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S E G U N D A PARTE

PADRE NUESTRO DE LA MENTIRA

(o de c ó m o la fe de los demonios fecunda los errores

de los hombres)
Como tal, la fe de los demonios nos es inaccesible. Nuestra ra­

zón es demasiado débil. Demasiado débil nuestro corazón. Se

esfuerzan ellos, entonces, en empujarnos hacia diversos suce­

dáneos. Puesto que no pueden aprovechar nuestra voluntad y

nuestra inteligencia, aprovecharán nuestra ignorancia y nuestra

debilidad. Tallan para nosotros una perversión a medida, an­

gelismo tonto, bestialismo con medias de seda, ateísmo ciego y

sordo, religión dura y chillona. Intentan curarnos, estos bien­

hechores, de las quemaduras del Fuego devorador. Gregorio

Magno cuenta el encuentro de San Benito y uno de estos espi­

rituales, Purgón: "Un día, el hombre de Dios se dirigía al ora­

torio de San Juan situado en la cima de la montaña. El antiguo

enemigo salió a su encuentro con el aspecto de un veterinario

que llevaba su retorta y su trípode. '¿Dónde vas?', le preguntó el

santo. El diablo respondió: 'Voy donde tus hermanos a darles la


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medicina"'. Siendo, como es, Benito patrón de Europa, se pue­

de inferir cuánta medicina ha podido administrar -administra

todavía- en el Viejo Continente.

Ésta es la parte de verdad que contienen las muy falsas teorías

conspirativas. Teorías que pretenden localizar la última instan­

cia del mal en las urdimbres secretas, probadas o imaginarias,

I
Saint Grégoire le Grand, La vie et la regle de saint Benott, Téqui, Paris, 1994, p. 1 1 1 .

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Padre nuestro de la mentira La fe de los demonios

de alguna comunidad humana: protocolos de los sabios de Sión Comprender el concierto infernal de nuestros errores y de

o francmasonería, Opus Dei o Al-Qaeda . . . ¡Qué candor! Ol­ nuestras pasiones contrarias significa intentar no volver a com­

vidan remontarse hasta un complot todavía más secreto y más batir el exceso con el defecto, ni la separación con la confusión,

tentacular, es decir, hasta un complot angélico. Una conspira­ ni la paja en el ojo ajeno con la viga en el de uno mismo. No

ción que sabe jugar con facciones opuestas, que sabe coordinar instalarse en una prudencia tan precavida que se transforme en

para la destrucción las entidades más contrarias: progresismo dimisión, sino esforzarse en una misión a la vez más pugnaz y

e integrismo, capitalismo y comunismo, satanismo en bruto e más misericordiosa. Más pugnaz porque, siguiendo a San Pa­

irenismo remilgado, aquel ejército democrático y aquella otra blo, se trata de ejercer el pugi.lato, no como dando golpes en el

organización islámica, americanismo belicoso y antiamericanis­ vacío ( l Co 9, 26). Más misericordiosa porque, como explica

mo pacifista, militantes proabortistas y pro-Life feroces . . . Hay San Agustín, sólo los enemigos angélicos lo son con seguridad

acuerdos que pasan por encima de las cabezas de hombres que y definitivamente. Por lo que se refiere a los hombres, escribe:

se odian. Hay guerras que se declaran por debajo de corazones "[Que [la familia rescatada por Dios] recuerde que sus enemigos

que se adulan. Lo esencial para esta conspiración, simultánea­ esconden entre sus filas a algunos de sus futuros conciudadanos,

mente más alta y más baja, es cultivar el odio tanto como las no vaya a ser que crea estéril la paciencia de soportarlos como

complacencias que contribuyen a la condenación. enemigos esperando la alegría de recibirlos como confesores!

¡Que recuerde también que durante su peregrinación por este

Todo ello no libera a los hombres de su responsabilidad. Úni­ mundo se le han unido algunos por la comunión en los sacra­

camente nos impide imputarles una responsabilidad tan origi­ mentos que no estarán asociados a ella en la eterna felicidad de

nal, y tan cierta, y tan irrevocable, que no nos dejaría atribuirles los santos!'?

ni siquiera la responsabilidad de su arrepentimiento. Porque la

tendencia de una época que ya no cree en el demonio es demo­ Es inútil decir que estos últimos participan en mayor medida

nizar cualquier cosa por menos de nada y alzar nuevas hogueras en el complot más oscuro, puesto que maniobran en el seno

llameantes en nombre de la humanidad. Nos imaginamos que, mismo de la luz. La conspiración más oculta no es la que obra

una vez que ese sucio tipo y su malvada ideología ya no estén en en el exterior, sino la que obra en medio de nosotros. ¿Quién

condiciones de hacer daño, habremos acabado de una vez para sabe, por tanto, si no somos nosotros sus instrumentos más

siempre con el crimen. Pero resulta que descubrimos a nuestras insidiosos? Yo mismo no me fío demasiado. El Enemigo no

expensas que, con la cizaña, también hemos arrancado el trigo podría hacer otra cosa mejor, por consiguiente, que ir reclu­

bueno y que, por no haber llevado también la yihad contra nues­ tándome poco a poco, casi sin que yo me diera cuenta, como

tra malignidad, hemos dejado que nos invada. Más que el justo agente secreto s u y o . . . Se comprende entonces por qué en el

equilibrio de la balanza, favorecemos el vaivén del balancín. Y último oficio monástico, antes del gran silencio de la noche,

más que el combate contra el verdadero "imperio del mal", pro­ se repite la exhortación de Pedro: Sed sobrios y velad Vuestro

movemos paces leoninas y guerras injustas. Debería, sin embar­

go, saltar a la vista por poca atención que pusiéramos: las estu­

pideces nuestras, que se oponen unas a otras, están orquestadas


2
por una inteligencia que nos supera; las bajezas nuestras, que se San Agustín, La ciudad de Dios, libro !, capítulo XXXV.

miman entre sí, contribuyen a un horror que nos aniquila.

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Padre nuestro de la mentira

adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién Primera Lección
devorar. Resistid/e firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos

que están en el mundo soportan los mismos suftimientos (1 P 5,


Extensión del ámbito de la lucha
8-9). Es una lástima que, en el breviario, la cita esté truncada

antes del final de la frase (¿fue devorado ese final por el león en

cuestión?). Porque lo expresa admirablemente: en lo referente

a la instrumentación diabólica, la oposición entre los que están

en el mundo y los que se han retirado de él ya no juega ningún

papel, de modo que en la lucha contra esa instrumentalización

se despliega una fraternidad más amplia.

Éste era homicida desde el principio, y no se mantuvo en la

verdad, porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira

[pseudo], dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso

y padre de la mentira.

Jn 8, 44

La tentación en el Jardín

"¡Yo no he empezado!" Así es como se justifica el niño peque­

ño ante su censor. Y el antiguo terrorista no lo hace mejor. Con

un argumento de ese tipo, lo sabemos muy bien todos, la con­

ciencia puede perpetrar genocidios. Después de todo, ¿quién

puede decir que no ha padecido nada con anterioridad, que

no ha sido ofendido en nada, que no ha sufrido antes de hacer

sufrir? Así pues, la agresión más descarada puede argumentarse

como legítima defensa. Y los verdugos se hacen la competen­

cia con el pretexto de que fueron primero, más que los otros,

víctimas. ¿A quién beneficia más todo esto? Al que realmente

empezó con el mal.

Mucho antes de las tentaciones en el desierto fue la tentación

del Jardín. En el Edén, la serpiente empieza (con ese comienzo

que, en realidad, no es más que una manera de acabar). Después

de lo cual empieza también para nosotros la mala fe. El horn-

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La fe de los demonios Extensión del ámbito de la lucha

bre: "Yo no he empezado, Señor, ¡ha sido la mujer que me diste propio fondo" (ek ton idion), sino "ser sincero"? La sinceridad

por compañera!"La mujer: "Yo no he empezado, Señor, ¡ha sido consiste en decir lo que uno piensa, es decir, lo que tiene en el

la serpiente que me ha seducido!" Eva está más cerca que Adán fondo de sí. Más específicamente en esta ocasión, en decir lo

de la verdad. Además, la respuesta de este último, más evasiva, que uno piensa por sí mismo. Así, el mentiroso por excelencia

manifiesta una culpa redoblada por su parte: después de haber puede ser el sincero por principio. No se contenta con decir lo

desobedecido a Dios arroja su pecado sobre la vecina. Pero la falso. Es falso, aun cuando pretendiera decir la verdad. ¿ Y cuál

esposa hace también como si la seducción no le hubiera dejado es la esencia de esa falsedad? Una sinceridad absoluta que en úl­

ninguna libertad. Ésas son nuestras primeras mentiras. tima instancia refiere la verdad a sí, en lugar de a la Verdad mis­

ma. En este sentido hay que leer la expresión "padre de ello". El

¿Cómo hemos llegado a ese extremo? Más vale releer el pasaje genitivo no se refiere a "mentira", sino a "mentiroso". El diablo

siempre inaudito de la primera seducción. Puesto que original, es padre del mentiroso que es él. Lo que califica radicalmente su

debe tener algo de estructural. Ver cómo el astuto ha embau­ mal es exactamente esa pretensión de ser padre de sí mismo en

cado a la mujer es ver también cómo nos embauca a nosotros, vez de hijo de Dios, de hablar desde su propio fondo en vez de

y cómo nosotros nos dejamos cazar tontamente porque preten­ desde la Palabra.

