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DESTINO: LIMACHE

PROCEDIMIENTO: TUTELA LABORAL


MATERIA: VULNERACIÓN DE DERECHOS FUNDAMENTALES
CON OCASIÓN DEL DESPIDO Y COBRO DE
PRESTACIONES E IMDEMNIZACIONES Y NULIDAD DEL
DESPIDO.

DEMANDANTE: LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA


RUT: 10.979.970-K
DOMICILIO: ORTUZAR 139-B, CERRO ARRAYÁN, VALPARAÍSO

AB. PATROCINANTE: FELIPE ALBERTO OLEA MALDONADO


RUT: 16.200.383-6
DOMICILIO: PRAT 887 PISO 6, VALPARAÍSO
C. ELECTRÓNICO: felipeolea@casos.cl

AB. PATROCINANTE 2: EDUARDO ANDRÉS ARAYA CORTEZ


RUT: 15.753.621-4
DOMICILIO: PRAT 887 PISO 6, VALPARAÍSO
C. ELECTRÓNICO: eduardoaraya@casos.cl

DEMANDADO: I. MUNICIPALIDAD DE OLMUÉ


RUT: 69.061.200-3
REPRESENTANTE LEGAL: MACARENA EUGENIA SANTELICES CAÑAS
RUT: 12.107.877-5
DOMICILIO: AVENIDA ARTURO PRAT 12, OLMUÉ.

EN LO PRINCIPAL: Demanda de Tutela laboral por vulneración de Derechos


Fundamentales con ocasión del despido y solicita reincorporación o en
subsidio pago de indemnización, cobro de prestaciones e indemnizaciones
y nulidad del despido; PRIMER OTROSÍ: En subsidio, nulidad de despido y
cobro de prestaciones; SEGUNDO OTROSÍ: Acompaña documentos; TERCER
OTROSÍ: Forma de notificación; CUARTO OTROSÍ: Patrocinio y poder.

S.J.L. DEL TRABAJO DE LIMACHE

FELIPE ALBERTO OLEA MALDONADO, abogado, cédula nacional de


identidad número 16.200.383-6, y EDUARDO ANDRÉS ARAYA CORTEZ,
abogado, cédula nacional de identidad 15.753.621-4; ambos domiciliados
para estos efectos en Prat 887 6º Piso, Of. 38, Valparaíso; en representación


convencional, según se acreditará por mandato judicial, de don LUIS
ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, asistente social, cédula nacional de
identidad número 10.979.970-K; domiciliado en Ortúzar 139-B, Cerro
Arrayán, Valparaíso, a V.S. respetuosamente decimos:

Que dentro de plazo y de conformidad a lo dispuesto en los artículos


446 y siguientes y 485 y siguientes del Código de Trabajo venimos en
interponer demanda de Tutela laboral por vulneración de Derechos
Fundamentales con ocasión del despido y en solicitar la consiguiente
reincorporación, o en subsidio la indemnización establecida en el artículo
489 del propio texto legal, en conjunto con el cobro de prestaciones e
indemnizaciones pertinentes y la nulidad del despido, en contra de la
ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE OLMUÉ, RUT 69.061.200-3, representada
legalmente por doña MACARENA EUGENIA SANTELICES CAÑAS, ignoro
profesión u oficio, cédula nacional de identidad número 12.107.877-
5, ambas domiciliadas en Arturo Prat n° 12, comuna y ciudad de Olmué, a
favor de nuestro representado, don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA,
conforme a los antecedentes de hecho y de derecho que pasamos a
exponer:

1.- ANTECEDENTES DE LA RELACION LABORAL:

Inicio de la relación laboral: 1 de septiembre de 2008.


Término de la relación laboral: 3 de Julio de 2017.
Remuneración percibida: $1.826.473.-

2.- DE LA EPOCA EN QUE EL TRABAJADOR PRESTÓ SERVICIOS A


HONORARIOS:

Don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, ingresó a prestar servicios


a honorarios para la I. Municiipalidd de Olmué en septiembre de 2008,
trabajando al efecto en diversos planes de carácter social a saber:
Asesoría o apoyo a programas de capacitación laboral; Programas de
asistencia al adulto mayor; Programa vínculo y otros que integran el
sistema de protección social, calidad en la que permaneció hasta el 31
julio del año 2011, cuando el día 9 de agosto del año 2011, fue nombrado
funcionario de planta en condición de asistente social grado 9, en razón de
su destacada laboral profesional prestada para el municipio a lo largo de
casi tres años inentirrumpidos.

Durante el tiempo que detentó la condición de contratado a


honorarios, cumplió la jornada laboral ordinaria para funcionarios
municipales, esto es de 44 horas semanales; además de ceñírse por
completo a las instrucciones que le fueron asignadas para los cometidos
que se le encargaron por sus superiores jerarquicos de la I. Municipalidad


de Olmué, siendo relevante destacar, que dada las exigencias del trabajo
municipal, no realizó ninguna otra labor profesional paralela. En
consecuencia, la contratación a honorarios distó de referirse a servicios
accidentales o que no fueren los habituales de la municipalidad, según lo
exige el artículo 4 de la Ley 18.883, Estatuto Administrativo para
Funcionarios Municipales, sino que por el contrario, existió un vínculo
laboral entre la Municipalidad y nuestro representado puesto que la
concurrencia de los elementos descritos evidencia una relación de
subordinación o dependencia de don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES
VERGARA, respecto del ente edilicio. No obstante la existencia de dicho
nexo, nunca se le pagaron las cotizaciones de seguridad social, que como
expresaremos más adelante, configura la sanción de la nulidad del
despido.

3.- DE LA EPOCA EN QUE EL TRABAJADOR INGRESÓ A LA PLANTA


MUNICIPAL:

Ahora bien, tal como hemos referido en forma precedente, el día 9


de agosto del año 2011, durante la administración del anterior alcalde -
señor Aranda- nuestro representado, don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES
VERGARA, ingresó a trabajar como asistente social de planta grado 9,
cargo que ganó en concurso público y cuya vacante se produjo a raíz de
una jubilación de un funcionario directivo que provocó un movimiento
dentro del escalafón municipal.

Dicho cargo, lo conservó hasta noviembre de 2015 en razón de que


en el mes de marzo del mismo año el secretario municipal fue removido,
correspondiéndole a nuestro representando, don LUIS ALEJANDRO
CÉSPEDES VERGARA, por derecho propio ocupar la nueva vacante
producida. El sustento jurídico de tal ascenso se funda en el tenor de los
artículos 5 letra e) y 13 de la Ley 18.883, Estatuto Administrativo para
Funcionarios Municipales, en tanto, la primera de las disposiciones,
consagra un sistema integral de regulación del empleo municipal del
personal titular de planta que buscando garantizar la carrera funcionaria
se edifica entre otros principios, en el de ascenso; mientras que la segunda,
en cuanto expresa que el principio general en la provisión de cargos
municipales lo constituye el ascenso y que sólo con carácter supletorio
puede operar el nombramiento.

Sin perjuicio de ello, dicho ascenso se enmarcó en el primero de lo


que en aquel entonces, nuestro representado, don LUIS ALEJANDRO
CÉSPEDES VERGARA, entendió como un contratiempo, cuando la máxima
autoridad municipal aún en ejercicio, doña MACARENA EUGENIA
SANTELICES CAÑAS, le solicitó en forma expresa que NO ASUMIESE EL
CARGO DE SECRETARIO MUNICIPAL, toda vez que a su juicio, estimaba que


nuestro representado “NO REUNÍA LAS CONDICIONES IDONEAS PARA
DESEMPEÑAR DICHAS FUNCIONES”, pese, a que como hemos señalado,
desde un punto de vista legal le correspondía dicho asenso a raíz de su
intachable carrera funcionaria.

