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Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca

Centro de Estudios de Posgrado e Investigación

Instituto de la Judicatura de Bolivia

Tipificar el delito de violencia familia: un fin destinado a garantizar la protección de las


víctimas y evitar la impunidad de los agresores

Tesis para la opción al grado académico de Magister


en Administración De Justicia- Versión - I

Janeth Fernanda Quiroga Aparicio

Tutor : Dr. Gonzalo Castellanos Trigo

Sucre - Bolivia
2008
Dedicatoria

A mis tres adorados hijos José Manuel, Janeth Laura y Thais Celeste, quienes en
cada momento de mi vida fueron y son la razón de mi lucha constante para
construir un futuro mejor...

Y a mi madre Virginia Aparicio vda. de Quiroga por darme la vida, su apoyo y


amor incondicional.
Agradecimientos

A Dios, por permitirme gozar de buena salud, darme fe y fortaleza y de esa manera
cultivar mis conocimientos en el campo del Derecho.

A mis Docentes: nacionales e internacionales, quienes supieron jerarquizar con sus


conocimientos y experiencias el programa, al mismo tiempo que guiaron nuestros
pasos en la Maestría en Administración de Justicia.

A todo el personal del CEPI, quienes nos han brindado su valiosa colaboración y
orientación durante el desarrollo de este proceso de enseñanza y aprendizaje.

Al Lic. Farid Antezana Vedia, a la Lic. Mara Esperanza Quiroga Lema, A la Lic.
Carla Prado Cardona, al Dr. Hugo Plaza Cuenca, a la Lic. Narda Gonzales, Leticia
Abastoflor, quienes tan gentilmente me han motivado y me prestaron su orientación
oportuna, durante el desarrollo del curso, en la fase de elaboración y defensa de la
tesis.

A mi tutor Dr. Gonzalo Castellanos Trigo, cuya orientación me ha permitido


concluir en forma oportuna este trabajo de investigación.
Indice

I. Introducción……………………………………..………………………………………n. i

II. Antecedentes…………………………………………………………....……………......... ii

III. Problema científico ………………………………………….…………………............ iii

IV. Objeto de estudio …………………………...………………………………………….… vi

V. Campo de acción………………………………………………………………………..… vi

VI. Objetivo……………………………………………………………………………..…….. vi

VII. Objetivos específicos o tareas científicas………………………………………………. . vi

VIII. Ideas científicas a defender……………………………………………………………. . viii

IX. Métodos……………………………………………...………………………..………… viii

X. Técnicas e instrumentos ……………………..………………………………..….……. xi

XI. Población y muestra………………….………………………………………… ………. xi

Capítulo I.
Nociones generales

1.1. La violencia intrafamiliar como hecho social:


Criterios doctrinales…………………………………………………………………………..…… . 1

1.1.1. Origen del Hecho y Formas de


1.1.2. Manifestación de la Agresión
Doméstica………………………………………………………………………..….. 3

1.1.3. El Fenómeno de la Violencia Familiar en Bolivia………………………………..…. 4

1.1.4. La Trascendencia de la Víctima de una Agresión Familiar según La


Normativa Boliviana………………………………………….……………….…..… 6

1.2. La víctima como sujeto de derecho……………………………………………….……. .. 6

1.2.1. Victimización primaria………………………………………………….…………... 8

1.2.2. Vitimización secundaria………………………………………………….……...…. 10

1.3. Ámbito donde debe ser protegida la victima


De violencia familiar o domestica………………….……………………………………………..… 12

1.3.1. Porque es necesario Asegurar la protección Legal de la Víctima………................. 15


1.3.2. La Victimología Femenina……………………………………………...……...….. 18

Capítulo II

Las víctimas de violencia intra familiar:


Diagnóstico de la problemática
en la provincia Quillacollo2.1. La violencia familiar o doméstica.
Como hecho jurídico………………….…………………………………….………… ..21

2.1.1. El Género Femenino y su Grado de Vulnerabilidad……………..………......... ..21

2.1.2. Formas de vulnerabilidad…………………………………………..……...……. .24

2.2. Los derechos humanos de la mujer en tanto


Que es sujeto vulnerable……………………………………………………….……... .26

2.2.1. Normativa internacional que fija los derechos Humanos de la Mujer……..…..… .27
.
2.2.2. Los Derechos Humanos de la Mujer en la legislación boliviana….………….…....30

2.3. El porqué de la penalización de la


Violencia intrafamiliar…………………………………………………….….……… ..….33

2.3.1. Bien jurídico a ser protegido……………………………………………………….….....36

2.3.2. Sujeto Activo y Pasivo del Hecho………………………………………………….…...36


2.4. La realidad de la violencia intrafamiliar
En la provincia Quillacollo……………………………………………………………………… ..… ...37

2.4.1. Descripción Territorial y Socio demográfica del Área Espacial


donde se ha situado la investigación………..…………………………………….……...38

2.4.1.1. La Provincia Quillacollo: División Geográfica……………………..……………….….39

2.4.1.2. Población Clasificada para el trabajo de Campo……………………………..………....40

2.4.1.3 Diagnóstico de la Violencia Intrafamiliar en la Provincia


Quillacollo, Estudio de casos……………...………………..…………………………....42

Capitulo III.

Características de la propuesta………………………………………………………………………………… 48
3.1 penalización de la agresión familiar:
Un fin destinado a evitar la impunidad
De los agresores…………………………………………………………………….……………… .48

3.2. Penalización de la violencia familiar:


Estudio comparativo……………………………………………………………..………………. . 49

3.3. Características del marco Jurídico propuesto. 53

Conclusiones…………………………………………………………………………………………… 56
Recomendaciones……………………………………………..………………………………………...…. 60

Exposición de motivos…………………………………………………………………………..…. …. 61

Proyecto de ley: penalización de la violencia familiar...… ……………………………………………… ….… … 64

- Capítulo primero: disposiciones generales…………………………………………..………………... 64

- Capítulo segundo: de las medidas asistenciales……………………………………………………….. 66

- Capítulo tercero: de las normas sustantivas……………………………………………………….…. .. 68

- Capítulo cuarto: jurisdicción y competencia…………………………………………………..….… 69

- Capítulo quinto: procedimiento…………………………………………………………….…… ... 71

- Disposiciones finales:…………………………………………………… ……………….…… . 76

Referencias ………………………………….…………….………………….……....… 78
Resumen

¿De qué manera el actual sistema normativo establecido por la Ley 1674, inviabiliza la adecuada
protección judicial de las Víctimas de Violencia en la Familia o Doméstica?

En base a esta pregunta se ha desarrollado el trabajo de investigación, cuyo objetivo general


ha permitido demostrar la necesidad de establecer un régimen legal específico destinado a brindar
una protección real y efectiva a las víctimas de violencia intrafamiliar.

Se ha teorizado la naturaleza del acto calificado como violencia en la familia a fin de


individualizar al agente, a la víctima y el bien jurídico afectado. se ha contextualizado todos los
antecedentes normativos, que han generado los Organismos Internacionales creados a este fin, Se ha
definido la justificación de penalizar la violencia intrafamiliar identificando el bien jurídico
protegido y los sujetos activo y pasivo del hecho.

Con la finalidad antes indicada se ha propuesto un proyecto de Ley, donde se ha normado la


parte contravencional, la parte sustantiva y adjetiva del nuevo sistema jurídico que debe
implementarse por medio de la ley.

Palabras clave: Tipificación, garantía, protección, familia, víctimas.


I introducción

El sistema jurídico boliviano, ha establecido una legislación especializada destinada a tutelar


un campo extremadamente sensible para la sociedad. En efecto a través de la llamad a “Ley
Contra la Violencia en la Familia o Doméstica”, vigente desde diciembre de 1995, se logró
establecer un régimen normativo destinado a implanta una importante política de Estado, la
misma que está dirigida a proceder la integridad física, psicológica, moral y sexual de cada
uno de los integrantes del núcleo familiar.

De esa manera se crea un instituto jurídico orientado a erradicar la violencia


intrafamiliar, incorporando en ese proyecto a instituciones como el Órgano Judicial, el
Ministerio Público, La Policía Nacional y las Municipalidades, cada cual cumpliendo
funciones específicas en procura de hacer frente a los diversos problemas emergentes de la
violencia generada a nivel familiar y de esa manera contribuir a las políticas adoptadas por el
Estado, con miras a erradicar ese mal social.

Transcurrido, más de una década de vigencia de la Ley 1674, no solo se han


incrementado los actos de violencia intrafamiliar, pues la normativa destinada a tutelas a las
víctimas de tales acto, no ha cumplido su objetivo, contrariamente el procedimiento que señala
la Ley para individualizar y castigar a los victimadores, no es eficaz, consiguientemente esas
agresiones, casi generalmente han quedado en el campo oscuro de los hechos ilícitos no
sancionados.

Este punto de vista nace de la experiencia de la investigadora proponente, quien


durante el ejercicio de la judicatura ha logrado detectar que el régimen jurídico que se aplica a
casos emergentes por violencia doméstica, no ha rendido adecuadamente debido a que el
mecanismo sancionador esta librado a las partes y no al Estado como ente obligado a tutelar
los derechos fundamentales, como el derecho a la vida y la integridad física y moral.

Esa deficiencia normativa como no podía ser de otra manera, ha dado lugar a que la
violencia doméstica se convierte en una práctica cas común especialmente en zonas rurales,
donde la información sobre la existencia de una regulación destinada a evitar la violencia
intrafamiliar es casi nula.

Otro aspecto de amplio análisis en el presente trabajo de investigación está relacionado


con los datos estadísticos que se han reportado a nivel nacional, respecto al progresivo
crecimiento de la violencia doméstica, sin que exista propuesta alguna que este orientada a
mejorar la normativa y de esa manera otorgar la debida protección a las víctimas que sufren
agresiones físicas o morales en el seno familiar.

II Antecedentes

Uno de los principales propósitos del legislador al proyectar la Ley 1764, indudablemente era
erradicar palatinamente la violencia intrafamiliar. En ese orden, el año 1995, al entrar en
vigencia dicho marco normativo, se constituyó en un valioso avance legislativo y por ello la
finalidad específica del Estado boliviano estaba dirigida a erradicar ese mal.

En base a esa normativa, se dejo establecida la figura de la violencia intrafamiliar y


doméstica y sus distintas formas de manifestación; así, la agresión física, psicológica y sexual,
pasan a constituir en actos lesivos sujetos a sanciones y medidas cautelares.
De igual manera, quedó fijada la competencia de los jueces que se encargarán del
conocimiento y sustanciación de esos actos procesales, labor jurisdiccional que no ha sido ni
la más requerida por las victimas que no ha sido la más requerida por las víctimas.

No fue la vía más requerida por las victimas y tampoco fue la vía adecuada para frenar
y/o castigar adecuadamente a los agresores, toda vez que la propia normativa había establecido
un mecanismo antes que sancionador, uno de carácter conciliador, y a partir de ese
encausamiento procedimental las acciones ejercitadas por los victimadores no han sido
valoradas en su verdadera dimensión.

Dicho de otra manera, el juzgador frecuentemente se ha visto limitado en su propósito


de alcanzar un justo trato jurídico a favor de las víctimas, debido a la tendencia de las partes
por resolver los agravios en instancias administrativas, como ser las Defensorías, Brigadas de
Protección a la Familia o la Policía.

En base a estos antecedentes y la experiencia acumulada como Juez de la República, a


través del presente trabajo de investigación se ha visto la necesidad de establecer un marco
capaz de facilitar la individualización precisa de la responsabilidad del agresor y determinar
una enérgica sanción, en base a un procedimiento ágil y de esa manera evitar la impune acción
de los victimadores en la llamada violencia doméstica.

III Problema científico

La violencia intrafamiliar, reconocida en la legislación boliviana como “Ley Contra la Violencia en


la Familia o Doméstica”, no es un problema que solo afecta al ámbito privado; contrariamente, se
manifiesta como una costumbre arraigada en la sociedad, donde el varón, el masculino, constituye
el principal agresor y sus víctimas la mujer que está relacionada con él en calidad de pareja
(matrimonio, unión libre de hecho- concubinato) y los hijos, sin descartarse la acción de otros
parientes.

Así estructurado el campo donde debe concentrarse la protección legal, es indudable que se
trata de una medida de defensa social, donde la víctima y el agresor concurren como sujetos activos
de una acción donde una, ha violentado los derechos fundamentales de la otra parte, bajo esa óptica
jurídica, los poderes públicos no pueden estar ajenos a la acción ilegal del victimador.

Al respecto, el profesor Ferreira, hace resaltar que la violencia intrafamiliar, “constituye uno
de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales como la libertad, igualdad, vida, la
seguridad y la no discriminación” (FERREIRA, 1988, pág. 278).

En ese contexto, a juicio del autor de referencia, el Estado a través del Poder Judicial, tiene
la obligación de adoptar medidas de acción positiva para hacer real y efectiva esos derechos,
removiendo los obstáculos que impiden o dificultan su plenitud.

De hecho la Ley, para que tenga efecto positivo en su propósito de tutelar derechos, debe
abarcar de manera idónea aspectos relacionados con la sensibilización e intervención en el ámbito
educativo, social y de atención posterior a las víctimas. Todo este bagaje de preceptos
asistencialistas, resultan inútiles si no se les otorga además de un adecuado procedimiento.
En el sistema legal boliviano, se confronta un fenómeno complejo, debido
fundamentalmente a que la Ley No. 1674, no ha previsto abarcar un procedimiento específico,
capaz de judicializar todos los actos que lindan con la Violencia Intrafamiliar en un sistema más
eficiente.
Con referencia a establecer un mecanismo legal apropiado capaz de facilitar la tutela de los
derechos de las víctimas en el caso de Violencia Intrafamiliar, el profesor Moreno, haciendo
referencia a la legislación española ha emitido el siguiente criterio:

“La ley introduce normas de naturaleza penal, mediante las que incluye dentro de los tipos
agravantes de lesiones uno específico que incremente la sacón penal cuando la lesión produzca
contra quien sea o hay sido la esposa del autor, o mujer que este o haya estado ligada a él por una
análoga relación de afectividad, aun sin convivencia. También se castigarán como delito las
coacciones leves y las amenazas leves de cualquier clase cometidas contra las mujeres
mencionadas con anterioridad.

La Ley para la prevención y erradicación de la violencia intrafamiliar ha de ser una ley que
recoja medidas procesales que permitan procedimientos ágiles y sumarios en el campo penal,
brindando protección a las mujeres e hijos, asico como medidas cautelares con carácter de
urgencia”. (MORENO, 1986. Pág. 280).

El sentido protector de los derechos fundamentales de las víctimas de agresiones domésticas


no solo es preocupación de legisladores y doctrinarios de las Ciencia Jurídica, los organismos
internacionales que están dedicado a la generación de sistemas de protección legal a la mujer, niñez
y la familia, también tomaron a su cargo iniciativas destinadas a perfeccionar cada vez los sistemas
de protección a favor de esas personas.

Las determinaciones emitidas a nivel de esos organismos internacionales, tiene la virtud de


haber sugerido la necesidad de establecer sistemas jurídicos destinados a proteger a las personas
frente a las distintas formas de violencia intrafamiliar. Sin embargo en la legislación boliviana, aun
existe un criterio legal dividido para que las víctimas de agresiones domésticas puedan recurrir ante
n Juez Familiar o Penal de manera opcional, a fin de reclamar la tutela de sus derechos
conculcados, eso está determinado por el artículo cuatro del Decreto Supremo No. 25087 que
reglamenta a la Ley No. 1674.

De esa manera en el sistema jurídico nacional, aún se mantiene en forma opcional la vía que
puede ser utilizada para tutelar a la víctima de una agresión intrafamiliar, cuando en la moderna
legislación comparada ese trato jurídico está regulado por un procedimiento especializado.

Esos son los fundamentos que justifican la necesidad de establecer un mecanismo legal
apropiado, y después de haber descrito la situación problémica y los antecedentes que hicieron a la
identificación del siguiente Problema Científico; destinado a brindar una tutela real y efectiva a las
víctimas de la Violencia en la Familia o Doméstica para evitar la reincidencia y la impunidad de los
agresores o actores, tipificando esos actos, como el “delito de violencia doméstica”.
I. Objeto de estudio

Violencia familiar y doméstica en el Estado Plurinacional de Bolivia, materia familiar.

II. Campo de acción:

Proponer un régimen legal específico a efecto de brindar una protección real y efectiva a las
víctimas de Violencia Intrafamiliar o Doméstica, para garantizar un procedimiento oportuno a
las víctimas y evitar la impunidad de los agresores.

III. Objetivo

Establecer un régimen legal específico, proponiendo como figura penal el delito de violencia
doméstica, con una estructura especializada a cargo de los Juzgados de Violencia Intrafamiliar
y Domestica, con un procedimiento breve y sumario, a efecto de brindar una protección real y
efectiva a las víctimas de Violencia Intrafamiliar o Doméstica, dentro o fuera del domicilio del
hogar, entre personas que tengan o hayan tenido conforme a la ley familiar, relación por
matrimonio, unión de hecho o concubinato, para evitar la impunidad de los agresores.

El objetivo, se ha cumplido con la propuesta del proyecto de ley, que contiene cinco capítulos.
Un primer capítulo, de las disposiciones generales. El capitulo dos; con artículos referidos a las
medidas asistenciales, el capítulo tres normas sustantivas, el capitulo cuatro de la jurisdicción y
competencia, el capitulo quinto del procedimiento y las disposiciones finales.

IV. Objetivos específicos o tareas científicas:

- Demostrar que el actual sistema legal no tutela en forma efectiva los derechos de las
víctimas de agresiones intrafamiliares.

- A la finalización del trabajo de investigación, se ha demostrado que el sistema legal, como es


la Ley No. 1674 Contra la Violencia familiar o Doméstica, no tutela efectivamente a las víctimas
de agresión intrafamiliar.

- Reflejar el porcentaje de hechos denunciados, conocidos y no resueltos por las autoridades


judiciales en la Provincia Quillacollo del Departamento de Cochabamba.

- Este objetivo, también se ha cumplido, porque existe un alto porcentaje de los hechos
denunciados que no son resueltos y son abandonados porque las audiencias son señaladas de
acuerdo al espacio existente en el Juzgado y en más de las veces son programadas para dos o
más semanas después.

- Índice de impunidad que registran los hechos de violencia doméstica.

