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Si se ha podido ficcionar que en un comienzo

fue la mano natural lo que condujo a la


creación de la Jenny como interfaz, y que
en un segundo momento la interfaz creada
JENNY1 fue desarrollándose hasta disponerse como
campo ilimitadamente expandido, esta
ilimitación termina incluyendo, como posi-
bilidad suya, la “supuesta mano natural” que
Willy Thayer
flota, ahora, como una terminal más entre las
Universidad Metropolitana virtualidades de la Jenny, en su inmanencia
y multiplicidad abstracta.

La circulación ampliada del capital, en su


despliegue planetario, es figurada por Marx
en el devenir de la «spinning Jenny», má-
quina herramienta compleja2, epítome de la
Revolución Industrial, cuya performance se
expone en El capital 3 y en los Grundrisse4.
¿Cual sería la potencia de la Jenny, más allá
de ser homónima de la esposa de Marx, para
que éste le otorgue el rango de aconteci-
miento, del acontecimiento que se revelará,
póstumamente, como traza de la Revolu-
ción Industrial, traza que recién ahora, no
hace mucho, post-industrialmente, ingresa
en el campo de visibilidad? ¿En qué consiste
la Jenny, el devenir de su nombre propio, la 137
cifra de su devenir?
La máquina-herramienta-compleja es un
mecanismo que ejecuta funciones análo-
gas a las que realiza una fuerza de trabajo
artesanal con herramientas similares.5 Sólo
que el número de terminales-herramientas
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que la fuerza de trabajo artesanal puede máquina-genio-maligno desprendida, en


manipular simultáneamente está limitado primer lugar, del arte: “porque el arte re-
a la potencia y el talento aurático particular quiere de un ejercicio y disposición habitual
de la fuerza de trabajo manufacturera del del cuerpo que impide que diversas artes
caso. La Jenny “que hiló en su inicio con puedan ser aprendidas y ejecutadas todas
12, 18 y hasta con 100 husos simultánea- a la vez, por un mismo hombre; ya que
mente”, hace saltar ese límite impuesto por las mismas manos no pueden adaptarse a
el modo de producción artesanal de un cultivar los campos y tañer la cítara, o a
cuerpo-máquina de trabajo con terminales varios oficios diferentes, con tanta facilidad
fijas, endógenas, especializadas, liberando como a uno sólo, de modo que su ejercita-
dichos límites, cuantitativamente primero ción excelente exige dedicación exclusiva”.6
y cualitativamente después, hacia la verti- Máquina soberana desprendida, también,
ginosa agencia de una máquina-cuerpo de de los principios del arte, de los principios
trabajo inespecífica, abstracta, anorgánica, y elementos de composición de todo arte
politécnica, transdiciplinaria, dispuesta en en general.7
un devenir proteico, un proceso de virtua- Reiteramos: la actividad liberada por la
lización ilimitado de su usuariedad. incontinencia de la Jenny erosionará los
La Jenny, como cuerpo mecánico, ya contratos en que el talento yace confinado
había sido ensoñada en el siglo XVII por a una interfaz feudal. Con la spinning Jenny,
Descartes, en su Tratado del mundo, uno la virtualidad de las fuerzas productivas será
de cuyos capítulos está dedicado al Tratado liberada en una proliferación inespecífica,
del hombre fingido. Descartes no indagó politécnica, cada vez más ilimitada, según
únicamente en la posibilidad médica de terminales en devenir. La virtualidad pro-
un cuerpo-máquina inmortal, a través del ductiva, hasta entonces sujeta a las relacio-
138 trasplante de piezas. Sobre todo teorizó la nes sociales manufactureras, condicionada
posibilidad de un cuerpo-máquina-mathesis por el valor uso trabajo de una manualidad
de composición, descomposición y recom- artesanalmente disciplinada, entrará en con-
posición infinita, no sólo de sus piezas y su tacto con el torbellino, el genio maligno de la
mecánica sino, sobre todo, de sus elemen- Jenny, que ensamblará los hábitos artesanos
tos y principios. Una máquina-soberana, en relaciones de producción abiertas a la
Jenny / Willy Thayer

