, hijos menores del


funcionario que fallece en actividad o jubilado para percibir una pensión proporcional
a la remuneración que percibía el causante, en relación con sus años de servicio.

La pensión de gracia, es el beneficio económico que se concede por méritos o


servicios propios o extraños, o bien por pura gracia, a quienes a su vez no reúnen los
requisitos legales para percibir una pensión de algún sistema provisional.

Por su parte el Nº 14º de este artículo 32º señala que es una atribución especial del
Presidente de la República “otorgar indultos particulares en los casos y formas que
determine la ley”. La misma norma señala que “el indulto será improcedente en
tanto no se haya dictado sentencia ejecutoriada en el respectivo proceso”….además
“los funcionarios acusados por la Cámara de Diputados y condenados por el Senado,
sólo pueden ser indultados por el Congreso”.

De acuerdo al artículo 93 Nº 4 del Código Penal “la gracia del indulto sólo remite,
reduce o conmuta la pena, pero no quita al favorecido el carácter de condenado para
los efectos de la reincidencia y nuevo delinquimiento y demás que determinen las
leyes”.

En otras palabras, el indulto no borra el carácter de condenado, solamente remite o


conmuta la pena por otra más baja.

6
http://www.bcn.cl/carpeta_temas_profundidad/dos-por-ciento-constitucional/otros-casos

24
Los indultos pueden ser generales o particulares. Los indultos generales son los que
benefician a un número indeterminado de personas sólo pueden ser decretados por
Ley. En cambio, los indultos particulares los puede conceder el Presidente de la
República en conformidad a la ley.

La ley que regula el ejercicio de esta facultad es la Nº 18.050 de 1981. Es necesario


tener presente que esta facultad solamente puede ser ejercida una vez que la
sentencia condenatoria se encuentre ejecutoriada en el respectivo proceso.

El Presidente de la República no puede otorgar estos beneficios en los siguientes


casos:

a) Tratándose de los funcionarios acusados por la Cámara de Diputados y


condenados por el Senado, ya que éstos solo pueden ser indultados por el
Congreso.

b) En el caso de los condenados por delitos calificados como terroristas, salvo


para conmutar la pena de muerte por la de presidio perpetuo, y salvo lo
dispuesto en la disposición séptima transitoria, es decir, los cometidos antes
del 11 de marzo de 1990.

3.- Los Ministros de Estados.

Recordemos que el artículo 32 Nº 7 de la Constitución le entrega como atribución


especial al Presidente de la República “nombrar y remover a su voluntad a los
Ministros de Estado, subsecretarios, intendentes y gobernadores”.

El artículo 33º de la Constitución dice que “los Ministros de Estado son los
colaboradores directos e inmediatos del Presidente de la República en el gobierno y
la administración del Estado”.

Estos funcionarios públicos se encuentran a cargo los ministerios. Por su parte el


inciso segundo del artículo 33º señala que “la ley determinará el número y
organización de los ministerios, como también el orden de procedencia de los
Ministros titulares”.

El artículo 22º de la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración del


Estado prescribe que “los ministerios son los órganos superiores de colaboración del
Presidente de la República en las funciones de gobierno y administración de sus
respectivos sectores, los cuales corresponden a los campos específicos de actividades
en que deben ejercer dichas funciones”.

“Para tales efectos, deberán proponer y evaluar las políticas y planes


correspondientes, estudiar y proponer las normas aplicables a los sectores a su cargo,

25
velar por el cumplimiento de las normas dictadas, asignar recursos y fiscalizar las
actividades del respectivo sector”.