- A través de las entrevistas directas a los jueces y abogados del Municipio, se ha


establecido, que existe un alto índice de impunidad porque las victimas prefieren callar y no
denunciar los hechos de violencia intrafamiliar, debido, muchas veces a la desconfianza en la
administración de justicia y la falta de celeridad en la resolución de las causas.
- Confirmar la insuficiencia de la Ley No. 1674 Contra la Violencia familiar o Doméstica, como
regla protectiva de los derechos de las víctimas de agresiones domésticas.

- Durante, el ejercicio de la actividad como Juez de Provincia en el Estado Plurinacional de


Bolivia, ante la incidencia de mayores denuncias de violencia familiar, particularmente en las
ciudades del eje central, como la ciudad de El Alto, La Paz, Cochabamba y las ciudades
intermedias de Quillacollo, Sacaba, se ha detectado que la Ley No. 1674 Contra la Violencia
familiar o Doméstica, no ha cumplido con los fines y propósitos para los que ha sido trazada,
como ha sido el erradicar la violencia familiar o doméstica, lo que hace imperiosa una
regulación especial para establecer y configurar el delito de violencia domestica, dentro la
normativa legal boliviana

V. Ideas científicas a defender:

- Que el actual sistema normativo establecido en la Ley No. 1764 de 15 de diciembre de 1995,
Contra la Violencia en la Familia o Doméstica, inviabiliza la adecuada protección judicial de las
víctimas de Violencia Familiar o Doméstica.

- El sistema normativo de referencia, no ha cumplido el objetivo y/o propósito de erradicar la


violencia familiar o domestica en el contexto nacional.

- Más allá de que dicha normativa, sea un referente al que las víctimas hayan recurrido para la
defensa y protección de sus derechos afectados, el aparato de la administración de justicia se ha
convertido en un obstáculo para los fines establecidos, debido al excesivo movimiento judicial,
la falta de recursos humanos, creación de más juzgados y la reincidencia de la comisión de los
actos de violencia familiar o doméstica, ocasionando el abandono de las causas.

- Establecer una adecuada norma legal, eficiente y eficaz para proteger a las víctimas de violencia
intrafamiliar y evitar la reincidencia y la impunidad de los agresores y justificar la
implementación del delito de violencia doméstica, con sus específicas connotaciones para su
establecimiento.

VI. Métodos

Tomando como base el paradigma socio-crítico, se ha utilizado un grupo de métodos dentro de los
que se citan los siguientes:

El método histórico lógico

Fundamentalmente este método ha permitido analizar la evolución histórica de la lucha contra la


violencia familiar y doméstica en el mundo, a nivel continental y en nuestro país Bolivia, a través
de la revisión documental, el análisis documental de estudios realizados por la ONU, los convenios
internacionales, ejemplo, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer; la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), el Comité para la
Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), la Convención de Beijin, la
Convención de Belém Do Pará y otros de lucha contra la violencia familiar. Método que ha sido
utilizado en los tres capítulos que se han desarrollado.
El método bibliográfico

Permitió seleccionar el material necesario para establecer las bases de la propuesta, asimismo, ha
permitido justificar que la lucha por la defensa de los derechos humanos de la mujer ha sido
incesante, hasta lograr que en algunos Estados del continente, ya se ha legislado al respecto y se
ha tipificado la violencia intrafamiliar como delito. Asimismo, la jurisprudencia internacional de
España y del Estado Federal de México. El que ha sido utilizado especialmente para configurar el
capítulo primero, referente al marco teórico, el marco conceptual y contextual y la propuesta en el
capítulo tercero.

Los métodos deductivo e inductivo, han permitido obtener los conocimientos de la normativa
internacional respecto a los derechos de las personas y particularmente de las mujeres, para luego
conducir al conocimiento a nivel continental, nacional para centrar el mismo en lo que representa
la Provincia Quillacollo. Cuyo resultado, ha permitido llegar a la conclusión de que la
problemática relacionada con la insuficiencia de la normativa que regula la violencia familiar, no
permite impartir justicia en varios casos que se presenta, en el quehacer diario del ejercicio de la
administración de justicia.

El método sistémico: Por medio del cual, se ha establecido en el derecho comparado que ya existe
en la normativa de otros países latinoamericanos, una regulación especial respecto al delito de
violencia intrafamiliar o doméstica y ha permitido establecer, cual las semejanzas y diferencias de
otros procedimientos en las leyes contra la violencia familiar y domestica de otros países, que
permitió también identificar las relaciones sobre los diferentes componentes de la Ley 1764 Contra
la Violencia Familiar y Doméstica. El método comparativo, ha permito establecer que a nivel del
continente, en los países donde se tiene arraigado el machismo, existe un gran avance en las
legislaciones respecto al tema.

El método de modelación: Este método ha permitido el proceso de abstracción para diseñar la


propuesta de ley y tipificar el delito de violencia domestica y su correspondiente estructura y
mecanismo de implementación, dentro el contexto nacional.

El método de la investigación empírica; A través de la observación y especialmente durante el


ejercicio de la profesión como administradora de justicia en las provincias del Departamento de
Potosí (Colcha “K”, Caiza “D”, Tupiza y Villazón y en la suplencia en el Juzgado de Instrucción
de Familia de la ciudad de Potosí), pude observar que en la mayoría de los casos, que el agresor es
casi siempre la pareja de la víctima y no se inmuta ante la sanción que se le impone, porque paga la
multa impuesta y nunca se somete a las medidas alternativas a la ejecución, pese al consentimiento
del agresor de la sanción como es la terapia psicológica, porque las entidades encargadas del
seguimiento de ello no han asumido ese su rol y por otra parte, porque el procedimiento garantista,
que prevé el recurso de apelación del Juez de Instrucción de Familia, retrasa con demasía la
efectivización de la sanción impuesta al agresor.

VII. Técnicas e instrumentos:

- Entrevistas directas a un universo de 100 mujeres de los distritos tres y cinco del Municipio de
Quillacollo, del Departamento de Cochabamba.

- Estadísticas, respecto al incremento de los hechos denunciados en las Defensorías del


Municipio, la Brigada de Protección a la Familia y la Policía.
- Encuestas, con preguntas abiertas a jueces y abogados respecto a la valoración positiva, para
tipificar el delito de violencia familiar o doméstica.

Estudio del caso

VIII. Población y muestra:

- El trabajo de investigación se ha llevado a cabo en el Municipio de Quillacollo Capital de la


Primera Sección de la Provincia Quillacollo del Departamento de Cochabamba del Estado
Plurinacional de Bolivia, conformada por cinco secciones municipales que son: Quillacollo,
como capital de Provincia es la Primera Sección Municipal; Sipe Sipe, está reconocida como
Segunda Sección; Tiquipaya, es la Tercera Sección; Vinto Cuarta Sección y Colcapirhua
Quinta Sección.

- Encuesta abierta y directa a jueces en materia familiar de la ciudad de Cochabamba y del


Municipio de Quillacollo y a profesionales abogados del municipio, quienes no han devuelto las
hojas que se les ha proporcionado.

- La muestra es de diez jueces encuestados, quienes manifestaron que puede ser una propuesta
viable, pero por el tipo de sociedad machista imperante en Bolivia, los centros de reclusión o
penitenciarias colapsarían, debido a que en el actual sistema penal ya existen muchos
cuestionamientos, referidos al incumplimiento de los plazos procesales previstos en el Código
de Procedimiento Penal y la población recluida cada vez reclama más espacio para vivir.

- Entrevistas verbales a veinte mujeres, que son víctimas de violencia física, sexual y psicológica,
que tiene trámites de violencia domestica y familiar en el Juzgado de Instrucción de Familia de
Quillacollo, de las cuales doce de ellas, han manifestado que no han encontrado justicia y que su
agresor se convierte más violento y agresivo, burlándose del sistema jurídico.

Entrevistas verbales a cien mujeres de los distritos tres y cinco del Municipio de Quillacollo,
en los cuales de cada diez de ellas tres confirmaron haber sufrido violencia física y psicológica y en
el otro distrito, el 25% de ellas confirmaron haber sido víctimas de violencia intrafamiliar. Aspecto,
que denota que esas víctimas de violencia familiar, aun prefieren guardar silencio respecto al tema.
Capítulo I

Nociones generales

1.1 La violencia intrafamiliar como hecho social: criterios doctrinales.

Uno de los aspectos cruciales que hoy confronta la sociedad, tiene que ver con la individualización
real de una víctima de la llamada Violencia Familiar o Doméstica, en el entendido de que una
efectiva protección a esas personas, no pasa solo por contar con una marco normativo específico,
pues además, es preciso que tales reglas normativas sean efectivas en cuanto a su propósito
esencial cual es brindar una adecuada protección a las víctimas de agresiones intrafamiliares.

Víctimas han existido siempre, pero eran invisibles porque se las consideraba el precio
obligado de la marcha de la historia –esta afirmación corresponde al profesor Reyes Matos – según
este doctrinario, ahora esas víctimas, se han hecho visibles y eso significa que denuncian su destino
como una injusticia que pide justicia.

Lo señalado por el autor antes citado no es una simple versión retórica, es el resultado de un
hecho real que vive la sociedad. Dicho de otra manera, la violencia doméstica constituye un
fenómeno social de alcance mundial, que está marcado por dos dimensiones que se reflejan a través
del daño personal y el daño causado a la sociedad.

Precisamente en función de esos factores, la violencia intrafamiliar se manifiesta


básicamente por dos tipos de comportamiento violentos claramente definidos - claro está sin
descartar otros – los mismos que responden a interacciones diferentes entre víctima y agresor. Se
trata de la violencia conyugal y la violencia dirigida contra menores y ancianos.

No se puede descartar en este análisis la violencia de género, la misma que se caracteriza por
actos de discriminación y desigualdad a las que son sometidas las personas del género femenino.
Esta consecuencia nace como efecto del papel social atribuido a la mujer a lo largo de la historia –
dice María José Benítez-

Visto de esa manera esta otra forma de violencia, constituye un hecho social distinto a la
violencia doméstica, toda vez que un análisis específico de la violencia de género no permite la
incorporación de un estudio relacionado con la agresión conyugal, en cuyo seno se originan la
mayoría de los actos relacionados con la violencia intrafamiliar.

A propósito de esta particularidad, el Profesor Baca, en su obra “Las víctimas de la


Violencia” hace resaltar lo siguiente:

“La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se


manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de
una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por
sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.

La Organización de Naciones Unidas en la IV Conferencia Mundial de 1995 reconoció ya


que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo
y paz y viola y menoscaba el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Además la define ampliamente como una manifestación de las relaciones de poder históricamente
desiguales entre mujeres y hombres.”1

1
BACA, E. et. al. “Las Víctimas de la Violencia”, Edit. TRIACASTELA, Madrid – España 2003, Pág. 75
De este análisis se desprende que un estudio relacionado con la víctima de la violencia
doméstica obliga a la realización de un análisis más preciso del campo donde se originan las
agresiones y de esa manera poder individualizar las condiciones objetivas del hecho.

1.1 Origen del Hecho y Formas de Manifestación de la Agresión Doméstica.

La violencia doméstica doctrinalmente tiene distintos abordajes, sin embargo para el


presente trabajo de investigación, también se toma en cuenta la experiencia de la tesista, cuyo
desempeño como Juez, le ha permitido conocer la realidad en la que se halla inmersa el fenómeno
de la violencia intrafamiliar.

En ese contexto, es de suma trascendencia encuadrar un estudio relacionado esencialmente


con las características del hecho social conocido en el ámbito jurídico como violencia doméstica. Se
trata de actos que se manifiestan al interior del seno familiar, el mismo que puede estar constituido
ya sea de hecho o de derecho.

Al respecto Emile Durkheim, hace resaltar que la violencia intrafamiliar abarca un área muy
amplia del abuso, incluyendo el abuso conyugal y aquel que pone en peligro la seguridad o
integridad de un menor, en ese orden según la autora de referencia, cualquier acto amenazador o
violento, aún si el acusado no pretendía dañar o poner en peligro la seguridad de la víctima, puede
ser motivo de enjuiciamiento.

Una descripción más precisa de los actos calificados como abuso intrafamiliar, permite
señalar que puede presentarse en forma de amenazas, intimidación, acoso, daño físico, abuso
sexual, daño moral y psicológico, abuso social y a menores. Así se tiene que, cada una de esos
hechos, se manifiestan de la siguiente manera:

Violencia Física: caracterizado por ser una acción premeditada no accidental capaz de provocar
daño físico, enfermedad o riesgo de padecerla.
Violencia Psíquica y Moral: que se expresa a través de acciones y conductas asumidas por el
agresor y que están dirigidas a alterar factores emotivos, afectivos, tales como insultos, amenazas,
humillaciones y aislamiento.

Violencia Sexual: donde el agresor utilizando la fuerza, el abuso de poder o autoridad intenta violar
la libertad sexual de las persona y en su caso consumarla.

Violencia Económica: acto agresivo que se manifiesta a través de actos ligados con la desigualdad
en el acceso a los recursos económicos que deben ser compartidos; desigualdad en el disfrute del
derecho a la propiedad o a la educación y a un puesto de trabajo.

Explotación Laboral: La explotación laboral y mendicidad, son situaciones a las que es sometido
mediante abuso de poder, fuerza o violencia un miembro de una determinada familia, aún sin
considerar edad, sexo, formación o que se consideren humillantes o antisociales.

1.1.2 El Fenómeno de la Violencia Familiar en Bolivia.

A partir de la implantación en el régimen jurídico boliviano, de un sistema legal destinado a


brindar protección a las víctimas de violencia doméstica, el Estado ha pasado a controlar en alguna
medida ese hecho social arraigado, sin embargo la normativa no ha logrado los objetivos trazados
por que ni ha disminuido ese mal social tampoco se puede proteger en forma adecuada a las
víctimas.
De acuerdo a recientes investigaciones relacionadas con la violencia familiar a nivel de
Brigadas de Protección a la Familia en Ciudades de La Paz, Beni, Sucre y Tarija, se ha podido
constatar que en esos tres departamentos entre los mese de enero y junio de 2008, se atendieron
4816 casos. Este dato estadístico refleja la insuficiencia del actual sistema legal.

Ese breve diagnóstico ha permitido identificar que la violencia intrafamiliar constituye un


problema generalizado con un enorme costo social debido a las condiciones en que quedan las
víctimas, cuya frustración en muchos casos las convierte en cómplice de su agresor.

Ese mal social de tanto arraigo en la sociedad boliviana está situado en sectores sociales de
mucha vulnerabilidad tales como familias de escasos recursos y poca cultura, así como los menores
y mujeres.

Esa realidad exige proponer la implementación de medidas legales más eficaces, de tal
forma que su aplicación no solo facilite una adecuada protección a las víctimas, pues además debe
tender a que la violencia familiar disminuya.

En toda esta problemática que ha sido identificada en la realidad boliviana, ni la normativa


vigente mucho menos las instituciones creadas a ese fin, no han logrado sistematizar disposiciones
capaces de asegurar una efectiva protección a las víctimas de agresiones intrafamiliares,
insuficiencia que se manifiesta debido a que los legisladores no han sabido valorar en su verdadera
dimensión, tanto la culpabilidad del agresor cuanto el daño que se causa a la víctima,
contrariamente, tales acciones se las califica como simples contravenciones sujetas al pago de una
multa como sanción por la acción desplegada por el agresor.

Aun cuando el sistema ha previsto el apoyo social, psicológico y legal para la víctima, sin
embargo tales iniciativas, no garantizan la reparación del daño causado, eso está demostrado por los
resultados develados estadísticamente y de esos resultados se desprende que la normativa no es
justa, de hecho la víctima está completamente desprotegida, eso está constatado a nivel incluso de la
judicatura que a falta de normas precisas el juzgador se siente impotente para impartir una decisión
justa y de acuerdo al daño causado.

Esa frágil protección que se brinda a la víctima de una agresión familiar, se ha convertido en
un recurso pernicioso para los agresores que ante la venia del sistema legal no tiene ningún
problema de incurrir en reiteradas infracciones legales y de esa manera la víctima se convierte en
blanco fácil del agresor y de la propia normativa.

1.1.3 La Trascendencia de la Víctima de una Agresión Familiar Según la Normativa


Boliviana.

Una de las paradojas de la normativa contenida en Ley 1674, es que no se ha incorporado un


capítulo específico que permita individualizar a la víctima de una agresión intrafamiliar, sin
embargo seguramente considerando el daño a la que está sometida una persona que es víctima de
ese tipo de acto, se le presta apoyo psicológico, social, legal, incluso se ha normado la creación de
Brigadas de Protección a la Mujer y la Familia así como defensorías a nivel de municipios.

Esa incongruencia normativa, indudablemente obedece a que los legisladores, no conocían


la verdadera dimensión de ese fenómeno social que se genera como efecto de la violencia
intrafamiliar, donde la víctima no solo sufre los efectos físicos o morales de la agresión sino que
también está condenada a sufrir una victimización secundaria.
En suma sólo a partir de una descripción socio jurídico apropiado de la víctima de una
agresión familiar, es que se podrá construir medidas adecuadas destinas a una eficaz protección de
la víctima: pero no solo eso, por sobre todo permitirá alcanzar un grado óptimo de justicia a favor
de esas personas.

1.2 La víctima como sujeto de derecho.

Hacer referencia a la víctima de una agresión familiar, no tiene una finalidad solo doctrinal: para el
presente trabajo además es de mucha importancia identificar el contexto social y jurídico que ocupa
un sujeto de esa naturaleza.

La identificación de la víctima dentro el régimen jurídico de la violencia familiar, surge


como efecto de la importancia que adquiere este régimen jurídico a partir de la necesidad de
humanizar el trato social intrafamiliar, donde los sujetos que conforman ese núcleo necesariamente
son también responsables de la vida armónica de una institución.

La víctima, más allá de las diferentes definiciones que sobre ella se han sistematizado, es la
persona que sufre una determinada agresión, de hecho no debe ser considerada como tal solo
aquella que ha sido perjudicada por un acto criminal, también deben considerarse como víctimas
los 40.000 niños que mueren a diario en el mundo – esta reflexión fue realizada por James Grant,
director de U.N.I.C.E.F -.

De esa manera queda también individualizado el rasgo de las víctimas sociales, que sin lugar
a dudas se diferencian de una víctima de un hecho criminoso, sin embargo el daño que sufren las
llamadas víctimas sociales, puede superar en algunos casos al que llega a sufrir un sujeto
perjudicado por un acto delincuencial.

Aun cuando suele decirse que la comisión de un delito afecta a toda la comunidad, sin
embargo dentro esa misma comunidad, quien es víctima de una agresión intrafamiliar sufre más que
el resto debido a que se la revictimiza con la aplicación de un sistema legal complicado e ineficaz a
la hora de hacer justicia.