ilimitación del valor de cambio, ilimitación operará muchas máquinas herramientas,


en cuyo proceso sin teleología, todo valor potencialmente infinitas máquinas herra-
uso especializado de trabajo, devendrá valor mientas. La máquina combinada de mu-
de uso abstracto de trabajo, valor uso de va- chas, potencialmente infinitas máquinas
lor. Los cuerpos, usos, gustos y relaciones herramientas, constituye paulatinamente
feudales se verán rápidamente dispuestos un devenir simultáneo y heterocrónico
como accesorios en una “cooperación” de compuesto por diversas clases de máquinas
máquinas, cada vez más inespecíficas, que y grupos de máquinas. Ese devenir es tanto
añaden a los cuerpos y terminales más y más más perfecto cuanto menos segmentado,
funciones, exigidas directamente, por la vir- más continuo y fluido, más abstracto, sea su
tualidad del valor de cambio, a transmutarse movimiento general y el de sus partes.
en trabajo abstracto, en valor uso de valor.8 Más o menos súbitamente, el obrero y su
En la Jenny, sin embargo, el devenir abs- herramienta, la máquina individual, será
tracto de la mano, del trabajo, del valor uso, redistribuido en la inmanencia de la Jenny,
será a la vez, necesariamente compatible ensamblado primero, en un monstruo me-
con la máxima especialización y bloqueo cánico cuyo cuerpo llenará galpones enteros,
del cuerpo en terminales y poses de tra- y cuya fuerza demoníaca, encubierta por el
bajo disciplinario, específico; siempre, sí, movimiento solemnemente acompasado
como trabajo específico de capital, valor de sus miembros gigantescos, estallará en
uso específico de valor, como fetichización la danza locamente febril y vertiginosa de
o estetización de la virtualidad del valor de innumerables órganos medios y terminales.
cambio en proceso. Luego la Jenny proliferará en redes de má-
Al igual que muchas herramientas consti- quinas combinadas (entre las cuales muchas
tuyen los órganos de una máquina herra- de ellas constituyen máquinas que producen
mienta, muchas máquinas–herramientas máquinas), y en redes de redes que irán 139
constituyen los órganos de un motor co- configurando una superficie politécnica
lectivo. Una máquina-herramienta como y policrónica de cooperación abstracta. Así
la Jenny opera simultáneamente muchas la hilandería mecánica devino tejeduría
y diversas herramientas, potencialmente mecánica, y entre ambas revolucionaron
infinitas herramientas. Un motor colectivo la quimiomecánica en el blanqueado y el
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estampado y la tintorería. Así también la La naturaleza, escribió Marx, no constru-


