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SEMINARIO CONCILIAR DE MÉXICO

Pastoral parroquial
Prof. Pbro. Alejandro Quesada Soto
Darlyn Barbosa Arévalo
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EVANGELII NUNTIANDI, CAPÍTULO IV:


MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN
Sin olvidar la importancia del contenido la Iglesia se debe abrir a la búsqueda de
medios y métodos de evangelización que hagan que el mensaje siempre actual de
Cristo sea acogido de una manera plena, este llamado es para todos, pero se hace
de un modo especial a los pastores.

La Iglesia ve en el testimonio de vida un gran y primer medio de evangelización que


es recibido con mucho afecto por los fieles pues refleja la santidad que tanto se
exige hoy. Otro punto importante es la predicación, la cual aun en los tiempos
modernos no pierde su vigor y eficacia ya que va acompañada de la fuerza de Dios
que la hace una palabra viva y permite comprender que la fe viene por la audición.
Se constituye como un lugar privilegiado la liturgia, concretamente en la homilía por
la cual el concilio Vaticano II ha mostrado un interés especial, debe ser enriquecida
y hablar en el lenguaje de hoy, fiel a la enseñanza de la Iglesia.

Otro gran medio que considera la exhortación es la catequesis como un instrumento


que debe ser cuidado y promovido entre niños y jóvenes y aun de manera
permanente con una orientación que se enfoque en una enseñanza que eduque
para la vida y la fidelidad a Cristo. Se hace mención de los medios de comunicación
a los cuales la Iglesia no se debe cerrar pero que también debe usar conforme las
exigencias evangélicas. Es fundamental la transmisión del mensaje persona a
persona como Cristo lo hizo y también lo hacen muchos pastores con disponibilidad.
Por último, se insiste en que la evangelización no se limita solamente a la
predicación y enseñanza de la doctrina (sin quitarle a esto su valor esencial) para
decir que un punto clave son los sacramentos por los que se accede a la vida
sobrenatural y la misión evangelizadora adquiere un sentido pleno, de modo que,
es un medio imprescindible al igual que la religiosidad popular advirtiendo las
desviaciones de las que debe ser depurada, no para estigmatizarla y presentarla
como negativa y sin valor alguno, sino más bien para que en ella se vean auténticos
valores cristianos a través de los cuales el pueblo fiel expresa su fe en Dios y en
sus misterios. Cabe destacar que cada uno de estos medios mencionados son
eficaces para el anuncio del Evangelio y deben ser tenidos en cuenta como tesoros
que la Iglesia posee.