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TENENCIA DE LA TIERRA: Análisis Histórico y Jurídico de la legislación en

materia de la propiedad del suelo a partir de la independencia (1821 a 1847)

En 1821 continuaba influyendo la estructura agraria y económica de la Corona


Española, no obstante aún se mantuvo estructura colonial en concentración de
tierras y monocultivo de exportación. Al independizarse Guatemala, su territorio
quedó conformado por más de 494,000 kilómetros cuadrados, y más de 4,500
kilómetros de costas.

El marco legal guatemalteco actual presenta algunos rasgos que vienen


directamente de las leyes del sistema colonial español, y otros que son el producto
de su transformación después de la independencia del país en 1821. Así, la
herencia colonial no solamente se manifiesta en el campo de las leyes, sino
también en el de las estructuras sociales y de poder que existían al momento de la
independencia y que determinaron en gran medida la evolución posterior del
marco legal.
Esta se caracterizó por la separación política y económica de Guatemala y
España. La cual no tuvo mayor trascendencia en los campesinos, puesto que
seguían el mismo ritmo de vida que en la época de la colonia la explotación, la
miseria, la esclavitud, carencia de tierras, etc. Todos los efectos favorables que se
pudieron dar durante esta época fueron aprovechados por la clase poderosa que
hoy día sus descendientes todavía conservan.

En la época independiente de 1821 a 1823 se dicta la primera ley Agraria, cuyo


objetivo era aumentar la riqueza de la población y obtener fondos para el Estado
con la venta de tierras nacionales. Los terrenos baldíos se adjudicaron a
particulares con la condición de no venderlos y se dotó de ejidos a los municipios
tierras comunales.

Los liberales, triunfantes tras la organización de los antiguos territorios


pertenecientes a la antigua Capitanía General de Guatemala, iniciaron desde 1824
un conjunto de reformas que tendían a abrir el espacio para la compra venta de la
tierra, es decir el mercado de tierras, lo que plantearía el inicio de un desarrollo
económico por la vía capitalista modificando ostensiblemente su transferencia.

Esas leyes tenían como base la legislación española y trataban sobre la venta,
remate y adjudicación de terrenos baldíos, matrícula, contribución territorial.
También propenden a la terminación de los litigios de tierras comunales entre los
pueblos, problemas que hasta la fecha subsisten.

Para los políticos era fundamental tener un control pero aunque seguían
estructuras españolas, que era la forma esencial para cambiar en los años de
1823 a 1825, lograron emprender su consolidación como grupo dominante por
medios legítimos, cortando toda tentativa de vuelta atrás en lo que respecta a la
forma en que se debía regir la propiedad en lo sucesivo con la promulgación de la
Constitución Federal de Centroamérica el 22 de noviembre de 1824. De ella
emanaron disposiciones jurídico-legales para legitimar e imponer nuevas
condiciones en el acceso a la propiedad y su legitimación

En 1810 se planteó la idea de una reforma agraria que devolvería las tierras a los
indios que fueron tomadas por los españoles. En 1812 se distribuyó tierras
comunales y en el año siguiente tierras baldías y realengas para convertirse en
propiedad privada.

El gobierno se tomó el derecho de recibir en herencia de la corona todas las


tierras sin títulos o baldías para convertirlas en propiedad privada. Cualquier
persona que poseyera tierras no cultivadas o utilizadas en una manera no
productiva, la perdería. Las siguientes regulaciones (1825 y 1829) tenían como eje
central la conversión de la tierra en propiedad privada. Para resolver disputa por
tierras había gran deficiencia por lo inadecuado de la documentación y estaba a la
voluntad de las autoridades públicas. Los mojones no estaban o estaban
removidos, dando medios a la oligarquía para ampliar sus latifundios a través del
despojo o expropiación.

La ley permitía al Estado autorizar tierras gratuitas o a bajos costos a individuos o


pueblos. Los funcionarios públicos eran americanos de nacimiento, pero de padres
españoles. Las tierras de los indígenas empezaron a desaparecer y se confundían
con las tierras comunales o ejidos porque los indios no explicaban su situación e
iban quedando sin propiedad privada de la tierra.

Otra variante de la usura fue las “fincas de mozos”, donde el indio trabajaba para
sí, pero tenía que pagar con la cosecha o con trabajo en las fincas o haciendas.