demos responderle por nosotros mismos. Se acuerda uno de la

Epístola de Judas, que cita el libro de Zacarías: Dijo el ángel del Diciéndolo de otra forma: Satán ama el don de sí. Ése es su

Señor al Satán: ';·El Señor te reprima, Satán!" (Za 3, 2). ¿No ten­ orgullo más sutil: el don de sí hasta el extremo de querer dar sin

dría la mujer que haber respondido así a la serpiente, mandán­ haber recibido, de hablar sin haber escuchado, sino partiendo

dola al diablo, es decir, encomendándose a Dios? Pero no, ella únicamente de lo que proceda de sí solo y sin importar si, como

quiere tener la iniciativa y lo que da, en lugar de una respuesta, consecuencia, no acaba dando más que la nada. Ahora bien,

es una réplica. Ése es, de entrada, el primer traspiés y la raíz del la mujer, al escuchar a la serpiente, cae de lleno en ese defec­

desarraigo paradisíaco. to. Quiere defenderse ek ton idion, por ella misma, sola como

una grande, sin Dios ni prójimo (¿por qué no llama tampoco a

Una palabra de Jesús nos advierte acerca de esto en el Evan­ Adán?) y así es como se deja alcanzar.

gelio de San Juan. Pero esa palabra raramente se traduce con

toda su significativa ambivalencia. Jesús remite explícitamente Pero detallemos el proceso de ese alcance retomando el doble

en ella a la culpa original. Habla del que fue homicida desde el monólogo (no puede tratarse de un verdadero diálogo) que da

principio. Y lo califica de esta extraña manera (traduzco ahora los tres golpes' de todas las tragedias futuras: La serpiente era el

de la manera más literal posible): Cuando dice la mentira, dice más astuto de todos los animales del campo que YHVH Dios había

desde lo que le es propio, porque mentiroso es y el padre de ello an


8, 44). Ese "ello" del que es padre (pater autou) lo refieren la ' [ E l autor se refiere aquí a una antigua costumbre del teatro francés que exige que, justo antes

mayoría de los traductores a "mentira": el diablo es "mentiro­ del comienzo de la representación, se den tres golpes en el suelo del escenario con un bastón.

Podría ser una manera de atraer la atención del público. Algunos afirman que la tradición
so y padre de la mentira". Pero el versículo nos está diciendo
procede de la Edad Media y que los tres golpes serían una referencia a la Trinidad. Otros hacen

-¡qué sorpresa!- que esa mentira corresponde a la mayor de corresponder los tres golpes a los tres saludos que hadan los comediantes cuando actuaban en

la Corre. Uno al rey, otro a la reina y otro al público. N del T.]


las sinceridades. ¿Qué quiere decir, en efecto, "hablar desde su

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La fa de los demonios Extensión del ámbitode la lucha

hecho. Y dijo a la mujer: ''¿Cómo es que Dios os ha dicho: No co­ del artificio, de la sobrecarga, de ese más que en realidad es un

mdis de ninguno de los árbolesdeljardín?" Respondió la mujer a la menos, puesto que no ha sido querido por Aquel que es. ¿Qué

serpiente: ''Podemos comer del fruto de los árbolesdel jardín. Mas es, de hecho, el mandato sino un suplemento que niega el don

delfruto del á r b o lque está en medio deljardín, ha dicho Dios: ''No originario? El espejismo de un oasis para el que se niega la fuen­

comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte': Replicó la serpiente te verdadera. Pero lo bueno es que ese espejismo soy yo quien lo

a la mujer: ''De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy fabrica con mi pequeño proyector.

bien que el día en que comiereis de él se os abrirán los ojos y seréis

como dioses, conocedores del bien y del mal': Y como viese la mujer Viene después la mentira enorme: Dios os ha dicho: ''No comáis

que el á r b o lera bueno para comer, apetecible a la vista y excelente de ninguno de los árbolesdel jardín': Ése es el cebo. Su grosería

para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su misma traiciona su doble sutileza. Primera sutileza: no comer

marido, que igualmente comió (Gn 3, 1 - 6 ) . de ningún árbol, de ningún alimento material, es lo propio de

un espíritu puro como él. Se manifiesta así su desprecio por la

La serpiente es "el más astuto", con un adjetivo hebreo que carne y su amor por la "espiritualidad". ¿Cómo es que no vais a

puede leerse también como "el más desnudo". Ese doble sen­ comer . . . ? se puede entender como queriendo decir: ''¿Conque

tido es una imagen, diría un poeta: con el mismo término se vais a ser dngeles como yo?" Son palabras que transpiran la ven­

denota la sinuosidad del reptil y sus frecuentes cambios de piel. taja de una espiritualidad pura, lejos de cualquier dependencia

Pero, ¿en qué consiste esa astucia que también es desnudez? En de un huerto, lejos de la bovinidad de cualquier manducación.

la inteligencia separada de la gracia, diría un teólogo. La ser­ Eso es lo que sugiere de primeras su conversación, aun cuan­

piente, aunque es una virtuosa de los entrechats y de los ronds de do la tentación parece tomar el camino inverso de animar a la

jambe,g en fin, aunque es flexible y contráctil, a pesar de todo, manduca. Pero, ¿no es lo normal para el demonio saber manejar

nunca es graciosa. El hecho de que sea clasificada entre los ani­ expresiones de doble sentido?

males del "campo" podría confirmarlo: aunque fue hecha por

"YHVH Dios", procede primeramente del "campo", no de la La primera mujer, muy de carne, a la fuerza, no puede en­

tierra virgen tal como graciosamente había salido de las manos tender lo sobreentendido. Sólo comprende el sentido obvio de

de Dios, sino de la tierra ya trabajada, transformada median­ la declaración, es decir, "no tenéis derecho a comer de ningún

te algún artificio. La primera palabra de la serpiente explicita árbol" . ¿ Cómo puede decir la serpiente algo tan estúpido? ¿Está

esa industriosa observación: ¿Cómo es que . . . ? (aj), que tiene el ciega además de sorda? ¿No ve esos labios aún relucientes por

sentido de Conque . . . Con ella se nos sitúa siempre del lado el melocotón o incluso por la jugosa manzana? Ahí radica la

segunda sutileza: se hace el cateto adrede. Se acerca con unos

bastos zuecos de campesino. ¡Es tan evidente que el animal

racional tiene que comer para sobrevivir! La señora, enfrente,


' [Hemos preferido dejar el francés original que es la lengua usual en todos los países para los

tecnicismos del ballet clásico, al que aquí se refiere el autor como una de las habilidades de la puede sentirse por lo tanto inteligente. Puede sentirse segura de
serpiente. En efecto, los entrechats son saltos en los que el bailarín brinca en el aire y rápidamen­
sí misma. La sabia Mujer sabrá defenderse sola . . .
te cruza las piernas hacia delante y detrás alternativamente. El rond dejambe es un movimiento

circular de la pierna. Está claro que la referencia al ballet es doblemente irónica puesto que la

serpiente no tiene patas. N del T.]

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La Je de los demonios Extensión del dmbito de la lucha

Santa Notoques," protopecadora árbol que está en medio del jardín"? Al centrarse en el conoci­

miento más que en la vida, la mujer parece inclinarse ya del lado

El autor del Génesis emplea la ironía con una ligereza asom­ de la exageración de la serpiente, cuya inteligencia siempre se

brosa. La respuesta que pone en boca de la mujer se parece al retrasa respecto del amor. Al evocar el fruto prohibido en lugar

mandato divino; tiene el sabor del mandato divino, pero ya no del fruto ofrecido, lo prohibido en lugar del don, parece decaer

es el mandato divino. Contiene una sustracción y una adición de la mística a la moral.

