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Altitud: 855 msnm Distancia: Cuenca: 44 km - Madrid: 179 km Superficie: 36 km² Población: 303 hab.

(INE 2007) Densidad: 8,42 hab./km² Gentilicio: Albalateño, albalateña Código postal: 16841 Alcalde (2007): Pedro Blanco Salcedo (PP) Ayuntamiento Dirección: Plaza Mayor, s/n Teléfono: 969 31 35 79 Albalate de las Nogueras, pueblo de la Alcarria Conquense, con una población aproximada de 303 habitantes, es lugar de encrucijada y paso de importantes vías de comunicación desde la antiguedad (su nombre en árabe significa "camino empedrado", en referencia a una calzada romana), hoy queda al margen de cualquier circustancia pasada. Lo que habia comenzado con pequeños castros celtíberos estratégicamente situados y villas romanas que habían florecido a lo largo de las vías romanas, con asentamientos visigodos y musulmanes y en nuestra historia más directa desde Alfonso VII de Castilla, hoy tendrá ocasión de conocerla, cuya realidad se llama Albalate de las Nogueras. El casco urbano, emplazado en una elevación del terreno y circunvalado por el río Trabaque y por el río Albalate, ofrece un conjunto singular de arquitectura popular en un entresijo de callejas con rancio sabor medieval. Mención expresa requiere la iglesia románico-gótica del siglo XII situada el la plaza mayor del pueblo. Déjese arrastrar por la emoción que supone un paseo por las cuevas del Carril, comparta con algún vecino unos vasos de vino aquí o en la Tercia y llegue con buen pie hasta el puente del Nogueral. Soséguese entre el sonido del agua de la fuente de la Alhaja y contemple el bello puente medieval, el "santillo de San Pedro" y la paz y la sombra que albergan las frondosas nogueras. GEOGRAFÍA Cada sociedad vive en un entorno o medio físico determinado que influye en su comportamiento, costumbres y, en definitiva, en su cultura. Por ello, considero importante comenzar, con una somera descripción de este medio que, si no determina, si condiciona la vida colectiva de Albalate de las Nogueras. El Termino Municipal de Albalate de las Nogueras tiene una extensión de 4.1000 m2 y se encuentra situado en las lindes de las regiones geográficas serrana y alcarreña. A su extremo nordeste llegan las faldas de la Sierra de Bascuñana y el Campichuelo Conquense, compuestas por caliza cretácicas y relieves invertidos.

Por el Centro y hacia el Oeste se inicia el relieve en cuestas típicamente alcarreño de litografía a base de margas y arcillas de mioceno y oligoceno. Este particular dualismo morfológico y litológico da al entorno una singular belleza de formas y paisajes. Cabe destacar la espectacularidad de la Hoz del Trabaque y la Hoz del Puerto, así como gran número de cuevas y cavidades de origen Cárstico. Es precisamente el material caliza y su gran permeabilidad por porosidad o fracturación lo que le ha permitido la abundancia de acuíferos y aguas subterráneas existentes en la zona. Son numerosas las fuentes naturales, algunas de ellas con probadas propiedades medicinales como la Fuente de los Baños, la Fuente de la Porcilla, la de la Hoz, la de la Alhaja, etc..... El clima de la zona es de tipo mediterráneo con clara influencia continental debido a la altura (más de 800 metros por encima del nivel del mar). Según la Enciclopedia de Madrid-Castilla-La Mancha la temperatura máxima es de 34 º C y la mínima de – 7 º C, la precipitación media anual es de 747,7 l/m2 que se reparten en 49,7 días de lluvia y 4,8 días de nieve al año, siendo los veranos secos y calurosos y los inviernos muy rigurosos, las estaciones de transición, muy prolongadas, son las que mayor número de precipitaciones registran, sobre todo en otoño. En la vegetación, predomina el monte bajo típico de la alcarria, con gran variedad de arbusto y matorral: espliego, jara, tomillo, romero, aliaga,.... Entre las especies de arbolado, hasta hace poco, ha predominado el olmo y los frutales, así como el Nogal o Noguera que llegó a ser tan abundante y característico del municipio que influyó determinadamente en su topónimo. Otras especies representadas son el pino autóctono y de repoblación, la encina denomina aquí como carrasca o chaparra y el chopo y sauce en las márgenes de los ríos Trabaque y Albalate. Los cultivos más importantes son el cereal, el girasol, la vid y el olivo, así como los regadíos de huerta y mimbre. DEMOGRAFÍA Y URBANISMO La población actual de la localidad, según censo de 2007, es de 303 habitantes de derecho, número que se incrementa notablemente en los meses de verano y verano debido al regreso de los vecinos que emigraron del municipio en las décadas de los sesenta y setenta, pero que siguen conservando aquí una segunda vivienda. En las últimas décadas la despoblación rural a afectado en gran medida a la localidad, aunque parece mantenerse el número de habitantes en los últimos años, la población según el censo de 1981 era de 430, cifra casi idéntica a la de 1991, aunque sensiblemente inferior a las que arrojan las primeras estadísticas demográficas del siglo pasado (976 habitantes en el año 1990 y 1.046 en 1930).