Visto retrospectivamente, nuestro representado, don LUIS ALEJANDRO


CÉSPEDES VERGARA, ha llegado a la convicción de que antes que la
señora alcadesa Santelices destituyera al anterior secretario municipal, ya
tenía a alguien en mente para ocupar dicho cargo, puesto que el motivo
por el cual el ex secretario fue removió fue por no mantener actualizado el
escalafón municipal, situación que se mantuvo por muchos meses después
de producida la vacancia, revelando así que la gravedad que se atribuyó
a esa negligencia no era de la entidad extrema con la que se persiguió la
responsabilidad administrativa del entonces destituido.

Así las cosas, el hecho de encontrarse con otro funcionario, esto es,
nuestro representado, que gozaba de un derecho prevalente a ocupar un
cargo que se “acariciaba como de libre disposición” constituyó un traspié
impensado para la alcaldesa, que desde luego definió para perjuicio de
don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, la relación laboral que
mantendría de allí en adelante.

Y es que atendiendo que habían transcurrido muchos meses desde


que se produjese la vacancia del cargo de secretario municipal, y que
nuestro representado, don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, había
exteriorizado e insistido en su mérito a asumir el cargo que en derecho le
pertenecía, pese a la reticencia de la señora alcaldesa en decretar el
referido ascenso, doña MACARENA EUGENIA SANTELICES CAÑAS, se vio en
la necesidad imperiosa de dar cumplimiento a la provisión del cargo en
forma legal, resolviendo en definitiva, con fecha 6 de noviembre de 2015,
dictar el decreto alcaldicio mediante el cual, don LUIS ALEJANDRO
CÉSPEDES VERGARA, asumió como secretario municipal de la
Municipalidad de Olmué.

5.- DE LA DISCRIMINACIÓN POLITICA QUE SUFRIÓ EL TRABAJADOR EN EL


EJERCICIO DE SU CARGO DE SECRETARIO MUNICIPAL:

Desde luego que no fue pacífico el ejercicio de la función asociada


a tal cargo de nuestro representado, toda vez que desde un principio se le
pidió emplear su calidad de ministro de fe para favorecer a quienes la
máxima autoridad edilicia, doña MACARENA EUGENIA SANTELICES CAÑAS,
consideraba sus aliados políticos; y correlativamente, que en el ejercicio
del mismo, aplicara su función en contra de quienes la misma veía como
enemigos políticos. Qué duda cabe que el actuar en contra de los
designicios de la señora alcaldesa ratificó la enemistad entre su
administración y nuestro representado, que politicamente podemos resumir
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en la conocida expresión de que “los que no están conmigo, lo están
contra mí”, y que don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA padeció en
carne propia.

Tales solicitudes reñidadas con la moral y con el ejercicio de la


máxima autoridad, se encontraron, por ejemplo, en la orden expresa de no
atender a la junta de vecinos Las Palmas, cuya directiva no resultava a fin
a los intereses politico partidistas de la señora alcaldesa; o como cuando,
de manera análoga, se le requirió que diera fe de supuestos maltratos, que
desde luego inexistentes, pretendía la alcaldesa atribuir a un candidato a
alcalde, el señor Luis Córdova González, en plena campaña alcaldicia, en
contra de una funcionaria municipal, cosa que como hemos dicho, no
tenía asidero alguno. Producto de la negativa a realizar estas inapropiadas
conductas, nuestro representado pasó a ser discriminado políticamente, ya
en forma evidente y sin tapujo alguno.

Como resulta lógico deducir, las asperezas entre la alcaldesa y


nuestro representado se hicieron extensivas a la mano derecha de aquélla,
la SECPLAC, señora SOLEDAD RUBIO GADALETA, quien en su carácter de
amiga personal de la misma, llegó al municipio precisamente en su
administración, quien no tuvo el menor cuidado de declarar a viva voz la
enemistad con nuestro representando, indisponiendolo con el resto de los
funcionarios a fines a los intereses de la administración de la señora
Santelices.

Esta persecución política sobrepasó los límites de lo tolerable


cuando, encontrándose en posesión del cargo, la alcaldesa en presencia
de otras personas derechamente le manifestó a nuestro representado, don
LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, que “si no tenía vocación de mártir
dejara el cargo por propia voluntad, porque de lo contrario, se tendría que
ir de mala manera”; afrenta que luego fue vuelta a repetir, por expreso
encargo de la Sra. Santelices, por el entonces también funcionario
municipal, el abogado, don JAIME BARRIENTOS RAMÍREZ.

5.- DE LA ESTRATEGIA DE LA ALCALDESA SANTELICES PARA DESTITUIR A


NUESTRO REPRESENTADO:

Sintiéndose firme en su trayectoria de funcionario público, y


haciendo eco del adagio de que “el que nada hace nada teme”, nuestro
representado se mantuvo firme en su posición y rehusó la intimidatoria
oferta de retiro voluntario que se le hizo, sin perjuicio, de que la respuesta
no se hizo esperar, ya que con fecha 22 de noviembre de 2016 se dio
origen a un SUMARIO ADMINISTRATIVO EN CONTRA DE NUESTRO
REPRESENTADO POR LA IMPUTACIÓN DE ACOSOS, que visto el variopinto


contenido de las declaraciones de todos los testigos, no resulta claro si son
de carácter estrictamente laboral o tienen una connotación de índole
sexual.

La presunta víctima de los pretendidos acosos, fue doña ROMINA


GALLARDO MAHFUD, sin perjuicio, que en el transcurso del sumario
apareció otra presunta víctima de acosos de un contenido estrictamente
laboral, la señorita NIKKOL CRUZ AHUMADA; por las que al tiempo de
formularsele cargos en contra de nuestro representado, con fecha 9 de
mayo de 2017, se le imputó una grave falta de probidad administrativa
por: i) Acoso laboral en contra de la primera, consistente en hostigamiento;
ii) Acoso laboral en contra de la segunda, consistente en hostigamiento; y
iii) Acoso sexual en contra de la primera.

Así las cosas, el 5 de junio de 2017 se dictó la resolución


administrativa o decreto alcaldicio que condenó a nuestro representado,
don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA, en el referido sumario
administrativo aplicándosele la MEDIDA DISCIPLINARIA DE DESTITUCIÓN, la
que se le NOTIFICÓ el día 20 DE JUNIO DE 2017; y en contra, la que el día 27
DE JUNIO DEL MISMO AÑO recurrió de reposición en contra de la medida
dispuesta, conforme a lo facultado en el artículo 139 de la Ley 18.883, la
que fue desestimada con fecha 3 DE JULIO DE 2017, quedando con ello
afirme la medida de destitución impuesta, SIENDO ESTA, SU FECHA DE
DESVINCULACIÓN, para todos los efectos laborales.

6.- DE LAS IRREGULARIDADES QUE PRESENTÓ EL SUMARIO


ADMINISTRATIVO:

El sumario administrativo, constituye una verdadera rareza, si no


acaso una joya del peor gusto acerca de cómo distorsionar un mecanismo
concebido para perseguir responsabilidades administrativas,
transformándolo en un instrumento al servicio de la arbitrariedad para
perseguir a un funcionario de planta inocente al que se quiere eliminar de
un cargo. De esta suerte es posible encontrar en el mismo, las siguientes
irregularidades:

6.1.- Hubo tres fiscales, una de los cuales fue la señora SOLEDAD
RUBIO GADALETA, a quien hemos referido como amiga personal de la
alcaldesa Santelices, la que posteriormente se desprendió de su cargo
para actuar como testigo en contra de nuestro representado. Se imaginará
V.S. que un juez que ha intervenido recibiendo medios de prueba,
practicando diligencias y tomando declaraciones, dijese: “he sido aludido
en las declaraciones, por lo que a mi turno, debo dejar el cargo para
intervenir ahora como testigo”. Fuerza a preguntrase, si aquello no


constituye un atentado a la garantía del debido proceso consagrada
constitucionalmente, qué estandares deberíamos observar.