Esa situación emerge a raíz de que en el sistema legal se han establecido reglas para el trato
jurídico de aquellos casos relacionados con la agresión doméstica, contraponiendo de manera
inequívoca los derechos de la víctima con las del agresor.

Dicho de otra manera la actual legislación no ha establecido un adecuado contrapeso entre el


bien jurídico protegido y los derechos del agresor de tal manera que se pueda distinguir en forma
precisa, la magnitud de la ofensa inferida a la víctima y cuál la gravedad de la ofensa.

Si bien el actual sistema establece una marco legal enteramente asistencial a favor de la
víctima, sin embargo no ofrece una garantía real respecto a la tutela que debe brindar al bien
jurídico que se protege a través de la Ley 1674: eso está reflejado por la gran cantidad de casos que
no arribaron a una solución razonable y la víctima siempre ha llevado la peor parte.

En éste último sentido es fácil advertir que: lo que en realidad falla, es el sistema legal
existente, donde a partir de la implementación de un régimen normativo mixto que determina el uso
de la vía penal solo con carácter opcional, se ha desnaturalizado el espíritu de la Ley que según está
descrito en esa misma normativa, fue creada como una estrategia nacional para la “erradicación en
Bolivia de la violencia en la familia”.
1.2.1 Victimización Primaria.

Resultará poco comprensible la necesidad de establecer reglas destinadas a optimizar la protección


de la víctima de una agresión familiar sino se enfoca esta variable investigativa, donde a partir de un
análisis de la causa efecto de los hechos, se logrará justificar el por qué la doctrina ha establecido
una clasificación en cuanto a la situación de la víctima.

A propósito de esta particularidad el Profesor Bustos, hace resaltar que los pesares de la
víctima, según se ha repetido hasta la saciedad, no acaban cuando acude a una Comisaría a
denunciar. “En este sentido suele, distinguirse entre lo que la doctrina denomina victimización
primaria y victimización secundaria.”2 En ese contexto según el citado autor:

“Por victimización primaria se tiende a entender la derivada de haber padecido un delito,


que cuando va acompañado de violencia o experiencia personal con el autor suele ir acompañado de
efectos que se mantienen en el tiempo y pueden ser físicos, psíquicos, económicos o de rechazo
social. La víctima de un delito no solo ha de enfrentarse con los perjuicios derivados de la lesión o
puesta en peligro del bien jurídico protegido que conlleva el delito, sino que en muchos casos,
acompañando a éste, se producen otra serie de efectos que inciden en la gravedad material del daño
o perjuicio producido”.3

La elocuencia de ese punto de vista expuesto por el autor de referencia, permite comprender
que la víctima de una agresión intrafamiliar al margen de haber sufrido un daño moral o físico, debe
además soportar las contingencias que le depara el medio social y toda esa realidad sociológica ha
venido en llamarse doctrinalmente como la victimización primaria.

Cuando la víctima de un delito se dirige a la policía debe ser tratada de tal forma que no
sufra ningún daño psíquico adicional. Precisamente eso está legal y doctrinalmente recomendado.

Un hecho relevante constituye la Declaración de Ottawa sobre la justicia y asistencia para


las víctimas, cuyo principal propósito es proclamar los derechos de las víctimas y establecer formas
y medios para asegurar su protección, tratamiento humano y compensarles por los daños sufridos –
afirma el Profesor Bustos-

Ahora bien, mientras que en determinados ámbitos de delitos la situación de la víctima está
muy estudiada y la sociedad y el propio estado están enormemente sensibilizados hacia su situación,
sin embargo en la Ley de Violencia Familiar no se le ha otorgado la debida atención principalmente
en todo lo relacionado a su protección jurídica. Esta realidad que se vive también en el contexto
internacional ha sido puesta de manifiesto por María José Benítez mediante el siguiente comentario:

“Múltiples organizaciones nacionales e internacionales, en todo el mundo trabajan día a día


por erradicar la violencia estatal y de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Pocas, o casi ninguna,
trabajan y sobre todo, invierten tiempo y dinero, en erradicar la violencia diaria que sufren
innumerables mujeres en todo el mundo, bien mediante conductas constitutivas de acoso sexual, de
agresiones físicas, tan graves como pueden ser las que sufren las víctimas de torturas, agresiones de
distinta índole contra la libertad sexual”4.

2
BUSTOS, Ramírez Juan. “Victimología Presente y Futuro”, Santa Fe, Bogotá, Edit. THEMIS, 1993, Pág. 83.
3
Ibíd. Pág. 85
4
BENITEZ, Jiménez María José. “Análisis de la Política Criminal Española Sobre la Violencia de Género”, Edit. SEPIN,
Madrid 2005, Pág. 142.
Está visto que la sociedad juega un rol significativo en la producción de políticas destinada a
establecer una adecuada defensa social frente a la proliferación de actos que en determinadas
circunstancias se tornan incontrolables, como es el caso de la violencia familiar y es a partir de
experiencias de esa naturaleza que surge la necesidad de implementar normas capaces de ejercitar
una adecuada protección a las víctimas.

1.2.2 Victimización Secundaria.

Se trata de otra categorización ensayada por la doctrina donde la víctima de un hecho


antijurídico, no solo ha de enfrentarse con los perjuicios derivados de la lesión o puesta en peligro
del bien jurídico protegido que conlleva el hecho punitivo, sino que en muchos casos, acompañando
a éste, se producen otra serie de efectos que inciden en la gravedad material del daño o perjuicio
producido.

De esa manera nace la llamada victimización secundaria, caracterizada porque deriva de las
relaciones de la víctima con el sistema jurídico. Consecuentemente, la victimización secundaria se
considera aún más negativa que la primaria porque es el propio sistema el que victimiza a quién se
dirige a él pidiendo justicia.

En esa lógica, es fácil detectar el fracaso de las instituciones estatales en lo referente a la


asistencia de las víctimas de agresiones intrafamiliares, razón suficiente para que todo operador
judicial comprometido con la administración de justicia asuma iniciativas destinada a propugnar
incluso la modificación radical de la justicia en el ámbito específico de la violencia doméstica.

Ahora bien, luego de haber descrito esa clasificación doctrinalmente sustentada y que está
relacionada con la llamada victimización primaria y secundaria, es importante puntualizar que tales
tipologías, son clasificaciones desarrolladas por diversos autores para estudiar el rol de la víctima
en el hecho conflictivo que se la tuvo como sujeto pasivo.

Pero tales rasgos, no deben ser entendidos como categorías definitivas, inamovibles y
aplicadas de forma mecánica, ya que cada hecho debe ser analizado en forma individual de acuerdo
a las especiales y particulares características del mismo. Las tipologías sirven a los fines de poder
aglutinar en grandes grupos aquellas características más significativas de las personas
individualizadas como víctimas.

1.3 Ámbito donde debe ser protegida la víctima de violencia familiar o doméstica.

Los datos estadísticos, la doctrina y la práctica de la judicatura, permiten confirmar con absoluta
precisión que el actual sistema legal que regula la violencia familiar en Bolivia, lejos de contribuir a
una racional erradicación de ese mal social, ha causado más confusión, fundamentalmente porque
en la praxis, la solución legal de los casos se torna caótica, debido a que su tratamiento debe pasar
por instancias en las que privilegiando etapas conciliadoras, convierten a la víctima de una agresión
doméstica en un sujeto extremadamente pasivo que debe renunciar tácitamente a la acción de la
justicia en aras de la unidad familiar.
Ante esa realidad es fundamental tomar en cuenta los estudios victimológicos, con la
finalidad de hacer ver que una víctima no solo debe ser tratada en esferas asistencialistas de hecho
una persona que sufre agresiones de tipo moral y físico, necesita que se haga justicia.

En esa perspectiva es de mucha utilidad profundizar las consideraciones teóricas


relacionadas con la víctima desde el punto de vista de su ubicación en el contexto legal donde debe
procederse a reivindicar las ofensas sufridas.

En ese orden no puede dejar de mencionarse el punto de vista expuesto por el Profesor
Bustos, quien refiriéndose al tema, afirma que: existen innumerables conductas socialmente
admitidas y jurídicamente permitidas que presuponen la desigualdad entre el hombre y la mujer, la
superioridad de aquél sobre ésta y que, además, comportan o conllevan actuaciones que atentan
incluso contra bienes jurídicos importantes. En ese contexto a juicio del autor de referencia:

En estos supuestos, a la mujer es colocada en la condición de víctima, pues se lesionan


bienes jurídicos importantes suyos y se le ocasiona un grave perjuicio, cuanto menos comparativo.
Pero en la medida en que tales conductas no están jurídico penalmente desvaloradas no se puede
hablar de "víctima" desde un punto de vista jurídico penal pues aquí la conducta que crea la
victimización no es un delito.

Más bien al contrario, los victimizadores actúan cumpliendo las normas del rol social que
desempeñan. En este caso, incluso existen supuestos donde lo que "está bien" es colocar a la
víctima en ese lugar y son las propias instituciones las que colaboran al mantenimiento de esa
injusta -desde un punto de vista material-. En este sentido, es plenamente válida aquella observación
según la cual "lo injusto no es siempre lo ilegal"5.

Así configurada la idea de la victimización, importa precisar que ese tipo de acto ofensivo,
no sólo pueden sufrir las mujeres: en general, los miembros de los grupos marginados social y
económicamente suelen ser objeto de ya sea de conductas individuales directamente victimizantes,
o de acciones de evidente injusticia marcadas por actos de sometimiento o de supresión de derechos
como consecuencia de la permisibilidad de la sociedad con determinadas conductas atentatorias
contra los más básicos derechos humanos.

En ese sentido existe una clara distinción entre la victimización no derivada del delito que
está generalmente fundamentada en una situación, que emerge de la propia victimización social,
materializada por el abuso, la prepotencia económica y social frente a grupos marginados o
especialmente débiles.

En ese camino tortuoso donde la premisa es intentar establecer con claridad los derechos de
las víctimas, ni siquiera el género femenino está adecuadamente protegido, eso se advierte de ciertas
conductas en las que el agresor que ha desplegado una acción antijurídica y ha consumado el acto
comisivo, en consecuencia hacerse merecedor del reproche penal, sin embargo el sistema no
facilita a la víctima para que pueda encaminar un adecuado procedimiento destinado a lograr una
solución justa frente al daño sufrido.

5
BUSTOS, Ramírez Juan. Ob. Cit. Pág. 118.
Son escasos los padres o maridos autores de tales hechos que son condenados por la
comisión de delitos perpetrados en el seno familiar, decía el Profesor Oñativa, deficiencia que a
juicio del autor citado se debe entre otras razones a la indefensión de su víctima y a unas
legislaciones muy conservadoras. Por tanto según el autor de referencia: una de las formas más
comunes de victimización social es la que sufre la mujer desde tiempo inmemorial formando parte
estructural de la mayoría de las culturas.

Toda una gama de rituales, costumbres, símbolos, palabras, nos demuestran a qué grado de
victimización se llegó en las distintas culturas –señala el autor de referencia – por tanto según el
doctrinario anteriormente citado: “En este sentido parece que se ha llegado a un consenso
generalizado sobre que la Política Criminal oficial tiene por misión no solamente ni principalmente
infligir al delincuente una sanción apropiada para restablecer el orden jurídico violado, sino también
y ante todo, lograr que la víctima se beneficie de la seguridad ofrecida por las disposiciones sociales
y estatales; hoy, llegar a ser víctima no se considera un incidente individual sino un problema de
política social, un problema de derechos fundamentales”.6

En el ámbito de la víctima femenina, cabe destacar, frente a otras formas de victimización, la


relación existente entre el agresor y la víctima. En esa relación se sobrevalora el papel, las
concepciones y roles sociales sexistas, donde la conciencia de la superioridad del hombre y los
comportamientos agresivos son vistos como atributos del sexo masculino y que deben ser
respetados.

Es innegable que las políticas de sensibilización de la sociedad en los últimos años ha ido
en aumento y la necesidad de una adecuada protección de personas que han sufrido con especial
intensidad los efectos de la violencia doméstica está llegando a ser comprendida en su verdadera
dimensión, más aún si el escenario real de esas prácticas está en el seno familiar.

Lo precedentemente expuesto permite admitir que están dadas las políticas destinadas
considerar la necesidad de encontrar el camino correcto en cuanto al tratamiento jurídico de las
víctimas de la violencia doméstica, es decir, existen importantes avances respecto de la víctima, en
ese contexto, es posible lograr una mejor y adecuada consideración de sus intereses.

Así analizada esta problemática es posible asegurar que en el contexto jurídico boliviano
existe una asignatura pendiente en el abordaje del conflicto, donde no es exagerado insistir en la
necesidad de ampliar los derechos y garantías de las víctimas de agresión familiar.

1.3.1. Por qué es Necesario Asegurar la Protección Legal de la Víctima.

Una revisión imparcial de la historia y la doctrina permite conocer no solo el curso que ha recorrido
la normativa que se ha ido sistematizando en procura de establecer reglas capaces de brindar una
adecuada protección a las víctimas, en ese orden, además de esos esfuerzos legislativos se ha
implementado una verdadera doctrina científica: la Victimología.

Estos aportes significativos que fueron emergiendo conforme a la necesidad social de


asegurar la protección de los derechos de la víctima, han creado las condiciones apropiadas para
encaminar proyectos legislativos cada vez más efectivos, especialmente en el campo de
victimología, cuyos avances teórico doctrinales ha convertido a esa corriente científica en un medio

6
VILLARRUEL, F – OÑATIVA, X. “De Víctima del Delito a Víctima del Proceso Penal, Edic. DEPALMA, Buenos Aires,
2004, Pág. 76.
valioso en el campo de la identificación de los derechos fundamentales de las víctimas y la
necesidad de asegurar sus derechos de una manera más justa.

Respecto a la trascendencia de la victimología y su evolución histórica, el Profesor


Villarruel, ensaya un valioso comentario el mismo que es importante reproducirlo: según el citado
autor:
“Por años se observa cada vez con mayor transparencia cómo el delito, como conducta
jurídico-penalmente prohibida, es de carácter contingente. Es decir, cada sociedad tiene sus delitos
que, además, como producto histórico que es, van evolucionando en cantidad y calidad a través del
tiempo. Por ello, se dan casos de conductas admitidas socialmente que no sólo no son constitutivas
de delito, sino que incluso están valoradas socialmente y que, sin embargo, sitúan a determinadas
personas en una situación de sufrir un perjuicio, característica ésta última configuradora de la
situación de la víctima”7.

Históricamente, los primeros análisis y estudios de carácter victimológico se centraron en el


análisis de la víctima en relación con la comisión del delito, a partir del binomio Mendelshoniano
de la pareja penal: delincuente-víctima. Esta última, para aquellos primeros autores juega un papel,
a veces involuntariamente activo, en la comisión del delito o, por decirlo de otra forma, la víctima
es parte integrante y no siempre "inocente", en sentido moral, del fenómeno criminal. Así mismo,
parece descubrirse desde un primer momento una serie de personas "propensas" a ser víctimas y, lo
que es más importante, parece que empieza a vislumbrarse que, incluso con mayor importancia que
con respecto al delincuente, “es el propio orden social, la propia sociedad la que en muchas
ocasiones determina la condición de víctima”.8

Esos conceptos hoy superados, definen a la víctima como sujeto pasivo del hecho comisivo,
que sufre los efectos de un acto antijurídico, en consecuencia desparece esa visión paralela que se
tenía entre víctima y agresor.

A partir de los años 60 –decía el Profesor Villarruel – caracterizado por grandes


convulsiones y cambios sociales, los entonces recientes estudios teóricos victimológicos sufren un
enorme impulso y se percibe un creciente y progresivo interés por las víctimas, que va acompañado,
por tres circunstancias:

“1.- La Psicología Social que crea los marcos teóricos adecuados para el desarrollo de la ciencia
Victimológica.

2.- El interés por la víctima que se despierta en EEUU a partir del asesinato de Kitty Genovese,
atacada en la puerta de su casa por un individuo, que tardó treinta minutos en consumar el asesinato,
sin que ningún vecino la ayudara o llamara a la policía.

3.- El fuerte movimiento feminista de estos años que exige una mayor atención contra la violencia
dirigida específicamente contra la mujer y que dirige fuertes críticas al enfoque etiológico de la
Victimología.

Ahora bien, considerando el tema objeto de este enfoque doctrinal, es necesario resaltar que
el objetivo de los estudios victimológicos es, generalmente, la víctima del delito. En este sentido, tal
y como ha sido doctrinalmente sintetizada, la Ciencia Victimológica debería tratar no sólo con
víctimas del delito, sino con todo tipo de víctimas al igual que la medicina se ocupa de las distintas
enfermedades.

7
VILLARRUEL, F – OÑATIVA, X, Ob. Cit, Pág. 160
8
Ibid. Pág. 165.
Comprendida de esa manera la Victimología, constituye un valioso factor que junto a la
Política Criminal sirve como impulsor en la sistematización de métodos de cobertura a favor de la
víctima incluso en aquellos casos de agresiones no jurídicas, pero que deberían serlo.

Pero además de ello, se ha llegado a un consenso generalizado en sentido de que la Política


Criminal tiene por misión no solamente ni principalmente infligir al delincuente una sanción
apropiada para restablecer el orden jurídico violado: sino también y ante todo, “lograr que la
víctima se beneficie de la seguridad ofrecida por las disposiciones sociales y estatales”9.

Ese importante criterio doctrinal permite concluir que en la actualidad, el estudio de la


víctima acarrea definitivamente una permanente sistematización de los fundamentos legales
relacionados con sus tratamiento jurídico, porque, dicho está, que se trata de un sujeto que forma
parte de las políticas sociales y criminológicas de una determinada realidad y que conlleva la
necesidad de tutelar sus derechos fundamentales.

1.3.2 La Victimología Femenina.

Por las características de la problemática que se investiga, es fundamental realizar una disquisición
de este estudio relacionado con la victimología, considerando esencialmente la situación de la mujer
en tanto que víctima de hechos penalmente descritos y otros que no están tipificados como tales
pero que de igual manera atentan sus derechos fundamentales.

En ese orden, de acuerdo a las referencias doctrinales que se tienen es posible describir
algunas clasificaciones que se han realizado respecto a la situación de la mujer considerada víctima
de una agresión sea penal o intrafamiliar. En ese contexto, a continuación se realizará una
descripción de aquellos tipos de víctimas que a juicio del Profesor Manzanera, son los más
estudiados.