El núcleo de población, como puede deducirse de los anteriores datos demográficos no es muy extenso. El pueblo se ubica en las laderas de un pequeño cerro ocupando la plaza mayor la cima del mismo. Este hecho influye claramente en el trazado de las calles. El plano aunque desordenado, fue de tipo circular; las calles, buscando la horizontalidad, fueron diseñadas como si fueran las curvas de nivel de un mapa. La Plaza Mayor, además de la cima, es el verdadero foro y centro de la localidad y sus actividades sociales y además alberga los más nobles edificios de la localidad (Iglesia, Ayuntamiento y Biblioteca) y es el lugar preferido en la celebración de fiestas, verbenas y festejos taurinos y de toda índole. En la construcción de las viviendas, al menos en las que tienen unos años, se percibe una fuerte influencia árabe; predominio de material de yeso, (adobe poco representado), cubiertas de teja sobre madera, empleo de vigas de madera y mucho material de relleno. Estas viviendas eran con frecuencia polivalentes: en el mismo edificio además de las habituales dependencias domésticas, se disponía de cuadras y corral, en la planta baja, y de pajares, almacén o cámara en los pisos superiores. Pero el elemento más singular y característico de la vivienda tradicional albalateña es sin lugar a dudas “La Cueva”. Las Cuevas o Bodegas, forman parte de las viviendas o construcciones independientes, son túneles excavados en la tierra (preferiblemente en las laderas de cerros y montículos) que tienen la peculiaridad de mantener constantes las condiciones de temperatura y humedad durante todo el año. De esta forma, tradicionalmente han sido los lugares ideales para permitir la más correcta conservación de alimentos y vinos. Como se ha dicho ya, es frecuente que estén integradas en la propia vivienda cumpliendo la función de despensa, sin embargo, la gran mayoría de ellas son construcciones independientes donde se elaboran, fermentan y conservan los ricos vinos de la localidad. El origen de Las Cuevas se considera árabe y por lo tanto de la época medieval, siendo óptimo su estado de conservación, a pesar de su antigüedad. Son de particular interés y belleza los conjuntos de cuevas formados por “El Carril” y “La Tercia”, verdaderas agrupaciones de cuevas donde los vecinos se reúnen para almorzar, comer y charlar mientras degustan los generosos caldos de la tierra. En cuanto a las construcciones civiles hay poco más que destacar; algunos de los grandes caserones, con escudos heráldicos o símbolos eclesiásticos; el Ayuntamiento y Biblioteca en la Plaza Mayor; Las Escuelas; El Centro Social Polivalente y cuatro puentes, dos sobre cada uno de los ríos existentes el Río Albalate y El río Trabaque, destacando sobre todos ellos en Puente de “El Nogueral” tanto por su antigüedad, ya que es de época romana, como por su conservación, utilidad y enclave característico donde se ubica. Se conservan en la localidad cuatro edificaciones eclesiásticas: La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, el Cementerio y su anexa Ermita de San Sebastián y las Ermitas de Santa Quiteria situada a varios Kilómetros de la

localidad en la cima del cerro denominado también Cerro Santa Quiteria, y la Ermita de San Antón en el centro del pueblo. En documentos del siglo XVIII se habla también de las Ermitas de Nuestra Señora de las Nieves y de la de San Juan Bautista hoy desaparecidas. También podríamos enmarcar aquí la edificación erigida en honor a San Pedro en el excelente paraje de “El Nogueral”, que no llega a considerarse como ermita. El cementerio actual se construyó fuera de núcleo de población alrededor de 1834, cumpliendo con lo dispuesto por la Real Orden de 1778 de Carlos III en la que por motivos de salubridad se prohíbe los enterramientos dentro del casco urbano. Así se terminó de construir el cementerio en octubre de 1836 al lado de la ya existente Ermita de San Sebastián de la que tomó su nombre. Anteriormente los enterramientos