Y es que tan grave fue el proceder de la señora SOLEDAD RUBIO


GADALETA, que al tiempo de declarar en calidad de testigo, sacó a relucir
de manera por completo distorsionada hechos referidos a la vida personal
de nuestro representado, aludiendo al vínculo sentimental que manteniene
con doña Lissette Moraga, también funcionaria de la I. Municipalidad de
Olmue, aspecto que responde a la orbita privada de los referidos que
ninguna pertinencia pudo tener a los cargos que le fueron formulados. Al
efecto, declaró que nuestro representado es un “hombre lascivo” porque
mantiene una relación amorosa con otra funcionaria encontrándose
casado, en circunstancias, que si acaso fuera de relevancia a los hechos
investigado, al dar inicio a esa relación nuestro representado detentaba ya
el estado civil de divorciado. Sin duda alguna, con éste tipo de
declaraciones, en el tiempo que doña SOLEDAD RUBIO GADALETA detentó
el carácter de fiscal hizo gala de las peor época de los sistemas inquisitivos,
siendo juez y parte, aún cuando ha perjuicio de nuestro representado, más
lo segundo que lo primero.

6.2.- Durante el curso del sumario, al menos tenemos evidencia que


la fiscal, señora SOLEDAD RUBIO GADALETA, FORZÓ A FUNCIONARIOS A
DECLARAR EN CONTRA DE NUESTRO REPRESENTADO, siendo un caso
palmario, el del funcionario JUAN CARLOS QUIJADA MUÑOZ, a quién
expresamente se le pidió mentir en contra del trabajador que
representamos, quien prestando servicios a honorarios para la propia
Municipalidad y siendo por consiguiente del todo vulnerable, fue víctima
de una presión en tal sentido a manos de la referida fiscal y luego testigo,
instigandosele a que declarase que “habría sorprendido en actos
inapropiados a nuestro representado en contra de la falsa víctima”;
inducción que por supuesto tenía que quedar en completo sigilo.
Naturalmente, habiendose rehusado el señor Quijada a servir a tan bajo
propósito, no se le renovó para el año 2017 su contrato desvinculandosele
también de manera lesiva. Como fundamento de esta acción de tutela
laboral se acompañará una declaración jurada del Sr. Quijada, quien
como otros, podrá prestar testimonio en estrados de la persecusión politica
de que fue víctima don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA.

6.3.- Es del caso señalar, que por la razones apuntadas en los


números precedentes, sin duda alguna el SUMARIO NO FUE SECRETO,
afectando con ello todas las garantías del debido proceso que la
instrucción del mismo debe observar. Así las cosas, todos los funcionarios
sabían lo que estaba pasando y sostuvieron un nutrido intercambio de
información acerca de lo que habían depuesto para poder continuar
haciendo declaraciones en el mismo sentido, claro ésta, unicamente a los
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que se les permitió declarar y que debían cumplir como requisito de
adminisibilidad, el hacerlo en contra de nuestro representado aún cuando
ello significara afectar la verdad.

6.4.- Existió una SELECCIÓN SESGADA DE LOS TESTIGOS, OMITIÉNDOSE


AQUÉLLOS DE DESCARGO. De ésta forma no fueron citadas a declarar
trabajadoras que compartieron el día a día con los involucrados y que
pudieron dar fe de los hechos, tales como, doña Verónica Soto, doña
Yolanda Vergara, doña Nubia Romero ni doña María Angélica Ahumada.
La razón en tal apartado -qué duda cabe- que se refugió en que, lo que
dijeran, podía conspirar para el resultado predeterminado del sumario.

6.5.- SE CONSTRUYÓ UNA FALSA VÍTICMA, doña ROMINA GALLARDO


MAHFUD, quien de acuerdo a sus declaraciones, ratificó en el referido
sumario, a fojas 12 y siguientes, los siguientes hechos:

i) Que habría sido victima de comentarios inadecuados de parte de


nuestro representado, tales como: “..que era muy linda, que por favor
fuera más seguido a su oficina, porque la iluminaba con mi presencia, que
le sorprendía que fuera tan guapa e inteligente”; al tiempo de recibir de
parte del mismo, miradas, según su dichos: “sumamente poco decentes”.
Desde luego, cabe señalar, que resulta difícil concluir que detrás de tales
imputaciones exista acoso sexual, toda vez, que en sus propias
declaraciones, no existieron otros hechos denunciados que los referidos.

ii) Que habría sido esperada en el paradero de la locomoción colectiva,


por nuestro representado, presumiblemente para abordar el mismo
microbus; cuestión que desde luego resulta imposible, toda vez que como
hemos dicho, al trabajar la pareja de nuestro representado, doña Lissette
Guerra en la misma municipalidad, todos los días regresan juntos a su
hogar en Valparaíso, hecho sobre el cual, se le impidió rendir prueba en el
proceso de sumario, toda vez que se le negó la posibilidad que su pareja,
la funcionaria Lissette Guerra, ratificara este hecho fáctico que desmiente
el supuesto acoso.

iii) Que habría sido ofendida por nuestro representado, él que


desconociendo su calidad profesional de egresada de derecho, le habría
indicando, que su llegada a la municipalidad se debía únicamente por
contactos políticos, por lo que sería una “apitutada”. Ahora bien, por
cierto, que en lo que concierne a las hipotéticas descalificaciones
profesionales hay una manifiesta vaguedad en los relatos; los que no
obstante su falsedad, carecen de la fuerza como para justificar que se le
despidiese a nuestro representado, toda vez que los comentarios que se le
sindican, aunque los hubiera realizado no constituyen de por sí una
persecución hacia la persona de la falsa víctima, sino una serie de
despropósitos verbales que en caso alguno en una persona normal
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pueden producir su menoscabo, maltrato o humillación, o bien que se
sienta amenazada o perjudicada en su situación laboral o en sus
oportunidades en el empleo.

Además, toda esta supuesta animadversión de nuestro representado


surgiría después de una suerte de rechazo o indiferencia frente al acoso
sexual, del que no hay ninguna prueba, ni tampoco imputación sólida. O
sea, no estando mínimamente comprobado o siquiera formulado con la
más elemental seriedad el conjetural acoso sexual, no hay un motivo que
justifique este despecho que hipotéticamente le habría llevado a
desconocer los méritos de la egresada de derecho.

Pero más grave aún, la supuesta víctima mantuvo con nuestro


representado en el tiempo anterior y posterior al de los pretendidos acosos,
una comunicación normal, lo que elimina por completo la posibilidad de
que se haya encontrado en una situación de tensión para con su persona.

Así las cosas, no hay en el sumario ninguna declaración que respalde la


falsedad de acoso sexual que se le imputa al trabajador, por lo que es
imposible que pueda encuadrarse como un requerimiento de carácter
sexual, no consentidos por quien los recibe y que amenacen o perjudiquen
su situación laboral o sus oportunidades en el empleo, según lo prescribe el
artículo 2 inciso segundo del Código del Trabajo, al que se remite el artículo
82 letra l) de la precitada Ley 18.883.