(un "conque . . . " del diablo). La mujer se enfrenta a la serpiente,

sin ninguna duda, pero ya se ha dejado llevar a su terreno: Po­ Lo hace por defender esa prohibición, ¡y con qué celo! Sin

demos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del Adán, sin el Nombre divino (en su réplica no hay una invoca­

árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: "No comáis de ción del Tetragrámaton), se cree lo bastante fuerte para ser la

él etc. "Tras haber afirmado el permiso para comer de todos los defensora de la prohibición divina, la abogada del Paráclito,

árboles, olvida recordar la disponibilidad central del árbol de la el mirlo blanco capaz de proteger a la Paloma. Y ahí está la

vida, pues para ella es más importante la prohibición del árbol segunda desviación: YHVH Dios sólo había dicho: Del árbol

del conocimiento. ¿Qué nos había dicho el capítulo preceden­ de la ciencia del bien y del mal no comerás, y la mujer declara:

te?' YHVH Dios plantó en medio del jardín el árbol de la vida, Ha dicho Dios: "No comáis de él, NI LO TOQUÉIS . . . "¡Añade una

y el árbol de la ciencia del bien y del mal (Gn 2, 9). El árbol del prohibición! ¡Se convierte literalmente en una Santa Noto­

conocimiento no se sitúa con exactitud. Se puede suponer que ques!

crece junto al árbol de la vida. Pero, hablando con propiedad, es

el árbol de la vida el que está en medio del jardín y no el árbol ¿Quién fue lo bastante mal lector, y más aún mal tiparraco,

del conocimiento, como pretende la mujer. A no ser que ella se para pensar que el primer pecado tenía que ver con la lujuria?

imagine que la prohibición se refería al árbol de la vida. Ahí se El ni lo toquéis pone claramente de manifiesto que ese pecado

produce su primera desviación de la palabra: de manera subrep­ tiene que ver más bien con cierto orgullo puritano. Aunque

ticia -rampante- lo negativo llega a ser más central que lo para muchos cristianos esa evidencia pasa todavía desapercibi­

positivo, la prohibición prevalece sobre el don del Eterno. da, entre los judíos se habla de ella desde siempre. A los ojos de

rabí Hiya, sabio del Talmud, ese añadido es la primera mentira

¿No debería haberle respondido a la serpiente exactamente del hombre y su verdadero punto de inflexión. Así lo comenta

lo contrario, sinañadir nada más: "Podemos comer incluso del el Midrash Rabbah: "Está escrito: No añadas nada a Sus pala­

bras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso (Pr 30, 6). Rabí

Hiya enseñaba: 'No hagas el cerco más importante que la cepa y

evitarás que cuando caiga arranque la planta. El Santo, bendito


h [Hemos traducido la expresión francesa Sainte-Nitoucbe por Santa Notoques, siguiendo es­
sea, había dicho 'porque el día que comieres de él, morirás',
trictamente su etimología (sainte n y touches). Hay, sin embargo, un matiz con el que va a jugar

el autor en esta sección que se pierde, ya que, en francés, una persona se dice ser una sainte­ ahora bien, eso no es lo que repitió la mujer, sino: 'Ha dicho
nitouche cuando es hipócrita y parece actuar piadosamente, una mosquita muerta, en español.
Dios: No comáis de él, ni lo toquéis'. Desde que la serpiente
N del T]
I
Con respecto a la exégesis que sigue, mi deuda mayor es con el bellísimo libro de Jacques
vio a Eva pasar delante del árbol, la cogió y la empujó contra

Cazeaux, Le partage de minuit: Essai sur la Genése, Cerf, Paris, 2006. él. '¡Mira!, exclamó, ¡no estás muerta! ¡Lo has tocado y no estás

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muerta! ¡Tampoco morirás si comes de él!"' Así es como Santa os mantiene en una ceguera de esclavos. Comed, y se abrirán

Notoques se transforma en libertina. Mostrándole que lo que a vuestros ojos". Pero, ¿no ocurre, en realidad, como con Jesús en

ella le producía tan gran espanto no era tan malo como se figu­ el desierto, que el diablo asume la palabra divina y juega sola­

raba. Todo su pequeño sistema se derrumba. Es fácil, después mente con su interpretación? De ninguna manera moriréis, es de­

de eso, precipitarla en el vacío. Como la prohibición inventada cir, "moriréis" debe interpretarse como "no mo r iréis " . En efecto,

no tenía razón de ser, ella acaba creyendo que la prohibición Dios es enteramente bueno, quiere vuestro bien: esa muerte de la

divina no vale apenas más que la otra. Dejemos ya de asombrar­ que habla es un paso hacia una vida más elevada. Pero quiere que

nos al ver a las puritanas caer de culo en el desenfreno. El día tengáis también espíritu de iniciativa. Sabe muy bien que el día en

en que se dan cuenta, con razón, de que su exceso moralizador que comiereis de él se os abrirán los ojos, y seréis finalmente como

es insufrible, se ponen a juzgar equivocadamente que hasta la él, con él. . . La serpiente no puede empujar a la mujer a una

verdadera moral va contra la vida. transgresión demasiado patente: su conciencia la sorprendería en

delito flagrante y retendría su mano. Va muy despacio. No niega

La serpiente puede dar el golpe de desgracia. Su primer argu­ la prueba del árbol. Pero invierte su sentido. Y esas maneras son

mento era grosero, el segundo es de un refinamiento extremado. muy dignas de una inteligencia tan sutil como caída. Se trata cla­

En el primer relato de la creación, el de los siete días, se habla del ramente de una seducción: la mujer se refiere siempre al manda­

hombre a imagen y semejanza de Dios (Gn 1 , 26-27). Nada de miento divino, pero ya no lo hace partiendo de la Palabra divina

eso en el segundo relato, el del Edén. Excepto en la lengua bífida. viviente, sino partiendo de ella y de la autoridad usurpada por el

Sólo la serpiente habla en ese relato de ser a imagen de Dios. Sólo primer glosador, Satán. Ella desea la bienaventuranza prometida

ella propone la semejanza testimoniada por Dios mismo en el por Dios (llegar a ser como Él), pero a partir de este momento

relato precedente: Seréis como dioses, conocedores del bien y del mal. por sus propias fuerzas, imaginándose que Dios no le había di­

Mientras que en su primera réplica fingía cometer un enorme cho todo. Quizás incluso se figure que su "moriréis" significa

error, en ésta se apoya en una verdad esencial. Hace poco, decía "moriréis a vosotros mismos y entraréis en mi Vida", porque así

algo que no era; ahora, invita a algo que ya es. Hace poco, exage­ de hábil es el orgullo para forjarse pretextos de humildad.

raba el mandamiento negativo; ahora usa del mandamiento po­

sitivo. Porque Adán y su mujer conocen ya el bien y el mal, que La continuación pone de manifiesto una última serie de inver­

se distinguen precisamente a través del respeto o el desprecio a la siones. La mujer ve que el á r b o lera bueno para comer, apetecible a

prohibición referente al árbol. Y ya son como Dios, por naturale­ la vista y excelente para lograr sabiduría. En el capítulo que evoca

za y por gracia, aunque tengan el deber de serlo más en la gloria. la creación del Jardín, las cosas estaban escritas en otro orden:

YHVH hizo brotar del suelo toda clase de árbolesdeleitosos a la vista

Es habitual admitir que la frase del tentador deja traslucir unos y buenos para comer (Gn 2, 9) . La contemplación precedía a la

celos, una mentira de YHVH: "O s ha hecho creer que moriréis, acción. Ahora aparece el mundo al revés ("de-mon ", en verlan),i

el muy avaro, porque no quiere comunicaros su bien. Además,

'[El uerlan es, en francés, un tipo de argot que consiste en invertir el orden de las sílabas de cada
2
Midrach Rabba, t. I, Genese Rabba, Verdier, Lagrasse, 1987, p. 2 1 5 . palabra y, a veces, elidir algún sonido. El término uerlan proviene de invertir de esa forma las

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la acción precede a la contemplación. Primero se come, después la independencia. Y además, el fruto que logramos alcanzar por

se ve. Comer en sí no es malo, ni mirar. El mal no está en la cosa, nosotros mismos nunca es mayor que la pequeñez de nuestras

está en el uso que se hace de ella, en la prioridad que se le otorga manos, mientras que el fruto que Dios da lleva en sí la medida

indebidamente. Ahora bien, si uno la coge antes de acogerla, la de su inmensidad. Es la diferencia que hay entre tomar un vaso

acción se transforma en depredación y la contemplación ya sólo de agua y tomar el mar.

es un digestivo.

Llega el colmo: la palabra "árbol" se repite para precisarnos La culpa de Adán o la compasión pervertida

lo que la mujer busca en su consumición, a saber, la sabiduría.

El término es el que empleará el salmista para designar la virtud La mujer toma, come y da al hombre. ¿No es sorprendente?

propia del que busca a Dios: Se asoma el Señor desde los cielos . . . Su primer acto después de la culpa es una donación. No de ava­

por ver si hay un sabio, alguien que busque a Dios (Sal 13, 2); ricia, sino de generosidad. Don de la contaminación, sin duda,

Dame sabiduría, y aprenderé tus mandamientos (Sal 118, 73). generosidad degenerativa, pero repartición al menos. ¿No había

¡La mujer también desea, en el instante mismo de su culpa, la sido creada como una ayuda? Viene, pues, en su ayuda, como

sabiduría que hace observar los mandamientos de Dios! No hay uno sordo y ciego ayudaría a un niño en una travesía. Porque

ironía más trágica. Una vez más, lo malo no es la cosa que se dar es bello, pero hay que tener cuidado con lo que se da, y velar

vislumbra, sino la manera de alcanzarla. El verbo empleado (la­ para que lo que se da no perjudique y no sea venenoso.

qakh) puede traducirse por "tomar", "adquirir", "apoderarse".