se efectuaban en el cementerio existente al lado de la Iglesia que ocupaba parte de la actual Plaza Mayor. La Iglesia parroquial es, sin duda, el edificio más noble y emblemático de la localidad, además es el único declarado Monumento Artístico de Carácter Nacional. En efecto, por Real Decreto 3438/1985 de 16 de noviembre (B.O.E. 14-II1984) que la Dirección de Bellas Artes la declara Monumento Histórico Artístico Nacional. Se trata de una edificación dedicada al culto, de estilo románico y planta de cruz latina, cuya fecha de construcción, todavía no se ha fijado definitivamente, por la ausencia de estudios científicos y la escasez de fuentes documentales para realizarlos. Para Ricardo Blanco Niño, párroco de la localidad durante muchos años se construyó a finales del siglo XII y principios del XIII, mientras que para Nieto Taberné y otros autores, en un riguroso trabajo sobre el románico en la provincia de Cuenca afirman: “ Su iglesia parroquial, una de las más elegantes y nobles de las medievales de la provincia, fue mandada construir, según la tradición, por Don Gil de Albornoz, cuando fue nombrado Cardenal y en recuerdo del tiempo en el que fue cura de esta parroquia”. Sin embargo, no existe constancia cierta de que Don Gil hubiera sido cura en Albalate y de serlo esto cierto la fecha de construcción habría que situarla entre 1350, año en el que fue ordenado cardenal y 1376 año en el que murió, es decir, la segunda mitad del siglo XIV, fecha un tanto tardía para la pureza y buen hacer del estilo que muestra. De una u otra lo que parece claro, es que se edificó sobre una mezquita árabe o iglesia cristiana ya existente, y aprovechando en parte por su cimentación y que en el siglo XVII tubo lugar una ampliación de la misma. De la época románica se conserva la nave construida en piedra sillar y cubierta con bóveda de cañón, la cabecera fue sustituida por la actual de estilo barroco, en las citadas reformas del siglo XVII. HISTORIA Al-Balat: “El Camino”. Este es el origen del topónimo de la localidad. Se lo debemos a los pobladores árabes que habitaron la región desde el siglo VIII hasta la reconquista cristiana del siglo XII. Le dieron este nombre por la existencia de

varias vías romanas que discurrían por el término municipal actual. Pero ni ellos fueron los primeros pobladores del territorio, ni los pobladores se han ubicado siempre en el lugar que ocupa el actual núcleo urbano; se conservan restos arqueológicos de industria litica musteriense del paleolítico medio y se ha probado la residencia en la zona de pueblos Olcades y Cartaginenses. Pero los restos antiguos más abundantes y estudiados son de época romana. Los yacimientos de Valdevilla, Los Mimbres, Bombarrá y Fuente de los Baños son todos de esta época y todos estaban conectados por las redes de caminos romanos. De estos poblamientos el más importante fue sin duda el de la Fuente de los Baños donde se ha localizado una necrópolis del siglo III o IV a. C. Con 22 tumbas de dos tipos, unas excavadas en roca y otras construidas por el sistema de encofrado. Este asentamiento permaneció habitado hasta el siglo XI cuando sus habitantes árabes lo abandonaron por las actuales emplazamientos de Albalate de las Nogueras y Villaconejos de Trabaque. Hasta ahora no se ha podido averiguar cual fue la causa que impulsó a los árabes residentes en la Fuente de los Baños al abandono de este poblado. Dos han sido la hipótesis que se ha propuesto: Para Jesús Blanco Salcedo, Historiador de la localidad, el hecho se produjo por las frecuentes desavenencias y enfrentamientos de los vecinos. Para Ricardo Blanco Niño, Párroco de la localidad muchos años, el cambio de emplazamiento se debió a una supuesta batalla mantenida entre los vecinos de la Fuente de los Baños y las huestes del Cid Campeador, cuando esta se trasladaban a Aragón tres el destierro de Rodrigo Díaz de los dominios castellanos. Siendo de una u otra forma, lo cierto es que los hasta ahora vecinos