6.6.- SE OMITIÓ INFORMACIÓN RELEVANTE AL PROCESO, toda vez


que el sumario, que se inició el 22 de noviembre de 2016 a raíz de que
Contraloría Regional de Valparaíso así lo requirió como consecuencia de
que el 26 de octubre de 2016, doña Romina Gallardo concurriera a esa
repartición a denunciar los supuestos acosos, omitió referir que su superior
jerárquico, doña Soledad Rubio Gadaleta, estaba en conocimiento de los
hechos. Sin embargo, en su declaración ante la fiscal del sumario señala
que le informó a la señora Soledad Rubio Gadaleta el 6 de septiembre de
los presuntos acosos, o sea, 50 días antes de concurrir al ente contralor.
Frente a tamañas imputaciones, la SECPLAC no hizo nada en contra de
nuestro represetnado, esto es, no pidió que se le incoase un sumario; no lo
amonestó ni le confrontó, omisión que no se apega al hipotético y grave
acoso que se le imputa y del que ella habría tenido noticia. Por otra parte,
Romina Gallardo siguió conservando una actitud de absoluta normalidad
respecto de nuestro representado, según se colige del examen de los
correos al que aludimos algunos párrafos más arriba.

6.7.- SE PRECONSTITUYÓ PRUEBA FALSA, tal como se exhibe a fojas 20


del expediente sumarial, en el que obra el Oficio N° 112/12 de CESFAM,
datado el 6 de septiembre de 2016, hecho para interponer una denuncia
ante la fiscalía de Limache, el que en su punto 2 dice textual: LLEGÓ
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ACOMPAÑADO DE: María Letelier Morán, PARENTESCO: compañera de
trabajo, PROFESIÓN: abogado. Ello significa que además de Soledad Rubio,
la funcionaria municipal, abogada María Pía Letelier Morán, abogada de
SECPLAC y antes Administradora Municipal, habría tomado conocimiento
de los hechos que se le imputan 50 días antes de la denuncia ante
Contraloría, sin que tampoco le haya cuestionado, confrontado o
reprendido. Por lo anterior, es de una alta probabilidad que la
denunciante, srta. Romina Gallardo no haya ido sola al CESFAM, sino que
lo haya hecho en compañía de la abogada de SECPLAC, doña María Pía
Letelier Morán y de la propia SECPLAC, Sra. Soledad Rubio,
comparecencia múltiple de autoridades municipales cuyo único propósito
lo constituyó recabar o reunir documentos para ser utilizados en contra de
nuestro representado en este sumario. Nótese que fruto de esta visita al
CESFAM aparecen una licencia médica por 21 días y luego otra por 4 días
de reposo. La gota de agua que rebalsa el vaso de los absurdos en esta
puesta en escena la constituye un informe médico en que un facultativo,
hace gala de poseer dotes paranormales, puesto que en la única ocasión
en que examina a la denunciante, expresa que ella padece un “episodio
depresivo moderado” que vendría a ser una “reacción al estrés grave” por
“hostigamiento laboral y acoso sexual laboral”.

6.8.- SE LE NEGÓ A NUESTRO REPRESENTADO EL ACCESO AL


DICTAMEN QUE CONTIENE LA PROPOSICIÓN DE CARGOS, pese a que
después de su formulación el sumario pierde su carácter de secreto, según
prescribe el artículo 135 de la Ley 18.883. Lo anterior resulta de particular
importancia atendido que se le afectó el derecho a defensa, tanto ante la
propia autoridad administrativa, respecto de la cual aún le cabía el
recurso de reposición; como en sede jurisdiccional, lo que le fuerza a
entablar la presente demanda a ciegas en relación a este punto.

Nótese que por aplicación de lo preceptuado en el artículos 137


inciso segundo del mentado cuerpo legal, deberá contener la
individualización del o de los inculpados; la relación de los hechos
investigados y la forma como se ha llegado a comprobarlos; la
participación y grado de culpabilidad que les hubiere correspondido a los
sumariados; la anotación de las circunstancias atenuantes o agravantes, y
la proposición al alcalde de las sanciones que estimare procedente aplicar
o de la absolución de uno o más de los inculpados.

Por consiguiente, y a modo de corolario, EL SUMARIO


ADMINISTRATIVO SÓLO FUE EL INSTRUMENTO ADECUADO Y AMAÑADO PARA
SACAR A NUESTRO REPRESENTADO DE UN CARGO AL QUE LLEGUÓ DESPUÉS
DE UNA HONROSA TRAYECTORIA PROFESIONAL habiendo partido desde lo
más bajo y desde la condición más precaria, la de alguien contratado a
honorarios, dándose la paradoja de que un sumario administrativo mal
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iniciado, peor continuado y por completo infundado, se siguió para
perseguir unos falsas imputaciones de acoso laboral, perfilándose el
sumario en sí mismo como un medio para canalizar el verdadero acoso
que surgió desde la autoridad máxima municipal, la alcaldesa señora
MACARENA EUGENIA SANTELICES CAÑAS, a través de su brazo derecho, la
SECPLAC, en contra de don LUIS ALEJANDRO CÉSPEDES VERGARA.

7.- EL DERECHO: LA PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN TUTELAR:

Conforme a los hechos expuestos, queda de manifiesto que el


despido de que fue objeto nuestro representado por parte de su ex
empleadora, configura los requisitos de procedencia de la acción de
tutela regulada en el artículo 485 del Código del Trabajo, pues, vulnera su
derecho fundamental a la integridad psíquica, que se traduce en el
derecho que tiene todo trabajador a no ser objeto de hostigamiento,
malos tratos y mobbing o acoso laboral, pues, el acto de despido se
produjo como culminación de un largo, continuo y grave hostigamiento
hacia su persona, de parte principalmente de doña Soledad Rubio
Gadaleta, SECPLAC y mano derecha de la alcaldesa, tal como se expuso
latamente en los hechos que fundan esta demanda.

Así las cosas, como ha quedado de manifiesto, el motivo real de la


desvinculación laboral de nuestro representado, no es una conducta de
acoso laboral en contra de compañeras de trabajo como la que se le
imputa y por la que se le aplica la medida administrativa de destitución en
un sumario burdo, sino una discriminación política en razón de NO haber
estado dispuesto a servir a los intereses de esa clase por parte de la
alcaldesa Santelices.

8.- AFECTACIÓN DE LA GARANTÍA DEL ARTÍCULO 19 Nº1:

Nuestra Carta Fundamental consagra en el artículo 19 Nº1 inciso 1º


que “La Constitución asegura a todas las personas 1º El derecho a la vida y
a la integridad física y psíquica de la persona” y en el inciso final del mismo
numeral “se prohíbe la aplicación de todo apremio ilegítimo”.

Forman parte de los derechos de los trabajadores “el respeto a su


integridad física y psíquica y a la prohibición de todo apremio ilegítimo por
parte de quien organiza y dirige su trabajo, independiente de la función
desempeñada”, por lo que la facultad de mando del empleador no
puede transgredirlos.

Cabe tener en cuenta la disposición del artículo 184 del Código del
Trabajo que consagra el deber general de protección del empleador. En
relación a la integridad síquica del trabajador, la norma referida impone al
empleador no sólo un deber de abstención, sino que además una actitud
positiva, activa de prevención y protección. El artículo 184 coloca al

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empleador en una posición de garante de la vida y salud de los
trabajadores antes los riesgos laborales e intensifica de esta manera la
eficacia horizontal de la garantía del artículo 19 Nº1 de la Carta
Fundamental.