Ahora bien, para la verdadera sabiduría, ya proceda de los oídos ¿Qué se nos dice de Adán? Estaba junto a ella, y comió. Largo

de una fe amante o bien de los ojos de una alma bienaventura­ fue el proceso de la mujer antes de la caída. El del hombre es

da, no se trata ni de tomar ni de soltar la presa. Se trata de de­ inmediato. La culpa de nuestro primer padre, la culpa capital

jarse tomar por la gracia. El mismo verbo se vuelve a encontrar, que rebrota en toda su descendencia, se cuenta en apenas unas

en efecto, en boca de Abraham: YHVH, Dios de los cielos y Dios palabras, ni siquiera un versículo, sólo media frase. Y dio tam­

de la tierra, que ME TOMÓ de mi casa paterna y de mi patria (Gn bién a su marido, que igualmente [en hebreo, "estaba con ella"]

24, 7 ) . Se oye también en la zarza ardiente: Yo os TOMARÉ como comió. ¿Por qué tan poca cosa para un desastre tal? ¿No habría

pueblo mío, y seré vuestro Dios; y sabréis que Yo soy YHVH, vues­ debido decirnos algo más el autor sagrado? Hay que creer que

tro Dios, que os sacaré de la esclavitud de Egipto (Ex 6, 7). Se trata dice lo suficiente. La ausencia de desarrollo basta para señalar la

nada menos que de una gracia del Señor contra los trabajos gravedad del gesto: pecado sin seducción previa y, por tanto, sin

forzados de Faraón: es la Verdad que viene por bondad a tomar­ excusa, peor que el de la mujer. La presencia de la preposición

nos, y no nosotros los que la tomaríamos por fuerza. Porque esa "con" es suficiente para especificar la culpa: tiene que ver con el

Verdad es la del encuentro y la comunión, no la de la proeza y "estar con", con la comunión misma (será además otra comu­

nión aquella en la que se comerá para estar con).

sílabas de la expresión a l'enuers (al revés). Está claro entonces que monde (mundo) se traduce en
¿Qué pretende indicar esta situación del hombre junto a o

uerlan por démon (demonio). N del T.] con la mujer? Hace poco estaba sola, y resulta que ahora Adán

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estaba con ella. No se trata sólo de vecindad, sino de conyuga­ pecado. Adán desciende a su mujer pecadora para complacer­
lidad. La unión del hombre y la mujer era el único sacramento se en su pecado. Comunión sin el ser, cena en casa, eucaristía
del Edén. Su matrimonio es a imagen de Dios, signo sensible desdichada. Torna del fruto prohibido y es como si celebrara el
y activo de la divina comunión. ¿No dice San Juan que la Pa­
don de su mancha, como si ordenara a todos lo que saldrán de
labra estaba con Dios On l, 1 ) ? De igual forma, Adán está con
él: Tomad y comed todos de él. . . Pequemos uno tras otro para
su esposa. Por ese flanco lo va a alcanzar el demonio. Tentar estar juntos. Como si el pecado no replegara a cada uno sobre
directamente a ese Adán que había oído a Dios en directo no sí mismo. La compasión de Adán se mira a sí misma; es un des­
parecía algo factible. Desaparece, pues, de escena, pero es para censo narcisista, un descenso satisfecho de su abajamiento por
golpear mejor a través de su propia costilla, carne de su carne, el otro que olvida entretanto que el fin no es arrastrase con él en
hueso de sus huesos, hasta llegar al corazón. Tras haber inverti­ el fango, sino sacarlo de él.
do el sentido de la prueba, invierte el sentido de la comunión.

El sacramentum Dei se convierte en ínstrumentum díabolí. La


Ése es el doble orgullo original -el grado supremo de la pa­
asistencia mutua se deforma en mutua adulación. rodia: creer que se puede defender a Dios sin Dios, creer que

se puede salvar al hombre sin la gracia. ¿Y cómo no admirar


El hombre, por fidelidad a la mujer -pero una fidelidad re­ la maestría con la que la serpiente ha llevado a término, por
pentina peor que cualquier adulterio- come lo que la mujer le así decir, su empresa? La secuencia es como de una sola pieza:
da. Lo que se pervierte ahora no es sólo la relación con la Ley un error grosero fingido provoca una réplica excesiva; la répli­
(no comerds-Gn 2, 1 7 ) , es también la relación con el Amor (se ca, un desequilibrio a partir de su exceso; el desequilibrio, una
hacen una sola carne-Gn 2, 24). inversión en el orden de los bienes; la inversión, un ruinoso

consumo del árbol; el consumo ruinoso, una falsa compasión;


De manera más precisa, mientras que la mujer ha deformado la compasión falsa, una caricatura lograda de la imagen de Dios.
la relación con la Verdad, el hombre deforma la relación con la Se puede decir que su golpe ha tenido éxito. Entonces, ¿cómo
Misericordia. Porque resulta que, ahora, tiene a una miserable iba a fallar el golpe con nosotros?
ante él. Su comunión con ella tiene que pasar, a partir de ahora,

por la conmiseración: "Pobrecita mía, tú solita, amorcito mío,

¿qué te ha pasado? Pero tú no tengas miedo. Tomo sobre mí Las flores del mal y el infierno del progreso
tu desdicha y me hundo contigo". ¿Eso no nos recuerda algo?

Adán debía haber sido en esta ocasión el Agnus Dei. El que carga En la Tentación en el desierto, Satán ofrece a Jesús todos los
con el pecado del mundo, siendo para él el mundo esa mujer. reinos del mundo y su gloría (Mt 4, 8 ) , y el Señor no cuestiona
Pero, en vez de cargar, suelta, cede, cae en una compasión que
que posea dicho imperio. El que es echado fuera (In 1 2 , 3 1 ) es
tiene algo de complicidad. el que el Verbo mismo se atreve a denominar también el prín­

cipe de este mundo. Y San Pablo, a ejemplo del Maestro, puede


Su pseudo-misericordia es una caricatura de la Redención. llamarlo sin sacrilegio el dios de este mundo (2 Co 4, 4). Ahora
Adán está con ella, el Señor está con nosotros. Pero el Verbo bien, el demonio no se desencoleriza precisamente porque está
desciende a nuestra carne pecadora para sacarnos de nuestro
vencido. ¡Ay de la tierra y del mar, porque el diablo ha bajado

116
117
La fe de los demonios Extensión del ámbitode la lucha

donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo! gran bonachona; pero está poseída. El Diablo la ha persuadido de

(Ap 12, 12). Una vez perdido, ya no tiene nada que perder. fiarse de su buen corazón y su buen sentido, para que ella persua­

Sobre todo, no tiene que perder el tiempo. da a los demás de fiarse de sus buenos corazones y sus buenos

sentidos".' No se podría interpretar mejor el pecado de Eva. En

Los que dicen, como objeción al cristianismo, que la Encar­ cuanto al de Adán, no lo entiende peor Baudelaire: en este caso,

nación no ha hecho el mundo mejor deberían reconocer, al la posesión más diabólica no es la medieval, sino la progresista:

menos, que ha permitido que llegara a ser peor. La historia se "¿En qué consiste entregarse a Satán? ¿Qué hay más absurdo

ha acelerado, la Buena Noticia ha hecho posibles, para los que que el Progreso, puesto que el hombre, como demuestra la vida

la rechazan o se la incautan, noticias cada vez más insidiosas y diaria, es siempre semejante e igual al hombre, es decir, siempre

cada vez más odiosas, un crecimiento colosal de la cizaña que está en estado salvaje? ¿Qué son los peligros de la selva y de la

aprovecha la tierra abonada para el trigo bueno. El Apocalipsis pradera al lado de los choques y conflictos cotidianos de la ci­

da testimonio de ello: se trata de la victoria misma del Cordero vilización?"" Entregarse a Satán, según Baudelaire, es creer que

que arroja a la tierra al gran Dragón, el seductor del mundo ente­ se ha acabado con él y que uno se las arreglará solo gracias a sus

ro, y a sus dngeles con él (Ap 1 2 , 9). Despechado contra la Mujer, buenos sentimientos y a sus potentes máquinas: "Pereceremos

dice San Juan, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que por aquello por lo que hemos creído vivir. La mecánica nos

guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de habrá americanizado de tal forma, el progreso habrá atrofiado

jesús (Ap 12, 1 7 ) . Por medio de la Bestia, se le concedió hacer en nosotros de tal forma la parte espiritual, que ninguna de las

la guerra a los santos y vencerlos; se le concedió poderío sobre toda ensoñaciones sanguinarias, sacrílegas o antinaturales de los uto­
5
raza, pueblo, lengua y nación (Ap 1 3 , 7), es decir, el mismo ám­ pistas podrá compararse con sus resultados positivos".

bito que a la redención operada por el Cordero, que compró para

Dios con su sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación La ambición de extirpar por nosotros mismos todo el mal de

(Ap 5, 9). aquí abajo es una ambición maléfica en sí. Después de haber

olvidado al diablo (la mejor manera de interesarlo), desprecia

Este artículo de fe ya no está de moda, ni siquiera en la Iglesia. tanto la libertad humana como la divina, ignora la realidad de

Las Luces de la industria lo han mandado al diablo. Baudelaire la concupiscencia y de la gracia, rechaza lo trágico de nuestra

lo adivinó bien: esa forma de "agradecerlo" sólo podía tener condición. Sus "resultados positivos" implican pues un acha­

basamentos infernales. El mejor satanismo no está siempre allí tamiento de nuestra vocación espiritual y carnal. Proceden de

donde se hace más visible, entre adolescentes de cuero negro ese deseo que hemos visto constituía la esencia del pecado de­

con pentáculos y calaveras: su sátiro rojo con cuernos no pasa moníaco: hacer el bien por las propias fuerzas, planificar una

nunca de ser un Papá Noel de la rebelión. Cuando ya no se dicha sin sorpresas. Entonces, más que ese satanismo larvado,

cree en un Dios con barba, hay que esperarse diablos sin rabo.