se dividieron y se trasladaron fundando dos nuevos núcleos de población. Uno de ellos el actual Albalate de las Nogueras, los primeros pobladores los llamaron Albalate de Bombarrá o camino hacia Bombarrá, por estar situado en la vía que comunicaba la Fuente de los Baños con la Fortaleza o Castillo de Bombarrá, del que aún hoy se conservan algunos restos y cuya existencia y ubicación se mencionan en un apeo manuscrito en pergamino del año 1580. La primera vez que aparece el “apellido” de las Nogueras en la documentación del Archivo Parroquial es de 1 de marzo de 1526 en un libro de visitas, anteriormente siempre aparece el nombre de Albalate de Bombarrá. La reconquista cristiana de los territorios alcarreños conquenses se produjo en el siglo XII y la encabezó el Rey Alfonso VIII, la posterior repoblación la protagonizaron las cristianos procedentes del Señorío de Molina de Aragón, en la primera etapa repoblativa de la provincia de Cuenca como asegura Heliodoro Cordente Martínez.

La aldea o lugar de Albalate de las Nogueras adquirió la condición de Villa e mediados del siglo XVIII, gracias a la compra que el marqués de Olias y Mortaza hiciera el rey Felipe IV. No existen noticias del documento que recoja tal privilegio de Villazgo, posiblemente esté en poder de los herederos de Marqués o haya desaparecido, pero si la Real Cedula dada en Zaragoza el 15 de enero de 1626 en la cual 23 artículos se establecen las condiciones de venta de lugares hasta entonces de jurisdicción real entre los que se da el del Albalate de las Nogueras y que pasan a ser de jurisdicción señorial. Asimismo, el libro 4º de Bautismo de la parroquia de Albalate de las Nogueras y con fecha de 6 de agosto de 1656, aparece por primera vez el título de Villa acompañado de Albalate de las Nogueras. El Marqués de Olias y Mortara, y sus herederos después, fueron desde entonces los señores de la Villa, condición que perdieron en el Siglo XIX por el advenimiento del régimen constitucional y la venta de sus propiedades en el municipio. TRAICIONES Y COSTUMBRES POPULARES Vendimia y Elaboración del Vino La uva, el vino y las cuevas donde se albergan los elementos importantes de la cultura albalateña, así como de su economía. Ya que parte de las numerosas viñas repartidas por todo lo largo y ancho del termino municipal, las cuevas mostradas con anterioridad, sirven para la elaboración del vino. Cada familia tiene su cueva y éstas se reparten por diversas zonas del municipio como: La Tercia, El Carril, Las PeJarañas, e incluso dentro del casco urbano de Albalate, formando auténticos laberintos subterráneos, ya que muchas de las “Cañas” (denominados así los pasadizos de esta cuevas), se conectaban unas con otras.Como en la mayoría de los pueblos de la comunidad de Castilla-La Mancha, rica en la producción de vino, en Albalate de las Nogueras las viñas son cuidadas con ahínco por los agricultores: se podan en otoño e invierno, en primavera se labran y vinan, esperando que el año sea bueno, trascurra el verano, sin muchas lluvias ni granizos, para que luego en otoño, las familias se dediquen a la recolección de la uva (Vendimia). La vendimia en Albalate es como en todos los lugares, separa el fruto de la planta, con cuchillos, navajas, tijeras, etc... y se depositan en canastos, denominados “Cuevanos” o cestas y se llevan a las cuevas donde se echan por la Piquera (cavidad que comunica la cueva con el exterior) para que lleguen al “Jaraiz” en otros sitios denominado Lagar , lugar dedicado a pisar la uva para obtener el mosto. Una vez que esta toda la uva en el Jaraiz comienza el proceso de pisa, que consiste en machacar los racimos y granos de la uva con los pies, trabajo que muchas veces era realizado por los niños. El mosto se va dirigiendo a las “Pilas”, mientras que el resto de la uva machacada “La Madre” se ha echando a la