La afectación de la integridad psíquica de nuestro representado,


según se relata en los acápites precedentes, se ha efectuado y
desarrollado de modo continuo, sin motivo plausible, desde que don Luis
Cespedes Vergara, se negó a rehusar asumir un cargo que en derecho le
correspondía y después, al no transformarse en un funcionario servil e
incondicional a los intereses personales de la alcaldesa de turno, volcando
su cargo por entero a su servicio y no al de los intereses municipales.

9.- AFECTACIÓN DE LA GARANTÍA DEL ARTÍCULO 19 Nº4:

Del mismo modo S.S., el ex empleador de nuestro representado no


respetó la honra ni el prestigio profesional, contemplada en el artículo 19
Nº4 de la Ley Fundamental, con ocasión del despido a través de una
destitución alcanzada por medios espúreos, puesto que todo el proceso
sumarial representó, aunque inorgánica y burdamente formuladas,
descalificaciones profesionales que dañaron la honra y prestigio
profesional del trabajador, que nadie de modo gratuito ni injustificado
tiene derecho a lesionar.

En efecto, el derecho a la honra alude a la reputación, al prestigio o


el buen nombre de todas las personas y por su naturaleza es un derecho
que emana directamente de la dignidad con que nace la persona
humana, un derecho personalísimo que forma parte del acervo moral o
espiritual de todo hombre y mujer, que no puede ser negado o
desconocido por tratarse de un derecho esencial propio de la naturaleza
humana.

10.- MOBBING O ACOSO LABORAL:

Según el académico de la Universidad de Suecia, don Heinz Leyman,


el denominado “Psicoterror o Mobbing” en la vida laboral, conlleva una
comunicación hostil y desprovista de ética que es administrada de forma
sistemática por uno o unos pocos individuos, principalmente contra un
único individuo.

En el caso de nuestro representado, fue del tipo horizontal y


descendente, puesto que las conductas fueron ejecutadas por uno o más
individuos en contra de otro trabajador y además porque la víctima en los
hechos relatados se encuentra en una relación de inferioridad jerárquica o

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de hecho con respecto a los agresores, que son solo instrumentos de la
autoridad máxima del municipio.

En este último caso, las conductas del agresor tienen por objetivo
minar el ámbito sicológico del trabajador, ya sea para mantener su
posición jerárquica o como una estrategia de la organización para que el
afectado se retire en forma voluntaria sin que ésta incurra en costos
económicos compensatorios. En el presente caso, no siendo un
ayuntamiento una empresa económica, aun cuando constituya una
empresa en el sentido laboral según lo definido en el inciso tercero del
artículo 3 del Código del Trabajo, lo que se perseguía era sacar a don LUIS
CESPEDES VERGARA de funciones para tener alguien del mismo sesgo y
modo de actuar político de la alcaldesa.

Es precisamente esta clase de mobbing que sufrió al desempeñar sus


funciones, tanto por parte de la alcaldesa al aplicarle una medida de
destitución impropia y negar una reposición procedente, como a través de
su mano derecha, la SECPLAC señora Soledad Rubio Gadaleta, que fue la
gestora y el alma de la patética persecución de la que fue víctima.

11.- ETAPAS QUE COMPRENDE EL MOBBING O ACOSO LABORAL:

Según la doctrina al respecto el mobbing o acoso laboral


comprende diferentes fases o etapas:

A) MANIPULACIÓN: La que a su vez se puede dividir en tres aspectos:


i.- Manipulación de la comunicación: Se caracteriza por actos del
empleador, inconexos o no relacionados con la labor propiamente laboral,
sino derivados del orden cotidiano o de relaciones personales, como por
ejemplo no informar a la persona sobre su trabajo, no dirigirle la palabra,
evitar cualquier comunicación o intercambio de palabras, denominados
actos de omisión, o por el contrario, amenazándole, criticándole tanto con
relación a temas laborales como de su vida privada, actos directos o de
acción.

ii.- Manipulación de la reputación: Se caracteriza por comentarios


injuriosos de parte del empleador, ridiculizándolo o burlándose del
afectado, propagando comentarios negativos acerca de su persona o la
formulación repetida de críticas en su contra. Esta manipulación resulta
patente en el hecho de que la ex fiscal, actuando después como testigo,
declaró que don LUIS CESPEDES VERGARA era un hombre lascivo porque
habría mantenido una relación amorosa con otra funcionaria
encontrándose casado, en circunstancias que yo se había divorciado de
común acuerdo con su ex mujer.

iii.- Manipulación del trabajo: Comprende actos del empleador


derivados de su poder de mando, relacionados con el trabajo, sea

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proporcionando trabajos en exceso, monótonos, repetitivos, o bien, sin
ninguna utilidad, así como trabajos que están por encima o por debajo
de su nivel de cualificación.

B) FASE DE SEDUCCIÓN: Es una fase crucial, sin ella no se puede


potenciar el acoso a sus propósitos, el acosador se gana a su víctima a
través de diferentes acciones, pero aún no ha utilizado su potencial
violento. En muchas ocasiones no se centra sólo en engatusar a su víctima,
sino que se puede centrar, también, en su entorno social y familiar. El
objetivo es descubrir la debilidad de la futura víctima para luego atacarle
donde más le duele.

C) FASE DE CONFLICTO: En esta fase es normal que aparezcan conflictos


entre el personal porque pueden tener intereses diferentes y objetivos
contrapuestos.
Como consecuencia de esto surgen roces, fricciones personales,
diferencias de opinión que pueden solventarse de manera positiva, a
través del diálogo, o por el contrario, puede ser el principio de un
problema más profundo que tiene posibilidades de estigmatizarse y es aquí
cuando surge el acoso.
La consecuencia es el hostigamiento. Los expertos definen el
mobbing a partir de esta fase. La causa del conflicto en ocasiones puede
estar creada artificialmente por el instigador como excusa para hostigar a
la víctima.
En el caso de nuestro representado, resulta claro que el conflicto
comenzó cuando rehusó poner su cargo al servicio de la persecución
política de quienes la alcaldesa veía como enemigos suyos, fueran
dirigentes vecinales, otros candidatos que fueran su competencia, etc.

D) FASE DE ESTIGMATIZACIÓN: Se caracteriza por poner en práctica


toda la estrategia del acoso, utilizando sistemáticamente, una serie de
comportamientos perversos para ridiculizar y apartar socialmente a la
víctima. El acosador busca apoyo en los demás compañeros
desacreditando al afectado, incluso utilizando estrategias que implican
represalias para los colegas que no le apoyen, la víctima se siente culpable
y se puede llegar a preguntar qué hace mal. Niega las evidencias ante la
pasividad, rechazo o ignorancia del resto del grupo al que pertenece. Es
una fase muy duradera y acaba por minar la moral del acosado. Si la
víctima no cuenta el problema a sus compañeros o no habla con el
acosador para aclarar la situación, se pasa a la siguiente fase.

En esta fase la doctrina menciona las siguientes conductas


habituales:

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a) Medidas organizacionales: Designando trabajos peores o
degradantes, innecesarios, monótonos o repetitivos o por debajo de sus
cualificaciones o habilidades. No asignar ningún tipo de trabajo o exceso
de trabajo, presiones injustificadas o plazos y tareas imposibles de cumplir.
Tácticas de desestabilización: Cambio de puesto de trabajo sin aviso
previo, cambio de jefaturas, intentos persistentes de desmoralizar o retirar
ámbitos de responsabilidad sin justificación.
b) Aislamiento social: Restringir las posibilidades de comunicación por
parte del superior o de los compañeros. Traslado a un puesto de trabajo
aislado. Ignorar a la persona o no dirigirle la palabra.
c) Ataques a la vida privada de la persona: Críticas constantes a la
vida privada. Terror a través de llamadas telefónicas, fuera del horario
laboral. Atribución de problemas sicológicos y falsas enfermedades.
Burlarse de defectos personales. Imitar los gestos o la voz de la víctima.
Ataques a las actitudes y creencias políticas y/o religiosas.
d) Violencia física: acoso o violencia sexual, amenazas de violencia
física, maltrato
e) Agresiones verbales: Gritar o insultar, críticas permanentes al trabajo
de las personas. Amenazas verbales. Menospreciar.
f) Difusión de rumores falsos o difamación.
Gran parte de las conductas señaladas coinciden con el maltrato
habitual y continuo del que ha sido objeto don LUIS CESPEDES VERGARA, ya
que basta con leer la relación de los hechos para que S.S. pueda
relacionar con claridad el maltrato y hostigamiento del que ha sido
víctima.

