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MEDIDAS CAUTELARES ESPECIFICAS E

INDETERMINADAS.
El Código recoge medidas indeterminadas o innominadas (356 art.) y medidas específicas. (355
art.)
Los artículos 355 y 356 del CPC perfilan un régimen flexible, combinando un amplio catálogo de
medidas específicas o concretas (hasta diez diferentes detalla el artículo 355) que permiten hacerse
una idea de las cautelas más cotidianas en la práctica, con una cláusula general de cierre que deja
completamente abierto el abanico de las posibles medidas cautelares innominadas o indeterminadas y
que asume cualesquiera otras medidas que se prevean en otras leyes (ya sean sustantivas o
procesales). La flexibilidad del sistema se completa con una norma novedosa, la recogida en el
artículo 357, que se refiere a la proporcionalidad y adecuación como principios que deben regir la
adopción de la medida cautelar por parte del juez.
Puede apreciarse que en la relación del artículo 355 del CPC se encuentran medidas cautelares
específicas dirigidas al aseguramiento de ejecuciones dinerarias (por ejemplo, el embargo preventivo
de bienes genéricos, la intervención o administración judicial), o dirigidas al aseguramiento de
ejecuciones de condena a entregar cosa específica (por ejemplo, el embargo preventivo de bienes
específicos, el secuestro de cosa mueble o semoviente, formación de inventario), o dirigidas al
aseguramiento de ejecuciones de condena a hacer o no hacer (por ejemplo, la orden de cesación
provisional, la suspensión de acuerdos sociales).

1. MEDIDAS CAUTELARES ESPECIFICAS (ART. 355)

1. EMBARGO PREVENTIVO. SU RÉGIMEN SE ESTABLECE EN LOS ARTÍCULOS


358 A 365 DEL CPC.
El embargo preventivo es una medida procesal precautoria de carácter patrimonial que a instancia del
acreedor o actor puede decretar el Juez sobre bienes del deudor o demandado para asegurar el
cumplimiento de la obligación exigida y el resultado general del juicio
Está previsto, sobre todo, para garantizar los efectos de una sentencia condenatoria al pago de una
cantidad de dinero o de una deuda computable a metálico, también permite garantizar la
indemnización sustitutoria en caso de imposibilidad de ejecución en sus propios términos de
sentencias de hacer, de no hacer y de entregar cosa específica.

a) Deuda dineraria o convertible en dinero


Al «acreedor de deuda en dinero o en frutos, rentas y cosas fungibles convertibles en dinero
por aplicación de precios ciertos». Por consiguiente, esta es la medida adecuada para
garantizar la tutela cautelar de cualquier pretensión dineraria, de manera que mediante la
realización de esta medida cautelar por vía forzosa se obtendrá el dinero en efectivo necesario
para hacer frente a la deuda pecuniaria objeto de reclamación y de condena.

b) Obligaciones de hacer, no hacer y dar cosa específica:


«también será procedente el embargo preventivo si, por las circunstancias del caso, resultare
la medida idónea y no sustituible por otra de igual o superior eficacia y menor onerosidad
para el demandado».
El embargo preventivo sirve también para asegurar obligaciones de hacer, de no hacer y de
dar cosa específica, en aquellos supuestos en que, ante el incumplimiento voluntario del
ejecutado, se prevé la conversión o sustitución de aquellas obligaciones en una condena
pecuniaria por la vía de la indemnización. En estos casos, el embargo preventivo tiene
carácter subsidiario, toda vez que la medida será procedente siempre que no exista otra de
igual o superior eficacia para la finalidad pretendida y que resulte menos gravosa para el
demandado.