Según el referido autor en la mayoría de los casos, las víctimas quedan con secuelas
psicológicas, al margen por supuesto de que tienen que soportar la denominada victimización
secundaria. Están comprendidas en esta clasificación: las Víctimas por marginación social; Madres
maltratadas; Mujeres seniles; Mujeres Trabajadoras.

Al margen de la identificación tipológica que algunos autores han incluido en sus obras, con
la intención de poder enriquecer los distintos estudios victimológicos, sin embargo hablar sobre
víctimas femeninas es siempre un tanto imparcial –señala Hilda Machiori – debido a que la mayoría
de los estudios realizados no siempre constituyen una cabal interpretación de la realidad.

En efecto, esa experiencia se vive en la realidad boliviana, donde pese a la claridad de la


normativa descrita en la Ley Contra la Violencia en la Familia o Doméstica, las víctimas de
agresiones intrafamiliares siempre muestran una inequívoca tendencia a incrementarse, en
consecuencia, las políticas o estrategias destinadas a modificar los llamados patrones
socioculturales de conducta de hombre y mujeres resultaron estériles y ese mal social sigue
cundiendo en la realidad social boliviana.

A propósito de esta problemática, la Profesora Hilda Machiori, emitido un importante juicio


de valor, haciendo resaltar la situación de las víctimas en este tipo de acciones agresivas:

“Se puede afirmar que los estudios victimológicos, tal como se plantean desde la mayor
parte de la doctrina, sobre víctimas femeninas son infecundos y parciales, puesto que solo tienen

9
VILLARRUEL, F – OÑATIVA, X. Ob. Cit. Pág. 181.
por objeto las víctimas del delito, mientras que las mujeres, como hemos destacado, son víctimas de
muchas conductas agresivas que no se consideran delito. Y cuando la conductas sí se considera
delito, la inutilidad de las instituciones penales es tan absoluta, que quizá lo mejor es no acudir a
ellas, con lo cual, al no ser denunciados los hechos, no entramos en el circuito de lo penal y la
víctima quedará también al margen de los estudios oficiales. Finalmente, desearía recalcar la idea de
que cuando la mujer es víctima de un delito contra la libertad sexual, o en el seno del ámbito
familiar y, en general, en atentados contra su dignidad como persona y como mujer, las
instituciones penales fracasan de forma estrepitosa y se muestran incapaces, primero, para resolver
el conflicto social que late en el fondo y, segundo, para dar satisfacción a la víctima y castigo al
agresor.

Estos graves déficits de ejecución convierten al Derecho Penal en un arma arrojadiza y de


desprestigio en manos del estado, primero, porque al no poder resolver aquellos conflictos para
cuya resolución ha sido creada la norma, provoca la incredulidad generalizada en el sistema y,
segundo, porque pone de manifiesto lo que pretende ocultar: graves desigualdades materiales y
deficiencias asistenciales directamente achacables al estado y a la administración”.10

Este mismo déficit confronta en la actualidad el sistema legal boliviano debido a que la
normativa contenido en la Ley 1674, deja a la víctima de una agresión familiar librada a los
resultados de un trámite administrativo, instancia que minimiza en grado sumo la acción antijurídica
del agresor.

10
MACHIORI, Hilda. “Criminología: la Victima del Delito”, Edit. PORRUA, México, 1998, Pág. 56.
Capítulo II

Las víctimas de violencia intra familiar: diagnóstico de la problemática en la provincia


Quillacollo

2.1 la violencia familiar o doméstica como HECHO JURÍDICO.

La presencia social, política y jurídica de la mujer indudablemente ha tenido un precedente singular


debido fundamentalmente a que a lo largo de la historia la persona de sexo femenino, simplemente
no tenía cabida en ese tipo de hechos y se la segregaba sistemáticamente de todas esas actividades.

Aun cuando la normativa que regula la Violencia Doméstica en Bolivia, no incluye un


marco legal preciso respecto a la víctima, sin embargo, algunos preceptos contenidos en la Ley
1674 y en su reglamento, dejan comprender que el objeto esencial de esa normativa es, asegurar la
defensa de la mujer frente a los actos que pudiera ejercitarse en su contra.

En efecto, de acuerdo a la disposición contenida en el inciso k, del artículo 3 de la Ley 1674,


el Estado a través de sus instituciones especializadas y en coordinación con las asociaciones civiles
e instituciones privadas relacionadas con la materia: “Difundirá la Convención de las Naciones
Unidas sobre eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la
Convención Interamericana de la Organización de los Estados Americanos, para la
Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra la Mujer.”

Esta situación legislativa adoptada por el Estado Boliviano, respecto a la necesidad de


proteger a la mujer, se patentiza cuando a través del parágrafo III del artículo 2 del Decreto
Supremo Nº. 25087 de 6 de julio de 1998, reglamenta la Prevención del Estado para que adopte
políticas destinadas a establecer un marco jurídico capaz de garantizar una adecuada protección a
las víctimas de la llamada Violencia Familiar.

De acuerdo al indicado precepto, el estado asume la prevención de la violencia y a tal efecto


se encarga de la capacitación de recursos humanos dentro el marco de las “normas jurídicas
nacionales y los instrumentos internacionales ratificados por el congreso, como la convención
sobre eliminación de todas las formas de la discriminación contra la mujer y la convención
interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, con énfasis
en la ley 1674”.

De esa manera el sistema legal implementado con miras a enfrentar la violencia doméstica
en Bolivia, ingresa al ámbito de los Derechos Humanos declarado a favor de la mujer.

2.1.1. El Género Femenino y su Grado de Vulnerabilidad.

Es esencial ingresar a este tipo de estudio, porque a partir de la constatación teórica de esta
realidad se podrá justificar en grado sumo la necesidad de establecer un marco legal apropiado para
el sistema legal boliviano a fin de tutelar en forma efectiva a quienes resultaren víctimas de
agresiones intrafamiliares.

En ese orden no es exagerado señalar que el género femenino, está en el grupo de sujetos de
mayor vulnerabilidad, precisamente en virtud de esa variable, la Lic. Navarro, considera que a nivel
de las organizaciones de mujeres, se está trabajando en procura de combatir la violencia de género.
A tal efecto, esas iniciativas tienen como principal norte influir en los distintos países, a fin
de que tales iniciativas destinadas a erradicar la violencia de género estén convenientemente
respaldadas principalmente con disposiciones normativas idóneas.

Con relación a esa exigencia Ana Badilla, indica lo siguiente: “En estos días, se está
escribiendo mucho sobre la violencia. Sin embargo tengo la sensación que se está hablando poco
sobre las mujeres”11, pues a juicio de esta doctrinaria, mientras los gobiernos de los distintos países
se desgastan en falsos debates, las mujeres siguen sufriendo la violencia de género, sin que los
poderes públicos hayan puesto todos los recursos a su alcance para poner fin a esa situación.

En suma tal y como señala el Profesor Máximo Pacheco, las legislaciones nacionales de los
distintos países, tienen el compromiso de aunar esfuerzos legislativos en procura de sistematizar un
marco legal apropiado al momento, es decir producir:

“Una Ley Integral contra la Violencia de Género basada en la pertenencia al sexo femenino
que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la
mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si
se producen en la vida pública como en la vida privada. Por lo tanto, establece tanto las penas a los
agresores como la protección y el apoyo a las víctimas en el marco de esta violencia”12.

El grado de vulnerabilidad de la mujer, es innegable a partir de los criterios doctrinales


anteriormente analizados y la necesidad de brindar una adecuada protección a la mujer en su
condición de víctima potencial en las agresiones intrafamiliares es un hecho real.

Pero no solo eso, los distintos estudios y enfoques sociológicos que se han ido
sistematizando respecto a la temática de la mujer y su grado de vulnerabilidad frente a la violencia
que bajo distintas formas se materializa en el contexto social, permiten conocer en forma precisa ese
lado dramático que aqueja a las personas del género femenino.

Dentro este tipo de enfoque analítico, existen opiniones como las de Virginia Arango, que
orienta una forma diferente de poner fin a la agresión de género y sugiere acabar con la desigualdad
que existe entre un hombre y una mujer: en ese orden -asegura la autora de referencia – que más
allá del debate jurídico sobre la necesidad de instituir reglas apropiadas, “es necesario construir un
debate social que rechace esta situación en todas sus manifestaciones”13

La vulnerabilidad como hecho social, constituye una situación de riesgo derivada de las
condiciones sociales y económicas, donde la mujer por su condición de género casi siempre se
convierte en el soporte material de una familia, no solo porque es la procreadora de los
descendientes, sino también porque a su cargo está la preservación de su entorno.

2.1.2 Formas de Vulnerabilidad

Una primera visión respecto a la población y su grado de vulnerabilidad, inmediatamente permite


encontrar una natural clasificación, donde el principal parámetro es la naturaleza misma de las
personas, así, emergen las mujeres, los niños, los ancianos por mencionar, como los sujetos más
vulnerables al interior de las estructuras familiares, y en cada caso se manifiestan de distinta manera
los actos de agresión.

11
BADILLA, Ana Elena. “La Discriminación de Género en la Legislación Centroamericana”, Publ. Instituto
Interamericano de Derechos Humanos, 1996, Pág. 66.
12
PACHECO, Gómez Máximo. Los Derechos Humanos de las Mujeres”, Edit. Jurídica de Chile, Santiago de Chile
1982. Pág. 67.
13
ARANGO, Durling Virginia. Derechos Humanos de la Mujer, Edic. PANAMA S.A., Panamá 1994, Pág. 44
En ese orden, no es casual que una gran parte de los mecanismos legales de corte
internacional, están dirigidas a la defensa de los derechos humanos de esas personas. Sin embargo,
es importante tomar en cuenta que la vulnerabilidad de esas personas también puede estar influida
por causas que se generan al interior de la sociedad, es decir causas exógenas como las
mencionadas anteriormente y están identificadas como factores socioeconómicos y de orden
jurídico y es lo que en doctrina se la denomina como vulnerabilidad típica.

La vulnerabilidad, también puede estar expresada en factores de orden biológico y ese grupo
de personas están clasificadas por sus capacidades biológicas diferentes como efecto ya sea, de la
edad, el sexo, las minusvalías físicas, sensoriales o intelectuales.

En el campo estrictamente social, la vulnerabilidad está dada en función de la forma en que


la sociedad se sitúa frente a determinados grupos: en el ambiente familiar, racial, religioso, sexual,
político, económico y porque no religioso.

El desempleo, subempleo, condiciones precarias de trabajo, carencia de seguridad social y


económica, también son factores que influyen en el grado de vulnerabilidad de las personas de
género femenino.

Finalmente en este sintético análisis de las formas de vulnerabilidad de género, es


importante hacer referencia a la llamada Vulnerabilidad Atípica, cuyo origen deviene del orden
jurídico imperante en un Estado de Derecho, donde las reglas instituidas no alcanzan a cumplir los
objetivos para las que son creadas, contrariamente originan desequilibrios en cuanto a la necesidad
de tutelar derechos fundamentales de las personas vulnerables.

Este enfoque analítico permite concluir indicando que el sistema jurídico boliviano, debe
propender a una protección efectiva de la mujer en tanto que sujeto vulnerable, pues tal y como
señala el profesor Gómez Pacheco, es preciso instituir figuras jurídicas destinadas a proteger a
personas vulnerables de la sociedad, “logrando una eficaz defensa de los derechos e intereses de
estas personas mediante un acceso rápido y efectivo a la justicia”.14

2.2 Los derechos humanos de la mujer en tanto que sujeto vulnerable

Este estudio dedicado fundamentalmente a dimensionar el grado de vulnerabilidad de la mujer


frente a las acciones emergentes de la violencia familiar, está orientado esencialmente a dejar
claramente establecido que la mujer, como potencial víctima de las agresiones intrafamiliares ha
merecido una dedicación exclusiva en el ámbito internacional, escenario donde a partir de las
diferentes experiencias legislativas lograron instituir el llamado “Derechos Humanos de la Mujer” y
a partir de esos postulados estructurar mecanismos legales propios a ese campo.

En el sistema legal boliviano, no ha dejado de priorizarse esta premisa, de hecho está


textualmente descrito en el inciso k) del artículo 3 de la Ley Nº 1674, que el Estado debe difundir
las reglas establecidas por la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de toda
forma de discriminación y la erradicación de la violencia contra la mujer, disposiciones legales que
hoy regulan todo lo atinente a la defensa de los Derechos Humanos de la Mujer.

A propósito de este importante avance legislativo cual es la declaración de los Derechos


Humanos de la Mujer, Virginia Arango, hace resaltar que la Comisión Interamericana de Mujeres,
es el principal foro generador de políticas hemisféricas sobre la igualdad y equidad de género, cuya

14
PACHECO, Gómez Máximo. Ob Cit., Pág. 73.
labor, está orientada a promover la integración de la perspectiva de género en todo el ámbito de la
Organización de Estados Americanos. A propósito de este fenómeno socio jurídico, la autora citada
ha expresado lo siguiente:

“Desde su creación en 1928, la CIM ha trabajado en el fortalecimiento de los derechos


humanos de la mujer. Una de sus iniciativas principales culminó con la adopción, por la Asamblea
la OEA en 1994, de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer. Este tratado internacional, conocido como la Convención de Belém Do Pará, es
único en el mundo sobre el tema y a la fecha ha sido ratificado por 32 países miembros. La
Convención de Belém do Pará produjo un impacto decisivo en la legislación y políticas en muchos
países, y ha contribuido a un mayor entendimiento de que la violencia contra la mujer es una
violación de sus derechos humanos. Sin embargo, los objetivos del tratado no han sido plenamente
alcanzados aún y no se ha logrado su plena implementación. Esta fue la conclusión de un estudio y
de reuniones subregionales sobre el tema. Ante esta situación, los Estados parte se propusieron
desarrollar un mecanismo para evaluar, de manera sistemática, su implementación en cada país”. 15

2.2.1Normativa Internacional que Fija los Derechos Humanos de la Mujer

La preocupación por instituir mecanismos legales con miras a una adecuada protección de la mujer,
tiene importantes precedentes en el contexto internacional debido fundamentalmente a que
organismos como las Naciones Unidas por ejemplo, se preocuparon por sistematizar reglas capaces
de orientar la implantación de normas jurídicas apropiadas destinadas a asegurar una tutela efectiva
a las víctimas de agresiones.

Pero al margen de las iniciativas legislativas, lo destacable también tiene que ver con la
creación de organismos jurídicos de promoción y protección de los derechos humanos de la mujer.

En efecto, dentro lo que se ha venido en llamar el Sistema de las Naciones Unidas, se ha


logrado conformar una serie de organismos destinados a cumplir importantes funciones
especialmente relacionadas con la promoción y resguardo de los derechos de la mujer:

Entre tales organismos de carácter internacional se pueden citar a la Comisión de la


Condición Jurídica y Social de la Mujer, cuya principal función es difundir los derechos de la
mujer.

Con propósitos diferentes, se ha creado el Comité para la Eliminación de la Discriminación


contra la mujer. La División para el Adelanto de la Mujer y el Fondo de Desarrollo de las Naciones
Unidas para la Mujer.

En ese orden cabe destacar a la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer


(CCJS) que fue creada en el año de 1946 como un órgano subsidiario del Consejo Económico y
Social. Está compuesta por 45 miembros y tiene dentro de sus funciones, promover los derechos de
la mujer y formular directrices sobre actividades tendientes al mejoramiento de la condición de la
mujer, en aspectos económicos, políticos, social, cultural y de la educación y formular
recomendaciones sobre los problemas que requieren atención inmediata.

15
ARANGO, Durling Virginia. Ob. Cit. Pág 52.
De igual manera, adquiere también trascendencia el Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer (CEDAW), instancia que fue creada en el año 1982, como un
organismo de vigilancia de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las formas de
discriminación contra la mujer, teniendo a su cargo examinar el cumplimiento de las disposiciones
de la Convención, por parte de los países que la han ratificado, así como los informes presentados
por los Estados partes. Está integrada por 23 miembros/as, todos expertos/as en sus campos y se
eligen por períodos de 4 años, en intervalos escalonados.

Tiene también trascendencia jurídica, el rol que desempeña la Comisión Interamericana de


Mujeres (CIM), creada el 18 de febrero de 1928, como un organismo especializado de carácter
permanente, para luchar por la mujer y sus derechos. Por su recomendación, han sido diversas las
resoluciones que ha expedido la Asamblea General de la OEA, en relación con la promoción de la
mujer, entre otras, la relativa al Año Internacional de la Mujer; sobre el Decenio de la Mujer (1975-
1985); Participación de la Mujer en la cooperación para el Desarrollo de 27 de noviembre de 1980;
Integración de la Mujer a través de la Educación, de 18 de noviembre de 1983; Participación plena e
igualitaria para el año 2000 (1990).

La Conferencia Mundial de Derechos Humanos (C.M.D.H.) realizada en Viena en 1993,


constituye uno de los documentos internacionales más importantes para las mujeres, no sólo porque
en él se reconoce los derechos de las mujeres como parte inalienable, integral e indivisible de los
derechos humanos universales, sino porque también urge a los Estados a establecer programas de
educación en derechos humanos, enfatiza la necesidad de divulgar la información y los datos, tanto
teóricos como prácticos para la promoción y vigencia de los derechos humanos.

Esa declaración, sin lugar a dudas, fue un importante avance en el reconocimiento de la


discriminación y la violencia contra las mujeres por su condición de género, como violación a sus
derechos humanos. Asimismo constituye un importante avance en el reconocimiento de la
discriminación y la violencia contra las mujeres por su condición de género, como violación a sus
derechos humanos.

2.2.2. Los Derechos Humanos de la Mujer en la Legislación Boliviana.

El enorme caudal de reglas producidas por los distintos organismos internacionales,


sirvieron de base para la concientización respecto a los Derechos Humanos de la Mujer en el Estado
de Bolivia.

En ese contexto, el sistema legal boliviano, aun cuando de manera lenta, también se alineó a
ese fenómeno reivindicativo del género femenino, a tal efecto, fue estructurando reglas destinadas
no solo a proteger los derechos fundamentales de la mujer, pues de manera expresa el Estado
Boliviano, también ha reivindicado en alguna medida los derechos humanos del género femenino.