E) FASE DE INTERVENCIÓN DESDE LA INSTITUCIÓN: En una empresa o


grupo organizacional dotado de mediana estructura orgánica, todo
conflicto o problema con los trabajadores debería trascender a la
dirección de la empresa o institución, a fin de que ésta pueda actuar de
varias formas a través del departamento de Recursos Humanos desde la
dirección del personal. En el caso concreto de nuestro representado quedó
de manifiesto que todas sus presentaciones y descargos jamás tuvieron
resultado o efecto alguno y es lógico que así fuera, puesto que la decisión
de destituirlo estaba tomada antes de la instrucción de un sumario
administrativo.

F) ÚTIMA FASE: MARGINACION O EXCLUSIÓN DE LA VIDA LABORAL: Esta


fase suele concluir con el abandono de la víctima de su puesto de trabajo.
Parte de las víctimas deciden aguantar estoicamente en su puesto de
trabajo y atraviesan un calvario que tiene consecuencias muy negativas
para su salud. Unos y otros sufren un agravamiento del problema, tanto
dentro como fuera de la empresa. En esta fase el acosado recibe todo

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tipo de humillaciones, se les falta el respeto, reciben descalificaciones y
comentarios vejatorios. El acosado es colocado en el sitio más incómodo
posible, invisible del público, aislado de los compañeros y haciendo tareas
inútiles y lo más rutinarias posibles para que el sentimiento de fracaso se
vaya apoderando del acosado. Esta fase termina con la desvinculación
del trabajador acosado, poniéndosele término a su relación laboral sin
motivo aparente o con un motivo específico que no se relaciona con la
veracidad de los acontecimientos, como específicamente ha ocurrido con
nuestro representado.

11.- CONCLUSIONES:

Las fases teóricas iniciales del moobing pueden coincidir sólo


parcialmente con el itinerario persecutorio o de acoso que se libró en
contra de nuestro representado, pero las fases intermedias concurren con
claridad, ya que no cabe duda que hubo un acoso consistente en una
intervención directa de todo el aparato municipal en aras a sacarle con
malas artes del puesto de secretario municipal que detentaba,
instrumentalizando de manera casi pueril un mecanismo destinado a
perseguir responsabilidades administrativas y es asimismo prístino que la
culminación del acoso se alcanzó con la destitución y posterior rechazo de
la reposición con la que aquélla quedó afirme. Y es que no podía ocurrir
de otra forma si todo el sumario administrativo fue una simulación o
apariencia de sumario; la voluntad real subyacente era otra y existía antes
de la puesta en escena: sacarle a como diera lugar.

Asimismo, es claro que el móvil por el que fue discriminado nuestro


representado fue de índole política, al no poner su cargo al servicio de los
intereses políticos de la autoridad edilicia máxima, lo cual reviste especial
gravedad y hace procedente su reincorporación por así preceptuarlos el
artículo 489 del Código del Trabajo, en armonía con el artículo 2 del propio
cuerpo normativo.

Más aún, el caso de nuestro representado resulta de especial


gravedad puesto que: a) una destitución de un funcionario público
efectuada en el seno de un sumario burdo de principio a fin, que
constituye una verdadera puesta en escena, pone en jaque a toda la
Administración Pública en tanto se menoscaba la carrera funcionaria y el
principio de estabilidad o inamovilidad de la función pública; b) no sólo
perdió un puesto trabajo al que accedió haciendo carrera funcionaria,
sino que quedó impedido de reingresar a todo el sistema público, de
conformidad a lo preceptuado en los artículos 10 letra e) de la Ley 18.883,
Estatuto Administrativo Para Funcionarios Municipales y artículo 12 letra 3)
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de la Ley 18.834, Estatuto Administrativo; generando sendos problemas
economicos como se exhibe en el informe social que se acompaña.

Es por todo lo expuesto, por todo lo ocurrido durante los últimos


meses, por como en el municipio de Olmué se le ha menoscabado en
grado sumo en la dignidad, integridad psíquica, en su derecho a ganarse
el sustento y en su honra, de nuestro representado; alterando su equilibrio
existencial a un extremo al que nunca antes se había enfrentado, al punto
de dejarle en una situación de absoluto desamparo y en la que sólo le
queda el ejercicio de la presente acción para que salga a la luz la verdad;
como se exhibe en el informe psicologico se acompañará mas adelante.

12.- DE LOS INDICIOS:


El artículo 493 del Código del Trabajo dispone: “Cuando de los
antecedentes aportados por la parte denunciante resulten indicios
suficientes de que se ha producido la vulneración de derechos
fundamentales, corresponderá al denunciado explicar los fundamentos de
las medidas adoptadas y de su proporcionalidad”.
En atención al difícil escenario probatorio que el trabajador debe
enfrentar en las denuncias por violación o lesión de derechos
fundamentales, los aludidos indicios deben guardar relación con “Hechos
que han de generar en el juzgador al menos la sospecha fundada de que
ha existido lesión de derechos fundamentales”.
En el caso de autos, según dan cuenta los hechos expuestos en esta
presentación, existen indicios suficientes de que el despido de que fue
objeto nuestro representado vulneró las garantías ya referidas, debido
tanto a la conducta consistente en discriminarle políticamente, como el
hecho de haber procedido a despedirle en forma absolutamente
injustificada.

13.- INDEMNIZACIONES Y PRESTACIONES DEMANDADAS.

El inciso tercero del artículo 489 del Código del Trabajo dispone
que en caso de acogerse la denuncia por vulneración de derechos
fundamentales, el juez ordenará el pago de la indemnización a que se
refiere el inciso cuarto del artículo 162 y la establecida en el artículo 163 del
mismo cuerpo legal, con el correspondiente recargo de conformidad a lo
dispuesto en el artículo 168, y, adicionalmente, a una indemnización que
no podrá ser inferior a seis meses ni superior a once meses de la última
remuneración mensual.
En consideración a que la remuneración de nuestro representado,
para el cálculo de indemnizaciones, corresponde a $1.826.473 (Un millón
ochocientos veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos), y teniendo

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presente que no se le ha hecho pago de la indemnización por años de
servicio ni la por falta de aviso previo, corresponde que se condene a la
demandada al pago de lo siguiente:

1. Indemnización por falta de aviso previo, establecida en el inciso


cuarto del artículo 162 del Código del Trabajo, equivalente a la suma
de $1.826.473 (Un millón ochocientos veintiséis mil cuatrocientos
setenta y tres pesos);
2. Indemnización por años de servicio, establecida en el artículo 163 del
Código del Trabajo, correspondiente a diez años de trabajo,
equivalente a la suma de $18.264.730.- (Dieciocho millones
doscientos sesenta y cuatro mil setescientos treinta pesos);
3. Recargo de 30% de la indemnización por años de servicio, por
aplicación improcedente del artículo 161 del Código del Trabajo,
equivalente a la suma de $5.479.419.- (Cinco millones cuatrocientos
setenta y nueve mil cuatrocientos diecinueve pesos).
4. Indemnización adicional establecida en la parte final del inciso
tercero del artículo 489 del Código del Trabajo, en su monto máximo,
esto es, $20.091.203.- (Veinte millones noventa y un mil doscientos
tres pesos); o la inferior que SS. determine de acuerdo al mérito de
autos.
5. Feriado proporcional adeudado, por el monto de $1.826.473 (Un
millón ochocientos veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos),
o la suma mayor o menor que SS. determine conforme al mérito de
autos.