Escribe el poeta en su diario íntimo: "La mejor astucia del Dia­


3
Charles Baudelaire, Mon coeur mis a nu, XVI, Oeuvres completes, Robert Laffont, col.
blo es persuadirnos de que no existe". Igualmente, la posesión
"Bouquins", París, 1980, p. 4 1 1 .

más diabólica no es la histérica, sino la sentimental: "Fijaos en 4


Baudelaire, Fusées, XIV, Oeuvres completes, p. 397.

'Ibídem, p. 399.
George Sand. Sobre todo y más que cualquier otra cosa es una

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La fe de los demonios Extensión del ámbito de la lucha

Baudelaire lanza la operación Las flores del mal Viene a recordar Como decía Léon Bloy a propósito de los Chants de Maldo­

a los creyentes de la Democracia y el Progreso que al que ya no ror, el mundo de la eficacia y del espectáculo necesita de esa

ven fuera de ellos no lo ven porque está más adentro: "Francia "Buena Nueva de la Condenación". Si no la escucháramos, se

atraviesa una fase de vulgaridad. París, centro irradiador de es­ proclamaría para sí misma. En el siglo XX, que tan poco creyó

tupidez universal. A pesar de Moliere y Béranger, nunca se hu­ en el diablo, los más incrédulos confiesan su satanismo agudo,

biera podido creer que Francia iría a tal velocidad por la vía del pero no llegan a enfocar bien del todo las cosas y se quedan

Progreso . . . El Diablo. El pecado original. Es más difícil amar a en una visión grosera que les sirve para blanquear sus manos.

Dios que creer en él. Por el contrario, a los hombres de este siglo Porque tuvimos a Hitler y a Stalin, por supuesto. Pero tam­

les es más difícil creer en el diablo que amarlo. Toda el mundo bién tuvimos a los Aliados, y tuvimos esa fecha maravillosa que
6
le sirve y nadie cree en él". Entonces, ya que lo malo conocido vendría que ni pintada para una jornada mundial del Demonio

vale más que lo bueno por conocer, es oportuno entonar de una (bajo el patronazgo de la Unesco): el 8 de agosto de 1 9 4 5 . Es

vez, como un verdadero cristiano, las "Letanías de Satán": el día en que el tribunal militar de Nürenberg codificó jurídi­

camente la noción de crimen contra la Humanidad. Dos días

Tú, cuya mano inmensa tapa los precipicios después de Hiroshima. La víspera de Nagasaki. De suerte que

Al sonámbulo errante junto a los edificios, los que denunciaban el gran crimen eran también los mismos

que, teniendo ante los ojos los efectos de la primera, largaban

¡Oh Satán, ten piedad de mi grande miseria! también la segunda bomba . . . El 8 de agosto es también la fiesta

de Santo Domingo. Un día, un fraile le preguntó: "Maestro

Tú que impones tu marca, oh cómplice sutil, Domingo, ¿estas grandes desdichas no acabarán nunca?" Tras

En la frente del Creso despiadado y vil, un largo silencio respondió: "Ciertamente, toda esta maldad

acabará . . . Acabará, pero su término está lejos. Muchos derra­

¡Oh Satán, ten piedad de mi grande miseria! marán su sangre de aquí a entonces".

Como un verdadero cristiano, digo, porque al menos esto nos

hace despabilar. Nos saca de nuestras mecedoras, de nuestros Allí arriba, un ejército combate por mí

bonitos cánticos, de nuestras blasfemias cobardonas. Nos hace

darnos cuenta, por contraste, de cuánta falta nos hace el verda­ ¿Tenemos que desesperar de nuestra condición? San Pablo

dero Miserere. coloca el cuadrilátero un poco alto: Porque nuestra lucha no es

contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las

Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, con­

tra los Espíritus del Mal que están en las alturas (Ef 6, 1 2 ) . En

6
Baudelaire, "Projet de Préface aux Fleurs du mal", Oeuvres completes, p. 132. Nótese que las este pasaje, el Apóstol rompe un viejo cliché: el combate no
dos frases acerca de la dificultad de amar a Dios mayor que la de creer en él y de la dificultad
es tanto contra la carne como contra los espíritus. Desde este
de creer en el Diablo mayor que la de amarlo, se sitúan de lleno en nuestra problemática: la fe
punto de vista, el cristianismo es un antiespiritualismo. Pero,
demoníaca consiste en creer en Dios sin amarlo y, por ende, sin darse cuenca, en amar al Diablo

imitando su fe. ¿qué pueden hombres contra ángeles? Éstos, tanto los malos

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La fe de los demonios Extensián del ámbito de la lucha

como los buenos, tienen poder sobre todo lo que les es inferior ¿qué puedo contra las imágenes interiores? Me siguen por todas

en naturaleza, a saber, no sobre nuestro espíritu, pero sí sobre partes y si cerrara los ojos más fuerte sería mi obsesión. El diablo

nuestra carne, precisamente: pueden trabajar los cuerpos hasta es más portátil que un teléfono móvil, está más implantado que

plegarlos en contorsiones improbables; pueden actuar sobre la un marcapasos. También él sabe entrar con todas las puertas

imaginación componiendo imágenes falaces o perturbadoras, · cerradas: los sectarios que creen que la suciedad sólo está en

apropiadas para parasitar la razón o para motivar la voluntad. el exterior, lo único que hacen es recibirla mejor en su círculo

cerrado.

Igual que un enemigo que tuviera inteligencias en el inte­

rior de la ciudad que está sitiando. Sus ataques son tanto más El combate, por consiguiente, ¿no es demasiado desigual?

capciosos cuanto que vienen de nuestro propio fondo. A veces Santo Tomás de Aquino se plantea la cuestión: "No es justo

parecen incluso hacer cuerpo con nuestro ser, aunque ignore­ exponer a la guerra al débil contra el fuerte, al ignorante con­

mos su procedencia ajena, y la aguja que nos atraviesa pase por tra el astuto. Ahora bien, los hombres son débiles e ignorantes,

ser nuestra propia fibra. El espíritu malo usa de nuestra carne, mientras que los demonios son poderosos y astutísimos. Así

buena por naturaleza, pero herida en el origen y por eso más pues, Dios, que es autor de toda justicia, no debe permitir que

dócil a sus manipulaciones. Por eso el que entra en el combate los demonios ataquen a los hombres. Además, para ejercitar

espiritual puede cometer este error: luchar contra su propia car­ la paciencia de estos últimos, el combate que les presentan el
9
ne sin ver la mano que empuña la navaja; pensar que él mismo mundo y la carne ya es de sobra suficiente". ¿No será que la

es un tirado, malo e irrecuperable por causa de las pasiones que Providencia tiene un poquito de mala idea? ¿No tenemos ya

lo invaden o de las imágenes que lo acusan. que luchar contra las preocupaciones del mundo y las debili­

dades de la carne? ¿Por qué añadirles a ese enemigo inasequible

Máximo el Confesor insistía en las dificultades de una lucha que las maneja como hábil lanzador de cuchillos? En fin, ¿cómo

como ésa: "Lo mismo que pecar de pensamiento es más fácil nosotros, pesados mamíferos, íbamos a estar por encima de tan

que pecar de obra, el combate contra los recuerdos es más duro aéreas criaturas?
7
que el combate contra las cosas". Los psicoanalistas reconoce­

rían la pertinencia cínica de estas palabras. Pero la zona de los Ellos conflan en sus carros, dice el salmista, nosotros confiamos en

combates se extiende mucho más allá del inconsciente psíquico: el Nombre del Señor nuestro Díos. Ese Nombre, al parecer, basta

"Los demonios nos hacen la guerra mediante los pensamientos, para hacernos mucho más sabios y poderosos. Para manifestár­

y esa guerra es más dura que la que nos hacen las realidades selo a Madián y a Amalee, con una fuerza de centenares de miles
8
exteriores". Puedo huir de las cosas adversas con mis piernas, de soldados, el Eterno reduce el ejército de Gedeón de veintidós

cerrarles mis párpados, entrar en mí y encontrar refugio. Pero, mil a trescientos hombres y le concede vencer a un adversario

tan numeroso como la langosta armados únicamente con . . . ¡cán­

taros! Bueno, ¿no tenemos nosotros un cántaro a mano? ¿No

7
Saint Maxime le Confesseur, Centuries sur l'amour, I, § 63, Philocalie des Peres neptiques, 6,

Abbaye de Bellefontaine, 1985, p. 26.


9
•Ibídem,§ 9 1 , p. 30. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, 1 1 4 , l , 2-3.