c) Supuestos especiales:
Constituyen supuestos especiales aquellos embargos que no están previstos en las normas
generales reguladoras de esta medida cautelar; esto es, los que no tienen cabida en ninguno de
los supuestos del artículo 358.1 del CPC y, no obstante, se prevén específicamente a lo largo
del texto del Código y en ocasiones en leyes especiales.
Ejemplos: Como supuestos contenidos en el Código Procesal Civil se puede señalar, a título
de ejemplo, el artículo 534.5, en sede de propiedad intelectual, que permite el embargo de los
equipos, aparatos y materiales empleados para la comunicación o reproducción pública; o el
artículo 534.1, que autoriza el embargo del producto de espectáculos teatrales,
cinematográficos o similares.
Supuestos en los que cabe solicitar el embargo:
a) Cuando el deudor no tenga domicilio en la República.
b) Cuando la existencia del crédito esté demostrada con instrumento público o privado atribuido al
deudor, o por contrato bilateral siempre que, el acreedor haya cumplido con su parte o que su
obligación fuese a plazo.
c) Cuando, aun estando la deuda sujeta a condición o plazo, se acredite sumariamente que el deudor
trata de enajenar, ocultar o transportar sus bienes comprometiendo la garantía, o siempre que se
justifique del mismo modo que por cualquier causa ha disminuido apreciablemente la solvencia del
deudor después de contraída la obligación.
d) Cuando se demande por daños y perjuicios derivados de eventos dañosos, siempre que se acredite
sumariamente el daño y el demandado no contare con seguro de responsabilidad; o cuando, contando
con dicho seguro, la aseguradora se encontrase en proceso de liquidación al momento del inicio del
proceso, o en forma sobrevenida.
Especialidades del Código según el tipo de bien objeto de embargo preventivo
a) Embargo de bienes inmuebles
b) Embargo de vehículos
c) Embargo de informáticos
d) Embargo de títulos valores
e) Derechos de crédito o bienes del deudor en posesión de tercero
f) Bienes muebles, unidades de producción o de comercio y de empresa.
Las obligaciones del depositario son:
— Conservación del bien (art. 363.1 y 3). — Permitir el acceso permanente para observación de las
partes y por el funcionario judicial que se designe (art. 363.1) — Dar cuenta al juez de las posibles
alteraciones o deterioros de los objetos depositados (art. 363.2) — Custodia de los bienes con la
debida diligencia (art. 363.3). — Entrega a la persona que el juez designe (art. 363.3).
Como derechos del depositario se pueden señalar:
— Autorización del uso del bien siempre que no sea incompatible con su conservación (art. 363.5).
— Autorización de la sustitución del bien si lo exige la naturaleza de las cosas y de la actividad
empresarial (art. 363.5). — Retribución en los mismos términos que a los interventores y
administrador (art. 363.6)

2. PROHIBICIÓN GENERAL DE DISPONER O CELEBRAR ACTOS Y CONTRATOS


SOBRE BIENES ESPECÍFICOS.
El apartado 2 del artículo 355 prevé dos medidas: una, de carácter general, relativa a la
prohibición de disponer, que se desarrolla en el artículo 377; y otra, de carácter particular, relativa
a la prohibición de innovar o de celebrar contratos sobre bienes específicos, que se desarrolla en el
artículo 379.
Esta medida cabe en aquellos casos en que siendo procedente el embargo, este no puede realizarse
por no conocerse bienes del deudor o por ser insuficientes para cubrir el importe de lo adeudado,
resultando una medida subsidiaria de la primera. Solo es eficaz desde su notificación al deudor e
inscripción en el correspondiente registro.

Su finalidad consiste en evitar que se transmitan o graven bienes que puedan estar sujetos al
cumplimiento de la sentencia que se dicte, generando de esta forma una situación de insolvencia por
parte del deudor. Solo tiene justificación mientras no pueda adoptarse una medida menos gravosa
como lo es el embargo preventivo. La prohibición general de disponer impide que se realicen
donaciones a terceros o cualquier otro acto tendiente a disminuir el patrimonio considerado como
prenda, pero no prohíbe su venta ya que con los recursos frescos el demandado podría pagar lo
adeudado, esta venta obviamente requiere la aprobación del demandante.

Otra medida relacionada con la prohibición general de disponer, es la relativa a prohibición de


celebrar actos y contratos sobre bienes específicos. Su objeto es más limitado pues se aplica
exclusivamente sobre un bien determinado. Es de carácter supletoria puesto que no puede adoptarse
sin examinar antes otro tipo de medida que resulte menos gravosas para el afectado, por ejemplo; a
veces la simple anotación registral podría ser mas que suficiente.