14.- INDEMNIZACIÓN POR DAÑO MORAL, EN EL MARCO DE LA


VULNERACIÓN DE DERECHOS FUNDAMENTALES.

En virtud de lo dispuesto en el artículo 495 del Código del Trabajo,


que al referirse a los requisitos de la sentencia dictada en un
procedimiento de tutela, prescribe que debe contener la indicación
concreta de las medidas a que se encuentra obligado el infractor dirigidas
a obtener la reparación de las consecuencias derivadas de la vulneración
de derechos fundamentales, bajo el apercibimiento señalado en el inciso
primero del artículo 492 del Código del Trabajo, incluidas las
indemnizaciones que procedan; y atendida la grave humillación que ha
sufrido nuestro representado por parte de su ex empleadora, producto de
los hechos ya descritos, se demanda también la indemnización por daño
moral.
El daño moral ha sido definido por la doctrina de los autores como
el dolor, pesar o molestia que sufre una persona en su sensibilidad física, en
sus sentimientos o afectos, o en su calidad de vida. De ahí que la

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indemnización por daño moral se identifique en general con la expresión
latina “pretium doloris” o precio del dolor; por ello y por no lesionar sólo la
sensibilidad física de la persona, la Jurisprudencia ha terminado por definir
el daño moral como aquel que lesiona un derecho extrapatrimonial de la
víctima. Así se ha fallado que “Se entiende el daño moral como la lesión o
agravio efectuado culpable o dolosamente, de un derecho subjetivo de
carácter inmaterial o inherente a la persona y que es imputable a otra
persona”. Sin embargo, en nuestra tradición jurídica, el daño no se restringe
a la lesión de un derecho, sino de un legítimo interés. Por eso se puede
definir el daño moral en un sentido amplio, como la lesión a los intereses
extrapatrimoniales de la víctima y, de esta forma, es posible comprender
en la reparación todas las categorías o especies de perjuicios morales y no
sólo el “pretium doloris”. Atendido lo anterior, resulta más fácil definir el
daño moral como todo menoscabo no susceptible de avaluación
pecuniaria, esto es, como sinónimo de daño no patrimonial.
En este sentido, cabe señalar que el Código del Trabajo, en su
artículo 2, y como declaración de principios que rigen la materia, señala
que: “Reconócese la función social que cumple el trabajo y la libertad de
las personas para contratar y dedicar su esfuerzo a la labor lícita que
elijan”. En su inciso 2º continúa: “Las relaciones laborales deberán siempre
fundarse en un trato compatible con la dignidad de la persona.
Por su parte, el artículo 1 de la Constitución Política de la República,
en la norma fundante por excelencia, señala que “Las personas nacen
libres e iguales en dignidad y derechos”.
Los dos artículos transcritos establecen la dignidad de la persona
como el derecho por esencia, desde el cual pueden extraerse todos los
demás derechos que integran el patrimonio moral de una persona. Al ser el
derecho fundante, la dignidad de la persona es el límite necesario a
cualquier acto, y cualquier acto contrario a ella atenta de manera directa
contra todos los otros derechos, que tienen en la dignidad de la persona su
fundamento y causa.
Así, el despido descrito, al ser contrario a la dignidad de la persona,
es también contrario a todas las demás garantías consagradas por la
constitución que tienen especial aplicación dentro de las relaciones
laborales en sentido amplio.
El artículo 19 de la Constitución Política de la República, por su parte,
protege en su numeral 1ª el derecho a la vida y a la integridad física y
psíquica de la persona; y en su numeral 16 el derecho a la libertad de
trabajo.
El acto vulneratorio, por tanto, puede revestir cualquier forma que
tenga aptitud suficiente para producir los efectos descritos en el artículo 2.
En el presente caso, esta conductas se ha manifestado de acuerdo a lo
expresado en los hecho vulneratorio de Derechos fundamentales de esta

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presentación.
Así pues, de la relación detallada de los hechos aparece claramente
el carácter lesivo de la dignidad que tuvo la conducta de la señora
Alcaldesa, Macarena Santelices.
El daño moral es entendido mayoritariamente como el menoscabo
que se produce en intereses de naturaleza extrapatrimonial o a intereses
morales, como se ha señalado, y en materia laboral puede darse en
distintas etapas, tanto en la etapa de ejecución del contrato como con
ocasión del despido.
El artículo 184 del Código del Trabajo establece que “El empleador
estará obligado a tomar todas las medidas necesarias para proteger
eficazmente la vida y salud de los trabajadores (…)”, lo que no sólo se
refiere a la seguridad en la prestación misma de los servicios, sino que a
todo ámbito de la vida del trabajador en que el empleador tenga alguna
injerencia.
En este orden de ideas, cabe señalar que en nuestra jurisprudencia
hoy se encuentra un criterio uniforme en orden a aceptar la indemnización
por daño moral en materia contractual; lo anterior, fundamentado en el
artículo 2314 del Código Civil, que se refiere al daño, y el artículo 2319 del
mismo cuerpo legal, que declara indemnizable “todo daño”, de lo que se
deduce por la amplitud del término que ha sido consagrado el daño
moral. En este sentido, es necesario hacer presente que las normas que
regulan los efectos de los contratos contenidas en el Código Civil son de
aplicación común o general, y deben éstas aplicarse e interpretarse en
armonía con el resto de la dogmática jurídica, en una interpretación
sistemática. De esta forma, un contrato de trabajo legalmente celebrado
no escapa al principio general de ser una ley para los contratantes, que
obliga no sólo a lo que en él se expresa, sino a todo lo que emana de la
naturaleza de la obligación o que por la ley o la costumbre pertenecen a
ella, por lo cual resulta plenamente válido, si el empleador ha causado
daño moral al trabajador en el marco de una relación laboral, pueda
hacerse efectiva la responsabilidad contractual del empleador y
consecuentemente solicitar la indemnización del daño moral en el marco
de la responsabilidad contractual laboral.
La calidad profesional y trayectoria en la municipalidad de nuestro
representado dan cuenta de una actividad constante, responsable y
comprometida. Su labor desarrollada en la municipalidad ha logrado con
creces cumplir con las obligaciones y funciones asignadas. Sin embargo, el
despido vulneratorio de derechos fundamentales que ha tenido lugar ha
dañado profundamente su dignidad y su honra, con acciones que
transgreden todo tipo de relación laboral y de protección al trabajador.
Puesto en la necesidad legal y jurisprudencial de avaluar el daño
referido, no nos cabe duda que éste en ningún caso es inferior a la suma

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de $50.000.000 (cincuenta millones de pesos), cantidad cuyo pago
demando a título de daño moral, o la suma mayor o menor que SS.
determine conforme al mérito de autos.