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La fe de los demonios Extensión del ámbitode la lucha

soy bastante cántaro yo mismo? Al menos puedo aspirar a serlo, ha y a las manos unidas más fuertes que las que manejan un

pues es cierto que un cántaro para servir un vaso de agua con cañón: "Cuando en un tiempo de alboroto, en una cizaña que

caridad es más poderoso que todas las coaliciones tenebrosas. ha puesto, que parece lleva a todos tras sí medio ciegos, porque

"Para que la lucha no sea desigual, explica Tomás de Aquino, el es debajo de buen celo, levanta Dios uno que los abra los ojos y

hombre recibe en compensación principalmente la ayuda de la diga que miren los ha puesto niebla para no ver el camino, ¡qué

gracia divina y, en segundo lugar, la custodia de los ángeles. Por grandeza de Dios, que puede más a las veces un hombre solo o

eso dice Eliseo a su sirviente: No temas, que hay mds con nosotros dos que digan verdad, que muchos juntosl, tornan poco a poco

que con ellos (2 R 6, 16)". Y Guejazí, atemorizado por las legio­ a descubrir el camino, dales Dios á n i m o " . " Una sola criatura

nes arameas que rodean la ciudad, ve de pronto que la. montaña terrosa, una niña pequeña incluso, puede resultar temible para

estaba llena de caballos y carros de fuego en torno a Elíseo. toda la jauría de los espíritus malos, porque recoge en su alma la

caridad divina. Ésa es la razón por la que no podemos invocar

Así, cada alma es objeto de un combate invisible entre ángeles el poderío de esa jauría como excusa perpetua. "Dejarse llevar

y demonios. Si viéramos en frente de nosotros lo que se trama demasiado fácilmente por pretextos de solicitación demonía­

por encima de la permanente de una portera quedaríamos mu­ ca" 11 no podría encontrar en las realidades vislumbradas aquí

cho más sobrecogidos que por la mayor superproducción de ninguna j usti fi cació n . Pero esas realidades nos impiden asimis­

Hollywood, e incluso más que por una cuarta guerra mundial. mo proferir una acusación absoluta contra quienquiera sea aquí

¿Qué hay en el fulano más insulso? Un cristo en potencia, una abajo. El combate no es principalmente contra la carne y la

humanidad añadida para el Señor. Por ella se enfrentan incal­ sangre. Acusador de nuestros hermanos es uno de los nombres del

culables milicias angélicas, lo mismo que otros lo hacen por el demonio (Ap 1 2 , 1 0 ) .

oro o por el petróleo: los ángeles saben que ahí es donde está la

verdadera riqueza. Y el ángel de la guarda, más especialmente

que cualquier otro, vigila que la tentación no sobrepase nunca De cómo nada es diabólico de por sí, sino que todo se puede

las fuerzas de aquel al que protege o, al menos, como el de Doña reconquistar

Prouheze en El mpato de raso, que nuestros pecados sirvan tam­

bién para algo. Pero más profundamente aún actúa la gracia que Nada es diabólico en sí mismo. Satán es el príncipe de este

nos protege a la vez que nos expone. La vida divina en nosotros, mundo, pero sería falso deducir de ello que las cosas de este

por poco que la acojamos, atrae y repele a la vez los asaltos de­ mundo sean malas. A él mismo le gustaría hacérnoslo creer:

moníacos. Los atrae y los incita a redoblar su rabia porque los confundiendo el mal y el ser podríamos acabar odiando el

demonios quieren apartarnos de esa vida. Los repele y los deja universo salido de las manos del Creador y refugiándonos en

impotentes porque el menor grado de la gracia es mayor que nuestros privativos mundos interiores. Puesto que el mal es una

todo el bien de la naturaleza, incluso la angélica. Su valor puede

con el número. Pero hay que dejarla actuar en nosotros.

to Santa Teresa de Ávila, Camino de perfecci6n, capítulo XXI, 9.

Teresa de Ávila tiene en cuenta con frecuencia esa inversión 11


"Foi chrétienne et dérnonologie", L'Osservatore Romano (version francaise), 4 de julio de

de la situación que hace al cántaro más ofensivo que una bom- 1975.

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La fe de los demonios Extensián del ámbitode la lucha

privación, lo irreal, lo virtual, lo ficticio, lo que no es y lo que afirma que en el Juicio el pastor separará las ovejas de los cabritos

no actúa constituyen precisamente el dominio privado del Ma­ (Mt 2 5 , 32).

ligno. Ninguna realidad pertenece de por sí a la maldad. Si se

hiciera el inventario de las cosas que se le atribuyen, todas y -Podemos acabar locos como cabras, pero también el ma­

cada una podrían ser devueltas a un orden benéfico. cho cabrío, el famoso éhivo expiatorio, es una figura de Cristo.

Está escrito en el Levítico: Tomad un macho cabrío para el sacri­

-Consideremos la palabra seréis como dioses (Gn 3, 5 ) . ¿No ficio por el pecado (Lv 9, 3). Y, en fin, antes de ponernos a hablar

es la palabra satánica por excelencia? sobre el gran y malvado lobo, digamos que también el lobo,

emblema de Satán, puede ser símbolo de luz y de fecundidad,

-Quizás, pero un salmo pone en boca del mismo Señor: Yo como la loba de Roma o el lobo blanco de Apolo (ese Apolo-Sol

había dicho: ';· Vosotros, dioses sois, todos vosotros, hijos del Altísi­ que "tuvo el honor de ser asimilado alegóricamente a Jesucristo
12

mo!" (Sal 8 1 , 6). por la Iglesia occidental de los primeros siglos" ).

- ¿Y el número 666? Es la cifra de la Bestia en el Apocalipsis -¿Ni siquiera nos quedaremos con el sapo? El sapo, por fa­

(Ap 1 3 , 1 8 ) . vor, es el símbolo de la lujuria . . .

-También es el número de los hijos de Adonicam, en el -El sapo es utilísimo en los jardines. Devora los gusanos pa­

libro de Esdras (Es 2, 1 3 ) . Dejaron el exilio de Babilonia y vol­ rásitos. En su Diccionario de arqueología cristiana, Dom Lecler­

vieron a la Tierra prometida. Además, Adonicam significa "mi cq llega a apuntar que, junto con la rana, fue uno de los "símbo­

Señor se ha levantado". los de la resurrección". La trasformación del renacuajo acuático

en el voluminoso animal anfibio proporcionaba, en efecto, una

-Pero, ¿y la serpiente? ¡No se puede negar que la serpiente especie de imagen suya. Pero hemos dicho que el sapo se comía

es un símbolo del diablo e incluso del diablo en persona en el los gusanos parásitos: no deberíamos tampoco hacernos una

Génesis! idea maléfica de estos últimos. El Mesías en persona se asimila a

su pobre especie: Yyo, gusano, que no hombre (Sal 2 1 , 7).

-También es un símbolo tradicional del Crucificado. En el

desierto, Moisés fabrica una serpiente de bronce y los hebreos -Con esto no podremos: la cruz invertida . . . ¡Es la joya de los

que la miran son librados de la mordedura de las serpientes satánicos, la perversión pura!

abrasadoras (Nm 2 1 , 6-9). Jesús mismo se identifica con ella:

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser -¡El blasón del primer Papa! ¡El signo del martirio de San

levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Pedro que, por humildad, no quiso ser crucificado al derecho,

él vida eterna Qn 3, 1 4 - 1 5 ) . como su Maestro! . . .

-Pero, ¿y los cabritos qué? Toda una iconografía represen­


12
ta al diablo bajo la forma de un macho cabrío. Además, Jesús Louis Charbonneau-Lassay, Le bestiaire du Christ, Albin Michel, París, 2006, p. 307.

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La fe de los demonios Extensión del ámbito de fa lucha

-Entonces, el pentáculo, esa estrella de cinco puntas que se Cordero místico convertido en reclamo de estancias turísticas . . .

opone a la estrella de David . . . A pesar de todo, príncipe de este mundo. Que el ritual propon­

ga un exorcismo hasta para el agua muestra que hasta la materia

-Se pueden ver pentáculos en algunas iglesias. Por lo demás, que lava puede servirle a él para ensuciar.

cinco es el número de panes que multiplica Jesús en cinco mil

(Mt 1 6 , 9). Y es también el número que corresponde a una Pero todo lo que se ha corrompido, tiene que restaurarlo el

recompensa otorgada al pueblo que sigue los mandamientos de justo. De nuevo, el mal moral no es una cosa, malum non est ali­

Dios: Perseguiréis a vuestros enemigos; que caerán ante vosotros quid, como dicen los escolásticos, sino cierto uso desordenado

a filo de espada. Cinco de vosotros perseguiréis a cien... (Lv 26, de las cosas. Lo vimos en el relato de la caída: allí donde las cosas

7-8). son apetecibles a la vista y luego buenas para comer, la mirada

se nubla y el fruto se convierte en, primeramente, bueno para

-¿ Y los cuernos, qué pasa con los cuernos? comer (ese fruto que sólo era, el único entre todos, apetecible

a la vista y, sin duda, incluso agradable al tacto). La culpa no

-Los del carnero enviado por Dios y que salva a Isaac de la produce nada real. Solamente no sigue el orden requerido. No

inmolación (Gn 22, 1 3 ) . pertenece a la creación, sino a la descreación. Es necesaria esta

insistencia. Nos evita ese defecto habitual de demonizar tal o

-¿ Y la cola, que arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo cual realidad en sí misma.