La justificación se encuentra en el hecho de que supone una importante restricción en la esfera de


derechos del demandado, esta debe estar perfectamente individualizada. Por ello estas medidas deben
levantarse y dejarse sin efecto tan pronto se encuentren otras medidas cautelares que cumplan la
misma función o que se preste suficiente garantía o caución por parte del demandado. Esta medida no
solo afecta los actos de disposición del deudor sino también abarca actos de administración ordinario
del mismo (por ejemplo; el arrendamiento).

3. INTERVENCIÓN O ADMINISTRACIÓN JUDICIAL DE BIENES PRODUCTIVOS.


Son dos medidas diferentes cuyo régimen se desarrolla en el Capítulo III con unas normas generales
comunes a ambas medidas (arts. 367 a 370 del CPC) y con normas especiales para la intervención
judicial (arts. 371 a 373 del CPC) y para la administración judicial (arts. 374 a 376 del CPC).
Esta medida sirve de complemento a un embargo previamente decretado, para asegurar que se
mantenga la productividad de unidades económicas complejas que se encuentran en explotación y
que deben seguir siéndolo durante el desarrollo del proceso principal, dado que es de máximo interés
mantener o mejorar su productividad, es decir su rentabilidad, se trata de evitar que el demandado
acometa actos, maniobras o actividades tendientes a dañar el valor de los bienes que se encuentran
bajo su posesión, forzándose a tomar decisiones o precauciones que se consideren necesarias para
asegurar la sobrevivencia económica funcional de la empresa.

Diferencias entre Administración e Intervención judicial


La primera diferencia que podemos señalar es que durante la intervención de bienes productivos, no
supone la sustitución del demandado en la gestión de sus bienes, sino más bien una supervisión de
sus actuaciones. Aquí no se propone alterar la administración preexistente y no se priva al afectado
de sus derechos en si, pero el interventor tiene facultades de conocer cada una de las operaciones que
se realiza y oponerse a ellas si lo considera necesario. Como vemos no se produce una desposesion
del bien intervenido pues la administración aun queda en manos del demandado. El control judicial
se limita a evitar que a lo largo del procedimiento una actuación negligente del demandado haga que
el bien se pierda o disminuya su capacidad productiva y en consecuencia se vea desvalorizado. Las
principales labores del interventor son informar al Juez, registrar los movimientos financieros, y
oponerse de ser necesario a las decisiones del administrador, son cosas muy simples. (ver art. 372)

La administración judicial de bienes productivos es una medida de mayor injerencia que la simple
intervención, pues implica la directa sustitución del demandado en la administración de sus bienes,
en cuanto la administración recae directamente en manos de la persona designada por el juez para ese
fin. Este deberá rendir cuentas solo al juez, y sus responsabilidades civiles claramente definidas por
la norma procesal. (ver art.375)

Características especiales de estas medidas cautelares;


1) Esta medida cautelar solo puede ser adoptada en audiencia con presencia de ambas partes, lo que
impide su implementación bajo la formula inaudita altera pars.
2) El desarrollo de la audiencia no se limita a la alegación de pruebas y justificar la medida, sino
también incluye la posibilidad de que las partes lleguen a un acuerdo en cuanto a los puntos que son
objeto de intervención, entre los cuales mencionamos los mas básicos;
 Examinar propuestas o candidatos a ocupar el puesto de administrador.
 Nombramiento del administrador o interventor
 La exigencia de fianza o caución al administrador
 Discutir los honorarios que este devengara en sus funciones (ver art. 370)
 Considerar el número de interventores que se requieren para cumplir con la labor (máximo 3,
art. 368, inciso tercero)
 El mantenimiento o no de la administración actual
 Duración de la medida cautelar.
 Facultades del interventor o administrador
 Fechas para presentar informes sobre la administración de dichos bienes.