Tinaja, que luego mezclado con el mosto, hará que este fermente y se convierta en vino. Ya está la Tinaja preparada, pero durante los días posteriores a su elaboración, los albalateños cuidan con esmero su Tinaja; lo mueven para la mejor cocción, añaden o retiran parte del contenido, sobre todo mosto, pro si en el momento de cocción se derrama, como si de un puchero cualquiera se tratara. En invierno, durante los meses de Diciembre y Enero, las cuevas son estaciones de parada obligada en los paseos, los grupos entran en las cuevas y prueban el vino, para ver si está listo para su consumo, a esta cata se le denomina “Echar Uno por el Alto” ya que “La Madre”, que en un principio flota sobre el mosto, con la fermentación, se va depositando en la base de la Tinaja y el vino sube quedando por encima. En Enero el vino ha fermentado y se pasa a “Trasegar”, proceso que consiste en separar “La Madre” del “Caldo”. Sacamos el vino por “La Canilla” especie de grifo, y se deposita en otra tinaja vacía, en garrafas o botellas y menos veces en barricas, uso no muy usual en Albalate. Después comienza el proceso de conservación del vino, pues a partir de este momento el vino está listo para su consumo. Durante el resto del año, sobre todo en los meses de verano, las Cuevas se convierten en lugares de reunión, ya que a parte del lugar de conservación del vino las cuevas tienen la particularidad de mantener una temperatura constante: en invierno tiene un ambiente agradable y en verano refrescante. Las tareas de la agricultura en verano se realizan muy temprano, comenzado alrededor de las seis de la mañana, produciendo de este modo un adelanto en el regreso al pueblo debido al calor, es entonces cuando las cuevas se convierten en lugar para el almuerzo y lugar de reunión de los agricultores. Mas que de una tradición o costumbre podríamos hablar de una fiesta en sí, “Un rito adoptado de una necesidad”. La Matanza Normalmente se realizaban; hoy en menos casos, aunque muchas familiar mantienen viva la tradición; durante los meses de diciembre, enero y febrero, que el clima es frío y propicio para que se curen y conserven jamones, chorizos, morcillas, güeñas, caballas,.... En la víspera se prepara el día estelar, se cocía la cebolla para la elaboración de morcillas y se preparaba “La Corte” se le denomina así a la cuadra del cerdo, con paja limpia para que el marrano este algo más decente, además no se le da de comer y se convidaba a las familias cercana, vecinos y amigos más allegados que acompañen a la familia en la “ceremonia”. El día señalado muy temprano reunidos los hombres en la puerta del corral, se procedía a sacrificar al marrano. Unos lo cogían de patas y manos, otros por el rabo y otros lo cogían de la papada con un gancho que servía exclusivamente para tal menester. Se colocaba al cerdo encima de una mesa y el matarife procedía a sacrificar al cerdo clavando el cuchillo en la zona de la garganta, para muriese desangrado mientras que una mujer recogía la sangre en cubos o

barreños para elaborar posteriormente las morcillas, esta sangre hay que removerla continuamente para evitar su coagulación. Una vez muerto el cerdo los varones lo celebraban refrescando el gaznate con aguardiente acompañado de dulces, piñas, polvorones, mantecados, etc... Seguidamente se procedía a socarrarlo con encañadura, aliagas, ramas de olivo secas o con cualquier otro tipo de matojos que ardían bien; luego se rasca la piel con trozos de teja o con “colveteras” (tapas peñas de ollas), mientras se va limpiando con agua caliente. Este proceso tiene por objeto eliminar al cerdo de pelo y suciedad. Mas tarde se cuelga de un árbol o en un estaca de la cual estaban provistas las paredes de antaño para poder abrir al cerdo en canal y así sacar los intestinos (“El Menudo”), estómago, pulmones y vejiga de la orina. Que posteriormente las mujeres lavaban concienzudamente para luego ser utilizados para embutir chorizos y morcillas, salvo la vejiga que una vez limpia se inflaba y se le entregaba a los niños para que jugasen con ella; mientras que el resto del cerdo era