revolución de la hilandería, proliferó en ye ni máquinas de tejer automáticas, ni
la Gin, la máquina desmontadora para locomotoras, ni ferrocarriles, ni telégrafos
separar las fibras de la semilla, provocando eléctricos.12 Estos son productos del po-
una revolución de la agricultura, que des- tencial de fantasía, del talento (en devenir)
bloqueó, a su vez, las condiciones generales de la mano (en devenir); de la mano como
del proceso de producción social, lanzando a talento y virtualidad en devenir; del talento
la circulación masas de capital y de obreros, y la virtualidad en devenir, como mano.
ejércitos de cesantes, y al lumpen (lumpfen9), Si se ha podido ficcionar que en un co-
en diversos estratos o agenciamientos de mienzo fue la mano natural lo que condujo
producción. La Jenny velozmente devino in- a la creación de la Jenny como interfaz; y
tercambio mundial, redes de vapores fluviales que en un segundo momento, la interfaz
y transoceánicos, ferrocarriles y telégrafos, creada, fue desarrollándose hasta disponerse
en la celeridad febril de la producción a gran como campo ilimitadamente expandido;
escala”. El mercado mundial ensamblará
10
esta ilimitación termina incluyendo, como
planetariamente historias, literaturas, y posibilidad suya, la “supuesta mano natural”
terminará por ensamblar los mundos co- que flota, ahora, como una terminal más
tidianos de vida, sus quehaceres y enseres entre las virtualidades de la Jenny, en su
a toda escala. inmanencia y multiplicidad abstracta.13
Con la madurez de la Jenny se hizo presen- Si en un comienzo esta metamorfosis pare-
te el modo de producción específicamente ció avanzar según eslabones disciplinarios,
capitalista: una invaginación abstracta de saltando de un campo de la división téc-
mundos de vida. Es esta invaginación la que nica del trabajo a otro, de una fase a otra,
se convierte en el agente real del talento, según estaciones o estadios técnicos; a poco
140 la virtualidad, el devenir abstracto de la andar esta metamorfosis se comportará
producción en la que participan indefini- barrocamente como el herpes o los arroyos
das fetichizaciones de trabajo abstracto, que, como paréntesis invertidos — )( —,
como trabajo usuario, los que cooperan y crecen por el medio socavando los bordes,
forman la máquina abstracta del valor en los lechos, desgastando los contratos, las
proceso.11
contenciones, excediéndolos, excediéndose,
Jenny / Willy Thayer

afirmando derivas y calveros sin detenerse lugar (topos), sin presencia. Exceso menos
ni identificarse en ninguno, hoyando las presencia, inminencia más virtualidad.
estructuras de reconocimiento en un flujo Si técnicamente para Marx, lumpfen es lo
abstracto, soltando virtualidades sin posarse que prolifera como “resto”, como virtuali-
nunca en un inicio, en un medio, en un dad no subsumible en el choque de máqui-
final, deviniendo sin fábula (principio- nas heterocrónicas en devenir, el lumpen,
medio-fin) ni teleología, en turbulencias lo lumpérico, podría figurar como nombre
tópicas. para esa virtualidad que, siendo inmanente
Si el despliegue de la Jenny se expone repre- a las máquinas, no pertenece a ninguna, y
sentacional, pedagógicamente, a ratos, en el más bien crece entre ellas, erosionándolas;
texto de Marx, en un vía crucis discontinuo sin que lo lumpérico deje de subsumirse a
según eslabones y acoplamientos, su devenir máquina, clase o subjetividad alguna. En
abandonará la sintaxis discreta en un flujo este sentido la Jenny es lumpérica.
continuo, sin empalmes ni estaciones. Del
ℵ En el devenir transformista de la
mismo modo en que el aerolito sólo perse-
Jenny, así como en el proceso ampliado
vera mientras hiende la atmósfera, y el valor de valorización del capital, hay menos
de cambio lo hace sólo mientras crece y se devenir que proceso según el texto de
valoriza sin congelarse en ninguna cantidad, Marx. Si enfocamos el proceso más que
la Jenny muere si para de erosionar, de ero- el devenir, la abstracción de la Jenny, su
sionarse, si se establece, si deja de alterar y politecnia, deviene subsunción trascen-
de alterarse, si se identifica, aunque sea por dental fáctica de las singularidades, nihil
un instante. Al contrario del anánké sténai homogéneo, igualación de lo desigual; y
(es necesario detenerse) de Aristóteles, la no erosión y desbloqueo inmanente de
Jenny y el valor de cambio, se abisman en los trascendentales, como devenir puro,
un devenir sin principio, sin medio, sin fin, sin punto de partida ni punto de llegada; 141
aconteciendo sólo como plus o exceso. Y no devenir abstracto que no metaforiza, que
se trata de un exceso de esto o de aquello, que carece de eslabones, como un flujo sin
crece por superación de un estado anterior, cauce, sin marco, sin borde, sin recono-
sino de un exceso puro, nunca exceso de, sin cimientos, en medio de la inmanencia
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proliferando singularidades múltiples. Esto esquema fabulesco: principio –» medio –» fin,


