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Literatura

Bloque: 1

Nombre del alumno: Gilberto Sebastián Fidel

Grupo: 4- “A”

Nombre del Profesora: Esli Hernández López

Fecha: 9/Marzo/2018
MI HERMANO EL HOMBRE

Amo el canto del cenzontle,


pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano el hombre.

Nezahualcóyotl.

NOTLAIKNIN

Nelia nikiknelia sensontle ikuika,


tototl tlen se tsontli itoskaj,
nelia nikiknelia nopa xoxoktetl
uan nelia tlen kualtsin ininajuiyaka xoxchimej,
sanke notlakaiknin ya ika nochi noyoltsin nikiknelia.
Día del niño

Tikinnextilis patlanisej,
“Enseñarás a volar,
sankej amo patlanijsej ika ta,
pero no volarán tu vuelo.
Tikinnextilis ma temikikaj,
Enseñarás a soñar,
san kej amo kitemikisej ta motemikilis.
pero no soñarán tu sueño.
Tikinnextilis ma kipiakaj ininnemilis,
Enseñarás a vivir,
san kej amo kipiasej ta monemilis
pero no vivirán tu vida.
San kej neliaj…
Sin embargo…
ipan se patlanilistli,
en cada vuelo,
ipan se nemilistli,
en cada vida,
ipan se temikilistli,
en cada sueño,
mokauas ixnestok
perdurará siempre la huella
tlen ojtli tlanextilijtok.”
del camino enseñado.”

Madre Teresa De Calcuta


NONANTZIN – MADRECITA MIA

Nonantzin ihcuac nimiquiz,

motlecuilpan xinechtoca

huan cuac tiaz titlaxcal chihuaz,

ompa nopampa xichoca.

Huan tla acah mitztlah tlaniz:

-Zoapille, ¿tleca tichoca?

xiquilhui xoxouhqui in cuahuitl,

techochcti ica popoca.

Traducción al español

Madrecita mía, cuando yo muera,

sepúltame junto al fogón

y cuando vayas a hacer las tortillas

allí por mí llora.

Y si alguien te preguntara:

-Señora, ¿por qué lloras?

dile que está verde la leña,

hace llorar con el humo.


Canción

Llueve en este poema


Eduardo Carranza.

Llueve. La tarde es una


hoja de niebla. Llueve.
La tarde está mojada
de tu misma tristeza.
A veces viene el aire
con su canción. A veces
Siento el alma apretada
contra tu voz ausente.

Llueve. Y estoy pensando


en ti. Y estoy soñando.
Nadie vendrá esta tarde
a mi dolor cerrado.
Nadie. Solo tu ausencia
que me duele en las horas.
Mañana tu presencia regresará en la rosa.

Yo pienso cae la lluvia


nunca como las frutas.
Niña como las frutas,
grata como una fiesta
hoy esta atardeciendo
tu nombre en mi poema.

A veces viene el agua


a mirar la ventana
Y tú no estás
A veces te presiento cercana.

Humildemente vuelve
tu despedida triste.
Humildemente y todo
humilde: los jazmines
los rosales del huerto

y mi llanto en declive.
Oh, corazón ausente:
qué grande es ser humilde

Gabriel García Márquez


Si alguien llama a tu puerta

Si alguien llama a tu puerta, amiga mía,


y algo en tu sangre late y no reposa
y en tu tallo de agua, temblorosa,
la fuente es una líquida de armonía.

Si alguien llama a tu puerta y todavía


te sobra tiempo para ser hermosa
y cabe todo abril en una rosa
y por la rosa desangra el día

Si alguien llama a tu puerta una mañana


sonora de palomas y campanas
y aún crees en el dolor y en la poesía

Si aún la vida es verdad y el verso existe.


Si alguien llama a tu puerta y estás triste,
abre, que es el amor, amiga mía.

Gabriel García Márquez


Agua sexual

Rodando a goterones solos,


a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,


un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,


bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,


admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:


un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,


con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,


veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

Pablo Neruda

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