desmenuzado pieza por pieza. Una vez realizados estos pasos, se retira una parte de la papada “La Polaca” que se convertirá en la cata del cerdo y almuerzo, una vez asada en las ascuas de la lumbre, a partir de ahora el trabajo, la comida y la bebida se van alternando, ya que los siguientes trozos del cerdo que serán desmenuzados acabarán en los estómagos de los colaboradores-invitados, partes del hígado y tocino irán a parar a la sartén junto con harina de almortas, convirtiéndose en unas sabrosas gachas que serán el plato fuerte de la comida. Por la tarde, tras las gachas, se pica la carne para los chorizos y “gueñas”, mientras que en el fuego cuecen muy lentamente las sabrosas judías que se convertirán en la suculenta aunque pesada cena. Al día siguiente se terminaba de elaborar los embutidos, se salan los jamones y se cocina un suculento y bien aderezado cocido. En días sucesivos era costumbre llevar a las familias que habían colaborado en la matanza algún “presente” por su ayuda: morcillas, chorizos, un trozo de hígado y algún hueso para el cocido. En diez o quince días, los chorizos, lomos y costillas, estaban preparados para ser fritos en unas grandes ollas de aceite, donde quedaran para su conservación. Las Meriendas Albalate ha sido un pueblo que ha sabido conservar antiguas costumbres a la hora de celebrar los diversos acontecimientos tanto del ámbito familiar, social, festivo, religioso, laboral, etc... El día de Jueves Lardero, (jueves anterior al miércoles de ceniza) niños, jóvenes y menos jóvenes salen al campo a diversos parajes como La Hoz, El Collaillo, Las Peñas, etc... a comer “La Tajá y El Huevo”, menú obligado en tan señalado día. El Domingo de Resurrección, después de la procesión y de quemado “El Judas”, se emprende camino de la Fuente de la Hoz, lugar propicio para asar chuletas, tocino, chorizos, etc... y pasar una tarde divertida en contacto con la naturaleza dentro de un bello paraje, descansando al mismo tiempo de los excesos de la noche anterior.

El último día de las Fiestas Patronales, ya que era repartido parte del toro lidiado durante las fiestas entre las cuadrillas y pandillas para que fuese comido en el campo antes de que comenzase la verbena de la tarde. Hoy en día ya no se come toro, pero tal día como éste las cuadrillas ahora convertidas en “Peñas” salen de merienda a la Hoz, al Nogueral, etc... a realizar calderetas, asados, paellas, etc... “Las Mansiegas”; se celebran en días puntuales cuando se terminaban tareas importantes, y se va a las cuevas a celebrar términos de cosechas, la molienda de la aceituna, cuando los pastores y ganaderos esquilan su ganado, etc... Además en Albalate cualquier momento es bueno para merendar y celebrar cualquier acontecimiento familiar, social o cultural aprovechando siempre las características de las cuevas de La Tercia, El Carril y Las Peñas y el buen vino que acogen en sus “Cañas”. Los Quintos Rito del pasado que ha perdurado hasta nuestros días, supone el paso a adulto de los hombres del pueblo (también de las mujeres). Ligado no tan antiguamente a la entrada en Quintas y la Servicio Militar más tarde. Hoy en día son los jóvenes cumplen 18 años los denominados “Quintos”. Las obligaciones de estos chic@s comienzan a principios de año con la selección de una buena viga de chopo entre las riberas del río Trabaque. Ésta debe ser lo más alta, recta y fina posible, pues se empleará luego en Semana Santa para atar en su punta más alta al “Judas”. Durante toda la Semana Santa, en una casa vieja del pueblo, los Quintos se reúnen y tienen la obligación de invitar a todo aquel que pase a visitarlos a un vaso de “Limoná”: vino, azúcar y trozos de fruta. De esta manera durante la Semana Santa “La Casa de Los Quintos” se convierte en le centro de la vida social y lugar de encuentro de la localidad. Pero los Quintos no deben olvidar la preparación del “Judas” que se pondrá entre la noche del sábado santo y el domingo de resurrección y por lo tanto