Así, mediante Ley Nº 1599 de 18 de octubre de 1994, se instituye un cuerpo normativo


destinado a Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer. La referida Ley, a través
de su artículo único, dejó plasmada la voluntad del Estado boliviano para ratificar y adoptar el
marco normativo aprobado en la “Convención de Belem Do Para”: el precepto legal en cuestión, de
manera expresa determina lo siguiente:
“De conformidad al artículo 59, atribución 12ª., de la Constitución Política del Estado, se
aprueba y ratifica la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
contra la Mujer “Convención de Belem Do Para” adoptada el 9 de junio de 1994, en Belem Do
Para, Brasil, en el Vigésimo Cuarto Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la
Organización de los Estados Americanos y firmada por Bolivia el 14 de septiembre de 1994”16

De esa manera el sistema jurídico boliviano ingresa al ámbito protectivo de los Derechos
Humanos de la Mujer y a partir de ese hecho normativo nace el derecho de toda persona del sexo
femenino para que se encaminen políticas destinadas a garantizar una adecuada protección legal de
sus derechos.

En efecto según se ha dejado establecido en la Ley Nº 1599, se entenderá que violencia


contra la mujer incluye la violencia física, sexual y psicológica y que tenga lugar dentro de la
familia o unidad doméstica o en cualquier otra relación interpersonal, ya sea que el agresor
comparta o haya compartido el mismo domicilio que la mujer, y que comprende, entre otros,
violación, maltrato y abuso sexual.

Finalmente, el marco constitutivo de los Derechos Humanos de la Mujer, establece un


conjunto de disposiciones generales que fortalecen en grado sumo la finalidad protectora de la
normativa de los Estados Parte en todo lo referente a la tutela de la mujer como ser vulnerable de la
violencia familiar.

De hecho según lo reglado por la Convención, nada de lo dispuesto en tal evento podrá ser
interpretado como restricción o limitación a la legislación interna de los Estados Parte que prevea
iguales o mayores protecciones y garantías de los derechos de la mujer y salvaguardas adecuadas
para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer.

Estos son los fundamentos que justifican la necesidad de establecer reglas más eficaces
destinadas a proteger a las mujeres potenciales víctimas de agresiones intrafamiliares.

Otro hito sin precedentes en el proceso de integración del sistema normativo internacional
está marcado por la brillante intervención de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), cuyas
iniciativas a nivel de este hemisferio contribuyeron de manera nítida en el reconocimiento de los
Derechos Humanos del Género Femenino.

Ese organismo internacional de mujeres, ha tenido trascendental participación en los


distintos foros que se organizaron a nivel regional, cuyos logros permiten en la actualidad fortalecer
las iniciativas destinadas a proteger los Derechos Humanos de la Mujer.

Un resumen de esos acuerdos internacionales que ha sido expuesto por Doris Tejerino, en su
obra “Los Derechos Humanos de las Mujeres”. Por la trascendencia de ese aporte teórico doctrinal
para el presente trabajo, se recapitulará en forma sintética.

Adquiere relevancia el Programa Interamericano sobre la Promoción de los Derechos


Humanos de la Mujer y la Equidad e Igualdad de Género, cuyo propósito es integrar la perspectiva
de género en las políticas, programas y proyectos de los países del hemisferio.

El referido programa, fue aprobado en la primera Reunión de Ministras o Autoridades al


Más Alto Nivel Responsables de las Políticas de Mujeres en los Estados Miembros (REMIM),
celebrada en abril de 2000 en la OEA. Fue adoptado formalmente por la Asamblea General de la
16
GUNUCIO, Hinojosa Walter. “Legislación Familiar y Otras Leyes por Analogía” Edic. GRAFIX IMPRESORES,
Cochabamba – Bolivia 2005, Pág. 325.
OEA ese mismo año y respaldado por los líderes del hemisferio en la Tercera Cumbre de las
Américas.

Según la indicada fuente, los mandatarios de la región se comprometieron a promover la


igualdad de género y a integrar "la perspectiva de género" en los ámbitos nacional e internacional,
para garantizar que las experiencias de las mujeres y la igualdad de género sean una dimensión
integral del diseño, instrumentación y evaluación de las políticas y programas gubernamentales e
interamericanos en todos los campos.

La segunda reunión ministerial sobre la promoción de la mujer (REMIM II), celebrada en


abril de 2004, insistió en intensificar los esfuerzos por transversalizar el género en todos los
aspectos de la agenda hemisférica, desde los derechos humanos hasta las políticas comerciales. Se
adoptaron recomendaciones con el fin de integrar la perspectiva de género en los sistemas
judiciales, para que éstos tengan mayor sensibilidad ante problemas como la violencia doméstica y
la trata de personas.

Para asegurar que la perspectiva de género sea integrada en los programas y las políticas de
la Organización, la Comisión Interamericana de Mujeres, logró el desarrollo de un proyecto de
capacitación para funcionarios de la Secretaría General de la OEA. Asimismo, la CIM se ha
ocupado de la inserción de la perspectiva de género en el área de la paz y la seguridad.

Finalmente la CIM fue designada asesora del Grupo de Revisión e Implementación de


Cumbres (GRIC) sobre temas de género, para asegurar que esta perspectiva estuviera integrada en
los documentos de la Cuarta Cumbre de las Américas, evento donde se emitió la Declaración de
Mar del Plata, mediante la misma se compromete a los distintos países, combatir la discriminación
de género en el trabajo.

De esta manera la cobertura doctrinal y normativa de los Derechos Humanos de las Mujeres
a nivel mundial es plena y cualquier iniciativa destinada a mejorar la protección de sus derechos no
solo implica compatibilizar estrategias legislativas con todos esos enunciados, sino que además, es
hacer justicia.

2.3 El porqué de la penalización de la violencia intrafamiliar.

La dificultad que entraña la lucha contra la violencia de género hace necesaria la adopción de
medidas no sólo penales o procesales, sino también preventivas, asistenciales, sociales, sanitarias,
laborales, económicas publicitarias y, sobre todo, educativas para conseguir su erradicación, así
como un medio ágil para activarlas de forma rápida y que eviten la reiteración de la violencia
mientras se juzga al culpable -este punto de vista ha sido emitido por Virginia Arango- quien
además considera que:

“El problema de la violencia de género no es un fenómeno nuevo, sino que ha existido a lo


largo de todos los tiempos, ya que históricamente las sociedades han sido muy permisivas con la
violencia masculina. Todos sabemos que desde tiempos inmemoriales ha primado un sistema
patriarcal y autoritario del varón sobre la mujer; el sexo masculino ha predominado en el ámbito
social y familiar. Por otro lado, el singular valor otorgado por la sociedad a la intimidad dentro del
hogar familiar, considerando que los problemas dentro del entorno familiar deben arreglarse entre
los miembros de la familia sin la intervención de terceras personas, ha provocado la impunidad de
muchos de los delitos y faltas de violencia de género, considerándose como un problema privado o
doméstico”.17

17
ARANGO, Durling Virginia. Ob. Cit. Pág 83.
La conjunción de todas esas valoraciones que por cierto no constituyen apreciaciones
subjetivas, contrariamente tienen su origen precisamente en la realidad social que en este momento
se enfrenta cuando la violencia familiar, de género, intrafamiliar o como quiera llamarse está
cundiendo en forma peligrosa en el contexto boliviano, sin que sea posible evitar su fácil
propagación ni siquiera con las actuales medidas legales con las que se cuenta en el sistema jurídico
nacional.

Ese razonamiento, más los grandes esfuerzos que a nivel doctrinal han realizado distintos
doctrinarios justifican la necesidad de erradicar la violencia que a decir de la socióloga Alberdi, la
raíz profunda de la violencia de género obedece a la falta de superación de una cultura machista que
no acepta el cambio social protagonizado por la mujer y le niega su independencia y dignidad
personal.

A todo lo fundamentado es esencial agregar algunos conceptos que sobre esta temática ha
vertido la profesora Rocío Molina, quien de manera categórica, sostiene que la violencia ejercida
sobre la mujer se convierte en un instrumento para mantener la desigualdad y las relaciones de
poder del hombre sobre la mujer. En ese contexto de análisis, según la autora de referencia es
preciso que gobernantes y gobernados entiendan que:

“Para que la igualdad entre hombres y mujeres sea real y no sólo formal, es necesario que
los poderes públicos por ley corrijan el modelo de sociedad que sitúa a las mujeres en posición de
inferioridad, a través de medidas legales que abarquen todos los aspectos del problema para
conseguir una igualdad real y no sólo programática entre hombres y mujeres. Solamente regulando
con rango de Ley Orgánica y de manera integral todos los aspectos que intervienen en la violencia y
la atención a sus víctimas se podrá erradicar aquélla de manera definitiva, por eso es importante la
inclusión entre los preceptos legales inherentes a esta materia la violencia psíquica dentro del tipo
de delito de violencia doméstica, la referencia a la habitualidad y la inclusión de la pena accesoria
de alejamiento de la víctima y sus familiares en los delitos y faltas relacionados con la violencia
familiar”.18

2.3.1 Bien Jurídico a ser Protegido

El presente trabajo, está orientado a demostrar que la incorporación en el Código Penal de los actos
emergentes de la violencia familiar, constituye una manera óptima de proteger a la persona más
vulnerable que según las estadísticas no es otra que la mujer.

Una propuesta de esa naturaleza, no es una idea subjetivamente concebida, de hecho es el


resultado de la realidad social boliviana, donde la preeminencia de la víctima “mujer” en agresiones
de esa naturaleza, se ha manifestado con total nitidez precisamente desde la vigencia de la Ley
1674, ya que hasta antes de ese acontecimiento legal que se origina el año 1995, ese tipo de
agresión estaba en el campo oscuro, es decir no era visible.

Para lograr los objetivos diseñados para el presente trabajo y que la propuesta sea realizable,
el Proyecto de Ley contará con un conjunto de medidas cuya finalidad será conseguir esta vez, la
protección integral de la víctima, al mismo tiempo que erradicar la violencia doméstica y sobre
todo vigorizar la parte preventiva y la sanción del agresor.

18
MOLINA, Gonzales Pumariego Rocío. “La Proteción Jurídica de la Mujer”, España, 2004, Pág. 55.
Conforme a todo el sustento teórico que como fundamento se ha contextualizado a lo largo
del presente trabajo de investigación, el mecanismo sancionador estará diseñado esencialmente para
castigar a quienes sean o hayan sido cónyuges, o de quienes están o hayan estado ligados a ellas por
relaciones similares de afectividad aún sin convivencia: en consecuencia, se advierte con marcada
nitidez que el bien jurídico a protegerse es la integridad moral y personal de la mujer frente a los
actos abusivos de su pareja.

2.3.2 Sujeto Activo y Pasivo del Hecho

La sistematización de un marco legal de carácter punitivo indudablemente exige que se


individualice de manera concreta al agente y a la víctima: en ese contexto, tomando en cuenta el
bien jurídico que se pretende proteger a través de una medida de esta naturaleza, en el marco
jurídico a implementarse está claramente identificado el sujeto activo y pasivo.

El sujeto activo de las conductas punibles como delito de violencia familiar, solo puede ser
un hombre que es, o haya sido su pareja dentro el seno familiar, ya sea por una relación
matrimonial, o por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia. En suma, la condición
objetiva de punibilidad es que exista ese estado de relación matrimonial y/o afectiva análoga al
matrimonio “unión libre o de hecho”.

El sujeto pasivo de la violencia familiar es una mujer que esté ligada a su agresor por el tipo
de relaciones señaladas en el párrafo anterior y las que pueden subsistir aún sin convivencia.
Asimismo, dada las características de ese tipo de agresiones que se dan en la realidad social
boliviana, también se incorporan como sujetos pasivos de este tipo de acto antijurídico a personas
especialmente vulnerables que vivan con el autor.

Se identificarán como personas especialmente vulnerables para la normativa a implantarse a


menores, incapaces, ancianos y personas con minusvalías físicas y psíquicas que vivan con el autor
en el seno familiar.

2.4 La realidad de la violencia intrafamiliar en la provincia Quillacollo

El límite espacial donde se ha focalizado el presente trabajo de investigación, está situado en el


Municipio de la Provincia Quillacollo del Departamento de Cochabamba de la República de
Bolivia, donde se ha encarado un estudio de campo en la perspectiva de diagnosticar no solo la
prevalencia de la violencia intrafamiliar en determinados grupos familiares, pues al mismo tiempo
ha servido para poder hacer resaltar ciertos datos estadísticos en cuanto a la desmesurada frecuencia
de actos de agresión familiar, fenómeno social que sustenta la necesidad de penalizar la violencia
doméstica en el contexto jurídico boliviano, ante la poca efectividad de las normativa contenida en
la Ley Nº 1674.

En ese orden es fundamental relevar que en el sistema legal boliviano, se ha sistematizado


un conjunto de disposiciones que lograron estructurar un régimen protectivo para sectores
vulnerables como la niñez y la mujer en específico. Sin embargo del tiempo transcurrido en cuanto
a la aplicación de dicha normativa, no se ha logrado resultados positivos en la erradicación de la
violencia, contrariamente su acrecentamiento cada vez es más visible; precisamente eso se ha
logrado constatar en el estudio de campo que se ha realizado en la Provincia de Quillacollo.

Conforme a la metodología adoptada para este trabajo de investigación, en principio se


realizará una descripción de un conjunto de aspectos históricos del área geográfica donde se ha
trabajado, datos que permitirán realizar una descripción precisa de aspectos esenciales relacionados
con el Desarrollo Humano de la Provincia de Quillacollo y que incidencias tiene este factor para la
propagación de la violencia intrafamiliar.

2.4.1. Descripción Territorial y Socio Demográfica del Área Espacial donde se ha situado la
Investigación.

La Provincia de Quillacollo está situada en el Departamento de Cochabamba a 2.558 metros de


altura sobre el nivel del mar. La fecha de su creación históricamente está marcada en fecha 14 de
septiembre de 1905. Se halla ubicada a 13 kilómetros al oeste de la capital del Departamento de
Cochabamba.

Su organización está fundada en el poder que le otorga la Ley al Municipio y su Gobierno


Local, donde el rol que asume institucionalmente, exige un conjunto nuevo de habilidades técnico-
administrativas e institucionales de sus autoridades, para gestionar políticas sociales en el ámbito
local, en áreas específicas como salud, educación, vivienda y seguridad ciudadana, con la finalidad
de garantizar la calidad de vida de sus pobladores
.
Quillacollo, ciudad y capital del cantón homónimo posee una superficie de 1.650 km2., está
en el Departamento de Cochabamba de la República de Bolivia, a orillas del Río Tamborada,
afluente del Alto Río Grande o Guapay.

Está localizado en las proximidades de la ciudad de Cochabamba, y en la vía carretera que


comunica a esta población con el Departamento de Oruro. Es un importante centro agrícola en el
que se comercializan productos como las papas (patatas), la cebada y la avena. La ganadería está
representada por los camélidos andinos: la llama, la vicuña y la alpaca, ésta última de excelente lana
para la elaboración de productos textiles y ganando vacuno.

La Provincia Quillacollo: su División Geográfica

Geográficamente la Provincia de Quillacollo, está conformada por cinco secciones municipales:


Quillacollo, como capital de provincia es la Primera Sección Municipal; Sipe Sipe, está reconocida
como Segunda Sección; Tiquipaya, es la Tercera Sección; Vinto Cuarta Sección y Colcapirhua
Quinta Sección. Su extensión superficial es de 1.650 kilómetros cuadrados, considerando las
serranías de la cordillera del Tunari.

Otro dato georeferencial que no puede dejar de mencionarse es que, el Municipio de


Quillacollo, capital de provincia fue elevado al rango de ciudad por ley de 9 de noviembre de 1900.
En la actualidad está organizado en nueve distritos zonas en las que se ha focalizado el presente
trabajo de campo.

En efecto, la estrategia investigativa ha previsto la necesidad de realizar diagnósticos


situacionales respecto a los grupos sociales donde se advierte mayores signos de violencia
intrafamiliar, estableciendo a tal efecto un límite temporal que comprende a hechos que se
suscitaron en los años 2008 y 2009.
En este marco, se presenta los resultados del diagnóstico de la percepción de los pobladores,
los factores de riesgo, la prevalencia y los factores de protección que impera en la actual realidad a
favor de las víctimas de violencia Población Clasificada para el Trabajo de Campo. La
población seleccionada al azar para el trabajo de investigación relacionada con la prevalencia de la
violencia intrafamiliar en la Provincia de Quillacollo, ha permitido al mismo tiempo enfrentar la
realidad con instituciones dedicadas a la protección de las víctimas de agresión doméstica, en ese
orden, es pertinente poner de relieve los datos proporcionados por la Brigada de Protección a la
Familia, instancia que ha puesto al descubierto la fragilidad de la actual normativa en cuanto a la
erradicación de la violencia.

Según la Brigada de Protección a la Familia del Municipio de Quillacollo, las denuncias de


violencia intrafamiliar en esta provincia, se duplicaron: así, durante el año 2008, se reportaron mil
casos con incidencia en mal trato a mujeres. El año 2009 se registraron dos mil denuncias, en
consecuencia, ese factor, es motivante para que los legisladores asuman estrategias destinadas a
motivar reformas legislativas destinadas a garantizar una adecuada protección a las víctimas.

En ese contexto, es esencial hacer énfasis en que la tarea de prevención a los potenciales
agresores también se puede dar a través de normas punitivas, es decir que no debe descartase
ninguna propuesta que esté orientada a ese fin, pues es fundamental, considerar todos los elementos
disponibles que facilitarán la implementación de medidas vinculadas con ésa finalidad, como:
políticas, estrategias legislativas, programas, instituciones y personal especializado y, por otra, el
emprendimiento de una serie de acciones basadas en el conocimiento de las condiciones, factores y
características de la sociedad.

En este sentido, se ha desarrollado un trabajo de campo, el mismo que ha permitido


diagnosticar la situación actual de la sociedad de la Provincia Quillacollo donde la victima de
agresión doméstica no cuenta con alternativas efectivas en cuanto a la seguridad que se la debe
brindar ante la inminencia de los actos de agresión.

El trabajo de campo ha dado lugar a la realización de un estudio participativo con


representantes de diferentes instituciones y organizaciones de la comunidad de Quillacollo,
lográndose resultados que permiten sustentar la hipótesis propuesta para el presente trabajo de
investigación.

La Información para estructurar el diagnostico ha sido recabada a través de entrevistas


directas a los participantes y la información primaria obtenida a través de esta técnica investigativa,
se ha complementado con datos secundarios extractados de la documentación seleccionada en
diferentes instituciones encargadas de asistir a las víctimas de violencia doméstica.