4. SECUESTRO DE COSA MUEBLE O SEMOVIENTE.


Su regulación aparece en el artículo 366 del CPC.
Se le considera la medida idónea cuando se pretenda la condena a la entrega precisamente del bien
mueble respecto al cual se pide la tutela cautelar (art. 366, primer inciso). Esta medida cautelar recae
exclusivamente sobre bienes muebles y semovientes y consiste en la aprehensión material del bien,
desposeyendo del mismo al demandando para entregárselo a un tercero (que se convierte en
depositario) mientras dure el proceso principal, La procedencia de esta medida cautelar esta
condicionada a los supuestos contenidos en el art. 366. Se funda en el temor justificado del
demandante sobre la pérdida o desaparición del bien por parte del otro sujeto, se sustrae de modo
urgente el bien del influjo del poseedor. Así se evita que este lo transmita de manera irreivindicable.
Supone privar de la posesión de un bien a su propietario para asegurar el objeto del proceso, que
puede ser la misma cosa. Para que proceda la cosa ha de estar en poder del demando, si estuviese en
poder de un tercero, ya no seria posible su aplicación. Para la aplicación del secuestro no aplica la
exigencia de caución.

Se prevé como medida expresa en los siguientes casos;


 Secuestro de objetos producidos en violación del derecho de propiedad industrial o
intelectual.
 Secuestro de medios empleados en la fabricación o elaboración de obras en violación de los
derechos de autor o de patentes industriales.
 Secuestro de bienes en incumplimiento de contratos de arrendamiento financiero o de venta
de bienes a plazos.

5. FORMACIÓN DE INVENTARIOS
Generalmente esta medida acompaña a otras que ya mencionamos, y puede suceder por ejemplo en
los procesos de disolución del vínculo matrimonial o en un concurso de acreedores. Podemos
mencionar que a veces se aplica en conjunto con la intervención o administración judicial. No se trata
realmente de una medida cautelar sino mas bien de una fase procesal del concreto procedimiento. El
Código Procesal Civil es bastante limitado en cuanto a su regulación y descripción, dejando al
criterio del juez disponer de las condiciones en las que esta medida se desarrolla, este tiene bastante
libertad a la hora de fijar bases para la formulación del inventario.

6. ANOTACIÓN PREVENTIVA DE LA DEMANDA


Determinados bienes muebles e inmuebles son susceptibles de inscripción registral con el fin de
proporcionar información a terceros. La norma en este caso, es que, a instancia del demandante, se
libre mandamiento al correspondiente registro con el fin de de que se proceda a la anotación del
embargo y así impedir su traspaso a terceros. El efecto de tal medida seria notificar a cualquier
interesado en el bien que el mismo es sujeto de litigio y lo recomendable es no realizar transacciones
comerciales con el bien. Esta medida además protege al acreedor preferente respecto a otros créditos
posteriores que puedan surgir frente al demandado.

7. LAS ÓRDENES DE CESACIÓN, ABSTENCIÓN Y PROHIBICIÓN


El artículo 355.7 del CPC contiene una serie de medidas cautelares que suponen limitaciones
temporales en la actuación del demandado. Todas ellas tienen en común el hecho de ser órdenes que
implican una concreta obligación de actuar (tanto de hacer como de no hacer) impuesta al
demandado. Según se lee en dicho precepto, podrá pedirse como medida cautelar «la orden judicial
de cesar provisionalmente en una actividad, abstenerse temporalmente de realizar una conducta, o de
prohibición temporal de interrumpir o de cesar en la realización de una prestación que viniera
llevándose a cabo».
8. INTERVENCIÓN Y DEPÓSITO PROCEDENTES DE ACTIVIDADES ILÍCITAS
Señala el artículo 355.8 del CPC que se podrá solicitar como medida cautelar «la intervención y
depósito de ingresos obtenidos mediante una actividad que se considere ilícita y cuya prohibición o
cesación se pretenda en la demanda».
Como presupuesto de la intervención o depósito exige el Código que se haya pretendido en la
demanda la prohibición o cesación de la actividad supuestamente ilícita de la que proceden los
ingresos. La «intervención» ha sido entendida como sinónimo de control de la gestión empresarial,
para poder aprehender los ingresos derivados de la actividad ilícita que se combate; pero esa
intervención no sería eficaz sin un posterior embargo de las cantidades aprehendidas o, tal como dice
el Código, sin el depósito de las mismas. Se trata de una medida cautelar compleja, que participa de
aspectos del embargo preventivo, de la intervención de bienes productivos y del depósito.
La medida no puede ser adoptada por separado, esto es, intervención o depósito, sino que solo puede
ser acordada de forma conjunta, tal como la preposición copulativa ‗y‘ claramente indica. Por tanto,
en aquellos casos en los que se pretenda únicamente la intervención, el embargo y/o el depósito,
habrá que acudir a las previsiones de los numerales 3 ó 1 del artículo 355 del CPC.