(Ap 1 2 , 4)?

Lo que el magisterio llama "cultura de la muerte" no es un

-Moisés también le ofrece al Eterno el rabo del cordero sa­ conjunto de objetos malignos. Es un uso perverso de los mis­

crificado (Lv 8, 2 5 ) . mos objetos que la "cultura de la vida" usa bien. Un dvd de

pornografía degradante puede ser útil para calzar una cómoda

-¿ Y el azufre fétido? (lo mismo que una película pringada de sentimentalismo). Una

voluminosa biblia litúrgica puede emplearse como arma con­

-El aliento de YHVH, cual torrente de azufre (Is 30, 33) . . . tundente para golpear mortalmente al prójimo. Está claro que

dicho dvd sólo será un calzo mediocre y que la biblia valdrá más

El teorema "ninguna cosa pertenece de por sí a la maldad" como medio para alcanzar sabiduría: uno y otra fueron conce­

implica también este corolario: "cualquier cosa, salvo Dios y sus bidos para un uso distinto contenido intencionalmente en ellos

santos, puede ser corrompida". El sable, el hisopo,' un icono de y que nos incita a tender a él. Pero nada impide, una vez que

la Virgen Santa, un tabernáculo hecho caja fuerte, el retablo del ambas cosas existen, corromper una de ellas usando la fuerza o

restaurar la otra usando la dulzura. Pongamos otros dos ejem­

plos, quizás más neutros y más iluminadores. El diagnóstico

prenatal fue inventado por el profesor Lejeune para cuidar del


' [En el original francés, esta relación de cosas corruptibles comienza por le sabre, le gÓupilúm, . . .
niño disminuido lo más precozmente posible, pero nos servi­
(el sable, el hisopo, . . . ). Pero la expresión francesa le sabre et le goupiUon es la forma habitual­

mente peyorativa de aludir a la conjunción del ejército y la Iglesia. N del T.] mos de él para eliminarlo in utero, porque una vez fuera somos

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La fe de los demonios Extensión del ámbito de la lucha

demasiado sensibles para ahogarlo mirándolo de frente. El En jimos que su única unidad consistía en su odio común. Pero,

busca del tiempo perdido de Proust ha llegado a ser un florón de a decir verdad, es muy probable que también esté dividido en

los gay & lesbian studies, pero puedo arrancarlo a esa reducción su estrategia de combate contra los hombres. Se presentan ante

segregativa y reabrir las páginas del libro a la luz trágica de un él dos tácticas rivales: la que nos empuja al error y se sirve de

tiempo reencontrado para volver a perderse. Mil autos de fe no nuestra debilidad y la que nos empuja al orgullo y se sirve de

equivaldrían a un solo acto de fe. Más vale una relectura crítica. nuestra fuerza. Porque, sin bien el odio a los hombres lo incita

Un fuego que purifique más que un fuego que consuma. Tanto a rebajarlos muy por debajo de sí mismo, el odio a Dios lo lle­

más cuanto que hay obras sulfurosas que esconden diamantes va a convertirlos a una rebeldía como la suya. Su rebelión nos

bajo su ganga y obras que exhalan incienso que no son más que exalta mientras su envidia nos aplasta. Si bien, por un lado, nos

bisutería barata. Examinad/o todo (panta) y quedaos con lo bueno arrastra por el fango, por el otro, fomenta nuestros soberbios

( 1 Ts 5, 2 1 ) . Considerando esa forma de examinar al fuego, el levantamientos. Induciendo por allí al error, incitando por aquí

Anticristo de Nietzsche es más cristiano que todo lo que uno a la traición, lo veremos tan pronto inhumano, tan pronto hu­

pueda sacar alguna vez de un catecismo de los años setenta. manista, tan pronto profesor de angelismo, tan pronto culpable

de bestialismo. O bien hace del hombre una cosa que él posee

Ser católico es ser universal. Ay de aquel que adujera ese título o bien, mediante el halago, hace de él su émulo. Acordémonos

para destruir lo que quiera que fuese: su misión, como la luz que de que Cristo lo llama a la vez mentiroso y padre del mentiroso

expulsa las tinieblas, es disipar la ilusión de lo que no es. Usar (]n 8, 44). ¿Se trata de una redundancia o de la distinción en­

cada cosa, como diría el Eclesiastés, en su lugar y momento. El tre esas dos tácticas contrarias, de esa división interna del falso

diablo triunfa cada vez que despreciamos una parcela de la crea­ que quiere que o bien creamos lo falso o bien seamos falsos?

ción, porque a través de ese desprecio se insulta al Creador. Por El demonio quiere que seamos engañados y, sin embargo, no

lo demás, hasta del mismo demonio se puede desviar su ataque desdeña que, sobre la espuma de su estela y como justificando

y emplearlo como en esas fábulas donde las nalgas ardientes su camino, seamos lúcidamente engañadores. Mentiroso, nos

de un diablillo se usan para hacer hervir la marmita: "No era embauca y ejerce su dominio sobre nosotros, pero también, y

ciertamente intención de los tiranos que, por sus persecuciones, en ello radica su contraprestación, nos proporciona circunstan­

irradiara la paciencia de los mártires", pero la gracia sabe ser­ cias atenuantes, ya que la ignorancia y la debilidad disminuyen

virse para su vida propia de aquello mismo que quiere matarla la gravedad del pecado. Padre de los mentirosos, no nos miente

-sin lo cual ya no sería la gracia soberana. Con ella, pues, no necesariamente, pero nos invita a mentir como él, a ser, como

hay que rechazar -a priori-- nada. Todo está por recoger. él, falsos en la misma verdad, lo cual constituye un camino más

seguro hacia la condenación. Ahí lo tenemos debatiéndose. Pi­

sotea al hombre para aliviar sus celos, se prohíbe por lo tanto

Entre la perdición y el orgullo: el diablo dividido enorgullecerlo. Lo eleva, por el contrario, para cazarlo en su

orgullo, se impide entonces aliviar su envidia.

El diablo es, etimológicamente, el que pasa a través. Rom­

pe el vínculo, levanta el obstáculo, divide lo que estaba unido. "Los demonios, escribe San Agustín, inducen al error por su

Vislumbramos el desorden reinante en el pandemónium y di- celo engañador y por una intención celosa según la cual ponen

130 131
La fe de los demonios Extensión del ámbitode la lucha

13
su alegría en la perdición de los hombres". El no va más de esa luciferino: mejor que reinar sobre el universo obedeciendo a

perdición parece encontrarse en la posesión. El hombre aban­ Dios, no obedecer más que a uno mismo, servirme de las cosas

dona entonces su buen sentido y se convierte en algo así como de Dios para mi propio provecho y coronarme así como sátrapa

la sala de juegos de una plétora maligna. Lo vemos hablando esquizofrénico de un mundo de estrás'' y de estrés, fantasmal

lenguas que no ha aprendido nunca, descubriendo cosas lejanas y autónomo. Jules Michelet presintió claramente esta verdad,

y ocultas, contorsionando su columna vertebral con proezas de cuando en las tinieblas de su Edad Media ve al príncipe de las

acróbata, en fin, blasfemando y gesticulando con payasadas sa­ tinieblas como un precursor de las Luces: "Satán es el gran pros­

crílegas. Con todo eso se puede hacer una película que ponga la crito y concede a los suyos el gozo de las libertades de la natura­
15
carne de gallina. Pero no manifiesta todavía lo que es el espíritu leza, el gozo salvaje de ser un mundo que se basta a sí mismo".

del demonio, porque, para el que pertenece a lo demoníaco, eso Ser un mundo que se basta a sí mismo: de ninguna forma se

son sólo niñerías. El pobre diablo no es más que un títere. Los podría expresar mejor lo que nos tienta, lo que nos fascina en el

demonios lo cabalgan hasta el punto de ponerlo fuera de sí de pecado. Para conseguirlo hay que tener la cabeza muy clara, y

forma que apenas está presente en las torpezas que se realizan también creer tenerla muy grande.

con su cuerpo. No es más que la víctima de una violación angé­

lica. Lo mejor, lo peor, sería que se convirtiera en verdugo. El demonio posee mejor al hombre no poseyéndolo, sino

arrastrándolo a esa suficiencia planetaria. Que puede, por lo

Desde esa perspectiva, la posesión es una vía menos ideal que demás, adoptar formas remilgadas y de apariencia benigna.

cierta filantropía. Dostoyevski le hace decir lo siguiente al dia­ Baudelaire lo señalaba a propósito de George Sand, cuando ella

blo que se le aparece a lvan Karamazov bajo el aspecto de un pretendía con su "buen corazón" que "los verdaderos cristianos

caballero "parásito": Satanas sum et nihil humaní a me alíenum no creen en el Infierno": "No puedo pensar en esa estúpida
14
puto. Es la célebre divisa del humanismo, que no hay que sor­ criatura sin cierto estremecimiento de horror. Si me la encon­

prenderse de encontrar travestida de tal guisa. Satán no deja de trara, no podría aguantarme las ganas de tirarle una pila de agua
16
ser generoso: quiere así que cada hombre sea a su manera, no bendita a la cabeza" .