Siguiendo con este análisis de la población clasificada para el presente trabajo y la


metodología adoptada para el trabajo de campo, es también necesario resaltar que las Unidades
Muestrales se las ha conformado con funcionarios municipales que cumplen funciones en el SLIM
(Servicio Legal Integrado del Municipio); instituciones encargadas de la Seguridad Ciudadana,
representantes de la Unidad de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia. También formaron parte
de la muestra las Organizaciones Sociales y mujeres pertenecientes a organizaciones zonales.
Diagnóstico de la Violencia Intrafamiliar en la Provincia Quillacollo: Estudio de Casos

Poder transmitir las causas y efectos de la Violencia Intrafamiliar, ha sido una de las tareas más
complicadas en esta investigación de campo, sin embargo una definición didáctica de lo que debe
entenderse por tal, ha permitido comprender que la violencia constituye toda acción u omisión que
atenta contra la integridad de uno o más miembros de la familia y que lastima su autoestima y
dignidad.

Al interior de las familias afectadas por la Violencia Intrafamiliar se ha podido detectar que
se trata de personas que son incapaces de reproducir adecuadamente los valores éticos y morales
que la sociedad demanda, causando no solo un daño inmediato a las personas afectadas en su
mayoría mujeres y menores, sino que además condiciona respuestas agresivas e imposibilita la
interacción.

En la Provincia Quillacollo, la violencia Intrafamiliar dejo de ser una situación difícil, para
convertirse en grave fenómeno social, en donde las mujeres y menores son las principales víctimas.
A continuación se incluyen los resultados del trabajo de campo realizado en los distritos tres y cinco
que son los más poblados.

Distrito tres: con una población aproximada de 43.986 personas de sexo femenino de las cuales se
ha tomado una muestra representativa compuesta por 100 mujeres, quienes al ser entrevistadas
verbalmente, de cada diez mujeres tres confirmaron haber sufrido violencia intrafamiliar.

Distrito cinco: con una población aproximada de 28.374 personas de sexo femenino donde la
muestra representativa, también estuvo compuesta de 100 mujeres, quienes al ser entrevistadas
verbalmente, el 25 por ciento de ellas confirmaron haber sido víctimas de violencia intrafamiliar.

A continuación se incluye una versión graficada de este diagnóstico realizado en la


Provincia de Quillacollo respecto a la violencia intrafamiliar que está cundiendo en la sociedad
asentada en dicho Municipio.

figura 1. Resultado de la entrevista a 100 mujeres del distrito tres de la provincia de Quillacollo

3er
trim.
0% B = 30%

0%

A = 70%

fuente: Elaboración propia


A: 70 % de entrevistadas que afirman no haber sido víctimas de violencia doméstica.

B: 30 % de entrevistadas que afirman que sí fueron víctimas de violencia intrafamiliar.

Nota: La pregunta formulada a las entrevistadas fue la siguiente: ¿En la actualidad ha sido víctima
de agresiones intrafamiliares?

De acuerdo a la muestra seleccionada, las mujeres entrevistadas se caracterizan por tener una
edad entre 35 a 40 años de edad y tienen una familia constituida.
Figura 2.resultado de la entrevista a 100 mujeres del distrito cinco de la provincia Quillacollo

FUENTE: Elaboración propia

A: 75 % de entrevistadas que afirman no haber sido víctimas de violencia intrafamiliar.

B: 25 % de entrevistadas que afirman que sí fueron víctimas de violencia intrafamiliar.

Nota: La pregunta formulada a las entrevistadas fue la siguiente: ¿En la actualidad ha sido víctima de agresiones
intrafamiliares?

De acuerdo a la muestra seleccionada, las mujeres entrevistadas se caracterizan por tener una
edad entre 35 a 40 años de edad y tienen una familia constituida.

Los signos de violencia intrafamiliar, siempre tienen los mismos signos, es decir, la
humillación sicológica y moral y el daño corporal, casi siempre están presentes en tales actos, es
decir que el agresor de manera premeditada consuma su acto agresivo a través de esas acciones. A
propósito de esta particularidad, el Viceministerio de Igualdad de Oportunidades ha configurado el
siguiente punto de vista respecto a esta problemática:

Según la fuente que se comenta: pese a que la mujer boliviana logró un fuerte
reconocimiento en la Constitución Política del Estado, la violencia está enraizada en la sociedad
boliviana de hecho, siete de cada diez mujeres son víctimas de violencia doméstica, pues según el
informe estadístico del señalado Vice Ministerio, solo durante el primer semestre de 2009 se
registraron 8.857 denuncias de violencia doméstica, de las cuales 1.929 corresponden a mujeres que
están en plena edad de reproducción, es decir de 25 a 29 años.

El Centro de Información y Desarrollo para la Mujer (CIDEM), también ha hecho conocer


su punto de vista respecto a esta problemática, en ese contexto la fuente de referencia hace resaltar
que la violencia psicológica es una de las formas de maltrato más frecuentes, tanto al interior de la
familia como en la sociedad. Los gritos, las humillaciones, las palabras peyorativas, denigrantes son
una forma de ejercicio de este tipo de maltrato.
Datos parciales del 2008, aseguran que más de 24 mil bolivianas denunciaron a sus parejas
en diferentes centros de atención por esta falta. Acerca de la violencia física se registraron casi 10
mil casos denunciados.

Muchas mujeres prefieren guardar silencio y no hablar sobre lo que pasa en sus hogares o
directamente no aceptar su situación de sumisión, el verdadero peligro es que estos gritos, golpes se
hagan continuos y terminen con la vida de la mujer. El 2007, se registraron 70 casos de asesinatos
violentos y el panorama se ensombrece aún más, porque el 2009, el número de casos subió a 98. El
2010 es aún más alarmante, 117 mujeres fueron asesinadas entre enero y octubre de 2010, de las
cuales 72 fueron mujeres víctimas de feminicidio, donde el 51,38 % han muerto en manos de sus
parejas.

Los 72 feminicidios fueron perpetrados en 20 municipios de 7 departamentos de Bolivia.


Los municipios que registran más casos de feminicidio son: la ciudad de El Alto del Departamento
de La Paz con 22 casos, seguido por los municipios Andrés Ibañez, Ichilo, José Miguel de Velasco
y Sara del Departamento de Santa Cruz con 11 casos, el municipio de Quillacollo con 6 y el
municipio de Cochabamba con 5 casos.

Desde Solidaridad Internacional, en el marco del Convenio para el Empoderamiento de la


Mujer en Perú y Bolivia, se está realizando esfuerzos para erradicar la violencia contra las mujeres
y en ese contexto se ha exigido que el feminicidio como figura punitiva sea incorporado al Código
Penal como un delito, pues dicho está, que las mujeres entre 15 y 44 años de edad corren mayor
riesgo de ser violadas o maltratadas en casa que de sufrir cáncer, accidentes de vehículos, guerra y
malaria, según estadísticas del Banco Mundial.
Capítulo III

Características de la propuesta

3.1 Penalización de la agresión familiar: un fin destinado a evitar la impunidad de los


agresores.

Emprender un proceso legislativo como el que se propone, exige la realización de un enfoque


teórico y técnico jurídico en la perspectiva de poder hacer comprender al colectivo, que se va a
lograr o cuando menos que se pretende con la sistematización de un determinado marco legal. En
ese contexto, a través del presente trabajo se justificará la necesidad de instituir un instrumento
jurídico regulador de la violencia familiar, capaz de brindar una adecuada protección a la víctima y
no dejar en la impunidad acciones lesivas a la integridad moral y física de las personas que se
individualizan como sujetos pasivos.

Un hecho degradante, injusto, social y legalmente inadmisible constituye la violencia


familiar, donde cualquier dato estadístico siempre pone al descubierto que miles de mujeres son
golpeadas, violadas o cuando menos abusadas moral y psicológicamente por su pareja, acciones que
al no estar penalmente reprimidas son hechos impunes y la víctima no tiene a su alcance un
instrumento legal que le permita aspirar a una justicia real y efectiva frente al daño sufrido.

Ante ese panorama inequívocamente dañosa para la mujer víctima de agresiones familiares,
corresponde al Estado asumir con propiedad el postulado insertado en la Ley 1674, cuando de
manera categórica establece que debe erradicarse la violencia familiar o doméstica, principalmente
si la realidad sociológica y jurídica de casos de violencia intrafamiliar refleja que la Ley sancionada
a este fin no ha cumplido esos propósitos, contrariamente ha permitido se agrave la situación de la
víctima como efecto de la inoperancia de la normativa pertinente.

La violencia doméstica es un problema grave y antiguo en nuestro país –asegura Walter


Gumucio - con el añadido de que el actual sistema legal lejos de ser garantista para una efectiva
protección de los derechos de quienes son víctimas de este mal social, es permisivo y obliga a la
agredida lidiar degradantes acuerdos conciliatorios que no son otra cosa que la antesala para una
reiteración de agresiones, sin que el sistema jurídico sea capaz de impartir una justicia conforme a
la dimensión del daño causado.

Las buenas leyes son importantes –decía el profesor Ralph- pero esas leyes si no se las pone
en funcionamiento, no solo que el Estado peca de injusto sino que además constituye un auténtico
atentado a los Derecho Humanos de las Mujeres.

3.2 Penalización de la violencia familiar: estudio comparativo.

México, país donde los índices de agresión familiar son los más elevados con relación a países
sudamericanos, ha ingresado a una paulatina sistematización de reglas destinadas a proteger a la
mujer víctima de agresiones intrafamiliares en el ámbito penal, ese ejemplo indudablemente es
sumamente alentador para el sistema legal boliviano que debería tomar como ejemplo esa iniciativa
legislativa.
Con el fin de conocer en detalle la referida normativa, a continuación se incluye una síntesis
de ese sistema legal aplicado en algunos estados de México. A modo de preámbulo, los legisladores
han contextualizado el siguiente recuento histórico: Legislar sobre el tema de violencia en el ámbito
de la familia en nuestro país ha sido el resultado de no menos de 20 años de trabajo de atención a
las mujeres maltratadas y del activismo de las mujeres en materia de derechos humanos y justicia.

En la década de los años 80 del siglo XX, a nivel nacional, se legisló por primera vez en el
campo de la salud en lo que concierne a la prestación de los servicios de asistencia social a las
personas menores de edad objeto de maltrato, y esto fue a través de la Ley del Sistema Nacional de
Asistencia Social y las leyes estatales correspondientes.

Una propuesta destinada a desactivar la cultura de la violencia intrafamiliar es promover la


incorporación de la agresión familiar en el Código Penal y tipificar los delitos correspondientes –
señala la fuente que se comenta- propuesta que se viabilizó en el Estado de Nueva León.
De acuerdo a la normativa instituida, el bien jurídico tutelado es la protección del derecho a
una vida libre de violencia en la familia y la armonía y estabilidad de la misma. También se
establece que la integridad física y psicológica, el honor y la libertad constituyen el bien jurídico
protegido por los delitos, tales como el delito de lesiones, el delito de golpes y violencia física, el
delito de privación ilegal de la libertad.

Todos esos bienes jurídicos tutelados están insertos en los artículos 46-86-143-199-200-236-
239-301-306 y 304, del Código Penal del Estado de Vera Cruz, lo más significativo de ese marco
legal es que regula aspectos relacionados con los siguientes hechos:

1. Se crearon los delitos de violencia familiar y el equiparable a ésta.

2. Únicamente se reconocieron como elementos de los delitos antes citados, las acciones que
causaren daño físico o psicológico a las víctimas, (no se incluyeron las omisiones).

3. La investigación y persecución de oficio del delito de violencia familiar se ha previsto


únicamente para los casos en que la víctima fuese incapaz mayor de edad declarado por un juez, o
menor de edad.

4. Se estableció que cuando la víctima fuese mayor de edad se requería la presentación de querella
ante el Ministerio Público.

5. Tratándose del delito de equiparable a la violencia familiar, en todos los casos, se debe aplicar la
persecución oficiosa, sin que sea necesario que el texto de la Ley lo señale por no prever
expresamente como requisito la presentación de querella.

6. En el caso del delito de violencia familiar, las sanciones establecidas fueron: de 1 a 4 años de
prisión, pérdida de los derechos hereditarios que el inculpado pudiese tener sobre la persona
agredida; la sujeción a tratamiento integral dirigido a la rehabilitación médica-psicológica y pago de
este tipo de tratamiento hasta la recuperación integral de la víctima como reparación del daño.

7. En el delito de equiparable a la violencia familiar la sanción prevista fue la de 6 meses a 4 años


de prisión.

8. Se establecieron una serie de medidas de seguridad para la protección de las víctimas del delito.
9. Fue reconocida la extensión del concepto de familia a aquellas que lo son de hecho, creadas por
la complejidad de la sociedad y al margen de regulación y por lo tanto de la protección legal en el
delito equiparable a la violencia familiar.

10. En el delito de equiparable a la violencia familiar fueron reconocidos como sujetos quienes
hayan sido cónyuges, concubinas o concubinarios o sean personas unidas fuera del matrimonio o
parientes por consanguinidad hasta el cuarto grado, o personas sujetas a la custodia, guarda,
protección, educación, instrucción o cuidado, cuando el agresor y el agredido conviven en la misma
casa de éste o aquél.

11. En los delitos antes citados las y los legisladores reconocieron el hecho de que algunas personas
toman ventaja sobre otras con base en vínculos de poder que implican, por otra parte, sumisión,
respeto y sentimiento de consideración, elementos que tienen verificativo en toda relación familiar.

12. Adicionalmente en otros delitos se estableció como agravante el hecho de que intervenga como
sujeto activo un familiar; por ejemplo, en los casos de corrupción de menores, violación, lesiones,
así como golpes y violencia grave.

13. Se establecieron a detalle las medidas cautelares en materia de violencia familiar, especificando
que éstas podrían decretarse antes de un juicio o durante el mismo.

14. Se determinó que todas las medidas cautelares serían decretadas por un Juez quien establecería
el equilibrio más adecuado entre oportunidad y seguridad jurídica, sin olvidar la protección física y
psicológica de la víctima así como de su vida.

La iniciativa legislativa anteriormente resumida ha merecido importantes comentarios por


los juristas y doctrinarios mexicanos: así el Profesor Raúl Correa, refiriéndose a esa producción
legal ha expresado lo siguiente:

“Las citadas reformas al Código Penal para el Estado de Nuevo León son de las de mayor
trascendencia en la vida de las personas y de las familias. Primero, porque el gobierno y la sociedad
reconocieron la existencia de la violencia al interior de las familias; segundo, por el reconocimiento
y protección del derecho universal de todos y todas a vivir libres de violencia, y tercero, por legislar
estableciendo que la violencia en las familias es un acto ilegal, y en consecuencia un delito a
denunciar por parte de las víctimas, y a investigar, perseguir y sancionar por parte de las autoridades
competentes.”19

A partir de este hecho legislativo y doctrinario se puede afirmar con total solvencia que la
propuesta formulada en base a este trabajo de investigación es completamente viable en la
legislación boliviana, quedando de esta manera demostrado su grado de factibilidad, exigencia
formal que es necesaria en toda investigación.

19
CORREA, Henao Nestor Raúl.”La Acción de la Tutela y los Medios Judiciales Ordinarios de Defensa de los Derechos”.
UNAM, México 2002, Pág. 145.
3.3 Características del marco jurídico propuesto.

La factibilidad de la propuesta constituye un factor esencial en todo trabajo de investigación y en el


presente caso es importante reflejar cual el grado de aplicabilidad de la propuesta, con ese objeto a
continuación se incluye un resumen del marco legal a implementarse en el sistema jurídico
boliviano.

La normativa destinada a proteger a las víctimas de violencia familiar, contará con una parte
preventiva y otra enteramente sancionadora, esta fórmula legislativa tiene la finalidad de asegurar
de la manera efectiva los derechos de las personas agredidas y se pueda individualizar en forma
concreta a objeto de que se imponga el castigo correspondiente.

En un primer Título se describe el objeto y fin de la norma y las disposiciones contenidas


son declaradas de orden público e interés social, y por tanto de cumplimiento obligatorio y tienen
por objeto establecer las bases y procedimientos para la asistencia y protección contra la violencia
familiar en el contexto jurídico nacional. Se trata de una medida que le da más firmeza al precepto
legal y que no estaba contemplado en la Ley 1674.

En otro artículo se incluye el concepto de víctima y se individualiza a las personas que se


consideran como tales para efectos de la Ley que se propone, esa identifación de los sujetos, es otra
de las novedades toda vez que se asignan denominaciones más precisas:

Autor de actos ligados con la violencia familiar: es la persona que realiza actos de maltrato
físico, verbal, psicoemocional, sexual en contra de personas con las que tenga o haya tenido algún
vínculo familiar.

Formas de expresión pueden ser: inducir a la realización de prácticas sexuales no deseadas o


que generen dolor, practicar la celotipia para el control, manipulación o dominio de la pareja y que
generen un daño.

En suma, las disposiciones legales contenidas en los artículos pertinentes, regulan en forma
expresa el delito de violencia familiar. En ese orden el tipo legal describe como un acto antijurídico
a las acciones que causaren daño físico o psicológico a las víctimas.

Las sanción punitiva fijada para este tipo penal es indeterminada y está sancionado con una
pena privativa de libertad de uno a cuatro años, pérdida de los derechos hereditarios que el
inculpado pudiese tener sobre la persona agredida.

Asimismo queda establecida la responsabilidad del agresor que queda bajo su


responsabilidad los efectos que pudieran sobrevenir como efecto de la agresión.

Se establecieron una serie de medidas de seguridad para la protección de las víctimas del
delito. Entre los sujetos pasivos en este tipo de actos delictivos fueron considerados quienes hayan
sido cónyuges, concubinas o concubinarios o sean personas unidas fuera del matrimonio o parientes
por consanguinidad hasta el cuarto grado, o personas sujetas a la custodia, guarda, protección,
educación, instrucción o cuidado, cuando el agresor y el agredido conviven en la misma casa de éste
o aquél.
En la configuración de los hechos delictivos en esta clase de actos, se ha logrado reconocer
el hecho de que algunas personas toman ventaja sobre otras basados en vínculos de poder que
implican, por otra parte, la sumisión, respeto y sentimientos de consideración, elementos que tienen
verificativo en toda relación familiar.

Adicionalmente en otros delitos se estableció como agravante el hecho de que intervenga


como sujeto activo un familiar; por ejemplo, en los casos de corrupción de menores, violación,
lesiones, así como golpes y violencia grave.

Conclusiones

A la culminación del presente trabajo de investigación y luego de haber alcanzado los objetivos
propuestos, se remiten las siguientes conclusiones.