sino la sugerencia de un devenir inespecífico,
indica, grosso modo, un diferendo entre el abstracto, transgenérico, de una máquina que se
expande espacial, cuantitativa y funcionalmente
Deleuze que hay en Marx y el Marx que de modo multidireccional y simultáneo. En
hay en Deleuze. su devenir inespecífico, la Jenny de Marx se
va plegando y ensamblando según indefinidas
terminales, de la más diversa índole o especie,
según su catexis planetaria. Su movimiento no
se reduce simplemente a un proceso de desarrollo
Notas dialéctico que supera, incorpora y suma más y
más funciones de modo sistemático en un cuerpo
1
En 1764 James Hargreaves, mecánico, inventa interdiciplinario, organizado polifuncional. Más
la spinning Jenny (o simplemente Jenny). bien como la vida, que sucede por fuera de
Hargreaves bautizó su máquina con el nombre todos los planes (Lennon), sin conocer modo de
de una de sus hijas (no lo iba a hacer con el ser distinto que el de su continua potenciación
nombre de uno de sus varoncitos). La trayectoria (Nietzsche), ganando velocidad de erosión
sucesiva de la Jenny, tal como se expone en la mientras más tupida resulte la angostura la
secuencia Wikipedia, desde un estadio primitivo Jenny de Marx se abre caminos erosionando
hasta uno desarrollado,poniéndonos la evolución especificidades, sistemas, identidades, en un
cronológica de una máquina monolateral, devenir simultáneo que crece por el medio,
cargado de pulsiones segmentarias, sin ninguna
pulsión o sentido general.
2
El paso de la herramienta simple a la máquina
herramienta compleja, no reside en el
desplazamiento del motor desde la fuerza motriz
1 2 humana a una fuerza motriz externa, sea el agua,
el viento, el buey. Si esto fuera así, habrían
máquinas herramientas complejas desde que
Adán y Eva araban con bueyes el paraíso. La
máquina herramienta compleja se diferencia de
3 4 la mera herramienta, no por el quién de su fuerza
motriz, si el caballo o el hombre, sino porque
el número de terminales que puede manipular
simultáneamente la máquina herramienta excede
absolutamente las posibilidades de manipulación
5 6 directa del cuerpo humano. Esta diferencia
1. Model of the spinning jenny in a museum in introduce transformaciones antes que físicas,
Wuppertal. 2. The improved Spinning Jenny históricas. Lo que cambiará con la Jenny es la
142 that was used in textile mills. 3. Roberts´s self
acting Mule Jenny. 4. Selfaktor-Spinnmaschine
comprensión histórica de la virtualidad del cuerpo
y del trabajo.
Jahrgang 1889 mit ausgefahrenem Wagen. 5.
3
Marx, K., “Maquinaria y gran industria”. En El
Spinning Manchester in 1892. 6. A mule spinning capital, siglo XXI, México, 1985.
machine.
4
Marx, K., Elementos fundamentales para la
crítica de la economía política, Siglo XXI y
Especializada en la hilandería, y en un esquema Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1971.
principio –» medio –» fin, choca con el devenir
5
Marx, El capital, op. cit.
de la Jenny tal como lo sugiere Marx en El
6
Descartes, Regulae. En Oeuvres et Lettres,
capital. No encontramos en El capital, el relato Bibliothèque de la Pléiade, Paris, NRF, Gallimard,
evolutivo de una máquina especializada bajo el 1953.
Jenny / Willy Thayer