POR TANTO,

SÍRVASE S.S., tener por interpuesta demanda de Tutela laboral


por vulneración de Derechos Fundamentales con ocasión del despido al
haberse vulnerado la garantía de integridad psíquica consagrada en el
artículo 19 Nº1 y derecho a la honra contemplada en el artículo 19 Nº4,
ambos de la Constitución Política de la República; en conjunto con el
cobro de prestaciones e indemnizaciones pertinentes y la nulidad del
despido en contra de la ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE OLMUÉ, representada
por doña Macarena Eugenia Santelices Cañas, todos ya individualizados, y
así solicitamos a VS. tenga a bien:

1.- Declarar la existencia de la relación laboral entre nuestro representado


y la I. Municipalida de Olmué entre septiembre del año 2008 y el 3 de Julio
del año 2017;
Declarar que su despido se produjo con vulneración de sus derechos
fundamentales y garantías constitucionales;

2.- Declarar que el despido o destitución fue discriminatorio por haber


infringido lo dispuesto en el inciso cuarto del artículo 2° de este Código,

3.- Calificar la destitución o despido como grave, mediante resolución


fundada y, en consecuencia, disponer la reincorporación al cargo de
Secretario Municipal de la I. Municipalidad de Olmué.

4.- Para el improbable caso que US. no califique como grave la destitución
o despido, disponer se le pague la indemnización establecida en el artículo
489 del Código del Trabajo en su monto máximo o en el que VS. determine.

5.- Para que paguen las siguientes prestaciones e indemnizaciones


pertinentes y la nulidad del despido:

a) Indemnización por falta de aviso previo, establecida en el inciso


cuarto del artículo 162 del Código del Trabajo, equivalente a la suma
de $1.826.473 (Un millón ochocientos veintiséis mil cuatrocientos
setenta y tres pesos);
b) Indemnización por años de servicio, establecida en el artículo 163 del
Código del Trabajo, correspondiente a diez años de trabajo,

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equivalente a la suma de $18.264.730.- (Dieciocho millones
doscientos sesenta y cuatro mil setescientos treinta pesos);
c) Recargo de 30% de la indemnización por años de servicio, por
aplicación improcedente del artículo 161 del Código del Trabajo,
equivalente a la suma de $5.479.419.- (Cinco millones cuatrocientos
setenta y nueve mil cuatrocientos diecinueve pesos).
d) Indemnización adicional establecida en la parte final del inciso
tercero del artículo 489 del Código del Trabajo, en su monto máximo,
esto es, $20.091.203.- (Veinte millones noventa y un mil doscientos
tres pesos); o la inferior que SS. determine de acuerdo al mérito de
autos.
e) Feriado proporcional adeudado, por el monto de $1.826.473 (Un
millón ochocientos veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos),
o la suma mayor o menor que SS. determine conforme al mérito de
autos.

6.- Indemnización por daño moral ascendente a la suma de: $50.000.000


(Cincuenta millones de pesos), o la suma mayor o menor que SS. determine
conforme al mérito de autos.
7.- Que se sancione a la demandada con la nulidad del despido.
8.- Que, las sumas adeudadas deberán ser pagadas por las
demandadas con reajustes e intereses;
9.- Que, las demandadas deberán pagar las costas de esta causa.

PRIMER OTROSÍ: En subsidio de la demanda principal, para el


improbable evento de que S.S. rechace la acción de tutela laboral
interpuesta en lo principal, conforme lo dispuesto en el artículo 489 inciso
final del Código del Trabajo, veninmos en deducir acción por nulidad de
despido y cobro de prestaciones laborales, en contra de mi ex empleador,
ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE OLMUÉ, representada por doña Macarena
Eugenia Santelices Cañas, ambas ya individualizadas en lo principal de
esta presentación, remitiéndonos y dando por reproducidos todos los
hechos consignados en lo principal de esta presentación.

Para mayor claridad debemos reiterar que nuestro reprsentado


ingresó a prestar servicios a honorarios para el señalado Municipio en
septiembre de 2008, trabajando al efecto en diversos planes de carácter
social a saber: asesoría o apoyo a programas de capacitación laboral;
programas de asistencia al adulto mayor, programa vínculo y otros que
integran el sistema de protección social, calidad en la que permaneció

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hasta julio del año 2011, ya que el 9 de agosto del siguiente mes fue
nombrado funcionario de planta en condición de asistente social grado 9.

Durante el tiempo que detentó la condición de contratado a


honorarios, cumplió la jornada laboral ordinaria para funcionarios
municipales, esto es 44 horas semanales; además se ciñó por completo a
las instrucciones que le fueron dadas para los cometidos que se le
encargaron y dada las exigencias del trabajo, no realizó ninguna otra labor
profesional paralela.

En consecuencia, la contratación a honorarios distó de


referirse a servicios accidentales y que no fueren las habituales de la
municipalidad, según lo exige el artículo 4 de la Ley 18.883, Estatuto
Administrativo para Funcionarios Municipales, sino que por el contrario,
existió un vínculo laboral entre la Municipalidad y nuestro representado
puesto que la concurrencia de los elementos descritos en el párrafo
precedente, evidencia una relación de subordinación o dependencia de
éste respecto del ente edilicio.

No obstante la existencia de dicho nexo, nunca se le pagaron


las cotizaciones de seguridad social, por lo que por aplicación de los
incisos 5 a 7 del artículo 162 del Código del Trabajo el despido es nulo y se
le deben solucionar todas las remuneraciones equivalentes a su última
remuneración bruta ascendente a la cantidad de $ 1.826.473.- (un millón
ochocientos veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos).

Al pago de todas las remuneraciones que se sigan


devengando hasta que se convalide el despido en los términos del artículo
162, incisos 5° y 7°, tomando como base la cantidad de $ 1.826.473.- (un
millón ochocientos veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos).

POR TANTO,

SÍRVASE S.S., tener por interpuesta demanda subsidiaria de


nulidad de despido y declarar que al no habérsele pagado las
cotizaciones de seguridad social por el la I. Municipalidad de Olmué, el
despido es nulo, en los términos de los incisos quinto, sexto y séptimo del
artículo 162 del Código del Trabajo y condenar a la demandada al pago
de todas las remuneraciones que se sigan devengando hasta que se
convalide el despido en los términos del artículo 162, incisos 5° y 7°,
tomando como base la cantidad de $ 1.826.473.- (un millón ochocientos
veintiséis mil cuatrocientos setenta y tres pesos) y al pago de las costas.

SEGUNDO OTROSÍ: Que en virtud de lo dispuesto en el artículo 490 del


Código del Trabajo, sírvase VS. tener por acompañados los siguientes
documentos:

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1.- Informe Social de don Luis Cespedes Vergara.

2.- Informe Psicologico de don Luis Cespedes Vergara.

3.- Sumario Administrativo que generó la desvinculación de don Luis


Cespedes Vergara.

4.- Declaración jurada del trabajor Juan Carlos Quijada.

TERCER OTROSÍ: Conforme a lo dispuesto en los artículos 433 y 442 del


Código del Trabajo, venimos en solicitar a S.S. que se disponga que todas
las resoluciones dictadas en la presente causa sean notificadas a esta
parte a los correos electrónicos fa.olea@gmail.com y
eduardoaraya@casos.cl

CUARTO OTROSÍ: Sírvase V.S. tener presente que en nuestra calidad de


abogados habilitados para el ejercicio de la profesión, asumiremos
personalmente el patrocinio y poder de nuestro representado, don Luis
Cespedes Vergara, en virtud del mandato judicial que acompañamos en
este acto otorgado por escritura pública ante el señor notario de Viña del
Mar, Sr. Francisco Fuenzalida Rodriguez, con las facultades de ambos
incisos del art. 7º del Código de Procedimiento Civil, fijando domicilio en
Prat 887, 6º Piso, Of. 38, Valparaíso.

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