Primera.- A partir de la experiencia acumulada por la tesista en su condición de juez, ha sido


posible detectar la problemática planteada, donde el sistema legal boliviano a partir de una
sistemática negación de los Derechos Humanos de la mujer, no solo que está dejando de lado una
correcta administración de justicia en este campo, pues además pese a contar con una legislación
especializada como la Ley 1674, no ha sido posible alcanzar logros mínimos en el propósito
principal del Estado, cual es la erradicación de la Violencia Intrafamiliar.

Segunda.- La Violencia Familiar, que está legalmente reglada ha dado nacimiento a un sistema
regulador de ciertas conductas, que por su naturaleza fueron descritos como agresiones
intrafamiliares. Para la aplicación idónea de la normativa, se crearon reglas e instituciones
específicas tanto en el campo judicial cuanto en el administrativo y policial.

Tercera.- A partir de todo ese esfuerzo legislativo e institucional, surge de manera visible una
problemática relacionada con la insuficiencia de la normativa que regula la violencia Familiar, que
no permite impartir justicia en aquellos casos que se fueron presentado y mucho menos se
experimentó una paulatina disminución de las agresiones intrafamiliares que es el principal
propósito de la norma, contrariamente su incremento es mayor, sin que exista la posibilidad de
atenuar esa carga social.

Cuarta.- Identificado así el problema objeto de la presente investigación y conforme a la


metodología adoptada, se ha propuesto la necesidad de penalizar la Violencia Familiar en Bolivia,
comprendiendo no sólo la inoperancia de la Ley No. 1674, pues además, las diferentes iniciativas,
tanto de organismos internacionales, así como de la misma legislación comparada, posibilitaron el
planteamiento de las ideas a defender perfectamente demostrables.

Quinta.- Los métodos utilizados, fundamentalmente el método histórico lógico, ha permitido


analizar la evolución histórica de la lucha contra la violencia familiar y doméstica en el mundo, a
nivel continental y en nuestro país Bolivia. El Método Bibliográfico, permitió seleccionar el
material necesario para establecer las bases de la propuesta, asimismo, ha permitido justificar que
la lucha por la defensa de los derechos humanos de la mujer ha sido incesante, hasta lograr que en
algunos Estados del continente, ya se ha legislado al respecto y se ha tipificado la violencia
intrafamiliar como delito.
Los métodos deductivo e inductivo, ha permitido obtener los conocimientos de la normativa
internacional respecto a los derechos de las personas y particularmente de las mujeres, para luego
conducir al conocimiento a nivel continental, nacional para centrar el mismo en lo que representa
la Provincia Quillacollo. Cuyo resultado, ha permitido llegar a la conclusión de que la
problemática relacionada con la insuficiencia de la normativa que regula la violencia familiar, no
permite impartir justicia en varios casos que se presenta, en el quehacer diario del ejercicio de la
administración de justicia.

Por medio del método sistémico, se ha establecido que en el derecho comparado ya existe
en la normativa de otros países latinoamericanos, una regulación especial respecto al delito de
violencia intrafamiliar o doméstica y ha permitido establecer, las semejanzas y diferencias de otros
procedimientos en las leyes contra la violencia familiar y domestica de otros países. El método
comparativo, ha permito establecer que a nivel del continente, en los países donde se tiene
arraigado el machismo, existe un gran avance en las legislaciones respecto al tema.

El método de modelación, ha permitido diseñar la propuesta de ley y tipificar el delito de


violencia doméstica y su correspondiente estructura y mecanismo de implementación, dentro el
contexto nacional, mediante el proceso de abstracción.

Finalmente por el método de la investigación empírica y a través de la observación,


especialmente durante el ejercicio de la profesión Juez de Provincias, tanto en el Departamento de
Potosí (Colcha “K”, Caiza “D”, Tupiza y Villazón y las suplencias en el Juzgado de Instrucción
de Familia de la ciudad de Potosí), con certeza puedo expresar, que en la mayoría de los casos, el
agresor es casi siempre la pareja de la víctima y no se inmuta ante la sanción que se le impone,
porque paga la multa impuesta y nunca se somete a las medidas alternativas a la ejecución, pese al
consentimiento del agresor de la sanción como es la terapia psicológica, porque las entidades
encargadas del seguimiento de ello no han asumido ese su rol y por otra parte, porque el
procedimiento garantista, que prevé el recurso de apelación de la resolución que declara probada la
denuncia, retrasa con demasía la efectivización de la sanción impuesta al agresor.

Sexta.- Así configurado el problema de investigación se ha estructurado un esquema de trabajo


flexible, donde a partir de una manejo adecuado de la referencia doctrinal, se ha logrado establecer
que la actual normativa que regula la Violencia Familiar, no contempla mecanismos legales idóneos
capaces de proteger los Derechos Humanos de la mujer, quien en este tipo de hechos pasa a
constituirse en la principal víctima.

Séptima.- Dentro ese marco analítico, se ha encarado un acucioso estudio relacionado con la
Violencia Intrafamiliar como hecho social, que tiene a sus máximos exponentes en cuanto a su
difusión y proposición normativa a Organismos Internacionales que brindaron un valioso aporte en
cuanto a la humanización de las reglas que tienen que ver con la defensa de género.

Octava.- La constatación de la tipología de una agresión intrafamiliar y la victimología como


ciencia que estudia a la víctima, permitieron confirmar que la mujer efectivamente es una potencial
víctima de hechos agresivos que lindan con actos delictivos, los mismos que casi siempre quedan en
la impunidad.

Novena.- Los aportes doctrinarios y la propia legislación comparada, permiten constatar con total
certeza que en las agresiones intrafamiliares, está claramente individualizado la acción antijurídica
del agresor, se conoce en forma precisa la naturaleza del acto, existe un autor y una víctima, en
suma la agresión intrafamiliar para ser considerado como un acto antijurídico, solo requiere que esté
descrito en un tipo penal, ya que reúne todas las condiciones señaladas por Ley para ser considerada
como delito.
Décima .- Precisamente, en base a una adecuada selección de la doctrina y los fundamentos
normativos insertados en el presente trabajo de investigación, se ha logrado justificar la necesidad
de penalizar los actos emergentes de la Violencia Familiar: a tal efecto, se ha propuesto un Proyecto
de Ley, donde se configuran disposiciones generales, así como toda la normativa atinente a la
problemática, instituyendo disposiciones legales destinadas a establecer tipos legales concretos y su
respectivo procedimiento: En base a este tipo de aporte investigativo, se pretende optimizar la
administración de justicia en caso de una agresión intrafamiliar, donde a partir de la identificación
del acto comisivo, se logrará brindar una adecuada y segura protección de los Derechos Humanos
de la Mujer y de todo el entorno del seno familiar, principales víctimas en este tipo de hechos.

Recomendaciones

Por todos los fundamentos expuestos a lo largo del presente trabajo de investigación y demostrado
que ha sido la factibilidad de la propuesta que persigue la penalización de la Violencia Familiar, se
hace las siguientes recomendaciones:

- Al Órgano Judicial y al Consejo de la Judicatura de Bolivia, la creación de Juzgados de


Violencia Familiar o Doméstica y la implementación de equipos interdisciplinarios, compuesto
por un psicólogo, un trabajador social y un médico forense, en todos los asientos judiciales,
donde la incidencia del delito de violencia familiar ha aumentado considerablemente, a partir
de la vigencia de la Ley No. 1674 Contra la Violencia Familiar o Doméstica.

- A los Gobiernos Autónomos Municipales y a las Gobernaciones Departamentales de todo el


Estado Plurinacional de Bolivia, establecer dentro su organigrama y presupuestar anualmente y
de manera permanente las Oficinas de Defensa de la Familia o Defensorías, bajo
responsabilidad, para que sean las instancias que interactúen con el Ministerio Público y la
Policía Nacional, ante el órgano judicial y otras entidades del Estado en defensa de las
personas, víctimas de violencia doméstica.

- A las Defensorías de los Municipios del país, Brigadas de Protección a la Familia, la


prohibición de conciliación en delitos de violencia doméstica.

- Recomendar al Órgano Legislativo, proponer en cualquiera de sus Cámaras el Proyecto de Ley


que se ha propuesto a través de la presente Tesis, a fin de que sea tratado conforme al
reglamento y posteriormente sea Sancionado como Ley del Estado Plurinacional de Bolivia.

Exposición de motivos

La Ley Contra la Violencia en la Familia, pasa a ser el primer intento legislativo que se pone en
práctica en el sistema jurídico boliviano: a partir de esa experiencia normativa, se pone al
descubierto la extrema vulnerabilidad de la mujer dentro o fuera del seno familiar frente a su
agresor, que estadísticamente comprobado no es otro que su pareja, con quien casi siempre lleva
una vida marital o de concubinato.

A partir de la aplicación de esa normativa, se ha podido detectar con absoluta certeza que la
violencia familiar no es un problema que afecta al ámbito privado. De hecho, se trata de un
problema de enorme connotación social y de orden público, donde el colectivo, de manera pasiva
acepta la actividad agresora del hombre en contra de una mujer, los hijos y parientes consanguíneos
hasta el cuarto grado y afines hasta el segundo grado. Agresiones que afectan derechos
fundamentales de las personas sin que sea posible encontrar una manera idónea de frenar esa
anomia social.
Pero esta problemática que se halla enraizada en la sociedad boliviana, tiene su
trascendencia internacional, por ello la Organización de Naciones Unidas en la IV Conferencia
Mundial de 1995 reconoció, que la violencia contra las mujeres, viola y menoscaba el disfrute de
los derechos humanos y las libertades fundamentales.

Pero no solo eso, pues además según ese mismo Organismo Internacional, existe incluso
una definición técnica del síndrome de la mujer maltratada que consiste en las agresiones sufridas
por ella, como consecuencia de los condicionantes socioculturales que actúan sobre el género
masculino y femenino, situándola en una posición de subordinación al hombre y manifestadas en
los tres ámbitos básicos de relación de la persona: maltrato en el seno de las relaciones de pareja,
agresión sexual en la vida social y acoso en el medio laboral.

Esta realidad que se ha hecho más visible en el sistema legal boliviano como efecto de la
vigencia de la Ley No. 1674 Contra la Violencia Familiar o Doméstica, ha dejado al descubierto
que el sistema legal implementado no ha cumplido su objetivo cual era la erradicación de la
violencia familiar en Bolivia, toda vez que la integridad física, psicológica, moral y sexual de la
mujer y/o los miembros de una familia, están prácticamente desprotegidos y a merced de su
agresor, constituyendo una doble estigmatización y victimización inoperante, en muchos casos
debido al modelo y sistema de administrar justicia y el alto índice de impunidad que registran los
hechos de violencia doméstica.

La Ley que tiene su fundamento en importantes antecedentes normativos surgidos de un


cúmulo de recomendaciones de los organismos internacionales en el sentido de proporcionar una
respuesta global a la violencia que se ejerce sobre las mujeres dentro y fuera del seno familiar, ha
quedado como una regla inoperante incapaz de asegurar una adecuada protección de los derechos
humanos de la mujer, como sujeto vulnerable y su entorno que la rodea.

De esa manera, la violencia sobre la mujer, proclamada en diciembre de 1993 por la


Asamblea General de las Naciones Unidas; las Resoluciones de la Cumbre Internacional sobre la
Mujer celebrada en Pekín en septiembre de 1995; la Resolución WHA49.25 de la Asamblea
Mundial de la Salud declarando la violencia como problema prioritario de salud pública proclamada
en 1996 por la OMS; el informe del Parlamento Europeo de julio de 1997; la Resolución de la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1997; y la Declaración de 1999 como Año
Europeo de Lucha Contra la Violencia de Género, quedaron como simples enunciados que merecen
ser tomados en cuenta a tiempo de diseñar nuevas estrategias normativas destinadas a mejorar la
protección de las víctimas de la violencia familiar o de género.

En ese contexto, es fundamental establecer reglas destinadas a garantizar el respeto y


reconocimiento de la dignidad de las mujeres, en base a la creación de normas sustantivas y
adjetivas en el ámbito penal, considerando que las situaciones de violencia sobre la mujer afectan
también a los menores que se encuentran dentro de su entorno familiar, víctimas directas o
indirectas de esta violencia.

Por todas esas razones, es necesario contar con una Ley para la prevención y erradicación de
la violencia sobre la mujer, Ley que debe recoger, normas procesales que permitan procedimientos
ágiles y sumarios, es decir sistematizar medidas de protección a las mujeres y a sus hijos e hijas, e
implantar severas medidas cautelares capaces de responder a la necesidad de garantizar una
adecuada protección familiar.
Asimismo, cabe hacer resaltar que las medidas jurídicas a ser implementadas, estarán
orientadas a garantizar un tratamiento adecuado y eficaz de la situación jurídica, familiar y social
de las víctimas de violencia sobre la mujer en las relaciones intrafamiliares, a tal efecto se debe
tender a experimentar una especialización en el ámbito penal, creando los Juzgados de Violencia
Familiar. Con ello se asegura la mediación garantista del debido proceso penal en la intervención de
los derechos fundamentales del presunto agresor, sin que con ello se reduzcan en lo más mínimo las
posibilidades legales que esta Ley dispone para la mayor, más inmediata y eficaz protección de la
víctima, así como los recursos para evitar reiteraciones en la agresión o la escalada en la violencia.

La norma penal a ser implementada, tiene la finalidad de sancionar tanto la violencia física
cuanto la psicológica a un cónyuge, ex cónyuge, a la persona con la que el agresor mantenga o haya
mantenido una relación análoga de convivencia, o sus descendientes o ascendientes.
Esta iniciativa tiene su origen en el propósito socio jurídico de responder ante el irrefrenable
crecimiento de la violencia física y emocional contra las mujeres en la sociedad boliviana. La
iniciativa planteada además de ese hecho fáctico está sustentada por una legislación comparada, de
países que ya promovieron la penalización de los hechos emergentes de la violencia intrafamiliar.

Proyecto de ley

Penalización de la violencia familiar Ley no…….. De 09 de julio de 2011

Capítulo primero

Disposiciones Generales

Artículo 1(Objeto).- Esta ley tiene por objeto establecer normas, sustantivas y adjetivas de carácter
penal, destinadas a tipificar los actos antijurídicos emergentes de las agresiones intrafamiliares en el
sistema legal boliviano, para proteger la vida, la integridad física y psicológica y la libertad sexual
de todo ser humano, cuyas son de orden público e interés social.

Artículo 2 (Bienes Protegidos).- I. La familia es el núcleo que sustenta a la sociedad, por lo que es
de fundamental importancia evitar el maltrato producido entre familiares, puesto que éste provoca
daños irreversibles en la seguridad y bienestar de sus integrantes.

II. Toda persona tiene derecho a la vida, a su integridad moral, psíquica y física; son derechos
fundamentales reconocidos en el artículo 15 y el parágrafo I y II de la Constitución Política del
Estado Plurinacional de Bolivia. Por otro lado, el artículo 5 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos señala que nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles inhumanos
o degradantes.

III. Los integrantes de la familia tienen derecho a que los demás miembros les respeten en su
integridad física y psíquica con el objeto de contribuir a su sano desarrollo para su plena
incorporación y participación en el núcleo social

IV. Bien jurídico protegido por la totalidad de los delitos de violencia doméstica es también la
salud física o psíquica de las personas.
Artículo 3. (Violencia Familiar) I. La violencia familiar, es cualquier situación de maltrato, físico,
psicológico, sexual o patrimonial. La persona que realiza el acto violento, se encuentra en una
relación de poder, control o superioridad, sobre la persona que lo recibe, dentro la relación familiar
o afectiva, entre “quien comete la violencia y quien la recibe”, aun cuando se produzca fuera del
seno familiar.

II. Los actos de violencia familiar, involucran agresiones físicas o psicológicas que se producen
entre cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes
colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, quienes habitan en el
mismo lugar, siempre que no medien relaciones contractuales o laborales y quienes hayan
procreado hijos en común, independientemente que convivan o no, al momento de producirse la
violencia.

III. Para que exista violencia intrafamiliar o doméstica, tiene que mediar una relación familiar o
afectiva. Así todo maltrato que provenga de un familiar o de su pareja, es agresión doméstica,
cualquiera sea el lugar donde se da y la forma en que se manifieste.

IV. Ocasiona un daño psicológico, los actos que afecten a la autoestima del sujeto, como en el caso
de las sevicias, las amenazas.

V. La violencia intrafamiliar constituye una violación e irrespeto a los derechos humanos.

Artículo 4(Sujeto activo).- Para todo efecto emergente de la aplicación de esta Ley, es sujeto
activo, los cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, los parientes de cada conviviente,
los colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, en las uniones de
hecho, como sujetos activos de la violencia familiar; que mediante actos que denoten propósitos de
agresividad y violencia realizare actos dirigidos a inferir maltrato físico, verbal, psicoemocional,
psicológico y sexual en contra de personas con las que tenga o haya tenido algún vínculo familiar

Articulo 5.(Sujetos pasivos).- Son las persona que sufren el maltrato físico en cualquiera de sus
formas: físico, verbal, psicoemocional, psicológico y sexual: agresión que puede ser dentro o fuera
del domicilio familiar por una persona que tenga parentesco o lo haya tenido conforme a la Ley
familiar; por matrimonio, unión de hecho o mantenga una relación de pareja similar a la del
concubinato.

Artículo 6.(Acto comisivo).- I. Es toda acción ejercitada por el agresor y que denote la
intencionalidad de dañar, ya sea utilizando alguna parte del cuerpo y con ventaja de su fuerza o
mediante el uso de objeto o arma dirigida a inferir daño físico.

II. Constituye violencia familiar toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio
menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una
persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual
tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por
matrimonio o por unión de hecho.

III. Constituye también acto comisivo la realización de acciones destinadas a inducir a la


realización de prácticas sexuales no deseadas o que generen dolor; practicar la celotipia para el
control, manipulación o dominio de la pareja y que genere daño.
IV. No se considera violencia familiar los actos que tengan por objeto corregir mesuradamente a
los menores de edad siempre que éstos sean realizados por quienes participen en la formación y
educación de los mismos, ejecutados por quienes ejercen la patria potestad o por terceros a los que
éstos les hubieren dado consentimiento para ello, siempre y cuando se demuestra que van
encaminados al sano desarrollo integral de dichos menores y no implique infligir a éstos actos de
fuerza que atenten en contra de su integridad física y psíquica

Capítulo II

De las medidas asistenciales

Articulo 7 (Asistencia a la víctima y al a I. La atención especializada que es proporcionada en


materia de violencia familiar por cualquier institución creada a este fin, estará orientada a la
protección de la víctima, así como de la facilitación de medidas resocializadoras a favor del agresor.