un poseído, sino el único dueño de sí mismo, sin tener que dar

cuentas ni gracias. Por eso ya no propone esas horribles con­

vulsiones que se ven en El exorcista, sino, lo cual es mucho más Entre la tentación y la prueba: el diablo exasperado

terrible, cursos de desarrollo personal, de confianza en sí mismo

y de manejo rápido de la palabra, siempre que uno no se deje Hay otra cosa que despedaza al demonio. La historia de Job

manejar por ella. Más que poseedor se convierte en defensor se lo enseñó. Y asimismo todas sus desventuras con esos ilumi-

de los propietarios. Nos invita a un pecado lúcido y, por tanto,

k [El estrás es un vidrio inventado por el joyero alemán Georg Friedrich Srrass a partir de mine­

rales encontrados en el río Rin con el que consiguió excelentes imitaciones de piedras preciosas

13
San Agustín, De diuinatione daemonum, capítulo VI, 1 O. que se hicieron muy célebres en la corte del rey francés Luis XV. N. del T.]
14 15
Fiador Dosroyevski, Los hermanos Karamazou; libro XI, capítulo IX: "Soy Satán y estimo que Jules Michelet, La sorciére, VIII, GF, París, 1966, p. 99.

nada que sea humano me es ajeno".


16
Baudelaire, Mon coeur mis a nu, XVI, Oeuvres completes, p. 4 1 1 .

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La fe de los demonios Extensión del ámbitode la lucha

nadas que son los santos. Lo olvidaría si no pudiera leerlo en YHVH le preguntó: '¿De qué modo?' Respondió: 1ré y me haré

Tomás o incluso ahora en esta página (página que pudo leer an­ espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas: YHVH dijo:

tes que cualquier lector, antes que el mismo editor y casi antes 'Tú conseguirás engañarlo. Vete y hazlo asi'" ( 1 R 22, 19-22). En

que yo -pero ciertamente antes que el Saluator en persona). la historia del segundo, Satán favorece una prueba a pesar de él:

Y esto es lo que lo exaspera: que lo que él programa como una Y YHVH dijo al Satán: ''¿ Te has fijado en mi siervo Job? ¡No hay

tentación para perder, la providencia lo reprograma como una nadie como él en la tierra: es un hombre cabal recto, que teme a

prueba para santificar. "A propósito de los ataques de los demo­ Dios y se aparta del mal! Aún persevera en su entereza, y bien sin

nios, debemos considerar dos cosas: los ataques en sí mismos y razón me has incitado contra él para perderle" (jb 2, 3 ) . En la

su papel en el plan divino. El ataque mismo proviene de la ma­ medida en que el aikido de la providencia emplea la fuerza del

licia de los demonios que, por envidia, se esfuerzan en impedir Adversario contrariando sus intenciones, el mal que hace a los

el progreso de los hombres y que, por orgullo, remedan el poder demás le hace daño a él en el corazón. ¿Cómo no iba a exaspe­

divino: lo mismo que los ángeles de Dios son enviados como rarse? Y eso en los dos sentidos del término: su tarea se ha vuelto

ministros para la salvación de los hombres, ellos se designan a más penosa y su rencor más cruel.

sí mismos como ministros para su perdición. Pero esos ataques

son sometidos finalmente al orden de Dios que, según sus de­ En el libro del Deuteronomio, el capítulo 1 3 (precisamente

signios, sabe servirse del mal, ordenándolo hacia el bien" . 1 7 el número de la mala suerte que se transforma aquí en buena

suerte) comienza con este sorprendente pasaje: Si surge en medio

Lo que el diablo perpetra por malignidad, Dios lo permite de ti un profeta o vidente en sueños, que te propone una señal o un

por amor. De suerte que aquél se encuentra a pesar suyo como prodigio, y llega a realizarse la señal o el prodigio que te ha anun­

instrumento de éste. Por medio de su rencilla condena al peca­ ciado, y te dice: "Vamos en pos de otros dioses (que tú no conoces) a

dor y así sirve a la justicia; prueba al santo y así sirve a la mise­ servirles': no escucharás las palabras de ese profeta o de ese vidente

ricordia: lo único que consigue es que obtenga más méritos y en sueños. Es que YHVH vuestro Dios os pone a prueba para saber

que su gracia se haga más resplandeciente. Así ocurre con el rey si verdaderamente amáis a YHVH vuestro Dios con todo vuestro

Ajab y con el justo Job. En la historia del primero, el demonio, corazón y con toda vuestra alma (Dt 1 3 , 2-4). La tentación del

a pesar suyo, favorece una corrección: Dijo Miqueas: ''Escucha diablo viene así redoblada por una tentación de Dios: el es­

la palabra de YHVH· He visto a YHVH sentado en un trono y píritu malo la obra para coger en falta, el Espíritu Santo para

todo el ejército de los cielos estaba a su lado, a derecha e izquierda. recuperar en gracia, y eso significa, desde este punto de vista,

Preguntó YHVH· '¿Quién engañará a Ajab para que suba y caiga que el falso profeta, el contra-mesías mismo es una bendición.

en Ramot de Galaad?' Y el uno decía una cosa y el otro otra. Se El ateísmo nos tienta, la herejía busca seducirnos, la comodi­

adelantó el Espíritu, se puso ante YHVH y dijo: 'Yo le engañaré: dad encerrarnos en un capullo, la persecución desanimarnos,

todo querría reclutarnos para otros dioses, pero ése es también el

medio del que se sirve el Eterno para que su criatura temporal

pueda ser desbastada, como el rostro que se afina en el mármol


1
[El autor juega aquí con el hecho de que la editorial que publica su original francés se llama

Salvator. N. del T.]


a golpes de buril.
17
Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, l, 1 1 4 , l.

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La fe de los demonios Extensión del ámbito de la lucha

Tertuliano comienza su Prescripción contra las herejías con tánico en sí, pero el Altísimo nos arranca de él por pura gracia,

unas palabras que incluyen las herejías en el ordenamiento sal­ sirve para gloria suya, para nuestra humildad, y contribuye a

vífica: "Las circunstancias de los tiempos presentes me obligan anudar y desanudar la alabanza en nuestros labios. Con ello el

también a recordar que no tenemos que conmocionarnos con diablo se enrabia más. Redobla su astucia. Cambia de aparien­

esas herejías, ni por su existencia -pues su aparición fue predi­ cia. Nunca termina de hacernos caer. Y su exasperación aumen­

cha- ni por el hecho de que perviertan la fe de algunos-pues­ ta sin fin porque cuanto más nos hunde, más riesgo hay de que

to que no tienen otro fin que poner a prueba la fe exponiéndola nuestro alzamiento sea mayormente glorioso. Conoce muy bien

a la tentación. Se debe, pues, a la sinrazón y a la falta de reflexión la parábola: ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le

que la mayoría se escandalice de ver que las herejías cobren ta­ descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve,

maña influencia". No es que no haya que combatir contra sus para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo

seducciones, muy al contrario. Pero el combate no lo es tanto de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nue­

por la destrucción del mal como por el crecimiento del bien. A ve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro

través de él, nuestra fe superficial, quizás incluso una pizca de­ Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños (M t 1 8 , 12-

moníaca -fe de cabeza y vísceras- debe profundizar, descen­ 1 4 ) . En la medida en que descarría la oveja, en esa medida, si la

der a la inteligencia y al corazón, llegar a ser esa fe que la caridad oveja se deja encontrar por el Señor, el demonio coopera a su

abrasa lo bastante como para que pueda pasar por las llamas. alegría. Y no sólo a la de Dios. A la de sus directos rivales, pues

Lucas habla de la alegría del Cielo entero y, más especialmente,

El diablo sirve, sin quererlo, para desechar lo diabólico (o de la alegría de los ángeles (Le 1 5 , 1 0 ) . Se puede comprender

bien para andarlo mejor en nosotros, puesto que se trata de una su amargura. Se pueden adivinar todos los esfuerzos de su inte­

prueba). Y lo dispone así la atención de un Dios de ternura, no ligencia para que la oveja acabe en paradero desconocido. Para

el divertimento de un genio dramaturgo. Porque uno podría que se metamorfosee en lobo. Definitivamente.

creer, a la manera de un Séneca, que el Señor se da un espec­

táculo y se complace coronando peones. Eso sería confundirlo

con el Adversario. Dios no manipula a nadie. Su providencia no

es oscura más que a fuerza de luz. En ella no hay tiniebla alguna.

Solamente que, por un don sin retractación, ha querido cria­

turas libres y capaces de mérito: no puede hacer nada si dichas

criaturas se entregan voluntariamente al mal, pero hace todo lo

que puede para que los males se corrijan unos a otros (mientras

que el Adversario hace todo lo que puede para que se exciten

unos a otros): los guijarros opacos y cortantes que se sacuden en

un saco acaban por pulirse y hacerse brillantes y lisos.

Satán nos hace, pues, caer en la miseria y ésa es ocasión para

Dios de prodigar su misericordia. Felix culpa, el pecado es sa-

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