tendrán preparar toda lo necesario: un muñeco de paja, sogas y palos para las tijeretas, leña para la hoguera, etc... La noche del Sábado Santos, se sube “El Judas” en su viga. Mediante cuerdas y tijeretas de palos de madera unidos con sogas a modo de palancas, esta viga se eleva a modo de quedar completamente vertical y justo en frente de la iglesia quedando amarrada con cuerdas a las rejas de los edificios colindantes. Aunque en esta tarea colaboran todos los vecinos y visitantes del pueblo, los responsables últimos son los Quintos, demostrando así su paso a hombres. Antes de la salida de la Procesión del Domingo de

Resurrección, se tira el Judas que debe caer justo en la puerta de la Iglesia sin torcerse. Los Quintos son los encargados de portar en andas la figura de Jesús Resucitado, delante de la cual y portado por los niños del pueblo va el Judas de paja ardiendo. Las Quintas mientras tanto esperan portando la imagen de la Virgen en la Plaza de Felix Page,(Fuente de la Plaza) para el Encuentro. En Navidad, los Quintos salen a pedir los “Aguinaldos”; el mayor de ellos portará el “talego” del dinero y los demás la canasta donde se guardan los obsequios de los vecinos: huevos, dulces, bebidas,.... el dinero antiguamente se repartía entre todos como fondo para cubrir los gastos o viajes del Servicio Militar, ahora para cubrir los gastos de la Semana Santa, el resto de presentes serán disfrutados en esos días con la mayor de las alegrías por los Quintos y sus pandillas. Las Calaveras Las Calaveras son, simplemente calabazas maduras de color anaranjado, que bien limpias son decoradas de manera que simulen o se parezcan lo más posible a un cráneo humano. En su interior se coloca una vela que hará posible que ésta se vea desde cualquier sitio, dándole al mismo tiempo un aspecto fantasmagórico. La Calaveras se colocan en ventanas, en cerros e incluso en el mismo Cementerio el día de Todos Los Santos (1 de octubre), para imitar e iluminar a las ánimas que vagan durante toda la noche. Esta tétrica costumbre, es realizada por los chavales que días antes recorren los huertos de los alrededores, para seleccionar las más hermosas calabazas, con las que crear sus terroríficas “Calaveras”. Este trabajo se realiza cortando la base de la calabaza, para poder acceder a la pulpa de la misma que habrá que ser vaciada y limpiada poco a poco con la ayuda de cuchillos y cucharas, tratando de dejar la calabaza lo más fina para que al introducirle la vela tenga el mayor resplandor posible. Una vez limpia, con un cuchillo habrá que darle los rasgos más tétricos posible, en sus ojos, nariz, orejas y sobre todo en la boca, que ha de estar provista de una siniestra dentadura. Asimismo, se ha de hacer un último agujero en la parte superior, que servirá de chimenea para la vela. La noche de los Santos cada pandilla coloca sus Calaveras en el lugar elegido. Es costumbre robar las de otros grupos así como defender las propias, probando así la superioridad de un grupo sobre su rival. Los sitios preferidos para colocar las centelleantes figuras son: Las Eras de las Nieves, el Cerro Trasdeaguilas, la Covacha del Periquillo y el Puerto, sólo los más atrevidos sitúan su Calaveras en el Cementerio. Otra costumbre relacionada con este día, consiste en la elaboración y consumo de churros y chocolate, así como en manchar las puertas de las casas con engrudo, como muestra de que por ahí habían pasado las ánimas, en su día.

La Patente Se denomina Patente, al tributo que debe pagar un mozo que no sea del pueblo, si se hecha por novia a una chica de Albalate. Este impuesto consiste en convidar a los mozos del pueblo a una merienda. La negativa del novio forastero al pago de la merienda, puede hacer que éste acabe en el “Pilón” que hay en la Plaza Felix Page. Esta medida coercitiva, sobre todo en invierno, hace posible que las negativas sean generalmente pocas. La Semana Santa, en imágenes

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