Tales medidas estarán exentas de prejuicios de género, raza, condición económica, religión,
orientación sexual, origen, cultura, ideología, idioma, estado civil, grado de instrucción,
discapacidad, nacionalidad o de cualquier otro tipo de factores que dificulten la aplicación de una
justicia eficaz y eficiente a favor de la víctima.

II. El agresor por determinación judicial y considerando la tipología del hecho y el daño causado,
será sometido a un específico tratamiento basado en modelos psicoterapéuticos reeducativos
tendientes a disminuir y, de ser posible, de erradicar las conductas de violencia que hayan sido
empleadas y evaluadas con anterioridad a su aplicación. Se podrá hacer extensiva la atención en
instituciones públicas a quienes cuenten con ejecutoria relacionada con actos de violencia familiar.

Artículo 8 (Medidas Asistenciales) Es responsabilidad de la autoridad pública, individualizar el


hecho comisivo y considerando su gravedad, instruir la aplicación de las siguientes medidas
cautelares:

a. Citación del agente involucrado en una conducta de agresión familiar a efecto de que se le
apliquen medidas asistenciales destinadas a erradicar la violencia

b. Citar al agresor primario y reincidente en hechos de violencia familiar a efecto de que se


apliquen medidas asistenciales destinadas a impedir la propagación de más hechos de violencia.

c. Proporcionar psicoterapia especializada gratuita, en coordinación con las instituciones


autorizadas, a las víctimas de violencia familiar que sean maltratados, así como a los agresores o
familiares involucrados, dentro de una atención psicológica y jurídica.
Capítulo III

De las normas sustantivas

Artículo 9.- (Violencia doméstica) El que ejercitare acciones y omisiones reiteradas y graves que
causaren daño a la integridad física o psicológica de la víctima, comete el delito de violencia
familiar, sea éste el cónyuge, el conviviente, pariente consanguíneo en línea directa, ascendiente o
descendiente sin límite de grado, parientes colaterales consanguíneo hasta el cuarto grado,
adoptante o adoptado o afín hasta el segundo grado, que habitando o no en el domicilio de la
persona agredida.

La acción u omisión que cause daño físico o psicológico así como la violencia sexual es un
delito y causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental.

El autor será condenado a pena privativa de libertad de uno a cuatro años.

Artículo 10 (Agravantes). I. Cuando la víctima de la agresión es menor de catorce años de edad, y


el agente es el padre, tutor, guardador, o responsable del niño, la pena privativa de la libertad
fluctuará entre los 5 y 8 años; además de la suspensión de la patria potestad.

II. El que causa daños en el cuerpo y la salud por violencia familiar será reprimido con una pena de
5 a 10 años de cárcel y, si la víctima muere, las penas se elevarán de 6 a 15 años.

III. El que cause a otro daño en el cuerpo o en la salud que requiera entre 10 y 30 días de asistencia
o impedimento, según prescripción médica, y cuando la víctima muere a consecuencia de la lesión y
el agente pudo prever este resultado, será condenado a pena privativa de libertad no menor de 3 ni
mayor de 6 años, y la suspensión de la patria potestad.

Artículo 11 (Plagio) El que sometiere a potra persona y ejercite actos destinados a mantener a una
persona en servidumbre o en otra condición en la cual la víctima, aún sin servir al agente, se
encuentre sometida a él, será sancionado pena privativa de libertad de uno a tres años.

Se entiende por servidumbre, cuando una persona es obligada a realizar actos contra su
voluntad, prestar servicios de atención personal sin una remuneración económica, el aislamiento de
sus familiares y de sus amigos, y otras personas, no es tratada como una persona adulta cuando lo
es; impedirle la salida de un ambiente de maltrato, cuando se impide su derecho a la privacidad, su
derecho a expresar sus propios pensamientos y sentimientos y su derecho a desarrollar sus
habilidades y talento personal.

Artículo 12 (Amenazas y coacciones) El que amenazare o coaccionare la vida o la integridad física


de su cónyuge o ex cónyuge, o de la persona con la que mantenga o haya mantenido una relación
análoga de convivencia, o de su ascendiente o descendiente o parientes dentro los grados
establecidos en la presente Ley, será sancionado con pena privativa de libertad de seis meses a tres
años.
Capítulo IV

Jurisdicción y competencia

Artículo 13.- (Jurisdicción) La jurisdicción estará a cargo de un Juzgado Público de Violencia


Intrafamiliar o Doméstica y en el ámbito Público, con jurisdicción especial señalada el Código de
Procedimiento Penal y en la presente Ley.

Artículo 14.- (Competencia) I. El conocimiento de los delitos de violencia doméstica,


comprendidos en la presente Ley, será de competencia de los Jueces Públicos de Violencia
Intrafamiliar o Doméstica y en el ámbito Público y las demás atribuciones señaladas por la presente
Ley.

Artículo 15.- (Medidas de protección en favor de la víctima).- El Juez Público de Violencia


Intrafamiliar o Doméstica y en el ámbito Público, en conocimiento de un acto agresivo
intrafamiliar, de oficio o a petición de parte o del Ministerio Público dispondrá todas las medidas
tendientes a la protección de la vida, la integridad física o emocional de la víctima, la libertad y
seguridad personal, así como la asistencia económica e integridad patrimonial del núcleo familiar:
A ese efecto adoptará las siguientes medidas u otras análogas a fin de garantizar los derechos de la
víctima:
a. La suspensión temporal de la cohabitación en caso de cónyuges, ex cónyuges, convivientes o
ex convivientes.

b. Disponer el retiro del agresor de la residencia común y la entrega inmediata de sus efectos
personales en presencia del fiscal u otra autoridad administrativa, acto que debe estar
debidamente registrado en un acta.

c. Prohibir, restringir o limitar la presencia del agresor y toda clase de visitas por su parte
(cualquier otra forma de acoso para la víctima, entre otras), en el domicilio o residencia, lugares
de trabajo, estudio u otros que frecuente la víctima.

d. Disponer el reintegro de la víctima a su domicilio si se hubiera producido su alejamiento como


efecto de la agresión familiar.

e. El tratamiento que debe recibir la víctima, su familia y el agresor, si se estima conveniente.

f. Cuando corresponda legalmente (a criterio del juzgado ello es necesario para su subsistencia).

II. Si las medidas dispuestas no se cumplen, el Juez expedirá el correspondiente mandamiento de


aprehensión y proceder con el arresto del agresor renuente si el caso amerita.

III. Las medidas adoptadas tendrán el alcance y la duración que el Juez disponga, sin perjuicio de
la sustanciación de la pretensión, de su modificación o cese.

IV. Cuando la resolución judicial -que pone fin al proceso de violencia familiar- señale que el
agresor debe recibir tratamiento y éste no cumpla con ello, la víctima podrá solicitar variar la
medida y el juez deberá ordenar el retiro temporal del agresor del domicilio y/o el impedimento
temporal de visitas. La rehabilitación que reciba el agresor deberá ser acreditada con certificado del
médico tratante.
Capítulo V
Procedimiento

Artículo 16 (Denuncia) La víctima de agresión familiar que sufriere lesiones, maltrato físico,
psíquico o sexual, denunciará al agresor en forma verbal o escrita ante el Juez Público de Violencia
Intrafamiliar o Doméstica y en el ámbito Público y solicitar tutela real y efectiva.

Artículo 17. (Denuncia en caso de menor víctima, ancianos o discapacitados) En caso de que la
víctima sea un menor o persona incapaz, ancianos o discapacitados, los hechos comisivos serán
denunciados por cualquier persona o el Ministerio Público.

Artículo 18 (Denuncia ante el Ministerio Público) Si la denuncia fuere presentada ante el


Ministerio Público, el Fiscal, en un plazo de 48 horas deberá adoptar y dictar medidas de protección
inmediata de acuerdo al caso que se presente, disponiendo entre otras posibles medidas, la
prohibición de comunicación y acercamiento o proximidad a la víctima bajo cualquier forma, la
suspensión del derecho de tenencia, y la suspensión de portar armas. Cabe señalar que la
enumeración no es taxativa.

Artículo 19 (Obligación de denunciar) Estarán obligados a efectuar la denuncia los servicios


asistenciales, sociales o educativos, públicos o privados, los profesionales del área de salud y todo
funcionario público en razón de su función, así como psicólogos, educadores, tutores y demás
personal de los centros educativos que conozcan de algún hecho de violencia familiar contra niños y
adolescentes, ante la autoridad correspondiente, bajo responsabilidades que señale la ley.

Artículo 20 (Medidas urgentes en caso de agresión).- El Juez Público de Violencia Intrafamiliar,


requerirá la realización de un diagnóstico de interacción familiar a ser realizado por el equipo
interdisciplinario y/o profesionales especializados a objeto de determinar los daños físicos y
psíquicos emergentes de la agresión familiar. Asimismo, diagnosticarán el medio social y ambiental
de la familia, la situación de peligro de la víctima en base a informes de los organismos
especializados.

Artículo 21 (Prohibición de la conciliación) Siendo la integridad y la salud de derechos


personalísimos, indisponibles e irreductibles que no puede ser materia de cesión, se prohíbe toda
posible transacción o conciliación.
Expresamente se prohíbe a los encargados de las Defensorías del Municipio, la Brigada de
Protección a la Familia y a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen en su instancia
correspondiente, propiciar acuerdos conciliatorios en los casos de violencia familiar. Los miembros
de la policía están impedidos de propiciar o realizar cualquier tipo de acuerdo conciliatorio en los
casos de violencia familiar, bajo responsabilidad.

Artículo 22 (Admisión de la denuncia) I. Admitida la denuncia, el juez dispondrá la citación y


comparecencia del denunciado, para que en el plazo de 48 horas, resuelva sobre la procedencia de
las medidas de protección en favor de la víctima y convocará a las partes y al Ministerio Público a
una audiencia de mediación, instando a las mismas y a su grupo familiar la asistencia a programas
educativos y terapéuticos, creados a este fin.

II. La citación al denunciado podrá efectuarse a cualquier hora, día y en el lugar donde pudiere ser
habido. Si el denunciado no comparece, sin causas justificadas, habiendo sido citado legalmente, el
Juez ordenará su comparecencia con ayuda de la fuera pública.
III. Si la denuncia es por la comisión del delito de violencia doméstica y las agravantes previstas
en el Art. 10 de la presente Ley, el Juez ordenará la detención preventiva del denunciado en un
recinto penitenciario.

Artículo 23 (Duración de la Etapa Preparatoria) I. En los delitos de violencia doméstica, el


cumplimiento estricto de los plazos procesales debe estar razonablemente abreviado, la duración
máxima de la etapa preparatoria será de cinco días, a partir de la citación al denunciado.

II. Una vez adoptadas las medidas de protección en favor de la víctima que el juez considere
atinentes, establecidas en el artículo 15 de la presente ley, de oficio ordenará realizar un
diagnóstico de situación entre los sujetos involucrados. El mismo será elaborado en forma
interdisciplinaria y tendrá como objeto determinar los daños físicos o psíquicos sufridos por la
víctima, evaluar la situación de peligro o riesgo y el entorno social.

Este diagnóstico deberá estar a disposición del Tribunal al tiempo de celebración de la


audiencia del juicio oral, que debe realizarse en un plazo mínimo de 10 días y máximo de 15 días,
desde la celebración de la audiencia de mediación. Si por las características de la situación, se
considerase necesaria la adopción de medidas o tratamientos médicos, psicológicos o de otra
naturaleza respecto de alguno de los sujetos involucrados, el Tribunal podrá ordenar su realización
a alguna de las instituciones públicas o privadas idóneas en la materia.

La inasistencia del Ministerio Público a la audiencia de juicio oral, no será causal de


nulidad ni motivo de suspensión de la audiencia de juicio.

Artículo 24 (Pruebas) Las pruebas admisibles, serán todas aquellas legalmente obtenidas y
puedan conducir al conocimiento de los hechos denunciados.

Artículo 25 (Gratuidad) La expedición de los certificados y la consulta médica para probar la


violencia familiar es gratuita, pero los exámenes o pruebas complementarias para emitir los
diagnósticos serán gratuitos siempre que lo justifique la situación económica de la víctima.

Artículo 26 (Medidas Adicionales) En todos los casos el principio orientador será prevenir la
victimización secundaria, prohibiéndose la confrontación o comparecimiento conjunto de la
víctima y el agresor, en el caso de los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años.
Disponiéndose la reserva absoluta del trámite y el expediente solo podrá ser exhibido u otorgarse
certificaciones y testimonios a solicitud de parte legitimada.

En el caso de la víctima adulta que requiera dicha confrontación y se certifique que está en
condiciones de realizarla, ésta se podrá llevar a cabo. El Tribunal dispondrá la forma y los medios
técnicos para recibir la declaración, haciendo aplicación de los principios de inmediación,
concentración y contradicción.

Podrá en su caso, solicitar previamente al equipo interdisciplinario que informe si la


víctima se encuentra en condiciones de ser interrogada en ese momento.

Artículo 27 (Evaluación especial de hecho) Los actos antijurídicos emergentes de la violencia


familiar, serán evaluadas desde la perspectiva de la protección integral a la dignidad humana de la
víctima. Asimismo, se considerará especialmente que los hechos constitutivos del acto comisivo a
probar, constituyen, en general, situaciones vinculadas a la intimidad del hogar, cuyo
conocimiento radica en el núcleo de personas afectadas por los actos de violencia.
Artículo 28 (Asistencia Legal) El Juez, garantizará la asistencia de un defensor de oficio para la
víctima.

Artículo 29 (Resolución) El juez, en la misma audiencia de juicio oral, pronunciará resolución


con expresa indicación de los motivos y fundamentación conforme establece el Art. 360 del
Código de Procedimiento Penal, dictando sentencia absolutoria o condenatoria.

Si la sentencia es absolutoria, ordenará la libertad del imputado en el acto, si estuviere


detenido preventivamente, la cesación de las medidas de protección a la víctima, fijará las costas
en su caso, declarando la temeridad o la malicia de la denuncia a efectos de la responsabilidad
correspondiente.

Si la sentencia es condenatoria, fijará con precisión las sanciones que correspondan, la forma
y el lugar de su cumplimiento, debe fijar con precisión la fecha en que la condena finaliza, se
establecerá la forma y el plazo para pagar los gastos y condenaciones adoptadas en el curso del
proceso. Asimismo, se ordenará la remisión de copias al Juez de Ejecución Penal, al Ministerio
Público y al Registro Judicial de Antecedentes Penales (REJAP).

Artículo 30 (Apelación) Las partes podrán interponer el recurso de apelación restringida, en


forma escrita dentro el plazo de 48 horas ante el mismo Juez que dictó la sentencia. Presentado el
recurso, la otra parte deberá contestar al recurso en el mismo plazo y sin más trámite, en el plazo
de 24 horas se remitirán las actuaciones a la Sala de Familia, Niñez y Adolescencia y Violencia
Intrafamiliar o Doméstica y Pública del Tribunal de Justicia Departamental, bajo responsabilidad
del funcionario judicial.

Artículo 31 (Salidas alternativas al juicio) El Juez Público de Violencia Intrafamiliar o


Domestica y en el ámbito Público, a requerimiento de parte o del fiscal, puede determinar
cualquiera de las salidas alternativas al juicio previstas en el Código de Procedimiento Penal.

Artículo 32 (Sobreseimiento del encausado). Procederá el sobreseimiento del imputado, por


extinción de la acción penal, si se acredita que en el transcurso de doce meses contados a partir de
la orden de suspensión del procedimiento, el inculpado o procesado no realizó conducta que
constituya el delito previsto en esta Ley y que cumplió con sus obligaciones alimentarias y que se
sujetó al tratamiento integral dirigido a la rehabilitación médica-psicológica.

Disposiciones finales.

Primera: Los titulares de las instituciones públicas deberán tomar las medidas para garantizar que
los profesionales y operadores de justicia encargados de la atención y del proceso de denuncia,
investigación y sanción de los casos de violencia familiar no tengan antecedentes policiales por
violencia familiar.

Segunda: Los profesionales de salud, así como los psicólogos, educadores, profesores, tutores y
demás personal de centros educativos que, en el ejercicio de sus actividades tomen conocimiento
de algún tipo de acto de violencia familiar contra niños, niñas y adolescentes, deberán
denunciarlos ante la autoridad correspondiente.

Abrogaciones y derogaciones: Quedan abrogadas y derogadas todas las normas legales


contrarias a la presente Ley.

Remítase al Poder Ejecutivo para fines constitucionales.


Es dada en la Sala de Sesiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional, a los nueve días del mes de
julio de dos mil once años.

Fdo....,....,....(Ministros de cartera)

Por tanto, la promulgo para que se tenga y cumpla como Ley del Estado Plurinacional de Bolivia.
Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz, a los………días del mes de ………del dos mil once
años.

Fdo. Sr. Juan Evo Morales Ayma


Presidente Constitucional Del Estado Plurinacional De Bolivia
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DOCUMENTO SÍNTESIS. JULIO DE 2003 ¿Cómo lograr el cumplimiento efectivo de las leyes?
Implicaciones Presupuestarias de las Políticas sobre Violencia Doméstica en América Latina y el
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LEY 1674 CONTRA LA VIOLENCIA EN LA FAMILIA Y DOMÉSTICA. Ministerio de


Desarrollo Humano. La Paz Bolivia, 1996

OFICINA DE INFORMACIÓN PÚBLICA OMS / Nueva York Estados Unidos - 12 de octubre de


2006. “Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas revela que la violencia contra la
infancia es amplia y a gran escala”.
Anexos

Anexo 1

Acta de derechos de la mujer maltratada

- Yo tengo derecho a no ser golpeada jamás

- Yo tengo el derecho de cambiar la situación

- Yo tengo el derecho de vivir libre del temor a ser golpeada

- Yo tengo el derecho de requerir y esperar una correcta atención por parte de la policía y los
sistemas de atención que necesite

- Yo tengo el derecho de compartir mis sentimientos y no ser aislada de familiares, amigos y


otras personas

- Yo tengo derecho a ser tratada como una persona adulta

- Yo tengo derecho a salir de un ambiente de maltrato

- Yo tengo derecho a mi privacidad

- Yo tengo el derecho de expresar mis propios pensamientos y sentimientos

- Yo tengo derecho a desarrollar mis habilidades y talento personal

- Yo tengo el derecho de denunciar a mi esposo/compañero golpeador

- Yo tengo derecho a no ser perfecta.

Fuente: "Understanding Wife Assault", de D.Sinclair y ha sido tomada del libro "Battered wives
and powerless loss: what can counsellors do? de Patricia G.Ball y Elizabeth Wyman.