9. DEPÓSITO DE MATERIALES, CANTIDADES Y EJEMPLARES AFECTOS A


RÉGIMEN DE EXCLUSIVIDAD
El artículo 355.9 CPC establece una serie de medidas fundamentalmente de protección de la
propiedad industrial e intelectual, al señalar la posibilidad de solicitar «el depósito temporal de
ejemplares de las obras u objetos que se reputen producidos con infracción de las normas sobre
propiedad intelectual e industrial, así como el depósito del material empleado para su producción y la
consignación o depósito de las cantidades que se reclamen en concepto de remuneración de la
propiedad intelectual

10. SUSPENSIÓN DE ACUERDOS SOCIALES (ART.509)


La última medida cautelar que encontramos, es la señalada en el numeral décimo, bajo el nombre de
suspensión de acuerdos sociales impugnados. Esta medida se toma cuando el demandante considere
verse afectado en su participación como socio en una sociedad o cooperativa (aplicable a cualquier
entidad mercantil). Puede interponerla cualquier socio, administrador, comisarios y terceros que se
consideren afectados con la decisión tomada por el Consejo de Administración (art.506). Esta medida
cautelar se toma para evitar lesiones a los intereses de accionistas o cuando se compruebe que
lesionen a la sociedad en si. El punto mas importante para exigir su funcionamiento es presentar una
caución suficiente, que cubra los daños y perjuicios que pudieran sufrir los otros socios por la acción
cautelar interpuesta. El juez compete es señalado por el art.36 (inciso nueve), el del domicilio de la
sociedad mercantil.
1. MEDIDAS CAUTELARES INDETERMINADAS
El legislador hondureño enumera en el artículo 355 del CPC unas pocas medidas (las más conocidas
por los juristas y más frecuentes en la práctica forense) para, finalmente, autorizar con carácter
general cualquier otra que sea necesaria para asegurar la efectividad de la protección jurisdiccional
pretendida y las que estén expresamente previstas en otras leyes (art. 356 del CPC).
El artículo 356 del Código acoge así una cláusula de cierre que resalta el carácter meramente
enunciativo del artículo 355. En realidad, la enumeración de medidas cautelares específicas del
artículo 355 no autoriza la adopción de medidas diferentes a las que el tribunal podría acordar al
amparo del artículo 356 del CPC: la dicción del artículo 356 del CPC abarca todas las eventualidades
posibles, tanto las actuaciones más directas sobre el patrimonio del demandado (p. ej., el secuestro y
el depósito de cosa mueble), como las de carácter más indirecto (p. ej., la anotación preventiva de la
demanda). El legislador ha establecido así un sistema mixto: una cláusula de potestad cautelar
general y una serie de medidas cuyo régimen de ejecución desarrolla y explica con cierto detalle.
La conjugación de los artículos 355 (medidas cautelares específicas) y 356 (medidas cautelares
innominadas), tiene como consecuencia el carácter residual de estas últimas. En efecto, la potestad
general de cautela expresada por el artículo 356 viene limitada en su ámbito de aplicación por dos
vías: primero, por las medidas específicas previstas en el artículo 355; y, segundo, por la posibilidad
de integrar en el sistema cautelar todas aquellas medidas que otras leyes establezcan, ahora o en el
futuro.
Por lo demás, el régimen procedimental de adopción de este tipo de medidas no es especial con
relación al resto de las medidas cautelares específicas. Por ello deberá ajustarse a las exigencias de
los artículos 380 y siguientes del Código y a las concretas especialidades que se contengan en otros
artículos del texto procesal o en leyes especiales.