Al comienzo de la vida independiente había leyes que protegían a los aparceros


de que fueran negados sus derechos de rentar por motivos no económicos,
después fueron abolidas por gobiernos posteriores (conservadores) permitiendo a
los latifundistas rentar a quien mejor les parezca de acuerdo a sus intereses. Un
aparcero debía de pagar bien en efectivo o con fuerza laboral, bien compartiendo
su cosecha o una combinación de éstas dependiendo de la clase de producción.

La economía se basaba principalmente en la explotación de la tierra, la cual se


utilizaba bajo tres formas de tenencia: las tierras realengas que constituían la
mayor parte del territorio y usada y ocupada casi siempre por españoles; las
tierras ejidales de los pueblos indios, y las tierras con títulos que pertenecían casi
todas a españoles, y algunas pocas a castas (mezcla de diferentes razas), y casi
ninguna a indios.
La constitución del Estado de Guatemala promulgada el 11 de octubre de 1825 y
no el 11 de abril de 1836, como numerosos historiadores han reportado
incorrectamente creó los distritos y sus circuitos correspondientes para la
administración de justicia según el Código de Lívingston.

El Código de Livingston

El Código de Livingston es un documento de carácter penal escrito por Edward


Livingston (1764- 1836), quien fue un estadounidense, político y terrateniente
adinerado. Fue promulgado en 1834 e introducido a Guatemala por Felipe José
Mariano Gálvez (1794-1862) y Manuel Pineda de Mont.

La misma constitución de 1825 indicó cual era el territorio del estado, y la primera
división administrativa del mismo se hizo oficial el 4 de noviembre de 1825,
cuando la Asamblea Constituyente dividió al territorio en siete departamentos; el
artículo primero de dicha ley se reproduce a continuación:

• Verapaz

• Chiquimula

• Guatemala y Escuintla

• Sacatepéquez y Chimaltenango

• Suchitepéquez y Sololá

• Quetzaltenango y Soconusco

• Totonicapán y Huehuetenango

Durante el desarrollo de la humanidad la propiedad comunal ocupó un importante


lugar durante la época colonial y los primeros 50 años de vida independiente, tanto
en los pueblos de indios como de ladinos, este tipo de propiedad sirvió de apoyo y
base para el sostenimiento y reproducción de la economía comunal.
Simultáneamente españoles, indígenas, mestizos, criollos, manifestaron interés
por la propiedad individual, lo que trajo como consecuencia conflictos y litigios de
tierras, por defender sus derechos comunales ante otros pueblos o frente a
propietarios individuales que buscaban ocupar esas tierras, que afectaban los
patrimonios colectivos.
El intento del régimen liberal del Dr. Mariano Gálvez, de 1831 a 1838, por
incorporar más tierras a la producción; ello se hacía mediante la explotación de las
tierras pertenecientes a la iglesia católica y a las comunidades indígenas. Este
intento fue frustrado al ser derrocado el régimen liberal y ser instaurado un
régimen conservador, que reforzó aún más el gran poder clerical y reforzó las
estructuras coloniales, este régimen fue instaurado por el caudillo Rafael Carrera,
quién a la cabeza de un movimiento de campesinos originarios de La Montaña, en
el oriente del país, provocó la caída política de Mariano Gálvez.

La emergencia campesina y el separatismo de algunas regiones explica porqué la


legislación agraria a partir de esos años (1838-1840) buscó facilitar una relación
armónica entre Estado y las comunidades campesinas. Se volvió a permitir a las
comunidades indígenas que mantuvieran sus ejidos, y que adquirieran más tierras
a título comunal. De manera simultánea, se continuó estimulando a los ciudadanos
para que accedieran a la tierra baldía a través del censo enfitéutico ( enfiteusis:
Cesión de un predio rústico o urbano mediante una renta que se paga al cedente,
quien conserva el dominio directo ), el cual facilitaba el acceso a la tierra a
cualquier persona sin la obligación de hacer un desembolso para adquirirla. Se
trataba, únicamente, de reconocer el pago anual de una tasa para acceder a su
usufructo ilimitado.

El 12 de septiembre de 1839 se formó el efímero Estado de Los Altos lo que forzó


a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos
distritos independientes:

• Departamentos: Chimaltenango, Chiquimula, Escuintla, Guatemala, Mita,


Sacatepéquez, y Verapaz

• Distritos: Izabal y Petén

En 1845 se revisaron y recordaron los procesos y trámites que se debían seguir


para acceder a la propiedad de tierra baldía