La Constitución establece en su artículo 34º que para ser designado Ministro de


Estado es preciso:

a) Ser chileno, por cualquier fuente de la nacionalidad, ya sea originaria o


derivada.

b) Tener cumplidos los 21 años de edad.

c) Reunir los requisitos generales de ingreso a la administración pública. Esta


materia se encuentra regulada en la Ley Nº 18.834 conocida como Estatuto
Administrativo, norma que en su artículo 12º señala que para ingresar a la
administración pública se requiere ser ciudadano, haber cumplido con la Ley
de Reclutamiento y Movilización, tener una salud compatible con el
desempeño del cargo, haber aprobado la básica y poseer nivel educacional o
título profesional o técnico que por la naturaleza del empleo exija la ley, no
estar inhabilitado para el ejercicio de funciones o cargos públicos, etc.

El inciso final del artículo 34º de la Constitución señala que “en los casos de ausencia,
impedimento o renuncia de un Ministro, o cuando por otra causa se produzca la
vacancia del cargo, será reemplazado en la forma que establezca la ley”.

En estricta relación con esta norma, el artículo 25º de la Ley 18.575 establece que “el
Ministro será subrogado por el respectivo Subsecretario y, en caso de existir más de
uno, por él de más antigua designación, salvo que el Presidente de la República
nombre a otro Secretario de Estado o que la ley establezca para Ministerios
determinados otra forma de subrogación”.

La responsabilidad de los Ministros de Estado.

De acuerdo al artículo 36º de la Constitución dispone que “los Ministros de Estado


serán responsables individualmente de los actos que firmaren y solidariamente de los
que suscribieren o acordaren con los otros Ministros”.

La responsabilidad de la que habla este artículo es una responsabilidad funcionaria y


no personal. Es decir, ella se hace efectiva por los actos ejecutados por el Ministro
respectivo en el ejercicio de sus funciones.

3.- La responsabilidad del Presidente de la República, de los Ministros de Estado y


demás funcionarios del gobierno y la administración del Estado.

Recordemos que uno de los principios fundamentales en la configuración del Estado


de Derecho es el principio de la responsabilidad.

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Este principio se encuentra consagrado en los incisos finales de los artículos 6º y 7º
de la Constitución. La responsabilidad puede ser penal, civil, administrativa, etc.

Especial importancia adquiere en este punto la responsabilidad que se hace efectiva


a través de la acusación constitucional, institución que se encuentra regulada en los
artículos 52º y 53º de la Carta Fundamental, a propósito de las atribuciones
exclusivas de la Cámara de Diputados y del Senado.

Una de las normas más importantes incorporadas por la Constitución de 1980 es la


contenida en el inciso segundo de su artículo 38º. Esta norma prescribe: “Cualquier
persona que sea lesionada en sus derechos por la Administración del Estado, de sus
organismos o de las municipalidades, podrá reclamar ante los tribunales que
determine la ley, sin perjuicio de la responsabilidad que pudiere afectar al
funcionario que hubiere causado el daño”.

Estas es una norma fundamental, y su consagración es un significativo avance en la


defensa de los derechos de las personas, pues bajo el imperio de la Constitución del
año 1925, si bien en el papel se consagraba la responsabilidad del Estado
Administrador, nunca se crearon los tribunales especiales a los que se les encargaba
el conocimiento de estos reclamos.

La existencia de esta norma no deja dudas, los tribunales competentes para conocer
de estos reclamos son “los tribunales que determine la ley”, es decir, los tribunales
ordinarios de justicia.

III.- Conclusiones Finales.

1. El Presidente de la República es el Jefe de Estado y Jefe del Gobierno y la


Administración del Estado.

2. Las amplias atribuciones que la Carta Fundamental le reconoce lo convierte


en un actor principal dentro del juego político de nuestra sociedad.

3. No obstante lo anterior, sigue estando vinculado por el principio de


supremacía constitucional, por lo que deberá ajustar sus actos a la
Constitución y a las normas que conforme a ella se dicten. El Presidente es
responsable.

4. Sus colaboradores directos e inmediatos son los Ministros de Estado,


funcionarios públicos de su exclusiva confianza, pudiendo en consecuencia
nombrarlos y removerlos a su entera voluntad.

27