7
El régimen de la composición está, para Descartes, La libertad de la imaginación carece, entonces, de
de punta a cabo gobernado por la imaginación soberanía. No tendría la posibilidad de declarar
como poder compositivo de paisajes de diverso el estado de excepción de los principios que la
orden: físicos y astrofísicos, biológicos y prescriben; no podría, por lo mismo, decidir
anatómicos, urbanos y campesinos, costumbristas sus principios. No es ella su propio poder
de distinto tipo y complejidad; retratos, pinturas constituyente. Resulta más bien ser un principio
anecdóticas o abstractas, más o menos coloridas; constituyente a partir de principios constituidos,
ilusiones, recuerdos, evocaciones con tintes de una especie de cónsul comisarial.
ánimo y pasiones de intensidad variopinta; ecos, A esos principios que la condicionan se
espectros, más o menos plausibles del sueño, el los denomina, comúnmente, principios del
ensueño y el artificio, etc. entendimiento. Tales principios, por constituir
Según su quehacer lo sugiere, la imaginación, las condiciones de la imaginación, decíamos, no
como facultad de componer paisajes, constituye pueden ser imaginados ni compuestos por ella,
un poder finito de composición infinita. Hace toda vez que ella imagina y compone desde ahí.
a partir de lo que ella no hace, y que le ha sido La imaginación encuentra su límite en el
dado. Requiere de materiales y de principios de entendimiento. Y el entendimiento, ¿es el
composición. Más que interesarle, a Descartes, entendimiento soberano respecto de sus categorías
el variado universo de las composiciones, lo y principios? ¿Puede éste declarar la excepción
que le atrae es el orden de los elementos, de los de sus principios? ¿Es el poder constituyente de
principios y las materias a partir de los cuales la los principios que lo constituyen?
composición se compone. Le atraen porque en Esta, creo, es la turbulencia donde hay que
tales elementos reside el poder, la posibilidad, centrar la cuestión de la soberanía del principio,
de la composición y, a la vez, la composición, del príncipe, de la máquina-genio-maligno, del
la posibilidad del poder. Quien gobierna los sujeto, como sujeto sin sujeción de la sujeción.
principios de composición de los mundos, La pregunta por la soberanía de los principios
gobierna no sólo los mundos, sino la posibilidad del entendimiento abre, en el texto cartesiano
misma de estos. la turbulencia hiperbólica de la soberanía, de
Se trata pues, en un primer movimiento, de la posibilidad de un principio compositivo o de
suspender el universo de las composiciones o una imaginación que, por sobre el entendimiento
imaginaciones para desentrañar, en ellas mismas, o por sobre los principios, sea la que, como
los elementos y mecanismos a partir de los cuales estado de excepción, decida sin principio los
están hechas y funcionan. La estrategia para su principios; una imaginación que sin regla, sin
desentrañamiento consistirá en buscar, en ellas motivo, sin preocupación, sin condición, con total
mismas, aquello que sin ser compuesto constituye indiferencia y como fiat puro, incondicionado,
la base de su composición: los principios y pueda crear, entre otras cosas, los principios y
materiales a partir de los cuales la imaginación los condiciones del entendimiento como límites
compuso. Principios y materiales que condicionan de una imaginación no soberana, sujeta a otra
el poder de la imaginación como posibilidad soberanía (“Las verdades matemáticas, que
constructora de mundos. Una vez despejados usted llama eternas, han sido establecidas por
los principios y elementos de la imaginación,
en una analítica que va de lo compuesto a lo no
Dios y dependen enteramente de él, lo mismo
que todo el resto de las criaturas (...) decir que
143
compuesto en lo compuesto, queda a la vista, estas verdades son independientes de él, es
por decirlo así, la escena de las condiciones de hablar de Dios como un Júpiter o Saturno. De
la imaginación; condiciones las cuales no serían ningún modo tema publicar en todas partes que
producto de la imaginación, sino, por el contrario, es Dios quien ha establecido estas leyes (...)
su ley, su límite, la prescripción a partir de la cual como un rey establece las leyes en su reino (...)
ella es libre de producir cuantas composiciones Le dirán a usted que si Dios ha establecido esas
quiera, infinitas probablemente, pero siempre verdades, las podría cambiar como un rey hace
sujetas a los principios que la gobiernan, sin poder con sus leyes; a lo que hay que responder que
gobernarlos ella. sí, si su voluntad puede cambiar. Pero yo las
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comprendo como eternas e inmutables. Y pienso las mercancías reviste, a lo sumo, frente a su
lo mismo de Dios. Pero su voluntad es libre (...) valor de uso, la forma autónoma del dinero: en
y su poder es incomprensible; y generalmente cambio, aquí se nos presenta súbitamente como
podemos asegurar que Dios puede hacer todo lo una sustancia pro gresiva, con movimientos
que podemos comprender; pero no que no puede propios, de los que la mercancía y el dinero no
hacer lo que no podemos comprender; pues sería son más que simples formas. Aún hay más. En
temerario pensar que nuestra imaginación tiene vez de representar relaciones entre mercancías, el
tanta extensión como su poder (...) El ha sido tan valor aparece revistiendo, como si dijéramos, una
libre de hacer que no fuera verdadero que todas relación privada consigo mismo. Considerado
las líneas tiradas del centro de la circunferencia como valor originario se distingue de sí mismo
fuesen iguales como de no crear el mundo (...) en cuanto plusvalía, a la manera como el Dios
Pero no me parece que deba decirse jamás de Padre se distingue del Dios Hijo, aunque ambos
ninguna cosa que no pueda ser hecha por Dios; tengan la misma edad y formen de hecho una sola
puesto que toda razón de lo verdadero y de lo persona, pues la plusvalía de 10 libras esterlinas
bueno depende de su omnipotencia, ni siquiera es lo que convierte a las 100 libras esterlinas
me atrevería a decir que Dios no puede hacer en capital, y tan pronto como esto ocurre, tan
que exista una montaña sin valle o que uno y pronto como el Hijo, y, a través de él el Padre, es
dos no sean tres; sino solamente digo que él engendrado, se borran de nuevo sus diferencias,
me dio una mente tal que no puedo concebir la y ambos se reducen a una unidad, a 110 libras
montaña sin valle o una adición de dos y uno esterlinas” (Marx, El capital, op. cit., cap. IV).
que no sea tres, etc., y que tales cosas implican 9
Técnicamente para Marx, el lumpfen es lo
contradicción sólo en mi concepto”. Descartes R.,
que prolifera como “resto” entre modos de
“Correspondencia”, Oeuvres et Lettres, op. cit.).
producción. En gran medida el lumpfen es una
8
“El valor pasa constantemente de una forma a otra,
figuración precisa del devenir, del entre, del
sin perderse en estos tránsitos y convirtiéndose
medio, del choque entre modos de producción.
así en sujeto automático. Si plasmamos las 10
Todas las referencias anteriores han sido tomadas
formas o manifestaciones específi cas que el
de Marx, El capital, op.cit., Volumen I, sección 4,
valor que se valoriza reviste sucesivamente
a lo largo del ciclo de su vida, llegaremos a Maquinaria y gran industria.
las siguientes definiciones: capital es dinero;
11
La forma revestida, el fetiche adoptado por el
capital es mercancía. En realidad, el valor se instrumento de trabajo inmediato en el que una
erige aquí en sujeto de un proceso en el que, bajo fuerza de trabajo es cogida, por algún ángulo
el cambio constante de las formas de dinero y especial de su virtualidad, y puesta a desgastarse
mercancía, su magnitud varía automáticamente, en el devenir productivo, es abolida: en adelante es
desprendiéndose como plusvalía de sí mismo, según el capital mismo, en un crecimiento a-telos,
como valor originario, valorizándose a sí que las indefinidas actividades se exponen como
mismo. En efecto, el proceso en el que engendra fetiches de un único acto abstracto en que las
plusvalía es su propio proceso, y, por tanto, actividades usuarias (las terminales específicas)
su valorización, la valorización de sí mismo. se revelan como pura abstracción: valor en

144 Ha obtenido la virtud oculta y misteriosa de


engendrar valor por el hecho de ser valor. Lanza
12
crecimiento, valor uso de valor en crecimiento.
Marx, Elementos fundamentales para la crítica
al mundo crías vivientes, o al menos pone huevos de la economía política, op. cit., II, 192.
de oro (...). En la circulación simple, el valor de 13
Ibid.,. II, 19.